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Patrimonio monumental y turismo. La ordenación de conjuntos monumentales en Aragón: el caso de Sos del rey Católico (Zaragoza)

Hernández Martínez, Ascensión; Castro Fernández, Belén María

Abstract

El objetivo de este artículo es analizar la recuperación que experimenta el conjunto monumental de Sos del Rey Católico durante el franquismo, especialmente en las décadas de los 50 a los 70, bajo las condiciones metodológicas aplicadas por las Direcciones Generales de Bellas Artes y de Arquitectura. El caso de esta localidad aragonesa es paradigmático respecto al panorama español de la época en el que los valores históricos y artísticos se instrumentalizaron al servicio de la ideología nacional y de intereses folkloristas, lo que condujo a la musealización de Sos, a través de la ordenación de un itinerario histórico-artístico y al repristino de sus principales monumentos

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Intervención | Estudios Patrimonio monumental y turismo. La ordenación de conjuntos monumentales en Aragón: el caso de Sos del rey Católico (Zaragoza) Monumental heritage and tourism. The planning of monumental complexes in Aragon: the case of Sos del Rey Católico (Zaragoza) Ascensión Hernández Martínez Doctora en Historia del Arte y Profesora Titular de la Universidad de Zaragoza Belén Mª Castro Fernández Doctora en Historia del Arte y Profesora Adjunta de CESUGA-University College Dublín Resumen El objetivo de este artículo es analizar la recuperación que experimenta el conjunto monumental de Sos del Rey Católico durante el franquismo, especialmente en las décadas de los 50 a los 70, bajo las condiciones metodológicas aplicadas por las Direcciones Generales de Bellas Artes y de Arquitectura. El caso de esta localidad aragonesa es paradigmático respecto al panorama español de la época en el que los valores históricos y artísticos se instrumentalizaron al servicio de la ideología nacional y de intereses folkloristas, lo que condujo a la musealización de Sos, a través de la ordenación de un itinerario histórico-artístico y al repristino de sus principales monumentos. Palabras clave: Patrimonio. Sos del Rey Católico. Centro histórico. Conjunto monumental. Restauración. Musealización. Franquismo. Abstract The purpose of this paper is to analyze the recovery experienced by Sos del Rey Católico´s monumental complex according to the methodological criteria of the General Directorate of Fine Arts and Architecture during Franco´s dictatorship (especially from the 1950s to the 1970s). The case of this Aragonese village is a paradigm of the Spanish context in this period, when historic and artistic values were instrumentalized according to national and folkloric ideology. This led to a museological transformation of Sos del Rey Católico through the setting up of a historic-artistic route and the ripristino of its main monuments. Keywords: Heritage. Sos del Rey Católico. Historic center. Monumental complex. Restoration. Musealization. Franco’s dictatorship. e-rph diciembre 2013 | revista semestral 2 Ascensión Hernández Martínez Ascensión Hernández Martínez es doctora en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza. Desde 2000 es Profesora Titular del Departamento de Historia del Arte de esta universidad. Especialista en arquitectura contemporánea y conservación del patrimonio cultural, sus principales líneas de investigación en la actualidad son la historia de la restauración monumental en España en el siglo XX, con especial atención a las intervenciones realizadas en Aragón bajo el Franquismo; la reutilización de espacios industriales para usos artísticos y culturales, y las relaciones entre creación artística y restauración. Entre sus publicaciones más recientes se encuentran el libro Ricardo Magdalena. Arquitecto municipal de Zaragoza (1876-1910), (Zaragoza, 2012), el estudio “La arquitectura del siglo XX: entre la conservación y la rehabilitación”, en Cien años de arquitectura en Andalucía. El registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea, 19992000 (Sevilla, 2012) y numerosos artículos publicados en revistas nacionales y extranjeras sobre las restauraciones de Chueca Goitia, entre otros arquitectos que trabajaron en Aragón. Contacto: asherna[email protected] e-rph intervención| estudios | Ascensión Hernández y Belén Mª Castro 3 Belén María Castro Fernández Belén María Castro Fernández es doctora en Historia del Arte y licenciada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela. Ha cursado el Máster en Patología y Restauración Arquitectónicas en la Universidad de A Coruña. Ha sido profesora en diversas instituciones académicas. Colabora en el Grupo de Investigación de Análisis Territorial (ANTE) de la Universidad de Santiago de Compostela. Sus líneas de trabajo son la conservación y la protección del patrimonio histórico-artístico, el Camino de Santiago, el turismo cultural, la historia y teoría de la arquitectura y del urbanismo, y los centros históricos. Entre sus publicaciones podemos destacar Francisco Pons Sorolla. Arquitectura y restauración en Compostela 1945-1985 (2013) y El redescubrimiento del Camino de Santiago por Francisco Pons-Sorolla (2010). Contacto: belenca[email protected] web: http://www.usc.es/ante/?page_id=93&langswitch_lang=es e-rph diciembre 2013 | revista semestral 4 … porque Sos del Rey Católico protagoniza el pasado y el futuro; porque constituye la afirmación de nuestra personalidad histórica nacional, el arranque de nuestra grandeza; simboliza, en suma, la unidad de los hombres y de las tierras de España. Pedro Baringo, Zaragoza, XXXI, 1970. INTRODUCCIÓN Uno de los personajes recuperados durante el período franquista es el monarca Fernando II de Aragón y V de Castilla. En mayo de 1952 su localidad natal, Sos del Rey Católico, se prepara para conmemorar el quinto centenario de su nacimiento. La respuesta de la administración no puede ser más contundente, llevar a cabo la ordenación y restauración de sus enclaves históricos y edificaciones más significativas, bajo las condiciones metodológicas aplicadas por las Direcciones Generales de Bellas Artes y de Arquitectura. Como depositaria de la historia y a la vez protagonista de ella, la villa plasma su identidad en monumentos, arquitecturas y