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Crónica científica : revista internacional de ciencias. 1883

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I .J ,<! TOMO �vI: D. RAFAEL' ROIG y TORRES. -, CRflN ICA· CIINTIFICA REVISTA INTERNACIONAL DE CIENCIAS FUNDADOR, PROPIETARIO Y DIRECTOR .. ------�- TOMO VI. BARCELONA. REDACCIÓN Y ADMINIS'rRACIÓN DE- LA « CRÓNICA cIEN'rÍlrICA)). CALLE DE CLARIS, NÚME�O. 36. " � .,"'- 1883. ¡ • • TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS • • '{¡f;; BARCELONA. IMPRENTA BARCELONESA, ralle de las Tapias, núm 4. .¡, . . , . �. , REVISTA INTERNACIONAL' DE 'CIENCIA,S. ' , " , Á NUESTROS LECTORES. Al comenzar el sexto año de publicación de la CaóNlOA,CIENTÍF1CA, ingratos seríamos si no expresáramds 'nuestro más profundo agrade- / cimiento, á nuestros queridos amigos y susoritores por el- apoyo IDO",: ral y materiál que nos han prestado desde el dia 10 de enero de 1'878: '" Hoy; 19 mismo que el primer dia, nos encontramos animados de >,' iguales deseos para contribuir al progreso científico de nuestro país. ' «Los desengaños que durante ese tiempo hemos experimentado NO son , . . hastaates lpara, declararnos' vencidos, nuestras' fuerzas no se han 8go-, . tado y esperamos en un plazo no lejano ver realizadas nuestras es"': peranzas. Si. no 'f�lera esta confianza, si no fuera ose íntimo conven-, -c cimiento qtl.� tenemos de que después de tanta contrariedad y tanta ;Rél1didq_ para sostener la) Revista, habemos" de encontrar el '¡OgTO de nuestras aspiraciones, más de una vez, rendidos por la lucha, hubié ramos abandonado nuestra empresa. La, experiencia de seis años, período de tiempo notable para la efímera vida que han tenido las / publicaciones científicas en España, contribuye á- q ne nuestra Revista sea verdadera mente internacional, y , ' que podamos reunir alrededor nuestro las más distinguidas plumas de los hombres científicos de Europa. " , ,,,, .' Para ,désan',0),llur nuestro pensamiento una parte de la Redaccion . de l� CRÓNI.<lJl\. "se trasladara á Madrid I como ce n trQ eien tífico, i��P(j)i'I ' ,�', ';, tan te; ,m:uchQs ilussrados -profesores aHmentai'án' con 'S�lS'" t�'abaj0s el '1 .:' ',�, : contÍl;:rg€mte .qlle habíamos lograd,o reunir e,m 'la- HE(dac.cfoJ:l die '8al;'<ie�' '\ l, ,., 16m�;. En, una y otra parte se están preparando trabajos que. de segUl'@ ",', I han de llamar la atencion de nuestros lectores., . ' ,'" � La importancia científica y consideracion que ha sabido conquis-: tarse la CRóNICA'en los cinco años unteriores, van cada día en aumento, como lo demuestraIa resolucion del Excmo. Sr. Ministro de Fomento, . D. José Luis Albareda " que, celoso poi' el buen nombre científico de España, se ha suscrito á, esta publicacion por un buen. mime- . � 1 Cuando escrlbimos estas líneas no habla ocurrido todavía elcamb¡o de Min'is,Lerio, enÓN. CUiNT. TOil!. VI. NÚM. 122.-10 ENjlRO IS8�, • 2 Á NUEST,ROS !,ECTORES. ro de ejemplares con destino á las, Bibliotecas públicas del Estado. Otros centros oficiales han acordado ya igual apoyo, y el joven é ilustrado Monarca que feÜzmenté rige los destinos del país y que tan entusiasta se muestra para el progreso eientífico de España, nos ha alentado más de una vez á continuar nuestra empresa, mereciendo- de tan augustos labios las frases del más reconocido interés personal por la publicacion que hace seis años venimos sosteniendo. Con tales elementos la CRÓNICA CIENTÍFICA continuará' como hasta aquí siendo el eco fiel de los más importantes descabrimientos reáli zados en todos los países. Divididos los trabajos de redaocion en gru- '" pos especiales, cada uno de ellos estará á cargo de distinguidos profe- . seres,' reuniendo y condensando, además de la puhlicacion de trabajos >' originales, todo cuanto de notable aparezca en las principales Re- .. vistas extranjeras. . ,��;. La Matemática, [a Astronomía, la Física, la Química" la Historia . natural constituirán como hasta aquí secciones importantes dé las' que están encargados distinguidos. profesores, honra de nuestras Uni- . ,versidades, Institutos y Escuelas especiales. Además contamos GÜn la inteligente colaboración de muchos amigos nuestros que tanto en Es paña como en el extranjero consideran á la CRÓNICA CIENTÍFICA. come una de las primeras Revistas científicas que en Europa' �e publican.' . Las innumerables aplicaciones de la electricidad, todos esos in-ven tos destinados á trasformar la manera de ser de .nuestra soOledaa m.�-' derna, llamarán nuestra preferente atención, reservando ese imp'or- tan te grupo de la Revista á distinguidos electricistas que por sus .. conocimientos teóricos y prácticos oCllpan en la ciencia eléctrica los "'. más preeminentes lugares. ' Finalmente, confiamos 'poder aumentar dentro de poco tiempo el . , número de páginas de la Revista, destinándolas al estudio de ciertos ".c problemas industriales y otros con ellos relacionados y á dar mayor - desarrollo á las diferentes secciones en qtle está dividida la CRÓNICA CIl>NTfFICA. De esta.modo creemos corresponder, al comenzar el-sexto año. de nuestra publicacion, á las muestras de simpática deferencia que reci bimos de nuestros compañeros y amigos, quienes pueden tener la, ma- "' yor seguridad de que nos encontrarán siempre dispuestos á secundar, con cuantos elementos nos sean dables, todo pensamiento que tienda al progreso científico de nuestro país;, LA DHtECCI9�. ·� s: RAVE.-EXPERIMENTOS DE CÁTEDRA. FíSICA.-EXPERIMENTOS "PE CÁTEDRA *; , " POR EL ]i)I'l.. D. AN\rON.¡Q BAVE, Catedrático de la Universidad de Háuceloua. Leyes de la rifracc�on.-La demostracion de estas leyes suele ha cerse en las cátedras con el mismo aparato que sirve para' demos trar las leyes de la reflexión, sustituyendo la cubeta plana ó elespe jo' por una cubeta setnióilíndrica que se coloca en el centro. del cír culo graduado, 6 bien empleando el aparato especial de Silberman. Uno y otro son una modificacion del primitivo de Descartes. Tanto'" en eÚeJíl'órueno de la reflexión corno en el de' la reñ'accion l!¡; demostracion de las leyes que los rigen respectivamente resulta de su com probacion en un cierto número de casos par ticulares, haciendo variar en límites bastante , extensos el ángulo de incidencia para que se vea mejor su generalidad. El óptico M. Du hose construyó un aparato sumamente senci llo con el cual la demostracion de las 'leyes de la reflexion se obtiene por medio de una disposioion cí nemática especial, que-esta ble- ' ce una conexion entre el ángulo de inciden cia y el d@ reflexion, de suerte que variando' el primero de una manera: contínua, el se gundo experimenta las mismas variaciones.. Este medio de demostracion es tan sencillo cómo elegante, y no se limita á un número reducido de casos particulares, sino que los comprende todos en un s010 experimento des- ¡.)j, , de l� incidencia: normal á la rasante. ¿Por qué no se ha hecho? lo mismo para demostrar la ley característica de la refracción? Aunque sea ménos sencilla que la de.la reflexion, no es difícil encontrar UllI1 disposícion cinemática que la realice. ' La figura 1 representa la que yo imaginé con el expresado objeto. N N señala la normal, y á ella debe estar fija invariablemente la, cu beta semicilíndriea p q. A B es un, recta movible al rededoi/, del' punto C, centro de la cubeta, y punto de incidencia del ha:cecifle>"¡u:" minoso. Los paralelégramos articulados Zi A C N Y C M E B'sig'uen • Véase CRÓ]'(!CA 'ClENTil'ICA, t. V, págs. 289, 337, ij,3U, 385, 387, 388, 390, 391, 512 Y 515. t A. RA'vE. -, -, á la recta A lJ. en sus movimientos al rededor de N JJf, y son cona tantemente iguales entre sí. La- Fecta H G, igua1 y paralela á -las e 1/1, B E, puede 'moverse paralelamente á sí misma siguiendo las directrices e lJ, M E. De e parten dos rectas iguales, e 1; e R. cu yos extremos .terminan constantemente en los lados Zz A, H G de los paralelogramos ]) A e N, e M G H. Supongamos que la recta I e se halla en la direccion del rayo incidente. Estando la cubeta llena de un líquido cualquiera, el rayo refractado se acercará á la. normal, y será necesario hacer correr la paralela H G para que la recta C.R se encuentre en la dirección del rayo refractado. Cuando esto se haya conseguido, fíjense los extremos H y G de diciba paralela en las rec tas C B y ]jI E, y ahora. permaneciendo fija la normal y la cubeta" se podrá hacer girar la recta I C que representa el rayo incidente, y .girando al propio tiempo la recta e R, en virtud de la conexioa de los dos paralelógramos, marcará constantemente la dirección del rayo refractado, con lo que quedará demostrada la ley de los senos. En electo, I K Y R L son los senos de los ángulos de incidencia:' y de refraccion; pero estas rectas son proporcionales á los lados C A, C. H . de los paralelógramos D A C N, C 1/1 G H, Y COIinO estos lados sen constantes, y la proporcionalidad, subsiste sea cual fuere la obÜcui- 1 , da 1 de los paralelógramos, porque es la misma para los dos, 'tambien deberá ser constante la relacion de los senos. Basta para convencerse de ello considerar otra direeciou tal como la l' C para el rayo inciden-' te, á la que corresponde la direccion e R' para el rayo refractado, y se verá que tarabien se verifica I'K' CA' CA Para que la recta I e, Gj_1J.e representa la- dirección del rayo inci-> dente, pueda tomar todas las posiciones desde la incidencia normal' hasta la rasante, es necesario que I C > A e, y N e> I e + A e, condiciones que la simple inspeccioa de la figura da á conocer. Para realizar este esquema del aparato, no hay mis que conside rar qu.e las rectas M N, A B, Y los demás lados de los par51:lelógra mos son reglas ó varillas metálicas articuladas poI' sus extremos. Las varillas e I, e R están unidas á las DA, H j) por medio de un ani llo Ó cursor al que están articuladas, y que desliza fácilmente � lo largo de estas. La paralela H G está unida del misme modo poa' sus extremos á los lados o B Y }Jj E, p81;O los cursores en H y en a se . .,. .. EXl?ERIM'EN1'O'S DE CÁ TE'DRA. fijan por medio de tornillos después de haber dado á la recta e R la direceion del raye refractado. Si 131s dos mitades de la regla A .B es� tán divididas en milímetros á partir del punto G, - se podrá determinar la relacion entre e A y e H, que será elíndice de refracción. Las alidadas destinadas á señalar la dirección de los haceeillos, incidente y refractado, están unidas á las varillas e I y e R paralé lamente á las mismas. 1;, Puede darse una posicion vertical fija al eje N M, en cuyo caso es reeaester <modificar la direccion . del rayo incidente p®l' medio de. una reflexion prévia en un espejo movible, como en los aparatos- usa dos hasta ahora, Pero tarnbien Fuede conservarse aili hacecillo ineiden-« te una dirección constante, y entonces la r.egla e I debe fijarse ái so porte del aparato, al paso que la regla N kI ha de ser moviblejunto con la cubeta al rededor de C. La cubeta por \ consiguiente ha de es'; tal' cerrada con un obturador de vidrio para que el líquido no se der rame. Dispcrsior. y recomposicion de la luz.-Poco ó Hada se ha añadi-s do á.los experimentos imaginados por Newton para demostrar la ímá- 1isis por refraccion y la síntesis de la luz solar, los que han venido á ser' cMsicos y son un testimonio perenne del talento y habilidad ex perimental de su sabio autor. De ellos se desprende un hecuo que es menester señalar á la atención de los alumnos, á saber: que la luz blanea no es.una osmbiaacion , á la Iilila,nera de las que se estudian eq química, de las radiaciones coloradas, sino simplemente la superposi cion de todas ellas, y la demostracion más convincente de esta ver dad es la que determina la reoomposieion en la misma retina fundán dese en el fenórneU:o de la persistencia de las imágenes. El disco de Newton es el aparato más cómodo para este objeto, pero tiene el in conveniente de que operando con colores artifieiales, que no son pu ros, ni por lo tanto de la misma naturaleza que los del espectro; -de su superposicion no puede resultar la luz blanca, sino un tinte agrisado. Newton bizo algun ensayo palla' superpO'lólieL' en ia reeina.Iaá imprésis-. nes de los mismos colores del espectro, pellO éstos experimentos 00 suelen hacerse en los cursos, sin duda pOl' falta de disposiciones espe ciales que faciliten su ejeeucion. Preocupado con la idea de llevar á cabo esta demostracion cle una manera fácil y convincente, son vat-ios los procedimientos que he imaginado y me han dado buenos resultados. El primero y más sen ciHo es recibir el espectro en un espejo giratorio, el cual puede esta-r .. IL -A. RAVE. ." dispuesto de dos maoeras distintas. Si el eje de rotacion es paralelo á la arista del prisma, el plano de reflexion será e1 mismo que el .de dis persion, la rotacion del espectro se verificará en el sentido de la "lon gitud, todas las zonas coloradas seguirán una misma trayectoria y se superpondrán sucesivamente, de suerte que el rastro luminoso que se proyectará sobre las paredes y el techo será blanco. El espectro' apa recerá en el momento en que pare el movimiento. Si el eje de rota cion del espejo es paralelo á la longitud del espectro, la imágen de este por reflexión girará en dirección transversal, cada zona colorada tendrá su trayectoria distinta, y trazará un rastro de su color carac- .terístico , paralelo pero no superpuesto á les de las demás. El aspecto resultante será' el de una faja irisada producida por la prolongacion del espectro en sentido transversal. . En estos experimentos" girando los rayos en un plano perpendicu lar al eje del espejo, el rastro luminoso da la vuelta al operador por las paredes, techo y piso de la cámara oscura. La observa cion seria más cómoda y la luz más inten sa si la trayectoria pudiese estar conteni da en una pantalla de dimensiones regu tares. Para esto, seria precisó que los rayos trazasen en su rotacion superficies cónicas cuya intersección con la pantalla daria lugar á zonas circulares. No há mu- Fig.2, cho tiempo que resolví este problema aprovechando al efecto un aparato de los 'Sres. Dubose, destin�do á repetir 'el experimento de Dove de la despolarizacion de un rayolu minoso mediante la rotación rápida de su plano de polarizacion. Acom paña á este aparato un prisma que girando produce una imágen cir-, cular irisada. Faltábale, para mi propósito, que pudiese dar una im�gen circular ó anular blanca. Asi como para la irisada lalongitud del espectro se proyecta en la pantalla en la direccion rr'; que es la de un radio con respecto al centro e de rotacion, fig� 2, era menester para mi objeto que tuviese una posicion perpendicular al extremo de un radio rr'; á fin de que hallándose la longítud del espectro en la direccion de la trayectoria de los �ayos, estos se superpusieran y resultase una zona circular blanea. Para dar al espectro esta posicion no hallé otro medio que obtener un espectro .sin desvío por medio.de un-prisma de Amici, y luégo desviar este espectro en sentido lateral- - .. _'."' , - 7 EXPERIMENTOS DE CÁTEDRA. '. .. ... • por medio de un prisma acromático, cuya arista sea perpendicular á la del primero Como el desvío no ha de ser mucho, hastaria un prisma de peq ueño ángulo y .rle un vidrio poco dispersivo. La re-' composiciou no es bien completa en los bordes de la zona, porque hallándose en rigor las diferentes fajas coloradas del espectro á dis 'tancias desiguales del centro, la superposición no puede ser c?mple� tao Esta diferencia se hace ménos sensible dando al espectro -mayor desvío; con lo que se aumenta el radio de la circunferencia que des cribe. En estos experimentos los colores del espectro recorren una tra yectoria más 0 ménos extensa, en la cua] se diluyen en cierto modo" presentando por consiguiente la imagen blanca una intensidad poco considerable, si bien suficiente para la a preciacion del efecto. Voy á des cribir otro, procedimiento, por medio del cual los diferentes colores se pro yectan sucesivamente en un mismo espacio conservando la luz de este modo toda su intensidad. La super posioion de los colores se ' obtiene por medio de una lente, pero en lugar de concurrir todos á la vez en el foco de la misma, lo verifican sucesivamente ,�> mediante la interposicion de una pan- talla, á la que se imprime un .movi-c l'ig,3, miento de rotacion. Dicha pantalla, representada en la fig. 3, tiene una forma circular, y está dividida en siete sectores, tantos como colo res principales se distinguen en el' espectro. Este se proyecta sobre la, 'misma' en la direccíon de un radio, como demuestra la figura. En cicla, sector se ha cortado una zona comprendida-entre dos areos trazados con , dos radios que representan las distancias' de los límites de cada faja del espectro al centro de la pantalla, empezando por el rojo, que está más cerca de la circunferencia, y concluyendo con el violado, que es el que está más cerca del centro. Resulta de esta sencilla dis posicion que cada sector de la pantalla da paso á uno de los colores del espectro, y; mediante la rotación, todos pasan por su orden sucesi vamente. La lente destinada á reunir todos los rayos colorados en un , mismo foco, debe estar situada en L detrás de la pantalla, y'teue1" una abertura ó superficie suficiente para recibir sucesivamente-todos .. ( • 8 A. RAVE.-EXPERIMENTOS DE CÁTEDRA. .. los rayos del espectro. Estos forman sobre una pantalla colocada á una distancia conveniente una imágeo cuya posicicn es constante, pero G[ue presenta sucesivamente á cada revolucien del disco todos los colores del espectro. Si el movimiento es lento, la sucesión €l:e los colores 'se distingue perfectamente; pero si es rápido, se shlperponen las impre- . siones en la retina, y se percibe una imágen brillante, perfectamente blanca. Es de notar, sin embargo, una circunstancia particular, que su intensidad no es censtaate, sino que presenta alternativas, le que parecería demostrar que el fenómeno de la persistencia afecta más la calidad que la intensidad de la impresión luminosa en la retina, pues hay fusion completa de los colores y no de las intensidades. Colores compuestos y colores complementarios.s-Ee obtienen fácil mente los primeros haciendo pasar simultáneamente diferentes fajas del espectro por medio de cortaduras circulares convenientemente dis puestas en el disco ó pantalla giratoria. Si se distribuyen los colores del espectro en dos grupos que se hacen pasa·r alternativamente por dos cortaduras ó grupos de cortaduras semiciroulares opuestas, apa-· recerán una tras otra dos imágenes coloradas complementarias que se fundirán en una sola completamente blanca acelerando la rotación del disco. Cúando se opera con la luz solar por medio de lentes y de pris mas, es menester tener presente que los ¡>ayos que se introducen en la cámara oscura tienen dos puntos de divergencia: el, primero está en la superficie misma del solque los emite; el segundo en el orificio del diafragma del portaluz donde se cruzan. Así es que si se reciben en una lente, se obtendsá una imágen de¡ sol €n el .foee principal de la misma, y una imágen de la abertura del diafragma á una distan cia que será la del foco conjugado de dicha abertura. Si se reciben en un prisma, cada hacecillo de rayos de un deterrninade grado de re� frangibilidad tendrá, á consecuenoia de la dispersion , un foco virtual distinto de los demás, y cuya distancia al prisma será la del mis:" mo punto de divergencia para lar posieion del: desvío mtnimo. Per ot�a parte, desviándose unos de otros los hacecillos desigualmente refran gibles al atravesar el prisma, tendremos un nuevo punto de divergen- . -' cia común á 10s rayos de todos. los grados de refrangibilidad. De aquí se 'sigue que recibiendo' en una lente todos los .rayos que han atrave sado el prisma, se obtendrá: en el foco principal una serie de imáge nes coloradas del SOIl, que fermarán un. espectre . real; más léj Q¡;! una serie de imágenes coloradas ele la abertura del diafragma que forma- .. t, r. GALAt\'TE.-LA 'I;;SCALA DEL POTENCIAL ELl�CTRICb. -9 rán otro espectre real; y finalmente una imágen blanca en el foco del punto de divergencia de los hacecillos diversamente refrangibles. Es ta imagen será la de la abertura con un poco de difusion en los bor des, porque el segundo y el tercer punto de di vergencia no están á igual distancia de la lente, y 'por lo tanto sus focos no pueden coinci dir. Para que resulten lo más próximos que sea-posible, se coloca el prisma cerca, de la abertura. Hay otra causaql1e altera un poco la pu reza de la imágen , y es la aberracion de refrangibilidad de la lente, a no ser que se emplee una lente acromática , la que seria muy costosa por razon de la gran abertura que debiera tener para recibir un ,espec tro bastaúte dilatado'. Es fácil, sin embargo, hacer desaparecer-la di;_� • fusion y coloraeion de los bordes de la imágen eliminando los ,rayos exteriores qtle �a: producen por medio de una pantalla de' forma igual á la de la imágen, pel'C> algo más pequeña, que los deja pasar libre mente reteniendo tan sólo los interiores. LA ESCALA DEL POTENCIAL ELÉCTRICO EN EL CIRCUITfl GALVÁNICO; POR B. JOSÉ GALANTE. Para la explicaciou de los fenómenos eléctricos se baila: g'éneral- / � mente adoptada la hipótesis de un 'solo fiúido , por más que se conti- míe usando en la enseñanza el lenguaje correspondiente á la Ljpotc sis de Simmer , como para el estudio de las movimientos de la tierra se hace uso del sistema de Tholomeo. Este procedimiento, que, tal vez en. astronomía, no tenga otro in convenieate que el de exigir un doble trabajo de la imaginacion, pre senta otros mayores en el estudio de la electricidad , donde no faltan los hechos misteriosos, ni las pala bras de sentido mar definido, resul. _ tanda por este motivo y á causa de la diversidad de unidades de me - di da empleadas pOl' los distintos físicos, una confusion que dificulta· dicho estudio. '. Una reforma radical del lenguaje y procedimientos de tan impor tante ciencia, seria sumamente útil, y con ello los hombres notables que por su talento y por sus trabajos han adquirido autoridad bas tante, prestarian un señalado servicio á los meros aficionados que sólo pueden contribuir á la. vulgarizacion de esta clase de conocirnien tos, ,explicando á' su mado , lo que juzgan confuso , 'comp al Plese�1te se propone hacerlo el autor de este artíc-ulo respecto de las palabras CllÓN. Clli.IT. rouo YI. !'iÚiII, H2,-iO E�E"O J8H3, � ,;!! ,. 10 JOSÉ GALANTE .: , positioa , neutra y negativa, aplicadas á la electricidad', y las de po sitivo, cero y neqatioo , con que se distingue el potencial. Con relacion á las altas cuestiones á que da lugar la animada hl cha de la electricidad con el vapor y con el gas, y del teléfono con el telégrafo, parecerá este asunto excesivamente elemental y sin in-, terés alguno; pero muchas veces una sola palabra eSCOllO la clavé del enigma, y aclara en un instante lo que ántes parecía incompren sible. Empezando, pues, la tarea, conviene recordar que en la hipótesis unitaria, se supone que la electricidad es un flúido sutilísjmo que, ¡llena todos los espacios, incluso los intervalos compreadidos entre las moléculas de los cuerpos, y cuyo movimiento en cirouestauoias de terminadas da lugar á los fenómenos eléctrices , suponiendo D;lg'unos que este fluido es el éter que con sus vibraciones produce el cales y la luz, flúido que por otra parte se considera geJileralijilE)'llt,e cemo cosa real y existente , por más que su naturaleza sea descoaocida. Para comprender mejor de qué manera se verifican en esta hipótesis los movimientos eléctricos, conviene recordar lo que sucede en una gran masa de flúido material elástico,' como el aire que forma la at raosfera del g10bo terrestre, segun las circunstancias en que se halla. Cuando la presion , la tension. ó la ftterza elástica, es la misma en todos sus puntos, la atmósfera permanece tranquila y en 'completo reposo; pero si por una causa cualquiera una masa más ó ménos con siderable del aire, adquiere una presión más alta ó más baja que las masas contiguas, en el mismo instante se establecerá UBa corriente de aire en la direccion del lugar de más alta presion al de presión más baja, hasta que igualándose las presiones se restablezca de nue vo el equilibrio, y es claro que la violencia de esta corriente depen derá de la.diferenca entre las presiones de los puntos que se conside ran y de la masa de aire movida. En pequeña escala puede producirse este fenómeno: en el aire con tenido en una vasija abierta, no se notará movimiento alguno; pero si se, cierra herméticamente y se calienta, el aire en ella encerrado adq uiere una presion superior á la de la atmósfera, y al a brirla , sé establecerá una corriente de aire de la vasija á la atmósfera que du rará hasta que las presiones interior y exterior se hayan equilibrado. Lo mismo sucederá si se inyecta aire en la vasija, y fácilmente se comprende que lo contrario tendrá lugar sí se enfria la vasija ó si de ella se extrae aire, estableciéndose en todos los casos una. corriente de ,. LA ESCALA DEL POTENCIAL ELÉCTRICO. aire, siempre en el sen tido de la mayor á la menor presión, corriente que será capaz de ejecutar un trabajo mecánico más ó ménos consi derable . . Esto supuesto , considérese un recinto cualquiera, la habitación misma en qtle el observador se encuentra, por ejemplo. Es indu dable que el s�elo, las paredes, cuantos muebles y efectos conten ga, el observador y la tierra con quien todo esto se halla en comuni cacion , contendrán una cantidad más ó ménos considerable de flúido eléctrico; pere ninguno de ellos dará el menor signa de electricidad, y en vano será qllle uno á uno se v.ayan tocando con un pénd�¿lo pléc trico 6 con �m plano de prueb«, po¡'que el primero RO acu,sm'á la' me Ner atraecion ni rep.l�ls·üm, ni el segun¡;J!o tomará carga alguna, 31'1.1'1> que -uno die esos.objetes sea el aparato llamado m.óquirat elect, ica ; y es que en este caso la atmosfes a olectrica se halla en equil ibrio pOI' ser igual la prcsion en todos' sus puntos, y la distribución del R uido > en cada cuerpo, la que corresponde á dicho equilibrio. . Pero, si estando aislada la máquina, eléctrica que se supone en la habitacion de que se habla, damos vueltas al disco, sucede que el flúido eléctrico de los frotadores va pasando á los conductores de 1,a máquina, �'@slJ.ttando en estos aumentada la cantidad y la pres,i6n de. dicho flúido , miéntras que en 10s frotadores sucede todo lo contrario. Queda por cOtlsiguiente roto el equilibrio" y á no impedirlo las resis tencias, UIJa corriente eléctrica se' esta bleceria desde los conductores de la maquiua 410sj'1'otado1'cs de la misma, á los demás objetos, al suelo y á las paredes, y de todas partes á los frotadores, hasta que el equilibrio se restableciera de nuevo, con la circunstancia de que tam- bien esta corriente pcdria ejecutar un t1'abnjo en armonía, iPor su puesto, con [a naturaleza de la electricidad. Un euerpG ,buen conductor como 10 es, por ejemplo, una esfera. metálica, que estuvieraen contacto con los conductores de la máquina citada miéútras funcionaba, adquiriria tambien una carga eléctrica con su prcsio« correspondiente" y separada de aquellos, conservará en un todo su estado eléctrico, pudiendo dar lugar á varios fenóme nos, de los cuales sólo procede ocuparse en esta ocasion de la des- . carga. Puesta, pues, esta esfera en comunicaeion con la tierra, entran en aecioa las fuerzas eléctricas -atraccion y repulsión -, y la electrici dad acumulada en la esfera pasa á tierra, quedando esta y aqtlel1a en el mismo estado eléctrico?' cesando tod?- acción entre ellas. Si euando .li)¡ 11 .. "( �. 12 , esfera conservaba su carga eléctrica se hubiese intentado trasportar desde la tierra. á la esfera una cantidad de electricidad igual á la que ha pasado de esta á aquella, habria que ejercer un esfuerzo, ó ejecutar' un trabajo determinado para vencer la repulsion eléctrica, de donde se deduce que la electricidad de la esfera ha ejecutado un trabajo, igual al pasar á la tierra. Al elevar Ull cuerpo del peso de p kilógramos á una altura de lb - metros, venciendo la fuerza ole la gravedad, es necesario ejercer' un esfuerzo ó ejecutar un trabajo de 7) lb kilográmetros, y, como es sabido" al caer este cuerpo de la misma altura, podria ejecutar igual trabajo, como, por ejemplo, el subir al mismo tiempo otro' cuerpo del mismo _, peso á igual altura, si no fuera por la pérdida de fuerza empleada en vencer la resistencia del aire y del mecanismo 'necesario al efecto. - \ Así, pUB';;, un cuerpo p colocado á una altura, ó distancia de la euper ficie de la tierra, lo, tiene el poder Ó �a facultad de producir, al caer, un trabajo ele P l¿ kilográmetros, lo que se expresa diciendo que posee una r;nergia potencial de ese numero de kilográmetros, y al trabajo que en efecto desarrolla ó puede desarrolla¡', .ó la fuerza viva que puede adquirir en su descenso, se le da el nombse de energía actual, cinética d de movimiento. Esta última energía es siempre menor ,que la primera, á cansa de' la pérdida ántes indicada; pero si el cuerpo cayese en e] vacío, las dos resultarian iguales. También se debe adver tir que si bien el descenso es debido á la fuerza de la gravedad, el trabajo que un mismo cuerpo puede producir, es tanto mayor, cuanto mayor es la altura de que cae, y que si el cuerpo desciende de un punto á otro que no esté en la superficie de la tierra, el trabajo es' 'proporcional á la diferencia de altura de estos puntos, respecto á la superficie de la tierra, que se toma como cero. " Pues del mismo modo una masa eléctrica que cae, por decirlo así, recorriendo un conductor, de un punto ó de un cuerpo á la tierra, solicitada por las fuerzas eléctricas, que,' como las de la: gravedad, están en razón directa de las masas y eu razón inversa del cuadrado de las distancias, puede 'ejecutar U(� trabajo cuya magnitud depende' de la presion Ó estado eléctrico de dicha masa, que es lo .que equivale á la altura en el descenso de los graves, y á lo cual se le da ahora el nombre de potencial eléctrico, y si la masa se representa por Q y el potencial por V, el trabajo Ó la energía potencial (le esta masa eléc trica seria Q V Y la energía cinética � Q V, de donde. resulta que representando el producto Q V un trabajo, Ves igual al trabajo corres- . ,'. : .. t_� l' " , LA ESCALA DEL POTE�CIAL ELÉCTRICO. 13 pendiente á la unidad de masa eléctrica, por cuanto es evidente que el trabajo de dicha unidad multiplicado por la masa ha de dar el tra bajo de' esta; 'I']e 11Wnt1'(], que e¿ pvte:r¡�ciaZ'e¿éctrico es igrual al ,glY'abaj':J que lntecZe ejecutar la uaidad de masa eléctrica al pasar desde el punto Ó c�berJ1o (6on(le se halla, á la tierra, c\J.yo estado eléctricc ó potencial se torna como cero. :Si la masa de electricidad pasase de un punto ó -de un cuerpo á' otro que no fuese la tierra, el trabajo seria igual al producto de dicha masa p(i)r la diferencia de potencial entre los puntes ó cuerpos qne" se consideran, y esta diferencia seria igual al trabajo ejecutado por la unidad de electricldad, en este movimiento. A Sel'l:'le}aFlza c1� 10 que ocurre en el 'descenso de rJ.0S ouerpos, él tra bajo de una misma masa eléctrica 'será tante mayor cuanto más ruto' se,a su p0tenciall'espectd al de fa tieJ.',L'a ó al.del punto ó cuerpo á que se dirija, por más que el movimiento sea debido á la atracción ó 1'6- pulsion eléctrica; de donde se deduce que dicho trabajo depende del potencial, .. por lo cual, en cierto mod?, pudiera decirse que el, poten ..... cial era una fuerza, así como á la diferencia del mismo se lé da el nombre de j/terza electromotriz, por más q ue no sea una fuerza mecá niea, ni s¡&-rnlflt'e indispensable para el movimieuto de la electricidad. " Sentados estos p¡'incipio \ y explicada, si no de una, manera elaen. muyelementcl por �0 méuos, la idea del potencial eléctrieo , no baVl'á, inconveniente alguno en comprender cuanto se diga sobre lo que en . el epígrafe de este articulo, se llama: « Escala del potencial en el cir cuita galvánico », Considérese, al efecto, una pila, fig. 4, compuesta de zinc, cobre yagua aci-Iulada con tt':ido sulfúrico, estando representadas las lámi nas del primer metal por líneas gl',uesas, y las del segundo por líneas delgada's .. Como es sabido, este aparato es un generador de eléotrici eidad, corno la máquina eléctrica, y cuando se unen sus extremos por medio de un ccnductor , de] cual puede formar parte la :ti�ITa, ' resulta la corriente eléctrica. Son varias las opiniones sobre el.orígen de esta corriente, atribuyéndola unos exclusivamente al simple corr tacto de los dos metales, otros creen que proviene solamente de la accion química, y no falta quien la atribuye á las dos cosas. Mr. Fle ming Jenkin , cuya autoridad y competencia son incuesbionables , fundándose en nuevos experimentos, dice que (JI contacto de dos me tales distintos y la aecioa química, son necesarias, debiéndose al pri- mero la difereucia de potencial entre los polos de la pila, y el 'sosteni miento de la corriente á �a' se�limda. El contacto �� dos cuerpos malo¡:¡ 14 JOSÉ GALANTE. conductores tampoco es suficiente para el desarrollo de la electrici- .;:, dad, y para obtenerla es preciso acudir al frotamiento, como .es indis pensable la accion química para que el de los cue'l'pos conductores pueda producirla. El movimiento de la electricidad, lleva consigo la produccion de un trabajo ó de su equivalente, de manera qU(¡) dicho flúide es un orí gen de poder ó de energía que no puede recibir de un simple con tacto, sino del trabajo empleado en el rozamiento, 6 de la accion quí mica, que es mi orígen de energía; y así es que las leyes del potencial y las.de Ia-corriente eléctrica, tienen una íntima relacion con la natH raleza de los cuerpos puestos en contacto, y con la importancia de la acción química, segun la opinion de los físicos, y si en el simple , " Fig. 4. contacto de dos metales heterogéneos hay algun desarrollo de elec tricidad, debe atribuirse á la acción química, tal vez debida al 0::d geno del aire. El cómo el contacto de dos sustancias diferentes pro duce una diferencia de potencial , es cosa que seignora. Hay más: cuando varios metales diferentes se ponen sucesivamente en contacto, la diferencia de potencial es sólo la que corresponde á los metales ex tremos de Ia serie, como .si estos solos estuvieran en contacto; es de cir, que entónces DO se suman las fuerzas electromotrices ,_como sucede cuando se interpone un líquido entre cada par'. Así, pues, ellíquido electrolítico en las pilas sirve tam hiel) para obtener dicha suma .. . Por lo demás, cualquiera que sea el orígen de la corriente galvá mca , es UJ). hecho que, estando aislada la 'pila que representa lf).�c¡- .. t; LA ESCALA DEL POTENCIAL ELÉCTRICO . 15 . - tada figura, el reóforo de cobre que aparece soldado al primer zinc de la izqllliel'rla, 'ad€tuiere un estado eléctrico diferente al que, teaia ántes de cargar la pila, y que no era otro que el general de la atmosfera electrioa del recinto en que la pila se encuentra , que por lo regular es igual al de la tierra. Este reóforo tendrá p0r ¡ consiguiente �n po tencial determinado y una cantidad de electricidad en relación con este potencial, siendo su estado diferente ó igual al del zinc á que está unido, segun que el contacto entre ambos produzca ó no mía di ferencia de potencial. El poteneial en e� cobre del primer elemento .de la izquierda será doble que él del reóforo; el del cobre del segundo- elemento triple, y así sucesivamente; do manera, que si el potencial " del reóforo se considera 6 toma corae C81'O', áJ semejanza 'de lo quersu- '" cede en' la escala del terrnómetro , en la cual el cero es la temperatu- ra del hielo fuudente , los potenciales en los demás puntos indicados ,> podrán expresarse por los números 1 , :;¿, 3 Y 4, concretándose á la pila de 4 elementos. Estos potenciales están representados geomé tricamente por las líneas 1 a, 2 b , 3 e y 4 d , que guardan - entre sí la relación indicada. Así como el cero en la escala del termómetro es arbitrario, puesto que pudiera tomarS€l como cero la temperatura dei aS'ua hirviendo, Ó la de fusión ó vol�tilizacion de otro cuerpo "cual quiera, tam bien puede tomarse por cero de la escala del potencial, el potencial de un punto determinado, como por ejemplo, en el 'caso actual, 'el del segundo elemento que es 2 b , Y entonces tirando por 'él punto b la línea horizontal que se indica, resultará representado geo· métricamente el potencial del tercer cobre, contando con el reóforo de la izquierda, por la línea 1 e; el d'el cuarto por 2 d; el del-segundo por -1 a y el del primero por-2 e, y aritméticamente por O, 1, 2fá la derecha, y por O, -1 ,- 2 á la izquierda; con lo cual no ha cam biado la naturaleza ni el valón absoluto del potencial , pues en l'ealii.. dad lo que se ha hecho, es adoptar pal'a medirlo.una unidad mayo!". Esta. escala quiere decir , pues, que el potencia] del enarto cobre és una vez mayal', y el del quinto dos 'veces mayor qlie el del tercero I y que el del segundo es una vez menor y el del primero dos veces menor que el del mismo cuarto, tomado como cero; y por eso en sen tido algebraico se designan los potenciales de la derecha con el si,g no + y los de la izquierda con el signo -, COfia las cantidades po sitivas y negativas, sin embargo' de que esta escala es equivajente á la anterior, aunque en ella 110 se represent� ningun potencial con el,; signo -; y una y otra dan el mismo resul tado 'para la diferencia de .' .. potencial entre los polos de la pila, Ó sea para la fuerza electromotriz , que es cuatro veces la de un elemento. Se ve por consiguiente GJ.ue lo que se llama potencial positivo es el exceso de un potencial sobre otro que se considera como cero, y que potencial negativo es el de"' fecto de potencial respecto del mismo potencial tomado como 'cero. En realidad es indiferente tomar por cero el potencial de uno .