scieee Science in your language
[sp] (orig)

Covarrubias, como la corte del Valle del Arlanza: desarrollo, consolidación y pervivencia, siglos XIV-XXI

Abstract

El presente trabajo de investigación analiza la evolución de Covarrubias contemplándola como una obra total que se ha ido gestando en el marco geográfico, sociopolítico y económico del Valle Medio del río Arlanza. Desde esa perspectiva unitaria, se abordan las relaciones entre el devenir histórico-artístico de la villa frente al resto de las poblaciones del valle, hasta llegar a dar por válido y motivado el comentario dieciochesco de entender a Covarrubias, como la corte de los alrededores. A su vez, partiendo de tal visión de conjunto, se contemplan las vicisitudes experimentadas por la villa a lo largo de la progresiva consolidación de su fisonomía (origen, desarrollo y consolidación) en el transcurso de los siglos. Así, en conexión con ella, se analizan tanto su conformación primigenia como los elementos singulares de carácter público y privado, religioso y civil, que, urbanística y arquitectónicamente, la configuran y reordenan, otorgándole pátina de singular personalidad. En este punto alcanza especial notoriedad su arquitectura popular, su posible origen e influencia, técnica constructiva y materiales, así como su posterior repercusión en la construcción actual. Precisamente es ésta impronta la que ha hecho merecedora a Covarrubias de ser admirada, en nuestros días, como un preciado legado patrimonial donde la historia se expresa a través de singulares rasgos artísticos los cuales, a su vez, se constituyen en activo principal cara al desarrollo de un próspero futuro.

Read accessible full text

Covarrubias, como la corte del Valle del Arlanza: desarrollo, consolidación y pervivencia, siglos XIV-XXI

Author: Labrador Juarros, Román Fernando
Publisher: Universidad de Burgos
Year: 2016
DOI: 10.36443/10259/5879
Source: https://riubu.ubu.es/bitstream/10259/5879/1/Labrador_Juarros-Tomo%20I.pdf
TESIS DOCTORAL

“ Covarrubias ,
como la corte del Valle del Arlanza ”.
Desarrollo, c onsolidac ión y pervivenc ia,
siglos XIV- XXI.
Tomo I

Presentada p or ROMÁN FE RNANDO LA BRADOR JUA RROS
Dirigida por la Dra. LENA S ALADINA IG LESIAS ROUCO
Burgos, 20 15

UNIVERSIDAD DE BURGOS

DEPARTAMENTO DE CIENCIAS
HISTÓRICAS Y GEOGRÁFICAS

“Covarrubi as, como la corte del Val e del Arlanz a”

2

3

SÍNTESIS / ABS TRACT

“Covarrubi as, como la corte del Val e del Arlanz a”

4

5

El presente trabajo de investigación anali za la evolución de Covarrubias
contemplándola como una obra total que se ha ido gestando en el marco
geográfico, sociopolític o y económico d el Valle d el río Arlanza . D esde esa
perspectiva unitaria, se abordan las relaciones entre el devenir histórico -a rtístico de
la villa con el res to de las poblaciones del valle, hasta llegar a dar p or válido el
comentario dieciochesco de Covarrub ias, como la corte de los alrededores .
A su vez, partiendo de tal visión de conjunto, se contemplan las vicisitudes
experimentadas por la villa a lo largo de l a progresiva consolidación de su f isonomía
en el transcurso de los siglos. Y, en conexión con ella, se analizan los elementos
principales de carácter público y p rivado, religioso y civil, que, urbanística y
arquitectónicamente, la configuran otorgándole un a personalidad singular.
Precisamente es ésta la que ha hecho merecedora a Covarrubias de ser
admirada, en nuest ros días, como un preciado legado patrimonial donde la histor ia
se expresa a travé s de singulares rasgos artísticos los cuales, a su vez, se con stituyen
en activo principal cara al desarrollo de un próspero futuro.

The f olowing invest igation work ana lyzes t he evolution of Co varrub ias,
contemplating it as a total work that has be en conceived in t he geographic,
sociopolitical and ec onomic f rame of Arlan za River V alley. From t ha t unitary
perspective, the relation ship s between the histo ric -artist ic process of development
of the villa and the rest of popul ations of the valley will be approached, as far as
accepting as a f act the eighteenth century commentary of Covarru bias as the
surroundings court.
At the same time, starting from such overview, the difficulties which the v illa
ex periments along the progressive c onsolida tion of it s physiognomy t roughout
centuries are contemplated. And connected to it, t he main public and private,
religious and civ il ele ments that urban istically and architec turally configure it
awarding it with a unique personality are ana lyzed.
Precisely, this unique personality has made Covarrubia s worth the
admiration as a p recious p atrimonia l legacy, wh ere History expresses itself throug h
remarkable artistic features, which, at the same t ime are constituted in l eading
assets in regards to the developmen t of a flourishing future.

“Covarrubi as, como la corte del Val e del Arlanz a”

6

7

PRESENTACIÓN

“Covarrubi as, como la corte del Val e del Arlanz a”

8

9

Este trabajo d e investigación se presenta en el marco d el Programa de
Doctorado “El PA TRIMONIO HISTORICO - ARTIS TICO DE CASTILLA Y LEON”, de la
Facultad de Human idades y Comun icación, Universidad de Burgos. Y ha sido
desarrollado en el Departamento d e Ciencias Históricas y Geografía siguiendo las
orientaciones específicas del área de Historia del Arte

Tiene por ob jeto estudiar el desarro llo urbanístico y arquitectónico de la villa
de Covarrubias a part ir del siglo XIV, es decir, cuando dentro de un determinado
marco histórico, la villa s e organiza como una unidad tras proceder a la construcción
del correspondiente recinto amuralla do. A la vez, su realización ha exigido el
planteamiento de una metodología que, part ie ndo de la correspondiente revisión
bibliográfica, ha ido reuniendo muy diferentes fuentes documentales. Y de acuerdo
con todas las apor taciones, t ras un pormenorizado análisis crítico, ha sido
elaborado el estudio que se p resenta con sus respectivas conclusiones dirigid as a
obtener una comprensión amplia del tema investigado.

Deseo exp resar mi agradecimiento a los profesores de la comunida d
universitaria que pusieron en marcha aquel Primer Programa de D octorado
coordinado por el profesor D on Alberto Ibáñez Pérez , allá por el mes de Octubre de
1.995, y q ue for maron parte de su cuadro académico, con mención es pecial a los
profesores de las áreas de Historia y de Historia del Art e a cuyas clases t uve el
placer de asistir: Dr. Alberto Ibáñez, D ra. Lena S. Iglesias, D r. René J. Pa yo, D r. J. A.
Fernández, Dr. Claudio F. Pérez, Dra. Cristina Bor reguero, Dr. A. Gonzalo, Dra. Mª J.
Zaparaín y Dra. Ana Mª Calvo.

Así mismo, mi agrad ecimiento a los profesores del Programa d e Doctorado
de Historia Contemporánea de la Universidad Nacional de Educación a Distan cia,
especialmente a las profesoras Dra. Marina Casanova y Dra. Alicia Alte d y al Dr. J. Gil
Pecharromán, que también me gu iaron por las sendas de la invest igación histór ica.
En el mismo sentido, debo citar a D. Clementino, párroco d e la villa y custodio del
archivo y museo de la Colegial, que siempre ha encontrado un momento para
atenderme con total cordialidad, así como a D. Manuel Heras, su ayudant e.

Especial gratitud merece, también, el personal de arc hivos y bibliotecas,
destacando, así como Elena Sedano, mi t raductora, por su colaboración y
amabilísima disp osición. Y mi reconocimiento expreso a la profesora Dra. Lena
Saladina Iglesias Rou co por la atención dispensada, a pesar de nuestros iniciales
desencuentros, y la ayuda, correcciones técnicas y su gerencias proporcionadas, as í
como la amabilidad y cordialidad en el trato.
Finalmente, d eseo ded icar el presente trabajo a todos aquellos qu e d e un
modo u otro h an contribuido con su aliento, ánimo y aportacion es desinteresadas a
empujarme en pos de esta meta: en primer lugar a mis padres Fe rnando y Avelina, a
quienes prometí este logro hace muchos años; a Soledad, Román y Alvar, con cuyo
estímulo y apoyo siempre he contado; a f amiliares, amigos y com pañeros d e
departamento así como a mis alumnos, mis vecinos rach eles y a la p ropia villa de
Covarrubias.

Introducción

37

Introducción

17

Planteami e nto

La actual v illa de Covarrubias ha ejercido a l o largo de la historia un importan te
papel como cabeza de comarca gracias, fundamenta lm ente, a haberse constitu ido en paso
obligado sobre el Arlanza en su curso medio. Esta circunstancia le ha permitido gozar de
una serie de beneficios de diversa índole (históric o s, artísticos, económi co s y o tros) muy
por enci ma de lo que resultó habitual en la zona. No debe por tanto extrañarn o s la
afirmación dieci ochesca de que Covarrub ias sirvió como de cor te de los al rededores .

El primer acercamient o a la configu ración de la v ill a arranca en el trabaj o de
investigación Covarrubias. Torre de la villa y puente: fisonomía y fortuna en el s. XIX ,
presentad o en el marco del primer programa de Do ctorad o en Patrimonio Histórico-
Artístico de Castilla y León (UBU 1.998), dirigido a la o btención de la “Suficiencia
Investigad o ra”, al cual pr etendemos dar con tinuidad y ampliación.
A través de aquel trabajo nos acercamos al co njunt o de Covarrubias en su realidad
material en un perio do tan concreto como las últimas décadas del siglo XIX. Al am paro de
una visión integrad ora, los grand es cambi o s experi mentados en do s de sus element os
singular es más señalad o s -puente y t o rre- fueron anal izados y sacados a la luz.
Aquel primer estudio ya pu so de m anifies to la escasez de dato s so bre la villa a nivel
de bibliografía, reducida a estudios eruditos y aportaciones diversas que, cuando no
repetían la misma serie de generalidades, tan sólo venían a cubrir determinadas parcelas
aisladas. A su vez, la invest igación hizo comprender a Cov arrubias como un conglomerado
que se ha ido gestand o a través del tiempo, en un marco geográfico m uy concr eto , a partir
de la Edad Media.
L a favorable posición de la que ha gozado este núcleo respecto al conjunto del
territorio encuentra su raz ó n de ser, en primer lugar, en su ubicación geográfi ca, como
epicentro del Arlanza. Y en segundo, y más específi camente, en las caracterís ticas de su
suelo. De escasa capa vegetal y roca madre muy so mera, las aguas sacrifican la pr o fundidad
ganando en anchu ra, lo que convier te el paraje prácti cam ente en un vad o natural.

Est as premisas permiten explicar la serie de factor es históricos que, especialm ente
desde la Alta Edad Media y en su tránsito a la Edad Moderna, han ido mod el ando el
carácter singular de su casco urbano. Aunqu e la centralidad moderna se termin e vo lviend o
contra ella, al elevarse Madrid como centro cortesan o por excelencia y quedar arrinconad a,
fuera de las grandes vías de comunicación, la urbe termina, tal v ez por puro mimetismo del
modelo madril eño, convirti éndose en el c entro d e referencia dentro del v alle.
Y todo ello, ev id entemente, encuentra su reflej o en la propia imagen de la v illa, en
su configuración arquite ctó nica: traza urb ana, element os singulares, edificaciones
domésticas, etc. A m pliar el period o histórico de estudio, lle vándolo desde el s. XIV hasta la
situación e imagen actual , permitirá aproximar el co noci m iento complet o y preciso de esta
capital del Arlanz a , de su e v olución y pervivencia.

Ob jeto y obje t ivos

En correspondencia con ese plantea m iento, el o bjeto o razón que motiva e impulsa
la realización del presen te estudi o es detallar la villa d e Covarrubias como el espaci o
humano y artístico que se constituye en “la corte de los alrededore s”, en el ám bito
geográfico del V alle medio d el Arlanza.
Partiendo de su origen como villa “cabeza de puente”, v ari as serán las cuestio nes
que el estudio ab orde.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

18

Como punto de partida, la cuestión fundamental es el protagonis mo de la villa de
Covarrubias a l o largo de la Edad Media en el ámbito geográfic o del río Arlanza, en su curso
medio.
P ara ello se procederá al análisis de su situación geográfica y desarroll o bajo las
circunstancias históricas d et erminadas que la conducen por un a serie de pr ocesos que
desembocan y la sitúan en po siciones de dispar relevancia. El examen pormenoriz ado del
proceso permitirá la comprensi ón de estas alternativas, desde los orígenes a nuestro
tiempo.

Transitados l os apartados anteriores, se contempla la villa com o real idad materi al y
su desarrollo espa cial, aunando los distintos elementos que la conforman y la intervenció n
promotora del vecindario , a través de un estudio orientad o a co nocer su situación y
posibilidades actuales. En este sentido, especial aten ció n merece su modelo constructivo,
vinculado a la arq uitectura popular de entramad o .

L a aplicación de una m etodología adecuada, apoyada en la bibliografía de c orte
erudito y la docum entació n existentes, junto con la observaci ó n directa de la obra, perm ite
abordar las cuesti ones planteadas c on plenas gar antía s.

Es una realidad que Covarru bias carece hasta el momento de un est udio gl obal
integrador, extenso y no vedoso que trate de analizar de forma ponderada y pormenoriz ada
su ser y estar.
Se habla y esc ribe de la Villa, pero nada se apunta sobre el sostenimi ento de la
comarca según el discurri r de los tiempos, una ve z pierde peso la protección real, se
desploma la influ encia d e Lerma o deca e el gusto por el canto greg oriano silense, en
tiempos m ás recient es, por citar algún ejemplo ilustrativo, o su co ntrib ución a la
consolidación d e un modelo construc tivo.
Según lo expuesto, y par tiendo de la base de que estamos ante una necesidad
nueva a la que hay que dar respuesta con total propiedad, a través del pre sente e studio s e
pretende cub rir un objetivo de doble v ía:
- la aproximación a ese estudio que sirva de piedra angular y referencia obligada para
posteriores inv est igaci ones, ya sean sobre deter minad os aspectos parciales o afrontando
programas más ambiciosos ,
- y el intento por llenar el “vacío” exist ente -d esde el punto de vista ur banístico y
arquitectónico- sobre la villa de Covarrubias, a través de su observación, análisis y
reconocimient o crítico. El desarrollo urbanístico de la villa, la cantidad de elementos
artísticos que atesora , su conserva ción y di v ulgaci ó n merecen u na may o r atención “n o
turística” que la que se vien e dispensando has ta ahora.

El hecho de que el estudio de este modelo -que sigue vigente- se haya acot ado
inicialmente al ámbito del v alle del Arlanz a -en su curso medio- obedece a que se v alora y
entiende que éste es el espacio natural en el que Cov arrub ias adquiere una no toria
relevancia.
Su directa identificaci ón con este marco geográfic o (las tierras del Infantado, en su
fase de formación, o la s del Arciprestazgo en ti empos más pr ó ximos), nos o bliga a
prescindir tanto d e la zona de la cabecera del Arlan za como d e la dese mbocadur a, al
quedar lejos de su ca mpo de mutua influ encia (Quintan ar de la Sierra-Salas de los Infantes y
Peral de Arlan za -Palenz uela).
Así, el trabajo actual se v a a afrontar, bajo un parag uas de globalidad geográfica,
como el análisis pormeno rizado de la vill a rachela dentro de un entorno físico e histórico
del que no se l e puede ni debe aislar, yendo de la Provincia a la comarca -el Valle-, para
acabar desemb ocando en la particul aridad: la v illa hist órica de Covarrubias.

Introducción

19

L as opciones del Infantado o el Arciprestazgo, como marcos territoriales, siendo
sopesadas, resultan final mente desechadas debido al proceso de constant e cambio que
estas estructuras organiz ativas han ido experimentan do al correr del tiempo. Hay que tener
en cuenta que la propia Abadía de Cov arrubias su frió un os de estos vaivenes cuando
durante el reinado de Alfonso VIII pasa a ser oto rgada a la Mitra to ledana, perdiendo su
autonomía y per so nalidad j urídica.

P or otra parte, se considera opo rtun o hacer constar que, al igual que se acota el
es pacio geográfi co, tambié n se hace preciso restrin gir el marco cr o nológico.
Te niendo que fijar un pu nto de partida, el que ese marg en inicial se haya situado en
el s. XIV obedece a que se trata del momento en el qu e la villa se amuralla definitiva mente,
adquiri endo así la típica estampa de ciudad medieval que parcialmente pe rvive hasta
nuestros días.

D e acuerd o con todo lo ex puesto , l os objetiv o s que persigue el present e trabajo de
investigación pueden quedar resumid os y cond ensados en una serie de punto s
interrelaci o nados:

. Estudiar el protagonism o de la villa de Covarrubias en el contexto históric o -artístico del
valle del Arlanza, a lo largo del m edievo y los tiempos m odernos, y su capacidad para
rehacerse de peri o dos de crisis y d e cierto eclipsami en to , como sucede cuando Lerma se
alza de forma dete rminan te no sólo sobre l a comarca, sino sobre el país.
L a elaboración de una completa síntesis del contexto histó rico rachel servirá , pues,
para valorar con idoneida d las aportaciones realizad as por Covarrubias a la his to ria, arte,
urbanismo o arquitectura burgaleses, y más en concreto al área del Arlanza en su curso
medio.

. Analizar y v alorar el proceso formativo de la villa de cara a enjuiciar de manera más
precisa y razonada su continuid ad y evo lución formal y estética, poniendo de manifiesto la
importancia adquirida a partir del siglo X y d etermi nando la influencia que ejercen sobre
ella los ac ontecimi entos ca stellanos y burgaleses.

. Aplicar nuevas perspecti vas de investigación respect o al planteamiento urbanístico inicial
de Covarrubias como cabeza de puente y , más tarde, como continuad o ra y divu lgadora del
patrimonio históric o y monumental del Valle del Arlanza a través de su legado artístic o
(como Conjunto Histórico-Ar tístico que es, co n varios de sus edificios más emblemático s
declarados Bienes de Interés Cultu ral -BIC-).

. Aportar respuestas so bre el programa urbanístic o seguido desde un enfoque global e
integrador, que facilite comprender y apreh ender sus características mo rfol ó gicas, técnic as
y artísticas :
- comprendien do los cambios experimentados por el caserío y algun os de sus elementos
más significa tivos,
- identificando los elementos particular es del entram ado urbano para proceder, de forma
pertinente, al estudio de la evolución experimentada por su arquit ectura d esde una óptica
realista,
- siguiendo criteri o s académic o s, yend o desde su etapa de for mación hasta su momento
actual.

. Considerar sus notables elementos singular es desde una visión de conjunto, dedicando
una atención especi al a sus características diferencial es, a su evolución y conser v ación (las
propuestas de Patrimonio):

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

20

- que permita distingu ir con m eridiana claridad la r ehabilitación de la reconstru cció n y la
calidad de las int ervenciones,
- estableciendo un os puntos de refer encia de orden te órico susceptible s de ser utilizados y
valorados para intervencion es posteri ores.

. Profundiz ar en el est ud io atento y m inucioso de su mo delo habitaci onal, de cara a
establecer o rechaz ar la existencia de la v ivien da denominad a “ ti po Cov arrubias ” ,
ahondando en sus posibl es orígenes, influencias y derivaciones.
Se afrontará, así, el estudio tanto de su técnica constructiva y los m ateri ales
empleados como de su dimensión estética y algunas intervenciones contempor áneas sobre
determinadas obras.

. Articular un discurso ordenado y coherente basado en el rig or y la clasificación de la
información obtenida de cara al establecimient o de líneas comunes o divergent es con otros
modelos existentes en su ento rno o con o tros mo delo s re gionales que particip en de simila r
gusto arquitect ónico, con el fin de cali brar la originalid ad de su propuesta co nstructiva.

Una ventaja más que notable ofrece nuestra v illa a la hora de afrontar y dar
cumplida respuesta a to dos esto s objetivos: el hecho de que la localidad y sus obras
emblemáticas no hayan sid o víctimas d e abandono ni expolio (tal v ez algún atisb o de
dejadez o reformas de dudoso gust o y la desafortunada decisión de derribar la Torre de la
Villa).
En esta labor han desempeñado un papel im porta nte tanto la iniciativa púb lica
como la privada, facilitando su pervivencia y conservaci ón. En algunas de estas obra s
singular es el dominio priva do supone, a lo sumo, una dificultad extra en su acces o y estudio
interior, pero nada más.

Aspectos met odológ icos

L a realizaci ó n del trabajo se inicia siguiendo los requerimi ento s específicos propios
de un trabaj o de investiga ción original :
- buscando dar respuesta cumplida a l os interrogan tes de qué, dónde, cuándo y có mo
(variables interrelaci o nada s) los poblad ores, a lo largo de una tray ect o ria de más de diez
siglos, incorporan paulatinamente los cono cim ie nto s cumulados a las propuestas
urbanísticas y habitacionales,
- tratando la labor creadora y constructiva de sus pobladores bajo el prisma del “ lar go
plazo”, con un acusado énfasis tanto en su proceso germinal o de formaci ó n como en las
últimas interv enciones al a mparo de las disposiciones de Patrimonio ,
- haciendo hincapié en el análisis crític o de las fuentes utiliz adas y la posterio r
interpretaci ón de las mismas, constatables en muchas o casiones a mismo “pie de o bra”, en
un decidido intento por engarz ar todas las piezas en una redacción de ev iden te carácter
expositivo.

Una vez ha sido fijado el objeto de estudio, para su elaboración recurriremo s a la
metodología típica y propia de es te tipo d e proyecto s de inves tigación:

a. - Fijar sus co ordenadas espacio -te m porales, así como un índice inicial. Éste, como base y
punto de partida, queda articulado en torno a cuatro grandes capítulos, bajo epígrafes muy
elementale s:
. el Valle del Arl anza y Covarru bias: su desarr ollo en el tiem po,
. la villa de C o varrubias,
. configuraci ó n urbanística,

Introducción

21

. desarrollo arquit ectónico.

b. - Rev isar y contrastar, a trav és de un barrido bibliográfico, la información general so bre
todos los aspectos que conforman el estudio, no sólo los propios de la in v estigación sino
también de aquellos de carácter general que, sin constituirs e en aportacione s originales,
resulten abs olutament e im prescindibles para armar el trab ajo.

c. - Acceder a fuentes documental es directas en pos de datos detallados y concretos
susceptibles d e contextuali zación, recreci m iento e in clu so debate.

d. - Observación de la reali dad y su captura fotográfi ca: la obra o sus restos, el entorno, el
paisaje, etc.

e. - Valoración del cau dal de informaci ó n obtenida.

f. - Redacción final.

Est ablecidas estas líneas de actuación, sól o queda realizar algunas puntuales
ampliaciones o explicaci o nes en r elación al índice inici al del trabaj o:

* Los dos primero s puntos - a y b - se hacen t o talment e necesari o s a la hora d e est ablecer las
consideraciones generales sobre los diversos aspectos preliminares, en los que el autor en
muy escasas ocasiones di sfruta de una formación y cualificación rele v ante; en el cas o
concreto de este trabajo, determinadas fases que nos puedan derivar hacia to do lo relativ o
a cuestiones de carácter geomorfológic o y geográfic o.
L as citas a pie de página darán idea de la profun dización en diversas fu entes
bibliográficas.

* El acercamiento a la o bra puede ir acompañado del e studio de los divers os matices, tanto
sociales y económicos como norma tivos y jurídic o s, que revisten y arman la obra, desde el
mismo origen d e su eje cución hasta el momento en que se conte m pla: la o bra habla,
transmite mensajes técnic os, económic os e incluso ideol ó gicos.

* Se tratará y rendirá culto a las personalidad es de determinados artistas y promotor es de
obra, especialm ente de aquellos cuy a aportación se haya revelad o al paso de los añ os como
de mayor trascendencia: sus nombres y o bras siguen co ntribuyendo al sostenimient o del
tirón académic o y po pular del que la v illa, o algunos señalados rinc o nes de nuestro
entorno, disfrutan.
En ocasiones se podrá aprovechar la ocasión para nombrar intervenci ones de
menor prestancia, incluso algunas de las motejadas como “gr o seras”, pero que en su
tiempo sirvier o n para dar respuesta a necesidades int erpretadas como “ perentoria s” .
Similar planteamient o ha de servir para aproximarnos a la vivienda desde el punto
de vista formal, po niend o especial atención en los materiales y su comporta m iento, en las
fuentes de inspiración, en su morfología, tipol o gía y evolución, sin olvidar las peculiari dades
de su distribuci ón y acceso.

L a inv est igaci ón preci sará de la in versión de u n largo periodo d e tiemp o en la
localizaci ón, búsqueda y tratamiento analític o de cuan ta inform ación seam o s capaces de
extraer de las fuentes consultadas (documento s, fotografí as, mapas y planos, textos y
artículos), tantas como el trabajo, a nuestro entender, vaya precisando, a fin de dar
continuidad al pr oceso de construcci ó n: consult a, e stu dio, valo ración, plas mación.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

22

Est e proces o deberá verse culminado en una redacción basada fundamentalmen te
en la interpretaci ón, vincu lación y explicaci ó n de los hechos y aconte cimientos histórico -
artísticos incardin ados con el tema de in v estigació n. Su articul ado se ha d e analizar y
entender en relación a los procesos de transformación gen erales en el periodo
correspondient e al periplo vital de C o varrubias y de su entorn o particul ar. Esto permitirá, a
renglón seguido, dar paso a la explicación de la evolución e xperimentada por su
distribución urbana y el modelo organizati vo de la co nstrucci ón desde los añ os de
formación del nú cleo principal h asta su etapa de co nsolid ación y eclo sió n.

Se prete nd e trabajar desde una perspectiva gl obal e integradora:
- en favo r de una explicación total (holís tica) de l o s proyectos técnicos y estéti cos aplicados
en Covarrubias y su entramad o urbano,
- en un in tento por aunar el f ormalismo técnico de la obra con otras persp ectivas de
distinta ín do le, ya sea social, económica, política o cultural, que permitan entender la
evolución de C ov arrubias dentro del marco de un co ntext o constructiv o .
Bajo est a ó ptica se busca profundiz ar y establecer críticamente las coexistencias
evidentes entre la o bra de Covarrubias y las de o tras pobla ciones coetáneas, así como su
proyecci ó n (posibilidad s o stenida por l a idea de estar ante un modelo “e xportado”).

El contenido qu edará o rgan izado en capítulos claramente definidos, a través de los
cuales irá discu rriendo el proceso inves tigador, u na vez establecid os con nitidez lo s
objetivos.

El v alle, su estudi o, se debe afrontar desde un aspecto b ien diferenciado en relación
al que corresponde a Covarrubias: su espacio geográf ico tratado como el marco envo lven te
necesario en el que la villa rachela nace, puja, evoluci o na, sufre sus periodos de crisis… y en
el que, al paso d el tiempo, sig ue siendo referencia oblig ada de la co m arca.
P or este motivo, el cuer po central del trabajo de investigaci ón, Covarrubi as,
quedará introducido por un amplio capítu lo dedicado al valle del Arlanza, soporte natura l
en el que encaja la referid a pieza de Covarrubias, con todas sus connotaci ones y matices,
pues no se entend ería la villa en t odo su ser sin sab o re ar el dulce y brioso paso d e las aguas
del Arlanza.
D ecir agua es decir v ida: se bebe, se lava, se riega, se pesca; los puentes -para
sortear su paso- significan fuentes de ingres os (aunqu e también de co nflictos y gastos); en
las márgenes se levantará n molinos y se plantarán sernas de excelent es rendimient o s. Un
simple v istazo a las pobla ciones del valle bastará para v er, en relación a su distancia al
cauce, cuál es de ellas medraron más que las v ecinas y alcan zar o n mayor r elevancia, a
excepción de Silos por el noto rio peso de su mo nasterio y el aprovechami ento de l arroyo
Mataviejas.

Est e capítul o primero, evid entemente, será fruto de la inmersión tanto en la
bibliografía oportuna co mo en la investigación so bre fuentes documental es directas (y , por
lo tanto, só lo parcialment e o riginal), siendo su función la de t ratar de aproximarno s al
conocimiento teórico de la estructura del v alle del Arl anza:
- a través del est udio de la amplia bibliografía de carácter divulgativ o (erudito) en la que la
zona aparece refl ejada,
- con el apoyo de los fon dos documental es que archivos y bibliotecas pone n a nuestra
disposición.
En él se pretende ofrecer un ligero repaso a sus características geomórfica s y
configuración geográfica, y el establecimiento de sus vías de comunicación, sin rehuir el
acercamient o a la evo lució n histórica y artística de la comarca: señalamiento de los hitos

Introducción

23

más rele vantes y aquellos otros detall es no tan señalad o s pero que de alg ún modo
terminaron dej ando huella.
Ot ro tanto sucederá con su capital humano, el cual se tratará a través de un estudio
pormenorizad o de los censos de población (aport es estadísticos). Es intención apoyar esta
cuestión con el análisis de algún periodo concret o qu e resulte esclareced or y altamente
significativ o para la villa de Covarrubias. El exa men al peri odo elegido -fruto de
investigaci ón directa- permitirá confrontar lo s datos de la villa rachela co n sus vecinas del
valle, y su relación con las tendencias y alteraciones que señale la meseta -fases de crisis y
recuperaci ó n-, incluyendo, si es po sible, los siempre titubeantes e interesante s momentos
del cambio d e siglo y la gue rra.

A la hora de afrontar el estudio de la personali dad artística de la comarca,
mantenemos la id ea (entr e otras opciones) de incl uir en este capítul o un apartado de
especial significaci ó n dedicad o a la presencia de artífices y artesanos trasmeranos en el
valle, tema del que poco se sabe.
El análi sis de la asis tencia a las obras d e este pe rso nal se viene conte m plado,
generalmente, en su vinculación a las obras de la capital y su área de influencia o ap licado a
un cam po tan concreto como es la retablística; tal es el caso del trabajo del profesor Payo
Hernanz ( El retablo en Burgos y su comarca durante los siglos XVII -XVIII), o alguna o bra en
concreto, como son los trabajo s de Cervera Vera sobre el P alacio de Lerma o el
recientemente pu blicado p or Pé rez Sobrad o sobre el monasteri o de Santa María de Rioseco
( Santa María de Rioseco. El monaste rio evocado).
L a do cument ació n recog ida sobre este tema ha sido copiosísima, lo que
posiblemente obligue a que en el trabajo se muestre tan s o lo una reducidísi m a par te,
aquella que sea co nsid erada más repres entativa o n ecesaria para ilustrar algún apunte o
comentario.

Tan pronto sean transitadas estas cuestiones inicial es, el trabajo deberá gira r y
dirigirse hacia la villa de Covarrubias con total propiedad, constituyendo el corpus
fundamental del estud io. Con ello se intentará dar con tinuidad, ampliar y concluir el trabajo
ya señalado que fue objeto de investigación primera : Covarrub ias, la Torre de la Villa y el
Puente. Fisonomía y fortun a en el s. XIX . En él también se acogen y tienen cabida -
parcialmente- ciert os artíc ulos particulares realiz ados sobre la villa, tan to pro pios como
ajenos al marco del pr ese nte progra ma de doct orado.

A lo largo de la redac ción se bu scará dar cumplida respuesta a cuantos
interrogant es e hipótesis se presenten en relación al objeto de la investigaci ó n, mediante la
sugerencia de propues tas d e solución de carácter afirmativo o d e nega ció n, que serán
posterior mente dem o stradas.
L as páginas que a continuación se v ayan sucediendo corresponderán al desarrollo
analítico de la villa, articul ado en to rno a una serie de apartados que nos irán conduciendo
desde los pri meros tiempos (los po sibles orígenes del p oblamiento) hasta nu estros días:
- profundizand o en los procesos que terminaron encaminándola hacia una sucesión de
transformaci o nes que por distintas vicisitudes tuvo que afrontar, siempre dentro de ese
marco unitario triste mente frag mentado por los nuevos ideales impuest o s por la
modernidad, llam ado Valle del Arl anza,
- considerando las diversas so luciones dadas por la población y que terminaron de modelar
su configuraci ó n original,
- detallando ampliamente su desarrollo urbanístico y arquitectó nico, especialm ente en l o
que se refiere a los gra ndes reajuste s conducentes a la consolidación del modelo
“Covarrubias sigl o XXI”.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

24

El trabajo se verá completa do co n una breve exposición de conclusiones y la reseña
documental y bibliográfica sobre las fuentes documentales y los te xtos consultados, así
como los listado s de las ilustraciones y gráficas que se han ido presentand o a lo largo del
texto. Se podrá acompañar -para completar la redacción- de un segundo volumen en el que
se inclu y a una serie de anexos referentes a artífices, document o s, plano s, grabados y
cualquier otro ap orte gráfico consid erado relevante.

Se hace constar que aquellas figuras o fotografí as que v ayan apareciend o sin
marcar su autoría co rrespo nden a elaboraci ó n propia, bien directamente de m an o del autor
del trabajo, bien de sus colaboradores gráficos, funda m entalmen te D . Juan Carlos Sedano y
D. Román Labrador Sierra (de excelentes conocimient os y equipos materiales). No se indica
tal aspecto para evitar inne cesarias y pe sadas repeticiones.
Sí se indicará, sin embargo, la fecha de cada una de las fotografías , debid o a que
algunas de las instantánea s ofrecidas no resultarí an, por su antigüedad, identificab les al día
de hoy, pudiend o conducir a errores.

Señ al ar a es tas a lt ura s q ue el fu ro r aut on o mis ta- l o ca li sta d e l a s ú lt im as d éc ada s ha
di sp ar ad o el vo lu men d e t ra b aj os de t ip o h ist ór ic o-a r tís t ic o pu bli c ad os sob r e te ma s vi n cul ad o s
a la r eg i ón n o es g ra n n o tic i a ni n o ved ad .
Los gr an de s ma nu al es d e hi st ori a ha n id o de jan d o pa so a m ás c ond en sa d o s o
su pe r fi c ial e s es tud i os sob r e c ent ro s de in t er és ci er t am en te má s r es tri ng id o s, pr ec is os y
pe rs on al es. Bur g os y s u s c oma rc as n o son una e x cep ci ó n, co mo t am po co l o es C ov ar ru bi a s.
El pr ob le ma qu e e st e tip o de tr ab ajo s ti en en e s qu e mu ch as d e la s pu bli c a ci one s se
li mi ta n a re ed ic i on es o ac t ual iz ac i on es de obr as an te ri or es , pu bl ic and o má s po r mod a o po r
da r sa ti sf ac ci ón a un mer ca d o tur í s tic o q ue de man da co nt in ua m en te e st e ti po de pro du ct os , a
pe sa r d e q ue e n con ta da s oc asi on es s e tr at e d e a p or ta ci on es i mp or ta nt es o n ov ed os as .
Lóg ic a me n te , Co va rr ub i as n i mu ch o men o s es aj en a a e st a ten d en cia , y má s te ni en do
en c uan t a qu e a d ía d e h o y se tr a ta d e u no s de l os g ran d es r ec la m os tur ís ti co s de l a pr ov in c ia .

Com o a van ce , un pr i me r s ond e o n os ha ll ev ad o a la nec es id ad d e c omp ar ti me nt ar
te má ti ca me nt e l a p r odu cc ió n d e tip o er ud it o vi n cu lad a a la s cu es ti on es ab or da da s
ge né ri ca me nt e en el ín d ic e y l as in ve sti g ac io ne s pa sad a s. A sí , el mue st re o ini c ia l no s c on du ce ,
en un a c las if i cac ió n mu y g en é ric a, ha ci a un a b ibl i ogr af ía b ás ic a de co rt e c lá s ic o (g en er a l y
es pe cí fi ca s obr e Co va rr ub ia s) o pu bl ic ac io ne s re ci ent es .

A es t e ni ve l, c re em os ne ce sa ri o ha ce r co n st ar la gr an a yud a q ue sup on en un a se ri e de
gr an de s man ua le s y otr os t ext os , tan to d e ca rác t er hi st ór ic o co mo g e og rá fic o , cu a ndo ha n d e
fo ca liz a r de te r min ad os a sp ec t os qu e, a p esa r de n o ap or tar d at os r el eva n tes ( po r n o ved os os ) a
la in ve st ig a ci ón en sí mi s ma , co n si de ra mos in di sp en sab le s a l a h or a d e ar ma r el t ra b aj o en s u
fa ce ta di vu l ga ti va o pr ep ar at ori a d e l a in ve st iga ci ón .
Alg un os d e es t os te xt os , ci t ado s en d iv er s as no ta s a l o la rg o de l tra ba jo , a pe sar de s u
an ti gü e da d , s ig u en d es em pe ña nd o u n a más q ue e st ima bl e la b or com o v erda d era s g uía s-
so p or te .
Par a d esa rr ol la r lo s c on te n id os má s ge n er al es re la ti vo s al Va ll e de l Ar l an za , en su s
ám bi to s g eo grá fi c o e h is tó ri co , n o s ap oy ar em o s en man ua le s d e l c or te d e l os s igu i en te s:
. Di cc io n ar io G eo grá fi co d e Es pa ñ a , de G . B le ib erg , 1 7 vol úm en es , 1. 95 1- 1. 95 6,
. Hi st or ia d e Esp añ a , d e R. M en énd ez P id al , X LI I vol ú men es , 1. 95 6- 2. 003 ,

Introducción

25

. Ma nu al d e Hi sto r ia d e Es pa ña , d e P. A gu ad o Ble y e y C. A lc áz ar M oli n a, 3 v ols . 1. 95 6-1 .9 58 ,
. Hi st or ia d e Esp añ a , d e M. Tu ñ ón de L ar a, X II v o lú me ne s, 1 . 98 3-1 .9 8 5,
. Hi st or ia d e B u rg os , d i ri gid a p or Ju an J os é Ga rc ía G on zá l ez y ot r os , 3 vol ú men e s, 1 . 99 3,
. Hi st or ia d e C a sti ll a y L eó n , coo rd in ad a p o r J ul io V al d eón Ba r uq u e, 2 vo lú me ne s, 1. 993 .

Muc ha s s on la s re fe re nc ias que a ci er ta s l oca li da d es de l Val l e (y muy e sp e cia l men t e a
Co va rr ub i as ) se h a ce n en los t ext os de los si gl os XV I-X VI I I, p e ro si em p re vi ncu la nd o l a
in fo rm ac ió n a asp ec t os com o su s fu nd ac io ne s o a al g uno s d e su s mon a st er ios (e s el ca so de l
dú pl ic e d e S an C os me y S an D ami á n) :
. A mb ro si o Mor al es ( Cr óni c a Ge ne ral d e E sp añ a ), 1 .5 7 4- 1. 5 77 ,
. An to ni o Ye pe s, qu e re co ge lo s c ome nt ar io s d e Fra y Ve ne ro y d e Gar i ba y en su Cró ni ca
Ge ne ra l d e Sa n B eni to , vo l. V añ o 1 .6 15 ,
. El P ad r e F l ór ez , en e l vol . X XVI I de s u E sp añ a Sag ra da , 1. 77 2.

Los c ap í tul os qu e a fr on ta n cu es ti on es má s es p ecí fi ca s r equ ie re n la as is te nc ia a te xt o s
m on og rá fi co s esp ec ia li za d os en c ad a un o d e lo s te ma s a b or da d os , c om o co mp le me nt o y
pr of un diz a ci ón de a qu el l os s eña la d os co mo “ guí a s”:

- Cu es ti on es de m og rá fi ca s
. Ce ns os d e la Po bla ci ón d e Esp añ a , I NE 1 .9 50 ,
. No me nc lá to r Ge ne ral d e Es p añ a , 2 v o lú me ne s, 1 .9 30 ,
. R es eñ a es ta dí s tic a de l a Pr ov inc ia d e Bu rg os , 1. 930 .

- Ar qu i te ct ur a y c on st ru cci ó n:
. A rqu it ec tu ra p op ul a r e n E sp aña , co ord in ad a p or A nt on io C ea Gu ti ér re z y otr os , 1. 99 0,
. Arq u it ec tu ra do mé sti c a tr ad ic ion al en A nd al uc í a , co or di nad o po r Car lo s Sá nch e z de la s H era s
y ot ro s , 2. 002 ,
. G eog ra fí a de la A rq ui te ct u ra d e Es pa ña , de F ran c is c o I ñi gu ez Al m ech , 1. 9 57,
. Ma t er ia le s de c on s t ruc c ió n , d e J . d el Rí o, 2 vo lú m ene s, 1. 966 ,
. Di cc io n ar io V isu a l d e Ar qu i tec tu ra , d e F ra nc is D. K. Ch in g, 1 .9 97.

- Ur ba ni sm o:
. La c iu da d i d eal , He le n Ro se na u , 1. 986 ,
. La s c iu dad e s , v olu me n 6 de l a co le cc i ón Ge og ra fí a d e C as til la y L eó n , 1. 98 9 ,
. Bu rg o s y su s Vi ll as . Ar qu i te ctu ra y pa i saj e 1. 750 -1 .8 8 0, de Le na S. Igl e s ias y Mª J. Zap a ra ín ,
2. 00 2.

- Cur i osi d ade s d iv er sa s:
. La a rq ui tec tu ra e spa ño la e n su s mon u me nt os de sa pa r eci do s , de J . A. G ay a N uñ o, 1. 961 ,
. G eog ra fí a de la A rq ui te ct u ra d e Es pa ña , de F ran c is c o I ñi gu ez Al m ech , 1. 9 57.

