El Hada, Traducido por María Angela Cerdá i Surroca
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Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 Jaume MASSÓ I TORRENTS, El Hada Traducido por Maria Àngela CERDÀ I SURROCA Una de las aspiraciones del Modernisme de crear un teatro lírico catalán se materializó el 14 de febrero de 1897 con motivo del estreno, dentro la IV Fiesta Modernista, en Sitges, de la primera obra catalana de inspiración wagneriana: la ópera o drama lírico La Fada (El Hada) que, con letra de Jaume Massó i Torrents y música de Enric Morera, constituyó no sólo una representación antológica sinó también un hecho sin precedentes en la historia de la música catalana, que significó la consagración de la música modernista y suscitó un entusiasmo extraordinario en los círculos culturales de la época. El wagnerismo representa, para el Modernisme, la peculiar fusión de las artes elevada a la escena y el concepto de ópera como un "continuum"; aparte del mensaje estético, contiene el gusto literario por un mundo fantástico y la fascinación generacional por la mitologia. Escribe el autor del poema dramático La Fada, Jaume Massó i Torrents, en su dedicatoria al autor de la música "An en Morera": "Una vegada que, sol, vaig anar a raure a la barraca del pastor d'Evol, ell me va contar vagament i en poques paraules l'esquelet de la llegenda que és fonament d'aquesta obra, tot mostrant-me una roca en la qual se deia que l senyor d'Evol hi havia fet penjar an el jove senyor de Paracolls, raptor de sa filla". La remota leyenda popular, recibida de labios de un hijo de la comarca pirenaica, en el Conflent, es literaturizada por su autor, un escritor y erudito definido como mitad "gentleman" mitad pastor y, además, entusiasta excursionista, afición plasmada en sus libros Croquis pirenencs (1896) y Natura (1898). Ya a los 18 años Jaume Massó fundó la revista "L'Avenç" (1881), uno de los órganos más representativos del Modernismo, de tendencias innovadoras y liberales; además, junto con Casas-Carbó, impulsó la editorial tipográfica del mismo nombre, una versión catalana de la "Kelmscott Press", de William Morris, con quien Massó i Torrents comparte el hecho de conjugar un medievalismo estético con una ideología radical. La Fada, editada en catalán-francés por L'Avenç, libro cuya portada ilustró Alexandre de Riquer, es un drama musical en un acto sobre los amores trágicos derivados de las clásicas rivalidades familiares, pero con un "background" fantástico, medievalizante y casi-wagneriano, que reúne unos ingredientes sustanciales del imaginario modernista –y también del filón prerrafaelita– propicio a la leyenda, a la poesía o al misterio en conjunto... Al lado del papel simbólico, inquietante o antropomórfico atribuído al escenario natural rodeado del prestigio mágico de los Pirineos, el Hada, vista como perversa sirena que atrae fatalmente a los mortales, participa de la concepción finisecular y dualista del mundo y, por analogía, de la mujer como ser ambiguo entre el encanto y la maldad. - 1 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 El memorable discurso de Santiago Rusiñol en esta ocasión opone a una concepción mercantilista del mundo una religión artística, porque "voldríem que la nostra noble terra no fos tan sols la laboriosa, la menestrala i endreçada botiguera, la matrona del negoci, la pagesa fornida i morenament colrada, sinó que fos també la fada somiadora, la verge de rosses trenes inspiradora de càntics, de colors i d'harmonies, la sirena de l'art atraient amb la seva hermosura els ferits de poesia i els devots de la bellesa". En resumen, La Fada (El Hada), de Massó i Torrents, y su contexto medieval y fantástico representan no sólo una síntesis artística donde confluyen a la vez nacionalismo, europeísmo y mitología, sino que también nos ofrecen, al cabo de un siglo, todo un compendio y una proyección del imaginario y de las fascinantes creaciones modernistas, en