DISCURSO
LEIDO
EN
LA
OMMD
■
DE
■
K.V
LA
SÜMNE
INAUGURACION
DEL
CURSO
ACADÉMICO
I»E
(877
Á
1878.
POR
E
L
Oode
51.
i ligucl
/ aiu sco
^I n gui,
Cal
I á ico
do
Disciplina
gene ol
de
la
IglesiiL
IVlÁ SO
I.K
Wbb A
l'
'
'
MKKHXliÁb.
SANTIAGO:
1877.
ESTABLECI
MIENTO
TIPOGRÁFICO
DE
MANIEL
MIRAS
Y
ALVAREZ.
Plasiu'la
l
KH ii e-S i 'M.
1
(jiin o
<1
l«
T'n¡ ei'sídá .)
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
DF
COMPOSTFIA
u
S
e
SI
n c a g a d o
po
el
dignísimo
Je e
de es a
Escuela
del
discu so
inaugu al
que
debe
lee se
en
el
ac o
solemne
en
que
nos
hallamos
y
cumpliendo
una
de
las
imp escindibles
obligaciones
que
me
im
pone
la
ac ual
legislación
académica,
ocupo
es e
luga
espe able,
hon ado
po
an os
sabios
y
emi
nen es
p o eso es,
con
la
imidéz
y
descon ianza
que
inspi a
el
p o undo
conocimien o
de
la
debi
lidad
de
mis
ue zas
in elec uales
y
la
signi ica
ción
é
impo ancia
que
suele
da se
a
es a
clase
de
abajos
li e a ios.
No
espe eis
pues
ile
mí
un
discu so
lleno
de
doc ina
y
ado nado
con
las
b illan es
galas
del
es ilo,
que
sa is aga
las
aspi aciones
de
la
in eli
gencia
á ida
de
e dad
y
delei e
la
imaginacien
con
los
encan os
de
la
palab a.
Fallo
de
las
do es
cien í icas
y
li e a ias
que
se
equie en
pa a
com
pone
un
discu so
digno
de
ues a
ilus ación
y
del
in eligen e
público
que
me
escucha,
y
ha
llándome
algún
an o
delicado
de
salud,
me
ha
pa ecido
opo uno
limi a me
en
mi
abajo
á
la
exposición
de
unas
b e es
y
sencillas
conside a
ciones
ace ca
de
la
exis encia
del
De echo
na u
al,
de
ese
de echo
p imi i o,
an e io
á
odas
las
leyes
humanas,
ipo
y
ejempla
que
jamás
deben
pe de
de
is a
los
legislado es.
Mo ióme
elegi
es e
ema,
no
solo
la
g an
impo ancia
(.lie
encie a
•en
si
mismo
po
e e i se
á
una
de
las
e dades
lundamenlales
de
la
Ju isp udencia,
sino
ambién
la
ín ima
elación
que
exis e
en e
el
ca ác e
ilosó ico
de
nues a
época
y
las
cues
iones
ela i as
al
De echo
na u al,
ó
Filoso ía
del
de echo:
palab as
que
pueden
conside a se
como
sinónimas,
en endiendo
po
ambas
la
cien
cia
de
lo
jus o
é
injus o;
la
ciencia,
que,
emon
ándose
á
las
ele adas
egiones
de
la
me a ísica
y
de
la
mo al,
in es iga
las
leyes
que
según
la
ec a
azón
deben
egi
al
indi iduo,
á
la
amilia
y
á
la
sociedad
pa a
que
puedan
consegui
su
in
empo al
en
a monía
con
el
úl imo.
Aunque
el
siglo
XIX
quizás
no
sea
mas
e
dade amen e
ilosó ico
que
algunos
de
los
que
le
p ecedie on,
no
me
pa ece
a en u ado
a i ma
que
uno
de
los
asgos
que
cons i uyen
su
iso
nomía
es
el
espí i u
de
examen
lle ado
has a
su
úl imo
es emo;
es
esa
endencia
á
in es iga
el
o igen,
undamen o
y
azón
de
se
de
odas
las
ideas,
hechos,
leyes
é
ins i uciones.
El
siglo
XIX
quie e
conoce lo
odo,
sabe lo
odo,
juzga
de
odo
y
a e igua
el
po qué
de
odo.
•
Es a
en
dencia
e ec o
de
dos
p incipios
en e amen e
dis
in os,
la
sana
iloso ía
y
los
legí imos
y
bien
di
igidos
es ue zos
de
la
azón
y
el
e óneo
iloso
ismo
y
sus
insensa as
aspi aciones,
b illa
en
nues
a
época
en
los
múl iples
y
a iados
amos
del
sabe ,
siendo
la
causa
ya
de
las
nue as
é
im
po an ísimas
e dades
con
que
se
han
en ique
cido,
ya
de
no
pocos
de
los
ascenden ales
que
las
in icionan.
Las
ciencias
exac as,
las
ísicas,
las
na u ales,
las
his ó icas,
las
mo ales,
las
po
lí icas:
oda
ciencia,
odo
conocimien o
e leja
en
se
UNIVERSIDADE
DL
SAN
TIAGO
DE
COMPOSTEIA
—
14
—
ó ica,
es
incompa ible
con
la
exis encia
del
De-
-
-.i.iio
na u al,
bas a
compa a
los
p incipios
de
las
escuelas
pan eis as
con
las
nociones
é
ideas
que
sin
en
de
lundamen o
á
la
ciencia
acional
del
De echo.
