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Apuntes sobre cuestiones éticas con algunas consideraciones de carácter biológico : Discurso leído en la Universidad de Valladolid en la solemne inauguración del curso académico de 1919 a 1920 / por el doctor Enrique Suñer y Ordóñez

Abstract

Título facticio

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Apuntes sobre cuestiones éticas con algunas consideraciones de carácter biológico : Discurso leído en la Universidad de Valladolid en la solemne inauguración del curso académico de 1919 a 1920 / por el doctor Enrique Suñer y Ordóñez

Author: Suñer Ordóñez, Enrique (1878-1941)
Publisher: Valladolid :,Talleres Tipográficos Cuesta
Year: 1919
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/1640/1/Disc.Apert.UVA1919-20.pdf
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EXCMO. SEÑOR:
SEÑORAS
y
SEÑORES:
...
.El que en es e ac o iene el inmenso hono de di igi os la palab a, ha
pasado la mayo pa e de su exis encia, 'den o de la ida uni e si a ia,
p ime o como alumno y casi sin in e upción como P o eso . Fo mado su
espí i u,
en el
alma ma e
de la Uni e sidad, no c ee posible mayo glo ia
que la de pe enece a ella, i i pa a ella y da le cuan o se signi ica; y
pensando de es e modo, no ha de ex aña os el g ande y legí imo o gullo
que expe imen a al lle a en es e día la ep esen ación del Claus o en una
T ibuna, que es anualmen e hon ada po escla ecidos e ilus es colegas.
Mi p ime ecue do en es os momen os ha de se pa a aquellos compa-
ñe os que han pasado du an e el cu so an e io en la Uni e sidad a una
si uación pasi a, cuyos nomb es es án en la men e de odos los p esen es.
Po su ida ejempla , po su labo , no los ol ida emos nunca, y aun cuando
sepa ados de la enseñanza ac i a, aün sus luces
y
su expe iencia nos
auxilian,
y
hacemos o os po que colabo en po la go iempo en nues as
a eas académicas. También he de di igi un a e nal saludo a los nue os
ca ed á icos que, po ley na u al de eno ación, han enido a compa i
con noso os la misión docen e
(1),
y
cumplidos es os g a os debe es de co esía, da é comienzo a la
lec u a del ema in o mado de es e Discu so, que i ulo: «Apun es sob e
cues iones é icas con algunas conside aciones de ca ác e biologico».
.•.
(1) Es os seño es son: don Vicen e Saga a, don Benigno Mo ales A jona (jubilados)
y
don Claudio Sánchez-Albo noz, don Isido o Iglesias, don Clodoaldo Ga cía Muñoz (ing esados),
...111
-6-
Pe mi idme que en es a ocasión dese e de mis es udios clínicos, pa a
cuya exposición an p o usas ocasiones encuen o en luga es pu amen e
écnicos. En es a compleja y he e ogénea Asamblea uni e si a ia, he
c eído más opo uno a a un asun o de ca ác e gene al, y po al mo i
o,
he enido el a e imien o de abo da una se ie de p oblemas que po su
aspec o ilosó ico exigían, cie amen e, más cul u a en es as ma e ias de
la que yo eng-o. Excusadme po mi buena in ención, y si a pa a a enua
mi al a, aquel consejo que da Payo en su lib o «La Educación de la
olun ad» a los p o esionales especializados, que no es o o, que la eco-
mendación de que adquie an más cul u a uni e sal cada día y po lo an o
que salgan del ci cunsc i o campo de la especialidad a que se dedican.
P o egido po las p eceden es mani es aciones, e mino es e p eámbulo
y me ecomiendo a ues a indulgencia.
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En el desa ollo del p oceso psíquico que conduce a la
o mación del es ado mo al en el suje o adul o, hay que busca
un o igen, que es, el alma del niño. En sus p ime os
años,
sal ando las di e encias de p ecocidad y ambien e psíquico
en que se desen uel e, el alma in an il se encuen a, según
la exp esión an igua, ccomo abla
asa-:
es un ence ado sob e
el cual no se han esc i o oda ía los p ime os gua ismos.
Es e p ime es ado de la conciencia, que iene una p olon-
gación muy a iable segün los di e en es suje os, es al que
cie os ilóso os, como Kan , Ha mann y Reinach, han deno-
minado ces ado de inocencia o de conciencia
espon ánea».
En es e p ime
pe íodo
de la ida se ma ca como ca ác e
dis in i o la al a de con lic os en e el debe
y
las Qasiones.
El' espí i u se halla en un es ado de anquila indi e encia
mo al. Desde el pun o de is a psíquico, el niño no es en es a
época de la ida más que un ge men que encie a en sí de
un modo la en e oda la po encialidad del
mañana:
a iables
endencias ingéni as, quizá elemen os mo bosos; pe o el des-
a ollo de odas es as cualidades y ap i udes hab á oda ía
de espe a el plazo necesa io. Así como pa a que su ja la
chispa se equie e el choque igo oso del eslabón con el
pede nal, del mismo modo, pa a que se desa olle un es ado
de posi i a conciencia, es menes e que se e i ique el con-
ac o del alma con los es ímulos pasionales, muchos de és os
de o igen ma e ial, somá ico o co pó eo. Tan delicado pe íodo
de o mación espi i ual en a de lleno en el obje o y in de la
pedagogía undamen al. Al maes o le co esponde conoce
el p oceso e olu i o po el cual y median e el cual la concien-
cia a desen ol iéndose. Es e segundo pe íodo de con lic o se
.¿.
Fundamen os
de la Mo al.
El alma del
niño.
Fases
de
la Conciencia.
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-8-
(1) josé Ingenie os,
P incipios de psicología biológica,
pág. 284.
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Acepciones de
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lo que a la in eligencia se e ie e, en que és a
señala a la conciencia el camino del debe . El homb e ec a-
men e encaminado sen i á sus impulsos
y
p ocu a á segui la
senda del bien.
Más adelan e apa ece el e ce o y úl imo es ado, al que Kan
dio el nomb e de
san idad
y Ha nann de
i ud,
en el cual
se p oduce una pe ec a a monía en e la in eligencia, el sen i-
mien o y la olun ad. Es a úl ima ya no laquea; unida a las
o as dos acul ades c ea una e dade a unción olun a ia-
e leja y llega a ealiza , con el iempo, de un modo casi au o-
má ico, la ec a de e minación al bien en odas las ocasiones.
Tan pe ec o y úl imo es ado no signi ica, como pudie a
lige amen e en ende se, la in alibilidad humana. És a puede
alla has a en los ac os más ascenden ales y suje os a la
más concienzuda medi ación, po claudicación de las pe cep-
ciones o de los juicios.
No obs an e la limi ación an e io , el e ce es ado de la
conciencia es de máxima pe ección, pues o que aun en lo
alible deja a sal o la in eg idad mo al del suje o que se
equi oca, ya que su equi ocación no
ué
esul ado de una
laqueza de la olun ad ni de un bas a do sen imien o.
De las p eceden es conside aciones se deduce 'la impo -
ancia que en el desa ollo mo al del homb e ienen la e-
lexión, los sen imien os, la olun ad y las pasiones. Como
el pe ec o equilib io de odos es os ac o es se ob end á po
una cuidadosa igilancia eje cida sob e el niño y el adoles-
cen e po las pe sona mayo es que le si an de u ela, se
comp ende á pe ec amen e qué in luencia más pode osa han
de ene sob e el esul ado é ico de la pe sonalidad huma-
na, el ambien e amilia y social en que se desen uel an
aquéllos.
La conciencia, en su acepción mo al, es el esonado en
donde se e lejan odos es os enómenos. La palab a ccon-
ciencia» es en es e caso sinónima de sen ido mo al o de
sen imien o mo al. Según a i ma Ingenie os
(1),
es más común
el empleo de la misma en el sen ido mo al que en el ulga
y en el psicológico p opiamen e dicho, y así se aduce po
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algunos modismos, como .la oz de la conciencia>, . al a de
conciencia», -el espejo de la p opia conciencia», .el es imo-
nio de la conciencia».
La conciencia mo al se e ela po un sen imien o de
sa is-
acción que acompaña a las buenas acciones, po el
emo -
dimien o de las malas
y
po el juicio in e io sob e los choques
de las pasiones sob e la p opia conciencia mo al.
Dice es e mismo au o , que «la conciencia mo al es conce-
bida, pues, como el ibunal an e quien se juzgan los
sen í-
mien as, pensamien os, acciones; no debe, empe o, c ee se que
ella es una cosa pe manen e, que exis e de po sí,
indepen-
dien emen e de los mismos hechos que cali ica, pues en ellos
se mani ies a
y
con ellos a ía sin cesa » .
La conciencia, en concep o de sen ido ín imo que los an i-
guos psico- isiologos la die on, es un conjun o de enómenos
a ec i os; es una pe cepción den o del o den mo al de nues-
as buenas o de nues as malas acciones, de las buenas o de
las malas acciones de las demás
pe sonas.
