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A media luz. Grabados de la Prehistoria Reciente en abrigos galaicos

Abstract

La prospección sistemática de arte rupestre en el Ayuntamiento de Porto do Son (A Coruña) ha permitido la localización de casi dos centenares de grabados, dos de ellos en abrigos graníticos. A estos últimos se suman otros dos casos en las comarcas occidentales de Galicia. La temática presente es idéntica a la del arte galaico al aire libre, datado grosso modo en el III milenio a.C. Estos hallazgos plantean, por otra parte, la intencionada restricción física sobre la visualización de este fenómeno. La convivencia de motivos en el interior de cavidades con otros situados al aire libre e incluso en frisos verticales fácilmente perceptibles demuestra la variabilidad de estas manifestaciones y nos permite refl exionar sobre la audiencia a la que habrían estado destinadas las diferentes estaciones rupestres.

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A media luz. Grabados de la Prehistoria Reciente en abrigos galaicos

Author: Fábregas Valcarce, Ramón; Rodríguez Rellán, Carlos
Publisher: Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Year: 2012
DOI: 10.3989/tp.2012.12081
Source: https://minerva.usc.es/bitstreams/bae978af-4491-45f3-9222-860bf22884c0/download
TRABAJOS DE PREHISTORIA
69, N.º 1, ene o-junio 2012, pp. 80-102, ISSN: 0082-5638
doi: 10.3989/ p.2012.12081
A media luz. G abados de la P ehis o ia Recien e en ab igos
galaicos
In hal ligh . La e P ehis o ic ca ings in Galician ock shel e s
Ramón Fáb egas Valca ce (*)
Ca los Rod íguez Rellán (*)
RESUMEN (1)
La p ospección sis emá ica de a e upes e en el
Ayun amien o de Po o do Son (A Co uña) ha pe mi ido
la localización de casi dos cen ena es de g abados, dos
de ellos en ab igos g aní icos. A es os úl imos se suman
o os dos casos en las coma cas occiden ales de Galicia.
La emá ica p esen e es idén ica a la del a e galaico al
ai e lib e, da ado g osso modo en el III milenio a.C.
Es os hallazgos plan ean, po o a pa e, la in encionada
es icción ísica sob e la isualización de es e enómeno.
La con i encia de mo i os en el in e io de ca idades
con o os si uados al ai e lib e e incluso en isos e i-
cales ácilmen e pe cep ibles demues a la a iabilidad de
es as mani es aciones y nos pe mi e e l exiona sob e la
audiencia a la que hab ían es ado des inadas las di e en-
es es aciones upes es.
ABSTRACT
The sys ema ic su ey o ock a in he a ea o he
own council o Po o do Son (A Co uña) has allowed us
o i nd nea ly wo hund ed ca ed su aces, wo o hem
loca ed wi hin ock shel e s. Two o he examples in he
Wes e n egions o Galicia mus be added o hose. The
mo i s inside he ock shel e s a e exac ly he same as
hose ound in he open-ai pe oglyphs, which can be
oughly da ed o he hi d millennium BC. These i nds
a es o he exis ence o an in en ional cons ain on he
isibili y o hese g aphic mani es a ions. The coexis ence
o mo i s inside ca i ies and o he s loca ed ou doo s,
e en on ai ly conspicuous e ical iezes, shows he
a iabili y o his phenomenon and allows us o e l ec
on he di e en audiences a which he ock si es would
ha e been aimed.
(*) Dp o. de His o ia I, Facul ade de Xeog a ía e His o ia,
Uni e sidade de San iago de Compos ela. P aza da Uni e sida-
de 1. 15782 San iago de Compos ela.
Co eos e.: [email p o ec ed]; [email p o ec ed]
Recibido: 21-III-2011; acep ado: 6-V-2011.
Palab as cla e: A queología del paisaje; P ehis o ia Re-
cien e; A e esquemá ico; Espacio i ual; A mas; Caza.
Key wo ds: Landscape A cheology; Recen P ehis o y;
Schema ic A ; Ri ual Space; Weapons; Hun ing.
1. INTRODUCCIÓN
Uno de los aspec os que más a ención ha con-
ci ado en los es udios sob e a e p ehis ó ico ea-
lizados en las úl imas décadas iene que e con
el público al que las mani es aciones a ís icas
se hab ían di igido. Como ace adamen e señala
R. B adley (2009: 8), pocas eces esul a posible
deduci el signi i cado de las imágenes del pasado
sin la ayuda de documen ación esc i a, pe o es
ac ible abo da la elación en e las g a ías y la
gen e que las con empló en su momen o. En es e
sen ido, pod ía plan ea se la di e encia esencial
que exis e en e el a e ejecu ado al ai e lib e y
aquel ealizado en el in e io de cue as o locales
a i i cialmen e ce ados (megali os o i iendas
po ejemplo), pues la segunda opción p opone
una limi ación e iden e espec o al núme o de
obse ado es y ci cuns ancias (iluminación o so-
no idad po ejemplo) de su isualización. No obs-
an e, como e emos, es a oposición an de i nida
es á abie a a la ma ización oda ez que, po
ejemplo, en el ex e io pueden da se si uaciones
que modulen esa mayo ‘ape u a’, no sólo en
nomb e de las con enciones sociales sino en un-
ción de la disposición de los paneles deco ados o
la mic o opog a ía del en o no de és os, que pue-
den plan ea es icciones a la ‘publicidad’ de las
mani es aciones a ís icas o impone pe spec i as
o eco idos especí i cos pa a su con emplación.
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T ab. P ehis ., 69, N.º 1, ene o-junio 2012, pp. 80-102, ISSN: 0082-5638
doi: 10.3989/ p.2012.12081
Po o a pa e, la disc eción o ecogimien o aso-
ciados a las imágenes ejecu adas en el in e io
pueden es a compensados, siquie a pa cialmen-
e, po su inculación a monumen os o o macio-
nes geológicas llama i as, que ac úen como e e-
en es en el paisaje. Al mismo iempo debemos
ene en cuen a que las cue as y ab igos pueden
ene múl iples usos, desde los de na u aleza ce-
emonial al simple empleo como e ugio más o
menos ocasional.
Las conside aciones p eceden es esul an de
in e és a la ho a de abo da las exp esiones g á-
i cas encuad adas bajo la denominación de pe o-
gli os galaicos, un g upo a ís ico cuya c onolo-
gía coincide básicamen e con el III milenio AC,
si bien con ex ensiones empo ales an e io es y
pos e io es a dicho ma co c onológico (Fáb egas
2010). Los pe ogli os ienen como una de sus
señales dis in i as el compa ece sob e ocas al
ai e lib e, gene almen e poco conspicuas, aunque
exis an excepciones a es a no ma como en el
g an panel del Ou ei o dos Lamei os (Baiona,
Pon e ed a), cuya imagine ía y emplazamien o
lo ap oximan al a e esquemá ico, en un á ea (SO
de Galicia) donde abundan los indicios de in e -
acción e in l uencia mu ua en e ambos g upos
a ís icos (B adley y Fáb egas 1999).
En es e abajo p esen a emos a ios casos en
los que mo i os clásicos en e las inscul u as ga-
llegas, como combinaciones ci cula es de cie a
complejidad o ep esen aciones de zoomo os,
han sido g abados en oquedades y ab igos g aní-
icos. Una úl ima es ación (Ped a Xes osa) iene
la peculia idad de plasma en un mismo a l o a-
mien o ocoso una apa en e con i encia en e
paneles g abados al ai e lib e y o os p o egidos
po una ise a pé ea.