ó de otro punto; pero por lo regular se elige para esto un potencial CQ nocido , ó como dicen los físicos, el de un punto tal que .la can tidad de electricidad positiva que quede á -un lado sea igual á la 'que resulte en el opuesto. A esta condicion satisface ef punto b , supo niendo que la distribucion de la electricidad en una :piJ,a aislada, sea semejante á la del potencial, y teniendo presente que en la hipótesis unitaria se llama electricidad positiva al exceso de una cantidad' de electricidad sobre otra cantidad determinada, yelcctiliridad',negativa al defecto respecto de la misma cantidad. As], en este lenguaje', y.:,. en.la escala que aparece en 13 horizontal q1!le pasa por' el patito b ,'si· ' á la derecha del cobre del segundo elemento hay una canticlad+Qdc, electricidad positiva, á [a izquierda hay una cantidad - Q .de elecfpj--: cidad negativa. Uniendo los polos de 1 a pila 'por medio de un alambre, resulta lGl que se llama un' circuito voltaico, y sucede que la electricidad aC1,l mulada en el último cobre, que forma el palo positico, se trasporta al polo opuesto que es el neqatico, en cuyo movimiento puede producir U11- trabajo, y la prueba de que en este caso la electricidad trabo/a, es <fue si el hilo es de una resistencia apropiada al efecto, el alambre se calienta de, una manera sensible, y este calor no puede ménos de • prpvenir del trabaj o empleado en vencer- dicha resistencia, 0 sea de la energía .gastada en dicha operación. En el polo positivo existe, pues, una energía potencial, representada por el producto QV de la cantidad ó masa, por el potencial, energía que ba' de gastarse durante el movimiento cuando se establece el circuito; y no perdién- dose la cantidad de flúido, si el circuito está bien aislado como se supone, es preciso ,que el potencial disminuya, y es evidente que si la corriente no ejecuta otro trabajo que el de vencer la resistencia del circuito y esta resistencia es uniforme, el potencial ha de dismi- nuir uniformemente; por cuya razon , suponiendo que el circuito marcado con una línea llena en la figura, reune esta condicion, di vi diéndole en cuatro partes iguales, sucederá que si el potencial en el polo positivo es 4, en el extremo de cada una de las otras partes ha-: 16 JOSE GALAN'l'E. .. r LA ESCALA DEL POTENCIAL ELÉCTRICO, 17 , , brá un potencial representado respectivamente ,por+3, +2, + i, O. Si se torna én este caso como cero, el potencial del punto medio del circuito y �n general el que corresponde al punto medio de la resis-. tencía del misrao, satisfaciendo así á la condicion ántes expresada, resulta la: escala que se indica por la parte exterior, la cual explica . lo que se.llama, el cambio de signo del potencial, en un circuito, y lo de corriente positiva/ y negcttiva, por más que en realidad, ni el une) ni la oka/cam'bien de naturaleza ni de direcciono Cuando un punto del circuito comunica C0n la tierra, toma el potencial de la misma y este e� el que' se adopta como cero, cualquiera que sea la posieion de dicho pUP:!;Q. . , Cuando 10s dos 'p01os de la .pira comunican sepacadamen té con la: tierra, puesto que entre los puntos de comunioacion no hay resisten cia apreciable, '@S como si'lúls dos puntos estuviesen reunidos en uno .mismo de.la misma tierra, 'en p por ejemplo, y el caso seria igual al ultimo irí,dicaao, en que se supone-que un punto del circuito comuni- , ca con ella. Como se ve en la figura, [pudiera decirse que' una cor riente pasaba del polo positivo á la tierra ,y otra de la tierra al polo negativo de la; pila, y aquí tienen Un sentido más claro las denomi aaciones de eorrr�nte positiva y corriente negativa, puesto q1'te es euestion d@ direcciono La pl'imera es �a que va de la pi�a: á la tierra y la segunda la que se dirige de la tierra á la pila y no hay otra di-o, ferencia. Cuando el polo negativo se pone en comunicacion perfecta con 'la tierra ó sea por medio de un hilo muy grueso y muy corto que no ofrezca una resistencia. apreciable, y el polo positivo comunica asi mismo con la¡ tierra por un alambre largo: y delgado, como sucede en un conduetor" telegráfico bien establecido, el polo negativo toma el potencial die la tierra, y sólo queda la: parte de escala: correspondien te al.po]o positivo. El potencial disminuye uniformemente desde el polo positivo á la tierra, y en realidad pudiera decirse que no había más. que corriente positiva. �i es el polo positivo el que se pone en comunicacion ,Perfecta con la tierra, sucede exactamente al revés, es decir, que no existe más que la escala y la corriente negativas. .En uno y en otro de estos dos últimos casos pudiera tomarse como cero un punto cualquiera del circuito, en el cual estaría lo que se llama cambiods signp del potencial; pero es más conveniente considerar como cero el potencial de la tierra siempre que sea posi-ble, porque es constante y siempre se tiene á mano, y permite determinar el valor CnÓN, €IENT. 'Fo�[? VI. Nú�[. lU,-lO BNEIIO 1883, ' , 18 ,R. MASCAREÑAS. - LIQUIDACWN DEL GAS SULFUROSO. relati vo de todos los cuerpos electrizados, por medio de un electrn- ... metro de comparación, aunque.esta determinnoicn puede tam bien ob tenerse sin hacer uso del potencial de la tierra, por medio de un electrómetro absoluto. Por 19 poco que se indica en este artículo y por lo mucho que se consigna en algunas obras, se viene en conocimiento del nuevo giro que ha tomado el estudio de la electricidad, mucho más científico que el anterior, y seria muy ceuveniente que la nueva ciencia se propa-' gase en España, á lo cual ha de contribuir indudablemente el libro 'que recientemente ha publicado en Barcelona el Director de sección del Cuerpo de Telégrafos D. Antonio Suarez Saayedra, bajo el titl'laO de: Estudio de la electricidad , del, magnetismo ry del cieotre-maq'-; netismo, LlQUIDACION DEL GAS SULFUROSO; POR EL DR. D. EUGENIO MASCAREÑAS y HERNANDEZ', CaLedl'ÍlLico de la facultad de Ciencias ele la Universidad de Uarcelona. I Hace alg'un tiempo, y con motivo de la lectura del trabajo de H. Schulze sobre la obtencion del cloruro de sulfurilo 1, ocurrióseme .. , utiEiar la propiedad notable que tiene el alcanfor de, absocber �iqui- dándose cantidades considerables de anhídrido sulfuroso,. para con..,.. densar este gas bajo el estado líquido empleando un tubo de Faraday; y la experiencia me ha demostrado que esta disposición es tan senci lla como ventajosa para probar el cambio do estado -que sufre el gas por sólo el aumento de presiono Para cargar el tubo se llena la ex- tremidad cerrada, en una longitud de' ocho centímetros, con alcanfor, � y por medio de un tubo de goma se hace llegar á esta sustancia una corriente de anhídrido sulfuroso seco, hasta que todo el aleaafor se haya liquidado y no absorb� más gas. Ea seguida se cierra el extre- mo abierto del tubo á la lámpara. La Iiquidaoion del gas se consigue con este aparato muy fácilmente, bastando sólo para producirla ca lentar la- parte que contiene el líquido al baño maria , con lo cual se desprende el anhídrido sulfuroso que va liquidándose por su propia presión en el extremo frie del tubo. El alcanfor queda entonces bajo la forma sólida, que pierde de nuevo al enfriar el aparato, absorbien do otra vez el gas sulfuroso. Esta misma propiedad que presenta el alcanfor, que fué estudiada por vez primera por Bineau " permite I J07!J'twl (ÜI' llJ'(I/¡lisphe Ctiemie. N. F. 2H881-1G8. " All11. cMm .rJIJys. [a]. 31. ��G. .. E. VAYREDA.-VEGETACION DEL VALLE DE NURIA.) . • 19 � .y preparar facil mente una corriente abundante de anhídrido sulfuro.so,. tal COfiO se necesite para ciertos experimentos y sin los inconvenien tes de 10$ demás, métodos de obtencion. Para ello basta SÓlO oonser-. val' el alcanfor liquidado por la absorcion del gas sulfuroso en un matraz ó en otra vasija perfectamente . cerrada, y calentar el aparato provisto del cQrrespGmdiente tubo abductor al baño maria cuando sea e.: necesaria una corriente de gas. 'I'arnbien es probable que esta dlso-,' lución de gas sulfuroso en el alcanfor se preste bien á la demostra- cion de ciertas propiedades del citado anhídrido; en este sentido pen- samos realizar algunos trabajos que comunicaremos oportunamente 'á nuestros lectores. FISONOMíA' PROPIA DE LA VEGHACION DEL VALLE DE NURIA; (Pirineos ole Cntuluña ) POR D. ESTANISLAO VAYREDA. La flora, dei valle de Nuria es eh: 'extremo rica y variada. Bastará decir pal.'a: haoerse cargo de ello, qoe en poeas Doras puede recorrer se la' cIife'i'-eneia qtle . va de 60'0 metros de altuca sobre el nivel del n�a,r, �h�st� 2,9'09 metros que mi�e Wá cima del PhliglíDaT. It:l;J: esta' dis-' tancia el terreno se presenta extremadamente accidentado , 'ofrecien do toda clase de exposiciones topográficas, clases de terreno en gran manera diferentes, lo' cual supone una extraordinaria: variación de climas y temperaturas. Efectivamente, en las cuestas inferiores más abrigadas y expuestas al Mediodía crecen aún algunas de las plantas d� la zona' media, de Catuluña , como la Fumana Spachii , Coriaria myrtifoh'-a, Genista scorpius, Reseda tutea, SC01'ZO?W'{{; hirsuta, et cétera, etc., y en los picos y sierras más elevadas viven varias es'pe eies de la l'egion g1aeial, eomo el RaJtunculus glacialis, Hie1'aéium, glaeiaZe, Doronicum glaciale, etc., y entre estos dos extremos crecen en abundancia las plantas de los Alpes confundidas entre las pire naicas , como la A nemone alpina, Adonis pyrencdca, Thalictricm. alpinum, ArngeZica pyrenaJa, Potentilla nioalis, Gentiana py?'ena2Ca, Veronica alpina, Ornit7wgaht?n py?'encúcu?n, Rhododendro« f(irntgi� neusn, etc., etc.; posee tambien dicha comarca alguna especie propia que no se ha encontrado en otra parte del mundo, como la Xatardia scabra y otras que se extienden poco, como el Senecio .leucopkyZluS", Aster W'illko1n1ni, Endresia PY?'e?Mica, etc. No es de extrañar, pues," '. .. r' 20 E. 'VAYREDA. .'\:. (Iue esta comarca haya llamado en todo tiempo la atención de los . botánicos y aficionados á la ciencia de las flores, que la han visitado siempre como á localidad pirenaica muy notable; así es que han pa.;:. sado por Nuria casi todos los botánicos antiguos y modernos; nacio= nales y extranjeros, que han estudiado más ó rnénos la cordillera de .TI uestros . Pi rin eos. Para formarse' mejor idea del aspecto que presenta la vegetacion del valle de Nuria y comarcas vecinas, dividiremos esta: zona en eua tro regiones botánicas distintas y muy naturales que pasan de una á otra por J.ránsitos insensibles. . , Region 1. u Ó inferio«, - Comprende esta region los valles de Ri-: bas, Camprodon, Vilallonga, etc., y todo el terreno que se €ncuentra entre 600 y i ,000 metros. Se cosecha: aún el trigo y �l maíz, per0 en mayor abundancia el alforfon, centeno, cebada, avena 'y las patatas. Los bosques de robles, pinos, hayas y otros árboles cubren gran des extensiones de terreno en las cuestas; PQcas encinas en algun pa raje m1tlJ abrigado de tramontana ; chopos, abedules.y otros árboles de ribera, en los fondos y. torrentes. . Frondosos prados y extensiones de vegetacion exuberante ale gran y amenizan esta región, en la que crecen abundancia .de pIan tasalpinas y pirenaicas á poca distancia de las muchas de la zona inmediata inferior, como por ejernplo : Anemone nemorosa, T'eUCifiu?h 2Jyrenaicu?n, Ramondia pyrenaica, D0p7tne laureola L., Passerina Thymelea DC., Aristolookia Pistolochia I�., Linum »iscoswm, GMS ma echioides, etc., etc . . Région 2: ó sub-a�Jina.- Empieza esta region donde acaba la anterior, ó sea á 1,000 metros de altura hasta á 1,700. Muy pobre 'es para la agricultura esta regio u , en la que sólo se recoge el cente no 'Y las patatas, aunque uno y otras son de excelente calidad .. L0S bosques de esta région se componen principalmente de abetos, pinosr hayas, abedules y sauces que invaden los torrentes y sitios escarpa dos; las sierras y cuestas lisas están cubiertas de una yerba espesa y vigorosa; las partes bajas y llanas son frondosos -prados naturales, y en todas ellas, como en el resto de la region , hay muy interesantes especies, en buen número alpinas. . El R7witodend?'on fe?·rugine�¿?n ó Narets, pequeño arbusto de pur purinas y hermosísimas flores, forma pequeños bosques en algunas partes, otras veces se encarama. y adorna escarpadas rocas; no esca sea la Rosa alpitui de encarnadas flores y la Anemona alpina de flo- - . • • VEGETACION ,DEL VALLE DE NURIA. 21 res doradas; la abundancia de Sedu?n y de Saxifr(�gas por las rocas;' parajes húmedos y umbríos, caracteriza la region. . " e �Reg�on 3: 6 alpina.-CoIDprende,esta regíon la' faja de menta> ñas desde 1, '700 á 2,700 metros ; está incluido en la misma el pe qu-eño valle de 'Nuria hasta la altura del col! de Nuria ó de las Set . Creus pr6ximamente. Tan sólo el abeto y el pino negro son los ár boles que pueden vivir en ella y aún en parajes, al abrigo del viento. Ningun cultivo existe en esta region ; domina por do quiera la quie tu� y severidad de' una naturaleza salvaje, la que animan tan sólo los pastores con los ganados que suben alrí á veranear. Grandes e:xo::.... tensiones- 'de apretada yerba cubren largas sierras y pendientes � as¡Dedado� riscos y erizadas malezas, gigantescas cascadas-y s@,..; . litariosJagos imprimen al ánimo un sentimiento aterrador." 4>. , De> gran importancia es para el botánico esta región que abundá' 'en plantas alpinas y exquisitas especies que á cada paso sorprenden, y brotan 'con 'Iozanía apénas el aliento del. sol de verano va derri tiendo la: capa de nieve que cubre el césped. Alfombras parecen los llanos y ooliados , cuyo verde fondo matizan con vivos colores las . Cruciferas, Gencianas, S axift'agas, Eosaceas , C empuestas, Pri- 1?noldc.eas, etc'. Entre las.múehas é interesantes especies que se encuentran ea .. esta region, '¡;itaremos las siguientes: IJelplhínút?n elatwm; 'jlclQ?�is' PY'j'enaica', especies Taras; Draba aizoides L., E?'isim/tvrn pumilu1n � Gaud., V�io,la bifiora L., Po ten tí lla frutícosa Huds., IJíantl�us Re 'qwbenií Gr. G., Alsine mucronata L., que vive en las mismas paredes del Santuario, Gerastú¿?n pyrenaicum Gay, Saxijhtga oppositito- lia L., Sioertiaperennis, Drycbs octopetala L., Asuirosace »iilosa L.',., Ge'ntia?\a py?"enaica L., Síbalclia procumbens L" Loiseluria p�OC�V!1t- ben« Desv.j -Li�iu1n pyre?wicú?n, Xatardia scabra, E?ulres,ia' pire:" naica, etc" etc. Regíon 4: ó g lacial. - Está COID prendida esta región entre 2,700 metros ,6 sea á poca diferencia la del coll de Finestrellas, collado de Set Creu«, etc., y 2909 metros donde llega sólo el Puigmal. Están, -pues, en esta region los picos y colinas más altos de 2,700 metros. Como indica ya el nombre de tal regio n , , toda ella está ocupada en' ciertas exposiciones por nieves y neveras perpétuas, á veces por iu measos.amontonamientos de .rocas ó pizarras descarnadas , y aunque estén-eubiectas de tierra en buenas condiciones para la vegetacicn , , son pocas las especies que pueden resistir la baja temperatura de es� , r: '. .. ot· :�; I a:.,'� • " .� ). ''lP ( . 22 MÁQUINA ELÉCTRICA PARA LABORATORIOS. ta altitud, y aú; muchas de ellas son criptógamas ; y las plantas . fanerógamas van muchas veces protegidas por una cubierta ó vesti7" do de algodón, á lo ménos en las partes delicadas, como la Ancmone vernalis -L., Viola cenisia L. v. cestita Gr. G., Ranwnculus glacia lis L., Senecio leucophyll�ts .DO., Artemisia mutellina , Cerastiam. alpinuan v. lanatum, Sempe1°ViV'lt1n aracnoideum, etc. Desde las gi gantescas colinas de esta region, corno Puig;mal, cirsas de Cal'et1�á, etcétera, se dominan en dias claros grandes extensiones de terre no. La misma cordillera, hácia levante y poniente, se presenta en largas filas de picos y sierras cubiertas de verde yerba ó descar,- o nadas pOl' la secular denudacion y sembradas de' rocas colosales, ofre ciendo á veces los más raros efectos de un brusco y estrepitoso le vantamiento. Hacia el Norte la vista alcanza á gran distancia, bué· :na parte de territorio francés, y á Mediodía hasta el mar. Pero sucede muchos di as , por desgracia y pena de los excursionistas quesuben.á estas alturas á costa de grandes fatigas, encontrarlas ya ocupadas por grandes nubarrones que se sirven de las mismas como de colunas y se las disputan originando las tempestades. MÁQUINA ELÉCTRICA PARA LABORATORIOS. Nuestros lectores conocen sin duda la pequeña máquina Gramme con anillo Jamio que funciona en algunos laboratorios. Recientemen te M. Meritens partiendo de la primitiva forma del anillo Paccinotti que sirvió á Gramme para idear su famosa máquina, ha dado á cono cer una maquinita movida á la, mano y. con destino tambien á 1GS . trabajos de laboratorio. , Un distinguido físico constructor alernan , M. Fein, acaba de cons truir una sencilla máquina' dinamo-eléctrica, movida: tambien á mano, que por diferentes conceptos es preferible á las otras dos citadas. La maquinitacuyo dibujo aparece en la fig. 5 puede reemplazar con ventaja las pilas para hacer funcionar los aparatos electro-me di cales, sirve para pequeñas industrias y en general tiene aplicacion para todos los casos en que se trata de obtener un manantial de elec tricidad sencillo, cómodo y dispuesto á funcionar en cualquier mo mento. ' , ti Esta máquina sólo exige la fuerza de un hombre para obtener su efecto máximo ó sea la luz eléctrica; da una corriente qne basta pa.l'a • verificar todos los e1¡:perimentos que se hacen ó convendria hacer en ., 1'" MÁQUINA ELÉCTRICA PARA LABORATORIOS. 23 .; ./ las cátedras de física. Eldiámetro medio 'del anillo es de 10 centíme- �. tras y su armadura está cubierta po!.' 0,950 kilogramos de alambre de cobre, los electro-imanes están formados por U110S 5 kilogramos de alambre de CO'b1'8; á�pesar:de estas cifras, la máquina produce una' cor- riente equivalente á 9 Y 12 elementos Buusen, imprimiéndola una' j, velocidad de 1200 revoluciones por minuto, obtenida sin gran esfuerzo á, la mano. 'La coluna de fundicion que sostiene el volante está fiji en el zócalo de madera que á la vez puede, sujetarse al suelo por médld de cuatro grandes tornillos para. evitar tod� movimiento al funcionar� El �, , . ... '. 'J � Vig, ;;,-MÁQUINA ELÉCTRICA PARA LABORATORIO, • • .. ' .-.... . . �. \:. .. 24 MÁQUINA ELÉCTRICA PARA LABORATORIÓS. volante que se hace rodar ¿on auxilio de la manivela K, trasmite su movimiento á la pequeña polea de la máquina dinauio-eléctrica im-, primiendo al anillo un rápido movimiento de rotacion. : t El reostato H, dispuesto en la parte superior de la coluna está formado por una serie de alambres demaillechort, plata alemana, de diferente diámetro y arrollados en espiral. Cada uno de estos alam bres comunica interiormente' con sus respectivas piezas de contacto que formando círculo aparecen en. la base del cuadro de resistencias. Un sencillo conmutador , fijo en el centro del círculo descrito por los contactos, permite intercalar en el circuito de una manera muy sen cilla las resistencias de 0',2, 0'6, 1'0, 2'0, "3'5 Y 5 ohms, correspe.m� 4?cl.ientes á las seis espirales de alambre que constituyen el. cuadro de ¡,¡, resistencias. ;: Una pequeña tabla en la parte superior de la col una sirve para practicar la mayor parte de los experimentos de cátedra; los bornes ó pivó'tes 1, 2 y 3 están reunidos al reostato y á la: máquinaj de �a nera que cuando se establece la comunicacion entre 2 y 3 por medio r de un alambre de cobre, el reostato queda intercalado e11 una rama ;� del circuito, lo que es necesario para los experimentos con aparates' qne interrumpen' la corriente á muy pequeños intervalos 0 que tienen una gran resistencia. Los bornes 1 y 2 son los que establecen fa C0- municacion para hacer funcionar esta clase ele aparatos, y entre los 2 y 3 pueden hacerse los experimentos para enrojecer y fundir alam bres de cualquier longitud. Los ensayos y experimentos practicados con esla máquina han dade los siguientes resultados: La cantidad de gas explosivo despren dido por la corriente y medido por un voltámetro de Mohr es igual á '·180-200 centímetros cúbicos por minuto. . Con la mayor facilidad se hace enrojecer un hilo de platino de 0,5 milímetros de grueso y de 50 'centímetros de largo, y fundir uno de acero de igual diámetro y de 20 centímetros de largo. Se obtiene asimismo la luz eléctrica producida por la corriente de la máquina en una lámparade incandescencia al aire libre, dando toda la' luz necesaria para ejecutar los experimentos de proyección eh la clase. La lámpara se coloca entre los pivotes .2 y 3 Y se intercala enel circuito una resistencia de 3,5 Ó 5 ohms. Si en lugar de la, láni� para de contacto de carbón se emplea una de incandescencia del gé- , nero de las de Swan, el carbón llega hasta el rojo claro. Es.inútil enumerar la serie de experimentos que con dicha má- . P. TACG:HINI.-MANCHAS y FÁCULAS SOLARES. 25 ,:¡Ilé � quina es posible realizar; se pueden hacer funcionar con mucha regu- .,1 [andad-grandes bobinas H.uhmkorff y demás aparatos electro-mag néticos. C�andó se quiere demostrar el trasporte de fuerza á distancia, ' se dirige la corrriente á una segunda máquina del mismo género cuyo anillo alcanza una velocidad de 1400 revoluciones por minuto sobre 1600 de la máquina primaria, presentando ambas una resistencia. de 1,2 ohms aproximadamente. En nuestros experimentos hemos hecho funcionar una máquina de coser, tipo normal de Singer, á una distancia de 1350 metros con auxilio de UR motor Deprez nuev.o modelo; los resultados han sido excele!ilt�s 'y la velocidad necesaria era obtenida por un ho;¡¡;nb.m vi- 11 '., g0'l.'GlSO sin gran esfl1erzo., .v« ,,' �f Creemos que esta nueva máquina está destinada á fígurar en,:,�ó_:;;J: dos los laboratorios y cátedras de física, no sólo por los ventajosos resultados q@ anteriormente citamos, sino por su precio que, segun', tenemos- entendido, cuesta lo que la máquina Gramme inferior bajo muchos conceptos á la descrita y que produce sólo una corriente , igual á dos elementos Bunsen trabajando el máximum de velocidad ,�; ff posible. - E1EcTRono. MANCHAS y FÁCU�AS SOLARES; POR P. TACCHINI ': Director del Observatorio del Colegio Romano. Con un tiempo verdaderamente espléndido, el número de dias de oh":" servacion en el tercer trimestre de 1882 ha sido, como se verá, considera ble: en julio '29.dias, en agosto 28 y 22 en setiembre. El resultado de lá\s observaciones es el siguiente: \ " :188 � • . � 'l'e¡'cel' tl·;1I1estre. Juuo, AGOSTO, SETIEMBRE. Frecuencia relativa de las' manchas. '20 ,3� 1'2,97 73,59 » efe los clias sin manchas. 0,00 O,O� 0,00 Magnitud relativa' de las manchas .. '26,57 32,86 60,6� » » de las fáculas. , , 11'2,97 70,M 58,91 Número de grupos cíe manchas por dia, 3,U 2,93 �,09 Comparando estos datos con Jos resultados procedentes de observacio nes anteriores, se ve que el fenómeno de las manchas solares ha experi mentado una disminucion, con un miniinum' secundario muy marcado en el mes de Ilgosto. Las fáculas presentan una extensión casi igual á la del trimestre ante-, CRÓN. ClllNT. TOMO VI.-NÚM. 1�3,-�¡; BNÉRO 1883. ,¡ .. 26 CRÓNICA DE FÍSICA. rior, mientras que la de-las manchas se encuentra reducida' á menos de la mitad.- Débese observar todavía que, mientras disminuyen las fáculas de "" mes en mes, aumenta la magnitud de las manchas, lo que' concuerda con el hecho otra vez anunciado de. que con frecuencia á las mínimas de las manchas corresponden las máximas de las fáculas, como por ejemplo, el 8 y 9 de j-ulio de 188�. Despues del mlnimum del U de junio, el número de las manchas ha au mentado inmediatamente, con un máximum secundario el dia 30 del mismo mes; se han producido luégo cuatro mínimas y cuatro máximas, hasta el @ de' octubre, separadas pOI' un intervalo de doce dias , término medio, esto es, á corta diferencia una semi-rotacion del Sol. Esta serie de observaci,Q nes demuestra pues, que, áun cuando las regiones solares en las que se ha " descubierto la mayor frecuencia de manchas' no permanecen invariables, ;(!., �es preciso hacer constar que las manchas continúan, durante un tiempo , más ó menos largo, formándose preferentemente en un hemisferio espe .oial, mientras que son muy poco frecuentes ó faltan del t060 en ('JI hemis-. � ferio opuesto. Estas diferencias desaparecen en las épocas ele la mayor actividad solar) como hemos comprobado otras veces. CRÓNICA DE FíSICA. C. KRj\lEVITSCH. -N¡¡evo método de investigacion para la eleeticidod de lbs gases y de loe vapores y para determinar directamente la fórmula hipsometri . ca.-El a�tor se ha propuesto observar directamente la accion de la grave-' � dad sobre los gases. Para esto dispone dos barómetros, uno al nivel del " suelo y el otro en la parte superior de un edificio elevado ó en la cima de una colina. Las ramas manométricas de lo,s dos instrumentos comunican entre sí por .pn tubo largo de metal. Si se enrarece el aire ele este tubo por medio de un -"':ramal inserto cerca de uno de los manómetros, el enrarecimiento se propa gará hasta el otro; pero á causa de la gravedad el más bajo marcará siem- pre una presion mayol' que el otro.' , Es evidente que variando convenientemente las condiciones del experi mento, podría llegarse directamente á la determinacion de la fórmula hipso métrica. Para decidir si los gases tienen ó no un límite de elasticidad, es necesario colocar en la estacion inferior dos baromanómetros y reunirlos con el superior por medio ele dos tubos distintos. Enrareciendo progresiva mente el aire por medio de una tubulura situada cerca de uno de los manó metros inferiores, se. vendrá á parar á un límite tal que la pesadez impedirá al aire del otro manómetro el subir, y quedará este estacionario mientras que el primero continuará descendiendo, en el supuesto de que exista el presunto limite de elasticidad. Para esta comprobacion el autor ha empeza- CRÓNICA DE FÍSICA. 27 do ya la instalación de su aparato en un antIguo edificio, muy elevado, de San Petersburgo. G. GO'lI.-Te(')/'Ía del electróforo.-Et. auL@r recuerda la que propuso en 1,869 a la Academia de Ciencias de Turin. Segun él, cuando se electriza neg�Livamente, pOI' ejemplo, una de las superficies de una torta resinosa, el grueso de la torta se electriza positivamente y la superficie opuesta D se en �uentl'a electrizada negativamente. El molde del electróforo conduce al sue- 1.0 esta última, de modo que no quedan más que la carga negativa de Ay la positiva del interior de la resina. Podria formarse un sistema análogo al electróforo por medio de cuatro discos metálicos 0, D, A, D separados por de,lgadas capas de aire. El par A B representaría la torta resinosa, e el rnol-. lile., J) el disco conductor del gue se sacan las chispas. Si después de haber cargado 01 condensador A D, se opera con el disco iJ. como con el p'latillo de un electróforo, se obtiene igualmenrte que COIiI este una serie j.ndetinid� � de chispas. . E. VJLLkRI.�Carga ele los aisladores, teoría del eleclró!ero 'JI su analogl'a con los cOndiJ1lSadores.-EI autor, despues de hacer observar el desacuerde que rei�a entre los fisieos acerca de la verdadera teoría del electróforo" y recordar cuán limitados son los medios de que se dispone para estudiar el estado interior de un cuerpo aislador, propone armar una de las caras' B ,.'",� del dieléctrico con 1:111-a placa metálica que comuniqué con el suelo, tal C0n10 . ,., el molde del electróforo. La carga de la superficie D se encuentra eutónces neutralizada por una carga igual y de signo contrario atraida pÓ'I' influencia sobre el metal, y puede estudiarse el estada de la superficie A. y.a sea con la mezcla pulverulenta que sirve para el experimento de Lichtemberg, ya � sea con el auxilio de un electróscopo de pilas secas, o con un disco metálico análogo al del electróforo. Por medio de cualquiera de estos procedimientos M. Villari- ba encoñtrado que cuando se golpea con una piel de gato una pla- ca de ebonita o de resina, esta se carga de electricidad negativa en la super ficie percueida y de electricidad positiva en la opuesta, pero que en general la electt:ieicl.ad negativa predomina. La influencia producirla por fa torta re sinesa sobre el disco es la resultante de la de sus des superficies: la utilidad de la comunicacion del molde con el suelo es pues evidente, y la teoria del electróforo, presentada en estos términos, es sumamente sencilla. Cuando se carga un condensador formado por muchas láminas de vidrio sobrepuestas, cada una de ellas lleva en sus caras opuestas electricidades de signo contrario. En el caso particular de ser en número de dos y estar separadas por una capa de aire durante la carga elel condensador, el aire intermedio da paso á una' corriente cuya presencia se manifiesta en el expe rimento de la lluvia de fuego. De este fenómeno se deduce que durante la cárga de un condensador, la corriente que circula por el conductor se cierra al través de la lámina aislante. ft'- .. .. - <0>:- � -= lo .. 28 CRÓNICA DE FÍSICA. Á. BARTOLI y G. PAPASOGLr.-Composicion y propiedades del melógerno, sus-. tancia obtenida por un procedimiento eléctrico. -Los autor.es habian observa do que un electrodo. de carbon de retorta, empleado como electrodo positivo en la descomposicion del agua destilada, es desagregado por una cQrrielil\te muy enérgica dando lugar' á varios compuestos orgánicos entre los cuales se encuentra una sustancia nueva á la que dan el nombre de melóg,eno 6 meli-. tógeno. Para preparar este cuerpo en estado de pureza se filtra sobre amian to el líquido negro y ácido del. voltámetro y las primeras aguas de locion del depósito lJegro que ocupa el fondo del mismo; el liquido filuado se ev'a pora hasta casi sequedad en baño de maria; después se lava con agl1a el de pósito obtenido para eliminar los últimos vestigios de ácido, 'Y finalmente se pone el filtro en el cual se ha hecho la locion en una estofa á 40°. El meló geno se reune en gr'umos negros y brillantes que se desecan en una campa-, na sobre ácido sulfúrico concentrado. El melógeno es una sustancia sólida, negra, brillante, fragil, de fractura conchoidea, insoluble en los alcoholes metílico, etílico, amílico, en el éter, la bencina, el cloroformo, el sulfuro de carbono, la esencia de trementina, S@.,... , Juble en el agua que tiñe de color negro, en las soluciones de amoniaco, hi drato y carbonato potásico y sódico que tiñe de negro, yen el ácido sulfúri- "? co concentrado que tiñe de color moreno. La adicion de' un poco de agtla á este último lo vuelve incoloro con formacion de un precipitado negro. El me lógeno es infusible é incristalizable; arde con dificultad, adhiere fuerte mente a las fibras vegetales. Su solucion acuosa es neutra y precipita por la mayor parte de los ácidos minerales, por los ácidos oxálico y fórmico, y por una multitud de disoluciones salinas, pero no precipita por la mayol: parte de los ácidos orgánicos. I.a propiedad caracterlstica del melógeuo es la de ser trasformado por la accion de los oxidan tes en ácido mélico acempañado de ªIgu-nos de fJUS der ivados. � Su composicion está representada por la-fórmula C".H2 Or,. Se parece al, ácido grafltico de Brodie Gil H" O". Pero difiere de él esencialmearo, por la propiedad d-e dar ácido mélico bajo la aocion oxidante de los hipoclerites. N. PILTSCHIKoFF.-Lente para 'fIíerJir el índice de refraccio« de les líqtúdos. -Sirve principalmente para el caso de disponer de pequeñas cantidades de líquido. Es hueca y se llena con el líquido cuyo índice se busca. Una regla graduada y una lente ocular permiten medir exactamente la distancia focal de la imágen de una llama monocromaLica colocada á una distancia deter- minada. El autor da una fórmula muy sencilla para calcular el índice del .. líquido cuando las constantes del aparato se' han determinado una vez para siempre. Si las dimensiones del aparato están bien' cornbinadns, puede oh tenerse una precision bastante grande. En una serie .de experimentos el at1- " tor ha obtenido para la glicerina el índice 1,47298 coa IBl error que evalúa en + 0,00001. CRÓNICA DE QUÍMICA. ,29 ,-' , �' '. CRÓN'IGA DÉ QUfMIGA. ,W. ZORN,-Nuevo método de obtenoion del ácido hiponitroso.-EI principio fundamental de este procedimiento consiste en utilizar la accion reductora dél hidrato ferroso, recien precipitado, sobre el nitrato sódico. Esta reduc cion se-verifioa con desarrollo de calor y produce ácido hiponitroso, amo niaco, nitrógene y abundante cantidad de 'pl1ot¡'¡xid0 de ftitrógeno. Por en friamiento se modera la reacción, evitándose la pérdida de gran parte del ácido hiponitroso formado. El prooedimiento que aconseja Zorn como más ventajoso consiste: en añadir-á una disolución de sulfato ferroso puro y li- bre de cloro, lechada fina de cal hasta reaccion neutra ó ligeramente ácida (nunca alcalina); á la parte espesa de' hidrato ferroso y yeso, obtenida de este modo, se añade despues una disolucion de nitrito sódico (1 parte de ni- <r trito para 10 de sulfato) y la vasija �e rodea. de una mezcla frigente. La re-;y duccion termina en pocas horas convirtiéndose todo el óxido ferroso' en fér-" rico. �e cuela y exprime la masa, neutralizando en seguida el liquido filtrado C0n ácido acético, y añadiéndole después nierato argéntico que preeipija el .� ácido hiponitroso bajo la forma de hiporiitrito de plata. COFl. 1 kgl:. de sul-' fato ferroso y 100 grs. de nitrito obtiénense 10 gl's. de hiponitrito argén tico puro. La sal que resulta es perfectamente idéntica á la preparada' !.:; con amalgama de sodi0.-Bel·. deutsch, chem, Gesell. XV-I 258-. J. W. MALLET.-Propiedctdes del aht'lninio Jmro.-El aluminio puro _;!.QD tenido con gran cuidado para determinaciones del peso aLórnico- es c0101' del blanco de estaño sin tinte azulado, más blando que el que,eorre en el , comercio y presenta' una estructura algo fibrosa. Su peso especifico á ,zi c. es 2.583; su volúmen atómico 10.45. El calor especifico determinado CO.FJ. el caloriruetro de' hielo de Bunsen entre los límites de 0° á 100°· e: es 0.2253; El producto de este número por el peso atómico 27.0<2' es igual á 6.09, calor atómico del aluminio.-Chem New, 46-l78. ' V .. MEYE'R.�Preparacion del clorhidrato-de hidroa;.ilamina. -El autor modi fica el procediraiento de Dumreicher , -red¡;¡cci0n del éter nítrico por el cloru ro estanaoso=-, sometiendo la disoluoion ácida obtenida en él, que contiene: clorhidrato de hidroxilamina, clorure férrico y 'de otros metales, cloruro cal oico -de las vasijas-, ácido elorhidrieo y un poco de sal amoniaco, á la evaporacion hasta que esté muy concentrada, y enfriando bastante el líquido le satura con carbonato sódico: Los metales precipitados de estemodo, se' se", paran por filtracion, al liquido que pasa se le añade ácido clorhídrico y en seguida' se evapora. El residuo sólido que se obtiene consta de clorhidrato de ' hidroxilamina, cloruro sódica y sal amoniaco; tratándolo con alcohol ca,liei'l te se disuelve sólo la sal de hidroxilarnina y un poco de sal amoniaco. ,Po/' enfriaenientc de la disolucion alcohólica se obtienen cristales blancos d�' cI01' b,idrato' de hidrcxilamina, que contienen casi 90 ''. de este producto 'y q�e ... .. .. ¡I. , 30 CRÓNICA DE HISTORIA NATURAL. se conservan perfectamente sia sufrir alteraoion. Para Ia mayor parte de las aplicaciones puede usarse la sal en este estado, y sólo cuando sea nece sario obtenerla completamente libre de cloruro arnónice, 'se acude á la pu.:.. rificaeion con el cloruro platlnico. . C. HEólL y FR. UREcH,-Reconocimiento de los alcoholes terciarios.-Es tos alcoholes producen por contacto prolongado COB una mezcla de sulfuro de carbono y bromo, bromuro del radical alcohólico, ácido bromhldrico y oxigeno, que oxida al sulfido carbónico produciendo ácido sulfúrico cuya existencia puede demostrarse vertiendo la mezcla en mucha ·agua. Los alco holes primarios y secundarios no dan lugar a. dicha reaccion.-Be". deuto Ges. XV-I2-/'9. CRÓNICA DE HISTORIA NATURAL P. FISCHER. - Sobre la ciasificacion de los Cefalópodos.