La arquitectura de las Brañas somedanas
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- LA ARQUITECTURA DE LAS BRANAS SOMEDANAS Fernando Linares García I.Cabaña en la braña de Vostrepena 2. Situación de Somiedo en Asturías 3. Dibujo a línea de la braña de La Pornacal en Somiedo 4. Paisaje de la Pradera del Valle desde el Miru. Construcciones y cerramientos se mimetizan con el entorno "Y no hay cosa más sabida para los que entienden la lengua Antigua Asturiana, que en este idioma pastar y brañar es una misma cosa y por eso siempre sellaron Brañas a estas cabañas echas para este ejercicio" 2 Quien haya conocido el agreste valle del río Somiedo en Asturias se habrá percatado de la existencia de unas pequeñas construcciones llamadas teitos, de carácter ganadero y semejantes a pallozas -pues tienen la cubierta vegetal-, que salpican todo el entorno a la vista, encaramándose por las laderas y montes, tanto del uno como del otro lado del valle. También es posible observar que su aspecto y tamaño varían en función de las diferentes formas que adoptaban sus plantas. Así, se pueden ver cabañas circulares, con cubiertas cónicas de escoba o con apariencia de bóveda de piedra -tipo iglü-; o bien rectangulares, las cuales cambian el exterior según las características de los elementos que componen sus fachadas, en las que aparecen aleros, portales, o se adosan a otras edificaciones menores. Su función es la de cobijar los ganados vacunos de la zona que pastan por los prados cercanos. A estos conjuntos de pastos y cabañas la gente del lugar los denomina como brañas omajadas. Tales observaciones me han llevado a reconducir esa experiencia perceptiva hacia una investigación que profundice en el conocimiento y explicación de estas construcciones y el de su hábitat inmediato, el entorno de las brañas somedanas. Así pues, el móvil del trabajo será el de conocer, desvelar y mostrar unas edificaciones sencillas, poseedoras de unos valores arquitectónicos, etnográficos, históricos y paisajísticos únicos; y a la vez, rescatarlas de la memoria del olvido e intentar despertar una conciencia colectiva que fomente un respeto por unas formas de vida auténticas, pertenecientes al 102 JOSEPH DOMINGO FUERTES DE SIERRA. 1723-31 pasado, que hoy día sufren los fantasmas de la indiferencia y la degradación (fig. 1). LA BRAÑA: FENOMENO DE ARQUITECTURAPOPULAR La braña ha sido y es uno de los elementos que más ha repercutido y definido el paisaje y la cultura del territorio somedano (fig. 2), sobre todo por esas construcciones -viviendas y edificaciones auxiliares: cabañas, corros y chozosde raíz arcaica, que disfrutan de la componente más pintoresca, prototípica y romántica de este tipo de arquitecturas que podemos enmarcar dentro del campo de la arquitectura popular o rural. Se está hablando de un territorio -el territorio brañero o país de las brañasubicado en el extremo occidental de la Cordillera Cantábrica, entre los límites de las provincias asturiana y leonesa, en lo que se puede considerar la zona de influencia de las cubiertas vegetales. ¿Qué se entiende como braña? El sentido etimológico principal de la palabra braña es el que lo relaciona, mejor dicho, lo hace coincidir con veranea, es decir, con "lugar de verano" y con brano, "verano"; en cuanto las explicaciones académicas, definen el término como "pasto o prado situado en lugares altos de las montañas" o como "poblado, antes veraniego y hoy permanente, habitado por los vaqueiros de alzada"]. Se enlaza pues, braña, con un espacio de montaña, con el periodo estival y con una población concreta, la vaquera. Al margen de estas escuetas definiciones que apenas precisan el vocablo, el término lleva implícitas connotaciones relacionadas
