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Los problemas de la traducción del monólogo interior: Bella del señor

Abstract

El artículo apunta las dificultades de traducción de los monólogos interiores. Los problemas de coherencia de estos textos así como su difícil comprensión hacen que el traductor deba primero compensar estas lagunas, casi siempre desde una perspectiva pragmática. Trasladar ese enunciado aparentemente incoherente requiere un estudio complejo del texto con la dificultad añadida de no poder apoyarse en el análisis sintáctico pues el texto es a menudo agramatical.

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Los problemas de la traducción del monólogo interior: Bella del señor

Author: Macho Vargas, María Azucena
Publisher: Universidad de Valladolid
Year: 2003
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/9413/1/Hermeneus-2003-5-ProblemasDeLaTraduccion.pdf
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 5 - Año 2003
LOS PROBLEMAS DE TRADUCCIÓN DEL MONÓLOGO INTERIOR:
BELLA DEL SEÑOR
Mª Azucena MACHO VARGAS
Uni e sidad de Za agoza
La aducción li e a ia es uno de los campos más di íciles de abo da ; a las di icul ades
inhe en es al ex o se añade la esponsabilidad que con ae el aduc o pues las consecuencias de la
mala aducción de una ob a li e a ia pueden incluso se la causa del desconocimien o de un au o
en e los hablan es de una lengua. No ol idemos, po ejemplo, que son nume osos los c í icos que
achacan la escasa di ulgación de la ob a de Lo ca en Alemania a la dudosa calidad de sus p ime as
aducciones que muchos cali ican de ne as as. Es e hecho, cuya discusión nunca se plan ea cuando
se a a de poesía, ambién se p oduce en la aducción de ob as li e a ias en p osa.
Todo ex o na a i o se undamen a en la combinación de elemen os sin ác icos, léxicos,
ónicos y ambién cohesi os. El esul ado de es a combinación iene un doble obje i o pues además
de ansmi i un mensaje en an o que elemen o de la enunciación, ambién ehicula una ca ga
es é ica. Pa ece indiscu ible que el buen aduc o li e a io debe posee en p ime luga
compe encias aduc o as, es deci , las compe encias necesa ias pa a aspone el ex o de pa ida a
una lengua di e en e espe ando en odo momen o su cohesión y cohe encia in e nas. Sin emba go,
pa iendo únicamen e de esa p emisa, que en p incipio debe ía conside a se álida pa a cualquie
ipo de ex os, el esul ado de la aducción se ía sin duda alguna un ex o co ec o si lo
conside amos exclusi amen e desde el pun o de is a lingüís ico, pues o que consigue la nue a
o mulación del mensaje en la lengua de llegada, pe o al mismo iempo se ía un an o “asép ico”,
po que no consegui ía necesa iamen e aslada al lec o que se ap oxime a la ob a en la lengua de
llegada odos los sen imien os y emociones que apa ecen en el ex o de o igen.
Así pues, el aduc o li e a io debe añadi a las compe encias aduc o as siemp e necesa ias
pa a en en a se a odo ipo de ex os, una sensibilidad especial que le pe mi a alcanza una
e dade a “ e-c eación” del ex o en la lengua de llegada, emp esa bas an e complicada pues o que
debe in en a espe a siemp e al máximo el o iginal, asladando no sólo el con enido sino ambién
el es ilo. El esul ado es que es a á i emisiblemen e condenado a deba i se en e la máxima
idelidad al ex o de pa ida y una cie a c ea i idad a la ho a de eesc ibi lo; pa a aseando a
Newma k, el esul ado ha de se una aducción an li e al como sea posible y an lib e como sea
necesa io. Se a a, sin emba go, de un deba e inú il po que es e iden e que odos sus es ue zos
es a án siemp e condenados al acaso y en ningún momen o pod án e i a que se con ie a en un
aido al ex o.
