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El zahir, la estoa de barro y la casa de papel

Abstract

Producción Científica

Read accessible full text

El zahir, la estoa de barro y la casa de papel

Author: Villalobos Alonso, Daniel
Publisher: Instituto de Ciencias Básicas de la Educación, Universidad de Valladolid.
Year: 1989
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/37304/1/1989%2c%20DANIEL%20VILLALOBOS_EL%20ZAHIR%2c%20LA%20ESTOA%20DE%20BARRO%20Y%20LA%20CASA%20DE%20PAPEL.PDF
COORDINADOR
CARLOS MONTES SERRANO
DIBUJO Y REALIDAD
El
p oblema del pa ecido
en las a es igu a i as
INSTITUTO
DE
CIENCIAS
DE
LA EDUCACION
UNIVERSIDAD DE
VALLADOLID
CARLOS MONTES SERRANO
COORDINADOR
DIBUJO Y REALIDAD
El
p oblema del pa ecido
en las a es igu a i as
INSTITUTO
DE
CIENCIAS
DE
LA
EDUCACION
UNIVERSIDAD
DE
VALLADOLID
1989
CONSEJO DE REDACCION
LUIS
VICENTE
DIAZ
MARTIN
Di ec o del I.C.E.
ELISA
MARTINEZ
LORENZO
Vicedi ec o a
F.
JAVIER
AL
VAREZ
GONZALEZ
Coo dinado
de Cu sos
JOSE
ANTONIO
FERNANDEZ
FLOREZ
Delegado del
l.
C. E. en Bu gos
JUSTO
DE
PABLOS
DE
LAS
HERAS
Enca gado del C. A. P.
ICE. Biblio eca. Ficha ca alog á ica ecomendada.
Edi a:
DIBUJO
y ealidad :
el
p oblema
del pa ecido en las a es igu a i-
as / [VII Semina io de A es Plás icas] ;
coo dinado
Ca los Mon es
Se ano. -Valladolid : Ins i u o de Ciencias de la
Educación,
Uni e -
sidad, 1989.
170
p. : il. ;
25
cm. - Bibliog .
ISBN 84-7762-096-2
l.
ARTE
FIGURATIVO-
Cong esos y asambleas 2.
DIBUJO-
Cong esos y asambleas l. Mon es Se ano, Ca los,
coo d
.
11
. Semina io
de A es Plás icas
(7
2• 1989. Valladolid).
74.01 (061.3)
INSTITUTO
DE
CIENCIAS
DE
LA
EDUCACION
Uni e sidad de Valladolid
Diseño
de la cubie a:
Da ío
Al a ez
Imp ime: G á . And és Ma ín,
S.
A.
Pa aíso,
8.
Valladolid
Depósi o Legal: VA.
42.-1990
I.S.B.N.: 84-7762-096-2
INDICE
Págs.
P esen ación 7
CARLOS MONTES
SERRANO
El cómic; po encialidades del lenguaje g á ico e ilusión de ealidad . . . 9
JUAN
MANUEL
BAEZ
MEZQUITA
Dibujo y p oceso de c eación: las ases g á icas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
29
EDUARDO
CARAZO
LEFORT
No as
pa a
una
pedagogía del dibujo
LEOPOLDO
URIA IGLESIAS
55
El niño maes o del dibujo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
67
JUAN
JOSE
FERNANDEZ
MARTIN
El lenguaje isual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
81
MIGUEL
ANGEL
CARRERA
DE
LA
RED
El a e
nai .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
93
MARIANO
OLCESE
SEGARRA
Rep esen ación g á ica de a qui ec u as popula es . . . . . . . . . . . . . . . . .
111
JUAN
LUIS
DE
LAS RIVAS
Pin o es y Ciudad.
Una
isión simple de lo complejo . . . . . . . . . . . . . . .
115
DANIEL
VILLALOBOS ALONSO
El zahi , la es oa de
ba o
y la casa de papel
135
PEDRO
LUIS
GALLEGO
FERNANDEZ
La expe iencia del colo : a monías e in e acciones
151
5
EL
ZAHIR,
LA
ESTOA
DE
BARRO
Y
LA
CASA
DE
PAPEL
...
la
plebe,
en
ie as mulsulmanas, lo dice
de (los se es o cosas que ienen
la
e ible
i ud
de
se inol idables y cuya imagen
acaba
po
enloquece a
la
gen e) ...
