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Escritura y transmisión de Providencia de Dios de Quevedo

Alonso Veloso, María José

Abstract

Este artículo pretende aclarar aspectos aún oscuros de la escritura y transmisión del tratado religioso de Quevedo Providencia de Dios. El análisis exhaustivo de sus fuentes textuales, acompañado por la información biobibliográfica transmitida por el epistolario quevediano, por biógrafos y editores, permite arrojar luz sobre el título, la fecha de redacción, la exacta delimitación de su texto y estructura, así como las relaciones entre los testimonios, con especial atención al manuscrito autógrafo conservado. Las conclusiones alcanzadas aconsejan matizar ciertos lugares comunes reiterados en las distintas aportaciones críticas, en particular el que hace referencia a la supuesta división bipartita de la obra

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ANALECTA MALACITANA REVISTA DE LA SECCIÓN DE FILOLOGÍA DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS UNIVERSIDAD DE MÁLAGA XXXVII, 1-2 (2014) [3] ÍNDICE ARTÍCULOS PEDRO AULLÓN DE HARO, La recepción de la obra de Menéndez Pelayo y la creación de la ‘Historia de las ideas ’. ................................................................ MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO, Escritura y transmisión de Providencia de Dios de Quevedo........................................................................................................ JUAN J. MARTÍNEZ GARCÍA , La geografía burlesca de Góngora (I). Loci vivenciales y no vivenciales en la letrilla VII ............................................................ EVA LLERGO OJALVO, La monja/beata como personaje teatral en los villancicos paralitúrgicos............................................................................................................... ISABEL COLÓN CALDERÓN, Jardines y huertas en la novela corta del XVII............... SARA G. MENDOZA , Rafael Guillén bajo la sombra del 50.................................. NOTAS JOAN GÓMEZ PALLARÈS / ÒSCAR DE LA CRUZ PALMA, Mart. VII 19: una cita erudita............................................................................................................................ LUCAS A. MARCHANTE-ARAGÓN, Ana Félix «más desdichada en sus sucesos que en su nombre». (In)justicia e imperio en el tratamiento de los moriscos en Don Quijote II.................................................................................................... ALBERTO RODRÍGUEZ DE RAMOS, La biografía de María de Zayas. Una revisión y algunos hallazgos................................................................................................ RUBÉN ROJAS YEDRA, El problema del seductor a propósito de Don Juan de Torrente Ballester................................................................................................... BIBLIOTECA La teoría de la comedia sentimental en el tratado Pro Comoedia Commovente de Christian Fürchtegott Gellert (ordenado y dispuesto para la imprenta por Miguel Ángel Sánchez Alonso)................................................................... Seis poemas latinos autógrafos e inéditos del humanista Bartolomé Martínez, hallados en la abadía del Sacromonte de Granada (ordenado y dispuesto para la imprenta por Jesús M. Morata Ruiz)...................................................... COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO JOSÉ POLO, Notas de carácter metodológico, bibliográfi co, ortotipográfi co y de técnica del trabajo científi co alrededor de dos importantes obras «lingüístico - -discursivas» en el entorno de Coseri u (y 3)..................................................... 7 39 83 133 155 181 211 217 237 255 277 295 331 [4] RECENSIONES [págs. 393-440] WILLIAM B. STANFORD, El tema de Ulises, ed. de Alfonso Silván y traducción de B. Afton Beattie y Alfonso Silván (José Manuel García Lamas) LUCIA SAUDELLI, Eraclito ad Alessandria. Studi e ricerche intorno alla testimonianza di Filone (Tiziano Fabrizio Ottobrini) ROSARIO LÓPEZ GREGORIS & LUIS UNCETA G ÓMEZ (eds.), Ideas de mujer: Facetas de lo femenino en la Antigüedad (José Luis Jiménez Muñoz) ISAAC DONOSO JIMÉNEZ (ed.), Historia cultural de la lengua española en Filipinas: ayer y hoy (José Luis Calvo Landau) MARÍA DOLORES RINCÓN GONZÁLEZ Y RAÚL MANCHÓN GÓMEZ (coords.), El maestro Juan de Ávila (1500?-1569), un exponente del humanismo reformista (Francisco Javier Cruz Lendínez) ANTONIO CORTIJO OCAÑA, La porfía: identidad personal y nacional de Lope de Vega (Enric Mallorquí-Ruscalleda) AMPARO QUILES FAZ, Mujer, voto y libertad: textos periodísticos de Isabel Oyarzábal Smith (Amina El Founti Zizaoui) DIEGO MARTÍNEZ TORRÓN , Éxito (Marta Rojano Simón) J ULIO CORTÁZAR, Clases de literatura (ed. de Carlos Álvarez Garriga); Cortázar de la a A la Z (ed. de Aurora Bernárdez y Carlos Álvarez Garriga) (Anuchka Ramos Ruiz) CRISTÓBAL MACÍAS VILLALOBOS Y GUADALUPE FERNÁNDEZ ARIZA (eds.) , Eros y el Poder en la Literatura Hispanoamericana del siglo XX (Aurora Caracuel Barrientos / Nerea López Carrasco) ARNDT LAINCK, Las fi guras del mal en 2666 de Roberto Bolaño (Eva Díaz Muñoz) MARIO VARGAS LLOSA, El héroe discreto (Antonio Manuel Luque Laguna) PIERO VALERIANO BOLZANO, Jeroglífi cos, prólogo general y libros I-V, introducción, edición crítica, traducción e índices de Francisco José Talavera Esteso (Míriam Carrillo Rodríguez) MARÍA DE LAS N IEVES MUÑIZ MUÑIZ, L’immagine rifl essa. Percezione nazionale e trame intertestuali fra Italia e Spagna (Davide Mombelli) JOSÉ MANUEL LOSADA GOYA Y ANTONELLA LIPSCOMB (eds.), Mito e interdisciplinariedad. Los mitos antiguos, medievales y modernos en la Literatura y las Artes Contemporáneas (Patricia Fernández Martín) MANUEL MILÁ Y FONTANALS, Principios de Estética o Teoría de lo Bello, ed. de Pedro Aullón de Haro (Jaime Caralt) ANTONIO SÁNCHEZ TRIGUEROS, El concepto de sujeto literario y otros ensayos críticos (José Ignacio Fernández Dougnac) ANXO ABUÍN GONZÁLEZ, El teatro en el cine (Verónica Rueda Rueda) RAÚL SANZ BURGOS, JULIÁN SAUQUILLO GONZÁLEZ Y FRANCISCO SERRA GIMÉNEZ, Nietzsche: modernidad y política (José Luis Calvo Landau) RESÚMENES PARA REPERTORIOS BIBLIOGRÁFICOS [págs. 441-450] NORMAS DE EDICIÓN [págs. 451-457] REFERENCIAS DE CALIDAD E ÍNDICES DE IMPACTO [pág. 459-460] REVISTAS DE INTERCAMBIO [www.anmal.uma.es] [39] AnMal, XXXVII, 1-2, 2014, págs. 39-82 ESCRITURA Y TRANSMISIÓN DE PROVIDENCIA DE DIOS DE QUEVEDO MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO Universidad de Santiago de Compostela La obra de Francisco de Quevedo que conocemos con el nombre abreviado de Providencia de Dios, escrita en lo sustancial durante su prisión en San Marcos de León y en los últimos años de su vida, encierra algunas incógnitas aún no debidamente resueltas, pese a la ocasional atención crítica que se ha prestado al tratado religioso. Su complejidad resulta pareja a la de buena parte de la producción quevediana en prosa, en la que proliferan los casos de reescrituras y fases de redacción diversas, obritas exentas que se integran en un proyecto literario más amplio, originales extraviados, impresos alejados de la voluntad de su autor o manipulaciones de editores antiguos y modernos. El título, la fecha de redacción, la exacta delimitación de su texto y estructura, así como las relaciones entre los testimonios de la historia de su transmisión textual, particularmente en lo que atañe al valor que debe concederse al manuscrito autógrafo conservado, son algunos de los aspectos aún necesitados de aclaración. La oscuridad que se cierne sobre ellos guarda estrecha relación con la dispersión de los papeles de Quevedo tras su muerte y con las circunstancias de su encarcelamiento en 1639, cuando le fueron requisados sus papeles, según denunciaron el propio autor (en cartas de su Epistolario, memoriales o el prólogo de la Primera parte de la vida de Marco Bruto1, por ejemplo) y 1 F. de Quevedo, Primera parte de la vida de Marco Bruto (ed. de Mª J. Alonso Veloso), en Obras completas en prosa (dir. de A. Rey), V, Castalia, Madrid, 2012, 641-984, págs. 721-722. 40 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO también su primer biógrafo, Pablo Antonio de Tarsia2. Este último menciona de hecho un «Tratado de la inmortalidad del Alma, que, habiéndole visto y alabado el padre Juan Antonio Velázquez [...] queda todavía inmortal después de perdido»3. A los problemas antedichos se añade la concurrencia del proceso de escritura y la posible culminación de varios textos de tema religioso, y coincidentes en motivos como la providencia divina o la fi gura de Job, durante los años de su última prisión en San Marcos de León. El propósito de este artículo es contribuir a un mejor conocimiento de las mencionadas facetas de la obra, a partir del estudio prioritario y exhaustivo de sus fuentes textuales, en combinación con la información biobibliográfi ca transmitida por el epistolario de Quevedo, sus biógrafos y editores. El análisis conjunto de tales datos —que pueden resultar imprecisos considerados aisladamente— obliga a matizar, o incluso contradice abiertamente, algunos lugares comunes reiterados en las aproximaciones críticas que se han realizado sobre la obra, desde las ediciones del siglo XVIII hasta las de Fernández-Guerra, Astrana o Buendía, ya en los siglos XIX y XX. 1. Un breve estado de la cuestión Un rápido repaso de las aportaciones críticas sobre esta obra evidencia la complejidad del problema, que abarca al menos tres vertientes controvertidas: la hipotética división de la obra en partes, el título atribuible al texto literario y su fecha de composición. Fernández-Guerra4 se refi rió a uno de los aspectos más dudosos: la estructura de la obra5. 