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Elementos subersivos en "The Bloody Chamber" de Angela Carter: estudio comparativo con las versiones tradicionales de "Barba Azul" de Charles Perrault y los hermanos Grimm

Fuentes Martínez, Raquel

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ES 25 (2003-04) - pp. 85-102 ELEMENTOS SUBVERSIVOS ENTHE BLOODY CHAMBER DE ANGELA CARTER: ESTUDIO COMPARATIVO CON LAS VERSIONES TRADICIONALES DE BARBA AZUL DE CHARLES DE PERRAULT Y LOS HERMANOS GRIMM RAQUEL FUENTES MARTÍNEZ Universidad de Jaén This paper aims to account for the analysis of the phenomenon of subversion in the feminist literature. This phenomenon will manifest clearly in the feminist writer Angela Carter. Our comparison of her tale The Bloody Chamber with the traditional versions of Bluebeard by Charles Perrault and the Grimm brothers is intended to call the reader’s attention on the use of subversion and its consequences. We pressume to examine Carter’s feminist criticism on the traditional concept of womanhood, and the iconography associated with it. This paper shows an interpretation of elements such as the gothic atmosphere, the main characters, the meaning of the chamber as a metaphor, and the treatment of sexuality as evidences of Carter’s determination in showing that womanhood is a mere patriarchal construction. INTRODUCCIÓN La subversión de los cuentos de hadas es un fenómeno frecuente en la literatura actual, pero no exclusivo de nuestro siglo. Si bien nuestra sensibilidad lectora está más o menos acostumbrada a las reutilizaciones de las versiones tradicionales de los cuentos de hadas, sigue existiendo, no obstante, un elemento de sorpresa, escándalo y extrañeza en las versiones feministas, políticamente correctas o en general desconstructoras del cuento. A lo largo de la historia observamos un proceso paralelo entre este fenómeno de reutilización al que se somete el cuento al ser subvertido, y el mismo fenómeno que ocurre entre el folk y el fairy tale. Así, el primero puede definirse como la forma narrativa de carácter oral cultivada por el pueblo para expresar la manera en la que percibían la naturaleza, orden social y el deseo de satisfacer sus necesidades (Zipes 1992:5). El folk tale sufre drásticos cambios cuando escritores aristocráticos y burgueses se apropian de él durante los siglos XVI, XVII, y XVIII. De esta forma, durante el primero de estos siglos se empieza a imprimir obras bajo el influjo de la cultura renacentista, dando lugar al fairy tale. Será también durante este siglo cuando aparece un nuevo énfasis en la educación de las clases alta y burguesa, RAQUEL FUENTES MARTÍNEZ 86 clases que imprimen al cuento tradicional nuevas y propias ideas, perdiéndose su ideología y perspectiva narrativa original. En palabras de Hugo Cerda Gutiérrez: “Lo que inicialmente fue una expresión de la dinámica social de los pueblos, se convirtió con el tiempo y en el contexto de la cultura dominante, en fórmulas moralizantes repetidas hasta la saciedad” (1985:176). Con esta manipulación aparece un nuevo género en la literatura. Un género que expande los temas, personajes y argumentos del folk tale, reflejando un cambio de valores en un periodo de transición del feudalismo al capitalismo temprano. De esta forma, el cuento tradicional se transforma para ser una narración elegante que reproduce los valores inamovibles, patriarcales y absolutos de los diferentes siglos en los que se cultiva. Estos valores serán representados en las versiones de Perrault y los hermanos Grimm, y que Angela Carter subvierte. De esta forma, y desde una perspectiva feminista, la autora hace al lector consciente, en ocasiones de forma explícita y en otras implícitamente, del papel reservado a la mujer en el cuento tradicional, así como de las consecuencias de su rebeldía, proponiendo finalmente soluciones que suponen la autodeterminación de la mujer, la importancia de su independencia, así como la necesidad de la unidad femenina para superar los valores patriarcales. De esta forma, a lo largo del análisis que proponemos, situaremos The Bloody Chamber dentro de la literatura feminista, no sólo por la subversión original de diferentes elementos en la narración, sino porque Angela Carter rescata y vuelve a utilizar imágenes y