Median e es a p opie-
dad de nues a psiquis, adqui imos la base más sólida, el pun o
de pa ida más segu o de nues os ac os
y
de nues a conduc a.
Es a complejidad es econocida po muchos psicólogos,
en e los cuales ci a é a Ronco oni, quien dice que en ealidad
no exis e le sen ido mo al uno e insepa able en sus elemen os,
sino un conjun o de ac os psíquicos que dejan sen imien os,
que se gobie nan
y
di igen po una ley, que es la ley mo al,
la cual pa e de los undamen os del bien y del mal.
Se comp ende que siendo la conciencia una pe cepción de
los ac os y en gene al de odos los enómenos psíquicos que
se desa ollan en nues o p opio yo, exis i án g ados muy
a iables de agudeza pa a pe cibi , an o den o de lími es
no males como den o del campo de la pa ología; ejemplos
son los suje os sensi i os, con exal ación, aun den o de lo
no mal, de la conciencia; los de empe amen o lin á ico, gene-
almen e anquilos y sosegados an e las empes ades mo a-
les que se desen uel en den o de su espí i u; los imbéciles,
incapaces de sen i o denadamen e los a ec os, y llegando a
los úl imos peldaños de la degene ación men al, encon amos
los c iminales y los locos mo ales, que son, en es ic o sen ido
isiológico,
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Complejidad de
los enómenos
de conciencia.
2
•
El Debe .
Debe es
mo ales.
-10-
Las nociones del bien y del mal se imponen den o de la
misma conciencia como debe es que cumpli . La calidad y
la suma de ales debe es es a á en elación di ec a del g ado
a que se haya llegado en el desa ollo de la conciencia mo al.
Los i uosos, los san os, son ejemplos de la máxima concen-
ación de ene gía mo al que se aduce en o ma de impe-
a i os que les ue zan y pe suaden a p ocede de una mane a
ec a. En el pues o ex emo se halla oda la alange nume osa
de los suje os amo ales.
Kan u o el acie o de hace del debe , conside ado como
«hecho acional", el undamen o de la mo al,
y
es a opinión
ha sido después de endida po o os ilóso os, en e ellos po
Dugas (1). Pa a es e a adis a, la noción del debe es común
a odas las doc inas mo ales, aun cuando no siemp e se la
haya dis inguido de los concep os menos abs ac os que la
en uel en. El bien mo al, en cualquie doc ina o eo ía que
se examine, ya en la mo al na u alis a, en la hedonis a, en
la u ili a ia, aun en las eo ías más egoís as, se ca ac e iza
y dis ing-ue de odos los demás bienes po que es el único al
que es amos obligados, el que
debemos
adqui i o ealiza .
Es po lo an o la mo al, según es e concep o, como dice
Dup a , la
doc ina
de la obligación.
No es ex año, po
10
an o, que los ilóso os hayan p ocu ado
clasi ica los debe es como undamen o de la mo al elemen al.
Siguiendo po es e camino a Bou deau
(2)
quien sin e iza
concep os clásicos de la mo al uni e sal
y
más especialmen e
de la mo al c is iana, ha emos dos ag upaciones con es os
debe es; en la p ime a, incluímos la «mo al pe sonal •., que
a a de las obligaciones del sé humano pa a consigo mismo,
y en la segunda, se encuen a la «mo al social», que ige
nues as elaciones con los demás homb es.
Es ley undamen al de la ida, exp esada po el ins in o
y sancionada po la expe iencia, la necesidad de conse a
y desa olla ín eg amen e el p opio o ganismo. La Higiene
ep esen a en es e aspec o a la mo al,
y
puede, desde es e
pun o de is a pa icula , de ini se como la «ciencia que enseña
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(1) Dup a .
La mo al,
pág. 23.
(2) El p oblema de la ida,
pág. 316.
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(1) La no ma men al,
pág. 184 Y siguien es.
(2) Página 62.
-17.-
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Un ilóso o, A icano Alejand o. ich (1), hablando de los
undamen os de la mo al, dice que ia conciencia mo al puede
exp esa se en es as es p oposiciones:
l.",
el mal es ano mal,
no eniendo de echo a exis i , pues o que hay una oposición
absolu a en e el mal
y
el bien o na u aleza no mal de las
cosas;
2.
a,
el mal es siemp e mal, es deci ano mal
y
condena-
ble,
ya
p oceda de noso os ya de los demás;
3.·,
jamás puede
alcanza se
el bien haciendo el mal, y hay, po lo an o, una
obligación absolu a de no hace el mal aunque se pe siga un
obje o laudable:
<e
l in no jus i ica los
medios».
Es a úl ima conclusión, como se e, es á en con adicción
con aquella máxima an ex endida en los países
ang
lo-sajones,
que dice así: cel mal de pocos, es el bien de
muchos»,
Exige una acla ación es e úl imo concep o. Si pa a hace
el bien gene al es necesa io des uí bene icios pa icula es,
pod á sucede que deba oma se la de e minación úl ima,
encaminada al bien de los
demás,
Cla o es que si po
un
ejemplo suponemos que es e pe juicio es ma e ial, des uc-
ción,
e bi
g acia, de una inca p oduc i a pa a es ablece
el paso de un canal, cons uí un c ema o io,
e c.,
siemp e
queda la debida compensación de una indemnización me álica,
en cuyo caso el daño puede a enua se g andemen e. Si el
pe juicio es mo al (aislamien o de un en e mo con agiado y
g a emen e en e mo, con p ohibición absolu a de e lo has a
pa a sus pad es), dicho pe juicio debe á se impues o an e el
salax populi sup ema lea: es o.
La e dade a ley mo al condena odo egoísmo, pues o
que es e úl imo
ecae siemp e en pe juicio de o as pe sonas
y equie e en odo caso un buen deseo. Kan ha dicho ace ca
de es e ex emo, que no hay en el mundo nada absolu amen e
bueno como no sea una buena olun ad, y de aquí que se
a i me que la i ud o la mo alidad es con el conocimien o
exac o de las cosas el único bien e dade o o pu o del mundo.
Dice C. Wagne en su ob a
ju en ud
(2),
que en lao ien-
ación mo al hay que sepa a se de las exage aciones y de
las des iaciones que han enido po lamen able esul ado
e e-
y el
ada-
de
la
Id
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sola-
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La ley mo al.
O ien aciones
mo ales.
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De al
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(i)
(2)
Los Homb es
de acción.
debili a el sen ido de la ealidad y e asa la ac i idad.
He aquí sus palab as ace ca del p ime o:
«El sen ido de
10
eal consis e en e bien
10
que se e,
en sen i bien lo que se sien e, en comp ende bien
10
que
se comp ende, ijándose, omando pa e en ello,
c eyendo
que ha sucedido,'
no hay exp esión mejo pa a mí pensa-
mien o que es a. C ee que ha ocu ido, que se a a de
la a i mación de un hecho ma e ial, in elec ual o mo al, de
un colo , de un pe ume, de un buen aso de ino, de una
linda música o de una buena acción, es señal de la pe ec a
salud y de la in eg idad i al. Todas las pe u baciones ísi-
cas o mo ales disminuyen es a acul ad mad e; pe o se al e a
p incipalmen e cuando a ue za de da más y más uel as a
las cosas, de analiza las desde odos los pun os de is a, de
descon ia de odo, de que e sea a mediodía las ca o ce, de
hace escamo eos con nues os pensamien os, nues os seno
imien os
y
nues os es ados de conciencia, hemos dado en
una especie de é igo de odo el
sé ,
Es absolu amen e an i-
na u al que una in eligencia o una conciencia de homb e
examine el p o
y
el con a sin in e esa se más po el uno
que po el o o. Se descompone a almen e en es e juego,
y
a ue za de adap a se a odos los con a ios, se de o ma y
pie de el juicio. Lo na u al es que el homb e se in e ese po
lo que en él ocu e. no como po un juego ano, sino como
po un hecho i me e impo an e. Es p eciso que in oduzca
algo suyo
y
que es é en ello. De o o modo no le es a de
odo lo que ha e lejado más que a un espejo. Pie de en p i-
me luga el sen ido de la ealidad, el ec o buen sen ido.
Pe o pie de ambién el espe o ,que es la consecuencia di ec a
de
nues a
mane a de ap ecia la ealidad. El dile an e, el
escép ico, el so is a, pie den el espe o. Toda su inu a, oda
su son isa a los enómenos cuyo espec áculo se o ecen, no
son más que una o ma de desp ecio •.
