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Autobiografías femeninas publicadas en los años setenta y ochenta

Abstract

This essay examines some of the recent theories on autobiography, and specifically on female autobiography. It tackles thus the particular problems of marginality and search for identity that recur in some of the autobiographies written by women in the last two decades, dealing with D.C. Stanton's proposal of autogynography. These theoretical principles are applied to the analysis of Rebecca West's Family Memories (1987), Antonia White's As Once in May. The Early Autobiography of Antonia White and Other Writings (1983), and Kathleen Raine's Farewell Happy Fields (1973), The Land Unknown (1975) and The Lion's Mouth (1977).

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Autobiografías femeninas publicadas en los años setenta y ochenta

Author: Usandizaga, Aránzazu
Publisher: Universidad de La Laguna. Servicio de Publicaciones
Year: 1988
Source: https://riull.ull.es/xmlui/bitstream/915/32860/1/RCEI_%2017_1988_03.pdf
AUTOBIOGRAFÍAS
FEMENINAS
PUBLICADAS
EN
LOS
AÑOS
SETENTA
Y
OCHENTA
A ánzazu
Usandizaga
Uni e sidad
Au ónoma
de
Ba celona
ABSTRACT
This
essay
examines
some
o
he
ecen
heo ies
on
au obiog aphy,
and
speci ically
on
emale
au obiog aphy.
I
ackles
hus
he
pa icula
p oblems
o
ma ginali y
and
sea ch
o
iden i y
ha
ecu
in
some
o
he
au obiog aphies
w i en
by
women
in
he
las
wo
decades,
dealing
wi h
D.C.
S an on's
p oposal
o
au ogynog aphy.
These
heo e ical p inciples
a e
applied
o
he
analysis
o
Rebecca
Wes 's
Family
Memo ies
(1987),
An onia
Whi e's
As
Once
in
May.
The
Ea ly
Au obiog aphy
o
An onia
Whi e
and
O he
W i ings
(1983), and Ka hleen
Raine's
Fa ewell
Happy
Fields
(1973),
The
Land
Unknown
(1975)
and
The
Lion's
Mou h
(1977).
S ephen
A.
Shapi o
de inió
el
géne o
de
la
au obiog a ía
como
el
"Da k
Con inen
o
Li e a u e"
en
un
impo an e
a ículo
que
publicó
en
1968.1
Al
hace lo
se
e e ía
a
un
hecho
hoy
ya
his ó ico,
pe o
en onces
muy
cie o,
pues
la
c í ica
había
conside ado
la
au obiog a ía
siemp e
como
un
géne o
ma ginal.
En
unos
pocos
años,
sin
emba go,
la
si uación
había
a iado
o almen e,
has a
el
pun o
de
que
la au obiog a ía
es
hoy
obje o
de
a ención
y
es udio
de enido
e
in enso
Exis e
hoy
una
amplia
li e a u a
sob e
la
eo ía
y
la
poé ica
de
es e
géne o,
que
ha
ido
ajus ándose
c onológicamen e
con
ela i a
exac i ud
a
los
es
momen os
que
su
nomb e
e oca:
bio,
au os
y
g a os,
según
indica
el
c í ico
James
Olney.2
En
un
p ime
momen o,
en
e ec o,
la
c í ica
se
cen ó
en
la
" e dad"
biog á ica
del
ela o,
en
la
a e iguación
de
si
lo
ela ado
coincidía
con
los
hechos,
A
es a
conside ación
inicial,
sucedió la
34
Re is a
Cana ia
de
Es udios
Ingleses
a ención
a
los
p oblemas
de
p esen ación
y
de e minación
de
la
iden idad
que
supone
la
esc i u a
de
oda
au obiog a ía.
Es e
momen o
c í ico
coincidía
con
la
pues a
en
en edicho
de
la
es abilidad
del
yo,
po
pa e
de
la
psicología
del
subconscien e,
y
con
la
c isis
de
e e encialidad
del
lenguaje
que
empezaba
a
plan ea
la
iloso ía.
ín imamen e
conec ado
con
la
de e minación
y
discusión
en
o no
a
la
iden idad,
es á
o o
impo an ísimo
aspec o
del
géne o
au obiog á ico
del
que
ambién
se
ha
ocupado
la
c í ica
ecien e;
el
de
es ablece
los
lími es
de
la
iccionalidad
en
la
ob a
de
ca ác e
au obiog á ico.
Como
comen a
Sidonie
Smi h,3
en
el
ac o
au obiog á ico
el
yo
se
di ide
en
dos.
Po
una
pa e
es á
el
yo
que
na a,
po
o a,
el
yo
na ado,
que
se
e ie e
an o
al
pasado
como
al
p esen e,
si uación na a i a
que
supone
unas
ca ac e ís icas
de e minadas
e
impone
sus
p opias
leyes.
Finalmen e,
la
ase
más
ecien e
de
análisis
del
géne o
au obiog á ico
se
cen a
en
su
aspec o
g á ico.
Si
po
in
oda
icción
ca ece
de
o a
e e encialidad
que
la del
p opio
lenguaje,
al
como
a i man
las
pos u as
es uc u ales
y
decons uc i as
más
adicales,
el
én asis
del es udio
de
cualquie
ex o
ecae
ine i ablemen e
sob e
la
e ó ica
del
géne o,
sob e
los
usos
lingüís icos
y
es ilís icos
que
lo
ca ac e izan
como
géne o
li e a io.
A
las
mencionadas
ap oximaciones
c í icas
hay
que
añadi
las
de
quienes
conside an
al
lec o
como
elemen o
indispensable
pa a
la
explicación
del
ex o.
La
a ención
al
lec o
puede
o ien a se
de
di e en es
mane as.
En
el
caso
de
la
c í ica
a en a
a
la
e ó ica
del
géne o,
el
c í ico
pone
de
elie e
los
ecu sos
es ilís icos
y
lingüís icos
que
el
au o
in oduce
en
la
au obiog a ía
pa a
c ea
la
igu a
de
un
lec o
implíci o,
que
colabo a
en
la c eación
de
la
iden idad
del
na ado ,
a
la
ez
que
la
esis e.
Pa a la
c í ica ex ual,
en
cambio,
dado
que
conside a
que
las
palab as
apun an
a
signi icados
que
an
más
allá
de
su
e e encialidad,
los
lec o es
eales
apo an
códigos
cul u ales
al
ac o
de
lec u a,
y,
en
con on ación
con
los
del
au o ,
se
con ie en
en
e dade os
coau o es
del
ex o.
