*> .
•.
.'
V
NUEVO
PUÑAL
DE
BRONCE
EN
LA
MESETA
'
21
de
diciemb e
de
1954.
Un
puñal
de
la
segunda
edad
del
b once
peninsula
ha
sido
encon ado
en
Cabañas
de
Jüa os,
puebleci o
bu galés,
si o
en
las
es ibaciones
occiden ales
de
la
Sie a
de
la
Demanda,
a
unos
30
kilóme os
de
Bu gos.
El
ya'ci-
cimien o
se
halla
en
el
é mino
de
Ma anza
y
en
el
luga
deno
minado
Ma adas.
Su
descub ido
ué
el
lab iego
José
He nando
hlon es.
Al
mo i
és e,
el
puñal
pasó
a
manos
de
Fabián
Ba ga
Cu illo,
el
cual
me
en egó
el
puñal
cuando
se
lo
pedí.
En
ealidad
hace
a ios
años
que
ué
descubie o
en
el
mon e,
mien as
a ancaban
b ezo.
Fué.
po
lo
an o,
hallado
bajo
ie a.
Se
le
conse aba
po que
e a
boni o.
Po
eso,
se
le
puso
cachas
de
made a,
y
la
lima
le
obó
la
pá ina
de
an igüedad
que
le
en ol ía.
Así,
con
cachas
y
algo
b illan e
po
la
acción
de
la
lima
es
como
ha
enido
a
mis
manos.
La
con e sación
con
el
sace do e,
don
Manuel
Ma ínez,
me
puso
sob e
la
pis a.
En
el
pueblo
había
«un
puñal
an iguo».
Ce ca
del
luga
del
hallazgo
es á
el
é mino
de
Valde aguas
y
la
Cue a
del
Mo o;
cue a
inexplo ada,
encima
de
la
cual
se
en
los
cimien os
de
lo
que
los
lab iegos
c een
an igua
e mi a.
Po
o a
pa e,
he
a e iguado
la
exis encia
de
sílex
allados.
Desc ipción
del
pañal.
Su
es ado
de
conse ación
es
magní ico.
Fué
encon ado
en e o.
Sólo
al
pone
las
cachas
de
made a
se
ompió
po
el
comienzo
de
la
lengüe a.
Pe enece
a
la
misma
ipología
del
hallazgo
de
la
ía
de
Huel a.
Mide
26,5
cen íme os
de
longi ud;
su
hoja
17,5
cen íme os,
y
9
cen íme os
su
empuñadu a..
La
hoja
es
de
i
lo
pis ili o me;
su
ne a u a
de
sección
edondeada.
P esen a
dos
esco adu as
en
el
a anque
de
la
hoja
y,
a
lo
la go
de
la
lengüe a
de
la
empuñadu a,
se
ab e
un
calado.
La
hoja
e
mina
en
pun a
«go a
de
sebo;^,
Un
pequeño
ebo de
sepa a
el
i
lo
178
EMILIO
VELASCO
diclas
esco adu as.
Los
lados
del
ensanche
de
las
esco adu as
son
en
o ma
de
V.
La
lengüe a
de
la
empuñadu a,
desde
la
V
un
cada,
mide
77
milíme os.
Los
lados
de
la
lengüe a
no
son
pa a-
cielos,
sino
lige amen e
con exos,
y
ema an
en
unas
ale as
que,
de.
pun a
a
pun a,
miden
23
milíme os.
La
hoja,
en
su
pa e
más
ancha,
iene
28
milíme os,
y
22
milíme os
en
la
más
es echa.
Los
lados
ec os,
en
o ma
de
V
uncada,
del
empalme
son
de
.g an
in e és
pa a
la
da acióii
del
puñal,
que
i
jamos,
en
gene al,
en
la
segunda
edad
del
b once
peninsula .
La
o ma
del
puñal
es
idén ica
a
algunas
de
esas
espadas
^co as,
que
se
hallan
en
el
Museo
A queológico
Nacional,
p o e
nien es
del
depósi o
de
Huel a.
Viene
a
aumen a .los
hallazgos
jiibu galeses
de-
la
segunda
edad
del
b once.
De
es as
épocas
se
.cpüse an
a ias
hachas;
unas,
de
la ón,
y
o as
con
apéndices
la e ales.
Las
dos
p incipales
p o ienen
de
Co uña
del
Conde
y
'
es án
en
el
Museo
A queológico
Nacional.
