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Comunicación, Publicidad y Modernidad. El caso del eje ferroviario Madrid-Córdoba-Málaga (1841-1900)

González-Jurado, Deborah

Abstract

El trabajo que presentamos es un estudio transversal que conecta diferentes sectores de la Modernidad en España, tomando como eje principal la construcción y apertura de las primeras líneas férreas desde un enfoque de comunicación. Nos hemos centrado principalmente en la línea férrea que unió la ciudad costera del sur, Málaga, con la capital de la nación, Madrid. En España, al igual que en Francia, se dispuso una red ferroviaria radial que confluía en la capital, y ello hizo que las pobladas periferias de la Península Ibérica, se acercasen a Madrid más que entre sí. Las dos compañías ferroviarias que construyeron y pusieron en marcha este eje fueron la gigante Compañía de Madrid a Zaragoza y Alicante (conocida como MZA) propiedad de la francesa familia Rothschild, y la pequeña Compañía del Ferrocarril de Córdoba a Málaga, propiedad de un singular grupo empresarial compuesto por tres familias asentadas en el sur de Andalucía de industriales-comerciantes-banqueros. Aquellas familias andaluzas, que tuvieron sus negocios entre Málaga y el Campo de Gibraltar, estimularon una revolución industrial precoz en Málaga, previa incluso a la industrialización del norte de España y son conocidas como el triángulo o lobby Loring-Heredia-Larios, pues alcanzaron las más altas cotas en la vida social española del momento, formando parte del núcleo de andaluces avanzados que ocuparon alto rango en la política nacional durante el siglo XIX. La documentación de las dos empresas ferroviarias que ejecutaron la construcción del eje que puso en contacto por tren Madrid y Málaga pasando por Córdoba, presenta una notable diferencia entre sí, ya que de MZA se ha conservado una gran parte de su archivo de empresa, mientras que de la documentación de la Compañía del Ferrocarril de Córdoba a Málaga, que en 1877 se transformaría en la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces, ha llegado hasta la actualidad en una mínima parte. Esta diferencia en la documentación nos ha llevado a utilizar otras fuentes y metodologías en este trabajo para compensar las lagunas que se nos presentaban para el estudio del eje completo. No obstante, no hemos descartado la información disponible que nos ofrecían los archivos de MZA para la comprensión de los fenómenos relacionados con las tareas de comunicación a niveles internacional y nacional, sin ceñirnos estrictamente al eje ferroviario del que partimos. El hecho de la puesta en marcha de la red ferroviaria en España tuvo unos efectos sobre la comunicación mucho más bruscos que en otros países, ya que la compleja orografía de la Península, hacía mucho más difícil hasta ese momento los transportes terrestres que en otros lugares. Creemos que aquellas dificultades del transporte en la etapa preferroviaria también habían tenido mucho que ver con el retardo en el desarrollo de la prensa comercial en nuestro país, puesto que la distribución de prensa fue muy dificultosa hasta la revolución que supuso el transporte de periódicos por correo a través del ferrocarril a partir de la entrada en explotación de las primeras líneas férreas. Interpretamos la comunicación como una materia amplia en la que participan numerosos factores y ponemos especial atención en nuestra tesis a dos ejes fundamentales de ella: la construcción de las redes contemporáneas de comunicación del Estado en relación a los primeros ferrocarriles y la comunicación de las compañías ferroviarias tanto en relación con el mismo Estado y con las empresas impresoras y de la información del momento, como con el público en general y con sus propios empleados. La tesis queda dividida en tres grandes bloques, donde la primera parte la dedicamos a la interacción de los ferrocarriles con la Modernidad en su intervención indiscutible en las nuevas redes de comunicación extendidas en España durante la segunda mitad del siglo XIX. En la segunda parte entramos en profundidad en la importancia que dieron las ferroviarias a su imagen pública, tanto realizando esfuerzos de imagen corporativa, adoptando insignias distintivas y uniformizando al personal, como dedicando grandes cantidades de tiempo y trabajo a relaciones públicas con las principales fuerzas vivas de la época, desde la Iglesia o la Corona, hasta las numerosas y distintas Exposiciones internacionales, regionales y locales, y otras entidades sociales y culturales. También incluimos en esta segunda parte los estímulos al turismo que llevaron a cabo las ferroviarias intencionadamente, con el fin de constituir un espacio en el mercado de viajes recreativos y de ocio que no existía anteriormente en España. La tercera y última parte la hemos dedicado a las necesarias relaciones de los ferrocarriles con las industrias de la información de la época, incluyendo las imprentas como proveedoras de impresos y publicaciones propias de las compañías. No obstante, hemos venido a centrarnos en las relaciones con la prensa de aquellas primeras empresas ferroviarias, ya que mediante las subvenciones y la publicidad en forma de artículos de contenido que dispensaron a ciertos periódicos y grupos de prensa del momento, intentaron mantener controlada y a su favor la imagen que proyectaban sobre la sociedad y la opinión pública.

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1 U NIVERSIDAD DE M ÁLAGA ! F ACULTAD DE CIENCIAS DE LA COMUNI CACIÓN D EPARTAMENTO DE P ERI ODISMO T ESIS D OCTORAL C OMUNICACIÓN , P UBLICI DAD Y M ODERNI DAD . E L CASO DEL EJE FERRO VIARIO M ADRID -C ÓRDOBA -M ÁLAGA (1848 - 1900) Vol. I Autora Deborah González Jurado Director Bernardo Díaz Nosty Programa de doctorado: Periodismo: Nuevos escenarios Málaga, diciembre de 2015 AUT OR: Deborah González Jurado http://orcid.or g/0000-0001-7630-6274 EDIT A: Publicaciones y Divulgación Científica. Universidad de Málaga Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional: http://creativecommons.or g/licenses/by-nc-nd/4.0/legalcode Cualquier parte de esta obra se puede reproducir sin autorización pero con el reconocimiento y atribución de los autores. No se puede hacer uso comercial de la obra y no se puede alterar , transformar o hacer obras derivadas. Esta T esis Doctoral está depositada en el Repositorio Institucional de la Universidad de Málaga (RIUMA): riuma.uma.es 3 4 5 Dedic ato ria Quod promissum est, de iure debetur. A María Martín Cantero, Memé (Alhaurín de la Torre, Málaga, 11 de junio de 1926; Málaga, 12 de noviembre de 1998), y A María Teresa Jurado Martín, Mamá (Bassens, Burdeos, 8 de marzo de 1952; Málaga 26 de septiembre de 1995). Amor vincit omnia. 6 7 Agra dec imi ent os Ad hoc . A mi director de tesis y del Departamento de Periodismo de la Universidad de Málaga, Bernardo Díaz Nosty, por su humanidad, su intuición, su largo alcance de miras, y por su virtud para estar siempre en el lugar e instante justos y adecuados. Dura lex sed lex . Al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España por la financiación, y especialmente al equipo de seguimiento de las becas FPU en Madrid : Ricardo Sánchez, Javier Ortega, Jose, Serafín y Mercedes. In dubio pro reo . Al tribunal y evaluadores de esta tesis. Sine qua non . A las profesoras y profesores de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga por sus enseñanzas y sostén para retomar la licenciatura de Historia tras largos años. Especialmente a Fernando Wulff Alonso, Rafael Chenoll Alfaro, Clelia Martínez Maza, Manuel Álvarez Martí-Aguilar, Gonzalo Cruz Andreotti, Juan Carlos Tellería, Sebastián Fernández López, Juan Antonio Sánchez López, Juan Sanz Sampelayo, Pedro Rodríguez Oliva, Rafael Atencia, Mª Dolores Ramos Palomo, Manuel Morales Muñoz, Pili Pezzi, Pili Ybáñez, Isabel López García, Mª José Berlanga, Fernando Arcas Cubero, Juan Jesús Bravo Caro, Emilio Ortega Berenguer, Lucía Prieto, Marion Reder, Mercedes Fernández Paradas, Ignacio Marqués Merelo, Ana Baldomero, Juan Fernández Ruiz, María Teresa Martín Palma, Encarnación Serrano, Jesús Suberviola, Eduardo Chehín, Teresa Sauret, Carmen Carvajal, Luisa Gómez, Maribel Pérez de Colosía ( in memoriam ), y al resto. Lato sensu . A las profesoras y profesores del IV Máster en Márketing de Negocios de Titulaciones Propias de la Universidad de Málaga. Especialmente a Carmina Jambrino, Chus Carrasco, Benjamín del Alcázar, Guillermo Bermúdez, Daniel Guerrero y Sebastián Molinillo; por su progresismo. Bis dat qui cito dat . A las profesoras y profesores del Máster Oficial de Investigación en Comunicación Periodística y compañeros del Departamento de Periodismo por su confianza y respeto. Especialmente a Carmen del Rocío (Roi) Monedero Morales por su jovial y comprensiva guía en mis primeros pasos en la docencia, a Bella Palomo por su equidad, a Manuel Chaparro, Laura López, Juan Antonio García Galindo, Francisco Javier Paniagua, Laura Teruel, Silvia Olmedo, Inmaculada Sánchez, Edu Ramos, Rafa Romo, Agustín Rivera, Tere Vera, Teo León Gross, V icente Almenara, Natalia Meléndez, Bernardo Gómez, Carlos Ariza, Sergio Roses, Ferrán Fernández, etc.; a todos por su apoyo. 8 Ex aequo . A los profeso res de la Universidad de Alicante, Mª Dolores Ferná nd ez Poyatos y Antonio Escudero; al de la Complutense de Madrid, José Carlos Rueda Laffond; y a los del grupo de investigación de Historia de las Relaciones Internacionales de Madrid (CEHRI), especialmente a Montserrat Huguet, Carlos Sanz, Florentino Rodao y Juan Carlos Pereira. Ex profeso . Al equipo de hispanistas Ameriber de la Universidad Bordeaux Montaigne, principalmente a su directora Isabelle Tauzin por acogerme, a Aránzazu Sarriá Buil, Amélie Florenchie, Raphäel Steve y Mónica Cárdenas. Al de Médiation, Information, Communication, Art (MICA), especialmente a Jean- Ja cques Cheval y su esposa Angelina también por la cálida acogida, y a Étienne Damone. Al equipo de investigadores de Maison des Suds y documentalistas de la CNRS. A la responsable de la biblioteca de español Danielle Berton y al equipo de alojamiento CROUS-Bordeaux. Al resto de profesores franceses que me atendieron en Burdeos, Le Mans y París, principalmente a los de la asociación GRER para la investigación de la radio, a Jean - Michel Desvois, a Arnaud Passalaqua, y al maestro Albert Broder por las lecciones con café en el salón de su casa. A Elisabel Larriba, directora de la revista El Argonauta Español . Y en general, a la asociación PILAR de historiadores de la prensa. Accé sit . De Ameriber, mención particular al profesor Jean -Marc Buigues, quien leyó el primer borrador y a cuya generosidad debemos valiosas sugerencias para la estructura, algunas correcciones, abundante bibliografía e ilustraciones. Ab urbe condita . Al desafortunadamente disuelto equipo de historiadores de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles de Madrid (nada se destruye, todo se transforma): Miguel Muñoz, editor de la revista TST. Transportes, Servicios y Telecomunicaciones , quien también leyó el primer borrador y aportó sugerencias, bibliografía y datos; Domingo Cuéllar, y su esposa Vicky, que me albergaron en su casa durante cuatro días en una de mis largas y numerosas expediciones al archivo; y Francisco Polo. Y al afortunadamente vigente equipo de documentalistas del Archivo y Biblioteca de dicha Fundación: Ana Cabanes Martín, Leticia Martínez, Raquel Letón, Raúl González, Amparo y Mariano. Ars longa, vita brevis . A los documentalistas de bibliotecas y archivos varios, y con afecto a Adela Rubia Lozano (Archivo Municipal de Málaga), Cristina Antón Barredo (Hemeroteca Municipal de Madrid), Christian Fonnet (AHICF, París) y Chérifa Beniken (CNAH de la SNCF, Le Mans). Inter nos . Al personal del Vicerrectorado, principalmente a Jesús Manuel Bonill Jiménez, Isabel Sánchez Bermúdez y Rafael Gutiérrez Julián. Al personal y profesores de la Fundación de la Universidad de Málaga (FGUMA), especialmente a Nathalie Borges. Al personal de administración y servicios de la Universidad de Málaga (informáticos, técnicos, conserjes, bibliotecarias y bibliotecarios, de centralita, etc.), con particular gratitud a Miguel Ángel Delgado Cuevas, administrativo del Departamento de Periodismo y a Lourdes, secretaria del Decanato. Al personal de las cafeterías de Letras y Comunicación por el avituallamiento, con cariño a Luis y su familia. A los vigilantes de seguridad nocturnos, en especial a Monti y Salva Conde, y al personal de limpieza, ¡qué haríamos sin ellos! 9 Passim . A mis compañeras y compañeros de licenciatura, de másteres, de doctorado y de la Cátedra Unesco de Comunicación. Especialmente a Marta Díaz, Jesús Peña, Ruth de Frutos, Gloria Hoyos, Agur Atencia, y Zule. Carpe diem! A mis hijos, Aitor Vera González y Pablo Gordillo González, por ser lo mejor que he hecho en la vida. A priori . A mi padre, Gonzalo González Rivas, por cederme una viviend a , pagar mi ordenador portátil… y otras pecunias esporádicas… A posteriori . A mis hermanos, Gonzalo y Rodrigo González Jurado, por los inolvidables e irrepetibles bellos momentos de la infancia. Procinctus . A mi abuela Pepa Rivas García, por seguir viva, lúcida, sana y dando guerra a sus noventa y cinco años. Spem i nfero . A toda mi familia, carnal y política, española y francesa, en el cielo y en la tierra. Gratis et amore . A mis amigas y amigos, los fieles y los que desertaron, los que son para toda la vida, los que lo fueron un tiempo o un instante y los que serán. A Yolanda y Lola Pino Zaragoza y Mariloli, Rafi Garrido, Asela Sánchez, Ana Carmena, Alberto Alcalá, Carolina Perdiguero, Matilde Ripoll, hermanos Pérez Zumaquero, Pedro García, Alicia Martín Bjerknes, Gabriela Caffarena, Alakran, Pepe Soria, Rafa Rodríguez, Kike Gallego, Javi Flores, Juan Carlos Rica, Mariví Antúnez, Sandrine Jeanneau, Hynde Benachir, Mónica Castellón, Mª Jesús Seoane, Silvia Maso , Miki Sánchez de Lamadrid, Darío Vasallo Manaute, Luis Cano, Alba González Quirós, Pepa Cuenca (bis), Suzette Moncrieff, Gema Díaz , Yeya Llorente, Teresa García Gormaechea, Macarena Parrado, etc …; y especialmente a Luisa Elena Sánchez de Haro y a Francisco Ángel (Paco) Pareja Pareja, que no fallaron ni un día en los malos tiempos, a pesar de los líos en que los meto. Compos sui . A mis gatos del presente y del pasado, Ítaca, Bastet, Adonis e Ishtar, por su lealtad y compañía en los momentos de soledad. Cave canem . A los que me infligieron daño, con sciente o inconscientemente, por el aprendizaje… y la prudencia que ahora me honra. 16 Capítulo VIII. Las ferroviarias y los asuntos ... 265 ! de comunicación del Estado ............................... 265 ! 1.#Los #fe rrocar ril es#como#servicio#público.# Sistemas#de#control#del# Estado#y# resistencia#de#l as#compañías#ferroviarias # ....................................................................... # 267 ! 1.!1. !Control !eje cutivo! del!Mini sterio! de!Fomento ! ................................................................... ! 267 ! 1.!2. !Comunicaci ones!en! prensa!of i cial:! la! Gacet a(de( Madrid ,!el! Dia rio (Of ici al(de( Avi sos ! ........................................................................................................................................................................ ! 269 ! 1.!2.! 1.!Las! comunicaciones! de!las! ferroviar ias!en! la!prensa! oficial ! .............................................. ! 269 ! 1.!2.! 2.!Las! comunicaciones! del!Estado! a!las! ferrovi arias!en! la! prens a!ofi cial! (1858 c 1868).! La!reorganizaci ón!de!la! inspección!de l!Gobierno!por !el!aumento!del !contrabando!a! partir! de!la!pues ta!en!expl otación!de! los!f errocarril es!(1868) ! .................................................................... ! 271 ! 1.!3. !Las! multas!de! los! gobernadores! civil es!por! p enalizaci ón!de!los! retrasos!de!t renes! y!obras!en! la! Gacet a(de( M adri d .!El!fun ciona mien to!de!lo s!cacic atos!g eográ ficos!y! polít icos ! ...................................................................................................................................................... ! 273 ! 1.!3.! 1.!Las! obstaculiz aciones!a! M ZA!del! Marqués!de!Corver a!(1857 c 1861) ! ............................ ! 273 ! 1.!3.! 2.!Obstac ulizaciones !del!Duque! de!Sesto! (1862 c 1863)!y! el!orige n!de!la! sindicaci ón!de! las!com pañías!ferrovia rias!española s ! ........................................................................................................ ! 279 ! 1.!4. !Los! primeros!ens ayos!de! señaléti ca!para!el! público ! ..................................................... ! 283 ! 1.!4.! 1.!Tarj etón!de!“Res ervado!para! señoras”!( 1864 c 1865) ! ........................................................... ! 284 ! 1.!4.! 2.!Tabli lla!r eglamentaria! en!coches! de!viaje ros!para!r eclamación!de! daños!y!perjuicios! (1866) ! ...................................................................................................................................................................... ! 285 ! 1.!4.! 3.!Chapas! para ! el!material! móvil ! ........................................................................................................ ! 286 ! 2.#La s#fe rroviari as#y#las# guerras#como#ve hículo# de#promoción#y# relac iones# con#el # Estado # ........................................................................................................................................... # 287 ! 2.!1. !La!Guer ra!de! África !o!Pri m era! Guerra!de! Marruecos!( 1860).! Actuación! de!MZA, ! El(Co rreo( de(Andal ucía ,!y!el! Di ari o(de (un( testi go ! de!Pedr o!Antonio! de!Alarcón ! ........... ! 288 ! 2.!2. !La!r evista! de!la!Escuadra! Surta!e n!Alic ante!(1862) ,! El (Museo( U niv ersal ! y!el! fotógra fo!Jean!La urent ! ......................................................................................................................... ! 291 ! 2.!3 .!Guerra !civil!pe ruana !(186 5)!y!la!m oro sidad!d e!pag o!de!lo s!trans porte s!milit ares! del!Mini sterio! de!la!Guerra ! ................................................................................................................. ! 293 ! 2.!4. !La!Guer ra!de! los!Di ez!Años! o!Guerra! Grande!de! Cu ba!( 1868 c 1878)!y! las!úl timas! guerras!de! Cuba!y!Fili pinas!( 1895 c 1899) .!Orga nización! del!batallón! de!volunt arios! de! Madr id!p or !e l! Arzob ispo c Ob ispo !(1 896), !la!Cr uz! Roja! y!el! tra nspor te! de!los! soldados ! heridos ! ........................................................................................................................................................ ! 295 ! 2.!5. !Las! guerras! civil es!re publicanas! y!car lista s!en!l a!Península!(1869 c1 876).!Asalt os! e!incendios!de! estaciones,! el!fusi lamiento!de!empleados!ferroviar ios,!l a!prensa!liberal ! y!el!comunicado! de!Lizarraga! a!MZA ! ............................................................................................. ! 297 ! 2.!6. !El! Cantón!de! Cartagena! (1873),!recuperaci ón!del!material !móvil! incautado! por! lo s!“insurrectos”!por!los!emplea dos!y!premios!del!Estado ! .................................................. ! 310 ! 2.!7. !El! pronunciamiento! republicano!de!Badaj oz!(agos to!1883), !el!telégr afo,! los! diarios !de!Badaj oz!y! la! Gace ta(de (Madrid ! ..................................................................................... ! 311 ! 3.#Ot ros#se rvicios#públicos# dependientes#de#los#ferrocarriles # .................................. # 313 ! 3.!1. !El! transport e!del! Correo! a!parti r!de! la!i mplantación! de!los!ferr ocarril es.!El!cas o! de!MZA ! ........................................................................................................................................................ ! 3 13 ! 3.!1.! 1.!Probl emas!del!tr ansporte!del !cor reo!en!España!en!la!etapa!pre c ferr oviaria ! ............. ! 314 ! 3.!1.! 2.!Las! fricci ones!con!e l!Estado! en!el!t ransporte!del !correo! en!las! primeras!l íneas! férreas!(1 857 c 1863) ! .......................................................................................................................................... ! 320 ! 3.!1.! 3.!La! implantación!de !un!servi c io!privad o!de!correo !internacio nal!por!M ZA!(1858 c 1860) ! ........................................................................................................................................................................ ! 325 ! 3.!1.! 4.!El! inicio! de!la! coordinación! entre!el !Ministeri o!de!l a!Gobernación!y !el!Mini sterio!de ! Fomento!por!las! cuestiones!de l!correo! (1864) ! ..................................................................................... ! 329 ! 3.!1.! 5.!Evoluc ión!del! transporte! de!periódic os!por!cor reo!en!Andalucí a ! .................................. ! 331 ! 3.!1.! 6.!El! problema!del! transporte! de!las! sillas c correo!en!la!apertura!de!la!línea!de! Andalucí a!(18 59 c 1862) ! .................................................................................................................................... ! 332 ! 17 3.!1.! 7.!El! asunto!del! m antenimiento! de!los! vagones!corr eos!(1862 c 1866)! y!el!precio!del ! transporte!de!la!corre spondencia!de!An dalucía!entre!Madrid!y!A lcázar!(1866) ! ................... ! 338 ! 3.!1.! 8.!El! caso!de! la!obstac ulización! de!la! correspondenc ia!oficial!de!La!H abana!h asta! Madr id! por!MZ A!( 1868) ! .................................................................................................................................. ! 341 ! 3.!1.! 9.!Los! asaltos! de!los! bandoleros!a! los!t renes!correo! en!la!línea!de! Andalucía!( 1868 c 1872) ! ........................................................................................................................................................................ ! 343 ! 3.!1.! 10.!La! interrupción! del!corr eo!con ! Franci a!por!la! proclamación!de!l a!Comuna!de!París ! (1870 c 1871)!y! sus!efect os!sobre! los!asuntos !de!MZA ! ........................................................................ ! 344 ! 3.!1.! 11.!Nuevos! impagos!de!l as!cuentas! del!tr ansporte!del !correo!t ras!La! Gloriosa! (1868 c 1880) ! ........................................................................................................................................................................ ! 346 ! 3.!1.! 12.!Otros !acuerdos!! y!desacuerdos!con!la! Dirección! General!de! Correos!des de!1880! hasta!fi n!de!si glo ! ................................................................................................................................................. ! 349 ! 3.!2. !El! telégr afo!del !Estado! y!el !telé grafo! de!MZA ! ................................................................... ! 355 ! 3.!2.! 1.!La! instalaci ón!simultánea! de!las!i nfraestructuras !telegráf icas!del !Estado!y! de!MZA! (1857)!y!prim eras!discusiones!por!el!envío!de !telegramas!de!los!viajeros!des de!los! telégrafos!de!las!ferroviarias ! ......................................................................................................................... ! 356 ! 3.!2.! 2.!Las! compras!de!materi al!te le gráfico. !La!casa! Leon!Meyer!de!Burdeos!y! la!casa! Bréguet !de! Paris !(185 9 c 1865) ! ...................................................................................................................... ! 358 ! 3.!2.! 3.!Nuevos! conflict os!y!re presalias! entre!MZA!y! el!Estado! por!el! telégraf o!(1860)! y!el! asunto!de!los! pases!gratuit os!para!funci onarios ! ................................................................................... ! 359 ! 3.!2.! 4.!El! giro!del !Gobierno!y !la!ce sión!de!l íneas!t elegráfi cas!a!MZA!( 1863) ! ............................ ! 361 ! 3.!2.! 5.!Resol ución!del! problema!de!l os!pases!de !libre! circulac ión!de!f uncionarios! (1865) ! .................................................................................................................................................................................... ! 362 ! 3.!2.! 6.!Resol ución!del! problema!de!l os!telegr amas!de!via jeros!(1866) ! ...................................... ! 363 ! 3.!2.! 7.!Unif icación!de finiti va!de!l os!telég rafos!del !Estado!y !de!las !ferrovi arias!( 1866 c 1868) ! .................................................................................................................................................................................... ! 363 ! 3.!2.! 8.!Los! fabrican tes!españo les!de!mat erial!telegráfic o!(1873 c 1876) ! ..................................... ! 365 ! 3.!2.! 9.!Nueva! organización! de!las! instalac iones!tel egráfic as!y!nuevos! inventos!del!últi mo! tercio!del!siglo!XIX ! .............................................................................................................................................. ! 367 ! 3.!2.! 10.!Las! tele graf istas!de! la!Asociaci ón!para!la!Enseñanza! de!la!Mujer!( 1882) ! ................ ! 369 ! 3.!2.! 11.!Nuevas! compras!a!provee dores!españole s!de!materi al!tel egráfico! (1882 c 1884)!y! préstamos! de!alambre! a!Lori ng!por!MZA ! ................................................................................................ .! 370 ! 3.!2.! 12.!Últ imas!diatri bas!por!l os!pases! gratuitos !para!funci onarios!( 1885) ! .......................... ! 371 ! 3.!2.! 13.!Epíl ogo!tras! la!unif icación! de!las! redes!tel egráfic as ! ........................................................... ! 371 ! 3.!2.! 14.!Los! telegramas! para!la! prensa!(1890) ! ...................................................................................... ! 372 ! 3.!3. !Los! primeros!t eléfonos! en!España!y!MZA!(desde! 1882) ! ............................................. ! 373 ! Segunda Parte Ferrocarrile s, imagen corpor ativa, re laciones públ icas y tur ismo en el siglo XIX Capítulo IX. Imagen corporativa: insignias y uniformes ............................................................. 381 ! 1.#I nsigni as # .................................................................................................................................. # 384 ! 1.!1. !Compañía!de l!Ferr ocarri l!de! Córdoba!a! Málaga ! .............................................................. ! 384 ! 1.!2. !Ferroc arril es!Andaluc es ! ............................................................................................................. ! 386 ! 1.!3. !Compañía!de !los! Ferrocar riles !de!Madri d!a!Zar agoza!y! a!Ali cante!( MZA) ! ........... ! 389 ! 2.#Uni formes# del#pe rsonal # ...................................................................................................... # 395 ! 2.!1. !Pri meras!unif ormizaciones !para! el!se rvici o!del! Movimiento!y! primeros! suministradores!de!un iformes!(1860 c 1880) ! ............................................................................. ! 397 ! 2.!2. !Comparación! del!periodista !Alfr edo!Escobar! sobre!los!unif ormes!fe rroviar ios! alemanes!y!español es!(1883) ! ............................................................................................................ ! 400 ! 2.!3. !Unif ormización! de!otr os!servi cios!distint os!a l!Movimie nto!(190 6…) ! ................... ! 400 ! 18 Capítulo X. Relaciones con la Corona .............. 403 ! 1.#Tre nes#y #viaj es#reales # ......................................................................................................... # 404 ! 1.!1. !Los! trenes! reales! durante! el!re inado!de! Isabel! II ! ............................................................ ! 405 ! 1.!1.! 1.!Las! estancias !estiva les!de! la!famil ia!real !(1862 c 1864) ! ........................................................ ! 406 ! 1.!1.! 2.!La! visita! de!Eugenia! de!Montijo!( 1862) ! ...................................................................................... ! 406 ! 1.!1.! 3.!Besamanos!y !estancia s!esti vales!de! la!fa milia!r eal! (1864 c 1866) ! .................................... ! 407 ! 1.!1.! 4.!El! viaje! de!Estado! de!Isabel! II!a! Portugal! (1866),!e l!relat o!anónimo!sobre! este!vi aje! de!Imprenta!Riv adeneyra,!y! el!silenciamiento! del!acci dente!de!Dai miel!en!l a!prensa ! ........ ! 408 ! 1.!2. !Los! trenes! reales! durante! el!re inado!de! Amadeo!de!Saboya ! ..................................... ! 410 ! 1.!3. !Los! trenes! reales! durante! el!re inado!de! Alfonso! XII ! ...................................................... ! 411 ! 1.!3.! 1.!El! relato! de! El( Viaje( de(Don(Alfons o(XII( á(Francia,( Al emania, (Austr ia(y( Bélgica ! de! Alfre do!Esc obar!( 1883)! y!su! descripció n!del !tren !real ! ...................................................................... ! 412 ! 2.#I nauguraci ones#de #lí neas # ................................................................................................... # 413 ! 2.!1. !Inaugura ción!del !camino! de!Madrid! a!Ali cante!( 1858) ! ................................................ ! 415 ! 2.!1.! 1.!La! publicidad! de!la!i nauguración!del !camino!de! Madrid!a!Ali cante:! la!bendici ón!de! las!máq uinas,!Isabel!II!y ! L’Il lustration(de(Pari s ! ...................................................................................... ! 416 ! 2.!1.! 2.!Arquit ectura!ef ímera!y!ador nos.!Invi tación!a! la!reina!d e!parte!del !Marqués!de! Salamanca ! .............................................................................................................................................................. ! 417 ! 2.!1.! 3.!Amago!de! adelanto!en! la!fe cha!de!l a!inauguraci ón!de!la! línea! de!Toledo!por! el! Marq ués !de !Sala manc a ! ..................................................................................................................................... ! 418 ! 2.!1.! 4.!Grat ificaci ones!a!l os!operari os!del! tr en!real!después! de!la!inauguración ! ................... ! 419 ! 2.!1.! 5.!Demora!de! cuatro!años! en!el!pago!de!los! adornos!de!la!inauguraci ón ! ......................... ! 420 ! 2.!2. !Inaugura ción!de! la!línea!de !Madrid!a !Toledo! (1858) ! .................................................... ! 420 ! 2.!3. !Inaugura ción!de! la!sección!de !Guadalaj ara!(1858) ! ........................................................ ! 421 ! 2.!3.! 1.!Convers ación!parti cular!de! la!reina!con!Jos é!de!Sal amanca!en!la! que!ésta! solici ta!no! se!la!invitase!a!la!inauguración!de!la!sección!de!Guadalaja ra.!Invitación!de!varios!ministros ! .................................................................................................................................................................................... ! 421 ! 2.!4. !Inaugura ciones! del!f errocarr il! de!Málaga! (1860,! 1862)!y! la!Exposi ción!Pr ovincia l! de!Productos ! ............................................................................................................................................. ! 422 ! 2.!4.! 1.!Acto! solemne!y!bendi ción!del! tren!por!el!obi spo!de!Málaga.!Desem barco!de!la!reina! y!excusa!de!real izar!el! trayecto!de!Málaga!a! Álora ! .............................................................................. ! 422 ! 2.!4.! 2.!Arquit ectura!ef ímera,!el !fotógra fo!Charle s!Clif ford!y! la!fábri ca!de! abanicos!y! estampas!de!Mitjana ! .......................................................................................................................................... ! 423 ! 2.!5. !Inaugura ción!de! la!sección!de !Cartage na!a!Murci a!(1862) ! ......................................... ! 423 ! 2.!5.! 1.!El! origen!del !hostig amiento!del! Marqués!de!Corver a!por!el! trazado!de!la!l ínea! (1860 c 1861)!y! la!polémica! en!la!prensa ! ................................................................................................... ! 424 ! 2.!6. !Inaugura ción!del !camino! de!Zaragoz a!(1863) ! ................................................................ . ! 428 ! 2.!7. !Inaugura ción!del !camino! de!Córdoba! a!Málaga! (1865).! Su!cobertura!en!l a!prensa:! Las(Novedades ,!la! Gaceta (de( los( Cam ino s(de( Hierro ,!el! Avisador( M al agueño ! y! el! D iario( de(Córdoba ! ................................................................................................................................................. ! 428 ! 2.!8. !Inaugura ción!del !camino! Madrid c Córdoba!(1866) ! ........................................................ ! 429 ! 2.!8.! 1.!Cobert ura!de!la !inauguraci ón!del!camino! Madrid c Córdoba!por! el!diar io! La(Época ! y! el! diario!f rancés! La( Patrie ! (1 866) ! .................................................................................................................... ! 430 ! Capítulo XI. Relaciones con la Iglesia, peregrinaci ones y turis mo religios o .................. 433 ! 1.#El #gran#confl icto#entre #ci encia# y#re ligi ón#a# mediados#de l#s iglo# XIX:#la# crisi s# darwiniana# y#el# Syll abus# Errorum # ....................................................................................... # 434 ! 2.#Publ icaciones#r elig iosas# en#torno#a# los# primeros# ferroca rrile s # ........................... # 436 ! 2.!1.! A(los(S eñores (Vi ajero s.( Especí fico(cont ra(los( desca rril amientos(y (choqu es(d e(l os( trenes ! (An ónimo)!(décad a!de ! 1850) ! .............................................................................................. ! 437 ! 2.!2. !Publi caciones! de!Antoni o!María! Claret! (1857 c 1862) ! ................................................... ! 437 ! 2.!3. !Sermones! con!motivo! de!ina uguraciones! de!lí neas.!Juan!Cri sóstomo!López!y! Arruego !(18 61), !el !canó nico! adelantado! a!su!ti em po,!y!l a!inauguración!del! ferrocarril ! de!Zaragoza !a!Barc elona ! ...................................................................................................................... ! 438 ! 19 2.!4. !Patroc inio! del!t ransporte! de!publi caciones! reli gioso c educativas. ! El( Camino( de(l os( Santos ! (1864) ! ........................................................................................................................................... ! 439 ! 3.#Des cuentos# a#órdene s#y#obras#religiosas#(1860 Q 1900) # ........................................... # 439 ! 3.!1. !La!t arif a!común!para! órdenes! religi osas!y!artis tas!has ta!1889 ! ................................ ! 440 ! 3.!2. !Pri meras!rebaj as!a! órdenes!r eligi osas!( 1860 c 1879) ! ..................................................... ! 440 ! 3.!3. !Restri cción!de!concesi ón!de!rebajas! a!órdenes! religiosas! a!parti r!de! 1868,!e l!cas o! de!las! órdenes!extranjer as ! .................................................................................................................. ! 443 ! 3.!4. !Reglamento! común!de!MZA!y! restri cción! de!la! rebaja!a!órdenes! femeninas!con! dedicaci ón!a!obra s!de! cari dad!no!retribuidas!(1879 c! 1889) ! ............................................... ! 443 ! 3.!5. !Convenio! con!el!cura! párroco!de !Vill anueva!del!Río! y!Minas!( Sevill a)!para!decir ! mis a! lo s! días !d e! pre cept o! a! lo s! emplea dos! de! las! minas !d el !Guad al qui vir! (1884) ! .... ! 445 ! 3.!6. !Rebajas! en!el!transpor te!de! materiale s!y!e statuas! para!est ablecimie ntos! religiosos!(1888) ! .................................................................................................................................... ! 445 ! 3.!7. !Últi mas!rebaj as!del! siglo!a!órde nes!rel igiosa s!(1890 c 1900) ! ..................................... ! 446 ! 4.#Tre nes#e spe ciales#a#la# Semana#San ta#y#Corpus#Christi#de#Toledo#(1860 Q 1865) # ......................................................................................................................................................... # 447 ! 5.#Cont ribuci ón#a# la# Asociaci ón#para# la#Defensa# de#la#Soci edad#(1872) # ................ # 448 ! 6.#Donat ivos# a#la#Asoci ación# de#Señ oras#de# las#Escuel a s#Católicas#(187 9 Q 1881) # 448 ! 7.#La #Semana# Santa, #Corpus# Christ i#y #fer ia#de# Sevilla, #y# #la #subvenc ión#de #MZA#a# la# Semana#Santa#de#Sevill a#(1877 Q 1899) # ............................................................................... # 44 9 ! 8.#La #romería# de#San#Isi dro#de#Madrid#( 1868 Q 1902) # .................................................... # 453 ! 8.!1. !La!f alsificaci ón!de!bi lletes!de!v iajeros !para! la!r omería!de! San!Is idro!y! Ferias!de! Madr id!d e!187 8 ! ....................................................................................................................................... ! 454 ! 8.!2. !Inte rnacional izaci ón!de!l a!fes tivida d!de!San! Isidro!y!l a!dis minución!de! la!rebaja! de!preci o!(1898 c 1902) ! ......................................................................................................................... ! 455 ! 9.#Pe regrinac iones# nacionales#( 1877,#1892)#y# Peregri nación# O brera# (1894)#a# Roma # ............................................................................................................................................. # 455 ! 9.!1. !Peregr inación! nacional!a!Roma!de! 1877 ! ............................................................................ ! 456 ! 9.!2. !Peregr inación! nacional!a!Roma!de! 1892 ! ............................................................................ ! 456 ! 9.!3. !Peregr inación! ob rer a!a!Roma!( 1894),! las!él ites,!el! M arqués! de!Comill as!y! su! Compañía!de!Vapores !López ! ............................................................................................................. ! 456 ! 9.!3.! 1.!El! precio!del !bill ete!par a! peregrinos!obr eros ! .......................................................................... ! 457 ! 10.#Cong reso#Ca tólic o#en# Madrid#( 1889),# Congreso# Católico#en# Zaragoza#(1890)# y# Congreso#Cat ólico# Español#en#Tarra gona#(1894) # .......................................................... # 458 ! 11.#Pe regrinac ión#a #Alca lá#de #Henares #(1894) # ............................................................... # 458 ! 12.#Reba ja#e n#el #trans porte# de#cuadr os#del #Museo# Nacional# a#la#Cate dral# de# Córdoba,# solic itada# por#l a#Diputa ción#Pr ovincia l#(1897) # ........................................... # 459 ! 13.#Orf eón#del #Círculo# Católi co#de# O breros #(1897) # ....................................................... # 459 ! Capítul o XII. Obra soc ial l aica .......................... 461 ! 1.#Reba ja#de l#pre cio# del#bi llete#a# em igr antes, #indi gentes,#hos pital es,# asilos#y# otras# obras#pí as#y# social es#( 1860 Q 1900) # ...................................................................................... # 462 ! 1.!1.! In digentes!(18 60).!Diferencia!e ntre!naciona les!y!extranjeros ! .................................. ! 462 ! 1.!2. !Emigraci ón!a! República!Domini cana!(1861) ,!Fer nando!Póo!( 1869)!y! Cuba! (1889) ! .......................................................................................................................................................... ! 462 ! 1.!3. !Cari dad!lai ca:! desamparadas,! nodrizas !y ! expósitos!(1861 c 1862) ! .......................... ! 463 ! 1.!4. !Donativ o!para! los!al godoneros! de!Franci a!(1863) ! ......................................................... ! 464 ! 1.!5. !Hospita les!( 1863 c 1864) ! ............................................................................................................. ! 465 ! 1.!6. !Cambio!de! paradigma!sobre!cari dad!(1865).! Enfe rmos!pobr es!y! Asilo!del! Pardo ! ........................................................................................................................................................................ ! 466 ! 