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Evolución de la población y configuración del modelo de poblamiento en España

Delgado Urrecho, José María

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2. Evolución de la población y configuración del modelo de poblamiento en España José María Delgado Urrecho Departamento de Geografía Universidad de Valladolid 2. Evolución de la población y configuración del modelo de poblamiento en España 2.1 Introducción El devenir de un espacio y de la sociedad que lo habita se encuentra regido por un amplio conjunto de variables conectadas, cuya continua interacción se traduce en última instancia en su población, definida por sus características y estructuras demográficas, y su modelo de poblamiento, configurando un territorio que no es sino la plasmación de la ordenación resultante de su desarrollo económico, de la competencia entre agentes diversos y de las políticas dirigidas a la articulación de todos sus elementos. En ausencia de éstas, cuando las mismas responden a intereses ajenos o particulares, o bien cuando se demuestran erróneas, la principal consecuencia es una desvertebración territorial, una distribución espacial de la población desequilibrada y anómala que dificulta la dotación de equipamientos y servicios, extremando las diferencias de todo tipo. Los efectos son aún más problemáticos en el caso de que tal proceso territorial coincida con una etapa de intenso crecimiento económico y demográfico, como sucedió en España en la segunda mitad del siglo XX, cuando a la crisis de la agricultura tradicional se yuxtapuso una rápida industrialización impulsora del éxodo rural hacia los núcleos urbanos que protagonizaron –y polarizaron– el fenómeno en detrimento del resto del territorio. Tal evolución presenta rasgos más marcados en las provincias que actualmente conforman la Comunidad Autónoma de Castilla y León, donde la industrialización y el consiguiente crecimiento demográfico benefició a un número reducido de ciudades y aún más limitado de núcleos intermedios, reforzando contrastes preexistentes102. En definitiva, un insuficiente desarrollo económico que como acertadamente indicaba García Fernández ya en 1981, lo fue por desequilibrado, propiciando no sólo una redistribución interna de su población, sino también nutridos flujos migratorios hacia el exterior103. Migraciones ya conocidas con anterioridad, pero que alcanzan en esos momentos sus máximos históricos, tanto es así que coincidiendo con el 157EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 102 MANERO MIGUEL, F.: La industria en Castilla y León. Valladolid: Ámbito Ediciones, 1983, pp. 175. 103 GARCÍA FERNÁNDEZ, J.: Desarrollo y atonía en Castilla. Barcelona: Editorial Ariel, 1981, pp. 66. período de mayor crecimiento natural, tiene lugar el comienzo del descenso del número de habitantes a escala regional. Descenso que solo durante un corto espacio de tiempo, a comienzos del siglo XXI, se vería interrumpido gracias al aporte llegado de mano de la inmigración extranjera, cuando la caída de la natalidad hasta niveles ínfimos, el envejecimiento de la población autóctona y con él, el aumento de la mortalidad, caracterizaban desde hace décadas a la población de la Comunidad por su balance natural negativo. Pero las tendencias seguidas por la población castellana y leonesa no son ajenas a las de otras regiones españolas, como su medio rural no lo es a lo sucedido en gran parte del territorio nacional, pero sí presentan caracteres propios derivados de la intensidad de las pérdidas demográficas. Su evolución ha de enmarcarse en el contexto de esta escala a través de un análisis comparativo que permita apreciar similitudes y diferencias, destacando así los factores explicativos comunes y particulares. Se partirá por tanto de un estudio de las diferentes trayectorias seguidas por la población española y la de las actuales Comunidades Autónomas para, posteriormente, profundizar en el por qué y las consecuencias en el modelo territorial de los avatares experimentados por Castilla y León. 2.2 La evolución de la población en España y en el territorio de sus actuales comunidades autónomas El seguimiento de las variables que definen la población a través de la utilización de los censos del siglo XX conlleva diversos problemas, emanados de las continuas modificaciones a las que estos documentos estadísticos se han visto expuestos a lo largo del tiempo. De todas ellas, dos resultan relevantes, las debidas a los cambios conceptuales en el cómputo de los habitantes y las modificaciones en el número y extensión de los municipios, sometidos a múltiples agregaciones y segregaciones en tan dilatado período104. Un aspecto este último aún más destacado en Castilla y León, considerando que de los 8.108 municipios presentes en España en 2001, a la Comunidad Autonómica correspondían 2.248, el 28%. En cuando a las definiciones censales, la mayor dificultad se centra en la contabilidad de los habitantes, pues hasta 1991 el censo incluía el cómputo de población de hecho y población de derecho, la primera referida a los presentes en la fecha de referencia censal y la segunda 158 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 104 Entre 1930 y 2001 se suprimieron 568 municipios en Castilla y León. a los realmente empadronados en cada municipio. El Censo de Población de 2001 elimina ambos conceptos, incluyendo en cambio el de población residente105, que coincide con la población de derecho y es por tanto el más adecuado para realizar un estudio cronológico, además de establecer una relación directa con el Padrón Municipal de Habitantes, de cuyos datos se parte para la utilización de cuestionarios personalizados, como se indica en el Artículo 79 del nuevo Reglamento de Población: “La formación del Censo de Población, que constituye una competencia exclusiva del Instituto Nacional de Estadística, se apoyará en los datos de los Padrones municipales, se llevará a cabo prestando los Ayuntamientos la colaboración que el Instituto Nacional de Estadística les solicite, y servirá para controlar la precisión de los datos padronales y, en su caso, para introducir en ellos las rectificaciones pertinentes”106. La resolución de ambos problemas ha de basarse en una homogeneización de las series censales y la forma adecuada consiste en tomar como base territorial los municipios existentes en el último año censal (2001) y como unidad básica, la población residente, es decir, la llamada población de derecho hasta 1991107. El INE proporciona en sus Series históricas de población la población de hecho a escala municipal desde 1900 hasta 1991, no siendo comparable con la población de derecho del Censo de 2001 y, además, utiliza el mapa municipal existente en 1981, por lo que los municipios eliminados por agregación en años anteriores quedan excluidos, al igual que sus habitantes, contabilizados dentro de sus correspondientes provincias en un apartado denominado población en municipios desaparecidos y que deben reasignarse a su circunscripción territorial correspondiente en el año 2001. 159EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 105 Instituto Nacional de Estadística: Censos de Población y Vivienda de 2001. Proyecto, Madrid, 2001, pp. 20. El INE define residente como “persona física que en el momento censal tiene su residencia habitual en España. Al conjunto de residentes de una determinada división político-administrativa se le denomina población residente (concepto totalmente equivalente al antiguo de población de derecho) o, simplemente, población”. 106 Ley 4/1996 de 10 de enero, por la que se modifica la Ley 7/1985 de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local en lo relativo al Padrón Municipal, y su desarrollo reglamentario aprobado por el Real Decreto 2612/1996, de 20 de diciembre, por el que se modifica el Reglamento de Población y Demarcación Territorial de las Entidades Locales aprobado por el Real Decreto 1690/1986, de 11 de julio. Véase también a este respecto REHER, D.S. y VALERO LOBO, A.: Fuentes de información demográfica en España, Madrid, Centro de Investigaciones Sociológicas, 2005, pp. 71. 107 GOERLICH GISBERT, F.J. y MAS IVARS, M. (Dirs.): La localización de la población española sobre el territorio. Un siglo de cambios. Un estudio basado en series homogéneas (1900-2001). Bilbao: Fundación BBVA, 2006, pp. 98 a 108. Tabla 2.1 Diferencias entre población de hecho y de derecho y series censales en 1981 Población de hecho Diferencia Población Diferencia de derecho DerechoHecho Censo Series Total % Total % Ávila 178.997 178.997 0 0,0 183.586 4.589 2,6 Burgos 363.474 362.825 649 0,2 363.523 49 0,0 León 517.973 517.368 605 0,1 523.607 5.634 1,1 Palencia 186.512 185.512 1.000 0,5 188.479 1.967 1,1 Salamanca 368.055 367.720 335 0,1 364.305 -3.750 -1,0 Segovia 149.286 149.286 0 0,0 149.361 75 0,1 Soria 98.803 98.803 0 0,0 100.719 1.916 1,9 Valladolid 489.636 489.636 0 0,0 481.786 -7.850 -1,6 Zamora 224.369 223.917 452 0,2 227.771 3.402 1,5 Total 2.577.105 2.574.064 3.041 0,1 2.583.137 6.032 0,2 Fuente: Censo de Población de 1981 y Series históricas de población (INE). Elaboración J. M. Delgado. Un análisis a escala provincial no se vería afectado en principio por los problemas descritos, pero en realidad sí lo está, al excluirse en los datos de 1981 algunos municipios agregados a otros en el siguiente censo, de forma que ni siquiera el total de población de hecho a escala provincial publicado en el Censo coincide con el obtenido a partir de la suma de los subtotales a escala municipal de las series históricas (véase Cuadro 2.1). Todo lo cual descarta la población de hecho como variable comparativa y reafirma la idea de optar por la de derecho, como se hará en el presente estudio, partiendo de la información censal original108. Estos problemas afectan a la evolución de la población de derecho a escala provincial en Castilla y León en dos casos, los de las provincias de Burgos y Palencia, debido a la incorporación del municipio palentino de San Llorente de la Vega en 1981 al burgalés de Melgar 160 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 108 Ibídem, pp. 108. Debido a las causas mencionadas se ha optado por utilizar como datos básicos en el análisis censal de la evolución de la población los aportados por Goerlich y Mas en las series homogéneas a escala provincial publicadas en la obra citada, procediendo a las agrupaciones necesarias para realizar un estudio comparativo a escala regional. Los datos originales son siempre los procedentes del Instituto Nacional de Estadística, una vez establecido el mapa municipal de 2001 como base territorial y adaptada la distribución de la población a éste mediante agregación o sustracción de las correspondientes entidades de población, utilizando para ello la información del Nomenclátor publicado junto a cada Censo (pp. 103). de Fernamental, lo cual introduce diferencias en el cómputo demográfico de ambas en todos los censos precedentes109. Durante la primera mitad del siglo XX la población de las actuales CCAA siguió una evolución bastante similar, sin excesivas desviaciones sobre el promedio nacional. Salvo en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, cuyo mayor índice de crecimiento se explica por su particular situación geográfica, política y económica, en todo el territorio nacional el crecimiento demográfico fue lento y continuo hasta el Censo de Población de 1940, con variaciones en las tasas acumuladas muy alejadas aún de las existentes a partir de ese momento, si bien comenzando a marcar diferencias posteriormente acentuadas. Desde esa fecha algunas provincias iniciaron su declive demográfico, que se prolongaría hasta la actualidad, como sucedió en Huesca y Teruel. En 1960 se unieron a ellas Guadalajara y Soria, mientras Lugo, Segovia y Zamora lo harían en 1970, Ávila, La Coruña y Palencia en 1981 y finalmente, a partir de 1991, también Orense. De las once provincias con pérdidas de población entre los dos últimos censos citados, cinco correspondían a Castilla y León y tanto Aragón como Galicia y Castilla-La Mancha contaban, cada una de ellas, con otras dos en similar situación. Los casos más extremos se encuentran en Soria y Teruel, cuyos censos se redujeron en cifras cercanas a la mitad de las existentes al comenzar el siglo XX, habiendo perdido en torno a una décima parte de esa cifra Palencia y Segovia. La desigual evolución demográfica provincial dio lugar a una redistribución territorial de la población, siguiendo una clara tendencia hacia la concentración espacial. Las dos mayores capitales, Madrid y Barcelona, que en 1900 agrupaban junto al resto de los municipios de sus respectivas provincias una décima parte del total de los residentes en España, pasaron a sumar un siglo después la cuarta parte. En el otro extremo de la lista las diez provincias con menor número de habitantes en 1900 suponían un 7,3% del total, más del doble de lo que concentrarían las integrantes de este ranking en 2001, apenas un 3,5%110. Tal como se aprecia en la curva de Lorentz, el alejamiento de la diagonal, que reflejaría una distribución homogénea, ha sido notable entre ambos censos, duplicándose el índice de Gini desde el 0,280 hasta el 0,480 (ver figura 2.1)111. En 1900 apenas un 30% de la 161EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 109 Las diferencias una vez realizadas las correcciones son de 216 residentes a favor de Burgos y en detrimento de Palencia en 1900, 184 en 1910, 262 en 1920, 321 en 1930, 390 en 1940, 381 en 1950, 351 en 1960 y 289 en 1970. 110 Estas diez provincias menos pobladas eran en 1900, de mayor a menor, las de Guadalajara, Guipúzcoa, Palencia, La Rioja, Segovia, Las Palmas, Soria, Álava, Ceuta y Melilla. En 2001 se correspondían con Cuenca, Zamora, Guadalajara, Palencia, Ávila, Segovia, Teruel, Soria, Ceuta y Melilla. 111 El índice de Gini señala la diferencia entre una distribución homogénea, que correspondería a un valor cercano al cero, a una distribución concentrada, cuyo máximo exponente sería la unidad en el supuesto de que el total de población residiera en una única provincia. Su valor depende de la escala de referencia, elevándose significativamente si se utiliza como tal el municipio (0,781 en 2001) o la superficie municipal (0,822). población habitaba en la mitad de las provincias españolas y en 2001 la ratio se redujo a menos del 20%. Figura 2.1 Concentración espacial de la población (1900-2001) Fuente: Elaboración J. M. Delgado. Las tasas anuales medias de crecimiento acumulado permiten diferenciar al menos cinco períodos a lo largo del siglo XX, marcados por la pervivencia de un régimen demográfico de transición hasta los años treinta, interrumpido por el impacto de la Guerra Civil en la segunda mitad de esa década, la consiguiente pérdida de dinamismo durante los años cuarenta, la drástica redistribución de la población como consecuencia de las migraciones internas entre 1950 y 1981, –la etapa de mayor aumento demográfico– y la evolución posterior, con tasas inferiores y algunos cambios significativos en cuanto a las provincias favorecidas por la inmigración112. Tabla 2.2 Evolución intercensal de las tasas anuales medias de crecimiento acumulado en las actuales Comunidades Autónomas (%) 19001910192019301940195019601970198119911910 19 20 1930 1940 1950 1960 1970 1981 1991 2001 Andalucía 0,70 1,06 0,92 1,28 0,72 0,51 0,09 0,66 0,75 0,59 Aragón 0,55 0,48 0,22 0,15 0,21 0,08 0,48 0,34 -0,07 0,13 162 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 112 Se ha optado por seguir la periodización aplica por ZOIDO NARANJO, F. y ARROYO PÉREZ, A. (coords.) (2004): Tendencias demográficas durante el siglo XX en España. Madrid: Ed. INE, 296 pp. % sobre el total de la población % sobre el total de las provincias 100 90 80 70 60 50 40 30 20 10 0 100 2030405060708090100 Censo de 1900 Censo de 2001Índice de Gini: 0,28 (1900); 0,48 (2001) Continúa 19001910192019301940195019601970198119911910 19 20 1930 1940 1950 1960 1970 1981 1991 2001 Asturias 1,07 0,94 0,69 0,41 0,30 1,05 0,56 0,65 -0,32 -0,29 Balears (Illes) 0,60 0,44 0,67 0,92 0,20 0,51 1,89 1,91 0,78 1,73 Canarias 2,33 0,63 1,60 1,86 1,62 1,81 1,54 1,79 0,89 1,27 Cantabria 0,98 1,09 0,76 0,86 0,06 0,64 0,82 0,82 0,27 0,15 CyL 0,45 0,03 0,44 0,66 0,48 0,11 -0,88 -0,29 -0,14 -0,36 CastillaLa Mancha 1,06 0,77 1,00 0,58 0,50 -0,22 -1,50 -0,45 0,06 0,60 Cataluña 0,57 1,16 1,49 0,65 0,99 1,91 2,76 1,41 0,17 0,46 C.Valenciana 0,81 0,30 0,70 1,39 0,50 0,79 2,11 1,55 0,56 0,77 Extremadura 1,25 0,73 0,80 0,83 0,88 0,29 -1,83 -0,85 -0,03 -0,03 Galicia 0,74 0,49 0,52 0,68 0,24 0,11 -0,20 0,45 -0,29 -0,13 Madrid 0,73 2,35 2,09 2,01 1,48 3,25 4,13 2,02 0,54 0,92 Murcia 0,66 0,53 -0,04 1,15 0,33 0,61 0,35 1,27 0,91 1,37 Navarra 0,42 0,48 0,37 0,36 0,49 0,60 1,38 0,79 0,20 0,68 País Vasco 1,12 1,53 1,23 0,70 0,92 2,71 3,23 1,25 -0,18 -0,10 Rioja (La) 0,01 0,40 0,42 0,83 0,26 0,01 0,15 0,74 0,35 0,49 Ceuta 5,77 3,87 3,56 2,75 -1,47 1,30 -0,33 0,38 0,35 0,56 Melilla 14,93 2,73 2,58 0,08 0,90 -0,51 -1,73 -1,15 0,55 1,61 España 0,78 0,78 0,88 0,94 0,66 0,89 1,01 0,93 0,31 0,50 Fuente: Censo de Población de España (INE). Elaboración J. M. Delgado. 2.3 El crecimiento de la población durante el primer tercio del siglo XX Aún con unas elevadas tasas de mortalidad, consecuencia de las guerras coloniales en África y de la epidemia de gripe de 1918, la población española creció en los primeros veinte años del siglo XX a un ritmo ligeramente superior al de finales del XIX. A comienzos de siglo hubo flujos de retorno procedentes de América tras la crisis de 1898, pero a medio y largo plazo el balance migratorio resultó no obstante negativo. En los quince años posteriores y hasta la Guerra Civil el incremento demográfico se acentuó por los progresos en alimentación, sanidad e higiene, paralelos al desarrollo económico del país y a la potenciación de las obras públicas113, en 163EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA Continuación 113 GONZÁLEZ ENCISO, A. y MATÉS BARCO, J.M. (Coord.) (2006): Historia económica de España. Barcelona: Ed. Ariel, 838 pp. Para más detalle sobre la evolución económica véase PRADOSDELAESCOSURA, L. (2003): El progreso económico de España (1850-200). Bilbao: Fundación BBVA, 762 pp. En los años cuarenta se constata de forma generalizada la precariedad económica de la postguerra, bajando la tasa de crecimiento al 0,66% anual. Las diferencias provinciales son notables, destacando los índices negativos allí donde el conflicto fue más virulento y prolongado, como sucedió en la cercanía de Madrid (Toledo y Guadalajara) pero sobre todo en Aragón (Huesca y Teruel) y Cataluña (Gerona, Lérida y Tarragona). Sin llegar a ser negativas gracias al crecimiento anterior a la Guerra, las tasas descienden por el mismo motivo en Asturias y el País Vasco, extendiéndose el freno al crecimiento demográfico durante la década posterior a gran parte del país. Un freno que fue en realidad mayor al descrito, pues los datos aportados por el Censo de Población de 1940 sobrestiman el número de habitantes, tanto por la inclusión en el mismo de desaparecidos durante la contienda que no habían sido dado por muertos ni exiliados, como por la doble inscripción que fomentó la existencia de cartillas de racionamiento, por lo que las tasas de crecimiento reales se pueden estimar en un 20% inferiores a las derivadas de los datos censales124. La mayor parte de los autores que han analizado este tema rebajan la cifra de 26,0 millones de habitantes registrados como población de hecho por el censo en unos trescientas mil, si bien otros estudios más recientes estiman el sobrerregistro en algo más de setecientas mil personas125. El reducido crecimiento demográfico posbélico sólo puede entenderse teniendo presente la política económica de los primeros gobiernos franquistas. El nuevo régimen político, ante la situación de penuria y atraso económico de la nación, se impuso como meta la industrialización del país que, en un Estado totalitario, se basaría en un fuerte intervencionismo cuya meta era alcanzar la autarquía gracias a elevadas cuotas de autoabastecimiento. Si en el medio rural tal dirigismo se plasmó en las actuaciones del Instituto Nacional de Colonización, en el sector secundario el encargado fue el Instituto Nacional de Industria, creado en 1941126. Aunque sus 170 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 124 Véase DEMIGUEL, A. (1984): Diez errores sobre la población española. Madrid: Ed. Tecnos. Las cifras del Censo de 1940 elevarían artificialmente la población en torno a medio millón de habitantes, según SALAS LARRAZABAL, R. (1977): Pérdidas de la Guerra, Ed. Planeta, Barcelona. La mayoría de estos estudios parten del trabajo de VILLAR SALINAS, J. (1942): Repercusiones demográficas de la última guerra civil española. Problemas que plantea y soluciones posibles, Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Madrid. El autor cifra las pérdidas de población relacionadas con la Guerra Civil en 859.418 habitantes (612.850 no nacidos, 173.731 víctimas directas y 72.837 defunciones por enfermedades asociadas). No obstante, una gran cantidad de las bajas bélicas no se contabilizaron hasta mucho más allá de acabada la Guerra, durante toda la década posterior. 125 ALCAIDE INCHAUSTI, J. (Dir.): Evolución de la población española en el siglo XX por provincias y comunidades autónomas. Bilbao: Ed. Fundación BBVA, 2007, 834 pp. El estudio establece la población española en 1940 en 25.286.583 habitantes frente a los 26.014.278 registrados en el Censo de Población del mismo año. La estimación se realiza mediante métodos retrospectivos a partir de datos censales de 1960, considerando tanto la dinámica natural (nacimientos y defunciones) como los saldos migratorios registrados en Anuarios Estadísticos (pág.22), cuyos márgenes de error son demasiado elevados. 