O. Carbonell i Cortés, Traducción y cultura: de la ideología al texto. Colección Biblioteca de Traducción. Salamanca, Ediciones Colegio de España, 1999, 322 pp.
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Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 3 - Año 2001 O. Carbonell i Cortés, Traducción y cultura: de la ideología al texto. Colección Biblioteca de Traducción. Salamanca, Ediciones Colegio de España, 1999, 322 pp. Ana RODRÍGUEZ Universidad de Valladolid Con el título Traducción y cultura: de la ideología al texto Ovidi Carbonell i Cortés ofrece un extenso análisis sobre la actividad traductora y sus distintos enfoques teóricos. Los aspectos teóricos vienen acompañados por numerosos ejemplos prácticos escritos en lengua inglesa, catalana y en árabe. El libro comienza con un capítulo introductorio en el que Ovidi Carbonell se cuestiona la eterna pregunta de si se debe considerar la disciplina de traducción como ciencia o como una actividad artística. El resto del contenido aparece dividido en cuatro grandes bloques donde el autor aporta una visión amplia de los diferentes estudios de traducción realizados en los últimos años. En primer lugar el proceso de traducción es contemplado desde un punto de vista lingüístico, es decir, Carbonell i Cortés aplica a la actividad traductora las diferentes teorías lingüísticas, no sólo las tradicionales sino también las más actuales. A continuación son las disciplinas semiótica y la etnolingüística las que ocupan el papel principal a partir del cual el autor se plantea el estudio de la traducción. En tercer lugar, la actividad traductora se observa desde un prisma ideológico y semiótico más abstracto. De hecho el título que encabeza este bloque comienza con “La traducción como manipulación ...”. Finalmente Ovidi Carbonell enfoca el objeto de estudio de su libro desde el punto de vista de las teorías desconstructivas, de las consecuencias lingüísticas, históricas, hasta políticas, en definitiva, de poder, que trae consigo la traducción. Se trata pues de un volumen que, de manera constante, reflexiona sobre los planteamientos que el traductor realiza ante el texto objeto de su trabajo, tanto en calidad de primer receptor, como de segundo emisor. Es decir, para el profesor Carbonell, el traductor debe recibir el texto original como una totalidad de aspectos culturales y lingüísticos que ha de comprender y trasladar a otra lengua en la que imperan otros rasgos culturales y otras características lingüísticas. Por este motivo, para el autor del libro, así como para la alemana Christiane Nord, la traducción es un acto de comunicación lingüística e intercultural ya que, mediante la traducción, se pone en contacto a dos mundos, a dos culturas. Carbonell i Cortés se refiere a este aspecto cultural del texto como realidad extralingüística textual y afirma que, en el proceso traductológico, ésta es la parte más complicada. Nos parece interesante señalar en este punto en qué consiste, para el autor, el proceso de traducción al que nos hemos referido, pues partiendo de éste Ovidi Carbonell desarrolla el resto del - 1 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 3 - Año 2001 contenido. Para el autor, antes y durante su actividad traductora, al traductor ha de pasar por las siguientes etapas: 1/ entender el mensaje original 2/ evaluar la situación comunicativa en el contexto de origen 3/ prever la situación comunicativa del contexto de destino y 4/ elaborar un nuevo mensaje en la lengua terminal. Es decir, el método de traducción que el autor defiende consta de planteamientos extrae intralingüísticos. Para comprender el texto original los enfoques de acercamiento a este han de ser en ambos sentidos: desde la lengua misma del texto y desde fuera de esta. A partir de esta afirmación, Ovidi Carbonell ofrece una rápida visión de diversas teorías de uso del lenguaje y su aplicación a la traducción. En la obra, seguidamente, se enfoca el estudio de la traducción desde los puntos de vista de la pragmática y la sociolingüística. En el primer caso, el autor trata la traducción de los actos de habla y cómo está determinada por el contexto cultural que impera en los mismos. Para que la traducción sea un éxito, el