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La coyuntura de España: Universidad de Valladolid, Discurso de apertura (curso de 1940-1941)

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La coyuntura de España: Universidad de Valladolid, Discurso de apertura (curso de 1940-1941)

Author: Ferrandis Torres, Manuel
Publisher: Valladolid :,Talleres Tipográficos Cuesta
Year: 1940
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/1659/1/Disc.Apert.UVA1940-41.pdf
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DISCURSO DE APERTURA
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POR
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194
0
c5eño :
I
6n es os momen os solemnes
de
nues a
ida uni e si a ia, nada podía llena nos
de
an ín ima sa is acción como
el
ue os
en e noso os, di igiendo
y
es imulando
nues a labo . Sean las p ime as palab as
académicas
del
cu so 1940-41,la exp esión
emocionada
de
la más i me de oción
hacia la pe sona
de
V. E., guía
y
no e
de
los des inos
de
España.
~
cy
sea ambién nues a co dial bien enida
y
since a adhesión pa a nues o ilus e
Je e,
el
Excmo. S . Minis o
de
Educación
Nacional,
en
cuyas manos, i mes
y
segu as,
se
ges a el esu gi
de
la
Uni e sidad española.
1
Excelen ísillJO
Seño
Rl:c o :
E,xcelen í'simos e I1us ísinlUs Seño es:
Seño as )' Seño es:
Una ez más, en cumplimien o de un i o adicional.
se e i ica en las Uni e sidades españolas la solemne
ape u a de un cu so académico; una ez más, en cada
uno de los Pa anin os uni e si a ios se dispone el claus-
al co espondien e a lee el discu so inaugu al, que
se á unas eces exponen e de la labo ealizada
y
apa e-
ce á o as como o ien ación de una u u a labo ...
y
una
ez más, as las palab as de igo , ol e án a anima se
los claus os
y
a pobla se las cá ed as de esa e e na
y
bulliciosa ju en ud que busca la solución de un mañana
en un p esen e lleno de ilusiones
y
op imismos.
Una ez más se cumple un i o docen e
y
una ez
más se ab e un cu so académico, pe o han sido
de na-
siado hondas las cosas que han ocu ido en
España,
son demasiado ascenden ales las ho as po que a a iesa
la Humanidad en e a, pa a que podamos aho a con o -
ma nos con deci que se cumple es e solemne ac o
una
ez
ncis. Si sólo hicié amos es o, si nos limi á amos
an sólo a epe i , con oda la b illan ez, con oda la
solemnidad que se quie a, pe o a epe i simplemen e

- VI-
una ce emonia uni e si a ia. demos a íamos no habe
comp endido oda ía el signi icado del Alzamien o nacio-
nal de 1936; apa ece íamos como ac o es disco dan es
y anac ónicos en el p oceso de econs ucción nacional
y se íamos indignos de llama nos suceso es de aquellos
que die on su sang e y su ida po una España mejo .
En la solemnidad adicional que aquí nos cong ega.
como en cualquie a o a mani es ación de la ac i idad
nacional. debe sen i se palpi a ' en un igo oso p ime
plano la inquie ud espi i ual de los p ecu so es del
Mo imien o, el es ue zo gene oso de sus hé oes. la
llamada cons an e de sus má i es; debe apa ece en odo
momen o el impulso de los nue os modos, del alma
nue a de España; debe su gi como una cons an e
espí-
i ual la p eocupación in ensa po los días que han de
eni . Y ese u u o de nues a Pa ia, ese mañana
íncóg-
ni o y decisi o que ha de se el u o de noso os mismos.
no co esponde ía a los sac i icios ealizados. si sólo
nos p eocupá amos de epe i cómoda e inconscien e-
men e los ac os ma cados po el índice inexo able del
iempo. Hay que hace más; hay que man ene en ib a-
ción con inua la ensión de nues o espí i u; hay que
imp egna de un es ado de ale a igilan e has a los
ac os mecánicos de nues a ida; hay que da se cuen a.
sencillamen e, del olumen y signi icación de lo que en
España ha pasado y demos a día po día y a odas
ho as que las mismas ene gías aciales que se pusie on
en pie pa a ompe un pasado. se man ienen despie as
y ma chan a oda ela pa a o ja un po eni .
y
no se c ea que la pues a en ma cha de los des inos
de España debe co esponde de un modo exclusi o o
p e e en e a las ins i uciones nue as y que es más ap o-
piado 'el limi a se a mi a
sosegada nen e
hacia a ás en
aquellos ac os en que, como el que aquí nos eúne. se
.- ~..~~..".....---.----*
- VII-
esponde a un hondo sen i adicional.. ¡Qué e o más
p o undo se ía el de los que así pensasen! Pa aliza la
adición. de ene la en un pun o cap ichoso, educi la
a la econs ucción de añejos iempos o a la imi ación
de iejos modelos ... , eso es anula la, alsi ica la, des-
ui la. La adición es dinámica, inquie a y, si es p eciso.
