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Una diatriba manuscrita inédita contra Política de Dios de Quevedo

Abstract

Este artículo pretende informar de la existencia de una invectiva inédita contra Política de Dios de Quevedo. Se copia en un manuscrito fechado en octubre de 1626 y dirigido a Antonio de Sotomayor, confesor de Felipe IV y consejero real. Quevedo pudo conocer la diatriba y aludir a ella en el prólogo de su edición autorizada de Política de Dios. La invectiva destaca en el contexto de la polémica en torno a esta obra por su extensión y su sistemática impugnación, por destinatario y alcance político: sitúa a Quevedo en el “bando contrario del privado” (Olivares) y achaca a “otra era”, la de Felipe III y Lerma, la corrupción denunciada por el escritor. Su texto permite adivinar las maniobras de enemigos del escritor, alentando en la sombra, ya en 1626, su enfrentamiento con el valido, que será definitivo a partir de 1630

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Una diatriba manuscrita inédita contra Política de Dios de Quevedo

Author: Alonso Veloso, María José
Publisher: Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Year: 2020
DOI: 10.3989/rfe.2020.012
Source: https://minerva.usc.es/bitstreams/5e709935-e00f-4a77-949c-2d5a07293ef6/download
Una dia iba manusc i a inédi a con a
Polí ica de Dios de Que edo*
An unknown handw i en in ec i e agains
Que edo’s Polí ica de Dios
Ma ía José Alonso Veloso
Uni e sidad de San iago de Compos ela
[email p o ec ed]
ORCID iD: h ps://o cid.o g/0000-0002-9666-5626
RESUMEN: Es e a ículo p e ende in o ma de la exis encia de una in ec i a inédi a
con a Polí ica de Dios de Que edo. Se copia en un manusc i o echado en oc ub e de
1626 y di igido a An onio de So omayo , con eso de Felipe IV y conseje o eal.
Que edo pudo conoce la dia iba y aludi a ella en el p ólogo de su edición au o iza-
da de Polí ica de Dios. La in ec i a des aca en el con ex o de la polémica en o no a
es a ob a po su ex ensión y su sis emá ica impugnación, po des ina a io y alcance
polí ico: si úa a Que edo en el “bando con a io del p i ado” (Oli a es) y achaca a
“o a e a”, la de Felipe III y Le ma, la co upción denunciada po el esc i o . Su ex o
pe mi e adi ina las maniob as de enemigos del esc i o , alen ando en la somb a, ya en
1626, su en en amien o con el alido, que se á de ini i o a pa i de 1630.
Palab as cla e: F ancisco de Que edo, Polí ica de Dios, 1626, polémica, Respues a
al lib o in i ulado Polí ica de Dios, manusc i o inédi o, An onio de So omayo .
ABSTRACT: This a icle aims o p o ide in o ma ion on he exis ence o an un-
known in ec i e agains Que edo’s Polí ica de Dios. I was copied in a manusc ip
da ed Oc obe 1626 and di ec ed o An onio de So omayo , Philip he Fou h’s con es-
REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA (RFE)
C, 2.o, julio-diciemb e, 2020, pp. 335-362
ISSN 0210-9174, eISSN 1988-8538
h ps://doi.o g/10.3989/ e.2020.012
Copy igh : © 2020 CSIC. Es e es un a ículo de acceso abie o dis ibuido bajo los é minos de la licencia de uso
y dis ibución C ea i e Commons Reconocimien o 4.0 In e nacional (CC BY 4.0).
* Es e a ículo es esul ado de los p oyec os de in es igación “Edición c í ica y ano ada de
la ob a en p osa de Que edo, IX” (MINECO, Excelencia 2015, FFI2015-64389-P; AEI/FEDER,
UE) y “Edición c í ica y ano ada de la poesía comple a de Que edo, 1: las sil as” (PGC2018-
093413-B-I00; AEI/FEDER, UE), del P og ama Es a al de Gene ación del Conocimien o, del
Minis e io de Ciencia, Inno ación y Uni e sidades. Ha con ado ambién con inanciación del P o-
g ama de Consolidación y Es uc u ación de Unidades de In es igación Compe i i as de la Xun a
de Galicia pa a el año 2018, “G upo GI-1373, Edición c í ica y ano ada de las ob as comple as de
Que edo (EDIQUE)” (ED431B 2018/11).
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so and oyal ad ise . Que edo could ge o know he in ec i e and e e o i in he
p e ace o his au ho ized edi ion o Polí ica de Dios. The censu e s ands ou among
he a acks ela ed o he con o e sy abou his ea ise, due o i s ex ension and sys-
ema ic objec ions, i s add essee and poli ical scope: he ex pu s Que edo on he “op-
posi e side o he chie minis e ” (Oli a es) and blames Philip he Thi d’s mona chy,
“ano he e a”, o he co up ion denounced by he w i e . The in ec i e allows us o
guess he in igues o Que edo’s enemies, hidden in he shadows and encou aging, in
1626, his con on a ion wi h he oyal a ou i e, which became de ini i e om 1630
onwa ds.
Keywo ds: F ancisco de Que edo, Polí ica de Dios, 1626, con o e sy, Respues a al
lib o in i ulado Polí ica de Dios, unknown manusc ip , An onio de So omayo .
El 30 de oc ub e de 1626, en Mad id, se esc ibe y dedica a ay An onio de
So omayo , en onces miemb o del Consejo de Es ado de Felipe IV “y su con e-
so ”, una g a e dia iba con a uno de los ex os más di undidos y polémicos de
F ancisco de Que edo: Polí ica de Dios, “la ob a se ia con a la que se ol e án
con más ecuencia sus enemigos y de ac o es” (Jau alde, 1999: 498). La Res-
pues a al lib o in i ulado Polí ica de Dios, gobie no de C is o, i anía de Sa a-
nás, inédi a y copiada sin nomb e de au o , se conse a manusc i a en un códice
hoy cus odiado en la biblio eca de la Uni e sidad de Pensil ania. Concebida
como una comple a impugnación del a ado que ediano, publicado en Za agoza
a comienzos del mismo año, posee un no able in e és: su echa emp ana, su
con enido polí ico, la densidad y ampli ud de su a gumen ación, y sus posibles
des ina a ios di ec os (el con eso eal, el p i ado del mona ca y el p opio ey)
la con ie en en pieza undamen al de la polémica en o no a la ob a.
No es posible conoce con exac i ud los e ec os que pudo habe p o ocado
en ese ámbi o co esano an es ingido como selec o en el que se hab ía di un-
dido, pe o su p opósi o esul a e iden e: p edispone a los máximos esponsa-
bles del gobie no con a Que edo (en el “bando con a io del p i ado”), y
a ianza la posición de los más di ec os conseje os de Felipe IV, Oli a es y
So omayo . Es a dimensión polí ica de la dia iba esul a so p enden e, como lo
es su de ensa de la igu a del alido: p o ee un análisis de enido y una comple-
a e u ación de la doc ina polí ica de la ob a, dibujando en pe spec i a el p o-
pio con ex o co esano del ey y sus minis os, pa a e idencia las di e encias
espec o al an e io gobie no, de Felipe III y el duque de Le ma. Al iempo,
denuncia la p e ensión de Que edo de usu pa unciones p opias de los conse-
je os y has a del con eso eal, en lo que pod ía in e p e a se como un in en o
de hace ambalea su posición en la Co e de Felipe IV, p ecisamen e después
de habe pa icipado en la comi i a eal en la isi a a Andalucía de 1624
(Jau alde, 1999: 476-482; y López Ruiz, 2008: 232-235) y las jo nadas de
A agón, Valencia y Ca aluña, en ene o de 1626 (Jau alde, 1999: 503-509). La
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insis encia en o a “e a”, en la que Que edo es u o implicado en asun os u -
bios como sec e a io del Duque de Osuna, pa ece encaminada a empaña sus
mé i os y nega le el a o eal. Es a censu a, po an o, o ece una nue a pe s-
pec i a de la polémica sob e Polí ica de Dios, y con ibuye a ede ini la posi-
ción de Que edo en el campo polí ico-li e a io en o no a 1626, en elación con
la co e an e io , la de Felipe III, y la de su suceso , Felipe IV, auxiliado po el
odopode oso alido Oli a es. Tal p opósi o polí ico no es an diá ano en o os
ex os de la polémica, más p eocupados po la in e p e ación inadecuada de los
ex os sag ados a ca go de un p o ano en la ma e ia.