2. LOS ABRIGOS Y CAVIDADES
GRANÍTICAS DURANTE
LA PREHISTORIA RECIENTE
EN GALICIA
La escasez de cue as en la mayo pa e del
e i o io gallego, consecuencia de la educida
exis encia de o maciones calizas (concen adas
en el sec o o ien al de las p o incias de Lugo y
Ou ense) y el dominio casi absolu o que las li o-
logías plu ónicas ienen en buena pa e de es a
comunidad, ha con e ido a los ab igos g aní icos
en una al e na i a pun ual pa a las ocupaciones
humanas a lo la go de la P ehis o ia, las cuales
han enido una na u aleza a iable, desde aquélla
es ic amen e domés ica a o a posiblemen e u-
ne a ia o i ual.
En es e sen ido, es conocida la p esencia hu-
mana en ab igos g aní icos desde, al menos, el
Paleolí ico Supe io y el Epipaleolí ico, con yaci-
mien os como los de Pena G ande (Vilalba, Lugo)
(Ramil y Ramil 1995). Pos e io men e, en el Neo-
lí ico, exis en ambién e idencias pun uales de
ac i idades humanas al in e io de es e ipo de
ca idades, caso de A Cunchosa (Cangas, Pon e e-
d a) (Suá ez 1997), p olongándose és as incluso
has a bien en ada la Edad del Hie o, como en Os
Pe icos (Ribei a, A Co uña) (Vilaseco y Fáb egas
2008) o Co a dos Mou os (Oímb a, Ou ense), en
la que ambién pod ían a es igua se ocupaciones
an e io es (Gómez y Vázquez 2009). Jun o a es os
ejemplos, en los que las ocupaciones end ían un
ca ác e p obablemen e domés ico, encon amos
casos como los de A ca dos Penedos (Bal a ,
Ou ense) (Eguile a e al. 1993-1994) o la g an
ca idad de O Folón (Vigo, Pon e ed a) (Rod í-
guez e al. 1996-1997) donde la pa quedad de
ma e ial ( a ios agmen os de campani o me co -
dado en el p ime o y un aso de ce ámica inciso-
me opada ipo Penha y sendos ú iles pulimen a-
dos en el segundo) pod ían apun a a la posibilidad
de deposiciones o i as o bien de en e amien os
de los que, debido a las condiciones locales ex e-
madamen e ácidas, no haya quedado ninguna e i-
dencia o gánica. Resul a in e esan e que, a día de
hoy, no se hayan documen ado e idencias de a e,
a pesa de que –po ejemplo– en conc e o en
O Folón, la o mación en la que se si úan las ca-
idades iene un buen núme o de paneles upes-
es al ai e lib e.
3. GRABADOS RUPESTRES
EN EL INTERIOR DE ABRIGOS
Las in es igaciones ealizadas en di e sos pun-
os de la cos a occiden al gallega, en colabo ación
con especialis as y a i cionados locales, nos pe mi-
ie on localiza más de un cen ena de es aciones
upes es, cua o de ellas (Fig. 1) si uadas en el
in e io de ab igos o ise as g aní icas de dis in a
en idad y con un ca ác e más o menos ese ado.
Con an e io idad a es os abajos, con ábamos
an solo con la e e encia a la exis encia de g a-
bados en cinco ca idades de Co me (A Co uña),
en e las que des aca Pe ón da Campaíña, una
82 Ramón Fáb egas Valca ce y Ca los Rod íguez Rellán
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eno me ise a g aní ica en cuyo in e io se han
documen ado mo i os sencillos (cazole as, líneas
y cí culos simples), amén de o os de c onología
p obablemen e his ó ica (Mañana y San os 2002).
A és os hab ía que suma los ab igos de Penei es
(Nig án) y Ped a Ca ada (Gondoma ), en Pon e-
ed a, en cuyo piso ocoso se p ac ica on espec-
i amen e una y dos pequeñas pile as de o ma
cuad angula , pa a las que con amos con pa ale-
los al ai e lib e epa idos a lo la go de más de
medio cen ena de pun os del su oes e gallego, a
menudo asociadas a g abados p ehis ó icos (Váz-
quez Rozas 1998; Fáb egas 2010).
La p incipal no edad de las es aciones que
aho a p esen amos es iba en que se documen en,
po p ime a ez en el in e io de ab igos, los
mo i os clásicos del co pus upes e p ehis ó ico
al ai e lib e: combinaciones ci cula es complejas
y zoomo os.
Ped a Xes osa (Laxe, A Co uña): se si úa al
no oes e de Galicia, en un luga que has a hace
muy poco se c eía hué ano de ep esen aciones
na u alis as (Rod íguez e al. 2010). La es ación
se encuen a sob e un g an ba oli o g aní ico en
o no a los 3 m de al u a y con su eje mayo
o ien ado en di ección NE-SO. Es un a l o amien-
o no especialmen e conspicuo si uado en la up-
u a cónca a de una pequeña aguada p o egida
de los ien os del no e (Fig. 2).
En la pa e su del a l o amien o exis e un pe-
queño ab igo de apenas un me o de ancho y poco
Fig. 1. Si uación en la Península Ibé ica de los p incipa-
les ab igos con a e upes e de A Co uña mencionados
en el ex o: 1. Ped a Xes osa (Laxe); 2. Pe ón da Cam-
paíña (Co me); 3. Ou ei o de Rixido es (Ca no a); 4. Cal-
de amos y 5. Rego de Co zo (Po o do Son).
Fig. 2. A Co uña: planos de si uación de los ab igos de
Ped a Xes osa (Laxe) y Rego de Co zo (Po o do Son);
cí culos: paneles ho izon ales; cuad ados: paneles e i-
cales / neg o: mo i os geomé icos; blanco: mo i os na-
u alis as (base: Mapa Topog á i co Nacional, escala
1:5.000).
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composición es á dominada po la con on ación
en e el cé ido de mayo amaño y co namen a
más desa ollada y el an opomo o, cuyo b azo
delan e o se p oyec a de modo an ina u al hacia
la cabeza del g an animal. Ello, con oda p oba-
bilidad, ep esen a algún ipo de a ma, posible-
men e una lanza, como ambién pod ían se lo las
líneas ho izon ales dispues as en e al cé ido
si uado en el ex emo de echo de la escena. En e
la i gu a humana y el g an cie o, po encima de
ambos, apa ece una imagen incomple a –¿un po-
sible ídolo o di inidad p o ec o a?– pa alelizable
con o as conocidas en es aciones gallegas (San-
os 2005a) así como en la pin u a del dolmen de
O ca dos Juncais (Viseu, Po ugal), con el que
es e panel gua da no ables simili udes.