126 SCHWARZ, P. y GONZÁLEZ, I: Historia del Instituto Nacional de Industria (1941-1976). Madrid: Ed. Tecnos, 1978. objetivos iniciales abarcaban todos los subsectores productivos, finalmente concentró su labor en los de energía, bienes intermedios y material de transporte. Sin embargo y pese a las elevadas inversiones realizadas, los proyectos desarrollados por el INI durante la década de los cuarenta no sirvieron para impulsar la economía. La mayoría de las nuevas empresas manifestaron una rentabilidad muy baja y sufrían constantes pérdidas, faltaba autofinanciación y dependían tecnológicamente en exceso de Alemania e Italia, por lo que su derrota en la IIª Guerra Mundial supuso un duro revés para España. Se unió a todo ello una falta generalizada de abastecimiento energético, un fraude fiscal generalizado y una inflación galopante127. Semejante situación económica no podía dejar de traducirse en el crecimiento de la población, cuyos índices retrocedieron sensiblemente. La lenta recuperación demográfica tras la Guerra Civil se plasma en índices de crecimiento aún inferiores a los de los años veinte y primera mitad de los treinta hasta pasada incluso la década de 1951 y eso a escala nacional, pues las diferencias espaciales tenderán a incrementarse notablemente, configurando un nuevo modelo de distribución de la población caracterizado por sus contrastes extremos entre la laxitud del centro, exceptuada la capital y un reducido número de centros productivos, y el cada vez mayor peso de la periferia, donde se concentrarán las inversiones industriales y posteriormente, turísticas. En términos generales las provincias predominantemente rurales experimentan un vaciamiento a favor de las industrializadas y el modelo de poblamiento comienza a mostrar indicios de una transformación que se irá acentuando en el futuro. Tales cambios se reflejan en el número de municipios de menor tamaño, así como en el total de residentes en ellos, experimentando ambos índices una evolución decreciente hasta mediados del siglo XX. En 1900 había en España 4.208 entidades locales menores de mil habitantes con un total de 2,3 millones de residentes, el 12% de la población nacional y cincuenta años después esas cifras se habían reducido a 3.772, con 1,9 millones de habitantes, menos del 7% del total. Ya en la década de 1941-1950 la pérdida de efectivos comenzó a afectar a los comprendidos entre los 1.001 y 5.000 habitantes y si bien solamente en términos relativos, también al siguiente escalón, los situados entre 5.001 y 10.000, aunque mantendrían aún su crecimiento absoluto en número y población durante una década más. 171EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 127 Véase de BARCIELA LÓPEZ, C.: “Guerra Civil y primer franquismo (1936-1959)”, en la obra de COMÍN, F., HERNÁNDEZ, M. y LLOPIS, E. (Ed.) (2010): Historia Económica de España. Siglo X-XX. Barcelona: Ed. Crítica, 1ª edición en nueva presentación, 511 pp, págs. 331 a 367. Figura 2.6 Tasa de crecimiento medio anual acumulado entre 1941 y 1950 Fuente: Censos de Población de España de 1940 y 1950 (INE). Elaboración J. M. Delgado. Las consecuencias de la migración hacia las ciudades se percibían por tanto en el medio rural más profundo, cuyas bajas daban lugar a la desaparición de entidades bien por mero vaciamiento, en el caso de las más pequeñas, bien por la incapacidad para seguir manteniendo el coste de un ayuntamiento, debiendo fusionarse con otras. Desaparecieron así en cincuenta años 436 municipios con menos de mil habitantes, mientras aumentaba sobre todo el número de los situados entre 5.001 y 50.000 residentes, centros de servicios y pequeños núcleos urbanos beneficiados por la aparición de nuevas industrias y el aporte demográfico de los menos favorecidos. Si el incremento poblacional de las ciudades con más de cien mil habitantes fue elevado, repartiéndose casi a partes iguales entre las menores y mayores de medio millón de residentes, pues cada uno de estos conjuntos sumó más de 2,2 millones de personas desde 1900 hasta 1950, fue sin embargo en aquellas que no alcanzaban los 50.000 donde el crecimiento resultó mayor, superando los 2,6 millones. El papel de estos pequeños núcleos urbanos será primordial en el crecimiento posterior, estableciendo diferencias crecientes entre las regiones donde surgieron y aquellas carentes de ellos, al tratarse de centros vitales en la consolidación de las redes urbanas y consecuentemente, en la vertebración territorial. En ese año de 172 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 0 100 kilómetros 200 Tasa de crecimiento medio anual acumulado 1941-1950 Más del 1,5% 1 a 1,5% 0,5 a 1% 0 a 0,5% Negativa 1950 había siete provincias donde solamente la capital llegaba a tales cifras y cuatro pertenecían a Castilla y León (Ávila, Palencia, Segovia y Soria)128. Figura 2.7 Densidad de población en 1950 Fuente: Censo de Población de España de 1950 (INE). Elaboración J. M. Delgado. Los cambios en la distribución espacial de la población con respecto a la etapa anterior fueron destacados en la escala provincial pero todavía incipientes en la nacional, dado que aunque con diferencias, todas las provincias españolas ganaron residentes tras las dos primeras décadas de la posguerra. Eso sí, las grandes capitales –Barcelona y Madrid– mantuvieron su papel como principales atractores demográficos, seguidas por las áreas industrializadas del País Vasco –Guipúzcoa y Vizcaya–, Valencia, el sur de Andalucía –Cádiz y Sevilla– y las capitales canarias de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife. En el interior peninsular y con las excepciones de Madrid, La Rioja y Valladolid la densidad de población se mantuvo baja. En la década de los cuarenta perdieron población una decena de provincias y aunque algunas la recuperasen posteriormente, supuso una tendencia que se mantendría hasta finalizar el 173EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 128 Las tres restantes eran Cuenca, Guadalajara y Teruel. 0 100 kilómetros 200 Habitantes/km2 en 1950 (Densidad media en 1950=56) Menos de 20 20 a 30 30 a 40 40 a 50 50 a 75 75 a 100 100 a 200 200 y más siglo en los casos de Huesca, Lugo, Orense, Soria y Teruel. Salvo las gallegas, se trata de las provincias con menor densidad en 1950, a las que se suman con menos de 25 hab/km2en ese año las de Cuenca y Guadalajara. En otras palabras, se consolidan las marcadas diferencias entre grandes capitales y el litoral por una parte, frente a un interior incapaz de mantener un crecimiento positivo y donde “el éxodo campesino, que prosigue, se orienta ahora hacia los grandes centros burocráticos y residenciales, que son los mejores refugios en tiempos difíciles” (NADAL, 1976: 259). En las dos Castillas continuaban siendo mayoritarios los pequeños municipios y el proceso de despoblamiento afectaba además a amplios espacios de Aragón y Extremadura. Durante los años cuarenta los saldos migratorios interiores fueron negativos en la mayor parte de las provincias, beneficiándose solamente las mencionadas en el párrafo anterior junto a otras que, aunque en cifras absolutas y relativas inferiores, también mostraron guarismos positivos a lo largo de toda la década o cuando menos, de forma predominante, como sucedió en Baleares, Castellón, Lérida y Tarragona. Contribuye a este proceso de despoblación la emigración a América que interrumpida en los años treinta por la crisis de 1929, se reanuda tras la Guerra Civil y mantendrá tasas elevadas hasta mediados de la década de los cincuenta, uniéndose a la derivada de motivos políticos la de carácter económico. Dirigida principalmente a Argentina y Venezuela, afectó sobre todo a Galicia, gracias a la preexistencia de una desarrollada red social entre los inmigrantes llegados con anterioridad (de esta Región partirían más del 40% de los desplazados). Pero también Cataluña y Madrid fueron emisores de mano de obra, en este caso especializada, en busca de mejores salarios vinculados a trabajos en sector industrial, mientras en Andalucía, Asturias y Castilla y León tuvieron mayor relevancia los procesos de expulsión, ante la falta de expectativas locales, que los de atracción129. A unos flujos integrados mayoritariamente por agricultores solteros –más de las dos terceras partes del total lo eran con anterioridad a la Guerra Civil– sucedieron otros donde la proporción de obreros y técnicos industriales llegó al 41%, sobrepasando a los restantes sectores de actividad, a la par que aumentaba el porcentaje de casados. En una situación de intensa penuria económica estos flujos supusieron tanto un alivio de la presión demográfica como una importante ayuda para las familias de los emigrantes, gracias a las remesas 174 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 129 PALAZÓN FERRANDO, S. (1995): Capital humano español y desarrollo económico latinoamericano: evolución, causas y características del flujo migratorio, 1882-1990. Alicante: Ed. Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, 405 pp. Del mismo autor, “La emigración española a América en la segunda mitad del siglo XX. Reanudación, apogeo y crisis de un fenómeno migratorio secular”, en la obra de ALTED, A. y ASENJO, A. (coords.) De la España que emigra a la España que acoge, Op cit., pp. 132 a 146. También en SALLÉ ALONSO, M.ª A. (Coord.) (2009): La emigración española a América: historias y lecciones para el futuro. Madrid: Ed. Fundación Directa, Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración, Ministerio de Trabajo e Inmigración, 197 pp. de dinero enviadas. Aunque difíciles de cuantificar, sabemos que entre 1940 y 1960 se recibieron en España procedentes de América algo más de 137 millones de dólares por este concepto, cifra muy superior a la derivada del turismo, apenas 75 millones, algo lógico teniendo en cuenta las circunstancias del país y el freno a los desplazamientos debido a la IIª Guerra Mundial130. A la emigración interior y exterior se une en esta etapa un reducido crecimiento natural, todavía inferior a finales de los años cincuenta -menos del 1% anualal registrado antes de la Guerra Civil, pese a mostrar claros indicios de recuperación. En el primer quinquenio de los cuarenta la tasa de crecimiento vegetativo (7,3‰ de media anual) duplicó la existente durante la contienda (3,7‰), continuando su progresión en la segunda mitad de la década (9,9‰). Las tasas brutas de natalidad, aún con oscilaciones, señalan ya un cierto estancamiento en valores ligeramente superiores al 20‰ que habrían de mantenerse a lo largo de las dos décadas siguientes, sobrepasando nuevamente los valores predominantes en la Europa Nórdica y Occidental (entre el 15 y 18‰). La penuria propia de la postguerra se traduce en un retraso en la edad de contraer matrimonio, que asciende en los varones a 29,5 años y a 26,2 entre las mujeres, frente a los 27,8 y 25,1 de la preguerra, incremento potenciado además por la celebración de matrimonios pospuestos por causa de la Guerra Civil. Pese a ello, el aumento de la natalidad no resultó en ningún momento el esperado, al no coincidir tampoco con una recuperación económica, por lo que no hubo un baby-boom similar al de otros países europeos al término de la IIª Guerra Mundial y el índice sintético de fecundidad, 2,7 hijos por mujer, no volvería a alcanzar jamás los 3,7 de la primera mitad de los años treinta. Si durante ese lustro el promedio de nacimientos anuales se acercaba a los 650.000, entre 1936 y 1940 descendió a 546.643, manteniendo una lenta progresión en los siguientes quinquenios (571.124 en 1941-1945 y 589.994 en 1946-1950). Será por tanto la mortalidad la variable que, retomando una tendencia manifestada con anterioridad al conflicto, permita ya indicado, aunque reducido, crecimiento demográfico. En efecto, su rápido descenso hasta 1945 se ve ralentizado en años posteriores, una vez recuperada cierta normalidad tras la inmediata postguerra y eliminados del cómputo de defunciones la mayor parte de los errores derivados del registro tardío de las ocurridas entre 1936 y 1939. Termina la década con una tasa de mortalidad en torno al 11‰, cuando se había iniciado con un 18‰. La esperanza 175EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 130 GARCÍA LÓPEZ, J.R.: Las remesas de los emigrantes españoles en América. Siglos XIX y XX. Colombres: Fundación Archivo de Indianos, 1992. El autor se basa en los datos recopilados por el Instituto Español de Moneda Extranjera, que en ese período centralizaba las operaciones oficiales. de vida al nacer experimentó entre 1940 y 1950 el mayor crecimiento de todo el siglo, sumando 12,7 años en los varones (de 47,1 a 59,8) y 11,1 en las mujeres (53,2 y 64,3)131. La rápida caída de la mortalidad infantil, que se redujo en un 30% durante el segundo quinquenio de los cuarenta, explica en gran medida estas variaciones, unida a una evolución asimismo positiva de la probabilidad de defunción entre los menores de diez años, con descensos de hasta el 50%132. Los avances en el cuidado materno a los hijos gracias a la política de educación de la IIª República, que benefició a las que serían jóvenes madres en los años cuarenta, se continuaron con la labor de la organización falangista Auxilio Social de la Mujer, creada en 1937 y englobada posteriormente por la Sección Femenina. Estas políticas y la generalización de las vacunaciones pueden ser las causas finales de la caída de la mortalidad infantil, ya que la utilización de antibióticos no adquiría un carácter universal hasta mucho más tarde133. 2.5 Desarrollismo económico y emigración. La consolidación de un modelo de crecimiento desequilibrado Es a partir de mediados de los años cincuenta cuando comienzan a consolidarse los cambios advertidos en la segunda mitad de la década anterior, llegando España a alcanzar sus máximos históricos de crecimiento demográfico a la par que aumentan los desequilibrios espaciales tanto a escala nacional como provincial, con la intensificación del proceso de industrialización y terciarización urbana y el consiguiente éxodo rural, que ya entre 1950 y 1960 afectó a más de un millón de personas de ambas Castillas, Extremadura y Andalucía, desplazadas a Madrid, Cataluña y 176 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 131 La Guerra Civil supuso obviamente un descenso de la esperanza de vida entre los varones, cayendo de 48,38 años en 1930 a 47,12 en 1940. Pero incluso tomando como referencia en primero de estos años, el aumento sigue siendo significativo (11,4 años). En cuanto a las mujeres, su esperanza media de vida al nacer mantuvo la tendencia ascendente también entre 1930 (51,60 años) y 1940 (53,24). 132 Sobre la evolución de la mortalidad en estos años véase DÍEZ NICOLÁS, J. (1985): “La mortalidad en la Guerra Civil española”, Boletín de la Asociación de Demografía Histórica, 3, 1, pp. 41-55. Con respecto a las variaciones en la mortalidad infantil y en menores de 10 años de edad resulta de interés el artículo de RAMIRO FARIÑAS, D. y SANZ GIMENO, A. (2000): “Childhood mortality in Central Spain, 1790-1960: changes in the course of demographic modernization”, Continuity and Change, 15, 2, pp. 235-267. 133 ECHEVERRI DÁVILA, B, (2003): “La protección de la infancia: La educación de las madres en la posguerra española”, Historia y política: Ideas, procesos y movimientos sociales, nº 9, págs. 179-308. Si en 1930-31 el porcentaje mujeres matriculadas en enseñanza media era del 5,0%, en 1935-36 había ascendido al 16,4%. La dotación de seguros médicos a la población, que aumentó un 40% entre 1944 y 1950, así como la Ley de Sanidad Infantil y Maternal de 12 de junio de 1941, involucrando a la Sección Femenina en esta material, explican una reducción de la mortalidad infantil que difícilmente puede entenderse desde la perspectiva única de la situación económica. núcleos industriales de la cornisa cantábrica134. En 1959 el Gobierno aprueba el Plan Nacional de Estabilización Económica, rompiendo con la política autárquica de postguerra y dando paso a una paulatina apertura del comercio exterior135. Aunque a lo largo de la década el Instituto Nacional de Industria pone en marcha nuevas factorías e impulsa el sector, los costes de producción eran excesivamente elevados, el déficit de la balanza comercial seguía en aumento, no se había podido frenar la inflación y tres millones de familias vivían bajo el umbral de la pobreza136, por lo que en 1957 se incorporan al Gobierno nuevos ministros de carácter tecnócrata procedentes de las filas del Opus Dei con el objetivo de desarrollar una política económica de orientación liberal137. Gracias a ella el porcentaje de mercancías sometidas a regulación mediante licencias y cuotas de importación se redujo del 91% al 20% entre 1959 y 1973, se controló la inflación y el déficit público y el país se abrió a la inversión foránea, dando lugar al período de mayor crecimiento económico de la historia de España138. El sector industrial protagonizó el aumento de producción y empleo, seguido por los servicios, mientras el agrario ganaba en productividad pero perdía mano de obra a ritmo acelerado, originando la crisis de la agricultura tradicional139. La mejora de las condiciones de vida coincidió con un intenso proceso de urbanización, gestando un nuevo modelo de poblamiento potenciado por los Planes de Desarrollo Económico y Social140. En teoría, entre sus objetivos se encontraba el lograr un cierto equilibrio en el desarrollo regional, tal como se indicó a modo de declaración de intenciones en el Primer Plan de Desarrollo: “...la acción 177EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 134 NADAL, J.: La población española, Op cit., pág.259, citando a TAMAMES, R. en Estructura económica de España. 135 Decreto Ley de Nueva Ordenación Económica aprobado el 21 de julio de 1959 y refrendado por las Cortes el 28 de julio de 1959. 136 GIL PECHARROMÁN, J.: Con permiso de la autoridad: la España de Franco (1939-1975). Madrid, Ed. Temas de Hoy, 2008, 384 pp. 137 Con el almirante Carrero Blanco como Subsecretario de la Presidencia, el gabinete nombrado el 25 de Febrero de 1957 incluía a los ministros Mariano Navarro Rubio (Hacienda), Alberto Ullastres Calvo (Comercio) y Fernando M.ª de Castiella y Maíz (Asuntos Exteriores). Laureano López Rodó, que era el Secretario General Técnico en el Ministerio de la Presidencia desde 1956, ocuparía entre 1967 y 1973 el nuevo Ministerio de Planificación y Desarrollo. Entre otras medidas, se fijó el cambio único de la peseta, se reformó el sistema fiscal y España ingresó en el Fondo Monetario Internacional, en el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo y en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. 138 PRECEDO LEDO, A: “Transformaciones espaciales y sectoriales de la industria en las regiones españolas (1955-1978)”, en Geographicalia, Abril-Junio 1981, págs. 37-78. 139 Para más información véase de SERRANO SANZ, J.M. y PARDOS, E.: “Los años de crecimiento del franquismo (1959-1975)”, en COMÍN, F. HERNÁNDEZ, M. y LLOPIS, E. (Ed.) (2010): Historia Económica de España. Siglo x-XX, Op.cit. págs. 369 a 395. 140 Hubo tres Planes de Desarrollo que tuvieron lugar entre 1964-67, 1968-71 y 1972-75. del Estado a favor de la elevación del nivel de vida de las regiones o zonas económicas de baja renta por habitante se realizará mediante el fomento de su industrialización, la mejora agraria y la modernización de los servicios. Y para el fomento de la industrialización se crearán Polos de Desarrollo, Polos de Promoción y Polígonos Industriales”141. En realidad, las inversiones se acumularon en áreas poseedoras ya de una concentración importante de empresas, la dependencia exterior sufrió un gran incremento y el proteccionismo continuó marcando las relaciones comerciales, manteniendo una inadecuada estructura industrial cuya producción se dirigía a un mercado nacional restringido. La política industrial aplicada tuvo en cuenta los intereses de las grandes empresas, de tal forma que incluso las actuaciones del INI respondieron casi únicamente a ellos, prevaleciendo sobre los de las pequeñas y medianas empresas e incrementando los desequilibrios económicos y, a la postre, demográficos entre territorios142. El nuevo dinamismo económico potencia el crecimiento de la población a escala nacional, con tasas anuales acumuladas del 0,89% en la década de los cincuenta, 1,01% en los sesenta –la mayor alcanzada en la historia de España– y 0,93% en los setenta. Ahora bien, también se trata del período de crecimiento más contrastado espacialmente, con índices extremos que oscilan entre el 4,1% de Madrid, 3,2% de Cataluña o 2,8% del País Vasco en la década de 1961-1970 y los guarismos negativos presentados por Extremadura, Galicia, ambas Castillas, las provincias andaluzas de Córdoba, Granada y Jaén y en Aragón, Huesca y Teruel. La franja levantina, en especial Alicante y Valencia, es uno de los territorios más beneficiados, al igual que las provincias vascas. Los índices más altos se localizan asimismo a lo largo del eje del Ebro, favoreciendo a Zaragoza y en menor medida, a Navarra, La Rioja y Tarragona. En la cornisa norte Asturias y Cantabria lograrían asimismo unas tasas de crecimiento elevadas, mientras en Castilla y León solamente Valladolid obtendría en esta etapa índices cercanos al promedio nacional. En general y tal como se anticipaba, los desequilibrios ya existentes en el crecimiento de la población se agravan considerablemente a lo largo estos años. Para el conjunto de estos treinta años la tasa de crecimiento medio acumulado llegó al 0,96% anual, pero todas las provincias en las que se superó el 1% eran costeras 178 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 141 Plan de Desarrollo Económico y Social (1964-1967). Comisaria del P.D.E.S., Presidencia del Gobierno. Boletín Oficial del Estado, Madrid, 1963. Sobre los resultados de los Polos de Desarrollo véase de FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, F.: Evaluación económica de los polos de desarrollo. Madrid: Ed. Publicaciones de la Escuela Nacional de Administración Pública, 1972, 507 pp. (Tomo I) y 1973, 449 pp. (Tomo 2). 142 GARCÍA DELGADO, J.L.: “Problemas de la industria española. Una visión de conjunto”, en CARBALLO, R.: Crecimiento económico y crisis estructural en España, 1959-1980. Madrid: Ed. Akal, 1981, 711 pp, pág. 413. salvo Álava, Madrid, Valladolid y Zaragoza. En sentido opuesto, veintitrés provincias se vieron afectadas por el decrecimiento, todas ellas del interior143. La mayor expresión de esta dispar evolución la encontramos en el cómputo que nos ofrecen las cifras absolutas, dado que el 96% de la población española acabó concentrándose en tan sólo nueve provincias, las que superaban el millón de habitantes en 1981. Tan sólo dos de ellas, Madrid y Barcelona, acapararon el 25%144. Si la población aumentó en 9,5 millones de personas entre 1950 y 1981, el 86% del incremento se debió a esas nueve provincias. La suma de las que perdieron población alcanzó los 1,7 millones, afectando sobre todo a Badajoz, Cáceres, Cuenca y Jaén y Lugo, con saldos negativos por encima de los cien mil habitantes. En términos relativos el impacto negativo fue mayor en Cuenca, Soria y Teruel, cuya población se redujo en un 40%, seguidas de Ávila, Guadalajara y Zamora (30% de pérdidas). Figura 2.8 Tasa de crecimiento medio anual acumulado entre 1951 y 1980 Fuente: Censos de Población de España de 1950 y 1981 (INE). Elaboración J. M. Delgado. 179EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 143 Incluimos entre ellas a Lugo y Granada, pues la inmensa mayoría de su población residía en el interior. 144 Las restantes provincias con más de un millón de habitantes en 1981 eran Alicante, Asturias, La Coruña, Málaga, Sevilla, Valencia y Vizcaya. 