Resul a plausible que es a dia iba an ique ediana, la más sis emá ica y p o-
unda en e las conocidas (las edac adas po el Pad e Pineda y, a su zaga,
Mo o elli de Puebla, Jáu egui o Pacheco de Na áez), hubiese in luido en la
decisión de Que edo de edac a una e sión “au o izada” de Polí ica de Dios,
imp esa en Mad id al inal de 1626, en la que eliminó el úl imo elemen o del
í ulo imemb e ( i anía de Sa anás), añadió capí ulos y modi icó la edacción
en incon ables pasajes1. Adicionalmen e, su ex o inédi o anima a o mula la
hipó esis de que Que edo aludiese a es a impugnación cuando mencionaba una
“ espues a que anda de mano”, en el p ólogo de la edición au o izada de Polí-
ica de Dios, y no a la censu a del pad e Pineda como has a la echa se había
supues o.
El p esen e a ículo p e ende in o ma de la exis encia del manusc i o inédi-
o y o ece una sín esis de sus asgos ma e iales, su es uc u a y con enido, así
como de su dimensión ideológica. El análisis de la in ec i a es á p ecedido de
una b e e con ex ualización inicial sob e la p opia polémica y sus hi os más
des acados; a con inuación, se o ece una desc ipción del códice y de los asgos
que pe mi en a i ma que la Respues a se basa en la e sión emp ana de Polí-
ica de Dios, al ez en las ediciones za agozanas, an es de abo da su con eni-
do, cuya e icacia a gumen a i a se e ue za con múl iples e e encias e udi as
bíblicas, de la pa ís ica y la his o iog a ía clásica. La ex ensión de la dia iba
me impide ansc ibi en su in eg idad el ex o, que ci a é solo a a és de b e-
es agmen os; en b e e publica é una edición ano ada de la ob a anónima con
un es udio más exhaus i o, ac ualmen e en p ensa.
1 C osby (1975: 6) de alló los cambios in oducidos en la “au ho ized e sion”. Sob e las ci -
cuns ancias de la edacción y la ayec o ia de Que edo en e 1619 y 1627, éase Jau alde (1999:
397-539). Remi o aho a a Alonso Veloso (2020b), a p opósi o del impac o no able que es a nue a
in ec i a eje ció en la edacción de ini i a de Polí ica de Dios: el co ejo exhaus i o de la Res-
pues a con la edición za agozana y la mad ileña demues a que la adición de capí ulos y las
modi icaciones más impo an es in oducidas po Que edo en el ex o del a ado son consecuen-
cia di ec a de la dia iba.
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LA POLÉMICA SOBRE POLÍTICA DE DIOS
El año 1626 ma ca un pun o de in lexión en la ayec o ia de Que edo. A
pa i de es a echa se suceden las más impo an es in ec i as con a el esc i o
y su ob a, en coincidencia con la no able di ulgación imp esa de sus ex os más
con o e idos: Polí ica de Dios, con nue e ediciones en un solo año (C osby,
1975: 47), el Buscón o los Sueños, en e o as (Rey, 2014: 54)2. La p ime a de
las ob as mencionadas p o agoniza las p incipales impugnaciones desde el p o-
pio año de su publicación has a 16403. Una dia iba del pad e Juan de Pineda4,
p esumiblemen e manusc i a y hoy pe dida, inaugu a la llamada “polémica so-
b e Polí ica de Dios” (E inghausen, 2010 y 2013; y Cacho, 2010: 897-899).
Aunque su censu a no pa ece habe llegado a la imp en a, u o g an in luencia
en los índices inquisi o iales sucesi os. Su ex o se conoce hoy solo indi ec a-
men e, a a és de una éplica que ediana, que ci a agmen os del mismo, se-
guidos po sus jus i icaciones5. Que edo hubo de sen i se in imidado po el
p es igio de Pineda, colabo ado del San o O icio y “el más impo an e censo
del siglo y quizá de oda la his o ia de la censu a inquisi o ial”6, y a ó de
de ende se, culpando al imp eso za agozano de Polí ica de Dios po habe se
basado en un ex o co up o: la edición de Dupo con enía más de doscien os
e o es, concen ados sob e odo en es capí ulos (E inghausen, 1969: 324). El
esc i o in en ó con a es a el a aque del jesui a con una espues a Al pad e
Juan de Pineda, de la Compañía de Jesús, echada el 8 de agos o de 1626.
Después de una ápida in oducción, la ob a de Que edo inco po a ein idós
apa ados in eg ados po un “ ex o” (un agmen o de la c í ica de Pineda) y
una “ espues a” a las objeciones del jesui a. La éplica de Que edo se hab ía
2 Los Sueños y el Buscón se encuen an ambién en e las ob as más censu adas; a ellas se
añade G acias y desg acias del ojo del culo, en Venganza de la lengua española (1629), T ibu-
nal de la jus a enganza (1635), y Excelencias y desag a ios de los nobilísimos ojos de la ca a,
y zu iago con a el abogado del ne ando ojo del culo; éase Alonso Veloso (2017).
3 C osby (1975: 6) se e i ió al “sha p c i icism”, que p o ocó su “ e ised ex ”. Polí ica de
Dios u o una g an di usión; emi o a C osby (1975: 5 y 21), quien dudó de posibles aduccio-
nes al ancés y al i aliano p e ias a las ediciones de Za agoza; sob e una desconocida e sión
ancesa, Alonso Veloso (2016).
4 Sob e Pineda, Nicolás An onio, Biblio heca Hispana No a (1783: I, 760), y Del Pie o
(1958: 82).
5 Véanse el p ólogo de Polí ica de Dios, “A los do o es sin luz, que mue den y no leen” (edi-
ción de Díaz Ga cía, 2012, p. 208), Del Pie o (1958: 82) y Alonso Veloso (2020a).
6 Son palab as de Má quez (1980: 137), eco dadas po Alcalá (1986: 1). Colabo ó con la
Inquisición en el Index Expu ga o ius lib o um de Sando al, y como e iso de lib e ías pa a el
No us Index, po enca go de Zapa a en 1629, índice que condenó pa e de su li e a u a. Las ins-
ucciones del isi ado Juan de Pineda e idencian su pode en la comisión pa a la isi a de lib os
y lib e ías; éase Ba bazán (1941: 263-264). Gac o (1991: 53) ecue da la epe cusión de la c í i-
ca de Pineda en el Índice de 1640; emi o a Del Pie o (1958: 90) y Jau alde (1999: 522).
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di ulgado como “libelo” o “ca a abie a” manusc i a (Del Pie o, 1958: 91 y
93), al ez más ampliamen e que la dia iba del jesui a.
T as el a aque del eminen e eólogo Juan de Pineda, el humanis a Lo enzo
an de Hamen, au o de un p elimina del a ado polí ico que ediano, hab ía
edac ado una Apología a la Polí ica de Dios de don F ancisco de Que edo.
Dicho ex o, hoy desapa ecido, se ci a con el í ulo señalado en el “Índice de
los ingenios de Mad id”, de la ob a miscelánea Pa a odos, publicada po Juan
Pé ez de Mon albán en 16327.
