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Ollando ó mar Música civil e literatura na Galicia Atlántica (1875-1950) 2018 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:47 Página 3
Ollando ó mar. Música civil e literatura na Galicia Atlántica (1875-1950) / Javier Garbayo, Montserrat Capelán (eds.) – Pontevedra: Deputación Provincial / Museo de Pontevedra / I+D+i: Fondos documentales de música en los archivos civiles de Galicia (1875-1951): Ciudades del Eje Atlántico (HAR2015-64024-R) / 700 páxinas. ISBN: 978-84-95632-83-8. © Museo de Pontevedra (Deputación Provincial) © I+D+i: Fondos documentales de música en los archivos civiles de Galicia (1875-1951): Ciudades del Eje Atlántico (HAR2015-64024-R) . © Dos textos: os autores Traductores: Keith Ammerman / Reverso Comunicación Cultura e Lingua S.L. Índice onomástico: Francisca Martínez Rodríguez Diseño y maquetación: M+M Deseño Imprime: Tórculo Comunicación Gráfica, S.A. Depósito Legal: PO 173-2018 ISBN: 978-84-95632-83-8 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:47 Página 4
7 9 15 31 65 93 119 165 181 205 239 263 ÍNDICE Presentación Limiar En torno al legado lírico hispano. Claves para una recuperación EMILIO CASARES RODICIO De la iglesia al salón: una crónica desde el concordato al motu proprio en Galicia (1851-1903) CARLOS VILLANUEVA La música gallega en la prensa: del folclore a la identidad (1875-1951) FRANCISCO J. GIMÉNEZ - RODRÍGUEZ Eduardo y Ramón Arana: redes y movimiento musical en Galicia (1857-1909) MONTSERRAT CAPELÁN Ramón de Arana, “Pizzicato” (1858-1936), y el regeneracionismo musical en Galicia F. JAVIER GARBAYO MONTABES As cartas de Ramón de Arana a Felipe Pedrell (1894-1922) XAVIER GROBA GONZÁLEZ La banda municipal de Betanzos y los inicios musicales de Carlos López García-Picos JAVIER ARES ESPIÑO Aproximación biográfica a Marcial del Adalid desde la prensa histórica entre 1847 y 1930 LAURA TOURIÑÁN MORANDEIRA Eduardo Rodríguez-Losada Rebellón y su ópera ¡Ultreya! NELLY IGLESIAS RÍOS Los fondos documentales del grupo de danza de la sección femenina de A Coruña: un legado por descubrir CAROLINA HERNÁNDEZ ABAD Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:47 Página 5
287 305 325 349 373 395 437 463 479 491 511 La sociedad filarmónica de A Coruña y su repercusión en la ciudad entre 1931 y 1936 ALBA DÍAZ TABOADA La Banda municipal de Santiago en la vida musical de la ciudad (18761936) BEATRIZ CANCELA MONTES “La fragua de vulcano”: avatares de una zarzuela de Manuel Linares Rivas y Ruperto Chapí MARÍA DEL CARMEN LORENZO VIZCAÍNO Antonio Iglesias Vilarelle e a súa relevancia no movemento cultural en Pontevedra nos anos vinte JOSÉ ANTONIO CANTAL MARIÑO Las danzas de Manuel Quiroga Losada: cantes de ida y vuelta CARLOS CAMBEIRO ALÍS ¿Qué es el baile? Antolín López Peláez en la revista popular XULIO ALONSO MONTEAGUDO América Otero y Sofía Novoa. Dos pianistas de Vigo a un lado y otro del Atlántico CARMEN LOSADA GALLEGO El estreno de un templo: la llegada de la compañía italiana de Enrico Tamberlick a Vigo (1882) MªCONSUELO IGLESIAS FERNÁNDEZ Confluencias musicales en la ciudad de Vigo durante la Guerra Civil: creación y desarrollo de su orquesta filarmónica TAMAR ADÁN GARCÍA Xénese e recepción da Sonata para clarinete y piano (1947) de Jesús Bal y Gay ASTERIO LEIVA PIÑEIRO Dúas melodías galegas para canto e piano de Reveriano Soutullo: as dúas primeiras achegas a cultura galega ALEJO AMOEDO Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:47 Página 6
539 557 581 603 623 645 657 679 La difusión de la música gallega a través de la banda municipal de Madrid (1909-1935) GLORIA ARACELI RODRÍGUEZ Ideología y música en la Galicia Austral JULIO OGAS La canción argentina fala galego MARCELA GONZÁLEZ El compositor argentino y la opción gallegista: ascendencia y contexto MARÍA FOUZ MORENO La música en la saga/fuga de J. B. CARMEN BECERRA El lamento de Ariadna en la Isla de los Jacintos Cortados DAVID PÉREZ ÁLVAREZ Posibilidades en torno al subtítulo de la Rosa de los vientos: materiales para una opereta sin música TERESA BRETAL MARTÍNEZ Índice onomástico Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:47 Página 7
1Investigación realizada en el marco del I+D+i: Fondos documentales de música en los archivos civiles de Galicia (1875-1951): Ciudades del Eje Atlántico (REF: HAR2015-64024-R), proyecto financiado por el MINECO mediante una ayuda con Fondos FEDER de la Unión Europea. 119 RAMÓN DE ARANA, “PIZZICATO” (1858-1936) Y EL REGENERACIONISMO MUSICAL EN GALICIA1 F. JAVIER GARBAYO MONTABES Universidade de Santiago de Compostela RESUMEN: El periodista, folclorista y profesor ferrolano Ramón de Arana y Pérez (1858-1936) que firmaba sus trabajos como Pizzicato, es uno de los cronistas musicales más importantes de la prensa gallega en las décadas finales del XIX y primeras del XX. Más de 150 trabajos en periódicos y revistas, de ámbito regional, nacional y en el de la emigración a América, así lo avalan, tratando siempre temas de la mayor actualidad. Las temáticas de sus trabajos son variadas, dejando ver sus empeños por llevar adelante en Galicia una empresa regeneracionista similar a la iniciada por Barbieri y Pedrell en la música nacional. Entre todos destacan columnas sobre el acontecer musical y escénico ferrolano, con documentadas críticas, los dedicados a los certámenes musicales celebrados entonces en la región, los que se ocupan de la figura del compositor lucense Juan Montes o los dedicados al folclore y a la organografía propia de Galicia. PALABRAS CLAVE:Ferrol, Prensa, Rexurdimento, Música gallega, Certámenes musicales, Juan Montes, Felipe Pedrell. RESUMO:O xornalista, folclorista e profesor ferrolán Ramón de Arana y Pérez (1858-1936), que asinaba os seus traballos como Pizzicato, é un dos cronistas musicais máis importantes da prensa galega nas décadas finais do XIX e primeiras do XX. Máis de 150 traballos en xornais e revistas, de ámbito rexional, nacional e no da emigración a América, así o avalan, tratando sempre Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 119
120 temas da maior actualidade. As temáticas dos seus traballos son variadas, deixando ver os seus empeños por levar adiante en Galicia unha empresa rexeneracionista similar á iniciada por Barbieri e Pedrell na música nacional. Entre todos destacan columnas sobre o acontecer musical e escénico ferrolán, con documentadas críticas, os dedicados aos certames musicais que tiveron lugar entón na rexión, os que se ocupan da figura do compositor lucense Juan Montes ou os dedicados ao folclore e á organografía propia de Galicia. PALABRAS CHAVE:Ferrol, Prensa, Rexurdimento, Música galega, Certames musicais, Juan Montes, Felipe Pedrell. ABSTRACT:The Galician journalist, folklorist, and professor Ramón de Arana y Pérez (1858-1936), who signed his works as Pissicato, is one of the most outstanding musical commentators in the Galician press at the end of the XIX century and beginning of the XX. More than 150 articles attest to this in regional, national and even American newspapers and magazines, always focusing on relevant issues of the time. The subject-matter of his articles are always varied, making it clear that he is determined to champion the regenerational cause in Galicia similar to the one undertaken by Barbieri y Pedrell on the national scene. Among his most outstanding columns are those concerning the musical and stage arena in Ferrol: his documented reviews, coverage of musical competitions taking place in the region, those covering the figure of the Lugo composer Juan Montes or those dedicated to folklore and to the typical musical organography of Galicia. KEY WORDS:Ferrol, press, revival, galician music, musical competitions, Juan Montes, Felipe Pedrell. Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 120