Fal o del ec o sen ido de las cosas, el homb e, p esa de
la negación, de la ince idumb e, de la incohe encia y de
la ines abilidad, pie de ac i idad y ene gía. Y es menes e
econoce que de los homb es de acción especialmen e de-
pende el p og eso del mundo, y que no se puede es a con o me
con aquellas ases de Renan: «las cualidades de los homb es
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-19 -
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de acción más admi ados, no son en el ondo sino un cie o
géne o de medianía •. Mas la acción es la olun ad hecha
ca ne, y sin olun ad no hay ida social posible. Es sin duda
po es o po lo que Wagne concluye el capí ulo mencionado
de su ob a con es as palab as: c¡Dadnos homb es de e y de
acción, de amo y de odio, de is a pe spicaz, de pecho con-
mo ido, de b azo igo oso, homb es que apa ados de los'
anos espec áculos de la an asía y del acío uido de las
palab as, se callen, echen mano al a ado y acen como de-
mos ación su su co en plena
ida
l•.
De sue e que la o ien ación de las acciones mo ales iene
como base los sen imien os de es a úl ima na u aleza, y es os
sen imien os deben ene la condición, según a i ma Se gi
(1),
de se du ade os, han de mani es a se en la conciencia
y
se án ac i os en odas las ocasiones en que encuen an obs-
áculos o una debili ación, y Dup a
(2)
añade que pa a dis-
ingui esencialmen e a la Humanidad de los animales, es
necesa io que aquélla enga unp o undo desa ollo de los sen-
imien os colec i os que ca ac e izan a los se es acionales.
En la génesis de es os sen imien os colec i os en los indi-
iduos, in luye de un modo pode oso el medio social. Cla o
es que es e medio no es o a cosa que la suma de las i udes
y de los icios de los indi iduos que le componen. Pe o una
ez c eado un ambien e, és e eje ce in luencia implacable,
bene iciosa o ad e sa, sob e la o mación de la mo al de cada
indi iduo, y po eso es una equi ocación c ee que las i -
udes o los icios p i ados no ienen con la mo al social más
que una elación indi ec a, cuando en ealidad aquélla es la
que a o ece o di icul a el desa ollo de cualidades ales como
la anqueza, la e acidad, la sob iedad, la audacia, el di-
simulo, la des e güenza, el libe inaje, la pe eza, e c.
La p ác ica de los sen imien os mo ales opieza, sin duda
alguna, con g andes di icul ades, nacidas po un lado de la
esis encia del medio
y
po o o de la laqueza de la olun ad.
De aquí la acilidad con que los homb es come en al as
y
has a pueden cae en el c imen.
idad.
se
e,
) que
yendo
ensa-
a
de
11,
de
luna
iec a
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a ido,
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.e, el
oda
sa
de
y
de
es e
e
de-
(1) Las Emociones,
pág.
255.
(2)
La Mo al,
pág.
390
Concep o
hipoc á ico
de la mo al
posi i a.
Sen imien os
mo ales.
-20-
La al a es, po lo an o, como ace adamen e la de ine
Dup a ,
« oda acción con a ia a nues a na u aleza y a la
e olución social».
Una mo al posi i a debe ende al aumen o de la iqueza
en las adquisiciones bene iciosas que la Humanidad a le-
gando a las sucesi as gene aciones. Es necesa io paga , po
g a i ud, lo que los indios han denominado «la deuda del
an epasado", a cuyo e ec o no hay más emedio que con i-
buí a los p og esos de la ci ilización, sin asus a se po la
debilidad de nues as ue zas ni po lo ín imo (Bo deau) de
nues a con ibución pe sonal. Hipoc a es ha dicho: «la jo -
nada es co a, yel abajo g ande, la ecompensa es ambién
g ande, y la ob a ap emian e. No es a i a quien incumbe
e mina la ob a¡pe o
-no
po eso debes deja de abaja
en ella». Sólo eniendo con ianza en los des inos de la Huma-
nidad, pod emos alcanza el in de nues o camino, y pa a no
desalen a se á bueno el ecue do de las siguien es palab as
de Ramus: «sopo o sin dolo odas es as empes ades, po que
con emplo en un po eni apacible a los homb es mejo es
y. más ilus ados po in lujo de una iloso ía más humana».
•
Man]
desde
el
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La
nada.
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La
exal a
san i
g an
hacen
pe mi
La necesidad de adqui i es os sen imien os mo ales, que
an o in luyen en la ida colec i a, esal a de una mane a
pa en e. Es un p oblema de educación que hay que esol e
du an e la in ancia. Al niño hay que inculca le el que
Baldwin (1) ha denominado «sen ido de la ob ig
acíon».
Según
es e au o , dicho sen ido se desa olla en p ime é mino po
la p esencia de o as pe sonas, de las cuales p ocede el man-
da o y la suges ión del ejemplo, En segundo luga , de
la:
expe-
iencia subje i a mo al del mismo niño, que a poco a poco
adqui iendo ideas ?Io ales e inco po ándolas a su p opia pe -
sonalidad. Del campo del p opio yo y del ambien e que al niño
le odea, puede únicamen e saca és e las enseñanzas que han
de p oduci en él la o mación de su sen ido mo a). El
momen o en que es a educación mo al ha de empeza , no es
o o que el del comienzo de la. ida espi ua
l.
La ase de
(1)
In e p e aciones sociales
y
é icas del dese lVol " /llienúJmM al,
página
287
y
siguien es.
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-21-
e ine
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ágiDa
Manjónque
a i ma la con eniencia de empeza la educación
desde la cuna, pa ece segu amen e hecha pa a la o mación en
el niño de los sen imien os mo ales, y de aquí el pelig o de
p esen a ejemplos des a o ables en es as edades.
En la educación mo al debe p ocu a se, según el concep o
an a inado de F oebel, que el niño adquie a las ideas y los
sen imien os de mo alidad po e dade o con encimien o de
su bondad y no po o o géne o de egoísmo.
El emo al cas igo o la espe anza de un bene icio, son
pob es ideales en la o mación mo al, aun cuando hemos de
econoce que son pocos ela i amen e los homb es de mé i o
que se encuen an ecompensados en la ida con la sa is-
acción que p opo cionan las p opias acciones.
Al llega a es e pun o con iene sepa a el obje i o p opio
de la educación mo al de F oebel
y
de Kan , pu amen e
al uis a, de aquel o o sen imien o de jus icia, legí imo a
nues o en ende . que induce al homb e a lamen a la al a de
p emio pa a la i ud o la ing a i ud pa a la misma, sob e
odo cuando es a conduc a se ag a a con el bene icio ob enido
pa a los que no cumplen con su debe .
Pongamos un ejemplo: un unciona io público desempeña
su pues o' con absolu a de oción y exac i ud, p i ándose de
odo abuso que sin una idea ec a del debe pod ía come e .
Al lado de es e suje o, o o colega suyo al a desca adamen e a
su obligación abandonando po la gas empo adas su des ino .
El unciona io que cumple con el debe ha de sen i se ecom-
pensado po la p opia sa is acción de su conciencia, pe o es á
capaci ado y has a obligado a lamen a po un sen imien o de
jus icia que a su lado se conculque la obligación y que al ez
has a ob enga un p emio mayo el que al a a sus debe es.
La absolu a sa is acción in e io , po lo an o, es á eondicio-
nada y has a es compa ible Con la necesidad de man ene una
no ma colec i a de jus icia y de equidad.
La o mación eligiosa del indi iduo desp o is a de oda
exal ación innecesa ia, a o eciendo como dice F oebel <la
san i icación de odos y de cada uno= , pe mi e un apoyo de
g an alo en aquella época de la ida en que las pasiones
hacen laquea la in ención ec a, pa a que és a no acile y
pe mi a que el indi iduo siga el camino de la i ud.
Educación
mo al.
Sen imien o de
jus icia.
Fo mación
eligiosa.
.oiI
Las pasiones
y
la
imaginación.
El
Hábi o.
-22-
Los sen imien os se desa ollan con in ensidades muy dis
in as, según la in luencia, apa e de la educado a, de que ya
hemos hecho mención, de los empe amen os.
In luyen en la o mación de los sen imien os, po una pa e,
las pasiones, y po o a la imaginación. O dina iamen e, y en
el lenguaje común, aun en el li e a io, ambos enómenos se
con unden, y así se e en el siguien e ejemplo, ci ado po Foui-
llee (1), que hace e e encia a un bióg a o de Bu ke, quien
hablando de es e homb e eminen e decía de él: «Sus pasiones
e an i .as, lo que es necesa io a ibuí , en g an pa e, a la
in ensidad de su imag
ínacíon».
De un modo pa ecido Bain
a i ma cque la imaginación es el esul ado de los sen imien os,
no los sen imien os de la
ímagínacíon».
Fouilleé , ace adamen-
e, dice a es e p opósi o cque en odos es os casos hay e ec os
ecíp ocos; que la imaginación es absolu amen e necesa ia
pa a cambia la sensibilidad pu amen e ne iosa en ce eb al.
En e ec o; pa a que las pasiones du en, es necesa ia una
i a ep esen ación de los obje os, que se ijen con enacidad
en la memo ia imagina i a, y po eso cie o au o -Dugald
S e wa - ha podido deci , e i iéndose a la coba día, que e a
és a cuna en e medad de la ímaginacion-.