No pa ece necesa io p ecisa que no es el obje i o de es e a ículo de ene se a sis ema iza las
di icul ades que p esen a la aducción li e a ia, sino, simplemen e, es udia un caso muy conc e o
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en el que la aducción de algunos agmen os na a i os pa ece desa ia las condiciones p e ias que
se plan ean en oda aducción: el monólogo in e io . Pa a ello, lo p ime o que debemos hace es
delimi a lo que se en iende gene almen e po “monólogo in e io ”, ca ego ía bas an e discu ida,
aunque e i a emos en a en disquisiciones na a ológicas demasiado p o undas1.
Pa a simpli ica podemos deci que lo que ca ac e iza undamen almen e al monólogo in e io
es su ca ác e emancipado, es deci , pa ece desa olla se po encima de la u ela del na ado , y en
ningún caso es á some ido a las no mas que igen el in e cambio lingüís ico, de mane a que el lec o
iene la imp esión de es a asis iendo sin ninguna mediación al desa ollo de los pensamien os de
los pe sonajes. P ecisamen e po es a azón, hay algunos eó icos que conside an que no se a a de
un discu so e bal p opiamen e dicho sino que es un in en o de ep oduci el pensamien o en su
es adio inicial, es deci , al y como se encuen a an es de pasa po el il o es uc u ado que supone
la e balización, de modo que en la mayo ía de las ocasiones las elaciones sin ác icas no se llegan
a exp esa de o ma explíci a.
La cohesión ex ual ambién se e a ec ada po los cambios que p esen a en es os monólogos
el sis ema e e encial, de hecho, pod ía incluso habla se de su o al ausencia en la mayo ía de los
casos. La explicación de es a ausencia es sencilla: an o la deixis, como la aná o a y la ca á o a
subyacen es en odo discu so son siemp e e iden es pa a la pe sona que lo es á c eando y
únicamen e se hacen explíci as cuando se lo es á ansmi iendo a o os in e locu o es. En la
esc i u a, las lagunas del sis ema e e encial y de la cohesión se e lejan undamen almen e en la
ausencia de signos de pun uación, que iene como esul ado un ex o de apa iencia compac a, sin
pausas apa en es; en o os casos, sí apa ece la pun uación, pe o, a pesa de ello, la o ganización
lógica no siemp e es e iden e. El esul ado es que su comp ensión se di icul a po lo que pa ece
bas an e lógico pensa que su aducción e es i á ambién algunas complicaciones añadidas.
En la p ác ica na a i a, no siemp e halla emos en las no elas que p e enden ep oduci
monólogos in e io es los pensamien os de los pe sonajes sin o ganiza . En e ec o, pa a acili a la
comp ensión del ex o, el na ado se in e pone con ecuencia como un il o o ganizado en e los
pensamien os del pe sonaje y el lec o , casi siemp e median e la pun uación y a eces empleando
conec o es. Sin emba go, si omamos el caso ex emo del monólogo, aquel que se halla
di ec amen e empa en ado con lo que los c í icos ingleses denominan co ien e de conciencia, nos
encon amos con un discu so uni o me, ca en e de o ganización sin ác ica lo que p o oca ambién
lagunas en la cohe encia y la o ganización lógica.
En e ec o, en es os casos se pie den dos de los elemen os que log an do a al ex o de unidad y
signi icado: los nexos sin ác icos y en nume osas ocasiones la cohesión y la cohe encia globales del
mensaje, que se apoyan básicamen e en los p ime os. Así pues, en el caso de los monólogos, el
aduc o end á como obje i o undamen al ealiza una aducción básicamen e semán ica que
es i uya lo más ielmen e posible el ex o o iginal. Pa a consegui lo, la p incipal di icul ad eside
indudablemen e en encon a aquellos elemen os –no siemp e e iden es o explíci os– que po su
signi icado pudie an cons i ui el hilo conduc o del discu so inmedia o, y en cie o modo se
con ie en en el único ac o que do a de cohe encia a los pensamien os de los pe sonajes, y, po
consiguien e, al ex o que in en a se su iel e lejo.
