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Ravisio Téxtor entre Cervantes y Lope de Vega: una hipótesis de interpretación y una coda teórica

Abstract

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Ravisio Téxtor entre Cervantes y Lope de Vega: una hipótesis de interpretación y una coda teórica

Author: Conde Parrado, Pedro Pablo,García Rodríguez, Javier
Publisher: Universidad de Murcia
Year: 2002
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/3621/1/Tonos_digital_2002.pdf
REVISTA ELECTRÓNICA DE ESTUDIOS FILOLÓGICOS
RA V I S I O T É X T O R E N T R E C E R V A N T E S Y L O P E D E V E G A : U N A H I P Ó T E S I S D E
I N T E R P R E T A C I Ó N Y U N A C O D A T E Ó R I C A
PE D R O C O N D E P A R R A D O / J A V I E R G A R C Í A R O D R Í G U E Z
( U N I V E R S I D A D D E V A L L A D O L I D )
Auc o .- comúnmen e se oma po el in en o de
alguna cosa. 2.- Au o es, los que esc iben lib os y los
in i ulan con sus nomb es, y lib o sin au o es mal
ecibido, po que no hay quién dé azón dél ni le
de ienda. (Co a ubias, Teso o de la lengua cas ellana
o española)
Como es bien sabido, hay gene al coincidencia en e los es udiosos a la ho a de
señala a Lope de Vega como des ina a io p incipal o único de la mo daz i onía que
des ila el p ólogo a la p ime a pa e de El Quijo e. El hecho de que un coe áneo de Lope y
Ce an es, bajo el nomb e de Alonso Fe nández de A ellaneda, "acusa a ecibo" de ales
a aques, mos ándose solida io con alguien que no puede se más que el mismo Lope,[1]
deja muy poco luga a la duda. Y aunque alguna exis ie a, lo que nadie puede nega es
que Lope, al que no se nomb a en ninguno de los dos ex os ci ados, cumplía en g an
medida las condiciones pa a se la pe sona que Ce an es u o en men e al lanza sus
andanadas. De esas condiciones y de su e lejo en el p ólogo del Quijo e a an, en e
o as cosas, las páginas que siguen.
Aunque se igno a el mo i o o mo i os conc e os po los cuales Ce an es y Lope
pasa on de la amis ad al más c udo desa ec o a comienzos del siglo XVII, odo apun a a
que una de las causas p incipales de ese cambio de sen imien os ue que ambos
pe enecie an al genus i i abile a um. De los da os con los que se cuen a podemos
deduci que en la posible dispu a en aban algunos de los p incipales ing edien es que
con ie en su peculia ono a las polémicas en e esc i o es: una di e encia de edad casi
"gene acional" (Ce an es e a quince años mayo que Lope), una ue e y peculia
pe sonalidad en el caso de uno o de ambos con endien es y, sob e odo, una di e en e
in elección del hecho li e a io y de cuan o és e conlle a (pos u a an e la adición, el
público, los géne os, e c.), habi ualmen e muy ligada a los dos ac o es señalados en
p ime luga . Además -y es una ci cuns ancia que no siemp e se da en es a clase de
polémicas-, pugnaban dos genios de las le as en un con ex o gene al (el céleb e Siglo de
O o) de asomb osa al u a en cuan o a la c eación li e a ia.
Bas e lo dicho has a aquí pa a in oduci una cues ión ya bas an e es udiada: la
enemis ad en e Ce an es y Lope y los a aques elados del p ime o al segundo en el
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p ólogo al Quijo e.[2] Nues a in ención aquí se limi a a indaga en el ‘cómo’ de esos
a aques p oponiendo una hipó esis de lec u a basada en algunos da os que no nos cons a
se hayan enido en cuen a has a el momen o po los es udiosos del asun o. Más que
aduci nue os a gumen os pa a sus en a la su icien emen e sus en ada esis de que
Lope es el blanco de Ce an es, nos in e esa que eluzcan o os aspec os, como la
in eligencia de Ce an es pa a zahe i a un i al en di e en es planos de lec u a y la su il
u ilización de la li e a u a de co e enciclopédico como campo de ba allas li e a ias.
1.- El p ólogo al Quijo e y la e udición de aca eo
El pun o de pa ida de nues o análisis lo cons i uye una ase del p ólogo a la p ime a
pa e de El Quijo e. En el la go pa lamen o que Ce an es inge ende eza al "g acioso y
bien en endido" amigo que lo halló en el ance de compone el ci ado p ólogo, se a i ma
que El Quijo e es lib o que e á la luz sin habe sido "au o izado", es o es, sin
pe echa se con la panoplia de auc o es y ci as de és os que solían acompaña muchas
de las ob as que se publicaban en esos iempos. Así, dice Ce an es que su ob a sale
" al a de oda e udición y doc ina; sin aco aciones en las má genes y sin ano aciones
en el in del lib o, como eo que es án o os lib os, aunque sean abulosos y p o anos,
an llenos de sen encias de A is ó eles, de Pla ón y de oda la ca e a de ilóso os, que
admi an a los leyen es y ienen a sus au o es po homb es leídos, e udi os y
elocuen es [...] De odo es o ha de ca ece mi lib o, po que ni engo qué aco a en el
ma gen, ni qué ano a en el in, ni menos sé qué au o es sigo en él, pa a pone los al
p incipio, como hacen odos, po las le as del A.B.C., comenzando en A is ó eles y
acabando en Xeno on e y en Zoílo o Zeuxis, aunque ue maldicien e el uno y pin o el
o o."
Viene después una e e encia a los poemas p elimina es que solían ab i las ob as de
la época, esc i os no malmen e po poe as amigos del au o . Sob e ello ol e emos más
adelan e, en el anscu so de una indagación más p o unda que la que has a aho a se ha
enido haciendo sob e el agmen o an es eseñado. Aunque nues o p incipal in e és lo
cons i uyen sus úl imas palab as, señala emos que en odo ese ex o se pueden
es ablece dos ni eles de lec u a, uno más supe icial -sin ningún sen ido peyo a i o- que
el o o.
De eniéndose en ese p ime ni el, que es á más a la is a, los glosado es del p ólogo
ce an ino se limi an a eco da que en e las ob as coe áneas que apa ecie on con ese
apa a o de in o mación e udi a que echaza Ce an es se encuen an algunas de las
p incipales ob as de Lope de Vega, como son La A cadia (1598) y El pe eg ino en su
pa ia (1604); la p ime a se acompaña de una Exposición de los nomb es poé icos e
his ó icos que salen a colación en ella. Casi an es udiado como el asun o de las
elaciones en e Lope y Ce an es lo es á el de los o ígenes de la ab umado a e udición
que el p ime o os en a en su p oducción li e a ia en gene al, y en las dos ob as ci adas,
además del Isid o (1599) y La he mosu a de Angélica (1602), en pa icula :[3] Lope, a
quien se puede p esen a -en esos años al menos- como p o o ipo de au o obsesionado
po demos a e udición, ue un g an a igado de los que él cali ica ía años después en
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La Do o ea (1632) como "lib o es de luga es comunes", es o es, ob as de inspi ación y
aspi ación enciclopédica que in en aban ecoge y ansmi i el conjun o de sabe es que
el homb e había a eso ado desde la deslumb an e An igüedad has a esos momen os;
sabe es que se conc e aban an o en da os obje i os (de geog a ía, zoología o
as onomía, po ejemplo) como en anécdo as, ases, cos umb es, icios, i udes, e c.,
de cuan os habían dejado algún as o en la memo ia colec i a del homb e occiden al.
Más que el empleo de da os e udi os, pa ece cla o que lo que Ce an es c i ica, como se
demues a en los consejos que, más adelan e en el mismo p ólogo, le b inda á el
anónimo amigo,[4] es que dicho empleo se con ie a más en un in que en un medio,
cuando se ecu e de mane a cap ichosa y ac í ica a esos "lib o es". Es el momen o de
apun a que hay uno de ellos que ha p o agonizado de mane a casi exclusi a las
in es igaciones sob e las uen es de la e udición lopesca, pe o de él no que emos
aco da nos oda ía.
An es debemos e oma nues a exposición sob e ese ni el de lec u a más supe icial
del agmen o que a iba ep oducíamos. Hace e e encia Ce an es en su úl ima ase a
las abulae al abé icas de au o es y pe sonajes que se solía inclui en las ob as de aquel
iempo. En ellas, jun o a nomb es de apa ición casi inde ec ible po obligada, como los de
A is ó eles y, en meno medida, Jeno on e, se podían lee los de o os pe sonajes cuya
p esencia dependía más bien del cap icho del au o , que había decidido ilus a con da os
e e en es a ellos algún pasaje de la ob a; al es el caso de Zoilo y de Zeuxis, que, siendo
“maldicien e el uno y pin o el o o”, no e an auc o es en sen ido es ic o, sino
p o agonis as de alguna anécdo a que el au o juzgaba digna de mención. De hecho,
Zoilo pasó a la his o ia po se , como e emos, un necio y eme a io oposi o a uno de los
auc o es po excelencia de la cul u a de Occiden e, lo que ha ía de él, más bien, un
an i-auc o ; Zeuxis es conocido, sob e odo, po las no icias que de su a e y sus ob as
o ecie on auc o es como Plinio el Viejo, pues nada se ha conse ado de su p oducción
pic ó ica. En odo caso, al igual que esos dos pe sonajes, podían apa ece en las abulae
o os cien os de ellos que hubie an des acado po cualquie clase de habilidad, i ud o
de ec o.
