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Hacia una re-elaboración sensualista de lo sublime

Abstract

Este artículo plantea la posibilidad de cuestionar el uso que, desde una posición abalada por la filosofía, el discurso institucionalizado del arte ha hecho del concepto de lo sublime. Entendido el arte como juego semiótico y las obras de arte como articulaciones sígnicas, los aspectos fisiológicos o psicológicos de relación entre espectadores y obras de arte pasan a ocupar un lugar marginal. Las reacciones emotivas perturbadoras que suscitan ciertas obras de arte, como parte de su función, han sido ignoradas por el discurso institucionalizado. Aquellas obras que potencian estas reacciones perturbadoras como parte de su función han sido y son apartadas al ámbito de lo popular, del entertainment o del espectáculo de masas. Cuando no se apartan, aquellas obras se someten a una lógica semiótica uniformadora que acalla el carácter emotivo perturbador que forma parte de su función. Teniendo en cuenta que este carácter se asocia a lo sublime en las primeras definiciones del concepto, los silencios o contradicciones del discurso del arte institucionalizado a este respecto dan la clave para plantear alternativas a la modalidad teórica, lingüística o filosófica, que promociona.

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Hacia una re-elaboración sensualista de lo sublime

Author: López Moreno, Ignacio
Publisher: Universidad de La Laguna. Servicio de Publicaciones
Year: 2009
Source: https://riull.ull.es/xmlui/bitstream/915/13777/1/BA_07_%282009%29_05.pdf
HACIA UNA RE-ELABORACIÓN SENSUALISTA... 115
BELLAS ARTES, 7; ab il 2009, pp. 115-133
HACIA UNA RE-ELABORACIÓN
SENSUALISTA DE LO SUBLIME*
Ignacio López Mo eno**
Uni e sidad de Mu cia
RESUMEN
Es e a ículo plan ea la posibilidad de cues iona el uso que, desde una posición abalada po
la iloso ía, el discu so ins i ucionalizado del a e ha hecho del concep o de lo sublime.
En endido el a e como juego semió ico y las ob as de a e como a iculaciones sígnicas, los
aspec os isiológicos o psicológicos de elación en e espec ado es y ob as de a e pasan a
ocupa un luga ma ginal. Las eacciones emo i as pe u bado as que susci an cie as ob as
de a e, como pa e de su unción, han sido igno adas po el discu so ins i ucionalizado.
Aquellas ob as que po encian es as eacciones pe u bado as como pa e de su unción han
sido y son apa adas al ámbi o de lo popula , del en e ainmen o del espec áculo de masas.
Cuando no se apa an, aquellas ob as se some en a una lógica semió ica uni o mado a que
acalla el ca ác e emo i o pe u bado que o ma pa e de su unción. Teniendo en cuen a
que es e ca ác e se asocia a lo sublime en las p ime as de iniciones del concep o, los silen-
cios o con adicciones del discu so del a e ins i ucionalizado a es e espec o dan la cla e
pa a plan ea al e na i as a la modalidad eó ica, lingüís ica o ilosó ica, que p omociona.
PALABRAS CLAVE: expe iencia sublime, es é ica, ilus ación, ep esen ación, emoción.
SUMMARY
«Towa ds A Sensualis Re-P oduc ion o The Sublime». This a icle pu s o wa d he possi-
bili y o ques ioning he use ha , om a posi ion endo sed by philosophy, ins i u ionalised
a discou se has gi en he concep o he sublime. I a is unde s ood as a semio ic game
and wo ks o a as sign ela ions, he physiological and psychological aspec s o he ela-
ionship be ween wo ks o a and hei iewe s become o ma ginal impo ance. The dis-
u bing emo ional eac ions p o oked by ce ain wo ks o a , as pa o hei unc ion,
ha e been igno ed by ins i u ionalised discou se. Wo ks ha os e hese dis u bing eac-
ions as pa o hei unc ion ha e been and a e s ill sepa a ed om he e e yday sphe e,
om en e ainmen o om he media spec acle. When no se apa , hese wo ks a e sub-
mi ed o a uni o malising semio ic logic ha silences he dis u bing emo ional quali ies
ha o m pa o hei unc ion. Bea ing in mind ha his cha ac e is associa ed wi h he
sublime in he i s de ini ions o he concep , he silences o con adic ions o ins i u ion-
alised a discou se in his espec p o ide he key o o e ing al e na i es o he heo e ical,
linguis ic o philosophical modes i p omo es.
KEY WORDS: Sublime Expe ience, Aes he ics, Illus a ion, Rep esen a ion, Emo ion.
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* Fecha de en ega de la e sión co egida: 4/12/2007.
** P o eso del Depa amen o de Bellas A es de la Uni e sidad de Mu cia. E-mail: Igna-
[email p o ec ed]. Di ección pos al: C/ Ba io Nue o, núm. 43, 18811, Zúja , G anada.
