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1 La evolución de las mujeres en la Universidad de Málaga (1992-1996) José Antonio Rosales Arrebola Isabel Grana Gil Universidad de Málaga Resumen Actualmente las mujeres pueden acceder con los mismos derechos que los hombres a la Universidad. Sin embargo, no siempre fue así. Desde la creación de la primera universidad española hasta la oficialización de la entrada de la mujer en la Educación Superior, pasaron casi 700 años. En España esa pequeña “revolución” fue iniciada por Concepción Arenal, que llegó a introducirse en la Facultad de Derecho madrileña y luchó, junto con otras pioneras por el derecho de las mujeres a la educación. Sin ellas es difícil imaginar que en 1910 la mujer pudiera acceder, ya de forma oficial a la Enseñanza Secundaria y la Superior. Cuando en 1972 la Universidad de Málaga abrió sus puertas, la mujer empezaba a introducirse poco a poco en las aulas universitarias, ya que la dictadura y una mentalidad todavía conservadora en buena parte, había impedido que la mujer se asentara en el ámbito universitario. En este sentido, aunque empezó con una escasa proporción femenina en las aulas, en la década de los 80´, la mujer pasó a ser mayoría en muchas carreras. La mayor diversificación de la oferta, el crecimiento económico del país y sobre todo la apertura en la mentalidad social produjeron el cambio. Los 90´verían ya en Málaga la consolidación de todo lo apuntado, con un rasgo extra, la proporción de mujeres egresadas era mayor que en el resto de España, estando ya presentes en mayoría y en número cada vez más creciente, no solo en las diplomaturas, sino también en la mayor parte de las licenciaturas. Desde los 90´ hasta ahora este crecimiento no ha parado ni se ha estancado pero… ¿Está todo hecho ya? Introducción
2 Aunque Málaga estuvo cerca de tener universidad propia en el siglo XVI (Reder, 1988), cuando Juan de Berlanga iba a donar parte de sus bienes para la creación de un Colegio-Universidad sí su hijo no tenía descendencia, cosa que finalmente ocurrió y no fue hasta la segunda mitad el siglo XX, cuando con el apoyo de las instituciones locales se instaló en la sociedad de la época el anhelo de una Universidad y de una mejora de la educación reglada a todos los niveles. Respecto al acceso de las mujeres a la educación en España, en el periodo que va desde 1940 a 1970, va a haber un incremento del alumnado femenino de segunda enseñanza de casi 10 puntos, pasando de ser un 35% a un 44.5% del alumnado de bachillerato. Sin embargo, estas cifras ocultan la reducción del alumnado femenino en el bachiller superior (Ballarín, 2001, pp. 130-138), ya que sólo había un 25% de chicas en el curso 1953-54, alcanzando un 33% en el 1966-67, y por otro lado va a existir una distribución mayoritaria del alumnado femenino en el bachiller superior de letras, lo que determinaba su opción universitaria posterior hacia determinadas facultades, como veremos. Esto quiere decir, que en estos años, en el bachillerato elemental no hay diferenciación por sexos, sino que la que existe es por clase social, sobre todo en las zonas urbanas. Las familias que pueden enviar a sus hijos a estudiar lo hacen con todos, tanto varones como mujeres, y las que no pueden no lo hacen con ninguno. Sin embargo, las cosas cambian en el bachillerato superior, donde además de clase social, existe una actitud diferente en relación con los sexos, donde los varones estudian más que las mujeres, con proyectos a más largo plazo en enseñanzas más técnicas. En los otros tipos de Enseñanza Media la distribución por sexos es bastante visible: o bien las enseñanzas se “feminizan” y su alumnado es mayoritariamente femenino, o bien no hay casi mujeres matriculadas en ellas. Las enseñanzas medias que absorben mayor alumnado femenino son las que responden a la tradicional concepción del papel social de la mujer: cuidado de niños, enfermos, sumisión, delicadeza, etc. Son las ocupaciones que en proporción al nivel de instrucción que requieren están mal remuneradas y en las que la feminización se ha producido como consecuencia del abandono por los trabajadores varones, abandono que a su vez ha precipitado la presencia de esta mano de obra barata y disponible. Estas enseñanzas “feminizadas” son el Magisterio, Ayudantes Técnicos Sanitarios, Conservatorios de Música, Asistencia Social e idiomas, todas ellas dentro del sector Servicios. En cambio la
