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Daimones que anuncian la muerte en las Vidas de Dión y Bruto

González-González, María Marta

Abstract

Plutarco compara con una Erinia trágica el daimon que se le aparece a Dión como presagio de su próxima muerte (Dion 55.2). Por su parte, a Bruto se le aparece también un fantasma malévolo que le dice que saldrá a su encuentro en Filipos (Bruto 36.7), anécdota que se repite en la Vida de César. Mi intención en este trabajo es doble. En primer lugar, analizar las relaciones entre estos dos episodios, que anuncian la muerte a los protagonistas de modo muy parecido, establecen lazos intertextuales entre las dos vidas de este par. En segundo lugar, profundizaré en las vinculaciones de los dos pasajes con el género trágico.

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Daimones que anuncian la muerte en las Vidas de Dión y Bruto Plutarco compara con una Erinia trágica el daimon que se le aparece a Dión como presagio de su próxima muerte (Dion 55.2). Por su parte, a Bruto se le aparece también un fantasma malévolo que le dice que saldrá a su encuentro en Filipos (Bruto 36.7), anécdota que se repite en la Vida de César. Mi intención en este trabajo es doble. En primer lugar, analizar las relaciones entre estos dos episodios, que anuncian la muerte a los protagonistas de modo muy parecido, establecen lazos intertextuales entre las dos vidas de este par. En segundo lugar, profundizaré en las vinculaciones de los dos pasajes con el género trágico. (I) Daimones, pero no teoría demonológica En la introducción a las vidas de Dión y Bruto dice Plutarco que una divinidad (τὸ δαιµόνιον) les anunció a cada uno su fin de modo similar, bajo la apariencia de un fantasma/aparición malévolo/a (φάσµατος εἰς ὄψιν οὐκ εὐµενοῦς). En esa misma introducción se emplean otros términos para referirse a la “malévola aparición”, como φάσµα, o φάντασµα (δαίµονος) y εἴδωλον (δαίµονος). Pero lo cierto es que en la Vida de Dión no aparece ningún daimon ni está nada claro que la extraña figura de la que habla Plutarco anuncie su muerte. Para ser precisos, en una ocasión en esta Vida se menciona un daimon (δαίµων τις), pero se trata del que, según Plutarco, guió a Platón hacia Siracusa (4.4); es decir, es una forma de hablar de la Fortuna, sin más implicaciones. Para referirse a la extraña aparición que se presentó ante Dión, Plutarco emplea la expresión φάσµα µέγα καὶ τερατῶδες. El fantasma/aparición es comparado con una Erinia trágica por su rostro y ropaje (¿estaba recordando Plutarco alguna representación?). Plutarco se refiere también a ella como visión (τὴν ὄψιν) y monstruo (τὸ τέρας). El término daimon no es empleado para hablar de esta aparición. En la Vida de Bruto, el fantasma que se le aparece al protagonista es descrito como “una imagen terrible y singular, de un cuerpo extraño y temible” (δεινὴν καὶ ἀλλόκοτον ὄψιν ἐκφύλου σώµατος καὶ φοβεροῦ), es decir, se repite el término ὄψιν, como en la biografía de Dión. Pero esta vez la propia aparición responde a la pregunta sobre quién es y, sí, se trata de un daimon, el δαίµων κακός de Bruto y, además, sí le anuncia la muerte, aunque no de un modo directo. El fantasma/aparición (τὸ φάσµα) se le muestra una segunda vez a Bruto, aunque en esta ocasión guarda silencio. Este pasaje de la Vida de Bruto tiene una doble conexión. Por un lado, se relaciona, evidentemente, con el pasaje correspondiente de la Vida de Dión, y las clarísimas diferencias entre ambos, que luego