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Medios de que puede disponer la sociedad en su lucha contra el cáncer y manera de utilizarlos : Discurso leído en la solemne apertura del curso académico de 1929 a 1930 en la Universidad de Valladolid / por el doctor Don Clodoaldo García Muñoz

García Muñoz, Clodoaldo

Abstract

Titulo facticio tomado del texto

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en 1/1 DISCURSO LEIDO EN U\ SOLEMNE tWERTURFI DEL CURSe ftCf\Dt:fvIIUl DE 1929 FI 1930 Universidad de \7alladolid por el doctor DON CLODOALDO Gf\RClA ~~IJ[\~UZ Catedrático de la Facultad de medicina '4 íJalladolid: TIfOGRf\Fíf\ "CUES Tf\'o 1929 .•••. I ~ ~' .- , ¡ .."~ t ' ~ j. ; -: ", í j ~~ " i DISCURSO leído en la solemne apertura del curso académico de 1929-1930 en la Universidad de 'Valladolid ! •. r" I ,.- /';_ c... f ", ';"', , I ./ ,,'nt),.' .•.- /' '.' - -- DISCURSO LErDO EN Lf\ SOLEMNE c4PERTURA DEL CURSO c4CADÉMICO DE 1929 A 1930 en la Uni\)ersidad de \/alladolid por el doctor DON CLODOf\LDO Gf\RCIf\ MUÑoz Catedrático de la Facultad de medicina \ \ ¡ I Valladolid: TIPOGRAF[A "CUESTA" 1929 " -- _.-- EXCMO. E ILMO. SEÑOR: SEÑORAS: SEÑORES: Un ineludible deber reglamentario me obliga a aceptar el grande e inmerecido honor de ocupar este sitio en día tan solemne como el de la apertura del nuevo curso académico, y debo confesar que lo hago satisfecho, sin que me arredre el pensar que, con la pequeñez del trabajo que tengo la obligación de leer, voy a poner de relieve la insignificancia de mi personalidad científica, ni me cohiba el temor de que no he de saber honrar como se merece esta tribuna, cumpliendo dignamente mi cometido, pues bien sé que en las nobles y grandes almas como es la vuestra el espíritu de justicia y de bondad están íntimamente unidos, y por eso los que fuístels justicieros al aplaudir a los sabios maestros, que en los años anteriores desde este lugar os proporcionaron el placer de oirles elocuentes discursos, con los que dieron a conocer los sabrosos frutos de su sabiduríe, laboriosidad y privilegiada inteligencia, sabréis, no lo dudo, derramar sobre el mfo vuestra gran benevolencia con la que se llenarán los muchos vacíos y deficiencias que en mi pobre trabajo existen, y con ello conseguiré que esta cátedra desde la que durante tantos arios irradió cual de potente foco la luz del saber yde la ciencia, no se vea en el presente obscurecida y desairada. --6·- -7Empiezan las dificultades que encuentro para cumplir mi misión, desde el momento que intento elegir el tema que ha de ser objeto de mi estudio, pues si extiendo mi vista por el vasto campo de la Cirugía, veo sí, que se destacan en ella numerosos puntos que bien merecen que tratase de ellos, ya que unos son de una transcendencia inmensa en Medicina, como es el de la substitución de los órganos enfermos por otros sanos y otros son de una grandiosidad sublime como el tan debatido actualmente del rejuvenecimiento del hombre, en el cual parece como si la ciencia al plantear este problema se propusiera librar y emancipar al sér humano de cumplir las inexorables leyes de la naturaleza, que después de nacer le obligan a evolucionar creciendo y envejeciendo; con su resolución quiere oponerse al inexorable mandato del Creador que le ordenó que estaría sujeto a la muerte, y lejos de esto, cual otro Fausto, aspira al llegar a viejo a rejuvenecerse y en este estado persistir indefinidamente; pero estos importantisimos temas no pueden ser convenientemente desenvueltos por el que, como yo, posee pocos conocimientos, así que tengo que Iímítarrne a tratar de otros más asequibles y reales y cuya solución acaso interese más a la humanidad; tales son el prevenir y curar muchas plagas como el paludismo, que sobre todo en algunas comarcas tantos daños causa, o evitar ciertas epidemias como el cólera y la peste bubóníca, que en determinadas ocasiones han asolado a la humanidad, o curar ciertas infecciones como la tuberculosis que de una manera perenne y pertinaz, ataca y destruye a la humanidad, ensafiándose prinCipalmente en la parte más joven y florida de ella, sin que por eso respete la infancia ni la vejez. Pero entre todos estos y otros muchos azotes de la humanidad se encuentra uno que parece que les excede a todos en sus estragos, les aventaja en su crueldad, es el que opone una muralla más resistente a dejarse penetrar POl' los destellos de la inteligencia; es el menos conocido en su etiología, el más difundido, pues no respeta en sus ataques a ninguna raza, de ningún país, ni edades, ni clases, es el más inasequible a todos los tratamientos; resiste a cuantos remedios dirigen contra él los médicos con su ciencia y los no médicos con la experiencia; parece que se burla de cuantos medios ha inventado la humanidad entera para conocer su naturaleza y para defenderse de sus terribles estragos, y por esto los pueblos sin distinción de fronteras ni nacionalidades, los individuos todos de cualquier clase y condición, han emprendido una lucha tenaz y encarnizada a fin de llegar a descubrir las causas que le producen, para investigar y analizar su constitución, sus medios de vida y condiciones de existencia, y poder después prevenir y combatir sus maléflcos efectos, curando las lesiones que origina. Bien me figuro que habéis adivinado quién es este enemigo, esta enfermedad tan cruel, que con la tuberculosis, comparte el triste privilegio de originar más víctlrnas que ninguna otra: es el cáncer. Pues bien, este precisamente ha de ser el objeto de mi modesta disertación, exponer los medios de que puede disponer la sociedad en su lucha contra el cáncer y manera de utilizerles. Pero antes de continuar adelante permitidme exponer, aunque sea de una manera muy somera, lo que es el cáncer; quién lo origina; cuál es su naturaleza; qué daños son los que causa en el cuerpo humano; qué lesiones tan malignas produce que con frecuencia y mejor diría con seguridad, si se le abandona, de una manera irremediable le conducen a la tumba. Problema arduo de resolver es el primero, y para dar una ligera idea del mismo, diré que se estudian en Patología una serie de enfermedades que tienen por característica la exuberante prolifereción celular. dando lugar a la formación de tumoracíones, que tienden a crecer y a persistir de una manera constante a las cuales las damos el nombre genérico de neoplasies y el calificativo especial de eplteliomas, aarcornas, osteomas, ete., según que sean los tejidos normales epitelial, conjuntivo u óseo, los que por proliferación patológica de sus células, más o menos diferenciadas, dan origen a estos tumores. .-. .. - - -9- -8De ellos, hay algunos que nacen insidiosa mente en un punto, pero rápidamente invaden con su crecimiento los tejidos sanos que le rodean, mezclándose y confundiéndose sus elementos anatómicos con los inmediatos pronto los atrofian, destruyen las células de cuantos órganos se ponen en contacto con ellos, y no sólo los que de una manera inmediata tocan, sino que de los mismos se desprenden partículas, que entrando en los vasos sanguíneos y linféticos, y arrastrados por las corrientes de los líquidos nutritivos que en ellos existen, son llevados a órganos situados en puntos a veces muy lejanos de aquel donde se iniciaron o tuvieron su origen, donde se implantan o injertan, constituyendo lo que se llaman las metástasis, especie de semillas que en el nuevo sitio en que se detienen, proliferan y crecen como en el primitivo, dando lugar a nuevos tumores de análoga naturaleza. Tanto los primitivos como los secundarios sufren en sus elementos constitutivos degeneraciones y destrucciones, de todo lo cual resultan ulceraclones que sangran y supuran, desprendiendo un Ifquido pútrido y pestilente llamado icor canceroso, que produce gran repugnancia y molestia no sólo al enfermo, sino también a los que le rodean; además, a éste, reabsorbiéndose en parte, le intoxican y envenenan; le alteran la sangre, principalmente los glóbulos rojos de la misma; hacen perder al individuo atacado el apetito, se demacra y adelgaza considerablemente; toma un color amarillento, tiene fiebre y dolores, y al cabo de más o menos tiempo, pero nunca mucho, concluye con el enfermo que sucumbe en el grado más espantoso de consunción y astenia, conservando íntegras hasta los últimos momentos sus facultades intelectuales para que se vea y sufra espiritualmente, siendo él mismo testigo, perfectamente consciente, del desmoronamiento y destrucción de su propio cuerpo. Este es el tumor maligno que ordinariamente llamamos cáncer, el cual, histológica y anatomopatológicamente, tiene la textura y es considerado como epitelioma o sarcoma, en sus múltiples formas y variedades. _., Universalidad en la presentación del cáncer. El proceso canceroso cuya silueta clínica aunque pálidamente queda hecha, se localiza en la mayoría de los órganos de la economía, lo mismo en los que están superficiales que en los que se hallan profundos; igual ataca a la piel, la lengua, la laringe o la mama y otros órganos fácilmente asequibles a nuestra exploración, que a las entrañas más escondidas y esenciales para la vida, como el estómago, hígado, pulmones o matriz; lo mismo ejerce sus rnaléflcos efectos en los órganos blandos que están cuidadosamente encerrados en estuches óseos y resistentes que les preservan de todo choque, de todo traumatismo y de toda irritación como le sucede al cerebro, que a los órganos duros que llevan el peso del cuerpo y ofrecen su resistencia a todos los traumas y acciones que sobre el mismo ejercen los agentes exteriores como ocurre con los huesos; si quisiéramos expresar en pocas palabras esta generalización de su punto de aparición, podríamos hacerla diciendo que no hay ningún órgano de la economía que se vea libre de ser atacado por este maligno tumor. Es más, tampoco respeta la edad, ni el sexo, ni la condición social, ni la raza, ni la situación geográfica en que habiten los individuos; pudiera decirse, que cual la muerte iguala a todos los séres humanos, sin exceptuar condiciones ni circunstancias de ninguna clase. Pero aunque a todos invade, no lo hace, sin embargo, con igual intensidad; tiene sus predilecciones y sus desafecciones según las distintas variedades, las cuales conviene conocer. Así los sercomes, teratornas y tumores mixtos, se presentan desde la primera infancia e indudablemente son más frecuentes en el nino que los eptrelíomas: sin embargo, en la clínica del doclor Martfnez Varg as (de Barcelona), se presentó un niño de t t años con un epitelioma espinoceluler con sus glóbulos córneos que asentaba en la nariz, y cuando estas líneas escribo -10- -11-- estómago e hígado aproximadamente es de igual frecuencia en los dos sexos; en cambio, el cáncer de la lengua, los labios y la laringe, es muy raro en la mujer. He aquí, en síntesis, la marta:" lidad por el cáncer en España, según el sexo, durante los años 1900 a 1907 ambos inclusive. hay en mi clínica un enfermo COII un epltelioma de la comisura y ambos labios que le tiene desde los 8 años. Es interesante saber la predisposición a padecer el cáncer que presentan los individuos, según la edad, la cual nos la pone de manifiesto, por lo que a España se refiere, el siguiente cuadro que tomamos del magnífico trabajo hecho por el ilustre doctor Goyanes, sobre la Estadística de la mortalidad del cáncer en España. 21 61 70 44 106 205 374 978 1757 5118 4231 5396 5482 18286 Mortalidad por el cáncer en España según el sexo. Años Hombres Mujeres -~--~ 1900 4093 5518 1901 4482 6076 1902 4764 5983 1903 38M 4906 1904 4064 5162 1905 3939 5196 1906 4212 5336 1907 3165 5376 ------ TOTAL .... ,., 33555 43553 Mortalidad por cáncer en España durante los doce años que van de 1908 a 1920 según la edad. De menos de un año . De 1 a 4 años e •••••••••• De 5 a 9 años ' . De 10 a 14 años . De 15 a 19 años . De 20 a 24 años . De 25 a 29 años . De 30 a D4 años . De 35 a 39 años . De 40 a 44 años . De 45 a 49 años . De 50 a 54 años . De 55 a 59 años . De 60 años en adelante . TOTAL . Se ve perfectamente que la mujer sucumbe por el cáncer aproximadamente una cuarta parte de veces más que el hombre. Ninguna raza tiene inmunidad para padecer el cáncer; los pueblos salvajes del centro de África, lo mismo que los semicivilizados de Oriente, al igual que los más cultos de Occidente, padecen todos esta dolencia. Se ha afirmado que éste falta, o es muy raro, en la India, en el Egipto yen el Japón, pero estudios y estadísticas mejor hechas han demostrado que esta inmunidad a lo más es relativa, citándose como caso especial esta última nación, en la que nunca se había observado esta enfermedad en ciertos distritos, por lo que se les consideraba indemnes; pero en el transcurso de estos últimos años en que el Japón ha hecho en la Ciencia médica tan grandes yrápidos progresos, consagrando una atención preferente a este problema, confeccionando con el mayor esmero sus estadísticas, se ha demostrado que no es cierta la inmunidad de los nipones, pues las 40191 Bien se ve en el mismo, que la edad más predispuesta a padecer esta dolencia es desde los 40 años, yque la proporcionalidad con que se padece aumenta de una manera considerable yllega a su máximo a los 60 y siguientes. En cuanto al sexo, es indudable que la mujer paga un tributo mayor al cáncer que el hombre, sobre todo por su localización frecuente en la matriz yen las mamas; la fijación en el - , -12- -15Como se ve, Espeñe, afortunadamente, es con Hungría la nación que padece con menos frecuencia el cáncer. Esto mismo lo demuestra también el doctor Goyanes con sus magníficas estadísticas. Según éste, la mortalidad global en España durante los años 1900 a 1921 sería la siguiente: estadísticas japonesas de 1899 a 1905, dan una mortalidad media por cáncer de 0,49 por 100, siendo esta más elevada que la de algunos países de Europa como España, Hungría yServia, ya medida que se perfeccionan los métodos y procedimientos de hacer estas estadísticas, se demuestra, sin ningún género de duda, que no sólo el cáncer propiamente dicho, sino todos los tumores malignos, son en estos países mucho más frecuente de lo que se había supuesto. Lo que acabamos de decir del Japón se puede aplicar también a la Arabia, Persia, a los territorios poblados por la raza negra, melaye, yhasta los esquílmales y habitantes de los países más fríos. Para darse cuenta de la mortalidad del cáncer en las diferentes naciones, basta dirigir la vista a los datos del adjunto cuadro que tomamos de la obra de Villian Seaman Bainbridge. El problema del cáncer en el cual se observa que mientras en Suiza cada 1000individuos muere 1,07 de cáncer, en España no mueren más que 0,50, es decir, que según este mismo, España figura con un tanto por ciento muy pequeño entre las diferentes naciones de Europa. Años de 1880a1885 Años Defunciones Número por cáncer de habitantes 1900 9.749 18.607.774 1901 10.405 18.707.858 1902 10.706 18.868.915 1905 8.718 19.000.905 1904 9.248 19.155.820 1905 8.996 19.267.665 1906 9.425 19.402.446 1907 9.501 19.558.170 1908 9.885 19.674.845 1909 9.886 19.812.472 1910 10.089 19.951.057 1911 10.290 20.090.619 1912 10.872 20.251.157 1915 11.198 20.572.678 1914 11.560 20.515.188 1915 11.660 20.648.696 1916 11.915 20.805.208 1917 12.284 20.948.751 1918 12.264 21.095.572 1919 12.225 21.542.854 1920 12.549 21.558.581 1921 12.755 21.502.768 Mortalidad proporcional por cáncer por 1000 individuos. Naciones Suiza . Holanda . Inglaterra . Austria . Escocia . Irlanda '" '" . Pruela . Australia . Nueva Zelanda . Espeñe . Hungría . Años de 1905a 1910 1,05 0,60 0,55 0,44 0,54 0.58 0,34 0,56 0,30 0,44 0,59 1,07 0,90 0,96 0,73 1,00 0,64 0,65 0,85 0,72 0,50 0,44 En los años sucesivos, hasta el 1928, el aumento y proporcionalidad en la muerte por cáncer es progresivo. Interesante por demás es conocer la distribución topográfica ·_u;: -14- -15del cáncer en España, la cual nos la da a conocer, con gran Mortalidad Censo de poTanto Provincia con la capital por cáncer blución en 1920 por 1000 precisión y exactitud, el mismo doctor Goyanes en el trabajo antes citado, de él son los muy completos cuadros estadísticos Lérida ........... 161 316.670 0,50 adjuntos: Logroño ......... 115 192.940 0,58 Lugo ............ 216 469.705 0,45 Mortalidad por cáncer en cada una de las provincias Madrid .......... 924 1.067.657 0,85 de España (año de 1921). Málaga .......... 350 554.301 0,57 Murcia .......... 298 638.639 0,44 Provincia con la capital Mortalidad Censo de poTanto Navarra ......... 214 329.875 0,64 por cáncer blación en 1920 por 1000 _._--- Orense .......... 192 412.460 0,46 Alava ........... 66 98.668 0,66 Oviedo .......... 494 743.726 0,66 Albacete ......... 137 291.855 0,40 Palencla ......... 145 191.719 0,75 Alicante ......... 231 512.186 0,45 Dontevedra ....... 404 533.419 0,75 Almería ... " ..... 150 358.149 0,41 Salarnanca ....... 245 321.615 0,75 AviJa ............ 134 209.360 0,64 Santander ....... 254 327.669 0,76 Badajoz ......... 254 644.625 0,39 Segovia ........ , 100 167.081 0,59 Baleares ......... 196 338.894 0,57 Sevilla .......... 435 703.747 0,60 Barcelona ........ 1.506 1.349.282 0,83 Soria ............ 104 151.595 0,60 Burgos .......... 307 556.472 0,91 Tarragona ....... 189 155.148 0,55 Cáceres ......... 182 410.022 0,43 Teruel ........... 123 252.096 0,49 Cádiz ........... 440 547.827 0,80 Toledo .......... 253 442.9c33 0,52 Canarias ......... 182 457.665 0,39 Valencia ......... 481 926.442 0,51 Castellón ........ 155 306.886 0,57 Valladolid ...... 290 280.951 1,00 Ciudad Real. ..... 229 427.365 0,55 Vizcaya .......... 247 409.550 0,60 Córdoba ......... 222 565.262 0,48 Zamora .......... 146 266.215 0,58 Coruña .......... 455 708.660 0,62 Zaragoza ...... 352 494.550 0,70 Cuenca .......... 