1 Nos emi i emos a la de inición de monólogo in e io de A. Ga ido Domínguez en El ex o na a i o, (Sín esis,
Mad id, 1993), pues o que in en a concilia las di e sas co ien es c í icas, aunque asume undamen almen e a es e
espec o las eo ías de G.Gene e en Figu es III ( Eds. du Seuil, Pa ís, 1973), que p e ie e habla de «discou s
immédia ».
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Según la g amá ica ex ual, las bases sob e las que se asien a la cohe encia in e na de un ex o
son la cohesión o al, cuando se a a de un ex o de es e ipo, la mo osin ác ica y inalmen e la
léxica y semán ica. Si la co ec a comp esión del ex o de pa ida se impone como condición sine
qua non pa a ealiza cualquie aducción, en el caso de los monólogos in e io es cob a aún más
impo ancia que en o o ipo de ex o, ya que pa a e i ica la co ección de su aducción el
aduc o no puede apoya se en la cohesión mo osin ác ica del mensaje inal, pues o que és e
p esen a á las mismas lagunas y limi aciones que el ex o de pa ida: en los monólogos no amos a
encon a esa cohesión mo osin ác ica, y en muchas ocasiones la léxico-semán ica no apa ece po
comple o.
Tampoco hab ía que ol ida el hecho de que el análisis de las aducciones iene que pasa
necesa iamen e po un análisis sin ác ico que e i ique la co ección o mal del ex o conside ando
an o los cons i uyen es inmedia os de la o ación como los demás elemen os sup ao acionales que
in e ienen ambién en la cohesión del enunciado. Así pues, dadas las ca ac e ís icas de los
monólogos, el en oque de la labo aduc o a ha de halla se muy p óximo al análisis del discu so
pues o que la al a de cohesión sin ác ica hace que la búsqueda de un sen ido global del ex o
plan ee como obje i o undamen al. Se a a de un ace camien o a la aducción p óximo a las
eo ías de J. Delisle2, O. Duc o 3 y la escuela p agmá ica pues o que es a búsqueda lle a a analiza
los alo es implíci os que se desp enden de la unidad ex ual y a es udia las elaciones
a gumen a i as que con i en en el enunciado.
Pa a analiza las di icul ades que plan ean es os ex os, oma emos como ejemplo la
aducción al español de la no ela de Albe Cohen Belle du Seigneu 4, en la que es ecuen e que se
ansmi an los pensamien os de los pe sonajes. Encon amos di e sos ipos de monólogos; algunos
son au én icos monólogos in e io es: agmen os de discu so que se encuen an oda ía en el es adio
p e e bal, es deci , al lee los se acep a la con ención de que sólo exis en en la conciencia del
pe sonaje y desde allí, sin pasa po el amiz de las o ganizaciones lógicas –y po consiguien e
“eludiendo” la in e ención del na ado – son ansmi idos di ec amen e al lec o . O os son
ejemplos de monólogos p opiamen e dichos: secuencias en las que algunos pe sonajes hablan
consigo mismos. A los que pe enecen a es e segundo g upo al ez ue a más ace ado
denomina los “monólogos ex e io es,” po que en ellos el pe sonaje emi e ealmen e su monólogo al
ex e io , habla en oz al a consigo mismo en soledad. Sin emba go, a pesa de a a se de mensajes
e balizados, hecho que en p incipio debe ía si ua los en un escalón supe io al de la co ien e de
conciencia –que se ca ac e iza p ecisamen e po el hecho de que nunca llega a se ex e io izada–
esos monólogos, que casi siemp e p esen an signos de pun uación, esponden ambién a la
ca ac e ís ica undamen al del llamado “discu so inmedia o” ya que la inmedia ez hace que el
pe sonaje deje lui su conciencia sin pone en ningún momen o abas a su pensamien o, de modo
que és e no siemp e luye espe ando las consignas de la o ganización lógica.
