He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 5 - Año 2003
TRADUCTOR Y TEORÍA DE LA TRADUCCIÓN
Ca los HERNÁNDEZ SACRISTÁN
Uni e sida de València
0. PREÁMBULO
El aduc o no es igu a a la que una eo ía de la aducción haya p es ado pa icula a ención
en lo que podemos conside a una ya la ga his o ia de e lexiones. Si ello ha sido así en lo que se
iene en conside a eo ía clásica de la aducción, su si uación no ha cambiado sus ancialmen e en
algunos ma cos de e lexión más ecien es que se pos ulan como diame almen e opues os a la
eo ía clásica. Aun cuando se insis e en des aca los aspec os p ocesuales y empí icos de la ac i idad
aduc ológica (sob e lo que se ían an solo c i e ios p esc ip i os pa a la e aluación de los
p oduc os aduc ológicos), ello no suele inclui –en la medida en que se ía de desea –
conside aciones ela i as al suje o que lle a a é mino la ac i idad. Lo que un au o como Robinson
(1991) pos ula como “ he ansla o ’s u n”, el u no o la oz del aduc o , se deja sen i oda ía en
a a ocasión, siendo en es e sen ido la ob a del e e ido au o una excepción, aunque no able. Dicho
en o os é minos, el papel del aduc o como suje o silencioso o silenciado en el p oceso que lle a
a é mino sigue siendo la ónica gene al de la eo ía y la p axis aduc ológicas. “Hace bien las
cosas y que no se no e” cons i uye un ipo de ideal ya en sí mismo pa adójico de dicha p axis pa a el
suje o, ac o humano, que la lle a a é mino. Lo que esul a so p enden e es que es a pa adoja haya
sido an escasamen e ocalizada po la eo ía de la aducción, siendo cues ión –en endemos– de
eno me calado y p o undas ami icaciones.
Algunas de es as úl imas a ec an de lleno al “ econocimien o social” de la p o esión, lo que se
encuen a asociado, de o ma ine i able, a la emune ación económica de una ac i idad. Sigue
exis iendo –nunca posiblemen e deja á de exis i – una dis ancia que hace inconmensu ables lo que
podemos conside a bene icios económicos, sociales y cul u ales de la ac i idad aduc ológica con
el econocimien o social y la emune ación de quienes la lle an a é mino. Aquí hay cie amen e un
hia o insal able, sob e odo en lo que se e ie e a los aspec os más inde inidos y de la go alcance de
los e e idos bene icios. Pe o la incapacidad pa a cuan i ica o de e mina la medida exac a de es os
úl imos no debe en aña , de en ada, una minus alo ación de la ac i idad que los p ocu a, aunque
es o sea uno de los p esupues os ineludibles de la lógica me can ilis a. Siendo el que comen amos
un aspec o de eno me ele ancia, debe ía queda en odo caso cla o que una de las p oyecciones o
unciones que jus i ican la e lexión eó ica en aduc ología end ía que e con el espaldo, en
é minos de econocimien o social, de la ac i idad p o esional a ín.
Pa a e i a malen endidos, con iene acla a que lo que se p opone no es complemen a la
eo ía de de la aducción con una sue e de e ó ica lauda o ia o p opagandís ica de la ac i idad
p o esional, sino más bien no igno a el papel que el suje o aduc o debe desempeña en el p opio
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ma co de las e lexiones eó icas. El con ex o de las nue as ecnologías de la in o mación ope a, sin
emba go, como cla o an agonis a de lo que aquí se p opugna. Las nue as ecnologías de la
in o mación, y la ía In e ne en pa icula , p omue en el supues o de un “espacio comunica i o
pu o”, en el sen ido de desligado de los con ex os “ adicionales” de la ac i idad comunica i a y
que se supone que in e ie en en la misma es ingiéndola o limi ándola en di e en es sen idos. El
“espacio comunica i o pu o” al desliga –supues amen e– la ac i idad comunica i a de “con ex os
limi ado es”, con ibuye ambién a desliga dicha ac i idad de los agen es sociales que la
p omue en. Es os úl imos no son en de ini i a sino pa e del “con ex o limi ado ”, y su papel
debe ía pasa po ello a un segundo plano. Es o úl imo se aduce en una p o unda c isis pa a las
nociones de au o ía, o iginalidad o au en icidad exp esi a y esponsabilidad espec o a los mensajes
que ci culan en sopo e elec ónico.
Lo que cabe aho a p egun a es el ipo de consecuencias que la si uación desc i a en aña o
en aña á a co o plazo en lo que se e ie e a la alo ación de la igu a del aduc o . Las
consecuencias pa ecen ob ias. Si al lenguaje y a la ac i idad in o ma i a se les a ibuye una especie
de au onomía, que hace muy enues y olá iles las ma cas de a ibución a sus agen es sociales, la
ac i idad aduc ológica se alo a á en pa ecido sen ido, como una especie de dinámica p opia y
au ónoma –e incluso au oma izada–, que deja ía a su agen e social en un posición ealmen e oscu a.
