LA IGLESIA DE LA ENCARNACIÓN DE RONDA:
ECLECTICISMO ARQUITECTÓNICO Y SÍNTESIS DE
CATÁSTROFES NATURALES (SS. XVI-XVIII)
MIGUEL SOTO GARRIDO*
UNIVERSIDAD DE MÁLAGA
RESUMEN
En el p esen e a ículo ealizamos una ap oximación al p oceso cons uc i o de la iglesia
de la Enca nación de Ronda a la luz de las uen es documen ales y las apo aciones de los
c onis as locales. La iglesia de la Enca nación de Ronda, cuyos an eceden es como espacio de
cul o se emon an a la época medie al, se cons i uyó como el p incipal emplo de la ciudad
du an e la Edad Mode na. Sin emba go, su p oceso cons uc i o, emon ado a la conquis a
de la ciudad po los Reyes Ca ólicos y la consag ación del emplo, se dila a ía has a el si-
glo XVIII, opándose en su camino no solo con nume osas ca ás o es na u ales de di e sa
índole que incidie on di ec amen e en el emplo, sino con di i cul ades a ias que impedi ían
el e ec i o uncionamien o de la áb ica has a p ác icamen e el i nal del An iguo Régimen.
PALABRAS CLAVE: iglesia de la Enca nación, Ronda, eino de G anada, men ali-
dades, Edad Mode na
*[email p o ec ed]
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Bae ica. Es udios His o ia Mode na y Con empo ánea, 38, 2018, 47-77.
Facul ad de Filoso ía y Le as, Uni e sidad de Málaga. Depa amen o de His o ia Mode na y Con empo ánea
ISSN: 0212-5099
DOI: h ps://doi.o g/10.24310/BAETICA.2018. 0i38.5525
THE CHURCH OF THE ENCARNACION OF RONDA:
ECLECTICISM ARCHITECTURAL
AND SYNTHESIS OF NATURAL DISASTERS (16TH-18TH)
MIGUEL SOTO GARRIDO*
UNIVERSIDAD DE MÁLAGA
ABSTRACT
In his pape we make an app oach o he cons uc i e p ocess o he Chu ch o he
Enca nación o Ronda, in he ligh o he documen a y sou ces and con ibu ions om he
local ch onicle s. The Chu ch o he Enca nación o Ronda, whose backg ound as a space
o wo ship da es back o medie al imes, was cons i u ed as he main emple o he ci y
du ing he mode n age. Howe e , i s cons uc ion p ocess, aced back in o he conques
o he ci y by he Ca holic mona chs and he consec a ion o he emple, would las un il
he 18 h cen u y. In his way, i would i nd a ious kinds o na u al disas e s which impac-
ed di ec ly on he emple, bu wi h se e al di i cul ies which would p e en he e ec i e
unc ioning o he ac o y un il p ac ically he end o he Old Regime.
KEY WORDS: chu ch o he Enca nacion, Ronda, kingdom o G anada, men ali ies,
Mode n Age
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Bae ica. Es udios His o ia Mode na y Con empo ánea, 38, 2018, 47-77.
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ISSN: 0212-5099
DOI: h ps://doi.o g/10.24310/BAETICA.2018. 0i38.5525
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1. APROXIMACIÓN HISTÓRICA
La ciudad de Ronda, cobijada po dis in os acciden es geog á i cos que
le con i ie on desde la An igüedad un cie o aislamien o1, ue conquis ada
po los Reyes Ca ólicos en 1485, al iempo que se desa ollaba una gue-
a que ha ía claudica los úl imos educ os del eino naza í de G anada2.
En aquel momen o Ronda, población musulmana en un pun o es a égico
de la coma ca, poseía, al y como e a común en el u banismo islámico,
una mezqui a aljama pa a la o ación de los i eles de Alá. T as la caída de
la plaza, el emplo musulmán ue obje o de una econciliación al c edo
ca ólico den o de las dinámicas de con e sión de una ciudad al mundo
c is iano en odos los sen idos. Tenemos cons ancia de que es a a ea −de
g an impo ancia, pues como ya ocu ía en la e apa an e io , iba a pasa a
e eb a la ida ciudadana y eligiosa de la u be−, empezó su andadu a ya
desde momen os emp anos3. T as la expugnación del encla e se celeb ó
una ce emonia de consag ación de la mezqui a o i ciada po Ped o Díaz de
Toledo, capellán mayo del ejé ci o del ey4. La ad ocación o o gada, a
San a Ma ía de la Enca nación, lejos de supone una casuís ica, se p esen a
como una cons an e en el eino conquis ado y con una ca ga simbólica que
au o es como López de Coca Cas añe in e p e an como el mis e io de la
Enca nación y la ic o ia c is iana sob e el Islam5.
Poco iempo después, as la con e sión de la an igua mezqui a, se
inicia ía un la go p oceso cons uc i o que se dila a ía has a el siglo XVIII,
si bien aún se econocen es os á abes en la áb ica6. Du an e es e iempo
Ronda io e igi se el que se ía su p ime y más impo an e emplo c is iano,
sob e el que ecae ía la undación de capellanías, y se con e i ía en codi-
1. F. RODRÍGUEZ MARTÍNEZ (1977), 472.
2. M. ACIÉN ALMANSA (1977), 145-147.
3. Cabe des aca la cons a ación a queológica de una basílica paleoc is iana- isigoda con
su espec i a zona de nec ópolis, da ada en los siglos VI-VII, en un espacio adyacen e
e inmedia o a la pos e io mezqui a mayo y emplo c is iano. Ello e idencia y esal a
la impo ancia del ca ác e sag ado del ecin o y su pe du ación como espacio del cul o
p incipal de la ciudad du an e el Medie o, la Mode nidad y la Edad Con empo ánea.
Al espec o consúl ese: P. AGUAYO DE HOYOS y J. M. CASTAÑO AGÜILAR (2000), 365-397;
J. M CASTAÑO AGÜILAR (2006), 140-141; A. ADRODER, P. AGUAYO DE HOYOS, y C. RUIZ
(1991), 407-412.
4. J. J. MORETI (1993), 404-405.
5. J. E. LÓPEZ DE COCA CASTAÑER (1977), 70-72.
6. M. D. AGUILAR GARCÍA (1979), 147. Son a ios los es os musulmanes conse ados
pa cialmen e en la iglesia que da an del siglo XIII bajo la p esencia me iní.