directamente con la naturaleza arquitectónica del concepto, obligándonos a su matización o redefinición, si no queremos obviarlas. Así pues, definiríamos braña o la braña como un lugar vinculado o sujeto a un sistema de explotación, adaptación y colonización ganadero, de carácter tecno-ecológico, que actúa sobre las zonas de pastos libres' en altura, por medio de rebaños trashumantes -ya sean de pueblos cercanos o distantes-, en épocas estivales, cuando las condiciones físicas y climáticas son favorables, y que dan lugar a conjuntos de arquitectura popular formados por construcciones ligadas a este tipo de aprovechamiento, originando de esta forma un fenómeno cultural propio. La cualidad técnica a la que se alude, se explica al identificar este fenómeno con unos procedimientos que poseen diferentes grados de desarrollo, por medio de los cuales se aprovechan unos recursos estacionales y competidos -los pastossobre un medio físico prácticamente inalterado hasta ese momento; condicionando ese medio de forma ecológica, desde el propio sistema, es decir, sin introducir elementos heterogéneos en ese entorno o que no pertenecen a él. Sólo se coloniza lo que se necesita, el resto se respeta. El resultado de este proceso, como ya hemos venido anunciando, consistiría en entender o catalogar este fenómeno dentro del orden arquitectónico, pues, en palabras de A. Graña y 1. López: "la arquitectura es una herramienta más de los hombres en su adaptación al medio, y como tal es reflejo de la actividad de esos hombres'". Tanto las brañas en su conjunto, como sus edificaciones, son un claro ejemplo de construcción popular, al igual que las fuentes, olieras: -fresqueras-, molinos y las propias viviendas pertenecientes a este entorno. Estas construcciones se pueden y deben catalogar como arquitectura, pues las características de la arquitectura popular se manifiestan vivamente dentro del sistema de las brañas de Somiedo, entendiendo dicho sistema en su globalidad, como una variedad de conjuntos arquitectónicos. En estos conjuntos se identificaría el ideal de belleza: "unidad en la variedad"; es decir, la variedad individual hace la unidad de conjunto, en la que cada elemento, cada construcción se ve integrada con armonía en la totalidad, como parte de una unidad superior, la braña. Como ejemplo no tenemos nada más que citar uno de los conjuntos más significativos de braña, sino el que más, como es La Pornacal. Cuarenta construcciones -en su mayoría cabañasdiferentes en función de su tamaño y tipología, que, bajo el nexo común de las cubiertas vegetales, dan como resultado un conjunto orgánico, vivo y original. De igual manera ocurre en el resto de conjuntos brañeros del territorio somedano, y, por extensión, de todo el noroeste peninsular (fig. 3). Las brañas son fenómenos prácticos, y responden ante todo, a objetivos adaptativos con el entorno ya las circunstancias del grupo humano que las genera, cumpliendo frecuentemente los rasgos que Carlos Flores definió como "características invariantes de la arquitectura popular'"; identificando preferentemente en el caso de la braña los siguientes: La adaptación al medio físico, concretamente al medio rural y de carácter ganadero, que bien se puede denominar como naturalismo mimético o prolongación de ese medio. Esta adaptación se manifiesta en todo momento respetuosa con ese medio en que se asienta, sin pretender una modificación radical: usando materiales sin apenas elaboración, adecuando las construcciones a las pendientes del terreno y al mejor soleamiento; resumiendo, sin agresividad. Estos factores hacen a las brañas formar parte del paisaje de su entorno, pues ellas mismas son paisaje (fig. 4). El enraizamiento en la tierra, en los pastos y prados de montaña, mediante la ligazón con las tradiciones y técnicas constructivas 3 103 4
del entorno -valor etnográfico-, que se demuestra con el uso de cubiertas vegetales de escoba, de piezas y elementos construidos con maderas autóctonas, utilización de piedra de la zona, etc. El predominio de la utilidad, es decir, del funcionalismo; no olvidemos que la braña es una técnica de aprovechamiento y, como tal, en ella prima la racionalidad y la sencillez. El mantenimiento de los prototipos con escasas variaciones; demostrando que sus construcciones han llegado hasta nuestros días sin ningún cambio, y por tanto, se mantienen más que como tipos, como arquetipos de un sistema; potenciando de esta manera los valores de arcaísmo y primitivismo, que