3 participación femenina en la Formación Profesional es exigua, casi nula (Durán, 1972, p. 173). En este sentido, Málaga contaba, con dos Institutos de Segunda Enseñanza: uno femenino y otro masculino, con Escuelas de "Artes y oficios", "Peritos industriales", "Escuelas de formación profesional", "Técnico sanitario" o especializado en "Turismo", "Conservatorio Profesional de Música", entre otros centros de enseñanza media, aunque las más importantes serían Las "Escuelas Normales" y la de "Comercio": En Málaga capital existían dos escuelas dedicadas a la formación del magisterio, la "Salvador Rueda" para la formación del profesorado masculino y la "Teresa Azpeizu" para el femenino, siendo superior el número de varones matriculados en 1948 (126 frente a 59 mujeres) pero inferior veinte años más tarde, en 1968, momento en que el número de matrículas para profesorado en la capital era de 885 para los hombres y de 909 para las mujeres (Vico Monteoliva, 1995, p. 206). Por otra parte la "Escuela de Comercio" que existía en la ciudad tuvo mucho peso para la posterior creación de la Facultad de Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales, oficialmente dentro de la Universidad de Granada pero con sede en Málaga con el objetivo de desmasificar los estudios superiores nazaríes. Su primer curso data del 10 de octubre de 1965 y supuso la primera y más importante piedra en la creación de la "universitas malacitana". Con esta primera piedra el camino se allanó bastante y cuando tres años más tarde tuvo lugar una reforma universitaria que pretendía iniciar un proceso de descentralización y crear nuevas universidades en el territorio nacional, Málaga estaba bien situada para ser una de las ciudades elegidas. En ese camino, el papel del Ayuntamiento de Málaga y de otras asociaciones como "La Asociación de Padres de Familia de Málaga", el Círculo Mercantil y sobre todo la "Asociación de Amigos de la Universidad de Málaga" permitieron movilizar a la población malagueña y mantener viva la llama de la creación de los estudios superiores en la ciudad incluso cuando esta se iba apagando con el transcurso del tiempo. Así, el 23 de septiembre de 1970 el Consejo de Ministros autoriza la creación de una universidad en Málaga en el marco del III Plan de Desarrollo aprobado por las Cortes el 9 de mayo de 1972. Para la nueva Universidad se adoptó el símbolo de la
4 Paloma de Picasso, heredada de la facultad de Económicas y que representaba a la "Paloma de la Paz" con el laurel que anunciaba la cercanía de la tierra firme a los habitantes del Arca de Noé. El símbolo, era además un desafió al régimen franquista, pese a que por entonces, este ya estuviera en franca decadencia. Creación de la Universidad: "Los primeros pasos de la mujer malagueña": La Universidad de Málaga comenzó su andadura en 1972. Para entonces, a nivel nacional, las universitarias representaban ya un tercio de los estudiantes universitarios, aunque estaban concentradas fundamentalmente en las Facultades de Filosofía y Letras, Ciencias y farmacia. (Cuesta, 2015, pp.167-168). El primer año hubo una única carrera, "Ciencias económicas y empresariales" que con sede en la Alameda Principal primero (Actual Archivo y Biblioteca Municipal), y después en El Ejido, dejaba de depender de la Universidad de Granada, a la cual había pertenecido desde 1965. En este primer año se matricularon más de 1.600 personas, de las cuales solo eran mujeres 130 ( 8,1%). Solo un año más tarde y ocupando provisionalmente el mismo edificio de la Alameda Principal apareció la facultad de Medicina, que iba a ser el principal motor de la nueva Universidad. A ella se unieron al año siguiente las carreras de "Ciencias" y "Filosofía y Letras" que venían a ampliar el espectro de posibilidades en la Educación Superior en este comienzo. En estos primeros años el número de matrículas femeninas en Málaga es bastante bajo, pese a lo cual es significativamente mayor que la media nacional en décadas anteriores y es que en España a mediados de los años 60´ tuvo lugar un auténtico cambio fundamentado principalmente en dos razones: - La apertura del régimen en sus años finales, lo que provocó la llegada de influencias y tendencias mucho más liberales y feministas a España. Poco a poco la mujer vuelve a empezar a salir de casa y a recuperar su independencia. - La mayor bonanza económica de la población española, lo que disparó el ingreso de hombres y mujeres en las facultades de España. Así, si entre 1955 y 1960, la media se encontraba en unos 62.000 matriculados, en el curso 1967-68 el número era de