Rego de Co zo VI (Po o do Son, A Co uña):
el ab igo se si úa en las es ibaciones occiden a-
les de la Sie a del Ba banza, en la zona de
ansición hacia la amplia pla a o ma cos e a
(Fig. 2). Se encuad a en un á ea de unas 40 ha
(Ou ei o Campelos-Rego de Co zo), en la que se
ha documen ado un conside able núme o de es-
aciones upes es, algunas de g an monumen a-
lidad, si uadas en pun os desde los que se domi-
na isualmen e los alles que desembocan en el
océano (Fig. 5A). Dicha zona se ca ac e iza po
nume osos ba oli os g aní icos que con o man un
elie e escalonado y compa imen ado po peque-
ñas ga gan as po donde ci culan cu sos de agua
en o no a los cuales se concen an buena pa e
de los g abados. Es os acciden es delimi an, a
No e y Su , un espolón en cuya lade a occiden al
se encuen a el ab igo, con su en ada o ien ada
al Oes e y un in e io de poco más de 2 m de
ancho, 1,5 m de p o undidad y 50 cm de al u a
(Fig. 6).
En el suelo ocoso de la ca idad se localizan
cua o zoomo os, p obablemen e cé idos, dos
de ellos incomple os. És os se o ien an mayo i a-
iamen e hacia la de echa, con la excepción del
mayo y mejo conse ado de los animales. Pese
a es a a cubie o, los su cos p esen an un cie o
g ado de e osión, esul ado de la exis encia de
pequeñas ape u as en la pa e su es e del ab igo
po las que pene a el agua de llu ia. No obs an-
e, su su co ela i amen e es echo e i egula
pa ece suge i que en su elabo ación se hab ía
empleado la écnica del pique eado. Es a in o -
mación esul a de g an impo ancia desde un pun-
o de is a écnico, pues dado el al o g ado de
e osión que a ec a a los g abados upes es galai-
Fig. 3. De alle del ab igo de Ped a Xes osa (Laxe, A
Co uña) y del calco de los mo i os documen ados en su
in e io .
más de 1,5 m de al u a, con o mado po un a o-
ne o iginado po la e osión eólica (Fig. 3). En la
pa ed de es a minúscula ca idad se documen ó un
zoomo o con co namen a amén de una combina-
ción ci cula incomple a, único mo i o abs ac o
p esen e en oda la es ación. También se obse an
a ios c uci o mes cla amen e mode nos. O o
panel se si úa en la pa e ex e na de la oca que
ac úa de cubie a del ab igo (Fig. 4) y se compo-
ne de al menos seis cé idos p esididos po un
g an macho. Va ios de es os animales han sido
ep esen ados en ac i udes na u alis as, como el
be eo o el olisqueo de geni ales. El e ce con-
jun o, el más complejo de la es ación, se localiza
sob e una pa ed o almen e e ical de casi 2 m
de al u a y 6 m de longi ud donde se ha iden i i -
cado una escena de caza: seis cé idos se en en-
an a o as cua o o posiblemen e cinco i gu as de
animales de mayo esquema ismo, in e p e ados
como cánidos, así como a un an opomo o. La
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cos al ai e lib e, nunca se ha podido de e mina
con segu idad la écnica exac a empleada pa a su
ealización.
Calde amos (Po o do Son, A Co uña): el
ab igo se localiza a 3 km al No e de Rego de
Fig. 4. Aspec o gene al de Ped a Xes osa (Laxe, A Co uña) con la si uación y calco de los paneles si uados al ai e
lib e.
Fig. 5. A Co uña: pe spec i as desde el in e io del ab i-
go de Rego de Co zo (Po o do Son) (A), así como
desde la en ada de los ab igos de Calde amos (Po o do
Son) (B) y Ou ei o de Rixido es (Ca no a) (C).
Co zo, ambién en la zona inmedia a de ansi-
ción hacia la pla a o ma cos e a (Fig. 7). Se ubi-
ca dominando en al u a una pequeña aguada que
desciende en di ección su oes e hacia la cos a
a lán ica. Es a hondonada, sob e la cual el ab igo
eje ce un e iden e con ol isual (Fig. 5B), en la
ac ualidad es á p o undamen e modi i cada po la
cons ucción de e azas pa a el cul i o, si bien
an iguamen e se ía de cauce pa a un pequeño
cu so de agua.
El ab igo (Fig. 8) consis e en una diminu a
ca idad g aní ica, abie a hacia el su es e, de
poco más de 2 m de ancho po apenas uno de
p o undidad, mien as que su al u a no supe a los
70 cm. En su o igen end ía un ca ác e mucho
más ce ado y ese ado, pe dido a aíz de las
ac i idades de can e ía adicional que emo ie-
on pa e de la ise a pé ea.
Los mo i os, pa cialmen e al ai e lib e, se
si úan en el suelo inclinado en di ección a la
pendien e. El conjun o comp ende una mul i ud
de su cos que no con o man ninguna i gu a e-
conocible y que, en ocasiones, han ap o echado
las diaclasas de la p opia oca. Jun o a és os,
con amos con cazole as de di e sos amaños y
p o undidades así como a ios mo i os geomé-

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icos, en e los que des aca una combinación
ci cula incomple a si uada en el in e io del
ab igo. Pese a habe se documen ado señales e-
cien es de uego den o de la ca idad, los g a-
bados p esen an un buen es ado de conse a-
ción. Ello ha pe mi ido iden i i ca la écnica
empleada pa a su ejecución: pique eado en la
combinación ci cula y buena pa e de los su cos
lineales, pudiendo obse a se incluso los golpes
indi iduales ealizados du an e el p oceso, y pu-
lido en a ias cazole as, undamen almen e las
de mayo amaño. En el momen o de su descu-
b imien o, se ecogie on mues as del sedimen o
de su in e io pa a su análisis si bien, lamen a-
blemen e, és as no p opo ciona on ningún esul-
ado signi i ca i o.
Ou ei o de Rixido es (Ca no a, A Co uña): el
ab igo (Ce nadas 2007) se si úa en el sec o in e-
io -medio de la lade a no oes e de una pequeña
sie a cuya co a máxima en ese pun o se si úa en
o no a los 490 m. La es ación se localiza sob e
una e aza na u al que supone uno de los pocos
elie es sua es en un á ea ca ac e izada po su
ue e pendien e (Fig. 7). En las ce canías exis e
una pequeña aguada po la que desciende, en
di ección Oes e, un iachuelo. La o ien ación del
ab igo igno a po comple o dicha aguada, pa a
en oca se hacia la amplia pla a o ma cos e a so-
b e la que goza de una espec acula pe spec i a
(Fig. 5C).
Fig. 6. Aspec o gene al del ab igo de Rego de Co zo
(Po o do Son, A Co uña) y calco de los mo i os docu-
men ados en su in e io .
Fig. 7. A Co uña: planos de si uación de los ab igos de
Calde amos (Po o do Son) y Ou ei o de Rixido es (Ca -
no a); cí culos: paneles ho izon ales; cuad ados: paneles
e icales / neg o: mo i os geomé icos; blanco: mo i os
na u alis as (base: Mapa Topog á i co Nacional, escala
1:5.000).
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El g abado no se si úa en un ab igo sensu es-
ic o, sino más bien bajo una pequeña ise a
g aní ica na u almen e con o mada po dos de los
nume osos ba oli os (Fig. 9) que componen la am-
plia y eco ada masa g aní ica que domina las
lade as de es e pun o de la cos a occiden al galle-
ga. La na u aleza ecogida u ocul a de la es ación
es á ue a de oda duda, pues la obse ación del
mo i o y del p opio panel exige el acceso a la
ca idad. Es e ca ác e ce ado pod ía habe sido
acen uado de mane a a i i cial median e la colo-
cación de una laja g aní ica plana en la pa e su-
pe io de la ise a, si bien esul a di ícil de e mi-
na si és a ue colocada coe áneamen e al p oceso
de g abado o bien en momen os pos e io es, qui-
zás po pa e de pas o es que buscaban ab igo.
