Consuelo Gonzalo García & Valentín García Yebra (eds.), Manual de documentación y terminología para la traducción especializada, Arco/Libros, Madrid, 2004, 557 pp.
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Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 7 - Año 2005 Consuelo Gonzalo García & Valentín García Yebra (eds.), Manual de documentación y terminología para la traducción especializada, Arco/Libros, Madrid, 2004, 557 pp. Rocío ANGUIANO PÉREZ Universidad de Valladolid La colaboración entre Consuelo Gonzalo García, profesora de la Universidad de Valladolid, y Valentín García Yebra, miembro de la Real Academia Española, ha dado en los últimos años notables frutos en el campo de la documentación y la terminología aplicada a la traducción. Prueba de ello han sido los diferentes seminarios celebrados en la ciudad de Soria desde septiembre de 1998 al otoño del año 2000, en los que se dieron cita los más destacados especialistas en este ámbito. El alcance y la relevancia de estas reuniones científicas tienen su reflejo en la obra que ahora reseñamos, segunda de una serie que estos dos investigadores iniciaron con la publicación del volumen Documentación, Terminología y Traducción y que se completará próximamente con la aparición del Manual de documentación y terminología para la traducción literaria. La rápida evolución e internacionalización de los avances científicos y tecnológicos, que constituyen uno de los distintivos de nuestra era, tienen sus repercusiones en todas las esferas de la comunicación, pero inciden de forma particular en la labor de los profesionales de la traducción, exigiéndoles un continuo esfuerzo de renovación y formación en sectores cada vez más especializados. De este modo, y como el propio José Gallego Pelegrín indica en el prólogo de la obra, el traductor acaba siendo también “redactor, a veces jurista, economista o científico y, sobre todo, documentalista y terminólogo a partes iguales” (p. 20). Todo ello explica la necesidad de establecer de forma sistemática y clara los vínculos entre tres disciplinas que no solo comparten buena parte de sus objetivos, sino que además están fuertemente imbricadas. Desde esta perspectiva, el Manual de documentación y terminología para la traducción especializada constituye un ambicioso proyecto cuyo gran mérito es dar respuesta a esa necesidad, presentando a lo largo de sus 557 páginas las aportaciones de los más prestigiosos docentes, investigadores y profesionales del panorama nacional en este campo. El resultado es una obra de carácter eminentemente práctico, que ofrece una visión integradora y actualizada de los múltiples recursos que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) ponen a disposición de los documentalistas, terminólogos y traductores, dando prioridad a los diversos aspectos que inciden de forma directa en la formación de los futuros profesionales de la traducción. En este sentido, debemos destacar también la labor de los editores, que han sabido dar coherencia y uniformidad a esta publicación, estructurando el manual en cuatro bloques, que parten de los principales presupuestos teóricos para ir adentrándose de forma progresiva en los distintos - 1 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 7 - Año 2005 aspectos prácticos concernientes, por un lado, a la competencia documental y terminológica del traductor especializado y, por otro, a las repercusiones de las nuevas tecnologías en el ámbito de la traducción especializada, para finalizar con un detallado estudio de algunas de las herramientas informáticas de ayuda a la traducción con mayor implantación en el mercado. El libro se inicia así con un primer bloque en el que varios autores establecen los principios teóricos de la documentación y la terminología aplicada a la traducción especializada. Valentín García Yebra abre este apartado con una contribución sobre la formación de términos técnicos, deteniéndose de manera especial en la problemática que plantean las malformaciones prosódicas o morfológicas causadas por el influjo del francés, lengua a través de la cual llegaron al castellano la mayoría de los vocablos científicos desde la Edad Media hasta mediados del siglo XX, y que ha sido suplantada desde entonces por el inglés, cuyas repercusiones sobre la terminología científica española pueden ser todavía más nefastas, dada la marcada tendencia de los lenguajes especializados a utilizar préstamos de este idioma. A continuación, Josep Bonet Heras, responsable de la Dirección General de Traducción de la Comisión Europea, plantea la necesidad de que el traductor técnico conozca la materia de la que traduce y el código usado por los especialistas en ese campo para solucionar de forma acertada cuestiones de carácter terminológico y fraseológico, así como los problemas relacionados con el transvase de los números y las siglas. Todo ello le lleva a abogar por la necesaria especialización del profesional de la traducción técnica. La aportación de Roberto Mayoral Asensio incide en esta misma perspectiva, analizando las dificultades que debe afrontar el traductor jurídico ante la variedad de tipos textuales y de situaciones que se engloban bajo la categoría de traducción jurídica. La reflexión en torno a la forma más adecuada de transvasar estos documentos culmina con la propuesta de