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Traductor y teoría de la traducción

Abstract

Como es bien sabido, el papel del traductor ha sido tradicionalmente ignorado, cuando no valorado negativamente por la teoría de la traducción. Esta situación ha ido cambiando durante las dos últimas décadas. Nuevas orientaciones que consideran la traducción como parte de los procesos socio-históricos y destacan los aspectos cognitivos de la traducción, suponen una mayor atención al traductor como individuo implicado en la actividad que realiza. Las orientaciones postestructuralistas, y en particular el punto de vista derridiano, merecen con todo una reflexión adicional. Contribuyen, sin duda, a asignar a la traducción un valor cultural preeminente con criterios desconocidos por la teoría clásica de la traducción, aunque dejando de lado nuevamente al traductor como a cualquier otro tipo de sujeto histórico. En contraste con este tipo de posición, nuestra propuesta argumenta que la naturaleza de la traducción requiere la implicación del traductor en dos niveles o dimensiones distintas: el nivel intrapersonal (psicosomático) y el interpersonal (mediante el cual la imagen social del traductor juega un papel significativo en su tarea). La implicación conjunta de ambas dimensiones explica por qué la traducción puede ser considerada una actividad vocacional.

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Traductor y teoría de la traducción

Author: Hernández Sacristán, Carlos
Publisher: Universidad de Valladolid
Year: 2003
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/9412/1/Hermeneus-2003-5-TraductorYTeoriaDeLaTraduccion.pdf
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 5 - Año 2003
TRADUCTOR Y TEORÍA DE LA TRADUCCIÓN
Ca los HERNÁNDEZ SACRISTÁN
Uni e sida de València
0. PREÁMBULO
El aduc o no es igu a a la que una eo ía de la aducción haya p es ado pa icula a ención
en lo que podemos conside a una ya la ga his o ia de e lexiones. Si ello ha sido así en lo que se
iene en conside a eo ía clásica de la aducción, su si uación no ha cambiado sus ancialmen e en
algunos ma cos de e lexión más ecien es que se pos ulan como diame almen e opues os a la
eo ía clásica. Aun cuando se insis e en des aca los aspec os p ocesuales y empí icos de la ac i idad
aduc ológica (sob e lo que se ían an solo c i e ios p esc ip i os pa a la e aluación de los
p oduc os aduc ológicos), ello no suele inclui –en la medida en que se ía de desea –
conside aciones ela i as al suje o que lle a a é mino la ac i idad. Lo que un au o como Robinson
(1991) pos ula como “ he ansla o ’s u n”, el u no o la oz del aduc o , se deja sen i oda ía en
a a ocasión, siendo en es e sen ido la ob a del e e ido au o una excepción, aunque no able. Dicho
en o os é minos, el papel del aduc o como suje o silencioso o silenciado en el p oceso que lle a
a é mino sigue siendo la ónica gene al de la eo ía y la p axis aduc ológicas. “Hace bien las
cosas y que no se no e” cons i uye un ipo de ideal ya en sí mismo pa adójico de dicha p axis pa a el
suje o, ac o humano, que la lle a a é mino. Lo que esul a so p enden e es que es a pa adoja haya
sido an escasamen e ocalizada po la eo ía de la aducción, siendo cues ión –en endemos– de
eno me calado y p o undas ami icaciones.
Algunas de es as úl imas a ec an de lleno al “ econocimien o social” de la p o esión, lo que se
encuen a asociado, de o ma ine i able, a la emune ación económica de una ac i idad. Sigue
exis iendo –nunca posiblemen e deja á de exis i – una dis ancia que hace inconmensu ables lo que
podemos conside a bene icios económicos, sociales y cul u ales de la ac i idad aduc ológica con
el econocimien o social y la emune ación de quienes la lle an a é mino. Aquí hay cie amen e un
hia o insal able, sob e odo en lo que se e ie e a los aspec os más inde inidos y de la go alcance de
los e e idos bene icios. Pe o la incapacidad pa a cuan i ica o de e mina la medida exac a de es os
úl imos no debe en aña , de en ada, una minus alo ación de la ac i idad que los p ocu a, aunque
es o sea uno de los p esupues os ineludibles de la lógica me can ilis a. Siendo el que comen amos
un aspec o de eno me ele ancia, debe ía queda en odo caso cla o que una de las p oyecciones o
unciones que jus i ican la e lexión eó ica en aduc ología end ía que e con el espaldo, en
é minos de econocimien o social, de la ac i idad p o esional a ín.
