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El progreso tecnológico y su impacto social : lección inaugural del curso 1983-1984 de la Universidad de Valladolid / José R. Perán González

Perán González, José Ramón

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EL PROGRESO TECNOLOGICO Y SU IMPACTO SOCIAL LECCION INAUGURAL DEL CURSO 1983-84 DE LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID , ~ \ ' ' r ' ·~ , • ~-~illlíillillliljiili 5>0 o o o 4 o 7 1 1 8 l. ·\~ ~v..) \ ¡ ~· 1 UNIVERSIDAD DE VALLADOLID JOSE R. PERAN GONZALEZ CATEDRATICO DE AUTOMAT!CA Y DIRECTOR DE LA ESCUELA TECNICA SUPERIOR DE INGENIEROS INDUSTRIALES EL PROGRESO TECNOLOGICO Y SU IMPACTO SOCIAL LECCION IN AUGURAL DEL CURSO 1983-84 DE LA UNIVERSIDAD' DE VALLADOLID '..: )' ' ) VALLADOLID 1983 -~~n>. '" . ' / . 1 ..,. ¡ "' ( '.,1 SECRETARIADO DE PUBLILACIONES DE LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID PALACIO DE SANTA CRUZ SIN VALLADOLID (ESPAÑA) DEPOSITO LEGAL: VA. 4201983 IMPRESO EN LOS TALLERES DE LA EDITORIAL SEVER CUESTA. PRADO, 10 Y 12. VALLADOLID, 19H3 INTRODUCCIÓN l. EL PRO 1.1. E 1.2. E 1.3. 1 n 1.4. 1 11. INFLUE RENACl 11.1. 11.2. 11.3. 11.4. 11.5. 111. DESDE TRIAL 111.1. 111.2. IV. LA RE IV.l. IV.2. IV.3. IV.4. DE PUBLILACIONES DAD DE VALLADOLID .NTA CRUZ SIN iPAÑA) r.\LLADOLID, 19!0 In dice Págs. INTRODUCCIÓN .............................................................. . 7 l. EL PROGRESO TECNOLÓGICO: EsTADOS INICIALES ........... . 8 l. l. El Paleolítico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 1.2. El Neolítico y la Edad del Bronce . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 1.3. La Edad del llierro hasta la caída del Imperio Romano ......................................................... 9 I.4. La Edad Media ... .. . .............. ................. ... ..... 12 II. INFLUENCIA DE LA TECNOLOGÍA EN LA SociEDAD HASTA EL RENACIMIENTO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15 II.l. Periodo Paleolítico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 15 II.2. Período Neolítico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 16 II.3. La Edad del Bronce . ...... ... . . . ...... ...... ..... ...... 17 II.4. La Edad del Hierro y la caída del Imperio Romano. 18 II.5. La Edad Media . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ... . . . . 20 III. DESDE EL RENACIMIENTO HASTA LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL ............................................................... 22 III.l. Los avances tecnológicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 22 III.2. La Revolución Gentífica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24 IV. LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL .................................... 26 IV.l. La máquina de vapor .. . . ... . ..... ..... .... ...... ........ 27 IV.2. La industria eléctrica . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . 29 IV.3. Relaciones Tecnología-Ciencia Pura: - La Ingeniería ... ....... ..... ..... ...... .. . . ... . ... . . 30 IV.4. Etectos económicos y sociales . . . . . . . . . . . . . . . . ... . . . . . .. . 32 -5- Págs. V. Lo QUE OCURRE EN NUESTROS DÍAS .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. . 33 V.l. La Ciencia y la Tecnología: Su influencia en las Cíe~ das del «Hombre» ....... o o . o o .. o o . o o ..... o .. o o o. o . o o... . 3 3 V.2. Campos críticos del avance tecnológico o o o o o o. o o o o. o o o 35 V.2.1. Tecnologías informáticas .. .. .. .. . .. . .. .. .. .. .. .. 36 V.2.2. Las ciencias de la vida ....................... o 39 V.2o3o Los nuevos materiales .. 00 00 00 0000 00 00 00 0000.. 40 V.2.4o Las tecnologías de la ·energía . 00 .. 00 00 00 00 00 00 o 40 V.2.50 Las tecnologías apropiadas 00 00 00 .. 00 00 00 00000.. 41 VI. Los EFECTos DE LA CIENCIA 00 .. 00 ....... 00 .......... 00......... 41 VI. l. La planetización de la Sociedad .... 00 .. 00. 00 ...... 00 41 VI.2. La mejora de la Medicina 00 00.. .... .. .... .. • .. .. • ... 42 VI.3 o El progreso tecnológico y el empleo 00 ... 00 00 00 ... o 4 3 VI.4 o El problema ecológico .. . .. .. . .. . .. .. .. . .. .. .. .. .. . .. .. 4 7 VI.5. El problema energético .. . .. .. .. .. .. .. .. .. .. . .. .. .. .. .. . 48 VI.6. El capital humano ............. 00 ......... 0000 .. 00 00.. ... 48 VII. Los PELIGRos DE LA CIENCIA ... 00 00.00 00 ... 00 .. 00 00.......... 50 VII. l. La guerra nuclear 00 ...... 00 ........... 0000 ..... 00. 000000 51 VII .2. La manipu1lación genética .. .. .. .. .. .. . .. .. . .. . .. .. . .. .. 52 VII.3o La manipulación de las conciencias .. . .. .. .. . .... . ... 52 VIII. CrENCIA Y SociEDAD ............................................. 52 IX. LA RESPONSABILIDAD DEL CIENTÍFICO .. .. .. ... .. .. .. . .. .. .. .. 53 BIBLIOGRAFÍA 55 -6- Págs. 33 ; Cíe~ 33 35 36 39 40 40 41 41 41 42 43 47 48 48 50 51 52 52 ·········· 52 ·········· 53 ·········· 55 Magnífico y Excelentísimo Señor Rector, Claustro Universitario, Ilustrísimas Autoridades, Queridos alumnos, Señoras y Señores: Singular honor es el de pronunciar la primera lección del curso que hoy se inaugura y que recae por primera vez en un profesor perteneciente a la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, la única ·existente en ·esta Universidad y en la Región, que en sus siete años de vida ha padecido y padece aún todas las limitaciones materiales imaginables, siendo, por diversas causas, el Centro peor tratado en una Universidad, postergada en el conjunto de la Nación. Esta5· limitaciones materiales son especialmente sen~ sibles por el carácter técnico de nuestras enseñanzas y deben corregirse urgentJemente si es que queremos que los ingenieros formados en nuestras aulas además del conocimiento teórioo de las disciplinas, proporcional al ·esfuerzo realizado por sus profesores, posean una capacidad práctica a todas luces necesaria. Esta excesivamente larga introducción está ligada al tema que voy a desarrollar, y que siguiendo la costumbre de las Universidades alemanas voy a dedicar, a hacer unas meditaciones, no sobre una parcela concreta de mi disciplina, sino sobre los aspectos más generales y de actualidad en el campo del saber cultivado en el Centro a que pertenezco. Voy en definitiva a tratar sobre el avance tecnológico y su impacto social, declarándome de antemano poco hábil -7- en hacer discursos y trabajos literarios, ya que los derroteros de mi vida me llevaron a la práctica de las ciencias aplicadas, poco ligadas, aunque tampoco incompatibles, con la belleza del lenguaje. l. EL PROGRESO TECNOLOGICO: ESTADIOS INICIALES 1.1. El Paleolítico. Desde sus comienzos el hombre, animal más o menos mcional, ha tratado de utilizar su ingenio para aprovecharse de la naturaleza en la satisfacción de sus necesidades y por ello la relación entre las andanzas del hombre en la Tierra y el progreso tecnológico ha sido desde sus comienzos tan intensa, que las primeras grandes erapas se conocen por el nombre de las técnicas más características en ellas utilizadas, así el gran período Paleolítico o Edad de la Piedra Tallada al final del cual nos encontramos un hombre con una cierta colección de artificios y técnicas, tales como e!l fuego, quizá el descubrimiento más antiguo, cuya obtención y conservación debió ser una tarea asaz complkada y peligrosa. También el hacer cabañas, vestidos de piel, harpones, sacos, etc., y en general el equipamiento para sus prindpa1es actividades, la caza y la recolección de frutos naturales. Poseía la capacidad técnica para resolver el problema, muy importante en la vida nómada, de transportar líquidos, igualmente era capaz de fabricar canastas partiendo de vegetales. Posiblemente el arco, aparecido al final del período, es la primera máquina utilizada por el hombre y que transformaba la energía química acumulada en el brazo humano en la energía cinética de la flecha. 1.2. El Neolítico y la Edad del Bronce. Al final del Paleolítico la tecnología total disponible por el hombre dio un salto gigantesco, dando lugar a la con justicia llamada Revolución agraria neolítica, con la aparición de la agricultura y el domesticado de animales. El acervo de conocimientos técnicos disponibles, le pe,rmitió dar un salto cualitativo en el do- -8- minio de la Naturaleza. Este además se incrementó por la necesidad de desarrollar todas las tecnologías anejas a la actividad agraria, haciéndose sedentaria la poBlación. Como la agricultura necesita agua, esta civilización prosperó en las llanuras de aluvión próximas a los ríos. Se desarrollaron la cerámica, ~a fabrkación de vidrio, ia rueda, la balanza, la aritmética con la primera máquina de calcular: el ábaco, las observaciones astronómicas, el calendario, etc. La evolución tecnológica fue haciéndose más rápida y compleja y la Edad del Bronce llegó aproximadamente unos 4.500 a. de C., con d descubrimiento de las técnicas del beneficio del cob1:1e y del estaño, así como de las aleaciones y manufacturas de los mi,smos ( 1 ). En todo este período se aceleran los avances en la aritmética, la geometría, la astronomía, el arte de la navegación y por tanto de construir buques. Al final del mismo las grandes obras arquitectónicas de Mesopotamia y Egipto muestran la gran evolución técnica alcanzada. 