1 Cuando hablo de «concep o de a e igen e» me e ie o a la noción de o igen ilus ado que,
a pa i de la sepa ación de cie as p ác icas humanas ealizadas con habilidad del ámbi o de las a esanías
y a pa i del in e és de la iloso ía mode na en des incula esas p ác icas de cualquie ca ác e de in e és
ú il o place mundano, aglu ina odo un sis ema de concep os, p ác icas e ins i uciones o ien ados a la
p omoción de una ac i ud de con emplación desin e esada. La y Shine , en La in ención del a e. Una
his o ia cul u al, Paidós, Ba celona, 2004, habla de que el dominio de es e concep o suponía «la subs-
i ución de odo un sis ema de concep os, p ác icas e ins i uciones, po o o», en el que «el ideal no es
la colabo ación in en i a sino la c eación indi idual, las ob as son pocas eces concebidas pa a un luga
y p opósi os especí icos sino que exis en po ellas mismas, y la sepa ación de las ob as de a e con
espec o a un con ex o uncional conduce al ideal de una a ención silenciosa y e e encial como la que
se obse a en la sala de concie os, en los museos de a e, en los ea os y en las salas de lec u a» (p. 25).
2 DANTO, A hu C. El abuso de la belleza. La es é ica y el concep o de a e. Paidós, Ba celona,
2005.
3 Ibidem, p. 217.
Lo sublime, como he amien a in e p e a i a del enómeno a ís ico, aglu ina
en su concep o una se ie de usos y signi icados que obligan al es udioso a pone en
o den si la p e ensión es a a c í icamen e y sin cae en con adicciones la elación
en e es e concep o y el concep o de a e igen e1. La discusión que p opongo nace de
la sospecha de que, en de e minadas asociaciones de la palab a sublime con ob as de
a e isuales, no sólo omamos en cuen a en la in e p e ación de esas ob as la iden-
i icación in elec i a de cie a elación concep ual que la adición es é ica ha apli-
cado a lo sublime, sino que, además, dichas asociaciones se hallan en aizadas con la
iden i icación en el o igen de es a adición de una eacción emocional a de e mi-
nadas cualidades a ec i as (subliman es) de cie as imágenes que es menosp eciada
en dicha adición y que me ece se econside ada.
El ipo de eacción emocional asociado a la expe iencia sublime es u o en
las p ime as de iniciones mode nas del concep o asociado al e o , sin emba go, en
El abuso de la belleza2, de iniendo el dominio es é ico de lo sublime, A hu C.
Dan o hacía la siguien e decla ación:
Pe o en odo caso [...] el e o no in e iene en la expe iencia. Mi opinión, si a
alguien le in e esa, es que la clase de e o ica io en que pensaban Kan , y, sob e
odo, Bu ke, sí que desempeña un papel en el goce humano: en las his o ias de
an asmas, en películas de e o , los pasajes de e o en los pa ques de a acciones,
en el «en e enimien o popula », po deci lo de alguna mane a [...] pe o no es
esencial al concep o del modo en que el asomb o sí lo es...3.
Con es as palab as, Dan o delimi a cuál es, y debe se , el ámbi o emocional
del e o (asociado con lo popula ) y cuál es, y debe se , el ámbi o emocional del
asomb o (asociado a lo sublime y al a e consag ado). Tan o e o como asomb o
pueden pa ece a simple is a me os es ados emocionales, y desde ahí podemos
ex ae que Dan o es á simplemen e op ando po una eacción emocional en su
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de inición de la expe iencia sublime, pe o pa ece sospechosa su adsc ipción del
e o a un ipo de expe iencias sensi i as elacionadas con las ac i idades de ocio de
masas. De ahí que su ja la cu iosidad espec o de qué pueda de e mina pa a Dan o
el asomb o p opio de lo sublime y cuál es el ma iz que lo hace dis ingui se del e o .
Pues bien, en es a de e minación es donde Dan o se mues a más kan iano que
nunca, y lo hace hablando de la ob a del a is a ame icano más eó ico de su gene-
ación, Ba ne Newman. De ella dice que «la escala del cuad o iene como me a
induci en el espec ado cie a conciencia de sí mismo, de ahí su es a us de sublimi-
dad [...] Lo que Newman que ía in undi median e cuad os como Vi He oicus
Sublimis ( o o 1) es el asomb o y la ene ación po noso os mismos al y como
somos aho a...»4. De ales palab as, de i amos que si, pa a Dan o (y oda una adi-
ción es é ica lide ada po Kan ), el asomb o, como emoción genuina de lo sublime,
es á de e minado po «la consciencia de sí mismo» del indi iduo a ec ado po al
emoción, el e o es desca ado p ecisamen e po la ausencia de consciencia y ads-
c i o al me o goce humano.
La lógica que asocia la ob a de Ba ne Newman al concep o de lo sublime
co esponde a una e olución del a e mode no que educe la espues a del espec a-
do a un p oceso de decodi icación in elec ual. Se di ía que, bajo es a lógica, lo
sublime asoma cuando la implicación o comp omiso in elec ual del espec ado es
al que los códigos que la ob a p opone (escala, monoc omía, no igu ación...) e-
mi en a la idea de «au oconciencia humana». Asimismo, bajo es a lógica, es ados
emocionales como el e o , la pe u bación, la mezcla de dolo y place , la a ac-
ción y epulsa, e c., que ca ac e iza on la expe iencia sublime en in e p e aciones
p e-mode nas del a e adquie en un es a us ulga .
4 Ibidem, p. 221.
Fo o 1. Ba ne Newman, Vi He oicus Sublimis, 1950-1951.