espacios. La ampliación conceptual de monumento a patrimonio y su progresiva conservación ambiental a mediados del siglo XX, se forjan a partir de fórmulas referidas a valores paisajísticos, etnográficos y turísticos. Con frecuencia, estas tres dimensiones se solapan, de tal manera que resulta complicado discernir cuál de ellas impulsa la recuperación de este centro histórico, siendo más bien la suma de todas. Se trata de una revitalización ciertamente ideada para defender la integridad y la autenticidad de sus componentes, así como para destacar la ejemplaridad de su ambiente particular -aquello que lo hace diferente de otros conjuntos-, tanto en sus bienes arquitectónicos y populares como en la mezcla de todos ellos. Bajo este enfoque, se enfatiza la visión estética de monumentos y espacios, en respuesta a planteamientos generalistas que reducen la dimensión artística de la villa a tipismos e iconos descontextualizados (Fernández-Baca Casares, 2000: 108). Una actuación que codifica, en buena medida, la mirada y el estudio de su imagen actual. Obviamente, el concepto pintoresco o típico durante el franquismo se identifica con la conservación de legados no monumentales y con la lectura de legislaciones específicas, que desde 1933 se impregnan de la imagen de la cultura popular, defendida por los movimientos folkloristas de finales del siglo XIX. La presencia constante de estos calificativos en textos oficiales conduce, según el antropólogo Juan Agudo Torrico, a la aceptación colectiva de lo que es propio y al empleo excesivo de estos vocablos por las autoridades franquistas, tanto en los discursos desetnizadores, que reducen los rasgos de cada pueblo-territorio a meros tipismos regionalistas, como en la comercialización turística que se realiza de España durante los años sesenta. A juzgar por la copiosa documentación conservada, resulta factible comprobar estas intenciones en las intervenciones renovadoras, que por entonces se realizan de los edificios y ámbitos paradigmáticos de la historia cultural y artística de Sos. Una campaña que incluye trabajos de restauración monumental y de ordenación urbana durante dos décadas, de 1951 a 1975, y que se rige por el triple propósito de reintegrar el ambiente urbano a la época medieval dominante, de embellecer recorridos y perspectivas, así como de musealizar los vestigios más singulares de la villa. e-rph intervención| estudios | Ascensión Hernández y Belén Mª Castro 5 1.- Inventario, declaración y defensa de los conjuntos monumentales en Aragón En 1963 el Consejo de Europa convoca una conferencia europea para la salvaguardia y la puesta en valor de los sitios y de los conjuntos histórico-artísticos 1 . Tres años más tarde, se acuerda la necesidad de redactar el Inventario de Protección del Patrimonio Cultural Europeo (IPCE), valorando la indivisibilidad del monumento, tanto con su paisaje urbano o natural como con el resto de las artes que lo compongan 2 . Con un contexto internacional dispuesto a regularizar el control sobre bienes y atractivos culturales, en 1967 la Dirección General de Bellas Artes publica un primer inventario de los conjuntos histórico-artísticos y sitios mixtos urbanos-rurales registrados hasta ese momento en España 3 . De los 9.052 municipios relacionados, se escogen 1.055 para catalogar y encauzar su protección oficial 4 . Algunos son conjuntos declarados oficialmente histórico-artísticos, o parajes histórico-artísticos y pintorescos, mientras que en otros casos puede existir o no un expediente incoado para su declaración, o la demarcación de zonas, que deben ser objeto de un plan especial o de respeto para la protección del paisaje urbano y de la silueta de una ciudad. La relación de enclaves inventariados en Aragón hasta entonces asciende a un total de cinco conjuntos histórico-artísticos de primer orden, diecisiete de segundo orden, así como sesenta y cinco sitios mixtos urbano-rurales. Por provincia, la primera categoría se corresponde con las tres capitales, excepto en la de Zaragoza donde se le suman las ciudades de Daroca y Tarazona. El número de conjuntos de segundo orden es claramente inferior en Teruel con tres exponentes, frente a los siete de Huesca y Zaragoza. Por último, el recuento de sitios mixtos ofrece un panorama algo dispar, registrándose treinta y uno en Huesca, diecinueve en Zaragoza y quince en Teruel. 1 En respuesta a la Comisión Cultural y Científica sobre la defensa y valorización de los Sitios y de los Complejos histórico-artísticos, y bajo amparo del artículo de la Convención Cultural Europea según el que cada Parte Contratante tomará las medidas oportunas para salvaguardar su aportación al patrimonio cultural de Europa, la Asamblea del Consejo de Europa presenta al Comité de Ministros su Recomendación nº 365 (1963), convocando la conferencia europea (Dirección General de Bellas Artes, 1967: 15). 2 Si bien desde la Ley de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional de 1933 y el Decreto de 22 de julio de 1958, sobre monumentos provinciales y locales, se incide en la necesidad de catalogar el Patrimonio Cultural español, esta labor no se inicia hasta que el Consejo de Europa recomienda la confección del IPCE. En cierto modo, su confección se instrumentaliza por el franquismo para dar cumplimiento al deseo, que desde época republicana no se había materializado, de poner en marcha tanto una protección activa -cuyos criterios son limpieza y restauración de edificios, eliminación de elementos que desentonen el ambiente (carteles publicitarios, pavimentaciones impropias, conducciones eléctricas y telefónicas...)- como una política de revalorizacióna partir de razones turístico-económicasde cada espacio y objeto inventariado. Sobre la tutela de los centros históricos en los años 60 puede consultarse: Castillo Ruiz. 1996; 3 Su provisionalidad responde a la urgencia de dar una respuesta inmediata a Europa, previendo su culminación con otro censo más completo, donde cada conjunto se acompañaría de plano de población con delimitación de zonas según grados de protección: zona histórico-artística propiamente dicha, zona de respeto, zona de ordenación especial y zona verde. 