Román Alvarez y Mª Carmen Africa Vidal (eds), Cartografías de la Traducción. Del post-estructuralismo al multiculturalismo.
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Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 5 - Año 2003 Román Álvarez y Mª Carmen África Vidal (eds), Cartografías de la traducción. Del postestructuralismo al multiculturalismo, Salamanca, Almar, 2002, 302 pp. Belén LÓPEZ ARROYO ITBYTE, Universidad de Valladolid La colección de artículos que se recoge en el volumen Cartografías de la traducción presenta la traducción, desde una perspectiva intercultural y filosófica, como un fenómeno complejo e interdisciplinar. Las diferentes contribuciones giran en torno a una reflexión que, como sus editores reconocen, parece una realidad incuestionable “traducir es vivir y viceversa”. En este volumen encontramos artículos de teoría de la traducción, filosofía del lenguaje, literatura comparada o teoría de la comunicación, por citar algunos ejemplos, en los que se analizan algunas de las lagunas o problemas de esta disciplina, abordados desde posiciones nuevas e incluso, en algunos casos, transgresoras. Los conceptos de traducción y cultura, analizados desde diversas perspectivas, son el hilo conductor de los análisis que se encierran en este volumen. Cartografías de la traducción descubre caminos diversos hacia el estudio de esta disciplina; por este motivo, hemos decidido agrupar algunas de las mismas en vías que revelen un mapa general del objetivo de este volumen. En este sentido, en un primer lugar reseñaremos los estudios de Álvarez y Vidal, Arrojo, Bassnett y Calzada; estos artículos se centran en la relación de la literatura posmoderna con los Estudios de Traducción. Las contribuciones de Baker, Hermans y Tricás formarán un segundo apartado en el que se analizan las relaciones entre la lingüística o la pragmática y los Estudios de Traducción. Los ensayos de Ortega, Martín y Torres formarán el último bloque destinado, en este caso, a las repercusiones de la relación entre cultura, filosofía y traducción. Por último, la reflexión de Rutherford sobre la traducción del Quijote que él mismo realizó. Primer bloque. Álvarez y Vidal Claramonte exponen algunas reflexiones sobre “la traducción de la literatura posmoderna”. Partiendo de una comparación entre la literatura posmoderna de mediados del siglo XX con la realista del XIX, analizan algunos de los problemas más significativos de su traducción. Álvarez y Vidal Claramonte parten de la premisa de que si la literatura posmoderna propone la interpretación múltiple de los textos, su traducción no es menos compleja; según afirman los autores, “por muy abiertos que sean los textos posmodernistas, la traducción parte de la idea de los límites, de un cierto control de la fuga irresistible de los signos a las que nos invitan los originales” (2002, 18). El estudio finaliza con una serie de guías generales que ayuden al traductor en su trabajo; proponen una traducción anasémica, en palabras de Derridá, como método más adecuado de traducción. Sugieren que el traductor evite la sobreinterpretación, que acepte la responsabilidad hermenéutica del proceso traductológico, que sea capaz de subrayar la - 1 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 5 - Año 2003 polivalencia y la inestabilidad del lenguaje y de socavar la dependencia tradicional entre las palabras y los conceptos sin perderse en interpretaciones infinitas. “La reevaluación del papel del traductor en el post-estructuralismo: Nietzsche. Borges y la compleja relación entre Origen y Reproducción” de Arrojo parte de la definición del esencialismo y su relación con la traducción y los traductores. Arrojo, convencida anti-esencialista, afirma que las teorías de esta corriente buscan fórmulas para traducir adecuadamente la fidelidad del texto origen; para Arrojo, los esencialistas tratan de presentar su interpretación de los textos como la única y verdadera, concepción no del todo válida para la traducción de textos post-modernistas y postestructuralistas, puesto que la arbitrariedad y convencionalidad son inevitables en nuestro conocimiento. Bassnett en “La traducción como remebranza” define la traducción como “puente entre pasado y futuro y como nexo de unión entre culturas” (2002, 61). Mediante una revisión de algunas de las concepciones de la traducción y de las dicotomías clásicas –traducción palabra por palabra o traducción por el sentido, por ejemplopropone la eliminación de la frontera existente entre texto origen y texto meta como forma de cambiar y dignificar la labor del traductor y de la disciplina en sí. Bassnett se acerca a la teoría del canibalismo y, en concreto, presenta postulados próximos a la Antropofagia brasileña para