1.3. La Edad del Hierro hasta la caída del Imperio Romano. Una nueva era de la civilización también es conocida por la tecnología característica, la Edad del Hierro, cuya metalurgia empezó a conocerse 1.500 a. de C. 1, pem dada su complejidad, sólo se extendió con lentitud empleándose los buenos aceros para armas principalmente, ya que su tecnología fue un secreto celosamente guardado por grupos a~slados, como La legendaria tribu de rlos cálibes que vivió en el sur del Cáucaso. De hecho se fabrkó mucho más bronce en la Edad del Hierro que en la propia del Bronce (2). Se vulgarizó la uti:lizadón del hacha, del arado, se mejoro espectacularmente en el arte de oonstruir buques y navegar y se utilizó masivamente el caballo. En este período la escritura se hi2o común con la aparición del sendllo alfabeto fenido. 1 El hierro uthlízado hasta d sriglo xrv se obtenía por veducción a baj,a temperatura. directamente del m1neral en hornos, soplando inicialmente a mano y después a fuelle. El materiail resultante, de h1erro bastante puro, se forj,aba y soldaba para obtener los diferentes utensilios. Era un material tenaz pero blando. El hierro para armas era el acero que se obtenía añad1endo ca,rbón ve~etal y calentándolo sin fundilrlo, a~í se obtenían las célebres esp~das damasquinad~s y en general las armas de é1ite que eran caras y esoasas. Realmente hasta Ia Edad Moderna n0 se uülizó la fusión y se divulgó el procedimiento de obtener acero. -9- gicas. La aparición del lenguaje, en sus orígenes utilitario, y casi enteramente arbitrario y convencionaJl, dotó de una extraordinaria cohesión a los clanes cazadores. La velativa abundancia material, del final de la época, permitió además de u:n cierto grado de organización socia!l, ser pLenamente consciente de h mpocidad intelectual, tanto como paita da~t lugar a una división del trabajo, entre cazadores y no cazadores, así como mostrarnos el senddo artístico de las que las grandes realizaciones que han lLegado a nosotros sólo deben ser una pequeña muestra. A su vez las potencias intelectuales del hombre determinaron que los rudimentarios útiles de comienzo del período se transformaran en los muy perfeccionados y evoludonados del final del mismo. En definitiva la vida misma en todos sus aspectos y su expansión estuvo ll:igada estrechísimamente a sus conocimientos técnicos más que a sus propias fuerzas e instintos, ya que aquéllos le permitían mantenerla y a su vez el progreso tecnológico estuvo fuertemente estimulado por 1a existencia de necesidades apremiantes o a:l menos así estimadas como el arte, los balbuceos religiosos, etcétera ( 16 ). 11.2. Período Neolítico. El paso de una ,economía depredadora a una economía agrícola y ganadera, aunque al menos al principio fuese una agricuhura incipiente, en la que las especies cultivadas eran muy escasas e igua¡lmente sucedía con el de especies animales domesticados 7, determinó un aumento muy brusco de la población que podía vivir en una determinada zona. Planteó la necesidad de guardar la cosecha y de distribuir su consumo ,a lo largo de todo el año. En definitiva tuvo que surgir la aldea estable, la administración de la misma así como la de las tierras y ganados disponibles. Nació en definitiva la propiedad privada con un diferente reparto de la riqueza y el estímulo consiguiente para aumenta11la. Se dibujó en tudo su vigor, el concepto 7 La forma concreta con la que comenzó ·la agvkultura es todavía muy controvertida, pero probablemente fue un invento femenino, ya que ellas eran las principales encargadas de la recolección de los frutos espontáneos de la natur~le2ao, y probablemente fueron las que la desarrollaron al menos hasta la domesticación de asnos y bueyes·. -16- de trabajo, que no obtiene frutos inmediatos como en el caso de los cazadores ( 17 ). La complejhlad de ta vida aldeana fue creciente, siendo necesaria la aritmética para los intercambios comerciales, la geometría, para la: delimitación de tierras, tras las tormenta,s y avenidas, la astronomía para seguir el ciclo de los cultivos. Se desarrolló la industria del tejido y de la cerámica por la demanda de vestidos, así como de vasijas que ahora rpodían ser más pesadas y que no era necesario trasladar. En definitiva se profundizó en la división del trabajo, que ya no afectaba solamente a las muj,eres. Al ser la aldea estable, la vivienda se cuidó más y a medida que rpa:só el tiempo las construcciones adquirieron unas características muy superioves de las primitivas chozas de nómadas cazadores. Por supuesto que la organización social también se estableció y adquirió una gran complejidad por las nuevas funciones y la aboodancia de provisiones, como asimismo sucedió con el lenguaje, el arte, etc., aspectos que quedan fuera de esta exposición. 11.3. La Edad del Bronce. Como ya se indicó la utilización práctica de los metales, que inicialmente fue el cobre seguido pronto ·por su aleación con el estaño para dbtener el bronce, que posee mejores características, que son muy superiores a la:s de la pi,edra para la pvoducción de todo tipo de instrumentos y armas, representó otro salto cualitativo del dominio del hombre sobre la naturaleza. Apar:eció un nuevo oficio, complejo, de .minero, metallúrgico y forj.ador de gran importancia que debió dar lugar a un gremio extraordinariamente cerrado sobre sí mismo. Por otra rpa11te, el aumento de conocímiemos técnicos y la: presión de la población, determina oamJbios tan importantes como la aparición de la ciudad, en la cual la gran mayoría de sus habitantes ya no 1se dedican a ~actividades agrícolas, sino industriales y de 'servicios. La ·agricultura no es una actividad local, sino que se ha generalizado a 'los valles de los grandes ríos como el Nilo, 'los de Mesopotamia, India y China, etc. De hecho en este .período aparecen los grandes impedos, entre los que florecen d comercio y las artes en su más amplia: extensión, existen -17- reHgiones, con sus cultos y sacerdoues y cómo no, las guerras, uerribles guerras destructoras y creadoras de Imperios con sus inevitables secuelas de miseria. La sociedad está muy estructurada con grandes burocraci·as prepotentes y e~lotadoras que necesitan para subsistir la institución de la esclavitud. Se necesitan abundantes esclavos, conv<ertidbs en agente económico de primer orden, pa~ra las tareas normales de la agricultura y aún más para la realización de grandes construociones útilles, como importantísimas obras de riego 8 o mueho menos útiles, desde nuestro punto de vis1ta, como las pirámides. La rueda y tsus derivados prestatlli grandes servicios en esta et·apa de la civilización, así como la facilidad de navegación, dando lugar ·a un activo intercambio no sólo material sino cultural y ·religioso. A su vez estas numerosas poblaciones demandan una gran masa de servidosr de todo tipo indluidos 1os ornamenta1es, que impulsan de forma decisiva el pnogreso tecnológico 9• Claramente se observa, una vez más la doble dependencia recíproca entre los avances tecnológicos y los de la civilización. De cualquier forma una gran masa de información de todos los aspectos de la vida de estos grandes imperios grabada en escritura cuneiforme o se ha destruido o no ha podido ser descifrada, por lo que nuestro conocimiento es muy modesto. 11.4. La Edad de·l Hierro y la caída del Imperio Romano. Como hemos visto salvo la utilización del hierro como materia prima, no se incorporaron nuevos elementos técnicos en esta larga época, sino que lo verdaderamente significativo es el gran perfeccionamiento de las diversas tecnologías conocidas así como exvensión a zonas mucho más amplias y ,alejadas de los iniciales focos civilizadores, tales como las prindparles regiones cultivables de 8 El lago Meris de que habl:a Herodoto cu~a existencia se ha comprado tenía una capacidad 3.500 millones de metros cúbicos y gracias a ello se cultivaba una importante rona desértica del Dettta del Nhlo. Véase ÜRTEGA: Meditaciones sobre la Técnica (28). 