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Espacios protegidos y política territorial en las islas Shetland del sur (Antártida)

Serrano Cañadas, Enrique

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Boletín de la A.G.E. N.º 31 - 2001, págs. 5-21 5 ESPACIOS PROTEGIDOS Y POLÍTICATERRITORIAL EN LAS ISLAS SHETLAND DELSUR (ANTÁRTIDA) Enrique Serrano Cañadas Departamento de Geografía. Universidad de Valladolid RESUMEN La red de espacios protegidos de las islas Shetland del Sur está ligada a la historia del poblamiento y los usos del archipiélago. En la actualidad, es un conjunto de espacios sin conexión, donde el turismo, las políticas nacionales y la ciencia tienen un peso fundamental en la proclamación de figuras de protección, su conservación y uso. En este trabajo se aboga por una gestión conjunta de los espacios protegidos antárticos en el marco del Sistema del Tratado Antártico. Palabras clave: Antártida, protección ambiental, espacios protegidos, turismo. ABSTRACT Protected areas and territory policy in the South Shetland Islands (Antarctic). The protected areas of South Shetland island are linked to the uses and human History in the islands. Today, they are a combined of disconnected areas where tourism, national policies and science have the main importance to proclaim, to conservate and the territorial use of protection figures. In this work is proposed a unify management of Antarctic protected areas into the Antarctic System Treaty. Key words: Antarctic, environmental protection, protected areas, tourism. Fecha de recepción: septiembre de 2001. Fecha de admisión: noviembre de 2001. 6 1. INTRODUCCIÓN El ser humano ha estado presente en la Antártida desde hace 180 años, y aunque su impronta ha sido pequeña, la inmensidad de estas tierras inhabitadas, donde sus 13 millones de km2hacen que la percibamos como inabarcable, o la monotonía de unos paisajes dominados por el hielo, esconden la realidad de una presencia humana limitada espacial y temporalmente, pero capaz de alterar el medio. Los parámetros que manejamos en el mundo occidental son poco apropiados para enfrentarnos a un mundo definido por la simplicidad, con una escasa diversidad paisajísitica, una biodiversidad también pequeña, en todos los casos ligada al mar, y una estructura natural compuesta por muy pocos elementos. Sin embargo, lo excepcional de los elementos naturales y los paisajes que configuran la Antártida, la fragilidad de un medio muy inestable, y la capacidad del hombre para intervenir en él, más allá de la escala global, hacen que los actuales habitantes temporales de la Antártida (pescadores, científicos, militares y turistas) tengan una importante capacidad de alteración del medio a escala local. La Antártida posee una variedad geográfica que se ha concretado en tres regiones bioclimáticas principales: la Antártida continental, que comprende la mayor parte del continente; la región subantártica, limitada al conjunto de islas del Atlántico e Índico (Georgia del Sur, Kergelen y Macquarie); y la Antártida marítima, la porción septentrional de la península antártica y los archipiélagos de las Shetland del Sur, Orcadas del Sur y Sandwich del Sur (figura 1). Las diferencias básicas entre regiones estriba en el descenso de especies vegetales y de las temperaturas medias anuales y estivales, el incremento de las precipitaciones y variaciones en las presiones y regímenes de vientos. Si en las islas subantárticas hay seis meses con una T0 media anual mayor de 61ºC, con presencia de vegetación arbustiva, abundancia de herbáceas y dominio de briofitos, algas y líquenes, en la Antártida marítima sus costas reciben las mayores precipitaciones del continente (400-600 mm anuales) principalmente de verano, poseen unas temperaturas medias anuales entre los 01ºC y los -21ºC, con veranos en los que se registran temperaturas medias de más de 01ºC. La presencia de herbáceas es muy esporádica, y limitada a dos especies (Deschampsia antártica y Colobanthus crassifolius), están presentes los briófitos y dominan sobre todo las algas y los líquenes. En la Antártida continental, definida por temperaturas medias anuales menores de 01ºC en las costas, que descienden hacia el interior, los briófitos se limitan a las zonas costeras, con presencia de líquenes y algas que desaparecen hacia el interior del continente (Pickard y Seppelt, 1984; Blümel y Eitel, 1989). Las islas Shetland del Sur son el archipiélago más meridional de la Antártida marítima a once kilómetros de la península Antártica. Están formadas por once islas mayores entre el Paso de Drake y el mar de Bransfield, en el océano Antártico. Tienen una extensión de 4.700 km2y se localizan entre los 611º 59´ y 631º 20´ de latitud sur, y los 571º 40´ y los 621º 45´ de longitud oeste. En ellas alternan los medios de montaña (Friesland, 1.770 m.s.n.m., isla Smith, 2.012 m.s.n.m.) con las islas bajas y aplanadas (Snow, 305 m, Low, 180 m, Robert, 385 m, Nelson, 332 m), en un dominio glaciar de amplios domos que alcanzan 686 m.s.n.m. en Rey Jorge y 631 m.s.n.m. en Greenwich. En el conjunto del archipélago sólo el 10% de su superficie está libre de hielo. El archipiélago se localiza próximo al cono sur americano y adelantado hacia el Paso de Drake; en el tránsito de las borrascas del oeste, con temperaturas medias anuales próximas a Enrique Serrano Cañadas Boletín de la A.G.E. N.º 31 - 2001 7 Espacios protegidos y política territorial en las islas Shetland del Sur (Antártida) Boletín de la A.G.E. N.º 31 - 2001 Figura 1. Localización de las islas Shetland del Sur en la Antártida. 1. Antártida continental. 2, Antártida marítima. 3. Región subantártica. Fuente: Pickard y Seppelt, 1984; Blümel y Eitel, 1989. 8 los -21ºC en sus costas y un fuerte carácter oceánico; y las amplias zonas deglaciadas por debajo de los 601º S, que le confieren su singularidad. Por todo ello, las islas Shetland del Sur ofrecen la mayor riqueza biológica y paisajística de su entorno, así como una fácil accesibilidad, que han marcado en el pasado y dirigen en la actualidad la presencia humana en el archipiélago. 2. LA EXPLORACIÓN Y LOS ORÍGENES DEL POBLAMIENTO La Antártida es, sin duda, el último extremo de la tierra al que el ser humano ha accedido, sin embargo, su presencia es ya continuada. Los cazadores de focas y las explotaciones balleneras primero, la exploración geográfica y la actividad científica, arraigada a gran velocidad a partir del Año Geofísico Internacional (1957) mediante asentamientos estacionales o permanentes, y recientemente el turismo y la actividad deportiva, son los hilos conductores de la presencia humana en la Antártida. Las conjeturas sobre el descubrimiento en la época de las grandes exploraciones se complica con los avistamientos casuales y ligados a las exploraciones españolas, entre las que destacan la de Gabriel de Castilla, que en 1603 desciende hasta los 64ºS, Smith, que en febrero de 1819 avista «tierras heladas», y el naufragio del San Telmo, en septiembre de 1819, cuyos tripulantes recalarían en las costas de la isla Livingston hasta su desaparición (Aramago, 1949; Fitte, 1962; Kirwan, 1965; Pinochet de la Barra, 1991; Martín Bueno, 1995; Berguño, 1985). Pero estas apoximaciones no son más que «viajes inadvertidos» que parten de hechos fortuitos, pueden tener importancia para motivar a futuros exploradores, si son conocidos, pero su valor exploratorio es pequeño (Amundsen, 1946; Stoddart, 1986). En octubre de 1819, Smith regresa, con ánimo «exploratorio», desembarca en la isla Rey Jorge y toma posesión. En el mismo año de 1819, zarpa de Connecticut el marino Palmer, que desde las Malvinas sigue a un foquero argentino que recala en la Isla Decepción. La polémica sobre si llegó antes Palmer o Smith queda marginada por la presencia previa de cazadores de focas que divulgaban poca información sobre sus caladeros y dejaron pocas señales de su vida en las