La
exis encia
de
Dios,
se
necesa io,
cieino
e
in ini o,
la
exis encia
del
homb e
c ea
do
po
Dios
á
su
imagen
y
‘
semejanza,
la
dis-
'
mcion
sus ancial
y
esencial
que
exis e
en e
am
bos
sé es
y
la
subo dinación
del
homb e
al
Su
p emo
Hacedo
á
quien
debe
su
ida,
he
aquí
las
p ime as
nociones
que
p esupone
el
De echo
na u al
y
que
cons i uyen
su
base
indes uc ible.
Sin
es as
ideas
no
puede
concebi se
la
ealidad
Jcl
De echo
na u al;
po que
es
una
e dad
inne
gable
que
oda
ley
exige
un
Legislado ,
súbdi
os
y
elaciones
de
dis inción
y
dependencia
en-
iic
unos
y
o os.
¿Admi e
el
pan eísmo
es a
doc
ina?
¿Reconoce
la
exis encia
de
un
Dios
dis-
hJo
de
la
na u aleza
y
del
homb e?
De
ninguna
mane a:
pa a
los
ilóso os
pan eis as
Dios
y
la
humanidad
son
un
solo
y
mismo
se
y
es a
es
una
e olución
y
mani es ación
del
in ini o.
Al
que
dudase
de
lo
que
acabamos
de
a i ma ,
le
eco da íamos
algunas
de
las
absu das
de ini
ciones
que
ace ca
de
la
di inidad
han
dado
los
—
15
—
mas
céleb es
pan
eís as
mode nos.
Dios,
según
Fich e,
no
es
mas
que
el
o den
mo al,
la
azón
de
los
hechos
que
e i ica
el
yo
absolu o,
el
cual
de
es e
modo
esul a
di inizado:
Dios,
según
Sche-
lling,
es
la
unidad
absolu a,
la
unión
del
espí i u
y
la
na u aleza;
Dios,
según
Hegel,
es
la
idea
que
se
desa olla
en
el
espacio
y
en
el
iempo
po
un
iple
desen ol imien o,
lógico,
de
la
na
u aleza
y
de
la
humanidad;
es
el
eni
á
se ;
el
se
en
po encia:
Dios,
según
Cousin,-
en
a ias
de
sus
p ime as
ob as,
es
lo
in ini o,
lo
ini o
y
la
unión
de
esos
dos
ex emos:
Dios,
según
Jou-
IT oy
y
Le minie
es
el
se
que
desa olla
p o
g esi amen e
en
la
sociedad:
Dios,
según
Michele ,
es
la
esencia
de
las
cosas
que
se
e ela
en
sus
enómenos:
Dios,
según
Sain
Simón,
es
lodo
lo
que
exis e,
la
concepción
de
la
unidad,
el
o den
y
la
a monía:
Dios,
según
bou ie
y
Ped o
Le-
oux,
es
la
unión
de
odos
los
se es:
Dios,
se
gún
K ausse,
es
el
se
inhni o
lundamen o
ab
solu o
de
la
na u aleza,
la
azón
y
la
humani
dad
ambién
in ini as;
es
el
se
in ini o
que
ea
liza
su
ida
en
los
se es
ini os.
Es as
y
o as
a ias
de iciones
que
pudié amos
aduci
demues
an
cla amen e
que
odo
pan eísmo,
bien
sea
des
---
I
I
>
----
cubie o
ó
disí
azado,
des uyelas
p ime as
ideas
en
que
se
unda
el
De echo
na u al.
I
ainbieu
se
opone
a
la
libe ad
humana,
que
es
o a
de
las
nociones
que
si en
de
base
á
esa
ciencia;
po que,
si
bien
el
pan eísmo
no
consi
de a
como
ac o
lib e
el
ejecu ado
bajo
la
p esión
de
una
ue za
es e io ,
sos iene
la
doc ina
del
desa ollo
a al
y
necesa io
del
in ini o
en
la
hu
manidad,
en
i ud
del
que
odas
las
acciones
de
los
indi iduos
que
la
cons i uyen
son
e ec o
de
la
necesidad
que
impele
al
se
E e no
á
ealiza
su
exis encia,
á
desen ol e
su
ida.
Los
pan
eís
as
solo
admi en
la
libe ad
de
coacción,
que
consis e
en
la
ausencia
de
oda
ue za
es e na
({Lie
coa e
al
lib e
albed ío
del
homb e;
pe o
no
admi en
la
libe ad
de
indi e encia
ó
sea
lá
ca
encia
de
oda
ue za
ó
necesidad
in e na.
La
li
be ad
pan eís ica,
según
la
opo una
compa a
ción
de
un
ilóso o
de
nues os
dias,
se
pa ece
á
la
que
iene
un
á bol
que
al
llega
la
p ima
e a
p oduce
llo es
y
u os,
no
po
la
acción
de
un
agen e
ex e no,
sino
po
la
ue za
de
la
ida
ege a i a.
