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El modelo de poblamiento y el fenómeno de la despoblación, una mirada por la bocallave del horizonte geodemográfico de Castilla y León

Martínez Fernández, Luis Carlos,Delgado Urrecho, José María,Caballero Fernández-Rufete, Pedro

Abstract

Análisis del modelo de población en Castilla y León con aportaciones cartográficas.

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y margen, que se subrayaban por igual. El Bierzo y Laciana, parte de Las Montañas de Burgos, Miranda y su cuenca, los valles del Alberche y El Tiétar, en Ávila, la Sierra de Béjar y Candelario, o incluso de Gata, en Salamanca, entre otros muchos ejemplos. Por el contrario, las áreas más poco pobladas eran La Montaña Leonesa y Palentina, Las Loras, La Demanda, Urbión y la Cordillera Ibérica en general, la práctica totalidad de la provincia de Soria y su enlace serrano con la Cordillera Central hasta Somosierra y Guadarrama, las penillanuras del oeste, la Carballeda y Sanabria zamoranas y La Cabrera leonesa. Mapa 1. Modelo de distribución espacial de la población que se rompe en el trascurso de la década de los cincuenta y definitivamente durante los años sesenta y que deviene paulatinamente, a lo largo de los setenta y ochenta, en un nuevo mapa de poblamiento, que con algunos matices significativos introducidos durante los últimos tres lustros, ha llegado a nuestros días (Mapas 2, 3 y 4). La creciente polarización de la población en un número reducido de enclaves es un hecho evidente desde entonces. Las capitales de provincia y las ciudades industriales más dinámicas (Ponferrada, Aranda de Duero y Miranda de Ebro), además de otros núcleos de cierta raigambre histórica como Medina del Campo, Benavente, Béjar, Ciudad Rodrigo, Astorga, La Bañeza, Bembibre, Cuellar o Toro han ido concentrando a la mayor parte de la población regional.Veintiún municipios a los que cabe calificar sin ningún género de dudas como urbanos. Frente a ellos, 2.117 tienen menos de 2.000 habitantes, pudiendo ser catalogados igualmente como rurales profundos. En estos, el envejecimiento y la pérdida y sangría constante de población son lugar común, acrecentándose ambos fenómenos a medida que pasa el tiempo. Entre ambas situaciones, se encuentran un amplio conjunto de localidades a las que se ha venido en denominar, según su impronta, centros y cabeceras comarcales (Villablino, Guardo, Villarcayo-Medina de Pomar, Tordesillas, Aguilar de Campoo, Arévalo, Arenas de San Pedro, El Espinar, Íscar, Briviesca, Peñaranda de Bracamonte, Almazán, Fabero, Peñafiel, Guijuelo, San Ildefonso, Burgo de Osma, Candeleda, La Robla, Cacabelos, Medina de Rioseco, Pola de Gordón, Las Navas del Marqués, Cistierna, Valencia de Don Juan, Toreno, Sotillo de la Adrada, Villafranca del Bierzo, El Tiemblo, Carracedelo, Cantalejo, Valle de Mena, San Esteban de Gormaz, Ólvega, Olmedo, Camponaraya, Pedrajas de San Esteban, Cebreros, Ágreda, Saldaña, Benavides de Órbigo, Vitugudino y Torre del Bierzo, entre otros). Su evolución, ha sido heterogénea y contradictoria a lo largo de estos 45 años, pero el estancamiento o la atonía, salvo contadísimas excepciones, han sido la norma. La incapacidad, en muchos casos, para articular los propios espacios comarcales, y la debilidad para servir de enlace entre los antagónicos mundos rural y urbano, han afianzado aún más si cabe la LUIS CARLOS MARTÍNEZ FERNÁNDEZ, JOSÉ MARÍA DELGADO URRECHO, PEDRO CABALLERO FERNÁNDEZ-RUFETE [Departamento de Geografía. Universidad de Valladolid] El modelo de poblamiento y el fenómeno de la despoblación, una mirada por la bocallave del horizonte demogeográfico de Castilla y León De consuno con el envejecimiento, la despoblación es el problema crucial que se vislumbra por la bocallave de la puerta que abre el horizonte demogeográfico de Castilla y León ahora y en el futuro más inmediato. Es más, uno y otro no se pueden disociar puesto que se encuentran íntimamente imbricados, siendo los desequilibrios del modelo de distribución espacial de la población la causa, en principio, de los desajustes en la estructura por edad, si bien, en los momentos presentes, resultan, a su vez, consecuencia de los mismos. Un modelo de poblamiento, el de Castilla y León, que es la manifestación espacial de una tendencia surgida en los años sesenta, al compás de los sucesivos trasvases de población del campo a la