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LA CRISIS DE 1895 A TRAVÉS DE
CORRESPONDENCIA PRIVADA
Mª Luisa Ma ínez de Salinas Alonso
De en e las múl iples uen es que pueden encon a se pa a es udia cualquie
aspec o de la his o ia, segu amen e una de las más in e esan es es la co espondencia p i-
ada, po cuan o nos o ece una isión de p ime a mano de los hechos o acon ecimien os
a los que nos ace camos y en los que p e endemos p o undiza . Consecuen emen e, se
a a de una documen ación muy ú il y que puede ayuda a un mejo conocimien o del
pasado y del mundo in e io de quienes i ie on en o as épocas, aunque en ocasiones es e
ipo de papeles sea di ícil de localiza .
Sin emba go, la o una ha que ido que llega a a mis manos la documen ación
amilia gene ada po unos emig an es cas ellanos que, como o os muchos, ma cha on a
Cuba a mediados del siglo XIX a aídos po las posibilidades que la isla o ecía de log a
un buen abajo, hace en ables negocios y, con un poco de sue e, euni un capi al que
les asegu a a una ida acomodada cuando decidie an e o na a España. En es e caso,
jus o es econoce que lo log a on a eno de lo que se desp ende de la p opia documen a-
ción, de las his o ias amilia es y de las huellas ma e iales que en su luga de o igen han
quedado de su paso po Cuba.
Conc e amen e, se a a de la co espondencia man enida en di e en es momen-
os de las úl imas décadas del siglo XIX en e un g an come cian e p oceden e de un
pueblo de Cas illa y es ablecido en La Habana, donde ealizaba negocios de impo ación y
expo ación de a ículos de e e e ía, y sus amilia es de España. En ella se pueden en-
con a no icias sob e asun os muy di e sos, pe o lo que en es e momen o in e esa son
cua o ca as echadas en di e sos meses de 1895, cuando es alló la c isis que culmina ía
con la independencia de la isla es años después, y que el come cian e F ancisco Ál a ez,
conocido amilia men e como “Pancho” y así las i ma, esc ibe a su p imo He menegildo
Alonso, o o emp esa io es ablecido en Cuba y que debido a di e sas ci cuns ancias se
encon aba en onces en la península, en las que le in o ma de la gue a, sus causas, sus
p o agonis as y o os muchos aspec os ela i os a aquellos acon ecimien os.
Son, po an o, unos documen os muy ú iles pa a conoce es a pa e de la his o ia
de Cuba desde una pe spec i a dis in a, y más ica incluso, de la que nos puede o ece la
documen ación o icial, los despachos gube namen ales o la p ensa, pues lo que aquí ene-
mos es la isión del mundo in e io de unos homb es que ue on pa e ac i a de la ida de
la isla, su ie on las consecuencias de la polí ica española en aquel e i o io, ue on es i-
gos de los sucesos que desemboca on en la independencia en 1898 y plasman en es as
ca as las p eocupaciones de la ida co idiana en una ie a muy alejada de la suya na al
que a a esaba unas ci cuns ancias ealmen e di íciles. En de ini i a, se a a de o ece un
pun o de is a muy pe sonal po supues o, y puede que no compa ido po muchos, sob e
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los sucesos que es aban i iendo y la o ma en que les a ec aban. Lo cual, po o o lado, al
a a se de ca as p i adas lo encon amos expues o con un ma cado ca ác e in imis a y
con la escu a y libe ad que p opo ciona el con encimien o de que el des ina a io de es a
co espondencia es una pe sona ce cana, que man iene sob e ello los mismos c i e ios, o
al menos los espe a, y en cuya disc eción se con ía.