4 El Inventario preliminar se organiza en dos grupos: Conjuntos Histórico-Artísticos –se corresponden bien con una ciudad entera, bien con una zona reducida (calle o plaza) o bien con los alrededores de un monumento importantey Sitios Mixtos Urbano-Rurales –poblaciones con menos de 3.000 habitantes sin desarrollo económico ni urbanístico que deben ser protegidas para evitar la pérdida de su valor pintoresco o estético-. e-rph diciembre 2013 | revista semestral 6 Gráfico 01. Representación de los Conjuntos Histórico-Artísticos y Sitios Mixtos UrbanoRurales declarados en Aragón hasta 1967. Elaboración propia. Fuente: Dirección General de Bellas Artes (1967). Inventario de Protección del Patrimonio Cultural Europeo (IPCE). España. Conjuntos Histórico-Artísticos. Sitios mixtos urbano-rurales. Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia. El porcentaje de los lugares catalogados en Aragón constituye un 8,4% del total de España. Si establecemos una comparación por categoría, observamos que Cáceres equipara a Zaragoza con tres conjuntos de primer orden, y que a los siete conjuntos de segundo orden de Zaragoza y Huesca se contraponen provincias como Jaén con veintiocho, Albacete con veinte y Córdoba con diecisiete. En cuanto a los sitios mixtos, sin embargo, Huesca es una de las provincias más detacadas con Lleida y Logroño, que también cuentan con treinta y uno cada una, así como Burgos con treinta, Girona y Soria con veintiseis y Albacete con veintitrés. Gráfico 02. Representación comparativa de los Conjuntos Histórico-Artísticos y Sitios Mixtos Urbano-Rurales declarados en España y Aragón hasta 1967. Elaboración propia. Fuente: Dirección General de Bellas Artes (1967). Inventario de Protección del Patrimonio Cultural Europeo (IPCE). España. Conjuntos Histórico-Artísticos. Sitios mixtos urbano-rurales. Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia. e-rph intervención| estudios | Ascensión Hernández y Belén Mª Castro 7 A partir de entonces, en los conjuntos y sitios se llevan a cabo intervenciones historicistas, grandilocuentes, folkloristas y ordenaciones escenográficas 5 , que conducen a su conversión en espacios-escaparates turísticos con horario de apertura y cierre. Esta congelación ambiental deriva en el progresivo abandono de cascos antiguos. El éxodo de población registrado desde los años cincuenta en la villa de Sos del Rey Católico, por ejemplo, pasa de los más de tres mil habitantes en los años cuarenta a los 2.294 en 1967 (Dirección General de Bellas Artes, 1967:108), hasta los aproximadamente 740 que hay en la actualidad 6 . El interés que se registra durante el franquismo por convertir identidades locales en identidades turísticas llega a producir dos fenómenos: la transformación de espacios vivenciales en rutas turísticas 7 , y la homogeneización de ofertas que desvirtúan las identidades locales transformándolas en atracciones turístico-culturales. Y es que la activación de los recursos patrimoniales de muchas ciudades históricas, en cuanto ciudades de la memoria, no se destina a reconstruir una versión de la identidad para consumo local, sino para consumo turístico (Calle Vaquero, 2002: 160-166). A fin de cuentas, las arquitecturas, espacios y plazas de las ciudades aragonesas, como en Sos, combinan en su textura histórica influencias plurales, que son memoria de los moradores y ecos de los visitantes. 2.- El valor patrimonial de Sos del Rey Católico Ilustración 01. Sos del Rey Católico (Zaragoza). Vista de la localidad. Estado actual. Fotografía de las autoras. 5 Son numerosos los ejemplos de este fenómeno en nuestro país e importante la bibliografía ya producida sobre el tema, entre ella hay que mencionar: Pardo Fernández, 2013 a y Pardo Fernández, 2013 b. 6 GOBIERNO DE ARAGÓN. Patrimonio Cultural de Aragón. Departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deporte. [consulta: 01/12/2013]. http://www.patrimonioculturaldearagon.es/bienesculturales/villa-de-sos-del-rey-catolico. 7 Santos Solla, 2000: 301-318. Antonio Zárate también estudia este fenómeno de polarización espacial del turismo dentro de la ciudad, referido al casco histórico de Toledo (Zárate Martín, 1997: 298-200). e-rph diciembre 2013 | revista semestral 8 Sos del Rey Católico es una localidad histórica aragonesa emplazada sobre un cerro a modo de atalaya, situada en la comarca de las Cinco Villas, en los límites con la comunidad foral navarra y en medio de un imponente paisaje natural. Por su fisonomía, que conserva en muy buen estado las trazas urbanas testimonio de su origen medieval, y sus construcciones, se ha considerado desde comienzos del siglo XX como un lugar especialmente pintoresco y atractivo. Además de su aspecto, su historia, que se remonta a comienzos del siglo X, relacionada con los reyes de navarra (Sancho Garcés I, Sancho Garcés II y Sancho Garcés III el Mayor) que la engrandecieron, es determinante puesto que no solo aparece vinculada a la figura del monarca aragonés Fernando el Católico, al ser esta la localidad donde nació el 10 de marzo de 1452, sino que siglos antes, en 1094, a Sos llegó Diego Pélaez, obispo de Santiago de Compostela, desterrado de su diócesis por Alfonso VI de Castilla, y con él viajaba el famoso maestro Esteban. Una presencia que explica ciertos detalles iconográficos de la decoración escultórica de la iglesia parroquial de San Esteban, así como pone de manifiesto las relaciones entre la arquitectura de este templo y el estilo desarrollado a lo largo del Camino de Santiago. Importancia histórica, relevancia artística y atractivo natural son, por tanto, la suma de valores que hicieron de esta localidad un hito dentro del patrimonio cultural aragonés; de hecho son numerosos los textos y autores que hablan de Sos como uno de los más bellos y característicos conjuntos medievales monumentales de Aragón. Entre ellos el historiador Francisco Abbad Ríos quien en 1957 describía la localidad de la siguiente manera: “Estuvo amurallada totalmente. Hoy se conservan sus murallas completas por la parte de Poniente, y lienzos y portales por el resto. El aspecto general del pueblo por el interior del recinto amurallado es como el de una fortaleza, las calles, estrechas y torcidas, le dan una fisonomía y prestancia medievales, y afortunadamente están tan bien conservadas, sin retoques ni remiendos y sin que se haya elevado ninguna construcción que desentone con el conjunto, que parece un pueblo de la Edad Media conservado