1.!7. !Descuento! de!precio!del! billete!a! dementes!pobres! del!Manicomio!de!San! Baudil io! de!L lobre gat! (1877) ! ............................................................................................................ ! 467 ! 1.!8. !Donativ o!al! asilo! de!huérfanos!de! Linares! (1900) ! ......................................................... ! 468 ! 2.#La #cri sis# agrari a#fi nisec ular# (1881 Q 1900) # .................................................................... # 468 ! 20 2.!1. !Las! primeras! emigraciones !inter iores! de!jor naleros! y!MZA !( 1881) ! ...................... ! 468 ! 2.!2. !Las! acusaciones !del! Gobier no! por!la !cri sis! agraria !a!l as!f errovi arias! (1887) ! ..... ! 469 ! 2.!3. !Rebaja! de!preci o!a!los!asoc iados!de! la!Liga!Agrar ia!( diciembre! 1889) ! ................. ! 470 ! 2.!4. !Cri sis!de !subsist encia! de!Madrid! (1898) ! ............................................................................ ! 471 ! 2.!5. !La!c risi s!agrar ia!y! M ZA!desde! 1894!hasta! 1900 ! .............................................................. ! 471 ! 3.#Col aboración#de#MZA#pa ra#l a#Asamblea# de#la#Cruz# Roja#en#Navarr a#(1898) # ... # 472 ! 4.#Cambio# drástico#del #destino#de #los #fondos # dedicados #a#c aridad# de#MZA#des de# 1900 # ................................................................................................................................ .............. # 473 ! 5.#Res umen#cuant itati vo#de# los#donativos #a# caridad# y#causas#s ociale s#de# M ZA#ent re# 1863#y# 1899 # ................................................................................................................................ # 474 ! 6.#Los #capi tali stas# del#ferrocar ril# frente#a# las# epidem ias#de#cólera #morbo #y#fiebre# amarilla#de# la#seg unda#mitad#del# siglo# XIX # ...................................................................... # 477 ! 6.!1. !La!pr imera!epi demia!de! cólera! morbo!(1854 c 1856)!y !el! Marqués!de!Lor ing ! .... ! 478 ! 6.!2. !La!s egunda!epidemia !de!cól era!(1865) ! ............................................................................... ! 479 ! 6.!2.! 1.!Cart a!de!la !Compañía!de!Se villa! a!Jerez !y!Cádiz !sobre!cuar entena!de!l os!buques! procedentes !de!l as!Antil las!( junio! 1865) ! ................................................................................................ .! 479 ! 6.!2.! 2.!Consecuenc ias!del! cólera!entre!los! empleados!e ! interrupció n!de!las!reun iones!del! Consejo.!El !fall ecimiento!del !administrador !López!de! Mollinedo ! ................................................. ! 480 ! 6.!3. !La!e pidemia!de! fiebr e!amaril la!( 1870 c 1871) ! ................................................................... ! 481 ! 6.!3.! 1.!Las! pérdidas!de !la!Compañía! Dram ática!Ital iana!a!consecuenci a!de!las! fiebres! y! petici ón!de!re baja!en! el!pre cio!de! transporte ! ........................................................................................ ! 482 ! 6.!3.! 2.!Efec tos!de!l a!fi ebre!amarill a!en!los !empleados!y! medidas!tomadas! por!el!Conse jo! (1871) ! ...................................................................................................................................................................... ! 482 ! 6.!4. !Tercer a!epidemia! de!cólera!morbo!( 1885) ! ....................................................................... ! 483 ! 6.!4.! 1.!Supresi ón!de!los !trenes! expresos!haci a!Andalucía ! ................................................................ ! 483 ! 6.!4.! 2.!Cost e!humano!entre!l os!empleados! y!resulta do!de!las !medidas!de! MZA ! .................... ! 484 ! 6.!5. !Cuarta! epidemia!de!cóler a!morbo!(1890) ! .......................................................................... ! 485 ! 7.#Ter remotos#e #inundac iones# (1863 Q 1884) # ................................................................... # 486 ! 8.#Ex tinci ón#de# la# langost a#(1884 Q 1900) # ........................................................................... # 486 ! C apítulo XIII. Cadáveres y monumentos de personajes i nsignes ............................................. 488 ! 1.# Tr aslad o#de# los#rest os#d e#Agus tina# de#Aragón# (1870) # ............................................. # 488 ! 2.#Tra nsporte# de#l a#est atua# de#Álv arez#de #Castr o#(1876) # ............................................ # 489 ! 3.#Tra nsporte# gratui to#del #cadáver#de# D on# Nicolás #Mª#Ri vero#( periodi sta)# (1882) # ......................................................................................................................................................... # 489 ! 4.#Er ección# de#un#monumento#a# la#memoria# de#Don#José# M oreno# Nieto# (1883) # 490 ! 5.#Tra nsporte# de#l os#res tos#f únebres#de #Franci sco#Mart ínez#I nglés,#cónsul #de# España#en#Panamá#( 1886) # ................................................................ ..................................... # 490 ! 6.#Tra nsporte# del# cadáver# de#don#Emilio# Reus#(1894) # ................................................ # 490 ! 7.#Tra nsporte# del# cadáver# de#don#Emilio# Castelar#( 1899) # .......................................... # 492 ! Capítulo XIV. Exposiciones universales, nacionales y locales, centen arios y conmemoraciones ............................................... 494 ! 1.#Ex posici ón#Provi ncial #de# Productos# de#Málaga#(1862) # ........................................... # 497 ! 2.#E xposi ción#Internacional# franco Q española#de#Bayona#(1864) # ............................. # 499 ! 3.#Fa lli da#Exposi ción# Permanente# de#la#Indus tria# de#Valencia# (octubre#1864) # .. # 500 ! 4.#Ex posici ón#Unive rsal# de#Parí s#(1867) # ........................................................................... # 501 ! 5.#Ex posici ón#Aragones a#(1868) # .......................................................................................... # 503 ! 6.#Ex posici ón#int ernaci onal#de #Fil adelfia#( 1876) # ........................................................... # 504 ! 7.#Ex posici ón#Regi onal#L eonesa# (1876) # ............................................................................ # 507 ! 8.#Ex posici ón#Nac ional#Viníco la#de#Mad rid#(187 7) # ....................................................... # 507 ! 21 9.#Ex posici ón#Unive rsal# de#Parí s#(1878) # ........................................................................... # 508 ! 10.#Ex posici ones#de# la#Feria# de#Madrid#(1879,# 1880) # .................................................. # 509 ! 11.#Ex posici ón#de# Maquinaria# d e#Valencia# (1880) # ........................................................ # 510 ! 12.#Ex posici ones#re gional es#de# Cádiz#(1879,# 1880) # ...................................................... # 511 ! 13.#Ani versari o#de#la#s alida# de#Colón#de# H uel va.# Sociedad# Colombina#Onubense# (1880 )#y#otras#celebraciones#previas#al#4º# Centenario# de#la #Soci edad#Colombina# (1882 Q 1883) # ............................................................................................................................... # 511 ! 14.#Ex posici ón#agrí cola# de#Gandí a#(1881) # ........................................................................ # 513 ! 15.#Ex posici ón#de# la#S ociedad# Central #de# Horticul tura#de#Madrid# (m ayo# y#j unio#de # 1881) # ............................................................................................................................................. # 513 ! 16.#Ex posici ones#de# Animales,#Pl antas#y#Fl ores# de#Madrid# (juni o#1881, #mayo#de# 1882) # ............................................................................................................................................. # 513 ! 17.#Ex posici ón#Int ernaci onal#de #Ele ctric idad#de #Parí s#(1881) # .................................. # 514 ! 18.#Ce ntenari o#de# Cal derón# de#la#Barca# (1881) # ............................................................. # 515 ! 19.#Ex posici ones#de# la#Sociedad# Filomática#de #Burdeos# (1882,#1895) # .................. # 515 ! 20.#Ex posici ón#Nacion al#de #Minerí a,# artes# metalúrgi cas,#cerámic a#y# crist alería#de# Madr id #( mayo#1 883) # ................................................................................................................ # 516 ! 21.#Ex posici ón#regi onal# de#hort icul tura#de #Valen cia# (1883) # ..................................... # 518 ! 22.#Ex posici ón#de# Bellas #Arte s#de# Múnich#( juli o#1883) # ............................................... # 518 ! 23.#Ex posici ón#Agrí cola# de#Alba cete# (septiembr e#1883) # ............................................ # 519 ! 24.#Ex posici ón#Int ernaci onal#de #Niza# (diciembre#1883# – # mayo #1 884 ) # ................... # 519 ! 25.#Ex posici ón#Fabri l#y #Manufact urera#de #Madrid# (1884) # ......................................... # 520 ! 26.#Ce ntenari o# del# M arqués# de#Santa#Cruz #de# Marcenado#(1884) # ........................... # 521 ! 27.#Ex posici ón#Aragones a#(1885) # ....................................................................................... # 523 ! 28.#Monumento# a#Cri stóbal #Colón# en#Barcelona# (1886) # ............................................. # 523 ! 29.#Ex posici ón#de# Fili pi nas# en#Madrid#( 1887) # ................................................................ # 524 ! 30.#Ex posici ón#Unive rsal# de#Barc elona# (1888) # .............................................................. # 524 ! 31.#Cor onación# del# Poeta#Zor rill a#en#Granada#( 1889) # ................................................. # 528 ! 32.#Ex posici ón#Unive rsal# de#Parí s#(1889) # ........................................................................ # 528 ! 33.#Ex posici ón#Vit i Q vinícola# de#Cariñena#(1891) # ........................................................... # 529 ! 34.#4º #Cent enario# del# Descubrimie nto#de# Am éric a#(1892) # ........................................ # 529 ! 35.#Ex posici ones#de# Bellas#Art es#e# Historia#Es pañola#y #American a#(1892) # .......... # 530 ! 36.#Ex posici ón#Nacion al#de #Indus trias# Artísticas #e# Interna cional es#de# reproducción#de#Barcelona#(1892) # .................................................................................... # 530 ! 37.#Ex posici ón#regi onal# de#Badaj oz#(1893) # ..................................................................... # 531 ! 38.#Ex posici ón#Artí stic a#Int ernaci onal# de#Vien a#y# Exposici ón#Univ ersal# en# Amberes#( 1894) # ........................................................................................................................ # 531 ! 39.#Ex posici ones#de# Bellas#Art es#en# Barcelona#(1894, #1896) # .................................... # 532 ! 40.#Ex posici ón#de# Bella s# Artes#en#Alicante#(1894) # ........................................................ # 532 ! 41.#Ex posici ón#de# Bellas #Arte s#en# D res de#(1897) # .......................................................... # 533 ! 42.#Ex posici ón#Int ernaci onal#de l#Art e#y# de#Industria #en# Estocol mo#(1897) # ......... # 533 ! 43.#Ex posici ón#de# Artes# y#Manufac turas# Modernas#de #Madrid# (1897) # .................. # 534 ! 44.#Ex posici ones#del #Ayuntamiento#de #Sevi lla# (1898) # ................................................. # 534 ! 45.#Ex posici ón#Agrí cola, #Indus trial ,# Minera#y #de# Bellas #Artes #de# Murcia#( 1900 )# 535 ! 46.#Ex posici ón#Unive rsal# de#Parí s#(1900) # ........................................................................ # 536 ! 47.#Rec apitul ación# sobre# la#pa rtici pación# de#las#f erroviar ias# españolas #en# las# exposiciones#de#París # ................................................................................................ .............. # 538 ! Capítulo XV. Patrocinio de congresos y relaciones con organiz aciones científicas, técnicas, económicas, cu lturales, académicas y museos .................................................................. 541 ! 22 1.#Cong resos # ................................................................................................................................ # 541 ! 1.!1. !Congreso! M édico! de!Sevi lla! (abril !1882) ! ............................................................................ ! 541 ! 1.!2. !Congreso! Pedagógico!de!Madrid! (m ayo!1882) ! ................................................................ ! 542 ! 1.!3. !Congreso! de!Geografía!Merca ntil! y!Colonial!( noviembre!1883) ! .............................. ! 542 ! 1.!4. !Congreso! Literario!I nternaci onal!en! M adrid!(sept iembre!1884)!y!e xpedición! artísti co c literaria!a!T oledo!(18 87) ! .................................................................................................. ! 542 ! 1.!5. !Congreso! en!Vicennes!por! el!ci ncuentenario!de!l os!caminos !de!hi erro!f ranceses! (1887) ! .......................................................................................................................................................... ! 542 ! 1.!6. !Congreso! Económ ico ! de! B arce lona!(1888) ! ....................................................................... ! 543 ! 1.!7. !Tercer !Congreso! de!los!Caminos!de! Hierro!de!Parí s!(s eptiembre!1889) ! ............. ! 543 ! 1.!8. !IX! Congreso!I nternaci onal!de! A mericani stas!(1892) ! .................................................... ! 544 ! 1.!9. !Congreso! de!Higiene!y! Demografía! en!Budapest! (1894) ! ............................................. ! 544 ! 1.!10. !Congreso! Internacional! de!Lenguas! Romanas!en!Burdeos! (1895) ! ...................... ! 545 ! 1.!11. !Congreso! Internacional! de!Ginecol ogía!y!Obstetri cia!en!Gine bra! (1896) ! ......... ! 545 ! 1.!12. !XII! Congreso!Internaci onal!de! M edici na!en! Moscú!(1897) ! ...................................... ! 545 ! 1.!13. !Congreso! de!Derecho!Penal! en!Lisboa! (1897) ! ............................................................... ! 545 ! 1.!14. !IX! Congreso!I nternaci ona l!de!Hig iene!y!Dem ografía!(a bril!1898 ) ! ....................... ! 546 ! 1.!15. !Congreso! Internacional! de!la! Prensa!de!Lisboa! (1898) ! ............................................ ! 546 ! 1.!16. !Congreso! social!económico! Hispano c Ameri cano! (oct ubre! 1900) ! ........................ ! 546 ! 2.#I nsti tuciones #acadé micas#y #museos # ............................................................................... # 547 ! 2.!1. !La!Aca demia!de!l a!Historia!( 1864,!1899) ! ........................................................................... ! 547 ! 2.!1.! 1.!El! transporte! a!Madrid!del !sarcóf ago!paleocr istiano! de!Hellí n!(1864) ! ........................ ! 548 ! 2.!1.! 2.!Yaci miento!bajo!l a!estac ión!de!Mérida :!un!mosaic o!romano!y!otr os!restos !(1899)548 ! 2.!2. !El! Museo!Arqueológi co!de!Madri d:!i nventari o!y!t raslado! de!piez as!(1869) ! ....... ! 549 ! 2.!3 .!Muse os!de!M urcia !y!Alb acete!( 1876 ) ! ................................................................................... ! 549 ! 2.!4. !Museo!de! la!Esc uela!de! Ingenier os!de! Caminos!(1877) ! ............................................... ! 550 ! 2.!5. !Asil o!de!a prendices! agrícol as!de!Aranjuez! (1877) ! ......................................................... ! 550 ! 2.!6 .!La!Instit ución !Libre!d e!Ens eñan za!(18 80) ! ......................................................................... ! 551 ! 2.!7. !Asocia ción!par a!la! Enseñanza!de !la! Mujer!(1882) ! ......................................................... ! 551 ! 2.!8. !Palac io!de! Bibliot eca!y! Museos!Nacional es!de! Madrid!(1887, !1890,!1897) ! ........ ! 551 ! 2.!9. !Inst ituto! Microbiológi co!de!Madrid!(1895) ! ...................................................................... ! 554 ! 2.!10. !Soci edad!de!I ngenieros !y!Arqui tectos! Húngaros!( 1897) ! .......................................... ! 554 ! Capítulo XVI. Turismo de ocio y patroci nio de espectáculos ......................................................... 555 ! 1.#Al gunos# problemas# histori ográficos#de# la#histor ia#de l#t urismo # ........................... # 556 ! 2.#Pr oblemas#de #las #defi niciones#de# “turismo”#y# “turismo#de#masas ” # ..................... # 557 ! 3.#Es tímulo# direct o#del # turismo #por#las#emp resas#de#trans porte#de#viajero s#del# siglo#XIX # ....................................................................................................................................... # 558 ! 3.!1. !Las! ofertas !de!vi ajes! de!recr eo!de! MZA ! ............................................................................... ! 559 ! 3.!2. !Coinci dencia!entre!l os!relatos!de! los!libros! de!vi ajes!y !las! rutas!y!of ertas! ferrov iarias!en!el!s iglo!XIX ! .................................................................................................................. ! 559 ! 3.!3. !Sis tematizaci ón!y!e volución! de!la! oferta!de!tr enes!espec iales! de!recreo!por! MZA ! ........................................................................................................................................................................ ! 560 ! 3.!4. !Creaci ón!del!Servic io!Comerci al!de! M ZA!(1858) ! ............................................................ ! 561 ! 4.#Los #vi ajes# breves# de#recreo.# M ZA#y# los#alrededor es#de# M adrid: #Aranjuez,# A lc alá, ## Valle cas, #Tol edo#y# Albacete# (1860 Q 1861) # ......................................................................... # 562 ! 5.#Ex pansión# del# método#de# viaj es#bre ves#de #recr eo#a# otras# líne as#de# M ZA#(1861 Q 1864) # ............................................................................................................................................. # 564 ! 6.#Bal nearios.#Los #baños# de#Trillo# y#la#Is abela# (1862) # ................................................. # 565 ! 7.#I mpuesto#s obre#el #transporte# de#vi ajeros #por# ferrocar ril# de#1865 # .................... # 567 ! 8.#Baños #de# mar # ......................................................................................................................... # 568 ! 8.!1. !Desti nos!para! baños!de! mar!de!MZA!(1861 c 1863) ! ........................................................ ! 568 ! 23 8.!2. !Los! Baños!La!Est rell a!de!Málag a!(1866) ! ............................................................................. ! 570 ! 8.!3. !Desti nos!para! baños!de! mar!de!MZA!(1871 c 1886) ! ........................................................ ! 571 ! 9.#Los #pri meros#vi ajes# inter nacional es#de #recr eo#y# la# consoli dación# de#los#vi ajes# interio res#(1866 Q 1878) # .......................................................................................................... # 572 ! 10.#Los #vi ajes# circ ulares# (1871…) # ....................................................................................... # 575 ! 11.#El #Monasterio#de# Piedra#(1880 Q 1894) # ........................................................................ # 578 ! 12.#La #Soci edad#de# Propaganda#del#Tur ismo#en# M álaga #(a# partir #de# final es#de l#XI X) # ......................................................................................................................................................... # 581 ! 13.#Ot ras#modali dades#de#viaj es#de#oci o # ........................................................................... # 583 ! 13.!1. !Soci edad!de!J ó venes!de! Barcelona!(1876) ! ...................................................................... ! 583 ! 13.!2. !Club! Alpino!Fr ancés!( 1888) ! ................................................................................................... ! 583 ! 13.!3. !Estudi antina! de!la! Universi dad!de! Granada!(1900) ! .................................................... ! 584 ! 13.!4. !Asocia ción!Gener al!de! Cazadores ! (1900) ! ........................................................................ ! 584 ! 14.#Pat rocini o#de# espect áculos # ............................................................................................. # 584 ! 14.!1. !Las! corridas !de!t oros ! ................................................................................................................ ! 585 ! 14.!1.! 1.!Pla nteamiento!de!nor mativa!para! rebaja!en! el!tra nsporte!de!c ompañías!de!act o res! y!cuadrillas! de!toreros!( 1858) ! ...................................................................................................................... ! 587 ! 14.!1.! 2.!La! corrida!de !toros! de!Aranjuez!de !21!de!a bril!de! 1858!del! torero!Mendívil !y! El ( Mundo (Pi ntores co ! ................................................................................................................................................ ! 587 ! 14.!1.! 3.!Corri das!de!Al icante,! A lmagro!y !feri as!de!Alcalá! de!24!y!25!de! agosto!de!1861 ! .... ! 588 ! 14.!1.! 4.!Corri da!de!Val demoro!el!4! de!mayo,!ca rtel!de! la!corrida!de!Madri d!de!5!de! m ayo!de! 1862,!¿y! la!batal la!de!Puebl a!de!México? ! ................................................................................................ .! 588 ! 14.!1.! 5.!Cor ri da!de!novillos!de!Valdem oro!de!25!de!julio!de!1862 ! .............................................. ! 590 ! 14.!1.! 6.!Corri das!de!t oros!de! Almagro!de!agost o!de!1862 ! ............................................................... ! 591 ! 14.!1.! 7.!La! virgen!de! Vallecas! y!las!corridas! de!novill os!de!Val demoro!de!sep tiembre!de! 1862 ! ......................................................................................................................................................................... ! 591 ! 14.!1.! 8.!Tari fa!para! transporte! de!toros! de!lidi a!(1863) ! ................................................................... ! 591 ! 14.!1.! 9.!Asimil ación!de! cuadrill as!de!tor eros!a! empresas!de!te atro!para! rebaja!de! transporte!(18 63) ! .............................................................................................................................................. ! 591 ! 14.!1.! 10.!Convenio! con!la!Compañía!de!Valenci a!a!Badaj oz!para!l as!corri das!de!8! y!9!de! abril!de!1871!e n!Madrid ! .................................................................................................................................. ! 592 ! 14.!1.! 11.!Transport e!gratui to!de!t oros!para!c orridas! de!la!Asoc iación!de! la!Prensa!(1903 ) ! .................................................................................................................................................................................... ! 592 ! 14.!2. !Las! carreras !de!c aballos ! .......................................................................................................... ! 5 93 ! 14.!2.! 1.!Cost eo!de!los !premios!de! la!Soci edad!del! Fomento!de!la! Cría!Cabal lar!de! España! por!MZA!y!Nor te!(des de!1859) ! ..................................................................................................................... ! 593 ! 14 .!2.!2.!D onativo !de!MZ A!a!la!So ciedad!d e!carre ras!de!Ca ballos !de!Sevill a!y!solici tud!de! donativo!de! gran!importe! con!motivo!de! la!boda! de!Alfonso! XII!por! el!Ministr o!de!Fomento! (1876) ! ...................................................................................................................................................................... ! 594 ! 14.!2.! 3.!Los! premios!de!MZA!y! Norte!e n! el!Hi pódromo!de!l a!Caste llana!( 1878 c 1879) ! ....... ! 594 ! 16.!2.! 3.!Ajust e!de!tar ifas! de!équidos!de !carreras !(1878 c 1883). !Carreras! de!Sevilla,!de! Madr id, !de! Córd oba,! de! los!D uque s!de! Fernán !Nú ñez !y !de l! Hipódr omo! de! Barcel ona ! ........ ! 595 ! 14.!3. !Compañías! de!actor es,! músicos!y! circo ! ............................................................................ ! 596 ! 14.!3.! 1.!El! Teatro!Franc és!en!Madrid! (1858) ! ......................................................................................... ! 596 ! 14.!3.! 2.!La! Compañía!de!la! Zarzuela! (1859 c 1863) ! .............................................................................. ! 596 ! 14.!3.! 3.!La! Compañía!del!Teat ro!del! Príncipe!( 1861) ! ........................................................................ ! 598 ! 14.!3.! 4.!Compañía!de !músicos!(1862) ! ...................................................................................................... ! 598 ! 14.!3.! 5.!Compañía!de l!Teatro! del!Cir co!(1876) ! ..................................................................................... ! 598 ! 14.!3.! 6. ! La!Compañía!“Buf falo!Bil l”!(1890) ! ............................................................................................. ! 599 ! 14.!3.! 7.!Banda!de !Música!del !Campo!de!Cri ptana!(1896) ! ................................................................ ! 600 ! 24 Tercera Parte Ferrocarrile s, información, imprentas, publicaciones , publicida d y prensa en el siglo XIX Capítulo XVII. La acumulación de información y las necesidades de imprenta de las ferroviarias: documentación, i mpresos y public aciones propi as .............................................................................. 605 ! 1.#La #acumulac ión#de# información,# la#comunicación #y# los# procesos# ci vilizatorios # ......................................................................................................................................................... # 606 ! 1.!1. !La!f ase!intermedia!de !la! organizac ión!de! la!información! entre! la!Edad! Moderna!y! la!Con tempor ánea ! .................................................................................................................................. ! 607 ! 1.!1.! 1.!Rápida! asimilaci ón!de!la !máquina!de!es cribir! y!el!papel !de!ca lc o!por!l as!ferr oviarias ! .................................................................................................................................................................................... ! 607 ! 2.#Los #arch ivos# de#empresa# de#las#f errovia rias # .............................................................. # 608 ! 2.!1. !La!e liminaci ón!del! “papel!inútil ”!por! el!Conse jo!de! Administrac ión!de! MZA!en!las! primeras! décadas! de!existenci a! de!la!empresa ! ......................................................................... ! 609 ! 2.!2. !El! cambio!de! percepción! de!MZA!respec to!a! su!propia! docum entaci ón!y!l as! primeras! recopi lacio nes!de! docum ento s!de! las! disti ntas!concesi ones!de! la!Compañía ! ........................................................................................................................................................................ ! 613 ! 3.#Car acterí st icas#de#los#imp resos#de #oficina#de#las#p rimera s#ferroviaria s # .......... # 614 ! 4.#La s#imprent as#pr oveedoras# de#l as#pri m eras# ferroviarias: #impresos # ................. # 618 ! 4.!1. !Rivadeney ra!y! Sucesores! de!Rivadene yra,! Manuel!Minues a!e! Hijos ! ...................... ! 618 ! 4.!2. !Los! inici os!del! sum ini stro!de !impresos! y!materi al!de! escritorio! a!MZA:!Sr. !Años!o! Rivade neyra! (1858 ) ! .............................................................................................................................. ! 620 ! 4.!3. !Sres. !Chaix!y!Compañía, !Corradi!y! el!ar rinconamiento! de!Rivadeney ra!(1862 ) ! 621 ! 4.!4. !Objetos !y!mater ial! de!escr itori o!franc eses!( 1857 c 1862) ! ............................................ ! 621 ! 4.!5. !Nuevo!al macén!excl usivo!par a!impresos! y!objetos!de! escrit orio!y! nuevos!pedidos! (1862 c 1863) ! ............................................................................................................................................. ! 622 ! 4.!6. !El! suministr o!a!MZA!de! impresos,! m ateri al!de !escri torio! y!cartones!apara! billetes! de!viaj eros!( 1864 c 1870) ! ..................................................................................................................... ! 623 ! 4.!6.! 1.!Int ento!de!Corr adi!de!de sbancar!a!Cha ix!y!ac aparar!el! p leno! suministro!de! M ZA! (1864) ! ...................................................................................................................................................................... ! 623 ! 4.!6.! 2.!Real! orden!derogando!la!li bre!importación! por!las! ferroviarias!de! algunos!objet os! (1864) ! ...................................................................................................................................................................... ! 624 ! 4.!6.! 3.!Nuevo!s istema!para! pagos!a!f abricantes! de!París!(1864) ! .................................................. ! 625 ! 4.!6.! 4.!Cart ones!para!bi lletes! de!viajeros ! ................................................................................................ .! 625 ! 4.!6.! 5.!Confi rmación!de!l a!derogaci ón!de!la! exención!de!aranceles! para!papel, !impresiones, ! y!objetos!de! escritorio! (1865) ! ...................................................................................................................... ! 626 ! 4.!6.! 7.!Robo!d e! impresos!(1866) ! ................................................................................................................. ! 626 ! 4.!6.! 8.!Aprobaci ón!del!pli ego!de!c ondiciones!y !bases!par a!subasta! en!Madrid!y! París!del ! suministro!de!impreso s!(1866) ! .................................................................................................................... ! 627 ! 4.!6.! 9.!Nueva! estrategi a!de!Corra di,!rec isión!de! s u!contrato!y!Nar ciso!Ramí rez!de! Barcel ona,! nuevo!c ontrat ista !(186 6 c 1867) ! ............................................................................................. ! 627 ! 4.!6.! 10.!Reci sión!del! contrato! y!pleito! judicial!con!Narci so!Ramírez! y!nuevo!contra to!con! Minu esa !y !Cu evas! (18 67) ! ................................................................................................................................ ! 628 ! 4.!6.! 11.!Renovaci ón!del!cont rato!con! Minuesa!(1870) ! ...................................................................... ! 629 ! 4.!7. !La!l itografía!de !Ramón!Párraga !de!Málaga ,!sumini stradora! de!la!Compañía!del ! Ferro c carril! de!Córdoba!a!Málaga,!y!los!impresos!sin!fi rma!de!imprenta!de! Ferrocarri les ! Andal uces ! ...................................................................................................................... ! 630 ! 25 5.#La s#publ icaci ones#de #las #compañías #y# las# imprentas # ............................................... # 631 ! 5.!1. !Las! primeras! publicaci ones!fe rroviar ias!de! R iva deneyra!y! las!publicaci ones!de! sus!Sucesores!para!M ZA ! ...................................................................................................................... ! 634 ! 5.!1.! 1.!Memorias, !estatutos ,!compilac iones!de! reglamentos,! monográficos!de !gastos! e! ingreso s!de!MZA !e!impreso s!de!obligac iones!(185 7 c 1860) ! ............................................................. ! 635 ! 5.!1.! 2.!Tari fas!(1857 c 1883) ! ........................................................................................................................... ! 637 ! 5 .!1.!3.!In struccio nes!pa ra!ingen ieros!(1 860 c 1861) ! ............................................................................ ! 639 ! 5.!1.! 4.!Inst rucciones! para!empleados!( 1859 c 1860) ! ............................................................................ ! 640 ! 5.!2. !Las! publicaci ones!de! la!Compañía! del!Ferrocarri l!de!Córdoba!a! Málaga!y! los! imp reso res!Casilari,!Gil!de!Montes!y!su!viuda !(1863 c 1874) ! ............................................... ! 641 ! 5.!2.! 1.!Reconst rucción!de! las!i mprentas!malagueñas!a! través!del! Indicador(de(Esp aña… ! (1864 c 1865) ! ......................................................................................................................................................... ! 641 ! 5.!2.! 2.!Publi caciones!c onservadas!del ! Ferrocarr il!de! Córdoba!a!Málaga!(1863 c 1874) ! ....... ! 642 ! Capítulo XVIII. Ferrocarriles y publi cidad ..... 649 ! 1.# La# p ublic idad#como#vehícul o#ideológic o#del#c apitalis mo # ....................................... # 650 ! 2.#La #heg emonía#hist oriográfica#anglosaj ona#sobre#publicidad#y# empresa# contemp oráneas # ....................................................................................................................... # 653 ! 3.#La #publi cidad# de#l as#pri meras#f errovia rias # ................................................................ .# 657 ! 3.!1. !La!r elaci ón!de!MZA!con! la!publ icidad ! .................................................................................. ! 658 ! 3.!1.! 1.!Pri meros!gastos! de!MZA!en!public idad.!El !control! del!Comité!de!París! (1857) ! ....... ! 658 ! 3.!1.! 2.!La! publicación! de!los! ingresos!de !MZA!como!imagen!de! solvencia! (1857) ! ................ ! 659 ! 3.!1.! 3.!La! puja!del !Consej o!de!Admini stración!y!del !Comité! de!Parí s!por! el!cont rol!de! la! publicid ad!(1858) ! ............................................................................................................................................... ! 660 ! 3.!1.! 4.!La! Comisión!de!Publ icidad!de l!Consejo! de!Administrac ión!en!Madrid! y!sus! presupuesto s!(1859 c 1863) ! ............................................................................................................................ ! 660 ! 3.!1.! 5.!La! creación!de !un!Despacho!Ce ntral!en! París!( 1863) ! .......................................................... ! 663 ! 3.!1.! 6.!La! evolución!de! las!estrategias! p ara! visibil idad!en!pr ensa!de!MZA!a! partir!de !1863 ! .................................................................................................................................................................................... ! 664 ! 3.!1.! 7.!Crédi tos!para ! gas tos!extraordi narios!de!publi cidad!(1867,!1868) ! ................................ ! 665 ! 3.!1.! 8.!El! intento!de !recorte! en!los!presupuestos!para! p ublic idad!en!prens a!de!Cipr iano! Segundo!Montesinos!(1869 c 1870) ! ............................................................................................................. ! 665 ! 3.!1.! 9.!Suscr ipc iones!con juntas!del!C omité!de!P arís!y!la!Com pañía!d e!los!Ferroc arriles!del! Norte! para! inserción !de! anunci os!p ublic itar ios! (1873 c 1874) ! ........................................................ ! 666 ! 3.!1.! 10.!Gast os!de!Publi cidad!de! la!Agencia !Administrati va!de!Barc elona!de! MZA!(1894)667 ! Capítulo XIX. Prensa especializada, generalista y publicaciones periódicas .................................... 669 ! 1.#La s#pri meras#subv enciones #a# la#pr ensa#de sde#l a#fun dación# de#MZA.# La#Gaceta# de# los#Ca minos #de#Hierro # y#los# perió dicos# del#Marqués#de# Santa#Ana#(o# Santana) # ... # 671 ! 1.!1.!L a! Gaceta( de(los(Ca minos( de(Hie rro ! ....................................................................................... ! 672 ! 1.!1.! 1.!Indi gnación!de! la!dire ctiva!de! M ZA!por!ar tículos! publicados!e n!la!Gacet a!de!l os! Caminos!de!Hier ro!y!despido!del!ingeniero!Édou ard!Pirél!(1857) ! .............................................. ! 673 ! 1.!2.! La(Correspondencia(de( España ! y!otros !periódicos !del!Marqués!de! Santa!Ana ! ... ! 678 ! 2.#La #primera# noticia#de# suscripción# a#una# revista.# La# Re vist a#Ultr amarina # (1857) # ......................................................................................................................................................... # 679 ! 3.#S ubvención# por#publicidad# al#diario# El#Debate # (1871) # ........................................... # 680 ! 4.#La #nueva# filosofía# de#la#pren sa#a# partir #de# 1880 # ....................................................... # 680 ! 4.!1. !Hibri dación! entre!l a!prensa!comerci al!y!e l!capit alismo!fer roviario. !Un!ejemplo!e n! el!diari o! La(Europa ! y!l a!Compañía!de!los !Caminos!de!Hierr o!del!Nort e!(1880) ! ......... ! 680 ! 4.!2. !Cambio!de! paradigma.!Inserc ión!de! la!i nformación!ferrovi aria!de!manera! gratui ta!en!la!prensa!com o!ganch o!de!atracción!de!lecto res!a!partir!de!finales!del! siglo!XIX.!El! Di ari o(Of icial (de( Avisos ! (1884)!y! El( Heraldo( de(Madrid ! (1906) ! ................. ! 682 ! 5.# El #Correo# de#Andalucía # y# el#ferrocarr il#de#Córdoba#a# Málaga#(1851 Q 1875) # ...... # 683 ! 5.!1. !¿Fundaci ón!de! El (Cor reo(de (Andal ucía ! por !Jor ge!Lori ng? ! ............................................ ! 684 ! 32 I ntroducci ón Esta tesis se ha planteado con un enfoque de intersección entre dos materias que no han sido enhebradas entre sí hasta el momento, o al menos no con la debida profundidad. Por un lado, tomamos la industria ferroviaria, vertebradora de las transformaciones económicas del XIX en nuestro país y exponente máximo de las empresas capitalistas de la época. Esta industria fue insigne ejemplo de la necesidad de gran capitalización que habrían de asumir las nuevas empresas de la Revolución Industrial en Europa para lograr el éxito. Por otro lado, tomamos las industrias de la información y la comunicación en España, escasamente capitalizadas y con un grado de desarrollo empresarial relativamente modesto si las comparamos con el mismo sector en otros países del viejo continente, puesto que ni gozaban de la potente inyección de capital ni de la organización empresarial moderna tendente a generar grandes grupos o trusts que las impulsó en Francia; por ejemplo. 1. Presentación Abarcar todas las facetas de la comunicación social afectadas por aquellas gigantes capitalistas que fueron las ferroviarias del siglo XIX, más los ámbitos de la propia comunicación que éstas generaban intencionadamente, excede los objetivos de cualquier tesis, pero queremos ofrecer con este trabajo una visión inicial, al menos, de las posibilidades que existen para la investigación. En esta tesis se estudian tres niveles de la comunicación en torno a las antiguas ferroviarias del siglo XIX , aquellas empresas privadas capitalistas que construyeron las primeras líneas férreas en España. En un primer nivel, se encuentra el protagonismo que tuvieron las empresas ferroviarias en cuanto a la consecución de una red estatal de modernas comunicaciones. En tanto que los primeros ferrocarriles dispusieron un sistema de infraestructuras que fue capaz de horadar montañas y atravesar valles y ríos, en un país especialmente montañoso como España, ello facilitó las posibilidades del Gobierno de mantener un control y una rapidez de actuación sobre todo el territorio. Como servicio público, el ferrocarril actuaba directamente en el transporte terrestre, quedando ligado estrechamente a los servicios de seguridad del Estado y a los transportes militares; y suponiendo además una revolución en el transporte de la correspondencia pública. Otras redes paralelas a los ferrocarriles, tanto en el tiempo como en el espacio físico, como fueron el telégrafo y, ya a finales del siglo el teléfono, se vieron condicionadas y condicionaron a su vez la red ferroviaria. 