(1)
¿Y
qué
di emos
de
las
e óneas
doc inas
que
enseña
el
pan eísmo
ace ca
de
los
demás
concep
se
UNIVERS1DADE
u
—
17
—
os
que
p esupone
el
De echo
na u al?
El
De e
cho
na u al
exige
que
el
homb e
enga
un
in
de e minado,
el
cual
consis e
en
la
p ac ica
del
bien
en
es a
ida
y
la
unión
con
el
se
in ini o
en
la
u u a;
en
el
pan eísmo
el
homb e
no
iene
o o
in
inmedia o,
ni
ul e io ,
que
mani es a
a
almen e
la
o ma
y
g ado
de
ida
que
p oduce
el
desen ol imien o
del
se
in ini o
con
el
que
se
halla
iden i icado.
Dios
y
el
homb e
ienen
un
mismo
des ino,
que
es
ma cha
necesa iamen e
de
desa ollo
en
desa ollo
sin
llega
nunca
á
la
mé a
de
su
pe ección;
que
es
el
p og eso
inde inido
en
odos
los
ó denes
de
ideas,
aun
en
las
nece
sa ias
é
inmu ables,
nocion
an i é ica
y
con adic
o ia
de
la
de
un
in
cie o
y
de e minado.
El
De echo
na u al
exige
la
exis encia
de
p incipios
e e nos
é
in a iables
de
jus icia:
en
el
pan eísmo
es
imposible
concebi
esos
e e nos
p incipios,
pues
que
consis iendo
la
ida
del
se
in ini o
en
e
co e
una
sé ie
in e minable
de
es ados
sin
lle
ga
nunca
al
in
de
su
exis encia,
se
deduce
que
el
Dios
del
pan eísmo
ca ece
de
los
a ibu os
de
la
e e nidad
é
inmu abilidad;
que
no
hay
ningu
na
nocion
absolu a
de
jus icia,
y
que
las
ideas
de
lo
¡us o
é
injus o,
cambian
con
el
desa ollo
y
5
—
18
—
p og eso
del
se
in ini o
y
de
Ja
liumanidad
en
la
que
se
mani ies a.
El
De echo
na u al
pa e
de
la
di e encia
in ínseca
que
media
en e
el
bien
y
el
mal,
undada
en
la
na u aleza
de
las
cosas
y
en
la
ley
e e na
exis en e
en
la
azón
é
in e
ligencia
di ina;
en
el
pan eísmo
es
inesplicable
esa
dis inción,
po que,
no
exis iendo
sino
una
sola
sus ancia
de
la
cual
son
mani es aciones
odos
los
sé es
del
Uni e so,
con undiéndose
Dios
con
la
humanidad
y
los
indi iduos
que
la
cons i u
yen,
esul a
que
odos
los
ac os
del
homb e
son
un
p oduc o
a al
y
necesa io
del
se
in ini o
y
po
lo
an o
buenos
y
di inos;
y
que
el
bien
y
el
mal
no
ienen
á
se
o a
cosa
que
modos
dis
in os
de
conside a
el
desen ol imien o
de
lo
ab
solu o,
é
ideas
que
deben
su
o igen
á
las
p eo-
cupacion^s
humanas.
El
De echo
na u al,
en
in,
conside ado
en
su
sen ido
obje i o,
como
conjun o
de
leyes
na u a
les,
p oduce
el
debe
ó
sea
la
necesidad
mo al
de
cumpli
esas
leyes,
y
el
de echo
subje i o,
que
consis e
en
la
acul ad
de
hace
lo
que
p esc ibe
ó
pe mi e
el
De echo
na u al
obje i o
y
de
exigi
que
o o
ejecu e
ó
deje
de
ejecu a
alguna
cosa
mandada
o
p ohibida
po
ese
mismo
De echo:
en
d
pan eísmo
lógico
y
consecuen e
son
inesplica-
bles
los
concep os
de
debe
y
de
de echo
subje
i o,
po
cuan o
en
ese
sis ema
desapa ecen
el
lib e
albed ío
y
la
dis inción
pe sonal
en e
los
se es
capaces
de
de echos
y
obligaciones.
Dispén
seseme
<pie
me
haya
de enido
algún
an o
en
la
exposición
del
pan eísmo,
po
se
esa
doc ina
ilosó ica
una
de
las
que
mas
in luencia
eje cen
en
nues o
siglo,
íascinando
la
in eligencia
con
sus
aspi aciones
uni a ias
y
seduciendo
a
la
ima
ginación
con
las
ases
poé icas
bajo
lasque
suele
co
m
u
n
m
en
e
disí
aza se.
Inú il
se ía
ambién
busca
la
nocion
ilosó ica
del
De echo
en
los
sis emas
a alis as,
pues
que,
negándose
en
odos
ellos
la
libe ad
humana,
ha
cen
innecesa ia
la
exis encia
de
ese
de echo.
Mu
chos
y
muy
di e sos
son
los
p incipios
adop a
dos
po
los
pa ida ios
del
a alismo
pa a
des
ui
el
lib e
albed ío.
