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[Es] (orig)

Amanijos: desanudando la pintura

Abstract

[EN] Amanijos is the title that namen a series of works, result of questionings and curiosities of formal emotional and plastic carácter in relation to the pictorial practice and the use of our language as a means of interpretation and translation of the image. The idea appears from a change of direction in our work through a new series of oil paintings, moving us in the uncertainty of a painting that is between figuration and abstraction, all seduced and trapped by ambiguity. The viewer is free to establish an interpretative game from the proposed semantic universe, as we understand the work as something open to the symbolic projection.

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Amanijos: desanudando la pintura

Author: Millán Nuez, Almudena
Publisher: Universitat Politècnica de València
Year: 2016
Source: https://riunet.upv.es/bitstream/10251/62616/1/MILL%c3%81N%20NUEZ%20ALMUDENA_TFM.pdf
UNIVERSITAT POLITÈCNICA DE VALÈNCIA
FACULTAD DE BELLES ARTS
AMANIJOS
Desanudando la pin u a
P oyec o Final de Más e en P oducción A ís ica
P esen ado po Almudena Millán Nuez
Di igido po la D a. Ma ina Pas o Aguila
y po el D . An onio Cucala Félix
Valencia, Junio de 2015
2
3
A mi ahijado Ja ie .
4
El abajo Amanijos, se p esen a como p oyec o de los es udios ealizados den o de la
especialidad de “P ác ica A ís ica” del Más e en P oducción A ís ica, impa ido en la
Facul ad de Bellas A es de San Ca los, en la Uni e si a Poli ècnica de València
du an e los cu sos 2013/2015.
El p oyec o, según la ipología es ablecida po la comisión académica del Más e , se
si úa en la modalidad núme o cua o: memo ia jus i ica i a de un abajo a ís ico
inédi o ma e ializado, que e eb e una e lexión sob e el p opio quehace a ís ico,
concep ualizando la ob a ealizada a a és de uen es e e enciales eó icas/a ís icas y
desc ibiendo/analizando dicha ob a desde una pe spec i a eó ica, écnica y ecnológica.
La in es igación ha sido desa ollada po la alumna Almudena Millán Nuez bajo la
supe isión de la D a. Dña. Ma ina Pas o Aguila , p o eso a del Depa amen o de
Escul u a de la Facul ad de Bellas A es de Valencia y el D . D. An onio Cucala Félix,
p o eso del Depa amen o de Pin u a de la Facul ad de Bellas A es de Valencia.
Valencia, 25 de Junio del 2015
5
Índice
1. Resumen/Abs ac 7
2. In oducción 10
3. An eceden es 17
4. P ocesos y écnicas 34
5. Rep oducciones 41
6. Concep os
6.1. La in imidad incie a 60
6.2. Ni el yo ni la al e idad 67
6.3. La me can ilización del omance 72
7. Conclusiones 77
8. Bibliog a ía 82

6
7
1. Resumen/Abs ac
8
Amanijos es el í ulo que da nomb e a una se ie de abajos u o de cues ionamien os e
inquie udes de ca ác e o mal, emocional y plás ico en elación a la p ác ica pic ó ica y
al uso de nues o lenguaje como medio de in e p e ación y aducción de la imagen.
La idea pa e de un cambio de di ección en nues o abajo median e una nue a se ie de
cuad os al óleo, mo iéndonos en la ince idumb e de una pin u a que es á en e la
igu ación y la abs acción, odo ello seducido y a apado po la ambigüedad. El
espec ado se á lib e pa a es ablece un juego in e p e a i o a pa i del uni e so
semán ico p opues o, dado que en endemos la ob a como algo abie o a la p oyección
simbólica.
Palab as cla e: Pin u a, pincelada, insegu idad, líquido, juego, iesgo, ín imo.
Amanijos is he i le ha namen a se ies o wo ks, esul o ques ionings and cu iosi ies
o o mal emo ional and plas ic ca ác e in ela ion o he pic o ial p ac ice and he use
o ou language as a means o in e p e a ion and ansla ion o he image.
The idea appea s om a change o di ec ion in ou wo k h ough a new se ies o oil
pain ings, mo ing us in he unce ain y o a pain ing ha is be ween igu a ion and
abs ac ion, all seduced and apped by ambigui y. The iewe is ee o es ablish an
in e p e a i e game om he p oposed seman ic uni e se, as we unde s and he wo k as
some hing open o he symbolic p ojec ion.
Key wo ds: Pain ing, b ushwo k, insecu i y, liquid, game, isk, in ima e.
9
16