107 281.628 0,39 Gerona. " ....... 204 325.619 0,52 Mortalidad por cáncer en las capitales de provincia Granada ......... 232 575.682 0,47 de España (año de 1910). Guadalajara ...... 126 201.444 0,62 GuipÚzcoa .... " . 165 258.555. 0,60 Mortalidad Censo Tanto Capitales de provincia por cáncer de población por 1000 Huelva .......... 167 350.402 0,50 Huesca .......... 114 250.508 0,45 Alava ........... 28 30.701 0,94 Iaén .......... .. 255 292.297 0,42 Albacete ......... 12 21.512 0,55 León ............ 205 412.417 0,49 Alicante ......... 57 50.142 0,75 -28- -29irritaciones persistentes, inflamaciones crónicas y traumatismos, sobre todo los repetidos, explicando sus efectos, porque durante ellos, indudablemente la circulación se activa, la excitación nerviosa es más intensa y como consecuencia inmediata la nutrición, y por ende la proliferación son mayores. Por lo demás, no está exenta esta teoría de las objeciones que hemos hecho a la anterior. Teoría de Cohnhein.-Está derivada de las ideas de Remak: cree que el cáncer proviene de que en el seno de los tejidos han quedado restos embrionerios, que han sido substraídos al medio ambiente, sin ser reabsorbidos y sin ser utilizadas sus reservas de proliferación en la formación del organismo; pero llega un momento en que éste se debilita, los elementos celulares que rodean a estos gérmenes pierden sus energías de nutrición, y permiten a éstos que desenvuelvan toda su actividad nutritiva y proliferativa, haciéndolo en estos casos de una manera desordenada. Esta teoría es bastante hipotética, pues no ha sido posible poner en evidencia, por ningún procedimiento de técnica, estos restos embrionarios; por lo demás, no nos haría más que desviar o alejar la explicación de las causas productoras del cáncer, ya que sería necesario, para quedar satisfecha nuestra inteligencia, buscar aquellas que motivaran el que estos gérmenes embrionarios dormidos o en estado de vida latente durante mucho tiempo, en un momento dado, se nutrieran y proliferaran de una manera excesiva y desordenada. Teoría de Ribbert.-Es parecida a la anterior: según ella los elementos celulares que van a dar origen al cáncer son desplazados de su situación normal por causas variadas, como traumatismos, cicatrices irregulares, inflarnaclones crónicas, etc., y estas células desplazadas, son subsrraídas al control y a la influencia coercitiva de los tejidos que las circundan normalmente en el organismo, y se abandonan o son sometidas simplemente a sus solas fuerzas naturales de proliferación. Son numerosas las objeciones que se hacen a esta teoría, - entre otras, una es que sólo se concibe este desplazamiento por los treumatismos, pero no por las otras causas mencionadas, y éstos no constituyen la regla en la producción del cáncer, apareciendo sólo excepcionalmente como causa de la neoplasia. De todos modos, queda de ella el hecho importante de que siempre la neoplasia empieza por un núcleo que permanece independiente (al menos por algún tiempo), de los tejidos normales y hasta de los mismos epitelios, en que en un principio tuvieron su origen. Hay otras teorías como las de Adami, Beneke, Marchand, von Hasemen y otros, que atribuyen el excesivo poder de proliferación de las células a la pérdida de otra función, como su diferenciación, pérdida de la secreción o actividad funcional, pero todas estas causas no explican el origen del cáncer, sino que expresa únicamente una particularidad de su funcionamiento anormal. Teoríaparasitaria.-·Según ésta, el cáncer sería producido por un agente vivo, probablemente de naturaleza microbiana, que invadiría el organismo. Ha sido y sigue siendo la más discutida; es indudable que en la acrualídád no se puede consagrar como absolutamente cierta, pero hay que reconocer que es la que más, sino la única que resiste a las exigencias de una razonada crítica. Las pruebas que pueden aducírse son, en primer lugar, su semejanza en la evolución y aspecto clínico con otras enfermedades de indudable origen microbiano, como son la tuberculosis, la sífilis, la actinomicosis, etc., hasta el punto de que aun no hace muchos años se estudiaban juntas en el amplio capítulo de las diátesls, la cancerosa, la tuberculosa y la sifilítíca, no siendo raro encontrar en algunas obras no muy antiguas, los nombres de sifilomas y tuberculomas, para expresar con ellos las manifestaciones locales de estas enfermedades, reconocidas como verdaderas infecciones, desde que se han descubierto los microbios productores de las mismas. Y decimos que la similitud es grande, porque si nos fijamos y comparamos su evolución -50clínica con la de la sífilis, por ejemplo, vemos que las dos empiezan por una manifestación local, tumefacción y uJceración que invade los tejidos próximos, tienen ambas una fase de propagación regional a los ganglios inmediatos y, por último, una fase de generalización, en la cual, en forma de metástasis, invaden todo el organismo; este es el cuadro evolutivo de las dos , y una y otra tienen como lesiones intrínsecas o constitutivas proliferaciones celulares desordenadas y exuberantes que forman tumefacciones, que en último término, se ulceran y destruyen los órganos, con los cuales se ponen en contacto. Bien es verdad que desde muy antiguo se ha visto el carácter infeccioso y hasta contagioso de la sífilis, y no ha sido posible demostrarlo de una manera tan palmaria en el cáncer , aunque si hemos de hablar con exactitud, hay que dejar sentado que no está tan en absoluto desprovisto de pruebas esta contagiosidad, pues si nos fijamos un poco, vemos que el cáncer aparece y tiene como localización primitiva regiones especialmente expuestas a influencias exteriores y consecutivas inoculaciones como el rostro, la boca y los labios, que representan puertas de entrada para toda clase de gérmenes y entre ellos los supuestos productores del cáncer; tal sucede también con las úlceras varicoses, ftstules, eczemas, cicatrices procedentes de heridas o grietas del pezón, erosiones de la porción vaginal del útero, etc., así como las alteraciones provocadas por estímulos crónicos (dermatitis, hiperqueratosis, eczema seborreico, psoriasis leucoplasias de las mucoses, balanitis crónica, en el flrnosls, etc.). Lo mismo ocurre con las localizaciones del tubo intestinal que con frecuencia son asiento de estímulos traurnértcos (bordes de la lengua cuando hay dientes cariados, exófago, que está expuesto a quemaduras por los alimentos, traumas por espinas, huesos, alimentos mal triturados, agentes irritantes ácidos, etc., y otro tanto podemos decir respecto al cardias. píloro, flexuras del intestino grueso y recto. La falta de Itmpteza parece desempeñar un importantísimo papel, de aquí la frecuencia de aparición del cáncer en las costras de mugre de los - -- - -51VIeJOS, en la boca cuando los dientes están mal cuidados, en la mama cuando los pezones están sucios y costrosos, y hasta se han señalado como pruebas de la contegtosidad, el que con alguna frecuencia se ve que cuando aparece el cáncer en los bordes de la lengua al cabo de poco tiempo se observa su reproducción en la cara interna de la mejilla, enfrente de la ulceración de la lengua; también se observa que cuando aparece primitivamente en un labio vulvar, no tardando mucho se presenta en un sitio simétrico del otro labio, con quien está en contacto y así podríamos multiplicar los ejemplos. De todos modos para poder establecer el origen rnicrobiano o parasitario del cáncer, lo mismo que sucede con las demás enfermedades infecciosas, que hoy las conocemos como tales, se necesitan tres clases de pruebas: 1. 11 Demostración de la contagiosidad. 2. a La inoculación positiva de los productos neoplásicos. 3.aDeterminación o descubrimiento del agente patógeno en la lesión y la reproducción de la afección por este agente una vez aislado, y a ser posible, después de cultivado en medios artificiales. En cuanto a la primera clase de pruebas o sea a la contagiosidad, aparte de las coincidencias anotadas, clínicamente han sido observados algunos casos, que parecen dernostrarle claramente, verificándose ésta entre individuos que hacían una vida común, o por medio de las relaciones sexuales como sucede en algunos matrimonios con cáncer de los órganos genitales de uno de los cónyuges, que alguna vez se ve aparecer en el otro; hasta se ha indicado que existían a veces pequeñas epidemias en una ciudad, en un barrio, en una calle, pero se trata de hechos poco numerosos y sobre los que aun cabe muy amplia discusión, aunque se citan casos tan curiosos como el que señala el médico noruego Saegoard, quien ha observado la marcha del cáncer entre la población fija de una aldea noruega, encerrada entre la montaña y el fiort. En ella se encuentran cuatro casas que podrían llamarse canceríferes, en las que la afección se desarrolla como lo haría en una transmisión experimental; he aquí • -52- -55el hecho: un hombre de 56 años muere de cáncer del estómago; durante la enfermedad una hermana viene a vivir con él, y después de su muerte, ésta duerme en el lecho conyugal con la viuda, y al cabo de cierto tiempo muere de un cáncer del intestino, y la viuda sucumbe igualmente de un cáncer del estómago. El mismo Saegoard cita también seis observaciones de casos en los cuales el padre o la madre habían muerto de cáncer, los hijos que habían permanecido en el mismo hogar fueron después cancerosos, mientras que los que habían abandonado la casa, permanecieron indemnes. Este hecho, y otros muchos que podría relatar, nos lleva como de la mano a tratar. aunque sea sucintamente, una irnportantísirne cuestión acerca de la etiología del cáncer de la que, según su resolución, podemos sacar consecuencias terapéuticas enormes y es la siguiente: ¿El cáncer es hereditario? En esos hijos en los que se presentó el cáncer ¿fué debido a que lo heredaron de sus progenitores? Hasta ahora parecían estar de acuerdo los clínicos en que la herencia desempeña un papel innegable en la aparición de los tumores cancerosos, y sobre todo en la gravedad de estos tumores y sus peligros de recidiva, pero en los importantes debates desarrollados en marzo de 1905, en las sesiones de la Sociedad de Medicina de Berlín, Hausemann ha calificado de leyenda la doctrina de la herencia de los tumores cancerosos, Y en realidad algunas estadísticas apoyan esta opinión; en primer lugar el resumen que se hizo en 1902 acerca de los resultados de la información abierta por el Comité especial para el estudio del cáncer en Berlín, indica ya como un hecho problemático esa pretendida herencia, además. Geinatz, en 1905, dice haberla podido reconocer sólo en un 9 por 100 de los casos observados, siendo así, que en cambio, entre 100 individuos que padecían otras enfermedades quirúrgicas distintas, 11 de ellos contaban en sus familias respectivas alguna persona que había sufrido esta neoplasia. Snow, que asegura haber comprobado en un 15 por 100 de los cancerosos manifestaciones de herencia, asegura también haber visto un 17 por 100 y hasta un 19 por 100 de cancerosos entre los descendientes de personas completamente sanas. Ledouy-Lebard, en un informe que presentó en 1908 a la Asociación Francesa de Cirugía, afirma que nada nos autoriza a creer que el cáncer sea una enfermedad hereditaria, conviniendo al interés público reaccionar contra la idea de que el cáncer sea una enfermedad de familia. Existen, es verdad, familias que han sido materialmente diezmadas por el cáncer como la que cita Broca, en la que se contaban 16 casos de muerte por cáncer en menos de sesenta años. Estas series que aparecen en las familias se explican por otras razones como la identidad de régimen, la comunidad de alimentación y habitación y más probablemente de contagio, constituyendo un dato más en favor de la teoría parasitaria; y que esto es así, se demuestra también por lo que se observa experimentalmente en el ratón blanco, que da tres generaciones al año, y en el Instituto de Pasteur, Borrel ha guardado durante dos y tres años en cajas nuevas, y por tanto no infectadas, ratones hijos de madres cancerosas, los cuales han vivido en familia y nunca han dado un solo caso de cáncer. Por consiguiente, la idea de la herencia en el cáncer, debe ser desechada. Todas estas observaciones que acabamos de relatar tienen analogía y parece que se complementan con el examen de los resultados que experimentalmente se obtienen con ratones sanos colocados en jaulas, en las que había también encerrados ratones cancerosos y en los que se pudieron observar numerosos casos atacados a manera de epidemia. Estos hechos han sido estudiados por Borrel, por Hanan, por Iensen y por Hoallan, demostrando también que hay crías que presentan una gran predisposición para adquirir el cáncer y hasta existen jaulas que podríamos llamar canceríferas por la facilidad con que en ellas se origina el cáncer. Segunda clase de pruebas: la inoculación positiva de los productos neoplásicos.-Es un hecho comprobado por observaciones fehacientes, de muy diversa naturaleza, que el tejido ~ -34canceroso puede tníerrerse, vivir y desarrollarse en un punto inmediato al de la primitiva implantación y producir en el mismo un neoplesrna invasor, de análoga textura hlsrológica que el tumor de donde procede, siendo un ejemplo de esto los injertos operatorlos que se observan con mucha frecuencia y muy principalmente en los hechos siguientes: Consecutivamente a la punción de una ascitis originada por un cáncer peritoneal, se ha visto desarrollarse un nuevo cáncer en el trayecto de la herida o puntura hecha con el trocar. Otra observación que se ha podido apreciar repetidas veces es, que después de operaciones verificadas con objeto de extirpar tumores vegetantes del ovario en la herida de las paredes abdominales, se ha visto desarrollarse una masa papllornetosa, inoculada por el bisturí al hacer la incisión, análoga a la del tumor y en histerectomías practicadas por la vía vaginal se ha observado a veces que las incisiones de la vagina han sido invadidas por nódulos debidos a injertos cancerosos. De todo esto se deduce el principio, que como axioma tenemos todos los cirujanos, de que en la extirpación del cáncer es preciso separar el tejido enfermo en bloque, sin que el bisturí O las tijeras interesen los tejidos enfermos, marchando siempre por los sanos, pues de no seguir esta regla, el mismo bisturí inoculará los bordes de la incisión operatoria, y las consecuencias serán la reproducción, en el mismo sitio, de la neoplasia cancerosa. Estas mismas inoculaciones pueden repetirse experimentalmente por medio de los injertos, los cuales pueden ser autohumanos, o sea verificándose en el mismo individuo o bien interhumanos, es decir, de hombre a hombre, pudiéndose igualmente hacer del hombre a un animal, y entre animales. Los injertos humanos de la primera clase, o sea las autoinoculaciones, no necesitan comprobación después de expuestos los casos relatados, que tienen todo el valor de un experimento. Los de la segunda categoría, o sea los de hombre él hombre, se han intentado en el siglo XIX por Alibert y tres alumnos de Medicina, quienes tuvieron el valor de íniertarse el cáncer, - -35aunque por fortuna sin resultado. De estas ínoculaclones sólo se citan en la bibliografía médica como positivos los casos de Harrn, de Berman y un cirujano anónimo, cuyos ensayos dió a conocer Cornill en 1891 con resultado positivo. Se mencionan también las inoculaciones hechas por Senn, pero como las de Alibert, lo tuvo negativo. Más difíciles aun parecen las inoculaciones del hombre a un animal, pues los resultados de la inmensa mayoría de estos injertos han sido negativos, habiendo demostrado el profesor Hausemann, que lo que algunos experimentadores como Jurgens, de Gaylord y San Felice, habían considerado como nódulos neoplésícos, no son otra cosa que verdaderas inflamaciones de origen puramente irrlratlvo. Finalmente, los injertos entre animales han dado mejores resultados. De su estudio iniciado con la Memoria de Moreau, aparecida en 1894 y continuada por los trabajos y publicaciones de [ensen, Borrel, Haaland, Ehrlich y Bashford, seguidos simultáneamente en diversos laboratorios, se deducen los hechos siguientes: En primer lugar, está perfectamente demostrada la existencia de cánceres espontáneos en el ratón blanco, que en un principio se creyó que estaban representados exclusivamente por epltelíornes, pero después se ha visto que son también sercomas, osteomas, condromas, Iinfomas, etc. Estos tumores son perfectamente transmisibles por implantación o injerto de un trozo del mismo introducido con el trocar bajo la piel o mediante la inyección hipodérmica del producto de trituración de la masa neopléslce tomada de otro animal de la misma especie, observándose en un 60 ó 70 por 100 de los casos, que algunas semanas después de la inoculación se desarrollan, in situ, nuevos tumores neoplésicos que pueden considerarse como hijos de los primeros, y que igualmente pueden, a su vez, ser transmitidos por injerto a otros ratones, sucesivamente en series casi indefinidas puesto que en el Instituto de Pesteur un adenocarcinoma del ratón viene siendo injertado de un animal al otro, de dos años a esta -56parte, sin haber perdido nada de su virulencia primitiva, en su paso por tan crecido número de dichos roedores. El cáncer no solamente se puede inocular sino que también puede cultivarse por los mismos procedimientos e igual técnica que la establecida por Alexis Carrel en el Instituto de Rockfeller, empleando idénticos medios ísorónlcos, hemático, salino y el caldo de Hartley clorurado, que se emplean para el cultivo de los tejidos normales, con las solas precauciones especiales de que los tejidos sean puros y la de incorporar al medio de cultivo un