metáforas que entroncan con la literatura del siglo XIX escrita por mujeres. Así, el análisis de diferentes aspectos en The Bloody Chamber nos llevará a desgranar la significación y el alcance de propio concepto de subversión. De esta forma, comprobaremos, en primer lugar, cómo la ambientación gótica del cuento supone la metáfora del ambiente asfixiante de la mujer, de su aislamiento, y del miedo que le inspira la sumisión a lo patriarcal. En segundo lugar, el análisis de los personajes nos acercará hasta la idea recurrente de la necesidad de la implicación activa de la mujer, así como de su unión frente a la tradición misógina, en un intento continuo de resolver el conflicto de la identidad femenina. En tercer lugar, el estudio de la imagen de más fuerza en el cuento de Angela Carter, esto es, la cámara sangrienta, nos llevará a su interpretación como tabú, o lo que es igual: lo prohibido, lo negado a la mujer desde una perspectiva atávica. Esta misma imagen de la cámara sangrienta nos conducirá al análisis del tratamiento de la sexualidad en The Bloody Chamber, aspecto que supondrá una crítica a los roles tradicionales e inamovibles que han separado al hombre y a la mujer, aislando a ésta última. Por último, y en relación con la reutilización de imágenes y metáforas de la literatura escrita por mujeres del siglo anterior, comprobaremos, a la luz de la crítica feminista, cómo The Bloody Chamber se centra fundamentalmente en dos de ellas: la casa y la cámara secreta, como imágenes de reclusión y aislamiento femenino. Por último y en relación al género literario al que la obra pertenece, diremos que en The Bloody Chamber, Angela Carter revitaliza el cuento como género, ELEMENTOS SUBVERSIVOS EN THE BLOODY CHAMBER 87 tradicionalmente considerado menor, al hacerlo vehículo de una fuerte ideología que, según Lorna Sage implica necesariamente un movimiento de cambio: “[For] in retelling these tales she was deliberately drawing them out of their set shapes, out of the separate space of ‘children’s stories’ or ‘folk art’, and into the world of change” (1994:39). En definitiva, el cuento es un género dinámico en el que el lector es una parte activa, al ser invitado a la participación a través de la reflexión de los elementos subversivos que componen The Bloody Chamber. En general, podemos decir que las versiones feministas de los cuentos constituyen una llamada de atención sobre una ideología y comportamientos patriarcales todavía imperantes. Angela Carter reutilizará las metáforas y tabúes de las versiones tradicionales de los cuentos, y al subvertirlas destruirá el mundo inamovible en el que se fundamentan conceptos como el patriarcado y el absolutismo masculino. En definitiva, asistimos a un proceso de desmitificación con el que se ha caracterizado la producción de Angela Carter: “It remains true that, for her characters, there’s no one necessary history, no solid, determining context. Instead, there are provisional, ambivalent structures –‘I’m in the demythologising business ….putting new wine in old bottles and, in some cases, old wine in new bottles’ ” (Sage 1992:174). ANÁLISIS DE LOS ELEMENTOS SUBVERSIVOS EN THE BLOODY CHAMBER RESPECTO A LAS VERSIONES TRADICIONALES La ambientación en The Bloody Chamber La ambientación constituye uno de los elementos de subversión en el cuento que analizamos, ya que el emplazamiento de la joven esposa en un castillo remoto no deja de ser anacrónico para el desarrollo temporal de la narración. De esta forma, la acción parece retroceder en el tiempo por medio de la ambientación de iconografía claramente gótica. Así, existe una clara relación entre esta atmósfera, capaz de producir terror y maravilla a la vez, con un sentimiento de lo sublime, esto es, la percepción de que lo que tenemos ante nosotros nos supera y envuelve. Reconoceremos, de esta forma, un ambiente asfixiante en el que la mujer se encuentra envuelta y del que no puede escapar. La relación entre la iconografía gótica y el concepto de “sublime” es explicada por Fred Botting: The taste for the sublime (…) also offered intimations of an infinity beyond the limits of any rational framework. Natural and artistic objects were seen to evoke emotional effects like terror and wonder which marked an indistinct sense of an immensity that