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Desde una posición eó ica opues a a la pos u a de Dan o, Cyn hia F eeland,
en el ex o que p opone pa a el compendio ace ca de la ob a de Bill Viola publicado
en 20045, some e a es udio, a a és de la noción de lo sublime, el ca ác e empá ico
de algunas de las ob as más ele an es de la p oducción ecien e del a is a, especial-
men e Obse ance y Dolo osa ( o o 2) de la se ie «The Passions». Su análisis oma
como pun o de pa ida la p opia expe iencia de la au o a en la exposición o ganiza-
da po el Ge y Museum de Los Angeles:
Viendo Obse ance en la exposición «The Passions» en el Ge y Museum, me hallé
conmo ida y desp o is a de azón. Comencé a llo a incon oladamen e (no sin
cie a e güenza). No podía abandona el luga sino que obse aba la ob a una y
o a ez, in en ando en ende la. Me apa é pa a ocul a mi ges o desbo dado. No
soy de los que llo an en las gale ías de a e, pe o pa ecía imposible no expe imen a
el dolo que esas pe sonas expe imen aban como eal...6.
Fo o 2. Bill Viola, Dolo osa, 2000.
5 FREELAND, Cyn hia. «Pie cing o ou inaccessible Inmos Pa s. The Sublime in he Wo k
o Bill Viola», en Townsend, C. The A o Bill Viola. Thames and Hudson. London. 2004.
6 Ibidem, p. 28. «...Seeing Obse ance in ‘The Passions’ exhibi ion a he Ge y Museum, I
was shaken and de acina ed. I began o weep uncon ollably (wi h some emba assmen ). I could
no lea e he spo bu wa ched he wo k o e and o e , ying o come o e ms wi h i . I s ood o he
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La p opues a de F eeland apun a a un gi o en el a amien o con empo á-
neo del concep o de lo sublime que ecupe a el ca ác e emo i o o a ec i o que
ca ac e izó la expe iencia sublime an es de que la ambición sis emá ica de la e ce a
C í ica kan iana sen encia a los aspec os isiológicos de lo sublime apa ándolos de
la pu eza de los juicios de gus o.
Aunque en es e ex o no hay espacio su icien e pa a da cuen a del p oceso
de concep ualización es é ica o ilosó ica de la expe iencia sublime7 y de la consi-
guien e denig ación de esas cualidades a ec i as po pa e de la adición ilosó ica o
es é ica occiden al, no obs an e, se á opo uno acla a , median e la apo ación de
algunos da os, an es de in oduci el p oblema que es e ex o se plan ea ace ca del
ca ác e no in elec ual de la expe iencia sublime, a qué nos e e imos cuando habla-
mos de p oceso de concep ualización es é ica de la expe iencia sublime.
Muchos son los ámbi os disciplina es desde los cuales se hizo uso8 de la
palab a sublime y que, de una u o a mane a, con ibuye on en la Ingla e a del
siglo XVIII a la o malización de una modalidad de expe iencia psicológica que desde
en onces si ió de base al discu so ilosó ico en la eme gen e in e p e ación «es é i-
ca» del «a e». La palab a sublime si ió igualmen e pa a encomia que pa a cues io-
na nociones clasicis as de belleza, si ió lo mismo pa a habla de mo al, de poesía
o de pin u a, de concep os académicos de a e o de espec áculos públicos más mun-
danos. Pa ece se que el in e és que despie a el ema de lo sublime en el siglo XVIII
iene su o igen en los deba es li e a ios de la época. Un a ado de e ó ica del siglo I
d.C. en el que se hacía hincapié en el ca ác e emo i o y no some ible a eglas
lingüís icas, Sob e lo sublime9 de Pseudolongino, se ía como a gumen o pa a des-
side o hide my s eaming ace, I am no a weepe -in-a -galle ies bu i seemed impossible no o
expe ience he g ie hese people we e exp essing as eal...».
7 Resul a á adecuado desde es e momen o ma iza cie os concep os que an a apa ece a lo
la go de es a discusión. Cuando usemos el é mino ‘lo sublime’ ha emos e e encia bien a un concep-
o gene al no disc e o, como ema abo dado desde una amplia di e sidad de in e eses in e p e a i-
os, o bien a un uso más conc e o que alude exclusi amen e a la in e p e ación concep ual o lingüís-
ica del mismo. Cuando hablemos de ‘expe iencia sublime’, lo usa emos como obje o de una
ap oximación sensualis a a es e ema.
8 Es udia odos y cada uno de es os usos excede la in ención de es e ex o además de que
pod ía esul a edundan e o ece una a ian e más de in e p e aciones en es e sen ido ya clásicas
ace ca de lo sublime en el siglo XVIII como la de MONK, S.H., The Sublime. A S udy o C i ical Theo ies
in XVIII-Cen u y England. Ann A bo Pape back. Michigan, 1960. HIPPLE, W.J., The Beau i ul, he
sublime, and he pic u esque in Eigh een h-cen u yB i ish Aes he ic Theo y. Ca bondale, The Sou he n
Illinois Uni e si y P ess, New Yo k, 1957, o, más ecien emen e, DE BOLLA, Pe e , The Discou se o
he Sublime. Readings in his o y, aes he ics and he subjec . Basil Blackwell Inc. New Yo k,1989.