2 P. A. de Tarsia, Vida de don Francisco de Quevedo Villegas, Caballero del Orden de Santiago, Secretario de su Majestad y Señor de la Villa de la Torre de Juan Abad (facsímil de la edición de Madrid, 1663), reproducción de M. Prieto Santiago, prólogo de F. B. Pedraza Jiménez, Ara Iovis, Aranjuez, 1988, pág. 44. 3 Tarsia (loc. cit., pág. 43) aclara, antes de la relación de originales perdidos, que Quevedo «dejó de su letra una memoria de los libros y papeles que le habían ocultado; y aunque después de su muerte se hayan hecho por su sobrino y heredero muchas diligencias y con censuras eclesiásticas de dos paulinas para cobrarlos, quedan todavía sepultados, sin haber traza de sacarlos. Y por que, si acaso con el tiempo salieren debajo de otro nombre, sepa la posteridad a quién ha de deber el aplauso, no escusaré el referirlos aquí». De la noticia se hizo eco, en el siglo siguiente, Nicolas Antonio, quien cita en su Bibliotheca Hispana Nova (I, 1783, pág. 463) el «Tratado de la Inmortalidad del Ánima» en penúltimo lugar de su índice de obras perdidas de Quevedo, precedido del siguiente comentario: «Deperditorum vero manu ipse propria annotatam reliquit feriem, quae non ignorari ad fam am eius pertinet, neve alieno sub nomine adoptivos olim fortiri facile parentes possint». 4 A. Fernández-Guerra y Orbe (ed.), Obras de don Francisco de Quevedo Villegas, I, BAE 23 y 48, Madrid, Atlas, 1946, pág. LXXXVI, 2 vols. (II: 1951). 5 Las explicaciones incluidas en su «Catálogo» atañen a la referencia nº 93 (Providencia de Dios). 41 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 ESCRITURA Y TRANSMISIÓN [...] esta excelente obra consta de tres partes: 1ª Tratado de la inmortalidad del alma (1641-1700). Tarsia lo citó así en la pág. 44, entre los discursos perdidos; pero en el manuscrito original que autógrafo se conserva, con las enmiendas hechas por Quevedo a estímulo del obispo de León, don Bartolomé Santos de Risoba, tan solo se halla el título precedente. 2ª La incomprehensible disposición de Dios en las felicidades y sucesos prósperos y adversos que los del mundo llaman bienes de fortuna. 3ª La constancia y paciencia del santo Job en sus pérdidas, enfermedades y persecuciones. El doctor Juan Pérez de Montalbán anuncia en su Para todos (1633) este opúsculo con el nombre de Themanites redivivus in Job. Pese a su mención de las «tres partes», su edición contiene sólo las dos primeras, por entender que la otra constituye un tratado independiente. Debe notarse también que su útil referencia a las cartas del obispo de León, fuente imprescindible de noticias sobre el proceso de la escritura quevediana como se comentará más adelante, induce a confusión: el cotejo de las sugerencias del religioso desvela que atañen a la llamada «segunda parte» y no a la «primera» conservada en el autógrafo. Un poco más adelante comentaba, sobre la princeps de Providencia, que «el libro se reduce al primer tratado únicamente, pero desconociendo que no era toda la obra» (nº 111, pág. CII). Insistía, por tanto, en el supuesto carácter fragmentario del texto autógrafo y la primera edición, un aspecto comentado también por Jauralde6: «Se conserva autógrafo —aunque incompleto— en la BN». Las ediciones siguientes son deudoras de las decisiones de Fernández-Guerra y determinan la consolidación crítica de Providencia de Dios como obra religiosa estructurada en dos partes. Astrana7 sigue el manuscrito autógrafo, pero completa la parte ajena al mismo con otros testimonios: «el Ms. de la Biblioteca Nacional, H-43 y las ediciones de 1713 (donde se publicó por vez primera), 1720 y 1794». Buendía8, tras recordar que fue escrita «en los duros y meditativos días del encierro forzoso en la prisión de San Marcos de León» y fecharla en 1641, enumera las ediciones del siglo XVIII para concluir que en la segunda, de 1713, «se alteró el título, añadiéndose como última parte del libro el que se hallaba inédito de Constancia y paciencia del Santo Job y se ideó un título particular para cada una de las partes en que se decidió dividirlo». El impersonal «se decidió» delata una intervención «caprichosa», ajena a Quevedo. 6 P. Jauralde Pou, «Ensayo de un catálogo de las obras de Quevedo», en Francisco de Quevedo (1580-1645), Castalia, Madrid, 1999, 927-997, pág. 986. 7 L. Astrana Marín (ed.), Francisco de Quevedo, Obras completas en prosa, Aguilar, Madrid, 1945, pág. 1237, n. 1. 8 F. Buendía (ed.), Francisco de Quevedo, Obras completas. Obras en prosa, Aguilar, Madrid, 1961, pág. 1387, n. 1. 42 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO La advertencia de Buendía sobre la manipulación del título nos traslada al segundo de los problemas dignos de atención, ya mencionado por Fernández- -Guerra9, quien defendía la fi abilidad del que portaba el autógrafo: Tal es el verdadero título que puso Quevedo a este admirable libro, y tal el epígrafe con que la primera mitad del gran fragmento que a nosotros ha llegado se publicó en Zaragoza en 1700 [...]. Lo demás era entonces desconocido, y no salió a luz hasta el año de 1713 [...] imposible parece que los libreros hubieran tenido a mano, según afi rman en la Advertencia previa, los papeles originales de Quevedo: con tan poco respeto y desaliño lo dieron a la estampa. Desde luego hízose alteración en el título, para que no se pareciese al de la impresión incompleta de Zaragoza; se añadió como última parte del libro el inédito de Job, que nuestro polígrafo tenía ya bosquejado en 1633; y se atavió con su rótulo particular cada una de las tres en que se les antojó dividirlo. Una expresión como «la primera mitad del gran fragmento», contradicha por la rotunda integridad del autógrafo y la princeps, podría haber distorsionado la recepción de la obra, reducida así a la condición de mero vestigio del todo del que habría formado parte. Las dudas de Fernández-Guerra sobre el original del que habría partido la segunda edición, tanto como las evidencias sobre la manipulación practicada en sus títulos y estructura, resultan cruciales, a mi juicio, para explicar los aspectos más oscuros de la transmisión de la obra quevediana. Tal vez una mayor atención a las mismas habría evitado la consolidación de posibles innovaciones que se han mantenido incluso hasta el momento actual10. Otros críticos se fi jaron en el problema de la fecha de escritura de la obra. Quevedo parece mencionarla en Doctrina estoica (1635): «Acúsanle de que negó la providencia divina. Yo trato este punto en mi libro que intitulo Historia teologética política de la divina providencia» (pág. 677)11. Tal dato, junto con la evidencia de la dedicatoria al padre Mauricio de Attodo fechada el 11 de diciembre de 1641, llevó a Jauralde (pág. 788)12 a afi rmar que «la obra se gestaba, por tanto, y como muy tarde, hacia 1635. Quevedo la recupera ahora [...]. La obra 9 A. Fernández-Guerra y Orbe, op. cit., II, pág. 165, n. a. 10 También S. Fernández Mosquera, sin propósito de detenerse en el problema y sobre otra obra compleja en la bibliografía quevediana, La constancia y paciencia del santo Job, vinculada editorialmente a Providencia de Dios, enfatizó la difícil delimitación del tratado: «Quevedo tenía papeles, materiales, un tanto indefinidos, pero ya bastante avanzados e incluso conocidos y de los que habla anunciándolos en los paratextos de La cuna y, llegado el momento de la paz de la prisión, los reordena y reescribe resolviéndolos en dos obras La constancia y paciencia y Providencia, de ahí su gestación confusa y una publicación también compleja» («La hora de la reescritura en Quevedo», Criticón, 79, 2000, 65-86, pág. 72). 11 F. de Quevedo, Nombre, origen, intento, recomendación y descendencia de la doctrina estoica. Defiéndese Epicuro de las calumnias vulgares, en Obras completas en prosa (edición de F. Rodríguez-Gallego y dirección de A. Rey), IV, 2, Castalia, Madrid, 2010, págs. 565-712. 12 P. Jauralde Pou, op. cit. 43 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 ESCRITURA Y TRANSMISIÓN primero se dedica —fi nales de 1641— y luego se va escribiendo y enviando a sus corresponsales». Ettinghausen abordó la datación de la obra, aún no «satisfactoriamente fi - jada» (pág. 170)13, en un estudio donde refl exiona también sobre el título y delimita los principales problemas del texto literario. En él hace notar la aparente discrepancia entre la fecha de 1641 refl ejada en la dedicatoria y la fecha posterior, de 1642, en la que Quevedo parece estar aún redactando su tratado, a juzgar por la información extraída de su epistolario14. Acudiendo al análisis de las cartas intercambiadas con el obispo de León, ya apuntado por Fernández- -Guerra, concluye de modo convincente que «la obra en que trabajaba Quevedo en el otoño de 1642 era [...] el ‘tratado De la divina Providencia’, o sea la segunda parte de la Providencia de Dios» (pág. 172)15. Menos concluyentes resultan tal vez sus sugerencias acerca de la existencia de dos partes de un único tratado, en relación con el problema del título. En su opinión, el autor habría considerado «a las dos como formando una sola [...] por el hecho de que en el manuscrito autógrafo de la primera puso el título de la segunda» (pág. 170). Pero, como se apreciará después, el contenido de ambas partes admite epígrafes con una referencia general a la providencia divina, por más que la primera centre su objetivo en la inmortalidad del alma; y además, cuatro de los cinco testimonios conservados atribuyen inequívocamente el título a un texto que sólo abarca la «primera parte», aspecto al que volveré en el análisis de las fuentes textuales. 2. Año de 1642, desde la prisión de San Marcos Tanto Ettinghausen16 como Crosby17 destacaron la importancia de la correspondencia de Quevedo con Santos de Risoba y el padre Pimentel en 1642, para dilucidar la gestación de Providencia de Dios. Las referencias sucesivas del primero, el obispo de León, a «tres tratados» parecen ceñirse exclusivamente a la segunda parte impresa a partir de la edición de 1720, a lo que denomina «Tratado de la divina providencia»18. 