La recuperación de Ramón de Arana, una labor en proceso A pesar de que el periodista, folclorista, musicógrafo y divulgador ferrolano, Ramón de Arana y Pérez (1858-1936)2desarrolló una nada desdeñable labor en el ámbito de la música gallega durante dos últimas décadas del siglo XIX y primeras del siglo XX, su figura ha recibido hasta el momento insuficiente atención por parte de la investigación y de los estudios especializados. De manera genérica y casi siempre anecdótica era reconocida su larga labor como cronista musical local que firmaba sus columnas y galeradas bajo el seudónimo de Pizzicato, realizada primordialmente desde las páginas del diario ferrolano de índole conservador, El Correo Gallego, uno de los decano de la prensa gallega. En función de ello Arana viene siendo considerado desde entonces y a lo largo de todo el siglo XX, como un cronista local, curioso en sus agudas, irónicas y también en ocasiones polémicas valoraciones de los hechos que analiza, presente con nostalgia en la memoria colectiva de la ciudad (Otero, 2008)3, pero recibiendo, en definitiva, un reconocimiento general alejado del verdadero valor que poseen sus trabajos en diferentes ámbitos. Un rápido repaso a los estudios sobre prensa ferrolana y gallega realizados por Blanco Villa (1978: 197, passim), Navaza (1996) y Llorca Freire (1993: 66,78), así nos lo demuestra. En ellos no encontramos prácticamente ninguna referencia ni valoración a su presencia y labor, siendo Llorca Freire quien en su Historia da Prensa Ferrolá nombra a Pizzicato entre los colaboradores de El Correo Gallego, El Clamor Público y el Almanaque de Ferrol que dirigía Leandro de Saralegui y Medina, pero sin entrar a considerar la justificación de su obra en el contexto histórico y cultural que la acoge. 2El propio Arana indica en su trabajo “Certamen musical de La Coruña. Scherzo”, aparecido en El Correo Gallego de Ferrol, el 25 de abril de 1884 (Pizzicato, 1884) que el año de su nacimiento año fue 1858, zanjándose las razonables dudas al respecto planteadas en diferentes trabajos (Groba, 2012 [I]: 132-133) (Garbayo, 2012: 187-188). 3Fuera del testimonio inicial de una informadora ferrolana, en este trabajo periodístico su autor sigue con bastante fidelidad lo plasmado por Guillermo Llorca Freire en su libro Ferroláns, citado más adelante. 121 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 121
Ambos aspectos se evidencian detrás de sus escritos marcados en gran medida por las ideologías y circunstancias del momento vital: años inmediatamente posteriores al Rexurdimento y vigencia un tanto nostálgica de su importante herencia y pensamiento, Restauración monárquica tras las sucesivas crisis vividas en España a lo largo del siglo XIX y especialmente tras la Primera República y Regionalismo como tendencia pujante en el terreno político y cultural, en medio de una crisis de valores acuciada por el desastre colonial que se avecinaba a vivir el reino. Todo ello en medio de un país empobrecido como era Galicia, dónde se arrastraba un notable retraso económico y social, estigmatizado por el caciquismo, el hambre y el inmenso drama de la emigración como única posible a la miseria, y donde se esperaba la llegada del nuevo siglo sin demasiadas esperanzas de cambio, afanándose en la búsqueda de una identidad propia y caracterizadora. Algunos datos, pocos y genéricos, sobre la personalidad de Ramón de Arana en su contexto, fueron aportados en su momento por Couceiro Freijomil desde su notable Diccionario bio-bibliográfico de escritores de 1951 (1951: 76), recogidos años después en las páginas de la Gran Enciclopedia Gallega4, siendo estos los datos que han venido aportándose casi siempre como referencia. Realmente, ya por entonces Filgueira Valverde había dedicado a nuestro periodista interesantes notas en su peculiar narración de la evolución histórica de la música gallega que antepuso como introducción a la edición del Cancionero de Casto Sampedro y Víctor Said Armesto, refiriendo la intervención del ferrolano en las labores preparatorias de la obra premiado por la Academia en 1911 y señalando la excepcionalidad de su no siempre tenida en cuenta aportación (Sampedro y Folgar, 1942: 41-42; Villanueva, 2007: 11-17, 105-111; 2014: 95-111). Bastantes años después, en 1982, el propio Filgueira, conocedor como nadie de la excepcionalidad de este legado y de su importancia en el contexto pontevedrés, volvió a fijar su atención sobre él, resaltando como novedad su relación con Pedrell, desde el breve trabajo titulado “Cuatro musicólogos gallegos. Sampedro, Tafall Abad, Arana, Said Armesto”, aparecido en la revista de divulgación musical Ritmo (Filgueira Valverde, 1982: 28). Se trata de un pequeño artículo, breve pero certero en sus valoraciones, que ha sido recientemente anotado e interpretado por Carlos Villanueva con motivo de la dedicación a su figura del Día das Letras Galegas en 2015 (Villanueva, 2015: 65-85). 4“Arana y Pérez, Ramón de”, Gran Enciclopedia Gallega, vol. 2, Silverio Cañada Editor, Santiago-Gijón, 1984, p. 143. 122 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 122
real de la pieza con el folclore y la música popular, contenidas en parte en trabajos iniciales, lo que marca, al final de su carrera, la inmutabilidad en la defensa de sus principios en cuanto a música gallega se refería. No podemos descartar por lo demás, que algunas de las numerosas columnas sin firmar o firmadas con pseudónimo pasajero, que suelen aparecer en El Correo Gallego conteniendo informadas críticas y crónicas locales de conciertos, óperas y zarzuelas, o actos de música religiosa, puedan atribuirse igualmente a su autoría. Una personalidad arrolladora desde el punto de vista musical como es la de nuestro autor, ejerciendo además el puesto de redactor jefe en El Correo y en una pequeña ciudad con numerosos seguidores, creemos que sería evidencia suficiente como para barajar esta hipótesis con cierta garantía de éxito. El detenido análisis comparativo de unos y otros escritos desde el punto de vista literario e ideológico ofrecería resultados interesantes al respecto permitiendo sumar al elenco de Pizzicato nuevas atribuciones periodísticas. La lectura de los escritos de Pizzicato permite concluir la presencia constante en ellos de una combinación entre crónicas de efemérides que tenían lugar en la ciudad y en la región, columnas de opinión sobre temas musicales gallegos, trabajos de divulgación tanto de temas locales como de dimensión más amplia y apuntes de corte histórico, biográfico y organográficos. Algunos de ellos aparecen en secciones determinadas del periódico que los incluye: “El averiguador popular” (El Liberal. Madrid), “Bibliografía musical”, “Cosas de mi pueblo”, “Del interior”, “Desde el paraíso”, “Ópera en Ferrol” o “Musiquerías” (El Correo Gallego de Ferrol), como apartados de carácter más o menos fijos, dirigidos por tanto a un público lector fiel que esperaba estos escritos con cierta periodicidad. En general, todos estos trabajos hacen gala de una potente erudición fruto de conocimientos actualizados en el ámbito de la prensa y de la bibliografía musical tanto regional, como de la nacional y la extranjera. Así, sobre todo en sus inicios son abundantes las referencias a obras francesas y alemanas, en menor medida, inglesas, italianas y portuguesas que aparece citada tanto en el cuerpo del artículo como en nota a pie.Posee además un conocimiento activo y crítico de la prensa regional con la que, particularmente en sus inicios, dialoga y polemiza, lo que unido a sus múltiples y siempre actualizadas informaciones otorgan a sus trabajos pleno interés, no faltando series temáticas largas, de planteamiento más complejo que los simples artículos sueltos, respondidas en mejor o peor tono y unas veces a favor y otras en contra, por colegas y desde Coruña, Vigo, Pontevedra o Lugo. Hay tras este conocimiento de los temas, en defini129 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 129
