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Régimen escolar y medios de evitar y corregir las enfermedades escolares : Discurso leido en la Universidad de Valladolid, en la inauguración del curso 1909 a 1910 / Victor Santos Fernández.

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Régimen escolar y medios de evitar y corregir las enfermedades escolares : Discurso leido en la Universidad de Valladolid, en la inauguración del curso 1909 a 1910 / Victor Santos Fernández.

Author: Santos Fernández, Víctor
Publisher: Valladolid :,Universidad de Valladolid
Year: 1909
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/1630/1/Disc.Apert.UVA1909-10.pdf
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DISCURSO
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hace algunos años se iene de endiendo,
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niencia de sup imi es os discu sos con que
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po p ecep o egh:nwn o io y en. l~ no igu-
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osa en e los p o eso es de los dis in os cen-
..'. ' os Uni e si a ios ysus di e sas Facul ades,
enimos inaugu ando el ac o de la ape u a del cu so aca-
démico,
ó
al menos, sino su Lo al sup esión, pídese po
o os la sus i ución de es as dise aciones po o a clase de
abajos cuya inalidad p ác lca sea más pa en e y p o e-
chosa. Se ha is o, sin duda, que en ales discu sos, muy
ap opiados den o de un égimen de pu o doc ina ismo,
hace iempo llamado
í
desapa eco , el p o eso de u no,
con muy a as excepciones, e en la! p ecep o una misión
engo osa y an ipá ica que obliga o iamen e se le exige
y
(1) Cues iones pedagógicas,' D . Iba a Rod ígucz, Za a-
g
oza, 190K.
~

de cuyo cumplimien o p ocu a sali como de un asun o ó
paso moles o, como de una ó mula an an icuada como
acía de u ilidad. Los que así lo en ienden, abogan en cam-
bio po o o géne o de es udios que, ompiendo con los
iejos moldes, engan una
¡
11
uicdia a aplicación, una ina-
lidad más angible y
uc í e a.
A es e e ec o,
p opó iense
abajos de in es igación, en las ciencias y en las le as,
es udios expe imen ales
ó
ecopilación de expe iencias e-
cogidas en la p ác ica dia ia de la cá ed a y el labo a o io,
ó
u o de las obse aciones hechas en o os países en que
la cul u a ha llegado
í,
su mayo eng andecimien o: pe o
siemp e, cualquie a que uese la índole del abajo, den o
de un ambien e de libe ad y de inicia i a indi idual,
pa a que oda labo sea hija del amo y el en usiasmo á la
ciencia, ya que como ace adamen e se epi e, és a hallase
necesi ada de aman es a icionados, de en usias as sace do-
es, de con encidos
é
incansables p opagado es y no de
escla os eglamen ados cuyos u os son es é iles las más
de las eces.
Pues bien, sin p e ende po mi pa e discu i sob e
es os ex emos, sin en a en discusión que equie e ma-
yo au o idad que la que yo pudiese os en a , guiado úni-
camen e del pleno con encimien o de mi ca encia de ap i-
udes pa a emp esas como la que hoy me ae á es e ele ado
si ial, pensando en el emido momen o po que hoy paso,
llegué á ab iga la consolado a espe anza de que la opinión
de que os hablo, de endida calu osa y i memen e po e -
dade as au o idades en la ciencia y aun po p es igiosas
ep esen aciones del p o eso ado español, u iese eco has a
se ele ada po los pode es públicos á la ca ego ía de un
p ecep o esc i o, lib ándome así de la pesada ca ga que
pa a mis débiles ue zas supone es a a ea á que has a hoy
7
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"
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...
supie on da cima odos cuan os me p ecedie on con pala-
b a ácil, p o undo pensamien o y siemp e con una elo-
cuencia b illan e de que yo ca ezco en absolu o.
Desg aciadamen e pa a mí, y sob e odo pa a el público
an escogido como ilus ado que me hon a, po que e il
de audadas las más bené olas espe anzas que en mí pusie-
a, mi deseo no se ha cumplido, con ha o pesa po mi.
pa e po que no pod é ele a me á la al u a que es e ac o
solemne exige y que odos has a aquí han sabido man e-
ne . Pe o es oy en el con encimien o de que no he ega-
eado es ue zos pa a pone al se icio de la ciencia oda mi
olun ad, aunque sin la segu idad de me ece ues a
indulgencia po g ande que és a sea, según odos oso os
que idos compañe os me la habeis mos ado en múl iples'
ocasiones. Y ya que de oso os hablo, en es os momen os
de u bación, hace que sean mayo es mis acilaciones el
ecue do is ísi mo que al con em pla os me llega, pensan do
en aquellos
compañe os
que hemos pe dido y á cuya me-
mo ia quie o dedica como o enda de espe o y ene a-
ción algunas palab as en es e abajo.
Aludo á la dolo osa pé dida de los que en ida compa -
ie on con noso os las a eas de la enseñanza, dejando un
hueco en esos escaños, que siemp e llo a emos. La mne e
de D. Amalio Ri e o Ma e, mue e doblemen e is e po
las ci cuns ancias e dade amen e ágicas de que ué
acompañada, conmo iendo un iempo y llenando de lu o
á nnes a que ida ciudad. Una mano c iminal nos p i ó
de un
compañe o
in a igable, un aman ísimo cul i ado
de la ciencia
á
cuya de oción dedicó oda su exis encia
has a el is e momen o en que una mano aido a segó su
ida llena oda ía de espe anzas y cuando más necesa-
ia e a como somb a que p o egiese áunas nume osas
-
~
c ia u as que desde aquel momen o yacen sin más ampa o
que los de su inconsolable mad e. Poco después, un nue o
acío ino
á
hace se en nues as ilas con la pé dida del
malog ado compañe o, el no menos que ido D. Fe mín
Pé ez Mac as. Lleno de espe anza desapa eció de en e
noso os cuando sus g andes me ecimien os le hacían
ac eedo á un más ele ado pues o en el p o eso ado, y con
su mue e odos expe imen amos la pé dida de un amigo
an since o como ca iñoso, y la ciencia uno de sus ob e os
más abajado es y en usias as.
Jus amen e con u bado, pe mi id que sea yo el que en
nomb e de odos dedique es e piadoso ecue do, segu o de
que la imbo able memo ia de an buenos amigos pe du-
a á siemp e en noso os.
Si de algún consuelo puede se i
á
las sen idas pé di-
das, la sa is acción de con a en e noso os con la aliosa
coope ación del sabio compañe o el D . D. Leo na do de la
Peña
Díaz ,
si a de ello,
á
la ez que desde aquí le en ío
mi since a bien enida y saludo. Haciendo hono á su b i-
llan e his o ia escola , el nue o compañe o después de
con inuados iun os, an o en España como en el Ex an-
je o, en donde ha quedado á una g an al u a el nomb e de
la Pa ia uel e á noso os pa a p osegui glo iosamen e
una b illan e ca e a en la cá ed a de Ana omía desc ip i-
a de es a Facul ad, y p incipalmen e en la enseñanza de
U ología, pa a la que po unanimidad del Claus o, ha sido
nomb ado pa a da su enseñanza en el p óximo cu so, po
lo mucho que se ha dis inguido alIado de eminencias
ex anje as como el D . Alba án, á quien odos eco damos
po la isi a que hizo á nues o Hospi al clínico.
y
aho a, excelen ísimo seño , cumplido es e debe
hacia unos y o os compañe os, único ex emo de mi
/
.
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discu so ácil pa a mí, ya que odos saben cuán de e as
gua do pa a oso os un ca iño ex emado y since o, acaso
lo único g ande que cabe en mi pequeñez, cumplido es o,
empieza pa a mí el pun o e dade amen e di ícil y pa a
cuyo desa ollo jamás hubiese hallado ánimos á no con a
con ues a p o e bial bene olencia, segu o de que no ha
de al a me, acompañado de es a espe anza, el mó il más
pode oso y el auxilia más segu o pa a ence mi p opia
insigni icancia. No duda eis, sin emba go, de que ue on
g andes mis acilaciones
y
emo es cuando con el o icio
del Ilus ísimo seño Rec o ecibí la o den ineludible de
p epa a es e abajo. Pensando en lo he moso de es e ac o,
p esen e en mi memo ia las b illan es o aciones con que po
odos has a hoy se ha dado cumplimien o á es a misión
que me obligaá moles a os, a en o
á
los g andes me eci-
mien os de es e público que me escucha, en el que ienen
su más ele ada ep esen ación la clase in elec ual como las
co po aciones odas, y el glo ioso ejé ci o nacional á cuyos
dignos ep esen an es aquí p esen es en ío un co dial sa-
ludo, que desde el ondo de mi alma dedico á aquellos a-
lien es que, del o o lado del es echo, de aman con an a
gene osidad como alo su sang e po la pa ia. An e la
conside ación de las dis inguidas damas que en ep esen-
ación de la belleza acuden á es e ac o, ab illan ándole como
he manas ó mad es ca iñosas de nues os aman ísimos
alumnos, que hoy ienen á ecoge llenos de noble o gullo
el u o de sus a eas, an e es a ju en ud isueña y es u-
diosa, mi palab a se es ella con dobles di icul ades nacidas
de la lucha, en e mi ehemen e deseo de p esen a os algo
ú il y ag adable, y mi na u al imposibilidad pa a log a lo.
Mi p incipal pe u bación nacía de la elección del ema
que había de se i me de guía en es a dise ación, dado mi
2
..4
16
los ado nos a qui ec ónicos
á
que an a icionados nos sen-
imos ac ualmen e. Lejos de eso, cuando de la escuela se
a a odo en ella ha de concu i
á
su mejo higiene
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aseo, huyendo de odo aquello que po su di ícil lim-
pieza puede con e i se en oco ó i e os de elemen os
pa ógenos. Así una sencillez combinada con un es ilo
se e o y ag adable, que ec ee la is a de los niños,
des e ando oda a is a angulosa, haciéndolas po el con-
a io edondeadas, y un es udiado plan en que se com-
binen la higiene, el buen gus o y la comodidad, son los
equisi os que han de p esidi
á
odo p oyec o ó plano
pa a una escuela.
La dis ibución de las dependencias de que una es':"
cuela ha de cons a , hab á de basa se necesa iamen e en
el núme o de alumnos que en ella han de se cobijados.
Cuando menos ha de cons a de sala de abajo, museo
escola , gimnasio, es ua io, la abo, e e es, pa io y
ja dín pa a ec eo, uno cubie o y o o descubie o pa a
se u ilizado según las es aciones y los días, es íbulo
donde los niños pe manezcan cómodamen e an es de
en a en la escuela, y si a en su salida de in e medio
en e la sala de abajo y la calle, que impida así los
cambios b uscos de empe a u a
á
que pueden es a ex-
pues os. En suma, la escuela debe se un conjun o sencillo
modes o y ag adable capaz con holgu a pa a el núme o
de niños que
á
ella se des inen, sabiendo que po é mino
medio ha de dispone cada uno de
6
á
10
me os cúbicos
según a i ma Chacunum en su memo ia al Cong eso de
B uselas. Den o ya de las condiciones apun adas y go-
zando la escuela de las condiciones de ai eación necesa ios
po su capacidad, es ambién indispensable su ecuen e
en ilación, ya que no sea posible en muchas, como ue a
i .