33 En un segundo nivel, tenemos la comunicación de las propias ferroviarias con todos los agentes sociales, inclusive su propio personal. En este sentido destacan dos puntos fundamentales: las relaciones de estas grandes empresas capitalistas con la prensa del momento y su propia necesidad de imprenta, provocando la capitalización de algunas a las que encargaban publicaciones propias dirigidas al personal o impresos de papel de oficina para gestiones burocráticas. En cuanto a los empleados, tocamos cuestiones de especialización entre los ingenieros y condiciones de vida y laborales, e interrelaciones de la organización obrera con la patronal, en los rangos bajos. En un tercer nivel, está el efecto que tuvieron los ferrocarriles sobre los sistemas contemporáneos de comunicación, externos a ellos. Tanto en la prensa como en la publicidad en general, se dieron fenómenos de aceleración en la distribución necesarios para la incorporación del país a la nueva mecánica contemporánea de información. A tal efecto, las redes ferroviarias fueron magníficos soportes de las primeras redes de distribución de prensa solventes y redes de publicidad en las estaciones, sometiéndose estos negocios al rango de concesionarios de las compañías, que vendían espacios de exhibición de carteles a anunciantes de variopintas empresas de todo tipo aprovechando las instalaciones del ferrocarril y el flujo de público que aportaban. La prensa, por fin, a través del Correo oficial transportado por ferrocarril, pudo ser distribuida de forma eficiente y en el tiempo justo para poder equipararse en tirada y ámbito comercial al resto de Europa; pero esto no resultaría totalmente satisfactorio hasta que no fueron ter minadas y conectadas entre sí las arterias principales de las distintas redes privadas en torno a la década de 1880. Así, la tesis queda dividida en tres grandes bloques, donde la primera parte la dedicamos a la interacción de los ferrocarriles con la Modernidad en su intervención indiscutible en las nuevas redes de comunicación extendidas en España durante la segunda mitad del siglo XIX. En la segunda parte entramos en profundidad en la importancia que dieron las ferroviarias a su imagen pública, tanto realizando esfuerzos de imagen corporativa, adoptando insignias distintivas y uniformizando al personal, como dedicando grandes cantidades de tiempo y trabajo a relaciones públicas con las principales fuerzas vivas, desde la Iglesia o la Corona; y patrocinando las numerosas y distintas Exposiciones internacionales, regionales, locales, eventos y otras entidades sociales y culturales. También incluimos en esta segunda parte los estímulos al turismo que llevaron a cabo las ferroviarias intencionadamente, con el fin de constituir un espacio en el mercado de viajes recreativos y de ocio que no existía anteriormente en España. La tercera y última parte la hemos dedicado a las necesarias relaciones de los ferrocarriles con las industrias de la información, donde las imprentas jugaron un papel importante como proveedoras de impresos y publicaciones propias de las compañías. 2. Objeto de estudio Este estudio es una tesis exploratoria en un nivel amplio sobre cuestiones relativas a comunicación de dos de las más antiguas empresas ferroviarias de la Península Ibérica: la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA), que existió desde 1857, filial del grupo Rothschild y la mejor capitalizada de España; y la Compañía del Ferrocarril de Córdoba a Málaga, constituida en 1860 por un 34 grupo empresarial capitalista andaluz, y más tarde transformada en Compañía de los Ferrocarriles Andaluces (Andaluces) en 1877. El criterio de elección de estas dos compañías ha sido de carácter geográfico, ya que fueron las dos empresas que construyeron la línea férrea que constituyó el eje ferroviario Málaga-Córdoba-Madrid. Como sabemos, la construcción de la red ferroviaria española siguió el modelo de centralización de las provincias con respecto a la capital en ejes radiales, al igual que en Francia. Prácticamente todas las líneas principales confluían en Madrid, uniéndose allí la arterias ferroviarias que conectaban esta ciudad con las capitales más alejadas de provincias. Este criterio de construcción ha sido discutido desde su inicio hasta la actualidad, puesto que primaba la centralización administrativa sobre el criterio reticular o de conexión en red entre sí de unas provincias con otras; que tal vez hubiese sido más provechoso para conseguir un desarrollo integrado de las regiones y hubiese favorecido en mayor medida el despegue económico y la prosperidad general de ámbitos territoriales próximos entre sí. En cualquier caso, la vía de conexión entre una de las capitales de provincias más alejadas de la capital, Málaga, con Madrid, presenta rasgos comunes con otras lejanas ciudades que quedaron conectadas físicamente con la capital de España, y también presenta ciertas particularidades. Salvando la ímproba dificultad geográfica que se interpuso a la llegada del ferrocarril a Andalucía oriental por los problemas que presentaba una orografía especialmente difícil de superar, una de las características más originales de esta línea férrea fue la estación común de Córdoba, que unía las infraestructuras de varias compañías diferentes. En la época de construcción de los ferrocarriles, lo habitual era que las diferentes compañías que llegaban a una misma ciudad, tuviesen estaciones diferentes. Por ello podemos decir que la línea Madrid- Córdoba-Málaga, constituyó un eje ferroviario único en todo su trayecto, puesto que la ruptura de carga era mínima, teniendo que moverse las mercancías sólo entre los vagones propiedad de una empresa u otra, sin salir de la misma estación con lo que se simplificaba considerablemente el proceso de transporte. Ocurría lo mismo para los viajeros que llegasen en los trenes desde Madrid a Córdoba de MZA y quisieran continuar desde allí hasta Málaga en los de la Compañía del Ferrocarril de Málaga a Córdoba —o más adelante, como hemos dicho, Ferrocarriles Andaluces—, sin cambiar de estación ni atravesar con este cometido la ciudad en otros vehículos que recorriesen las distancias intermedias. Aquilatando los resultados de esta conexión directa en torno a un eje común, podemos aplicar esta ventaja a la comunicación, ya no solamente en el sentido del transporte físico, sino en el sentido del intercambio de ideas, prensa e informaciones comerciales. Dicho enlace ferroviario fue posible gracias a una potente inversión de capital francés, lo cuál aporta un carácter internacional al origen de los métodos empresariales que fueron puestos en práctica en la mayor parte de los ferrocarriles españoles de transporte de viajeros. La Compañía MZA, constructora de la extensa red central de la Península Ibérica, fue la mayor y más potentemente capitalizada empresa ferroviaria en España; y la abanderada desde sus comienzos de los intereses del resto de las compañías frente a los obstáculos, normativas e impuestos frente al Gobierno. El origen de esta gran empresa estuvo en la expansión capitalista en el extranjero del grupo Rothschild francés, promotor de la gran Compagnie du chemin de fer du Nord , desde París hasta la frontera belga. Los Rothschild sostuvieron una ardua competencia con otro grupo 35 capitalista con unos diferentes enfoque y política empresarial, el de los hermanos Péreire, asentados en Burdeos, en el suroeste del Hexágono. Los Péreire fueron los acérrimos competidores de los Rothschild en Francia desde el primer tercio del siglo XIX, alcanzando esta competencia a todos los sectores en los que ambas casas tenían sus intereses; principalmente financieros, en transportes y en comunicación. Los hermanos bordeleses fueron los verdaderos pioneros en la construcción ferroviaria en Francia para el transporte de pasajeros, poniendo en marcha el Chemin du fer de Paris à Orléans , y centrándose luego en la construcción de los ferrocarriles del sur del Francia hasta la frontera española. En su expansión internacional hacia la Península Ibérica pusieron en marcha la Compañía de los Ferrocarriles del Norte, segunda en importancia en la Península Ibérica. Ambas casas tenían en común su origen hebrero, pero los Rothschild eran de procedencia alemana y su visión de los negocios estuvo racionalmente enfocada en el ánimo de lucro más puramente capitalista; mientras que la familia Péreire hundía las raíces de su historia familiar en los sefarditas expulsados de la Península Ibérica y comulgó con la filosofía saint-simonista. En este trabajo, debido al criterio geográfico eleg ido que ya hemos explicado, sólo trataremos la influencia de los hermanos Péreire mediante algunas referencias, aunque en el futuro será indispensable el estudio de la comunicación y savoir faire que trasplantara esta casa a España a través de sus negocios, puesto que hemos encontrado evidentes paralelismos entre su forma de sus actuaciones empresariales y la que puso en práctica el grupo andaluz que nos ocupa, los Loring-Heredia-Larios. Sin óbice al indiscutible protagonismo de las fortunas francesas en los ferrocarriles españoles, es de resaltar la singularidad del famoso triángulo empresarial formado por las casas Loring-Heredia-Larios en Málaga, ya que no se encuentra otro similar en la época en España. Este grupo capitalista regional fue el responsable de la construcción de la primitiva ruta férrea que atravesó el abrupto paso de los Gaitanes para llegar a Córdoba desde el pequeño núcleo industrial malagueño, y de la constitución de la primera compañía explotadora de aquel trayecto, el Ferrocarril de Córdoba a Málaga, como hemos anunciado. El llamado lobby malagueño constituye una peculiar excepción en la dinámica de la introducción del capitalismo contemporáneo en nuestro país, puesto que no se encuentran otros casos de conjuntos familiares emprendedores parecidos a éste; debido quizás a que la burguesía liberal en España no alcanzó un grado de capitalización ni organización parejos, con miras a un desarrollo global regional, tal como fue el intento de esta asociación de familias. La política empresarial de este lobby malagueño, que trató de abarcar todos los aspectos de la nueva economía liberal en la mayor parte de los sectores de producción, mantiene acusadas similitudes a la que ponían en práctica los hermanos Péreire en Francia. En un principio pretendíamos abarcar una cronología más amplia de la que hemos podido trabajar en profundidad, ambicionando tomar como partida la puesta en funcionamiento de los primeros ferrocarriles de propiedad privada de la Península Ibérica en 1848, con la pretensión de llegar hasta su nacionalización y fusión en una única empresa púbica en 1941, RENFE, fundada en los años de la postguerra de la guerra civil española. Tras nuestras primeras averiguaciones hubimos de acotar el período de estudio, limitándonos a la segunda mitad del siglo XIX. Esta acotación cronológica definitiva se ha basado en un juicio meramente convencional, ya que en 36 España podemos diferenciar la linde entre los antiguos flujos de la información y sus nuevas formas comerciales durante la primera y la segunda décadas del siglo X X, materializada sobre todo en la publicidad; pero tendremos que dejar por ahora este período de tránsito para los primeros capítulos de otro trabajo. No obstante, en algunos apartados hemos trasvasado la frontera de 1900 para incluir algunos años posteriores, en el intento de una más clara exégesis de algunos procesos que lógicamente no acaban ni comienzan en este límite temporal. Recordemos que no hemos pretendido en este estudio inicial, dar conclusión a toda una rama de conocimiento poco o nada trabajada hasta ahora, sino plantear las posibilidades que ella nos permite. Igualmente, se han aquilatado los límites temporales superiores, tratándose los inicios de los ferrocarriles en otros lugares de Europa y América e incluyéndose el primer ferrocarril cubano de La Habana a Güines como primer ferrocarril español, y los proyectos fallidos en el sur de Andalucía previos a la puesta en marcha del primer ferrocarril de la Península, el Barcelona-Mataró. Puesto que los procesos de la comunicación contemporánea se hallan interrelacionados entre sí en un fluido amalgamado de amplia extensión y difusión de ideas en un espectro amplio que fusiona lo local a lo global, no nos hemos circunscrito a una visión geográfica estrecha en base a nuestro primer acotamiento geográfico y la elección de este eje ferroviario; por el contrario, hemos tenido en cuenta las funciones comunicativas de estas empresas en los ámbitos internacional, nacional, regional y local. Así, con intención exploratoria, como ya mencionamos, hemos aquilatado los márgenes de nuestro primer acotamiento geográfico y cronológico para obtener una perspectiva de conjunto más orgánica y realista de lo que impusiera una restricción metodológica inicial estrictamente impuesta por convención académica. Tampoco nos hemos circunscrito a una relación puramente materialista de los hechos y sugerimos algunas interpretaciones a la percepción y la subjetividad del momento, a través de los testimonios documentales que nos han llegado. En la materia que estudiamos, los vehículos de la conformación de las nuevas mentalidades y formas de comprensión del mundo contemporáneas fueron invariablemente las imprentas, ya que ellas produjeron en aquel tiempo prácticamente toda la comunicación no verbal y las expresiones escritas o gráficas; tanto periodísticas, bibliográficas, cartelísticas o de cualquier otro tipo. Sabemos que aún son más difíciles de identificar y describir los marcos ideológicos y los mecanismos de los procesos que conforman las mentalidades, los cuales necesariamente sirven de soporte a la comunicación engendrada por una sociedad, pero esta dificultad no ha impedido que hayamos realizado un esfuerzo por aprehenderlos. 3. Objetivos La aproximación a la comunicación alrededor y derivada de las ferroviarias elegidas, la realizamos en torno al eje que uniría geográficamente las tres ciudades partiendo de Madrid, pasando por la agropecuaria Córdoba, hasta alcanzar la capital comercial e industrial costera malagueña. Avanzamos desde mediados hasta finales del siglo XIX procediendo a reconstruir las estrategias de comunicación de MZA y la compañía ferroviaria andaluza, incluyendo lo que hoy llamamos relaciones públicas con casi todos los sectores de la sociedad y el Estado, y sus vinculaciones con las empresas 37 de la información, más la influencia del nuevo medio de transporte con las tempranas formas de la información y la comunicación contemporáneas. Con estas pautas hemos planteado tres niveles de averiguaciones a realizar en nuestro estudio. En primer lugar estarían las relaciones entre el capitalismo y los medios de comunicación social en España, que en el siglo X IX estaban regentados por el apogeo de la imprenta; tanto si los mensajes difundidos a los distintos públicos eran transmitidos a modo de lenguaje escrito o mediante imágenes. En segundo término, debíamos conocer si las primeras empresas capitalistas tenían conciencia en aquel tiempo de lo que representaba su imagen pública y de si utilizaban estrategias de comunicación sopesadas. En tercer lugar, el último objetivo principal de nuestra investigación era comprobar si la construcción de ferrocarriles afectó de forma decisiva a la revolución de las comunicaciones, no sólo en el sentido físico de los transportes, sino en materias relativas al trasvase de flujos de información, fundamental en los nuevos parámetros sociales de la modernidad en el mundo contemporáneo. 4. Hipótesis En base a los tres objetivos generales que hemos descrito, se plantearon algunas cuestiones que en ocasiones se entrelazan entre sí: a) Uno de los ítems cardinales que nos planteamos inicialmente fue si se dio ya en el siglo XIX una publicidad emitida por las empresas ferroviarias y, si existía, ¿de qué tipo era esta publicidad?, ¿qué formas tomaba?, ¿existían campañas o mecanismos de publicidad planificados o, por el contrario, se daba la tendencia a publicitar esporádicamente eventos, acontecimientos empresariales u ofertas de forma puntual, pero sin especial premeditación? En correlación a ello, en caso de que se diese la existencia de campañas o mecanismos de publicidad planificados, ¿se daba ya en el siglo XIX algún tipo de especialización en la gestión de la comunicación en prensa de estas compañías?, o ¿sería posible que los organismos públicos emitiesen algún tipo de publicidad a favor de los ferrocarriles? y, en este caso ¿qué posibles relaciones políticas o económicas se dieron entre las ferroviarias y el Estado? Y, exprimiendo aún más el campo de posibilidades que nos ofrece la relación de las primeras ferroviarias con las empresas de la información, ¿podría constatarse la existencia de grupos de información o empresas periodísticas o impresoras afines al ferrocarril con intereses particulares que favoreciesen la difusión pública de motivaciones propicias al nuevo medio de locomoción? b) Otro conjunto de hipótesis surgía en el marco de las relaciones corporativas entre diversos sectores de la economía y las ferroviarias, o lo que hoy conocemos como relaciones públicas. ¿Mantenían las primeras ferroviarias alguna clase de esfuerzos en este sentido o estaban absolutamente enfocadas a la producción y a la competencia sin contemplaciones con otras empresas de su sector? Reconocido es en la actualidad que las empresas o corporaciones económicas mantienen un fluctuaciones de ida y vuelta entre sí, tanto dentro de su propio sector como en correlación con otras empresas de otros sectores. Hoy es admitido que al combinar intereses económicos, mantener intercambio de comunicación, e incluso al poner esfuerzos coordinados en común se generan ciertas sinergias para optimizar los beneficios que obtienen de su interacción 38 con la realidad; y que la pura competencia puede ser la responsable de la ruina de todo un sector. La actuación de las empresas sobre la realidad total, en la actualidad, es aceptada necesariamente como de amplio espectro, comprendiendo elementos de la más diversa índole. Es decir, no hay dudas de que la actuación de las empresas afecta a distintos niveles de la realidad, desde el financiero hasta el humano, y que las corporaciones deben adaptarse al medio social en el mecanismo del capitalismo para sobrevivir ¿Mantenían las empresas ferroviarias del siglo XIX en España relaciones de colaboración conscientes entre sí o con otro tipo de empresas, o por el contrario se limitaban a poner el foco en su propia producción de servicios y a una competencia dura y sin matizar con otras empresas del mismo ramo? Y en el caso de las necesarias relaciones de las ferroviarias con otras entidades de la economía como grandes grupos financieros o industriales de diversos sectores, ¿qué tipo de línea seguían? ¿Se trataba de unas relaciones limitadas a parámetros puramente empresariales o serían relaciones dúctiles y fluidas como pretenden las actuales relaciones pública s? Asimismo, la disposición social y los distintos avatares de la historia, acontecimientos políticos y tecnológicos, etc., afectan invariablemente a las empresas, y se toman muy en cuenta en el presente estas interacciones para salvaguardar a las entidades productoras de factores negativos que pudieran afectar su rentabilidad o, incluso, su misma existencia. ¿Existirían este tipo de relaciones públicas con otros organismos no empresariales? c) Otra suerte de hipótesis: ¿Qué tipo de relaciones existían entre las empresas ferroviarias y los periódicos y prensa de la época? ¿Necesitaban las ferroviarias de la prensa o necesitaba la prensa de las ferroviarias? ¿Estaban conjugados los intereses de las ferroviarias con los de otros grandes grupos financieros, industriales o comerciales en el marco de la difusión de prensa e información? ¿Sería posible que los movimientos macroeconómicos que impulsaron el desarrollo del capitalismo en el contexto de la Revolución Industrial en España y, por ende, del ferrocarril, se vieran reflejados en la prensa y la publicidad? Si la respuesta a esta pregunta fuese afirmativa ¿serían transmitidos estos movimientos macroeconómicos solamente en gacetas y revistas especializadas o compartiría la prensa generalista esta faceta de la divulgación económica? Trasladando esta idea a las microeconomías y a los ámbitos geográficos locales, ¿se vio influida también la prensa local por la llegada del ferrocarril y sus negocios? En otro plano ¿quedaban reflejados en la prensa los hitos principales de la configuración y explotación de las líneas con la emisión de noticias y publicidad sobre ello en los periódicos?, ¿se daba algún intento de planificación o estímulo de los espacios y la publicidad dedicada a los ferrocarriles en los medios de la época?, ¿se ofrecían ofertas periodísticas y publicitarias a las ferroviarias?, ¿se dedicaban secciones especiales a los ferrocarriles? Y, en el caso de sucesos de impacto negativo sobre la opinión pública como los descarrilamientos o accidentes, ¿qué divulgación hacía la prensa sobre ellos?, ¿existía algún tipo de encubrimiento de estos sucesos o por el contrario alcanzaban gran difusión pública?, ¿tendrían como resultado las tragedias ferroviarias una inhibición de la publicidad o publicaciones en torno a los ferrocarriles? Decidimos que sería lo más adecuado empezar efectuando un recorrido de la actividad económica y comunicacional de las empresas ferroviarias desde sus documentos originales, y comprobar si existían correlaciones en la prensa; es decir, si existía correspondencia entre ambos conjuntos de fuentes. Suponíamos que deberían quedar rastros en ambos sobre proyectos, construcción, inauguraciones de líneas y estaciones, transformaciones del territorio y el urbanismo, ampliaciones de capital, suspensiones de pago, otras inversiones y diversificaciones. Sería necesario además 39 averiguar en lo posible el origen de las noticias y la publicidad que apareciese en la prensa; es decir, si el origen fueran las propias empresas, grupos financieros o conglomerados empresariales, organismos públicos u otras empresas privadas. 5. M etodología, bibliografía y fuentes Nuestra metodología para este trabajo puede definirse básicamente como dijimos al principio, un cruce de dos objetos de investigación que generalmente se presentan de forma individual en los estudios disponibles. Por un lado, hemos indagado en las empresas ferroviarias del siglo XIX como factores de transformación social y comunicativa desde su posicionamiento como grandes empresas capitalistas. Por otro lado, hemos tenido en cuenta las publicaciones generadas por ellas y las informaciones, tanto de carácter comercial como de contenido, aparecidas en la prensa. En otras palabras, digamos que hemos tomado el nuevo medio de transporte que revolucionó las posibilidades de distribución y difusión de la comunicación como elemento de síntesis de variables locales, regionales, nacionales e internacionales, para conocer la vinculación de la actividad productora de información al análisis de fenómenos concretos con posible repercusión social en estructuras espaciales y de clases sociales. En esta última dirección, ahondamos en las relaciones de las ferroviarias con la división social del trabajo, el movimiento obrero y el retroceso del campesinado; con los modos de vida y hábitos de la población; con las tendencias del consumo y con los movimientos artísticos, escalas de valores, ideologías y mentalidades que puedan ser asociados a la eclosión de la modernidad en España. En nuestro caso, el elemento de expansión capitalista que nos aporta esta síntesis es el ferrocarril durante la segunda mitad del siglo XIX, pero esta metodología podría ser empleada también en base a otras industrias de las que aún se conservan archivos documentales, como las industrias del gas, la electricidad, el telégrafo y el teléfono, etc. Para elaborar el contexto histórico, político, económico y social hemos usado bibliografía académica de diferentes disciplinas de las ciencias sociales. Principalmente obras sobre historia económica, historia de los ferrocarriles, obras generales sobre las distintas dinastías de la burguesía francesa, obras sobre élites en España, obras sobre historias del periodismo en España, historias de la publicidad en Francia y las pocas existentes sobre historia de la publicidad en España. Las obras utilizadas están citadas en el texto y referenciadas en las notas a pie de página, y se añade el listado de las obras en orden alfabético en el apartado de Bibliografía al final del trabajo. En un principio pensamos en dar a esta tesis una estructura que dividiese la comunicación de las empresas ferroviarias entre comunicación interna y comunicación externa, pero debido a varios factores, abandonamos este tipo de andamiaje y procedimos a montar la estructura que finalmente ofrecemos. El motivo principal para este cambio de estructura es que nos percatamos de que estaríamos cometiendo un grave anacronismo al hablar de comunicación interna o comunicación externa, y que íbamos a interferir en el lenguaje y la concepción de los documentos originales, porque la categorización de la comunicación empresarial en estos dos conjuntos no puede trasponerse sin más a las empresas antiguas. Los artífices y responsables de aquella comunicación del siglo XIX no tenían estas herramientas conceptuales, y no emitían información ni planificaban bajo sus parámetros; como sí lo hacen los planificadores 40 actuales. La misma concepción de la publicidad era mucho más heterogénea que la actual, desde el punto en que se consideraba publicidad la inserción de artículos en los periódicos bajo pago o subvención; algo que hoy en día ha pasado a considerarse nefando para el funcionamiento sano de los medios, aunque en la práctica sabemos que sigue sucediendo. Respecto a la comunicación con el personal, ni siquiera era concebida como tal, sino que más bien se emitía cierta comunicación y se mantenían interrelaciones con los empleados en el marco de actividades de gerencia comunes de la empresa. Por estas razones, preferimos dejar que fuesen los documentos los que hablasen a su manera, y no ceñirlos a un aparato conceptual ajeno a ellos y que es fruto del perfeccionamiento de la sistematización de unos métodos de gestión empresarial que a mediados del siglo XIX estaba aún en proto-formación, si no a nivel ejecutivo sí a niveles conceptuales. Como primer estadio para llevar a cabo este trabajo, se ha efectuado una prospección intensiva de búsqueda de documentos originales en diversos archivos históricos que conservan documentación ferroviaria en España y Francia, y en diversas hemerotecas y bibliotecas donde se conservan publicaciones especializadas que no se encuentran disponibles en digitalizaciones en internet. También hemos tenido acceso a dos archivos privados de investigadores. Los archivos y bibliotecas prospectados han sido: Biblioteca de la Fundación de Ferrocarriles Españoles (BFFE), Madrid; Archivo Histórico Ferroviario (AHF), Madrid; Hemeroteca Municipal, Madrid; Biblioteca del Banco de España, Madrid; Archivo del Banco de España, Madrid; Archivo Municipal, Málaga; Cámara de Comercio, Málaga; Archivo Provincial, Málaga; Archivo Díaz Escovar, Málaga; Archivo del Registro Mercantil, Málaga; Bibliothèque de l’Association pour l’Historie des Chemins de Fer (AHICF), París; Bibliothèque National de France François Mitterrand, París; Centre des A rchives Historiques SNCF (CNAH), Le Mans; A rchivo personal de Domingo Cuéllar Villar; y Archivo personal de Albert Broder, París. Confesamos, sin embargo, que aunque en un primer momento lo habíamos proyectado, no hemos podido consultar finalmente los fondos de la Biblioteca Municipal de Córdoba, que sabemos guarda algunas fuentes y debe conservar guías de viaje y colecciones de periódicos y publicaciones locales. Una gran parte de las fuentes recogidas en el trabajo de campo en archivos y bibliotecas que se presentan en este trabajo son de carácter inédito, y no habían sido elaboradas con anterioridad, al menos desde el enfoque de la comunicación. Al final de este volumen se incluye el estadillo completo de las fuentes recopiladas y sus descripciones detalladas, y en los documentos anejos se ofrecen las imágenes de algunas de las más relevantes que se han utilizado para el cuerpo de esta tesis. En contrapartida, al menos un sesenta y un setenta por ciento de los documentos que hemos fotografiado han sido finalmente descartados para la confección de este trabajo, aunque estaban ya analizados y parcialmente redactados sus resultados —sobre todo los relativos a los inicios del siglo XX —; ya que cubrir las posibilidades de la investigación abierta superaban la capacidad y el tiempo preciso para concluir este único trabajo. 41 Cabe observar que la documentación de las dos empresas ferroviarias que ejecutaron la construcción del eje que puso en contacto por tren Madrid y Málaga, pasando por Córdoba, presenta una notable diferencia entre sí. De MZA se ha conservado una gran parte de su archivo de empresa, mientras que de la documentación de la Compañía del Ferrocarril de Córdoba a Málaga —transformada en 1877 en la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces—, ha llegado hasta la actualidad una mínima proporción. Las Actas del Consejo de Administración de MZA, conservadas íntegras, han sido fundamentales para esclarecer la política comunicacional de la empresa, y por analogía nos han de servir, para la comprensión de las tareas de comunicación de las ferroviarias en general a niveles internacional y nacional. Estas actas, que empiezan en 1857, año de constitución de la empresa, constituyen la columna vertebral guía de nuestra te sis. El estudio de la ferroviaria andaluza presenta la dificultad de que sus archivos, que llegaron hasta finales del siglo XX casi intactos, se destruyeron en un incendio de su sede de Málaga donde se conservaban, en 1986. Asimismo, habían desaparecido buena parte de los fondos del Archivo Mercantil de esta ciudad en los años 1931 y 1936, en sendos incendios provocados en las revueltas republicanas radicales de aquellas fechas. Tristemente, también los fondos documentales de la Cámara de Comercio de esta ciudad han sido eliminados durante la primera década del siglo XXI a causa de negligencia, salvo las actas. Por tanto, esta ciudad andaluza que destacó en el siglo XIX por ser prácticamente la única de la región que se integró en los mecanismos de industrialización incipientes, carece actualmente de las colecciones documentales testimonio de su actividad económica pasada. Es posible que aún queden documentos dispersos de la Compañía de Córdoba a Málaga y la de Ferrocarriles Andaluces en los archivos de la ciudad de Córdoba que, ya hemos dicho no hemos podido consultar aún; o en otras bibliotecas provinciales de municipios, como la de Álora, en la que tampoco hemos estado. Esta diferencia en la documentación nos ha llevado a utilizar otras fuentes y metodologías para compensar las lagunas que se nos presentaban para el estudio del eje completo, como otros documentos generados por la empresa andaluza, publicaciones y bibliografía académica. No obstante, el desnivel entre las fuentes disponibles de las dos empresas ferroviarias introduce en nuestro trabajo una cierta deformación, desequilibrio o sesgo en los resultados. Por otro lado, sabemos que la mayoría de los archivos de empresa de la prensa y otras dedicadas a la información, como las de publicidad y distribución, también han desaparecido. Sólo se conservan de mediados del siglo XIX y principios del siglo XX algunas de las publicaciones que dejaron impresas. Por fortuna, hemos descubierto que existe una parte de los documentos administrativos emitidos por imprentas, periódicos y las primeras agencias de en tre los papeles de MZA. Estos documentos de las empresas de la comunicación, como cartas intercambiadas entre la gerencia de la compañía con los directores de los periódicos, u órdenes de publicidad y bocetos de anuncios, incluso facturas del pago de publicidad en prensa y de algunos trabajos de promoción para las ferroviarias, contienen un alto valor precisamente por su escasez; e intuimos que en los archivos de otras grandes empresas del siglo XIX que hayan llegado hasta la actualidad —las navieras, las del gas, las eléctricas, o las de telefonía—, deben igualmente existir retazos de los que fueran los archivos de empresa de periódicos, etc . Ello hace posible y necesario el estudio del periodismo contemporáneo de los primeros tiempos en las 48 Hacia finales del siglo XIX, el ferrocarril no sólo contaba ya con unos bagajes histórico, económico y social propios, sino que se convirtió en uno de los ejes emblemáticos del espíritu de la modernidad y en un símbolo de tecnología y progreso social. Un ejemplo paradigmático de ello es el hecho de que la primera película cinematográfica exhibida por los hermanos Lumière, y otras de sus primeras obras de ensayo en los años iniciales de sus pruebas, reprodujeran la llegada de trenes a distintas estaciones. En el Grand Café del boulevard des Capucines en Paris, en diciembre de 1895 (o enero de 1896 según distintas versiones), se realizó la primera y famosa exhibición pública del cinematógrafo, con la película titulada L’Arrivée d’un train en gare de La Ciotat . 3 La conjunción de lo artístico y lo científico, del espíritu y la mecánica, de lo humano y del valor del artefacto, de la ilusión y lo real, lo pictórico y la misma luz; de la imagen fija y el movimiento —válida tanto para el cinematógrafo como para el ferrocarril, como para el conjunto de ambos—, quedaban reflejadas en la expresión del tren de los Lumiére, poniéndose de relieve los nuevos referentes que serían a partir de entonces una constante del arte y las concepciones semiológicas contemporáneas. Al mismo tiempo, la forma de recepción de las impresiones psíquicas del público, experimentaba un nuevo estadio 4 , en una suerte de aceleración que pudiéramos tal vez comparar con las sensaciones de velocidad que experimentaron los primeros viajeros por tren medio siglo atrás. Además de las ferroviarias, hubo otras empresas que se dedicaron a los transportes de mercancías y personas en el marco de la revolución tecnológica que hizo del siglo X IX un período de globalización acelerada nunca antes vivido, como las empresas de navegación transoceánica a vapor. Se ha llamado a este período el siglo de las migraciones europeas, pues la revolución demográfica contemporánea dio paso a un aumento de la población humana sin precedentes 5 . Los excesos de población hubieron II], Jun ta d e Andalucía - Consejer ía de Obras Pública s y Transport es - y Fundación de los Ferrocarriles Español es; Servici o de Publica cione s. Dirección gener al de Plan ific ación de la Consej ería de Obras Públicas y Tra nspo rtes, pp. 823 - 885. 3 BEAUMONT, Matthew; FREEMAN, Michae l J. (2007) The Railway and Modern ity: Ti me, Space, and the Ma chine En semble , Pete r Lang, pp . 7, 72. 4 JOST, François (2003) “Leç on 1: La na issance du cinéaste. Vu de l’atelier”, en Cours libr e d’ hist oire du cinema: Faut - il réé crire l’histo rie du cin ema? ( II), L es gran des ruptu res , Musée du cinema, 12 pp. Disp onib le en: http: //f gimello.fr ee.fr/ documents/nai ssance_cinema1.pdf [últim a consulta 30/ 05/2015] 5 Para una perspe ctiva general de en cuadre de la época de las migraci ones eur opeas d esde medi ados del siglo XIX, ver: SÁNCHEZ ALONSO, Blan ca (2002) “La época de las grandes migraciones: desde medi ados de l s iglo X IX a 1930 , en Colecci ón Mediterráneo Económico, Caja Rural Intermedite rránea , Instituto de Estud ios Socioeconó micos de Cajam ar, pp. 19 - 32. Disponi ble en: http:/ /dspace. ceu.es/ bitstr eam/10637/382/ 1/articulo.pdf [últi ma consulta 21/06/2015]. Y para la rápida síntesis que realizamos con mención a los cambios poblacionales del nuevo régimen dem ográfico y los cambios espaciales de la población del entorno urbano a las ciudades y de l as antiguas bases económicas agrarias al modo de producción i ndustrial, nos basamos en los textos de manuales general es de geografía humana BIELZA DE ORY, Vicente (ed.) (1984) Geo graf ía Gene ral 2 , T aurus Edic iones, S. A ., 395 pp.; y MÉNDEZ GUTIÉRREZ DEL VALL E, Ric ardo; MOLINERO HERN AN DO, Fernando (1 991) Espacio s y Socied ades. Introducció n a l a geografía regi onal del mundo , Ed itorial Ariel, S. A ., Barcelo na, 669 pp. Las caracterí sticas particul ares de Espa ña en su e ntrada en los regí menes demográficos contemporáneos, aunque incluido en la línea gen eral de Euro pa, que se a linean con la trayectoria poblacional de los pa íses medit erráneos, se pueden cons ultar de forma genéri ca en los manuales universit arios de especiali stas en la materi a, como DE TERÁN ÁLVARE Z, Manuel; SOLÉ SABARÍS, Lluis ; VIL Á VALENT Í, Joan ( 1991 ) Geogr afí a Ge nera l de E spañ a , Editorial A riel, S. A., B arcelona, 494 pp.; y GIL OLCINA, Antonio; GÓMEZ MEN DOZA, Josefina (coords.) (2001) Geo graf ía de España , Editorial Ar iel, S. A. 658 pp. 49 de regularse, como los de acumulación de capital, pasando grandes contingentes de mano de obra del sector agrícola al industrial, de unas regiones a otras, de unos países a otros, de unos continentes a otros. Y tal vez uno de los fenómenos migratorios más importantes de los producidos fue el que se produjo desde y los espacios rurales a las ciudades, que propició la aparición de las grandes concentraciones urbanas características del siglo XX, en cuyas morfologías actuales dejó hondas secuelas la construcción de los ferrocarriles en el siglo XIX, determinando la herencia de la disposición nodal de las nuevas infraestructuras que se generaron, y disponiendo las interconexiones entre medios de transporte y contextos culturales 6 . Con todo ello, se marchaba de forma incontestable al acercamiento y control del tiempo y el espacio y a la afirmación del poder basado en espectros cada vez más amplios de la sociedad en los parámetros de los nuevos conceptos de democratización y extensión del consumo y unificación de las formas de vida, y la aparición de nuevas realidades interconexionadas indicadas por Castells y desarrolladas por otros autores 7 . El inicio de estos procesos de cambio tuvo el respaldo teórico en la escuela económica clásica heredera de la racionalidad de la Ilustración en torno a Adam Smith, Je an - Baptiste Say y David Ricardo; y estas teorías fueron remozadas en oposición al comunismo por las corrientes iniciadas por Rostow sobre las teorías del desarrollo y, más avanzado el siglo X X, por la Escuela de Chicago. La mecánica inherente al capitalismo y sus potentes justificaciones ideológicas iban dando lugar a la sociedad de masas que se convertiría con el transcurrir del tiempo en el medio social de los modos de producción hegemónicos de aculturación del siglo XX, y el neoliberalismo del X XI 8 . Además de los ferrocarriles otras muchas empresas de mediados del siglo XIX se insertaban en la sociedad generando profundas e indelebles relaciones de dependencia entre los suministros y la población, entre la producción industrial, la capacidad de consumo y la calidad de vida. Por ejemplo, fueron los casos del gas y la electricidad en el siglo XIX , o de las empresas de telefonía a principios del siglo XX 9 . 