No cabe duda de que eniendo en cuen a sólo ese p ime ni el, accesible a un lec o
con alguna sensibilidad pa a la i onía, el pasaje posee ya una pode osa ca ga sa í ica y
es, po supues o, su icien e pa a log a el obje i o de censu a a quien abusaba de esas
p ác icas; y Lope de Vega enía bas an es mo i os pa a acusa al golpe. Mas, que
sepamos, ni las ediciones de El Quijo e ni los es udios que en algún momen o comen an
el pasaje han ido más allá de ano a lo con pa e o con odas las conside aciones que
acabamos de expone .
Pe o noso os opinamos que, al si ua se an e un ex o con e iden e olun ad polémica
y di igido con oda p obabilidad ad pe sonam (o, cuando menos, ad pe sonas), es líci o y
necesa io man ene una ac i ud de cons an e, aunque p uden e, suspicacia pa a ex ae
odo su jugo a las alusiones en que suele abunda ese ipo de ex os. Pues bien, cada ez
que e ec uábamos al lec u a suspicaz del p ólogo a El Quijo e, una luz de a iso se
encendía al llega a esa apa en emen e anodina lis a de cua o pe sonajes de la an igua
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G ecia -A is ó eles, Jeno on e, Zoilo y Zeuxis- y a la cu iosa cole illa que añade
Ce an es a p opósi o de los dos úl imos: "aunque ue maldicien e el uno y pin o el
o o". El p ime da o pa a la sospecha lo o ecía el hecho de que, en un pasaje as el que
pod ía ocul a se una malque encia de su au o hacia alguna pe sona eal y conocida -y
ambién esc i o -, se menciona a a un p o o ipo de 'maldicien e' como Zoilo, implicado en
un asun o de emulación li e a ia ocu ido dos mil años an es. Sin emba go, su p esencia
jun o a o os es nomb es supues amen e elegidos al aza pa ecía no da pie a más
conside aciones: ¿qué íbamos a sospecha de un ilóso o y de un his o iado de la alla y
epu ación de A is ó eles y Jeno on e, así como de Zeuxis, quien pasa po se uno de los
más g andes pin o es del mundo an iguo?
Pe o sucede muchas eces que la misma apa iencia de "inocuidad" se con ie e en un
mo i o a endible de sospecha: en p ime luga , uno se p egun a po qué esos nomb es y
no cualesquie a o os; en segundo luga , po qué son cua o y no es o dos (es deci , po
qué no se ha escogido, pa a ejempli ica lo de "las le as del abecé", un nomb e que
empeza a po la A y o o po la Z, o, a lo sumo, habe in e calado un e ce o con alguna
de las le as de la mi ad del abeceda io); y en e ce luga , po qué se p oduce al
descompensación espec o al abeceda io, pues se elige un nomb e de la p ime a le a (A
= A is ó eles), o o de la penúl ima (X = Xeno on e) y dos de la úl ima (Z = Zoilo y
Zeuxis). Aunque e iden emen e le es -que no ú iles-, nos pa ecie on mo i os su icien es
pa a indaga si acaso e an ésos y sólo ésos los nomb es que a Ce an es le in e esaba
que apa ecie an en ese pasaje del p ólogo, o bien, si nos habíamos pasado de suspicaces
y e an ealmen e nomb es (al menos, los de A is ó eles, Jeno on e y Zeuxis) escogidos al
aza .
2.- La O icina de Ra isio Téx o en e bas ido es
Aho a bien, po esa ía se llegaba al pun o de máxima di icul ad en nues a
in es igación: ¿cuál e a la cla e que pod ía con e i unidad y sen ido a an b e e y
he e ogénea nómina? Fue en onces cuando, as la ga e lexión, c eímos encon a dicha
cla e en la ase inal (“aunque ue maldicien e el uno y pin o el o o”), en la que
Ce an es señala las azones po las que Zoilo y Zeuxis pasa on a la his o ia; y, de
nue o, nos opamos con el sis ema de dos ni eles supe pues os de lec u a que podían
complemen a se. En el ni el supe icial, el mensaje que desea ansmi i Ce an es es el
siguien e: las abulae de nomb es p opios que se incluyen en las ob as de su iempo dan
cabida a pe sonajes de odo ipo y condición; el au o , en su a án po demos a su
e udición en oda clase de ma e ias, aca ea nomb es de mane a ac í ica sin impo a le
que el esul ado sea una mezcla poco deco osa: lo mismo podemos encon a homb es
céleb es po habe sido ilóso os, his o iado es o poe as que gen es do adas de una
habilidad mecánica o a ís ica y, lo que es peo , indi iduos a los que se conoce sólo po
e e encias indi ec as y que, encima, lo me ecie on únicamen e po algún aspec o
nega i o. Es deci , pe sonajes geniales, céleb es, amosos, conocidos, anodinos y has a
iles y desp eciables se suceden y " an del b azo" en esas lis as al albu del abecé y del
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a án de un esc i o po luci su cul u a; de ahí que uno se pueda opa en esas abulae
con un maldicien e como Zoilo y un pin o como Zeuxis, pe o ambién con un i ano, un
memo ioso, un pa icida, un lau is a, e c., e c.
Y es en ese pun o donde al lec o suspicaz uel e a encendé sele la luz de a iso; en
es e caso, pa a eco da le que en el momen o en que se esc ibió el p ólogo a El Quijo e
exis ía una ob a de consul a en la que uno podía encon a a place nomb es con los que
ellena cualquie a de las ca ego ías an es mencionadas y o as muchas: es deci , que si
a algún au o le in e esaba, po ejemplo, habla de “maldicien es” o de “pin o es”
céleb es con aba con una nu ida nómina de pe sonajes pa a ilus a se e ilus a al lec o .
Es una ob a en la que se in en ó, li e almen e, “ca aloga ” la An igüedad y en e cuyos
muchos capí ulos pueden lee se algunos i ulados Homines libe ae e impo unae
loquaci a is, Pic o es di e si, Ty anni ple ique, Memo ia cla i, Pa icidae o Ci ha oedi,
ibicines, can o es (y en el in e io de odos ellos la gas lis as de pe sonajes con una
b e e eseña de las azones po las que me ecen su inclusión en cada apa ado). Es amos
hablando, cla o es á, de la amosa O icina del ancés Juan Ra isio Téx o (ca.
1470-1524),[5] que no es sino esa ob a de índole enciclopédica sob e la que unas páginas
más a iba a i mábamos que ha p o agonizado de mane a casi exclusi a las
in es igaciones sob e cuáles e an las uen es de que se nu ía la e udición de Lope de
Vega.[6]
Que de nue o se apa ecie a, aunque de o ma indi ec a, el " an asma" de Lope nos
hizo ab iga la espe anza de que habíamos hallado una ía cuando menos acep able de
in es igación. ¿Se ía posible que Ce an es hubie a aludido su ilmen e a los ca álogos de
la O icina de Téx o con esa cole illa de "aunque ue maldicien e el uno y pin o el o o",
a sabiendas de que e a una ob a que Lope eco ía de a ás adelan e -y, po an o,
dominaba- cuando esc ibía sus nume osas ob as? De se así, ése se ía un segundo ni el
de lec u a, más p o undo, y la espues a sólo podía busca se, e iden emen e, en la p opia
O icina, donde, como ya hemos señalado, hay dos secciones dedicadas, espec i amen e,
a Homines libe ae e impo unae loquaci a is y a Pic o es di e si que al ez incluye an a
Zoilo y a Zeuxis.
3.- Zoilo, Jeno on e y A is ó eles en e la maledicencia y la en idia
Y, pues había sido Zoilo el nomb e que dio pie a las p ime as sospechas, decidimos
comenza po él una consul a cuyo obje i o e a sabe qué cuen a la O icina de Téx o
an o sob e és e como sob e esos dos pe sonajes an cu iosamen e ci ados en el p ólogo
a la p ime a pa e de El Quijo e. Zoilo de An ípolis ue un ilóso o y é o que i ió en el
siglo IV a.C. Como ya se ha apun ado en líneas p eceden es, su mayo mé i o se ci a en
habe dado luga , ya en la An igüedad, a una an onomasia: el Dicciona io de la R.A.E.
indica que un 'zoilo' es un "c í ico p esumido, y maligno censu ado o mu mu ado de las
ob as ajenas" y explica que es así "po alusión a Zoilo, so is a y amoso c í ico de ac o
de Home o, Pla ón e Isóc a es". E ec i amen e, nues o ilóso o, a quien se impuso el
alias de 'Home omás ix' ("azo e de Home o"), se dedicó a busca y censu a aquellos
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pasajes de la Ilíada y de la Odisea en los que el bueno de Home o -como después di á
Ho acio- "se había do mido". La apa ición de Zoilo en las ob as del Siglo de O o español
es ela i amen e ecuen e y el p opio Ce an es lo ci a en la epís ola al Conde de Lemos
de sus No elas ejempla es (donde se e cla a la an onomasia, pues se habla de “los
Zoilos”) y en el Viaje del Pa naso.[7] Pues bien, Zoilo apa ece al menos en dos secciones
de la O icina de Téx o : una, en la a iba eseñada Homines libe ae, e impo unae
loquaci a is (algo así como "Homb es mu mu ado es y maldicien es"; omo 2º, pág.
355), donde se dice de él:
Zoili quoque mo daci as p oue bio locum eci . Nam e poe a um p incipem Home um
ausus es suis sc ip is lacesse e.