17
3. An eceden es
18
El pe o semihundido de Goya
“ Hay que pensa que el asun o del cuad o es á en esa in isibilidad”2.
El es udio de nues os e e en es pic ó icos han enido una g an ele ancia en es e
abajo. Los ex os de a is a, en e is as y e lexiones nos o ecen la posibilidad an o
de mos a los pa en escos, a inidades e in luencias que alien an es e p oyec o pic ó ico.
Se ían muchos los an eceden es que han in luido en nues o quehace pic ó ico como
Joan Mi chell, Cecily B own, Anish Kapoo o Wol gang Laib pe o hemos conside ado
opo uno cen a nos en aquellos e e en es que ma can de una mane a des acada las
in luencias que hemos ecibido, que sob esalen po el con ac o di ec o que hemos
man enido con sus abajos, po la imp esión y la huella que han dejado en nues a
pe cepción di ec a y nues o modo de pensa y p ocede . Cualquie abajo pic ó ico
es á i emediablemen e in luido po unos an eceden es de e minados pues la pin u a es
un lenguaje que puede en iquece se de nue as palab as, pe o no se comp ende ía sin
obse a las pin u as de donde su ge. Veamos el conocido cuad o de Goya Pe o
semihundido y aigámoslo has a la ac ualidad.
Al ondo de la sala baja del museo de El P ado donde se ag upan las Pin u as neg as de
Goya, casi a inconada en la pa ed, se encuen a la enigmá ica pin u a del pe o.
En 1819, a los se en a y es años de edad, Goya comp a una quin a en las a ue as de
Mad id con el in de eclui se, so do y decepcionado. Se dis ancia de un ambien e
polí ico ines able que con a iaba sus c eencias libe ales y se apa a a un iempo de las
con enciones sociales. Pa a “deco a ” los mu os de los salones p incipales de la casa, el
pin o a agonés ealizó en e o as Pin u as neg as, Pe o semihundido, quizá la más
sencilla y enigmá ica de es e ciclo.
2 Sau a, An onio. Fijeza. Ba celona, Galaxia Gu enbe g, 1999, p. 120.
19
Aspec o de la Quin a del So do, hacia 1905
Fo og a ía de Asenjo, publicada en la e is a
La Ilus ación Española y Ame icana,
el 15 de julio de 1909
La pin u a es aba si uada a la de echa de la pue a de en ada al p ime piso de la Quin a
del So do. E a la úl ima pin u a del ciclo que se eía, al gi a se hacia la pue a después
de habe en ado en la sala. Dado que o maba pa e de un odo, y e a como al un
de alle de ese odo, su ubicación podía asigna le una unción pa ecida a la de una i ma
simbólica del conjun o en la que el pin o , en luga de pone su nomb e o su
au o e a o, hubie an condensado un sen imien o.
So p ende po ello los pocos comen a ios que los apologis as de Goya dedican a es a
pin u a. Un so p enden e silencio, o emo , como si nadie se a e iese a comp ome e se
con una imagen a un iempo an sencilla y an ca gada de oscu as esonancias.
Solamen e median e la cabeza de un pe o eme gido en un paisaje mue o, Goya
exp esa la in ensidad de un d ama que supe ando lo i acional se ans o ma en algo
humano.
El cuad o iene un signi icado, pe o és e, esuel amen e ín imo, es á ese ado al pin o
en pe sona: Goya no hizo nada pa a ans o ma ese signi icado en un mensaje al
mundo ex e io . An es bien, en la inde e minación del sen ido y, en úl ima ins ancia, en
la ausencia de sen ido es á sin duda el signi icado de la ob a. Desde es e pun o de is a,
El pe o pa icipa de la concepción omán ica del símbolo, al como Goe he, lo
con apone en la alego ía:
20
“La alego ía ans o ma el enómeno en concep o, el concep o en imagen, pe o
de al o ma que el concep o pe manezca siemp e con enido en la imagen y que
sea posible ap ehende lo en e amen e y exp esa lo en ella. El simbolismo
ans o ma el enómeno en idea, la idea en imagen, y de al o ma que la idea
siemp e pe sis e in ini amen e ac i a e inaccesible en la imagen”. 3
En es a pin u a no hay nada dis an e, ninguna na ación, nos in e pela en su sencillez, no
necesi amos de conocimien o e udi o alguno pa a sen i nos a ec ados po ella, pa a
pone nos en luga del pe o. Cuando lo mi a el espec ado se pone en su luga , pe o no
se a a de un luga cualquie a, el espec ado no se pone en luga de un pode oso, de una
hacendosa leche a o de una enus, ni siquie a en el luga de un enano, sino de un pe o.
Goya le p opone al espec ado se un pe o.
“Goya no o ece aside o alguno, su imagen es la de la ines abilidad; no hay
espacio o undamen o sólido pa a el pe o, y és e no se e ie e a nada que no sea
su p opia exis encia, su p opia si uación: su si uación es el mo i o p o agonis a
de la imagen. Si se hunde es él quien se hunde, si log a escapa , es él el que lo
log a. El pe o es la ep esen ación de la subje i idad que ca ece aside o alguno,
que sólo depende de sí mismo”.4
So p ende en la composición de la imagen es e eco e en p ime plano, como si se
a a a de un ce cano ho izon e en e a ese acío de lo desconocido en el que se
aposen a una mínima y humilde p esencia. El pe o es símbolo de la melancolía y, como
al, se dispone en la imagen an e noso os, como un espejo en el que podemos mi a nos
si es amos dispues os a econoce nos en él, a econoce nues a melancolía y nues o
anhelo.
3 Goe he. Éc i s su l’a . Pa is, Klincksieck, 1983, p. 113 ci ado po D. A asse: El de alle. Pa a una
his o ia ce cana de la pin u a. Mad id, Abada Edi o es, 2000, p. 378.
4 Sau a, An onio. Fijeza. Ba celona, Galaxia Gu enbe g, 1999, p. 284.
21
Pe o semihundido. 1819-1823
F ancisco de Goya.
Bu a , como más a de Goya, conside aba la melancolía como acompañan e de la
an asía o imaginación capaz de p oduci mons uos. Es e su gimien o pod ía indica
una o ma de despe a , un eencuen o con la luz de la ealidad a in de disipa las
ho endas c ia u as engend adas po la oscu idad en el abandono de la azón y la
in eligencia.
El pe o eme ge, sale de abajo, de la ie a, de lo ocul o, del pode ge mina i o de la
ie a, donde c ece la ida, el e de, los b o es ege ales, los á boles y es aho a esa ie a
la que es á dando luz a un pe o, alumb ando a un pe o, puede incluso supone se que
no se a a ni siquie a de un mon ículo de ie a o de una colina, sino de una zona
imagina ia, un simple a i icio pa a a i ma , po con as e, la p esencia del acío.
Y una ez ue a, ¿qué se encuen a? Una empinada cues a, una subida, un camino que le
iene cues a a iba, le cues a, pe o me ece la pena po que hay luz, luces do adas,
cob izas, ai e, iqueza ma é ica en el ai e…
Ine i able pensa en el Monje mi ando al ma de F ied ich. La pequeñez del se humano
an e el cosmos, an e el mundo y la ida, la pequeñez e inde ensión, la desp opo ción
en e anhelos de in ini ud y ealidad.