- Durante largo tiempo la clase de los Cefalópodos se ha considerado dividida en dos órde- • nes : 4." Dihranq uios ó Acerabullferos 2. o Tetrahranquios 6 Tentaculíferos. Cree el autor que es necesario actualmente adoptar un tercer órden , 'el de los Arnmóneos, cuyos caracteres son mixtos; aproxtrnase á los Díbranquios por el compartimiento inicial de la concha en el.que se .encuentra un ciego si fanal, cuya extremidad no está en contacto con las paredes; difiere de di cha clase por su animal siempre protegido por una concha externa á la que . se adhiere por medio de un músculo abductor, y por la ausencia de la bol sa de la tinta, POI' otra parte, si los Ammóneos se parecen á los I'etrahran quios por su concha externa y la ausencia de lá bolsa de la tinta, se distin guen suficientemente por su concha inicial sin cicatriz y por la existencia de una ó dos piezas sólidas (AptycIUlS) que se encuentran en la cámara de habitacion. El órden de los Arnmóneos deberá pues intercalarse entre los Dibranquios y los Tetrabranquius. El órden ele los Dibranquios comprende dos sub-órdenes :' Octópodos y Decápodos. El autor cree poder dividir los Octópodos en Monocotíleos y Poliootlleos, segun tengan en los IH'aZ(i)S una sola ó varias filas de ventosas I (2 en los Ootopue, 3 en los Tritaeeopus), Los Decá podas forman- tres graft des grupos segun la estructura de su lamina dorsal interna, que es cartila ginosa en los Chondroforos, caliza, )'lera sin rostro oe;rado en los Sepiofo ros (ej.: Sepia), terminada ó constituida por una serie de cámaras de aire, atravesadas por el sifon en los Fragrnoforps (Belemnites, SpifUiZa). Los Chondroforos, que son los más numerosos; pueden repartirse, segun D'Or- bigny, en Oigopsidre (Ommastl'o]Jhes) y Miopsidte (Lolig.a). . El órden de los Ammóneos se divide en Betrosifóneos y Prosifóneos, segun que el gollele de! sifón esté dirigido hácia atrás ó hácia adelante. Los Betrosifóneos tienen por lipa los Goniatites ; los Prosifóneos comprenden 1." Ordo DIBRANCHIATA. A. Sub-erdo OCTOPODA.-a. l\fonocotylea (Cú'roteuthúlCl3, Eledo·nidCl3y.-b. PoIyc9tyl�a (OctopoclidCl3, Tremoctopoduu», ArgonaulidCl3). B. Sub-ordo DECAPoDA.-a. Chondrophora.- Sectio 1: Olgopsldre (CranchiidCl3, Chi· ¡'oteutkidCl3, ThysanoteulhiclCl3, OnychoteulhidCl3, OmrnaloslrephidCl3) .-SecUo 2. a Mlop siclm (Sepiolidw, Sépiada1'iidrE, Ldiosepiid«, Loli,qinidm.)-b. Sepíophora (SelJiidrej'. -c. Phragrnoplrora (BelosepiidCl3, BelolJtel'idre, Belemnuida, Spú'utidre);' 2.° Ordo AMMONEA. .. A. RETROSIPRONATA.-(Goniatitidre) • .R. PR0SIPRONÁTA.-a. Anaptychidea. - Sectio 1. Lalisellata (ArcestidCl3, TrópitidCl3, Ceratitidre, Clydonilidre).- Sectio 2. Angustisellata [Pinacoceratidte, ArnaltlzeidCl3, AmrnonitidlB, LytoceratidCl3 j. - b . Aptychidea ( Harpocel'atidCl3, Stepluinocertuulo: f. 3.° Ordo TETRABRANCHIATA . A. PROSIPRONATA.-( Nothoceratida: j. B. RETROSIPRONATA. �(NautilidCl3, Ascocera.lidre j. Aq .. DEMrA DE CIENCIAS 'DE PARIS. 31 -todas las conchas [larnadas ánte� Ammonítes. Cuando estas están privadas de Aptico'- ó pl.see1'l sólo un Aplico' córneo '. forman la seccion de !as Alil3ptiquideas, cuandb su Aptico esta c0nstiluidq por dos piezas ealizas, libres ó soldadas, pertenecen á la seccion de 'las Aptiquideas. En fin, las Anaptiquideas han sido distribuidas, segun la forma de 'su primer tabique -inicial, en Latisélleos y Angustisélleos '. El órden de los Tetrabranquios se divide en Prosifóueos y Retrosiféneos segun la direccion del gollet-e sifonal. Los Hetrosifóneos comprenden dos familias: los Nautilídeos con cerraduras perpendiculares al eje de la concha y los Ascoceratideos, cuyas cerraduras muy oblicuas vienen á seto subpara lelas al eje. -El siguiente cuadro resume la clasiflcacion y muestra la disposicion de las familias de los Cefalópodos : Classis CEPHALOPODA. , . ... ACADEM.lA mE C,IENCIAS DE PARIS. Sesión del dia 18 ae diciembre de 188'2. M. 'F,Ú'R analiza una reciente memoria de M. R. Wolf de Zuri�h, so bre 'la periodicidad de las manchas del Sol. Sabido es que esta periodicidad fué descubierta por M. Schwabe, de Dessau, quien liijó, segun sus solas- ob servaciones, el periodo de las mancha en diez años. Este número,' ded u cido de una série insuficiente, era sólo una primera aproximacion. l\CWolf, director dél Observatorio de Zurich, ha estudiado esta cuestion; ha reunido un gran número de observaciones hechas en diversos siticis después del I Esta subdívísíon, propuesta recientemente por Brarico, tiene la gran ventaja de agrupar na turalmente la mayor parte de los Amm6neos triásicos. 32 ACADEi'vIIA DE CIENCIAS DE P:ARIS. descubrimiento de las manchas, en 164 O, Y las ha relacionado por uñ siste ma de números referentes á la frecuencia de las manchas, .dia por dia, adoptando una unidad arbitraria, pero que tiene el mérito de ser tambieu lo más independiente posible del observador y de la forma del instrumsnjo, Esta larga serie de observaciones, así reducidas en números segun un mis- 010 plan, comprende más de dos siglos y medio, desde 1610 hasta la actua-. Jidad. f Luégo�1. Wolf estudia Jos períodos múltiples por un procedirñiento de'l todo exento de ideas preconcebidas. Los materiales más exactos de que dis ponia consisten en la media que expresa de mes en mes, desde 170(;) á � 870, la frecuencia de las manchas solares. Se traja pues de 120 añ�s de observaciones regulares condensadas en 1,44 O números mensualespeefecta mente comprobados. En resúmen, el sabio director del Observatorio de Zurich ha eneontrado dos períodos alternantes; uno de diez años y otro de once años cuatro m'e- , I ses. Los números que representan la excursión total para cada periodo, co- locados frente TIe la col una de los desvíos medios de M. W(:)I'f¡, eenducen á las mismas conclusiones. M. PAOL BERT da cuenta de los experimenios que ha heche elúulai}j¡orat(')� río con el objeto de contribuir con nuevos documentos al estudio de la hi drofobia. Hé ahí las conclusiones: 1.0 M. P. Bert ha practicado la trasfusion total de la sangre de un perro hidrófobo á otro perro perfectamente sano sin determinar ningun fenómeno rahífieo en este último; 2.° el virus rabi- t tico no se encuentra en la secrecion de las glándulas salivales, sino en. el • � mucus bucal y sobre todo en el mucns de las vías respiratonias; 3.° la saliva de los perros hidrófobos no mata á, los animales á quienes ha sidó inoculada por el virus rahifico, sino por aecion del microbio salival, deter= mina�do accidentes locales graves y vastos esfacelos outáneosiJ." filtrada la ,. baba del peno hidrófobo, no es la parte filtrada la que comunica la ra": bia, sino la parte que ha quedado en el filtro; 0.° la baba de un perro ra bioso obra sobre el almidon como la de un perro sano. M. DE QUATREFAGES toma la palabra en los siguientes términos: «En In glaterra se ha formado una comision compuesta principalmente de miembros de la Sociedad Real de Lóndres y ha abierto una suscricion cuyo importe está destinado á elevar un monumento á Darwin, Esta comision ha pedido á los' hombres de ciencia del continente que la auxilien y ha escrito á este objeto á algunos miembros de nuestra Academia, que á la vez han formado una comision francesa, presidida por nuestro ilustre decano, M. Milne-Ed..:. wards '. t' La comíston Darwin se compone de MM. Milne-Edwards, padre, presidenle; Paul Bert, Chatl n , Daubrée, Duchartra, Frérnv, Fouqué, Albert Gaudry, Hébert, de Lacaze-Duthlers, A. Milne-Iltilwards, de Quatretages, de Saporta y van Tieghem. ACADEMIA DE ,CIENCIAS DE PARIS: 33 • »Este señor debla tomar hoy la palabra, pero ya sabe la Academia que no ha podido asistir á causa de la' grav'e enfermedad que le ha aquejado. As! pues, en nombre' suyo y en el de la 'comision tengo el honor de pedir á la Academia se sirva autorizar en su seno una suscricion para al monumen to á Darwin. »Es 'casi inútil añadir que la comision francesa entiende quedar fuera absolutame�te de toda apreciaoion de bis ideas generales, científicas ó filo sóficas del ilustre difunto. Sus homenajes se dirigen únicamente al hombre que consagró su vida en lera al trabajo clentHico, que abordó felizmente al gunos de Jos más arduos problemas que 'ofrece el estudio de los sé res vi� f vientes y que, por la dirección especial de sus investigaciones y ,el éxito «que frécuentemente las coronó, ha pvestad» á la ciencia pos'ftiv,a los, más re le�afites servieios.. EL SiCRET1\>'R'H'l PERllÉTUO informa á la Academia, que, en virtud de la peti cion qulC se le acaba de hacer, se recibían súscriciones en la secretarla del Instituto. - M. LNDI!JREALÍ, director de la estación agronómica del Norte, en Lille, di..,. rige una memoria en que establece la presencia constante en la: atmósfera de la ciudad de Lille, de una cierta cantidad de ácido sulfuroso libre y com- ,>?:.. binado. Ha cenfprobado una media de Ilcc,8(:) por metro cúbico Id'e aire ana, lizado. El 3r.l>álisis me las aguas pluviales recogidas en Lille confirma igual- menée este he(f)lilo. . • Ef Secretario'perpebl!lo comunica á la Academia los siguientes despachos qU,e han 'lIegau@ despues de la última sesion, respecto del 'paso de Vénus: «Buenos Ain�s, 16 de diciembre de 1882. Exito completo; cuatro contactos, 4.62 fotografías. Ratt.-Santiago de Chile, 7 de diciembre de 1882. Tiernpe magnifico, observaciones completas. DE BERNARDlÉREs.-Santiago de' Cuba, � O de diciembre' de 1882. Observados tres contactos, numerosas fotogra fias.-D'ABBIDIE. II M,. CH. TRÉPlED envia una comunicacion en que manifiesta que el tiempo no ha favereeido las ebservaciones en A>rgej. M. E. M1LLOSEV1€H di'rige, por conducto de M. Tacchini, una nota sobre el paso de V:en�s del 6 de diciembre de 1882,' observado en Roma. De sus eh servaciones personales y de las consideraciones á que estas le han condu cido, el autor cree poder deducir desde ahora las siguientes consecuencias: �.o El método espectroscópico es el único que para el primer contacto, pue de dar resultados excelentes y que permiten ser comprobados. 2.0 El segundo contacto acaba de fijarse por el métoco ordinario con la misma exactitud que el primero con el espectroscopio. 3.0 El radio del Sol más probable, deducido de los pasos de Vén\!ls, parece ser el radio dado por. Leverrier, y para Venus el que ha sido dado por. M. Hartwig, pero disminuido probable-. mente de una cantidad indeterminada muy pequeña, 4.0 Es de sentir- .. que CRÓN. CIENT. TOMO VL-NllaL 123.-23 ENERO 1883, • H4 ACADEMIA DiE CIENCIAS DE PARIS. • el método espectroscópico para la observacion de los pasos y de los eclipses no so haya aun generalizado tanto como es de desear. , M. Faye presenta una nota de M. IL. CRULS sobre el gran cometa austral observado en el Observatorio imperial de Rio Janeiro. El autor pu do convencerse, el '4 D de octubre último, de la presencia en el interior' del cometa considerablemente prolongado, de dos núcleos interiores ,Igmi nosos, que ofrecían el aspecto de dos 'estrellas, una de 7: y otra de 8. magnitud. Con auxilio del micrómetro de posicion midió la distancia angular entre estos dos núcleos; lo que le dió un resultado de 6"47. El ál'lgl!llo de posiciun era de 2780 3 contado del núcleo mayor. La linea imaginaria que unia estos dos núcleos determinaba muy sensiblemente la dirección de la cola. M. CROVA, en una nota sobre la fotometria solar, da á conocer el IilUe vo método por el cual ha llegado a medir la intensidad de la luz del Sol. Este método consiste en mezclar una solucion de perolorure de hierre y una solucion de cloruro de nikel de manera que pueda obtenerse con una dósis conveniente una solucion de un verde amarillento oscuro que, colocada en la cubeta de vidrio debajo de un espesor de 7 milímetros, no deje pasar sino las radiaciones contenidas en una faja muy estrecha, comprendida- en tre 03.2 y 620 con un máximum bien determinado de 082 milimetres. La luz del dia y la del modelo cárcel, vistas á través de este medio, son rigu rosamente del mismo tinte. En resúrnen, hechas todas las correcciones, la intensidad' de la luz so lar, bajo un cielo puro, parece ser muy próxima á 6(i),000 cárcel, 10 que significa que la luz de 60,000 cárcel, eoncentrada en un punte, producirla sobre una pantalla esférica de un metro de radio, de la que este punto seria �I centro, un campo luminoso, de la misma intensidad que el camp@ de luz solar que llega á la superficie de la tierra en las coadioiones atmos féricas indicadas. La intensidad de los focos eléctricos mas poderosos se mide muy fácil mente por el mismo método. La radiacion ql!1e debe compararse y, por 16 tanto, la concentracion de dos soluciones, son necesariamente un poco dis- tin taso I M. DÉCHARME, oontestandoá M. Ledieu sobre las analogías entre los fe nómenos hidrodinámicos y eléctricos, hace notar que la irnitacion de éstos por vía hidráulica no alcanza sólo á los efectos mecánicos de atraccion y repulsión, sino que se extiende tambien á los efectos luminosos, caleriflcos y químicos de la electricidad. estática y dinámica. Recuerda en apoyo de estas ideas que los anillos electro-dinámicos imitan en todos sus detalles los anillos electro-químicos de Nohili, lo cual prueba la realidad de'la ana logía entre ambos órdenes de fenómenos, esto es, la' asimilacien de un flujo eléctrico á un flujo liquido. " ACADEMIA DE CIENCIAS DE PARIS. 35 NI. A. D1TTE" estudiando la ccistalizaeion del hidrato de cloro, dice' que exige un t,ie'llliIpo pr(í)l.Qngaclo, puesto que los eristales aislados suelen tardar un afio para adquieir 2 J) 3 milirnetros de longitud; pero todos, sea cual fuere su tamaño, resultan de una limpieza y trasparencia perfectas. Su. coler amarillo verdoso oscuro difiere apénas del de la atmósfera de cloro comprimido en -que se encuentran. Estos cristales son lo suficientemente, refringentes para presentar algunas coloraciones irisadas cuando se las exa mina bajo ciertas incidencias á la luz del sol. Su forma parece derivar del 'sistema' regular; se observan octaedros perfectos ó que sólo presentan lige-: ras rnodiñoaciones que álteran apenas la forma general; otras veces las caras que modifican los cristales, mu y desarrolladas, dan á los mismos el aspecjo de UNa tabla terminada por UF! oontorno exagonal regular. Acontece" freeuenteméote qNe los crissales cargados de facetas más ó llliIénos qe�arr0- liadas I'eél'ler�an por su aspecto gerwral' ciertas cristalizaciones de alumbre. M. L. DE, SAtNr-MAIlTII'j da cuenta de los experimentos que ha efectuado en si mismo y en perros para obtener la anestesia quirúrgica á la presio« ordinaria, es decir, evitando el empleo de las cámaras metálicas, qlile ha cen tan difícil en la práctica usual la generalizacion del procedimienjo m,e M�. 'Pau! Bert. A este efecto ha introducido una pequeña cantidad de cloro formo - 6 á 7gr por hectólitro - en la mezcla de 85\01 de protóxido de ni tr:6geno y -de U,,·'o! de oxigeno propuesta por M. P. Bert. Aunque las p'l'ue bas efectulaiQaS p,Gr el autor hasta ahora seanpoco numerosas, sin embargo, lo, han, permitid@ observar que este Nuevo método producía 1!11uy rápida- ' mente la anestesia, que parecía suprimir el período de excitacion, en fin, que les efectos fisiológicos parecían intermedios á los que producían el prot óxido de nitrógeno ó el cloroformo, empleados separadamente. , MM, J. SrIlA1l_.ss y CH. CHAMBRIlLAND han efectuado nuevos experimentos con objeto de comprobar la ley de Brauell-Davaine sobre la no virulencia de la sangre de un feto cuya madre presentaba, por el contrario, la sangl'e, y la placenta llenas de bacteridias y que eran virulentas. Los resultados que acaban de obtener hacen defectuosa' esta 'ley en la' fórmula absoluta. que, hasta ahora le ha sido atribuida. Sus iuvestigaciones establecen GIue, en el· carbúaculo agudo del conejillo de Indias, la placenta es insufieiente para la no propagacion del carbúnculo y que la sangre fetal puede contener bacte ridias y ser virulenta. 'Esta nueva nocion de la posibilidad del paso de la bacLeridia carhuncu losa de la madre al feto, dará probablemente la clave de _ciertos hechos de inmunidad, sobre todo de la inmunidad contra el carbúnculo que parece haberse observado, en algunos casos, en corderos cuyas madres habían sido vacunadas de carbúnculo durante la gestacion. POI' otra parte, la no constancia de este paso .puede explicar tambien por qué, en otros casos, ,no existe esta inmunidad del feto. En fin, el aborto de las madres vacuna- 36 ACADEMIA DE C,IENCIAS DE PARIS. das durante la gestacion seria quizás debido al contagio intra-uterino del feto por la hacteridia de la vacuna que le hubiera muerto ,miéntras 'que' su madre, más robusta, hubiera podido soportar la- enfermedad. - . M. BOURGEAT presenta sus observaciones orográficas sobre la region del Jura, comprendida entre Ginebra y Poligny, es decic..en esta parte del Jura en que se encuentran la alta cadena de la Faucille, los afloramientos keuperia-' nos de Salins, de Poligny y de Lons-le-Saulnier: Segun el autor, existen cinco grandes levantamientos en forma de bóveda, que empiezan en la Faucille y distan próximamente [) kilómetros uno de otro. Las grandes fallas son en número de siete; tres al orient� de Poligny y cuatro en las formaciones ter ciarias de la Bresse. Los levantamientos en forma de bóveda les son sensi blemente paralelos. Las fallas y los levantamientos en forma de bóveda es tán cortados en un ángulo de 62° próximamente, por roturas trasversales casi equidistantes, cuya direccion es la, de las 'pri-ncipales bases del Jura. En resúmen, el hecho más relevante que se desprende de ésta nota, por lo nuevo, es la equidistancia de los levantamientos en forma de bóveda y la proximidad tanto mayor de las fallas, cuanto menos numerosos son los sedimentos supra-triásicos. Sesión del 26 de noviembre d. 188'2, M. lVIouchez comunica una nota de M. ROZET, director del Observatorio de Marina de Tolon. M. Bozet ha observado el paso de Vénlls sebre el' 801 con un anteojo astronómico de Om,08 de abertura y (In ocular q-ue aumen ta 100 veces. El planeta parecia estar rodeado de una pálida aureola. El, segundo contacto ha presentado el fenómeno de la geta negra, muy acen tuado. M, F HE contesta á algunas objeciones que le ha presentado M. Young, de New-Jersey, á su teoría ciclónica de las manchas del Sol. Hé ahí las conclusiones de l\L Faye: 1: La desigualdad ele velocidad entre las cor rientes paralelas de lª atmósfera y sin duda tambien de la cromosfera, es sobrado suficiente para originar en el Sol torbellinos de todos tamaños" desde las mas grandes manchas en las que el globo terrestre cabria perfec tamente, hasta los poros apénas visibles. �: Si no se ven, en general, indicios de torbellino en el borde de las manchas, es debido á la lentitud al girar por estos bordes. No se encontrarian tampoco en nuestros ciclones, vistos desde arriba, en los bordes de su embocadura infundibiliforme. En resúmen, la identidad de las manchas del Sol con los ciclones terrestres, nos da la clave de estos misteriosos fenómenos; y como pasando de la Tierra al Sol, se ven sucesivamente estos fenómenos en proyeccion sobre un plano vertical y luégo sobre un plano horizontal, nos encontramos €m estado de Iormarnos una idea más completa de unos y otros. 1\'1. BUNSEN resulta elegido asociado extranjero por 30 votos, contra '7' ACADEMIA DE CIENC,IAS DE PARIS. 37 qtle ha obtenido M.o Van Beneden, 4 M .. Nordenskiold, 1 M. Adams y 1 M. Hooker.; _ M. G. C0LIN- presenta UFl trabajo sobre la evolución de los Cilrganis!lil@s mi croscópicos e� el animal vivo, en el cadáver y en los productos mórbidos, del cual se deducen los siguientes hechos: 1. o No hay un solo punto de los aparatos respiratorios y digestivos en que falten los microbios; en muchos de estos puntos dichos seres existen en una cantidad prodigiosa. 2.0 EH las condiciones normales, todos los líquidos con microbios -saliva bucal, muco sidades faríngeas, gástricas é intestinales- son inofensivos. Los séres mioros cópicos no les comunican propiedad alguna nociva ó virulenta. Estos líqui dos s610 son peligrosos á consecuencia de una alteracion pútrida más 6 ménos adelantada, y entónces lodos los efectos que producen 50'1) de U11a �. naturaleza comlllil: la septicidad. _ Los microbios 6 los gérmenes de tos microbios de las vias respirato�'i'as y digestivas sor(co�ducidos muy probablemente, en un animal vivo" á· una in finidad de puntos, por las- corrientes de difusión: y con toda certitud, en los cadávares, á todas las partes del cuerpo, en las que se desarrollan si eR cuentran condiciones favorables. M. FLEURIAIS, jefe de la mision en la Patagonia, que era el último de quien la Academia esperaba noticias, dirige desde Montevideo el siguiente telégrarna: (( Volage Uega, paso de Venus, Santa Cruz. Ciccunstancias exce lentes. Programa enteramente cumplidu.: M. DUMAS después de la lectura de este telégrama, hace notar que de las diez misiones francesas enviadas por la Academia al extranjero para obser var el pas0 de Vénus por el Sol, seis han .hecho .ebservaciones completas y en extremo satisfactorias, otras dos han podido observar perfectamente, una el fin del fenómeno astronómico y otra el principio de dicho fenómeno. Esta última mision estaba á las órdenes de }}/. Tisserand, miembro de la Academia, que se encuentra actualmente deregreso. Los resultadosparecen excelentes, sobre todo en lo que concierne al segundo contacto, en que el cielo se serenó-de repente, quedando de URa pureza en extremo nctahle, C'Qm0 sucede 'cuando acaba lile atravesar el espacie una abundante lluvia' que' ar rastra con ella partíeulas de toda clase suspendidas en la atmósfera. , M. Dumas abre después un pliego 'que contiene las notas del COI'0\1el Pé- 1'fer sobre los resultados obtenidos por la expedicion astronómica de la Flo rida. Esta mision se ha visto en extremo favorecida, experimentando una di cha análoga á la del almirante Mouchez, en � 874, en la isla de Saint-Paul, cuando se desesperaba de obtener resultado alguno. En efecto, después de haber disfrutado durante cierto tiempo de un cielo espléndido, M. PérÍBI" , recibía del jefe del aviso meteorológico de Washington, telégramas que le predecian un tiempo nublado para el dia I)'Y ¡;¡ara el ti de diciembre. Essa prediecioa de un 'tiempo probable el�a tanto más de temer que se realizara ,. 38 ACADEMIA DE CIENGIA,S DE' PARIS. por cuanto las que la habian precedido se habian realizado diariamente. Así, pues, todo el personal de la mision estaba en la mayol' ansiedad durante la mañana del 6 de diciembre, ansiedad que aumenté cuando á las 12 reeifui9 el coronel Périer el siguiente [elégrama: «El �iel0 estará hoy ,muy nublado en la Florida ». Sin embargo, esto sucedió felizmente tres cuartos de hora' despues del último contacto; las nubes señaladas en el horizonte, en la di reccion del O., taparon el Sol. Segun telegramas comunicados á la Acade mia en la sesion del H de este mes, «el cielo remuneró á la misión de la Florida con un tiempo magnífico durante toda la duracion del fenómeno as tronórnico». ' Finalmente, los estudios hechos con instru mentes de 6 y. de ,8 pulgadas han dado resultados del todo uniformes. Con este motivo M. Dumas. hace notar que las observaciones astronómi cas han probado una vez más la razon que asistia á la GOimi§.i0n al decidir que los ecuatoriales que se emplearan tuviesen á lo menos 6 pulgadas, si no 8, y esto, á pesar de las objeciones deducidas de la dificultad.en el tras porte de instrumentos de tal magnitud, Si este trasporte presenté algunas dificultades por todas partes y en especial en la Patagonia, por otra parte, los resultados obtenidos han sido de una notable precislon. La Francia que ha empleado anteojos de grandes dimensiones ha tenida raZOR sobrada para obrar así, como van pronto á reconocerlo Jos países c,,!yos astrénomos se han servido de objetivos de pequeño diámetro. �. Eh resumen, las misiones francesas enviadas al extranjero para obser var-el paso de Vénus han obtenido un grande y legitimo triunfo del que con verdadero motivo pueden esta!' orgullosas. M. Dumas llama también la atencion de la Academia sobre las buenas noticias recibidas del cabo de Hornos. La misión se instaló en tierra sin di ficultad alguna; el tiempo, cuya inclemencia tanto se temia, fué por el con- trario muy templado y relativamente seco. . La carta de un oficial de marina á M. Hervé-Mangon, fechada en la ba hía de Orange, el 20 de octubre, dice tambien que la temperatura, no sólo no bajó debajo de cero, sino que cierto dia subió hasta + 16". Las c0IiIHilni, caciones con los indígenas eran muy fáciles , gracias sobre todo á que uno' de ellos, que sabia leer y escribir y hablar el inglés, pudo servir de intérprete. Las observaciones magnéticas que forman parte del programa, empeza-· ron el 26 de setiembre. En cuanto a los medios de procurarse previsiones; una carta del comandante Martial al ministro de Marina da á conocer que se aseguraron completamente sin que hubiera necesidad de ir y venir la ' Arromanche entre Montevideo y la estacion astronómica. Por otra parte, M, Fouqué ha recibido tarnbien una carta del cirujano de marina especialmente encargado de la parte geológica; en ella le dice - I ;: . .. ACADEMIA DE CIENCI'AS DE PARIS. 39 que los: terrenos en que S€l instaló el personal de la mision son esquistos ne- o gros silíceos sin fósiles. Sé enoueritran también á una corta distancia de, la erilla rocas estriadas y cantos rodados que prueban la' existencia ,de Mn pe- . ríodo glacial en cierta época. M. M¡CHAUD dirige á la Academia las ciiioo fotografías obtenidas en el Observatorio de Niza, durante el paso de Vénus, Han sido tomadas: la primera á las 2n 38m 58s y la última á las 2h 57m gs El Sol estaba bastante velado por las nuhes y la imperfeccion del aparato dificultaba tam bien la ·operacion. El fenómeno astronómico ha sido observado además en una pantalla por M. Puiseax, agregado al Observatorio de Niza. M. 'TROLLON da á conocer á la Academia que á pesar de los esfuerzos de la misión instalada en Avil:a, España, gracias a M. Bischoffsheim que tomó/á su cargo; los gas<los de la expedici(j)Fl para observar el paso de Vénus, ha sido imposible efe.0,túar observacion alguna á causa de las vielentas borrascas de lluvia 'y de niév�e que se han sucedido sin interrupcion desde el medio dia hasta la noche, amenazando á cada instante llevarse la tienda y la €lmpali- , zada ql'le la rodeaba. M. D. GILL ha sacado seis fotogcafías del gran cometa de 4882 ebteni das en el real Observatorio del cabo de Buena Esperanza. Estas fotografías han sido tomadas con un objetivo ordinario de retratos, de Ross, de ¡¡. @m, 11 7 <dé' abertura, y de om, 297 de foco.' Este objetivo, con su cámara, estaba adherido a,l con.traweso del eje de declinacion de un ecuatorial cens .... tl'ui·1llo por Grú.hb, de tal suerte, que oualquier movimiento c(j)immicade· al eje de declinaeiou, hacia mOVBI' igualmente el tubo del anteojo y la, cámara fotográfiea. . , M. G,. LIPPMANN se ocupa del método electro-dinámico para la determi-' nacion del ohm. La fuerza electro-motriz empleada en este método es pro ducida por el cambio de posicion relativo de dos circuitos, como en el ex perimento muy conocido de M. Kirchhof.f; la disposicion en el conjunto es casi la misma que en el método de M. Lerenz. El método de M. Lippmann es me los directos; no exige n.ingun cálculo de reduccion ó de correccion. Si los puntos de derivaeion SOFl puntas de aguja, la distancia final entre estas pun tas es el resultado final que se pretende obtener, sin correccion. Resulta además que la comprobacion del método' es igualmente directa. M. H. LAGARDB comunica los primeros resultados de sus investigaciones relativas á la medida de la intensidad fotométrica de las rayas espectrales del hidrógenn, intensidad que se modifica segun una ley aun desconocida, cuando se hace variar la presion y la energía calorifica de la descarga. - MM. MALURD y LE CHATELIER, tratando de las presiones instantáneas pro ducidas durante la combustion de las mez-clas gaseosas; deducen de sus observaciones. y de las consideraciones que estas les sugieren, que se pro ducen durante la propagacion de la combustion, presiones considerables, • 40 ACADEMIA -DE CIENCIAS DE PARIS. :Jj pero instantáneas. Esta instantaneidad se opone á la medicion del su magni- tud; en efecto, una presion de 400 atmósferas, cifra que ri0 es q¡uizás 'exa gerada, obrando durante una millonésiena de segundo tan sólo, en un pis ton de 4 gr de peso y de 4 ce de superficie, comunicaría solamente á este un cambio de posicion insensible de una medio-milésima de milímetro. 1\1. ISAMBERT establece la constitucion de los vapores de hisulfhidrato de amoniaco por el exámen de sus propiedades físicas. Los experimentos que ha practicado á este objeto le han demostrado, de conformidad con la opi nion de varios autores, que el bisulfhidraéo de amoniaco se vaporizaba separándose en sus dos elementos, ácido sulfhídrico y amoniaco, en volú- !nenes iguales. ' M. P. CAZENEUVE llama la atencion de la Ácademia sobre un caso de iso meria fisica del alcanfor monoelorado , descubierto por él en el año actual, y obtenido haciendo ' pasar una corriente de cloro seco e1\ una sei'l'wi@JJl de alcanfor en alcohol absoluto. Este isomero no puede confundirse con el alcanfor monoclorado de Wohler ,'que da oxialcanfor por la potasa alcobé lica y es descompuesto por el nitrato de plata en ebullicion , aunque tengan de comun el punto de fusión y el carácter cristalino. M. PLAUCJIUD trata de la reduccion de los sulfatos por las sulfurarias, y de la formacion de los sulfuros metálicos naturales, llamando la atención sobrelos siguientes experimentos: 4. o Poniendo 2 gramos de oleroformo: en , un matraz con sulfurarías que durante tres meses producia, de seis en seis días, agua sulfurosa-s- experimento de Müntz - el autor vió que cesaba la sulfuracion, por cuanto estas algas estaban anestesiadas; al cabo de un mes, cuando hubo hecho evapol'ar el cloroformo volvió á producirse. el fenóme no. ,2. o En un matraz idéntico y en las mismas cieounstancias , 4 gl'amo de ácido fénico ha hecho cesar igualmente toda reduccion de los sulfatos por las sulfurarias , miéntras que un mes más tarde, cuando se hubo evaporado el ácido fénico, volvió á empezar la sulfuracion. 3: Finalmente, habiendo elevado la dósis de á�ido fénico á ,6 gramos, no volvió á apar.ec@r la sulfu racion , áun despues de la completa evaporacion del ácido; las stll,fura'r,ias habían muerto.-·lYI. Plauchud deduce de estos experimentos que dichas algas, obrando como fermento, son por ellas solas susceptibles 'de reducir los sulfatos, y que esta red uccion no se efectúa jamás en presencia de las materias orgánicas privadas de vida; de ahí puede deducirse qu@ el azufre nativo seria el resultado de un trabajo análogo, con tanta mayor razon, ya que los yacimientos de azufre se encuentran siempre en terrenos ricos en sulfato de cal y de estronciana. Además, sabiendo que 1\1. Daubrée habia encontrado azufre en el subsuelo de Paris , tomó seis láminas de yeso, lo más planas posible, y practicó en, ellas varios surcos que llenó de sulfura..,. rias; despues, juntándolas á pares, puso mastico en sus bordes. Cuando, al cabo de cierto tietnpo , quiso separarlas, notó en el borde de una ranura . , l .. ACA'D,EMI� DE CIENCIAS DE PARIS. cuatro puntos amarillos que se percibían perfectamente á simple vista i es- tos puntes eran azufre. " Finalmente, M.. Plauchud piensa que la mayoL' parte de los sulfuros metálicos que se encuentran en la naturaleza, son originados por las sul furarias. Esta opinion está basada en la observacion siguiente: «No léjos de Foucalquier ;' en el fondo de UN marraneo, existen una fuente sulfurosa y otra ferruginosa , pero distantes entre si. Sus aguas se encuentran en el le cho mismo del torrente, seco en verano, más arriba de estas fuentes. En el punto de union, en una depresion q:ue forma un. depósito, aparece' �l:aa importante cantidad de hierro; pero cada año las tempestades ó las lluvias de invierno se llevan este depósito de hierro , que se renueva al verano si guiente. Si no existiera el torrente , podria verse' la fermaeion-de un yaci- .�'¡ miento estra tificado de sulfuro de hierro.» Análogas. crrcunstancias deben haberse reunido frecuentemente en los tiempos geológicos; y, como lasfuentes pueden contener casi toda la serie de los metales, segun los tecrenos que atraviesan, debe haberse originado un depósito de sulfuro cada vez que se han encontrado con un agua sulfu rosa; depósito estratificado cuando el terreno era casi horizontal, y que llegó Ú ser lo 'qllfl se llama U'1íl fil0n cuando existia una hendidura é una fa lla que reeibia las aguas despues de su mezcla. Se comprende la importan. cia que han podido adquirir estos depósitos de sulfuros despues de varios siglos. , .', As!, pues, los yacimientos de sulfuros metálicos, hierro , zinc, pl(,)0;10', cobre, mercurio, plata, etc., tendrían además por causa primera la acciorr reductora de las sulfurarias ú otros seres análogos, sobre los sulfatos. ,]\L G. Dí:J:PETIT trata de los principios tóxicos de los hongos comestibles. Según el autor, en los hongos comestibles reputados no venenosos; existe un principio tóxico. En efecto, la inyecoion subcutánea practicada en 'cone jos, cenejillos de Iom'ias y ratas, con jl'lgo reciente dellJoletus edulis , de la Amanita vaginata, del Agaricus camp es tris , ha determinado accidentes más ó mépQs rápidamente mortales; pero estos mismos jugos pueden introducirse impunemente en las vías digestivas de los conejillos de Indias, áuná dosis elevadas. De todos modos, la: muerte no se, produce á causa de los micro bios que invaden muy fácilmente estos jugos, sino á causa de una especie de veneno soluble. Su principio activo es insoluble en el éter, el" clorefor- 11)0, el sulfuro de carbono', los alcoholes etílico y metllico; 'y sus propieda des .químicas recuerdan las de los fermentos solubles y no las de los alca loides ponocü:!os. Ade.nlás, la accion de una temperatura de 100 grados' I hace desaparecer del todo el poder tóxico de este jugo. No debemos pues pveocuparnos del peligro en la alimentacion por los hongos comestibles, siempre que sean cocidos. , , , M� UROWN-SÉQUARD presenta una nota titulada: Investigaciones sobl'� la CRÓN. CIENT. TOMO VI.-Nú)!. 123.-20 ENERO 1883, 41 t. .. ro . . 6 .. 42 ACADEMIA DE' CIKNCIAS DE PARIS. prod uccion de una anestesia ge neral Q. de una anestesia, sobre todo uniJa teral, bajo la influencia de una simple irritacion periférica. Segun Claudio . Bernard, los cenlros nerviosos no podian modificarse notablemente en sus propiedades ni en sus funciones por la sira pie irritacion de una mucosa ó de la piel. El autor demuestra lo contrario á oonsecuencia de cierto núme ro de experimentos en extremo importantes bajo el punto de vista íisiológi-, 00 y toxicológico. La irritacion de la mucosa laringea por una corrien te de ácido carbónico es capaz de producir anestesia en todas las partes del cuer po sin intervención del paso de este gas á la sangre. M. GIYIMARAES' trata de la aocion fisiológica del café. Esta sus.La.noia,' útil directamente por sus principios asimilables, lo es sobre lodo indirectamen te por la mayor cantidad de alimento nitrogenado que hace consumir. Es también probablemente superior á los excitantes, oomo el alcohol, porque tomada á dósis elevadas, deja en perfecto equilibrio la asimilacion y la des asimilaoion, permitiendo al propio tiempo que los tejidos se �q'uemen y e¡;)ll-· SUR�aFl más oumplidam.ente. El �afé obra á la vez como exoitante y corno reparador y, permitiendo¡ un mayor consumo de sustancias nitrogenadas, aumenta el efecto útil del trabajo. 1\'1. L. RANVIER, examinando oon un buen objetivo de inmersion y una" iluminacion conveniente, varios cortes del euerp9 'mucoso de Malpigai deí. hombre, ha reconocido que las células que lo componen poseen una estruc tura fibrilar. Estas fibrillas, que van de célula en célula pasando po.r los filamentos de union y cuya longitud no .puede actualmente determinarse, segun el autor, son equivalentes morfológicos de las íibrillas nerviosas yde las fibras de la neuroglia. Deben ser consideradas, no como fibras protoplás micas, sino mas bien como libras formadas , qU6 tienen una signi.ficaci(i)n funcional especial, destinada, pOI' ejemplo, á la mayor solidez del revesti miento epitelial de la piel. M. A. ROBIN trata del desarrollo embrionario de los Murciélagos del grupo de los Filostomas. En estos animales la vesícula umbilical está menos des arrollada q.ue en los demás Queirópteros, y áun desaparece completamente. El corion recibe sus vasos de los troncos ónfalo- mesentéricos y no de las ramas alantoideas. Los envoltorios fetales son muy parecidos á los de los Roedores, mientras que los de los Murciélagos ordinarios se parecen á los de los Primates. M. E. PERIER trata de una Astería descubierta por los naturalistas del Tmvailleuf á 2.,500 metros de profundidad en el Océano, costa del N. de España. Las exploraciones de las grandes profundidades del mar no sólo han hecho conocer gran número d'e especies nuevas, si que también han llenado muchos claros de la serie zoológica y han dado á conocer formas que pueden servir de lazo de union entre tipos orgáni?os que hasta el 'pre sente parecían profundamente separados. Especialmente el animal descu- .. ..' CRÓNICA BIBL'lOI;RÁFICA. 43 bierto por M. Perier llena el vacío que existia entre Jos Crinoides y las ,Es §, telerideas ó Estrenas de mar. Los Crinoides han tenido su máximo de desarrollo en las épocas g�916- gicas antiguas, formando en 10s mares secundarios verdaderos bosques de' tallos delgados;y pluriarticulados, en cuya parte superior se espancian for.,.. -mando como una corola los brazos del animal. En los mares actuales los Crinoides fijos están sólo representados por especies poco numerosas. y de generadas. Por el contrario, las Estrellas de mal' libres, menos abundantes en estado fósil, cuentan en la naturaleza actual representantes numerosos de gran talla; pero nu existe entre estos dos tipos lazo alguno de union. 