9 La industria del adorno m!lsculino y femenino fue muy importante en esta época, obteniéndOse grandes avances tecnológicos, amén de los propi!bmente a:rtísticos, por ejemplo buscando fabricar oro se descubrió el latón y el cristall. ,azuladb origen del vidrio, al buscar llas turquesas. -18- Europa y Asia, y Norte de Africa, siendo d Mediterráneo y sus ri!beras testigo de una actividad incesante en todos los órdenes. Todo ello fue ¡posible, por la disponib.iJli:dad de medios de transporte más eficaces, fruto del conocimiento de una tecnología de navegación muy perfeccionada, del establecimiento de rutas terrestres eficientes, consecuencia de la abundancia de animales de carga y tiro. La vulgarización del alfabeto dio iugar a intercambios muy intensos y no sólo comercia'1es sino culturales, artísticos, religiosos, políticos, etc. Cobraron carta de naturaleza palabras que amparaban sin duda conceptos anteriores, como democracia, repúbLica, tiranía, oligarquía, demagogia, etc., tan presentes en nUJestra vida. La prosperidad material que fue, muy superior a la de épocas anteriores y que ,a:loanzó, a ca¡pas m'UlCho más amplias de la sociedad, tuvo su contrapnnto en continuas guerras, piraterías y cambios políticos muy intensos. En sus comienzos los ,poseedores de armas de hierro, destruyeron a las culturas del bronce, después hubo fa:ses de ciudad-es:tadb, imperios fug¡aces como el alejandrino y otros mucho más 'asentados que configuraron de forma indeleble a nuestra sociedad actuail, como el Romano, con su largo período de pax romana, el más extenso que con diversas alternativas ha conocido Europa y el Mediterráneo. Es de señalar que las técnicas artesanales 'Y la agricultura llegaron a un aJ.tísimo gva:do de petfeccionamiento, las grandes obras públicas determinaron un elevado nivel de confort en cualquier apartada ciudad del Imperio, pero en cambio no hubo aplicación ¡práctica de los muy importantes avances científicos del período helenístico (18). Quizá una de las causas fuese la disponibilidad de una abundantisima mano de obra esclava cuyos bajos costes no estimulase la aplicación de ingenios mecánicos alternativos, en todos los órdenes de actividad. Con ca'l"ácter general la 'sociedad no necesitó de los citados conocimientos, por 'lo cuaJ., sus rultivadores, fueron pura y simplemente ,aislados en su tiempo, y posteriormente olvidados. Estamos en rplena época de predomi:nio de la filosofía moral y de 'las disciplinas jurídicas 10• 10 Cicerón CJ.1iticó a Estratón que hubiera ,aboodonado la Etica, la parte más impor. tante de la :filosofía y que se dedicara 'a la ~nvestigadón de la Natura'leza. Véase SAM· BURSKY (18), -19- 11.5. La Edad Media. En Occidente, la caída del Imperio Romano determinó un cambio radicail. de las condiciones de existencia en Europa, atacada simuilitáneamente por árabes, normandos y magiares, en ia que a la seguridad jur.íidioa y a:l comercio activo 'entre ciudades importantes, siguió una época de aisla:miento muy pronunciada con una import;ante revitalización del papel de la aldea y del castillo defensivo, disminución del papel de ~as ciudades y por consiguiente del número de sus habitantes. En definitiva y a :pesar de los intentos de reconstrucción del Imperio, se extend1ó de forma general, aunque muy div·ersificada según los países, el sistema feudal basado en la aplotación de la tierra. Las ciudades también jugaron un papel importante (19) ·aunque no llegasen a representar el 10 'por 100 de la población total. Con sus artesanos y su propia dinámica: de desarrollo completamente distinta, oon un gmdo de independencia respecto del poder real más o menos amplio según los ¡países pero independientes del poder feudal. En el Imperio Romano de Oriente la situación no sufrió cambios tan revolucionarios y la vida continuó bastantre tiempo siguiendo la tónica ya descrita, originándose excedientes que permitieron al igual que en Persia, India y China un nivel de vida más ailto en todos sus órdenes. Ciñéndonos a la Europa Occidental hemos de destacar un hecho importantísimo, y :es que 'la disminución de la ¡población y la desaparición práctica de las masas de eSiclavos, provocó una aguda escasez de mano de obra. En nuestra opinión esta escasez determinó el interés en la utilización de todas aquellas tecnologías que permitieran aprovechar las energ.íias de la naturaleza a nivel local, ta[es como los molinos de viento y agua, empleados no sólo para su original cometido, sino también en todas aquellas circunstancias en las cuales 'el movimiento de rotación del molino se podía adaptar a las necesidades, tales como aserrar madera, ,forjar hierro, soplar con fuelles, aspirar agua ,para des·ocar terr·enos, etc. (20 y 21) 11 • En .eil mismo sentido pero con unas cons,ocuencias mucho más importantes, fueron las mejoras en los arneses y herrado de las 11 Paa:a conseguir aprovechar 1a energía cinética de rotación en otros menestelJes es orucial el traru>formarla en ailternativa, lo que se consiguió inicialmente con el aTtificio denominado maa:tinete, original también de Chrna. Véase FARRINTON (21). -20- caballerías (22), pues aumentaron de forma importantísima la productividad de la agricultura y del transport·e, además de hacer cultivables muchas tierras que antes no lo eran. Sin exagerar puede decirse que los primeros excedenres en grano, lana, cuero, rextiles, etcétera, que estuvieron disponibles para comerciar con Oriente, su,.gieron como consecuencia de estos mode.,tisimos avances técnicos. La navegación con la intmducción de la brúiula y el timón en la popa recibió un impu[so fundamental, que le permitió por primera vez, independizarse de seguir la costa. El aumento de la eficacia en seguir una derrota abrió nuevas rutas para .el comercio v cómo no, la guerra y el pillaje. Quedó así estaMecida h posibiHdad de los viajes oceánicos. Los procesos de destilación para obtener el espíritu del vino pusieron en marcha una industria que transcendió de la utHización de destilados alcohóHcos, muy importante en sí, por [a aplicación a otras sustancias, así como por las mejoras que sobre la conservadón de vinos y otros alimentos trajo oonsigo. La pólvora y las armas de fuego especialmente el cañón, revolucionaron d arte de la guerra tanto :en tierra como en mar, dando ventajas siempre crecientes a aquellos grupos sociales con mejor preparación técnica. De hecho marcó el fin del feudalismo surgiendo en todo :su esplendor los estados naciona!les, ya que no eran posibles los encestillamientos feuda~es ni otras disidencias, que se opusieran eficazmente a un ejército equ~padb con armas de fuego. El desarrollo tecnológico dio ·lugar a :la aparición de unos artesanos de nulevo ouño, veparadores de molinos con sus engranajes, sus alabes de turbinas y paletas, especialistas en la mecánica de precisión de los relojes, talladores de ~lentes, constructores de juguetes mecánicos, etlc., que crearon una infraestructura de saberes prácticos preparada para el fulguran te despegue de [os siglos siguientes. En este mismo sentido la aparición del papel y la imprenta en las postrimerías del período, posibilitó que muchos .conocimientos técnicos aJttesanales que se habían transmitido rpor vía oml, s1 e pudieran imprimir por primera V'ez, lo cual fadlitó extraordinariamente su difusión y transmisión. Pero la gran revolución de los libros baratos, .fue Ja: de :1a dtfusión aceLerada de todo tipo de sabeves, qrue como una rearcción en cadena cambió el e51píritu de la época y se transformó en el más ·eficaz agente del progreso. -21- Es innegabJ.le que la interdependencia entre el avance tecnológico y la vida de la Sociedad aparece paradigmáticamente reflejado en esta época que acabamos de comentar. 111. DESDE EL RENACIMIENTO HASTA LA REVOLUCION INDUSTRIAL Si hasta aquí era posible hacer una relación, inevitablemente simplificadora y parciaJ., de avances tecnológicos y de su influencia social, en este período y en adelante 1 ello sería imposible, por lo cual sólo me referiré, a hechos y tendencias generales ejemplificando en algún caso. El desarrollo económico de 'los últimos tiempos de la Edad Media se acentuó originándose un aumento continuado de excedentes económicos y de población que permitieron todas las locuras guerreras, entre estados rivales, coaliciones de naciones, religiosas, etcétera. El citado crecimiento estimulaba a su vez los avances tecnológicos que de nuevo al aplicarse aumentaban la productividad del sistema. Estos nuevos conocimientos se difundían ahora con mayor rapidez que en épocas anteriores, aunque naturalmente de forma muy desigual en cuanto a ramas del saber y wnas geográficas. 