Exis en indicios de que los a aques del pad e Pineda pudie on inspi a las
Ano aciones de Mo o elli de Puebla con a Polí ica de Dios, pues sus comen a-
ios c í icos con ienen idén icos a gumen os8. Es e a ado ue c i icado con pos-
e io idad en in ec i as que censu an ambién o as ob as que edianas, como un
Memo ial a la Inquisición con a cua o ex os en e los que se cuen a Polí ica
de Dios, da ado en o no a 1630 y a ibuido a uno de los enemigos conocidos
de Que edo, Pacheco de Na áez. El colo ón de es a enconada polémica pod ía
se Pe eg inos discu sos y a des bien empleadas, e u ación del mismo Pacheco
de Na áez, conse ada en un manusc i o de 1640, que no se imp imió, y ue
descubie a y edi ada po Vallada es (1997 y 1999)9.
DESCRIPCIÓN DEL MANUSCRITO
Signa u a: Ms. Codex 1612.
Fecha: siglo XVII. Da ación explíci a: “Mad id, 30 de oc ub e 1626” (al inal de
la dedica o ia).
Dimensiones: 197 × 144 mm. 207 × 155 mm.
Encuade nación: pe gamino del siglo XVII.
Foliación: con empo ánea, en in a, a iba a la de echa: 1 h. + 1 . (po ada con
escudo) + 1 h. + [2] . + 1 . (po ada con í ulo y ci as bíblicas) + 134 .
+ 1 h. E o es en la oliación en in a: el . 81 se uel e a nume a como
80; los olios 133 y 134 se nume an, po e o , como 123 y 124. Foliación
mode na a lápiz, ec o supe io de echo: [1-141] . Algunos eclamos, aña-
didos al ez de o a mano.
Tí ulo: Re∫pue∫ a al lib o in i ulado / Poli ica de Dios, Gouie no de / Ch i∫ o,
Ti ania de Sa anas. Una adición pos e io ambién en in a, al ez de mano
7 Sigo la edición de P o e i (1981: 563, 225); Ál a ez y Baena (1790: 380), y Fe nández-Gue a
(1852: XC, 240) ci an es a Apología, pe o con inúa en pa ade o desconocido. Que edo di undió La
Pe inola en 1632 con a el Pa a odos, gene ando o a no o ia polémica; éase Pla a (2006 y 2019).
8 As ana (1932: 985-986, n. 2) habló de “plagio” de la censu a de Pineda. Véase Jau alde
(1999: 522).
9 Sob e es as impugnaciones, emi o a E inghausen (2013: 257-259).

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de un an iguo p opie a io del códice, Fe nando Moscoso, añade es e ex o:
“que compuso D[on] F an[cisco] de Que edo”.
Con enido: 1) Dedica o ia a An onio de So omayo (1557-1648), miemb o del
Consejo de Es ado y con eso del ey Felipe IV, a la que se an epone una
po ada, donde cons a la i ma manusc i a del an iguo poseedo , “D. Fe -
nando Moscosso”, con el í ulo: Reʃpues a / Al lib o in i ulado Poli ica de
Dios. / Al Illus issimo Seño ay An onio So o / Mayo del consejo de
es ado de Su Mages ad / y su con esso . 2) Comen a io sob e un apa ado
in oduc o io del lib o de Que edo ( . 1-4 ), seguido de ein e “discu sos”
de ex ensión i egula , que se inician con el í ulo de los ein e capí ulos de
la ob a de Que edo Polí ica de Dios, gobie no de C is o, i anía de Sa a-
nás: 1 ( . 5-16), 2 ( . 16 -24 ), 3 ( . 25-34), 4 ( . 34 -43), 5 ( . 43 -
47), 6 ( . 47 -53 ), 7 ( . 54-60), 8 ( . 60 -66), 9 ( . 66 -72 ), 10 ( .
73-78 ), 11 ( . 79-83), 12 ( . 83 -87), 13 ( . 87 -96 ), 14 ( . 97-101),
15 ( . 101 -106 ), 16 ( . 107-112), 17 ( . 112 -118), 18 ( . 118 -124 ),
19 ( . 125-129 ) y 20 ( . 130-134 ). El manusc i o con iene abundan es
no as ma ginales, ealizadas con la misma calig a ía y in a que el ex o;
e san sob e ci as clásicas, pa ís icas y bíblicas aducidas en la censu a.
Una de ellas ad ie e sob e la exis encia de un e o en una ci a bíblica del
í ulo de un capí ulo del lib o de Que edo: “e o en el o iginal” ( . 101 );
es a no a y los abundan es e o es y acilaciones en el ocalismo del ex o
sugie en que el copis a pod ía se de o igen po ugués.
Deco ación: dibujo en in a de un escudo eclesiás ico de un obispo (an epo ada)10;
ma co o namen al en in a pa a Job 15, 6, que incluye igu as o uladas como
“Ve i as” e “In idia”; ci as de P o e bios e Isaías, en la página del í ulo (po -
ada); algunas manículas de lec o es múl iples ( . 14, 37 -38, 53).
P ocedencia: según la in o mación ecopilada po la biblio eca, el más an iguo po-
seedo pa ece habe sido don Fe nando Moscoso (ci ado en el manusc i o), ca-
ed á ico de la Uni e sidad de Salamanca, que es u o ac i o desde inales del
siglo XVII has a p incipios del XVIII (su i ma igu a en la an epo ada). Con-
se ado con pos e io idad en la biblio eca del Jews’ College de Lond es (sello
y es ampado en elie e en los cua o olios iniciales). También ue p opiedad
del an icua io de lib os y coleccionis a Al onso Cassu o (Lisboa, 1910-1990).
Fue endido en la subas a de Kes enbaum & Company, como pa e de la co-
lección “Al onso Cassu o” (pa e 2, lo e 49), en junio de 2011. Hoy se cus o-
dia en Filadel ia, Uni e si y o Pennsyl ania, “Ra e Book & Manusc ip
Lib a y”, con signa u a UPenn Ms. Codex 1612.
10 El escudo iene un capelo, un somb e o de pe eg ino suje o con dos co dones, que penden,
se en elazan y e minan en una bo la; el núme o de bo las, aquí 6 a cada lado, simboliza la je a -
quía eclesiás ica: 3 pa a obispos (6 po lado), 4 pa a a zobispos (10) y 5 pa a ca denales (15).
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RESPUESTA CONTRA LA VERSIÓN DE LAS EDICIONES TEMPRANAS
La dia iba inédi a, da ada explíci amen e en oc ub e de 1626, y po an o muy
p óxima a las in ec i as de Pineda y Mo o elli, se di ige sin luga a dudas con-
a el ex o de las llamadas “ e siones emp anas”11, en conc e o el de las edi-
ciones za agozanas publicadas al p incipio de ese mismo año, pues la dedica o-
ia del manusc i o jus i ica la decisión de esc ibi a An onio So omayo ,
sub ayando el a e imien o de Que edo al imp imi la: “el au o llegó a publica -
la”12. Me e e i é b e emen e a los asgos de es as ediciones “no au o izadas” y
a los indicios que co obo an que son las que el au o de la censu a iene delan e
cuando in e iene en la polémica. Pese a que la p ime a pa e de Polí ica de Dios
es una ob a con una compleja ansmisión ex ual, manusc i a e imp esa, y con
LÁMINAS 1 y 2.—Izquie da: olio que p ecede a la dedica o ia a An onio de So omayo , con el
escudo eclesiás ico. De echa: po ada con el í ulo comple o y un dibujo a in a con lemas alusi-
os a la alsedad de las palab as de Que edo.
11 Pa a el concep o y los asgos de la “ea ly e sion” de Polí ica de Dios, emi o a C osby
(1975: 6).