En e
los
sis emas
que
ins
pi ándose
en
un
also
mis icismo
sos ienen
que
el
homb e
pie de
su
libe ad
bajo
la
acción
de
la
P o idencia,
la
cual
in luye
necesa iamen e
en
sus
ac os,
sin
que
exis a
coope ación
alguna
de
pa e
del
homb e,
y
los
que
a i man
que
el
Uni
e so
se
halla
some ido
á
la
ineludible
ley
de
—20
—
la
necesidad,
que
nues as
acciones
son
e ec o
de
la
ue za
ciega
que
ige
y
se
mani ies a
en
odos
los
sé es
y
que
el
lib e
albed ío
es
una
me a
in
ención
de
los
me a ísicos
é
ideólogos,
hay
una
sé ie
bas an e
nume osa
de
escuelas
a alis as
di
e gen es
en
el
undamen o
de
sus
doc inas
y
opiniones,
pe o
unánimes
en
despoja
á
la
na u
aleza
humana
de
uno
de
sus
mas
esenciales
a i
bu os.
Son
dignos
de
especial
mención
el
de e mi-
msmo
según
el
cual
el
lib e
albed ío
del
homb e
consis e
en
es a
exen o
de
oda
coacción
es e na
aun
cuando
se
mue a
en
i ud
de
azones
in-
ínsicas
á
las
que
de
ningún
modo
pueda
esis
i ;
y
la
doc ina
de
las
épocas
a ales
his ó icas,
en
las
que
el
indi iduo
y
la
sociedad
ealizan
sus
ines
necesa iamen e,
doc ina
sos enida
po
Da-
mi on
y
o os
neo-ecléc icos
Ca eciendo
el
homb e
del
lib e
albed ío,
eje
cu ando
sus
ac os
de
una
mane a
a al
y
nece
sa ia,
hácese
imposible
concebi
la
exis encia
de
la
ley
na u al
impues a
po
el
Hacedo
Sup emo
á
los
sé es
acionales,
in eligen es
y
lib es
pa a
la
di ección
de
su
in eligencia,
olun ad
y
libe
ad.
Así
como
es
inesplicable
un
sé
c eado
in
eligen e
y
lib e
sin
una
ley
que
na u almen e
lo
u
—21
—
di ija
pa a
que
no
abuse
de
sus
lacul ades
y
nia
che
po
la
senda
que
lo
conduce
á
su
in;
así
ambién
es
inesplicable
la
ealidad
de
esa
ley
p imi i a
y
an e io
á
odas
las
ci iles
sin
una
libe ad
que
deba
se
di igida
y
egulada
po
ella.
El
de echo
y
la
libe ad
son
dos
ideas
que
se
suponen
mu uamen e.
Si
el
homb e
es
lib e,
debe
habe
una
ley
na u al
que
egule
sus
ope acio-
ciones;
si
exis e
la
ley
na u al,
es
po que
aquel
goza
del
lib e
albed ío,
suje o
que
p esupone
oda
ley
y
p ecep o.
Es
pues
e iden e
el
an agonismo
que
media
en e
las
escuelas
a alis as
y
la
cien
cia
acional
del
de echo.
Y
no
lo
es
menos,
la
incompa ibilidad
que
exis e
en e
esa
ciencia
y
el
escep icismo,
doc ina
ilosó ica,
que,
incu iendo
en
absu da
con adi-
cion,
sos iene
que
el
homb e
es
incapaz
de
co
noce
la
e dad,
ya
po que
és a
no
exis e
en
me
dio
de
las
innume ables
opiniones
que
einan
en
odos
los
ó denes
de
ideas
é
ya
po que,
aun
ad
mi ida
la
exis encia
de
la
e dad,
el
en endimien o
humano
ca ece
de
medios
adecuados
y
su icien
es
pa a
alcanza la.
No
podiendo
ene
ce eza
de
ninguna
clase
de
e dades,
debemos
duda
de
odo:
la
duda
más
ó
ménos
absolu a
es
el
6
.
se
UNIVERS1DADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPÓSTFI
¿
u
ca ác e
especial
que
dis ingue
al
escep icismo;
lo
násmo
al
de
P o ágo as
y
Pi on,
que
al
de
Be -
cley
Hume
y
Kan z
en
su
C i ica
de
la.
a oo
pu a.
Aho a
bien:
si
no
enemos
ce eza
de
ninguna
especie
de
e dades;
si
no
es amos
segu os
de
la
ealidad
de
nues os
conocimien os;
si
no
sabemos
si
las
ideas
que
pe cibe
nues o
espí i u
son
e
p esen aciones
y
e ec os
de
obje os
exis en es
ó
an
solo
ilusiones
de
nues a
an asía;
si
en
una
palab a
dudamos
de
la
ealidad
obje i a
y
aun
<piizás
de
la
subje i a
de
nues a
conciencia
ó
sen ido
ín imo
y
de
sus
p opias
a ecciones,
de
las
ideas
que
nos
asmi en
los
sen idos
ex e nos
y
de
los
ele ados
p incipios
que
iluminan
el
mun
do
de
la
azón
¿cómo
podemos
es a
cie os
de
la
exis encia
del
bien
y
el
mal.
de
la
jus icia,
del
in
úl imo,
del
debe ,
de
Dios
y
de
los
de
más
concep os
me a ísicos
que
en uel e
en
sí
la
nocion
del
De echo
na u al?