unos momentos culminantes de este movimento trascendental dentro de nuestra cultura. Enric MORERA EL HADA Libreto de Jaume MASSÓ I TORRENTS Drama lírico en un acto estrenado el 14 de febrero de 1897 en el teatro Prado Suburense de Sitges. (Traducción al castellano de Mariàngela CERDÀ I SURROCA) - 2 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 EL HADA PERSONAJES soprano El Hada tenor Jausbert de Paracolls soprano Gueralda de Évol barítono Señor de Évol, padre de Gueralda bajo Pastor, viejo tenor Zagal, joven de quince años barítono Hombre guerrero Otros hombres guerreros, hadas del "gorg Negre", coro interior de hadas del "gorg Estelat". La escena tiene lugar cerca del "gorg Negre", uno de los tres lagos de la región de Noedes, situados en las altas montañas que se levantan entre el Conflent y el antiguo condado de Fenolledes, hoy formando parte del departamento francés llamado Pirineos Orientales. Siglo XIII, durante el reinado de Jaime I de Cataluña y Aragón. ESCENA PRIMERA Se divisa la amplia extensión del "gorg Negre" reposando entre riscos abruptos. Sus aguas vienen a morir en una orilla abierta, paso amable que dejan las montañas yermas. En primer término comienza una pendiente llena de hierba y salpicada de florecillas de vivos colores, predominando las blancas; un poco más lejos, arranca un espeso bosque. Cerca de los prados, una choza de pastores y, dispersos, yaciendo por la majada, vacas y terneros. Es de noche. A corta distancia, entre las rocas hendidas, todavía hay manchas de nieve. Gran quietud por los valles y altiplanos; tan sólo se percibe el rumor del aire traspasando el bosque y en la poza un ruído de olas apenas perceptible. Brillan las estrellas y se reflejan en las aguas. De pronto el cielo cambia sus tonalidades: mientras se vuelve azul, las estrellas se apagan; apunta el día, de un color rosado, detrás las cumbres no demasiado lejanas; después el cielo se vuelve blanco hasta que alborea. Aumenta el murmullo de pájaros e insectos: todo se distingue con más claridad. De la cabaña sale un zagal de unos quince años y, aprisa, como atraído, viene a posarse medio dormido a la orilla del estanque. Acto seguido aparece de entre las aguas, saliendo sólo hasta mitad de su cuerpo, una hermosa hada, de larga cabellera rubia y lánguida. Moviendo los brazos desnudos como intentando atraer e inclinando su torso hacia atrás, canta dulcemente: - 3 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 EL HADA ¡Ven, ven, pastorcito! Ven conmigo dentro el agua, que ahí verás mi palacio: jamás viste belleza tanta. Por ti yo muero de amor: serás rey de la montaña. Mira, mis brazos tengo abiertos si quieres recibir un abrazo. (Hundiéndose despacio.) ¡Ven, ven, pastorcito! ¡Ven conmigo dentro el agua! El zagal se vuelve frotándose los ojos sin estar despierto del todo y regresa a la cabaña. El hada desaparece. ESCENA SEGUNDA Se oyen sonar los cencerros de las vacas al levantarse. Hacia levante el cielo ha adquirido una tonalidad de fuego. Ya todos los términos surgen muy claros. Salen de la choza un pastor muy viejo y el zagal, ya despabilados. PASTOR ¡Y cómo te revolcabas esta noche! Dormir en la montaña te ha desasosegado. ZAGAL Puesto que durante la vigilia tanto hablasteis de las cosas extrañas dentro de la poza, no he soñado más que hechizos y encantamientos que, si he de creer el sueño, no son malos, y he soñado en una hada llamándome a mí, que como el gamo costaba de alcanzar. PASTOR Nada bueno hallarás dentro el estanque. Bendecidas sus aguas lo son cada año, pero nadie ha echado a las brujas que en lo hondo están, y quimeras y cabras y diablejos. - 4 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 ZAGAL Pero, ¿y la dama del agua? ¡Sin duda ha de ser muy hermosa y las otras quizá también! PASTOR Pues puedes saberlo lanzando un pedrusco. Verás a las brujas, su ropa alzando hasta los muslos y echando fuego por la boca. Y así como de la poza la tempestad surge furiosa: densos