111.1. Los avances tecnológicos. La navegación, la minería y la metalurgia fueron al principio del período estudiado, los campos en donde mayores progresos se realizaron, estimulados por las necesidades del comercio, de la producción de manufacturas y cómo no, de la guerra. También se realizaron progresos importantes en la construcción de artificios y mecanismos más o menos simples. Hubo sin emba·rgo, mentes privilegiadas como la de Leonardo de Vinci que proyectó máquinas cinemáticamente muy complicadas, pero que la tecnología de la época las hada inviables por falta de una fuente 'energética adecuada (23 ). Las minas se hicieron más profundas y exigieron equ1pos de bombeo y arrastre más perfectos. A su vez el beneficio de los minerales determinó el descubrimiento de nuevos metales como el bismuto, níquel, cobaho y cinz. Igualmente una larga marcha de -22- aproximaciones sucesivas en los procedimi'entos de obtención, purificación y tratamiento, no sólo de los nuevos y viejos metales sino también de materia[es no metálicos como el alumbre, iropreocindible para la industria textil, y de mat!eriales ví!treos para construcción de vasijas y vidrios de todo tipo. La construcción naval ante la gran demanda que registró, también se benefició en su equilpam1ento de la progresiva pettección de los instrumentos die todo tipo, incluidos los de óptica, entre los cuales se cuentan en esta época, el telescopio y el microscopio. Siguió el proceso de aprovechamiento de cua:Iquier fuente ~nergética, por modesta que fuese, genemlizándose la utilización rte molinos de viento y agua, con grandes obras hidráulicas como las redes de diques y canales de los Países Bajos. Dentro del capítulo de utilización de matedas primas, tiene especial l'dlevancia la utilización masiva de la hulla, a finales del siglo xvr como consecuencia de los avances de la siderurgia, en la cual se logró fundir el hierro y obt·ener sistemáticamente acero. La fundición de hierro generó grandes necesidades de madera que al aumentar (25) hubieron de satisfacerse con carbón mineral 12• Las cons,ecuencia:s ~económkas y sociales del progreso tecnológico fueron tranSICendentales pues vealmente se pasó gvadualmente de un modo de producción artesanal a un modo capinalista, y del que fue un ejemplo pionero, la explotación de las minas de Alemania Central por las «Compañías» d:e los llamados «mineros libres». Consecuencia de 'las nuevas' rutas oomerdaJ:es con Oriente, del descubrimiento y colonización del Nuevo Mundo el poder económico se desplazó hacia Occidente inicialmente a España y Portugal y muy rápidamente a Holanda, Inglaterra y Francia, sufriendo en cambio una fuerte baja de actividad económica Italia y Alemania. Posteriormente la necesidad de carbón vegetal para fundir grandes cantidades de hierro hizo florecer las economías de Suecia y Rusia, pafses hasta entonces apartados de los circuitos económicos mundiales (25), 1a misma razón pero ahora por su riqueza en carbón mineral hizo progresar a Eococia 13 • 12 Según NEF (25) hada mediados del xvn por Newcastle se embarca:ban uoos 500.000 tm. por año. 13 Es curioso que la utü:lización de la hulla como combustible se realizó por imperacivo económico y de confort a pesar de su suciedad y de las leyes que por esa razón prohibían su uso. Véase BERNAL (6). -23- Los cambios sociales que se desarrollaron en esta época, con· seruenda di:vecta de la evdlución tecnológica y económica, hacen surgir una nueva y pujante clase, la burguesía directora de la actividad económica, igualmente 'aumentó la importancia de los técnicos con cada vez mayores conocim~entos que se encargan de construir y hacer funcionar los progresivamente más complicados mecanismos y procesos productivos. A su vez el nivel de i:lust11ación general subió y pronto existió una élite culta aunqUJe de muy variada procedencia sociail en el seno de la cuall surgió ila Revolución Científica. 111.2. La Revolución Cie·ntífica. Los progresos tecnológicos se regi1straban de manera continuada y sistemática, y muy gradualmente y aunque solucionasen los problemas concretos, plant'eaban otros más profundos, así como su posible generalización. Para avanzar tecnológicamente fue necesario experimentar siguiendo un prooedimiento de aproximaciones sucesivas, lo cual implicó el p:vevio plan1Jeamiento del experimento y la atenta observación del resultado. Por otra parte, se fue haciendo evidente la utilidad de comprender, cómo son Las cosa1s, des'eo mudho más modesto, que la pretensión aristotélica, de ·entender por qué son las cosas, aunque muchísimo más fecundo en sus consecuencias, dada la complejidad del mundo real, que por entonces empezó a atisbarse. Se comprendió bien, que un mayor conocimiento de las leyes de la Naturaleza permitida un mejor apvovechamiento de la misma. Esta intuición, sin embargo, no empezó a confirmarse hasta el final del período estudiado, excepción hecha de que los progresos en astronomía y cartografía permiüeron los grandes vi1ajes oceánicos con su secuela de descubrimientos geográficos. Más bien es la Ciencia la beneficiada del const:ante perfeccionamiento técnico, tanto en el oclen puramente intelectual, como en el mat,erial, con las experiencias, los instrumentos cada vez más refinados que la Técnica ponía a su disposiJaión, como por ejemplo el telescopio, el microscopio, el reloj mecánico, etc. En la situación que acabamos de describir, la aparición de dos obras el Novum Organum de Fraltlci:sco Bacon (26) en 1620 y el Discurso del Método de Rena:to Descartes (27) en 1637, dotó a la -24- balbuciente Ciencia de la Naturale2la de un .status filosófico, de un método y de un objetivo del que carecía hasta entonces. Bacon fue más un inspirador de la ciencia que un científico, era un empirista que estimaba, que de la cuidadosa observación y realización de e~perimentos en gran escala se obtendría por inducción, a posteriori, el progreso de la misma. Proclamó además que la Ciencia debía estar al servicio del progreso indu:strial. Descartes adopta u:na actitud igualmente iconoclasta, contra la lógica del silogismo basada, en principios arbitrariamente establecidos por a:lguna autoridad, y proclama el uso de la razón para el ava:nce científico, apoyado sobre hechos evidentes. Separó de forma rad:ilcal d estudio de la C1enda del mundo físico del mundb ' de la Revelación. Ambos filósofos son complementarios, el result:iado en lo que a las ciencias de la naturaleza respecta fue enormemente positivo, tanto intrínsecamente como ·por iiberar a la FHosoHa de la Naturaleza de la dependencia de ila Teología, que hasta entonces y en todos los países, los ejemplos de Giordanno Bruno y de Miguel Servet, son harto elocuentes, había sido un freno constante. En un senddo mucho menos fiLosófico, sino por el contrario mucho más dentífico fue GaliLeo eil que apilicó el método teóricoexperimental, mediante la descomposición y análisis de las posibLes civcunstancias pvesentes, adjudicando a cada una su veroadeva influencia. De hecho Galileo intenta a priori imaginar matemáticamente el experimento, cuyo vesultado rserá b confirmación de la hipótesis de partida. En caso contrario ésta serÍia revis·ada, modificada, complementada o simplemente rechazada 14• De cualquier forma, sería un veduccionismo falso, el deducir de todo lo anterior, que el desarrollo científico que se produce entre los siglos XVI y XVIII era debido exclusivamente a un móviJl utilitario. El selecto aunque no m~ numeroso grupo de cultivadores de la nueva ciencia teóriro-experimental se sentían continuadores de los sabios de la Antigua Gvecia y su visión del mundo ampliada por los grandes descubrimientos geográficos, les •estimulaba a intentar mayores vealizadones. En una primera etapa la ciencia fue crítioa y destructiva con el pasado medieval e incluso grecolatino, después 14 Véanse la aguda observación de ÜRTEGA sobre el método de la Cienda (28). -25- IV .4. Efectos económicos y socia,Jes. Refiriéndonos a la segunda mitad del siglo xvrn y primera del xrx, en el Reino Un~do y a períodos más a~anzados pero mucho más breves en otros países, época denominada fase paJ.eotécnica por Mumford (34) y Geddes ( 40) se produce la e~plosión del capitalismo y la introducción del concepto del «horno economicus». El -:ódigo moraJ. ~teinante era el del máximo beneficio, lo cual determinó un ritmo desibordante de actividad. Para producir era necesario además de 1la tecnología correspondiente Gapirtall y Trabajo. El p11imero procedía de los grandes beneficios cameocirues del siglo anterior y de la reinversión frenética y el Trabajo de los campesinos sin título de propiedad suficientes expUJlsados por las Actas de DesHnde. Posteriormente los inmigrames irlandeses, así como las mu}eres e incluso los niños entramn en .las fábricas y minas. Se formó a:sí nn proletari,ado desarraigado, que vivfa y moría a la vista de la fábroca, que trabajaba jornadas agotadoras, en condiciones deplombles de seguridad e higiene, y cuyos salarios estaban ineluctablemente sometidos a la ley del Bronce. Fue una época durísima para este proletariado ~sometido a la más inhumalllia explotación. Sin embargo, se produjo una eXJpilosión de nataJ.idad y como Sombart ( 41) y Hobson ( 42), por otra part~e críticos aJcerbos de esta s:Íituación, reconocen los índices de bienestar de esta clase c11ecieron ininterrumpidamente en el período y fueron en todo ca~so más aJ.tos que los existentes en los lugares de origen de los emigrantes. Fue una época de derroche de recursos, de destrucción del medio ambiente, de degradación moral del trabajador, de instalar industrias lejos de las ciudades para mejor imcumplir <las leyes. De luchas sociales, de luchas entre naciones, etc., de competencia salvaj-e generalizada. Sin embargo en seguida se detectó un ininterrumpido aumento en el nivel de bienestar del proletariado y apa:reció una clase media baja en constante ascenso en nivel económico, número e influencia social, que en muy pooo tiempo en términos históricos hizo que el panorama fuese mejorando