exceeded human comprehension and elevated human sensibility. (...) Similarly, medieval architecture, with its cathedrals, castles and ruins, became a worthy model for evocation of sublimity. (1996:24) RAQUEL FUENTES MARTÍNEZ 88 En el género de terror, el castillo emplazado en un paisaje hostil y salvaje constituye el mejor escenario para un cuento macabro en el que existe una especial relación entre el señor y la doncella. Si, por una parte, el ambiente misterioso del castillo se corresponde con el del protagonista, por otro, contrasta con el de la esposa que no dejará de manifestar su curiosidad por el nuevo hogar. Este aspecto intrigante del castillo en su exterior también se corresponde con el interior que ofrece una gran cantidad de habitaciones, tales como la biblioteca con títulos tan sugerentes como The Initiation, The Key of Mysteries, y The Secret of Pandora’s Box (16)1. En este escenario medieval, objetos modernos como el teléfono no dejan de parecer anacrónicos, lo que supone una llamada de atención sobre la pervivencia aún de los valores patriarcales –representados por el castillo y su ambientación terroríficaen una sociedad actual –representada, en este caso, por el teléfono-. En el desarrollo argumental, la madre de la joven esposa descubre la infelicidad de su hija gracias a una llamada telefónica. Por tanto y en mitad de un ambiente hostil, el valor positivo que se le da a este objeto sirve tanto para propiciar como para evidenciar la necesidad de comunicación entre las mujeres con el fin de desterrar el patriarcado. En general, el uso de un ambiente gótico en The Bloody Chamber se basa fundamentalmente en dos aspectos. En primer lugar, el desarrollo de la acción en el castillo se interpreta como símbolo del aislamiento y confinamiento femenino, así como del poder despótico masculino. En opinión de Mª del Mar Pérez Gil: En la narrativa femenina desde el gótico hasta el postmodernismo la casa ha sido el símbolo por excelencia de poder dominante masculino y el lugar donde el hombre ha confinado a la mujer. Las cuatro paredes han significado para la última, no sólo su aislamiento físico, sino también la imposibilidad de comunicarse con otras mujeres y de evolucionar a la par que el mundo exterior. (1996:96) 2 En segundo lugar, el uso de elementos góticos implica la expresión del terror que inspira el matrimonio como unión desigual y esclavizante. Es, igualmente, la expresión del sentimiento de incertidumbre, así como la intuición del lado diabólico 1 Todas las referencias a la obra son de Carter, Angela. The Bloody Chamber and Other Stories. Londres: Penguin, 1981. 2 En este mismo sentido, críticas como Sandra Gilbert y Susan Gubar se refieren no sólo a la imagen de la casa como símbolo del aprisionamiento femenino, sino a todo el mobiliario y los elementos que a ella se asocian como una extensión de esa situación claustrofóbica impuesta a la mujer. Refiriéndose a las escritoras del siglo XIX, afirman: “[También] emplean gran parte de los objetos del “lugar de la mujer” para representar su drama simbólico central de reclusión y huida. Velos y trajes de dama, espejos, cuadros, estatuas, armarios cerrados, cajones, baúles, cajas fuertes y demás mobiliario doméstico aparece y reaparece en las novelas y poemas femeninos a lo largo del siglo XIX y hasta el XX para significar el sentimiento de la escritora [cuya], (...) vida ha sido recortada y ajustada a un marco” (1998:98). ELEMENTOS SUBVERSIVOS EN THE BLOODY CHAMBER 89 y sádico del marido. Pérez Gil, basándose en la teoría de Tania Modleski3, alude a una relación directa entre el género gótico y el tema del matrimonio como un estado desestabilizante para la mujer: “[Su] amor hacia el hombre se convierte en desconfianza y en miedo ante una persona que ella cree puede estar tramando acabar con su vida” (1996:63). La subversión del cuento con respecto a la ambientación se revela claramente si comparamos The Bloody Chamber con las versiones tradicionales de Barba Azul. Así, en la versión de Perrault la esposa vive con Barba Azul en una de las fincas de campo de éste, algo que parece estar más acorde con el tiempo en el que la acción se desarrolla, ya que aunque no existe ninguna mención temporal explícita sobre el momento en el que la acción transcurre, podemos