Las pérdidas de la platería vallisoletana durante la guerra de la Independencia
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LAS PERDroAS DE LA PLATERIA VALLISOLETANA DURANTE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA María José Redondo Cantera Del conjunto del patrimonio artístico que resultó afectado por las distintas ac tuaciones de tipo militar o político que se ejercieron sobre él durante la Guerra de la Independencia, las mayores pérdidas se registraron sin duda en el campo de la platería religiosa. El valor intrínseco de su metal la convirtió en el objeto preferido de los violentos saqueos realizados por el ejército francés. Aún en aquellos casos en los que la incautación se llevó a cabo de forma controlada y legal, en aplicación de las órdenes dictadas por las autoridades civiles del gobierno de José I, la suerte de las obras de platería no dejó de ser adversa, pues fueron numerosas las que desa parecieron de forma irreversible al ser monetizadas para pagar los gastos del esta do bonapartista y del ejército napoleónico que lo sostenía. La codicia de la platería religiosa que demostró el Gobierno Intruso durante estos años puso claramente de manifiesto no sólo que los principales motivos por los que se decretó la supresión generalizada de conventos el 18 de agosto de 1808 eran de índole económica, sino que además se planteó como una operación de sustanciosa e inmediata rentabilidad'. Para asegurarla, se contó con la intervención del ejército. En este sentido, es extraordinariamente reveladora la orden que desde las más altas instan cias se dirigió al general Jourdan, con objeto de que los generales napoleónicos respaldaran militarmente a los Intendentes Provinciales en la incautación de los bienes de las comunidades religiosas, «para que todo el oro y la plata manufacturada que se encuentre en los conventos suprimidos, y también la no necesaria para el culto en las demás iglesias, se conduzca a esta Corte para reducirla a moneda»-. En otras ocasiones fueron los mismos propietarios o depositarios de las piezas ' Jo,sé Bonaparte ordenó a Cabamís, su Ministro de Hacienda, que el envío de la plata de los con ventos suprimidos a la Casa de la Moneda se hiciera con la máxima rapidez, cf. MERCADER RIBA, Juan: José Bonaparte, rey de España (1808-1813). Historia externa de nn reinado, Madrid. 1971, pp. 125-126, y a Juan Antonio Llórente, que se encontraba al frente de la Dirección General de Bienes Na cionales, que controlara la operación en coordinación con los Intendentes Provinciales, cf. del mismo autor José Bonaparte, rey de España (/808-Í8I3). Estructura del estado espatiol bonapartista, Madrid, 1983, pp. 112 y 477. - 15 de setiembre de 1809, Archivo General de Simancas, Sección de Gracia y Justicia (en ade lante A.G.S.. G. y J.), leg. 1.257, s. f.
492 MARIA JOSE REDONDO CANTERA de platería los que para impedir que éstas fueran robadas o expropiadas —lo que se consiguió en bastantes casos ^—, propiciaron involuntariamente su desapa rición'' durante maniobras de traslado u ocultación^. Se conocen además donacio nes de obras de plata a los ejércitos españoles^ o requisas por parte de éstos^ para financiar su sostenimiento. La pérdida de la platería religiosa en estos años ha sido puesta de relieve en numerosos estudios, pero generalmente sólo se conocen datos de lo que les sucedió a algunas piezas en particular®, sin que podamos calibrar con cierta exactitud el alcance de las pérdidas, al menos en lo que se refiere a su cantidad o tipología, en ciertas zonas o grandes núcleos de población. Para determinar estos aspectos con mayor precisión, prestan una gran ayuda los datos procedentes de los inventa rios que se levantaron con motivo de la expropiación bonapartista"'. Sólo se con servan los de algunas localidades'®, pero teniendo en cuenta la circunstancia bélica en la que se hallaba envuelto el país, es posible que no se hicieran muchos más. La relación de obras de platería que se encontraban en los conventos suprimidos en agosto de 1809 en la ciudad de Valladolid, y que presumiblemente se perdió en su totalidad o al menos en su inmensa mayoría, ha sido publicada hace algunos años ". Es posible completarla ahora con los inventarios de la argentería exproComo en la iglesia parroquial de Pesquera de Duero (Valladolid), VALDIVIESO, Enrique: Caíálogo monumental de ¡a provincia de Valladolid. VIH: Antiguo partido judicial de Peñafiel, Valladolid, 1975, p. 197. Es significativo el caso de la custodia de la catedral de León, HERRAEZ ORTEGA, María Vic toria: Enrique de Arte y la orfebrería gótica en León. León, 1988, pp. 129 y 132-133. 