islas (Martín Bueno, 1995, 1996). Existen testimonios de la presencia de barcos foqueros en las Shetland del Sur desde 1817 (Fitte, 1962; Rodríguez, 1979, citado en Quevedo, 1987), por tanto, como ha señalado Martínez de Pisón (1991), Smith y Palmer no descubrieron tierras incognitas, sino «un secreto bien guardado». El descubrimiento del archipiélago finaliza, pues, hacia 1820, con el inicio de la exploración comercial, geográfica o política. A medida que los cazadores de focas se desplazan del ártico a las islas subpolares, para pasar al oceáno antártico, la presencia humana en el archipiélago es cada vez mayor. Los naufragios, en estas latitudes, son constantes, con el registro de cuatro de ellos al menos en 1820, que implican permanencias invernales, en espera de ayuda en la primavera. La isla Decepción, utilizada sobre todo por los barcos norteamericanos, servirá para capturar 320.000 lobos marinos entre 1820 y 1821, produciendo 940 toneladas de aceite en la isla y participando 44 embarcaciones de foqueros que en la temporada 1921/22 ascendería a 91 veleros (Kirwan, 1965, Berguño, 1985). En 1830, esquilmadas las poblaciones de lobos, los cazadores se desplazan hacia el Sur, donde los ejemplares son menos y las dificultades de navegación mayores, despareciendo esta actividad a principio del siglo XX. Enrique Serrano Cañadas Boletín de la A.G.E. N.º 31 - 2001 9 Coincidiendo con el retroceso de las capturas de ballenas en Groenlandia, en 1892 armadores noruegos fletán una expedición al mando de C.A. Larsen, que explora hasta el mar de Weddell. El archipiélago, con sus extensas ensenadas y amplias bahías favorece tanto la caza de la ballena, que tiene su hábitat en las proximidades de las costas, como su descuartizamiento y tratamiento en las playas. Hoy día las playas del archipiélago son el testigo mudo de la actividad de caza y descuartizamiento que ha supuesto el abandono de millones de restos óseos de ballenas y es un elemento común del paisaje de sus costas. Los británicos crean en 1904 el Comite Interdepartamental Británico de Investigación y Desarrollo en las Islas Falkland (BICFTRD) dedicado a la investigación biológica y financiado mediante los impuestos sobre los barcos y factorías. Aunque los balleneros estuvieron utilizando la isla Decepción para el tratamiento de las ballenas desde al menos 1888, en 1906 la empresa Sociedad Ballenera de Magallanes instala una factoría ballenera en Puerto Foster, el interior de la caldera inundada de la isla Decepción, en la actualmente denominada caleta Balleneros. Funcionará a pleno rendimiento hasta ser vendida a la compañía noruega Hvalfangerselskabet Hector A/S (Hector whaling Company, Tongsberg) que renueva las instalaciones y monta una industria para la obtención de aceite de ballena y su almacenamiento. Junto a la factoría, un pequeño poblado completaban la instalación. Es el primer asentamiento humano de las Shetland del Sur, en el que vivirían durante veinte años una población estable que alcanzaría los 5.000 trabajadores (Aramago, 1949). Veinte años después de su puesta en marcha, el descenso del precio del aceite de ballena favorecida por el uso de buques factoría que abarataban costes, y la intención de evitar las complicaciones políticas derivadas de las reclamaciones territoriales, inducen a su abandono en 1931. En 1995 todo el conjunto fue declarado Sitio Histórico y monumento nº 71, de modo que hoy es reconocido como el principal resto histórico del archipiélago. 