La imaginación se ep esen a los hechos y las ideas que'
hacen e e encia al bien y al mal, las exal a, las mul iplica y
con ibuye a que la conciencia 'y la olun ad o men las de e -
minaciones en buen o mal sen ido.
Po es o se explica que los suje os sensi i os engan una
in luencia, po su empe amen o, sob e la ida, muy supe io a
las demás pe sonas, y pa icula men e a las que ienen accio-
nes e lejas mucho menos i as.
Mas el empe amen o sensi i o, cuando se da en pe sonas
do adas de un pe ec o equilib io y en las cuales la sensibilidad
a unida a una g an in eligencia y a una enaz olun ad ,es
capaz de p oduci los ac os más he oicos y más in luyen es en
la ida social.
ene
W.
J
Duqu
alez
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ac o.
Huxll
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que!
(1)
Además de lo que in luye el empe amen o,
y
como de i a-
ción del mismo, el ca ác e , en la o ien ación mo al, hemos de
(1)
Tempe amen o
y
ca ác e ,
pág. 128.
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Id,es
es en
i a-
osde
-23-
•
ene en cuen a la impo ancia é ica y pedagógica del hábi o.
W. James ci a, e i iéndose al hábi o, .la siguien e ase del
Duque de Welling on (1): <El hábi o no es una segunda
na u-
aleza, sino diez eces la
na u aleza»;
an o in luye, según el
celebé imo soldado, la cos umb e de ealiza un mismo
ac o. El mismo au o ela a el
siguien e
sucedido, omado de
Huxley: cCuén ase, y pa ece muy c eíble, aunque no sea
cie o, que
un
b omis a, iendo a un soldado e e ano con su
comida al b azo, g i óle súbi amen e: ¡ i mesl, a lo que el
homb e hubo de pa a se an b uscamen e que
ué
al suelo su
modes o po aje, o a la olla en que lo lle aba po el b usco
descenso del b azo, pa a coloca se en la posición mandada. El
eje cicio hallábase inco po ado, como due ío y
seño ,
en la
es uc u a de aquel homb e •.
El hábi o de epe i una misma acción, conduce al au o na-
ismo y c ea una necesidad an pode osa, que es di ícil desli-
ga se de ella una ez llegados a la edad adul a. De
aquí
se
com-
p ende la impo ancia mo al y pedagógica de c ea un hábi o.
La o ación que la mad e
enseña
a sus hijos cuando son
pequeños,
y que hace epe i a és os du an e a ios
años,
obliga en la mayo pa e de los casos, aun a los homb es des-
c eídos, a epe i la co idianamen e y a las mismas ho as. Del
mismo modo se engend an cie as supe s iciones, algunas
es e eo ipias y hábi os au omá icos, como el de sali de casa
con el pie de echo an es que el izquie do, pone la bo a de echa
an es que la izquie da,
e c.
Es e indudable au oma ismo, asladado al campo de las
cos umb es mo ales, da á cuen a del alo de la educación
pa a la o mación é ica del homb e du an e su in ancia.
En la ida del espí i u mucho puede el hábi o; pe o es
indispensable que la in eligencia comp enda y la a ención
igile que la ealización de odas es as unciones se haga de
una mane a conscien e, único modo de e i a la ulga idad
mecánica de las mismas y el pelig o de que po es o úl imo se
con ie an en ac os sin alo alguno.
Es a es la ocasión de eco da aquel axioma de la Físiolog ía
que ad ie e cómo cel hábi o embo a la sensibilidad y pe ecciona
El Hábi o}' la
sensibilidad.
(1) Compendio de psicolo g ia ,
pág.
163.
~
-24-
el juicio», a o ismo que se modi ica añadiendo «que a la la ga
el hábi o ambién embo a el juicio».
Mala cosa es que en el e eno de las acciones humanas,
y
sob e odo en las que ecaen sob e la es e a a ec i a, la sensi-
bilidad se embo e, po que con ello se co e á el iesgo de no
halla nue as ocasiones de in e esa se po los p oblemas que
a ec an a nues os semejan es. Es e es el caso de cie os
médicos y, sob e odo, de muchos ci ujanos, que llegan a
ope a sob e el en e mo como
in
anima
uüi;
pe o aún es peo
el que es e hábi o, epe ido, llegue a nubla el juicio ya se ,
po consecuencia, uen e de un g an núme o de equi ocaciones
y de e o es.
Se comp ende que sólo pa a el p incipian e y en aquellas
a eas de g an emoción, el p edominio de la sensibilidad exce-
si amen e exal ada pueda pe u ba la cla idad de los azo-
namien os (po ejemplo, en el caso de los que comienzan la
ca e a qui ú gica); pe o es ambién indudable que siendo la
es e a sensi i a y pa icula men e la mo al o igen aliosísimo
de imp esiones y de ideas que o man los azonamien os yen
de ini i a los juicios; és os han de laquea no ablemen e desde
el momen o en que la sensibilidad se embo e.
Po lo an o, al homb e de acción, y en sus a eas p o-
esionales, le se á muy con enien e conse a ín eg a la
sensibilidad, dominada la emoción po la olun ad y lib e la
in eligencia pa a no ex a ia se po las sendas del e o .
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II
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azo-
n
la
lola
Dice Thomas (1) que
10
que dis ingue el amo a la e dad
de odos los demás a ec os
y
aun de la simple cu iosidad,
es su ca ác e esencialmen e desin e esado, La e dad, en
e ec o, debe pe segui se po sí misma, sin más anhelo de
ecompensa que la sa is acción espi i ual que su hallazgo nos
p oduce, Es e mismo au o - Thomas-añade además come
ca ác e del amo a la e dad, su condición ac i a, pues o
que nos lle a a indaga
y
a in es iga la e dad en odas
las cosas,
En el niño, el amo a la e dad se mani ies a bien p on o
po la ingenuidad de las p egun as y de las delaciones espon-
áneas; en el adul o cuando su mo al no ha sido en es e
aspec o que examinamos pe u bada, el amo a la e dad se
asluce po ' los sac i icios, muchas eces oscu os, que se
ealizan pa a conquis a la,
Sin el amo a la e dad no hab ía ciencia ni hab ía des-
cub imien os; ampoco hab ía c í ica se ena y desapasionada,
El amo a la e dad es el acica e del p og- eso y el es ímulo
que hace cambia a la Humanidad con inuamen e de az y
de condiciones, aumen ando el eso o de sus iquezas ma e-
iales
y
espi i uales. ¡Pa ece men i a que siendo el amo a la
e dad una condición ingéni a en el alma humana, pueda la
suges ión pe e sa cambia con ecuencia es e sen imien o
en el con a io!
Desde los p ime os años el niño debe se educado en
el más esc upuloso espe o a la e dad, única mane a de
.imo
yo
en
esde
~
p o-
1
la
e
la
.•.
(1) La educación Ile los sen imien os,
pág.
311.
Amo a la
Ve dad.
4
Since idad
y
anqueza,
-26-
con e i le en un homb e ú il pa a el mañana, an o en su in-
luencia mo al como en su ac i idad p o esional.
Deci la e dades, según Wagne , hace cons a hechos
(1).
La exp esión de la e dad se aduce en dos aspec os del
ca ác e : la since idad y la anqueza.
«Se llama anqueza, la condición del homb e que espe a
los hechos, los expone cla amen e, llama a las cosas po su
nomb e y no sigue dos caminos pa a decla a lo que sabe.
F anco es sinónimo de
«lib
e>. Homb e anco es aquel a
quien nada puede impedi que diga la e dad.
La anqueza se une a o a cualidad Que se llama la since-
idad. Se since o quie e deci : no ocul a ni al e a el pen-
samien o, aduci ielmen e lo que pasa en noso os, exp esa
con palab as cla as los sen imien os de nues o co azón, las
ideas y ,las opiniones en nues o espí i u. ¿Sabéis de dónde
iene la palab a since idad? Su composición es muy ingeniosa.
Since o, quie e deci en la ín, sin ce a. La ce a se ía a los
an iguos pa a dis aza se, pone se a ugas, cambia se la ca a.
Es a sin ce a, se since o, quie e deci , po an o, no es a
dis azado
y
mos a se al como se es en ealidad y no Con
ca a p es ada, pin ada y compues a a olun ad.
La anqueza y la since idad igu an en e las i udes
más he mosas. Sabéis que i ud signi ica ene gía i il,
ue za de ca ác e . Decimos, pues, que en e las mejo es
ue zas que el homb e puede posee , hay que coloca la an-
queza y la since idad. El homb e anco y since o no s6lo
es á p o is o de un ins umen o admi able, de un ins umen o
bueno, con el cual se hace abajo excelen e, sino que posee
un a ma de ensi a y o ensi a incompa able-o (Wagne ).