Como se sabe, en los p ime os meses de 1895 dio comienzo en Cuba una gue a
que a odas luces pa ecía ine i able y que había sido minuciosamen e p epa ada. Los años
de egua en las al e aciones cubanas que se habían iniciado con el Pac o del Zanjón en
1878 concluye on inalmen e en 1895 cuando de nue o se o ganizó la insu ección a ma-
da de los independen is as y au onomis as y se asis ió a una adicalización de pos u as que
no ue o a cosa que el p eludio de las acciones que desemboca ían en la independencia en
1898. En ealidad, el in de la Gue a de los Diez Años y la paci icación consiguien e no
signi icó en absolu o que se hubie a e minado con los b o es independen is as que se
ex endían po la isla y ni siquie a el plan de e o mas elabo ado po Ma ínez Campos al
conclui la con ienda consiguió acalla las oces de los que aspi aban a log a mayo es
libe ades polí icas y económicas que las o ecidas po el gobie no español.1 Pa a en on-
ces, la idea de la independencia había a aigado ya i memen e en muchos cubanos y la
paz ue en endida en ese momen o solamen e como un pa én esis que conclui ía en el
momen o de plan ea un nue o desa ío.2
El e iden e desa ollo del sepa a ismo impulsó, po o o lado, que en España se
le an a an oces que abogaban po p ocu a un mejo en endimien o con amplias capas
de la sociedad cubana y se busca an aquellos pun os de coincidencia capaces de log a la
pe manencia de Cuba en el seno de la Mona quía española en las condiciones más en a-
josas pa a odos. Pe o los pasos que se die on en es e sen ido ue on an len os, co os,
insegu os y a díos que no sólo no acili a on en ningún momen o el camino pa a una
independencia pací ica sino que, al con a io, a o ecie on el clima pa a la insu ección
inal.3 Así al menos hay que en ende los planes de e o ma elabo ados po Mau a en 1893
siendo Minis o de Ul ama y po su suceso Buena en u a de Abá zuza en 1895, que
ue on apoyados po el Pa ido Au omis a y abie amen e echazados po los
Cons i ucionalis as, pe o que al inal no ue on lle ados a la p ác ica, el p ime o po se
echazado en las Co es españolas y el segundo po que llegó demasiado a de
Pues bien, en es e ambien e en el que la insu ección que acababa de p oduci se
en las p o incias o ien ales y sus posibles consecuencias cons i uye la máxima p eocupa-
ción pa a cuan os esiden en Cuba; en una sociedad, además, al amen e poli izada, en la
que se i en con mucha in ensidad las disc epancias polí icas en e los dis in os pa idos4
-el Libe al o Au onomis a, el Conse ado , llamado Unión Cons i ucional y el Re o mis a,
nacido como una escisión mode ada del segundo- en la que ambién se ap ecian ue es
inculaciones en e los in e eses económicos y la ac i idad polí ica5 y en la que pa a casi
odos es e iden e el acaso de la polí ica española en la isla, se enma can las elocuen es
ca as esc i as a lo la go de 1895, que ienen a con i ma muchos de es os plan eamien os.
Su impo ancia eside sob e odo en que esul an ieles ansmiso as de unas i-
encias pa icula es ela i as a acon ecimien os que se es án p oduciendo en ese mismo
momen o y que se in en an hace comp ende con la mayo cla idad posible al des ina a-
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io. Además, indudablemen e es os documen os esul an así mismo, muy escla ecedo es
de la pa icula isión que sob e odo lo que en onces es aba sucediendo en la isla enía
una pa e de la éli e cubana, un g upo cuyas aíces cul u ales les impulsaban a mani es a -
se como de enso es a ul anza y sin discusiones de una Cuba indisolublemen e unida a
España e in eg an e de la Mona quía, y que eía impo en e y dolo osamen e como odo
lle aba a que inalmen e se pe die a la G an An illa. Aunque en el ondo, es as ca as no
dejan asluci únicamen e los ue es sen imien os pa ió icos que ca ac e izan a su emi-
en e, sino que, en di ec a elación con ello y dada la ampli ud de sus in e eses económicos
en la isla, es posible cons a a ambién las g a es implicaciones económicas que pa a es e
sec o de come cian es cas ellanos es aban plan eando los con lic os cubanos.