a un ritmo acelerado. El progreso de las comunicaciones hizo a la sociedad mucho más internacional, más planetaria, pero contra lo que era lógico -32- esperar surgieron nacionalismos vigorosos e irracionales que han pevdurado hasta nuestros días con toda su secuela de guerras militares, políticas y económicas. Es de destacar, que la menor abundancia de mano de obra, bien porque efectivamente hubiese un desequiHbrio real entre oferta y demanda, bien porque Jas organizaciones ·sindicales, surgidas de miJ maneras en el seno del proletariado, consiÍglliesen de forma progresiva dismin~r la duración de la joranda laboral o eliminar el trabajo de Jos niños, aoolevaba el progreso teanológico apareciendo máquinas con una mayor productividad que disminuía el volumen de mano de obra. A su vez cuando, por la tazón que fuese, llegada de emigrantes, etc., había abundancia de mano de obra o de cualquier otro elemento, como hierro ba:ra:to tvas algún avance cuailitativo en su obtención, el progreso recnico se debiHtaha de forma considerable, y así puede resultar paradójico, pero en plena época de avance tecnológico hubo importantes períodos en los que predominó de forma absoluta !la cantidad sobre la cua-Lidad en la producción industrial. V. LO QUE OCURRE EN NUESTROS DIAS La situación ·actuaJ. presenta unos marcadísimos claroscuros en casi todas las facetas de la vida humana, sea ésta considerada a nivel individua:l o ·sociaJ., pública: o privada. Veamos qué sucede en el campo científico. V.1. La Ciencia y la Tecnología: Su influencia en las Ciencias del ccHombre)). El proceso de crecimiento de la Ciencia en sus dos vertientes pura y aplicada o Tecnología, ha sido tal que la única respuesta posible por parte del científico es 1a especialización en el conocimiento de pal'Celas cada vez más •pequeñas. Otra característica, resultado de su propio progreso, es el disponer de instrumentos cada vez más perfectos que amplían continuamente el campo de experimentación aclarando problemas lar- -33- gamente perseguidos y creando con certeza otros nuevos, puramente científicos o bien demandados por 1a Sociedad. Entre los nuevos instrumentos hay uno, el computador electrónico, que por su relevancia y efectos exige una consideración especial. El método científico ha sufrido profundas rev.isiones críticas, tanto desde el punto de vista de su lógica interna, como por la presencia de nuevos fenómenos, por ejemplo los regidos por leyes estadísticas. Han sido rel~antes las aportaciones de Poincaré (43) (44), Russel (45), MHhaud ( 46), Popper (47), Braithwaite ( 48), Warto:6sky (49) y un largo etc., que no sólo han analizado de forma radical la manera de adquirir conocimientos, sino la naturaleza misma de la Ciencia en su más amplia acepción, e incluso los atributos epistemológicos de que debe estar dotada una disciplina para que pueda ser consideliada cienda y además cuál es su fase de desarrollo. En este sentido cabe decir que a las cilencias del hombre, cuya naturaleza es n,omotécnica es decir, que intentan establecer leyes cuantitativas ex¡presahles matemáticamente o en su imposibHidad, al menos cualitativas, tales como la etnología, ·la demografía, la psicología científica, la lingüfstica, la cienda ·económica, la sociología, etcétera, es perfectamente a¡pliJCable el método científico actuad. que ha desbordado a:mpliarnente su origen. No ocurre lo mismo con las disciplinas no nomotécn.Íicas, tales como las jurídicas, históricas y filosóficas. Bajo todas estas revisiones, el método científico actual, llega incluso y bajo dertas condiciones, a aceptar los resultados de las experiencias no repetibles, ·siempre que de ellos se deriven conclusiones, que éstas, sí sean verificables como tales, es el caso de la psicología científica. Aún con esta importante modificación la aplicación del método científico a las disciplinas nomotécnicar8 del hombre, ha producido éxitos espectaculares en algunas, como en la lingüística mientras en otras, ha tenido efectos clarificadores drásticos, en el sentido de transformar 1as pretendidas iJ.eyes históricas, :sociales, económicas, etcétera, en simples bipótesÍis no confirmadas por .Ja observación rigurosa de la realidad y que por tanto hay que modificar o sustituir. Todo esto no significa que sea:n disciplinas no científicas, todo 'lo contrario, baste recordar 1as grandes rectificacÍJones que se han llevado a cabo en la Física, la Medicina, 'la Química, etc., hasta llegar -34- a su estado actual. Es sintomático el vigilante espíri:tu de los cultivadores de estas últimas que al sintetizar los resultados de sus experimentos, raramente no hablan en condicional. Lo que sí es evidenbe, es que el camilno del progreso pasa por la experimentación rigurosa, de interpretación crítica de los resultados y la verificación de h1pótesis. Bien es verdad, que en determinadas disdplinas esto es hoy mucho más dificil de hacer que en las ciencias de la naturaleza, pevo ello debe ser estímulo positivo como OCUJrrió en [os tiempos heroicos de las ciencias citadas. En eS!te sentido se mueven 1las conclusiones del grupo die trabajo patrocinado por la Unesco (50) y en el que intervinieron per:sonailidades como el psicólogo Piaget, el sociólogo Lazarsfeld, el Hogüfsta J akobson, eoc. 19 • V .2. Campos críticos del avance tecnológico. Ante la imposibilidad de una enumeración amplia, sólo voy a dar unas pinceladas ,sobre aquellos campos en los que el avance de la tecnología puede modificar de forma inmediata el marco de posibiHdades materiales sobre el que vivimos. Son estos: a) Tecnologías informáticas. La microelectrónica. b) Biolog~, bioquímica e ingeniería genética. e) T ecnología:s de materiales. La. micromecmización. d) Tecnologías de la energía. e) Las tecnologías apropiadas. Me ocuparé con algo de detalle del desarrollo de la informátioa ya que en opinión de muchos representa algo más que un avance técnico. 19 La diiferenoia entre el trabajo oientífico sólido y Ja especulación imaginativa, lo revela Ia si:guiente anécdom. Kepler ~1 observar 1~ distancias medi~ de los planetas al Sol, detectó que entre Marte y Júpiter debía exist~r un planeta al que bautizó como Ceres, no conocido aún. En 1778 Bode estableció la ley empírica de su nombre que fue confirmada por el descubrimiento coetáneo del planeta Urano. Pero Ceres segu~a sin aparecer hasta el 1 de enero de ¡,goo en el que tr~s una fatigosa labor lo descubrió el monje teatino siciliano José Piazzil y reslll1tó ser un pequeño planeta de sólo 800 Km. de diá. metro. Sin embargo, dada su pequeñez y que P1azzi sólo lo pudo observar durante tres di~, se temió que no se volviese a encontrar. En este punto de la cuestión, Hegel de forma especulativa y brillante, se burló de los astrónomos indicando que estaban buscando una qu~mera. Sin embargo, Gauss actuó de una forma muy dis·tinta, inventando un prooedimiento de cálculo, que b~ándose en muy pocas observaciones .permútía obtener la órbita y efemérides del astro. Dio .por buenas las observaciones de Piazzi y predijo e:x!actamente la posición en la que debería reaparecer. Apuntados hacia ese punto los telescopios pudo volver a encontmrse a Ceres. Vé~ (51). -35- V.2.1. Tecnologías informáticas. Como culminación de un proceso de automatización del cá1cuio aritmético que ·en la Edad Moderna arranca de PaSICru y Leibniz, y que tuvo las realizaciones prácticas de los tJabuladores de tarjeta perforada del americano H. Hollerich a finales del si:glo pasado, así como de las importantísimas aportaciones teóricas del matemático de Cambridge, (Jharles &bage, fundador en 1831 de la Asoci:ación Británica para el Progreso de la Ciencia y de Lady Lovelace, hija de Lord Byron y de contar con realizaciones parciales como las de la máquina de Leonardo Torres Quevedo, en 1946, fue una realidad el Eniac primer gran computador electrónico de programa ex:terno no secuencial según las ideas de von Neuman. Esta fue máquina diseñada por Maudrly y Eckert, construida en la Universidad de Pennsytlvani:a, y mandada por la Administración Mill:i:tar. Era un mastodonte qu:e costó 1 O millones de dólares, OCUipal 400 ffi 2, pesaba 30 tm. y consumía energía como una locomotora y además el tiempo útil entre averías sólo ·era de 20 minutos. Con todas sus limitaciones esta máquina era capaz de leer información exterior, almacenarla, tratarla en el sentido de calcular, asociar, comparar, reconocer, y dlevdlver aJ exterior su:s resUJltados. En definitiva a diferencia de las otras máquinas que potencian el nivel de esfuerzo muscular del hombre, el computador asume algunas de las funciones reservadas a la mente humana. No es, por el momento, el sustituto general de la mente, pero sí es capaz de realizar cáleu!los y otras formas de tratamiento de ·la información de u:na manera tan espectaculaDmente rápida que hasta su aparición ·eran inaccesibles, no desde un punto de vista teórico s.inp por falta material de tiempo. La aparición del Eniac es en mi opinión un auténtico punto