No es necesa io deci que el p oceso de e balización es en el caso que nos ocupa un ac o
que a o ece la cohe encia ex ual, po que podemos imagina en qué aspec os del ex o se pone
mayo én asis pa a in ui las elaciones lógicas que debe ían hace explíci as las cons ucciones
sin ác icas. Todas las in o maciones que pudie a añadi la e balización es án ambién elacionadas
2 J. Delisle, L’analyse du discou s comme mé hode de aduc ion, Uni e si é d’O awa, O awa 1980.
3 O. Duc o , Le di e e le di , Minui , Pa is, 1986
4 Todas nues as e e encias emi i án a la edición ancesa de la Biblio hèque de la Pléiade, Gallima d, Pa ís, 1986;
po lo que se e ie e a la e sión española, emi i emos a la edi ada en la colección Compac os Anag ama, Ba celona
1992.
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con lo que se denomina la “cohesión de la o ma o al” (que se undamen a en en onación, acen os y
pausas) ya que la exp esi idad que de ellos se desp ende puede ayuda a supli las lagunas que
p o oca en la comp ensión la ausencia de conec o es y las allas del sis ema e e encial.
Nos cen a emos en el análisis de uno de cada g upo: algunos agmen os de un la go
monólogo de A iane, la p o agonis a emenina, ca ac e izado po su al a absolu a de signos
o og á icos y la escasez de nexos sin ác icos, y o o de su ma ido Ad ien Deume, en el que la
e balización se e leja en el plano ex ual en la in e ención del na ado y se deja sen i en la
o ganización sin ác ica del discu so. Los monólogos de o o pe sonaje, su c iada Ma ie e ambién
pod ían o ece una in e esan e pe spec i a de es udio, aunque, en su caso, se a a de monológos
que siemp e son ex e io izados, po lo que en ealidad se ía más co ec o habla de “mono-
diálogos”. En ellos la c iada es ablece un o iginal diálogo consigo misma, y su ca ac e ís ica
undamen al es, además de una six axis p opia, la o alidad (que ambién se e leja en el ex o po que
el na ado ep oduce ambién sus de ec os de p onunciación); de hecho es os agmen os sólo
adquie en su e dade a dimensión cuando los leemos en oz al a:
«Ah oui alo s que j’en ai ba u de l’ou age depuis a an -hie que je suis de e ou
comme que jui a ai p omis à la chameau la sale é d’An oine e que je iend ais à peine
que ma soeu se ai dégon lée» (p. 489)
Los monólogos de Ma ie e no se pueden conside a monólogos in e io es p opiamen e
dichos, po que se ca ac e izan po sob epasa siemp e la ba e a de la e balización, aunque és a no
enga como obje i o la comunicación, y se ca ac e izan po p esen a un sis ema e e encial cla o y
unas elaciones lógicas que la sin axis hace siemp e explíci as, aunque sea u ilizando conec o es y
conjunciones p opios: “comme que”. Así, en es e caso, la mayo complicación que p esen a la
aducción se á la ec eación de odas las peculia idades oné icas y las inco ecciones g ama icales
de la “pau e Mai e e”, pues o que el obje i o se á do a a sus monólogos del mismo sabo popula
y ono amilia que poseen en el ex o de pa ida. No pa ece necesa io p ecisa que esas
adap aciones p esen a án peculia idades o males que no siemp e se co esponde án con las del
ex o de pa ida, pues o que el in en o de ep oduci el es ilo implica a eces la necesidad de
in oduci elemen os que no apa ecían en el o iginal. Po esa azón, en el ejemplo p opues o la
o ma popula jui, que su ge en la o ma o al de la edución de los p onomb es suje o y obje o “je”
y “lui”: no puede apa ece en el ex o de llegada pues o que no exis e ninguna o ma apocopada de
los p onomb es “yo” y “le” equi alen e en el español popula . A pesa de ello, el aduc o , pa a
do a de ese ono al agmen o, no duda en in oduci o as o mas popula es que no apa ecen en el
o iginal e in en a en lo posible encon a los equi alen es de las exp esiones g ama icales
empleadas.