13 H. Ettinghausen, «Acerca de las fechas de redacción de cuatro obras neoestoicas de Quevedo», Boletín de la Real Academia Española, LI, CXCII, 1971, págs. 161-173. 14 Las dos «partes» contienen además referencias internas que permiten datar la redacción en el año 1642 en ambos casos; copio la cita exacta de los pasajes más adelante. 15 Desecha Ettinghausen (op. cit., pág. 171) la posibilidad de que se hubiese producido un caso semejante al de la redacción del tratado moral Virtud militante, pues «es más probable que aquí no se trate de dos redacciones sucesivas, sino de algo todavía más sencillo». 16 H. Ettinghausen, loc. cit. 17 J. O. Crosby, Nuevas cartas de la última prisión de Quevedo, Tamesis, Woodbridge, 2005. 18 Las citas que incluya del epistolario quevediano proceden de la edición de Crosby (loc. cit., págs. 78-83, 94-95 y 101-102). Remito también a su exhaustiva anotación de las cartas del obispo de León y el padre Pimentel, relacionadas con la gestación de Providencia de Dios (págs. 210214, 218-219, 236-237 y 246-248), que abarcan el período comprendido entre el 23 de agosto y el 25 de 44 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO El 23 de agosto de 1642 (carta 7, págs. 78-79), el obispo notifi ca el envío de material bibliográfi co, en concreto Foreiro, útil resumen de la doctrina de Orígenes y Crisóstomo. Sólo dos días después, el 25 de agosto (carta 8, págs. 79-80) , devuelve a Quevedo el «primer cuaderno del Tratado de la divina providencia», remitiéndole el «lugar y palabras» de san Agustín, además de pasajes de la Sagrada Escritura y los santos; las indicaciones precisas del obispo permiten constatar que, en efecto, se está refi riendo a lo que hoy se considera la «segunda parte» de la obra: el Eclesiastés, a propósito de Claudiano y el ateísmo, remite a la pág. 166 del impreso19; el Salmo 72, para Claudiano y la cita «Rursus labefacta cadebat religio», a la pág. 190; la idea de las dignidades como castigos (Eclesiastés, 9 y 12, además de Nicolás de Lira, Hugo Cardenal y paráfrasis caldaica del Padre Pineda), tal vez a la misma pág. 190. Transcurridos sólo cinco días desde la carta anterior, el 30 agosto de 1642 (carta 10, pág. 83), Santos de Risoba vuelve a escribir a Quevedo, enviándole el «segundo cuaderno, que es en todo igual y muy hermano del primero». Destaca ahora un lugar de san Agustín sobre el Salmo 48, que parece aludir al texto contenido en la pág. 182 del impreso de 1720, en la «segunda parte» de Providencia de Dios; la mención al pensamiento de la higuera, a la pág. 184 del impreso; y un supuesto error, «yerro de pluma», al poner «impíos» en lugar de «píos»20. Finalmente, las últimas indicaciones conservadas del obispo de León sobre la obra se remontan al 25 de octubre de 1642 (carta 26, págs. 101-102), transcurrido un lapso de dos meses desde las anteriores: «Remito a V. M. el último cuaderno, que he leído con el mismo gusto que los demás, que como partos de un mismo ingenio son muy hermanos en todo» (pág. 101). En esta misiva destacan el lugar de Foreiro, que estima muy bien ponderado y realzado, y parece apuntar a las págs. 199-204 de la primera edición de la supuesta «segunda parte» de la obra; y el de Crisóstomo, ejemplo de síntesis, aunque pone reparos a su longitud y estima que sus palabras estarían «mejor traducidas en nuestro vulgar, como v. m. hizo en el testimonio de Iaquinocio» (pág. 101), en posible alusión a las págs. 205-206 de la edición mencionada21. Por otra parte, expresa su sorpresa por el modo de cita de san Jerónimo, en probable remisión al texto de la pág. 20622. Y también alaba las ilustraciones eruditas: octubre de 1642; en ella ofrece datos sobre la localización de las referencias. Crosby incluye también la dedicatoria de la obra a Mauricio Attodo, fechada el 11 diciembre 1641, en apariencia de forma previa a la escritura del tratado, culminada en 1642 (carta 2, pág. 72). 19 Para estas indicaciones de los lugares a los que se habría referido el obispo de León, cito en todos los casos por la página de la primera edición de la «segunda parte», la impresión de 1720. 20 Véase Crosby (op. cit., pág. 219), quien señaló que no parece haber error en las dos menciones de la palabra «impíos» situadas en el lugar aludido. 21 «Y lo mismo siento de las demás autoridades que v. m. trae en este cuaderno —añade—, y las demás a lo largo en latín, y costándole a v. m. tan poco el traducirlas, y sabiéndolo hacer con tanta gracia (cosa que aciertan pocos)» (pág. 102). 22 «Cerca del final de este cuaderno —afirma el obispo de León—, en el séptimo libro de sus Epístolas, que en las obras de este Santo, que reconoció Erasmo, ni Marco Victorio no he hallado que las Epístolas de san Jerónimo se dividan por libros, sino sólo las de san Gregorio Papa, ni en 51 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 ESCRITURA Y TRANSMISIÓN apoyada de forma prioritaria en el ejemplo de los mártires cristianos que no sólo no temieron la muerte, sino que la apetecieron por su fe en la inmortalidad. En cuanto a la argumentación de la «segunda parte», se desarrolla del siguiente modo: — Cita de san Agustín y expresión hiperbólica de la extrañeza que produce la idea de que alguien pueda negar la existencia de Dios, reconocida por todas las criaturas, incluido el «serafín comunero». Citas de salmos y san Agustín, contrapuestas a Marcial (págs. 1423-1425). — Plan de la obra: «Derivemos el ateísmo desde su principio, pues estamos en él» (pág. 1425). Exposición sobre el desarrollo del ateísmo desde sus orígenes hasta las herejías posteriores a la venida de Jesucristo. — El universo perfecto, manifestación de la existencia de Dios (págs. 1426- -1427). — Exposición de una razón central para la negación de la providencia: la existencia del mal en el mundo; cita de Claudiano. Pasajes de distintas obras de Séneca, el «tapaboca más afrentoso» contra ateos y herejes, por defender el libre albedrío negado por Lutero (págs. 1427-1428). — Comienza «la causa de Dios» (pág. 1428), declarando «qué es Providencia» (pág. 1429), con citas de Boecio, Santo Tomás y Damasceno. El objetivo no es mostrar cómo funciona, sino probar su existencia a quienes la niegan por su ignorancia (págs. 1429-1430). — El sentido verdadero que se oculta en los males y bienes aparentes. Un espectáculo de magia, el oro y el diamante, los personajes bíblicos del rico epulón y Lázaro, para demostrar que riqueza y pobreza son en sí indiferentes (págs. 1430-1434). Job, contrapuesto a impíos y avarientos. El desengaño en Midas, la estatua de Nabuco, la paradoja del camello y el ojo de la aguja. San Agustín, en relación con la fi gura ejemplar de Job (págs. 1435-1436). — El escándalo de la aparente prosperidad de los malos, en Lucano, Séneca y san Agustín. Motivo del justo que da su fruto a tiempo, con el caso bíblico de la higuera, sobre la necesidad de esperar al fi - nal para juzgar sobre la providencia divina. Crisóstomo y Crisólogo (págs. 1438-1440). — Digresión sobre la «sagrada religión» de san Ignacio de Loyola, considerada como «prevención de la providencia divina» contra herejes e idólatras (pág. 1442). — Se retoma el tema de la incomprensión ante la prosperidad de los impíos, con Jeremías y Salmos, interpretados por san Agustín y glosados por Quevedo. Los impíos en el infi erno de Virgilio, en Eneida (pág. 1444) . — Los medios de la divina providencia para alcanzar sus fi nes: el premio para el justo y el castigo para el impío, según el jesuita Jacquinocio (pág. 1445)34. 34 «Toda la victoria desta controversia es que, aunque los impíos tengan prosperidad, riquezas, dignidades y reinos, y los virtuosos, desprecio, calamidad, pobreza y castigos, hay Providencia divina, que permite lo uno y lo otro para los premios de su clemencia y para los 52 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO — La pobreza, la calamidad, la persecución y el desprecio de los justos son armas de la providencia contra el poder, los tesoros y dignidades; argumentos de Jacquinocio, Crisóstomo, Orígenes y otros autores sagrados (pág. 1445). — El motivo de la pobreza, ejemplifi cado en distintos casos. Recorrido desde el nacimiento humilde de Cristo hasta su muerte (págs. 1446- -1447); la pobreza de Roma y su ruina en la prosperidad, con citas de Juvenal y Lucano; ejemplo bíblico del rey Baltasar (págs. 1449-1451) . — Contraposición entre la pobreza de Cristo y la riqueza de supuestos poderosos convertidos en oprobio del mundo (Nabucodonosor, Alejandro Magno, Calígula, Domiciano, Heliogábalo y otros), en cita de Jacquinocio (pág. 1452). Crisóstomo, San Jerónimo y san Agustín, sobre lo precioso de la calamidad (pág. 1454). — Dios prueba a los buenos con las adversidades, que hace recaer en aquellos a quienes prefi ere. Los casos de Anaxarco y Nicocreonte, y sobre todo el de Job. Citas de Tertuliano, san Agustín y san Pablo (pág. 1455). — No es posible apreciar los designios de la divina providencia en vida, como no se puede comprender la enfermedad hasta que la anatomía investiga en el cadáver, como lo hizo Galeno. De igual modo procederá Quevedo, para justifi car la providencia de Dios a través de ejemplos históricos, bíblicos y paganos (págs. 1455-1456). El segundo tratado tiene como objetivo demostrar que hay providencia divina. Partiendo del argumento central de quienes la negaron, la existencia del mal en el mundo, lo impugna proponiendo que bienes y males aparentes son atribuidos en vida por Dios para, tras la muerte, premiar a los justos que padecieron adversidades (como Job) y castigar a los impíos prósperos. Tras el análisis precedente, cabe aun una breve mención a la relación de los aspectos comentados con los títulos incluidos en la tradición textual de ambos tratados. El epígrafe que se atribuye a la «segunda parte» en el manuscrito del siglo XVII y en el impreso de 1720 (en este caso con una adición que parece ajena a Quevedo) refl eja literalmente el contenido de dicha parte: «Que hay Dios y providencia divina». Dicho marbete es similar al de numerosas obras que trataron la misma materia, como el de Lessio, «De providentia numinis», u otros que se podrían aducir; en palabras del propio Quevedo, «mi pretensión no es enseñar cómo obra la divina Providencia, sino que hay Providencia divina» (pág. 1429). Distinto es el caso de la «primera parte», donde el autor parece haber evitado la expresión repetida «inmortalidad del alma», común a tantos impresos de época, ideando un título más metafórico que alude al castigo eterno que aguarda a quienes, negando la inmortalidad de su alma, viven de forma contraria a lo estipulado por Dios («padecida de los que la niegan»); al contrario que los justos, que reconocen y esperan la providencia divina en castigos de su justicia, pues por esta razón el perverso le da gloria cuando padece, y el justo cuando goza» (pág. 1445). 