de inflexión en e!l desarrollo dendfioo y técnico, un cambio cualitativo en el avance de la Ciencia. '(···· .. Es curioso que para la casi totalidad de la Comunidad Científica esta máquina pasa casi desapercibida, como un j~ete muy ingenioso pero poco práctico. No ocurrió lo mismo con ciertas compañías comerciales, ni para la Administradón militar norteamericana, que pveviendo su capacidad potencial i:nvertieron grandes sumas en su perfeccio:namiento. No es el momento de reseñar 1as etapas del fulgurante avance -36- de las diferentes tecnologías, especialmente las de los materiales que consthuyen los circuitos lógicos desde ellámipara de vacío, hasta el circuito de muy ailta integración, que han alcanzado límites de miniaturizadón absolutamente inverosímiles 20 en un proceso que no sólo no se ha detenido sino que continua quemando etapas, y no se prevee cuándo :fina~lizará. De igual manera -la disponibilidad de elementos en miniatura ha permitido un espectacular aV1ance en la arquitectura de los computadores. Actua~Lmente existle el micro-computador que utiliza como ALU nn microprocesador de plaquita de silicio que es más potente que e1 ENIAC, consume sólo unos vatios, su velocidad de cálculo es del orden de los microsegundos para una operación elemental, posee un tamaño inferior a un libro de bolsillo y su fiabilidad es tan alta que de hecho no sufre averías, todo ello a un coste muy bajo y progresivamente decreciente. El otro extremo está ocupado por los supercomputadores con un elevado grado de «paralelismo» y que ·perm~ten abordar en dempo real los fenómenos complejísimos de la investigación nuClear, las grandes masas de datos de los sistemas biológicos, bioquímÍICos, lingüísticos, económicos, etcétera. Este enorme potendal de almacenamiento y tratamiento de datos ha afectado incluso a la propia esenCÍJa de los métodos de inferencia científica, eliminando a costa de grandes cálculos las hipótesis convencionales (52). Paralelamente .a estos aVIances en los equ1pos y con igual velocidad, han progresado las técnicas de utilización, lo cual ha implicado un fornnida!ble avance en álgebras abstractas, que han fructificado en lenguajes de ailto nivel, que permiten escribir el programa que debe 1.1ealiza:r el computador sigui!endo reglas muy próximas a las empleadas oomunmente. Creemos que con lo anterior queda justificada la afirmación apriorista de encontrarnos frente a un salto ·cualitativo en el progreso científico, progreso que por otra parte ha sido posible por awnces espectaculares en otras tecndlogías. Queda claro una vez más una característica de la Cienci•a: un avance en una :11ama cualquiera de 111 20 A comienzos de 19183 se ha comercializado una plaquita de silicio o chip de medio centímetro cuadmdo, que posee 500.000 elementos lógicos y se puede preveer que en un futuro próximo se alcance el millón. -37- ella repercute directa o indirectamente en las demás, incluso en las más insospechadas. Ante el progresivo refinamiento de estas máquinas, la pregunta inmediata, es si podrán llegar a pensar? Desde luego la respuesta no puede ser a priori negativa, los trabajos de von Neumann (53) de Minsky (54), Turing (55), así romo los clásicos Boole (56) y Sha:nnon (57) y Tos actuaLes impulsores de ila inteliigenda artificial, hacen pensar más bien lo contrario. Sin embargo, las dificultades prá,cticas parecen insalvables en todos los aspectos y en todo caso estamos en el comienzo del proceso. Claro que en ,la relación energíamateria-información un primer umbral fue franqueado en el período Carbonífero cuando aparecieron animales cuyo cerebro era capaz de almacenar más información que 1a contenida en sus genes. Otro umbral se traspasó, con la invención de la escritura, sólo hace unos miles de años, lo que permitió almacenaT i:nlformación fuera de la mente humana. Probablemente el computador representa un tercer umbral, ya que se multiplica indefinidamente la capacidad de almacenamiento de información extrasomática y es más, se pueden realiZ'ar de igual forma algunas operaciones inteilectuales. Es de destacar la aceleración en las direrenres fases, cientos de millones de años sin intervención hUJmana:, miles de años y en :fin quizá un período mUJcho más corto para el próximo (58). Es como si el proceso de Gerebración u Hominización de que nos habla imaginativamente Tehilhard de Charoin no se hubiese detenido (59). Conviene dedicar unas palabras a los robots, máquina en la que intervienen multitud de tecnologías, pero que indudablemente son posibles gracias a la existencia de los microprocesadores. En realidad los :r:obots actuales no tienen nada que ver con los and:r:oides que le diJeron nombre 21 • Son simplleme111te máquinas que pueden realizar, hasta eil momento, el movimiento resultante de siete articulaciones que actúan independientemente, mandadas por un programa que sigue una secuencia dependiendo de Jos impulsos exteriores. Esta circunstancia le da una gran capacidad de adaptación, por lo que se emplean en series de fabricación de üpo medio. Su número en el mundo debe estar entre los 25 y 30.000 y reaHzan 21 La palabra robot fue introducida por el checoslovaco Karcl CAPEK en su novela RUR (Robotes Universales de Rossem) y deriva de la palablla checa robota que significa esclavo. -38- actuaLmente tareas espedailmente molestas. Es una máquina compleja, cara y de relativamente baja fiabilidad. El aumento de productividad que implica su introducción no es ~esivamente elevado, por el momento. Probabllemente cuando pueda ser dotada de órganos de relación con el mundo exterior, especialmente los de visión (en cuyo sentido se está investigando intensamente y parece que serán muy parecidos a los de los ~insectos) y su esqueleto se haga más Hgero y resistente, el número de aplicaciones aumentará de forma muy importante, aunque difícilmente llegarán a ser hombrecitos rnJetálioos. Muy ligadas a la informática ·son también las tecnologías de las comunicaciones, que han adoptado la base matemática de [os computadores en la teoría de la información, valiéndose además de aquéllos para gobernar los flujos de info11mación en forma codificada, utilizándose todos los adelantos, surgidos ,en otros campos, como la transmis,ión por satélite, las fibras ópticas, etc. De hecho la red telefónica mundial es el mayor autómata que jamás haya existido. V.2.2. Las ciencias de la vida. Sería muy largo y por supuesto fuera de mis posibilidades hacer una mínima desarilpción de los avances recientes en tas tecnologías de la vida. Sólo reseñaré una disciplina bien partirul.ar, [a bioingeniería que trata de comprender los ·fenómenos de la naturalleza para imitarlos. Un ~ejemp1o aclara la razón de ser de esta disci¡p].ina. A la temperatura ambiente y vailiéndose sólo de materialles too deleznables como ios calcáreos, la naturaleza dota al ila:garto de unos dientes, tan duros que dejWl marcas en las bolas de rodamientos, construidas en aceros especiales tras un laboriosísimo proceso industrial ( 60 ). En otro otxlen de cosas las investigaciones sobre microorganismos y la ingeniería: genética, pronto suministrarán, proteínas, interferones, prostaglandinas, etc. Pero la ingeniería genética encierra tales potendalidades que en un lapso de tiempo probablemente corto su desocrollo puede resW.tar cuaJ:iltati~o y revolucioS~írl;¡j . ( ) ,,~ . nario por sus consecuencl'a:s 77 . ·· / ~~. -39- V.2.3. Los nuevos materiales. Las tecnologías de nuevos materiales, tratan de sustituir materias primas credentemente escas,as, poner a punto técnicas de recidlado, encon:tra(t" nuevos materiales que posean características especiales, etc. Se estudian sobre todo, los poHmeros de alta resistencia, los materiales cerámicos, las nuevas aleaciones, los radicales libres, etcétera, así como los nuevos procesos de obtención, tratamiento, mecanización, etc. Especial intJerés tiene, en mi opimión, el proceso aún en desarrollo de micromecanización química de los crista,les de silicio ( 61) que por su baratura, precisión y pequeñez y sobre todo por el material base, que es el mismo de la microelectrónica. Esto posibilita grabar circuitos lógicos en estos elementos, y permitirá, permite ya obtener dispositivos tales, como un cromatógrafo sensible a 100 gases diferentes, del tamaño die una caja die cerillas, con un consUiffio de gas muestra despreciable, y cuyas necesidades de energía las satisface una pila de veloj digital. En un futuro que es casi presente, se podrá romper una de las ba:r,rera:s que frena la miniaturi2ación de la microelectrónica, qUJe es la eliminación de1 calor de funcionamiento de los circuitos lógicos, ya que las pequeñas pastillas de silicio podrán incorporar canales microscópicos de refrigeración. Igualmente pienso que se podrán con esta técnica fabricar, válvulas card1acas, dosificadores de insulina, y todo un conjunto de elementos que insertados en el cuerpo del. paciente sustituirán de forma eficientísima sus órganos dañados. V.2.4. Las tecnologítJS