autolízado celular. La separación de los tejidos que están mezclados con el que constituye el tumor se hace de una manera mecánica como la practica Carrel, o por la radiación ultrevloleta, que se ejecuta en el microscopio protegiendo el tejido tumoral por una gota de mercurio y sometiendo lo restante a la acción de los rayos ultravlolete, o sometiendo estos tejidos a diferentes grados de temperatura. El autollzado neopláslco se prepara fragmentando una masa tumoral y sometiendo las porciones que de ello resultan a repetidos lavados, con objeto de separar la sangre y en seguida se trituran todos los fragmentos mezclándoles con suero Socke, y efectuada previamente la centrifugación, el líquido claro que sobrenada constituye dicho autolizado. El cultivo del tejido neoplásico en un medio salino, con su correspondiente autolizado, se desarrolla con gran rapidez, destacándose prontamente los fragmentos desarrollados en este medio de la masa principal, que ha sido su núcleo de origen. Toda esta serie de importantísimos trabajos no ha logrado demostrar más que la primera proposición: que el cáncer es transmisible dentro de una misma especie zoológica, por medio de una verdadera transplantación o injerto de células cancerosas, pero no es bastante para probar, de una manera evidente y absoluta, que el cáncer sea de naturaleza infecciosa; demuestra simplemente que la célula cancerosa puede injertarse y seguir viviendo en un individuo de la misma especie que el portador - -57del tumor primitivo, de análoga manera que siguen viviendo los demás tejidos normales epitelial, óseo, etc., cuando se les transplantan mediante determinados injertos, diferenciándose únicamente de éstos en que conservan en el nuevo terreno al que han sido transportados, las propiedades evolutivas específicas, adquiridas en el sitio del organismo en que primitivamente se desarrollaron, con una tendencia a la proliferación activa y progresiva; son, pues, en último término, verdaderas metástasis, iguales a las que de ordinario observamos en los portadores del cáncer, sólo que en este caso, en vez de hacerse en el mismo individuo enfermo, lo hace en otro de la misma especie. Pudiera obletarse a esta manera de pensar, que al hacer el transplante de la célula, se haría también el del microorganismo productor, el que en el nuevo sitio ejercería su influencia y efecto proliferativo, como lo había hecho en el tumor originario, pero según hace notar muy oportunamente Orth, que ha estudiado este punto con el mayor detenimiento, en todo cáncer que se generaliza por metástasis, los nuevos nódulos que aparecen en focos distantes del primitivo, reproducen siempre la textura histológica del neoplasma originario, cualquiera que sea el órgano invadido, hígado, hueso, pulmones. Así, pues, si suponemos que existe un agente parasitario de cualquiera especie, y lo mismo que radique en el pulmón, que en el cerebro, que en el hígado, que en un hueso, ¿habría de dar lugar a la formación de un grupo celular idéntico a las células del tumor primitivo y completamente independiente del tipo y de la participación que en el proceso tomasen las células locales? No, eso no es lo razonable ni presumible siquiera. Por el contrario, cosa bien distinta ocurre en las enfermedades infectivas que se generalizan por transporte de gérmenes, pues aquí nunca hay similitud y menos parentesco entre los elementos celulares del tumor primitivo y los secundarios; así en la tuberculosis, por ejemplo, los elementos celulares que forman la lesión y el pus que se encuentra en un foco secundario, no es el mismo que el del foco primitivo, que allí haya sido acarreado, sino que ha nacido in -38- ~$"~~~----------------------"--------.~¡------~~, situ, a expensas de los elementos anatómicos del tejido circundante, los cuales han sido excitados a una proliferación activa, por los gérmenes patógenos procedentes del foco infeccioso inicial. Las condiciones experimentales que garantizarían la demostración del carácter infeccioso del cáncer, serían reproducir el mismo después de haber eliminado o separado por filtración, trituración o desecación, todo elemento celular vivo, demos' trando además que el tumor desarrollado en el punto de inoculación, tiene una analogía histológica absoluta con el primitivo, y esto es lo que aun no se ha conseguido, pues el único caso que se cita es el de Haaland, en el que la inyección del líquido filtrado procedente de un tumor canceroso, que fué perfectamente triturado, determinó en una rata la aparición y desarrollo de un tumor de la vulva, pero este hecho parece algo dudoso. La tercera prueba que sería necesaria para demostrar plenamente el origen microbiano del cáncer, es la investigación y descubrimiento del agente patógeno en el sitio de su localización. De los agentes vivos a los que se atribuye la patogenia del cáncer, hay varios entre ellos los microbios descubiertos por Doyen, Scheuerlcn y Rapin, pero los de estos dos últimos se ha demostrado que no son más que seprofltos, y en cuanto al primero, denominado micrococus neoiormens, se ha probado también que es un estafilococo blanco de cultivo espeso y fluente en los tubos de gelose. Este microorganismo es cierto que se encuentra en el cáncer, pero no lo es menos que se halla asimismo en la piel normal y en muchas otras lesiones como las mamitis tuberculosas, y cuando produce tumores por su inoculación, no reproduce el tumor del cual se ha tomado y del que es originario, sino que es apto para todo, es decir, que lo mismo produciría un cáncer, que un epitelioma, que un sarcoma, un fibroma o lipoma, pues en todos se encuentra. Otro grupo de agentes patógenos a los que se atribuye el cáncer es el de las levaduras, hongos monocelulares, que han sido objeto de muy interesantes estudios, sobre todo por San A -39Felice, que por la inoculación de cultivos de estas levaduras y sobre todo del snceromyces neoformatts desarrollado en el jugo de diversas frutas ha obtenido en el ratón, la rata y el conejo, lesiones variadas que han sido consideradas como neoplasias, pero esta determinación no tiene más que un interés experimental, demostrando únicamente, que una levadura puede excitar la hiperplasia celular, pero no habiendo podido reproducir en el cobaya verdaderos tumores cancerosos. De dos variedades de cáncer debemos decir algunas palabras, ya que ellos, más que ningún otro, demuestran el origne parasitario; nos referimos al cáncer espiropleriano y al sarcoma infeccioso del pollo. En cuanto al primero, Fibiger pudo comprobar que era producido por un nematode al que denominó spiroterie neoplexica o gonglionemn neoplaxicum, Este descubrimiento es una nueva prueba de gran valor de la teoría parasitaria del cáncer, confirmada posteriormente por Bullock y Courtís, si bien en la interpretación de los hechos se admiten algunas divergencias, pues mientras unos afirman que el parásito es el agente productor del cáncer, otros creen que éste se halla contenido en las secreciones de los mismos parásitos. El spiroteria neoplexice ha sido descubierto en la parte superior del tubo digestivo de la rata y el ratón, y las deyecciones de estos animales contienen los huevos del parásito, que a su vez infectan a las cucarachas que ingieren los productos excrementicios de estos roedores. En las cucarachas los embriones del parásito se localizan en los músculos estriados, donde se encuentran en el estado larvario; estas cucarachas son devoradas por el ratón, y las larvas, al ser puestas en libertad, se fijan en el epitelio pavimentoso de la boca, lengua, exófago y región cardíaca del estómago, donde producen sus rnaléflcos efectos y cuyas manifestaciones morbosas varían desde el simple engrosamiento del epitelio pavimentoso, hasta la excrecencia pollposa de gran tamaño, con tendencia al crecimiento progresivo en extensión y profundidad, y que constituye el epitelioma que más -40tarde invade las paredes del órgano sobre que se implanta y cuyas metástasis se localizan de preferencia en los pulmones. Fibiger utilizó estas metástasis para efectuar sucesivos injertos de este epitelioma, pudiendo en tal forma conservarle durante un año en el que se propagó en cuatro generaciones. En el cáncer spirorerlano del mismo modo que luego diremos para distintas variedades del cáncer experimental, se ha podido comprobar la notoria influencia de la predisposición individual, tanto orgánica como tisular, existiendo circunstancias especiales de refractariedad o receptividad hoy desconocidas. Por lo que se refiere al sarcoma infeccioso de los pollos, aunque sus caracteres estructurales y evolutivos difieren algo de los verdaderos carcinomas o epitelíornas, no en valde se les llama cánceres conjuntivos, habiendo demostrado varios autores entre ellos Roussy y Volf, la gran conexión y semejanza que tienen con los verdaderos cánceres. Peyton y Rous, del Instituto de Rockefeller; Tultnamí e Inamoto en el Japón, y posteriormente Pentimalle en Italia, han descubierto la transmisibilidad de este tumor que de ordinario aparece en el tejido celular de la región torácica, a los animales jóvenes de la misma especie, la cual se logra por injerto y por inyección del producto desecado de su trituración, o mediante filtrado. El agente causal de esta neoplasia parece ser de naturaleza filtran te, bien sea virus o substancias inanimadas de acción diastásica, cuya presencia en la sangre se revela por el hecho de obtenerse la reproducción tumoral en pollos indemnes, con el producto hemático procedente de animales afectos de sarcoma, con manifestaciones merestésíces. A juicio de Pentimalle, la dimensión del virus de este sarcoma debe hallarse comprendida entre la correspondiente a la molécula protelce, que no atraviesa la membrana díelíríce de colodion y la de un corpúsculo que franquea los poros de un filtro Berkefeld. Por lo demás, los caracteres macroscópicos del tumor son a -41- "'- netamente los del sarcoma y al microscópico, aparte del polimorflsrno estructural en el período inicial que ofrece la reacción de los tejidos un aspecto inflamatorio, en los estadios de desarrollo avanzado, establece el tipo fusocelular y hasta la textura del mixoma, sarcoma, condrosarcorna y osteosarcoma. Los esporozoarlos, mlxornlcetes, espirochetes, gusanos hematodes y otros muchos, han sido considerados como agentes específicos del cáncer, pero nadie ha podido demostrar su presencia constantemente en él ni cultiverles y reproducir esta neoplasia por la inoculación de estos cultivos, lo que constituiría la prueba plena, según eceberncs de decir. Concretando podemos sentar la conclusión de que hasta ahora no ha podido demostrarse que uno u otro parásito sea el agente patógeno de los neoplasrnas: consiste si (en ello todos estamos de acuerdo) en una proliferación celular desordenada, anormal e indefinida, y que esta proliferación proviene de un estímulo irritante directo, cuyo agente está en la misma célula, acaso desde su misma formación embrionaria, o ha venido del exterior, yen este caso, forzoso es que sea un agente vivo, puesto que la proliferación es progresiva, constante y continuamente renovada, lo cual reclama también la presencia de un agente con crecimiento continuo. La facultad de crecimiento y reproducción no está limitada en la célula neoplásica como en las de tejido normal; por injerto y por siembras sucesivas, puede multiplicarse indefinidamente, si el que recibe el injerto es terreno adecuado, y por esta propiedad que nos explica perfectamente el funesto poder de recidiva, es por lo que se diferencia precisamente de la célula normal, de la cual se deriva. Pero ¿por qué agente protozoario, bacteria, microbio invisible, toxinas, virus, etc., adquiere esta célula su poder ofensivo de multiplicación anárquica, desordenada y mortal, para el individuo que la sostiene? En esto radica el problema de la etiología del cáncer y hasta el momento actual tenemos que confesar que no aparece resuelto clara y definitivamente; de esperar es, que los nuevos procedimientos -- -42- "" ~ --~------- - - - --~ - ~.--~------ ----- ---,.----~--~-- ....• ---' •..•... -..,---.--~------- ...•. -------~-~-------------- ..•.•. ----------- ..• -43técnicos de coloración, inoculación y de cultivos, nos dé la clave del problema, pero por hoy tenemos que contentamos con saber que se puede inocular y reproducir artificial mente en el ratón, que éstos pueden tener una inmunidad natural para ciertos tumores; así, los ratones de Berlín son refractarios al tumor de Iensen, mientras que los daneses dan inoculaciones positivas en un 70 u 80 por 100 de los casos; así también los dichos ratones berlineses son muy sensibles al sarcoma de Eherlich. Al ocupemos del tramiento volveremos a tratar de este punto. Medios de que disponemos para combatir el cáncer. Como se ve por lo que antecede, aun no puede la Ciencia considerarse victoriosa en lo que afecta al descubrimiento de las causas productoras del cáncer; sin embargo, como hemos dicho, no son tan escasos nuestros conocimientos sobre esta materia que no nos permitan vislumbrar cuáles sean éstas, lo mismo predisponentes que determinantes y nos faciliten establecer una terapéutica racional que actúe directamente sobre ellas o sobre el tejido canceroso, inhibiendo la vitalidad de las células o destruyendo el agente causal activo, que aunque no se haya podido aislar, sabemos positivamente que es un irritante local de naturaleza infecciosa o constitucional ya metebolíca o endocrina y siempre localizado en sus comienzos. Los medios de que la ciencia médica y la sociedad en general dispone para combatir este terrible enemigo, son muy numerosos, unos profilácticos y otros curativos; unos tratan de prevenir y otros intentan destruir el agente cancerígeno, ('ti propio tiempo que modificar el estado general del paciente de modo que pueda oponerse y resistir mejor la invasión del proceso destructor. . En cuanto a los primeros, o sea los profilácticos, forzoso es reconocer que carecen de una influencia ostensible y directa; se limitan a recomendar ciertas medidas higiénicas a los que ejercen determinadas profesiones como la de los -- .,- alquitranedores, deshollinadores, obreros que trabajan en el petróleo, la parafina y otras, que según hemos demostrado, tienen predisposición especial para padecer el cáncer. El régimen alimenticio capaz de producir y entretener frecuentes estomatitis, indigestiones y constipación, debe ser evitado. Igualmente deben serlo los alimentos y bebidas que predisponen a ulceraciones de la lengua y de la mucosa gastrointestinal, las cuales, a su vez, predisponen indudablemente y según queda dicho, a la producción del cáncer; pero no puede sentarse que ninguno de los alimentos en particular como la carne, fresca ni congelada, los vegetales crudos o cocidos, el alcohol, el café y tantos otros cuerpos a los que se ha atribuído la producción del cáncer, tengan acción directa en su origen, y por tanto no es preciso privarse de su uso para prevenir esta neoplasia. Otro tanto puede decirse de la higiene general e individual; la ventilación en la vivienda; los ejercicios y actividad prudencial del cuerpo; el vestido adecuado y los demás factores que favorecen el mantenimiento del equilibrio orgánico y el desarrollo integral y armónico de las funciones del organismo, es también lo mejor como medio profiláctico. Mención especial merecen las manifestaciones precancerosas, que constituyen una serie de lesiones benignas en sí, pero que predisponen al cáncer, y cuya extirpación constituye una medida preventiva de la mayor importancia y transcendencia; de éstas, las principales son los engiomas, nevus o manchas de belleza, adenomas, verrugas, sobre todo las verrugas pigmentadas y que con gran facilidad sangran, mlomas, manchas o mugre de la vejez, los angiomas y Iinfagiomas, lo mismo tuberosos que simples; epitelioma quístlco, úlceras corrosivas, erc. Todas ellas se admiten hoy día como manifestaciones iniciales, es decir, no cancerosas en sí, pero que pueden hacerse tales en un momento dado, así que la responsabilidad del enfermo, de la familia y hasta del mismo médico general, es muy grande en no advertir el peligro y poner -44- -45remedio a ellas, pues según afirma Bloodgood, de 820 cénceres comprobados de la piel y de las rnucosas visibles, cuando los enfermos se han explorado con detenimiento y la observación ha sido bien hecha, no hay ninguno que en su principio no haya ofrecido manifestaciones locales de naturaleza benigna, perfectamente visibles. Por todo ello es una medida profiláctica de la mayor importancia, poner de manifiesto a su médico , estas pequeñas lesiones para ser corregidas por los medios adecuados inmediatamente; concretando, muchas de estas lesiones que acabamos de enumerar no sometidas a traumatisrnos ni irritaciones de ninguna clase y tratándose de individuos perfectamente sanos, y que viven guardando las reglas de una buena higiene, pueden o no degenerar en cancerosas, pero fuera de estas condiciones, son muy peligrosas, así que prudente será extlrparlas. En Cirugía hay un axioma que rige la indicación de las intervenciones quirúrgicas, y que dice: enfrente de una lesión que pueda o no ser peligrosa debe de abstenerse de intervenir operatoriamente y extirparla, pero en este caso concreto la regla es inversa, y ante una lesión cancerígena que se dude si experimentará o no la degeneración cancerosa, no se debe retardar la intervención, seperéndola y quitando el peligro, en extremo funesto, que podría resultar si se la dejara. Hay también otras enfermedades comunes como la úlcera séptica, la tuberculosis, la sífilis, la leucoplasia Iingual y la psorlests en general, que se las puede considerar como causas predisponentes del cáncer, aunque en realidad no se ha