tiva una buena red de contactos con músicos, periodistas y escritores e intelectuales que proporcionaban a Pizzicato los datos y hechos para formular las opiniones referencias que tenía de los temas que analizaba. Esta erudición a veces cae en la profusión de datos y citas y puede resultar en ocasiones excesiva, contrasta vivamente por ejemplo con la inclusión con cierta frecuencia en los textos de palabras y expresiones propias del idioma Gallego, haciendo Pizzicato gala de un enxebrismo que no le era ajeno, seguramente acorde con su carácter campechano y que él reivindicaba como propio del pueblo en sus manifestaciones, frente a las manipulaciones musicales y artísticas que enmascaraban su sentimiento y que estaban haciendo muy poco por la música gallega: Creo y confieso que los pícaros fríos, la sequedad de la atmósfera, remexen los malos humores; y entre regionalismo mal entendido y peor aplicado, y esa ninphomanía musical que se desarrolla en nuestros, –nuestras debería decirse– certámenes, estamos los gallegos haciendo el burro y los Varela Silvari tocan… de la inmortalidad el alto puesto (…). Tiene muchísima gracia el pedir transcripciones para piano de cantos populares; y respecto a la Alboradas y Muiñeiras confiesen Vdes., Teótimos y Teominas que las infrascritas composiciones no exigen piano, sino gaita, tenga o no llaves y barquín, con o sin tamborileiro. La recompensa para los gaiteros es innecesario mencionarla: cachelos, un buen pedazo de cocho, arenques de Muros y vino de Vigo, del que hace llorar. Eso sí que había de ser el colmo del regionalismo (Pizzicato, 1890). Estas afirmaciones datan de 1890 opinando con ocasión del certamen musical que se había de celebrar en Tuy, sobre las nada razonables y hasta de dudoso gusto exigencias del jurado para las composiciones presentadas, así como nada atractivos e inservibles premios que se otorgaban a los ganadores. Con este tipo de recurso dialéctico de marcado efectismo en su momento, el columnista se posicionaba de una manera clara al lado del pueblo como idea colectiva. Quedaba legitimado a su lado, marcando su conocimiento directo de los temas relacionados con sus verdaderas manifestaciones musicales. Esta postura lo autorizaba para batallar contra las élites que lideraban del falso regionalismo artístico y la manipulación que hacían de los certámenes, abogando en definitiva por el establecimiento de una música gallega verdadera como categoría práctica y acorde con los principios inmutables del Arte. 130 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 130
Los escritos de Arana son tan numerosos como heterogéneos e incluso eclécticos, tanto por su temática como por su tipología. Observamos en ellos una serie de tendencias claras que permiten acercarnos a un primer intento de ordenación necesaria para el estudio. De entrada sorprende, por ejemplo, que escriba no solo sobre música y músicos, habiéndonos dejado también páginas relativas a curiosidades de carácter divulgativo y temas generales de actualidad local: las sucesión de las mareas en la ría de su Ferrol natal (Pizzicato, 1890c), las molestias ocasionadas por los vagabundos y maleantes que habitaban las calles de la ciudad (Pizzicato, 1891), el submarino de Isaac Peral (Pizzicato, 1891a) o las curiosidades que afectan a la historia y uso de los abanicos (Pizzicato, 1892). Estos trabajos revelan a un Pizzicato desenfadado, sin traslucir las trifulcas y dialécticas musicales en las que ya por entonces se encontraba inmerso. En algunos casos este periodismo deja ver su otra faceta profesional: la de ingeniero de la Marina, retirado prematuramente de la vida castrense y profesor de matemáticas y de maquinas en la Escuela de Artes y Oficios de la ciudad gallega desde 1893, estando todavía en activo en 1922 (Piñeiro y Gómez Blanco, 1994: 140, 151). Existen entre sus trabajos crónicas marcadas por un evocador y no exento de musicalidad y lirismo que se aplica a pasajes que preceden secciones de tratamiento más técnico en lo referente a música. La más famosa de ellas es, sin duda, la que contiene el primer trabajo escrito para Pedrell, aparecido en las páginas de su célebre revista en febrero de 1895 con el título de La música gallega (Pizzicato, 1895). Como no podía ser menos se trata de un trabajo contextualizador y reivindicador del arte regional, desde sus axiomas históricos dedicado al música de Tortosa y que se había visto precedido por un extenso trabajo en cuatro entregas de José de Inzenga en la misma línea de reconocimiento (Inzenga, 1888, 1888a, 1888b, 1888c), con quién coincide en diversos puntos, pues la obra de éste era reconocida y valorada por Arana. Como novedad, partiendo del tema general, Arana deriva a su campo de batalla, sacando el tema de los Certámenes musicales y el desconocimiento total que se tenía en ellos del verdadero folclore de la región y abogando por su recuperación y uso como base de grandes formas clásicas: En el risueño valle, en la agreste montaña, en las riberas del manso río, en las costas del encrespado mar; allí están nuestros tiernos y sencillos cantos impregnados de acres y rústicos aromas, de soñadora melancolía. Suspiros, saudades, nostalgias, el amor al terruño, la vaga aspiración del ideal, el alma entera: todo lo encierran (…) 131 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 131
132 Nosotros los gallegos, somos la gente más cantarina del globo terráqueo: en la vida íntima del hogar, bodas y bautizos, en fiestas y romerías tascas y regueifas, magostos y fiadas, mayos y foliones, ruadas y aninovos; meciendo al niño, pidiendo limosna, pregonando mercancías, en todas las circunstancias. Pues bien; este inapreciable tesoro, que en otros países sería recogido con amoroso afán y avaricioso deseo, flota con las tristes nieblas, gime con los rumorosos pinos, y se burla, con mil piruetas, de los organizadores de nuestros Certámenes musicales (…) No opinan ustedes, señores organizadores de certámenes y concursos musicales, entusiastas, platónicos, admiradores platónicos de la nonnata música regional, no les parece, repito, que ya va siendo hora de que apearse del machito y confesar sinceramente nuestra ignorancia? ¿No es verdad que estamos en el limbo musical? Los certámenes regionales con sus desgraciados temas de concurso justifican la conocida frase de Voltaire:- Lo demasiado necio para ser declamado, se canta. Aburridos de alboradas y muiñeiras, podemos exclamar con Fontenelle: Sonate –es decir, muiñeira y alborada–¿qué me veux-tu?(Pizzicato, 1895). El precedente inmediato de este texto es un trabajo sobre el certamen musical a celebrar ese año en La Coruña, aparecido en junio de 1890 en El Correo Gallego, formando parte de todo un plan epistolar de acción relativo a los certámenes musicales gallegos y en cuya conclusión original, suprimida en la revista barcelonesa, Pizzicato anunciaba su continuidad: Y ustedes, oh lectores amables y píos, dirán con sobradísima razón y cara feroce: Erudito pesetero, calamidad literaria ¿qué pretende usted? Qué deben ser esos zarandeados certámenes? Estamos hasta la coronilla con tan pesado e indigesto fárrago de alegatos curialescos: termine de una vez. Complaceré a ustedes, responde humildemente Pizzicato (Pizzicato, 1890a). A este trabajo y también bajo la tutela pedrelliana, seguiría otro al año siguiente, con intención de puntualizar algunas opiniones aparecidas en La Tierra gallega de La Habana, con motivo de los nuevos triunfos cosechados allí por José Castro “Chané”, deshaciendo tópicos e imprecisiones frecuentes que eran poco veraces con la realidad histórica de nuestra música y con su folclore y que habían aparecido ya en varias ocasiones en escritos anteriores (Pizzicato, 1896). Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 132