53 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 ESCRITURA Y TRANSMISIÓN la vida eterna («gozada de los que la confi esan»). La doctrina inspirada en Job del subtítulo casa bien con el desarrollo de distintas partes del discurso analizado, en especial la idea de que la conducta ejemplar de Job fue posible por su creencia en la inmortalidad del alma. Cabe apuntar la hipótesis de que Quevedo hubiese podido ultimar todos los detalles de su primer tratado, incluidos el título indudablemente quevediano y la dedicatoria, pero hubiese carecido de tiempo para hacerlo en el caso del segundo, pues su epígrafe parece resumir meramente su contenido, como ocurre con la indicación «tratado de la inmortalidad del alma» con que se dio noticia de la desaparición del otro. O bien, si lo hizo, su formulación fi nal se extravió por avatares de la transmisión textual. La otra posibilidad, que hubiese ideado un título capaz de abarcar los dos tratados, pero sólo lo hubiese escrito como epígrafe del primero, resulta más inverosímil: parecen desmentirlo los testimonios conservados de la obra; las referencias de época a textos independientes; las divergencias en el desarrollo argumental y el caudal erudito, así como una construcción narrativa nítidamente diferenciada, en la que los rasgos de un texto de carácter polémico35 difi eren respecto a los del otro, de índole más teológica y persuasiva. 5. Los testimonios manuscritos e impresos Los testimonios manuscritos e impresos no aportan pruebas irrefutables que permitan defender la hipotética estructura bipartita (tripartita, si consideramos La constancia y paciencia del santo Job, incluida también en la segunda edición). Providencia de Dios cuenta con cinco fuentes de época, tres manuscritos y dos impresos, fundamentales para entender su transmisión textual y los avatares que han determinado la actual imprecisión de su título y la estructura de su texto, problemas que se remontan ya a las ediciones del siglo XVIII36. La más relevante es el manuscrito autógrafo37 custodiado en la BNE, con signatura « M s. VITR./7/7» (Q), cuyo título, cuidadosamente dispuesto a modo de una portada impresa, es «Providencia de Dios, padecida de los que la nie gan y gozada de los que la confi esan. Doctrina estudiada en los gusanos y perse cuciones 35 El volumen de Lessio enfatiza tal carácter en la propia portada, donde se añade a modo de subtítulo «adversus atheos et politicos», en coincidencia con los «ateístas» a quienes increpa Quevedo. 36 Sin propósito de exhaustividad, remito a las referencias sobre los testimonios, todos ellos conocidos, aportadas por Fernández-Guerra (op. cit, I, págs. LXXXVI, nº 93; CI-CII, nº 111; CII, nº 119-124; CII-CIII, nº 128-129 y 1951, págs. 165-166, nota a); Astrana (1943, págs. 1320, nº 372- -374; 1398-1399, nº 149; 1401, nº 165 y 1946, págs. 690-691, nº 152; 693-694, nº 160-162; 695, nº 168); Buendía (1961, pág. 1387, nota 1); y Jauralde (P. Jauralde Pou, op. cit., págs. 985-986; y P. Jauralde Pou y D. Eguía Armenteros, «Francisco de Quevedo y Villegas. Obras en prosa», en Diccionario filológico de literatura española [siglo XVII], II, 2010, págs. 174-226), entre otros. 37 En la primera hoja puede leerse la siguiente anotación: «Este Tratado de la Providencia de Dios es original de la propia mano y letra de D. Francisco de Quevedo». 54 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO de Job»38. Copia la obra con dedicatoria al padre Mauricio de Attodo, lector de Teología en el Colegio de la Compañía de Jesús de León, y está fi rmada con el seudónimo «Fr. Tomás de Villanueva», en el convento de San Marcos, a 11 de diciembre de 1641. A esta fecha, que debe tomarse en consideración para la data ción de la obra, se suma otra indicación temporal inserta en el texto: en el fol. 68, muy cerca ya del fi nal de la que se ha juzgado mayoritariamente parte «primera» de Providencia de Dios, y que es la única contenida en el autógrafo, se lee: «Y porque no te acojas a que todo esto se lee ayer, te dio la Compañía de Jesús un ejemplo, a ti y al mundo, singular en mil y seisciento y cuarenta y dos años de nuestra redención». Ambas referencias sugieren que Quevedo habría empezado a escribir la obra por la dedicatoria, al fi nal de 1641, y la habría terminado en 1642. Figuras 1 y 2. Portada con el título y el último folio del autógrafo, donde consta explícitamente la palabra «fi n» al término de la llamada «primera parte» . 38 Sobre el diseño editorial de los títulos en los autógrafos quevedianos, véase Mª J. Alonso Veloso, «Los títulos de Quevedo», La Perinola, 19, 2015, en prensa. 55 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 ESCRITURA Y TRANSMISIÓN Los rasgos físicos del citado manuscrito39, integrado por 75 folios y varias hojas en blanco al principio y al fi nal, permiten apreciar que se trata de un documento exento e íntegro, que no parece haber sufrido ninguna mutilación que hubiese podido afectar a la estructura y el contenido de la obra. La foliación es compleja, pues combina tres tipos de numeración diferentes: a la moderna, que cuenta los folios del 1 al 7540, se suman otras dos indicaciones que tal vez podrían deberse a la mano de Quevedo. La primera de ellas consiste en tres números: el fol. 1 lleva un número romano, «I», en tinta y con caligrafía que parece quevediana, como ocurre en los casos siguientes; el fol. 25, además de la foliación normal, incluye, encima y en tamaño más grande, un «2»; y lo mismo sucede en el fol. 51, donde se inserta un «3». Tales indicaciones aluden a la posible existencia de tres cuadernos de 24 folios cada uno, hipótesis que concuerda con la carta al Padre Pimentel citada. En último lugar, el autógrafo incorpora en la parte inferior de algunos folios otros números, quizá antiguos, que numeran de diez en diez y no coinciden con la foliación general, tal vez por incluir en el cómputo las hojas en blanco iniciales y fi nales, lo que explicaría las divergencias41. Como se apuntaba antes, la continuación de las distintas foliaciones y la existencia de hojas fi nales en blanco permiten desechar la posibilidad de que el autógrafo posea un contenido sólo fragmentario. Pero este testimonio ofrece aun otro dato de relieve: en la parte inferior central del último folio escrito, el 75, se lee «fi n». Sólo después de esta indicación, en el vuelto del mismo folio, fi guran las citas de Séneca y Crisólogo con las que acostumbra a concluirse la considerada «primera parte» de la obra42. El segundo manuscrito, también fechado en el siglo XVII (M1) y con título coincidente con el del autógrafo salvo en la variante «persecución / persecuciones», se custodia en la BNE, con signatura 18660 / 11 (antigua «H 43»). Posee una doble numeración: la que parece debida a la misma caligrafía que copia el texto abarca entre los folios 35 y 116, aunque están en blanco los fols. 114-116, un dato que sugiere que pudo formar parte de un códice más amplio; y una segunda, 39 Según la descripción de Fernández-Guerra (op. cit., II, pág. 166, n. a), «la llamada primera parte existe original autógrafa en la Biblioteca Nacional [...]. Este cuaderno, en 8º, de 73 fojas (nueve pliegos y media cuartilla) y tres hojillas sueltas, todo de su puño, escrito en el horrendo calabozo donde no penetraba la luz del día [...]. Comenzose a escribir a 11 de diciembre de 1641; y se acabó lo que hoy conocemos, en el verano de 1642 [...]. El libro no tiene capítulos ni otra división alguna. Perdido a la muerte de Quevedo, anunció su título Tarsia en 1663». 40 Debe notarse que los fols. 28-28v y 60-60v, de menor tamaño, fueron añadidos para incluir referencias eruditas que quizá Quevedo no tenía a su disposición en un primer momento. 41 Se trata de las siguientes indicaciones: fol. 7, parte inferior derecha: «10»; fol. 17, parte inferior derecha: «20»; fol. 27, parte inferior derecha: «30»; fol. 28 (folio más pequeño), parte inferior derecha: «31»; fol. 37, parte inferior derecha: «40»; fol. 47, parte inferior derecha: «50»; fol. 57, parte inferior derecha: «60»; fol. 60 (folio más pequeño, añadido), parte inferior derecha: «63»; fol. 67, parte inferior derecha: «70»; y fol. 75, parte inferior derecha: «78». 42 Fernández-Guerra (op. cit., II, pág. 192, nota a) asevera que «terminan aquí [tras la cita de Crisólogo] el autógrafo de Quevedo y el MS. del señor González», sin tener en cuenta el explícito «fin» del autógrafo, antes de los pasajes de Séneca y Crisólogo. 