5 Vid. por ejemplo lo acontecido con la platería de Sotillo de la Ribera (Burgos), IGLESIAS ROUCO, Lena S. y ZAPARAIN YAÑEZ, María José: La platería de Aranda de Duero. Siglos XVll y XVIII, Burgos, 1992, p. 30. ^ PEREZ HERNANDEZ, Manuel: Orfebrería religiosa en la diócesis de Salamanca (siglos XV al XIX), Salamanca, 1990, pp. 307-308. ' Vid. por ejemplo lo sucedido con la platería de la Catedral de Palencia, BRASAS EGIDO, Jo sé Carlos: «Historia artística de la Catedral de Palencia a través del gobierno de los obispos de los siglos XIX y XX», en Jomadas sobre la Catedral de Palencia, Palencia, 1989, pp. 271-272. " CRUZ VALDOVINOS, José Manuel: «La platería española del siglo XIX: Estado de la cues tión, nuevas aportaciones, propuestas de investigación». Actas del II Congreso Español de Historia del Arte, t. II, Valladolid, 1978, pp. 97-98. En lo que se refiere a Castilla y León destacan las aportaciones de BRASAS EGIDO, José Carlos: La platería vallisoletana y su difusión, Valladolid, 1980, pp. 78-81, que recoge numerosas noticias procedentes de diversos puntos de la provincia de Valladolid. También hay constancia de pillaje de este tipo de obras en Laguna de Duero, Puenteduero, Valdestillas y Viana de Cega, GALLARDO, Francisco: Noticias de casos particulares ocurridos en la ciudad de Valladolid, ed. facsímil en Valladolid. Diarios curiosos (I807-I84I), Valladolid, 1989, p. 211. '' Otra vía de recopilación de datos consiste en la consulta de la documentación de las comunida des y de los templos afectados: libros de fábrica, inventarios anteriores y posteriores a las fechas de la guerra, libros de visitas, libros de Actas Capitulares, etc. Los diversos tomos del Catálogo monumen tal de la provincia e Valladolid contienen abundante información sobre este punto, extraída de algunas de estas fuentes documentales. Para la documentación de este tipo conservada en lo que se refiere a las diócesis de Salaman ca y Ciudad Rodrigo, cf. REDONDO CANTERA, María José: «Datos sobre la desaparición de obras de platería en la provincia de Salamanca durante la Guerra de la Independencia», en Homenaje a don Julián Alvarez Villar (en prensa). " alvarez GARCIA, Mariano; El clero de la Diócesis de Valladolid durante ¡a Guerra de la Independencia, Valladolid, 1981, pp. 224-226.
PERDIDAS DE LA PLATERIA VALLISOLETANA 493 piada propiedad de otros templos no afectados por el Decreto de supresión cu yo contenido se da a conocer aquí. De este modo, se puede obtener una visión bastante aproximada de las obras realizadas en plata de carácter religioso que se perdieron en la ciudad de Valladolid durante la Guerra de la Independencia. La operación de desamortización de la platería no fue un hecho aislado, sino que, como ya se ha dicho, formaba parte de un proceso de rapiña de metales pre ciosos que había comenzado con la misma llegada de los franceses a nuestro país. En la ciudad de Valladolid, el primer saqueo realizado por las tropas napoleónicas tuvo lugar el 12 de junio de 1808, tras haber vencido éstas la resistencia que se les opuso en el puente de Cabezón de Pisuerga (Valladolid). Varios conventos (San Agustín, San Gabriel, Santa Isabel, Santa Catalina y Agustinos Filipinos) fueron asaltados y sus objetos litúrgicos, robados. Al parecer, parte de estos saqueos y de los cometidos en varios núcleos de población ocupados anteriormente fiie vendi da en los días siguientes A continuación, los soldados napoleónicos se dirigie ron a Medina de Rioseco, donde también se apoderaron de piezas de platería religiosa A los seis meses tuvo lugar la primera requisa oficial en la capital del Pisuerga. Fue ordenada por el propio Napoleón y se ejerció sobre los bienes del convento de San Pablo, tras