La palab a puede deci se, en con a de la epe ida ase
del conocido diplomá ico, que se ha dado al homb e pa a
e leja la e dad. Si no es necesa io p oclama con inua-
men e una e dad, podemos calla nos; pe o nunca la palab a
debe emplea se pa a ocul a el pensamien o ni pa a dis aza
la sag ada e dad.
Una cie a diplomacia al uso, que iene más de in i-
ga y espionaje que de conduc a acional y humana, hace
cons a
bajo
h
desea
dad qu
sus í u
inocen
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juicio.
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Lo
denci:
siguie
espí i
la mo
name
ísica
males
(1) Pa a los peqlleñosy pa a los mayo es,
pág.
116l.
(1)
-34-
En ealidad, pues, no siemp e la men i a es un hecho eal
en la conduc a del niño.
Thomas añade sob e es e asun o que la men i a apa ece
cuando nace la e lexión
y
despie an las pasiones; en el mo-
men o en que el niño sabe dis ingui del debe , su place
y
su in e és; se ca ac e iza po la in ención en disimula la
e dad, y en su o igen, además de las causas ya ci adas,
señala es e au o el o gullo, la anidad, la en idia y la
maldad.
Si con es os an eceden es se medi a en la in luencia que
una ida equi ocada y compleja puede eje ce sob e el alma
del niño y del jo en, modelándola en un oquel de' alsedad,
pod á comp ende se la impo ancia que en la ida del homb e
han de ene la habilidad, la alsía, el desp ecio de la e dad,
en suma.
La ida pública.
La ida pública es una uen e de enseñanzas lamen ables;
has a el pun o de que como dice Wagne (1) cen polí ica, en
Hacienda, en negocios, aun en la ciencia, las a es, la li e a-
u a
y
la eligión, en odas pa es, hay segundas in enciones,
a imañas, manejos», Es indudable que en esa alsa ida
pública, hay dos e dades, una pa a los de ue a y o a pa a
los iniciados, de donde esul a como consecuencia a al, que
odos i en en el engaño, po que
110
se puede pe enece más
que a uno de los g upos, y los mismos iniciados que engañan
a los o os con habilidad, son a su ez engañados cuando
ienen que con a con la since idad ex aña, que no exis e,
pues o que se encuen a sus i uída po la descon ianza.
El esul ado de es e modo de i i es, como dice con
azón Wagne , el en ilecimien o de la palab a humana,
que sólo se usa pa a de ende el e go ismo Y los so is-
mas. La pluma es en es os casos pues a al se icio de los
con encionalismos y de la maldad; con odo ello, apa en e-
men e iun a el eino de los píca os, y digo apa en emen e,
po que el embus e o y el bellaco son íc imas de sus p opios
a dides. cNo hay bien ni mal que cien años du e- dice un
iejo e án, y del mismo modo el explo ado concluye po
e ce adas las pue as que le es aban abie as, y llega un
momen
c édi o
La n
alguna
el p es
ilóso o
del mu
Cia
al
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O'
e i a
(1) La oida sencill a,
pág.
63.
En e
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gene al
La
aspec o
mo i o,
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Yo
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10
eal
-35-
i>a ece
el
mo-
ace y
la
la
adas,
y
la
momen o en que no exis en oídos que sean capaces de da
c édi o a sus men i as.
La men i a, po lo an o, no si e, si es que log a su obje o
alguna ez, más que du an e un cie o plazo; al inal se pie de
el p es igio del que la emplea. Po eso ha podido deci cie o
ilóso o: cuna ho a de since idad, hace más po la sal ación
del mundo, que a110s en e os de pica día»,
Cla o que den o del p o esional de la men i a se incluye
al as u o, que no es o o que el se agudo y hábil pa a engaña
Ü'
e i a el engaño o log a a i iciosamen e cualquie in.
ia que
1
alma
sedad ,
.omb e
'e dad,
En cie as ci cuns ancias de g an p edisposición pa a simu-
la y men i , puede
el
médico comp oba el ca ác e pa ológico
de las condiciones que apa ecen en los suje os que así p oceden.
Muchos de es os en e mos-pues o que de suje os pa ológi-
cos se a a-p esen an los ca ac e es de las neu osis, y bien en
ellos mismos o en sus an eceden es he edi a ios se comp ueban
el his e ismo, la epilepsia, la alienación men al, la pa álisis
gene al, la a axia, la so do mudez, los ics, el a amudeo.
La men i a en es os casos suele desen ol e se con el
aspec o clínico y social de la simulación, y po odos es os
mo i os ha podido deci
J.
Page
lo siguien e:
-Puede
consí-
de a se la simulación de las en e medades como mani es ación
localizada de una cie a cons i ución,' y noso os damos a es a
palab a
localieada,
la misma signi icación que cuando habla-
mos de mani es ación local de go a o sí ilis. La cons i ución
ne iosa, como las demás, es he edi a ia en di e en es g ados
de gene alización e in ensidad.
Yo he is o simulado es en los cuales no podía encon a
o a pe e sión que la simulación ac ual de alguna en e medad.
Pe o en la g an mayo ía, hay mani es aciones an e io es o
p esen es de una cons i ución ne iosa bien ca ac e izada
y
que puede se i pa a el diagnós ico. Algunos han sido o son
ac ualmen e his é icos, pe o encon a éis la simulación ne -
iosa en muchas pe sonas que no han sido jamás his é icas •.
Cualquie a que sea la condición pa ológica de es os suje os,
Valo suges i o
inclinados a la simulación y a la men i a, no puede descono-:
de la
Educación
en la génesis de
ce se la eno me in luencia que la educación iene po su alo
la simulación
y
suges i o en el desa ollo de la men i a. Su acción educa i a
de la men i a.
Ca ac e es
de la simulación
y
de la men i a
pa ológicas.
ables;
ea,
en
li e a-
iiones,
l
ida
a
pa a
i,
que
e más
ga ian
.uando
exis e,
:e
con
mana,
so is-
de los
i en e-
men e,
opios
ice un
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-36-
inhabi
alsas
Babon
lan ea
que,
p
p ecis
ponen
Es!
el
é
lada
p
yé e ~
de los
a los
Un
lími es
Solam
ha sido compa ada, po Fou ne , a una segunda gene ación, a
la que ha dado el nomb e, dicho au o , de «gene ación psí-
quica •.
Pa ece que la edad iene un alo indudableenla neu osis
simulado a. An es de los seis o sie e años apenas es á des-
a ollado el a e de men i . A pa i de dicha edad
a:
adqui-
iendo inc emen o has a alcanza su máximo p edominio en' la
pube ad. Después de los doce o quince años se mani ies a la
endencia na u al a disminui ; po eso es a es Una edad a o-
able
y
decisi a pa a la o mación
de-la
pe sonalidad mo a1.
«La simulacion -ha dicho
E bss=-
pe enece a la segunda
in ancia, cuando el pensamien o y la olun ad han o o los
lazos del ins in o na u al y cuando el con lic o en e el deseo y
la olun ad, e enida en los lími es no males, no encuen a
siemp e la solución en una esignación muda •.
También en los es ados pa ológicos eje cen una in luencia
ocasional odas aquellas causas mo ales que an es hemos men-
cionado en e los o ígenes de la men i a. Mas una in e en-
ción múy p edilec a iene la pe eza, que es muchas eces
exp esión de un es ado as énico. La pe eza induce al niño
a simula y men i pa a e i a odo es ue zo.
En o o luga he dejado expues o la impo ancia que iene
el conocimien o de la endencia na u al imi a i a de los niños,
. su ácil suges ionabilidad y su ecuen e inclinación a la men-
i a, cuando se a a de apela a su es imonio en las cues-
• iones médico-legales (1). En la publicación' a que aludo dejo
consignado el ex ao dina io ecelo con que deben siemp e
mi a se las acusaciones o muladas po los niños.
Como demos ación de lo que digo, puede ci a se la acilidad
con que se hace a un niño pequeño a i ma como is o un
an ás ico ela o en el que igu e un pe sonaje imagina io
a a iado con un aje de colo es chillones, que lle e 'un cu-
chillo en la mano; a poco es ue zo suges i o que -se haga; el
niño
da á como indiscu iblemen e is o es e cuen o que se
le sugie e.
Po eso iene un alo muy g ande la o ma como se con-
duzcan los in e oga o ios judiciales en los niños, pues de su
casos.
enda
imposi
men i
(1) Suñe . En e medades de la in ancia, omo 3.°,
pág_
289.
~
~
--..••••••••••....................••.............•.• ------------------------------~~
-37-
iu osis
:á
des-
adqui-
) en' la
es a la
1
a o-
mo al.