cuanto mayores son, como es el caso de esta arquitectura, mayor dependencia tiene del medio físico, sin olvidamos del sentido histórico conferido por su antigüedad. De esta forma, al haber identificado algunos de los invariantes principales de la arquitectura rural dentro del fenómeno brañero, e intentar comprender estas manifesta5. Construcciones populares en Mumián ciones constructivas bajo este punto de vista, se puede reafirmar la idea de que estas construcciones rurales deben integrarse y ser analizadas desde el campo de la arquitectura popular, y no desde la antropología cultural. Esta última, al ser más potente, las reduce simplemente a una manifestación curiosa, pintoresca y típica. El fenómeno de las brañas de Somiedo no representa, en general, una arquitectura primaria o elemental, sino que responde a una situación cultural propia y específica (fig. 5). LOS ASENTAMIENTOS: LAS BRAÑAS DESOMIEDO Tras situar el fenómeno brañero dentro del orden arquitectónico, y más concretamente en su ámbito rural o popular, es preciso conjugar correctamente los datos históricos y etnográficos con los arquitectónicos, que provienen, estos últimos, del trabajo de campo -levantamientos gráficos y fotográficos de este patrimoniopara entender el sistema en su globalidad. Profundizando en los aspectos históricos del uso y la propiedad de la tierra en las zonas rurales de Asturias, aparece el hecho de la trashumancia ganadera. Este factor a sido el desencadenante de un doble ritmo de vida en la montaña cantábrica, motivado en su génesis por la búsqueda de los mejores pastos con los que alimentar el ganado en cualquier época del año. Debemos remontamos hasta la Edad Media para I1egar a comprender este fenómeno en su totalidad. En ella se produjo una notable expansión ganadera durante el siglo XII, focalizada por los principales monasterios de la época, los cuales llegaron a controlar la práctica totalidad de las zonas de pasto del territorio. Esta expansión de la ganadería revalorizó de tal modo estas áreas de pasto, que fue el principal hecho creador del actual sistema de brañas, en cuanto que suponía un modo de apropiación de los espacios productivos a medida que aumen104 taba la necesidad por la posesión de los rrusmos, Fenómenos posteriores como el de las Pueblas', creadas como medio de parar el poderío económico de las órdenes monacales, fue el factor determinante para la formación de los rebaños concejiles que utilizaban el régimen trashumante para trasladarse entre las zonas altas y las bajas durante el verano. De esta forma nacen los llamados vaqueiros de alzada', grupo vinculado de manera directa con esta forma de vida de cuidado del ganado, quienes utilizan una trashumancia de largo recorrido para desplazarse desde los concejos del interior hasta las brañas de altura de la montaña septentrional. La posterior expansión demográfica del siglo XVI generó todavía una mayor tensión en la lucha por el aprovechamiento de los pastos, desencadenando la aparición de cerramientos sobre los espacios baldíos, lo que podríamos definir como nacimiento de la territorialidad!'; la cual abarca tanto al ámbito ganadero como al agrícola, pues todo el mundo necesita de un pedazo de tierra donde poder desarrollar sus ocupaciones y su forma de vida. La evolución de las brañas se puede resumir brevemente en dos fases de desarro110 diferentes: Una primera fase, entre los siglos XI al XV, se caracterizó por la expansión de este sistema por Asturias, y estuvo marcada por la uniformidad en la organización técnica. Otra segunda fase, que abarcó desde los siglos XV al XVIII, tuvo un carácter más especializado, proveniente del proceso de sedentarización, favorecido por la recogida y almacenamiento de hierba seca de los prados cercados, con el fin de soportar la demanda de las épocas de clima desfavorable. En las zonas con menos posibilidad de incrementar estos cercados, se hizo posible una estancia más larga y una ganadería más intensiva, que dio lugar también a una mayor especialización en sus construcciones; de esta forma se van consolidando como pueblos numerosas brañas.