e oluciona ia; llena los pe íodos de más in ensa ida
en nues o glo ioso pasado; se plan eaba y acome ia
alien emen e p oblemas de índole uni e sal; y p ecisa-
men e po la mul iplicidad de su ac uación, po su
cons an e inquie ud espi i ual. pudo dejamos pe ec a'
men e con as ados y sin con usión posible el magní ico
eso o de los alo es e e nos de nues o modo de se .
Ob a en adicional se á. po lo an o. ecoge esas
esencias depu adas del alma española. pone las de nue o
en ma cha. ac ua con ellas
díná nícamen e,
como lo
ha ía un español del siglo
XVI,
a on ando los p oblemas
con empo áneos. mi ando siemp e adelan e, o jando días
de glo ia y amasando pa a el u u o nue os eso os de
adición, con la ene gía y i meza del que se sabe en
posesión de la e dad.
¿Que éis que eco demos como joyas adicionales
aquellos siglos del medie o en que se o maban los einos
de Cas illa
yA agón?
Pues nunca se luchó an o en
nues o suelo. nunca se die on disposiciones an adi-
cales, nunca se mo ie on an o los espí i us pa a la
gue a y pa a la paz, como en aquellos ocho siglos de
Reconquis a, en los que la misma ensión desbo daba a
pad es e hijos, a gene aciones y gene aciones. en pos de
un ideal de econs ucción nacional. ¿Que éis que e o-
quemos el modelo incon o e ible de la adición espa-
ñola, la ac uación p o idencial de los Reyes Ca ólicos?
Pues nunca ué España an dinámica
y
an e oluciona ia;
las medidas sociales y polí icas. económicas y eligiosas.
- VlIl -
- IX--
causaban espan o en los espí i us pusilánimes; las emp e-
sas gue e as, peninsula es y eu opeas, pa ecían inacce-
sibles pa a las ue zas de España: las hazañas iaje as
y ul ama inas semejaban páginas de leyenda; y, sin
emba go, e a an sólo la adición española, que se es aba
o mando; e an las ene gías aciales, que es aban ac uando;
e a el desbo damien o del alma nacional. que es aba
con as ando la pu eza de su des ino uni e sal en el
momen o más dinámico de la ida de la Humanidad. Y
si es o hicie on en onces los Reyes Ca ólicos, los adi-
cionales Reyes Ca ólicos, ¿qué no ha ían en nues os
días an necesi ados de e o ma, en es os momen os an
semejan es a aquéllos, en los que, ambién se ha o o un
la go p oceso de decadencia y exis e un ansia in ini a de
eno ación in eg al? No es es á ica la adición, ni puede
limi a se a la con emplación omán ica del pasado. Bien
lo ha demos ado con su in e ención he oica en la
C uzada nacional; bien ha sabido mezcla la sang e de
los que esuci aban los símbolos de aye con la de los
que os en aban los nue os emblemas del esu gi español.
bien ha uel o a ma cha con paso i me y ges o decidido
po la u a di ícil del des ino impe ial. Y si lo ha demos-
ado en la gue a, bien sab á demos a lo en la paz
inyec ando o en es de sole a hispana en los nue os
cauces de la ida nacional.
No se diga, pues, que no es p eciso lle a a es os ac os
adicionales la oleada i i icado a de la Nue a España,
cuando es p ecisamen e en lo que ienen de adición
donde encon a án las más icas suge encias pa a una
eliz ans o mación. Reco demos con nues a ce emonia
uni e si a ia las de aquellos cen os docen es de nues o
glo ioso siglo
XVI;
es imos ajes que e nemo an los de
aquellos p o eso es españoles que explicaban en odas
las aulas del mundo; leemos discu sos que aspi an a se
con inuación de los de aquellos c aus ales de Salamanca
y Alcalá; pues bien, sa u é nonos ambién del espí i u y
ambien e de aquellos an epasados nues os, sin amos a
España con o gullo, expongamos nues as ideas con
independencia, p opugnemos sin ambages nues a e.