Pa a e i a malen endidos, con iene acla a que lo que se p opone no es complemen a la
eo ía de de la aducción con una sue e de e ó ica lauda o ia o p opagandís ica de la ac i idad
p o esional, sino más bien no igno a el papel que el suje o aduc o debe desempeña en el p opio
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ma co de las e lexiones eó icas. El con ex o de las nue as ecnologías de la in o mación ope a, sin
emba go, como cla o an agonis a de lo que aquí se p opugna. Las nue as ecnologías de la
in o mación, y la ía In e ne en pa icula , p omue en el supues o de un “espacio comunica i o
pu o”, en el sen ido de desligado de los con ex os “ adicionales” de la ac i idad comunica i a y
que se supone que in e ie en en la misma es ingiéndola o limi ándola en di e en es sen idos. El
“espacio comunica i o pu o” al desliga –supues amen e– la ac i idad comunica i a de “con ex os
limi ado es”, con ibuye ambién a desliga dicha ac i idad de los agen es sociales que la
p omue en. Es os úl imos no son en de ini i a sino pa e del “con ex o limi ado ”, y su papel
debe ía pasa po ello a un segundo plano. Es o úl imo se aduce en una p o unda c isis pa a las
nociones de au o ía, o iginalidad o au en icidad exp esi a y esponsabilidad espec o a los mensajes
que ci culan en sopo e elec ónico.
Lo que cabe aho a p egun a es el ipo de consecuencias que la si uación desc i a en aña o
en aña á a co o plazo en lo que se e ie e a la alo ación de la igu a del aduc o . Las
consecuencias pa ecen ob ias. Si al lenguaje y a la ac i idad in o ma i a se les a ibuye una especie
de au onomía, que hace muy enues y olá iles las ma cas de a ibución a sus agen es sociales, la
ac i idad aduc ológica se alo a á en pa ecido sen ido, como una especie de dinámica p opia y
au ónoma –e incluso au oma izada–, que deja ía a su agen e social en un posición ealmen e oscu a.
Dicho en o os é minos, asis imos a una c isis de la noción de lenguaje como “ene geia”, es o es,
como abajo o es ue zo in elec ual de acomodación en e sen idos exp esables y medios de
exp esión, en el sen ido genuinamen e humbold iano del concep o. De mane a que si ese abajo o
es ue zo es cada ez menos alo able pa a una p oducción lingüís ica “o iginal”, ¿cuál hab á de se
la alo ación pa a el abajo o es ue zo aduc ológicos?
No que emos ca ga más las in as sob e es e pano ama an poco halagüeño. En p ime luga ,
con iene dis ingui en e lo que se ían supues os “mi ológicos” en los que se asien a la noción
an e io men e e e ida de “espacio comunica i o pu o”, y p ác icas lingüís icas eales que pueden
aleja se sensiblemen e de dichos supues os. De o o lado, no podemos igno a el papel que en e a
los mismos pueden desempeña de e minadas “ esis encias” que, conscien e o inconscien emen e,
se o ecen an o desde la eo ía como desde la p axis del lenguaje y la aducción. Venu i (1992) y
(1995) p opugna la necesidad de exhibi esis encias al supues o de “in isibilidad” del aduc o al
que aquí nos e e imos. P e endemos en lo que sigue ecoge es a idea y a icula la en dos ni eles.
En p ime luga , some iendo a e isión c í ica en el ma co de una an opología lingüís ica algunos
pos ulados de la eo ía pos es uc u alis a de la aducción. En segundo luga , y cen ándonos ya en
la na u aleza de la p axis aduc ológica, a ando de des aca los undamen os del ca ác e
“ ocacional” de dicha ac i idad.
1. APORTACIÓN DE LA ANTROPOLOGÍA LINGÜÍSTICA. UNA REFLEXIÓN CRÍTICA
SOBRE LA TEORÍA POSTESTRUCTURALISTA DE LA TRADUCCIÓN
La ac i idad aduc ológica ha sido obje o in enso de e lexión en el ma co de una iloso ía
he menéu ica y en el p opio de la decons ucción, y ello como un lógico desa ollo de lo que se ía
una p eocupación básica ace ca del lenguaje. La iloso ía he menéu ica y el decons uccionismo
abo dan, desde nue a óp ica, la p egun a al ez más ele an e –y ieja– que cabe plan ea se en
eo ía de la aducción: nos e e imos a la cues ión que e sa sob e la na u aleza de ese espacio de
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ánsi o que suponemos debe media en e un ex o o igen y un ex o me a. ¿Qué es lo que nos
pe mi e media en e dos ámbi os expe ienciales au ónomos, lingüís icamen e con o mados, aunque
de mane a dispa ? El p ocede común en una eo ía clásica de la aducción es pensa que dicho
espacio de ánsi o se encuen a lingüís icamen e con o mado, aunque po un lenguaje
anscenden e espec o a las lenguas na u ales conc e as. Exis i ían de e minadas mane as de
en ende el sen ido de es a anscendencia, pe o odas ellas se encuen an condicionadas po el
ca ác e eminen emen e logocén ico de la adición cul u al occiden al. Una de es as o mas –la que
subyace en ealidad al es o de mani es aciones– es la isión que Robinson (1991) denomina
paulino-agus iniana, que bebe di ec amen e en las uen es del pla onismo. De acue do con ella,
exis i ía un lenguaje, el p opio de la palab a di ina, con capacidad gene ado a y con o mado a del
mundo, del que las lenguas na u ales conc e as se ían copias de ici a ias. Po lo que se e ie e a la
ac i idad aduc ológica, cuyo modelo en la adición clásica es undamen almen e la aducción
bíblica, se supone además que el au o de un o iginal ha conseguido po inspi ación di ina exp esa
en una lengua his ó ica el con enido p opio de un lenguaje anscenden e. La ac i idad
aduc ológica, sal o que se encuen e inspi ada ambién po la di inidad, solo puede implica
deg adación y pé dida sus ancial de lo con enido en el o iginal.