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17
1
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de desea que la eno ación se hicie a de un modo cons-
an e po medio de los más mode nos apa a os eléc icos
y
de o o géne o pa a su en ilación. De no pode se
do ado de ales en ilado es y habiendo de hace se la
en ilación po modo na u al ab iendo las en anas, es
de oda necesidad que es o se haga con ecuencia, ap o-
echando las ho as en que los niños salen al ec eo, según
de ello nos ocupa emos en la segunda pa e.
Tan necesa ia como la eno ación del ai e es la cale ac-
ción de la escuela, ya que son muchas las egiones españo-
las donde el clima es excesi amen e ío en in ie no. Como
más
adelan e end emos ocasión de e , los legislado es en
su a án de dic a disposiciones de ca ác e gene al, dejan
de a ende muchas necesidades, dándose el caso de que
en es a ma e ia se legisle lo mismo pa a
Málaga
que pa a
So ia, pa a
Cádiz
que pa a A ila, como podemos com-
p oba con lo ocu ido en es a Ciudad en cuyo Ins i u o,
no obs an e se modelo en su géne o y cons uído con
odas las p esc ipciones has a aquíes udiadas, ca ece de
cale acción y és a ha de imp o isa se con los clásicos
y pe judiciales b ase os que usaban nues os abuelos,
an poco ú iles pa a consegui la cale acción de las am-
plias aulas, co no
á
p opósi o pa a p oduci as o nos en
la salud del P o eso y la de los alumnos. La ele ación
de la empe a u a de la escuela en los meses de in ie no,
y su conse ación cons an e á una empe a u a media,
equie e cuidados con ínuos pa a que no se ele e mucho
dando mo i o
á
b uscos cambios de aquélla que debe á
oscila en e
12
y
16.
0
(comp obada po medio de e mó-
me os aisladamen e colocados en la clase);
y
el sis ema
que pa a ob ene la debe emplea se se á siemp e, cual-
quie a que uese el sis ema de cale acción que empleemos,
3
18
po ai e calien e, po apo de agua, e c., el que e i e en
odo caso el desp endimien o de los gases de la com bus-
ión den o del mismo local de la escuela.
De mayo anscendencia si cabe es el es udio de la
iluminación de la escuela; pues según es adís icas que el
D . Remola copia en su abajo, es eno me la ci a
el
que
se ele a el n ú ne o de miopes y de los que su en o as
en e medades del apa a o de la isión, cuyo o igen no
ué o o que el de ec uoso sis ema de alumb ado é ilumi-
nación de la escnela. La luz eje ce g andísima in luencia
en el bienes a ysalud del niño y aún en oda nues a
economía, incluso en nues o ca ác e indi idual
y
sob e
odo como exci an e de nues o ó gano isual. Pa iendo
de la dis inción de la luz en na u al y a i icial, no hay
necesidad de demos a que la p ime a es la p e e ible y
la única de que debe se i se en la escuela cuando se a e
de los ni ños, u ilizando únicamen e la segunda, cuando se
necesi e pa a clases de adul os, que po ene empleadas en
o as a enciones las ho as del día, sólo pueden dedica se
á
su ins ucción en ho as en que al e la luz sola .
Den o de la luz na u al como única u ilizable pa a la
escuela
de
los niños, es de p e e i la e lejada
ó
mue a
segun T ela
ó
sea la que pene e po huecos
Ó
en anas,
abie os al
N.
Ó
NO.
po se la más di usa, igual y es able
du an e el día. Los alemanes en gene al son pa ida ios
de la luz unila e al que se ecibe po la izquie da
y
omada
de la di ección N. Los anceses p e ie en la bila e al.
O os c een mejo la ceni al que no deja de o ece incon-
enien es, no obs an e ene la en aja de no es a ex-
pues a
á
aumen os y disminuciones de in ensidad, po que
en los países íos y de ecuen es heladas y nie es
disminuye conside ablemen e en el iempo c udo, has a el
!~~.
..
~
~
19
ex emo de pode se u ilizada en muy con adas ho as,
apa e de lo que in luye en la empe a u a ele ándola en el
e ano y siendo muy ía en el in ie no. El lado po donde
los alumnos han de ecibi la luz es de g an impo ancia
sob e odo en los momen os que se dediquen á los eje ci-
cios de esc i u a ó dibujo.
Desechando la ecibida po delan e po que su in ensi-
dad o usca al e leja en el papel y ecibi se de lleno en los
ojos, lo cual obliga á con acciones muscula es, como igual-
men e la que se ecibe po la espalda po que hace que sob e
el abajo se p oyec e la somb a del cue po, debe op a se
siemp e po la que se comunique po el lado izquie do. El
D . Lieb eich ecomienda que la o ma de la escuela sea
oblonga y en e la luz po en anas colocadas en uno de
sus lados mayo es y colocándose las mesas de abajo pa-
alelamen e pa a que la luz se asmi a po el lado izquie -
do. La luz bila e al
ó
ecibida po la izquie da y la de echa
p opo ciona dos luces con a ias con sus co espondien-
es somb as y penumb as. Es o a iga la isión al ene
que lucha has a uni ica ambas imp esiones pa a conse-
gui la acomodación á una sola luz, cuya lucha se aduce
en un es ue zo del que es muy co ien e esul ado la mio-
pía de los alumnos. Cuando pa a la mejo en ilación sea
sin emba go necesa io ene abie as las comunicaciones
de ambos lados, pa iendo de la p e e encia po la luz uni-
la e al, debe hace se aquella de modo que los huecos del
lado de echo sean meno es en núme o y amaño á la ez
que colocados
á
mayo al u a que los del lado izquie do.
Así se ob iene una luz di e encial á a o de la que p o-
iene de es a di ección que es la más en ajosa.
Respec o á la in ensidad de luz más con enien e acon-
sejan que como g ado más bene icioso se p ocu e que
~
20
las dimensiones de las en anas sean p óximamen e igua-
les á la
4."
pa e de la supe icie que hayan de ilumina .
Pa a ello son con enien es las en anas de o ma apaisada,
dejando macizos en e ellos lo absolu amen e p eciso pa a
la solidez de los huecos de los mu os y bajándose aquéllos
en és os á la al u a p opo cional ó sea igual á las
2/3
pa es
del ancho de la clase menos el espeso del mu o, de modo
que el an epecho no se ele e á más de
0'90
cen íme os
del pa imen o. Como además es doblemen e p e e ible la
luz supe io á la in e io , la pa e baja de las en anas debe
ela se con isilIos ó dibujos que disminuyan la in ensi-
dad de la luz po esa pa e.
Ya quedó indicado que á los pá ulos ha de p ohibí -
seles odo abajo noc u no; pe o haciéndose necesa io
pa a los adul os el empleo de la luz a i icial en la escue-
la, hab á de adap a se cualquie a que sea el sis ema de
alumb ado que se u ilice, el que no enga oscilaciones ni
de luga á aumen os de empe a u a y menos que icie el
ai e de la escuela. Po es o el mejo medio de iluminación
a i icial es el alumb ado eléc ico po medio de ocos que
en íen su luz e lejada ó como ceni al y mejo una lámpa-
a de
16
bujías pa a cada indi iduo y colocada á
30
ó
40
cen íme os sob e el, abajo, p o is a de la co espondien e
pan alla de colo oscu o que p oyec e somb a sob e la
is a del escola .
Ocúpase luego el abajo de que engo hablando de la
dis ibución ó pisos de que ha de cons a oda escuela,
y
en e o os es ima como de absolu a necesidad
á
más de
las clases con capacidad p opo cionada al núme o de
alumnos, del es ua io con pe che os nume ados pa a
cada alumno á in de e i a los posibles con agios de en e -
medades, de los la abos, pa ios, unos descu bie os y con
J
.~-~.
21
,~~,
~
a-
.
a bolado, y o os cubie os pa a las es aciones c udas,
ja dines, es íbulos, museos, biblio ecas escola es, apa e
del gimnasio y cua o pa a duchas y baños.
Pinalmen e de iénese en la desc ipción y condiciones
que debe euni el mobilia io escola . No he de pone me .i
copia los abundan es da os que sob e ema an in e esan-
e con iene su abajo; bas a á que sien e el p incipio
gene al de que és e ha de acomoda seá las condiciones
pa icula es del alumno y no se és e el que ha de adop a
pos u as iolen as
é
insanas pa a amolda se á las condi-
ciones de los muebles p e ia y uni o memen e cons uídos.
Lo p oceden e es que la mesa de abajo sea indi idual y
en elación con la es a u a del alumno ó de o o modo
con asien os y pupi es g aduables que se puedan adop a
ielmen e al que de ellos ha de se i se.
a,
'a
18
s
o
8
1
':.
,¡.
·x·
Hemos enume ado
á
g andes asgos los p incipales
ex emos que hab án de ene se en cuen a pa a que una
escuela me ecie a dignamen e el nomb e de al. Sabido
es o, se hace doblemen e dolo oso pensa en la ealidad, y
á
nues os ojos sal an sin pode con ene las lág imas
si eco damos lo que po odas pa es se e en e nues as
escuelas, en las que es una e dade a excepción el cumpli-
mien o de los equisi os más elemen ales de la Higiene ó
la Pedagogía. No somos noso os los higienis as los que lo
decimos. Ahí es án los in o mes u o de las isi as de ins-
pección gi adas po los delegados egios S es. Ruiz
Gimé-
nez en Mad id y Ma is any en Ba celona en el año
Hl02,
de los que copio es as palab as, que dan la idea is ísima y
exac a de lo que son las escuelas de la capi al de España.
j

22
«No cabe ocul a lo ni debe ocul a se, sin incu i en
inexcusable esponsabilidad an e la p opia conciencia y.
an e la pública. Las llagas no se cu an apándolas. La
escuela pública de Mad id, po azón del local en que
se halla ins alada, es i e o de en e medades y ma a-
de o de niños y adolescen es. Bas a de con encionalis-
mas y de a enuaciones: á las cosas hay que llama las po
su nomb e.
Sin nega la excepción, po desg acia con adísima, la
egla gene al es és a. La ins alación de la escuela esul a
hecha en iejas casas ó en edi icios de cons ucción de i-
cien e, cuyo a iendo o ece una di icul ad pa a i ienda.
Des inados á ines muy dis in os, y á pesa de las ob as de
adap ación, quedan como escuela y como mo ada del maes-
o, en condiciones de odo pun o an ihigiénicas y además
an ipedagógicas. En salones conseguidos median e el de-
ibo de abiques que ma ca on en su día salas, alcobas y
gabine es; es echos, la gos, bajos de echo
é
i egula es,
se eunen doble núme o de niños del que pe mi e la ca-
pacidad, y allí, i ados en el suelo po al a de asien os,
sob e un pa imen o de made a donde anidan oda clase de
suciedades, ó hacinados sob e bancos que han sos enido
a ias gene aciones, espe an su u no pa a esc ibi , lee y
hace cuen as
ó
dibujos, si la luz se lo pe mi e, pues a a
es la escuela donde po la mañana se e; po la a de no
se e en ninguna, ni aun en la llamada modelo, ¡qué ex-
celen es áb icas de miopes y de ciegos!