3. LA OCUPACIÓN EFECTIVA DEL TERRITORIO: LAS BASES La ciencia y exploración antártica, unidas a la política y estrategia nacionales, han tenido una importante influencia territorial en el establecimiento de la red de bases antárticas. En la posguerra los intereses políticos revitalizan el interés por el archipiélago, sobre todo por parte de británicos, Argentina y Chile, con intereses territoriales y económicos en la zona. Son, pues, los avatares políticos y las reclamaciones territoriales los elementos clave en la intervención sobre el territorio antártico marítimo. En 1944 los británicos instalaron tres bases (A, B y G), estaciones meteorológicas para el apoyo a la navegación durante la guerra, en 1947 Chile instala su primera base antártica en la isla Greenwich y Argentina asienta en 1948 el destacamento naval de la isla Decepción. De este modo, en 1957 está establecida la red de bases y refugios de los estados con intereses en la zona. El Año Geofísico Internacional (1957/58) es significativo por el abandono de las tensiones entre los estados con bases. En 1968 la Unión Soviética, que busca tener una red de bases dispersas por toda la Antártida, encuentra en las islas Shetland del Sur el lugar idóneo para una base de investigación y apoyo logístico a los buques oceanográficos de su flota antártica, y en 1969, y en el mismo lugar, se construye la base antártica chilena Marsh, tamEspacios protegidos y política territorial en las islas Shetland del Sur (Antártida) Boletín de la A.G.E. N.º 31 - 2001 10 bién con objetivo logístico. En 1977 en la misma isla se instala la base polaca Artowski. En los años ochenta los estados sudamericanos desarrollan la teoría de la «defrontaçao», siguiendo la de los sectores en su concepción más extrema. El Tratado Antártico obliga a demostrar la realización de investigación antártica para ser miembro consultivo y esto, es práctica común, se consigue mediante la instalación de una base antártica. La lógica diplomática, que busca influencia en los foros internacionales, vio la necesidad de instalar bases científicas, así como situarlas en la porción de tierra sobre la que pueda pesar algún día una reclamación. Entre 1984 y 1985 se construyeron bases de Ecuador, Uruguay, Perú y Brasil, junto a las de Chile y Argentina. A partir de 1988, tres nuevos países se incorporarán al poblamiento de las Shetland del Sur, Corea del Sur, España y Bulgaria. La configuración actual de la red de asentamientos (figura 2), compuesta por nueve bases permanentes, siete bases estivales y, al menos, diez refugios, responde a una concepción geoestratégica y militar, reconvertida para la ciencia. Las bases están habitadas por científicos, técnicos y militares que representan la población del archipiélago. Aunque nominalmente todas las bases son científicas, en función de sus objetivos, dotaciones y labores de campo existen bases de dominante militar; políticas, derivadas de la necesidad de presencia en el archipiélago; científicas, dedicadas prioritariamente a la investigación; y logísticas, de apoyo político, militar y científico. El personal de apoyo casi triplica al científico, de modo que un 30% de los habitantes trabajan en quehaceEnrique Serrano Cañadas Boletín de la A.G.E. N.º 31 - 2001 Figura 2. Bases científicas en las islas Shetland del Sur. 11 res científicos y un 70% en tareas de mantenimiento, logística y apoyo científico. Sobresale el elevado porcentaje de personal militar, pues está presente en más de la mitad de las bases (58%), en seis (35% del total de bases) la dotación militar supera a la civil y en el 50% los jefes son militares, y sólo en dos de las permanentes es civil. Las bases científicas poseen una población flotante que varía anual y estacionalmente, pero permiten considerar a estas dotaciones como parte del poblamiento, habitantes de un territorio capaces de crear unas estructuras paisajísticas y territoriales y organizar el espacio en función de unas pautas culturales. La capacidad de las bases de las islas Shetland del Sur es de más de 700 habitantes, aunque casi nunca alcanzan el máximo de ocupación y la población de verano triplica a la de invierno, pasando de aproximadamente 170 habitantes, a más de 500. 