Dicho en o os é minos, asis imos a una c isis de la noción de lenguaje como “ene geia”, es o es,
como abajo o es ue zo in elec ual de acomodación en e sen idos exp esables y medios de
exp esión, en el sen ido genuinamen e humbold iano del concep o. De mane a que si ese abajo o
es ue zo es cada ez menos alo able pa a una p oducción lingüís ica “o iginal”, ¿cuál hab á de se
la alo ación pa a el abajo o es ue zo aduc ológicos?
No que emos ca ga más las in as sob e es e pano ama an poco halagüeño. En p ime luga ,
con iene dis ingui en e lo que se ían supues os “mi ológicos” en los que se asien a la noción
an e io men e e e ida de “espacio comunica i o pu o”, y p ác icas lingüís icas eales que pueden
aleja se sensiblemen e de dichos supues os. De o o lado, no podemos igno a el papel que en e a
los mismos pueden desempeña de e minadas “ esis encias” que, conscien e o inconscien emen e,
se o ecen an o desde la eo ía como desde la p axis del lenguaje y la aducción. Venu i (1992) y
(1995) p opugna la necesidad de exhibi esis encias al supues o de “in isibilidad” del aduc o al
que aquí nos e e imos. P e endemos en lo que sigue ecoge es a idea y a icula la en dos ni eles.
En p ime luga , some iendo a e isión c í ica en el ma co de una an opología lingüís ica algunos
pos ulados de la eo ía pos es uc u alis a de la aducción. En segundo luga , y cen ándonos ya en
la na u aleza de la p axis aduc ológica, a ando de des aca los undamen os del ca ác e
“ ocacional” de dicha ac i idad.
1. APORTACIÓN DE LA ANTROPOLOGÍA LINGÜÍSTICA. UNA REFLEXIÓN CRÍTICA
SOBRE LA TEORÍA POSTESTRUCTURALISTA DE LA TRADUCCIÓN
La ac i idad aduc ológica ha sido obje o in enso de e lexión en el ma co de una iloso ía
he menéu ica y en el p opio de la decons ucción, y ello como un lógico desa ollo de lo que se ía
una p eocupación básica ace ca del lenguaje. La iloso ía he menéu ica y el decons uccionismo
abo dan, desde nue a óp ica, la p egun a al ez más ele an e –y ieja– que cabe plan ea se en
eo ía de la aducción: nos e e imos a la cues ión que e sa sob e la na u aleza de ese espacio de
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ánsi o que suponemos debe media en e un ex o o igen y un ex o me a. ¿Qué es lo que nos
pe mi e media en e dos ámbi os expe ienciales au ónomos, lingüís icamen e con o mados, aunque
de mane a dispa ? El p ocede común en una eo ía clásica de la aducción es pensa que dicho
espacio de ánsi o se encuen a lingüís icamen e con o mado, aunque po un lenguaje
anscenden e espec o a las lenguas na u ales conc e as. Exis i ían de e minadas mane as de
en ende el sen ido de es a anscendencia, pe o odas ellas se encuen an condicionadas po el
ca ác e eminen emen e logocén ico de la adición cul u al occiden al. Una de es as o mas –la que
subyace en ealidad al es o de mani es aciones– es la isión que Robinson (1991) denomina
paulino-agus iniana, que bebe di ec amen e en las uen es del pla onismo. De acue do con ella,
exis i ía un lenguaje, el p opio de la palab a di ina, con capacidad gene ado a y con o mado a del
mundo, del que las lenguas na u ales conc e as se ían copias de ici a ias. Po lo que se e ie e a la
ac i idad aduc ológica, cuyo modelo en la adición clásica es undamen almen e la aducción
bíblica, se supone además que el au o de un o iginal ha conseguido po inspi ación di ina exp esa
en una lengua his ó ica el con enido p opio de un lenguaje anscenden e. La ac i idad
aduc ológica, sal o que se encuen e inspi ada ambién po la di inidad, solo puede implica
deg adación y pé dida sus ancial de lo con enido en el o iginal.