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ciado luga de e e no eposo pa a las p incipales amilias de la ciudad. No
en ano, la iglesia se alzó en la cla e de bó eda de la je a quía eclesiás ica
ondeña, pa iendo de los p i ilegios y ue os con e idos po los Reyes
Ca ólicos7. Pe o, al igual que o as poblaciones, p esenció los nume osos
desas es na u ales que azo a on a la sociedad de la Andalucía Mode na,
y de los que es e núcleo se ano no se io exen o. Ha de esal a se que
es as calamidades a ec a on de mane a singula al emplo mayo de la u be,
iéndose al e ado en a ias ocasiones. En alguna de ellas los daños ue on
asimilables y supe i ciales; en o as, la in ensidad de los enómenos −ma-
yo i a iamen e e emo os y o men as, jun o a las dis in as epidemias que
a ec a on de o ma indi ec a al diezma la población y los ondos que podían
des ina se a su econs ucción−, hizo que ue a necesa io emp ende una
au én ica econs ucción de la áb ica an e io . Es os hechos nos pe mi en
es udia la Ronda mode na a a és de la a qui ec u a local, o o gando a
la iglesia de la Enca nación un aspec o único y o almen e genuino, u o
de sus dis in as ases edilicias.
Así, el p imi i o emplo que ie on los p ime os mo ado es de una
Ronda c is iana inse a en la Co ona de Cas illa ue una sencilla cons ucción
que conse aba el luga y, p obablemen e, pa e de la o ma de la an igua
mezqui a den o de una es é ica cla amen e gó ica. Pe o, imp e isiblemen e,
unas ci cuns ancias o almen e ad e sas impidie on a los ondeños el dis-
u e de un espacio sag ado es able donde pode ealiza sus plega ias a la
di inidad p o ec o a, pues, anscu idos apenas cien años de la conquis a y
sin habe se colma ado su e ección, comenzó una la ga se ie de enómenos
na u ales que se ex ende ían has a i nales del siglo XVII, suponiendo un
capí ulo impo an e de la his o ia de Ronda du an e el An iguo Régimen.
2. UN ACECHO CONTINUO DE CALAMIDADES: LUCES Y
SOMBRAS DE UN LARGO PROCESO CONSTRUCTIVO (SS.
XVI-XVII)
A pesa de que las no icias a qui ec ónicas que nos pe mi en habla de
la iglesia de la Enca nación como al se e o aen a 1508, desde los inicios
de la cen u ia encon amos da os que inciden cla amen e en su exis encia
y en su papel en los quehace es espi i uales que se iban aguando. Ya, las
o denanzas de la co adía de la Ca idad de la ciudad, echadas en 1500,
señalan la “yglesia de san a Ma ia” como emplo en el que celeb a , al
7. J. A. SÁNCHEZ LÓPEZ y S. RAMÍREZ GONZÁLEZ (2003), 21.
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menos, unas de las es i es as anuales de la co po ación, lo que e idencia
la impo ancia que, i emediablemen e, cob aba como luga de cul o p in-
cipal8. Ya en 1501 sabemos de la necesidad de campanas pa a la iglesia9.
El paisaje de la econquis a debía a i ma con én asis su e c is iana, sob e
odo en unas ie as donde la cues ión mudéja y después mo isca se deja á
sen i con ue za. Po an o, la p og esi a c is ianización de la sociedad po
medio de di e en es elemen os ineludibles se hacía necesa ia. La iglesia
cons i uía, po excelencia, el culmen de los mismos, y a es a se debía añadi ,
aco de con su unción social, el ins umen o de llamada a la o ación. Las
campanas cumpli ían a pa i de es e momen o dicho papel. No obs an e,
y como e emos que esul a una cons an e du an e la his o ia de la iglesia,
la al a de en as hacía imposible su comp a, in o mándose de al si uación
a los eyes, suplicándoles su aga an al adquisición10.
Si nos cen amos en pesquisas es ic amen e ma e iales –aunque la
p esencia de al espacio sag ado en la co idianidad u bana es más que
palpable desde el quinien os–, las p ime as e e encias ace ca del p oceso
cons uc i o se emon an a 1508. En esa coyun u a, el modes o emplo
c is iano, que con oda p obabilidad es aba inconcluso, se pos uló pequeño
e insu i cien e pa a acoge a los de o os de una Ronda econquis ada, la
cual expe imen ó un impo an e c ecimien o poblacional a comienzos del
siglo XVI: “siendo que la yglesia mayo de la dicha çibdad que se dise
San a Ma ia de la Enca naçion dis que es muy pequenna e que es a echa
pob emen e e que dicha çibdad se puebla e os de cada dia mayo ...”11.
An e es a si uación, se p oyec ó un ensanche del edi i cio, que debió
ma e ializa se en una ampliación de las na es aún en cons ucción12. En
e ec o, sabemos que en 1520 ya es aban cons uidas, no sin un g an es ue zo,
8. A chi o Gene al de Simancas (AGS), Regis o Gene al del Sello (RGS), leg. 150002,
1, “Con i mación de las o denanzas de la co adía de la Ca idad de Ronda, inse as”.
El lib o de Repa imien o de Ronda ecogía seis colaciones as la Reconquis a de la
ciudad: la colación de la Enca nación, del San i Espí i us, de San iago, de San Juan
Bau is a, de San Juan E angelis a, y de San i S e an. De odas ellas, la de la Enca -
nación se alzó como hegemónica. M. ACIÉN ALMANSA (1977), 9.
9. AGS, Cáma a de Cas illa (CCA), Lib o Gene al de Cédulas (CED), 5, 333,3, “In o -
mación sob e la necesidad de campanas pa a la iglesia de Ronda”; AGS, CCA, CED,
5, 286, 2, “Necesidad de campanas en las iglesias de Ronda”.
10. AGS, CCA, CED, 5, 333,3, “In o mación sob e la necesidad…”.
11. A chi o de la Real Maes anza de Caballe ía de Ronda (ARMCR), ondo A chi o
Ra ael Aguile a, legajo 32 eclesiás ico, documen o 4593.
12. Ibidem.
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dos na es13. Pa a es e menes e ue p eciso empeña a ios obje os de pla a
y la cesión de en as po pa e del Hospi al Real, que en es os momen os
con aba con su i cien es ecu sos, a di e encia de las me madas a cas de la
iglesia14. No obs an e, la áb ica dis aba bas an e de es a conclusa, pues la
labo de cons ucción de una e ce a na e se an ojaba di ícil en la esi u a
de las escasas en as de las que gozaba el emplo, y po el con a io, los
acucian es gas os p esen ados. Sin emba go, el colo ón de la iglesia se
hacía, cuan o menos, necesa io, máxime an e la si uación p esen e: “en
es a çibdad ay solamen e una yglesia que se dize de nues a senno a de la
Enca naçion que es la p incipal yglesia de donde se dan los sac amen os
a oda la çibdad e a donde odos an a oi missa...”15. Es a a i mación,
cie amen e, nos dela a que el uncionamien o del es o de pa oquias
locales no había cuajado de o ma plena en la década de los años ein e,
concediendo odo el p o agonismo a la iglesia mayo , que, a odas luces,
no podía sopo a . La cons ucción siguió adelan e y, al pa ece , en 1534,
las ob as habían a anzado conside ablemen e16.