Por lo qu e al fac t or hu ma no se re fi er e (d e mog r af ía ), t o ma nd o - co n mu c ha s re se r va s-
co mo pu n to de pa rt id a l os da tos gl ob al es ap or tad o s p or Al on so de Qu in ta ni ll a en el s. XV , s e
con o ce n r eg is tr os re la ti vos a alg un a s p obl ac i on e s po r los ce ns os de 1 .5 30 , 1. 594 , 1 . 64 6, 1 .6 9 4
y ot ro s.
Ta mbi én ap or ta n b u ena in f or ma ci ón ot ro ti po de c ens os , m ás pa rt ic ul ar es o c en tr a do s
só lo en al gú n s ec to r d e p ob l aci ón , c o mo re su l ta n l os de 1. 58 1- 1. 58 9 ( Re lac ió n d e M or i sco s ) , d e
1. 59 0 ( Pla n ta de lo s ve c ino s Hid al go s de la Co ro n a de C as ti lla ), d e 1. 60 4 ( V ec in os p ech e ro s d e
la P ro vi nc ia d e Bu rg os , con una am plio apartado dedicado al “Infantado de Cobarru bias” ) , …
o l o s fr ec ue n te s r ecu en t os qu e el Ob isp a do de bu rg os lle va ac ab o sob r e p il as ba ut is ma le s y
ve ci no s.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

32

L as mayores dificul tades vienen dadas por la diversidad de abreviaturas emplea das
por lo s distintos escribanos. L as contracci ones y abreviaturas se han conservado en los
textos trasladados: siempre que a la abreviatura aparecida en el texto o riginal se le ha ya
podido encontrar grafía similar en el procesador de te xtos, se ha respet ado en su
integridad . Cuando esta posibilid ad no ha existido (p.e. un arquillo sobre la m en como par a
significar la dup licación de la m: commo , o un guion alto sobre la e en ve çido para o mitir la
n propia de la sílaba v en o sobre la q para sustituir ue en que ) se ha o mitido la abreviatura
o se le ha sustituid o por el rasgo más acord e (p.e. gui o n bajo _ en lu gar del alto).
Algo parecid o ha sucedido con el signo tironiano (de Marco Tulio Tirón, conjunción
y: e/et ), escrit o en unas ocasiones en form a de r, otras con un rasgo similar a una D seguido
de t (transcri to por Et ). Se ha m antenid o también la separación/un ión de palabras tal como
aparecen en la docu m entación, así como las distin tas formas o rtográfi cas para la misma
palabra, inclu so en el mis mo texto: b/v, mayú sc ula /minús c ula, c/ç/z , etc.

L as lecturas que presentan ciertas dudas se señalan con el uso del signo de
interrogaci ón, entre paréntesis, acompañando a la palabra o expresión dudosa. L as no tas
aclaratorias al sentido literal del text o -incluso cuand o se refiere a determinad os gráficos o
formas geométricas- se indican entre par éntesis o corchete s, mientras que la omisión
parcial del texto para acor tar la cita o evitar repetici ones queda claramente señalada con
tres puntos suspensi vos esp aciados del te xto.
Las anomalías o “ faltas” que puedan presentar los documentos originales se
apuntan mediante las nota s explicativas co rrespondie ntes, entre paréntesis, tales como ( i ,
ilegible), ( f , falta), (roto), (borroso) , ( tachad o), (en not a al margen), etc.
Cuando se afronta la transcrip ción de un texto completo o de un largo fragme nto
que implica varias páginas o folios, se hace constar el número completo de la pagin ación en
la nota a pie de página correspondiente, reflejand o la referencia r o v según se trate de
folio recto o v uelto.
Po r último, la presencia de firmas o rúbricas, de gran valor docum ental, quedan
registradas con la aclaración co rrespondien te, transcribiénd o se los nombres de los
firmantes cuan do estos aparecen con grafías legib les.

Aunque la mayor parte de las localidades tratadas ya se conocían, se rinde v isita a
todas y cada una de las 66 poblaciones (“univer so”) que se encuentran inclusas en el área
objeto de estudio, citadas de un modo u o tro a lo largo del trabajo -entre las que
Covarrubias supone la “muestra represen tativa” -, así como otras poblaci ones que, sin
formar parte de ese universo, en may or o menos medida terminan ofrecie ndo algún
elemento inter relacionado con el objeto del est udio:
- diversas region es de Francia: básicamente buscando arquitectura de entra mado, como
Alta Normand ía, Bretaña, P ays de la Loire, Aquitania, Midi-Pyrenée s y Langued oc,
- la meseta: una larga seri e de lugares respondiendo a diversos motivos, como la Tierra de
Campos, co m arca de la Sier ra de Fra ncia, Arévalo, T or desillas, Ol m edo, ár ea de C antalejo,…
- algunas lo calidades trasmeranas : Valles de Soba, Lanestosa y Carranza, cuenca del Asón,
(Ramales, Gibaja, Rasine s, Ampuero, Limpias , Colindres), Laredo, cuenca del Miera y
comarca Medi o Cudeyo (Solares, Herm o sa, Sobre m azas),
- rutas de la arqu itectura mu déjar: Cariñena, Taraz o na, Lebrija, Úbeda, Granada,…
- Camino de Santiago: tramo francés, aragonés y navarro, y especialmente las provincias de
La Rioja y Burgo s .

Así mismo se acude a lo s despoblad os, al em plaza miento que ocuparon o que se
intuye ocuparon, pues de la inmensa mayoría de ellos no quedan restos visibles, un as v eces

Introducción

33

devorados por la maleza y el monte y otras sencil lament e “desaparecid o s” por la rapiña
humana, sirviéndon os d e las indicaciones de Martínez Diez ( Pueblos y alfoces burgaleses de
la repoblaci ón ) o de testi monios del vecindari o.
El aprovechamien to de las “Jornadas de puer tas abiertas” que , desde hace un os
pocos años, el Arciprestaz go del Arlanza v iene poniendo en m archa para d ar a co nocer al
visitante los distintos templos de la co marca y su patrimonio históric o -artístic o ayuda a
reunir detalles de sus conjuntos y contrap o ner directament e determinad o s aspectos
diferenciales.
El trabajo durante estas visitas ha de co nsistir básicamente en la observación y
toma de notas y fotografía s que luego pudieran ser utilizadas como apoyatura en aspectos
concretos del est udio.

Para aproximarn os al desarrollo urbanístico y arquit ectónico del caserío central y
los arrabales que co nfigu ran Co varrubias hemos calibrado la realidad de la obra viva
existente, dis tinguiend o posibles interv enciones sobre el trazad o vial y las fábrica s
or igin ales ( refo rmas, a m pliaciones, adecentamient o s o aco modaciones fun cio nales).
El examen crítico de los restos hallad o s en el caserío y determinados comentarios o
apostillas en las fuentes documentale s nos han permitido el acercamien to a las fábricas
el iminadas del pais aje urb ano que, en su día, jugaron un papel importante en el proceso
vivencial de la po blaci ó n.
Cuando la remo delaci ón se ha impuesto al derribo, las diversas actuaci o nes nos han
facilitado el seguimi ento de la evolución de cierta s fábricas notables, hoy verdaderos
símbolos físicos y emo cion ales erguidos sobre la roji za planicie del caserío . L as o pinion es
del vecindario, lejos de entenderlas como in tromisiones, han servid o par a ratificar
determinados aspectos puntuales no aclarados t o talment e por la do cumentaci ó n,
constituyéndo se en una val iosa fuente de infor mación .

Similar procedimiento se seguirá co n las fuentes documental es escritas y gráficas.
D ada la pre m ura de tiempo con que , generalment e, se acud e a los dep ó sitos
documentales y las prisas por querer abarcar el mayor número posible de datos, en
aquellos do cument o s que permitan una lectura rápida, se tom an apuntes o directament e
se copia el te xto en su totalid ad. Cuando el establecimient o lo permita, en aquellos o tros
que puedan requerir un tratam iento más pormenor izado o lento , se recurrirá a la co pia
(reprografía o f o tografía) a fin de poderlo trabajar p osteriormente sin tanta premura .
Es reseñab le el tremendo avance que se ha produci do en este cam po, desde las
primitivas fotocopias vía microfil m a los modernos sistemas de digitalizaci ó n, qu e permiten
agilizar la lab o r del inve stigador de una man era considerab le.

Es también digna de destacar la disposición general de la m ayoría de los
establecimien to s a ceder s us fondos de manera desinteresada de cara a ser trata dos en una
investigación (caso del IES Diego Porcelos de Burgos), así como de o tras instituciones que
también ofrecen sus fondos aunque a cambio impongan el pago una cierta tasa (como
sucede con la Biblioteca Tomás Navarr o Tomás, de Madrid .

L os fondos documentale s, además de los gráficos (fototecas) sobre los que se va a
trabajar, se pu eden agrupar en tr es grandes bl oques:
- Protocolos N o tariales
- Libros Ecle siásticos
- Documentaci ó n aislada.

Dentro del primer bloque, para ilustrar las secciones dedicadas al periodo XVI -XVIII
se investigará fundamen talment e sobre una serie de escribanías de Covarrubias y Lerma,

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

34

así como de otras de la co marca como la Jurisdicción de Lara, Mahamud, Mazuela, Santa
María del Campo, Solarana , Tordómar, Villahoz, Villamayor de los Montes y Zael, sin olvidar
la capital burgalesa. El hecho de que estas escribanías arranquen del siglo XVI (y eso en el
caso de las más tempranas) limita mucho el estudio de la Baja Edad M edia, que queda
práctica mente a merced de los Cartu larios. En Covarrubias, por eje mplo, la primer a
escribanía -An tonio Medin a- parte del año 1.61 2.
So bre los distintos notarios y conjuntos documentales, de cada uno de ellos se
presenta un c ompleto d etalle en el anex o correspondiente.
Algunas de estas compilaci ones de manuscritos resul tan realmente espectaculares
por sus excelente s presentaciones y la inclu sió n de pl anos y grabados.

P or lo que al segundo bloque se refiere, y del que tam bién se incluye el anexo
correspondient e, se buscar á la inf o rmación en los L ibros de Fábrica y Cuenta s pa r roquiales ,
así como de Vi sita y alguna s cofradías y obras pías.
El acceso a estos fondos resulta, por lo general, especialm ente complicado por la
escasa disponibil idad espacial que e l Archivo D iocesan o de Burgos ofrece (y m ás teniendo
en cuenta que el grueso de la investigaci ó n sobre estos fondos se llevó a cabo en los dos
últimos años del siglo pasado), con m uy escasos puestos de trabajo que habitual m ente hay
que pelear con exagerada puntualidad co n o tros investigad ores que persiguen idénticos
fines y, sobre todo , con una legión de jubilados y curi o sos que acuden con la sana intención
de hacerse con su árbol genealógic o, y que no pocas v eces copan y cierran el acceso al
trabajo.

So bre el terce r bloqu e, el que aparece bajo el concept o de “ documen tación
aislada”, señalar que se trata de documentación fragmentada que descansa entre fo ndos
dispares de diversos depós ito s, la mayoría de las veces sin co nexión con el co rpu s general
que acompañan, y que casi siempre es descubier ta, para go ce del in vesti gador, por
casualidad, cuando la búsq ueda de h conduce a b . También se acompaña un breve listado o
anexo.

P or último, para todo lo relativo a cuestiones formale s de redacción, composició n y
presentación del trabajo de investigación, además de seguir respetuosa m ente las
indicaciones y dictados de la profesora tutora, Dña. Lena Saladina Iglesias Ro uco, se
consultarán textos relaci onados con el proces o investigador y métodos de redacción de
tesis doctorales , entre los que destacan, además de una infinita colección de páginas y
artículos en la red, los textos de Mo radi ello s ( El oficio de investigador) , y de Alcina Franch,
( Aprender a in vestigar. Mé todos de trabajo pa r a la re dacción de tesis doctorales).

Avance de r esultados

Finalmente, para adelanta r muy sucinta mente algu nos asuntos nucl eares de la
investigación a llevar a cabo sobre la Villa de Covarrubias, podem o s señalar como avances a
la redacción final l os siguientes c ontenidos:

. El valle medio del Arlanza se constitu ye en el marco geográfico g lobal en el que las
distintas poblaciones del área v an a desarrollar todas sus capacidades y recursos, tanto
humanos com o econó m icos.

. Como consecuencia del distinto grado o capacidad de explotaci ó n de tales recu rso s, o los
interese políticos del mo mento, cada una de las localidad es experimentará distintos grados
de protagonis mo histórico (no siempre de f orma voluntaria) y act ividad artística.

Introducción

35

. En el conjunto de asent am ientos de la comarca, la villa de Covarrubias pronto se va a
revelar como el núcleo relevante, bien por el peso de las gracias y protección que so bre ella
derraman tant o e l poder condal como el real, bien por el vigor de su abadía.

. Partiendo de una ocupación provisional de urgencia (control militar del valle como
avanzadilla hacia el Duero) aprovechá ndose del pa so sobre el Arlan za, la población se
instala dibujan do un reducido plano tip o bastida al a mparo de las dos t o rres y su puente.

. El alzado de la m uralla -en virtud a un acuerdo entre abad y fuerzas m unicipal es - modifica
la organización del caserío, quedando el espacio intramuros compartimen tado en dos
ámbitos bien distintos, un o al este, más abierto, bajo control abacial, y el otro al o este, de
caserío concentrad o , público o concejil, a la sombr a de la parroquia de Santo To más,
quedando fuera del perímetro cercad o los arrabales d el P uente, Te nería s y Eras.

. Sobre la humildad de las co nstrucciones domésticas , una serie de elemento s singu lares de
gran prestancia, a la vez de ser testimonio de su protagonismo histórico en tiempos
pretéritos, o torgan a la v ill a una relevancia econó m ica y artística real mente considerable,
hasta el punt o de ser consi derada “la corte d e los alre dedores”.

. El caserío se distribuye e n to rno a unos ejes princip ales, mo strando una clara tendencia a
la co nstrucci ón modesta, a base de entramado de barro y m adera sobre parcelas de tipo
gótico de extrema estrec hez, compartiendo espacio las dependencias familiares con los
anejos agrope cuarios y auxiliar es.

. El paso del tiempo, lejos de acabar co n este paisaj e de aroma tard omedieval, h a venido a
afianzar este modelo arqu itectónico, per m itiendo la consolidaci ón de una imagen
identificativa de la v illa clara y acep tada, típic a y a daptada al g ust o y n ecesidades del
vecindari o, valorada y r espetada por el v isitante.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

36

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

37
Marco fís i co
Desarrollo histórico
Evolución artística:

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

38

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

39

La amplia franja que en sentido horizontal ocupa el Valle del Arlanza, en el tercio
sur de la provincia de Burg os, constitu ye el ámbi to natural donde, a lo largo de los siglos, la
villa de Covarrubias adquiere un protagonism o sing ular, que le lleva a ser consid erada el
epicentro de la comarca.

El estudio del marco físic o , desarrollando la descri pció n geográfica de la zona,
yendo del todo (la provinci a de Burgos) a la parte (Covarrubias), permit e adentrarnos en las
peculiaridad es de la z o na, co n el valle como paso int ermedio d el que ambos participan y
cuyas caracterí stica, por lo g eneral, co mparten.

L a vinculaci ón geográfica queda plasmada en sus vías de comunicación.
Arrancando de las primi tiv as rutas romanas y de los ca minos que posterior mente
comenzaron a tend erse, s e acercan las bas es qu e permiten el asient o de su s trazados
modernos.
Un rápido repaso sobre las tentativas ferr o viarias y las últimas intervenciones de
calado nos traslad an al s. XX: la naci o nal Burgos-Soria, la comarcal Burg o s-La Vid y el
desdoblamient o de la A-1.

Establecid o s los “vértices geográfic o s” del estudio, el desarrollo histórico precisa de
análisis en una doble verti ente: los aspectos demogr áficos y los sucesos que han dej ado su
impronta en la zona .

L a cuestión demográfi ca, a través de un am plio text o, interpreta los datos censal es
que por diversos motivos comienzan a hacerse públicos (generalm ente económicos -
recaudatorios). La distinción que se establ ece entre pri mitiv os y modernos o bedece a las
diferentes met odo logías e m pleadas en los recuen tos y la fiabilidad de dich os números.
El examen pormenorizad o y comparativ o de la demog rafía de Covarrubias para un
periodo concreto (1.760-1.820) se constituye en piez a clave de este apartad o: cambio de
periodo hist ó rico, cambio de siglo, una guerra de po r medi o , etc.

En la variante histórica, se parte de unos antecedent es sin los cuales muy poco o
nada del devenir posterio r encontraría sentido. En un rápido paseo históric o, dividid o
temporal m ente siguiend o el esquema básic o por Edades, se desgranan los distin to s sucesos
que de un modo u otro han ido configurando la personalidad del v alle y sus gentes, tant o
en sus periodos de señorí o como en los de decaden cia.
L ógicamen te , no se rehúye n aspectos de índole políti ca o social (guerra civil, notas
culturales, celebraciones …). En las p oblaciones pe queñas, cada vez con más frecuenci a
ayunas de algo que llevars e a los noticieros o mentideros, cualquier asunt o que contribuya
al desperezamient o de la villa o de su entorno siempre debe ser recibido y, como tal,
señalado.

Finalmente, la expo sición de l a evolución artística de la comarca respond e a un
sistema o rganizativ o paralelo al histórico. De especia l importancia es la inves tigación de la
presencia de mano de obra trasmerana muy cualificada en uno de los periodos de m ayor
pujanza artística a nivel nacional, el Siglo de Oro, incluso bajo el epígrafe temporal de Siglos
XVI-XVIII .

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

40

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

41

Marco fís i co
El té r min o mu ni c ip al d e Co va rr ub i as f or ma p ar te d el ár e a d e l va ll e me di o del A r lan z a,
en l a z on a sur es te d e la pr o vin ci a de Bu r go s, pr ác ti ca m ent e en l a con f lue n ci a d e la s co ma rca s
de n o mi nad a s Sie r ra de l a De ma n da y T ie rra d el A rl anz a .

Fig .1 . Es pañ a por C om uni dad es
Au tón oma s y B urg os . wi kipe di a. org

Fig .2 . C oma rc as de la P ro vi nc ia
de Bu rg os . f oro sc as ti lla .o rg

De sd e un pu nt o d e vi st a e s tri ct am en te g eog r áf ic o, la e le va da y d esi gu al me se ta d e la
Pr ov in ci a de B ur go s, a l o l ar g o y anc h o de su s 14 .2 92 k m 2 de s up er f ici e,
1

s e en cu en tr a
con s ti tui d a p or un c on jun t o d e pai s aj es d e ap as i on a nte b ell ez a y p ers on al id ad ,
2

for m an d o
pa rt e de l a C omu ni da d Au t ón om a d e Ca st il la y L e ón de sd e el añ o 1 .9 7 8 e n rég im en
pr ea u to nó mi co y, d es d e 1. 98 3, y a co n st at us d e Co mu ni d ad Hi st ór ic a y Cul tu ra l
3

.

1

.- Informe I.N.E . año 2.009 = 2’78 % d el territorio e spañol y 15’19 % del de la comun idad.
2

.- Coordenadas G eográficas, entre 41 o 30’ y 43 o 11’ Latitu d N orte, y 2 o 50’y 4 o 20’ Longitud Oeste,
según referencias post eriores al Decreto 2303/1.9 70, en que se aban dona el Meridian o de Madrid
como referencia y se adopta e l E uropean Da tum de 1.950. – ED50-.
3

.- Ley Orgánica 5/1983. Ante riormente formab a parte de l a región h istórica de Ca stilla la Vieja.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

48

Cruzado el puente del citado lugar, y mirando ligerament e al Noroeste, entran al costado
izquierdo las aguas de los escaso s e inconstantes arroyos nombrad o s Magómez y
Matamaigoso, qu e dejan pequeños surc os entre interesantes tierras de labranza . Enfrente,
y a la margen derecha, el monte bajo
de zarza y m atorral se hac e dueño del
paisaje.
Alternando a diestra y siniestra
eriales, monte bajo y tierras de cultivo,
el valle se abre paso a la som bra del
picón de San Carlos (1.445 m), entre los
altos de las Puertas de Mahoma (1.252
m) y primer o s farallones d el Gayubar
(1.314 m) de un lado, y el alto de l
Oterillo (1.0 78 ) al o tro .
Las laderas de est e último resultan
considerable mente más suaves y
asequibles al laboreo agrícola básico ,
especialment e en la s proximidades al
lugar de Barbadillo del M ercado, a una
altitud aproxi m ada de un o s 930 m.

Fi g. 9: E l Arl an za a su s al id a de E l To rcó n,
Ho rt ig üel a.
A s u izq ui er da , las alt ura s de Peñ ais a, 1.1 17
me tr os . J uni o 2 .01 4.

Sin dejar la orientación NO, pronto se unen las aguas cristalinas y fresca s del
Pedroso (de 36 km de lo ng itud) a la altura del pago deno m inado Las Carreras, p rocedente
de Pinilla de los M oros. Van quedand o a derecha el camino de Sotogarcía y tierr as amplia s y
cómodas de cultiv o , de fácil acceso y desnivele s muy ligeros . En la margen opuesta, la
imagen contraria : el pico de la Cabra (1 .25 4 m ) y los altos de Peñaisa (1.117 m) y de la
Encinilla, en cuyas laderas domina un cerradísimo monte de altura, en el que la encina se
ofrece como la especie s eñera; querer enc ontrar en tal terren o l o que ant año fuer o n
aseados ca m inos de pie o herradu ra se hace al día de hoy misi ón prácticam ente i m posible.

Se ha quedado atrás el lugar de Cascajares (925 m de altitud), término en el que las
aguas del Arlanza, que ya han recogido las del San Martín (y éste las del Belbimbre, Arroyos
y Sacedal -ta mbién llamad o Jaramillo-), giran bruscament e en dirección SO.
Ahora el paisaje cambia d e lado, quedand o a la izquierda los terren o s de labor -
aunque de poco fondo- hasta las inmediaciones de la erm ita de San Pedro, en tanto que a
derecha, nada más pasar el caserío de Hortigüela (sobre 968 m de altitud) el monte alto
(enebro y encina) toma las laderas que suave pero decididamen te empi ezan a anunciar la
presencia de la Sierra de las Mamblas, en la cabecera m ás NE de la Sierra de la Demanda.
Allá aparecerá M ambrillas, a 980 m., pu erta que an un cia las tierras de L ara
16

.

16

.- La tie rra de Lara, que dista dos leguas de esta - viene de un a anterior referencia a Cascaj ares -, es
su fijo no rte - en est e ca so se refiere a Co varrubias -, y par a hir a ella se salva u n Mo nte de media
legua de largo, y à su fin e stán las elevadas cuestas que se llaman Mam blas deribadas d e el nombre
Latino Ma mila por te ne r su figura: entre Mamb la y mamb la hay unos po rtillos que ofrece n paso …
LÓPEZ, Tomás : op. cit. fol. 146 y siguientes.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

49

Fig. 10: Tierra s de Lara de sde Maza riegos.Junio 2.01 4 .

A partir de aquí, las crestas redondeadas de las Mamb las, -Muela y Castillej o (1.3 72
y 1.347 m. respectiva mente)- pasan a ser las que presiden y dirigen el discurrir del Arlan za.
El terreno franc o de labor desaparece pasada la ermita de San Pedro, siendo mont e
áspero y cerrado la flor esta dominante; el paso de las aguas se estrecha en angosta
garganta y o bliga al serpenteo: más allá de Cuevaburg os el río comienz a a encabritarse y en
dura lucha co n el terreno dibuja un sin fin de “rivito rtas”, dejando a su paso pequeños
sotos, como al llegar a Fue nte Tubilla o al pie de Cuev a Negra o los Cuchillos, o valles m ás o
menos apretados , como Va ldehondo o el de las Pozas.
No se ha alcanzado el núcleo de Retuerta cuando la viña hace acto de aparición,
convirtiéndos e en este tr amo del valle, e n la reina de las cascajeras margin ales.

Fig. 11: Silueta d e Las Mambla s desd e Mazariegos. Junio 2.014

To ca el Arlanza, entre una serie de interesantes camb ios de dirección, el término de
Retuerta, de rancia tradición carbonera, antes de pisar tierras rachelas, tierras que, como
canta el himno de Covarrub ias, … besa rendido el Arlanza …, a los pies del Cerro (1.100 m ) y
de lo que antaño fue villa murada del Infantado, a 880 m. del altitud. Desde que saliera
puente de Costana abajo, en la villa de Salas de los Infantes, las aguas ya han perdido, en
escasos 30 km , cerca de 100 de altitud: el cauce toma madre rocosa y se ensancha, las
aguas se calman.
Comienza el segundo tramo del valle , e l que c o nducirá a la v illa Ducal de Lerma.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

50

- Término de Retuerta y el Arlan za. 1.796
17

.

17

.- LOPEZ, Tomá s: op. cit. n ota 17, fol. 289 (7 Septiembre).
Fig s. 12, 13 y 14:
- El Arlanza sali endo del Puente de Fuent e
Tubilla.
- “Rivitorta” b ajo La Cueva, cubierto el río por
la maleza, en la divisoria entre Retuerta y
Covarrubias. Junio 2.014.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

51

P artido en dos, de una par te el cauce madre y de otra el cauce m olinar que se ab re
a la altura del Piélago y que daba servicio a los molinos del Abad y de la Colegia l, las aguas
dibujan un amplio soto antes de enco ntrarse de nuevo bajo los cinco ojos del puente que
une el caserío principal con el arrab al de San Roque.

Tomando dirección a Puentedura, atrás quedan los campos de cereal de Vallecar r os
y las n ogaleras de Valdornos ,
18

camino de Mecerrey es, tras un breve estrechamie nto entre
las laderas que marcan la Viña Vieja y los caminos de la Varga y San José al no rte (ambos
auxiliares del antiguo Camino de Lerma) y el camino llamado de Redonda,
19

el valle se va
abriendo de forma paulatina .T ras pasar el nom brad o lugar de Cirizuelos (o Cerezuelos), una
vez superados los pag os del Amesado (o Almesado ) y Redondilla de un lado y de Redonda
del otro. Buenas cereced as (o cerezales), nogales y v iñas han ido sustituyendo en el cam po
al cereal que en su tiempo ocupó estas zonas, en decir de los viejos las más fer aces del
término .

En Puentedura, el río Mataviejas, empujad o de m uy atrás por las laderas del
Valdosa (1.412 m), cuyo ca uce se ha visto encajonado por bellísimos cañones ,
20

entrega sus
aguas, tras 17 km de rec orrido, al dominante Arlan za.
Una vez se cruza el pue nte d e pied ra -d e si ete arcos de luz y fuerte me nte
alomado,
21

el Arlanza sigue su curso, cada vez más sereno, al encuentro del puente de
Lerma. A su paso ha ido tomando las cortas pero siempre necesarias aguas de los arroyos

18

.- Citan do ter minología -co mo toda la que vaya apareci endo a lo largo del tra bajo - recogida en
Plano Geométrico de la Pr ovincia de Burgos, Término Munic ipal de Covarrubias , firmado por el
Topógrafo Auxiliar 3ª de Geo grafía Fort unato Menoyo del Castillo, el Ingeniero Jefe d e la 1ª Brigada
Manuel García Martínez y el In geniero Jefe de los tra bajos Topo gráficos d e la p rovincia J uan Artazo.
3-19 Octubre d e 1.912. In stituto Geográfico y Estadístico.
19

.- Conduce a la ermita de dic ha advocación .
20

.- Como son el desfiladero de la Yecla en la s proxi midade s de Silo s o el q ue toma su p ropio n ombre
entre Castroceniza y Ura.
21

.- Que, en d ecir d e los n aturales del lugar , le con vierte en el p uente más largo del mundo - pues
desdeuno de sus ext remos no se alcan za a ve r el o tro -.
Fig. 15: Cereal y monte de enc ina hacia Va llecarros y posible ca mino viejo a M azariegos.
J unio 2.014.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

52

denominad os del Valle, del Cubillo o San Pedro, que discurren mansamente des cendiendo
las laderas sua v es de las lejanas Mamblas o del Mata L agarto (1.002 m).

Fig. 16: Río Arlan za y a lguna de las pobl acione s de su valle. Puentedu ra
22

.

Buena prueba de la amplit ud y serenidad que va tomand o el v alle es el hecho de
que las cimas más notable s que ahora enm arcan el paso de las aguas son los lejanos Otero
(965 m) al norte, próximo a las tierras de To rrecilla, y el Risco (1.017 m) al sur, más allá de
Rabé de los Escuderos.
En Lerma el Arlanza recibe las aguas del río Revilla, que carga c o n los arroyos de
Vegarrollo y de la Salceda, por la margen izquierda, y del San Bartolomé por la derecha, el
cual arranca en las proximi dades del ci tado Oter o.
A partir de Lerma, y su pu ente de nueve ojo s, ya tod o es amplia ribera y vega, con
labores agrícolas propias de tales suelos, en un pai saje que bien poco tiene que v er con
aquel que el río dejó cuando transitaba al pie del v alle de lo s Buitres, po r el desfiladero de
Arlanza, cuando envolvía el m onasteri o de dicho nombre o cuando pasaba los Cuchillo s
camino del nunca co nstrui do pantano de R etuerta.
23

L lega el río a su curso bajo en un horiz o nte práctica mente plan o, pues la altura más
considerable que ahora se ofrece a a m bas márgene s es el alto de Terrer o, una pequeña
mota de tan sólo 885 m., pasado el arroyo del P rego nal, entre los términ os de Tordómar y
Villahoz. En la margen izquierda , e l arro y o de los M olinos es el a ccidente más se ñalado.
A la altura de Escudero s , las aguas del arr oyo Madre y del río Franco (de 17 km de
longitud) marcan y engr osan el final de su curs o .

22

.- LOPEZ, Tomá s: op. cit. fol. 4 63.
23

.- Proyecto de e mplazamient o que se retrotrae al añ o 1.904.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

53

Atrás han quedado los puentes de Tordómar -21 arcos-, Villahoz -10 arcos - y Sa nta
María del Ca mpos -dos, d e 7 y 8 arco s respectiva mente-.

Fig. 17: Puente d e Tordueles. Junio 2.014.

Fig . 18: Dibu jo del Término de Covarrubia s. Catastro d e Ensenad a
24

.

El Términ o de Covarrubi as nos aparece descrit o en un extenso documento
vinculado al Monasterio de San P edro de Arlanza (sin fechar, presumible mente de finales
del s. XIII ):

24

.- Tomado del orig inal.
ENSEN ADA, Marqués de: Cata stro.Partido de Candemu ño . 2 Diciembre 1.7 51. Sig. L02 7, fols. 266 -
310.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

54

D e partis occidentis de illas COBASRUBIAS: son unas cuevas que tienen dentro una
tierra r ubia, llamada bol armenico, las quales estan casi junto a nuestro s mojones con la
villa de Cobasrubias, y esta villa, creo tomo su nombre de dichas cuevas, … dice hab lando de
Cuebas rubias que est an mas alla de el Valle de Bistia, y despues desde dichas Cueba s no ay
otro Valle …
En esta deesilla -se refier e a la Deesilla de Retuerta - segun concordia hecha p r ante
Juan Sanch ez ss o de Cobasr ubias en la era MCCC quees añ o de Xto de 1. 2 62 …
Cob s .r s . Desde dicho envocadero comienza n los mojones con la villa de Cobasrubias,
que iban siguiend o todo e l lomo de la Obona asta peñas rozas, que es adonde est an las
cobasrubia s que llama la d onacion; y de alli vuelve todo el lomo, como ella reza, adelante
atravesando el camino que ba a la villa de Cob s .r s dexando el moxon de las charcas
arrimado a la me sma calzad a de la parte aca, y haci a Hortig uela….
25

Fig . 19 : Lugar con ocido co mo La Cueva , sobre
el Arlanza.Junio 2.014.

Prescindiend o de los arcaísmos
con l o s que el Catastro de Ensenada,
26

Partido de Candemuñ ó , describe este
territorio, y de las expl icaciones que
sobre su suelo ofrece Madoz en su
Diccionario (… montuoso, áspero,
fragoso, ondulad o, quebrado, flojo y
pedregoso …)
27

, nos encontramos con la
exacta, breve y floreada aportaci ó n que
brinda Alameda:
… colina s en suave declive
r odéanla en an fiteatro
28

.

Ho y, con un enfoque más técnico
y propio, podemos decir que el término
de Covarrubias (entorno a los 40 km 2 de
superficie -4 .00 0 Ha-) toma asiento en

25

.- De scripción de la s mojon eras d e Co varrubias, en Com pendio de las gracias, d onacio nes y
privilegios que lo s Reyes, P ríncipe s y otras per sonas devo tas han he cho a este Re al Mona sterio de San
Pedro de Arlanza y a sus filiaciones y anexo s, como c onsta de l os escritos que se han conservado en
su Archivo ha sta este añ o de 1.712.
BDH, Manuscrito. M s. 10 71 .
26

.- El t ermino ocu pa de territorio de levante a poniente una leg ua; de norte a sur cinco cu artos d e
legua. S u c ircunferencia har a c omo 3 leguas y media que podr a rodearse a u n regular y m oderado
paso en c uatro horas. Conf ronta por cierzo c on el t e rmino de Lara, p or solano co n el M onasterio de
Arlanza, por abrego c on Retuerta, Castro y U ra, y por rega ñ on con Puented ura y Mece rreyes. Tiene
acción a com un p asto, co rte de leña y labran algun as h eredades en u n t ermino que llaman La Mata y
Santa M arina .
ENSEN ADA, Marqués de :op. cit. fols. 266 y siguientes.
27

.- … se encuen tra ondu lado de cordilleras, unas superpuesta s a o tras, con pequeños y muy ab rigados
valles: al norte, elevá ndose hasta una legua, Peñasquillo, Coba tero, Muela y Castillejo; el este, to do
montuo so, áspe ro y fragoso; el oeste, ondu lado, arenoso y má s apto para robles y viña s; e l su r, no
tan qu ebrado, flojo y pe dregoso, fértil un 5 p or 1, labrantío y viñas .
MADOZ, Pa scual. Dic cionar io Geog ráfico -Histórico -Estad ísticode España y de susposesione s en
Ultramar. 1.845 -50. Ed. Facsí mil Aldea-Vi ves, CSIC, Mad rid 1.972, pág . 300.
28

.- ALAMEDA, Julián. Covarrubias e n lahistoria y en el arte . Ald ecoa, Burgos, 1.92 8, pág . 7.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

55

suelos del peri odo Cretácico, Era Secun daria o Mesoz oica
29

.
Se encuentra en el centro de un cómodo valle que envuelve el curso medio del río
Arlanza entre las localidades de Salas de los Infantes y Lerma, en el cuadra nte sur-este de la
provincia, en las coordena das 42 o norte, 3 o 30’ o este
30

. Este cauce viene co mprimi do po r las
estribaciones de la Sierra de Co varrubias (Las Mamblas) en su cara norte, y las de Carazo,
Gayubar, Honduras y Tejada al sur, alg o más alejadas del lugar.

Fig. 20: Bajad a hacia la hond onada de Covarrubias, d esde las Arrevuelta
31

.
Al fondo, izq uierda y d erecha, Peñas de Carazo y Cervera.Jun io 2.014.

D ado que el núcleo de la p oblación se concentra en la margen dere cha del Arlan za,
al norte (a excepci ón del Barrio de San Ro que o Arrabal), buscand o cobijo del Cierzo, y que
el valle se va abriendo a medida que sus aguas salen de las “ rivitortas” de Retuerta, la Villa
tiene un considerab l e alab eo norte-sur y est e-oeste, muy similar al que sigue la meseta.
Según cotas obtenidas d el vuelo fotogramétric o realizado en Marzo de 1 .992 por
TASA y rec o gidas por el se rv icio cartográfic o de la Diputación Provincial para la realización
del parcelari o de la Villa , el Arlanza discurre a una altura de 875 m., yendo el ca serío d esde
su orilla hasta los 890 m . en el costado norte. L os arrabales quedan fuera de estas cotas,
quedando el del norte o La Eras a 893 m ., en tanto que el del sur, propiamen te llamad o
Arrabal, a duras pen as supera en un par d e metros el n ivel del río .
A escasos m etros del p uente ha quedado, aguas arriba, la fuente de Los
Monaguillos, en clara referencia a su proxi m idad a la Colegial, en tanto que agua s abajo , y a
la misma mano, entra el arroyo de la Cedorr a o Cerro da (bajante del Cerro). Si bien hoy está
canalizado en el casco urbano y aporta esc aso caudal (y eso v iene a ocurrir en contadas
ocasiones), en decir de algún natural cargado de años o de algunos textos de excu rsio nistas
y viajeros decimon ó nicos ocasionalmente llegaba a arrastrar piedras co mo no se puede
imaginar .
L a altura media de la Villa se cifra en lo s 885m., cota a la que se encuent ra su plaza
central o May o r, llamada d e la Infanta Urraca ( 885,78 m).

29

.- DE LA CRUZ, Fr. Va lentín: o p. cit. pág. 13.
30

.- Mapa Provincial 1.990 . E l Mapa Topográfico de la Dirección General del In stituto Geo gráfico y
Catastral, citad o en nota 2, e n un evidente error, marca u na longitu d de 0º 10’ este. Tal error ya
viene registrad o en el Diccio nario Geográfico d e MIÑAN O al señalarle a L erma, por ejemplo, una
longitud d e 0º 2’ 30’’
MIÑANO Y BEDOYA, Seba stián : Diccionario Geográfico -Estadístico de España y Portugal . Imp. de
Pierat-Peralta. Mad rid 1.829, vol. V, pág. 208.
31

.- Trazo blan co. En co lor, antigua carretera.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

56

Su suelo se describe como de un natural pobre, calizo, o ndulado y áspero en las
más de las zonas, co n cascajos de difícil labore o que escasament e consiguen retener un
mínimo de humedad
32

. En escritos bastante más recientes, poco han variad o las
explicaciones al tocar este punto
33

.
Será en este entorno suave y de vida có moda las m enos de las veces en el que
Covarrubias emerja c omo centr o aglutinador de los intereses de la comarca, de
rendimientos m uy div ersos .
L a villa se co nstituy e en ep icentro de un trapezoide que encontraría sus vértic es en
Burgos (la capital, con su jurisdicción arzobispal, sus ferias y mercados) y Huerta del Rey, en
su eje norte-sur , y Salas de los Infan tes y Ler m a, és to s en el eje corto este-oeste.
Al sur quedaría la importante zona cerealista del eje Arauzo de Miel -Gumiel de
Hizán, y más alejada, al sur -este, la no menos imp o rtante zona m aderera d e Pinares.

Resulta difícil comprender cómo en un entorno tan p o co fa v orable, con un términ o
municipal qu e lo mismo qu e su control jurisdicc io nal sobre los lu gares del entorn o
paulatinament e va a m enos, alejada de la gran vía de comunicación que en ese momento
supone el Camin o Real de Madrid a Francia (con paso por Lerma en dirección Burgos) ,
Covarrubias se mantenga y esté s irviendo com o de Corte à lo s lugares de su cercanía :
34

su
estructura, su caserío , ejercerá, atrav és del tiemp o, una verdadera atracci ó n tanto sobre
sus vecinos co mo sobre los extrañ o s que a ella se acerquen.
Tal vez, este fenómeno pudiera explicars e, aunque de forma muy parcial, no tan
sólo en el poder de su Abadía, sino en la sombra protecto r a con que el patronat o real
cubrió tant o a dicha Abadía como a la villa
35

. Este favor real, en decir de Nieto Soria, ya
operó en el m ediev o co mo una verdadera forma de relación jurídica que buscó la limitación
de la jurisdicci ó n episcopal, no sól o en aquel los aspectos que pudieran entenders e como de
orden temporal, sino también en l o s más pr o pios de ín dole eclesiástica
36

.
Basta un breve recorrido por los text os más señalad os de centurias anteriores para
constatar la fa scinaci ón que sobre ge ó grafos o viajeros ejer ció la vista de la villa.

32

.- No recibe infor mación par ecida Tomás López cuand o pide respuesta s sobre la Villa, pu es en su
Diccionario regi stra qu e … esta tierra de Cobarrubias es la que se mira en esta tier ra mas f ertil, y
abundantede frutos; con cosecha de vino, granos y gana dos; sus Ayres, y Yerbas muy sanos, tiene
abundantes y f rescas f uentes , aunq ue luego aclara y matiza tanta b ona nza rematand o la frase con un
pero n o sirven para el riego por estar fundada en u n o ndo, y la fertilidad de sus campo s se mira en
empinad os cerros .
LÓPEZ, Tomás ; op. cit .fol. 151.
33

.- E l terreno es pe dregoso -c alizo y areno so. S u veg etación e s de monte alto de enc inas y pino s
jóvenes. E n las riberas del Río a bund an lo s chopos .
BLEIBERGG, Ger mán: op. cit. v ol. IX, pág. 73.
34

.- Ta l y como qu eda descrito en las r elaciones topo gráficas qu e el Abad Tovía - Juan de Tovia Abad
de Cobarrubias dignidad d e l a St a Y a Metropo litana de aq uella ciuda d. . .- remite a Tomás Lóp ez en
respuesta a su cuest ionario, en documento firmado a 2 Sep tiembre de 1.767 .
LÓPEZ, Tomás : op . cit. f. 146.
35

.- … que la dic ha Abad ía de m i Rea l Patronato y de la s má s antig uas de E spaña … y lo aqui co ntenido
tenga cumplido efecto mando q ue e sta mi Cedula se pong a original e n el Archivo de la dicha Yglesia
Collejial de Cob arrubias; y un Dupp do d ella en el R l de la fortaleza de S imancas ,…
Cédula d e Carlos II al Arzobisp o de Burgos sob re la colación de la Ab adía de Covarrub ias.
AGS, PTR, LE G.39 DOC.102
36

.- La justicia episco pal dependió en gran me dida de la existencia de un garante que respaldara sus
actividad es. Este ga rante no fue o tro que el rey .
NIETO SORIA, Jo sé Manuel: Las relacio nes Monarquía -Ep iscopado en Castilla, s. XIII -XIV , e n E l pasado
de Castilla y Le ón , v ol . I: La E dad M edia. I Congreso de Hi storia de Castilla y León. Junta de Castilla y
León. Burgos 1.9 83, pág. 285.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

57

D e antiguo estas tierras fueron dedicadas a cereal, v iñedo y frutales a pesar de sus
escasos rendi mientos (economías de autoabasteci m iento) , destacando desde tiempos bien
lejanos sus afamadas “gu indaleras”, de excelent e salida comercial. El vino, a pesar d e
resultar ácido en exces o en decir de algunos, tambié n tenía predicament o en la comarca y
no era poca su produ cción ni la fama de sus bodegas, abasteciend o a los lugar es vecinos
37

.
L a mayor parte de su superficie forestal estaba dominada por el monte b ajo ,
enproporción de 5 a 1 sobre monte m edio y alto (dehesas y alamedas). La abundancia de
encina per m itía obten er carbón v egetal de apreciad as propiedades
38

.

Fig. 21 : Carb oneras : p edan ía de Ura, Monte Majad al. Fotografía cedida p or Jesús Silberiu s de Ura.
Campaña 2.014.

Cuadro de texto 1 : Obligac ion para D n Phelipe Gutierrez obligad o de la Carboneria de la Ziu d de
Burgos, 29- XI - 1. 712. AHP - BU
39

.