podido explicar la relación etiológica, que entre estas enfermedades y el mismo existe, no podemos afirmar que los tejidos por causa de padecer estas enfermedades se hagan más asequibles al cáncer, y aun menos nos es posible asegurar que la causa de ellas, y la de éste, sea la misma o estén estrechamente ernpatentadas, ni si es la irritación que estas lesiones producen en los tejidos, lo que constituye su causa eficiente, de lo que si tenemos absoluta seguridad es de que el cáncer se superpone frecuentemente a estas lesiones, y que combatiéndolas por los medios adecuados que la ciencia médica aconseja, hacemos al mismo tiempo una excelente labor preventiva de aquél. Ya hemos dicho .que hay causas predisponentes cuya influencia etiológica en la producción del cáncer no se puede poner en duda, tales son las inflamaciones crónicas y las irritaciones de toda clase. Las investigaciones de la Imperial Cáncer Research Fund demuestra palmariamente esta influencia en la mayoría de las regiones del cuerpo que están sometidas a tales irritaciones, tanto mecánicas, como físicas, químicas o mlcrobíanes, est vemos que los labios es uno de los sitios preferidos para las localizaciones de las neoplasias malignas, a causa de las acciones irritantes que en ellas se ejercen, sobre todo en el sexo masculino, por la frecuente costumbre de fumar, pues el contacto constante en los mismos lugares de la pipa o del cigarro, parece imprimir a las células de la mucosa de los mismos, un estimulo hacia la proliferación patológica. Como medida proflláctica para disminuir el peligro y ya que 110 pueda desterrar el hábito del uso del tabaco, que sería lo mejor, debe hacerse variar con frecuencia la posición de la pipa o del cigarro. El cáncer de la lengua y de las demás parte de la boca, considerada en general, se observa también muchas veces cuando hay dientes careados o partidos, puntiagudos, que irritan y hieren los órganos inmediatos; los que usan puentes y dentaduras postizas, mal ajustadas y en general cuando los dientes están descuidados o enfermos no faltando quien supone que el germen del cáncer se encuentra siempre en el sarro dental verde yfétido, y procederia de los vegetales que se ingieren, el cual de aquí pasa a infectar las encías e invade el organismo si tiene receptlvidad, de donde se deduce el papel lmportantisírno que en la profilaxis del cáncer de la lengua yboca, ejercen los cuidados del dentista, y lo necesario que es inculcar y educar al público en este sentido de tener una esmerada higiene de la boca. Otro de los órganos que más atacados se encuentran en .' -46- -47la mujer son las mamas; no sólo porque padecen frecuentemente inflamaciones que destruyen el elemento epitelial o noble de la glándula y su consiguiente sustitución por el tejido conjuntivo, sino también por las irritaciones frecuentes que en estos órganos se motivan, (aparte de su especial función) por las grietas, presiones del corsé, erc. Se vigilarán, pues, muy cuidadosamente todo traumatismo, toda irritación aguda o crónica de los pechos y se corregirán las malas conformaciones del pezón; evitando el destete brusco y suprimiendo las causas de la estancación de la secreción láctea, y así se disminuirán considerablemente los peligros del cáncer mamarlo. Las flsures y ulceraciones del cuello de la matriz, las metritis crónicas con flujo blanco de naturaleza ácida, que en ellas se observa, guardan también estrecha relación con el cáncer del útero, así se comprende la gran importancia que para la mujer ha de tener combatir estas afecciones, que se revelan o inician por dichos flujos de la más variada naturaleza, blancos o sanguinolentos. Otro tanto decimos de las rectitis y flujos que las acompañan, y hasta de la fácil exoneración del vientre para los del recto. Entre las causas predísponentes que se señalan para el cáncer del estómago deberemos citar las gastritis crónicas con todas sus consecuencias, las lesiones mecánicas de la mucosa estomacal, la compresión constante de la región gástrica, en el trabajo de algunas profesiones como los zapateros, tejedores y otros, que apoyan sus herramientas sobre la región del estómago, así como la presión del corsé muy ajustado. Respecto a la influencia de la úlcera gástrica en la producción del cáncer las opiniones se hallan muy divididas, pues mientras unos como Peterson, no han encontrado nunca relación entre el cáncer y la úlcera, otros como Mayo, Moynihan, Rodman y otros, hacen ascender al 5 por 100 el número de casos en que la úlcera degenera en cáncer y algunos aun señalan cifras mayores. El cáncer del hígado y vías biliares, así como del páncreas, está en intima relación con los cálculos, y éstos, a su vez, se presentan con predilección en la mujer, atribuyéndose su formación a anomalías en el régimen alimenticio, vida sedentaria, etc. En resumen podemos decir que un gran número de neoplaslas malignas no son en su origen más que lesiones insignificantes, y aparentemente inofesivas que deben ser destruídas en este estado, constituyendo con ello la verdadera profilaxis del cáncer. Tal es lo que aparentemente poco, pero que en realidad es mucho y muy mucho lo que podemos hacer para prevenir esta grevíslma enfermedad, pues nos permiten prevenirle, atacarle y destruirle cuando es incipiente, cuando aun no ha extendido y desparramado sus raíces, cuando aun conserva el organismo todas sus energías para defenderse, y no le ha envenenado con sus productos de desintegración. y ¿qué agentes terapéuticos podemos emplear para combatirle cuando éste ha adquirido un desarrollo más o menos floreciente? Son innumerables; puede decirse que no ha inventado la Ciencia ni ha dispuesto la Humanidad de.un medio mecánico, físico, químico O biológico, que no se haya aplicado para combatir esta plaga, desde los más estrambótlcos y disparatados como la rama verde y la magia, hasta los modernos rayos X y las emanaciones del radio; todo se ha empleado aunque por desgracia con escasos éxitos, contra este tremendo azote de la Humanidad. y no se crea que los medios antiguos y hasta las supersticiones del pasado han desaparecido completamente, pues en pleno siglo xx nos encontramos con los restos de las prácticas de los tiempos primitivos, y así tiene que ser, ya que, como hemos dicho, nos falta la base para establecer un tratamiento racional que es el conocimiento de la etiología verdadera, o sea, de las causas productoras del mismo; por esto, y por su gran interés histórico, es por lo que nos ha parecido oportuno reseñar algunos tratamientos antiguos, que aun se siguen por el vulgo y que. aparte de su falta de valor curativo, merece llamar sobre -60 -- manifiestan concretamente, que los rayos X son de escaso valor en el tratamiento de las afecciones malignas, y su empleo puede en cambio ocasionar mucho daño, avivando el proceso proliferetívo y dando lugar a radiodermitis peligrosas y de difícil curación. Por lo que hace a los resultados que yo he podido adquirir en la modesta experiencia que me ha proporcionado la observación del bastante crecido número de enfermos de esta clase que acuden a mi clínica particular y oficial de la Facultad de Medicina, puedo decir que ciertos tumores pequeños y superficiales, algún cancroide de la mejilla o de los labios, han sido curados; bien es verdad que en este período inicial, el diagnóstico es difícil y se puede confundir con otras lesiones que nada tienen de cancerosas. También he visto epiteliomas de los labios no sólo no curarse, sino que se ha reagudizado la lesión, avanzando el proceso con sorprendente rapidez. En los cánceres bien manifiestos y extensos de la piel, de la mama y otras regiones externas, nunca les he visto desaparecer, lo más que se nota es alguna detención en su desarrollo, ejerce una acción calmante, que persiste durante algún tiempo, por lo cual el enfermo cree sinceramente que está en camino de una franca mejoría, y le hace concebir una beneficiosa y consoladora esperanza. No es más beneficiosa su acción en los cánceres profundos del hígado, estómago, útero, etc. Resumiendo podemos decir que el valor curativo de este agente terapéutico es tan escaso, que no se debe confiar en él y menos posponer al mismo el tratamiento quirúrgico, porque si es pequeño el tumor y está superficial será insignificante la operación quirúrgica que se requiere para extirparle y puede decirse que no encierra gravedad, y si es más extenso e implica la necesidad de extirpar los ganglios, en este caso es este último el único medio que puede darnos tranquilidad, aunque encierre los riesgos que sean Inherentes a ella. Radio y cuerpos radioactivos.-Decfamos que no ha dispuesto la ciencia de curar de un medio mecánico, físico o -.,.... , -61químico, que no se haya utilizado en el tratamiento del cáncer, y cuanto más sorprendentes sean sus propiedades con más interés y más afán se ha ensayado, así que no era posible que dejase de aplicarse el radio, que como todo el mundo sabe las tiene tan maravillosas, despertándose un entusiasmo y unas esperanzas excesivas, ante la nueva medicación. Bien es verdad que cuando se le ha ensayado la desilusión ha amargado los ánimos, y quizá para algunos su desprecio haya traspasado la raya de lo merecido. Es este un medio que está en estudio sin que se pueda por el momento determinar concretamente y de una manera definitiva sus indicaciones, y sin que sus resultados puedan considerarse como fijos y concluyentes si no muy variables; asf vemos las alabanzas que de él hace Douglas, que fué el primero que realizó indicaciones terapéuticas con este cuerpo, y del que dice que ejerce una acción curativa sobre la mayoría de los tumores epltellales de naturaleza benigna, y Wickman y Degrais, que manifiestan que en presencia de lesiones que no dan esperanza alguna de curación, el radio nos permite prolongar la vida y aligerar los sufrimientos, aun en los casos en que el tratamiento médicoquirúrgico, eléctrico o por los rayos X hayan resultado inútiles. Las princlpales ventajas que con él se obtienen es que las hemorragias de las úlceras neoplásicas se contienen; la secreción del icor canceroso disminuye; el olor fétido y empalagoso que desprenden desaparece; la sensibilidad y el dolor también se calma, todo lo cual consuela mucho a estos enfermos, sobre todo en los que tienen la lesión y las úlceras a flor de la piel y que ellos mismos ven continuamente su llaga. En los tumores pequeños las mejorías son más ostensibles, los tumores se separan de sus adherencias, disminuyen de volumen y se reabsorben: en los ulcerados, las fungosidades desaparecen y las úlceras se cicatrizan y son reemplazados gradualmente por tejidos sanos. Las neoplasias subcutáneas sufren una transformación fibrosa, dejando detrás de ellas pequefias nudosidades duras indoloras y movibles. -62Frente a estas opiniones, y otras muchas que podríamos reseñar, es necesario presentar las de Poncio, quien afirma que las irradiaciones del radio no se pueden considerar hoy como una cura sistemática del cáncer; cree que constituye un progreso terapéutico y tiene una acción bienhechora en los casos escogidos, pero en los cánceres profundos no se le puede considerar como un tratamiento corriente; cree, como Contart y Zavedan, que los rayos X y el radium son medios únicamente paliativos. Más expresivo es Leriche que, en su Terapéutica Quirúrgica escrita con Lecene, expresa lo que entiende por curaciones en materia de cáncer, y dice que considera un enfermo curado cuando no ha tenido reproducciones en tres años, sin que por esto deje de reconocer que pasado este tiempo aun se puedan presentar; y esto sentado, dice que «es indiscutible que un buen número de cánceres verdaderos comprobados histológicamente permanecen curados y sin vestigios de recidiva o metástasis después del transcurso de los tres años». De los tumores operables especialmente considera como aplicable la irradiación en los epiteliomas cutáneos del labio, lengua, laringe y faringe, ciertos sarcomas puros y en Iinfosarcomas y demás variedades de tumores sarcometosos, así como en los gliomas, aunque no se obtengan en éstos unos resultados tan satisfactorios. En el cáncer del cuello uterino los resultados obtenidos hasta la fecha son todavía inferiores a los alcanzados por la operación, y de los de la mama deben ser operados todos sistemáticamente sin irradiación previa o consecutiva. No se olvidará la obligación imprescindible de extirpar quirúrgicamente los ganglios, aun aplicado el radio. Los cánceres inoperables son en estos últimos años tributa rios de las radiaciones y con ellas se obtienen resultados francamente positivos y beneficiosos. Con ello se puede conseguir la desinfección y hasta la cicatrización de las lesiones ulcerosas, cesando las hemorragias, la reabsorción y regresión de los tumores y a veces hasta la completa desapericlón, disminuye y suprime los dolores y, en una palabra, se pueden obtener las -65curaciones clínicas, ya que no las anatómicas, haciéndoles otras veces operables. En cambio están completamente contraindicados la radio y radiumterapia en los cánceres de las glándulas parótida, submaxilar, ovario y testfculo; en los del tubo digestivo, riñón, vejiga y próstata, los nevo carclnornas y tumores melénicos, en los teratornas y tumores mixtos. Siendo tan nuevo este poderoso procedimiento curativo, bien se comprende las grandes dificultades que ha de tener su aplicación y los grandes daños que pueden causar los errores de su técnica de aplicación, aunque es preciso reconocer que cada día se hacen nuevos progresos en ella, pero que hoy aun así en repetidas ocasiones no pueden evitarse con su empleo la producción de verdaderos estragos, que a veces han alcanzado a los mismos que los aplican. Los principales inconvenientes y peligros de este método son la producción de muertes rápidas por reabsorción, por infección y por brusca perforación de un órgano hueco; también se han atribuído agravaciones por excitaciones de la actividad proliferativa, haber provocado metástasis y hasta neuritis extraordinariamente dolorosas, que hacen terriblemente angustiosa la situación del canceroso. Es preciso reconocer que por el momento no se pueden sacar conclusiones definitivas sobre la radioterapia aplicada al tratamiento del cáncer, pues es todavía muy reciente y está evolucionando y perfeccionándose constantemente; así que todas las deducciones a que pueden llegar los que de esto escriben, son como dice el mismo Leriche, tan provisionales y tan poco fijas, como si estuvieran escritas sobre arena. De todos modos, y dispuestos siempre a la rectificación, podemos sentar que la radiumterapia, como decíamos de la radioterapia, en la actualidad podrá servir para el tratamiento de algunos tumores localizados y que radiquen superficialmente y como paliativos para corregir algunos síntomas como dolor, hemorragias, etc., de las neoplasias de evolución adelantada, pero no se puede -64tener confianza en los mismos como medio curativo deflnítívo, y harán mal el médico o los familiares que frente a un cáncer de los incipientes y suceptlbles de una extirpación radical, dejen pasar excesivo tiempo entretenidos en la aplicación de estos agentes terapéuticos. De los demás cuerpos radioactivos torio, mesororto, actinia, etc., pueden hacerse las mismas consideraciones que para el radio. TERMORRADloTERAPIA.-lntimamente relacionada con la aplicación de los rayos X está la termorrradioterapia de KeatingHart, que se funda en el principio establecido por éste de que la radiosensibilidad de los tejidos, aparte de otras circunstancias, como el estado de cariokinesis o multiplicación es función de su temperatura, o dicho de otro modo, cuanto más elevada sea la temperatura (dentro de los límites de la vida celular) más grande es el poder destructor de los rayos X. fundándose en este principio Keating-Hart, irradia los tumores cuando son muy vascularizados, haciendo en ellos una inyección previa de suero fisiológico a 50° centigrados, de modo que se eleve la temperatura de los mismos a 41 ó42°, o bien si radican en cavidades como el recto, hace irrigaciones tan calientes como sea posible, según las circunstancias, y si son tumores profundos, los somete preliminarmente a sesiones de diatermia, es decir, se hace pasar a través de ellos corrientes de alta frecuencia, que generalmente se aplica mediante placas metálicas superpuestas sobre el tumor o de agujas clavadas en el mismo y poniendo en un sitio inmediato un electrodo ancho y liso, aplicado a la superflcíe cutánea. Al propio tiempo que se eleva la temperatura de las regiones que se intenta irradiar se procura enfriar las partes inmediatas, que se desea preservar, o bien colocando sobre ellas una bolsa impermeable con hielo, o bien se dirige sobre la misma un chorro de aire comprimido. Con este procedimiento podemos obtener los resultados siguientes: - -65-- 1.0 El calentamiento de los tejidos que se van a irradiar y la refrigeración previa de los sanos permite destruir más rápidamente los tejidos cancerosos. 2.° Este tratamiento puede aplicarse a la inmensa mayoría de los cánceres, pero la autointoxicación que se produce por la reabsorción de los productos que provienen de la destrucción celular, deben inducimos a extirpar preliminarmente la masa cancerosa con el bisturí, y la termorradiación seguirá a la operación cuando ésta sea factible, y cuando no lo sea, la termoradioterapia se hará con moderación y prudencia, para evitar una cítolisis demasiado rápida, y la autointoxicación a ella consecutiva. En mi experiencia personal sólo he conseguido resultados paliativos. DIATERMIA y FULGURAClóN.