La p ime a de las ca as es á echada en La Habana el 27 de eb e o de 1895, es
deci , es días después del G i o de Bai e, y en ella se nos o ece ya una elación
po meno izada de los hechos que a odos es aban conmocionando, desc i os con el máxi-
mo de alle que pe mi e una ca a cuyo in es undamen almen e in o ma de la mane a
más cla a posible al des ina a io. Así mismo, se puede e desde el p incipio cómo a lo a
en los comen a ios que in oduce el au o su pa icula posición polí ica alineada abie a-
men e con el g upo conse ado , po lo que no es de ex aña que haga esponsables a los
libe ales o au onomis as de odos los con lic os que se es aban i iendo en Cuba y que la
exal ación del emi en e con a ellos, a quienes p esen a como incapaces de e el alcance
y la in ensidad del p oblema que ellos mismos habían gene ado y da le una solución, aya
subiendo de ono según se suceden los meses y se ag a e la si uación.
Dado que el cen o del in e és en ese momen o se si uaba en la con ulsión que se
i ía en Cuba, la p ime a de las ca as es á dedicada en g an pa e a ela a el o igen del
alzamien o, que a odas luces pa ecía anunciado y pe ec amen e planeado, aunque, según
la opinión de quien esc ibe, las au o idades habían ce ado los ojos an e las señales que así
lo indicaban, negando incluso la exis encia de b o es au onomis as. En ealidad, sus co-
men a ios apun an a que no se a aba en absolu o de unos acon ecimien os so p esi os,
sino, más bien al con a io, espe ados y lógicos dados los de o e os que había ido oman-
do la ac i idad polí ica y el auge de los mo imien os sepa a is as, po más que su desa o-
llo se hubie a in en ado ocul a o al menos es a su ascendencia a la población. Así, el
pá a o en el que es o se ela a esul a eno memen e elocuen e:
Pa ece que ha iempo enía (como siemp e) aguándose una as a conspi ación
y el gobie no y las au o idades de és a, incluso el pa ido e o mis a, no que ían
da se po en endidos y has a negaban los hechos diciendo po medio de la p ensa,
a oz en cuello, que einaba una paz oc a iana y que la idea sepa a is a había
mue o g acias a los e o mis as po supues o; pe o pa a desg acia del país hemos
enido a oca la ealidad de las cosas aunque en ano a an aún de qui a impo -
ancia a lo que en ealidad la iene.6
Desde luego, pa a F ancisco Ál a ez e a e iden e la impo ancia de lo que en la
isla es aba sucediendo y po más que apa en emen e las au o idades a a an de qui á sela
y p esen a los sucesos de eb e o como uno más de los le an amien os que pe iódicamen-
e se p oducían y que e an ápidamen e so ocados, en es a ocasión había a ios indicios
que lle aban a pensa que la si uación e a más g a e de lo que se que ía hacía c ee , y el
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más e iden e, al como aquí se expone, e a la suspensión de las ga an ías cons i ucionales
en Cuba que inmedia amen e había dec e ado el Gene al Calleja. Además, de acue do con
las no icias que ápidamen e llegaban a La Habana, no e a una única suble ación lo que
en onces es aba eniendo luga , sino que los alzamien os se es aban p oduciendo po oda
la isla desde San iago de Cuba has a el pue o de La Habana, lo que es aba o zando un
amplio despliegue mili a que hablaba po sí solo de la ascendencia de los hechos. Es a
opinión se eía además e o zada po las in o maciones que llegaban sob e las con inuas
de enciones de algunos de los p incipales cabecillas au onomis as habane os, como Julio
Sanguily, en un in en o de e i a que el alzamien o se p oduje a ambién en la capi al, algo
que, lógicamen e p eocupaba, así mismo, sob emane a al emi en e de es as ca as.
Un aspec o que apa ece cla o a lo la go de odos los esc i os y que encaja pe ec-
amen e con la pa icula posición polí ica de quien los elabo a, es el ela i o a la espon-
sabilidad úl ima de los sucesos que en esos momen os es aban sacudiendo la ida de la
isla. Así, a los ojos de es e come cian e cas ellano que, como muchos de los miemb os de
es e sec o económico, mili an es del Pa ido Cons i ucional y pa ida ios de una pos u a
conse ado a que echazaba cualquie cambio polí ico que implicase la concesión de al-
gún g ado de au onomía pa a Cuba, no e an o as sino las medidas que años an es se
habían omado en es e sen ido, y en conc e o las e o mas de Mau a, las que, aún sin
implan a se, habían alen ado los b o es insu ec os, desde el momen o en el que la elabo-
ación de un plan de es e ipo signi icaba la acep ación po pa e del gobie no español de
las p e ensiones au onomis as.