56 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO que comprende los fols. 1-78. En este manuscrito están en blanco los fols. 78v a [82v] (112v-116v), y tachado con cinco líneas onduladas verticales el fol. 12 (46); tampoco incluyen texto de la obra, aunque están foliados, los fols. 42-43 (76-77), que se sitúan precisamente a modo de división entre los dos tratados o partes de la obra. El título de la segunda de ellas (no contenida en el autógrafo), «Que hay Dios y Providencia divina», recibe el mismo tratamiento «tipográfi co» que el que encabeza la obra, en particular un cuerpo de letra mayor. En apariencia el copista debió de considerarlas textos independientes, una impresión que subraya la deliberada secuencia de dos folios vacíos entre ellas. Entre los datos más relevantes de este manuscrito, cabe apuntar asimismo que no incluye las citas de Séneca y Crisólogo que, en el autógrafo, se sitúan en el vuelto del último folio y después de la palabra «fi n», con la que parece marcarse el fi nal de la obra. Por otra parte, en el pasaje antes citado, donde el autógrafo menciona la fecha «mil y seiscientos y cuarenta y dos años» (fol. 68), este manuscrito lee «1641». Podría tratarse de un error de copia, o una innovación basada en la fecha de la dedicatoria, pero también anima a formularse la pregunta d e si, tal vez, reproduce una versión anterior a la del autógrafo conservado, redactada en 1641, habida cuenta de que otro de los rasgos textuales del testimonio consiste en ofrecer una versión más corta, con omisiones de índole diversa. Figuras 3 y 4. Comienzo de las llamadas «primera parte» y «segunda parte» en el manuscrito del siglo XVII; separadas por dos folios en blanco, se encabezan con un título como si se tratase de obras independientes o, al menos, sin que se establezca ninguna vinculación directa entre ellas. 57 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 ESCRITURA Y TRANSMISIÓN El tercer y último manuscrito (S en este estudio), fechado en el siglo XVIII y con caligrafía típica del período, se conserva en la Biblioteca de Menéndez Pelayo en Santander, con signatura M-135 (Artigas 104). Como el autógrafo, contiene únicamente la «primera parte», pero comparte con él otros rasgos de interés: el título, incluso en la propia disposición de elementos, semejante asimismo en la parte de la dedicatoria; y la parte fi nal de la obra, donde, como ocurre en el original quevediano, se concluye con un explícito «fi n» al que suceden, en folio independiente, las citas de Séneca y Crisólogo, que parecen imitarlo en el mayor cuerpo de letra de los textos. La foliación, que parece antigua y de la misma mano que la copia del texto, numera un total de 111 folios; en la parte superior interna de algunos de ellos se añade, además, una posible referencia a cuadernos: «2º» en el fol. 23; «3º» en el fol. 45; «4º» en el fol. 69. Destacan en este caso la limpieza de la copia, que carece de tachaduras e incorpora excepcionalmente al margen alguna aclaración de índole temática sobre el contenido de algún párrafo aislado: en el fol. 18v, incluye, en el margen izquierdo del párrafo que comienza «Fuiste engendrado del deleite del sueño», la nota «Descripción de la generación del hombre»; en el fol. 24v, al lado del párrafo «Mira una mujer en quien naturaleza», se lee «Adorno de las mujeres». Figura 5. Portada del manuscrito del siglo XVIII, con un título idéntico al del autógrafo. La princeps de Providencia de Dios (Z en el análisis) fue publicada al comienzo del siglo XVIII. La única edición exenta de esta obra —pues a partir de ella se imprimió conjuntamente con otros textos de Quevedo, en distintas colecciones— salió de las prensas zaragozanas de Pascual Bueno en 1700, con un título idéntico al que porta el autógrafo: «Providencia de Dios, padecida de los que la niegan y 58 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO gozada de los que la confi esan. Doctrina estudiada en los gusanos y persecuciones de Job». Este testimonio, cuyo texto sigue en lo sustancial el del manuscrito quevediano y comprende por tanto sólo la primera parte, ofrece en sus preliminares ciertos datos de interés. El impresor relata «al que leyere» el extravío del original: [...] la estimación que él mismo hizo de ella [...] se conoce en la memoria, que se conserva de su propria mano [...] en que la reconoce o llora perdida, con otras muchas, que se le desaparecieron entre sus amigos [...] consolándose, como pudo, de no tenerla en su poder, con dejar fi rmado de su mano que la había escrito. Refl exión que le lleva a ponderar el que supone principal valor de su impresión, el hecho de proceder del propio autógrafo quevediano: [...] llegase a mis manos para pasarla a las tuyas, no viciada ni adulterada, como de ordinario sucede, sino copiada con puntual fi delidad del mismo original, escrito y enmendado de mano de su autor, con que no podrás dudar. Como se apreciará en la fi liación, tal fi delidad es sólo parcial, pues esta edición incurre en abundantes errores y algunas omisiones e innovaciones, transmitidas a los impresos posteriores. Figuras 6 y 7. Portada de la princeps de 1700, de contenido similar al que consta en la del autógrafo; y portadilla de la edición de 1720, que introduce una división tripartita innovadora, que parece completamente ajena a Quevedo. 59 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 ESCRITURA Y TRANSMISIÓN En relación con el asunto de los papeles perdidos, el impresor cita las obras en paradero desconocido, relacionadas por Quevedo en «una lista de su misma mano», y entre ellas la que denomina «Tratado de la Inmortalidad del Alma». Pascual Bueno identifi ca sin ningún género de dudas tal obra perdida con el tratado «que ahora damos, copiado fi elmente de su original, donde no tiene el título que aquí se le da, sino el que nosotros le damos, aunque el asunto se conoce bien ser el mismo». Asimismo, recalca ya que la dedicatoria «prueba bastantemente haberlo escrito en su prisión de León, el año de 1641». La siguiente edición se introduce en la llamada «colección del león», que Fernández-Guerra (1946, págs. CII-CIII) data en 1713 y supone publicada en seis tomos (nº 119 a 124); según el estudioso, sirvió de base para ediciones de 1719, 1720, 1724, 1729, 1772 y 1791. De la consulta de los numerosos ejemplares que existen, por ejemplo en la BNE, cabe deducir que, si bien el primer volumen de esta edición se publicó en 1713, el tercero, que contiene la vida de Quevedo y obras póstumas, entre ellas Providencia de Dios, no se publicó hasta el año 1720, por lo que estrictamente habría que referirse a la edición de 1713-1720. Este tercer volumen estampa tres tratados, bajo el título global de Vida y obras póstumas de don Francisco de Quevedo... Parte tercera (Madrid, Juan Martínez de Casas, 1720). Esta impresión (M2 en nuestro estudio) incorpora cambios de relieve respecto a los testimonios anteriores, responsables en buena medida de las vacilaciones y dudas que todavía plantea esta obra. Por una parte, incorpora un título de nuevo cuño: Providencia de Dios, obra póstuma de don Francisco de Quevedo y Villegas [...] dividida en tres partes, hermosos y utilísimos tratados que, como medios, prueban la providencia divina: el primero es la inmortalidad del alma; el segundo, la incomprehensible disposición de Dios en las felicidades y sucesos prósperos y adversos, que los del mundo llaman bienes de fortuna; el tercero es la constancia y paciencia del santo Job en sus pérdidas, enfermedades y persecuciones. Tal título obedece a una nueva estructura tripartita, en la que, a las dos primeras copiadas por el segundo manuscrito considerado, se añade de modo erróneo el tratado independiente sobre Job43. Debe notarse, no obstante, que el diseño editorial responde más al que correspondería a tres títulos y tres textos diferentes. Y además, la portada de la edición, que detalla el contenido global del volumen, especifi ca que incluye «Vida y obras póstumas»: teniendo en cuenta que está integrado sólo por el resumen biográfi co de Tarsia y los tres tratados antedichos, el término en plural «obras» invita a suponer que, incluso desde la óptica del impresor, se trata de textos independientes; y lo mismo sucede en la «Advertencia previa», donde se menciona el hallazgo de las cuatro cartas del obispo de León «entre los papeles originales destas obras póstumas». 43 Las concomitancias entre dichos tratados resultan obvias, y los temas se entrecruzan en ellas, como lo prueba la siguiente afirmación de Quevedo en el autógrafo: «En estas tres verdades —que hay Dios, que hay Providencia, que hay alma inmortal—, el texto de Job ha de ser mi texto» (fol. 24v). 60 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO Ya en el interior, cada una de las supuestas partes de Providencia de Dios incorpora un título propio, ausente en los tres casos en la tradición textual previa de la obra: «Inmortalidad del alma, tratado primero, con que se prueba la providencia de dios para consuelo y aliento de los católicos y vergonzosa confusión de los herejes»; «Tratado segundo. La incomprehensible disposición de Dios en las felicidades y sucesos prósperos y adversos, que los del mundo llaman bienes de fortuna [...]. Que hay Dios y providencia divina»; y «Tratado tercero. La constancia y paciencia del Santo Job en sus pérdidas, enfermedades y persecuciones [...]. El fi n que tuvo Dios en apurar la paciencia de Job y el sumo rigor de sus trabajos; el primor inimitable con que los dispuso y el soberano método con que los eslabonó. Breve comentario de todo el libro y descansado discurso de los designios de la Divina Providencia, donde las advertencias no se abultan con alegaciones. Discurso previo teólogo, ético y político». Pese a las evidentes manipulaciones editoriales, que han enmarañado e impedido la precisa delimitación del tratado religioso, los textos preliminares aportan información muy útil, pues parecen referirse a tres obras independientes, contradiciendo la idea de un único texto. En la «Censura del reverendísimo padre maestro Juan Manuel de Arguedas», se menciona «el tratado póstumo de la inmortalidad del alma, que dedicó en su última prisión de León a su confesor, el padre Mauricio de Atondo de la Compañía de Jesús, lector de Teología en aquel colegio, los Comentarios de Job, la Providencia Divina». En el prólogo «Al lector» se lee: [...] las materias que trata son las que le trajo el desengaño de sus trabajos en los últimos años de su vida; y son la Inmortalidad del alma, la Providencia Divina y la invencible paciencia de Job [...]