-La diatermia o transtermia no sólo se emplea en cancerología para calentar los elementos celulares yhacerles más sensibles a la acción destructora de los rayos X, según acabamos de indicar, sino que merced a los trabajos de Nagelschrnidt, relatados en el Congreso de Medicina de Dresde de 1907, puede utilizarse también para destruir directamente estos mismos elementos celulares, por coagulación de las materias albuminoideas constituyendo la electrocoagulación, que con tanto detenimiento y cuidado ha estudiado Doyen. Este cirujano determinó por la vía experimental, que las células cancerosas mueren a los 120 ó130° farenhei de temperatura, mientras que las sanas resisten hasta los 140 ó 150° de la misma escala, o sea a los 60° centigrados. El aparato de que se valía Doyen produce una corriente de tres millones de oscilaciones por segundo, con una capacidad de 10 a 15 arnperlos. En el IV Congreso de Fisioterapia celebrado en París del 9 al 11 de abril de 1912, Doyen dió cuenta de los resultados satisfactorios obtenidos por él en el tratamiento del cáncer de la nlel, de los labios, de la lengua, de las amígdalas, de la faringe, de la laringe, cuello uterino y del recto. Los resultados observados en mi clínlcc, es que con la 5 --66- -67electrocoagulación tenemos un medio de diéresis para extirpar pequeños tumores, pero no sirve para los cánceres extensos, y la fulgureción que aunque en pocos casos también la he empleado, se forman esceras, se destruyen las fungosidades y atenúa las hemorragias y dolores. DESECACIÓN y IONIZACIÓN.-Existen algunos otros procedimientos físicos de destrucción de las neoplasias, tal es el de la desecación, que consiste en someter los tejidos a una chispa eléctrica que se obtiene con los aparatos de aIta frecuencia o con máquinas electroestáticas, y que salte desde un electrodo terminado en punta a el tumor, la cual produce una elevación de temperatura, lo suficientemente intensa, para desecar los tejidos, pero no para producir quemaduras; es, pues, una verdadera fulguración y la ionización quirúrgica o cataforesis ideada por Bet!om Massey, y que no consiste en otra cosa, que llevar al seno de los tejidos cancerosos, los iones concentrados de mercurio, y zinc, que se desprenden de una punta de zinc amalgamado, por la cual se hace pasar una potente corriente eléctrica con gran fuerza, electrolítica y diaforética, bastando algunos minutos de estar sometidos los pacientes a este procedimiento, para que la cantidad necesaria de mercurio y zinc quede difundida por los intersticios del tumor, destruyendo las células malignas y los gérmenes que pudieran hallarse, y si se prolonga la intervención, las substancias microbicidas, son arrastradas más allá de los límites aparentes del mal, y van a matar las colonias cancerosas y los rastros de su diseminación de las proximidades inmediatas, sin causar mal alguno en los tejidos sanos. Er.ecruot.rers.v+Según el citado Bet!om Massey el fundamento de este método está en que los tejidos vivos, y sobre todo los cancerosos fuertemente vescularizados y grandemente diferenciados, desde el punto de vista celular, se componen de diversas sales en combinación orgánica, y disueltas en agua y se disocian por electrolisis, quedando necrosada toda el área enferma. Por todo lo que antecede podemos decir que tanto este procedimiento como los anteriores, dan resultados en apariencia alentadores, pero de todos modos no es posible confiar en le actualidad la curación del cáncer a estos medios; acaso la aplicación más acertada sea como complementario de la acción quirúrgica. para ser aplicados, después de la extirpación todo lo más completa posible del tumor, para destruir los vestigios del mismo que hayan escapado a la acción del bisturí y que podrían producir una recidiva, pero en manera alguna se debe limitar el cirujano a su sola aplicación, confiando en que ella de por sí basta para la destrucción del cáncer. Agentes bioterápicos.-Ya hemos dicho que los médicos y cirujanos, en su justificado afán de combatir esta cruel dolencia, han ensayado todos los recursos que la física y la Química han puesto en sus manos, utilizando unos con un fundamento racional y más o menos científico, yotros empleándolos solamente de una manera empírica. No podían sustraerse de esta regla los agentes biológicos y en vista de que la Biología moderna ha puesto a nuestra disposición ciertos sueros capaces de disolver los glóbulos rojos de la sangre, y aun las células epiteliales del hígado, riñón y otras, no era nada de extraño que se hayan querido aplicar yde hecho se hayan aplicado, con propósito de disolver las células cancerosas. Es más, según ya hemos hecho constar, para algunos autores, el cáncer no es otra cosa que una infección, cuyo agente patógeno obra, como el de muchas otras infecciones, por las toxinas que desprende y aunque esta teoría no esté absolutamente comprobada, según hemos puesto de manifiesto, de todos modos es indudable, aun para los que le hacen depender como una simple evolución anormal y desordenada de los elementos celulares, que éstos desprenden en su metabolismo compuestos químicos morbosos de naturaleza más o menos tóxica, los cuales originan la caquexia que aparece siempre en los postreros días de estos desgraciados enfermos. De estos hechos, hoy bien determinados, ha nacido la idea de introducir en el organismo de estos enfermos, con un fin terapéutico, ciertos sueros que contengan antitoxinas, -68es decir, otras substancias que neutralicen o precipiten las toxinas cancerosas, constituyendo los sueros antitóxicos. De éstos se han establecido muchos, pero los más empleados contra el cáncer y los más importantes son los sueros antitóxicos blastomicéticos de San Felice y Wlatff, extraídos del pichón y de la oca, a los que se ha inoculado blastomicelos, tomados de cánceres. El suero de Ernrnerích y Scholl obtenido por inoculación al carnero de sfreplococus erisipelalosus. El suero de Doyen que se prepara inyectando al caballo la toxina del micrococus neoformans. El suero de Schmidt que se prepara inyectando a un animal dosis creciente del supuesto microbio del cáncer, que para él era, según hemos dicho, el mucor mucedo, y de este animal se extraía el suero. La antitoxina de Wyth, obtenida de cultivos vivos de eslreplococus, y la de Coley que se saca del cultivo de streptococus erisipelalosus ybacilus prodigiosus mezclados. Como se ve, en estos sueros se hace intervenir algún microbio como productor del presunto agente de las citolisis neopléslcas, pero como hemos expuesto y repetido, para muchos no son ni los parásitos ni los microbios los causantes del cáncer sino los mismos elementos celulares, que a su vez producen cirolisinas capaces también de ejercer una influencia modificadora sobre los elementos cancerosos, y cuyas cítolislnas se hallarían acumuladas en ciertos productos patológicos, y hasta normales, de aquí ha venido la idea de inyectar con un fin terapéutico, muchos de estos productos entre los cuales citaremos como los más importantes, los siguientes: ' El líquido ascítico de Hodempyl, tomado de un cáncer perifoneal. El suero sanguíneo de caballo, del asno y hasta el humano normal; el líquido del hidrocele, el ascírico de la cirrosís alcohólica, de la insuficiencia cardíaca y hasta el pleurítico de la asistolid. -69 - También los residuos, extractos y emulsiones, se han usado con el mismo fin. y entre ellos merecen especial mención la emulsión de Coca y Gilrnan que es una emulsión preparada de células cancerosas de tumores recién extirpados; el residuo de Vauhgan que se extrae de las células cancerosas y también un producto no tóxico; la emulsión de Flchera que se hace con tejidos embrionarios normales; los extractos de Oestreich de cartílagos y de arterias de embriones; el de Guryer de timo; el de Bear de páncreas, y aun de las glándulas tiroides de carnero. De entre todos estos productos biológicos hay algunos de los cuales ya nos hemos ocupado; de otros es tan escasa la utilidad terapéutica que podemos conseguir de ellos que no merece la pena de ocuparse de los mismos, así que sólo diremos muy breves palabras de algunos por ofrecer cierto interés histórico, ya que no una positiva utilidad práctica. TOXINA. DECOLEy.-De éstos los más notables son las toxinas de Coley obtenidas como se acaba de decir de los cultivos vivos de streptococus erisipelatus y de becilus prodigiosus. Los efectos beneficiosos de la acción de la erisipela sobre el cáncer han llamado la atención de los médicos desde la más remota antigüedad, pues Hipócrates, que vivió hacia el año 460 antes de Jesucristo, ya conocía la influencia curativa de esta enfermedad en la curación de ciertas enfermedades concomitantes, y entre ellas las neoplasies malignas, pero es en la época moderna, en que se descubre por Fehleisen el microcus erisipelatus cuando se ha podido estudiar con más detenimiento la acción terapéutica del mismo, acerca de la cual dice el mismo Fehleisen, que «es innegable que muchos tumores han desaparecido completamente bajo la influencia de la erisipela. Es imposible engañarse en esto, pues la degeneración de semejantes neoformaciones, no se observa jamás de otro modo. Muchos edernas de la piel, eplteliornas, queloides, carcinomas de la mama, hlpertrofias ganglionares de toda clase, se han reabsorbido parcialmente a consecuencia de un absceso de erlsipela», Estos estudios y observaciones fueron continuadas por W. Busch, -70quien logró comunicar la erlslpela a una enferma afectada de un linfosarcoma del cuello, el cual desapareció casi pOI' completo, aunque quedando un pequeño residuo que volvió a engrosar. Este trabajo incompleto fué seguido de otros muchos, observándose por varios autores numerosos casos, entre los que llama profundamente la atención el de Coley, observado en 1891. Se trataba de un sarcoma globocelular del cuello, que fué intervenido y reproducido varias veces y que había sido operado por quinta vez por William T. Bull en 1884. El tumor había invadido ya las partes profundas, hasta el punto de que una nueva operación se juzgó imposible y fué abandonada; el caso era absolutamente desesperado, pero poco tiempo después se le presentó un violento acceso de erisipela que le invadió la cara y cuello, y dos semanas más tarde, sobrevino un segundo acceso y el tumor canceroso empezó a reblandecerse y rápidamente disminuyó de volumen, y cuando el enfermo abandonó el hospital, el tumor había desaparecido completamente, habiendo comprobado Coley, que siete años después continuaba con excelente salud y sin presentar ni rastro del sarcoma ni de ninguna metástasis. En vista del buen resultado observado en este caso, Coley pensó en la conveniencia de inocular el streptococus erisipelatus, lo que llevó a cabo en mayo de 1891, en un caso de sarcoma de células fusiformes de las amígdalas y cuello, continuándose las inoculaciones en gran número de afecciones malignas de esta notur aleza, pudiendo sacar Id conclusión de que las inyecciones del referido streptococus erisipelatus ejerce una acción inhibitoria temporal, pero muy clara, sobre el crecimiento de los tumores, y de sus observaciones dedujo también que la acción curativa es atribuíble, por lo menos en gran parte, a las toxinas de la erisipela, y que podían ser utilizadas sin exponer al enfermo a los riesgos de un verdadero ataque de erisipela, que siempre encierra ostensible gravedad. En su virtud, en 1892 Coley inyecta la toxina de la erisipela Con la que provocaba una reacción general, que en nada se diferenciaba de la producida por la misma erisipela y habiendo .,... .. -71demostrado Roger que la toxina del bacilus prodigiosas aumentaba considerablemente la toxicidad yvirulencia de la del streptococo, decidió Coley combatir las neoplasias malignas, con la unión de estas dos toxinas, bajo la fórmula establecida por Fracy, quien compuso un líquido tipo agregando una cierta cantidad de caldo del cultivo del becilus prodigiosus a cada cura de caldo de estreptococo. Por desgracia los resultados conseguidos con este medio, que en un principio despertó las más halagüeñas esperanzas, no se han visto confirmadas, como lo demuestra el informe de una comisión nombrada por la Sociedad Quirúrgica de Nueva York, y formada por Stimson, Gerster y Curtís, la que en 25 de marzo de 1896 emitió su informe con las conclusiones siguientes: l." Jamás hemos observado una mejoría que pudiera hacernos esperar una curación ulterior. 2.aHemos visto casos en los que la proliferación ha adquirido una marcha más rápida durante el tratamiento y agregamos que ataca la vitalidad del paciente exponiendo al enfermo a serios peligros. 3.aQue las pretendidas curas son tan dudosas que lo más que puede decirse es que ofrecen una ligera probabilidad de mejoría. 4. a Que se pierde con su empleo un tiempo precioso por lo cual de recurrir a él será en los casos absolutamente inoperables. En resumen podemos decir que con este medio no se obtienen mejorías estables y definitivas, y en cambio se pueden producir reacciones y fenómenos alarmantes. EXTRACTOS,RESIDUOSYEMULSIONEs.-De los extractos, residuos y emulsiones, debe consignerse que se fundan en los primeros experimentos realizados por Leyden y Blulllental, quienes después de haber curado perros cancerosos inyectándoles suero de conejos, que habían recibido la inyección de un extracto líquido de tumores malignos, extraídos de otros perros también cancerosos, extendieron sus ensayos al hombre, al " , '.f; -72que inyectaban también residuos de neoplasmas humanos, extirpados recientemente. Los resultados obtenidos por este procedimiento han sido, según Leyden, favorables, viéndose corroborados por otros clínicos como Doníger Gay y sobre todo por Coca y Gilman, quienes han preparado una emulsión con células cancerosas de tumores recientemente extirpados, según la técnica que Risley describe en la siguiente forma: «El tumor fresco recién extraído se lleva al laboratorio con las precauciones de asepsia necesarias. Se le desembaraza de los tejidos indiferentes, conluntivo, etc. El neoplasme es cortado en pedacitos por medio de unas tijeras y se tritura en un mortero de vacunas, diez veces seguidas. Después de la primera trituración se agrega un volumen igual de solución salina esterilizada, y se vuelve al mortero donde sufre una nueva trituración. Se inyectan al enfermo 50 c. c. y el resto adicionándole el 5 por 100 de ácido fénico se guarda para inyectar tres semanas después». Esta emulsión ha sido empleada por el mismo Risley en 20 casos observando que en los casos inoperables, o recientemente operados, es impotente para retrasar la proliferación cancerosa, y para evitar la reproducción, antes al contrario, parece que el cáncer emprende una marcha más rápida. Lo más que ha podido observarse ha sido una mejoría en la caquesla. La emulsión de fichera se parece a la anterior, pero en vez de emplear tejidos cancerosos, para hacer la emulsión, emplea los tejidos embrionarios normales, que cuenten de dos a seis meses de vida intrauterina, los cuales se colocan en fragmentos en una solución fisiológica de cloruro de sodio, (veinte centígramos de telido, para un gramo de solución), se agrega timol o ácido fénico, en cantidad suficiente, y se recubre con aceite esterilizado. Se coloca en la estufa a 37° centigrados por espacio de dos meses eproxtrnademente, se esteriliza y se inyecta bajo la piel en dosis de 2 a 3 c. c. dos a cuatro veces por semana, ,.. 'Asq -73según la densidad del autolizado, el volumen y sitio del tumor. Los resultados obtenidos por el mismo Fichera en 25 enfermos así tratados, han sido los siguientes: en 9 no han sufrido mejoría alguna, y los otros experimentaron detención del desarrollo y regresión o desaparición temporal de los tumores. Dor desgracia no son tan excelentes los resultados obtenidos por otros autores; así Babcok, que empleó esta inyección en 21 casos y de los cuales uno murió probablemente de anafilaxia, deduce las siguientes conclusiones: í ." Las emulsiones homogéneas o autolizados de embriones humanos no tienen ningún valor especial y definido en el tratamiento de los tumores malignos del hombre. 2. a Si los tumores espontáneos o trasplantados de la rata se dejan influir por dicho tratamiento, es porque éstos son diferentes de los tumores malignos del hombre. Este mismo hecho relatado, de que obtengan buenos resultados curativos los inventores de agentes terapéuticos empleados contra el cáncer, pero solamente ellos, y fracasan cuando otros médicos o cirujanos los experimentan y utilizan, se repiten con el líquido ascírico empleado por Hodempyl. He aquí el caso: Hodempyl tenía en tratamiento una mujer de 37 años atacada de carcinoma de la mama, y a pesar de una intervención muy extensa -dice-, aparecieron metástasis en el cuello y reproducciones en el sitio del tumor, fueron extirpadas también, pero formáronse otras con la textura típica del carcinoma, en tan gran número, que ya no se intentó extírparlas. Al propio tiempo se desarrollaron diversos nódulos en el hígado, y una ascítie quilosa de la cual se tomó el líquido, volvíéndosele a inyectar a la enferma. Con ello los tumores empezaron a desaparecer y el hígado recobró sus dimensiones normales. Este caso animó a Hodempyl a emplearlo en otros 47, según dice, con buenos resultados. Dor desgracia los experimentadores posteriores, y sobre todo Deven y Ewing, no han podido comprobar tan magníficos éxitos. Tratamientopor la inmunización.-Se ha pretendido también conseguir la inmunización contra el cáncer, para lo cual el -74 - ~ ----~~I.