de la energía. En el campo especialmente crítico de ,Jas tecnologías de la energía, los esfuerzos investigadores son intensísimos, tanto en las técnicas de ahorro, como en el de la eficiencia: y segUJridad de los aprovechami,entos de las fuentes actuales, así como en ~la búsqueda de nuevas energías más limpias, especila:lmente la derivada de la fusión nuclear controlada, hasta el momento 1sin avances especiales. -40- V.2.5. Las tecnologías apropiadas. Finalmente, hay que señalar la existencia de un mov1m1ento denominado de tecnologías apropiadas, que 'abavca todos los campos tecnológicos, y cuyo objetivo es desarrollar en cada país la:s tecnologías más adaptadas ,a su realidad, necesidades y posibilidades. Por ejemplo, en los países áridos del Tevcer Mundo sin infraestructura industrial, desarrollará las técnicas de utilización de la energía eólica y solar para sacar agua de pozos, estudiará con sumo cuidado la hidrogrología del país, buscará las técnicas más adecuadas para el aprovechamiento agrícola de la ,escasa: agua di,sponible, incluso si es salobre. Este importante movimiento no es e)OClusivo del Tevcer Mundo, ya que está muy extendido en países como EE.UU., Alemania f,ederal, etc. Desgraciadamente en España ni hemos oído hablar de él (62). VI. LOS EFECTOS DE LA CIENCIA Veamos ahora de forma meramente descdptiva algunos de los efectos generales de la influencia de la Ciencia en la Sociedad actual. Vl.1. La planetización d~, la Sociedad. La vevolución informática y de las comunicaciones ha hecho de la Tierra, la casa de 1 la Humanidad donde las habitaciones están muy próximas y además muy bien comunkadas. Se puede pvever que en la próxilma década:, las transmisiones por satélite, mmpan la soberanía de las actuales naciones en temas t,ales como las ,emisiones de televisión. Sin emba1rgo, contra lo que cabría esperar, este mejor conocimiento que los diferentes grupos humanos tienen entre sí, no ha eliminado de manera sensible los nacionalismos con sus negativas consocuendas para todos. Las formas menos cruentas de nacionalismo, 'Como son La creación de barveras económicas, la no adm~sión de emigrantes por vía administrativa, etcétera, crean sufrimientos a los más débiles, pero también esderotizan a las sociedades ricas que los practican, preparándolas pata -41- unidad de energía producida en el caso de centrales atómicas es ínfimo, mimtras que en las convoociona1es es finito y elevado dentro de su pequeñez ( 66 ). A pesar de sus contradiodones, sectari,smo y deficiencias, la activ1dad del movimiento ecalogi:sta ha sido muy positiva, ya que ha obligado a los gobiernos a imponer reglas muy estriotas a ~as industrias y vehículos, para reducir sus efectos sobre el medio ambiente a límites tolerabl,es y en el caso ooncreto de las centrales nucleares se ha llegado a un altísimo nivel de seguridad, curiosamente muy superior a la de las centrales nucleares instaladas en países donde eil citado movimiento ecotogilsta no exi,ste. VI.S. El problema energético. El funcionamiroto de ~la Sociedad en esta épooa md'ustriail. exige inmensas cantidades de energía. Realmente todos los problemas, tanto de escasez de materias primas, como de carencia de alimentos, como ecológicos, etc., se pueden resolver si se dis¡pone de ~suficiente energía, de mucha más energía de la que ahora gastamos. Una sociedad post-indlustrial, oomo ha sido tantas veces anunciada, erigirá inmensas canüdades de energía. Dado que la,s fuentes renovables, :prácticamente sólo las de origen hidráulico, representan un.a pequeña par:te de las necesidades, y el agotamiento del petróleo y del carbón sólo es cuestión de tiempo, de poco tiempo, además de sus graves efectos ecológicos, ~así como del peligro de que el exceso de anlhídrido carbónico en la atmósfera pueda cambiar el clima, no hay más alternativa a corto plazo que las centrales nucleares de fisión, quedando a rrredio plazo la esperanza de que efectivamente pueda ser domesticada la fusión nuclear. Es es1te en mi opinión el más grave problema pacífico que tiene planteado la Humanidad y por tanto el mayor reto para la Giencia y la Tecnología. VI.G. El capital humano. Finalmente el desarrollo técnico-científico obliga a la existencia de un adecuado nivel técnico-científico, es decir, un capital humano. De hecho los países deos de forma estable lo son principalmente -48- por las habihdades y capacidades de sus hombres, mucho más que por sus riquezas naturailes. Es tan obvia esta proposición, que no exige más argumentación, pero si hiciese falta, con observar los ejemplos de Suiza y Japón, por una pa:rte y el Zaire y los países productores de petróleo, por otra, sería suficiente. La rapidez de la mutación científica plantea continuamente la necesidad de nuevas cualificaciones profesionales, que en la mayoría de los casos, no son definitivas ni estables, lo que implica que es necesario, o más bien sería necesario, realizar varios aprendizajes a diferentes edades, a lo largo de la vida activa. Pero el capital humano de un país no sólo depende de la cualificación técnicocientífico de sus habitantes, depende de su organización social, de su nivel cultural, de su tradición pasada e historia reciente, etc. El caso del Japón, pequeño país superpoblado, desprovisto de riquezas naturales, sin tradición industrial prolongada, y con un pasado turbulento de guerras civiles de tipo feudal hasta hace apenas un siglo, se ha colocado en la cabeza de los países industriales' y parece invullnerable a la crrsis ~económka que ha azotado a las economías ocddentales, en los últimos 10 años, compatibilizando un aumento de productividad debido al avance tecnológico, con una situación de pleno empleo, nos muestra palmariamente la proposición última. Aunque hay pocos estudios serios para conocer la amplitud del factor capital humano, el caso específico del Japón, ha sido una excepción ( 7 3 y 7 4) habiéndose señailado como peculiar de la sociedad japonesa en este aspecto. a) Hay una gran cohes,ión social, ~existiendo una auténtica colaboración de clases y gran sentido de solidaridad. b) Hay un elevado nivd ~cultural y una gran propensión a la educadón, lo cual determina una gran movilidad social. Otro ejemplo igualmente significativo, es el observado directamente por mí, en la primavera del 80 con motivo del X Congreso de la Productividad y Seguridad de la Industria de la Automoción, celebrado en Nagoya. En esa fecha, sin grandes diferencias tecnológicas ni jornada de trabajo y reduciendo los datos a un vehículo tipo de carácter medio, teniendo en 'cuenta los trabajadores de cualquier naturrueza, un japonés producía unos 50 coches al año, un norteamericano 30, un europeo occidental 15 y un europeo oriental l. Estas cifras pueden ad:mirir algunas matizaciones pero -49- fueron aceptadas como representativas. Es daro que no predsan comentarios. La extraordinaria importanda del factor capitru humano, debería hacer reflexionar a los gobernantes, sobre todos y cada uno de sus componentes. Como primer paso, debiera ser absolutamente prioritario, que todos los miembros de la sociedad sin ,eXJcepción, pudieran alcanzar niveles de formación, información y cultural cada vez más elevados. Asim.iJsmo deberían ser dotados de una gran sensibilidad hacia los probJ.emas sociales. Claro que decir esto, aquí, no pasa de ser un lugar común. El problema es cómo conseguirlo, su coste, los profesores, el marco legail, ene. No parece que en nuestro país las últimas disposiciones en la materia propicien la amplia y sistemática intercomunicación que según la OCDE y la Unesco (75) debe existir entre la formación técnica y la vida en las . fábricas 23 • VIl. LOS PELIGROS DE LA CIENCIA Cualquier sociedad, salvo en períodos cortos y espaciados, presenta una inercia mayor o menor ru cambio, por lo cual se siente incómoda, cuando la rapidez de la evolución tecnológica, le obliga a revisar sus patrones de conducta. Todo esto unido a la mala utilización, que con frecuencia ha hecho el hombre de los avances técnicos, sea en sus querellas internas, sea con feroz egoísmo en visiones a corto pla:ro ~clusivamente, ha creado un creciente temor y rechazo a los avances técnico-científicos. Este sentimiento de temor y rechazo no es nuevo, e incluso como lúcidamente analiza Freudenfel (67) se ha presentado, antes de que la Humanidad tuviese motivos objetivos que justificasen la citada actitud, que por otra parte no quedó limitada al vulgo ignorante, pues Goethe en su obra Años de peregrinación de Wilhelm Meister revela un at:ormentado temor al progreso tecnológico. 