Y o a, de muy supe io in e és pa a nues as pesquisas, como e emos, en el
apa ado In idi[8] (“En idiosos”, omo 2º, pág. 321), donde apa ecen o os nomb es,
apa e del de Zoilo, que so p ende án quizá al lec o de es as líneas. Pe o eamos an es
lo que se dice del “Home omás ix”:
Labo ans hoc mo bo Zoilus, Home um poe a um maximum conuiciis lace a e non
des i i . Ma ialis: Ingenium magni liuo de axi Home i, Quisquis es ex illo Zoile nomen
habes.[9]
Has a aquí poco más hemos log ado que con i ma la p esencia en es a ob a
enciclopédica del nomb e de Zoilo y de su insensa a pasión po me e se con alguien muy
supe io . Y ambién aquí se hab ía ago ado nues a in es igación y ni siquie a hab ía
exis ido el p esen e abajo, de no se po que muy poco más adelan e, en es a misma
sección de la O icina -sección que, no lo ol idemos, es á dedicada a los en idiosos
céleb es-, apa ecen nada más y nada menos que los nomb es de A is ó eles y de
Jeno on e, “compañe os” de Zoilo ambién en el p ólogo a El Quijo e y que, po cie o,
i ie on en su mismo siglo, el IV a. C. Así, a p opósi o de Jeno on e, se a i ma:
In e Xenophon em e Pla onem aci ae cuiusdam aemula ionis liuo ex i i , quum hic
illius nusquam ope um suo um memine i . Con a e o Xenophon ipsius Pla onis lib os
de op imo s a u eip. adminis andae mul is sc ip is impugnaue i .[10]
E inmedia amen e después, se ecoge un umo poco a o able a la é ica de
A is ó eles:
Sun qui dican A is o elem p aecep o i suo Pla oni adeo inuidisse, bonam eius
ope um pa em lammis e incendio dede i .[11]
En es e momen o eníamos, pues, a es de los cua o pe sonajes de la enigmá ica
lis a igu ando jun os en un ex o que pe enece, p ecisamen e, a la clase de ob as cuyo
empleo abusi o iene denunciando Ce an es desde hace a ias líneas en su p ólogo.
Cabía p egun a se, po an o, si ello podía conec a se de alguna mane a con Lope de
Vega.
Comenzando o a ez po el pe sonaje de Zoilo, hay que señala , an e odo, que la
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maledicencia suele se componen e habi ual de las dispu as, incluidas las li e a ias. Y hoy
sabemos que Lope pudo se lo espec o a Ce an es y al mismo Quijo e en echa no muy
an e io a su publicación; nos e e imos a la amosa ca a da ada en Toledo en agos o de
1604 y a ibuida al p opio Lope, en la que, a p opósi o de la "cosecha" de poe as que se
espe aba pa a el año siguien e, se a i ma que "ninguno hay an malo como Ce an es ni
an necio que alabe a Don Quijo e". Si al ca a es e ec i amen e de Lope, es muy
p obable que, si no esa misma ca a, llega an a oídos de Ce an es, cuando menos,
no icias de lo que el “maldicien e” Lope andaba la gando po ahí sob e El Quijo e.[12] En
cualquie caso, como e emos más adelan e, el Fénix no había demos ado en su ecién
publicada “Segunda pa e de las Rimas” (1604) se un esc i o conciliado y enemigo de
a aques y pullas.
Pe o de mano de la maledicencia y la mu mu ación suele anda o o icio, la en idia,
al como demues a paladinamen e el hecho de que al de ac o Zoilo lo incluya Téx o en
las dos secciones de la O icina a iba mencionadas (la de los maldicien es y la de los
en idiosos). Y aquí acabamos de men a un concep o absolu amen e capi al no sólo en la
p oducción li e a ia, sino en la misma ida de Lope de Vega, has a el pun o de que se ha
llegado a habla de un "obsesionan e ema de la en idia" (y ambién de sus
“complemen a ias” la mu mu ación y la maledicencia, añadimos noso os), así como a
deci que "se pod ía o ma una in e esan ísima an ología de ex os de Lope sob e
ella".[13] En e los ex os de esa an ología end ían que apa ece , apa e de los p esen es
en la ci ada “Segunda pa e de las Rimas”, a los que ha emos e e encia luego, los
siguien es: el pasaje del quin o lib o de la A cadia en que se p esen a la pe soni icación
de la En idia lanqueada po Zoilo y po o o de ac o céleb e, A is a co;[14]
p ác icamen e odo el segundo can o del Isid o, que con iene un pasaje cla e pa a la
p esen e in es igación (c . in a); el p ólogo comple o a El pe eg ino en su pa ia y la
misma po ada de es a ob a, donde se e a la p opia En idia, en ac i ud de pa i un
co azón de una cuchillada, sob e el ambiguo mo e Velis nolis In idia; y has a el p ólogo
de A ellaneda a su segunda pa e del Quijo e, donde el ema eapa ece en odo su
igo .[15] Es o es, es ex os cla e en la p oducción lopesca que p ecedie on en no
mucho iempo a El Quijo e y la ob a que con inuó y " espondió" al Quijo e comenzando
po la de ensa de Lope de Vega.
Po o a pa e, en época muy p óxima a la edacción del p ólogo al Quijo e, Lope había
publicado algunos ex os de anspa en e olun ad polémica en los que a eme e, en un
cons an e “ i a la pied a y esconde la mano”, con a los poe as os de su iempo,
mu mu ado es y en idiosos, pe o de los que no da nomb e alguno (con lo cual, esos
poe as os podían se odos y cada uno de los poe as coe áneos, sal o él mismo).[16] Nos
e e imos a poemas de la segunda pa e de las Rimas, publicada, p ecisamen e, en 1604
(c . in a), como la sil a “Apolo” o la “Epís ola al con ado Gaspa de Ba ionue o”. En la
p ime a de ellas -y es o puede se un da o “cla e” en es e asun o-, Lope se había se ido
de la p opia O icina de Téx o pa a zahe i a sus innominados i ales achándolos de
“zeno an os, mamacu os” ( . 72) c eando una an onomasia a pa i de dos nomb es
p opios (Zenophan us y Mammachu us) p esen es en la sección S ul i, e insipien es
[Ce an es, Lope de Vega, O icina de Ra isio Téx o ]
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-“Necios y bobos”- ( omo 1º, pág. 123).
Así pues, no sólo enemos a los es pe sonajes -A is ó eles, Jeno on e y Zoilo- en la
misma sección de un "lib o e de luga es comunes", como más a iba indicábamos, sino
que, además, dicha sección es á dedicada a uno de los más signi icados "demonios" del
esc i o Lope de Vega, la en idia. Y Ce an es lo sabía, del mismo modo que "sabía" que
Lope a igaba sin descanso la O icina de Téx o y que "se sabía" al dedillo el capí ulo
In idi, en el que, apa e del pob e Zoilo lanzando chinas con a el gigan e Home o,
igu aban dos "g andes" como A is ó eles y Jeno on e que en idiaban a alguien aún más
g ande, Pla ón.[17] Y es que a Ce an es le bas aba con eco da -pues p obablemen e lo
había leído hacía no mucho iempo- el can o segundo del Isid o, donde Lope había
inse ado un ca álogo de en idiosos que puede pasa po uno de los mejo es ejemplos de
cuán o y cómo se ap o echaba de la O icina de Téx o :
[Habla la En idia:]
“No la puen e del Danubio
Rompio [sic ¿po ompo?] enciendo a Ad iano,
Con la glo ia de T ajano,
Ni co o el cabello ubio
De Cincina o Romano.
Ni po Dedalo a Talon,
Ni la i ud de Ca on,
Embido [sc. Embidio] ya como Iulio,
Ni soy Didimo de Tulio,
Ni Xeno on de Pla on
Vn il lab ado embidio
De los campos de Mad id […]” ( e sos 81-92)[18]
Aho a bien, pese a ales p uebas, e a e iden e que oda conclusión debía queda
aplazada has a que log á amos encaja en es e ompecabezas la pieza que al aba: el
g an pin o Zeuxis.
4.- Zeuxis, pin o de sí mismo, o la sobe bia a ogan e
De la b e e lis a que (¿al aza ?) con eccionó Ce an es, el úl imo pe sonaje (que, en
un es ic o o den al abé ico, debe ía habe sido el penúl imo) no es á p esen e en la
sección dedicada a la en idia po la O icina de Ra isio Téx o . Ello pa ecía es a
conside able e osimili ud a nues as in uiciones, pues o que de muy poco se ía odo lo
expues o has a aquí si uno de los cua o nomb es esul aba imposible de encaja en es e
su il juego de alusiones pe sonales con apa iencia de e udi as. Sólo quedaba indaga si
había no icias sob e Zeuxis en la O icina y si esas no icias e an signi ica i as en algún
sen ido.
Y así, imi ando al g an Lope, eco imos la ob a has a comp oba que la p ime a
mención del a is a se encuen a en el capí ulo Doc i i i, habi i in magno p e io, e
hono e, es deci , "Va ones doc os a los que se u o en g an hono y es ima" ( omo 1º,
pág. 162). Buscando a Zeuxis en e los muchos pe sonajes mencionados en esa sección,
encon amos que Téx o decidió inclui lo en ella po el hecho de que se paseaba po
Olimpia con las le as de su nomb e bo dadas en o o sob e sus es idos pa a hace
os en ación de las muchas iquezas ob enidas con sus pin u as, al como cuen a Plinio en
[Ce an es, Lope de Vega, O icina de Ra isio Téx o ]
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la Na u alis His o ia;[19] de lo que dedujimos que Téx o incluía en ese apa ado ambién
a los que se habían enido a sí mismos en g an hono y es ima.[20]
Lógicamen e, e a necesa io suspende odo juicio has a e si Zeuxis eapa ecía en la
ob a; y, lógicamen e ambién, ol imos a encon a lo en la sección Pic o es di e si, donde
nues o pin o se des aca de los demás en cuan o a in o mación sob e sus log os ( omo
2º, pág. 216). És os se ab en con la misma no icia pliniana que acabamos de e e i (en
ealidad, odos los da os p oceden del g an na u alis a omano); lo segundo que se nos
cuen a sob e él es que decidió dona y no ende sus pin u as con encido de que no
enían p ecio (pos ea ope a sua dona e ins i ui [...] quod nullum p ecium pu a e esse
illis dignum); y en e ce luga , que pin ó una Penélope y un a le a, en el que se egodeó
an o que le añadió un e so de su cosecha: "a cualquie a le se á más ácil en idia lo que
imi a lo" ( eci e Penelopen e A hle am, adeoque sibi in illo placui , e sum
subsc ibe e celeb em ex eo, inuisu um[21] aliquem acilius, quam imi a u um). He aquí
que la somb a de la en idia, is a aho a desde la pe spec i a del en idiado, se ce nía de
nue o sob e nues a in es igación.