37

.- … la cosec ha de vin o, aunque ag rio y delgado , asciende a 50.000 o más cá ntaras .
MIÑANO BEDOYA, S ebastián, Su plemento a op. cit. pág. 247.
38

.- En el Ayuntamiento se conserva el traslado de un mandamiento sobre el ab asto de Carbón a la
Corte , del año 1.603.
AM. Covarrubia s, Sectores ec onómicos -Otros suministros, sig. 4.740.
39

.- AHP-BU, P. N . Manuel de Arriaga , 1.712, sig. 2.028 /1, fol. 207r.
… Francisco --- (i) mozo y Juan de Subiñas vecinos de esta va de Covarrubias y
juntamente … otorgamos dar y entregar que Daremos y entregaremos Realmente … a D n
Phelipe Guttierrez vezino de la Ziudad de Burgos Principal obligado de la carbon eria de
ella o a quien s u poder Ubi ere es asaver un orno de carbon de Roble con todas las
arrobas que Parezie re tener: la qual dha cantidad hemos de poner en dha Ziuda d en cas a
y poder de l sus o dho a nue stra costa riesgo y mi sion seco y li mpio a preci o cada una de las
Arrobas de Doze quarttos libre de Alcabala y zientos y confesam os aver Rezivido por
quentta … y comenzar a llevar la Referida cantidad Para el dia treze del mes d e Diziembre
venidero … en la villa de cobarrubias.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

64

En el siglo XIII, Alfonso X el S abio mostró la decidida intención por establecer una
verdadera red caminera de corte supralocal, cuasi nacional, por encima de lo que hasta
entonces era una simple red de caminos locales, y que la dicha red debía mantenerse y
protegerse, afirmando que l os caminos publicos pertenescen a todos omes comunalmente,
en tal mane r a que también pueden usar de ellos los que son de o tra tierra extraña …
55

En sus P artidas , reconoc e las obligaciones y normas relativas a estas labores de
conservación, sin o lvidar q ue el propio Rey t ambién tiene sus obligacion es al res pect o:
Otrosí debe mandar lab rar los puentes e las calzadas, et allana r los malos pa sos
porque los homes pueden andar et llevar sus bestias e sus cosas desembargad amente de un
lugar a otro, de manera que no las pierdan en el pasaje de los r io s, ni en los otros lugares
por donde fuer en
56

.
Apostura et nobleza del regno es mantener las calzadas e las puentes de man era
que no se derriben ni desfagan. Et como quier qu el pro desto pertenesca a todos …
señaladamente la guardia et la femencia destas labores pertenesc e al Rey … que debe y
poner homes señalados et entendud os des tas cosas et animosos et mandarlos que fagan
lealmente el r epartimiento qu e fuer e mene st er
57

.
A partir del siglo XIV se empezaron a producir pequeñas mejoras general es, como la
construcción de puentes y la incorporaci ó n de las carretas de un eje para los g ran des viajes,
generalmente arra stradas por bueyes. L a velocidad de circulación sería siempre muy lenta,
y se ha venido en est imar una m edia de 40 km al día. P oco a poco , cuando el camino lo
permitía, se fueron agregand o las carretas de dos ejes (cuatro ruedas), asimilando el
modelo del “ kocsi ” húngaro, una especie de carro utili zado como vehículo para pasajeros,
conformad o a bas e de una caja sujeta a un bastid o r p or medio de corre as, posiblemente el
primer siste m a de suspensi ón
58

.
P ero los firmes estaban en peor estado que dieciséis siglos antes. Los gobernant es,
reacios a la hora de afrontar inversiones de calado en la conservación y amplia ción de los

55

.- ALFONSO X EL SABIO: La s Siete Pa rtidas , Pa rtida III, Título XXVIII De c ómo gana homb re el
señorío en la s cosas de c ualquier natu raleza que se an , Ley VI.
56

.- ALFONSO X EL SABIO: op. cit. Par tida II Título XI Cual el Re y debe a mar su tierra, Ley I.
57

.- ALFONSO X EL SABIO: o p. ci t.Partida III , Título XXXII, Ley XX.
58

.- “Kocsi” derivado de la ciud ad de Kocs, Hungría. De este término d erivó la pala bra “ c oche ”.
BLANCO, Zo iro: Breve historia d e las ca rreteras , en Revista de Obras Pú blicas , Madrid, Enero 1.987,
pág. 28.
Fig. 28:
Carretas en la era.

Fondo Foto gráfico
Isidro Gil, s. XIX.

IES Diego Porcelo s,
Burgos.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

65

caminos, buscaron la implicación de las uni versidades de mercader es, que tampoco s e
prestaron a la lab or con decisión.

Lámina 2 : Caminos de E spaña , según Juan Villuga, 1.54 6.

Co n el paso del tiempo, bajo el gobierno de los Austrias, el correo adquiere una
importancia capital. En esta época al corre o oficial español estaba controlado por la familia

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

66

Taxis, originaria de Bérga mo y con sede en Venecia
59

. La red española contaba co n siete
rutas de primer orden, con salida todas ellas de Madrid. L a que se dirigía a la frontera
francesa, pasaba por Burgos e Irún.

En este contexto, el Arlanza, lejos de perder protag onismo, se constitui rá en pun to
de intercomunica ción transversal d e lo s tres ejes que a partir del s. XVI cruzarán la pro vincia
en dirección nor te, según señala Vil luga
60

:
- el que condu ciría de Madrid a Burgos, co n paso por Aranda, Gumiel, Bahab ón, Ler ma y
Cogollos
61

.
- id. de Madrid a Burgos, pero desviándos e hacia el o este p ara alcanzar Peñafiel y Ro a
62

.
Discurriría por Torresan dino, Villafruela, Tordómar y Zael (espe cialmente rec omendado
para invierno, y más en presencia de nieves)
63

. Este camino posible m ente enla zaría con
Miranda de Ebro, en lo que Casado define como el corredor M iranda-Burgos-V alladolid, la
ruta más tran sitada del Antigu o Régimen
64

.
- el que, procedente de tierras del este, sureste y sur, uniría Cuenca con Burgos, pasando
por San Esteban , Huerta de l Rey, Santo Do mingo de Sil os y la Cartuja.

Hacia finales del s. XVIII la vía marcada por Villuga se sigue considerand o vital para
la comunicaci ó n con la C o rte. Ponz, en su Carta Cuar ta , ofrece una exc elente descripción:
Una de lasrutas desde Burgos á esta Corte es por Arand a de D uero, en est a form a:
de Burgos á Lerma, siete le guas; se pasa por los lugares de S arracin, Cogollos, Madrigalejo,
y Villalmanz o; á la izquierda queda n S aldaña , y Villadiezo. Sarracin tiene alguna s huertas: se
atraviesan varios pedazos de monte encinar, y robleda l, y mucha t ierra desapro vechada, y
sin cultivo. De Lerma á Aranda hay otr as siete l eguas, y se pasa por Bahavon, Oquilla s, y
Gumiel de Izan, y además por la Venta de Rebé, por la Venta Nueva, por la de Gamarra, ó
del Frayle: á la iz quierda quedan los lugares de Rebé, y Frontioso; y á la derecha los de

59

.- Uno de sus miembros, Fra ncisco, había recibido del rey Felipe el Hermo so el cargo d e Corre o
Mayor d e Castilla. El monop olio de los Taxis generaro n muchas d isputas con las ciu dad es más
importantes del paí s.
VICENS VIVES, Jai me: op. cit. p ág . 335.
60

.- VILLUGA, Juan de: Rep ertorio de todo s los caminos de E spaña, 1.546. BNE, R. 15330, GM. 759.
61

.- Sobre el entorno de Ler ma, el Barón León de Rosmi thal d ejará escrito que … po r el ca mino
veíamos muchos árboles llamado s romeros y otros no muy grande s qu e tien en unas flores parecidas
a las rosas y dan muy bue n olor, no las flores, sino las ho jas de esta planta . Y en nota añad ida se
apunta : la jara d e la que habla con m ás extensión N avajero .
FABI É, Antonio María: Viaj es por España de Jorge de Einghen, del Barón de Rosmit h al, de Fco.
Guicciardini y de André s Navajero, traduc idos, anota dos y con una introducc ión por … Lib rería de los
Bibliófilos, Madrid . R. 135339, A. 2481. Imp. de Ar ibau, 1.879, p ág. 61 (237)
62

.- E n opinión de Rosmithal, e sta ciudad está en un collado que se alza en medio de una llanura y a
su lado tien e un castillo. Para llegar a Roa atravesamos un a selva en qu e no había má s árboles qu e
enebros y sabina s …
FABI É, Anto nio María: op. cit. pág. 62 (238)
63

.- Idea qu e se mantendrá hasta b astante s añ os d espués: Advierto, q ue en Imbierno , y tiempo d e
mucha s nieves para ir a Burgos es mejor c amino por Valladolid, y el que se pondrá más d elante de
Valladolid a Burgos .
ESCRIBANO, Joseph Math ias: It inerario espa ñol o guía de cam inos p ara ir desde Madri d a to das las
ciudad es y vill as más principales de España. Biblioteca Regional de Madrid, A-479. Imp. Miguel
Escrivano, Madrid 1.798, pág. 62
64

.- CASADO AL ONSO, Hilario : S eño res, Mercaderes y Campe sinos. La com arca de Bu rgos a fines de la
Edad Media . Junta de Castilla y León , Con sejería de Cultura y Bienestar So cial, Vallad olid, 1.987, pág.
259.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

67

Pinillos, y Terradillos: también se atraviesan buenos terrenos sin cultivo , y montes inútiles, ó
de que se cuida po co
65

.
Co ntinúa explicando y justifican do la necesidad de hacer y mantener bien este
camino salvando los montes que separan Castilla la Vieja de Castilla la Nuevaseñalando que
hay mucho mater ial de piedra suelta y r odada, y mer eciéndolo, como qualquier otr o
tránsito de España á la Corte; pues además de ser la ruta de los correos, es de un continuo
acarreo de géneros de los puertos del Océan o, y por donde de continuo llevan á Madrid los
pescados frescos ”
66

.

En decir de Hergueta (según recoge Abásolo), el valle del Arlanza o la llam ada Vía
del Arlanza sería el puente entre los v alles del Mataviejas y del Arlanzó n, un paso obligado
de lo s cam pos de la ribera norte del Duero y, por los dominios de Peral y Palenzuela,
conducir hacia la capital o hacia el valle del Pi suerga.
Fig. 29 : Término d e Villahoz. S . XVIII
67

.
Los itinerarios anteriormente
citados son práctica m ente los
mismos que doscient os años más
tarde serán señalados por
Escribano, San tiago López o Coell o .
Por escrit os y crónicas de la época
se conoce que los recorridos
medios qu e se realizaban iban d e
40 a 70 km al día, a razón de 4 -5 km
andando y de 9-10 de cabalgad ura
a la hora, siempre según la época
del año, debido a las condiciones
atmosféricas y a las horas de so l, y
dependiendo naturalmen te de la
necesidad o prisa y las parad as que
se realizaran.

Casado Alonso, explica ndo la
importancia de Barbadillo del
Mercado como poderos o centro
lanero, recoge una cita de
Menéndez Pidal en la que señala
estos mism o s camin os como
frecuentem ente recorrid os por
recuas de mulas, p o rtando sacas de
lana procedentes de las montañas
sorianas e incluso de las más
lejanas tierras del señorío d e
Molina, en su transitar hacia la
ciudad de Bu rgos.
68

En este itinerario, continúa señ alando Casad o, la fortal eza de Lara

65

. -PONZ, Anton io: Viag e de España, o Cartas en que se da noticia d e las co sas m as apreciab les y
dignas de saberse, que hay en ella. Ibarra Impresor, Madrid 1.788. Vol. XII , Carta Cuarta, p ág. 101.
66

.- PONZ, Anton io: op. cit. p ág. 103.
67

.- La po blación ap arece cruzada por los ca minos para L erma, para Burgos, para Roa y para l a
Montaña de Reynosa más un ca mino serbicial.
LÓPEZ, Tomás : o p. ci t. fol. 652.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

68

resultaría de im portancia capital, pues, como propiedad del Concejo de Burgos que era,
controlaría e l tránsito comercial y las cañadas de la M est a que por allí pasaran.
Según el m ismo autor, hacia el sur, partiendo de la capital, lo s cam inos se abrían en
tres grandes direcciones :
a. - hacia To rdómar y Roa, por Arcos, Villangómez y V illafuertes, cruzándose el Arlanza po r
el puente de T o rdómar.
b. - el más utilizad o, hacia Lerma y Aranda. Por él llegaban las lanas segovianas y
especialment e el vino de la Ribera del Duero; este es el mo tivo por el que a este camino se
le conociera como el “ tabernero ”. Su cons ervación fue una preocupación co nstante tanto
para el Concejo burgalés (reparos de 1.431 y 1.453), co mo posteriorm ente para la corona
(intervencion es de 1.5 03).
c. - hacia Covarrubias, constituyend o una variante del anterior: en Tornadijo, tras cruzar la
co marca de Juarros, tomab a dirección a Covarrubias , siguiend o un trazado diferente a la
actual carretera, situada al otro lado del monte. Esta ruta era de gran importancia para
Burgos, pues la oligarquía burgalesa defendía no pocos intereses y propiedad es en la villa
rachela
69

.

Escribano, además de confirmar el trazado del camino de M ad rid para Burgos , en el
camino de Cuenca para Burgos apunta los pasos de Huerta del Rey, Covarrub ias, Manjares,
Venta de Rubialejos, Hont o ria y Venta del Molino, v entas que ya habían sido citadas por
Meneses cuando describ e el camino, aunque él añad ía una te rcera, que situarí a antes de
Chicharrón .Consti tuye un itinerario hoy inexistente, detallado en el Repertorio de caminos
de Meneses, que unía directamente ambas localidad es a través d e Covarrubias, San
Esteban de Gor m az, Atienz a, Cifuentes y Pri ego
70

.
Espinal lo cita como camin o de herradura Cuenca para Burgos , por San Esteban de
Gormaz, Sayas, río Duero y puente, Alcobillas, Huerta del Rey , Covarrubias, Majares, Venta
de Rubialej o s, Venta de l o s Molinos y Burgos
71

.
L ópez amplía las informaciones anteriore s, incluyend o el camino de Madrid a
Burgos en el Camino Real para Castilla, Galicia y León así como en el Madrid para Pa rís ,
registrando las postas de Aranda, Gumiel, Baha bón, Lerma y M adrigalej o. Aparece recogid o
el camino d e Madrid para Santo Domingo de la Calzad a, Villafranca y L ogroño ( hasta Gumie l
de Hizán, aquí se apar ta el camino a la derech a a Cilleruelo, Nebreda, Tordueles, Puente -
Dura, Revilla de Campo, Santa Cruz de Juarros,… ), en tanto que los camin o s de ruedas de
Madrid para Burgos pasando po r Vallad olid y de h erradu ra de Cuenca a Burgos queda n tal
y como ya s e ha apun tado
72

.

68

.- Citando a MENEN DEZ PIDAL, Gonzalo: Los camino s en la historia de E spaña , 1.951.
CASADO ALONSO, Hilario: op. cit. p ág . 258.
69

.- CASADO ALONSO, Hilario : op. cit. p. 259.
.- En p ágina 401, en cap ítulo titulad o El señorío como instrume nto de po der , señala q ue Gonza lo
Rodríguez de Malu end a en el momento de su muerte , en 1.438 , tenía heredades y casas en
Mazariegos, un a to rre en R etuerta y otro s b ienes en Co varrubias, Pu entedura y Barb adillo del
Mercado. Así mismo, añ ade que en el inventario “post - mor tem” de Hernando de Cartagena se dic e
que en 1.516 tenía la mitad d el lugar de Ho rtigüela y biene s en Co varrubias.
70

.- MENESE S, Alon so de: Repertorio de los Caminos . Alcalá de Henare s, 1.5 76. Fa csímil ME C,
Madrid, 1.976
71

.- E SPINALT Y GA RCIA, B ernardo: Direcció n Gene ral de Cartas e n forma de Dicc ionario. LXXVII. Imp.
Pedro Sanz, Madrid 1.838. 97 4 FH -3287Uni v. Complutens e, p ág. 312
72

.- LOPE Z, San tiago: Nueva guía de camino s para ir desde Madrid, po r los de rueda y h erradu ra a
todas las c iudades y villas má s principa les de España y Po rtug al, y tamb ién para i r de u na s ciudad es a
otros. Biblioteca R egional de Madrid, A -L12. Imp. d e la Viu da de Azn ar. Madrid, 1.828, p ág . 106

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

69

Lámina 3: Vall es del Arlanza (Covarrubias ) y del Du ero, s. XVI-XVII :
- Nova Reg ni Hispaniae Descriptio : Guilielmus Janssoniu s, 1.605.
- Nova Desc riptio Hispaniae : Hieron umus Cock, 1.553.
- Nova Totius H ispaniae Desc riptio : Pirro Ligorio, 1.559.
Colección cartográfica Castil lo d e Santiago (origen Du que de Medina Sidonia), Sanlúcar de
Barrameda. Julio 2.015.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

70

Lámina 4: Co mposición de lo s camino s s. XVIII, según Sa ntos M adrazo
73

.
Co ello, después de r eflejar los pocos y malos caminos existent es , deja señalados d o s
caminos carreteros : el Cam ino Real a Burgos por una parte, y e l que une Hont o ria del Pinar
con Burgos por otra, con paso est e último por las po blaciones de La Gallega, entre Hacinas
y Carazo, La Re v illa, Barb adillo, Cascajares, Hor tigüela, Maxariegos , Cuevas, …

73

.- PACHE CO JI MEN EZ, Cé sar: Lo s camino s para el su ministro: vía s de c omunic ación … , en Ac tas I
Congreso Internac ional de Caminería Hispánica , Tomo I, p á gs . 455 -470. h ttp://biblioteca 2.uclm.es

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

71

Lámina 5: Proy ecto de Plan d e Carretera s de la P rovinc ia. Burgos 1º Abril 1. 878. AGA
74

.

Añade a continuaci ó n varios camino s de her radura o senda que confluirían
principalmente e n villas c omo Lerma, Barbadillo , Tordu eles o Covarrubias
75

.

74

.- Por el Director d e Carretera s de la provincia Juan José de l a Morena.
AGA, O. Públicas, caja 2.028.
75

.- CO ELLO, Fran cisco: Atlas d e E spaña y sus posesion es d e u ltramar. Mad rid, 1.868. Incl uye mapa
de Bu rgos (107x7 7 cm en h oja de 111x83 cm) con cota s estadísticas e h istóricas es critas p or D.
Pascual Ma doz .

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

72

Como se puede o bservar, asistimos a una v erdader a fijación de trazados, tanto en
los camin os de calidad -citados co mo carreteras-, como en los de tipo térreo, sin m ás firme
que el suelo natural. Según los mapas de Tomás López, en ese moment o se alzan más de
200.000 km de caminos, sobre los que cabalga o rued a una bue na parte del hormigueo de
ferias y mercad os
76

.
L a llegada de la dinastía borbónica en el siglo XVIII rápidamente entiende la
necesidad de establecer una red amplia y permanente de viales en to do el territori o
nacional. En este marco, finalizada la guerra d e Suces ión y estabilizado el país, ya en 1.718
Felipe V da luz a u na larga ordenanza sobre construc ción de caminos y puentes , de la que
arranca la disposición radial de la red r utera española , con centro en M adrid , según Vicens
Vives
77

.
L a noción de “carretera” como camino co n revesti miento de calidad firme mente
asentado apar ecerá a medida que se desarrolle y con so lide lo que Madrazo y Frax definen
como pol ítica rute r a, a partir del periodo 1 .74 9-1.761
78

. A est e momento, se gún ellos,
corresponde la disposición radial de las grandes rutas, que te ndría su origen en la red
postal del s. XVI
79

.
Co ronado retra sa algo este momento. Admite el Real Decreto de 1.76 1 como
expedido para hacer camin o s de trazado recto y sólido en España, que vengan a facilitar el
comercio de unas provincias con otras, cuidando en un principio de los que discur ren po r
Andalucía, Cataluña, Galicia y Valenci a : la idea o concepci ó n de “camin o ” se seguía
vinculando a l a de “comercio”.
El origen efecti vo de la distribución radial lo fija Coronado en la decisión de Carlos
III de unir a las cuatro propu estas anteriores las carreteras de Madrid a Francia, po r Irún, y
de Madrid a Badajoz y la frontera po rtugues a
80

.

El 1 0 de Junio de 1.767 aparece la Ordenanza de Carlos III (Ordenanza Caro lin a)
instando a la rem odelación de la red rutera, dando lugar a la aparición de l os famosos
“Caminos Real es” , prim eras carreteras pa v imentada s desde la época de l o s roma nos
81

.

El co ncepto de camino real se cita con cierta frecuen cia en l as respuestas a Tomás
López, aunque hay una especialmente curiosa en una referencia sobre el puente de
Puentedura :
… pues asin la Puente, que la da nombre, y es de 7 Ar cos se conoce en su fabrica , a
la latitude de ella, ser echa de antiguo y moderno por su abertura que entoda ella
manifiesta sin quiebra y en lo antiguo lo estrecho y to sco, aunque segu ro.
Es por ello camino Rl de Victoria a Madrid y atraviesa su curso por la plaza y mitad
del pueblo con rectitud del Norte al Meridia no hasta salir de la Y sla en quadro, à Agua s del
Mataviejas, que la cercan, por la Puente nueva (assi llamada) que es de un solo arco de
piedra bien for mado y algo alto
82

.

76

.- MADR AZO, Santo s y FRAX, Esperanza: El transpo rte por carretera, s. XVIII -XX. Cole gio Ingeniero s
de Caminos. Re vista. Univ. Au tónoma d e Madrid. Ed . Turner. Madrid 1.984, pág. 36
77

.- VICENS VIVES, Jaime: op. cit. p ág. 511.
78

.- 1.749: Ordenan zas a los Co rregidores sobre camino s y puentes.
79

.- MADRAZO, Sa ntos y FRAX, E speranza: op. cit. pág. 34.
80

.- CORONADO, J. M.: Lo s Cam inos Reales , en carretera shistoricas.blog spot.com. es
81

.- De Madrid a Cat aluña, Va lencia, An dalucía y Galicia.
VICENS VIVES, Jai me: op. cit. pág. 511.
82

.- LOPEZ, Tomá s: op. cit. fol. 2 66.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

73

Fig . 30: Marceliano Sa nta Mar ía y Seda no : Puented ura . IPH E
83

.

Fig s . 31- 32 : Puente “nuevo” s obre el Mataviejas, a la salida d e Puentedura en dirección Tord ueles.
Junio 2.014

83

.- Pin tura sobre lienzo. In stituto del Patrimonio Cultural de España, MORENO, 32258_B. Colección
Mosquera. Barc elona.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

80

A pesar de las grand es dificultades económicas que se v io obligado a supera r, las
mejoras en las actuaciones fueron notables, supera ndo consid erablemente lo s anteriores
pavimentos de macadam gracias a la aplicación de riegos de productos derivados de los
crudos petrolífer o s o carbones (productos bituminosos), tanto sobre la superficie como en
profundidad . El proceso permitió elevar la velocidad de circulación hasta los 65 km/hora .
Se introdujeron, entre otro tipo de m ejoras, la elimina ció n de curvas peligrosas y el
peraltado de los bordes exteriores, algo que suponía para aquellos tiempos un a verdadera
novedad de pr ogreso
96

.

Como se puede o bservar en el mapa del proyecto, co ntinúa apareciendo el eje
Aranda-Bu rgos, co n paso por la v illa Ducal, como t ramo de unión entre la capital del estado
y las vías d el norte.

No obstante, aún se siguió trabajando la vieja técnica del macadam para camin os
de menor importancia y tráfico, así como para facilitar ampliaciones y asenta miento de
cunetas, especial m ente en caminos rurales y parcela rios, dado su reducido coste, escasa
maquinaria necesaria para su construcci ó n y facili dad de parcheo (general m ente con
vertido y aplan ado de zah orra, cascotes de ma te rial di v erso y de r esiduos de obra ).

Fig. 41 : Ca mino rural en Co varrubias siguiendo la técnica del macadam y p archeo de un b ache con
materiales d e obra.A gosto 2.014.

Será precisament e la mala e insuficiente distribución de cam inos, amén de su mal
estado, la que provoque y justifique unos precios en los principales productos
agroalimentari os de la comarca que impida a las producciones localesco m petir con una
mínima garantía de éx ito frente a los de idéntica ca tadura o factura de otras áreas mejor
comunicadas
97

.

96

.- Historia de las c arreteras es paño las . www.wikivia.org
97

.- 1570 -1.5 90 = sinc ronía entr e co yuntur as dem ográfica y agrícola: la m ayor parte d e los núc leos de
poblac ión de la región alcanza el ápice del c recimiento de sus recursos de mográficos y cosec has.
Gran aumento en la prod uc ción de granos y vino s, y otros mate riales p ara su tra nsformación
industrial, co mo el lin o .
GARCIA SANZ, Angel: La expansión económica y ascenso d e la burguesía, en Historia de Castilla y
León , vol. VI cap. III. E dit. Ambito. Valladolid 1.985, pág. 55

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

81

Lámina 7: Fran cisco Coello: Atlas d e Espa ña y sus po sesiones de u ltramar , Burgos. 1.86 8.

Est o provoca rá no ya sólo q ue los productos s e acumulen sin salid a en los
almacenes o graner o s, sino que el mercado se vea reducid o a las áreas más cercanas, por
no decir v ecinas, con el co nsiguiente empobreci m iento del mercado en to do s sus
elementos o protagonistas
98

. Retrocediend o en el tiempo, hay que tener en cuenta que los

98

.- … el precio de los transport es no les permite compe tir en ba ratura co n la s lanas de otros puntos;
sus trigos y su s vinos se pierd en po r el mismo mo tivo en las tro jes, siendo las más de las v ece s un m al

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

82

rendimientos locales, en consonancia con el resto del rein o , habían experi mentado un
considerable crecimi ento durante el últi mo tercio del s. XVI y, por lo tanto, de excedente s.
En este panorama, nuevas trabas de distinto calibre van apareciend o y tomando
cuerpo, actuand o de enérgicos frenos al desarrollo económico de la zona, como fue, m uy
especialment e, la profunda crisis dem ográfica que Castilla sufrió hacia el año 1.600, qu e
supuso una fuerte contra cción económica que hizo mermar notabl emente el nivel de
riqueza anterio rmente alcanz ado
99

.
L a desp oblación del medio rural (a pesar de no ser ta n acusada como en el ámb ito
urbano) en modo alguno constituyó un hecho ajeno al v alle del Arlanza, siendo v arios los
despoblados que poco después se registran, como es el caso de los lugares conocidos com o
Hontorrade r o, S an Pedro de la Villa, Báscones del Agua, Villahabrán, Añuéquez, Nuestra
Señora de To rr ecilla, La Bega, Torda ble, Ocejo, Gamarra …

En est e pro ceso de nueva ruralización, el centro de demanda será l a pro pia
comarca y Covarrubias el mercado que comercializar á tanto sus excedent es agrarios como
las manufacturas más vari adas, combustibles (se citan varios lugar es de “ carb oneo”, con
producción d e carbón de pi edra y de leña ), hilazas o útiles de to do tip o de laboreo.
L os ca minos térre os o d e h erradura segu irán p restand o el oportun o servicio al
tránsito d e personas, excedentes comercializab les y cualquier tipo de mercadería, noticia o
rumor, fav o reciendo las relacio nes en el ám bito rural en virtud a mercados rurales m ás
amplios e intensos: la población crece , se diversifica la producción, los mercados se
amplían, los ámbitos del comercio interior son cada vez más extens os, hacia lugares más
distantes. Un activísimo comerci o interior de corto radio, organizado y fundamen tado en la
más básica le y de la o ferta y la dem anda, dará eficaz respuesta tan to a producci ones como
a necesidade s
100

.

D e esta situación Covarrubias sabrá sacar provecho, convirtiéndose su merca do
semanal (lo mismo podría decirse de su feria anual) en un espléndido escaparate de salida
para sus pr oductos, especialmente vino, aguard ientes y manufacturas, productos todos
ellos de primera necesidad para los lugareños de lo s distintos caseríos del entorno (c era y
pescado seco, harinas y m ieles, cordobanes y suelas, pelle jos y abarcas, carnes y despojos,
ollas y aper os, etc)
101

.
Tam bién se trabajan otros de menor nece sidad com o paños y platas, a los que la
capital queda tan lejos como sus mercaderías o maestros de determinados o ficios de l os
que puntualmente la pobl ació n tiene necesidad (e scriban o s, médicos, cirujanos o notario,
por poner algunos ejemplos, de los cuales la villa de Covarrubias se encuentra
suficientement e abastecida)
102

.

la misma ab undanc ia de las cosecha s .
COELLO, Francisco. Op. cit. lá mina s/pág.
99

.- BUENE S I BARRA, Miguel A ngel: De mografía Ca stellano- Leone sa s. X VI, en H istoria de Castilla y
León , vol. V. Edit. Reno . Valladolid 1.984, pág. 238
100

.- Línea defendida por GONZ ALEZ ENCISO e ISABEL MIGUE L en El Comercio en la E spañain terior
durante la é poca mo derna , en Obradoiro de Historia Modern a , n º 17. UNAV, 2.008, p ág . 19.
101

.- Y por lo general, en lo toca nte a tejidos -ba stos y de escasa calidad -, incap aces de co mpetir co n
aquellos d escrito s co mo d e “ mediana calidad” q ue tend rían mayo r salida, to cando su n egocio tod a
Castilla.
GONZALEZ E NCISO y MIGUEL LOPEZ, Isabel : op. cit. p ág . 25
102

.- E n let ras y a rmas ha hab ido … ( -ilegible, po siblemente diga dos - ) cien tos ho mbres, que han
merecido e mpleos d e honras naturales d e esta villa .
LÓPEZ, Tomás : op. cit. fol. 151

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

83

Tras la gran reform a admin istrativa que supone la obra de Javier Burgos de 1.833
estableciend o la nueva división prov incial, la siguiente gran intervención será en el capítulo
de las vías de comunicación.

Fig. 42 : División provincial d e Javier de Burgos .1.8 33
103

.

D e su necesidad da buena idea el comentario de Madoz, cuando des cribe los
caminos de la prov incia como la mayor parte son de herradura ; tales caminos conservaro n
la importancia arrastrada durante siglos, constituyen do en la práctica el único y verdadero
vehículo m aterial por el que discurrió el tráfico region al.
En esta idea, señala cómo la Diputaci ón Provincial , preo cupada p or acercar el
progreso a la zo na, tiene en proyecto varios trazad os, a saber
104

:
1. - Ra mal de Villad iego al C anal de Castilla
2. - Ra mal de Brivi esca a Cornudilla
3. - Ca m ino de Burg os a Log ro ño por Belor ado y Villafran ca Montes de Oca.
4. - Ra mal de Roa a la V enta del Fraile.
5. - Camino de Burgos a So ria por la sierra y Salas de los Infantes (e ste camino sería el más
costoso de todos, por ser en la sierra de Burgos, punto el má s á spero de la provincia ,
ascendiendo su presupues to a la cantidad de 2.000.00 0 de Reales de ve llón, el 4 0 % de
todos los proye ctos ).

103

.- . La Gace ta de M adrid , nº 154 de 3 Diciembr e 1.833. www.historiadeh erencia.es
104

.- … Conve ncida la diputa ción provinc ial que las comunicaciones breves y cóm odas d e provincia a
provincia, y d e los p ueblos que la componen entre sí, son siempre un sign o de progreso en la
prosperidad púb lica, pu es es el me dio más e ficaz de fo mentar la agricultura, d e dar vida a la ind ustria
y proporciona r fáciles y cóm odas tran saccione s entre los produc tos de las unas y las otras, tien e
también proyect ados varios cam inos en d istintas direccio nes, a saber .
MADOZ, Pascual : op. cit. p ág. 212.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

84

P ronto se trazan planes y proyectos generales de obras públicas, entre los que
destacan, por su importanc ia para el Valle del Arlanza, la ya citada carretera Lerma-Estación
de San Asensio, que pondría en comunicaci ó n directa la comarca con la vía Madrid-Francia
primer o rden), y la carretera Burgos-Soria, según proyecto de Obras Públicas de 25 de
Agosto de 1 .860. Por el in fo rme conservad o sab emos que la citada Burgos-Soria tenía en
origen un firme de 5 m. y paseos de 2 m., con un coste lineal d e 15’19 pesetas por metro,
en tanto que la Ler ma -Venta de la Estrella quedaría con un firme de 4’5 m. y paseos de 1’5
m, con un cost e de 2 2’54 pesetas po r metr o lineal
105

.
Ante la incertidumbre que el futuro t razado deja en la com arca, en 1 .868 los
ayuntamient o s de Covarrubias, Me cerreyes y Re tuerta decid en, manc o munadament e,
remitir una instancia al Go bernador Civil relativa a la construcción de la carretera Burgos -
Soria, pidiendo que el tramo Hon to ria de la C antera -Hortigüela s ea desviado, pas andodesde
Hontoria por Mecerreyes y Co varrubias, alegando que sólo se aumenta ría en media legua y
coge menos niev e . Además, se señal a como v entaja que el terreno es menos fangoso y más
sólido , lo que permitiría una cons trucción menos c o stosa
106

.
Se recuerda que hay en proyecto una carretera de Palencia a Logroño por
Covarrubias, desde Quintana del Puente hasta Venta de la Est rella, que empalma en
Hortigüela con el trazad o proyectad o para la Burgos -Soria: S olicita mos el empalme sea en
Covarrubias .

M uy interesan te es la jus tificación final con la que apuntalan su demanda , que
permite una idea muy aproximada de lo que Covarrubias representa para las poblaciones
de su entorno inm ediato : los vecinos de Cubillo, Cuevas, Mazari egos y Mambrilla s tiene n
que acudir a Covarrubias a abastecerse de alimento y parte facultativa, tambi én para las
caballeriz as … pues en Co varrubias hay facultativ os de medicin a, veterinaria y fa rmacia .

Entre los años 1 .878 y 1.886 se suceden una enorme cantidad de leyes y
disposiciones regulando todos los aspectos relaciona do s con las carret eras, no só lo en el
capítulo de su construcci ó n. Se regu la la tutela de las o bras, su mantenimient o y
conservación, la dis tribución de fo ndos, las co ndicion es para definir las carreteras de 1º, 2º
y 3º orden, así como los ca minos vecinales, condiciones para l os contratistas, valoración de
los proyect o s (capítulos útiles o inútiles), etc
107

.
En particular, destacó la gran activ idad del M inistro Co nde de Toreno, generan do
leyes como la Ley de ensanche de poblaciones , de 22 de D iciembre de 1 .876, la llamada Ley
Toreno o Ley Gen eral d e Ca r reteras de 4 de Mayo de 1.877, o la Ley d e Expropiación
forzosa , de 10 de Enero de 1.879
108

.
P osteri ormente, en 1 .886, Do n Eugenio Montero Ríos intentó corregir por Real
Decreto de 17 de Septiembre el desbarajuste administrativo produ cido por la
descontrolada intromisi ón de la clase política en la legislaci ó n, m andando pr o ceder a la
redacción de un plan de ca rreteras general es para un periodo de veinte años
109

.

105

.- ADPBU, O. S. 96, de 15 de F ebrero de 1.88 0.
ABAJO ALCALDE, Ed uardo, y otro s: Burgos bu sca en Norte. Carreteras y transportes en el s. XIX .
Proyecto did áctico. Jun ta de C . y L. AHP -BU. Amábar S.L. Burgos 2.00 3, pág. 23.
106

.- Instancia a Gobernador Civi l, Constru cción Carreteras, 1. 868.
AM. Covarrubia s, Obras- Carreteras, si g. 4417.
107

.- ALZO LA Y MIN ONDO, Pabl o: H istoria de las Obras Públic as en Espa ña . Colegio de Ing enieros d e
Caminos, Canal es y Puertos. E d. Turner. Mad rid, 1.979. Cap. IV, p ágs. 427 - 449.
108

.- Publicadas suc esivamente por la Gac eta d e Madrid.
GARCIA ORTE GA, Pedro: His toria de la Legislación Españo la de Camino s y Carretera s . MOPU.
Secretaría Técnica General. S ervicio de Pu blicacion es. Madrid , 1.982. Cap. Sexto, p ágs. 10 1 -113.
109

.- ALZOLA Y MINONDO, Pab lo, op. cit. pág. 438.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

85

Fig. 43 : Trazad o parcial d e la carretera Lerma -Estación de S an Asensio . AH P- BU
110

.
L a carretera Burgos-Soria
111

, que en principio se presenta como un verdadero
bálsamo para la comarca, se co nver tirá en una incesante fuente de conflictos entre los
distintos municipios de la zona a la hora de establece r su trazado, amparánd o se siempre en
considerar cada opción perjudic ial al vecind ario y a la mayoría de las pobla ciones más ricas
y pobladas de la provincia . En ello incide el Ayuntamiento Constitucional de Burgos en un
escrito a modo de pliego de alegaciones dirigido al Sr. Go bernador Civil de esta P rovincia,
ampliando el c omentario con un no sopor tar ventajas al Estado el trazado pr eferido
112

.
Como graves errores al ant eproyecto se señalan, en dicho escrit o, el dejar a un lado
la villa de Salas de los Infantes y, consiguient emente, la zona de Pinares, el que toque
pueblos insignifican tes co mo la Aldea Onto ria, Silos y la mayor parte de los que a tr aviese la
línea tr azada en el anteproyecto, fuera de Cobar r ubias que está situada a la derecha del
verdadero camino, y que por toca r en este punto, desvia completam ente, y en concepto de
este Ayunta miento se hecha a perder todo el trazado , el cual correspondería al que se venía
conociendo desde siglos anteriores c omo “ camino r eal ”
113

.
Se sugiere como itinerario más adecuad o el que arranqu e desde Burgos a
Cardeñadijo, a Mod úbar de San Cibrian a Revilla del Campo, a Villaespasa hasta Salas de los
Infantes , y se sigue incidiendo en la idea de que po r el contrario, el llevarla por Sarracín,
Silos, Cobarrubias, La Gallega a San Leonardo no reúne en concepto de esta Corporación
ningun a ventaja. No se ve en este trayecto, otro pun to, que merezca alguna importancia ,
fuera de Cobarrubias ; y esta Poblacion no esta en el alcance de est e camino por que su

110

.- AHP-BU, Sección Obras Púb licas, sig. 169.
111

.- Según anteproy ecto anunciado en el nº 126 del Boletín Oficial de la Provinc ia corr espond iente
al 27 de Julio. Esta carr etera serviría para enlazar y dar con tinuidad al tra zado Sagu nto -Calatay ud,
que prácticamente v enía a coincidir con el tra zado d e la vía ro mana de Saguntum a Bílbilis .
Actualmente respond e a la de nominación N - 234 , Sagunto -Burgos.
112

.- AM.BU, sección Obras Públi cas. Sig. 5 67, 25 -VIII- 1.860.
113

.- Así aparece en una denuncia hecha por el guard a de campo Juan Gonzá lez, po r un ro turo he cho
en el c amino real que va a los pueb los de Ho ntoria de la Cantera y Covar rubias . 1.781.
AM.BU, Proceso s judiciales, ci viles y criminal es, sig. HI - 5033.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

86

situación no permite acord arse de ella, cuando se tr ata de camino de Burgos a Soria por los
Pinares .
L a reclamaci ó n se acompa ña de un estadillo sobre las poblaciones y vecindari o s que
se verían af ect ados por los distintos trazad o s, buscando así un reforzamiento en su línea
argumental ( pueblos atrav esados por la carrete ra o distando máximo de 2legua s o que
recibenservicio ses peci ales ):
- Proyecto del Ayu ntamient o: atrav iesa 41 pueblos para 5.403 vecin os.
- El Proyecto del Ingeniero atraviesa la parte menos pobla da: 20 pueblos para 2.238
vecinos ( aparec e citada Cob arrubias: 387 vecin os ).

Una vez queda establecido el trazado defin itivo, la alternativa para el Arlanz a
vendrá de la mano del proyecto de la carretera Burgos-La Vid, que aliviaría el aislamient o
del valle dando servici o a las localidades olvidadas por el trazado de la nu eva Burg o s -Soria,
permitiendo el acceso a ella por su intersec ción con la carretera de 3 º o rden Lerma-Venta
la Est rella (p or Covarrub ias, Salas de los Infantes, An guiano y Nájera una vez ésta vea sus
últimos tram o s rematados ) .
D entro de este context o, en el Proyecto de Plan de Carr etera s de la P rovincia , de
1.878, aparece el tramo Lerma-Quintanilla de Agua como carretera provincial en proyecto;
es decir, no existe aún la carretera Lerma-Covarrubi as, o lo que es lo mismo, se seguirá
dependiendo del puente. Esto explicaría la vinculació n de la comarca cone l paso por la villa
de Covarrubias, el cruce propicio de las v ías Norte -Sur y Este -Oest e de la provinci a (i déntico
planteamiento podría argumentar se para el caso de Lerma, recibiendo, vía Covarru bias, el
tráfico del este, consideran do siempre las dificultades del camino hasta la construcción del
nuevo trazado).

M aldonad o M acanaz viene a confirmar esta tesis cuando, en su Mapa de la
Provincia d e Burgos , si túa este ca m ino c omo una s enda a lo larg o de to da l a margen
izquierda del Arlanza, no só lo en sus últ imos kilómetros
114

. Señala además otros dos
caminos:
- Mazarieg o s-Silos, por Co varrub ias, y
- Covarrubias-Raban era-Soria, por Barbadill o del Mercado y Hacinas, pues no pasará por
Salas de l os Infantes hasta l a co nstrucción de la Lerma-Estación de San Asensio.

En 1.880, Valverd e Alva rez publica un mapa de Bu rgos en el que apare ce “en
construcción ” la carrete ra L erma -Salas por la margen izquierda del río, en u n evidente
error, así como el camin o Hontoria de la Cantera-Covarrubias-Retuer ta-Silos, sin más
explicaci ón
115

. En est e punto surge la duda de si este cam ino ya existía com o tal, o si se
estaría refiriendo ad futur um ala carretera de Burgos a L a Vid, ya incluida en el Proyecto
General de 1.878. Hay que tener en cuenta que a Retuerta se accedía por el Camino Real,
pero era el Camino Real de Covarrubias a Retuerta, no el cam ino de Hontoria a Silos por
Retuerta, aunque naturalm ente, siempre con el paso obligado del puente, a la sombra de la
Torre de la Vil la.

En los “ Camin os ” recogidos en el p royecto del Plan d e Carreteras de la Provincia de
Burgos de Don J. José de la M orena, en el marco del Plan General de Carret eras del Estado
de 1º, 2º y 3 º Orden , se cit an las siguientes inter v enciones
116

:

114

.- MALDON ADO MACANAZ, Joaquín : Crónica General de E spaña: Provinc ia de Burgo s . Rubio y
Compañía. Mad rid 1.867. Ma pa.
115

.- VALVERDE Y ALVARE Z, Em ilio: Map a Distrito General de Burgos . Capitan ía General de Castilla.
Imprenta y L itografía de la Bib lioteca Uni versal. Madrid 1.88 0.
116

.- MORE NA, Juan José d e la: Proyecto de Plan General de Carretera de la Provincia de Burgos .