buscar soluciones a partir del estudio de los “problemas de traducción” y no de la división en géneros. El estudio de Mª José Recoder y Pilar Cid profundiza en las relaciones que mantienen la documentación y la traducción, deteniéndose en aquellas características de los textos especializados que requieren por parte del traductor el correcto uso de los distintos recursos documentales. La descripción de las fuentes de información, que las autoras dividen en terminológicas, lexicográficas, gramaticales y especializadas, permite valorar la importancia que presenta cada una de ellas para la actividad traductora. Por su parte, Mª Teresa Cabré Castellví analiza la profunda interrelación que existe entre la terminología y la traducción, reflexionando sobre sus puntos de coincidencia y poniendo de manifiesto las necesidades terminológicas que experimentan los traductores. Así, el profesional de la traducción precisa de una buena formación en terminología que le permita, además, implicarse más a fondo en la elaboración de recursos terminológicos que satisfagan de forma adecuada las necesidades reales del traductor especializado. El bloque dedicado a los presupuestos teóricos se cierra con un interesante análisis de José Antonio Cordón García sobre la importante repercusión que los diferentes medios de difusión tienen sobre la divulgación de una obra y, en particular, sobre la decisión de traducirla a otros idiomas. En cualquier caso, el autor destaca el anonimato en el que permanecen la mayoría de las traducciones científico-técnicas en el ámbito de los instrumentos mediáticos. La segunda parte del manual se presenta bajo el epígrafe “Competencia documental y terminológica del traductor especializado” y en ella se recogen ocho trabajos que ilustran diferentes - 2 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 7 - Año 2005 aspectos prácticos relacionados con los recursos de que dispone el profesional de la traducción especializada. José Martínez de Sousa abre este apartado con un estudio diacrónico y sincrónico de la situación de la lexicografía especializada en España, en el que establece una clasificación de los materiales léxicos, atendiendo a diversos criterios y relaciona los problemas detectados en las obras lexicográficas especializadas editadas en lengua española. El artículo consta de un interesante anexo en el que el autor ofrece una selección bibliográfica de diccionarios temáticos. Fernando A. Navarro reflexiona sobre “el increíble galimatías del lenguaje médico”, cuestionando la pretendida univocidad de los lenguajes científicos a partir de la situación actual que presentan las nomenclaturas normalizadas en medicina y farmacología, en donde proliferan los casos de sinonimia y polisemia. Concluye este estudio en positivo, con una propuesta de diez puntos encaminada a mejorar la labor de normalización de la terminología especializada y, con ello, la comunicación científica en el ámbito nacional e internacional. La contribución de Gloria Corpas Pastor se centra también en el campo de la traducción médica, que le sirve de ejemplo para ilustrar la importancia que la compilación de corpus adquiere no solo para la práctica de la labor traductora, sino también como herramienta pedagógica en la formación en traducción especializada. En este sentido, presenta un protocolo para la creación de corpus ad hoc a través de Internet, que debe mejorar la respuesta del traductor ante cualquier encargo de traducción científico-técnica. Por su parte, Ana Mª Monterde Rey nos muestra un nuevo aspecto de la traducción técnica al señalar la importancia que la ilustración tiene en el trasvase de los textos técnicos de una lengua a otra. De este modo, elige el campo de la aeronáutica para establecer una clasificación de los distintos tipos de ilustraciones y aplicar una serie de parámetros al análisis de las imágenes de carácter técnico, que se revelan como formas complejas que requieren del traductor una formación específica para poder interpretarlas. Las siguientes contribuciones de esta segunda parte se centran en las fuentes de información disponibles para el profesional de la traducción especializada, poniendo especial énfasis en los recursos que se pueden consultar en Internet. Consuelo Gonzalo García destaca la importancia de la competencia documental en todo el proceso de traducción de textos especializados y pone de relieve las posibilidades que en este ámbito ofrece el acceso a las fuentes electrónicas. Para ilustrar la relevancia de este tipo de herramientas, la autora presenta DocuTradso, un sitio web que nace como una propuesta de clasificación de las fuentes de información en línea elaborada pensando en el traductor especializado y que ofrece un repertorio de recursos electrónicos de gran interés para la traducción tanto general como especializada. José A. Merlo Vega nos ofrece, a su vez, una tipología de las fuentes de información basada en el tipo de datos que recogen o en la clase de peticiones de información que resuelven, distinguiendo hasta quince categorías, entre las que se cuentan las fuentes telemáticas. La descripción de las diferentes etapas que deben guiar el proceso de búsqueda de la información necesaria para traducir un texto especializado, permite comprender la relevancia que la variedad de los recursos documentales existentes