Pe o sigamos con lo que nos cuen a Téx o sob e Zeuxis: as epasa sus p incipales
ob as, se nos na a que pa a pin a un e a o dedicado a Juno examinó desnudas a odas
las doncellas de Ag igen o y escogió a cinco pa a que el e a o e leja a lo mejo de cada
una de ellas.[22] Con ello enemos a un a is a que se si e de a ios y di e en es
modelos pa a ejecu a una ob a.
La úl ima no icia que Téx o nos b inda sob e es e pe sonaje es el pulso a ís ico que
man u o con o o pin o , Pa asio: como Zeuxis había pin ado un acimo de u as con an
g an ealismo que acudían las a es a pico ea lo, Pa asio pin ó un cuad o que consis ía
en una simple ela que pa ecía cub i una pin u a; Zeuxis, ensobe becido ( umens en el
o iginal la ino) po el engaño de las a es, quiso e dicha pin u a, c eyendo que la ela
e a eal y no pin ada; an e la habilidad de Pa asio, quien había conseguido engaña a
una pe sona, no a unos animales, Zeuxis se io obligado a econoce su de o a.
Repá ese en las implicaciones es é ico-li e a ias que en la época de Lope y Ce an es
poseía una anécdo a de es a índole: un a is a que supe a a o o en la imi ación de la
na u aleza o, lo que en onces e a lo mismo, de la ealidad.[23]
Y ambién en es e caso es segu o el conocimien o po pa e de Lope de esa sección
sob e pin o es que con iene la O icina: en la ya ci ada “Exposicion de los nomb es
poe icos…” de la A cadia, Lope econoce que ha ob enido los da os sob e los pin o es
Cleoneo y Polino o en la ob a de Téx o , y esos da os se encuen an, po supues o, en la
sección Pic o es di e si.
Así pues, as la lec u a de dicha sección, el e a o psicológico que uno se o ma de
Zeuxis es el de un a is a de g andes do es, p obablemen e genial, pe o con un concep o
an anidoso de sí mismo que aya en la sobe bia y que lo hace sen i se supe io al es o
de los mo ales.
Es p obable que un lec o de es as líneas con mínimo conocimien o de lo que subyace
a odo es o ha sospechado ya po dónde an los i os, y nunca mejo dicho. Ín imamen e
unido al asun o de la en idia a, en Lope y en su p oducción li e a ia, el de su anaglo ia
[Ce an es, Lope de Vega, O icina de Ra isio Téx o ]
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eco dado en p ime luga como discípulo del mismo Pla ón, al que en idiaba.
-como a is a, como pin o con la pluma, Lope es un Zeuxis (y como al se
p esen aba), muy do ado pa a su o icio po la na u aleza (como bien econoció Ce an es
en su Gala ea),[39] pe o que echa po ie a odo su mé i o al se un a ogan e, un
anidoso y un sobe bio que p escinde "olímpicamen e" del juicio ajeno a la ho a de
ensalza sus ob as. Además, queda el ecue do de que, con oda su habilidad y su
écnica, hubo quien una ez lo supe ó en esa a e, Pa asio.
Po odo ello, p oponemos dos lec u as de la ase ce an ina en el p ólogo a El Quijo e
(“comenzando en A is ó eles y acabando en Xeno on e y en Zoílo o Zeuxis, aunque ue
maldicien e el uno y pin o el o o”).
-una lec u a “di ec a” que emi e a las lis as de nomb es con que se “au o izaban”
los ex os de su época.
-una lec u a indi ec a que pod ía en ende se así: [esc i o es que] comenzando [sc.
p esen ándose como, haciéndose pasa po un, c eyéndose un] A is ó eles y acabando en
[ esul ando se un, no siendo al in más que un] Jeno on e [un g an en idioso, como
A is ó eles], en [un] Zoilo [un en idioso y maldicien e] o [un] Zeuxis [un pin o anidoso
y a ogan e has a lo en e mizo]. En el a ículo inde inido que hemos des acado en neg i a
se e leja el pa adigma de an onomasia an es ci ado: los cua o nomb es no son an o de
pe sonajes eales e his ó icos cuan o de símbolos de un icio.
Como conclusión, podemos a i ma que a inales del siglo XVI -del g an siglo de
E asmo, Vi es y F ancisco Sánchez de las B ozas, quien mue e cuando se es á ges ando
lo aquí ela ado- y a comienzos del XVII, se ha cumplido el g an p oyec o humanis a de
‘di ulgación’ (en su es ic o sen ido e imológico de “hace lo amilia en e el ulgo”) del
mundo clásico; un p oyec o al que con ibuye on en g an medida ob as como la O icina
de Juan Ra isio Téx o : es e epe o io, con su peculia y pe sonal mane a de ca aloga
ese mundo clásico, ansmi ía una isión de los an iguos muy media izada y hacía
posible, po ejemplo, que en un pasaje sob e la en idia i mado po Lope de Vega se
p esen a an como p o o ipos de ese icio pe sonajes an “inespe ados” como Julio Césa ,
Ad iano o Jeno on e; pe o ambién que Ce an es, c i icando y ap o echando a un
iempo esos usos li e a ios an en boga, ecu ie a a ales an onomasias pa a a aca ,
su il, pe o ace bamen e, a quien ( ampoco lo ol idemos) se eía obligado a ene muy en
cuen a cada ez que omaba la pluma, su “demonio” Lope de Vega.
6.- Conside aciones he menéu icas
T as el es ablecimien o de las sucesi as e apas que, en la a gumen ación, nos ha
pe mi ido la exégesis ilológica desa ollada en las páginas p eceden es, se hace
necesa io explici a cuáles son las conside aciones he menéu icas y eó icas que, al
mismo iempo, si en pa a sus en a las conclusiones (es o es, uncionan como p emisas)
y se ele an como consecuencias de la exégesis ealizada sob e el ex o li e a io. Nada
impide que los esul ados de un análisis hecho sob e una ob a conc e a o ezca
conclusiones – oda ez que p o isionales- que puedan se conside adas como p opues as
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gene ales, aunque no de ca ác e absolu o. Todo ello en la segu idad de que la posibilidad
de alcanza el signi icado de una ob a li e a ia, de consegui una “es abilidad” del sen ido
más allá del posible “con lic o de in e p e aciones” es á en la base cualquie abajo
exegé ico como el p esen e. El es ablecimien o de un signi icado en/de la ob a li e a ia
esponde a la necesidad de limi a en cie o modo las posibilidades de “ espues a” que
és a p o oca, en endida bien como signi icado inmanen e bien como ac i idad
enomenológica, bien como mani es ación de la his o icidad de los con enidos es é icos
(una e en ualidad és a conside ada iable po las eo ías de la in e ex ualidad).[40] Del
mismo modo, el plan eamien o de la exis encia de di e en es planos de lec u a es á en el
o igen de la conside ación de la ob a li e a ia, que se de ine –p ecisamen e- po su
mayo ca ga signi ica i a, po se una “galaxia de in e p e aciones”, como la de inió U.
Eco. Es á en la esencia de la ob a, po an o, p o oca espues as in e p e a i as más allá
del signi icado ex ual.
P ecisamen e po es o, la labo he menéu ica choca on almen e con la necesidad
de concilia el aspec o idimensional del signi icado[41]: el signi icado como in ención
au o ial (“in en io auc o is”), el signi icado que emana de las es uc u as sin ác ico-
semán icas del p opio ex o (“in en io ope is”) y el sen ido con que el lec o –a a o , en
con a o más allá de las ins ancias an e io es- do a al ex o (“in en io lec o is”). En
de e minados casos –como el ex o obje o de análisis- se hace imp escindible e lexiona
ace ca de la in e p e ación pa iendo de la posible en abilidad de un ace camien o desde
la “in en io auc o is”, que se basa ía en la conside ación de los ac os semán icos
delibe ados y de la alidez de la p oducción de sen ido po pa e del au o , al y como ha
enido de endiendo con p o undidad y juicios ce e os E. D. Hi sch[42], pa a quien la
exclusión del au o del p oceso signi ica i o del ex o esul a se una exage ación
me odológica y un iesgo de disg egación en e el se c eado y el obje o c eado. Desde
o os ámbi os –en una adición que comienza con el New C i icism y se ex iende, con
idén ica hondu a eó ica, se ha especulado con la necesidad de nega sis emá icamen e la
posibilidad de admi i como único signi icado la in ención del au o pa a e i a cae en lo
que, con una exp esión de e iden e éxi o, W. K. Wimsa y M. C. Bea dsley denomina on
la “ alacia in encional”.[43]
Desde una pe spec i a he menéu ica, la p opues a de un signi icado en el ex o
pa e del es ablecimien o de una hipó esis legí ima que su ge a pa i de una pis a o
indicio. Como explica Joel Weinsheime :
La in e p e ación ac úa en el ambiguo espacio que queda en e lo escondido y lo
mos ado, en e lo ocul o y lo e elado. Pues o que la in e p e ación no puede
comenza ex nihilo, necesi a un indicio.[44]
Es o conduce necesa iamen e a si ua se en lo que I is M. Za ala denomina “lec u a de
suspicacias o sospechas”, según la cual no se a a an o de homogeneiza las
in e p e aciones cuan o de oma conciencia del exis i de los di e en es y –en ocasiones-
con adic o ios sen idos de los ex os, más allá de los alo es absolu os, y de ac ua en
es e espacio de mediación.[45] Desde es e pun o de is a, es posible lee los ex os como
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una p opues a de con luencia de discu sos –explíci os e implíci os- que se an
cons uyendo a medida que en an en con ac o en e sí, según el ex endido concep o de
“dialogismo” pues o en ci culación po Mijail Baj ín.