0 100 kilómetros 200 Tasa de crecimiento medio anual acumulado 1951-1980 Más del 1,5% 1 a 1,5% 0,5 a 1% 0 a 0,5% Negativa Como sucede con otras variables analizadas la emigración exterior tuvo un impacto diferencial a escala regional, ahondando en los contrates territoriales. Andalucía y Galicia fueron las más afectadas por la de carácter continental, concentrando el 30% y 23% de los flujos de salida en los años de máxima incidencia, entre 1961 y 1973. De Castilla y León salieron el 11% de los desplazados, destacando en menor cuantía los procedentes de Valencia, Extremadura, Madrid y Murcia con cifras que oscilan del 10% al 5%. En Galicia se mantuvieron además durante los primeros años sesenta importantes flujos transoceánicos, ya de escasa entidad en otras regiones españolas. Al tratarse de adultos jóvenes (el 52% tenían entre 20 y 34 años de edad) la proporción de casados era elevada, alcanzando un 57% entre los varones y algo menos, el 53%, en el caso de las mujeres, por lo que incidió negativamente en la capacidad de crecimiento natural de la población168. Con todo, la emigración a Europa ayudó indirectamente en el proceso de industrialización también desde el punto de vista laboral, al drenar hacia el exterior una mano de obra que tampoco habría encontrado empleo en las regiones más dinámicas. A diferencia de lo sucedido en los flujos transoceánicos, la población participante en este éxodo continental se encontraba en edad activa (el 87%) y procedía mayoritariamente del campo (el 64% trabajaba en el sector agrario), origen y características similares a los correspondientes a la emigración interior. La yuxtaposición de flujos migratorios internos y externos ahonda más los desequilibrios poblacionales entre provincias, perjudicando doblemente a las caracterizadas por la emigración: “Emigración es la palabra clave de estos años. Emigración hacia otros países europeos y, menos ahora, latinoamericanos, y emigración también hacia los núcleos industriales españoles que se habían mostrado más dinámicos en la generación de actividad” (GOERLICH y MAS, 2006: 238). Los cambios en la densidad de población se perciben sobre todo en el aumento entre 1960 y 1970 a lo largo del eje del Ebro, Levante y ambos archipiélagos, favorecidos por el aporte económico procedente del turismo. En Andalucía se mantiene a escala regional, con los contrastes provinciales ya señalados, mientras el interior peninsular conserva unos valores bajos que serán la tónica dominante en las siguientes décadas. En Castilla y León las provincias de Ávila, Burgos, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria y Zamora mantendrán desde 1950 tasas de crecimiento negativas, sumándose a ellas León a partir de 1970. Lo mismo sucede en ambas provincias extremeñas, en las castellanas-manchegas de Albacete, Ciudad Real y Cuenca –y en Toledo hasta 1970– o en Jaén. Las desigualdades ya no dependerán exclusivamente de diferencias en el ritmo de acumulación de efectivos o la capacidad de atracción, sino también de pérdidas en cifras absolutas, con notables descensos en la densidad de población. 186 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 168 LIÑARES GIRAUD, A. (Coord.): La emigración española a Europa en el siglo XX. Op.cit, págs. 29 y 30. Figuras 2.11 y 2.12 Densidad de población en 1960 y 1970 Fuente: Censos de Población de España de 1960 y 1970 (INE). Elaboración J. M. Delgado. 187EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 0 100 kilómetros 200 Habitantes/km2 en 1960 (Densidad media en 1960=61) Menos de 20 20 a 30 30 a 40 40 a 50 50 a 75 75 a 100 100 a 200 200 y más 0 100 kilómetros 200 Habitantes/km2 en 1960 (Densidad media en 1970=67) Menos de 20 20 a 30 30 a 40 40 a 50 50 a 75 75 a 100 100 a 200 200 y más En total, veintidós provincias experimentaron una merma poblacional entre los censos de 1950 y 1970, de las cuales 17 continuaron con signos negativos hasta finalizar el siglo. Junto a las diferencias en el crecimiento natural, la intensificación de los flujos migratorios de carácter interregional, potenciados por los mayores contrastes en cuanto a empleo y producción, acrecentaron los desequilibrios territoriales. La crisis de la agricultura tradicional expulsó la población del ámbito rural hacia los centros industriales y turísticos, pero también al extranjero. Siguieron beneficiándose provincias de tradición manufacturera como Asturias, Barcelona, Guipúzcoa, Madrid, Valencia y Vizcaya, a las cuales se unen a finales de los sesenta algunas limítrofes (Navarra, Gerona y Tarragona son los mejores ejemplos). La política de Polos de Desarrollo, al movilizar inversiones hacia ciudades de menor dinamismo histórico, sirvió para acelerar el crecimiento económico y urbano de las mismas, con resultados especialmente satisfactorios en La Coruña, Sevilla, Valladolid, Vigo y Zaragoza, lo cual explica sus correspondientes aumentos de población169. Si las diferencias son grandes a escala nacional, dentro de cada provincia los contrastes entre el mundo urbano y rural se acentúan aún más. Incapaces de retener población ante la destrucción de empleo llegada de la mano de una nueva agricultura mecanizada y cuya productividad aumenta con rapidez, los pequeños núcleos son los primeros en sufrir el éxodo, al carecer de otras alternativas. El conjunto de municipios rurales, los menores de diez mil habitantes, pierde entre 1950 y 1981 un total de 3.235.524 residentes, mientras los que superan ese umbral ganan 12.745.611 y de esta cifra, el 72% corresponde a las ciudades con más de cien mil habitantes. Los principales centros de servicios, enclavados entre los umbrales de 5.000 y 10.000 habitantes, mantuvieron su crecimiento hasta 1960 pero a partir de esa fecha se ven afectados también por la pérdida de efectivos ante la caída de la demanda procedente de sus áreas de influencia. En 1960 sumaban 4.682.446 residentes, pero en 1981 la cifra había descendido a 3.687.022, un 21%. El número de municipios de esta entidad cae desde los 677 a 546 entre ambas fechas, una merma que afecta igualmente a los clasificados en el grupo de 1.000 a 5.000 habitantes (3.601 y 2.203, respectivamente). La consecuencia es un incremento de los de menor tamaño, cuya cantidad asciende en un 23%, de 3.925 a 4.810. En 1981 cerca del 60% de los municipios españoles no alcanzaban siquiera el millar de residentes y la población rural, que a finales de los años cuarenta representaba todavía la mitad del total, se redujo a un tercio en 1970 (34%) y a poco más de una cuarta 188 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 169 MÉNDEZ, R. y MOLINERO, F. (Coord.): Geografía de España. Barcelona: Ed. Ariel, 1993, 759 pp. Págs. 640 a 648. Los restantes Polos de Desarrollo se localizaron en las ciudades de Burgos, Córdoba, Granada, Huelva, Logroño, Oviedo y Villagarcía de Arousa, pero tanto las inversiones como el empleo real generado fueron inferiores a lo previsto. parte en 1981 (28%)170. Los flujos migratorios más intensos tuvieron lugar en las décadas de los sesenta y setenta, dando como resultado un vaciamiento del ámbito rural que en las regiones más afectadas, con una industrialización apenas incipiente, adquiriría un carácter permanente. Figuras 2.13 y 2.14 Distribución de la población en 1960 y 1970 189EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 170 Las cifras indicadas provienen de las series homogéneas de Goerlich y Mas. La despoblación rural fue aún más intensa de lo que indican si tenemos en cuenta que entre 1960 y 1970 se suprimieron 547 municipios debido a su escasa población y otros 633 entre ese año y 1981. De haberse mantenido la misma estructura municipal de 1960, en 1981 habrían sido el 65% los municipios que no superaban el millar de habitantes. Lógicamente, el número de municipios de 1.000 a 5.000 residentes también se vería rebajado al descontar de su población la que les fue adscrita por algunas de estas supresiones. 4000 200 kilómetros Población en 1960 1.000.000 500.000 100.000 Habitantes Continúa Fuente: Censos de Población de España de 1960 y 1970 (INE). Elaboración J. M. Delgado. En el entorno urbano los núcleos de mayor entidad fueron también los más favorecidos por el crecimiento procedente del aporte migratorio durante este período, con una importante expansión superficial de las ciudades. Las cuatro de mayor tamaño, Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla, sumaban ya en 1970 seis millones de habitantes, el 17,8% de la población del país. Junto a sus áreas metropolitanas, llegaron a superar en 1981 al conjunto de residentes en todos los municipios españoles con menos de cinco mil habitantes. Así, mientras los menores de cien mil habitantes concentraban el 31% de la población española en 1981, una variación mínima con respecto a 1950 (29%), en los que sobrepasaban esa cifra residía el 41% de los españoles, cuando a mediados de siglo sólo aglutinaban un 23%. La extrema polarización del crecimiento en las principales capitales, fruto de la política económica desarrollada entre 1959 y 1973, originó un modelo de poblamiento afectado por desequilibrios patentes, carente en gran parte del territorio nacional y sobre todo, en el centro peninsular, de una red articulada de centros capaces de mantener un dinamismo económico y demográfico mínimo y en consecuencia, de 190 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 4000 200 kilómetros Población en 1970 1.000.000 500.000 100.000 Habitantes Continuación evitar la despoblación171. El número de ciudades de tamaño medio entre los censos de 1960 y 1981 (entre 50.001 y 500.000 habitantes) casi se duplicó, ascendiendo de 58 a 97, pero una gran parte de ellas coincidían con capitales provinciales. De las 52 que contaban en 1981 con entre 50.001 y 100.000 residentes, 14 lo eran, mientras que de los 45 núcleos entre 100.001 y 500.000 esa circunstancia correspondía a 30. De los 15 restantes, 5 se localizaban en el entorno de Madrid y 4 en el de Barcelona, completando el listado Elche (Alicante), Jerez de la Frontera (Cádiz), Cartagena (Murcia), Gijón (Asturias), San Cristóbal de La Laguna (Santa Cruz de Tenerife) y Barakaldo (Vizcaya). Con excepción de Madrid, ninguna ciudad del interior salvo una docena de capitales provinciales llegaba a esa cifra172. El mapa de la densidad de población a escala provincial en 1981 es fiel reflejo de esta evolución, mostrando unas diferencias que no harán sino acentuarse en décadas posteriores, consecuencia de una herencia histórica muy difícil de contrarrestar. Frente a más de quinientos habitantes por kilómetro cuadrado en Barcelona, Madrid y Vizcaya, las provincias de Huesca, Cuenca, Guadalajara y Teruel tenían menos de veinte y Soria no alcanzaba los diez. En dieciocho provincias la densidad se había reducido a menos de la mitad de la media nacional. Entre ellas se contaban todas las ambas Castillas salvo Valladolid, las dos extremeñas, Huesca, Teruel y Lérida. Pues bien, veinte años después, en 2001, todas estas provincias seguían en situación similar, habiéndose unido a las mismas la de Lugo. Si retrocedemos en el pasado hasta 1960, catorce de las indicadas tampoco llegaban al 50% de la densidad media española (la superaban por mínimos Badajoz, León, Toledo y Salamanca). Lo cual confirma que si bien la etapa “desarrollista” de los años sesenta marco una pautas de crecimiento demográfico claras, muchas de ellas venían ya señaladas por una evolución bastante anterior, derivada tanto de una dinámica natural diferencial como, sobre todo, de las corrientes migratorias generadas por procesos de crecimiento económico muy concentrados espacialmente y factores de expulsión generalizados en un mundo rural cuya productividad agrícola aumentaba con rapidez. 191EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 171 Es cierto no obstante, como señalan otros autores, que la red de ciudades intermedias se refuerza durante este período. Pero se trata de núcleos localizados en el entorno de las grandes capitales, como Barcelona (L’Hospitalet de Llobregat, Badalona, Sabadell, Santa Coloma de Gramanet, Terrassa, Cornellá. Manresa y Mataró), Madrid (Alcalá de Henares, Getafe y Leganés), Bilbao (Barakaldo) y en menor medida, Valencia y Sevilla. Se trata en realidad de la formación de redes en áreas metropolitanas, no de una red estructurada en virtud de las necesidades de territorios a escala regional (GOERLICH, J. y MAS, M. (Dirs.): La localización de la población española sobre el territorio, Op cit., págs. 241 y 242. Téngase en cuenta que en 1970 solamente Burgos, León, Salamanca y Valladolid superaban los cien mil habitantes, sin otras ciudades que alcanzasen esa cifra ni en el resto de Castilla y León, ni en toda Castilla-La Mancha o Extremadura, incluyendo las capitales provinciales. 172 Estas capitales de provincia eran Vitoria, Albacete, Badajoz, Burgos, Córdoba, León, Lleida, Logroño, Pamplona, Salamanca, Valladolid y Zaragoza. De todas ellas, sólo esta última sobrepasaba el medio millón de habitantes, Valladolid superaba los trescientos mil, Córdoba no llegaba todavía a alcanzarlos y las restantes tenían menos de doscientos mil habitantes. Figura 2.15 Densidad de población en 1981 Fuente: Censo de Población de España de 1981 (INE). Elaboración J. M. Delgado. 2.6 La caída del crecimiento natural y el vuelco de los saldos migratorios: hacia la segunda transición demográfica Las crisis económicas de los años setenta asociadas al encarecimiento del precio del crudo implicaron una inflexión en el signo los movimientos migratorios exteriores de la población española, con el continuo aumento de los retornados y el práctico cese de la emigración. A su vez, el cambio de régimen político con la instauración de la democracia favorece una planificación familiar que conducirá a la mayor reducción de la fecundidad, intensificándose con rapidez un proceso ya iniciado en la década precedente gracias al nuevo papel social y económico asumido por la mujer. La transición demográfica puede finalmente darse por concluida, consolidándose unas pautas reproductoras propias de una sociedad moderna que, unidas a la elevada esperanza de vida, darán lugar al decrecimiento del saldo natural. 192 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 0 100 kilómetros 200 Habitantes/km2 en 1981 (Densidad media en 1970=74) Menos de 20 20 a 30 30 a 40 40 a 50 50 a 75 75 a 100 100 a 200 200 y más Figura 2.16 Tasa de crecimiento medio anual acumulado entre 1981 y 2000 Fuente: Censos de Población de España de 1981 y 2001 (INE). Elaboración J. M. Delgado. Consecuencia de ello es una tasa de crecimiento medio acumulado en los años ochenta de apenas un 0,3% anual, un tercio de la lograda en la década anterior (0,9%). Ninguna comunidad autónoma logró alcanzar siquiera el 1% y las más dinámicas durante el período precedente vieron reducirse sus índices por debajo del 0,6% (Cataluña, Madrid y la Comunidad Valenciana). Solamente Murcia y los archipiélagos logran incrementos cercanos a ese 1% y Andalucía es la única Comunidad que supera el obtenido en los años setenta. Por el contrario, regiones donde la evolución de la población había dado saldos positivos, como las de la cornisa cantábrica, ven tornarse los mismos. Asturias y el País Vasco pierden habitantes y en Cantabria el incremento es mínimo. Se unen así a las que ya llevaban veinte años experimentando esta situación (Galicia, Castilla y León y Extremadura) y como ellas, mantendrán las pérdidas hasta acabado el siglo XX. En otras, como Aragón, la merma será mínima y se recuperará con posterioridad, pero las diferencias interprovinciales son destacadas, concentrando aún más su crecimiento en Zaragoza y conservando la tendencia negativa en Huesca y Teruel, al igual que sucede en la dinámica contratada seguida por la Galicia costera y la interior. Los desequilibrios también son mayores en Castilla-La Mancha, con las ganancias en Guadalajara frente a la continuidad de las pérdidas en Cuenca. En el País Vasco solamente Álava 193EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 0 100 kilómetros 200 Tasa de crecimiento medio anual acumulado 1951-1980 Más del 1,5% 1 a 1,5% 0,5 a 1% 0 a 0,5% Negativa será capaz de sostener su crecimiento, mientras Guipúzcoa y Vizcaya se resienten a consecuencia de la reconversión industrial. En cuanto a Castilla y León, en la última década del siglo León se une a la lista de provincias con población decreciente y en cambio Segovia la abandona. Junto a Valladolid, son las únicas provincias con tasas positivas, si bien tanto en términos relativos como absolutos los aportes demográficos fueron muy escasos. Los cambios en la dinámica natural fueron protagonistas fundamentales del fin de siglo, al mantenerse la rápida caída de la natalidad iniciada a mediados de los setenta durante toda la década siguiente y, de forma más atenuada, hasta los últimos años noventa, a la par que la mortalidad comenzaba una lenta ascensión consecuencia del envejecimiento en la cúspide de la pirámide de población. En 1981 la tasa bruta de natalidad en España era del 14,1‰ y en 1990 había descendido hasta el 10,3‰. Si el último año en que se sobrepasaron los seiscientos mil nacimientos fue 1979, en 1983 ya no se alcanzó el medio millón y en 1991 la cifra era inferior a los cuatrocientos mil, manteniendo la reducción hasta 1996, con un mínimo histórico de 362.626. También fue 1981 el primer año en que el número medio de hijos por mujer no llegó al nivel de reemplazo generacional (2,1), umbral que sólo cinco años antes se superaba ampliamente (2,8 en 1976). Mientras las cohortes reproductoras experimentaban un constante aumento, la fecundidad siguió limitando la capacidad de crecimiento real y durante el quinquenio final del siglo su índice sintético oscilaba ligeramente por debajo de 1,2, uno de los más bajos a escala mundial. En el otro extremo de la balanza la evolución de la tasa bruta de mortalidad registraba un cambio de tendencia a partir de 1982 y tras un mínimo del 7,6‰ en ese año pasó a superar el 8,5‰ en 1990 y a índices cercanos e incluso mayores al 9‰ durante la segunda mitad de los noventa. El número medio de defunciones anuales ascendió desde las trescientas mil en la primera mitad de los años ochenta a más de trescientas sesenta mil al finalizar el siglo. La conjunción de tendencias opuestas en ambas variables de la dinámica natural supuso la práctica anulación del saldo vegetativo, que se redujo a un ritmo acelerado. Si la diferencia entre nacimientos y defunciones aportaba hasta 1979 más de trescientos mil habitantes anuales al cómputo de la población española, en 1983 la cifra era inferior a las doscientas mil, en 1988 no llegaba a cien mil y en 1998 y 1999 ni siquiera a diez mil. Desde finales de los setenta los aportes derivados del crecimiento natural disminuyeron a menos de la mitad de quinquenio en quinquenio. Así, frente a los 2.044.232 habitantes de 1976-1980, entre 1981 y 1985 el saldo fue de 969.094, de 496.449 en 1986-90, 218.803 en 1991-1995 y 81.642 en 1996-2000. 194 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN Figura 2.17 La reducción del crecimiento natural en el último cuarto del siglo XX Fuente: Movimiento Natural de la Población (INE). Elaboración J. M. Delgado. El aumento de la esperanza de vida y la correspondiente acumulación de efectivos en los tramos de mayor edad de la población explican un incremento de la mortalidad que durante la etapa analizada se mantenía aún en umbrales inferiores a los de otros países europeos, como Alemania o Italia. La drástica caída de la fecundidad responde sin embargo a causas más complejas que derivan del proceso de formación de las familias y en gran parte, del comportamiento nupcial, dado que en los años ochenta y noventa la proporción de nacimientos dentro del matrimonio era aún muy superior a la de otros países europeos. El descenso de las tasas de nupcialidad, el retraso en la edad media de contraer matrimonio y la reducción del tamaño de las familias son variables esenciales para comprender el proceso, sumándose a ellas la generalización del uso de anticonceptivos, el divorcio y la interrupción voluntaria del embarazo. El cambio legislativo tuvo sin duda una incidencia notable en el nuevo modelo de comportamiento reproductor, pero no siempre fue la causa del mismo y las tendencias ya estaban marcadas con anterioridad. En efecto, la despenalización de los anticonceptivos tiene lugar en 1978173, la igualdad de derechos entre hijos nacidos dentro o fuera del matrimonio se reconoce en mayo de 1981174 y el divorcio en julio del mismo año175, mientras que la despenalización parcial del 195EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 173 Ley 45/1978, de 7 de octubre, por la que se modifican los artículos 416 y 343 bis del Código Penal. 174 Ley 11/1981, de 13 de mayo, de modificación del Código Civil en materia de filiación, patria potestad y régimen económico del matrimonio. 175 Ley 30/1981, de 7 de julio, por la que se modifica la regulación del matrimonio en el Código Civil y se determina el procedimiento a seguir en las causas de nulidad, separación y divorcio. Nacimientos Defunciones Saldo natural 4 3,5 3 2,5 0 2 1,5 1 0,5 1976-80 1981-85 1986-90 1991-95 1996-00 (millones) Será por tanto en los años noventa y sobre todo en su segunda mitad cuando el balance migratorio exterior comience a potenciar de forma continua e intensa el crecimiento de la población, sumando 1,37 millones de habitantes a los 0,3 millones aportados por el crecimiento natural entre 1991 y 2000190. En 1975 el número de extranjeros residentes legalmente en España era muy reducido, 168.289, no alcanzando el medio millón hasta finalizar 1995 (499.772). Las tasas medias de crecimiento acumulado durante la segunda mitad de los setenta fueron de un 2% anual y en la década siguiente ascendieron al 8%, presentando no obstante oscilaciones importantes e incluso descensos posteriores, como en 1991 y 1994, por lo que en el primer quinquenio de los noventa el crecimiento medio anual se limitó a un 4%. Pero entre 1996 y finales de siglo ascendió al 12%, llegando a los 895.720 inscritos191. Ahora bien, estos datos distan de los ofrecidos por el Padrón Municipal de Habitantes, donde se cuantifica el total de extranjeros con independencia de su situación administrativa. A fecha 1 de Enero de 2001 éste sería de 1.370.657, un 53% más de la cifra anterior que corresponde al 31 de Diciembre de 2000 y es por tanto coincidente en el tiempo. La diferencia entre ambas fuentes deriva en parte de la legislación existente desde 1991, permitiendo a los extranjeros darse de alta en el Padrón aunque no tuvieran permiso de residencia. La inscripción daba acceso además a la tarjeta sanitaria, educación y políticas de vivienda y servía como prueba de arraigo de cara a futuras modificaciones legislativas que posibilitasen el acceso al permiso de residencia y trabajo192. Precisamente como consecuencia de la Ley de Extranjería de 2000 se procedió a una regularización extraordinaria cuyo mero anuncio incentivo el empadronamiento masivo de extranjeros en cifras muy superiores a las de situaciones precedentes semejantes, las realizadas en 1986 (34.000 202 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 190 Los datos oficiales sobre migración exterior aportados por el INE resultan contradictorios con la evolución real de la población y su saldo vegetativo, sobre todo en lo que respecta al número de extranjeros afincados en España, por lo que las cifras indicadas en el texto corresponden a cálculos indirectos resultantes de comparar el crecimiento real de acuerdo a los datos del Padrón Municipal de Habitantes con el crecimiento natural proporcionado por el Movimiento Natural de la Población. 191 Según cifras del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. 