El
escep icismo,
que
es
la
mue e
de
oda
ciencia,
iene
que
se lo
am
bién
de
la
Filoso ía
del
de echo.
Pasando
al
exámen
del
supe nal i cdismo,
que
es
o o
de
ios
sis emas
ilosó icos
que
se
oponen
al
De echo
na u al,
debemos
p é iamen e
espo-
ne
las
a ias
acepciones
en
que
suele
oma se
—
¿3
—
es a
palab a.
Po
supii na /u.i'alismo
se
en iende
ya
el
conjun o
de
e dades
e elad^
po
Dios
y
p opues as
po
la
Iglesia,
sen ido
en
que
no
puede
echaza lo
ningún
ca ólico,
ya
una
doc
ina
ilosó ica,
que,
dep imiendo
la
ue za
na i a
de
la
azón,
exage ando
la
necesidad
de
la
e
elación
di ina
y
sepa ándose
bajo
ambos
con
cep os
de
las
enseñanzas
de
la
Iglesia,
sos iene,
siquie a
sea
de
buena
é,
que
el
en endimien o
humano
es
impo en e
pa a
conoce
po
si
mismo
la
espi i ualidad
é
inmo alidad
del
alma,
la
exis
encia
de
Dios,
la
dis inción
in ínseca
que
mé-
dia
en e
el
bien
y
el
mal
y
o as
nociones
de
es a
na u aleza.
La
única
uen e
y
c i e io
de
esas
e dades,
según
el
supe nalu alismo,
es
la
e e
lación
di ina
hecha
al
p ime
homb e
y
asmi
ida
po
medio
de
la
adición
á
odos
sus
des-
cendie es.
El
supeimalu alismo,
como
sis ema
íilosólico
que
dep ime
el
igo
de
la
azón,
ha
sido
es-
pues o
y
de endido
en
nues a
época
con
g an
copia
de
doc ina
po
el
aba e
Bau ain,
el
cual
lo
conside aba
como
uno
de
los
medios
mas
e i
caces
pa a
comba i
los
e o es
de
la
alsa
ilo
so ía;
si
bien
se
e ac ó
de
ese
sis ema
obede-
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOS
TÍIA
—
30
—
guaje:
c ece
y
se
desa olla
con
aquél,
como
c e
ce
y
se
desa olla
ese
medio
na u al
de
comunica
nues as
ideas
y
sen imien os.
El
homb e
po
ins
in o
na u al
c ea
el
de echo
al
ejecu a
cualquie
ac o,
al
epe i
mul i ud
de
ac os
y
p oduci
la
cos umb e.
Po
ins in o
na u al
los
indi iduos
de
la
especie
humana
i en
en
amilia;
po
ins in o
na u al
se
eunen
en
sociedad,
desa ollan
odas
sus
acul ades
y
dan
luga
al
desen ol imien o
del
de echo.
Los
ac os,
las
cos umb es,
esul ado
de
esos
ac os
é
hijas
de
ese
ins inlo,
cons i uyen
el
de echo
ya
adicional
ó
consue udina io,
ya
esc i o
cuando
el
legislado
edac a
bajo
la
o ma
de
ley
los
usos
y
cos umb es
de
los
pueblos.
He
aquí
en
esúmen
las
doc inas
de
la
escuela
hisló ica.
Bas a
la
me a
enunciación
de
las
mismas
pa
a
con ence se
de
que
los
p incipios
y
consecuen
cias
de
la
escuela
his ó ica
conducen
á
la
nega
ción
del
De echo
na u al.
La
escuela
his ó ica
ha
ce
pa i
el
de echo
del
ins in o
na u al
y
adicio
nal
de
los
pueblos,
que
se
mani ies a
en
los
usos
y
cos umb es
que
los
ca ac e izan,
ol idándose
de
que
los
indi iduos
que
componen
esos
pue
blos
se
hallan
iluminados
po
la
luz
de
la
azón
y
la
conciencia
délo
jus o
é
injus o
con
an e io i-
—
31
—
dad
á
odas
ias
cos umb es,
leyes
é
ins i uciones
sociales.
La
escuela
his ó ica,
al
conside a
el
de
echo
como
un
desen ol imien o
p og esi o
de
la
ida
de
las
naciones,
p esen a
una
endencia
a alis a
poco
con o me
con
la
idea
de
libe ad
que
supone
odo
de echo,
na u al
y
posi i o.
La
escue
la
his ó ica
en
in,
pa ece
jus i ica
muchas
leyes
con a ias
á
la
azón
y
á
la
mo al
que
han
exis
ido
y
aun
exis en
en
di e sos
países.
La
his o ia
nos
p esen a
leyes
que
de endían
la
escla i ud,
¡a
exage ada
pa ia
po es ad,
el
di o cio,
la
poliga
mia,
los
sac i icios
humanos,
el
poli eísmo;
leyes
que
deben
conside a se
como
jus as,
siemp e
que
se
admi an
las
doc inas
de
los
pa ida ios
de
esa
escuela,
pues
que
esas
disposiciones
legales
son
el
e lejo
del
es ado
de
desen ol imien o
en
que
se
encon aban
los
pueblos
que
las
o mula on
y
cumplie on.