ciudad, paralelos a otros muchos encaminados allende de los límites de la Comunidad, que ha ido concentrando la población en determinados núcleos urbanos y vaciando progresivamente las áreas rurales. Proceso de despoblación rural agravado desde bien entrada la década de los años setenta por las pérdidas derivadas de la dinámica interna y que, con importantes matices como los dibujados en los años 90, los de la difusión periurbana, sólo se ha visto compensado, recientemente, por la inmigración extranjera en el caso de sectores muy concretos. Concentración urbana y despoblación rural son, por tanto, las dos caras de una misma moneda, la del proceso de construcción del armazón territorial de la Comunidad, que es tanto como decir del sistema de poblamiento castellano y leonés. Éste, aún en los años cincuenta del siglo XX (Mapa 1), presentaba una distribución muy diferente de la actual. La población, bastante más numerosa (2.864.378 habitantes), aparecía repartida de una forma más uniforme por el territorio regional, en particular por el de las vastas llanuras centrales de la Cuenca, entendidas en sentido amplio. Aparte de las capitales de provincia y de ciudades y villas tradicionales (Astorga, La Bañeza, Benavente, Toro, Medina del Campo, Aranda de Duero...), destacaban comarcas enteras como las de las Riberas leonesas y, en menor medida, palentinas, las campiñas de la Tierra del Vino zamorana, las más meridionales de La Armuña, en Salamanca, La Moraña, en Ávila, o las Tierras de Pinares segoviana y vallisoletana y la Tierra de Medina, pasando cómo no por el valle del Duero, que entre Aranda y Roa y hasta Zamora mostraba un notable dinamismo, sin solución de continuidad respecto a muchas de las anteriores. Algo menores eran las densidades de la Tierra de Campos o los páramos calcáreos (Torozos, El Cerrato...). Llanuras sedimentarias a las que habría que añadir otros espacios de borde 46 47 bocallave 20X24:Maquetación 1 7/3/07 11:21 Página 46 sistemas productivos locales emergentes, sector de servicios y turístico diversificado...). Es así como, al margen de en las ciudades y sus periurbanos, que también, la llegada de población foránea está tras la explicación de la importancia poblacional de las comarcas meridionales de las provincias de Ávila y Segovia, desde Arenas de San Pedro, La Adrada, El Tiemblo, Cebreros, Las Navas del Marqués, en la primera, hasta San Ildefonso, Sepúlveda y Riaza, en la segunda. Provincia que además cuenta con otro sector sugestivo para los inmigrantes, el de la Tierra de Pinares (en torno a los núcleos de Cuellar, Cantalejo y Carbonero el Mayor), con continuación en la comarca hermana vallisoletana (Íscar, Olmedo, Pedrajas de San Esteban y Portillo). Inmigración extranjera que incide, igualmente, en el valle del Duero, y los anejos del Arlanza, Ucero y Esgueva, desde El Burgo de Osma y San Esteban de Gormaz, en Soria, Roa, en Burgos, Peñafiel y Tordesillas, en Valladolid, hasta Toro, en Zamora. Al igual que en las Riberas leonesas y palentinas, entre el Órbigo y el Pisuerga. Como tampoco es ajeno a esta realidad, sin duda, el valle del Ebro, que desde Miranda hasta Medina de Pomar y Villarcayo prolonga dentro de nuestra Comunidad el eje Zaragoza-Haro, de tanta importancia a escala nacional. Mapa 4. Difusión del poblamiento inmigrante y periferización urbana que no son más que las excepciones que confirman la regla, ya perenne, del alto índice de concentración de la población en Castilla y León. Un índice de polarización que en el momento actual es del 0,880 en el caso de las 8.173 entidades poblacionales de diversa categoría existentes en la Región (2.311 clasificadas como poblamiento diseminado) y del 0,823 para el de los 2.248 municipios. Verdaderamente muy elevado si se tiene en cuenta que un índice de 1 significaría que toda la población de la Comunidad estaría residiendo en un único asentamiento o en un solo municipio. Y es que el vaciamiento que se observa en buena parte del territorio castellano y leonés, y al que no son extrañas tanto las áreas de llanura como las de montaña, es tal, que, ante un mapa como el que se acompaña a continuación (Mapa 5), es mucho más sencillo reseñar, por ser los menos, los sectores que se encuentran por encima del nivel de despoblación (más de 15 habitantes por km2), que el 75,87% restante del espacio regional (nada más y nada menos que 1.715 municipios) ubicado por