Aho a
bien,
oda
la
c í ica
a
la
que
has a
aquí
nos
hemos
e e ido,
se
basa
en
la
con icción
de
que
no
exis e
dis inción
gené ica
en
la
p oducción
au obiog á ica,
es
deci ,
que
aplica
los
mismos
concep os
a
las
au obiog a ías
esc i as
po
homb es
que
a
las
esc i as
po
muje es,
sin
ene
en
cuen a
las
di e encias
cul u ales,
psicológicas
y
lingüís icas
que
supone
la
di e encia
gené ica.
F en e
a
es o
han
eaccionado
algunas
c í icas
eminis as.
Tan o
S.
Smi h
como
D.C.
S an on,4
au o as
de
las
dos
publicaciones
más
ecien es
en
o no
a
la
au obiog a ía emenina,
dela an,
en
p ime
luga ,
el
ol ido
del
que
ha
sido
íc ima
el
abajo
au obiog á ico
emenino
po
pa e
de
la
his o iog a ía
del
géne o.
Desde
que
se
inició
la
adición
au obiog á ica
mode na,
que
Geo ge
Gusdo
de ine
y
de e mina
con
p ecisión
en
su
a ículo
"Condi ions
and
Limi s
o
Au obiog aphy",5
han
sido
muchas
las
muje es
que
han
ela ado
su
ida,
an o
en
la
cul u a
Au obiog a ías
Femeninas
en
los
Años
Se en a
y
Ochen a
35
inglesa
como
en
o as.
Se
a a
en
muchos
casos
de
documen os
casi
ol idados
has a
hace
pocos
años,
y
que
la
c í ica
eminis a
ha
ido
ecupe ando
poco
a
poco.
Pe o
no
es
sólo
el
ol ido
lo
lamen able,
sino
sob e
odo
la
aplicación
de
c i e ios
de
alo
di e en es
a
los
ex os
esc i os
po
muje es.
Es as
di e encias
de
c i e io
se
obse an
ambién
en
las
au obiog a ías
—"au oginog a ías"
las
llama S an on—
an e io es
al
pe íodo
mode no,
algunas
de
las
cuales
son
aliosos
documen os
cul u ales
y
polí icos.
Si
se
puede
a i ma
que
en
la
li e a u a
inglesa
an e io
a
nues o
siglo,
las
muje es
se
exp esa on
más
bien
ímidamen e
en
sus
au obiog a ías,
con
la
llegada
del
siglo
XX
la
si uación
cambia
p o undamen e,
sob e
odo
a
pa i
de
1920,
en
que
muchas
muje es
se
sien en
cada
ez
con
más
de echo
y
mayo
deseo
de
busca
y
de ini
su
iden idad.
De
acue do
con
la
di isión
que
p opone
Elaine
Showal e ,6
ambién
la
au o a
de
au obiog a ía
alcanza
a
lo
la go
de
es e
siglo
una
mayo
libe ad
de
exp esión,
y
de
emenina
y
eminis a,
puede
empeza
a
exp esa se
como
lo
que
es;
muje , dis in a,
pe o
no
in e io . Aho a
bien,
como
bien
añade
Showal e ,
es e
p oceso
no
es
exac o
ni
mucho
menos,
y
aunque
es
cie o
que
la
oz
de
la
au o a
de
au obiog a ía
de
inales
del
siglo
xx
es á
muy
lejos
de
la
oz
de
la
muje
clásica,
en
lo
que
a
su
au oconciencia
gené ica
se
e ie e,
así
como
en
su
capacidad
de
eje ce
su
libe ad
pe sonal,
su
esc i u a
con inúa,
sin
emba go,
llena
de
con adicciones,
he ede a
de
una
adición
pa ia cal
de
la
que
no
le
es
ácil
independiza se.
O o
ac o
de ini i o
en
el
cambio
ela i o
de
conside ación
c í ica
que
ecibe
hoy
la
au obiog a ía
emenina, iene
que
e
con
el
g an
núme o
de
ex os
que
han
esc i o
las
muje es
en
es a
segunda
mi ad
de
siglo,
que
ha
hecho
ine i able,
como
mínimo,
su
econocimien o.
Cu iosamen e,
en
un
momen o
en
el
que
se
ha
p onos icado
la
mue e
del
géne o,7
cada
ez
son
más
las
au obiog a ías
que
se
esc iben
y
leen.
Domna
C.
S an on
concluye
su
lúcido
es udio
sob e
los
p oblemas
c í icos
de
la
au oginog a ía
plan eando
una
p egun a
que
cues iona
la
posibilidad
de
dis ingui
la
au oginog a ía
de
la
au obiog a ía
esc i a
po
homb es.
La
discusión
de
los
ex os
que
es e
abajo
a
a
ealiza
se
encamina
a
dilucida
al
cues ión,
pe o pa a
ello
es
menes e
es ablece
los
enómenos
eminocén icos
que,
en
nues a
opinión,
se
deben
des aca
en
las
ob as
que
amos
a
analiza .
Dado
que
las
au obiog a ías
escogidas
son
ob as
de
esc i o as
p o esionales,
Rebecca
Wes ,
An onia
Whi e
y
Ka hleen
Raine,
una
de
las
cues iones
que
es
necesa io
comen a
es
la
de
la ensión
en e
los
oles
ocacionales
y
los
con encionales
de
hija,
esposa
y
mad e, ensión
que
p o oca
en
muchos
casos
lo
que
P.M.
Spacks
de ine
como
" he
he o ic
o
unce ain y".8
En
ín ima
elación
con
es a
cues ión
es á
o o
ac o
casi
cons an e
en
las
au obiog a ías
esc i as
po
muje es:
la
36
Re is a Cana ia
de
Es udios
Ingleses
necesidad
de
jus i ica
su
impulso
a
la
esc i u a,
su
deseo
de
exp esión,
que
S an on
de ine
como
" he
sin
o
w i ing",
y
que
el
psicoanálisis
a ibuye
a
la
usu pación
de
las
p e oga i as
sexuales
y
cul u ales
masculinas
po
pa e
de
las
muje es,
a
la
i upción
emenina
en
el
ámbi o
de
lo simbólico
que,
según
F eud,
es
e ugio
y
ecu so
del
a ón
cuando
abandona
las
elaciones
p e-edípicas
con
la
mad e,
pa a
in eg a se
en
el
ámbi o
de
la
cul u a
pa e na
de
subs i ución
simbólica
y
de
posesión
lingüís ica.
Desde
una
pe spec i a
más
con encional,
es
in e esan e
ambién
analiza
las
elecciones emá icas
de
las
au o as
de
ex os
au obiog á icos,
po
lo
mucho
que
dela a
la
selección
ine i able
en e
al e na i as
na a i as
posibles.