«Pues anda que no he pencado ni nada desde an ie que es oy aquí como le había
p ome ido a la mal bicho la gua a de la An oine e que end ía así que mi he mana se
deshincha ía (...)» (p. 307)
Tomemos como ejemplo de monólogo del segundo g upo, en el que hay un in en o de
o ganización median e los signos de pun uación, el monólogo de Ad ien Deume si uado al inal del
capí ulo X, en el que el p o agonis a e lexiona, sob e la nue a ida que se ab e an e él as habe
conseguido un ansiado ascenso. A lo la go de esas líneas no encon amos ningún pun o, sin emba go
la p esencia de las comas a o ece la mejo comp ensión del ex o pues, en cie o modo, el na ado
nos o ien a con ellas sob e las elaciones en e los elemen os que apa ecen en él, al iempo que le
pe mi en modula la e olución de los pensamien os del pe sonaje:
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«(...) de la blague que Vé é é ai déjà p is, il m’en eu de ma p omosse, je m’en ous il y
a eu la ape, Kanakis c’é ai sincè e que déjà p is l’embê an c’es les Rasse qui son pas
enus à cause du claquemen de la an e (...) app end e le b idge d’u gence pa ce que
alo s on peu in i e des gens au-dessus de ous, monsieu le di ec eu nous a ons un
b idge le dimanche ap ès-midi» (...)» (p. 113).
Los signos de pun uación a o ecen ampliamen e la comp ensión pues o que dan pis as sob e
las elaciones que se es ablecen en e los di e sos elemen os del enunciado. Po ello se pod ía
conside a que se a a de un agmen o e balizado a pesa de que ca ece de conjunciones y
conec o es que explici en las elaciones que en él se es ablecen. Sin emba go, ambién cab ía la
posibilidad de lle a a cabo una eo ganización del ex o o iginal en el que apa ecie an esas
pa ículas que ma can las elaciones, ausen es en el ex o, a las que se añadie a el e ue zo de
comas.
Así pues, no se ía descabellado pensa que es p ecisamen e un p ocedimien o simila el que se
desa olla du an e la lec u a pa a log a la comp ensión de un enunciado en apa iencia ilógico: se
p oduce una lec u a es uc u ado a, que a pa i de la comp ensión semán ica log a es ablece las
elaciones sin ác icas y lógicas en e los di e sos elemen os que es án p esen es en el monólogo. El
agmen o se ía e o mulado (aunque no se haga necesa iamen e de o ma conscien e du an e el
p oceso lec o ) pa a es ablece las elaciones causales, empo ales, consecu i as, e c, que lle a
implici as pe o no desa olla pues o que la co ec a comp ensión del ex o pasa po la comp ensión
de esas elaciones.
Si acep amos que ése es el p ocedimien o de lec u a, pa ece lógico pensa que és e ha de se
ambién el mismo mecanismo del que se iene que se i el aduc o an es de eesc ibi el ex o, ya
que la labo de comp ensión –y ambién la de análisis de las elaciones lógicas y sin ác icas– es
siemp e p e ia a la de aducción. Así, pa a acili a la, aunque sin llega al ex emo de eesc ibi el
ex o, se ía necesa io sabe cuáles son las elaciones que se es ablecen en e los dis in os elemen os
que lo componen. Po o a pa e, la e sión española del agmen o iene a con i ma nues a eo ía
pues o que obse amos que las elaciones que en la mayo ía de las ocasiones solamen e ienen
anunciadas po las comas en el ex o o iginal apa ecen cla amen e o muladas en el ex o de llegada.
