Santa Marina de Esposende: iglesias medioevales gallegas
Full text
IGLESIAS MEDIOEVALES GALLEGAS ' - ■•[•M ; SANTA MARINA DE ESPOSENDE En el virgiliano paisaje del Ribero del Avia se asienta la pinto resca y alegre aldea de Esposende, solar de pazos antañones, pregoneros de su hidalguía, que guarda como la mejor presea de aquella tierra de bendición, una linda iglesia dedicada al culto de la virgen y mártir orensana Santa Marina. De esta Santa, hoy un tanto olvidada, que allá en el medioevo era invocada por los caballeros gallegos que iban a pelear con los moros, dejando su nombre milagroso vinculado en fundaciones como las hechas en tierra de Córdoba y de Sevilla por los guerreros que acompañaron a Fernando III en la conquista de aquellas ciudades. Esposende era, en los últimos años del siglo xi, una vfUa llamada Spanosindi, que fué cedida en 9 de Abril del año de 1096 al Monasterio de San Clodio por su propietaria Marina Monina, viuda de Ero Osoriz, de quien la había recibido en dote, y él a su vez la tenía por herencia de su padre Osorio Díaz y de su abuelo Diego Siznándcz (1). Por aquella época ya la iglesia de Santiago acogía en su seno a los vecinos de la parroquia (2) y es muy probable que aún no se hubiese edificado la de Santa Marina. Esta iglesia fué matriz hasta el ti) «En el año 1096, a 9 de Abril, la piadosa sierva de Dios Marina Monina, viuda de Ero Osoriz, ofreció al antiquísimo monasterio de San Clodio. y a su abad Monino la villa de Spanosindi (Esposende) sobre la carretera antigua (Kanal anticua) a orillas del Avia, a la falda del monte llamado Castro de la Penitencia y iunto a la iglesia de Santiago Apóstol. Suscriben los obispos Pedro, de Orense y Gonzalo de Mondofledo, y los abades Pedro, de Celanova; Alfonso, de Carboeiro; Oborino,' de Santa María de Amarante; Fromarico y Monino. Firman también varios presbíteros y monjes de San Clodio». A López Ferreiro. Galicia Histórica. Los Monasterios de Galicia, pág. 52. (•2) Según se desprende de la mencionada donación de Marina Monina, en la cual se habla de la iglesia de Santiago. El edificio de esta fecha debió arruinarse, pues el que existe actualmente es obra moderna.
166 JOSÉ RAMÓN Y FERNÁNDEZ OXEA arreglo parroquial de 1896, que la convirtió en anej'o de la vecina de Santiago de Esposende. A pesar de esta diferencia de rango oficial el instinto de! pueblo hizo conservar el templo en estado decente para dedicarlo al culto divino, y aún hoy se celebra allí en ei día de la fi esta de la patrona, y ios vecinos de Esposende tienen su cementerio en ei atrio de la capilla. Las investigaciones que hemos realizado para encontrar docu mentos que pudieran dar luz sobre la fecha en que fué construido este edificio, no nos han dado resultado alguno, por lo cual tan sólo podremos sacar deducciones de las características arquitectónicas del templo. Descripción La iglesia, tal como hoy se encuentra, fue construida en tres épocas. La parte más antigua, románica, comprende la nave rectan gular, con la capilla mayor cuadrada en la cabecera. En el costado del Evangelio se abre una capilla hecha en los últimos afíos del siglo XV y al lado de ella, y probablemente en el siglo xvii, se edificó la sacristía (fig. 1), La planta es la típica de las iglesias románicas rurales de Galicia; la capilla mayor está separada de la nave por un arco lige ramente apuntado, que apoya en pilares mediante una imposta de moldura. Es muy posible que fuese rehecho en cualquiera de los arreglos que sufrió la