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Papeletas de arte mudéjar castellano: I.- La iglesia de San Andrés,de Aguilar de Campos

Tovar Llorente, Antonio

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papeletas de arte mudéjar castellano la IGLESIA DE SAN ANDPÉS. DE AGLIILAR DE CAMPOS Esta poco conocida iglesia, hoy muiilatla y casi ruinosa, coiisíiuye uno dejos monumentos más interesantes del morisco casreliano- ^iluada en una pequeña allura en el extremo más elevado del puebla» ominando la plaza en laque se eleva el rollo y domincuia a su vez or as ruinas del castillo, conserva cxleriormente lodo su carácív» - e ante de ella se alza el rolfo de severas líneas, sobre basa ento escalonado; es de Upo gótico y termina en forma cónic^i ando decorado con sencillas medias bolas. (Laiii. I). Ea iglesia de San Andrés (Lám, II) constituye uno de los eicin' P os de mudejarismo más típico dentro de esta zona tan abundante eti e los; así las iglesias de Barcial de la Loma, de Viliafrechós; de San ^aivador, en Mota del Marqués; de San Juan, en Paiazuelo de o ija, de Ceinos, las varias de Cuenca de Campos...; y luegfo 1^® mas alejadas de Mazuecos, Cisneros, Cervatos, Quintanilla de la ueza Villalcón, Amusco y Astudillo, que vienen, extendiéndose por o oe Sur de la provincia de Palencia, a constituir una de las zonas mas nutridas e interesantes del mudejar castellano. La planta (fig. 1.°) es de tres naves, con ábside poligonal clara mente acusado al exterior. Presenta una notable irregularidad y así, mientras la nave central se desvía hacia la izquierda del edificio, su ingreso principal no se abre en el centro de la fachada. Dos capil'^^ aterales, hacia el promedio de las naves menores, vienen a dar al conjunto una disposición cruciforme. Por otra parte, aunque no muy estacado en la planta, puede señalarse un crucero, que al hablar de su alzado haremos notar. Reconstrucciones posteriores cortan dos pequeños tramos en los pies de las naves menores para formar a un lado un baptisterio y otro un pequeño recinto de ingreso a la espadaña, que luego sirvió para disponer el mecanismo de un reloj. Una pequeña puerta que comunica este lecinto con el exlerlor, fué abierta recientemente. ♦Mr.'' • N.i, I • nfi'aiii'Tr .■•M. LA IGLESIA DE SAN ANDRÉS, DE AQUILAR DE CAMPOS 17 Fig. 1,"—Planta de la iglesia de San Andrés de Aguilar de Campos. 18 PAPELETAS DE ARTE MUDÉJAR CASTELLANO Muy extrañas son las diferencias ele gruesos de muro, pariicularmente los del lado Norle. Por lo que se refiere ul tie Ici cupilla de esle lado cabría explicarlo por un recrecido, al iniciarse ruina (véase detalle en la Lám. IV), pero esta explicación no satisface par<i el resM. En el lado izquierdo del ábside se abre l<i entrada a una pieza desfinada a sacristía y levantada con posterioridad, como luego indi caremos. Al hacerse esta obra debió cortarse una porción de la cabe cera de la nave del lado déla Epístolh, porción iioy conM>letameníe murada y que, según asegura quien pudo verlo, encierra el arranque y tres tramos de escalera, cuyo destino se hace difícil precisar, a ser que hubiese el proyecto de alzar un piso sobre la sacristía. El ábside, semidctagonal y de traza gótica, se cubre con bóveda de nervios que arranca de pilares poligonales coronados por capiteles sencillos, decorados con motivos floraies y heráldicos. (Lám. I^)- Sobre la bóveda descansa directamente una cubierta de madera. ExIeriDi'inente refuerzan el ábside contrafuertes sencillos (Lám- X) apareio es de piedra en su núcleo y de ladi illo en sus ángulos. cuyo . Los muros se presentan formados ya por ladrillo sólo, mampostcria y verdugadas de ladrillo altei nando. Las dos formas aparecen conforme a la regla generalmente observada en lo mudéiar; la última para los grandes muros de pai ainentos lisos; aquélla para ángulos, contrafuertes, puertas, etc., que exigen más cuidado aparcjo- La piedra, aunque