'El Caulastú:pedune'ulattos es el eslaben que faltaba á la cadena: es Una verda dera Estrella de mar, que tiene en el dorso un pedúnculo del todo c(i)P1pa.. ." rable al de los Crinoides, rodeado de un sistema de placas senlejantes�.á'Jas que constituyen el cáliz de estos animales, Probableme;1te este ped�tichllo servia de supOTt.é a ja Estrella joven, fijada momentáneamente como les jó- -. venes Leptychastet', y quizás desaparecía con la edad. Sólo ulteriores inves- " tigaciones permitirán aclarar este punto. '. CRÓNICA BIBLIOGRÁFICA. Obras recibidas en esta Redaccion. - Acta Mathematica , Zeit's'c'hrift • heransgegehen, von G. l\littag-Lefller. Stockbolm 1882.-Acompañado de una 'atenta: carla de nuestro amigo el profesor G. Mittag-Lemer, hemosrecíbldo el primer nlimer@" dé este lluevo periódico dedicado exclusivamente á la ciencia matemática. 'COQ1POllftll la redacción los más dístlngu ielos profesores de' Suecia, Noruega, Dinámarca y Fin landia. El primer cuaderno que contiene interesantes trabajos ere MM. Poíncaré, �Ialmsten, Gylelén y Reye, está dedicado al rey Osear 11, gracias á cuya muníñcencía se ha fundado el periódico. - Ueber die Wechselwirkungen [wiscñen Protoplasm a und Blutplasma , von ¡. F. Bauschenbach. Dorpat 1882. - Untersuchungen úber die Entwiclcelung der Spinalnerven , von Max Sage mehl. Dorpa] J882. :- Morpho,togische Untersuchungen úber das Skelet der hinteren Gliedmassen von Gansiden und Teleostiern, von Eberherd von Rautenfeld. Dorpat Hl82. " -L'Espágne el la question de Borneo et Joló, ínterpelaeión de D, F. Cañama· que en el Congreso, Vraducida al francés por M. Eugene GiberL, con un preíacie del Sr. Marqués ele Crolzler, presidente de la Sociedad Académica indo-china. París 1¡¡8�. Los autores, con la publlcacíon ele este folleto , han dado inequívocas pruebas del in terés, que les merecen los asuntos referentes á la integridad del terrlterln español y á nuestro indiscutible derecho sobre la posesion elel norte de Borneo , en donde, como en todas parLes, se ven las huellas de la egoísta y vergonzosa poliLica inglesa, for mando contraste con nuestra ya clásica debilidad nacional y con el dudoso patrletísmo de algunos españoles. . Al redactar estas líneas recibimos la noticia de que el Gobierno alemán 'ha com- , prado en tres' millones la propiedad de la isla Cabrera, A esta ínvasíou cada dia en , aumento ele 'las razas del Norte, sólo podemos oponer la union de los paises' de ,:aza' latina púa contenerla. Todo retardo en realizar' esa unlon se)'á funesto para nosotros . ... ',; .. 44 CRÓNICA BIBLIOGRÁFIOA .. " - El Estado y,los caminos de hierro, la cuestion de tarifas, por D. Fékx de Bona, director de la « Gaceta de los caminos de hierro». Madrid '1883. El autor ele este libro, con su reconocida competencia ha-dedlcatlo una serie ele arttcales � la·f;;o mision oficial encargada de estudiar las tarifas legales que aplican las Empresas de ferro - carriles. - Die Amphibien und Reptilien Griechenlands , por J. B, Bedriaga. Esta m on 0 . grafía puede titularse una verdadera historia natural de los Anfibj0s-y Reptiles de Grecia, Interesante por ser la última palabra que se ha dicho sobre tan importante rama de la zoología griega. Despues de la expedicion clenjíñca á Morea, de la, pa-. blicacion de una obra análoga del Dr. Betta el año 1868, de los trahajos de.Bibron, Bory de S, Vincent, Erhard, Th. v. Heldreich y Los estudios de F. Lataste sobre los Anfibios europeos, ha reunido el auter las nuevas adquisiciones científicas 'i puesto órden en la claslflcacion, fijando muchas sinouímlas. Cuarenta 'Y seis son las especies que el DI'. v. Bedriaga estudia en esta monografía. En cada Una de ellas expone am pliamente la sinonimia con la indispensable blbllograña ; indica con rigurosa sxaoeí- ( tud las localidades y los autores que han encontrado las .dlferentes especies y varie dades y todo lo relativo al sexo y condiciones de los individuos que. han descritolós descubridores, extendiéndose algunas veces en consideraciones anatómicas é indica ciones acerca de las costumbres de las especies catalogadas. El.autor considera la fau-: na erpetológica griega como una fauna de transicion entre las especies del Noroeste de Europa y las especies asiáticas, confírmando lo expuesto sobre este particular por Geoffroy Saint-Hllalre en la « Expédition sclentlñque de Morée», - Beitrége fur Chemie des Hols gewebes, von Nicolai Schuppe.. Dorpat 1882, - Ex perimentelie Studien iibel" die quantitativen Veranderungen .der rothen Blutkorperchen im Fieber, ven Samson Maissul'ianz. Dorpat 1881!. -Ein Beitrag Ftr Anthropologie des Juden , von Bernhard Blechmann. llQr" pat 1882. '''; -s L'Etectricite [¿ TExposition de Bordeausc, por A. Bonel, Borcleaux 1882, El autor se ha propuesto reseñar en su folleto los principales aparatos que se pre sentaron en la referida Exposícion. Después de decir cuatro palabras sobre la electrl-. , cidao se 'DCl! pa del telégrafo y teléfono, diciendo que éste se halla establecido en todos los Estados de Europa, ménos en dos, por cuya razon preguntamos á nuestro buen. amigo 1\'1. Bonel se sirva decirnos el nombre de esos dos Estados que no cita. Al hablar del teléfono Bell dice que es lástima sea del dominio público, por una equlvocaclon en la fecha de la patente, tan notable aparato, Nosotros por el coutrarjo'l' creemos que en los actuales tiempos ya no deberían existir los privilegios de las ideas convertidas bajo formas materiales por. medio de aparatos. En cuestlon de patentes de invencion deberian imitar todos los países lo que se hace en Sníza, Reseña luego Jos aparatos productores de corriente y copia algunas cifras sobre íntensídad Iumínosa de varias lámparas y fuerza absorbida, con.las cuales uo estamos conformes, pues distan mucho de ser exactas, Trata luégo de las compañías eléctricas, cltando las de Inglaterra.come sociedades de gran porvenir, sin contar que allí, como en otros puntos, se forman Sociedades, no para explotar las invenciones eléctricas, sino para explotar al público demasiado inocente que reconoce tarde el engaño. El folleto del Sr. Bonel contiene importantes noticias que seguramente habrán reportado buenos servicios á los visitadores dI} la Exposlclon celebrada últimamente en Burdeos. ' -Anales del Instituto y Observatorio de Marina de San Fernando. - Obser vaciones meteorológicas, por el dlrector D. Cecilio Pujazon, capitán de NavÍ0, San Fernando, 1881, 1882.- Hemos recibido los dos grandes cuadernos que contienen las , j': .. .. ,. CRÓN-ICA ·BIBLIOGRÁFICA. observaclones cdmpletas correspondientes á los años, de J879 y 1881. Los cuadros es tán hechos por el personal del Observatorlo , -hajo la acertada inspeccion del ilustrada astrónsmo jafe de l." clase D, Enrique Garrido; encargado de la Seccíen de Observa"': clones. En el cuaderno pertenecíenre al año de 1881 se han agregadc varíes cuadees : uno que presenta para cada dia del año el número de horas durante las cuales ha es tada el Sol sobre el horizonte de San Fernando, y el número de horas durante las cua les ha bríllado dicho astro segun resulta de las indicaciones del respectivo aparato, deduciéndose de este cuadroque, durante el año 1881 sólo ha habido cinco dias sin sol en San 'Fernando, correspondientes uno al 25 de febrero, otro al3 de abril, otro al 23. de octuhre y dos al mes de dlcíembre en los dias 9 y 19. Hay otros dos nuevos cuadros, que tampoco existían en los cuadernos de lós año� anteriores, en 10s que, para cada dia del año, al lado de la temperatura medía del aire libre á la sombra, tomada de los elementos que proporcionan los cuadros mensuales, . se da la temperatura media de las indicadas por los termómetros enterrados respecti vamente á 0111,63 de la superficie ejel suelo á cubierto y á 1"',30 de la superficie' Gel suelo al aire l¡i,)¡¡re. Finalmente, otro cuadro comprende las medias peutédícas -de la .presian y temperatura del aire, deducidas tamhien de los elementos dados en los cua dros' mensuales -. Como se ve, cada año van siendo más completos é interesantes 10s cuadernos de observaciones meteorológlcas que publica nuestro distinguido amigo Sr. Pujazon, quien en los momentos actuales estará recogiendo en la Habana, en vísperas de Sll regreso á la Península, las observacinnes que habrá tornado relativas al tránsito de Vénus por el disco solar, y cuya expedicion, costeada por el Gobierno español, dare mos á conocer oportunamente á nuestros lectores. Obras recientemen.te publicadas, - Everett, J. ]J, - Unités et constantes physíques , traduít de l' anglais par J. Baynaud. un vol. ín-S." de XVI - '200 pa�. París, Gauthier-Villars, 1883. Moneel, Th: du- Détermtnatíon des éléments de construction des électro-aimants, 2· édition, vol. in)2, 100 pag. Gauthler-Ylllars, 1882. . _ Gustav Glaser-de Cew.�Die rnagnetelektrischen uud dynamoelektrlsclien Maschlne11 une! die sogenannten Secundar-Battenen; 1 vol. in 12 de XVI-263 pago con 54, ñgu- ras intercaladas 'en el texto. Wien, Pest, Lelpzig, Hartleben, 4, franca. ., Geoffl'0Y Nevill. -Hand líst of Mollusca in the índían Musoum Calcutta. Part I; -Gas- .. teropoda 8. Calcutta. Anderson, John. - Catalogue of Mammalla in the' indian Mllseum. 8. Calóutta, P.uléo.ntologie frullfuise - Terrwin j urassique ; Ií v. 56, 57; Gastérepedes, t. nr; pat" M. PJeHe. - Texte, Ieuilles 22 a 25, atlas, pl, 85 a 90. Ecbinodermes réguiiers ; par M. G. CQt�eall.:.__ Texte, feuilles 27 a 29 du t. X; seconde parüe du Terraln ju> rassique; atlas, pI. 371 a 382, 8. París 1883. . JI/ung'in, L.- Origine et lnsertion des racines adventives et modíficatio.¡;s corré latives de la tige chez les Monoeotylédones. 8. París 1882. , Closu, G.-Traité de Zoologie; 2.· édit. rranealse. tradulte ele l'allemand, sur la �.e édltlon, par G. l\ioquin-Tandon; fasc. 3. 8. París 1883. Rochebrttne, A.-T. de-Faune de la Sénégambie: Poissons. 8:París 1883. Soporta. - A propos des Algues fossiles, Ii!. París 1882, ' Roche, B.-Le clímat actuel de MOlltpellier comparé aux observations du síecle . dernier. Ii!. Mon�pellier·188'i!. Glénard, Jl.r. - 'I'raltemen] spéclñque de la fiewre typhorde par la méthode' d'u ']')]', Brand (de Stettin); 8. Lyon. . _ld. - Traitement ele la üevre typhoíde par les bains frolds; 8, Lyon, . . . .,' . ,� , .. CRÓNICA. Id. - Valeur antlpyrétique de l'acide phénique dans le traítement de la fíevre typhóíde. 8. París. Lauiorrois, P.-J, - De la biochromatisation. Expériences. S. Langres 1883. lnostranzeff. - L'homme préhistorique de l'áge de la pi erre, sur les cótes du lac . Ladoga. 4. S.' Petersburgo 1882. Tieghem, Th. Van.- I'raíté de Botanique, fasc. VI. p. 801 a 992, in ·8.°, París 1882. Piétrement, C.-A. - Les chevaux dans les temps préhist.origues el hístorlques, in ,8.°, 1883. Gueltiot, O. - Des. véslcules sémtuales, Anatomie et Patologte, i.n 8.°, París 1883" Husnot, T. - Flore analytlque et descríptive des mouses du uord-ouest (enyiroIÍs' de Paris, Normandle, Bretague, Anjou, Maine) in-S.", París 1882. CRÓNICA. Nuestro retraso.- A causa de la huelga de Jos cajistas nos hemos, V¡'S�0 obli-: gados á publicar con retraso el número correspoudleute al 10 de enero; pOT dicha circunstancia y con objeto de ponernos á la fecha, damos reunldos íos números c1ellO y del '21>. Gracias al buen método y orden que rije en la Imprenia Barcelonesa conña mOS que el prl mer número de febrero saldrá casi sip retraso, y con la' puneualírlad característica de nuestra REVISTA los números sucesivos. RedacciÍon de la «Crónica Científica)l. - Algunos de nuestros antiguos colaboradores han pasado á formar parte activa de nuestra Bedaccíon , contándose principalmente nuestros queridos amigos ros doctores D. Antonio Rave y D. Eugenio Máscareñas y D. Arturo Bofill , quienes se han encargado de las secciones de física, química é bístoría natural respectivamente, ' " " Además, nuestro 'buen amigo el Sr. Bofill que ha compartldo con nosotros por e� pacio de algunos años casi todo el peso de la Redaccion de la CRÓNICA CIENTíF1CA, tiene el cargo oficial de Secretario de la Redaccion á partir del 1.° de enero de este año. Dentro de pocos di as conocerán nuestros lectores el cambio de redacclon estable cido en la Córte, formado por personas muy acreditadas en el mundo cíentíñco. Responsa:bilidad. - Como hemos dicho otras veces y por lo que á la paTt� olentífica se refiere, la Bedaccíon deja á cargo de sus autores la responsabilidad de los artículos que se publiquen. Las bodas de oro de .J. B. Dumas.- La Academia de Ciencias de París en su sesion del dia 11 de diciembre celebró el quincuagésimo aniversario de la recepclon de su secretario perpetuo I\L J.-B. Dumas. M. Jamin, en nombre de los compañeros de M. Pumas, 'sus alumnos, sus amigos y sus admiradores, le ofreció un riquislmo es- ' luche que con tenia tres medallas de gran módulo, en 01'0, en plata y en bronce, cou el busto del ilustre químico francés. «Ilabeis llegado, mi querido maestro, decía M. Ja= min, al grado más alto de gloria á que puede ambiolonar un sabio. Cuando se reunen tantos trabajos realizados, causa admíracíon que sólo hayan exigido medio siglo de vida, y admira más todavía al ver á su autor que le queda aún mucha juventud para gas lar. -Esto prueba que de todas las pasiones el estudie es la más sana. Vos habels sido, mi querido maestro, un hombre dichoso; os han dado bodas las glorias, todas las recompensas humanas os las han ofrecido sucesivamente y vuestra autoridad se ha impuesto á todos los Gobíeruos.» M .. Dumas, visiblemente conmovido, contestó: « Sr. Presidente, mis queridos compa ñeros: Desde mis primeros pasos en la vida cientlfica, la Academla ha sido para m� el , objeto .de un culto tan profundo, que no puedo recibir sin la más viva emocion el ines tlmable presente que me hace y con el cual honra el fin de mi carrera ...... • x' r' CRÓNICA. 47 , Yo ne esperaba que muchos de mis coif;pañeros quisieran llamarse hoy mis discí pulas; de todas lasdemostraclones que podría .pretender un antiguo maestro-;' �e ha, encontrado el secreto de ofreoerle la más preferida para su corazon. Quedo confuso, agradecido, con movido .. , ... Teneis razan; es' preciso honrar el profesoradc ; la pa)a' bra es una potencia, porque desde lo alto de su cátedra pública el pjofesor cumple una mision sagrada Su couvlcclon leal y penetrante presta calor á los corazones y conduce las almas hácia las desinteresadas regiones del ideal.. '.. ' Sr, Presiden be y vosotros todos, mis. queridos compañeros, aceptad de nuevo la expreslon de mi agradecimiento; la medalla que de vuestras manos recibo, será reli giosamente conservada por mi familia como el más querido de los recuerdos de mi existencia, y por mis descendientes, como el título de nobleza más honroso.» El prem:i,o Volta.- El ministro ele Fomento de la República vecina, censíde rando que á prínclpíes del siglo se callñcó á la pila de Va Ita como el más admirable de los instrumentos cíentifteos , y que merced á ella se han hecho graneles progresos en todas 'las eienclas, ha dispuesto que el premio de cinc1.!Bnla mil francos' creado por decreto de 11 de junio del corriente año en favor del autor del descubrlmienjo que haga que la electricidad pueda intervenir CO'n economía en una de las siguientes apli-' caciones: corno orígen de calor, de luz, de accion química, de potencia mecániéa,"Cle medios de Lrasmision para los telégramas ó de tratamiento para los enfermos, se ,otor gne Ó conceda en diciembre de 1887. y lleve el nombre de aquel gran físico. Un nuevo midriático,- La hloscina preparada por el Sr. Lanclesberg. y cris- � talizable por el ácldo yodhídrico , produce cuando se instila en el ojo una midriasis muy rápida, siendo su accion, bwjo este punto ele vista, mucho más activa que la de la: atrepíua. La saludan ))0 debe pasar, del 'l. por 100, pues las soluciones más' fuer-: tes.producen síntomas generales , como la insensibilidad, el vértigo y la sequedad He garganta, Por otra parte, la conjuntiva tolera bien este preparado, áun cuando se pro-, 1011gue mucho su empleo. . Cj._ Expedicion al Pilcomá.yo.- El gobierno argentino ha enviado 81; el va'por, GlIarani una comlsíon para que examine la poslblllrlaf de navegacion en el Pllooma yo, encargando al mismo tiempo que busque Jos restos del desgraciado M, Crevaux y de sus compañeros, Desde Formosa se embarcará en dos pequeños vapores remolca dos hasta: la confluencia de aquel rio. La expedicion va á las órdenes del teniente coronel Fontana; y forman parte de ella, entre otros, Maguin, ingeniero geógrafo; , , Bittersbacher, ingeniero militar, y el naturalista Sr. Gonzalez Acba. Canal entre el Ontario y el Erié.- En '1881 ha quedado abierto á la ex plotacion un canal destinado á comunícar los lagos ele Ontario y Erié por .e" lado deL" Canadá. Su construccion ha costado 60 millones de francos, consiguiendo establecer la navegacíon regular entre ambos lagos, á pesar de la gran diferencia de nivel CJ,tH) hay del uno al otro y que hace patente la gran catarata del Niágara ; el desnive! de más de 100 metros, se salva por 25 esclusas de 81 metros de largo, 13,5 de anchura y t,2 de calado; la longitud total de la obra es de t2 kilómetros desde Port-Dalhoulsíe hasta Port-Colborne. Este canal, que se llama Welland, está alimentado por las aguas del Gran-Rlver. El salicilato de alcanf�r,- Se obtiene .este nuevo preparado mezclando 6S' partes en peso de ácido salicílico COIl St de alcanfor. Para ello se ponen el alcanfor y el ácido en una cápsula de porcelana, cuya temperatura se eleva hasta cerca de 90°. El alcanfor y el ácido se convierten en un líquido que tiene la apariencia de la glice rina y que al enfriarse cristaliza. Un nuevo alimento._ Segun el Cherniker ZeUung " M. Mül\er, evaporando el. suero en el vacío ha obtenido un producto permanente, que puede conSeryal�Se vanos f .• �.' " '. 48 ,CRÓNICA. meses en el aire seco; este producto pres�iita propíedades alimenticias muy interesan tes. 'M. !\'lüllel' cree que dicha sustaucía puede ser de una gran utilidad'en-la: pastele- ría y .en la panadería, y hasta médícamente considerada se utlllzanla como un exce."' lente azúcar de leche. Generalmente el SUe1'O que se recoge en las fábrleas de-que d se :.; da á los ganados ó se pierde completaménte ; sin embargo, come contiene 'grandes cantidades de sales y de partículas de manteca y de caseína; setá posible utilizarlo gracias á las observaciones de l\'l.l\'liiller. ' . La electricidad en el Japon.- Actualmente, todos los establecimientos pú-' blicos de Yokohama están iluminados por la electricidad. El ferro-carril eléctrico de Modling-Bruhl.- Hé ahí, segun el Deuuche Bahnzeitung, algnnos detalles sobre la construccion de este ferro-carril. La vía tiene un metro de ancho, con pendientes máximas de 15 por 100 y curvas mínimas de trein ta metros. La velocidael podrá alcanzar un máximum de 20 kilómetros por hora; las estaciones estarán provistas de aparatos telegráficos y telefónicos. Los trenes �starán_ compuestos: cJe tres wagones ele 18 asien tos cada une por máq:udna. Vino de naranja.- Segun el Semi-tropic California, se fabrica en este país vi no con naranja silvestre de la Florida. Mondado este fruto, quitada la corteza y divi- .,; dído en dss partes, se le prensa en aparatos' que impiden el paso de las semillas y añádense Iuégo dos libras de azúcar blanco por cada galon de jugo de naranja. Des pues-de fermentado este líquido, adquiere un color de ámbar y un sabor que recuerda algo el del vino del Rhin, percibiéndose al propio tiempo el de la naranja. Con-loa residuos puede hacerse vinagre. Procedimiento para cortar el-vidrio por la electricidaa..-l\L Fahdt, de Drescle, corta el vidrio de la manera siguiente: rodea el vaso de dicha sustancia . coniun hilo de cobre unido por medio de dos tornillos á los polos t;le nna balería eléc tri ca. El hilo se pone incandescénte á causa del paso de 'la corriente y se rompe el vídrio de 'una manera regular, bajo la accíon del caler desarrollarle, Indicador automático de la mas-ene, de lil,na locomotor¡:t. - Un sici liano, M. Giacomo teto Vilo, acaba de inventar un aparato muy sencillo que resuelve completamente las dos cuestiones siguientes: Indicar en cualquier momento al maqui nista, con un error posible de solo diez metros, el punto en que se encuentra; llamar la atenclon con un silbido en todos los pasos donde es necesaria una vigilancia especial. Estos resultadas se obtienen por un sistema de ruedas dentadas y por un cordon que se desarrolla como la cinta de papel del aparato Morse. Cuando este cor don, dividido en secciones iguales proporcionales al camino recorrido, está en el pa- , . raje peligroso, por una disposicion especial se pone en movímíentota cadena relaclo .nada con el silbido de alarma. La langosta en la isla de :Chipre."':'" El gobierno inglés da" en la isla de Chlp rej uu penique y medio por cada libra de huevos de langosta. Desde el mes de julio de 1881 á principios de }ebrero de 1882, se han llevado á las autoridades íngle-, sas y- se han destruido 1,329 toneladas de huevos de langosta, cada uno de los cuales es de menor tamaño que la cabeza de un alfiler. Es difícil en nuestros climas formarse una idea exacta de lo que es la plaga de las langostas en el 01'iente. En un viaje que uno de los redactores de la Reoue Scientifique hizo al Danubio, hará unos treinta años, vió un vuelo de langostas que duró varias lloras y que producía exactamente en el cielo el efecto del humo negro que sale de una chimenea de un buque de vapor. ':{":.;' .: � I EL DIRECTOR--'PROPIETARIO, R. Roig y Tor:res. 1" Imp. Bascelcneea; Tapias, 4 . •• �. c.-w. SIEMENS.-CONSERVACIOÑ BE La ENERGÍA SOLAR. 49 'SOBRE LA CONSERVACHJ� riE LA ENERGíA SOLAR *; NOTA ElE, C.-V¡7. SiEMENS. . , ' .� -:"""i No sin vacitacion �presf'nto a la Academia una nueva defensa de- mi hi� pótesis sobre la-censervacion ,de' la energía sara!'. Terno que pare;&cá ¡ no portuno p01' p<!Fte de un Ilsieo extraño ' á esta eminente Asamblea, sostener con tanta porfía sus ideas contra dos de sus más distinguidos mir-mbros.>. Espero, con todo, que los Sres. Faye é Hirn dispensaráo mi insjsteucia al' tratar de demostrar el sentido en ql:le se equivocan, segun mi errtender , sobre alguna de l'as leyes y condiciones' ñsicas en' qué me he apoyado para. sostener mis ideas á propósüo de -un asunto' que (,anta ha Jlama(¡(Jo'ila> ateneion .d�)(j)s fisicos de f1iversos países., . '>,,;', � M. 'Faye, 'en su .oontestacion al Dr. Sprerer-Compt: Bend. clel··4�di(}je,r.J¡¡: ... , bre de Hl82 - formula contra mi hipótesis dos objeciones, que..sd�l'e�ei:}I admitidas=bastarian á destruirla p0r completo. Segul1 el, la fller�'á 'é�ntd':" f�lga' que se eje�·ce. en el ecuador del Sol, no pasaría de la 48�ÓO parte" dé '<SlJ" gravedad ósea' del peso en la su pel fioie de este astro ; de manera '«;)'u'ie esta " fuerza centrlfuga no bastaría á asrejar al espacio Ía materia 'Solar, á inénos ' de intervenir una fuerza expansivabjpotética análoga á la que p�rece obrar snbre la cola de los cometas. . - \ ' Me apresuro á afirruaf que reconozco perfectamente la gran superiOl'i-' dad de lal atra9cicJn del S0\ solúe 'su, fuerza con triCuga, cu ya intensidad, segun mis .cáloulos, seria 46,800 veces mas débil, y que no hago i¡Dter�eni,j' más fuerza expansiva que la qlle podemos comprobar experimentalmente en nuestros laboratorios. A fin de poner en evidencia, quizás con mayor Claridad de lo que he he cho hasta aquí, el origen de la poderosa corriente cenuifuga, que considero . consecutiva á la existencia de UQ medio -material flúido, por más rm'f'I'aelü que sea, examinaré Jo que sucedería en un tubo encorvado' en ángulo recto que pasase ROl' el ecuador , por el centro y'por uno de los' polos del ·$01, Y"., cuyas dos ramas.se extendieran 'indefinidam:ente en el espacio. La 'aocion ' de la gravedad s0lm' sobre la materia contenida en' las dos ramas deeste tubo tendria ptlr efecto darle, segun la le� de Marioue , la misma den sidad en puntos situados á la misma distancia del centro del Sol y c�\lenta dos á igual temperatura. Supuesto' inmóvil el tubo,' todo' crecimie¿-to �le-' mental de la longitud de la cóluna de m'ateria en una: de las ramas, á la distancia R del cenuo del Sol, quedará equilibrada por una variaoion seme jante en la otra rama. Por el contrario, si ,5e supone que la rama ecuatoriale del tubo es arrastrada pOI' la rotación del Sol, el equilibrio de las presiones 1 "'" • Dada la importancia de este asunto y la e le vacio n que ha a o.mzado la polémica eu e�seno' de la Acadl:nri'a ele �jencias ele Pa rrs, publlcareruos con Iadebnta extcn siuu lo más IHltáhle"\lue se diga sobre el particular. Nuestros lectores pueden seguir .el curso de la discusión consuuando la CnÓJ.1JCA CIEJjTíFICA, tomo V, pági'nas 022, M3, 046, 574, 091 Y 091. .' ' CnóN. ClEliT. To!1O VI.-NÚM. 121.-10 FEDRIlRO '188'• -, ' . ' ." - .. ,,' .. 50 C.-'V. SIEMENS. ------------------------------------------�-------------� hácia el centro de este quedará destruido inmediatamente y las dos varia ciones á la distancia R no se equilibrarán ; pues la materia de la,r·a'l'na €cua-. torial arrastrará por su movimiento oentrifugo la de la rama polar hacia el �.\ contro del Sol. La materia así desalojada en las dos .ramas del tubo,. que- dará al punto reern plazada por materia intersideral sorqetida á las mismas acciones motrices y á las mismas perturbaciones de equilibrio que harían avanzar algo más en igual direccion á la coluna de materia del tubo. Ejer ciéndose la propia causa de destrucción del equilibrio de una manera con tinua y para todos los valores que tuviese R, se estableceria forzosamente una corriente de materia sideral dirigida al centro del Sol poi, la rama polar' del tubo y proyectada desde este centro al espacio por la rama ecuatonal. La gravitacion solar determina la densidad de las colunas gaseQsas en ambos brazos del tubo por igual, sin impedir su salida; potel 'Contrario, cuanto luayor BS la densidad debida á la gravitacion solar, tanto más con siderable es la accion de la fuerza centrífuga sobre la coluna de gas y con tanta mayor energía determina la salida de materia por este tubo hipotético. No es necesario añadir que lo que se ha demostrado para' el espacio li mitado de este tubo es aplicable también á toda materia libre que se extien de del Sol hácia el espacio, siguiendo direcciones polares y ecuatoriales, y que debe estimarse. la cantidad de materia así puesta, en circulacion, par dos factores: su velocidad tangencial al ecuador solar y la inmensidad de la extension de esta region ecuatorial. Dicha corriente , dirigiéndose al espa cio, se repartiría por superficies cada vez más extensas; su seccion de escape adquiriria sin cesar mayor magnitud, de manera que extenderia gradual mente su velocidad de radiacion, á medida que la densidad de su materia se aproximase á la del medio interestelar donde se mueve todo nuestro siste-: ma solar y en el cual acabaria por difundirse y perderse, como en un océano sin límites, tan luégo como su energía de movimiento, actual ó ciné tica, se hubiese convertido en energía potencial ó en presiono Esta energía .' potencial ó presión, afectando la materia en el espacio, sirve para engen drar, por unaaceleracion gradual de materia atenuada y renovada sin cesar la corriente ga$eosa hácia los polos del Sol, corno en el caso de nuestro tu bo hipotético, Hay que considerar la rotacion del Sol corno la energía de que deriva la continuidad de dicha corriente; pero, si se considera que esta llega á ;. la superficie uel Sol con cierta velocidad, se ve que el astro no debe darle más que la impulsión necesaria para efectual' su desviacion ó cambiar el sentido de su movimiento y vencer las resistencias de sus roces intermole culares. La segunda ley de la Termodinámica, tal como la han explicado Clausius y Hankine , se aplica al 'desarrollo de esta accion mecánica , en el sentido de que al efectuarse aquella, debe originarse un descenso de cierta cantidad de calor solar de un potencial elevado á otro más bajo; pero como " I/!.' • •• '* • " .. l., .. Ji'," " _,,.o.. , CONSÉRVACION DE LA ENERGÍA SOLAR. . , 51 ," " "'�., .' . ., el trabajo mecánico que debe gastarse para origiuar y conservar esta cor- - riente es muy débi,l comparado con la energla química de la disociaoien, >I! fenómeno al cuai ne puede aplicarse la segunda ley de la Terrncdinámiea, el enfriamiento del Sol correspondiente á esta produccion de trabajo debe ser relativamente- .retlucido ; puede suceder que esté compensado por la oontraccion del Sol, cuya inmensa energía ha sido demostrada por Helm-' holtz, ó, por la caida de cuerpos planetarios, como han dicho Mayer , Wa terston y sir William Thomson; este calor puede finalmente restituirse, del interior del Sol, por corrientes de oonvexion. Es interesante notar que esta accion mecániea del Sol se efectúa sin el menor gasto posible de calor solar, puesto que el descenso de ternperatu ra t-tí qlle oaraoteriza la ecouomla de. toda rnáqu,irw cal6rica, se-eleva á unos2930°, mientras que el mayor descenso de temperatura de que dis!ilf)-r nemes por nuestras máquinas 'd� vapor no excede en mucho de 130'°. M. Fave, refiriéndose á las investigaciones del Dr. Spcerer y á sus pro pios estudios, tan importantes, sobre las desviaciones irregulares de la lati tud heliocéntrica de las manchas del Sol, hace notar que sir John Herschel se equivocó atribuyendo la existencia de estas manchas á una corr iente so lar ecuatorial, debida al aplanamiento polar de la atmósfera del Sol. Acepto la opinion de M. Faye, segun la cual solo puede atribuirse á una corriente ecuatorial inapreciable, dada la dopresion , tan débil, de los polos del Sol; pero Il?e incline á creer que, si sil' John Herschel hubiese tenido la idea ele lá existe;cia de una corriente polar de materia en extremo I'arificada que se originara al exterior de la atmósfera' del' Sol, las deducciones relaeivas al ol'Ígen de las manchas hubieran estado conformes con los hechos de !lb servacion. E!:J nuestro globo terráqueo hallarnos, por otra parte, condiciones aná logas á las que mi hipótesis snpone existir en el Sol, pero aquí están en órden inverso, formando 'una corriente ecuatorial de aire atmosférico ca Ientado y dilatado. Esta corriente ecuatorial de vientos alisios origina en'. nuestras latitudes los ciclones, Guya aproximaeion á las costas del Oeste nos, _ viene €lon frecuencia anunciada por íos partes telegr:ilficos de Ál'Iléri'ca ... Ta- I les corrientes en forma de torbellino experimentan algunas desviaciones al atravesar el Atlán�i(w; pero segun las leyes de los torbellinos, sigue!J'fprzo samente en direccion hácia el Este, de modo que si se les pudiese observar desde un punto del espacio, parecería que giran en torno de la Tierra en unas 23 horas aproximadamente. La corriente que supongo en la atmósfera solar, dirigida de los polos al ecuador, produciria allí ciclones que marcha;", sen en una direccion opuesta, en clilyo caso parecerian girar en tOl'110 del astro en su mismo sentido y en 27 dias en vez de 25. Sus desviacieaes en 'la latitud besiocénu-ica quedarían influidas f!C'l(' la cerriente 0(>'iginal dil1ig_id� . hácia el ecuador y por su propia accion giratoria, más intensa aún en la :;' • pesada atmósfera de vapores metálicos del Sol, cuya aeoien les. inolinaria hácia los polos. Si se me exige fJoe explique esta última accion, diré éjUe la atribuYo.a i::" la circunstancia de que ocupando por ejemplo un ciclnn 1° de espacio en el 30° de latitud, al avanzar latitudinalrnente, tendria "ff\le·no·s materia que :.¡. desalojar por la parte de los polos donde el diámetro solar es menor, qU€l por la parle del ecuador en que esle diámetro es de mayor dimensiono En- contrando menor masa que desalojar en el pequeño espacio de su ,Iorbc- s: lIino dirigido hacia el polo, y por consiguiente menor resistencia por esta parto, el ciclon tenderá naturalmente á dirigirse hácia el polo. La impor- tanr-ia relativa de las dos fuerzas que obran sobre el ciclon dependerá pw bablemente de la profundidad hasta la cual se sumerge le_!:' 10ls, vapores metálicos inferiores -ó sea de la dimension de la mancha- y de su distan- cia angular del polo. Semejante tendencia aumentana necesariamente con el grado de la latitud solar, lo que daria racional explicacinn á la impor- tante observacion del Dr. Spcerer , segun la cual las manchas situadas en latitudes elevadas del astro, tenderían háoia Jos polos , mientras que las si, ruadas en las regiones ecuatoriales sé dirigirian con preferenciaal ecuador. Seria importante averiguar si entre las manchas colocadas en una misma latitud, las más profundas Ó mas extensas se dirigen con preferencia á los polos, y las menores Ó menos peneaantes , hacia el ecuador . . �i el retardo observado en 1& fotosfera solar proviniese de un trasporte brusco Jo materi» desde un radio solar da Jo a otro rrwyor, ciertamente que este retardo no podria ser menor en el ecuador que en los polos, y no habria razon alguna aparento para que la distribucion de las manchas en los polos y hasta en el ecuado�' no fuese la misma que en las regiones intermedias. Admitiendo que la atmósfera inferior del Sol estuviese constituida pOI' vapoFes metálicos comparativamente pesados y de una elevada temperalu 'ra, 10<; ciclones tendrían por efecto atraer la materia fotosférica hácia la chimenea ele su torbellino: allí tendria lugar ele tlll modo indudable la di.._. sociacion solar a que alude M. Hirn, originando al principio una <de:f'lresi0n local de temperatura que produciría una apariencia de somhra, y despues una aocion ex plosi va engenel rada pOI' una el isminucion temporal de presión en el interior <le la masa solar y á gran profundidad. De esta manera se � explicarían las apariciones de corrientes de luz viva en el fondo negro de la mancha, poes por do quier la materia disociada alcanzase de nuevo una temperatura suficiente, se renovaria su comhustion. Estoy dispuesto á admitir con M. Him que pueden producirse 'rediso elaciones en la supéa'Iicie misma del Sol; pero la produccion final de calor debida á las corrientes cenuípetas y centrífugas que yo s,llpongo, debe re;_' , soltar determinada pOI' el estado.qutmico de lá materia de- estas corrientes 52 C.-\V. SIEi\IENS. CONSERVACION DE LA ENERGÍA SOLAR. 53 a su entrada en la fotosfera y á su s,alida,' sin que 'los cambios de estado iiiterrnedios tengan otro resultado que ocasionar perturbaciones locales sin afectar el 'balance final de causa y efecto. Contra la validez de mi hipótesis formula M. Hirn dos objeciones dis tintas, que il3telHa.ré refutar. A€lmiro, como €ll, la ingeniosidad y grande interés de las investigacio nes de M. Lángley « sobre la temperatura del Sol» publicadas en las actas de la Americaú Academy of A-rts and Scienee» del mes de mayo de � 879, pero difiero en algunas consecuencias que deduce de las' mismas. Acepto p0r completo la conclusion de M. Langley de que « las determinaciones de M. Violle ql!le dan para la temperatura de la fotcsfera la cifra de'HíOO° son un resultado demasiado exiguo y q�16 se puede demostrar que esta tempe ratura es indudablemente superior a 1800° quizás con mucho exceso. » Ad mito también con M. Langley que la intensidad de calor de rad'iacion del .: S�l debe ser. unas cien 'veces al menos superior a la del' platino en fusion; pero haciendo la salvedad que tambien hace él, de que na creo que tan considerahle radiaciou su ponga una tem peratura demasiado SH perior a . su mínimo de 180(i)°. M. Langley , en sus experimentos de calorimetria cuantitativa ,. compara la fotosfera gaseosa á una superficie bl:illante y nítida de este metal Iundi do, sin tener absolutamente en cuenta la importancia del factor m de la fóvllll!lla de 'DI!¡,J.O�fl'g y Pelito M. Langley no intenta tampoco establecer la ley que determina la relación entre la radiacion caloriíica y los aumentos d,e 'las temperaturas. Haré notar aquí que la temperatura de '2800° a que he podi 'do llegar segun mis cálculos, es superior precisamente en 10000 al míni mum de M. Langley, cuya diferencia estrmo del todo suficiente para artno-' nizar SlJS observaciones con las mias, Sir William Thomson , clJya opinion en este asunto no puede menes de interesal' a todos los físicos, se expresa en una memoria reciente « sobrelas medidas fotornétricas» presentada a la Phiiosophical So cie ty , en los si -: ,.¡; guientes términos: « En 1878 Rosetti encontró que la temperatura del Sol debiaser de unos 9(i)OO°, pero el valor mas probable que se ha asignado a esta teosperaiura.es s€gllr'ámcnte el de' unos 300(1)" propuesto por el docto!' C.