9 Anónimo. Sob e lo Sublime. Ba celona. Bosch. 1996. Sob e la dis inción de dos usos en la
Ingla e a del XVIII del a ado de Longinos, uno que en oncaba con la adición clasicis a y o o
que, a opado po la adición empi is a, p oponía lo sublime como una nue a modalidad psicológi-
ca, se puede consul a el ex o de ASSUNTO, Rosa io, Na u aleza y azón en la es é ica del se ecien os,
Viso , Mad id, 1989.
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aca el alo li e a io de cie os poe as y d ama u gos b i ánicos di ícilmen e jus i-
icable a a és de la poé ica no ma i a neoclásica. Pe o, además y más impo an e,
o ecía un nue o elemen o de es udio a una eme gen e eo ía es é ica que, g acias al
empuje del empi ismo, p e endía aleja se de nociones de belleza basadas en cánones
ma emá icos o me a ísicos y apos aba po la p imacía de las sensaciones en juicios
de gus o. La asociación de los juicios de gus o a las sensaciones lle ó a iden i ica la
alo ación es é ica con sen imien os de place o displace que se iban ma izando
con o me se inco po aban a la discusión ace ca de la belleza o os ipos de expe ien-
cias sensi i as, en e las que copó un p i ilegiado luga la expe iencia sublime. Sin
emba go, es a o ien ación en el es udio de las cualidades es é icas de las cosas (y de
las ob as de a e como obje o p i ilegiado po el discu so es é ico) adqui ió un ma iz
dis in o y decisi o desde el momen o en que se p e endió que los juicios de gus o
no ue an ela i os, sino que apun a an a la uni e salidad. Bajo es a p emisa, las
explicaciones ace ca de la expe iencia es é ica, en gene al, y de la expe iencia sublime,
en pa icula , inco po aban equisi os concep uales que con a enían la base
sensualis a que había susci ado el in e és inicial.
El p oblema al cual se en en a es a discusión indaga ace ca de la posibili-
dad de econside a el ca ác e a ec i o de la expe iencia sublime como elemen o
de e minan e en la a iculación de la misma discusión es é ica po la que es simul-
áneamen e pos e gado. Se a a de as ea cie os usos discu si os que pe mi an
acome e el es udio de las ca ac e ís icas no in elec uales, no sígnicas, no ep esen-
a i as, e c., en la expe iencia sublime; o lo que es lo mismo, que pe mi an e-elabo-
a , en la medida de lo posible, el discu so ace ca del ca ác e i encial, co po al,
u bado , e c., de al expe iencia. Y digo «en la medida de lo posible» po que es a e-
elabo ación implica la búsqueda de una lógica al ma gen del discu so es é ico i-
gen e. Al ma gen del discu so que con ie e la expe iencia sublime en un juego
in elec ual consis en e en la iden i icación de lo sublime más allá de la p opia expe-
iencia sublime median e una ope ación men al uni e salizable a a és de la cual
cualquie en ación sensi i a es áci amen e apa ada acudiendo a concep os.
La secuencia a gumen al que se segui á pa a da luz al p oblema plan eado
ha de inicia se con la dis inción en e dos o mas de abo da el es udio del enóme-
no a ís ico en la discusión ac ual ace ca del a e, ya que es as dos pos u as ilus an
y c ean un ma co eó ico con empo áneo en el que se encuen an e lejados los dos
momen os cla e de lo que hemos denominado p oceso de concep ualización es é i-
ca de la expe iencia sublime. En la lógica acional del discu so es é ico o ilosó ico
ace ca del a e encuen a su si io y se p omociona la in e p e ación lingüís ica, a-
cional, o concep ual de lo sublime. I econciliable con és a, la in e p e ación sensua-
lis a de la expe iencia sublime acude a discu sos c í icos que ponen en duda la p e-
ensión de uni e salidad de nues os juicios es é icos, que en ienden que es un e o
anspone la lógica acional o lingüís ica del discu so es é ico igen e a cie os
obje os que, siendo inco po ados a la ca ego ía de ob a de a e, son despojados de
sus unciones con ex uales especí icas. Discu sos c í icos que abogan po el econo-
cimien o de las ca ac e ís icas a ec i as y uncionales de esos obje os como elemen-
os cla e en nues a espues a es é ica hacia ellos y po su e-in oducción en la
discusión a ís ica.
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A pa i de aquí se es udia á el modus ope andi de una ap oximación in e -
p e a i a ecien e al es udio de la isualidad que ilus a con o undidad y de una
o ma c í ica los e o es come idos po la ac i ud ilosó ica, lingüís ica o concep-
ual, con espec o a la in e p e ación de la elación en e los espec ado es y las
imágenes eligiosas de los siglos XIII y XIV. Es a ap oximación in e p e a i a se e ela
en Sigh and Embodimen in he Middle Ages10, en donde Suzannah Bie no aplica
al es udio de la elación en e imágenes eligiosas y c eyen es de la Edad Media el
análisis de ex os eligiosos de ca ác e dogmá ico, de eo ías ace ca de la isión y de
es imonios esc i os de expe iencias pe sonales con imágenes p opios de es a época.