22
Monje a la o illa del ma . 1808-1810
Caspa Da id F ied ich
El pe o de Goya es á en la línea de ho izon e, casi se di ía en la línea de lo ación,
asomando la cabeza como si se ahoga a, como si la ie a se lo quisiese aga , como si
apenas supie a nada , man eniéndose a lo e mínimamen e asomando la cabeza. Su
si uación no es muy es able, desde luego, pe o desde esa p eca ia si uación aún hay
aspi ación, anhelo, deseo de luz, deseo de ascende , de subi .
La in luencia de es a pin u a en los abajos que es amos ealizando se conc e a como
sigue: la audacia del pe o, la no edad, lo so p enden e de es a pin u a es que es casi
o almen e abs ac a. Un mínimo elemen o igu a i o en medio de pin u a abs ac a, en
medio de un ondo inde e minado. Como las pinceladas, ges os, azos y signos
plás icos que es án en nues a pin u a, en medio de ¿dónde?, en medio de la nada, en un
luga inde e minado.
23
Cy Twombly
“Soy pin o y mi equilib io adica en no ene que pensa en las cosas”5.
El 20 de agos o de 1952, Cy Twombly, con ein icua o años, emba có umbo a I alia,
país que abo dó desde el su , Pale mo y Nápoles, an es de ins ala se en Roma, donde se
eunió con su amigo Robe Rauschenbe g. I alia e a ópicamen e el país del a e, pe o
casi ningún ame icano que en onces lo hiciese conside aba ya que es e baño cul u al
podía se o a cosa que una inme sión en el pasado, un luga an ideal pa a las
an igüedades como imp opio pa a las no edades. De mane a que, ecapi ulando
his ó icamen e, en e 1832 y 1952, se puede a i ma que, po ejemplo, ningún jo en
a is a es adounidense dudaba de la necesidad de conoce en di ec o Eu opa como
expe iencia imp escindible pa a conclui su o mación, ue a clásica o mode na, si bien
es a ansiedad se ue de umbando casi po comple o du an e la segunda mi ad del siglo
XX.
El iaje que emp endió Twombly a I alia a comienzos de la década de 1950 no e a
oda ía una a eza. Con una o mación a ís ica de angua dia muy esme ada, su iaje
po Eu opa no enía como in adies a se en las no edades, pe o ampoco po un
cap icho acacional. En cie o sen ido, su caso es el de un jo en a is a ame icano de
angua dia en pos de lo an iguo, pe o no exac amen e de lo an iguo clásico, sino de lo
his ó icamen e sepul ado. Twombly, a a és de su deambulación po el Medi e áneo,
no que ía hace un in en a io, ni ninguna esis, sino explo a lo e ac a io de la
memo ia mí ica.
“No soy un pin o p o esional, no oy al es udio a abaja de nue e a cinco
como muchos a is as. Cuando algo me sacude, o eo un cuad o, o cuando eo
algo en la na u aleza, me apo a algo y oy a po ello. Pe o no me impo a si me
paso es o cua o meses sin hace lo. Cuando llegue, llegó”.6
5 VVAA. Cy Twombly, En e is a a Cy Twombly, T Edi o es y Museo Guggemheim Bilbao, Mad id,
2008, p. 11.
6 VVAA. Cy Twombly, En e is a a Cy Twombly, T Edi o es y Museo Guggemheim Bilbao, Mad id,
2008, p. 51.
24
E ec i amen e, y nos a e emos a a i ma que es a es una de las cosas con las que
de ec amos una mayo iden i icación en elación a la p oducción a ís ica de Cy
Twombly. Es e, an es de pin a un cuad o, p ocede a de e mina un la go pe iodo de
ap endizaje, en elación al cual cabe deci que solamen e comenza á el cuad o una ez
domine la isión y los de alles de es e mundo ex e io . La ejecución, ins an ánea y
í mica, se uel e en onces p oyección, a un iempo, de las igu as de lo eal y del
mundo in e io del pin o .
Aunque odo el mundo si úe la e apa más impo an e pic ó icamen e de Cy Twombly
hacia 1959, en la medida en que ue en onces cuando pa eció encauza lo más pe sonal
de su es ilo, no debemos de enuncia a analiza sus p ime os pasos pic ó icos a la
somb a del Exp esionismo Abs ac o, sob e odo, bajo la o ma de la ges ual pin u a de
acción. También se ap ecian in luencias que emi en a Go ky, Pollock, De Kooning o
Kline, en la inclinación de es e p ime Twombly hacia las ex u as y los signos de
na u aleza a caizan e. En cie a mane a, la b echa que se p oduce en su ob a inicial da a
desde su p ime a isi a a Eu opa y supone un co e con el ges ualismo pic o icis a
ame icano. Si bien, podemos e que la de i a del Twombly de los años cincuen a hacia
una calig a ía cada ez más su il, e o zada po el uso del lápiz, no enga mucho que e
con los e e en es an es ci ados.
Cy Twombly
Muses
1963. 200 x 120 cm
Óleo y lápiz sob e lienzo
25
El enue g a ismo en el que de i ó la ob a de Twombly du an e la segunda mi ad de
1950 no sólo se apa ó de la co ien e dominan e en e sus compa io as, sino que
eplan eó el sen ido del ges o, que dejó de se pa a él una ib an e desca ga ísica pa a
con e i se en algo anímico. Las pin u as de Cy Twombly, se hallan en cons an e
supe posición, que al e na i amen e, ans o man la supe icie en ondo y el ondo en
supe icie, pe o siemp e en un mismo plano. Los cuad os de Twombly, no exp esan
pa a a ue a, sino pa a aden o, lle ando consigo una ue za caudalosa y decisi a, que
iene a la ez algo de a eba o, como una explosión ín ima.
“Es ins in i o en cie o ipos de cuad os, no como si es u ie as pin ando un
obje o o algo especial, sino como si a a esa as el sis ema ne ioso. Es como el
sis ema ne ioso. No se desc ibe, sucede. El sen imien o acompaña al abajo. El
azo es el sen imien o, al pasa de algo sua e y e é eo a algo du o, á ido,
soli a io, algo que e mina y algo que empieza. Es como si es u ie a
expe imen ando algo a e ado , lo es oy sin iendo y engo que es a en ese
es ado, po que yo ambién lo es oy i iendo”.7
He o and Leande . 1985. Cy Twombly
Cy Twombly se deja lle a po un es ado de eb iedad pic o icis a y su consiguien e
subje i ismo lo aden a po una a esía del desie o, a a iesa de es e modo el camino
7 VVAA. Cy Twombly, En e is a a Cy Twombly, T Edi o es y Museo Guggemheim Bilbao, Mad id,
2008, p. 62.
32
AHORA
De dios es es e ins an e,
y él lo igno a.
Es pol o del c is al de la aleg ía,
es la osa que encaña
de la sang e en su en e a majes ad.
Bien se e que sabéis de la honda llaga,
de es e anda a de echas
sob e la b asa pu a.
¿Mo i ?
Mi a aho a es as manos,
mi a en ellas el pan
de un an loco que e ,
de una ha ina an limpia.12
12 Gallego, V. Can a de ciego. Mad id, Colección Viso de Poesía, 2005, p. 33.