sin escuadrar, se dispone en hiladas. Exferíorinenle rematan los muros por una imposta formada por tres ladrillos de plano, uno sobre otro, que van alternando con espacios vacíos (Lám. V). Sobre ella va una hilada de sillarcjo. Una serie de canecillos (monstruos, heráldica, figuras varias de aboleng'o románico), entre los que abundan los qúe cubren el total de su curva por grueso baquetón, sirven de apoyo al alero que se perfila en UUl yiU't'J*-' "—I - • . |t_ sencilla moldura. Tal disposición de imposta y canecillos no se nana sino en las tres naves y en el ábside, faltando en las capillas laterales. Los apoyos son pilares cruciformes, más o menos complicados V en correspondencia cóii los elementos que sustentan. Cuatro de los seis se presentan sobre grandes plintos, muy irregulares y de designó les alturas, que podrían pensarse añadidos posteriormente. Estos pilares, siempre al modo mudejar, s? coronan por una sencilla moldura (baquetón, gran escota y listel) que al mismo tiempo recorre como imposta el ábside y primer tramo de la nave central. Los arcos del interior son todos apuntados de tipo ojival. (Lámi nas VI y Vil)- Trasdosaii con una entalladura bastante amplia y -11 LA IGLESIA DE SAN ANDRÉS. DE AGUILAR DE CAMPOS ,9 concéntrica y un alfiz los encuadra. Pero tal trasdosado y alfiz faifa en los arcos que comunican la nave mayor con las laterales en sn primer tramo. Estos arcos son a la vez de tamaño menor que los restantes, y sus pilares aparecen descantilac os en algún ángulo y coronados con sencillos salientes, lodo lo cua viene a determinar una especie de crucero, acusado, por otra paite, poi distinto abovedamicntí) (1). i . ^ i De herradura, apenas apuntado, es el a|co c la puerta principal, envolviendo tres arquivolias, y con una imitación de dovelaje que al Fig. 2."—Impostas de la puerta principal. presentarse alternativamente en saliente recuerda lo típico cordobés (Lám. III). El arco se muestra enjaríado y conforme al tipo musulmán clásico, mostrando el característico dcscentramiento de trasdós. Para determinar un vano menor, se recreció posteriormente la puerta construyéndose un arco semicircular con su arranque a mayor altura. Recuerdan igualmente lo cordobés los modillones de las impos tas, en piedra, sobre las que apean las arquivoltas (fig. 2.®). La (1) Multitud de detalles señalan interesantes coincidencias con el mudéjar tole dano del momento posterior inmediato a la Reconquista (siglo xii). Así, el alfiz de los arcos interiores es muy semejante a los ejemplos de San Román y San Lucas; los pilares y el trasdosado de los arcos, a los de Santiago del Arrabal. Cf. lámi nas 6 y 9 de la obra de D. Manuel Gómez Moreno, «Arte mudéjar toledano». (Publicaciones de la «Revista P. Monografías de Arte»), Madrid, 1916. 20 PAPELETAS DE ARTE MUDÉJAR CASTP.LC.ANO amplia nacela que perfilan, se cubre por íres rollos que no alcíinzan a los extremos. Encuadra este arco un alfiz de tipo morisco, es decir, prolonq^ado hasta el suelo y comprendiendo toda' la puerta. Encima se halla un arco a regla con la misma disposición alternada de dovelas. Envol viendo el anlerior y el arco a regla hay otro alíiz que lertiiina a la aliiira de los modillones en dos ménsulas. A ambos lailos de la puerta, pilares oclogonaics. Caracleríslicas senieianles a las de ésta presentan las dos puertas laterales, hoy ciegas, que se abrían al pórtico y que vienen a ser una reducción de ella (Lám. VIH.