Es e iden e que, dejando de lado la posibilidad de ealiza simplemen e una aducción li e al
espe ando odas las lagunas que p esen a el ex o de pa ida, el aduc o op a po consegui la
mayo cla idad posible del ex o y po ello no duda en añadi odos aquellos elemen os que pudie an
apo a la; así, po ejemplo, la simple a i mación “il m’en eu de ma p omosse”, que p esen a un
alo cla amen e explica i o en el o iginal, apa ece en la e sión cas ellana in oducida po una
o ma de ela i o (“lo que pasa es que...”) que iene a e o za ese alo que el enunciado o iginal
sólo apun a.
Sin emba go es e p ocedimien o no puede se sis emá ico, pues al a a se de un monólogo
ambién encon a emos ases sin elación apa en e en e ellas y el aduc o debe espe a esos
sal os del pensamien o. Así po ejemplo, siguiendo la cohe encia lógica del agmen o que iene
como obje o las elaciones sociales, el b idge se con empla como un ins umen o más pa a
consegui las. La o mulación de es a idea en el enunciado se hace median e una ase in ini i a, y la
aducción pod ía habe ido más allá in oduciendo una exp esión de obligación (“ engo que
ap ende ...”) algo que hubie a hecho explíci a la conca enación de ideas, pe o hubie a añadido
o ganización a un pensamien o que se ca ac e iza p ecisamen e po a anza de o ma lib e. Así, la
aducción ha de gua da un complicado equilib io no des elando odos los sen idos implíci os pe o
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buscando además la cla idad del enunciado haciendo además que és e pueda se pe cibido como la
anscipción iel de la co ien e de conciencia de un pe sonaje:
«Es u o muy co ec a en la cena Helle Pe esco un cuen o chino que Vé é enía ya un
comp omiso, lo que pasa es que me la iene ju ada po lo del ascenso, me impo a un
ábano, la palmada no me la qui a nadie, Kanakis e a since o con lo de su comp omiso, la
la a ue que no puedie an acudi los Rasse po lo del espiche de la ía (...) ap ende
u gen emen e a juga al b idge, así puedes in i a a gen e po encima de i, seño di ec o
enemos b idge el domingo po la a de» (p. 75).
Nada hubie a impendido ealiza una aducción “mo à mo ” en la que la sin axis de o igen se
hubie a man enido pe o sin hace explíci a las elaciones lógicas subyacen es:
*«un cuen o chino que Vé é enía ya un comp omiso me la iene ju ada po lo del
ascenso, me impo a un ábano, hubo palmada, Kanakis e a since o con su comp omiso,
la la a ue los Rasse que no inie on po la mue e de su ía».
Sin emba go, si compa amos las dos aducciones, se comp ende que el aduc o op a po la
e o mulación de las elaciones simplemen e pa a mejo a en lo posible la cla idad del ex o de
llegada. En con apa ida, es a búsqueda de la cla idad aiciona en cie o modo la esencia del
monólogo y la libe ad del pensamien o del p o agonis a, pues el hecho de p esen a explíci amen e
las elaciones sin ác icas hace que el esul ado se aleje de lo que en p incipio e a un enunciado cuya
o ganización p esen aba de iciencias. Po su pa e, la aducción li e al no consigue colma algunas
lagunas de comp ensión pe o se limi a a espe a la deso ganización apa en e del o iginal, lo que
obliga a ealiza el mismo es ue zo suplemen a io de lec u a que el enunciado o iginal ambién
exige.
En e los monólogos de A iane podemos encon a algunos buenos ejemplos del más es ic o
monólogo in e io : una apa iencia compac a po ausencia o al de signos de pun uación, un sis ema
e e encial con lagunas y en nume osas ocasiones g an di icul ad de comp ensión po los p oblemas
de cohe encia y cohesión del ex o. También podemos encon a algunos en los que, al igual que en
los de Ad ien, se in en a acili a la comp ensión po medio de las comas, aunque esa p esencia
ambién pod ía explica se po que en esos casos son enunciados en oz al a po la p opia
p o agonis a, y, p ecisamen e po ello, las comas pod ían en ende se como una mani es ación de la
cohesión de la o ma o al.