nubarrones pavorosos se van extendiendo causando horror. Aterrado, graznando, el cuervo atraviesa el aire, y el estanque desprende mal olor, y vientos contrarios forman torbellinos. La granizada cae en seguida, y una espuma cubre el lago, pues todo se altera, y lo avasalla todo la noche. Entonces, del rayo al resplandor, verás las brujas su ropa alzando hasta los muslos, escupiendo ratas y hedor. Bien podrás decir entonces que encantamientos y que hechizos son siempre, siempre, malos, que hadas bonitas nunca las ha habido, sinó que en sus ojos las lleva la juventud. Yo hasta creo que la niebla que los buenos caminos esconde toda se forma, toda, allá dentro. Son ya cincuenta años de mi vida de pastor; de lagos y montañas bien sé el secreto. ZAGAL (para sí) La he soñado hermosa: si fuese yo valiente, la seguiría al fondo de su palacio. PASTOR ¡No vayas a asomarte mucho allí, porque al pastor desde lo hondo siempre llama la tentación! ¡El día se levanta! A las vacas rehagamos su lecho, pidamos hierba fresca, de prados mudemos. Prepara los zurrones, rodea el rebaño, que pazca los terrones de Bosque Quemado. - 5 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 Sale el pastor persiguiendo vacas y terneros. El zagal provee los zurrones, entrando y saliendo de la choza. ESCENA TERCERA Es pleno día; un día tranquilo y sin nubes. Mientras el zagal da la espalda a la poza, trabajando, surge del estanque el hada y sacando medio cuerpo va cantando. EL HADA Mi corazón no le encuentra y se consume de amor; en mi misma alcoba el miedo me vence; bien está adornada de corales y oro: todo a gozar invita, pero tengo frío en mi corazón. Vente aquí cerca, que te daré besos mirando a la vez del estanque en lo hondo . Si quieres entrar conmigo, pastorcito galante, nunca más solitario las cumbres te verán. Lleno de maravillas verás mi palacio; tendrás las estrellas, y te daré el cielo azul, pues todo se espejea en mis ojos de fuego; mi boca en risa como la flor abro; tengo mi melena rubia como el oro, cara para el beso y piel de satén; y tendrás sirvientas hermosas como yo... Si de mí te ausentas, no lo tendrás, no. El zagal, de espaldas al estanque, ha ido escuchando el canto atractivo del hada. - 6 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 ZAGAL ¡Si ahora osase entrar! ¡Si ahora osase! Lo que a menudo allí me llama no sé lo que es. PASTOR (de lejos) ¡Aaaaaaah! El hada se sumerge. El zagal, a quien el pastor ha llamado, huye aprisa, pero como sintiendo dejar aquel lugar. ESCENA CUARTA Detrás las cumbres escarpadas sale el sol, ardiente, luminosísimo. La alegría de la Naturaleza se manifiesta en los más agradables rumores: la algarabía de los pájaros, el murmullo del arroyuelo que nace en el estanque y de la brisa a través del abetar. Un hatajo de gamuzas, saltando por las rocas, van a abrevarse al estanque y huyen como alma que lleva el diablo. Se oye el trote de un caballo que se acerca. Aparece a raudo galope, en gran caballo blanco, Jausbert de Paracolls con Gueralda de Évol sobre la grupa. Ella, con su gonela blanca, su rubio cabello partido en dos largas trenzas encintadas, en medio de su frente el cierre de una anilla de oro. El va medio armado: yelmo pequeño, perpunte y espada; su escudo cuelga del lado derecho del caballo; es joven y adusto; lleva una barba negra y escasa. Gueralda va envuelta en el manto de Jausbert. Llegan cansados de cabalgar toda la noche y se paran sobre la hierba. JAUSBERT Aquí, lugar solitario y apacible, buen deporte y solaz podremos hallar. GUERALDA Desierto de gente me parece este paraje y miedo me da.... JAUSBERT (que ha desmontado y, apoyándose en el caballo, la contempla) Conmigo no tengas temor en parte alguna. (Ayudándola a descabalgar de un brazazo y dejándola sentada sobre la hierba.) ¡Oh! Descabalga, vida mía, y sobre la hierba buscaremos reposo. - 7 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 (Al caballo, halagándolo:) Tu, leal Tallavent, corre