Pensemos que la posición de un Benjamin (1968) es cie amen e o a, pe o al in y al cabo
solo en lo que se e ie e a la alo ación de la ac i idad aduc ológica y a las elaciones en e
o iginal y aducción, y no oda ía en lo que a ec a al supues o de un lenguaje anscenden e o
lenguaje o igina io del que las lenguas conc e as se ían de i ados agmen a ios. Benjamin
iden i ica es e lenguaje anscenden e con aquello que do a de sen ido al mundo. Pa a él exis i ía
una elación de iden idad en e el se (o ealidad en an o que do ada de sen ido) y un lenguaje
en endido en é minos anscenden es. Las lenguas his ó icas ep esen a ían pa a Benjamin, con
odas las ma izaciones que se quie an in oduci , no más en de ini i a que copias impe ec as de una
ealidad que las ansciende. En los é minos me a ó icos usados po es e au o se a a de
agmen os de una asija en algún momen o u ópico queb ada.
En es e con ex o, la posición del aduc o queda eno memen e ealzada, y ello con o al
cla idad en e a la si uación de se idumb e que le asigna la eo ía clásica. Benjamin a ibuye a la
ac i idad aduc ológica una unción no sospechada po es a úl ima, que se ía la de ecompone o
ap oxima se a la ecomposición de los agmen os, es o es accede (o abaja po accede ) a ese
lenguaje anscenden e que c ea o se con unde con la ealidad do ada de sen ido. El mé odo que
Benjamin conoce como de la aducción li e al, cuyo p oduc o es una mezcla he e ogénea de lengua
o igen y lengua me a, a a de jalona e ilus a el camino hacia ese espacio po el que el aduc o
ansi a, al ez sin se conscien e de ello. Desde la posición eó ica de Benjamin, ni el ex o
o iginal, ni el ex o aducido cap an plenamen e la ealidad a la que apun an. Es a ealidad end ía
dada en la p opia ac i idad aduc ológica, en un ipo de dínamis o ene geia no enca nada o
ma e ializada en o ma conc e a alguna, como una especie de abajo pu o del espí i u (c . pa a es a
y o as posibles y con adic o ias lec u as del conocido a ículo de Benjamin (1968), Gen zle
(1993: 173ss.) y Vidal Cla amon e (1995: 34-47).
El pun o de is a de Benjamin, que compa e en lo esencial Heidegge , debe se ag adecido
como un ai e esco y saludable en eo ía de la aducción. Ele a apa en emen e –es a es al menos
una posible in e p e ación de su ex o– la posición in elec ual de una igu a y una ac i idad que
habían sido adicionalmen e si uadas en una elación de dependencia espec o a o as igu as
(au o , in é p e e inspi ado) o ac i idades (c eación o iginal, esc i u a inspi ada). Sin emba go, la
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posición on ológica asumida po es os au o es, que pos ula una elación de iden idad en e se y
lenguaje, sac i ica inalmen e en la p ác ica a la igu a o suje o his ó ico que lle a a cabo la
ac i idad en nomb e de la ac i idad misma. Es o es, si –de acue do con Heidegge (1962)– y como
a i ma Gen zle (1993: 156) de la posición de es e au o : “ a he han any one pe son speaking,
language is speaking i sel , and man is lis ening”, si “no es el homb e quien habla, sino el lenguaje
mismo”, no se á ampoco el homb e quien aduce, sino que se á igualmen e el p opio lenguaje
quien a sí mismo se aduce. Si el aduci se iden i ica con la his o ia ( aducción como ansmisión
cul u al) asis i emos pa adójicamen e a la his o ia del homb e sin el homb e. Es e ipo de supues o
p e ende da cuen a cie amen e de la dependencia his ó ica del suje o espec o a su con ex o
his ó ico ( espec o a su lenguaje), lo que esul a una posición c í ica en p incipio azonable. Pe o
lle ada es a dependencia al ex emo, ans o ma al suje o en un espec ado ca en e de
esponsabilidad. De hecho, ca ece de esponsabilidad po que no exis e como al suje o. El aduc o
se á a lo sumo un simple “medium” de un p oceso que escapa a sus posibilidades de con ol.