6 CAPEL SÁEZ, Hora cio (201 1) Op . cit. 7 D EL ARENA L MOYÚA, Cel esti no (2 001) “La nue va so ciedad mundia l y las nuevas real idade s internac ionales, un re to para la teo ría y para la po lítica”, en Cursos de Derech o In tern acion al y Relaci ones Inter nacion ales de Vit oria Gastei z 2001, pp. 17 - 86. Disponible en: http:/ /www.ehu.eus/ cursosderechoi nternacional vitori a/ponencias /pdf/ 2001/2001_1.pdf [última consulta 21/06/2015] 8 MARTÍ N B ARBER O, J es ús (201 0) De l os me dios a las mediaci ones. Comunicación, cultur a y hegemonía , Unive rsidad Autó noma M etropolitan a de Azca potzalco y Anthropo s Editorial, 2 97 pp.; o, para el contexto de superación de las r ealidades unificador as de las teorí as clási cas del desarroll o, vist as de sde la perspectiva del siglo XXI, con un sentido crítico LATOUC HE, Serge (2009) Sobrevivir al desarrollo. De la des colonización del imaginar io económico a la constr ucción de una sociedad alternati va , Icaria Ed itorial, S. A., 1 10 pp.; y en un marco más rege neracioni sta que revolucionar io WOLTO N, Do mini qu e (2 009) La ot ra mundial ización. Las batall as cont em poráne as por la di versid ad cultural , Editorial G edisa S. A ., 194 pp. 9 En tr abajos de inves tigac ión s obre la h istor ia del g as y su r elega ción paulat ina por la elec tricidad en su utilida d en el alumbrado públic o, destac amos la amplia labor r ealizada — de l a cual menci onamos solo dos reseñas de ca rácter general que se aju stan perfectamen te a nuestro marco c ronológico y tem ático — , po r la investig adora FER NÁN DEZ P ARADAS, Mer cede s ( 2009) “ Empre sas y ser vicio de alu mbra do p úbl ico por gas en España (1842 - 1935)”, en TST, Transport es, Servici os y Telecomuni caciones , nº 16, p p. 108 - 131. Disponibl e en: ht tp:// w ww.tstr evista.c om/tstpdf/ tst_16/dossier16_04.pdf [última consulta 21/06/2015] ; (2008) “La industr ia eléct rica y su acti vidad en el negocio de l alumbrado e n España (1901 - 1935), en Re vist a Ayer , nº 71, pp. 245 - 265. En la relación sobre la electr ic idad, la pu blicidad y e l consumo de masas desde el último terci o del siglo X IX hasta mediados del s iglo XX, existe algún trabaj o reciente, com o el de PELTA RESAN O, Raquel (20 12) “El nuevo án gel del hogar. Electrod omésticos y 50 Desde el comienzo de la Primera Revolución Industrial, los modos de vida basados en el autoabastecimeinto, el ahorro y la producción artesanal, derivaron a partir de mediados del siglo XIX hacia una naciente economía globalizada del consumo de masas. Las transnacionalizaciones de los capitales, las personas, el modo de vida occidental y la red de canales de comunicación en toda la extensión del globo fueron dando paso paulatinamente a una Segunda Revolución Industrial a finales de aquella centuria, la cuál traería aparejada también la revolución del sector terciario o de servicios, ya manifiesta a partir de la década de 1920 y en auge tras la Segunda Guerra Mundial; y en cuyo devenir se fue haciendo cada vez más potente un cuarto sector con la revolución de las telecomunicaciones o Tercera Revolución Industrial, el de la información, que daría lugar al estilo de sociedad presente y sus manifestaciones actuales. 2 . El ferrocarril como eje de comu nicación social y la aportación de Harold Innis A comienzos del siglo XX, la basculación del poder político y económico en la civilización occidental, desde Europa hacia América del Norte comenzaba a ser una evidencia que se corroboraría poco más adelante, con la participación de los Estados Unidos en las dos guerras mundiales. Uno de los pioneros del análisis de el fenómeno de los imperios contemporáneos en base a la comunicación de masas y el poder de estos imperios de ejercer su influencia sobre ella fue Harold Innis 10 . El pensamiento de este profesor canadiense de política económica de la Universidad de Toronto marcó las pautas seminales de las principales teorías de la Comunicación desarrolladas a lo largo del siglo XX, basándose en dos claves determinantes de la comprensión de las civilizaciones a través de sus vías y sistemas de comunicación e información: el lenguaje y las capacidades tecnológicas de los distintos imperios a lo largo de la historia. En su novedosa tarea de integrar estas facetas y ponerlas en relación con las recién nacidas tendencias europeas de la historia económica y social, realizó la historia del ferrocarril en Canadá, titulada The Canadian Pacific Railway 11 , y otros importantes estudios sobre los sistemas de comunicación y sus canales de transmisión social e históricos, los cuales fueron publicados poco antes de su deceso. Algunas de sus obras integradoras de estas concepciones relacionales entre los transportes y comunicaciones físicas y los sistemas de comunicación humana fueron Empire and Communications (1950) 12 , The Bias of Communication (1951) 13 y Changing Concepts of Time (1952) 14 . publicidad (1880 - 1960)”, en Pen sar la Publicidad , vol. 6, nº es pecial 2012 , pp. 117 - 146. Sobre la instalació n de las prim eras redes d e telefonía q ue fueron sustituyend o las redes tele gráficas y la creación en el primer ter cio del siglo XX de la Compañía Telefónica Nacional de España, de staca el trabajo del histori ador PÉREZ YUSTE, Antonio (2007) “La creación de la Compañía Tel efónica Nacional de España en la Dictadura de Pri mo de Rivera”, Cuader nos de Hi stor ia Conte mporáne a , Vol. 29 , pp. 95 - 117. 10 Una brev e b iog raf ía de Haro ld Inni s la p odemos encontrar en el blog dedicado a los autores de las Cienc ias de la Co munica ción de la revi sta acad émica Infoamé rica , elaborad a por el directo r de esta tesis Bernar do Dí az Nosty. Disponib le en: ht tp:/ /www.infoamerica. org/teor ia/i nnis1.htm [última consulta 20/06/2015] 11 INNIS, H arold (1923) A Histor y of the Canadian Paci fic Railway , P. S. King & Son, L td., Orcha rd House , We stmi nst er, Lon don; McLlell and and St ewar t, Ltd., Toronto, 365 pp . Disp o nible en: https:/ /archive.org/ details/ historyofcanadia00inniuof t [última consulta 20/06/2015] 12 INNIS, H arold (1950) Empire and Communica tions , Oxford U niversity Pre ss, Oxford , 230 pp. 13 INNIS, H arold (1951) The Bias of Communicati on , U niversity of Toronto P ress, Toron to, 226 pp. 14 INNIS, H arold (2004) Changing Conc epts of Time , Ro wman & Littlefield , 133 pp. 51 Harold Innis, fallecido prematuramente a la edad de 58 años, fue también el fundador de la Toronto School of Communication, a la que se adscribió el mundialmente famoso comunicólogo Marshall McLuhan, autor del libro La Galaxia Gutenberg 15 , en el cuál desarrollo gran parte de las teorías de su amigo y maestro. Según algunos analistas actuales de la obra de Innis, una de las claves de sus teorías es que los medios de comunicación facilitaban la capacidad de control del espacio o territorio como un necesario prerrequisito para incrementar el control sobre el tiempo. En sus hipótesis, el “bias” —o la parcialidad—, presuponía que el control de la comunicación no se podía aislar con el análisis de las características sociales o físicas de una civilización. En relación al monopolio del poder, Innis apuntaba la predominancia de entidades capaces de aplicar recursos militares extraordinarios, y en cuanto al monopolio del conocimiento, sería el control de la información el que haría posible la influencia predominante sobre los hábitos del pensamiento social, envolviendo explícita o implícitamente la información disponible sobre lo sabido o conocido. En este sentido quedaban involucradas las tecnologías de las que cada civilización podía hacer uso, poniéndose de relieve las relaciones entre el poder y la tecnología dependiendo de las épocas. Las funciones que cumplirían las pirámides como medio de comunicación en el Antiguo Egipto, serían cumplidas en el mundo contemporáneo por los diversos medios de acercamiento entre el espacio y el tiempo, como evidentemente fueron los ferrocarriles y la prensa en el siglo XIX, y algo posteriormente, a principios del siglo XX, la radio 16 . Para otros estudiosos de Harlod Innis, la aportación principal de este visionario de la Comunicación radica en que sus ideas iniciasen la línea de estudios que más tarde se dio en llamar Cultural Studies , puesto que daban coherencia a los estudios sobre comunicación, historia económica e historia cultural, integrando las nociones educativas del modelo liberal-racional de la política cultural, a la vez que los conceptos concernientes a la proyección de las construcciones nacionales, principalmente en América del Norte, y particularmente en el caso de Canadá 17 . En este trabajo no podemos abarcar todas las ramificaciones del llamado desarrollo capitalista, ni pretendemos incluir en él exhaustivamente las relaciones entre la comunicación y los medios de transportes en la perspectiva amplia de Harold Innis. Ni si quiera podremos completar todas las relaciones de interdependencia y la influencia que ejercieron las ferroviarias con la comunicación social en general. Pero sí es nuestra intención, como hemos dicho, emprender una visión transversal que comience a aunar los marcos de estudio de la contemporaneidad en un enfoque integrado. Queremos remarcar que al igual que trabajamos aquí en la ligazón entre las industrias de la comunicación y las ferroviarias, por las justificadas razones que estamos exponiendo, sería interesante que la investigación abriese vías de perspectivas combinadas entre otras empresas capitalistas y aqué llas . 15 McLU HAN, Ma rshal l ( 196 2) The Gut enberg Gal axy: The Making of Typographic Man , Uni versit y of Toront o Pres s, 294 pp . Di sponibl e en: http:/ /all 4ebooks.org/ 6708 - the - gutenberg - galaxy - the - maki ng - of - typographic - ma n.h tml [última consulta 20/0 6/2015] 16 COMOR, Edwa rd ( 2001) “Har old Innis an d ‘T he b ias of communic ati on’” , e n Information , Communic ati on & Socie ty , Volume 4, Issue 2, 20 01, pp. 274 - 294. Disponi ble en Tayl or & Francis. 17 ACLAND, Cha rle s R. ( 2006) “ Haro ld Innis, cu lt ural poli cy and re sidual media”, en International Journal of Cultural Policy , Vol. 12, nº 2, 2 006, pp. 17 1 - 185. Dis ponible en Ta ylor & Fr ancis. 52 3. El mito del progreso en la sociedad contemporánea En el plano antropológico, podemos observar la dinámica de creación de nuevos mitos en la sociedad moderna en consonancia con las nuevas realidades tecnológicas surgentes, entre las que el ferrocarril era un hecho que no podía pasar desapercibido por sus características de transformación radical del medio espacial y la dimensión temporal. Entre estos nuevos mitos se encontraba el del progreso. A mediados del siglo XIX , al igual que en las ramas de las ciencias naturales se iban instaurando nuevas disciplinas, surgió la antropología como materia en las ciencias sociales. La antropología había nacido de los afanes colonialistas de los nuevos imperios por dominar el resto del mundo que no compartía la revolución tecnológica que estaba produciéndose en Europa. Esta nueva disciplina hubo de luchar por su inclusión entre las ciencias, imbuidas desde mediados del XIX del cartesianismo y el positivismo y, ya a principios del siglo XX, de la corriente de construcción de categorías clasificatorias y el establecimiento de leyes generales derivadas de la observación científica. La antropología, que en un principio basaba su perspectiva en el precepto de la superioridad de la acumulación de información, datos y técnicas de la civilización occidental, durante el período más crítico de la civilización europea —entre principios y mediados del siglo XX—, terminó reconociendo y aceptando la validez de los mecanismos de evolución y adaptación de las sociedades preliterarias, que anteriormente habían sido catalogadas como “salvajes” o “primitivas” 18 . A partir de la obra de Arnold van Gennep, a principios del siglo XX, ya se comenzó a trasladar el sistema de análisis etnográfico a las sociedades indoeuropeas, surgiendo los estudios sobre folklore en Europa y el descubrimiento de analogías entre el s ignificado simbólico de las costumbres y códigos de conducta de los sistemas sociales del mundo occidental y de los distintos mundos preliterarios o “naturales” estudiados por la antropología. La visión antropológica de la civilización europea provocó el rechazo o la crítica de las escuelas académicas tradicionales hasta bien avanzado el siglo XX , sobre todo por parte de los primeros estructuralistas, como Hubert y Mauss, o del consagrado Lévi-Strauss. A pesar de ello, las ciencias sociales no pudieron sustraerse ya de esta visión, contaminándose de ella, aunque todavía en un principio con sentido muy crítico. Los antropólogos Prauss, Radin, Chapple y Coon, — incluso más avanzada su carrera, también Lévi-Strauss—, supieron trasladar las teorías de van Gennep sobre los ritos de paso y rituales de culto de las sociedades preliterarias a las sociedades contemporáneas del siglo XX. En los años 1960 Gluckman profundizó en el análisis comparativo de las “sociedades tribales” y las “modernas” y avanzando en el tiempo autores como Leach, Bettelheim y Eliade reconocieron que los temas iniciáticos perviven en el inconsciente del hombre moderno. Por último, los estudios de Victor W. Turner en los años 1970, confirmaron y prolongaron la visión de van Gennep, 18 Como a cerca mient o a la antr opol ogía y su evo luci ón d urant e el si glo XX, so n imp resc indi bles la s o bras de GENNEP, Arnold van (1986) Lo s rit os de paso: e studio sist emático de las ceremoni as… , Tauru s, Madr id, 215 pp. , q ue trat a so br e la s es tr uc tur as d e lo s ri tos de p aso y d e la c onexi ón d e la s di fe re nt es esferas que tienen l ugar durante los r ituales; si endo importante también la obra de TURNER, Victor W. (1988) El proces o rit ual: estr uctura y an ti - estructura , Taurus, M adrid, 217 p p. Amb os autores p articipan de una int ención de quer er il uminar aspect os oscuros y opacos de la socieda d occidental de la que forman parte, buscando y cla rif icando los p rincipios bá sicos de las p autas y el fu ncionamie nto huma no, caminando sendas transversales. 53 reconociendo el entrelazamiento indivisible entre lo profano y lo sagrado en todos los seres humanos, lo cual se manifiesta, finalmente, consciente o inconscientemente 19 . Según Frédéric Rouvillois, el mito del progreso no sería elaborado a partir de la producción filosófica de la Ilustración, como se ha dicho habitualmente, aunque sus inicios fueron sincrónicos en el tiempo a aquélla. Parece ser que el mito del progreso como “movimiento ascendente, necesario e infinito” apareció entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, aflorando de la revolución científica mecanicista en su ansia por asemejar al hombre a Dios. A un mismo tiempo, el mito del progreso ofrecía una continuidad, una superación y una escapatoria a la filosofía de la historia teleológica de orígenes judeo-cristianos en la que se basaba hasta entonces la civilización occidental y el discurso del poder consuetudinario del Antiguo Régimen. Las recién reveladas capacidades de las máquinas inventadas por los seres humanos, y los incrementos geométricos de su capacidad de producción y precisión en la elaboración de productos respecto a la producción artesanal, deslumbraban a los contemporáneos 20 . A partir de la primera revolución industrial, aunque el proceso estuvo jalonado de variados desfases entre su incorporación a ella de unas zonas u otras del mundo, las formas de vida tenderían a una unificación de hábitos y costumbres en las áreas de civilización occidental. Desde entonces el mundo se dividió — simbólicamente también pero con una fuerza de conceptos tremendamente determinante— en dos categorías, denominadas ya en la terminología del siglo XX “mundo desarrollado” y “mundo subdesarrollado”. La relación directa del término “desarrollo” con las capacidades tecnológicas y de transformación de las sociedades de los hábitats geográficos y los ecosistemas, se convirtió en un binomio que identificaba estas capacidades con el valor total de los pueblos y sus formas de vida. Esta identificación se basaba en una fuerza discursiva tan potente que no pudo ser puesta en tela de juicio ni desmontada hasta finales del siglo XX 21 . En este trabajo intentaremos acercarnos al significado antropológico del ferrocarril en la mentalidad de los contemporáneos decimonónicos, que asistieron a su nacimiento y la transformación que impuso en los parámetros de la vida. Dado que nos movemos en la intersección de los mundos material y de las ideas, incluiremos en nuestro estudio cómo fue necesario acoplar el nuevo medio de transporte en un conglomerado de creencias y hábitos religiosos, de usos del tiempo, de asimilación de los accidentes ferroviarios, etc. Por otro lado, aunque las cuestiones del personal están diseminadas en varios capítulos, buscaremos también el enfoque antropológico en nuestro acercamiento a grandes burgueses, ingenieros y empleados rasos. 19 Para un a aproxi mación a la teorí a de l os ri tos d e paso que rev olucionó el mundo de la antropología, ver JÁURE GUI, Jesús (2002) “La teoría de los ritos de paso en la actualidad”, en Bolet ín Of ici al de l INAH. Antropo logía , núm. 68, oc tubre - diciembre de 2002, pp. 61 - 95. Disponible en: https:/ /revistas.i nah.gob.mx/ind ex.php/ antropologia/art icle/view/ 4971/4997 [última consulta 27/06/2015] 20 ROUV ILLOI S, Frédé ric (2011) L’i nvention du pr ogres ( 1680 - 1730) , CNRS Éditions, 51 0 pp. 21 SAC HS, W. (ed.) (1996) Diccion ari o de l desa rrol lo. Una gu ía del con oci mien to como poder , PRA TEC, Perú , 39 9 pp. Dispo nible en: htt p:// w ww.uv.mx/mie/ files/ 2012/10/SESION -6- Sachs - Dicc iona rio - Del - De sarr ollo.p df [última consulta 27/06/2015] 54 4. El ferrocarril como herramienta material del discurso del poder indirecto y simbólico En la evolución del estructuralismo sociolingüístico de los años 1980 y 1990, la escuela francesa encabezada por Bordieu, Braudillard e incluso Foucault —herederos también de las teorías sociológicas sobre el poder de las obras de Marx y Weber—, se encargó de analizar la dominación económica ampliada llevada a cabo por el discurso del poder como mecanismo de mercado en situaciones sociales desiguales. Según esta escuela, el propio discurso de dominación no se produce ni se recibe mediante la realización de cálculos estratégicos perfectamente planificados por individuos o por grupos determinados, sino por la adhesión naturalizada a los valores dominantes estructurados y estructurantes en forma de habitus social, en el propio mercado. El poder tendría más eficacia en su faceta de hacedor de discursos, realidades y lugares comunes invisibles, indirectos y simbólicos, que en la de coerción y control jurídico, político y militar. La legitimación del poder vendría dada, pues, por la creación de un sistema simbólico de capitales económicos, culturales y sociales. Estos capitales se relacionan entre sí de modo que el funcionamiento del poder se hace efectivo en la sociedad, encarnado en instituciones lógicas, regionales y materiales. Así, los mecanismos, técnicas y procedimientos del poder no habrían sido invención deliberada de la burguesía, sino derivados de una concentración de intereses y motivaciones de grupos, clases e individuos que no analizaron estos mecanismos, técnicas o procedimientos. Pero estos mecanismos implicaron unas íntima relación, aguda utilización e interdependencia con los elementos lingüísticos, discursivos y simbólicos, no siendo posible el engendramiento del poder sin conocimiento, ni tampoco su ejercicio. El valor intrínseco de los discursos del poder estaría en la aceptabilidad de éstos, la legitimidad del portador de dichos discursos y en su grado de respaldo en el contexto socio-histórico y la posición estratégica del orador; en definitiva, en la capacidad de apropiación de los capitales simbólicos que circunscriben el campo en el que se realiza la interacción comunicativa. Según esta escuela, en la evolución de la sociedad moderna a la post-moderna el poder fue dispersándose, pulverizándose y desmaterializándose cada vez más, sin permanecer anclado en las esferas de la economía o las instituciones; y se reprodujo en una proliferación de modelos simulados en todos los ámbitos a finales del siglo XX, llegando a difuminar la realidad externa y dando paso a una sociedad de la imagen 22 . A lo largo de nuestro estudio de la comunicación en torno a la implantación de la red ferroviaria en España en los principios de la modernidad, veremos cómo durante el período histórico que estudiamos se hacen patentes las teorías del poder resumidas en el párrafo precedente. El papel de las élites en ascenso de mediados del siglo XIX — las nuevas clases burguesas liberales, que detentaron cargos variados en los escalafones altos y medios de la Administración pública y contaron con nodos de poder en casi 22 Para el obj et ivo que pre tendemo s en nuestro texto, se pue den revisar lo s trabajos de exégesis y puesta al día de l as teorí as del estructur alismo soci olingüíst ico de l a escuela francesa del últ imo terci o del si glo XX de ALONSO BEN ITO, Luis Enrique (2004) “Pierre Bourdieu, el lenguaje y la comunicación del análisi s de los merca dos lingüí sticos a la denunci a de la degradación mediática”, en MORENO PESTA ÑA, José Luis; ALONSO BENITO, Lui s Enr ique (coord .) ( 2004) Pi erre Bourdie u: l as he rramien tas d el s ociól ogo , Editor ial Fund amentos, pp. 215 - 254. Disponible e n: http:/ /www.infoamerica. org/documentos_pdf/ bourdieu01.pdf [última consulta 27/06/2015]; GEIE NE, Ingrida (200 2) “The Notion of Power in the Th eories of Bourdi eu, Foucaul t and Baudri llard”, en Sociologij a. Mintis ir vei ksmas 2002/2, pp. 116 - 124. Disponi ble en: http:/ /www.ku.lt/ w p - content/ uploads/2013/ 04/2002_nr_02.116 - 124 .pdf [ú ltima consulta 27/06/2015] 55 todos los ramos de ésta—, fue fundamental en cuanto a la conformación y el funcionamiento del poder de la forma no estratégica ni perfectamente planificada que indicaba la escuela francesa del estructuralismo sociológico de finales del siglo XX. El principal factor de predominancia de estas élites era su red de filiaciones, bien por pertenencia directa a familias consanguíneas unidas entre sí por medio de intrincadas estrategias matrimoniales, bien mediante su unión en “familias de amigos” que constituían grupos de presión o lobbies con auténtica influencia y sólidos posicionamientos en el Gobierno central de Madrid, con la Casa Real y con la Corona. Las élites regionales también copaban las estructuras de poder verticalmente en las zonas de su influencia en los llamados cacicatos. Se establecían entre estos cacicatos y el Gobierno central vías directas para los flujos de poder de ida y vuelta. En fin, los caciques regionales y sus redes clientelares podían influenciar directamente en el Congreso, en la prensa regional y madrileña y en el dictado de reales órdenes, plantando pulsos de fuerza a las élites económicas y políticas que actuaban en la capital. A veces los diferentes grupos de élite o “familias de amigos” entremezclaban sus intereses y se unían o desunían en un complejo entramado de influencias para determinar o contrarrestar a su favor las balanzas de las decisiones gubernativas, legislativas, etc. Este complicado equilibrio de fuerzas fue el auténtico operante en la configuración del Estado-nación español y las estructuras productivas de los sectores económicos primordiales. Ciertamente, no existía una planificación previa determinada para poner en ejecución aquellos sistemas de poder, pero los discursos de las élites, basados en el progreso, en la ideología del liberalismo, en el avance industrial, comercial y económico y en el conocimiento científico y la revolución tecnológica en ciernes, resultaban incontestables. 5. El lenguaje ferroviario especializado o común como dominio de la realidad La filosofía del siglo XX se dedicó a descifrar los algoritmos de los discursos instalados en las mentalidades occidentales desde la Revolución Industrial. Por ejemplo, Bertrand Russell propuso ya en la década de los años 1910 un revisionismo y remozamiento de la duda metódica cartesiana y el significado de la formación de juicios que oponen el conocimiento al error y evidencian la existencia de algo en función a su aprehensión directa a través de los sentidos 23 . J. L. Austin a su vez, en los años 1950, indagaba en el lenguaje como hecho y no como simple enunciado, es decir, en la potestad de las palabras como acciones mismas 24 . En el escenario discursivo del contexto histórico de su creación e implantación, el ferrocarril, al ser la materialización del progreso y el vehículo de poder de las nuevas élites políticas y económicas, se estableció como incuestionable hacedor de una nueva realidad. Esa nueva realidad que engendraba el ferrocarril hubo de constituir todo un 23 RUSSEL, Bert rand (199 2) Los proble mas de l a fi losofí a , Labor, B arcelona, 1 34 pp. V ersión digital disponible en: http:/ /ww w.e nxar xa.c om/b iblio teca /RU SSE LL% 20 Los% 20 pro blem as% 20d e% 20la %2 0filo sofi a.pd f [última consulta 27/06/2015] 24 AUSTIN, J . L. (201 0) Cómo hacer cosas con pal abras: pa labra s y acc iones , Paidós, Barc elona, 219 pp. 56 repertorio terminológico que permitiera la expresión de su nueva existencia. Algunos lexicólogos han investigado la incorporación y la evolución de neologismos en el léxico español a partir de la aparición del ferrocarril, gracias a lo que contamos con algunos estudios sobre ello. Por ejemplo, Francesc Domínguez Ortiz ha estudiado las aportaciones a este léxico entre 1829 y 1831 dadas por el Semanario de Agricultura y Artes publicado en Lo ndres por Marcelino Calero y Portocarrero 25 , periódico que analizaremos más adelante. En paralelo a la apertura de nuestro idioma a las nuevas parcelas del léxico científico, se introdujeron en aquel primer tercio del siglo XIX las voces de “camino de hierro”, “carril de hierro” o “máquina de vapor”. Algunas de aquellas expresiones fueron adaptadas al español creando nuevos vocablos, como es el caso de “ferrocarril” o “locomotor/a”, palabras que se incorporaron al Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) en su edición de 1852. Pero la academia demoró la aceptación de otras muchas expresiones directamente traducidas del inglés, como “caballo de vapor” o “vagón”, admitidas en 1869; o “rail”, que no fue admitida hasta 1884 por los conflictos que suponía su uso en cuanto se desviaba de vocablos ya existentes que podrían servir para el mismo uso, como “riel”. Otros muchos términos hubieron de ampliar sus acepciones para adaptarse a los nuevos usos ferroviarios, como fueron los casos de “estación”, que sustituyó a expresiones anteriores que constan en los primeros proyectos ferroviarios como “desembarcadero” o “casa-parada”; y “andén”, palabra que originariamente significaba “senda o camino estrecho”. Aunque en la lengua corriente y en el semanario de Calero Portocarrero el sustantivo “andén” ya fuera utilizado desde los años 1830 en referencia a la “especie de acera a lo largo de la vía en las estaciones de ferrocarriles”, no fue recogido con su nuevos significado en el DRAE hasta 1869, fecha en la que también se incluyó el término “estación” con su acepción ferroviaria. De la misma forma, numerosos términos a los que hoy se adjudica un lugar vulgar en la lengua española, como “túnel” o “viaducto”, hubieron de atravesar un período de titubeos más o menos largo de adaptación fonética y escrita. Mariano Andrés Martínez Lledó, en su tesina inédita 26 , analiza el léxico ferroviario español del siglo XIX a través de los impresos del Ferrocarril de Córdoba a Málaga, corpus que también trabajaremos. Este autor recoge 556 lemas (495 sustantivos y 61 verbos) del lenguaje especializado del ferrocarril utilizado en estos impresos, que se diversifican en 1103 acepciones (1024 sustantivas, 79 verbos y 0 adjetivos). Este autor destaca el papel del francés, ya anunciado por el lexicólogo J. Medina, como gran lengua moderna de cultura, mediadora en la entrada de préstamos en español desde el siglo XVIII hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando fue sobrepujado por el inglés norteamericano. En el caso de los documentos editados por la Compañía del Ferrocarril de Córdoba a Málaga, se observa el paso de los anglicismos y galicismos al español, a veces desde el inglés al francés y de ahí al español; como ocurrió a mediados de la década de 1860 con las palabras “tranvía” o “encargado de telégrafos”, derivando 25 RODRÍGUEZ ORTIZ, F rance sc (1996 ) “E l l éxi co de l os caminos de hierro en el español”, en Act as de l III Congres o Internacional de H istoria de la Lengu a Española , Salam anca, 22 - 27 de noviembre de 1993, Vol. 2, pp. 1 511 - 1520. Disponibl e en: http:/ /dfe. uab.cat/ neolcyt/ images/st ories/ estudios/ ferrocarril/ rod1996.pdf [última consulta 01/07/2015] 26 MARTÍNEZ LL EDÓ, Ma rian o Andrés (19 99 - 2000) Léx ico f errovi ario e spañol e n el siglo X IX. El ferroca rril de Córd oba a M ála ga , Univers idad Nacio nal de Ed ucación a D istancia, Fa cultad de F ilología, inédito, 1 44 pp. Se c onserva u n ejemplar e n fotocop ias en la Biblio teca de la F undación de los Ferrocar rile s Español es. 57 esta última por fin a “telegrafista” en 1863. Otro de los parámetros destacados del análisis efectuado en esta obra es la interacción de términos sobre el ferrocarril entre las lenguas alemana, neerlandesa, italiana, española y francesa, fijados de forma que compartieran unidades léxicas similares. El lenguaje ferroviario impreso, asimismo, compartiría algunas características enmarcadas en la capacidad del lenguaje para provocar reacciones en el interlocutor señalada por el lingüista Bloomfield, predominando en ellos la función conativa —puesto que se trata de órdenes e instrucciones en la mayoría de los casos— , y la impersonalidad de la autoría — identificándose los autores con los cargos más elevados de la empresa—. El mi smo Martínez Lledó, en un artículo posterior 27 , realiza un recorrido analítico por la historia de los diccionarios ferroviarios especializados desde su origen en España. El primero de ellos fue el diccionario del empleado de ferrocarriles Mariano Matallana, publicado en Zaragoza en 1863, titulado Vocabulario descriptivo de ferrocarriles . Como su propio nombre indica, este primer diccionario fue un compendio descriptivo que pronto sería aprovechado por el ingeniero Benito Vicente Garcés, quien en 1869 y 1875 publicaría las dos ediciones de su Diccionario razonado , sumando al repertorio léxico una colección legislativa sobre ferrocarriles. El resto de obras de esta clase aparecidas durante el último tercio del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX compartieron el enciclopedismo decimonónico de esfuerzos acumulativos, descriptivos y de didactismo, haciendo gala de un exhaustivo carácter recopilatorio y situándose entre la especialización ferroviaria, el marco jurídico y las definiciones históricas, técnicas y etimológicas. También en estas fechas comenzaron a surgir los primeros diccionarios políglotas. Parece que durante este período surgieron dudas en cuanto a la ordenación temática o alfabética de este tipo de obras, terminando por imp onerse la segunda clasificación a pesar de la pérdida de información a que daba cabida la desconexión de las temáticas frente a la preeminencia que se otorgó a las terminologías. Una observación interesante de este autor es que la lexicografía española del siglo XIX no respetó especialmente el casticismo de los términos ferroviarios que se iban introduciendo, por recibir España un flujo de corrientes terminológicas europeas que no llegaba con la misma intensidad al otro lado del Atlántico, donde los países hispanoparlantes de América sí reivindicaron este casticismo, apareciendo usos terminológicos como “ferrocarrilero”, que no se adoptaron en la Península. Ya avanzado el siglo XX las obras de lexicografía técnica de ferrocarriles se presentarán como obras dirigidas a los profesionales en una lógica de exclusividad impuesta por las empresas que financiaban estas obras, concretamente RENFE — única compañía ferroviaria española desde 1941—, y las organizaciones privadas vinculadas al ferrocarril. Martínez Lledó resalta que anteriormente a 1995, la práctica mayoría de los autores de diccionarios ferroviarios fuesen ingenieros aunque se diese de forma ocasional el concurso de personal ferroviario e incluso de periodistas, destacando la nula participación de lexicógrafos. Esta carencia fue solventada finalmente entre 1995 y 1997, cuando la Fundación de los Ferrocarriles Españoles editó dos diccionarios lexicográficos teniendo en cuenta ya a estos especialistas. En cambio, desde mediados del siglo XX las organizaciones internacionales esgrimirían expectativas más amplias en contraste con el coto empresarial español en un intento de que sus trabajos 27 MARTÍNEZ LL EDÓ, Ma rian o Andrés (20 02) “Un sigl o y medio d e lexicogra fía técnica en España: L a macr oest ructur a d e l os dic cio nar ios de fe rro car ril es”, en VV. AA. (2002 ) Res Diac hronic ae. Anuario de la Asoc iación de J óvenes Inv estigadores de Historio grafía e His toria de la L engua Es pañola , nº 1, pp . 236 - 256. Disponib le en: https: //r esdiachroni cae.fil es.wordpress. com/2013/12/ volumen -1- 24_martinez_lledo_1_.pdf [últi ma consulta 01/07/2015] 64 Hasta que no se hubieron conexionado los tramos principales de la red de MZA a finales de 1868, no saltó a la vista que aún la medición de los tiempos no era homogénea entre los distintos trayectos. Éste era sin duda un asunto importante, pues hemos visto cómo recaían sobre la empresa importantes devengos de multas por retrasos. A partir de que se detectó la falla, se pusieron en marcha medidas y se hicieron gastos para solventar el problema de la unificación del tiempo en los distintos lugares, pero no se encontró una solución definitiva ni eficaz hasta años más tarde. El asunto comenzó a mediados de noviembre de 1868 39 , cuando: “Un Señor Administr ador que ha reco rrido la línea de Zaragoza, mani fi est a al Con sej o que lo s reloj es de las Est acione s no est án acord es unos con otros. Sobre este hecho se llamará la atención del Sr. Dire ctor de la E xplot ación a fin de que tome las medidas que esti me oportunas para que des aparezca tal inconveni ente.” El tema se retomó en la siguiente sesión del Consejo, de 19 de noviembre de aquel mismo 1869 40 , la misma que se abrió con el anuncio del fallecimiento del Barón James de Rothschild, fundador y banquero de la Compañía. La anotación sobre los relojes revela la observación de las mismas irregularidades en la línea de Cartagena, y con el título “Irregularidades en el servicio de trenes y relojes” dice textualmente: “Un Señor Admini strado r ha obser vado que los reloges [sic] de la línea de Cartag ena se h allan en igual discorda ncia entre sí q ue lo s de la línea de Za ragoza, y el C onsejo por lo tanto en carga al Sr. D irector de la Explotación que haga objeto de su principal cuidado y estudio la debida regularidad del se rvicio, así para qu e desapa rezcan los inconvenientes arriba señalados, como para que cese la irregul aridad con que continúa efectuándose la marcha de los trenes de al gunas semanas a esta parte.” Lógicamente, las irregularidades en la marcha de los trenes a causa de la discordancia de la puesta en hora de los relojes entre estaciones no se habían producido solamente en las últimas semanas, como reza en la anotación, sino que aquél debió se r un estado generalizado desde que la Compañía comenzó a prestar servicio en 1857. A partir de las varias observaciones de los administradores del Consejo de irregularidad en los relojes de las estaciones a lo largo de un año completo, entre finales de 1868 y finales del año siguiente, encontramos un vacío de noticias respecto al asunto, que se prolonga durante otro año y medio aproximadamente. Por fin, el 6 de mayo de 1871 41 , parece que se habían puesto las bases de un sistema coordinado de supervisión del tiempo con el objetivo de homogeneizarlo a efectos del servicio; y tenemos unos párrafos en el acta del Consejo, con el título “Adquisición de relojes para los celadores”, que dice: “Penetrado el Cons ejo de lo importante que es para el m ejor servicio que los relojes de todas las Estaciones marquen con exactit ud la misma h ora, y c omo medi o de más ade cuad o p ara co nse gui rl o, acuerd a a propuesta del Sr. Director que se provea de un reloj de bolsillo a cada uno de los celadores del M ovimient o, los cuales al pasar por las 39 Actas MZA, ses ión nº 33 de 12 de novi embr e d e 1 868, p. 72, l ibro 6. 40 Actas MZA, ses ión nº 34 de 19 de novi embr e d e 1 868, p. 7 3, libro 6. 41 Actas MZA, ses ión nº 9 d e 6 de may o d e 18 71, pp . 5 8 - 59, libr o 7. 65 Estaci ones cuidar án de poner los reloj es de las mismas a la hora, que toma rán diaria mente en la Estació n de Ma drid. A este fin el Consejo autori za la adquisi ción de trece reloj es al precio de 200 reales cada uno que, como de propiedad de l a Com pañía serán inscritos en el inventario de útiles del servicio, qu edando entendido que al cesar por cualquier motivo en el empleo los celadores deberán hacer entr ega de l os reloj es a l a Empresa.” Por fin se había revelado el problema de la desconexión de conceptos entre tiempo y espacio, que había pasado desapercibido hasta entonces, y se había comenzado a ponerle remedio, ideándo se un sistema de coordinación de los relojes entre las distintas localidades por las que pasaban los trayectos férreos. Este descubrimiento no desvincularía, no obstante, los conceptos del tiempo y la velocidad, sino que a partir de ahora, tiempo, velocidad y sincronización de medición del tiempo en los espacios geográficos, pasarían por fin a formar un conglomerado indivisible. 66 Capít ulo II. Cap ita lis mo, tra nsnac iona lizaci ón y ferrocarriles A causa de la interdependencia de unas naciones con otras en los tiempos de la Revolución Industrial y al crecimiento extraordinario de unos mercados financieros internacionales líquidos, en los que las reservas oficiales no eran nada comparadas con el volumen de transacciones, se llegó a un acuerdo tácito entre los distintos países de mantener los tipos de cambio fijos, basados en el patrón oro. Ello hizo posible que las transacciones financieras internacionales y los movimientos de capital alcanzaran cotas muy elevadas hasta la Primera Guerra Mundial, y además no hubo controles de ningún tipo. Aunque la crisis de 1929 y el empuje del movimiento obrero impusieron algunas trabas a estas transacciones internacionales de capital, ya en el último tercio de la pasada centuria los mecanismos del capital lograron desactivar las resistencias, y la economía financiera volvió a desentenderse de la economía real, provocando las crisis económicas de comienzos del siglo XXI. 1. Los sistemas bancarios internacionales durante el siglo XIX y el primer tercio del siglo XX: el pa trón bimetálico y el patrón oro Para introducir al lector en la importancia de los mecanismos del sistema monetario internacional, que hizo posible la construcción de ferrocarriles en todo el mundo, pues actuó como aglutinante al unir las economías nacionales en los inicios de la era industrial, en los párrafos que siguen haremos una síntesis del reciente estudio de Barry Eichengreen 42 . En el siglo XIX la legislación monetaria de muchos países permitía la acuñación y la circulación simultáneas tanto de monedas de oro como de plata, es decir, mantenían un patrón bimetálico. Gran Bretaña fue el único país que adoptó el patrón oro desde principios del siglo XVIII debido a un acontecimiento fortuito, ya que Sir Isaac Newton, en su calidad de director de la casa de la moneda en 1717, fijó el precio de la plata en oro en un nivel demasiado bajo en unos momentos en los que la producción de oro era constante en Brasil, provocando sin querer la desaparición de la circulación de todas las monedas de plata, salvo las muy gastadas o recortadas. Con la Revolución Industrial en Gran Bretaña y su hegemonía en el siglo XIX como la principal potencia financiera y comercial mundial, las prácticas monetarias británicas se convirtieron en una alternativa 42 EICHENGR EEN, Barry (2011) La glo balizac ión del capit al. Histori a del sist ema monetari o interna cional , Anto ni Bosch editor S. A., B arcelona, p p. 3 - 125. 