Pensemos que la posición de un Benjamin (1968) es cie amen e o a, pe o al in y al cabo
solo en lo que se e ie e a la alo ación de la ac i idad aduc ológica y a las elaciones en e
o iginal y aducción, y no oda ía en lo que a ec a al supues o de un lenguaje anscenden e o
lenguaje o igina io del que las lenguas conc e as se ían de i ados agmen a ios. Benjamin
iden i ica es e lenguaje anscenden e con aquello que do a de sen ido al mundo. Pa a él exis i ía
una elación de iden idad en e el se (o ealidad en an o que do ada de sen ido) y un lenguaje
en endido en é minos anscenden es. Las lenguas his ó icas ep esen a ían pa a Benjamin, con
odas las ma izaciones que se quie an in oduci , no más en de ini i a que copias impe ec as de una
ealidad que las ansciende. En los é minos me a ó icos usados po es e au o se a a de
agmen os de una asija en algún momen o u ópico queb ada.
En es e con ex o, la posición del aduc o queda eno memen e ealzada, y ello con o al
cla idad en e a la si uación de se idumb e que le asigna la eo ía clásica. Benjamin a ibuye a la
ac i idad aduc ológica una unción no sospechada po es a úl ima, que se ía la de ecompone o
ap oxima se a la ecomposición de los agmen os, es o es accede (o abaja po accede ) a ese
lenguaje anscenden e que c ea o se con unde con la ealidad do ada de sen ido. El mé odo que
Benjamin conoce como de la aducción li e al, cuyo p oduc o es una mezcla he e ogénea de lengua
o igen y lengua me a, a a de jalona e ilus a el camino hacia ese espacio po el que el aduc o
ansi a, al ez sin se conscien e de ello. Desde la posición eó ica de Benjamin, ni el ex o
o iginal, ni el ex o aducido cap an plenamen e la ealidad a la que apun an. Es a ealidad end ía
dada en la p opia ac i idad aduc ológica, en un ipo de dínamis o ene geia no enca nada o
ma e ializada en o ma conc e a alguna, como una especie de abajo pu o del espí i u (c . pa a es a
y o as posibles y con adic o ias lec u as del conocido a ículo de Benjamin (1968), Gen zle
(1993: 173ss.) y Vidal Cla amon e (1995: 34-47).
El pun o de is a de Benjamin, que compa e en lo esencial Heidegge , debe se ag adecido
como un ai e esco y saludable en eo ía de la aducción. Ele a apa en emen e –es a es al menos
una posible in e p e ación de su ex o– la posición in elec ual de una igu a y una ac i idad que
habían sido adicionalmen e si uadas en una elación de dependencia espec o a o as igu as
(au o , in é p e e inspi ado) o ac i idades (c eación o iginal, esc i u a inspi ada). Sin emba go, la
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posición on ológica asumida po es os au o es, que pos ula una elación de iden idad en e se y
lenguaje, sac i ica inalmen e en la p ác ica a la igu a o suje o his ó ico que lle a a cabo la
ac i idad en nomb e de la ac i idad misma. Es o es, si –de acue do con Heidegge (1962)– y como
a i ma Gen zle (1993: 156) de la posición de es e au o : “ a he han any one pe son speaking,
language is speaking i sel , and man is lis ening”, si “no es el homb e quien habla, sino el lenguaje
mismo”, no se á ampoco el homb e quien aduce, sino que se á igualmen e el p opio lenguaje
quien a sí mismo se aduce. Si el aduci se iden i ica con la his o ia ( aducción como ansmisión
cul u al) asis i emos pa adójicamen e a la his o ia del homb e sin el homb e. Es e ipo de supues o
p e ende da cuen a cie amen e de la dependencia his ó ica del suje o espec o a su con ex o
his ó ico ( espec o a su lenguaje), lo que esul a una posición c í ica en p incipio azonable. Pe o
lle ada es a dependencia al ex emo, ans o ma al suje o en un espec ado ca en e de
esponsabilidad. De hecho, ca ece de esponsabilidad po que no exis e como al suje o. El aduc o
se á a lo sumo un simple “medium” de un p oceso que escapa a sus posibilidades de con ol.
Es e se ía el e ec o al que, en de ini i a, conduce el supues o de i ebasabilidad (“nich
Hin e gehba kei ”) del lenguaje (c . Holens ein 1980) y de la ac i idad aduc ológica. El
decons uccionismo (c . De ida 1967, 1972, 1986, 1987) saca á las úl imas consecuencias de es e
supues o p escindiendo jun o al suje o del sen ido. Pa a Benjamin oda ía cabe a i ma que la
ac i idad aduc ológica ecompone un lenguaje anscenden e y la es e a de sen ido a él asociada.