del todo libre y que se arrastren las inútiles riendas: ya el peso suave de mi amor no llevas. (El caballo va a abrevarse, sediento, en el lago. A la Naturaleza:) ¡Aguas, valles y montañas! ¡Alegraos! ¡Ella está aquí! La he sacado de entre los hombres que nuestro amor no quieren, y la he traído aquí, para gozar de la paz serena de que no se disfruta en los castillos y las villas. ¡Me la han negado allí: yo la he robado de un aposento cerrado, y aquí he venido, Naturaleza, con deseos de amor y libertad! ¡Haced acopio de vuestros rumores más dulces, alegres hayas y colosales abetos! ¡Murmurad más suavemente, fuentes recién nacidas! ¡Halagadla! (Volviéndose a Gueralda, que, sentada sobre la hierba, le ha seguido con la vista mientras él ha hablado.) ¡Gueralda! ¡Amor! Cuanto más a menudo contemplo vuestro rostro, y cuanto más solos y libres, Gueralda, menos me atrevo a enamoraros y el canto de amor que dentro el corazón guardo a mis labios no puedo traer. Fatigadita habéis de estar: nuestra cabalgada larga ha sido y por vericuetos abruptos. GUERALDA Vuestro bello hablar me da coraje: para mi fatiga es dulce medicina. La noche, mientras huíamos, de inquietantes sombras ambos lados de los caminos poblaba, y no me dejaba volver los ojos atrás el miedo de que nos seguían. Al trote del corcel chispeaban las piedras y al ruido de sus patas creía oír más que nos perseguían, y el pensamiento me decía: "¡Qué hicimos! ¡Qué hicimos!" JAUSBERT De este vuestro temor la noche es causa: aquí llegamos y la aurora sale a recibirnos. Nadie nos vendrá aquí la paz a romper. - 8 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 Abandonemos el pesar, y con el gran amor nuestro confortémonos, pues ya nada más cabe esperar de los hombres. GUERALDA (levantándose) Mostradme, pues, mi guía dulcísimo, las maravillas de este lugar agraciado. JAUSBERT (pasándole el brazo por la cintura y llevándosela a recorrer la montaña) Mira, mi amor: las nieves se derriten, la hierba se endereza y se rehace; de los regueros que ellas le envían la fresca fuente disfrutará. El terrón blando y regalado de nuestro amor será la almohada; contemplaremos la hondonada, de flores llenándonos sin fin. Blanco y resplandeciente el junquillo verás estallar cerca de la nieve; casi me parece que eres hija suya cuando muy cerca miro tu rostro. Aquí es plenitud de Primavera cuando casi ya huye del llano; del cielo la bóveda aquí entera en este lago se reflejará. Debajo los abetos, todo lleno de musgo, nunca hallaremos a nadie, a nadie. Aquí la vida es siempre dulce. Todo es para ti, todo es para ti. GUERALDA (enamorada) ¡Habla, habla, Jausbert, pues me alhaga de tu voz la dulzura! ¡De tu amor seré siempre cautiva, siempre! JAUSBERT Vuelve a decírmelo, Gueralda mía, otra vez, porque el corazón de gozo me inunda lo que me dices. ¡Pero ay! En estos ojos donde me tienes prisionero no veo brillar de los míos su gran ventura. - 9 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 y en muerte o en vida será mío esta noche. ¡No es tuyo, no es tuyo, pobrecita Gueralda! ¡No es tuyo, no es tuyo, pues esta noche será mío! CORO LEJANO DE LAS HADAS DEL "GORG ESTELAT" (alarmadas) ¡Huid, huid, muchos hombres se acercan! ¡Huid, huid, si aún le tenéis! Todas las hadas se van tumultuosamente a esconderse dentro del agua. El Hada, antes de hundirse, dice: EL HADA ¡Oh Gueralda! ¡Jausbert no será tuyo: vivo o muerto será mío! ¡Adiós! ESCENA SEXTA Lejos, arriba del bosque y cerca de una cumbre, se ven algunos hombres: miran por todas partes y uno de ellos se da cuenta de los dos enamorados dormidos. UNO DE LOS HOMBRES (desde lejos) ¡Allí están! ¡Intentemos llegar allí! Desaparecen los hombres. Despierta Gueralda después de haberse agitado un rato: ha visto a los hombres descender por unas rocas y llama a Jausbert muy asustada. GUERALDA ¡Jausbert! ¡Jausbert! ¡Algún peligro se acerca! (Llena de angustia viendo que no despierta y tocándole.) ¡Jausbert! ¡Despierta! (Por fin