El acceso
á
un
salón
de clases equie e abnegación
ale osa. Un aho in enso, ag io, mo i ican e, denuncia
el pelig o que se co e den o. A la al a de luz y sol, hay
que suma la de o o i i ican e po excelencia: el ai e. A
icia lo con ibuyen las alcobas de do mi del maes o, su
'
~,
~
23
amilia y se idumb e, sin o a en ilación que la del sa-
lón de clases, lo que si es g a e mal pa a los niños, no es
pequeño iesgo pa a el maes o; ecue do de dos alcobas
que me p oduje on muy is e imp esión; en una había
pe dido el digno p o eso , con in e alo de pocos años,
dos esposas íc imas de la ube culosis, y al lado y en
comunicación, se hallaba un cua o obscu o des inado
á
depósi o del papel y de los lib os pa a los niños; en la o a
do mía un pequeñi o, hijo de la maes a, con alecien e de
la dií e la».
¿C eeis que es Mad id una excepción? pues os ansc ibo
el siguien e in o me o icial que ace ca de las escuelas de
Ba celona dió ecien emen e el conseje o egio S . Ma-
is any:
«En es os momen os en que odos uel en los ojos á los
cen os de enseñanza de la niñez, juzgándoles base de
nues a edención, apena el ánimo más se eno e los
g andes con as es que o ece es a ciudad en lo que á la
escuela o icial espec a; po un lado, un p og eso c ecien e
de odas las mani es aciones de la ida una pe ección
ma a illosa en el a e de las cons ucciones monumen ales,
un esplendo en idiable y digno de compa a se al de las
g andes capi ales del ex anje o; y po o o lado, escon-
diéndose á la mi ada de p opios y ex años, como a e -
gonzada de su pequeñez, la escuela pública, mise able,
aquí ica, ea, mal alojada en locales eñidos con la Higie-
ne, mal a ecindada en muchos casos y p egonando en casi
odos g andes y p olongados descuidos».
Pues es os in o mes dados pa a Mad id y Ba celona se
pod ían da de odas las g andes ciudades españolas, sal o
alguna a ísima excepción; de es a ciudad no digo nada
po se de odos conocidas sus pésimas condiciones,
espe ando cumpla el ac ual Alcalde la p omesa que di6
al oma posesión de su ca go de hace g upos escola es,
den o siemp e de los elemen os económicos con que
pueda con a se.
Cuan o yo pudie a ag ega peca ía de sua e yeso que
se ha dicho mucho ace ca de las pésimas condiciones de
nues os ac uales edi icios pa a escuelas; lo ho iblemen e
dolo oso es que la ealidad sob epuja con exceso á la des-
c ipción que de ellos pudie a hace se.
Bas e deci qne ca ecemos de escuelas cons uidas con
a eglo á las condiciones designadas; la inmensa mayo ía
hállanse es ablecidas en edi icios que pagamos muy ca os
y
cuya edi icación obedeció
á
ines muy dis in os que el
de albe ga y da educación á nues os hijos. En gene al
á
lo sumo se han buscado locales capaces ó se han imp o-
isado de ibando abiques;
á
eces ni aun es o se ha
hecho.
Escuela hay donde no se ecibe más luz que la que
pene a po la pue a de en ada, único si io po donde ha
de en a ambién el ai e que la pu i ique. O as hay en
luga es llenos de humedad ó ecinos
á
si ios an ihigiéni-
cos, desp o is os de pa ios
y
e e es y con un mobilia io
que conse a huellas de muchas gene aciones sin habe
ecibido un baño de ba niz,
y
á
ellos han de acomoda se
como puedan los ni ños me ced
á
pos u as incómodas que
les p oducen po la cons an e inclinación de sus cue pos,
di icul ad pa a la espi ación, impidiéndoles el desa ollo
del ó ax en la edad en que és e es más ápido; sus pul-
mones se en comp imidos y el co azón di icul ado en sus
unciones y odo es o en una a mós e a i espi able, hela-
dos de ío en in ie no
ó
as ixiados en e ano y abajando
en un hacinamien o imposible.
.~ ~'
-----
25
Siendo es o así, oda apa ía y pa simonia pa a co egi
es e pe nicioso es ado de cosas es ancamen e c iminal,
eniendo en cuen a que es o zoso en ende que la escuela
como enca gada de di igi nues os p ime os pasos en la
ida, en la que po p ime a ez se ab en en el homb e las
uen es po donde ha de b o a la ciencia y el p incipio de
nues o anhelado mejo amien o ísico y psíquico, como
guía de nues as ehdencias
é
inclinaciones, que acaso des-
pués no nos se á dable co egi
ó
abandona y que son
los mo o es de nues a conduc a, y la que ijando nues os
hábi os edi ica nues o ca ác e y moldea nues o cue po,
la escuela ha de se el emplo de la in ancia. ¡Cuán as
en e medades de que hoy iejos nos dolemos, no u ie on
su o igen en aquellos p ime os años que i imos nues-
as mejo es ho as en una escuela de ec uosa de oda con-
dición, al a de odo equisi o que co ase con agios an
unes os como ecuen es, sin que nadie se p eocupase de
ello! La escuela debe se p esidida con oda solici ud y
cuidado, en ella el ca iño más ie no iene siemp e campo
ilimi ado en que hace se expansi o, en que nues as p i-
me as mani es aciones de la ida deben se di igidas y
a en amen e igiladas, en donde eine
á
la ez que una
exquisi a higiene y aseo, una aleg ía y una paz pa a que
esos momen os an p eciosos de la exis encia de los niños
se desen uel an sin abas que la so oquen ni pelig os que
la icien pa a siem p e.
Con encidos de odo es o los Minis os de Ins ucción
pública se han ocupado de busca medios pa a la cons uc-
ción de escuelas modelos. Ya el inol idable Ca ed á ico
y
Rec o de es a Uni e sidad, D. Claudio Moyano, en la ley
oda ía igen e de
1857,
econoció el es ado deplo able de
nues as escuelas y el debe del Gobie no de acudi con
4
L
y
que la Comisión de cons ucciones ap ueba ó modi ica,
según que los p oyec os se ajus en
ó
no á lo que se es a-
uya pa a eglamen a la edi icación de escuelas; el
Es ado anuncia la subas a de es as ob as y abona su
impo e, y al en ega las e minadas á los Ayun amien os,
se incau a de las can idades que pa a alquile es de casas-
escuelas igu an hoy en el p esupues o municipal (1) obli-
gando
á
dichas co po aciones, cuando el impo e de los
ci ados alquile es no alcance á sa is ace los in e eses
anuales del cos e de las cons ucciones y
'/u
del mismo,
pa a su amo ización en
25
anualidades, á consigna odos
los años en sus p esupues os la suma necesa ia pa a
cub i dicho dé ici .
Más de dos millones de pese as se gas an anualmen e
en nues a nación en alquile es de locales pa a escuelas;
pues o en p ác ica, bien el p oyec o de ley que á las Co es
quiso p esen a el Excmo. S . Jimeno óla
conclusíón
á
que an es he aludido del Cong eso pedagógico, se encon-
a ían en b e e plazo los Ayun amien os con buenos
locales pa a escuelas y podían dedica se las can idades
hoy p esupues adas al saneamien o de los pueblos y ciuda-
des, haciendo que la ci a de mo alidad disminuya de un
modo conside able.
Pe o aun ab igo la espe anza de e nue os locales
pa a escuelas según la higiene y pedagogía disponen, pues
si u imos un Minis o de Ins ucción pública ené gico que
consiguió ue a el Es ado el enca gado de paga la do a-
cción
á
los Maes os, debemos ene la espe anza de que
hab á o o Minis o, quizás el ac ual que en e ándose de
i
(1) El Ayun amien o de es a ciudad iene consignada en el
p esupues o
19u~.-26·J29
pese as.

~'
7 ~ 2
"
33
.•....
los da os que comuniquen los Je es de los Dis i os Uni-
e si a ios de como se hallan los locales des i nados á la
enseñanza, pedidos po él con echa 7de Julio del p e-
sen e año, se ponga de acue do con el Minis o de Hacien-
da
y
es udiando se enamen e es e asun o, comp uebe la.
economía que no sólo á los Ayun amien os, sino al Es ado
epo a la cons ucción de locales, e i ándole paga in-
demnizaciones pa a locales de escuelas
y
de enseñanza
supe io .
'"'10-
4
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e,:
NTRANDO en el es udio de la segunda pa e
.~ M.I.[~..
C)
que es la que ealmen e esponde al ema
~ que me he p opues o desa olla , es o es, al
•• I .
o
égimen escola ,
á
ello hemos de dedica
p incipal y especialísima a ención, Vis as
las condiciones que ha de euni el edi icio
des inado
á
escuela y los medios de co e-
gi las que has a hoy ca ecen de ellas, p ocede que es u-
diemos de enidamen e la ida del alumno den o de la
escuela, ó lo que es lo mismo: edad
á
que ha de ing esa y
iempo que ha de pe manece en ella, ho as de abajo y
de ec eo, mé odos de es udio y enseñanza. Finalmen e
como pa e e minal que cie e nues o abajo, nos ocu-
pa emos de las en e medades escola es, medios de co e-
gi las y mejo de p e eni las ó e i a las con un bien
mon ado se icio de inspección.
Empezando po el p ime o de es os ex emos, amos
á
ocupa nos de la edad
á
que el niño debe ing esa en la
escuela yasimismo del núme o de años que debe ecibi
.,..
30
su enseñanza en la misma. La edad escola comp ende
gene almen e un pe íodo de iempo den o de la ida del
homb e que aba ca unos sie e
ú
ocho años ósean los com-
p endidos en e los
3
y
los
11.
El que es e pe íodo se
p olongue ó se ab e ie
y
el que la edad pa a su ing eso
y
de ini i a salida de la escuela se an icipe ó e ase depende
de múl iples. ci cuns ancias, muchas de ellas acciden ales
y
pa ícula ísimas, como dependien es de la condición
y
modo de se de los pad es del niño, de la dis in a edad que
señalen las leyes yplanes de es udio pa a el comienzo de
la
2."
enseñanza ó bachille a o y de la di e en e di ección
cien í ica, écnica ó a ís ica que haya de segui cada
alumno. Así ha sucedido que mien as el Es ado no señaló
edad de e minada pa a el ing eso en los Ins i u os, los
niños pe manecían en los colegios de
1.&
enseñanza un
iempo di e en e según lo que
á
los pad es
y
maes os
aconsejaba el g ado de desa ollo psíquico y co po al del
alumno y su necesa ia p epa ación pa a amplia sus es u-
dios pasando de una enseñanza
á
o a. Cuando después se
ijó como mínimo de edad pa a el ing eso en la de
2:
g ado
la de
10
años, ha sido casi egla gene al que odos los
niños abandonen la escuela llegado ese iempo y aun
an es de cumpli los
10
años, como iene
á
demos a la
ecien e disposición minis e ial de Agos o de
1908
o de-
nando que bajo ningún concep o sea admi ido
á
examen
de ing eso ningún alumno que no hay,a cumplido la edad
ma cada.
Ul imamen e como en mul i ud de abajos se iene
de endiendo iéndese
á
e asa el comienzo del bachille-
a o has a los
12
años y en su consecuencia si es o suce-
diese, es e iden e que la pe manencia de los niños en la
escuela hab ía de p olonga se .