Hagamos de cada uno de nues os ac os un p oblema
nacional. i amos con la p eocupación cons an e de
nues a p opia esponsabilidad y a aiguemos en lo p o-
undo de nues a alma la llamada angus uosa del ins an e
c í ico en que nos oca ac ua . Sólo así, con el es ímulo
de nues os an epasados y con el acica e de los que nos
han de sucede , cesa á la muelle epe ición de los hechos
p e is os, se ompe án los aíles que conducen siemp e
po el mismo camino yse án las alas lib es del espí i u
español las que ma quen los nue os umbos de la na e
nacional.
Pe o odo ello se á el esul ado na u al de un es ue zo
gigan esco yes aho a, p ecisamen e aho a, sin pé dida
de un solo minu o, cuando ese es ue zo se debe ealiza .
No nos cansa emos jamás de epe i lo
y
nunca nos exce-
de emos en es a machacona epe ición: i imos en el
momen o más c í ico de nues a His o ia, en una si ua-
ción sin p eceden es, en un c uce de ini i o de nues a
ida nacional. Si mi amos hacia a ás, sólo pod emos
e oca como semejan es -- sal ando la dis ancia del iempo
y la complicación de los p oblemas mode nos -, los
úl imos años del siglo x y los p ime os del
XIX,
y aun
es os dos ue on de ayec o ia an di e gen e, que mien-
as el p ime o emp endía la u a de la e dad y desem-/'0'-~~
bocaba en el ancho ho izon e del siglo de o o, el segun~>
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se des iaba po el camino del e o y acen uaba la á~;~
mueca de la decadencia española. Si di igimos nues
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ojos hacia adelan e
y
nos acompaña el empuje i ,~ ~
osa de la España enacien e, islumb a emos au o as,
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-X-
- XI-
•
de Impe io. ic o ías del espi i u que se sabe gua dado
po ue e y pode oso b azo; pe o si su imos aún el
óxico de los años is es. si nos siguen la incomp ensión
O
la mala e. en onces sólo e emos pano amas de se i-
dumb e y abdicaciones y e güenzas po doquie . Sea
a ás o adelan e donde ol amos la is a, las u as di e -
gen es de los des inos de los pueblos se nos o ece án con
oda
p ecisión
y nos e emos a noso os mismos en el
pun o de a anque, en el ángulo que sepa a los dos cami-
nos. en el pun o de in e sección pa a el bien o pa a el mal.
G an momen o his ó ico el que nos en uel e¡ puede
se . debe se . mejo dicho, el momen o de la econcilia-
ción de España con su p opio des ino. Los siglos que
pasa on, an e ocados en las angus ias del pelig o de
mue e. nos exci an a un p o undo examen de conciencia¡
los siglos que han de eni , an anhelados en el co azón
de los hé oes y má i es. nos exigen un i mísimo p o-
pósi o de no ol e a ás; los días que i imos, an
aza osos e inquie os, an llenos de p oblemas e
ín e o-
gan es, nos piden el sac i icio de nues a gene ación. Y
es a gene ación que ya dió lo mejo , que sólo necesi a
con inua el es ue zo ealizado, debe en ega se po en e o
a explo a en bene icio de España la magní ica opo u-
nidad que la P o idencia la encomendó.
Ved po qué os decía al p incipio que no enemos
de echo a ealiza nada que sea simple epe ición de un
ac o an e io . Que lo mismo si conside amos es a ce e-
monia de ape u a como una solemne e ocación de
glo ias pasadas. que si la juzgamos p og ama de a anque
pa a una labo a ealiza . debemos ena bola en an·
gua dia la bande a de nues a eno ación; que es incom-
pa ible la g a edad de es os momen os con el
una ez
más,
y que es p eciso emp ende el camino di icil con
plena conciencia de nues a esponsabilidad.