En cuanto a la situación de las brañas en el territorio, diremos que por lo general tienden a localizarse en las montañas medias y altas, tierras en las que las condiciones agrícolas no son las más idóneas. El suroccidente astur, y por extensión todo el occidente cantábrico, es el área de mayor desarrollo brañero; concretamente en Somiedo se han localizado del orden de centena y media de estos asentamientos, incluyendo en ellos tanto brañas como pueblos vaqueros (fig. 6). En lo respectivo a la distribución, es de destacar la coincidencia -lógica por otra parteentre brañas y zonas de praderas, ocupando este tipo de áreas casi un quinto del territorio total somedano. El reparto de brañas en Somiedo es bastante uniforme, aunque se pueden diferenciar tres zonas donde la densidad es mucho más alta. Dichas zonas son coincidentes con los cordales que atraviesan el territorio en dirección norte. La primera zona se sitúa al Este y abarca el cordal de La Mesa, en ella se localizan brañas tan características como El Cuérrago, las morteras de Urdiales y de Saliencia, y La Mesa, entre otras; en una segunda área situada en la zona central, confluencia de los ríos Somiedo y Pigueña, se localizan las brañas de Mumiam, Sousas, Murias Llongas y la zona de La Pradera del Valle; al oeste del territorio se encuentra un tercera zona, algo menor que las dos anteriores, en la que resalta la braña de La Pornacal y la de Los Cuartos o Braña Vieja. La mayoría de las brañas del territorio oscilan en una altura entre los 800 y 1700 m. de altitud, siendo su implantación completamente anárquica respecto a la sección del terreno o pendientes, sólo influenciada por la proximidad a los pastos y la orientación solar. Así pues, se pueden clasificar las brañas somedanas desde dos puntos de vista diferentes, aunque directamente relacionados: en función del análisis de sus construcciones, es uecir, Llelgcucro arquitectónico quo el asentamiento genera, y, también, atendiendo a su tiempo de ocupación o periodo de explotación por parte de sus habitantes. De todas formas, en todas ellas existen unos determinados aspectos comunes, como es el caso de la explotación estacional por el pasto a diente', que permite poder Ilamarlas a todas, incluidos los pueblos vaqueiros, con el genérico nombre de brañas. Siguiendo esquema similar al de A. García Martínez'", existen tres categorías específicas de brañas somedanas. Un primer tipo de braña es la denominada como estival, debido a que su ocupación se produce entre los meses centrales del verano. Se trata de las brañas más antiguas, que remontan su expansión a la primera fase de desarrollo y supusieron la primera forma de control de los espacios baldíos de manera colectiva, y por tanto, el paso principal del nomadismo a la trashumancia ganadera. Se localizan a elevada altitud, alejadas del núcleo de población más próximo y con difíciles accesos. Sus construcciones son de planta circular y pueden ser tanto corros como chozas, de escasas dimensiones ambos, tan solo diseñados para refugio del pastor y algún ternero. No cuentan con cercados y su explotación se lleva a cabo mediante el pasto a diente. Destaca en esta clasificación brañas como Sousas, la Mesa, Murias Llongas y Los Cuartos (fig. 7 y 8). Un segundo tipo mayoritario corresponde a la braña equinocial, pues en ella se prolonga la ocupación desde primavera hasta el otoño. Todavía su grado de explotación y conservación es óptimo y su característica 6. Braña de cerramientos -Mumián-. Localizada en la zona de los altos pastos de montaña asturianos 7. Sousas: braña estival o de primer tipo -con corros de tapines8. La Mesa: braña estival o de primer tipo -con corros de falsa cúpula de piedra105
--------------------------~ 9. Mumián: braña equinocial o de segundo tipo -con cabañas10. Mumián: braña equinocial o de segundo tipo -con cabañas11. La Peral: braña-pueblo o de tercer tipo -con viviendasprincipal es el tipo de construcción que desarrolla: la cabaña, que podemos encontrar tanto concentradas -braña de La Pornacal-, como dispersas -Murnián, las morteras, La Corra-o Se encuentran más próximas a los núcleos de población y sus accesos son menos pendientes, permitiendo el tránsito de carros (fig. 9 Y 10). El tercer tipo de braña existente en el concejo corresponde al de braña-pueblo. Es el modelo menos numeroso. Goza de mayor evolución, debido a que la larga ocupación que experimenta, de marzo a noviembre, le permitió desarrollar un mayor grado de especialización en sus construcciones y, por tanto, una mayor sedentarizacion, que se refleja en la aparición de viviendas y construcciones multifuncionales. El grupo que habita, mejor dicho, que habitaba estos poblados era, exclusivamente, el de los vaqueiros de alzada, que llegaban desplazados desde sus brañas invernales en los concejos del interior astur. Destacamos como ejemplos actuales: Sta. María del Puerto, La Peral, El Llamardal, La Llamera y La Falguera (fig. 11). En lo que respecta a la relación con el medio, siendo el segundo y tercer tipo modelos más evolucionades y especializados -sobre todo el último-, prima en ellos más el factor técnico que el ecológico, al contrario que en el primer tipo, que tiene una mayor componente ecológica que técnica. 