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

87

- De Covar rubias a Cuevas de San Clemente : construid a.
- 33: de Cova rrubias a Huer ta de Rey
- 34: de Le r ma por Re villa Cabriada a Salas.

En 12 de Agosto de 1 .89 2 el Gobierno Civil de Burg os remite al Sr. Ingeniero Jefe de
Obras P úblicas el expedien te y proyecto de la carre tera de 3º orden de Burgos a La Vid,
sección de Covarrubias a Santibáñez del Val. Este será el proyecto que mude por completo
la fisonomía de Covarrubias, al cobrarse como m ás o menos o bligad o tributo , la v ieja Torr e
de la Villa, así como la re modelación del puen te
117

.

Fig. 44: Comun icacio nes: Autobús a Covarrubias . Fond o fotográfico IES Die go Porcelo s- Burgos.

Una vez se v ean concluidas las obras ya citadas entre Burgos y la Vid o entre Lerma
y Salas de lo s Infantes, po co más a partir de esos m omentos. La mayoría de las
intervencione s irán destin adas a mejorar los firmes o adecentar determinad o s tramos de
los traz ados orig inales mediante el d esbrozado d e las márgenes para dar más luz a la
calzada, eliminar o suavizar determinadas curvas, limpiar cunetas y alcant arillas para
facilitar una m ejor evacua ción de las agu as, etc.
El último ejemplo en este sentido se puede o bservar precisamente en Covarrubi as,
al haber sido eliminadas las famosas “ Arrevuelt as ”, en las que, como comentan los mayor es
del pueblo, p r ecisamente p or lo malas que erannu nca dieron nin gún accidente gr ave .
El citado tramo pres entaba una serie de curvas a dere cha e izquierda, en vi o lentos y
cerrados giros, que en la salid a hacia Burgos unían el caserío con el monte de Mecerreyes,
en em pinada ascensi ón. Su traz ado fue r ectificado, el iminán dolas, hacia 2.008-2.010,
perdiendo giros y metraje el camino a costa de ganar en porcentaje de ascensión y
amplitud de calz ada.

Burgos, 1 0 Abril 1.8 78. Inclu ye una interesante des cripción de la p rovincia a sí co mo u n completo
informe sobre la s actividades económica s y el estado d e sus comun icaciones.
117

.- La importan cia de esta ac tuación u rbanística será d esa rrollada en el ap artado dedic ado a las
grandes inter venciones y tran sformaciones del c a sco urb ano d e la villa.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

88

P ara terminar con est e capítulo del tráfico rodad o, señalar como última gran
intervenciónen la comarca o, con mayor propieda d, de repercusi ón en la comarca, el
desdoblamient o en los años 80 de la antigua carret era Naci o nal I, en su tramo Aranda de
Duero-Burgos, que v enía a evitar el paso p or la citada lo calidad de Aranda, así como por la
villa de Lerma, quedando conve rtida la villa ducal en mero paisaje de paso (c ulminaci ó n de
un primer pr o yecto de autopista M adrid-Irún de 1. 9 28).

Figura45:
Carretera BU- 901, dirección
Covarrubias, tramo d e La s Arr evueltas:
- Trazado antigu o y n uevo.
- En la imagen inferior se obs erva el
firme primitivo de macad am y los
sucesivos firmes superpuesto s.

En lo tocante al ferr o carril , e l proyect o de línea férrea Irún-Miranda-Bur gos-
Valladolid-Madrid , en su tramo Burgos -Vallad olid -fechado hacia 1.856- no causa
repercusi ón alguna en la comarca (l a primera locomot o ra entró en Burgos en 1 .860,
consiguiéndos e finalmente completar el eje Valladolid-Burgos). El enlace con Madrid se
retrasará hasta 1.863 .
En 1.879 se solicita el ten didoSantander-Burgos-Ma drid-, en busca de la perdida
salida al mar; aunque el proyecto s e retoma en 1.886, queda parali zo en 1.881. Con
anterioridad se había trabajado sobre el proyecto Santand er -Mediterráne o , en un intento
por unir el Can tábric o con el litoral levantino.
Vinculado a él, hacia 1.865, César D. Allhard de Cadseneuve presenta el proyect o de
ferrocarril Burgos-Mediterrán eo , con finalización en Sagunto, al que siguen los proyectos
Burgos-Soria, de Ant onio Al v arez, y Burg os -Ontaneda, de Manuel Gutiérrez Ballesteros.
Ningu no de ellos prosper ó.
Se comienza a airear la posibilidad de un ferroca rril provincial de interior, en
dirección Nort e-Sur, que segu iría un trayec to similar y paralel o al camino real, atravesando
el valle por los ca mpos de L erm a.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

89

Lámina 8: Mapa de la Provinci a de Burgos, Plan de Carreter as.
José Luis Albareda, Mini st o de Fomento. 1.881. BN E .

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

96

Fig. 48 : Portad a del tra bajo de
Tomás González sobr e el censo
de la Corona d e Castilla de 1. 594
(1.591)
132

.

En 1.646, superada la
gran crisis de la peste de fines
del siglo anterior, la Co ron a de
Castilla lleva a cabo un nuevo
“vecindario” (manteniénd o se
la figura física del “vecino” o
“cabeza” como unidad
contable).
Si bien por lo
avanzado d el tiempo par ece
como susceptible de aportar
mayor precisión a los
registros, el hecho de que
varias poblacione s (como
también suc ede en el
anteriormen te cit ado de
1.591) qued en agrupadas bajo
fórmulas como Tierra de …, …
y sus a nej os (es el caso de
“Tierra de L erma ” , agrupan do
a una quincena de l ocalidades,
y “Barbadillo con sus anej o s”,
los barri o s de La Revilla y
Ahedo), o directamen te co mo
una sucesión más o me nos
larga de villas y lugares
formando parte de un mismo
apunte, lleva a la quita de un considerable número de localidades al no pres entar dato
concreto de su p oblación
133

.
Est o ju stifica el qu e a la h ora de c ontemplar l a tabla de los d istin tos regist ros
censales gran parte de las casillas-pueblos aparezcan en blanco, pues só lo se han incluido
los datos que hacen r eferen cia a lugares que aparec en citados co n apu nte direct o .
L a población de Covarrubias se ve reducida a 203 vecinos, o su equivalente 1.015
habitantes, marcand o un desplo me del 52%. En parecidos términos se muestran Santa
María del Ca mpo y Villama yor de los M ontes.
A lo largo del s. XVIII este trabajo de control demográ fico será afrontado co n mayor
celo por parte de los respo nsables, verdaderamente preocupad os por el conocimiento de la
demografía de l as tierras del rein o .

El primero de los llevados a cabo, tomando siempre al “vecino” como base censal,
es el censo de 1 .717, el ll amado de Campoflo r ido
134

.

132

.- Según docu mentación conservada en el Archi vo de Si mancas. 28 d e Mayo de 1.829 .
www.ine.es
133

.- Ponte dura, Ac inas, S antibanez del Val, Barrio -Su so, B riongos, Quin tanilla del Coc o, Ura y
Castroceniza: 318 vec os .
134

.- CAMPOFLORID O, Marqu és de (Juan d e Dios y Río Gonzá lez: Ve cindario Gene ral de Espa ña.
B NE . Sala Cervantes. Manu scr itos. Mns. 2274.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

97

En el folio 2 3 7 se indica : “
Relacion de las Ciudades, Villas, Balles, Juntas, Merindades y luga res de que s e
compone est a provincia de Burgos con los agregados del Partido de S oria, según el ultimo
repartimiento que se hizo en la sexta imposizion de ochenta y dos mil y quar enta y quato
escudos mandada --- (i) en los quatro mes es últimos d el año de mil setezientos y quinze y la
vecindad que cada uno tiene según pareze de los libros de la conta ra de la Supe rintend encia
General de las Rentas y ser vicios de M illones desta dicha Ziudad y su Provincia dem --
(abreviatura ilegible) Cargo, que todos importan, Quarenta y nueve mil duci entos y ochenta
y dos vecinos y pormenor con distinz ion de partida de esta manera …
Y a continuaci ón se pas a revista a las d istintas localidades por partid os. Las
poblaciones perteneci entes al Valle del Arlanza quedan repartidas entre los Partidos de
Candemuñó, Vil ladiego, Ju arros y Aranda
135

.
Est e censo fue muy cues tionado por el economista Jeróni m o Uztariz,
136

en 1.724,
basando su argumentaci ó n en que al recurrir a un factor o coeficient e 5 aument ó las cifras
dadas po r el v ecindari o un 25 %
137

. Sin embargo, se puede observar que para la prov incia
de Burgos, al citarse 49.282 vecinos y 196.472 habitantes, el factor resultant e es el 4 (3’99
exactamente), y no el 5.
P ara Covarrub ias s e pr esentan 71 ½ vecinos. Si seguimos utilizando el fac to r
señalado en el apunte anterior, nos daría una población de 286 habitantes, cifra que parec e
excesiva mente reducida, el registro más bajo de su historia. No obstante, es preciso señalar
que esta tendencia bajista es común en toda la co marca, resultando tan llamativ os como el
dato de Covarru bias los corresp o ndientes a lugares como Barbadillo del Mercado (baja de
188 vecinos a 40), Cascajares (de 66 a 6), Sta. María del Campo (ve reducid o su vecindario a
135 ½ cabezas ) y otros.
Tal vez el caso que tenga una explicación más lógica sea el de Lerma, (pasa de 250
vecinos a 128), pues , al perder la ciudad el esplendor del que gozaba en tiempos del Duque
titular, su actividad polític a y económica, y consiguientemente la human a, se desplomaría
irremisiblem ente, quedando única y parcialmente salvada po r el hecho d e ser paso
obligado del Camino Real a Madrid, con p osta incluida .

A mediados de sigl o , fruto de los nuevos intereses ilustrados, se pr oducirán dos
impresionantes trabajos qu e intentarán desarrollar un am bici oso plan de registro de las
poblaciones del r eino, siguiendo plantea m iento s semejantes:

a. - elaboración de un cuestionario destina do a las villas y lugares, que deberá ser
cumplimentado po r gentes letradas de cada localidad ; generalmente será el párroc o quien
corra con el trabaj o y, en menos ocasiones , un escrib ano o alcalde o rdinari o .
P ara el caso c oncreto de Covarru bias, las respuestas a Ensenad a vienen firma das
por Francisco Ortiz, cura y beneficiado en la parroqui a de Santo Tomás y posible autor del
texto, Tomás Sanz, alguacil ordinario, Bernardo Iturralde, Antonio Bernal y Garralde como
alcaldes o rdinarios. Las respu est as a Tomás L ópez serán firmadas por M anuel Domingo de
Castañares, su aten to serv r y capp n .

135

.- Partido de Cand emuñó, fols. 243 -244; Villadie go, fol. 245: Juarros, fol. 2 47; Aran da, f ols. 254 y
256.
136

. - Jerón imo Uztar iz y Hermiaga . 1.670 -1.732: Teoría y P rác tica de Comercio y Marina (1.724 ).
Economista de gran influencia sobre Felipe V. Secretario de la Real Junta de Comercio y Moneda d el
Consejo de Indias. Pr esidente de la Jun ta de Comercio y Moneda.
137

.- N o confundir este “coeficie nte” matemático con la idea de “co -eficiente=el que hace” , con que
García España ju stifica los cen sos primitivo s a la hora d e establecer lo s cupos de repartos.
GARCÍA ESPAÑA, Eduard o : op. cit. pág. 446.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

98

b. - posterior remisi ó n de la s respuestas al organ ismo demandante.

Est os trabajos, que produj eron una gran cantidad de documentación, fuer on lo s
encargados por el Marqu és de la Ensenada
138

(e l último de los considerados censos
primitivos) y el del geógrafo real Tomás López
139

. En ambos trabajos se busca el acceso a
todos los pará m etros cuantificables de los lugares requeridos, tanto desde el pun to de vista
humano como en todo lo re lativo a activ idades económicas, rentas, biene s inmuebles y
raíces, aguas, enfermeda des, amojonamient o s,… más en un intento de ir hacia la
Contribución Única que a un censo como tal. Tanto en uno como en otro estudio se sigue
haciendo referencia a “vecin os ”.

El Interrogatorio de Ensenada a los pueblos (a través de los Intendent es) constaba
de 40 preguntas que, bajo fórmula de jura mento, debían ser conte stadas. El corpus
documentalinclu ía , por una parte, las averiguaciones y, por otra, las respuestas ( Res puesta s
Generales ). En el AGS se custodia la copia compulsada de las contestaci ones de las 15.000
poblaciones de la Corona de Castilla
140

.
El trabajo presenta ligeras variaciones a la hora de o frecer los datos relativos a cada
pueblo, motivo que obliga a una doble entrada en la tabla o relación numéri ca. Sin que las
diferencias sean de gran calad o , se puede observar que el censo que aparece oficialmente
publicado (deducido de los datos del Catastro) en ocasiones arroja cierta dispar idad co n lo
que las respuestas de los encargad o s recog en . Tales erro res no serían achacables sólo a la
poca precisión con que algunos datos se apuntan, pues mientras en algunos pueblos se cita
con absoluta exactitud ( Covarrubias, dosciento s cuar enta y seis vecinos, inclusas tr e inta y
una viudas y doce habitantes ), en o tros las respuestas permiten varias interpreta ciones que
no hacen sino r ebajar el grad o de precisi ó n:

AVELLANO S A, diez y siete vez os y tres viu das …
CONTRERAS, settentta y un vez os y diez Biu das en tre los quales hay diferentes
avittanttes re sidentes y pobres de s olemnid ad …
M ADRIGALEJO, v einte y nueve vez os in clusas seis viuda s y mas t res avitantes …
M AMBLIL LAS, treinta y zinco vez os y que en la granxa de San Martin existen quatro
renteros y en la de Oriyuelos uno …

Así, en la primera columna se da entrad a a los datos tomados de las respuestas, en
tanto que en la s egunda, citada como “ Ensenada Catastro”, se inclu yen l os d atos qu e
posterior mente se dará n como oficiales
141

.
En la villa de Covarrubias son censados 246 ½ vecin os, cifra sólo superada en la
comarca por Sta. María del Campo, con 2 82 ½ v ecinos (l as viudas fueron con tabilizad as
como ½ vecin o ).
Si seguimos admitiend o como adecuado que en esta época el coeficiente-factor a
aplicar co n mayor predicamento seguía siendo el 5, la población de Covarrubias alcanzaría
los 1.232 habitan tes, aproximada mente.

138

. - EN SENADA, Marqués d e la - Zenón de Somodevilla y Bengoechea - : Censo de la Corona de
Castilla, ordenad o por el rey Fernando VI, recopilad o para el Cata stro - proyecto de con tribución
única- entre 1.75 0 y 1.7 54 en más d e 15 .000 localidade s, a tra vés de 40 p regunta s, según R eal
Decreto de 1º Octu bre 1.749.
139

.- LOPEZ DE VARGAS Y MACH UCA, Tomá s: op. cit. fol s . 146-1 53.
140

.- lahiguerajaen.blogspo t.com.e s
141

.- Ver ta blas Valle del Arlanz a = Arciprestazgo Le rma -Covarrubias. Cen sos-Ve cindarios Primitivos.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

99

Fig. 49 : Primera hoja del Inter rogat orio/Respu estas General es del Catastro d el Marqué s de la
En senada, remitido a todas las pob laciones de “la s Castilla s”.

El dato parece evidenciar, al hilo de lo que las cifras marcan para la mayoría de las
poblaciones del entorno, que la recuperación de la población de la v illa rachela vendría
justificada en gran medida por disfrutar de buen estado de salud general, no sólo porque
como indica en la respuesta a la pregunta 32 en la villa hay un m édico y dos cirujanos
142

,

142

.- Isido ro Bartolomé, Antonio Munguía y S evastian Bueno, a quien no regulan u tilidad a lguna por
acaba r de lleg ar al pueblo . También se conta ba con un b oticario y dos barb eros.
ENSEN ADA, Marqués de: op. cit. respuestas a la p regunta 3 2: tenderos, médicos, cirujan os, etc.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

100

sino también en razón de que, como señalará Tomás López pocos años despué s , su s ayres
y yerbas muy sanos, tiene abund antes y fr escas fuent es …
143

Tam poc o es un censo en sentido estricto la citada obra de Ló pez, pero , a tenor de
las completas relacione s que hace de los puebl o s y sus vecindari o s , bien puede tomarse, a
efectos de este trabajo, co m o tal, constituy endo una fuente fundamental para e l estudio de
la comarca del Arlanza en el siglo XVIII. En este sentido, ya se citan como despoblados los
lugares de Báscones del Ag ua, Cabriada, Nuestra Señora y San Vicente de Maluca (e stos dos
últimos lugares en el término de Cebrecos. Básc o nes del Agua ya aparece com o tal en el
Catastro de Ensen ada).
Resulta llamati vo observar cómo en un trabajo tan extenso y, en general,
excelentement e redactado, en ocasiones se omita un dato tan funda mental como el
correspondient e a su veci ndario bajo cualqu iera de sus fórmulas o paráme tros contable s
(vecinos, habitantes, residentes, etc.).Por ejemplo, en los varios foli o s que se dedican a la
villa de Covarrubias no se s eñala nada sobre el número de sus vecinos
144

, dato que sí suele
aparecer en el resto de las poblaciones que aportan respuestas, incluso en aquellas en las
que la redacció n es más breve y sus autores disculpan la parquedad de sus respuestas
justificándose en ig norancia o fal ta de interé s de ciertas informaci ones
145

.

En la segunda mitad del siglo XVIII, muy especialmente con la llegada de los
llamados “ Censos Mo dern os ”, se efectúa el cambi o en el modelo contable al introducirse
un mayor rig o rismo en el pensamiento científico
146

.
El reformism o ilustrado, bajo gobiernos de Fernand o VI y Carlos III, ahondan do en
la línea de la Contribución Única , introduce cam bios en la m etodología que co mienza a
aplicar, al pasar no sólo a registrarse los “habitante s” o “almas” en lugar del v ecin dari o ,
sino también al estrechar el espacio temporal entre lo s registros censales (las fechas de
unos recuentos a otros); con estos princip ios, la aproxi m ación a la realidad o frece mayor
precisión y c ertidumbre (e n progresión paralela a los tiemp o s).
No obstante, aún asistire mos a graves errores de conteo, hasta el punto de que
Miñano s eñale cómo una vez terminada su obra deba proceder a completar la serie con un
volumen suplemen tario para corregir y r ect ificar sus propios datos, justificán do lo en el
hecho de que
¿ … ha aum entado la produc ción y conservación del gén ero humano en proporció n de
los progreso s que han hecho las ciencias y las artes aplicadas a las comodidad es de la vida,
y la segunda, porque hay muchos motivos para sospecha r que no se buscaron con debida
escrupulosida dlos mejores datos para la fo r mación de aquellos censos de población pedidos
solo a los Alcaldes y Justi cias de los pueblos, que tienen, o creen a lo menos, tener un
verdadero inter és en disminu ir el número y la r iqueza de los cont ribuyent es?
S in embargo, este fue el único medio adoptado para formar los censo s de poblac ión
de 1.797 y el de frutos de 1. 799
147

.

143

.- LOPEZ, Tomá s: op. cit. fol. 1 51.
144

.- LOPEZ, Tomá s, op. cit. fols. 146 a 153, y refer encia s en fols. 279 y 443.
145

.- Nebreda, fol. 273: … y n o siento tenga otra c osa q ue describir …”. Torr ecitores, fol. 274: “… n o
allo en e ste terreno otra co sa ….
146

.- CIBERA ARI AS, E lena: La población e n la provincia de Burgos , 1.700-1.850. ARES. Revista
Internacional de Ciencias Soci ales. Pictografía. Uni versidad d e Murcia, 2.004. Nº 24, p. 12 4.
147

.- MIÑANO Y BEDO YA, Seba stián: o p. cit. S uplemen to , págs. I- II

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

101

El primero de estos censos modernos se debe a la decisión de Aranda de
encomendar a los Obispos (y subsidiariam ente, de ést os a los párrocos) la elaboraci ón de
un nuevo recuento de población. En él, siguiendo instruc ciones, se intro duce como
novedad la clasificación de la población por grupos de edad, sexo, estado civ il y actividad
económica. Su informaci ón, a pesar de todo, no puede considerarse como comp leta, pues
fueron excluid os del cont eo los pueblos depend ientes de jurisdicciones “null ius”
148

.
Co varrubias aparece co mo el lugar m ás poblad o del valle, con 1.176 habitante s. De
los lugares cuyos datos posee mos, B arbadillo del Mer cado es el lugar que m ás se acercaría,
con 868 habitan tes. No se han podido localizar los datos correspondientes a poblaciones
como Lerma o Santa María del Camp o , con la s que se venía co mparando.

Unos años después es Don José Moñino y Redondo, Co nde de Floridablanca, quien
afronta la tarea de c onfeccionar un nuevo censo
149

. Po r las instruccion es cursadas exigirá la
relación comple ta de t o dos l os puebl o s, con toda su informaci ó n , tanto administrativa
como económica (su No mencl átor ).

Texto 4 : Comi enzo d el Censo Español d e 1.787o Censo de Fl oridaba nca
150

.

Como sucedía en su pr edecesor, su informaci ó n tampoco cubrió todas las
expectativas, ado leciend o en este caso de precisión a la hora de tocar el capítu lo de las
ocupaciones, razón que posiblemente impulsara a Godoy años después a buscar un n uevo
recuento.

En 1.797, el m inistr o Godoy entiende la necesidad de alumbrar un nuevo censo
ante las inexactitud es que presume al de su predecesor de 1 .787. En sus memoria s
recuerda su preocupació n , advirtiendo que el ce nso de 1 .787 necesitaba revisars e y
mejorarse: Yo mandé hacer este tr abajo y reunir nuevos datos . A pesar del em peño
aplicado a la empresa, el resultado no puede ser más decepcionan te, pues en la propia
publicación de los resultados se ve obligado a i ntroducir en su primera hoja una
Advertencia reconociend o , y defendiénd ose al mi smo tiempo, la poca fiabil idad de los
datos incorp o rados:
Aunque el Censo actual comprehende muchos mas artículos que el anterio r, no por
eso presenta un relato completo de la población del Reyno, porque los Pueblos no han dado

148

.- Grupos de edad (etapa s por año s):
. infancia: 0 – 7 . n iñez: 7- 16 . ju ventud: 16-25
. adultez: 25 -40 . madurez: 40 -50 .senectud : +50
.- ARANDA, Con de de (Pedro Pablo Abarca de Bolea): Censo de la Pob lación Española , 1.768 -
1.769, por ord en de 1 Septie mbre 1.768. INE . Facsímil Ed . Artes Gráficas. Mad rid 2.00 0
149

.- FLORIDABLAN CA, Conde de (Exfiscal d el Con sejo d e Castilla): Censo Espa ñol . Imprenta Real .
Madrid, 1.787. Según Real Or den cursada a los In tendentes con fe cha 24 Marzo 1. 785, con firmada
por R.O. de 28 Julio 1.7 86.
150

.- Textos y docu mentos de Historia Mo derna y Conte mporá nea (siglos XVIII -XX) , vol. XII , op. cit.
p ág . 87.
ADVERTENCI A
Habiendo resuelto el Rey q ue s e enumerase la población de estos Reynos y sus
Islas adyace ntes, se comuni có para este fin á l os Intend entes la órden siguie nte:
“Varios Cuerpos políticos y personas respetable s del Reyno han hecho presente al Rey
quan necesario seria repetir la enumeración de gente q ue se hizo en el año 1768 para
saber el estado de nuestra población. Conoce muy bien S. M. quan precisa es esta
operación, ya q ue para ca lcular la fuerza interi o r del Es tado, …”

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

102

las razones con la ex actitud que se desea, por creerlas dirigidas a aumentar sus
contribucion es
151

.

Como muy atinadamente indica García España, el gran inconveniente de este censo
estriba en que no permite el conocimiento en detalle de los pueblos. Posiblemen te -añade-
fueron destrui dos los man uscritos originales
152

.
Est e contrati em po impide las comparaciones particulares co n los censo s de Aranda
y Floridablanca.

* N OT A: Al f in al d e es te apa rt ado s e i ncl uye n u n a se rie de t a blas de do bl e en t rad a re fl eja nd o los Ce nso s
Pr im it iv os y Mod er nos p ar a l as po bl aci one s del V all e del Ar la nza , C ov arr ubi as inc l uid a .

El pr es en te a pa r t ad o, de di c ad o a lo s b au ti s m os re ali z ad os en C ova rr ub ia s, ti en e co mo
ob je ti vo en fr en t ar las ci fr a s de l a vil la c on l as qu e l os e st ud io s d e m og rá fic o s r ea liz ad os so br e l a
co ma rc a ci ta n co m o “m ed ia s” , lo qu e Wri g le y id en ti fi c a c on “ f ecu nd id ad ”. Mie n tra s qu e la
co rr ie nt e ge ne ral s eñ al a c o m o pr in cip a le s ca usa s en l as cr is is de na ta li da d la s e pid e mi as y
ha mb ru na s, s eg ún Wr i gl e y bá si ca me nt e obe de ce a un a ma rc ad a a ve r sió n h ac ia l as re lac i one s
se xu al es , a l go p ro pi o de l as s oci ed ad es p re in du str i al es
153

.
Sin ent ra r a an al iz ar si pod e mos ace p tar es te pl a nte a mie nt o de ján d olo e n su
li te ra l id ad , en l a du da d e si s e t ra ta rí a d e un a ave r s ión c om o ta l o en u n ci er to a ir e d e
pr oh ib ic ió n (d ec is i va in fl ue nc ia d e l a i gl es ia en es ta cu es ti ón), e s ci er t o, co mo ya se ha
se ña la do , qu e en de t er mi na da s ép o c as , inc lu s o en pe ri od os pu ntu a le s de nt ro d el mi s mo añ o ,
se p ro duc í an un os c la ro s pi co s d esc en d ent e s en l as t asa s d e n at al id ad .
A lo la rg o de las si gu i ent es lí nea s se da re sp u es ta a es ta s al te rac i o ne s, p ue s r es ul t a
in du da bl e qu e el ni v el d e pe ne tr aci ón de l a d oc tr in a ir ía ín ti ma men t e li ga do a la r eli gi os id ad
de l lu ga r, l o q ue p udi ér a mos en te nd er co mo r eli g io si d ad po pu la r , y qu e, lo mi s mo qu e l as
la b ore s es ta ci ona le s de l ca mp o, t en dr ía n gr a n p e s o e n el se n ti r y ac tua r d e l a p ob la ci ón .

1. - P er io do c r on ol ógi c o s o met id o a es tu d io :

L os estudios sobre poblaci ó n española suelen coincid ir a la hora de señalar que en
el periodo 1.760-1.820 se produce un est ancamient o generalizado de la población, y que a
partir de 1.820 se produce un fuerte crecimiento
154

. Para cubrir est e periodo dispone mos
de los censos de Aranda y Floridablanca, así como del intento de Godoy para la provincia .
Se ha trabajado directame nte sobre las fuentes ( Libros de Bautizos ) relativas a este
periodo (apr ovechando el siempre interesante cambio de siglo) para la villa de Covarrub ias
a fin de hacer un est udio d e primera m ano del periodo en cuestión, buscando la posibilidad

151

.- El t exto contin úa: Estas (las contrib uciones) serían posibl emente m enores en cantid ad y entidad,
si se tuvieran no ticias cincu nstanciadas e n n umero de vecino s y de sus habe res; mas semejan tes
preocupa ciones solo se pu eden ve ncer con la re peticion de los Censos, pue s co n ella verán los mismos
Pueblos, q ue las ide as del Gobierno son m uy diferentes de las q ue el e rror ó la pasió n les ha cen
conc eb ir .
GODOY Y ALV AREZ DE FARIA, Manuel. Censo de la poblac ión de España de el añ o 1.797 e xecuta do
por orden d el Rey en e l 1.801. Facs. INE Arte s Gráficas. Madr id 1.992. Adve rtencia, p ág . I.
152

.- GARCI A ESPAÑA, Ed uardo: Comentario al Censo de 1.797 , Godoy. Artes Gráfica s del INE . Madrid,
1.992, pág. 17
153

.- WRIGLEY, Edward An thony : Historia y Población. Introducción a lademografía histórica.
Ed.Guad arrama. Madrid 1.969. 255 págs.
154

.- Pa ra este period o da un crecimiento de 0’02 %, e incluso pérdid a en determinad os periodos .
CIBERA ARIAS, E lena: op . cit. pág . 122.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

103

de establecer comparacion es entre el comportamient o de la natalidad en Covarrubias co n
el resto de la r egión.

Fi g. 50 : Li br o d e Ba ut iz ado s de la Co le gi al de Co var ru bia s . A C. Co var ru bia s .

Se adjuntan comentarios y tablas de nacimientos para el periodo 1.760 -1.820 ,
periodo en el que coincide n atapas, en decir de Ciber a Arias, especial m ente críti cas
155

:

. 1 .771: 56 % de sobremortalida d
. 1 .803-04: 168’7 % id.
. 1 .813: 46’3 % id.

P ara Sainz Casado y o tros, hacia 1.780 la relativa normalidad demográfica , que para
el conjunto comarcal so brevino, co n la llegada de la segunda mitad del s. XVIII se quebró.
Entre los años 1.785 y 1.794 encontram o s en alza el número de defunciones
alcanzand o sus cotas m áximas en el bi enio 1.791- 92
156

.
El estudio señala que el p eriodo 1.801-05 supus o una verdadera catástrofe
demográfica para to do el conjunto de la poblaci ón de Candemuñó, abriendo un nuevo
periodo de dificultades sob re la población en los años de la guerra contra el franc és (1.808 -

155

.- CIBERA ARIAS, Elena: o p. cit. pág. 127
156

.- SAINZ CASADO, José Lui s y SANZ, Fran cisco J.: E volució n demográfica en el Partido de
Candemuñ ó (1700 -1.850). Ap un tes a la mo rtalidad catastrófica, en El pasad o H istórico de Castilla y
León , vol. I I, Edad Mod erna. Separata . Burgos, 1.983 , pág. 359.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

104

1814), cuando aquella apenas se r establecía de la crisis de 1.80 4. Como siempre, las causas
apuntadas son las e pide m ias y el ha mbre (y la consigu iente subali mentación)
157

.

En opinión de Martínez Carrión, la teoría de la “transición epidemi o lógica”
encontró en los estud io s nutricionales un gran apoyo para desentrañ a r las causas del
declive de la mortalidad del siglo XVIII y explorar la relación entre disponi bilidad de
alimentos y t asas de mortand ad
158

.
Cibera Arias se manifiesta en semejante sentido, al afirmar que es caracterís tica
propia de las sociedades preindustriales que las curvas de bautism os marquen bastantes
inflexiones. Según señala, el máxim o nivel de bautizados corresp o ndería al año 1.759, en
tanto que especialment e significativas serían las caídas del periodo 1 .803-05, fruto de las
malas cosechas y las epidemias de tercianas
159

.
Los lí mi t es c ro no l ógi co s, e st ab le cid os e n l os añ os 1. 7 60 - 1. 820 , no son , pu es , c as ua le s.
La pr im er a fe ch a obe d e ce a qu e pe rm it e t oma r c om o ba se e l Ca ta st ro de l Ma rq ué s de la
En se na da , en ta nt o qu e el top e d e 1. 82 0 se ha to ma do pa ra inc lui r da tos d e pe ri od os t a n
in te re sa n te s -d es de el pu nt o de vi st a de la p ob la ci ón- co mo la s c ris is d e so br em or tal i dad , e l
ca mb io d e sig l o, la Gu er ra d e la In d ep en de nci a o el rei na do , en su pri m er a et ap a , de E l
De se a do F ern a nd o VI I.

2. - Lu g ar :

- Vi l la de C ova rr ub ia s: Pa r ti d o de Ca n d e Muñ ó (= C and e muñ ó ).
Vi ll a de R ea le ng o. A l cal d e O rd in ar io y a pr e ve nci ón e l Ad el an ta d o.
Co rre g imi en t o d e Bu rg os
160

.

3. - P ob la ci ón:

- An te ced e n te s, s egú n re c og en l os Ce n s o s:
. 1 52 8: 3 84 ve ci n os .
. 1 .5 91 - 94 : 42 5 ve cin os de t od os l o s es ta do s .
. 1 .6 46 : 20 3 ve cin os
. 1 .7 17 : 71 ½ vec in os
. 1 .7 54 : 246 ½ v ec in o s

- En e l p er i od o s om et id o a e st udi o :

157

.- SAINZ CASADO, José Lui s y SANZ, F rancisco J.: op. cit .pág. 360.
158

.- Los avance s p ermitieron id entificar u na serie de en fermedade sasociada s a la carencia de
nutrientes y energía, y descub rir la sinergia entre la n utrició n, la enfermedad y lainfección.
MARTINEZ CARRIÓN, José Miguel: El nivel de vida en la España rur a l, s. XVIII-X X. Pub licaciones
Universidad de Alicante . Alica nte, 2.002., p ág . 23.
159

.- CIBERA ARIAS, Elena: o p. ci t. nota 175 , p ág . 121.
.- E n las Re lacione s Topográficas de Tomá s López sobre C ebrecos o R etuerta, entre otra s
poblacion es, se cita:
. Las enfermedades que comunmente se padecen son fiebres Ardiente s Putridas, Dolor de costado,
tabardillos, Reu mas, tercianas y quartana s.
. … tam bién pade cen tercianas de toda c alidad, las que desde la Primavera hasta p rincipio de
Agosto se corrigen con do s sang rías despu és d e cinco o seis tercianas , agua d e limón y buen régim en,
si aun con esto s iguen se le s limpia e l estoma go con Ypec hacua na, y si no se a lcanza se les da la
quina.
LOPEZ, Tomá s: op. cit. fol s. 287 y 282.
160

.- FLORIDABL ANCA, Conde de: España, División en Provinc ias e In tendencias . Ministerio de Estado,
según orden de 22 Marzo 1.785.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

105

. 1 .7 68 : 1. 176 h abi ta n te s
. 1. 78 7 : 1. 23 7 hab i tan t es

- Reg is tr os p o st er io re s al es tu di o (no se trata de censos en su sentido real, sino de los datos
que señalan l o s Diccion arios Geográficos de Miñano Bedoya y Madoz, respecti v ament e :
. 1 .8 29 : 3 46 ve ci n os , 1. 5 54 ha bi ta nt es
. 1 .8 42 : 2 18 ve ci n os , 87 9 ha bi tan t es
. 1 .8 57 : 1. 55 8 ha bi tan t es
. 1 .8 60 : 1. 62 2 ha bi tan t es .

4. - P re se nc i a ecl es iá st ic a:

. C o le gi at a de S an C os me y S an Da miá n ( “Nulliu s” hasta 1.750, m antuv o su dignidad abacial
hasta el Conc o rdato de 1.8 51)
161

:
. 1 A ba d y 9 C a nó ni g os.
. 4 R ac i on er os r e sid en t es y o tr os 4 au se n t es.
. Pa rr oq uia d e S an t o To mé :
. 8 B en ef ic iad o s d e ra ci ón e nt er a y a de má s hay o t r os 3 Ca pe ll an es su e lt os .
. Ha bí a ta mb i én 3 s ac ri st an es .

Bas ta c on v er el nú m er o t ot al d e ecl es iá st ic os q u e de u n m od o u o tr o c ir cul a ban p or el
pu eb lo pa r a ap re ci ar q ue l a rat io cl éri g o/ vec in os era re al me n te b aja , y c ons ig ui en te men t e su
pe so en l a op in i ón y se nti r pop ul ar a lt o. N o es p or lo t an to es te as un to c o m o p ara no se r
te ni do e n cue nt a, a un m ín ima m en te :

.- S an t o To mé : 87 2 mi sa s + 221 r es po ns os
1 4 v ig il ia s + 1 ví sp er as
.- C ol egi a ta : 1 .0 12 m is as + 5 56 r es po ns os
6 0 v ig il ia s
... T o ta le s: mi sa s 1. 884 + vi gi lia s y ví sp e ras 75 + re sp o ns os 7 77

Ex is tí an ad e más en el pu e bl o d os er mi ta s (Nuestra Señora de Mamblas y Nuestra
Señora de Redonda, además de otras dos en m al est ado: San Roque y San Bartolomé) ,
ca to rc e Ob ra s Pí as y qu in ce Co fra d ías , se c el ebr ab an c on l a ma yor s ol emn i dad la s Le tan í as y
Rog a ti va s, s e c onj u ra ba n lo s ca mp os (s e conse rvan textos de conjur o s realmen te terrorífic os:
contra las temp estades, sierpes, de m onios y de más clientelas).
No ha bí a á mb it o ni p or o en la p obl ac ió n q ue n o es tu vi er a toc a d o p or un f ue rt e se n tir
re li g i os o, l o cu al ll ev a a pe ns ar qu e el c am po se e nc on tr arí a es p ec ia lm en te ab on ad o a cu an ta s
di re ct ri ce s ema na ra n de l p od er e cl es iá st ic o. Es l óg ic o pen sa r que lo re la ti vo a la na ta li da d n o
fu e aj en o a ell o.

5. - C on tr ol de n a ta li d ad :

Evi de nt e men te , s e t ra ta de l a gr an pr eg un ta : ¿ex is ti ó e n v erd a d c on sig n a p o r pa rt e de
la Ig le sia en el se n ti do de pr oh ib ir o de sa con s eja r la s rel a ci on es se xu al es en d et er min ad o s
pe ri od os li tú rg ic os d el a ño ?
Rea l men t e t od o hac e p en s ar qu e as í fu e. En ge n era l, ta nto las b o das c o mo e l u so de l
ma tr i mon i o es tab an sub or di na do s a l as p re sc ri pc io n e s sa cra s , a fi r ma T e ófa n es E gi d o
162

.

161

.-ENSENADA, Marqués de:op. cit., en respue stas a la pregu nta 38 del Catastro . de E nsenad a.
162

.- E GIDO LOPEZ, Teófanes: Po lítica Religiosa d e la Ilustración . Historia- 16 , nº 151. Ma drid 1.988,
págs. 68- 76 .

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

112

embargo pueblos muy asid uos al trabajo, especialmente los que poseen poco ter reno y de
mediana cali dad, como los de Covar r ubias y To rdueles
168

.

Fi g. 52:
Portad a del Volumen I de
la obra de Sebastián Miñano y
Bedoya Dic cionario Geog ráfico -
Estadístico de E spaña y Portuga l.
bdh.b ne.es

No obstante, se pueden
encontrar difer encias notables
a la ho ra de ex traer alguna
consecuencia de ellos.
M ientras que en los
datos que aporta Miña no (-
muchos de los cuales son
rectificados en su Supleme nto- )
se comprueba qu e el factor
multiplicador medio resultante
para todo el valle sup era
ligeramente el 4 (4 ’2 0), los
datos de Covarrubias
corresponden a un coeficien te
sensiblemente superior (4’5),
por encima de los que marcan
poblaciones como Santa M aría
del Campo (4’28) o Lerma
(3’99), con las que venimos
comparando la villa de
Covarrubias,por su parecido,
desde el s. XVI
169

:

. Covarrubias: 346 vecinos para 1.554 habitantes.
. L erma: 341 vecinos para 1.363habi tantes.
. Sta. M aría del Camp o : 305 vecin o s para 1.3 07 habitantes.

En la obra de Madoz, en línea con las nuevas tendencias demográfi cas que
defienden el descenso en el co eficiente a aplicar, el factor medio verificado para la zo na del
Arlanza queda establecido en 3 ’75, justa mente el que se empieza a insinuar como m ás
adecuado para el momento, en tanto que el que se deduce para Covarrrubias de nuevo
marca diferencias al alza, alcanzan do exactament e el 4’03
170

.
Según estos datos podríamos estar hablan do de un progresivo aument o en el
vecindari o de Covarrub ias, cuando l a realidad mue stra que en tan sólo 20 años se ha
perdido el 43 ’6 % de sus habitantes. Salvo error en los datos remi tidos a Madoz, no se
observa ninguna causa que dé justificación a esta debacle demográfica, salvo si se
considera un eslabón más dentro de una te ndenci a generaliz ada entre las locali dades más
próximas de la comarca:

168

.- MADOZ, Pas cual: op. cit. pág. 355
169

.- MIÑANO Y BEDO YA, Seba stián: o p. cit. vol. VIII p. 108 y vol. V pág. 208, resp ectivamente.
170

.- Algo superior al 4 d e Lerma y al 3’ 96 resultante para San ta María d el Campo.
MADOZ, Pascual : op. cit. p ág. 300.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

113

. Retuerta: - 59 % . Castroceniza: - 58 %
. Mecerreyes: - 46’5 % . Puentedura: - 19’5 %

L erma se mantiene pe rdiendo poco más de un 10 %, e n tanto que de las localida des
más cercanas t an sól o Hort igüela marca cr ecimiento: + 17 %
P oblaciones con buen nivel de ocupación, como venían siendo Santo Dom ing o de
Silos y Sta. María del Ca mpo , comparten ahora la fuerte t endencia a la baja.

D el resto de los censos modernos, los llamados “Censos Institucional es”, poco que
decir, salv o que se inicia un proceso de recuento efectivo de los vecindari os que llegará
prácticamente a nuestros días, co ncretand o aspectos tales como la fijación de una fecha de
referencia y la realizaci ó n simultánea, y mantenien do aspectos como la clasificación por
edades, permiti endo la posibilid ad de realizar comp araciones entre unas fech as y otras:
1.857, 1.860 , 1 .877, 1.987, 1.897, 1.900, 1. 9 10,…
171

El siglo XX viene marcado por un fuerte desplome demográfico en toda la co marca.
A modo de ejemplo, apuntar cóm o en el periodo 1.901-1.93 0 el saldo migr ato rio qu e
presenta el partido de Lerma señala un descenso del 27’40 %, repartido po r décadas de la
siguiente m anera
172

:
. 1 .091 – 1.91 0: se pierd en 1.820 habitan tes = - 5’50 %
. 1 .911 – 1.92 0: id. 4. 5 09 habitant es = -1 3’90 %
. 1 .921 – 1.93 0: id. 2.593 hab itantes = - 8’00 %

Co varrubias no permanec e ajena a este contrati empo. El periodo más crítico de
este siglo XX viene identifi cado por el tremendo descenso que la población de la villa sufr e
a partir de la década de los 40, perdiend o en los cuarenta años siguientes casi novecient o s
habitantes, pasando de 1.54 1 habitantes a 663,
173

lo que supone un descenso del 57 %
(878 habitant es) .
L a explicación a este fenómeno no es otra que el éxodo rural que , a partir de los
años 40, se producirá en toda Castilla la Vieja. En la provincia de Burgos, y en el v alle del
Arlanza en co ncreto, los nuevo s centr os industriales de Burgos y Aranda ejercerán una
fuerte atracción sobre la población de la zona, reclamand o la man o de o bra que aún no ha
tomado destin o hacia Cataluñ a, Vascongadas, Valladolid o Madrid .