Y es a pa i de es a p opues a he menéu ica donde hemos iniciado la a ea
in e p e a i a al conside a como un indicio me ecedo pos e io desa ollo la p esencia
de la se ie –apa en emen e elegida al aza - de nomb es que Ce an es ci a “sin que e los
ci a ”, con lo que és a, y en ealidad odo el p ólogo, se con ie e en un magní ico
ejemplo de p e e ición. Es e indicio da pie a una búsqueda de su azón, iniciando una
hipó esis que hab ía de se con i mada en una a gumen ación igu osa y cohe en e. La
p esencia de de e minados nomb es en la lis a ce an ina pe mi ía supone una decisión
conscien e po pa e del au o más allá del aza que o as in e p e aciones pa ecían
asumi sin mayo es p e ensiones explica i as. Si bien la lis a o ece es e indicio
(A is ó eles, Xeno on e, Zoilo y Zeuxis), aún más “chocan e” había de esul a la
sen encia que la cie a: “aunque ue maldicien e el uno y pin o el o o”, una o ación
concesi a que une dos elemen os dispa es y po an o “sospechosos”: un adje i o y un
sus an i o (dos ca ego ías g ama icales), y semán icamen e un icio ep obable y una
ca ac e ización obje i a.
A es e espec o, el conocimien o que nos apo a la his o ia li e a ia de los asgos de
ca ác e más des acados de Lope de Vega (su obsesión con el ego ismo y la en idia, sob e
odo, dos emas o almen e in e elacionados en e sí que a a y discu e con inuamen e
en sus ob as) es una uen e que apo a in o mación idedigna no sólo de un elemen o
pe sonal a ene en cuen a sino de un concep o de p oducción de sen ido al pe mi i a
Ce an es un juego de alusiones pues o que sabe la elación de Lope con la en idia y que
u iliza sin descanso la O icina de Téx o , donde en el capí ulo In idi apa ece Zoilo
en idiando a Home o y A is ó eles y Jeno on e en idiando a Pla ón, el más g ande,
mien as que Zeuxis es el ep esen an e de la sobe bia a ogan e Cabe deci , como
p ime a conclusión, que el ex o de Ce an es es á leyendo el ex o de Téx o de mane a
di ec a pe o es á al mismo iempo p o ocando una lec u a “oblicua” de Lope.
Po o a pa e, odo abajo in e p e a i o se deba e en e la plu isigni ica i idad
que los ex os li e a ios ienen pe se y la necesidad de es ablece un signi icado que
p e alezca y pe manezca. En el p ime caso se co e el iesgo de la sob ein e p e ación;
en el segundo, no se puede ol ida los condicionan es de ipo ideológico que imp egnan
una decisión basada en el c i e io de je a quía[46], y no sólo en c i e ios lingüís icos o
es é icos. Res a, además, la cues ión de la dimensión p agmá ica de la comunicación
li e a ia, con sus especiales condiciones de p esencia/ausencia de p oduc o y ecep o ,
comunicación di e ida, p e igu ación del des ina a io po pa e del p oduc o , e c.
La in e p e ación del p ólogo de Ce an es exige una es a egia de lec u a alejada
de la linealidad del signi icado. Pod íamos deci que si cualquie discu so exige una
lec u a ho izon al, donde los con enidos se elacionan co- ex ualmen e, en es e caso
es amos impelidos a una lec u a e ical, pendien es de los posibles acíos y ausencias
que es án en el ex o sin apa ece po que su espacio lo ha llenado o a en idad de
sen ido explíci a. Pa e de es as ausencias y acíos han de llena se a pa i de una lec u a
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in e ex ual, que a do ando de sen ido al ex o. No es posible, po an o, una lec u a
sólo inmanen e, sino que el p ólogo exige una amilia idad con la adición en que se
insc ibe. Cuando Ce an es hace mención al ecu so de ci a con inuamen e a au o es lo
hace denunciando una in e ex ualidad e iden e, mani ies a y que ap isiona la
o iginalidad, al iempo que limi a el concep o de au o ía pa a aslada el in e és al
concep o de au o idad. En es e sen ido es ambién e iden e la mode nidad de Ce an es,
que con su ac i ud es á no sólo desa iando una adición digamos “exhibicionis a”
(aco aciones, sen encias ilosó icas, no as, e c.) sino ele ando a un ango supe io el
concep o de au o po cuan o és e adquie e su p opio espacio al desliga se de las
es icciones y obligaciones de la li e a u a “au o izada”. La au o ía emi e
necesa iamen e a la esponsabilidad p opia, a la conciencia pe sonal y al indi idualismo,
elemen os odos que ca ac e izan un “yo” que podemos ilda de p o o-mode no. Si bien
la p esencia de “auc o es” y sus ci as ha de se en endida en lo básico como una
decla ación, mani es ación o mues a pública de e udición (como se pone el e idencia en
el caso de Lope), no lo es menos que al iempo da e de una cie a des inculación del
esc i o con el o igen, el desa ollo y los con enidos de su p opia ob a, que asume unos
alo es especí icos al uni se a de e minados nomb es, po mucho que en es e momen o
su apa ición añadie a más bien poco al sen ido del ex o po encon a se ya osilizada
como p ác ica conocida, epe ida y casi p o ocola ia con unas uen es muy p ecisas y de
dominio público como se ía el caso mismo de la O icina de Téx o . De modo que es a ob a
esul a se el “lib o de cla es” a pa i del cual comenza a desen aña la ed de
in e elaciones es ablecida po Ce an es po se ins umen o de abajo pa a Lope y
obje o de c í ica y bu la pa a Ce an es. De ahí que la opinión de Ce an es en o no a la
apa ición o desapa ición de odos es os elemen os a ec e a la cues ión de la o iginalidad
li e a ia en endida como des inculación de la adición. Como ha a ado de demos a
Ha old Bloom, es a des inculación es una necesidad de odo au o que quie a con e i se
en un au o “ ue e”.[47] En cualquie caso, Ce an es es ablece una elación casi lúdica
con una adición que conoce y que ya no le si e debido a su desgas e y al ago amien o
de su en abilidad li e a ia; ese es el mo i o po el que Ce an es, as c i ica el empleo
de “lib o es de luga es comunes” como in más que como medio, u iliza en el ex o
analizado los nomb es –en p incipio so p enden es- de Zoilo y Zeuxis pa a lle a a cabo
la su il c í ica que se ha p opues o en con a de Lope. No puede ol ida se, po o a pa e,
que la inclusión de ex os en los p elimina es –poemas o dedica o ias, po ejemplo,-
cumple la unción de pa a ex o[48] jun o a los í ulos, los p ólogos, e c. Todos es os
elemen os de inen ambién el signi icado del ex o, es abilizan el géne o, con olan los
ecu sos de la icción y media izan y conducen la in e p e ación (aunque sea una con a-
in e p e ación, como en es e caso).
Ce an es es á esc ibiendo pa a un “lec o empí ico”, que coincide con el p opio
Lope, y pa a un “lec o modelo” (“el desocupado lec o ”) que, po sus p opias
ca ac e ís icas, localiza ía sin p oblemas la i onía en es e p ime ni el de lec u a y
dis u a ía con ella.[49] Se da la ci cuns ancia de que en es e ni el de lec u a coinciden
ambas ca ego ías lec o as po cuan o la que ella pe sonal en e Lope y Ce an es
[Ce an es, Lope de Vega, O icina de Ra isio Téx o ]
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[1] A ellaneda a i ma en el p ólogo a su “segunda pa e” de El Quijo e que Ce an es había o endido en esa ob a
an o a él como "pa icula men e a quien an jus amen e celeb an las naciones mas es ange as, y la nues a
de e an o, po a e en e enido hones íssima y ecundamen e an os años los ea os de España con es upendas
e inume ables comedias, con el igo del a e que pide el mundo, y con la segu idad y limpieza que de un minis o
del San o O icio se de e espe a " (ed. M. de Rique , Alonso Fe nández de A ellaneda. Don Quijo e de la Mancha,
Mad id, Espasa Calpe, 1972, ol. I, pág. 9).
[2] Vd., po ejemplo, D. Einsebe g, “Ce an es, Lope y A ellaneda” Es udios ce an inos, Ba celona, Si mio,
1991, págs. 119-141; en pág. 119, no a 4, se ci an y c i ican los p incipales abajos sob e el asun o.
[3] Los abajos pione os en es e sen ido son los que salie on de la pluma de A. K. Jameson, "Lope de Vega's
Knowledge o Classical Li e a u e" Bulle in Hispanique 38 (1936), págs. 444-501, "The Sou ces o Lope de Vega's
E udi ion" Hispanic Re iew 5 (1937), págs. 124-139, y “Lope de Vega’s La D agon ea: His o ical and Li e a y
Sou ces” Hispanic Re iew 6 (1938), págs. 104-119; a ellos deben suma se los ci ados in a en no a 6. Hemos
enido ambién la posibilidad de consul a , con ando con su amable pe miso, el abajo de J. J. Sendín Vinag e, Un
lib o que los aco e odos. Repe o ios, e udición y ano ación e udi a. Un modelo: la A cadia de Lope de Vega y su
"Exposicion de los nomb es poe icos, y his o icos, con enidos en es e lib o" (Tesis Doc o al), Valladolid,
Uni e sidad, 1998 (con in e esan es secciones como las i uladas "La c í ica an e las uen es e udi as de Lope de
Vega" -págs. 189 ss.- y "Los apéndices e udi os en las ob as de Lope de Vega" -págs. 252 ss.-).