Pe o es a es en ealidad solo una de las posibles lec u as de la p opues a del e e ido au o . En la
lec u a decons uccionis a de la p opues a de Benjamin (c . Gen zle 1993: 163ss, A ica Vidal,
1995: 40) oda apelación a un lenguaje anscenden e queda sup imida. De es a o ma, el suje o
aduc o (que en es e ma co equi ale “me a ó icamen e” al suje o humano en e a su his o ia) no
es ya siquie a espec ado pasi o de un sen ido que pone en conexión dos ex os, sino simple
espec ado de un desplazamien o o ans o mación en e signi ican es. Es e desplazamien o o
ans o mación no obedece, po o a pa e, a ninguna condición ex ínseca a la p opia ma e ia
signi ican e, sino que cons i uye, de acue do con De ida, una i ualidad sus ancialmen e con enida
en la misma. Toda ma e ia signi ican e con end ía, en e ec o, de mane a in ínseca su condición de
ans o mabilidad, de mane a que sin ella la ma e ia signi ican e no se ía al. La especi icidad de la
p opues a de idiana, es des acada po Genz le (1993: 146-247) en los siguien es é minos:
In con as o all he heo ies discussed in his s udy, a he ounda ion o De ida’
hough is he assump ion ha he e is no ke nel o deep s uc u e, no hing ha we may e e
disce n -le alone ep esen , ansla e, o ound a heo y on. Ra he , De ida “bases” his
“ heo y” o decons uc ion on non-iden i y, on non-p esence, on un ep esen abili y. Wha
does exis , acco ding o De ida, a e di e en chains o signi ica ion -including he
“o iginal” and i s ansla ions in a symbio ic ela ionship- mu ually suppplemn ing each
o he , de ining and ede ining a phan asm o sameness, which ne e has exis ed no will
exis as some hing ixed, g aspable, known, o unde s ood. This phan asm, p oduced by a
desi e o some essence o uni y, ep esses he possibili y ha wha e e may be he e is
always in mo ion, in lux, “a play”, escaping in he e y p ocess o ying o de ine i , alk
abou i , o make i p esen . The subjec o ansla ion heo y has adi ionally in ol ed some
concep o de e minable meaning ha can be ans e ed o ano he sys em o signi ica ion.
(...) Decons uc ion esis s sys ems o ca ego iza ion which sepa a e “sou ce ex ” om
“ a ge ” ex o “language” om “meaning”, denies he exis ence o unde lying o ms
independen o language, and ques ions heo e ical assump ions which p esume o igina y
beings, in wha e e shape o o m. In ansla ion, wha is isible is language e e ing no o
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hings, bu o language i sel . Thus he chain o signi ica ion is one o in ini e eg ess - he
ansla ed ex becomes a ansla ion o ano he ea lie ansla ion and ansla ed wo ds,
al hough iewed by decons uc ionis s as “ma e ial” signi ie s, ep esen no hing bu o he
wo ds ep esen ing no hing bu s ill o he wo ds ep esen ing”.
Nos hemos pe mi ido in oduci es a ex ensa ci a po que exp esa de mane a sin é ica los
aspec os básicos de la pos u a de idiana que que emos some e a alo ación. De en ada, cabe
des aca aquí ambién el papel cen al que, como sucedía en la ob a de Benjamin, se asigna a la
ac i idad aduc ológica. Es a úl ima en endida de o ma omnicomp ensi a, se iden i ica con la
his o ia global del homb e. T adición y aducción cons i uyen, en es e sen ido, pa ónimos
mo i ados, po hace nos eco aquí de un p ocede explica i o muy al uso del au o que comen amos.
Aunque con segu idad no sea es e el obje i o cen al de De ida, su plan eamien o pod ía en
p incipio con ibui a des aca la ac i idad del aduc o como sín esis compendiada del quehace
cul u al (c . pa a una excelen e p esen ación de las elaciones en e pensamien o de idiano y
e lexión aduc ológica, Ca e es 2003). Pe o, ealmen e, nada más lejos se encuen a de la
iloso ía de es e au o que la p e ensión de asigna un alo ep esen a i o especial a una ac i idad
aduc ológica conc e a, delimí ese es a úl ima como se quie a. T aducción, en el sen ido
omnicomp ensi o p opues o po De ida, de ini ía un ipo de espacio donde no cabe des aca
pa cela alguna como especialmen e ep esen a i a, menos aún como exp esión “quin aesenciada”
del conjun o. De mane a que odo aduci conc e o queda disuel o e indi e enciado en el acon ece
aduc ológico global. Es e acon ece es una ama en la que ambién el aduc o , me á o a del
suje o his ó ico, se encuen a disuel o.