Otro caso de prosa rica y efectista, donde Arana combina los datos musicales con licencias narrativas es el de sus “Confidencias de un violín”, un escrito puesto en boca de un violín a modo de autobiografía, insertado entre dos trabajos dedicados al jovencísimo violinista coruñés Andrés Gaos que para Pizzicato representaba la perpetuación del arte del gran Pablo de Sarasate. Gaos había causado una gran sensación en su presentación en Galicia y Pizzicato así lo mostraba el 23 de octubre de 1890, con toda la esperanza puesta en su prometedor futuro La Coruña le vio nacer. En Vigo se iniciaron los primeros resplandores del genio y alcanzó los primeros éxitos. Monasterio descubrió en el adolescente las facultades que desarrolló bajo su dirección y en París y Bruselas completó su educación artística. La prensa belga, la francesa, la portuguesa y la española reflejaron fielmente el entusiasmo de todos los que han tenido la fortuna de oírle. Los elogios, los aplausos, el éxito ruidoso, acompañan al precoz violinista. Hoy inaugura una excursión artística y Galicia, su querida patria, inicia las ovaciones que nunca han de abandonarle. Hace breves días los periódicos coruñeses dieron cuenta del concierto celebrado en el Teatro de San Jorge en compañía de otra gloria regional, Canuto Berea, un adolescente que empieza por donde algunos terminan y muy pocos llegan. Ferrol tiene la honra de de albergar al joven Gaos y solo la noticias de su llegada encendió entusiasmos y enardeció deseos. Unos y otros han de satisfacerse cumplidamente (Pizzicato, 1890e). Al día siguiente, el mismo periódico publicaba las “Confidencias” señaladas anunciando de manera implícita la crítica al propio concierto y creando expectativa entre los lectores de una manera original y sorprendente. Consta este escrito de dos partes bien diferenciadas que se complementan y retroalimentan; la primera de ellas son propiamente las confidencias hechas por un violín a los lectores, mediante la narración del nacimiento y aportaciones realizadas sobre el instrumento y por el instrumento a lo largo de su historia; la segunda la crónica de un concierto imaginario, desde la perspectiva del propio instrumento, caracterizándose y describiéndose los colores de sus sonidos y sus posibilidades musicales, en un tono más propio de una extraña relación amorosa violín/intérprete intérprete que de crónica musical: 133 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 133
Recuerdo un concierto. Mi amo y señor, después de haberme apretado las clavijas, me tomó amorosamente y, apoyándome bajo su barba, me miró de un modo indecible. Sentí el calor de su mejilla y algo, como fuego, corrió por todo mi ser. Me desvanecí: lo confieso con rubor. Acariciándome con el arco, pellizcó mis cuerdas: me sentí acometido de una risa nerviosa. Después, ¡inhumano! Para castigar mi atrevimiento, me hería con el arco, dejándolo caer de gran altura. Yo mismo estaba admirado por los sonidos que producía. Se añade al final una coda para anunciar de manera indirecta la próxima crítica al debut ferrolano de Gaos: Y aquí me tenéis, amados compañeros míos, metido en una caja que parece un ataúd, y en el cuarto 17 de la Fonda Suiza, esperando a que mi despótico dueño, Andrés Gaos Berea, le dé la gana de pegarme otra zurra como la de anoche en el Circo. Y que me esperan muchas y muy grandes, es indudable (Pizzicato, 1890e). El escrito en cuestión alcanzó cierto éxito y notable difusión, pareja a la fama que cobraba el fenómeno, apareciendo en 1895 en la revista de Pedrell (Pizzicato [R de A], 1895a) con dedicatoria expresa al concertista coruñés y algunos años más tarde (en 1901) en La Música Ilustrada Hispano-Americana (Pizzicato, 1901), si bien en esta ocasión aparece ya totalmente descontextualizado de su origen gaosiano y convertido realmente en un ejercicio de literatura musical. A esta crónica siguió el día 28, la crítica entusiasta al concierto, dando cuenta de una apoteósica velada que había tenido lugar en el Teatro-Circo de la ciudad departamental, donde, acompañado por el “Sr. Zurró” al piano, Andrés Gaos había demostrado sobradamente categoría de gran virtuoso, tocando con maestría páginas de Wieniawski, Sarasate, Zarryki, Mendelssohn, Paganini y Monasterio: Decíamos, y hoy lo repetimos muy alto para que todos lo oigan, que el joven violinista Sr. Gaos Berea no es un virtuoso de vulgares facultades y limitados recursos, que no se trata de un timador, ni de una medianía, ni de una esperanza, sino de una realidad grande y hermosa, de un artista lleno de vida, de fuego, de pasión, enamorado del violín, dueño y señor de un mecanismo perfecto, artista completo de los pies a la cabeza, como dijo El País. 134 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 134
Hay que verle, hay que oírle para comprender todo lo que puede y todo lo que vale. Asombra su maravillosa destreza, el sonido que brota de aquel arco que nunca se acaba, la afinación justa y perfecta, la pureza de los armónicos, la precisión de los stacatti y soltura de los pizzicati (…) Hoy el violinista gallego, lleno de fe, de entusiasmo, empieza su carrera y el éxito es su compañero inseparable. Cabe perfección, si cabe más allá; las dificultades del violín crecen a medida que el dominio aumenta, en razón directa a las dificultades de la artista. Lo que ayer no existía, hoy es realidad: vive Sarasate y el secreto de su ejecución inenarrable (…) (Pizzicato, 1890f). 3. Los trabajos de divulgación y bibliografía musical Ciñéndonos al contenido y al fin perseguido por las crónicas de Pizzicato, hemos de referirnos en primer lugar a sus escritos divulgativos, en los que aparecen combinadas curiosidades con temas musicales, como señalábamos hace un momento. En este terreno destacan la serie de columnas publicadas a lo largo de 1900 en el diario madrileño El Liberal, en concreto en su sección “El averiguador popular”, sección habitual de este periódico que se ordenaba como preguntas enviadas por los lectores que eran respondidas en la distancia tanto por Arana como por otros redactores. Esta peculiaridad marca la característica divulgativa de las entradas y su formato breve, lo que no es óbice para que Pizzicato despliegue su habitual profusión de datos. Las temáticas musicales de la serie son nuevamente heterogéneas: la danza macabra, las hogueras de San Juan, canciones tradicionales e himnos nacionales europeos –La xiraldilla, Els segadors, God save the Queen–, instrumentos musicales –gaita, guitarra, timbales, carracas– aires populares en obras líricas, peteneras, cencerradas, la historia de los conservatorios de música, los orígenes de la ópera española o la misa del asno, entre otros12. Otro apartado divulgativo muy recurrente en el corpus de sus escritos son las columnas dedicadas a “Bibliografía musical”, un terreno del que el periódico ferrolano ofrecía desde hacía tiempo cumplida información, allegando puntualmente noticias de algunas novedades, revistas y enciclopedias del ámbito. En los años finales del XIX esta sección solía ir sin firmar y así seguiría tras la 12 Puede verse el listado de los trabajos de Pizzicato a aparecidos en El averiguador popular en Malde, (2013, Apéndices: 70). 135 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 135