.gunda
o o
los
eseo
y
uen a
inhabilidad depende muchas eces la p oducción en ellos de
alsas ideas. A es e hecho, sin duda. se e ie en Hu inel y
Babonneix en las siguien es ases: «o os-los
niños=- o mu-
lan con a las pe sonas que es án a su al ededo acusaciones,
que, po su ingenuidad calculada, su. apa en e since idad y la
p ecisión de los de alles han podido muy ecuen emen e im-
pone se a la jus icia y hace condena a inocen es.
Es a endencia a la men i a, pa a la cual
Dup é
ha c eado Mi omanía.
el é mino eliz de
mi omania,
ha sido en odo iempo seña-
lada po los mo alis as y los esc i o es, Mon aigne y La
B u-
yé
e en e o os, me ece se pa icula men e bien conocida
de los médicos y de los magis ados, po que qui a odo alo
a los es imonios judiciales de los
niños»,
Un pun o muy oscu o es el de la di e enciación de los
lími es que sepa an la simulación conscien e de la inconscien e.
Solamen e la sagacidad del médico puede di e enaia ambos
casos. B issaud dice con e e encia a es e asun o: «la di e-
encia en e la supe che ía conscien e y la inconscien e, pa ece
imposible de es ablece . Cuando los en e mos comienzan a
men i , no se puede p e ee los limi es de la men i a mo bosa-o
eíon, a
in psí-
uencia
s men-
e en-
eces
II
niño
e
iene
niños,
amen'
; cues-
lo dejo
iemp e
cilidad
s o
un
[ina io
un cu-
19a;el
que
se
le
con-
.de
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<:»
~
,('
"7'
IV
I
I
!
..
En la ida mo al eje cen una in luencia conside able las
pasiones. Po pasión se en iende, desde Kan
(1),
una especie
de -en e medad que esul a de una cons i ución iciosa o de
eneno abso bido •. Es e ilóso o, pa a di e encia la emoción
de la pasión, compa aba la p ime a a la co ien e de agua
que ompe un dique, y la segunda a un o en e que ahonda
cada ez más su lecho. La emoción, es un a eba o; la pasión,
una en e medad.
Ribo (2)dis ingue la pasión de la emoción po di e en es
ca ac e es, que son <la i anía y el p edominio de un es ado
in elec ual (idea o imagen), la es abilidad y la du ación ela-
i a-, y un poco más adelan e añade que .la pasión es una
emoción p olongada e in elec ualizada •.
La emoción, pa a Ribo , a pesa de ene un ondo común
con la pasión, no sólo es dis in a, sino con a ia. En la emoción
exis e siemp e un es ado p ima io; en la pasión hay una o o
mación secunda ia más compleja. La emoción es p oduc o
de la na u aleza; la pasión, en pa e, es na u al y en pa e
a i icial, pues en ella ac úan el pensamien o y la e lexión
aplicados a nues os ins in os y a nues as endencias.
En la ~énesis de las "pasiones exis en causas in e nas y
ex e nas. En e las ex e nas hay que con a con el pode de
la imi ación y de la suges ión. Ambas cosas se dan especial.
men e en los nidos, y aquí es opo uno consigna el in lujo
del cinema óg a o y de las no elas que se llaman
pa sionales,
(1) An opologé«,
lib o 3,°, pa ag a o 73,
(2) Ensayos sob e las pasiones, pág. 11.
Pasiones .
La Emoción.
Génesis de las
Pasiones,
Ap i ud
pasional.
O ígenes de las
pasiones.
-40-
Mas las causas ex e nas ienen un alo muy ela i o y secun-
da io cuando se las compa a con las in e nas, y aun mejo
con la única e dade a causa in e na, que se condensa en
una palab a: la «p edisposición", Es a p edisposición, es un
conglome ado de la cons i ución isiológica del indi iduo, de
su empe amen o y de su ca ác e .
En sus a ec os el homb e puede p oduci odas las gamas
de la sensibilidad; cuando es a sensibilidad, po condiciones
biológicas, es á muy desen uel a, se c ea á la
ap i ud pas o-
nal.
La na u aleza ín ima de es as condiciones se nos escapa.
Sólo en hipó esis puede supone se que el sen imen al iene
un modo de nu ición de su sis ema ne ioso que a o ece
las eacciones sensi i as y que exis e un ipo sensi i o que
es e eno abonado pa a las mani es aciones pasionales. Mas
no odos los sensi i os, ni siquie a la mayo pa e de ellos,
pe enecen al g upo de los apasionados. Es menes e sepa a
de es a masa los sen imen ales y los impulsi os emocionales.
Los p ime os son soñado es; los segundos se ca ac e izan po
la al a de la inhibición, po la hipe es esia de los cen os
sensi i os y po la ensión excesi a de los mo o es; son en
su mayo pa e desequilib ados, muchos de ellos de ipo su-
pe io , y sólo e óneamen e se cali ican de apasionados. Ejem-
plos de es os
ímpulsi os
emocionales son Al ie i, By on,
Be -
Hoz, Ega do Poé, Fíga o y Esp onceda.
En cambio, en los apasionados exis e una g an p eponde-
ancia de la es abilidad de la endencia que se exal a. cLa
pasión-dice Malape -es una inclinación que se exage a,
sob e odo que se ins ala con ca ác e de pe manencia, que
se hace cen o de odo, que se subo dina a las demás inclina-
ciones
y
las a as a as de sí. La pasión es, como se ha dicho,
en el dominio de la sensibilidad, lo que la idea ija es en el de
la in eligencia-o
suje e
de
ac
gas a
las
pa
ces
es
lejos,
in en
los p
o de
l
cos, '
siem¡
Es
es e
I
que (
ipo
I
eo
pulsoi
que
al
adas
padec
Po
E
olun
exalu
la pa
pa a,
menu
cua e
es án
El
que
I
p opi
cal (1
alma
los a
pued
en el
Cie as pasiones obedecen en su o igen
a
necesidades
eg
e-
a i as, al ocu e con el amo ; o as a necesidades psíquicas
o ape i os de o den in elec ual, cual sucede con las a en u as,
el deseo de iajes, cie os depo es, e c. Es as úl imas ep o-
ducen el deseo de a i ma la pe sonalidad y co esponden a
la ó mula de Nie zsche:
la olun ad de pode .
Hay en los
(1)

<;:'
~
"
-41-
ecun-
mejo
sa en
es un
10,
de
amas
dones
asio-
icapa.
. iene
o ece
o
que
s.
Mas
ellos,
.pa a
nales.
m
po
en es
~.
.on en
po su·
Ejem-
., Be -
'
..
ionde-
l.
-La
age a,
a,que
iclina-
dicho,
el de
suje os que pe enecen a es e úl imo g upo una g an necesidad
de
ac i idad
y un g an
acumulo
de ene gía
psico- ísica
que
gas a . Dice Ribo que de es a endenciab o an no solamen e
las pasiones, sino ambién los ana ismos, y, Beaunis a i ma:
<es
es a necesidad de ac i idad psíquica, cuando se lle a muy
lejos, la que o ma los coleccionis as, los in es igado es, los
in en o es, los acapa ado es de negocios, los especulado es,
los p oyec is as, los misione os o los após oles de una eligión
o de una idea, esc i o es, a is as, inancie os, homb es
polí í-
cos, cuya ida es una ieb e pe pe ua y cuyo ce eb o es á
siemp e en ebullición».
Es as pasiones se pueden llama
dinámicas,
aun empleando
es e é mino con cie a imp opiedad; pe o de algún modo .hay
que di e enciadas de aquellas o as
es á icas,
de las que es
ipo la a a icia.
Con enidas en cie os lími es las pasiones, son mo i os p o-
pulso es de los g andes p og esos en el homb e, y cla o es
que al deci es o me e ie o a las pasiones nobles. Mas exage·
adas o desequilib adas, pueden a as a al suje o que las
padece a las simas más p o undas de la abyección y del icio .
Po eso la pasión ha de se con enida po el eno de una
olun ad pode osa, pa a ene la a aya y pa a impedi su
exal ación excesi a. De es a mane a y sólo con es a condici6n,
la pasión puede con e i se en es ímulo, di ig da po la mo al,
pa a el p og eso de la cul u a y de la ciencia.
Y
muy especial.
men e ha de ene se cuen a con los suje os sensi i os, de los
cuales ya hemos hablado que po sus condiciones na u ales
es án más expues os a cae en los pelig os del apasionamien o.
Pasiones
dinámicas.
En la ida y en el cul i o de la ciencia, exis e una pasión
Amo p opio,
que me ece un pa icula examen: el amo p opio. El amo
p opio, que, como ha dicho elocuen emen e Nicasio
Ma is-
cal
(1),
es -a ma de dos ilos, ósigo y iaca a un iempo del
alma humana, que nos ele a has a los cielos y nos hunde en
los abismos de la desg acia y de la mise ia, del que bien
puede deci se que es un sol que b illa sin consen i i ales
en el i mamen o in elec ual del homb e, pues al modo que
ege·
quícas
a as,
ep o-
iden a
en los
(1) Ensayo de una higiene de la in eligencia,
pág.