Pe o emp anamen e, en el mismo siglo XVI, los e ec os de di e sas
calamidades de índole na u al empeza on a deja señales en el emplo. La
o e mudéja que cumplía la unción de campana io se ía la p ime a pa e de
la iglesia en e se a ec ada de o ma ei e ada. Según la his o iog a ía local
el día del Co pus del año de 1523, un ayo impac ó en la p imi i a o e de
la iglesia17. El segundo de los ayos que a ec ó a la o e mudéja es á mejo
13. AGS, CCA, Memo iales 138-34, 1520, ob as. Documen o ci ado en A. MIRÓ DOMÍNGUEZ
(1987), 242.
14. El Hospi al Real de Ronda ue undado po los Reyes Ca ólicos as la conquis a de
Ronda pa a asis i a los pob es de la ciudad. En 1683 ue en egado a la o den Hos-
pi ala ia de San Juan de Dios, pasando a ecibi el dicho nomb e. DE PINEDA (1717),
289-290.
15. AGS, CCA, Memo iales 138-34, 1520, ob as.
16. L. TORRES BALBÁS (1944), 467.
17. J. A. CAMPOS NARANJO, manusc i o inédi o, ol. 26 . Es e au o nos indica: “en en
en es a cuen a los dos ayos que hi ie on su Yglecia Mayo , el uno hab á más de 60
años, que pa ió su o e, que después se lab ó la he monsa y pulida que oy iene, día
oc a o del Co pus, es ando g an concu zo de gen e en la Yglecia, ompió su echo y
se p o undizó jun o al Sag a io asomb ó que mo ió y dio mo i o a la econsiliasión
de dos amilias opues as; el o o siendo co egido Dn Juan de Salinas, Ca alle o del
O den de Cala a a, día de Pasqua de Resu eción, es ando oyendo misa Dª Ma ía de
F ías, Co egido a, en el Al a de las Reliquias inmedia a a la pue a de la To e, ajó
y salió po ella el ayo, quemándole el man o, y se p o undó sin más daño que pudie a
hace po la mucha gen e que en la Yglecia ha ia”. Siglos más a de Mo e i ma iza á
en una ci a explica i a es e hecho de la siguien e o ma: “Una mues a de los abajos
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documen ado. Va ios c onis as desc iben el episodio en sus ex os y, lo que
es más impo an e, uno de ellos, Maca io Fa iñas del Co al, p esenció la
des ucción y econs ucción de an insigne ob a: “Lab ose ap iesa la yglesia
mayo donde es a a la mesqui a mayo e hízole una o e mui he mosa que
de ibó un ayo el año de 1605 y se eedi i co mejo que an es”18.
Sin emba go, si en dos ocasiones la o e se dañó, en mayo o meno
medida, los e dade os es agos en la ob a se p oduci ían más a díamen e.
En 1580, coincidiendo con la expansión po la geog a ía andaluza de una
epidemia de pes e bubónica se p oduce, según Mo e i, la p ime a g an
des ucción de la áb ica de la iglesia p o ocada po un e emo o:
Mas como á consecuencia del e emo o que su ió es a ciudad en 1580 se
desplomó oda la pa e N. de an boni a ob a, al le an a la su gió el pensa-
mien o de su ensanche, á lo cual se b indó gus oso el ecinda io y cue po
Municipal allegando ondos su i cien es. Ignó ase po comple o el a qui ec o á
quien se enca gase la ob a p oyec ada y la época esas a en que se emp endie a
la con inuación de la magní i ca ob a y sun osa áb ica que enlaza cons i uye
nues a g andiosa iglesia19.
Co esponde p ecisa que la documen ación conse ada −po lo demás
escasa−, no e l eja ningún emblo de ie a en el ci ado año de 1580. Sí
se ecoge una sacudida un año después, pe o con un alcance limi ado a la
u be malaci ana20. Tales ci cuns ancias no nos pe mi en analiza el supues o
e emo o de 1580, elegando su e acidad o alsedad a la his o iog a ía
local. Mo e i, único au o que ecoge en sus páginas al ca ás o e, llega
a con adeci su p opia esis en a ias ocasiones, a i mando que ue el
e emo o de 1680 el causan e de la des ucción de la iglesia21. Toda es a
explicación la achaca al con enido de una lápida, cuyas posibles lec u as
condicionan, en g an medida, la c onología del e emo o. Dicha lápida,
si uada en el lado de echo accediendo a la iglesia po la pue a de Le an e,
a qui ec ónicos es la p eciosa o e de nues a iglesia de S a. Ma ía de la Enca nación, la
cual hab ía sido des uida po un ayo en 1523, día del Cue po de C is o y se eedi i có
en los años siguien es en la o ma que hoy conse a”. J. J. MORETI (1993), 492.
18. M. FARIÑAS DEL CORRAL (2014), 195.
19. J. J. MORETI (1993), 716.
20. C. GARCÍA DE LA LEÑA (1789), 23; F. GUILLÉN ROBLES (1985), 472. Ga cía de la Leña
si úa el e emo o el 18 junio de 1581, mien as que Guillén Robles lo hace jus o un
mes más a de, el 18 de julio.
21. J. J. MORETI (1993), 528, 547-549.
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jun o al callejón de los T amposos, cuen a con una insc ipción epig á i ca
en la que podemos lee : “ANNO DE 1684 AS/ A 11 DE ENERO E/ (n)
TRARON LAS CA/ ( e) TAS A DESCAR (¿ga ?)”.
Es e epíg a e ha sido mo i o de con usión dada la imp ecisión écnica
en uno de los núme os del año lab ado que di i cul a disce ni la g a ía, pe o
que esul a de impo ancia capi al, pues cons a a el inicio de las ob as. Mo-
e i hace una lec u a de es e silla in e p e ando que la c onología plasmada
esul a se el año de 1584. A pa i de es e hecho desa olla la hipó esis de
un e emo o en 1580. Po el con a io, la o undidad de es a esis con as a
con sus dudas. De hecho, se inclina hacia la posibilidad de una des uc-
ción y econs ucción pos e io causada po el e emo o de 1680, cuyas
consecuencias se deja on sen i po oda la ac ual p o incia de Málaga22.
22. Ibidem, 528-529. En dos pasajes queda pa en e dicha idea que emi en el suceso con
una c onología pos e io en alusión di ec a al e emo o de 1680: “Po mas que así lo
dice la adición y pa ece que lo ac edi a dicho esc i o [en e e encia a la lápida] el
Figu a 1. Lápida e e enciada en el ex o (Fuen e: o og a ía p opia del au o ).