Si
los homb es
hablaban
en
el
pasado
mayo men e
sob e
ocación
y
acción,
y
en
el
p esen e
sob e
alienación,
las
au o as
se
han
especializado siemp e
en
las
múl iples
a ian es
de
la
ida
domés ica,
en
los
a ec os
y
en
el
amo .
Aho a
bien,
la
ba alla
más
du a
que
se
lib a
en
las
au obiog a ías
esc i as
po
homb es
y
muje es
es á
en
la
compleja
y
huidiza
de e minación
de
la
iden idad.
También
en
es e
ámbi o,
la
esc i o a
se
en en a
a
di icul ades
casi
insal ables.
En
p ime
luga
el
concep o
de
indi idualidad,
al
y
como
lo
en iende
nues a
cul u a,
iene
unos
o ígenes
y
unas
ca ac e ís icas
muy
de e minadas
y
bien
conocidas,
a
pa i
del
siglo
XVIII,
que
desa ienden
y
deses iman
cualquie
di e enciación
gené ica.
El
úl imo
es ue zo
imagina i o
po
inclui
a
la
muje
en
la
a en u a
del
indi idualismo
occiden al
lo
lle ó
a
cabo
D.
De oe
en
Moll
Flande s.
Yaunque
es
bien cie o
que
la
noción
de
indi idualidad
su e
hoy
una
p o unda
c isis,
así
como
la
noción
de
iden idad,
la
muje
ha
quedado
siemp e
excluida
del
p oceso,
y
sigue
en en ándose
a
se ias
di icul ades
en
elación
a
su
au ode inición.
El
psicoanálisis
a ibuye
es e
es ado
de
cosas
a
que
la
muje
ha
sido
de inida
siemp e
como
al e idad,
como
espejo
en
el
que
se
ha
e lejado
el
a ón
en
busca
de
su
iden idad.
Como
al e idad
que,
en
su
deseo
de
pa icipa
del
o den
de
lo
simbólico,
pene a
en
un
ámbi o
que
no
le
es
p opio.
En
la
discusión
sob e
la
indi idualidad
e
iden idad
de
la
muje
es
impo an e
ambién
obse a
un
hecho
que
se
cumple
en
muchas
au obiog a ías
y
en
muchas
ob as
de
icción
esc i as
po
muje es.
A
di e encia
de
los
homb es,
las
muje es
ienden
a
de ini
su
p opia
iden idad
y
la
de
sus
pe sonajes
emeninos,
en
elación
a
los
demás,
hecho
que
S an on con i ma.
La
muje
au o a,
ya
sea
de
una
e sión
de
sí
como
de
un
pe sonaje
li e a io
emenino,
a a
ez
se
de ine
o
lo
de ine
como
suma
de
sus
di e en es
oles, sino
que,
gene almen e,
se
ab e
a
una
pe spec i a
gene acional,
an o
diac ónica
como
sinc ónica.
Si
como
hemos
comen ado,
la
ideología
pa ia cal
había
de inido
la
iden idad
emenina
como
al e idad,
la
muje
ha
asumido
su
des ino
y
sólo
ha
sabido
busca
su
iden idad
desde
la
al e idad,
es
deci ,
no
an o
den o
de
sí,
Au obiog a ías
Femeninas
en
los
Años
Se en a
y
Ochen a
37
como
ue a,
lo
que
al
ez
sea
una
ap oximación
muy
álida
a
la
e dad
mis e iosa,
dialéc ica
y
lexible
de
la
iden idad.
Las
eo ías
eminis as
ac uales
sob e
la
iden idad
emenina
apo an
ambién
in e esan es
suge encias.
N.
Chodo ow
y
M.
Homans9
des acan
la
meno
ep esión
a
la
que
es á
en
p incipio
some ida
la
muje
en
su
adap ación
al
ámbi o
de
la
cul u a
pa ia co-simbólica.
Po
su
condición
gené ica,
la
muje
conse a
el
lenguaje
p e-edípico
implan ado
en
la
elación
con
la
mad e,
de
al
mane a
que
puede
cambia
ambas
cul u as.
Las
di e encias
en
lo
que
a
iden idad
e
indi idualidad
se
e ie e,
pueden
se
impo an es.
La
pos u a
más
adical
en
la
ma e ia
es
la
que
susc iben
las
eminis as
ancesas,
pa a
quienes
la
au obiog a ía
emenina
es á
aún
po
esc ibi ,
ya
que
lo
que
has a
aho a
ha
esc i o
la
muje
quedaba
insc i o
en
el
lenguaje
masculino,
y
la
muje
debe
posee
su
p opio
lenguaje
an es
de
pode se
exp
^ .
El
lenguaje
masculino
ha
excluido
a
la
muje ,
o
le
ha
o ecido
ep esen aciones
de
sí
ealizadas
desde
una
pe spec i a
igu osamen e
masculina,
y
po
an o
alsa.
La
au o a
debe
di imi
es a
di ícil
cues ión.
¿Es
mejo
gua da silencio
has a
encon a
un
medio
de
exp esión
p opio
y
pu o,
y
a iesga se
a
queda
excluida
del
p oceso
his ó ico
y
cul u al,
o
segui
exp esándose
den o
de
un
ámbi o
cul u al
que
la
des i uye?
En
las
au obiog a ías
que
analizamos
a
con inuación
in en a emos
econoce
algunas
de
es as
cues iones,
y
obse a
cómo
es as
au o as
han
in en ado
esol e
los
p oblemas
de
exp esión,
y
han
in en ado
es ablece
los
lími es
de
su
iden idad.
Family
Memo ies
de
Rebecca
Wes
(1892-1983)10
es
ob a
publicada
pos umamen e
en
1987,
esc i a
po
Wes
al
inal
de
su
ida,
y
se
e ie e
ín eg amen e
al
pasado.
És a
a
a
se
una
cons an e
en
las
ob as
que
amos
a
discu i .
La
mayo
pa e
de
las
pe sonas
ienden
a
esc ibi
sus
au obiog a ías
al
inal
de
su
ida,
e
ine i ablemen e
a
ela a
un
pasado
a
eces
muy
emo o.
Las
au obiog a ías
en
cues ión
cub en
un
pe íodo
his ó ico
muy
p óximo,
al
pe enece
sus
au o as
a
una
gene ación
ambién
muy
ce cana.
La
au obiog a ía
de
Wes
es
muy
impo an e
pa a
la au o a,
según
opinan
sus
c í icos
y
bióg a os,
y
la
elabo ó
y
eelabo ó
con
g an
esme o y
a ención
du an e
los
úl imos
ein e
años
de
su
ida.
Wes ,
que
siemp e
se
había
sen ido
sola
y
desa aigada,
in en a
en
es a
ob a
edimi
es e
sen imien o,
y,
o denando
los
alo es
de
su
pasado,
in en a
las
aíces
de
su
iden idad,
y
deja las
delineadas
y
es ablecidas
pa a
la
pos e idad.