5 115.590, con aproximadamente un 30% de mujeres matriculadas sobre el total (VVAA, 1998, p. 26). Sin embargo ese incremento no implicó una paralela incorporación laboral. Prueba de ello son las encuestas del INE en las que se observa que todavía en 1970 aproximadamente el 80% de tituladas superiores permanecía “inactiva” en el mercado laboral, y es que la mayoría de las mujeres no estudiaba para ejercer una carrera, sino que la cultura e instrucción fueron un añadido a ese “ser mujer” que tenía siempre como referencia al hombre, porque como como afirmaba Pilar Primo De Rivera: ”una mujer culta consigue mucho más fácilmente la felicidad familiar que una ignorante, es mucho más compañera del hombre, mejor educadora de sus hijos… (Pilar Primo de Reivra: Discurso del XXIII Consejo Nacional, 1966, 11 en Ballarin, 2001, 135).. Nº de matrículas femeninas por facultad (1972-1977) (Elaboración propia, Fuente: INE): De las pocas mujeres que se matriculan en la Universidad malagueña durante estos primeros años, tal y como podemos observar en la gráfica, la mayor parte de ellas se concentra en "Filosofía y Letras", que era la carrera donde más matriculadas había durante los años 60´en España, con cerca de 14.000 matrículas femeninas, prácticamente el doble que en "Ciencias", segunda carrera nacional con más mujeres inscritas. (VVAA, 1998, p. 27). 0 100 200 300 400 500 600 700 800 900 1000 1972 1973 1974 1975 1976 1977 Económicas Medicina Ciencias Filosofía y Letras
6 En este sentido no hay que olvidar, que la mayoría de las chicas que llegaban a estudiar en la universidad durante estos años lo hacían fundamentalmente en las carreras “feminizadas”. De ellas un tercio lo hacían en las Facultades de Filosofía y Letras, fundamentalmente, por razones de dos tipos (Durán, 1972, p. 185): En primer lugar de tipo estructurales, ya que se daba la circunstancia de que todas las Universidades disponían de un Facultad de Filosofía y Letras, era posible el acceso directo desde el Magisterio donde eran mayoría las mujeres entre su alumnado, costaba menos años de promedio la obtención del título y por último, la mayoría de los licenciados en Filosofía y Letras se ocupaban después en la enseñanza, y especialmente en la enseñanza media, ya que este campo reunía todos los requisitos favorables para la “feminización”, tales como bajo nivel de salarios en relación al nivel de cualificación, trabajo limpio, jornada reducida, fuera de las líneas de mando, etc. En segundo lugar estaban los de tipo psicosociológicos, como el hecho de responder perfectamente a la idea de carrera “femenina” en cuanto que confería una cultura general adecuada a la mujer de clase media alta y no introducía una posibilidad de fricción en las relaciones amorosas de las alumnas, porque todas sus posibles parejas tendrían un “status” profesional mayor (Grana y Martín, 2016). El auge de "Filosofía y Letras" también se entiende por el hecho de que esta carrera posibilitaba ejercer como docente en la Educación Media, como hemos mencionado, recientemente unificada bajo la Ley General de Educación de 1970 y que distinguía entre el Bachillerato Unificado Polivalente (BUP) y la Formación Profesional. De hecho el incremento de profesorado para la Educación Media fue espectacular. Así a principios de los 60´ existían en España 20.500 profesoras y profesores entre colegios públicos y privados, número que aumenta a 59.160 veinte años más tarde y cuya clave estuvo en el aumento de la oferta pública, así como la mejora de las condiciones salariales y de los horarios de trabajo (Torres Albero, ¿?, Pág. 247). Aun así es destacable también el número de mujeres que decidieron estudiar "Medicina", a pesar de que durante el franquismo, esta carrera quedó adscrita al ámbito masculino, mientras que la mujer quedó más vinculada a una de sus hermanas menores, la "Farmacia", estudios que nunca se han llegado a establecer en la Universidad Malagueña En los primeros años el número de matriculadas se situaría aproximadamente en un tercio del total.