iglesia. El cuerpo de ésta se encuentra encalado totalmente en el interior, pero hasta hace poco tiempo lucían en el arco triunfal unas graciosas pinturas populares; el piso de la iglesia está cubierto con losas de piedra y la nave comunica al exterior mediante dos puertas: una sencilla y adintelada, en la fachada del Sur, y la principal a los pies. En la capilla mayor se abre una puerta en ei costado del Norte, que da paso,a la sacristía, pequeño recinto rectangular cubierto por una bóveda de canón, y de este mismo lado, en la nave, está la capilla gótica, de que luego hablaremos. La nave va cubierta a dos aguas, exteriormente, y en el interior ostenta un hermoso aríesonado de hechura popular y recuerdo mudéjar, del que por desgracia no resta, en buen estado de conser vación, más que el trozo reproducido en la lámina I. Se compone éste de un precioso lazo de ocho, graciosamente V r*»*
f. SANTA MARINA DE ESPOSENDE 167 -I ■'i '■M t + A ±: í ± Fig. 1.—Planta de la iglesia de Santa Marina de Esposende. -
168 JOSÉ RAMÓN Y FERNÁNDEZ OXEA interpretado y constituido por ruedas de ocho harpadas, de cuyos signos o estrellas centrales solamente dos se conservan. La traza se repite al poner en contacto dos de estas ruedas, pues se forman Fig. 2. —Trazado del artesonado de la nave central. automáticamente las piezas de la composición. Tan sólo vez y media se repite el patrón —que va marcado de puntos en la fi g. 2— y a pesar de la pequefíez del trozo conservado, se ven en el, además de las dos estrellas centrales, otras cuatro secundarias, que tienen simetría cuadrangular.
SANTA MARINA DE ESPOSENDE 169 Todas estas seis estrellas, son de ocho con fl ores ocíifolias, y con otras semejan tes se ornamentan algunos azafates, si bien oíros llevan cada uno su gran fl or de lis y uno ostenta una cruz latina. También los azafates harpados están deco rados con fl ores semejantes y alguno con un tallo peníafoliado. Los cuatro azafates de la rueda cen tral se adornan con un elegante y com plicado entrelazo que recuerda mucho las cosas moriscas (fig. 3), decoración que se repite a los lados del artcsonado. Excepto las fl ores inscritas en las seis estrellas o signos que están hechas de madera y pintadas de blanco, todo el resto de la decoración va pintada en rojo, azul puntas y van decoradas Fig. 3. — Elemento decora tivo del artesonado. y paja sobre un fondo Fig. 4. románicos castaño. El conjunto resulta muy armónico y equili brado, siendo uno de los mejores ejemplares de artesonado que conocemos, entre los pocos que se encuentran en nuestras iglesias rurales. En peor estado de conservación y bárbaramente recubierto por una capa de pintura azui, hay otro pedazo de artesonado en el techo de la capilla mayor, lo que indica que antafio este fué el decorado que tuvo toda la iglesia. Los muros son de sillería regular y van coronados exteriormeníe por un cornisamento de canecillos decorados con diferentes figuras grotescas muy bien trabajadas, entre las que destacan y abundan varios personajes tocando instrumentos músicos: un ángel con una trompeta (fig. 4), un niño (fig. 5), un gaitero (fig. 7) y un cuadrúpedo tocando también la gaita (fig. 6), sin faltar tampoco alguna que otra fi gura obscena. Sobre los canecillos corre una imposta, de naccia en el muro del Sur (fig. 8, a) y decorada con palmetas en la pared del Norte (fig. 8, b). El pifión de la nave opuesto a la fachada y el de la capilla mayor están rematados con sendas cruces antefijas orladas con una corona, Fig. 5.