A partir de los 80 la población de Covarrubias queda est abilizad a ligeramente por
encima de los 600 habitant es, tendencia que al día de hoy se mantiene, quedando definida
su evoluci ó n prácticam ente por una línea re cta.

A co ntinuaci ón se presentan las tablas comparativas de los distintos regist ros
censales, volviendo a insistir en la idea de que su finalid ad no es otra que mo stra r los datos
demográfic o s que permi tan est ablecer y explicar la evolución de Covarru bias en el marco
geo-político- económic o del Arlan za.

171

.- Por ejemplo, p or el cen so de 1.887 sabe mos q ue ad emás de las capitales de provinc ia, sólo 5 de
los má s d e 2.8 00 m u nicipio s con ay untamiento superaban los 5.000 habitantes. Un 84 % de la
población residía en municipios menores d e 3 000 h abitant es, y sola men te 44 lle gaban a alcan zar los
3.000.
GONZALEZ; Ricardo: Castilla y León en la mirada . Junta C. y L. Témpora, Salaman ca 2.005, pág. 218.
172

.- ROBLE DO HERNÁNDE Z, Ricard o y SANZ FE RNANDEZ, Jesús: Tiemp o de Reto y Espe ranza (sigl o
XX). Poblac ión , en La Histori a de Castilla y León , coord. Julio Valdeón Baruqu e, El Mundo , vol. II.
Altamira, Valladolid 1.995, pá g. 1.161.
173

.- Según dato s INE, Censo de 1.981.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

114

Tabla 1: Valle d el Arlanza. Cen sos -Vecindarios Pri mitivos (h oja s 1- 5) .

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

115

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

116

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

117

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

118

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

119

Tabla 2: Vall e del Arlanza. Cen sos -Vecindarios Pri mitivos (h oja s 1-5).

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

120

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

121

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

128

valle
175

. Ejemplos claros son los hallazgos en tierras de Lerma (Pleis toceno medio, periodo
Achelense) o en lo s abrigos de Cueva Millán y Cueva de la Ermita (-también conocida como
Cueva de San Pelayo -, data das en el Paleolíti co medio, Pleistoceno Superior).
Est e tip o de asenta m ientos per mite adivinar y a una clara tendencia hacia
ocupaciones en t erreno accidentad o d e fácil acces o a territorios abi ertos de n ece sario
control: espaci os herbáceos, bosqu es poco d ensos, aguas abu ndantes, etc.

L os distintos periodos que engloban la llamada Edad de los M etales ofrecen una
mayor riqueza en informac ión sobre l o que fue la o cup ación de la zona.
D e las á reas de Lara, Mecerreye s, Silos y Villahoz proceden datos fiables de
asentamient o s pr o pios de la cultura del Bronce, en decir de Arnaiz y Rodríguez,
posiblemente v inculados a gentes del cam panif orme, a caballo entre un Calcolítico final y
primer period o del Bronc e
176

.
L os hallazg o s del Padre Saturio cert ifi can, ade más del asentamiento de La Yecla (el
más rico de todos), los yacimientos de Mecerre yes, Cueva San García (área de Silos, entre
Barriosuso y Brio ng o s), Solaran a e inclus o de Covarru bias, como ver emos en el capítulo
propio
177

.
A este periodo, también conocid o como Ciempozuelos (primera mitad del segun do
milenio a.C .) corresponde rían lugares de h abitación como El Picach o y otra s pequeñas
habitaciones de tipo troglodita repartidas por su área de influencia, que tendrían
continuidad en yacimientos co mo los de la Cueva de la Aceña o Lara, así como los propios
de los alt o s de Valdosa (Tejada) o La Yecla.Entre las ocupaciones de tipo troglodíti co
estarían las conocidas como Cueva San García, Cu eva del Ange l, Hombro de San ta Lucía y
Peña de Nuestra Señora, tod as e llas en el ento rno de Silos
El citado y acimient o de El Picacho (lo calizado en el in terior de Las Peñas d e Cerv era
y documentado po r el Padre Saturio González Salas ), muestra los pri meros indicios de un
típico asentamient o de tipo castreñ o, alzad o sobre un saliente espigón volando el cruce
entre los ríos Santos y M atavieja s, con presenci a de doble recinto . La cueva se completa,
hacia el este, con los restos de lo que pudo ser un ámb ito amurallad o
178

.
A medida que se avanza en el tiempo las certezas de asentamiento se consolidan.
La llegada del hierro trae un m ayor volumen de ocupa ció n en toda la provincia, n o siendo la
cuenca del Arlanza extraña a est e proceso , conocido genérica mente como
Celtiberización ,
179

entre los años 75 0 y 350 a. C., según defiende Sacristán de Lama .
L ara, Hortigüela, Quintani lla de la Mata, Solarana y Villafruela constituy en, en
opinión de este autor, los principales yacimientos del Hierro en la zo na, en u na muestra
más de cómo en las proxi midades a la sierra se siguen ocupando puntos esc arp ados , a los
que se refuerza con defensas artificiales. Conclu y e señalando como ejemplos los

175

.- ARNAIZ ALONSO, M. An gel, y RODRIGUEZ MAR COS, J . Anton io: El homb re cuaternario en
Burgos , en H -16 de Burgos , t omo 1, De los o rígenes al a ño 1.000 . Diario 16 de Burgo s, 1.993, págs.
41 -42.
176

.- ARNAIZ ALONSO y RODRI GUE Z MARCOS: Los prime ros m etalúrgic os en Burgos , op. cit. pág. 77 y
siguientes.
177

.- DELIBES DE CASTRO, Germ án y otros: La colecc ión arqueológica de l Pa dre Saturio González en
Santo Domingo de Silos . Excma. D. P. de Burgos. Burgo s 1.988, págs. 51 a 113.
178

.- AMO ARROYO, J. Raúl d el: op. cit. pág. 16.
179

.- Re flejo de viejas civilizaciones creadas en el extremo opuesto del Me diterráneo, la indoeurope a
o he lenística y la sem ítica o fenicia; al calo r de estos d os fe rmen tos se había desenvuelto una c ultura
ibérica bastante s uperior a la de otros pueblos del O c ciden te como los g alos, pues utilizab a un
alfabeto propio, y, según Estrabón, había produc ido leyes y literatura variad as. La Cel tiberización,
según Menéndez Pidal.
MENEN DEZ PIDAL, Ramón: España Romana, en H istoria de España II . Ed. Espasa Cal pe, Madrid
1.935, Introdu cción pág. IX.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

129

asentamient o s de L ara y e l Pico Castro de Hortezuelos (alzado sobre un espigón hacia la
margen izquierd a del río Mataviejas), en el bo rde abierto a las tierras sedi mentarias
180

.

L abrador confirma la existencia de los asentamient os de Lara, Silos, Hortezuel o s y
Solarana como castros murados, con fuerte caráct er defensivo, en tanto qu e alberga
mayores dudas so bre la tipolo gía del asentamient o de Villafruela, al qu e no incluye
inicialmente en el tipo de l o s anterior es
181

.
A pesar de no apare cer citado en dichostrabajo s el p o blamiento de La Muela, e n la
Mambla mayor, no hay dud a de que en est e paraje -al norte del tér m ino de Covarrub ias -
hubo ocupación durante la fase del Hierro, posiblem ente de origen Turm o go, en la línea sur
de sus dominios, mirando h acia te rritorios próxim o s de Solarana, avanzad illa arévaca sobre
el Duero (área d e Clunia, Arauz o de Torre y Pinilla Tra smonte).

180

. - SAC RISTAN DE LAMA, Jos é David: La Edad del Hierro I , en H-16 de Burgos , tomo 1, De los
orígenes al a ño 1.000 . Diario 16 de Burgos,1. 993, p. 88 y 94 .
.- En tre los material es cerámicos h allado s po r el padre Sat urio aparecen fragmentos interesante s
de este periodo, r ecogidos en Solara na y Q uintan illa del Coco.
DELIBES DE CAS TRO, Germán: op. cit. pág. 141 - 142.
181

.- L ABRADOR SIERRA, Alvar : Sistemas defensivos e n los a s entam ient os ca streños e n la E dad del
Hierro en Burgos . Proyecto d e Trabajo fin de Grad o Patrimo nio UBU. 2014. (Inédito).

Tierrasdel Arlanza

Fig. 54: La prov incia de Burgo s en la E dad d el Hierro.
Gráf ico cedido por Alvar LABRADOR SIE RRA.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

130

Fig . 55 : La s Mambla s, Castillejo y La Mu ela, desde Covarrubi as.

Sí aparece citad o , sin e m bargo, en la Carta Arqu eológica de la provincia de
Burgosjunto a una larga serie de asentamientos a ambas m árgene s del Arlanza, como son
los de Barbadil lo del Merca do, Contreras, Mambrillas de Lara, P eñacoba o Vil laespasa
182

.

P ara Pradales y Sagredo, los Turmogos, llegados de la Galia a la Meseta a principios
del s. IV a.C. (po sible ment e vinculados a grupos célticos de ascendencia belga), ocuparán
las estribaciones de la Sierra de la Demanda, lo s M ontes de Oca y las tierras de Salas de los
Infantes, estableciend o un área de ocupación que colindaría con Autrigon es a l noreste, y
con Arevacos y Vacce os al sur y oeste. La margen sur del Arla nza pasa a constit uirse en la
línea divis oria con ambo s pueblos, hacia Solaran a y Hortezuelos
183

.
Se inicia en este mom ento un proceso de transformació n conocid o como
celtiberización .
En opinión de Sacristán, el citado proces o se desarroll ó con gran celeri dad y
precisión gracias a una serie de cam bios tecnológico s de posible procedencia íbera -de la
costa mediterránea, bajo Ebro y Andalucía- que dinamizaron la economía, amplian do el
marco de relaci ones económicas, sociales, urbanística s, estéticas y culturales
184

.

L a serie de encla ves poblad os señalados en estas líneas permiten garantizar, sin
género de dudas, el interés que las estribacion es de la Sierra de la Demanda y el valle del
Arlanza despertaron en los primero s pobladores desde tiem pos rem otos, constituyéndos e
en puntos m uy señalad os -básicam ente las zonas altas-, agrupaciones sencillas recepti v as al
proceso celtiberiz ador, bajo un cie rto grado de cohesi ó n y organizaci ón política.
Est os asentamient os, por lo general en al turas sup eriores a 1.000 m etros, son
explicados por Pradales y Sagredo como asentamient os temporale s , poblados en los que la
actividad agrícola de tipo cerealista sería compartida co n la ganadera, o al menos con la
guarda de gan ado
185

.

182

.- ABASOL O, J. Antonio y GARCIA ROZA S, Rosario: Carta A rqueológic a de la provincia de Burgos,
Partido Judicial de Sa las de los Infantes. Pu blicaciones DP BU . Bu rgos, 1.980. pág s. 13 y sigu ientes.
183

.- PRADALES CIPRES, David y SAGREDO SAN ESU STAQUIO, Luis: Pue blos Prerroma nos II: Turmogos,
Arévacos y Vac ceos , en H-16 de Burgos , tomo 1, De los o rí genes al año 1.000 . Diario 16 d e Burgo s,
1.993, p ág . 123.
184

.- SACRISTAN DE LAMA, José David: op. cit. p ág . 97.
185

.- PRADALES CIPRES, David y SAGREDO SAN ESUS TAQUIO, Lu is: op. cit. p ág . 125.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

131

Fig. 56 : . - Miliario de Con stantino, San Pedro de Arlan za.
.- Estelas funeraria s romanas, Lara d e los Infantes.
Fondo s Museo de Burgos.

2. - Romaniz ación .

Hacia la mitad del s. IV a.C. com ienza para Roma un periodo de nuevas
expansiones. Totalmente dominada la península itálic a, el control del Mediterrá neo será el
próximo empeño. Tan sólo siglo y medio después, sometida y destruida Cartag o, Roma dio
comienzo a una decidida p olítica de conquista y absorción. La Península Ibérica, abierta de
par en par a las apetencias romanas, irá pasando paulatinamente a titularidad ro mana,
primero la mejor parte y más cercana, lueg o los demás pu eblo s, hasta el Finiste r rae .
Como señala Abásolo, el paso de celtiberización a romanización se realizaría sin
solución de c o ntinuidad
186

.
Tras la escasa repercusión de las guerras celtibéricas en la comarca, la Pax Rom ana
llevaría, bajo la tranquilid ad del orden romano, a la ocupación de los v alles en busca de
terrenos aptos para el labrantío y los ganados, dand o comienzo al te jido de una pr imitiva
infraestructura viaria, absolu tam ente necesaria. La laboriosidad de l os hispanos, tanto en
los campos como en los talleres ( operatorium ) será ca ntada en su Síntesis de la Naturaleza
por P linio el Viejo, alaband o la so bria dureza y la impetuosidad d el hombr e hispan o como
sus cualidades pers everantes
187

.
P ara Menéndez Pidal, se perdió la identidad ibérica, para pasar a ser una provi ncia
de tantas adqu iridas po r la gran repúb lica
188

.
Es evidente que la cercana presencia de la p o derosa Clun ia y del importante núcleo
de Lara dotaron de un fuerte carácter romano a la comarca y que , al amparo de estos dos

186

.- ABASOLO, J. An tonio y GARCIA ROZAS, Ro sario: op. cit. p ág. 13
187

.- Corporum humano rum duritia, vehem entia cordis … por el ardor en el trabajo , por la habilidad
de los siervos, po r la dureza c orpórea de los homb res, por la vehe mencia del á nimo …
MENEN DEZ PIDAL, Ra món: op. cit., I ntroducción , p. XV.
188

.- … y como las dem ás, adm inistrada me diante magistrado s h onoríficos gratuitos n eces ariamente
rapaces, y a veces pé rfidamente crueles .
MENEN DEZ PIDAL, Ra món: op. cit. p ág . X.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

132

enclaves, surgieran otros de menor importancia en lo que debía ser su área de i nfluencia o
control, y a fuera en fo rma de poblamientos o núcleo s rurales, villae r usticae , o pequeños
fundi.

Fig. 57 : Cerá mica tipo Sigillata
localizada en L a Yecla
189

.

La cuenca del Arlanz a
vendrá a suponer una importante
zona de ampliación de terreno
cultivable en la época imperial ,
posibilitando asentamientos de
colonos .
Los abundantes hallazgos
documentados en la ampli a zona
que se extiende entre Lerma y
Salas de los Infantes, con el
potente fo co central de Lara, -
datados entre s. II y III d.C. según
Pradales-, demuestra n el
desarrollo alcanzado por los
núcleos asentados en la comarca,
básicamente vinculados a
explotacion es agropecuari as y al
denominad o foco alfarero del
Duero, en la cuenca medi a del
Arlanza: hallazgos de moldes y
alfares de época bajo-i m perial de
Mecerreyes (Valdearcos), Ura (El
Castillo), Puentedura (Uranave),
Lerma (San Antón), Silos (La Yecla)
y Solarana
190

.
En un informe d e la Real
Academia de la Historia de 5 de Marzode 1.907 se da cuenta de una inscripción romana en
la ermita de San Juan de Barbadil lo del Mercado, junto a unos grabados descubiertos en
canecillos
191

.
El caso par ticular de Covar rubias se encuentra todaví a en fase de estudio (s egú n se
recoge en el informe arqueológico de Alonso Fernán dez em itido en 2 .013 sobre hallazgos
romanos en las pr oximidades de la Colegiata)
192

.

189

.- Perteneciente a la co lección arqu eológica del Padre Saturio, según recoge De libes de C astro, op.
cit. pág. 160.
190

.- PRADALE S CIPRES, David y SAGREDO S AN ESUSTAQUIO, Luis: Aspectos económ icos del territorio
burgalés en la époc a roman a, s. I y II d.C ., en H-16 de Burg os , tomo 1, De los o rígenes al a ño 1.000 .
Diario 16 de Burgo s, 1.993, pá g. 191.
191

.- ALVAREZ SAN CHIS, Jesús : op . cit. pág. 117.
192

.- Citan do los in formes anteriores de PEREZ -ROD RIGUEZ y CAMPILLO -1.983 -, d e DE MIGUEL -
1.984- y d e STRATO -2.003-, t odos ellos inédito s.
ALONSO FERNÁN DEZ, Carmen : Control a rqueológic o durante la extrac ción y t raslado d e u na c olumn a
romana de la Colegiat a de Covarrubias (Burgos). In forme final de ac tuación . CRONOS S.C.
Arqueología y P atrimonio. Exp ediente AA -208 /2013-028. I nédito .

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

133

Los sepulcros del Monas te rio de Arlanza (-las cajas, no las tapas - de Fern án
González y su esp o sa Doña Sancha), siglos IV-V, los resto s de horno de terra sigillata
encontrados en la última gran intervención sobre la carretera N-234 Burgos-Soria, a la
altura del Alto de Mazariegos,
193

o los de los mosaicos del sector de Lerma (Pago del
Cementerio, San An tón y San Bartol omé) no vienen si no a confirmar tal pronunci am iento.
En Covarrubias, a raíz de unas o bras de restauración de la Co legiata (años 1.983 y
1.984)
194

, se localizó una fuerte presencia de terra sigillata en las traseras de la iglesia
colegial. Recogida inicial mente en bolsas de plástico con escasogusto, al día de hoy se
ofrecen, en forma de pequeña muestra significativa, en una vitrina en una de las alas del
claustro, for mando parte de los fond os visitables del museo.

F ig. 58 : Fragmentos d e terra si gillata : posible pre sencia de u n ho rno alfarero o villa
195

.

Si bien hasta hace unos años to do apunta ba hacia la ex istencia de un basurer o m ás
que a un centro alfarero en sí mismo (gran cantidad de fragmentos y ausencia de piezas
enteras), al día de hoy se albergan serias ilusiones de que tales restos correspondieran a
materiales d e desecho o a mo rtizad o s, vinculad os a un horno alf arero.

En la época tard o -imperial, el régimen vilicari o toma especial rel evancia en el m arco
de un proceso generalizado de fuerte ruraliz ación -agudizan do aún más la decad encia de la
ciudad-, quedando testi monios en las v illas de Villa espasa, Camp olara, Quintanilla de las
Viñas, Lerma o So larana (n o debiendo descartar la posibilidad de que en suelo de
Covarrubias tuviera a comodo un emplaza miento de este tipo). L os restos cerá micos
encontrados en M ecerre y es, La Yecla, Santibáñez del Val o Barriosuso abren la posibilidad
de más asen tam ient o s.

193

.- Área de fácil comunicación con la cuenca del Neila o Najerilla, en dirección a Tricio, verdader o
foco alfar.
194

.- PEREZ-RODRIGUEZ, Fernando y CAMPILLO, J acin to: M emoria de los trabajos ar queológ icos
efectuad os sobre las obras d e restauració n de la Colegiata de Covarrubias (Bu rgos), 1. 983. Inform e
inédito.
.- DE MIGUEL, Miguel : M emo ria de los trab ajos arqueológicos realiza dos en el exterior de la
Colegiata d e Covarrubias (Bu rgos). 1.984. Infor me inédito.
195

.- Lo calizado s entre re stos d e obra en la int ervención sob re la carr etera Burgos -Soria, a la altur a
del Alto de Mazariego s (frag mento d e la izquier d a), y en las proximidades d e Santa C ecilia -Barrio suso
(derecha), 1.997.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

134

Figura 59 : Vitrina de T erra Sigilata. M useo de la Colegial . Ag osto 2.014.

Como alternati va a esta fo rma de vida , algunos castros de o rigen indíg ena se
recuperan y amurallan (Ura), mostrando, junto a determinados núcleos de implantaci ó n
más reciente bajo forma de co lonato dependient e (Lara), una gran vitalidad ha cia finales
del s. IV y primeros año s del s. V, impropia de un espacio abierto, como despr eocu pado por
su defensa
196

.
En el área de la villa de Mambrillas , hacia el nort e y noroest e, se han localiz ado
restos cerámicos y de material constructi vo (muy degr adados y desfigurad os por las labores
propias del lab o reo agrícola) perteneciente s a “villae” o asenta mientos rurales, e n los
lugares co nocidos como El Cantarillón, Matapalomar y Puente de San Juan. Sobre el
primero de ellos aún queda la duda de si pudiera tratarse realmente de una villa o m ás bien
de un alfar
197

.

3. Dominio Visig o do.

Bandas innumerables y muy feroces han ocupado el conjunto de las Galias …
Muchas ci udades están d espoblada s por causa de la espad a y del hambre … Hispa nia
tiembla, pues ve como sobr e ella planea la muerte …
198

Tras el debilita miento que Roma experimenta a la m uerte de Teodosio I, las
fronteras del imperi o se encuentran prácticamente en manos d e invasor es que , armas en
mano, en un m ayor o menor grado de federalizaci ón, unas veces como seudorromanizados
y las más de las ocasiones como auténtic os mercen ario s, están tan sólo a la espera del
momento propici o para saltar sobr e su codiciad o botín.
L as invasiones bárb aras d e comienz o s del siglo V -en medio de la decaden cia
generalizad a que preside el o ccidente-, sacan a la península de su sopor introduciend o

196

.- GARCI A GONZALE Z, Juan José: Ro manos, bárbaros y montañ eses al no rte del Du ero, e n H-16 de
Burgos , tomo 1, De los o rígene s al año 1.000 . Diario 16 de Bu rgos, 1.993, p ág . 233.
197

.- PAL OMERO, Félix y otro s: Mambrillas de Lara. El Patrim onio Histórico -Artístic o y c ultu ral de l a
Sierra de la De manda , p ág . 4, en www.sierradelad emanda.c om
198

.- E sta idea de despoblamiento a espada y hambre será repetida con frecuencia a lo largo del
Medievo en tierra s de Castilla .
Carta de San Jeróni mo describ iendo los hechos tra s la noch e de San Bartolomé de 40 6.
PEREZ BUSTAMANTE, Anto nio M.: El p asaje de un Apocalipsis . Amigos d e la Historia Najerillense.
dialnet.unirioj a.es artículo 56 3041.pdf, p ág . 404.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

135

tierras y gentes en una nueva realidad . Como describe Paulo Or o sio, mientras el godo Walia
mantiene la paz con el emperador, de Hispania nos llegan nuevas de que allí los bárbaros se
destruyen entr e s í
199

.
L a Crónica de Hidaci o precisa la fecha de la entrada de lo s bárbaros : 12 o 13 de
Octubre de 4 0 9, por los pasos del Pirineo Occiden tal
200

.

L a catástrofe que implica la invasión germánica provocará una vuelta al campo en
un claro reflejo defensivo, dado el deterioro eco nó mico e inseguridad que las ciudades
mostraban, per siguiendo un siste m a alternati vo , generalment e en forma de c o lonato
201

.
El carácter predador de l os pri meros invasor es, es pecialmente l os su evos -que
desde Gallaecia buscaban botín en las tierras del est e -, facilitó la entrada de los visigodos,
asentados al sur de la Galia ( foedus ). Los sucesores de Ataulfo y Walia irán defi niendo los
destinos ger mano -romano s de Hispania c on creciente precisió n.
Huidobro sitúa a este Walia en el valle cuan do, habland o sobre la figura de Fernán
González, señala que … en 9 19 restau r ó y dotó con objeto de abrir allí su tumba (así lo
expresa la escritura que para ello extendió) el mona st erio fundado por Walia, donde
encontró con mo tivo de perseguir a un jabalí que se refu gió en la iglesia …
202

To do parece indicar que la penetración en territorio burgalés se realizó siguiendo
dirección Este-Oeste, por la vía que unía Burdigala con Asturica, aprovechand o con toda
seguridad el pas o de Pancorb o,
203

entre Deóbriga y Virovesca
204

.
En e l sect or m ás occidental de la Tarraconense, las tierras abiertas localizad as al
Norte del Arlanzón fueron atacadas con especial saña entre los años 438 y 456. No
obstante, la Bética, con asentamient os de carácter po pular y militar, será la región que
mayor presencia visigoda experimente desde los prim ero s momentos, a pesar de que Pérez
de Urbel int ente situarlo s mayoritariam ente en la meseta
205

.
Tras la derrota de V o gladum (o V o uillé) en 50 7 , d esplazados d e sus t erritorios
ultrapirenaicos, los visigodos amplían su presencia en la meseta, o cupando los territorios

199

.- OROSIO, Pau lo: Hi storiae Adversus Paganus , r ecogido p or Menéndez Pidal en op. cit .
Introdu cción, pág. XXXI.
200

.- … suce diendo grand es c alamidades sobre los hispanos: peste, mortand ad, asalto s por fieras,
hambre ext rema, hasta e l punto de ha berse d ado casos de a ntropofagia .
ORLANDIS, José : Historia de l Reino Visigodo E spañol , Rialp, Madrid 2.003, pág. 20.
201

.- La dec adenc ia d e la c iudad, en los dos últimos siglos ro manos, se prolonga du rante el p eriodo
visigótico. S ólo hay no ticias d e dos c iudades g odas, Re cópolis y Vitoriaco (o Victoriaco), a caso de
carácter milita r .
MERLINO, Mar io: op. cit. p ág. 27.
202

.- HUIDOBRO, Luciano : Art e visigod o y sepulcros romanos y tardorromano s . Asociación de
Fomento de Turi smo. H. S. Ro drígu ez, s/f, hacia 1.916, pág. 82 .
203

.- Pa ncorbo o Pancorvo, b -v, según el documento o mapa que se consulte, p ues d e a mbas formas
aparece señalado. En todo momento se le citar á en la grafía q ue aparezca en el documento
consultado.
204

.- Itinerario Anto nio, A -34, Ab Asturic a Burdiga la : Be leia, Deóbriga, Antecuia, Vindeleia, Virov esca,
Tritium, Segisamo,… En este recorrido, en Beleia, sitúa Este pa Díez el emplazami ento de la Cohors I
Gallica.
SOLANA SAINZ, José María: Lo s germano s en el valle del Duero …, en La Hi storia de Castilla y León ,
Coord. Julio Valdeón Baruque, E l Mundo, Altamira, Madrid 1.993, pág. 216
205

.- Las exca vaciones más recientes han venido a demostrar qu e al entrar los godos e n España se
asentaron c on espe cial predilec ción en tod a la región de Castilla la Viej a, y especialmente en las
provincias de Burgos, Palenc ia, Soria y Se govia.
PEREZ DE URBEL, Fray Justo, O SB, y DEL ARCO Y G ARAY, Ricardo: Espa ña cristiana, 711-1.0 38 , en
Historia de E spaña dirigida p or R. Menéndez Pidal, vol. VI, p ág. 195.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

136

medianeros entre el Duero y el Ebro, con especial interés por las comarcas o rientales ,
vinculadas a l o s Montes d e Lara y Oca.
Es posible que con el paso del tiempo, y por la necesidad de un mayor control sobre
los conflictiv o s territori o s del norte, los visigodos se fueran desplazand o hacia Tierra de
Campos, Alto Ebro y La rioja, y que en estos despl azamientos y en los desliza m ientos ha cia
el norte, hacia el limes creado con las guarnicione s de Amaya y Victoriaco, los v isig o dos
cruzaran las tierr as del Arlanz a.
A pesar de las escasas noticias de que disp o nemos, tampoco es descabellado
pensar que Leovigildo, en su nueva política expansiva hacia el norte , cruzara el valle del
Arlanza en sus campañas hacia Cantabria o la más occidental Sabaria, y que lo m ism o
sucediera con las dirigid as por el co nde Rekhila contra astures y “rocones” o runcones, en
las montañas d el no rte.

Decir en la comarca “visigodos” e s decir tierras de Lara. Sin llegar a tener la
consistencia de conjunt o s como Melque o Baños, por ejemplo, l a basílica de Quintani lla de
las Viñas, bajo e l Picón de Lara, se o frece -aun mutilada y privada de su prestancia original-
como la mejor muestra de su implantación en la zona : e rigida hacia el año 7 00, supone un
símbolo más de la profund ización religiosa que tras la co nversi ó n de Recaredo al cred o
niceano -589- se va a llevar a cabo e n todo el reino.S on mu y inter esantes los restos
procedentes d e esta iglesia conservad o s en el Muse o Arq ueológico Pr o vincial de Burgos.
En la obra Arte Burgalés , dirigid a por Fr. Valentín de la Cruz, se presentan tambi én
los hallazgos de Barbadillo del Mercado (ermita de San Juan Bautista) y de Santo Doming o
de Silos (piezas metálicas y los indicio s de lo que pud o ser la pri m itiva iglesia del s. VII) .
206

A lo s citados yacimient o s, García González añad e en la comarca y sus in mediaciones
los de San Millán de Lara, La Yecla y Rupel o , sin aportar más detalles. Así mismo, incl uye la
presencia de centr os al deanos qu e , en su opinión, demuestran la continuid ad de
poblamientos de altura, como también la revitalizac ión de algunos monasterio s (luego de
escasa pervi v encia) y la proliferación de er emitas.
En relación al yaci miento de La Yecla, So lana amplía l a información calific ándolo de
poblad o fortificado perteneciente al s. VII , con abundante presencia de instrumentos
agrícolas de hierr o
207

.

L a tradicional vinculación de Chind asv into (Quintanilla de las Viñas y Covarrubias) y
Recesvint o con estas tierras, a pesar del escepticis m o con que los expertos lo tratan
208

,
sigue teniend o su pequeño rinconcit o entre l as creencias populares de la comarca.

206

.- Arte Burgalés, qu ince mil años de expresión artística , dirigida por Fray Valentín de la Cruz, Caja
de Ahorros Municip al de Burg os, Imp. Heraclio Fourn ier, Vit oria, 1.976, p ágs. 58 y sigu ientes.
207

.- SOLANA SAINZ, Jo sé María: op . cit. pág. 246
208

.- La Crónica Alfonsina (ta nto en la versión Ro tense co mo en la ver sión Ad Sebastian um ) arranca
con la figura d e Vitiza .
.- La Crónica General habl a de Cindasvinto, pero tampo co ofrece re ferencia alguna a Covarrubias
ni a la comarca.
Primera Crónica General , ó sea, E storia de E spaña que mandó comp oner Alfonso e l Sabio y se
continu aba… , publicada po r Ramón Menéndez Pidal, Bailly -Bailliére e Hijo s, Editore s. Ma d rid, 1.906,
pág. 278.
.- Ocampo r ecoge la crónica de lo s reinad os de Sedesundo (Chin dasvinto) y Re sesund o ( Recesvinto )
sin aportar d ato algun o a este respecto.
OCAMPO, Florian d e: Las Cua tro partes e nteras d e la Cróni ca de España que m anda c omponer e l …,
con privilegio Imperial. Spino sa, 1.541. Versión en línea Bibl ioteca Estatal de Ba viera, fols. CLXXXIIIv y
CLXXXIIIIv.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

137

Fig. 60 : Tierra s de Lara desd e la carretera de Soria : a la izquierda, M eseta de L ara, a la d erecha,
Picón de Lar a y restos del ca stillo. Junio 2.014 .

L a crisis hispanog o da de finales del siglo VII significó el radical estrangula miento del
sistema y su paráli sis, aboc ándolo a su total ex tinción.
D esde los primeros mome nto s de penetraci ó n musulmana en la península se puede
casi asegurar su presencia por estas tierras, pues lo m ás posible es que el propio Tarik
cruzara las aguas del Arlan za en su rápida marcha hacia Amaya, el mismo año 711. Tras la
derrota de su Dux , el limes bereber ( Al -Tagr ) se ap oyó en Amaya, Oca, Briviesca Y
Miranda
209

.
En año de 718 los moros pasaron Toledo … destruyeron o recibieron a partido las
ciudad es y pueblos que quisieron . En todas las que la ira de Dios les dio licencia, lo hic ier on a
su gusto, matando y r eservando hombre y edificios a su voluntad. En la villa de Lerma, que
los antiguos lla maron Tribo r aco, dieron muerte a cinco niñ os …
D e esta forma tan gráfica se narra en la prensa local de finales del s. XIX el saqueo
que la regi ó n sufrió a m anos de la m o risma l o s primer o s años de ocupaci ón musulmana
210

.

D urante los años sigu ientes algu nas correrías sarracenas sacudirán el valle c o n
especial saña, como la que en el año 7 37 perpetra, según la tradición local , la destrucción
del monast erio dúplice de Cov arrub ias . Se cuenta y celebra en la comarca la anécdota que
supone cómo la v illa de Silos se libró d el ataque sarraceno recurriend o a la argucia de
encender hogueras y producir gran alboro to tras la muralla, haciendo creer al enemigo que
su fuerza era muy superior a la real (tal suceso se celebra actualment e co n la llamada Fiesta
de los Jefes ).
Hacia el año 742 se inicia u n momentáneo r epliegue musulmán hacia las tierras del
sur del D uero. Es posible que en esto s desplazamien to s las formaciones musul m anas
tocaran tierras del Arlan za, lo mismo que algunas de l as algaradas lanz adas por é stos contra
las comarcas del norte. Especialm ente v iolentas fuero n las “razzias” de Bedr, entre los año s
754 y 791, dirigidas contra Álava a través de las llanad as de Miranda y el paso de Pancorb o
(z ona que correspondería a la primera Al - Qila , tér m in o árabe equiparab le al latino Castella
o territorio de los castillos) , aunque no dispongamos de noticias fiabl es sobre su acción en
nuestras tierras.

209

.- GARCIA GON ZALEZ, Jua n José: Hacia la feudaliza ción d el territorio burgalés…, op. cit. pág. 294.
210

.- Burgos y su P rovincia . Artí culos r ecopilado s por la r edacción de E l Papa -Moscas , Imprenta E l
Alavés, Vitoria, 1.89 8, págs. 2 9- 30.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

144

El incesante flujo de donaciones que hacia el monasterio de San Pedro de Arlanza
se producen es buena muestra del nombre y poder que el m onasterio arlantino adquiere
en el valle, sólo comparabl e al de la villa rachela y su monasterio, con la que pleiteará en no
pocas ocasiones, generalmente p o r cuestion es de juri sdicción o límite s en los m ontes:
… en aquel monte de M ambla s y que lo vier a y que lo savia y que montazgaba n a
los de Lara, e lo gravan: y este termino y este monte que era de S an Pedro de Arlanza
desque el Rey fuera a tierra de mor os y ante s, este monte que entonces lla maban Mamblas:
no pudo ser lo que ahora lla man Mambla maior, ni la otra que llaman la Muela, p r que estas
consta haber sido siempre de Cob s rubias, y los testigos que deponen … y nunca tuvo el
Monasterio en estas Mambla s nada, si no es el alcan ce que dieron a sus vasallos d e San
Martin de Cot r ales lo s de Coba srubias como cons ta por la carta pa r tida …
227

Una vez sea vencida la oposición de Carazo, la frontera se extenderá hasta te rre nos
de Clunia y San Esteban de Gormaz por el co stado este, y hasta dominios de Aza, atalaya
ad elantada s o bre la llanura , al costado opuest o .

Tan pronto queda asegurada la línea del Duero, la zona del Arlanz a pasa a gozar de
una cierta y recuperadora tranquilidad, alterada tan sólo ocasionalm ente por alguna
asonada andalusí
228

, o pequeñ o enfrentamient o entre señores limítrofes, como los que se
comenzarán a producir con mayor frecuencia. La política expansionista del rey Fernando II
de Leónllevará al enfrentamien to entre grandes clanes nobiliarios como los Castro,
partidarios del leonés , y lo s Lara, principales valedores de los derechos caste llan o s,
especialment e en las disp utas por la tut ela del joven A lfonso VIII:
Sobre esto ovieron muchas vezes batalla entre Castro e Lar a, e ouo y much os
muertos de la una parte e de la ot r a e grandes omnezillos, asy que por eso pudiera el rey de
Le on prende r la mayor part e de Castilla e de Est r emadura, asi co mo deximos
229

.

Tras el balsámico triunf o que supone la batalla de las Navas de Tolosa
230

, las
parentelas castellanas m ás poderosas inician una serie de matrimo nios concertados,
posiblemente a instancias del propio Alfonso VIIIen un intento de sosegar a los Lara y los
Haro, encabezad o s por el poder o so Diego L ópez de Ha ro II.

monasterio, en E l Monaste rio de San Pedro de Ar lan za. Cuna d e Castilla, coord. Rafael Sán chez
Domingo. D.P. Burgo s, Grá ficas Dosbi, Vitoria 2.015, p ág. 92.
227

.- Pe squisa en tiem po de l rey Don Fernan do sobre la prete nsion de qu itar al M onsterio el monte d e
Mamblas, hec ha p or orden del rey por d on Ferna n Gome z, merino maior d el rey de Ca stilla, siendo
abad d el monasterio Don Ro drigo Iñiguez, año de 1.242.
Este pleito fue repetid o en 1. 255, así como en 1.478.
Compendio de las grac ias, donaciones y privilegios que lo s Reye s, Príncipes y otras p ersonas devotas
han hech o a este Real Monasterio de S an Pedro de Arlanza y a sus filiac iones y anexos, c omo consta
de losescritos qu e se han conservado en su Archivo h asta el año d e 1.712.
BNE, Man uscritos, sig. Ms. 1071, fol. 37
228

.- Vino Almanç or a t ierra de c hristianos e corrió e ast ragó qua nto falló, e llegó fa sta San t Fag unt e
priso la villa e de rribó la iglesia e o tros lugares much os aderredo r tod os d e çimiento s…sacó Alma nçor
su hue ste… e fue a cor rer tie rra de Castilla, e pri so O sma, Alcobilla, Viaránic a, la que ago ra dizen
Berlanga, Atien ça, e derribólas todas de fun damento .
Crónica de Veinte Reyes , coordinad a por César Hernánd ez Alon so. Ayto . d e Burgos. Heraclio
Fournier, Vitoria 1.991. Lib ro V cap. XVI y XVIII respecti vamente , p ág. 127.
229

.- Crónica de Ve inte Reyes , o p. cit. Libro XIII, cap . II, (añ o 1.161), pág. 270.
230

.- Entonç es Don Diego bolvióse contra él (su hijo ) muy sañudo e dixo: Llam aruos han fijo de puta
mas no n de traydor. En ta l guisa cobraré, yo fío por la merced de Dios que leu aré mi honra ad elante,
mas yo veré en quá l guisa guardande s padre e seño r en este lug ar . Palabras d e Don Diego López de
Haro a su h ijo Lope Días an tes de entrar en batalla en las Navas de Tolosa.
Crónica de Ve inte Reyes , op . cit. Libro XIII, ca p. XXXII, p ág. 284.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

145

El problema continúa avivándose a la muerte de este último monarca, ahora
durante la minoría de edad de su hijo Enrique I. El hec ho de que la regencia recay era sobre
Alvar Núñ ez de Lara provocó el levanta m iento de otr o s n obles, encabezados por los Har o y
Girón, recel o sos del exc esivo poder que el de Lara iba tomando:
E luego el conde don Aluaro començó a desar mar los omnes buenos e a denosta r los
rricos omnes e dixo a don Lope Días de Haro e a don Gonçalo Rruys de Girón e a otrosr ricos
omnes que se fuesen de la corte e non viniesen a e lla, synon quando enviase por ellos. E
commençó a de spechar los omne s buenos de las çibdad es e meter en servi dumbre la s
iglesias e los mon este r ios e todos los ter çios de la s iglesias
231

.

Una o la de v iolencia vuelv e a rec o rrer la comarca durante los primeros años del
reinado del Fernan do III. Ya con anterioridad, quando se vieron ta n maltrechos, la reina
Berenguela había re cibido petición de merced y a m paro ante lo s males qu e don Al var nuñez
de Lara fazie a ellos e a todo el reyno de Castiella
232

.

La situación parece volver a la normalidad al tomar el propio rey, en esta o casión
Fernando III -que estaba en Córdoba-, la decisi ó n de co rtar la carrera de la nobleza
descarriada:
… entretanto tomo el rey el castillo d’ Muñon e teni e presos los caualleros quel
tenien e dende fueron a Ler ma e para Lara …
233

El rrey començó a yr en po s el ( - Diego López, seño r de Vizcaya -) porque non fuese
faziend o daño en la tier r a
234

.

Será la crisis desatada en la segunda mitad del siglo XIII, iniciada con la subleva ción
de Nuño de Lara hacia 1.269 -al poner en discusión la auto ridad real - la que reavive de
nuevo la intranqu ilidad en la zona.

L os primer o s brotes de desafecci ó n tienen la villa de L erma -muy vinculada a lo s
Lara- como punto de partid a, tras producirse en la villa la reunión de los cabeci llas, entre
los que se encontrarían el Infante Don Felipe (e x -abad de la Colegiata de Covarrubias y
viudo de la P rincesa Cristina de No ruega) y v ari os magnates de primera fila. En Lerma se
pactan alianzas y m atrimon ios, y se dispone el cum plimiento de sus exigenci as, o de lo
contrario, a de snaturalizarse del rein o
235

.

231

.- Crónica de Ve inte Reyes , o p. cit. Libro XV, cap . X, pág. 322.
.- Ocampo re coge también la Disco rdia de d o Alva r N uñez d’ Lara co n los a ltos ome s d’l reyno: En
pos esto d o Alvar nuñ ez fue para Burgo s c o el rey e c o do Goçalo ruys gyron e sus hermano s e luego
do Alvaro començo de estrañar los rico s ome s q se fuesen de la c orte ca non teni e por que estar en
ella sinon qu ado fue sen llamado s e qu e non vinie sen y sinon qu ado embiasen por ellos e com enço
d’specha r los omes de l a s cibdades: e m etio mano a las yglesias …
OCAMPO, Florian de: op. cit. fol. CCCCv.
232

.- … en bio el rey alla - Dueñas - a don Diego lo pez de Faro e a Roy diaz de los cameros e otros ome s
buenos. E pues q sopo e l rey d e Le oq estos omes y eran n o s e quiso y par ar y fuese para Torquem ada
e astrago la to da e p aso e l rio Arlança e fuese para Tordemo ra e a Tordemoranç a e quemo toda s las
villas e ast rago toda la tie rra que era de don Garci Fe rn adez d e Villa m ayor p or on de lo lleva ra e l
conde don Alvar nuñez de Lara e e sto mismo fazie a todo lo que e ra de los q ue tenien con la reyna …
OCAMPO, Florian de: op. cit. fols. CCCCI y CCC CIII.
233

.- OCAMPO, Flo rian de: op . cit. fol. CCCCIII.
234

.- Crónica de Ve inte Reyes , o p. cit. Libro XIII, cap . XXXII, pág. 284.
235

.- D esconten to nobiliario por el rechaz o a la aplicación en Castilla d el Fuero Real, a sí como d el
excesivo intervencion ismo de los delegado s regios y del incr emento d e algunos impue stos.
SANCHEZ MORA, Antonio: Nuño Gonzá lez de Lara, el má s poderoso omne que Se nnor ou iese e má s
honrado d e Espanna , Un iv. Pablo Olavide, Sevilla. http :institucion al.us.es , HID -31 (2.004 ), pág. 637.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

146

Fig. 63: Sepulcro d el Infante D on Felipe de Ca stilla, en Santa María la Blanca, Villalcázar de Sirga .
Agosto 2.014.