adivinar la época por la descripción de las pertenencias de Barba Azul, que aparece como un rico burgués del siglo XVII. Del mismo modo la versión de los hermanos Grimm tampoco sitúa la acción en una fecha concreta, pero su ambientación resulta más coherente que la de The Bloody Chamber: la razón es que Barba Azul es un rey que como tal vive con su esposa en un palacio. En definitiva, la ambientación gótica del castillo del marqués tiene como función aislar al personaje femenino en el espacio y en el tiempo para resaltar el anacronismo de los hechos que se narran, lo que en una lectura feminista podría interpretarse como la denuncia del absolutismo y abuso masculino a los que la mujer se ve sometida. ANÁLISIS DE LOS PERSONAJES PRINCIPALES El marqués El personaje del marqués en The Bloody Chamber se hace especialmente interesante por ser la representación de la masculinidad arquetípica, así como de los roles tradicionalmente atribuidos al hombre. Ya desde el comienzo del cuento el protagonismo del personaje masculino se ve relegado por la voz narrativa de la joven esposa que domina el relato, así como por la referencia –que constituye el título mismoa la escena de máxima tensión del cuento (recordemos que tanto en la versión de Perrault como en la de los hermanos Grimm el título del cuento es Barba Azul). Aparecerá enseguida la permanente presencia de este personaje cuya primera aproximación al lector se realiza a través de una característica animal más que humana, esto es, su olor. Una esencia peculiar de la que siempre irá acompañado y que anunciará su presencia. Se produce además una identificación entre este olor y su sexo masculino, aspecto que nos lleva a reafirmar las características animales que le son atribuidas: “[The] opulent male scent of leather and spices that always 3 Modleski, Tania . Loving with a Vengeance. Mass-Produced Fantasies for Women. Nueva York: Routledge, 1990. RAQUEL FUENTES MARTÍNEZ 90 accompanied him” (8). Esta primera aproximación al personaje -resaltando su olor como atributo masculino que confiere misterio, y no a través de su barba como rasgo que impone miedoes muy diferente de las versiones de Perrault y los Grimm. En el primer caso, la aproximación al personaje se produce con la presentación de las riquezas de Barba Azul, lo que implica la pertenencia de éste a la alta burguesía. En el segundo caso, también se hace referencia a la elevada situación del personaje en la jerarquía social, en realidad la más elevada, ya que es un rey. En ambos casos se hace mención del color de su barba como único inconveniente a su persona. En el cuento que nos ocupa el único inconveniente que la esposa atribuye a su marido no es el color de su barba, sino su propia incapacidad para interpretar signos de vida en el rostro de su esposo. De esta forma, el personaje masculino se muestra con una especie de máscara inalterable por la emoción que le confiere un aspecto de gravedad y misterio. Como veremos más adelante, esta ausencia de emociones en un plano exterior será uno de los desencadenantes de la acción, ya que la esposa, ávida de encontrar algún indicio de vida interior en su marido, se lanza a buscar por el castillo algún rastro que le proporcione una visión de su personalidad o vida anterior. Una de las atribuciones que se le conceden al marqués es la de la experiencia. Éste es mucho mayor que su esposa –apenas una adolescente-, algo que contrasta con la inocencia de ella. Es esta experiencia la que también le confiere el papel de iniciador de su joven esposa, el que le hará traspasar el umbral de la inocencia hasta la misma degradación, es como si la esposa hubiera sido elegida por su corrupción en potencia. Los libros que la joven encuentra en la biblioteca (The Initiation, The Key of Mysteries, The Adventures of Eulalie at the Harem of the Grand Turk, The Secret of Pandora’s Box) y los comentarios del marqués al encontrar a la joven leyendo los títulos evidencian su papel de iniciador: “ ‘My little nun has found the prayerbooks, has she?’ (…). ‘Have the nasty pictures scared Baby? Baby musn’t play with grownups’ toys until she’s learned how to handle them, must she?’ ” (17). A lo largo de la narración, y tal y como ocurre en las versiones de Perrault y los Grimm, el aspecto físico del protagonista masculino irá unido a ciertos rasgos de su carácter. Si anteriormente hablábamos de una personalidad misteriosa, un halo maligno irá añadiéndose a su caracterización. A su descripción vampiresca como un hombre enorme, de cabello y barba oscuras, tez pálida y labios rojos se suma siempre la alusión de unos ojos sin vida. Si bien en la versión de los hermanos Grimm el aspecto físico de Barba Azul -y más concretamente el color peculiar de su barbaes el anticipo de su moral y futura crueldad con su esposa, en la versión anterior de Perrault, Barba Azul es un personaje misterioso desde el principio de la narración, no sólo por su barba sino también porque se plantea la incógnita del paradero de sus mujeres anteriores. Además de esto, Barba Azul incita a su futura esposa, así como a la madre y hermana de ésta, a una vida ociosa y un tanto ambigua como anticipo a una vida futura: “El caso es que Barba Azul, para ganarse ELEMENTOS SUBVERSIVOS EN THE BLOODY CHAMBER 91 la confianza de las muchachas, las invitó a ellas y a la madre, a algunas amigas y otros jovencitos del vecindario, a una de sus fincas en el campo” (41-42)4. En este punto, Angela Carter parece haber retomado al protagonista de Perrault, tanto por sus menciones al aspecto físico de éste como símbolo de misterio, como por la incógnita que supone para la esposa la vida anterior y matrimonios de su marido. Otro de los aspectos relevantes respecto al personaje que nos ocupa es su rol con relación a la sexualidad. En este sentido, Angela Carter proporciona al espososímbolo características que tradicionalmente se han considerado masculinas. Así, el esposo se presenta experimentado, brusco y sin miramientos hacia la esposa, con un rol activo en el que la sexualidad parece ser un trámite comercial en el que la mujer es el objeto de compra-venta, una mercancía que debe ser examinada: He stripped me, (…) as if he were stripping the leaves off an artichoke –but do not imagine much finesse about it (…); and the old, monocled lecher who examined her, limb by limb. He in his London tailoring; she, bare as a lamb chop. Most pornographic of all confrontations. And so my purchaser unwrapped his bargain. (15) El carácter maligno del marqués vuelve a revelarse en relación con el sexo al consumar el matrimonio, ya que su verdadero interés por su esposa reside en la atracción por su inocencia, de la que la virginidad se convierte en un fuerte símbolo en el cuento: “Then I realized, with a shock of surprise, how it must have been my innocence that captivated him –the silent music, he said, of my unknowingness” (19). A lo largo del cuento la sugerencia de una posible naturaleza corrupta del protagonista masculino se irá afianzando a través de elementos asociados con el mal, tales como la tentación. En esta línea de la subversión, el personaje tentador deja de ser la mujer-Eva para ser hombre, el diablo mismo que tienta a su víctima: “ ‘But you must promise, if you love me, to leave it well alone. It’s a private study, a hideaway, (…), where I can go, sometimes, (…) when the yoke of marriage seems to weigh too heavily on my shoulders’ ” (21). De esta forma, las palabras del esposo resultan más que una advertencia, una trampa calculada que surte efecto, ya que la habitación prohibida parece ser el único vestigio de vida que posee, esa vida interior que su esposa tan desesperadamente busca. La naturaleza maligna hasta la que nos hemos acercado hasta ahora, se revelará ya sin miramientos en la cámara sangrienta; sin duda la representación de lo mas apartado e íntimo del esposo, su verdadera alma. El descubrimiento por parte de la esposa de la naturaleza del marido conduce a éste a la reafirmación de su crueldad que a la vez revela su propio misterio: la soledad. 