Family
Memo ies
no
incluye
la
palab a au obiog a ía
en
su
í ulo,
ni
la
ob a
es
una
au obiog a ía
en
un
sen ido
igu oso
del
é mino,
sino
que,
como
su
í ulo
bien
indica,
el
lib o
esponde
apa en emen e a
un
deseo
de
e i i
los
ecue dos
amilia es,
de
e oca
los
pe sonajes
de
la
in ancia.
La
iden idad
de
la
au o a
no
pa ece
se
en
ningún
momen o
obje o
de
in e és
di ec o
a
la
au o a.
Es
necesa io
lee
el
ela o
comple o
pa a
comp ende
que,
de
alguna
mane a,
odos
los

38
Re is a
Cana ia
de
Es udios
Ingleses
pe sonajes
e lejan
a
la
au o a,
cuya
iden idad
esul a
al
in
la
suma
de
odos
los
e lejos.
Po que
incluso
su
p esencia
como
niña,
a
pa i
de
la
e ce a
pa e
del
lib o,
pa ece
es a
en
unción
de
los
pe sonajes
cen ales
del
ela o;
de
su
abuela
ma e na,
y
sob e
odo
de
su
p opia
mad e,
Isabella
Mackenzie.
Wes
habla
de
sí
como
pe sona
adul a
en
el
capí ulo
con
el
que
in oduce
la
his o ia, capí ulo
desconec ado
es uc u almen e
de
los
demás,
en
el
que
la
au o a
y
su
ma ido,
poco
an es
de
que
es alla a la
Segunda
Gue a
Mundial,
c uzan
el
ba io
londinense
de
No ing
Hill
Ga e,
y
pasan
casualmen e
po
la calle
y
la
casa
donde
ella
nacie a
47
años
an es.
De
nue o
en
el
capí ulo
inal,
que
se
in oduce
bajo
el
encabezamien o
de
"Apéndice",
ol emos
a
oí
b e emen e
la
oz
adul a
de
la
na ado a.
Es e
apéndice
lo
dedica
Wes
a
na a
la
his o ia
de
la
amilia
de
su
ma ido,
po que,
según
decla a,
"My
ma iage
was
ce ainly
he
mos
impo an
hing
in
my
li e...
The
second
mos
impo an
hing
was
a
poli ical
decision
I
made
when
I
was
qui e
young
and
which
I
s ill
hold
o...".
Pe o
más
in e esan e
es
lo
que
añade
a
con inuación
a
p opósi o
de
su
elación
con
la
ida
y
el
a e:
"My
wo k
migh
ha e
been
as
impo an
as
ei he
o
hese
i
i
had
no
been
condemned
o
exis
in
limbo.
I
was
ne e
able
o
li e
he
li e
o
a
w i e
because
o
hese
wo
o e - iding
ac o s,
muy
sexual
li e,
o
a he
dea h,
and
my
poli ics".11
Nada
más
dice
de
su
la ga
y
complicada
ida,
ni
pa ece
necesi a
jus i icación
o
au ode inición
pe sonal.
Su
ela o se
inicia
a
con inuación,
y
Wes
empieza
e ocando
a sus
an epasados;
a
su
abuela
y
a
su
mad e,
con
las
que
se
iden i ica
a ec i amen e.
Pa a
esc ibi
las
es
p ime as
pa es
del
lib o,
en
que
la
au o a
aún
no
ha
llegado
al
mundo,
o
es
an
pequeña
que
no
le
es
posible
eco da ,
Wes
se
basa
en
los
ela os
ma e nos,
en
la
adición ma ilineal,
y
luego,
poco
a
poco,
en
sus
ecue dos
de
la abuela
y
de
las
ías
y
íos,
y
en
ca as
de
la
amilia
que
su
mad e
conse a.
A
pa i
de
la
e ce a
pa e
del
lib o,
la
na ado a
ela a
más
c í icamen e lo
que
es
u o
de
sus
p opias
obse aciones;
la
ida
de
sus
pad es
en
Lond es,
las
imágenes
ambi alen es
y
dolo osas del
pad e
y,
sin
necesidad
de
ecu i
a
juicios
de
alo ,
los
más
mínimos
de alles
e ocan
los
signi icados
de
su
in ancia:
las
di e encias
cul u ales
de
su
mad e
y
pad e,
las
elaciones
en e
ellos
is as
desde
la
pe spec i a
de
la
hija,
el
luga
de
sus
he manas
en
su
ida.
Dado
que
Wes
acep a
y
asume
a ec i amen e
a
la
mad e
y
a
la
abuela,
las
dos
p ime as
pa es
del
lib o,
en
las
que
e oca
exclusi amen e
el
hoga
de
los
Mackenzie,
se
desc iben
con
nos algia
y
en usiasmo.
La
abuela,
hija
de
una
acomodada
amilia
de
come cian es
escoceses,
huye
con
un
a is a,
un
iolinis a,
que
siendo
aún
muy
jo en,
llega
a
di ec o
del
Tea o
Real
de
Edimbu go.
Toda
la
amilia
i e
bajo
el
es ímulo
del
a e,
en
un
es ado
de
inspi ación
cons an e.
Tan
impo an e
es
la música
en
la
adición
Au obiog a ías
Femeninas
en
los
Años
Se en a
y
Ochen a
39
amilia ,
que
incluso
la
au o a,
que
se
decla a
medio
so da,
he eda
la
pasión
po
dicho
a e,
y
dedica
un
apéndice,
el
único
en
el
que
habla
únicamen e
de
sí,
a sus
elaciones
con
la
música.
La
música
es
el
cen o
ma e ial
y
mo al
de
las
idas
de
odos
los
Mackenzie,
y
la
ex ao dina ia
abuela,
que,
aunque
an es
de
cumpli
los
ein a
años
queda
iuda
con
seis
hijos
y
dos
sob inas
a
su
ca go,
da
con
la
mane a
de
saca
adelan e
a
la
amilia,
y
de
pode les
o ece
una
ca e a
musical.
En
es e
pun o,
sin
emba go,
las
di e encias
en e
homb es
y
muje es
son
muy
impo an es,
y
la
ama gu a
de
Wes
inunda
los
comen a ios,
siemp e sob ios,
sob e
las
limi aciones
gené icas
que
le
ienen
impues as
a
su
mad e
Isabella
Mackenzie
que,
a
pesa
de
su
g an
alen o
pa a
la
música,
sólo
puede
aspi a
a
se
p o eso a
de
piano.