intacto en nuestros días, lleno de conjuntos bellísimos y de rincones evocadores” (Abbad Río, 1957: 631-632) 8 . A esta circunstancia (la conservación de su peculiar morfología y arquitectura medieval), se unió el acontecimiento, más bien anecdótico, del nacimiento en la villa de Fernando el Católico. Tal hecho, hace de Sos una villa emblemática que se convierte, en el ambiente ultranacionalista del franquismo, en el símbolo de la unidad nacional por ser la cuna del rey más grande que había tenido España, fundador de la identidad nacional que hizo posible el descubrimiento de América y con este hecho el comienzo de una de las épocas más gloriosas del imperio español (este es el tono de numerosos artículos publicados sobre la localidad aragonesa en los cincuenta). Y este es el motivo y el contexto que explica cómo la recuperación y el embellecimiento de esta hermosa villa se convierte en un imperativo tanto para la Dirección General de Arquitectura, responsable de la puesta en marcha del itinerario histórico-artístico en 1951, como marco físico de los actos de celebración del quinto centenario del nacimiento del monarca, como para la Dirección General de Bellas Artes, institución que promoverá la restauración de edificios de singular interés como el palacio de los Sada y la iglesia parroquial de San Esteban. 8 Abbad también proporciona los siguientes datos: en 1957 el pueblo contaba con 500 casas dentro de las murallas y 3.400 habitantes. e-rph intervención| estudios | Ascensión Hernández y Belén Mª Castro 9 En Sos se produce, por tanto, la simbiosis entre las formas artísticas y los valores espirituales del régimen. Sos se convierte en símbolo de la recuperación de unos ideales en los que se entrelazan el regionalismo y el nacionalismo, puesto que su regeneración significaba también el renacimiento del característico espíritu aragonés de fortaleza, tesón y dignidad. Sos era a Aragón, lo que Covadonga a Asturias, Santiago de Compostela a Galicia, Guernica al País Vasco o el Escorial a la España de los Austrias (Alfaro Gracia, 1970: 43). Sos se convierte en un paisaje espiritual en el que es más evidente que en cualquier otro lugar de la región: …el imperecedero estilo que hizo de nuestra tierra la patria de Marcial, la patria de los conquistadores, la patria de los poetas y de los inventores, de los pintores geniales, de los novelistas, de los geógrafos, de los naturalistas, de los políticos, de los legisladores (Alfaro Gracia, 1970: 44). 3.- Ordenación urbana y musealización de Sos: la configuración del itinerario histórico artístico Una de las andaduras más destacadas de la Dirección General de Arquitectura en la conservación patrimonial es la Sección de Ciudades de Interés Artístico Nacional. Creada en 1950, desde el Ministerio de la Gobernación, para atender los valores de la arquitectura urbana y popular, con Rodolfo García Pablos al frente y Francisco Prieto Moreno como director general, constituye un punto de mira novedoso ante al que hasta entonces venía centrando la atención de los restauradores estatales 9 . Compuesta por reducido personal, nunca sobrepasa las veinticinco personas, y con presupuesto de dieciocho mil euros anuales, durante los diez primeros años, su primer objeto de actuación comprende la recuperación de sitios vinculados con los Reyes Católicos y el descubrimiento de América: Úbeda y Baeza en Jaén, Santa Fe en Granada, Madrigal de las Altas Torres y Arévalo en Ávila, y por supuesto Sos del Rey Católico en Zaragoza. Una labor exclusivamente urbanística sin excesiva preocupación, todavía, por la restauración de monumentos, a la que se llegaría años más tarde. Entre 1953 y 1985 su dirección recae en el arquitecto Francisco Pons Sorolla, quien mantiene su cargo de auxiliar en la Primera Zona del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional, correspondiente a la Dirección General de Bellas Artes 10 . Durante los años cincuenta Arquitectura y Urbanismo se agrupan bajo la coordinación de Pedro Bigador Lasarte. Una vez separadas, la Sección pasa a depender durante poco tiempo de Urbanismo. En 1957 el Ministerio de la Gobernación se convierte en el de Vivienda -regentando su cartera el arquitecto bilbaíno José Luis Arrese y Magray la sección vuelve a depender de Arquitectura, con José Manuel Bringas a su cargo. El total de intervenciones acometidas en esa década es de cuarenta y cuatro con inversión de 189.102,01 euros (31.463.927 pesetas). Las principales 9 El análisis de la Sección de Ciudades de Interés Artístico Nacional que ofrece este artículo se realiza en base a la información recogida en el archivo personal del arquitecto Francisco Pons Sorolla (Archivo Pons-Sorolla. Madrid, España. Documentación suelta). 10 Hemos estudiado monográficamente la labor que realiza este arquitecto en Santiago de Compostela en Castro Fernández, 2012; además, hemos analizado sus intervenciones en los lugares jacobeos de Galicia en Castro Fernández, 2013. e-rph diciembre 2013 | revista semestral 16 El arquitecto Pons Sorolla subraya la importante colaboración ciudadana en el transcurso de la campaña: Debo deciros que lo admirable no es lo mucho que ha invertido el Estado - que no es mucho-, sino la obra magnífica que ha podido hacerse con ese millón anual, aproximadamente, gracias al cariño de todos: de las autoridades de Sos y de los hombres y mujeres que, en mis visitas mañaneras, salían a los balcones animándome a hacer más y ofreciéndome todo cuanto tenían: sus casas, para suprimir lo que desentonase en ellas; sus comercios o sus corrales; sin sombra de obsesión especulativa por la pérdida de un hueco comercial o de un rótulo anunciador que hería la serenidad de una rinconada o una calle…, sabiendo, más en su limpia nobleza de alma que en su intelectualidad artística, que en su ejemplar actitud estaba, quizás, el verdadero secreto de cuanto podrá llegar a conseguirse para su villa. En este fundamental aspecto de la salvación de un conjunto -creedlo, amigos míos, los pueblos se salvan de dentro a fuera y no por científicas imposiciones llegadas del exterior-, (…). Y en esta comunión de cariño a la obra que se realiza hoy no hay primeros ni últimos, como debería ser siempre; desde el peón avispado y jovenzuelo al arquitecto, pasando por el encargado y el constructor, no se forma una fila, sino