4 Todas las referencias a la obra son de Perrault, Charles. Cuentos. Barcelona: Plaza & Janés, 1990. RAQUEL FUENTES MARTÍNEZ 92 Una vez violado el tabú, el castigo debe cumplirse y el esposo representa así el papel de juez verdugo. La ejecución de la sentencia se ve envuelta de la misma mitificación que la sexualidad. Sexo y muerte son tabúes que deben estar acompañados por un minucioso ritual, una diferencia significativamente subversiva con respecto a las versiones tradicionales. El esposo es la representación del mal, simbolizando al hombre que queda rebajado a la animalidad. Es la presencia maligna omnisciente que se extiende como el olor de las lilas -una metáfora que no ha sido escogida al azary que, como ellas, mancha: “The lilies I always associate with him; that are white, and stain you” (15). El esposo –al igual que las lilas en el jarrón de cristalqueda distorsionado ante la visión de la cámara sangrienta, y su alma queda reducida a trozos desiguales que nunca podrán recomponerse. El marqués es, en definitiva, un personaje simbólico, tal y como afirma René-Lucien Rousseau: [Es] el símbolo encarnado de la virilidad, pero también de la animalidad (…). Barba Azul mata a todas las mujeres, lo que significa que mata en sí mismo su parte femenina (…). Es el tentador y, por consiguiente, el Diablo, pero él mismo también es tentado. El pacto tácito con cada una de sus esposas está sellado también consigo mismo. Es el guardián del umbral y su vigilancia no puede ser cogida en falta sino al precio de su propia muerte. (1994:153) Como símbolo de la masculinidad – y en la línea de la subversión feministasu fin sólo puede ser la destrucción por parte de un personaje femenino. O más bien, por la unión indestructible de los personajes femeninos principales del cuento. La joven esposa En el análisis del personaje anterior hemos visto cómo Angela Carter perpetúa algunos rasgos del Barba Azul tradicional para subvertir o añadir otros. En el caso de la joven esposa asistiremos a un proceso diferente, ya que la autora renueva al personaje subvirtiendo la mayoría de las atribuciones al sexo femenino y aportando otros elementos que no están presentes en las versiones de Perrault y los hermanos Grimm. En primer lugar, debemos resaltar que The Bloody Chamber se narra en primera persona. La voz del cuento es la voz de la joven esposa, por lo que éste se transmite desde el punto de vista del personaje femenino, en un tono que podríamos definir como intimista, lo que la convierte en protagonista indiscutible de la narración. La experiencia de la joven es una experiencia vital e iniciática. Aparentemente su matrimonio supone el inicio en la vida adulta y la separación de su madre. De esta forma, el viaje que comienza el cuento y la narración de la esposa supone el camino hacia el cambio en su vida. Así, del protector y cómodo ambiente del hogar materno, la esposa pasa al peculiar domicilio marital. El viaje representa, como ELEMENTOS SUBVERSIVOS EN THE BLOODY CHAMBER 93 hemos señalado, el paso de la infancia a la vida adulta a través del matrimonio: “[Away] from Paris, away from childhood, away from the white, enclosed quietude of my mother’s apartment, into the unguessable country of marriage” (7). En efecto, la prueba de madurez en la mujer ha sido tradicionalmente relacionada con el sexo, en nuestro caso con la unión sexual a través del matrimonio. Como afirma Patricia Duncker: “For girls the critical metamorphosis is sexual: menstruation, puberty, marriage” (1984:9). Otro de los aspectos que deben ser mencionados es el motivo que lleva a la joven a abandonar su vida anterior para unirse al marqués, esto es, el amor. Un aspecto que no aparece en las versiones de Perrault ni de los Grimm, en las que la aversión que siente la esposa hacia Barba Azul es superada ante la visión de las riquezas y la vida ociosa junto al futuro esposo. En ambas versiones, el significado del matrimonio queda reducido a la posibilidad de alcanzar poder y riqueza. En este sentido, Angela Carter moderniza a la joven esposa humanizándola a la vez a través del amor a su esposo y su deseo de conocer su vida interior. Por lo que respecta a las riquezas de éste, representarán junto con su castillo su parte exterior, fría y pública, un aspecto en el que la joven no está interesada. Así, conocer al esposo desde esta perspectiva interior va a suponer un cambio en el personaje de la joven: “I swear to you, I had never been vain until I met him” (12); y más relevante aún, la esposa irá descubriendo un aspecto de sí misma que le asusta y la aleja de esa imagen de joven inocente: su corrupción en potencia: “And, for the first time in my innocent and confined life, I sensed in myself a potentialy for corruption that took my breath away" (11). En realidad, la autora evidencia dos de los estereotipos