7 Quizás lo más sorprendente es el escaso número de féminas en "Ciencias" una carrera con cierto pedigrí entre las mujeres a nivel nacional durante los años 60´, no en vano algunas de las primeras licenciadas en España a finales del siglo anterior habían cursado "Ciencias exactas" como Rosario Bornas u Homobana Llamas. Estas cuatro facultades se mantendrían como únicas opciones hasta finales de los 70´, momento en que tiene lugar una ampliación considerable de carreras a nivel nacional que también repercute, aunque en menor medida en Málaga, con la aparición de cambios importantes, de los cuales quizás el más significativo sea la disgregación de "Ciencias" en "Biología", "Matemáticas" y "Química” y de "Filosofía y Letras" en "Filosofía", "Filología" y "Geografía e Historia". También es importante la aparición en 1979 de la facultad de Derecho, otro gran anhelo de la ciudad, sita inicialmente en El Palo. En estos años las distintas facultades se moverían de lugar y así las carreras de "Humanidades" que habían convivido con las de "Ciencias" en la Alameda Principal, pasan al Colegio de San Agustín, donde permanecerían hasta 1985, momento en que pasarían a Teatinos para hacer compañía a Medicina, que había iniciado la mudanza siete años antes, en 1978. El traslado, primero de algunas facultades y luego de la gran mayoría a Teatinos, respondía al intento del ayuntamiento de construir el llamado "Triángulo productivo", junto al Aeropuerto y el Parque Tecnológico (VVAA, 1998, p.17)., aunque esto significara una marginación del campus de El Ejido, donde además de "Económicas" se situaban Escuelas como la de “Peritos” o la de "Ingeniería Industrial", así como los Comedores Universitarios, la Casa del Estudiante o el Rectorado, entre otros edificios de importancia. En cuanto a los números, "Filosofía y Letras", aunque ya disgregada concentra a la gran mayoría de mujeres universitarias, principalmente en "Geografía e Historia" y "Filología". De hecho, ya en estos momentos todas las carreras de Humanidades tienen más presencia de féminas que de hombres. Por último "Derecho" arranca como una facultad de corte claramente masculino (de 447 matrículas solo 9 son femeninas) La ampliación de la oferta educativa y la llegada de la democracia, y con ella de los nuevos feminismos supusieron un importante aumento de matrículas femeninas. A
8 finales de la década de los 70, en el curso 1979 había 2.085 chicas matriculadas en la Universidad de Málaga por 3.687 chicos. Si comparamos estos datos con 1974, cuando solo había 848 mujeres por 2.690 hombres, observamos que el número de mujeres creció en más de un 50% para este periodo temporal, concretamente en un 51,4% mientras que el crecimiento fue de 12,2 puntos porcentuales. Los años 80: "La década del crecimiento y de la diversificación": La década de los 80´ supuso un gran contingente de cambios a nivel nacional, produciéndose la progresiva secularización del estado, la consolidación de la democracia, con la aprobación de leyes que desarrollaban los distintos derechos y libertades reconocidas en la Constitución Española, el paso de un Estado centralizador a otro basado en las Autonomías y el crecimiento económico, especialmente significativo a partir de 1986. A nivel legislativo, apareció la Ley de Reforma Universitaria (LRU) que trajo La plena adaptación de la estructura universitaria a la configuración del Estado en comunidades autónomas, además de otras transformaciones en la Educación Superior española que repercutieron también directamente en la universidad malagueña. Por un lado, consolidado el crecimiento de matrículas femeninas a lo largo de los años 70, se produce un crecimiento espectacular del