Toma emos como ejemplo el capí ulo XVIII, cons i uido únicamen e po un monólogo en el
que se mezclan e lexiones sob e las elaciones con su ma ido, ecue dos de in ancia y los
pensamien os que el je e de su ma ido, que le ha decla ado su amo , le inspi a. Gene almen e se
conside a que un enunciado p esen a una cohesión semán ica, que eó icamen e debe ía do a de
unidad al ex o. Sin emba go a ándose de es e ipo de enunciados al a i mación pie de alidez
p ecisamen e po que lo que ca ac e iza el pensamien o e ido en el monólogo es su dinamismo y
los ecuen es cambios de ema que, aunque se jus i ican po las pa icula es asociaciones que se
p oducen en la men e del pe sonaje, ponen en en edicho la exis encia de una cohe encia en el
sen ido del enunciado.
«Non je ne descend ai pas non je eux pas oi le ype an pis si scandale oh je suis bien
dans mon bain il es op chaud j’ado e ça dommage j’a i e pas à si le aimen bien
comme un ga çon oh je suis bien a ec moi (...) Eliane e moi à neu dix ans on pa ai
pou l’école l Thi e on se enai pa la main dans la bise glacée (...) oh une belle emme
nue qui se ai en même emps un homme pas bien ça ou plu ô oui je oui je descend ai je
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e ais scandale à able je l’insul e ai je lui lance ai une ca a e à la ê e oui qui se ai en
même emps (...)» (p. 175).
Así, en es e pequeño agmen o la p o agonis a e oca sin nomb a lo al je e de su ma ido,
in i ado de hono a una cena a la que ella no quie e asis i y, jun o al ema p incipal, o as
e lexiones apa en emen e anodinas: empe a u a del baño o imposibilidad de silba , que no gua dan
ninguna elación con lo que en p incipio debe ía se el hilo conduc o del monólogo, es deci la
decisión de no baja a cena con el je e de su ma ido que acaba de decla a le su amo . A pesa de
ello, la aducción de es e agmen o no p esen a di icul ades impo an es, ya que pa ece su icien e
ealiza una aducción li e al pa a log a es i ui el sen ido caso del ex o pues o que, al menos en
apa iencia, el enunciado se ca ac e iza p ecisamen e po no p esen a un sen ido uní oco sino
esconde una plu alidad de con enidos que odean –has a el pun o de ocul a los en nume osas
ocasiones– aquellos elemen os que sí gua dan una elación lógica y end ían que cons i ui el único
y a eces ágil hilo conduc o del monólogo. En el agmen o p opues o, el ema p incipal es la
exp esión de sus sen imien os con adic o ios cuando se plan ea su asis encia a la cena con el je e de
su ma ido, pe o cons i uye una pa e muy educida del agmen o y p ecisamen e po ello la
aducción li e al, sin a ención a elaciones lógicas es su icien e pa a cap a el sen ido undamen al
del ex o:
«No no baja é no no quie o e al ipo si mon an escándalo que an o da oh delicia de
baño es á demasiado calien e me encan a ala á las ima no acabo de silba bien como un
chico oh que a gus o es oy conmigo (...) Eliane y yo íbamos al colegio en in ie no
cogidas de la mano en medio del cie zo helado (...) oh una he mosa muje desnuda que
uese al mismo iempo un homb e eso no es á nada bien o mejo dicho si baja é luego
o ganiza é un escándalo en la mesa lo insul a é con a é lo que hizo luego le i a é una
ja a a la cabeza sí que uese al iempo (...)» (p.114).