El e ce apa ado del es udio plan eado su ge del análisis que Bie no hace
de la in e p e ación medie al de la noción mís ica de sublimación, en el cual ie e
los elemen os me odológicos mencionados an e io men e, y o ece una pe spec i a
in e p e a i a de lo sublime desma cada de los luga es comunes a los que el discu so
ilosó ico nos iene acos umb ados. Su análisis o ece una noción de lo sublime que
adquie e o ma a pa i de la elación ca nal que su in e p e ación de la isión en la
Edad Media iden i ica, y que se de ine po la expe iencia a ec i a aumá ica que
supone el in en o de dis ancia se o ele a se po encima de es e ca ác e ca nal a
a és de la e lexión o de la espi i ualidad.
EL SER Y EL ESTAR DEL ARTE. DOS ACTITUDES
TEÓRICAS IRRECONCILIABLES
Empeza é, pues, con la p opues a de una con on ación en e dos pos u as
en la eo ía con empo ánea ace ca del a e. Po un lado, se dema ca á lo que se
denomina á ‘pos u a ilosó ica’, que es á de e minada po un en oque me amen e
concep ual o lingüís ico en el análisis del enómeno a ís ico, es o es, en onca con
la idea de la ob a de a e como emisa io e íme o cuya p esencia es menosp eciada en
su p opia de inición, ya que en es a úl ima se les da ele ancia, median e la ope a-
ción de la ep esen ación, a en idades signi ica i as ajenas a la p opia ob a. A es a
pos u a se opond á lo que se iden i ica como «pos u a emocional», que en iende
que en la de inición de cie as ob as de a e debe ían ene se en cuen a las espues-
as a ec i as que se susci an como pa e de la unción que cumplen y del uso que se
eje ce sob e ellas.
Cada una de las pos u as que se plan ean abo da el es udio del enómeno
a ís ico desde unos p esupues os disciplina es dis in os aunque, como se e á, ambas
a an de o ece a gumen os que expliquen la ele ancia de obje os que han sido
conside ados a e. La p ime a pos u a busca esa ele ancia en la iden i icación de
una ca ac e ís ica genuina de la ob a de a e, mien as que la segunda jus i ica esa
ele ancia a pa i de la conside ación de aspec os con ingen es, adsc i os a axiologías
10 BIERNOFF, Suzannah, Sigh and Embodimen in he Middle Ages. Palg a e Mcmillan. New
Yo k. 2002.
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con encionales cambian es, y que en un ele ado núme o de ob as de a e son
a ec i os. El ex o escogido pa a ilus a la p ime a pe enece al ámbi o de la es é i-
ca y el de la segunda al de la his o ia del a e. A pesa de su in en o de dis ancia se,
la ‘pos u a ilosó ica’ no hace sino e o za su ínculo con la es é ica adicional, ya
que el echazo de los aspec os sensi i os de la elación con las ob as de a e en la
eo ía es é ica apa ece desde su o igen como disciplina; la ‘pos u a emocional,’ sin
emba go, in en a e-inco po a al ámbi o disciplina al que pe enece elemen os
que han sido y son áci amen e ol idados, sin que exis a in ención de dis ancia se
de aquél.
Pa a ep esen a la p ime a pos u a se han es udiado algunos ex ac os de
La T ans igu ación del Luga Común11 de A hu C. Dan o. Aunque Dan o eniega
de cualquie asociación de su Filoso ía del A e con la conside ación de los aspec os
es é icos de sus obje os de es udio, las ob as de a e, lo cie o es que a iesga bien
poco pa a des incula su in e p e ación ace ca del a e de nociones idealis as que en
el discu so es é ico se han enido de endiendo desde su a iculación en el siglo XVIII.
O lo que es lo mismo, la ‘pos u a ilosó ica’ pod ía igualmen e denomina se «pos u-
a es é ica», sin que es a denominación ansg edie a la esencia de la eo ía de Dan o.
Pa a ilus a la pos u a opues a, se ha escogido un ex o que de alguna ma-
ne a hace ambalea se el ámbi o disciplina desde el que se de iende, ya que aspi a a
inco po a en el es udio his o icis a ace ca del a e elemen os como la espues a
emocional o el es udio de imágenes no a ís icas, que supues amen e amenazan el
igo o pu eza de un es udio his o icis a ace ca del a e. El ex o u ilizado pa a
ilus a es a pos u a es El Pode de las Imágenes12 de Da id F eedbe g.
El desp ecio de las sensaciones en la discusión es é ica puede as ea se
desde el mismo p oceso de ins i ucionalización del discu so es é ico. Po pone un
ejemplo ilus a i o, al cual ol e emos más adelan e, la c í ica que I. Kan , en la
‘No a gene al a la exposición de los juicios es é icos e lexionan es’ de su C í ica del
Juicio13, di igía con a Edmund Bu ke enía que e con el ca ác e excesi amen e
isiológico, exen o de anscenden alidad, de su Indagación Filosó ica sob e el O igen
de Nues as ideas ace ca de lo Sublime y lo Bello14. En es a misma línea, pa a la «pos-
u a ilosó ica», da p o agonismo a las sensaciones en nues a iden i icación de las
ob as de a e, susci a p oblemas, ya que impide el disce nimien o de una ca ac e ís-
ica de e minan e pa a la dis inción en e ob as de a e y cosas que no lo son.
