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La tumba de los reyes. Traducido por Miguel Ibáñez Rodríguez

Hérbert, Anne

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Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 LA TUMBA DE LOS REYES. Traducción de algunos poemas de Anne Hébert Miguel IBÁÑEZ RODRÍGUEZ Profesor de la Facultad de Traducción e Interpretación de Soria Recuerdo con nostalgia los ratos que pasé en el centro Georges Pompidou traduciendo algunos poemas de Anne Hébert, escritora canadiense por la que me sentía especialmente atraído por aquellas fechas. Era el curso 1986/87 y me encontraba en París trabajando en dos de sus institutos como lector de español. Desde que me incorporé a la Facultad de Traducción e Interpretación de Soria me propuse buscar aquellas traducciones que hice por afición y que ahora me interesaban "por profesión". En repetidas ocasiones traté -sin éxitode buscarlas entre mis papeles. Cuando creía que las había perdido definitivamente, a primeros de diciembre de 1998, buscando otra cosa, aparecieron. No pude evitar volver a sumergirme en la lectura de esos poemas que, tras algunos pequeños retoques, ven la luz en el segundo número de la revista Hermēneus. Así serán más los que puedan disfrutar de la belleza enigmática de los versos de Anne Hébert. Se trata de la traducción de 12 poemas procedentes de Le tombeau des rois, recogidos en el libro titulado Poèmes, publicado por Éditions du Seuil en 1960. Se trata de uno de los muchos libros publicados por esta escritora canadiense en lengua francesa nacida en 1916 en Sainte-Catherine-deFossambault, cerca de Quebec. Anne Hébert publicó su primera obra en 1942, una colección de poemas en Éditions de l'Arbre en Montréal bajo el título de Les Songes en équilibre. Desde entonces no ha dejado de publicar no sólo poesía sino también novelas teatro. Sus obras más recientes son: la novela Aurélien, Clara, Mademoiselle et le Lieutenant anglais, publicada en París en 1995 por Éditions du Seuil; Poèmes pour la main gauche en Les Éditions du Boréal en 1997 y su también novela Est-ce que je te dérange?, publicada en París por Éditions du Seuil en 1998. A través de los 12 poemas traducidos, Anne Hébert nos presenta, desde un espacio cerrado (habitación, armario, bajo un puente...) en el que reina la soledad y la calma y amueblado por su memoria, su particular concepción de la muerte ("una vieja criada ciega", otras veces "una muchacha blanca de faldas espumosas"). Si hubiera que definir su poesía en pocas palabras podríamos decir que es sencillamente compleja. La ausencia de comas es rasgo característico de los poemas originales y, por ello, lo mantenemos en la traducción. - 1 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 I La habitación de madera Miel del tiempo Sobre los muros resplandecientes Techo de oro Flores de los nudos corazones caprichosos de la madera Habitación cerrada Claro cofre donde se enmaraña mi infancia Como un collar desenhebrado. Duermo sobre dóciles hojas El olor de los pinos es una vieja criada ciega El canto del agua golpea mi sien Pequeña vena azul rota Todo el río atraviesa la memoria. Me paseo En un armario secreto. La nieve, apenas un puñado, Florece bajo una esfera de cristal Como una corona de casada. Dos leves penas Se desenredan Y retiran sus garras. Voy a coser mi vestido con este hilo perdido. Tengo zapatos azules Y ojos de niño Que no me pertenecen. Es necesario vivir bien aquí En este cuidado espacio. Tengo víveres para la noche Siempre que no me canse De este constante canto de río Siempre que esta criada temblorosa No deje caer su carga de olores De un solo golpe Sin retorno. No hay ni cerradura ni llave aquí Estoy cercada de madera antigua. Me gusta un pequeño candelabro verde. - 2 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 El mediodía arde en las baldosas de plata La plaza del mundo llamea como una fragua La angustia me da sombra Estoy desnuda y completamente negra bajo un árbol amargo. II Cada vez más estrecho Esta mujer en su ventana Los codos sobre el alféizar El furor bermejo a su vera Bello árbol de capuchinas sobre arenisca azul. Ve pasar amargas comitivas Y no se mueve En todo el día Por miedo a chocar con la muralla de silencio tras ella Respiro helado sobre su nuca Lugar sordo donde este hombre de sal Sólo tiene el espacio Entre esta mujer de espaldas y el muro Para maldecir sus venas que se paran al tiempo que respira Su lenta fría respiración inmóvil. - 3 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 III Vuelve sobre tus pasos Vuelve sobre tus pasos oh vida mía Bien ves que la calle está cortada. Mira la barricada frente a las cuatro estaciones Toca con el dedo la fina construcción nocturna levantada