Po los mo i os expues os no pa ece en p incipio jus i icado si ua la ob a de De ida como
una simple apo ación más den o del ma co con empo áneo de e lexiones sob e la aducción. Lo
es á an solo en la medida en que nos pe mi e islumb a el polo diame almen e opues o al
supues o me a ísico en el que se asien a una eo ía clásica de la aducción, a sabe , que exis e algún
con enido delimi able as lo que el lenguaje exp esa. En De ida se lle a, en endemos, a sus úl imas
consecuencias el supues o de la iloso ía he menéu ica que asigna al lenguaje el pode omnímodo
no ya de exp esa , sino de cons i ui el exis i del homb e. Mien as pa a Heidegge y Benjamin el
signi icado sigue siendo pa e sus ancial del lenguaje, en De ida es e úl imo se educe a simple
ma e ia signi ican e. Pa a De ida lo que llamamos signi icado de una exp esión es un me o
“ an asma” al que las exp esiones lingüís icas apun an en ano y po an o, en su plan eamien o, se
a a de algo ca en e de ealidad. Pa a Heidegge , el supues o de un lenguaje que ansciende a las
mani es aciones lingüís icas conc e as, pese a su ine abilidad, le pe mi e a es e au o in oduci un
c i e io e alua i o con el que dis ingue lo que conside a exp esión au én ica de lo que conside a
exp esión inau én ica. En De ida es e c i e io e alua i o no encon a ía luga alguno donde
exp esa se. El lenguaje ha pe dido en es e au o odo ipo de p o undidad, odo alo dimensional
que no sea el del simple signi ican e.
El plan eamien o de De ida debe en ende se –y en es e sen ido queda ía plenamen e
jus i icado– como p opues a con la que se p e ende elimina de aíz odo pensamien o de na u aleza
on ológica, odo supues o de educción a algún ipo de unidad (esencial) del mundo enoménico o
alguna de sus pa celas. Debe lee se como p opues a po la que se conside a no ya solo que odo lo
cons uido po el homb e debe o puede se some ido a c í ica, sino que su empeño es iba en
demos a (o sencillamen e mos a ) que nada de lo cons uido p opiamen e exis e, y en pa icula
los signi icados de las palab as. El plan eamien o de De ida cons i uye pues una iloso ía
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he acli eana e e ida en pa icula al ámbi o cul u al. P e ende se ambién una opción i alis a en la
que el exis i se de ine como es ado con inuo de cambio, y donde lo ijado equi ale a lo mue o,
es o es, lo inexis en e. En es e sen ido cabe en ende su p opues a de que la aducción apo a ida
al ex o o iginal, e incluso de que el o iginal sob e i e solo g acias a sus aducciones (c . sob e
es o los comen a ios de Gen zle 1993: 164ss).
Pe o las pa adojas del decons uccionismo su gen de inmedia o as sus log os. Como
iloso ía con alo c í ico –si es a ha sido acaso su p e ensión– encuen a de inmedia o sus lími es
(que, po supues o, han sido p o usamen e señalados, aunque no es el momen o de hace aho a
e isión de la bibliog a ía c í ica espec o a la posición o posiciones de idianas). Pa a exp esa lo
sencillamen e, encie a un sinsen ido en los p opios é minos decons ui un obje o cuya condición
on ológica no se admi e. (Aunque esul e con adic o io con lo li e almen e exp esado, lo que el
decons uccionismo some e a c í ica no es en ealidad la “p esencia”, sino la “ ep esen ación” de un
obje o, no an o su exis encia de la que cabe ene una i encia singula , cuan o la ep esen ación de
su exis encia). La decons ucción de iene en es e sen ido an an asmagó ica como el p opio obje o
del discu so. Decidi la inexis encia de oda cons ucción supond ía, po o a pa e, queda ine me
an e el pode que de ac o las cons ucciones y los “ an asmas” exhiben.
En ende que lo i al se mani ies a como con inuo es ado de cambio es algo admisible. Pe o
en ende que se educe a cambio, que se iden i ica de o ma exclusi a con un con inuo es ado de
ans o mación, es igno a que, en un sen ido es ic amen e biológico, ida supone “en opía
nega i a”, es o es, suspensión, aunque e íme a, de la ley e modinámica según la cual el uni e so
iende al deso den. Las es uc u as de lo i al acaban cie amen e siendo e íme as, pe o es e ca ác e
no les p i a de ealidad, al menos en cuan o sus en ado as del p incipio i al. De las es uc u as
cabe deci igualmen e que se encuen an en con inuo es ado de oscilación, que son ambiguas en sus
alo es uncionales, pe o es jus amen e es a lexibilidad y ambigüedad lo que pe mi e su es abilidad
ansi o ia. Es abilidad no implica igidez, como de igual o ma ca ác e e íme o, oscilan e y
ambiguo ampoco implican ca encia de ealidad. Toda ans o mación i al cons i uye una
emodelación que explo a momen os en la lexibilidad y ambigüedad de un o den p e iamen e dado
pa a con e i lo en un nue o ipo de o den.