El panel es á con o mado po una combina-
ción ci cula de conside ables dimensiones (78
cm de diáme o) si uada en el suelo y o ien ada
Fig. 8. Aspec o gene al del ab igo de Calde amos (A
Co uña) y calco de los mo i os documen ados.
Fig. 9. Aspec o gene al de Ou ei o de Rixido es (Ca no-
a, A Co uña) y calco del mo i o documen ado en su
in e io .
según la pendien e. El g abado se ha is o condi-
cionado po la exis encia de una diaclasa que
a a iesa la pa e in e io del panel. La e osión
del mo i o ha sido conside able, debido a su
exposición a los ien os p oceden es del océano,
siendo imposible de e mina la écnica empleada
en su ejecución.
4. ARTE RUPESTRE GALLEGO AL AIRE
LIBRE Y EN ABRIGOS
Los ab igos que acabamos de desc ibi com-
pa en una ca ac e ís ica: los g abados se han
ubicado siemp e en el suelo o bien en la pa e
baja de las pa edes, mien as que sus zonas me-
dias y al as ue on sis emá icamen e igno adas.
Dicha ci cuns ancia pa ece indica una cie a as-
posición al in e io del ab igo de la lógica de
g abado p opia de buena pa e del a e upes e
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al ai e lib e, más que de la dinámica que puede
obse a se en los ab igos con a e esquemá ico y
en las cáma as megalí icas, donde las ep esen a-
ciones e idencian una acusada e icalidad.
Hay más di e encias en e las es aciones al
ai e lib e y en ab igos, e e en es a la na u aleza
y complejidad de sus g abados, las p opias ca ac-
e ís icas in e nas de las ca idades, la ubicación
de los mismos en el luga y su acilidad de acce-
so. Los ab igos con a e upes e documen ados
en Galicia no compa en –en cuan o a su ubica-
ción– la mayo ía de las ca ac e ís icas de los lu-
ga es con a e esquemá ico, donde muchas de las
ca idades se si úan en luga es di ícilmen e acce-
sibles, lo que eó icamen e hab ía limi ado su
con emplación. En nues o caso, los ab igos com-
pa en localización con o as inscul u as al ai e
lib e (Figs. 2 y 5), dominando alles l u iales y
pla a o mas cos e as desde las cuales se end ía
una ela i a acilidad de acceso a las es aciones.
A pesa de ello, exis en ab igos más ácilmen e
asequibles –como Ped a Xes osa o Calde amos–
que o os, como Rego de Co zo y, sob e odo,
Ou ei o de Rixido es.
Todos es os ecin os ienen en común el edu-
cido amaño de su in e io , siendo p ác icamen e
imposible pe manece de pie o incluso agachado,
debido undamen almen e a que, sal o en Ped a
Xes osa, no supe an el me o de al u a. Además,
en Ou ei o de Rixido es, Pe ón da Campaíña o
Ped a Xes osa, es e escaso amaño iene acom-
pañado de un de i cien e aislamien o con espec o
a los agen es a mos é icos, siendo ecuen es las
i l aciones en su in e io del agua de llu ia y de
las co ien es de ai e. Bas an e más ce ados son
Rego de Co zo y, sob e odo, Calde amos, has a
el pun o de que, en el caso de es e úl imo, su
insu i cien e iluminación hab ía di i cul ado la i-
sualización de los mo i os.
Po odo ello, dichas ca idades se ían muy
poco adecuadas pa a su uso domés ico, aunque sí
pa a la ealización de i uales que equi iesen de
una eclusión más o menos cla a. Los ab igos
gozan de cie as cualidades que sin duda los ha-
b ían do ado de un ca ác e especial pa a los se es
humanos de la P ehis o ia. Ello muy e osímil-
men e hab ía sido cla e pa a la ubicación en su
in e io de di e sas mani es aciones a ís icas, de
modo que el simbolismo p opio de ambas en ida-
des –a e y ab igo– se po enciase mu uamen e.
La oscu idad einan e en el in e io de es as
ca idades p oduci ía una especie de ‘p i ación
senso ial’ que –en cie o sen ido– hab ía de aído
al obse ado de sus expe iencias co idianas,
anspo ándolo a un mundo donde sus acul ades
sensi i as no males es a ían al e adas. P obable-
men e po ello dichos ecin os han sido conside-
ados po muchas sociedades como luga es de
ansición en e dos mundos o ealidades (B ad-
ley 2009: 65). La na u aleza educida y semi-ce-
ada de los ab igos hab ía aislado al indi iduo
de los es ímulos isuales y audi i os p oceden es
del ex e io , acili ando la ocalización de su a en-
ción hacia los g abados. Además, la escasa isi-
bilidad en su in e io hab ía exigido en alguna
ocasión u iliza medios a i i ciales de iluminación
o bien el uso del ac o pa a ap ecia los mo i os.
La acús ica e e be an e hab ía po enciado la so-
no idad p oducida po el golpeo y/o asgado de-
i ado del g abado así como los sonidos emi i-
dos du an e los i os. Po o a pa e, debido al
educido amaño de los ab igos, es muy posible
que du an e odo el p oceso el obse ado hu-
biese es ado obligado a adop a pos u as o zadas
e incómodas y a pe manece agachado o incluso
umbado.
Todas es as ci cuns ancias hab ían condiciona-
do p o undamen e el ni el de in ensidad y signi-
i cado de la in e acción en e a e y obse ado
di e enciándola, has a cie o pun o, del ipo de
expe iencias que se pod ían habe enido en el a e
upes e al ai e lib e. En unción de dichas disi-
mili udes, es muy posible que se hubiese o o gado
al a e de las ca idades un signi i cado e incluso
un ipo de audiencia di e en es. Resul a en ado
elaciona las especiales condiciones einan es en
el in e io de los ab igos con la ya clásica asocia-
ción en e los p ocesos de p oducción del a e y
los es ados al e ados de conciencia p o agoniza-
dos, p obablemen e, po algún especialis a de lo
i ual (Lewis-Williams 2002). El a e upes e ga-
laico ampoco se ha sus aído a esa in e p e ación
(Peña y Rey 2001), que pod ía apoya se en la
apa ición de sus ancias alucinógenas en los análi-
sis de i oli os ealizados en algún pe ogli o ga-
llego (Fáb egas 2010), si bien la inculación c o-
nológica de las mismas al momen o de uso de los
g abados no es á asegu ada (Gue a y López
2006). Po o o lado, no han sido pocos los au o-
es (Kehoe 2000; Bahn 2001; Insoll 2004) que han
c i icado la inculación es ablecida po algunos
in es igado es (Lewis-Williams 2002) en e a e,
es ados al e ados de consciencia y chamanismo,
señalando lo inap opiado de la aplicación gene al
88 Ramón Fáb egas Valca ce y Ca los Rod íguez Rellán
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del úl imo é mino, hecho que ambién pod ía
ex ende se al caso gallego.