haberse procedido a la fulminante supresión de su comunidad el 10 de enero de 1809'^. Bajo amenazas, el emperador en persona se apropió de la peana de un relicario en forma de lucerna apoyada en columnillas que contenía una Santa Espina, de dos bustos relicarios de plata de una vara de alto que repre sentaban a Santo Domingo y a Santo Tomás, de doce cálices de plata sobredorada, y de trescientos ramilletes de plata Pocos días más tarde, el 13 del mismo mes, el Monasterio jerónimo de La Me jorada en Olmedo (Valladolid) fue asaltado por un batallón de soldados polacos, que robaron «los cálices y la plata que hallaron en la iglesia y sacristía» Los bie nes de los monasterios de esta orden fi guraron entre los más codiciados, debido a la fama que tenía su riqueza El de Nuestra Señora de Prado, situado extra muros de Valladolid, fue declarado extinto oficialmente el 18 de febrero de 1809, aunque ya unos días antes el mariscal Bessiéres había ordenado el reparto de sus objetos litúrgicos, al igual que había hecho con los de San Pablo, entre las iglesias La existencia de tales inventarios ya fue apuntada por FERNANDEZ MARTIN, Luis: «La Sec ción de 'Gracia y Justicia' del A.G.S. y la Historia de la Iglesia en España durante el reinado de José I», Lxi Guerra de la Independencia (1808-1814) y su momento histórico, Santander. 1982, t. II, p. 654. " SANCHO, Hilarión: Diario de Valladolid (ed. facsímil en Valladolid: Diarios...), p. 27; GA LLARDO, Francisco: op. cit., p. 130. GALLARDO, Francisco: op. cit., pp. 136 y 139. PALOMARES IBAÑEZ, Jesús María: Temas vallisoletanos del siglo XIX, Valladolid, 1976, pp. 13-33. "* HERRERO, M.: «Historia de la provincia de España», en CUERVO, J.: Historiadores del con vento de San Esteban de Salamanca, t. III, Salamanca, I9I5, p. 771. BRASAS EGIDO, José Carlos: Catálogo monumental de la provincia de Valladolid. X: Anti guo partido judicial de Olmedo, Valladolid, 1977, p. 182. Vid. el informe dirigido a José I por Azanza, Ministro de Negocios Eclesiásticos, en FERNAN DEZ MARTIN, Luis: «La diócesis de Falencia durante el reinado de José Bonaparte. 1808-1813». P. /. T. T. M. n." 44, 1980, p. 231.
494 MARIA JOSE REDONDO CANTERA parroquiales de Medina de Rioseco, Cabezón, Valdestillas y de otros núcleos rura les que lo necesitaran La adopción de estas decisiones por parte de la autoridad militar provocó más tarde las protestas del Subdelegado del Colector de Conventos en la ciudad, José de Berdonces, al que legalmente competía tal tarea-" y que de nunció ante el Colector la arbitrariedad con la que había actuado Bessiéres en la distribución de ornamentos y vasos sagrados-'. De mayo a octubre de 1809 Blas de Aranza, Comisario Extraordinario del Mi nisterio de Hacienda para la provincia de Valladolid, sometió a sus habitantes a una durísima presión contributiva en especies y en efectivo—. Respaldado por el Intendente provincial, el 12 de julio intentó llevar a cabo una primera expropiación general de la platería religiosa vallisoletana. En esa fecha conminó a los represen tantes de las corporaciones y comunidades religiosas a que le entregaran «toda la plata de las iglesias». El clero local consiguió de momento frenar y amortiguar los efectos de esta requisa generalizada, al llegar al acuerdo de traspasar al Obispo la responsabilidad de seleccionar lo que se entregaría, que consistiría sólo en «la plata menos necesaria», con exclusión de los vasos sagrados. Para ello se ordenó realizar un previo inventariado de lo existente en cada una de las iglesias de la diócesis , pero el Obispo se opuso a ello afirmando que no tenía la autoridad necesaria para decidir la extracción de la platería religiosa de sus respectivos templos. En vista del escaso resultado obtenido en la capital vallisoletana, a continua ción Aranza pidió a Kellerman que enviara a sus soldados para trasladar a Valladolid —desde donde se remitiría sin duda a Madrid— la plata del monasterio de la Santa Espina (Valladolid)-■•, que había sido declarado extinto el mes anterior--'*. Por la extraordinaria calidad de las piezas, se reservaron «una cajita de oro con pedre ría y un cáliz dorado»-^. La necesidad de recaudar metal precioso para las arcas I'' PALOMARES IBAÑEZ, Jesús María; op. dt. . p. 28. Sobre las competencias en la desamortización de bienes artísticos durante la Guerra de la In dependencia, cf. REDONDO CANTERA. María José: «La política bonapartista sobre los bienes artísti cos desamortizados del clero regular y su repercusión en un medio provincial: Valladolid, 1808-1813». Academia n.