Lo dicho an e io men e es anspo able, sal ando las dis ancias, al ámbi o lingüís ico-
cul u al. Los signi icados, las unciones, los alo es son en idades de na u aleza oscilan e y
ambigua, pe o no ca en es de ealidad, al menos en la medida en que ope an seleccionando aquello
que el aza depa a y ans o mándolo en necesidad a los e ec os de p ese a un p incipio de
con inuidad i al. Signi icados, unciones, alo es pueden conside a se e dade as condiciones de
sob e i encia pa a el lenguaje y las cul u as. Po ceñi nos aho a al ámbi o lingüís ico, cabe
econoce que nues o uso de la palab a es á con inuamen e some ido a las p esiones de la ley
en ópica, que in oduce una con inua a iabilidad an o po lo que se e ie e a la ealización de los
signi ican es como de los signi icados (o si se quie e alo es de uso) de los mismos. Cie amen e,
ninguna palab a puede conside a se en sen ido es ic o epe ición de o a, ni en lo que a ec a a su
ma e ia signi ican e, ni en lo que a ec a a la unción o signi icado que se le a ibuye, y ello es
pa icula men e así en la p axis aduc ológica. En e una y o a palab a, o en e las unciones y
sign icados que exp esan, exis i á siemp e algún ipo de desplazamien o, una “di é ence” en el
sen ido que da De ida a es e é mino. Cabe admi i igualmen e que la e e ida a iabilidad enga
como causa básica a la p opia ley en ópica o, en o os é minos, halle su undamen o en una causa
inde e minada que denominamos aza . Pe o lo que ya no se explica an ácilmen e es cómo se
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in e iene an e es a a iabilidad “e á ica”. La in e ención que sob e la misma se hace desde el
lenguaje o desde la cul u a es á guiada po algún c i e io selec i o que esuel e el es a us ambiguo
de cada nue a a iación. Cada nue a a iación se p esen a, en e ec o, con una doble ca a:
cons i uye de un lado una po encial amenaza pa a el p incipio de con inuidad i al, pe o de o o
esul a se ambién elemen o po encialmen e subo dinable al e e ido p incipio. El ol conc e o que
se le a ibuye debe se decidido en alguna ins ancia.
Pa a e i a malen endidos, no se es á apun ando sencillamen e aquí al pun o de is a que si úa
en el p opio sis ema lingüís ico es a capacidad de decisión. Las ca ac e ís icas de un sis ema
lingüís ico pueden c ea condiciones a o ables o des a o ables a la ho a de decidi sob e la nue a
a iación en uno u o o sen ido. Pe o el lenguaje no puede explica de o ma es ic amen e
au ónoma su p opia ans o mación. Pa a en ende es a úl ima debemos pode si ua nos de alguna
o ma en e al lenguaje, el lenguaje debe hace se p esen e an e una ins ancia que no es o a que el
homb e en an o que suje o hablan e. En ealidad, si p escindimos de es e úl imo, los concep os que
denominamos signi icado, unción, alo se acían inmedia amen e de odo con enido con lo que se
hace in iable es ablece c i e io alguno po el cual decidi sob e el ca ác e ambiguo que oda
a iación p esen a, o incluso asumi de o ma p oduc i a la p opia ambigüedad. No en endemos, en
cualquie caso, que a iacion sin más de ina el exis i del lenguaje, como ampoco que a iación sin
más de ina el exis i de cosa alguna. Pensemos, po ejemplo, en una de las mani es aciones de la
a iación, la me á o a, que pa a un au o como Robinson se encuen a ineludiblemen e asociada a la
aducción. Pues bien, cabe deci que p oceso me a ó ico no equi ale a diseminación aza osa de una
sue e de ene gía au ónoma del lenguaje, sino que odo p oceso me a ó ico ansciende al lenguaje,
se explica más allá del lenguaje. Po es e mo i o cabe alo a las me á o as como ace adas o como
allidas, cong uen es o espú eas, i as o acías. Es a alo ación exige en buena lógica si ua al
lenguaje en pe spec i a y no conside a lo como lo p esupues o a oda pe spec i a posible sob e el
mundo. Supone, en de ini i a, de ol e su papel al agen e o los agen es sociales de los discu sos y,
en nues o caso conc e o, al aduc o .
2. TRADUCTOR EN ESCENA: SOBRE LA DIMENSIÓN VOCACIONAL DE LA
ACTIVIDAD TRADUCTOLÓGICA
En lo que sigue a a emos de undamen a es e esca e de la igu a del aduc o que
acabamos de pos ula como obje i o, cen ándonos en un aspec o a amen e a endido en las eo ías
de la aducción, el que se e ie e a los undamen os del ca ác e “ ocacional” del aduci en las
dimensiones psicosomá ica e in e pe sonal (inco po amos aquí –apa ado 2 de es e es udio– una
e isión de He nández Sac is án 1997). No deja de esul a cu ioso que an o pa a la eo ía clásica
de la aducción, como pa a la que se o mula como diame almen e opues a a la misma, y po las
azones que acabamos de comen a , la implicación pe sonal del aduc o haya quedado siemp e
elegada a su mínima exp esión. Desde el pun o de is a eó ico, pa ece segui siendo álido el
hecho de que la mejo aducción es la aducción silenciosa, en endiendo po ello aquella en la que
la mano del aduc o esul a in isible, y que, po el con a io, no esul a óp ima aquella aducción
que nos obliga a habla o ema iza de alguna o ma la igu a del aduc o (c . Venu i 1992, 1995).