5. PERCEPTIBILIDAD DEL ARTE
RUPESTRE GALAICO
De modo gene al, se ha ca ac e izado al a e
upes e galaico, en an o que ubicado al ai e li-
b e, como un enómeno con una muy limi ada
imposición de es icciones pa a su con empla-
ción, en con as e con el a e megalí ico. T adi-
cionalmen e se ha conside ado a los pe ogli os
como un elemen o abie o, ácilmen e pe cep ible
y accesible p ác icamen e a odo aquel que se
mo iese po el paisaje p ehis ó ico. En conse-
cuencia, es os g abados han sido asociados a un
ipo de audiencia muy amplio y poco especiali-
zado con la excepción –quizás– de los g abados
de a mas, a menudo inculados a g upos o co a-
días de gue e os (Vázquez Va ela 2000).
La documen ación de a e en el in e io de
ab igos in oduce una uel a de ue ca en es a
isión, pues su di e gencia con espec o a los
g abados al ai e lib e se ía, en cie o modo, la
misma que se p opone en e pe ogli os y a e
megalí ico: su na u aleza es ic i a y el ipo de
audiencia al que es a ían des inados (B adley
2009: 120). La ubicación de los g abados en el
in e io de ca idades e idencia una olun ad
e ec i a po con ola el amaño y la p opia com-
posición de los agen es in oluc ados y, lo que
conside amos muy impo an e, una cla a p e en-
sión de ‘ocul ación’ de las ep esen aciones.
El a án de ocul ación e idenciado po es os
pe ogli os indica que debe ela i iza se, al me-
nos en pa e, el papel que de modo gene al se le
ha a ibuido al a e upes e galaico como ‘ma -
cado del paisaje’. Es e ipo de concepciones
inculan el supues o ca ác e abie o y la ele ada
pe cep ibilidad del a e upes e al ai e lib e con
audiencias muy amplias que, supe ando incluso a
la comunidad c eado a, aba ca ían en pa e a g u-
pos ecinos y i ales.
En es e sen ido, los abajos de T. Ingold
(1987) y M. Casimi (1992) han enido un eno -
me calado en la concepción del a e upes e ga-
laico como un elemen o a iculado y/o no ma i-
o del uso del espacio po pa e de sociedades
p oduc o as aún con un al o g ado de mo ilidad
(B adley 1997). En unción de dichas in e p e a-
ciones, los pe ogli os hab ían sido he amien as
de comunicación básicamen e ‘in e g upal’, des-
inadas a media en el uso del paisaje po pa e
de dos o más poblaciones ecinas, es ableciendo
el acceso p e e en e o exclusi o po pa e de un
g upo de e minado a un luga económica y/o sim-
bólicamen e impo an e. Dicha in e p e ación
con e i ía al a e upes e en una especie de
código de señales o mensajes que unciona ía a
modo de in e cambio i jo de imp esiones en e
sociedades que no es a ían en con ac o di ec o de
modo ecuen e. O os au o es han ema cado, no
obs an e, que pa e de es a in o mación hab ía ido
des inada ambién a los p opios miemb os de la
comunidad, a modo de ansmiso ‘in e gene a-
cional’ de in o mación ú il inculada gene al-
men e a la explo ación de los ecu sos del e i-
o io ci cundan e (Taçon 1994).
5.1. Visibilidad y pe cep ibilidad
Al ab igo de in e p e aciones como las que
acabamos de expone , en las úl imas décadas en
g an núme o de in es igaciones (B adley e al.
1994; San os 1999) las es aciones upes es han
sido analizadas undamen almen e en el ma co
del paisaje ci cundan e, a a és del es udio de su
dis ibución espacial, así como de su elación con
ías na u ales de ánsi o (collados y aguadas) y
pun os de in e és pa a su explo ación económica
po pa e de las comunidades p ehis ó icas ( alles
l u iales y cos e os, e c.). Sin emba go, muy po-
cas eces se ha analizado en p o undidad la na-
u aleza e in ensidad de la in e acción en e es a-
ciones upes es y e i o io ci cundan e, así como
ampoco se ha p es ado demasiada a ención a las
es a egias y mecanismos po medio de los cuales
dicha in e acción pod ía habe sido modulada.
A eno de nues a expe iencia, conside amos
que la in e acción en e pe ogli os y paisaje se
hab ía mediado a a és, undamen almen e, de
dos concep os: su isibilidad y su pe cep ibilidad.
El p ime o hace e e encia a la can idad de luga-
es dominados o con olados isualmen e desde
un pe ogli o de e minado. La pe cep ibilidad de-
i ne la acilidad pa a iden i i ca desde el en o no
ci cundan e la oca y/o los mo i os de un de e -
minado pe ogli o así como la dis ancia desde la
que unos u o os pueden se cap ados. Ambos
concep os no ienen po qué se equi alen es,
pues exis en muchas es aciones a as de suelo
A media luz. G abados de la P ehis o ia Recien e en ab igos galaicos 95
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Un miemb o no iniciado hab ía sido, en muchos
sen idos, equi alen e a un en e o áneo de la co-
munidad, po lo que end ía sen ido que el acce-
so a es os conocimien os uese una condición
sine qua non pa a o ma pa e plena de ella, así
como la p e oga i a de cede los o comunica los
a nue os indi iduos una impo an e uen e de
pode o p es igio en el ma co del g upo.
Muchos de es os conocimien os pueden habe
sido, en pa e, descodi i cables en unción de la
in o mación apo ada po las p opias imágenes y,
po lo an o, a p io i se accesibles a odo aquel
que los obse a a, incluidos los p opios a queó-
logos (como p e enden una pa e de las ap oxi-
maciones es uc u alis as). En cambio o os ni e-
les de en endimien o es muy p obable que
equi iesen un conocimien o especí i co, ese a-
do e independien e de los códigos subyacen es.
No obs an e, no odas las es aciones conceden
el mismo g ado de libe ad du an e el p oceso de
obse ación. Una oca ho izon al puede pe mi i
nume osas o mas de isualización, equi iendo
quizás de una pa icipación más ac i a que in i-
ase a mo e se, conoce el pun o idóneo donde
si ua se o cómo odea el panel pa a con empla
los mo i os del modo y o den co ec os. Po el
con a io, los paneles e icales o inclinados, al
p esen a un pun o de is a p i ilegiado (Vázquez
Rozas 1995) e incluso único, hab ían concedido
menos libe ad a la audiencia. Esa ci cuns ancia
y el que, con ecuencia, las escenas ep esen a-
das en esos paneles sean de una –apa en emen-
e– ácil comp ensión (a mas, mon a, caza...) nos
hacen pensa en que quizás muchos de es os pe-
ogli os hab ían sido des inados a audiencias
amplias, al menos en pa e, con un papel más
pasi o y posiblemen e menos especializado.
El signi i cado o signi i cados de un pe ogli o
pudo a ia a lo la go de su exis encia. El p oce-
so de inclusión de nue os g abados en un panel
posiblemen e se hubiese concebido po pa e de
las poblaciones p ehis ó icas como un modo de
conexión con los indi iduos que habían ealizado
el mismo p oceso en el pasado (sus ‘an epasa-
Fig. 14. Aspec o gene al del pe ogli o de A Insuela (Po o do Son, A Co uña). Sendos zoomo os (acen uados digi al-
men e) se g aba on en o no a una pile a na u al que, una ez llena de agua, hab ía do ado a la escena de un no able
ealismo, simulando la ubicación de los p opios animales en la na u aleza, ab e ando quizás en algún cu so de agua o
manan ial p óximo.

