scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Notas sobre motivos ornamentales visigóticos: el ladrillo con relieves

Fariña Couto, Luciano

Full text

Notas sobre motivos ornamentales visigóticos: El ladrillo con relieves Una pruebo de las manifestaciones de fastuosidad y riqueza ornamental visigóticas, de que nos dan noticia los escritores de la época, tal vez de las más modestas, aunque no dejan de tener im portancia como aportación al estudio de la evolución artísticas de aquel pueblo, es el ladrillo con relieve. Hace San Isidoro referencia en uno de los capítulos de sus Etimologías a grabados de arcilla o barro, como motivos de ornato en 'os edificios de su tiempo, pudiendo emplearse como revestimiento de paredes, de techos o bien de pisos. Entre el material reunido por el Seminario de Estudios de Arte y Arqueología de la Facultad de Historia de Valladolid. encontramos piezas que tuvieron utilizaciones diversas, y aunque abunda el tipo para adorno de pared, no faltan tampoco ni las baldosas de piso, ni otros ejemplos que el Sr. Rada y Delgado (1) considera lápidas sepulcrales. Es difícil intentar una clasificación cronológica, teniendo en cuenta que se ignora la procedencia de muchas de las piezas agru padas. No obstante, hemos logrado encontrar ciertos indicios que pueden permitirnos, en algunos casos, establecer un orden ajustado a determinadas fechas que parecen explicar y dar luz sobre el motivo de construcción que tuvieron las que estudió el Sr. Rada y Delgado. Al mismo tiempo, hemos intentado hacer una clasificación, es tudiando la evolución ornamental general del arte visigodo, que con sidera: primeramente un grupo de adornos caracterizados por la ten dencia a la geometrización de ornamentos de origen natural, de clara influencia clásica. Otro grupo que presenta innovaciones en los temas ornamentales adoptando tipos que no. se dan en el arte romano, de (1) Juan Rada y Delgado: "Ladrillos cristio'nos que se conservon en d Museo Arqueológico Nacional". Museo Español de Antigüedades, tomo Vl.l, •pág. 593, — 206 — clara influencio bizantina. Y un tercer grupo en que se marca la nota germánica propia de los pueblos visigóticos. Por lo que al ladrillo se refiere y ciñéndonos al material que estudiamos, podemos distinguir dos grupos: el primero, cuyas carac terísticos es el empleo exclusivo de temas ornamentales geométricos; en el segundo, con e! uso de símbolos cristianos, pueden distinguirse otros subgrupos que pudieran servir de base para señalar una evo lución: A) iniciación de la introducción de símbolos cristianos primi tivos, el pez, la paloma; B) anagrama griego de Cristo o crismón; C) temas del ciclo evangélico. Primer grupo.—Pertenecen a este grupo, en el que se compren den los ladrillos de ornamentación simplemente geométrica: Las tan conocidas baldosas procedentes de Burguillos (Bada joz), (lám. I), grupo de losetas de forma romboidal, de barro, cuya ornamentación consiste en un centro circular del que parten radi calmente vástagos y hojas puntiagudas. Estas losetas están separadas entre sí por listones, también de barro, con un relieve de tallos serpeantes hechos a molde. En cuanto a las figuras 'de las losetas pueden distinguirse hasta cinco dibujos diferentes, aunque siempre a base de los mismos elementos. Otro ladrillo (lám. II) fué publicado por Don José María Barcells, y presenta un dibujo central de combinación de espirales, en marcado por un rectángulo ancho, que se adorna con hojas en relie ve. Este ejemplar fué comprado en Madrid por el Museo Arqueoló gico, ignorándose su procedencia. Ladrillo también de procedencia desconocida (lám. III) es el Formado por dos cuerpos de dibujos diferentes: en el superior ve una roseta dentro de dos cuadros cruzados en forma de estrella de ocho puntas, rodeado todo por un círculo, y éste, a su vez, inscripto en un marco cuadrado ornado a base de triángulos en relieve. E| cl¡. büjo inferior representa üna roseta dentro de un doble círculo y éste inscripto en un cuadrado. Ladrillo de ornamentación más complicada (lám. IV), es otro cuyo motivo puede reducirse a dos líneas diagonales, terminadas en hojas nervadas; los espacios vacíos entre ellas están ocupados por estilizaciones vegetales. Estos motivos, hojas y estilizaciones, los ve mos luego empleados en ladrillos con el anagrama de Cristo. Segundo grupo.