Jausbert despierta y la mira a ella dulcemente.) ¡Siento que algún peligro se acerca para nosotros! - 16 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 JAUSBERT ¡Serénate, Gueralda! ¡Nada temas, en mí confía! Se ve a una cuadrilla de hombres en el fondo del bosque, que señalan y luego desaparecen. GUERALDA (que se ha dado cuenta de la gente y se ha aterrorizado) ¡Oh! ¡Ponte el yelmo! (Animándose) Yo te ceñiré la espada. (Lo hace.) Es hora de combate. He oído un rumor. JAUSBERT (alzándose) Es una fiera que por ahí se acerca. La ballesta no traigo: la fuerza de mi brazo habrá de probar. GUERALDA ¡No son fieras, Jausbert, no, pues son hombres! JAUSBERT (sorprendido) ¿Hombres? (Seguro) ¡Pues bien! ¿Qué importa? ¿Nuestra soledad a romper vienen? Luego verás, Gueralda, que mi pecho es tan fuerte como amoroso el corazón que dentro de él late. GUERALDA ¡Mira, cómo ya se acercan! ESCENA SÉPTIMA Van saliendo por todos lados hombres guerreros y mesnaderos diversamente armados y trajeados. Jausbert se dispone en actitud de combate, protegiendo a Gueralda. - 17 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 UN HOMBRE (reconociendo a Jausbert) ¡Jausbert de Paracolls! ¡Nos lo temíamos! Nadie más, sinó vos, nos la ha robado. ALGUNOS (gritando) ¡Apresémosles! JAUSBERT (furioso) ¡Atrás! ¿Quienes sois, que no os conozco y me perseguís? UN HOMBRE Si no nos conocéis, bien nos conoce Gueralda. Nos la habéis robado y en mal sitio la habéis traído: de maléficas hadas es morada. (Sarcástico) ¡Buen lugar, a fe mía, para amoroso coloquio! Se ríe. JAUSBERT ¡Cállate, bestia! ¿Qué sabes tú? Van compareciendo más grupos de hombres guerreros. UNOS HOMBRES (llamando a otros a lo hondo de los valles) ¡Aquí están! ¡Aquí están! ¡Los encontramos! ESCENA OCTAVA En medio del último grupo de hombres, viene el señor de Évol, furioso y cansado. SEÑOR DE ÉVOL (entrando) El ladrón de mi hogar, ¿dónde está? ¡Quiero verle! (Gueralda queda horrorizada al ver a su padre. Jausbert, meditabundo y firme a su lado. El de Évol dice al tenerle delante:) - 18 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 ¡Eres tu, Jausbert, el último vástago maligno de tu innoble estirpe! La maldad del padre todavía me dura y el hijo la paz me roba de mi castillo royéndome la honra. ¿Y aquí me la has traído a la hija de mi corazón? Poco te valdrá, mal cazador salvaje, andar todo el día por las sierras. Con venganza terrible aquí mismo quiero borrar la afrenta. ¡Oh! Como estallará de una vez el odio que tanto tiempo dentro el pecho guardo. (A los hombres:) ¡Cogedle! Algunos hombres rodean a Jausbert. JAUSBERT (a los hombres, irónicamente) ¡Atrás, valientes! (Dirigiéndose al de Évol:) Vuestro mal hablar yo he escuchado sereno. Me anima a mí el amor, él me dará aliento. (Señalando al de Évol.) A quien envenena el odio, ¿qué puede ponerle freno? Con tanta gente venís que poco me habéis afrentado, mas creo que aceptaréis un singular combate: todavía no sois viejo para que os venza la edad. GUERALDA (interponiéndose, desesperada, al ver que quieren batirse) ¡Padre! ¡Jausbert! SEÑOR DE ÉVOL (A Jausbert:) Pues sea como tú quieres. (A Gueralda:) ¡Fuera la mala hija! (A algunos hombres:) Lleváosla lejos de este paraje. Mañana sabrá la suerte que le deparo. GUERALDA (mientras los hombres se la llevan) ¡Jausbert!... ¡Mi amor!... ¡Desventurada! - 19 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 SENYOR DE ÉVOL (frío, sin mirar a su hija) La liza preparad. Algunos hombres marcan el campo del combate trazando surcos en tierra con la espada después de medidas las distancias contando pasos. Todos se interesan por el combate. JAUSBERT (mirando en la dirección por donde se han llevado a Gueralda) ¡Reconfórtame, amor! ¡No me abandones! (A su espada, abrazándola y besándole la cruz de la empuñadura:) ¡Mi buena amiga! Séme muy fiel como siempre me has sido pues para eso el caballero te lleva siempre a su lado. Blande, blande muy fuerte y haz como aquel espadón