un círculo cuyo centro es la satisfacción por el deber cumplido (PonsSorolla y Arnau, 1970: 28-29). De manera particular, se restaura el Arco de Zaragoza, antigua puerta de la muralla, donde comienza el itinerario histórico artístico de la villa, manteniendo “el valor humano y pintoresco de un balcón de vivienda, asomando sobre ella, y se ha sustituido una ventanita desaparecida por una muy hermosa, ajimezada, regalada por un vecino de la villa” (Pons-Sorolla y Arnau, 1970: 30). También se reponen los peldaños de sillería granítica en la nueva escalinata de acceso a la iglesia mayor, y, por último, se restaura una casona de la plaza en la embocadura de la calle de Gil de Jaz, con vuelta hacia la de Jesús, “fondo de perspectiva al llegar a la Plaza Mayor pasado bajo sus arcos” 19 . Con todo, la actuación más destacada de esta segunda etapa de trabajos en la Plaza Mayor -“conjunto de arquerías medievales de fama universal” (Pons-Sorolla y Arnau, 1970: 30)- es el hallazgo y la reconstrucción del que pudiera ser el antiguo ayuntamiento de la villa, a finales de los años sesenta. El descubrimiento de una arcada apuntada de traza medieval y varios locales anexos desencadena una laboriosa actuación historicista: Ha sido descubierta en la zona posterior del Ayuntamiento, y puesta en valor, una extraordinaria organización civil románica de dos plantas, presidida por un salón, con forjado de cubierta en madera, apoyado sobre dos columnas centrales con grandes capiteles cuadrangulares, con piñas en sus ángulos - muy relacionados con la cripta de Leyrey rodeada de arquería y local góticos, continuación de los que constituyen la plaza Mayor (Pons-Sorolla y Arnau, 1970: 30). 19 Proyecto de ordenación del itinerario histórico-artístico de Sos del Rey Católico. Plaza Mayor y accesos. Madrid, 1962. Arquitecto: Francisco Pons Sorolla. Archivo General de la Administración, IDD (04) 117.004, signatura 51/11686 e-rph intervención| estudios | Ascensión Hernández y Belén Mª Castro 17 Ilustración 05. Hallazgo y reconstrucción de la arcada y organización medieval en la zona posterior del ayuntamiento, por el arquitecto Francisco Pons Sorolla, a finales de los años sesenta. Fuente: (AGA), IDD (04) 117.004, signatura 51/11688. Lo cierto es que la intervención se convierte en un ejercicio de unidad estilística, que entiende restauración como reintegración. En su aplicación se pretende recuperar el carácter original y la unidad formal en que fue concebido el objeto arquitectónico, eliminando añadidos posteriores que distorsionan la pureza de su imagen, y reintegrando todas aquellas piezas o elementos que se suponen correspondientes a su concepto, función y diseño iniciales. En este sentido, se colocan piezas nuevas en columnas, fachada, ventanas y pisos, al tiempo que se rejuntan las paredes interiores, se desmontan aleros y se reponen cubiertas 20 . Se trata, en suma, de una recreación medieval, con la intención de conseguir la edificación ideal, de estilo unitario y carácter cerrado, en donde las huellas del deterioro se eliminan y el resultado ofrezca la apariencia externa de la obra recién creada. Un falso histórico integrado con absoluta normalidad en el ambiente medievalizado de la villa de Sos. 20 Archivo General de la Administración (AGA), IDD (04) 117.004, signatura 51/11688. e-rph diciembre 2013 | revista semestral 18 4.- Restauración monumental e identidad: el palacio de los Sada y la iglesia de San Esteban La puesta en marcha del itinerario histórico-artístico de Sos no solo suponía la musealización de la histórica villa aragonesa, sino que incluía como acciones importantes y complementarias al trazado del recorrido por la ciudad, la restauración de edificios icono para la localidad por su valor histórico (el palacio de los Sada) o artístico (la iglesia parroquial de San Esteban). En este caso, las restauraciones fueron abordadas a lo largo de las décadas de los 50 y 60, en paralelo a la realización del itinerario, en varios proyectos auspiciados por la Dirección General de Bellas Artes, aunque en algunas fases también participó la Dirección General de Arquitectura y otras instituciones locales como la Diputación Provincial de Zaragoza. Uno de los edificios más relevantes por su valor histórico era, precisamente, el denominado palacio de los Sada, localizado en las fuentes históricas como lugar en el que nació el rey Fernando el Católico. La construcción consistía en un edificio de piedra sillar, almenado, con un escudo familiar en la fachada, considerado como una “muestra muy interesante de la arquitectura civil del siglo XV y de las mansiones señoriales aragonesas” (Garcés Abadía, 1992: 46), si bien su estructura sufrió importantes modificaciones en los siglos XVI y XVII. El palacio se encontraba en ruinas desde 1925, inaugurándose su reconstrucción en 1957. Ilustración 06. Palacio de los Sada antes y después de la restauración. Fuente: Ríos Balaguer: 1957. e-rph intervención| estudios | Ascensión Hernández y Belén Mª Castro 19 Las obras fueron proyectadas y dirigidas por el arquitecto aragonés Teodoro Ríos Balaguer (1887-1969, titulado en 1913), un profesional con una larga experiencia en la conservación del patrimonio monumental puesto que fue arquitecto conservador de monumentos de la Segunda Zona, que comprendía las provincias de Álava, Burgos, Guipúzcoa, Huesca, Logroño, Navarra, Soria, Vizcaya y Zaragoza, entre agosto de 1929 y 1933, interviniendo en construcciones históricas tan importantes como la catedral de Tudela, la iglesia de San Juan de los Panetes en Zaragoza o el monasterio cisterciense de Santa María de Huerta (Soria), entre otras (Esteban Chapapría, 2007: 127-145). Desde 1919 fue también arquitecto provincial de Zaragoza y dese 1921 arquitecto de la basílica de Nuestra Señora del Pilar, templo al que dedicó toda su vida, abarcando tanto trabajos de mantenimiento, conservación y restauración, como el diseño de la gran fachada a la plaza del Pilar; asimismo realizó una ingente cantidad de obra privada, vivienda en gran medida (Martínez Verón, 2001-2002: 387-389). A pesar de no tratarse de un edificio relevante desde el punto de vista artístico, el palacio de los Sada tenía un innegable simbolismo político 21 , que no escapaba al arquitecto restaurador para quien fue un imperativo recuperar el estado