[4] “Vengamos aho a a la ci ación de los au o es que los o os lib os ienen, que en el ues o os al an. El
emedio que es o iene es muy ácil, pues no habéis de hace o a cosa que busca un lib o que los aco e odos,
desde la A has a la Z, como os decís”.
[5] La ob a ue publicada po p ime a ez en 1520 en Pa ís y su imp esión es u o a ca go de Reginald Chauldiè e
(Io. Ra isii Tex o is O icina pa im his o icis pa im poe icis e e is disciplina ...). No se conoce eimp esión has a
1532, en que apa eció pós uma (misma imp en a y ciudad) en e sión aumen ada po el p opio au o y
acompañada de un índice. Pos e io men e, la ob a siguió siendo aumen ada, eo denada (po Con ad
Lycos henes), e i ulada, epi omada, unida a o os abajos del au o , e c., has a el pun o de que a Téx o le
hab ía cos ado econoce su p opia ob a en la que a su nomb e se endía un siglo después. En odo caso, es e
impo an ísimo u o del humanismo enacen is a iene eclamando con u gencia un es udio ace ca de sus
obliga ía al p ime o a lee como mensaje di igido a él mismo unas líneas en la que se
c i ica, bien que eladamen e, sus p ác icas e udi as habi uales, al iempo que el lec o
modelo es conscien e del des ina a io de dicha c í ica po que cap a la ca ga i ónica que
albe ga un agmen o como és e. Las exigencias pa a el lec o modelo se conc e an en
que ha de ene , además, un g an conocimien o de los géne os li e a ios, de los ecu sos
es ilís icos y de los mecanismos e ó icos del momen o (en ealidad, se le exige un
de e minado g ado de compe encia he menéu ica al iempo que un “ho izon e de
expec a i as” muy de inido en el sen ido plan eado po Jauss y la es é ica de la
ecepción).[50] La p oposición de es e ipo de lec o con es as ca ac e ís icas esponde
ambién al hecho de supone la exis encia de más de un sis ema li e a io en el momen o
de esc ibi se la ob a. La p esencia de ambos au o es –Ce an es y Lope- supone el
choque en e dos sis emas li e a ios, en e minología de E en Zoha , que pugnan po
con e i se en el “cen o” del sis ema, p o ocando al iempo el desplazamien o del o o a
la “pe i e ia”. La con i encia de a ios sis emas puede p oduci si uaciones de in eg ación
o desin eg ación dependiendo de la implan ación de cada uno de ellos.[51] De ahí que,
más allá de la si uación anecdó ica de una i alidad pe sonal, ambos au o es es én
ep esen ando dos o mas de en ende la li e a u a y, ambién, dos mane as de en ende
el mundo.
[Ce an es, Lope de Vega, O icina de Ra isio Téx o ]
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icisi udes edi o iales -po no habla de una edición mode na-. Pa a hace se una cie
a idea de su eno me éxi o
edi o ial puede e se el abajo de V. In an es, "De O icinas y Polian eas: los dicciona ios sec e os del Siglo de
O o” Homenaje a Eugenio Asensio, Mad id, G edos, 1988, págs. 243-257; debió de exis i una aducción
cas ellana con adiciones debida a Juan de la Cue a y hoy, al pa ece , pe dida (ibid., p. 37 y n. 23). Noso os la
ci amos aquí po la edición O icinae Ioannis Ra isii Tex o is Epi ome, Lion, Apud An onium G yphium, 1593
(di idida en Tomus p imus y secundus, pe o en olumen único).
[6] Po ecoge sólo los abajos en cuyo í ulo se jun an los nomb es de la O icina y de Lope, ci a emos: A. S.
T ueblood, "The O icina o Ra isius Tex o in Lope de Vega's Do o ea" Hispanic Re iew 26 (1958), págs. 135-141;
S. A. Vos e s, "Lope de Vega y Juan Ra isio Tex o . Nue os da os" Ibe o omania, n. é., 2 (1975), págs. 69-101
( ambién, con le es a iaciones, en E. de Bus os To a , ed., Ac as del IV Cong eso In e nacional de Hispanis as
(Salamanca, agos o 1971), Salamanca, Uni e sidad, 1982, págs. 785-817); A. Egido, "Lope de Vega, Ra isio
Tex o y la c eación del mundo como ob a de a e" en Homenaje a Eugenio Asensio, op. ci ., págs. 171-184. El
mismo S. A. Vos e s a i ma en o a de sus ob as (Lope de Vega y la adición occiden al, Mad id, Cas alia, 1977,
ol. I, pág. 310, no a 529) que la O icina ue "el caballo de ba alla de odos los poe as y poe as os de la época".
[7] Aplicándoselo, aunque en ono un an o amable, a Vicen e Espinel (lib o 2º, e so 148; d. M. He e o Ga cía,
Miguel de Ce an es Saa ed a. Viaje del Pa naso, Mad id, C.S.I.C.-Ins i u o Miguel de Ce an es, 1983, págs.
484-485, donde se da no icia de o as apa iciones de Zoilo en la li e a u a española de ese iempo).
[8] Sob e el signi icado de es e í ulo, éase in a no a 21.
[9] Se equi oca Téx o al a ibui esos e sos a Ma cial, pues o que p oceden de los Remedia Amo is de O idio
( . 365-66). Es posible que el e o enga inducido po el hecho de que Ma cial esc ibió a ios epig amas con a
un Zoilo, que en ningún caso es el de An ípolis.
[10] "En e Jeno on e y Pla ón se susci ó el odio de una áci a i alidad, dado que el segundo no hizo mención del
p ime o en ningún luga de sus ob as; Jeno on e, po su pa e, a acó en muchas de las suyas La República de
Pla ón".
[11] "A i man algunos que A is ó eles en idiaba has a al pun o a su maes o Pla ón que en egó a las llamas
buena pa e de las ob as de és e".
[12] Edi ó y comen ó la ca a N. Ma ín López en su abajo "Bela do u ioso. Una ca a de Lope mal leída",
Es udios li e a ios sob e el Siglo de O o (2ª ed., aumen ada, al cuidado de A. de la G anja), G anada, Uni e sidad,
1994, págs. 317-358. En la pág. 345 a i ma Ma ín que Ce an es "llegó sin duda a en e a se" de los a aques de
Lope.
[13] Vd. J. B. A alle-A ce, in oducción a su edición de El pe eg ino en su pa ia, Mad id, Cas alia, 1973, pág. 17.
Puede e se ambién A. Ca eño, ed., Lope de Vega. Rimas humanas y o os e sos, Mad id, C í ica, 1998, pp.
920 y 1010.
[14] Vd. la edición de E. S. Mo by, Lope de Vega. A cadia, Mad id, Cas alia, 1975, pág. 422 (aunque Zoilo
apa ecía ya ci ado, es a ez solo, en la pag. 199). Mo by ecoge en no a las aco aciones ma ginales de Lope en
las que explica quiénes son esos dos pe sonajes. Los da os que se apo an sob e Zoilo (pág. 199) p oceden
segu amen e del Dic iona ium his o icum, geog aphicum, poe icum de Cha les Es ienne (c . in a), o o de los
"lib o es de luga es comunes" amilia es al Fénix. Po o a pa e, Zoilo es el nomb e que cie a la "Exposicion de
los nomb es, y his o icos" (una de esas lis as lopescas "de la A a la Z") de la A cadia; al inal de esa en ada, Lope
añade una cole illa nada inocen e, en la que se ponen en es echa conexión los concep os de ‘de ac o ’ y de
‘en idioso’: “y des e uuo o igen, el llama Zoylos a los que con embidia de ac a [sic] las ob as de o os, de que
aho a es à an lleno el mundo, assi po es o como po que s ul o um in ini us es nume us”.
[15] P ólogo que el au o de esa an ología pod ía asigna al p opio Lope si acep a a las esis de N. Ma ín López en
"La pied a y la mano en el p ólogo del Quijo e apóc i o" Es udios li e a ios sob e el Siglo de O o, op. ci ., págs.
279-313.
[16] E ec i amen e, deci que, en su iempo, hay algunos o muchos poe as plagia ios, mu mu ado es,
en idiosos, pe ulan es, e c. e c., sin da nomb es, equi ale a que odos queden en en edicho. Es un uco muy
simila al que Ce an es emplea en el capí ulo 48 de la p ime a pa e del Quijo e cuando a i ma que no odas las
comedias de Lope (al que sólo se alude, pe o no se nomb a) han llegado “al pun o de la pe ección que se
equie e”; al no señala se cuáles son las que sí y cuáles las que no han llegado a al pun o, inmedia amen e odas
las comedias de Lope quedan en en edicho.
[17] Ni que deci iene que no nos hemos p eocupado lo más mínimo po comp oba la e acidad de esas
his o ias de celos en e Pla ón, A is ó eles y Jeno on e. Lo único que nos in e esa -y segu amen e ambién a
Ce an es- es que se cuen an -y dónde se cuen an- en la O icina de Téx o .