-a). El apimtamienlo del arco se acentúa, desaparecen las arquivollas, y las alhancgas. Usas en la principal, presentan aquí huecos, que alojaron escudos en piedra. Uno de éstos, perteneciente a los Enríquez, recogido cii una casa, pudo ser visto por nosotros. Debieron ser puertas los huecos entre las capillas laterales y el pórtico; el hecho de que se presenten tapiadas con ménsulas o canecillos hace dudar de ello. Sus arcos, ojivales y sin alfiz. se alejan más de lo muisumán. (Lám. IV). Las ventanas, como ocurre con gran frecuencia en lo mudéiar —y más en el de la meseta alta — son góticas en su traza, en y sin detalle alguno musulmán. Igualmente gótica es la pequeña ventana de la pared lateral de la izquierda, de la que sólo resta su arco monolítico con intradós lobulado y motivos geométricos en las enjutas (Lám. V). En la nave central y sobre los arcos, se abren grandes ventanas, hoy ocultas por la bóveda, con áreos apuntados como los que separan las naves. La cubierta, como hemos indicado, es en el ábside y crucero de bóveda de nervios; en lo restante armadura sencilla tic par c hilera con tirantes pintados que apean sobre canes moldurados. Las pinturas sereducen a motivos florales, heráldica relativa a los fundadores y sencillos motivos geomélricos, entre ellos, arcos mixíilíneos Esta armadura no puede compararse con otros ejemplos mucho más ricos de la región. Las capillas laterales se cubren con bóvedas de arista. Existió un póriico, derribado según nos dicen en 1868, qu® disponía sobre pilares octogonales rematados' en capiteles con escu dos; era de piedra de sillería y tenía un arco central, de herradura al parecer. A un lado y-otro, tramos desiguales con arcos menores; tres ojivales a la dereclia del edificio y dos de medio punto a la izquierda. La parte central con el gran arco dicho era de mayor altura y LA IGLESIA DE SAN ANDRÉS, DE AGUILAR DE CAMPOS 21 quedaba limitada por contrafuertes, los cuales se repelían en los ángfulos del pórtico. Mostraba, pues, este pórtico cierta asimetría en su disposición, lo que pudo obedecer, bien a haber sido reconstruido en época distinta uno de sus lados, bien, lo que es más probable, a la necesidad de salvar la mayor amplitud del lado derecho de la iglesia que, por otra parte, no daba espacio para tres arcos semicirculares. Lateralmente se desarrollaría el pórtico en tres arcos, seguramente apuntados, como los del lado derecho del frente. La parte central debió estar separada por dos arcos transversales, cuyos soportes del lado interior aún pueden verse a ambos lados de la puerta. En ellos, como capitel, aparece el escudo del fundador enmarcado por cardinas y molduras. (Lám. Vlll-b). ' _ Para el estudio" del pórtico nos hemos servido de un bello dibujo de Parcerisa (Lám. XI) publicado en la primera edición de «Recuerdos y bellezas de España» (Madrid, 1861), a la vez que de los reslos de cimentación que aún pueden distinguirse. Habla, además, Quadrado en esta obra de la armadura que cubría el pórtico en su lietnpo, conservada en parte (1). En los siglos xvii y xviii sufrió San Andrés muchas modificacio nes, cubriéndose totalmente las armaduras de sus tres naves por bóveda de cañón con lunetos. En esta época se le añade la sacristía y, según parece, la espadaña. San Andrés de Aguilar viene a revelarnos la posición de! mude jar en la meseta castellanoleonesa. Algo importado del Sur. sentido por las capas inferiores de población más que por las clases elevadas, arte más racial, ha de luchar con lo extranjero, pero ya más alejado de su centro que en Toledo, no siempre acierta a salir incontáminado del choque. En Aguilar. a lo mudéjar se junta en no escasa proporción el gótico pero sin que el cai'ácler morisco se pieida en modo alguno. Pov otra parte, como el morisco —según insinúa muy sutilmente el señor Gómez-Moreno (2)- es impuesto por la baratura de la mano de obra de los sometidos (que a fi n de cuentas son los indígenas «musulmanizados per accidens»), si en Toledo todavía puede enga- (11 «Su teclio undido en parte, sin conservar más que las vigas, ofrece vesti gios de arábigas labores^. Ob. cit. Tomo correspondiente a Valladolid, Patencia y Zamora, pág. 214; ed. cit. (2. Ob. cit., págs. 7 y 8. 