106 LAS FUENTES: ANTECEDENTES BIS· TORICOS DE LAS BRAÑAS Del estudio de las construcciones brañeras se puede obtener una información de gran valor, no solo para conocer el nivel de desarrollo de las técnicas de producción, sino para entender todo el fenómeno social y cultural relacionado con el entorno brañero. La vivienda y las construcciones que a ella se relacionan se encuentran profundamente condicionadas por factores de carácter externo: ecológicos, económicos, geográficos, etc. Así, nos damos cuenta de que el medio condiciona y determina la arquitectura, pues ésta utiliza materiales del propio medio para protegerse de él; y esta misma arquitectura se deja influenciar por el nivel de desarrollo del grupo que la crea, tanto constructiva como tipológicamente. Esto lleva consigo una clara manifestación en el habitat brañero de la adaptación y evolución de un grupo bastante homogéneo. Esta misma ausencia de clases y diferencias sociales ha quedado patente en la propia vivienda de las brañas somedanas. Escasas son las investigaciones históricas y la bibliografía de la arquitectura brañera. Solo se pueden buscar referencias en trabajos que guarden algún tipo de nexo común con este tema, aún cuando sean de campos diferentes -antropología, etnografía, geografía, etc.- Este es el caso de algunas descripciones aisladas, como las de Jovellanos" que, aunque poco explícitas, no dejan de tener cierto valor histórico. Otros como el caso de G. Schulz, Acevedo y Hueves, A. de Llano, Caro Baraja o C. Cabal, explican modelos generales de construcciones, tratándose en la mayoría de los casos de descripciones superficiales y desordenadas que poco o nada aportan al estudio del tema. El único trabajo serio sobre el tema de la vivienda de las brañas es el del alemán F. Krüger", que, aunque no estudió directamente el entorno somedano y su investigación está más relacionada con las construcciones propiamente circulares del noroeste peninsular, -es decir, con las
paliarasmás que con las del entorno propiamente brañero, sus detalladas descripciones sientan base y lo convierten en una referencia de primer orden, aún cuando haya pasado más de medio siglo desde su publicación. Krüger describió y analizó la estructura y los elementos que componen la palloza basándose en ejemplos que encontró por los alrededores del puerto de Leitariegos; da la impresión de querer extender este modelo de planta circular al resto de brañas y pueblos vaqueiros, los cuales no diferencia entre si, Identifica la palloza con la vivienda de verano de los pastores transformada en casa permanente, a la vez que la considera como el prototipo o antecedente de todo el resto de construcciones relacionadas con el habitat ganadero (fig. 12). No se puede calificar tan ligeramente a las viviendas y cabañas vaqueras somedanas como pallozas, o considerarlas como una evolución de las mismas. La vivienda de las brañas, con su planta rectangular y su más alta cubrición, está mucho mejor adaptada al medio que la palloza, ya que en la planta circular de esta última se pierde mucha mayor cantidad de espacio en la estabulación del ganado y sus cubiertas resultan pequeñas para el almacenamiento de forrajes. Tampoco el factor del primitivismo está nada claro, pues existen viviendas vaqueras que nos parecen tan elementales y arcaicas como cualquier palloza estudiada por Krüger, al margen de los numerosos grupos primitivos ganaderos cuya vivienda parece haber sido también de planta rectangular. A mi modo de ver, la palloza es un instrumento transformado, pues pasó de una ocupación temporal a permanente; y desadaptado, pues su morfología no es la más idónea para ese tipo de economía, que sencillamente conservó sus antiguas formas circulares, o debido al peso de la nacicíon, u por el altu costo que ~uponía su reforma o remplazamiento por otra construcción más especializada. Se puede plantear la idea de que la vivienda de la braña ha ido evolucionando paralelamente conforme a la nueva organización económica del espacio. En otras palabras, que la arquitectura brañera se transformó y evolucionó de forma similar a la que se vio sometida el grupo vaquero, según factores de diferente naturaleza; desde la construcción de