JORGE
LUIS
BORGES
1
En
los abajos de exca ación ealizados
en
Cosa, colonia omana
undada en el
275
a.c.,
los a queólogos encon a on agmen os de
lo que podía conside a se «diminu as» columnas de apa iencia dó i-
ca, ealizadas en e aco a, y que no llegaban a medi más de ein e
cen íme os desde su basa has a el capi eF.
El
obje o al que esul a on pe enece es os agmen os de un
pequeño o den dó ico, es una ep oducción a escala indesci able, de
una es oa dó ica modelada en ba o. Los es os se encon a on en
edi icios de la segunda mi al del siglo II a.C. y nada conocemos de su
u ilidad.
Recons uido el obje o al que pe enecían es as «columnillas», ac-
ualmen e podemos con empla lo expues o den o del Museo E usco
( ig. 1), que acoge la omana Villa Giulia, que p oyec a a Jacopo
Ba ozzi, el Vignola (1507-1573), pa a el Papa Julio
111,
y en la que
abajó jun o a Vasa i y Ammana i.
Cie amen e, el obje o no cons i uye una de las a acciones de
es e museo nacional omano, den o del que se puede admi a el
Sa có ago de los esposos de Ce e e i (503 a.C.), o la cabeza de
He mes y el Apolo de Veies (siglos VI a V a.C.), en e sus joyas más
p eciadas. Sin emba go, el pequeño obje o acapa ó nues a a ención
causándonos cie a in anquilidad cuando lo descub imos.
Conocemos la u ilidad a qui ec ónica de las es oas, que aunque
de p ocedencia g iega, y empleadas pa a con o ma ágo as o pa a
1 La in o mación sob e
la
echa de apa ición de es os es os, así como de su luga de
p ocedencia, han sido acili ados en
el
p opio Museo Nacional de Villa Giulia, Roma.
135

uni monumen os2; el mundo omano las inco po ó a sus o os y edi-
icios.
En
la colonia omana de Cosa, donde se encon ó la ci ada
maque a, es as columna as ue on usadas
en
san ua ios, me cado y
pue o. Pe o desconocemos la u ilidad de es e pequeño obje o que
ep oduce a escala una de es as es oas omanas.
Si
bien se halla on
jun o a és a o as maque as, asimismo de e aco a
-en
las que se
ep oducen a os y
emplos-
y que pudie an habe enido una u ili-
dad como pequeñas cajas pa a gua da obje os de ado no o de alo ,
o incluso como ex o o; po el con a io a la pequeña es oa de ba o
no le encon amos ningún in domés ico de uso común o eligioso,
que la alie a el cali ica i o de ú il.
Obs inados como es amos
en
encon a una explicación acional
a es e obje o (y que quizá no enga), apun amos a ias al e na i as
que pudie an explica nos su in, una ez que desca amos un alo
a ís ico. Cie amen e el a e e usco (has a el siglo
111
a.C.),
si
es
conside ado cen ado en la escul u a ca ac e izada
po
su ealismo, y
las pin u as al esco que jun o al dibujo en la ce ámica mues an
escenas d amá icas, bélicas, he oicas, e ó icas, dionisíacas ... , y con
la iolencia de la na ación mi ológica que
en
la mayo ía de las eces
las con ie e en anscenden es; sin emba go nues o obje o,
en
cuan-
o a obje o elacionado con la a qui ec u a, no se ace ca a la de ini-
ción de Ruskin, de a e como elemen o que con ibuye a la salud, a
la ue za y al place del espí i u. No así es e obje o3.
Po
o a pa e, ampoco es admisible la posibilidad de que hubie-
a se ido como jugue e in an il. Poco hubie a du ado
en
manos de
un niño es e « ágil» obje o, en el que la simili ud con las p opo cio-
nes eales de sus elemen os a qui ec ónicos ( us es, a qui abe, has-
iales, mu o y solados), y su « ab icación» de ba o cocido, le con-
ie en
en
algo débil a cualquie uso manual mínimamen e du ade o.
Son dos las explicaciones que admi imos como p obables, ambas
jus i icadas den o de nues a condición de a qui ec o, y que en nues-
o c i e io acla an acionalmen e la exis encia y la inalidad de es e
ex año obje o, que ep oduce un elemen o de a qui ec u a clásica.
La p ime a de es as hipó esis que p e endemos plan ea es la que le
explica como una pieza den o de un esquema más complejo, no
como imagen idimensional de obje o aislado -una
es oa-,
sino
como una pa e de la ep esen ación a escala de un agmen o de
2
ROBERTSON,
D. S.: A qui ec u a G iega y Romana, Ed. Cá ed a, Mad id,
1974
(1929).