que hendía las peñas en manos de Roldán. Yo defiendo el amor, y entre mis manos fiel como contra alárabes, sé contra cristianos. Soy campeón de amor, lo soy de libertad: sé fiel tú hoy más que nunca lo has sido. (A todos:) ¡Adelante! ¡Adelante, la lucha a muerte! SEÑOR DE ÉVOL ¡Ah! ¡Venga, venga, pues ya me tarda! Se colocan ambos combatientes a cada extremo del campo y luchan a golpes de espadón o espada larga para abatirse. Todos se interesan por los dos combatientes, silenciosos al principio, después animando con gritos ansiosos al de Évol. Jausbert para bien los golpes o bien no los da. Mudan de extremo siempre dentro de los límites marcados en el suelo, y se acometen. El yelmo del de Évol recibe un golpe que un momento parece dejarle aturdido. Faltando a la regla, hunde su espada en el lado derecho de Jausbert. Sobresalto general; algunos se sorprenden de la mala acción de su señor. Pronto de la herida sale la sangre. JAUSBERT (medio cayendo, mirándose como su sangre mana) ¡Cómo huye la vida!... ¡El amor!... ¡La juventud! ¡Adiós, alegre esperanza! ¡Adiós, firme pensamiento! Del mundo la traición ¿nunca huirá? ALGUNOS HOMBRES No obrásteis bien, señor: dísteis muerte a un valiente que se defendía. - 20 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 SEÑOR DE ÉVOL ¡Dios lo quiso! Yo, matando a un malvado su ley cumplo. (A Jausbert, que está expirando en brazos de algunos hombres:) Aun defendiéndote, no te quiero dar el honor de caballero. Hasta el fin venganza será cumplida. Aquí has traído a mi hija, lugar maldito, y aquí, de hadas y brujos morada, tu fin habrás hallado. (Ordenando a los hombres. Algunos vacilan, pero por fin ejecutan la orden.) De aquella roca grande y angulosa colgadle. Sus entrañas de fiera las águilas y los cuervos las comerán. Al ladrón de mi hogar que lo martiricen: con picos y garras le despedacen el corazón antes del último suspiro. Y si el cordaje se rompe, dentro la poza hallará tumba espaciosa. (Los hombres que han desaparecido llevándose a Jausbert expirando aparecen ahora a lo alto de una roca desde la cual cuelgan el cuerpo del joven, que queda inclinado hacia el estanque. Luego los hombres se van.) ¡Vamos! ¡Estoy vengado! ¡Maldito sea este paraje! TODOS (yéndose y echando piedras al lago con furia y superstición) ¡Maldito! ¡Maldito, sea este lugar! Se escuchan chillidos horrorosos de las hadas, ofendidas de que les hayan echado piedras al estanque. LAS HADAS ¡Ah, ah, ah! ¡Que se levante furiosa tempestad! Creyendo haber escuchado los chillidos, salen corriendo todos los hombres guerreros aterrorizados. - 21 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 ESCENA NOVENA Todo queda solitario. Sólo se ve colgado de la roca por las axilas el cadáver de Jausbert. Del estanque se alzan poco a poco y van tomando cuerpo grandes nubarrones acompañándose de extraños rumores de tempestad. Después todo se va ennegreciendo, hasta que se desencadena por completo la tormenta con truenos y acto seguido la lluvia que azota árboles y rocas. Las aguas de la poza se agitan. Se escucha el repiqueteo de los cencerros de vacas que corren. Aparecen el Pastor y el Zagal, que van a resguardarse en la choza. PASTOR La tempestad se levanta muy de repente: no parece sinó cosa de hechicería. ¡Si eres tú quien lanzó piedras dentro el estanque, el último año que conmigo vengas será este año! El Zagal, con aire de sorpresa y excusa, se mete dentro de la cabaña siguiendo al Pastor. Gran oscuridad, lluvia espesa y fuerte, truenos y relámpagos. Pasa galopando, espantado, Tallavent, el caballo de Jausbert, abandonadas sus riendas y caída su silla. Sigue la tempestad más fuerte y más inclemente. Al súbito fulgor de un relámpago se ve a Jausbert colgado de la roca y al Hada abrazada a él besándole y acariciándole. La túnica que viste es larga y revuelta como una ola. Mientras con un brazo ahuyenta a un águila que comienza a planear sobre Jausbert, dice triunfante: EL HADA ¡Ya es mío! - 22 -