original del monumento, a través de su desmonte y reconstrucción integral, como instrumento para recuperar el espíritu de una época. Teodoro Ríos explicó minuciosamente la obra en un artículo publicado en 1957, subrayando sus valores simbólicos, pero también su importancia turística: Las piedras de la fachada, y muy especialmente las primitivas, se guardaron cuidadosamente, esperando ser puestas de nuevo en obra. La casa en que nació Fernando el Católico no podía convertirse en monumento muerto que se exhibiese al visitante como algo que fue, sino que era preciso ordenar sus restos, veneradas reliquias para todos, hasta reconstruir un cuerpo vivo de realidades y de patriotismo, donde el recuerdo del Rey Católico quedase unido al alma inmortal de la raza (...) Siempre que hemos recorrido la villa hemos encontrado muchos edificios interesantes: casas reducidísimas con escudos de infanzones, rincones evocadores, restos de torreones y de fortalezas (...) de alto interés urbanístico y nacional, y se encuentran en tal número que no dudo en afirmar la posibilidad de restaurar el Sos de la Edad Media, convirtiéndolo en un admirable Pueblo Español auténtico, que si contase con buenas vías de comunicación, incluidas en un circuito turístico, sería Sos, a no dudar, visitadísimo por los amantes de la Historia, de la Arqueología, del paisaje y de la belleza arquitectónica y urbanística. Nuestros paisanos sentirán aquí consolidada la personalidad regional aragonesa. Españoles e hispánicos respirarán en Sos el ambiente del Rey Católico, espíritu vivo que les animará a acometer nuevas empresas (Ríos Balaguer, 1957: 37-61). En realidad este proyecto se remontaba décadas atrás, puesto que, declarado Monumento Arquitectónico-Artístico por R.O. de 15 de septiembre de 1924, y Monumento Nacional por R.D. el 28 de febrero de 1925 (curiosamente tras su hundimiento en enero de 1925), a finales de la década de los veinte del siglo XX se 21 En palabras del propio arquitecto, Fernando el Católico era "el rey más grande que ha tenido España, fundador de la unidad nacional que hizo posible el descubrimiento de América" (Ríos Balaguer, 1957: 3761). e-rph diciembre 2013 | revista semestral 20 puso en marcha su reconstrucción, aunque esta tardaría casi un cuarto de siglo en materializarse. El interés por el palacio, por tanto, no es un fenómeno puntual de los años cincuenta, sino que se remontaba décadas atrás como manifiesta el historiador aragonés Eduardo Ibarra, autor del informe de la Real Academia de la Historia realizado en 1925, en el que se recomendaba la declaración del palacio. En el mismo, Ibarra subrayaba no solo el interés de la construcción, en la que destacaba el valor arqueológico de la capilla (a ella aludiremos más adelante) y de otros elementos de la construcción, sino sobre todo su relevancia histórica y simbólica, que se pone en conexión con un sentimiento o idea, el nacionalismo español, al que aluden otras fuentes de la época: La reunión de estos hechos, indicios y circunstancias no permiten ver impasibles el derrumbamiento inminente, y ya iniciado en estos últimos días, del edificio: cuando se vigorizan los sentimientos del más acendrado patriotismo en nuestra común Patria española y la unidad de ésta se afirma y fortalece, sin que venga en menoscabo del amor que cada cual puede lícitamente consagrar a la región en donde nació, a sus gloriosas tradiciones y a sus peculiaridades típicas, y cuando junto a estos sentimientos se considera como ideal hispánico el acercamiento, cada vez más intenso, felizmente correspondido, hacia los países de América, descubiertos, explorados y civilizados por los españoles, sería verdadera mengua para nuestra Patria y para la docta Corporación a quien se entrega, como sagrado depósito, la custodia, conservación y acrecentamiento de nuestros monumentos y gloriosas tradiciones históricas, que no aconsejase al Gobierno de Su Majestad que, mediante la declaración de monumento nacional del Palacio de Sada, en Sos, solicitada por la muy docta y celosa Comisión de Monumentos de Zaragoza, fuese reparado y se conservara este edificio donde vio la primera luz aquel Rey por tantos títulos ilustre, a quien sus contemporáneos consideraron superior a los otros Reyes, que tomó parte tan activa en la preparación del descubrimiento de América y en la formación de la nacionalidad española (Ibarra y Rodríguez, 1925: 431-438). Teniendo muy presente esta idea, el arquitecto Teodoro Ríos Balaguer redactó un proyecto de reconstrucción en 1929, en el que planteaba la reconstrucción del mismo tal y como se encontraba en el momento de su hundimiento 22 . Consciente de su valor simbólico, recogía en la memoria del proyecto la opinión del periodista Victor Pradera, autor de un artículo publicado en el diario ABC el 17 de octubre de 1929, en el que calificaba el edificio como: perenne testimonio de la realización de la unidad nacional, de la culminación de una raza histórica y del espíritu religioso que informa toda la obra de la civilización española. Por eso lo que se reconstruya no ha de ser un nuevo 22 Al respecto el arquitecto manifestaba en la memoria del proyecto: “¿qué restauración procede hacer? Siempre he creído que no hay otra solución que levantar el palacio tal y como lo hemos visto antes de su ruina; creo que con esto respetamos la tradición y la verdad histórica y arqueológica puesto que a mi juicio no hay documentos suficientes para restaurar en época más remota, pero vea la Dirección General de Bellas Artes las dimensiones de este edificio y aunque la obra no será costosa, tiene que valer su reconstrucción mucho dinero porque habiéndola abandonado estos cuatro o cinco años, tenemos que levantar la casa desde los cimientos.”, Proyecto de reconstrucción del Palacio de Los Sada, Sos del Rey Católico, Archivo General de la Administración (AGA), IDD (05) 014, signatura 31/4902. e-rph intervención| estudios | Ascensión Hernández y Belén Mª Castro 21 palacio cuna de un Rey; ha de ser el templo y el altar de la patria y de la raza… 23 . Quizás puede sorprender el tono de estas opiniones que, en principio, asociaríamos al franquismo, pero nos ponen de manifiesto como este sentimiento nacional español en el que ciertas figuras históricas como el monarca aragonés cobran gran relevancia, era una situación precedente