-W. Siemens.» '�¡ . Estoy del todo dispuesto á .adrnitir con M. Hirn y de conformidad con las investigaciones de Clausius , que la temperatura de un foco de calor ja� mas puede exceder á "la de la superficie de la cual esta energía radiante emana: sin duda qué la temperatura producida en el foco de un espejo P:¡l rabéiioo dirigido hácia el disco del xol ri·o puede exceder de la tempe- . raturá de este astro , pero puede aproximársele mucho mas de loque M; Hirn parece dispuesto á admitir con tal que el espejo esté construido .con mucho esmero, sea suficientemente grande y esté colocado á una c@�- 54 C.-W. SlE,MENS.-GONS·ERVACION DE LA ENERGÍA SOLAR. siderable altu-ra. Esta cuestión ha llamado mi atencion en gran manera, por cuyo motivo oonstrui hace algunos años un helióstato provisto de'un exce lente espejo parabólico plateado, de o=, 18 de diámetro, situado en mi casa de campo de Tunbridge Wells, a una altura de unos 160m sobre e,l nivel del mar. Mi principal objetivo era, probar si podia producir la disociacion en el foco. de este espejo, en que la temperatura era tal, que una punta de carbon dirigida al mismo desde un agujero se volvia de pronto vivamente luminoso así que alcanzaba al foco, pero no mas de lo que hubiera sucedido en un arco eléctrico de débil potencia. Uno de mis experimentos consistió en dirigir una llama de gas del alum brado al foco de dicho espejo, con el fin de retardar, sin suspenderla, por efecto de los poderosos rayos del Sol, la combustion del gas. El efecto pro ducido rué en realidad semejante al que se observa en mis hornos regene 'radores de calor empleados para la fabricacion del acero dulce ó del l�ierrtl fundido. En tales hornos el metal alcanza a corta diferencia la misma tem-' . peratura que en el convertidor de Besserner , mientras que la parte supe rior del reverbero por encima del metal líquido alcanza una temperatura mucho mas elevada, porque el calor de la llama se comunica al metal a través de una espesa capa de escorias. Es 111Uy interesante observar que cuando tales hornos alcanzan su mayor temperatura, la llama presenta en ellos una coloracion francamente azulada, quedando considerablementedis minuida la combustion por un estado de disociación parcial. Las paredes del horno, que son de sílice pura, alcanzan necesariamente casi la misma temperatura que la llama; empero, si se abre la puerta del horno cerrando al mismo tiempo el paso del gas, se manifiesta al instante una dlsminucion' extraordinaria de la €nergia radiante que indica hasta qué punto la atmós fera gaseosa incandescente es superior en energía radiante a la sustancia re fractaria. Sólo por medio de mi horno eléctrico he podido obtener efectos calori fiC05 superiores a los de mis hornos regeneradores de gas, y creo intere sante llamar sobre ellos la atención de la, Aeademia. Con dichos hornos y por medio de una corriente de 250 a 300 ampéres, he podido fundir ,4kg de platino en un cuarto de hora, principiando la operacion con un crisol frio. Deseando continuar los experimentos sobre fusion eléctrica, he obtenido el concurso de mi amigo el profesor Huntington en una serie de investigacio nes cuyos resultados he comunicado a la seccion de Química de la Asocia cion británica y al meering Southampton en agosto último y que han sido publicados en el Engineel' del 8 de setiémbre l. La dificultad de' aplicar este' horno á las operaciones prácticas de la me talurgia, se debe principalmeote á ¡¡¡ue durante la fusinn gran-parte del » " 1 Se encontrará una descr ipcion completa de los crisoles eléctricos en mt f01let0 "El gas y la electricidad como agentes de calor», publicado en las /lctlICtlités Scienti(iques de 1II. Gauthier- Villars . • ,."., " .. ECONOl\ll'ZADOR Llt,L ALUMÉRADO ELÉCTRICO .. 55 metal ó de la materia sometida á este método, se volatiliza y escapa con gran violencia á través: de las menores rendijas de la cámara cerrada del horno. Asl es que en uno de los experimentos, .un peso de 300 gr de cobre sólo dejó en el fondo del crisol �1gr des pues de un tratamiento de media hora: el resto llenaba la sala bajo forma oe un vapor espes<!l difícil de.con densar. La temperatura del foeo estaba prácticamente limitada por el punto. en qll'e hasta las materias más refractarias, tales como el tungsteno, pasan al estado gaseoso. Del hecho de qt:le la volatilizacion de los metales se pro'- . duce ánte� de su fusion completa, he deducido que su témperatura de va� porizacion es Jil1Uy poco superior á su punto de fusiono ' POI' lo q¡le concierne á la resistencia al roce de los medios muy rare factos, M. Hirn considera necesario atenerse á la densidad infinitamente, . débil de Ol¡g 000 OOQ 000 0(')00001, mencionada en su comunicacion prece dente. Tal grado de atenuacion bastaría no obstante á la realizacion de mi hipótesis, con tal que se haga extensiva á una distancia del Sol igual á la de', • Neptuno ó Urano; sin embargo, pronto espero demostrar de la manera más concluyente que la resistencia opuesta al movimiento de los planetas por este medio seria infinitamente superior á la resistencia real de un m()dio �iJ'¡¡Fe é indefinido, si se calcula aplicando las fórmulas ordinarias de la 'Ba- . listica. M. Fronde no ha negado, y yo estoy léjos de desconoeerlo , la gran resistencia al roce que debe encontrar en el aire un proyectil de pequeñas dimensiones Ó 1'0s meteoritos qtle penetran en nuestra atmósfera con una velocidad considerablemente acelerada por la auaccicn terrestre; pero re sulta á la vez de la teoría de las líneas de corriente de Froudey de mis propias observaciones sobre las placas de anemómetros de grandes y.pe queñas superficies, que la resistencia opuesta por un medio indefinido y libre al paso de un cuerpo de gran volúmen ó de gran superficie aumenta más en proporcion al desarrollo de su contorno que á su superficie. Puedo añadir que las observaciones más recientes de MM. Fowler y Bower en el Friih-o] Forth. confirman las expuestas en mi última comunicacion. Espero poder-pronto presentar algunas pruebas experimentales de la validez de mis hipótesis por medio me un aparato que estoy aetualrnente construyendo .. ECONOMIZADOR DEL ALUl'vlBRADO ELÉCTRICO. .; I Cuando en un circuito están colocadas varias lámparas ó bujías eléctri cas, sucede que al apagarse une ó más focos disminuye la resistencia del circuito de una manera proporcional, y las otras lamparas que conti= . núan funcionando se calientan demasiado, inutilizándose con frecuencia ... algunos de sus órganos. Para evitar este inoonveniente es preciso inerodu cir en el circuito, en vez de cada uno de los focos extinguidos, una resis tencia i�ual á la suya ; en este caso' no hay modificacion en la corriente. ... 56 ECONOMIZADOR DEL ALUMBRADO ELÉC'J''RICO.- respecto de las otras lámparas, concentrándose en dicha resistencia todo el calor que ántes se convertia en luz. Esta resistencia en el circuito no im plica economía alguna en e.l motor; el gasto de fuerza es el. mismo para una lámpara encendida que para otra que no lo esté, pues el calor qlle . condensa la resistencia es originado por el mismo trabajo de la máquina. r· En el alumbrado por gas no sucede lo mismo: el gasto-del consumo es tá en razon directa del número de mecheros que arden y para obtener igual economía con el alumbrado eléctrico deberla contarse con un aparato <lue permitiera regular automáticamente la velocidad de la máquina, con. auxilio de la misma corriente. El aparato ideado por Latehinoff y repre- II A + .jJ -' / ��-. ----� / . ,�- .. Fig. 6.- ECONOMIZADOR DEL ALUMBRADO ELÉCTRICO. .. sentado por la figura 6 consta de dos ruedas locas, de forma oónica , By Cique reciben se movimiento de una lencera rueda igualmente eomca, comunieando con el motor por medio de la de la cerrea de rrasmisioa adap tada á la polea K. Cada una de las ruedas B y C puede fijarse al eje con auxilio de la pieza 0, que se desliza á lo largo del eje, en cuyo caso' el eje empieza á girar en el mismo sentido que la rueda correspondiente, bajando ósubiendo el la tuerca L, que recorre 11 lo largo del eje sin poder girar, y obra sobre la palanca H de la llave de admisión de Yapor A. El movimiento de la tuerca L puede utilizarse de otro modo, por ejemplo para hacer variar la cantidad del vapor, para alejar más ó menos la bobina del campo magnetico, para introducir cierta resistencia 011 el circuito de la excitatriz cuando se emplean máquiaas de corrientes alternativas . • La- pieza O está dirigida ,pOI' un electro-irnan F y por un resorte anta� • '. ECONOl\1IZADOR DEL ALUMBRADO ELÉCTRICO. genista G; cuando es atraída la armadura E, la: palanca M rueda ú osci la sobre el suporte 1), cuya curvatura está calculada de tal modo li[ue sea estable el equilibrio entre el irnan 'y el resorte. Si la palanca M girara al rededor de un eje fijo, ia armadura ocuparia constantemente una de sus posiciones limites, porque una vez la atracción empieza á manifestarse, se gll�ria aumentando gradualmente á causa de la aproximacion de la arma dura hácia el iman, de manera que aquella deberia en todo caso alcanzar su posicion más baja. La curvatura del suporte tiene por objeto disminuir .el brazo de la palanca á medida que la armadura se aproxima aliman. El electro-iman , como habrán comprendido nuestros lectores, está animado por la misma corriente que produce la luz. Los polos de la máquina dina mo-eléesrica están representades en la, fjgUl'a. mencienada por 10(' sig- nos -+ Y'-' Admitamos que se encuentren en el circuito varias lamparas Siernens, ¡.JQr ejemplo, y que el resorte G esté convenientemente regulado; si apagamos una de las lámparas, se debilita la corriente, el electro-imán atrae' su ar madura y fija la rueda B al eje. Entónoes la tuerca L empieza á levantarse y se cierra la espita de atlmision hasta que disminuye' la velocidad de la máquina recobrando la corriente su fuerza normal, en cuyo caso la arma dura se levanta y la pieza O se coloca entre las dos ruedas sin tocar a la una ni á la otra; entonces la espita queda en su nueva posieion y disminu ye e,1 gasto del �apol'. Por estas circunstancias el señor D. Latcñinoff ha ciado á este aparato el nombre de economizado]' del alumbrado eléctrico. El mismo aparato puede también aplicarse fácilmente á las corrientes alternativas , para lo cual -hay que emplear un solenoide en vez de un iman, y la armadura en este caso deberá ir provista de un cilindro para poderse int¡;odu,cir en el hueco del solenoide. Para fijar más las ideas su pongamos que se trata de una máquina Siemens de corrientes alternativas que alimenta varias lámparas dispuestas en un mismo circuito, en cuyo ca so podria funcionar el economizador de la manera que hemos indicado án tes, si bien seria quizás mucho más cómodo hacer obrar" la tuerca L no so bre la espita de admision sino sobre el cirouito de la excitatriz, en el cual pedria introd ucir se una resistencia proporcional á la variación que debiera experimentar el circuito de las lámparas. B,n este caso la corriende principal se debilitará tamhien proporcionalmente y las lámparas absorberán menos trabajo, resultando una economía de vapor' notable si el motor está provisto de un regulador de velocidad. El inventor cree que para el alumbrado p.or medio de corrientes alter nativas no es conveniente disminuir la velocidad para evitar las oscilacio nes de la luz, y por otra.parte que cuando el alumbrado eléctrico se habrá gener,alizado más, las corrientes alternativas, creadas para la bujía Jab.l�c� h!0f,f, no encontrarán aplicacion, existiendo ya corno existen poderosas má- , . CRÓN. Clli)!T. TOMO VI. NÚM, 1�'¡,,-10 FEBRERO 1883. 8 57 '. 58 .'. CRómCA DE FíSICA. • quinas de corrientes continuas que pueden alimentar 20, 30, 40 (ocos. Hasta hoy á pesar de las ventajas que parece reportar el, economizado!' e no 10 hemos visto prácticamente aplicado; en las corrientes alternativas pa ra evitar las oscilaciones de la luz se emplea una caja de resistencias gra duada segun la que ofrece cada una de las lámparas intercaladas en el cir cuito; con cuyo aparato si bien sé obtiene la uniferrnidad de los focos, dista mucho de ser real la economíaen el motor. Es todavía un problema la que se propone obtener por medio de su economizador Me. Latchinoff. ELECTRO[(i)o. CRÓNICA DE FíSICA. MILDÉ X GAULNE. - Ávisador de incendio. - Los Sres. M¡'¡dé y Gaulne han ideado un avisador de incendio que puede funcional' al, mismo tiempo como llamado)' eléctrico; para el primer caso el circuito se cierra automática mente, y para el segundo hay que emplearlo como los pulsadores.ordina rios. El aparato está montado en una 'plan cha de madera ó metal que se fija en la pared mediante tres tornillos como aparece en la fig. 7. De la parte inferior del aparate parten dos láminas metálicas, en cuyos ex tremos superiores están adaptadas dos placas sensibles al calor que se elevan vertical mente' formando un ángulo muy agudo, 'prolongándose además hácia arriba por dos hojas de acero que las cubren en el interior del ángulo, resultando el metal más dilata ble en la parte externa. Los alambres de la pila terminan en 'los pivotes 'que sostienen las láminas metálicas, y al aumentar la tem peratura del local las planchas se encorvan interiormente y se establece el contacto. En este momento pasa la corriente y actúa la campanilla mientras no disminuya en la . habitacíon el exceso de calor. ' . Para el uso diario gel avisador como campanilla, en el eje vertical de la plancha y por detrás ele las láminas metálicas, se hace pasar una varilla que termina en la parle baja en un anillo; en la superior roza las dos superficies de contacto que forman el ángulo: el juego de la varilla es de arriba hácia abajo, tirando pOI' medio de un cardan -como. en las antiguas campanillas. Un muelle �n espiral restablece la posicion Fig. 7.-AVISADOR DE INCENDIO. CRÓNICA DE <iHÍMICA. • normal de las hojas y las varillas cuando se suelta. El aparato entónces se hallará en su posicion normal p0rque la"s planchas y el índice están se parados de m09'0 que la corriente q�1!Ie se extiende p0r la plancha de la- de recha 'y por el armazón resulta aislada', y no puede pasar por la col una de la izquierda á causa de la interpesicion de una sustancia aisladora que rodea la varilla. CRÓNICA DE QUíMICA . . . M. BALLO.� Sobre el ácido carbónico hidratado>: A consecuencia del análisis de un agua mineral procedente' de Hungría, que se conoce en el comercio con el nombre del «Salvador », múy rica en anhídrido carbónico, y cuyo gas presenta la propiedad notable de desprenderse débilmente aún a temperaturas algo mas 'elevadas que la ordinaria, sospechó el autor que dicho gas pudiera existir en ella al estado de hidrato carbónico, y para re- , solver la duda estudió detenidamente la reaccion del-agua citada en contac to del magnesio, Este metal que, segun Liebig, no descompone el agua á la temperatura de ebullicion, obra sin embargo de un modo enérgico sobre el agna carbónica del «Salvador» y produce abundante desprendimiento de CO., que cesa pronto, recubriéndose después la superficie del' metal de burbujas gaseosas de hidrógeno puro. En este experimento el metal "pierde parte de su peso y la pérdida oorrespende aproximadamente á la' canlidad de hídr6gen(') libre. Con el agua carbónica artificial, que no contiene sales , en disolucion, se producen 108 mismos, fenómenos. Estos hechos no pueden explicarse de otro' modo, que admitiendo la existencia de un verdadero ácido en la disolución del gas carbónico en el agua, lo mismo que se admite para la del gas sulfuroso. _ G. BnUGELMANN.� Experimentos de' cristalizaciones que pueden servü' de ejemplos para la doctrina de la afonidaCl de BertllOtlet.- Cuando se mezclan dos disoluciones salinas que no dan lugar á ningun producto insoluble, exis te, sin embargo, la doble descomposicion, y des púes de la mezcla son cua tro-tas sales que contiene el líquido; para demostrar este principio se acude generalmente á. los cambios de color que pueden experimentar los líquidos, pero la demostracion es mas concluyente empleando alguna de las _ disolu ciones que á. continuacion se expr�san : 1. a Se mezclan volúmenes 'igúales dé disoluéiones, saturadas en frio, de cloruro cobaltoso (CI.Co+6 aq.) y sulfato de níquel (So "Ni + 7 aq.), que compongap un volúmen total de 30cc, y se abandona á la evaporacion espontánea el liquido; los cristales que se forman sólo contienen sulfate de níquel y de cobalto pr001!1Clo de la doble descomposicion. _ , 2: ' De la misma manera puedeprepararse una mezcla de disoluciones de sulfato c-úprico y cloruro cobaltoso (vol. tetal 30CO), y se obtienen crista- ." 60 ACADEMIA DE CIENCIAS DE PARIS. les rojo-vinosos constituidos principalmente por los sulfatos, pero 'que con-:; tienen á la vez cloruros; y . ,.1 3: Puede utilizarse, pOI' último, una mezcla de disoluciones de sulfa to cúprico y dicromato potásico (CViÜ7K.), volúmen total 400co• De ella se forman primero cristales verde claros en que dominan ambos sulfatos, y despues una masa delicuescente, de color pardo-oscuro, que hajo el de,se cador da cristales formados especialmente por los cromatos de entrambos metales. A. FElIR�IANN.-Obtencion del peróxido de plomo.- El autor recomienda para este objeto añadir una disolución de cloruro de cal del "comercio -hi poclorito- a otra de cloruro plúmbico concentrada á 500 ó 600 c. Terminada la reaccion se Ultra el liqnido y se lava el precipitado. El peróxido obtenido de este modo resulta muy puro y es de color casi negro. A. W. HOFMANN.- Descomposicion y l'ormacion alternativa del agua. Experimento de clÍtedra.- Para demostrar de un modo sencillo y elegante el hecho de la descomposicion del agua pOI' la corriente eléctrica y de la ... combinacion de los gases producidos, mediante la chispa, sé puede emplear un tubo en U semejante a los que usa el autor para el análisis del árido clorhldrico y del amoniaco '. La rama cerrada del aparato lleva en la parte superior dos pequeños alambres de platino para el paso de la chispa, y en la inferior dos laminas. del mismo metal que sirven de electrodos para la desoomposicion por la corriente. Se Jlena de mercurio el tubo hasta la pro ximidad de estas láminas, y j.a parte superior de la rama que á ellas cor responde de agua acidulada. Para hacer el experimento se cierra con un buen tapón .de goma ó corcho el extremo abierto del tubo y se vierte un poco de mercurio por la llave próxima á la corvadura, de modo que el ni vel de este líquido se halle 5 Ó 6cm más bajo en la rama abierta que en la cerrada. En seguida se ponen en comunicacion 'los alambres de platino con el carrete de Huhrnkorff y las laminas con fina pila eléctrica. En el momen to en que el nivel del liquido desciende bajo los alambres salta la chispa, y !.I. la mezcla detonante encerrada en la parte superior del tubo desaparece, produciéndose de nuevo por la electrolisis , y desapareciendo otra vez al paso de nuevas chispas. Estas saltan sin producir explosión a causa del en rarecimiento en que se hallan los gases.-.Ber. de�tsch. Ges.-XV- 2664. ACADEMIA DE CIENCIAS DE PARIS. Besion del di. 2 de enero de 1883. M. ROLLAND, miembro de una de las secciones de ciencias matemáticas, resulta elegido por mayoría de votos Vice-presidente para 1883. MM. H.-MILNE EDWAROS y Ens. H!,CQUEREL reunen tarnhien la mayoría de , uv(mann. Einleitung in die moderne cAellí'ie.-5.a ed . ...!.pag. 40. ,ACADEMIA DE CIENCIAS DE- PARIS. sufragios pina formar parte de la Comisión central administrativa durante el año 188�. M. JAMIN, que acaba de desempeñar el, eargo de Presidente, da cuenta del estado de la impresión de las publicacioaes de la Á¡eadenlia y de les cambios ocu�l'idos en los miembros corresponsales. ' ,El!. MINISTRO DE INSTRUCCION PÚBr.¡CA informa, á la Academia que acaba. de re cibir una circular por la que el gob.ierno de los Estados Unidos ha invitado al Presidente á convocar todas las naciones á una Conferencia con el objeto de adoptar un meridiano inicial cornun y una hora universal. El presidente de los Estados Unidos, convencido de las ventajas que resultarían de la proyec: tada reforma, ha decidido consultarlo á los principales gobiernos. M. C.,- W. SlEMENS contesta á las objeciones presentadas' por :MM. Ffrye é Hirn á su teoría de la energia solar. En otro lBgar de este número damos á conocer dicha nota á nuestros lectores,' M. DUMAS dice que la opinion sostenida por M. Siemens excita una gran curiosidad en Alemania y en Inglaterra, añadiendo que obtiene .muchos partidarios. Sir William Thomson está perfectamente de acuerde c�n M. Sie mens sobre ciertos puntos, especialmente acerca de la temperatura del Sol. M. W. HUGGINS llama la atención sobré cierto método de los más velilta;", josos para fotografiar la corona en los eclipses solares, interponiendo un liquido colorado. El autor presenta esta nota teniendo en euentavel ftmó- , meno astronómico que debe ocurrir en el mes de mayo próximo, . M. DmuLAFAl'li habia demostrado ya en ,1880 que existe el zinc 'en' estado de difusion completa yen cantidad sensible, en todo el espesor· €le la for;: macion primordial y en los terrenos 'sedimentarios que de ella derivan di rectamente. En la nota que hoy presenta el autor se ocupa de la difusion del zinc en los terrenos dolomiticos y emite la siguiente opinion á que le han conducido sus observaciones: la presencia de las materias bituminosas ya señaladas en algunas dolomías es un hecho general; además - y esto es lo que· resulta de SlJS estudios - las rocas dolomíticas contienen cOlilstapte mente amoniaco en preporeíones que han excedido á veces de un gram0 por decímetro .cúbico, es decir, más de �q kilógrame po�' metro cúbico de roca. Asi, pues, considera las dolomías como rocas sedimentarias que se habrían formado en aguas ricas en materias orgánicas, es decir, en 19s 1501-, fos casi cerrados, Por otra parte, M. Dieulafait ha demostrado yá anterior mente que la concentracion del zinc se efectúa aún actualmente en las for maciones modernas, Las conclusiones de este trabajo son.: 1.0 Que los minerales de zinc, y particularmente el zinc carbonatado, único de los que se explotan desde mu cho tiempo, están siempre en relaciones directas con rocas dolomhicas r-« por lo demás, esto es lo que sucede en Europa, en los cuatro grandes cen tros de produecien->. �. o Que los minerales de zinc son contempOl'1lneoS 61 _'" 62 ACÁDEMIA DE 'CIENCIAS út PARÍS. de las calizas dolomíticas que los contienen. 3.o'Finalmente, que si, PO! otra parte, las calizas dolomíticas del silúrico de Sicilia, del caebcnlfero dJl Bélgica, del muschelkalk de Silesia y otras aún mucho más recientes con tienen, á pesar de su prodigiosa diferencia de edad, minerales de zinc que presentan la misma composicion química, la misma asociacion y hasta en los mismos detalles, por cierto mllly complicados, iguales relaciones con la roca que los contiene, no hay duda que esto depende de que en épocas muy diferentes se han reproducido para ciertas sedimentaciones iguales circunstancias exoepcionales, circunstancias que aún no se-han descubierto ni estudiado. MM. BLElcHER y MIEG presentan una nota sobre el carbonífero mar'ino de la alta Alsacia y el descubrimiento del Culm en el valle de la Bruche. Los estudios geológicos de los autores y sus investigaciones preliminares en los yacimientos normalee de Oherhurbach, alta Alsacia, les han permitido esta"': blecer las condiciones en que es posible descubrir el carbonífero marino á 16 largo de la cordillera de los Vosgos. En efecto, las capa� mixtas del caí'_; bonifero marino de Alsacia están en relación intima de superposioion con las melafiras, de modo que para encontrar indicies de él basta fijar la aten cion en las inmediaciones de esta roca y en la parte superior de la misma; Este terreno carbonífero, así mineralógica como paleontológica mente consi-. derado, puede subdividirse en dos series: 1.0 una serie inferior á los pÓI'''':' firos, que no contiene pQl' _lo comun ni grés ni pudingas, y que se caracte riza pOI' una fauna marina que pertenece á los horizontes más elevados del carbonífero marino; 2:0 una serie superior á los pórfiros, rica en pudingas, en grés metamórficos, en grau'Wakas, ménos rica en esquistos, que no con tiene vestigio alguno de fósiles, marinos, pero si numerosas plantas que per tenecen á la ilota del culm, El lazo de union de estas dos series es la flora qHe les es en parte comun. Sesion del dia 8 (le enero de 1883. M. HERVÉ,MANGON estudia las condiciones en que vive el lIfessernbtiantlte mum ()rystallinum, planta originaria, segun se dice, de las islas del Mediter ráneo y que vive perfectamente en tierras ligeras del departamento de la Mancha, y haceluégo un análisis de los elementos minerales que contiene. El autor resume su nota diciendo que una hectárea de terreno en que se cultive el lIfessembrianthemum crystallinwn da 131,000 kilógramos de plan:'" tas frescas, ósea 1820 kg de cenizas, que contienen 325 kg de cloro, ¡gua I cantidad de sosa y 588 kg de potasa, con los que se pueden obtener 8631<g dé carbonato de esta base. Dadas tales cifras, M. H.-Mangon se pregunta si, en ciertas condiciones, podría ser lucrativo el cultivo de dicha planta. En todo caso, parece bastante probable-que podria emplearse útilmente para des .... · alojar de las tierras salobres del litoral mediterráneo, su país originario, f1l's sales alcalinas que las hacen improductivas. - ' ' , ,>; ACADEMIA DE CIENCIAS DE PARIS. 63 M. CH. ZENqER dice haber descubierto una periodicidad en las épocas de Ios reril�e'lios de les cometas. Ha consultado ·en un principio el g.ran ca tálogo de las órbitas cometarias de M. �iadler, que comprende 23 .si'ghi)s,;, después ha cor:ípulsado las observaciones modernas que presentan un gra do de preoision suficiente para fijar la fecha en los cometas observados en tre 1877 y 1882. Del conj unto de estas investigaciones, deduce: 1.0, El ori gen de los cometas debe estar Íntimamente relacionado con la rotacion del· Sol, pues desde la época de sus formaciones sucesivas, debe haber trascur rido un número par ó impar de semi-rotaciones del Sol. Si se supone que haya dos puntos en la superficie solar, distantes en longitud heliocéntrica, de 1800 sensiblemente, como se observa en la superficie ·terFestre, en la region donde se originaR Jos, eioloses, cerca de la isla de San Thomas, y 'la del mar de. las Indias, de donde vienen los tifones, se puede explicarla formacion de los cemetas por enormes, explosiones que arrojan las materias de las protuberancias á centenares de miles de kilómetros. Los choques de ben propagarse al borde de la corona y repeler la materia, quizás meteó rica, que haya en la misma. Ei se supone también que al rededor del Sol se mueven meteoritos algo considerables, junto á los bordes de la corona, su atraccion puede prevalecer sobre la atraccion solar bajo la accion adicio nal de estos choques enormes. Puede así producirse una aglomeracion de la materia coronal al rededor del núcleo meteórico y 'originarse la cabeza del cometa. Pero la atraccion y el movimiento de la masa así aglomerada pme den arrastrar con ella polvo meteórico y partículas mínimas de la materia coronal, lo cual produce la cabellera y la cola. Las resistencias, los choques continuos del núcleo contra la materia meteórica, hacen crecer rápidamente la extension de la cola y de ello depende el aspecto contorneado de las co las cornetarias. 2.0 La periodicidad de los perihelios demuestra que la ley general del movimiento de los planetas se aplica igualmente á los cometas; pero entonces la durncion de la revolueion de los mismos debe ser múlti ple de la duración de la semi-rotacion del Sol. 3.0 En una palabra, los co metas son planetas que se originan bajo la accion debilitada del Sol; tras portan al espacio cantidades de materias poco considerables, porque la ae tividad del Sol cada vez menor durante el trascurso de los siglos , no' 'puede ,o ya arrojar de una vez en el espacio masas tan consideeables como las que forman los planetas. M. VJillLLE determina la influencia del enfriamiento , estudiando l·a. ley segun la cual, para cada mezcla gas,eosa, la presion máxima varía con la superficie de enfriamiento. del recipiente. Esta presion , para una mezcla gaseosa dada, depende sólo de la relacion � de la superficie S del reci piente con la masa gaseosa medida por su volúmen V bajo- la presiou at- . mosférica.. . M. H. BECQtJEREL estudia la region infra-roja del espectro solar, per me- .�. , 64 ACADEMIA fm CIENCIAS DE PARIS. dio de los fenómenos de fosforescencia descubiertos por su. padre .. Las' ra diaciones rojas' é infra-rojas, al revés. de las ·del otro extremo del espectro,. obran á la manera del calor, sobre las sustancias fosforescentes, activando al principio la emision de luz y haciendo dar á la sustancia en un tiempo menor, la misma suma de luz .que daria en un tiempo más largo y €;on una intensidad menor si estuviese al abrigo de la radiación ó de la influencia calorífica. l\'I. DJEULAFAIT, en su memoria sobre el m�nganeso en los terrenos dolo míticos y el origen del' ácido nítrico que existe frecuentemente en 105 bióxi dos de manganeso actuales, resume así las condiciones generales que han presidido á-la formacion de los minerales de manganeso. Existen dos cIa ses de minerales de manganeso: los de la primera derivan directamente de.la accion de las aguas marinas sobre las rocas primordiales; han sido arrastrados en gran parte en estado de suspension y se han depositado á una corta distancia de sus puntos de extraccion. Por esta razon se encuen tran siempre estos minerales en relacion directa, . á lo menos pOI' la base, con la formacion primordial ó con depósitos que de ella derivan directa mente. Tambien por este motivo están invariablemente asociados al sulfato de barita, frecuentemente en gran proporciono Los minerales' mánganesife ros de la segu-nda clase han estado desde el origen de los mares, en, 'COl11- pleta disolucion en sus aguas, de donde se han depositada en todas las épocas, cuando han sido favorables las condiciones químicas. Por esta cau sa no tienen relación alguna de proximidad con la formación primordial; p0r esta causa también no abundan en barita y áun algunas veces carecen de ella. Los productos nitrados que acompañan siempre á esta clase de mi: nerales, provienen de la oxidacion del amoniaco que existe siempre en can tidades excepcionales en las aguas y en el fango de todas ¡'as épocas. M. B. fhNAULT llama la atencion sobre la existencia del género Todea, de la familia de las Osmundáceas, en los terrenos jurásicos. Las Todea no babian sidoindicadas aún en el estado fósil, pero este hecho negativo es debido quizás á la falsa determinación de ciertas impresiones que pertene corian al género rodea propiamente dicho y que se habrán sin duda atribui do á otros géneros de helechos. En efecto, M. B. Henault ba encontrado entre los ejemplares provenientes de Queensland, Nueva Gales del Sud, que figuraban en la exposición universal de 4878, con el nombre de Recopteris australis Morris, impresiones de helechos pertenecientes al género Todea. El autor da la diagnosis completa .. En cuanto' á la edad de las capas geoló gicas que las contenían, considerada desde luégo como perteneciente al pe riodo carbonífero, corresponderia en realidad á la de los depósitos oollticos. M. LE GOARANT DE TROl\mL1N dirige á la Academia la descripcion de una tromba que observó en el mal' el 28 de setiembre de 1877, á los MSo lati tud norte '1 23° longitud oeste, Esta tromba se formó de pronto á unos 600 .. ' ACADEMIA DE ClENCtAS DE PARIS. 65 metros del buque; afectaba la disposicion de un cono con el vértice hácia abaj,o; estaba anili11ada de movimientos de contraceion y pendía de una nu - be más oscura. M. de Tromelin llama tamhien la atencion aeerca del me teoro que se, designa con el nombre de granos blancos y q,ue considera debe asignársele un lugar entre las trombas invisibles. Estos gl'anos blancos se presentan bajo un cielo claro, sin que nada en la atmósfera pueda indicar los, á no ser la aparicion de una nube blanca que crece algunas veces casi bruscamente. Son violentos y de corta duracion , y puede reconocerse su proximidad por la agitación que el viento produce en la superficie del mal': M. me Tromelin dice que los marinos deben desconfiar de las nubesblancas qu@ tienen la forma de un cuerpo de coluna casi vertical, en vista-de los peligros que estos granos blancos pueden ofrecer á una embarcacion. M. INOSTRIINZEFF, profesor de Geología en la Universidad «de' San Peters hurgo, trata del hombre prehistórico de la edad de la piedra enel Iago Ladoga. Sesión del di. 15 de. enero de ·1883 El Ministro de Instruccion pública y de Bellas Artes dirige á la Acade mia la ampliacion de un Decreto en el cual el Presidente de la República aprueba la eleccion de M. Bunsen " para llenar la vacante de asociado ex' tranjero ocurrida pe:>r fallecimiento de lIl. Wmhle1'. M. FAYE, individuo de la Comision compuesta de los miembros de las sec cienes de Astronomía y de Geografía y navegacion, da lectura á la siguien te carta de 26 de diciembre último, por la cual el Ministro de.Jnserucoren pública consultaba á la Academia. Ilefiérese al proyecto del gobierno de, los Estados-Unidos de América, de reunir un Congreso internacional con el ob jeto de elegir un primer meridiano comun á todas laa naciones y de fijar una hora universal, en beneficio de las con:Íunicaciones, de la navegacion y del comercio. ( Sin entrar en el fondo de la cuestion y limitándose á la propuesta, la Cornision ha pensado q-ue la iniciativa tomada por el gobierno de Jos 'Esta dos-Unidos debe, ser acogida favorablemente en Francia. En, su consecuen cia, ruega á la Academia que aconseje al gobierno acepte la proyectada convocatoria de un Congreso que fije de comun acuerdo, entre todas las naciones, un primer meridiano y una hora comun para las relaciones in- , ternacionales. Como este problema se relaciona á la vez COFl la Astronomía y la navegacion, con la. Geografla y la Física del globo, con las vías de co municacion y la telegrafía, la comision ha creido que podrían enviarse á este Congreso representantes científicos de estos diversos ramos.» Puestas á votacion estas proposiciones, la Academia las ha aceptado. M. BERTHELoT estudia los hipesolñíos alcalinos y su temperatura de cli sociacion. Ha efectuado _los experimentos e-n sales desecadas de una ma- CRÓN. CIEliT. TOMO VI. Nú�i. 1�4.-10 FEBRERO 1883. • 66 ACADEMIA BE CIENCIAS DE PARIS. nera progresiva, en un principio en el vacío, despues vá 150·, condiciones en que no experimentan alteracion alguna; pe'ro elevadas bruscamente" á 200·, se nota, pOT el contrario, un principio de descomposicion bajo la i.rl' fluencia del vapor de agua 'producida pOI' los hidratos. Cu'ando se eleva aún más la temperatura, debe operarse en una atmósfera de nitrógeno puro y seco, pues el menor vestigio de oxígeno provoca una oxidacion con subli macion de azufre. M. LEcOQ DÉ BOISBAUDRAN separa el galio del rodio por cuatro distintos procedimientos. � ." Se precipita el galio en la solucion clorhídrica, muy ácida, por el prusiato amarillo de potasa: 2: la accion del hidrógeno sulfu rado en el-cloruro de rodio, lenta en frio, rápida hacia 100·; operando en licor clorhldrico sensiblemente ácido; 3: la reduccion del rodio pOI' el co bre , lenta en frio, rápida cuando se eleva la temperatura hácia 90·, debe operarse en licores clorhídricos UA poco ácidos y del menor- volúmen posi ble; 4.0 en fin, la reduccion del rodio por el zinc despues de un prolonga do contacto en caliente (90·), en solucion clorhídrica sensiblemente ácida. De las investigaciones de M. Lecoq de Boisbaudran resulta tambien que exis tirian dos sulfuros de rodio, analíticamente distintos: uno de color de chocolate un poco rosado, muy soluble en el sulfhidrato de amoniaco, par cialmente soluble en el H Cl; otro, moreno oscuro, insoluble en los mismos reactivos. M. DE CUANCOURTOIS somete á la Academia varias observaciones sobre la euestion de la hora universal y primer meridiano. La primera se refiere á la palabra hora que le parece indicar un fin muylimitado ; la variacion de la hora, segun la longitud, que es preciso tener en cuenta para determi nar las relaciones de tiempo entre dos puntos del globo, necesita, para re gularizal' la fecha despues de una revolucion entera, la correccion de un dia, El auto)' desearía se construyese una escala para la medida absoluta del tiempo, escala que le parece preferible establecer con el tiempo sideral, más bien que con el tiempo solar. La adopcion de una division decimal del tiem po implica necesariamente la de la division decimal. correspondiente, de la circunferencia; por tanto, le parece al autor que no debe despreciarse la oca sion que se presenta de proponer de nuevo la cuestion de la reforma de la division del circulo y del dia. Finalmente, M. de Chanoourtois opina que en la eleccion de un meridiano inicial, la Francia, en recompensa de sus antí'guas iniciativas en geodesia, obtuviese el favor de que se situase este meridiano á un número exacto de decígrados del meridiano de París, con objeto de referir al mismo el cuadriculado geográfico que ha establecido. E1 meridia no, si SI? eligiera en el Atlántico, podria ser entónces, como el de Tolomeo, á. 35°7 del meridiano de París; si se pre¡'¡�iese, por el contrario, el del Pa cifico , como han propuesto ya diferentes geógrafos, á pesar de sus defec tos, podria tornarse á 190·� por ser el más apartado dé las islas. CRÓNICA BIBLIOGRÁFICA. 