comentaré, quedan desdibujadas al imponerse la idea del propio Plutarco en la introducción, cuando él mismo relaciona ambos pasajes. Por otro lado, el episodio es inseparable del último capítulo de la Vida de César, donde Plutarco afirma que el fantasma (φάσµα) que se le apareció a Bruto, demostró que el sacrificio (σφαγὴν, término muy relevante, como veremos) de César no fue del agrado de los dioses: Μάλιστα δὲ τὸ Βρούτῳ γενόµενον φάσµα τὴν Καίσαρος ἐδήλωσε σφαγὴν οὐ γενοµένην θεοῖς ἀρεστήν. Tan variada terminología para describir la aparición y tan poca precisión al referirse a los dos episodios deja intuir que aquí no se trata de religión, de creencias, de una estructurada y metódica teoría demonológica, sino, voy a proponer, de teatro. (II) Otra vez Plutarco y la tragedia Mi propuesta es que los daimones funcionan en estas dos Vidas como elementos que contribuyen a crear un ambiente teatral y de tragedia. (III) Escenografía teatral y elementos trágicos En este trabajo me propongo señalar los recursos que Plutarco emplea para crear un ambiente teatral, espectacular. Indicaré también algo que es incluso más interesante en mi opinión: cómo las dos Vidas, la de Dión y la de Bruto, tienen, desde una perspectiva trágica, una estructura muy similar cuyo aspecto más llamativo es la alusión a la muerte como sacrificio, algo típicamente propio de la tragedia. (IIIa) Vida de Dión, Estructura (subrayados los episodios relevantes para este estudio) 1. Prefacio, 1-2. 2. Dión y Dionisio el Viejo, 3. 3. Primer viaje de Platón a Sicilia, 4-5. 4. Dionisio el Joven, 6-10. 5. Segundo viaje de Platón a Sicilia, 11-13. 6. Exilio de Dión, 14-17. 7. Tercer viaje de Platón a Sicilia, 18-20. 8. Expedición de Dión contra Dionisio, 21-27. 9. Dión entra triunfante en Siracusa, 28-31. 10. Maniobras de Heraclides, 32-34. 11. Muerte de Filisto, 35-36. 12. Huida de Dionisio, 37-38. 13. Retirada de Dión a Leontinos, 39-40. 14. Saqueo de Siracusa, 41-44. 15. Regreso de Dión a Siracusa, 45-49. 16. Dión recupera la ciudadela de Siracusa, 50-52. 17. Muerte de Heraclides, 53. 18. Conjura contra Dión, 54-56. 19. La muerte, 57-58. (IIIb) Vida de Bruto, Estructura (subrayados los episodios relevantes para este estudio) 1. Orígenes y formación, 1-2. 2. Comienzo de la carrera política, 3. 3. Farsalia, 4. 4. Bruto y la clementia Caesaris, 5-9. 5. La conjura contra César, 10-13. 6. Idus de Marzo, 14-22. 7. Bruto abandona Italia, 23. 8. Estancia en Atenas, 24. 9. Preparativos para la guerra, 25-27. 10. En Asia, 28-35. 11. Un fantasma se aparece a Bruto, 36-37. 12. Filipos, 38-51. 13. La muerte, 52. 14. Epílogo, 53 . Aunque en la Vida de Bruto y en la comparación final entre ésta y la de Dión Plutarco no insiste demasiado en el aspecto más reprobable del asesinato de César, el último capítulo de la Vida de César es fundamental para entender la de Bruto. Hay que recordar aquí los convincentes estudios de Christopher Pelling (1979 y 1980) donde defiende que seis de las vidas romanas –Craso, Pompeyo, César, Catón, Bruto y Antonio – fueron compuestas como un proyecto unitario. La verdadera Erinia trágica, esa imagen con la que Plutarco comparaba a la aparición que se le presentó a Dión, es mucho más adecuada para el daimon protector de César (Caes. 69.2, µέγας αὐτοῦ δαίµων), al que en la Vida de Bruto se refiere como mal daimon de Bruto. Y el sacrificio de César, aludido en Brut. 10.1 y explicitado en Caes. 69, es evocado en la muerte de Dión, al que sus enemigos ejecutan como a una víctima animal.