tiene en el campo de la traducción especializada. Una nueva contribución de Consuelo Gonzalo García, que cuenta en este trabajo con la colaboración de Esther Fraile Vicente, toma como base la elección de una serie de recursos lingüísticos digitales para establecer los criterios de evaluación de la información contenida en Internet, ofreciendo así una herramienta de excepcional importancia a los traductores de textos especializados. Por último, Pilar Elena y Carmen Gómez presentan una variada y útil selección de - 3 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 7 - Año 2005 fuentes de información digitalizadas, centrándose concretamente en el campo de la traducción de los textos biosanitarios en lengua alemana. En ella, podemos encontrar un breve descriptor y el enlace a diversos motores de búsqueda, sitios de instituciones públicas, organizaciones y asociaciones profesionales, revistas especializadas y páginas que recopilan recursos lexicográficos. La tercera parte de la obra aborda de forma específica las repercusiones que las tecnologías de la información y la comunicación están teniendo sobre el trabajo del traductor especializado. Así, en primer lugar, Josep Bonet muestra el “ciclo vital” de los documentos que se reciben en el Servicio de Traducción de la Comisión Europea, desde el momento de la aceptación de la solicitud hasta la entrega, presentando en ese proceso las herramientas lingüísticas y tecnológicas utilizadas por este organismo, entre las que destacan entre otras SdTvista, EurLex, Euramis/TWB y el sistema de traducción automática Systran. La aportación de Xosé Castro Roig a este manual puede resultar especialmente interesante para aquellos traductores que estén pensando en establecerse como autónomos, ya que su propia experiencia como teletrabajador le ha servido para valorar los recursos informáticos que inciden particularmente sobre los aspectos profesionales de la traducción especializada, entre los que se cuentan los servidores FTP, las listas de correo, los grupos de debate o foros, los servicios comerciales, las páginas personales y diversos sitios web. Dentro de este último grupo, el autor hace una breve relación de aquellos enlaces que resultan de especial interés desde el punto de vista lingüístico. El estudio de Ernest Abadal Falgueras se centra principalmente en la localización de la información a partir de un conjunto de términos clave, deteniéndose en las prestaciones que ofrecen los programas informáticos para recuperar la información a partir de consultas en las que los términos utilizados no concuerdan con el sistema de claves. El autor destaca así la importancia que tiene las redes semánticas en la búsqueda de información en Internet y aboga por la colaboración entre terminólogos y documentalistas en la elaboración de este tipo de redes. Pedro L. Díez Orzas plantea, por su parte, la aplicación de los modelos léxicos existentes en papel a la lingüística computacional, señalando la necesidad de integrar los modelos léxicos y terminológicos, de forma que estas dos disciplinas resulten beneficiadas por los avances alcanzados en el ámbito de las Industrias de la Lengua. Finalmente, Juan José Arevalillo presenta un interesante estudio sobre la gestión de la documentación en proyectos de traducción de programas informáticos, señalando la importancia que este sector está adquiriendo en el mercado de la traducción, introduciendo conceptos como la localización y describiendo los elementos que suelen traducirse dentro de los programas informáticos, entre los que predominan la interfaz, la documentación impresa y la ayuda en pantalla. El cuarto y último bloque incide en la importancia que las nuevas tecnologías de la información tienen para el traductor de textos especializados a través de la presentación y descripción de algunos de los programas de Traducción Asistida por Ordenador (TAO) más conocidos y utilizados entre los traductores. De este modo, cada uno de los cuatro trabajos que componen este apartado se centra en la evaluación de una determinada herramienta de ayuda al traductor, analizando los recursos que ofrece y las ventajas que su utilización tiene en el ámbito de la traducción especializada. Los editores de ese manual han confiado esta tarea a profesionales de - 4 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 7 - Año 2005 reconocido prestigio en este campo y así, Silvia Carbajo Humanes se encarga del capítulo dedicado a Trados, Pedro L. Díez Orzas hace una descripción detallada de Transit, Cristina Gassó Bruy presenta Déjà Vu y Juan José Arevalillo reflexiona sobre la problemática de la traducción de la interfaz del usuario de los programas informáticos, en la que herramientas como Passolo o Alchemy Catalyst se hacen imprescindibles. El manual culmina con una extensa y variada bibliografía en la que, de nuevo, se pone de manifiesto la excelente labor realizada por Consuelo Gonzalo y Valentín García Yebra, que aciertan plenamente al agrupar las referencias bibliográficas de las distintas aportaciones al final del volumen, facilitando así su consulta y ofreciendo un panorama general de la situación actual de la investigación en el ámbito de la documentación y la terminología aplicadas a la traducción, que ha de ser de gran utilidad para los investigadores y estudiosos de esta disciplina. - 5 -