—En él se reúnen aquéllos 'ladrillos en cuyos motivos ornamentales se introducen símbolos o representaciones cris tianos, y, como ya queda indicado, cabe distinguir tres subgrupos. — 207 — A) Introducción de símbolos cristianos: Ladrillo cuyo centro ocupa una palomo (Idm. fig. 1), enmar cado por un dibujo de combinación de triángulos, que recuerda e! del cuerpo superior del ladrillo representado en la lámina III. Otro ejemplar de gran interés (lám. V, fig. 2), representa el delfín, pez, con un marco igual al del anteric^r, de procedencia pro bablemente andaluza. En la Academia de la Historio hay un ladrillo que contiene una fi gura de pájaro o paloma, enmarcado por adornos de motivo geométrico. B) Ladrillos con crismón o anagrama de Cristo. Ladrillo hallado en h huerta de los Aldabones. (C-KHnka), 'fig. 1); el crismón en el centro oon el alfa y omega, rodeado por un círculo; cada una de las cuatro esquinas ael cuadrado se adorna con motivos vegetales estilizados. Entre estos adornos de la parte superior, puede verse una M que completa el sentido con el crismón y la inscripción inferior, para dar esta lectura: M [ater] Cristi, AVE o María Ave. Ofrece la particularidad de que las letras están invertidas, es decir, de derecha o izquierda, lo mismo sucede al crismón en Id ro, alfa y omega. Ladrillo igual al anterior, procedente de Córdoba y en cuyo Museo se halla actual mente. Ofrece las mismas características y 'particularidades del descrito, debiendo añadir que entre las espacias laterales que de¡an en tre sí los dibuios de las esquinas, hay una serie de puntos en relieve (lám. VI). De este tipo existen varios ejemplares iguales, seguramente hechos por el mismo molde. Ladrillo hallado en Montilla (Córdoba), similar a los anteriores (lám. VII), ofreciendo como nota distintiva que las hojas, aparecen nervadas. . , . Ladrillo de procedencia desconocida (lam. VIH), con cnsmon en el centra de un círculo. Faltan el alfa y omega en el crismón y además no está al revés como en los anteriores, sino en su debido forma. Difiere también en la ornamentación, pues este ladrillo pre senta en cada esquino un florón dentro de un círculo, excepción he cho del círculo inferior izquierdo, que en lugar de roseta presenta un Fig. 1.' • 'Li'-j — 208 — escamado. Entre estos círculos hay dibujos diferentes; entre los late rales izquierdos una serie de estrías quebradas y entre los derechos diagonales 'que se cruzan en un centro; igual a éste es el que ocupo el espacio superior, siendo el del inferior una línea en zigzag que se para triángulos abultados. Ladrillo procedente de Morón de la Frontera, Sevilla (lóm. IX), existente en el museo de la Hispanic Society. Presenta una facturo más perfecta que los anteriores. Dos columnas sostienen un arco semicircular, estando ocupado su tímpano por gallones. El conjunto tiene aspecto de edículo, cuyo interior está ocupado por el crismón con el alfa y omega, debajo del cual se ven dos rosetas. En las enju tas hay dos delfines que recuerdan el de la frg. 2 de la lámina V. Por la parte exterior de las columnas lleva una inscripción, de la que puede leerse: MARCIANO, en el derecho y PIS, en el izquierdo; que nosotros, como más adelante podremos justificar, interpretamos: MARCIANO [hispalensisj [E] PIS [copusl. El catálogo de la Hispaníc Society dice que fué hecho en honor de Marciano, obispo de Ecija, durante los primeros años del siglo VII Del mismo tipo, salvando algunas particularidades, son la serie de ladrillos (lám. X) de diversa procedencia, que se diferencian del anterior en que a los delfines de las enjutas del arco sustituyen unos ramos; carecen de las rosetas de la parte inferior del crismón y varía la inscripción, pudiendo leerse: BRACARI VI, en el lado derecho y VASCUM TUIS, en el izquierdo. Se conserva en el Gabinete Arqueo lógico de la Real Academia de la Historia. Existen varios ejemplares de este tipo citados por el Sr. Rada y Delgado: uno hallado por Don Tomás Muñoz y Romeo en el ra^fro de Madrid, desconociéndose su procedencia. Otro casi igual, proce dente de la colección Notan Weterell de Sevilla, probablemente el mismo que cita Hübner. Otro hollado en Benaojan, vicaría de Ro^áa en el lugar de Viñas del Concejo, en un sepulcro,' diferenciándose de los anteriores en carecer de columnas y ser el arco, en vez de semi circular, angrelado, adornándose con hojas en su curva y con flores cuadrifolias en las enjutas; se apoya el arco sobre fajas verticales donde lleva la inscripción. En la. misma obra se cita otro, hallado en la provincia de Mólaga e igual al de la Academia de la Historio. Hübner cita otros hallados en Ilipia .y Astygi. Ladrillo llevando crismón dentro de un círculo y por la parte superior e inferior fajas 'horizontales. Está