° 73, 1991, pp. 255-290. -I palomares IBAÑEZ, Jesús María: op. di., p. 29. -- GALLARDO, Francisco: op. di., pp. 177-179 y ALMUIÑA FERNANDEZ, Celso: «Naci miento y configuración de la nueva sociedad valli-soletana», en A.A.V.V.: Valladolid en el siglo XIX, Valladolid, 1985, pp. 70-71. ALVAREZ GARCIA, Mariano: op. dt. . p. 92. Varios testimonios documentales relativos a este asunto se encuentran en A.G.S., G. y J., leg. 1252: Cartas de Berdonces, Subdelegado del Colector General de Conventos a Llórente, Colector Ge neral de Conventos (8, 17, 20 y 23 de julio de 1809); de Vicente Rafael Niño, corregidor de Mota del Marqués e incautador de la plata del Mona.sterio, a Berdonces (17 de Julio de 1809); de Blas de Aranza. comisario regio, y de Lucas Jaques, Intendente Provincial Interino, a Rafael Vicente Niño (14 de julio de 1809) También fue recogido por GALLARDO, Francisco, op. dt.. p. 180. Una síntesis de lo acon tecido en REDONDO CANTERA, María José: «La política bonapartista...», p. 269. Entre las obras profanadas se encontrarían dos relicarios, sin duda de plata, que contenían un dedo de San Pedro y una Santa Espina. " Sobre la supresión del monasterio vid. FERNANDEZ MARTIN, Luis: op. dt. . pp. 258-260. -<• ALVAREZ GARCIA, Mariano: op. dt. . p. 149. Por el modo en el que es mencionada la pri mera pieza podría entenderse que se trataba de una arqueta o un hostiario, pero nos inclinamos a pensar que es el relicario de plata sobredorada decorado con esmaltes, obra del platero vallisoletano Juan Lo-
PERDIDAS DE LA PLATERIA VALLISOLETANA 495 oficiales en esos momentos condujo también a las tropas francesas a otra comuni dad cisterciense, la del monasterio de Valbuena de Duero (Valladolid), aún no su primida, que fue despojada de sus obras de platería, aunque antes de llegar a Valladolid, cayeron en manos de los guerrilleros2'. El 18 de agosto de 1809 se decretó la supresión de las comunidades religiosas masculinas del clero regular. Diez días más tarde se ordenó que se levantaran in ventarios de los bienes artísticos y litúrgicos pertenecientes a los conventos supri midos. En la ciudad de Valladolid tal operación comenzó a realizarse de modo inmediato, prolongándose hasta fines de setiembre^8. En las relaciones de objetos incautados fi guraban obras de platería Se hizo constar que en los conventos del Carmen Descalzo, Carmen Calzado y San Agustín, así como en los colegios de San Gregorio y San Gabriel no se hallaron objetos de argentería, pues habían sido asaltados y expoliados con anterioridad. A partir de los inventarios se redactó una Lista de Alhajas de oro y plata, fechada el 11 de octubre^®. La comparación entre ambas relaciones coincide en su mayor parte, pero se aprecian algunas leves dife rencias, como los tres cálices del Convento de la Merced Descalza que no son men cionados en la segunda; por contra, en ésta aparecen algunas pequeñas piezas que no habían sido incluidas en los inventarios. En éstos también se informaba de que el convento de la Trinidad Descalza había entregado en 1798 a don Francisco Durango una lámpara grande, dos vinajeras con su platillo, dos ciriales, dos campani llas, una media luna, una corona, una cruz de altar y un sol, así como de que las dos lámparas pequeñas se habían hecho en 1808 utilizando el material de una ma yor que poseía la comunidad con anterioridad. También se recordó que el convento de la Merced Calzada ya había donado anteriormente algunas piezas de plata (una lámpara y cuatro candeleros) con motivo de la contribución que se recaudó para el sostenimiento de las tropas francesas^'. A los inventarios de los cenobios valli soletanos se añadieron el del convento agustino de los Santos, en Villanubla, y el de la cartuja de Aniago. De la platería del primero se registró la existencia de una