debajo de ese umbral. Sin ánimo de ser reiterativos y simplificando al máximo, tal situación de “bonanza” demográfica se hace extensible, en sentido laxo, a todas las ciudades, los periurbanos, los centros y cabeceras comarcales, El Bierzo, las Riberas leonesas y zamoranas, el sector central del valle del Duero, la Tierra Pinariega 49 dualidad del sistema de poblamiento de Castilla y León. Mapa 2. Por más que en la década de los años noventa y hasta el día de hoy, han aparecido una serie de fenómenos novedosos que han trastocado ligeramente las pautas señaladas. El primero de ellos, con ligeros antecedentes en los últimos ochenta, es el de la periferización urbana. Proceso que ha dado lugar a la expansión superficial y poblacional de las ciudades más allá de sus límites tradicionales, marcando las pautas del crecimiento residencial de muchos municipios de sus contornos, que acaban siendo de los pocos que ven crecer sus vecindarios en los momentos actuales. La búsqueda de una vivienda más asequible, de entornos de mayor calidad ambiental, las nuevas tipologías edificatorias (adosados, pareados, chalés individuales...), la mejora de las infraestructuras viarias (en particular las rondas y carreteras de circunvalación), la generalización del automóvil (incluso del segundo vehículo por familia), etc., han ido difuminando los bordes de la ciudad compacta en un piélago de barrios residenciales y urbanizaciones expandidas por muchos de los núcleos “rurales” aledaños, particularmente en Valladolid, León y Salamanca, además de, con menor intensidad, en Palencia, Segovia, Burgos y Zamora1. Mapa 3. También, como consecuencia de los importantes flujos de inmigración extranjera venidos a la Comunidad y bien patentes desde el año 1999, el mapa de densidad de población actual refleja algunas otras novedades, aunque éstas se circunscriban a ámbitos muy concretos, precisamente aquellos que presentan un mayor dinamismo desde la perspectiva productiva y se erigen, por ello, en mercados laborales atractivos y potenciales (actividades agrarias intensivas y modernizadas, industrias y 48 bocallave 20X24:Maquetación 1 7/3/07 11:21 Página 48 51 DIEGO CANOGAR. Bocallave. Varilla de hierro. 116x31x4 cm burgalesa y soriana, la Tierra de Pinares segoviana y vallisoletana, los valles del Tiétar y del Alberche y el Guadarrama. Mapa 5. Imagen cartográfica que vale más de mil palabras pero que aún sería más elocuente si se representaran, de color rojo también, otros 285 municipios (12,04% más de superficie) que no llegan tampoco a los valores de la densidad media regional (26 habitantes por km2). Cuánto más si apareciesen todos los que se hallan por debajo de la media nacional (85 habitantes por km2), en total 2.190 de los 2.248 municipios y el 96,48% de la superficie de Castilla y León. Superficie, no se olvide, en la que residen el 60,35% de los habitantes de la Comunidad. Se comprende, de este modo, el por qué de la relevancia del fenómeno de la despoblación, una realidad demográfica y espacial, que se torna en uno de los problemas cruciales a los que se ha de enfrentar Castilla y León ahora y en el futuro más inmediato, un problema, que mirado por el ojo de la cerradura de la puerta que representa el panorama regional, ha tratado de ser expuesto con ojos de geógrafos, para dejar constancia también, desde nuestra condición profesional, de las diferentes perspectivas que a lo largo de las páginas de este libro han tratado de versar en torno al término bocallave, nombre con el que la naciente asociación que nos acoge pretende mostrarse al exterior. Valladolid, abril de 2006 1Estos municipios son: Laguna de Duero, Tudela de Duero, La Cistérniga, Arroyo de la Encomienda, Mojados, Cigales, Simancas, Santovenia de Pisuerga, Cabezón de Pisuerga, Boecillo, Viana de Cega, Valdestillas, Aldeamayor, Zaratán, Renedo, Villanubla, Fuensaldaña y Villanueva de Duero, en Valladolid; San Andrés del Rabanedo, Villaquilambre, Valverde de la Virgen, Santovenia de la Valdoncina, Sariegos, Onzonilla y Valdefresno, en León; Santa Marta de Tormes, Alba de Tormes, Villares de la Reina, Villamayor, Carbajosa de la Sagrada y Terradillos, en Salamanca; Villamuriel de Cerrato y Dueñas, en Palencia; Palazuelos de Eresma, San Cristóbal y La Lastrilla, en Segovia; Alfoz de Quintandueñas, en Burgos, y Morales del Vino, en Zamora. 50 bocallave 20X24:Maquetación 1 7/3/07 11:21 Página 50