La cues ión e a incluso pa a él más dolo osa si enemos en cuen a que, al como
se indica en las ca as, uno de los a í ices de aquel p oyec o había sido Ge mán Gamazo,
cuñado de Mau a, y que po en onces e a uno de los polí icos libe ales más in luyen es del
en o no de Sagas a. Es e pe sonaje había sido Minis o de Ul ama en 1885; más a de, en
1892, ue nomb ado Minis o de Hacienda y Adminis ación Pública, y a inales de siglo,
en 1898, ocupó la Ca e a de Fomen o.7 Pe o lo ealmen e in e esan e en es e momen o es
que Gamazo e a paisano del au o de es os esc i os, allisole ano como él, y po ello se
lamen a con ama gu a de que alguien an ce cano y conocido –pe enecien e además,
pa adógicamen e, a la misma ag upación polí ica de la que e a miemb o el des ina a io de
las ca as, lo que no deja de eco da le con inuamen e, aunque ello no in luyó nunca en su
an igua y p o unda amis ad- hubie a omado pa e en la elabo ación de aquellos p oyec os
polí icos, o igen úl imo del con lic o al que en onces se asis ía. Así, eniendo en cuen a
es e plan eamien o no puede ex aña que con inuamen e se e ie a a es a ci cuns ancia
con ases an exp esi as como Todo es o y lo que al a aún son u o de las maldi as
e o mas que en mala ho a p ohija on nues o paisano Don Ge mán Gamazo y su cuñado
Mau a, de e e na eco dación 8 y o as muchas en el mismo sen ido.
En su desca go, lo único que cabía pensa e a que las medidas de e o ma sin
duda alguna habían sido elabo adas desconociendo la si uación eal de Cuba y basándose
únicamen e en in o maciones pa idis as a las que p es aban oído los gobe nan es penin-
sula es. El desconocimien o había a o ecido odo aquello, po que de o a o ma e a inex-
plicable que se hubie a llegado a al la si uación y que en España se siguie a pensando que
cediendo a alguna de las p e ensiones au onomis as y ap obando planes de e o ma se
pod ía consegui la e olución pací ica de Cuba den o del dominio español. Muy al con-
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a io, pa a nues o pe sonaje es á cla o ya en 1895 que oda la clase polí ica cubana, sal o
los conse ado es, lo que p e endían e a ob ene la independencia de la isla, po más que
en España nadie pa ecie a da se cuen a de ello, y así lo exp esa cla amen e en sus ca as:
Tiene que con ence se el gobie no español que con e o mas y sin e o mas, ni
aún con la au onomía se con o ma es a gen e. Su ideal es la independencia y odo
lo que sea de España y huela a español lo de es an y les causa asco. ¡Ay! si nues-
o pa ien e D. Ge mán los conocie a como los conocemos u y yo a buen segu o
que nunca hubie a apoyado las maldi as e o mas de Mau a, que han sido la cau-
sa de la si uación ac ual.9
En de ini i a, lo que aquí se e idencia es el con encimien o del acaso de los
es ue zos que se habían ealizado du an e los úl imos quince años pa a consegui una
e o ma de Cuba den o del sis ema español,10 en lo cual u o no poca impo ancia el
habe dejado de lado los plan eamien os de los unionis as cons i ucionales. Es e hecho,
desde luego, e a pe ec amen e achacable al gobie no libe al de Sagas a y su gabine e de
No ables, sob e cuya ac uación en es as ca as se opina que “han sido una calamidad
donde quie a que han pues o la mano”.11 Po ello, su caída y la llegada de Cáno as en
ma zo de 1895 no puede menos que se pa a su au o una espe anzado a sa is acción.