Es e se ía el e ec o al que, en de ini i a, conduce el supues o de i ebasabilidad (“nich
Hin e gehba kei ”) del lenguaje (c . Holens ein 1980) y de la ac i idad aduc ológica. El
decons uccionismo (c . De ida 1967, 1972, 1986, 1987) saca á las úl imas consecuencias de es e
supues o p escindiendo jun o al suje o del sen ido. Pa a Benjamin oda ía cabe a i ma que la
ac i idad aduc ológica ecompone un lenguaje anscenden e y la es e a de sen ido a él asociada.
Pe o es a es en ealidad solo una de las posibles lec u as de la p opues a del e e ido au o . En la
lec u a decons uccionis a de la p opues a de Benjamin (c . Gen zle 1993: 163ss, A ica Vidal,
1995: 40) oda apelación a un lenguaje anscenden e queda sup imida. De es a o ma, el suje o
aduc o (que en es e ma co equi ale “me a ó icamen e” al suje o humano en e a su his o ia) no
es ya siquie a espec ado pasi o de un sen ido que pone en conexión dos ex os, sino simple
espec ado de un desplazamien o o ans o mación en e signi ican es. Es e desplazamien o o
ans o mación no obedece, po o a pa e, a ninguna condición ex ínseca a la p opia ma e ia
signi ican e, sino que cons i uye, de acue do con De ida, una i ualidad sus ancialmen e con enida
en la misma. Toda ma e ia signi ican e con end ía, en e ec o, de mane a in ínseca su condición de
ans o mabilidad, de mane a que sin ella la ma e ia signi ican e no se ía al. La especi icidad de la
p opues a de idiana, es des acada po Genz le (1993: 146-247) en los siguien es é minos:
In con as o all he heo ies discussed in his s udy, a he ounda ion o De ida’
hough is he assump ion ha he e is no ke nel o deep s uc u e, no hing ha we may e e
disce n -le alone ep esen , ansla e, o ound a heo y on. Ra he , De ida “bases” his
“ heo y” o decons uc ion on non-iden i y, on non-p esence, on un ep esen abili y. Wha
does exis , acco ding o De ida, a e di e en chains o signi ica ion -including he
“o iginal” and i s ansla ions in a symbio ic ela ionship- mu ually suppplemn ing each
o he , de ining and ede ining a phan asm o sameness, which ne e has exis ed no will
exis as some hing ixed, g aspable, known, o unde s ood. This phan asm, p oduced by a
desi e o some essence o uni y, ep esses he possibili y ha wha e e may be he e is
always in mo ion, in lux, “a play”, escaping in he e y p ocess o ying o de ine i , alk
abou i , o make i p esen . The subjec o ansla ion heo y has adi ionally in ol ed some
concep o de e minable meaning ha can be ans e ed o ano he sys em o signi ica ion.
(...) Decons uc ion esis s sys ems o ca ego iza ion which sepa a e “sou ce ex ” om
“ a ge ” ex o “language” om “meaning”, denies he exis ence o unde lying o ms
independen o language, and ques ions heo e ical assump ions which p esume o igina y
beings, in wha e e shape o o m. In ansla ion, wha is isible is language e e ing no o
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hings, bu o language i sel . Thus he chain o signi ica ion is one o in ini e eg ess - he
ansla ed ex becomes a ansla ion o ano he ea lie ansla ion and ansla ed wo ds,
al hough iewed by decons uc ionis s as “ma e ial” signi ie s, ep esen no hing bu o he
wo ds ep esen ing no hing bu s ill o he wo ds ep esen ing”.
Nos hemos pe mi ido in oduci es a ex ensa ci a po que exp esa de mane a sin é ica los
aspec os básicos de la pos u a de idiana que que emos some e a alo ación. De en ada, cabe
des aca aquí ambién el papel cen al que, como sucedía en la ob a de Benjamin, se asigna a la
ac i idad aduc ológica. Es a úl ima en endida de o ma omnicomp ensi a, se iden i ica con la
his o ia global del homb e. T adición y aducción cons i uyen, en es e sen ido, pa ónimos
mo i ados, po hace nos eco aquí de un p ocede explica i o muy al uso del au o que comen amos.
Aunque con segu idad no sea es e el obje i o cen al de De ida, su plan eamien o pod ía en
p incipio con ibui a des aca la ac i idad del aduc o como sín esis compendiada del quehace
cul u al (c . pa a una excelen e p esen ación de las elaciones en e pensamien o de idiano y
e lexión aduc ológica, Ca e es 2003). Pe o, ealmen e, nada más lejos se encuen a de la
iloso ía de es e au o que la p e ensión de asigna un alo ep esen a i o especial a una ac i idad
aduc ológica conc e a, delimí ese es a úl ima como se quie a. T aducción, en el sen ido
omnicomp ensi o p opues o po De ida, de ini ía un ipo de espacio donde no cabe des aca
pa cela alguna como especialmen e ep esen a i a, menos aún como exp esión “quin aesenciada”
del conjun o. De mane a que odo aduci conc e o queda disuel o e indi e enciado en el acon ece
aduc ológico global. Es e acon ece es una ama en la que ambién el aduc o , me á o a del
suje o his ó ico, se encuen a disuel o.