33
34
3. P ocesos y écnicas
35
En la e olución de es e abajo nos hemos ido mo iendo en e la igu ación y la
abs acción. El cuad o Sin í ulo o iginó una se ie de cambios en nues os in e eses
concep uales y plás icos, así como la búsqueda de nue os e e en es. A pa i de aquí,
nues as inquie udes pic ó icas se aleja án de la igu ación, cen ando el in e és en el
colo , la pincelada y la expe imen ación con nue as composiciones y gamas c omá icas.
Obse ación, in uición y iesgo, expe imen ación y e lexión, son ac o es que an de la
mano a lo la go de es e p oceso de ap endizaje con la pin u a.
Du an e el p oceso de elabo ación de los cuad os, in en amos que las pinceladas se
mue an con o al libe ad y, de es e modo, las o mas an apa eciendo a medida que se
an uniendo los colo es con pinceladas ges uales y exp esi as. Como esul ado de es a
ac i idad casi ené ica, se da la pa adoja de que se acaban cub iendo pinceladas que
an es se conside aban esenciales de los cuad os.
F en e a los abajos an e io es, cuad os de pequeño o ma o, que no supe aban los 30 x
30 cm, es a nue a se ie, Amanijos, comienza con un cuad o de 170 x 120 cm, como
Pe o semihundido. A pesa de la es abilidad que supone el elemen o cen ado, la
e icalidad del cuad o p opo ciona a la composición cie o dinamismo que induce a
una lec u a ac i a, en la que la mi ada se desplaza en iajes de ida y uel a de la ie a al
cielo, un eco ido que a solapando inde inidamen e es os ayec os e icales.
Sin í ulo. Óleo sob e abla.
170 x 120 cm
36
Sin emba go, en aquel momen o, es e dinamismo no se co espondía con nues os
in e eses, buscábamos alen iza la mi ada, incluso ija la en el pun o de ac i idad de las
pinceladas, consiguiendo de es e modo que el dinamismo se susci a a en el espec ado ,
aslada esa ac i idad a su pensamien o. Pa a log a lo decidimos abaja con o ma os
cuad ados, que nos acili a an esa es abilidad, po es e mo i o la mayo ía de los úl imos
abajos, son cuad ados. Cie amen e, al y como se plan ea en las esis de Rudol
A nheim, en el cuad ado odas las ue zas se equilib an unas a o as, y po lo an o la
posición cen al queda en eposo. Pe o nos pusimos a expe imen a con los colo es,
amaño de las pinceladas, ac i idad ges ual, espaciado en e las manchas, e c. buscando
o as p opues as de equilib io, que además susci a an su iles mo imien os in e nos, pa a
cap u a la a ención, consiguiendo desplazamien os de la mi ada den o de la p opia
mancha, po an o son esas ans o maciones de colo y los pequeños abismos que se
p oducen en e ellas los elemen os dinámicos del cuad o.
Amanijos. 2015. Almudena Millán
En e ec o, en e al dinamismo e ical del p ime cuad o, es e o ma o acili a
al e na i as composi i as más equilib adas, y p ecisamen e és e ha sido nues o e o;
log a que las manchas apa en en luidez, consegui que se deslicen po la supe icie de
la ela, que los colo es ansmi an un mo imien o la en e, capaz de e idencia la ce eza
de que la ida es a apun o de comenza , y odo con enido, p ecisamen e, en e los
má genes de una o ma que de ine el equilib io.
37
“En gene al, oda ubicación que coincida con un asgo cons i u i o del esquele o
es uc u al in oduce un elemen o de es abilidad, que, po supues o, puede se
con a es ado po o os ac o es.” 13
En cuan o a la écnica, los sopo es u ilizados en es a se ie son el lino y abla sob e
bas ido . La ela se ija an es de su p epa ación po medio de g apas, gene ando una
ensión media-baja, la cola de conejo se enca ga á de ensa la.
En oda la se ie se ha usado óleo indus ial de dis in as ma cas, a excepción del colo
blanco i anio alquídico de Winso & New on. Es o esponde a la impo ancia del
blanco en los cuad os que ealizamos y el que enga un secado ápido pa a pode , de
una o ma más ápida, juga con el ondo y su supe icie. Los colo es de la pale a son:
blanco i anio, ama illo cadmio medio, oc e ama illo, osa piza o, na anja ama illo,
laca ca mín, ie a e de, iole a piza o, azul ul ama y neg o. Como médium y
diluyen e, esencia de emen ina y acei e de linaza.
Es as pin u as no pa en, de ninguna o og a ía, ni ampoco de ningún elemen o na u al
del que me ija ielmen e. Cuando me dispongo a pin a , a mi al ededo engo a ias
cosas que me in e esan y me acompañan, desde una lo es que alguien ha secado con
cuidado y que se encuen an en la habi ación has a un pañuelo imp egnado de pigmen o
na anja o unos pé alos de algún ge anio blanco que con el paso del iempo ama illea, los
apos sucios de óleo, un lib o de poemas de Isabel Escude o, oalli as de bebé, un
ca álogo de Toni Cucala y una aza de é e de y men a.
Fo og a ía de una pa e del es udio
13 A nheim, Rudol . A e y pe cepción isual. Psicología del ojo c eado , Alianza Edi o ial, Mad id,
1985, p. 26.

38
Como ag adecimien o y pa e del p opio ap endizaje en elación a los o os, hemos
decidido ce a es e apa ado con las palab as de E nes G a es.
“La Nellie, una yola de c uce o, se inclinó hacia su ancla sin la meno agi ación
de las elas y quedó en eposo. (…) El ai e es aba oscu o sob e G a esend, e
incluso más allá apa ecía condensado en una lúg ube penumb a, ce niéndose
inmó il… Así a anca El Co azón de las Tinieblas de Joseph Con ad. La calma
como an esala del descenso al ho o .
No es di ícil imagina cualquie a de las pin u as de Almudena Millán iajando a
a és de La Nellie: en e el paisaje nublado y el más ín imo pedazo de piel
desnuda, en e la más cálida lo y la eno me he ida in ec a.
A medio camino de la igu ación y sin abaja o almen e en la abs acción, bajo
la écnica exquisi a de la a is a asoma la uni e sal ensión en e opues os. Lo
nue o y lo iejo, a eces i o, a eces mue o, a eces dulce, a eces ama go,
sua e y du o, a eces o gánico, o como una oca… Almudena Millán des ela.
La agilidad es expues a en e al espec ado , hie á ica como un icono eligioso,
y en un eje cicio de alquimia es ans o mada en la mayo i ud de la na u aleza
y, po ex ensión, del se humano”.14
14 G a es, E nes : Sob e las pin u as de Almudena Millán, Tex o inédi o, Valencia, 2015.
39
Se ce ó la he ida en also:
con el mal iempo,
epun eando.
*
Dibujando el mundo,
Dios con su compás,
hizo los íos o cidos
po disimula .
*
Sob a, sob a:
lo que no hace al a
es o ba.15
15 Escude o, Isabel. Nunca se sabe, Edi o ial P e- ex os, Valencia, 2010, p. 231.
40
41
4. Rep oducciones
48
Amanijo V. 20 x 20 cm. Óleo sob e abla. 2015.

49
Amanijo VI. Óleo sob e abla. 20 x 20 cm. 2015.
50
Amanijo VII. Óleo sob e abla. 30 x 30 cm. 2015.
51
Amanijo VIII. 52 x 62 cm. Óleo sob e lino. 2015.
52
Amanijo IX. 41 x 33 cm. Óleo sob e lino. 2015.
53
Amanijo X. 50 x 50 cm. Óleo sob e abla. 2015.