6'7 -_.�. '3 M. E: MERC�D1ER trata de una propiedad general de un agente cuya ac �iolil es proporcional al producto de las cantidades enpresencia y á una po tenoia cualquiera de la distancia.Este t1'abajC:J puede resumirse en la sigtIi:entl'l proposicion general: Si un agente ejerce acciones proporcionales al prcduc to de las cantidades en' presencia y"á una potencia n de-la distancia, la de rivada parcial (4 + n)ava, con relación á una direccion cualquiera de la función de fuerza relacionada á la unidad de agente en un punto, tiene las mismas dimensiones que la densidad del agente rnulti plicada por el coefi ciente de la ley de acciono En particular, esta proposicion se aplica á la -gra vitacion universal, á.la electricidad y al magnetismo. M. DE SAPORrA dice que se enouentran .en redes IGS terrenos , eS'pecial mente en los antiguos, varios cuerpo� que los botánicos ban clasifieado entre las Algas. Como estos vegetales no S6l11 de naturaleza t,al que se eon serven por la fosilizacion, han dejado sólo-impresiones fugaces; se ha nece sitado una gran sagacidad para descubrir sus caractéres , y más de una vez han quedado grandes dudas á las personas que han debido determinarlos. Ultimamente un naturalista sueco, M. Nathórst , ha hecho varios experi mentos que le han inducido á creer que la mayor parte de los cuerpos fósi- . les descritos corno Algas son simplemente huellas de pasos de animales invertebrados. Estos experimentos son muy ingeniosos y deben dar "sin duda alguna luz acerca de las impresiones difieiles de explicar. Pero el autor ha deducido tales consecuencias de los resultados de sus descubrimientos, que seria preciso, segun é.l, atribwir al reino animal una multil�HI de 01:18,1' pos clasificados actualmente entre Jos vegetales. M. de Saporta ha tomade la defensa del mundo €le las plantas. En un notable trabajo, ha representa do el conjunto de varias de las impresiones acerca de las que se habían emitido algunas dudas; las ha estudiado cuidadosa y minuciosamente y- ha mostrado los detalles de su organizaoion. De este modo ha llegado á .probar que, admitiendo con M. Nathorst que los animales en marcha han produci do impresiones, deben sin embargo continuarse entre los Algas una multi tud de impresiones que han sido bien determinadas por los botánioes. Por . otra parte, seria muy extraño el considerar que en los mares' antiguos no . hubiese plantas y que, . pOI' lo taoto, entre el gran número de animales ': marinos cuyos restos se han encontrado, no existieran muchos que se ali- mentasen de vegetales. - �--�--� CRÓNWA BIBLIOGRÁFICA. Obras recientemente publicadas.- Nelson Sizer.-Forty Years in Phreno logy. New York: Fowlsr & Wells, 12mo, cloth, pp, 413. SUjO. Robert !Ji. Ferquson, -Electricity. Revlsed ánd extended by James Blyth. London and Edinhurgh: W. & R. Chambers. 3s. 6d. George W. Bungay.-Traits'of Bepresentarive Men. �e.w York: Fowler & Wells. Charles Darwin.- London: Macmillan & Ca. '15c. " 6.8 CRÓNICA .BIBLIDGRÁFICA. "" Martin Dtmcan, P.-Heroes of Sclence. London: Soclety for Promoting Christian Kuowledge. New York: E. & J. B. Young & Co. 12 mo. $1.20. Capsadetl, L.-Tlle Complete Guide to Silk Culture. New 1:"01'1(: W. B. SmHh & C'o. 25 cents. . Geol'ge E. Davis.- Practlcal l\'IicroscoflY, I<llu'strat�ed, Philadélphia: J, B: Lippin cott & Co. Thos. D West.-A:merican Foundry Practlee. New YQrk: J@!JI1"Wiley & Sonso Oso;ar Guttmemn.-Gymnastics of the Voice. Alhany, rj, Y.: Edgar S, Werner, 121P0, cloth, $ 1.25. , Lapparent, A. de.-Traité de Géologie; fase. VI[ et VllI (fin). 8' París, 1883. SChÜ¡pal'eUi, G.- V. -Mislll'e dii alcune prlncípale stelle doppíe di rapído movimenti orbitate. 8.° Milan, 1882. . Den norske Nordhars-expeditlon 1876-1878; Vy Vll; Zoologl, HQlothurioidea- Anelicla: gr. �.o, Christianía, 1882. .' 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CRÓN I CA: Agradecidos.- Desde la publlcaclon del número anterior estamos recibiendo numerosas cartas de amigos nuestros y apreciables suscrito res felicitando á. la Redac clen de la CnóNICA CIENTÍFICA por el nuevo impulso que ha recibido nuestra Revista al comenzar su sexto aBO de publlcaclou. Les damos lasmás expresivas gracias. Discusion sobre la energía solar.- Como habrán visto nuestros lectores, la teoría sobre la energía solar expuesta por M. Siemens en la Academia de €iencias de , París ha llamado vivamente laatencion de los sabios europeos, promoviéndose en e'l seno de aquella corporacion una discusion interesante entre varios físicos 'Y astróno mos. Por la importancia del tema objeto del debate, la CRÓNICA CIENTÍFICA publicará en extenso todas. las ideas más importantes que se expongan en la Academia ó publiquen nuestros colegas del extranjero. El cañon Amstrong y el micrófono.-Para los ensayos que la artillería está .haelendo en Cádiz con un cañon Amstrong de, 100 toneladas se hall ínstalaéo d.QS esta ciones miorotelefónleas á pocos .metros del cañon , que establecen la comunlcaelon entre dos haterías. A pesar de su proximidad '1)0 han experimentado desperfecto algu no, no obstante las grandes trepidaciones que han ocasionado la rotura de tOd0S los crlstales del barrio y la calda de algunos tabiques. Estadística del papel.-Segun datos publicados por la Revue indt!st?'ielle� exís-. ten actualmente en el mundo 3,985 manufacturas, que producen anualmente 952 mi llenes de kilógramos de, papel, fabricado con varias sustancias -trapos, paja, etc. La mitad ó sean 4"16 millones de kilogramos. sirve para las necesidades de la imprenta propiamente dicha. De estos 476 millones los periódicos consumen 300; los gobtemes de los distintos países 100; las escuelas 90, el comercio 120, la industria 90, y las' car tas y correspondencia privada 90. En esta industria se ocupan 19'2,000 obreros entre hombres, mujeres y niños .• -Ós Costumbres-del Yu:p.nan,-SOil muy interesantes las costumbres de los pue bles que habltan la parte de la China ltamada Yunnan, cemprendlda entre' Cantan y 70 -CRÓNICA. Bhamo, Estos aborígenes tienen una fisonomía mucho más característica que los chí nos propiamente dichos y son notables por sus sentimientos hospítalarlos. Las muje res no se mutilan los piés y usan llll traje pintoresco que recuerda algo los trajes anti guos. de las jóvenes suizas y tirolesas: No es ménos particular la manera de casarse: el dia primero de año todos los solteros se colocan á lo largo' de un barranco, los hombres á una parte y las mujeres á la otra; cada muchacha tira una bolíta á la fila de los hombres y aquél á quien tocan es el feliz elegido: Asegúrase que las mucha chas son muy diestras en esta puntería, tanto, que el jóven preferido tiene casi la se guridad de que ha de tocarle la bolita. M. Colqhoun 'ha encontrado en este país, pre cisamente el singular traje que descríbió Marco Polo, y conocido en el país vasco, desde mucho tiempo, con el nombre de cotuxula, Cuando trace un niño, el marido se .mete en cama con él durante 30 dias, míéntras "la esposa se dedica á sus queha ceres. Presupuesto aleman para exploraciones.- El gobierno de aquel país ha elevado á 100,000 marcos para 1883. los 75,000 que anteriormente destinaba á las exploraciones científicas del Africa central y de otros países. Freno para los buques.-M. John Adams, de Bastan, ha inventado un freno destinado á detener los buques de vapor en marcha, á la manera que los frenos de los ferro carríles detienen los wagon es. El sistema consiste en 'un par de aletas de hiena cuya superficie es proporcional á la seccíon transversaldel buque. Estas aletas van plegadas á los costados de la embarcacíon hacía adelante. A una señal dada se quitan los ganchos que las retienen, con lo cual obra sobre ellas llhremen te la presion del mar, abriéndolas hasta que queden perpendiculares al eje del buque. Como quiera que la resistencia del agua varía casi proporcionalmente á la superficie y al cuadrado de la velocidad, se concibe que este freno sea muy útil para evitar los eh oques. Por lo de más, tal es exactamente el procedimiento que emplean para este caso los peces que nadan á la manera del vuelo de las golondrlnas. Color del agua destilada. - M. Meyer, de Zurich, pone agua destilada en cinco tubos ele lm,!SO de longitud cada uno, unidos por medio de otros de caucho y - anchos de 40 milímetros. Si se cierran los dos extremos del aparate con una placa de vidrio y se mira horizontalmente sobre un fondo negro, se verá un color verde azu lado intensa. Este color, mlrado á la luz del gas, es verde. El puente más alto del mundo. - En el estado de Pensilvania se constru ye én la actualidad un puente que tendrá 91m,74 de altura sobre el nivel del río Kín gua, cuyo lecho se encuentra á 640 sobre el mar. Este puente será de hierro y tendrá una longitud de 625 metros. Se emplearán en él 180,000 kilógramos de hierro y 540,000 metros cúbicos de mampostería. Para la construccíon se invertirá próximamente el espacio de un año. Lo sentimos.- Nuestro estimado amigo y colaborador D. Estanislao Vayreda se encuentra enfermo desde algunos días , lo cual le Impide ocuparse de las obser vaciones meteorológicas que constantemente nos remite de Sagaró. Deseamos al amigo su pronto y completo restableolmíeuto. " El gran cometa de 1882 y el paso de Vénus en Olot.- Segun nos dice, nuestro buen amigo eí activo naturalista 'D. Ramon lVI.a Baló s, en la coráarca de Olot se observó tambien el gran cometa al lado del Sol, durante tres dlas y sin auxilio de anteojo; así como su aparicion en horas suceslvas , llegando á adquirir dimensiones en los últimos dias , de 4 á 5 de la mañana. El cielo, que estaba cubierto el día que tuvo lugar el paso de Vénus, impidió en gran parte observar el fenómeno en dicha comarca. No obstante , á las 3h 15m pudo apre- ciarse COIl auxilio de una lente. ' .. i' -' CRÓNICA. ·71 El canal del Báltico. - El nuevo canal que debe unir el Báltico con el mar del Norte acortará de unas 600 millas la duraclon actual del viaje por 'l'os estrechos de Dinamarca. Irá de Gluckstadt· á Riel 'y su longitud será de 50 "millas ósea casi.la mila¡;¡ de la longitud, del canal de Súez. Tratase tambie'l1 de abrir un canal marítimo de Amberes á Colonia. • . La seda en los Estados-Unidos. -Desd'e 1870 á 1880, Ó sea en el trascur so ele diez años, el valor de la prcduccíon de la seda en los Estados-Unides se ha elévado de 1'2:'2[0,66'2 d'ollars á 3� 410,[63, de manera que casi ha triplicado . . Proyecto de centenario del algodon.:_ En 188[ hará cien años que se expidió de América á Europa el primer cargamento de algodon. Bemlüérnns« seis balas á Inglaterra y se apoderaron de ellas los dependientes de la aduana, baje pre- ' texto de que este algoclon no podia haber reprod ncido en los Estados-Unidos, y que su trasporte debla considerarse como un fraude por cuanto no pertenecían al país de procedencia, En los Estados- Unidos se trata de celebrar este aniversario con una ex poslcísn de algodon en todas sus formas. El sexto sentido. - En una de las últimas sesiones del Anthropological Ji!S tifl¿te de Léndres. M. F. Galton ha presentado y expllcado varios aparatos imaginados por él para estudiar el sentido muscular y los otros sentidos. El aparato principal con siste en una caja que conttenevarles pesas dispuestos de manera que sirvan para medír la sensibilidad del sentido muscular. lié ahí el principio en que se apoya M.-Galton. Empleando. pesos pequeños con la numeraclon 1; 2, 3, etc., que difieran por variacio nes igualmente perceptíbles ,. calculadas segun las leyes de Weber, si una personaA puede, por ejemplc , distinguir el peso 1 del peso 3, podrá distinguir tambien '2 de [.1' 3 de 5. Ahora bien, se dirá que una persona B tendrá un sentido muscular dos veces más obtuso que A, si no distingue más que una diferencia cuando A distingue dos, En general, las gradaclones entre los pesos que cada cual puede distingui-r- han y' sido, determlnadas por la experlencla.y han dado la medida de la sensibilidad del S(;)U tldo muscular. Son notables, aunque provisionales, los sigulentes resultados 'que cita M. Galton: El sentido muscular parece ser en general más delicado en' los hombres que en las mujeres, y en Jos hombres dedicados á trabajos intelectuales más que en los otros, sin que la excesiva nervosidad de ciertas mujeres sea motivo de excepclon. t51 sensaclon producida en ellas por una excltaclon muy fuerte es dolorosa, sin que por ello esté más desarrollada la facultad de distinguir las diferencias de peso. ' Ealis-tj¡ca. - En el pali'gano d� Spandan (Prusia) se han hecho recientemente. interesantes experimentos can el fin de medir la velocidad de los proyectiles de los cañones por medio del diapason. Para ello se adapta á la pieza de artillería un dlapa son que lleva adaptado á una de sus ramas un aparato registrador. La explosion de la pólvora' hace vibrar el diapason dando de 2,000 á 3,000 oscilaciones por segundo, Estas quedan marcadas en una hoja de papel por puntos tan dímínntos y aproximados que no esposible percibir ni contarlos sino con el microscopio. _ Telefonía submarina. - MM. Wake é Irlsh han hecho en Inglaterra curiosos experimentos acerca de este ramo de la electricidad, La longitud del cable submarino. que unia el trasmisor al receptor era de 600 metros. Nueve procedimiento' para hinchar los globos aerostáticos. MM. Fischer y Ch. Green Spencer, aeronautas ingleses, han construido un globo cuya parte inferior es de.una tela finísima de arnlanto y la superior de otra tela con una preparaclou incombust.ible. Este globo se ha ensayado ya en Hendon con buen.éxito. �n el orificio del globo va unida una lámpara de alcohol; después de haberla encen di€lo se hincha el, globo con gran rapidez. La altura del aparato es de 30 piés ingleses = 9m,U, y la capacidad de 3,000 plés cúbicos; para llenarlo bastan sólo 5 minutos. , �. ' .. �. 72. CRÓNICA. Este procedimiento lleva inmensas ventajas, al del gas hidrógeno; por una parte resulta una considerable diferencia entre el precio del gas y el del alcohol, ipor otra puede utilizarse el globo en ciertas ocasiones en que es difícil procurarse gas, especialmente' en los países enemigos, siendo muy fácil el acarreo del alcohol para un gran número � de ascensiones,. - Peces suizos, - Los peces son muy poco numerosos en Suiza, probablemente á causa del frio y de la rapidez del curso de las aguas. El Rhin cuenta unas veinte especies, que babitan ordinariamente en la region media ó inferior del rio " pero que remontan sobre las cascadas de SchaíThouse. En el Ródano se cuentan unas '2� espe cies de peces, de las cuales sólo hay U aptas para habitar en la vparte superior del punto donde se pierde el rio. De las '23 especies del PÓ, solamente 15 pertenecen á las aguas suizas. La contrlbuclon del Danubio es insignificante. Influencia política de los cometas en China. - La frecuencia de los cometas en estos dos últimos años ha sido considerada como un presagio mqy funes- . to para los chinos. En la cola , que asimilan á un sable inñamade , ven el emblema de una venganza que va á castigar á una nacíon indigna. A consecuencia del últlmo co meta, se ha promulgado un decreto en nombre del jóven emperador, en el cualse -' maníflesta que el cometa acusa la negligencia de los funclonarlos en dar cuenta al soberano de las desdichas del pueblo. Se dan en él las órdenes más severas y es posible que de ello dependa una reforma radical en la administracion del celeste imperio, . Viajes al África. - Se ban recibido notlcias del viajero alemán que estaba encargado de explorar la region del Niger Binué. Parece. que ellO de abril último, Roberto Fleyel babia pasado el rio Binué por el Sud y llegó á la gran ciudad de Wuka ri . El '26 de mayo estaba en Koutcha despues de pasar por el camino de Bautadchl y de Bakundí. M. Fleyel, cuya salud ha mejorado ele un modo notable insta vivamente al go híerno aleman_ para que establezca una estacíon en esta regíon-tan fértil y salla. Las J?iedras. de Sarepta. - En Sarepta ," Rusla asiática, existen piedras de formas muy curiosas, cuyo origen era atribuido',á raíces por una tradlclon popular. M. Becker confirma esta opinion de la manera siguiente: El Traqopoqo» 'l'lLtheiticus, la Scorsonera ensifolia y la Euphorbia Gel'ard'iana alcanzan su máximo desarrollo en la arena .hlanca ; varios insectos habitan y perforan sus largas raíces de las cuales se desprende un jugo lechoso, cuyo elemento calizo se acumula al rededor de la raíz, de manera que cuando esta desaparece, queda reemplazada así por una' especie de piedra artificial. . La luz eléctrica en las salas de disecciono - La Ledwich Schacl: o] medi cine, que es la mayor de Dublin, vá á ser iluminada próximamente por medio de la luz eléctrica. La legislacion de los privilegios de invencion. - M,iéntras los chinos ponen obstáculos á las nuevas Invenciones como perturbadoras del órden establecido, sus vecinos los japoneses se esfuerzan por el contrario en protegerlas per todos los medios' posibles, de manera que tratan actualmente de hacer una ley de privilegios de invencion. . . El ferro-carril Fell en la Nueva Zelanda.-EI sistema Fell, que ha fun clonado durante tanto tiempo en el monte Cenis ánles de abrirse el túnel, se emplea con grande éxito en la Nueva Zelanda. Sabido es que este sistema consiste en el em pleo de un rail cen tral, en el cual van adaptadas dos ruedas horizontales. De esta manera puede subir pendientes de 85 milímetros por metro y es imposible todo des carrllamlento. , -------------------�. -----�---_. �,.�,- EL DIRECTOR-PROPIETARIO, R. Roig .. y 'l'�l;'res .. . Imp. Barcelonesa, Tapias,.4 • -, , . ANTON�O RAVE. -FÍSICA. EXPERIMENTAL.· F í S I e A ex P E R I M E NI AL. - o E IVI o S T R A e ION E S ¡lE e 'Á T E o R A *; . � , POR EL DJ{. D. ANTONIO HAVE, Cutedréticc de la Ilnivcrsiderl de Batcolona .. Propiedades de lo'8 espejos curvos y de las len-tes. - Este estudio no presenta dificultad euando los alumnos se hallan en disposiciou de comprender la demostraciou y .Ia cliscusion de las. formulas sencillas de las que aquellas propiedades se deducen. Pero hay muchos alum- nos, entre los que cursan la física como asignatura preparatoria para' la· carrera de medicina, que tienen repugnancia á las fórmulas, á quie nes sin embargo es indispensable el conocimiento de las lentes paJra comprender la teoría física de la vision y la descripcion J manejé) del número considerable' de instrumentos especiales de observación que emplea modernamente la medicina. Para esta clase de alumnos no hay otro modo de demostracion ,., que el método g�'áfi(w, y aún mejor el experimental analítico-sin té":' tieo que aquel representa, operando con verdaderas lentes y con su-. tiles hacecillos de rayos. Cubriendo la superficie del espej0 Ó de, la lente con un diafragma de carton , agujereado en el centro y en los demás -puntos por donde se quieren hacer pasar hacecillos luminosos, método sencillo y expedito, p'Ue�el!JJ reproducirse experime1ftalme'nte todos los casos que se representan gr�ficamente en el encerado. Cuan do se quiere _{lperar con rayo!> paralelos, se emplean 10s del sol. refle ';" jades por el espejo del portaluz y penetrando en la cámara oscura por una grande abertura. Si el espejo ó la lente es muy grande, es pre ciso exponerla á los rayos solares directos. Si se quiere que los rayos partan de un punto situado á una distancia finita, se adapta una lente convergente al tubo del portalúz, y el foco de esta lente será el punto deseado. A distancias variables de este foco se coloca el espejo ó la lente cubierta con el diafragma, y con una pantalla en, la mano se busca el punto, en' q ue se cruzan los haeecilles reflejados Ó refracta dos, cuyo punto será el foco real del espejo Ó de la lente, Fácilses de este modo demostrar que la distancia del foco depende de la dei-punto " � , luminoso, y que estos dos puntos son recíprocos 6' focos conjugados. De la divergencia de los hacecillos reflejados Ó refractados sededuoe la no' existencia de foeo real, y la necesidad de prolongar los haóeci- nos por la parte opuesta del espejo ó de la lente para que se crucen � en el foco virtual, que,es el punto de divergencia de dichos hacecillos . .. Véose CRÓNICA Cml'lTÍFICA, t. V. págs. 289, 331, 385 Y 512; Y L VI, página 3. CRÓN. CIENT. TOMO VI. NÚ'I. 1�¡j.-2g FEBRERO 1883. 10 • 74 ANTONIO RAVE. El inconveniente que presentan estos experimentos es q-ue, siendo él foco de la primera lente no un punto luminoso, sino una imagen, aunque' pequeña, del sol, á medida que va: aumentando la distancia focal, va aumentando la seecion de cada hacecillo refractado que se proyecta en la pantalla, y no es otra cosa; que una imágen amplificada de la primera. No hay otro medio de disminuir este inconveniente qtle adaptar al portaluz un sistema de corta distancia focal para obtener una imagen muy pequeña. Para dar á conocer la propiedad característica del centro óptico en las lentes, se presenta una de estas á mi hacecillo de rayos paralelos, primeso en dirección normal, y luégo más y más oblicua, Ji se ma nifiesta que en todas estas posiciones puede conseguirse ql1e el hace- , cillo emergente sea paralelo ó tenga la misma direccion del incidente. Estas direcciones representan los ejes secundarios, y el punto en qtue todas ellas se cruzan es el centro óptico cuya posicion se indica á los álumnos. - Luego se demuestra que en los ejes secundarios ú oblicuos ,los focos se forman del mismo modo que en el eje principal, y á las mismas distancias relativas. Empleando el mismo método analítico-sintético se demuestra el cruzamiento de los ejes 'de los diferentes puntos luminosos de un ob jeto en el centro óptico de una: lente. Para esto se disponen dos pun tos luminosos por medio de dos.pequeñas lentes engastadas en el dia fragma del portaluz. Los dos conos luminosos que parten de los focos de estas lentes envían rayos á la superficie de la lente que está cu bierta con una pantalla con tres aberturas, una central que da paso á los hacecillos que atravesando la lente por el centro óptico no su fren desviacion , señalando por lo tanto la direccion de los ejes, y' las otras dos cerca de la circunferencia. Los hacecillos que pasan por es tas aberturas sufren desviación y cortan á sus ejes respectivos en los focos. Podrían emplearse mayor número de focos ó puntos luminosos,' y también suprimirse las lentes pequeñas, valiéndose de la misma disposicion que sirvió para el estudio de la penumbra, esto es, apls cando un vidrio difusivo al tubo ancho del portaluz y cubriéndolo con una pantalla de cartón agujereada en los puntos que se quisiese fue sen luminosos. Estos experimentos llaman más la atencion de los alumnos que las figuras con que se representan en la pizarra. Es conveniente ha cerles ver la diferencia esencial que existe entre el: f0CO y el centro óptico; pues por más que sean muy distintos, algunas veces los con- FÍSICA EXPERIMENTAL. 75 funden. En los experimentos citados se ve bien que hay tantos focos como puntos luminosos , al paso que no hay más que un centro ,óp tico; que en cada foco se cruzan los rayos procedentes del punto lu ruinoso respectivo, al paso que en el centro óptico se cruzan los ejes de los rayos de todos los puntos luminosos del objeto. Entendido esto, la formaeion de las imágenes, y las relaciones de posicion , distanei� , - 'y magnitud con el objeto se explican fácilmente. Corno la fórmula que da la distancia del foco conjugado de un punto luminoso es la misma para las lentes que para los espejos, es conveniente hacerles observar la representacion geom�trica diferente que tienen en )0S G0S casos los elementos de la fórmula, particular= _ i;X mente f, que en los espejos es la mitad'del radio, yen las lentes tiene .; y una expresión más complicada '. manifestándoles por qué en los espe jos esféricos el centro geométrico es al mismo tiempo el centro óptico,' y en las lentes son estos puntos muy distintos. También es conve- ni ente hacerles presente que un rayo luminoso que atraviesa una lente pasando por el centro óptico se quiebra al entrar y al salir de la misma, de suerte que la direccion de emergencia es paralela, pero no continuacion de la de incidencia, y cada una de ellas corta al eje principal en un punto cercano pero distinto del centro óptico. Así 'S� manifiesta la division <6 descomposicien del centro óptico en los do� o puntos llamados nodos, que lo reemplazan para el trazado. exacto de los ejes secundarios y cuyas propiedades son dignas de atención. Aberraciones de esfericidad y de refrangililidad de las lentes. Para demostrar experimentalmente la primera es un procedimiento muy sencillo el indicado p0r Desains que consiste en aplicar á ia lente, una pantalla con dos pares de pequeñas aberturas situadas en dos;' diámetros entre sí rectangulares y desigualmente distantes del cep.:_ tro. Así se ve que los hacecillos que atraviesan la lente cerca de' la circunferencia se cruzan antes que rus que la atraviesan raás cerca del centro. La diferencia es poco sensible cuando se reciben los rayos solares directos, porque la distancia focal es entónces la mínima: Así. es que es mejor reunir ántes en foco los rayos solares por medio de-la lente del portaluz, y presentar la lente preparada con !3l diafragma á una distancia poco mayor que la focal principal para que el foco se�., forme á gi'al'l distancia, .en cuyo caso es muy notable la diferencia que se ebserva entre 10s t'ayos incidentes en el borde y los más cer_: canos al centro. Pero aquí se reproduce el inconveniente ya citado de que los hacecillos presentan á gran distancia una seccion considera- ,'" .... ',' .. 76 ANTONIO RA VE. l . ble. Con este mismo experimento se demuestra la abeeraoion de re frangibilidad, pOl'que cada haoecillo da un verdadero espectro con el violado más cerca d61 eje antes de cruzarse, y al revés después de haberse cruzado los hacecillos en el foco. Si se quiere demostrar directamente que la distancia.focal es m:'\.;:: yor para los rayos ménos refrangibles, se proyecta sobre la pantalla' que cubre la lente Un espectro de manera que los dos agujeros equi distantes del centro puedan recibir los rayos de una misma zona co� lorada. Haciendo entonces girar el prisma! se haeen pasar sucesiva-, mente todas las zonas por los orificios, y se ve que la distancia á que se cruzan los hacecillos emergentes aumenta del violado al rojo. Una consecuencia importante de la desigual distancia: focal de los rayos diversamente refrangibles es quela magnitud de la imágerr no es la misma para diferentes especies de luz. Esto puede demostrarse directamente recortando en una lámina de estaño pegada á un vidrio pulido ó deslustrado una figura cualquiera, una flecha por ejemplo. Iluminando el calado por medio de las diferentes zonas del espectro, que sucesivamente se proyectan sobre el mismo, se obtienen imágenes cuya distancia y magnitud varía en razon inversa del grado de re frangibilidad de lns rayos que las componen. 'I'ambien se pone en evidencia la aherracion cromática de las len tes haciendo ver que los diversos conos ó sectores de rayos refracta dos á que da lugar un haz de luz blanca incidente no se superponen completamente, porque tienen sus vértices á diferentes distancias d� la base comun , resultando una seccion irisada en su circunferencia. El efecto es más marcado suprimiendo la parte interior de dichos co- 110S por medio de una pantalla de diámetro un poco menor que el de la lente, para que aplicada á la misma sólo deje pasar una zona del- gada de rayos incidentes en la circunferencia. Acromatismo de los prismas y de las lentes. - El problema del acromatismo es fácil de plantear y resolver analíticamentsdespues de haber demostrado con el poliprisma que en los diversos medios refringentes la dispersión no es proporcional ¡1 la refraccion. A los alumnos que no comprenden aqueLprocedimiento hay que demostrar les experimentalmente que es posible obtener por medio de un prisma de ángulo variable la misma dispersión que con otro prisma dado de diferente sustancia siendo desiguales los desvíos. De este hecho se deduce que la diferencia entre los desvíos producidos por los dos pri�� mas será la misma para todos los rayos sea cual fuere su refrangibi- FÍSiCA EXPERIMENTAL. lidad, Luego- si s@ hacen obrar en sentido opuesto, invirtiendo la po sicion de uno de ellos, todos los rayos luminosos experimentarán el mismo desvío, y se habrá anulado la dispersion. Siendo elprisma de Amici un instrumento de aplicacion , parti cularmente para los espectréscopios de visión directa , no estaria por demás €1 manifestar, como complemento de la demostración anterior, que dos prismas de sustancias desigualmente dispersivas que produz can un mismo desvío en determinados rayos del espectro presentan dispersiones desiguales, de suerte que si se superpoll€ln en posiciones inversas, se anula el desvío para aquellos l'ayOS y se conserva cierto grado de dispersiou. Así se resuelve el problema inverso del acroma-. tismo, descomponiendo la luz sin desviarla. El acromatismo de las lentes se demuestra experimentalmente de . � una manera análoga. Sobre 'cada una de las lentes que componen un sistema acromático se dirige un haz de rayos luminosos interceptando los centrales por medio de una pantalla. Con la lente convergente de' crown se obtiene, á una distancia menor que la focal, una corona iri-. sada de pequeño diámetro. Con la lente divergente de flint se obtiene á 1� misma distancia una corona, de diámetro mayor que la lente, tambien irisada, pero en sentido inverso. La primera tiene en la parte exterior el rojo, y la segunda' 611 'Violado. El ancho de la zona irisada ·es, el mismo para las dos. Es evidente que, superponiéndolas, las dis persiones iguales y opuestas se destruirán, quedando sin embargo un sistema convergente, porque la diferencia entre los desvíos opues ..... tos producidos por las dos lentes, que es igual á la diferencia entre los radios de las coronas ó anillos irisados, es menor que el radio de la lente. Así lo confirma el experimento. y en efecto debe ser así, pues, á igual dispersion , el desvío debe ser menor para la sustancia más dispersiva, que es el flint ; luego no podrá anular la convergen-e ciaproducida por el paso de los rayos al través de la lente de crown. Para GQPvencerse de que los desvíos sen desiguales en las dos lentes" no hay más que comparar las distancias focales, y se verá que [a de la lente de flint es mayor que la de la lente de crown. 77 . , , I 78 M. DUPONCHEL. LA CIRCULACION DE LA ENERGíA SOLAR * ; ,-,. POR M. DUPONCI-:J;EL. Hace ya un año próximamente que en un opúsculo sobre la Teoría de las manchas solares , impreso el 4 de enero de 1882, publicaba las siguien tes líneas: ( Los conocimientos actuales de la ciencia sobre la naturaleza de la luz, del calor, de la electrioidad , -del magnetismo, manifestaciones bajo formas distintas de Una misma naturaleza de movimiento, nos demuestran hasta la evidencia la conservacion absoluta é inmutable de este movimiento, en tan. oto que fuerza viva .... JJ El universo nos presenta en cada grupo estelar un centro de emision incesante de fuerza viva que no se concibe que se pierda y se propagué indefinidamente en el éter, sino .que debe forzosamente ser" percibida' y fijada por los cuerpos ponderables. Hay, pues, quo considerar, aparte de lós centros de emision . que conocemos, otros de concentraoion que no se. nos presentan con tanta claridad, pero que no son ménos indispensables para explicar la e ternidad de las diversidades de movimiento que se ofre cen continuamente a nuestra vista. JJ Cabe aquÍ preguntar si estos centros de concentraeion, equilibrando el efecto. de los centros de emision estelares, se encuentran aislados en algun punto del espacio donde por la vaporizacinn de los astros de ciertos grupos paniculares, reducirian su conjunto á este estado de nebulosa primitiva del cual parece haber salido originariamente nuestro mundo solar; ó si por el contrario, la reconstiLucion de la fuerza viva se verifica en cada astro y cada estrella , cada sol, es á la vez centro de concentracÍon y-ceo'U'\):ele emision calorlfica. Ambas hipótesis son igualmente plausibles; empéro , la segunda me parece mas verosímil y más en armonía con los dates cierios que los estudios geológicos 110S suministran sobre nuestro mundo solar es,... pecialmente, donde la intensidad de la radiacion del astro central, sometida sin duda ti variaciones mas ó menos periódicas, se ha perpetuado, con todo, por espacio de millones de años, conservando aproximadamente la tempe ratura actual, lo que no podría comprenderse si las pérdidas incesantes de la emision no viniesen compensadas por una restituoion equivalente. »Hace algunos años que he intentado explicar de qué manera podia realizarse semejante compensacion, cómo el calor emitido podia volvel' al foco de partida, constituyendo un circuito cerrado, una circulacion conti nua, análoga ti la que en nuestro cuerpo resulta de la acción del corazou sobre la masa de la s''lI1gre. Esta idea, sólo me ha valido hasta ahora las desdeñosas sonrisas de aquellos á quienes la habia sometido quizás algo • Véase pág. 4.9. � GIRCULACION DE LA EN�RGíA SOLAR. 79 prematuramente. Fácil es que no sea hoy mejor acogida, é igporo si me de cidiré á reproducirla más tarde, apoyándola CON todas las pruebas y argu mentos que habré. podido rec0gel', y de las.cuoles nc;>" será la menor , llegan espero, la verificacion próxima de mi explicacion <de las manchas solares. » El momento que habia previsto, llegó mucho ántes de lo que pensaba, porque pocos meses despues, M. Siernens presentaba como nueva y con mas fortuna que yo, lograba hacerla discutir seriamente, una teoria que en su principio esencial no es más que la aludida en el pasaje citado. Siento , pues, que un simple escrúpulo me haya impedido escribir en esta época que la corriente q�be alimenta la enM'f/ía sola?' es emitida por el ecuador y restituida por los polos. En efecto, hace diez años que formulé dicho principio casi en los mismos términos en una nota dirigida á la Aca demia de ciencias 'bajo pliego cerrado, con fecha de 8 diciembre de 18'73, e insertada á peticien mia en el acta de la sesion del '13 de agosto de 4874.- T. LXXVIII, p. 1016. Bastaria quizás reproducir íntegramente esta nota, á la cual las discu siones actuales darian sin duda un carácter de actualidad que no se le en contró .diez años atrás. Sin embargo, creo que �erá preferible exponer más detalladamente todo cuanto se refiere sobre todo á la energía solar. Si mis ideas coinciden por un principio comun con I? teoría de lVI. Siemens, no de jan de 'diferir en sus detalles más importantes. M. Siemens, en efecto, fUB da todo su sistema en la intervencion de ciertos productos gaseosos, qlle ardiendo alternativamente en la fotosfera y disociados en el espacio, ali mentarían una combustión perpetua en la superficie del foco solar. No me toca discutir las objeciones más <} ménos fundadas que ha susci tado esta hipótesis; nada me parece probar que la energla solar sea debida á una verdadera combustion; más vcrosimil me parece que resulte de una simple incandescencia; á tal conclusion ,me ha conducido una larga serie de estudios cosmogónicos" que no puedo reproducir aquí con todo su desar róllo , pero cuyos principios generales voy á resumir, en lo que más parti cularmente conciernen á la energía solar> J.-An.tes de formarme una @pim,ion sobre la naturaleza de la radiacion solar, me ha parecido necesario darme cuenta exacta de los órganos que la trasmiten y que la perciben en la superficie de los cuerpos planetarios, del modo particular de constitución física, de equilibrio y de Iunciouamiento de las cubiertas' atrnosféricas de que todos los astros, soles 6 planetas, pa recen estar rodeados. Paréceme pues indispensable, como prefacio á mi teoría de la energía solar; la exposicion sumaria de mis ideas sobre esta primera cuestiono En vano se podría buscar, como 'han intentado varios físicos, y P0uill�t entre otros, la explicacion del equilibrio de las capas atmosféricas, aplicán deles leyes empíricas, tales como la de Dulong y Petit, sobre el enf'rlamien- .' 