primitivas brañas como medio de colonización de un territorio, hasta su posterior especialización técnica, tanto de viviendas como de cabañas auxiliares. El elemento más característico de estas construcciones, la cubierta vegetal, conocida como feíto, habitual en el ámbito rural norteño hasta tiempos recientes, ha sido y es el antecedente tipológico de este modelo de arquitectura. Estas cubiertas se adentraron antaño hasta la sierra del Caurel y Fonsagrada por Galicia; y en León, por toda su zona oeste hasta los límites con Zamora y Orense. Los materiales más utilizados en este tipo de cubriciones han sido las especies arbustivas, tanto escobas como piornos, ambos de uso exclusivos en Somiedo y Teverga, y la paja de centeno en el resto de territorios. Este último material es el que se identifica propiamente con las pallozas (fig. 13). 12.Vivienda de cubierta vegetal en Brañas de Arriba -Puerto de Leitariegos,Asturias-. Pertenece al área que Krüger analizó a principios del siglo XX 13.Pallozas de cuelmos de centeno en Sorbeira -Ancares leoneses107
En cuanto a su forma de colocación y sujeción sobre la armadura, es diferente en función del material por el que se opte: en el caso de la paja se puede elegir entre el modo a paleta o a baguna, ambos sistemas requieren mano de obra especializada; en el caso de la escoba es más sencillo, y suele realizarse por el propio usuario. La utilización de la escoba se justifica, ya que al no ser Somiedo una zona agrícola, no es posible el cultivo sistemático del cereal, obligando a techar con el material vegetal que la naturaleza ofrece. Su utilización favorece, en el interior de la construcción, unas condiciones térmicas inmejorables para el estacionamiento del ganado y para la conservación y almacenamiento de la hierba; factor que se ve potenciado dado el mayor volumen de cubierta que se obtiene con el uso de esta tipología. El de influencia del teito en Somiedo coincide con la mitad Sur territorial, de altitudes más elevadas, seguramente debido a que, en las zonas bajas, el transporte de otros materiales de cubrición no era tan dificultoso como en los espacios montañosos. El abandono y desaparición de este tipo de cubiertas ha supuesto la pérdida de los valores ancestrales e históricos en el patrimonio arquitectónico rural, no tanto a nivel individual de elemento, sino de conjuntos -asentamientos-, hoy día completamente irreconocibles salvo contadas excepciones -La Pornacal, Mumián, La Mesa, La Corra- (fig. 14). Por este hecho, por la falta de ejemplos de este patrimonio, las construcciones brañeras somedanas han tendido a identificarse con las pallozas por su parecido físico, pero la verdadera diferencia se encuentra en la 15 108 economía que se desarrolla en su interior. De todas formas y debido a su semejanza, bien se puede utilizar a la paIloza para dar una teoría explicativa de los orígenes comunes de ambos modelos. Por tanto, se han tomado descripciones como las de E. de Salazar" y F. Krüger entre otros, como análisis de modelos o antecedentes tipológicos de este tipo de construcciones. La descripción de Salazar atestigua la abundancia de estos ejemplos hace cuatrocientos años y muestra que sus características poco se diferencian de las que han llegado hasta nuestros días, mostrando su ejemplo más cantidad de rasgos comunes con las cabañas somedanas que con formas más evolucionadas de vivienda, como la palloza definida por Krüger. Este último nos describe su modelo con exquisita minuciosidad, tanto en lo referente a su construcción, como a su distribución y uso. Como nota al margen, no se debe olvidar el precedente histórico más lejano de este tipo de casas que aparece por primera vez en el habitat de la cultura de los castros del noroeste cantábrico, salvando Con ellos una importante diferencia: la introducción de la cuadra para el ganado en el espacio habitado, a la que hay que añadir el distinto tamaño y forma de la planta de ambas construcciones. Existen en Somiedo un buen número de construcciones auxiliares que atestiguan la relevancia de las formas circulares tan semejantes al de las casas castreñas del pasado. LOS ELEMENTOS: LAS CONSTRUCCIONES BRAÑERAS El análisis arquitectónico de las tipologías edificatorias se debe realizar sobre el mayor número de construcciones originales que no se han visto sujetas a cambios que hayan afectado a su naturaleza, y de esta 14 14.Grabado de J. Urfa de la braña de ~ta. Marla ael puerro, '" O. Recogido de R. Baragaño: Los vaqueiros de alzada. Se observa como todo el conjunto de cubiertas vegetales confiere unidad al asentamiento, tan diferente en la actualidad. 15. Diferentes modelos evolutivos de construcciones. De arriba hacia abajo: corro, chozo. cabaña y vivienda.