3
RUSKIN,
J.
(1819
-1900).: Las sie e lámpa as de
la
A qui ec u a.
Ed
. Al a Fulla, Ba celona
1987
.
136
ciudad, la de Cosa. Pe o no de la ciudad en onces exis en e, sino con
el ánimo de comp oba
en
es dimensiones lo posible de una idea
a qui ec ónica.
En
es e caso el obje o se i ía al hipo é ico a qui ec o
clásico, como una he amien a en la o malización de una imagen de
ciudad, u ilizándole como mecanismo de composición.
La segunda de las hipó esis plan ea
en
p incipio la posibilidad de
se una pieza de una maque a que ep esen a a
-aunque
de un
modo
incomple o-
la ciudad eal, con el in de mos a una idea o,
simplemen e, con el cambio de escala, e desde ue a el espacio
donde se habi a.
Que ue a un agmen o de una maque a más amplia, nos lo insi-
núa el hecho de que exis en o as pa es de és a que apa ecie on en
el mismo luga ; y la misma de inición a qui ec ónica de la es oa nos
lo demues a: una es oa no iene sen ido
si
no es pa a gene a un
espacio u bano, al que le si a de cobijo, como pa e de un edi icio:
emplo, palacio, me cado ... , o como unión de dos monumen os.
Si
bien las dos hipó esis ienen es o
en
común, el con enido de
ambas es no sólo dis in o, sino con adic o io.
En
la hipó esis de que
la maque a es la o malización de una idea a qui ec ónica, ep esen a
la in ención de cons ui
-aun
a
escala-
una abs acción, y con ie -
e
en
eal la idea del a qui ec o, la as o ma
en
algo i o y isible.
Si
po
el con a io ep esen a una ealidad, el cambio de escala modi-
ica sus ancialmen e la ealidad
en
un sueño de ba o.
En
cualquie a
de las dos hipó esis el obje o se u iliza pa a mo e nos desde el mundo
eal hacia el mundo de los sueños, o desde el mundo de las ideas
hacia el eal.
No se nos escapa la simili ud de es as ideas con la concepción de
lo que pod íamos llama la eo ía pla ónica de los dos mundos, y
aunque nos pa ece a e ido, nos esis imos a deja de i'nsinua 4•
En
nues o caso el obje o es el elemen o po el cual se nos pe mi e mo-
e nos de un mundo hacia el o o. Desde el mundo de los sen idos
-el
eal-
al como lo conocemos, hacia el de los sueños
-el
de las
ideas-.
Podemos, aun, plan ea una e ce a y más a e ida hipó esis, po
la cual el obje o sea la o malización de una idea, y además que
si iendo pa a ans o ma la ealidad, u ilizando la maque a como
4
PLATÓN,
Timeo, o
de
la
Na u aleza.
En
es a ob a Pla ón a i ma que el Mundo necesi a
explica se po dualidad.
El
Mundo isible, el de los sen idos, ha de es a hecho sob e un
modelo; El Modelo e e no, al que se le denomina Mundo de las ideas.
En
: Pla ón, ob as
comple as.
Ed
. Aguila . Mad id
1988
(1966), págs.
1105
a 1183.
137
ins umen o que le ayuda a
en
la composición del obje o a qui ec ó-
nico, pa alelamen e a como el a qui ec o u iliza el dibujo, no sola-
men e pa a ep esen a y mos a una idea, sino además pa a o ma-
liza la. Es a e ce a opción, con e i ía al obje o
en
he amien a de
es e «hipo é ico» a qui ec o, pa a in e eni en la ealidad de la ciu-
dad, y al mismo iempo do a una idea a qui ec ónica de ealidad
o mal.
En
es e úl imo caso, los e bos i i y soña se ían sinóni-
mos, y el obje o uni ía
la
ealidad con
la
idea.
El a qui ec o u iliza ía el ba o modelando una maque a como
mé odo de composición y ayuda a la p oyec ación a qui ec ónica. Sin
emba go, Ma co Vi u io Polión en sus Diez Lib os
de
A qui ec u a5,
más de un siglo después de que se ealiza a es a maque a, habla de
lo que iene que sabe un a qui ec o, y
en
nada hace e e encia al
abajo con modelos:
«Con iene que el A chi ec o sea Li e a o, pa a pode con
sus esc i os asegu a sus es udios
en
la memo ia. Dibuxan e,
pa a aza con elegancia las ob as que se le o ecie en.