cajita hostiario, un viril pequeño y un cáliz con patena y cucharilla; de la del segun do, un copón, dos cálices y cuatro ramilletes^^. Entre los conventos vallisoletanos destacaban por su riqueza los de San Francisco y San Benito. De este último se había hecho a mediados de setiembre un Inventario de los ornamentos y alhajas particularizado^^, lo que se explica porque su iglesia se mantuvo abierta al culto. renzo en 1635, que se conserva en el Monasterio, cf. BRASAS EGIDO, José Carlos: «La platería...», p. 233, fi g. 336. Fue una de las escasas obras de platería envueltas en el proceso desamortizador bonapartista que han llegado hasta nosotros. FERNANDEZ MARTIN, Luis: «La diócesis...», p. 260. Las piezas desaparecidas serían las que fi guraban en el inventario de alhajas del monasterio redactado en 1799, VALDIVIESO, Enrique: op. cií. , p. 307. Sobre ello cf. REDONDO CANTERA, María José: «Los inventarios de obras de arte de los conventos vallisoletanos durante la Guerra de la Independencia», BSAA. t. LVIII, 1992, pp. 497-510. A.G.S., G. y J., legs. 1.256 y 1.257. Vid. nota 11.- " ALVAREZ GARCIA, Mariano: op. cit., p. 148. A.G.S., G. y J. leg. 1.257. " ALVAREZ GARCIA, Mariano: op. cii., pp. 223-224.
496 MARIA JOSE REDONDO CANTERA aunque esto mismo no impidió que en los meses siguientes fuera despojada de cier tas ropas litúrgicas y objetos de plata Se desmontaron las andas, el frontal y otras piezas, pero la operación se detuvo cuando se procedía a continuarla con el sagra rio del altar mayor, ciertos relicarios y la urna del Santo Cristo de la Cepa «cuya fábrica y guarnición es de bastante mérito y delicada echura»^^. En el otoño de 1809 el Intendente Provincial, Marqués de Aravaca, había reci bido órdenes de los Ministros de Hacienda y de Negocios Eclesiásticos para que enviara a la Casa de la Moneda de Madrid la plata recogida en los conventos, con excepción de los vasos sagrados de los templos conventuales que habían sido habi litados para mantener el culto. Pero según un testimonio contemporáneo, en Valladolid también se requisaron estas piezas La platería incautada en las comunidades suprimidas se había almacenado en un principio en la catedral, pues su cabildo gozaba de la confianza del General Kellermann, la máxima autoridad militar en la ciudad por entonces, que supervisaba la operación. En los locales de la Tesorería del Ejército de Valladolid se depositó la argentería procedente de Palencia. Poco más tarde, en el mes de noviembre se fundieron ambos fondos por orden de Kellermann. Tras consultar a los plateros más destacados de Valladolid, sólo se salvaron de la fundición cuatro obras, debido a lo extraordinario de su fac tura: una custodia y un cáliz procedentes de la provincia de Palencia y las piezas del Monasterio de la Santa Espina mencionadas más ariba. Las barras se custodia ron en la Tesorería hasta que fueron enviadas a la Casa de la Moneda de Madrid, convenientemente escoltadas". La fundición de la platería se realizó en la misma ciudad de Valladolid, lo que contravenía en cierto sentido las instrucciones recibi das del Ministro de Hacienda, según las cuales las piezas de plata sólo debían em balarse y trasladarse a Madrid. Por otra parte, de este modo se convirtió en inútil para los efectos administrativos del momento la labor de inventariado, pues ya no se pudo controlar con exactitud cuántas y qué piezas se enviaron a Madrid. Para nosotros, sin embargo, estas listas tienen el valor de transmitirnos el testimonio de lo que existía y fue destruido. La campaña de expropiación de la argentería alcanzó su cénit en el mes de oc tubre de 1809. El 11 de ese mismo mes se dictó un Real Decreto por el que se requisaban también las piezas existentes «en todas las iglesias del reino», que no fueran estrictamente necesarias para el culto aunque al parecer los pasos pre vios de tal operación ya se habían dado con anterioridad". Para determinar cuá les se conservarían y cuales se monetizarían, se levantaría un inventario de las obras « id. , pp. 149-150. ^ , « Informe de Hipólito Bercial del Valle, platerio y fi el contraste de la ciudad de Valladolid, 9 de noviembre de 1809, A.G.S., G. y J-. leg1-250. . . . • 36 «La plata y oro que para el inmediato culto de Dios se había mandado dejar, también se man dó recogera mediado^ de octubre de 1809, GALLARDO Francisco: op. cú.. p. 201. 