. Faltan de imprimirse los Trenos de Jeremías, que fueran buenos compañeros de los trabajos de Job, pero es tal el deseo de los eruditos y tal el ansia de sus apasionados por estas obras que, por satisfacer a unos y otros, se dan estos tratados luego a la prensa. Como se observa, ningún dato demuestra la vinculación entre los dos primeros, tampoco entre ellos y el tercero, y además se apunta incluso la posibilidad de haber añadido al volumen las Lágrimas de Jeremías, texto manifi estamente independiente. Sorprende que los editores modernos, atentos a no admitir innovaciones fl agrantes como la estructura tripartita o la integración de la Constancia y paciencia del santo Job y tampoco la reformulación de los títulos, hayan aceptado sin más su adición de la «segunda parte», no avalada por ningún testimonio anterior, incluido el autógrafo: la común refl exión en torno a la providencia divina, compartida con la «primera» (y con otros textos quevedianos), parece argumento demasiado débil para decisión editorial de tanto relieve. 67 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 ESCRITURA Y TRANSMISIÓN Entre los ejemplos señalados, «olvidado/olvidada» es error porque el adjetivo se refi ere a quietud y a las acciones del cuerpo, no al sujeto. En el sintagma «en muchos», la vocal está sobrescrita en S, que parece haber dudado entre la o y la a, aunque pudo haber optado por una o, como en el autógrafo, también sobreescrito en este punto. Son muy abundantes asimismo los casos de sustitución de términos, a veces por probable confusión propiciada por grafías o fonética similar, pero también ocasionadas quizá por lecturas poco legibles en su modelo, entre otras posibles razones: entonamiento soberbio] entendimiento soberbio ZM2 discurso son cuerpo] discurso ni son cuerpo ZM 2 nota y sabor] nota y saber ZM2 empero el tuyo] empero el título ZM2 te ligitimaré las palabras. Decir] te las legitimaré las palabras. Decía ZM2 para que llevase a él el del] para que le llevase a él del ZM2 las ruinas] las riñas ZM2 Obligarete] Obligarte Z // Obligarte he M2 Hete arrinconado] Este, arrinconado ZM2 no puede] puede ZM2 sino el color] ni el color ZM2 en severo] es severo ZM2 y aunádose] y aunándose ZM2 ya las borraron amenísimas caserías] ya las buscaron amenísimas caserías ZM2 Hermotimo] Hermosimo ZM2 En cuanto al ejemplo «no puede», S podría haber detectado y subsanado un posible error común, ya que parece haber añadido la negación, de tal modo que en el manuscrito las tres palabras están pegadas, como si se hubiesen insertado en un menor espacio que el usual: «hombrenopuede». En el último, el error cometido por la princeps fue enmendado por la edición siguiente, con un resultado aceptable pero diferente de la lectura del autógrafo. Existen pasajes en los que es posible intuir errores derivados de una defi - ciente segmentación de palabras o frases. Alterados en la princeps, la edición de 1720 los reprodujo sin variación: probaré que se ve] probaré que sabe ZM2 y sentir, se conoce] y sentirse, conoce ZM2 le es peso] le esperó ZM2 aunada] aun nada ZM2 Un rasgo característico de los impresos consiste en la omisión de todos los pasajes en los que Quevedo inserta alguna palabra o expresión con caracteres griegos, sí copiados (a veces con ligeras variaciones) en el otro manuscrito. Son éstas las más importantes y las más habituales, pero no las únicas, como se aprecia en los ejemplos: La secta se dice αθειαν] La secta se dice αθεια M1 // om. ZM2 senos de la] senos la ZM2 Νο ζ ορω και νοζ ακο] om. ZM2 La palabra griega del texto φαντασµατα o φαντασια se interpreta en latín phantasmata o phantisia] om. ZM2 68 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO Esto llamaron µετεµψυχωσιν] om. ZM2 O en la de Empedocles, que nombraban µετενσωµατϖσιν, quiere decir, volver las almas de los hombres] O en la de Empedocles, que hacía volver las almas de los hombres ZM2 solenes transmigraciones que llaman µετοικιαρ, deseando] solemnes transmigraciones, deseando ZM2 donde todo se entregó] donde se entregó ZM2 // adonde todo se entregó M1 En el segundo ejemplo que afecta a un texto griego, el adagio fue omitido por ZM2, pero sí lo reproducen los manuscritos, con alguna modifi cación (fols. 23-23v). Y lo mismo sucede en el siguiente: existe una nueva omisión del texto griego y su explicación en la princeps y en M2, pero sí lo copian, con cambios mínimos, los testimonios manuscritos. Un dato relevante, indicio de la mayor proximidad de los manuscritos al autógrafo, consiste en la incorporación de detalles que el original quevediano añade al margen; habiendo podido pasar desapercibidos fácilmente, no fueron incorporados a los impresos: la anotación marginal de Q «pág. 6», en el fol. 57, fi gura en el manuscrito M1 («son éstas, cap. 6, Melius») y en S, al margen derecho, «cap. 6», exactamente como en Q, a la altura de la línea «son éstas: Melius». Pero en contados pasajes son las dos ediciones exclusivamente las que salvan con una solución atinada un error, o una omisión, ya presente en Q: en el Psalmo llamó a Dios // en el Psalm. 93. llamó a Dios ZM2 segunda carta // primera carta ZM2 Merece explicación detallada el primer caso, en el que los impresos completan la referencia bíblica ausente en Q, que habría dejado el hueco tal vez para incorporarla más adelante, como sucede en los dos manuscritos. Este dato podría sugerir la hipótesis de que hubiese existido un original quevediano posterior, más completo, del que habrían partido los impresos, particularmente el de 1720, que habría podido reproducir la «segunda parte» de ese testimonio y no del autógrafo quevediano. No obstante, no existen más indicios que avalen la condición de borrador, o fase de redacción previa, de Q. Debemos inclinarnos por una explicación más sencilla: la princeps, o su antecedente, comprobó el lugar exacto de la cita en los Salmos y completó, sin difi cultad, la referencia olvidada por Quevedo. En cuanto al último ejemplo aducido, los impresos introducen una corrección acertada, pues el pasaje citado pertenece a 1 Timoteo, 6, 3-4 y 7. Los errores privativos de la segunda edición constituyen una rareza; aunque repite todos los de su antecedente, incurre poco en errores nuevos: puede mencionarse obras por sobras, inspirada por espirada y debían por bebían. 69 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 ESCRITURA Y TRANSMISIÓN Por su parte, el manuscrito del siglo XVIII incurre en errores singulares, no coincidentes con ningún otro testimonio, de escasa trascendencia y limitados por lo general a una única palabra46: dueño. Y negarán que le tiene el universo viendo] Y negarle viendo M1 // Y negar que le tiene el universo, y viendo S besar] besan S justician al homicida] ajustician al homicida ZM2 // ajusticia a la homicida S obsoletas] absolutas S ni él vio, a Tácito, a Artefi o y a Plutarco] ni vio a Tácito, Artefi o y Plutarco S Óyele] Óyese S apaleado] apeleado S canonizada] conocida S desear] desean S alegoría] alegría S cupieran] cupieron S formidables a los montes] formidables montes S como ellos, ellos] como ellos S Aonio Paleario] Antonio Paleario S al fondo] a fondo S en los dos] a los dos S y llama] y llamar S Censura es] Censúrase S percepciones] perfecciones S verdad por] verdad que por S Euforbo] Euforbos S En el primer ejemplo, S deja un hueco entre negar y que, como si no entendiese algo situado entre ambas palabras. Puede destacarse también el error por trivialización en Aonio / Antonio, obsoletas / absolutas, canonizada / conocida y alegoría / alegría. En el pasaje sobre los autores clásicos, es posible que haya existido un intento de corrección erróneo de S, que no interpreta bien el pasaje: «das crédito, en lo que no viste ni él vio, a Tácito». Pero debe señalarse que S no comete algunos errores comunes de los impresos y del manuscrito del siglo XVII, separativos respecto a aquél, que con frecuencia lee en común con la lectura correcta de Q: Vuellero] Vuechero M1 // Vuequero M2 el logro es tuyo. Fin] el logro es tuyo ZM2M1 grandes como son que] grandes como que ZM2 // grandes que M1 Tanto Q como S reproducen el apellido de Hyeronimo Uvellero. En el segundo ejemplo, aunque el resultado pueda ser aceptable, cabe suponer un caso de difracción: «grandes como son que», en el autógrafo y en el manuscrito del XVIII, fue reinterpretado como «grandes como que» (ZM2) y «grandes que» (M1), tal vez debido a una lectura confusa en el modelo, que derivó en una omisión para salvar el sentido del pasaje. También puede juzgarse errónea la omisión de la indicación del fi nal de la obra en todos los testimonios salvo el autógrafo y el manuscrito del siglo XVIII; el autógrafo introduce la lectura 46 Otros casos consisten en una falta de concordancia gramatical: dependen] depende S, que lo has] que los has S, y no ellas] y no ellos S, porque estas] porque esta S, para ti] para si S, te vean] te vea S, su defensa] tu defensa S, tu alma] su alma S. 70 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO «fi n» antes de las citas de Séneca y Crisólogo, que se sitúan en el vuelto del folio 75 de modo independiente. Tal vez la omisión de un dato tan relevante como la conclusión de la obra habría propiciado la adición, presumiblemente ulterior a la escritura del autógrafo, de una «segunda parte» a partir de 1720. Finalmente, S coincide con el autógrafo en algún error, subsanado en cambio en el resto de testimonios: un hombre todo la vida QS // un hombre toda la vida ZM2M1. 