aparición de Pizzicato entre los colaboradores del periódico, hasta los primeros años del siglo XX. Los primeros trabajos de Pizzicato dentro de la renovada sección bibliográfica datan de los años 1901 y 1902 y son sendos artículos dedicados a José Baldomir y al análisis de su melodías gallegas para voz y piano editadas en Coruña por Canuto Berea (Pizzicato, 1901a; 1902b). Estas melodías son analizadas en función de la “autenticidad” de su base folclórica y comparadas con las de Juan Montes como directriz a seguir en este tipo de composiciones y en general de la música gallega. Arana se cuestiona en ellas la raigambre popular de algunos de los temas utilizados por el compositor coruñés y la legitimidad de sus transformaciones posteriores, como refiere al hablar de Mayo longo: En mi modestísimo entender, y ya lo he escrito muchas veces, creo que Montes fue, por ahora, el único maestro gallego que alcanzó el dominio perfecto de tan envidiables procedimientos, y sus hermosas Baladas, por ejemplo, pudieran servir de muy saludable y provechosa enseñanza a todos los que intenten proseguir las huellas del ilustre maestro lucense. Que el Sr. Baldomir tiene entusiasmos grandes y facultades muy apreciables, todos, repito, todos, lo reconocen; que haya conseguido, en absoluto, lo que se propone, paréceme que en no pequeña parte lo ha realizado con buena fortuna. Su Mayo longo… es una melodía cuya primera frase contiene, indudablemente, sabor y color gallegos –valga la palabra;– pero la segunda, menos original, no tiene a mi juicio, perfecta compenetración con la primera, ni responde quizás á la espontaneidad de ésta, ni resulta con la unidad de conjunto que tantísimo valoran los trabajos de esta índole (Pizzicato, 1901a). Dos son también los trabajos bibliográficos dedicados a Felipe Pedrell, uno en el terreno de la música teatral y a propósito de la trilogía Los Pirineos y la crítica y el otro sobre su labor pedagógica, plasmada en sus Ejercicios preliminares de orquestación (Pizzicato, 1903). Refiriéndose a la primera, Pizzicato concluye: En este admirable concierto de atinadísimos conceptos, destácase el unánime sentir de todos los escritores mencionados al expresar su conformidad en que el maestro Pedrell significa y representa la más saliente personalidad de la moderna escuela española; y que Los Pirineos es el 136 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 136
137 ensayo más trascendental en nuestra península del drama lírico que nació con la escuela romántica para llegar con las obras de Wagner a la relativa perfección (…) y que (…) las naciones todas aceptan y acatan como prueba real y aprueban como prueba real, incuestionable, de preceptos y teorías basadas en inmutables principios (Pizzicato, 1902). Esos “inmutables principios” a los Arana alude en su columna hacían referencia al ideal regeneracionista que había alentado toda la empresa que iniciada en su planteamiento por Barbieri, se veía continuada por el maestro y que fructificaba ahora en esta magna trilogía, metáfora de la necesaria reforma de la música teatral española (Pedrell, 1891). En todo este ideario, el canto popular como fuente inagotable de inspiración y el conocimiento del pasado musical propio y de sus grandes nombres, jugaban un papel de la mayor importancia, generando un movimiento del que Galicia no podía sustraerse. Como fin último de todo el proceso y como aspiración máxima e ideal, estaba la creación de una ópera gallega, por temática, melodías y lengua, similar en planteamientos a la Escuela Lírico Nacional propuesta por aquél. Para ello y alineándose con el maestro, Pizzicato venía proponiendo desde años antes, un ambicioso plan de actuación que necesariamente había de pasar por el estudio del folclore y de la historia musical, como paso previo para celebrar después certámenes musicales y solo entonces alcanzar la creación de esa Escuela Lírica propia, en párrafos que bien podrían pertenecer por su vinculación a Por nuestra música: Ante todo, y por consiguiente antes de los certámenes, debemos empezar por abrir concursos a premios de literatura y artes musicales. La inexplotada riqueza de las canciones, bailes o instrumentos regionales; las empolvadas obras de archivos de catedrales y bibliotecas; los ignorados músicos gallegos; nuestra influencia, nuestra significación en el arte de los sonidos, debe aparecer de una manera clara y precisa, en disquisiciones, monografias y estadios biograficos-bibliograficos. “Las canciones y sonatas populares deberán ser tomadas – como lo exige la Real Academia de Bellas Artes de San Fernandodirectamente del mismo pueblo que las canta o toca, deberán ser transcritas con la más rigurosa exactitud, sin prometer la menor supresión, aumento ni arreglo; las que sean solo cantables, copiándolas sin acompañamiento alguno; las que se canten acompañadas de instrumentos de cuerda, de viento o de percusión, con el propio o propios que respectivamene le corresponOllando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 137
dan; y en fin, las sonatas puramente instrumentales, a solo o concertadas, como ellas en sí, pero anotando en todo caso el nombre o nombres vulgares de cada instrumento, su descripción y su escala con relación al tono de la escala” (…) Acopiados los materiales, conocidas y analizadas nuestras fuerzas quizá podamos llegar a lo que nadie ha pensado, que sepamos, a la creación de la Opera gallega. No dirán ustedes que peco de corto ni de tibio (Pizzicato, 1890a). Continúa después nombrando como precedentes de esta gran labor las óperas cómicas napolitanas y los temas populares utilizados por Glinka en sus obras líricas, concluyendo con una dura crítica a la realidad que se vivía en España: la zarzuela es hija ilegitima de las canciones españolas ¿he dicho algún disparate al pretender que la música gallega llegue a convertirse en zarzuela, opereta o drama lirico?. Entonces, en los certámenes literarios habría premios para libretos de óperas en uno, dos o más actos, escritos sobre acontecimientos regionales y en dialecto gallego (…) Pasa a continuación a atacar duramente a Varela Silvari y al falso regionalismo, vertiendo sobre él acusaciones de manipulación histórica, en un tono exaltado y no exento de socarronería, contraponiendo a sus fantasías interpretativas sobre los datos, nombres de reconocidos músicos gallegos reales, que van desde el medieval Martín Códax hasta el músico coruñés prácticamente contemporáneo, Marcial del Adalid. Tras ello, llega a una conclusión: Como consecuencia de toda esta actuación plan, se oirían interpretadas de la mejor manera posible, la música clásica en sus variadas formas instrumentales y vocales, las músicas militares, la de orfeones, sextetos y agrupaciones artísticas, proponiendo además para los Certámenes un jurado literario y musical, formado solo por autores patrios: Pardo Bazán, Barbieri, Valera, Ballesteros, Zuzenga, Balaguer, López Ferreiro, Peña y Goñi, Murguía, Saralegui, Leopoldo Alas, Arrieta, Barreiro, Monasterio, etc., nombres todos ellos que eran la mayor garantía de acierto y éxito en la empresa. Reivindica también Arana en esta conclusión la dignidad de los premios que debían ofrecer las instituciones organizadoras, abogando por que dejasen se ser simbólicos y se convirtiesen en más prácticos, finalizando a modo de moraleja: Dirán ustedes: amigo mío, cada certamen en esas condiciones nos costaría un dineral. Efectivamente, responde un servidor; pero quiere decir que en vez de 138 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 138
tífera relación personal y profesional. También reputado crítico musical, firmando como Mordente, Varela Lenzano fue autor de numerosos trabajos de prensa sobre temas musicales. Pero aquí nos interesa señalar especialmente esa Monografía sobre la música patriótica española realizada en colaboración con Arana que fue premiada en los Juegos Florales celebrados en Lugo en el año 190117 y de la que saldrían una serie de trabajos para la prensa regional firmados por ambos en colaboración (Varela Lenzano, Pizzicato, 1902b; 1902c) y también por Pizzicato en solitario (Pizzicato, 1908)18. Pacheco es considerado en la reseña de 1882 como un compositor de música correcta, elegante, fluida, suave, que contiene bellezas de primer orden y que a veces indica la lucha sostenida del compositor entre los áridos y severos principios del contrapunto y las modernas tendencias del arte. Su producción es dividida por el autor entre música religiosa al uso e infinidad de arias, villancicos y cantares gallegos, algunos de los cuales, por desgracia, no han visto aún la luz pública. Nuevamente es de destacar aquí el acierto de Arana al juzgar en general, la obra de este compositor eclesiástico que se mueve entre la severidad de lo religioso y la simplicidad de lo galante, cobrando importancia el acompañamiento de orquesta, pero sobre todo destacando su labor en el campo de los villancicos gallegos que han sido estudiados brillantemente por Carlos Villanueva (Villanueva, 1994: 144-165). Sigue la curiosa biografía de Benita Moreno, cantante de ópera coruñesa, formada por circunstancias familiares en Italia y que muy joven debutó en el teatro veneciano de La fenice, haciendo después carrera por los principales teatros españoles como intérprete rossiniana y siendo muy apreciada por el Rey Fernando VII y su corte. Por la nota aclaratoria que adjunta sobre su fallecimiento, sabemos de la importancia de esta intérprete y de su bagaje musical pues no en vano era hija del compositor, violinista y viola madrileño Francisco Javier Moreno, autor notable de sinfonías, activo principalmente en la corte que había sido músico de cámara al servicio del Infante D. Gabriel de Borbón y a su muerte y tras pasar por la catedral de Zamora, violinista en la orquesta de la Catedral compostelana bajo el magisterio de Melchor López, además de 17“Juegos Florales de Lugo”, Artes y Letras(Madrid), t. II, núm. 42, 24 de octubre de 1901, 731. 