[18] Ci amos po la edición de J. de En ambasaguas, Ob as comple as de Lope de Vega. I. Ob as no d amá icas,
Mad id, C.S.I.C., 1965, pág. 294; la neg i a es nues a. Todas las anécdo as aludidas en la es o a apa ecen en el
capí ulo In idi de la O icina: Daedalus Talon discipulum in e emi ob inuidiam, quod iguli o am e se am
excogi asse . […] Didymus Alexand inus liuo e mo us sex lib os in Ma cum Tullium edidi , dic us p op e ea
Cice omas ix. […] Caesa aeg e e ens Ca onem sibi inuisum, a M. Tullio mul is celeb a um laudibus, duos lib os
in eundem sc ipsi , qui a e An ica ones insc ip i sun . Caligula inuidia mo us To qua o o quem, Cincinna o
c inem, e Cn. Pompeio s i pis an iquae Magni cognomen um abs uli . Ad ianus T aiani glo iam adeo inique
uli , […] pon em sup a Danubium (quem ille magno cons uxe a impendio) u iosus eue e i . La anécdo a
de Calígula y Cincina o eapa ece á en La he mosu a de Angélica (can o IV, . 17-20), poema sob e el que más
adelan e ol e emos. Un p eceden e de es e modo de u iliza la O icina lo cons i uyen Las Abidas del na a o
Je ónimo A bolanche, edi adas mode namen e po F. González Ollé en Mad id, C.S.I.C. (Clásicos Cas ellanos),
1972, 2 ols., el segundo con edición acsimila del ex o ( d. J. Mª. Maes e Maes e, “Se ón con a A bolanche:
elaciones de las li e a u as la ina y ulga en el Renacimien o” Exce p a Philologica (An onio Holgado Redondo
sac a) I.2, 1992, pp. 399-459).
[19] Zeusis an as opes a e pic u ae sibi compa aui , os en a ione ea um Olympiae au eis li e is in pallio um
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esse is in ex um nomen suum os en a e . Plin. lib. 35 cap. 10.
[20] Cu iosamen e, en esa misma sección de la O icina (pág. 160) apa ece la no icia de que A is ó eles “ enía en
an g an concep o a su maes o Pla ón que le dedicó un al a en el emplo y le e igió una es a ua en cuyo pedes al
esc ibió que los homb es de bien debían imi a lo y ensalza lo”. Es un da o que puede e se como con adic o io,
pe o ambién como complemen a io, espec o al de la supues a en idia del discípulo hacia el maes o.
[21] Señalemos que el e bo la ino in ideo signi ica li e almen e "mi a con malos ojos" e, incluso, "echa -o
in en a echa - mal de ojo". El sus an i o empa en ado con es e e bo, in idia, posee las peo es conno aciones
(malignidad más odio) que uno pueda supone pa a el concep o que hoy enemos de 'en idia'. Téngase es o en
cuen a, pues, pa a alo a en su jus a dimensión el í ulo de la sección In idi en la O icina de Téx o .
[22] Tan a ui diligen ia, Ag igen inis ac u us abulam (quam in emplo Iunonis Laciniae dica en ) i gines
eo um nudas inspexe i , e quinque elege i , quod in quaque lauda issimum esse , pic u a edde e .
[23] La no icia ue ecogida muchas eces en los a ios ex os sob e pin u a que se publica on en los ss. XVII y
XVIII ( d. la an ología de dichos ex os que o ece F. Cal o Se alle en Teo ía de la Pin u a del Siglo de O o,
Mad id, Cá ed a, 1981, pp. 152, 288, 419 -con un sone o comple o dedicado al asun o-, e c.).
[24] Zeusis adeo sibi placui in Helena, quam pinxi , non expec a o alio um es imonio, hos e sus ipse
adiece i : Haud u pe es T oas ulgen esque ae e Pelasgos, Coniuge p o ali diu u nos e e labo es: Ae e nas
[sic] acies nimis es aequanda deabus. La no icia ya no p ocede de Plinio, sino de Vale io Máximo (Dic a e ac a
memo abilia, 3.7 ex . 3). Los e sos que Zeuxis añadió a su "Helena" p oceden del lib o e ce o ( . 156-58) de la
Ilíada, da o que Téx o no señala. El anidoso pin o aplicaba a su e a o la admi ación que la Helena " eal"
p oducía en quienes las con emplaban. Recué dese, además, que, según Plinio, Zeuxis ambién había pues o un
e so lauda o io, en el que emplea el e bo in ideo, a los pies del “A le a”.
[25] Resul a cu ioso que Ce an es, cuando en el capí ulo XXXII de la segunda pa e decide inclui una b e e
nómina de g andes pin o es an iguos po quienes, según Don Quijo e, me ecía habe sido pin ada Dulcinea, elude
la e e encia a Zeuxis -quien, supues amen e, ue el mayo pin o de la belleza emenina-, y ci a a Timan es,
Apeles y Pa asio.
[26] En "Bela do u ioso. Una ca a de Lope mal leída", a . ci ., págs. 342-343.
[27] "Lo p ime o en que epa áis de los sone os, epig amas o elogios que os al an pa a el p incipio, y que sean
de pe sonajes g a es y de í ulo, se puede emedia en que os mesmo oméis algún abajo en hace los, y
después los podéis bau iza y pone el nomb e que quisié edes, ahijándolos al P es e Juan de las Indias o al
Empe ado de T apisonda, de quien yo sé que hay no icia que ue on amosos poe as".
[28] En e los es udiosos es opinión ex endida la de que la mayo ía de los poemas p elimina es de ob as como la
A cadia o el Pe eg ino salie on de la pluma de Lope ( d., p. e., F. Má quez Villanue a, T abajos y días ce an inos,
Alcalá de Hena es, Cen o de Es udios Ce an inos, 1995, pág. 125 y no a 26).
[29] Vd., po ejemplo, R. W. Lee, U pic u a poesis. La eo ía humanís ica de la pin u a ( ad. esp. Mad id,
Cá ed a, 1982); pa a es a ob a de Lope, en conc e o, E. Be gmann, “The Pain ing’s Obse e in he Epic Can as:
La he mosu a de Angélica” Compa a i e Li e a u e 38.3 (1996), pp. 270-288.
[30] El ex o con inúa, señalando que el “pin o ” Lope ue supe io a al pin o g iego, pues o que pa a el e a o
de Angélica, supe io al de Elena, omó como modelo único a Lucinda (es deci , a Micaela Luján, la aman e del
poe a en esos iempos). Ci amos el poema po la edición acsímil que de la mad ileña de 1776 (po An onio
Sancha) publicó la edi o ial A co Lib os en Mad id 1989 (Colección de las ob as suel as, assi en p osa, como en
e so de F ey Lope Felix de Vega Ca pio, ol. II, p. 368). Lope ol e á a eco da la anécdo a iempo después en
un sone o de las Rimas de Tomé de Bu guillos, man eniendo el supues o e o de Elena: “Bien puedo yo pin a
una he mosu a, / y de o as cinco e a a a Elena…” (Vd. Rimas humanas y o os e sos, ed. ci . de A. Ca eño,
p. 751; ecué dese, no obs an e, que una de las muje es más amadas po Lope lle aba ese nomb e: Elena
Oso io). Lo cu ioso es que Lope, como e emos, insis e en el asun o en la segunda pa e de las Rimas (1604),
pe o habla, co ec amen e, del e a o de Juno. De odos modos, es necesa io señala que del comienzo del
segundo lib o De in en ione cice oniano pa ece deduci se que e a Elena de T oya la p o agonis a de ese e a o
enca gado po los ag igen inos (que en Cice ón son los c o onia as) pa a el emplo de Juno. Es a anécdo a de las
cinco doncellas de Zeuxis ue muy epe ida y glosada en los a ados de pin u a de los siglos XVI y XVII ( d. V.
Ca ducho, Diálogos de la pin u a. Su de ensa, o igen, esencia, de inición, modos y di e encias, ed. F. Cal o
Se alle , Mad id, Tu ne , 1979, p. 166, no a 472).
[31] La espues a de Lope sigue conec ando pin u a genial con en idia: “No ol ais mi can o llo o/una pin u a
en idiando,/que me ol e eis O lando,/ha iendo sido Medo o…”.
[32] Es posible, así mismo, que la ase “aunque ue maldicien e el uno y pin o el o o” emi a no sólo a las
secciones de la O icina dedicadas a maldicien es y pic o es, sino ambién a la de “a ogan es y pagados de sí
mismos”. La cla e eside en el empleo del é mino ‘pin o ’. En el capí ulo 47 de la segunda pa e del Quijo e se
in oduce la igu a del lab ado “pin o y soca ón” (así cali icado al comienzo del 49) que acude al gobe nado
Sancho Panza pidiéndole do e pa a casa a su hijo bachille con una moza que el ci ado lab ado “pin a” (es o es,
desc ibe, e a a) como po ado a de unas bellas p endas ísicas que en el mismo cu so del e a o se an
e elando como o almen e alsas. Ya en la p ime a pa e (cap. 51) se decía que las galas que lucía el soldado
an a ón Vicen e de la Roca e an “su iles y pin adas”, es o es, alsas y ingidas. Recué dese ambién que en el
mismo p ólogo se habla de aquellos que son capaces an o de “pin a ” un “aman e des aído” como de esc ibi un
“se moncico c is iano”. Si acudimos a los da os que nos o ece la lexicog a ía sob e el cas ellano, encon amos que
el Dicciona io de Au o idades in oduce como acepción del e bo ‘pin a ’ la de “ ingi , eng andece , ponde a o
exage a alguna cosa”. A anzando en el iempo, hallamos en Dicciona io de a go español o lenguaje je gal de L.
Besses (consul amos la ed. Ba celona ca. 1905) el e bo ‘pin a la’ explicado como ‘p esumi ; se un anidoso;
da se ono’. Es as acepciones siguen p esen es en el dicciona io de la R.A.E., s. . ‘pin a ’. Po o a pa e, el
DCECH de Co ominas-Pascual, bajo esa misma oz, ecoge como i a aún en zonas de Hispanoamé ica la
acepción ‘p esumi ’ de ese mismo e bo, así como la de ‘pin u e o’ (de inido en el dicciona io de la R.A.E. como
[Ce an es, Lope de Vega, O icina de Ra isio Téx o ]
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“pe sona que ala dea idícula o a ec adamen e de bien pa ecida, ina o elegan e”) pa
a ‘pin o ’.