Po los mo i os expues os no pa ece en p incipio jus i icado si ua la ob a de De ida como
una simple apo ación más den o del ma co con empo áneo de e lexiones sob e la aducción. Lo
es á an solo en la medida en que nos pe mi e islumb a el polo diame almen e opues o al
supues o me a ísico en el que se asien a una eo ía clásica de la aducción, a sabe , que exis e algún
con enido delimi able as lo que el lenguaje exp esa. En De ida se lle a, en endemos, a sus úl imas
consecuencias el supues o de la iloso ía he menéu ica que asigna al lenguaje el pode omnímodo
no ya de exp esa , sino de cons i ui el exis i del homb e. Mien as pa a Heidegge y Benjamin el
signi icado sigue siendo pa e sus ancial del lenguaje, en De ida es e úl imo se educe a simple
ma e ia signi ican e. Pa a De ida lo que llamamos signi icado de una exp esión es un me o
“ an asma” al que las exp esiones lingüís icas apun an en ano y po an o, en su plan eamien o, se
a a de algo ca en e de ealidad. Pa a Heidegge , el supues o de un lenguaje que ansciende a las
mani es aciones lingüís icas conc e as, pese a su ine abilidad, le pe mi e a es e au o in oduci un
c i e io e alua i o con el que dis ingue lo que conside a exp esión au én ica de lo que conside a
exp esión inau én ica. En De ida es e c i e io e alua i o no encon a ía luga alguno donde
exp esa se. El lenguaje ha pe dido en es e au o odo ipo de p o undidad, odo alo dimensional
que no sea el del simple signi ican e.
El plan eamien o de De ida debe en ende se –y en es e sen ido queda ía plenamen e
jus i icado– como p opues a con la que se p e ende elimina de aíz odo pensamien o de na u aleza
on ológica, odo supues o de educción a algún ipo de unidad (esencial) del mundo enoménico o
alguna de sus pa celas. Debe lee se como p opues a po la que se conside a no ya solo que odo lo
cons uido po el homb e debe o puede se some ido a c í ica, sino que su empeño es iba en
demos a (o sencillamen e mos a ) que nada de lo cons uido p opiamen e exis e, y en pa icula
los signi icados de las palab as. El plan eamien o de De ida cons i uye pues una iloso ía
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he acli eana e e ida en pa icula al ámbi o cul u al. P e ende se ambién una opción i alis a en la
que el exis i se de ine como es ado con inuo de cambio, y donde lo ijado equi ale a lo mue o,
es o es, lo inexis en e. En es e sen ido cabe en ende su p opues a de que la aducción apo a ida
al ex o o iginal, e incluso de que el o iginal sob e i e solo g acias a sus aducciones (c . sob e
es o los comen a ios de Gen zle 1993: 164ss).
Pe o las pa adojas del decons uccionismo su gen de inmedia o as sus log os. Como
iloso ía con alo c í ico –si es a ha sido acaso su p e ensión– encuen a de inmedia o sus lími es
(que, po supues o, han sido p o usamen e señalados, aunque no es el momen o de hace aho a
e isión de la bibliog a ía c í ica espec o a la posición o posiciones de idianas). Pa a exp esa lo
sencillamen e, encie a un sinsen ido en los p opios é minos decons ui un obje o cuya condición
on ológica no se admi e. (Aunque esul e con adic o io con lo li e almen e exp esado, lo que el
decons uccionismo some e a c í ica no es en ealidad la “p esencia”, sino la “ ep esen ación” de un
obje o, no an o su exis encia de la que cabe ene una i encia singula , cuan o la ep esen ación de
su exis encia). La decons ucción de iene en es e sen ido an an asmagó ica como el p opio obje o
del discu so. Decidi la inexis encia de oda cons ucción supond ía, po o a pa e, queda ine me
an e el pode que de ac o las cons ucciones y los “ an asmas” exhiben.
En ende que lo i al se mani ies a como con inuo es ado de cambio es algo admisible. Pe o
en ende que se educe a cambio, que se iden i ica de o ma exclusi a con un con inuo es ado de
ans o mación, es igno a que, en un sen ido es ic amen e biológico, ida supone “en opía
nega i a”, es o es, suspensión, aunque e íme a, de la ley e modinámica según la cual el uni e so
iende al deso den. Las es uc u as de lo i al acaban cie amen e siendo e íme as, pe o es e ca ác e
no les p i a de ealidad, al menos en cuan o sus en ado as del p incipio i al. De las es uc u as
cabe deci igualmen e que se encuen an en con inuo es ado de oscilación, que son ambiguas en sus
alo es uncionales, pe o es jus amen e es a lexibilidad y ambigüedad lo que pe mi e su es abilidad
ansi o ia. Es abilidad no implica igidez, como de igual o ma ca ác e e íme o, oscilan e y
ambiguo ampoco implican ca encia de ealidad. Toda ans o mación i al cons i uye una
emodelación que explo a momen os en la lexibilidad y ambigüedad de un o den p e iamen e dado
pa a con e i lo en un nue o ipo de o den.