traductor tiene que reconocer los distintos contextos y saberlos reflejar y aclarar, cuando sea necesario, en el texto meta. El profesor Carbonell opina que la actividad traductora ha de interesarse por la disciplina de la sociolingüística, porque el traductor no sólo busca realizar una traslación lingüística del mensaje, sino también transportar la función o funciones que el texto original posee a un nuevo texto. Lógicamente en este apartado y partiendo de los esquemas propuestos por M. Gregory y S. Carrol, el autor repasa las variedades del lenguaje según su uso (campos del discurso, modalidad del discurso, tenor del discurso), así como según sus usuarios (variedad estándar, variedades geográficas, variedades históricas, variedades sociales, variedad individual), y revisa asimismo los niveles del lenguaje y los tipos de lenguaje no estándar. Más adelante Ovidi Carbonell se centra en la organización del texto como aspecto importante en la traducción. La organización no sólo del texto de partida, sino también del de llegada. Esto supone avanzar en el límite del estudio gramatical – que se ceñía a la frase – para abarcar el discurso entero. Por tal razón el traductor ha de tener en cuenta, a la hora de traducir, dos disciplinas: la lingüística textual y el análisis del discurso, es decir, aspectos tan relevantes como: la cohesión, la coherencia, las operaciones retóricas, las operaciones estilísticas, además de tipologías textuales y estrategias cognitivas. El autor insiste en no perder de vista el contexto a la hora de enfrentarnos a un texto y, por lo tanto, a su traducción. Porque, añade, en el contexto se llevan a cabo las producciones lingüísticas orales o escritas. De esta manera Ovidi Carbonell dedica un capítulo de su libro al aspecto antropológico de la traducción, es decir, a la relación incuestionable que guardan los textos con las raíces de la cultura de la que forman parte. Para ello hace referencia a los estudiosos Malinowski y Hymes, padres de la etnolingüística, al relativismo lingüístico de Sapir y Whorf, a la escuela funcionalista alemana y a las teorías de equivalencia formal y equivalencia dinámica de Nida. Los rasgos culturales de la lengua son compartidos por el emisor y el receptor del texto cuando ambos pertenecen a un mismo contexto, pero esto no ocurre si sus culturas son diferentes. En este caso, como opinan van Dijk y Kintsch, el receptor deberá acudir a otros recursos que le faciliten la comprensión. Nos referimos, entonces, al relativismo lingüístico, según el cual el lenguaje podría determinar el pensamiento y la percepción, lo que supondría prácticamente la - 2 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 3 - Año 2001 imposibilidad de la traducción, o bien podría tan sólo influir en el pensamiento y en la percepción, en este caso sí sería posible la actividad traductora. Desde el punto de vista etnolingüístico y de acuerdo con Eugene A. Nida, cuando traducimos, debemos tener en cuenta, más que la actividad propia del traductor, las características culturales que rodean esa comunicación en el momento en que tiene lugar y, claro, las diferencias que presenta con respecto al texto meta. Por lo cual, y para ser conscientes de ello, es necesario realizar análisis contrastivos de carácter semántico, retórico, estilístico o, incluso en casos muy excepcionales, plantearnos el problema de la intraducibilidad. Otro aspecto que se debe tener en cuenta en el momento de la traducción es el de la función, concepto que ha de entenderse como parte del contexto extralingüístico y que se refiere al lenguaje en uso, más que al teórico. Con lo que, de nuevo, volvemos a dirigirnos a la antropología. Asimismo la función aplicada a la traductología nos conduce a plantearnos más tipos de traducción que los clásicos: traducción literal y traducción libre, nos lleva a pensar en las distintas finalidades o propósitos que tiene cada caso, lo que significa elegir una estrategia u otra a la hora de enfrentarnos al texto. Gran parte de la traductología contemporánea utiliza el concepto de función de Jakobson y su variedad para diferenciar los distintos tipos de traducción posibles. Por lo tanto el abanico de éstos se amplía considerablemente. En el tercer