12 Tan in ensa ac i idad edi o ial coincide con la celeb ación de la jo nada eal en Za agoza
y Ca aluña (C osby, 1975: 5 y 26). Sob e es a y la pa icipación de Que edo, C osby (1975:
23-24).
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e siones a ian es, es posible con i ma que manejó una uen e imp esa emp ana,
como se in ie e de la echa, el í ulo y la disposición de capí ulos13.
1. Dado que la Respues a ponde a el a e imien o de Que edo al publica su
ob a, no debió de segui el ex o de los manusc i os “He edia Spínola” o “F ías”.
2. Fecha. El manusc i o es á da ado en Mad id, el 30 de oc ub e de 1626,
como cons a en la dedica o ia a An onio de So omayo . Las echas de los p e-
limina es de la edición “au o izada” e elan que la Respues a se edac ó poco
an es de su publicación, en las p ensas mad ileñas de la iuda de Alonso Ma -
ín: la más a día, del 11 de no iemb e de 1626, cons a en la “Suma de la
asa”; 5 de oc ub e, en la “Fe de e a as”; 1 de oc ub e, en la “Suma del p i i-
legio”; 16 de sep iemb e y 27 de agos o, espec i amen e, en las ap obaciones
legales de González de Á ila y C is óbal de To es14.
3. El í ulo de la Respues a al lib o in i ulado Polí ica de Dios, gobie no de
C is o, i anía de Sa anás apun a explíci amen e al de las “ e siones emp a-
nas”, que en las “au o izadas” se aco ó como Polí ica de Dios, gobie no de
C is o 15.
4. O denación y núme o de capí ulos. Las e siones a ian es de Polí ica de
Dios ienen una nume ación y dis ibución de capí ulos no coinciden e: en e las
uen es emp anas, el manusc i o “He edia Spínola” incluye 21, mien as que el
manusc i o “F ías” y las imp esiones za agozanas de 1626 con ienen 20; las edi-
ciones “au o izadas” po Que edo añaden nue os capí ulos, un o al de es, si-
uados en la posición 11, 12 y 14, y con ie en en capí ulo p ime o el ex o
in oduc o io, de modo que alcanzan la ci a o al y de ini i a de 24, al iempo
que modi ican la disposición del ex o. La Respues a es á es uc u ada en ein e
discu sos, que impugnan el con enido de o os an os capí ulos de la ob a
que ediana. Como sus í ulos y o den de los dis in os apa ados coinciden, y
además alude a la e sión imp esa, puede a i ma se que su au o se guía po una
de las ediciones za agozanas. Dicha conclusión se o alece con o as simili udes;
la más signi ica i a es la que a añe al ex o p ecedido po el epíg a e “En el
gobie no supe io de Dios, sigue al en endimien o la olun ad”, concebido a modo
de conside ación p elimina , que en las ediciones au o izadas pasa á a conside-
13 Me baso en los es udios de C osby (1959 y 1966) y Díaz (2012: 161-184), a p opósi o de
la his o ia ex ual de la ob a, la iliación y las a ian es. Véase ambién Gend eau (1977, pp. 181-
196). Remi o al análisis de Alonso Veloso (2016), en elación con una desconocida aducción
ancesa, La poli ique de Dieu, le gou e nemen de Jesus Ch is e la i annie de Sa an.
14 C osby (1975: 42) es ima que la eesc i u a se p odujo “in he summe and all o 1626”.
15 Reacciones con a ias inmedia as debie on de induci la eliminación del e ce miemb o del
pe íodo. Véanse las conside aciones de Mo o elli de Puebla (1932: 986-987) sob e el í ulo, en
sus Ano aciones (1626); las de Pacheco de Na áez (1932: 1046), en su Memo ial en que denun-
ciaba an e el ibunal de la Inquisición cua o lib os de Que edo (1630); y las de Juan de Jáu e-
gui (1932: 1074), en El e aído (1635). Sigo en odos los casos la edición de As ana (1932).
Sob e es e asun o, emi o a Fe nández-Gue a (1852: 4) y Alonso Veloso (2015: 124-126).
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a se “capí ulo 1”. Como señaló C osby (1966: 358) sob e el manusc i o F ías y
las ediciones de Za agoza, “es e capí ulo se coloca p ime o, pe o no se denomi-
na capí ulo, ni lle a núme o (el capí ulo segundo es á nume ado como el p ime-
o, y los o os siguen sucesi amen e)”. A es e asgo alude la Respues a: “P e ie-
ne la se ie de los capí ulos el au o con es e discu so, que unda sob e segui en
el gobie no supe io de Dios la olun ad al en endimien o” ( . 1).
5. Ap obaciones legales. Es a ob a se di undió con una dedica o ia a Oli a-
es y a ios pa a ex os; aunque el manusc i o “He edia Spínola” p esen a cie -
os asgos peculia es, dichos ex os son compa idos po las e siones p imi i-
as. El con enido de es os p elimina es no se comen a en la Respues a al lib o
de Que edo, pe o debe llama se la a ención sob e las es ap obaciones legales
(las de Es eban de Pe al a y Mendoza, y la licencia de Juan de Salinas), po que
la censu a eclama cas igo ambién pa a quienes consin ie on se publicase Polí-
ica de Dios: “Bas aba es a sola p oposición pa a manda quema es e lib o y
cas iga igu osamen e a los que lo pe mi ie on imp imi ” (10, . 74)16.
6. Con enido y e ec o de la censu a. Los pasajes denunciados en la Respues a
coinciden exac amen e con el ex o de la p inceps de Za agoza, y Que edo pa-
ece habe los eesc i o en la au o izada de Mad id, a ins ancias y “ o zado” po
su anónimo au o (Alonso Veloso, 2020b).
ESTRUCTURA, CONTENIDO Y ALCANCE DE LA RESPUESTA
La Respues a al lib o in i ulado Polí ica de Dios, gobie no de C is o, i a-
nía de Sa anás es á encabezada po una dedica o ia a ay An onio de So oma-
yo , p ecedida de una an epo ada en la cual cons a el í ulo ab e iado del a-
ado que ediano, así como su des ina a io. En su pa e in e io es á dibujado un
escudo de a mas de un obispado, en el que es án dispues as, en la mi ad iz-
quie da de su campo, en e ical y en aspa (2-1-2), cinco ene as. Es posible
que la imagen, que no he podido iden i ica , gua de alguna elación con el au-
o de la dia iba, quizá un obispo p óximo al cí culo del mona ca y su alido,
o bien con el p opio So omayo . Tal elación se ía cohe en e an o con la exé-
gesis de las Sag adas Esc i u as y la impugnación de allada de la in e p e ación
de Que edo, como con las ci as e udi as aducidas en la a gumen ación y el
conocimien o di ec o que exhibe sob e el gobie no de la mona quía.
T as la dedica o ia igu a la po ada p opiamen e dicha, con el í ulo com-
ple o, debajo del cual se si úa o o signi ica i o dibujo: en su pa e cen al, una
16 En mis e e encias a la censu a sigo siemp e la oliación o iginal, en in a, y no la mode na,
en lápiz. Cuando p oceda, indica é, an es del núme o de olio, el del discu so al que pe enece la
ci a. En odos los casos he mode nizado la o og a ía y la pun uación del ex o manusc i o.
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Tales conside aciones, desg anadas en sus ein e discu sos, conduci án, de
mane a más acusada hacia el inal, a la impugnación de la esis p incipal del
a ado de Que edo: la posibilidad de oma la ida de C is o como ejemplo
álido de gobie no pa a los p íncipes, po que “es muy desigual el gobie no de
Dios al de los homb es” (10, . 73 ), “po di e en e modo de los homb es go-
bie na Dios” (11, . 82-82 ) y, en suma, “no es el gobie no de C is o el que
han de imi a los p íncipes” (20, . 133):
Y cons a á cuán imposible es p oba su asump o po el camino que p e ende,
juzgando que solos los documen os que colige de lo li e al de la Esc i u a,
en endida a su modo, es de la que Dios usa; siendo an a la di e encia que
de ningún modo se puede hace consecuencia del gobie no di ino al de los
homb es [...] Medi las acciones humanas po las di inas y egula el gobie -
no de la ie a po el del cielo es eme idad a que no se a e ió pensamien o
humano (20, . 131).