La p ime a conclusión que se desp ende de la aducción de es os enunciados es que cuando
se abo da una aducción no sólo es impo an e la búsqueda de la cohesión sin ác ica, sino que lo
que ealmen e o ece he amien as álidas de abajo es la cohe encia. Así, en muchos monólogos
in e io es, en los que no es ácil ap ecia una cohesión sin ác ica es la cohe encia ex ual la que
o ece pis as pa a la comp ensión del ex o, pues o que iene ambién en cuen a algunos elemen os
sup a ex uales que pueden cla i ica el con enido del enunciado. La cohesión sin ác ica se basa en
las elaciones mo ológicas que, po se inexis en es en muchos casos en ex os que incluso ca ecen
de pun uación, no pueden o ece un pun o de e e encia al lec o ni, po supues o, al aduc o .
La cohesión léxica po su pa e no eside en un único elemen o, sino que como señala
ace adamen e M. T icás se pod ía en ende como una especie de ue za cen í uga que hace que las
unidades léxicas pie dan “sus signi icaciones más ca ac e ís icas pa a ecub i se de la seman icidad
que ezuma la unidad ex ual en la que se encuen an”5. En es e caso la pé dida de signi icación de
los elemen os pa a in eg a se en el conjun o iene e o zada po la si uación ex alingüís ica, es
deci , la cohe encia ex ual nos o ien a sob e la cohesión léxica. Además, hay que ene p esen e el
hecho de que los monólogos se in eg an en si uaciones conc e as en las que las condiciones de
comunicación se hallan pe e idas po que el enunciado iene como único des ina a io el p opio
pe sonaje y al ci cuns ancia debe cons i ui siemp e el pun o de e e encia del aduc o pues o que
el sen ido de un monólogo se ca ac e iza á p ecisamen e po la al a de sen ido apa en e po que no
hay un des ina a io. La p opia condición de monólogo unida a las ci cuns ancias en las que es e se
5 M. T icás P ekle , Manual de aducción F ancés-Cas ellano, Gedisa, Ba celona 1995, p. 135.
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He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 5 - Año 2003
p oduce o ece ía pis as pa a la comp ensión inicial, con o mando una cohe encia ex ual peculia
en la que en nume osas ocasiones el enunciado se ca ac e iza cu iosamen e po la incohe encia.
Así pues, la espues a a nues a p egun a inicial de si un ex o de es as ca ac e ís icas plan ea
más o menos di icul ades a un aduc o no puede se única ni ajan e. Po una pa e, se ía posible
conside a que los enunciados de es e ipo an a obliga le a ealiza un eje cicio suplemen a io, y
siemp e más complicado, que en un p ime momen o se cen a ía en la comp ensión y más a delan e
de ec eación, y po lo an o plan ea ía bas an es más di icul ades de lo que en un p incipio se
pudie a pensa . Po o a pa e, pa ece e iden e que, al menos, desde el pun o de is a sin ác ico su
a ea se simpli ica ía bas an e po la al a de cohe encia, a pesa de que en algunas ocasiones se ea
obligado a supli las de iciencias cohesi as median e un espe o absolu o al con enido pu amen e
semán ico. No es necesa io deci que, pa a log a lo, la ase de la aducción que p esen a á mayo
complejidad se á la comp ensión, ya que es undamen al pa a e i a con asen idos que al e en el
mensaje del ex o. Po ello, aunque en ocasiones no sea necesa io e o mula las elaciones lógicas
y sin ác icas pa a consegui una buena aducción del monólogo, el aduc o puede e se obligado a
hace lo pa a e i ica que una aducción li e al bas a ealmen e pa a que el sen ido del ex o no se
pie da en la lengua de llegada. No hay que ol ida que el análisis sin ác ico y lógico es un
ins umen o undamen al pa a e i ica la co ección de una aducción y en es e ipo de ex os no es
posible se i se de él po que el enunciado es cla amen e ag ama ical.
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