Lo dicho an e io men e es anspo able, sal ando las dis ancias, al ámbi o lingüís ico-
cul u al. Los signi icados, las unciones, los alo es son en idades de na u aleza oscilan e y
ambigua, pe o no ca en es de ealidad, al menos en la medida en que ope an seleccionando aquello
que el aza depa a y ans o mándolo en necesidad a los e ec os de p ese a un p incipio de
con inuidad i al. Signi icados, unciones, alo es pueden conside a se e dade as condiciones de
sob e i encia pa a el lenguaje y las cul u as. Po ceñi nos aho a al ámbi o lingüís ico, cabe
econoce que nues o uso de la palab a es á con inuamen e some ido a las p esiones de la ley
en ópica, que in oduce una con inua a iabilidad an o po lo que se e ie e a la ealización de los
signi ican es como de los signi icados (o si se quie e alo es de uso) de los mismos. Cie amen e,
ninguna palab a puede conside a se en sen ido es ic o epe ición de o a, ni en lo que a ec a a su
ma e ia signi ican e, ni en lo que a ec a a la unción o signi icado que se le a ibuye, y ello es
pa icula men e así en la p axis aduc ológica. En e una y o a palab a, o en e las unciones y
sign icados que exp esan, exis i á siemp e algún ipo de desplazamien o, una “di é ence” en el
sen ido que da De ida a es e é mino. Cabe admi i igualmen e que la e e ida a iabilidad enga
como causa básica a la p opia ley en ópica o, en o os é minos, halle su undamen o en una causa
inde e minada que denominamos aza . Pe o lo que ya no se explica an ácilmen e es cómo se
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in e iene an e es a a iabilidad “e á ica”. La in e ención que sob e la misma se hace desde el
lenguaje o desde la cul u a es á guiada po algún c i e io selec i o que esuel e el es a us ambiguo
de cada nue a a iación. Cada nue a a iación se p esen a, en e ec o, con una doble ca a:
cons i uye de un lado una po encial amenaza pa a el p incipio de con inuidad i al, pe o de o o
esul a se ambién elemen o po encialmen e subo dinable al e e ido p incipio. El ol conc e o que
se le a ibuye debe se decidido en alguna ins ancia.
Pa a e i a malen endidos, no se es á apun ando sencillamen e aquí al pun o de is a que si úa
en el p opio sis ema lingüís ico es a capacidad de decisión. Las ca ac e ís icas de un sis ema
lingüís ico pueden c ea condiciones a o ables o des a o ables a la ho a de decidi sob e la nue a
a iación en uno u o o sen ido. Pe o el lenguaje no puede explica de o ma es ic amen e
au ónoma su p opia ans o mación. Pa a en ende es a úl ima debemos pode si ua nos de alguna
o ma en e al lenguaje, el lenguaje debe hace se p esen e an e una ins ancia que no es o a que el
homb e en an o que suje o hablan e. En ealidad, si p escindimos de es e úl imo, los concep os que
denominamos signi icado, unción, alo se acían inmedia amen e de odo con enido con lo que se
hace in iable es ablece c i e io alguno po el cual decidi sob e el ca ác e ambiguo que oda
a iación p esen a, o incluso asumi de o ma p oduc i a la p opia ambigüedad. No en endemos, en
cualquie caso, que a iacion sin más de ina el exis i del lenguaje, como ampoco que a iación sin
más de ina el exis i de cosa alguna. Pensemos, po ejemplo, en una de las mani es aciones de la
a iación, la me á o a, que pa a un au o como Robinson se encuen a ineludiblemen e asociada a la
aducción. Pues bien, cabe deci que p oceso me a ó ico no equi ale a diseminación aza osa de una
sue e de ene gía au ónoma del lenguaje, sino que odo p oceso me a ó ico ansciende al lenguaje,
se explica más allá del lenguaje. Po es e mo i o cabe alo a las me á o as como ace adas o como
allidas, cong uen es o espú eas, i as o acías. Es a alo ación exige en buena lógica si ua al
lenguaje en pe spec i a y no conside a lo como lo p esupues o a oda pe spec i a posible sob e el
mundo. Supone, en de ini i a, de ol e su papel al agen e o los agen es sociales de los discu sos y,
en nues o caso conc e o, al aduc o .