~a~;.Q~~------------~--------------------------------------- cirujano empieza por extirpar el tumor; se coloca en un recipiente esterilizado yse separan las partes neoplásicas de los tejidos indiferentes yde los que pudieran estar necrosados, escogiendo solamente el tejido francamente maligno pero viviente y en buenas condiciones. Se le desmenuza y se le coloca en una cápsula de Pétri, cuyos bordes están bañados de vasetina esterilizada y se le recubre con una placa de mica eseptizade, y el todo se deposita en otra cápsula de Pétri más grande y bien cerrada, con una cobertura de mica, y es sometido a la acción de una dosis de rayos X suficiente para impedir toda proliferación ulterior. El tejido irradiado es aspirado con una jeringa esterilizada y llevado a la sala donde se encuentra el enfermo operado. En el curso de la operación el cirujano ha hecho en las paredes abdominales del enfermo dos incisiones longitudinales pequeñas, e introduciendo por ellas un objeto romo, se excavan en las mismas dos cavidades en forma de abanico de grandes dimensiones, en las cuales se inyectan 10 c. c. en cada una de la substancia irradiada, y luego se cierran en la forma habitual. Los resultados que con este método se han conseguido no parecen ser todo lo excelentes que fueran de desear. Tratamiento quirúrgico.-En último término, y como remate de los recursos que disponemos contra el cáncer, tenemos que ocupamos del tratamiento quirúrgico. Siempre se le ha considerado como el de más importancia el más seguro, el que más conflanze puede inspirar para conseguir la anhelada curación; fuera de él, ninguno nos puede ofrecer probabilidades de obtenerla ni los medios químicos, ni los físicos, ni los biológicos, no nos sirven más que como paliativos, pero de ninguna manera como curativos; este fin sólo se puede alcanzar con el método quirúrgico que ha llegado a un grado de perfeccionamiento tan alto, que por el momento no parece posible sobrepeserlo. Este perfeccionamiento del método quirúrgico data de 1880 y es la consecuencia lógica de los estudios histopatológicos de las neoplasías, y aunque sea un poco ajeno a nuestro propósito .,.' .-.. -75presente, nos permitiremos resumir las particularidades de la evolución tumoral ya que fundamentan yexplican el porqué permiten tratar los cánceres con posibilidades de éxito completo. Ya hemos expuesto que el proceso canceroso en su principio, y durante bastante tiempo, constituye una enfermedad local que no tiene más que un solo foco de origen, y a partir de él, avanza progresivamente, primero por continuidad, formándose una zona de extensión macro y microscópica de unos tres a cuatro centímetros, más allá de la cual los tejidos están sanos inicialmente; ahora bien, suprimiendo con el bisturí completamente este punto inicial y esta zona de extensión macro y microscópica, podemos tener la seguridad de conseguir esta curación, siempre que sea completamente extirpada la masa tumoral y no dejando ningún vestigio o germen que pueda dar motivo a las recidivas. En una fase más avanzada, la neoplasia no sólo se propaga por continuidad sino por metástasis o emigración de los elementos cancerosos, siguiendo la vía sanguínea, los elementos celulares de los sercornae, mientras que los epiteliomas avanzan principalmente por la vía Iinfática, llegando hasta los ganglioa Iinfáticos regionales donde se detienen, encontrando por parte de estos órganos una provisional barrera que impide, durante más o menos tiempo, el avance de estos elementos celulares cancerosos, retrasando la invasión y generalización al resto del organismo; de aquí sacamos la consecuencia práctica de que aun en esta misma época, o segunda etapa de su evolución, podremos obtener resultados eficaces y curativos de la operación cumpliendo la condición ineludible de extirpar no sólo el sitio inicial del tumor, sino también estas vías de propagación y sobre todo estos ganglios, siendo de necesidad advertir que es muy difícil precisar si estas metástasis están limitadas a la región ganglloner inmediata o la han traspasado. Merced a los estudios de los cirujanos, y muy principalmente a los trabajos de Handle que han determinado individualmente la localización del cáncer en cada uno de los órganos, así como sus propagaciones •... as -.~---~~----. ----.~.----. -76- -77por continuidad y a distancia, se ha logrado señalar y fijar con mucha exactitud las zonas de extensión macro y microscópicas y la dirección de las vías de su propagación que es la de la mayor corriente linfática regional, todo lo cual nos sirve de base para sentar las reglas de técnica operatoria tan precisas que hoy conocemos, llegando incluso a formular para cada tipo de cáncer la operación más adecuada para la extirpación del mal y sus propagaciones, permitiéndonos intervenir científica y racionalmente en todos o casi en todos los órganos de la economía. Como se ve el punto esencial para salir victoriosos en la lucha contra el cáncer se basa, más que en el estudio de los medios para combatirle y destruirle in situ, en el de hacer el diagnóstico prematuramente, cuando está en su fase inicial, localizado a su punto origen y extirparle radical y completamente. De 10 que antecede se deduce que en las indicaciones operarorlas, hay que contradecir en parte las reglas y leyes que rigen para la intervención en todas las operaciones que se hacen en el resto de los procesos patológicos; en éstos, debe dominar 10 que se llama cirugía conservadora; es decir, que en caso de duda, debe abstenerse de intervenir, y si hay duda de la extensión del mal, deben respetarse y conservarse los tejidos sospechosos, pero en la lucha contra el cáncer se debe ser más radicales, y en caso de dudar si un proceso es o no canceroso, debe intervenirse como si 10 fuera, y si no tenemos la absoluta seguridad de que un tejido cercano al cáncer está indemne, debe extirpársele como si estuviese afectado; el cirujano más conservador en estos casos es aquel que menos se deja sorprender por este enemigo, que solapada y traidoramente se instala en el organismo, insidiosa mente se desarrolla en él y cuando se hace ostensible es cuando ha arraigado de tal manera que es imposible errancerle del enfermo al que hace su víctima, así que hay necesidad de perseguirle enérgica y sañudamente y errancarle no sólo del sitio en que aparece ostensiblemente, sino hasta de las más lejanas madrigueras en que puede cobijarse. Según esto las indicaciones del tratamiento quirúrgico es extensivo a todos los cánceres operables, es decir, aquellos en los que la propagación local no es demasiado extensa, cuando no hay metástasis más que dentro de la zona ganglionar abordable, y cuando el estado general no se encuentra en extremo decaído, y todo ello se hará tan pronto se haya hecho el diagnóstico. Esquemáticamente la operación consiste en separar con los instrumentos adecuados todos los tejidos enfermos en masa o en bloque, procurando hacerlo sin tropezar las partes enfermas, a fin de evltar la contaminación de los mismos y la siembra de células neopléslcas que podrían ir adheridas al bisturí o instrumentos de diéresis en los tejidos sanos, para ello las incisiones recaerán a unos cuatro centímetros del punto en que terminan todas las modificaciones mecroscóplces causadas por la neoplasia, y cuya extensión es lo que se supone que constituye la zona microscópica de la invasión rumoral, siendo también condición indispensable extirpar los ganglios y tejido celular adyacente, haciendo, si es preciso, la ablación completa del órgano en que radique la lesión. De no seguir rigurosamente estas reglas, y si. se interviene en la zona infiltrada, habrá recidiva local y reproducción in si/u y en las regiones ganglionares, si quedaron algunos de estos órganos invadidos por las células cancerosas. ¿En qué proporción se llega a tiempo con el tratamiento quirúrgico para conseguir una curación definitiva? Esta proporción es muy variable. En términos generales podemos califlcarle de reducida, ya que el cáncer de la mama, que es de los más visibles y más externos, en el período de 1908 a 1912 determinó en Inglaterra la muerte de 17.189 mujeres y 18.884 en los Estados Unidos; esto demuestra lo raro que es llegar a tiempo con estas operaciones. ¿Y qué resultados ofrece el tratamiento quirúrgico? Practicadas las operaciones cuándo y cómo hemos dicho ¿se cura el cáncer? Antes de contestar a estas preguntas de una manera -78- -79 - categórica es preciso hacer notar que se han observado recidivas locales 15 Y hasta 20 años después de la ablación y metástasis bien comprobadas, al cabo de 12 ó 15 años. Pero si consideramos las cosas desde el punto de vista de la realidad clínica, y no de una manera absoluta, puede afirmarse que la cirugía cura el cáncer, ya que todo cirujano ha visto entre sus operados de estos tumores algunos que de no haber sido operados habrían muerto en un año o año y medio, y conservan la vida a los 15 ó 20 años, y son muchos los cancerosos que han vivido largo plazo después de la operación, muriendo luego a consecuencia de una enfermedad, que ninguna relación "tenfa con su cáncer y en las mismas condiciones que cualquiera otro individuo no canceroso. ¿Cuánto tiempo debe transcurrlrse para considerar a un canceroso operado como curado? La fórmula que da Volkman es indudablemente la más acertada: «Cuando después de la operación -dicetranscurre un año sin recidiva, se tiene el derecho a esperar una curación duradera; después de dos años esta curación es muy probable, y al cabo de tres años casi segura». Esperanza, probabilidad y casi seguridad, son las tres etapas sucesivas que según Forgue ofrece nuestro pronóstico postoperatorio, desde el primer momento hasta el fin del tercer año. La experiencia corrobora, en efecto, esta manera de pensar, pues nos demuestra que las recidlvas aparecen con más frecuencia del segundo trimestre al final del primer año; que pasado éste el número de recidives disminuye considerablemente, y que después del tercer año es todavía menor, aunque a pesar de ello no se pueda dar seguridades absolutas de curación, pues no dejan de presentarse, aun pasado este período, recidivas locales y metástasis tardías, si bien es cierto que éstas han ido disminuyendo con los progresos de la técnica operatorie. ¿Y cuál es la cifra de estas curaciones persistentes y en apariencia definitivas? Es muy difícil responder concretamente a esto, pues a pesar del cuidado puesto en la confección de las estadísticas hechas sobre los resultados del tratamiento quirúrgico, éstas son muy deficientes ya que es casi imposible seguir la historia de los operados, abundando poco las grandes series de los resultados lejanos, obtenidos por el mismo operador, y las pequeñas series obtenidas en los enfermos particulares, que en general acuden más pronto a la operación, dan una impresión mucho más optimista que la realidad. Así, por ejemplo, las pequeñas series de operaciones en cánceres de la mama dan un 50 por 100 de curaciones, en algunas estadísticas, mientras que las globales, comprendiendo enfermos de la clientela particular y hospital, no dan más que 29 ó 30 por 100. Operaciones paliativas y complementarias.-Cuando el cáncer está avanzado y aun cuando ya no exista la esperanza de conseguir una curación absoluta y radical, no por eso debemos renunciar a toda intervención quirúrgica, pues con la extirpación de la masa tumoral y la de los ganglios infartados o interesados, lograremos retrasar la evolución del tumor, diferir la aparición de la caquexia, combatir los síntomas peligrosos, atenuar los dolores y las molestias y prolongar, en una palabra, la vida de los enfermos, haciéndola menos angustiosa, y más llevaderos los últimos días de su desgraciada existencia. Estas operaciones paliativas no solamente actúan sobre el mismo sitio de la lesión, sino también sobre otros tejidos y órganos como el nervioso con la neurotomía y descompresión; sobre el Iinfático con la (Ilnfagtoplastla, paracentesis y toracentesis); en el sistema vascular (ligaduras, exclsiones, oclusiones, etc.); en el aparato respiratorio haciendo una traqueotomía; en el digestivo con la (exofagotomía, colostomía, exclusiones intestinales); en el aparato urinario con la cistotomía, etc. También actuamos con estas operaciones sobre el conjunto del enfermo: y antes de considerar como inoperable un enfermo no olvidemos Que éste, además de los dolores, hemorragias, fiebre, etc., producidos por la neoplasia, puede sufrir otros muy intensos, por causa de una o varias complicaciones, y corrigiendo éstas aquél se reconstituye y entona, y no olvidemos -92Laboratorio del Hospital de San Luis para el Cáncer yel Laboratorio del Crocher Cáncer Pund e Instituto especializado anejo a la Universidad de Colombia. Desde el punto de vista de la propaganda existe la Sociedad Central Americana contra el Cáncer fundada en 1922, que cuenta con un millón de socios y tiene por fin principal difundir entre el público, cuanto hay de esencial en la sintometologta, diagnóstico, profilaxis y cura de los tumores malignos. Tiene su Junta central en Nueva York, Comités en cada uno de los Estados, y Subcomités en todas las ciudades y centros de población importantes, estando todos ellos estrechamente relacionados con las organizaciones sanitarias profesionales, con las de obreros y empleados y con los clubs masculinos y femeninos. El Comité Central de la Asociación está constituido por seis secciones que cada una desempeña comisiones bien determinadas: La 1.<1 está encargada de la información y consejo. La 2.<1 de la propaganda por circulares y opúsculos. La 3.ade la cancillería. La 4.ase ocupa de conferencias y proyecciones. La 5.ade estadísticas y exposiciones. La 6.ase ocupa del personal que se emplea en el estudio del problema del cáncer. Los Comités locales se ocupan también de dar conferencias, publicación de artículos y gestionar la adhesión de nuevos socios. Los Consejeros generalmente son personas distinguidas que dirigen otras asociaciones, las cuales se ocupan de la educación o de otros fines distintos, pero que les permite hacer la propaganda, entre determinado grupo o categoría de personas, ya de la Cámara de Comercio, sacerdotes, trabajadores, federaciones obreras, etc. Esta colosal organización publica un boletín mensual que da a conocer a todos los asociados, hasta los de la más lejana región, el trabajo de las diversas comisiones, sociedades médicas, I , 1/ -93asociaciones de enfermeras, confederaciones, etc., estimulando la actividad de todas. Además difunde por toda la América la creación de nuevos socios dando certificados de incorporación él la sociedad de miembros, de los cuales establece varias categorías; hay unos socios protectores que dan una cuota de 5.000 dólares al año; socios patronos que pagan 50 dólares; otros son socios ordinarios que pagan 25 dólares, y, otros, en fin, cuya cuota es aún más pequeña, o sea de cinco y hasta un dólar, también al año, bastando esta pequeña cuota para ser considerado corno miembro de la sociedad, teniendo derecho a recibir todas las publicaciones de la misma. Son interesantes los medios de propaganda de ésta: por una parte edita opúsculos científicos sobre los métodos más modernos de diagnóstico de la enfermedad, resultados que se obtienen con los modernos procedimientos de cura; da conferencias en las que, con términos claros y desprovistos de tecnicismo, se exponen al público los estudios y descubrimientos sobre la naturaleza del cáncer Cómo principia el cáncer. Formas principales que reviste y sus síntomas. Sobre la cura quirúrgicay por las aplicaciones de los rayos X y radio, etc., procurando no alarmar al público exponiéndole peligros de contagio. Otras publicaciones consisten en artículos de las revistas profesionales y van especialmente dirigidos a las enfermeras, comadronas, etc., para que éstas, a su vez, puedan dtvulgerlos entre las mujeres, con las que tienen especial confianza, y pueden darlas utilíslmos consejos sobre el cáncer de la matriz y de los pechos. La Sociedad Americana de lucha contra el Cáncer, además de recoger sus adeptos, principalmente entre sacerdotes, maestros y profesores, dedica especial atención a las escuelas, donde se difunden estos conocimientos mediante carteles con figuras sugestivas, indicando oportunas instrucciones para demostrar el justo modo de combatir el cáncer y las consecuencias del error en el diagnóstico, o la pérdida del tiempo en aplicar el remedio. ., -94- -95Celebra periódicamente la Semana Nacional del Cáncer, durante la cual redobla su actividad en educar al pueblo para que los enfermos lleguen a conocer el primer síntoma y puedan obtener pronta asistencia del mal en su iniciación, pronunciando multitud de conferencias públicas, publicando breves artículos sobre este asunto en los periódicos, libros, revistas políticas y profesionales. En los tranvías y coches ferroviarios se exponen carteles de propaganda; en los cines, al principio o en los intermedios de la sesión se proyectan escenas o hechos alusivos del siguiente género: El cáncer enfermedad curable. Señales de peligro que pueden indicar cáncer. Un mensaje de esperanza, etc., y en los teatros, en el entreacto, una persona expresamente designada para ello, en el proscenio entretiene al público durante cuatro o cinco minutos como máximo, con discursos y chanzas que llaman la atención sobre el cáncer; en las iglesias protestantes, católica o israelita, se da lectura antes de la función rellg iosa de algún breve escrito sobre esta materia, y en los cafés y restaurants se hace la propaganda distribuyendo hojas con títulos como éste: Signos de alarma que pueden significar cáncer, etc. Los profesores de la Universidad, las Sociedades médicas y Academias científicas, tienen en esta Semana conferencias y discusiones sobre este tema, que son luego publicadas en los diarios. ¿Y qué resultados se obtienen con esta lucha tan tenaz y tan bien organizada? Estos nos los da a conocer muy bien Bloodgood, refiriéndose principalmente al estado de Maryland. Antes de 1890 el cáncer