192 ARANGO, J.: “Europa, ¿una sociedad multicultural en el siglo XXI?”, Papeles de Economía Española nº 98, 2003, págs. 2 a 15 y “La población inmigrada en España”, Economistasnº 99, 2004, págs. 6 a 14. IZQUIERDO ESCRIBANO, A. y LÓPEZ DELERA, D.: “El rastro demográfico de la inmigración en España”, Papeles de Economía Española, nº 98, 2003, págs. 68 a 93. GARRIDO, L.: “Para cuantificar a los extranjeros”, Economistasnº 99, 2004, págs. 28 a 37. ALCALDE GUINDO, C: “La importancia de conocer la inmigración”, en Economía Exterior nº 28, 2004, págs. 9 a 14. DEVOLDER, D., GIL, F. y FORTE, P.: “Estimación del grado de error en el registro de la población extranjera en España: Un enfoque comparativo”, en MONTORO, C., LÓPEZ, D., PONS, J.J. y BARCENILLA, M.C.: La inmigración internacional: motor de cambios sociodemográficos y territoriales. Pamplona: Ed. Universidad de Navarra S.A., 2009, 437 pp, págs. 163 a 172. Un resumen del problema para cuantificar los residentes extranjeros se encuentra en CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL DE CASTILLA Y LEÓN: La inmigración en Castilla y León tras los procesos de regularización: aspectos poblacionales y jurídicos. Valladolid: Ed. CES de Castilla y León, 2006, 539 pp. Págs. 73 a 76. regularizaciones), 1991 (112.000) y 1996 (188.223), descendiendo el porcentaje de los residentes en situación administrativa legal con respecto al total desde un 92% en 1996 al 65% en 2001193. Solamente en un año, el último de la década, el aumento fue de 446.778 residentes. Pese a que las solicitudes presentadas en el 2000 para obtener la regularización fueron 244.790 y se concedieron poco más de 150.000, la cantidad de irregulares se acercaba ya en esa fecha al medio millón de personas (474.937)194. Por eso tras el procedimiento ligado a la nueva ley se abrieron otros dirigidos a la regularización de ecuatorianos y a los residentes en España antes del 23 de Enero del mismo año, normalizando finalmente entre 2000 y 2001 la situación de 334.882 personas195. Junto al incremento de la cuantía los resultados de este proceso fueron novedosos porque frente al colectivo marroquí, que había sido el más beneficiado en los anteriores, a partir de éste adquieren mayor relevancia los nacionales de países de Europa del Este y Latinoamérica, sobre todo rumanos y suramericanos. Figura 2.20 Evolución del número de extranjeros empadronados y con permiso de residencia, 1996-2001 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes (INE) y Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Elaboración J. M. Delgado. 203EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 193 Real Decreto 239/2000, de 18 de Febrero, por el que se establece el procedimiento para la regularización de extranjeros prevista en la disposición transitoria primera de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social. Véase de GÓMEZ FAYRÉN, J.: “El proceso de regularización del 2000 y sus efectos sobre la población inmigrante”, Anales de Historia Contemporánea nº 18, 2002, págs. 131 a 150. 194 Diferencia entre el número de residentes empadronados y el de permisos de residencia en vigor. 195 MARCU, S.: Del Este al Oeste. Geopolítica fronteriza e inmigración de la Europa Oriental a España. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2010, 278 pp. Págs. 104 y 105. Empadronados Con permiso de residencia 1.500 1.400 1.300 1.200 0 1.000 1.100 900 800 700 600 500 400 300 200 100 1996 542.314 499.773 589.700 538.984 637.085 609.813 748.954719.647 923.879 801.329 1.370.657 895.720 1997 1998 1999 20012000 (miles) La reducción del número de extranjeros sin permiso de residencia tendría no obstante un carácter puntual, pues la única manera de afincarse de forma legal en España, al igual que en los restantes países de la UE, es la obtención de un permiso de trabajo mediante contratación en el país de origen, logrando el permiso de residencia al llegar al país de destino y presentar su visado. Para conseguir el contrato es asimismo preciso que no existan desempleados comunitarios para el tipo de trabajo elegido, lo cual limita considerablemente la posibilidad de acceder legalmente a la residencia, dado que las cuotas de admisión son muy restringidas. A todo lo cual se añade el hecho de que el inmigrante puede perder sus permisos al término del contrato, lo cual impide la renovación de los permisos y por tanto, lo coloca en situación irregular196. La intensificación de los flujos migratorios protagonizados por extranjeros benefició a todas las CCAA, creciendo más en términos relativos entre 1996 y 2000 en Murcia (un 655%) y Navarra (605%), sobre un incremento del 253% en el conjunto nacional. En los niveles inferiores se encontraban Galicia (182%), Castilla y León (192%) y Asturias (197%). La concentración espacial de la inmigración era ya muy elevada, pues si en 1996 el 52% de los extranjeros residían en Cataluña, Madrid y la Comunidad Valenciana, en 2001 la proporción ascendió al 56%. Si a ellas sumamos Andalucía y Canarias, todas ellas con más de cien mil inmigrantes en 2001, ese porcentaje asciende a las tres cuartas partes del total. Por el contrario Galicia y Castilla y León, con un 3% de ellos en 1996, vieron descender su peso relativo al 2% cinco años después. Los desequilibrios poblacionales introducidos por estos movimientos migratorios son aún más intensos, como puede apreciarse fácilmente en su análisis a escala provincial. Sólo Madrid concentraba el 22% de los extranjeros residentes en España, con un 13% en Barcelona y un 10% en Alicante. El litoral mediterráneo y los archipiélagos se caracterizaban ya desde décadas anteriores por el afincamiento jubilados alemanes y británicos, uniéndose ahora a ellos jóvenes trabajadores marroquíes y ecuatorianos. Estos dos últimos grupos se expandieron asimismo a lo largo el valle del Ebro, al tratarse de territorios donde, al igual que en Murcia o Almería, se localizaban extensas áreas de agricultura intensiva. También se establecieron en Madrid y su entorno, desbordando el área metropolitana y extendiéndose incluso a provincias adyacentes, principalmente hacia Toledo, zonas donde acudieron además rumanos atraídos por la demanda de mano de obra en el sector de la construcción, obras públicas y servicios. Los búlgaros se afincaron asimismo en la capital, pero desde ésta se dirigieron en mayor medida hacia Segovia y Valladolid. La inmigración latinoamericana estaba representada fundamentalmente por ecuatorianos, localizados sobre todo en el medio urbano y con mayor 204 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 196 Ibídem, pág. 102. representación en las capitales y áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona, así como en Alicante, Murcia y el Ebro. Por último, el principal colectivo inmigrante, los marroquíes, mostraban un modelo de localización más disperso, pues si bien las mayores concentración coincidían con los espacios ya indicados para otros grupos nacionales, también se encontraban presentes en toda la mitad sur peninsular, siendo todavía escasos en la cornisa cantábrica y Castilla y León, donde llegarían con posterioridad197. En definitiva, las áreas receptoras de la inmigración extranjera a finales del pasado siglo coincidían con los principales destinos de los flujos migratorios internos, allí donde el mercado laboral generaba una mayor demanda de mano de obra, potenciando así una redistribución territorial de la población cada vez más desequilibrada. Al tratarse de población adulta joven y pese a que la inmigración de carácter familiar todavía no era dominante, la reagrupación familiar posterior contribuiría a agrandar las diferencias entre CCAA y dentro de cada una de ellas. Figura 2.21 Extranjeros residentes en las provincias españolas en 1996 y 2001 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes (INE). Elaboración J. M. Delgado. 205EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 197 REQUES, P. y DECOS, O.: “De lo global a lo local: repercusiones geodemográficas de la inmigración en España”, Economistas nº 99, 2004, págs. 48 a 61. 0 100 kilómetros 200 Porcentaje de población extranjera en 2001 0 a 2% 2 a 4% 4 a 6% 6 a 8% 8 a 10% Extranjeros empadronados 1996 2001 300.000 150.000 30.000 Figuras 2.22 y 2.23 Densidad de población en 1991 y 2001 Fuente: Censos de Población de España de 1991 y 2001 (INE). Elaboración J. M. Delgado. 206 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 0 100 kilómetros 200 Habitantes/km2 en 1991 (Densidad media en 1991=77) Menos de 20 20 a 30 30 a 40 40 a 50 50 a 75 75 a 100 100 a 200 200 y más 0 100 kilómetros 200 Habitantes/km2 en 2001 (Densidad media en 2001=80) Menos de 20 20 a 30 30 a 40 40 a 50 50 a 75 75 a 100 100 a 200 200 y más La densidad de población en 2001 aumentó un 8% con respecto a la de 1981 alcanzando los 81 habitantes/km2, pero a escala provincial la dispar evolución del crecimiento natural y de los saldos migratorios internos y externos supuso mayores contrastes. Salvo Pontevedra, las provincias gallegas pierden densidad, al igual que Asturias, Guipúzcoa y Vizcaya. Lo mismo sucede en Castilla y León, donde solamente crece Valladolid. A ellas se suman las aragonesas de Huesca y Teruel, así como otras del interior (Cáceres y Cuenca). La cornisa cantábrica muestra pese a ello índices elevados, puesto que la mayoría de las provincias presentan densidades muy superiores al promedio nacional. Junto a junto a Madrid (676 hab/km2) y Barcelona (622 hab/km2), encabezan este ranking Guipúzcoa (340 hab/km2) y Vizcaya (506 hab/km2), a las cuales se unen las gallegas de Pontevedra (201 hab/km2) y La Coruña (138 hab/km2), Cantabria (101 hab/km2) y Asturias (100 hab/km2). En Levante, sur de Andalucía y archipiélagos los valores igualan o sobrepasan también la media nacional, mientras todas las provincias del interior a excepción de Madrid, pero incluidas Valladolid (61 hab/km2), La Rioja (55 hab/km2), Navarra (54 hab/km2) y Zaragoza (50 hab/km2) muestran valores sensiblemente inferiores, no alcanzando las restantes ni siquiera los 35 hab/km2, con un cociente medio de 22 hab/km2. Figura 2.24 Densidad de población a escala municipal en 2001 Fuente: Censo de Población de España de 2001 (INE). Elaboración J. M. Delgado. 207EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 100 200 kilómetros 0 Habitantes/Km2 en 2001 (Densidad media en 2001=80) 0 a 20 20 a 30 30 a 40 40 a 50 50 a 75 75 a 100 100 a 200 200 y más Los grandes desequilibrios territoriales gestados a lo largo del siglo XX superan ampliamente la imagen ofrecida a través del simple análisis a escala provincial y su correcta plasmación obliga a utilizar una base cartográfica municipal que, aunque también entraña importantes enmascaramientos de la realidad derivados de las diferencias en la superficie de los municipios, pues son más extensos los localizados en la mitad meridional de la península y, en menor medida, los de gran parte de Aragón, Asturias, Galicia o el borde septentrional de Castilla y León, permiten apreciar las enormes desigualdades de densidad de población y la importancia de los vacíos demográficos del interior198. La concentración en las áreas metropolitanas y franjas costeras aparece así subrayada, afectando las bajas densidades también a los municipios interiores del Norte, Cataluña, Valencia y la mitad oriental de Andalucía. Por el contrario las zonas de regadío intensivo quedan más destacadas, como se aprecia sobre todo en el eje del Guadalquivir, pero también en los del Tajo, Júcar y Segura, en el del Ebro entre Zaragoza y Miranda, en La Mancha y en Extremadura (Tierra de Barros) y, aunque con menor capacidad para fijar la población, en el Duero y sus afluentes, principalmente en los valles del Esla, Órbigo y Pisuerga. Los cambios más importantes mantienen sin embargo las tendencias de la década anterior, esto es, la concentración urbana en perjuicio del poblamiento rural, con el aumento del sector servicios y la reducción de la mano de obra agraria, el crecimiento de las ciudades intermedias y la expansión de las áreas metropolitanas, llegando a invertir el signo de la evolución demográfica de las capitales provinciales. Durante la década de los noventa los municipios mayores de medio millón de habitantes pierden población por primera vez, mientras los menores de diez mil continúan mermando sus efectivos como ya sucedía desde 1970. El vaciamiento del medio rural incide en pérdidas que afectan asimismo a los centros de servicios, cuyo número también se reduce, a la par que asciende el de núcleos menores de mil habitantes a consecuencia de la despoblación. A escala comarcal los cambios en el modelo de poblamiento reproducen parcialmente el general, aumentando las áreas de influencia de los núcleos urbanos menores de cincuenta mil habitantes y concentrando la población de su entorno rural. Solamente el 24% de la población española residía en 2001 en el medio rural y apenas un 15% lo hacía en los municipios del ámbito rural profundo –menos de cinco mil habitantes–. Culmina pues el siglo XX con una distribución de la población muy diferente a aquélla con la que comenzó, resultado del mayor crecimiento de los principales núcleos urbanos, industriales y turísticos cuya máxima intensidad se alcanza entre 1950 y 208 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 198 Los municipios con una superficie mayor de 300 km2son abundantes en Andalucía occidental, Murcia, sur de Castilla-La Mancha y oeste de Extremadura, pero prácticamente inexistentes en Cantabria, Castilla y León, Cataluña, Navarra, el País Vasco o la Rioja. Ver también GOERLICH GISBERT, F.J. y MAS IVARS, M. (Dirs): La localización de la población española sobre el territorio. Un siglo de cambios. Op cit., págs. 289 a 302 y 309. 1975, despoblándose el interior con la excepción de la capital y agrupándose la población en las franjas costeras. Madrid y Barcelona son los exponentes más extremos de este crecimiento, seguidos por Valencia y Sevilla y con una evolución más dispar, el País Vasco y Murcia. Pero trece provincias interiores ofrecen un saldo negativo o nulo, destacando los casos de Soria y Teruel. La urbanización es el proceso más sobresaliente en el cambio del modelo de poblamiento y la mitad de los habitantes se ubican en tan sólo 119 municipios mayores de cincuenta mil habitantes, el 1,5% de los existentes199. Del medio rural partieron los flujos migratorios que permitieron esa expansión de las ciudades y en consecuencia, el tamaño de los municipios se vio reducido drásticamente. Si en 1900 había 5.954 con menos de dos mil residentes en 2001 eran 5.941 y su población media había descendido de 805 a 529 habitantes (981 no superaban el centenar). En cuanto a los mayores núcleos urbanos, su saldo migratorio e incluso natural cambiaba de signo en las últimas décadas del siglo, trasladándose el crecimiento a las periferias, dando lugar a un nuevo modelo de poblamiento periurbano que posteriormente iría generalizándose a otras ciudades de menor entidad. Figura 2.25 Cambios en la población provincial entre 1900 y 2001 Fuente: Censos de Población de España de 1900 y 2001 (INE). Elaboración J. M. Delgado. 209EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 199 GOERLICH GISBERT, F.J. y MAS IVARS, M. (Dirs.): La localización de la población española sobre el territorio. Un siglo de cambios. Op. Cit., pág. 369. 0 100 kilómetros 200 Habitantes en 1900 5.000.000 2.500.000 500.000 Habitantes en 2001 5.000.000 2.500.000 500.000 2.7 Inmigración extranjera y crecimiento en la primera década del siglo XXI Contradiciendo todas las proyecciones demográficas basadas en tendencias teóricamente consolidadas, el crecimiento de la población española a comienzos del siglo XXI superó todos los umbrales alcanzados anteriormente gracias a los cambios introducidos en una única variable, el componente migratorio. El Padrón Municipal de Habitantes contabilizaba el 1 de Enero de 2001 un total de 41.116.842 residentes y al finalizar la primera década ascendían a 47.150.819, lo que supone una tasa de crecimiento medio acumulado del 1,38% anual, la mayor registrada en nuestro país200. No sólo eso, sino que todas las CCAA mostraron una evolución positiva, siendo a escala provincial donde se pueden apreciar signos negativos en cinco casos, dos correspondientes a Galicia (Lugo y Orense) y tres a Castilla y León (León, Palencia y Zamora). Figura 2.26 Tasa de crecimiento medio anual acumulado entre 2001 y 2011 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes 2001 y 2011 (INE). Elaboración J. M. Delgado. 210 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 200 Para el análisis a partir de 2001 se utilizan los datos procedentes del Padrón Municipal de Habitantes, al no estar disponibles durante la realización de este informe los del Censo de Población de 2011. 0 100 kilómetros 200 Tasa de crecimiento medio anual acumulado 2001-2011 Más del 2% 1,5 a 2% 1 a 1,5% 0,5 a 1% 0 a 0,5% Negativa Con todo, las diferencias entre autonomías apenas varían de las existentes previamente. El Levante y los archipiélagos, junto a Madrid y Cataluña, mantienen durante este período índices de crecimiento superiores al promedio nacional, mientras en Asturias, Galicia, Castilla y León, Extremadura y el País Vasco son sensiblemente inferiores. Destaca el mejor posicionamiento de La Rioja y Castilla-La Mancha, si bien en esta última el protagonismo se centra en las provincias limítrofes a Madrid, al igual que durante el último quinquenio de los años noventa. Guadalajara es la provincia con mayor tasa de crecimiento, el 4,1% anual y Toledo la tercera, con un 2,8%. Ambas reciben población procedente de la capital de España, cuyo índice es por tanto inferior (1,9%), al igual que sucede en Barcelona (1,4%) a favor de Tarragona (2,9%) y Gerona (2,7%). Los contrastes entre la franja mediterránea y cantábrica permanecen, mientras en el interior se reafirma la importancia del eje del Ebro y de los desplazamientos de carácter centrífugo emanados de Madrid, como puede advertirse también en la dinámica positiva de Segovia201. Las desigualdades territoriales derivadas de la inmigración se superponen, como venía pasando desde el inicio de la intensificación de los flujos internacionales, a las ya existentes, a pesar de que el contingente de población extranjera frene e incluso alivie temporalmente el vaciamiento demográfico en amplias zonas rurales del interior. Y así ha sido, pues la población residente en municipios menores de mil habitantes en 2001 había aumentado en 2010 en un 0,38% anual, algo que no sucedía desde los años treinta del pasado siglo202. El conjunto del medio rural creció de media un 1,45% anual, una tasa superior a la total pero que esconde grandes diferencias según la tipología municipal. En los centros comarcales mayores de cinco mil habitantes se llegó al 1,73%, algo menos en los situados entre los dos mil y cinco mil –1,66%– y sólo un 0,87% en el ámbito rural profundo. Las pequeñas ciudades con menos de cincuenta mil residentes son las más beneficiadas en términos relativos, con índices acumulados cercanos al 2% anual, mientras en las del umbral superior, hasta los cien mil, la tasa fue del 1,54%, que duplicó la obtenida por las que llegaban hasta el medio millón. Y al contrario de lo sucedido a finales de los años noventa, en esta primera década de los dos mil las grandes urbes vuelven a aumentar su población a un ritmo de 1,27% anual. Tampoco todo el medio rural logró 211EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 201 GIL ÁLVAREZ, E.: “Los contrastes socio-económicos de la inmigración en Ávila y Segovia”, en MONTORO, C., LÓPEZ, D., PONS, J.J. y BARCENILLA, M.C. (eds.): La inmigración internacional: motor de cambios sociodemográficos y territoriales. Op. Cit. págs. 205 a 212. 202 Teóricamente entre 1930 y 1940 el crecimiento de los municipios menores de mil habitantes en el primero de ambos Censos fue del 0,1% anual, pero dados los errores del Censo de Población de 1940, el dato no es fiable, por lo que tendríamos que retrotraernos a la década precedente, cuando su crecimiento medio anual se cifró en un 0,2%. en su distribución por sexos que, tras el desmoronamiento de los regímenes comunistas en la década anterior, aprovechan la inmediatez de su entrada en la Unión Europea para mejorar sus condiciones laborales217. Figura 2.29 Evolución del número de residentes extranjeros según nacionalidad, 1998-2011 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes (INE). Elaboración J. M. Delgado. La presencia de estos europeos orientales se incrementará así mismo por los flujos irregulares que penetran por la frontera de los nuevos –o futuros nuevos– países miembros quienes, pese a las medidas de protección tomadas en vísperas de la ampliación, no poseían ni experiencia ni medios para su control, surgiendo nuevas redes de tráfico ilegal de inmigrantes, narcotráfico, contrabando o trata de blancas cuyo máximo exponente se encuentra en Rumanía218. La mala situación económica y los conflictos étnicos potenciaron también la emigración, que en 2004 se traducía en la presencia en España de una importante colonia de ucranianos, junto a grupos crecientes de rusos y naturales de otras antiguas repúblicas soviéticas y de los países balcánicos, más de cien mil personas en total219. Por último, también se habían intensificado los flujos desde África, si bien en menor medida que los ya citados, 218 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 217 Las excepciones, con un 60% o más de inmigración femenina, correspondían en 2004 a Estonia, Hungría, la República Checa y Rusia. Entre rumanos y búlgaros el 54% de los inmigrantes eran varones y un 52% en el total procedente de Europa.Autónoma del Estado de México. 218 MARCU, S.: Del Este al Oeste. Geopolítica fronteriza e inmigración de la Europa Oriental a España. Op cit., págs. 72 a 92. 