67 a seguir, lógica y atractiva, para los países que trataban de comerciar con las Islas Británicas y pedirles préstamos. En este contexto fueron posibles las enormes inversiones capitalistas en el extranjero, como las llevadas a cabo por Inglaterra para el caso de la construcción de ferrocarriles en Estados Unidos, y las de Francia en España y otros países. Las grandes fluctuaciones de capital entre naciones suponían graves desestabilizaciones de los mercados internos, acusadas inflaciones y períodos de carestía en los países en los que la balanza de pagos internacional se encontrase en déficit debido a los movimientos internacionales del capital, siendo los obreros los más perjudicados en épocas difíciles. Para los Gobiernos del siglo XIX , lo importante era mantener su prestigio en los mercados financieros internacionales y las relaciones económicas no estaban aún politizadas, puesto que el derecho de voto era limitado y ni el movimiento obrero, ni los sindicatos, ni los partidos laboristas estaban suficientemente desarrollados como para poner objeciones a las subidas de los tipos de interés de los mercados internos que adoptaban los bancos centrales para defender el tipo de cambio fijo internacional. La politización de la política monetaria y fiscal y la aparición del Estado de bienestar y el compromiso de mantener el pleno empleo no se consolidarían hasta después de la Segunda Guerra Mundial, asumiéndose por los Gobiernos la responsabilidad de mantener el equilibrio interior y exterior. En Francia, sin embargo, continuó reinando el bimetalismo fomentado por Napoleón durante la primera mitad del siglo XIX, y esta actuación provocó la desaparición del oro de la circulación. Pero tras los descubrimientos de oro de California en 1848 y en Australia en 1851, la producción mundial de este metal se multiplicaría por diez, cayendo su precio de mercado, circunstancia que fue aprovechada por la casa de la moneda francesa, que compraría abundante reservas de oro a un precio fijo. Más tarde, el descubrimiento de nuevos yacimientos de plata en Nevada en 1859 provocaría que el oro saliese nuevamente de Francia y entrase la plata, y estas enormes oscilaciones aumentaron la insatisfacción del Gobierno francés respecto al patrón bimetálico, tan difícil de gestionar; por lo que se emprendieron en aquel país una serie de investigaciones monetarias entre 1857 y 1868. Durante el tercer cuarto del siglo XIX el sistema bimetálico se vio sometido a crecientes presiones, entre otras la adopción del patrón oro por Gran Bretaña y Portugal, el crecimiento de las transacciones internacionales a consecuencia de las reducciones arancelarias de la década de 1860 y la disminución de los costes de transporte. Las reformas monetarias de Italia tras su unificación, y la guerra franco-prusiana, obligarían a Francia, Rusia, Italia y el imperio austro-húngaro a suspender la convertibilidad, a causa de la indemnización de guerra que hubo de pagar Francia a Alemania por la derrota, la cual contribuyó a que Alemania se erigiese como principal potencia industrial de la Europa continental desde ese momento. Hasta comienzos del siglo XX no surgió por fin un verdadero sistema internacional basado en el oro, pero aún en este momento solo cuatro países mantuvieron un patrón oro puro: Inglaterra, Alemania, Estados Unidos y Francia. No obstante, Francia tuvo un patrón oro aún parcial, ya que la plata seguía siendo de curso legal pero no podía acuñarse libremente. En Bélgica, Suiza y los Países Bajos, la convertibilidad por parte de los residentes también quedaba supeditada a la discreción de las autoridades. En toda Europa se pusieron en marcha los mecanismos del oro para fomentar la entrada de oro y reducir las salidas, y los bancos centrales concedieron créditos libres de intereses a los importadores de oro. La conducta de los bancos centrales en el seguimiento del patrón oro desde el último tercio del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial llegó a conocerse con la expresión “seguir las reglas del 68 juego”, acuñada por John Maynard Keynes en el período de Entreguerras. A medida que avanzaba el siglo XX, se imponía la teoría de las relaciones entre la política de los bancos centrales y la economía interior de los mercados. Así los bancos centrales aprendieron a desviarse de “las reglas del juego” durante períodos a corto plazo. Para la regulación de los recalentamientos de la economía y de las recesiones, varios bancos centrales al unísono realizaban ajustes, y una crisis financiera grave en alguna de las potencias podía obligar a los bancos centrales extranjeros a tomar medidas excepcionales para ayudar al que se encontraba en dificultades, como fue la crisis de Baring Brothers de 1890, en la que el Banco de Inglaterra solicitó préstamos en oro a los de Francia y Rusia por valor de 3 y 1,5 millones de libras respectivamente. Debido a la combinación de estas ventajas de estabilidad bancaria internacional para la libre circulación del capital entre diferentes naciones y los factores de avances tecnológicos de la revolución industrial, los últimos años del siglo XIX constituyeron un período sin precedentes de expansión y aumento del comercio multilateral, en una apertura de me rcados y dinamismo del comercio que contribuyó al funcionamiento estable del mecanismo del patrón oro, y al mismo tiempo fue estimulada por esta estabilidad. El patrón oro no se comenzaría a desintegrar hasta la Gran Depresión de los años 1930 tras algunas crisis en los años 1920, debido a las presiones sociales ejercidas sobre los bancos centrales y los Gobiernos para bajar los tipos de interés a costa de perder su compromiso de credibilidad en los mercados internacionales. No sería hasta entonces cuando se desarrolló el nuevo modelo de tipos fluctuantes que prevaleció durante el resto del siglo XX. Según una teoría propuesta por Angela Redish en 1990 43 , la persistencia del patrón bimetálico hasta la segunda mitad del siglo XIX a pesar de su difícil gestión por los Gobiernos, podría también explicarse porque la adopción del patrón oro no fue técnicamente viable hasta la llegada de la energía de vapor. La más pequeña moneda de oro no resultaba práctica para el uso corriente de las transacciones diarias ya que equivalía al salario de varios días de un obrero, por lo que tenía que ser complementada con monedas de plata menos valiosas o con monedas fiduciarias, cuyo valor de curso legal era superior al valor de su contenido metálico, como también siguió ocurriendo durante la vigencia del patrón oro. La circulación de monedas fiduciarias era un incentivo para la producción de monedas falsas, pues éstas utilizaban el mismo metal que las auténticas, al ser menor su valor de mercado que el valor de la moneda de curso legal en circulación. Como las prensas de husillo eran impulsadas por hombres, la grabación que producían era variable y las falsificaciones difíciles de detectar. Esta autora sostiene que las dificultades para impedir la falsificación disuadieron de utilizar monedas fiduciarias y propusieron la adopción del patrón oro hasta la segunda mitad del siglo XIX, momento en que se instalaron en las casas de la moneda de los diferentes países prensas de vapor capaces de producir piezas con una gran precisión. 2. Las inversiones extranjeras en España durante el siglo XIX 43 REDISH, Angel a (199 0) “The Evol ution of the Gold St andard in Engl and”, en Journal of Economic Hist ory , nº 50, pp. 785 - 805. 69 Investigaciones recientes en los fondos documentales del archivo del Banco de España 44 demuestran que durante el siglo XIX casi todos los sectores de la actividad económica española, salvo la agricultura, fueron desarrollados por promotores o inversores extranjeros, incluido el textil catalán, dándose un importante porcentaje de capital británico que también cundió en la minería; y, como hemos dicho, el grueso del capital francés se concentró en los ferrocarriles. No obstante, otros sectores como el agua, los automóviles, la cerámica, el corcho, la construcción naval, el cristal, la electricidad, el gas, la industria química, las maderas, los seguros, el tabaco, el teléfono, el telégrafo o el vino, e incluso las empresas subsidiarias de materiales para ferrocarriles, fueron estimulados por capital foráneo. En la actualidad ha sido probada la importancia que ha tenido el capital extranjero en el desarrollo de un gran número de infraestructuras, industrias y empresas españolas que probablemente no hubieran podido desarrollarse de otra manera. Algunos historiadores han considerado esta inversión extranjera como un vehículo para una nueva forma de colonialismo, mientras otros la han visto como un claro signo de debilidad por parte del país receptor, cuando el ahorro interior es insuficiente para cubrir las necesidades financieras. En España, fue durante las últimas décadas del siglo XVIII cuando se originaron los problemas que desembocaron en la acuciante necesidad de recurrir a la ayuda económica extranjera, volviéndose indispensable esta ayuda durante el siglo XIX. Aunque las inversiones foráneas se aplicaron a una gran variedad de áreas y actividades, es aceptado comúnmente que los inversores franceses fueron los que aportaron mayor cantidad de capital y que los ferrocarriles y la banca fueron los sectores que atrajeron su interés en mayor medida. El archivo del Banco de España conserva una cantidad considerable de documentación sobre inversiones de este tipo, pues este banco fue el único oficial que operó en el país desde la fundación del Banco de San Carlos en 1782 hasta 1844, año en el que fueron creados el Banco de Isabel II y el Banco de Barcelona. Incluso tras la liberalización bancaria de la década de 1850 y la llegada de los bancos franceses y la creación de otros españoles como el Banco de Málaga, el Banco de España mantuvo su papel preponderante durante todo el siglo XIX, depositando la mayoría de las empresas creadas durante ese amplio plazo de tiempo sus cuentas corrientes y de depósito. En el momento de abrir esas cuentas el Banco solicitaba de sus clientes la entrega de una serie de documentos como escrituras de constitución de la sociedad o, en el caso de las sociedades anónimas, las actas de las juntas generales de accionistas, estatutos y notificaciones de cualquier cambio que se produjese en la sociedad, como fusiones, absorciones y aumentos o disminuciones de capital. Los diferentes tipos de sociedades mercantiles que se constituyeron en España se rigieron básicamente por el Código de Comercio de 1829, mediante el cual se creaba el Registro Mercantil para Madrid, que se extendería después a las restantes capitales de provincia. Tanto el Código de Comercio como el Registro Mercantil se revisaron y actualizaron en 1885, instituyéndose la obligatoriedad de la inscripción de las sociedades anónimas y otras sociedades por acciones —sociedad mercantil colectiva, comanditaria y sociedad de responsabilidad limitada—. A su vez hubo también un gran número de empresas y sociedades que canalizaron capital extranjero hacia España pero que no se constituyeron aquí, y aunque en muchos casos fueron autorizadas por el Código de Comercio español para ejercer su actividad, se regían por las leyes de su país de origen. Este tipo de sociedades extranjeras fue muy habitual en empresas navieras y de comercio internacional creadas a finales del siglo XVIII y principios del XIX . 44 TORTELLA, Teresa (2000) Una guí a de f uentes sobre i nversi ones ex tra nje ras en Españ a ( 1780 - 1914) , Archi vo del Ban co de Espa ña, pp . X I - XVIII. 70 En materia de inversiones ferroviarias francesas en España, contamos con la obra del eminente historiador de la economía española Albert Broder. En uno de sus trabajos, este historiador se ha dedicado específicamente a las causas y mecanismos de la dependencia española del capital francés, así como a los efectos en Francia de la salida del capital dedicado a los ferrocarriles españoles 45 . Según Broder, a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, cuando se organizan las redes de banca internacionales en torno, en principio, al anterior eje de capital mercantilista Italia-Mar de Norte, y a los surgentes ejes establecidos entre Suiza, Ámsterdam, Hamburgo y Londres; tanto Francia —a excepción de Lyon— como en España quedan un tanto desplazadas de la creación de la que llama “aristocracia del dinero”. Mas, las profundas convulsiones de las guerras en Europa entre 1783-1792 y las anexiones napoleónicas hasta 1815, crearon un medio de grandes oportunidades para las especulaciones financieras, en un mundo que se transformaba rápidamente. En estos momentos finales del siglo XVIII, París, que supo tolerar a los anteriormente perseguidos hugonotes e incorporar la inmigración de familias de judíos con ciertos reparos, pudo adscribirse también a las capacidades técnicas exigidas por los nuevos tiempos y desarrolladas en el mundo anglosajón y en los Países Bajos, a los intercambios internacionales de bienes y monedas y a la aparición de las redes financieras multipolares; quedando sin embargo Madrid totalmente exenta de estas imbricaciones. Tras un bosquejo de las causas del surgimiento de la Revolución Industrial en Inglaterra, la casta de los grandes comerciantes banqueros, sus capacidades y limitaciones financieras durante el siglo XIX, los tiempos diferentes de las evolución de los mercados bancarios en Europa y el paso de la banca privada a la banca universal y sus contradicciones, Broder nos ofrece los aspectos principales de la evolución de la banca francesa en el contexto de inversiones en España. Pero la relativa lentitud con la que Francia se dotaba de las industrias modernas transmitió también este inconveniente a los países europeos de lenguas latinas en los que invirtió su capital durante el siglo XIX, especialmente España e Italia, de las cuales fue el primer inversor comercial. Lo mismo ocurriría con la s inversiones francesas en A mérica del sur a excepción de México, región en la cual Francia detentaba un segundo rango a cierta distancia de Inglaterra. La llamada “alta banca” parisina se componía de un número de unas 40 casas que compartían características comunes tanto sociales y culturales como económicas dentro de un entramado de relaciones familiares, como es el caso de los Rothschild; adaptándose a los papeles aristocráticos que les otorgaron las restauraciones monárquicas y a los juegos de la política. Tras ella, se situaba una constelación de banqueros de segundo rango y de empresas asociadas y corresponsales más o menos dependientes, habiéndose planteado la historiografía actual si la fuerza de estas empresas en el siglo XIX no estaría más basada en su prestigio que en su eficacia. A partir del fin del Segundo Imperio Francés (1852-1870), esta “alta banca” parisina sufrió un cierto declive inicial. Mientras que entre 1820 y 1869 España e Italia fueron el destino de cerca del 75% de las exportaciones francesas de capital y equipos, la nacionalización de los ferrocarriles italian os y la constatación de la baja rentabilidad financiera de la red ferroviaria española, que no alcanzaba penosamente ni a cubrir sus cargas financieras más la creación de la peseta que deterioró rápidamente los tipos de cambio en nuestro país, 45 BRODER, Albe rt (2010) “Les inves ti sse ment s étra nger s en Espagne au XIXe siècl e: causes et mécan isme s d’un e dépen danc e. Un essa i d’hi stoir e écono mique à parti r d’un e compar ais on de s syst èmes bancaires”, en TST, Transportes, Servicios y Telecomuni caciones , nº 18, ju nio de 2010, pp. 36 - 118. Disp onib le en: http:/ /www.um.es/hismina s/wp - content/uploads/ 2 014/05/ Broder - 2010 - Investissem ents - etrange rs - en - Espagne - XIX - 02. pdf [última consulta 09/08/2015] 71 fueron los motivos de la fuga del capital galo a partir de finales de la década de 1880 hacia Rusia, los grandes países de América del Sur y los Balcanes preferentemente. El proyecto de los grupos capitalistas franceses en España consistía en la transposición más allá de los Pirineos de su modelo financiero con sus principales características, pero la larga deflación que conocía España desde 1808 agravada por el cese definitivo de la llegada de pesos mejicanos a partir de los años 1820, el crecimiento excesivo y especulativo de papel moneda extranjero protestado en Cádiz y Madrid, y los resultados desiguales de la desamortización en España de los bienes de la iglesia y de las tierras y propios municipales, convertían a España en un país cuyo déficit comercial estructura l impedía de lejos la similitud de un despegue industrial y comercial como el francés. Todo ello dio al traste con las ilusiones francesas en cuanto a la riqueza de España y el fracaso de los negocios franceses allende la cordillera pirenaica, que fueron evidentes tras la crisis de 1866; pero la gran banca francesa no podía reconocer abiertamen te este fiasco y pretendió salvar su imagen limitándose a partir de entonces a negocios puntuales bancarios y a la participación en algunas empresas mineras, como Peñarroya o Río Tinto. Después de la pérdida de las últimas colonias españolas en 1898, será el momento de los nuevos grandes bancos de Madrid y Barcelona, como el Banco Hispano Americano, el Banco Hispano Colonial. La única excepción de banco de capital mayoritariamente francés que quedó en la Península y estableció progresivamente una red de agencias en territorio español fue el Banco Español de Crédito. En el caso de las grandes compañías ferroviarias peninsulares instauradas por los franceses, como MZA , No rte o Andaluces, se constata una rápida reducción del accionariado francés y correlativamente, la transferencia del poder efectivo de sus comités de París a los de Madrid o Barcelona. La política de fusiones de compañías antaño regionales, como FTB (Ferrocarril de Tarragona a Barcelona) con MZA por ejemplo, favorecería la naturalización de los caminos de hierro españoles. Durante el último tercio del siglo XIX, aún la internacionalización estaba en boga, justo cuando las ferroviarias españolas habían recién concluido las arterias férreas principales de la Península. En este contexto fue fundada en 1886 la Cámara de Comercio Española en París. En diciembre de aquel año, el Consejo de Administración de MZA se dio por enterado del establecimiento de la Cámara en París, y delegó en el comité de la capital francesa la facultad para informarse de lo que hiciesen el resto de compañías ferroviarias españolas con representación en aquella ciudad, para adoptar la resolución que juzgase más conveniente 46 . Con respecto a aquel asunto, a comienzos del año siguiente, el Comité transfirió al Consejo que la Compañía del Norte se había suscrito con el importante donativo de 800 francos para contribuir a la constitución de la nueva Cámara de Comercio Española en París 47 . Pocas semanas más tarde del informe del Comité, en el que parece que el brazo francés de la compañía expresaba haber tomado ya una resolución al respecto, el Consejo de Administración de Madrid aprobaba la concesión de un donativo de 800 francos que igualaba el de la Compañía del Norte, para coadyuvar al establecimiento de la institución de aquella Cámara de Comercio de vocación internacional 48 . 46 Actas MZA, ses ión nº 23 de 31 de dic iembr e de 1 886, p. 38 8, libro 12. 47 Actas MZA, ses ión nº 3 d e 1 1 d e f ebr ero de 1897 , p. 418, libr o 1 2. 48 Actas MZA, ses ión nº 4 d e 2 5 d e f ebr ero de 1887 , p. 426, l ibro 12. 72 3. La organización financiera de las ferroviarias en forma de sociedades de acciones en Estados Unidos, Europa y Espa ña Villacorta Hernández ha realizado una sinopsis del papel de la financiación mediante acciones y obligaciones en las empresas relacionadas con el ferrocarril 49 que utilizaremos aquí como eje conductor para una visión más detallada de la financiación mediante acciones y obligaciones de los ferrocarriles españoles durante la segunda mitad del siglo XIX y el primer tercio del XX. Según Nicola Gasperoni, ya habían aparecido en Europa las primeras acciones privilegiadas en 1639, y a lo largo del tiempo la innovación financiara fue generando un elevado número de productos diversificados. Las compañías ferroviarias a su vez en el siglo XIX, excluyendo las subvenciones obtenidas de los propios Estados, obtuvieron financiación por tres procedimientos: la obtenida de su propia actividad empresarial, la recibida de las instituciones bancarias y la derivada de emisiones normalizadas de acciones y obligaciones. Las características diferenciales entre estos dos tipos principales de emisiones (acciones y obligaciones) radican principalmente en que las acciones se reconocen como títulos de propiedad, y las obligaciones solamente como empréstitos de acreedores. A lo largo del siglo XIX se produjo una debilitación de esta distinción, hibridándose estos productos en un intento de diversificar la oferta de productos en base a una segmentación de los posibles inversores en las empresas societarias con necesidades de gran capital susceptibles de internacionalización. Las fórmulas para emisión de acciones se diferencian en cada zon a del globo, según la tradición legal para las regulación de las sociedades internacionales, existiendo dos grandes tendencias conceptuales: la concepción contractualista o visión dispositiva, donde la dirección de las empresas posee gran importancia, —paí ses anglosajones y Estados Unidos—; y la concepción institucionalista o visión imperativa, donde el derecho de los accionistas se considera de mayor importancia —países de la Europa continental—. A partir de esta primera clasificación se distinguen tres tipos de legislaciones mercantiles entre las principales áreas de influencia: el derecho anglosajón, cuyos principales exponentes son Reino Unido y Estados Unidos; el derecho germánico, pionero en el derecho continental europeo del reconocimiento legal de las distintas clases de acciones hibridadas desde la primera mitad del siglo XIX y a cuya cabeza estaba Prusia; y el derecho latino, a cuya vanguardia se encontraba Francia, seguida por España y los estados italianos. Mientras que el capital social de las empresas ferroviarias en Estados Unidos y el Reino Unido ha estado compuesto tradicionalmente por acciones ordinarias y privilegiadas, en la Europa continental está formado por acciones ordinarias en casi todos los casos. La diferencia entre las acciones ordinarias y las privilegiadas o preferentes es que las primeras gozan de un alto valor nominal y mantienen los derechos de propiedad, mientras que las segundas tienen un valor nominal menor y los derechos de los accionistas pueden estar limitados en cuanto a toma de decisiones, pero pueden satisfacer simultáneamente las necesidades de accionistas que optan por un rendimiento fijo y las de sociedades que precisen aumentar el capital sin el riesgo de una pérdida de control. A partir de 1830 determinadas sociedades incorporaron a sus estatutos la posibilidad de emitir tanto preferentes como ordinarias. En Estados Unidos la figura de las acciones privilegiadas se introdujo en el país por medio de la ferroviaria The 49 VILLACORTA HE RNÁNDEZ, Mig uel Áng el (2010) “La financ iac ión con ac cio nes privil egiadas en las emp resas españ olas relacion adas con e l ferrocarril”, e n Rev ista TST (Transport es, Servi cios y Telecomunic aciones) , nº 18, jun io 2010, pp . 120 - 143. 73 Baltimore and Ohio Railroad Company en 1836, y las ferroviarias británicas utilizaron masivamente este tipo de emisiones a partir de 1849. La definitiva consolidación de los híbridos financieros en las empresas ferroviarias estadounidenses tuvo su origen en las conversiones y reestructuraciones de finales del XIX debido a la quiebra de más de 700 empresas ferroviarias en aquel país en el último cuarto del siglo. Para proteger los derechos de propiedad de los deudores (accionistas) los tribunales tendieron a privar a los acreedores (obligacionistas) de sus garantías hipotecarias y obligarles a aceptar el cambio de las obligaciones por títulos de acciones privilegiadas de algún tipo. El derecho estadounidense también presenta la peculiaridad de contar con un tipo de acción, llamadas postergadas o de fundador, que cumple una función clave de publicidad, puesto que su suscripción indicaba confianza en la empresa que se promocionaba. Otra de las peculiaridades del derecho norteamericano es el reconocimiento de acciones de voto plural o privadas del derecho de voto, ya que éste nunca fue considerado esencial, lo cual conlleva una absoluta libertad de configuración y las ventajas de una flexibilidad de emisión frente a la rigidez continental sobre este punto. Así, las ferroviarias estadounidenses vinieron a financiarse casi a partes iguales con acciones y empréstitos (obligaciones) a lo largo del siglo XX, cuando paralelamente, las sociedades de la Europa continental siguieron financiándose por medio de la emisión de series de obligaciones consecutivas. En el derecho continental europeo, el reconocimiento legal de las clases de acciones diversificadas vino de la mano del derecho germánico, siendo emitidas en Alemania en 1840 acciones prioritarias, precursoras de las privilegiadas, a causa de las necesidades económicas de las compañías de ferrocarriles, por lo que puede decirse que este tipo de empresas son las que primero utilizaron las categorías de acciones para financiarse. Para regular las sociedades de acciones, se publicó la Ley prusiana de So ciedades en 1843. La legislación de los países de la Europa latina a lo largo del siglo XIX y principios del XX fue refractaria en general a la existencia de emisiones que implicaran una desproporción de garantías entre poder de voto de los accionistas y valor nominal de las acciones. No obstante, inspiradas en la legislación alemana de mediados del siglo anterior, en 1903 y 1913, se dieron dos modificaciones del Código de Comercio autorizando la emisión de títulos de acciones privilegiadas, salvo que los estatutos de la empresa lo prohibieran directa y expresamente. Con estas modificaciones legislativas, se afianzaron las acciones con ventajas patrimoniales y la regresión de acciones que reconocían el derecho de voto. Entre 1925 y 1926, con la caída del franco se emiti ó tal avalancha de acciones de voto plural que, en 1930, el Estado decidió emitir una ley prohibiendo este tipo y, en 1933, otra legislación prohibió también la existencia de acciones que implicasen una desproporción entre el poder de voto y el valor nominal. Las acciones sin voto no se admitirían con carácter general en el derecho francés hasta 1978. En Italia, las primeras emisiones de acciones privilegiadas no se darían hasta el año 1884, y hasta 1942 no se introdujeron las acciones de voto limitado en su Código Civil, aunque seguían estando prohibidas las acciones de voto plural. La actitud de España en cuanto a legislación mercantil era aún más reaccionaria que la italiana. El Código de Comercio español, aún en 1885, generó críticas que incidieron en la ineludible necesidad de su modificación, puesto que se lo acusaba de una marcada indefinición en materia de sociedades. En este contexto surgió un proyecto de reforma en 1926, que ya permitió la emisión de acciones privilegiadas en los derechos económicos de los socios, siempre que se respetaran cuatro límites: 1) la validez de la emisión se condicionaba estrictamente a la observancia de las formalidades establecidas para la reforma de la constitución social; 2) el privilegio reconocido a los titulares de 80 En cuanto a las publicaciones especializadas en ferrocarriles, bien si fueron subvencionadas y promovidas por las propias ferroviarias o surgieron de forma independiente en torno al interés suscitado por el nuevo medio de transporte entre el público y el mundo de los negocios, iremos viéndolas a lo largo de este estudio. Capít ulo III. L os ferr ocar ril es, l as é lites y el p oder Es notorio que no existan investigaciones específicas sobre el papel que las élites sostuvieron en el ámbito y los negocios ferroviarios, siendo éste un sector de transferencia en ambos sentidos entre los altos cargos de la política y los consejos de administración de estas empresas. Se trata de un campo de estudio que no ha sido explotado hasta el momento en España y sólo tenemos referencias aisladas aquí, allá y acullá sobre estos intercambios de personajes cualificados que salían de los consejos de administración de las ferroviarias para ocupar carteras ministeriales. La historiografía sobre las élites en la España del XIX se ha centrado en cuestiones generales, poniendo el foco en los marcos de la teoría de las élites y en la historia cultural 58 . Últimamente, se está dando un nuevo impulso a la investigación de prosopografías ampliadas sobre 58 En este sen tido general ten emos v arias escu elas que trabajan so bre la b urguesía, la c lase política , y la evolución de la comp osición y estructura de las élites a lo largo del tiempo. Son representativos los trabajos de C ARA SA SO TO, Ped ro ( coord.) (19 94) Elites. Proso pografía contemporánea , U niversidad de Valladolid, 330 pp.; y del m ismo autor, (2001) “De la Burguesía a las Elites, entr e la ambigüedad y la renovació n conceptual”, Ayer , nº 21, pp. 21 3 - 237; L ARIO, Ángeles (ed.) (2007) Mona rqu ía y Rep úbl ic a en la España c ontemporánea , B iblioteca Nue va, Madrid , 3 83 pp.; o ZUR ITA, Rafa el y C AMU RRI, Renat o (e ds.) Las e lite s en I tali a y en España ( 1850 - 1922) , Universida d de Vale ncia, 261 p p. 81 ciertos personajes que pertenecieron a estas clases dirigentes 59 . Pero por desgracia no han sido realizados aún estudios con enfoque pormenorizado que detallen con exactitud las vinculaciones de los prohombres del siglo X IX con sus cargos políticos y sus pertenencias a los consejos de administración de las grandes empresas capitalistas. Excedería los límites de este trabajo realizar una profundización exhaustiva en esta materia, que proponemos como línea de investigación abierta para futuros estudios; pero como faceta importante de la realidad de las relaciones entre el poder y las empresas ferroviarias del momento, que sin duda debió influir en la comunicación y la publicidad en prensa, vamos a hacer un pequeño esfuerzo para asomarnos al papel de las élites sociales protagonistas simultáneas de las direcciones de las empresas de ferrocarriles y los gobiernos de la nación. La fuerte correspondencia entre estas dos áreas de poder y altos negocios puede ser detectada sensiblemente en el caso de la empresa del Ferro-carril de Córdoba a Málaga y su evolución a Ferrocarriles Andaluces. Utilizando un paralelismo con el mundo actual, diremos que algo similar ocurre hoy en día con los cargos políticos y los consejos de administración de empresas como Iberdrola, Telefónica, etc. En las Actas de MZA queda constancia expresa de las dimisiones de administradores que pasan a formar gobierno solicitados por los monarcas, o que regresan de nuevo a los consejos de administración de las empresas tan pronto como sus funciones gubernamentales cesaban. 1. Los engranajes del poder y el caciquismo Sobre los engranajes del poder en España en la primera fase de la jalonada y lenta trascendencia del Antiguo al Nuevo Régimen, es consabido y ha sido bien estudiado el largo período de caciquismo que caracterizó los primeros momentos de los primeros gobiernos democráticos a partir de la muerte de Fernando VII. Ya en los albores del siglo XX , en 1901, Joaquín Costa concretizaba el problema de las estructuras del poder que soportaban a las monarquías constitucionales de un extenso período de la Historia de España, que fue contemporáneo a su época 60 . Durante el último tercio del siglo XX , esta línea de estudio fue explotada con éxito, destacando los trabajos sobre esta materia de historiadores de primera línea como Tuñón de Lara 61 o Javier Tussel, quien trabajó en concreto el fenómeno en la región de Andalucía 62 . Según este último autor, la desmovilización generalizada del electorado, la intervención del 59 En la Universida d de Málaga está en curso de ela boraci ón una tes is doct oral sobre Jo rge Loring que abarca tanto sus facetas como político y como empresario, así como el acercamiento a su mentalidad y comportamiento como personaje público por el doctorando Alfredo Ibáñez Linares, bajo la dirección de Manu el Moral es Muñoz , cate dr át ic o del D epartamento de H istori a C ontemporánea. A gradecemos a este doctorando su generosidad al facili tarnos sus referencias bibliográfi cas sobre la teoría de las élites en España, de las que s ólo he mos ut iliz ado un a míni ma part e a m odo encuadr e pa ra nue stro texto. 60 COSTA, Joaq uín (200 3) Olig arqu ía y caciqui smo como la fo rma act ual de gobi erno en Espa ña: urgencia y modo de cam biarl a , Biblioteca Virtual Universal, 121 pp. Disponible en: http:/ /www.bibliot eca.org.ar/l ibros/70931.pdf [última consulta 15/06/2015] 61 TUÑ ÓN DE L ARA, Manuel (199 2) Po der y soci edad en Espa ña , 1900 - 1931, Espasa Calpe, Madrid, 378 pp. 62 TUSSEL, Javier (1976) Oligarq uía y caciqu ismo en Andalu cía (1890 - 1923) , Pla neta, Barcelo na, 589 pp.; y del mismo autor (1978) “El sistema caciquil andaluz comparado con el de otras regiones españolas (1903 - 1923)”, en Reis: Revista española de inv esti gacione s sociológic as , n º 2, p p. 7 - 19. D isponi ble en: http:/ /dial net.unir ioja.es/ servlet/art iculo?codigo=666860 [última consulta 15/06/2015] 82 Gobierno en las elecciones, el encasillado y el predominio de una clase política oligárquica eran características comunes a todas las regiones españolas. Pero el caciquismo no era un fenómeno circunscrito al ámbito geográfico y/o puramente político. La maquinaria del sistema caciquil se ponía de manifiesto también en los sectores productivos más representativos de la modernidad y el progreso que se iban introduciendo y consolidando lentamente en el país: la banca, la prensa y los ferrocarriles. Estos tres sectores configuraron un conglomerado de relaciones de poder interconectadas y fluyentes entre sí. De hecho, resulta casi imposible aislar las relaciones y los personajes que protagonizaron sus actividades de la prensa y las industrias modernas de la comunicación que se ligaron íntimamente con ambos sectores, generándose nuevos titulares de prensa especializada para ambos ramos. Asimismo, según Tortella Casares, tanto la banca como los ferrocarriles tuvieron una relación de interdependencia en España más elevada que en otros países con sectores industriales más desarrollados, y la banca sirvió como correa de transmisión para la puesta en marcha del nuevo medio de locomoción 63 . Las élites políticas y económicas tenían un tratamiento de favor en todas las facetas de la vida y los negocios. Durante largo tiempo, desde la fundación de MZA se concedieron pases de libre circulación por el período de un año entero a algunos miembros de estas élites. A finales del año que estaba a punto de finar, se elaboraba el listado de ilustres que tendrían permiso de libre circulación en todas las líneas de la Compañía, pero con el tiempo estos privilegios fueron siendo cada vez más restringidos 64 . Estos listados son también una buena pista para el estudio pormenorizado de las élites en España en el siglo XIX, y habría que tenerlos en cuenta para estudios en esta materia. Por el momento, hemos comenzado a extraer estas relaciones de las Actas de MZA en preparación de algún trabajo venidero con estas fuentes. 2. Los lugares de reunión de las élites del siglo XIX: casinos y sociedades de recreo 63 TORTELLA CASARES, Gabriel (1970) “Fer rocar ril es, industri a y revol ución”, en LIDIA, C. E.; ZAVALA, I. M. (eds.) La Revo lución de 1868. Histo r ia, pensam iento, litera tura , Las Am éricas P ub. C o., Nueva York, pp. 126 - 137; (1970) “El Estado, la banca y el desarrollo económico de España en el siglo XIX”, en GRAC IA, Francisc o; MUG UERZA , Javier; S ÁNCH EZ DE ZAVA LA, V íctor (coord s.) (1970) Teoría y socie dad. Hom enaje al Profesor Aranguren , A riel, Ba rcelona, pp. 135 - 147; y (1973) Los orígenes del capitalismo en España. Banca, industria y ferrocarriles en el sigl o XIX , Ed itorial Techn os, Madr id, 407 pp. 64 En los documentos anej os hemos inser tado el lista do original extraído de las actas de la empresa para el año 1861 , con el listad o de los nombre s y cargos de los no tables que d isfrutarían de pases de lib re circulación concedidos. Ob sérvese que los primeros del listado, barones James, Salomon y Alfonso de Rot hscil d, no lleva n ningún otro identifi cativo que su propio nombre, es decir, no se indica cargo alguno al lado de su n ombre, en señal de distinción especial. E n el listado destacan además dos componentes del Comité de París, Lemoinn ee [si c?] y Guib ert; alg unas autoridades estatales de los caminos de hierros franceses, co mo Tranq ueville, Delorme y To urneux; Gustavo Hubbard, director de la Gace ta de los Caminos de Hierr o ; lo s m ás altos c argos de la Com pañía, o se a, el director y los jef es de las distitnas sec ciones; el Marqués de Corvera, como m inistro de Fomento, algunos gobernado res civiles de provincia, los directores generale s de Agricu ltura y Obras Públic as; algu nos c argos de otra s com pañías ferroviarias , un la rgo l isado de Excelentí simos Señor es de la So ciedad Mercantil y algunos ingenieros de otras compañías. 83 Aunque existe bibliografía abundante sobre los casinos, las sociedades de recreo y los centros de ocio y sociabilidad de la España del siglo XIX 65 , para profundizar en las relaciones sociales de la élite de aquel tiempo y la mecánica de estas relaciones, en este breve atisbo que estamos esbozando aquí, tenemos la magnífica y reciente tesis de María Zozaya Montes, titulada El Casino de Madrid: Ocio, Sociabilidad, Identidad y Repre sentación Social 66 , uno de los pocos trabajos que han conseguido hilvanar el tejido social que frecuentaba esta élite en un tipo de relaciones que no se basaban puramente en el interés económico, porque éste iba ligado por defecto a un plano más amplio de sociabilidad. Según esta autora, las élites manejaban poder en muy diferentes escalas y terrenos, incluso en la sombra. Podía tratarse del poder económico o incluso del militar , a los que se sumaban capitales simbólicos y culturales en dominios interrelacionados. El Casino de Madrid fue un espacio privilegiado para propiciar la movilidad de las élites, horizontal y verticalmente, tanto en movimientos ascendentes como descendentes, cuando tenían lugar los procesos de sustitución de élites en el poder. Las redes de sociabilidad y las uniones personales, basadas en elevados grados de confianza, se convertían en lazos de gran alcance político y económico a nivel nacional, cubriendo terrenos que desde una perspectiva institucional no se podrían abarcar. De hecho, el Casino se fundó en el año 1836 en medio del absoluto vacío jurídico del nuevo Régimen Liberal, y compartió gran parte de sus socios con otros círculos de sociabilidad, como el Ateneo y el Liceo de Madrid y, es probable, otras instituciones de provincias, como las Sociedades de Amigos del País. Desde el plano político, el Casino adoptó una clara orientación de corte moderado conservador, y en él se forjó la intentona del golpe de Diego de León del 7 de octubre de 1841. En los años siguientes, la trama moderada se reflejó en la composición de diversas carteras ministeriales, en las que coincidían numerosos socios, dando la impresión de utilizarse mecanismos análogos a los de las redes clientelares políticas. Las tramas políticas que desembocaron en la Revolución de 1854 que dio paso al Bienio Progresista, la Vicalvarada y la 65 Sobre esta materia de los espacios y formas de sociabili dad, refer enciamos aquí algun os trabajo s, algunos d e los cuales denotan el interés que despertaba el Casino de Madrid ya entre estudiosos e investig adores del siglo XIX y principio s d el XX, com o: VASIL I, P aul (1886) La soci été de Madrid. Éditi on Augment ée de Lettres Inéd ites , s/i; s/c.; RO VIRA , Pru dencio (1 902) El Casino de M adri d: apuntes para su historia, 1836 - 1902 , L. A guado, 13 4 pp.; CRU Z SANTIAGO (1935) “Casi nos, Sociedades y Centros Regionales de Madrid”, en Mundo Gráfi co , fe brero 1935; VV. AA. (1986 ?) La ciudad y su entorno: Madrid centro de poder político. 