La p opia conclusión de la Respues a adop a la o ma de un consejo al
p íncipe (al ey Felipe IV), ins ándole a no adecua sus acciones polí icas al
gobie no de C is o:
da é in a ella con ad e i a los p íncipes que p ocu en imi a a C is o en la
pu eza de sus idas; mas no p e endan ajus a las acciones del gobie no a las
de C is o, que, siendo an di e en e gobe na homb es y padece po ellos, y
an dis an es las pe sonas como Dios omnipo en e y homb e ágil, suje o a
los acciden es del iempo, no es posible haya con o midad en las acciones
(20, . 134).
Tales sen encias, al iempo que desac edi an al conseje o Que edo, o alecen
la posición de los más ce canos colabo ado es de Felipe IV. Como sucede en un
pasaje en el que se ponde a la con eniencia de que el jo en e inexpe o mona ca
suje e el “pa ece p opio” a la madu ez, p udencia y sabidu ía de sus minis os:
La elicidad en el gobie no des os p íncipes, en al a de expe iencia, en el
amo de las pasiones de la edad debe sin duda e e i se a la p udencia de los
minis os [...] siemp e acie a en ayuda se en el gobie no de la p udencia y
igilancia del minis o sabio y ec o [...] Y no solo es p udencia, mas alo
en el p íncipe suje a la a ición del pa ece p opio, p incipalmen e en ma e-
ias que ocan a su gus o o in e és, a las azones que con madu ez ponde a el
juicio lib e de los minis os sabios (16, . 109-110).
Cuando ue co onado ey as la mue e de su pad e, en 1621, Felipe IV
con aba solo 16 años, 21 en el momen o en que se esc ibe la censu a. Un nue-
o a gumen o pa a de ende la pe inencia de los conseje os con un mona ca
inexpe o, en con a del c i e io de Que edo: “Y suje e muchas eces su gus o
y opinión a los p uden es acue dos de los minis os sabios y expe imen ados”
(16, . 111-111 ).

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Bajo la impugnación di ec a de Que edo y su ob a, subyace en la Respues-
a la ep obación de las acciones de los esponsables del gobie no, alidos y
minis os, de la época an e io . En lógica consecuencia, y en elación con el
des ina a io del esc i o —que hubo de se múl iple al menos en la olun ad de
su au o , pues hab ía deseado que olase desde las manos del con eso a las del
mona ca y su p i ado—, se inse an múl iples elogios hacia el con ex o polí ico
del momen o y las hazañas de sus gobe nan es:
Cuando se le an a on mayo es empes ades, cuando se conju a on con mayo
u ia los ma es con a es a na e, cuando amenaza on mayo es pelig os, acu-
dió la igilancia de los pilo os a an buen iempo que ue mayo la a en a
de los enemigos que el pelig o que se ecelaba [...] ¿Qué o aleza hay que
ya ago a no pueda esis i a oda la ue za de los enemigos, es ando has a
aho a po el suelo? ¿Cuándo se empleó menos la hacienda eal en ocasiones
ociosas, en dádi as p ódigas? ¿En qué edad es u o más en su pun o la jus i-
cia? ¿Cuándo cesó la ju isdición de los cohechos, la cos umb e de ende y
comp a ya casi in oducido po ley? ¿Cuándo se co espondió con mayo
cuidado a los benemé i os o se p emia on se icios, dis ibuyéndose las me -
cedes sin adulación, sin espe os pa icula es? Quien no da e des o debe de
do mi [...] Y no al a á quien use de la misma aza pa a cas iga , pa a se el
cas igo p opo cionado a la culpa (9, . 70-71)19.
¡Dichosa edad! ¡Dichosa mona quía, que an la gos ecibe los a o es del
cielo, en lo que se de ie e a los acue dos p uden es de minis os jus os y sa-
bios! (16, . 112).
Tal panegí ico es conco dan e con el espí i u del “annus mi abilis” (Ellio
(1990: 234-250) de 1625, en que se p oduje on g andes ic o ias pa a España
en B asil, B eda, Géno a, Cádiz y Pue o Rico, una época en que Oli a es ei-
indica los éxi os de su polí ica, no exen a de una g an oposición in e na ya
en onces. Pese a que en 1626 se acen úan los p oblemas, as la con oca o ia
de co es en A agón, Valencia y Ca aluña, y el acaso de la Unión de A mas
(Ellio , 1990: 251-283), pe sis e la idea del con as e con la si uación he edada
en 1621, a la mue e de Felipe III: “el eso o exhaus o, los minis os co ompi-
dos, ejé ci os y a madas íc imas de la incu ia y la desmo alización” (Ellio
(1990: 245).
19 Insis e en al a gumen ación en el discu so quince: “¿Qué edad se pod á glo ia de habe
gozado gobie no más ajus ado a la e dad, más con o me a las esoluciones de los ibunales, en
que con an o acue do y jus icia se a an las ma e ias? ¿En qué iempo alie on más los mé i os
o se paga on más pun ualmen e los se icios? ¿Cuándo es u ie on las pue as an ce adas a odo
géne o de cohecho, así en las ma e ias g a es como en las lige as?” (15, . 104 ).
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Un pe il polí ico de Que edo: “no se le ha hecho mal a o: en la paz i e que an es”
La Respues a descali ica en di e sos pasajes el lib o de Que edo en ela-
ción con su con enido y es ilo, sus doc inas “ an ás icas y undadas en sen idos
alegó icos” (18, . 123 ), sus “ azones so ís icas con demasía” (13, . 94 ),
cuyo esul ado se ía un deso den o un discu so con adic o io inducidos po la
malicia y la pasión de sus consejos polí icos in e esados (16, . 108 y 17, .
116): “No abona la pe sona lo bien hablado, que lo sabe muy bien hace el
diablo: no pasa de apa iencias, suspende y di ie e con el delei e” (18, . 123).
El deso den, o las “ azones sin o den” de Polí ica de Dios, ca ecen de “sus an-
cia” y son “signi icado as del ánimo del au o ” (8, . 66).
Pe o los discu sos apun an con más ecuencia hacia el pe il polí ico y
mo al de Que edo. La Respues a in oduce in e esan es juicios sob e su posi-
ción en la Co e, “expe imen ado, mas no a epen ido”, con los que pod ía alu-
di se a los g a es sucesos elacionados con el inal del einado de Felipe III,
con los Duques de Le ma y Uceda, así como a su expe iencia como sec e a io
del Duque de Osuna, caído en desg acia y causa de uno de sus des ie os as el
pe iplo i aliano:
Comienza el au o a decla a se con a los p i ados, y el p ime pa ece que
sigue en es a ma e ia es que los p íncipes no los engan, opinión que ha po-
cos años sigue, po que, a ene la an es, pudie a se causa de su des uición.
Expe imen ado, mas no a epen ido, habla en excesos de p i ados (1, . 13).
Y de que lo hagan los p íncipes, es buen es igo el au o , pues, hablando an
lib e, no siendo p o e a ni p edicado , no se le ha hecho mal a o: en la paz
i e que an es, sin emo de enganza o de cas igo (17, . 117).
Pese a sus e o es polí icos y a la excesi a libe ad de sus palab as —pa e-
ce a gumen a se—, Que edo goza ía con el nue o gobie no de una anquilidad
al ez inme ecida y que debe ía acaba . Si el esc i o se hubie a a e ido a a a-
ca así al p i ado del an e io mona ca —como lo hace con el de Felipe IV, ey
epu ado de bene olen e en la in ec i a—, hab ía sido ya des uido.