a la dictadura que ésta, sin embargo, aprovecharía en su beneficio. Link 01. Proyecto de restauración del palacio de los Sada, alzado fachada, arquitecto Teodoro Ríos Balaguer. Fuente: Archivo General de la Administración (AGA), IDD (05) 014, signatura 31/4902. Subrayado este hecho y de vuelta al proceso de restauración del monumento, las obras de reconstrucción se retrasarían durante décadas, probablemente por el elevado coste de las mismas; de hecho la intervención no llegó a plantearse de nuevo hasta la década de los cuarenta, tras una activa campaña iniciada en 1941 y promovida por las autoridades locales (el Gobernador Civil, el Alcalde de Zaragoza, el Alcalde de Sos, etc.) que llevó a realizar obras de desescombro y apuntalamiento de la fachada principal 24 . En 1948 Ríos presentaba un nuevo proyecto de restauración, que sin embargo no se acometió hasta pocos años después, en 1955, probablemente a raíz del impulso recibido por una intervención más ambiciosa: la realización del itinerario histórico-artístico que 23 Datos aportados en la memoria del proyecto de reconstrucción del Palacio de Los Sada, Sos del Rey Católico, Archivo General de la Administración (AGA), IDD (05) 014, signatura 31/4902. 24 (Ríos Balaguer, 1957: 58) A las obras de 1941, siguió la cimentación de muros entre 1942 y 1943, y la construcción de parte de la cubierta. Finalmente, el arquitecto describía del siguiente modo las obras realizadas: “Del palacio antiguo se ha rehecho la parte indicada en los planos, que corresponde a casi todo el perímetro del anterior edificio, exceptuando algunas dependencias de la parte posterior y la iglesia de San Martín. De la zona más antigua queda en la planta baja la entrada, el patio y unas dependencias interiores. De la parte de construcción más reciente del edificio, el patio de entrada, escalera principal de la derecha y la del fondo, que conduce a la biblioteca popular”. (Ríos Balaguer, 1957: 60) e-rph diciembre 2013 | revista semestral 22 conduciría al alto del Castillo de Sos, que ya hemos estudiado. En el proyecto de 1948, cuyo coste ascendía ya a una cantidad importante (298.133,05 pts.), Ríos Balaguer aludía a las dificultades del mismo dadas las dimensiones del palacio, que presentaba una gran extensión, y el hecho de que debía reconstruirse completamente. Para ello se preveía la reutilización de una parte importante de los sillares originales, que habían sido cuidadosamente guardados, si bien entre las obras se destinaba una partida importante a tallar nuevos sillares para reponer los faltantes, que se extraerían de las canteras de Sos. El resto de los materiales procedían de Navarra: madera de Sangüesa para la estructura y teja y ladrillos de Pamplona para la cubierta. Las obras, impulsadas desde su inicio por la Dirección General de Bellas, finalmente se acometieron entre 1955 y 1957, gracias a la creación de un Patronato con la participación de otras instituciones, entre ellas la poderosa Diputación Provincial de Zaragoza, promotora de la celebración del cuarto centenario del nacimiento del monarca aragonés. Link 02. Palacio de los Sada. Estado actual. Fotografía de las autoras. La reconstrucción del Palacio de los Sada coincide en el tiempo con otras obras de naturaleza similar abordadas por el arquitecto Teodoro Ríos Balaguer. La principal la intervención en la Casa del Deán, en Zaragoza 25 , construcción próxima a la Catedral de la Seo y cuyo interés para la sociedad aragonesa de la época residía en el tipismo del ambiente conformado por el arco y la calle que bajo el mismo pasaba y su situación junto a la casa de Palafox, el caudillo de la resistencia aragonesa durante los Sitios de la ciudad. Esta vivienda de origen medieval, en estado de ruina, fue convertida en 1958 por Ríos Balaguer en una especie de ‘declaración de principios’ del mudéjar aragonés, puesto que al interior reprodujo motivos y ambientes de los principales edificios 25 Hemos estudiado esta restauración en Hernández Martínez, 2008: 153-199. e-rph intervención| estudios | Ascensión Hernández y Belén Mª Castro 23 mudéjares aragoneses, ya que el objetivo del arquitecto era “reconquistar para el ornato de Zaragoza uno de los escasísimos rincones típicos que nos quedaban” (Perlado, 1958: 116) 26 . Como en Sos, el concepto de lo típico, junto con el valor ambiental, se aúnan para generar construcciones que parecen históricas pero que en realidad no lo son, produciendo un falso histórico que, sin embargo, ha sido aceptado socialmente sin problema alguno. El palacio de los Sada se completaba con la capilla, una interesantísima construcción medieval del siglo XIII, de pequeñas dimensiones y planta rectangular, cubierta por armadura de madera a dos vertientes sobre arcos apuntados, que estaba prácticamente hundida como se advierte en las imágenes en 1965. Todos los estudiosos, desde Abbad Ríos que la consideraba la parte más interesante del palacio (Abbad Rios, 1957: 643), a Ibarra y Rodríguez, habían señalado su interés; de hecho el mismo arquitecto Ríos Balaguer justificaba su reconstrucción en el proyecto redactado para el palacio en 1929, pero no fue hasta 1965 cuando se abordó su recuperación, coincidiendo con la puesta en marcha de la segunda fase del itinerario histórico-artístico y la continuación de la restauración del templo de San Esteban, proyectos de los que fue responsable Pons Sorolla, a quien se debe asimismo la intervención en la capilla 27 , obra con la que se completaba el conjunto palaciego reconstruido por Ríos Balaguer pocos años antes. 26 La opinión que mereció esta intervención es que el edificio se había restaurado "hasta convertirse en un magnífico palacete de genuino estilo aragonés", en palabras de Rabadán Pina: 1969: 201. 