23 TENA ARTIGAS: «El profesorado debería ser capaz de transmitir a sus alumnos la visión actuaJ.izada de la vida laboral de la empresa, cosa que puede lograrse simultaneando docencia y trabajo real, lo que faciHtaría la conexión buscada y garantizaría la puesta al día del mismo. Véase (75). -50 -- Rechazando cualquier miedo irracional, hay en mi opinión tres gravísimos y palpables motivos de preocupación: Vll.1. La guerra. nuclear. Existen armas nucleares suficientes, no ya para destruir al hombre como especie sino también a la vida como tal, siendo completamente ilusorio pensar, que en algún rincón del mundo cualquiera que sea su estatuto jurídico, se pueda estar a sailvo del holocausto. Hasta ahora los planes estratégicos desarrollados por las grandes potencias, con aplicación de la teoría de juegos, han demostrado que en caso de conflicto nuclear no habría vencedores ni vencidos, lo cual ha permitido mantener el ·equilibrio del terror. Pero los progresos de la electrónica, de la ciencia de los computadores y de los s.Í!stema1s de propulsión, han determinado tales a'l.lllll:entos en la velocidad y precisión de los cohetes que transportan las apocalípticas cargas nrualea:res, que se ha acortado drásticamente el tiempo disponible de respuesta f11ente a un ataque por sorpresa. Ante esta circunstancia, la decisión de iniciar un ataque nuclear masivo, habría de ser tan rápida que ya probablemente no correspondería a una persona de la que sabemos casi todo, o a otra de 1a que no sabemos casi nada, pero que no podemos juzgar a priori intrínsecamente mailos ni locos, sino que, y probablemente por una falsa alarma, !la guerra nuclear se desencadenada por ótxlenes emitidas por Jos computadores de los altos mandos de la·s dos grandes potencias (68). Esta terrible situación es una realidad y es .en mi opinión el problema más grave que rtiene y ha tenido nunca planteado la Humanidad como tal. Cualquier desequilibrio en los niveles de efidencia de las dos grandes maquinarias bélicas, nos acercaría ineluctablemente ru rpreciJpicio. En este sentido ·la acción de los movimi~Cntos pacifistas de Oocidente, a1l no tener contrapartida en los países del Este, pueden paradójicamente incrementar los niveles de riesgo. Siguiendo a Max Born sólo la coexi·stencia pacífica podría alejar el peligro, pero la historia posterior a ~a Primera Guerra Mundia:l pm-ece demostrar, que para dio sería necesario, que al -51- menos en todos los países industriales, los pueblos fuesen dueños de sus destinos. Vll.2. La manipulación genética. Los avances de la bioteonologia son tan espectaculares que en un futuro próximo podrían utilizarse sus técnicas genéticas (77), para crear, los superalfa:s y los epsilon de las anticipaciones de Hmdey y Orwell. En una situación democrática este peiligro está automáticamente descartado, pero no es seguro que ocurriera así, en una dictadura que poseyese los medios técnicos y materiales necesarios. Vll.3. La manipulación de las conciencias. Los avances de la psicología en particular las investigaciones de Paulov sobre los reflejos condicionados, parecen haber sido el origen histórico de los auténticos lavados de cerebro que los medios de comunicación, someten a la Humanidad en todas las longitudes y latitudes del Globo. El peligro de la pérdida de la propia capacidad de pensar, es notoriamente más grave allí donde se dan de hecho o de derecho los monopolios informativos. Es obvio que los más graves daños los sufren los pueblos y c1ases socíales de más bajo nivel cuJ.tura:l, una v,ez más son las víctimas de sus élites. VIII. CIENCIA V SOCIEDAD En un CU11SO dictado en 1933 en la Universidad Menéndez Pela yo ( 7 2 ), Ortega tms una aguda serie de consideraciones, llega a 'la conclusión de que el papel de la Técnica es y iha sido en todo tiempo, la de satis:fiacer los deseos y necesidades que el hombre tiene, negatndo cualquier influencia inversa. Por otra parte, es bien sabido, que Marx considera, que el nivel tecnológico linrita de forma primaria la estructuro de la Sociedad así como su posible evolución. Ninguna, de las dos contradictorias tesis que acabo de citar, parece haber sido confirmada por los hechos, ni en rualquier tiempo -52- pasado ni mucho menos ahora. Más bien creo haber mostrado la intensa, compleja y reciproca interadón existente entre desarrollo tecnológico y necesidades socia!les. Esta interacción se ha hecho tan preoonte que a nuestra época se le ha llamado frencuentemente y con toda propiedad «Edad de la Máquina» ( 69 ). Se ha avanzado nanto en este camino de interdependencia que la Ciencia en su sentido amplio parece ser die algún modo, representativa del carácter y destino de nuestro tiempo. Sigui·endo al astrónomo y filósofo de ta ciencia Weisacker (70) podemos afirmar: a) La fe en la Ciencia desempeña actuailmente el papel die religión dominanJte. b) La transcendencia de la Ciencia y su evolución actual pueden evaluarse en términos ,ambiguos. Las dos proposiciones son ahora rea!lidades palmarias, aunque la primera es admitida sin discusión en todas hs naciones del mundo y no hay político, que no presente ·en su progmma, el acelerar el progreso técnico, confiando en que el mismo resuelva todos 1os problemas, incluso aquellos que han sido creados por la:s debilidades y ambiciones humanas. Sobre la segunda más bien parece que hay un pacto de silencio ooramente roto, pero cuyo sentido queda claro después de segui'r la exposición anterior. IX. LA R,ESPONSABILIDAD DEL CIENTIFICO En el mundo actua!l, el científico y el ingeniero, están inmersos en estructuras públicas o privadas, que les permiten y les exigen realizar su trabajo de avance científico y técnico. Son en definitiva asalariados y por tanto sus descubrimi·entos y vealizaciones no les pertenecen. Dado el carácter ambiguo de la Cienda, cualquiera de los descubrimientos o realizaciones puede s1er bien o mal utilizado y ello sucede independientemente de la voluntad del descubridor, por lo cua!l su responsabilidad es exaotamente la misma que la de otro ciudadano cualquiera. Pensar otra cosa es desconocer los tér- ~~ . , 1 d 1 bl ~,'ill ' 1111 mmos en que esta p antea o e pro ema. ~''<-- · Sin embargo, el científico en su sentido ampHo, trabaja e ~ e un método que no admite ambigüedad, las hipótesitS no confirmada~ por la experiencia son desechadas. Esto implica inevitablemente ~i 11 lfl _ ·,-~ ~ -53- una disciplina lógica, que le hace comprender sin nigún ·asomo de duda que sri el descubrimiento no •se hubiese realizado, no se habría utilizado mal, lo cua[ provoca un estado de rulpabilidad subjetiva, tanto más 1ntenso, cuanto el mal es mayor. Un ejemplo auténtica~ mente paradigmático, de esta situación, se presentó al equipo que fabricó las primeras bombas atómkas. Conocedores de la potenci'<l y resolutiviidad de la nueva arma, ante el temor de que Hitler pudiera di.sponer de ella, instó a Rooselvet ~la fabricación de la mi:sma, pero cuando la bomba estuvo a punto. Hitler había sido derrotado, sólo había guerra en el Pacífico. Parece que hubo varias comisiones en Jas que estaban representados ~mportantes científicos, incluso se hicieron evaluociones sobre la pérdida de vidas humrunas en las diferentes alternativas disponibles y finalmente se hizo el terrible ataque. Casi todos aquellos hombres sufrieron horribllement·e y se hicieron propagandistas contra las armas atómkas, pero a pesar de su:s premios Nobel y de su gran prestigio, la carrera armamendsta ha seguido al nivel que ya describí. En los países del Este, a pesar del vello que cubre las disidencias, parece que los mayores pacifistas son predsamente los científicos atómicos al menos eso se puso de manifiesto en la Conferencia de Ginebra para el uso pacífico de Ja energía atómica celebrada en 19 55, y si en EE. UU. tenemos a Einstein, Oppenheimer, etc., en 'la Unión Soviétka está Sajarov. Mortunadamente la gran mayoría de los científi.cos no sufren estos problemas y sus dificultades, si hemos de creer al premio Nobel Max Born (71), surgen de la diaria constatación de los sofismas, autoengaños, prejuicios 1deológicos e incluso a veces el cinismo con el que gran número de políticos tratan hasta los problemas más objetivables. :Por eso su consejo 'es que no debemos senür fatiga en combatir la irracionalidad e inmora:lidad que a voces gobiernan el mundo. Si así lo hacemos la Ciencia y la Tecnología no sólo habrán servido para situarnos ·en un alto nivel de confort material, sino que podemos esperar que desaparezcan las supersticiones y los rituales insensatos y que conservemos los valores que han resistido la prueba del tiempo. Si éstos también desapareciesen, sería una victoria pírrica de la Ciencia y de la Tecnología. He didho. -54- Bibliografía ( 1 ) FoRBES, R J.: Metallurgy in Antiquity. Dorderecht. Leyden, 1951. ( 2 ) FoRBES: Obra citada. ( 3) FARRINGTON, B.: La ciencia griega. Haohette. Buenos Aires, 1958. ( 4) ARISTÓTELES: Obras completas. Aguhlrur. Madrid, 1973. ( 5) PASTOR RuPÉREZ, J.: Lección de apertura de curso. Univevsidad de BHbao, 1973. ( 6) BERNAL, J. D.: Historia Social de la Ciencia. Ed. Península. BarcelO!lQ, 1964. ( 7) CB.oM1!IE, A. C.: Robert Grossetteste. Oxford University P'ress, 1929. ( 8) WAITE, A. E.: Three Famous Alchemists. Providence. Londres, 1939. ( 9) TAYLOR, F. S.: Los alquimistas. Espa~Sa Cupe. 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