2. TRADUCTOR EN ESCENA: SOBRE LA DIMENSIÓN VOCACIONAL DE LA
ACTIVIDAD TRADUCTOLÓGICA
En lo que sigue a a emos de undamen a es e esca e de la igu a del aduc o que
acabamos de pos ula como obje i o, cen ándonos en un aspec o a amen e a endido en las eo ías
de la aducción, el que se e ie e a los undamen os del ca ác e “ ocacional” del aduci en las
dimensiones psicosomá ica e in e pe sonal (inco po amos aquí –apa ado 2 de es e es udio– una
e isión de He nández Sac is án 1997). No deja de esul a cu ioso que an o pa a la eo ía clásica
de la aducción, como pa a la que se o mula como diame almen e opues a a la misma, y po las
azones que acabamos de comen a , la implicación pe sonal del aduc o haya quedado siemp e
elegada a su mínima exp esión. Desde el pun o de is a eó ico, pa ece segui siendo álido el
hecho de que la mejo aducción es la aducción silenciosa, en endiendo po ello aquella en la que
la mano del aduc o esul a in isible, y que, po el con a io, no esul a óp ima aquella aducción
que nos obliga a habla o ema iza de alguna o ma la igu a del aduc o (c . Venu i 1992, 1995).
El ideal de la aducción silenciosa end ía en úl imo é mino enca nado en el modelo mecanicis a
de la aducción au omá ica. La idea que aquí se de ende á es que es os p esupues os son alsos
incluso pa a es e úl imo ipo de p ác ica aduc ológica. El aduci , como un ipo pa icula de deci
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(c . Cose iu (1991(1977)), es siemp e desde un pun o de is a p agmá ico un hace , un ipo
pa icula de p axis cuyo sen ido debe encon a se en el con ex o de o as p axis humanas, y que no
puede en ende se ampoco al ma gen del suje o his ó ico que la lle a a é mino y que in e io iza y
pone en acción las no mas que igen es a p axis sociocul u al (c . Tou y 1980).
La escisión en e la pe sona y la p axis po ella lle ada a é mino no puede cons i ui un ideal
no ma i o pa a la ac i idad aduc ológica, en e o as azones po que la ealidad empí ica de los
hechos demues a lo con a io, y po que eó icamen e, desde un pun o de is a semió ico, ninguna
ac i idad comunica i a puede cons i ui se como al al ma gen de una conciencia me alingüís ica o
me acul u al que la acompañe. La idea que aquí me gus a ía de ende es que la apo ación básica de
los es udios de o ien ación empí ica en los que se abo dan mani es aciones llamadas na u ales del
aduci , que incluye odo lo dicho sob e las bases cogni i as subyacen es a es e ipo de labo ,
apun an a la necesidad de es ablece un modelo en el que la ac i idad aduc ológica y el suje o que
la lle a a é mino sean conside ados conjun amen e. Pe o, además, se a a á de jus i ica que es o
mismo debe deci se ambién del ámbi o p o esional del aduci . Una p axis y un sabe p o esional
no pueden cons i ui se adicalmen e al ma gen de lo que ep esen a la p axis y el sabe na u al
co espondien e. Po el con a io, p axis y sabe na u al deben cons i ui la base sob e la que p axis
y sabe p o esional se asien an. La medida en que es o úl imo se econoce y undamen a es la
medida en que podemos habla de un modelo de aducción na u al pa a da cuen a ambién de las
mani es aciones p o esionales del aduci . Pe o pasemos ya a analiza algunos aspec os conc e os
en los que la e e ida elación de dependencia se exp esa. Como end emos ocasión de mos a , en
odos ellos se obse a un ealce del papel ac i o que la pe sona del aduc o ep esen a y su papel
p io i a io como mediado en un p oceso de comunicación in e cul u al.
Nos cen a emos aquí en una cues ión que –como ya hemos dicho– habi ualmen e se elude,
po no conside a se al ez pe inen e, en los es udios sob e eo ía y p ác ica de la aducción, pe o
que conside amos pa icula men e ele an e al menos pa a la discusión p esen e. Nos e e imos a
los undamen os que nos pe mi en en ende la ac i idad aduc ológica como una ac i idad
“ ocacional”. El análisis de los undamen os que hacen que una ac i idad pueda conside a se
ocacional, es o es, que da exp esión a cie a necesidad in ínseca o consus ancial a la na u aleza
humana, puede conside a se como una labo p e ia con la que se guíe oda la e lexión eó ica sob e
la misma. Es o ha pa ecido una necesidad absolu a pa a cie as ac i idades humanas como la p axis
de la e lexión ilosó ica. Se a a de una cues ión de co e cla amen e habe masiano, (Habe mas,
1968), pe o que subyace a oda la adición de los es udios ilosó icos. Cuando la aplicación
p ác ica de es os es udios es some ida a discusión y pues a en en edicho, el ilóso o se e abocado a
la undamen ación del alo in ínseco de su labo , es o es, de la mo i ación p ima ia que la
jus i ica.