Jun o a la esponsabilidad que de aquella si uación les co espondía a los polí i-
cos españoles, pa a F ancisco Ál a ez, los g a es sucesos que se es aban i iendo en la
isla y que en un p incipio pensaba que, como o as eces, se soluciona ían ápidamen e, o
al menos así lo hacían c ee las no icias o iciales –aunque sob e es e pun o, al como
puede e se en los documen os de inales de 1895, p on o se desengaña ía- enían ambién
un inmedia o culpable den o de Cuba como e a el Pa ido Re o mis a, que lo e a incluso
más que los p opios au onomis as. Así, desca ga sob e los e o mis as con inuas in ec i as
con las que a a sob e odo de pone de mani ies o la al a de hon adez de los di igen es de
es e pa ido que a lo la go del iempo se habían p oclamado de enso es de la unión de
Cuba a España den o del ma co de las e o mas, pe o que en el ondo lo único que p e en-
dían e a la independencia de la isla. Consecuen emen e, con su polí ica habían es ado
engañando al gobie no español, pues al anima le a in oduci e o mas que acalla an los
b o es sepa a is as, lo único que p e endían e a u iliza ales medidas de e o ma pa a
alen a los in en os de insu ección y, en úl ima ins ancia, consegui la independencia. De
mane a que su esponsabilidad en el con lic o de 1895 e a incluso mayo que la de los
au onomis as, quienes, al in y al cabo, siemp e se p esen a on pa ida ios de la idea au o-
nómica y como ales la habían de endido adicionalmen e.
En es e sen ido, segu amen e las ases más elocuen es co esponden a uno de los
pá a os de la ca a de no iemb e de 1895, donde nos o ece su pa icula isión de la
his o ia del pa ido e o mis a y pa a e o za su pun o de is a concluye diciendo que es a
ag upación ecogió odo lo inmundo, odo lo pod ido, odo lo que causaba asco ue a
pa a al Pa ido Re o mis a. Luego de enido en cuen a odo es o ¿quiénes son los cau-
san es de la gue a sino los e o mis as?.12 Es a o ma de habla esul a o almen e com-
p ensible si enemos en cuen a que el Pa ido Re o mis a su gió de una escisión del Pa i-
do Unión Cons i ucional al que quien así se exp esa pe enecía.
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Además de es e pa ido polí ico, o o de los obje i os de sus c í icas es el gobe -
nado de Cuba, gene al Calleja, que no gozaba p ecisamen e de g an popula idad ni acep-
ación en e los conse ado es españoles, quienes le acusaban abie amen e de con empo-
iza con los au onomis as y e o mis as y de desoí las ad e encias de los
cons i ucionalis as sob e las consecuencias que ales di ec ices pod ían ene .13 Así, es a
opinión gene al de los conse ado es apa ece cla amen e e lejada en es as ca as, y ello
hace que su au o se e ie a a Calleja con cali ica i os muy g a es -Imbécil, inep o y des-
g aciado-,14 acusándolo incluso de aido a la pa ia. Su mala opinión sob e el gobe nado
se e además e o zada po el con encimien o de que Calleja conocía desde meses a ás
que en la isla se es aba aguando un le an amien o pe o no le dio la impo ancia que el
caso eque ía y no omó medidas pa a e i a lo po no en en a se con los au onomis as,
con o mándose an sólo a que no se suble a an mien as él es u ie a de gobe nado en la
isla.15 De o ma que Calleja, con su ac i ud pasi a an e lo que se eía eni , omen ó y
ampa ó una insu ección que se es aba ex endiendo ápidamen e y que el gobe nado e a
incapaz de con ene . ¿Cómo sino se explicaba que España hubie a en iado inmedia amen-
e a la isla una ue za expediciona ia de 9.000 homb es pa a que, sumados a los 16.000
con que con aba el gobe nado , in en a an soluciona el con lic o?. Indudablemen e, es e
hecho ponía bien a las cla as que los acon ecimien os e an bas an e más g a es de lo que
se que ía hace c ee y e o zaba la opinión que sob e ello enía desde el p incipio.