170 JOSÉ RAMÓN Y FERNÁNDEZ OXEA Fig. 6. según se acostumbra en las iglesias románicas, y colocadas sobre carneros que hacen las veces de Agnus Dei. La portada principal (Lám. 11) está fl anqueada por dos contra fuertes poco salientes y tiene una arquivolta compuesta por un baquetón entre dos escocias, una en el intradós y otra en el trasdós; aquélla con bolas insertas y ésta con grupos alternados de bolas y clavos. Ciñe a esta arquivolta otra de hojas de acanto precedidas de un baquetón y ambas están cobijadas por otra más exte rior con decoración de clavos. Todo este conjunto apoya en sendas columnas enteras y acodilladas, con inter medio de una imposta ornamentada de bolas, en el lado izquierdo, y de los ángeles en el derecho. Las columnas descansan sobre basas sencillas con plintos, decorado el de la derecha, y llevan capiteles con el collarino adherido. El capitel de la izquierda tiene una fi gura de hombre entre hojas de acanto, rematando por arriba con una serie de ovas, todo muy toscamente ejecutado; el de la derecha es de mejor fac tura y está decorado con un tallo entrelazado qué remata en una fl or cuadrifolia. La puerta, que es adinte lada, tiene el tímpano decorado con una gran fl or de cuatro pétalos y tres pifias o racimos intercalados, insertos en el círculo que inscribe toda la composición, la cual está traba jada en bajo relieve. El tímpano apoya en dos mochetas, formada la de la derecha por una hoja apuntada que envuelve unas bolas y la de la izquierda por una cabeza masculina delicadamente ejecutada. Remata la fachada con una airosa espadaña, haciendo un con junto de hermosa portada románica de la escuela compostelana y de tipo frecuente en Galicia, que no iuce lodo su valor por la bárbara Fig. 7.
V 1 SANTA MARINA DE ESPOSENDE 171 Flg. 8.—Santa Marina de Esposende. Aleros. costumbre de encalar las ig^lesías. Se puede fechar como de princi pios del siglo xin, que debió de ser la época en que se hizo esta parte más antigua de la iglesia que acabamos de reseñar. La capilla gótica En el lado norte de la nave, y formando cuerpo con la iglesia, levanta una capilliia gótica, que es uno de los ejemplares más primorosos de la escultura popular religiosa de Galicia en tiempo de los Reyes Católicos. iLástima que también la capilla esté blanqueada y no luzca el policromado primitivo, que aumentaría el encanto, que, Q pesar de esto, aún muestra hoy! Lo más interesante de la capilla es el arco de ingreso (Lám. III) cuya decoración es una interesantísima interpretación de la Gloria. A medio metro del suelo, y sin intermedio de columnas, arranca sobre una imposta de rica decoración animal el amplio arco apun tado, que da paso a la capilla, cuyo trasdós luce las doce esíaíuitas que componen el apostolado presidido por la imagen de Cristo triunfante, colocada en la clave. Por la parte de afuera de las escul turas va una decoración de bolas, y como recuadro exterior, que cierra el conjunto, una arquivolta que, en el lado Izquierdo del Cristo está interrumpida y lleva esculpidos varios ángeles orantes, y en el contrario ostenta la misma decoración en la parte baja y en la mitad superior lleva ornamentación vegetal. Todas las esculturas están colocadas en sentido paralelo a las
172 JOSÉ RAMÓN Y FERNÁNDEZ OXEA dovelas, lo que representa una novedad en la manera tradicional en Galicia de disponer las estatuas que decoran las portadas, ya que aún en edificios góticos —como la Colegiata de Noya— se continuaba conservando la disposición radial, tan característica en el románico gallego, y que tiene su origen en el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago. Esta misma forma de disponer las esculturas, con idéntica colo cación, se repite en otra capilla, gemela de ésta, que hay en la iglesia parroquial de Banga, también en el Ribero del Avia, situada no muy lejos de Esposende y en la otra orilla del río. Es muy posible que las dos estén hechas por la misma mano (1). Las esculturas son del tamafio de las dovelas, en las que están labradas en alto relieve. Cada una lleva encima de la cabeza una especie