•..
z
37
"
No me he de de ene en hace un es udio ace ca de
es a in e esan e cues ión en apoyo de las en ajas ó
incon enien es que puede o ece el señalamien o ó ija-
ción de la edad de doce años, que es la que pa ece más
unánimemen e de endida pa a empeza los es udios de la
2,'"
enseñanza; pues apa e de que ha íamos demasiado
ex enso nues o abajo, po o o lado necesa iamen e me
e ía o zado
á
sali del ma co que me he azado, a-
ando de cues iones ajenas al mismo como son las que
pudie an in luí en apoyo de una
ú
o a opinión en es e
sen ido; pues en e ec o si de un lado la necesidad de que
el niño haya llegado al desa ollo isiológico y men al
indispensable pa a empeza el bachille a o, puede abona
la idea de e asa su edad de ing eso aún has a los
quince años; po opues o azonamien o y siendo mny de
ene en cuen a las ci cuns ancias especiales que odean el
modo de se de nues a ida mode na, si esa edad de
12
ó
de
15
años se acep a a y
á
ella añadié amos,
á
más de
los 5ó6años que du a el bachille a o, o os 6
Ó
7de ca-
e a supe io , más o os dos
ó
más pa a ob ene un
pues o hon oso en la espec i a di ección que cada cual
p e endiese, esul a ía que has a los
30
años ó más el
homb e no halla ía medios de esol e su p oblema
económico y con él el amilia , cuando p ecisamen e
isiólogos y mo alis as abogan po una edad más em-
p ana pa a la cons i ución de la amilia po el ma i-
monio y de o o lado la ac i idad cuasi eb il de la ida
mode na llena de impaciencias álos jó enes pa a em-
p ende un e dade o galope que los lle e cuan o an es
á
la consecución de sus ines pa icula es, máxime si la
du ación de la exis encia iende á ab e ia se según opi-
nión de muchos.
38
Sin en a pues en es a cues ión, y acep ando como
buena la edad de
10
años que como ipo legal hoy nos
ige en el comienzo de la
2.
a
enseñanza, end emos que
la du ación de la ida del niño en la escuela comp ende
desde los
3
á
los
10
años cumplidos.
Den o de es e pe íodo suelen señala se es secciones
dis in as que co esponden
á
o os es di e sos g ados
de enseñanza y con o me á los cuales las escuelas se
clasi ican y denominan con los nomb es de Escuelas de
pá ulos, elemen ales
y
supe io es.
Las escuelas de pá ulos son muy an iguas como
ins i ucción, pues de ellas nos habla Quin iliano al acon-
seja que los ie nos in an es deben se di igidos po
maes os p uden es y i uosos, sin que sea p eciso sean
pe sonas doc as, aunque si de un lenguaje i ep ocha-
ble, pues como a i ma «los asos nue os conse an po
mucho iempo el sabo de los p ime os lico es que en
ellos se echa on», añadiendo «que la lana después de
eñida no ecob a á despnés su p imi i a
é
inmaculada
blancu a».
En España las escuelas de pá ulos sos enidas po el
Es ado no ue on es ablecidas has a el Real Dec e o de
31
de Agos o
1834,
inspi ado po el inol idable
é
Ilmo. Seño
D. Pablo Mon esinos quien du an e su ida de emig ado
en Ingla e a es udió allí el p oblema de la enseñanza
has a se un e dade o pedagogo an sabio como en u-
sias a. Has a el iempo del Minis o D. José Luis AI-
ba eda el es ablecimien o de escuelas de pá ulos es u-
o casi limi ado á la Co e, pe o desde es a época á más
de demos a la con eniencia de que ue a la muje la
enca gada de di igi la y de es ablece se la jun a llamada
de Pa ona o Gene al se eglamen a on es as escuelas.

"-------
39
Pos e io men e, en
1884,
se sup imió la jun a de Pa-
ona o y en su luga se c eó una jun a de seño as que
es p esidida po S. A. la in an a Isabel, me ced á cuyos
des elos se han mul iplicado ales ins i uciones en nues-
o país.
Que es as escuelas p oducen su inmenso bene icio
es innegable, muy especialmen e pa a la clase p ole a ia,
en cuan o pe mi e que las mad es, como es de necesidad
dada su p eca ia si uación y medios de ida, se dediquen
á abajos ue a del hoga domés ico. De es e modo los
niños se en lib es de un sin núme o de pelig os á que
es án expues os y desde que empiezan á balbucea es-
pi an un ambien e saludable en que se inculcan ideas de
obediencia y mo alidad; énse lib es de los igo es del
ío que en sus p opias casas no pod ían comba i po
al a de medios; en su con ac o con o os niños an o -
mándose en ellos ideas sociables y has a pueden ene
mejo alimen ación po medio de las can inas escola es,
de las que enemos un ecien e
y
bello ejemplo que co-
pia den o de nues a capi al
(1).
Las condiciones de sa-
lub idad que odean á los niños son mejo es en la escuela
que en sus p opias casas
y
has a adquie en las clases
menes e osas hábi os de higiene
y
limpieza, sabiendo que
pa a en a y pe manece en la escuela se les exige que
ayan aseados.
Se ha señalado dis in a edad pa a la e minación del
iempo que los niños han de pe manece en las escuelas de
pá ulos ypasa álas llamadas elemen ales. Gene almen e
(1) Escuela de pá ulos, dis i o 3.° P o eso a Doña Teó i-
la Diez.
-- -,---
40
se admi e la de
5
años y no al a quien c eo pl'nll1/1-
u a es a edad y ija la de sie e años pa a comuu
ZIll' 1014
es udios de enseñanza elemen al, pues sabido e~
11"( 10M
es udios deben p osc ibi se en e los pá ulos, co
11(,011
¡'III-
dose con que hagan eje cicios mode ados, es én ( e()gldm~
y ayan adqui iendo buenos hábi os. La gene alidad
dll
los higienis as de endemos la edad de
7
años COIl)O
1110-
men o en que el niño puede empeza a ecibi insLI'lI<~(~I¡'1l1
y
no an es; pe o en es o in luyen los mo i os que ya aLI'liH
lige amen e apun ábamos ó indicamos ace ca de las impn-
ciencias gene almen e sen idas po odos pa a COnWlIl'.IlI'
lo an es posible los es udios o iciales, lo cual iene co no
consecuencia ine i able que es e an icipo se e i ique un
odos los pe íodos an e io es
y
pa a comenza la
2:
OIHHI-
ñanza á los]
O
años, engan que ecibi sus p ime as 1« ( -
ciones á los 5.
Si aquí encon amos es a di icul ad al ma ca la
líu
en
di iso ia que debe media en e la escuela de pá ulos
,y
111
elemen al, se hace casi imposible de e mina la que deslin-
de es a úl ima de la llamada escuela supe io , has a el ex-
emo de que según pudié amos comp oba en la ealidad,
hállanse con undidos ambas
y
en las escuelas de niños no
se hace más sepa ación que la de dis ingui di e sas sec-
ciones sin más base en la gene alidad de los casos que
li
clase de lib o en que leen ó la pau a del papel en que ns*
c iben, P egun ad sino á los niños y ellos os di án que no
saben que es escuela elemen al
y
donde empieza la S1:1I)(I-
io , sólo epe i án que es án en la sección de manual,
de ábulas ó de Juani o ó que esc iben en p ime a, 011
cua a ó en blanco.
Ya lo indica emos al habla de los mé odos de ense-
ñanza, es amos en es o, como en an os o os asun os
I
41
comple amen e deso ien ados y ca eciendo de bases cie as
sob e que unda una e dade a o ganización de es udios
escola es; que más, si casi has a nues os días la p o esión
de maes o pa ece algo humilde, solamen e ese ado
á
las
clases menos pudien es, cuando debie a se un e dade o
sace docio pa a cuyo eje cicio hacen al a más nlos y
conocimien os que acaso los que se p ecisan pa a ca gos
más ele ados.
-----
._-----
._._--------------------------------------/
III
~¡I,
', lcA
segunda cues ión que enemos que es udia
~. . 1)
den o de la ida del niño en la escuela, es
- '~ · ~
~ '~' la de e minación de las ho as que los alumnos
" , deben pe manece en ellas. El p incipio
á
que
~' __ .P
~ debe subo dina se, como egla gene al, la
eglamen ación de las ho as es iba en lo que
I
los es udios psicológicos nos aconsejan ace -
ca de la a ención del niño; pues siendo és a la unción
más impo an e del abajo in elec ual, es lógico que, si
se p olongan mucho, se de luga po a iga al ago amien o
de las acul ades espi i uales, con g an pelig o ambién
pa a la salud del alumno. T a ándose de las escuelas de
pá ulos no hay incon enien e en que el núme o de ho as
escola es se ele e cuan o sea posible. La azón es cla a; en
ellas, como ya se dijo, debe es a p osc i o odo abajo
in elec ual, de modo que educida su misión al cuidado y
cus odia de los niños pa a di igi sabiamen e su desa ollo
y
á lo sumo .á la labo de inspi a les hábi os mo ales, y
eniendo además en cuen a que, si los ie nos pá ulos.
50
el p incipio de que «la le a con sang e en a», odeen su
au o idad de p ecep o es de oda una au eola de amo que
a aiga al niño, que le haga e y comp ende
á
és e que
el maes o no es un a o men ado p o esional, sino un
segundo pad e que po él se des ela, p odigándole ca icias
yhaciéndole ameno y sencillo lo que él c eyó inexplicable
y odioso; eniendo en cuen a que el niño es blanda ce a
de cuyo des ino es esponsable el p ecep o si desconoce
el bello a e de modela la al in pa a que Dios nos puso en
la ie a.
Consecuencia de lo expues o es que la educación sea
in eg al
y
no pa icula is a, como has a aquí ha enido
siendo. A más de la in eligencia, de cuyo único cul i o
hacía p o esión el an iguo pedagogo, hay en el niño o as
dos acul ades no menos p eciosas; sensibilidad y olun-
ad que en igual g ado y con an igilan e esme o deben
se alimen adas, ya con bellos ejemplos, como ecuen ando
museos, que de paso les enseñan á ama y admi a nues-
as pasadas glo ias nacionales, ya con excu siones que
enseñen al niño
á
ap ecia las mil bellezas con que la
p ódiga na u aleza nos b inda po doquie a y á la ez
a aiga en nues a olun ad, i memen e o alecida, un
amo sin lími es al bien, obus ecido po hábi os no
in e umpidos y una cons an e p ác ica de la ca idad y de
los debe es de jus icia. Sólo así, puede llega el homb e
desde sus p ime os balbuceos áedi ica su p opio ca ác-
e y á consegui la di icilísima emp esa de conoce se
y egi se po sí mismo. la más sublime ob a á que es á
llamado el homb e, si
á
la ez que esponde á lo que
su p opia na u aleza le demanda, no ha de pe de de
is a que ha sido hecho
á
imagen y semejanza del Di ino
C eado .
'~-~'

~
.~ ~.