definir la traducción como un acto de remembranza, como “una forma de trazar puentes entre épocas”, de incorporar elementos innovadores a la literatura de las culturas meta y de transmitir nuevas ideas, formas y géneros. Calzada, la última de las autoras de este primer bloque, presenta un estudio imaginativo e innovador que se basa en la Antropofagia brasileña como fundamento teórico para explicar la película de Almodóvar Todo sobre mi madre. Calzada se nutre de otros estudios expuestos en el presente volumen tales como el de Arrojo o Bassnett, lo que aporta cierta continuidad, retroalimentación y evolución a Cartografías de la traducción. En el estudio, Calzada pretende alcanzar dos propósitos bastante subjetivos: no sólo impulsar “lo diferente” (2002, 113) sino también sugerir planteamientos traductológicos para acercarnos a los fenómenos de nuestro entorno; en el estudio se concluye que Almodóvar emplea ciertas herramientas metodológicas propias de la Antropofagia brasileña para apoyar los objetivos y temáticas transgresoras de su película. El estudio de Calzada es novedoso; la metodología de análisis de la traducción que propone resulta interesante en cuanto traducción como fenómeno intralingüístico en sentido genérico. Sin embargo, la relación entre traducción interlingüística y cultura parece más difícil de establecer si nos atenemos a sus tesis. Segundo bloque. En este bloque hemos agrupado aquellos estudios que se centran en las relaciones de los Estudios de Traducción con la lingüística o la pragmática tales como los de Baker, Hermans o Tricás. En “Aspectos pragmáticos del contacto intercultural y falsas dicotomías en los estudios de traducción”, Baker denuncia la tendencia actual de poner en entredicho los fundamentos propios de los Estudios de Traducción. Baker expone una serie de factores tales como la autorreflexividad, el reconocimiento de la subjetividad en la investigación, de la influencia de la dicha subjetividad en el investigador y de la investigación como modo de acción política, para proponer un reconocimiento - 2 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 5 - Año 2003 de la complejidad del fenómeno objeto de estudio. Según esta lingüista, deberíamos buscar un equilibrio entre la subjetividad del investigador y la objetividad de sus metodologías para lograr mayor credibilidad; asimismo, denuncia las categorizaciones rígidas y los enfoques normativos característicos de algunas corrientes dentro de los Estudios de Traducción, por lo que, en cierto modo, coincide con los postulados de Arrojo sobre el esencialismo, expuestos en este volumen. Baker concluye su estudio, subrayando la multidisciplinariedad propia de estos estudios, un mayor interés por lo ético y lo ideológico y proponiendo una evolución hacia las investigaciones cualitativas y no cuantitativas para que pueda reconocerse el valor real de los Estudios de Traducción. En definitiva, las reflexiones de Baker postulan olvidar el debate o la oposición entre la lingüística y los Estudios de Traducción, “para adentranos en un debate intelectual más amplio y enriquecedor (2002, 46). Hermans aporta a este volumen un artículo titulado “La traducción y la importancia de la autorreferencia” en el que, partiendo del análisis de un número de obras cuya relevancia es innegable en tanto que traducciones, revisa el papel del traductor en las corrientes esencialistas a partir del análisis de los conceptos de equivalencia, autenticación y autorreferencia. Desde esta premisa básica, adopta una posición próxima a las tesis post – estructuralistas en cuanto a la necesaria adscripción del texto a la labor del traductor como intérprete del mismo y responsable de la formalización y de las expectativas de dicha exégesis. La pretendida invisibilidad del autor a través de las obras autenticadas se confronta con la autorreferencia como medio para validar la función del traductor no sólo como tal sino como lector privilegiado de una obra y primer referente válido para la autenticación y equivalencia que de la misma se deba obtener. Consecuentemente, y a pesar de la aparente paradoja, el valor del traductor como mediador interlingüístico e intercultural queda reivindicado como responsable último de la interpretación autorreflexiva, como el propio Hermans señala, que constituye la traducción en sí misma. En fin, al igual que en el caso de la colaboración de Torres del Rey, las teorías post – esencialistas y post – funcionalistas sirven para abordar el camino a seguir en la desconstrucción del texto; en este caso, desde el plano siempre candente de la autorreferencia y las autorreflexiones comunes al traductor y a la traducción. Tricás define la traducción como “una actividad humana basada en el ajuste de