número de mujeres matriculadas tanto a nivel nacional, como a nivel local, fruto del paulatino cambio de mentalidad que se estaba produciendo en la sociedad del momento. En la universidad de Málaga este crecimiento es especialmente visible en el tramo que va desde 1981 (2.989 matriculadas sobre un total de 6.809, un 43,8% del total) a 1987 (7.383 matrículas femeninas sobre 13.264, un 55,6%) En concreto el aumento es de 11,8 puntos porcentuales en apenas 6 años, a los que seguirán tres años de subida más calmada antes de un nuevo e importante incremento a principios de la década de los 90´. Por otro lado, si bien a nivel nacional la oferta seguirá diversificándose con la aparición de nuevas carreras como "Ciencias del mar" y "Odontología", en el caso malagueño las nuevas carreras que aparecerán, llevaban ya desde finales de los 70´presentes en el resto de España. Son "Psicología", que lo hace en 1985 e Informática, que lo hará tres años más tarde, en 1988.
9 La primera pasó por ser una carrera de claro corte femenino desde el principio, de esta manera en el primer año académico se matricularon 920 mujeres por 349 hombres, un 73,2%, porcentaje que alcanzaría su máximo al año siguiente creciendo seis décimas más (79,2%). En cuanto a “Informática”, en su primer año se matricularon 198 varones por 107 mujeres, número que realmente no es demasiado significativo, sobre todo si tenemos en cuenta que a partir de los 90´existe en esta carrera una proporción de hombres mucho mayor a la de mujeres en consonancia con la imagen que los medios de comunicación han realizado de esta carrera, caracterizando siempre a sus trabajadores como “frikis” con escasa vida social. Esta ampliación de matrículas y su diversificación pronto va a provocar que la mayor parte de facultades se queden pequeñas en los espacios destinados a ellas y de esta manera muchas empiezan su mudanza al nuevo enclave de Teatinos en la segunda mitad de los 80´, caso de las carreras de “Humanidades” y de “Ciencias”. También se construye el Hospital Clínico, que servirá desde entonces como centro de prácticas al alumnado de “Medicina”. El único punto negativo aplicable a la UMA en esta década reside en el número de mujeres que terminan sus estudios, pues éste se sitúa cerca de 10 puntos por debajo de la media nacional. Así si en 1987 en Málaga terminaron sus estudios el 48,6% de mujeres, la media nacional se sitúa en un 58,2%. En este sentido es difícil saber si esto se debe a una mayor dureza por parte del profesorado hacia el género femenino o simplemente una menor preparación o motivación por parte del alumnado femenino malagueño. Los años 90: "Las mujeres toman la Universidad": La década de los 90´ va a suponer en todos sus aspectos, la definitiva consolidación de la presencia femenina en la universidad malagueña. Si la presencia de las mujeres en la Educación Superior de la ciudad ya era mayor a la de los hombres a finales de los 80´, a principios de la siguiente década la diferencia se ampliará aún más. Así, en 1990 el porcentaje de chicas en la Universidad de Málaga era del 54% tras haberse estancado algunos años, sin embargo este número se disparará hasta casi el