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No se ía has a que Amado de los Ríos, ya en el siglo XX, ecupe a a la
idea plan eada po Mo e i, y basándose, a su juicio, en unas azones paleog á i -
cas, a gumen ó que la adicional lec u a del silla e a e ónea, pa eciendo un 5
lo que en ealidad e a un 6, a ándose, po an o, del año 168423. De es a o ma,
los indicios pa ecen cons a a que ue el e emo o de 1680 el causan e de la
g an agedia. Unos años más a de, en un luga isible al pueblo, como es una
de las pue as de acceso al emplo, queda ía g abado en pied a ad pe pe uam
el ac o de eanudación de las ob as as el g an e emo o.
Con odo, no es es a la única polémica encuad ada aún en el siglo XVI,
pues, igualmen e, las c ónicas locales ecogen que en 1580 una o men a
encapo ó el cielo, desca gando con u ia agua y ayos24. Uno de esos ayos
cayó en la iglesia mayo des uyendo “el lienzo no e de la iglesia”25. Sin
ene cons ancia documen al en es e asun o que nos pe mi a ob ene i mes
conclusiones, es posible que algún daño su ie a el emplo –o p ecisa a
e o mas o ampliaciones–, cuando el obispado de Málaga adjudicaba el
sueldo de maes o mayo pa a la “iglesia de Ronda” a Ped o Díaz de Palacio
en oc ub e de 159826. A ello sumamos que, en 1640, el obispo de Málaga
du an e su is a a Ronda des inó en as y ondos pa a la con inuación de
las ob as de la iglesia mayo 27.
e emo o que des uyó la iglesia debió se el de 1681, pe o no hay da os segu os”.
“Solo di e que á mi juicio, po más que no hay da os sob e ello, y an es pa ece que
p ueban lo con a io, la g ande ob a de S a. Ma ía de la Enca nación, es deci , la iglesia
nue a debió empeza se en 1684, siendo el p ime o de los edi i cios que se cons uye on
en es a época”. J. J. MORETI (1993), 549.
23. J. AMADOR DE LOS RÍOS, (1907), 385.
24. J. J. MORETI (1993), 527. “Y oda ía no habían salido de an desga ado a si uación,
cuando un nue o con a iempo ino á a l igi el ecinda io. Se ían las cua o de la a de
del 18 de Junio: el cielo empezó a encapo a se y á poco algunos elámpagos hicie on
ecela la ap oximación de una o men a: y en e ec o, pausados elámpagos seguidos
de algunos uenos se hicie on sen i ; pe o á poco e an an con inuados y an ue es
que el pueblo odo se cons e nó (…). Y no ue solo la mu alla lo que cayó en aquel
momen o, sino que g an pa e de la iglesia ue des uida po un ayo que de ibó el
lienzo de pa ed que caía al No e”.
25. F. LOZANO GUTIÉRREZ (2005), 171: “El 18 de junio del mismo año, desca gó sob e la a l igida
ciudad una e ible empes ad donde no al a on ho ísonos uenos, elámpagos a mila es,
hu acán desen enado, emblo es de ie a y ecuen es o men as eléc icas que die on po
esul ado el hundimien o casas, el desplome de la mu alla en el segundo ecin o po el E.,
y la des ucción po un ayo del lienzo N., de la Iglesia de S cuyo edi i cio no pa ecía sino
p edes inado a a ae se cuan as chispas de uego b o aban de las nubes…”
26. A. LLORDÉN (1962), 57.
27. J. J. MORETI (1993), 718.
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Bae ica. Es udios His o ia Mode na y Con empo ánea, 38, 2018, 47-77.
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ins ancia a la que se ecu ió ue al obispado de Málaga –del que dependía
la ica ía de Ronda– y, con él, a su i ula , ay Alonso de San o Tomás, a
quien se comunicó la in ención, p e iamen e anunciada po pa e del ey
y del Consejo de Cas illa, de “hace epa imien os en e las pe sonas que
gozaban diezmos eclesiás icos y que se aplique a dicha ob a”52.
Dicho a e imien o no ue bien acogido po el p elado. Su espues a ue
i me y con unden e: una iglesia de pa ona o eal debía se p eocupación
del ey. Además, el obispo ec iminaba la pe ición de epa imien os de los
diezmos ins igada po el ey, pues, desde la conquis a del emi a o naza í,
la Co ona ecibía ya pa e de esos diezmos. Los Reyes Ca ólicos consi-
guie on po medio de la in e sección del conde de Tendilla, la concesión
de bulas apos ólicas po pa e de Inocencio VIII y de su suceso Alejand o
VI, que se conc e a on en la asignación de los diezmos que pagaban los
musulmanes g anadinos –aunque el 50 % de los mismos i á a pa a a la
diócesis– y en las e cias eales53. Es as, dos pa es de nue e, cons i uían la
acción ealenga de los diezmos pagados po los epoblado es c is ianos,
y son a las que alude el obispo malagueño en su ca a al cabildo ondeño.
Así, el pa ona o egio, que incluye, en e sus a ibuciones, el man e-
nimien o en sí de las áb icas, cons i uye el a gumen o esg imido po ay
Alonso de San o Tomás pa a echaza la posibilidad de ealiza epa imien o
alguno sob e los diezmos eclesiás icos pa a las ob as de la iglesia. Tal apoyo
debía p o eni de la mona quía, como ya se aco dó con el papado en el
siglo XVI. La cues ión, como emos, no es u o exen a de con o e sia. Se
a aba de un choque en e la au o idad eal y la eclesiás ica, enca nada en
la i gu a del p elado, dado que es aba en juego una cues ión pecunia ia.
Con oda la a dien e polémica, se hizo liquidación del alo de las
en as decimales de la ciudad y su ica ía con la in ención de aplica a la
ob a un no eno de los diezmos en “el alo de los ma a edíes y g anos
que se ecogían en las sillas de la ciudad”54. La cesión de los diezmos no
es aba cla a, dado los in e eses con apues os de Mona quía e Iglesia en es e
asun o, y no se ía has a dos años más a de cuando la si uación se acla ase.
La misma cues ión económica que si uaba en polos opues os al mona ca
y al obispo, sal ó al ámbi o local de un modo muy simila . En 1684 an e
52. ARMCR, Fondo p i ado amilia Cla e o, leg. 197-3, s. . “Ce i i cación del esc ibano
Diego Rome o, sob e a ios acue dos…”.
53. J. E. LÓPEZ DE COCA CASTAÑER (1977), 149-150.
54. ARMCR, Fondo p i ado amilia Cla e o, leg-197-3, s. . “Ce i i cación del esc ibano
Diego Rome o, sob e a ios acue dos…”.