54
Campa . 140 x 140 cm. Óleo sob e abla. 2015.
55
56
5. Concep os
57
Después de de e mina una selección de los e e en es de nues a pin u a, y expone el
p oceso de abajo, pasamos a de e mina los concep os que animan nues a ob a
pic ó ica. Con ellos no a amos de de e mina un signi icado conc e o, sino de indica
los caminos que seguimos a medida que hemos ido desa ollando nues o p oceso
c ea i o, de mos a con qué clase de p eocupaciones se enma aña y conc e a, de ab i
aquellos elemen os concep uales que se encuen an en su ondo. No obs an e que emos
comenza po ad e i que plasmamos ese uni e so concep ual y emocional de una
mane a abie a y abs ac a, de un modo no de e minis a, y que la inalidad de nues o
abajo no consis e ni en ilus a una se ie de con enidos conc e os, ni en comunica los
de mane a di ec a, más bien en endemos es e apa ado como un cúmulo de
inculaciones semán icas suge idas, como el in en o de des ela aquellas cues iones que
nos p eocupaban y conmo ían du an e el desa ollo del p oceso pic ó ico. Es po es e
mo i o que hemos op ado po expone los de mane a agmen a ia, pe mi iendo que sea
el lec o quien juegue con los concep os, quien pueda al e a y es ablece la elación
en e ellos, quien de e mine cómo incula los con la pin u a. En endemos lo
agmen a io como un modo de hace que el cen o de g a edad se desplace de la lógica
que a gumen a a la e ó ica que seduce, que pe suade. Es deci , el cen o ya no eside en
ninguna epis emología conc e a, en un sen ido y signi icado úl imo, sino en una
mul iplicidad semán ica casi inacabable.
Pin a , pa a noso os, es como juga un juego se io. La p oducción a ís ica puede se
en endida como juego en el mismo sen ido de Gadame cuando a i ma “Es e juego
conjun o nos obliga a hace nos la p egun a de qué es p opiamen e lo que se cons uye
po es a ía del juego lib e en e la acul ad c eado a de imágenes y la acul ad de
en ende po concep os”17. Pa a esponde a es a cues ión a ende emos al concep o de
juego como pa e del en amado es é ico que sus en a nues a p oducción, pe o, a un
iempo, a a emos de undamen a nues a p opues a en es e abajo inal de más e
den o del mismo concep o de mane a e lexi a, induciendo un pliegue, aquel que
debe á ealiza el lec o a ando de apos a lúdicamen e po de e minada elación en e
los concep os p opues os y la isión de las ob as conc e as ealizadas y p opues as como
pa e de es e abajo.
Ya hemos señalado a lo la go del p esen e abajo de e minados ca ac e es que se an
mos ando en los dis in os cuad os. Aho a amos a a a de mos a cómo hemos ido
17 Gadame . La ac ualidad de lo bello. Ed. Paidós. Ba celona, 1991, p. 79.
64
ac ual sensación p olongada de ince idumb e. Aunque es cie o que los iesgos aho a
son globales, de ello no podemos deduci que nues a época sea de más ince idumb e
que las an e io es. La sociedad se ha globalizado, y es o implica que el ma co de
in e p e ación de los iesgos y la sensación de ince idumb e que és e conlle a, pe o aún
hab ía que de e mina la elación en e los iesgos, su pe cepción po pa e de la
sociedad y la sensación de ince idumb e que ellos p o oca. –cambia el ma co pa a la
in e p e ación de los iesgos que la acechan, pe o oda ía hace al a sabe cómo
unciona la elación en e los iesgos y su pe cepción po pa e de la sociedad. De
hecho, con a lo que quizá podía supone se, la elación en e iesgo y miedo con mucha
ecuencia no es di ec amen e p opo cional. El miedo puede alcanza con acilidad
ni eles desp opo cionados en elación con los iesgos eales, mien as que si uaciones
de al o iesgo pueden en ocasiones se asumidas con anquilidad y sang e ía. Es o
pa ece indica la con eniencia de dis ingui la globalización de los iesgos de la
globalización del miedo.
La impo ancia de dis ingui la globalización de los iesgos y la globalización del miedo
se pone en e idencia cuando conside amos el diagnós ico de la si uación ac ual
ealizado po Zygmun Bauman. Según es e au o , es la “ luidi icación” de las iejas
es uc u as sociales, susci ada po los desa ollos a díos de la mode nización, la que ha
dado luga a esa a mós e a en la que los indi iduos expe imen an sensaciones de
aislamien o y desampa o que los o nan más ulne ables en e a los emba es del miedo.
“La insegu idad nos a ec a a odos, inme sos como es amos en un mundo luido
e imp edecible de des egulación, lexibilidad, compe i i idad e ince idumb e
endémicas”27
El concep o de lo “líquido” de Bauman28, hace e e encia a esa cada ez mayo
imposibilidad de ija ni man ene ígidos los espacios y los iempos en los que se
desa ollan las ac i idades humanas. Líquido es lo que su e un con inuo cambio de
o ma cuando se le some e a ensión, y enlace es el é mino que de ine la unión de los
á omos de lo sólido exp esando su es abilidad, po eso la me á o a de lo líquido es
27 Bauman, Z. Mode nidad Líquida. Ed. FCE. Buenos Ai es, 2006, p. 59.
28 Bauman, Z. Amo líquido. Ace ca de la agilidad de los ínculos humanos. Fondo de Cul u a
Económica de España, Mad id, 2005.