80 M. DUPONCHEL. to de los cuerpos sólidos, ó de los líquidos en vasos cerrados. Na deben. encontrarse las leyes de equilibrio de las capas atmosféricas _ en semejante asimilacion con 'los cuerpos sólidos, sino en, la naturaleza misma de.estas sustancias gaseosas, que, en el estado de gas perfecto al cual se aproxi man generalmente mas ó ménos, no tienen ni conductibilidad, ni poder emisivo ú absorbente. Estas sustancias poseen, por el contrario, en mas alto grado, la propiedad esencial de que están privados los cuerpos sólidos, de poder trasformar instantáneamanta , segun las acciones mecánicas que su- portan, su movimiento interno ó calorífico en fuerza viva de 0xpansjon ó � trabajo mecánico externo, y recíprocamente. La expansion gaseosa así entendida, 'no puede ser definida, segtln ge neralmente se supone. Debe limitarse forzosamente al punto en que, 'a con secuencia de la trasformacion completa del movimiento calorífico 'en movi miento de traslacion , toda fuerza viva interna ha sido absorbida por el trabajo producido en oposicion cou la accion de. la gravedad, a la que quedan sometidas todas las moléculas pondera bIes, lo mismo las de los ga- ses que las de los líquidos ó de los sólidos. , Si aislamos imaginariarpents en la superficie de nuestro planeta, un tubo vacío de aire que atraviese verticalmente toda la cubierta atmosférioa" entre el suelo yel vacío del espacio y <dejamos penetrar por su base una moíécula de aire qhle tenga una temperatura a contada a' partir del cero absoluto (-:-275(»), esta molécula se elevara exactamente hasta H=Kc (a-b) llamando K al equivalente mecánico del calor; e al coeficiente de calor es pecifico bajo volúmen constante; b á la temperatura del espacio, que pro bablemente es nula, pero á la cual , en lodo caso, los flúidos gaseosos, habiendo perdido (oda oxpansion , se encuentran en el estado líquido. Al llegar á la altura H la molécula, en virtud del poder expansivo que habrá perdido en absoluto, volverá á caer á la superficie del 'suelo; en vilr tud del peso, y llegara allí con una fuerza viva que, trasformada en calor, . le restituirá su temperatura inicial a; admitiendo, por supuesto, �tle en es, te, movimiento oscilatorio indefinidamente prolongado, la fuerza viva pro pia á la molécula no pueda ser absorbida por el éter ni por las paredes del tubo. Pero, si en vez de una sola' molécula dejo entrar por el tubo un nú mero suficiente para restablecer el equilibrio de presion con la atmósfera exterior, se comprende que estas moléculas gaseosas no podrán así oscilar libre é indefinidamente en sentido de la vertical; sino que, reaccionando unas sobre otras, se superpondrán en cierto estado de equilibrio. más ó mé nos estable. Me he propuesto buscar la ley de este equilibl'io de las temperaturas slilcesi'Vas que varia n de a á b , admi,tiendo en prime¡' lugar, que se tra- CIRCULACION DE LA ENER.GÍA SO·LAR. ,� 81 tará de una atmósfera compuesta de un solo gas homogéneo; ·en estado per fecto, absolutamente diatérmano. Desde luégo es evidente que estando este equilrb�ío establecido fuera de lada perturbación accidental extraña al peso y al calor, las temperatu ras iguales se distribuirán como las presiones iguales en capas concéntricas ú horizontales, en una pequeña exterrsion. ' En tal estado, cada molécula deberá tendel' á elevarse en el sentido de la vertical, en razon de su exceso de temperatura sobre la capa superior, trasformando una parte de su movimiento calorífico interno en movimiento de trasporte ascensional; y no podrá mantenerse en equilibrio más que por las acciones combinadas que resultan: 1.0 de este exceso drrtempcratura; �.o del peso; 3.° de la resultante de las presiones que la atmósfera ejerce sobre ellas. Lás condiciones de este equilibrio no podtian calcularse segun las leyes usuales, tal corno se encuentran expuestas en los tratados de mecánica y de fisica para flúidos liquides y gaseosos, en los cuales se deja de tener en cuenta 'la accion mecánica de las temperaturas desiguales. Para hacer com prender mejor esta diferencia, nos bastará comparar dos col unas verticales formadas cada una de ellas por la superposiciori de un mismo número de pesos incompresibles idénticos, pero que en la primera descansarían direc tamente uno sobre otro, mientras que en la segunda estarían separados por resortes sin peso que produjesen una separacion proporcional á laear ga que suportan. En ambos casos, la presion , considerada en un . punto cualquiera de la coluna , estará bien representada por la suma de los pesos superiores; pero las alturas respectivas de las dos colunas no serán las luis-' mas, y para determinar las de la segunda, será necesario tener en cuenta la compresión y la reaccion de los resortes. La col una atmosférica puede ser asimilada á esta última, considerando cada molécula como un peso que lleva consigo un resorte cuyafuerza ex pansiva se mide por su exceso de temperatura sobre la molécula superior. Partiendo de estas consideraciones he Í1egado á encontrar 1 que la altu- 1 En las condicionés ordinarias del equilibrio de los flúidos, tal como se com prende ordinariamente en los tratados de mecánica y de física, la resultante d� las presiones verticales que se ejercen de abajo 'arriba y de arriba abajo, sobre una molé cula aislada, es precisamente igual al pese 71! de esta moléeula que obra de abajo . arriba y que se equilibra por lo tanto completamente con el peso, en virtud de lo cual no tiene razón de ser la accíon ascendente que resulta del aumento de temperatura de las capas inferiores. En realidad, la sub-presíen que resulta mel enlace general de las moléculas atmos-: férlcas suporta bien una parte del peso de las moléculas superiores', pero no equilibra enteramente el trabajo de la gravedad, El aumento de temperatura de las capas infe riores reune su accíon reten tíva á esta sub-preslon, para resistir al empuj-e total. ' De lo dicho resulta que podemos censíderar un mismo peso 'lt aislado, en el ele mento de una coluna atmosférica de altura dy, como si se-encontrase equilibrada por CnÓN, ClHNT, TOMO VI,-NúM, 128.-2;; FEBRERO 1883. . 11 . 82 M. DUPONCHEL. ra y la temperatura de una coluna atmosférica deben representarse por la eouaoion e2 y=Ke'_e(a-.0) [1] denominando K al equivalente mecánico del calor; e al ealor especifico bajo volúmen constante; e' al calor específico bajo presión constante; (J á la temperatura variable; a á la temperatura del suelo. la suma de los tres elementos de trabajo diferenciales correspondientes al paso de una, capa á la inmediata, á saber: El trabajo de la gravedad Tp que se ejerce negativamente de arriba abajo; -El trabajo del calor Te que se ejerce positivamente de abajo arriba; El trabajo de sub-presion de las capas inferiores Ts que se ejerce en el mismo sentido; Debiendo resultar nula la suma total, Tp + Te + Ts = O. Así, pues, para la altura diferencial dy de dos capas próximas, se tiene eviden temente Tp =-Te dy Te = - Te K ed O. RésLanos determinar el tercer elemento Ts = - Tp - Te = Te dy K ctl (J. - [a] Ahora bien, podemos encontrar en funcion de dy otra expresíon del trabajo ele- mental Te que habemos expresado ya en funcion de d (J. > Sabemos que para imprimir el aumento de 10 á la unidad de peso de la coluna atmosférica, tendremos que gastar una cantidad de calor igual á e', si el gas se dilata libremente bajo la doble accion del peso y de la expansion gaseosa. Este gasto de calor quedaría reducido á e para producir el mismo efecto termomé trico, si, aniquilando idealmente la accion expansiva propia al estado gaseoso, el vo lúmen considerado no quedase sometido más que á la accíon de la gravedad. La diferencia e'- e representa pues la accion propia al estado gaseoso, que hemos denominado Te Y podemos escribir . Te e'- e -=-- Tp de donde resulta Tp -Te = l2e -e' = (1- r/- e) , Tp - e e ( e'- e \ Tp- Te = 1- -e-) Te dy sustituyendo en la ecuacion [a] . e'-e Te K ed 6 = - Te -- d Y e de donde, integrando y determinando la constante para y = o, O = a e2 - y = 1(-,- (a-O). e-e L, • CIRCULACION DE LA ENERGÍA SOLAR. 83 El coeficiente e�'::": te,presenta lo que se podría llamar el poder expansivo de la atmósfera en cuestiono Pero este coeficiente puede descomponerse en dos partes', cuya distineien es esencial, poniendo la eeuacion bajo la forma . '2 e-e'· y = K e (a - O) + K e e'-e ( a - 6 ) . Representando el coeficiente del primer término la expansion del gas supuesto libre, fuera de toda presion, el coeficiente .del segundo término expresará lo que se puede llamar su expansión compresiva. Siendo la relacion -* igual para todos los gases, el coeficiente del se gundo término puede traducirse pOI" la expresion numérica más senci lla 1,44 e; y finalmente la ecuacion general de equilibrio puede represen tarse por la fórmula y = K e (1 + 1,4t) (a _:_ e). Dejo expresamente el coeficiente numérico dividido en dos cifras dis tintas, para hacer resaltar la accion especial debida á cada uno. de los dos esfuerzos verticales ascendentes: el calor y la sub-presiono Esta ecuacion general corresponde con toda evidencia á un estado de eqeilibrio indiferente. Un peso cualquiera de aire atmosférico, al pasar de una capa á otra, efectuara un trabajo positivo ó negativo, igual a la pérdida ó al aumento de potencia de expansion total que habrá experimentado en su temperatura, de la, misma manera que en su presion. La ecuacion establecida para el caso particular del aire seco,' se aplica ria igualmente al equilibrio de una atmósfera compuesta de otro gas homo géneo, dando á e el valor correspondiente á este gas. . Si el gas atmosférico no fuese homogéneo, pero varjase segun leyes co-' nocidas, con la altura, se podria aplicar aún igualmente la ecuacion -dife rencial integrándola me un modo diferente, segun los valores anaHtico� de e y e' que serian variables. Con todo, en el caso de una atmósfera no homogénea, el equilibrio deja de ser indiferente. Las moléculas de una capa, no sera n indiferentemente cenducidasá otra capa, sin experimentar pérdidas .ó aumentes de f.l!Dder expansivo que, segun .las circunstancias, pueden llevarlas á su posicion pri mitiva ó separarlas de 'ella definitivamente. Interpretada la eeuacion general bajo este punto de vista, permite re solver las difioultades relativas al movimiento de los gases y ofrece, por tanto, una gran utilidad; pero la falta de espacio no me permite, ahora por lo ménos , tratar de esta importante cuestión. Paréceme, sin ernbargq , indispensable entrar en algunas explioacio-' nes sobre el papel que desempeña el vapor de agua en la atmósfera, Dicho vapor difiere esencialmente del aire, y tiene un poder emisivo y absot- bente que le permite ceder á los gases más fries su exceso de calor, tan '.,� . :�;: l. I i I 11 84 M. DUPDNCI-IEL.-CIRCtlLACIQN DE! LA ENERGfA SOLAR. �"'. bien como absorber el de los gases más calientes. 'Los expel'hil;fentos de Tyndall han demostrado que, mezclado, áun en una proporcion insignifi cante, con el aire atmosférico, le comunica su facultad propia de absorcion, circunstancia que me parece dar la explicacion de las anomalías aparentes que podría presentar la apllcacion de mi férmula general establecida en' la hipótesis de un aire perfectamente seco, que no recibiria flujo alguno de calor, ó que este flujo de calor atravesaria libremente sin ser absorbido. Para el caso particular del aire seco, la separacion de las capas atmós féricas, deducida de la fórmula para un descenso de 10 seria de 173m,79, de los cuales rosultarian 711 m,23 para la expansion oalorífica y 102m,56 para la expansion compresiva. Si la atmósfera estuviese Jormada exclusivamente de va pOI: de agu� completamente aeriforme, abstracción .heoba de 'las condensaciones que se producen á baja tem peratura , la altura vertical correspondiente á la uni dad termométrica seria de 348111,65. Pero acontece de esta manera. Las' moléculas de vapor acuo�o no deben ser consideradas como formando parte de su propia atmósfera, sino como moviéndose en virtud de su calor específico en el aire atmosférico ordina rio, sometidas á laaccion compresiva de este último. Su poder expansivo total, teniendo en cuenta esta diferencia, alcanzaria á la cifra de .�t5111,44. Tal es, en realidad, la altura vertical á la 'que una molécula de vapor acuoso debería tendel' á elevarse por .cada grado de temperatura que se perdiese; pero, encontrando en su camino moléculas de aire más frias, les cederá, en virtud de su poder emisivo, una parte de su exceso de tempera- ' tura, Por otra parte, en virtud de su poder absorbente, reparará esta.pér dída reteniendo á su. paso una parte del flujo calorífico ascendente ó des cendente '. que la emision solar ó la radiacion terrestre hacen circular de continua en la atmósfera. Volviendo á ganar así por una parte lo que· pierde por otra, el vapor de agua atmosférica puede ser considerado como un intermediario que, aunque esté en mínima proporcion, es susceptible de aumentar más ó menos la expansión calorHica del aire seco, igualarla á veces con la su ya propia,' sin permitirle exceder de 245 metros por di- ferencia de 10• ' La influencia del vapor de agua, no tiene solamente por resul-tado 'am_ plificar el poder expansivo del aire atmosférico, sino que además modifica las condiciones de equilibrio. En las condiciones generales de la fórmu la [4J, este equilibrio es esencialmente indiferente. No sucede lo 'mismo cuando el aire esta mas ó ménos saturado de vapor de agua. El equilibrio 'será sin duela esencialmente variable con motivo de los cambios que pue den sobrevenir en la proporcion de este vapor yen la intensidad del flujo de calor solar ; pero mientras subsisten estas condiciones accesorias, el equilibrio del aire cargado de vapor, en vez de ser indiferente, es estable. CRÓNICA .DE QUÍMICA. 85- Una molécula de aire descendente adquiriría en efecto, á causa de su €ai da, una temperatura superior á la que correspondería al camino recorrido, en el aire ambiente; y volvéria á Sil posicie)O primitiva si fuese más calien- �1 te que este último. Lo, mismo sucederia con una moléeula ascendente que, pudiéndose elevar tan solo con la condicion de perder una cantidad mas grande de oalor de lo que permite' su poder real de expansion , Ilegaria relativamente mas fria á las capas superiores y volveria , por accion de la gravedad, á su posición primitiva. El vapor de agua acumulado en las capas inferiores de la atmósfera produce pues _el efecto de una especie de moderador que, almacenando du rante un tiempo mas ó ménos largo una parte del flujo calorifico , aumenta mas ó menos la expansion atmosférica y mantiene sobre todo' una tempe ratura más uniforme, media entre las temperaturas extremas que corres ponderian, al máximum de la emision solar durante el dia, al máximum de la radiacion terrestre durante la noche. Estas consecuencias teóricas están del todo conformes con los hechos de observación y no es necesario insistir sobre este punto. La ecuacion [1 J, tomada en su acepcion mas general, regula el estado de equilibrio de la col una atmosférica en la superficie de los planetas. Se puede considerar esta col una corno, un resorte tendido que, por su peso, determina el grado de la temperatura normal al nivel de la superficie sóli da, habitable. Esta temperatura depende sin duda de la intensidad y de la. continuidad del flujo solar, pero mucho más aún del espesor de la coluna atmosférica; puede variar entre limites tanto mayores, cuanto más seeo, mas próximo al estado de gas perfecto, es el aire atmosférico. La temperatura a permanece constante, mientras el flujo calorífico res tituido, por la superficie terrestre es rigurosamente igual al que percibe: sí aumenta el flujo calorífico, se caÍienta el suelo, adquiere una temperatura más elevada, que se va comunicando sucesivamente á las capas atmosféri cas, cuya dilatacion progresiva da al resorte el aumento de espesor néce sario para vibrar al unísono de su temperatura inferior, debiendo quedar siempre constante lá temperatura exterior mas ó ménos próxima al cero absoluto. Si el flujo calorífico disminuye, el suelo se enfria, y por lo tanto; se cl istiende el resorte atmosférico. (Se continu{wá. ) CR'ÓNICA DE QUíMICA. A. SCHEIITEL. =-Densidad del ácido sulfúrico monohidratado, - El ácido sulfúrico puro y concentrado reducido á la mitad de su volúmen por ebu- Ilicion contiene 80, 40 % 503 = 98, 50 % SO;'H2 y tiene el peso específico- 4,85711 0°, referido al agua tomada á O°. La densidad del ácido disminuye añadiendo ácido anhidro ó humeante hasta que alcanza la composioion del ¡: I 86 -. � i-, . , CRÓNICA DE QUÍMICA. monohidrato. Llamando s la densidad, 'r- el tanto por ciento de S08' y P9 el tanto por ciento de so "H. se tiene. en los dates siguientes la relacion de Jos resultados obtenidos: " lh = 8UO; 80.M; 81.00; 81.10;- 81.63; 81.86; 82.10; 82.50; 82.97; P2 --: 98.00; 98.66; 99.23; 93.30; 100.00; 100.28; 100.07; 101.1�; r01.H; s = 1.8á70; 1.8570; 1.8008; 1.8500; 1.8MO; 1.8M8; 18077; 1.8640; 1.8722; ././'; - ¡:; • Segun ellos, el ácido más concentrado, que se obtiene en los últimos' momentos de la destilacion, es el más denso, y el monohidrato está diso ciado en parte á 00 Y tambien en la proximidad de su punto de solidifíca-. cion.--Ka/be J. 26-246 Y Bei, -ro d. Annalen d. Physik u. Chem.s-r-:». MAX ROSENFELD. - Descomposicion del vapor de agua por el hierro candente. -Experimento de cátedra.-En vez de emplear tubos de hierro ó de porce lana, como de ordinario se aconseja pal'a este experimento, propone el autor el uso de tubos de vidrio calentados por una sola llama. Para prepararlos se toma un trozo de tubo de combustion de 12 á 13 cm. de largo y 14 de diámetro, y dentro de él se coloca n 3 ó 4 gr. de hierro finamente pulveri zado (ferrum alkoholisatum). Un extremo del aparato se cierra con el tapen . que lleva el tubo de desprendimiento, y el otro comunica con un. matracito de 1 OOCC que contiene de 10 á 10cC de agua caliente. El codillo que une este matraz al tubo de combussion está doblado en ángu lo obtuso. Para hacer el experimento se calienta el tubo con una lámpara de Berzelius ó un mechero de gas, yal mismo tiempo se produce la corriente de vapor ácueo, que al contacto del hierro enrojecido desprende con abundancia y regularidad el hidrógeno. El tubo de desprendimiento, que conduce el gas á la cuba hidro neumática, se sumerge en el agua de ésta cuando hierve la del matraz. El hierro, que se emplea, se convierte por la oxidacion en una masa compacta, que tiene el aspecto de la piedra imán de grano fino.-Ber. chem, ·Ges.-XF -I6o. K. HEUMANN y P. KOCIIL1N.-Reacciones del ácido clorosul{ónico sobre algu nos metaloides y el eslaño.-Esle ácido, que se deriva del sulfúrica por' la sustitucion de un hidroxilo por un átomo de cloro y cuya Iérmula es s02<gk, debe gozar del doble carácter do ácido y de cloruro ácido, y para reconocer esta dualidad de funcion química han realizado los autores varios trabajos, quo ponen de manifiesto las propiedades de cloruro poco demos tradas' hasta el presente; y así como el cloruro de sulfurilo obra sobre las sustancias orgánicas clorurándolas directamente-lo mismo que el cloro libre, tamhien debe ceder el ácidó clorosulfónico su cloro sin sustitucion, que es lo que sucede, en efecto, cuando obra sobre sustancias fáciles de- combinar . con el citado elemento halógeno. Del trabajo verificado por estos químicos res-ulta" que sobre el' azufre, fósforo, arsénico, antimonio y estaño ehcá el ácido clotosulfónico produciendo ros respectivos cloruros, anhídrido sulfu- ·. CRÓNICA DE HISTORIA NATURAL. " 87 roso y ácido sulfúrico. Estos últimos cuerpos actúan también sobre los ele mentos citados, y originan reacciones secundarias. Con el carbon reacciona de otro modo y se produce CO, COz, CI H y SO •. -Be?:. chem, Ges. XV.- 416-420, . LEO LlEBERMANN. - Demostracion del ácido sulr�wos@ en el vino y en otros liquidos.-Los dos métodos, que propone el autor, están f�ndados en prin cipios quimicos conocidos, y se recomiendan por su sencillez y sensibi lidad. Primer método. Se destilan 15 ó 2000 de vino, se diluye el producto de la destilación en su propio volúmen de agua, añádense después unas gotas de disolucion de.ácido yódico y en seguida UH poco de cloroformo y se -agit�� bien. La coloraoion violada ó pardo-amarillenta de este último acusa la exis tencia del ácido sulfuroso. Segundo 'método. Se destila cuidadosamente el vino en un matracito -has ta separar el alcohol, si se trata de una investigacÍon cuantitativa-. E1llqui do destilado se diluye con agua añadiéndole en seguida ácido c1orhldrico y cloruro básico para ver si el líquido tiene ácido sulfúrico. En el caso de que permanezca claro, se añade un poco de ácido nítrico y se calienta suave mente en un matracito cerrado. El enturbiamiento más ó menos rápido del liquido demuestra la existencia del gas, sulfuroso.-Be?·. chem, Ges. XV-439 -441. . ! CRÓNICA DE HISTORIA NATURAL. J. VESQUE.-La especie vegetal considerada' bajo el punto de vista de la anatomía comparada.-En un trabajo anterior M. Vesque dem-ostró que 105 caracteres anatómicos pueden ser muy útilmente examinados cuando se trata de reconocer las afinidades naturales de las plantas; en dicho trabajo considera que la descr.ipcÍ<!)ll anatómica debe ir acompañada de la descrip-: cion de los órganos florales de las familias. En otro reciente trabajo M Vesque trata esta cuestion ere una manera más general, puesto que prOCura demostrar que el simple exámen de un pequeño fragmento de hoja permite definir las condiciones de medio en que ha vivido el vegetal y llegar á la vez al conocimiento de las familias y de las especies. El autor considera como suficientemente establecido por sus anteriores investigaciones, que la facilidad con que un órgano se adapta á los medios, está en razon inversa de su irnpor�ancia.· El vegetal y sus diferentes miembros se adaptan al medio inerte -agua, aire, suelo- en una medida variable. La adaptación á este medio inerte re� cibe del autor el nombre de efannonia, y segun él la distincion de las especies vegetales descansa hoy dia casi exotusivamente err da?'actkes e!m' ménicos; es menester pues estudiarlos. _ . ... .. 88 CRÓNICA DE HISTORIA NATURAL. . '. «Las principales condiciones físicas, dice el autor, á las cuales la planta' fijada por sus raices en un paraje cualquiera debe adaptarse, son la luz y la humedad relativa; la adaptacioniá esta 11ltirna puede producirse de dos maneras distintas: por la disminucion de la traspiración y pOI' el depósito de agua en ciertos órganos. Las trasformaciones que se introducen as! en los tejidos Ilevan consigo á menudo la aparicion de nuevos elementos mecáni cos destinados á sostenerlos, J) Debemos pues estudiar: �.o Cómo se adapta la planta ála luz, bajó el punto de vista de la asimilacion; �.o Cómo se protége centra una traspira cion demasiado activa; 3.° Cómo almacena el agua; 4.° Por qué medios mecánicos los tejidos parenquimatosos de la hoja evitan el que se marchite. M. Vesque estudia particularmente los 'caracteres efarmónicos de la hoja, ya que es el punto donde se encuentran más desarrollados.' e La planta se adapta á la iluminaeion, ante todo" por las modificaciones del tejido asimiladas, del parénquima en forma reticular-losángica y del conjunto del mesofilo. r. Se protege contra una traspiracion demasiado activa por la reduccion de la superficie total de las hojas, por el mayor grueso y los adornos del cuticulo; haciendo difícil el acceso del aire á los estomas y desarrollando su sistema piloso. La planta almacena agua en su cuerpo de diversas maneras: por el des arrollo de un epidermis múltiple ó de un hipodermis, por los vasos y los depósitos vasiformes. La conservaoion de los tejidos expuestos á marchitarse se logra por el desarrollo de los sistemas mecánicos del hacecillo libro-vascular, por las fibras mecánicas que recorren los parénquimas y por las células esclerosas que resultan de la trasformacion de ciertas células secundarias del mesofilo. Un atento estudio de todos estos caracteres permite al autor distiñguir lo que debe atribuirse á la efannonía. La filiacion pura ha producido grupos considerados actualmente como, géneros, sub-géneros, y áun como especies linneanas; estos caracteres de filiacion han llegado á ser, de una manera general, los oaractéres especificas en zoología; los botánicos, insistiendo apenas sobre estas formas filésicas; los han subdividido más ó ménos segun sus caracteres efarmónicos. Así pues, todos los vegetales que difieren entre si tan sólo por caracteres efarmónicos, constituyen una forma que equivale á la especie zoológica. «Si la ciencia tuviese aún que formarse, habria un procedimiento muy sencillo y muy claro que consistiria en dar un nombre á la última subdivÍ- , sion de cualidad filética, la que representaria la especie ántes de la inter vencion del efarmonismo, y añadir un adjetivó que indicase el modo de efarmonÍa que le' ha impreso su sello; este adjetivo seria siempre el mismo para designar una efarmonía dada.» •. ACADEMIA DE CIENCIAS BE P:RRIS. .us: 89 El autor, despues de haber apoyado su tésis con algunos ejemplos, trata de la delinicisu de la especie'. le parece raciQnal-)r'sin duda gran número de les que se han filncontrado oon la necesidad de determinar muchas formas consideradas hoy dia 'como buenas especies, serán de la misma opinión-e- que se consideren criqw �pe,. cíes las formas filéticas tal como existen antes de la accion de 'la efarmonia. Be este modo corresponderian a las especies zoológicas. La especie se definiria entonces de este modo: conjunto de todos los vegetales correspondientes a la misma division filética indivisible, tomada en el momento en que empiezan á establecerse las diferencias efarmónicas. Pero estas adaptaciones se han realizado ya y (mas enconrramos ,�p pre sencia de una multitud de formas mal definidas que podrian multiplicarse hasta el infinito, formas que son consideradas como-especies por los Jorda nianos; pero hay un término medio, que consiste en considerar como especie el conjunto de los vegetales descendientes de una misma forma anterior, qué han estado sujetos á la misma' accion efarrnónica, y que están igual mente adaptados al medio en que viven.» Admitiendo este segundo modo de, ver, la especie seria el conjunto de vegetales pertenecientes á la misma división Iiletiea, q�e presentasen igua les órganos efarmóniccs y que no difiriesen entre si mas que por el mayor ó menor grado de desarrollo de estos. Esta última definicion, ménos lógica que la primera, corresponde a la nocion actual de la especie" botánica, y es conveniente SiB cluda� ado-,ptarl\X pam ne hacer tabuZa. rasa de las ideas fijadas por el trabaje y los esfuerzos de numerosas generaciones. - ACADEMIA DE CIENCIAS DE PARIS. Sesion del di. 22 de enero de 1883. " M. F. PERRIER da lectura de una relacion en que informa á la Academia de la mision que ha dirigido para la observación del paso de Vénus en San Agl!Ist:in (Florida), ¡ M. E. PERRIN dirige una nota sobre la observacion del paso de Vénus, hecha en Bragado - República Argentina-. En ella dice que no pudo obser varse el primer contacto, y que cuando apareció el Sol era ya muy apre ciable la escotadura. M. Perrio no pudo observar, a causa del mal tiempo, mas que dos contactos directos: el segundo y el cuarto, y cierto número de contactos artificiales que suplirán á los demás. Bajo el punto de vista óptico el fen6meno ha ofrecido, segun él, aspectos geométricos muy limpios y ca racterizados. El planeta se ha presentado como proyectándose bajo la ft>rml,l de un disco negro azulad€) sobre fondo blanco , con bordes bien limitados: M. BER!HELOT y VIEILLE dicen que habiéndoles remitido !'i. Verneuil un ,CnÓN. Cní:s'r. TOMO VI. NÚM, �2¡¡.-25 FEDRERO 188)1. 12 ��'� :!,':: 90 ACADEMIA 1m CIENCIAS DE PARIS. ejemplar de seleniuro de nitrógeno, han determinado el calor desprendido por la explosion de esta peligrosa sustancia. Segun los autores,' el seleniuro de nitrógeno se forma con ahsorclon de calor (-42,3); 15 mismo que sus congéneres el sulfato de nitrógeno (- 31,9) Y el bióxido de nitrógeno (- 21,6): el calor absorbido aumenta con el equivalente, segun relaciones muy generales.. . M. H. ROUZAUD 'trata del desarrollo del aparato reproductor de los Mo luscos pulmonados. De las observaciones del autor resulta, que losproduc tos sexuales, cuya aparicion y maturacion ha seguido atentamente, derivan. del exodermo. ' EL AB. RABOUlSSON se ocupa de la historia geológica y de los pórfiros del Sinai, Sabido es que esta montaña es formada por un gran leyaotamiento de rocas cristalinas, gneiss, granitos y micasquistos, rodeado de una zona de grés, llamado por Russegger grés de Nubia , y que esta zona está ro deada á su vez de calizas cretáceas. Lo que da al macizo cristalino un as� pecto único en el mundo, dice el autor, consiste en el hecho de estar cor tado por una multitud de filones porflricos de un gran número de especies y de colores: pórfiros , porfiritas, dioritas, gl'anulitas, pegmatitas, etc. El sistema del Sinal se prolonga al N. por el monte Hor y de Petra hasta las inmediaciones del mar Muerto. Pero ¿ cuál es la edad de este grés y de estos pórfiros? En cuanto á los grés, M. Luis Lartet , que formaba parte de la expedicion del daqus de Luynes , habia creido en un principio poderlos referir al piso cretáceo. la sucesion inmediata de las calizas cretáceas al grés de Nuhia ; en el Sinal como en el monte Hor, sin traza alguna de terreno jurásico, hacia en un principio bastante satisfactoria esta clasificacion; pero lit presencia, en estos gl'és, de los fósiles caracteristicos del carbonífero inferior, como el Orthis lIlic/¡elini y algunas Spit'ifera encontradas por MM. Ralph Tate y Davidson, desvanece evidentemente todas las incertidumbres respecto de este parti cular. M. L. Lartet , en su, gran obra: Eeploration géologique de la mer lI/or te, de la Palestine et de l' ldumée, participa de la opi nion de los sabios in gleses y ha reconocido que la edad de los grés de Nubia, del Sinai , deb'e atribuirse al carbonífero inferior. . En cuanto á los pórfiros , M. Rabouisson no está conforme con M, Lartet, que los considera como anteriores á los grés , fundándose en las analogías de estructura y de color de las dos rocas, en su con lacto, de donde deduce que los grés habian debido depositarse sobre los. pórfiros tomando de es los algunos de sus elementos desagregados y por consiguiente algo de su es tructura y de su color. M. Rabouissou , pOI' el contrario, no ve en ellos más que un fenómeno de metamorfismo; ha visto tambien en diversos puntos el grés atravesado por pórfiros , de lo cual deduce que los pórfiros son de fOf-:' maoion más reciente ql!le los tlrés de Nubla. Igualmente sucedería, segun ACADEMIA DE CIENCIAS DE PARIS. 91 él, con el levantamiento del Sinai cuyos pórfiros son el testimonio y los re· sultados del mismo. El autor dice además que los levantamientos de las ca- lizas eretáceas y del terreno numnlltieo son dependientes del levantamiento t.í�· cristalino y del de los grés, y que el conjunto de "los movimientos á los cuales debe su relieve el macizo actual son post-eocenos. M. Bahouisson re cuerda, en fin, la existencia de las ollas de los gig(.l,ntes en la península si- naitica , no sólo en los valles, sino también en las crestas de los sitios aspe- dados y en las cimas más aisladas y más escarpadas. Segun ha ;poclid9 ver, no están en su posicion vertical, sino invertidas, lo cual indica las-profundas modificaciones ocurridas desde la época en que estas ollas de los gigantes fueron perforadas por las aguas en una regíon actualmente tan seca como el Sahara. A la memoria de M. Rabouisson acompaña una serie de hermosas fotografias. Sesion del diaJ19 de ene 'o de 1883. EL PftESIDENTE notifica la sensible pérdida que· ha experimentado la Academia con el fallecimiento de M. Ch.-E. Sddillot, miembro de la seccion de Medicina y Cirugía. M. Sédillot murió en Santa Meuehulda la mañana misma del día en que se celebró esta sesion. M. T1SSERAND da cuenta de la mision que ha dirigido en la Martinica, para la observacion del paso de Vénus. Esta mision estaba compuesta del autor de La cemunioaoion , miembro del Institu Lo, de MM. G. Bigourdan y , P. Paniseux, astrónomos del Observatorio de Paris, y F. Terao pj.óven as trónomo japonés. El ministro de Marina destinó á la mision 4, timoneros de la armada. Esta misio n , que representaba particularmente el Observatorio de Pa"", ris , salió de Francia el 6 de setiembre y llegó á Fort-de-France :_Martiní- ca- el 20 de setiembre. Empleó una semana en explorar la isla para reco.,.. , nocer los puntos que presentaban más probabilidades para el buen tiempo; Decidió Instalarse en' el fuerte Tartenson, próximo á Fort-de-France. Lá i,nstalacion fué relativamente fácil, gracias ,á la cooperacion del gobema '(lor �e la eolonia , M, AlJ.egre, y de todos los funcionarios civiles y mili-. tares. Deterrninóse la longitud pOF las culminaciones lunares, empleando la correccion de las tablas de Hansen propuestas pOI' Newcomb. Por otra par te, se pudo relacionar, por medio de una triangulacion, la posición del ob secvatorie con la de la poblacioe de Saint-Pierre , Iilue habia sido determi-: nada telegráficamen te por los americanos en ,1876; se obtuvo pues u-na nueva determinacion muy exacta de la longitud, que se encontró difería muy poco de la primera" lo que prueba la precisión de las correcciones calculadas varios años áutes por M. Newcomb. El dia 6 de diciembre de 1882 fué el mas malo Ele todos, los Ii!lue la mi- .. o f., -' '.fJ.!Y'r', 92 ACADEMIA DE CIENCIAS DE' PARIS. sion pasó en la Martinica; sin embargo, se pudo observar el primer contacto en excelentes condiciones atmosféncas. No pudieron observarse los dos primeros contaotos á causa del mal tiempo, pues la lluvia caia á torrentes, pero se tomaron medidas heliomé tricas. Si los resultados obtenidos no permiten emplear el método de Ha lley, se podrá recurrir á lo ménos al de Delisle. Se ha efectuado, pues, la mitad de 10 que se hubiera hecho con un tiempo perfectamente claro. M. Tissérand hace entrega de dos fotografías que representan el fuerte Tartenson -donde se instaló la mision, y el personal que estaba bajo sus ór denes. M. J. JANSSEN presenta la relacion de sus trabajos sobre la observacion del paso de Vénus en Argelia. Su objeto era el estudio de una cuestion que se-suscita actualmente, y de la mayor importancia, tanto bajo el .punto de vista de la constitucion del sistema solar, como bajo el de la fildsofía natu ral. Rcfiérese á la composicion de la atmósfera de Vénus y de la presencia @ dela ausencia en esta atmósfera del elemento acuoso que; eh la Tierra, desempeña un papel tan importante en los fenómenos que se relacionan con el desarrollo de la vida. Adornas, M. Janssen se proponia obtener fotogra:" fías del disco solar, de diferentes magnitudes; unas de 30 centímetros y otras de un diámetro más reducido. Como .el principal objeto de estas observaciones era relativo á estudios de astronomía física, M. Janssen no tenia necesidad de seguir el paso entero del planeta; por esta razon pudo elegir cerca de, Francia una estacion que se prestase al estudio de las primeras fases del fenómeno. La provincia de Oran era la mejor situada, la mas rica de las tres argelinas y la qlle en in vierno ofrece más probabilidades de tener un cielo despejado. M� Janssen se dirigió, pues, á la Argelia comisionado por el gobierno ) con una recomendacion especial del ministro de la Guerra qLle le ha serví do en gran manera, pues sin el auxilio de varias fuerzas del ejército le hu biera sido dificil, segun dice, realizar las observaciones efectuadas en las altas mesetas sud-oranesas. La misión se instaló en el fuerte del Cháteau-Neuf de Oran, donde pudb observar el paso de Vénus. Esta mision se componía, además de M . .Janssen, de M. Royer, para las observaciones espectroscópicas, y de M. Pasteur, en cargadoespecialmente de los anteojos fotográficos, El dia 6 de diciembre, presentóse el tiempo ligeramente cubierto por la mañaua , perQ se despejó del todo media hora ánres de empezar el fenó meno, de manera que pudieron hacerse los trabajos con las condiciones más favorables y se observó el fenómeno astronómico hasta la puesta- del Sol. M . Janssen dice €Iue las observaciones espectroscópicas durante el paso, no han dado resultados enteramente iguales con los obtenidos por otros que se han ocupado del mismo asunto. .. ACADEMIA DE CIENCIAS DE PÁRIS. 98 Pero pOI' lo que se refiere á la presencia del vapor de agua en la atmós fera de iVénus, el director del Observáiorio de Meudon declara qúe los re sl1,ltad0s obtenidos están e;l oposicion con lo que se dijo al observarse el ' paso de 1874 y áun el de diciembre de 188'2. El paraje en que M, Janssen hizo colocar los ecuatoriales y lós anteojos, en las altas mesetas del sud de Oran , es un verdadero desierto, donde no se habían visto hasta entónces más que rebaños nómadas, La traspareneia de la atmósfera era tal en estas regiones que pudo observar á simple vista la velocidad de los satélites de Júpiter y vióque era posible servirse de un anteojo de 8 pulgadas y un aumento de 150 veces á la luz cenicienta de la luna de 4 dias. Además, el brillo extraordinario de V énus y la extrema sequedad de la atmósfera han sido tambien condiciones en gran manera favorables que han oenduoido á M. Janssen á admitir, que cuando se elimina así la influencia de' la atmósfera terrestre, los caracteres ópticos del va por de agua en el es pectre de Vénus son insignificantes. Esto no quiere decir' que este elemento sea extraño al planeta, pero debe afirmarse su presencia con la mayor re .... serva, y recomendarse el uso de mayores instrumentos que los empleados por él, haciendo las observaciones en circunstancias atmosféricas tan favora bles corno las GJ. ue se le han presentado. M. Janssen ,ha podido tambien determinar' la pesicion del gran cometa de 1882 y recoger' datos que podrán relacionarse con los obtenidos en Eu r'opa y en América. Fin'alrl1e'nte , M, Jansse� ha hecho algunos estudios sobre el espeiis9nQ, , casi permanente en aquella region, logrando fotografiar varias veces' las manifestaeiones de aquel fenómeno y deducir que las causas que Ie produ cen, en la mayor' parte de los casos, son del todo distintas de las que ge- neralmente sé admite. . M, DERrITE'LOr, estudiando los productos de la explosión de la pólvora ha hecho importantes investigaciones sobre la aecion reciproca del azufrg, del carbono, de sus ácidos y de sus sales. El autor ha operado, ya valién dose de la chispa eléctrica, ya del calor rojo. En ambos casos 'ha notado la inrervencion de energías extrañas á las acciones quimioas propiamente di ohas , desarrolladas por I'a electricidad ó por el calentamiento, en especial descomposiciones sucesivas, disociaciones y cambios de estado molecular, , • Lo.8 gases cea que ha operado M. Berthelot SOn: gas sulfuroso, óxido de carbono, gas sulfuroso y cathono combinados, ácido carbqnico y azufre, gas carbónico y sulfuroso mezclados en volúmenes iguales , gas sulfuroso y , óxido de carbenc también mezclados en volúmenes iguales. Tratando luégo M, Berthelot de los compuestos salinos, dice que ha estu diado sobre todo las oxisales alcalinas de azufre, calentadas al rojo, en estado de sulfato y de sulfuro, as! corno el carbonato de potasa, y las ha hecho obrar, árlicba temperatura, sobre el aeufre, el 'carbono y sus óxidos gaseosos. 