6.2. Variantes de la «primera parte» Las lecciones equipolentes dibujan unas relaciones textuales coherentes con las conclusiones alcanzadas en el estudio de los errores. El manucrito del siglo XVII incorpora abundantísimas variantes cuya ausencia en el resto de testimonios confi rma su singularidad en la transmisión de la obra. Lo más usual es que se produzcan meras sustituciones de palabras, pero también existen leves adiciones u omisiones de elementos innecesarios (determinantes, preposiciones, conjunciones)47. Entre las primeras, destacan los cambios que afectan a las formas verbales: lo dijere] lo dijera M1 ennobleciera] ennoblecería M1 digas] dices M1 tributándole] tributando M1 la llamen] la llama M1 No puedes] No se puede M1 señorea] señoree M1 desapareciéndole] desapareciéndosele M1 la hará] la hace M1 contempla] contempló M1 contentó] contenta M1 había muerto] era muerto M1 se pudo] se puede M1 presumiendo] presuponiendo M1 persuaden a creer] persuaden a ver M1 y animar en incendio] y encaminar en incendio M1 tuviera] tuviere M1 no ha de haber] no había de haber M1 crerlas] ejercerlas M1 sobrábale] sóbrale M1 habiendo fi ádote] habiéndote fi ado M1 está sujeto] es sujeto M1 vímosle hacer] viéronsele M1 Ocasionolas] Ocasiónalas M1 El fenómeno de la sustitución se registra también en el caso de sustantivos, adjetivos y otras categorías gramaticales; el cambio puede ser completo, de modo que un término rara vez sinónimo reemplaza al otro, o implicar sólo a las desinencias. También puede afectar a sintagmas o frases: persecuciones] persecución M1 de las almas] del alma M1 no es visible] no vees M1 oscuro y claro] azul y claro M1 labores] trabajos M1 cuyo título es] con título M1 es mortal] no es inmortal M1 la obscuridad] las obscuridades M1 cuánto mayores] cuántas mayores M1 maderadas] maderuelas M1 // maderas M2 47 Dado el elevado número de variantes, omito en este análisis todos estos cambios sin relevancia, para evitar una excesiva prolijidad y centrarme sólo en los más significativos. 71 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 ESCRITURA Y TRANSMISIÓN el último ivierno] el último aliento M 1 golosa persuasión] golosa persecución M1 tinieblas] tiniebla M1 en cosa] en cosas M1 silicios] cilicio M1 montería] materia M1 fi anzas] fi nezas M1 solenes] molestas M1 calcetas] calzas M1 tales accidentes] tales calidades M1 tesoro] tesorero M1 el ánimo] el camino M1 despedazado] despachado M1 cuarenta y dos años] cuarenta y un años M1 las molestias] la molestia M1 al infi erno] en los infi ernos M1 Como se ha comentado, la variante «cuarenta y dos años / cuarenta y un años» puede deberse a un mero error en la copia, pero no puede descartarse que esta referencia interna apunte a un momento anterior de escritura que el representado por el autógrafo. Una tendencia muy habitual en el manuscrito consiste en la inversión del orden de constituyentes sintácticos, en ocasiones con ligeros cambios en la redacción: fue después] después fue M1 cosas mismas] mismas cosas M1 de ámbar y oro] de oro y ámbar M1 en todo yerra] yerra en todo M1 unos hombres castigan en otros] castigan unos hombres en otros M1 homo sic et] et homo sic M1 es en esta parte] en esta parte es M1 ardiendo la de la idolatría] la de la idolatría ardiendo M1 si merece por su justifi cación] si merece por su satisfacción ZM 2 // si por su justifi - cación merece M1 Xisto. Predicó un sermón al] Sixto, en un sermón que predicó al M1 decir ni afi rmar] afi rmar ni decir M1 habiéndoselo Dios quitado] habiéndoselo quitado Dios M1 no pudiendo ningunas almas ser] no pudiendo ser ningunas almas M1 Historiarum, lib. 1.] Lib. 1. Historiarum M1 tuvo y fue] fue y tuvo M1 virtudes del alma teologales] virtudes teologales del alma M1 esta opinión el demonio] el demonio esta opinión M1 Y debe señalarse la existencia de dos únicas adiciones de este testimonio, ambas insertas en un texto latino: videbo Deum, afi rmando] videbo Deum salvatorem meum, afi rmando M 1 naturali cognitione] naturali / propositione / cognitione M 1 Existen, además, varios casos en los que, tal vez en una corrección ulterior a la escritura inicial, Quevedo tacha posibles errores de su texto; tales enmiendas no están refl ejadas en los impresos ni en S, pero sí en el manuscrito en algunas palabras: 72 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO el volumen] en el volumen ZM 2 en ser mortales] en el ser mortales ZM 2 Deslázase] Desenlázase ZM 2 // Deslazarse M 1 En el primer caso, en Q la preposición en está tachada, como sucede en el segundo, donde están eliminadas las letras en en medio de la palabra desenlázase. En el siguiente, el autógrafo parece haber tachado el, que tampoco se copia en el manuscrito pero sí en las ediciones. Un número muy signifi cativo de variantes son comunes a los impresos y el manuscrito del siglo XVIII: menor mucho] mucho menor SZM2 apetitos desfrenados] apetitos más desenfrenados SZM2 permisión suya] permisiones suyas SZM2 incomparables riquezas] incomprensibles riquezas SZM2 hacer soledad] hacer solitaria SZM2 // y a hacer soledad M1 vuelven a vivir] vuelven a animar SZM2 lo quiso Horacio] lo quiere Horacio SZM2 Deslizando los peces] Deslizándose los peces SZM 2 autoridades de la Sagrada] autoridad de la Sagrada SZM2 me dará los ojos] me prestará los ojos SZM2 poniéndole ceniza] poniendo la ceniza SZM2 l a Compañía de Jesús] la misma Compañía SZM2 soldado valiente y famoso] soldado famoso y valiente SZM2 A estas variantes debe añadirse un caso aislado de adición en una enumeración: los que la ira atosiga] los que la ira atosiga y los que la pereza aniquila SZM2 Sistemáticamente, tanto S como las ediciones eliminan las series en polisíndeton que constituyen un rasgo característico del estilo quevediano: se omiten las conjunciones copulativas (o disyuntivas más raramente) sucesivas entre elementos, incluso donde resulta usual introducirlas, como en binomios del tipo «entendimiento y prudencia», entre otros. precio y honra y estimación] precio, honra y estimación SZM2 piedras y palos y animales y sierpes y moscas] piedras, palos, animales, sierpes y moscas SZM2 pensamientos y imaginaciones y deseos] pensamientos, imaginaciones, deseos SZM2 // pensamientos, imaginaciones y deseos M1 la locura o la venganza o la ambición o la crueldad] la locura, la venganza, la ambición o la crueldad ZM2 // la locura y la venganza, la ambición o la crueldad S osos y bueyes y peces y pájaros y culebras] osos, bueyes, peces, pájaros y culebras SZM2 73 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 ESCRITURA Y TRANSMISIÓN Son más escasas las lecciones equipolentes de los impresos, que leen siempre en común, salvo en las contadas ocasiones en que M2 introduce alguna innovación propia o incurre en un error singular. Se relacionan algunas variantes exclusivas de las ediciones: en este convento, 11. de. X.bre. 1641. fr. Tomás de Villanueva] en este convento, a 11 de Xbre 1641 M1 // En este convento, 11 de deziembre 1641 S // En este convento (de san Marcos de León), 11 de deziembre 1641 Z // En este convento (de san Marcos de León), 11 de deziembre 1641. Fr. Tomás de Villanueva. Por don Francisco de Quevedo M2 Hallástete] Te hallaste ZM 2 con engaños] con engaño ZM 2 una hartazga] un hartazgo ZM 2 como el que deja] como quien deja ZM 2 esta repetición] esta reposición ZM 2 Los cambios son en general irrelevantes para el sentido. Entre las mencionadas sólo cabe destacar la adición al fi nal de la dedicatoria, mencionada en primer lugar. Las variantes del impreso de 1720 respecto a la princeps, de la que depende en su «primera parte», son muy pocas, pero una resulta especialmente signifi - cativa por implicar la completa transformación del título, con innovación del todo ajena a Quevedo: Providencia de Dios, padecida de los que la niegan y gozada de los que la confi esan. Doctrina estudiada en los gusanos y persecuciones de Job] Inmortalidad del alma, tratado primero, con que se prueba la providencia de Dios para consuelo y aliento de los católicos y vergonzosa confusión de los herejes. Obra póstuma de don Francisco de Quevedo y Villegas, caballero del Orden de Santiago, señor de la Torre de Juan Abad M2 Destaca la recuperación del sintagma «Inmortalidad del alma», con que Tarsia y Nicolás Antonio citaban una obra quevediana perdida, y la expresión «tratado primero», que señala el inicio de la serie de tres tratados publicados en dicho impreso. El resto del título se presenta como una glosa de su contenido presumiblemente debida al editor o impresor, a quien se podría adjudicar también la indicación «obra póstuma», marbete con que algunos impresores dieron a la estampa textos inéditos, por ejemplo la segunda parte de Política de Dios. Todo apunta a que se trata de una innovación alejada de la voluntad del autor, y en ella parece hallarse en exclusiva la idea de una Providencia de Dios quevediana estructurada en partes; debe reiterarse, no obstante, la posible acepción de ‘obra’ y no ‘capítulo’ que puede adjudicarse al término «tratado». Llama la atención la casi total ausencia de variantes singulares de este impreso, cuyo texto sigue muy fi elmente el de la princeps. Pueden mencionarse sólo algunos casos irrelevantes, en la medida en que la mayoría afecta a partículas o determinantes: 74 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO por los vicios] por vicios M 2 camino] de camino M 2 caso] acaso M 2 Esclarecido] Encarecido M 2 afecto] efecto M 2 en antídoto] el antídoto M 2 los muestran] lo muestran M 2 tu envidia] envidia M 2 caduca y mortal] caduca, mortal M 2 En cuanto a las variantes de S no compartidas con las ediciones, son también poco frecuentes, y muchas sin relevancia: generalísimo] general S presuntuosas y magnífi cas] presuntuosas, magnífi cas S debíades] debíadeis ZM 2 // debiérades S con más atención] con atención S das crédito en] das crédito a S de calavera] de la calavera S castigos] castigo S Los errores y las lecciones equipolentes corroboran la idea de que todos los testimonios de la «primera parte» pudieron partir de un testimonio hoy perdido derivado del autógrafo, con una división en dos ramas. Una, la representada por el manuscrito del siglo XVII, cuya cercanía al autógrafo, incluyendo pasajes no presentes en las ediciones, y cuyas peculiaridades en forma de errores y lecciones privativas, muchas de ellas omisiones, hacen imposible que se hubiese copiado a partir de los impresos o que hubiese servido de modelo para otros. La otra, representada por un subarquetipo que habría incorporado los abundantes errores comunes al manuscrito del siglo XVIII; de él habrían derivado este testimonio por un lado y, por el otro, la primera edición, que transmitió a la segunda todas sus variantes. Debe notarse en todos los casos la reiteración del título, sólo alterado por las innovaciones de la impresión de 1720. 