ól
Como co ola ios de cuan o consignado dejamos po-
demos sen a que no debe p olonga se más de lo jus o
ningún es udio del mismo asun o po ag adable que és e
sea; que el mé odo p e e ible debe se el obje i o ó expe-
imen al, undado en que lo que pene a po los ojos se
g aba pa a siemp e en el alma y sob e odo cumpli el
sabio consejo del clásico de enseña delei ando; pues
cuando el niño haya ol idado el a aigado y á a ico
p ejuicio de que la escuela es luga de o u a pa a él
y po el con a io llegue á sen i impacien e deseo de
ol e á ella, el maes o hab á encido el mayo pelig o
con que enía que lucha den o de su ele ada y eden-
o a misión. Es e mé odo obje i o adqui ido con la ex-
pe iencia pe sonal de las cosas é iniciado po el g an
Pes alozzi, es el seguido casi uni e salmen e en el ex an-
je o. Así el consejo de Ins ucción Pública de los Es ados
Unidos, que es donde la enseñanza ha sido o ganizada con
más solíci os cuidados, des e ó odo p ocedimien o edu-
ca i o que condena á la inmo ilidad al niño haciéndole
pe manece quie o y sen ado du an e la gas ho as, ya
an e un lib o ó bien escuchando las in e minables expli-
caciones de un p ecep o á quien no en iende, pe o que
le moles a. La escuela debe se paseo, que al pa que
eduque no con a íe
Ó
pa alice el necesa io eje cicio
co po al del alumno.
Es e iden e, y po eso no se nos ocul a, que uno de los
mo i os que hacen que se es acione y es anque en e nos-
o os el mé odo pu amen e dogmá ico y memo is a, an as
eces llamado á desapa ece , es acaso nues a al a de
escuelas con las condiciones necesa ias, como asimismo la
ca encia de ma e ial de enseñanza donde en o ma in ui i-
a los niños ap endan con sólo di igi la is a al obje o
ó
.~'...,- ':"- -z;:
<?¿; .,'.
'110 : __~:•••;
apa a o que,
á
la ez que les enseña les ec ea, y no e-
niendo que oí ó e lo que pa a ellos no iene o o a ac-
i o que no sea el emo de lib a se de que les cas iguen
po su desa ención; así es como el niño se hace hu año y
descon iado, gene almen e ímido
.y
lleno de encogimien o
has a en sus más inocen es juegos y en e enimien os.
Pa a consegui es os ines, en las escuelas del ex an-
je o, se ha in oducido nna bien es udiada al e na i a
en e las ho as y días de abajo y las dedicadas semanal-
men e al espa cimien o median e bien di igidas excu sío-
nes campes es. Es o que en nues a nación sólo conocemos
po algunas pa icula es en a i as que se han ealizado
en o ma de excu siones dominicales ó en las a des de los
jue es, me ece desde luego amplia se y co egi se, has a
consegui que de un pequeño paseo á las a ue as de la po-
blación se llegue
á
con e i en una e dade a y bien o ga-
nizada excu sión an saludable
é
higiénica, como ins uc-
i a y ag adable. Reconocidas las incalculables en ajas
de es as excu siones, no sólo se han llegadu á eglamen a ,
sino que además,
lle ándolas
á
su mayo g ado de des-
a ollo y con mi a ele ada y bene iciosa inalidad, han
dado nacimien o
á
las mode nas colonias escola es.
En e ec o; po su medio no sólo se hacen ecuen es y
pe iódicas es as excu siones du an e el cu so escola , sino
que se e i an los g andes incon enien es que o ecen pa a
los niños las p olongadas acaciones es i ales, ya que en
és as, al cambia el niño su ida de la escuela á la calle, si
bien se le p ocu aba el necesa io descanso, e a á iesgo de
mil pelig os como los que acechan
á
la in ancia abandona-
da en el a oyo, en donde á más de espi a con ecuencia
ai es impu os, no sólo ol idan las lecciones ap endidas en
la escuela, sino que sus oídos se acos umb an
á
escucha
~
/~
-
;);
palab as y ases ep obables, adqui i endo insensi blemen-
e hábi os inmo ales
ó
imp opios de su ie na edad.
Pa a co egi es os males inie on las colonias, ins i-
ución cuyos bene icios son incalculables y pa a los que
desg aciadamen e en e noso os hay al a de ambien e, 'ya
mo i ado po nues a incul u a gene al que nos hace se
indi e en es an e males de al anscendencia, ya po que
las compañías e o ia ias no suelen mos a se p ódigas
al concede acilidades y medidas como se p e iene pa a
hace económicos y cómodos los iajes, conside ando así
de peo condición
á
es as ag upaciones de niños que á las
que o man los lidiado es de o os. Además, en esis gene-
al nues as cos umb es son más bien con a ias al omen o
de es as colonias escola es; dígalo sino nues a que ida
población que no obs an e su cul u a, oda ía no puede
os en a el noble í ulo de habe o ganizado una colonia de
és as, mien as p o incias de o den in e io las ienen
epi iendo con g andes esul ados desde hace algunos
años. La his o ia de la ins i ución es b e e, pues su na-
cimien o es de hace pocos años. En
1882
se o ganizó en
Leipzig una colonia u bana den o de la ciudad á la que
acudían los niños débiles que no habían podido se en ia-
dos al campo ó
á
la mon aña, donde se les a endía pa i-
cula men e con alimen os epa ado es y se les obligaba
á
ealiza eje cicios ísicos y mode ados al ai e lib e. Pos e-
io men e en Hambu go y o os pun os se c ea on colonias
indioiduales, eligiendo la o illa del ma , las mon añas ó el
campo
á
donde se lle aban los niños, alojándoles en las
casas pa icula es cuyos dueños se p es aban
á
ecibi los;
pe o es e sis ema es más bien higiénico que educa i o, pues
con es os p ocedimien os se a iende más bien á la egene-
ación ísica del niño, dejando abandonada la educación
•
!'i1
mo al, po que sin nega la sencillez y buena e de las a-
milias aldeanas que se p es aban
á
cuida de los jo-
enci os, ca ecen po egla gene al de condiciones pa a
enca ga se de enseña les.
A emedia es e se io incon enien e inie on las colo-
nias escola es colec i as di igidas po los p opios maes os
que du an e el cu so escola les die on enseñanza. Se
ap o echa pa a ello la época de acaciones es i ales
y
o mando una colonia con unos ein e alumnos, se di igen
á un pue eci o de ma p e iamen e elegido po sus buenas
condiciones y con a con medios ap opiados pa a el alo-
jamien o. En es as excu siones los niños hacen la ida
común, la igilancia es cons an e en cuan o a ec a á su
alimen ació n y ec eos, yla enseñanza escola con in úa
sin más que cambia la deco ación de la escuela po la del
campo. Juegos,
baños
y
paseos, odo ha de se igilado
po sus p ecep o es yen e maes os yalumnos es ablé-
cese una co ien e de simpa ía y ca iño, que es la más
ap opósi o pa a consegui una p o echosa educación. De
es e modo los niños no sien en con la compañía de odos
sus condiscípulos, la nos algia de sus casas
y
su espí i u
se espa ce á la ez que su cue po se o i ica.
Las p ime as colonias escola es e an sólo de niños; pe o
la expe iencia ha demos ado la con eniencia de que sean
mix as ó de niños y niñas, po que según se de endió en el
Cong eso de colonias de acaciones, que pa a conoce sus
esul ados se celeb ó en Be na en
1885,
allí se dijo que los
sexos no deben i i sepa ados, po que una comunicación
con inua dulci lca la uda di e encia
y
oposición que les
dis ingue
y
si e pa a inculca desde niño el espe o mu-
uo que deben gua da se. De odos modos la igilancia en
es e caso debe edobla se á in de e i a emidos pelig os .
.
~-~'
ññ
'~ ~'
~
/
~
En nues a Nación se dispone po el Real Dec e o de
2
de Sep iemb e de
1902
que se omen e el es ablecimien o
de colonias escola es pa a las acaciones de la canícula;
pe o no han llegado á o ganiza se colonias mix as, sino
que los niños han hecho ida independien e de sus
compañe as, aunque hayan es ado en el mismo si io.
Hoy es a ins i ución es á pe ec amen e o ganizada
en casi odas las naciones eu opeas y ame icanas, y Es-
paña no ha podido menos de segui el ejemplo habiendo
sido aquí el iniciado D. Manuel B. Cossío, di ec o del
museo nacional pedagógico que implan ó la p ime a
colonia en
1887,
secundado po el p o eso D. Rica do
Rubio. Empezóse po euni los ondos necesa ios, no del
Es ado, sino de co po aciones y de pa icula es en u-
sias as de las colonias que espon áneamen e se susc ibie-
on, se consiguió ebaja de p ecios po pa e de las com-
pañías de e oca iles y emp esas de coches; escogie on
después la illa de S. Vicen e de la Ba que a (San ande ),
donde los niños encon a on playa anquila pa a sus
baños cuo idianos, campo lib e pa a sus juegos, local
ela i amen e cómodo pa a su alojamien o
é
innume ables
pa ajes amenos pa a sus excu siones. P ime amen e ué
sólo colonia de niños; pe o en el año
1891
se aumen ó
con una sección de niñas y en
1893
se o ganizó una
colonia mix a po los p o eso es de Valencia.
Hoy ya son muchas poblaciones las que cumplen
con an jus i icada ins i ución, como los dis i os Uni e -
si a ios de Mad id, Ba celona, Valencia, G anada, San-
iago, O iedo, e c., po eso en mi deseo de que nues a
cul a ciudad no sea du an e más iempo una excepción,
cuando po o o lado an necesi ada es á de ello, según
demues a la es adís ica de la mo alidad in an il, hago
,j

desde es a ibuna un ca iñoso uego á las co po aciones
.y demás en idades, ya que a o unadamen e no nos al an
aliosos elemen os pa a que po odos se acoja con en u-
siasmo una idea an cul a como bene iciosa en p o de la
salud de nues os hijos. No necesi o habla desde es e
si io de las condiciones que había de euni el pun o
á
que nues a deseada colonia hubie a de di igi se. Ya
indiqué an es que el campo, la
mon aña
ó la playa, pe o
que con p e e encia es a úl ima, po que apa e de lo muy
saludable que es la b isa sa u ada de las emanaciones que
el ma con iene, además pueden baña se y es o ob a
ma a illosamen e mejo ando el o ganismo de los niños.
Hab á además de euni muy especiales condiciones el
maes o enca gado de di igi la expedición pa a que és a
diese los u os ape ecidos. También los niños que hayan
de o ma pa e de la colonia han de se mo i o de se-
lección, ya po sus condiciones pa icula es de cul u a
ela i a y cons i ución ísica, como po su edad, que no
debe se meno de
10
años.
Escogldos el núme o de alumnos que ha de o ma la
colonia, p e ia au o ización de sus pad es ó enca gados:
el que di ige la colonia debe á lle a la hoja
an opológica
de cada alumno con los da os ana ómicos, isiológicos y
pa ológicos que indiquen. el égimen
á
que el niño ha de
es a some ido según su p edisposición ó padecimien os.
Pa a ello exis en hojas imp esas que se emi ie on
á
los
Rec o es de las Uni e sidades é Inspec o es gene ales de
enseñanza po la Di ección gene al de Ins ucción pública
con echa
15
de Feb e o de
1894,
en las que además se dan
ins ucciones pa a la o ganización de las colonias, su ins-
alación, inspección de lo que se hace en la colonia
y
o mación del Dia io de obse aciones que ano a á po
I
, II
---
•
.(-
~'
57
indi iduo el je e de la misma. El núme o de alumnos no
debe de excede de ein e, pa a que la igilancia pueda
e i ica se cómodamen e y el iempo que ha de du a la
expedición no debe se meno de un mes, ya que es á
plenamen e p obado que has a después de ~4 días no se
expe imen an sensibles aumen os de peso ni la dinamo-
me ía acusa mayo es ue zas.