El ideal de la aducción silenciosa end ía en úl imo é mino enca nado en el modelo mecanicis a
de la aducción au omá ica. La idea que aquí se de ende á es que es os p esupues os son alsos
incluso pa a es e úl imo ipo de p ác ica aduc ológica. El aduci , como un ipo pa icula de deci
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(c . Cose iu (1991(1977)), es siemp e desde un pun o de is a p agmá ico un hace , un ipo
pa icula de p axis cuyo sen ido debe encon a se en el con ex o de o as p axis humanas, y que no
puede en ende se ampoco al ma gen del suje o his ó ico que la lle a a é mino y que in e io iza y
pone en acción las no mas que igen es a p axis sociocul u al (c . Tou y 1980).
La escisión en e la pe sona y la p axis po ella lle ada a é mino no puede cons i ui un ideal
no ma i o pa a la ac i idad aduc ológica, en e o as azones po que la ealidad empí ica de los
hechos demues a lo con a io, y po que eó icamen e, desde un pun o de is a semió ico, ninguna
ac i idad comunica i a puede cons i ui se como al al ma gen de una conciencia me alingüís ica o
me acul u al que la acompañe. La idea que aquí me gus a ía de ende es que la apo ación básica de
los es udios de o ien ación empí ica en los que se abo dan mani es aciones llamadas na u ales del
aduci , que incluye odo lo dicho sob e las bases cogni i as subyacen es a es e ipo de labo ,
apun an a la necesidad de es ablece un modelo en el que la ac i idad aduc ológica y el suje o que
la lle a a é mino sean conside ados conjun amen e. Pe o, además, se a a á de jus i ica que es o
mismo debe deci se ambién del ámbi o p o esional del aduci . Una p axis y un sabe p o esional
no pueden cons i ui se adicalmen e al ma gen de lo que ep esen a la p axis y el sabe na u al
co espondien e. Po el con a io, p axis y sabe na u al deben cons i ui la base sob e la que p axis
y sabe p o esional se asien an. La medida en que es o úl imo se econoce y undamen a es la
medida en que podemos habla de un modelo de aducción na u al pa a da cuen a ambién de las
mani es aciones p o esionales del aduci . Pe o pasemos ya a analiza algunos aspec os conc e os
en los que la e e ida elación de dependencia se exp esa. Como end emos ocasión de mos a , en
odos ellos se obse a un ealce del papel ac i o que la pe sona del aduc o ep esen a y su papel
p io i a io como mediado en un p oceso de comunicación in e cul u al.
Nos cen a emos aquí en una cues ión que –como ya hemos dicho– habi ualmen e se elude,
po no conside a se al ez pe inen e, en los es udios sob e eo ía y p ác ica de la aducción, pe o
que conside amos pa icula men e ele an e al menos pa a la discusión p esen e. Nos e e imos a
los undamen os que nos pe mi en en ende la ac i idad aduc ológica como una ac i idad
“ ocacional”. El análisis de los undamen os que hacen que una ac i idad pueda conside a se
ocacional, es o es, que da exp esión a cie a necesidad in ínseca o consus ancial a la na u aleza
humana, puede conside a se como una labo p e ia con la que se guíe oda la e lexión eó ica sob e
la misma. Es o ha pa ecido una necesidad absolu a pa a cie as ac i idades humanas como la p axis
de la e lexión ilosó ica. Se a a de una cues ión de co e cla amen e habe masiano, (Habe mas,
1968), pe o que subyace a oda la adición de los es udios ilosó icos. Cuando la aplicación
p ác ica de es os es udios es some ida a discusión y pues a en en edicho, el ilóso o se e abocado a
la undamen ación del alo in ínseco de su labo , es o es, de la mo i ación p ima ia que la
jus i ica.