El au o desconocido de la dia iba comen a incluso ci cuns ancias del p o-
ceso de edacción de la ob a, cuyas p ime as e siones se emon an al einado
de Felipe III y, po lo an o, a p i ados di e en es de los que eje cían como
ales en 1626. Aduce una apa en e disculpa del esc i o , que no hab ía ac uali-
zado sus conside aciones a la is a de la buena ma cha del gobie no de Felipe
IV, pe o es a acla ación desemboca en ealidad en una más e icaz condena de
la malicia de Que edo, quien hab ía p e endido impu a al mona ca males p o-
pios de “o o iempo”, de la “e a” an e io :
En que se e que se hizo en o o iempo es e lib o, aunque se publicó en
es e, en el cual la expe iencia de odos condena las in enciones del au o .
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Po que en ninguno es u ie on an ancas las pue as de palacio, y sin po e-
os las de los minis os supe io es, en quien pudie a el peso g ande de los
negocios disculpa cualquie e i o (12, . 84).
Hallo al in des e capí ulo alguna disculpa al au o de lo que esc ibió, no de
habe lo sacado a luz en es e iempo. Ya lo apun é en el capí ulo 12: son pa-
peles que se esc ibie on en o a e a [...] en odo el discu so del lib o se co-
noce así, pues no emos somb a de los delic os que en él a guye [...]
P osiguía lo empezado: i a imi ándose a sí, no se canse de copia se las ac-
ciones de un día en o o. No o io es que ninguno dio ocasión en es e gobie -
no a ales demons aciones y cas igos [...] P osiga lo empezado, que en o o
iempo end ían a p opósi o. Pe o engo po mayo culpa que e in ama el
nues o con impone le icios de los pasados, p e endiendo a en a las i u-
des con el azo e que se hizo pa a cas igo de icios (15, . 105 -106).
El ex o de la censu a inédi a dibuja un e a o del pe il polí ico de Que-
edo: el p opio de un “en idioso” (11, . 80), esen ido y “ambicioso”, que “se
conside a en mal pues o” po no habe alcanzado aquel al que aspi aba, y que
con sus consejos busca deses abiliza el gobie no, induciendo no edades:
los aba idos de la o una no quie en que pa e su ueda, sino que camine li-
ge amen e. Consis e su comodidad no en la paz de la epública, descanso del
p íncipe, jus icia de los asallos, sino en la e olución de odo. Cie o polí i-
co de nues os iempos dijo se la gue a la más ocasionada pa a hace hom-
b es dichosos [...] No es año que haya quien desee no edades, si se conside-
a en mal pues o quien las p e enda; sí, pues es ue za que se a me con a su
p opia pa ia, que p ocu e busca emedios iolen os pa a des ui la a cuen a
de queda mejo ado, que mudanzas de gobie no pocas eces causan buenos
e ec os y, si es as son inducidas po ambiciosos, pa an cuando menos en li-
be ades y a e imien os (3, . 33 -34).
Pelig osa cosa es ce á sele la pue a de sus designios a un ambicioso que
a eme e como pe o abioso a su p opio seño (4, . 39).
En el p ime pasaje, la posible alusión al pensamien o polí ico de Maquia-
elo en o no a la gue a impugna la doc ina que ediana, inspi ada en el más
denos ado a adis a de la época. En o o luga se insinúa que Que edo o ma-
ía pa e del “bando con a io del p i ado”, azón con unden e pa a que no go-
zase del a o del p íncipe:
Y en el gobie no polí ico con iene muchas eces que los a o es del p ínci-
pe no se empleen en los que son de bando con a io del p i ado, a los cuales
no se ha de da mucha mano, po que i en de o dina io descon en os y de-
sean desac edi a las acciones del p íncipe po la pa e que iene en ellas el
p i ado; y la des uición del eino, po sa is ace y ha a su en idia. Y nin-
gunas me cedes ni a o es bas an pa a con en a los que su mayo disgus o
es la is a del p i ado; y, mien as él pe manece, siemp e han de i i des-
con en os, po más me cedes que les haga el p íncipe (13, . 95 -96).
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es de admi a en la poca espe anza que puede ene de se de los que eciban
(20, . 130 -131).
Que edo in en a ía hace las eces de conseje o, “sin se ogado” pa a eje -
ce ales unciones, indicio cie o de que ac ua ía mo ido po in e és y malicia:
quien po su au o idad y sin se ogado se quie e hace conseje o de es ado,
p opio in e és le mue e [...] Sábelo dis aza con apa iencias de buen celo,
iene ingenio pa a aplica sus azones al in que p e ende, que el demonio no
pe dió la sabidu ía con la g acia; a muchos pudie a engaña , si no hubie a
quien qui ase el ebozo a su malicia. La más cie a señal pa a conoce cuál
sea consejo e dade o y cuál ingido es epa a si el conseje o es ogado o
uega: quien o ece consejo in e esado es á en él, y quien le pe suade más
que in e esado malicia incluye [...] T ibunales hay en que se examinan los
consejos p o echosos y necesa ios; los conseje os dellos son escogidos po
acue do del p íncipe, ap obados en las cos umb es, no con no a de icios. Es os
dan su consejo en lo que les piden, no en lo que ellos quie en; y odas es as
calidades se equie en en quien ha de aconseja al p íncipe (5, . 39 -41).
La Respues a denuncia que Que edo se e a a en Polí ica de Dios desean-
do “pa ece o áculo”, po p onuncia “palab as equí ocas” (5, . 41); con p e-
ensiones de “p o e a”, a lo Je emías (10, . 73 ) o a lo Miqueas (19, . 129);
es ido de “e mi año” pa a usu pa “el o icio a los p edicado es e ángelicos”
(8, . 65-65 ); “lau eado en la Esc i u a” (10, . 73 ); “ eligioso y p edicado ”
(9, . 67 ); “p edicado del ey, con eso y eólogo” (10, . 78 ). Ya hacia el
inal del ex o, la a gumen ación supe pone a las dis in as íc imas de la emula-
ción que ediana, “p i ados, conseje os y minis os”, añadiendo al con eso eal,
a quien el p e endido p o e a hab ía que ido elega , a ogándose más capacidad
y mé i os pa a eje ce como al. El í ulo del capí ulo de Polí ica de Dios aludi-
do leía: “Conseje os y allegados de los eyes, con eso es y p i ados”.
Hace en el í ulo una ecopilación de odos los que le dan cuidado, si no es
que, que iendo da documen os al con eso , le pa eció a e imien o y quiso
disimula lo con mezcla le con o os, o bien quiso decla a nos a qué p íncipe
di ige es as sus ad e encias: no al de Ingla e a o a o os he é icos o paga-
nos, sino al que, ca ólico y eligioso, admi e a su consejo y se gobie na en
las ma e ias más g a es po el celo, i ud y le as de sus con eso es. No
halla segu o el au o es e géne o de gobie no. Mos ó ya su ánimo con a los
p i ados, conseje os y minis os; á mase ago a con a el con eso . Y en o-
dos quie e mos a incapacidad, y que en sí solo hay pa es pa a cumpli las
obligaciones de con eso [...] Y supues o que él los aconseja, bien se e que
halla en sí odas las calidades que en los o os halla menos [...] ¡Cuán cie a
pe dición les p ocu a en es e documen o el que hace lo que no halla líci o en
el con eso ! Aconseja, doc ina, ep ehende, y con odas azas quie e pe -
suadi . Si no con eso , p o e a, que po al se ha decla ado, usu pando el len-
guaje a los p o e as (19, . 125-126).