no era jamás evitado, y no era curado más que raramente. En el período de 1890 a 1900 empiezan aplicarse las operaciones radicales, tal y como las hemos señalado, y a difundirse los conocimientos quirúrgicos modernos, pero todavía la educación del público es muy deficiente, o nula; se opera muy tarde, así que las curaciones en estos diez años son muy raras y las mejorías excepcionales. Desde 1900 a 1910, y mucho más desde esta época en que empieza la campaña de propaganda en la lucha contra el cáncer, los progresos son rápidos, así se ve que la proporción de cancerosos inoperables que se presentan en los Hospitales en esta época era de un 50 por 100 y en 1920 desciende al 10 por 100, aumentándose por tanto las probabilidades de curación del 10 por 100 al 50 por 100 según los tipos y clases de tumores, así vemos que los osteosarcomas de los huesos de las extremidades cuyo porcentaje de curaciones no pasaba del 8 por 100 antes de 1918, desde esta época, a 1926, pasa al 30 por 100. El czincer del pecho cuyo porcentaje de curaciones antes de la campaña emprendida por la Liga Anticancerosa era del 50 por 100, alcanza en la actualidad al 95 por 100, observéndose también que lo tumores benignos cuya transformación en malignos hemos visto cuán fácil es, del 20 por 100 que antes se observaban y trataban, pasa ahora al 50 por 100. El cáncer del útero se ha beneficiado relativamente poco de esta campaña, pues la propaganda parece haber sido poco eficaz, recomendando el citado autor la conveniencia de combatir inmediatamente las secuelas de los partos, y el reconocimiento periódico. El tratamiento del cáncer de la cavidad bucal es uno de los que más beneflciosarnente ha sido intluenciado por la educación del público y del cuerpo médico; desde 1900 a 1920 la tasa de inoperabilidad ha descendido del 60 por 100 a menos del 10 por 100 y las probabilidades de curación han aumentado de un 3 por 100 a un 60 por 100, habiendo descendido también el número de cánceres que en esta región se observan, merced a las medidas profllécticas. En el cáncer del estómago, del colon y del recto, las ventajas que se han obtenido todavía son pequeñas, porque se necesitan procedimientos especiales de exploración largos y costosos (rayos X, rectoscopia, gastroscopia, análisis de jugo gástrico, etc.), los cuales es necesario apllcarles periódicamente, desde la aparición de los primeros síntomas en apariencia banales. -96- -97También en la América del Sur la lucha contra esta terrible enfermedad se acentúa. En la República Argentina existe la Liga Argentina de lucha contra el Cáncer constituida, tomando como modelo en su organización a la Liga anglo-franco-americana de lucha contra el Cáncer. La sede se encuentra en Buenos Aires y se compone de un Consejo técnico y administrativo presidido por el doctor Roffo que ha sido el fundador y el alma de esta sociedad. La organización se compone de las instituciones siguientes: 1.aInstituto de Medicina Experimental para el estudio y tratamiento del Cáncer. 2.aLiga Argentina de la lucha contra el Cáncer. 3.aAsociación Argentina para el estudio del Cáncer. 4. 11 Organización Regional de lucha contra el Cáncer. El Instituto de Medicina Experimental para el estudio y y tratamiento del Cáncer, es una dependencia de la Universidad Nacional de la capital, aneja, como es consiguiente, a la facultad de Medicina. fué fundado en 1922 por su director el citado doctor Roffo, uno de los primeros cancerólogos del mundo y consta de cuatro grandes edificios; uno sirve para servicios clínicos denominado Elena Lerroque de Roffo, difunta esposa del citado doctor, con dos salas para veinte enfermos cada una, sala de lectura, comedor, consultorio, sala de operaciones, de radiumterapia, etc., otro es para investigaciones científicas con su sección de fisioterapia, radiodiagnóstico, laboratorios de fisiología, Patología, Terapéutica experimental, cultivo de tejidos, de Química, Hlstologíe. etc.; otro es para la hospitalización de mujeres con todos los elementos necesarios, y el cuarto es para sala de autopsias, morgue, etc. La organización de trabajos comprende varias secciones experimentales de química biológica, físico-química, patología experimental, cultivo de tejidos, microbiología y anatomía patológica. La Liga Argentina de lucha contra el Cáncer se compone t' principalmente de señoras, y. además de fundar y atender un hospital para 100 enfermos, tiene a su cargo los medios de propaganda. La Asociación Argentina para el estudio del Cáncer se compone de numerosos profesores presididos por el citado doctor Roffo; todos los meses se reúnen en una aula y examinan y discuten los trabajos efectuados en el Instituto. La Organización Regional comprende cuatro secciones: la del Norte, de Cuyo, del Litoral y del Sur, cuyos centros son Tucumán, San Luis, Rosario y Bahía Blanca; estos centros están provistos de elementos para diagnóstico, examen de piezas de biopsia, líquidos fliadores para el envío de productos al Instituto Central, etc., y los médicos encargados de los mismos están en íntima relación con el Instituto de Medicina Experimental al que acuden en consulta y adonde remiten los enfermos que necesitan los servicios de éste. En el Uruguay la lucha contra el cáncer se entabló muy prematuramente, siendo el primer país de la América Latina, si no estamos mal informados, en el cual se dispone de radio en sus servicios clínicos. La lucha propiamente dicha se empezó en 1919, con la creación de la Liga y está dirigida por un Comité Nacional, nombrado por el Directorio de Asistencia Pública. La Liga, está constituída principalmente por médicos, que han manifestado sus deseos de colaborar en esta obra, examinando y atendiendo gratuitamente a los enfermos, que se les presenten, con un cerner de la Liga, que se entrega a todos los que le pidan en las farmacias y hospitales del país. El Comité Nacional tiene una subvención de la Asistencia Pública para propaganda educadora y publicación de un Boletín Oficial. La propaganda se hace enviando carteles tlusrrenvos a los profesionales, recordándoles los síntomas del cáncer yhasta se les envía envases de vidrio, con una solución de formol, destinada a remitir las piezas turnoreles para su examen histológico. 7 -98Se hace también la propaganda por radiotelefonía y proyecciones en los biógrafos, circulares en los periódicos y carteles murales. En el Uruguay el Estado asiste gratuitamente a todos los índlgentes en cualquier punto del territorio de la República, así que éstos tienen derecho a reclamar esta asistencia no sólo en Montevideo donde está el Directorio, sino en las cuarenta dependencias departamentales, donde se examinan los casos sospechosos y se remiten las piezas a los Centros especializados, y si el examen es positivo, el enfermo gratuitamente es remitido a Montevideo por cuenta de la Asistencia Pública y hospitalizado en servicios especializados, y en caso de salir, se les provee de sobre con franquicia postal, con la dirección impresa del Comité Nacional para que comunique a éste, bien por sí o sus parientes, su situación, y si no se encuentra bien, se le ordena ingresar nuevamente en el Asilo, corriendo los gastos del viaje por cuenta de la Asistencia Pública. Estos mismos servicios los pueden utilizar las personas pudientes, pero pagando una tarifa gradual siempre muy económica. La Australia ha puesto a disposición de los médicos que se interesan en esta lucha 100.000 libras esterlinas. De ex profeso hemos dejado para lo último los trabajos y la labor que España aporta a esta magna obra. En ella la principal labor científica y de propaganda es ejecutada por la Liga Española contra el Cáncer, que primitivamente se constituyó con el nombre de Comité Nacional de la lucha contra el Cáncer, siendo fundado por mi antiguo profesor de la Academia de Sanidad Militar, el entonces Inspector general de Sanidad, doctor Martín Selezar, ponléndole bajo la dirección del doctor Cervera, quien montó en el Instituto Rubio su laboratorio, en el que además de los estudios de Anatomía Patológica, hizo los primeros ensayos sobre el cáncer experimental, habiendo traído para este objeto de Inglaterra, algunos ejemplares de ratones blancos ya inoculados, cedidos por el Instituto Bashford de Londres (Imperial cancer Research Fund). ;. ; ¿ -99- .,' En 1910 substituyó en la Dirección del Instituto al doctor Cervera el sabio cirujano doctor Goyanes. quien ha trabajado con singular celo e inteligencia, hasta constituir la actual Liga Española contra el Cáncer, colocada bajo el valioso Patronato de SS. MM. los Reyes de España y la Presidencia general de S. M. la Reina doña Victoria Eugenia, la que da ejemplo de constante laboriosidad, ocupándose de crear medios para hospitalizar estos desgraciados enfermos, sobre todo los incurables; con frecuencia visita los hospitales e instituciones de esta clase que existen en Inglaterra y Francia, para luego Implantar en nuestro país los adelantos que ve en estas naciones, dotando con esplendidez las primeras camas que se han establecido para estos enfermos en el Instituto, que lleva el mismo título que su augusto y primogénito hijo; en una palabra, no descansa de coordinar y estimular la acción oficial y particular, para que sea más fructífera la labor de esta institución que honra con su presidencia. La Liga Española contra el Cáncer está formada por un Consejo de Administración compuesto de un presidente que en la actualidad es el mencionado doctor don José Goyanes; tres vicepresidentes, quince consejeros, un secretario y un tesorero; todos ellos, así como los demás miembros que la forman, están dotados de un ulrruísmo, un amor al desvalido y una caridad bien digna de loa y de ser imitada. Esta institución comprende: un Comité científico de caballeros, otro de señoras formado por damas de la más alta alcurnia, otro grupo de señoras que forma la Junta de Damas Visitadoras, también de las más nobles, y cuya misión es igualmente importantísima. Los fines que persigue esta Asociación son: 1.0, crear centros para el tratamiento de los enfermos cancerosos; 2.°, continuar las investigaciones sobre las causas del cáncer, su naturaleza y medios de combatirle; D. 0, propagar entre el público las nociones elementales sobre el cáncer y precisar sus primeros síntomas a fin de combatirlo en tiempo oportuno; 4.°, crear -100centros de enseñanza y comités locales yestablecer relaciones con las asociaciones similares del extranjero; 5. 0, difundir las estadísticas que demuestran que este azote de la humanidad, es cada día más frecuente y que al horror de sus manlféstaciones, se agrega el que ataca a las personas cuando aun son muy útiles a la sociedad y, por último, enseñar al público el modo de evitar su desarrollo y la manera de atajar sus daños. El Comité científico de la Liga Española contra el Cáncer tiene como misión principal dar a conocer y popularizar, por medio de Conferencias, los conocimientos que hoy poseemos, principalmente sobre su etiología, patogenia y síntomas que primero se observan. Estas Conferencias de vulgarización unas van dirigidas al público en general y otras sirven para la enseñanza de Damas Visitadoras de la Liga y Enfermeras; las destinadas a estas últimas se han dado principalmente en el Instituto Rubio y en el Hospital de la Cruz Roja, y las primeras se dan en la Casa del Pueblo, Fábrica de Tabacos y hasta utilizando la radiotelefonía y procurando a todas ellas darlas la mayor publicidad por medio de la prensa. También el Comité Científico se ocupa en el Instituto del Cáncer de trabajar en buscar la verdad en lo que aun hay de enigmático sobre la naturaleza del cáncer, sobre su etiología, medios de tratamiento y alteraciones que produce en los diversos órganos y aparatos. Meritorios por demás son los actos realizados por el Comité de Señoras en sus dos secciones de la Obra Social y de la Asistencia. La primera se ocupa, en primer término, de allegar recursos económicos organizando fiestas, conciertos, rifas, recabando del Gobierno que conserve y aumente la subvención del Estado para el Instituto Príncipe de Asturias y ellas son las que han logrado, secundando las iniciativas de S. M. la Reina, que en el Hospital de San Juan de Dios se destinen dos pabellones de 20 camas cada uno, para la asistencia de cancerosos, e -101inaugurando no hace mucho, en la Moncloa, un pabellón anejo al Instituto con el mismo fin de albergar a enfermos de esta clase, resolviendo así el problema de suministrar asistencia a estos desgraciados, y a sus gestiones se debe también el que sean muchas las señoras que se han suscrito para sostener una cama para un canceroso y cuyos gastos ascienden a 5.000 pesetas anuales. La Sección de Asistencia «se compone de unas cincuenta señoras benévolas» que se ocupa de visitar los cancerosos en los hospitales y domicilios. En los primeros, cuando los Jefes de servicio han reclamado la ayuda de estas señoras, tienen la obligación de visitar a los enfermos en las salas, asistir a las consultas y otro tanto hacen en los domicilios, tomando en un cuaderno ad hoc, y que guardan en su poder, todos los datos sociales de cada enfermo, enviando una copia de los mismos al Instituto del Príncipe de Asturias, para que consten en una ficha, que son archivadas y clasificadas por orden alfabétíco del nombre del enfermo. Esta institución dispone del local de Parlslana, elegante edificio situado en el punto más bello e higiénico de Madrid, que anteriormente estuvo destinado a solaz y recreo, y hoy a contener los enfermos atacados de la enfermedad más grave que el hombre padece; se compone de varios pabellones, unos totalmente construidos y otros en construcción, con varios locales para enfermerías, laboratorios y administración, todos pulcros y aseados, plenos de luz y ventilación, y donde se respira un ambiente de confort propio de los establecimientos de esta clase mejor montados. El Instituto posee todos los medios y laboratorios de investigación y una clínica de 28 camas, 14 de hombres y otras tantas para mujeres; salas de operaciones, gabinetes de radioterapia, laboratorios de Anatomía Patológica, bacteriología, química, gabinete de experimentación, es decir, cuanto se requiere para la intensa labor docente, cienUfica, clínica y de divulgación, que en él ejecuta el competente personal asignado al mismo. -----------------------------~---- .. ------------------~~ -102Esto es el órgano fundamental y director de la lucha antlcancerosa, al que injusto seria no reconocer que han ayudado en cuanto ha sido posible el Gobierno y autoridades superiores, así vemos que no hace mucho el ilustre Presidente del Consejo de Ministros Excmo. señor General Primo de Rivera donó 50.000 pesetas para comprar 20 centigramos de radium; el Excmo. señor Ministro de la Gobernación quien aparte de la cesión del local dicho y una subvención de 70.000 pesetas, ha hecho varias otras subvenciones para las obras que en el mismo se han ejecutado, en el Instituto de Investigación, y hasta en repetidas disposiciones ha ordenado que por las Diputaciones Provinciales se constituyan Institutos y Hospitales especiales destinados a este fin, pero justo es también confesar que, fuera de la Comisión Central, que está en la Corte, bien poco se ha hecho en este sentido, pues salvo lo que ha ejecutado la Diputación de Madrid ya reseñado, la que únicamente merece mención especial es Barcelona, que dispone en el Hospital de Santa Cruz y en el de la facultad de Medicina, de 45 miligramos de radio elemento, en forma de sulíeto y bramuras, distribuidos en 54 aparatos, teniendo además numerosos aparatos para radioterapia. Así y con todo la asistencia no es muy completa, pues en el año 1924 se han tratado en dicho hospital 332 cancerosos, y han sido rechazados, por no tener capacidad para ello, otros tantos enfermos. En las demás provincias, bien podemos decir que esta obra redentora está por empezar. Para completar esta organización es necesario la constitución de Comisiones o Subdelegaciones de la Liga en las provincias, organizadas de una manera análoga a la central, siendo también indispensable la creación de centros regionales similares al Instituto del Príncipe de Astunas, los cuales pueden hacerse teniendo por base las facultades de Medicina, ya que éstas aparte del importantísimo papel docente que tienen que llenar respecto de esta enfermedad como de todas, y si no más que de todas, con los futuros médicos, en ellas ya se disponen de -105personal, clínicas, laboratorios Y gabinetes de radioterapia, que constituyen un elemento importante para la lucha contra esta plaga, y no habrá más que acoplados, especializados y aumentarlos en la medida que sea preciso; pero no se ha de cometer el error que se ha hecho con estas mismas Facultades, es decir, no se les debe hacer muy numerosos para que puedan estar perfectamente dotados del costoso material de investigación y de tratamiento que les es indispensable; todo lo más cinco de estos Centros son suficientes, debiendo estar convenientemente distríbuídos y agrupando las provincias más próximas, para que todas puedan disfrutar de los inmensos beneficios que estos mismos Centros han de reportar. Esto no quiere decir que en las poblaciones de importancia no puedan existir Dispensarios Y Consultorios locales, perfectamente relacionados con los Centros Regionales, Y no sólo esto, sino que se deben crear ambulancias que lleven los auxilios de la defensa y prinCipalmente del diagnóstico prematuro, que a poco más es la salvación, hasta las villas y pueblos más pequeños, cuyo servicio se puede establecer con poco gasto, aprovechando las bien montadas ambulancias de Sanidad, que ya hoy poseemos, sobre todo en algunas Inspecciones provinciales de Sanidad como