94 ACADEMIA DE CIENCIAS DE 1"ARIS. Las consecuencias de estas diferentes investigaoiories , relativas al estu dio de las reacciones producidas dur'�nle la explosion de la pólvora, son las siguientes: Si el carbonato de potasa subsiste en cantidad notable en pre sencia del azufre que resulta de la disociacion del polisulfuro producido si-. multáneamente , estas dos sales, s610 aparentemenje, no se originan en el mismo punto de la materia en ignicion. Este mismo azufre debería atacar tambien el sulfato de potasa. El oxido de carbono destruirla igualmente el sulfato que se formase en el mismo lugar o que quedase en contacto con la sal fundida. Así es que, el carácter más o ménos homogéneo de la mezcla inicial, la mayor o menor duracion de la combustion y la velocidad varia ble del enfriamiento, pueden hacer cambiar la naturaleza de los productos Mtimos, entre límites considerables . . � Los Sf¡CRETAR.lOS PERPETUOS de la Academia quedan autorizados para acep tar, en nombre de la misma, con las cláusulas y condiciones impuestas, las donaciones que la señora viuda de M. Francceur hace á este, establecí miento: 4� o de una renta de 4,000 francos con objeto de funda" uo premio anual del mismo importe, á favor de la persona que baga descubrimientos o trabajos útiles á los progresos de las ciencias matemáticas puras o apli cadas; 2. o de una cantidad de 4,000 francos , que representa los atrasos de un año, con objeto de que pueda adjudicarse este premio en el año actual. El Secretario perpetuo lee la siguiente carla de M. MASf:ART: ( Las últi mas noticias recibidas de la mision del cabo de Hornos nos informan de que se ha observado tambien alli la gran perturbacion magnética de 47 de no viembre último. Segun dice M. Le Cannellier, uno de los oficiales agrega dos á la misión, la tempestad magnética empezó hácia las 5 h de la mañana del 17 y alcanzó toda su intensidad en la noche del 47 al 48; la declina cion cambió 40' en tres floras y Jos dos componentes experimentaron va riaciones del mismo orden. Si se comparan estos datos con las observacio nes de M. Reaou, se ve, teniendo en cuenta la diferencia de las longitudes." que la pel'turbaoion principal se manifestó casi al mismo momento en el cabo de Hornos y en el Observatorio del parque Saint-Maur; la relacion -dé ambos fenómenos sólo podrá apreciarse exactamente por los detalles de las observaciones. M. H. GAL se ocupa -del paso de los licores alcohólicos á través de les vasos porosos. Dícese generalmente que el alcohol conservado en vejigas se concentra poco á poco con el tiempo. As! presentado el hecho, es erró neo, corno lo demuestran los numerosos experimentos del autor; y si bie� en ciertas condiciones se concentra el alcohol, en otras, por el contrario, pierde más o menos de su fuerza. No existen, por lo tanto, reglas sobre este particular, pues todo depende del medio en que esta situada la vejiga: si el medio es seco, el alcohol se concentrará'; si es húmedo, perderá parte " . , . � - CRÓNICA . 95 . de su graduacion. M. Gal ha practicado sus experimentos á temperaturas muy diferentes, de manera que algunas de ellas llegaban á-Wo. ., M. J. GAZAGNAIRE dice que Jos caraotéres geológicos que presenta ellabio-;',�' superior de los Sirfidos, estudiados p-or él en la mayor, parte de los géne ros europeos, tienen gran importancia para la clasificacion de estos Dipte ros; de modo que basta la ohservacion de dicho labio para diagnosticarlos con certidumbre. Su forma tiene un valor absoluto para la familia, y las modificaciones de esta forma presentan un valor genérico en las Oeria, . los Eurnm'us y las Volucella. M. POlNCARÉ ha estudiado la influencia del aire impregnado de vapores de petróleo sobre la respiracion. El auto!' ha sometido durante mucho t�@lJ� po varios conejos y conejillos de Indias á la respiración de una atm@�f�l',a cargada' de vapores de aquella sustancia; los conejillos de Indias han muerto al cabo de uno ó dos años y los conejos han resistido perfectamente á la accion de aquellos vapores. De estos experimentas se deduce que si bien los vapores de petróleo pueden ocasionar ciertas incomodidades, no son peligrosos. CRÓN I CA. Lo maamo que aqui. -- El Ministro de Instruccion pública de Franela. ha en cargado á M. Chapar, ingeniero de minas y vicepresidente de la Sociedad Zoólógica de Franela, una mlslon á la isla de Cuba para recoger colecciones científicas destinadas al Estado. El Banco de Barcelona y el teléfono. - Cuando en todas las capitales del mundo civilizado, los grandes establecimientos de crédito han sido los primerosen emplear el teléfono y ponerse en relacion telefónica COIl los Bancos, Cajas, Sucursa les,. etc., al Banco de Barcelona le hace terror el teléfono, alarma á su respetable ad mínlstrador D. Antonio Escolano. y niega el permiso para toda clase de comunícaclou eléctrica bajo el pretexto de que los caudales que guarda el Banco requieren especia- les condiciones de seguridad é independencia. ,,;; ,."'¡- Esperamos que el Banco de Barcelona, en cuya Junta de Gobierno se encuentrin personas ilustradas, modlücará su opíníon sobre el teléfouo y se convencerá de que si alguna influencia ejerce aquel aparato para la seguridad de los caudales es bajo todos conceptos beneficiosa. De no hacerlo así caerla en el ridículo y el progreso cíeneífíco �Ie Barcelona tendría muy poco que agradecerle. , . Fuente intermitente.- En Jachere , Hameau de l'árgentlere - Altos Alpes - se descubrió una fuente íntermlten te que da 10 litros (le agua á luterválos cle-5 y 7 minutos. Es notable la particularidad que á la primera vez sale U11 agua incolora y algo caliente y á la segunda el agua es fria y de un color rojo vivo. Ciento diez y seis dientes en un cráneo humano. - Dice Il P1'ofJ1'esso que actualmente llama la atencíou un cráneo humano que se encuentra en la exposí clon brasileña. Este cráneo en cuyas robustas mandíbulas no se cuentan ménos de 116 dientes, además de las cavidades de las que faltan, pertenecía á un indio de la tribu de los Guarán y, en la. America del Sud, y rué expedido al Brasil por Cárlos de Kos crltz. Desgraciadamente dicha cráneo ha llegado roto á causa de la negligencia en el trasporte. Sin embargo, en la primera mitad de la mandíbula superior pue-gen con- .,. .. ... 96 CRÓNICA. 'tal'se 39 dien tes, no comprendidas Ias cavidades que .están desprovistas .de ellos; son de un color muy blanco y de una forma tán regular que darían envidia á una señorita f " europea . . c • La grasa hum�na en las diferentes edades..__: Segun M. 1;. Lauquer, ni los oaractéres Ilslcos ni la composición química de la grasa humana son Idénticos en las diversas edades. Hé ahí un cuadro de los principales ácidos grasos que en el1a se encuentran: NIÑO. ADULTO .• Acido oleínico.. . Acidn r almtríníco. Acido estaerínico. 60,05 '21,81 3,13 86,21 7,83 1,93 Expedicion Belga al alto Congo.- Ha salido recientemente del puerto de Amberes una nueva expedicion belga que se dirige al Congo. Dicha expedicion fué orgauizada llar la Comision de estudios del alto Congo, en Bruselas; y la componen el 1).1;. van den Ileuvel , el Jlr. cab, Schaumanu y el negro Daula, compañero de Stanley. L�'expedicion salió en el vapor Harkaway, ele 600 'toneladas, y lleva consigo algodones, millares de espejuelos, una enorme cantidad de cuentas de vidrio, 500 vestidos reca mados de oro, otros vestidos ele color rojo, semillas ele todas las hierbas que se culti van en Bélgica, armas y varios centenares de kilógramos ele pólvora, Esta expedicion debe ir directamente á la quinta estacion de Stanley , á la otra parte de Stanley Pool y desde allí debe dirigirse más al interior para fundar nuevas estaciones. Mapa geológico de Europa.-Referentes al mapa geológico ele Europa' que el Congreso geológico internacional reunido en Bolonia· ha decidido publicar con el auxilio de los gobiernos europeos, M.. Daubrée dió las siguientes noticias á la Socie dad Geo.gráfica de París. El mapa topográfico está dibujado por el profesor Kiepert; mide 3,72 X 3,36 metros, estará dividido en 49 hojas (7 X 7) Y tendrá la escala de 1: 1500000. El precio de suscricion es de 100 francos. Se han grabado ya' cuatro .. hojas y dibujado diez. El mapa entero comprenderá la Europa hasta su vertiente oriental y la cuenca del Medíterránéo. El árbol del marfil.- El Macrocarpa es un árbol de la familia de las palmas que crece en la América central. Los frutos de este árbol dan un jugo blanco parecido á la leche, el cual tiene en la industria aplicaciones bastante útiles. Becógese el li quido en recipientes al efecto, se purifica y se deja en reposo por cierto tiempo; poco á poco adquiere cierta consistencia y acaba por solidificarse completamente. Cuando l, está del todo seco, tiene un color idéntico al del marfil y adquiere la misma dureza que esta sustancia, aunque no igual elasticidad. Emplease en muchísimos usos del co mercio 'y es el más apreciado marfil artificial. Sentido de la ol;'ientacion en los animales. - M. Vigniel· ha estudiado el sentido de la orlentacíon tan notable en los animales y sobre todo en las palomas viajéras , el cual les permite volver en línea recta al punto de partida después de haber recorrido distancias considerables. Para explicar esta maravillosa y misteriosa facultad, M. Vignier supone que están doLadas de un sentido magnético particular que les per mite apreciar las dos componentes del lman terrestre, la decllnaclon y la lncllnaclon. Cada punto tendría de este modo, por decirlo así, su longitud y su latitud magnéticas . . El sitio donde residlrla este sentido serian los canales se míclrcu'lares del oído interno. Para explicar esta hipótesis bastaría , segun' M. Vignier, soltar palomas viajeras pro vistas á ambos lados de la cabeza, unas de barras de hierro dulce y otras de barras imantadas. Si la teoría fuese' cierta, las palomas que llevarían las barras imantadas 1)0 podrían regresar al punto de partida. EL DIRECTOR-PROPIETARIO, R. Roig y Torres. Imp. Barcelonesa, Tapias, 4 . .. .., ,.' .. F. CORREA.�DETERMINACION DE LA CICLOIDE. 97 DETE�MINACION DEL RAD.lO DE CURVATURA DE LA CICLOIQE EN FUNCION DE� TIEMPO )( CONSlriERACIQNE� _SOBRE-LA VELOCIDAD Y AC-ELER�C:IO�;;- : . POR D. FRANGISCO' CORREA RAMIREZ, . .. , ... oficial del Cuerpo de Telégrafos. • La fórmula de que se hace uso en cálculo diferencial para el radio de curvatura, satisface en las cuestiones geométricas, . pero en mecá nica, hace falta la consideracion del tiempo y nos ha- parecido lógico hacer depender aquél de éste, si bien en el caso particular de la ci cloide, con sus variedades de r.ebajada _ y; prolongada, ,epicicl�iq_�: planas y evolvente del círc_ulo.. '''\$i€:-'� En el presente artículo nos ocuparemos de la cicloide. "J' "f Sentado esto entremos en la demostracion, Llámase cicloide la curva descrita por urt punto de un círculo móvil que rueda con movimiento uniforme sobre una recta dada .. .� I " ""'- No es necesario que el movimiento sea uniforme, pero así lo he mos supuesto para ulteriores consideraciones. Sea el círculo O y la recta OX; OAP es la cicloide, ó hablando con más propiedad un arco de cicloide. Tomemos la recta dada por eje de las x, ·el punto de' retroceso, O por orígen de coordenadas y la perpendicular á OX levantada en este punto por eje de las y. . Busquemos las coordenadas del punto M en un instante cual quiera del movimiento. Designemos el ángulo l\tl O' H por If' y el radio del círculo por R; además sabemos que are l\tlH' =OH' luego x = OR = OH' - nA' é y = Mil -: O'H' - O'H pero OH'= are e ; RH'= MH = R sen 1'; O'H'= R Y Olí = Reos l' • Teniendo presente que are 'f . R '-? t.endremos por expresión de coordenadas . ,. x = R (� - sen 'f) 'C y = R (1 -=- cOS' 'f ) CRÓN. CliLW. TOMO VI. l'iÚM. 11!i.-10 �IAnzó 1883. 13 ' . . �. 1<'. COBREA . ,.' . Conociendo a; é Y hallaremos fácilmente el valor del radio de CUl' ;vatura por la fórmula [lJ ,. . pero si hiciésemos de modo que a; é Y fuesen funciones' del tiempo, entónces podríamos llegar á una expresion tal como p 'w (t). Para conseguir esto, imaginemos un móvil que con movimiento uniforme recorra la distancia OH' en el mismo tiempo que el punto M recorre el arco O M de cicloide. Sea t el tiempo; 'V la velocidad, y co mo consecuencia are cp ='Vt, de donde cp = � y pOlo lo tanto las coor- denadas son o'. R (vI. VI), R ( 1,t ) IX = . Tt - sen R e 11 =. 1 - cos Tt Diferenciando dos veces con relacion á t tendremos 11m ( 1'/ -- = v 1 - tOS - ) (u II "',, +t !ti = v sen R ,.j¡;¡ Ahora bien, siendo a; é Y funcion�s de una variable t, haremos uso de las fórmulas que se encuentran en la teoría del cambio de varia-· bles ; � 'o' y sustituyendo valores J l � I vI dll sen Tt , T = vt 'Y wX 'l-cos- R d'y ' __ � _ dx" = - R (1 .: �)_I_ cos Jl 2. . ' Si en la, fórmula [1] sustituimos estos valores y haeemes las de . bidas simplificaciones y reducciones,' tendremos finalmente vI P = -�Rsen 2R • ql:!-e es lo que deseábamos encontrar. ",. I . t . DISCUSI0N.-P,a!a Tt-=O; p =0 para valores de � comprendidos en- tre o y -T, p crece, para valores mayores' que � y menores que 'lt P ., � 1- ;. .. . . I 99 decrece hasta anularse en este último valor, la funcion ha pasado p.or , . d á vt 11: 1 ti 11: R ' un maximum que qorrespon e 2i = "2 en e.� lemp.o t = v y ?OP"" la velocidad 1) = ':t R, dicho valor es' �. - 4R, es decir, doble' de"" t la normal, lo que comprueba lo que ya sabíamos. Hemospresoindido de los demás valores de p por tratarse de. una función periódica. Hay que advertir que siempre será más fácil determinar el tiem po que la velocidad siendo para el punto M; v = are 'f velocidad que , " ' .' ,t , .. " ;.,;:, cambia para cada arco de círculo, pero constante con relacion á �u arco por haber supuesto en este último el movimiento uniforme y . eomo talla hemos tratado en la diferenciacion. ' De lo expuesto se deducen algunas consideraciones sobre la velo- cidad y aceleracion del punto M. ' Sabernos que [a velocidad de un punto cualquiera puededescom ponerse en ia velocidad sobre el eje de las i; y el de 'las y, siendo �a primera'� y la segunda � cuya velocidad total es v = V(�)2+(�)' 1 di dt Sabido que los ejes son rectangulares. Sustituyendo �a¡ores ' e , j, V· '" vI, . f -:- v ... sen 2ft <J) V = '! v sen ,L 1· 2 , r_ @ bien Esta última fórmula tiene otra expresion que la vamos 'á '4a:r á conocer en seguida. Llamase velocidad angular en el movimiento uniforme, la relacion del ángulo al tiempo ósea .f = w, ve16cidad \ t", ' que será constante cuando el círculo ruede con movimiento uniforme como lo hemos supuesto en el presente caso. ' .' .�.,1"� 'fr' Ahora bien, sabiendo que v = are 'P = � , , R w tendremos t i , V, = 21l.tll sen.:'f. 2 Respecto á la aceleracion podremos repetir un razonamiento aná logo, y llamando f á la aceleración total, tendremes j = V' (d'X)' -+- (d2y), dI' dl' y sustituyendo valores y poniendo en lugar de v su igual Rw ha- - Haremos j=w'R .,'J' de donde deducimos que la aceleracion en la cicloide es. constante . f', . ". • ��t l;;�' '¡ f" 'I!> � r� � r. ,\' ... � , , , '. 100 M. DUPONCHl':L. Reasumiendo, tres son los valores que hemos hallado -¡ (!l p = - 4 R sent ' VI = 2. R w sen 1. y j = w ' R 2 como consecuencia de los dos primeros es decir que la velocidad varía en -razon directa del radio de CUT vatura. Si combinamos este valor con la aceleracion hallaremos v 1 i=-2RwP lo que nos dice que la 'relacion de la velocidad á la accleracion varía en razon directa del radío de curvatura. Lo espuesto nos sirve de preliminar para estudiar el movi miento de un punto invariablemente unido á "Un círculo, que rueda con movimiento uniforme sobre una recta dada. Dicho punto descri be una cicloide rebajada si el punto es interior al circulo y prolon gada si es exterior. En ambos casos mediante una trasformacion de, coordenadas queda reducida la cuestion á lo que ya hemos expuesto. Puede verse esta cuestion con más detalles en Delaunay , Méca nique ratumnelle, página 100. Seria dar demasiada extension á este artículo entrar en conside raciones sobre los casos en que puede aplicarse el mismo ,procedi miento. Esperamos de los lectores acojan este trabojo con benevolencia, por no tener autoridad suficiente para tratar' tan delicadas cuestiones. LA CIRCULACION DE LA ENERGíA SOLAR * ; POR M. DUPONCHEL. H.-Con las reservas. ya dichas, por lo que se refiere á la accion mo deradora del vapor de agua, nuestra fórmula general [1] representa el es tado calorífico de la atmósfera y del núcleo sólido de un globo celeste, cons tante ó periódlcamente bañado por un exceso de flujo calorífico, que le res tiurye lo que la radiacion puede hacerle perder. Pero ¿ qué sucedería si tal flujo calorifico no existiese ó llegase á faltar; si para el globo terrestre en particular, la raJiacion solar cesara de resti l • Co ntinuacion. Yéase pág. 18 . • " • ,,' CIRCULACION DE LA ENER:tÍA SOLAR. 101 tuirle él calor radiante CiJue no e�sa de emi�j¡· en el espacio? Debe oonce-. birse que el reserte atmosférico se' enfriaría y se aflojarla por sus.dos extre- mos. En ambos cases el efecto seria el-mismo. . En efecto; las capas exteriores se condeesarian formando una lIuv·í·a aé rea, cuyas moléculas, aunque volverían pronto á adquirir durante su caida el estado gaseoso, no dejarían por eso, á causa de su mayor calor específico, de bajar hasta la superficie del suelo', donde llegarian con una temperatura inferior á la de este último, también direcLa�ente enfriado. . El órden de superposición se invertirla asi poco á poco. Las capas dota das de mayor calórico especifico que, en el estado de equilibrio normal se mantienen en las más altas regiones de la atmósfera, se concentrarian, por el contrario, en las inmediaciones de la' superficie sólida que se enfriaría más ó ménos, hasta el momento en que su radiación reducida quedara cem pensada por la radiacion general del espacio, emanada de los astros' leja nos, suponiendo siempre al Sol ajeno á toda intervencion. Sea a la nueva temperatura de la superficie correspondiente á este estado final, yencontra remos que se establecería un nuevo equilibrio en dicha atmósfera; pero este equilibrio no seria el de las temperaturas uniformemente decrecientes, que no convendria á la diferencia de temperatura a' - b. La masa total de la atmósfera se hundiría; pero las capas inferiores , cada vez más enfriadas, . no podrian ya elevarse, y sus temperaturas; en vez-de disminuir de abajo arriba, aumentaeian á partir de a' hasta cierto grado � correspondiente a una capa, desde la cual' la temperatura seria decreciente hasta b, en 'las con- ' diciones normales de la tensión actual. Las fórmulas de que me he servido indican la posibilidad teóri�'a de este segundo modo de equilibrio; resulta de un simple cambio, de signo enel sen tido de la expansion calórica del gas, que se une á la gravedad, en vez de sede contraria, para equilibrar la sub-presión. No deja de quedar ménos indicado por el ejemplo práctico que he citado ya, de U11a pila vertical con pesos de resorte, en la cual se comprende qlie los resortes .pueden ofrecer tendencia á. reaceionar, sea háoia arriba, sea hácia abajo, Por oíra parte, sin hacer mención del caso particular del aire que se calienta en vaso cer- rado, vemos á veces producirse este equilibrio inverso en las condiciones naturales de una atmósferalibre , durante los inviernos muy rigurosos, el de � 8i9 por ejemplo, en que las temperaturas, durante un período bas- tante considerable, se mantuvieron más elevadas en el Puy-de-Dórne que en Clermont-Ferrand. Ahora bien, esta circunstancia que sólo se produce muy accidentalmente 09= en la superficie de un globo planetario, bañado sin cesar por un flujo calo- rífico exterior, generalmente en exceso" debe ser por el contrario el estado normal de un globo' estelar en estado de enfriamiento, ó á lo ménos de equilibl�i� calorífico. • .. 102 _- / '- M. DUPONCHEL, , Todo nos induce 'á sQponer, en efecto, que en el movimiento ge,neral de que están animados en _su órbita cósmica! todos los astros estelares de nuestra vla láctea, deben, en determinados periodos, atravesar regiones del espacio en que se encuentran expuestos alternativamente á recibir más ó ménos calórico del que emiten. ' , En el primer caso, su atmósfera debe dilatarse cada vez más, abarcando sucesivamente en su esfera ensanchada las órbitas de los planetas que Ile- , gan al estado de volatilización, á medida que la capa � va siendo rechazada hacia el centro, hasta el momento en que habiéndolo alcanzado, la totalidad de la materia ponderable contenida en el torbellino estelar se encuentra cn estado de vapol' aeriforme, distribuido en capas concéntricas, contem peratura que aumenta uniformemente, desde el centro ee que el calor al canza su máximum, hasta los limites exteriores del torbellino die materia. En este estado, el astro estelar se presenta á nuestra vista bajo el as pecto de una nebulosa irreductible, masa de vapores de una prodigiosa ex- tension, que abraza toda la esfera del sistema planetario.' . Cuando el torbellino, estelar, en este estado de volatilizacion general, .penetra en otra región del espacio en que el calor que recibe del exleriol' es menor que el que emite, debe producirse un enfriamiento mas ó ménos rápido que determina la condensacion de un núcleo central, ó á lo ménos, la forrnaoion de una capa con temperatura máxima, que no es más que la fotosfera del astro estelar, cubierta intermedia donde se concentra el calor, punto de origen de las radiaciones calorífioas que dicho astro, enfriado en parte, envia á los planetas resultantes de las condensaciones parciales de la atmósfera extrema, en las regiones del espacio que ha abandonado suce- I sivamente. La revolucion de un astro estelar en' su periodo cósmico tiene una in mensa duración, incomparablemente superior á la de nuestras observacio nes astronómicas; por lo tanto no sabremos jamás probablemente en qué fase se encuentra ahora nuestro Sol; si está en vías de calentamiento ó de enfriamiento, sí su fotosfera se contrae ó se dilata, La teoría que acabo de exponer no deja de estar conforme con la realidad del corto número de he chos que, conocemos sobre la naturaleza de los astros estelares en general, y sobre la sucesion de las épocas geológicas que· permiten remontarnos hasta el momento en que nuestro globo planetario, en la fase de enfriamiento' de la atmósfera primitiva, se ha separado en estado de esferoide en fusiono La cantidad de calor, ó más exactamente, de fuerza viva calorífica in� terna contenida en el conj unto de nuestro sistema planetario, es ciertamente muy inferior á la que debía tener la nebulosa primitiva de donde se ha ori ginado. Dependiendo la temperatura de la fotosfera del Sol del espesor de su atmósfera externa, podríamos apreciarla por la aplicaéion de la fórmula del , , CIRCULACION DE LA ENERGÍA .sOLAR. 103 equilibl'itl atmosférico; pero los dos elementos esenciales, espesor de la at mósfera y censtitucion química solares, nos son conocidos tan s610 de una .manera muy imperfecta, y les coeficientes K y c que entran en la fórmula, u .! . aplicables á las condiciones ñsicas del globo terrestre, deberían modificarse notablemente para el globo solar. El equivalente mecánioo del calor que representa la altura vertical que la pérdida de una caloria puede obligar a recorrer a � kilogramo de agua, , seria naturalmente veintinueve veces menor en la superficie del Sol, donde el peso es veintinueve veces mayor. En cambio, el coeficiente e, que de pende de las fuerzas vivas de cohesion, debe variar en sentido inverso, y es muy posible que permanezca constante el producto Kc. En esta hipótesis, admitiendo que el espesor total de la atmósfera solar • superior a la fotosfera, sea igual a los f de su radio, ó sean unos 200 mi- llones de metros, y que el calor específico de esta atmósfera sea igual al del hidrógeno, que las observaciones espectroscópicas demuestran existe am elil gran cantidad, la temperatura de la. fotosfera podria ser de �O,OOOo; pero debe tenerse en cuenta que doy esta cifra tan sólo como muy hipotética,' pue:., aparte de las incertidumbres ya señaladas en los valores de los coefi cientes de mi fórmula, no es imposible que se encuentren en la superficie del Sol gases que tengan un calor especifico superior al del hidrógeno: Por 'qtra parte, la proporcionalidad admitida entre las alturas y los descensos de temperatura en una atmósfera en su máximum de tension, que parece teóricamente verdade�a en los límites que podemos observar en la superfi cie de nuestro globo, puede muy bien dejar de serlo para las temperaturas elevadas, que determinan en las sustancias gaseosa� nn estado de disocia ción susceptible de modificar su capacidad calorifica. Dejemos aparte estas cuestiones de detalle para atenernos a los princl pios. Acabamos de ver que en los astros estelares que han experimentado un enfriamiento parcial, debe existir fuera de este núcleo central.una capa atmosférica de calor máximo, desde la cuál las temperaturas de las capas sucesivas van decreciendo hácia arriba lo mismo que hácia abajo. ' Conocemos ya la ecuación de equilibrio de la envoltura superior; pode mos obtener la de la envoltura inferior por un simplecambio de signo en las ecuaciones fundamentales. La ecuación resultante conserva el mismo eoeficiente de propercionali nad que la precedente. Esta representada por la fórmula c' y=Kc'_c(6-a); [2] si se continúa contando las temperaturas á partir del suelo. Seria idéntica a la fórmula [1J si se tornase, por el contrario, el origen de las y desde la fotosfera en ambos sentidos, , Lo que mas particularmente caracteriza el es- 104 t\H DUPONCHEL. . tado de equilibrio de la atmósfera inferior, consiste en el hecho de ,<¡¡ue, no es indiferente, sino estable. Una -moléoula que se elevase en la masa y per diese su calor a medida que penetrara en capas mas calientes, 'su propio peso la volvería á colocar en su sitio inicial. Por el contrario, una molé cula que bajase, se calentarla á medida que penetrara en capas más firias y volvería á subir indispensablemente á su sitio. Es asimismo fácil reconocer que en el caso de una atmósfera heterogé nea, las sustancias que tienen mayor calórico especifico deben ser recha zadas lo más léjos posible de la capa central, en cuyas inmediaciones deben acumularse las sustancias de menor capacidad calorífica, que son en general las más densas. 1II. -Lo anteriormente expuesto 'me ha conducido á admitir que esta capa central no es otra que la fotosfera, foco de donde em��an y hácia el cual deben ir á parar, poI' un efecto mecánico inverso,' las radiaciones ca- loríficas y luminosas. I . Sin embargo, no basta que una capa atmosférica cualquiera se encuen tre á un grado de temperatura muy elevado para que irradie calor en el espacio. Aunque la temperatura de la fotosfera fuese de 80,000·,' segun he dicho más arriba, esta cantidad de calor necesaria para equilibrar las pre siones de las capas atmosféricas superiores, no trasmitiría al exterior ni ca,- , 101' ni ¡uz, si la capa central, lo mismo que la atmósfera superior" estuvie:- <,,-, sen compuestas de sustancias que no tuvieran ,por si ¡;it:üpias poder emisivo ' ni poder radiante. Lo que mas particularmente caracteriza la fotosfera es, en primer lu gar, el estar compuesta de sustancias volátiles que tienen-el menor grado de éalor específico, es decir, vapores metálicos, dotados precisamente de un gran poder emisivo; en segundo lugar, el estar comprendida entre dos atmósferas gaseosas esencialmente traslúcidas,' una de las cuales, la supe rior, se encuentra en un estado de equilibrio indiferente, mientras que la otra, inferior, tiene un equilibrio estable. Un flujo calorífico que provenga del exterior, debe atravesar, con la mayor facilidad, la atmósfera superior, mientras que en la atmésfera inferior podrá penetrar con mucha dificultad,' siendo repercutida por la superficie de la zona central. Estas consideraciones particulares, que asignan á la fotosfera un estado especial de fijeza en su equilibrio, y de permanencia en su constitucion qui mica, nos dan ya cierta luz sobre esta funcion de órgano central de tras misión que he creido deber asignarle en la circulacion calorífica de nuestro sistema planetario Mas no basta saber cómo está compuesto este órgano, sino que además es preciso saber cómo funciona, Por elevada que sea la temperatura de la fotosfera, su radiacion exterior no tardaria en susperi derse, si no estuviese sin cesar alimentada por un reflujo de movimiento ca lorifico igual en accion mecánica al trasmitidc por "la radiaeion. ,. CIRCULAClON DE LA ENERGÍA SOLAB. 105 Esta acciou mecánica creo que debe estar intimamente relacionada COI} la rotaeion dd Sol sobre sí mismo; me parece debida á la componente ver tical que la fHueTza .oentrifuga imprime á las' ondulaoioaes del éter, que, á no ser,por este movimiento de proyeccion, permanecerian tangentes a la superficie del Sol. ' ' En principio, todo movimiento que produce un impulso en un flúido cualquiera, debe tender á determinar en sentido contrario una aspiración equivalente. ,- Si insistimos en la comparacion que me ha servido de punto de partida, de la circulacion calorifica en el universo con la circulacion de la sangre-en' el cuerpo humano, tendremos, que al empuje directo del flujo arterial'cor responde en ca�a.p¡,¡n�o de la superficie solar una impulsion análoga á la dé la sangre venosa, que mantiene la continuidad de la corriente en el cir- - cuito total. ' La intensidad de esta impulsión ejércida por la fotosfera solar, deo pende en cada punto, por una parle,' de la velocidad, ó por mejor decir, del cuadrado de la velocidad de rotacion proporcional á la latitud solas del lugar, y por otra de la masa y más aún de la naturaleza del flúido gaseoso que determina la impulsiou. ' ''" La intensidad de la velocidad de r�tacion, variable para cada paralelo ;;\ s<)Jar, determina probablemente la desigual longitud de las ondas de impul= '810n qlJe, seguri su mayor ó menoramplitud , parecen constituir sobre lodo la diferencia' de los efectos físicos producidos en los cuerpos ponderables; efectos caloríficos para las mayores longitudes de ondulacion ; efectos lumiNOSOS para las longitudes medias; efectos químicos para las más cortas. ' Pero la -naturaleza propia de la sustancia gaseosa cuya rotaciou produce la impulsion , debe, más aún que la velocidad de aquella, contribuir á de..:" terminar su accion calorlfíca y luminosa. ' , La experiencia nos demuestra, en efecto, que la ferma de las moléculas, y, más probablemente aún el modo de orientacion de sus átomos constituti-s vos, tienen .nna enorme influencia sobre la naturaleza y la intensidad .de las acciones mecánicas de la impulsion que pueden imprimir al éter y 'S(i) bre la resistencia que oponen á su paso: En primer lugar, de' una manera general, vemos que los cuerpos diáfa nos permiten al éter que -vibre libremente en los intersticios de sus poros en espesores muy considerables, mientras que los cuerpos opacos detienen casi instantáneamente la ondulacion luminosa. Por una parte , sabemos que bastan a!g,unos átomos de ciertas materias metálicas, tales como el calcio, el magnesio, para dar una enorme intensi-« dad luminosa á las llamas gaseosas que, reducidas á sus propios elementos de combustion , son apérias visibles. Por otra, vemos que ciertos cuerpos '.' \ ',- CnÓN. CIBNT, <rOMO Vl.-NÚM. 126,-10 MARZ.O 1883. '" 10G MÁQUINA DINAMO-ELÉCTR1CA DE E. 'N. PEIN. pueden ser fácilmente atravesados por acciones eléctricas, mientras que al gunos les oponen un obstáculo insuperable, En fin, las acciones magnéticas que las moléculas del hierro en ciertos estados pueden producir pOI' sí solas, nos parecen indicar que estas pre sentan al libre movimiento del éter sobre su superficie, una resistencia par ticular, que en el caso de un roce por rotacion puede muy bien determinar una accion mecánica que las otras sustancias no podrían producir en igual grado, caso que la produzcan en un grado cualquiera, . Si relacionamos estas diversas circunstancias, -es natural deducir queel movimiento rápido de la atmósfera metálica que constituye la fotosfera pue de determinar perfectamente movimientos particulares del éter, suscepti= bies de manifestar las diversas acciones de la radiacion solar. Además es fácil ver, y podria demostrarse pOI' cálculos bastante sen cillos, que esta cantidad de fuerza viva que constituye la radiación solar AO podria reproducirse largo tiempo por aquella causa, si no fuese restituida , conlÍnuamente. Al flujo arterial de difusión que tiene su máximo de poder emisivo en el plano del ecuador, debe corresponder necesariamente un fluJo' de concentracion que lo compensa segun la línea de los polos. Esta doble' trasmisión del movimiento calorífico no se produce como en los cuerpos orgnnizados, por el intermedio de canales distintos cuya existencia pued:a,\t:_ comprobarse por ia simple vista. No podemos, sin embargo, negar la nece- .<_ ,�. ;,i�� sidad de su existencia y, por lo tanto, nos encontramos conducidos á co'ú� _cluil' que puede, que debe producirse, de la misma manera que todas las demás trasmisiones de movimiento entre los cuerpos celestes, por la inter mediacion de las vibraciones del éter que, en dos direcciones diferentes difunden el lo léjos el calor desprendido pOI' la fotosfera y se lo devuelven de todos los puntos del espacio. Estos dos flujos de calor inversos, por más que tengan centros de partida y de llegada diferentes, pues el Ul10 diver-' ge desde el ecuador yel otro se concentra principalmente hácia los polos, no por eso clejan de existir superpuestos en todas las regiones del espacio y sensiblemente paralelos, sin que difieran uno de otro mas que pOI' el sentido de la componente de propagacion , divergente para el flujo ecuato rial, y convergente para el flujo polar. (Se conclui?·á.) MÁQUINA DINAMO-ELÉCTRICA DE E. W. FEIN. Entre las varias modificaciones de que han sido objeto las máquinas di namo-eléctricas construidas segun el principio de Pacinotti-Gram, una de las más importantes es la debida á M. Fein , que ya conocen nuestros lec-. tores por su aparato destinado para los laboratorios y cátedras de Física t. 1 Vé.rse pág. n !I'IÁQUINA DINAMO-ELÉCTRICA DE E. W. FEJN. 107 En las máquinas antes citadas los pelos de los electro imanes sólo ejer cen su accion inductriz sobre la parte exterior de' los hilos del anillo, mién tras que sobre las otras parjes de dichos hilos apenas se ejerce influencia alguna,.lo que aumenta de un modo considerable la resistencia del cirouito y da lugar además á un calentamiento inútil y perjudicial. Para evitar est� inconveniente se han construido las máquinas llamadas de anillo plano, reemplazando la forma cillndrica del anillo por otra aplanada, de suerte que las espiras puedan por ambos lados estar sometidas á la induccion. De este modo, los hilos, en vez de ser paralelos entre sí, están arrollados ra dial mente de dónde resulta que, para obtener con un anillo plano grupos de espiras de la misma longitud total y del mismo número de vueltas que '" , 1< K' Figs. 9 Y 10.:-:MAQUINA�8INAMO-ELECTRICA�DE M. FEIN. " con un anillo eilíndrico dado, es preciso dar un diámetro Ll'layor al nuevo anillo, El aumento del diámetro, produce sobre todo por la accion de 19s in ductores cierta resistencia ó retardo en la rotacion del anillo aplanado, exi giendo más trabajo que para la rotación del anillo cilíndrico. Estas consi deraciones decidieron á M. Fein para 'construir una maquina en la cual se conserva la forma cilíndrica del anillo, que fija sobre el eje de una manera particular y permite someter los hilos á la accion de los inductores casi en toda su extensión. La figura � representa la nueva máquina en perspeotiva y la 10 una sec cion de la misma que nos permitirá seguir los principales detalles de su eonstrucoion, E1 anillo RR está fijado por' medio de tomillos y túercas.vá [Document text truncated for crawler view.]