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No pa ece ocioso sub aya que la Respues a se di ige, p ecisamen e, al que
en onces e a con eso eal, An onio de So omayo , a quien se in en a ía p edis-
pone con a Que edo, p esen ado como un pelig o incluso pa a la posición de
los más al os conseje os. Con eso es y p edicado es eales acumulaban en la
época casi más pode polí ico que eligioso, lo que explica ía la g a edad de la
acusación de osadía y el p esumible males a co esano que hab ían gene ado
las p e ensiones que edianas20.
Po oposición al pe il de Que edo como aseso de mona cas que se pos ula
en Polí ica de Dios, la impugnación e a a a un esc i o de cuya li e a u a ha
de in e i se que es “demonio” (2, . 17 y 24) ca gado de “ponzoña” (2, . 24);
lad ón de la hon a de mona cas y asallos (4, . 43), he é ico e impío (8, . 61);
“ e dugo de hon as y idas ajenas” o “mendigo” (9, . 67 ); de “consciencia
imunda y o pe” (14, . 100); “p o e a del diablo” (15, . 105); “inconside ado”,
apasionado y malicioso (16, . 107); de “ánimo so is a” en el uso equí oco de
las palab as sag adas (16, . 107 ); “minis o del demonio” (16, . 111); “diablo
que se hace eólogo y alega esc i u as” (18, . 121); “ also p o e a”, pues “ha-
bla p o e a y ob a Sa anás” (19, . 129 ):
Celo dis azado que, po eceloso, se acoge a sag ado; que se is e de e mi-
año pa a engaña a C is o y pa a pe suadi con apa iencias de e dad, usu -
pa el o icio a los p edicado es e angélicos, aliéndose pa a des ui el mun-
do de las mis e iosas acciones de la ida de C is o (8, . 65-65 ).
Con úndense las especies: al ez se imagina en e sueños eligioso y p edi-
cado el que nunca se ocupó más que en se e dugo de hon as y idas aje-
nas; al ez le pa ece que es ey que halla eso os el que siemp e i ió men-
digo (9, . 67 ).
En sín esis, cons a a que Que edo no puede aspi a a se “ a ón de sang e”;
bien al con a io, esponde a los asgos del “homb e de sang es”:
halla emos que es di e en e se a ón de sang e o a ón de sang es. Homb e
de sang e es el noble que cumple su debe , el que hon a a odos, y en espe-
cial a sus supe io es; homb e de sang es, el que se sus en a de las hon as aje-
nas, el que se delei a en desac edi a la nobleza, la i ud, los que gobie nan
(17, . 117 ).
El e a o con iene ambién alusiones a los icios mo ales, al supues o con-
as e en e los consejos que dis aza bajo “capa de bien común” y su p opia
ida, en e las palab as y las ob as:
20 Remi o a Neg edo del Ce o (2006) sob e los p edicado es de Felipe IV y las in igas pala-
ciegas en las que pa icipa on, en especial He nando de Salaza , con eso y conseje o de Oli a es
(pp. 117-140).

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Re o mad p ime o ues a ida y censu ad en onces las ajenas; mal puede
ene celo de los o os quien no iene piedad de sí (2, . 24 ).
Si son peni en es mo i icados, dados a o ación, amigos de los pob es, se á
su espí i u de Dios; mas, si son sensuales, deshones os, en idiosos, dados a
gula y a o os icios, no los c eáis (9, . 70).
Bien ep esen a la igu a de p o e a, pe o es en las palab as, debiendo pa e-
ce lo en la ida; que habla p o e a y ob a Sa anás es de muy alsos p o e-
as (19, . 129 ).
Las ecomendaciones de e o ma mo al apun an hacia su condenación, po
alsedad y en idia, anunciada ya en las ci as bíblicas de los dibujos iniciales.
Deli os y amenazas: “ya se imagina p eso, a en ado y cas igado”
Del con enido polí ico de la Respues a se in ie en ad e encias al mona ca
y sus minis os pa a que dejen de consen i a e imien os con a su hon a como
los p o agonizados po Que edo y descub an sus e dade as in enciones:
¡G ande es el a e imien o de un en idioso! [...] Y hace sus demandas muy
undadas en piedad, siendo odo cau ela y malicia. Conside ación que el
p íncipe debe ene pa a pene a el ánimo de los que, muchas eces con dis-
az del bien común, quie en sa is ace la pasión pa icula : alegan celo, y
encub en malicia (11, . 80 ).
C ece más en algunos la ambición en p e ende , malicia en acusa , desca a-
mien o en calumnia . Debe así c ece en los p íncipes eca o en oí los, di i-
cul ad en c ee y p udencia en esponde les [...] No es piedad da oídos al
desalmado, al que iene lib ado su elicidad en desau o iza a odos: c ueldad
ue a el da le c édi o (12, . 86).
La culpabilidad polí ica de Que edo se sub aya en el discu so quince, don-
de se ponde a el “muy nue o y ex ao dina io y quizá no is o [...] es ilo de
esc ibi de nues o au o ” ( . 101 ); se le acusa de insinua g a es deli os en el
p opio mona ca, que desau o izan y disminuyen su hon a; y se exige una pena
se e a, aco de con el c imen:
es a mane a de calumnia , amones a con celo ingido y p edica emienda de
delic os solo a in de da a en ende que los hay y que se c ea que algo hubo
que diese mo i o a al doc ina, es lo más a que pudo llega malicia humana
[...] Pe o el au o no es lo que p e ende da consejos e ados, sino a en ende
que come en delic os g andes los que gobie nan [...] Con a sí habla en lo
que p e ende se cas iguen o os. Desau o iza las acciones del ey, p o ana
el celo con que se a a lo que oca a la eligión, mancha la pu eza con que
se p ocede sin espe o a in e és, es la mayo insolencia que ningún a e ido
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puede come e . Más es que desau o iza la casa: no bas a azo e, no hay cas-
igo que iguale el c imen que llega a oca en la hon a (15, . 102-104 ).
En co espondencia con las admoniciones p e ias, la Respues a se a icula
como una amenaza, si bien a enuada po la clemencia que se a ibuye al mona -
ca. Tal es a egia conlle a la suge encia de una necesa ia enmienda de Que e-
do, cuyas palab as acusan una excesi a libe ad, po que la paciencia del p ínci-
pe “ iene su é mino”. Pa adigmá ico esul a el discu so no eno, al que pe enece
el p ime ejemplo:
No apa les la boca, e ec o es ambién de buen gobie no [...] Siemp e ue ob-
jec o de p íncipes, y algunas eces es pe misión di ina, que al e quien cie-
e la boca a los desalmados, pa a que ellos sean e dugos de sí mismos.
Mucho desea el au o al p íncipe despie o [...] En es a ocasión solamen e
deseo al p íncipe du miendo, po que la paciencia iene su é mino [...] El
mucho lad a no solo despie a, mas p o oca [...] Mucho emo al au o no
aquie a se: uel e a epe i lo mismo y a alza más la oz [...] ¡Pelig osa
cosa es un espí i u p esumido, p incipalmen e cuando es undado sob e ani-
dad de acciones poé icas! Quie e o ma mis e ios; y de palab as anas, p o-
ecías. ¡A quién no admi a a es a libe ad de habla ! (9, . 68 -69 ).
Es os son con p opiedad lad ones dignos de odo cas igo, que i en de p es-
ado, debiendo la ida a la sa is ación de sus delic os. Si se la pe mi e la disi-
mulación y modes ia del iempo, la gene osidad de los que gobie nan, mu-
cho debe ag adece y poco especula la ma e ia de su asump o (17, . 118).
Pe o lo cie o es que la con eniencia de un cas igo ejempla se p opone
como única ía pa a e i a la deshon a del p íncipe o los desó denes públicos.