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Dispon ible en : http:/ /hispa nia.revis tas.csi c.es/ index.php/ hispania/ articl e/view/ 218/221 [última con sulta 08/08/2015]; GÓMEZ M ENDOZA, Josefin a (2006) Urban ismo e ingen ierí a e n el siglo XIX. R eforma interior de las ciudades y m ovilidad, Discurso de la Académica Electa E xcma. S ra. Dña. Josefina Gómez Mendoza, leído en el a cto de su recep ción pú blica e l día 21 de marzo de 2006 , y contesta ción d e la acadé mica Excma. Sra. Dña. Pila r Carbonero Zalduegui , Real A cademia de In geniería, M adrid, 83 pp. D isponible en: http:/ /iss uu.com/rai ng/docs/ toma_de_posesi_n_josefina_g_mez_mendoza/1?e=5428633/ 14667732 [última consulta 08/08/2015] 66 ZOZAYA MONTES, María (2008) El Casino de Madrid: Ocio, Sociabili dad, Identi dad y Represe ntaci ón Social , U niversida d Com plutense de M adrid, Fac ultad de Geogr afía e H istoria, Depar tame nto de Histor ia Contemp oráne a, 854 pp. Disponible en: http:// eprints. ucm.es/8073/ [última consulta 16/06/ 2015]. 84 Revolución Gloriosa de 1868, parecen que fueron urdidas en aquel contexto casinista; y las trayectorias personales de diferentes casinistas reflejarán cómo a la altura de 1875, este espacio de sociabilidad se convertía en una especie de círculo alfonsista, por el apoyo incondicional de las élites que lo componían a la vuelta de la monarquía. Las actividades en las que invertirá su dinero esta burguesía capitalista, muestran una actitud claramente emprendedora y de riesgo, muy lejana de la actitud rentista propia de la nobleza histórica. Mediante enlaces matrimoniales de estrategia endogámica estas familias persiguieron durante todo el siglo la conservación de los títulos y el patrimonio obtenido, y consiguieron enlazar en numerosas ocasiones con la nobleza histórica. El Casino de Madrid fue un entorno común en el que sociabilizar y compartir los hábitos de vida del grupo. En cuanto a los casinistas que podemos claramente identificar como protagonistas de la consecución de la red ferroviaria española para las empresas MZA y Ferrocarriles Andaluces, Zozaya Montes, ha recogido a varios que tuvieron una importancia activa como padrinos del Casino de Madrid, trazando sus trayectorias profesionales y profundizando en sus relaciones personales. Éstos son Joaquín D e la Gándara Navarro, José de Salamanca y las familias Heredia, Loring y Larios. En el caso de Joaquín de la Gándara, Zozaya advierte que las fuentes aparecen confusas en muchos casos, dando la impresión de que el personaje multiplicaba sus actividades o poseía el don de la ubicuidad, pero como precaución nos informa de que tenía un hermano llamado José, y un hijo, también de nombre Joaquín, que funden sus trayectorias con la del patriar ca. 3. Los magnates del sur: De La Gándara, Cánovas, Loring, Heredia, Larios, Salamanca , Silvela Según la tesis de Zozaya, De La Gándara gozaba con excelentes relaciones desde la década de 1840, en los ámbitos militar y de la publicidad, gozando con el favor del entonces ministro de la Guerra Fernando Fernández de Córdoba y apadrinando en el Casino a Eduardo Perrote, militar y publicista cuyo nombre empezaba a sonar en los círculos periodísticos de Madrid y París. Había cursado la carrera militar junto con su hermano mayor, luchado en la primera guerra carlista e ingresado en el Casino de Madrid en 1841 a la edad de 21 años, manteniéndose a favor de Espartero en el levantamiento de octubre de 1841. El ilustre De la Gándara era amigo y protegido del banquero José de Salamanca, uno de los principales promotores de la construcción de gran número de las primeras líneas ferroviarias de la Península Ibérica, tanto en España como en Portugal, aunque también invirtió en otros países. Cuando la casa del Marqués de Salamanca fue asaltada por un levantamiento popular en 1854 corrió a defenderla, pero no llegó a tiempo, pues tuvo que ocuparse antes de la defensa del Palacio de las Rejas. Su actuación allí fue cruenta, cargando con armas de fuego sobre el pueblo. Este episodio hizo tornar su aura de antiguo militar progresista que contaba con el apoyo popular, a la de personaje nepotista y abusador del poder. También fue el valedor de José Padilla, periodista con gran influencia en los años posteriores a la revolución septembrina de 1868, así como de otros altos funcionarios y empresarios. El hermano de Joaquín, José De La Gándara, mantuvo cargos militares y políticos durante el período isabelino en las Antillas —Puerto Príncipe, Cuba, Santo Domingo—, Filipinas, y Fernando Poo —Guinea Española—, creando a partir de 1867 en Manila el “Manila Hockey Club”, que aglutinó a un centenar de miembros de la élite colonial y hombres 85 de negocios afincados allí. A su regreso a la Península, fue elegido senador por varias provincias y honrado con un cargo militar del rey Amadeo de Saboya, y casi al final de su vida, en 1883, fue nombrado senador vitalicio, falleciendo en Biarritz dos años después. Los intereses de los Gándara quedaron bien afincados en Cuba, contrayendo matrimonio Joaquín con la adinerada cubana Rosa Plazaola y Limonta en 1858. En la década de 1870 Joaquín De La Gándara recibió el título de Marqués De la Gándara, de parte de Alfonso XII, uno de los de nueva creación de este reinado. Entre el círculo de los Gándara siempre se encontraron destacados periodistas, como el abogado y político progresista Cristino Martos y Balbí, también socio del Casino, que siempre favoreció en sus escritos una tendencia de la opinión pública favorable a los negocios ferroviarios de los Gándara. Otro buen amigo de los Gándara fue Segismundo Moret y Prendergast, figura clave en la política nacional desde 1870. Segismundo era gran amigo de Joaquín y compartía con él diversos negocios, como el contrato para el suministro de tabaco al monopolio est atal y capitales muy vinculados a plazas financieras del extranjero como el Banco de París. Otros de los negocios comunes de Moret y De La Gándara fueron las minas de fosfatos de Cáceres y la Compañía Metalúrgica de Mazarrón para el plomo en Murcia, con exportación a Francia e Inglaterra saliendo del país por ferrocarril, bien mediante la Compañía de Ferrocarriles Andaluces o a través de MZA. De la Gándara aparece ya en una de las primeras sesiones del Consejo de Administración de MZA, la de 15 de abril de 1857. En una anotación de esta sesión titulada “Publicaciones en los periódicos”, el Director de la Compañía daba conocimiento al Consejo de una carta del Comité de París relativa a la reproducción en otros periódicos españoles de varios artículos publicados por La Industria , la Gaceta de los Caminos de Hierro y el Diario de los Debates , referentes a los ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y a Alicante. Se trataba de reproducir dichos artículos, cuyo contenido habría sido acordado y constatado entre la dirección de la ferroviaria y los periódicos citados, y que ya había sido publicado por La Hoja y algunos otros periódicos de Madrid. La anotación se refiriere explícitamente a De La Gándara como encargado de un mapa, que reproduciría seguramente la red construida y en proyección de la empresa, para darle la publicidad conveniente 67 . Es decir, De La Gándara tendría contactos suficientes con la prensa y el mundo político, como para patrocinar las acciones publicitarias iniciales de la Compañía. Un poco más adelante, en noviembre de 1859, De La Gándara se agregó a la Comisión de Publicidad de MZA, a raíz de hacer algunas proposiciones para la mejora de este servicio, tanto en efectividad como en economía para la Compañía 68 . Este notable también formó parte de la Comisión de Imprenta, cuando una parte de la prensa dirigió ataques a la compañía con motivo de la cuestión del trazado del camino de Cartagena, que tenía como base la oposición de otro magnate del momento, el Marqués de Corvera, cacique en aquellos lares 69 . De La Gándara formó parte de las comisiones principales que conformó MZA en negociaciones con el Estado. Fue pieza clave en casos de duros obstáculos ini ciales para estas negociaciones y sali ó exitoso de ellas. Por ejemplo: El enconado asunto del transporte de la correspondencia pública con la Dirección General de Correos en el que entraremos más adelante, lo resolvió De la Gándara junto con Ros de Olano y 67 Actas de MZA, sesi ón nº 29 de 1 5 d e a bri l de 1857 , l ibro 1 , p. 54. 68 Actas de MZA, sesi ón nº 57 de 1 6 d e n ovi embre de 1 859, p. 202, li bro 2. 69 Actas de MZA, sesi ón nº 25 de 1 4 d e j unio de 1861, p. 307 , l ibro 2. 86 Zaragoza 70 . En el caso de riesgo extremo para la Compañía de caducidad de las obras en curso del camino de Zaragoza y de las concesiones de Albacete a Cartagena en los qu e el Estado amenazaba mediante reales órdenes con dejar sin efecto sus contratos de concesión, De La Gándara, Chatelus, Bermúdez de Castro, Llorente, Bauer, Moreno y Udaeta se encargaron de analizar el asunto y presentar explicaciones y razonamientos al Presidente del Consejo de Ministros 71 . Las reclamaciones de cuentas pendientes por el transporte de tropas y efectos militares y los intereses por demora presentados al Ministro de la Guerra —que en aquellos momentos era Miguel María Narváez—, fue también solucionado por De la Gándara junto con Salaverría y Llorente 72 , quienes lograron con éxito que los impagados fueran abonados en su totalidad. De La Gándara tomó también parte activa en el espinoso asunto de la estación común de Córdoba, compartida con otras dos compañías, la de Sevilla a Córdoba y la de Córdoba a Málaga 73 . Y participó en otras importantes cuestiones de MZA hasta que presentó su dimisión del cargo de Administrador mediante carta enviada al Director de la Compañía en aquel momento, Cipriano Segundo Montesinos, que fue leída al Consejo en sesión del 26 de noviembre de 1875. Los motivos alegados por De La Gándara para solicitar su dimisión como Administrador fueron no haber podido tomar parte activa en las deliberaciones del Consejo por atender a otros intereses, mayormente los de Portugal, cuya delegación estaba ejerciendo. El Consejo aceptó la dimisión y autorizó la devolución del depósito de 100 acciones a De La Gándara, constituido para todos los administradores por el artículo 18 de los Estatutos, contra documentación en regla 74 . Joaquín de la Gándara fue también fundador junto a Jorge Loring de la Compañía de Ferrocarriles Andaluces, a la cuál, según Zozaya Montes, conviene prestar atención porque resulta muy expresiva de los círculos de poder en que se movían los personajes del casino, sin poder comprenderse unos aislados de los otros, ni en los negocios, ni en la familia ni en los espacios de sociabilidad. Efectivamente, a nuestro parecer, también destaca sobremanera el entramado del trío de industriales andaluces en el Casino de Madrid en conjunción con otros notables de la época, y hemos hallado una extensa anotación en las Actas de MZA , que transcribiremos íntegramente a continuación, testimonio del intrincado y ambiguo doble juego que mantuvo De La Gándara como directivo de las dos ferroviarias. Ferrocarriles Andaluces se constituiría en Madrid en 1877 como sociedad anónima, sobre la base de la primigenia línea férrea Córdoba-Málaga, como hemos dicho. Como objetivos de la compañía, además de la construcción y explotación de diversos ferrocarriles en zonas del sur de España, también estaban la construcción y explotación de puertos marítimos y de río, caminos de hierro secundarios, tranvías, y toda clase de vías terrestres. Además, la Compañía podría explotar terrenos, minas, bosques, altos hornos, fábricas y talleres de construcción que poseyera o que adquiriese en el futuro 75 . Si bien la primera apariencia que nos dan estos amplios objetivos económicos pudiera ser de afirmar los cimientos para un monopolio de las élites, también pude ajustarse a estos amplios objetivos nuestra hipótesis sobre una visión 70 Actas de MZA, sesi ón nº 82 de 1 4 d e n ovi embre de 18 57, pp. 15 5 - 156, li bro 1. 71 Actas de MZA, sesi ón nº 22 de 2 4 d e ma yo de 1861, pp. 288 - 289, libro 3. 72 Actas de MZA , sesi ón nº 2 de 17 de ene ro d e 186 6, p . 21 5, l ibro 5 . 73 Actas de MZA, sesi ón nº 1 de 19 de en ero de 186 7, p. 353, libr o 5. 74 Actas de MZA, sesi ón nº 24 de 2 6 d e n ovi embre de 18 75, p. 240 , lib ro 8. 75 FERR OCARRILES ANDALUCES (1881) Me mori a , cita e xtraí da de ZOZAYA MON TES, María (2008) Op. ci t ., p. 4 29. 87 saint-simoniana de la creación de estructuras reticulares de “progreso”, como ya hemos apuntado en otro lugar 76 . Es incuestionable, sin embargo, la capacidad de influencia de los fundadores de la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces sobre los altos cargos del Estado y del manejo de información privilegiada para ello. Algunos de los notables extranjeros del Comité de París de Andaluces, también pasaron a formar parte del Casino de Madrid, como J. Stern, el cual apadrinó varios ingresos de miembros de la sociedad recreativa. Parece ser que los comienzos de Ferrocarriles Andaluces fueron arriesgados, en el sentido de que la nueva compañía levantó serios recelos en los Rothschild, propietarios de MZA, y suspicacias respecto a la competencia desleal que podría oponerle. En 1878, año siguiente a la constitución de la empresa andaluza, parece ser que estuvo a punto de llevarse a cabo una especie de “opa hostil” por MZA para absorberla. Por la extensa anotación del acta de MZA de la sesión del 14 de octubre de 1878 77 , comprobamos cómo De La Gándara utilizó todo su tiento y diplomacia para evitar y neutralizar estas peligrosas circunstancias. Incluso, al ser ésta la primera sesión del Consejo de Administración de MZA después del verano, en la que se resumían las resoluciones tomadas durante las vacaciones, podemos deducir que De La Gándar a dilató su maniobra aprovechando el período estival en un intento de que los ánimos encendidos y la alerta en MZA se calmasen un poco. La maniobra fue ciertamente opaca, ya que debía dar la impresión de que la oferta de venta era propuesta por los mismos Ferrocarriles Andaluces, y que la mejor respuesta de MZA sería la negativa a esta adquisición, por no interesar a sus intereses. Aunque no podemos asegurar a ciencia cierta estas profundas intenciones veladas, parece que esto es lo que leemos entre líneas, teniendo en cuenta la prudente y al mismo tiempo taimada intervención de De La Gándara en esta cuestión, disuadiendo a MZA de la rentabilidad de las líneas en explotación de Andaluces, sembrando dudas y escasos datos estadísticos. Por último se ofrece como solución un bienintencionado acuerdo de mutua colaboración y entendimiento sin mayores compromisos. Transcribimos, pues la anotación del acta completa: “Dictamen de los Señores Adm ini strador Delegado y D ir ector acerca de la propuest a de ces ión de los caminos andaluces. Se dá lectura del siguiente dictamen que los Señores Adminis trad ores Delegado y Director de la Compañía dirige n al Consej o. Hall ándonos rec iente ment e en Par ís , hemos sido test igos de una conferencia celebrada por varios de nuestros co mpañeros del Conse jo y del Comité, con los S eñores Gándara y C amondo, cuyo objeto era conocer los prop ósitos de la naciente Co mpañía de los ferro - carriles andaluces, puesto que esta Empresa era mirada por unos como nuestra aliada natural, mientras que por otros se le atribuían tendencias marca dame nte ho st il es a nues tros inter ese s. En dicha confere ncia se ha expuesto por los Señores Gándara y Camondo a nombre de tod os los int eresados que estaba n di spue stos a hacer a nuestra Compañía, venta y cesi ón de toda s las líneas que tienen reunidas y que se compon en de tres grupos: 76 GONZÁLEZ JURADO, Deborah (201 5) “Las le yes flavia s, el fe rroc arr il , e l peri ódico y l os pane s d e Loring” , en His tori a y Comu nic aci ón Soci al , Vol. 20, nº 1 , pp. 259 - 286. Disponible en: https:/ /revistas.ucm.es /index.php/ H ICS/a rticle/ view/49559 [última consu lta 16/11/ 2015] 77 Actas de MZA, sesi ón nº 12 de 1 4 d e o ctu bre de 1878 , lib ro 9, pp. 20 6 - 2010. 88 1º F erro - carri l de Sevill a a Cádiz (160 ko s.) cuya concesión tienen alquilada dichos Señores, mediante una anualidad de 2 millones de franco s. 2º Ferro - carril de C órdoba a Málaga con su s ramales de Granada y Belméz en explotación, y con la concesión de la línea de L inares a Puente Genil, cuya construcci ón no se halla acometi da todavía (386 kos) 3º Los r amales de Utr era a Morón y Osuna Marc hena a Éc ij a (4 2 ki lo ms. ) Jerez a San Lúcar y B onanza ( 30 kiloms. ) (En junto kilo ms. 20 3 en los tres rama les) cuyas líneas se ha llan puestas en explotación más o menos reciente. Por nota adjunt a van ind icados los escasos dato s que sobr e cada uno de estos tre s grupos han podido reunir se. La proporci ón d e los Señores Gánda ra y Camondo se resume par a l a ve nta de los tres grupos indicad os en los té rminos sig uientes: Sevilla a Cádiz El exce so de lo s produc tos líquidos sobre la anuali dad de di ez mill ones de francos, siendo muy cerca de 600.000 francos, capi talización de este excedente en igual impo rte de renta en obligaciones de n uestra Compañí a ( o s ea 40 mill ones obl is). Hecha la adquis ici ón de esta red por un acto recie nte y aún pendiente de ratifi cación de sus accionistas, por precio de francos 115.000 por kilómetro, la Compañía de M adrid a Zaragoza y a Alica nte, quedarí a sustitu ida a los adquir entes en todos sus dere chos y compromisos a tenor d el contrato celebrado, y cuya comunicación se nos ofrecí a para su debido examen tan pronto como en princi pio quedaren aceptadas las bases propues tas. Ramales transvers ales: Por precio alzado de fra ncos 100.000 por ki lómetr o abier to a la explotación, si n otro material móvil existente, tal y como se halla. En apoy o de est as condic iones se ha alegad o: 1º Que la r enta de francos 2.500.000 es la que produce el ferro - carril de Sevi lla a Cádiz. 2º Que sobre el precio de 115.000 francos por kilómetro produce la red d e Málag a, un rédito de 6% y una esca sa fracción . 3º Que aún cuando por de pronto los ramales transver sales no cubriesen sino los gastos de la Explotación (o sean d 4 á 5000 francos por kilómetros) el futuro desarrollo del tráfi co, permitiría esperar que los prod uctos llegar an a dup licarse o triplic arse, circun stancia necesaria para que el Capital de adqui si ción hallase alguna remuneración . Como obj eci ón pr evia se ha manife sta do por otr a par te que para apreciar debidamente las referidas proporciones parecía indispens able un previo y detenido examen de dichas líneas, tanto de sus obras y mate ri al como de s us productos y gastos, para cuyo examen no había tiemp o pu esto que lo s pro ponentes ma nifestaron desd e lue go y han recordado desde en tonces hallarse colocados en una situación que les obligaba a desear una solución definiti va, en sentido afirmativo o negati vo. Preci so se hacía pues , formar jui cio prelimin ar, bajo res erva de lo que un ulterior estudio pudiese arrojar; en este orden de ideas no han podido menos de ocurrir los r eparos si guientes: 1º Si la línea de Sevill a a Cádiz produce actualmente un excedent e líquido de unos fr ancos 60 0.000 y la red de M álaga u n 6% ap roxima do 89 del precio de francos 115.000 - la ad quisición eventua l de e stos 550 kilómetros llevarí a de recargo todo gasto u lter ior, y tal vez desde luego preciso para seguir su explotación, con la segu ridad y regularidad necesarios, así como por otra parte la apertura ya próxima de la línea d e Sevilla a Huelva podía fácilmente ejercer alguna influencia sobre el curso n atural del Tráfico por C ádiz y por Málaga, aun prescindiendo de todas competenc ias. 2º Si los 200 kilómetros de líneas transversales, falt as de material móvi l e n una gra n pa rte , no cub ren por ahor a sino los gast os d e explotación, su a dquisición p or precio de francos 100.000 no impo ndría d esde lue go (apa rte los d esemb olsos nec esario s para completar su material m óvil) el quebranto del servicio de intereses a este capital de 20 millones de francos. No poseemos los element os para valor ar con alguna prec isi ón ni los gastos ni lo s pro ductos de las líne as, cu ya ce sión s e nos ofrec e; pero no parece aventurado asegurar desde luego su adquiescencia en los términ os pr opuestos, lleva ría co nsigo un quebr anto anual cierto e inevitab le, q ue se c ifraría en una dism inución im portante de las utili dades repartibl es disminución importante que acaso no resultaría inferior a 8 ó 9 francos por acción de nuestra Com pañía. ¿Ser ía este quebranto compensado por la seguridad de que cuando así el estado de lucha y co mpeten cia entre Em presas r ivales la pérdid a que experimentásemos en esta adquisición representase el límite de nuestros sacrificios? No es esta nuestra impresión: el camino de Ciuda d - Real (dire cto) prol ongado desde Belmez y acaso en m ej ores condiciones que el trozo de Belm ez a Córdoba y la línea de Mérida a Sevilla, combinación con la Compañía de Badajoz quedarían aún después de la anexión de la red de ferrocarriles Andaluces con todas las condicion es de lucha constan te con tra nue stros in tereses, y al sacrificio que h iciésemos hoy h abría que añ adir mañana otros y tal ve z mayor es, sigui endo en el cami n o de optar entre dos males sin criter io suficiente para con ocer cual sea el m enor entre ellos. De sde que en 6 de Junio de 1875 expuso el Consejo a la Junta general de accioni stas cual era su programa ante las amenazas y rivalidades que nos rodeaban, ningún hecho ha venido a aconsejarnos el vari ar de rumbo, y refiriéndonos a las declaraciones de la Memoria del 6 de junio de 1875 no vacilamos en considerar que en las condiciones propuestas y bajo las dem ás circun stancias ap untadas no convien e a la Com pañía la adquisición de los 750 kiloms. que aproximadamente constituyen la actual r ed de f erro - carriles andaluces en explotación. No es esto decir que de ninguna manera y en ningún tie m po pudiesen resultar convenientes estas si otras adquisic iones opinamos hoy com o desde un princi pio que el procedimient o más a propósito para favorecer los intereses de todas las partes consist e en la buena inteligen cia en las mutua s con cesiones, y q ue de esta suerte podría aún prepararse para época más oportuna una verdadera fusión de los respectivos intereses fundada en resultados prácticos y positivos en lugar de ser una abu siva prem atura y arriesg ada ante la caren cia d e bases sólidas . Creemos firmemente que esta buena inteligencia cabe dentro de l as circunstancias actuales y que con su leal aplicación, podríamos, unos y otros, servir nuestros intereses mejor que por ruinosas com petencias que no son sino m edios distintos para llegar a un mismo fin. Al propio tiempo habrían de dedicarse los comunes esfuerzos a armonizar la legislac ión con la contra cción só lida y medi tad a de red es de fe rro - carriles. 96 opinó por unanimidad que los escrúpulos del digno Marqués de Urquijo carecían de todo fundamento y se hallaban en contradicción con todos los antecedentes análogos. Sin embargo, el Marqués insistió en su opinión retirándose del Consejo, el cuál se reservó deliberar sobre este punto en otra sesión 85 . Una de las actas de enero de 1884 apunta que habiendo cesado las causas que impulsaron al señor Marqués de Urquijo a creerse en el caso de no poder seguir ejerciendo el cargo de Administrador de la Compañía, el Consejo se felicitaba de verle de nuevo tomar parte en sus tareas 86 . En 1885 tenemos a Urquijo como delegado para firmar el otorgamiento de la escritura del proyecto de contrato con la Dirección General de Correos, junto con el Director de la Compañía 87 . Esta firma, que era para el transporte de la correspondencia pública de la línea de Aljucén a Cáceres fue efectuada finalmente por el Administrador Luis Torres Vildósola, designado para el mencionado cometido en sustitución de Urquijo, por hallarse ausente éste último 88 . Este Marqués de Urquijo era Estanislao Urquijo y Landaluce, I Marqués de su casa, quien ejerció también como consejero en el Banco de España durante largo tiempo desde 1855, así como fue partícipe en otras principales grandes empresa de la época 89 . En el Acta del Consejo de 10 de mayo de 1889 se consigna el fallecimiento de este señor 90 .Pero la saga de los Urquijo permaneció integrando los negocios ferroviarios de los Rothschild en España, y en la primera sesión del Consejo del año 1891 encontramos a otro Urquijo en su lugar como Administrador. Éste debía ser el II Marqués, llamado Juan Manuel de Urquijo y Urrutia 91 . Este Urquijo asistió a todas las sesiones del Consejo de Administración durante los años de 1891, 1892, 1893, 1894, 1895 y 1896, pero no será hasta este último año cuando lo encontremos protagonizando algún encargo especial en sustitución del Presidente de la Compañía, cuyo estado de salud le impedía asistir, en representación de la Compañía. Así, el 30 de abril de aquel año fue enviado a una reunión para la organización de un Batallón de V oluntarios de la Provincia de Madrid promovida por el Arzobispo-Obispo de Madrid-Alcalá. El II Marqués de Urquijo dio cuenta del cometido de dicha reunión, en la que se trataba de allegar recursos por medio de donativos para financiar el Batallón de Voluntarios para la Guerra de Cuba 92 . Este personaje siguió cubriendo con su presencia prácticamente en todas las sesiones del Consejo de aquel año y los restantes hasta fin del siglo, pero no lo encontramos en delegaciones ni comisiones importantes como los que había prestado su padre en la empresa. Este seguimiento pormenorizado podríamos llevarlo a cabo también para otros miembros del Consejo de Administración de MZA, como Eduardo Dato e Iradier, quien llegó a ser ministro de la Gobernación durante la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena y Presidente del Consejo de Ministros, ministro de Gracia y Justicia, ministro de Estado, ministro de Marina y presidente del Congreso de los Diputados durante el reinado de Alfonso XIII. En las actas de la empresa se consignó en marzo de 85 Ac tas M ZA, ses ión nº 10 de 11 de ma yo de 188 3, p. 93, libro 1 1. 86 Actas MZA, ses ión nº 1 d e 4 de en ero de 1884, pp. 203 - 204, libro 11. 87 Actas MZA, ses ión nº 5 d e 6 de mar zo de 1885, pp. 466 - 467, libro 11. 88 Actas MZA, ses ión nº 12 de 19 de juni o de 1 885, p. 37, libro 12. 89 Algunas not as bio grá fic as de est e p ers onaj e las enc ontramos firma das por AROZAMENA AYALA, Ainho a ( s/f) “Estani slao de U rqui jo Lan dalu ce” , e n blog de la en Blog de l a EN CICLOP EDIA AUÑAMENDI. CULT URA VASCA ON - LINE. Disponib le e n: http:/ /www.euskomedia.org/ aunam endi/ 135044 [última consulta 04/11/2015]. 90 Actas MZA, ses ión nº 9 d e 1 0 d e ma yo de 1 889, p. 3 06, libro 13. 91 Actas MZA, ses ión nº 1 d e 2 de en ero de 1891, p. 1, li bro 14. 92 Act as MZA, sesión nº 11 de 22 de mayo de 1896, p. 330, libro 15. 97 1899 93 la dimisión de este personaje al haber sido honrado por Su Majestad con el cargo de Ministro de la Gobernación, por lo que se encontró en el ineludible deber de renuncia al puesto de Administrador y separación de sus dignos compañeros, y expresaba su agradecimiento por las distinciones con las que le habían favorecido. El Consejo respetó la causa a la que obedecía esta determinación, haciendo constar por escrito el sentimiento que experimentaba al verse privado de su eficaz e inteligente concurso. De esta forma podemos seguir a otros Administradores de MZA y sus sagas, como los Bauer, Llorente, Pidal, Alvarado, Duque de la Victoria, Duque de Baena, etc., puesto que en los márgenes de todas las sesiones del Consejo de Administración se citan los apellidos, gentilicios y/o títulos de los prohombres que asistían a ellas. Además, invariablemente se efectuaban anotaciones de la toma de posesión de los cargos y de las enfermedades graves o fallecimientos de los miembros del Consejo. 5. Las éli tes del Ferro carril de Córdoba a Málaga (1866) Para la primera andadura de la línea que puso en marcha el trío de industriales malagueños, Loring-Heredia-Larios, hemos extraído el siguiente cuadro jerárquico de una de las guías de Málaga más antigua y de mayor calidad que se conserva en el Archivo Municipal de dicha ciudad, la Guía de Málaga y su provincia por D. A. Mercier y D. Emilio de la Cerda 94 , publicada en 1866; a la que prestaremos mayor atención en el apartado de guías para viajeros. En aquellos tiempos los miembros con distintos cargos en orden jerárquico de la Compañía del Ferro-carril de Córdoba a Málaga —que se nomina como Ferrocarril de Córdoba y Granada a Málaga— eran: 5. 1. Consejo de Administración Presidente honorario.- Exmo. Sr. marqués del Duero Presidente.- Sr. D. Basilio Parent, residente en París Vice -Presidente.- Excmo. Sr. Marqués de Larios Vocales.- Excmos. Sres. marqués de Casa-Loring y D. Tomás de Heredia.- Sres. D. Juan R. Enriquez.- D. Félix Rando y Soulé.- D. Gaspar Díaz y Zafra.- D. Juan Clemens.- D. Joaquín García Briz.- D. Vicent Martínez y Montes.- D. Luis Tentor.- D. Felipe Vitali y D. Ad. O. Slevens, residentes en Málaga. 93 Actas MZA, ses ión nº 6 d e 1 0 d e ma rzo de 1899, pp. 375 - 376, libro 16. 94 MERCIER , A.; DE LA CERDA, Emi lio (186 6) Guía de Mála ga y su provinc ia por D. A . Me rci er y D. Emilio de la Cerda. Contien e además de multitud de datos y noticias de interés, las tablas d e reducción del nuevo sistema de pesas, medidas y monedas, el uso del papel sellado, ferro - carriles de España y telegrafía eléctrica , datos de la provinc ia, reseñ a de M álaga, descr ipción de e dific ios antiguos y moder nos, indic ador de est ableci mient os, personal de to das las depende nci as y una este nsa [sic] lista de vecinos con designación de sus ocupaciones y dom icil ios . Secció n d e a nuncios, T ipografía L a M arina de A. Ripo ll, Cádi z, XX II + 284 pp. + Sección de anuncios [Conservada en el Archivo Municipal de Mál aga ] 98 Sres. D. Pedro Schaken.- D. Juan Francisco Cail.- D. Francisco Luis Lavaurs.- D. Adriano Lebauf de Montgermon.- D. Adolfo Blaise.- D. Pablo Borel y D. Eugenio Blin, residentes en París. Excmos. Sres. conde de los Llanos.- D. Antonio Cánovas del Castillo – D. José de Zaragoza y D. Marín Belda, residentes en Madrid. 5. 2. Dirección Director gerente.- Excmo. Sr. marqués de casa-Loring Directores.- Excmos. Sres. marqués de Larios, D. Tomás de Heredia, y D. Felipe Vitali 5. 3. Personal Secretario General.- Sr. D. Manuel Casado Ingeniero y Je fe .- Ilmo. Sr. D. Antonio Arriete Jefe de la contabilidad general y del tráfico.- Sr. D. José de Carvajal Jefe del movimiento.- Sr. D. Manuel del Oso y Herraiz Jefe de la tracción y material.- Sr. D. Eduardo Plainemasson Jefe de la vía y obras.- Sr. D. Julio Tardien Jefe de la intervención y de la estadística.- Sr. D. Francisco Casilari No hemos podido investigar a fondo a estos prohombres debido a que la inexistencia de las actas de Ferrocarril de Córdoba a Málaga hace necesario una investigación en otras fuentes. Así, nos conformamos de momento con ofrecer la información literal que ofrece la guía de Mercier y De la Cerda. 6. Las élites en Ferrocarriles Andaluces (1894) Dando un salto en el tiempo, de manera que atisbemos la evolución de la directiva del Consejo de A dministración de Ferrocarriles Andaluces y su Comité de París, utilizaremos de nuevo la fuente del Anuario De La Torre de 1894 95 y alguna bibliografía especializada. En estos momentos, el cuadro jerárquico de esta empresa sería: 95 DE LA TORRE, Emi lio (1 894) Anuar io d e Ferr ocarri les Español es , Imp. del I ndicador O ficial de los Caminos de Hierro, M adr id, 352 pp. + map a de sple gabl e. 99 6. 1. El Consejo de Administración de Ferrocarriles Andaluces en Málaga -Presidente: Excmo. Sr. don Antonio Cánovas del Castillo. El malagueño Cánovas del Castillo (1828-1897) en este tiempo ya era un político consagrado. Había sido diputado a Cortes por Málaga en 1854 por el partido de la Unión liberal, confabulándose con O’Donnell en la revolución que llevó al bienio progresista (1854-1856). A la caída de O’Donnell ostentó el cargo de Gobernador civil de Cádiz, y durante el reinado de Isabel II fue ministro de la Gobernación en 1864 y de Ultramar en 1865. Tras la Revolución Gloriosa de 1868 y la Primera República de 1873, se dedicó a preparar la restauración borbónica de Alfonso XII, bajo cuyo reinado sería Presidente del Consejo de Ministros de España durante siete veces, y artífice del sistema bipartidista de alternancia acordada de partidos con Sagasta. Tras la escisión de la Unión Liberal encabezó el Partido Liberal Conservador. Aún en el período 1895- 1897 sería nuevamente Presiden te del Consejo de Ministros. E n el Anuario De La Torre de 1896 comprobamos que el puesto de Presidente del Consejo de Administración quedaría vacante, hasta que en 1897 fuera nombrado para este cargo el prestigioso ingeniero Eusebio Page. El hermano de Antonio Cánovas, Emilio Cánovas del Castillo, sería también durante todo este período consejero del Consejo de Administración de Andaluces. En agosto de 1897 se produciría el asesinato de Cánovas del Castillo en un balneario guipuzcoano de la mano del anarquista Michele Angiolillo 96 . -Vicepresidente: Luis Silvela (1865-1928). El Anuario De La Torre de 1894 se refiere a Luis Silvela y De V ielleuze, quien formó parte del Consejo de Administración de Ferrocarriles Andaluces desde 1882, y al poco sería nombrado Senador. La historia de la familia Silvela está indefectiblemente ligada a la historia de la política española del siglo XIX . Aprovecharemos, pues, para realizar un inciso sobre esta importante familia de la élite social de aquel tiempo, comenzando por el patriarca y abuelo paterno, Manuel Silvela y García de Aragón, quien ocupó el cargo de Alcalde de Casa y Corte del gobierno invasor durante la ocupación francesa. Se trató pues de un afrancesado que hubo de pasar a Burdeos, y más tarde a París, tras la desocupación de los ejércitos napoleónicos. Publicó varias obras de jurisprudencia e historia del derecho en París 97 . Uno de sus hijos, Francisco Agustín Silvela y Blanco, nacido en Valladolid en 1803 cursaría sus estudios en Francia después de la llegada de su familia a aquel pa ís . A la muerte de Fernando V II en 1833 fue Secretario del Despacho y de Fomento con la reina Gobernadora María Cristina, continuando su carrera en la alta Administración del Estado español en diversos cargos de los ministerios de Fomento y Gobernación, 96 Sobre Cánovas del Castillo se han escrito numerosas biog rafías a lo largo del siglo XX, como la muy notable de FERNÁ NDEZ AL MAGRO, Melchor (1972) Cánova s: s u vi da y su polític a , Te bas, 67 1 pp .; o más reci entement e la sínt esi s biogr áfi ca de MATEO AVILÉS, Elía s de (2000) Cánovas del C astillo , Sarriá , Málaga, 157 pp. Por ser una de las insignes figuras políti cas de la época de la Restauración, Anton io Cánovas está pres ente en numero sas obras general es sobre las famil ias polí ticas de esta época, como VA RELA OR TEGA, José (2001) Los amigos políticos: partidos, elecciones y caciquismo en la Restaur ación, 1875 - 1900 , M arcial Pons H istoria, 565 pp. 97 SILVELA Y GARCÍA DE ARAGÓ N, M anuel (1829) Una cue sti ón de Derec ho , Impren ta de G aultier - Laguioni e, H ôte l des Fer mes, 186 pp.; y del mismo auto r ( 1830) Compendi o de la histori a ro mana, hasta los tiem pos de Au gusto , Impr. d e Vve. G aultier - Laguioni e, 4 79 pp. 100 ll egando a ocupar como ministro las carteras de Gobernación y Gracia y Justicia, en los convulsos momentos de las revoluciones liberales de finales de la década de 1830 y comienzos de la de 1840, en las que también fue elegido varias veces diputado por Ávila e incluso llegó a ser nombrado Vicepresidente del Congreso de los Diputados y Senador Vitalicio. En su carrera profesional paralela a la política, ejerció como abogado y magistrado en diversas judicaturas y en el Tribunal Supremo, y escribió varias obras jurídicas sobre códigos penales, electorales y administrativos. En una de sus publicaciones de 1835 se presenta como “Gobernador Civil que fue de la provincia de Ávila. Abogado de los Reales Tribunales, Licenciado en Leyes de la Universidad de París, Miembro corresponsal de la Sociedad de Estadística Universal de aquella capital, Individuo de la Real Academia de Ciencias, de Literatura y Artes de Burdeos, de las Sociedades de Agrónomos y Naturalista ó de Lineo, y Filomática de la misma ciudad, Ex-director Presidente de la Real Sociedad económica de Amigos del País de Ávila, Individuo de la de Madrid y del Ateneo científico y literario, catedrático que fue de Historia antigua y moderna de varios establecimientos de educación de París, de Humanidades y de Lengua Griega en el colegio de su nombre, etc., etc.” 98 . Es decir, anteriormente a emprender su trayectoria por los más altos escalafones de la política española, este personaje se codeaba en las más altas instancias culturales y científicas de la Francia de la época. Francisco Agustín sería el padre de los tres ilustres Manuel, Luis y Francisco Silvela y de Le Vielleuze. Todos ellos alcanzaron cargos políticos importantes, y fueron recogidos en el catálogo de periodistas del siglo XIX de Ossorio y Bernard, el cuál aporta algunos datos complementarios sobre las colaboraciones periodísticas de estos hermanos 99 . Los tres hermanos ejercieron puestos de importancia en las ferroviarias que son objeto de nuestro estudio: MZA y Ferrocarriles Andaluces. El mayor de los hermanos, Manuel, nacería en París en 1830, y aparece en las actas de MZA como miembro del Consejo de Administración y asistente a las sesiones 98 Entre las obras de Francis co Agustín Silvela destaca , SILVELA, Franci sco Agustín (1835) Consi derac iones sobre la necesi dad de cons erva r en los códigos y de aplicar en su caso la pena capital, escritas y publicadas en francés por Don Francisco Agu stín Silvela, (…) y traducidas por él mism o , Imprenta d e D. Tomás Jo rdán, Madrid, 280 pp. 99 OSSORIO Y BERNARD, Manu el (2004) Ensayo de un catálogo de p eriodist as españoles del siglo XIX , Ayunta miento de M adrid, He meroteca M unicipa l, M adrid, p. 4 33. En esta gu ía contem poránea de Ossor io, apare cen los tr es hermanos Silvel a y de Le Vielil leu ze, co n l as sig uie nte s r efe renc ias : - Manue l S il vel a y de Le Vieli lleuze: Homb re político y lite rato na cido en París en 3 de M arzo de 1830 y muerto en Madrid en 24 de M ayo de 1892. Jurisconsulto muy distingui do, su bufete fue uno de los primeros de Madrid y desempeñó la presidencia de la Academia de Jurisprudencia y el D ecanato del Coleg io de Abogado s, Ministro de Estado durant e la revol ución, lo fue también al veri fic arse la Restaur ación. Perteneció á la Real Academia de la Lengua, y sus escri tos lite rarios inser tos en “La Ilustración E spañola”, “ Semanario P intoresco”, “ El Imparcial ” y otros periódicos , acreditar on justam ente el pseu dónimo a nagram ático de Ve lisla y el pseud ónimo d e Juan Fe rnández. - Luis Silve la y de Le Viei lleuz e. Juri sconsult o, cate drátic o de la facul tad de derecho en Madrid; publicist a y académico de la de Ciencias M orales y Políticas. colaborador de “La España M oderna” (1898) y otro s periódicos; fallecido en Madrid en 2 de Mayo de 190 8. - Francisc o Sil vela y de Le Vieill euze. Político, nat ural de Madri d y afil iado al p artid o conservador, cuya jefatura desempeñó. Sus trabaj os como juri sconsulto, hombre de parl amento y escritor, l e han llevado diferentes veces á presidir la Academia de Jurisprudencia y los consejos de la Corona y á for mar p arte de las Real es Ac ademi as d e l a Len gua, de la h ist oria , d e Bel l as Artes y de Cienc ias M ora les y Polít icas . En con cept o de per iodi sta fue reda ctor li terario de “El Año 61 ”, “La Vo z del Sigl o” (1868 - 1869) y ha colaborado en numerosas publicac iones, ent re ell as “La España”, “La Época” ( 1870), “El Día”, “La Ilustra ción Es pañola”, “El Ti empo” (1893), “Mundo Naval Ilustrado (1897), “E uskal - Erria” (1898 ), “ Revist a Cont emporáne a” (189 8), “La Admin istr ación” (1897 …), “Pluma y Láp iz” (1 902), “La Unión I bero - americana” (1904), “Gente Vieja” (1904) y otras publicaciones . 