La iglesia de la Enca nación de Ronda: eclec icismo a qui ec ónico... 63
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la posibilidad de ol e a plan ea el epa imien o de los diezmos, don
Diego de Espinosa, bene i ciado y p esiden e de la iglesia de la Enca nación
a gumen ó la imposibilidad de al opción con la céleb e exp esión: “e a
igo p e ende eedi i ca un emplo mue o con el a aso y des ucción
de los emplos i os”55. Una hipo é ica des iación de los bene i cios de las
pa oquias de Ronda en a o de la iglesia mayo esuci a ía el emplo, pe o
con la consiguien e mue e de las demás pa oquias po la escasez de ondos
con los que subsis i . Po an o, dado que la can idad de en as manejadas
po los emplos en uncionamien o di ícilmen e pe mi ía el sus en o de los
mismos, la cesión de en as a la iglesia de la Enca nación supond ía un mal
mayo . La cues ión de los diezmos quedaba zanjada: su apo ación se ía
nula. Los a bi ios quedaban como único apoyo pa a las ob as.
Resul a cu ioso –pe o no ex año po se un enómeno muy común en
el de eni his ó ico–, como la a iable dine a ia ponía en jaque a odas las
acciones. Los escasos ecu sos e an muy aliosos en iempos an con ulsos y
di íciles, y nadie que ía desp ende se de bien an p eciado. Ni la habili ación
de un emplo –con la impo ancia de la ins i ución eclesiás ica y del sen i-
mien o eligioso en el seno del pueblo–, suponía un ema an ascenden al
pa a la apo ación de caudal i nancie o: an o la Iglesia como la Co ona –quien
solo cedió a bi ios–, se e adie on en la medida de lo posible. Se a aba de
una cues ión que conce nía al pueblo ondeño, quien su ía la ausencia de
la iglesia y, en úl ima ins ancia, el que asumi ía su econs ucción. De es e
modo, an e la al a de unos apoyos i mes que sus en a an económicamen e el
asun o, ue el es ue zo colec i o de la u be y de sus conciudadanos quienes,
a a és de sus impues os a lo la go de medio siglo, hicie on posible e de
nue o en pie la iglesia de la Enca nación en el cen o de la ciudad del ajo.
A pesa de la ue za y olun ad del pueblo, la pob eza –en é minos
gene ales, pe o aquí e e ida a lo i scal– e a un p oblema co idiano con
el que enían que lidia . El con inuo pago de a bi ios du an e un pe iodo
de diez años –que ue el concedido inicialmen e– no ue su i cien e pa a
culmina las ob as. La p ó oga en el uso de los a bi ios po pa e de la
Co ona se con i ió en una cons an e du an e el i nal del siglo XVII y el
p ime cua o del XVIII. La úl ima cesión da a de 1722 po iempo de seis
años56. De es os da os se e idencia la len i ud del p oceso cons uc i o.
55. Ibidem.
56. ARMCR, Fondo p i ado amilia Cla e o, leg. 196-23, s. . “Bo ado es y copia del
memo ial sob e la mala adminis ación de los a bi ios…”.
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4. LAS OBRAS EN EL SIGLO XVIII Y LA CONCLUSIÓN DE LA
IGLESIA: ENTRE LA ESPERANZA Y LA DESESPERACIÓN
En 1684 comenza on las ob as en el cue po de la iglesia y en la capilla ma-
yo a expensas de los a bi ios. La in e ención en la pa e cen al de la áb ica
no debió se an dila ada como la ejecu ada en la cabece a. De hecho, una ez
“ enesido el cue po de la yglesia” se coloca on las imágenes, el San ísimo Sa-
c amen o y se pasó a celeb a cul o57. El emplo pudo así e oma su ac i idad,
si bien no en su in eg idad, pues el espacio disponible quedaba es ingido a
la e e ida pa e habili ada y, con ello, el núme o de i eles que podían asis i a
los o i cios: "p esisandose seleb a las i es as en la co edad de la yglesia ieja
donde no podía po su es echez se mucho el concu so"58.
La ges ión de los a bi ios no debió lle a se a cabo con g an acie o,
pues poco después se ec iminaba el mal uso ealizado de los mismos.
En 1700, po inicia i a de Ma hias Luzon, p esbí e o y mayo domo de
áb icas, y con el apoyo de los seño es bene i ciados y del co egido San-
cho de Cas o y Lossada, se aco dó saca las ob as de la iglesia a p egón
público59. Así, a comienzos del siglo XVIII, los a ances no debie on se
muy conside ables. Nos cons a que en el momen o del concu so, la iglesia
“se halla en es ado de a e se ce ado los a cos”60.
Po o den del cabildo, el maes o mayo de ob as y el maes o que
abaja en el emplo ecibie on el enca go de hace una alo ación del gas o
que se ía necesa io in e i pa a su comple a i nalización. Es os ob e os
es ima on que se ía su i cien e la can idad de 10.000 ducados pa a e mi-
57. ARMCR, Fondo p i ado amilia Cla e o, leg. 197-3, s. . “Ce i i cación del esc ibano
Diego Rome o, sob e a ios acue dos…”. Es e da o en a en con adicción con lo
exp esado en el memo ial al que ya hemos aludido en a ias ocasiones. Según es e, la
iglesia p esen aba unas condiciones que hacían imposible la p ác ica de cul o alguno.
Con odo, el memo ial no enía o a i nalidad más que p esen a una imagen pesimis a
y de e io ada de la si uación pa a hace e la necesa iedad de una i nanciación es able
que ga an izase un emplo pa a los de o os. La imposibilidad de la celeb ación de
la misa, así como la impe ección de la iglesia, e an elemen os, aunque no del odo
cie os, sí indispensables pa a que el memo ial ac uase como un e ec i o mecanismo
de p esión an e el deseo del pueblo de e concluido el p oceso cons uc i o.
58. Ibidem.
59. ARMCR., ondo p i ado amilia Cla e o, leg. 178-6, s. . “Solici ud de Manuel Mo eno
Mond agón, egido pe pe uo de Ronda, pa a que lib en copia ce i i cada del es imonio
del acue do del 16 de sep iemb e de 1700 (...) pa a saca a p egón la ob a de la Iglesia
Mayo y equisi os (...)”.
60. Ibidem.
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na en un plazo de dos años. Con al e edic o se en ia on equisi o ias
a las ciudades del Pue o de San a Ma ía, Jaén, Cádiz y G anada, donde
se in o maba del p egón y de la asación de las e o mas; así mismo, se
indicaba que los in e esados e an espe ados en Ronda el 31 de ma zo del
año de 1700, donde pod ían e la cons ucción y o ece sus pos u as.