.Pe o
la
es ación
más
impo an e
es
la
de
Hue a
de
A iba,
donde
apa ecie on
a ios
ipos
de
hachas,
na ajas
de
a ei a
y
b azale es....
echables
—>Según
Almag o—
(1)
en
el
Halls a C
de
Reinecke
(850-725).
En
las
na ajas
de
a ei a se
anspa en a
la
in luencia
inglesa
del
ipo
Aho nbla .
Pe o,
el
hallazgo,
que
eseñamos,
no
deja
de
o ece
•in e és.
No
ya
en
Bu gos
—sólo
en-el
Museo
de
Comillas,
puede
e se
un
agmen o
de
espada,
p oceden e
de
Peña
Amaya
(Bu gos)-.
sino
en
España
escasea
es e
ipo
de
hallazgos.
Es
un
hallazgo
único,
pa a
eLconocimien o
de
es a
ie a
desconocida.
Au i<iue
el
al o
alle
del
A lanzón
o ece
ce ámica
excisa
de
la
segunda
edad
del
B once.
He
insinuado
que
su
o ma
es
idén ica
a
alguna
de
esas
espa
das
co as
del
depósi o
de
Huel a.
Más
aún;
c eo
que
es e
ipo
de
'
puñal,
debe ía
denomina se:
daga
o
espada
co a.
Es e
ejempla
^y-'O ós
hallados
en
la
Península
pa en izan,
en
ase
de
Almag o
(2).
«la
aclima ación
del
ipo
en
nues o
país,
ab icándose
no
sólo
la
espada
la ga,
sino
más
a de
el
puñal
o
espada
co a»*
Insinúa
Almag o
que
la
espada
co a
es
pos e io
a
la
espada
la ga
—obse ación
impo an e
pa a
la
c onología—;
aunque
es ó
no
es
óbice
pa a
una
con i encia
empo al
de
ambas
espadas.
La
ac u a
del
ejempla
es udiado
no
es
osca
ni
descuidada!
Sus
o mas
macizas
y
edondeadas,
hablan
del
p ocedimien o
de
la
«ce a
pe dida».
Lo
cual
no
es
incompa ible
con
la
opinión
de
'
Almag o'(3)i
que
se
inclina
a
pensa
que
ales
dagas
son
p oduc o
NUEVO
PUÑAL
DE
BRONCE
EN
LA
MESETA
í
179
del
ap o echamien o
de
espadas
o as
en
los
ca npos
de:ba all!ao
inse ibles
po
el
uso...
,
í
■
^
Dos
palab as
sob e
la
elación
que
el
a ma
puede
ene
con
la
mencionada
Cue a
del
Mo o.
Se á
ansición
pa a
el
es udio.de
la
c onología.
•
, ,
-
.-'.
*
.
A ieno
en
su
«O a
Ma í ima»
insis e
que
en
el
siglo
i an es
de
Jesuc is o
los
in aso es
cel as
i ie on,
máxime
en
las
>e apas
iniciales
de
las
in asiones,
en
cue as.
Iban
de
paso:
No
enian
iempo
pa a
cons ui
i iendas
es ables.
Almag o
(4)
añade
que
po
Cas illa
hallamos
es as
cue as,
pe o
después
del
sigloill
an es
de
Jesuc is o
«los
omanos
no
hacen
e e encia
a
es e.géne o
de
habi ación».
Si a
de
con i mación
la
Cue a
de
A apue ca^:
ai20
kilóme os,
ap oximadamen e,
del
nue o
yacimien o;
dbndje íha
apa ecido
ce ámica
de
es a
época.
Es
del
mismo
Almag óla
a i mación
siguien e
(5):
«la
dis ibución
de
espadas
la gas
y
puñales
a
coincidiendo
con
la
dis ibución
de
la
ce ámica
excisa
ipo
Roquizal
del
RuUo».
,
.
^
,
Sabemos
ambién
que
es e
e i o io
es
cél ico^.
En;;élsse
obse an
mo imien os
cel as
aun
en
épocas
muy
a d,íasL.'¿De
las
al as
zonas
del
sis ema
ibé ico,
el
a ance
cel a
hacia
la'Íl£mú a
ibé ica
y
le an ina
ué
ac i o.
El
úl imo
episodio
de
es A-Ánj iJL a'
ción
se
p olonga á
has a
su
can o
de
cisne,
en
la
gue aj-se o-
iana.
También
pudo
se
un
a niM
pe dida
en
iempo
de
gue a,
usada
po
los
pueblos
belicosos
que
se
encon aban
'en^^eb^an
nudo
mon añoso
de
la
Sie a
de
la
Demanda,.de e idiando;,(los
caminos,
que
a
a és
del
país
asco,
conducen
a
la
Mese aí .Á
.