La
Geome ía auxilia mucho á la A chi ec u a ... Po la óp ica se
oman a los edi icios mejo es luces ... Po la A i mé ica se
calculan los gas os de la ob as ... Sab á la His o ia ... La Filo-
so ía hace magnánimo al A chi ec o ... Sab á la Música ... Ne-
cesi a el A chi ec o de la Medicina ... Tend á ambién no icia
del De echo ... Po la As ología, inalmen e, se conoce el
o ien e, occiden e, mediodía, y sep en ion ... Pí hio, an iguo
A chi ec o, que an no ablemen e cons uyó el Templo de
Mine a
en
P íene, dice en sus Comen a ios, que el A chi ec-
o debe excede en odas las a es y doc inas á aquellos que
con su aplicación pusie on cada una de ellas en la mayo cla-
idaq»6.
Po el con a io, en nada habla de modela , ni de ealiza mode-
los de edi icios; po an o pa ece que no e a conside ada p ác ica
o odoxa
en
los a qui ec os omanos, aunque
si
se conoce la exis-
encia de maque as u banas,
en
nada se p ueba que ue a p ác ica
habi ual.
Pa ece que no podemos esol e , aún, nues a duda de cuál ue la
u ilidad de es e obje o, o
si
alguna ez exis ió un in acional po el
cual u ie a algún sen ido. '
5 T adución: J. O iz Sanz, Mad id 1787. Reedición, E.
Al a
Fulla, Ba celona 1987.
MAR-
CO
VITRUVIO,
Los diez lib os
de
a qui ec u a.
6 M.
VITRUVIO;
Op. ci .' págs. 3 a
6.
138
2
En
el Museo de A e Mode no de Ams e dam encon amos un
segundo obje o, asimismo apa en emen e con un mínimo alo a ís-
ico, que pudie a explica nos és e p ime o.
Se_
a a de la maque a
que ealizó en 1924 Ge i Thomas Rie eld, de la casa Rie eld-
Sch oede 7, edi icio que plasma el p og ama a qui ec ónico del
De
S ij/8, y que se cons uye en U ech en el mismo año 1924.
La maque a mues a la idea a qui ec ónica c eada, has a mínimos
de alles,
en
el que incluso el colo iene ya de inido ( ig. 2). La as-
posición del obje o a la ealidad es sólo un p oblema de escala ( ob ia-
men e sal ando los incon enien es es uc u ales, cons uc i os, de
ins alaciones).
De
que es e obje o si ie a como mé odo de composi-
ción pa a el a qui ec o no exis en dudas. Conocedo de la ebanis e ía
( abajó de ap endiz en el alle de su pad e), delinean e de joye ía y
diseñado de muebles que le lle ó a ab i un negocio de muebles
en
U ech , Thomas Rie eld u iliza sus habilidades manuales pa a da
o ma a sus ideas a qui ec ónicas.
En
es e sen ido Lissi zky
en
1926 e i iéndose a Rie eld a i ma-
ba: «No es un es udioso de la A qui ec u a, sino un ca pin e o, que
no sabía dibuja planos de mane a u ina ia. Todo lo hace con ma-
que as, sin iendo las cosas con sus manos».
La maque a se analiza como el modo de da o ma a la idea-edi i-
cio, siendo en sí misma la o ma a qui ec ónica. Es a maque a es el
úl imo eslabón de la p oyec ación, donde sólo es a amplia lo y i i
en
él. Se a i ma como p o o ipo a escala del edi icio.
Rie eld, conjun amen e con la deco ado a T uus Sch oede -
Sch ade , u ilizan los modelos
en
la ges ación de la ob a. T uus es
quien le enca ga el edi icio, y con la que sabemos lle aba a ios años
abajando, incluso se conside a suya la idea de espacio lib e de la
plan a al a, modi icable median e paneles co ede os. Ambos aba-
ja on pa iendo de modelos a escala, de es o enemos in o mación
g acias a
o a
maque a an e io , con la que inicia el p oceso de com-
posición ( ig. 3), donde apa ecen las p ime as ideas del p oyec o,
aunque la concepción del edi icio es con adic o ia con el edi icio
cons uido.
En
es a p ime a maque a, el edi icio es p ác icamen e
7
WILLIAM,
J.
R.
Cu is.: La A qui ec u a Mode na desde 1900. Ed.