asociados a la mujer, esto es, la mujer-mártir (el ideal que Barba Azul y el patriarcado pretenden imponer), y la mujer-fatal o el modelo contrario al anterior: la mujer subversiva que, entre otras cosas, no niega su sexualidad. Angela Carter nos ofrece un personaje femenino que se rebela contra la perspectiva de la soledad ante el desconocimiento de su marido: “Into marriage, into exile; I sensed it, I knew it –that, henceforth, I would always be lonely” (12). Será precisamente el afán de conocer a la persona que ama lo que hace a este personaje diferente a las esposas en las versiones tradicionales, ya que si éstas encarnan la curiosidad por conocer las supuestas riquezas de Barba Azul en la cámara, en la joven esposa la curiosidad se justifica por su necesidad de acercarse al alma del esposo. De esta forma, junto con el descubrimiento del otro, el personaje evoluciona a la vez hacia el descubrimiento de sí misma. Así ocurre cuando el personaje femenino se contempla ante los espejos del dormitorio: Our bed. And surrounded by so many mirrors! Mirrors on the wall, (…) that reflected more white lilies than I’d ever seen in my life before (…). The young bride, who had become that multitude of girls I saw in the mirrors, identical in their chic navy blue tailor-mades, for travelling, madame, or walking (14). En palabras de Mary Eagleton: RAQUEL FUENTES MARTÍNEZ 100 Bloody Chamber –y compartiendo la idea de Patricia Dunckerse convierte en la crítica a la “mitología de la sexualidad” (1984:3). Angela Carter pone de manifiesto estos mitos creados por una estructura social patriarcal recubriéndolos de una sutil ironía, de manera que resultan tan “góticos” como la propia ambientación del cuento. De esta forma, encontramos a la joven esposa como la inexperta virgen a la merced del malvado y experimentado señor del castillo, en unas escenas de sexo no menos arquetípicas desarrolladas en “the grand, hereditary matrimonial bed” (14), “in his ancestral bed” (22). Estas palabras evidencian que el tema de la sexualidad no es más que un mito anclado y legado por la tradición, patrimonio del género masculino. De esta forma, la sexualidad ha marcado claramente roles que diferencian al hombre de la mujer, esto es, mediante la sexualidad el hombre ha ejercido su poder y rol activo frente al de víctima-pasiva de la mujer. De la imposición de la sexualidad patriarcal surge la imagen de la joven virgen y su mitificación. Dicha imagen es el prototipo de sumisión, fragilidad, inocencia y desconocimiento y que Carter pretende desconstruir: Carter rechaza ciertas imágenes creadas por el hombre para “consolar”, en este sentido, a la mujer. La importancia y superioridad de la figura de la madre, la pureza de la joven virgen, y la necesaria pasividad y receptividad femeninas (...) son algunos de los mitos que no han hecho sino idealizar a la mujer, apartarla del mundo, ocultar su realidad, privarla de su yo y someterla antes de darle poder. Carter observa que la mujer llega incluso a aceptar estas imágenes y a ignorar conscientemente su realidad para vivir engañada por dichos sueños románticos. (Pérez Gil 1996:72) El esfuerzo de la autora al hacer del misterio de la sexualidad algo explícito tiene dos implicaciones fundamentales. Por un lado, expone la tradicional negación de la sexualidad femenina y por otro, la justificación de su existencia en función de la sexualidad masculina. Es por esto que en The Bloody Chamber encontramos los tradicionales clichés sexuales que suponen un reparto fijo de roles tales como la ingenuidad, sumisión, posesión y pasividad en la mujer, y la experiencia, agresividad, dominación y actividad en el hombre. Tal y como afirma Patricia Duncker: Carter’s tales are, supposedly, celebrations of erotic desire. But male sexuality has too long, too tenaciously been linked with power and possession, the capture, breaking and ownership of women. (…) Carter envisages women’s sensuality simply as a response to male arousal. She has no conception of women’s sexuality as autonomous desire. (1984:7) De esta forma la experiencia sexual resulta traumática para la joven esposa que la califica de “one-sided struggle” (18), y el descubrimiento del deseo sexual es algo extraño y repugnante, que no identifica con ella: “I felt both a strange