la de esta provincia. Estos Centros Regionales al menos deben tener un servicio de consulta, provisto de todos los medios de diagnóstico precoz, pues ya hemos dicho y repetido, que éste salva al canceroso, Y debe constituir para él una verdadera Casa de Socorro, donde pueda ir a consultar los pequeños síntomas Y las lesiones al parecer insignificantes, que vienen como heraldos o preludios de la lesión principal; anejo al mismo existirá el gabinete de Anatomía Patológica e Histología. Son necesarios también los servicios de cirugía y radiología, con todo lo necesario para ejecutar las intervenciones quirúrgicas precisas, así como la aplicación complicada de radio y radiumterapia, Y el por todos conceptos importantísimo de hospitalización Y asilo de estos enfermos. En efecto, el primer problema que desde luego es --------------- ------"---- -104preciso resolver, es el que hace referencia a la tal hcspitelízecíón, por ser ésta, indudablemente, la mejor manera de auxiliar y hacer llegar los recursos de la ciencia y de la caridad a estos enfermos, pues hemos visto que todos los medios que reclama su tratamiento son en extremo caros, lo mismo la aplicación de las radiaciones, que las intervenciones quirúrgicas, que los demás agentes terapéuticos utilizables, tienen tan exorbitante precio, que sobrepasan los recursos económicos de la generalidad de los individuos, para que puedan disponer de ellos en sus domicilios particulares; es más, hasta las clases ricas y mejor acomodadas, si bien podrían sufragar estos gastos aun no están bien atendidos y cuidados cuando sufren esta dolencia, sobre todo si está localizada en ciertas regiones como el ano y recto, donde infunden la natural repulsión y donde son aún más necesarios los cuidados de limpieza, pues no suelen encontrar, ni pueden disponer de enfermeras y practicantes competentes y especializados en esta clase de menesteres, ya que hasta este humilde y sufrido personal, con frecuencia tiene repugnancia y se niega atender a estos cancerosos por mucho que se les pague. y si esto sucede con las clases ricas, qué sucederá con 1:1 media y sobre todo con los pobres que tienen que vivir en el confinado espacio de un cuartucho sin apenas luz y escasa ventilación, asistido por una esposa amante o una madre cariñosa si, pero que no están acostumbradas hacer las curas y prestar los cuidados especiales que reclaman estos enfermos y que además ha de llevar la pesada carga de los cuidados del hogar, donde ella y los demás individuos que compongan la familia han de convivir, soportando el hedor que exhala las horribles llagas abiertas, y han de asistir al espectáculo tan desagradable y triste como es siempre, el ser testigos presenciales e impotentes, para remediar los indecibles sufrimientos que padecen estos enfermos, y que saben perfectamente que le han de conducir al sepulcro; y a todo esto con los alimentos escasos, los medicamentos y demás medios de cura, _$5 _ -105extraordinariamente caros, y desde luego sin poder utilizar las radiaciones o las intervenciones quirúrgicas, que son las que solamente le han de sanar o aliviar, todo lo cual forma un ambiente no solamente moral, sino también físico, que forzosamente ha de deprimir su ánimo y sus energías, y ha de producir un aplanamiento grandísimo. al ver que él pesar de estar mal atendido, pasan privaciones y penan con él su familia, los séres que le son más queridos y todo contribuye a aumentar los sufrimientos de estos mil veces desgraciados enfermos; por esta razón, si la sociedad debe proporcionar a todos los dolientes y sobre todo a los pobres de solemnidad, Hospitales, Asilos, Casas de salud o Institutos en los cuales puedan ser atendidos en sus males, esta obligación es más perentoria tratándose de estos enfermos ya que son los más necesitados, y sin embargo, el número de cancerosos astledos es en extremo reducido, pues en Inglaterra que es como todo el mundo sabe una de las naciones más adelantadas y donde mueren aproximadamente de esta enfermedad cada año unos 15000 hombres y20.000 mujeres, apenas reciben asistencia en los Asilos un 30 por 100 de los primeros y un 20 por 100 de las segundas y para eso la mayoría lo están en los hospitales generales, es decir, los dedicados a otras clases de enfermedades o en las enfermerías de los Asilos de mendicidad. No existen más que cinco Institutos con unas 200 camas destinadas a albergar a estos enfermos. El hospital de Middlesex es el primer Instituto de esta clase, pues tiene un departamento especial fandado en 1792 el Cáncer Cherity exclusivamente destinado a ellos. En 1851 se fundó el Cencer Hospital Bromptone, y en Manchester el Christie Hospital crea el Cancer Pavilion Home, y en Glasgou, en 1890, se crea el Royal Cancer Hospital. En Alemania existe un departamento especial en el Hospital de la Caridad de Berlin, la Sameriter Heus de Hidelberg y una sección también en el enorme Ependoffer Hospital de Hambur: go. En Austria, balo el patronato del emperador Francisco José, -106 - se han creado algunos hospitales con departamentos para cancerosos y en Norte América son acogidos en City Hospital, Blackwells Island, al NewYork Skin and Cencer Hospital, o al General Memorial Hospital, y el Almshonse Hospital. Existiendo también algunas casas o instituciones especiales para albergar estos enfermos. En las demás naciones como Francia, Italia, repúblicas suremericenas, etc., aunque algo se va haciendo en el sentido de crear Hospitales o Asilos para cancerosos, bien poco es lo que en la actualidad está hecho. En España, como hemos dicho, aparte del Instituto del Príncipe de Asturias y de un departamento creado por la Diputación provincial en el Hospital de San Juan de Dios y otro en Barcelona; en las demás provincias están los cancerosos, aun los no operables, ocupando las camas de las salas destinadas también a los enfermos de cirugía general, o se les relega a las llamadas de inválidos o incurables, donde concluyen sus días en la mayor desesperación al verse repelidos por todos, por la familia que a veces no disimula el horror y repugnancia que la inspira sus llagas y de la sociedad en general que no dispone de lugar para recibirles y albergarles convenientemente. Esta es también la triste situación en que se encuentran en nuestra población, en nuestro querido Valladolid; con sentimiento tenemos que hacer constar que no existe un solo Asilo, ni un pabellón especial donde poder estar recogidos los muchos enfermos de esta clase que hay aquí; pues ya hemos dicho, y demostrado con las estadísticas, que es la provincia de España que arroja una mortalidad mayor (el 1 por 1000). Tienen que ser elbergados en el Hospital provincial, que hace también las veces de Hospital Clínico de la Facultad de Medicina, en las salas ordinarias de Cirugía, pues como las llamadas de incurables Siempre están llenas de viejos e inválidos, nunca se encuentra en ellas sitio para cobiiarles, así que tienen que ser colocados en aquéllas, donde están mezclados y confundidos con los enfermos de las demás clases de enfermedades, no pudiéndoles atender a ellos como requiere su especial dolencia y dando el 1 i f'. -107espectáculo tan triste y desagradable para los demás enfermos , que como si estos pobres no tuvieran bastante con su enfermedad, todavía tienen que contemplar a diario en el que está al lado, las úlceras, corrosivas, sangrantes y mal olientes que les devoran, y a los que un poco más pronto o más tarde les ven cómo son carcomidos por ellas y llevados a la tumba. Creo que bien merece hacer desaparecer este estado de cosas y por compasión hacia unos y otros de estos enfermos la sociedad debe de separarlos, creando establecimientos adecuados para realizar la obra de caridad cristiana, de extraordinaria transcendencia social y científica, de recoger a estos enfermos en establecimientos adecuados dotados del abundante y costoso material terapéutico, ya reseñado como necesario y sobre todo de radio cuyo beneficio en los inoperables es manifiesto, para poderles aliviar en algo y no experimentar la pena tan grande que experimentan ellos y hasta los que estamos encargados de su tratamiento, de ver limitados nuestros recursos en los últimos días, al uso de la morfina y demás hipnóticos que no puede tener otro fin que adormecerles y calmerles los dolores, haciéndoles un poco menos escabroso el camino del cementerio. y no se ponga como pretexto que unos establecimientos de esta clase serían mirados con horror por el público, considerándoles como la antesala de la muerte; pues hoy, como hemos dicho, no tiene el pronóstico absolutamente fatal que antes tenía, y pronto se llegaría a comprender que estos centros, bien dotados de elementos de cura, serían uno de los medios que atenuaría la gravedad de su dolencia, de la cual, no hay que hacerse ilusiones, un poco más pronto o más tarde y aunque estén en su casa o en otros hospitales, se ha de llegar a percibir. Para el sostenimiento de estos Institutos o Asilos deben contribuir: el Estado, con las debidas subvenciones; las Diputaciones provinciales, con la parte que las corresponde en la obra de Beneficencia que esto representa, y que ellas son las llamadas principalmente a sufragar, cumpliendo lo que en sus Estatutos está consignado a este respecto; los Gobernadores -108civiles, al menos, deben imitar al muy ilustre de Valencia, excelentísimo señor Bermúdez de Castro, el que, en una circular de no muy antigua promulgación, ordena que todos los Ayuntamientos de la provincia remitan a la Inspección provincial de Sanidad 0,20 pesetas por cada habitante, COn el fin de arbitrar recursos para comprar siquiera algunos miligramos de radio, tornéndolo de lo consignado en los presupuestos para atenciones sanitarias de carácter extraordinario. Encarga también a las entidades Diputación provincial, Asociaciones religiosas, Clero parroquial y particulares, que hagan los donativos que estimen pertinentes, a cuyo efecto abrió una suscripción en su secretaría particular. Mas para la creación, y sobre todo para el sostenimiento de estos Centros y Asilos, no debe limitarse sólo a la acción oficial, ya que sola siempre ha de ser deficiente; ya hemos dicho que este es un enemigo que nadie puede considerarse libre de él y por tanto todos estamos obligados a combatirle y muy particularmente las clases acomodadas y el público en general. La fórmula o manera de cooperar todos a sostener estos Institutos especiales es fácil y llevadera y consiste en lo siguiente: las personas ricas que utilicen los servicios de estos Centros deben pagar por ellos una pensión de la misma manera que la pagan en la actualidad en todos los hospitales, donde son asistidos de dolencias comunes; las personas que pagan una cuota y por ella tienen contratado el seguro del servicio médicofarmacéulico en las sociedades o ígualatorlos que a este fin existen, deben ser estas sociedades y estos igualatorios los que paguen los gastos que estos asegurados hagan en el Dispensario, y lo mismo sucede con las compañías, empresas y patronos de toda clase, que concedan a sus empleados y obreros el beneficio de servicio médico y los Ayuntamientos pagarán los gastos que originen los pobres de solemnidad, de sus respectivos municipios, que a ellos les envíen. Además de la grande y extraordinaria misión que en la lucha contra el cáncer deben cumplir todas estas entidades, el Estado. la Liga Central, las Subdelegaciones, Gobernedores -109- ,'( (i civiles, Diputaciones provinciales y Municipios, tiene que desempeñar un ímportantisimo papel el cuerpo médico en su totalidad y prestar su valiosísima cooperación el mismo público en general. En cuanto al primero, ya hemos expuesto las armas y medios de lucha de que disponen los médicos especializados , principalmente rediólogos y cirujanos, en cuyo manejo toda la pericia y perfección que adquieran será pequeña, así que bueno será dar cursillos, conferencias, congresos o reuniones para su perfeccionamiento, y por lo que se refiere a los médicos generales • es decir, a los que acostumbramos a llamar médicos de cabecera • que son los que gozan de la confianza de la familia y los primeros que suelen ver a estos enfermos, su intervención es de capital importancia, pues además de ejercer una acción divulgadora y de enseñanza, pueden actuar en la profilaxis, en el diagnóstico y en el tratamiento de estos enfermos directa o indirectamente. La campañe divulgadora debe referirse primero a enseñar a sus clientes y familiares la conveniencia de poner en conocimiento del médico las menores alteraciones de su organismo y las ventajas que obtendrá de las debidas exploraciones, desechando los recelos del pudor mal entendido, y en segundo término, les hará ver el valor que tienen como síntomas prernonitores un gran número de pequeñas lesiones consideradas como precancerosas, tales son las ulceritas de la lengua, que no tienen justificación de su existencia en la presencia de una punta producida por una caries dentaria u otra causa análoga: la importancia semeiológica que puede significar un flujo vaginal extemporáneo en una mujer que se encuentra en edad de padecer un cáncer, o el peligro que encierra un tumor de la mama por insignificante e indoloro que aparezca, y jamás ante estos casos y otros parecidos, debe limitarse a dar la trivial y socorrida contestación de No lo foque usted. Si no le duele, no tiene ninguna importancia. No se preocupe por ello y otras expresiones análogas que implican el poco interés que se le concede y que son el origen de futuras e irremediables catástrofes. -110- -111Ninguno está tan obligado como el médico de cabecera a educar e ilustrar a sus clientes acerca de las medidas profllécticas que deben guardarse para prevenir esta terrible enfermedad, sin caer tampoco en exageraciones que alarmen al 'público, y que le hacen intranquilizar y esclavizarse, en seguir regímenes alimenticios especiales u otras prácticas, cuya influencia no puede pasar más que de la categoría de presumibles. Más importancia tiene la intervención en el diagnóstico y en el tratamiento. Desde luego hay que reconocer que los estudios médicos han adquirido y están adquiriendo de día en día mayor extensión, y que no es posible en la actualidad exigir a ningún médico general la suficiente competencia científica y la posesión de los necesarios medios materiales que requiere la práctica de todas las especialidedes, y muy particularmente de esta moderna de la cancerología; por lo tanto, no se le puede pedir que haga el necesario diagnóstico clínico e histológlco con la prontitud y precisión que estos casos necesitan, y sin embargo, ellos son los que primero se encuentran enfrente de este problema, y para ellos es la responsabilidad de un diagnóstico erróneo o tardío. y lo que decimos del diagnóstico hemos de decir del tratamiento; es de esperar que algún día se llegará a descubrir algún medio más o menos específico que introducido en el organismo por un procedimiento sencillo, que esté al alcance de todos los médicos, como la vacunación antiverlólíca o el suero antidiftérico, sirva para curar el cáncer, pero hasta que este momento llegue, nos vemos reducidos a excindir ampliamente la región enferma, separándola en bloque del resto del organismo, si queremos tener la seguridad de que así ha sido separado todo germen canceroso, o bien podemos esterilizar la región destruyendo estos mismos gérmenes por medio de las radiaciones, y fuera de estos medios, todas las demás medicaciones, como hemos visto, no son más que meras ilusiones sin eficacia alguna, o quizá verdaderos engaños; pero uno y otro de los entcdtchos medios exigen, en el que los aplique, que esté en posesión de sus técnicas de aplicación, que son difíciles y tanto más complicadas cuanto más se van perfeccionando; son, pues • unas armas especieles, de tanto más valor, cuanto se las maneja con más perfección; es más, cuando no se las emplea en estas condiciones por verdaderos especialistas muy versados en la patología y en la clínica del cáncer, no está exenta de peligros su aplicación. Según esto, ¿cuál es la misión del médico general?, ¿no tiene nada que hacer él de por sí en el tratamiento del cáncer? , ¿no tendrá otra obligación que cumplir que la de iniciar y guiar al enfermo así que descubra algún síntoma sospechoso, poniéndole en manos del cirujano o del radiólogo que posea estos medios de diagnóstico y estas técnicas especiales de tratamiento?, y si no se puede curar al enfermo, ¿no tendrá más misión que hacerle más llevaderos los últimos días de su vida? Nada de esto; la misión del médico general o no especializado, es importantísima y que él sólo puede cumplir, no sólo en las tareas preparatorias para el diagnóstico y tratamiento, sino también en las posteriores a éste, y de todas las cuales muchas veces depende la vida de su cliente enfermo. En cuanto al primer punto, o sea el diagnóstico, ha de estar firmemente convencido y tener siempre muy presente el principio básico y fundamental por todo el mundo científico reconocido como cierto, que la curación del cáncer depende de la precocidad del diagnóstico que permite el pronto empleo del tratamiento y que éste le corresponde a él establecerle ya que es al primero al que acuden los enfermos, siendo también un hecho desgraciadamente cierto que muchos cancerosos podríamos decir que la mayoría de ellos, cualquiera que sea la posición de los mismos, llegan al especialista capaz de curerlos demasiado tarde, por la falta de diagnóstico o por ser erróneo el mismo. Este retardo o este error algunas veces es indudablemente imputable al propio médico, que no hace una exploración detenida y concienzuda del enfermo, ya porque exija una técnica especial aunque sea muy sencilla, como sucede en algunos •