248.
6
Emulación
y
en idia.
-42-
cuando se alza el lumina del día, palidecen las es ellas
y
acaban po desapa ece de nues o ho izon e sensible, así
cuando la oz de es a pode osa pasión humana ib a en nues-
o espí i u, caen y se humillan odas las demás pasiones,
y
lo que es peo , odos los sen imien os a ec i os, odas las
más sublimes i udes».
El amo p opio o igina
y
sos iene un sen imien o ú il en
la o mación in elec ual del homb e, siemp e que no se exa-
ge e y a condición de que se encauce po un buen camino.
Es e sen imien o es la emulación. Mas de la emulación se
puede pasa a la 'en idia, si un cuidadoso eno
y
una g an
Al eza mo al no la di igen.
La emulación se dis ingue de la en idia, po que aquélla
pa e del econocimien o del mé i o en los demás, y debe
ene como no ma: la es imación. Es a es la base mo al.
A
pa i de es e sen imien o, su ge el deseo de alcanza
y
aun
sob epasa el alo ajeno; pe o sin i alidades en idiosas y
sin anidad alguna. Dice a es e p opósi o la B uye e, que
en e la en idia
y
la emulación, hay la misma dis ancia que
exis e en e el icio y la i ud ..
La emulación puede con e i se en la en idia cuando una
mala di ección sigue al niño que posee aquella i ud; cuando
sus es ue zos son es é iles o cuando dichos es ue zos no se
alien an debidamen e, puede apa ece la humillación que i i a
con a el encedo ; en onces su gen los malos sen imien os
que engend an el o gullo, los celos y la en idia, y que han
sido señalados po Be na dino de Sain
Pie e,
Mala cosa
es ans o ma la clase en pales a de con inuadas luchas.
No es con enien e exci a a unos alumnos con a o os, ni
alaba con ex ao dina ia exage ación a los que b illan y
bu la se de los que se equi ocan, y an cie o es es o, que
po nues o sis ema español de la emulación excesi a en el
o den académico: p emios, ma ículas de hono
y
eje cicios
de inca en las oposiciones, hemos engend ado muchos ipos
de pe ulan es inú iles y de en idiosos pe manen es. Es o no
quie e deci que la emulación no deba se un a ma que su i-
cien emen e manejada pueda da excelen es esul ados; pe o
es o es sólo a condición de que se eje za con p udencia y
po pedagogos compe en es.
[
eXCE
los
I
en 1,
es a
de n
cien
mam
au o
pa ía
L~
g an
yel (
alen!
Lo
p ime
alenn
a p oí
a o
<:»
'
~'
-,
lS
y
así
mes-
Donde
'más
pelig o exis e pa a que la emulación escola
excesi a dé esul ados pe niciosos, es en los neu ópa as, en
los a ados con una he encia ne iosa de ca ác e pa ológico,
en los desequilib ados muy pa icula men e. El pelig o de
es a exci ación del ce eb o y de los sen imien os en es a
clase
de
niños
que emp enden las a eas escola es con una insu i-
cien e capacidad men al, ha sido pues o de elie e de una
mane a magis al, con oda la au o idad del nomb e de su
au o como neu opa ólogo, po
Oppenheim ,
en su ob a "Neu o-
pa ía y Educación».
La en idia, de la que no es án exen os aún ce eb os de
g an al u a men al, es el g an co osi o de la ida humana
y el obs áculo más o midable al a ance de los homb es de
alen o.
Los celos y la en idia-dice Ma iscal-, son las pasiones de-
p imen es que mayo es es agos causan en las pe sonas de
alen o cul i ado, p incipalmen e en aquellas que pe enecen
a p o esiones que dependen de la conside ación pública o del
a o de algún pe sonaje más o menos eg egio.
-43-
mes,
i
las
.1en
exa-
lino.
n se
g an
uélla
debe
lA
aun
as
y
que
que
,una
ando
10
se
i i a
m os
han
cosa
zhas.
s,
ni
an
y
que
m
el
:icios
ipos
o
no
suñ-
pe o
:ia y
,
Pelig os
de la emulación
escola en los
neu épa as.
<,
~
'
~.
In e esan e, desde el pun o de is a de la
mo al. es
el exa-
men del egoísmo y del al uísmo.
El' egoísmo se engend a po una exage ación del p opio
yo, con ol ido de las a enciones y de los debe es que ene-
mos pa a con nues os semejan es. Mas en iéndase bien, que
con es o no quie e deci se que haya' de se el yo odiado,
pe seguido y anulado, como p e endía Pasea . El de echo a
i i , el concep o de la p opia pe sonalidad, el hon,o , el
leaí imo
in e és pe sonal y el cumplimien o de aquellos' ines
espi i uales jus os, nobles y que podamos con esa sin ebozo,
es algo que me ece conside ación
y
espe o de nues os seme-
jan es. Si a es o se puede llama egoísmo, al a ec o al p opio
yo se ia jus i icado. Así ha podido deci Bou deau (1), que
exis e una medida mo al del egoísmo que debe an epone se
a oda obligación de al uísmo, y que consis e en man ene
in ac a la. esencia misma de la pe sonalidad.
No hay debe social alguno que nos obligue a sac i ica
nues a ida, nues os ideales, nues as con icciones y nues-
os jus os in e eses. En es e sen ido es legí ima la de ensa
del indi idualismo. Todos es os de echos son compa ibles con
el cumplimien o de nues as obligaciones hacia nues os seme-
jan es,ya que no es posible, po muy indi idualis a que se
sea; i i eón absolu a independencia del medio socia . Nues-
os semejan es nos p es an ayudas y se icios de un alo
incalculable
y
sin les cuales no pod íamos subsis i deco osa-
men e. Noso os, po nues a pa e, debemos p es a una u ilidad
, (1)
El p oblema de la ida,
pág.
343.
Egoísmo
y
al uísmo.
De ensa del
indi idualismo.
-52-
en muchos de es os en e mos, un es ado men al pa ológico, al
cual ha dado Dally el nomb e de
deli io malicioso.
La enden-
cia de es e deli io, p opio de cie os degene ados, no es o a
que la de p oduci una imp esión ex ao dina ia en las pe so-
nas que los odean. En e o os ejemplos de es a modalidad de
es ado men al, ci a Culle e los sig-uien es: Una jo en anuncia
su mue e pa a al día y al ho a. En la echa ijada se in-
gi a
mue a, y pasados es días ol e á en sí, g-ozosa de
pe cibi la desespe ación que ha p oducido en las pe sonas de
su amilia.
Un jo en que desea sen a plaza de o iginal, echaza, a la
is a de los demás, la ca ne como alimen o, pe o la come á en
sec e o.
Una jo en muy piadosa a un día a con esa se y no quie e
ecibi la comunión, po que dice que es imposible que log e la
sal ación de su alma. Tan p on o como la amilia mues a su
indi e encia hacia la he ejía de la jo en, aquélla desapa ece.
His é icos y alienados, en sus men i as, pueden causa eno -
mes pe juicios con sus denuncias y con sus impu aciones. Tan
p on o acusan a o as pe sonas de habe las obado, como de
habe in en ado
iola las,
como de habe sido obje o de malos
a amien os, de in en os de asesina o, e c. E o es judiciales
han sido come idos, algunos de eno me anscendencia. Uno
de ellos, ci ado po Leg and du Saulle, se e ie e a un jo en,
acusado de en a i a de iolación, que pasó diez años en
p e-
sidio. c¡Quie a Dios-dice es e au o -que el ela o de es e
e ible e o judicial pueda se i pa a epa a , has a cie o
pun o, el daño causado a un inocen e y con ibuya a e i a en
el po eni an lamen ables equi ocaciones!-
C iminales.
Exis e un g upo de pe e idos, quizá el más in e esan e de
odos, desde el pun o de is a biológico, que es el de los
c iminales.
Den o de es e g an g upo hay una se ie de suje os que
pueden cali ica se e dade amen e de i esponsables, pues o
que el examen psicológico de los mismos demues a que pade-
cen una al a de sen ido mo al p oducida po el incomple o des-
a o lo de odas las acul ades men ales, y pa icula men e de
aquellas que hacen e e encia a los es ados de conciencia. Son
I
en una palab a,
imbéciles mo ales.
Los an
la exis en
e
de ales pe
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la
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pa e de
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-53-
za, a
la
me á en
Los an eceden es, en es os casos, p ueban, gene almen e,
la exis encia de a as pa ológicas muy g a es en las amilias
de ales pe e idos. Suele encon a se, con ecuencia, la idio-
cia, la epilepsia y la enajenación men al.
Los c ímenes que es os suje os come en no ienen, la mayo
pa e de las eces, un mo i o que los explique su icien emen e;
son suje os impulsi os, los unos, y los o os llenos de obsesio-
nes; en los
más
no exis e o a cosa que un p edominio de la
inconsciencia y un desen ol imien o de los ins in os bes iales.