impersonal arousal at the thought of love and at the same time a repugnance” (15). ELEMENTOS SUBVERSIVOS EN THE BLOODY CHAMBER 101 Si como hemos visto, el papel de la mujer en la sexualidad queda anulado y mitificado por la imagen de la joven-virgen llegamos a la segunda implicación, esto es, que la mujer queda reducida a un objeto sujeto a compra-venta -aspecto que suele repetirse en los cuentos de Angela Carter, como afirma Patricia Duncker: “The marriage bargain becomes explicit, the bride as the bought woman” (1984:10), y tal y como expresa la propia protagonista: “And so my purchaser unwrapped his bargain” (15)-. Como conclusión podríamos decir que la originalidad de Angela Carter se basa en ofrecer al lector una sexualidad explícita que reproduce los clichés rígidos y sexistas de la tradición misógina y patriarcal. Una realidad en la que el deseo, la agresión, la imposición y la fuerza son atributos masculinos, y la sumisión el resumen de los femeninos. The Bloody Chamber es en realidad la denuncia de la mujer-cómplice que de forma masoquista consiente las agresiones masculinas. La solución para acabar con las “cámaras sangrientas” sólo está en la propia mujer. CONCLUSIÓN Como hemos podido comprobar a lo largo del análisis de The Bloody Chamber, la subversión del cuento supone la reutilización de mitos, imágenes, personajes y argumentos de la tradición literaria. Si la función principal del cuento tradicional había sido la educación social según los valores de la época, la función del mismo cuento en su versión subversiva supone la denuncia y crítica de los mismos valores injustificables. De esta forma, las posibilidades de renovación del cuento quedan demostradas por la capacidad de reutilización que mencionamos, siendo un género sumamente flexible: “El cuento de hadas constituye un género literario tremendamente flexible, que ha ido evolucionando con cada nueva etapa histórica, adaptándose al estilo idiosincrático de cada autor y permitiendo, asimismo, que las ideologías más diversas se infiltraran en sus estructuras y en sus contenidos” (Fernández Rodríguez 1999:189). Es precisamente esta flexibilidad la que hace posible que el cuento sea utilizado en diferentes culturas y para diferentes objetivos: “Each historical epoch and each community altered the original folk tales according to its needs as they were handed down over the centuries” (Zipes 1992:6). En el caso de Angela Carter, con el uso de elementos subversivos se comprueba una versión feminista como crítica al orden patriarcal moderno y al cuento tradicional. The Bloody Chamber es una llamada de atención basada en la reinterpretación de Barba Azul en sus dos versiones tradicionales, ya que este cuento ofrece la base sobre la que el orden cultural tradicional se apoya. Un orden que se abre durante un momento al desorden (la violación del tabú), a la ilegalidad entendida como lo que va más allá del sistema de valores dominante. En Barba Azul este desorden, es la curiosidad como elemento atribuido a la mujer. Es por esta RAQUEL FUENTES MARTÍNEZ 102 razón por lo que el castigo queda justificado y la falta erradicada definitivamente. En Barba Azul no hay piedad y el protagonista infringirá tantos castigos como manifestaciones de curiosidad aparezcan en la mujer. Por su parte, Angela Carter trabaja sobre temas ofrecidos por las versiones tradicionales y, al subvertirlas altera nuestra percepción y entendimiento del mundo, ofreciendo al lector la posibilidad de la reflexión a través de la utilización de los temas tabú como primer paso para la desmitificación de los cuentos de hadas tradicionales. En The Bloody Chamber la autora explora lo fantástico y lo erótico como elementos subversivos que no permiten al lector la identificación con el personaje, pero que mantienen el interés por la narración. Se ofrece al lector, de esta forma, la objetividad suficiente para captar y valorar la crítica y sutil ironía que envuelve aspectos del cuento como la mitificación de la sexualidad y el rol de la mujer. En esta línea crítica The Bloody Chamber es la evidencia del cuento como fenómeno literario abierto a la reescritura y reinterpretación. REFERENCIAS Botting, Fred. The Gothic. Londres: Routledge, 1996. Carter, Angela. 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