96 Ramón Fáb egas Valca ce y Ca los Rod íguez Rellán
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dos’), pe o du an e dicho ac o ambién se es a ían
in eg ando nue as his o ias que hab ían e o mu-
lado y ecodi i cado las p eexis en es. Además, la
inclusión de nue os mo i os modi i ca ía la expe-
iencia p e ia de los obse ado es e incluso po-
siblemen e hubiese obligado a eno a la co eo-
g a ía necesa ia pa a la comp ensión del panel.
Todo ello hab ía dado luga –con oda p obabili-
dad– a nue os signi i cados que p obablemen e
uesen desdibujando paula inamen e aquéllos que
el pe ogli o hab ía enido o iginalmen e. El he-
cho de que los obse ado es con empo áneos
solo con emplamos el esul ado i nal del p oceso
(Tilley 2008), con ecuencia es ob iado po mu-
chos especialis as, que analizan los paneles como
si hubiesen sido u o de una sola men e y ejecu-
ados po una única mano. No obs an e, exis en
cie os paneles que –po su cohe encia y homo-
geneidad in e na– dan la imp esión de habe sido
e ec i amen e ealizados de acue do a una plani-
i cación única y posiblemen e g abados en un
co o lapso de iempo. Un buen ejemplo se ía la
escena de caza de Ped a Xes osa.
En úl imo é mino, el conocimien o sob e el
a e upes e no se ma e ializa únicamen e a a-
és del g ado de comp ensión de los símbolos y
escenas que lo con o man sino ambién median-
e el con ol del p opio ac o de obse ación y del
in l ujo de es e sob e la audiencia. Tal ci cuns an-
cia lle a implíci a una g an a iabilidad, al eco-
noce la posibilidad de que el signi i cado de un
pe ogli o no ue a i jo, sino dependien e –en
g an medida– de las ci cuns ancias conc e as
exis en es en el momen o de su isualización.
El p oceso de obse ación de un pe ogli o
pudo habe sido al amen e a iable y p o unda-
men e dependien e del dominio de los códigos de
isualización po pa e del obse ado . Tal ci -
cuns ancia in oduce en la ecuación una concep-
ción más impo an e del indi iduo, en ando en
juego su expe iencia, conocimien os y ecue dos.
La e alo ización del indi iduo implica, asimis-
mo, el econocimien o de la posibilidad de que
cada obse ado hubie a enido una expe iencia
conc e a o una isión del enómeno especí i ca y
mu able. Las di e en es audiencias hab ían i ido
un luga de dis in as mane as e incluso un mismo
indi iduo pod ía habe expe imen ado de modo
dispa un mismo luga , en unción de los momen-
os de su ida. Es muy p obable que el ap endi-
zaje de los códigos que pe mi iesen comp ende
al a e upes e se ac ualizase con inuamen e du-
an e la ida de una pe sona, po lo que su pe -
cepción pod ía cambia ambién.
En conclusión, el signi i cado o simbolismo de
un pe ogli o depende ía de una suma de ci cuns-
ancias con ingen es, muchas an solo in uibles
desde una pe spec i a ac ual. Se es ablece así una
concepción en la que se acep a la in e ac uación
en e obse ado y pe ogli o como un p oceso en
el que ninguno de los dos es un elemen o pasi o.
Se deja pa en e la posibilidad de dis in os ni eles
de acceso a los pe ogli os al ai e lib e, desde
aquellos des inados a una isión más gene al y a
una audiencia más amplia a o os más ‘selec os’.
Dicha a iabilidad no end ía dada única o p in-
cipalmen e po su emá ica sino po un conjun o
de in o mación que inclui ía además las ca ac e-
ís icas de la p opia oca y su ubicación den o
del paisaje ci cundan e, así como la na u aleza de
la audiencia.
Las disquisiciones ace ca de la accesibilidad
del a e upes e galaico deben supe a la simple
dico omía A e Público s. A e Res ingido. La
c eemos poco ope a i a du an e es os momen os
de la P ehis o ia, acep ando una g adación mu a-
ble y a iable en e cada pa e en unción del
paso del iempo y de la composición de la p opia
audiencia.
6.2. Composición de la audiencia
de los pe ogli os gallegos
El géne o se ha es ablecido de un modo adi-
cional como la dis inción más impo an e en la
con o mación de las audiencias que pod ían ha-
be accedido ( ísica e in elec ualmen e) a las es-
aciones upes es. Ello de i a de la ei e ación de
g abados de a mas y de escenas de caza o mon a
que emi i ían apa en emen e al mundo del a ón
y de lo masculino (Peña y Rey 2001: 192), en
con as e con la ausencia de ac i idades co idia-
nas o domés icas (Peña y Rey 2001: 145) que –a
eno de aquellas isiones adicionales– hab ían
sido lle adas a cabo po muje es.
No sabemos si la posible seg egación en un-
ción del géne o de los mo i os y escenas g abados
en las ocas se hab ía ex endido necesa iamen e a
la audiencia. El signi i cado de los mo i os de bue-
na pa e de las es aciones no es á lo su i cien emen-
e cla o como pa a nega ajan emen e la asocia-
ción de alguno al mundo emenino. M. Díaz-And eu
(1998) ha expues o pe ec amen e es e ipo de sal-
A media luz. G abados de la P ehis o ia Recien e en ab igos galaicos 97
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edades pa a el caso del a e upes e le an ino,
que debe ex ende se al p opio papel de la muje
en el p oceso de g abado de las ocas. Si acep a-
mos que el ele ado g ado no ma i o de las i gu as
ep esen adas en los pe ogli os gallegos de i a a
de la pa icipación de especialis as en su elabo-
ación (Peña y Rey 2001: 216-217), no debe ía
desca a se que –como ocu e en algunas comu-
nidades ac uales de Á ica y Oceanía– en e ellos
hubiese habido muje es (Díaz-And eu 1998).
La in ensidad de la seg egación o di e encia-
ción sexual en el seno de las comunidades que
habi a on el no oes e de la Península Ibé ica du-
an e la P ehis o ia Recien e esul a muy di ícil
de de e mina . La escasez de es os o gánicos no
nos pe mi e decidi si las di e gencias obse adas
en los ajua es megalí icos esponden –e ec i a-
men e– a di e encias sexuales. En la es e a do-
més ica, dicha in o mación esul a aún más inac-
cesible, pues es oda ía muy poca la e idencia
con la que con amos. Se ha insinuado la posibi-
lidad de un acceso di e encial a las ma e ias p i-
mas lí icas que, po su a eza, hab ían sido más
di íciles de consegui , po pa e de las muje es
con base en la ausencia de de e minadas es a e-
gias de explo ación (Rod íguez y Fáb egas 2011).
La hipó esis, de momen o, esul a di ícil de e i-
i ca . O o ipo de seg egación que pudo habe
exis ido de i a ía de la edad y, en unción de la
misma, del es a us de la audiencia en el ma co de
la comunidad. Es os c i e ios hab ían sido ope a-
i os con o al segu idad, pe o esul an ex ema-
damen e complicados de as ea .
7. LOS GRABADOS Y EL PAISAJE
Los especialis as hemos omen ado un ipo de
in e p e aciones en las que el a e upes e al ai e
lib e es de i nido y explicado como mediado en-
e una comunidad y su en o no inmedia o. Los
a queólogos hemos in en ado de i ni la iden idad
de la p opia comunidad y el papel conc e o que
el a e upes e hab ía jugado en la con o mación
y e o zamien o de la misma a a és de las con-
aposiciones c eadas en el ma co de dicha ela-
ción ( i alidad con comunidades ecinas po la
explo ación de ecu sos; Cul u a s. Na u aleza;
Espacio domés ico s. Espacio i ual).