L a figura del Infante Felipe adquiere un relieve de especial importancia, como gran
instigador, en el marco de la dubitativa política de su hermano Alfonso X El Sabio , trabando
tratos tanto con Enrique I de Navarra como con el nazarí Mohammad Ibn Nasr. La muerte
de éste en 1.273, unida a la decidida intervención de la reina restaurand o el prestigio y
posesiones de Nuño Go nzá lez de Lara , ponen m omentáneam ente fin a la desestabil ización
de Castilla y, por ende, de l a comarca.
L a fragilidad de la situación pronto se pone de manifiesto. El rein ado de Fernan do
IV El Empla zado y, muy especialm ente , el perio do de la minoría de edad de su sucesor
Alfonso XI El Justiciero, se ven continuament e sacudidos po r las malfetrías -violentas
acciones- que la l ev an tisca y en valentonada nobl eza laica protag o niza
236

.
En una época pre sidida por la hambru na y una mortandad generalizada,
237

ya fuera
por las partidas del infante Juan de Castilla el de Tarifa , apoyado por Juan Núñez de Lara el
Menor y ocasionalmente por el infante Don Juan Manuel, ya por las de Dieg o López de
Haro, señor d e Vizcaya, la confusión y la a menaza cont inua tuvier on al reino en vilo.

236

.- … veyendo los much os ma les e d annos e agrauiamien t os que a uemos r reçebido s ffasta aq uí
delos omn es poserossos e t por r razon que nuestro ssennor el Re y es tan p equen no que nos non pu ede
ende ffazer…
Constitución de la H ermand ad Genera l en las Cort es d e Burgos d e 1.315, como r espuesta al
desorden ex istente en Castilla con motivo d e la minoría d e edad de Alfonso XI, en Histori a de España
dir. p or Manu el Tuñón de Lara , vol. XI Textos y doc umento s de Historia Antig ua, Media y Moderna
hasta el s. XVII , Labo r, Barcelona 1.984, p ág . 297.
237

.- La Crónic a de Fernand o IV señala que f ue ta n g rande la mortan dad en la gen te, que bie n
cuidaran q ue mu riera el c uarto de toda la g ente de la tierra .
Crónica del Re y don Fernan do Cuarto , Bib . de Autores Españ oles, Atla s, Madrid, 1.953, p ág . 119.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

147

L a comarca del D uero y la cuenca del Arlanza suf rieron co n gran dureza sus
desavenencias (la privanza de unos implicaba instantáneamente la pérdida de po der para
los otros), que tuvieron sus puntos culminantes en los sucesos de Aranda (sitio de 1.306) y
Tordehumos (cerco de 1.307) , así como en la más que posible incursión sobre las tierras de
Silos.
A estos sucesos nos ac erca la narración del P adre Serr ano:
… muchos de los habitant es de la co marca debieron buscar asilo en otras tier ras,
reducidos a la mi seria por la solda desca …
238

M ás amplia e s la aclaración que Salaz ar y Castro nos of rece sobre estos conflic tos:
… se decla ró cont ra el rey no sólo el infante Don Jua n, sus hijos, y aliados, sino don
Sancho S eñor de Ledesma, su primo hermano, a Don Juan Manuel su tío; a don Juan Alo nso
de Haro Señor de Cameros, con qu e se llenó de ar mas y confusión el Reino …
239

L a Crónica de Alfonso XI resume en unas pocas líne as co n m eridian a claridad la
situación que el r eino y la comarca vivieron durante e ste confuso period o :
Todos los Ricos-omes, e los Caballeros vivian de r obos et de tomas que facian a la
tierra … E ninguna parte del r egno non se facian justicia con der echo … E quando el Rey ovo
á salir de la tuto ria, falló el regno muy de spoblado, em uchos loga res yermos
240

.
Et la razón porque las rentas del Rey eran tan apocad as, era por muchos logare s et
villas que los Reyes avian dado por heredamientos; et otr osí por muchas guerras que avian
fecho en toda la tierr a á muchos logares … e e sto por las muchas guerras que avia en la
tierra
241

.

D urante el prim er tercio del s. XIV las epidemias causaron una tremen da
mortandad en la comarc a, siendo muchos los lug ares que se dirigen al rey pidiendo
rectificación en el “c abeceo ” fiscal p or el des censo tan acusad o de habitan tes (influye
también la emigraci ó n hacia tierras más al sur -repoblaciones-), siendo los más llamativos
los correspondien tes a Silos y Co v arrubias, en 1 .30 4 y 1.308 r espectivamente
242

.

238

.- Du rante la minoría de edad de Ferna ndo IV, al m enos en dos veces la poblac ión fue saquead a
por las tropas de los Haro y los Lara .
SERRANO, Luciano, OSB, Abad de Silos: Real Monasterio de S anto Domingo d e Silos , Hijos de
Santiago Rod ríguez, Burgos, 1 .9 -- , pág. 57.
239

.- SALAZA R Y CAS TRO, Lui s: Historia Genealógic a de la Casa de La ra, Imp. Mateo de Lla nos y
Guzmán, Mad rid 1.697, vol. VI II, cap . IX, pág. 178.
.- También se pueden seguir estos acon tecimiento s en la Crónica d e Alfonso XI , pues si bi en e ste
monarca accede al tro no en 1.312, la Crónica empieza en el año 1. 308 de la En carnación , mes de
Abril era de 1.346 .
240

.- MARTINEZ, Purificación: La imagen del mona rca en l a crónica de Alfonso X , en Actas XIII
Congreso AIH (Tomo I. Crónica del rey don Alfonso el Onc eno ). East Carolina Univ., pág. 1 86.
.- Sanz Abad también recoge el e stado de cosas del rein o en semejant es t érminos: … las rentas del
rey eran muy me nguada s… los logares de su seguro rescebían m uy grand d año, e t eran destroidos, c a
todos los Ric os-omes, e t los caballeros vivian d e robos e t de tomas q ue facian de la tierra …
SANZ ABAD, Pedro: Historia d e Aran da . Santiago Rod ríguez, Burgos 1.975, p ág. 57.
241

. - CERDA Y RICO, Fran cisco: Crónica de Alfonso XI. (De los Reyes de Castilla y Le ón). Segunda
edición, Imprenta D. An tonio d e Sancha, Mad rid, añ o MDCCLXXXVII, p ágs. 31 - 32.
242

.- … que los en padronaron malic iosa a estos de Cuevas rruvias seyen do p obres e non lo pod iendo
conplir p or mas pe cheros d esto s çinq uanta e qua tro pe cheros q ue a nte te nían en c abeça … e que me
pedían merçet qu e m e q uisissse se rvir dellos en gui sa p or que lo ellos posies sen soffrir. E yo tovelo
por bien …
SERRANO, Lucian o: Silo s: Cartulario In fantado … op. cit. doc. CXVIII, Bur gos 8 d e Febre ro de 1.311,
por el que el rey D. Fernand o IV dispone q ue no haya en Covarrubias sino cincue nta y cuatro
peche ros , pág. 154.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

148

L a difícil situación, continuad a por una serie de años de cosechas calamitos as -
1.330-1.340-, y las presiones abusivas de ciertos nobles bajo cobertura de “encomiendas”,
aún se agravó m ás tras la gran peste de l o s años 1.3 49 -1.350:
… e esta fu e la primera e g rande pestilencia qu e es llamada mor tandad grande
243

.

Texto 5 : Crónic a de Alfon so XI .Cerdá y Rico
244

.

Est e catacli smo demográ fico , unid o a la menor resistencia biológica que la
población v enía arra strando de décadas anteriores , fue el posible o rigen, en decir de
Cabrillana, de que un buen número de lugares y sitios fueran borrados del mapa par a
siempre.
245

Só lo después de un siglo recuperó Castilla sus cuadros biológicos, según afirma
Vicens Vives, tras el vacío demográfic o provocado por la peste negra de 1. 348
246

.

L os señoríos monacales no escaparon del innegable descalabro experi m entado por
el mundo rural. Algu no de ello s, como el de Santo Domingo de Silos, acusar o n duramente
el golpe pasando verdaderas dificultades y desequil ibrios eco nó m icos, que aú n se vieron
acentuados con la aparición de nuevas ó rdenes y monasteri os, como es el caso de los
cartujos, en Burg os.
Apartado de las grandes rutas comerciales del m omento (Burgos-Cant ábrico
oriental -exportación de m aterias primas-, Valladolid- ferias de Medina del Campo y
Rioseco, Toledo- Cuenca para enlazar con las v ías del sureste…), el valle v ive un cierto olvido
y est ancami ento .Aunque los brotes de peste siguiero n de forma inter m itente (1.400, 1.422,
1.435, 1.45 7, 1.465 y 1.468), algun o s lugares que habían dado en abandono o se habían
visto duramente golpead o s por las apetencias de la nobleza fueron recuperad os con
repoblamient os tardíos y el ampar o real
247

.
L a villa de Lara (se ñorío de Burgos desde 1.255 por donación del rey Alf o nso X)
248

,
fue una de las que co n mayor virulencia sufri ó las desavenencias entre los gran des linajes

243

.- Crónica del rey d o n Alfonso el Onc eno , Bib. d e Autores Españoles, Atlas, Mad rid, 1.953, p. 390.
244

.- CERDA Y RICO, Fran cisco: o p. cit. págs. 55 -56.
245

.- CABRILLANA CIE ZA, Nicolás : Lo s despoblad os en Castilla la Vieja , en Hispania: Revista E spañola
de Historia , CSIC, 1.97 2, nº 12 0 pág. 60.
246

.- VICENS VIVES, Jaime: op. cit. n ota 49, p ág. 146
247

.- En 1.380, po r ejemplo, el rey Juan I insta a don Pedro Fernánd ez d e Velasco para que deje libre s
al Cabildo de Covarrub ias los lugares, va sallos y derechos que la había usurpado: … siendo
patronazg o d e los reyes on de n os venim os e de no s … tenie ndo en e ncomienda contra voluntad del e
de ca bildo de la dicha ig lesia a Barvadiel del Pe z e a Re tuerta e a Mecerrex e el Ba rrio de la Puen te …
SERRANO, Luciano : Cartulario Infantado ... op . c it. d oc. CCXVII, Medina del Campo 23 de Diciembre,
pág. 254.
248

.- El Castillo de Lara perten eció a Burgo s por venta de l pueblo, junto co n otros, a l rey Sabio en el
año 1.255 .
AVILA, Guillermo: El Castillo de La ra , artículo publicado en DB del Do mingo 9 O ct ubre 1.955.
… fueronse para Carrión ( -Don Juan et Don Fernando, et Don Lope, et Don
Pedro et el Conde de Portogal-) et non los quisieron acoger en la villa, et posaron en el
arrabal, et ficieron muy grand daño en esa aldea enderre dor, lo uno á voz de coger los siete
servicios que ellos echaron en Burgos, et lo otro por tomar via nda en toda esa tie rra para se
mantener et para facer mal et daño a don Fernando Ruiz … veyendo ella ( -la Reina-) esto
que toso era m uy grand destruymie nto de la tierra, fabló con ellos, et dixoles que facian
muy grand mal en as tragar asi la tierra de l Rey, et que otra manera avian ellos á catar para
poner paz e sosiego en la tierra … asi que los uno s et los otros astragaban la tierra de cada
parte.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

149

nobiliarios capitalinos, generalmen te en pugna por el control de su castillo, tal y com o
sucedió en 1 .439, cuando el poderoso clan de los Cartagena consigue evitar que un
Mendoza se haga co n el c ontrol de la alcaldía d el citado castillo.

Texto 6:
Cancioncilla popular in fantil relativa a
la suerte del ca stillo de Lara
249

.

En 1 .458 los vecinos, ant e los abu sos de Fernan do el Negro, lugartenien te del
castillo, se v en o bligados a recurrir al Concejo de Burgos
250

. El resultado final es la
promulgaci ón en 1 .459 de las Ordenanz as de la villa de L ara y su Tierra , obra en la que -
según apunta P alomero- parece ser que tuvieron una participación muy activa los vecinos
de la villa de Mambrillas.
251

Por textos como est e nos p odemos acercar al conocimient o de
cómo se admin istraban y dirigían estas pequeñas villas y sus territorios a finales de la Edad
Media.

Fig. 64: Restos d el Castillo de Lara (Picón de Lara) y Lara de los Infan tes a su fald a, hacia el este.
Fotografía cedida por Alvar Labrador. May o 2.014.

(Académico C. de la d e Cienci as Morales y P olíticas).
249

.- Recogida de doñ a Paz “ La Torreña”, a quien se lo escuch é po r primera vez.
250

.- BONACHIA HERNANDO, Juan A.: La s relaciones seño riales del Conc ejo de Burgos co n la villa d e
Lara y su Tie rra . Revis ta s Ci entíficas Co mplutenses . http/ /:revistas.ucm. es/index.ph p/ELE M/article ,
págs. 526 y 528.
251

.- PALOMERO, Fé lix y otro s: op. cit. pág. 4 .

Castillito de Lara,
¿quién te de rribó?
Bocane gra de Burg o s,
que pudo má s q ue yo .

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

150

El que durante los años sig uientes, y m uy especial m ente durante el reinado de
Enrique IV, algunos de los grandes linajes castellanos del pasado desapar ecie ran o se vieran
claramente avocad o s al o lv ido (como los Lara, Haro o Castro)
252

supuso un ligero alivio en la
presión señorial sobre la comarca (más en lo militar que en lo económico) . L a aristocracia
sustituta o “nobleza nueva”, como l o s Fernández Velasco (Condestables de Castilla, a los
que venden los monjes de Santo Domingo la v illa de Silos en 1.440 ), b uscaron más la
galanura de la co rte o el seño río y prosperidad de la gran ciudad, donde disfrutaba n
plenamente de sus pri vilegios fiscales y judici ales. Sól o puntuales y o portunas
intervencione s reales pusie ro n un cierto freno a sus apetencias s o bre el campesin ado y los
señoríos eclesiás ticos rurales.
L as revueltas antiseñ o riales de finales del reinado de Enrique IV y los atentados a
los int ereses judíos tamp o co afectaron significati vamente a la comarca, des plazándose
estos sucesos a la zona de Aranda y ti erras al sur del Duero.

El Reinado de los Reyes Católicos y una larga primera mitad del siglo XVI supusie ro n
la verdadera r ecuperaci ón demográfi ca y económica en la cuenca del Duero y en las
comarcas li m ítrofes , generali zándose un a esp ect acular mejoría en l o s ren dimientos
agrícol as , que rápid am ent e prendió en la alimentación de la población, ayuda da por los
grandes benefici os que una organizad a ganadería estan te implicaba.

Tras la muerte en Burgos del rey Felipe El Hermoso, el 2 5 de Septiembre de 1.506,
las villas de San ta María d el Camp o y Mahamud corren de boca en b o ca por l o s mentideros
de toda Castilla.
Procedente de Tórtoles de Esgueva, la reina Juana llega a la villa amurallada de
Santa María cumpliendo una de sus m uchas etapas en su viaje al sur con el féretro de su
di funto esposo. Era el día 2 de Septiembr e de 1.507, y en la v illa permaneci ó durante unos
días junto a su padre, el rey Don Fernando, alojánd ose en la Casa del Cordón , una de las
casas más notables de la población (casa de lo s seño res de Torremoronta), aunq ue
bastante más mo desta que la burgalesa del mis mo nombre.

El anu ncio de la llegada del nuevo rey -Carlos, tras la muerte de su ab uelo
Fernando- no genera, en principio, el alboroto de o tras zonas castellanas. En los tiempos de
bonanza generalizada que co rren, el problema comun ero , gran elemento agitad or de la
meseta, tuvo muy escasa repercusión en la vida del v alle, alejado de las algaradas que
desde los primeros momentos vivió la capital de la provincia, como los disturbios
promovidos contra el forá neo Joffre de Cotannes y la marcha popular sobre Villafruela en
pos del citado pers onaje, el cual se hall aba en posesi ón de la alcaldía de La ra
253

.

252

.- Al Conde de Castro ( - tras la bat alla de Olmedo -) se le despo jó de toda s las suyas ( - villas - ),
teniend o que retirarse a Aragón , donde pe rmaneció en bastante estrechez ha sta su muerte, después
de en ajenar Castroxeriz, Lerm a, S aldaña, Po rtillo, Tordehumo s, Gumiel, Villafrechos y a lgunas o tras
villas …
PAZ Y MELIA, D. Antonio : Crónica d e E nrique IV , Tomo I, tradu cción castellana del la tín original
escrita por Alonso d e Palencia . Tipografía de la R evista de A rchivos, Madrid, 1.90 4, BDC YL, p ág. 65.
253

.- H ermano del regente Adri ano de Utrech, al qu e se responsab ilizaba del asalto a M edina del
Campo.
CASADO ALONS O, Hilario : El movimien to co munero e n Burgos , en H-16 Bu rgos , vo l. II Del a ño 1.000 a
los tiempo s modernos , pág. 563.
.- Durante el gobierno de este alcald e extran jero com enzó la ruina del castillo. Añ os más tarde
fue restaurado p or Juan d e Va llejo, qu e contrató a l famoso can tero Siniega, de Caran ubia . (?)
AVILA, Guillermo: op. cit. s/pá g.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

151

L a v illa de Mahamud verá su nombre ligado también a la reina, aunque de for m a
indirecta. Al prohibir que el cardenal Cisneros recibiera del rey su padre el capelo
cardenalicio en Santa M aría (p or estar de luto y temer que las fiestas y alboroto de la
ceremonia perturbasen el descanso de su amado esposo), será en la iglesia de San Miguel
de Mahamud donde el acontecimi ento se celebre, según luego referirán testigos tan
cualificados co mo los humanistas Pedro M ártir de An glería y Hernand o Alonso de Herrer a.

El reinado de Felipe II acarrea un considerable incremento en la presión fiscal sobre
la población rural, al imponer un fuerte aumento a todos los encabezami ento s de alcabalas
y tercias, siendo los habitantes de las comarcas del Duero quienes , a finales de su reinado,
entre eviden te s sign os de crisi s y decadencia, soportab an el mayor pes o contribu tivo.
L a misma sentencia que se apunta para describir el giro que la capital burgal esa
experimenta a lo largo del siglo vale para dibujar el valle: mientras e l veneciano Navagiero
Fig. 65: Casa del Cord ón
y detalle.
Santa María del Campo.
Junio 2.014.

Fig. 66:
Mahamud: arco
de Santa María.
A partir del s. XVI
de Cisneros , en
honor al cardenal.
Junio 2.014

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

152

habla en 1. 52 7 de un lugar rico y bien poblado y h ay toda suerte de artes y oficios… , el
Corregid or -D. Geroni m o de Montalvo - señala en 1.594 que la ciudad est aba acaba da y
decaída
254

.
L as m alas cos echas qued e manera continuada se producen al finali zar el sig lo
(1.598 a 1 .60 0) y la consigu iente crisis de subsisten cias, unido a la aparición de nu ev os
rebrotes epi démic o s en u na poblaci ón tan debili tada (catástrof e de 1.592 por idénti co
motivo) conducen a la comarca a l o s mínim os registra do s a mediad o s del sigl o XVI I .
Como se puede verifica r por el censo de 1.6 46, se producen descen so s
generalizad os por encima del 50 % en el últi m o medio siglo
255

.
El que algunas poblaciones se vean especialmente be neficiadas por intervenci ones
intencionadas y dirigidas desde el poder hacia impor tantes programas urb anísticos y
constructivos, como es el caso de Felipe II sobre Covarru bias y el Duque de Lerm a sobre la
villa de su nombre, no son sino efímeras excepciones a un absoluto sentimiento de
decadencia y desa mparo.

El patrocinio que Francisco Sandoval y Ro jas, primer Duque de Lerm a (t ras recibir el
mayorazgo de la Casa , como IV Co nde de Lerma, en 1.574), va a ejercer sobre la villa de su
titulación trast o cará por completo la fisono m ía y pape l político de la villa.
Bajo el periodo de su mecenazgo, 1.600 a 1.617 (ya como valido o privado del rey
Felipe III), la población se convierte en una verdader a Cort e de recreo , a la que la no bleza
arribista acude a jalear las corridas de toros en la plaz a ducal o a lisonj ear la impresionant e
colección de obras de arte que el Duque atesora en palacio, y también aconstruir y comprar
junto su residencia :
… acer unas casas … las mas cercanas al cubo de la varvacana del palacio de su ex a
de 35 pies de delantera y 76 pies de fondo conforme y traça a las casas que ace su ex a
256

.

En uno de los diversos “recuentos” que de los biene s del Duque se hacen tras su
caída, se citan:
- 290 cuadros entre grandes y pequeño s y mas m arcos vacios.
- dos retratos de dos mujeres de medio cuerpo con marco dorado questan encima de la
puerta de la gale r ia quent ra en la torre del Pa rque que cai haci a las heras
- 51 retrato s de diferent es personas … que st an en el p asadizo grand e nuevo
- habitos, telas …
- entre ot r as pertenenci as, cristo s, custodias con reliquias, relicarios, agnus, cruces,
imágenes, huevo s de avestruz gu arnecidos…
- un cristo de bulto qu es el que hiç o Estrada
- 51 bufetes y silla s 47, Mesas de ped rería 3, tabu retes 6, 14 sillas de montar
- cajas, espejos, armas, guarnicion es, herramientas , ventanas, vedrieras, materi al aderezos
de la casa,… .
257

254

.- Sob re el viaje del venecia no Angrés Navagero (ó Navagiero) a la ciudad de Burgos en 17 d e
Octubre de 1.527.
URIOL, José Ignacio : Viaje s p or Españ a en la primera m itad del s, XVI . Re vista d e Obr as Pú blicas,
Mayo 1.987, p ág. 335.
255

.- Grand es p estes caste llanas de 1.589 -1. 591, 1.629 -1.631, 1.650 -1.654 - el más grave, a unqu e se
cebó más en la mita d oriental peninsular - y 1.694, según Giralt y Nadal.
VICENS VIVES, Jaime: op. cit p ág. 379
256

.- Escritura entre e l Conde de Jelbes y J mo. Fernández, mae stro de ob ras residente en L erma.
AHP-BU, P. N. Pedro LOZANO -Ler ma-, 19 Julio 1.608, sig. 1188, fol. 443.
257

.- Recu ento de los bien es d el Carden al Du que por su Testa menta rio Migu el d e Neco lalde, conta dor
que fue d e su ex a … Se repiten los nombre s de pinto res como P edro Anton io, Fabricio Catelo, etc.
AHP-BU, P. N. Baltasar de Val puesta 1.627, sig. 1.368, fol. 1 65.

Cap. 1. El Vall e del Arlanza y Covarrubi as : su evol ución en el tiemp o

153

Fig. 67: Palacio Ducal de Ler ma. Fa chad as oeste y sur. Junio 2.001.

En una de sus reuniones o fiestas cortesanas para Felipe III (o auspiciada por el
propio monarca p or influencia del valido), hacia 1.613, se encuentra for m ando parte del
acarreo c o rtesano ha cia la villa el escritor don F é lix Lope de Vega y Car pio. Como
consecuencia de su estancia y de su contacto con el entorno y el pueblo, dio a luz su obra
La burgalesa de Lerma , comedia te atral con base argumental real. En ella aparece
Leonarda, mo za serrana, rodeada por personajes de altas miras , como don Félix o don
Carlos.

Texto 7: Fragm entos de La burgalesa d e Lerma , versos 1 a 5 y 260 a 267
258

.

258

.- CORTIJO OCAÑA , Adelaida. (Transcrip ción). Págs. 2 -8 . www.ehuman ista.ucsb.edu /.../Lerma
“La burgalesa de Lerma”.
Comienzo Acto Prime ro.
(Salen don Félix , don C arlos y Pole o vestido s de camino).

- Félix: ¿Esta es Lerma?

- Carlos: Bie n s e ve
el buen dueño.

- Poleo: Por lo menos medra
quien los tiene bue nos.
- o –
- Félix: Aquestos pra dos de Le rm a
como al alba se la dan.

- Leonarda: Mire que s omos, galán,
de una aldea pobre y yerma.
No gaste delicade zas
de la corte entre a ldeanas,
que burgalesas serrana s
no entienden esa s ternezas.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

256

e para guarda e repa r o de la cassa e torre de la dic ha abadia… , las cuales serán confir madas
por los Reyes Católicos, continuan do el patronazgo real sobre la abadía
461

.

Vo lviendo de nuevo a las crónicas, una muestra clara de la importancia qu e la villa y
su abadía v an adquiriendo nos viene señalada por la figura de s u abad Pero Martinez,
cuando es elegido por el rey Alfonso XI para formar parte de la embajad a encargada de
negociar ante el Papa “algunas gra cias” para la guerra contra l o s mor o s:
El Rey partió para S egovia … et envió sus mandaderos al P apa, con quien le e nvió
pedir que le feciese algunas gracias para esta gue r ra ( -tenía la intención de dirigirse hacia l a
frontera-): et los mandaderos fueron … et Pero M arti nez, que era Abat de Covas rubias, et
fue Obispo de Ca rtagena
462

.

P or la Crónica de Halconero recibi m os cuenta del paso (y más que posible pernocta )
del rey Juan II po r nuestra villa, tras una breve estancia en la ciudad de Burgos , en la que el
monarca, tras recon ocer deter m inados honores nobiliarios, fue a cenar a Miraflores, Una
casa muy noble la que fizo su padre El rrey don enrrique … siendo juebes a XXII días de
mayo . De Burgos sale martes a XXIII días de mayo año del señor IU cccc o E XXX años (1.430),
una hora antes de que se procediera a la ejecución (por él dictada, sin lugar a dudas) del
contador Sancho Fernández, partiend o en direc ción a Co varrubias:
… fue fecha justicia de sancho fer nandez contad or que fue por fernan alfonso de
rrobles contador mayor del rrey El qual fue degollad o en la plaça de las carnezeria s de
burgos Encéma de un tapat e E la causa por que fue degolla do se dezia ser por alg unas cosas
que avia fablado non debidamente. E este dicho dia avia partido el rrey una ora antes que
fuese fecha la justicia par a un lugar que llaman los enziñes E dende pa ra cueva s -rrubias
continua ndo su camino para la frontera de aragon (p or Burgo de Osma, con motivo del
conflicto con l o s reyes de A ragón y de Na varra)
463

.
P aula Cañas identifica estos enziñes con la l ocalidad de Los Ausines, entre Burg os y
Covarrubias. Según escribe , e l mismo día 23 de Mayo pudo el rey partir de Burgos y llegar a
Covarrubias (lugar de destino), pasando por Los Ausines. De nuestra villa parti ó para Osm a ,
camino de la guerra de Arag ó n
464

.
Ni Halconero ni Paula aportan más detalles sobre la estancia real en la v illa, pero
todo nos lleva a pensar que al men o s una noche (p o r las distancias qu e se solían recorr er en
la época) pernoctaría en nuestra localidad, a cuyo abad ( mi capellan ) había co nfirmado un
año antes sus liber tades y franqu icias
465

.

461

.- SE RRANO, Lu ciano: Cartulario del Infanta do … , docs. CCCVII, en San Cebrián, 15 May o d e 1. 474,
p. 343, y d oc. CCCXI, en Toro 3 Octubre d e 1.476, pág. 34 8.
462

.- Lo s otros mand aderos fue ron Fernan Sanch ez de Valladolid, et Don Joan d el Cam po, que fue
Obispo de Cuen ca, e t después Obispo de León .
CERDA Y RICO, Fran cisco: op. cit. cap . XL, p ág. 98.
463

.- La fecha de Martes XXIII d ebe s er un error d e tran scripción, p ues an teriormente se habla de
jueves XXII día s. E s posibl e q ue en la redacción se h aya omitido la “V”, correspon diendo la fecha a
martes XXVII, la cual ya iría correlativa con el ju eves XXI I. Sin embargo, siguiendo el texto de la
crónica se sitúa al rey en O sma el día 25: evidentemen te las fechas deben conside rarse como
equivocadas.
CARRILLO DE H UETE, Pedro: Crón ica del H alconero de Jua n II , edición de Juan de Mata Car riazo, hacia
1.501-1.600. BDH , Mss. 94 45, fol. 30.
464

.- PAULA CAÑA S GALVE Z, Fr ancisco d e: El itinerario de l a Corte de Juan II (1.418 -1.454). Síl ex
Universidad, Mad rid 2.007, pá g. 255.
465

.- Albalá de 23 Junio de 1.429 , con firmada tan sólo siet e días más tard e.
SERRANO, Lu ciano: Cartula rio del In fantado … , d ocs. CCLXXXV y siguiente, d e 23 y 30 de Junio, págs.
321 -322 , respecti vamente.

Cap. 2. La Villa d e Covarrubias

257

L a fluida relación que la v illa v a a m antener con los reyes castellanos,
especialment e durante los gobiernos de Juan II y de los Reyes Cat ó licos, queda de
manifiesto en varios docu mentos (algunos y a se han señalado con anteriorid ad) en los que
la Corona sale en defensa de la jurisdicción y privilegi os, tanto del concejo como de la
abadía
466

.
En copia fechada en 1. 6 25, de nuevo ap arece esta atención real hacia la v illa,
confirmando un privilegio dado en Medina del Campo, y refrendado por el Escrivano de
Privilegio s, Rodrigo d e Lara :
P rivil egio de los S S. Reyes Catolico s, confirmando al Cabildo de la Yglesia Colegial de
S n Cosme y S n D amian de l a villa de Cuebas-Rubias la merced de 2.615 mrs de Juro, que los
Reyes sus antecesores había n hecho a Alfonso Diaz d e Cuebas, Alcalde mayor de la ciudad
de Burgos, y est e ced ió al expresado cabil do, situados en alcabala s de los lug ar es de
Quintana r, Canicosa, Cabezon y M oncalvill o, en la Merindad de Santo D o de Silos… 26 Marz o
de 1.482
467

.

No hay que olvidar que la Villa, de m ayor o menor grado, había acudido al
repartimient o para ayuda de la guerra de Granada, como se o bserva en el documento de 3
Febrero de 1.489. Por documento de 1 .49 4 conocem os que el présta mo fue puntualmente
devuelto, o que, al m enos, de ello se dio o rden: … para que abonen a la villa de Covarrubia s
90.025 mrs. que prestaron a la corona contra la gue r ra de los mor os el año 1.489
468

.

466

.- Al protonota rio Juan Ram írez de Lucena , abad de la iglesia de Covarrubias, para que no se
entremeta , como j u ez, a conocer en los a suntos c iviles o criminales d el c oncejo de la Villa de
Covarrubias, c uya jurisdicció n pertenece, se gún sus privilegios, a la misma villa .
AGS, Chancillería, Reg istro del Sello d e Corte, Con sejo, 17 Abril 1.488, Burgos. RG S, LEG.1 48804,18.
.- So bre lo s privileg ios qu e tie ne el mº de San Cosme y San Damián, de Cova rrubias, d e participar
en la ve ndimia.
AGS, Chancillería, Reg istro del Sello d e Corte, 26 Ago sto 1.4 90, Burgos. R GS, LEG.149008, 163.
.- Prohibiendo a cualquier persona de la Corte que corte leñ a e n los montes de C ovarrubias y
Mecerreyes pertenec ientes a la abad ía…
AGS, Cámara d e Castilla, 27 Ju lio 1.495, Burgo s. CCA.CED,2 -1,98-2.
467

.- Cop ia autorizad a por Luis de Camargo, S ro de dicha Villa de Cobarrubias en 28 S etiembre de
1.625.
AHN. Archivo d e los Duq ues de Frías, FRI AS, C. 46 2, D.11
468

.- Orden a Juan Fernánde z d e S olarana, arcipreste de Lerma, y Pe dro S ánchez de N ebreda,
Fig. 169: Restos de murete ba jomedieval. Call e Veracruz, Covarrubias.

H acia 1.999 - 2.001

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

258

A principios de la década p asada, en la Calle Veracruz, en un ro mpimient o de su elo
tras demolición de una vieja v ivienda para abrir zanjas de cimentación, junto a los restos de
una estructura-arranque de un murete de piedra, aparecier on monedas del periodo que
nos ocupa, perteneci entes a los Reyes Católicos. Tras un breve par ó n en las o bras, y la
desconfianza y nega tiv a del propietario hacia el m enor intento de observa ción, las obras
continuaron, qu edando en poco tie m po total m ente c erradas, sin más inf ormación.

Los tiem p os mo dernos

La mano protectora de Enrique IV, que poco antes de su muerte -1.474- y a había
mostrado una gran preocupación po r el estado de las obras de la Colegial, paralizadas
desde hacía treinta años, y mantenida por los Reyes Católicos, es continuad a po r la reina
Juana .
A pesar de estar apartada de las lab o res de gobierno (las Co rtes de 1.510 habían
ratificado a Fernando como Regente, con to dos los poderes efectivos bajo su co ntrol ) ,
pronto deja sentir su presencia -al menos de forma nominal y documental- en los asuntos
de la villa, requerida por el mal gobierno y agravios que en ell a, según sus noticias, se
daban .
Así, en 1.512, por re al ord en de su Consejo, expide un extenso docum ento sobr e el
modo y forma en que deben ser elegidos los alc aldes y regidores, que Yo Johan de
Salomero, scrivano de cámara de la Reina nuestra señora, la fiz escrevi r por su mandado,
con acuerdo d e los de su Co nsejo
469

.
La cuestión se centra en el elevado número de alcaldes -4-, que se suceden a sí
mismos sin mayores rendiciones de cuentas, y de c uadrill as en que se reparte el pueblo -8- ,
a todas luces excesivas, cada una con derecho a nombrar un representant e a las cuatro
plazas de alcald es. El problema venía d e antigu o, no en vano ya en 1.49 1 el Abad de
Covarrubias había elevado quejas sobr e que los alcaldes de la villa no le obedecen y
cometen crímene s y otros agravios
470

.
Esta “independencia” por parte de l os alcaldes hacia el po der abacial no era nueva,
pues co ntaba com o punto de apoyo con la decisión que en 1.148 el Abad de Covarrubias -
Don Martín- había tomad o aceptando que los popula tores de esta pequeña ciudad eligieran
a los jueces y alcaldes sin intervención de su parte , un caso excepcional al norte del Duero,
según Gautier- D alché
471

.
La solución se presenta fácil a la voluntad de la rein a , que decide se reduzca el
número de alcaldes a dos , que sean hombres justos, que los nombrad os no lo puedan
volver a ser en un plazo de cinco años y que las cuadrillas se agrupen de dos en dos,
quedando reducidas a cuatro . Como veremos, est e sistema se mantendrá vigente durante
mucho tiemp o.

ambos comisarios de la Cruzada de pa rte del Obispad o de Burgos … 29 Julio 1.494.
AGS, Cámara d e Castilla, Reye s. CCA.CED, 1 .87. 5
469

.- Doña Juana, p or la gracia de Dios reyna de Castilla … a vos el qu e es y fuere mi alc alde mayo r
del ade lantamiento d e Castilla … Burgos, 23 de N oviembre de 1.512.
SERRANO, Lu ciano: Cartula rio del In fantado … , doc. CCCXXXII, pág. 373.
470

.- Comisión a Alfonso d e Contreras, a p etición d el p rotonota rio de Lucena, Ab ad de Co varrub ias.
14 de Agosto de 1. 491, Burgo s.
AGS, Chancillería, Reg istro del Sello d e Corte, Con destable y Consejo, RGS, LEG.149108,16 4
471

.- GAU TIER-DAL CHÉ, Jean: Hi storia urban a de Leó n y Castilla, s. IX -XIII. Siglo XXI, Madri d, 1.979 ,
cap. 12, pág. 368.

Cap. 2. La Villa d e Covarrubias

259

Sin em bargo no parece que las ordenanz as reales se cum plieran, pues varios años
después se vuelven a producir las quejas en idénticos términos, porque los alcald es de la
villa no cu mplen las senten cias dadas a favor del Cabildo
472

.
Este tipo de quejas no tendrá siem pre como protagonistas a los dos poderes de la
población -concejo y abadía-, sino que también se registrarán querellas partiendo de
particulares, como es el caso de un herrador de la villa, acusando a uno de los alcaldes de
prevaricación y negligenc ia en el desempeño de su ofic io de alcalde
473

.

El crecimiento dem o gráfico y económic o que en la primera mitad del s. XVI
experimenta el reino castellano tam bién alcanza a la villa, que ya excede sus murallas con
tres considerab les arrabales: el del Puente (luego llamado de San Roque), al sur; el de
Tenerías al oeste, y el de Ro nda de las Eras al no rte
474

, contando entre su caserío nada
menos que con cuatr o ho spitales: L a Magdalena , San Juan, Nuestra Señora y Santa Catalin a,
a los que posteri ormente se unirá uno más, San Blas. Estos dos últimos aún p ersistirán a
mediados del siglo XIX. Tam bién funcionan dos pósitos (Arca de los Pobres y Arca de la
Misericordia ) y una obra pí a para ayudar a casar doncellas.
Del poder que la localidad conserva a mediados del s. XVII nos da buena idea el
hecho de que mientras p ara L erma y todo su partido se est ablece una med ia de 1,3
hospitales por cada 100 km 2 , Covarrubias cuenta, para un a e xtensión d e 37 km 2 , con cinc o.

De la villa arrancan ilustres linajes, como el Peña, Valles o el propio Covarrubia s .
Cean Bermúdez afir m a que Alon so de Covarrubias nac ió en Covarrubia s, pueblo del
arzobispad o de Burgos, y se dice que dejando el apell ido de su familia, tomó o l e dieron el
del lugar de su naturaleza … mudanza que era bastante común en ese tiempo, pero se
puede dudar de su certidumbre, ya que en las montañ as son muchas las familias que tienen
por apellido el nombre de sus mismos pueblos, sino porque también se apell idaron
Covarrubias sus dos herman os, Juan y Ma r cos
475

.
Según el Libro de armoria , una familia con origen en Cov arrub ias termin ó asentad a
en el m unicipio de Cocentain a (Alicante). Y es en esta lo calidad cuando en 1.592 apar ece
por primera vez descrito el escudo heráldic o correspond iente al apellid o Covarru bias -por
A. Sales-, cuand o el caballe ro Diego de Co varrubias Sa nz, niet o por vía paterna d e Hernando
de Cobarrubias (que era natural de esta villa), tuvo que presenta r su árbol genealógic o
para entrar en el San to Oficio
476

.

472

.- El prior y el cabildo d e la iglesia Colegial de Covarrubia s con el concejo de la villa. 1. 523 .
AGS, Consejo Real d e Castilla, Cuentas de pro pios de 1. 520. CRC, 747, 1.
473

.- 20 No viembre 1.510. Ejecu toria d el p leito litigado po r Hernan do de Escala, h errador, vecino d e
Covarrubias, con Gil Fernán dez, alcalde de Covarrubia s. Escribano Anto nio Sedano, escriban ía de
López Julián.
RACHV, RE. Leg. 0 130, Caja 25 6,3.
474

.- Ma doz, en su Dic cionario , escribe Heras, con h, a la vez que añade ta mbién llamado d e los
Genízaros . Op. cit. pág. 300.
475

.- Como ya vimos c larament e qu e sucedía en el capítulo dedicad o a los artistas tras meranos.
.- E l mismo au tor amplía su in formación señaland o qu e si tuvo lug ar la mu danza de apellido,
puede sospecha rse que fuese Leiva el propio de su familia, pues sus hijos Diego y Anto nio le unieron
al de Cova rrubias y no pudo venirles por su ma dre .
CEAN BERMUDEZ, Juan Agu stín, y LLAGUNO AMIROLA, Eu genio: N oticias de los a rquitec tos y
arquitectu ra de E spaña desde su restauración por el Excmo . Sr. D. Eugenio LLaguno Amirola,
ilustrada y acrecenta da c on nota s adicio nales y docum entos po Juan A. Cean Bermúd ez . Imprenta
Real. Mad rid 1.829. B ib. de Asturias Ram ón Pérez d e Ayala , cop ia digital CDU (4 60) 09 /16, vol. I págs.
182 -228.
476

.- Lib ro de armoria . Blason es de Cataluña, Aragón, Valencia, Baleares y Rosellón. Heráld ica del
apellido Covarrubias. www.armoria.info

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

260

Co varrubias goza en estos momentos de los benefici os de ser paso del eje Burgos -
Cuenca, a la vez que su puente aparece como paso obligado entre las rutas del Valle, -
Lerma-Silos-, y las de la Sie rra, -Salas de los Infantes, Barbad illo de Herreros y la comarca de
Pinares-.
Así mismo, disfruta el pueblo de una considerable actividad co mercial -ferias y
mercados-, actuand o de centro económico para las localidad es limítr o fes ( funciona incluso
una barbería en medio de la plaza, propiedad de un tal Antón Martínez, 1 .516 ). La
floreciente industria del cuero mantiene activos los molinos de zumaque -la mayor
concentración de la provin cia-, y satisface con sus curtidos y d erivados (s uelas, cordobane s
y badanas) las necesidad es de la c omarca. Otro t anto p uede decirse del vino.

En este ambiente de relativa opulencia, o cuando menos desahog o , los conflictos
internos estarán a la orden del día, si endo frecuent es las o casion es en que el p ro pio rey
deba dictar en los asuntos en cuestión; unas veces serán los pleitos entre eclesiástic o s,
canónigos de la Colegial a un lado y clérigos de la Parroquial de Santo Tomé a otro,
teniendo generalmente como causas los derech os parroquiales, rentas, auto ridad o
protocolo; otras, las más, entre el m unicipi o -Concejo- y el abad -Cabildo-, so bre la
participación de éste últim o en el régimen civil y ad m inistrativ o de la Villa del Infantado.
L os mayores problemas surgirán cuando ambas partes invoquen dere ch os
particulares, muy ciert o s, pero contradictori o s entre sí, como sucede en ocasio nes entre lo
que dictan los fuer os, en favor del C oncejo, y las concesi o nes reales y privi legios a l a
Colegial.