101 de este órgano, por ejemplo en 1888 100 , y después a partir de 1891 101 , quedando consignado su fallecimiento en el acta nº 11 de 17 de junio de 1892, a la apertura de la reunión, expresándose en las actas sentidas condolencias del Consejo por la dolorosa pérdida del amigo y colega, como era costumbre de hacer en los casos de fallecimiento de los altos cargos de la Compañ ía 102 . Manuel Silvela publicó numerosas obras como escritor literario de narraciones y cuentos, más que como jurista, y fue conocido con el pseudónimo de Velisla 103 . Tras el fallecimiento de Manuel, en 1893, durante la minoría de edad del rey Alfonso XIII, la reina regente María Cristina de Habsburgo y Lorena crearía el título de Marquesado de Santa María de Silvela con el que invistió a la viuda de Manuel, María de la Concepción de la Viesca y Roiz de la Parra. Con este título, uno de sus descendientes también fue nombrado Administrador del Consejo de Administración de MZA, a partir del año 1901 104 , y Presidente de este Consejo de Administración a comienzos de 1904 105 . Uno de los hijos de Manuel, Luis Silvela Casado, una generación más tarde, fue abogado y periodista del Partido Liberal, e iniciaría una exitosa carrera política a partir de las elecciones de 1898, en las que obtuvo un escaño por la circunscripción de Cuba. La pérdida de la colonia no supondría un obstáculo para el joven político, que obtendría otros escaños en las ciudades andaluzas de Granada y Almería en 1901 y 1923 respectivamente. Durante el reinado de Alfonso XIII sería alcalde de Madrid entre 1917 y 1918, ministro de Instrucción Pública y bellas Artes y ministro de Gobernación en 1818, ocupando también la cartera ministerial de Marina entre 1922 y 1923, año en que sería designado Comisario Superior de Marruecos. En 1924 fundaría el diario madrileño La Mañana . Su paso por el Ayuntamiento de Madrid estuvo enmarcado en la crisis económica de principios de siglo con la subida de los precios y numerosas huelgas obreras, lo cual impidió la realización de sus proyectos; pero sus miras como alcalde estuvieron imbuidas de planes de infraestructuras, como la construcción del aeropuerto de Barajas y el transporte ferroviario subterráneo como solución a los problemas de movilidad de los obreros, réplica del que se había iniciado en Londres medio siglo antes 106 . -Consejero: Emilio Cánovas del Castillo. Fue un abogado hermano de Antonio Cánovas, también nacido en Málaga. En este caso, aunque este personaje gozaba de las ventajas de los vínculos familiares, no se conoce de él una carrera política fulgurante. Varios años después del asesinato de su hermano Antonio, en 1901, publicaría en Málaga un impreso en pergamino con 10 0 Actas de MZ A, ses ión del Consej o nº 17, de 28 de septiembre de 1888, li bro 13, p. 236. 10 1 Actas de MZA, ses ión del Co nsej o del 2 de e nero de 18 91, libro 14, p. 1 . 10 2 Actas de MZA, ses ión del Co nsej o nº 1 1, de 17 de j unio d e 1 892, l ibr o 1 4, p. 175. 10 3 FERRER AS, I gn acio (1979) Cat álogo de nove las y novel ist as e spaño les del sigl o XIX , Edic iones Cáted ra, M adr id, p. 423 . 10 4 Actas de MZA, ses ión nº 19 de 4 de octubr e de 1 901, libr o 1 8, p. 157. Nomb rami ento d el Excmo. S r. Mar qué s de Sa nta María d e Si lv el a, Ad minis tr ador de la C ompañía . 10 5 Actas de MZA, ses ión nº 4 de 1 9 d e f ebr ero de 1904, li bro 19, p. 23 7. Nombramie nto del Sr . Sil vel a para el cargo de Pre sidente del Consejo. 10 6 MINIST ERI O DE EDUCA CIÓN , CULTURA Y DEPOR TE (s. f.) “Luis Sil vela ”, e n web o fici al d el Gobie rno d e España. Disponible en: http:/ /ceres .m cu.es/pages/Result Search?txtSimpleSearch=Luis%20Silvela%20C asado,%20alcalde%20de %20Ma drid &si mpl eSear ch=0&h iper te xtSea rch= 1&se arch= simpl e&Muse ums Searc h=&Muse umsRol Sea rch=1& listaMuseos= null [última consulta 16/06/2015] 102 estampaciones en dorado, titulado Cánovas del Castillo. Juicio que mereció a sus contemporáneos españoles y extranjeros. Recopilación hecha por su hermano Emilio , edición limitada que es objeto de subastas para coleccionistas en la actualidad 107 . -Consejero: Eusebio Page. Recordemos que este importante gaditano, ingeniero jefe de los ferrocarriles internacionales del Estado —como hemos comentado en nuestro apartado dedicado a la historia general de los ferrocarriles—, fue el responsable de la planificación y estudio de la construcción del puente sobre el río Tui ya desde el año 1864, obra de ingeniería que hizo posible la conexión de España con Portugal; aunque sería un inglés avecindado en Madrid, Luis Page Blake, quien llevase a cabo las obr as 108 . En este personaje confluyen claramente las estrechas relaciones que se dieron a lo largo del siglo XIX entre la ciudad española más avanzada políticamente hablando, y quizás también en materia de mentalidades, y la próxima y pionera ciudad industrial de Málaga. El contacto y la fluidez de informaciones era constante entre las dos ciudades costeras en tiempos pre- ferroviarios, puesto que Cádiz y Málaga formaban un conglomerado económico unido por navegación de cabotaje de alta frecuencia. Incluso la conexión de las dos ciudades no era difícil por la línea de costa para los carretajes, pasando por el Campo de Gibraltar. Recordemos que dos de las familias propiciadoras de esta Compañía de los Ferrocarriles Andaluces, los Larios y los Heredia, se dividían entre las dos ciudades, y una parte de los hermanos se asentaban en Cádiz o en Gibraltar y otra parte en la capital malagueña, pues los negocios familiares abarcaban todo el espectro geográfico en la confluencia más al sur del océano Atlántico y el mar Mediterráneo. -Consejero: Marqués de Guadalmina. El marquesado de Guadalmina fue uno de los títulos nobiliarios de nuevo cuño creado por el rey Alfonso XII por decreto de 26 de julio de 1873. El título se refiere al pequeño río Guadalmina, de la provincia de Málaga que mana en la Sierra Bermeja y toma su nombre del término árabe de wadi — acepción con significado “de las minas”, por los materiales ferruginosos extraídos de allí en época musulmana— Este río pasa por el municipio de Benahavis y desemboca entre San Pedro de Alcántara y Marbella, sirviendo de linde entre los términos municipales de Estepona y Marbella. El marquesado de Guadalmina fue creado a favor de Luis Manuel de la Cuadra y González de la Rasilla, quien amasó una cuantiosa fortuna durante su residencia en París, donde destacó como financiero, siendo banquero en aquella capital del marqués de Salamanca, 10 7 CÁNOVA S DEL CASTILLO, Emilio (1901 ) Cán ovas del Cast ill o. Juic io que mereci ó á sus contemporáneos españoles y extranjeros. Recopilaci ón hecha por su hermano Emilio de gran parte de l o escrito y publicado con motivo de su muerte , Editorial M . Rom ero Impre sor, Madrid , 602 pp. Recie nteme nte, un ejemplar de este impreso ha sido subastado en Madrid en la subasta nº 3 de mayo de 2014 el miér coles 7 de mayo de 2014, por la ca sa de subast as int ernacionales Abalarte, de lo que tenemos inform ación en el s itio web: http:/ /www.abalarte subastas.com/ lote_elegi do_nuevo.php?subasta=3&numero_lote=768&id=3753&cate goria=Libros&seccion=Libr os&orden=numero_lote&sentido=&offset=675&limite=75&autor=&vendido =&activo=esenes&idio ma=esenen [última consulta 16/06/2015] 10 8 Sobre las dificul tades del transporte en G ali cia y el puente internacio nal de Tuy sobre el río M iño existe abundantísima bi bliografía, de la que ofrecemos algunos ejemplos, com o: LINDO SO TAT O, Elvir a; VILAR RODRÍGUEZ, M arga rita (2009) Op. cit . ; o F ERNÁ NDEZ FERNÁ NDE Z, Xosé (1994 ) Op. cit . 103 tío político de Jorge Loring, concesionario de la primera línea férrea entre Córdoba y Málaga, que sería la base primordial para la constitución posterior de la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces. Aunque también hemos comentado la inicial competencia entre el marqués de Salamanca y la empresa de Loring, comprobamos que a pesar de ello, las relaciones entre las familias de prohombres malagueños siguieron adelante. El referido marqués de Guadalmina que aparece en el Anuario De La Torre de 1893, apelado Luis Antonio de la Cuadra y Raoul, sería el hijo del primer marqués y ostentaría el título a partir de 1875. -Abogado consultor: Francisco Silvela. Francisco Silvela y de Le Vielleuze, ocuparía el cargo de Abogado Consultor de los Ferrocarriles Andaluces durante un largo período desde 1893, según tenemos constancia por el Anuario De La Torre . Nacería ya en Madrid en 1843 y su formación fue íntegramente española, a diferencia de la de su hermano Manuel. Francisco se casaría con una de las hijas de Jorge Loring Oyárzabal, primer concesionario de la línea Córdoba-Málaga, y su esposa Amalia Heredia Livermore, llamada Amalia Loring Heredia, convirtiéndose en su yerno desde entonces. Sin entrar en detalles acerca de su nutrida carrera política, sólo diremos que este personaje fue ministro de la Gobernación en 1879, de Gracia y Justicia en 1885, de nuevo de la Gobernación en 1891, ministro de Estado en 1900, Presidente del Consejo de Ministros en 1899-1900, ministro de Marina en 1900 y de nuevo Presidente del consejo de ministros en 1902- 1903. Tras la ruptura del Partido Liberal, Silvela se estableció como lugarteniente del conservador Cánovas, comenzando un período de oposición a Francisco Romero Robledo, su rival político. -Secretario del Consejo. Pablo de Gorostiza. No disponemos de la biografía de este personaje, pero creemos que puede tratarse de uno de los descendientes del escritor Manuel Eduardo de Gorostiza, criollo de ascendencia española de Nueva España. La familia se trasladó a Cádiz en 1794 a la muerte del su progenitor, y Manuel Eduardo intervino como militar en la Guerra de la Independencia, debiendo exiliarse a Londres tras la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis, aunque después pasaría de nuevo a América, donde fallecería 109 . La filiación liberal y geográfica de esta familia hace probable que el individuo mencionado en el Anuario De la Torre fuese uno de los hijos o nietos del escritor y militar americano. -Agente de la Compañía. Francisco de P. Artacho. Es posible que este individuo fuese Francisco de Paula Artacho, mencionado en el Legajo 7.407, nº 92 del año 1866 en el legado documental de la Orden de Carlos III 110 . 10 9 El catá logo de Ossor io y Bernard lo reseñ a como GOROSTI ZA (Manue l E duar do d e). Poeta dramáti co meji cano - español, n acido en Veracruz en 11 de Noviembre de 1790 y muerto en Tacub aya en 23 de Octu bre de 1851. Durante su larg a reside nci a en Madri d, dond e estren ó sus pr inci pales obras, fue director y re dactor de los periódicos “C rónica C ientífica Literaria” (1817 - 20) y “Correo General de Madr id” (18 20 - 21). Desterrado en 1823 por sus ideas liberales se estableció en Londres, donde colaboró en la famosa “Revista de Edimburgo”. Empleó á veces el pseudónim o de Dos bachill eres y un dómine. Ver: OSSORIO Y BERNARD, Manue l ( 2004), Op. cit. , p. 185. 110 CÁRDENAS PIERA, Emi lio (19 90) Pr opuest as, soli citud es y decretos de la Real y muy disti nguida Orden de Car los II I , Volume n 2, Edicion es Hidalg uía, 1 enero 1990, Mósto les, Madr id , p. 2 4. 104 6. 2. Los miembros del Comité de París de la Compañía de Ferrocarriles Andaluces en 1894 Aunque no entraremos en detalles sobre los miembros de la directiva de la Compañía en Francia, puesto pertenecen a la élite francesa e internacional en la que no profundizaremos en este primer acercamiento a las élites andaluzas, mencionaremos sus cargos y sus nombres, tal como aparecen en el Anuario De La Torre, reservando para el futuro una profundización en estos conjuntos europeos. -Presidente del Comité. Sr. D. J. Stern. -Administrador Delegado. Sr. D. F. Timmerman. -Idem. Sr. D. L. Labitte. -Idem. Sr. D. Carlos Gomel. -Idem. Excmo. Sr. Conde Isaac de Camando [sic] 111 . -Idem. Excmo. Sr. D. Luciano Villars. -Secretario general de la Compañía. Sr. D. H. Ravenèz. -Ingeniero consultor de la Compañía. Sr. D. A. Delaperrière. -Jefe de lo Contencioso del Comité. Sr. D. Julio Jacques. -Secretario del Comité. Sr. D. Eduardo Lemoine. Durante este período fueron director de la Compañía Anatolio Maegherman, y subdirector Ernesto Paul. 111 El apell ido está escrito c on er rata, debe lee rse Ca mondo. 105 Capít ulo IV. La espe cia lizaci ón: ingenie ros y publicac iones La s necesidades de especialización de profesionales en todas las jerarquías laborales de los ferrocarriles en España se cubrió de forma desigual con cierto retraso respecto a otras potencias europeas. En el presente apartado vamos a tratar el tema de la formación de ingenieros, de las publicaciones especializadas o científicas con las que contaron para ejercer su oficio siguiendo la pista de las que coleccionó MZA. También nos acercaremos a las noticias contenidas en las actas de esta empresa sobre otras publicaciones cuya producción fue estimulada por la ferroviaria, o que fueron adquiridas por ella para cubrir las necesidades de información de empleados de rangos medios o bajos de la Compañía. Para completar la visión acerca de la especialización ferroviaria de estatus laborales medios y bajos haría falta incluir la formación de empleados y los problemas que esta cuestión suscitó, pero no hemos podido abordar de momento este aspecto. Sobre ello adelantaremos tan solo que fueron las propias ferroviarias las que normalmente se ocuparon de la formación de sus empleados en escuelas propias, como la Escuela de Factores Telegrafistas que mantuvo MZA en Ciudad Real. 1. Las modalidad es inglesa y francesa de estudios de ingeniería No sería hasta el siglo XX cuando los estudios de ingeniería se adscribirán a centros de nivel universitario. En el siglo XIX coexistieron dos grandes modalidades de formación de los ingenieros, la inglesa y la francesa. La primera modalidad se asentaba en la formación práctica y progresiva en el marco de trabajo, siendo heredera de la tradición de los ingenieros medievales o del Renacimiento. Curiosamente, Inglaterra, el primer país que desarrolló un proceso estructurado de industrialización, mantuvo este sistema de aprendizaje mediante tutores experimentados en las propias empresas y sociedades profesionales de ingenieros, exportando a sus especialistas así cualificados a toda Europa, desde el final del bloqueo continental napoleónico a partir de 1815, a petición de los industriales franceses, belgas y alemanes. Los ingenieros ingleses eran muy valorados por su creatividad. No obstante, a partir del último tercio del siglo XIX, se levantaron algunas voces para reclamar una formación más normalizada con ciclos de estudios teóricos más elaborados. La segunda modalidad de formación ingenieros fue la francesa, que elaboró una formación superior teórica desligada de la industria y de la 112 tras la publicación del Reglamento sobre la policía de los ferro-carriles de 1859, que asignaba la inspección técnica o facultativa de cada línea a los ingenieros del cuerpo de caminos y canales, a pesar de que cuatro años antes se había autorizado el empleo de ingenieros industriales por el gobierno para la inspección de estaciones, máquinas y aparatos ferroviarios. En el centro del debate se bosquejaba el reflejo de la disimetría que suponía que los ingenieros de caminos estuviesen en el corazón del ministerio y los industriales fuera. Sin embargo, la presencia de los ingenieros industriales en las empresas que diseñaron y construyeron las líneas ferroviarias y el material móvil y en las compañías que operaban en la red fue más que destacable. Hasta final de la centuria, en 1896, por Real Decreto de 13 de marzo, no se constituiría el cuerpo de Ingenieros Mecánicos de las Divisiones de los ferrocarriles, que admitiría a los ingenieros industriales en las plazas vacantes que dejasen los de Caminos, Canales y Puertos 121 . Sobre la importancia que alcanzaron los ingenieros de caminos, canales y puertos en las altas esferas de la política española del siglo XIX, y las sucesivas reordenaciones del ramo, tenemos el estudio en profundidad de Fernando Sáenz Ridruejo, el cuál abarca el análisis sociológico de los ingenieros de caminos que alcanzaron rangos de ministros y presidentes del Gobierno. Sin detenernos aquí en más detalles, diremos que Sáenz Ridruejo cuenta 12 ingenieros de caminos que fueron senadores entre 1879 y 1900; y 6 que ostentaron varias carteras ministeriales entre 1868 y 1896, en los ministerios de Presidencia, Gobernación, Estado, Fomento, Hacienda y Ultramar. Éstos últimos individuos fueron Práxedes Mateo Sagasta, José Echegaray Eizaguirre, Constantino de Ardanaz Undabarrena, José Elduayen Gorriti, Alberto Bosch Fustegueras y Amós Salvador Rodrigáñez. Otros 12 ingenieros de caminos, entre ellos algunos de los ya citados, formaron parte de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, entre 1861 y 1908; 2 ingresaron en la Real Academia Española en el último tercio del siglo XIX y colaboraron en la undécima edición del Diccionario ; 3 en la Academia de Bellas Artes, y ya en el siglo XX, también formó parte de esta institución el ingeniero ferroviario Félix Boix; 1 en la Academia de Ciencias Morales y Políticas; y 1 en la Real Academia de Historia 122 . Varios de estos ingenieros formaron parte de los Consejos de Administración de diversas compañías ferroviarias en ocasiones de modo intermitente, ya que, como sabemos, solían dimitir de sus cargos en las empresas privadas en el momento en que eran elegidos para funciones políticas, aunque continuasen en estrechas relaciones con el mundo empresarial. 2. 1. La Revista de Obras Públicas (1853…) El órgano de expresión del Cuerpo de Ingenieros de Caminos fue la Revista de Obras Públicas , fundada en 1853. Aún activa y parcialmente abierta a la consulta libre en la actualidad a través de su web oficial —están disponibles todos los números desde 1853 excepto los cuatro últimos años, accesibles sólo para suscriptores— 123 , esta revista no sólo fue una de las publicaciones técnicas españolas más importantes de la segunda mitad del siglo XIX y el primer tercio del XX, sino también un soporte privilegiado 12 1 SILVA, Manuel; LUSA, Gui ller mo (2007) “Cuerpos facult ativos del Estado ve rsus profesión l iberal”, en SILVA SUÁ REZ, Manuel (Ed.) (2007) Op. cit. Vol. IV, pp. 36 2 - 363. 12 2 SÁENZ RIDRUEJO, Fernando ( 2007) “ Ingenier ía de caminos y canal es, t ambién de puert os y f aros”, en SILVA SUÁ REZ, Manuel (Ed.) (2007) Op. ci t ., V ol. V, pp. 12 7 - 184 . 12 3 Revista de Obra s Públ icas: Órgano profe sional de los i ngenieros de cami nos, canale s y puerto s, ROP . Disp onib le en: http: //r opdigital .ciccp.e s/index. php [última consulta 08/08/2015] 113 para la discusión de dos brazos de las políticas públicas de mayor relevancia económica del Ochocientos: la hidráulica y la ferroviaria 124 . A unque en las últimas décadas se ha dedicado mayor atención a esta publicación, aún es escaso su estudio en las historias del periodismo o en las escasas historias de la ingeniería y la técnica española 125 . Al final de la década pasada también fue publicado algún trabajo que analiza con enfoque cuantitativo la importancia de la materia ferroviaria en esta revista, ya desde el marco de las Ciencias de la Información y la Comunicación 126 . Pero no hemos encontrado ningún trabajo específico basado en esta revista que ponga en relación el cuerpo de ingenieros con las élites burguesas desde un enfoque de su influencia sobre la sociedad. 3. Reflexiones sobre la relación de la prensa especializada con la Modernidad El asunto de la transmisión del conocimiento científico y las novedades de la técnica aplicada a la industria, reflejados en las publicaciones científicas que requerían las grandes empresas ferroviarias para su uso habitual, se entrelaza con otros factores, como el urbanismo alterado en las ciudades a partir de la revolución industrial. Desde la llegada del ferrocarril también se transformaron la morfología y las funciones urbanas 127 , fundiéndose con ellas las tecnologías impresoras y de difusión del momento. Algunos autores han hablado de la concentración de la técnica y las ediciones especializadas en grandes capitales como consecuencia de flujos de información inalienables a ellas, imprescindibles para el avance científico y la difusión del conocimiento 128 ; y nuestra selección de revistas científicas así lo confirma para los comienzos del siglo XX. Probablemente este maridaje secular entre ciudades, redes de transporte y ciencia que surgió con la Revolución Industrial, quede desfasado en nuestros días así que transcurran pocos lustros más, o más bien haya sido ya superado en el tiempo que vivimos, puesto que la revolución de las tecnologías de las telecomunicaciones (NTICs) ha dado lugar a un nuevo arquetipo de información y comunicación 129 . El modelo de 12 4 RAMOS GOROSTIZA, José Luis; MA RTÍNEZ V ARA, Tom ás (2008) “Las ideas econó micas de los ingenie ros de camino s: la Revi sta de Obras Públ icas (1853 - 1936), en Inve stigaciones de Historia Económica , nº 11, primav era 2008, p p. 9 - 38. 12 5 Entre los traba jos académi cos español es dedi cados a la Revist a de Obras Públicas de las décadas transcu rridas d el sig lo XXI, destaca n los apare cidos en e l mo nográfico de esta misma revista con mo tivo del 150 anivers ario de su fundación: SÁENZ RIDRU EJO, Fernando (2003) “Un siglo y medio de la revista de obras públicas”, en Revist a de Obras Públi cas, Órgano profe sional de los inge niero s de caminos, canales y puertos , nº 3434, 2003, pp. 7 - 15; SALD AÑA A RCE, Diego; BU ENO HER NÁNDEZ, Francis co (2003) “La revista de obras públic as entre 1959 y 1975”, en Revi sta de Obras públicas, etc ., nº 3434, 2003, pp. 99 - 102. 12 6 BENITO - MARTÍN EZ, Ele na (20 10) “Ca min os de hi erro y ace ro: un lar go tra yect o a t rav és de la Revist a de obras Públicas ”, en Documen tac ión de las Cie ncias de la Informac ión , 20 10, vol. 33, pp. 9 - 25. 12 7 CAPEL, Hora cio (201 1) Op. cit . 12 8 CAPEL, Hora cio (199 8) “ Cienc ia, inn ovaci ón tecnol ógica y desarrol lo econó mico en l a ciudad contemporánea”, en Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales nº 23, 15 de junio de 1998, Ba rcelona, s./p. Dispon ibl e en: http:/ /www.ub.edu/geoc rit/ sn - 23.htm [última consulta 02/07/2015] 12 9 HIMMANEM, Pekk a ( 2002) La ética del hacker y el es pírit u de la era de la infor mación , 166 pp. Disp onib le en: http: //e prints. rclis. org/12851/ 1/pekka.pdf [últ ima consulta 02/07/2015] 114 sociedad industrial surgido a caballo entre Europa y EE.UU. a mediados del siglo XIX y extendido más tarde al resto del mundo globalizado, siguió evolucionando y cambiando hasta el presente, desde la transformación de aquella sociedad industrial en sociedad de la información —a veces pretendida sociedad del conocimiento— 130 . A pesar de los cambios, las herencias negativas de la Revolución Industrial no han desaparecido aún ni quedado superadas, y en torno a las ciudades y núcleos urbanos ha surgido un polémico debate en la década pasada, por su inviabilidad como hábitats humanos salubres y dignos 131 . En España, las industrias de la impresión, ubicadas tradicionalmente en los centros históricos de las ciudades, al igual que otros tipos de industrias, desplazaron sus talleres y fábricas hacia zonas más distantes de los centros urbanos a mediados del siglo XX a pesar de las carencias de las infraestructuras en el prolongado período de postguerra que atravesó el país. En las últimas décadas del siglo pasado se dio otro desplazamiento de imprentas y rotativas hacia los polígonos industriales construidos ex profeso para albergar las actividades del sector secundario. En lo que llevamos transcurrido del siglo XXI, con el desarrollo y éxito de los medios de comunicación digitales y las TIC’s, se ha producido un fenómeno de deslocalización y ubicuidad de las empresas dedicadas a las labores publicación. 4 . MZA co mo consumidora de prensa especializ ada Según los estudios disponibles, durante el período 1760-1936 se incrementó en España el número de publicaciones técnicas fundadas anualmente debido a la revolución editorial y el incremento de la audiencia 132 . Tras las publicaciones en Londres de exiliados políticos durante la Década Ominosa, una nueva etapa de esplendor de la prensa se inicia en 1848, coincidiendo con la inauguración de los primeros ferrocarriles peninsulares (Barcelona-Mataró y Madrid- Aranjuez), la 13 0 El concep to “S ocieda d del Conoci miento ” se atribuye preci samente a Pe ter Drucker , un teór ico austríaco de la gestión empresarial que en 1966 f ue capaz de vislumbrar los cambios que impondrían las nuevas tecnol ogías inf ormáticas en la cot idianidad de las r elaciones sociales , y acuñó el tér mino de “trabajador del conocimiento” en su libro Eff ective ex ecuti ve , refiriéndo se a los ejecu tivos d e las empresas y a sus nuevas funciones en el advenimiento del nuevo medio; ver la traducción al español: DRUCKER, Pet er (199 3) El e jecut ivo efi caz , Apóstr ofe, Barcelo na, 164 pp . Alguno s años más tarde, el comunicólogo Armand M attel art, ha dedicado su vida académica al estudio y análi sis crít ico de esta supuesta “Sociedad del Co nocimiento” en el contexto de las tendencias intelectuales y la lucha de clases; citaremos aquí solamente algunas de las entrevist as a este profesor disponibles en l ínea referidas a este tema e n concreto, v er por ejem plo: MA TTELA RT, A rmand (1 995) “Intele ctuales, com unicación y cultura: entre la gerencia global y la recuperación de la críti ca” (entrevista de César Bolaño en Causas y Azares ), en portal web Infoamérica . Disponib le en: http:/ /www.infoamerica. org/documentos_pdf/ m att elart. pdf [última consulta 4/12/2015]; del mismo au tor (2006) “Sociedad de l conocimiento, sociedad de la información, sociedad de control” ( entrevista en Cult ures & Co nfli cts – traducción al español - ), en po rtal web Infoamérica . Disponible en: http:/ /www.infoamerica. org/documentos_pdf/ m att elart10. pdf [última consulta 04/1 2/2015]; y del mismo autor (¿?) “Une autre société de l’i nformation est possible” (entrevista de Stéphane Mandard), en portal web Infoamérica . Disp onible en http://www.infoameri ca.org/ teoria/ m attelart 1.htm [última consulta 02/07/2015] 13 1 GARNIER, J ean - Pierre (2011) “Treint a objec iones a Horaci o Capel”, en Scripta Nova. Revista Elect rónica de Geografí a y Cienci as Soc iales , Vol. XV, nú m. 353 (1) , 15 de febre ro de 2011 , s./p. Disp onib le en: http: //www.ub.edu/ geocrit/sn/sn - 353/ sn - 353 - 1.htm [última consu lta 02/07/ 2015] 13 2 ALGABA CALVO, Ant oni o ( 2000 ) “ La dif usi ón de la innovac ión. Las r evista s c ientíf icas e n Españ a 1760 - 1936”, en Scr ipta Nova. Revist a El ectr ónic a de Geografía y Cienci as Socia les , Univers idad de Barce lona, nº 69 (17), 1 de agost o de 200 0, s./ p. Dispo nibl e en : http:/ /www.ub.edu/geocr it/ sn - 69 - 27.htm [última consulta 02/0 7/2015] 115 organización de la Universidad Central y el período de mayor prestigio de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos desde su creación 133 . La publicidad, a su vez, irrumpiría en la prensa bajo la Regencia de María Cristina de Borbón, cuando la economía liberal rompe sus diques políticos de contención 134 . Recordemos que desde el inicio de la etapa de María Cristina se fundaron las primeras revistas de arquitectura e ingeniería españolas (1846). Hasta años más tarde no se publicarán revistas especializadas en ferrocarriles (1852), pero aún la primera Ley de Ferrocarriles se promulgó más tarde, durante el Bienio Progresista (1855). Las legislaciones sobre prensa fueron bastante posteriores —de 1879 y 1883, conservadora y aperturista respectivamente—, y afectaron principalmente a las cabeceras generalistas aunque no tanto a las especializadas o científicas. Estos hitos legales coincidieron con la Restauración Borbónica, la concentración de los grandes negocios del ferrocarril, la segunda oleada de construcción ferroviaria, la renovación de las estaciones, y los orígenes de los de vía estrecha y de los tranvías urbanos 135 . La bibliografía pertinente sobre la materia, nos informa de que la fundación de revistas sobre publicidad y transportes en general fue tardía en España, aunque ambas tipologías comienzan en el mismo año, 1919, avanzada ya la llamada Edad de Plata de la Cultura Española 136 . Respecto a esta Edad de Plata debemos señalar que algunos estudiosos plantean su inicio alrededor de 1898 —fecha del Desastre de Cuba—, pero otros lo retrotraen a 1868, año de la Revolución Gloriosa y de la inauguración de una de las dos principales arterias ferroviarias hasta Andalucía, la línea Madrid-Córdoba- Málaga —momento álgido de la primera etapa de construcción de la red peninsular— 137 . 4.1. Presupuesto de MZA en impresiones, libros y periódicos para 1865 En la última sesión del Consejo de MZA del año 1864 encontramos uno de los pocos testimonios sobre los gastos de la empresa en publicaciones, es decir, de su consumo de información 138 . Aquel día 30 de diciembre de 1864, se hizo presupuesto de los gastos del Consejo de Administración para 1865. De un total de 4.192.000 reales de vellón, 75.000 reales serían para compra de impresiones, libros y periódicos. Asimismo 13 3 Inform ación extraída de la web de la Unive rsidad Politécnica de M adrid, en la que se in tegró la Escuel a Técni ca Superior de Caminos Canales y Pu ertos (ETSI) en el a ño 1957 , que ant es ha bía dependido del Ministerio de Obras Públi cas, ver : UNIVERSI DAD POLITÉC NICA DE MA DRID (s. f .) “Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos”, web ofici al. Disponible en: http:/ /www .upm .es/institucional/Fu turosEstud iantes/Centr os/Campu sCiudadU niversitaria /ETSICam inos [última consulta 02/07/2015] 13 4 ALGABA CALVO, Ant oni o ( 2000 ) Op. cit . 13 5 COMÍN COMÍN, Fra ncis co (et. al.) (1998) Op. cit. , Vol. I, pp. 149 - 280. 13 6 Respecto al in ici o de es ta Edad de Plata no exis te un conse nso explícito , según señ ala URR UTIA CÁRDENAS, Her nán (1999 - 2000) “La Edad de Pl ata de l a Liter atura Español a (1868 - 1936), en Cauce , nº 22 - 23, pp. 581 - 582. Disponi ble en: http:/ /cvc.cervantes.es /lit eratura/ cauce/pdf/cauce22 - 23/ cauce22 - 23_33.pdf [última consulta 02/07/2015] 13 7 CUÉLLAR VILLAR, Domi ngo (2008) Op. ci t. , en CU ÉLLA R VILL AR, D omingo; S ÁNCH EZ PICÓN, Andrés (dirs .) (2 008) 150 años de fer rocarril en Andalucía: un balance [ Tomo I], Junta de Andal ucí a - Consej ería de Obra s Púb lic as y Tra nspor tes - y Fundación de los Ferroca rriles Españoles; Servici o de Pub licaci ones. Direcci ón gener al de Planificación de l a Consej ería de Obras Pública s y Transpo rtes , Madr id, pp. 81 - 159. 13 8 Actas M ZA, se sión n º 3 8 d e 30 de di ciembre de 186 4, p. 62, l ibr o 5 . 116 se presupuestaron los gastos de la Contabilidad en el concepto de “Impresiones y libros”, por un total de 40.000 reales de vellón; los de Almacenes generales por “Impresiones y libros”, en un total de 60.000 reales; y los del Servicio de Movimiento, por “Impresiones, libros, periódicos, etc.” por 593.000 139 . En fin, el total del presupuesto aprobado para 1865 para consumo de información de la propia empresa y sus distintas dependencias fue de 768.000 reales de vellón, que proporcionalmente al presupuesto general del que disponía el Consejo, equivaldría a un 18’32%, cantidad nada desdeñable. Además, se aprobó otro presupuesto estimativo anual para el momento en que todas las líneas estuvieran abiertas, más elevado que el que se proyectó para 1865. En ese momento esperado de funcionamiento pleno de la red, se previó un gasto en reales de vellón de 615.000 para impresiones, libros y periódicos; 30.000 para publicidad; y para el Servicio del Tráfico, 130.000 en impresiones, libros y periódicos, y 26.000 en publicidad. O sea, entre productos de imprenta e información y publicidad, el montante ascendería para la red completa a 801.000 reales de vellón. 4. 2. Las colecciones de revistas de las ferroviarias Según estos datos podemos considerar a las ferroviarias de la época —cuya capacidad de contar con información actualizada tenía repercusiones directas en su negocio—, grandes consumidoras de prensa especializada, generalista y publicaciones diversas, además de consumidoras de publicidad. De todo este volumen bibliográfico que consumió MZA sólo nos queda una pequeña muestra que se ha conservado en la Biblioteca del Archivo Histórico Ferroviario de Madrid. Se supone que todas las compañías ferroviarias disponían de sus propias colecciones de revistas, pero sólo han llegado hasta nosotros las suscritas por esta empresa. El equipo de bibliotecarias de este organismo ha clasificado estos fondos dividiéndolos en dos grupos: a) revistas técnicas y especializadas —dirigidas a los ingenieros o estratos superiores de empleados— 140 , y b) revistas de temática ferroviaria —enfocadas a empleados de escalafones más bajos, o incluso al público general interesado en esta temática— 141 . Tanto la Oficina de Estudios de Vía y Obras en 1918, como el Servicio de Vía y Obras de MZA en 1920, realizaron catálogos de las revistas especializadas, prueba de la importancia otorgada a estas publicaciones en las rutinas de trabajo de los altos cargos. Nosotros aquí no vamos a realizar un estudio exhaustivo en esta interesante temática, pero para los objetivos de visión general de la importancia que la información especializada llegó a tener para las ferroviarias, hemos seleccionado 35 cabeceras de las más significativas, que estaban en publicación y eran abonadas por la Compañía y conservadas para uso interno de ingenieros y personal cualificado durante el período cronológico que estudiamos. Hemos prestado mayor atención a las pertenecientes al 13 9 Actas M ZA, se sión n º 3 8 d e 30 de di ciembre de 186 3, pp. 69 - 74, libro 5. 14 0 CABANES MARTÍN, Ana (2012 ) Las revis tas ci entíficas y técn icas de l si g lo XIX y primer terc io del siglo XX: una puerta al conocim iento especializado [diaporama en línea] (Los Miércoles del Archivo y la Bibl iote ca), Museo del Ferroca rri l, Madri d, 5 9 pp . Di sponi ble en: http:/ /www.museodelferroca rril. org/comunicaci on/pdf/ Revistas_cient %C3%A Dficas_y_tecni cas.pdf [última consulta 02/07/2015] 14 1 CABANES MARTÍN, Ana (2013 ) Las revis tas f errovi arias, el conocimien to especializado [diaporama en línea] (Los M iércoles del Archivo y la Biblioteca), Museo del Ferrocarril, Mad rid, 76 pp. Disp onib le en: http: / /www .m useo delf erro carr il.or g/com un icaci on/p df/Re vist as_ ferr ovia rias - acceso_al_conocimiento.pdf [última consulta 06/12/2015] 117 momento álgido de la aparición de revistas especializadas, que fue el primer tercio del siglo XX . Ofrecemos en esta sucinta compilación las fechas extremas, no de los períodos de publicación de las revistas, sino de los intervalos que se conservan en el AHF, aunque en algunos casos las series sean discontinuas. Las revistas coleccionadas por MZA para uso rutinario de mandos e ingenieros, dentro de su especialización presentan un abanico temático que va desde el carácter general, pasando por la ingeniería industrial o mecánica, la construcción, la electricidad o la electrotecnia, hasta las publicaciones editadas por grandes empresas, más algunos anuarios. Los criterios que elegimos para esta selección de títulos y cabeceras de los ejemplares que se conservan en la actualidad, intuimos que otros muchos debieron ser eliminados por la misma empresa en el momento en el que perdieron actualidad o sus contenidos científicos y técnicos quedaron desfasados en el caso de las revistas científicas. Hemos analizado ya las destrucciones y venta de “papel inútil” de la propia empresa durante sus primeras décadas de existencia y, además, según la información que nos ofrecen las actas de 1864 que hemos introducido más arriba, la literatura conservada no se corresponde con la cantidad de gasto que la empresa dedicó a la compra de publicaciones. Con más razón hubo de ocurrir lo mismo con las publicaciones generalistas y las especializadas dirigidas al público en general que compraba la Compañía. 4. 3. Repertorio de las revistas periódicas especializadas más importantes que formaron la biblioteca de MZA 1. Revista de Obras Públicas (1853-actualidad). Publicada por la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid. 2. La Revista Científica del Ministerio de Fomento (¿?). Editada desde 1862 era una escisión del Boletín Oficial del Ministerio de Fomento , que se publicaba desde 1848, pero que se dedicó exclusivamente, a partir de esta escisión, a los temas de legislación y noticias oficiales; mientras que la Revista Científica trataba en profundidad descubrimientos científicos e industriales, exposiciones universales, minería, empresas ferroviarias, agricultura, etc. 3. La Ilustración Española y Americana (1869-1920). En el AHF se conservan números hasta 1894. Esta revista era título de continuación de otra publicación más antigua, el Museo Universal , editada desde 1857 hasta 1869. Seguramente esta revista fuese coleccionada por la Compañía por la cantidad y calidad de sus grabados de máquinas, inventos y otras técnicas, de los que hemos insertadp algunos a lo largo de esta tesis. 4. Anales de la Construcción y de la Industria (1876-1890). Esta revista fue premiada con Medalla de oro en la Exposición Universal de París en 1878. 5. Le Lumiére electrique (1879-1916). Se trata del órgano de la Unión de Sindicatos de Electricidad, que en 1917 cambia de nombre a Revue Générale de l’Électricité. 118 6. Le Génie Civil. Revue Généra le des Industries Françaises et Étrangers (1880 - 1973). Publicada en París. 7. Madrid Científico. Ciencias e Industrias (1897-1936), Madrid. 8. Revue de mecanique (1897-1909), París. 9. L’annuaire du commerce Didot-Bottin (1907-1918), París. 10. La Technique Moderne (1908-1991). 11. General Eletric Review (1914-1958), New York. 12. Brown Boveri Revue (1916 - 1987). Se trata de una revista suiza publicada en francés. 13. Le constructeur de ciment armé (1918-1932), París. 14. Revue Générale d l’Élec tricité (1918-1995), París. 15. Ingeniería Internacional (1919-1940). Publicada en español en New York. 16. Revue du Béton Armé (1919-1923). 17. El progreso de la ingeniería (1920-1930). Publicada en Berlín en español, alemán e inglés. 18. Procedings of the American Society of Civil Engineers (1920-1927), New York; 19. Industria y Economía (1921-1922), revista mensual dedicada al resumen de artículos técnicos sobre la industria nacional. 20. L’Électricien: Revue Practique d’Électricité Industrielle (1922-1974), París. 21. The Metropolitan-Vickers Gazette (1922-1957). 22. Anales de la Asociación de Ingenieros del Instituto Católico de Artes e Industrias (1922-1939). Se trata de la revista oficial de esta asociación, de carácter no divulgativo, sino técnico, que desde 1940 cambió de nombre a Anales de Mecánica y Electricidad . 23. Électricité -Mecanique (1924-1927). 24. Ingeniería y Construcción (1925-1936). Fue una publicación mensual hispanoamericana. 25. Revue d’electricité et mécanique (1928-1969). 