Sin emba go, se ha p es ado menos a ención
a la posibilidad de que los pe ogli os hayan sido,
en buena medida, una he amien a gene ada y
usada exclusi amen e en el seno de la sociedad
que los c eó pa a e o za una isión del mundo
p opia y negocia el papel que la comunidad
end ía en la misma, sin se es ic amen e nece-
sa io con apone la a ningún ipo de al e idad
(na u aleza u o os g upos compe ido es). Así,
po ejemplo, en un p ime momen o, los indi i-
duos de una comunidad solo pod ían habe acce-
dido a los pe ogli os g acias a la mediación de
o os miemb os más expe imen ados. Se ía a a-
és de dicho p oceso de conocimien o como un
indi iduo conc e o pod ía habe sido iniciado en
la in o mación p ác ica y simbólica, ecu iendo
a ecue dos o episodios mí icos asociados no solo
con el pe ogli o en sí sino con el paisaje ci cun-
dan e. De esa mane a, pe ogli o y paisaje se
asocia ían i emediablemen e a la comunidad en
unción de una his o ia en común.
La in e acción de una comunidad con los pe-
ogli os no debe se en endida en exclusi a como
aquellas ac i idades es ic amen e ealizadas en
las inmediaciones de los g abados, sino como una
suma de p ocesos que puede inicia se con las
ci cuns ancias del p opio desplazamien o has a la
es ación upes e. El hecho de que muchas ins-
cul u as solo sean pe ec amen e isibles a p ime-
a ho a de la mañana o en el ocaso pod ía habe
implicado iaja en la oscu idad, cuando el mun-
do y su pe cepción po pa e del indi iduo son
dis in os. Es e conjun o de expe iencias implica-
das en el acceso y isualización de los mo i os
hab ía sido, quizás, an o más impo an e que las
ca ac e ís icas de los g abados y los i os ealiza-
dos en o no a ellos.
Los e i o ios pueden se a menudo en endidos
más como un conjun o de luga es especí i cos con
un signi i cado especial pa a una comunidad con-
c e a que como espacio abs ac o con on e as
ní idamen e es ablecidas. Po ello no cabe desca -
a que los pe ogli os puedan habe se es ablecido
p ecisamen e como locales de es e ipo. Su eco-
ido en una secuencia de e minada pod ía habe se
ei indicado como un ac o simbólico en sí mismo,
es uc u ando las expe iencias de los p opios luga-
es que unen y ayudando a es ablece una especie
de o den en los mismos (Tilley 1994: 39), ipi i ca-
do po los miemb os pasados de la comunidad.
La inclusión de nue os luga es hab ía sido
p e oga i a de los indi iduos con una mayo
p eeminencia en el ma co de la comunidad y en
ellos eposa ía ambién el conocimien o expe o
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sob e es os luga es así como su man enimien o.
Dichos sabe es hab ían sido una p obable uen e
de pode pa a el indi iduo al o o ga le el con ol
sob e la di usión de la in o mación ace ca del
e i o io ci cundan e y sob e el o igen y na u a-
leza de los lazos que la comunidad man end ía
con el mismo con base en una his o ia común.
Es posible que en el a e upes e galaico al ai e
lib e hubiese exis ido cie a ansposición en e el
panel g abado y el luga que ocupa (Tilley 1994).
Con ello se p oduci ía un e o zamien o mu uo del
pe ogli o y del paisaje ci cundan e que acen ua ía,
po un lado, la p opia cualidad na a i a del panel
y e o za ía la c edibilidad de su mensaje al in-
cula la acción ep esen ada a un ‘escena io de los
hechos’ ce cano y conocido po la audiencia. Al
mismo iempo, es posible que dichos acon eci-
mien os hubiesen sido impo an es en la his o ia o
mi ología de la comunidad, po lo que se e o za-
ía la impo ancia de dicho local pa a el g upo po
habe sido, p ecisamen e, el escena io de los mis-
mos. Po medio de es os ela os, sociedad y espa-
cio queda ían in ínsecamen e ligados, con i ién-
dose es e úl imo en lo que Tilley (1994: 15)
denomina ‘espacio exis encial’, cons uido a a és
de las expe iencias conc e as de los indi iduos y
socializadas a a és del g upo, en cons an e p o-
ceso de p oducción y ep oducción, gene ado a
pa i del o den co idiano.
Los luga es p esen an di e en es densidades de
signi i cados pa a sus habi an es, en unción de los
e en os y acciones de los que ue on escena io y
que o man pa e de la memo ia común. A mayo
núme o y es abilidad de los signi i cados asociados
a un luga , más p o undo se á el nexo con el mis-
mo po pa e de la comunidad. Si conside amos
que el g abado de los pe ogli os puede ene que
e con el desa ollo po pa e de las comunidades
de asociaciones simbólicas y mi ológicas, és e ac-
ua á como ans o mado de algo ísico o geog á-
i co en algo expe imen ado his ó ica y socialmen-
e, como eco da o io de las acciones his ó icas de
indi iduos o sociedades (Tilley 1994).
Un buen ejemplo de es a posible ansposición
en e panel y espacio ci cundan e pod ía se la
imp esión – epe idamen e señalada po los es-
pecialis as (Vázquez Rozas 1997; Peña y Rey
2001)– de que en de e minadas es aciones (la
p opia Ped a Xes osa o Pozas da Ga da; Figs. 4
y 15) la ubicación de los cie os den o del panel
pa ece ep oduci la o og a ía del en o no inme-
dia o: son ep esen ados subiendo o bajando en
la di ección de la pendien e del e eno donde se
emplaza la oca. En o as ocasiones, la inclina-
ción de la supe i cie del panel es idén ica a la de
la lade a donde se si úa y po la que p obable-
men e hab ían ci culado los animales g abados
(Vázquez Rozas 1997: 72).
Fig. 15. Aspec o gene al del panel e ical y de la oca
anexa de Pozas da Ga da (Po o do Son, A Co uña). La
disposición de los cé idos en el panel imi a la o og a ía
del en o no en el que se si úa la p opia es ación.
8. VARIABILIDAD Y POLISEMIA
DEL ARTE RUPESTRE GALAICO
Una de las ca ac e ís icas undamen ales del
a e upes e galaico es su eno me a iabilidad y
su p o undo ca ác e polisémico, pa en es en su
na u aleza (ca ac e ís icas de los mo i os, mo o-
logía y dimensión de los paneles, pe cep ibilidad
de ambos, e c.) y su ubicación espacial.
Exis e una eno me mul i ud de i gu as geomé-
icas y na u alis as conside adas po ado as de
dis in os mensajes y signi i cados y a las que se les
han a ibuido incluso c onologías di e sas (San os
2005b). Es posible que muchos de es os mo i os
hayan enido un signi i cado más o menos pe ma-
nen e mien as que el de o os uese poli alen e y
mu able. Sin emba go, dicha di e enciación no
esidi ía, en úl imo é mino, en las ca ac e ís icas
del p opio mo i o. El g abado de una alaba da o
un an opomo o hab ía podido ene , posiblemen-
e, un meno ango de signi i cados que un cí culo
simple o un g upo de cazole as. Pe o ello no ex-
cluye que cambia a en unción de un buen núme-
A media luz. G abados de la P ehis o ia Recien e en ab igos galaicos 99
T ab. P ehis ., 69, N.º 1, ene o-junio 2012, pp. 80-102, ISSN: 0082-5638
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o de a iables. El a e upes e hab ía sido un
nexo elacional de las imágenes ep esen adas, las
cualidades ma e iales de la oca y los paisajes
ci cundan es (Tilley 2008: 20).