publicado un diseño en el tomo VII del Museo Español de Antigüedades, pág. 583. — 209 — G) Ladrillos de revestimiento con escenas del ciclo evangélico. Tenemos un grupo que se hallan en el Musée Du Bardo, de vario procedencia, representando: Adán y Eva en el Paraíso (lám. XI, fí g. 1); las figuras humanas son muy imperfectas, entre ambas, el árbol de la ciencia del bien y del mal y enroscado a él la serpiente, que dirige la cabeza hacia Eva. Las letras invertidas son casi indescifrables. El sacrificio de Isaac (lám. XI, fi g. 2); las letras invertidas se leen cla ramente: ABRAM E IISAC. Jesús y la Samaritana (lám. XII,.fig. 1), ca rece de inscripción. La Virgen y ei niño (lám. XII, fi g. 2), repitiéndose ki esc-ena en el mismo ladrillo. * * * A pesar de lo escasez de los restos, puede observarse que fué de gran importancia la industria cerámica como medio ornamental en las construcciones. Sobre la factura bárbara y la técnica primitiva puede verse el ansia de inventiva del artista, que trata de combinar ios diversos elementos y temas, buscando un fuerte efecto decorativo. La técnica empleada generalmente, es el vaciado, así se da el caso de que en algunos ejemplares, debido tal vez o error o inad vertencia del artista, éste hiciese el molde al derecho, tal como si fuere el original, lo que determinó que al hacer el objeto saliese gra bado al revés. Sa-n Isidoro señala a estos ladrillos una misión ornamental en las construcciones, que algunos ejemplares, por sus características, pudieran tener otra utilización. El Sr. Rada y Delgado, fundándose en el caso del tipo "Bracari", que presenta varios ejemplares iguales, con lo misma inscripción, cree que son, o bien lápidas sepulcrales pertenecientes a una misma familia, o bien pertenecen a algún per sonaje muerto en olor de santidad y a quien se ha querido honrar poniendo en diferentes lugares tal dedicatoria. El Sr. Godoy Alcán tara (1) los cree fragmentos decorativos de iglesia. Pero un examen más minucioso de los detalles e inscripciones, nos permiten desentrañar algo de lo que parece inexplicable. Indu dablemente, tanto las piezas que portan la leyenda de Marcelo, como los que tienen la de Bracari, pertenecen a una misma concepción. El catálogo de la "Hispanic Society" comete él error de señalar (1) R Godoy Alcóntara: "Iconografía Cruz y del Crucifijo efi España". Museo -Español de Antigüedades, tomo — 210 — para el ladrillo Marciano el nombre de un obispo de la antigua Astygi. Consultada lo obra del P. Flórez "España Sagrada", hemos podido ver que durante todo el período visigodo no ocupó la silla de Ecija ningún obispo así llamado. En cambio, según el códice Emiiianense (962), comentado en la misma obra, vemos que en la metropolitana de Sevilla figuró un prelado llamado Marciano, entre los años 418 a 440. Este obispo alcanzó, pues, el aniquilamiento de los silingos por Walia, la entrada de los vándalos en la Bética, la casi destrucción que causaron a Hispalis, y, por último, su paso a Africa. Pero no es esto sólo, sino que el mismo códice Emiiianense, que sigue comentando el P. Flórez, pre senta como sucesor del obispo Fugitivo a otro llamado Bracari¡, y aun que Margado no le menciona, se le encuentra en los Fastos Sevillanos con la. denominación de escritor, exactamente igual a como lo hace Juan Hispolense en la epístola VI, publicada en el libro de las cartas de Alvaro Cordobés. Este metropolitano, según estas pruebas, vivió en el siglo Vil. Es decir, que en este caso, estas piezas podrían ser perfecta mente conmemoraciones de los obispos que ocuparon la silla hispQ. lense. Y el no conocer ladrillos análogos de otros metropolitanos no quiere decir que no existieron. La cronología coincide con la época en que el uso del crisnión alcanzó mayor apogeo en España. Fechadas estas piezas pocos años después del fallecimiento de los que conmemora, podemos intentar situar a los otros grupos valiéndonos de su técnica. Así, los relieves y adornos de arte marcadamente bizantino-latino del primer grupo pueden señalar una fecha próxima a los últimos años del siglo V| y primeros del Vil. Luciano Fariña Couto. ../Ai 'A onocida, existente en el Museo ensiones: 39 x 24 cm.) - -r--. ^••'í^.l:; LAm. 111.—Ladrillo de procedencia ignorada.—YoXo del laboratorio de Arte de la Facultad de Filosofía y Letras de Sevilla i-i V mmmm '4 m Lám. X.~ Ladrillo de tipo "Bracari m Fio. \.—Adán y Eva en el Paraíso En el Musée du Bardo Lámina Fio. 2.—EZ sacrificio de Isaac En el Musée du Bardo •-T #i iS' •riw-- ^.'i'f. v \'r. Lámina XII Fio. 2.— En e