La consecuencia más p oblemá ica que aca ea la «pos u a ilosó ica» esul-
a de una de inición esencialis a del a e y de la ob a de a e15, y es o, a mi en ende ,
11 DANTO, A.C., La T ans igu ación del luga común. Paidós. Ba celona. 2002.
12 FREEDBERG, D., El Pode de las Imágenes. Cá ed a. Mad id. 1989.
13 KANT, I., C í ica del Juicio. Aus al. Mad id. 2001.
14 BURKE, Edmund, Indagación Filosó ica sob e Nues as Ideas ace ca de lo Sublime y de lo
Bello. Tecnos. Mad id. 1997.
15 El ho izon e eó ico al que se di ige la ac i ud esencialis a en la in e p e ación ace ca de
las ca ac e ís icas de la ob a de a e, a a de encon a un in ínseco ca ác e uni o me aplicable a
cualquie exponen e his ó ico de lo que ha sido p opues o como ob a de a e. La a iculación de un
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es lo que ae apa ejada la conside ación del aspec o sensi i o o emocional ( ela i o,
e en ual, o no uni e salizable) como un elemen o desca able pa a de ini la ob a
de a e. Desde es e p esupues o, A hu C. Dan o llega a plan ea pa adojas del
ipo... el a e exis ía en Egip o y Mesopo amia y en odas pa es..., a pesa de que ...no
ue a con emplado como lo que hoy llama íamos a e: ep esen aciones en el sen ido
semán ico del é mino más que en el mágico...16, en donde asume que lo que él iden-
i ica como ob as de a e de Egip o y Mesopo amia, puede de ini se como ob as de
a e g acias a que nos desen endemos del uso que se le daba en su p opio con ex o,
ya que es e uso es a ía pa a Dan o inculado a lo mágico. Pe o si se iene en cuen a
que el uso que jus i icaba la p oducción y supe i encia de las supues as ob as de
a e no enía en su con ex o nada que e con lo mágico al y como el discu so
acionalis a lo alo a, en Egip o y Mesopo amia (¡y en odas pa es!), se llega a la con-
clusión de que la ca ego ía de lo mágico usada po Dan o no es más que una abs ac-
ción ecu en e en la que inclui odo aquello que amenaza la acionalidad de un
concep o ilus ado (cla o y dis in o) del a e. Pa a la de inición del enómeno a ís-
ico, la «pos u a ilosó ica» op a po habla de ep esen aciones en el sen ido semán ico
del é mino y desp ecia los obje os, las supues as ob as de a e, al in en a nega les lo
que han apodado como sen ido mágico. Con es a ope ación, la pos u a ilosó ica no
hace sino obscu ece o disipa en de iniciones de a e la in es igación ace ca de la
unción que cumplie on, que los do aba de impo ancia y que hizo que ue an
alo ados desde un p incipio.
Lo que ocu e es que habla de unción con ex ual y a ec i a implica nega
la exis encia de una ca ac e ís ica e e na que jus i ique la exis encia del a e en un
sen ido uni e sal, y obliga a a a el enómeno a ís ico como algo que no ha exis-
ido desde siemp e, y que es á en unción de ap eciaciones a ec i as o alo a i as
e en uales o ci cuns anciales. Ocu e que en la his o ia del a e (y en el discu so
ilosó ico ace ca del a e), pa a da cohe encia a la lógica esencialis a, e olu i a o
concep ual de sus p opias in e p e aciones, se han deses imado cie as e idencias
discu so adicalmen e opues o y que cues iona es a ac i ud se empezó a ges a a mediados del siglo XX
y es conocido bajo el nomb e de «Es é ica Analí ica». Delibe adamen e an i-esencialis as, las p emisas
de las que pa ían los es e as analí icos pueden se ilus adas aquí con las siguien es palab as de Paul
Zi , en «The Task o de ining a Wo k o A », en Philosophical Re iew, V. LXII, New Yo k, 1953:
«...A nei he epea s no s ands s ill; i canno i i is o emain a . An a emp o p o ide a de ini ion
and a jus i ica ion o a de ini ion o a wo k o a is, as Collingwood has s a ed, no an a emp o
in es iga e and expound e e nal a ie ies conce ning he na u e o an e e nal objec called A ; a he i is
an a emp o p o ide « he solu ion o ce ain p oblems a ising ou o he si ua ion in which a is s
ind hemsel es he e and now»... (...El a e ni se epi e ni pe manece, no puede hace lo si quie e
man ene se como a e. Un in en o de p opo ciona una de inición y una jus i icación de una de ini-
ción de una ob a de a e no es, como Collingwood ha señalado, ‘un in en o de in es iga y expone
e dades e e nas ace ca de la na u aleza de un obje o e e no llamado a e’; más bien es un in en o de
o ece ‘la solución a cie os p oblemas que su gen de la si uación en la que a is as se encuen an
aquí y aho a’...). Pa a una ap eciación gene al de las pos u as esencialis as y las an i-esencialis as en
eo ía del a e, consul a Da ies, S. The Philosophy o A . Blackwell Publishing. Maden. 2006.
16 DANTO, A.C., La T ans igu ación del luga común. Paidós. Ba celona. 2002. p. 123.
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IGNACIO LÓPEZ MORENO 130
33 Ibidem, p. 130, «...Sublima ion is he means by which ‘I keep [ he abjec ] unde con ol’;
ye he sublime is ypically expe ienced as a loss o con ol’, equal pa s wonde and e o , pleasu e
and pain».