18Otros trabajos en esta línea, pero firmados ya solo por Pizzicato, como el dedicado al Himno del Batallón Literario de Santiago de Compostela y otras breves notas sobre algunas canciones y tonadas patrióticas aparecidas en la sección “El averiguador popular” de El Liberalde Madrid y en El Correo Gallego, posiblemente tengan un origen similar en la monografía laureada en Lugo. 145 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 145
instrumentista en los teatro de ópera de Porto (Garbayo, 2013: 235). Acaba el trabajo, anunciando una pausa en la serie: Bien a nuestro pesar, suspendemos la publicación de estos apuntes que reanudaremos – dios mediantecuando de más calma y más tiempo podamos disponer. Otras atenciones quizá no tan gratas, pero sí más perentorias, reclaman de nosotros la atención que a este trabajo consagrábamos y fuerza es ceder, aun contrariando nuestra voluntad y aplazando indefinidamente la realización de la modestísima obra que con tanto entusiasmo comenzábamos. No sabemos cuáles son las circunstancias concretas referidas, aunque por entonces Arana era todavía alumno en la Escuela Naval Militar, por lo que es muy posible que se refieran al hecho de tener que reincorporarse a sus obligaciones castrenses. En todo caso, la crónica finaliza con una reflexión que refiere claramente estos trabajos biográficos como su debut en la prensa regional: Quizá este paréntesis nos favorezca, porque así conseguiremos dar a nuestros apuntes exquisita perfección, bajo el punto de vista de la exactitud, que algún exigente podría pedirnos. Pero favorézcanos o no, debemos confesar que estamos satisfechos y orgullosos de haber merecido a la prensa, especialmente a la de Galicia, tan cariñosa acogida: reciban pues los periódicos que nos honraron reproduciendo nuestros artículos la sincera expresión de nuestro agradecimiento. Cuando reanudemos la tarea que hoy interrumpimos, trataremos de corresponder a tan inmerecido recibimiento (Pizzicato [R. de Arana], 1882). Hablamos hace un momento de la vinculación lucense de Arana, una circunstancia que iría in crescendo en los años finales del XIX, en torno a la figura de Juan Montes. El celebérrimo autor de baladas gallegas fue una persona por quién nuestro crítico profesó verdadera admiración, como relata Varela de Vega (Varela de Vega, 1990: 394-395, 500-505; Groba, 2012 [II]: 195-242), siendo testigo privilegiado de los últimos años de su vida. Esta amistad contaba, por otro lado con vínculo de Indalecio Varela Lenzano, casado con una sobrina del compositor que debió brindarle en su momento el acceso tanto al propio Montes como a materiales de su archivo. Para Arana, Juan Montes Capón era el verdadero modelo a seguir en la música regional gallega y en la música religiosa nacional que por entonces se 146 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 146
encontraba impregnada por los aires reformistas que anunciaban ya el Motu proprio de S. Pío X (1903). Así, como rasgo general, para Pizzicato, Montes es en sus composiciones un ejemplo de inspiración con técnica, sobriedad y buen gusto artístico, combinación de elementos que inmortalizados en su música, la hacen imperecedera y válida más allá de nuestras fronteras. Estos principios aplicables a su música religiosa, son igualmente aplicables a la instrumental o a la vocal, reconociéndose en su producción modelos a seguir por todo compositor de cualquier tipo de música que buscase inspiración en el auténtico canto popular. Tales ideas plasman una vez más la aplicación gallega del ideario regeneracionista pedrelliano y así se reflejan en el escrito sobre el lucense, aparecido en 1895 en las páginas de la Ilustración Musical Hispano-Americana de Barcelona y que después, entero o por partes, sería difundido por diferentes medios tanto en la prensa gallega peninsular como por la del otro lado del Atlántico. Es innegable que la personalidad de Montes se destaca en todas sus obras. Artista sincero, sobrio, correcto, inspirado, revela tanto en el género popular como en el religioso la cultura y ductilidad de su espíritu (…) La música popular gallega, sus giros melódicos, sus vagos cadencias tan análogas á las del canto litúrgico, brota de la pluma de Montes con la idílica sencillez de nuestras costumbres. Flotan en ella el quejumbroso rumor de los siempre verdes pinares; los arcaicos gemidos de la gaita, la mimosa dulzura, monótona y tristona, de nuestros cantos. Más adelante, Pizzicato enlaza el tema con su proverbial causa de dignificar los certámenes musicales y lo hace mediante el uso de enfáticas frases para caracterizar la universalidad del músico gallego por excelencia: Los certámenes gallegos, tan defectuosos en su forma y torcidos en el fin que debe perseguirse, dieron por resultado esas obras populares y revelaron la fresca e infatigable inspiración de Montes. La educación artística del maestro, su antigua vocación, se manifiestan nobles e incorruptibles, sin empirismos ni rutinas, en el género religioso (…) La correcta manera de tratar las voces; la instrumentación discreta, sin inútiles sonoridades, ni rebuscados efectos, avaloran el trabajo harmónico, con sabios contrapuntos y fáciles imitaciones (…) El canto popular es la voz del pueblo; el lied, el canto popular transformado; el drama lírico, el lied engrandecido. (…) En ellas está el seguro puerto de salvación para nuestro decadente arte musical. 147 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 147
Naufraga, sin remedio. El género chico, es pólipo que corroe el recio maderamen. La zarzuela bufa fue escollo fatal. El género grande, ampuloso y deforme, ahogó con traidor abrazo, la airosa jácara, la picaresca tonadilla, el sabroso entremés. Tornate al antico é sarà un progresso. Volved á la canción popular, el nuevo Jordán que purifica y regenera. Para Galicia el nombre de Montes es garantía de éxito. De él lo espera todo y en él confía (Pizzicato, 1895b). En el año 1901 vio la luz un nuevo trabajo de Pizzicato dedicado a la labor realizada por el maestro lucense entorno a la música popular como fuente de inspiración. Apareció primero en las páginas del Almanaque gallego de Manuel Castro López, de Buenos Aires (Pizzicato, 1901c), para reproducirse también en las páginas de El Correo Gallego meses después (Pizzicato, 1901d). En esta ocasión, más que los datos biográficos o los juicios técnicos sobre la obra de Montes, el verdadero interés de los párrafos residen nuevamente en la reivindicación de la dignidad que no mostraban los Certámenes por medio del respeto escrupuloso a lo que era la esencia del folclore como esencia de la verdadera música gallega. El tema ocupaba el interés de Arana hacía tiempo y se había convertido en una de sus particulares luchas incómodas. Así, entre 1884 y 1890 los certámenes musicales celebrados en Coruña, Tuy y Pontevedra venían siendo con frecuencia objeto de la pluma del Pizzicato más agrio y mordaz, con una serie de trabajos que respondían a un plan global de ataque hacia la poca seriedad de sus planteamientos y la extrema pobreza de sus resultados. En síntesis, Arana acusaba a los organizadores y a sus jurados de ignorancia, planteando una serie de requisitos en sus bases que resultaban ridículos con presencia constante de música extranjera como base de los trabajos propuestos –especialmente música italiana o francesa–, exigir adaptaciones instrumentales absurdas y someter a la música popular a instrumentaciones y transformaciones indignas. Los jurados eran además criticados por incapaces, manipuladores y oscurantistas en sus decisiones, lamentándose de la poca calidad artística de las composiciones y de las interpretaciones musicales premiadas así como de las respuestas y actitudes de los derrotados. La dialéctica periodística al respecto fue larga y tensa, originando constantes respuestas, muchas veces enmascaradas en pseudónimos y acabaría derivando en un agrio enfrentamiento entre los defensores del planteamiento 148 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 148