219 Según el Padrón Municipal de Habitantes de 2004 residían en España 52.748 ucranianos, 28.451 rusos y 28.083 ciudadanos de los restantes territorios indicados en el texto. (millones) 6 5 4 3 0 2 1 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 UE (25) Latinoamérica Resto América Asia Oceanía y apátridas Bulgaria y Rumanía Resto Europa Marruecos Resto África aumentando los residentes a seiscientos mil pero reduciendo su peso relativo entre la población extranjera al 18%. Marruecos agrupaba el 73% del contingente, pero la diversificación de los orígenes era ya patente (Argelia, Senegal, Nigeria, Gambia, Guinea Ecuatorial, etc.). Y lo mismo sucedía entre los asiáticos, con el predominio chino pero la aparición de flujos generados en zonas conflictivas (Pakistán, Bangladesh, Irán, Iraq, Líbano y Siria). Figura 2.30 Evolución del número de inmigrantes y emigrantes extranjeros, 2000-2011 Fuente: Estadística de Variaciones Residenciales (INE). Elaboración J. M. Delgado. Hasta finalizar 2007 la corriente inmigratoria seguiría aumentando su caudal, reducido drásticamente en los últimos años de la década como consecuencia de la crisis económica. Si en el primer quinquenio la tasa de crecimiento de la población extranjera superó en ocasiones el 40% (2001 y 2002), con un promedio anual acumulado del 21% entre 2001 y 2008, desde ese año hasta 2011 descendió al 3% y apenas llegó al 0,4% en 2010-2011, consecuencia de la reducción de las entradas y el aumento de los retornos. El ritmo de llegadas había ascendido desde 330.881 en 2001 hasta 920.534 en 2007, cayendo a 692.228 durante 2008 y 469.342 en 2009. Las salidas hasta 2003 suponían menos de un 2% de las entradas y un 15% en 2006, pero en 2007 subieron al 21%, al 34% en 2008 y al 61% en 2009, mermando así el saldo migratorio resultante a una cuarta parte en tres años. Frente a un aporte de 721.560 personas en 2007, en el último año citado se limitó a 181.073. Algunas nacionalidades presentaban ya entonces un balance negativo, más destacado entre las latinoamericanas (Bolivia, Argentina, Brasil, Uruguay y Chile), aunque la caída se percibe en todos los flujos incluyendo los de mayor intensidad, como el marroquí, cuyo saldo fue de 28.922 migrantes o el rumano, de 26.539. Estas cifras ofrecidas por la Estadística de Variaciones Residenciales (EVR) parten de las altas y bajas padronales y hacen referencia a migraciones y no a 219EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA (miles) 1.000 800 600 400 0 900 700 500 300 200 00-01 01-02 02-03 03-04 04-05 05-06 06-07 07-08 08-09 10-1109-10 Inmigrantes Emigrantes migrantes, por lo que una misma persona puede figurar varias veces en el cómputo, sobrestimando los flujos reales. Por otra parte, es frecuente que los extranjeros no se den de baja en su municipio de residencia al abandonar España y sigan como empadronado hasta que a los dos años se declare la caducidad de la inscripción220. Mediante una aproximación a partir de las Estimaciones de Población Actual, el Observatorio Permanente de la Inmigración reducía el saldo de 2009 a 51.505 personas, menos de un tercio del arriba señalado. Concluye por tanto la primera década del siglo XXI con un cambio de tendencia en los flujos migratorios, pero también con España como primer país de la Unión Europea en presencia relativa de inmigrantes no comunitarios, el 7,4% de la población existente en 2011, cuando la media era del 4,0%221. Tras Alemania (10,8 millones), Francia (6,7) y el Reino Unido (6,5), ocupa la cuarta plaza en cifras absolutas, con 5,7 millones de residentes extranjeros, incluyendo comunitarios. El 46% poseían nacionalidad europea y de ellos, el 92% procedían de países miembros de la UE, proporciones ambas muy superiores a las de mediados de década (36% y 61% respectivamente). La primacía del aporte continental se debe a la entrada en 2007 como miembros de la Unión de Bulgaria y Rumanía, país este último de donde proviene un tercio de los inmigrantes comunitarios y el 30% de los europeos. Pero si no cabe duda ante la conversión de España en país receptor de inmigrantes, sí debe matizarse en parte la importancia comparativa de su presencia con respecto a otros países donde el fenómeno es muy anterior. En ellos los procesos de nacionalización también llevan dándose durante un período más amplio, por lo que las cifras de la inmigración real son superiores a las que reflejan exclusivamente el número de extranjeros residentes en la actualidad. En el caso de Alemania, por ejemplo las naturalizaciones anuales, cuyo promedio fue de 47.874 en la década de los ochenta, llegaron a las 240.147 en los noventa, descendiendo entre 2001 y 2008 a 131.230. Solamente en esos últimos ocho años sumaron 1.049.836, cuando en España fueron 364.587222. Conocidos ya los factores de expulsión existentes en los países de origen, las causas de la inmigración hacia España no siempre coinciden con las propias de otros miembros de la UE donde el nivel de vida y la situación del mercado laboral 220 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 220 Ley Orgánica 14/2003 de extranjería, en la Ley 7/1985 Reguladora de las Bases del Régimen Local, que establece que los extranjeros no comunitarios sin autorización de residencia permanente tienen la obligación de renovar su inscripción padronal cada dos años. 221 Letonia (17,5%) y Estonia (15,3%) superaban ese porcentaje, pero era debido a la permanencia de población de nacionalidad rusa, afincada allí antes de la disolución de la URSS. 222 Statistisches Bundesamt Deuschland. Desde 1981 hasta 2008 se concedieron en la República Federal Alemana 3.930.050 nacionalizaciones (no se contabilizan las de la antigua República Democrática). podrían indicar a priori una capacidad de atracción más potente. El rápido envejecimiento demográfico ha hecho aumentar la necesidad de atención a las personas mayores en una etapa en la cual la mujer, tradicionalmente cuidadora principal, ha incrementado su presencia en el mercado laboral, creándose así un importante nicho de empleo. Las pérdidas de población en el medio rural y el abandono de la actividad agraria por parte de los jóvenes autóctonos ha dejado un espacio ocupado asimismo por los trabajadores extranjeros, atraídos igualmente por la generación de empleo en los sectores de la construcción y la hostelería. En todos estos casos el peso de la economía sumergida es destacado, abundando los puestos de trabajos precarios y mal retribuidos que difícilmente atraerían a la población local. Por otra parte los continuos cambios legislativos en materia inmigratoria, improvisados, solapando normas a veces contradictorias e incluso cayendo en la inconstitucionalidad, han facilitado la permanencia de extranjeros incluso en situaciones adversas, ante la esperanza de poder regularizar su estancia en un futuro cercano223. Todos estos factores se ven incentivados además por el desarrollo de redes migratorias informales basadas en relaciones personales que proporcionan información a los posibles inmigrantes en su país de origen, ofreciendo una imagen atractiva desde la perspectiva de las oportunidades reales de asentamiento en España. Y por supuesto, la proximidad geográfica en el caso de África, la cultural en el de Latinoamérica y la eliminación de trabas fronterizas y administrativas con los países de Europa Oriental integrados en la Unión224. Aunque se trate de variables de difícil cuantificación, al menos las relacionadas con la actividad económica se pueden considerar reflejadas en los resultados del índice sobre política de inmigración, que en 2007, cuando se alcanzó el máximo de llegadas, otorgaba a España un 79 sobre 100 en el punto relativo a la facilidad de acceso al mercado laboral, solamente por detrás de Suecia y Portugal (80) sobre un promedio de 55 para la UE 25. Teniendo en cuenta que el mismo análisis daba unas puntuaciones bajas en otros aspectos, como el acceso a la nacionalidad (39 puntos), la participación política (56) o las medidas encaminadas a evitar la discriminación (49), la importancia como factor de atracción de un mercado de trabajo más abierto que en otros países resulta manifiesta225. Corrobora 221EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 223 SOLANES, A.: “Un balance tras 25 años de leyes de extranjería en España: 1985-2010”, en Revista del Ministerio de Trabajo e Inmigración nº 90, 2010, págs. 77 a 102. 224 VALERO ESCANDELL, J.R.: “La España receptora: algunas transformaciones socioterritoriales en un período de inmigración intensa”, en MONTORO, C., LÓPEZ, D., PONS, J.J. y BARCENILLA, M.C. (eds.): La inmigración internacional: motor de cambios sociodemográficos y territoriales. Op. Cit., págs. 15 a 36; Cfr. pág. 18-20. También en DOMINGO, A., GIL ALONSO, F. y GALIZIA, F.: “De la expansión económica a la crisis: Cambios en los factores demográficos de inserción laboral de la población extranjera en España e Italia”, en Revista del Ministerio de Trabajo e Inmigración, nº 85, 2010, págs. 81 a 105. 225 Fuente: Migrant Integration Policy Index. Incluso en 2010, pese a la crisis económica, el índice relativo al mercado laboral había ascendido a 84, siendo elevado en el apartado de reunificación familiar (85) y posibilidad de residencia a largo plazo (79). esta idea el que el 62% de los inmigrantes mayores de 15 años con un año o más de residencia en España en 2007 indiquen como motivo principal del desplazamiento la falta de empleo en su país de origen (23%) o la búsqueda de un empleo mejor (39%). La suma de ambas causas asciende al 85% entre la población de 25 a 29 años de edad y al 75% entre los 30 y 39 años226. En la realidad del mercado laboral todo esto se plasmó en que, de los 4,9 millones de nuevos puestos de trabajo creados entre 2000 y 2007, 2,3 fueron ocupados por extranjeros. En una etapa de expansión económica la inmigración supuso por tanto un aporte indispensable, no restando empleo a los autóctonos, cuyo número de trabajadores aumentó en mayor medida, sino insertándose en nichos de empleo no deseados por los nacionales o donde faltaba mano de obra, perfilando un patrón sectorial claramente diferenciado227. En el caso de los varones el sector de la construcción dio acogida al mayor porcentaje de los nuevos activos, un 38% frente al 18% de españoles. Las mujeres se colocaron preferentemente en el servicio doméstico (28%), incluyendo el cuidado de personas mayores, un sector cuyo elevado crecimiento se debió precisamente a la disponibilidad de una mano de obra foránea que, a diferencia de la española, aceptaba salarios mucho más bajos (un 76% inferiores) y en peores condiciones, como las prolongadas jornadas laborales (hasta un 75% más largas en el caso de las internas) y descansos semanales reducidos o inexistentes, entre otras. El sector de la hostelería y restauración es el segundo nicho de empleo en importancia, agrupando al 20% de las trabajadoras, seguido del comercio (14%). En los tres casos se trata de actividades muy feminizadas228. 222 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 226 Encuesta Nacional de Inmigrantes 2007 (INE). Ya en esas fechas la reunificación familiar cobraba importancia y era el motivo aludido por un 32% de los extranjeros, 227 CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL: La inmigración y el mercado de trabajo en España. Madrid: Ed. CES, 2004, 170 pp. 228 FORO PARA LA INTEGRACIÓN SOCIAL DE LOS INMIGRANTES: Informe sobre la situación de la integración social de los inmigrantes y refugiados en 2008. Madrid: Ed. Ministerio de Trabajo e Inmigración, 2008, 208 pp. Entre las ocupaciones con mayor número de contratos en 2007 y donde la presencia de extranjeros era más relevante destacan las ligadas al sector de la construcción en el caso de los varones: albañiles, peones, mamposteros (pág. 111). El servicio doméstico se califica como “puerta de entrada, regular o irregular, en el mercado de trabajo español” para las inmigrantes (pág. 31) y destaca por la elevada insatisfacción en cuanto a duración de la jornada, flexibilidad horaria, tiempo de descanso y vacaciones y permisos (pág. 112). Figura 2.31 Distribución sectorial del empleo entre españoles y extranjeros, 2007 Fuente: European Union Labour Force Survey. Elaboración J. M. Delgado. La elevada proporción de trabajo sumergido entre inmigrantes, que afectaba en 2007 al 22% de los activos, se hace aún más patente en el servicio doméstico, lo que explica asimismo las condiciones señaladas229. La prolongación de su estancia en España trae consigo una mayor probabilidad de acceder al permiso de trabajo, lo cual implica a su vez la movilidad laboral hacia trabajos más cualificados aún sin cambiar el sector económico, caso de los varones, o trasladándose a otros como la hostelería o el comercio, si se trata de mujeres. La crisis económica supuso el freno a esta tendencia, creando un punto de inflexión a partir del tercer trimestre de 2007. La tasa de paro calculada por la Encuesta de Población Activa en el trimestre anterior fue del 7,95% para el conjunto de la población económicamente activa, pero ya presentaba diferencias apreciables según la nacionalidad, tanto entre españoles (7,29%) y extranjeros (11,29%) como dentro de este último grupo, pues el desempleo afectaba en menor medida a los comunitarios (11,18%) que a los restantes inmigrantes (12,30%). También las diferencias por sexo eran marcadas, en torno a cuatro puntos superior en las mujeres con independencia de la nacionalidad salvo para los trabajadores procedentes de la UE, donde se reducía a dos. 223EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 229 TEZANOS TORTAJADA, J.F. (Dir.): Condiciones laborales de los trabajadores inmigrantes en España. Madrid: Ed. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 2007, 249 pp. Agricultura y pesca Industria, minería y suministros Transporte y comunicaciones Construcción Comercio Hoteles y restaurantes Admón. Pública Educación Salud y trabajo social Otros servicios Servicio doméstico Finanzas y sector inmobiliario 40 30 20 10 0 10 20 30 40 % sobre el total de cada sexo y nacionalidad Población extranjera Hombres Mujeres Población española Estos tres factores de diferenciación, nacionales o extranjeros, comunitarios o extracomunitarios y varones o mujeres mostraron un comportamiento disimilar con el avance de la crisis. El paro fue siempre menor en los hombres que en las mujeres entre la población autóctona, si bien se redujo la distancia a menos de dos puntos, llegando a alcanzar el 20,76% y 21,94% durante el primer trimestre de 2011. Por el contrario en el conjunto de inmigrantes la situación experimentó un vuelco a partir del tercer trimestre de 2008, consecuencia de la concentración de activos en el sector de la construcción, el más afectado, llegando entre los no comunitarios el 37,06% en el inicio de 2010 frente a un 28,19% en las mujeres de las mismas nacionalidades. Desde 2009 hasta comenzado 2011 las tasas de paro han sido como media un 35% más elevadas entre los trabajadores comunitarios que las sufridas por los españoles y un 61% en el caso de los extracomunitarios, un factor decisivo en el freno de las corrientes inmigratorias y, para los parados que han superado su período de prestación del subsidio de desempleo, un claro incentivo al retorno. En 2008 la media anual de trabajados extranjeros que cobraban estas prestaciones era de 202.549 y los parados, 621.800; en 2009 ascendieron a 371.514 y 1.044.800 respectivamente, es decir, la proporción de desempleados cubiertos por el subsidio aumentó ligeramente (del 32,6% al 35,6%), pero el número total de aquellos sin derecho a la prestación lo hizo en un 60,6%, acercándose a las 675.000 personas230. La situación administrativa de los residentes extranjeros, en consonancia con mayor o menor facilidad para regularizar su situación, renovar su permiso de residencia, cobrar la prestación por desempleo o verse obligados a incorporarse a un mercado laboral sumergido, ha experimentado asimismo continuas variaciones. Si al finalizar la década de los noventa los permisos de residencia suponían el 87% de los empadronados, en 2003 la proporción bajó a un 50% y hasta 2006, gracias al proceso de regularización extraordinario del año anterior, no se experimentó un crecimiento significativo. En ese año se alcanzaba el 66% y la tendencia a igualar ambas cifras se mantuvo el resto de la década, con un 86% a comienzos de 2011. Este ascenso en las cifras absolutas y relativas de extranjeros con tarjeta de residencia se debe en gran medida al ingreso de países de Europa Oriental en la UE en 2004 y sobre todo, a la incorporación de Rumanía y Bulgaria en 2007, pues representan la mitad del total de los integrados en el régimen comunitario. Pero también ha incidido la 224 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 230 Cifras aproximativas, pues proceden de diferentes fuentes. El número de parados extranjeros se ha obtenido a partir de la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística, mientras las de beneficiarios extranjeros de prestaciones por desempleo es la suministrada por el Ministerio de Trabajo e Inmigración en su Anuario de Estadísticas de 2009. reducción de los flujos inmigratorios y la estabilización e incluso la merma del número de los empadronados, reflejando la caída de la inmigración irregular, más dependiente de la oferta de trabajo. La relación entre empadronados y residentes autorizados no sólo varía en el tiempo, sino que depende asimismo de la procedencia de los extranjeros. Entre los marroquíes existe una mayor equivalencia, dado que al tratarse de un conjunto extracomunitario el miedo a la expulsión se encuentra siempre presente, incentivando el interés por mantener la documentación en regla. Algo que sucede en menor medida entre los rumanos, sometidos a menos controles por ser ciudadanos comunitarios, lo cual podría explicar unas cifras relativas más elevadas de empadronamientos ficticios. Con todo, la diferencia extrema corresponde a los bolivianos, con sólo un 42% con permiso de residencia con respecto al total de inscritos en el Padrón231. La inmigración legal ha sufrido asimismo un retroceso en su ritmo de incremento, cuantificable a través de los visados expedidos para residencia, que en 2009 disminuyeron un 45% con respecto al año anterior. Ciñéndonos a los flujos de carácter eminentemente laboral, al margen de la reagrupación familiar, los permisos descendieron un 3% entre 2007 (135.460) y 2008 (130.917), pero un 71% en 2009 (37.688). También lo hacía el número de afiliados a la Seguridad Social, un 6,2% a lo largo de 2008, 3,7% en 2009 y 1,6% en 2010232. Los errores propios del Padrón Municipal de Habitantes en el registro de la población extranjera tienden a reducirse durante la crisis económica no sólo por hacerlo los flujos, sino también debido a la eliminación definitiva de los que ya abandonaron el país hace al menos dos años, cuyas bajas se efectúan automáticamente al no renovar su inscripción. Por tanto, junto a las causas mencionadas, la convergencia entre empadronados y permisos de residencia es aún mayor y la diferencia entre ambas nos acerca más al número real de quienes se hallan en situación irregular. En cualquier caso, la impronta de la inmigración fue tan intensa en esta primera década del siglo que, al margen de posibles desviaciones, se puede apreciar perfectamente su impacto diferencial desde la perspectiva espacial. 225EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 231 IZQUIERDO, J.: “La inmigración en España durante la primera década del siglo XXI”, op.cit., pág. 145. 232 OBSERVATORIO PERMANENTE DE LA INMIGRACIÓN: Inmigración y mercado de trabajo. Informe 2010. Madrid: Ed. Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración, 2010, 171 pp. Véase de la misma fuente el Boletín Estadístico de Extranjería e Inmigración. Los porcentajes indicados se han obtenido comparando el número de afiliados en enero de cada año. Según los datos del Ministerio de Trabajo e Inmigración sobre Afiliación media de extranjeros a la Seguridad Social el número de estos era de 2.151.880 en julio de 2008 (fecha en que alcanzó su máximo histórico), 1.934.877 en el mismo mes de 2009 y 1.777.567 en enero de 2011, con un descenso del 17,4% para todo el período (374.313 afiliados menos). Figura 2.32 Evolución de extranjeros empadronados y con permiso de residencia, 2001-2011 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes (INE) y Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Elaboración J. M. Delgado. En general, el aumento del número de extranjeros residentes fue un hecho común a todas las provincias, incluidas aquéllas donde en 2001 su presencia era meramente testimonial, como sucedía en la mayor parte del interior peninsular. A escala nacional se triplica y en Murcia, Navarra, Soria y Albacete llega a quintuplicarse, frente a crecimientos muy inferiores al promedio en la franja fronteriza con Portugal. Pero son las cifras absolutas quienes marcan las diferencias reales, al partir de un reparto territorial desequilibrado desde los inicios del proceso inmigratorio. El 51% de los extranjeros se concentraban en 2011 en tan sólo cuatro provincias, Madrid, Barcelona, Alicante y Málaga. Si sumamos a ellas los archipiélagos, Gerona y Murcia, llegamos al 75% del total. En el extremo opuesto, una veintena de provincias del interior no habían logrado atraer en conjunto ni siquiera un 5% de estos nuevos pobladores. La polarización es aún mayor que la correspondiente a la población española si bien, salvo algunas diferencias en el orden de preferencia, las provincias más beneficiadas coinciden en ambos listados. El peso relativo de la población extranjera es muy elevado en todas las citadas, con un máximo del 24% del total de empadronados en Alicante en el año 2011, superando el 15% en el conjunto levantino –salvo Valencia (12%)– y la mayor parte de las islas. En menor proporción, las restantes provincias del cuadrante nororiental peninsular acusan una incidencia de la inmigración exterior similar o superior al promedio nacional, notorio en Guadalajara –por su proximidad a Madrid– y Rioja. Pese a su menor atractivo en términos absolutos, otras zonas del norte e interior han podido mantener una población creciente desde 2001 gracias únicamente al aporte foráneo y aunque éste haya sido reducido, el porcentaje de extranjeros es significativo dada su asimismo escasa cuantía demográfica. Es lo sucedido en Ávila, Cuenca, Segovia o 226 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN Empadronados Con permiso de residencia 7 6 5 4 0 2 3 1 2001 1.370.657 895.720 1.977.946 1.109.060 2.664.168 1.324.001 3.034.326 1.647.011 3.730.610 1.977.291 4.144.166 2.738.932 4.519.554 3.021.808 2002 2003 2004 20112005 2006 2007 2008 2009 2010 (millones) 5.648.671 5.268.762 5.747.734 5.730.667 4.791.232 4.926.608 3.979.014 4.473.499 Soria, por ejemplo. En los casos más extremos, como el interior gallego (Lugo y Orense) o el noroeste de Castilla y León (León, Palencia y Zamora), ni siquiera estos flujos pudieron contrarrestar las pérdidas demográficas de la población autóctona, ofreciendo saldos totales negativos. Figura 2.33 Extranjeros residentes en las provincias españolas en 2001 y 2011 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes (INE). Elaboración J. M. Delgado. 227EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 0 100 kilómetros 200 Porcentaje de población extranjera en 2011 0 a 4% 4 a 4% 6 a 8% 8 a 10% 10 a 12% 12 a 14% Más de 14% 2001 2011 1.000.000 500.000 100.000 en Zaragoza es muy inferior (635 hab/km2). En el entorno de cuatro primeras el proceso de densificación ha sido intenso, superando los 1.000 hab/km2, sucediendo lo mismo pero a escala más limitada en Bilbao y San Sebastián o en Asturias (triángulo urbano Avilés-Gijón-Oviedo). Límites que se alcanzan asimismo en las áreas costeras levantinas y, de forma descontinúa, en el Cantábrico y el occidente gallego (A Coruña y Rías Bajas). Figura 2.40 Evolución de la distribución de la población según tamaño de los municipios Fuente: Censos de Población de España y Padrón Municipal de Habitantes de 2011 (INE). Elaboración J. M. Delgado. Con una densidad media inferior, en el eje del Ebro y más concretamente, en el tramo desde Pamplona hasta Miranda, se duplica el promedio nacional, cuyo valor coincide con el de los municipios localizados en el valle del Guadalquivir. En el resto de la península las densidades de población son extremadamente bajas, por debajo de los 25 hab/km2en dos tercios de su territorio, destacando los valores correspondientes a algunas capitales provinciales y centros rurales de servicios. Porque si la población ha aumentado en el conjunto urbano, también lo ha hecho en el de estos municipios de menor entidad, entre 5.000 y 10.000 habitantes, que absorben parte de las pérdidas registradas en sus áreas de influencia. El 85% de ellos lograron incrementar su población en la primera década del dos mil, afectando las excepciones al interior gallego y gran parte de Extremadura. En el tramo inferior, entre los 2.000 y 5.000 habitantes, un 71% de los municipios mantuvieron o ganaron habitantes por la misma razón. Los que no lo consiguieron se localizan como los anteriores en Galicia y Extremadura, pero también en ambas Castillas y zonas interiores de Andalucía, poniendo de manifiesto un paulatino proceso de desarticulación de 234 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN Hasta 1.000 1.001-5.000 5.001-10.000 10.001-50.000 50.001-100.000 100.001-500.000 Más de 500.000 100 90 80 70 0 50 60 40 30 20 10 1900 1910 1920 1930 20111940 1950 1960 1970 1981 1991 2001 % sobre total población española la red de centros de servicios indispensable en el medio rural. Y son precisamente estos centros los que han permitido estabilizar durante la última década esa la población. Los municipios menores de diez mil habitantes crecieron a un ritmo del 0,3% anual frente al 1,5% del total nacional, pasando de 9,7 a 9,9 millones de residentes, con una caída de su potencial demográfico relativo del 24% al 21%. Limitando el cómputo al ámbito rural profundo, por debajo de los dos mil residentes, también las cifras absolutas se tornan negativas, pues de 3,0 millones descienden a 2,8, un 6% de la población española, con una tasa de crecimiento anual del -0,8%. La importancia del poblamiento rural muestra amplias variaciones entre CCAA, destacando con un tercio o más de su población total residente en éste las de Extremadura (51% en 2010), Navarra (46%), Castilla-La Mancha (45%), Castilla y León (44%), La Rioja (36%) y Cantabria (33%), frente a valores extremadamente bajos como los de Madrid (6%) o Murcia (5%). Las diferencias son aún mayores al referirnos a los municipios eminentemente rurales, que en Castilla y León agrupan un 26% de sus habitantes, en Extremadura un 20%, en torno a un 15% en Aragón, Castilla-La Mancha, Navarra y La Rioja, y menos del 10% en las restantes. Figura 2.41 Densidad de población a escala municipal en 2011 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes de 2011 (INE). Elaboración J. M. Delgado. 235EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 100 200 kilómetros 0 Habitantes/Km2 en 2011 (Densidad media en 2011=93) 0 a 20 20 a 30 30 a 40 40 a 50 50 a 75 75 a 100 100 a 200 200 y más Las pérdidas de población en municipios con más de 2.000 habitantes en el medio rural son mayores que las derivadas de estos datos generales, pues muchos de ellos se encuadran en realidad en el entorno de las grandes capitales y, aunque no superen los diez mil residentes, pertenecen al ámbito periurbano, como se aprecia en los casos de Madrid o Barcelona. O forman parte de un continuo espacial ligado a procesos de concentración demográfica muy intensos en las últimas décadas, como la urbanización de las franjas costeras. En el extremo opuesto, el interior septentrional de la península, con la excepción del valle del Ebro, muestra una reducida presencia de este conjunto de centros, precisamente allí donde la ausencia o el reducido número de ciudades los hace más imprescindibles. Figura 2.42 El ámbito rural profundo y los municipios de 2.000 a 10.000 habitantes en 2010 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes de 2010 (INE). Elaboración J. M. Delgado. La primera década del siglo XXI concluye desde el punto de vista de la redistribución espacial de la población con resultados ambivalentes. Por una parte, la inmigración extranjera supuso un aporte indispensable para el mantenimiento o crecimiento de municipios rurales y pequeñas ciudades que durante la segunda mitad del siglo XX habían padecido graves pérdidas, dando lugar a que el territorio caracterizado por 236 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 100 200 kilómetros 0 Municipios de 2.000 a 10.000 habitantes 10.000 5.000 % Residentes en municipios menores de 2.000 habitantes Más del 35% 30 a 35 25 a 30 20 a 25 10 a 15 5 a 10 Menos del 5% éstas se redujera de forma considerable. Si hasta 1950 las áreas más afectadas por la despoblación correspondieron al norte peninsular, a partir de entonces y en virtud de los procesos ya analizados derivados de una industrialización muy polarizada y un éxodo rural generalizado, la inmensa mayoría de los municipios perdieron residentes, generándose los grandes desequilibrios actuales. Salvo Madrid, las capitales de provincia y algunos de los principales valles fluviales (Ebro y Guadalquivir, sobre todo), el interior peninsular experimentó un fuerte decrecimiento, concentrándose el incremento demográfico en la periferia y en especial, en la franja costera mediterránea. Una distribución tan desequilibrada que ni siquiera la generación de los procesos inmigratorios al interior pudieron solventar. Figuras 2.43, 2.44 y 2.45 Ganancias y pérdidas de población en 1900-1950, 1950-2001 y 2001-2011 Ganancias y pérdidas entre 1900 y 1950 237EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 0 100 200 kilómetros Cambios en la población en la primera mitad del siglo XX Pérdida de habitantes Ganancia de habitantes Continúa 238 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN Ganancias y pérdidas entre 1950 y 2001 Ganancias y pérdidas entre 2001 y 2011 Fuente: Censos de Población de España y Padrón Municipal de Habitantes de 2011 (INE). Elaboración J. M. Delgado. Continuación 0 100 200 kilómetros Cambios en la población en la segunda mitad del siglo XX Pérdida de habitantes Ganancia de habitantes 0 100 200 kilómetros Cambios en la población en la primera década del siglo XXI Pérdida de habitantes Ganancia de habitantes Los flujos migratorios recientes no favorecieron por igual a todos y, a pesar de su intensidad, tampoco contrarrestaron siempre los saldos negativos de la dinámica natural y de las migraciones interiores. Un conjunto de 4.136 municipios, el 51% del total, mantuvo la evolución regresiva de las décadas precedentes, que drenó de ellos más de cuatrocientos mil habitantes, localizándose la mitad de las pérdidas en apenas 270 de los que descuellan algunas capitales provinciales (Cádiz, Granada, Salamanca, Santander, León, Valladolid), antiguos centros industriales (Ferrol, Mieres, Portugalete, Basauri, Getxo, Sestao) y mineros (Villablino, Langreo, Aller, Cangas de Narcea), pese a lo cual y aunque inferiores en cifras absolutas, los déficits en pequeños municipios rurales fueron la tónica general. En cuanto a los que presentaron balance positivo, las desigualdades en su capacidad de crecimiento resultaron asimismo sustanciales. La mitad de las ganancias se concentraron en 150 municipios mientras el 36% del total, cerca de tres mil, sólo sumó una décima parte. Como ya se ha indicado, también en este caso sobresalen algunas capitales como principales beneficiarias (Madrid, Barcelona, Murcia, Zaragoza, Valencia, Palma de Mallorca y Alicante), junto a núcleos periurbanos (Parla, Rivas-Vaciamadrid o Valdemoro en Madrid, por ejemplo) y del litoral (Torrevieja en Alicante o Roquetas del Mar en Almería), citando a los que más residentes captaron durante esta década. Figura 2.46 Evolución de la concentración municipal de la población (Curvas de Lorenz), 1900-2011 Fuente: Censos de Población de España y Padrón Municipal de Habitantes de 2011 (INE). Elaboración J. M. Delgado. 239EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 1900 (0,564) 100 90 80 70 0 50 60 40 30 20 10 0 102030405060708090100 % sobre total población española % sobre total municipios 1910 (0,569) 1920 (0,583) 1930 (0,597) 1940 (0,616) 1950 (0,631) 1960 (0,660) 1970 (0,717) (índice entre paréntesis) 1981 (0,761) 1991 (0,775) 2001 (0,781) 2011 (0,788) Semejante evolución dispar supuso una concentración todavía mayor, plasmada cuantitativamente en un continuo ascenso del índice de Gini aplicado a la distribución municipal de la población. Al comenzar el siglo XX éste era de 0,564 sobre 1 y a mediados del mismo había aumentado en menos de una décima (0,631), con crecimientos intercensales del 2,5%; pero durante la década de los cincuenta lo hizo en un 4,5%, en un 8,7% en los sesenta y en un 6,1% en los setenta, situándose en 0,761 en 1981. Si bien a un ritmo menor, la concentración prosiguió en los treinta años siguientes y en 2011 el índice era de 0,788234. La mitad de la población residente en España se ubicaba en 124 municipios (374 en 1950) y una cuarta parte lo hacía en 19 (30 en 1950). En el extremo opuesto, la mitad menos poblada en 2011 retenían penas al 1,9% de los habitantes (952.880), lo que supone un promedio de 229 personas por municipio. El continuado alejamiento de la curva de Lorenz de la diagonal representa gráficamente este proceso. Figuras 2.47 y 2.48 Pirámides de población de España, 1940 y 1960 1940 240 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 234 De hecho la concentración es aún mayor si se utiliza como referencia la superficie municipal en lugar del número de municipios. Este análisis ya fue realizado por GOERLICH GISBERT, F.J. y MAS IVARS, M. (dirás.) en La localización de la población española sobre el territorio. Un siglo de cambios. Un estudio basado en series homogéneas (1900-2001), Op.cit., págs. 334 a 348. Según los autores, en 1900 el índice de Gini relativo a la densidad de población (comparando la distribución de los habitantes con la superficie municipal) era de 0,524 y de 0,610 en 1950, muy semejantes a los obtenidos tomando como base el número de municipios. Pero en 2001 ascendía ya al 0,811 y, aplicando nosotros los mismos cálculos a los datos de 2011, llegaría en ese año a 0,830. Hombres Mujeres 6543210 0 100 y + 95-99 90-94 85-89 80-84 75-79 70-74 65-69 60-64 55-59 50-54 45-49 40-44 35-39 30-34 25-29 20-24 15-19 10-14 5-9 0-4 % sobre la población total 123456 Continúa 1960 Fuente: Censos de Población de España 1940 y 1960 (INE). Elaboración J. M. Delgado. Al igual que la distribución de la población en el territorio o la dinámica natural, la inmigración extranjera modificó asimismo las estructuras por sexo y edad de la población nacional, con un grado de intensidad acorde a la importancia relativa de los flujos atraídos por cada CCAA, provincia y municipio. Tal como se ha indicado en epígrafes precedentes, la población española vio interrumpida su transición demográfica por causa de la Guerra Civil, originando una generación hueca que afecta a los nacidos durante la misma y los primeros años subsiguientes. La pirámide de edades de 1940 refleja perfectamente la reducción de tamaño en su base, a la par que en las cohortes masculinas desde 15 y, sobre todo, 20 a 24 años, consecuencia de la sobremortalidad en los grupos combatientes. Ambos entrantes siguen apreciándose en 1960, cuando esas generaciones han alcanzado los 20 y 40 años de edad, respectivamente. Pero en el conjunto de 15 a 30 años surge un déficit mucho más extenso tanto en varones como mujeres, debido en este caso a la emigración exterior hacia Europa Occidental. La base de la pirámide se estrecha en esta ocasión como consecuencia de la pérdida de parejas en edad reproductora, si bien la natalidad es aún elevada. Dos décadas después, en 1981, los flujos migratorios hacia el extranjero ya han perdido entidad, pero sus efectos en la pirámide se mantienen, con cohortes mermadas que abarcan desde los 25 hasta los 45 años de edad. A la emigración anterior sucede un descenso de la fecundidad que agrava la ya iniciada caída de la natalidad, con el 241EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA Hombres Mujeres % sobre la población total 6543210 0 100 y + 95-99 90-94 85-89 80-84 75-79 70-74 65-69 60-64 55-59 50-54 45-49 40-44 35-39 30-34 25-29 20-24 15-19 10-14 5-9 0-4 123456 Continuación resultado del estancamiento y posterior disminución en el tamaño de las nuevas generaciones. España se encuentra ya inmersa en un régimen demográfico moderno y avanza rápidamente hacia el envejecimiento de su población, percibido tanto el menor peso relativo de la base de la pirámide con en la acumulación de efectivos en su cúpula235. Envejecimiento patente a comienzos del siglo XXI, cuando el potencial de las nuevas generaciones es apenas la mitad del correspondiente a las de sus progenitores. Desde mediados de los años setenta el número de nacimientos ha ido reduciéndose y sólo se ha logrado estabilizar a partir de 1996 gracias a la inmigración extranjera, que también engrosa los grupos de activos jóvenes. Mientras tanto prosigue la acumulación en los grupos de mayor edad, en parte gracias al aumento de la esperanza de vida y en parte, por el retorno de los emigrantes. Pero los efectos de estos nuevos flujos no alcanzarán su máxima incidencia hasta 2007, dejando una impronta característica en la pirámide correspondiente al final de la década. Figuras 2.49 y 2.50 Pirámides de población de 1981 y 2001 242 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 235 CABRÉ, A., DOMINGO, A. y MENACHO, T.: “Demografía y crecimiento de la población española durante el siglo XX”, en PIMENTEL SILES, M. (coord.): Procesos migratorios, economía y personas, op.cit., págs. 121 a 138. Hombres Mujeres % sobre la población total 6543210 0 100 y + 95-99 90-94 85-89 80-84 75-79 70-74 65-69 60-64 55-59 50-54 45-49 40-44 35-39 30-34 25-29 20-24 15-19 10-14 5-9 0-4 123456 España, 1981 Continúa Fuente: Censos de Población de España 1981 y 2001 (INE). Elaboración J. M. Delgado. Figuras 2.51 y 2.52 Pirámides de población de 2011 (quinquenal y anual) 243EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA Hombres Mujeres % sobre la población total 6543210 0 100 y + 95-99 90-94 85-89 80-84 75-79 70-74 65-69 60-64 55-59 50-54 45-49 40-44 35-39 30-34 25-29 20-24 15-19 10-14 5-9 0-4 123456 España, 2001 Hombres Mujeres % sobre la población total 6543210 0 100 y + 95-99 90-94 85-89 80-84 75-79 70-74 65-69 60-64 55-59 50-54 45-49 40-44 35-39 30-34 25-29 20-24 15-19 10-14 5-9 0-4 123456 Continúa Continuación Murcia Fuente: Padrón Municipal de Habitantes de 2011 (INE). Elaboración J. M. Delgado. En términos generales el envejecimiento aumentó en toda España hasta comienzos del siglo XXI, cuando el elevado número de inmigrantes logró no sólo frenar su crecimiento sino, en algunos casos, reducir los índices anteriores, incluso en las CCAA donde éste es más alto238. Si para el conjunto nacional la unidad (un mayor por cada joven) se alcanzó en 1999, Aragón lo había hecho en 1991, Asturias y Castilla y León en 1992 y Galicia y La Rioja en 1994. A ellas se fueron sumando posteriormente otras regiones hasta el año 2000, año en el cual solamente Canarias (0,6), Andalucía y Murcia (0,7), Baleares y Madrid (0,9), además de las ciudades autónomas de Ceuta (0,5) y Melilla (0,4), se mantenían por debajo de dicho umbral. Los aumentos se dieron en los extremos del espectro, allí donde los índices iniciales eran muy bajos y la caída de la natalidad impulsó su aumento o muy elevados, poblaciones afectadas históricamente por la emigración con carencias difícilmente subsanables incluso por la llegada de extranjeros que, además, fue relativamente escasa 250 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN Continuación Hombres Mujeres % sobre la población total 6543210 0 95 y + 90-94 85-89 80-84 75-79 70-74 65-69 60-64 55-59 50-54 45-49 40-44 35-39 30-34 25-29 20-24 15-19 10-14 5-9 0-4 123456 238 Entre 2000 y 2001 se redujo el índice de envejecimiento en Aragón (-9%), Baleares (-3%), CastillaLa Mancha (-1%), Cataluña (-10%), Madrid (-1%), Murcia (-1%), Navarra (-8%) y La Rioja (-10%), manteniéndose estable en Cantabria y la Comunidad Valenciana. A escala nacional solamente aumentó un 3%. en ellas239. Y los contrastes entre el medio rural y urbano son aún mayores, llegando a divergencias como las presentadas entre los municipios asturianos menores de diez mil habitantes, donde la edad media es de 48,7 años y el medio urbano murciano, con 38,1 años. A este distanciamiento en las estructuras por edad contribuyen los desplazamientos internos de población, como sucedió en los ejemplos indicados, favoreciendo a Murcia con un aporte de jóvenes activos pero perjudicando a Asturias. Figura 2.61 Índice de envejecimiento en 2011 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes de 2011 (INE). Elaboración J. M. Delgado. El efecto de la inmigración sobre la dinámica natural y estructuras de la población española tiende a debilitarse en los años finales de la década, al igual que las corrientes de entrada. No sólo se redujeron éstas, sino que desde 2007 el número de salidas creció con rapidez. La emigración de extranjeros, apenas 120.254 personas en 2006, ascendió a unas doscientas mil en 2007 y 2008, acercándose a las trescientos mil en 2009. En 2010 las bajas por emigración fueron 336.676, destacando 251EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 0 100 kilómetros 200 Mayores de 65 por cada menor de 15 Más de 2 1,75 a 2 1,50 a 1,75 1,25 a 1,50 1 a 1,25 0,75 a 1 Menos de 0,75 239 En el primer caso se encuentran las CCAA de Andalucía (+15%) y Canarias (+31%) y las ciudades autónomas de Ceuta (+22%) y Melilla (+14%). En el segundo, las de Extremadura (+20%) y Galicia (+19%). durante este nuevo proceso de inversión de flujos las correspondientes a latinoamericanos, que sumaron el 43% de las registradas entre el inicio de 2007 y finales de 2010, llegando al 47% en su momento cumbre (2007 y 2008). Los retornos de europeos comunitarios supusieron el 22%, incrementándose desde un 12% en 2007 hasta alcanzar el 31% el último año. En cuanto a los africanos, el número de retornados fue también en aumento y suman un 21% de las salidas, proporción que se redujo ligeramente en los años finales de la década240. La evolución, en todos los casos, corre pareja a la destrucción de empleo y es obviamente una respuesta a ésta, que afectó igualmente a las redes migratorias familiares, por lo que se reduce tanto la nueva inmigración laboral como la reagrupación familiar, ante el abandono del territorio español de los trabajadores que aún no habían podido traer a sus parientes241. Una nueva emigración, al menos en su intensidad, que afecta a todas las nacionalidades con presencia significativa en el país y destaca sobremanera en los casos de marroquíes y rumanos, estando más repartida entre los latinoamericanos, entre quienes destacan los ecuatorianos, colombianos, bolivianos, argentinos y brasileños. Un tercio de estos emigrantes son adultos jóvenes de entre 25 y 34 años de edad, proporción que llega al 57% añadiendo el grupo de 35 a 44 años. Pero también participan los jóvenes no activos, pues el 11% de los emigrantes tienen menos de 16 años, lo que confirma la participación de familias en las salidas. Figura 2.62 Emigración de extranjeros según su nacionalidad, 2006-2010 Fuente: Estadística de Variaciones Residenciales (INE). Elaboración J. M. Delgado. 252 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 240 Las cifras corresponden a la Estadística de Variaciones Residenciales (INE). 241 IZQUIERDO, J.: “La inmigración en España durante la primera década del siglo XXI”, op.cit. págs. 132 y 133. UE Otros europeos África AsiaAmérica Otros 350 300 250 200 0 100 150 50 2006 2007 2008 2009 2010 (miles) Al igual que los extranjeros, también entre los españoles aumentó la emigración durante el mismo período, duplicándose las cifras de mediados de década. Si en 2005 fueron 19.290 las bajas registradas por este motivo, en 2010 llegaron a 37.278, habiendo seguido un progreso constante hasta sumar 135.194 personas desde 2007. Cerca del 30% de ellos tenían de 24 a 35 años, el grupo mayoritario, correspondiendo los restantes a desplazamientos ya conocidos anteriormente que aúnan las migraciones de técnicos y profesionales solteros de edad más elevada con las de carácter familiar. En general, la emigración consecuencia de la mala situación del mercado laboral español afectó en esa etapa tanto a extranjeros como autóctonos, mermando sobre todo las cohortes etarias de jóvenes activos y reduciendo a mínimos los saldos migratorios internacionales que habían beneficiado a España hasta el año 2007. La población de España y su modelo de poblamiento en 2011 arrastraba en definitiva las consecuencias de una evolución histórica territorialmente distorsionada por un modelo de crecimiento económico polarizado en exceso, fuertes contrastes regionales y entre el medio rural y urbano, una rápida desaceleración del crecimiento natural y unos saldos migratorios externos e internos asimismo con repercusiones espaciales igualmente desiguales, todo lo cual incidió en una drástica transformación de la pirámide de edad lastrada por un doble proceso de envejecimiento por su cúspide –incremento de la esperanza de vida– y base –caída de la natalidad–. Un panorama que, en ausencia de inmigración, fue la referencia para elaborar unas proyecciones demográficas basadas en el Censo de Población de 1991 que estimaban para 2001 un total de habitantes inferior a los 40 millones, descendiendo a los 28 millones en medio siglo de mantenerse las tendencias entonces predominantes o, según las hipótesis más extremas, alcanzar un máximo de 41 millones242. Con más de 47 millones de habitantes en 2011, incluso los escenarios más optimistas relativos al papel que jugaría la inmigración extranjera fueron superados por la realidad, al sumarse al aporte directo de trabajadores el reagrupamiento familiar, un nuevo modelo de nupcialidad potenciado por la creciente importancia de los matrimonios mixtos entre autóctonos y extranjeros y, consecuencia de todo ello, el repunte de la natalidad, pese a conservar bajas tasas de fecundidad. En definitiva, un sistema complejo de reproducción “donde la aportación migratoria se erige como eje central no sólo del crecimiento de la población, sino también de toda la dinámica demográfica”243. 253EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA 242 LEGUINA HERRAN, J.: “Proyecciones demográficas y de los flujos migratorios en España”, en PIMENTEL SILES, M. (coord.): Procesos migratorios, economía y personas, op.cit., págs. 139 a 151. También en REQUES VELASCO, P.: El factor D. Los nuevos retos demográficos de la España Actual. Bilbao: Ed. Cinco Días, 2011, 182 pp. Cit. Pág. 34. 243 CABRÉ, A., DOMINGO, A. y MENACHO, T.: “Demografía y crecimiento de la población española durante el siglo XX”, op.cit, pág. 137. 