Cuando ac i idades como la aducción p esen an una mo i ación p ác ica muy conc e a,
puede pa ece inicialmen e ociosa la p egun a de si p esen an ambién algún ipo de mo i ación
in ínseca. Fo mulado en o os é minos, si el aduci se paga en el ac ual con ex o sociohis ó ico y
pe mi e, mal que bien, que una se ie de p o esionales se ganen la ida en el ac ual me cado labo al,
¿a qué necesidad ha de esponde el que nos p egun emos sob e o o ipo de mo i aciones que no
sean las que el mismo me cado labo al es ablece? La p egun a esponde, desde mi pun o de is a, a
la necesidad de adop a una posición c í ica sob e la p opia labo , a una necesidad de jus i ica es a
úl ima no solo an e la eglas que ija el me cado, sino an e uno mismo. Es o iene que e en úl imo
é mino con la necesidad bien conocida de ealza la p opia condición de pe sona po medio de la
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He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 5 - Año 2003
ac i idad ealizada, lo que se in e p e a como necesidad de en ende es a ac i idad en é minos no
alienan es.
2.1. TRADUCCIÓN COMO ACTIVIDAD PSICOSOMÁTICA
El ca ác e no alienan e de una ac i idad se mide en buena pa e po la posibilidad de una
implicación lúdica y placen e a en la misma. No deja de se ele an e a es e espec o el obse a las
ca ac e ís icas que p esen an las p ime as ases del desa ollo de la capacidad aduc o a en niños
bilingües p ecoces. Ha is and She wood (1978) se han e e ido al hecho no able, aunque po o a
pa e ambién ca ac e ís ico de o os dominios del desa ollo lingüís ico, de que la p axis
aduc ológica se mani ies a inicialmen e como pu o y simple juego e bal po medio del cual el
niño pone en conexión los dos códigos lingüís icos que domina. Es a mo i ación pu amen e lúdica
pa ece p ecede siemp e a o o ipo de mo i ación, como se ía la de se i como mediado
comunica i o. Es a mani es ación lúdica y placen e a del aduci , que se obse a ya en las p ime as
ases del desa ollo de es a ac i idad, es algo que acompaña á de o ma más o menos elada a
cualquie o a de sus mani es aciones, incluyendo en e ellas a las es ic amen e p o esionales. El
modelo que hemos denominado de la aducción silenciosa igno a es e ipo de ealidad o no le
p es a la a ención que me ece, desde el momen o en el que aza una escisión cla a en e la igu a
del aduc o o sus i encias y el p oduc o de la ac i idad ealizada.
Los es udios psicolingüís icos sob e la ac i idad aduc o a nos ponen en pa e sob e la pis a
de en qué sen ido cabe en ende como placen e a es e ipo de ac i idad. En endemos que una
ac i idad de na u aleza in elec ual, como se supone en p incipio que debe se la aducción, exigi á,
si ealmen e puede alo a se como lúdica o placen e a, algún ipo de soma ización del p oceso po
medio del cual se lle a a é mino (c . pa a la idea de implicación somá ica Robinson 1991). No deja
de se so p enden e el obse a la conduc a ges ual que acompaña al in é p e e p o esional si uado
en su cabina y ac uando como mediado en una con ención in e nacional. Pa a el in é p e e su labo
exige, sin luga a dudas, una concen ación y una a ención máximas, has a el pun o de que podemos
obse a lo como o almen e ajeno a lo que no sea el es ic o y exclusi o cumplimien o de dicha
labo . Es a concen ación y a ención máximas no es án, sin emba go, eñidas con una
ex e io ización o soma ización del p oceso in elec ual que se lle a a é mino. Po supues o, las
conduc as ges uales de los in é p e es simul áneos pueden se eno memen e a iadas y a iopin as,
pe o, aunque el enómeno de ex e io ización o soma ización pueda esul a más o menos disc e o,
se encuen a siemp e de alguna o ma p esen e. Desde mi pun o de is a, no nos encon amos aquí
con un epi enómeno elacionado anecdó icamen e con una ac i idad men al subyacen e, sino más
bien con un ipo de ac o o elemen o imp escindible pa a la buena ma cha del conjun o del
p oceso. La apoya u a somá ica esul a muy posiblemen e pa e in eg al del mecanismo cogni i o
asociado a la labo in e p e a i a, que en ningún caso pod á conside a se una ac i idad men al pu a.
Algo pa ecido, aunque en meno escala, pod ía cons a a se obse ando al aduc o
emba cado en su labo . También aquí la ex e io ización y soma ización del p oceso puede llega a
hace se pa en e. Bas a á con que a emos de eco da nos a noso os mismos, si alguna ez hemos
ealizado es a labo . Se econoce á ácilmen e no solo que hemos e balizado de o ma audible, sino
que ambién hemos ges ualizado dando exp esión a sensaciones de di e sa índole, en e las que
“ ene una palab a en la pun a de la lengua” no deja de se una de las expe iencias más comunes. Se
pod á pun ualiza que es as sensaciones no siemp e han sido p ecisamen e placen e as, pe o en
cualquie caso han dado exp esión a un componen e somá ico y a ec i o asociado a la p ác ica de la
aducción. Con odo, han sido siemp e, en mayo o meno medida, la an esala de una si uación
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