Desde el p ime momen o los maes os F ancisco Gu ié ez Sangui-
nos y F ancisco del Cas illo hicie on una p oposición en la que o ecían
hace se ca go de las ob as po el p ecio de 7700 ducados, can idad algo
in e io a la que se había es imado en p incipio. Los maes os malagueños
Beni o Ximénez y Joseph de Cascojuela, y el ondeño Ba holomé Ma ín
de Rosas –que en es a echa abajaba en la iglesia– ambién p esen a on
sus espec i as posiciones, pe o, desa o unadamen e, desconocemos las
can idades p esupues adas. No obs an e, esul a e iden e que el c i e io de
elección e a, esencialmen e, económico: “se aco dó que el ema e della se
hiciesse en quien mas bene i cio hiciesse” 61.
Las opciones de los maes os de Málaga y Ronda no e an an ape ecibles
como la de F ancisco Gu ié ez y F ancisco del Cas illo, que, i nalmen-
e, ue seleccionada. Ambos maes os habían abajado en la ca ed al de
G anada: Cas illo como maes o mayo de la misma en e 1697 y 1702, y
Gu ié ez como maes o de ca pin e ía del an e io . Su labo allí no pudo
e mina de peo modo, pues su pésimo quehace en una de las bó edas
ejecu adas en el asco o hizo necesa io de iba la, con el consiguien e
cese y enca celamien o de los dos maes os62. En especial, se acusaba a
F ancisco Gu ié ez, dada la ne as a ejecución de odos sus abajos, lo
que lle a ía a un dis anciamien o con F ancisco del Cas illo y, años más
a de, al en en amien o.
A pesa de ello, e igno amos si había conocimien o de ales hechos po
pa e de la au o idades de la ciudad, ambos maes os iban a se los adalides
de la econs ucción del emplo ondeño. Ambos i ma on, con sus espec-
i os i ado es, la esc i u a y obligaciones con aídas, pe o, cu iosamen e,
las ob as ue on ejecu adas po Gu ié ez en soli a io, desapa eciendo Cas-
illo de la escena has a 1710, si bien sabemos que, al menos, has a 1702,
pe maneció en G anada.
… en 16 de diciemb e del año de 1700 con el mo i o de a e se p egonado
y ema ado en los suso dichos la ob a de la capilla maio de la san a yglesia
61. Ibidem.
62. L. GILA MEDINA (2005), 203-205.
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mayo de es a ciudad y ab ica de la sac is ia y pue as en anas en p esio de
sie e mil y se esein os ducados con las calidades y condisiones desa pos u a
se obligo a a o de es a ciudad a execu a enese y conclui la dicha ob a
en odo lo que al aba que haze en dicha ylgesia exep o la sole ia p e is e io
y pulpi os de dicha capilla mayo den o de dos años…63
El comienzo de la nue a cen u ia pa ecía habe sellado el desa o -
unado des ino de la iglesia, pe o, la incompe encia de los ob e os, jun o
a una adminis ación poco alabable, ol ió a ab i un pe iodo ominoso
de dos décadas an es de que, i nalmen e, un úl imo impulso cons uc i o
die a al emplo su aspec o ac ual. En 1701, Sancho de Cas o cumplió su
co egimien o. Con su salida quedaban concluidos, al menos, en apa iencia,
el mampues o y la a madu a. Sin emba go, la complejidad de los acon e-
cimien os me ece un análisis más minucioso.
La esc i u a de obligación con enía un o al de ece condiciones que
ma caban, a p io i, los pasos de la ac uación a segui , jun o con una me-
iculosa lis a de las pa es de la áb ica que debían se epa adas, ema a-
das, sus i uidas o ealizadas de nue o. En líneas gene ales, las pau as de
in e ención cen aban su a ención en la echumb e, a madu a y cue po de
la capilla mayo –jun o con las bó edas de media na anja que dicha pa e
incluían–, la a madu a y colgade os de la “yglesia an igua”, el pedes al de
desca ga del lado de la Epís ola y la elabo ación de las dos pue as p inci-
pales –que debían se de made a de nogal, ado nos en b once y ce aje y
lla es en hie o– y la de la Sac is ía64. Igualmen e, se hace no o io én asis
en la de olución, en el momen o de la conclusión, de los andamios y odos
aquellos ú iles p esen es en la ob a an es de la in e ención; y, como no
podía se de o a o ma, en la pe iodicidad de los pagos. Es os se conc e-
a ían en es plazos: el p ime o, al comienzo de las mismas, el segundo,
en su pun o medio, y el e ce o, al momen o de su i nalización; siemp e
y cuando se cumpliesen las obligaciones i jadas po pa e de los maes os
con co ec a pun ualidad. Con ales plan eamien os se dio con inuación a
63. ARMCR, Fondo p i ado amilia Cla e o, leg. 179-16, “Memo ial ajus ado de los
au os seguidos po An onio de los Ríos, egido , And és de Alba y Juan de Rojas
Sando al, bene i ciados de la Iglesia de Ronda. Con a F ancisco Gu ié ez Sanguino,
maes o a cuyo ca go es aban las ob as de la Capilla Mayo y Puen e Nue o. Pa a
lle a o iginales a la Real Chancille ía de G anada en i ud de Real P o isión del 14
de agos o de 1710”, ol. 1 ( oliación p opia, éngase en cuen a a la ho a de la consul a
del documen o).
64. Ibidem, ol. 2.
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las ope aciones es uc u ales en el emplo, pe o po un iempo limi ado, y
con unos esul ados cues ionables.
P on o, en ene o de 1703, el cabildo de bene i ciados in e puso con a
F ancisco Gu ié ez Sanguinos un au o de jus icia po el incumplimien o de
las condiciones y plazos de la esc i u a. El maes o, más allá de con a eni
lo i mado, se emba có en o os p oyec os cons uc i os con ma e iales
ubicados en la iglesia mayo y des inados a la misma, aunque sin in ención
de p osegui la “en g a e pe juicio de lo ob ado”65. Los eclesiales, al e ados
po la si uación, decla a on su in ención de emba ga los bienes y p ende a
las pe sonas y i ado es de F ancisco Gu ié ez en el caso de que la esi u a
no llegase a buen pue o. El pueblo, que, en úl ima ins ancia, i nanciaba
las ob as, e a, desde siglos pasados, el g an a ec ado: “…es a muchos días
a espe ando e aca ada la ylgesia mayo y mas quando conside a que no
es po al a de medios…”66.
El maes o, po su pa e, econocía su nega i a a eanuda su abajo en
el emplo, alegando que al ac o no se p oduci ía has a que no se le pagasen
los más de 12000 eales que, a su pa ece , se le debían de los “ma e iales
p e enidos po no de e los supli de su p opio caudal”67. Además, a eme ía
con a el cabildo eclesiás ico, quien:
No es pa e pa a lo que p e ende pues a cos os y gas os de la dicha ob a se ha
suplido en e amen e po es a ciudad sin que el dicho ca ildo aya con ibuydo
ni paga e ob a alguna pa a ello y solo la ciudad como adminis ado a de los
a bi ios consignados pa a dicho e ec o y como p incipal ope an e68.