LA COYUNTURA DE ESPAÑA
Respondiendo a es a pe spec i a de acción y de
inq uie ud espi i ual, no hemos que ido desa olla an e
oso os una monog a ía his ó ica o un p o undo ema de
in es igación; no hemos in en ado mo iliza en ues o
hono los legajos de los A chi os ni los ondos de
nues as Biblio ecas y Semina ios; esa hubie a sido u1' a
labo demasiado analí ica, demasiado e ospec i a, que
pod á hace se en cualquie o o momen o más ceñido con
nues a p o esión, pe o que no concue da con el sen ido
inquie o, palpi an e y dinámico que debe se nues o
inspi ado en la ac ual si uación. Vamos, po lo an o,
a segui una ayec o ia dis in a. a in e oga al elemen o
i o en la His o ia, a analiza el momen o ac ual desde
el pun o de is a his ó ico, como si es u iese ya muy
alejado de noso os y se nos o eciese en adecuada pe s-
. pec i a, pa a medi a se enamen e sob e su signi icación
en la his o ia pa ia. Y de es as e lexiones de índole
exclusi amen e his ó ica. de es e capí ulo de His o ia
con empo ánea, en el que hemos de ele a nos po encima
de las minucias y a añazos de la ida co idiana, en el
que hemos de p escindi de pe sonalismos y pequeñeces
empo ales. su gi á la con icción de la ascenden al dis-
yun i a en que se halla la ida nacional y la necesidad
de que apo emos odo nues o o al es ue zo pa a su
a o able esolución. Es po es o po lo que se ha dado
a es as mal
pe geñadas líneas
el í ulo que mejo puede
exp esa su in ención:
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La coyun u a
de
España
1
Nadie desconoce que en la ida de los indi iduos,
como en la de los pueblos, se dan pe iodos c í icos, de
di e sa du ación e in ensidad, en los que las de ensas
na u ales del o ganismo, sea humano o social, se mul i-
plican en ac i idad a ollado a con a los agen es pe ní-
ciosos
y
ex años. La ida de la Humanidad ha su ido
los mismos pe íodos de c isis, en los que los a ances
ma e iales
y
espi i uales de a ios siglos pa ecían p on os
a aniquila se en e oleadas de sang e
y
ex e minio. Pe o
si la supe i encia del géne o humano puede conside a se
como ga an izada has a el momen o en que se cumplan
los designios del C eado , la ida de los pueblos, como
la de los indi iduos, es á a me ced de con ingencias
empo ales
y
pueden ácilmen e debili a se o mo i . Hubo
un momen o en la exis encia del homb e en que no se
comp endía la exis encia simul ánea e independien e de
a ios pueblos; siemp e su gía uno, más ue e o más
opo uno que los demás, que se e igía en conquis ado
absolu o
y
some ía a odos los
ci ilizados
a su obediencia
y
sumisión. Es la época de los g andes impe ios o ien ales,
de Egip o, de Asi ía, de Pe sia, de G ecia. Cada uno de
ellos, iéndose seño indiscu ible de odo lo conocido, se
c ee ía en posesión del don de la e e nidad
y
conside a ía
su p opia exis encia como esencial a la ida de la
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Cong esos de
Víena
con la p esencia es é il de un débil
embajado ; hoy se sale al mundo, se pa icipa en las más
ascenden ales con e saciones, se plan ean galla damen e
nues as ei indicaciones y Suena la oz de España, se ena
y ené gica, en el m0l!len o más c í ico de la polí ica
in e nacional.
y
si es a o able la opo unidad española pa a ecu-
pe a el ango que nunca se debió pe de , aún lo es más
si la conside amos desde el pun o de is a nacional.
Es amos pagando las consecuencias de la mala polí ica,
del en enenamien o social, del abandono de nues as
iquezas na u ales; es amos su iendo aún los e ec os de
una mo al
desespañolízacíon,
pe o son p ecisamen e
es as di icul ades, es as con a iedades y de iciencias, la
mayo ga an ía de mejo ación pa a el día en que desapa-
ezcan has a los úl imos asgos de las causas que las
mo i a on. Con un Es ado ue e y de i me polí ica, con
una a monía pe ec a en e los elemen os de p oducción,
con un ap o echamien o comple o de las insospechadas
ese as que nos gua da el suelo y el subsuelo español;
en una palab a, con una e olución poli ica, social y
económica que ans o me adicalmen e los sis emas
an e io es, las posibilidades de España son an ex ao di-
na ias y p i ilegiadas, que las, más bellas espe anzas se
ha ían p on o ealidad.
Pe o es p eciso que nos e o memos ambién noso os
mismos, que nos desp endamos del las e ama go que
pudie on deja nos aquellos años an e io es al 36, que
mi emos a la nue a gene ación que no ha conocido la
is eza de la decadencia española y nos comp ome amos a
deja les la Pa ia ue e que ellos se me ecen. Pa a odos,
indi idual y colec i amen e, son es os momen os de
coyun u a decisi a, El que pecó, iene la opo unidad del
pe dón. El que se engañó, puede conoce la e dad. El que
la que exige una insobo nable decisión de ence con las
a mas in imas del pensamien o y la con icción. Libe ad
ideológica, que puede con inua la lucha aun después de
acabada la gue a ma e ial, que debe desa aiga odas las
. semillas pe niciosas
y
exó icas, que necesi a ence la
ine cia de a ios siglos de acaciones men ales
y
despe a
de la p opia esencia española los concep os, no mas y
o ien aciones que ue on la ue za de nues os mejo es
días, La España lib e de enemigos
y
lib e de in luencias,
end á ambién la libe ad de acción; sobe ana en su
e i o io
y
ue e en su sobe anía, nadie media iza á sus
ac os, nadie la impond á condiciones en su lib e desen ol-
imien o,
y
su oz ol e á a oi se, no como eco de oces
más al as, sino como, exp esión se ena y i me de
quien sabe el alo
y
la ascendencia del pues o que le
co esponde.