epígrafe de la segunda parte, el autor comienza afirmando que “traducir es hacer un ejercicio de semiótica aplicada” o, lo que es lo mismo, pretende dar un nuevo enfoque al estudio de la traductología, eso sí, sin desviarse de los que anteriormente se han planteado. Por que, es evidente, la traductología es una ciencia multidisciplinar. El concepto semiótico en la traducción hace referencia al estudio de los sistemas de significación actualizados en el texto, construidos en el texto. Lo que implica, según el profesor Carbonell, una profundización en el sistema interno del texto tal, que se busca su funcionamiento también en su contexto. De ahí que en el libro se hable de cuatro operaciones necesarias para realizar una traducción semiótica con éxito: 1ªidentificación, 2ªinformación, 3ªexplicación y 4ªtransformación. En uno de los primeros apartados de este capítulo, el autor hace un breve repaso a las conclusiones en cuanto a la cuestión del significado a las que llegan diferentes filosofías del lenguaje, desde la de Ludwig Wittgenstein hasta la de Jurij Lotman, pasando por Mijaíl Bajtïn o Willard van Orman Quine. En todas ellas se da al significado una aplicación cuya importancia dependerá de cada circunstancia. Entonces, y bajo esta premisa, el trasvase de un texto de una cultura a otra puede interpretarse como un acto de poder y manipulación. Partiendo de este punto muchas escuelas desarrollaron teorías de traducción de carácter polisistémico, como la de Tel Aviv, y posteriormente otras en las que se desarrolló más la postura política en la que se unen aspectos de la traducción con la ideología, como la que representan Susan Bassnett y André Lefevere, muy en la línea del filósofo Michael Foucault. Estas reflexiones llevan al autor a la conclusión de que la traducción es una manera de reescritura que se rige por normas determinadas y que conlleva un poder sin límite. Tal poder, según Ovidi Carbonell, se lleva a cabo mediante el uso de implicaturas, asunciones pragmáticas, mecanismos de conexión del texto, etc. que utilizados de una manera consciente pueden llegar a persuadir al receptor del texto. - 3 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 3 - Año 2001 De ahí que el autor apele a la ética profesional del traductor a la hora de llevar a cabo sus elecciones cuando está trabajando y exija de este una postura relativista y abierta con respecto a otras culturas, especialmente si la traducción se hace con el inglés como lengua de llegada, ya que ésta es el vehículo de comunicación más importante en la actualidad. Otros aspectos que el profesor Carbonell trata haciendo referencia a este fenómeno de “reescritura” son: la familiarización, el extrañamiento, la normalización, el mecenazgo y la censura. El último capítulo del libro está dedicado al tema de la “desconstrucción de la traducción”, entendido como crítica a las teorías de la traducción tradicionales. Es un planteamiento de la traducción más bien subversivo que reclama la “originalidad” y la “autoría” del traductor. Aquí se presentan las interesantes teorías poscoloniales cuyo objetivo es la búsqueda de la objetividad en la traducción mediante estructuras revolucionarias que se manifiestan abiertamente en contra de las teorías reinantes durante el colonialismo y el neocolonialismo. En definitiva, Ovidi Carbonell i Cortés pretende con este libro demostrar que el mundo de la traducción es un tercer mundo cultural, en el que confluyen las características que tiene el texto original (dentro y fuera) y las propias del texto final (dentro y fuera). Si todos los traductores fueran conscientes de todos estos factores los resultados de su actividad serían mucho más completos y precisos. La obra aparece delimitada entre una introducción y una bibliografía. La primera es una guía clara de los capítulos y apartados del conjunto del texto. Los puntos que hay en cada capítulo son breves, con lo que se facilita la lectura, y vienen acompañados por numerosos ejemplos, que ilustran la lectura. Por último, la bibliografía final es amplísima (45 páginas) y viene ordenada ortográficamente, aspecto que la convierte, consideramos, en un buen material de consulta para investigadores e interesados en el tema. - 4 -