34 KRISTEVA, J., Powe s o Ho o . Columbia Uni e si y P ess. New Yo k. 1982. p. 12, «... he
sublime is a some hing added ha expands us, o e s ains us, and causes us o be bo h he e, as
dejec s, and he e, as o he s and spa kling. A di e gence, an impossible bounding. E e y hing missed,
joy- ascina ion».
K is e a in oduce la eacción con a lo co po al o sensible en su concep o
de lo abyec o, ca ac e izado po sucesi os in en os de obje i ación po pa e del suje-
o pa a sepa a se de su p opia a ección ísica; localiza la sublimación, sin emba go, en
el in en o de unión del suje o con el obje o, en el de eabso ción de lo abyec o, y
enuncia al suje o en el obje o. En es a coexis encia o con i encia en e el suje o y lo
abyec o, in oduce Bie no una di e encia cla e en e la sublimación y lo sublime:
Sublimación es el medio median e el cual ‘man engo lo abyec o bajo con ol’; si
bien, lo sublime es expe imen ado no malmen e como una pé dida de con ol,
ma a illa y e o , place y dolo a pa es iguales33.
Mien as la sublimación susc ibe oda ac i idad in elec ual del suje o, lo
sublime es á en la suspensión de la capacidad in elec ual del suje o pa a ap ehende
el obje o, en la i encia o a ección de es e mo imien o. Pa a K is e a
lo sublime es un algo añadido que nos expande, nos sob e-es i a, y nos obliga a
es a aquí, como despojos, y allí, como o os y pu i icados. Una di e gencia, una
delimi ación imposible. Todo ol idado, i encia [joy]- ascinación34.
En la isión espi i ual pe manece es e mo imien o a ec i o. Así como Ba-
con in e p e a la isión ísica desde el concep o a is o élico de po encia ac i a en la
ma e ia (en el ojo o en la men e) que es ac ualizada po la especie, la isión espi i-
ual es guiada po el deseo, como po encia ac i a, a a és de sucesi os pasos
anagógicos, has a su con igu ación de ini i a en la expe iencia de lo di ino —como
u o de deseo sublimado.
CONCLUSIONES
Has a aquí, se ha azado un eco ido a a és de la iden i icación de cie as
gene alizaciones o luga es comunes en el discu so igen e ace ca del a e que han
sido p oblema izados desde posiciones o ien adas po una ac i ud ela i is a en la
in e p e ación del ipo de obje os que han sido ca ego izados po ese discu so como
ob as de a e. Se ha iden i icado, asimismo, o o ipo de ap oximación eó ica al
enómeno a ís ico que, huyendo de gene alizaciones homogeneizan es, localiza en
lo que el discu so igen e deses ima po e en ual o ela i o, aspec os p o undos de
su uso o unción.
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La hipó esis sob e la que se ha desa ollado es a discusión p opone la exis-
encia de usos discu si os al e na i os al uso que el discu so ilosó ico o es é ico
igen e ha hecho de lo sublime, que ecupe an aspec os de la de e minación sublime
de cie os obje os que han sido ma ginados a ámbi os no cul os. Conc e amen e,
aquellos aspec os que aluden a la sensación o emoción i ida en la elación del
espec ado con cie as ob as de a e. Ob as como Obse ance o Dolo osa de Bill
Viola e in e p e aciones como la de Cyn hia F eeland demues an que el concep o
de lo sublime o ece pa áme os de análisis del enómeno a ís ico que ascienden la
pu i ana simpli icación in elec ual a la que se ha is o educido en su de e mina-
ción mode na. Opino que la discusión de Suzannah Bie no sob e la isión en los
siglos XIII y XIV es un buen ejemplo de los usos discu si os al e na i os del concep o
de lo sublime. Su in e p e ación de la elación en e c eyen es-espec ado es e imáge-
nes eligiosas como una elación básicamen e co po al, y su uso del concep o de lo
sublime, como una pieza in e p e a i a cla e de su noción de isión medie al, apun-
an en una di ección que con a iene la noción de lo sublime que se ha enido
dando desde el discu so ilosó ico igen e.
Me gus a ía en es a conclusión, po los pa alelismos que iene con la ads-
c ipción que hace Dan o del e o a las ac i idades de ocio popula es o ulga es,
ci ada al inicio de es e ex o, aun co iendo el iesgo de que es a discusión sea acha-
da de cie a ex empo aneidad, des aca , pa a conclui , uno de los momen os cla es
en lo que en iendo como pied a angula del p oceso de concep ualización es é ica
de la expe iencia sublime. Apa ece en los comen a ios que Inmanuel Kan , en su
C í ica del Juicio, di igía con a la Indagación Filosó ica sob e el o igen de nues as
ideas ace ca de lo Sublime y lo Bello de Edmund Bu ke35. Como pa e del sis ema
gnoseológico que el conjun o de las c í icas Kan ianas plan ean, la C í ica del Juicio
in oduce la dis inción en e lo me amen e ag adable de un gus o sensi i o y la
anscenden alidad de los juicios de gus o pu os. A pa i de la p emisa de que los
juicios es é icos pu os debían apun a a la uni e salidad y, po an o, debían exigi
la exis encia de un p incipio a p io i en la base de dichos juicios, Kan señala la
dis ancia que su es udio ace ca de los juicios de gus o man iene con es udios me a-
men e psicológicos o isiológicos ace ca del gus o. Las nociones del sen imien o de
lo bello y del sen imien o de lo sublime que había o ecido Bu ke se educían a
explica y ma iza los dis in os e ec os ísicos o a ec i os que ales sen imien os
aían apa ejados, quedando educidos al ámbi o de lo subje i o y pa icula , sin
exigencia de uni e salidad. Según Kan ,
si la sa is acción en el obje o se unda únicamen e en el hecho de que és e delei a
median e encan o o emoción, en onces no se puede exigi a ninguna o a pe sona
que es é de acue do con el juicio es é ico que enunciamos36.