forma, poder definir las características que las determinan como tipos, centrando su estudio en aspectos como el acceso interior, las plantas, la relación entre hombre y ganado, la cubierta y la división interior (fig. 15). Los ejemplos más primitivos de planta -mayoritariamentecircular son los corros y los chozas. Estas construcciones se pueden relacionar con las casas castreñas del Norte peninsular por su similitud con respecto a las primitivas habitaciones de los castros, salvando el carácter militar que estos últimos presentan. En primer lugar nos encontramos con los corros, simples refugios en las brañas estivales para pernocta del brañero y el ganado de corta edad, que no disponen de cubierta de teito. Su diámetro es de pequeñas dimensiones y están cubiertos en unos casos con una falsa cúpula de losas de piedra -La Mesa-, y en otros, con tapines de planchas de césped, de igual forma cupulada -Sousas y Murias L1ongas-. Semejantes en función y dimensiones a las anteriores construcciones son los chozas, que solo se diferencian en su cubierta cónica de teito -Braña Vieja-, inexistente en el corro. En ambos tipos se puede encontrar en ocasiones corrales de piedra adosados al cerramiento exterior. Las construcciones derivadas de la especialización en la técnica ganadera son las llamadas cabañas o cabanas, las cuales posibilitan una más larga estancia en la braña equinocial mediante el almacenamiento de heno; aparecen en gran cantidad, bien diseminadas por laderas, bien agrupadas en núcleos de mayor o menor densidad. Son simples cuadras de planta rectangular que constan de corte, en la planta baja, y pajar, en el bajocubierta. Representan, por su número, el verdadero patrimonio arquitectónico y etnográfico de las brañas somedanas. Constan de una primitiva construcción de armadura de madera a cuatro aguas, en la que se van sucediendo las parejas de cabrios que apoyan sobre los muros de cerramiento en todo su perímetro. Destacan en ellas, como curiosidad, determinados elementos específicos, como es el buqueiron o hueco para el acceso de la hierba al henil, el xibatu o tabique vegetal de trenzado de varas, el pesebre, etc.; sin olvidamos de la cubierta de teito, que llega a pronunciar exageradamente sus pendientes para reducir al máximo el contacto con el agua y la nieve y mejorar de esta forma su capacidad de almacenamiento. Todos los materiales empleados en estas construcciones los encontraba la familia en su propio medio, de ahí el carácter ecológico de esta arquitectura (fig. 16). Se clasifican las cabañas basándose en sus características comunes; diferenciando cuatro clases, aunque en todas ellas se repite la estructura de corte y pajar. El modelo más común es la cabaña sencilla, de planta rectangular. Es el ejemplo básico que incluye a la mayor parte de las cabañas somedanas. Otra modalidad la forma la cabaña con 16.Cabañas sencillas en la braña de Mumián 109 portulin, en la que se prolonga la cubierta, en forma de alero, sobre el acceso. La variante con portal es semejante a la anterior, pero en este caso se prolongan los muros laterales para conseguir el espacio cubierto. El modelo más evolucionado y de mayor especialización es la cabaña con sombrao, típico de La Pornacal, en el que se parte de una cabaña simple a la que se añade un porche para guarecer el ganado, el sombrao, y un caseta cuadrado para el vaquero. Las viviendas brañeras -casas de teito de escoba-, de semejanza formal y constructiva con las cabañas, guardan una relación directa con la economia de la braña. Son su unidad constructiva familiar, y la realidad plurifuncional y cultural del territorio. Se puede estructurar su análisis en función de los diferentes niveles o modelos de desarrollo que la vivienda ha sufrido a partir de la existente en el siglo XVIII; siguiendo una clara continuidad estructural y funcional derivada, entre otros factores, de la convivencia y relación en su interior entre el hombre y su ganado. De una primera convivencia, en la que hombres y bestias comparten 17.Primer estadio de vivienda brañera en Veigas-Somiedo-