3^ ALVAREZ GARCIA, Mariano: op. cit., pp. 148-149 y carta del Marques de Aravaca al Mi nistro de Negocios Eclesiásticos, 9 de diciembre de 1809, A.G.S., G. y J., leg. 1.240. 3» ALVAREZ GARCIA, Mariano: op. cit. . p. 53. 3^ El Intendente Provincial de Valladolid ya había recibido el 15 de septiembre de ese año la or den de redactar inventarios de los objetos de oro y plata de todas las iglesias de la provincia de Valladolid. A.G.S., G. y J., leg. 1239.
PERDIDAS DE LA PLATERIA VALLISOLETANA 497 de plata pertenecientes a cada templo y se enviaría al Ministerio de Negocios Ecle siásticos. Los Consejeros de Estado Pedro Ramón de Echevarría y Jorge Rey efec tuarían la selección y ésta se trasladaría a los respectivos Intendentes Provinciales para que incautaran y enviaran a la Casa de la Moneda las piezas destinadas a su fundición. En los meses de noviembre y diciembre el Marqués de Aravaca, Inten dente de Valladolid, envió a los consejeros los inventarios de obras de platería de una serie de templos de Valladolid y su provincia. A finales de enero fue aprobada la selección y en el mes siguiente se notificó su contenido al obispo, quien ahora ya sí se comprometió a entregarla''". Estas listas proporcionan el número y la ti pología de las obras que se perdieron; en ciertos casos también informan, de una forma parcial e indirecta, sobre el número de piezas del mismo tipo que poseían los templos y que permanecieron por entonces en ellos. En la elección que se efec tuó de las obras se observa que se prefirieron las de mayor valor material, es decir, las sobredoradas y las de mayor tamaño*". Pertenecían a la Catedral, iglesias pa rroquiales, penitenciales, ermitas, oratorios, conventos de religiosas, hospitales y colegios de la ciudad de Valladolid, así como a las iglesias parroquiales de algunos núcleos rurales de la provincia, en su mayoría próximos a la capital de ésta. La incautación de platería religiosa que llevó a cabo el régimen bonapartista entre agosto de 1809 y primeros meses de 1810 adoptó, pues, dos modalidades en atención a la situación legal del propietario del que procedía: clero regular suprimi do, o entidades religiosas que mantuvieran su situación legal anterior. En ninguna de ellas se pretendió, al menos en apariencia, destruir todo el patrimonio argénteo de los templos, pero sí utilizar una gran parte de él para fi nanciar al Estado. La supresión general de las comunidades masculinas del clero regular había tenido co mo efecto la expropiación de sus bienes, por lo que toda la platería podía haber pasado sin obstáculos legales a las arcas del Estado. Sin embargo, el Real Decreto de 6 de setiembre de 1809 reguló la tramitación a seguir para que «los vasos sagra dos, ornamentos, libros de coro y demás efectos propios del culto» procedentes de los conventos extinguidos, se repartieran entre las parroquias que tuvieran carencia de ellos, tal como ya se había hecho cuando los jesuítas habían sido expulsados de España y desafectados de sus propiedades en 1767^2, También se permitió que algunos objetos litúrgicos permanecieran en aquellos templos conventuales que se guían abiertos al culto, aunque no fueron respetados en su integridad, como se ha visto en el caso de San Benito citado más arriba. Si los principales motivos que se habían esgrimido oficialmente para llevar a cabo la desamortización del clero regular y la apropiación estatal de sus bienes, habían sido la aplicación de una reforma religiosa —propugnada por esos años tan to por liberales como por afrancesados—, y la aplicación de una medida punitiva, cuando se incautó la platería del resto de los templos casi dos meses más tarde. Id., p. 92. También, carta del Obispo de Valladolid a Cabamís, 23 de febrero de 1810, A.G.S., G. y J., leg. 1.239. Con ella hay otras cartas, fechadas entre noviembre de 1809 y febrero de 1810, en las que se sigue la tramitación de las listas. Vid. Apéndices 1, 2 y 3, A.G.S., G. y J., leg. 1.239. Real Cédula de 2 de abril de 1767.