C onología.
;
)
Já
íí'
i
l
'
'
^
■
V
•
Tí»
.
'
Hemos
llegado
a
lo
más
a duo.
La
c onología
de
los
ú il^^de
la
segunda
edad
del
B once
peninsula ,
en
gene al,
€is¿b s an e
imp ecisa.
El
b once
hispánico
hunde
sus
aíces cn
Jo
iS^g^co,
po
no
deci
en
lo
megali ico,
y
p olonga
su
ida
b#s a Ía,T^e.
Los
cel as
aje on
a
España
la
cul u a
del
hie p;
eS'Cie pi'Re o
el
b once
con inuó
siendo
el
me al
dis inguido
lo
la gó
.de
muchos
lus os
y
aun
cen u ias.
E a
.bello
y
es aba
consag ado
po
el
uso,
la
piedad
y
el
i o.
El
b once
ué,
al
menos
m
laPcnín-
sula,
más
usado
que
el
hie o
halls á ico.
.3dlo,..algwpai, ez,
apa ece
és e,
cuyo
uso
se
gene alizó
en
el
.pe íodo-pOS -haUs á '
ico.
Las
a mas
de
hie o
apa ecen
siemp e»»con
; ibuU Si,,de
la
180
•-
EMILIO
VELASCO
Tene,
cuyos
p ime os
albo es,
según
Almag o,
se
islumb an
hacia
el
400
a.
J.
C.
Es
deci
que
el
b once
es
el
me al
más
usado
en
España
du an e
oda
la
p ime a
edad
del
hie o
halls á íco
eu opeo.
Vigo osa
y
g á icamen e
esumimos
con
Almag o
(6):
«Délas
espadas
de
b once...,
de
ipo
de
empuñadu a
de
lengüe a,
pasa emos
a
las
alca as
y
espadas
españolas
de
an enas
undidas
en
hie o,
que
debemos
comenza
a
echa
a
pa i
del
año
400
poco
más
o
menos/^.
Bajo
las
in asiones
cél icas,
quedó
un
subs a o
é nico,
p ecél ico,
pueblos
de
i
liación
incie a,
qué
i ía
en
un
ambien e
cul u al
a caico,
en
a mós e a
a gá ica.
Los
ing edien es
de
las
nue as
apo aciones
cul u ales
in luye on
en
ni el
cul u al
de
los
indígenas.
Po
eso,
a
pa i
del
siglo
i-
a.
J.
C.,
se
log a,
po
así
deci lo,
una
ela i a
uni o midad
en
la
cul u a.
Lo
ex an
je o
y
lo
indígena
se
con unden
en
ín imo
ab azo.
Va ias
espadas
y
puñales
españoles,
—no
ol idemos
el
ejempla
que
enimos
es udiando
—
,
«nos
p ueban,
pa a
emplea
palab as
de
Alma
g o
(7),
cómo
has a
España
llegan
odos
los
ipos
cen oeu opeos
a de
y
muy
e olucionados,
has a
el
pun o
que
su
ans o mación
hispánica
los
con ie e
en
modelos
dis in os,
pa a
los
cuales
los
ipos
o igina ios
no
pueden
se i nos
como
pa alelos
c onológicos».
Veamos
aho a,
cuales
sean
los
elemen os
cul u ales
ex años
y
cuales
las
supe i encias
indígenas,
de
cuya
comunión
y
conjugación
nace
es e
ipo
de
espada
o
puñal
de
lengüe a
calada,
y
es e
modelo
nacional,
al
cual
pe enecen
las
espadas
de
lengüe a
encon adas
en
España.
Es as
p emisas
end án
una
conclusión
lógica:
la
da ación
más
o
más
o
menos
ap oximada
del
puñal
eseñado
El
modelo
p imi i o
del
ipo
espada
de
lengüe a
calada
debe
ca aloga se
en
el
III
pe íodo
del
b once
cen oeu opeo
en
clasi
i
cación
de
Mon elius.
Desde
G ecia,
p obablemen e,
pa ejo
con
la
in asión
cul u al
de
los
campos
de
u nas
y,
quizás,
con
mo imien os
e nog á icos,
es e
modelo
de
espada
a anzó
hacia
Occiden e.
Alemania,
F ancia,
Ingla e a,
son
jalones
de
es e
a ance
a
a és
de
Eu opa
cen al
y
occiden al.