La des i ución de Calleja y la llegada de Ma ínez Campos a Cuba en ab il de
1895 como Comandan e en Je e y Capi án Gene al ep esen ó en p incipio una cie a
espe anza de que la si uación pudie a supe a se, a pesa de que ambién se mani ies an
muchas ese as hacia es e pe sonaje basadas undamen almen e en su in e ención en el
in de la Gue a de los Diez Años y la i ma del Pac o del Zanjón, que, en opinión de
F ancisco Ál a ez, no había sido bene iciosos pa a la isla sino que, al con a io, ue un
ac o undamen al en el ascenso de los au onomis as y la expansión de las ideas sepa a is-
as.
Al p incipio se con ía en la capacidad de Ma ínez Campos pa a soluciona el
con lic o po la ía mili a que, según el pun o de is a que en es os documen os se o ece,
e a la única que se podía y debía u iliza pa a log a lo, dado que la insu ección se ex en-
día ápidamen e, cada ez encon aba mayo apoyo en e la población cubana y pa a en-
onces ya e a impensable a a de consegui que los je es ebeldes depusie an su ac i ud.
Sin emba go, en la ca a de no iemb e puede cons a a se un ele ado g ado de desilusión
po la ac uación del gene al que, en su in en o de e i a que la gue a llega a al oes e de la
isla, se dedicaba undamen almen e a igila las ca e e as y p o ege a las ciudades, con
lo que el campo cayo ápidamen e en un es ado de ana quía,16 pe o no se decidía a aplica
medidas más d ás icas capaces de conclui con la gue a en un co o espacio de iempo.
Mien as an o, la isla con inuaba en e e escencia y, e iden emen e, la causa ebelde
ganaba e eno. Las columnas de Maceo y Máximo Gómez se desplegaban po muchos
pun os de la isla, e incluso pa eció amenazada la p opia Habana.
Consecuen emen e pa a g an pa e de los españoles esiden es en Cuba no se
es aban aplicando en absolu o los sis emas más adecuados pa a zanja la cues ión, y es e
pa ece se pe cibe cla amen e en es os documen os, donde puede lee se:
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...has a la echa no hemos is o en nada p ác ico los esul ados que nos p ome ía-
mos del g an gene al Ma ínez Campos, eniendo en cuen a los sac i icios de
homb es y dine o que ha hecho España, pues cualquie gene al del ejé ci o espa-
ñol hubie a hecho más, pe o mucho más, que el g an pas ele o, como aquí se
llama a Ma ínez Campos. El elemen o español en és a se halla disgus adísimo
con la polí ica que obse a el gene al, pues los insu ec os se bu lan de los espa-
ñoles de una mane a an desca ada que no iene lími es y es o hace que el en u-
siasmo aya decayendo”.17 Es más, se conside a que de segui las ac uaciones
po el mismo camino di ícilmen e se ían capaces las opas españolas de log a la
ic o ia, sino que, muy al con a io, el esul ado de la polí ica que has a el mo-
men o se es aba lle ando se ía “a uina la nación, en e a cien mil homb es y al
inal no conclui la gue a.18
En el ondo, es p eciso conside a que las opiniones aquí e idas coinciden en
g an pa e con las que man enía el p opio Ma ínez Campos, quien ya pa a esas echas de
inales de 1895 no se c eía capaz de soluciona el con lic o con mé odos pu amen e mili-
a es –que e an los únicos que él podía aplica - sino que la g a edad y ex ensión del con-
lic o exigían medidas más d ás icas y c ueles incluso hacia la población ci il, lo cual no
es aba dispues o a lle a a cabo. Po ello dimi ió de su ca go y se á su suceso , Vale iano
Weyle , quien se enca gue de so oca el le an amien o aplicando una polí ica bas an e
más du a.19
Desde luego, no hay duda de que ue es a una e apa eno memen e c í ica en la
his o ia de Cuba y como al queda e lejado en los documen os que enimos analizando.