En es os suje os se encuen an los es igmas degene a i os.
La ana omía no pe mi e, apa e de cie os asgos, a los
cuales no se les puede concede un alo absolu o, di e encia
a es as pe sonas de las del es o de su especie; po eso, desde
los iempos de Ga
ó alo,
se ha enido que ca ac e iza los po
las pe u baciones mo ales.
El ipo c iminal, desde el pun o de is a ana ómico, no obs-
an e los es ue zos de Lomb oso y de los undado es de la
escuela del
c iminal na o,
no se ha podido es ablece . Lo mismo
podemos deci de los ca ac e es uncionales, y au o es como
Ta de
(1),
que admi en el
ipo
c iminal,
no lo hacen sin expone
muchas ese as, y es que dicho ipo se con unde con el dege-
ne ado, pues o que la degene ación es la base de la mayo
pa e de las pe e siones y anomalías men ales.
o
quie e
log e la
es a
su
a ece,
a
eno -
les.
Tan
co no
de
e
malos
idíciales
ia. Uno
11
jo en,
en
p e-
de es e
a cie o
i a
en
En odas es as pe u baciones, lo mismo en las p imi i as
Obsesiones.
men ales que en las secunda ias a en e medades in ecciosas o
óxicas, es muy ecuen e que el ac o delic i o sea engend ado
po una obsesión. Las obsesiones o ideas ijas es án ca ac e i-
zadas,
según
F eud:
1.0,
po la idea obsesionan e que se impone
al en e mo y le domina po comple o;
2.°,
po un es ado e no-
i o que llega has a la ansiedad, que se asocia a dicha idea.
Muchas de es as obsesiones se acompañan de conciencia de su
exis encia pa a el p opio en e mo; en o os casos, el pacien e
llega a pe de po comple o dicha noción.
La génesis de las obsesiones ha dado luga a una imp esio-
nan e y discu ida
eo ia del o igen sexual
de las mismas,
debida a
F eud.
Según es e au o , se p oducen po lo que se ha
:an e de
de los
os que
pues o
e pade-
e o
des-
en e
de
ia. Son,
(1) Fe é,
Degene ación
y
c iminalidad,
pág.
81.
Con agio
mo al.
Mo alidad
de las
muchedumb es.
-54-
denominado ambién
auma-p sico sexual: imp esiones p odu-
cidas po odas
las
anomalías, excesos, des iaciones y
abs en-
ciones del ac o genésico. G andes discusiones ha susci ado al
eo ía, y aun cuando lo p obable sea que no odos los es ados
obsesionan es
engan un o igen sexual, como asegu an pe~so'
nalidades de an o elie e como Pi es y Régis (1), no puede
menos de econoce se que es os concep os de F eud han
abie o nue os ho izon es a la pa ogenia y a la e apéu ica de
un g an núme o de pe u baciones de es a na u aleza.
la suma
I
la
muche
que en la
su en (l
ponsable
apa ece
Mas
1
sos, sino
así pued
chas
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can loss
.El i
chedu nl
Las pe e siones mo ales son
con ag
iosas. Es ob io el
conocimien o de lo que in luye el ejemplo en la buena o mala
educacion. Del mismo modo, el ejemplo pe e so cunde en e
los suje os p edispues os. Así, se cons i uyen las bandas de
malhecho es, y las p isiones se con ie en en escuelas de la
in amia y del deli o.
Conocido es que la mo alidad de las opas que in aden un
e i o io enemigo es siemp e mala, has a el ex emo de que
los ac os más ep ensibles se come en sin que los o iciales
puedan, la mayo ía de las eces, con ene a la mul i ud en
pleno desen eno.
El ejemplo se e, especialmen e, den o de las amilias de
los malhecho es, en donde es ecuen e que los malos hábi os
se ansmi an de pad es a hijos. No es sólo el con agio el que
de e mina la p opagación de los ac os punibles; in luye, de
un modo conside able ambién, la he encia degene a i a,
pe o, como dicen Vigou oux y Juquelie , aquél iene un alo
p eponde an e (2).
amen e
en an a:
su in eli
como
la
(Le Bon'
Las
de aquí
idos de
pueden
de odie
iccio n
del puel
es la
d.
Una o ma del con agio men al se encuen a en el es udio
de la psicología de las mul i udes. Especialmen e me ece a en
cion, desde es e pun o de is a, el examen de la mo alidad de
las muchedumb es, al cual ha dedicado un capí ulo de g an
mé i o G. Le Bon (3). Obse ase cómo es as mul i udes dan
un ono sin é ico de mo al, más bajo o más ele ado que el de
(1) Las obsesiones
y
los impulsos,
pág.
263.
(2) El
con agio men al,
pág.
268.
(3)
Psicología de las mul i udes,
pág.
67
y
siguien es.
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-55-
s p odu-
'abs en·
I :a lO
al
es ados
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• puede
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han
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de
la suma de las mo ales indi iduales que lo componen; y es que
la muchedumb e mul iplica los sen imien os. -Los pe e sos,
que en la ida del indi iduo aislado se ía pelig oso sa is ace ,
su en (Le Bon) una especie de abso ción po la mul i ud i es-
ponsable, y en i ud de la impunidad que ella adquie e, des-
apa ecen las abas que se oponían pa a
ex e io iza los-.
Mas la muchedumb e no siemp e es capaz de ac os pe e -
sos, sino ambién de abnegación, de sac i icios y desin e és, y
así puede e se cómo los ejemplos he oicos se desa ollan mu-
chas eces has a llega al sac i icio de
la
ida cuando se in o-
can los sen imien os de glo ia. de hono ,de eligión y de pa ia.
-El in e és pe sonal es a a ez mó il pode oso de las mu-
chedumb es y casi exclusi o del indi iduo aislado. No es, cie -
amen e, el in e és el que ha guiado a las muchedumb es
en an as gue as incomp ensibles, muy ecuen emen e pa a
su in eligencia, y en que se han dejado ma a an ácilmen e
como las alond as, hipno izadas po el espejo del cazado -
(Le Bon).
Las mul i udes exal adas son poco o nada e lexi as, y
de aquí la acilidad con que el e o o la calumnia, e es-
idos de una apa iencia de azón o de sen imien o exci an e,
pueden de e mina con lag aciones y a eba os de cóle a o
de
odio. Po eso sólo se puede admi i , con muchas es-
icciones, la conocida ase - ox populi, ox
Dei». [La oz
del pueblo no siemp e es la oz de Dios, sino muchas eces
es la del demonial
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mala
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de
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VII
El amo a la e dad condensa
mo alidad que deben egi en el
de la Enseñanza.
Quisié amos que los homb es dedicados a su cul i o u ie-
sen an sag ado cul o a dicha noble cualidad del espí i u,
que no ue a posible supe a los po nadie.
El p og eso de la ciencia, sólo se log a a expensas de
un in e és pu o po la in es igación. En odas aquellas p o-
esiones en las cuales al lado de la conquis a cien í ica hay
una aplicación de ca ác e posi i o, de mayo o meno in-
dus ialismo, exis e el iesgo de que la codicia pe u be el
ec o sen imien o que conduce a la a i mación de la e -
dad, y en es e sen ido no hay ca e a alguna, como la del
médico, en la cual sea más necesa io pone se a cubie o de
es os pelig os.
En odas las amas del sabe de aplicación inmedia a
al homb e, es imp escindible que el amo a la e dad, aya
unido a la ca idad, o sea al a ec o pa a nues os semejan es. El
p o a o ismo hipoc á ico que dice así: «donde es á el a e, allí
es á el amo al p ójimo», debe ex ende se bas an e más allá
de la p o esión médica.
La anidad, el excesi o amo p opio, la lige eza en la
obse ación, la sobe bia
y
el o gullo en la a i mación, son
ambién pelig os que amenazan al que dedica su ida a la
in es igación de la ciencia. Po eso oda p udencia se á poca
pa a pone se a buen ecaudo de la posibilidad de cae en
es os icios.
la suma de las eglas de
La Mo al en la
dominio de la Ciencia
y
Ciencia
y
en la
Enseñanza.
8
-58-
Finalmen e, la olun ad de abaja de una mane a con i-
nua, deben se la no ma del ap endiz de la ciencia ydel
maes o en la misma.
El cul i o de es a olun ad exige, aun en las enseñanzas
supe io es, que el p o eso no c ea e minados sus debe es con
habe expues o la lección en clase odos los días, sino que
además enga el con encimien o, como quie e Payo (1), de que
es á llamado a cumpli una unción es imulan e, pe suasi a,
alen ado a, de ca ác e mo l esencialmen e, con sus discí-
pulos.
Sólo con una compene ación é ica en e las almas de los
p o eso es
y
de los alumnos, pod á hace se Uni e sidad
y
Pa ia.
HE
DICHO.
(1)
La educación de la olun ad,
pág.
301.