dos cogniciones individuales, dos universos de creencias cuyo punto de partida es un material lingüístico” (2002, 279). “Del universo de creencias al texto. Reflexiones sobre estrategias interpretativas en la construcción del sentido” es una aportación excelente, a nuestro entender, no sólo a este volumen, sino también a los Estudios de Traducción. En el estudio, Tricás analiza la participación de los elementos extralingüísticos en la construcción del texto desde los postulados de la Lingüística del Texto y con fines traductológicos. Para ello, tomando como marco de referencia la Teoría de la Argumentación en la Lengua (TAL), analiza una serie de factores tales como la intención comunicativa, el universo de creencias que rodea al discurso, el punto de vista del locutor y la coherencia textual con el fin de clarificar el acto interpretativo. Estos factores tienen un protagonismo clave en la construcción del sentido textual al establecer “un puente de unión entre los signos lingüísticos y el mundo que reflejan” (2002, 279). Mediante este soberbio análisis es posible detectar los problemas y obstáculos que presenta un texto de cara a su traducción, permitiendo que el traductor actúe como un auténtico mediador entre los textos y culturas origen y meta. Tercer bloque. Este tercer bloque, dedicado a las relaciones entre la traducción y la cultura, está integrado por las contribuciones de Martín Ruano “De la reflexión metafísica a la refracción - 3 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 5 - Año 2003 literaria: la traducción filosófica tras la crisis de la representación”, de Ortega Arjonilla “Filosofía, traducción y cultura” y de Torres del Rey “Encuentros y desencuentros posmodernos con la didáctica de la traducción: lenguaje, cultura, poder y pedagogía”. En el primero de ellos, Martin Ruano comienza insistiendo en la escasa atención que recibe la traducción entre los filósofos tanto en la reticencia que muestran a la hora de reconocer la deuda que tienen contraída con la traducción, como fundamentalmente en la incapacidad implícita en esa desatención para plantearse la importancia de sus implicaciones para terminar afirmando que “la visión (o mejor dicho la invisibilidad) generalizada del fenómeno de la traducción y la reescritura en el ámbito de la filosofía indica de un modo incontrovertible que la tradición filosófica occidental ha primado secularmente una teoría lingüística en la que el lenguaje y las lenguas se configuran como meros transmisores del pensamiento, de un significado que se supone independiente de su manifestación lingüística y preexistente a las palabras con las que se comunica.” (2002, 144) La dimensión epistemológica que conlleva esta visión de la filosofía tradicional se salva, según la autora, mediante una aproximación posestructuralista y desconstructivista según las cuales se aboliría la posibilidad de asignar un significado unívoco y estable a las palabras, para concebirlo contingente, variable y dependiente siempre de un momento y un contexto. Este cambio paradigmático se manifiesta en el campo lingüístico en los movimientos llamados “giro lingüístico” y “crisis de la representación” que enfatizan el hecho de que “el lenguaje, lejos de reflejar, como en las visiones tradicionales, diáfanamente el pensamiento, opera necesariamente, al darse en una coyuntura concreta, una especie de refracción.” (2002,154) Martín Ruano concluye que mediante la utilización de los métodos que proponen los movimientos posestructuralistas y desconstructivistas se resalta que “la traducción y la reescritura de las filosofías no descansan en la transmisión del pensamiento a través de unas fronteras culturales y lingüísticas, sino que constituye y alienta más pensamiento, otro pensamiento, autóctono, diferencial, indisoluble de una nueva expresión lingüística y de los valores, las creencias, los juicios y los prejuicios que rigen en l coyuntura precisa en que se (re)enuncia, en la que se engasta,” (2002, 158) lo que ejemplifica mediante el comentario de la obra del joven filósofo inglés Matthew Stewart. El amplio estudio de Ortega Arjonilla pretende analizar los conceptos de traducción y cultura desde la Antropología cultural y la Filosofía de la cultura. Para cumplir con este objetivo y en aras de la exhaustividad, divide su trabajo en tres partes: en primer lugar expone un estado de la cuestión del concepto de cultura, en segundo lugar, describe dicho concepto desde una perspectiva traductológica y, por último realiza una revisión del enfoque hermeneútico de la traducción desde la sociedad de la información. En la revisión que realiza al concepto de cultura, Arjonilla expone diferentes definiciones y usos del término para distinguirle de los conceptos