Su
he mano
mayo ,
Alick,
en
cambio,
iun a
o undamen e
en
su
ca e a,
g acias
a
una
capacidad
de
abajo
y
a
una
cons ancia
que
la
au o a
econoce
y
admi a,
y
se
con ie e
en
el
pa ia ca
indiscu ible
y
ado ado
de
la mad e
y
de
odos
los
demás.
G acias
a
Alick,
los
Mackenzie
adquie en
empo almen e
nue a
imagen,
pues
la
amilia ic o iana
exigía
un
a ón
a
la
cabeza.
Pe o
pa a
Wes ,
que
no
conoció
la
igu a
de
un
abuelo
con
el
que
con as a
la
in ensa
pe sonalidad
de
la
abuela,
Alick
inicia
ambién
la
la ga
se ie
de
aiciones
que
come ie an
an os
homb es
en
la
expe iencia
de
la
au o a
y
en
sus
lib os,
cuando
al
casa se,
abandona
ma e ial
y
mo almen e
a
su
mad e
y
he manos
pa a
siemp e.
Pe o
Wes
no
simpli ica,
y
e oca
con
leal ad
la
in ensidad
de
Alick
como
músico
ycomo
hijo
y
he mano,
mien as
i e
en
casa.
Los
dos
he manos
meno es
se
idealizan.
Menos
a o unados
que
Alick,
o
menos
enaces,
cuen an
ambién
con
g an
alen o,
y
con
el
a ec o
y
apoyo
incondicionado
de
la
amilia.
Pe o
Johnnie
con ae
p on o
ube culosis,
y
emig a
a
Aus alia
en
busca
de
cu ación.
Joey,
el
a o i o
de
Isabella,
de
g an
belleza
y
alen o,
p ome e
dedica
su
ida
a
ayuda
a
sus
he manos,
pe o
se
e
en uel o
en
un
escándalo
homosexual,
y
huye
al
Canadá,
donde
mue e
en
acciden e.
La
decadencia
de
la
amilia
se
p ecipi a,
y
Wes
la
e oca
con
dolo ,
sob e
odo
po
el
is e
des ino
de
su
mad e,
que
queda
o almen e
desplazada,
y
some ida
a
un
ambien e
educido,
que
ha
pe dido
el
calo
y
la
aleg ía
del
pasado,
y
la
espe anza
del
u u o.
Aus alia
es
el
úl imo
ecu so
posible
ambién
pa a
ella,
a
donde
debe
iaja
sola
con
el
único
in
pe mi ido
a
una
muje :
el
de
ayuda
a
su
he mano,
que
de
nue o
es á
en e mo.
Aus alia
es
la
posibilidad
inal
pa a
Isabella,
as
unos
años
como
ins i u iz
y
p o eso a
de
música
de
las
hijas
de
un
banque o
londinense,
años
que
concluyen
as
un
desengaño
amo oso
apenas
insinuado,
as
una
nue a
aición.
Los
capí ulos
que
anscu en
en
Aus alia
esul an
menos
40
Re is a
Cana ia
de
Es udios
Ingleses
con incen es,
y
es
e iden e
que
la
in o mación
de
Wes
es
más
imp ecisa
y
emo a.
Es
muy
posible
que
a
su
mad e
le
esul a a
más
dolo oso
eco da
dicha
es ancia
que
su
in ancia
y
ju en ud
elices
en
Edimbu go.
El
he mano
que
ha
degene ado
en
a is a
ambulan e
queda
desp o is o
de
cohe encia
o
in e és
en
la
na a i a
de
Wes ,
y
su
muje ,
una
p os i u a
p o undamen e
i uosa,
es
sólo
un
esbozo.
O o
an o
se
puede
deci
de
los
demás
pe sonajes
secunda ios.
Pe o
es
un
iaje
de ini i o
pa a
Isabella,
po que
en
él
conoce
a
su
ma ido,
y
en
Aus alia
con ae
ma imonio
con
el
pad e
de
la
au o a,
y
si
pa ece
e iden e
que
Wes
iene
poco
in e és
en
concen a se
en
la
obse ación
c eado a
de
su
ío
y
de
la
muje
de
és e,
la
si uación
es
muy
di e en e
con
espec o
al
pe sonaje
que
se á
su
pad e,
Cha les
Fai ield,
del
que
se
ocupa
cuidadosamen e
a
pa i
de
aho a.
Wes
e oca
un
pe sonaje
ambiguo,
posi i o
y
nega i o
a
la
ez,
de
eno me
alen o,
cul u a,
acilidad
e bal
o al
y
esc i a,
pe o
sin
sen ido
p ác ico
alguno,
y
sin
sen ido
de
la
esponsabilidad.
De
o igen
anglo-i landés,
Fai ield
es
casi
un
p o o ipo,
capaz
de
man ene
el
e o
e ó ico
de
Be na d
Shaw,
pe o
incapaz
de
man ene
o
saca
adelan e
a
su
amilia.
Wes
de ine
con
p ecisión
las
g andes
di e encias
en e
sus
pad es
mien as i en
en
Aus alia,
di e encias
que
se
an
acen uando
e
in ensi icando
cuando
la
amilia
se
e
obligada
a
aslada se
a
Lond es,
po que
el
pad e
ha
come ido
la
imp udencia
de
anuncia
en
las
páginas
del
pe iódico
pa a
el
que
esc ibe,
que
se
a ecina
una
g an
c isis
banca ia
y
inancie a.
Wes
es
exac a
en
p ecisa
las
consecuencias
desas osas
pa a
la
amilia
de
las
decla aciones
del
pad e
—e iden emen e imp uden es—,
pe o
ambién
insis e
en
que
su
pad e
había
enido
azón,
y
en
que
su
mal
p esagio
se
había
cumplido
exac amen e.
La
ambi alencia
en
la
conside ación
del
pad e
a
aumen ando
a
medida
que
la
au o a
a
c eciendo
en
edad
y
consciencia
y,
si
po
una
pa e,
el
pad e, siemp e
es ido
y
ac i o du an e
la
noche,
c ea
una
g an
insegu idad
a
su
hija,
y
demues a
una
p omiscuidad
sexual
que
la
au o a
no
puede
acep a ,
y
que
c i ica
abie amen e,
po
o a
pa e
el
pad e
es
ambién
un
ecue do
cálido
y
a ec uoso,
has a
con e i se
en
mo i o
de
dolo
y
compasión.
Rebecca
Wes
no
desc ibe
la
mue e
p ema u a
y
só dida
de
su
pad e
con
ama gu a y
odio,
sino
con
in ini a
pena,
y
lo
que
e oca
más
in ensamen e
es
su
soledad
o al
y
los
de alles
de
su
des i ución.