.- E ste escudo, sin embargo, no coincide con los que par a el apellido se recog en en el Armorial d e
Johan Bap tiste Rietstap (el m ás amp lio del mundo con más de 100.000 ap ellidos), n i en el Repertorio
de Blasones d e la Comu nidad Hispánica de Vicente Cadena s Vicent, Cronista y Decano R ey d e Armas.
RIETSTAP, Johan Baptiste: Armo rial Général . E d. en francé s, Van Goor Zonen, Gouda, 2 vols. 1.887.
CADENAS VICEN T, Vicente: Fundame ntos de Heráldica: (Ciencia de l Blasón). Instituto Salaza r y
Castro, Madrid 1.994.
Figs. 170-171:
- Alonso de Cova rrubias . E l Greco.
(Casa-Museo, Toledo ). Octu bre 2.014

- Heráldica, escud o del apellid o
Covarrubias , según el “Libro d e
armoria”.

Cap. 2. La Villa d e Covarrubias

261

Algo así es lo que motiva las primeras apariciones de la auto r idad real en todo su
esplendor en la vida cotidian a de la villa, al ser r equerida la corona para po ner orden en los
conflictos que e l cabild o mantiene vivos con el concej o .

Lámina 20 : Ejecuto ria de 1.5 66 relativa al p leito sobre el p ostigo. 1.56 6
477

.

477

.- Exec utoria librada en Mad rid á 10 d e Setiemb re de 1.5 66 c omprehen siva de los aut os de vista
dados po r el Concejo en el pleito qu e tenia el Cabildo de la Yglesia Coleg ial de Cob arrubias…
En el folio qu e antecede a la ejecutoria aparece la fecha de 1.563 : E xecuto ria sobre e l Postigo de S n
Cosme año 1563.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

262

Uno de los más notorio s es el que tiene orig en e n la consulta qu e el abad don Pe dro
Núñez de Avellaneda y Zúñig a eleva al mo narca en 1.565, sobre el control de un postigo
próximo a la iglesia colegial , en la muralla del poblado. Amparado en el derecho i nm emorial
de la dignidad abacial a controlar las llaves de uno d e los postigos de la cerca, se queja del
hecho de que el Concejo se había precipitado, en contra de su autoridad, a cambiar la
cerradura para pasar a controlarl o e n detri mento del Cab ildo Colegia l
478

.
Por la Ejecu toria librada en Madrid, una vez presenta do el Rey y saludada la Villa y
sus alcaldes, resulta que se mando que el expr esado Concejo no haga novedad e n cuanto al
uso y aprovechamiento que el Ca bildo ha tenido del postigo q ue había en la Cer ca de
Cobarrubias y junto a la Yglesia por el cual se salía a l a Solana, rio y fuente, disp oniendo asi
bien que en tiempo de pest e o guerra el indicado Conc ejo tenga la guarda y admi nistr ación
de dicho postigo .

Tr es años después deberá intervenir de nuevo el rey, saliendo esta v ez en defen sa
del Cabildo fr ente a los beneficiados de Santo Tomé y el Concej o, justicia y regid ores.

P ero el decliv e que el reino comienza a experimen tar a partir de la década de los 70
tampoco pasa de largo pa ra la localidad, po r mucho que aún aguant e el envite con cierto
vigor.
Hacia 1 .570, tan pronto como las cond iciones demográficas y econó micas
comienzan a cambiar, la vida queda reducid a a una m era lucha por la su pervivencia,
iniciándose, como en toda Castilla, un periodo de dificultades agudas y en paulatino
ascenso. El rit mo de cre cimiento d e la p oblación s e ralentiza al m áximo, y una fuerte
contracción se ceba en los mercados, tant o locales como regionales o aquellos que apuntan
al exterior. Es l o que Lynch definirá com o m ise ria r ural , pauperismo y despob lación
479

.
Los censos de población de que disponemos para esta época nos permiten una
aproximaci ó n a la imp ortancia de Covarru bias:

año

Covarrubias

Burg o s

Lerma y sus arrabales

1.530

384

1.500

1.594

425

2.665

250

comprobando que la última década esta Villa censa un 70% más de población que Lerma y
todos sus arrabale s .

Será en esta corriente de dificultades y angustia generalizad a cuando la so mbra
protectora de Felipe II más se extienda a favor de la población rachela, a través del vehículo
que suponen las Cartas y Cédulas Reales, tanto en cuestiones de índole eclesiástica como
civil, aprovechan do siempr e la ocasión para record ar que es Patronat o Real
480

.
Especial transcendencia t endrán aquellas decisiones que afecten al trato que se
deba dispensar a los mori scos desalojados de Granad a a su pa so por la Villa o su posible
instalación en ella; al proble ma que representan el repartimient o y alojamient o de

AM. Covarrubia s, Pleitos y Eje cutorias, sig. S -766, fol. 1.
478

.- … que habia en la Cerca de Cobarrubias y junto a la Iglesia por el cua l se salia a la S ol ana, rio y
fuente d isponiendo … , Este po stigo permití a ta mbién u n a salida d irecta a la serna y el molino
propiedad es del Abad, sin n ecesidad de pasar p or la torre situada a la cabecera del puente,
propiedad del municipio.
479

.- LYNCH, Jhon: op . cit. Cap. IV , págs. 122 - 216.
480

.- Ver Provision es, Cartas y Cé dula s Reales guard adas en el AM. Covarrubia s.
En Inventario, ap artado s 1.4 Privilegios y Der echos; 1.6. 1. Pleitos y Ejecuto rias; 2.3. 2. Impuestos
Extinguido s; etc.
BALLESTEROS CAB ALLERO, Florian o: op. cit.

Cap. 2. La Villa d e Covarrubias

263

soldados, suavizando e incluso llegand o a eliminar las cargas que suponen estos auxilios de
rigor
481

, o a los continuos conflictos del Concejo con la po derosa Mesta , en sus disputas
sobre pastos, dehesas y cañadas, co nsiguiend o, en bien del vecindario, dejar sentadas las
bases para la f utura “independencia” de Covarrubia s co n respecto a las apetencias de la
organización ganad era
482

.
Así mismo, será durant e su mandato cuando, p o r intervención del Adel antado
Mayor, quede zanjado el pro blema de los alcald es de cuad rilla, que se venía arra str ando del
siglo anterior. En un inventario de documentos sueltos apar ece un escrito sob re normas
para elegir los cuatro alcal des, por el que se resolvió de conformidad con el parecer de dicho
Adelantad o Mayor que el nombramiento se hiciese por Cuadrillas y que los alcaldes fuesen
tan solo do s
483

.
Además, va a ser durante el reinado de Felipe II cuando se acometan actuacio nes
puntuales de ho ndo calad o sobre el urbanism o y salubridad, consiguien do cambiar la
fisonomía de la población de
manera decisiva (l legand o y a casi
intacta hasta nues tros dí as), sólo
comparables a los qu e se
sucedieron a finales del siglo
XIX
484

.
El personaje clave de este
momento no es o tro que don
Francisco Valles, médico q ue goza
de la co nfianza del rey, apodado El
Divino , natural de la v illa de
Covarrubias.
Bien por su intercesión,
bien por el deseo directo del rey
por agradar a su médico de
cabecera, la villa se va a ver
beneficiada por tres grandes
actuaciones del citado monarca a
favor de la localidad, que dejarán
una profunda huella en su
fisonomía y de sarrollo urbano.

Fig. 1 72 : Medallón repre sentan do la efigie d e Franci sco Valles . Localizad o en el Hu erto de Dios.
Covarrubias. A gosto 2.0 14
485

.

En el Libro de Bau tizados de la P arroquial d e Santo Tomé queda registrad o el
bautizo de Francis co , de mano de Pedro Martínez d e Castro, siend o sábado 4 de octubre :
… yo, dicho cu ra, bautice a Franci sco ….

481

.- Consigui endo po r concesió n real que no s e ad mitan sol dados en la Villa: Carta y Cédula reale s
para qu e se alivie a la Villa de la carga d e alojamiento y n o se admitan soldad os, por su es terilidad .
AM. Covarrubia s, 1.588 y 1.59 1, sig. S - 2719 y 272 0, respecti vamente.
482

.- Sentencia de 1. 627 para n o ser molesta da , p udiend o Covarrubias romper y sembra r .
AM. Covarrubia s, Mesta, sig. S-49 92.
483

.- En Tardaj os a 12 de En ero de 1.587.
AM. Covarrubia s, Inventario D ocumentos -Archivo, sig. 967- B
484

.- Obras de reforma y ensanch e del puente y derribo d e la Torre de la Villa, 1.895. Est os asunto s
son abord ados ampliamente en capítulo siguiente.
485

.- Localizado y expuesto en el Huerto d e Dios, en las tra seras de la iglesia d e Santo To más.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

264

Hijo de Don Francisco Valles y Doña Brianda de Lemus, su mujer, fueron sus
padrinos el Doctor don Gonzalo de V elasco, abad de esta villa, y Doña Magd alena de
Maluenda. Es lógico creer que para esas fechas la fa m ilia Valles y a gozara de un enorme
prestigio en la villa, pues no pensamos que fuera habitual que el mismísimo abad de la
Colegial se ofrecier a a apadrinar una criatura, y m enos en la Parroquial, fuera de su
jurisdicción, sal vo que atend iera a un co m promiso o ruego de tipo pers o nal
486

.
Por co m entario de Serran o, su padre ocupó el cargo de regidor en la villa entre los
años 1.525 y 1.557, y su hermano ho móni mo el de abad de l a colegial, e ntre 1.586 y
1.594
487

.
Según Luis Fernández, Francisco Valles, de Covarrubia s, llamado El Divino, mu rió en
Burgos en 1.592, cuando acompaña ba al Rey a las C ortes de Aragón, y en la misma fecha
murió su compa ñer o el doc tor Victoria
488

.

Fig. 1 73 :
Archivo de l Adelantamien to d e
Castilla
489

. Febrero 2.007.

De las mercedes de Felipe
II a la v illa, la primera de ellas , en
estricto ord en cronológic o ,
corresponde a la orden de
proceder a la construcci ón del
Archivo del Adelantado de
Castilla, para que a el se trasladen
los pleitos fenecidos o por fenecer
y demás papeles , archi vo que
compartirá funci ones con Tardajos
y Arenzana (repartiénd ose el año
en periodos cuatrimestr ales), y
que será apetecido y rec lamado
para sí a S. M . cien años después
por la ciudad de Burg os, como se
comentará m ás adelante.

La segunda int ervención
de hecho se fecha en 1.578,
cuando permi te echa r en sisas
2.000 ducados para reparo del
puente, haciéndose eco de cuanto
esta ar te ria supone para la
población, accedi endo a la petición que conce jo y vecinos, por voz de do n Francisc o
Quijano, habían f ormulado:
Sepades que D. Francisco Quijano, en nombre del concejo y vecinos d esa Villa nos
hizo relacion …
490

486

. - AC. Covarrub ias, Lib ro primero d e Bautizados, folio número 12. E l primer as i ento aparece
registrado con fech a de 4 de Enero d e 1.524.
487

.- SERRANO, Lu ciano: Cartulario de l Infantado … , Intro ducción, págs. CXI y CXXIX.
488

.- FE RNANDEZ Y FERNAN DEZ DE RETANA, Lui s, en Historia de E spaña de Men éndez Pid al, op. cit.
vol. XIX**, págs . 4 77-479 y 813.
489

.- Fachada norte, luciendo el escudo real de F elipe II.
490

.- Real Pro visión liberada en M adrid, 8 d e Marzo de d icho año.

Cap. 2. La Villa d e Covarrubias

265

Como y a se ha indicado en el capítulo dedicado a “demografía ” , l a década de los 8 0
supone para la pr ov inci a de Burgos el pas o d el estancamient o al decrecimient o
demográfic o , situand o Brumon t el momento más brusco de descenso en el periodo 1.586 -
1.597, (18% anual), llegando a hablar para el año 1.59 0 de “sobre mo rtalidad ”
491

.
En este ambiente de desolación -que viene anuncián dose desd e la década ant erior -
de mano de Francisco Valles se hace efectiva la tercera intervención d el Rey, que teniend o
que v er bien poco con el urbanismo será a la po stre la que se m uestre como auténtica
piedra maestra en la config uración del paisaje urb ano de Covarrubias.

Texto 18 : Ma nuscrito de And rés de Caña s, regidor, sobre la situación de B urgos durante l a peste de
1.599
492

.

Fig. 174: Calle Divino
Valles. Covarrubia s.
Marzo 2.003.

Est a no será la
primera aparición del
afamado galeno en la vida
local, pues y a antes lo
había hecho al mediar a
favor de la Colegial en
pleito que m antenía con el
Arzobispo de Burgos, don
Cristóbal Vela, siendo
arcediano su hermano
Pedro.
En esta ocasión su
intervención será de mayor
calado, acorde con el
momento que se vive. Tan
pronto ll ega Fran cisco
Valles a la Villa, dictam ina
como causa fundamental
de la persistencia de l a
peste el enrareci m iento de l
ambiente.
Una v ez v ista la
causa, ordenado el remedio: las murallas debían ser derribad as; y así se hizo. El derribo de
del cerramient o y la asist encia asidua del d o ctor a la población acabaron con la epidemia.

491

.- BRUMONT , Francis: Le coup de g race: la pe ste de 1.599 . Acta s d el Congreso de Historia de
Burgos con moti vo del MC an iversario de la fund ación de la ciudad. Junta de C. y L. Cons. Ed. y
Cultura, Vallad olid, 1,985, p ág s. 335 - 342.
492

.- La peste de 1.599: Una relació n de l regidor Andrés de Cañas. British Library, p ublicado por F.
Brumont, en http://dspace.u bu .es p ág . 167.
1599. Pap el tocante a lo que se aze en Burgos tocante a la falta de s alud que ay
este año de 1599 años . En este tiempo ay este mesino mal y con gran rrigor en toda
España, particularmente en Lisboa, Sevylla , Valladolid y Toledo en toda España, no ay
lugar grande ni c asi aldea donde no ay a may o r mal que en Burgos .

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

272

que se les regula una renta de3 reales de jornal diario
511

, y la soldada que gana un criado
por veinte du cado s anuales (220 reales)
512

.

Entre los primeros, la ocupación -contada en días- va desde los 160 días de yunta
entera de Blas López, a las 20 de Mateo Núñez, por muy co rto de vi sta , pudiendo
establecerse la medi a en torno a los 120 días (e quivalentes a 360 reales). Es curioso
observar cómo los que aparecen con mayor cantidad de días ocupados lo hacen por medi o
de sus criad o s:
- 181 días, An to nio B ernal Gonz ález (tratante de cordobanes y suela ),
- 170 días, M anuel de Arriaga (escribano), Lucas de Iturralde (escribano y Provisor) ,
Antonio de Iturrald e (tratante de co rdobanes y suela) e Isid o ro Bartol omé (médic o).

Sobre éste último, médico, se señala que se le da 1.600 reales al año por parte de
los vecinos, 300 por el Cabild o de l a Colegiata, 100 por el de la parr o quia, a la vez que se le
regula por visitas sueltas 150 reales m ás al añ o .
Según est os datos, si a los 170 días de rentabi lidad agrícola -trabajados por su
criado Manuel Ibáñez-, se le añaden los 2.150 reales de los “frutos” anteriores, es lógico
pensar que estamos ante un facultativo de gran fortuna, especialmente si la co mparamos
con otras rentas registrad as, como las del cirujan o Antonio Munguía, 200 reales más 512
por el servicio de barbero, el dorador Antonio Juarros, 1.000 reales, o los 1.300 reales del
cortador de carn e Blas Cas trillo.
A los albañiles se les regulan por término medio 725 reales, en tanto que el cantero
se queda en 6 0 0. Se re co nocen 13 “ pobres de solemn idad” , de los cuales 10 son mujeres.

Fig. 181: Anv erso y reverso d e

- moneda de 4 mara vedís,
Ceca Segovia, co bre
Felipe V, 1.741
9 gramos – 28 m m diám etro.

- moneda 8 mara vedís,
Ceca Segovia, co bre
Calos IIII, 1.804
12’4 gramos – 30 mm diá metro
513

.

De la plasmación de l as señaladas rentas en pr o piedades obtene mos cu mplida
información a través de los Memoriales . Así, por eje mplo, observamos cómo los 181 días

511

.- 204 maravedí s-, para u na media de un os 120 día s al año.
512

.- 1 ducad o = 11 reales = 7 48 maravedís. Por la P ragmátic a de 21 de Novi embre de 1.686 d e
Carlos II se intenta fijar un ca mbio real en la moneda: el e scudo d e oro se iguala a 16 r eales d e plat a,
y éste a 3 4 mara vedí s d e cob re, si endo el escudo igual a 544 mara vedís. E n 1. 737, bajo reinado de
Felipe V, s e reajusta el cambio: 68 maravedís p ara el real nuevo (2 reales de v ellón), y 85 maravedí s
para el real antigu o (2’5 reales de v ellón).
513

.- Halladas en el Ca mino d e S arnarlasviñas y cedid as por D. Fernand o Labra dor Mariscal.

Cap. 2. La Villa d e Covarrubias

273

que se le regulan a Antonio Bernal Go nzález -la renta m ás alta de la villa- se tradu cen en los
bienes raíc es siguient es (sin contar lo rús tico):
- casa en el Arrabal de las Tenerías, con alto y bajo, de 24 pies de línea, 54 de fon do y otros
54 de altura.
- casa en el m ismoarrabal , de alto y bajo, con dos jaraíces, de 32 x 24 x 20 pies (l x f x a).
- tahona para moles zumaq ue para el tr ato de curtimentar, de alto y bajo, 26 x 24 pies (l x f)
y tres pelamb r es
514

.
- huerto con parr al de tem pr anillas .
- tenería en dicho arrabal, de dos altos y bajo, m ás tres pelambres y dos pozas, de 36 x 22 x
22 pies.
- casa en la cuadrilla del Rincón, de dos altos y baj o, con bodega sin cubas, de 44 x 20 x 38
pies.
- bodega de una casa indivisa con … en cuadrilla de Barr ionuevo, con tres altos y bajo, con
bodega con nue ve cubas , de 5 8 x 40 x 3 6 pies.
-Tenada en cua drilla de la Cuesta, de 4 0 x 24 pies ( l x a).

L ucas Yturralde , otro de l os vecinos de mayor renta, además d e una casa de dos
altos y considerab les dimensiones y de la cuarta parte de una tenada, registra veintisiete
propiedades rústicas. Fran cisco Bernal de Hermosa suma a sus veinticinco fincas cuatro
casas, una tenería, y media tenad a.
El dorad or Ant o nio Juarros, al que podríamos considerar como de renta m edia -alta ,
aparece censad o con los si guientes bienes:
- casa en la cuadril la de la Plaz a co n una vivi en da, de 5 x 5 x 6 varas.
- pajar en la cua drilla del Ri ncón, de 3 x 4 x 6 v aras.
Ot ros, en cam bio, aparec en como propietarios de unas pocas parcelas, pero sin
casa: Alexo Al onso (9 fincas), Antoni o Be rme o (4 tierras), Casilda G onzález (3 fincas), Andre s
Alonso (1 fin ca), etc.

Además de algunas curiosidades, como que a los alcald es se les pague 24 reales
por un par de zapatos para cada uno y otros 24 real es al alguacil de dos pares de zapatos
que se le dan , o los 26 real es que anualmente se pag a en la ciudad de Burgos por razón de
Naypes , las respuestas rec ogidas en los Memoriales de los Estad o s Seglar y Eclesiástic o nos
ofrecen una i mpo rtante y detallada relación d e las propied ades de la Vil la y sus a nejo s .
Las fincas se describen no sólo señaland o su ubicación, dimensiones y linderos, sino
que las más de las ocasiones se ac o mpañan con dib ujos simples:

- 1 viña de seca no: a 2 0 0 pasos al te r mino d e la Barga
Confronta al ziez o con viña de la p arroquial de Santo Tomas,
al solano con camino Real, al ab rego con viña de Lucas
Velasco y a rega ñon con viña de la Pa r roquial
515

.

- Una huerta ce r cada de pa red a 40 pasos en La Ser na
Confronta al abreco con el rio, a regañon con molino de esta Dignidad abaci al la que tiene 6
ziruelos, a solano con huerta de la Dignida d abacial y al zi er zo con huerta de Diego
Bernal
516

.

514

.- Po siblemente se refiera a pelam breras , sitio s do nde s e p elambra o ape lambra (se q uita el pelo )
a las pieles.
515

.- Memoriales E stado Seglar, Concejo.
ENSEN ADA, Marqués de la: o p. cit. hojas 140 -180.
516

.- Memoriales E stado Eclesiás tico, Cabildo Colegial .
ENSEN ADA, Marqués de la: o p. cit. hojas 8 - 31.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

274

- Hacia Ab r ego, una viña de secan o a 60 0 pasos po r Enderrio
Confronta al su r con camino Real y a regañon con rive ra del Rio
que llaman Arla nza
517

.

- Hacia Rega ñon, secano a 500 pa sos de la Varga de Burgos
Confronta por zie rzo con camino que ba a Burgos y po r solano
regañon y abrego tierras de …
518

En semejantes término s se van describiendo las distin tas propiedades que en el
término disfrutan el Abad, la fábrica de la Co legial, el Monasteri o de Arlanza o las distintas
Cofradías, así c omo todo lo relati vo al Concejo, inclu yendo alguna s cargas .

Con la salvedad de no haber taberna ni panadería
519

, la v illa cuenta co n todos los
servicios ne ces ari os para c ubrir las demandas de la población propia y de las localidades
vecinas, tanto en lo que se re fiere a suministros materiales -mesones y tiendas diversas -
520

,
como a personal facultativo (médic o , boticario, albéitar, dos cirujanos y dos barberos ) .
Además , se nombran dos escribanos (Manuel de Arr iaga y Lucas Iturralde) y dos
notarios (Pablo Marrón y Tomás de Arriaga), citánd ose a Marrón e Iturr alde como
Provisores (este último, en concreto, como Prôr de la aûd a Ecc ca )
521

, fabricantes de
aguardientes -3-, herrer o s -5 -, zapater os -6-, sastres - 4-, tejedor es de lienzos-5-, o lleros -6- ,
albañiles -5-, curtid ores - 3, mae stros, que trabajan como ofi ciales y cada uno tiene un
aprendiz -, etc.

Texto 20 : SS ra d e la tienda de Abazeria y Me rzeria de Cobar rubias , a ño 1.718.AHP - BU
522

.

Las Memorias de Larruga nos confirman la importan cia del trabajo de los curtidos
en la v illa, pues no sólo se cubrían las necesidades de la población y lugares del entorno
sino que incluso se abastecían talleres de la capital: … existía en 1.76 0 una tenería. Gozó de
alguna s franquicia s por certific ación de 4 Marzo de 1. 754, que es la siguien te (-3 hojas-):

517

.- Memoriales E stado Eclesiás tico, Cabildo de Santo Tomé
ENSEN ADA, Marqués de la: o p. cit. hojas 31 - 54.
518

.- Memoriales E stado Eclesiás tico, Abad Fran cisco Velez Frias .
ENSEN ADA, Marqués de la: o p. cit. hojas 1 - 4.
519

.- … estan ded icadas a vender pan y c ocerlo alguna s mujeres de la villa …
ENSEN ADA, op. cit n ota 32, respuesta a la pregunta 29: Acti vidad es industriales y co merciales ….
520

.- Dos mesones, que corres pond en al Concejo, la tienda de bazaería de Manuel H ortigüela, la
carnecería, aba stecida p or An tonio Bernal, la tiend a d e paños, li enzos y especierí a de Tomás
Fernández y la de cerería y pe scado seco d e Diego González .
ENSEN ADA, Marq ués de la: op . cit. respuesta a la p regunta s 29 y 32: Ac tividades … tenderos,
medico s,…
521

.- Provisor de la Au diencia Ecl esiástica.
522

.- AHP-BU, P. N . Manuel de Arriaga año 1.718, sig. 2. 029, fo l. 15r.
… como nos Gregorio Cañamaque y Maria Santtos Munguia s u mug r vecinos de
la villa de Cobarrubias e yo la s uso dicha pido liz a al dho mi m arid o para oto rgar y jurar
esta ssr a e yo el dho Grego C añamaque se la conzedo en bastante forma … fue rematado
el servicio de la tienda d e Azeite pescado sardina y velas y s urttim ent o de los generos de
Merzeria para esta dha villa por los s eñores Justt a y regimiento de ella por tiempo de un
año … por postura que de ella hize en veinte y quattro m il mrs de Alcavala con settez s y
quarenttta y ocho mrs de promett o …

Cap. 2. La Villa d e Covarrubias

275

… en el día se fabric an por algunos de los vecinos de est a villa suelas, cordobanes y
badana s... algunos pocos de ést os géneros que compran los maestros de obra prima de
Burgos
523

.
Por la m isma relación se informa que se trabaja bien el barro vidriado y ta mbi en se
hace texa y lad rillo .
Aunque el apartado “artistas” (pregunta 34)
524

queda sin respuesta, po r otros
apartados sabemos del dorad or ya citado y un cantero -To más Abel-, más el organista de la
Colegiata, Felician o Vicario ( al que se l e da 1.000 reale s ).

El capítulo de los servicios de la villa se completa con 8 tratantes de cordobane s y
suelas, 7 arrendad o res de présta mos, un pescad o r y las ventas de Blas Castrillo (pellejos
para abarcas) y Tomás d e Hortigüela ( vientres y desp o jos de reses ).

Fig. 182: Botería pri mitiva. Ba rrio de las T enerías.Co varrubias
525

. Abril 2.015.

En 1.784 se produce un hecho curi o so al rendirse cuenta, por testimoni o de
Ambrosio de Iturralde, de una v enta fruto de una donación a la villa pro cedente de
Guatemala para pr oveer una casa para estudiantes.
En el acto de rendición de cuentas de la venta , se detalla co n claridad la
procedencia de la donación:
… doy en venta real por juro de heredad para siem pre jamas a don Gaspar Juarros y
Velasco, Natural desta villa y vecino de la ciudad de Guatemala en el reino de la nueva
España y en su no mbre y rep r esentación del Concejo y vecinos desta villa de Coba r rubias…
Y a continuación se describen las característic as de la casa, que pasa a propiedad de
Don Gaspar y que entrega para el citado P recept orio.

523

.- LARRUGA, Eu genio: op. cit. sig. 4057, tomo XXXI a ño 1.7 94 p . 357
524

.- Artistas que te niendo caudal , que p reparen o arrienden s us ma teriales, o hag an a lgún Comercio
o arrendan p restamos …
525

.- E n án gulo superior, b otas colgadas d el alero d e la n uev a botería. E n la par te inferior , antigu a
máquina p ara el tra tamiento de las piel es, al costado e ste del viejo ed ificio.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

276

Texto 21: Compra d e una casa pa ra Preceptorio a Anton io Bernal
526

.

A esta am plia panoplia de utilidades, suficient emente capaz para atender
adecuadamente el mercado interior que suponen las demandas tant o de estant es como de
transeúntes
527

, debe añadirse que toda la población puede decirse es un sitio de recreo, por
la proximidad del río, también tiene paseos naturales, alegres y pintore scos, … que el
sábado de ca da semana se celebra un mercado y una feria el 15 de septiemb re , …

Con Burgos -el m ercado urban o- a más de una j o rnada de ca m ino, no es d e extra ñar
que para los lugares de su entorno la villa ejerza como centro capital y área mercantil ,
como la corte de la que habla el capellán Manuel Doming o de Cast añares
528

.

Fig. 183: Atard ecer otoñal sobre el antiguo Camino d e Lerm a, a la salid a de Covarrubias.
Octubre 2.014.

526

.- De la venta d a cuenta An tonio Bernal y Garralde, vecino de la villa.
AM. Covarrubia s, Patrimonio -Compras, 1.7 81, sig. 1.948.
527

.- La villa manti ene el derech o en las medida s de grano y leg umbres d el mercado y meson es.
AM. Covarrubia s, año 1.766. Mercad o, sig. S -2217.
528

.- LOPEZ, Tomá s: op. cit. fol. 1 52.
… y dada la necesidad de una casa o so lar para que los estudiantes de gramática …
y no faltandome conocimie nto de la mucha envidia q ue hay en ese país, me sirviere de
enviar tres o cuatro mil reales para hacer una casa para q ue viva el Preceptor y puedan
estudiar los es tudiantes y aunque me hago cargo de que siempre el referi do Preceptor sea
hijo de e s a villa y Beneficiado …
Guatemala y marzo veinte de m il setecientos setenta y nueve años: en la fecha
escribi la de arriba y dirigi a Don Agustin por mano de mi correo mayor de Burgos y no
teniendo noticia de su llegada por lo que la duplico para su inteligencia Guatemala y
Septiembre veinte y cuatro de mil s etecie ntos ochenta años … su s eguro s ervidor Gaspar
Juarros.

Cap. 2. La Villa d e Covarrubias

277

L a abadía de Covarrub ias di sfrutó de una gran vitalida d, con determinados altibaj os,
a lo largo de to do el medievo. Con el paso del tiempo su poder sobre la villa y sus rentas irá
mermando considerabl emente, sobre todo a raíz de su renuncia (o venta) a la s dos
regidurías qu e le correspon dían por privilegi o en el Co ncejo , hacia el úl timo tercio del s. XVI,
siendo abad don Gonzalo Quejo (1 .57 7 ). A partir de este momento, y con el pleito sobre el
control de los postigos también perdido en favor del Co ncejo, s u papel en la vida de la villa
quedó reducid o prácticamente al past oral.
Tras la muerte de Felipe II, el arzobispado de Burgos presionó con insistencia para
hacerse con el control y dominio de la abadía.
D urante los años siguientes la dign idad abacial “ disfrutó” de no pocos
enfrentamient os y tension es; por una parte, co n la justicia civil y eclesiástica, resolviénd o se
en algunas ocasiones por la intervención real , incluso en resoluciones de cárcel
529

; y por
otra, entre el propio abad y su cabildo, generalment e prov ocadas por cuestiones
administrati v as o de ob ediencia
530

.
Es bajo reinado de Fernando VI, en el sigl o XVIII, cuan do la abadía desaparec e como
tal, en su concepción primitiva. Por Real Cédula se anula la jurisdicción nullius y la abadía
queda anejada a la m itra burgalesa -aunque conserva su titulación-
531

. Francisco Vélez de
Frías tuvo el ho nor de ser el último abad nullius de Covarrubias.
L a erecci ó n en 1.754 de la silla episcopal de Santander supone un nuevo obstáculo
para la dignidad abacial, al decretar el papa Benedict o XVI -con acuerdo del rey- la pérdida
de todas las parroquias comprendidas en el valle de Buelna en favor de la sede
santanderina
532

.
L a “ abadía ” des aparece como tal hacia 1.851, suponiendo una cuesti ón menor
dentro del proceso de reformas afrontadas por los poderes políticos del mome nto, siendo
su último abad D. Justo Sorrondegui.

La decadencia de las “cole giatas” ya había em pezad o en el s. XVII. Alcanzad o el s.
XIX, si bien es cierto que la institución se m antenía como tal, al menos en el plano nominal,
la relevancia de sus cabildos era práctica m ente nula. A comienzos del s. XIX en la diócesis
de Burgos se citan las de Briviesca, Valpues ta, Covar rubias, Catrojeriz, Aguilar de Campoo,
San Quirce, Lerma y C erv at o s
533

.
El Diccionario de Haciend a, de Can ga de Argü elles, regi stra la evaluaci ón de la
Cámara de Castilla sobre las rentas de las canonjías co legiale s, tomando tal valor como
prueba de la vitalidad de las colegiatas. En la relación, que se limita a apuntar las que se
consideran “vitales” (elimi nando las que muestra n sig nos de apagamiento y quedaban sin
proveer), aparecen, com o diócesis de Burgos, las de Catrojeriz, Briviesca, Valpu est a y
Covarrubias.

529

.- E n 1.591 Felipe II interviene para librar de p risión al abad, que se hab ía enfrentad o al arzobisp o
de Burgos.
SERRANO, Lu ciano: Cartula rio del In fantado … In troducción, pág. CXI.
530

. - Por ejemplo, a finales del s. XVII una real cédula obliga al arzobispo de Burgos, Sr. Isla, a
renunciar a sus pr etensiones sobre la abadía, falland o a favor d el abad do ctor Juan de Páramo y
Pardo, ca pellán del rey.
SERRANO, Lu ciano: Cartula rio del In fantado … In troducción, pág. CXII.
531

.- Buen Retiro, R eal Cédula d e 13 de Ago sto de 1.74 8.
SERRANO, Lu ciano: Cartula rio del In fantado … In troducción, pág. CXIII.
532

.- Bula de 3 de Octu bre de 1. 757.
SERRANO, Lu ciano: Cartula rio del In fantado … In troducción, pág. XCVI.
533

.- ALDE A VAQ UERO, Quintín y otro s: Diccionario d e Hi storia Eclesiástica de España, CSIC Instituto
Enrique Flórez, M adrid 1.972, p ág. 449.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

278

Como vem o s, la de Covarru bias, como Colegiata Real qu e era
534

, mantiene un ciert o
ritmo vital, p o r encima de otras en teoría de mayor peso poblaci o nal, co m o Lerma.
El Co ncordat o de 1. 851 supone la puntilla definitiva para nuestra Colegial -co mo
para el resto de las burgalesas-, quedando reducido su papel al de parroquia de la villa, en
sustitución de San to Tomás.

El siglo XIX comienza, en general, marcado por una profund a crisis demográfi ca. El
número de bautizados desciend e vertiginosa mente en la villa, fiján do se su desc enso en un
20% en el period o 1 .790-1.81 0. Las cifras de muert es son tan elevadas qu e hacen olvidar los
momentos más crític os del siglo anterior, haciéndose preciso el establecimient o de
cementerios fu era del espacio físic o de las igl esias, a todas luce s insuficiente e insalu bre
535

.

En la supuesta biografía del famoso Cura M erino se nos ofrece, en palabras del
propio Jeróni m o, un r elato breve p ero cargado de deliciosos comentarios sobre la localidad
y su vecindario, aprovech ando el repaso que brinda sobre su vida, especialmen te en sus
primeros ti empos com o est udiante a las ó rdenes del Párroco de la po blación
536

.
La vida en la villa, con l as nuevas costumbres, debió tenerle un poco encarrilad o,
aunque los li bros siguieran infundiénd ole ter ror.
Año y medio de frotarse la cabeza frente a aquel paisaje vulgar que hacía más
sonriente el ventanu co dieron como resultado la formación del cura de misa y olla que, un
día de 1.796, t oma posesió n de la parroquia de Villoviado …
537

Su est ancia en la villa e s la o casión que aprovecha para v olcar, en una serie de
rápidas descripcion es, en ocasiones de gu sto un tanto agrio (hay que te ner en cu enta que él
no estaba de buen grado, y que los libros se le despegaban bastante más que el cam po ) el
estado en que se encuentr a la Covarrubias del ca m bi o de siglo.

Texto 22: Pensa mientos d e Jerón imo Merino
538

.

534

.- Categoría a la que tamb ién p ertenecían la s de Roncesvall es, San Isido ro de León y San I ldefonso.
El resto d e las colegiales se r epartía n entre Muy Insigne (Al calá), Insigne s (Játiva, Sacrom onte, etc) o
Magistrales (repiten Alcalá y Sacromonte).
535

.- La idea de sacar los ceme nterios de las iglesia s y llevarlos a los exteriores d e las ciu dades y a
venía siendo con templad a de sde el reinado d e Carlo s III, n o lle vándose a la práctica al ch ocar con lo s
deseos de la iglesia. Jo sé Bonap arte retomó e l asunto en p os de un a mejor salud púb lica,
construyendo dura nte su estan cia los primeros c ementerio s extramuros en algun as ciudades.
536

.- E n la que ad mite que marc hé a Covarrubias a la fue rza; por e ntonc es sólo la vida del campo me
atraía .
537

.- Fu e traído a la villa por el Párroco de Covarrub ias, amigo d el párr oco de su localidad natal,
recién finado: E studiará el chico . Mucho más ad elante , ya en la veje z, habló de esto con su
acomp añante y bióg rafo Rodríguez d e Abajo .
ONTAÑON, Ed uardo: op . cit. págs. 29 - 30.
538

.- Según comenta rios a Rodrí guez Abajo .
ONTAÑON, E duard o: op. cit. pág. 30.
Covarrubia s, más que una villa de verdad, parece un grabado de
madera. Tan amarilla, tan repantigada, tan pintoresca de puente, torres y río,
tan recostada en sus cabezos de tierra roja que le dan su nombre y color
originales.
Color somnolient o, medros o, agazapado.

Cap. 2. La Villa d e Covarrubias

279

Los conflictos bélicos de la épo ca -Guerra de Indepe ndencia y primera Carlista- no
son sino nuevas dificultades sobre una población no recuperada, generando insegurid ad y
pérdida continua da de las co sechas. El hambre y la subali m entación son el d enominador
común, mitigado por una economía de autoconsumo ligada a la tierra, en suelos de
ajustadísimos rendimientos ( monocultivo cerealista y vid, con algunos pro vecho s
hortofrutíc o las ).
Cincuenta años más tarde de la relación remitida a Tomás López, se sigue
insistiendo en el carácter agrícola de la población, encajando plenamente en el m odelo de
pequeño núcleo de economía agraria : la cosecha de granos y legumbres es esc asa: apenas
llega a 12.000 fa negas; la de vin o, aunque agrio y delg ado, asciende a 50.000 o más
cántaras; la de frutas y nueces se regula en 60.000 reales anuales. Son sus habitantes
aplicad os al cultivo e infatig ables en el trabajo
539

.

Hasta la aparición de la magnífi ca o bra de Madoz -su Dicci onario - no son muchas las
referencias históricas o lit erarias que den noticias de nuestra localidad, con excepci ón de
los libros parroquiales y al gunas crónicas de episodio s vinculados a las guerras carlistas por
la comarca. Tan sól o Rafael Monje, a través de las páginas del Semanario Pintore sco
Español -1.847-, se atreve con unas líneas, señalando unos mís eros edificios, agrupados en
el circuito de lo s muros que rodeaba n a tan dec répita poblaci ón .

Es la citada obra de M adoz -que luego se irá viendo completada co n las continuas
relaciones de los deno minados “viajeros” de la segu nda mitad del siglo - la que con gran
claridad y amplitud n o s centra la realidad urbana de la v illa y su encant o como lugar de
recreo, con su río de frondosas riber as, especial mente en el re co do que se for m a por
debajo de las tenerías, y rodeada de no gal es, resultand o no pocas zonas de cómodos y
agradables pase os , a la vez que descuidados .

539

.- MIÑANO Y BEDO YA, Seba stián: o p. cit. pág. 247.

Fig. 184:

Dicciona rio Geog ráfico
de Pascual Madoz.
Portad a.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

280

En lo que a i ndustria se refiere -siempre tomando el texto de Madoz co mo fuen te -
mantiene el pueblo su tejido productivo contando con 6 fábricas de curtidos, 8 tahonas
para moler zu maque y dos molinos hariner o s. Ta mbién se cuenta co n una provecho sa
cantera en el lugar llamado P eñasquillo , de piedra semejante a la de Hontoria, de hermosa
blancura
540

.
Funcionan satisfactoriam ente 5 tiendas de paños, percales, lienz o s y otros efectos
de consumo, siendo muy activ o el comerci o de v ino y pieles, importando la población
cuantos artículo s c arece la villa
541

.

Fig. 185: Ce rezos en flor. Co varrubias,
Abril. 2.015 .

Los caminos, para terminar
con Madoz, aparec en c o mo d e
herradura y bastant e anchos ,
especialment e los que llevan a
Burgos y Lerma.
Todas las notables
aportaciones que este autor nos
deja van a ser completada s con los
numerosos rela to s e informes que
viajeros y estudi o sos foráneos y
locales de la época transmiten
(libros de viajes y crónicas
periodísticas).
Adquieren gran importanci a
las llamadas Sociedades de
Excursiones y las Comision es de
Monumentos
542

, ansiosas por
redescubrir la antigü edad y lo
medieval, en busca de pasados
grandiosos según los aires y gustos
que el tardo-Romantici smo del
momento imp one, y de plasmar
literaria y gráficamen te paisajes y

540

.- Preguntand o por este t érmino d e Peñasquillo, nad ie en el p ueblo es capaz d e dar la má s míni ma
referencia d e él, ni de su can tera de p iedra b lanca, por lo que nos es impo sibl e fijar su ub icación. Tan
sólo un octo genario p a stor, E steban el Uñinas, reco rd ó un a zon a d e la que se extraía b uena p iedra
blanca, en el límite con Horti güela, en el lugar l lamano Pe nuquillo: de ahí salió la pied ra blanca para
los puentes de Fuen te Tubill a y de la Viña, m e comentó. Es posible e l paso del vo cablo Peñasqu illo a
Penuquillo p or una simple y muy común co ntaminación lin güística.
Otros vecinos hablan de h aber vi sto de siempre mucha piedra b lanca en las proxi midades d el
Cerro, junto a los p ozos caleros, d onde se trabajab a la cal.
541

.- Pa ra este volumen de negocio Madoz registra u na población de 218 vecinos -879 almas, con un
factor de 4’032 miembro s fa miliares por vecino -, nú mero que a simple vista parece un tanto escaso,
más teni endo en cuenta qu e el censo de 1.877 alcanza los 1.76 8 hab itantes, cifra q ue Alameda llega
a elevar hasta casi 2.0 00 hab itantes.
542

.- Que generalment e derivan de las anteriore s, constituyén dose en su s prolongacion es.
.-Como el ya citad o Voyage e n Espag ne de Gautier, o la No uveau Guide d e Roswag, cuñ ado del
fotógrafo Laurent.
ROSWAG, Alphose: Nouve au Guide du Turisme en E spag ne et Portugal. It ineraire artistique , J.
Laurent et Cie. Madrid 1.87 9.

Cap. 2. La Villa d e Covarrubias

281

bellezas monumentales
543

: diligencias, galeras acelerad as y desde 1.863 el f err oca r ril,
permitieron que un gran número de via jer os pasase por estas cuatro ciudades: Burgos ,
Palencia, Valla dolid y Avil a. Entre ellos se encontraban muchos de los pioneros del oficio
fotográfico , viajeros román ticos que desde mediado s de siglo venían d ocumen tando sus
viajes con el nu evo invento de la f o tografía
544

.

Fig. 186 : Camino de R edonda, a n tiguo Camino d e Lerma, dir ección Covarrub ias . Octubre 2 .014.