Así mismo, es posible que ‘pin a ’ y ‘pin o ’ ue an é minos de la je ga de los jugado es pa a designa lo que
ulga men e se denomina ‘echa a oles’, en el sen ido de hace c ee que se lle an ca as de mucho alo . Un
es imonio lo o ece F ancisco de Que edo en La ho a de odos y la Fo una con seso, cap. 27, donde,
cu iosamen e, se puede lee un juego de palab as con el e bo ‘pin a ’ y o o de los g andes pin o es de la
An igüedad, en es e caso, Apeles: “Un ulle o con más lo es que mayo en la ba aja y más ga os que ene o en las
uñas es aba jugando con un amposo […] Las sue es del ulle o e an unos Apeles en pin a ” ( éase la no a que
in oduce la edi o a L. López-G ige a en su edición de Mad id, Cas alia, 1975, pág. 129). En es e sen ido, Zeuxis
(y su asun o en el p ólogo, Lope) hab ía sido un ‘pin o ’ de sus log os en doble sen ido, es o es, “un p o esional
de la pin u a a ís ica” y “un p esumido que eng andecía sus mé i os pa a hace los pasa po más de lo que e an”.
Así pues, al ez haya que pensa que en la ase ad e sa i a “aunque ue maldicien e el uno y pin o el o o” se
es é aludiendo en un p ime ni el de lec u a a un de ec o y a una p o esión, y en un segundo ni el a dos de ec os:
la maledicencia y la p esunción, cuyos p o o ipos se ían, p ecisamen e, Zoilo y Zeuxis. Lope hab ía “pin ado” sus
ob as, po una pa e, o nándolas con poemas lauda o ios que p edisponían a o ablemen e al lec o an es de
en a en dichas ob as, y, po o a pa e, dándoles una espesa capa de ba niz de pseudo-e udición, con lo que
hab ían quedado muy bellas de apa iencia, pe o alsas y ingidas en ealidad. ¿Pod ía a oja es o nue a luz sob e
una ase algo enigmá ica de la epís ola al Conde de Lemos en las No elas ejempla es que dice: “le en ío, como
quien no dice nada, doce cuen os, que a no habe se lab ado en la o icina de mi en endimien o, p esumie an
pone se al lado de los más pin ados”?
[33] Según J. Po ús Pé ez, Lope de Vega y las a es plás icas (Es udio sob e las elaciones en e pin u a y poesía
en la España del Siglo de O o), Tesis Doc o al, Mad id, Uni e sidad Complu ense, 1992, p. 216; pa a Lope como
pin o , d. pp. 168, 211 y 257. A las ci adas elaciones amilia es hay que añadi su condición de ye no del pin o
Diego de U bina (desde 1588 has a 1594); d. ambién A. Cas o-H. A. Renne , Vida de Lope de Vega
(1562-1635), Salamanca, e c., Anaya, 19682, pp. 387 ss.
[34] Al inal del cua o de los Diálogos de la pin u a (1633) de Vicen e Ca ducho, se lle a á Lope los más
ex ensos y encendidos elogios como poe a-pin o en e odos los esc i o es de su iempo ( d. la edición ci ada de
F. Cal o Se alle , pp. 211-212).
[35] Vd. Edición c í ica de las Rimas de Lope de Vega, Mad id, Se . de Publ. de la Uni . de Cas illa-La Mancha,
1993-1994, F. B. Ped aza Jiménez, ed., ol. II, p. 81. Así mismo, en unos e sos de o o poema de la segunda
pa e de las Rimas, la Desc ipción del Abadía, un ja dín p opiedad del Duque de Alba, Lope no anda muy lejos de
p esen a se como un hábil Zeuxis capaz de ep esen a lo más g ande a educida escala (ibid., ol. II, p. 206). Es
muy posible, ambién, que el sone o 156 de la p ime a pa e de las Rimas (ibid., ol. I, p. 525) aluda a la
anécdo a.
[36] C . no a 4. E ec i amen e, el Dic iona ium de Es ienne, al que se suele señala como base de la Exposición
de los nomb es poé icos que acompaña a la A cadia de Lope, es á o ganizado como una enciclopedia al abé ica de
nomb es p opios ( d. R. Osuna, “El Dic iona ium de S ephanus y la A cadia de Lope” Bulle in o Hispanic S udies
45.4 (1968), pp. 265-269).
[37] En ce e a exp esión de P. Ruiz Pé ez ("Los epe o ios la inos en la edición de ex os áu eos. La O icina
poe ica de Ra isio Tex o " en P. Jau alde-D. Nogue a-A. Rey, eds., La edición de ex os. Ac as del I Cong eso
In e nacional de Hispanis as del Siglo de O o, Lond es, Tamesis Books, 1990, pág. 434). El p opio Ruiz Pé ez
señala poco an es que "la O icina de Tex o enía a se no sólo un auxilio e icaz pa a el c eado , sob e odo pa a
la inclusión de enume aciones en su ob a, sino ambién un ins umen o de descodi icación en manos de los
lec o es, que podían iden i ica las alusiones, ac uando como un código explíci o y necesa io pa a man ene en
odo momen o la comunicación en e emiso y ecep o ". An e lo que noso os nos p egun amos si puede habe
mejo "descodi icado " que un a ezado "codi icado "; y sabemos que Lope lo e a: ecué dense los “ceno an os,
mamacu os” del Apolo.
[38] Así de ine el Dicciona io de la R.A.E. el adje i o 'maldicien e'.
[39] Conc e amen e, en la es o a 41 del Can o de Calíope.
[40] Ace ca del concep o de “con lic o de in ep e aciones”, d. P. B. A ms ong, “The Con lic o In e p e a ions
and he Limi s o Plu alism”, PMLA, 98, 3, págs. 341-352.
[41] No nos es posible de ene nos aho a en odas las implicaciones de o den eó ico y p ác ico que su gen de
es e plan eamien o. Como pun o de pa ida puede e se el excelen e lib o de L. Alonso Schökel y J. M. B a o
Apun es de he menéu ica, Mad id, T o a, 1994.
[42] C . Validi y in In e p e a ion, New Ha en, Yale Uni e si y P ess, 1967 [Exis e e sión i aliana: Teo ia
dell’in e p e azione e c i ica le e a ia, Bolonia, Il Mulino, 1973]. Po supues o, Hi sch no a a de ce a po
comple o las pue as a o as posibles uen es de do ación de sen ido; de hecho, su in e és se cen a sob e odo en
e-si ua al au o sob e bases ilosó icas y eó icas i mes que no excluyen in es igaciones desde o os ámbi os.
[43] Tí ulo de un a ículo o iginalmen e publicado en 1946. Reimp eso en múl iples ocasiones, noso os ci amos
po D. Lodge (ed.), 20 h Cen u y Li e a y Theo y: A Reade , Lond es, Longman, 1972, págs. 334-345.
[44] Joel Weinsheime , “He meneu ics”, en G. D. A kins y L. Mon oe, Con empo a y Li e a y Theo y, Amhe s ,
The Uni e si y o Massachuse s P ess, 1989, págs. 117-136, pág. 122. [T aducción nues a].
[45] I is. M. Za ala, “In e p e a =sospecha . Cómo lee sin ingenuidad los ex os”, en Cómo lee a Baj ín,
Ba celona, Mon esinos, 1996, págs. 127-166.
[46] Vd., a es e espec o, S. Collini (comp.), In e p e ación y sob ein e p e ación, Camb idge, Camb idge
Uni e si y P ess, 1995, especialmen e los capí ulos de U. Eco y del polémico ilóso o y pensado neop agma is a
Richa d Ro y.
[47] Ha old Bloom, La angus ia de las in luencias, Ca acas, Mon e Á ila, 1979.
[48] Ge a d Gene e, Palimpses os. La li e a u a en segundo g ado, Mad id, Tau us, 1989.
[49] La bibliog a ía sob e el lec o , sus denominaciones, sus ipos y sus a ian es es ya muy nume osa, po lo que
[Ce an es, Lope de Vega, O icina de Ra isio Téx o ]
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nos limi amos a ci a únicamen e algunas de las ob as de e e encia.
W. Ise ,
The Implied Reade : Pa e ns o
Communica ion in P ose Fic ion om Bunyan o Becke , Bal imo e, The Johns Hopkins Uni e si y P ess, 1987 (o .
1972); S. Suleiman y I. C ossman (eds.), The Reade in he Tex . Essays on Audience and In e p e a ion,
P ince on, P ince on Uni e si y P ess, 1980; U. Eco, Lec o in abula, Ba celona, Lumen, 1981 (o . 1979) y Seis
paseos po los bosques na a i os, Ba celona, Lumen, 1996 (o . 1994).
[50] C . H. R. Jauss, La his o ia de la li e a u a como p o ocación, Ba celona, Península, 2000 y M. Iglesias
San os, “La es é ica de la ecepción y el ho izon e de expec a i as”, en D. Villanue a (comp.), A ances en Teo ía
de la Li e a u a, San iago de Compos ela, Uni e sidade de San iago de Compos ela, 1994, págs. 35-115.
[51] I. E en-Zoha , Pape s in His o ical Poe ics, Tel A i , Po e Ins i u e, 1978 y Polysys em S udies, ol.
especial de Poe ics Today, 11, 1. Una sín esis de es as cues iones puede e se en M. Iglesias San os, “El sis ema
li e a io: Teo ía empí ica y Teo ía de los Polisis emas, en D. Villanue a (coo d), ci ., págs. 309-356.
[Ce an es, Lope de Vega, O icina de Ra isio Téx o ]
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