26. Revista Siemens (1928-1996) en versiones alemana, inglesa y española, publicada en Berlín. 119 27. Catálogo de exportadores y productores españoles (1928), Madrid. 28. Catálogo de Importadores en el extranjero de productos españoles (1929). Consejo de Economía Nacional. 29. Revista de Ingeniería Industrial (1930-1935), editada por la Asociación Nacional de Ingenieros Industriales. Sus temas recurrentes eran la aeronáutica y el automovilismo, bibliografía, conferencias y congresos, construcción, economía, editoriales, electricidad, ferrocarriles, mecánica, química industrial y racionalización industrial. 30. Anuario de Minería, Metalurgia, Electricidad y demás Industrias de España (1930-1931). 31. Beton und Eisen: Internationales Organ fur Betonbau (1931-1933), Berlín. 32. Bulletin Technique Isothermos (1932-1960) 33. Hormigón y Acero (1934-1936). 34. Anuario General de España: comercio, industria, profesiones, elemento oficial, agricultura, ganadería, minería y prop ? (1934-1946). 35. Metalurgia y Electricidad (1937-1990). Revista de carácter propagandístico y divulgativo, patrocinada por empresas del sector. A continuación insertamos un cuadro de Excel a modo de recapitulación para formar un ligero análisis inicial de nuestra selección de revistas. Descomponemos en dicho cuadro las fechas de inicio, final y duración total de estas cabeceras, el probable lugar de impresión y el idioma en el que fueron publicadas, según los datos de los que disponemos en estos momentos. Tabla 0 : Cuadro de revistas especializadas sobre ferrocarriles N°!revista ! Inicio ! Final ! Duración ! Lugar!de!imprenta ! Idioma ! ! ! 1! 1853 ! 2015 ! 162 ! Madrid! ? ! E spañol ! ! ! 2! 1862 ! !! !! Madrid! ? ! E spañol ! ! ! 3! 1869 ! 1920 ! 51 ! Madrid! ? ! E spañol ! ! ! 4! 1876 ! 1890 ! 14 ! Madrid! ? ! E spañol ! ! ! 5! 1879 ! 1916 ! 37 ! París? ! F rancés ! ! ! 6! 1880 ! 1973 ! 93 ! París ! F rancés ! ! ! 7! 1897 ! 1936 ! 39 ! Madrid ! E spañol ! ! ! 8! 1897 ! 1909 ! 12 ! París ! F rancés ! ! ! 9! 1907 ! 1918 ! 11 ! París ! F rancés ! ! ! 10 ! 1908 ! 1991 ! 83 ! París? ! F rancés ! ! ! 11 ! 1914 ! 1958 ! 44 ! New!York ! I nglés ! ! ! 12 ! 1916 ! 1987 ! 71 ! Baden ! F rancés ! ! ! 120 13 ! 191 8! 1932 ! 14 ! París ! F rancés ! ! ! 14 ! 1918 ! 1995 ! 77 ! París ! F rancés ! ! ! 15 ! 1919 ! 1940 ! 21 ! New!York ! I nglés ! ! ! 16 ! 1919 ! 1923 ! 4! París? ! F rancés ! ! ! 17 ! 1920 ! 1927 ! 7! París ! F rancés ! ! ! 18 ! 1920 ! 1930 ! 10 ! New!York ! I nglés ! ! ! 19 ! 1920 ! 1930 ! 10 ! Madrid! ? ! E spañol ! ! ! 20 ! 1921 ! 1922 ! 1! París ! F ran cés ! ! ! 21 ! 1922 ! 1957 ! 35 ! New!York!? ! I nglés ! ! ! 22 ! 1922 ! 1939 ! 17 ! Madrid! ? ! Español ! ! ! 23 ! 1924 ! 1927 ! 3! París? ! F rancés ! ! ! 24 ! 1925 ! 1936 ! 11 ! América!latina! ? ! E spañol ! ! ! 25 ! 1928 ! 1969 ! 41 ! París? ! F rancés ! ! ! 26 ! 1928 ! 1996 ! 68 ! Berlín ! F!/! E! /! I! ! ! 27 ! 1928 ! 1928 ! 0! Madrid ! E spañol ! ! ! 28 ! 1929 ! 1929 ! 0! Madrid! ? ! E spañol ! ! ! 29 ! 1930 ! 1935 ! 5! Madrid! ? ! E spañol ! ! ! 30 ! 1930 ! 1931 ! 1! Madrid! ? ! E spañol ! ! ! 31 ! 1931 ! 1933 ! 2! Berlín ! A lemán ! ! ! 32 ! 1932 ! 1960 ! 28 ! París? ! F rancés ! ! ! 33 ! 1934 ! 1936 ! 2! Madrid! ? ! E spañol ! ! ! 34 ! 1934 ! 1946 ! 12 ! Madrid! ? ! E spañol ! ! ! 35 ! 1937 ! 1990 ! 53 ! Madrid! ? ! E spañol ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! !! Total ! Madrid ! París ! New!York ! Berlín ! Otros ! %!Madrid ! 1853 T 1897 ! 8! 5! 3! !! !! !! 63 ! 1907 T 1920 ! 11 ! 1! 6! 3! !! 1! 9! 1921 T 1937 ! 16 ! 8! 4! !! 2! 2! 50 ! Total ! 35 ! 14 ! 13 ! 3! 2! 3! 40 ! ! ! ! ! ! ! ! ! 121 Del conteo de los títulos de nuestra aproximac ión a las más importantes revi stas especializadas en ferrocarriles a las que estaba suscrita MZA desde mediados del sig lo XIX hasta la década de 1930, resulta la pequeña tabla que hemos colocado justo arriba de estas líneas. Mientras para los títulos de en tre mediados y finales del siglo XIX , el mayor porcentaje de las conservadas por MZA recae en las pu blicadas en M adrid; sin emb argo, entre la p rimera y la segunda décadas del sglo XX, predominan con diferencia las revistas publicadas en París, seguidas por las revistas neoyorquinas. De nuevo, vuelve a acrecentarse el número de títulos importantes publicados en Madrid en las décadas de 1920 y 1930. De las revistas alemanas y de otras nacionalidades, sólo tenemos constancias de su conservación por MZA a parti r del siglo XX, pero no en los tramos del siglo XIX, dominados por las imprentas francesas y norteamericanas. A pesar de estas variacion es en la nacionalidad de las revistas especializadas en ferrocarril en el período analizado, sigue siendo predominante e l porcentaje de títulos extranjeros sobre el global de las publicaciones que suscri bió MZA. 5. Encargos y compras de manuales para el personal de MZA Sería necesario un estudio en mayor profundidad sobre este tema que el que hemos podido abarcar en esta ocasión, pero en un primer acercamiento nos ha parecido que la industria general del libro en España no produjo obras de consulta o instrucción para los empleados ferroviarios de jerarquías medias y bajas. Por el contrario, fueron las propias ferroviarias las que se encargaron de estimular este tipo de producciones, muchas veces a costa de no remunerar el trabajo de elaboración, pues fueron frecuentemente sus propios empleados los que lo realizaban. Este tipo de obras, además de algunas guías y anuarios especializados que también se adquirían, solía ser adquirido directamente por el Consejo de Administración de MZA. Aunque estos libros se confeccionaban en imprentas externas, la Compañía los compraba, bien directamente a sus autores bajo condiciones desiguales que comentaremos, bien a otras empresas que habían producido algún título útil para aplicación general. 5. 1. Manual para los Empleados de caminos de hierro , de Pedro de Gorostoia (1858) La primera compra de un manual para los empleados la acordó e l C onsejo el 31 de marzo de 1858 142 . El libro en cuestión se denominaba Manual para los Empleados de caminos de hierro , y el Consejo acordó la adquisición de 250 ejemplares . Se trataba de una obra escrita por el inspector de la Compañía Pedro de Gorostoia, y es el primer ejemplo de otros que siguieron. La anotación del acta dice: “El Direct or expone que el Sr. D. Pedro de Gorost oia, Ynspector de la Compañía, ha publicado un “Manual para uso de los empleados de caminos de hierro”; que esta obra si b ien no es de una utilida d directa 14 2 Actas M ZA, se sión nº 20 de 31 de marzo 1858, pp. 276 - 277. 128 gratuitamente entre al menos algunos de sus empleados. Si consideramos que el precio de 5 pesetas fue descontado de la deuda de Muñoz por adelanto para publicación, ésta quedaría así reducida a 2.500 pesetas. 5. 8. Libros con los títulos Elementos de Telegrafía Eléctrica (1883) y Geometría elemental con aplicaciones varias (1884), ambos de Carlos Álvarez Malgorry A propuesta del Director de la Compañía, el Consejo acordó en agosto de 1883 la adquisición de 100 ejemplares de un libro con el título Elementos de Telegrafía Eléctrica , publicado por Álvarez Malgorry con destino a la escuela de factores telegrafistas de Ciudad-Real, a cargo de la Compañía. El libro había sido recomendado por un informe emitido por el servicio del Movimiento, por considerar que contenía datos tan útiles como aplicables al servicio telegráfico de la empresa 155 . Apenas transcurrido un año del primer título, el mismo autor, oficial del servicio del Tráfico, publicó su segundo título, con el nombre Geometría elemental con aplicaciones varias. De este último el Consejo acordó adquirir 180 ejemplares, de los cuales 100 se destinarían a la misma escuela de factores telegrafistas de Ciudad-Real y los 80 ejemplares restantes para el servicio de Vía y Obras. También acordó el Consejo la compra de 10 grandes láminas en colores correspondientes al boceto, las cuales se destinarían también a la escuela de Ciudad-Real 156 . De nuevo tenemos en estos libros dos manuales de texto de utilidad preferente para la escuela propia de la Compañía donde se formaban sus factores-telegrafistas. 5. 9. Manual del Contrato de Transportes , de Ramón Foyé (1886) En febrero de 1886 se autorizó la compra de 100 ejemplares del Manual del Contrato de Transportes , al precio de 5 pesetas el ejemplar, que acababa de publicar Ramon Foyé, Jefe del Servicio Comercial de la Compañía de Tarragona a Barcelona y Francia, por considerar el Consejo de MZA que contenía datos muy útiles para los empleados de ferrocarriles 157 . El precio de venta del ejemplar a 5 pesetas persiste en el caso de la publicación de un empleado de otra compañía diferente a MZA. Este dato nos indica que tal vez, el precio algo elevado de estas publicaciones en materia ferroviaria estuviese generalizado, por ser obras de tirada reducida. 5. 10. Libro publicado por el Director de la Gaceta de los Caminos de Hierro (1887) A propuesta del Director, el Consejo de MZA acordó en abril de 1887 la adquisición de 100 ejemplares de un libro publicado por el Director de la Gaceta de los Caminos de Hierro . En las actas no se especifica el título del libro, sino que en esta obra se hallaban recopilados la ley general vigente de ferrocarriles, el reglamento de policía y 15 5 Actas M ZA, se sión n º 1 6 d e 21 de ag ost o d e 1 883, p. 134, li bro 11. 15 6 Actas M ZA, se sión n º 10 de 23 de mayo de 1884, p. 279, l ibro 11. 15 7 Actas M ZA, se sión n º 4 de 19 de feb rer o d e 1 886, p. 199, li bro 12. 129 el de inspección y vigilancia administrativa y otros datos de utilidad para los empleados. El precio de este compendio era de una peseta el ejemplar 158 . No sabemos si Gustavo Hubbard, fundador de la importante publicación Gaceta de los Caminos de Hierro , que gozaba del favor de las compañías ferroviarias, e incluso de una subvención para su publicación de parte de MZA —y seguramente de otras—, se hacía aún cargo de la revista o siquiera si vivía aún en aquel año, puesto que Ossorio y Bernard no ofrece los años de su nacimiento y muerte, pero es posible que la publicación de este compendio legislativo tuviese el objetivo de conseguir algún dinero extra destinado a la Gaceta . 5. 11. Adquisición de ejemplares de varias publicaciones (1888) En una anotación del acta de MZA de enero de 1888 encontramos el acuerdo del Consejo para la adquisición de 60 ejemplares del Diccionario de ferro-carriles publicado bajo la dirección del señor Rincón, al precio de 15 pesetas cada uno; de 75 ejemplares del Prontuario del señor Muñoz, al precio de 5 pesetas cada uno; y de 40 ejemplares de “la verdadera” Guía de Madrid , a una peseta cada ejemplar. Estas adquisiciones fueron propuestas al Consejo por el Director de la Compañía, de conformidad con lo manifestado por los diferentes servicios 159 . Es decir, estas obras debían estar siendo reclamadas por distintos departamentos de la empresa como manuales de uso interno necesario. El Diccionario al que se refiere el acta de MZA debe ser el Diccionario general de ferrocarriles, legislativo, administrativo, técnico y comercial, por don José González de Las Cuevas y don Francisco Sastre y Rodríguez, … publicado bajo la dirección de don Pedro Fernández del Rincón, …, impreso en la tipográfica de M. Minuesa en 1887 y que constaba de 747 páginas 160 . El crecido número de páginas y su carácter especializado explican el alto precio al que se pusieron a la venta estos ejemplares. Del Prontuario del señor Muñoz suponemos que el autor al que se refiere esta anotación del acta sería el mismo Eduardo Muñoz que publicó anteriormente el Compendio de las disposiciones vigentes y reglas que deben conocer los empleados de las Estaciones en 1878, reeditado en 1884, y del que hemos hablado anteriormente. No sabemos, sin embargo, si la apelación de “prontuario” se referirá a una nueva edición del Compendio en una forma más manejable para su uso cotidiano, de la que no hemos encontrado ninguna referencia, o se tratará del mismo Compendio ya reeditado en 1884, al que familiarmente se llamaría de aquel modo. 15 8 Actas M ZA, se sión n º 9 de 29 de abr il de 188 7, p. 464, libr o 12. 15 9 Actas M ZA, se sión n º 2 de 27 de ene ro de 1888 , p . 129, l ibr o 1 3. 16 0 FERNÁ N DEZ DEL RI NCÓN, Pedr o ( dir .) (1887) Diccion ari o ge neral d e f errocar ril es, legis lat ivo , administrati vo, téc nico y comerci al, por don José González de Las Cuevas y don Francis co Sastre y Rodrígu ez, … public ado ba jo l a di recci ón de don Pedro Fer nández del Rin cón, … , Tip . de M. M inuesa, 747 pp. Ref eren cia disponib le en: https:/ /books.google.es/ books/about/ D icci onario_general_de_ferr ocarr iles_leg.htm l?id=xZT cZwE ACAA J&redir_esc= y [última consulta 3/10/2015] 130 Sobre “la verdadera” Guía de Madrid nos ocuparemos en el apartado de guías para viajeros, y aquí adelantaremos, simplemente, que es posible que fuese la editada por Emilio Valverde y Álvarez. 131 132 Capít ulo V. Prol etarizac ión en el s iglo XIX La consolidación del sistema de fábricas en España desde antes de la revolución industrial, —por ejemplo la implantación de las grandes fábricas de tabaco de la Corona 161 —, y ya en el período de la mecanización y las diferentes oleadas de innovaciones tecnológicas, afectó de forma notable el tejido social entre la clase jornalera. A las primeras reacciones de la mano de obra fabril procedente del estamento tradicional de trabajadores agrícolas, se impondrían las relaciones laborales en la fábrica. Los industriales consiguieron imponer la disciplina fabril, los criterios de eficiencia con la aceleración del calendario, horarios y ritmos de producción, y un sistema de reglamentos, sanciones y prácticas paternalistas; debiendo someterse los obreros al acatamiento de la dureza de las condiciones de trabajo, con una nula seguridad laboral. El trabajo en el propio domicilio de los obreros y las obreras persistió en áreas rurales y servía para abastecer de ciertas labores a empresas de las capitales, como se ha comprobado para las áreas en torno a Barcelona en la década de 1830. Los niños fueron incorporados al trabajo fabril y fueron las principales víctimas de las condiciones técnico-sanitarias, enfermando y falleciendo debido a enfermedades infecciosas de transmisión por el aire, como la viruela, el sarampión, la bronquitis y la neumonía, junto con enfermedades transmitidas por el agua, el hacinamiento y la falta de salubridad e higiene. Un ejemplo también investigado de ello fue el coste social de la industrialización vizcaína por la alta mortalidad de la clase obrera hasta finales del siglo XIX, que provocó un retraso en la modernización demográfica de la provincia de más de treinta años, o sea, una generación completa. Durante el Ochocientos, se dieron también cambios de género en trabajos fabriles, como el del tabaco o el textil, que habían sido anteriormente llevado a cabo mayoritariamente por mujeres. L a mecanización del algodón, por ejemplo, dio lugar a que se relegara a las mujere s a las máquinas más antiguas y menos productivas, y a las tareas de preparación previas a la 16 1 Las Reales Fábricas pues tas en marcha por las monarquías il ustr adas desde el finales del siglo XVII y todo el siglo XVIII fu eron un a iniciativa del abs olutismo preced ente de la fu tura Revol ución Indu stri al que pasaría a manos del capitalismo liberal. Destacaron las Reales Fábricas de Paños, de Lencería, de hilados y tejidos de algodón, de sedas, en el ramo de la confección textil ; las de pólvora, armas y artillerí a, en el sector milita r; de c erámica, loza y porcelan a, d e tabacos, y d e otros pro ductos com o abanicos, aguardientes, naipes, cera, coches, cristal, hojalata, papel, relojes, som breros…; adem ás de otras empresas m anufactur eras instaladas en las colonias am eri canas por el E stado . S obre estas antiguas fábricas del período p reindustrial existen fuentes primarias c omo M ARTÍN, Marcos (1803) Censo de frutos y manu facturas de Espa ña é isla s a dyacentes ord enado sobre los dato s d irigidos por los intende ntes […] ba jo la dire cción de su X efe D . Marc os Mar tín , Im prenta Rea l, M adrid, 214 pp .; así como obras de investigación contem poránea como la de MA RTÍNEZ RUIZ, Enrique; DE PA ZZIS PI CORRALES, Magdale na (eds. ) (2010) Ilustrac ión, ciencia y té cnica en el sig lo XVIII espa ñol , Servic io de Publi caciones de la Universidad de Valencia, 408 pp. 133 hilatura, como se ha comprobado también para el caso de las industrias de Barcelona y Vilanova, respectivamente, en la primera mitad del siglo XIX 162 . Para situar y contextualizar estudios más detallados sobre comunicación ferroviaria en un futuro, deberíamos disponer de mayor número de investigaciones sobre la dimensión social de este sector económico, puesto que hasta años muy recientes en España se habían primado las investigaciones sobre historia del ferrocarril desde el enfoque macroeconómico, son muy escasas o casi inexistentes las centradas en el personal ferroviario; aunque poco a poco va estimulándose esta línea de estudio 163 . 1. La desaparición del siste ma gremial en Francia y en España En el continente europeo, la abolición de los gremios, que se llevaría a efecto a lo largo del siglo XIX, tiene su antecedente más directo en Francia, con la La Ley Le Chapelier. El abogado bretón Isaac Le Chapelier, que había presidido la sesión del 4 de agosto de 1789 en la Asamblea Nacional en la que se decretó la abolición del feudalismo, y participado en la creación del Club de los Jacobinos. La Ley propuesta por el abogado fue aprobada por la Asamblea Nacional francesa en 1791. Instauraba la libertad de empresa y prohibía las asociaciones de patronos y obreros, aduciendo la razón de que el maquinismo necesitaba de hombres libres e iguales ante la ley y con 16 2 CALVO CALVO, Ángel (20 07) Té cnica e Ingeni ería en España: IV. El ochoc ientos . Pensami ento, profesiones y Sociedad , Real Acad emia de In geniería, Institu ción “Fern ando el C atólico”, Pre nsas Unive rsi tarias de Zaragoza , Zar agoza, pp. 388 - 399. 16 3 Una histor iad ora ini ció los estudi os en esta materi a con su tesis doct oral en 1991, y ha conti nuad o publicando obras generales de diferentes períodos, ver: JUEZ GONZA LO, Emerenciana - Paz (1991) El mundo socia l de los ferr ocarri les españoles, 1857 - 1917 . Tesis do ctoral dirigid a por Á ngel Bah amonde Magr o, Fac ul ta d de Geo gra fía e Hist oria , UCM, Mad ri d, 650 pp. Dis ponib le en: http:/ /epri nts.ucm.es/ 1832/1/AH0000601.pdf [ última consulta 12/11/ 2015]; o de la misma autora (2000) Los ferrov iarios de las Antiguas Compañías. Una hist oria descon ocida . Edicion es TR EA, Gijón, 309 pp. En la pasada década, otros investig adores dedicaron su lí nea principa l de estu dio a las cuestiones sociales del ferrocarr il, como PLAZA PLAZA, A ntoni o (2004) El asoc iaci onismo ferrovi ario en Españ a (1870 - 1917) De las primeras organizaci ones a la Federación Nacional de Ferroviarios , Tesis doctoral dirigida por M anuel Pérez Ledesma, Universidad A utónoma de Madrid, ¿? pp., y referenciada por su autor en (2006) “Los orígenes del sindicalismo ferroviario en España”, en Actas IV Con greso de Historia Ferrovi aria, Málaga, . Disponibl e en: http:/ /www.docutren.com/ HistoriaFer roviari a/Malaga2006/pdf /III 08.pdf [última consulta 13/11/2015]. O concretamente sobre la empresa de F errocarri les Andaluces, ver: POLO MURIEL, Francisco (2006 ) Una aproximación al perfil sociolaboral de los trabajador es del servicio de Vía y O bras de la com pañía de los F errocarrile s Anda luces (1 877 - 1941) , DEA — Diplo ma de Estudi os Ava nzad os — , D epartame nto de Hist ori a Conte mporá nea, UAM, Madr id, inédi to, 71 pp .; del mismo autor (2008) “El facto r humano en el Serv icio de V ía y O bras de la C ompañ ía d e los Ferro carriles An daluces (1 877 - 1936)”, en CUÉLLA R VILLAR, Domi ngo; SÁNCHEZ PI CÓN, Andrés (d irs .) (2008 ) Op. ci t . [Tomo II], pp. 641 - 719. Francisco Polo Muriel acaba de deposit ar su tesis doctoral en torno al persona l fer roviario, que será le ída e l 30 d e noviembre de 2015, pero sale de nuestro marco cronológico puesto se dedica a la depuraci ón del personal ferroviario durante la Guerra Civil y el Franquismo, ver: POLO M URIEL, F rancisco (2015) La depuración del persona l ferroviar io durante la G uerra Civ il y el Franquis mo (1936 - 1975) , tesis d octoral dirigida por Manuel Álvaro Dueñas y Miguel Muñoz Rubio, Universidad Autónoma de Madrid, 532 pp. Para el año 1915, ver el detal lado estudi o y tablas en: B ALLESTEROS DON CEL, Es mer alda (20 10) “Retribuciones de los trabajadores del Servicio de Vía y Obras (MZ A). Reflexiones en torno a un análisi s mult idi mensiona l”, en revi sta TST, Transportes Servici os y Telecomunicaci ones, nº 18, junio 2010, pp. 172 - 197. 134 autonomía de voluntad 164 . El decreto de Allarde, emitido unos meses antes, abolía los gremios y contribuía, también, a establecer la libertad de ejercer una actividad profesional; pero fueron el inicio del concierto de salarios por libre convenio con los patrones. Así, la Ley Le Chapelier fue aprobada en el contexto de la desaparición del Antiguo Régimen y de las corporaciones que lo constituían, sufragando una forma primitiva de liberalismo económico que permitirá que los trabajadores empezasen a ser explotados sin misericordia en la gran empresa, hecho que los empuja a organizarse y defenderse a través de sus primeras asociaciones 165 . En su artículo 1º la Ley Le Chapelier obligaba al desmantelamiento de toda clase de corporaciones de ciudadanos del mismo oficio y profesión, dictando que ésta sería una de las bases fundamentales de la Constitución Francesa, y prohibía totalmente además volver a crearlas bajo cualquier forma. Según el artículo 2º de esta ley, los ciudadanos del mismo oficio, empresarios, comerciantes, artesanos y obreros no podrían nombrar presidente, llevar registros, promulgar estatutos, tomar decisiones ni imponer normas en su interés común. La Ley Le Chapelier sería derogada en 1864 y sustituida por la Ley Ollivier, que abolía el delito de asociación 166 . En España, la institución gremial, de origen medieval, se encuentra desde el último tercio del siglo XVIII con una legislación que tiende a desvirtuar sus propias esencias. Así, por ejemplo, ministros de Carlos III y Carlos IV propugnan la exención de exámenes para extranjeros, posibilitan que se examinen de maestros individuos que no hubieran pasado por los grados inferiores, etc. Otro aspecto importante es que la función social del gremio fue pasando a montepíos laicos que sustituyeron en cierta manera a las antiguas cofradías. La sociedad capitalista, como es sabido, se organiza de acuerdo a la trilogía libertad, igualdad, propiedad. El hecho de la disolución gremial, que no trajo las protestas ni los problemas que sí reportó la abolición de los señoríos, por ejemplo, hay que situarla relacionada con la libertad de industria y de comercio. Un Real Decreto del 20 de enero de 1834, publicado en la Gaceta de Madrid el día siguiente, liquidaba el monopolio de los gremios 167 . y decía en su artículo 1.°: “Las asociaciones gremiales, cualquiera que sea su denominación o su objeto, no gozan fuero privilegiado y dependen exclusivamente de la autoridad municipal de cada pueblo” . Y en su artículo 8.°: “Todo individuo puede ejercer simultáneamente cuantas industrias posea, sin otra obligación que la de inscribirse en los gremios respectivos de ellas” . Aproximadamente tres años después, el 6 de diciembre de 1836, fue restablecida la ley aprobada en las Cortes generales y extraordinarias de Cádiz del 8 de junio de 1813. Mediante aquella ley gaditana se había ordenado “l a libertad en el 16 4 MACHICAD O, Jorg e (2 010 ) His tor ia del Der echo de l T raba jo , Universid ad San Fra ncisco Xavie r, Faculta d de Cie ncias Jurídi cas y Polít icas, p. 7. Dispo nible en: ht tp:/ /ermoquisber t.tri pod.com/pdfs/ dt05 - histori a.pdf [última consulta 29/11/2015] 16 5 MACHICAD O, Jorg e (2 010 ) Li bertad de Asoci ación Profesi onal , Universid ad San Fra ncisco Xavie r, Faculta d de Cie ncias Jurídi cas y Polít icas, p. 8. Dispo nible en: ht tp:/ /ermoquisber t.tri pod.com/pdfs/ dt18 - asociacion.pdf [última consulta 29/11/2015] 16 6 Para más det alles y pro fundizaci ón sobre la Ley Le Chape lier, sus antecede ntes y secuelas, ver : FOURNIER, Claude; BOUTILLIER, Sophie (2012) “Histoi re Par lamentai re de l’artisanat et des petites entreprises. Acte 1: La Loi Le Chapelier (1791)”, en Do cumen ts de Trav ail le nº 26/2012, Réseau de Recher che sur l’Innovat ion, 20 pp. Disp onibl e en: http: // rrifr. univ - littoral.fr/wp - content/ uploads/2012/ 01/doc26.pdf [última consulta 29/11/2015] 16 7 DE BURGOS, Javi er (21/ 01/1834 ) “Real decre to dec lar ando que la s asocia ciones gremi ale s no goz an fuero privilegiado , y que no se po drá formar ninguna q ue monopolice el trabajo”, en Gacet a de Mad rid , nº 10, p. 1. Disponible en: https:// www.boe.es/datos/ pdfs/BOE//1834/010/ A00037 - 00037.pdf [última consulta 08/ 08/2015] 135 establecimiento de fábricas y ejercicio de cualquiera industria útil” , y dicha disposición fue publicada en la Gaceta de Madrid de 10 de diciembre de 1834 168 . En un plano distinto de la actuación jurídica que disolvió el régimen gremial permaneció durante un tiempo la continuidad entre actividad artesanal e industrial basada en la persona de los artesanos. El agrietamiento progresivo de la estructura gremial dio lugar a la aparición de tres categorías diferentes de trabajadores, que se solaparon al menos durante la primera mitad del siglo XIX: los artesanos independientes, los artesanos asalariados y los obreros de fábrica 169 . A mediados del siglo XIX español se intentó regular sucesivamente el derecho de asociación obrera, creándose un clima proclive a su reconocimiento con la revolución de 1868, aprovechado para crear sindicatos de resistencia y de ayuda mutua con la sanción de la Constitución de 1869. Pero realmente, hasta 1887 no hubo un marco legal que reconociera el pleno derecho de asociación profesional y sentara las bases del surgimiento y desarrollo de los dos grandes sindicatos españoles, la UGT (1888) y la CNT (1910). En las décadas intermedias, habían comenzado a surgir algunas asociaciones obreras que reclutaban miembros de los diferentes sectores industriales. Más adelante en el tiempo, ya en las postrimerías del siglo, aparece un movimiento de recuperación del gremio como organización que reagrupaba a capitalistas y obreros por encima de las divisiones de clase con aspiraciones de promover las instituciones de enseñanza, mutualidad, previsión y arbitraje que requerían la intervención del Estado. Este movimiento, bien avenido con el catolicismo y alimentadas por la encíclica Rerum novarum de 1891 del papa León XIII, daría lugar ya en los inicios del siglo XX a las Federaciones de Sindicatos Católicos 170 . 2. Precariedad, ludismo, servicio sanitario y situación de las viudas (1857 - 1868 ) La sustitución del viejo sistema de caridad religiosa del Antiguo Régimen sustentada por las cofradías hacia la beneficencia pública a mediados del siglo X IX en España, generó un vacío de operatividad que tampoco fue cubierto por el nuevo asociacionismo obrero en su doble vertiente asistencial y de cohesión social, pues hasta 16 8 GONZÁLEZ, A ntonio (Presidente) ; FERNÁNDE Z BAEZA, Pascual (Diputado Secretario); D E HUELVES, Juliá n (Di putado Secret ari o) (10/12 /1 836) “Rea l decreto mana ndo guardar , cumpli r y ejecutar el de las Córtes que restablece otro de las generales y ex traordi narias, fecha 8 de junio de 1813, por el que ordenaron la liber tad en el estableci miento de fábricas y ejer cicio de cualquie ra industri a útil”, en Gacet a de Madri d , núm. 7 35, p - 1. Disponible en: ht tps://www .boe.es/datos/pd fs/BOE//183 6/735/A000 01 - 00001.pdf [últ ima consulta 08/08/2015] 16 9 BERNAL, A. M ., et al . (1977) “Sevill a: de los gremios a la indu str ial izac ión” , en Estu dios de His toria Social , 5 - 6, pp. 76 - 77; BARNOSELL , G. (1997) “Artesans i obrer s”, en DE R IQUER, B . (dir.) Hist òria , polític a, societat i cultura dels Països Catalans , Enciclopè dia Catalana , B arcelona, V ol. 6, pp. 178 - 195; ROMERO MARÍN, J. (1 996) “Resi sten cia s de los trabaja dores cualif ica dos a la hegemonía del capital . Barce lona, 18 14 - 1836”, en CASTILLO, S. (coord.) El trabaj o a través de la hist oria , U GT/Asoc iación de Histori a Social , Madrid, pp. 305 - 312; y del mismo autor (1999) “Revolución liberal y formación de elites artesanas. Barcelona 1814 - 1836”, en CA STILLO, S.; O RTIZ, J. M. (coord s.) Estado, protes ta y movi mient os social es , Un iversidad del Pa ís V asco, Bilbao , pp. 65 - 78. [citas extraídas de CALVO CALVO, Ángel (20 07) “Del gremio a la industr ial izac ión” , en SILVA SUÁREZ, Manue l (Ed. ) (2007 ) Op. cit ., V ol. IV, pp . 387 - 426)] 17 0 CA LVO CALV O, Ángel (2007), op. cit ., pp. 318 - 421. 136 la década de 1880 solo fueron toleradas formas asociativas consideradas inofensivas— socorros mutuos, la beneficencia y algunos aspectos acerca de instrucción—, pero represaliadas otras sospechosas de alterar el orden vigente 171 . Verdaderamente, a pesar de la fuerza económica y social que tuvo el ferrocarril como nueva industria y la cantidad de personal del que se sirvió para su construcción y explotación, son tardías las fechas que arrojan los testimonios documentales, en las fuentes directas de las Actas de MZA, de intentos de organización del sindicalismo obrero. 2. 1. Indicios de ludismo (1857-1860) Es sabido que las primeras resistencias obreras en España a los sistemas fabriles tuvieron, como en el resto de Europa, características propias del ludismo, conociéndose sus inicios desde la década de 1820, pero que en algunas provincias andaluzas como Málaga y Sevilla, resurgieron ataques y destrucciones ludistas de fábricas a mediados de los años 1850 172 . Aunque no profundizaremos aquí en ello, puesto que no es objeto de este trabajo, hemos de indicar que en las actas de MZA de las dos primeras décadas de la existencia de la empresa, es decir, desde 1857, existen abundantes referencias a cortes, obstaculizaciones y levantamientos de vías deliberados, con la intencionalidad expresa de hacer descarrilar los trenes que por ellas transitaban. El Consejo de MZA suele denominar estos actos como “atentados”, y la persistencia de ellos va dando lugar en breve a que la Compañía contratase empleados para la vigilancia nocturna de las vías y apartaderos, y a que solicitase a las fuerzas oficiales del orden como la guardia civil por real orden de 2 de febrero de 1860, que tomara a su cargo también estas tareas de vigilancia y posibles pesquisas para conocer a los autores 173 . 2. 2. Donaciones a hospitales para obreros de la construcción (hasta 1864) En el caso de los obreros de la construcción, como eran empleados de los contratistas, las ferroviarias no se hicieron cargo de ellos directamente hasta 1864, momento en el que comienza a ser efectiva una cierta coordinación entre los ministerios de la Gobernación y Fomento, y se emite una Real orden en que se ponía en evidencia la necesidad de establecer un servicio sanitario para los trabajadores que las compañías 17 1 En general, los histori adores coinci den en destacar esta caracte ríst ica para las socieda des de socorros mutuo s en las línea s gener ale s de est udios sobre la so cie dad españ ola y la cl ase tr abajado ra en el sig lo XIX. Por ejemp lo, podemos ver: V ILAR RO DRÍGU EZ, Margarita (20 0) “La cobertura so cial a través de las so ciedades de so corro m utuo, 1 839 - 1935. ¿Una alternati va al Estado para afrontar los fallos del merc ado? ”, en XV I Encue ntro de Economía Pública, Crisis Financier a y Sector Público, Granada 2009 . Propuest a de trabajo para la sesión ti tulada Economic and Public History, organi zada por el Dr. Francisco Comín Comín, 34 pp. Disponib le en: http:// dialnet.unirioj a.es/ servlet/ articulo?codigo=2942280 [última consulta 12/11/2015]; o VILAR RODRÍGU EZ, Margarita; PONS PONS; Jerònia (2011) “El papel de las sociedades de socorro m utuo en la cobertura del riesgo de enfermed ad en Españ a (187 0 - 1942)” , en X Congre so Inter naci onal de la AEHE 8 9 y 10 de Sept iembr e 2011, Unive rsid ad Pablo de Olavi de , Carmona (Sevi lla ), 31 pp. Di sponible en: http:/ /www.aehe.net/ xcongreso/pdf/sesi ones/segur os/el%20papel%20de%20las%20sociedades%20de%2 0socorro%20mutuo%20en%20la%20cobertura%20de%20riestgo.pdf [última consulta 12/11/2015] 17 2 CALVO CALVO, Ángel (20 07 ) Op . cit., pp. 400 - 409. 17 3 Actas M ZA, se sión n º 7 de 16 de feb rer o d e 1 860, p. 296, li bro 2. 137 empleaban en sus grandes obras 174 . Hasta ese momento, no existía ningún tipo de seguro de accidentes o enfermedades laborales para estos obreros. Si bien los trabajadores contratados por la empresa ferroviaria directamente no gozaban de mejores condiciones, los obreros de la construcción de las subcontratas, aún salían peor parados que aquellos. De las lamentables condiciones de estos obreros de la construcción de aquella época tenemos noticia en las fundaciones de hospitales o la ampliación del cupo de acogida de los ya existentes, para alojar a los nuevos heridos o enfermos que arrojaban las obras del ferrocarril durante los períodos de construcción. La fundación de hospitales corre normalmente a cargo de asociaciones benéficas o pías o de los ayuntamientos de los municipios a lo largo del trayecto que deberían atravesar las vías. Aunque las ferroviarias no se sienten responsables de estos obreros, ni se hacen cargo de ellos, suelen contribuir con alguna cantidad como donativo. En la sesión del 5 de septiembre de 1861 tenemos testimonio del primer donativo en metálico a un hospital de beneficencia 175 . El administrador del Hospital de San Mateo de Sigüenza había enviado al Consejo de MZA el día 2 anterior, una comunicación invitando a la Compañía a contribuir con alguna cantidad para las atenciones llevadas a cabo en aquel establecimiento, que se habían acrecentado desde algún tiempo a aquella parte debido al considerable número de obreros que se ocupaban en la construcción de la línea de Zaragoza. El Consejo deliberó que aunque los obreros fuesen empleados de los contratistas de aquella obra y no tuvieran realmente nada que ver con la Compañía, motivado de “un sentimiento exclusivamente piadoso” , concedió al mencionado hospital un donativo de 5.000 reales. Las peticiones de donativos de otros hospitales no tardaron en llegar al órgano directivo de MZA. Así, por ejemplo, en la sesión del Consejo de 26 de octubre de 1861 176 , se leyó una comunicación del día 17 anterior, del Ayuntamiento de Santa Cruz de Mudela, manifestando que había determinado fundar en aquel pueblo un hospital en el que serían admitidos los obreros enfermos o heridos procedentes de las obras de la línea de Córdoba, e invitando a la Compañía a contribuir con alguna cantidad a aquella obra pía. 2. 3. Organización del servicio sanitario obligatorio (1864) En sesión del Consejo de MZA de 9 de mayo de 1864 177 se trató en profundidad la organización del servicio sanitario para los obreros enfermos de la línea de Córdoba. Para este servicio en la línea de Córdoba se dotó de tres médicos que rendirían consulta en Correderas, Linares y Vilches. El facultativo de la explotación, Manuel Muñoz, residente en Alcázar, se trasladaría a las Correderas y tendrá a su cargo la inspección del servicio en los tres puntos citados y la asistencia de los enfermos procedentes de las obras comprendidas entre la Peña del Á guila y la estación de la Venta de Cárdenas. Por estos servicios especiales el Sr. Muñoz cobraría una gratificación mensual de 800 reales. Otros puntos de asistencia sanitaria en la línea de Córdoba estarían en el Hospital de Linares, donde atendería un profesor de dicho hospital con la gratificación mensual de 500 reales, y serían abonadas en él por cuenta de la Compañía las estancias de los obreros enfermos con cargo a los créditos de Construcción de la línea de Córdoba. Además, en Vilches serían atendidos los trabajadores enfermos en un hospital 17 4 Actas M ZA, se sión n º 7 de 10 de marz o d e 1 864, p. 46 5, libro 4. 17 5 Actas M ZA, se sión n º 3 4 d e 5 de sep ti embre de 18 61, p. 35 5, li bro 3. 17 6 Actas M ZA, se sión n º 4 1 de 26 de octubre de 1861, p. 381, li bro 3. 17 7 Actas M ZA, se sión n º 1 5 d e 9 de mayo de 1864 , pp. 501 - 502, libro 4. 144 Debido a la cuestión de las multas por retrasos que el Gobierno imponía a la Compañía, y que trataremos en otro apartado, en 1862 el Consejo decidió excitar al Jefe del Movimiento a adoptar las medidas más enérgicas para que todos los de su dependencia cumpliesen estrictamente con sus deberes “a fin de evitar se introduzca en este servicio una flojidad [sic] que sería sobre manera perjudicial a los intereses y al buen nombre de la Compañía” 201 . Así, la presión que ejercía el Gobierno sobre la dirección de la empresa se traspasaba a los puestos inferiores en forma seguramente de una disciplina más severa en el trabajo. 3. 6. Recompensas por evitación y medidas contra robos y hurtos (1860- 1866) Por ejemplo, en diciembre de 1860, encontramos esta anotación referente a un hecho sucedido en la provincia de Toledo, con el título “Recompensa al Gefe [sic] de la Estacion [sic] de Villasequilla” 202 : “El Director expone que en la noche del 20 del actual se intentó el robo de a lgunos pilarotes [sic] d e la empalizada que existe en el kilómetro 77 de la línea de A l icante, cuyo hecho crim inal quedó frustrad o, sie ndo aprehen didos sus p erpetrad ores con el cue rpo del delito y entregados á la Autoridad, merced al celo del Gefe [sic] de la estacion [sic] de V ill asequilla, al cual propone se dé una recompensa de 400 reales . El C onsejo así lo ac uerda y decide ad emás que se ha ga notorio e ste hecho en todas las Estaciones.” Leemos aquí la importancia que daba el Consejo el hacer notorio el acto entre los empleados, con la intención de estimular una cultura empresarial que sobrepasase el ámbito de lo que realmente suponía la cantidad entregada como recompensa. De esta forma se iba construyendo una mentalidad de defensa de los bienes de la empresa entre los trabajadores, como si fuesen bienes propios. Así, el privilegio de la fama que merecía un empleado que realizase algún tipo de acto heroico hacia la empresa, sería tanto más importante que la cantidad que librase el Consejo como agradecimiento. Pero parece ser que las sustracciones de mercancías y de objetos en el equipaje, bultos, maletas y sacos de los viajeros habían llegado a ser frecuentes en la primera década de funcionamiento de MZA . Considerados estos hechos como falta grave por el Consejo, éste acordó “que cuando una persona que merezca confianza, denuncie un hecho semejante, se imponga una multa a todo el personal a cuyo cuidado haya estado el baúl o saco en que se haya notado la falta. El valor de esta multa, será igual al de los objetos sustraídos (…)” 203 . Es decir, teniendo en cuenta la credibilidad del usuario que denunciase la falta, todos los empleados de la estación o tren que hubieran participado en el transporte, tendrían que abonar el pago de susodicho objeto. Aquí estamos ante un claro ejemplo de toma de medidas punitivas colectivas, cuya intencionalidad es evitar los robos mediante la presión de unos empleados con otros. En mayo de 1865 el Consejo aprobó un proyecto de circular presentado por el Director en el que se 201 Actas MZA, se si ón n º 3 2 d e 1 6 d e oc tubre de 1862 , p . 164, l ibr o 4 . 202 Actas MZA, se si ón n º 4 7 d e 2 7 d e di ciembre de 18 60, p. 17 2, li bro 3. 203 Actas MZA, se si ón n º 3 4 d e 1 9 d e di ciembre de 18 64, p. 61 , l ibro 5. [Document text truncated for crawler view.]