Cuando ac i idades como la aducción p esen an una mo i ación p ác ica muy conc e a,
puede pa ece inicialmen e ociosa la p egun a de si p esen an ambién algún ipo de mo i ación
in ínseca. Fo mulado en o os é minos, si el aduci se paga en el ac ual con ex o sociohis ó ico y
pe mi e, mal que bien, que una se ie de p o esionales se ganen la ida en el ac ual me cado labo al,
¿a qué necesidad ha de esponde el que nos p egun emos sob e o o ipo de mo i aciones que no
sean las que el mismo me cado labo al es ablece? La p egun a esponde, desde mi pun o de is a, a
la necesidad de adop a una posición c í ica sob e la p opia labo , a una necesidad de jus i ica es a
úl ima no solo an e la eglas que ija el me cado, sino an e uno mismo. Es o iene que e en úl imo
é mino con la necesidad bien conocida de ealza la p opia condición de pe sona po medio de la
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ac i idad ealizada, lo que se in e p e a como necesidad de en ende es a ac i idad en é minos no
alienan es.
2.1. TRADUCCIÓN COMO ACTIVIDAD PSICOSOMÁTICA
El ca ác e no alienan e de una ac i idad se mide en buena pa e po la posibilidad de una
implicación lúdica y placen e a en la misma. No deja de se ele an e a es e espec o el obse a las
ca ac e ís icas que p esen an las p ime as ases del desa ollo de la capacidad aduc o a en niños
bilingües p ecoces. Ha is and She wood (1978) se han e e ido al hecho no able, aunque po o a
pa e ambién ca ac e ís ico de o os dominios del desa ollo lingüís ico, de que la p axis
aduc ológica se mani ies a inicialmen e como pu o y simple juego e bal po medio del cual el
niño pone en conexión los dos códigos lingüís icos que domina. Es a mo i ación pu amen e lúdica
pa ece p ecede siemp e a o o ipo de mo i ación, como se ía la de se i como mediado
comunica i o. Es a mani es ación lúdica y placen e a del aduci , que se obse a ya en las p ime as
ases del desa ollo de es a ac i idad, es algo que acompaña á de o ma más o menos elada a
cualquie o a de sus mani es aciones, incluyendo en e ellas a las es ic amen e p o esionales. El
modelo que hemos denominado de la aducción silenciosa igno a es e ipo de ealidad o no le
p es a la a ención que me ece, desde el momen o en el que aza una escisión cla a en e la igu a
del aduc o o sus i encias y el p oduc o de la ac i idad ealizada.
Los es udios psicolingüís icos sob e la ac i idad aduc o a nos ponen en pa e sob e la pis a
de en qué sen ido cabe en ende como placen e a es e ipo de ac i idad. En endemos que una
ac i idad de na u aleza in elec ual, como se supone en p incipio que debe se la aducción, exigi á,
si ealmen e puede alo a se como lúdica o placen e a, algún ipo de soma ización del p oceso po
medio del cual se lle a a é mino (c . pa a la idea de implicación somá ica Robinson 1991). No deja
de se so p enden e el obse a la conduc a ges ual que acompaña al in é p e e p o esional si uado
en su cabina y ac uando como mediado en una con ención in e nacional. Pa a el in é p e e su labo
exige, sin luga a dudas, una concen ación y una a ención máximas, has a el pun o de que podemos
obse a lo como o almen e ajeno a lo que no sea el es ic o y exclusi o cumplimien o de dicha
labo . Es a concen ación y a ención máximas no es án, sin emba go, eñidas con una
ex e io ización o soma ización del p oceso in elec ual que se lle a a é mino. Po supues o, las
conduc as ges uales de los in é p e es simul áneos pueden se eno memen e a iadas y a iopin as,
pe o, aunque el enómeno de ex e io ización o soma ización pueda esul a más o menos disc e o,
se encuen a siemp e de alguna o ma p esen e. Desde mi pun o de is a, no nos encon amos aquí
con un epi enómeno elacionado anecdó icamen e con una ac i idad men al subyacen e, sino más
bien con un ipo de ac o o elemen o imp escindible pa a la buena ma cha del conjun o del
p oceso. La apoya u a somá ica esul a muy posiblemen e pa e in eg al del mecanismo cogni i o
asociado a la labo in e p e a i a, que en ningún caso pod á conside a se una ac i idad men al pu a.
Algo pa ecido, aunque en meno escala, pod ía cons a a se obse ando al aduc o
emba cado en su labo . También aquí la ex e io ización y soma ización del p oceso puede llega a
hace se pa en e. Bas a á con que a emos de eco da nos a noso os mismos, si alguna ez hemos
ealizado es a labo . Se econoce á ácilmen e no solo que hemos e balizado de o ma audible, sino
que ambién hemos ges ualizado dando exp esión a sensaciones de di e sa índole, en e las que
“ ene una palab a en la pun a de la lengua” no deja de se una de las expe iencias más comunes. Se
pod á pun ualiza que es as sensaciones no siemp e han sido p ecisamen e placen e as, pe o en
cualquie caso han dado exp esión a un componen e somá ico y a ec i o asociado a la p ác ica de la
aducción. Con odo, han sido siemp e, en mayo o meno medida, la an esala de una si uación
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