4. EL TURISMO: LA EXPLOTACIÓN DEL TERRITORIO Las islas Shetland del Sur son un territorio sin fronteras ni limitaciones reguladas por legislaciones estatales, de modo que la industria turística se instala en el continente antártico y se desarrolla hasta constituir la actividad comercial más importante del continente y en la actualidad la principal fuente de ingresos extraídos de la Antártida. El desarrollo del turismo en las Shetland del Sur, paralelo al del conjunto del continente, se inicia en 1933, con las primeras visitas y continúa con los primeros vuelos sobre el continente desde Punta Arenas, en diciembre de 1953, y el primer crucero desde Argentina en enero de 1958, cuando el buque Les Eclaireus traslada a 100 pasajeros (Wace, 1990; Enzenbacher, 1993, 1995). Los promotores turísticos se interesan por la Antártida a partir de 1966, con un rápido crecimiento (Reich, 1980). Según fuentes de IAATO (Asociación Internacional de operadores turísticos antárticos), entre 1965 y 1985 se pasa de 800 a 1.200 turistas al año, con impulsos como la temporada 1974/75, con 3.644 turistas. En la temporada 1986/87 se inicia un incremento de las visitas, con breves estancamientos (temEspacios protegidos y política territorial en las islas Shetland del Sur (Antártida) Boletín de la A.G.E. N.º 31 - 2001 Figura 3. La evolución del turismo en las Islas Shetland del Sur. 12 poradas 1989/90 y 1993/94), que culmina en la temporada 1995/96. En la temporada 1990/91 superan los turistas a los científicos (4.000 científicos aproximadamente en toda la Antártida, frente a 4.698 turistas), en la temporada 1993/94 los doblan y en 1998/99 se superan los 10.000 visitantes. Durante los últimos treinta y cuatro años han visitado la Antártida, en cruceros marítimos, 1.044.511 de turistas registrados, de los cuales un 75% aproximadamente tienen como destino o tránsito las islas Shetland del Sur, aproximadamente 780.000 turistas. Hoy las Shetland del Sur constituyen el destino más frecuente para el turismo antártico accediendo al archipiélago más de 5.000 turistas anuales en más de treinta barcos que operan en su entorno. Esta actividad representa entre el 50 y el 75% del turismo en la Antártida. En las Shetland del Sur los turistas triplicaron a las dotaciones de las bases a finales de los 80, creciendo el turismo al mismo ritmo que el resto del continente. Las cifras señalan una intensa ocupación territorial, concentrada en las zonas libres de hielo entre noviembre y marzo. Los destinos más frecuentes en las Shetland del Sur (figura 4) son, según IAATO, diecinueve, esparcidos por el conjunto de las islas y elegidos en función de sus condiciones de Enrique Serrano Cañadas Boletín de la A.G.E. N.º 31 - 2001 Figura 4. Espacios protegidos y destinos turísticos en las islas Shetland del Sur. 1, Caleta Ballenerosisla Decepción. 2, Bahía Sur-Bahía Falsa. 3, Isla Media Luna-Estrecho de MacFerlane. 4, Península Fildes-Bahía Maxwell. 5, Bahía Almirantazgo. 6, Punta Turret. Fuentes: British Antarctic Survey, IAATO, Rakusa-Suszczewski,1993 y datos de campo. 13 acceso, supeditadas a las posibilidades de fondeadero y desembarco, y el potencial turístico, derivado de la existencia de paisajes excepcionales, fauna, elementos naturales singulares y restos históricos, monumentos o bases actuales. 5. LA PROTECCIÓN DEL MEDIO NATURAL Y CULTURAL La naturaleza polar de las islas Shetland del Sur hace de ellas un espacio natural privilegiado, y como hemos visto hasta ahora, fuertemente presionado por la actividad humana desde principios del siglo XIX. La frecuentación pesquera, científica y turística ha motivado también la valoración de los espacios deglaciados y de los restos históricos del archipiélago, de modo que porciones de terreno y elementos históricos están ampliamente representados en la red de espacios protegidos antárticos. En la actualidad los espacios protegidos hasta este momento en el archipiélago representan el 20% del total de áreas especialmente protegidas en toda la Antártida, el 60% de los Lugares de Especial Interés Científico, y el 15% de Lugares Históricos y Monumentos. Puesto en relación con la escasa representación superficial del archipiélago (el 0,03%) respecto al total del continente, muestra la importancia de las zonas libres de hielo y el peso de los mismos para el conjunto de la Antártida. Espacios protegidos y política territorial en las islas Shetland del Sur (Antártida) Boletín de la A.G.E. N.