6.3. Errores y variantes de la «segunda parte» Únicamente dos de los testimonios analizados contienen la que se ha considerado «segunda parte» de Providencia de Dios: el manuscrito del siglo XVII no autógrafo y la segunda edición, ya del siglo XVIII. Los resultados del cotejo de ambos testimonios sugieren que ninguno de ellos sirvió como fuente del otro, particularmente que el impreso no se sirvió del manuscrito, pues no reproduce sus abundantes omisiones, un rasgo que ya se apuntaba en el análisis de la primera parte. De hecho, no existen errores comunes a ambos testimonios que permitan suponer su común descendencia de un antecedente: el manuscrito contiene abundantes errores que nunca se reiteran en el impreso; éste incurre en algunos, muchos menos, pero nunca los comparte con aquél. De modo general, se puede decir que la mayoría de los errores del manuscrito consisten en omisiones, muchas de referencias bibliográfi cas, aunque no incurre en algún error del impreso; a su vez, los errores del manuscrito nunca se estampan en la edición. Si, como ya se dijo, el impreso nunca introducía los caracteres griegos copiados en el autógrafo y en los otros manuscritos, ahora 75 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 ESCRITURA Y TRANSMISIÓN se constata que la copia del siglo XVII no reproduce los textos en hebreo contenidos en la edición (por ejemplo los de las páginas 160 y 168 del impreso). Como sucedía en la primera parte, M1 omite numerosas citas o partes de citas, además de referencias bibliográfi cas: San Agustín sobre el Psalm. 85.] om. M 1 Solum potui [...] quid sit] om. M 1 lib. 4] om. M 1 art. 2. Dice Providentia est] ai. providentia es M 1 Conterebam] om. M 1 vers. 8.] om. M 1 et inique agunt?] om. M 1 en el texto hebreo] om. M 1 los versos de la Sátira 6] la Sátira 6 M 1 quam quid sit] om. M 1 así lo dice el psalmo] om. M 1 notio futurorum pertractans] nostro pe rtractans M 1 vers. 2. y 3] om. M 1 vers. 5. diciendo] om. M 1 Luc. 21. v. 19.] om. M 1 Gnosius [...] mortem] om. M 1 Tsion, que la Vulgata lee Sión] Sión M 1 et prior dedit illi?] om. M 1 En el segundo ejemplo parece haberse producido un salto de igual a igual: «sit [...] sit». En cuanto a los cuatro versos comprendidos en la cita «Gnosius [...] mortem», la omisión afecta al texto latino de Virgilio, pero no a su traducción. A los casos aducidos se añade la ausencia en el manuscrito de la referencia bíblica («vers. 12») que fi gura en el margen de la página 177 en la edición. La tendencia a la abreviación, un fenómeno que puede ser deliberado o deberse a un error de copia, si es que el manuscrito no fue copiado a partir de un original primitivo e incompleto, afecta a otro tipo de secuencias, algunas de ellas muy amplias: con el fi n de perseverar en sus torpes gustos] om. M1 para enseñar que no hay muchos dioses, sino uno, y que los muchos son los nombres de sus benefi cios] om. M 1 criados y maletas] maletas M 1 ni aun se cuenta] se cuenta M 1 Respóndele Dios] Respóndele M 1 lo fueron] om. M 1 los presidentes] om. M 1 de la Compañía de Jesús] om. M 1 y tan ardua] om. M 1 que tiene Dios] om. M 1 despreciada y torpe] om. M 1 [palabra en hebreo] Aschnachach, de un verbo] om. M 1 lo que tienen] om. M 1 ni la quieren mendicante] y mendicante M 1 de los que cayeron] que cayeron M 1 por lo que toca a los tesoros] por los tesoros M1 varón de Arimathea] de Arimathea M 1 y con atención seria y de gran peso] y con atención de gran peso M 1 de varones] om. M 1 De menor relevancia son los acortamientos del texto que afectan a palabras sueltas: «y mostremos», «gala», «peores ciegos», «e igual», «diciendo», «cosa», «tanto», «de varones», «vencidos», «humilde» o «aprecio», todos omitidos en M 1. 76 AnMal, XXXVII, 1-2, 2014 MARÍA JOSÉ ALONSO VELOSO Existen casos en que el segmento elidido parece haberse ocasionado debido a un salto de igual a igual en el proceso de copia: Todos tienen alma] om. M 1 y Dios y hombre] y hombre M 1 En el primer ejemplo, el error se origina debido a la repetición de un término en la secuencia «alma [...] alma»; del mismo tipo es el siguiente, en el pasaje «Dios [...] Dios». Otro tipo de errores, entre los abundantísimos en que incurre el manuscrito, son de índole diversa. Muchos afectan a formas verbales que, correctas en apariencia, se demuestran inapropiadas en su contexto; en otros casos, existe una falta de concordancia con el sujeto correspondiente: competen] compiten M 1 Pónesle] Pónesele M 1 se hacen] se hace M 1 le pone] lo que M 1 habrá] había M 1 acostumbran] acostumbrados M 1 persuaden] persuade M 1 he podido] ha podido M 1 pase en] poseen M 1 introducir] introducida M 1 las unas ven nacer] las unas ve nacer M 1 Resulta imposible saber si se trata de innovaciones desafortunadas o meros errores mecánicos en el proceso de copia, derivados, por ejemplo, de una defi ciente legibilidad del original. El problema afecta a otras categorías gramaticales, como sustantivos o adjetivos, que, si bien podrían tener sentido en el contexto, parecen lecturas menos atinadas que las que fi guran en el impreso: providente] prudente M 1 las indignidades] dos indignidades M 1 viudas] buidas M 1 destinado] desatinado M 1 efecto] afecto M 1 el poder] el padre M 1 difícil] fácil M 1 mira en estos] ve en efectos M 1 expositivas] espositiva M 1 intercesión] interseción M 1 descubierta] descubierto M 1 ministerio] misterio M 1 y infames, tendrá desvergüenza] infames tendrá vergüenza M 1 impíos] tiempos M 1 ciegamente] siguiente M 1 seno] señor M 1 bien bien] bien M 1 Porque lo que] Por lo que M 1 cántabro] cantagro M 1 con un cadáver] común cadáver M 1 u lamido] o limado M 1 En ciertos casos, el término erróneo es un antónimo («desvergüenza / vergüenza») o adolece de una falta evidente de concordancia («descubierta / descubierto»). La repetición de bien en el impreso, un aparente error, evidencia en su contexto («a todo bien bien aclaman bienaventurado») la incorrección de la lección del manuscrito. Por su parte, la palabra limado es error por repetición indebida de un término inmediatamente anterior: «dinero empero o robado de la lima u lamido de las aguas». ANALECTA MALACITANA (AnMal) REVISTA DE LA SECCIÓN DE FILOLOGÍA DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS Fundada en 1978 por Olegario García de la Fuente Dirigida por Manuel Crespillo desde 1998 a 2006 Publicación semestral. ISSN: 0211-934-X www.anmal.uma.es fi [email protected] Números publicados: desde I, 1 (1978) hasta XXXVII, 1-2 (2014) Director J OSÉ L ARA G ARRIDO Editor Adjunto G ASPAR G ARROTE B ERNAL Coordinadores de Edición BELÉN MOLINA HUETE CRISTÓBAL MACÍAS VILLALOBOS Secretaria BLANCA TORRES BITTER Administradora MARÍA JOSÉ BLANCO RODRÍGUEZ Consejo de Redacción FRANCISCO CARRISCONDO ESQUIVEL MARÍA CHANTAL PÉREZ HERNÁNDEZ JOSÉ RAMÓN DÍAZ FERNÁNDEZ ASUNCIÓN RALLO GRUSS SALVADOR NÚÑEZ ROMERO-BALMA FRANCISCO J. TALAVERA ESTESO Consejo Asesor PEDRO AULLÓN DE HARO Universidad de Alicante ALBERTO BLECUA Universidad Autónoma de Barcelona GIOVANNI CARAVAGGI Universidad de Pavía VICENTE CRISTÓBAL Universidad Complutense de Madrid ÁNGELES DE LA CONCHA MUÑOZ Universidad Nacional de Educación a Distancia MARÍA TERESA ECHENIQUE Universidad de Valencia BENJAMÍN GARCÍA-HERNÁNDEZ Universidad Autónoma de Madrid JOSÉ J. LABRADOR HERRAIZ Universidad de Cleveland RICARDO MAIRAL USÓN Universidad Nacional de Educación a Distancia EMILIO MONTERO CARTELLE Universidad de Santiago de Compostela JOSÉ POLO Universidad Autónoma de Madrid ANTONIO PRIETO Universidad Complutense de Madrid LEONARDO ROMERO TOBAR Universidad de Zaragoza RICARDO SENABRE Universidad de Salamanca JOSÉ LUIS VILLACAÑAS BERLANGA Universidad de Murcia ALICIA YLLERA Universidad Nacional de Educación a Distancia Colaboradora MARÍA A. FUENTES IBÁÑEZ (continúa en la tercera de cubierta) ANALECTA MALACITANA (AnMal electrónica) REVISTA DE LA SECCIÓN DE FILOLOGÍA DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS Edición semestral ISSN: 1697-4239 www.anmal.uma.es [email protected] Números publicados: desde 1 (1998) hasta 37 (2014) PRESENTACIÓN Y SELECCIÓN DE ORIGINALES La aceptación de originales recibidos para su publicación en Analecta Malacitana en papel estará supeditada al ajuste a las Normas de edición (XXXVII, 1-2, 2014) y a la revisión por pares encomendada a dos expertos externos a la Revista. Los originales destinados a AnMal electrónica se regirán por las normas publicadas en www.anmal.uma.es CORRESPONDENCIA ANALECTA MALACITANA Facultad de Filosofía y Letras–Universidad de Málaga Campus de Teatinos, s/n E-29071 Málaga ESPAÑA Tlf.: +34 952134121 fi [email protected] Originales para la edición de Anejos. 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