El
es udio
de
és a
clase
de
a mas
en
la
ipología
inglesa,
—es udio
«isumamen e
in e esan e
e
ins uc i o
pa a
el
es udio
en
España
del
a ance
y
e olución
ipológica
de
es as
a mas»
(Almag o)—,
nos
hace
bs epsible'dos
es adios
e olu i os
de
lengüe a
Uno,
más
an iguo
Í4UEVO
PUÑAL
DÉ
BRONCE
EN
LA
MÉSÉTA
léi:
cuyo
empalme
de
empuñadu a
es
en
o ma
ú
U;
o o
más
mode no,
en
o ma
de
V.
El
ipo
de
V
agonizó
en
Ingla e a
an e
la
a día
apa ición
del
Jiiei o.
los
ejempla es
más
e olucionados,
uecan
las
esco adu as
del
empalme
en
co es
cu
ad an
guia es.
Pues
bien,
es e
mode no
es adio
e olu i o,
unido
a
la
pun a
«go a
de
sebo»
es
el
modelo
único
del
hallazgo
de
la
ía
de
Huel a.
Ele
aquí
a anca
el
modelo
adap ado
en
la
época
de
ansición,
en
la
del
hie o
halls á ico,
y
aún
algo
en
la
del
pos 'halIs á ico
Hispánico.
Es as
analogías
de
las
a mas
anglo**
hispánicas
son
el
p oduc o
de
genes
comunes.
Fuimos
in luidos
po
uña
misma
cul u a;
cul u a
aída
po
un
pueblo
¡cel a,
con
mezcla
de
elemen os
ilí icos
y
quizás
con
«o os
de
o igen
español,
«c eados
de
la
g an
ci ilización
megalí ica,
cuya
unidad
a lán ida
he eda on
los
cel as».
¿Cuándo
¡legó
es a
cul u a?
Es a
cul u a
cel a
peninsula
cuyos
p ime os
albo es
y
e lejos
se
anspa en an
en
las
espadas
de
la
ía
de
Huel a.
co esponden
al
p ime
kalls a
cen ó-
eu opeo,
y
que
con
ca ác e
independien e
del
mismo
se
di«en-
uel e
én elos
siglos
i
a.
J.
C.
y
lacoloquis a
omana
Ambas
cul u as
es án
en
azón
in e sa.
A anza
Roma.
Se
epliegan
los
cel as.
Todo
lo
an e io
se
ma cbl a
an e
ei
alien o
cálido
los
iempos
nue os.
Lo
omano
iun a
en
España.
De
los
da os
ecogidos
po
A ieno
sob e
el
dominio
de
la
isla
Ca a e
po
los
cel as,
deduce
Almag o
(8)
.que
«po
lo
menos
en
el
siglo
n»
habían
llegado
los
cel as
al
S.
de
Bspañaó
y
es e
«se ía
el
momen o
«en
que
los
cen os
nae alúigioos
de
Hudl a-,^
debe ían
es a
en
su
pode
con o me
lo
denuncáaaa
dos
laal4azg©6i^.¡
No
se
pueden
a gumen a
in lujos
mcdi ec áneosén
saí aiesC as
a mas
y,,
po
ende,,
íes
imposible
emon amos
a
c onologías
an e io des.
Almag o
i9)
echaza
la
duda,
aun
an es
-de
Tídan eadia.
No
puede
«a gumen a
a
a o
«de
una
míl ieucia
naedi ec áiíeá
en
nues as
a mas».
Todo
án en o
en
a o
de
al
e ís
«es
g a ui o
y
ap io ís ico,
al
menos,
en
el
es ado
ac ual
de
los
déscsuibii'^
mien os
a queológicos.
..
•
.
.
La
c onología,
pues,
debe
se
a ianzada.
La
iipología
de
la
í a'
de
Huel a
no
iene
pa alelos
en
los
depósi os
i ancesese
ingleses.
Sólo,
al
l
nal
del
Halls a ,
.eaa
.algunas
necñópolis
i acesas
se-
encuen an
es a
clase
de
puñales,
que
pe i en
has a
su
cél i^ación
plena
en
la
Teñe.
;
•
Un
paso
más.
Las
in luencias
cél icas
ecUpsa oh
noñieii á^'
■léí
■
ÉMILÍO
VELAS¿Ó
neamen e
él
subs a o
indígena,
pe o
la
zambullida
ué
ápida;
en
seguida
a lo ó
pujan e.
Los
indígenas
no
copia on;
asimila on.