º 31 - 2001 Tabla 1 FIGURAS DE PROTECCIÓN EN LAANTÁRTIDAY LAS ISLAS SHETLAND DELSUR FIGURA Marco legal Año Antártida Islas Shetland del Sur SPAs* Tratado Antártico 1966 26 Byers, Shirref, Fildes,Coppermine (4) SSSIs* Tratado Antártico 1975 37 Fildes, Byers, Admiralty, Potrter, Harmony, Decepción, Shirref, Chile Bay, Puerto Foster, Ardley, Lions Rump, Western Bransfield (12) HSMs Tratado Antártico 1991 73 Decepción, Greenwich, Potter, Elephant, Fildes, Admiralty Bay, Yankee Harbour, Balleneros. (14) SRAs Tratado Antártico 1991 1 0 MPAs Tratado Antártico 1991 1 0 ASPAs Protocolo P.A. 1991 — En activo, incorpora todos los SPAs y SSSIs (16) ASMAs Protocolo P.A. 1996 1 (1) Admiralty Bay Seal Reserve Convención T.A. 1972 3 0 CEMP Convención T.A. 1988 2 (2) Shirrref, Seal island. SPAs, áreas especialmente protegidas. SSSIs, lugares de especial interés científico. HSMs, lugares históricos y monumentos. SRAs áreas reservadas especialmente. MPAs áreas con planeamiento de uso múltiple. ASPAs, áreas antárticas protegidas especialmente. ASMAs, áreas antárticas gestionadas especialmente. CEMP, lugares del programa de control de ecosistemas de la Convención sobre Conservación de Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR). Fuente: British Antarctic Survey, «Protected Areas». 2000 20 tíficos agrupados en el SCAR son los que conocen el territorio y pueden realizar una síntesis sobre el medio, mientras el SCAR posee la capacidad de coordinación, gestión y vigilancia, y la autoridad para hacer propuestas de uso y restricciones, en la misma línea que se hace con las bases. En este sentido el Comité para la protección del Medio Ambiente, los operadores turísticos y las ONGs actuarían como garantes controlando la elaboración del plan y aceptando su desarrollo todas las partes. Para ello es necesario el desarrollo del Comité para la Protección del Medio Ambiente, dotándolo de la capacidad para gestionar y controlar el plan, en colaboración con el SCAR, de modo que los agentes que intervienen en él (los operadores turísticos, los programas nacionales de investigación antártica, los estados miembros) cumplan lo establecido y se puedan garantizar los objetivos del artículo tres del protocolo de Madrid. La experiencia ya existe con el uso, gestión y control de las bases antárticas por parte del SCAR, con elaboración de planes respecto al funcionamiento de las bases antárticas y los científicos que operan en la Antártida poseen la capacidad de análisis y planeamiento del territorio (geógrafos, geólogos, biólogos, ingenieros), de modo que el establecimiento de planes es sólo cuestión de voluntad política de cumplir lo establecido en el Protocolo sobre Protección Ambiental. Con ello se intervendría en el territorio para ordenar y regular las actividades ya tradicionales, científicas y comerciales, que se llevan desarrollando más de ciento ochenta años, así como las del futuro. Todo ello representa un desafío para la ciencia y la política antártica, que de este modo tiene una nueva tarea, no sólo colaborar en el conocimiento científico de la tierra desde un laboratorio privilegiado, sino conservar el laboratorio mismo, designado como «Reserva natural destinada para la paz y para la ciencia» (Protocolo de Madrid, art. 2), interviniendo de modo cauto en el objetivo de su conservación. 8. BIBLIOGRAFÍA AMUNDSEN, R. (1946): La conquista del polo sur. La expedición del Fram. Buenos Aires. Futuro. ARAMAGO, C. (1949): Historia de la Antártida. Buenos Aires. Ed. Hemisferio. BERGUÑO, J. (1985): Las 22 vidas de Schackleton. Santiago de Chile, Ed. Universitaria. BLÜMEL, W.D. y EITEL, B. 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