35 KANT, I., C í ica del Juicio. Aus al, Mad id, 2001. p. 224.
36 Ibidem, p. 226.
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IGNACIO LÓPEZ MORENO 132
Kan aboga po que los juicios de gus o es én basados en alguna ley que
ga an ice su alidez uni e sal, y es a ley debe ene en su base un p incipio a p io i,
es o es lo que los juicios de gus o p esuponen al p e ende que la sa is acción aya inme-
dia amen e unida con una ep esen ación37. En nues os juicios sob e lo bello, el p in-
cipio a p io i, y la uen e de nues a sa is acción, según Kan , consis e en la inali-
dad o mal de nues a ep esen ación del obje o. En nues os juicios sob e lo sublime,
dado que nues a capacidad (o acul ad) de ep esen ación o mal se e amenazada,
el p incipio a p io i es deducido de la adecuación de dicha incapacidad a concep os
de la azón ace ca de nues a na u aleza sup asensible, lo cual no deja de incidi en
un p incipio de dis inción en e eacciones es é icas me amen e sensi i as y aque-
llas que ca ac e izan al se humano.
Con es e comen a io a la C í ica del Juicio, la deses imación de los aspec os
a ec i os en la de e minación de los juicios de gus o, se p opone no sólo como un
modo de espues a a ob as de a e, sino que, como hemos is o, iene la p e ensión
de se el único modo alede o. Del mismo modo, el ex o comen ado esul a muy
ilus a i o en elación a la conside ación po pa e del discu so es é ico de los aspec-
os sensi i os de lo sublime. La elación que Bu ke había es ablecido en e lo sublime
y las unciones isiológicas del cue po le esul an a Kan insu icien es pa a da cuen-
a de los ca ac e es uni e sales de es e sen imien o, con lo que el sen imien o en lo
sublime pasa de es a elacionado con el e ec o emocional sui gene is elacionado
con el dolo o el e o en la con emplación de cie os obje os, a es a ca ac e izado
po una ope ación in elec ual que pone en elación sígnica la imposibilidad de
ep esen ación del obje o sublime con un concep o de la azón ace ca de la na u a-
leza sup asensible del homb e (conciencia de sí mismo pa a Dan o). El juicio es é ico
ace ca de las cosas sublimes adquie e alidez uni e sal pues o que ya no iene en
cuen a los aspec os ela i os o pa icula es de la a ección que p oducen cie os obje-
os, sino que, más allá del e ec o-a ec o que se p oduzca, al ma gen de los aspec os
sensibles de los obje os que p oducen un sen imien o de es upe acción, e o , asom-
b o, e c., lo que cuen a de la expe iencia sublime, a pa i de aho a, a a és de la
ope ación men al ep esen a i a, es el concep o ascenden al, lo sublime como ins-
ancia e e na de signi icado.
A pa i de es e momen o las in e p e aciones ilosó icas ace ca de lo subli-
me desa ollan un uso con inuado de la lógica del signo o la ep esen ación, dando
con inuidad al a inconamien o de aquellos aspec os a ec i os o sensi i os asocia-
dos a la emoción sublime que habían ca ac e izado y seguían ca ac e izando la ela-
ción en e espec ado es y ob as de a e pa icula es. Pe o, como se ha comp obado
en es e es udio, esos aspec os sensi i os de lo sublime eapa ecen en de e minadas
ocasiones pa a pone en cues ión las p e ensiones uni e salizado as del discu so
ilosó ico ace ca del a e. Suzannah Bie no ecupe a la necesidad de conside a
esos aspec os sensi i os en su es udio ace ca de la isión en expe iencias medie ales
37 Ibidem, p. 226.
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HACIA UNA RE-ELABORACIÓN SENSUALISTA... 133
en e c eyen es e imágenes, y Cyn hia F eeland hace lo mismo cuando se en en a al
análisis de la ob a de Bill Viola a pa i de su p opia expe iencia, oponiendo sus
ap oximaciones eó icas a modelos in e p e a i os que han hecho hincapié en el
ca ác e concep ual o lingüís ico de ales expe iencias. In e p e ado como una pé -
dida de con ol, lo sublime, an o pa a Bie no como pa a F eeland, es a ía ubicado
en un ámbi o emocional me amen e ísico, en e la ma a illa y el e o , en e el
place y el dolo , allí donde oda ope ación in elec ual desapa ece y sólo queda
luga pa a la i encia.
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