27 Proyecto de restauración de la capilla del palacio de los Sada en Sos del Rey Católico, 1965, Archivo General de la Administración (AGA), IDD (03)115, signatura 26/356. e-rph diciembre 2013 | revista semestral 24 Link 03. A) Capilla del palacio de los Sada. Estado del edificio antes de la restauración. Fuente: (AGA), IDD (03)115, signatura 26/356. B) Capilla del palacio de los Sada. Plano del estado previo antes de la restauración. Fuente: (AGA), (AGA), IDD (04) 117.004, signatura 51/11686. e-rph intervención| estudios | Ascensión Hernández y Belén Mª Castro 25 El proyecto consistió en una reconstrucción completa del edificio incluyendo la restauración de los muros exteriores (“limpieza y rejuntado general con morteros bastardos y juntas lavadas” especificaba la memoria del proyecto), reconstruyendo las partes faltantes (algunos muros al interior se rehicieron en mampostería y sillería vista y rejuntada, devolviendo a las arpilleras su primitiva forma y cerrándolas con alabastro), el enlosado y la construcción de una nueva cubierta con tablones y vigas de madera apoyadas sobre los arcos góticos, sobre esta estructura una placa ligera de hormigón armado con tela metálica y finalmente tejado de teja curva. Al respecto, Pons Sorolla manifestaba: Abandonada y semidestruida, con su cubierta hundida, ha exigido un tratamiento muy cuidadoso para no alterar las especiales características que le da el hecho de ser iglesia románica, transformada en el siglo XIII o XIV, por la incorporación de arcos ojivales transversales, delimitando tramos que se cubren, como las iglesias marineras, con armaduras de madera vistas (…) Es especialmente curiosa la incorporación de columna renacentista decorada, en el tramo de los pies de la iglesia, colocada apeando la clave del arco ojival (Pons-Sorolla y Arnau, 1970: 30). e-rph diciembre 2013 | revista semestral 32 e-rph intervención| estudios | Ascensión Hernández y Belén Mª Castro 33 e-rph diciembre 2013 | revista semestral 34 Link 06. A) Iglesia de San Esteban. Detalle del estado de las obras de restauración en noviembre de 1964. Fuente: (AGA), IDD (04) 117.004, signatura 51/11686. B) Iglesia de San Esteban. Detalle del estado de las obras de restauración en enero de 1965. Fuente: (AGA), IDD (04) 117.004, signatura 51/11686. C) Iglesia de San Esteban. Detalle del estado de las obras de restauración en marzo de 1965. Fuente: (AGA), IDD (04) 117.004, signatura 51/11686. Asimismo levantó y sustituyó el pavimento de sillería de la iglesia, que se encontraba en pésima condición, y también limpió y restauró la escultura, muros y bóvedas de la portada principal de acceso. Además rejunto y limpió los muros exteriores del templo, y desmontó, reparó y volvió a colocar los retablos y ornamentación de las capillas, en suma abordó una intervención de un profundo calado (de hecho, el presupuesto de la misma superaba los tres millones de pesetas), en la que el monumento fue repasado completamente al interior, dejándolo según sus palabras “tal y como se hallaba en el siglo XVI” (Pons-Sorolla y Arnau, 1970: 31). e-rph intervención| estudios | Ascensión Hernández y Belén Mª Castro 35 Ilustración 09. Iglesia de San Esteban, después de la restauración en mayo de 1968. Fuente: (AGA), IDD (04) 117.004, signatura 51/11686. Ilustración 10. Iglesia de San Esteban, después de la restauración en mayo de 1968. Fuente: (AGA), IDD (04) 117.004, signatura 51/11686. e-rph diciembre 2013 | revista semestral 36 Link 07. Iglesia de San Esteban. Detalle del ábside principal, estado actual. Fotografía de las autoras. 5.- Consideraciones finales Como hemos puesto en evidencia, la actuación de la Dirección General de Arquitectura y la Dirección General de Bellas Artes en Sos del Rey Católico fue un proceso largo en el tiempo (de 1951 a 1975), y profundo en el calado, puesto que afectó a las principales e-rph intervención| estudios | Ascensión Hernández y Belén Mª Castro 37 vías de la localidad aragonesa, además de modificar de manera relevante algunos de sus principales monumentos. Esta actuación, guiada por criterios repristinadores que buscaban recuperar el aspecto medieval más auténtico (como si esto fuera posible en el siglo XX), suscitó elogiosos comentarios entre la sociedad de la época. No sólo fue aprobada por historiadores especialistas en el arte medieval como los profesores Ángel San Vicente y Ángel Canellas, quien describían Sos del siguiente modo: “villa declarada en su conjunto monumento histórico y artístico nacional que, tras una cuidadosa y amplia restauración arqueológica, conserva su aspecto medieval y recogido entre las murallas que rodean por entero el solar urbano” (Canellas López y San Vicente, 1979: 243) (resulta curioso comprobar aquí la utilización del término restauración arqueológica para las obras realizadas en Sos); sino que otras personalidades como el médico zaragozano Mariano Rabadán Pina, presidente de la asociación Amigos de Zaragoza y su provincia, colectivo que realizó una encomiable tarea de difusión y puesta en valor del patrimonio cultural aragonés, calificó de magnífica la restauración de la localidad, subrayando la tarea del arquitecto Pons Sorolla: La Dirección General de Arquitectura ha realizado una escrupulosa restauración que permitirá a esta villa conservar, durante varias centenas de años más, su característico e histórico aspecto en su prístina concepción, y así la vemos hoy remozada y limpia, como acabada de estrenar, bajo la sabia dirección del arquitecto señor Pons Sorolla, quien ha puesto en esta labor no sólo su técnica inteligente y alma de artista, sino todo su interés y hasta su corazón, realizando su trabajo con tal dedicación que ha sabido mezclar a partes iguales su valía profesional y el gran cariño que profesa a esta tierra, con la que se ha identificado tanto que ha merecido ser nombrado hijo adoptivo de Sos con todo merecimiento (Rabadán Pina, 1970: 33 y 34). Al reconocimiento social le ha seguido el éxito turístico: Sos del Rey Católico es una de las localidades históricas más visitadas en Aragón, y quienes se pasean hoy por ella, experimentan la sensación de visitar un auténtico pueblo medieval (la cursiva es nuestra) que, paradójicamente, debe su aspecto actual a un profundo proceso de restauración prácticamente desconocido hasta el momento. 6.- BIBLIOGRAFÍA Abbad RÍos, Francisco (1957). Catálogo Monumental de España (Zaragoza). Madrid: Instituto Diego Velázquez, CSIC, pp. 631-632. Abbad RÍos, Francisco. “La iglesia de San Esteban en Sos del Rey Católico”. Archivo Español de Arte (Madrid), Tomo XV (1942), pp. 163-170. Alfaro Gracia, Emilio (1970). “Valores espirituales de Sos del Rey Católico”. En: Exaltación de Sos del Rey Católico. Zaragoza: Institución Fernando el Católico, pp. 3744. Calle Vaquero, Manuel de la. (2002). La ciudad histórica como destino turístico. 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