4Q8 ° MARIA JOSE REDONDO CANTERA ya se declaró sin rubor que la única razón que movía a ello era la económica, pues de este modo se esperaba remediar «las graves urgencias del Estado». En esta últi ma ocasión, sin embargo, dados el arraigo de las creencias religiosas del pueblo español en aquel momento y la impopularidad que acarreaba tal expolio para el Go bierno intruso, éste intentó paliar los perjudiciales efectos políticos producidos por tal Decreto y respetó aquellos objetos litúrgicos que eran necesarios para que el culto se siguiera desarrollando con normalidad. El reparto de competencias que había establecido el decreto de 6 de setiembre de 1809 en lo que se refiere a la distribución de los vasos sagrados y los ornamen tos de los conventos extinguidos provocó un enfrentamiento entre el Obispo valli soletano y las autoridades civiles locales a lo largo de varios meses de 1810-*\ El hecho de que en la documentación relativa a este asunto sólo aparezcan expresa mente mencionadas algunas ropas litúrgicas, hace temer lo peor en lo que se refiere al destino final de las obras de platería. También la argentería civil también fue objeto de requisa. El 8 de octubre de 1809 se ordenó a los particulares que hicieran entrega de sus objetos de plata, con excepción de los cubiertos y de las alhajas de valor superior a los doscientos reales, y se incitó a la denuncia de los que hubieran ocultado piezas pertenecientes a tem plos confiscados'", lo que se repitió en mayo de 1811 Durante cierto tiempo es tuvo prohibido el libre comercio de la argentería civil, que finalmente fue autorizado por bando de 14 de junio de 1810"*^. Para finalizar, tenemos noticia de un nuevo golpe para la platería religiosa que aún quedaba. En el mes de julio de 1812 los franceses se replegaron en nuestra ciudad ante la amenaza de los ejércitos ingleses por el Oeste. Se sucedieron desma nes y requisas. Para evitar que cayera en manos del enemigo, el Intendente Provin cial incautó la platería de la Catedral, con excepción de seis cálices, dos incensarios, dos custodias y dos copones Entre las piezas que perecerían en esta ocasión ha bría al menos cuatro cálices Como se puede apreciar por los datos conocidos, el balance que arroja la larga relación de piezas incautadas en las diversas ocasiones resulta desolador. En pocos años se perdió el fruto de una actividad artística cultivada durante siglos y los tem plos vallisoletanos quedaron esquilmados para siempre de una gran parte de su pa trimonio argénteo. MV\RE'/. GM^CIA. Mariano; op. a¡. , pp. 60-66. La relación de templos receptores de esobjetos fue publicadas en la Gazeia de Madrid del 22 de enero de 1812. " gallardo. Francisco: op. cii. . pp. 199-200. Id. , p. 212. M.p. 233. ALVAREZ GARCIA, Mariano: op. cil. . pp. 90-92. Vid. Apéndice I.