de civilización y sociedad. Las diferentes definiciones que ofrece sirven como nexo de unión entre las dos primeras partes de su estudio, pues en la segunda de ellas propone “distinguir, en función de esta diversidad de acepciones de “cultura”, distintas posibilidades y/o distintos problemas de traducción. De este modo, en esta segunda parte, el autor ofrece una tipología de textos basada en la relación entre la cultura y la sociedad, distinguiendo entre: textos que reflejan una relación estrecha entre cultura y sociedad, textos que reflejan una divergencia entre cultura y sociedad y textos que reflejan la utilización de una cultural transnacional que presenta un grado de equivalencia similar en las distintas lenguas y sociedades. - 4 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 5 - Año 2003 Dentro de cada unos de estos grandes bloques recoge una serie de tipos de textos que presentan una serie de vínculos o problemas culturales relevantes de cara a su traducción. La última de las partes de este estudio expone los cambios y adaptaciones que la comunicación ha sufrido en estos últimos años y que “condicionan el contexto de actuación de los hablantes y la direccionalidad de estos intercambios comunicativos” (2002, 203) para proponer tres modalidades de traducción: en soporte tradicional, en soporte electrónico y producto multimedia en soporte tradicional. Por último, la posición central del trabajo de Torres del Rey dentro de este volumen parece obedecer a su valor verdaderamente cartográfico: partiendo de la imposibilidad de nombrar unos “procedimientos pedagógicos o translativos, ni de técnicas de actuación generalizables”, Torres del Rey lleva a cabo, provocadoramente, un ejercicio de concienciación acerca de la falta de reflexión que ha caracterizado a las corrientes esencialistas y funcionalistas en lo que al tratamiento de la diversidad, ajena al sistema lingüístico y funcional, se refiere. Para ello, determina los paradigmas de la didáctica de la traducción que se han sucedido desde que los Estudios de Traducción cobran carta de naturaleza como disciplina científica en sí misma, centrándose en la relevancia de los postulados descontructivistas, posmodernistas y post-estructuralistas. Desde las corrientes post– estructuralistas de corte más integrador, Torres del Rey cataliza analíticamente los problemas de la didáctica de la traducción como fenómenos lingüística y culturalmente complejos, a los que la institución universitaria y sus docentes únicamente pueden acceder mediante la constatación de la individualidad del texto y del acto traductor como elementos cultural y lingüísticamente marcados. Cuarto bloque. Este bloque está integrado por un único artículo: “La domesticación de Don Quijote” de John Rutherford. En primer lugar, el autor aprovecha este artículo para hacer un estudio analítico y autorreflexivo comentando las estrategias empleadas en su traducción de Don Quijote. Partiendo del dilema central de la traducción literaria (domesticación versus extranjerización) enunciado por F. Scheiermacher, afirma que ya es hora de ir más allá de este planteamiento teórico tan simplista porque la traducción literaria es más compleja por dos razones elementales: porque la simetría del mencionado dilema de la traducción literaria no es verdadero, dado que traducir es por definición domesticar, y la única extranjerización total consiste en no traducir, y porque el traductor realiza ambas operaciones inconscientemente al mismo tiempo en diferentes grados. En segundo lugar, Rutherford aclara la posición en este debate potenciando la extranjerización en la mayor medida posible y afirma:”La domesticación total al suprimir todo lo extraño contenido en el texto extranjero, al suprimir toda su alteridad, eliminaría la razón de ser de la traducción literaria.”(2002, 217) El autor recuerda que, al asumir esta posición, el traductor tiene que estar dispuesto a asumir riesgos como el de ser acusado de no ser capaz de escribir de manera adecuadamente idiomática. Por último, se establecen los principios que impulsaron su traducción de Don Quijote: respetar la alteridad personal, como obra de un escritor radicalmente innovador, la alteridad nacional, como texto que nos llega de otras latitudes y la alteridad histórica, como texto que nos llega de otros tiempos. La primera sólo se conseguirá si el traductor se atreve a aceptar su dimensión de coautor. El respeto a la segunda alterización es la incorpocación a la traducción de rasgos extranjeros conservados del texto original. En cuanto a la alteridad histórica de la novela cervantina el autor dice que se conserva sola porque es imposible modernizar el contenido de esta novela dado que la acción transcurre en el pasado. - 5 -