Como se sub aya, “usa de la clemencia en casos de malicia es ap oba el c i-
men y da con ianza a a e idos (2, . 22 )”, y “ aido es conocidos, demonios
obs inados son incapaces de enmienda, y es indigna en ellos la clemencia” (2,
. 23): “No pe mi an los p íncipes que se les a e an” (3, . 28). Como sen en-
cia la in ec i a, “se hace digno de cualquie cas igo el que en cualquie ma e ia
se a e e al p íncipe; y él queda disculpado si cas iga e sus libe ades, po que
es en es e caso i ud, no icio, la enganza” (17, . 117-117 ).
Cosa es an igua la mu mu ación con a los p íncipes, mas gua da ambién su
lími e la disimulación [...] mas a e imien os o enden mucho al b ío y alo
eal. No p e endo exaspe a los p íncipes, sino ad e i a los a e idos que se
ayan a la mano, que la paciencia e enada cas iga más igu osamen e que
la cóle a (3, . 29-29 ).
Si hubiese pa icula cas igo pa a unos locuaces que se p ecian de embeleca
al pueblo po el aplauso con que celeb a sus dichos, eniendo po o icio
ag ada a cos a de la hon a ajena, escusa íanse en la epública muchas desó -
denes. Po es a causa juzgo yo que los lacedemonios des e a on los poe as;
icio es que ienen muchos de ellos (4, . 37 ).
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El “es ilo más que impío” de Que edo exigi ía no solo que el lib o uese
pas o de las llamas, sino el más igu oso cas igo pa a quienes habían consen ido
su di usión: “Es e es el e ce luga en que el au o habla po es e es ilo más
que impío [...] Bas aba es a sola p oposición pa a manda quema es e lib o y
cas iga igu osamen e a los que lo pe mi ie on imp imi ” (10, . 73 ).
En una amenaza elada, la Respues a a ibuye al p opio Que edo, al inal
de su lib o, una con esión de su emo y sus quejas an e el cas igo que me ece
y le se á in ligido: “Ya se imagina p eso, a en ado y cas igado. ¡Oh, cuán o le
ha de pesa de se en es a ocasión p o e a, que suele la malicia adi ina sus
cas igos!” (20, . 128 ).
La b e e selección de pasajes de la Respues a e idencia la descali icación
global de la pe sona y la ob a de Que edo. Al iempo que p opone su e a o
polí ico, li e a io y mo al, aza un encomio desmedido del mona ca y sus mi-
nis os, con el que se busca hipe boliza la dis ancia en e la co e de Felipe IV
y la co upción denunciada po Que edo, p opia de “o a e a”, la del gobie no
de Felipe III y su p i ado Le ma.
CONCLUSIONES
La c í ica ha conside ado que las a i maciones de Que edo sob e los a a-
ques di ulgados con a su Polí ica de Dios, inse as en el p ólogo de su edición
“au o izada”, aludían a la dia iba de Juan de Pineda. “A es o se ha seguido una
espues a que anda de mano, a mi lib o, sin í ulo de au o [...] hanme que ido
asegu a que es de un homb e a cip es e [...] yo no lo c eo” (2012: 208), seña-
laba, e i iéndose explíci amen e an o a la anonimia como a la di usión manus-
c i a del ex o, ci ado además como “una espues a”. El ex o inédi o pe mi e
pos ula la hipó esis de que Que edo hubiese apun ado hacia es a Respues a, de
la que pudo ene conocimien o: anónima, manusc i a y i ulada de modo coin-
ciden e. El “homb e a cip es e” ci ado en los chasca illos co esanos bien po-
d ía se el obispo ep esen ado po el escudo de a mas que p ecede a la dedica-
o ia del manusc i o. E inghausen (2013: 255) con emplaba ya, con cau ela, la
posibilidad de que el p ólogo de la edición au o izada de Polí ica de Dios no
emi iese necesa iamen e a la impugnación del pad e Pineda ni a las ya conoci-
das, sino a o as pe didas: “ esul a di ícil de e mina si es as menciones an
emp anas po pa e de Que edo se e ie en a ellas o a o as que se han pe di-
do”. El manusc i o conse ado en Pensil ania con i ma la exis encia de docu-
men os de la con o e sia has a aho a desconocidos. Hab á que segui comple-
ando en el u u o, ex o a ex o, el mapa de una polémica que es amos lejos de
conoce en odas sus dimensiones, pa a aza elaciones de causalidad en e los
esc i os más segu as y p opone posibles a ibuciones.
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P onuncia se sob e la p esun a in luencia de la Respues a en la eesc i u a de
la ob a exige cau ela. Las echas de los úl imos p elimina es de la edición ma-
d ileña de Polí ica de Dios (no iemb e de 1626) y la da ación exac a de la cen-
su a (el 30 de oc ub e de ese año) sugie en que Que edo hab ía enido escaso
iempo pa a ehace su ex o a la is a de su con enido, si es que lo conoció, pe o
ha de acep a se que no se ía imposible: la dia iba pudo ci cula an es de que
exis iese o se añadiese su dedica o ia, el único luga donde cons a una echa. De
hecho, la compa ación de su ex o con los nume osos pasajes modi icados en la
e sión de ini i a del a ado e idencia un cla o impac o, a di e encia de lo que
sucede con la denuncia i mada po Juan de Pineda (Alonso Veloso, 2020b).
En elación con la ac ualidad polí ica de la ob a de Que edo, se ha suge i-
do que, esc i a en o no a 1621, con Felipe III y el duque de Le ma en el ho-
izon e, hubo de in e p e a se en 1626 como “un du o comen a io sob e la ela-
ción de pode en e Felipe IV y Oli a es”, “ ei indicación, exp esada con co aje
y osadía”, “ad e encia implíci a, y has a una amenaza elada, a su alido”
(E inghausen, 2013: 247-248; y Cacho, 2010: 899). E inghausen (2013: 249)
se so p endía de que la censu a de Pineda hubiese ob iado sus implicaciones
polí icas, cen ando su acusación en “habe p e endido basa se en la au o idad
de los E angelios sin posee el debido conocimien o eológico”, as ondo eli-
gioso común a las impugnaciones de los Sueños y el Buscón, po su “sá i a an i-
cle ical y su apa en e bu la de cosas sag adas”. Le ex añaba que la dia iba de
Pineda no hubiese pues o epa os “a una ob a an c í ica de los pelig os a i-
buibles al pode de los alidos y a las debilidades de los mona cas”, que su uso
de los E angelios le hubiese dado más no o iedad que su “ca ga polí ica”
(E inghausen, 2013: 258).
Aho a comp obamos que la sá i a polí ica que ediana no pasó desape cibi-
da, como ampoco el a e imien o de Que edo, a juzga po el con enido de la
Respues a, cuyo ex o impugna la “ eo ía polí ica” de la ob a, a gumen o po
a gumen o, sin po ello descuida la denuncia del uso i e e en e de las Esc i u-
as po pa e de un p o ano. La in ec i a que aho a se da a conoce con ibuye
a despeja , al menos pa cialmen e, la pe plejidad de i ada del hecho de que una
ob a an osada en lo polí ico hubiese susci ado dia ibas de con enido esencial-
men e eligioso. Cie o es que los Pe eg inos discu sos de Pacheco de Na áez
ahondaban en la ma e ia polí ica. Pe o las di e encias en e ambos esc i os son
signi ica i as, po el plan eamien o, el con enido y, sob e odo, el con ex o y
sus posibles e ec os: es a úl ima es una espues a a día, de 1640, y en cie o
modo inú il ya, pues p e ende en en a a Que edo con Felipe IV y Oli a es
(Vallada es, 1999: 37), en un momen o en que el esc i o , enca celado en San
Ma cos de León, había caído de ini i amen e en desg acia. El au o de la im-
pugnación inédi a, que esc ibe como si se sin iese di ec amen e ag a iado po
las acusaciones de Polí ica de Dios, en el mismo año de su publicación, se