Si quisié amos demos a con núme os las en ajas
ob enidas con es a ins i ución, bas a ía señala el peso ga-
nado po los niños. En la colonia mad ileña
ué
de
1'778
kilog amos po é mino medio, algún niño aumen ó has a 4
kilog amos y el que menos
700
g amos. En la de G anada
el mayo aumen o alcanzado
ué
de
3'7&0
kilog amos y el
de
1
kilog amo el que menos. O o an o se ha obse ado en
la ampli ud de la ci cun e encia o ácica, que según Pa-
gliacini ija en
16
milíme os al año y en los niños se ha
obse ado un aumen o de
40
milíme os y un mínimum de
10
milíme os, siendo el é mino medio de
27
milíme os.
En los da os dinamomé icos no se e an ma cado el
desa ollo; pues mien as unos adquie en más ue za, o os
la conse an y o os pie den en pa e la que enían an es
de empeza el iaje ó llega á ni ela las ue zas. La causa
p oduc o a de es o es á en p escindi du an e el iempo
que du a la colonia de la gimnasia de apa a os que es la
que aumen a la ue za muscula
y
se deja sólo la na u al,
que si bien da luga al desa ollo del conjun o o gánico, no
singula iza los eje cicios manuales como o denan los au o-
es dedicados áes as enseñanzas. Sin emba go se ha obse -
ado en algunos niños un aumen o de
6
kilog áme os.
Los e lejos o ulianos y o os esul ados que se ob ie-
nen, sin pode los exp esa po núme os, nos demues an
las g andes en ajas de las colonias escola es; pues se
8
~
obse a en los niños que al i
á
o ma la son en la gene-
alidad débiles, de os o pálido y is e; al eg esa sus
ca as son más edondeadas, más i os sus colo es, sus mi-
adas más b illan es, con lo que pa en izan la aleg ía que
en sus co azones ebosa.
En o o sen ido, lo que la cul u a de los niños gana con
es as expediciones no puede aduci se en núme os. Nadie
duda á que es g ande el u o que se ob iene sob e odo si el
p o eso enca gado de la colonia sabe di igi los. An es de
empeza la ma cha debe da les da os
y
lecciones sob e el
pun o á que la excu sión se encamina pa a que luego las im-
p esiones allí ecibidas, se ijen más. Las lecciones del maes-
o en o ma amilia
y
de con e sación deben comenza
desde la salida, yun sabio p o eso ap o echa á odos los
de alles del iaje, pa a da á sus alumnos p o echosas con-
e encias de Geog a ía, an e la con emplación del paisaje
que desde el en di isen, hablando de sus íos ymon añas.
Igual aplicación ha á á los es udios his ó icos, eco dando
los episodios nacionales de más elie e ocu idos en los si ios
que isi en, undación é his o ia de las poblaciones po que
a a iesen
y
o o an o p ocede en la His o ia na u al con
sólo de ene se á e lexiona
y
discu i sob e la lo a que
á su is a se ex iende ysob e los mine ales que pisen, e -
cé e a, e c. Luego cada alumno es á obligado á hace dia-
ias apun aciones de las imp esiones ecibidas, en un cua-
de no, que después du an e el cu so escola es obje o de
es udio. Dichas apun aciones se lee án dia iamen e pa a
que en e odos si an al in de edac a la opo una me-
mo ia del iaje, ampliando en caso necesa io el maes o los
ol idos
ó
e o es que come an los alumnos.
Además en el ex anje o donde la educación de la
muje gi a sob e p incipios más con o mes con la ealidad
L . .".
.
~-/.
¡-¡!el
~ ~
~
-
y no es supe icial y has a pedan e como en e noso os,
se enseña á las niñas la ida del hoga
y
ap o echan es as
excu siones, p e ias algunas lecciones an icipadas du an-
e el cu so escola , pa a que cie as niñas di igidas po las
maes as ac úen en la colonia de amas de casa, ba iendo,
la ando
y
planchando po u nos cómodos las opas. Así
de modo acional se consiguen á un iempo ines an ele-
ados y anscenden ales en una colonia, como los de ins-
ui el alma, o i ica el cue po y p epa a á los niños
pa a la ida social.
Pe o pa a que es a ins i ución cuyos esul ados son
g andes e is ie a el ca ác e de pe manen e, debía de
ele a se á ley del Es ado como una de an as unciones
inhe en es al Xlinls e io de Ins ucción pública y Bellas
A es,
ayudá idole
en su desa ollo el Minis o de la Go-
be nación, pa a que és e no ap obase ningún p esupues o
de las Dipu aciones y Ayun amien os que no consignasen
la can idad necesa ia pa a el sos enimien o de una colonia,
según ue a la im po ancia de cada localidad. Cumplido
es o se e ía en poco iempo i egene ándose el g upo
in an il.
..
J
I
I
6l
cos umb e de apoya se en una sola nalga, la e ible en-
e medad á que aludimos encuen a e eno abonado pa a
su desa ollo.
La a i mación de que las des iaciones de la columna
e eb al cons i uyen hoy una en e medad, po desg acia
ha o ecuen e en los niños, es á plenamen e demos ada
en las obse aciones clínicas de Piechaud
(1),
á más de los
es udios de Lüeche y S a ell. Según el p ime o, el mal
á
que aludimos econoce po p incipal causa las ac i udes
iciosas de los niños en la escuela, po eso el segundo las
ha llamado de o maciones de escuela. Pe o quien ha hecho
una comple a in es igación en es e asun o es el Doc o
Combe, p o eso de la clínica in an il de la Facul ad de
Medicina de Lausanne, médico inspec o de las escuelas,
que con los Doc o es Scholde y Wei h, ha medido más
de
2.500
en el é mino de dos años, hallando que el
so
po
100
de los niños se colocan en posición iciosa, de los que
un
25
po
100
esul an con des iaciones de la columna
e eb al, epa idas en la siguien e o ma:
5,8
po
100
des-
iaciones an e o-pos e io es y
24,6
pOI'
100
des iaciones la-
e ales. Es a es adís ica se puede compa a con u ilidad con
la de K ug(D esde) que descub ió en e
1.418
niños,
208
con
escoliosis, Kalibanch en San Pe e sbu go, un
26
po
100.
El hecho, como se e, es innegable; bas a pene a en una
escuela pa a ap ecia que la inmensa mayo ía de los
alumnos adop an posiciones iciosas al esc ibi ; quienes
se apoyan po comple o del lado izquie do, quienes del
lado de echo y po úl imo o os que apoyados los an eb a-
zos sob e la mesa y di igida hacia a ás la pel is sob e el
banco inclinan el onco sob e el bo de del pupi e en que
(1) P ecie de chi u qie in an ile.
I

68
esc iben. Pues bien es sabido que una ac i ud p olongada
del aquis puede de e mina una de o mación, pues oda
ac i ud epe ida y p olongada ocasiona la a iga pa a cie -
as pa es del esquele o, o iginando modi icaciones impo -
an es en ellas, en i ud de la llamada eo ía de la «sob e-
ca ga» que ambién explica es as de o midades de la ado-
lescencia po mo i os de índole p o esional. A es e e ec o
se ha obse ado que du an e el pe íodo del c ecimien o
los cue pos de las é eb as po el abajo isiológico jxa-
gc a lo que impone su desa ollo son menos esis en es y
po consecuencia más suscep ibles de su i las in luencias
pe niciosas de p esiones mal di igidas y p ecisamen e
ell-
onces, es cuando el escola suele impone
á
su aquis ac i-
udes más a igosas y pe judiciales que le hacen inclina
la e almen e.
Re lexionando
sob e es o a i ma
Wolk
man que es as
lexlon
es iciosas que al cue po se imp imen aca ean una
sob eca ga ano mal sob e uno de los dos lados del cue po
e eb al que se aplas a de un lado, en an o que adquie e
mayo!' desa ollo del opues o que su e menos peso; así se
p oduce una modi icación en la o ma de la columna e -
eb al que acaba po oma un aspec o cuneiío me.
xle ced
á
los adelan os de la adiog a ía se ha podido
comp oba odo es o, pues Wol y Albe han hecho es u-
dios mic oscópicos de las é eb as, con i mándose que la
modi icación de su cue po no se limi a
á
su ex e io , sino
que a ec a ambién
á
su es uc u a in e io . El Doc o
Wull ein, p iuan docen de ci uqie en Halle, publicó
en
1902
una memo ia sob e el o igen de la escoJiosis cuyas
conclusiones hacen a i ma que la ac i ud de ec uosa y
p olongada del aqnis aca ea en animales sanos du an e
el pe íodo de c ecimien o una des iación de la columna
i-
69
e eb al. El examen ana ómico ha comp obado en el
cue po de las é eb as las de o maciones señaladas po
Wolkman en las escoliosis de los adolescen es compli-
cadas con un mo imien o de o ación del conjun o
del aquis, indicio de la g a edad de es as en e me-
dades.
Como hemos podido no a po odo lo dicho, el mal es
an ecuen e como g a e, pues sabido es que puede o igi-
na complicaciones muy se ias, p incipalmen e en la ca i-
dad o ácica y pel iana al se in luídas po la o ación y
lexió
n de la columna e eb al has a llega
á
su i de o -
maciones po la moles ia que en su uncionamien o expe-
imen an. Po lo que el mal es an o más g a e, cuan o
que según los abajos es adís icos, es mayo el núme o de
niñas escoliósicas que el de niños, de donde nace un
mo i o más e ible pa a su p opagación en la especie
humana.
Las medidas p e en i as que en e i ación de es os
males an co ien es cabe indica al higienis a pueden e-
duci se, á un más igu oso cumplimien o de las eglas que
odo maes o debe hace en la cons ucción y uso del mo-
bilia io pa a su escuela, y en una más esc upulosa inspec-
ción acul a i a espec o de los niños. Cie o que lo p i-
me o es cos oso, po que dada la p eca ia si uación de
nues as escuelas, no es ácil do a las de muebles de p ecio
que eunan la acilidad de se g aduados en su al u a y
demás ci cuns ancias pa a cada niño; pe o sí se á no di-
ícil consegui lo sus i uyéndolo po ma e ial en que se
encuen en de es
á
cua o amaños de mesas y del me-
no núme o de asien os con obje o de hace más ácil la
acomodación de los alumnos según sus dis in as edades,
unido es o á una cons an e a ención y igilancia po
!.
....
J
70
pa e de los maes os y los pad es á in de co egi en
odo momen o cualquie a posición iciosa y conoce los
meno es as o nos que en los niños ap ecien.
Todos, maes os
y
discípulos, deben conoce los
p ecep os expues os po el D . J. Goudon que ma ca
de un modo p eciso las eglas que el niño debe obse -
' al' du an e su abajo sen ado a in de e i a oda ac i-
ud iciosa.
Es e iden e que odas es as medidas p e en i as han
de segui se con mayo igo cuando se a e de niños p e-
dispues os, á más de some e les en onces á una igilancia
más a en a, exage ando con ellos el cumplimien o de los
p ecep os higiénicos y p o eyéndoles de muebles cons-
uídos especialmen e pa a ellos, además de la siemp e
necesa ia in e ención médica pa a que con ecuen es
exámenes se igile el p oceso de la en e medad áque se
halla el niño p edispues o.