Texto 23 : Relato d el viaje de L ady Tenison , p ublicado en Londres en 1.853
545

.

543

.- Soci edades como la Socied ad Españo lade Excursiones (p ublica su primer núm ero en Marzo de
1.893) y la Soc iedad Caste llana de Excursiones , fundada en Vallad olid en 1.9 03, la Socied ad Militar d e
Excursiones -1.900- o el Centro d e Estudios Cast ellanos -Bur gos 1.931 -.
.- Boletines de la Comisión Provincial de Mo numento s -nº 1 de Burgos de 1.922 -, Bole tín Histórico
de Aribau y Compañía -1.880- , de la Acad emia de la Historia -1.885 -, etc.
544

.- GONZALEZ, Ricard o: op. cit. pág. 7.
545

.- Inserto en el a rtículo “Lad y Tenison en Peñaranda” , crónica d e Maximo López ( fragmen to).
DB de 24 de Julio de 2.011.
Lady Tenison no puede por m enos q ue contrastar el pasado glorioso de Castilla
con el panorama desolador q ue observa. La amabili dad del anfitrión no s e li mita só lo a
estar con ello s en Peñara nda s ino que les ac ompaña hasta Clunia, sirviéndoles de guía. En
la carretera, cerca de Arandill a, les llama la atención una cruz de madera s ituad a en el
lugar donde fue apresad o y ejecutado un di rigente de la guerri lla ca rlista.
En Coruña del Conde visitarán la iglesia, observand o q ue muchas de las piedras
proceden de Clunia. Después se dirigirán hacia las ru inas de la ciudad romana donde se
admirarán del teatro. Lueg o descenderán al pueblo de Peñalba de Castro, señalando que
está casi enteramente construido con piedras de C lunia. A Lady Tenison le parece curioso
observar muros de casas en los que hay inscripciones roma nas en todas las po s iciones
posibles o que la cruz de un rollo esté he cha con el fust e de una antigua colum na corintia .
En Peñalba de Castro com en con lo que les ha prepa rado su amable anfitrión de
Peñaranda y q ue lleva en l as alforjas. En ese mo mento se acercan muchas personas del
pueblo para venderles monedas romanas y relie ves de Clunia. Los ingleses sólo les
comprar án tres monedas porque les parece muy caro lo que piden. En ese momento se
despide n del anfitrión de Peñaranda, mientras los ingle s es continúa n su periplo hacia
Silos.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

288

corresponda también el cambio de nombre de la calle del Puente, pasando a ser Marqués
de Covarrubias
566

.

La convulsa década de los 30 poco aporta a esta población, con ayuntamie nto s
depuestos y superpuestos a voluntad del go bernad o r civ il de turn o o del comandan te de
puesto del cuart el de la Guard ia Civil.
Con el final de la guerra, y c o n un terrible éxodo de población a las zonas
industriales m ás prometed oras, el pueblo rec obra parte de su v italid ad perdida .
Hacia mediados de siglo el D iccion ario Geográfico de España de Bleiberg describe la
economía de la v illa aún como eminentemen te agrícola, con 450 Ha de v iñed o, que se
convierte en el cultivo dom inant e ( 1.200.000 cepas). Además se obtienen algunos
rendimientos del cereal (trigo, avena, cebada y centeno) y patatas y alubias fruto de las
pequeñas huertas de la Sern a.

Fig. 193: Calle del Archivo.
El ajetreo de personas y bestias
sugiere un día d e mercado
567

. Fondo
Cortés.

L os frutales se estiman
en unos 5.000 cer ezos, 2.000
manzanos, 1.000 perale s y 3.500
ciruelos. La masa fores tal se
completa con monte alto de
encinas y pinos jóvene s (de
repoblación) y algu nas ch o peras
en las riberas del rí o . Gana do hay
de todo tipo, pero no en gran des
rebaños, y se cuenta con 500
colmenas. En el río se sigue
pescando con red ( y siempre
había pesca, y en abundanci a,
repiten l o s mayores, q ue l o
conocieron).
La industria ha v enid o
acusando ya un co nsiderab le
retroceso, quedand o activ o s tan
sólo un molino hariner o eléctrico,
tres tenerías, un alfar y dos
boterías.

La pervivencia de este alfar posiblemente sea el eje m plo claro de los motivos que
llevan, desde el siglo anteri or, a identificar el barri o de San Roque -ubicación del taller hasta
la década de los sesenta y desde hace una treintena de años de nuevo recuperado por los
sucesores de Ju lián González- con el de los alfareros :
… casilla para pajar a la calle de los alfareros varrio de Sa n Roque numero siete tejado de
diecioch o pies de línea y catorce de fondo surca … y al Solano calleja …
568

566

.- Marqu és de Covarrubia s; tí t ulo concedido en 1.693 por Carlos II a Diego de Covarrubia s y Leyva,
en Flandes. Fu e rehabilitado en 1.92 2 por Fernan do de Suár ez de Tangil y Angu lo, II Marq ués d e
Covarrubias, 1.886 -1.964.
567

.- AM. Burgo s. Fondo Cortés. s/f.
568

.- Ymventario de los biene s qu e a su m uerte dejo Juan Revilla Gonzalez .

Cap. 2. La Villa d e Covarrubias

289

194: Cereal y nogale s en
Vallehigueras.

Fig. 195 : Alfarero Julián
González E l Cacharrero
569

.

Fig. 196: Jarro salido del alfa r de l abu elo de
Julián, Jonas Gonzá lez, 1.8 60, firmado.
En la inscripción:
Cobarruvias 7 Ma io demil 8 60 Sôs
de la Al Mandaz Dela Conz enzion ehos (o
Mos = ¿mand ados ?) Por e l Prior Jonas
Gonzalez
570

.

AHP-BU, P. N. José de Soto añ o 1.866, sig. 1.897, fol. 183r.
569

.- En su taller de Covarrub ias, 1.950.
SAINZ VARONA, Carlo s: op. cit . pág. 43.
570

.- Cofrad ía pe rteneciente a la Parroquia de San to Tomás , de 1.723 a 1.883, tambi én conocid a
como “ de lo s 72 ”.
El propietario del jarro, D. Guiller mo Castrillo, nieto de Julián, sostiene que el nombr e de la fir ma
no se correspond e con Jonás, sino con Tomá s.
VICARIO SAN TAMARÍA, Matí as: Ec clesiae Vita. Docume ntación de Cofradías II. Diócesis d e Burgos.
Imp. Sant os SL , Burgos 2.011, pág. 387.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

290

En cuanto al comerci o , permanec en abiertos un almacén de c ereales y legumin osas,
tres tiendas m ixtas, d o s carnicerías, tres despachos de leche y cinco tabernas y cafés. El
mercado se sigue celebrand o los sábados y se encue ntran en completo funcionamient o la
estafeta de corr eos y las ce ntrales telegráfica y telefón ica
571

.
En relación a la década an terior (1.940) se señalan ciertas mejoras o avances , como
la construcci ón de viviend as, las escuelas, la casa sindical y el centro de higiene rural (e l
“centro médico”). Hay m édico est able y dos farmacéuticos; también Cine y Teatro, lo que
unos años después d ará origen al “Centr o Cultural”.

No se han desatado aún las turbulencias de 1.936 cuando la v illa comienza a
anunciar y marcar las que serán sus nuevas directrice s, bajo el fuerte contr ol y dinamismo
que a partir de ese momento va a suponer la figura del párroco de la excolegiata , Don
Rufino Vargas .
Llegado en 1.925, se co nv ierte en el gran impulsor y vendedor del arquetipo de
Covarrubias com o conjun to artístic o a co nservar y explotar, entend iendo su rique za
histórico-artís tica como un pozo de incalculable caudal, listo para sacar sus aguas al
mercado, con la Colegiata y su recién inaugurado museo - 29 de Marzo de 1.929- como
principal recla mo .
Este último acontecimient o va a marcar un hito en el arranque t urístico del pueblo,
en el posiciona m iento de l a población hacia lo que se vislumbra co m o floreci ente proyecto
de futuro. Un ejemplo claro de esta nueva dimensión artístico -cultural que la v ill a ofrece lo
constituye el incesante flujo de visitantes que comien zan a desfilar por la población y la
relevancia polí tica y social de la qu e sus pers onalidades hacen gala.

Fig. 197: Tumba s de las Tres Infanta s : emplaza miento origin al. Colegiata de Covarru bias.
Fondo foto gráfico Monast erio de San to Domingo d e Silos
572

.

571

.- BLEIBERG, G ermán: op. cit. págs. 72 - 73.
572

.- Estado en qu e se encontraro n las tumbas, al pie del altar mayo r en la Colegiata.

Cap. 2. La Villa d e Covarrubias

291

El Libro de Visita s de la C o legiata es hart o e locuen te (sólo algunos ejemplo s):

* A ño 1.9 3 7 (comi enza el libro a 1 de Ener o):
. Hermenegild o Gutiérrez de Ruedo, Presidente del Ateneo de Sevilla, 16 Abril.
. Carmen Pol o de Franc o, 9 Ju nio .
. Marqueses de l os Trujillos, Marques es de Llanz ol, Du quesa de Alburq uerque, 18 de Julio.
* A ño 1.9 38:
. M l de Covarrubias de Leyva, C onde de Vallelllan o, y Manfredo de Borbón, Duque de
Hernani: en el día de inauguraci ón de las escuelas y descu brimiento de una lápida en honor
de Franco, 17 de Ab ril .
. Principio (ilegible ) de la firma de Lad y Chamberlain, q ue no pudo continua r por rotura de la
pluma, el lunes 12 Septie mbre 1.938 - III A.T . Hecha acla r ación sobre la fir ma de Lady
Chamberlain el día y hora en que el 1 er Ministro Inglés su hermano político celebra su
histórica confer encia con el Fuh r er alemán Rodolfo Hitler. Vallellano . (Y fir m a).
. Duquesa del Infantado, 13 Dicie m bre.

* A ño 1.9 3 9:
. Duque de Alba, 19 Abril.
. Emperatriz Sor aya y Duquesa de Rosa, s / f.
. Vizconde de Ma m blas, 2 4 Septiembre.

* A ños post erio res :
. Virginia y Alex ander Weddell (Am erican Embassy Madrid , 28 Julio de 1.9 4 1).
. Luciano Serrano, abad de Silos, 9 Septiembr e 1.943, y J. M. Buenaventura Ramos, abad de
S an Isidro, s/f
. R. de Ber cegol ( Délégation du Gou vernement Français à Mad rid) y el Cóns ul Real de
Grecia. 1.946, etc.

La no ta jocosa la ponen dos anotaciones que, es de suponer, no fueron captadas en
su momento, pues sería impensable que se hubieran permitido o pasado p or alto sin más ,
en las que firman, co n fec ha 5 de Junio de 1 .940, Mª del Socorro, Condesa del Cebollino , y
Ester Ruiz, Duqu esa del Na bo .

E l consid erable impulso promotor emanado desde la Colegiata no d eja indifere nte
al Ayuntamien to , que busca afanosamente su adecua ció n al m arco físico y económico que
los nuevos aires o frecen a la villa.
El punto sin retorno para el posterior desarrollo de Co varrub ias se produce en el
periodo 1.96 4 -65, en el qu e nuestra villa es de clarada Conjunt o Históric o Artístic o Naci onal.
En D iario de Burgos aparece la n o ticia acompañad a de un texto en el que se
justifica plena m ente dicho premio:
Es evidente que la naturaleza de la villa Rachela, s u estado de conservación, la
necesidad de que su maravilloso casco sea cuidado y el significado que tiene par a B urgos y
toda España, así como par a la cultura universal, hacía tiempo que venía mani festando la
necesidad de un a medida como la qu e ahora se ha tomado
573

.

573

.- Enrique de Salaman ca señ ala, equivocadamente, est e aconteci miento en 1.968, añ adiendo
aunqu e ya habían sido declarados M. H. A. sus más releva n tes monu mentos .
ENRIQUE DE SALAMANCA, Ca yetano: Monu menta H ispanica , Madrid 2000, CD-Roo m.
.- Septie mbre 1.965. Con an terioridad se hab ía produ cido idéntico reconoci miento s obre la villa
de Lerma: L erma de clarada Conjunto Histórico Artístico, segú n referencia del Con sejo de Ministros
que se c elebró ayer b ajo presidencia de S. E. el Jefe del E stado .
DB de 27 Mayo 1.96 5.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

292

A partir de este momento, y con los antecedentes de 1.943, punto de partida de la
celebración del Milenario de Fernán González
574

, y de 1.956, año que se había acometid o la
pavimentaci ó n y urbanización del “ rec o rrido turístico”, una frenética a ctividad de
consolidación estétic o - urbanística “a lo medieval” se desata en toda la localidad . Desde el
Ayuntamiento se dictan las oportunas instrucci o nes a la poblaci ó n para cuidad o y
adecentamient o de b ienes inmuebles, pasando a d et allarse c ómo debe actu arse sobre
muros, fachadas, puertas, ventanas y demás elem entos arquitectónico s .

P ocos años an tes había ap are cido publicada una n oticia que marcaría el futuro de la
villa. En 1.958 se divulga la aparición de los restos de la Princesa Cristina de Noruega,
asunto sobre el qu e Don Rufino ya venía trabajando d e años antes
575

.

En 1.967 una delegación burgalesa
viaja a Noruega y al año siguiente otra
misión noruega viene a Burgos, visitando
estos lugares. A partir d e ese momento
Covarrubias se convierte en una segunda
embajada de Noruega, uniendo lazos y
hermanando ilu sio nes.
La “ historia” Noruega había dado
comienzo en los primer o s meses de 1.958,
cuando el párroco, D . Rufino Vargas, d a a
conocer el hallazgo de los restos de la
Princesa Cristina de Noru ega, hija del rey
Hakon, a la que a mediados del mes de Abril
se rinde h omenaje en la v illa
576

.
L a prueba definiti v a de que el
sarcófago de esteatita labrad a encontrad o
en el claustro de la coleg ial co ntiene los
restos de la princesa nor uega se l o gra en
1.967. Tras pr oceder solemne mente a su
apertura y examen, el grup o de expertos
llega a la conclusión de que el cuerpo
mo mificad o es, en efecto, el de Doña
Cristina de N o ruega.

Fig. 198: Porta da del cuad ernillo editado el 10 d e
Julio de 1.978
577

.

574

.- El primer acto de dicho Mi lenario s e celebró en Co varrub ias, lugar al qu e s e d esplaza ron los
integrantes de la co misión o rganizado ra para firmar sobre el s epulcro del Cond e el p ro grama de
fiestas. La comisión, tra s visitar las ruinas del mon asterio de S an Pedro de Arlan za, asistió a una misa
de rito mozá rabe en la igl esia Colegial de la villa rach ela, y de regre so a Bur gos, se le yó, desde el
balcón del Ayunta miento, el citad o programa: Covarrubias, Arlanza , Silos Burgo s. Cuatro nomb res
gloriosos, testigo s de c ómo Castilla .. ..
Los fastos del Mile nario , en DB de 15 Abril de 2.011. www.d iariodeburgos.e s/noticia.cfm
575

.- E n la página web de la Fundación Prin cesa Cri stina se ind ica que el sepulcro fue descu bierto en
1.962. www.fun dacionprin ceakristina.com
576

.- DB publica la noticia el día 15 en artículo titulado Homenaje en Cova rrubias a la Infanta Cris tina
de No ruega .
577

.- … a los mil y ocho años e xactos d e la to ma de posesión del Condad o de Castilla por García
Fernández. E l cuad ernillo aparece encabezado por los no mbres de Javier Gó mez Oña, Párroco de
Covarrubias, y Fray Valentín de la Cru z, Cronista Ofi cial de la Provincia. Ed . Monte Carm elo.

Cap. 2. La Villa d e Covarrubias

293

Ese mismo año don Rufino viaja a Tonsberg. Allí pronun cia una conferencia sobre
tan afo rtunado hallazgo, obsequiando al Ayuntami en to c on un pedazo de seda rojo
perteneciente a la mortaja de la princesa. L a citada “reliqu ia” se co nserva en Gunnarksb o ,
el Ayuntamiento de Tonsberg. De esta visita rinde cuentas meses más tarde ante la
Institución Fern án Go nzále z, en sesión de apertura d el curso académic o 1.967- 68.

Fig. 199: Sepulcro d e Cristina de Noru ega, en primer tér mino. Clau stro de la Colegiat a. MCU
578

.

Texto 25: Acti vidad Académic a y actuación cu ltural. I. Gª R. (Ismael García Rá mila)
579

.

En correspondencia, en 1.971 Don Rufino es in vitado a la pri mera representac ión
de la obra Cristina de Tonsb erg
580

, basada en el relat o del escrito r de sagas Sturla Tordson
en el castillo de Tunsber ghus, y estrenada en dic ha ciudad como parte central d e los
festejos con motivo de la celebración del 1.10 0 aniversario de Tonsberg, que había elegido
a la princesa Cri stina como símbol o de la ciudad .

578

.-En su emplaza miento p rimit ivo. Se gundo cuerpo d e fotografía estereo scópica, ca. 1.8 92 -1. 930.
Fototeca MCU Pat rimonio- Arch ivo Conde de Polentino s.
579

.- Solemn e apertura del nue vo curso acad émico 1.967 - 68 .
Institución Fernán González, a ño 16 Octu bre 1.967, págs. 1. 68 -169. htt p://dspace.u bu.es
580

.- Kri stina av Tunsberg , 1.97 1, de Kare Ho lt (1.917 -1.997 ), escritor noru ego: obra basad a en el
relato del escritor de saga s S turla Tordson en el castillo de Tunsberghus, ev ocando el matrimonio
legendario de la prin cesa.
Don Rufino dele itó al auditorio con una disertación … referente al
interesantísi mo y patriótico viaje por él realizado en el pasado junio a la ciudad noruega
de Tonsberg a insta ncia de la Direcc ión General de Relaciones Culturales del Ministerio
Español de AA .EE., de nuestra embajada en Os lo y de la alcaldía y oficina d e turismo de
la mencionada ciudad … y audiencia concedida por el rey O laf V recordatoria de aquel
pacto de amistad que siete s iglos ante s …
… y mostró a m ons eñor Vargas la reproducción del sepulcro de la princesa
Cristina, recibi do por él hace nueve años, enviado desde la iglesia abacial de Covarrubias
a raíz del d escubrimiento de la famosa sepultura …

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

294

El festival de teatro al aire libre fue celebrado en la citada ciudad el 6 de Junio de
1.971, baj o la presidenci a de SS .AA.RR. l o s prín cipes So nia y Haral d de N oruega, el
embajador de E spaña en Oslo y el citad o arcipreste de la Colegial, mo nseñor Vargas
581

.

581

.- Según noticia de p rensa , se señala.
BEDIA, F.: Cristina de N oruega, infanta de Castilla . (De Le o - Hab la de Escandin avia, con auto rización
expresa de su Dire ctor), pág. 431-436. h ttp://dspac e.ubu.e s

Lámina 21 :

.- Monumento- maqueta en
bronce del castillo de
Tunsberghus, Ton sberg.
www.geocaching.co m

- Iglesia de St. Mic lael:
maqueta y r estos de su
alzado. www.flickr.com y
http://33738.vgb.n o

Cap. 2. La Villa d e Covarrubias

295

Texto 26: Frag mentos de Crist ina de Ton sberg , de Kare Holt.

Una catarat a de acont ecimient o s v a a suceders e ya d e forma persist ente,
convirtiendo a Covarrubias en el pueblo ese en el que siempre tenéis alg o para festejar :
- 17 -XII-1.9 71: se p one en funcionami ento la Oficina de Informaci ó n y Turismo en los bajos
del Archivo.
- 8- IV -1.972: pri m era Cena M edieval en el comedor del Hotel Arlanza: tras la “ póci ma ” y el
saludo del Buen Conde recibien do al visitante, en el comedor jóvenes ataviados a la v ieja
usanza reparten cuenc o s de sopa castellana, trucha del Arlanza, buen cordero asado y el
postre del Conde, todo ello generosa mente regado con los caldos de la tierra, mientras un
grupo de tro v adores cant an y escenifican las hazañas del fundador de C astilla.
- 9- IX -1.972: en co lab oración con la Delegación del M inisteri o de Información y Turism o se
celebra, con gran afluencia de foráneos, e l D ía del Tur ista . Este aconteci m iento tendrá
continuación en el verano de 1.9 76, cuando se crea la distinción de Veranean te del Añ o .

Fig. 200 :
Caja de ceril las con memorati va del Día
de la Provincia, 1.97 7.
www.todocoleccion .net

L os frutos de tantos emp eños y afanes por conseg uir notoriedad para la villa no
tardan en llegar, y así , en 1 .975, se o btiene el premi o en el Concurso del Año Europeo del
Patrimonio Arquitectónico y algo más tarde, en 1.97 7 , el Primer Premio Provincial d e
Embelleci m iento y sede del Día de la Provincia.

El rey Hakon se dirigió en barco a Tons berg, donde convo có al o bispo y a todos
los hombres más sabios del país … y algunos de los ho m bres s abios opinaban que era un
partido honro so si la sue rte le s acompañaba, como e ra e s perar …
El rey Hakon le dio com o dote tanto oro y plata, pe letería blanca y gris y tantos
otros tesor os, que sob repasaban toda s las dotes conocid as de otras hija s de rey es noruegos .
Dos noches antes de Navida d la doncella llegó a C astilla, a un pueblo que se llama
Sarri, donde el O bispo de Astorga … Para Nochebue na llegaron a Burgo s . S e alojaron en
un conve nto donde estaba Bereguela , la hermana del rey, y fueron a misa … y la doncell a
donó una in mensa fuente …
El cuarto día después de Navidad salieron de Burgos cumpliendo los deseos del
rey de C astilla … y el mismo día, e l rey de C astilla salió a su e ncuentr o desde Va lladolid
… el rey enumeró a todos sus hermanos … Al final, con énfasis, dijo que Felipe,
que tenía q ue ser arzobispo de Sevilla, no había nacido para clérigo, s ino más bie n para
divertirse en la caza con halcón y perro, y que era di estro en la lucha con os os y jabalíes,
siempre alegre y jovial, sencillo y buen compañero. Es
e l más fuerte de nosotros y un buen
caball ero,
dijo.
Fue el 6 de Febrero, Miércoles de C eniza, cuando don Felipe y la princesa se
comprometiero n, por propio de s eo de ell a …
Su primer ruego a don Felipe fue q ue hiciera construir una iglesia a San O lav, a lo
que enseguida dijo éste q ue sí.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

296

El acceso al concurso al título europeo, que había sido convocado por orden del 26
de Junio de 1.973, fue regulad o po r órdenes 17439 y 1 7440 publicadas en BOE A -1.9 74
(47611-4761 2) de 29 de Julio de 1.974, que v enían a completar la primer a. Po r ellas se
nombraba Secr et ario General del Comité a D. José An to nio Vaca de Osma Esteban de
Requena, Ministro Plenipotenciari o adscrito a la Dirección General de Relaciones
Culturales, y vocal del mismo comité a D . Manuel Sainz de Vicuña García Prieto , Marqués
de Alhucema s, Subdirect o r General de P laneami ento de la Direcci ón General de Ordenación
del Turismo.
Del comité interminis terial salieron selecci o nadas once ciudades: Badal ona,
Barcelona, Montblanch, Lugo, Sabiñánig o , Quevedo, Úbeda, Zafra, Cáceres, Vitoria y
Covarrubias. De todas ellas se justifica su selección, pero a ninguna de ellas se les dedica un
señalamiento como a Covarrub ias: Mención especial por la notab le labor reali zada en su
conservación y restau r ació n . La vista de las ciudades que competían confiere una mayor
relevancia al t riunfo de la v illa rachela.

Texto 27 : Onc e ciud ades premiad as por el c omité in ternacional español .
582

www.serrablo.or g

En 1.978, coincidi endo con los acto s conmemora tivos del Milenario del Infantado
de Covarrubias , la Casa Real rinde visita a la localid ad y se celebran grandes festejos en
honor a la Princesa Cristina y la e m bajada Noru ega -en clara apu esta de futuro-.

Fig. 20 1: Misa mozárabe, 24 d e Julio de 1.978
583

. http://litu rgia.mforos.com

582

.- AMIGOS DEL SERRABLO. L unes 1 Octubre 1. 975.
583

.- Celebrada en la Colegial con motivo del Milenario del Infan tado.
- Redactor: Señor Vega ¿cu ántas ci udades han pa rticipado en el m ismo?

- Sr. Vega: Han sido numer o sas: pri mero se hi zo una fase pr ovincial, que
s elecc ionaban las Diputacione s . Los trabaj o s que pasab an esta fase
eran enviados aquí pa ra particip ar en la nac ional. Y en esta fase
han sido selecc ionadas once .

(Sr. Ve ga: Diego Vega, Arquit ecto de la Sec ción de Urb anismo Histórico del Ce ntro de Es tudios
Urbanos del In stituto Es pañol de A dministr ación L oc al, organis mo a tra vés del c ual s e ha
convocado el conc urso).

Cap. 2. La Villa d e Covarrubias

297

Poco después, en 1.979, Covarrubias recibe un nuev o premio, el Europ a Nostra , en
reconocimient o a la labor de restauración y recuper ació n de la v illa. En un solemne acto
presidido por la reina Doña Sofía, el premi o le fue ent regado al alcalde, Sr . Víct o r Vega.
En 1.983 se produce el he rm ana miento con la ciudad de Tonsberg y un año más
tarde se cel ebra el 750 aniv ersario del nacimient o de l a princesa.
En 1.985 se consigue el Premio Nacional de Turismo de Embellecimiento y mejora
de los pueblos españoles . El Centro de Iniciativas Tu rísticas, puest o en marcha en 1.976,
será un factor i m puls or de notable valía.

Para finalizar con este apartad o de premios y reconocimi entos, en 1 . 989 -13 de
Junio-, consagrado ya el pueblo como des tino turístico de primer o rden dentro de la
provincia, la v illa es desig nada Municipio Europeo y se certifica su hermanami ento co n la
localidad del Midi franc és Penne d’Agennais.
Ese mism o año se conced e el título de Rachel Honorario al premio Nobel Camilo
José Cela, el cu al llega a oficiar como Preg onero en la Fiesta de la C er eza .

Lámina 22 : Cart el promociona l: El Camino de S an Olav en Burgos . www.ca minode sanolav.es

Desde 1.992 funciona con gran actividad la Fundación Princesa Cristina , teniendo
como objetivo principal promover lazos de unión y en tendimiento entre España y No ruega,
contribuyend o a mejorar la s ya excel entes relacion es entre ambos paíse s .

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

304

Cap. 3. Configur ación urbanístic a

305

Tan pronto como la fro nte ra del Arlanza se cons o lida, el asenta m iento colectivo se
produce. Las necesidades que el agrupamient o conlleva derivan en un determinad o tipo de
ordenación del territorio o, al menos, en una porci ó n sig nificativa.

El origen urbano de la villa de Covarrubias responde con claridad al proceso en
virtud del cual se convierte en poblado una parcela o erial, constatable a partir del
recorrido p o rmenorizad o de su desarroll o y distribuci ón.

Acudir a la génesis del asen tam iento altomedieval de la Villa im plica una vuelta a su
carta fundacional y a las posteriores co ncesion es de que fue objeto. A la sombra del poder,
primero condal y a c ontinuación real, la población comenzará a experimenta r un no table
desarrollo y adquirir una decidida configuración. Esta nueva imagen quedará
definitiva m ente asentad a tras proceder al alz ado de la muralla.
D entro de su perímetro protect o r se o rganiza el espacio, se extiende el caserí o , se
abren plazas y v iales. Ex tramuros quedan lo s arrabales (del árab e = a r rabád ).
Elementos importantes, por lo que representan tanto en el plano simbólic o (poder)
como en el económico - y también extramuros-, serán las huertas o sernas y los m olinos, de
observaci ón necesaria p o r su aproxi mación al paisaje urbano de la villa rachela.

Una vez se ha fijado la base del ordenamient o intramuros, se comienz a a analizar la
organización interior y dis tribución tant o d e las c onstruccione s más n otables como del
caserío. Éste quedará articulado en torno a cuatro distritos o cuadrill as, como se refieren
hasta las postri merías del siglo XIX.
Co n la apoyatura que supone el volumen de informaci ó n que aportan pleitos,
protocolos notariales y otros documentos, se avanza en la reco nstrucci ón de los espacios
en las respecti v as cuadril las.

L os sucesivos cambios que la villa va a sufrir en su co nfiguraci ón irán
desembocand o con paso lento pero firme en un notable cambio de fisonomía, perdiend o
paulatinament e cuotas d e “medievalismo ” en favor d e una estructura más moderna.
D esde la última etapa del s. XVI, la adecuación al gusto y las necesidades guiará n a
la villa hacia la m odernidad, preparando tanto su nueva o rientaci ó n geo gráfic a como su
imagen de futur o.
Tras la labor interventor a de Felipe II y la huella dejada por u n buen ramillete de
maestros trasm erano s, dos de las arquitecturas señeras de la población -el puente y su
torre- asu men un papel de primera importancia a la hora de conseguir transformar la
fisonomía de Covarrubias. El proceso -tanto legislativo como constructivo- desemboc ará en
el derribo de la torre y la remodelación y ampliació n del puente, así como en un difuso
programa expropiat orio hacia particulares, en lo que bien puede entenderse como el
“sacrificio del medievalism o ” ante las e xigencias del n uevo tendido para el t ráfico r o dado.

Ya m ás reciente mente, una serie de intervenciones en cuestiones puntuales
terminan por modelar el paisaje urbano de la villa, bien al ser aplicadas a problema s
cotidianos de estética y decoro como a proyectos de futuro, d e conservación de imagen y
proyecci ó n hacia el siglo XXI. Inevitablemente, alg una de estas actuaciones pro v ocará cierto
desasosiego y des encanto entre la población, especia lmente en lo relativo a los múltiples y
fallidos inten to s por cons eguir la constru cción de un p antano en territ o rio rach el.

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

306

Cap. 3. Configur ación urbanístic a

307

Generalidad es

Que una ciudad es fruto y o bra del tiemp o parece teoría que no ofrece discusión,
entendiendo po r tiempo todo el conjunto de avatar es hist óricos, polític os, económic o s y
sociales que dicha ciudad presencie y presida , y su capacidad de superaci ón o adaptac ión a
todos y cada uno de ellos, reflejand o necesaria mente el momento histórico al que
pertenece.
Según opinión de Rosenau, el diseño ideal de ciudad debe considerar la ubicación
física como una unidad, expresando las aspiraciones -más que lo s logros- de una civ ilización
determinada
590

.
L a tendencia del ex tendid o rural hacia el agrupamient o permite mejorar las
condiciones defensivas frente al bandidaje a la vez que facilita el abastecimient o , es decir,
aporta alguna garantía más de subsistencia. El floreci m iento de la ville nueve, como ciudad
que se desarrolla siguiend o las directrices de unas exigencias económicas encarriladas a
valorar o explotar las posibilida des económicas de su territorio, es un hecho
591

.
A partir del siglo XIII las “ciudades nuevas” son fiel ref lejo de la voluntad ordena da y
consciente que impulsa su creación: prosperó el modelo gracias a las ca racterísticas
especiales de la propia ciudad, a sus libe rtades urbanas
592

.
D e este modo, más que el conjunto de la ciuda d, se planifican elementos o
unidades individuales que encuentran su espacio y v an llenando el municipio: la iglesia, que
ocupa un lugar de singular relev ancia, plazas (entre las que destaca la del mercad o ), calles
estrechas, más o m enos sinuosas o paralelas, callejuelas de servicio, las co nstruccione s
defensivas o fortificaci ones, et c., llegado finalmente a constituir un espaci o o rgan izado y en
armonía
593

. Incluso las torres defensivas que forman parte del recint o amurallado
(inicialmente con m ateri ales y estructuras muy rudimentarios) ado ptan los m ism os
programas políti cos y arquitect ónicos, ap ortando un plu s de uniformidad al conjunto.
El afianzamien to de los distintos poderes se verá reflejado en la cons olidación de
las estruc turas defensiva s de la ciudad (carácter no sólo defensiv o, sino ta mbién
económico-fis cal).
Frente a la posible percep ció n de cerramiento y agobio, las murallas i m plican,
además del contr o l del crecimient o espacial de la ciudad , sensaci o nes de unión y
coherencia, siempre presta s a extende r su prot ección a cuantos arrabales y co nstruccion es
extramuros paulatinament e las necesidades v ayan acercand o . Por encima de las agresiones
defienden dere c hos, tant o econó m icos como jurídic os.
L a desaparcici ó n de la necesidad defensi v a de las murallas derivó en cam bios
escénicos y espaciales en las ciudades, tomando el vecindario espacios que venían siendo
públicos hasta ese mome nto. Como afirma Curiel Espa rza, desaparecieron las ro ndas
existentes y s e emplear o n en muchas edificaciones las murallas como cerra miento
594

.

590

.- ROSENAU, Hel en: La c iudad ideal . Alianza, Mad rid 1.986, p ág. 16.
591

.- Ya sea po r explotac ión de su tierra, o d e su loc alización com o mercado c entral liga do a un
amplio te rritorio .
ALVAREZ MORA, Al fonso : Lo s tratados mor fológicos en los núcleo s tradicionales , en Arquitectu ra
popular en Castilla y Leó n , dir . J. Manuel Báez Mezquita. Universidad d e Valladolid, In stitu to Ciencias
de la Edu cación, Secretariado d e Public aciones. Va lladolid 1.992, pág. 98.
592

.- ARIZAG A BOL UMBURU, Beatriz y AÑIBAR RO RODRI GUEZ, Javier: Historia Ur bana Medieval .
Depto. Ciencias Históri cas, U. d e Cantabria. ocw.unican.es/ human idades , p ág. 7
593

.- La forma de la c iudad se acop la a la estructura de lo s centros g eneradores (iglesia o monaste rio,
casa fue rte, etc ) y se extiende en torno a dic hos c entros g enerando c alles sinuo sas, co ncéntricas o en
pendien te que h an ge nerado e l m odelo estereotip ado de ciud ad medieval, con calles estrech as y
tortuosas .
ARIZAGA BOLU MBURU, Beatri z y AÑIBARRO RODRIGUEZ, Javier: op . cit. pág. 8.
594

. - CURIEL ESPARZA, J. y otros: Las ordena nzas municipales en la E. Media . Actas 2º Congreso

“Covarrubi as, como la corte del Vale del Arlanza”

308

L a fragmentación del poder dentro de la ciudad o villa conlleva la consiguien te
fragmentación del espa cio urbano. La iglesia, depositaria y portadora de los v alore s
espirituales, d ebe ir cediendo ante la protección real a los municipios y sus concejos.
Co n el paso del tiemp o - en espe cial a partir del s. XV- las plaz as, espaciosa s y
abiertas a la población, siempre dispuestas a acoger bajo sus s oportales a mercaderes y
mercaderías, irán adquiriendo mayor peso humano y político en el municipio, asumiendo
cuotas de poder sobr e cuestiones que hasta ese momento habían venido siend o coto de las
iglesias locales. Según Chu eca Goitia, para encontrar el o rigen de estas plazas habrá que
retrotraerse al medievo, a sus espacios cerrad o s rodeados por el caserí o, a las plaz as
porticadas de las bastid as francesas
595

. De similar o pinión se muestra Navasqu és, para
quien la plaza es el espacio reservad o “libre” en el co razón de la malla regular de las
bastidas
596

.
Hacia finales del siglo XV el propio crecimient o de las ciudades ex ige el desarroll o
de unas ordenanzas generales capaces de regular el desarroll o y la construcci ó n urbana,
con el objeto de poner freno a la costumbre de ocupar espacios públicos
597

. Este tipo de
iniciativa particul ar se venía poniendo de m anifies to no sólo en las calles -av anz ando las
fachadas sobre la línea de edificación - sino tambi én, y de manera notoria, en las plazas, en
las que los vuelos de lo s soportales comenz ab an a o cupar espacios en principio privativos
de personas y merca ncías.

Texto 30 : Elementos urban os que d efinen e l trazado morfológico , según Álvarez Mora
598

.

El arranqu e de esta legislación medieval de interés urbanístico tiene su origen en
las P artidas promulgadas por el r ey Pedro I de Ca stilla. En ellas apar ecen las norma s
generales de edificaci ó n y conservación de edificios, en una clara recopilación de norma s y
disposiciones qu e aúnan el derecho roman o con la ex periencia:
En las plaças, ni en los exidos nin en los caminos que son comunales en las ciuda des,
e de las vilas, e de los otros lugares, non debe ningú n ome facer casa, nin otro edificio, nin
otra labor… non los deven tomar nin labrar para pro de si mismos. E si alguno contra est o
fiziere devenle der ribar, puede lo facer, e la renta que sascaren dende deven usar della assi
como de las o tras rentas co munales que avie r en…
599

Co n el antecedente de las Partidas y otras disposiciones de ámbito local, e s a partir
del s. XVI cuando las o rde nanzas municipales apare cen de forma generali zada, co n la clara
finalidad de regular los div ersos aspectos del devenir público diario.

Nacional d e Historia de la constru cción, Coruña 1.988. EFCA S. A. Torrejón de Ardoz, 1.998, pág. 107.
595

.- PÉ RGOLIS, Juan Carlos: La plaza , el cen tro de la ciudad . U. N. d e Colo mbia. Facu ltad de Artes ,
Bogotá 2.006. www.redalyc.o rg , pág. 33.
596

.- NAVASCUÉS, Pedro : La pla za m ayor en Españ a . Cuadernos H-16, nº 8 3. Informac ión y Revist as
S.A. Madrid 1.993.
597

.- CURIEL ESPARZ A, J. y otro s: op. cit. pág. 107.
598

.- ÁLVAREZ MOR A, Alfonso: o p . cit. pág. 102.
599

.- Partida III, Título XXXII, Libr o XXIII.
CURIEL ESPARZA, J. y otro s: Las ord enanzas municipale s en l a Edad Media, op . cit. pág. 108.
- Barrio: es la unidad urbana m ínima, que por agregación de unidades separadas contituye
la totalidad d el núcleo urbano.
- Cerca o muralla: e lemento que es tablece el “estatuto de los urban o”.
- Espacios públic os: elementos del pla no que no perten ecen al ámbito de los con s truible .
- Arrabales: barrios extramuros que escapan al estatuto mencionad o, y que van a pr ovocar,
en gran medida , los sucesiv o s amurallamie ntos de nues tras ciudade s medi evales.

Cap. 3. Configur ación urbanístic a

309

A mediado s del s. XVIII este proces o de ordenació n y regulación d e las pla zas,
especialment e de la Mayor o del Mercado, alcanza su culminación: se trata de est ablece r
una clara separación espacial entre la zona r elacionada con la iglesia y aquella otra
presidida por la Casa Consistorial
600

.
El proceso urbano de Castilla es ciertam ente lento y tardío. En la m eseta castellana
el proceso cobra carta de naturaleza a raíz del impluso colonizador de la Reconquista:
conquista y p oblación serán procesos que discurrirá n íntimamente unidos . P equeños
grupos avanzados o cupan, organizan y reparten el territori o , consolidand o propiedades y
poderes, convirti endo el espacio geográfic o en un vecindario rodeado de viñedos y cereal,
monte y pastizal es.
En resumen, l as primeras ciudades son poco más que aldeas que en muchas
ocasiones se limitan a co piar el modelo de castros defensivos . En el periodo bajomedieva l
se experimentan cambios tan profundos que las “cortes” del siglo XV proceden de las q ue
eran simples ald eas en el XI
601

.
Si atendem o s al plantea miento de Ro senau a la hora de fijar el concepto de ciu dad
ideal
602

, no cabe duda que es tas primigenias ciudades castellanas respond en al modelo de
ciudad ideal de su época.

Es a partir del s. XIII cuando comienzan a darse los pr imeros pas os en el desarrollo
urbano en sentido amplio, siguiendo en buena medida el m odelo franco: a Sah agún, por
ejemplo, llegan -y con ellos sus experiencias y concepción espacial- gascone s, bretones,
alemanes, ingleses, borgoñ o nes, normand o s, tolosanos, provenzales, lombardo s y muchos
otros. En Burgos se asientan, además de fran cos, alemanes, lo m bardos e ingl eses, así como
gentes procedentes de otros reinos y condados pe ninsulares (aragoneses, catalanes y
navarros), que actúan como banqu eros, comerciantes , arte san os, posader os o ar tistas
603

.
Gran relevancia tendrá en algunas ciudades la presencia del alto clero, o bisp o (e n la
ciudad) y abad (en el mundo rural básicamente), con sus correspondiente s cortes de
canónigos y b eneficiados, pose edores de enor mes propiedades y preeminencias.

En una co ncepción global o multidisciplinar L avedan concibe el urban ismo como un
arte, designand o y abarcan do todo lo que se refiere a la mo rfología y arquitectura de la
ciudad, trazado de calles y plazas, composici o nes volumétricas, monumentos históricos,
esculturas, m o biliario urbano, etc.
Según Bonet Correa el término urbanismo n ace como derivación de “ urbano”
604

,
palabra que en el Tesoro de la Lengua Castellana del humanista Sebastián de Co v arrubias -
1.606- se define como el co rtés y bien cria do, como na cido y criado en la ciud ad; el contrario
se llama rústico y grosero. Un siglo m ás tarde, por influ encias del urbanis me francés, se
comienza a id entificar como lo que pe r tenece o e s pr op io de la ciud ad
605

.
P ero no es hasta mediados del sig lo XIX cuando, tras la aparición de la Teor ía
General de la Urbanizaci ó n -de Ildefonso Cerdá, 1.868- que se presenta con su mo dern o
significado, como u na nu ev a forma d e entender y estudiar la ciudad. Así, el concep to
evoluciona desde la idea in icial de conjunto de cono cimientos que se refieren al estudio de

600

.- I GLESIAS ROUCO, Lena Saladina y ZAPARAÍN YÁÑEZ, Mª José: Burgos y su s Villas. Arqui tectura y
paisaje 1.750-1. 800 . Caja Círcu lo Burgos, Imprenta San tos, Burgos 2.002, p ág. 112
601

. - F UENTE, Mª J esús: La c iud ad castellana m edieval . Cuadernos H -16, nº 204. In formación y
Revistas S.A. Madrid 1.985, pág. 31.
602

.- La imagen de ciud ad ideal busc a la respuesta universal a problem as temporales, y al hacerlo
refleja y desafía su tra sfondo m oral .
ROSENAU, Hel en: op. cit. pág. 16.
603

.- MERLINO, M ario: op. cit. p ág. 200.
604

.- BONET CORRE A, Antonio: o p. cit. p ág. 6.
605

.- Real Academia d e la Lengu a, 1.739.

[Document text truncated for crawler view.]