En diciemb e de 1703, las au o idades eclesiales espondie on al ala-
i e, omando como in e media ios a la i gu a del alcalde mayo ondeño
y los dipu ados capi ula es, de cla a en idad segla , pa a canaliza las con-
e saciones. Sin emba go, F ancisco Gu ié ez pe manecía anclado en su
inmo ilismo, alegando la al a de ma e iales, en especial, de ejas, pa a la
65. ARMCR, Fondo p i ado amilia Cla e o, leg. 197-31, s. . “Au os del plei o que sigue
el Cabildo Eclesiás ico de la ciudad de Ronda, con a F ancisco Gu ié ez Sanguino,
maes o de las ob as de la Iglesia Mayo de ella. Pa a que acabe dicha ob a, an e el
esc ibano mayo de cabildo Isid o de Padilla”.
66. ARMCR, Fondo p i ado amilia Cla e o, leg. 179-16, “Memo ial ajus ado de los au os
seguidos po An onio de los Ríos, egido , And és de Alba y Juan de Rojas Sando al,
bene i ciados de la Iglesia de Ronda. Con a F ancisco Gu ié ez...”, ol. 4.
67. Ibidem, ol.5.
68. Ibidem, ol.5.
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consecución, lo que e a desmen ido po la acción opues a, que sos enía con
i meza la exis encia de los ma e iales y made as necesa ias. Po añadidu a,
ec iminaban su ac uación en las dependencias de las monjas descalzas del
Pa ocinio, en de imen o de las ob as del emplo.
An e al pano ama, el cabildo de bene i ciados decidió pone en ma cha
los mecanismos necesa ios pa a emba ga los bienes del empecinado maes o
y sus i ado es, ecu iendo al Consejo de Cas illa si uese necesa io; así
como la búsqueda de un nue o maes o que se hicie a ca go de las a eas
desechadas po su p edeceso y enmenda a los daños que pudie a habe
come ido69.
Las con e saciones in uc uosas con el maes o de ob as llega on a su
i n en las pos ime ías de 1703. En e an o, las ob as seguían es ancadas y
no se ía has a 1707 cuando los p ocedimien os se ma e ializa on en acciones
i mes en bene i cio de la p osecución de la edi i cación. En 1706 se p ocedió
a ecu i al Consejo de Cas illa solici ando una eal p o isión que ins ase
a F ancisco Gu ié ez –quien, aho a, conside aba su a ea concluida– a
cumpli sus obligaciones bajo g a es penas y ape cibimien o. Desde ales
ins ancias supe io es, el co egido concedió desde ab il de 1707 el plazo
de un mes pa a el colo ón del asun o70.
No obs an e, aunque el maes o a de o emp ano modi i case su com-
po amien o y e omase su ac i idad, es a no es aba inmune a de ec os
ma e iales múl iples, lo que nos e ela una segunda ace a del pe sonaje:
la inep i ud galopan e pa a con su o i cio. Los nume osos p oblemas en la
echumb e semb a on un ma de dudas que debían se con i madas po un
maes o p opiamen e dicho. Con ales in enciones, el co egido An onio de
los Ríos, en la búsqueda de un maes o mayo de alguna ca ed al andaluza,
con ac ó con la ciudad de Se illa, que mandó a su espec i o ala i e, Blas
Sancho. En su econocimien o de la iglesia decla ó que las obligaciones
con aídas no habían sido cumplidas y que la es uc u a p esen aba c í icas
dolencias, sob e odo hacía e e encia al p eocupan e es ado de las azo eas
de la iglesia y capillas del al a mayo , he idas po los empo ales y que
ecalaban in e io men e71.
Una condición con enida en la esc i u a p imigenia mencionaba cla-
amen e que las mejo as y despe ec os co ían a ca go del i man e, al
y como e a el caso. El maes o mayo se illano ecomendaba a F ancisco
69. Ibidem, ol. 4.
70. Ibidem, ol. 6.
71. Ibidem, ol. 7.
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Gu ié ez el uso de ma e iales de mejo calidad que ga an izasen la impe -
meabilidad de las capillas. Con ales indicaciones, y con 1.200 eales de
ellón p oceden es de los a bi ios, quedaba obligado a ealiza las mejo es
y clausu a la sole ía an es del i n de agos o de 1707. Si bien el maes o
pa eció in e eni en la epa ación de las capillas, los a eglos p ac icados
no pa ecían soluciona el con a iempo de la i l ación del agua.
En suma, el incumplimien o de la colocación de las pue as mo i ó
el ecu so a la Real Chancille ía de G anada que alló a a o del cabildo
dando un plazo máximo has a eb e o de 1708, que, a odas luces, no cum-
plió. Pa a más in i, se ausen ó a su G anada na al y, aunque a su e o no,
e omó, en ano, su a ea, ambos cabildos –eclesiás ico y secula – op a on
po medidas más d ás icas. Se dic ó una o den de enca celamien o, em-
ba go y en a de sus bienes a la pa que se nomb a on nue os maes os,
con insis encia en que uesen pe sonas in eligen es: F ancisco del Cas illo
y Juan Rod íguez, maes os de albañile ía, F ancisco Bau is a, maes o
ca pin e o, y Domingo Delgado, maes o la one o72.
El nue o equipo es imó los cos es en sus espec i as pa celas y se dio
con inuidad a los abajos, pe o, p on o, se pe cibió una ing a a y ala man e
so p esa de la que no se enía cons ancia y que ol ía a salpica al maes o
enca celado:
se a ia econosido que lo ob ado po dicho maes o [F ancisco Gu ié ez]
es aba alsi i cado y con econosido iesgo de cae se con mucha b e edad po
a e se hecho con a egla la a madu a de las bobedas de que a ia esul ado
a e hecho mo imien o las pa edes p ensipales de las quales se a ian des-
men ido y apa ado dichas bobedas y que no eniendo la en ibasion su i cien e
no podian man ene se y es aban espues as a a uina se con g a es daños y
pedidas como se dejaba econose 73.
Una ez in o mados de la si uación los cabildos implicados se p o eyó
un au o pa a el econocimien o de la ob a. Po pa e de la ciudad, asis ie on
F ancisco Bau is a y Ped o Bello, maes o de la illa de Mo ón; y en nomb e
del con o e ido p eso, Juan Pé ez Ba ios, en lo espec i o a albañile ía,
72. Ibidem, ols. 12-14. A pesa de que el maes o can e o F ancisco del Cas illo apa ece
jun o a Gu ié ez Sanguinos como ganado del p ime p egón de la ob a en 1700, se
des incula de la misma y del e e ido maes o. No se á has a es e momen o cuando ome
papel en la ob a y, con más in ensidad, du an e la siguien e década en las ac uaciones
de la sole ía del emplo.