Tan
cie a
es
la
al a
de
p incipios
ilosóíico-ju-
ídicos
de
que
adolece
esa
escuela,
que
el
mismo
S ahl,
á
pesa
del
g an
in e és
con
que
en
su
His o ia
de
la
Filoso ía
del
de echo,
esplica
y
a e
núa
algunas
doc inas
de
Sa igny,
no
pudo
me
nos
de
econoce
que
"el
e dade o
de ec o
de
la
escuela
his ó ica
consis e
en
la
na u aleza
pa
—
32
—
cial
de
su
concep o
undamen al
según
el
que
no
enseña
mas
que
un
solo
lado
del
de echo,
á
sabe ,
como
se
p oduce
en
la
conciencia
a
cional,
y
no
decla a
de
igual
modo
el
o o
lado,
á
sabe ,
como
la
conciencia
acional
es
gobe
nada
y
mo ida
po
una
po encia
supe io ,
pol
la
Mo aL
y
co no
debe
se
juzgada
y
ende ezada
según
es a
egla.
”
(4)
Si
la
escuda
his ó ica
es
poco
digna
de
ap e
cio
bajo
el
pun o
de
is a
de
su
elación
con
el
De echo
na u al,
no
sucede
o o
an o
al
exami
na la
con
espec o
al
de echo
posi i o.
Conside
ada
en
es e
úl imo
e eno,
son
inmensos
los
be
ne icios
que
p odujo.
A
ella
se
deben
las
p o un
das
in es igaciones
his ó icas
e i icadas
desde
el
siglo
pasado
en
Alemania,
F ancia
y
o os
paí
ses
ace ca
de
los
o ígenes
del
De echo
omano,
ge mánico
y
aun
del
canónico
y
la
saludable
eac
ción
imp esa
á
las
ideas
y
opiniones
con a
las
eo ías
u ópicas
de
la
escuela
ilosó ica
ancesa.
Siguiendo
di e sa
senda,
aunque
con
idén ico
esul ado
pa a
la
nocion
acional
del
De echo,
p esen ase
el
posi i ismo
mode no,
doc ina
ilosó
ica
in en ada
en
F ancia
po
Augus o
Con é,
po
pula izada
con
g an
en usiasmo
po
Li é
y
di-
se
UNIVERSIDADE
1
DE
COMPOSTFIA
u
—
33
—
imdida
en
Ingla e a
po
S ua
Mili.
Spence
y
o os
posi i is as.
Según
Con e,
al
que
un
dis in
guido
esc i o
de
nues os
dias
cali ica
de
ge e
de
los
empí icos
mode nos,
el
espí i u
humano
y
la
humanidad
han
pasado
sucesi amen e
po
es
pe
íodos
ó
es ados:
el
es ado
eológico,
el
es ado
me a ísico
y
el
es ado
posi i o.
En
el
pe íodo
eo
lógico,
el
homb e,
aspo ando
al
mundo
ex e io
la
idea
que
iene
de
si
mismo,
supone
que
los
ob
je os
del
Uni e so
es án
di igidos
po
una
olun
ad
supe io
y
admi e
po
an o
la
exis encia
de
Dios:
en
el
pe íodo
me a ísico,
el
homb e
sus i uye
en idades
abs ac as
á
las
concepciones
conc e as
de
la
eología
y
supone
la
ealidad
obje i a
de
las
ideas
de
azón
y
demás
p incipios
que
cons i uyen
la
me a ísica:
en
el
e ce
pe íodo,
desen endién
dose
de
las
suposiciones
eológicas
y
me a ísicas,
p oclama
como
la
ciencia
única,
la
ciencia
digna
de
esc
nomb e,
la
ciencia
del
po eni ,
á
la
i
loso ía
posi i a,
que
consis e
en
el
me o
conoci
mien o
de
los
hechos
que
acaecen
en
el
Uni e
so,
de
las
leyes
inhe en es
á
su
na u aleza
y
las
ue zas
inmanen es
de
la
ma e ia
con
esclusion
de
oda
idea
de
esencia,
de
oda
idea
de
causa,
de
oda
nocion
eológica,,
me alísica,
moial,
psi-
9
se
UNIVERS1DADE
DE
SANTIAGO
u
—
34
—
cológica.
Como
consecuencia
de
es os
p incipios,
la
iloso ía
posi i a
no
admi e
mas
ciencias
que
las
ma emá icas,
Ja
as onomía,
la
ísica,
la
quí
mica,
la
biología
y
la
sociología.
La
única
mo
al
de
esa
escuela
empí ica,
sensualis a
y
a ea
descansa
en
la
dis inción
de
los
ins in os
egois-
as
y
de
los
ins in os
al uis as,
ó
sea
de
los
que
concen an
al
homb e
en
si
mismo
y
de
los
que
le
inclinan
al
amo
de
sus
semejan es.
Aho a
bien
¿puéde
concebi se
la
exis encia
del
De echo
na u al
en
una
iloso ía
que
consi
de a
como
suposiciones
é
in enciones
humanas
las
ideas
de
Dios,
del
in
úl imo,
de
la
jus icia,
del
debe
y
odos
los
demás
concep os
y
nocio
nes
de
la
eodicea
y
me a ísica?