16 1994 en cambio el porcentaje de mujeres egresadas respecto al total era del 67,3%, lo que la situaba 9,2 puntos por encima de la media nacional, estancada en el 58,1%. Si comparamos en cambio el número de mujeres y de hombres que terminaron sus carreras los datos prácticamente se igualan en 1984 y a finales de los 80´ya encontramos más egresadas que egresados disparándose la diferencia a principios de la década siguiente. En 1994 tendríamos ya 1653 mujeres que acababan sus estudios (Más del doble del número de hombres). Como podemos comprobar, en estos años las mujeres tenían claro que estudiar merecía la pena porque las mujeres con mayor nivel de estudios tienen muchas más posibilidades de integrase en el empleo. Según datos de la OCDE (Panorama de la Educación. Informe español, 2008, p. 28), mientras el índice de ocupación entre las mujeres con educación preprimaria y primaria se situaba en el 32%, este índice ascendía hasta el 80% entre las que alcanzan el doctorado. También las diferencias salariales respecto a los varones son mayores en el caso de las mujeres que realizan trabajos poco cualificados que requieren escasa formación ( Del Amo, 2009, p. 20) Número de mujeres y hombres egresadas/os en la UMA (1973-1994) (Elaboración propia, Fuente: INE): 0 200 400 600 800 1000 1200 1400 1600 1800 1973 1975 1978 1981 1984 1987 1990 1994 Hombres Mujeres
17 Comparación del porcentaje de mujeres egresadas en la UMA y a nivel nacional (1987-1994) (Elaboración propia, Fuente: INE): % Mujeres España % Mujeres Málaga Curso 87 58,2 48,6 Curso 90 56,8 57,4 Curso 94 58,1 67,3 Conclusiones: A día de hoy la posición de la mujer en la Educación Superior española y malagueña es óptima. A nivel global, el número de matriculadas en la Universidad es superior en conjunto al de los hombres, las mujeres pueden acceder con los mismos derechos a la docencia universitaria y se encuentra bien representada en los órganos de dirección y gestión de los distintos centros. Sin embargo, no siempre fue así… Desde la creación de la primera universidad española hasta la oficialización de la entrada de la mujer en la Educación Superior, pasaron casi 700 años. Un periodo histórico en el que la mujer se vio relegada por el hombre a un segundo plano, al ámbito doméstico. Para salir de esta triste situación la educación y la formación de la mujer se hacía completamente necesaria. En España esa pequeña “revolución” fue iniciada por Concepción Arenal, que llegó a introducirse en la Facultad de Derecho madrileña y luchó por el derecho de las mujeres. Con ella nació el feminismo en España y su lucha fue continuada por otras "guerreras" de la cultura, que con su pluma y su libro de texto, consiguieron abrirse paso con permisos especiales, en un mundo de hombres y llegaron a matricularse o a graduarse en la Universidad. Sin ellas y el movimiento de conciencia social que arrastraron, probablemente es difícil imaginar que en 1910 la mujer pudiera acceder, ya de forma oficial a la Enseñanza Secundaria y la Superior. Cuando en 1972 la Universidad de Málaga abrió sus puertas, la mujer empezaba a introducirse poco a poco en las aulas universitarias, toda vez que dos dictaduras y una mentalidad todavía conservadora en buena parte, había impedido que la mujer se empezara a asentar en el ámbito universitario. En este sentido, Málaga fue espectadora en primera fila de los cambios que iban a producirse a finales de los 70´ y sobre todo de los 80´, y aunque empezó con una escasa proporción femenina en las aulas, fue la
18 segunda universidad española que más creció en número de matrículas femeninas en la segunda mitad de los 70´. Así, si en un principio las mujeres optaron casi siempre por carreras consideradas “devaluadas”, como las de humanidades, esta situación empezó a cambiar en la década de los 80´, momento en que la mujer tomo el control de muchas carreras que habían nacido y se habían desarrollado bajo el amparo principalmente masculino, como “Derecho”, “Medicina” o las carreras de “Ciencias”. La mayor diversificación de la oferta, el crecimiento económico del país y sobre todo la apertura en la mentalidad social produjeron el cambio. Los 90´verían ya en Málaga la consolidación de todo lo