Blume,
Ba celona,
1986 (1982), págs. 98 a
101.
8
BENEVOLO,
L.:
His o ia
de
la
A qui ec u a Mode na, Ed. Gus a o Gili. Ba celona 1974,
págs. 447 a 452.
139
es as ideas apun adas
19
• La di e encia en e planos y desa ollo es
mínima, llegando incluso a la iden idad ( ig. 7).
El
obje o aquí ep e-
sen ado y el desa ollado coinciden
en
una iden idad más que casual.
Y
si
«mon amos» es as piezas en e sí, ob enemos
un
obje i o con
ca ac e ís icas simila es al que un día si ió como ea o.
La
apa ien-
cia masi a se con adice con la ealidad de su cons ucción ágil.
En
la concepción o mal, po an o, no exis e nada a excepción de la
escala, que les di ie e.
Podemos explica nos es e obje o como una g an maque a que al-
be gó, en el iempo que ue eal y a la escala humana, un ea o del
mundo lo an e. Es a de inición no quie e se excluyen e de odas
sus cualidades. El obje o, además de un edi icio ue una maque a.
Du an e la du ación de la Bienal, es u o ins alada
en
la
pun a
della Dogana, a la en ada del
G an
Canal,
en
la o illa de S a. Ma ia
della Salu e ( ig. 8). Rossi sob e es e emplazamien o comen ó:
... «aquel si io en el que la a qui ec u a e mina y comienza el mundo
de la imaginación y lo i acional»20• Es a ob a suya pe mi ió no
solo
oca una idea de a qui ec u a, sino undi
en
uno los dos mundos
sepa ados, el que llamamos eal, con el que pe enece a la imagina-
ción y las ideas. Y es o lo log ó euniendo en un solo obje o la idea,
el edi icio y su ep esen ación. El ea o del mundo no solamen e ue
un obje o a qui ec ónico, ni únicamen e una maque a, se encuen a
con lo eal de lo p ime o y lo mágico de lo úl imo.
Es a cues ión iene impo ancia pa a noso os, en an o
en
cuan o
nos de uel e a nues o ema inicial:
El
signi icado de la es oa de
ba o.
En
las es posibles explicaciones (de las que nunca sab emos
cuál es la cie a), la e ce a y más ambiciosa, lo explicaba como obje-
o que modi icaba lo eal, con e ía la idea
en
algo i o y isible, y
al mismo iempo se as o mc; ba en ealidad.
En
aquella hipó esis los
e bos i i y soña se ían sinónimos. Nues o ea i del
mondo
as-
o mó momen áneamen e la imagen eal de la ciudad, o malizó la
idea de a qui ec u a, y undio ealidad con el mundo de la imagina-
ción y de lo i acional, con i iéndose en algo que iene la e ible
i ud de se , además de bello, inol idable.
DANIEL
VILLALOBOS
ALONSO
A aqui ec o. P o eso de Composición
A qui ec ónica
18 Maque a escala 1/100. Tex os: Umbe o Ba bie i a Jan de Hee .
Ed
. Académia boek-
handel del . Holland 1984, ISBN 90-7113
701
-5/CIP.
20
ANDREUS
, M
.:
Op.
ci
., pág. 220.
146

Fig.
l.
Es oa dó ica encon ada
en
la colonia omana de Cosa. (Segunda mi ad del siglo JI
a.
C.)
Fig. 2. Maque a o iginal de la casa Rie eld-Sch oede . Museo de
A e
Mode no, Ams e dam.
Fig. 3. Maque a inicial (1924) de
la
casa Rie eld-Sch oede .
Fig. 4. Maque a eco able. Escala
1/50
(1983).
¡;;
,--.
H
.,.
,~
HH
H 'l''i'
Fig. 5. Pliegos
de
Maque a eco able.
15
X 21 cms. 180
g .lm
3• Rojo, azul, ama illo y neg o. Fig.
6.
Tea o del Mundo. Bienal
de
Venecia 1980. Realizada po A/do Rossi.
--
-
--
...
Fig.
7.
Tea o del Mundo, 1979. A/do Rossi. Plan as y alzados, dibujos A/do Rossi, 1981. Fig. 8. Maque a eco able. Escala 1/ 100. E. T.S.A. Valladolid, 1986.
Dp o. Dibujo Técnico, ealizada po la alumna Yolanda Rod íguez.
Ins i u o de
Ciencias de la
Educación
A da. de
Ramón
y Caja!, 7
47005 Valladolid