Y
no
se
diga
que
el
posi i ismo,
econociendo
como
uno
de
los
amos
del
sabe
á
la
sociología
ó
ciencia
de
las
leyes
que
igen
la
ida
del
homb e
como
se
social,
iene
implíci amen e
á
admi i
ese
de
echo
g abado
po
Dios
en
la
in eligencia
hu
mana;
pues
que
media
una
g ande
di e encia
en e
la
sociología
posi i is a
y
las
leyes
que
se
gún
el
De echo
na u al
deben
di igi
á
la
socie
dad
pa a
que
ealice
sus' ines.
La
e dade a
so
ciología
es á
basada
en
el
conocimien o
de
la
u
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSin
A
na u aleza
humana,
de
su
ele ado
o igen
y
su
blime
des ino,
conocimien o
de
que
ca ece
la
i
loso ía
posi i a.
Po
o a
pa e,
exis iendo
un
ín
imo
enlace
en e
las
eo ías
ju ídicas
y
sociales
las
mo ales,
y
no
podiendo
concebi se
es as
úl imas
sin
la
exis encia
de
la
psicología,
me a
ísica
y
eodicea,
undamen o
de
la
ciencia
de
las
cos umb es,
odo
sis ema
ilosó ico
que
e
chace
las
in es igaciones
psicológicas,
me a ísicas
y
eológicas
se
incapaci a
pa a
espone
una
e
dade a
eo ía
social
con o me
con
lo
que
exigen
las
acul ades
y
a ibu os
de
la
na u aleza
hu
mana.
(5)
Si
los
sis emas
ilosó icos
que
lle amos
exa
minado
se
oponen
á
la
nocion
acional
del
De
echo
mucho
mas
debe
opone se
á
ella
el
a eís
mo
con
su
a e ida
negación
de
la
Di inidad,
ya
la
o mule
de
una
mane a
anca
y
abie a,
ya
la
dis ace
en
la
inconcebible
eo ía
de
la
sé ie,
según
la
cual
los
enómenos
y
hechos
del
Lni-
e so
se
suceden
unos
á
o os
sin
que
haya
una
causa
que
los
p oduzca,
ó
en
la
nebulosa
doc i
na
cosmológica
del
á omo
gene ado
de
odos
los
sé es
y
ue zas
de
la
na u aleza,
ó
en
la
isiología
ma e ialis a
que
niega
las
causas
inales,
la
a
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
u
iedad
de
los
ipos
p imi i os,
la
inmu abilidad
de
las
especies
y
admi e
el
absu do
sis ema
de
las
gene aciones
expon áneas,
ó
en
esa
ciencia
c í ica
que
conside a
á
Dios
como
la
o ma
mas
ele ada
de
la
azón,
la
ca ego ía
de
lo
ideal,
ne
gándole
la
exis encia
eal
y
posi i a,
que
en uel
e
en
sí
necesa iamen e
la
idea
del
sé
in ini o.
Que
el
a eísmo
sea
incompa ible
con
la
exis
encia
del
De echo
na u al,
es
una
e dad
de
in
uición
que
no
necesi a
demos a se;
pues
que
si
no
hay
Dios,
ampoco
puede
habe
leyes
y
p e
cep os
p omulgados
po
el
Sé
in ini o.
Po
lo
que
espec a
al
acionalismo,
úl imo
de
los
sis emas
ilosó icos
que
debemos
exami
na ,
es
indudable
que
las
doc inas
acionalis as
se
oponen
á
la
exis encia
del
De echo
na u al
po
exage a
las
ue zas
na i as
de
Ja
azón
hu
mana
y
hace la
au onómica
é
independien e
de
la
au o idad
de
Dios.
Suele
se
bas an e
común
en
e
los
esc i o es
que
a an
del
o igen
del
a
cionalismo
el
a ibui lo
á
la
iloso ía
de
Desca
es,
a i mando
que,
asi
como
Lule o
emancipó
la
azón
de
la
au o idad
de
la
Iglesia,
así
am
bién
Desca es
la
p oclamó
independien e
de
o
da
au o idad
ilosó ica,
engend ando
de
es e
modo
se
UNIVERS1DADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPHCT
pi
u
el
espí i u
acionalis a.
Po
muy
espe ables
que
se
conside e
á
los
de enso es
de
es a
Opinión,
noso os
p e i iendo
el
c i e io
eológico
al
me
amen e
ilosó ico,
algunas
eces
pa cial
y
esclu-
si is a,
y
adop ando
la
opinión
del
sabio
P
Pí -
onne
en
su
inmo al
T alado
de
la
analogía
de
la
a:on
y
la
é,
c eemos
que
se
hace
una
g a e
o ensa
al
ilús e
ilóso o
del
Haya
suponiéndolo
au o
del
acionalismo
mode no,
pues
que
ni
la
duda
me ódica
adop ada
po
ese
ilóso o,
ni
las
sal edades
de
que
supo
odea la,
ni
sus
doc i
nas
eminen emen e
espi i ualis as
y
eligiosas,
ni
los
insignes
esc i o es
ca ólicos
que
han
seguido
ese
sis ema,
nos
pe mi en
ab aza
una
opinión
bija
del
plausible,
aunque
poco
medi ado
deseo
de
que e
liga
la
causa
del
ca olicismo
á
de e
minadas
escuelas
ilosó icas,,
ol idándose
de
que
den o
del
c i e io
de
la
Iglesia
ca ólica
caben
odos
los
sis emas
de
iloso ía
que
no
se
opon
gan
á
sus
dogmas
y
enseñanzas.