En ellos, además de hace se pa en e la pa icula posición polí ica de quien en onces esc i-
bió es as ca as, pueden cons a a se ambién unas imp esiones muy comunes en e g an
pa e de los españoles que allí esidían, como es el desencan o po la polí ica que desde
España se había aplicado en la isla –lo que hace deci incluso a F ancisco Ál a ez que
“muchos españoles con su polí ica hacen más daño que Máximo Gómez”20 gene ado a de
los p oblemas que en ese momen o se i ían, y, sob e odo, la al a de isión sob e la
au én ica si uación cubana, lo que imposibili aba la adopción de medidas ealis as y e ica-
ces pa a encauza la. Sólo quedaba espe a que se ap endie a de los e o es pasados pa a
plani ica con enien emen e el u u o de Cuba como e i o io español. Aunque la his o ia
se enca gó de demos a que ese u u o iba a se ealmen e co o.
Apéndice documen al
Documen o 1
Habana, 27 de eb e o de 1895
Que ido He mengildo: el domingo 24 po la mañana llegué a és a sin no edad y
con inúo bien, aleg ándome en el alma que po ahí suceda lo mismo.
A o unadamen e no llega on a con i ma se mis augu ios, oda ez que encon é
al enca gado casi ya es ablecido de sus dolencias; Be na do no enía no edad y odo lo
demás seguía la ma cha no mal, aunque bien es e dad que la si uación económica del
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país es bas an e mala y llega á a pone se peo al segui las cosas como an. Como pod ás
e po los pe iódicos que mando a Ignacio se ha decla ado la isla casi en es ado de si io.
Pa ece que ha iempo enía (como siemp e) aguándose una as a conspi ación y el go-
bie no y las au o idades de és a, incluso el pa ido e o mis a, no que ían da se po en en-
didos y has a negaban los hechos diciendo po medio de la p ensa, a oz en cuello, que
einaba una paz oc a iana y que la idea sepa a is a había mue o g acias a los e o mis as
po supues o; pe o pa a desg acia del país hemos enido a oca la ealidad de las cosas
aunque en ano a an aún de qui a impo ancia a lo que en ealidad la iene.
El sábado 22 se le an aban en a mas a ias pa idas de oda la isla, desde
San iago de Cuba has a el pue o de La Habana, supues o que una de las pa idas, que pasa
de cien o y an os homb es a mados de i le y mache e, se hallan en la ju isdicción de
Ma anzas. Todas las opas e e anas han salido al campo y los olun a ios cub en las
gua dias que dejan los soldados. De es a capi al han desapa ecido muchos que igu a on
en la pasada insu ección; o os, como Julio Sanguili, e c. se hallan p esos en La Cabaña.
¡Y pensa que Sanguili es u o a pa i un piñón con los e o mis as y con benepláci o del
gobie no en las elecciones pa a de o a al pa ido Unión Cons i ucional!. Los con aban-
dos y depósi os de a mas cogidos son nume osos, y c eo que, como e dejo dicho, a an de
ocul a la e dad. En un po e o no muy lejos de es a capi al encon a on un depósi o de
i les y o as a mas; ce ca de la playa ambién halla on es cajas de a mas pues pa ece que
algún ba co u o que i a las al agua. Que la cosa es aba p epa ándose bien y que es g a e
no cabe duda alguna cuando el Gene al ha dado un bando suspendiendo las ga an ías
cons i ucionales que ampa an a odo ciudadano español. No podía esul a o a cosa en
is a de la ole ancia que han enido eniendo las au o idades de és a y el gobie no, pe mi-
iendo que po odos los medios se hicie a p opaganda sepa a is a y pe siguiendo, po o o
lado, como a pe os abiosos a los españoles que no é amos e o mis as. Todo es o y lo que
al a aún son u os de las maldi as e o mas que en mala ho a p ohija on nues o paisano
D.G.G. [Don Ge mán Gamazo] y su cuñado Mau a, de e e na eco dación. ¡Ah! como se
e que la mayo ía de los polí icos españoles desconocen a la gen e del país ¿Ve dad chi-
co?. En is a de es e le an amien o ¿Qué di ía aho a el S . Mo e cuando hace días dijo en
el Cong eso que la idea sepa a is a había mue o en Cuba?. En in, e emos en que pa an
es os sucesos que an o han ala mado al país y an camino de empeo a la si uación más
de lo que es á. Yo c eo que es a insu ección queda á p on o so ocada pues se ha acudido
a iempo y según dicen abo ó; pe o Dios quie a si a de lección pa a lo sucesi o. Po lo
p on o ya ha habido de amamien o de sang e de españoles, pues a ios gua dias ci iles y
soldados han pagado con su ida de endiendo la in eg idad de la pa ia. Y ¡ i an las e o -
mas; y sigan los gobe nan es c eyendo que no hay sepa a is as, y que nos quie en mucho
y que odo son isiones de los píca os cons i ucionales!. Aho a lo que hace al a que es o
haga ab i los ojos a muchos ilusos y uel an de sus ye os...