2.8 Conclusiones El devenir demográfico español muestra ya desde comienzos del siglo XX la confrontación entre dos modelos interdependientes y a la par opuestos de comportamiento migratorio, territorios expulsores y territorios receptores. En todos ellos la dinámica natural presentará durante la primera mitad de siglo tendencias similares, dentro de las diferencias propias de cualquier conjunto nacional, pero sin que éstas lleguen a distorsionar el esquema general. Un esquema dibujado por las líneas propias del régimen demográfico de transición en su etapa inicial, con altas tasas de mortalidad ya en descenso frente a una natalidad que se mantiene en valores elevados y cuya reducción se inició con cierto retraso, permitiendo así el lento incremento del saldo vegetativo que marca esta fase. Crecimiento de población gracias al cual se generaron los recursos humanos que habrían de ser necesarios para suministrar la mano de obra indispensable en las ciudades y regiones donde se desarrolló la industrialización, en torno a los puntos de ruptura de carga más destacados del país, los principales puertos marítimos y, en menor cuantía, algunos de los nudos ferroviarios de mayor tráfico. No obstante, la capacidad de absorción de los nuevos enclaves industriales fue inferior a la acumulación de mano de obra disponible a escala nacional, favoreciendo la continuidad de un proceso migratorio hacia el exterior –migraciones transoceánicas primero y hacia Europa posteriormente–, que drenaron ese exceso poblacional. Las migraciones se imponen por tanto como primer factor condicionante de la distribución espacial de la población, liberando gran parte del interior peninsular de su carga demográfica, acumulada merced al mayor crecimiento natural, y concentrándola en la periferia costera, con excepciones que responden o bien a la concentración de empleos administrativos y de servicios en capitales provinciales, o a un número muy limitado de centros industriales. Aún dentro del mencionado esquema general de inicios de la transición demográfica, los mayores valores alcanzados por la natalidad en la mitad meridional del país introdujeron un segundo elemento de distorsión, manteniendo altas tasas de crecimiento no sólo en las regiones industriales, sino también en el Sur, frente a las ya bajas del Norte, salvo las mencionadas franjas costeras. Consecuencia de ello es que, ya durante el primer tercio del siglo XX, los territorios actualmente enclavados en las CCAA de Extremadura, Castilla y León, el norte de Castilla-La Mancha, Aragón –salvo Zaragoza–, La Rioja, Navarra y las zonas interiores de las restantes regiones septentrionales se caracterizaban por ese crecimiento reducido. Evolución divergente que no obstante permitió, en virtud del creciente aumento del saldo natural en todo el territorio, un incremento continuo de la densidad de población, sin que ni la emigración –interior o exterior-, ni las diferencias emanadas de la 254 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN dinámica natural se tradujeran aún en pérdidas de población dentro del ámbito rural, cuyos municipios siguieron acumulando habitantes en mayor o menor medida, salvo los de menor entidad (con menos de mil habitantes). En realidad, desde mediados de la década de los años veinte, una vez recuperada la población de la pandemia de gripe de 1918, el crecimiento demográfico se aceleró en todas las provincias, a la par que la distancia entre los valores de la natalidad y mortalidad se acentuaba. La Guerra Civil cercenó este inicial proceso de transición demográfica, reanudado muy tardíamente, en los años cincuenta, cuando coinciden los máximos de crecimiento natural prolongados durante un cuarto de siglo con los asimismo más intensos movimientos migratorios tanto nacionales como internacionales. Ahora sí las pérdidas en el medio rural comenzaron a generalizarse, afectando a los municipios menores de 5.000 habitantes a partir de 1940, pero manteniendo su crecimiento los que sobrepasaban ese umbral hasta 1960. La aceleración de la industrialización a partir de esa década, junto a la expulsión de población rural como consecuencia de la mecanización del campo, impulsaron el éxodo hacia las ciudades. Y allí donde no existía un centro industrial pujante, hacia otras regiones o a los nuevos destinos europeos. El éxodo rural, las migraciones interregionales y la emigración exterior fueron los principales factores que rigieron el incremento de los desequilibrios espaciales en la distribución de la población española, incidiendo a la postre en una dinámica natural diferencial, consecuencia de las pérdidas de jóvenes adultos en edad reproductiva en el medio rural. Se perfiló así un modelo ya anunciado, el de la confrontación entre las franjas costeras caracterizadas por su elevada densidad de población por una parte y el interior, con densidades muy bajas y en constante descenso, donde solamente destacarían provincias muy concretas –por supuesto Madrid, pero también La Rioja, Valladolid y Zaragoza– y más exactamente, sus capitales. La llegada de una nueva fase demográfica, con un régimen moderno consolidado en la segunda mitad de los años setenta pero rápidamente sustituido por una segunda transición en los ochenta, marcada esta vez por el aumento de la mortalidad derivado del envejecimiento y una natalidad baja y en descenso, acentuó los grandes contrastes en el crecimiento demográfico ya existentes. Todo el territorio español se vio afectado por el cambio durante los últimos veinte años, el crecimiento se redujo a mínimos históricos y en siete CCAA fue negativo –Aragón, Asturias, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Galicia y el País Vasco–. Los desplazamientos migratorios se limitaron sensiblemente, aunque el vaciamiento del medio rural continuó, sustituyendo los saldos adversos de la dinámica natural al papel jugado por el éxodo en las décadas precedentes, pero sin que éste cesara por completo. 255EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA La inmigración extranjera, que favoreció aunque en distinta cuantía a todas las CCAA desde la segunda mitad de los años noventa hasta la crisis de 2008, cambió notablemente la evolución demográfica, retornando los saldos positivos incluso allí donde la tendencia era al decrecimiento desde hacía al menos cuatro décadas –las dos Castillas, Extremadura y Galicia–. Nuevamente fueron las migraciones actores principales en este devenir, como lo había sido desde hacía un siglo con la excepción del periodo 1981-1995. Pero las diferencias en las fechas que marcaron este fenómeno como significativo en cada CCAA –su prolongación en el tiempo– y en su intensidad volvieron a traducirse en mayores desequilibrios. El medio rural se vio favorecido por la llegada de inmigrantes, pero no todo el medio rural, prolongándose el vaciamiento de los núcleos de menor entidad y acentuándose el modelo de poblamiento concentrado en los centros de servicios. En definitiva, tanto en momentos de crecimiento demográfico como de pérdidas, tanto cuando la dinámica natural aportaba saldos vegetativos elevados como cuando estos resultaban nulos o negativos, tanto cuando dominaban las migraciones internas como cuando lo hizo el aporte exterior, los desequilibrios en la distribución espacial de la población fueron patentes y crecientes en todas las escalas, tanto entre regiones centrales y periféricas como dentro de cada una de ellas, entre el mundo rural y urbano y, en las más favorecidas de la costa, entre ésta y el interior. 256 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 2.9 Anexo estadístico Tabla 2.3 Evolución censal de la población de derecho en las provincias españolas. Cifras absolutas 1900 1910 1920 1930 1940 1950 1960 1970 1981 1991 2001 Álava 98.066 99.399 101.357 105.729 112.503 114.139 133.742 199.777 257.850 272.447 286.387 Albacete 241.244 271.716 296.712 334.371 379.169 400.731 375.175 340.720 339.373 342.677 364.835 Alicante/Alacant 474.723 512.634 526.335 553.669 607.949 634.632 718.213 922.027 1.149.181 1.292.563 1.461.925 Almería 366.170 398.221 383.692 360.180 373.702 361.769 369.447 377.639 410.831 455.496 536.731 Asturias 637.801 709.764 779.294 834.553 869.488 895.804 994.670 1.052.048 1.129.556 1.093.937 1.062.998 Ávila 206.534 219.126 225.384 236.067 246.851 259.534 252.798 211.556 183.586 174.378 163.442 Badajoz 519.079 593.550 651.156 703.389 746.678 817.703 849.570 701.709 643.519 650.388 654.882 Balears (Illes) 316.306 335.850 350.943 375.199 411.273 419.628 441.732 532.946 655.909 709.138 841.669 Barcelona 1.052.977 1.136.068 1.340.906 1.728.683 1.935.707 2.215.901 2.838.801 3.915.010 4.623.204 4.654.407 4.805.927 Burgos 344.026 351.575 346.137 360.292 378.282 389.677 387.764 360.892 363.523 352.772 348.934 Cáceres 355.313 396.100 413.162 448.781 505.162 548.256 556.759 467.687 421.449 411.464 403.621 Cádiz 436.994 447.056 514.257 511.591 590.211 693.267 812.680 878.602 988.388 1.078.404 1.116.491 Cantabria 279.091 307.638 343.014 369.901 402.810 405.420 432.146 469.077 513.115 527.326 535.131 Castellón/Castelló 317.000 332.790 323.816 316.573 319.193 329.040 341.630 385.677 431.267 446.275 484.566 Ceuta 13.843 24.249 35.453 50.293 65.982 56.909 64.728 62.607 65.264 67.615 71.505 Ciudad Real 318.991 375.632 428.194 491.201 537.549 572.589 589.365 512.821 475.129 475.435 478.957 Córdoba 446.248 486.958 554.433 667.274 761.244 790.242 803.507 731.317 720.823 754.452 761.657 Coruña (A) 681.895 726.697 772.363 835.906 912.662 971.641 1.035.619 1.030.745 1.093.121 1.096.966 1.096.027 Cuenca 250.755 271.748 287.507 314.633 340.898 344.033 328.554 251.619 215.975 205.198 200.346 Girona 303.829 324.378 330.774 331.389 324.766 322.371 351.645 412.357 467.000 509.628 565.304 Granada 494.449 526.865 580.338 656.396 747.381 793.338 777.112 741.659 758.618 790.515 821.660 Guadalajara 203.655 213.076 211.193 213.284 211.561 208.652 189.585 149.804 143.473 145.593 174.999 257EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA Continúa 258 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN Continuación 1900 1910 1920 1930 1940 1950 1960 1970 1981 1991 2001 Guipúzcoa 196.531 221.427 260.504 296.269 325.003 371.024 473.951 626.049 694.681 676.488 673.563 Huelva 258.143 295.898 331.527 355.441 375.180 369.722 404.517 403.405 418.584 443.476 462.579 Huesca 255.100 264.984 265.603 257.777 247.135 237.681 234.014 221.761 214.907 207.810 206.502 Jaén 469.881 524.516 590.570 674.345 760.847 781.228 746.941 668.206 639.821 637.633 643.820 León 401.172 419.226 436.369 461.560 508.613 551.072 591.130 562.766 523.607 525.896 488.751 Lleida 283.909 295.645 324.894 319.857 308.851 323.460 334.567 347.101 353.160 353.455 362.206 Lugo 476.357 512.467 517.918 523.911 545.128 521.213 491.955 423.064 405.365 384.365 357.648 Madrid 773.011 831.254 1.048.908 1.290.445 1.574.154 1.823.410 2.510.217 3.761.348 4.686.895 4.947.555 5.423.384 Málaga 520.429 529.575 562.525 609.613 688.193 756.083 781.690 853.579 1.025.609 1.160.843 1.287.017 Melilla 10.182 40.929 53.577 69.133 69.684 76.247 72.430 60.843 53.593 56.600 66.411 Murcia 581.455 620.926 654.436 651.979 731.221 755.850 803.086 832.047 955.487 1.045.601 1.197.646 Navarra 310.355 323.503 339.220 352.108 365.014 383.354 406.838 466.593 509.002 519.277 555.829 Ourense 419.665 446.342 466.398 476.336 494.966 494.283 488.241 441.260 430.159 353.491 338.446 Palencia 192.462 197.864 196.176 212.413 223.052 236.389 237.777 201.821 188.479 185.479 174.143 Palmas (Las) 158.052 198.012 215.083 254.707 322.332 379.977 459.433 548.984 708.762 767.969 887.676 Pontevedra 495.721 546.247 585.866 630.446 685.801 714.666 715.181 781.334 883.267 896.847 903.759 Rioja (La) 190.819 190.985 198.850 207.262 225.037 231.010 231.177 234.628 254.349 263.434 276.702 Salamanca 326.233 352.486 342.264 356.882 398.264 415.127 415.893 380.133 364.305 357.801 345.609 Sta.Cruz de Tenerife 206.356 260.707 273.400 317.566 365.605 427.796 506.744 576.458 658.884 725.815 806.801 Segovia 162.760 173.602 174.205 183.609 194.184 203.488 201.794 162.106 149.361 147.188 147.694 Sevilla 552.455 591.210 704.344 792.308 957.362 1.101.595 1.244.153 1.336.669 1.478.311 1.619.703 1.727.603 Soria 155.277 162.011 159.392 162.681 165.855 164.575 152.426 117.462 100.719 94.537 90.717 Tarragona 343.400 343.127 359.334 351.698 346.433 356.864 363.472 433.138 513.050 542.004 609.673 Teruel 251.994 265.908 264.062 263.700 245.960 243.269 223.758 173.861 153.457 143.680 135.858 Toledo 380.025 417.921 450.601 496.510 490.385 533.654 532.583 477.732 474.634 489.543 541.379 Valencia/València 807.807 887.858 935.076 1.044.304 1.270.623 1.345.582 1.439.062 1.770.391 2.066.330 2.118.396 2.216.285 Continúa 1900 1910 1920 1930 1940 1950 1960 1970 1981 1991 2001 Valladolid 283.045 293.069 294.410 311.414 332.934 348.185 367.392 413.026 481.786 494.207 498.094 Vizcaya 307.607 352.058 421.264 482.603 510.590 554.302 751.014 1.041.461 1.189.278 1.155.106 1.122.637 Zamora 280.434 289.958 290.877 290.213 302.861 316.493 309.142 258.527 227.771 213.668 199.090 Zaragoza 421.023 449.501 498.590 530.127 574.566 609.393 641.115 757.433 828.588 837.327 861.855 España 18.830.689 20.360.306 22.012.664 24.026.571 26.386.854 28.172.268 30.776.935 34.041.482 37.682.355 38.872.268 40.847.371 Fuente: Elaboración propia a partir de datos de Goerlich y Mas: La localización de la población española sobre el territorio. Un siglo de cambios y Censo de Población 2001 (INE). Tabla 2.4 Evolución intercensal de las tasas anuales medias de crecimiento acumulado en las provincias españolas. 1900/ 1910/ 1920/ 1930/ 1940/ 1950/ 1960/ 1970/ 1981/ 1991/ Provincia 1910 1920 1930 1940 1950 1960 1970 1981 1991 2001 Álava 0,135 0,195 0,423 0,623 0,144 1,598 4,094 2,585 0,581 0,521 Albacete 1,197 0,884 1,202 1,265 0,555 -0,657 -0,959 -0,040 0,102 0,655 Alicante 0,771 0,264 0,508 0,940 0,430 1,245 2,530 2,227 1,245 1,291 Almería 0,843 -0,371 -0,630 0,369 -0,324 0,210 0,220 0,846 1,092 1,724 Asturias 1,075 0,939 0,687 0,411 0,299 1,052 0,562 0,713 -0,337 -0,298 Ávila 0,594 0,282 0,464 0,448 0,502 -0,263 -1,765 -1,408 -0,540 -0,672 Badajoz 1,350 0,931 0,775 0,599 0,913 0,383 -1,894 -0,862 0,112 0,072 Balears (Illes) 0,601 0,441 0,671 0,922 0,201 0,515 1,895 2,098 0,825 1,801 Barcelona 0,762 1,672 2,573 1,138 1,361 2,508 3,267 1,677 0,071 0,334 Burgos 0,217 -0,156 0,402 0,488 0,297 -0,049 -0,716 0,073 -0,316 -0,114 Cáceres 1,093 0,423 0,830 1,190 0,822 0,154 -1,728 -1,036 -0,252 -0,200 Cádiz 0,228 1,410 -0,052 1,440 1,622 1,602 0,783 1,184 0,922 0,362 Cantabria 0,979 1,094 0,757 0,856 0,065 0,640 0,823 0,901 0,288 0,153 259EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA Continuación Continúa Tabla 2.8 Evolución de la densidad de población en las actuales CCAA (habitantes/km2) 1900 1910 1920 1930 1940 1950 1960 1970 1981 1991 2001 Andalucía 40,5 43,4 48,2 52,8 60,0 64,5 67,8 68,4 73,5 79,2 84,0 Aragón 19,4 20,5 21,5 22,0 22,4 22,8 23,0 24,2 25,1 24,9 25,2 Asturias 60,1 66,9 73,5 78,7 82,0 84,5 93,8 99,2 106,5 103,2 100,2 Balears (Illes) 63,4 67,3 70,3 75,2 82,4 84,1 88,5 106,8 131,4 142,1 168,6 Canarias 48,9 61,6 65,6 76,8 92,4 108,5 129,7 151,1 183,7 200,6 227,5 Cantabria 52,4 57,8 64,5 69,5 75,7 76,2 81,2 88,2 96,4 99,1 100,6 Castilla y León 25,0 26,1 26,2 27,3 29,2 30,6 30,9 28,3 27,4 27,0 26,1 Castilla-La Mancha 17,6 19,5 21,1 23,3 24,7 25,9 25,4 21,8 20,7 20,9 22,2 Cataluña 61,8 65,4 73,4 85,1 90,8 100,2 121,1 159,0 185,5 188,7 197,5 C.Valenciana 68,8 74,5 76,8 82,3 94,5 99,3 107,5 132,4 156,8 165,9 179,0 Extremadura 21,0 23,8 25,6 27,7 30,1 32,8 33,8 28,1 25,6 25,5 25,5 Galicia 70,1 75,5 79,2 83,4 89,2 91,4 92,3 90,5 95,1 92,4 91,2 Madrid 96,3 103,5 130,7 160,7 196,1 227,1 312,7 468,5 583,8 616,3 675,6 Murcia 51,4 54,9 57,8 57,6 64,6 66,8 71,0 73,5 84,5 92,4 105,9 Navarra 29,9 31,1 32,6 33,9 35,1 36,9 39,2 44,9 49,0 50,0 53,5 País Vasco 83,2 93,0 108,2 122,3 131,0 143,7 187,8 258,1 296,0 290,8 287,8 Rioja (La) 37,8 37,9 39,4 41,1 44,6 45,8 45,8 46,5 50,4 52,2 54,8 Ceuta 710,6 1.244,8 1.820,0 2.581,8 3.387,2 2.921,4 3.322,8 3.213,9 3.350,3 3.471,0 3.670,7 Melilla 759,3 3.052,1 3.995,3 5.155,3 5.196,4 5.685,8 5.401,2 4.537,1 3.996,5 4.220,7 4.952,3 España 37,2 40,2 43,5 47,5 52,2 55,7 60,8 67,3 74,5 76,8 80,7 Fuente: Censos de Población de España (INE) e Instituto Geográfico Nacional. 266 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 267EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA Tabla 2.9 Evolución de la dinámica natural en España Población Nacimientos Defunciones Diferencia Tasa Tasa Crecimiento bruta de bruta de Vegetativo Natalidad Mortalidad ‰ ‰‰ 1900 18.616.630 641.670 536.716 104.954 33,80 28,80 5,00 1901 18.685.018 665.571 517.575 147.996 34,80 27,70 7,10 1902 18.852.857 681.711 488.289 193.422 35,40 25,90 9,50 1903 18.961.169 699.396 470.237 229.159 36,20 24,80 11,40 1904 19.093.686 663.709 486.889 176.820 34,10 25,50 8,60 1905 19.194.102 684.603 491.369 193.234 34,90 25,60 9,30 1906 19.341.783 662.497 499.018 163.479 33,60 25,80 7,80 1907 19.504.421 660.319 472.007 188.312 33,20 24,20 9,00 1908 19.614.723 671.586 460.946 210.640 33,60 23,50 10,10 1909 19.773.220 663.398 466.648 196.750 33,00 23,60 9,40 1910 19.990.909 660.199 456.158 204.041 32,60 22,90 9,70 1911 20.461.623 640.036 466.525 173.511 31,40 22,80 8,60 1912 18.454.416 651.626 426.297 225.329 31,60 23,10 8,50 1913 21.397.571 629.393 449.349 180.044 30,40 21,00 9,40 1914 20.470.000 619.443 450.340 169.103 29,80 22,00 7,80 1915 20.661.142 627.184 452.479 174.705 30,70 21,90 8,80 1916 20.735.822 612.545 441.673 170.872 28,90 21,30 7,60 1917 20.884.395 613.820 465.722 148.098 28,90 22,30 6,60 1918 20.956.566 624.860 695.758 -70.898 29,20 33,20 -4,00 1919 21.173.333 597.568 482.752 114.816 27,70 22,80 4,90 1920 21.388.551 636.038 494.540 141.498 29,30 23,20 6,10 1921 21.845.149 661.908 455.469 206.439 30,30 21,20 9,10 1922 22.041.782 667.866 441.330 226.536 30,30 20,40 9,90 1923 22.245.314 674.033 449.683 224.350 30,30 20,50 9,80 1924 22.424.831 663.775 430.590 233.185 29,60 19,50 10,10 1925 22.629.585 653.995 432.400 221.595 28,90 19,40 9,50 1926 22.914.354 673.682 420.838 252.844 29,40 18,60 10,80 1927 23.043.477 642.913 419.816 223.097 27,90 18,40 9,50 1928 23.270.207 674.836 413.002 261.834 29,00 17,90 11,10 1929 23.499.715 660.342 407.486 252.856 28,10 17,50 10,60 1930 23.677.095 665.877 394.488 271.389 28,20 16,80 11,40 1931 23.860.511 653.778 408.977 244.801 27,40 17,20 10,20 1932 23.812.031 675.110 388.895 286.215 28,00 16,20 11,80 1933 24.064.560 672.244 394.678 277.566 27,60 16,30 11,30 1934 24.321.547 641.889 388.825 253.064 26,20 15,90 10,30 Continúa 268 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN Continuación Población Nacimientos Defunciones Diferencia Tasa Tasa Crecimiento bruta de bruta de Vegetativo Natalidad Mortalidad ‰ ‰‰ 1935 24.583.096 636.725 384.567 252.158 25,70 15,60 10,10 1936 24.849.298 617.210 413.579 203.631 24,70 16,60 8,10 1937 25.146.711 568.977 472.134 96.843 22,50 18,80 3,70 1938 25.306.000 508.726 484.940 23.786 20,00 19,10 0,90 1939 25.600.488 422.345 470.114 -47.769 16,40 18,40 -2,00 1940 25.922.326 631.285 424.888 206.397 24,30 16,50 7,80 1941 25.999.465 511.157 484.367 26.790 19,10 18,60 0,50 1942 26.244.164 530.845 384.702 146.143 20,10 14,60 5,50 1943 26.491.166 606.971 349.046 257.925 22,70 13,10 9,60 1944 26.740.493 602.091 345.712 256.379 22,51 13,00 9,51 1945 26.992.166 621.558 327.045 294.513 23,06 12,20 10,86 1946 27.246.208 585.381 353.371 232.010 21,43 12,89 8,54 1947 27.502.641 582.063 325.289 256.774 21,38 11,95 9,43 1948 27.761.487 634.924 299.822 335.102 23,14 10,93 12,21 1949 28.022.773 595.073 316.308 278.765 21,52 11,44 10,08 1950 28.117.873 558.965 300.989 257.976 20,02 10,80 9,22 1951 28.094.612 561.192 322.329 238.863 19,98 11,48 8,50 1952 28.331.823 586.281 271.657 314.624 20,71 9,60 11,11 1953 28.571.036 582.704 273.571 309.133 20,43 9,59 10,84 1954 28.812.266 571.561 259.874 311.687 19,88 9,04 10,84 1955 29.055.535 592.219 269.298 322.921 20,44 9,29 11,15 1956 29.300.860 601.463 285.510 315.953 20,60 9,78 10,82 1957 29.548.251 639.453 289.638 349.815 21,73 9,84 11,89 1958 29.797.736 646.231 255.900 390.331 21,79 8,63 13,16 1959 30.049.325 647.160 264.497 382.663 21,65 8,85 12,80 1960 30.582.936 654.537 262.260 392.277 21,60 8,65 12,95 1961 30.767.370 645.613 256.394 389.219 21,13 8,39 12,74 1962 31.023.099 649.680 271.373 378.307 21,08 8,81 12,27 1963 31.296.309 662.517 275.499 387.018 21,32 8,87 12,45 1964 31.608.751 688.708 267.045 421.663 21,98 8,52 13,46 1965 31.953.793 667.749 267.407 400.342 21,13 8,46 12,67 1966 32.322.629 661.731 269.738 391.993 20,70 8,44 12,26 1967 32.722.280 672.039 274.021 398.018 20,81 8,49 12,32 1968 33.112.636 659.677 277.357 382.320 20,03 8,42 11,61 1969 33.440.730 658.931 297.169 361.762 19,79 8,93 10,86 1970 33.752.415 656.102 280.170 375.932 19,50 8,33 11,17 Continúa Población Nacimientos Defunciones Diferencia Tasa Tasa Crecimiento bruta de bruta de Vegetativo Natalidad Mortalidad ‰ ‰‰ 1971 34.067.489 664.770 302.869 361.901 19,51 8,89 10,62 1972 34.377.178 665.569 280.163 385.406 19,36 8,15 11,21 1973 34.692.091 666.336 296.524 369.812 19,21 8,55 10,66 1974 35.030.783 682.010 295.275 386.735 19,47 8,43 11,04 1975 35.400.859 669.378 298.192 371.186 18,76 8,36 10,40 1976 35.824.164 677.456 299.007 378.449 18,76 8,28 10,48 1977 36.255.708 656.357 294.324 362.033 17,95 8,05 9,90 1978 36.664.967 636.892 296.781 340.111 17,23 8,03 9,20 1979 36.994.862 601.992 291.213 310.779 16,14 7,81 8,33 1980 37.272.192 571.018 289.344 281.674 15,22 7,71 7,51 1981 37.756.463 533.008 293.386 239.622 14,12 7,77 6,35 1982 37.961.297 515.706 286.655 229.051 13,59 7,55 6,04 1983 38.173.301 485.352 302.569 182.783 12,73 7,94 4,79 1984 38.386.797 473.281 299.409 173.872 12,36 7,82 4,54 1985 38.601.795 456.298 312.532 143.766 11,88 8,13 3,75 1986 38.473.418 438.750 310.413 128.337 11,39 8,06 3,33 1987 38.725.115 426.782 310.073 116.709 11,05 8,03 3,02 1988 39.218.820 418.919 319.437 99.482 10,82 8,25 2,57 1989 39.541.782 408.434 324.796 83.638 10,53 8,37 2,16 1990 39.887.140 401.425 333.142 68.283 10,33 8,57 1,76 1991 39.433.942 395.989 337.691 58.298 10,17 8,67 1,50 1992 39.137.979 396.747 331.515 65.232 10,16 8,49 1,67 1993 39.790.955 385.786 339.661 46.125 9,84 8,67 1,17 1994 40.229.598 370.148 338.242 31.906 9,42 8,61 0,81 1995 40.460.055 363.469 346.227 17.242 9,23 8,79 0,44 1996 39.669.394 362.626 351.449 11.177 9,19 8,90 0,29 1997 39.761.023 369.035 349.521 19.514 9,32 8,83 0,49 1998 39.852.651 365.193 360.511 4.682 9,19 9,08 0,11 1999 40.202.160 380.130 371.102 9.028 9,52 9,29 0,23 2000 40.499.791 397.632 360.391 37.241 9,88 8,95 0,93 2001 41.116.842 406.380 360.131 46.249 9,98 8,84 1,14 2002 41.837.894 418.846 368.618 50.228 10,14 8,92 1,22 2003 42.717.064 441.881 384.828 57.053 10,52 9,16 1,36 2004 43.197.684 454.591 371.934 82.657 10,65 8,71 1,94 2005 44.108.530 466.371 387.355 79.016 10,75 8,93 1,82 2006 44.708.964 482.957 371.478 111.479 10,96 8,43 2,53 269EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA Continúa Continuación 270 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN Población Nacimientos Defunciones Diferencia Tasa Tasa Crecimiento bruta de bruta de Vegetativo Natalidad Mortalidad ‰ ‰‰ 2007 45.200.737 492.527 385.361 107.166 10,98 8,59 2,39 2008 46.157.822 519.779 386.324 133.455 11,40 8,47 2,93 2009 46.745.807 494.997 384.933 110.064 10,75 8,34 2,41 2010 47.021.031 467.470 380.669 86.801 9,93 8,08 1,85 Fuente: Movimiento Natural de la Población y Anuario Estadístico de España (INE). Tabla 2.10 Evolución del saldo migratorio decenal en España Nacimientos Defunciones Saldo Crecimiento Saldo natural real Migratorio 1901-1910 6.712.989 4.809.136 1.903.853 1.374.039 -529.814 1911-1920 6.252.513 4.825.435 1.427.078 1.397.882 -29.196 1921-1930 6.639.227 4.265.102 2.374.125 2.288.544 -85.581 1931-1940 6.028.289 4.231.597 1.796.692 2.337.183 540.491 1941-1950 5.829.028 3.486.651 2.342.377 2.103.595 -238.782 1951-1960 6.082.801 2.754.534 3.328.267 2.465.063 -863.204 1961-1970 6.622.747 2.736.173 3.886.574 3.373.111 -513.463 1971-1980 6.491.778 2.943.692 3.548.086 3.741.343 193.257 1981-1990 4.557.955 3.092.412 1.465.543 1.748.634 283.091 1991-2000 3.786.755 3.486.310 300.445 1.670.817 1.370.372 2001-2010 4.645.799 3.781.631 864.168 6.054.408 5.190.240 Nota: El saldo migratorio se ha calculado indirectamente mediante comparación del crecimiento real de la población con el crecimiento natural (nacimientos menos defunciones). El total de población utilizado para el cálculo procede del Censo de población de España (hasta el de 1970, con fecha de referencia de 31 de diciembre de cada año), de diferentes estimaciones (1981 y 1991) y del Padrón Municipal de Habitantes (2001 y 2011, con fecha de referencia de 1 de Enero). Fuente: Elaboración propia a partir de datos del INE y de Tafunell Sambola, X. y Carreras i Odriozola, A. (coord.): Estadísticas Históricas de España: siglos XIX y XX. Madrid: Ed. Fundación BBVA, 2006, 1.440 pp. Continuación Tabla 2.11 Evolución de la población en España según el tamaño de los municipios. Series homogéneas(1) Hasta 1.0015.00110.00150.001100.001Más de 1.000 5.000 10.000 50.000 100.000 500.000 500.000 Cifras absolutas 1900 2.284.771 7.097.509 3.339.021 3.523.132 660.037 811.401 1.114.778 1910 2.197.031 7.377.567 3.704.591 3.957.309 957.134 963.590 1.230.084 1920 2.064.504 7.442.658 3.933.660 4.608.764 1.201.730 1.221.419 1.539.946 1930 1.972.028 7.496.652 4.317.592 5.477.563 1.254.849 1.507.397 2.000.490 1940 1.983.851 7.407.104 4.262.616 6.286.348 1.511.877 2.534.552 2.400.506 1950 1.941.556 7.334.095 4.346.581 6.157.863 1.924.236 3.134.038 3.333.899 1960 1.920.200 6.819.297 4.682.446 6.681.834 2.402.029 4.065.679 4.205.450 1970 1.847.132 5.874.546 3.902.717 7.782.847 2.424.264 6.130.363 6.056.615 1981 1.750.109 4.949.577 3.687.022 8.290.774 3.386.056 8.744.952 6.873.865 1991 1.646.751 4.635.876 3.412.757 9.176.522 3.541.806 9.152.083 7.206.473 2001 1.571.318 4.582.864 3.497.229 10.497.938 4.231.284 9.446.485 7.005.000 2011 1.494.230 4.493.962 3.914.878 12.618.481 5.857.700 11.186.947 7.624.295 Porcentaje sobre el total de habitantes de España 1900 12,13% 37,69% 17,73% 18,71% 3,51% 4,31% 5,92% 1910 10,78% 36,19% 18,17% 19,41% 4,69% 4,73% 6,03% 1920 9,38% 33,81% 17,87% 20,94% 5,46% 5,55% 7,00% 1930 8,21% 31,20% 17,97% 22,80% 5,22% 6,27% 8,33% 1940 7,52% 28,07% 16,15% 23,82% 5,73% 9,61% 9,10% 1950 6,89% 26,03% 15,43% 21,86% 6,83% 11,12% 11,83% 1960 6,24% 22,16% 15,21% 21,71% 7,80% 13,21% 13,66% 1970 5,43% 17,27% 11,47% 22,88% 7,13% 18,02% 17,80% 1981 4,64% 13,13% 9,78% 22,00% 8,99% 23,21% 18,24% 1991 4,25% 11,96% 8,80% 23,67% 9,13% 23,60% 18,59% 2001 3,85% 11,22% 8,56% 25,71% 10,36% 23,13% 17,16% 2011 3,17% 9,52% 8,30% 26,74% 12,41% 23,71% 16,16% (1) El número y la distribución de habitantes están adaptados al mapa municipal existente en 2001. Fuente: F.J. GOERLICH y M. MAS (Actividad y territorio. Un siglo de cambios) y Padrón Municipal de Habitantes (INE). 271EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA Tabla 2.12 Evolución del número de municipios en España según su tamaño. Series homogéneas(1) Hasta 1.0015.00110.00150.001100.001Más de 1.000 5.000 10.000 50.000 100.000 500.000 500.000 Cifras absolutas 1900 4.208 3.204 476 204 10 6 2 1910 4.010 3.313 527 236 15 7 2 1920 3.860 3.387 564 270 18 8 2 1930 3.753 3.400 620 307 17 9 2 1940 3.776 3.319 618 357 22 14 2 1950 3.772 3.283 633 366 31 20 3 1960 3.925 3.061 677 384 35 23 3 1970 4.420 2.620 566 430 35 33 4 1981 4.810 2.203 546 447 52 45 5 1991 4.910 2.081 522 486 54 49 6 2001 4.951 1.997 510 531 63 50 6 2011 4.855 1.941 561 614 82 57 6 Porcentaje sobre el total de municipios de España 1900 51,89% 39,51% 5,87% 2,52% 0,12% 0,07% 0,02% 1910 49,45% 40,85% 6,50% 2,91% 0,18% 0,09% 0,02% 1920 47,60% 41,77% 6,96% 3,33% 0,22% 0,10% 0,02% 1930 46,29% 41,93% 7,65% 3,79% 0,21% 0,11% 0,02% 1940 46,57% 40,93% 7,62% 4,40% 0,27% 0,17% 0,02% 1950 46,52% 40,49% 7,81% 4,51% 0,38% 0,25% 0,04% 1960 48,41% 37,75% 8,35% 4,74% 0,43% 0,28% 0,04% 1970 54,51% 32,31% 6,98% 5,30% 0,43% 0,41% 0,05% 1981 59,32% 27,17% 6,73% 5,51% 0,64% 0,56% 0,06% 1991 60,56% 25,67% 6,44% 5,99% 0,67% 0,60% 0,07% 2001 61,06% 24,63% 6,29% 6,55% 0,78% 0,62% 0,07% 2011 59,82% 23,92% 6,91% 7,57% 1,01% 0,70% 0,07% (1) El número y la distribución de habitantes están adaptados al mapa municipal existente en 2001. Fuente: F.J. GOERLICH y M. MAS (Actividad y territorio. Un siglo de cambios) y Padrón Municipal de Habitantes (INE). 272 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN Tabla 2.13 Evolución de la población en España según el tamaño de los municipios. Series INE(1) Hasta 1.0015.00110.00150.001100.001Más de 1.000 5.000 10.000 50.000 100.000 500.000 500.000 Cifras absolutas 1900 5.125.333 7.495.852 3.462.374 856.723 603.513 1.072.835 18.616.630 1910 5.094.107 7.900.651 4.006.780 934.850 867.303 1.187.218 19.990.909 1920 4.963.348 8.149.535 4.444.555 1.263.799 1.106.083 1.461.231 21.388.551 1930 4.853.815 8.673.821 5.359.363 1.276.264 1.555.435 1.958.397 23.677.095 1940 4.776.596 8.539.178 6.214.797 1.511.877 2.802.008 2.169.822 26.014.278 1950 4.707.712 8.767.359 6.018.247 1.884.194 3.332.672 3.407.689 28.117.873 1960 4.440.868 8.778.278 6.438.416 2.442.326 4.160.188 4.322.860 30.582.936 1970 3.734.079 7.646.001 7.616.968 2.469.556 6.396.468 6.092.975 33.956.047 1981 3.246.009 6.868.725 8.246.785 3.521.466 8.420.510 7.442.765 37.746.260 1991 3.079.079 6.581.871 9.082.003 3.773.817 9.512.029 7.405.143 39.433.942 2001 2.997.457 6.653.954 10.513.191 4.231.284 9.446.485 7.005.000 40.847.371 2011 2.821.848 7.081.222 12.618.481 5.857.700 11.186.947 7.624.295 47.190.493 Porcentaje sobre el total de habitantes de España 1900 27,53% 40,26% 18,60% 4,60% 3,24% 5,76% 100,00% 1910 25,48% 39,52% 20,04% 4,68% 4,34% 5,94% 100,00% 1920 23,21% 38,10% 20,78% 5,91% 5,17% 6,83% 100,00% 1930 20,50% 36,63% 22,64% 5,39% 6,57% 8,27% 100,00% 1940 18,36% 32,82% 23,89% 5,81% 10,77% 8,34% 100,00% 1950 16,74% 31,18% 21,40% 6,70% 11,85% 12,12% 100,00% 1960 14,52% 28,70% 21,05% 7,99% 13,60% 14,13% 100,00% 1970 11,00% 22,52% 22,43% 7,27% 18,84% 17,94% 100,00% 1981 8,60% 18,20% 21,85% 9,33% 22,31% 19,72% 100,00% 1991 7,81% 16,69% 23,03% 9,57% 24,12% 18,78% 100,00% 2001 7,34% 16,29% 25,74% 10,36% 23,13% 17,15% 100,00% 2011 5,98% 15,01% 26,74% 12,41% 23,71% 16,16% 100,00% (1) El número y la distribución de habitantes están adaptados al mapa municipal existente en cada año. Fuente: Series Históricas de Datos Censales y Padrón Municipal de Habitantes (INE). 273EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA Tabla 2.14 Evolución del número de municipios en España según su tamaño. Series INE(1) Hasta 1.0015.00110.00150.001100.001Más de 1.000 5.000 10.000 50.000 100.000 500.000 500.000 Cifras absolutas 1900 7.215 1.832 202 12 4 2 9.267 1910 7.091 1.914 236 14 6 2 9.263 1920 7.001 1.969 258 19 7 2 9.256 1930 6.875 2.065 293 18 9 2 9.262 1940 6.845 2.027 344 22 16 2 9.256 1950 6.740 2.069 351 30 21 3 9.214 1960 6.763 2.016 362 35 23 3 9.202 1970 6.383 1.784 414 36 34 4 8.655 1981 5.893 1.589 437 53 44 6 8.022 1991 5.985 1.509 470 57 50 6 8.077 2001 5.943 1.515 531 63 50 6 8.108 2011 5.791 1.566 614 82 57 6 8.116 Porcentaje sobre el total de municipios de España 1900 77,86% 19,77% 2,18% 0,13% 0,04% 0,02% 100,00% 1910 76,55% 20,66% 2,55% 0,15% 0,06% 0,02% 100,00% 1920 75,64% 21,27% 2,79% 0,21% 0,08% 0,02% 100,00% 1930 74,23% 22,30% 3,16% 0,19% 0,10% 0,02% 100,00% 1940 73,95% 21,90% 3,72% 0,24% 0,17% 0,02% 100,00% 1950 73,15% 22,45% 3,81% 0,33% 0,23% 0,03% 100,00% 1960 73,49% 21,91% 3,93% 0,38% 0,25% 0,03% 100,00% 1970 73,75% 20,61% 4,78% 0,42% 0,39% 0,05% 100,00% 1981 73,46% 19,81% 5,45% 0,66% 0,55% 0,07% 100,00% 1991 74,10% 18,68% 5,82% 0,71% 0,62% 0,07% 100,00% 2001 73,30% 18,69% 6,55% 0,78% 0,62% 0,07% 100,00% 2011 71,35% 19,30% 7,57% 1,01% 0,70% 0,07% 100,00% (1) El número y la distribución de habitantes están adaptados al mapa municipal existente en cada año. Fuente: Series Históricas de Datos Censales y Padrón Municipal de Habitantes (INE). 274 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN Tabla 2.15 Evolución de la población extranjera empadronada y con permiso de residencia, 1975-2011 Población empadronada Permisos de residencia1 Total Extranjeros % sobre Total % sobre el total extranjeros de población empadronados 1975 36.012.682 165.289 0,46% 1976 35.824.164 157.973 0,44% 165.289 105% 1977 36.255.708 161.451 0,45% 158.973 98% 1978 36.664.967 158.349 0,43% 161.451 102% 1979 36.994.862 173.043 0,47% 158.349 92% 1980 37.272.192 182.045 0,49% 173.043 95% 1981 37.756.463 197.942 0,52% 181.544 92% 1982 37.961.297 200.911 0,53% 198.042 99% 1983 38.173.301 210.350 0,55% 200.911 96% 1984 38.386.797 226.470 0,59% 210.350 93% 1985 38.601.795 241.971 0,63% 226.470 94% 1986 38.473.418 293.208 0,76% 241.971 83% 1987 38.725.115 334.936 0,86% 293.208 88% 1988 39.218.820 360.032 0,92% 334.934 93% 1989 39.541.782 398.147 1,01% 360.032 90% 1990 39.887.140 407.647 1,02% 398.147 98% 1991 38.872.268 360.655 0,93% 407.647 113% 1992 39.137.979 393.100 1,00% 360.655 92% 1993 39.790.955 430.422 1,08% 402.350 93% 1994 40.229.598 461.364 1,15% 484.342 105% 1995 40.460.055 499.773 1,24% 461.364 92% 1996 39.669.394 542.314 1,37% 499.772 92% 1997 39.761.023 589.700 1,48% 538.984 91% 1998 39.852.651 637.085 1,60% 609.813 96% 1999 40.202.160 748.954 1,86% 719.647 96% 2000 40.499.791 923.879 2,28% 801.329 87% 2001 41.116.842 1.370.657 3,33% 895.720 65% 2002 41.837.894 1.977.946 4,73% 1.109.060 56% 2003 42.717.064 2.664.168 6,24% 1.324.001 50% 2004 43.197.684 3.034.326 7,02% 1.647.011 54% 2005 44.108.530 3.730.610 8,46% 1.977.291 53% 2006 44.708.964 4.144.166 9,27% 2.738.932 66% 275EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA Continúa 282 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 León 3.060 3.021 3.038 3.090 3.058 3.000 3.169 3.066 3.075 Lleida 3.025 2.963 3.096 3.132 3.197 3.194 3.156 3.454 3.318 Rioja (La) 2.165 2.232 2.395 2.374 2.352 2.304 2.342 2.477 2.409 Lugo 1.850 1.836 1.931 1.902 1.918 1.891 1.984 1.986 2.004 Madrid 50.829 52.192 54.520 55.166 54.666 55.511 55.630 57.447 56.105 Málaga 13.263 13.258 14.015 14.350 14.772 15.159 14.882 15.217 14.367 Murcia 13.214 13.132 13.606 13.599 13.869 14.235 14.005 14.325 13.822 Navarra 5.205 5.157 5.349 5.350 5.197 5.363 5.312 5.563 5.427 Ourense 1.707 1.694 1.915 1.762 1.740 1.861 1.885 1.949 1.844 Asturias 6.600 6.447 6.735 6.796 6.976 7.093 7.193 7.458 7.419 Palencia 1.133 1.137 1.158 1.109 1.150 1.156 1.111 1.125 1.099 Palmas (Las) 9.785 9.559 9.664 9.324 9.187 9.371 8.480 8.658 7.779 Pontevedra 7.454 7.411 7.604 7.726 7.848 7.842 7.925 8.320 7.991 Salamanca 2.382 2.393 2.443 2.516 2.461 2.422 2.519 2.583 2.348 Santa Cruz de Tenerife 7.679 7.747 7.400 7.509 8.058 8.132 7.989 8.159 7.511 Cantabria 4.107 4.326 4.595 4.713 4.881 4.801 4.780 5.194 4.931 Segovia 1.149 1.108 1.133 1.062 1.156 1.150 1.071 1.126 1.090 Sevilla 19.095 19.321 20.040 20.582 21.368 22.072 22.139 23.583 22.120 Soria 619 582 616 603 578 567 542 569 565 Tarragona 5.622 5.845 5.932 6.068 6.397 6.480 6.574 6.758 6.435 Teruel 949 829 880 939 920 932 937 917 898 Toledo 4.985 5.008 5.235 5.403 5.501 5.752 6.066 6.474 6.210 Valencia/València 20.839 20.945 22.096 22.426 22.731 22.972 23.360 23.632 22.088 Valladolid 3.827 3.958 4.083 4.108 4.222 4.367 4.234 4.452 4.345 Continuación Continúa 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 Vizcaya 8.737 8.929 9.250 9.324 9.303 9.158 9.212 9.330 8.980 Zamora 1.076 1.162 1.154 1.083 1.077 1.100 1.027 1.080 1.016 Zaragoza 7.089 6.982 7.234 7.332 7.296 7.523 7.595 7.696 7.321 Ceuta 842 885 892 906 932 896 971 944 930 Melilla 737 705 722 699 679 726 715 799 803 España 372.905 374.648 387.853 391.958 396.112 403.054 399.041 411.584 392.411 Fuente: Movimiento Natural de la Población (INE). Tabla 2.21 Nacimientos de madre extranjera en la primera década del siglo XXI Provincia 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 Álava 131 179 209 272 323 392 514 648 747 Albacete 126 208 311 333 402 505 549 709 698 Alicante/Alacant 1.445 2.200 2.889 3.353 3.706 4.066 4.476 5.277 4.536 Almería 689 1.044 1.308 1.641 1.790 2.129 2.495 2.929 2.686 Ávila 36 49 74 112 155 221 294 355 327 Badajoz 107 147 180 260 264 265 341 458 405 Balears (Illes) 1.392 1.846 2.130 2.314 2.631 2.998 3.363 4.037 3.940 Barcelona 5.147 6.927 8.526 10.262 11.576 12.735 14.567 16.767 16.428 Burgos 128 199 252 283 353 457 536 685 647 Cáceres 155 177 190 236 231 260 265 295 319 Cádiz 299 350 465 521 599 651 797 905 856 Castellón/Castelló 523 789 968 1.123 1.346 1.724 1.974 2.245 1.972 283EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA Continúa Continuación 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 Ciudad Real 143 229 294 445 509 702 762 995 898 Córdoba 102 204 266 290 316 347 491 553 544 Coruña (A) 208 278 335 402 454 437 539 699 695 Cuenca 68 126 196 227 244 323 365 486 445 Girona 1.091 1.237 1.655 2.035 2.144 2.565 2.831 3.356 3.295 Granada 225 375 498 674 812 943 1.182 1.349 1.258 Guadalajara 126 174 267 300 335 509 647 780 753 Guipúzcoa 173 212 306 354 387 516 645 860 884 Huelva 90 184 212 289 357 486 622 730 826 Huesca 116 164 238 264 279 392 425 552 561 Jaén 106 149 194 245 274 353 391 445 445 León 128 161 199 214 255 294 346 445 410 Lleida 353 456 695 850 1.078 1.184 1.401 1.737 1.659 Rioja (La) 247 344 475 565 686 766 930 1.041 921 Lugo 64 82 115 101 148 152 195 222 248 Madrid 8.895 10.964 12.526 13.861 14.701 16.401 19.207 21.345 19.852 Málaga 992 1.406 1.847 2.238 2.460 2.840 3.441 3.798 3.427 Murcia 1.776 2.357 2.838 3.078 3.461 3.856 4.597 5.061 4.749 Navarra 505 645 831 943 952 1.188 1.283 1.466 1.417 Ourense 102 132 126 139 171 178 188 207 214 Asturias 249 282 372 422 506 503 640 763 791 Palencia 32 56 46 52 75 92 97 153 132 Palmas (Las) 1.057 1.268 1.416 1.503 1.610 1.719 1.648 2.113 2.119 Pontevedra 228 306 406 445 456 483 549 666 674 284 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN Continuación Continúa 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 Salamanca 90 128 162 167 171 207 251 316 313 Santa Cruz de Tenerife 741 887 786 871 1.272 1.446 1.623 1.742 1.543 Cantabria 173 234 278 347 386 428 599 692 688 Segovia 91 148 182 242 255 271 351 404 368 Sevilla 301 464 559 713 800 970 1.343 1.610 1.680 Soria 53 71 122 115 149 153 151 203 174 Tarragona 646 880 1.158 1.465 1.823 2.132 2.754 3.272 3.061 Teruel 54 80 116 140 194 204 295 325 347 Toledo 345 458 675 856 937 1.067 1.522 1.806 1.744 Valencia/València 1.307 1.993 2.559 3.188 3.759 4.246 5.348 6.043 5.389 Valladolid 97 193 235 294 355 425 502 602 578 Vizcaya 303 445 560 662 818 918 1.196 1.531 1.558 Zamora 43 62 59 67 83 90 117 136 135 Zaragoza 607 849 1.118 1.207 1.417 1.723 2.088 2.596 2.424 Ceuta 139 138 123 155 133 145 165 221 222 Melilla 396 344 385 296 333 396 397 453 470 España 34.641 45.282 54.935 63.435 70.936 80.459 94.302 109.092 103.481 Fuente: Movimiento Natural de la Población (INE). Tabla 2.22 Porcentaje de nacimientos de madre extranjera en la primera década del siglo XXI Provincia 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 Álava 5,4 7,2 7,8 9,7 11,6 13,4 16,9 20,2 23,2 Albacete 3,5 5,6 8,2 9,1 10,7 12,6 14,9 17,3 16,8 Alicante/Alacant 9,5 13,9 16,9 19,0 20,4 21,6 23,5 26,1 24,7 285EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA Continúa Continuación 286 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 Almería 10,6 16,1 18,8 21,9 22,9 25,3 29,4 32,1 31,7 Ávila 3,2 4,4 6,4 9,3 11,7 16,3 22,0 23,3 22,4 Badajoz 1,7 2,3 2,7 4,1 4,1 4,0 5,2 6,4 5,8 Balears (Illes) 14,1 17,7 20,0 21,4 24,1 25,7 28,2 31,8 32,7 Barcelona 10,4 13,3 15,4 17,7 19,4 20,9 23,6 25,9 26,6 Burgos 4,8 7,1 8,9 9,5 11,5 14,6 16,5 19,4 19,5 Cáceres 4,5 5,2 5,6 6,7 6,6 7,6 7,8 8,3 9,4 Cádiz 2,3 2,7 3,4 3,7 4,1 4,4 5,5 6,2 6,1 Castellón/Castelló 10,5 14,6 17,3 19,8 22,4 25,8 29,5 31,2 30,0 Ciudad Real 3,2 5,2 6,5 9,4 10,4 13,7 14,9 17,6 17,0 Córdoba 1,3 2,6 3,3 3,6 3,8 4,1 5,9 6,4 6,5 Coruña (A) 2,6 3,5 4,0 4,7 5,1 4,9 6,0 7,1 7,3 Cuenca 4,2 7,5 11,7 13,8 15,4 18,9 22,0 26,0 24,7 Girona 18,3 19,9 23,6 27,3 28,0 30,4 33,6 36,0 36,5 Granada 2,5 4,4 5,5 7,1 8,4 9,4 11,4 12,8 13,0 Guadalajara 7,2 9,2 12,5 13,5 14,4 18,8 22,7 24,7 24,1 Guipúzcoa 2,8 3,4 4,5 5,2 5,7 7,3 9,0 11,9 12,4 Huelva 1,8 3,7 4,1 5,5 6,5 8,6 10,7 11,9 14,2 Huesca 7,0 10,1 14,4 14,3 15,5 20,7 21,9 25,8 27,1 Jaén 1,6 2,3 2,9 3,6 4,2 5,1 5,8 6,3 6,7 León 4,0 5,1 6,1 6,5 7,7 8,9 9,8 12,7 11,8 Lleida 10,4 13,3 18,3 21,3 25,2 27,0 30,7 33,5 33,3 Rioja (La) 10,2 13,4 16,6 19,2 22,6 25,0 28,4 29,6 27,7 Lugo 3,3 4,3 5,6 5,0 7,2 7,4 8,9 10,1 11,0 Madrid 14,9 17,4 18,7 20,1 21,2 22,8 25,7 27,1 26,1 Continúa Continuación 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 Málaga 7,0 9,6 11,6 13,5 14,3 15,8 18,8 20,0 19,3 Murcia 11,8 15,2 17,3 18,5 20,0 21,3 24,7 26,1 25,6 Navarra 8,8 11,1 13,4 15,0 15,5 18,1 19,5 20,9 20,7 Ourense 5,6 7,2 6,2 7,3 8,9 8,7 9,1 9,6 10,4 Asturias 3,6 4,2 5,2 5,8 6,8 6,6 8,2 9,3 9,6 Palencia 2,7 4,7 3,8 4,5 6,1 7,4 8,0 12,0 10,7 Palmas (Las) 9,7 11,7 12,8 13,9 14,9 15,5 16,3 19,6 21,4 Pontevedra 3,0 4,0 5,1 5,4 5,5 5,8 6,5 7,4 7,8 Salamanca 3,6 5,1 6,2 6,2 6,5 7,9 9,1 10,9 11,8 Santa Cruz de Tenerife 8,8 10,3 9,6 10,4 13,6 15,1 16,9 17,6 17,0 Cantabria 4,0 5,1 5,7 6,9 7,3 8,2 11,1 11,8 12,2 Segovia 7,3 11,8 13,8 18,6 18,1 19,1 24,7 26,4 25,2 Sevilla 1,6 2,3 2,7 3,3 3,6 4,2 5,7 6,4 7,1 Soria 7,9 10,9 16,5 16,0 20,5 21,3 21,8 26,3 23,5 Tarragona 10,3 13,1 16,3 19,4 22,2 24,8 29,5 32,6 32,2 Teruel 5,4 8,8 11,6 13,0 17,4 18,0 23,9 26,2 27,9 Toledo 6,5 8,4 11,4 13,7 14,6 15,6 20,1 21,8 21,9 Valencia/València 5,9 8,7 10,4 12,4 14,2 15,6 18,6 20,4 19,6 Valladolid 2,5 4,6 5,4 6,7 7,8 8,9 10,6 11,9 11,7 Vizcaya 3,4 4,7 5,7 6,6 8,1 9,1 11,5 14,1 14,8 Zamora 3,8 5,1 4,9 5,8 7,2 7,6 10,2 11,2 11,7 Zaragoza 7,9 10,8 13,4 14,1 16,3 18,6 21,6 25,2 24,9 Ceuta 14,2 13,5 12,1 14,6 12,5 13,9 14,5 19,0 19,3 Melilla 35,0 32,8 34,8 29,7 32,9 35,3 35,7 36,2 36,9 España 8,2 10,6 12,2 13,8 15,1 16,5 19,0 20,8 20,7 Fuente: Movimiento Natural de la Población (INE). 287EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA Continuación 288 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN Tabla 2.23 Evolución quinquenal del índice de envejecimiento por provincias, 1991-2011 Mayores de 65 / Menores de 15 1991 1996 2001 2006 2011 Álava 0,568 0,853 1,165 1,242 1,250 Albacete 0,640 0,827 0,995 1,058 1,082 Alicante/Alacant 0,559 0,764 0,951 0,954 1,015 Almería 0,452 0,568 0,686 0,693 0,679 Ávila 1,123 1,488 1,849 1,982 1,862 Badajoz 0,637 0,774 0,944 1,053 1,100 Balears, Illes 0,667 0,782 0,858 0,824 0,828 Barcelona 0,698 0,956 1,145 1,088 1,044 Burgos 0,927 1,269 1,559 1,618 1,574 Cáceres 0,761 0,972 1,226 1,360 1,432 Cádiz 0,349 0,467 0,617 0,712 0,762 Castellón/Castelló 0,777 0,983 1,143 1,038 0,963 Ciudad Real 0,722 0,891 1,083 1,170 1,165 Córdoba 0,582 0,732 0,902 0,971 1,008 Coruña, A 0,759 1,080 1,486 1,660 1,709 Cuenca 1,075 1,347 1,598 1,618 1,571 Girona 0,763 0,997 1,152 1,027 0,933 Granada 0,539 0,695 0,856 0,914 0,924 Guadalajara 1,001 1,165 1,258 1,111 0,917 Guipúzcoa 0,699 1,044 1,303 1,321 1,309 Huelva 0,522 0,652 0,803 0,857 0,870 Huesca 1,194 1,546 1,795 1,689 1,559 Jaén 0,573 0,722 0,896 0,989 1,039 León 0,964 1,373 1,902 2,128 2,120 Lleida 0,991 1,287 1,477 1,310 1,160 Rioja, La 0,866 1,163 1,395 1,302 1,229 Lugo 1,327 1,753 2,356 2,677 2,711 Madrid 0,565 0,775 0,947 0,914 0,915 Málaga 0,456 0,600 0,750 0,809 0,848 Murcia 0,480 0,621 0,760 0,757 0,732 Navarra 0,806 1,057 1,220 1,156 1,108 Ourense 1,338 1,839 2,422 2,689 2,751 Asturias 0,936 1,379 1,879 2,010 1,941 Continúa 289EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y CONFIGURACIÓN DEL MODELO DE POBLAMIENTO EN ESPAÑA Mayores de 65 / Menores de 15 1991 1996 2001 2006 2011 Palencia 0,954 1,297 1,672 1,852 1,890 Palmas, Las 0,347 0,444 0,562 0,625 0,711 Pontevedra 0,602 0,849 1,145 1,279 1,350 Salamanca 1,010 1,334 1,699 1,839 1,852 Santa Cruz de Tenerife 0,439 0,587 0,749 0,827 0,945 Cantabria 0,766 1,081 1,399 1,433 1,353 Segovia 1,056 1,382 1,608 1,580 1,473 Sevilla 0,445 0,578 0,722 0,784 0,808 Soria 1,417 1,753 2,018 2,018 1,877 Tarragona 0,737 0,971 1,144 1,050 0,958 Teruel 1,308 1,646 1,950 1,904 1,772 Toledo 0,764 0,938 1,088 1,082 0,998 Valencia/València 0,641 0,863 1,057 1,047 1,010 Valladolid 0,654 0,949 1,245 1,363 1,391 Vizcaya 0,693 1,081 1,452 1,529 1,509 Zamora 1,276 1,732 2,245 2,507 2,596 Zaragoza 0,907 1,203 1,443 1,399 1,301 Ceuta 0,352 0,425 0,491 0,566 0,585 Melilla 0,343 0,389 0,429 0,487 0,483 España 0,650 0,867 1,066 1,078 1,066 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes (INE). Tabla 2.24 Evolución del índice de envejecimiento por CCAA, 1981-2011 Mayores de 65 / Menores de 15 1981 1986 1991 1996 2001 2006 2011 Andalucía 0,328 0,379 0,472 0,609 0,762 0,825 0,850 Aragón 0,612 0,751 1,002 1,313 1,561 1,502 1,389 Asturias 0,536 0,666 0,936 1,379 1,879 2,010 1,941 Balears, Illes 0,487 0,558 0,667 0,782 0,858 0,824 0,828 Canarias 0,250 0,302 0,391 0,511 0,648 0,718 0,819 Cantabria 0,470 0,566 0,766 1,081 1,399 1,433 1,353 Castilla - La Mancha 0,534 0,625 0,776 0,962 1,134 1,157 1,099 Continúa Continuación Mayores de 65 / Menores de 15 1981 1986 1991 1996 2001 2006 2011 CyL 0,583 0,715 0,953 1,310 1,679 1,802 1,777 Cataluña 0,416 0,527 0,723 0,980 1,164 1,090 1,030 C. Valenciana 0,402 0,475 0,627 0,840 1,028 1,011 1,006 Extremadura 0,504 0,569 0,683 0,845 1,044 1,161 1,215 Galicia 0,539 0,646 0,831 1,158 1,559 1,728 1,772 Madrid 0,325 0,407 0,565 0,775 0,947 0,914 0,915 Murcia 0,331 0,374 0,480 0,621 0,760 0,757 0,732 Navarra 0,466 0,585 0,806 1,057 1,220 1,156 1,108 País Vasco 0,338 0,448 0,677 1,037 1,361 1,417 1,402 Rioja, La 0,527 0,642 0,866 1,163 1,395 1,302 1,229 Ceuta 0,352 0,425 0,491 0,566 0,585 Melilla 0,343 0,389 0,429 0,487 0,483 España 0,409 0,494 0,650 0,866 1,066 1,078 1,066 Fuente: Padrón Municipal de Habitantes (INE). 2.10 Bibliografía y fuentes 2.10.1 Bibliografía AGUINAGA ROUSTAN, J. (1985): El aborto en España: datos para la planificación de una política social. Madrid: Instituto de la Mujer. –––––– (1989): “Descenso de la fecundidad y modernización en la sociedad española. Análisis comparativo de las Encuestas de Fecundidad 1977 y 1985”, Revista de Demografía Histórica, Vol. 7, nº 3, pp. 7-22. ALCAIDE INCHAUSTI, J. (dir.) 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INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA: Alteraciones de los Municipios en los Censos de Población desde 1842. –––––– Anuario Estadístico de España (varios años). –––––– Censo de Población de España (varios años). –––––– Encuesta de Fecundidad 1999. –––––– Encuesta de Población Activa (varios años). –––––– Encuesta Nacional de Inmigrantes 2007. –––––– Estadística de Variaciones Residenciales (varios años). –––––– Estimaciones de la Población Actual (2011). –––––– Indicadores Demográficos Básicos (varios años). –––––– Indicadores Sociales (varios años). –––––– Migraciones Interiores Españolas (varios años). –––––– Movimiento Natural de la Población (varios años). –––––– Nomenclátor (varios años). –––––– Padrón Municipal de Habitantes (varios años). –––––– Series Históricas de Población. MINISTERIO DE TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL: Afiliados Extranjeros a la Seguridad Social (varios años) –––––– Anuario de Estadísticas (varios años). –––––– Autorizaciones de Trabajo a Extranjeros (varios años). –––––– Concesiones de Nacionalidad Española por Residencia (varios años). –––––– Españoles Residentes en el Extranjero Retornados (varios años). –––––– Estadísticas de Afiliación y Alta de Trabajadores, Seguridad Social. –––––– Extranjeros con certificado de registro o tarjeta de residencia en vigor (varios años). –––––– Anuario de Migraciones (varios años). 298 POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN CASTILLA Y LEÓN