Nues o deseo, cumpliendo la Real O den de
30
de
No iemb e de
1893
de no hace la gos es os discu sos
de ape u a, me obliga á p escindi en de alle del es-
udio de o os padecimien os no menos ecuen es en e
los niños como la ube culosis, con aída no sólo po la
aspi ación del ai e de la escuela, sino gene almen e po la
p esión del ó ax que el niño su e mien as esc ibe, pues
impedido el desa ollo de los músculos del pecho, se o i-
gina la ine cia de los é ices de los pulmones ocasionando
el que po al a de i igación ó ci culación sanguínea en
es os si ios de p edilección pa a el bacilus ube culoso y
és e haga su p esen ación.
Po la azón indicada p escindimos del examen de o as
en e medades con agiosas como el sa ampión, esca la a, an-
gina di é ica, iña, sa na, ozena, e c., e c., ecuen ísimas
~ ~~
-
71
po la ácil p opagación que en medio de la escuela en-
cuen an.
·x·
·x· ·x·
Has a aquí nos hemos ocupado de los as o nos que de
o igen ísico ó isiológico, aquejan á la in ancia como con-
secuencia del incumplimien o de lo" p ecep os higiénicos
y pedagógicos, du an e su ida escola . P ocede, pues, que
á la lige a, pues es g ande mi emo de moles a demasiado
ues a p eciosa a ención, pasemos al examen de los pa-
decimien os que puede ocasiona
á
los niños el abajo
in elec ual
y
demás causas de o den psíquico.
Tan impo an ísimo es es e es udio que po odos
los a adis as se ha dedicado á él especial a ención lle-
gándose
á
a i ma , no sólo como dice Pes alozz
í
que la
educación del niño debe empeza desde la cuna, sino que
hoy se sos iene, con opinión
unáni
memen e admi ida, que
desde la ida in au e ina del
sé
p ocede ya igila y di-
igi la exis encia del niño. A is ó eles en e los an iguos,
y
en e los mode nos F ai en , Esqui ol, alienis a ancés
y an os o os, p ueban más que su icien emen e la nece-
sidad de un égimen bené ico
á
que debe some e se la u-
u a mad e du an e el emba azo, y las medidas p ecisas
que han de cumpli se po pa e de la nod iza.
A es e e ec o p oclama on la con eniencia de e i a las
pe niciosas consecuencias que en la ida del exp esado
niño,
pueden eje ce ya los abajos iolen os ó a igosos,
ya un ocio absolu o, ya p incipalmen e las emociones
ue es que en el ánimo de la muje que le lle a en su seno
pueden p oduci cie as lec u as en la in eligencia y exci-
abilidad del sis ema ne ioso del niño. A es e e ec o
~
72
háblase de la debilidad y empe amen o imp esionable de
muchos, cuya exis encia empezó de los días más aciagos
de la e olución ancesa.
Cosa semejan e ocu e du an e la p ime a in ancia, pues
exis e una ín ima elación en e la salud del niño
y
las
emociones de la nod iza, elación que no igno an los mis-
mos pad es, como demues an con los solíci os cuidados
que á la nod iza p ocu an en e i ación de que pueda peli-
g a la ida del hijo. Po es e mismo in debe condena se
oda con e sación enida delan e de los ie nos in an es
que pueda p oduci les una ue e imp esión, des e ando
de en e noso os la pe niciosa y gene alizada manía de
ep ende y enseña
á
los niños si iéndonos de na a-
ciones e o í icas que in unden miedo, e o y espan o á
las ie nas c ia u as que les hacen sob esal ados y med o-
sos de al modo que la p esencia de una pe sona descono-
cida les asus a has a hace les cobija en e las aldas de su
mad e. El bello ideal de la educación mo al debe se man-
ene las mani es aciones de la a ec i idad den o de un
ho izon e de paz y dulzu a, pa a que las nue as almas que
se ab en
á
la ida se desa ollen en un ambien e de calma
y
p o ección el más ap opósi o pa a omen a el equilib io
men al de los niños con ausencia de oda bo asca mo al
que exci e ó a o ie alguna de las acul ades anímicas de
su nacien e espí i u.
Du an e la segunda in ancia la solici ud y a enciones
pa a con los niños deben se mul iplicados, pues como
ya
se indicó, el c ecimien o co po al y el desa ollo psíquico
cons i uyen un pe íodo c í ico en la ida del homb e, po -
que la ue za i al inna a que en dicho c ecimien o ha de
gas a se con las en e medades an múl iples que acechan
la salud de la in ancia, pueden conduci á la banca o a
-

"lO
'{~~-"Y
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..,;
...•....
7H
isiológica y espi i ual. No ol ideis que son conside a-
bles los iesgos que si ian la ida in an il, p ecisamen e
po que las ue zas que debie an se i pa a su de ensa
es án odas empleadas en su p opio desa ollo. El descono-
cimien o
ú
ol ido de es a e dad, es no s610 causa de
g andes es agos indi iduales, sino ambién de degene a-
ción y uina social pa a los pueblos.
Mul i ud de es adís icas pod ía p esen a as, pa a com-
p oba que muchos jó enes que po azón de su o icio,
énse obligados á ealiza g andes es ue zos co po ales
has a ago a sus ene gías ísicas, quedan como pa alizados
en su desa ollo psíquico alcanzando una alla men al
in
e ia á los de o as p o esiones. A es e mismo esul ado
llega íamos segu amen e, si se hiciese un abajo es adís-
ico con el in de es udia la alla media de aquellos jó e-
nes que o zando su na u aleza con el abajo men al, con-
sumen en el es udio odo su es ue zo de ene gías que el
o ganismo eclama pa a su desa ollo.
De cuan o expues o dejamos deduci án maes os y pa-
d es, el sano consejo de no o za an es de iempo la ac i i-
dad ce eb al de sus alumnos
é
hijos, conc e ándose á aque-
llos eje cicios men ales, que compa ibles con lo c í ico del
pe íodo po que a a iesan, son más bien es ímulo ap opiado
al desa ollo del
ó gano
y
no ol iden que la mejo máxima
es p o ege un equilib ado y a mónico p og eso de odas
las pa es que cons i uyen el complejo o ganismo humano,
huyendo de odo eje cicio pa cial ó unila e al que omen e
unas ap i udes á expensas de las demás.
Mayo es di icul ades encie a una buena egulación del
abajo in elec ual du an e la segunda in ancia, ó sea el
es ablecimien o de odo un plan den o de la llamada en-
señanza secunda ia que es é undado en la psicología
10
74
p opia de la edad áque és a ha de ecibi se po los jó enes
alumnos. P ueba i e u able de la a i mación que acabamos
de sen a es la acilación de los legislado es, cuando se
a a de o ganiza la segunda
enseñanza,
la di e sidad de
planes ensayados has a el día de hoy, y las co ien es aspi-
aciones
á
una nue a y adical ans o mación en es e
sen ido.
Cuando de los colegios se habla, después de lamen a
sus ac uales mé odos de
ins alación
y enseñanza, p ed
í-
case cons an emen e po des e a el exclusi ismo en que
se encie an dedicándose áuna enseñanza simplemen e
in elec ualís a, si es que no es pu amen e memo is a co no
po desg acia sucede, cayendo en el ol ido comple o la
sensibilidad y la olun ad de cuyo desa ollo pocos maes-
os se p eocu pan.
Pues es e mismo achaque se a ibuye ánues os cen-
os docen es enca gados de la segunda enseñanza. Ho a es
de que ales es ablecimien os se inspi en en los p ecep os
de la pedagogía y más p incipalmen e en lo que la ciencia
psicológica enseña. Bas a ía pa a con ence se del ol ido
que de es as doc inas enemos, lanza una ápida mi ada
sob e la ealidad. Empiezan los niños sus es udios de ba-
chille a o
a
una edad en que ni sus ap i udes es án dis-
pues as pa a ecibi las enseñanzas que han de suminis-
a les, ni acaso lle an la p epa ación escola necesa ia
pa a ales es udios.
Po o o lado la inmensa a iedad de asigna u as que
han de cu sa en cada g upo, la diame al di e gencia en-
e las mismas, las la gas ho as que han de pe manece en
las cá ed as, el c ecido núme o que á ellas asis e que impo-
sibili a al p o eso oda labo e dade amen e uc í e a, los
mismos lib os de ex o que con a as excepciones son
~ ~
-
•
75
con eccionados, con mi as si muy plausibles y ele adas,
co no la de hace gala sus au o es de p olijos y concienzu-
dos conocimien os, pe o con absolu o ol ido de las ie nas
in eligencias que han de asimílá selos; odo, en in, hace
que sal o un an o po cien o desg aciadamen e muy exi-
guo, la inmensa mayo ía de nues os escola es pasa po
las aulas sin ecibi la ins ucción que e a de espe a de
an complicado mecanismo, como el que supone un Ins i-
u o, pe o acaso llena de malos hábi os de que di ícilmen e
se e á lib e en lo sucesi o. Co no si ue an pocos los ma-
les señalados y que han sido expues os po los que de es a
deso ganización se p eocupan, hay que añadi o o de no
meno bul o y anscendencia que iene á ag anda de
modo conside able el males a .. Me e ie o
á
la censu able
apa ía con que los pad es mi an es e de ec uoso égimen
sin con ibui po su pa e, como pudie an hace la muy
pode osamen e, acudiendo en auxilio de maes os y p o e-
so es; siendo una desg acia más que hay que lamen a y
aunque me duele que es as palab as salgan de mis des-
au o izados labios, c eo un debe pone el dedo en la llaga,
eclamando de esos pad es que se p eocupen más honda-
men e de sus hijos, uniéndose con los p o eso es
y
conde-
nando esa censu able cos umb e de pensa sólo en ellos
cuando se e mina el cu so,
y
llega á su alma el emo de
e á su hijo ep obado. Así y sólo así es como los niños
eniendo las mismas aspi aciones que sus pad es, llegan
áadqui i en sus almas la dolo osa c eencia de que lo p in-
cipal es ap oba , lo secunda io es el sabe , igno ando que
con c i e io semejan e es án o mando los cimien os de
sus p opias y enide as des en u as.
Las ama gas e dades que sen adas dejo, son el abono
necesa io pa a que c ezca abundan e
y
po en e esa o a
76
en e medad, hoy an co ien e en e la clase escola , co-
nocida con el exó ico í ulo de su menage ó alelamien o, si
que emos aduci lo del modo más g á ico á nues o idio-
ma.
y
es de igo que así suceda; eca gados de abajo
po un lado y espi ando al mismo iempo una a mós e a
de pesimismo y desalien o, nues os jó enes escola es
á
edad en que odo debie a se amo
é
ilusiones po i i ,
ideales y a an de conquis a, mués anse como iejos ex-
cép icos, como desengañados sin expe iencia, que es la
mayo de las desg acias y ijaos en que el mal social que
de es o se de i a ha de ln luí de modo p iucipalísimo en
nues a decan ada y nunca llegada egene ación nacional.