¡Qué magní ica coyun u a' la que se p esen a an e,
noso os! Po que nada de lo que hemos dicho es u ópico
o i ealizable, nada es á ue a de nues o alcance, nada
jus i ica ia nues a inhibición. Y. mucho menos cuando
ya es á odo iniciado, cuando es á en ma cha lo unda-
men al.' Desde que España se puso en pie dispues a a
de ende su exis encia, lo hizo sin limi aciones, sin co a-
pisas, sin que la amilanase el camino a eco e ; de ochó
he oísmo cuando hizo al a y de ocha inicia i as en los
momen os de econs ucción: ompió la ine cia mo al
de los años is es que pasa on y o ien a su ac i idad
hacia los días
-Iu nínosos
que nos agua dan. ¡Qué di e-
encia en e aquel silencio sumiso y humillan e del p ime
e cio de siglo y el lenguaje cla o y e minan e de nues os
días . Ya no que emos se segundones en la amilia
eu opea, eclamamos nues o papel en el mundo ci i-
lizado, el que co esponde a nues a posición geog á ica
y
a nues a glo iosa his o ia. Ya no son posibles los
"1"

.;
- XXIX -
- XXVIII -
se du mió, iene ocasión de despe a . El que descon ió,
puede comenza a c ee . Lo que nadie puede hace , lo que
no es líci o ni se puede ole a , es la inhibición, el apa -
amien o, el ol ido de an sag ada obligación.
Desde el ca go más ele ado, has a el más humilde
ob e o, odos pueden y deben colabo a en el esu gi de
España, sin que les de enga la mayo o meno ascen-
dencia que pudie a ene su ac i idad. Aquí mismo, en
Valladolid, con la ela i a impo ancia que puede alcan-
za un p oblema de p o incia, o ecemos a los que nos
isi an un ejemplo del nue o ob a en nues a p opia
Uni e sidad, íc ima ambién de la gue a, des uida
cuando ya los amanece es ic o io.sos saludaban a nues-
as bande as, podía habe opezado con los obs áculos
y di icul ades an en uso en la ieja polí ica. El es ue zo
con inuado que la ciudad y la p o incia había p es ado a
los soldados de España, hacía eme en un posible ago a-
mien o, y, sin emba go, en e los mu os calcinados de
nues o p ime cen o docen e. las co po aciones y cen-
os o iciales, las cáma as y o ganismos p o inciales, las
ins i uciones de odo o den y los ciudadanos en masa,
apo a on su gene osa y espon ánea con ibución, en
medida supe io a la espe ada, como p ome edo a ance de
la ayuda del Es ado. Yhoy se nos o ecen sus aulas nue as
y con o ables, sus claus os luminosos y .sus nue os
salones; y hoyes mayo la capacidad de la ieja Escuela
y se complemen a con el magní ico Colegio de San a
C uz; y iene una Biblio eca pa a los es udian es que es
o gullo nues o y ejemplo pa a los demás;
y
mues a en
pleno desa ollo sus Semina ios de A e y de Le as, de
His o ia y de De echo; y a a coloca la p ime a pied a de
su
Resídencía
escola y iene azados nue os pabellones
y planeadas las e o mas de Clínicas
y
Hospi ales. Y es
que ambién pa a nues a Uni e sidad se p esen ó la g an
coyun u a
y
desde el Excelen ísimo Seño Rec o has a
el úl imo de los subal e nos p edominó el deseo unánime
de sabe la ap o echa .
Hagá noslo así como españoles y a on a emos el juicío
de la pos e idad. Cuando nues os descendien es i an
elices en la España que he eda on; cuando piensen y
ob en con c i e io p opio, con sobe anía plena, con pe so-
nalidad; cuando se ean ue es y conside ados,
solicí-
ados po el mundo
y
o gullosos de su condición de
españoles; cuando las iquezas de la Pa ia lleguen al
úl imo incón de su suelo y las alas de su espí i u
a a iesen de nue o ie as y ma es;, cuando el Impe io
a e no
y
espi i ual de la Hispanidad sea sen ido po
odos los miemb os de la «G an España» en cumpli-
mien o pleno de su des ino uni e sal ... , una sola ase
debe se el esumen de nues o paso po la his o ia y el
gala dón ansiado de los que supie on ob a : ¡Qué bien
supo ap o echa España la magní ica coyun u a de 1936!