65
adecuada y nos si e pa a exp esa lo cons an e de los cambios y lo ágil de los
ínculos en nues a sociedad.
“En nues a sociedad, supues amen e adic a a la e lexión, la con ianza no ecibe
g an es ímulo. Un se e o esc u inio de los da os p oceden es de las e idencias
i ales apun a en di ección opues a, e elando insis en emen e la pe pe ua
olubilidad de las eglas y la agilidad de los lazos.”29
En é minos de Bauman, “el ipo de ince idumb e, de oscu as p emoniciones y emo es
espec o al u u o que acosan a homb es y muje es en el en o no social luido, en
pe pe uo cambio, en el que las eglas del juego cambian a mi ad de la pa ida sin p e io
a iso o sin una pau a legible, no une a los que su en: los sepa a y los aísla”30 En el seno
de es a “mode nidad líquida”, las nue as eli es dis u an de una mo ilidad que les
pe mi e e adi an o las uen es locales de emo como los ma cos ins i ucionales
ígidos; las mayo ías pob es, en cambio, es án a adas a su luga de nacimien o y a las
p oblemá icas sociales que hacen que sus idas sean di íciles y oscu as. La única
solida idad que p ospe a en es as ci cuns ancias es la del miedo. Pe o como el miedo
po de inición no puede cons i ui la base pa a una genuina cohesión social, lo que
impe a es un es ado de a omización social en el que cada quien sólo puede con ia en su
p opia habilidad pa a eludi el pelig o.
Es e plan eamien o, al igual que el de Beck, esul a muy ú il pa a explica la
globalización de los iesgos pe o no da cuen a de la globalización del miedo y de la
ince idumb e. En e ec o, ninguno de los dos puede explica se solamen e a pa i de las
ensiones y desigualdades en cu so, como ampoco podía explicá selo a pa i de un
cambio en la na u aleza de los iesgos, po más que esas ensiones y esos iesgos nos
ayuden a en ende la ulne abilidad de la sociedad con empo ánea en e al miedo.
Dado que el miedo es, al menos en pa e, el esul ado de una elabo ación social, sus
ni eles de in ensidad y di usión sólo pa cialmen e dependen de los iesgos y de las
amenazas igen es en un momen o dado. Así como nues a pe cepción de una si uación
depende an o de la si uación misma como del es ado de nues a sensibilidad, el modo
29 Zygmun , Bauman. Amo líquido. Ace ca de la agilidad de los ínculos humanos. Fondo de Cul u a
Económica de España, Mad id, 2005, p. 123.
30 Bauman, Z. Mode nidad Líquida. Ed. FCE. Buenos Ai es, 2006, p. 169.
66
en que una comunidad o un g upo pe ciben una amenaza juega un papel decisi o en la
in e p e ación de su pelig osidad. Es e es el pun o en el que la esis de Beck sob e la
sociedad del iesgo y la esis de Bauman sob e la mode nidad líquida necesi an se
complemen adas. La a mós e a de emo que eina en la sociedad global se ha
emancipado de los ac o es de iesgo y de la si uación social explosi a en un sen ido
impo an e. Si bien los iesgos son indiscu iblemen e eales y la si uación social eje ce
una ue e p esión sob e el sis ema, la cobe u a e in ensidad de los miedos no es á
supedi ada únicamen e a es os ac o es. La globalización del miedo, en especial el
de i ado de las acciones de los g upos e o is as, se basa en g an medida en la
in e conexión global en e sociedades y cul u as dis in as a a és de un as o sis ema de
medios de comunicación masi a. La globalización de la ince idumb e p ocede de la
disolución de los lazos a la go plazo, de la in ensi icación de la in o mación, que a su
ez nos lanza a la búsqueda de su inc emen o cuan i a i o, ag a ando la p opia
ince idumb e.
En Mode nidad Líquida Bauman p e ende ema ca los asgos sociales que se han
uel o cen ales en es a ase. Una de las ca ac e ís icas en el indi idualismo que ma ca
nues as elaciones y que las hace p eca ias, ansi o ias y olá iles, sin que lo ín imo
adquie a una azón de se . Así, la mode nidad líquida es una igu a del cambio: “los
sólidos conse an su o ma y pe sis en en el iempo: du an, mien as que los líquidos
son in o mes y se ans o man cons an emen e: luyen. Como la des egulación, la
lexibilización o la libe alización de los me cados”.31 La mode nidad líquida es un
iempo sin ce ezas. Sus suje os, que lucha on du an e la ilus ación po pode ob ene
libe ades ci iles y deshace se de la adición, se encuen an aho a con la obligación de
se lib es. Hemos pasado a ene que diseña nues a ida como p oyec o y pe o mance,
la amilia nuclea se ha ans o mado en una “ elación pu a” donde cada “socio” puede
abandona al o o a la p ime a di icul ad. En es as condiciones la in imidad no puede
sino de eni algo aún más incie o.
31 Bauman, Z. Mode nidad Líquida. Ed. FCE. Buenos Ai es, 2006, p. 93.
67
Ni el yo ni la al e idad
Son innume ables los indicios de que es amos i iendo una época limí o e, un co e en
la his o ia, un pasaje de cie o égimen de pode a o o p oyec o polí ico, sociocul u al y
económico. Una ansición de un mundo hacia o o: de aquella o mación his ó ica
anclada en el capi alismo indus ial que igió desde ines del siglo XVIII has a mediados
del XX –y que ue analizada po Michel Foucaul bajo el ó ulo de “sociedad
disciplina ia” –hacia o o ipo de o ganización social que empezó a delinea se en las
úl imas décadas, y que Deleuze denominó “sociedad de con ol”. En es e nue o
con ex o, cie as ca ac e ís icas del p oyec o his ó ico p eceden se in ensi ican y ganan
un signi icado eno ado, mien as que o as cambian adicalmen e. En es e mo imien o
se ans o man ambién los ipos de cue pos que se p oducen co idianamen e, así como
las o mas de se y es a en el mundo que esul an compa ibles con cada uno de esos
uni e sos.
Ge gen ya había ano ado a inales del pasado siglo, como el yo se ha sa u ado en una
se ie de enómenos de acue do con los cuales la in imidad se disg ega dando luga a una
me a apa iencia de in imidad en la que “la con inuidad es eemplazada po la
con ingencia, la unidad po la agmen ación, la au en icidad po el a i icio”32. Lo que
queda pa a el inal de siglo es un yo p eca io, colonizado po una cul u a mediá ica,