Es a na u aleza se ía p o undamen e a iable y
mu able sinc ónica y diac ónicamen e en unción
de las p opias ca ac e ís icas de su audiencia pa -
icula (can idad, composición y ni el de dominio
del código po pa e de la misma). Es posible que
en una misma es ación hubiesen exis ido a ios
ni eles de signi i cado, desde in o mación p ác ica
pa a el acceso a cie os ecu sos has a conoci-
mien os sag ados, accesibles en unción del domi-
nio del código que poseyesen los obse ado es
(B adley 2002). Los mo i os no se ían abs ac os,
ya que su in e p e ación no depende ía de la a bi-
a iedad del obse ado , sino del acceso a la ins-
ucción sob e su signi i cado o signi i cados, sien-
do ac ible que di e en es indi iduos hubiesen
poseído dis in os ni eles de habilidad o conoci-
mien o pa a in e p e a los (B adley 2009: 44).
Es a con ingencia pod ía incluso a ec a a las imá-
genes más na u alis as.
Esa a iabilidad puede obse a se ambién en
la ubicación de los pe ogli os. En algunas á eas
del e i o io gallego, como Campo Lamei o
(Pon e ed a), exis en concen aciones de es acio-
nes upes es de una eno me di e sidad espec o
a su monumen alidad, ca ac e ís icas gene ales y
ubicación. O o cla o ejemplo son yacimien os
que se p esen an en es e abajo: el ab igo de
Rego de Co zo se ubica en un á ea con una es-
pec acula concen ación de a e upes e. Allí
con i en pe ogli os de especial complejidad y
monumen alidad, como los isos e icales de
Ou ei o Campelos y Campo G ande (Fig. 16), en
Fig. 16. Aspec o gene al del panel e ical de Campo G ande I (Po o do Son, A Co uña).
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los que ue on g abados zoomo os de has a 135
cm de al u a, o el conjun o de Rego de Co zo I y
III, con mul i ud de mo i os en e los que se in-
cluye una escena de mon a jun o a o os de g an
simplicidad, como cazole as aisladas o cí culos
simples. Los ab igos de Calde amos y Ou ei o
de Rixido es se si úan en las inmediaciones de
paneles e icales o inclinados en los que se g a-
ba on zoomo os, p óximos a inscul u as muy
sencillas, compues as apenas po un cí culo sim-
ple o a ias cazole as. El ejemplo de Ped a Xes-
osa es, si cabe, más e elado : en un mismo
a l o amien o dos paneles de una no able e ica-
lidad y g an complejidad coexis en con o o –el
si uado en el in e io del pequeño ab igo– con o -
mado po un cí culo y un cé ido.
La con i encia en un mismo e i o io, y en
ocasiones en una misma es ación, de paneles con
monumen alidad y pe cep ibilidad muy a iadas,
es muy posible que nos es é e elando el di e so
papel o la na u aleza dis in i a de cada uno de
ellos. Resul a muy p obable que hubiese exis ido
una compleja a iabilidad que explica ía po qué
se hab ían dibujado de e minados mo i os en lu-
ga es conc e os. Se ía una se ie de ci cuns ancias
eno memen e mu ables las que da ían su signi i -
cado úl imo al pe ogli o y conside amos que
es as no pueden se ap ehendidas desde pa adig-
mas ígidos que no con emplen dicha a iabilidad
y la complejidad de unos p ocesos que, en buena
pa e, de i an del hecho de que las acciones de
g abado y la p opia obse ación hab ían sido el
esul ado de episodios indi iduales con un ca ác-
e acumula i o.
9. CONCLUSIONES
La apa ición de g abados upes es de ipo
galaico en el in e io de ab igos g aní icos e i-
dencia, po p ime a ez, la exis encia de es ic-
ciones ísicas pa a la obse ación de es e enó-
meno, al iempo que deja cla o que los pe ogli os
del No oes e de la Península Ibé ica no se ha
desa ollado en exclusi a al ai e lib e. Dicha ci -
cuns ancia in oduce nue as posibilidades pa a su
análisis al iempo que pe mi e ma iza algunas de
las in e p e aciones al uso sob e es e enómeno
a ís ico.
La documen ación de mo i os p opios del co -
pus p incipal del a e upes e galaico en el in e-
io de ca idades de educido amaño nos ha
pe mi ido e l exiona sob e las di e en es audien-
cias a las que es a ían des inados los pe ogli os.
Es as pueden habe cambiado en unción de las
ca ac e ís icas conc e as de cada es ación g abada
pe o ambién de o as ci cuns ancias que hab ían
hecho posible que un mismo panel hubiese eni-
do dis in os ni eles de signi i cado accesibles a
audiencias di e sas dependiendo del dominio de
cie os códigos po pa e de las mismas. Es as
condiciones hab ían sido independien es de las
es icciones ísicas pa a la obse ación de los
g abados y pod ían habe a ec ado, po lo an o,
a la o alidad del a e upes e galaico.
La iden i i cación de es a egias pa a modula
el g ado de pe cep ibilidad de los pe ogli os hace
posible que muchos hubiesen sido olun a ia-
men e ocul ados a la mayo ía de los po enciales
obse ado es. La hipó esis alcanza su e idencia
más cla a en la p opia ac i idad g abado a en el
in e io de ca idades. Es a ace a del a e upes e
galaico, no como algo abie o y accesible sino
ocul o y ese ado, obliga á a ma iza las in e -
p e aciones que han asociado es e enómeno a un
papel de ma cado del paisaje p ehis ó ico y a un
mecanismo de in e acción y mediación en e las
dis in as comunidades que lo habi a on.
Conside amos que, en el No oes e, la ausencia
de a e en el in e io de ab igos se ha debido,
undamen almen e, a la al a de su búsqueda es-
pecí i ca del mismo po pa e de los in es iga-
do es, en la idea de que el a e upes e de es a
egión se había con i gu ado como un enómeno
exclusi amen e al ai e lib e. Es posible que a
pa i de la publicación de es e a ículo apa ezcan
nue os ejemplos en o os pun os de Galicia.
AGRADECIMIENTOS
Las in es igaciones que han hecho posible
es e a ículo han sido lle adas a cabo en el ma -
co del p oyec o Ocupación do Espazo e Modi i -
cación do En o no na Península do Ba banza
du an e a P ehis o ia Recen e. Os pe ogli os de
Po o do Son, i nanciado po el Minis e io de
Ciencia y Tecnología y la Di ección Xe al de
In es igación e Desen ol emen o de la Conselle-
ía de Inno ación, Indus ia e Come cio de la
Xun a de Galicia. Así mismo, ag adecemos p o-
undamen e a José Ce nadas Sande, descub ido
del ab igo de Ou ei o de Rixido es, su aliosa

A media luz. G abados de la P ehis o ia Recien e en ab igos galaicos 101
T ab. P ehis ., 69, N.º 1, ene o-junio 2012, pp. 80-102, ISSN: 0082-5638
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