Cuando
Fai ield
apa ece
mue o
en
una
pensión,
no
posee
absolu amen e
nada,
ni
siquie a
un
eloj.
La
ac i ud
hacia
la mad e
es
siemp e
consis en e,
y
sin
alsos
idealismos;
Wes
ecue da
su
capacidad
casi
mágica
de
i aliza
la
pob eza
en
la
que
i en,
de
ans o ma
cualquie
ambien e
en
un
hoga ,
de
a ae
a
las
pocas
pe sonas
dis inguidas
que
pudie an
odea le:
"The
house
in
S ea ham
Place
was
he
i s
home
I
emembe , and
we
had
come
he e
in
such
calami ous ci cums ances
ha
I
ma el
I
can
ha e
so
many
happy,
Au obiog a ías
Femeninas
en
los
Años
Se en a
y
Ochen a
41
e en
ecs a ic memo ies
o
he
li e
we
li ed
he e".12
Aunque
la
imagen
del
pad e
se
diluye,
y
la
e dade a
igu a
pa e nal
es
su
mad e,
Wes
econoce
la
he encia
de
ambos:
"My
de ence
has
been
he
capaci y
o
pu e
pleasu e
inhe i ed
by
my
a he
and
mo he ...
Tha
pleasu e
was
my
pe pe ual
anaes he ic
and
s imulan ,
and
because
o
i
I
ha e
no
had
such
a
bad
li e
a e
all".13
Wes
asocia
a
menudo
es a
imagen
de
place
al
ecue do
de
su
mad e
ocando
el
piano,
e
inconscien emen e
la
au o a
se
deba e
en e
las
dos
o mas
a ís icas
que
ep esen an
en
su
subconscien e
el
pad e
y
la
mad e,
la
música
y
la palab a,
los
dos
lenguajes
a ís icos
a
su
alcance.
Es
muy
signi ica i o
que
Wes
dedique
a sus
elaciones
con
la
música
el
capí ulo
más
pe sonal
de
su
au obiog a ía,
y
que
no
enume e
la
esc i u a,
la
li e a u a,
en e
las
ac i idades
más
impo an es
de
su
ida,
al
como
hemos
ci ado
más
a ás.
Y,
aunque
dedica
su
ida
a
esc ibi
en
el
lenguaje
pa e no,
es
e iden e
que
el
lenguaje
de
sus
a ec os,
el
más
ín imo,
es
el
musical,
ap endido
de
la mad e.
La
elección
del
lenguaje
ma e no
conduce
di ec amen e
a
Wes
a
las
aíces
más
p o undas
de
su
eminidad,
y
de
su
iden idad;
de
una
iden idad
que
no
se
limi a
a
su
p opia
ida
y
expe iencia,
sino
que
se
ex iende
hacia
el
pasado
en
una
aíz
común,
pode osa
e
inqueb an able.
Wes
se
p oyec a
así
en
las
imágenes
de
su
mad e
y
abuela,
y
encuen a
una
mane a
de
desc ibi
su
p opia
expe iencia,
lo
más
ecóndi o
de
sus
pasiones,
de
sus
dolo es,
oblicuamen e,
en
la
igu a
de
sus
mayo es.
La
na ación
de
Wes
concluye
con
un
expe imen o,
en
el
que
la
au o a
in en a,
en un
nue o
apéndice,
ealiza
una
desc ipción biog á ica
simila
de
la
ju en ud
de
su
ma ido.
La
uen e
de
in o mación
son
es a
ez
una
se ie
de
ca as
que
Wes
encuen a
casualmen e
en
un
a ma io,
que
se
e ie en
a
la
ju en ud
de
su
ma ido,
y
que
hablan
de
una
iden idad
an e io
a
la
que
ella
conoció:
"...
he
had
hen qui e
a
di e en
sel
which
had
no
su i ed
ill
he
me
me...".14
También
en
el
caso
de
su
ma ido
desea
Wes
as ea
la
iden idad huidiza
y
pasada
de
su
ma ido
en
la
elación
de
és e
con
su
mad e,
pe o
el
b e e
in en o
de
Wes
no
lo
consigue,
y
el
ela o
se
lee
como
documen o
his ó ico,
más
que
como
expe iencia
i ida.
La
au obiog a ía
de
An onia
Whi e
apa eció
ambién
en
Vi ago,
en
1983,
es
deci ,
cua o
años
an es
que
la
de
Rebecca
Wes ,
y
iene
algunos
o os
aspec os
en
común
con
el
ela o
de
Wes .
Esc i o
in e mi en emen e
en e
1965
y
1980,
la
publicación
del
ex o
ue
posible
g acias
a
la
edición
de
Susan
Chi y,
hija
de
Whi e,
que
lo
incluyó
en
el
olumen
As
Once
in
May,
jun o
con
agmen os
inédi os
de
no elas,
y
o os
esc i os
de
Whi e
no
publicados.
Como
Wes ,
Whi e
se
concen a
en
el
pasado,
y
como
ella,
se
48
Re is a Cana ia
de
Es udios
Ingleses
ida
en e a
en
la
pe secución
de
la
compleja
pleni ud
i al,
del
bienes a
in e io
que
po encia
su
iden idad.
Su
p ime
despe a
a
una
expe iencia
mejo
iene
luga
ambién
en
Il o d,
y
se
ma e ializa
en
la
o ma
de
un
enamo amien o,
que
es
p incipalmen e
es ímulo
cul u al,
ya
que,
an o
Rowland
como
ella,
aspi an
a
un
ámbi o
más
ico
que
la
mono onía
y
al a
de
imaginación
subu biales,
y
los
igo es
del
me odismo.
Rowland
iene
acceso
a
una
cul u a
supe io
po
azones
amilia es,
y
jun os
in en an
i i
su
pasión
de
acue do
con
un
es ilo
que
escogen,
y
que
se
inspi a
en
el
a
nou eau y
en
el
Renacimien o
Cel a.
G acias
a
Rowland,
Raine
empieza
a
conoce
a
los
au o es
y
acon ecimien os
a ís icos
con empo áneos
a
ella.
La
p esión
amilia es,
sin
emba go,
muy
in ensa,
y
con a ia
a
sus
amo es
p ecoces, que
acaban
en
nada.
Pa a
Raine,
sin
emba go,
la
elación
con
Rowland
es
muy
impo an e
pues
le
pe mi e
a isba
unas
o mas
de
cul u a
y
ida
muy
supe io es
a
las
que
le
odean,
y
hacia
las
que,
de
momen o,
desea
o ien a
su
ida.
Y
el
p ime
olumen
de
su
au obiog a ía concluye
con
su
desilusión
o al
po
cuan o
compone
su
ida
amilia ,
in elec ual
y
social
en
Il o d,
y
con
la
espe anza
de
Camb idge,
uni e sidad
a
la
que
puede
acudi
g acias
a
la
ob ención
de
una
beca.