sobre el horizonte Vuelve rápida a tu casa Descubre la más impenetrable morada La más vacía la más profunda. Vive pues en esta roca Sueña en el lento caminar de tu vida futura Pareciéndote a ella al mismo tiempo. Bien dispones del tiempo de aquí la gran tiniebla: Visita tu corazón subterráneo Viaja sobre las líneas de tus manos Eso bien vale [como recorrer] los caminos del mundo Y la gran plaza del mar atormentado Imagina placenteramente un bello amor lejano Sus ligeras manos en camino hacia ti Detén tu respiración Que ningún viento agite el aire Que haya calma suave y dulce A través de las murallas El deseo deambula vuela y empolva Recógete y deja brotar tus lágrimas ¡Oh testaruda vida mía bajo la piedra! - 4 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 IV Una pequeña muerte Una pequeña muerte se ha postrado atravesada en la puerta. La hemos encontrado de madrugada, abatida en nuestro umbral Como un helecho completamente helado. Ya no osamos salir desde que está ahí Es una muchacha blanca de faldas espumosas De la que irradia una extraña noche lechosa. Nos esforzamos por vivir en el interior Sin hacer ruido Barrer la habitación Y ordenar el hastío Dejar los gestos balancearse completamente solos En el extremo de un hilo invisible En nuestras mismas venas abiertas. Llevamos una vida tan minúscula y tranquila Que ni uno solo de nuestros lentos movimientos Sobrepasa el reverso de este nítido espejo Donde esta hermana que tenemos Se baña azul bajo la luna Mientras crece su olor embriagador. - 5 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 V Nuestras manos en el jardín Hemos tenido esta idea [La] de plantar nuestras manos en el jardín Ramas de diez dedos Pequeños árboles de huesos Querido arriate. Todo el día Hemos esperado al pájaro pelirrojo Y a las hojas frescas En nuestras cuidadas uñas. Ningún pájaro Ninguna primavera No han sido atrapados en la red de nuestros manos cortadas. Por una sola flor Una sola minúscula estrella de color Un suelo vuelo de ala tranquila Por una sola nota inmácula Repetida tres veces. Será necesaria la estación próxima Y nuestras manos fundidas como el agua. - 6 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 VI Ciertamente hay alguien Ciertamente hay alguien Que me ha matado Después se ha ido De puntillas Sin quebrar su danza perfecta. Ha olvidado acostarme Me ha dejado de pie Completamente atada En el camino El corazón en su antiguo cofre De igual modo las pupilas En su más pura imagen de agua Ha olvidado borrar la belleza del mundo Alrededor mío Ha olvidado cerrar mis ojos ávidos Y permitido su pasión perdida - 7 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 VII El reverso del mundo Nuestra fatiga nos ha roído por el corazón A nosotras las muchachas azules del verano Largos tallos suaves del más bello campo de perfumes. Abandonadas a la fuerza Levantar piedras en la corriente, Devoradas por el sol Y por sonrisas a flor de piel. Ayer Nos comimos las más tiernas hojas del sueño Los sueños nos han acostado En la cima del árbol de la noche. Nuestra fatiga no se ha dormido Inventa máscaras de seda Guantes de angustia y sombreros agujereados Para nuestro despertar y paseo al alba. Resplandecen tras la vida nuestros pasos Por el hábito y la paciencia. En nuestras manos pintadas de sal (Las líneas del destino están repletas de escarcha) Tenemos extrañas pesadas cabezas de amantes Que ya no nos pertenecen Pesan y mueren entre nuestros dedos inocentes. La voz del pájaro Fuera de su corazón y de sus alas guardadas en otro lugar Busca alocadamente la puerta de la memoria Para vivir aún algunos instantes más. Una de nosotras se decide Y lentamente acerca su oído a la tierra Como una caja sellada sonora de insectos prisioneros Dice: "La pradera está invadida de ruido Ningún árbol de palabras deja crecer en él sus raíces silenciosas En el negro corazón de la noche. Aquí está el reverso del mundo ¿Quién pues nos ha desterrado de esta orilla?" - 8 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 Y busca en vano tras ella1 Un perfume, el rastro de su tierna edad Y encuentra este dulce barranco de hielo a modo de memoria. VIII Vida de castillo Es un castillo de antepasados Sin mesa ni fuego Ni polvo ni tapiz. El encantamiento perverso de estos lugares Está todo en sus refinados espejos. La única ocupación posible aquí Consiste en mirarse día y noche. Lanza tu imagen a las duras fuentes Tu más dura imagen sin sombra ni color. Mira, estos espejos son profundos Como armarios Siempre hay alguna muerte bajo el azogue Y cubre rápidamente tu reflejo Se pega a ti como un alga Se adhiere a ti, delgado y desnudo, Y simula al amor en un lento escalofrío amargo. 1 Se refiere a una de las dos protagonistas del poema. - 9 -