22 PAPELETAS DE ARTE MUDÉJAR CASTELLANO lañarse con iodo el lujo de lo oriental (1). aquí, eti la meseta alta, más pobre, tiene que prescindir de esta ornameiiiación y mostrarse más austero, más europeo y más cristiano. Algunos datos históricos sobre su fundación, Quadrado (2) da acerca de la fundación de San Aiuliés, mm breve noticia. Esta noticia pasa a primer plano por el hecho de haher desaparecido en el incendio del archivo parroquial de Aguilar. ocurrido el pasado año, toda la documentación que podría dar luz sobre ella. Sólo pudo salvarse el documento que publicamos. Se refiere aquella noticia aun privilegio de Juan II. que dice: «que el Mayordomo de la iglesia de San Andrés me hizo relación que el Almirante don Fadriquc scyendo suya la dicha villa ovo dndo y constituido para fábrica de la dicha iglesia mili maravetiís en cada año y perpetuamente y para siempre jamás». Nada más transcribe Quadrado del hoy perdido privilegio, según el cual el fundador de San Andrés es don Fadrique Enriques, hijo de Enrique 11 y de doña Beatriz Ponce de León, Almirante de Castilla y Conde Duque de Benaveníc. Nacido en Sevilla (3), figura como uno de los personajes princi pales en la turbulenta minoría de Enrique III. Aspira a un puesto en la Regencia y se mezcla en las discordias que surgen por las encoritradas ambiciones de los nobles. Chocando con el ambicioso arzobispo de Toledo don Pedro Tenorio y poniéndose al frente de un partido contrario, eslá a punto de provocar la guerra civil, sólo evitada por la mediación de la reina Leonor de Navarra en las entrevistas e Perales Sin embargo, a pesar de no estar nombrado en d testa mento de Juan 1(4), consigue entrar a formar parte del Consejo con (1) Significativo es el hecho que apunta.D. Manuel-Gómez Moreno («L" ornamentación mudéjar toledana., fi rada aparte de la publicación Arquitectura, aüa por el Sr. Gutiérrez Moreno) de que pueda e.nparentarse con todo lo oriental, ae loque forma un eslabón, con sus antecedentes y también con sus coiiseciienc (2) Lug-ót. nota. (3) Piferrer (.NtAHiario., 1.1, pág. 20. Madrid, 1857., da la feclia 1332, rndudableroeiite eauivocada. Quizá pueda darse como válida la de 1367 poco posterior a lo entrada triunfal de Enrique en Sevilla. Pero esto no pasa de una hipótesis, ya que nada hallamos en la Crónica. (4i I^ópez de Ayala: .Crónica de don Enrique III», aflo 1390, cap- IV; ano 11, cap. VI. LA IGLESIA DE SAN ANDRÉS, DE AQUILAR DE CAMPOS 23 el Conde de Niebla, el Marqués de Villena, los arzobispos de Toledo y Santiago, el Maestre de Calalrava y don Juan Hurtado de Men doza, nombrados en el testamento dicho y con el Conde de Traslamara,. el Maestre de Santiago y seis Procuradores de las ciudades» añadidos como él convencionalmenlc. Pero las Cortes de Burgos de 1392 no admiten tales adiciones (1) y piden el exacto cumpli miento de las disposiciones de Juan I. A don Fadrique se le concede un cuento de maravedís de renta anual a modo de indemnización, lo que no bastó para impedir que se retirase despechado a sus tierras (2). Las medidas enérgicas del rey producen una serie de vacilacio nes, de conspiraciones y temores entre los nobles. Don Fadrique continúa intrigando con don Pedro Tenorio, con el arzobispo de Santiago, con la reina Leonor, e insiste, a pesar de la oposición de Enrique 111, en casarse con la portuguesa doña Leonor, hija natural del Maestre de Avis. Alternativas de falsa sumisión y de abierta rebeldía llenan el año 1393 (3). En el siguiente, su oposición al Monarca se acentúa. Se le acusa de tomar las rentas reales, y después de nuevas intrigas llega a una sumisión poco sincera en Valladolid (4); los sucesos se precipitan y el infante es apresado y encerrado en Burgos. Sus lugares, el rey los «tomaba para su corona» (5). El condado de Benavenle le es concedido entonces a don Juan Alonso Pimentel (6). El hecho de no haber terminado López de Ayala su Crónica, nos priva de conocer detalladamente las vicisitudes posteriores. Todavía don Fadrique figura como «confirmador» cuando el rey don Enrique robora sus fueros y privilegios a