i olizado y al iempo eple o de una mul iplicidad de posibilidades abie as
deso denadas. La iden idad deja de se algo p o undo, una cons ucción social
cohe en e, pa a con e i se en algo que puede se cualquie cosa en cualquie momen o.
“En el pos mode nismo no hay una pe sona esencial a la que deba busca se
algún educ o. Reduc os hay, sí, pe o el indi iduo es una ca ego ía cons uida,
algo que se c ea bajo la o ma de un cu ículo o una lis a de e e encias
bibliog á icas o pe sonales”33
32 Ge gen, K. El yo sa u ado. Dilemas de iden idad en el mundo con empo áneo. Ed. Paidós con ex os.
Ba celona, 1997. p. 232.
33 Ge gen, K. El yo sa u ado. Dilemas de iden idad en el mundo con empo áneo. Ed. Paidós con ex os.
Ba celona, 1997. p. 236.
68
El indi iduo así se ha agmen ado e igualado en oda una se ie de elaciones
pa icula es y ci cunsc i as que se mani ies an en una ida dia ia que se mues a como
un juego.
Pe o podemos dis ingui , con Ca se34 dos clases de juegos: el juego ini o y el in ini o.
El p ime o se desa olla con el p opósi o de gana , en él pa icipan un núme o
p ees ablecido de jugado es, inco po a sus p opias eglas y sólo conociendo las mismas
se puede en ende en qué consis e el juego. El juego in ini o se ejecu a con el p opósi o
de con inua el juego, en él pueden pa icipa odos, las eglas cambian en el anscu so
del juego. En el juego ini o los jugado es juegan den o de cie os lími es, en el
segundo juegan con los p opios lími es. Pa icipamos en un juego se io cuando
en ablamos di e sas o mas de elación, sin que pie da su impo ancia ni el én asis en la
mul iplicidad de la iden idad, ni la e lexión sob e el yo. En é minos de K is e a “el
descub imien o de que yo misma, en los planos más p o undos de mis ape encias y
deseos soy insegu a, ca en e de un cen o ijo y di idida, no sup ime la capacidad de un
comp omiso y de con ianza, sino que la uel e de algún modo lúdica”35.
En es e sen ido, el juego de la pin u a es in ini o, es un modo de ensaya sin iesgos
o mas de ida, de ap ende a calcula decisiones, de in en a ence lo i acional, que
en el ondo es la p esencia del aza en la ida, es una mane a de es a con los o os. Así
pues, el asun o de nues as pin u as es á en juga con el óleo de modo al que donde se
de enga el pincel su ja, de p on o, o a cosa.
En es a misma línea se encuen a el abajo de Sibila36 cuando señala el desplazamien o
del eje en o no al cual el yo se cons uye: una in e io idad que se ex e io iza. Lo que
cada uno es no se encuen a en su in e io : es lo que se e. De la in e io idad a la
isibilidad es á la espec acula ización del yo: hoy, las apa iencias son las esencias. En
es a línea, la indi idualización po encia una nue a escisión en e lo público y lo
p i ado, con una g adual expansión e in ensidad de la p i acidad, que en é minos de
Senne se denomina el decli e del homb e público; un p oceso que se acompaña de la
ins i ucionalización de la amilia bu guesa, la sepa ación en e el espacio- iempo del
abajo y el de la ida co idiana y de los nue os imagina ios en o no a la domes icidad,
34 Ca se, J. Fini e and in ini e games. Nue a Yo k. Macmillan, 1986.
35 K is e a, J. Al comienzo e a el amo . Ed. Gedisa. Ba celona, 2009, p. 8.
36 Sibila, P. La in imidad como espec áculo. Ed. FCE Buenos Ai es, 2008.
69
la segu idad y la es abilidad. Como a i ma Sibila “En medio de los e iginosos
p ocesos de globalización de los me cados, en el seno de una sociedad al amen e
media izada, ascinada po la inci ación a la isibilidad y po el impe io de las
celeb idades, se pe cibe un desplazamien o de aquella subje i idad “in e io izada” hacia
nue as o mas de au ocons ucción. En un es ue zo po comp ende es os enómenos,
algunos ensayis as aluden a la sociabilidad líquida o a la cul u a somá ica de nues o
iempo, donde apa ece un ipo de yo más epidé mico y dúc il, que se exhibe en la
supe icie de la piel y de las pan allas. Se habla ambién de pe sonalidades
al e di igidas y no más in odi igidas, cons ucciones de sí o ien adas hacia la mi ada
ajena o ex e io izadas, no más in ospec i as in imis as”37.
La pos u a de Sibila de alguna ma ea ex ema la co osión del ca ác e anunciada po
Senne 38 en el capi alismo de la lexibilidad. Las nue as o mas de in e ención po
pa e del Es ado, con sus polí icas económicas y los me cados inancie os, han
gene aliza la ins i ucionalización de la sociedad del iesgo, co oyendo así. “aquellos
aspec os del ca ác e que unen a los se es humanos en e sí y b indan a cada uno de
ellos de una sensación de un yo sos enible”39. ¿Es posible modela y compone nues o
p opio ela o cuando asumimos que el nue o capi alismo dispone de noso os y nos deja
a la de i a?. Podemos c ea nues a p opia his o ia, pe o és a es a á compues a de
agmen os que su gen de momen os c uciales en nues o de eni del cambio. En es e
sen ido, Senne nos p opone cons ui “na a i as cohe en es de lo que ha sido”, pe o
no “sob e lo que se á”40.
Senne no solamen e pone én asis sob e el in del abajo es able en la sociedades
capi alis as a anzadas, sino en las consecuencias que es o ha enido sob e la iden idad
pe sonal. La ince idumb e en que i imos se co esponde a ans o maciones como el
debili amien o de los sis emas de segu idad a ec i a que p o egían al indi iduo y la
enuncia a la plani icación de la go plazo: el ol ido y el desa aigo a ec i o se p esen an
como condición del éxi o. Es a nue a (in) sensibilidad exige a los indi iduos lexibles,
agmen ación y compa imen ación de in e eses y a ec os, se debe es a siemp e bien
dispues o a cambia de ác icas, a abandona comp omisos y leal ades. Así, el ca ác e
de los indi iduos se co oe po que en el capi alismo mode no exis e his o ia pe o no una
37 Sibila, P. La in imidad como espec áculo. Ed. FCE Buenos Ai es, 2008, p. 28.
38 Senne , R. La co osión del ca ác e . Ed. Anag ama. Ba celona, 2000.
39 Senne , R. La co osión del ca ác e . Ed. Anag ama. Ba celona, 2000, p. 142.
40 Senne , R. La co osión del ca ác e . Ed. Anag ama. Ba celona, 2000, p. 142.