de rueda o dosel, que sirve de repisa a la fi gura siguiente. Los Apóstoles están representados con sus atributos, y, en la técnica de la talla, en la actitud de las fi guras, en la falta de propor ciones, en el plegado de los paños, en la expresión de las caras, en la manera de tratar los cabellos de la barba y de la cabeza, y, en fi n, en el aire general de todos ellos, es completamente románica. El escultor que planeó una obra gótica en la estructura, no fué capaz de olvidar los resabios románicos de que están impregnadas todas las estatuas. Otro tanto puede decirse de los ángeles que, en actitud orante, forman la arquivolía exterior, los que por su menor tamafio y por el papel secundario que tienen en la composición general, están menos cuidados en el ropaje, si bien las caras son un prodigio de expresión y recuerdan mucho las cabezas de ángeles que decoran los balda quinos góticos de la iglesia de Xurenzás (2). La capilla está cubierta por una bóveda de ojivas que arrancan de cuatro repisas situadas en los ángulos a una altura de menos de tres metros. Como lazo de unión entre las repisas corre alrededor de la pared una imposta de moldura sencilla. (1) La iglesia de Banga fué catalogada y estudiada en el año de 1927 por los socios del Seminario de Estudios Gallegos José Filgueira Valverde, Sebastián González García-Paz y José Ramón y Fernández Oxea, estando aún pendiente de publicación. (2) Xosé Filgueira Valverde e Xosé R. Fernández Oxea.—«O baldoquino en Galicia denantes do barroco».—Arquivos de Seminario de Estudos Galegos.— T. V., pág. 137.
SANTA MARINA DE ESPOSENDE 173 El hermoso altar de piedra (Lám. 11, b) descubierto poco tiempo ha (1), consta de la imagen de la Virgen, hecha en alto relieve y adherida a un óvalo o almendra que debió tener una moldura de la que aún hoy se conserva el trozo superior que cobija el busto del Redentor con las manos juntas en actitud orante y adornado con dos grandes flores. Se cubre la Virgen con corona de majestad y viste túnica de pliegues ligeramente curvados y manto recogido por un extremo con la mano izquierda en la que lleva sentado al Niño; la mano derecha asoma entre el manto cogiendo una flor. Se sostiene la imagen mediante una pequeña columna de fuste abombado con basamento semiesférico decorado con bolas. Flanquean la imagen de la Virgen las estatuas orantes de los fundadores de la capilla; él, descubierto, luciendo larga cabellera y con capa sobre los hombros, y ella, tocada con largo manto que le cae desde la cabeza en sencillos pliegues. En el muro lateral, que separa la capilla de la sacristía, apoyadas en repisas ochavadas de hechura de capitel con ornamentación vegeta!, hay dos estatuas que representan los personajes de la Anunciación. Una de ellas figura el Arcángel San Gabriel, armada su diestra de espada y en la izquierda con un cetro rodeado de larga filacteria que apoya en el hombro. Se cubre con amplio manto sobre una túnica con pliegues arbitrarios y con grandes alas. La otra es la efigie de la Virgen, con manto sobre la cabeza, nimbo y la mano derecha apoyada en un libro que descansa encima de un atril. Libre de las trabas en que por fuerza tenía que desenvolverse al componer el apostolado y la decoración del arco, se muestra el artista más hecho en las estatuas del interior de la capilla, que denuncia un escultor nada yulgar y de fino instinto artístico, revelado especialmente en las imágenes de ta Anunciación. Las estatuas de los fundadores, excelentes de expresión y de actitud, más lograda la de ella, conservan la graciosa nota arcaizante de hacerlas más pequeñas —como era uso por entonces en todos los retablos pintados para fundaciones piadosas— y ese mismo arcaísmo se ve también en la imagen de la Virgen. (1) Hasta el año de 1930 estuvo oculto por un vulgar retablo barroco sin ningún valor artístico, y el último párroco, D. Elias Gil Viso, de grata memoria, lo mandó retirar volviendo a su lugar la imagen pétrea de la Virgen, que estaba arrumbada en la sacristía, y la columna en que aquélla se apoya, que servía de pila de agua bendita.