19 el mismo espacio común (fig. 17), se va pasando por estadios progresivos, en los que se empiezan a separar los animales por medio de divisiones interiores, primero verticales y más tarde horizontales; acabando el proceso con la sustitución o separación de la cuadra del núcleo de la casa habitación. Seis son los estadios en los que se puede reducir esta evolución, tratándose en la mayoría de modelos de casas-bloque, a ras del suelo las más primitivas, apareciendo las dos alturas en los casos de mayor evolución. En cualquier caso, y al igual que sucede en las pallozas, se trata de casas de humo". Junto con el humo, la escasez de vanos convierte a estas viviendas en habitáculos oscuros que responden a una vida pobre y dura, que de igual manera se refleja en su mobiliario, lleno de sobriedad y escasez (fig. 18). Con respecto a la clasificación y evolución de las viviendas, vuelvo a mencionar que exteriormente no se acusan las diferencias respecto a la cabaña vaquera, solo en su interior se descubre la estructura que le da el valor de casa, aún cuando en la actualidad la mayoría se encuentre próxima a desaparecer; al contrario que las cabañas, las cuales siguen cumpliendo el mismo cometido que en su origen. Se distinguen seis estadios diferentes de evolución, en función de sus plantas, su funcionamiento y la relación entre habitantes y animales. Este proceso evolutivo se explica básicamente en el carácter de progreso, intrínseco a la propia natura20 liD 18 leza humana, pues a medida que la población tiene más recursos, invierte más en mejorar la vivienda. Y en este aspecto, los animales domésticos, antaño compañeros de morada, se van alojando en lugares cada vez más distantes por resultar molestos para la convivencia. Los cuatro primeros modelos se pueden remontar perfectamente al siglo XVII y corresponden con casas a ras de suelo, mientras que los dos últimos son formas evolucionadas recientemente (fig. 19). Esta evolución morfo-tipológica se desarrolla partiendo de un primer estadio de vivienda terrena, en una altura, de única entrada y espacio común para personas y ganado. Su esquema básico coincide con el de la casa tradicional asturiana de tres piezas: cocina y establo, en planta baja, y pajar, ocupando el bajocubierta; todo ello sobre planta rectangular. Apartir de este tipo la evolución se desarrollará por dos líneas distintas: ampliar la superficie de la planta o desarrollarse en altura. Del primer camino se llegará al segundo estadio evolutivo, que dispone de dos entradas diferentes, de hombres y de animales, aunque el espacio sigue siendo común. Sobre este tipo se fueron desarrollando reformas que generaron un tercer modelo evolutivo, en el que el espacio interior se fragmenta, separándose las zonas de uso humano de las ganaderas mediante particiones de piedra; de esta forma se va logrando un mayor distanciamiento con respecto a las bestias. El otro camino a explorar nos condujo al cuarto estadio de desarrollo, el de la casa de turria o talud, también de dos entradas, pero esta vez a niveles diferentes, en el que la adaptación a los condicionantes topográficos obliga al desplazamiento de unas piezas sobre otras en dos alturas: la superior, de mayor superficie, albergará la vivienda, y la inferior semiexcavada, la corte; con lo que la separación faunística seguirá creciendo (fig. 20). A principios del pasado siglo comenzó a generalizarse el quinto modelo evolutivo, correspondiente a la casa en altura -que no