El
segundo
olumen
de
la
au obiog a ía
de
Raine,
The
Land
Unknown,
desc ibe
la
ju en ud
y
madu ez
de
la
au o a,
a
la
ez
que
se
e ie e
al
pe íodo
his ó ico
an e io
y
pos e io
a
la
Segunda
Gue a
Mundial.
El
p ime
acon ecimien o
cul u al
al
que
se
e ie e,
es
nada
menos
que
la
amosa
isi a
de
Vi ginia
Wool
a
Gi on
College,
donde
es udia
Raine,
y
a
la
con e encia
que
allí
p onuncia
Vi ginia
Wool ,
que
es a
au o a
menciona
en
A
Room
o
One's
Own.
A
pa i
de
aquí,
el
olumen
es
un
alioso
documen o
sob e
el
ambien e
cul u al
e
ideológico
de
Camb idge
en
los
años
30.
La
elación
de
Raine,
que
es udia
ciencias
debido
a
su
a ición
a
la
na u aleza,
con
el
ambien e
in elec ual
de
Camb ige,
es
ambi alen e,
pues
aunque
econoce
habe
ap endido
mucho
allí
(sob e
odo
econoce
la
impo ancia
de
habe se
enido
que
some e a
una
disciplina in elec ual
impo an e),
es
ambién
mucho lo
que
echaza.
Su
e
en
el
conocimien o
semimís ico
choca
on almen e
con
el
posi i ismo,
el
p agma ismo
y
el
ma e ialismo
ideológico
que
p e alecen
en
Camb idge:
"In
he Camb idge
o
hose
days
he
ma e ialis
iew
p e ailed...
Fo
he
ime
being,
eligion
and
poe y
pe ished
oge he
in
he
same
igno ance;
an
igno ance
eage ly
adop ed
as
knowledge".26
En
Camb idge
conoce
Raine
a
W.
Empson,
a
M.
Low y,
T.S.
Elio
en e
o as
muchas
pe sonalidades,
y
aba
amis ades
en añables
con
las
que
man end á
elación
a
lo
la go
de
oda
su
ida. Pe o
las
endencias
ideológicas
y
li e a ias
que
p edominan
en
aquellos
años
en
Camb idge,
le
des ían
de
sus
e dade os
in e eses
y
obje i os
poé icos,
de
su
iden idad

Au obiog a ías
Femeninas
en
los
Años
Se en a
y
Ochen a
49
li e a ia,
que
aún
no
puede
econoce
desde
el
p esen e
en
que
esc ibe.
Una
ez
concluidos
sus
es udios, el
emo
a
ene
que
ol e
a
su casa
le
impulsa
a
con ae
ma imonio
p ecipi adamen e
con
Hugh
Sykes
Da is,
es udian e
g aduado
en onces,
y
con
ello
consolida
su
deseo
de
p olonga
su
es ancia
en
Camb idge.
Es e
ma imonio
equi ocado
inicia
la
lis a
de
e o es
pe sonales
que
Raine
come e
du an e
esos
años,
que
le
p oducen
g an
dolo
mien as
los
i e,
y
un
g an
sen imien o
de
culpabilidad
pos e io men e.
Su
segundo
ma imonio
con
el
poe a
Cha les
Madge,
con
el
que
iene
dos
hijos,
supone
pa a
Raine
la
comp ensión
de ini i a
de
que
la
poesía
que
ellá
es á
in en ando
esc ibi
es á
lejísimos
de
la
poesía
ma xis a
y
"comp ome ida"
de
Madge,
de
Auden,
de
Spende ,
y
que pa a
encon a
su
e dade a
oz
poé ica,
le
es
imp escindible
hui
de
las
ideologías
dominan es
du an e la
década
de
los
30:
"I
no mo e
belong
wi h
hose
con empo a ies
o
he
hi ies,
wi h
hei
poli ical
idealism
and
social
ealis
image y,
han
wi h
William
Empson
and
his
"me aphysical"
posi i ism..."27
El
impulso
necesa io
pa a
abandona
a
su
ma ido
lo
ob iene Raine
de
la
pasión
in ensa
que
le
inspi a
o o
homb e.
A
pa i
de
es e
momen o
de
su
ida,
las
dos
g andes
pasiones
amo osas
que
aún
sien e
y
i e
la
au o a
son
más
p oyecciones
suyas
que
elaciones
amo osas
bila e ales,
y
esponden
sob e
odo
a
su
necesidad
de
sen i
p o undamen e
el
mis e io
de
la
comunicación
y
del
amo ,
en
una
elación
más
mís ica
que
eal.
Raine
abandona
asu
ma ido
en
busca
de
una
nue a
in ensidad
de
sen imien o
y
de
isión,
a
la
que
desea
da
exp esión
en
su
poesía.
Pe o
las
consecuencias
de
su
decisión
son,
a
co o
plazo,
muy
dolo osas
y
di íciles,
y
la
au o a
huye
a
No humbe land
poco
an es
de
que
es alla a
la
Segunda
Gue a
Mundial,
sola,
sin
dine o
y
con
la
esponsabilidad
no
deseada
de
dos
hijos
pequeños.
No humbe land,
la
aldea
de
Ma indale
donde
se
ins ala,
le
pe mi e
inicia
una
ez
más
su
ida,
inicia
una
nue a
ase
de
au ocomp ensión
poé ica,
de
in imidad
mís ica
con
la
na u aleza,
de
bienes a
amilia
con
sus
hijos.
Desde
Ma indale
es ablece
nue as
elaciones;
con
Helen
Su he land
que
la
ayuda á
mucho,
y
a
a és
de
Helen
con
muchos
a is as
a
los
que
ella
p o ege.
G acias
a
Helen
puede
ambién
ol e
a
Lond es
en
plena
gue a,
en
busca
del
es ímulo
sen imen al
e
in elec ual
que
le
es
imp escindible
en
su
desa ollo
poé ico.
T as
iempos
muy
di íciles,
sin
casa,
con
abajos
mínimos,
consigue,
ambién
g acias
a
Helen,
una
ag adable
i ienda
en
9
Paul on's
Squa e,
donde
puede
es ablece
su
hoga ,
un
hoga
p eca io,
pe o
es able.
También
en
Paul on's
Squa e
i e
An onia
Whi e,
a
quien
Raine
conoce
du an e
la
gue a,
cuando
ambas
abajan
pa a
el
B i ish Council.