apuntado, con un rasgo extra, la proporción de mujeres egresadas era mayor que en el resto de España, estando ya presentes en mayoría y en número cada vez más creciente, no solo en las diplomaturas, sino también en la mayor parte de las licenciaturas. Desde los 90´ hasta ahora este crecimiento no ha parado ni se ha estancado pero… ¿Está todo hecho ya? En nuestra opinión aún queda camino por recorrer y objetivos por alcanzar, el primero y quizás más importante sea el aumento de las mujeres en las ingenierías y otras carreras técnicas, de monopolio masculino, tanto en las facultades como en los puestos de trabajo. Si nos atenemos a los datos, esta clase de carreras han sido las únicas en las que la mujer no ha progresado hasta alcanzar números similares al del hombre, sino que de hecho estos han llegado incluso a empeorar con el paso de los años. El segundo tiene que ver con la escasa presencia de mujeres en cátedras, pese a que presentan en casi todos los casos un número más elevado de matrículas y títulos en máster que los hombres. El viejo tópico de que las mujeres se dedican en la universidad a la enseñanza y los hombres a la investigación no es más que eso, un tópico, como demuestran los excelentes trabajos de investigación llevados a cabo por doctoras y catedráticas en Málaga y España. Sin embargo, la socióloga y política Marina Subirats explica que el problema viene desde abajo, desde los primeros niveles de la educación. "Se nos educa para no ser competitivas. Las chicas estudiamos mucho, sacamos buenas notas, pero cuando hay que competir hay una falla. Las expectativas de las mujeres, que en principio tendrían que ser iguales, van bajando según subimos en el escalafón", argumenta. Debemos pues terminar de apuntalar el edificio ya construido, romper con los prejuicios y las mentalidades obsoletas que siguen defendiendo que determinadas
19 carreras no son aptas para las mujeres o que determinados puestos deben ser para los hombres. Solo así podremos conseguir la tan ansiada igualdad educativa. Referencias bibliográficas y webgráficas: - Ballarín Domingo, P. (2001) La educación de las mujeres en la España contemporánea. Madrid: Síntesis. - Cuesta Bustillo, J. (2015) Género, saber y trabajo. Mujeres y Universidad en la España contemporánea (pp.137-180), en Mª.I. Del Val Valdivieso y Mª E. Martínez Quintero (Eds.) Comiendo del fruto prohibido. Mujeres, ciencia y creación a través de la historia. Barcelona: Icaria. - Del Amo, M.C. (2009) La educación de las mujeres en España: de la “amiga” a la Universidad, CEE Participación Educativa, 11, pp. 8-22. - Duran, Mª A. (1972). El trabajo de la mujer en España. Un estudio sociológico. Madrid: Técnos. - Grana Gil, I y Martín Zúñiga, F. (2016) Las profesoras de instituto: freno a la vaguardia intelectual de las mujeres, Bordón, - Lacomba, J. A. (2007) Málaga en el siglo XX. En VVAA Historia de Málaga, pp. 589-742, Málaga: Sur. - Ministerio de Economía y competitividad. Instituto nacional de estadística (INE): España. Recuperado de: http://www.ine.es/inebaseweb/25687.do - Ortega Berenguer, E. (1982) La enseñanza pública en la II república, Málaga 1931, Málaga: Universidad de Málaga. - Panorama de la Educación. Informe español, 2008, - Torres Albero, C. (1988) La calidad de enseñanza en el bachillerato: Un enfoque sociológico. Revista de educación Nº 286: Innovación educativa. - Reder Gadow, M. (1988) La frustración de un Desideratum: la fundación universitaria de Don Juan de Berlanga en Málaga (1561), Baética, 11, pp.435-452. - Vico Monteoliva, M. (Coord.) et al, (1995) Educación y cultura en la Málaga contemporánea, Málaga: Editorial Algazara
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