70
na a i a compa ida de di icul ad y de des ino. En es e sen ido, concluye Senne , el
ac ual égimen, al no p opo ciona a los indi iduos alguna azón p o unda pa a cuida se
en e sí o en o as palab as pa a omen a la con ianza, es á condenado a pe de su
legi imidad. Hay que des aca que el capi alismo mode no i adia indi e encia a a és
de la ees uc u ación de ins i uciones en las que la gen e se a a como p escindible, lo
que disminuye la sensación de impo a como pe sona, de se necesa io a los demás. A
pa i de es a idea, los pe sonajes de los que hemos hablado an es y que apa ecen en
nues as pin u as, es án en ese p oceso de c ecimien o y o mación, en p oceso de
cons an e ans o mación, pues no pa ecen o mas ce adas, acabadas, sino abie as,
inconclusas, mu an es… es as o mas, como me á o a de los indi iduos y sus cambios
cons an es, sus desdoblamien os de pe sonalidad y su di icul ad de adap ación al medio.
Pa a hace en e a las ealidades ac uales, el desapego y la coope ación supe icial son
una a madu a mejo que el compo amien o basado en los alo es de leal ad y se icio.
Es a nue a dimensión empo al del nue o capi alismo a ec a di ec amen e a las idas
emocionales de los indi iduos. Lle ado al e eno de la o mación de la pe sonalidad, de
ese yo co oído, el lema “nada a la go plazo” signi ica mo e se con inuamen e, no
comp ome e se, no sac i ica se. El p oblema es iba en cómo p o ege las elaciones
pa a que no sucumban a los compo amien os a co o plazo, con un débil g ado de
leal ad y comp omiso que ca ac e izan al espacio que ocupa el yo en la
con empo aneidad. Es e sen ido de igualación es á elacionado con lo que Byung-Chul
Han41 conside a cuando p econiza en La sociedad del cansancio, que ya no i imos en
una sociedad inmunológica, sino que la iolencia inmanen e al sis ema es neu onal y,
po an o, no desa olla una eacción de echazo en el cue po social. “Toda época iene
sus en e medades emblemá icas. Así, exis e una época bac e ial que, sin emba go, oca
a su in con el descub imien o de los an ibió icos. A pesa del mani ies o miedo a la
pandemia g ipal, ac ualmen e no i imos una época i al. La hemos dejado a ás g acia
a la écnica inmunológica. El comienzo del siglo XXI, desde un pun o de is a
pa ológico, no se ía ni bac e ial ni i al, sino neu onal”42. No exis e lo ex año pa a es e
au o , sino lo exó ico, aquello que el u is a eco e, po ello “a la di e encia le al a el
aguijón de la ex añeza”43.
41 Byung-Chul Han. La sociedad del cansancio. Ed. He de . Ba celona, 2013.
42 Byung-Chul Han. La sociedad del cansancio. Ed. He de . Ba celona, 2013, p.11.
43 Byung-Chul Han. La sociedad del cansancio. Ed. He de . Ba celona, 2013, p.14.
71
Ad iene en onces, a su juicio, la llamada sociedad del cansancio, aquella en la que los
suje os se han con e ido en máquinas de endimien o y ac i idad, es ado cuya
consecuen e en un ago amien o excesi o. El cansancio es aquí un cansancio a solas, que
aísla, el cansancio del que ya es incluso incapaz de mi a : “es os cansancios son
iolencia po que des uyen oda comunidad, oda ce canía, incluso el mismo
lenguaje”44. P o oca un yo amino ado e igualado en esa amino ación a cualquie o o, la
indi e encia po una con aposición imposible, y en esa medida un yo igualado a
cualquie o o yo en un mundo homogéneo sin o o ex año po una elación que ha
de enido imposible.
44 Byung-Chul Han. La sociedad del cansancio. Ed. He de . Ba celona, 2013, p.73.
72
La me can ilización del omance
La sociedad mode na y con empo ánea ma can cada una de ellas un cambio
signi ica i o en los código sociales, los lenguajes y discu sos y los cu sos de acción que
en elazan la in e acción de los indi iduos, como ambién en los imagina ios y
ep esen aciones sociales que ci culan en la ida co idiana. El nudo de es os cambios se
encuen a en el concep o de indi idualización y su despliegue en nue as o mas y
es ilos de socialización (cons ucciones iden i a ias) y de sociabilidad (in e acciones
sociales), cen adas en un suje o que despliega sus ac uaciones desde y hacia la
au onomía y la libe ad, ya sea en é minos de e lexi idad in ínseca45 , o de
au oconciencia e lexi a46.
La biog a ía indi idual se con ie e en el cen o de e e encia del mundo, apo ando una
nue a dimensión del noso os como yos anónimos, los cuales son los sopo es del
p o agonismo de un yo na ado , p i ado, isible, ac ual, au o , eal, pe sonaje y
espec acula como los denomina Paula Sibilia, en an o son ma ca de la elección,
decisión y acción indi idual. Pe o no obs an e, el epliegue de los anclajes, de las
segu idades adicionales que b indaba la pe enencia al onco y del con ol social
pues o en igilancias mo ales y alidadas desde la comunidad de a ines, se man ienen,
aunque con o os asgos, las p egun as ace ca de ¿cómo se llega a se lo que se es? y
¿quién soy?, in e ogan es que ab en el pano ama con empo áneo de la
indi idualización, pe o man eniendo bajo o as cla es su conexión con o os quienes.
Pa a noso os son p ecisamen e esas p egun as las que ci culan no sólo en e los
elemen os del cuad o sino en el seno de cada elemen o, susci ando un lujo in isible que
lo a as a odo en un mo imien o de suspensión y ans o mación. Es e acío
o alizado , lejos po an o de hace que la composición sea “ loja”, con ibuye a la
densidad del cuad o, del que se desp ende una imp esión de inquie ud.
Zygmun Bauman discu e los posibles impac os de las ans o maciones sociales del
mundo globalizado en la es e a del amo . Su abajo señala que el amo y las elaciones
de pa eja es án suje os a la lógica del consumo y a los comp omisos débiles. Así como
i imos en una sociedad líquida, el amo ha adqui ido ese ca ác e e íme o, diluido,
45 Giddens, A. La ans o mación de la in imidad. Sexualidad, amo y e o ismo en las sociedades
mode nas. Ed. Cá ed a. Mad id, 1998.
46 Ve al espec o h p://pendien edemig acion.ucm.es/in o/nomadas/19/a occa2.pd . Fecha de consul a
12-5-2015.
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ágil, camaleónico, abundan e y escu idizo. En su opinión, los es ánda es del amo son
más bajos, con la consecuencia de que “el conjun o de expe iencias de inidas con el
é mino ‘amo ’ se ha ampliado eno memen e. Relaciones de una sola noche son
desc i as po medio de la exp esión ‘hace el amo ’47. La sociedad de consumo (basada
en la cul u a de los p oduc os de uso inmedia o, las soluciones ápidas y la sa is acción
ins an ánea) es a ía en onces a o eciendo la eme gencia de episodios amo osos
“in ensos, b e es e impac an es”, que son a a esados a p io i po la conciencia de la
agilidad y b e edad. La pa eja ya no es más el e ugio en e a la agilidad, sino más
bien su caldo de cul i o. Del mismo modo, los hijos se han con e ido en un “obje o de
consumo emocional”: Los obje os de consumo si en pa a sa is ace una necesidad, un
deseo o las ganas del consumido . Los hijos ambién. Los hijos son deseados “po las
aleg ías del place pa e nal que se espe a que b inden un ipo de aleg ía que ningún o o
obje o de consumo, po ingenioso y so is icado que sea, puede o ece ”48.
La hipó esis de la me can ilización del amo ue ambién p opues a po la in es igado a
E a Illouz49, quien analizando p oduc os mediá icos y en e is as con no eame icanos
encon ó que el amo no sólo no ha esis ido los emba es del capi alismo a día sino que
ha sabido con o ma con és e una dualidad bien adap ada al uncionamien o del
me cado. Según la au o a, la in e sección en e el omance y el me cado se ha gene ado
median e dos p ocesos: la oman ización de las me cancías y la me can ilización del
omance. El p ime p oceso se e ie e al modo en que las me cancías han sido do adas
de un au a omán ica en la indus ia cul u al del siglo ein e y en las imágenes
publici a ias. El segundo p oceso se e ie e a los modos en que las p ác icas omán icas
es án siendo de inidas c ecien emen e po el consumo de bienes y ecnologías de place
o ecidas po un nacien e me cado, de modo que el núcleo del amo omán ico
con empo áneo se es ablece a pa i de di e sos i uales omán icos anclados en el
consumo de bienes y se icios.
De es e modo, o mamos pa e de una sociedad que lo con ie e odo en un bien de
consumo, que cons an emen e iguala y ni ela lo que iene a su alcance pa a hace de
ello algo consumible. Es e p oceso del cons an e iguala ha in adido odos los aspec os
47 Bauman, Z. Amo Líquido. Ace ca de la agilidad de los ínculos humanos. Ed. FCE. Mad id, 2005,
p. 19.
48 Bauman, Z. Amo Líquido. Ace ca de la agilidad de los ínculos humanos. Ed. FCE. Mad id, 2005,
p. 63.
49 Illouz, E a. Consuming he Roman ic U opia: Lo e and he Cul u al Con adic ions o Capi alism,
Uni e si y o Cali o nia P ess, Cali o nia, 1997.
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ADIÓS
Adiós.
Salgo como de un aje
es echo y delicado
di ícilmen e
un pie
después despacio
el o o.
Salgo como de bajo
un de umbe
a as ándome
so da al dolo
deshecha la piel
y sin ayuda.
Salgo penosamen e
al in
de ese pasado
de ese a duo ap endizaje
de esa agónica ida.57
57 Vila iño, I. Vuelo ciego. Colección Viso de Poesía, Mad id, 2004, p. 64.

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