He
ahí
po
qué
esc ibe
Almag o
(10):
«nues os
modelos
españo
les
es án
lejos
de
las
espadas
del
b once
medio
y
i
nal
del
cen o
y
no e
de
Eu opa.
Sin
emba go,
p oceden
de
ellas
a
a és
de
la
e olución
y
a ance
del
ipo
hacia
occiden e».
Pe o
hay
algo
más.
La
empuñadu a
de
lengüe a
calada
es
una
pe i encia
hispánica
de
un
modelo
poco
ecuen e
en
Eu opa;
po
no
deci
que
apenas
Si
se
puede
habla
de
es e
ipo.
Además
las
ale as
de
la
empuña
du a
son
un
eco
del
espacio
des inado
a
la
co ona
de
cla os
del
mango
en
las
espadas
a gá icas.
Hemos
de
ene
en
cuen a
lo
que
polibio
decía
de
la
espada
ibé ica,
que
«podía
he i
lo
mismo
de
pun a
que
de
i
lo».
Es as
a mas
podían
usa se
a
guisa
de
es oque,
ap o
pa a
el
espí i u
gue e o
de
las
ibus
cél icas.
Po
eso
jas
espadas
hispánicas
se
ala gan
y
se
a ilan,
en e
a
las
la gas,
pesadas
y
omas
del
no e.
Los
ipos
de
espadas
co as,
agudas
y
co an es,
les
lle aban
los
gue e os
pa a
la
lucha
cue po
a
cue po.
Po
i
n,
o a
ca ac e ís ica.
Muy
del
gus o
español,
y
que
ga an iza
la
p o unda
adap ación
hispana
de
los
ipos
de ue a,
es
la
al a
de
deco ación.
Las
empuñadu as
de
nues as
a mas
no
es án
o nadas
de
incisos
geomé icos
de
elleno.
Todo
es o
nos
induce
a
e asa
la
c onolgia
del
puñal
o
espada
co a,
que
enimos
es udiando,
a
eces
de
mane a
an
indi ec a.
Su
obus a
ne a u a
su
sección
omboidal,
su
pe il
ondulado,
su
lengüe a
calada,
su
empalme
con
esco adu as
ec
angula es
pa a
suje a
las
cachas...,
lo
clasi ican,
sin
géne o
de
duda,
den o
de
la
segunda
edad
del
b once
peninsula .
Conc e
ando
más.
Es
un
puñal
o
daga
en
V,
y
con
los
calados
mencio
nados,
Todo
lo
cual
es
pos e io ,
en
opinión
de
Si e
y
Almag o,
a
i
ja le
median e
cla os
o
emaches,
que
acusan
e lejos
a gá icos.
pocos
da os
poseemos
sob e
el
descub imien o.
No
podemos
aduci
a gumen os
apodíc icos,
undamen ados
en
exca aciones,
hallazgo®
de
nec ópolis,
sepulc os,
es os
de
ce ámica.,
.,
que
en añan
echa
exac a.
Pe o
como
conclusión
de
lo
dicho,
nos
inclinamos
a
echa le
hacia
el
600
a.
J.
C.,
o
en
echa
más
p óxima
nues a
e a,
es
deci ,
hacia
el
segundo
pe íodo
del
b once
peninsula
(600'400}
según
la
clasi icación
de
Almag o.
MÜÉVO
>UÑAL
>
¿RONCÉ
ÉN
Ía
MÉSBÍA
láá
NOTAS
'
'
1.
—M
Almag o
«La
in asión
cél ica
en
España»
de
la
His .
de
Esppña
po
M.
Pldal.
.
1.
ol.
2.
p.
107.
Mad id
(1952).
"
2-3.
M.
Almag o
«El
hallazgo
de
la
ía
de
Huel a
y
el
i
nal
de
ía
edad
del
B once
en
el
Occiden e
de
Eu opa»
Re .
Ampu ias
U
(1940)
p.
136.
•
"
4.—M.
Almag o
o
c.
de
la
His .
de
España
p.
213
4.—
»
»
o.
c
de
Ampu ias
p
103-104.
5.—
»
»
o.
c.
de
la
H.
de
España
p.
233.
6.—
»
»
o.
c.
de
Amp.
p.
103.
8.—
» »
o
c
de
la
H.
de
España
p.
233.
-
9.—
»
»
o.
c
de
Amp.
p.
99.
-
•
í1
10.—
•
»
o.
c.
de
Amp
p.
87.
.
"
Emilio
Vblasco
.1-:-
I i
y.
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c '