Baeza, Úbeda y Andújar en 15 de diciembre de 1396 (7). Muere preso en el castillo de Almodóvar del Río junto a Cór doba (8). Antes de 1394 debió ocurrir el hecho de la fundación de San (1) Ibid., año II, cap. IV. (2) Ibid., cap. VHI. (3) Ibid., año III, caps. I-VI, XI-XIl. •(4) Ibid., año IV, caps. l-III, XVI-XVlí. (5) Ibid , caps. XXIV-XXV. (6) Piferrer, obra cit., t. II, póg. 78. (7) Argote de Molina: «Nobleza del Andalucía», fol. 269; ed. Sevilla, 1588. (8) P. Henrique Flórez: «Reinas Católicas de España», t. II, pág. 668, ed. 1761 24 PAPELETAS DE ARTE MUDÉJAR CASTEI.LANO Andrés. El haber sido privados los Enriquez del litiiio de Duque.s de Benavenle no corta sus relaciones con la villa de Agnibir. El Aliniranledon Alonso Enriquez, hijo del fundador, deja a su pr iniosé"'l<>. llamado también Fadrique, el litiilo de Aimiraúle. que le es reconoeido por merced de Juan II (1). Este Fadrique II casa sucesivauieule con doña Marina de Córdoba, señora de Casa-Rubios de la fauiilia Manrique, y con doña Teresa de Quiñones De su priiúera e-spos.i liivo a doña Juana Enriquez, que casa con Juan II de Araí^dn (2). Preci.samenle de esla reina doña Juana nos suministra una noticia el docu mento hallado por nosotros en el archivo parroquial de Aguil'-"-. prueba el interés con que seguían mirando los Enriquez por la c-ou.s- T de San Andrés. Es el dtcho documento uu testimonio iudiciai dado a priucipiots del s,gio^vu con moñvo del concurso de acreedores intentado euío.tces contra ios Alm.rattles de Castilla y e,, él fi gura cotno segunda partida et, el orden de preiacton de créditos, una a favor de la igle--a de San niada «por la s." reyna D.^ luaníi « ! aocunieiiio m juana el afio de 1448» (5). (1) Pérez de Quzmán: iCróníca de tln.. t (2) Salazar y Castro: «Historia de la p " """P' "I' 4'2(í V t- "í' pág.231;ed. 1696. de Lara», t. I, pdg- y (3) Duque de Medina de Reo—Al..,: . , ^.-líltia- 9ióndel Concurso del i Almirante de CastV^ Castilla | Testinionio de a ' de 1602 el autto por los Señores Presíidlpn/ Medina del ^ los 2,mi! mars. i de las misas del ani ' Oydores déla Rl clumí' febrero, y los l,mil mars. para la íabrIca?H^, cumple el Cauildo, I J: y firniado dbo i autío de Jn°. Qii°. de dp Iglesia de San Andrés, fe ^ ^ sacado dlio testimonio por Beriiabp de caniara cíela Rl- '^"kiíco V vezino de la Ciudad de Valld. 1 en ella essn®. j del Rey Nr° sf"- Paga este año del 36 el exm«. sr. nT '6l9.=z Onqne de Medina de Rioseco, y señor de esta'vii enriquez I de Cabrerc .[fol.2l Pagan los señores Almiranft^^^^""^'' „p Martínez escriuano del Rey nro Sr. i P„b|ico y vec^i ® I fge qneii un auto 1 de los Senes. Presidente y Ovdnt- ^®sta ciud de Valí. por ellos hecha en el pleyto del Alnilran^r ^®^^ Audiencia de la ' Medina del campo a veinteynueve de M acredorc parece estar signado y firmado de Jua ^ ^ caniara desta Real audiencia que me fue exzinescriuano t desta ciud estas dos partidas [ que son i'« ^ Crema J . primera y segu'^®. de la dlia & r Lámina V. —San Andrés de Aguilar de Campos.— Detalle de la pared lateral izquierda. (Foto del 8. E. A. A.). é L Lámina VI. —San Andrés de Aguilar de Campos.—Interior desde el ábside; lado izquierdo. (Foto del S. E. A. A.). íiii''.. '^''l'''i' •'" • •*''''' Lámina VIL—San Andrés de Aguilar de Campos.—Interior desde los pies; lado derecho. (Foto del S. E. A. A.). a^rsüíj^' m •f-r -^r ^¿vT.-.-.-w-v:- Lámina VIH.-San Andrés de Aguilar de Campos.-a) lado derecho de 1 , una» u- C^.w -) Puerta lateral izquierda, b) Pilar de arranque del pórtico, al irpuwta principal y escudo de los Enríquez. (Fotos del S. E. A. A.). Uiiiiw Lámina IX. —San Andrés de Aguilar de Campos. —Ábside; interior. (Foto del S. E. A. A.). i LAmína X.-San Andrés de Aguilar de Campos,-Exterior, (Foto del S, E, A. A.). m . ?v H' >y/;* r'it': LAM,NA XI.-Dibujo de Parcerisa representando el estado de San Andrés de Aguilar de Campos en 1860 (Foto del S. E. A. A.).