“tradicional” de dichos concursos, alineados con un Varela Silvari que se mantenía al margen y contra quién Arana realizaría gravísimas acusaciones de plagio, falsedad y manipulación sobre la ignorancia de sus coterráneos. Si del título de este nuevo trabajo podría esperarse quizá un estudio ejemplificado del tratamiento recibido por la música regional en las composiciones de Montes, el artículo es realmente una continuación de los argumentos que venimos de indicar, contextualizando al final al autor como malogrado salvador de esos certámenes: Lo que pudiera llamarse <renacimiento del regionalismo gallego>, en el último tercio de la pasada centuria, encontró en los certámenes literarios y musicales, celebrados en las más importantes ciudades de las cuatro provincias hermanas, un poderosos medio de propaganda y eficacia, cuya eficacia, en lo que se refiere al arte músico popular, hubiera sido de incuestionable transcendencia, si los directores o iniciadores de aquellos concursos, inquiriesen detenidamente el objeto y fin que debe perseguirse en tan pausibles empresas. Parecía lógico que, antes de señalar temas para las composiciones basadas en las tonadas ó bailes genuinamente populares, se comenzase por otros, en los que se diese preferencia y capital importancia, á las no escritas colecciones folklóricas, para estudiar después la evolución de primitivas tonalidades, del ritmo, etc., depuradas de influencias exteriores que dañan y malean los elementos integradores, étnicos que informan ó presiden las inspiraciones del pueblo y de la raza. No se entendió así por desgracia, y, al parecer, se prescindió también de estudiar nuestro abolengo artístico quizá íntimamente unido á las sorprendentes manifestaciones de gusto provenzal cultivadas a los trovadores portugueses y expuestas en los Cancioneros (…) A falta de tales medios de fructífera enseñanza, vino el individual y poderoso auxilio de espíritus selectos que, en excelentes revistas y periódicos, compilaron las no muy abundantes y preciosas referencias de la música popular gallega, ampliadas en la publicación de melodías indígenas y de colecciones muy apreciables de valiosa y característica documentación (…). Continúa después el periodista ferrolano con una interesante distinción entre música popular y música popularizada, definiendo esta última como transformación inconsciente o paráfrasis indopta (sic) de giros melódicos y reposos cadenciales, de gusto y mérito muy dudoso, cuya consecuencia seguramente será la 149 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 149
de anular nuestra personalidad musical al pervertir el hoy mal dirigido instinto musical de las muchedumbres. Este problema afectaban por entonces a toda la música popular, pero especialmente a lo que Arana llama música industrial, desvinculada de su contexto original y próxima a los contextos urbanos, en especial la música de gaita ó zanfonía, muy popular por entonces y que había sido resucitada en gran medida por el gran Perfecto Feijóo. En este contexto de abandono, surge la figura de Montes y de su obra, ejemplo y paradigma inequívoco, Que ha dejado valiosísima prueba de arte e inspiración en selectas partituras de correcta e intachable sobriedad, pintura fidedigna del temperamento de la raza, ayer indomable, hoy abatida, que canta con dejos de amarga ironía o de nostálgica soidade. El maestro Montes logró aquella perfecta asimilación, en la tiernísima Balada en las Alboradas, Sonata, Fantasía y Rapsodia, donde palpita el espíritu de nuestro pueblo, sus cuitas, sus ansias, sus pesares (…) Añade después, que en muchas de sus melodías fáciles y concisas, en la justa y adecuada expresión de las mismas, pueden distinguirse con claridad la frase o el inciso genuinamente popular del giro ó de la cadencia de la musa del compositor. Concluye finalmente la crónica con una llamada al reconocimiento de su labor, previniendo del olvido y de la ingratitud: Así lo han reconocido los maestros y musicólogos españoles; así lo confirman los éxitos crecientes de todas sus producciones y así también ha de ratificarlo su país natal apresurándose a saldar deudas de honor y reconocimiento. Que si el artista siempre vive en sus obras, el recuerdo y la gratitud no duran mucho tiempo en la memoria y en el corazón del hombre (Pizzicato, 1901c, 1901d). 5. Otros ensayos Venimos de referir a lo largo de nuestra investigación, diversos trabajos de Pizzicato, aparecidos por entregas que responden por su temática y por su desarrollo a un plan preexistente, de manera que en su unicidad podrían formar parte de pequeñas monografías o ensayo. Sin embargo, dos son los trabajos que por alcance y extensión se encuadrarían mejor en este último apartado y 150 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 150
que a su vez constan con antecedentes y referencias anteriores entre sus escritos y tanto en la prensa regional como en la madrileña. El primero de ellos es sus Romerías ferrolanas (Pizzicato, 1905), un trabajo extenso aparecido en el Almanaque de Ferrol para el año 1906 que se había visto precedido el año anterior por otro titulado Música popular ferrolana (Pizzicato, 1904). Se trata realmente de dos estudios complementarios donde el cronista da cuenta de algunas melodías propias de la comarca, obtenidas de bibliografía y de su trabajo de campo, analizándolas mediante un análisis comparativo de fuentes, sobre todo en el segundo de los casos. Como hipótesis de trabajo, Música popular ferrolana se plantea la pregunta de si puede o no considerarse la existencia de una música popular ferrolana propia, ya que con el paso del tiempo y las influencias exteriores ésta había realmente desaparecido (Llorca Freire, 1996: 29-30) (Groba, 2012 [I]: 181). La respuesta de Pizzicato es negativa, dudando que nadie pueda hallar el verdadero germen popular gallego en esta música. Como planteamiento, esta hipótesis está también formulada en sus Romerías ferrolanas, donde, tras citar los trabajos del Padre Sarmiento, Murguía, Adalid, Tafall Abad, Montes, Cotarelo y de los grandes recolectores de romances, Víctor Said Armesto y Casto Sampedro, Pizzicato anunciaba: Yo he tenido la fortuna, y gracias a la bondad exquisita del entusiasta coterráneo, de copiar gran parte de aquéllas melodías, hasta ahora inéditas y podré utilizarlas en unión de algunas otras de los maestros Montes y Tafall, además de las que yo mismo he compulsado o recogido en la provincia de la Coruña. No pretendo, y ocioso me parece consignarlo, realizar una labor que mis escasas luces me veda; sino enamorado por lo sugestivo del tema, esbozar ligerísimas impresiones, desflorar el asunto, compilando testimonios ajenos y diciendo algo, someramente, de lo poco que yo puedo escribir, para demostrar, con documentación adecuada, que los cantares d´os cegos son tan numerosos y característicos como los tradicionales alalás, que tampoco han sido estudiados con amore por folkloristas y musicólogos (Pizzicato, 1905). Tal era la intención de Arana, que por entonces había visto rota su relación epistolar con Sampedro tras vivir situaciones tensas, derivadas de los materiales aportados por el ferrolano al pontevedrés, sus deseos de participar activamente 151 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 151