PERDIDAS DE LA PLATERIA VALLISOLETANA 499 Apéndice 1 Piezas de platería procedentes de templos de la ciudad de Valladolid destinadas a la mo netización. S. I. Catedral: un cáliz, de los once que poseía, con su patena; cinco cetros; una bande ja; la lámpara parroquial; y seis pares de vinajeras, de los nueve que eran de su propiedad, con sus salvillas. Iglesia de San Esteban: uno de los cinco cálices, el sobredorado, con su patena; y una campanilla. Colegio de los Escoceses: un cáliz de los dos que poseía, con su patena y cucharilla. Iglesia de San Antón: un cáliz de los dos que tenía; y un incensario con su naveta. Convento de Belén: un incensario con su naveta y cucharilla. Iglesia de la Magda lena: un cáliz, el único sobredorado de los cuatro que poseía; dos cetros; y un par de vinaje ras, de los dos existentes. Convento de las Huelgas Reales: dos pares de vinajeras, con sus bandejas y cucharillas; y un incensario con su naveta y cucharilla. Iglesia de San Andrés: un cáliz, con su patena y cucharilla, perteneciente a la capilla de los Maldonado; dos cetros; y una lámpara. Convento de San Felipe de la Penitencia: un cáliz, de los dos que poseía, con su patena y cucharilla. Iglesia de San Nicolás: una lámpara. Convento de San Nicolás: cuatro pares de vinajeras; cuatro candeleros pequeños; y un incensario, con su naveta y cu charilla. Convento de San Quirce: un incensario, con su naveta y cucharilla. Convento de San Bartolomé: un par de vinajeras, con su bandeja. Iglesia de San Benito el Viejo: dos ce tros y una lámpara. Iglesia de San Pedro: un cáliz, el sobredorado, de los cuatro que poseía; con su patena y cucharilla; y dos cetros. Convento de Santa Clara: una cruz procesional; dos varas ciriales; un copón, de los dos que poseía; un par de vinajeras, con su plato; y un incensario con su cucharilla. Convento de Santa Teresa: un incensario, con su naveta y cucharilla; y un par de vinajeras, con su bandeja. Iglesia de San Martín: un cáliz, de los cuatro que poseía, con su patena y cucharilla; dos cetros; y un par de vinajeras, de los dos existentes, con su bandeja. Convento de las Descalzas Reales: un cáliz, de los tres que po seía, con su patena y cucharilla; y un copón, el de mayor tamaño de los dos de su propiedad. Iglesia de la Antigua: un copón, de los dos que poseía; un cáliz, el de mayor tamaño de los sobredorados, entre los cuatro existentes; tres pares de vinajeras, de los cuatro de su propiedad, con sus bandejas; seis ramilletes; seis candeleros; una cruz de altar; dos cetros; y una lámpara. Hospital de Nuestra Señora del Rosario: un cáliz, de los dos que poseía, con su patena y cucharilla; dos pares de vinajeras; y dos lámparas. Iglesia de San Miguel: dos cálices, los sobredorados, de los cinco que poseía, con sus patenas y cucharillas; un co pón, el mayor de los que había; una bandeja; un viril, el mayor de los dos existentes; dos palmatorias; una corona imperial, la mayor de las dos que había, en caso de que pertenecie ran a una sola imagen; otra corona imperial, rota; dos coronas pequeñas, si no estuvieran colocadas en esculturas sagradas; dos tazas de lámparas grandes; un remate de una lámpara; un caldero de agua bendita; seis candeleros grandes; una cruz de altar grande; una Instruc ción de Jesús, rota; doce chapas de ramilletes, si el peso de cada una fiiera superior a una onza; cuatro ramilletes pequeños; cuatro candeleros pequeños; y dos varas de cetro. Con vento de la Concepción: una caja para la renovación, la mayor de las dos que poseía. Con vento de las Brígidas: un incensario, con su naveta y cucharilla; y dos pares de vinajeras, uno de ellos con su salvilla. Convento de Santa Catalina: un par de vinajeras, con su bande ja. Convento de Santa Isabel: un cáliz, de los dos que poseía, con su patena y cucharilla. Ermita de Nuestra Señora del Val: un cáliz, de los dos que poseía, con su patena y cuchari lla; y un par de vinajeras, con su plato. Iglesia de la Vera Cruz: un cáliz, el sobredorado, de los dos que poseía, con su patena y cucharita; y los cetros de los alcaldes de la Cofradía. Iglesia de San Juan: un par de vinajeras, de las dos existentes, con su bandeja; y una diade ma, la sobredorada, de los dos que poseía, en caso de que fueran de la misma imagen. Colé-