Y
Whi e
y
G een,
que
ambién
abaja
con
ellas,
con encen
a
Raine
de
que
se
con ie a
al
ca olicismo,
expe iencia
a
la
que
se
some e
Raine
du an e
un
b e e
50
Re is a
Cana ia
de
Es udios
Ingleses
iempo. La
iden idad
de
la
au o a
a
adqui iendo
cada
ez
más
solidez,
a
medida
que
pasa
el
iempo,
y
su
in e és
po
Blake,
po
Yea s,
po
el
mis icismo
y
po
la
eligión
ca ólica,
an
con i mando
las
in uiciones
del
pasado.
A
es o
se
une
un
g an
espe o
po
las
o mas
del
clasicismo,
po
los
i uales
y
po
los
alo es
a is oc á icos.
El
e ce
olumen
de
es a
au obiog a ía,
The
Lion's
Mou h,
iene
en idad
p opia,
pues
Raine
lo
dedica
ín eg amen e
al
ela o
minucioso
de
su
úl ima
elación
amo osa
pla ónica
con
el
a is óc a a
Ga in
Maxwell,
elación
muy
comple a
y
de
una
g an
in ensidad
po
pa e
de
la
au o a.
G acias
a
Ga in,
Raine
ecupe a
el
"pa aíso
e enal"
pe dido
cuando
niña
en
No humbe land,
y
lo
ecupe a
en
un
pa aje
emo o
y
sal aje
de
la
cos a
de
las
Highlands,
en
donde
Ga in
posee
una
casa
a
la
que
acude
a
menudo
Raine.
Allí
en a
la
au o a
en
comunicación
con
la
ue za
de
la
na u aleza,
con
los
animales,
con
los
á boles.
Allí
uel e
a
encon a
la
belleza
y
el
i mo
de
la
ida
p imi i a,
y
llega
a
alcanza
una
capacidad
de
sen i
nue a,
así
como
de
exp esa se.
Luego
su
a án
de
posee
a
Ga in,
o
las
ue zas
del
mal,
de e io an
las
elaciones
en e
ambos,
que
e minan
is emen e
alejados,
y
al
ez
el
pode
malé ico
que
Raine
eje ce
sob e
Ga in
a
pa i
del
momen o
en
que,
dolo ida
po
el
mal
a o
que
de
él
ecibe,
la
au o a
le
maldice,
acaban
con
la
casa
que
a de,
y
más
adelan e
con
la
ida
de
Ga in,
que
mue e
p ema u amen e
de
cánce .
El
inal
pa ece
pa é ico,
pues
Ga in
no
econoce
la
ealidad
de
la
elación
en e
ellos,
al
como
la
ha
sen ido
y
desc i o
Raine.
Pe o
al
ez
sea
és e
un
de alle
que
ca ece
de
g an
impo ancia,
pues
la
au o a
lo
ha
i ido
in ensamen e
y
ha
ecibido
el
bene icio
pe sonal
y
li e a io
de
al
i encia.
La
abundancia
de
au obiog a ías
li e a ias
esc i as
du an e
los
úl imos
ein e
años
en
Ingla e a
hace
imposible
su
desc ipción
y
análisis
exhaus i o
en
un
abajo
de
es a
índole.
Es e
abajo
sólo
aspi a
a
o ece
una
mues a
de
lo
que
sin
duda
es
un
eso o
cul u al
poco
conocido.
Queda,
pues,
pa a
o o
luga
y
o o
momen o
la
con inuación
de
su
discusión.
Au obiog a ías
Femeninas
en
los
Años
Se en a
y
Ochen a
51
No as
1.
Compa a i e
Li e a u e
S udies,
5
(1968),
421-454.
2.
Olney,
James,
"Au obiog aphy
and
he
Cul u al Momen :
A
Thema ic, His o ical,
and
Bibliog aphical
In oduc ion"
en
Au obiog aphy:
Essays
Theo e ical
and
C i ical,
Ed.
by
James
Olney, P ince on
Uni e si y
P ess,
P ince on,
1980.
3.
Smi h,
Sidonie,
A
Poe ics
o
Women's
Au obiog aphy:
Ma ginali y
and
he
Fic ions
o
Sel -Rep esen a ion,
Indiana
Uni e si y
P ess,
Blooming on
and
Indianapolis,
1987.
4.
Smi h,
Sidonie,
op.
ci .,
Domna
C.
S an on,
"Au ogynog aphy:
Is
he
Subjec
Di e en ?"
en
The
Female
Au og aph,
ed.
Domna
C.
S an on
y
Jeanine
Pa isie
Plo el,
New
Yo k
Li e a y Fo um,
1984.
5.
En
Au obiog aphy:
Essays
Theo e ical
and C i ical,
ed.
James
Olney,
28-49,
1980,
(1956).
6.
Showal e , Elaine,
A
Li e a u e
o
Thei
Own:
B i ish
Women
No elis s
om
B on e
o
Lessing,
P ince on
Uni e si y
P ess,
P ince on,
1976.
7.
Sp inke ,
Michael,
"Fic ions
o
he
Sel :
The
End
o
Au obiog aphy"
en
Au obiog aphy:
Essays
Theo e ical
and
C i ical,
ed.
James
Olney,
1980,
321-343.
8.
S an on,
Domna
C.,
op.
ci .,
pág.
14.
9.
Homans,
Ma ga e ,
Bea ing
he
Wo d:
Language
and
Female
Expe ience
in
Nine een h-Cen u y
Women's
W i ing,
Uni e si y
o
Chicago
P ess,
Chicago,
1986,
pág.
13.
10.
Wes ,
Rebecca,
Family
Memo ies,
Vi ago
P ess,
1987.
11.
Op.
ci .
pág.
223.
12.
Op.
ci .
pág.
194.
13.
Op. ci .
pág.
220.
14.
Op. ci .
pág.
224.
15.
Whi e,
An onia,
As
Once
in
May,
The
Ea ly
Au obiog aphy
o
An onia
Whi e
and
O he
W i ing,
Vi ago
P ess,
1983,
pág.
235.
16.
Op.
ci .
pág.
316.
17.
Raine,
Ka hleen,
The
Lion's
Mou h,
Hamish
Hamil on,
London,
1977,
pág.
15.
18.
Raine,
Ka hleen,
Fa ewell
Happy
Fields,
Hamish
Hamil on,
London,
1973,
pág.
78.
19.
Op.
ci .
pág.
54.
20.
Op.
ci .
pág.
42.
21.
Op.
ci .
pág.
131.
22.
Op.
ci .
págs.
129-130.
23.
The
Land
Unknown,
Hamish
Hamil on,
London,
1975,
pág.
76.
24.
Fa ewell
Happy
Fields,
pág.
168.
25.
Op. ci .
págs.
124-126-127.
26.
The
Land
Unknown,
págs.
37-38.
27.
Op. ci .
pág.
110.