Dile a Fab iciano que me ha en egado Ulpiano los documen os; pe o sin
habe los yo en egado a nues o paisano Ca bajosa, desde aho a digo no pod á hace nada
con ellos en a ención a que en su iempo no ue on p esen ados a la liquidación pa a su
con e sión. De odos modos, ya e di é lo que me diga Ca bajosa. Se me ol ida deci e que
Juan Domínguez co ió pelig o en unas elecciones que hubo en el cen o gallego, pues
lle a on a dicha sociedad, que como sabes es de bene icencia, la cues ión polí ica, y al
hace uso de la palab a Domínguez del cen o de la eunión salió una oz que dijo ¡ ue a
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ese bo acho y mal español! ¡Fue a! g i a on la mayo ía y se a mó un escándalo mayúscu-
lo, iéndose Domínguez obligado a deja el local en medio de un g i e ío espan oso. La
candida u a que p esen aba Domínguez po e o mis as ob u o 240 o os y la del con a-
io 1.800. Queda on buenos los e o mis as ¿Ve dad?. El que es á u ibundo es Me as, el
céleb e Me as; ya quie e usila a media humanidad.
Voy a conclui pues ya se a haciendo es o más la go de la cuen a y engo algo
que hace ; pe o e doy odos es os po meno es pa a que es és al an o de las cosas supues o
que conoces mucho es e país.
Manda a u p imo que e es á muy ag adecido y queda a la ecip oca
Pancho
Documen o 2
Habana 20 de ma zo de 1895
Que ido He menegildo: yo sigo bueno y me aleg a ía que u no u ie as no edad,
lo mismo que esa ap eciable amilia.
Las cosas po aquí no lle an azas de mejo a , an es al con a io an p esen ado
peo ca iz. Las pa idas insu ec as le an adas en a mas cada día son más nume osas; hay
en el campo muchos pueblos que es án sin comunicación, odeados de insu ec os y sin
pode los soco e po nues a pa e po que no hay opas con que pode hace en e a los
seis mil homb es que bien a mados piden la independencia de Len a y la Ja i a pa a los
pa anes ¿Sab á nues o ilus e paisano Gamazo lo que signi ica eso de la Ja i a?. Debe ías
ú de explicá selo cuando u ie as ocasión.
Han sido descubie os a ios depósi os de a mas en es os días en es a capi al, y
po el campo sucede lo mismo; a o es el pun o donde no hay usiles y mache es escondi-
dos.
No hay quien piense en e oluciones, decían unos; la idea sepa a is a ha mue o,
decían o os; y los e o mis as unidos a los au onomis as en an o hacían la gue a pa a
des ui al pa ido Unión Cons i ucional con ayuda del gobie no español ¡Que e güenza!.
A odas es as p o es as de los au ónomos la ue za conse ado a daba la oz de ale a
diciendo a las au o idades que se conspi aba con a España, y en ez de a ende an pa ió-
icas decla aciones se bu laban y sólo se ocupaban de engaña a nues os gobe nan es.
Toda ía hoy los au onomis as y e o mis as dicen que es o no es nada, pe o los hechos an
enca gándose de demos a lo con a io.
¿Pa a que mandan eni ocho o diez mil soldados si no hay nada?. Figú a e como
es á la cosa que Manzanillo se halla hace días si iado po los insu ec os y según Ca as del
Come cio emen un golpe de saqueo sino llegan p on o opas en su auxilio. ¡Y no pasa