73. Ibidem, ol. 15.
MIGUEL SOTO GARRIDO
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Bae ica. Es udios His o ia Mode na y Con empo ánea, 38, 2018, 47-77.
Facul ad de Filoso ía y Le as, Uni e sidad de Málaga. Depa amen o de His o ia Mode na y Con empo ánea
y Juan Redondo, a ca pin e ía. P e isiblemen e, las decla aciones de am-
bos bandos ue on opues as y con adic o ias. Mien as que los p ime os
p onuncia on ajan emen e la insegu idad de la a madu a y el pe u bado
ai én de las pa edes a consecuencia de una e ada acción en las bó edas,
los segundos aduje on una posible e o ma de las mismas y el e ue zo de
la a madu a, si bien en un plano que excluía la es ic a necesa iedad74. La
abismal disc epancia hizo que el pa ece de los maes os dispues os po
Gu ié ez Sanguinos uese ildado de in e esado y ca en e de alo an e
los pa en es es agos en la áb ica. El desenlace pasaba nue amen e po
escucha el juicio de algún maes o de p es igio, de alguna ca ed al de
Andalucía, pa a alo a los p ecios, ma e iales y a eglos ineludibles pa a
la segu idad del conjun o75.
En e an o, el polémico enca celado i umpió en su de ensa pe sonal.
Reclamaba su inmedia a exca celación y pode hace una decla ación p opia
que no es u iese impulsada po el odio, pues, a su humilde pa ece , el cum-
plimien o de sus obligaciones había engend ado una ob a segu a y acabada.
En suma, ep ochaba al cabildo eclesiás ico los acaudalados gas os inú iles,
el excesi o conocimien o eó ico –pe o no p ác ico– de F ancisco Bau is a
y sacaba a eluci la o ensa que suponía hacia su pe sona la e quedad de
los cabildos en la busca de “pe sonas in eligen es” pa a la ob a. Más aún
cuando su p es igio quedaba espaldado po sus ac uaciones en la ca ed al
g anadina, si bien –como no des eló– ue un eje cicio que no es u o al o
de desacie os76. A pesa de odo, las au o idades compe en es se ancla on en
la idea del e edic o de un maes o econocido, independien e e impa cial.
T as ello, F ancisco Bau is a, ampa ado po el cabildo eclesiás ico, pod ía
enmenda los achaques que padecía el emplo77.
F ancisco Gu ié ez nomb ó po su pa e a F ancisco Ga cía Fulgencio,
maes o mayo de can e ía y ca pin e ía de la ciudad de G anada, al iempo
que solici aba que el concejo no eligiese a F ancisco Bau is a, ni a C is óbal
González po la a e sión mu ua gene ada. Ayun amien o y cabildo eligioso
74. Ibidem, ols.16-17.
75. Ibidem, ols.18.
76. Ibidem, ols. 19-21. Ya abo damos an es el incie o pasado de F ancisco Gu ié ez en
G anada. T ansc ibimos li e almen e el siguien e agmen o con la in ención de comple-
men a lo ya a ado: "...a ia e ado dos eses la ob a de la san a yglesia de G anada en
la bobeda que llaman el anillo po que se le a ia despedido de ella y a ene no isia la
ciudad [de Ronda] de su poca in eligencia y ie os que a ia execu ado en dicha san a
yglesia ubie a buscado a o o maes o de su maio sa is acion..."
77. Ibidem, ols. 21-22.
La iglesia de la Enca nación de Ronda: eclec icismo a qui ec ónico... 71
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Facul ad de Filoso ía y Le as, Uni e sidad de Málaga. Depa amen o de His o ia Mode na y Con empo ánea
op a on po Felipe Unzu unzaga, maes o mayo de la ciudad de Málaga
y su iglesia, y Sal ado de Amaya, maes o ca pin e o de Ronda; pe o se
oponían a la p esencia de maes os g anadinos78. T as a ias p opues as de
maes os po ambas pa es, censu ados mu uamen e, el co egido adjudicó
el econocimien o a Felipe de Unzu unzaga y a un maes o que mandase
la ciudad de Se illa, que, i nalmen e, ue Leona do de Figue oa79. Ambos
isi a on exhaus i amen e las pa es p oblemá icas y emi ie on un dic amen
i me: la a madu a p esen aba un es ado de insu i ciencia, debilidad y ex ema
pesadez que amenazaba desas e; la media na anja ecibía un peso insopo a-
ble, jun o con las pa edes de las capillas, que ambién necesi aban e o ma;
y las pue as es aban oblicuas y ue a de su ma co80. Ningún epa o pod ía
subsana el es opicio p esen e, en especial, el de la echumb e.
A juzga po las acciones pos e io es, el ex ac o de es a decla ación
–con la au o idad y epu ación de los maes os– no u o un g an alo a
la ho a de oma la di ección de ac uación. De hecho, as ella, u o que
pasa un año, has a julio de 1709 pa a que el ma qués de la Casa de Pa-
bón, co egido ondeño, es imase opo uno in i a a F ancisco Gómez,
pe enecien e a la Compañía de Jesús, pa a que examinase la ob a al se
una pe sonalidad muy doc a en cues iones a qui ec ónicas. Es e conside ó
que solo e an p ecisos unos emiendos en la a madu a, más allá de ol e
a ejecu a odo de nue o.
Sin emba go, no se ía el úl imo en inspecciona el emplo, pues, en
diciemb e igualmen e opinó Lau encio Fe nández Yglesias, quien emi ió
un juicio simila al de los maes os de Se illa y Málaga. El des ío de los
mu os se debía a la mala disposición de la a madu a, que había que qui a ,
si bien se podían hace cie os epa os en o as secciones y en la media
na anja81. La conc eción de es e úl imo de los cos es en 10000 ducados y
78. La inculación de F ancisco Gu ié ez a las ac i idades a qui ec ónicas de la ciudad de
G anada y su obispado cons i uyen el a gumen o sob e el que las au o idades segla es
ondeñas e i an en odo momen o la enida de maes os de dicha ie a po sus e i-
den es con ac os con el maes o Gu ié ez. En oposición, los maes os que econocen
la ob a p oceden del obispado de Málaga, y en mayo medida del de Se illa, a pesa
de la inculación de Ronda al p ime o, lo que demues a el p es igio de es os. M. M.
FERNÁNDEZ MARTÍN (2001), 99.
79. ARMCR, Fondo p i ado amilia Cla e o, “Memo ial ajus ado de los au os seguidos po
An onio de los Ríos, egido , And és de Alba y Juan de Rojas Sando al, bene i ciados
de la Iglesia de Ronda. Con a F ancisco Gu ié ez...”, leg. 179-16, ols. 27-28.
80. Ibidem, ol. 29.
81. Ibidem, ols. 30-32.