En e las causas que en más de allado núme o con i-
buyen al su menage es án, el exceso de a ención que
á
los
niños se exige, cuando según la Psicología enseña la
a ención del niño es oluble, co no la ma iposa que se posa
de lo en lo en uelos apidísimos y cap ichosos. De o o
lado el lenguaje abs ac o
y
con uso de muchos maes os,
que á ueque de consegui ama de ilus ados, desdeñan
habla á los niños el único lenguaje que és os pueden
comp ende , la casi ausencia de mé odos expe imen ales
en odas las enseñanzas, en las que p edomina un sis ema
dogmá ico ó memo is a que con unde y á nada conduce
sino
á
a iga la in eligencia del niño, haciéndoles e ene
la gas lis as de nomb es, echas, eglas, excepciones y ex-
cepciones de excepciones. Reco dando siemp e la obse a-
ción de Hu eland, que dice que si se obse a que un niño
iene g an disposición pa a el es udio en ez de anima les
como hacen la gene alidad de los maes os, haciéndoles
abaja pa a p esen a les luego como una no abilidad en
con e encias, dise aciones, e c., debe mode á seles el a-
bajo que se les de, po que es e p og eso in elec ual es casi
8
¡
los u os que de ella han de espe a se han de se ecun-
dos, pe o odo es ob a de buena olun ad, máxime sino se
pie de de is a que se a a de in e eses sac a ísímos y de
anscendencia social pa a los pueblos.
Como en esos pueblos sucede, y empezando po in e -
eni el inspec o desde el p ime momen o en que el
niño asis e
á
la escuela po p ime a ez, odo alumno ha
de se a en amen e obse ado
y
some ido
á
un examen
acul a i o igu oso, de cuyo esul ado ha de depende su
admisión en la escuela, de al modo, que ca eciendo de
es e equisi o no pueda maes o alguno, ya o icial ó pa i-
cula , aco da la en ada de ningún niño en su colegio
espec i o. Como ga an ía de es e p ecep o y con el doble
ñu de o ma el his o ial higiénico de cada alumno, oda
escuela con a á con un lib o egis o en donde se haga
cons a desde su ing eso en la escuela, odas las a iacio-
nes y da os que ála salud de cada alumno a ec a.
Así es e lib o egis o, en que apa ece án po o den
al abé ico de nomb es y apellidos odos los alumnos, con-
end á el encasillado necesa io pa a hace consigna las
ci cuns ancias especiales del niño, desde su edad, cons i-
ución isiológica
y
sus de ec os, es ado de sus unciones
isuales, es a u a, peso, ci cun e encia de la cabeza, diá-
me o del pecho y da os y medidas an opomé icas, como
así mismo del hecho de es a ó no acunado, e acunación
en la escuela y aun la medicación p e en i a
á
que debe
some é sele si se a a de un p edispues o ó candida o á
de e minadas en e medades.
En es e lib o, y á pa i del p ime econocimien o que
odo alumno su a á su ing eso, se i án añadiendo las ob-
se aciones no adas en las sucesi as isi as de inspección
que deben se ecuen es y pe iódicas.
..

-
De es e modo ya la complicación desapa ece
y
odo se
educe á cumpli ielmen e y sin in e upción los p ecep-
os. De las obse aciones hechas en cada isi a
ce iñca á
el inspec o ydándose cuen a del esul ado ob enido
á
la
au o idad que según las dis in as naciones
y
su di e sa
o ganización polí ico-adminis a i a a ía en cada caso,
ya sea la municipal, p o incial ó pu amen e écnica, aco -
da án en is a del in o me del inspec o las medidas opo -
unas
y
con la u gencia que el caso equi iese has a la
clausu a de la escuela si el mal áco egi ue a g ande.
Po es e medio ambién,
á
más de es udia se en el pe íodo
de su incubación cada uno de los padecimien os de que los
alumnos pueden se in adidos, consíguese igualmen e
some e
á
una igilancia más exquisi a
á
los niños que
según lo obse ado la necesi en
y
aun a a les de un
modo pa icula incluso el de aco da su ing eso en una
de las llamadas
escuelas de ano -males,
que con g an u o
uncionan ya en odos los países donde se cuidan de es o,
en ez de abandona á esos desg aciados niños que desde
la cuna aen ya á la ida señales inequí ocas de una
is e he encia que les lega on sus p ogeni o es. En Bél-
gica, además de e i ica se las isi as de inspección cada
diez días, el médico enca gado de ellas, es á obligado á
da una con e encia mensual sob e higiene en la escuela,
b e emen e, pues no suele du a más de un cua o de
ho a, pe o sob e pun os que p e iamen e se le designen,
desin ección, acunación, e c. Además el maes o lle a á
exac amen e en hojas imp esas que se le acili an, los da os
ela i os á los g ados de empe a u a de la escuela, omada
cua o eces al día, medios de cale acción, en ilación, e c.,
y cuya hoja es a á en la escuela
á
la is a de odos pa a su
comp obación, p incipalmen e del inspec o médico.
'-------------------~----------------------.----~
/i
..
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••
En Alemania, cuya inspección escola es bisemanal,
es á mandado que cada alumno se p o ea de su co es-
pondien e ca illa ó lib e a sani a ia en que se hagan
cons a odos los da os que con su salud se elacionen y
que hab á de exhibi siemp e que cambie á una nue a
escuela. Po o a pa e, las no in e umpidas isi as de
inspección si en pa a la o mación de la es adís ica y
buena p ueba de los bene iciosos esul ados ob enidos son
los da os que aquí copio de una ecien e es adís ica publi-
cada de las escuelas de Leipzig; según ella de
517
alumnos
econocidos se encon a on
2
a acados de ube culosis,
11
del co azón,
10
de des iaciones de la columna e e-
b al, 63 de ege aciones adenoideas y57 de al e aciones
del apa a o de la isión y de la audición. Es o comp ueba
la g an impo ancia que iene pa a los niños yaún pa a
la sociedad nn buen se icio de inspección médica .
En el Cong eso in e nacional de Higiene celeb ado en
la ciudad de B uselas en el año
HI03
se aco dó que la ins-
pección médico- higién ica de las escuelas ue a hecha po
un pe sonal compe en e
y
que debe cuida ,
1.0
de la igi-
lancia y salub idad de los locales escola es,
2."
p o ilaxis de
las en e medades asmisibles,
3."
de la comp obación pe-
iódica y ecuen e del uncionamien o no mal de los ó ga-
nos y del c ecimien o egula del o ganismo ísico y de
las acul ades in elec uales del
niño,
4."
la educación
ísica y acional y
5."
la adap ación de acue do con los pe-
dagogos de la educación de las acul ades in elec uales á la
capacidad ísica indi idual, así como la ins ucción y edu-
cación sani a ia del niño. En dicho Cong eso se comp obó
la necesidad de un égimen especial pa a los niños ano -
males y se aco dó que dicha
enseñanza
especial se gene-
alice, aplicándose á odos los niños á quienes con enga;
.•..
el es ablecimien o de es as escuelas ha sido pedido en el
úl imo Cong eso del mes de Julio del p esen e alío cele-
b ado en nues a Nación en la ciudad de Valencia.
En España no al an disposiciones legisla i as sob e la
ma e ia pues aun cuando poco dice la igen e Ley de ins-
ucción
pública, pos e io men e se han dado algunas dis-
posiciones en e ellas la Real O dcn s de Oc ub e de ssa
que en su a .
2:2,
dice: no se admi i á en la escuela ningún
niño
que se p esen e con e upciones, sin que p esen e
ce i icado acul a i o que ac edi e no se con agiosas; el
Real Dec e o
2
de Sep iemb e de
1902
que en su a ículo
25
dispone que el ocal médico de las jun as de ins uc-
ción p ima ia es á obligado á isi a mensualmen e las
escuelas, an o las o iciales como las pa icula es haciendo
la inspección higiénica y sani a ia. Con echa 12 de Ene o
1904
se ap obó la ins ucción Gene al de Sanidad y en :m
í ulo
4.°
del
Régimen
Sani a io in e io , capí ulo
9
de
Higiene Municipal, apa ado
2.°
a ículo
121,
dice: que la
igilancia Sani a ia do las escuelas públicas co esponde
á
los inspec o es municipales de Sanidad; la de los Ins i u os
y demás es ablecimien os de enseñanza supe io
á
los
inspec o es p o inciales de Sanidad, y en o os a ículos
que se ía moles a os demasiado
enume ándolos,
se dan
ins uciones de las condiciones que han de euni las
escuelas, su mobilia io, ho as de clase, e c.
Con echa
22
de Ma zo del p esen e
año
so puso en
igo el in o me que dió el Consejo de Sanidad
á
la con-
sul a que le hizo el Minis o de Ins ucción pública de
las en e medades que impide asis i á los niños á la escue-
la, iempo de aislamien o, desin ección de las opas, ce -
i icado del médico que
exig á
el maes o pa a en a el
niño en la escuela e c., e e. Úl imamen e una Real O den
.~ ~.
R7
pa a que desde el p óximo
CUl'SO
escola no se admi a
ningún alumno que no p esen e ce i icado de es a acu-
nado y e acunado.
Sin emba go de es as disposiciones, odos hab eis oído
epe i ya como un p o e bio que no es de leyes de lo que
es amos escasos en España; pe o la e dad es que ca ecien-
do de un pe sonal especial y cuya única unción sea la
inspección de las escuelas, los sabios p ecep os de los
legislado es do mi án como en an os o os ó denes de la
ida, en e el a iculado de los Códigos ó las páginas del
dia io o icial, sin que una p ác ica eal los despie e ó de
ida en p o de an os in e eses y an sag ados como con
c iminal apa ía yacen en el mayo abandono .
.*
.;,*
..•..
Voy á e minal': Con emplando es e he moso edi icio
en que hoy po ci cuns ancias especiales nos hallamos
cong egados, eco dando que aquí mismo y me ced á los
des elos y enaz cons ancia del G an Ca denal D. Ped o
González de Mendoza, se undó ya muy ce ca de cinco si-
glos una ins i ución an he mosa como e an los Colegios
mayo es; ija nues a espe anza en la consolado a idea de
que p on o nues a ieja Uni e sidad, po mil í ulos glo-
iosa y llena de an iguas adiciones, se e á ya emozada
ab iendo sus pue as á las e o mas que
á
ella lle an los
sanos consejos de la higiene y de la pedagogía, con ando
pues, con buenos edi icios pa a la
enseñanza,
medi emos
sob e nues o p opio po eni y comple emos la ob a de
nues a egene ación, con ibuyendo odos al mejo a-
mien o an anhelado de la educación y la
enseñanza.
Pad es maes os, labo emos po és a que es nues-
a p opia causa, co ijamos nues os
a á icos
de ec os,
ahuyen emos nues a p o e bial apa ía y
á
la ez que nos
enmendamos de an os pasados ye os, p epa emos un
po eni en u oso pa a las gene aciones que han de su-
cedemos. Así e án que nos p eocupamos
¡í,
la ez que de
lIoS0 ¡'OS mismos, de acili a el la go camino que la huma-
nidad es á llamada
á
eco e .
y
oso os, jó enes escola es, 110 ol ideis que sob e
ues os homb os pesa una g ande, an g ande como hon-
osa ca ga, la de ecoge el u o de lo que
ué
y amplia le
inde inidamen e. Todas las espe anzas
es án
en oso os,
en ues os es ue zos gene osos con iamos odos, inspi a-
os pues, en ideales ele ados y con ad que el
he oísmo
y
abuegacíún
que
Iué
siemp e el mejo dis in i o de ues a
p eciosa edad, nos es hoy
más
necesa io que
10
Iué
nunca.
Ele ad la is a,
y
con el pensamien o pues o en la salud
de la pa ia, no desmayeis, segu os de que odos ues os
gene osos a anes se án jus amen e ap eciados po la his o-
ia, que es quien ha de juzga nos á odos,
'~-~'
·,·~i.
~------------------~