en las labores del cancionero y el mantenido silencio con que Sampedro le castigaba, sin responder a sus cartas. Ni qué decir, que en este contexto la aparición de este trabajo no debió de resultar agradable a D. Casto, ahondando más en una grieta cuyas consecuencias irían en aumento hasta convertirse en brecha. Por otro lado, Arana se encontraba ya entonces dedicado a la elaboración de su propia colección de Cantos, Bailes y Tonadas de Galicia, que en 1910 resultaría premiada en la Exposición Nacional de Bellas Artes celebrada en Madrid (Malde, 2012: 273-278). Es de suponer que en este contexto y en ausencia de otros datos, la veintena de melodías entre transcripciones y comparaciones, melodías vocales e instrumentales que presentan estas Romerías, bien pudieron formar parte de esta colección con la que Arana daba forma a uno de los principios sobre los que debía asentarse el regeneracionismo musical, defendidos desde sus escritos. Nuevamente en el manejo de bibliografía referencial y en el establecimiento de comparaciones entre los repertorios gallego y europeo, Arana muestra una gran erudición. Sin embargo, a los ojos actuales, es opaco en indicaciones sobre la procedencia de los cantos que quedan enmascaradas dentro de la narración. No figuran prácticamente datos relativos a cómo, quién, cuándo y dónde se recogió la información, aspectos estos que quizá estén fuera de lugar en un trabajo divulgativo como el que nos ocupa pero importantes cuando se habla de recopilaciones de música popular sobre todo si tenemos en cuenta la seriedad que el propio Arana demandaba para este tipo de labores y de la que harían gala Sampedro y sobre todo Pedrell en sus Cancioneros. Para finalizar nuestro trabajo, nos referiremos brevemente al que quizá sea su ensayo más conocido y que supone una importante incursión en el terreno de la organografía popular: Solo de gaita. Publicado por entregas en el Boletín de la Real Academia Gallega en 1911, se trata quizá del trabajo más difundido de Arana, apareciendo en diferentes periódicos y revistas musicales españolas e hispanoamericanas. Como otros escritos del ferrolano, Solo de gaita cuenta con una serie de precedentes que pasamos a señalar. Así, el 10 de marzo de 1900, un breve trabajo titulado La gaita aparecía en el diario El Liberal de Madrid, dentro de la sección El Averiguador popular (Pizzicato, 1900). Se trataba en esta ocasión de la característica columna de carácter divulgativo, a pesar de lo cual la historia del instrumento es abordada haciendo acopio de citas bibliográficas –excesivas en todo caso– para referirse a cuestiones etimológicas complejas que son resueltas a veces sin demasiado acierto, pues el trabajo fundamentalmente al organistrum y a la zan152 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 152
fona. En agosto de ese mismo año idéntico trabajo apareció en en La Música Ilustrada Hispanoamericana de Barcelona (Pizzicato, 1900a) y en La Idea Moderna de Lugo (Pizzicato, 1900b). Son en todo caso, precedentes temáticos y avances metodológicos de lo que sería el gran Solo de Gaita, cuyo contenido muestra un importante salto cuantitativo y cualitativo como resultado final. Arana había mostrado interés por el estudio de los instrumentos musicales como queda testimoniado en algunos de sus trabajos aparecidos en El Liberal madrileño antes referidos. A diferencia de aquéllos, con el opúsculo que ahora abordaba tocaba uno de los símbolos más peculiares de la música gallega, con pretensión de ofrecer un discurso filológico e iconográfico principalmente. Pero también analiza algunas cuestiones relativas a su presencia, pervivencia y actualidad en la historia Galicia. Se sumaba así al renacimiento y reivindicación de la gaita en un proceso que había comenzado tiempo atrás liderado por El Gaitero del Lérez, Perfecto Feijóo que para entonces había cosechado ya importantes éxitos con su coro Aires d´a Terra (Calle, 1993) y era considerado como autoridad en todas las cuestiones relativas este instrumento. En opinión de Luis Costa, es en este trabajo, como en otros aparecidos en el mismo Boletín, donde su autor exhibe un método cuidadoso en el uso de fuentes y documentación que se citan oportunamente, aspectos que sin duda acabaron propiciando la reedición parcial del mismo en la Revista Musical de Bilbao en 1911 (Arana, 1911) y la de su amena Coda, en el Boletín de la Unión Hispano Americana al año siguiente (Pizzicato [Arana], 1912). El crítico musical granadino Cecilio de Roda destacaría la importancia del ensayo de Pizzicato desde las páginas de la prestigiosa revista La España Moderna, haciendo balance de lo que musicalmente había dado de sí 1911. Sitúa Roda el interés de Solo de gaita dentro de un año casi yermo en publicaciones musicales, al lado de un pequeño elenco de obras y autores entre los que figura Pedrell (Roda, 1912). Precisamente este último, presentaría a su amigo e informante Ramón de Arana en el tomo IV de su Cancionero Musical Español aparecido en 1922, como preámbulo de la parte dedicada a Galicia, con las siguientes palabras referidas al trabajo: Lo ha tocado, digo, lo ha escrito mi insigne amigo Ramón de Arana, gran maestro en el dificilísimo arte de templar gaitas cuando se destemplan, especialmente por musicógrafos mal informados en cuestiones de organografía instrumental, que es el arte de describir y clasificar los acentos sonoros de la música; gran folklorista de quien he aprendido cosas 153 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 153
muy recónditas del ser, saber y sentir de su amada región, Galicia, la verde Erín española; escritor brioso, crítico musical de simpático humorismo, especialmente cuando llamándose Pizzicato coge la férula y, siempre bien documentado, zarandea a los incautos que se ponen al alcance de sus suaves pellizcos. Sigamos a Arana en el preludio al Solo de gaita; sirva de presentación lo que dice con las finas mieles de su gracioso humorismo. Para, tras incluir algunos párrafos literales, recensiona críticamente el estudio elogiando a su autor y sugiriéndole líneas de trabajo complementarias para investigaciones futuras (Pedrell, 1958: 44-45)19. Un año después, Arana daría a la imprenta un nuevo trabajo relacionado con la organografía tradicional gallega, esta vez dedicado a La zanfona y publicado en La temporada de Mondariz (Pizzicato, 1912a). De este modo quedaba inscrito también en el contexto de las investigaciones y trabajos iniciados por Perfecto Feijóo y S. Tafall que se verían continuados años después en la obra de Faustino Santalices ya dentro del contexto del nuevo galleguismo que por entonces cobraba fuerza. 6. Un solo de gaita a modo de coda A pesar del indudable valor de los trabajos organográficos de Arana, estos pronto caerían en el olvido, considerando su pensamiento, metodología y estilo, más propios del siglo XIX que de la nueva centuria. Como consecuencia dejaron de reconocerse en ellos razones más que justificadas para ser referentes notables en la construcción icónica de nuestra identidad musical. Citaremos al respecto solo un caso, en relación también a su Solo de gaita. Como artículo de portada, la revista Vida gallega publicaba en su número de noviembre de 1925 un largo dossier que llevaba por título “La rehabilitación de la gaita gallega. Habla la opinión autorizada”. Se trataba de un trabajo colectivo de tres firmantes diferentes, considerados autoridades en el tema: el joven ourensano Faustino Santalices, el periodista pontevedrés F. Portela Pérez y el reconocidísimo J. M. Varela Silvari que se correspondían con otras tantas partes (Santalices, Portela, Varela, 1925). 19Este escrito de Pedrell integrado en su Cancionerofue reproducido en noviembre de 1911 en las páginas de La vanguardiade Barcelona (Pedrell, 1911). 154 Ollando (Sin Groba)_Maquetación 1 12/04/18 13:48 Página 154
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