El
e dade o
o igen
del
acionalismo
se
halla
en
el
espí i u
de
emancipación
de
oda
au o i
dad
que
in il ó
la
Re o ma
en
las
múl iples
y
di e sas
es e as
de
la
ac i idad
humana.
Una
ez.
p oclamada
la
independencia
de
la
azón
con
es
o
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO:
DE
COM
POSTFIA
i"
l
I
u
.
i
ja
au o idad
de
ja
Iglesia,
1
‘
ué
una
con
secuencia
lógica
y
necesa ia
el
que
aquella
se
ciuancipase,
no
de
la
au o idad
cien
ilica
de
es a
ó
la
o a
escuela
lilosóíica,
sino
de
la
que
es
in
he en e
á
las
leyes
undamen ales
del
o den
na
u al
y
á
los
p incipios,
ideas
y
C i e ios
que
cons i uyen
la
esencia
de
la
azón,
llegando
a
cae
en
el
mas
absu do
y
desconsolado
nihi-
hsmo?
Los
sis emas
sensualis as
de
Locl<e
y
Con-
ddlac
y
los
escép icos
de
Be l<eley,
Himne,
lle
ando
al
e eno
de
la
iloso ía
el
espí i u
déla
Le o ma,
.p epa a on
el
nacimien o
del
aeiona-
¡iano
mode no,
que
apa ece
en
lodo
su
desa
ollo
en
el
mlicisiñó.
de
Kan ,
en
el
idealismo
ai
solu o
de
Fich e.
en
la
iloso ía
de
la
iden idad
o
-
ealismo
absolu o
de
Schelling,
en
la
iloso ía
de
la
idea
de
Hegel,
pan eis a
lógico
y
conse
cuen e
y
en
el
con adic o io
y
so ís ico
panen-
Cismo
de
K ausse
y
de
a ios
neo-ecléc icos.
Conside ado
el
acionalismo
con
elación
al
obje o
en
que
nos
ocupamos,
es
indudable
que
ese
sis ema
niega
esplíci a
ó
implíci amen e
la
exis encia
del
De echo
na u al,
po
mas
que
no
al en
acionalis as
que
admi an
muchos
de
los
concep os
que
si en
de
base
á
esa
ciencia
y
lia-
-39
—
-
yan
esc i o
es ensas
y
p o undas
ob as
sob e
el
De echo
na u al
y
la
hlosolía
del
De echo,
l
a a,
cpje
pueda
concebi se
la
ealidad
del
De echo
na u al
no
bas a
econoce
la
exis encia
de
Dios
y
lib e
albed ío
del
homb e,
la
inmo alidad
del
alma
y
o as
e dades
semejan es,
que
puedan
se
conocidas
po
la
azón,
es
p eciso
además
admi i
una
idea
que
echazan
los
acionalis as,
á
sabe :
que
el
De echo
na u al
p o iene
de
Dios
au o
y
legislado
del
homb e,
que
la
azón
no
es
mas
¡que
el
ó gano
ó
medio
de
comunicación
de
su
olun ad
sobe ana,
y
que
aquella
acul
ad
nobilísima
se
halla
cons i uida
po
el
Hace
do
Sup emo
con
sujeccion
á
cie as
leyes
lógi
cas.
me a ísicas
y
psicológicas
que
no
pueden
des
conoce se
sin
des ui
la
esencia
misma
de
la
a
zón
y
oscu ece
la
luz
del
en endimien o
humano.
¿Siguen
es a
conduc a
los
acionalis as?
De
nin
guna
mane a.
Po
lo
que
se
e ie e
al
De echo
na u al,
emos
que
odos
ellos
se
desen ienden
ó
niegan
el
o igen
di ino
de
ese
De echo;
así
los
que
a i man
con
Kan
que
la
nocion
de
lo
jus o
í-
injus o
es
hija
de
la
azón
p ác ica
y
esul a
do
de
la
coesis encia
a mónica
de
la
libe ad
es-
e io
de
los
homb es,
como
los
que,
siguiendo
se
UNIVERS1DADE
DE
SANTIAGO
DECOMPOS
in
a
—
4(>
—
de
nues a
p opia
olun ad,
pues
que
no
pode
mos
acalla los,
ni
des ui los:
oímos
su
oz
á
pe
sa
nues o
y
cuando
nos
hallamos
comple amen e
en egados
á
su
in acción
y
á
las
pasiones.
Tam
poco
deben
su
o igen
á
las
ideas
dominan es
en
la
sociedad,
a
la
educación
ecibida
desde
la
in-
j-ncia
yá
las
leyes
ci iles;
ya
po que
á
la
luz
de
esos
p incipios
de
e e na
mo al
juzgamos
de
la
bondad
ó
malicia
de
los
ac os
del
géne o
huma
no,
de
las
ins i uciones
sociales
y
de
las
leyes
ci iles;
íi
ambién
po que
si
uesen
•
e ec o
de
la
sociedad,
la
educación
y
las
leyes,
hace
mu
cho
iempo
que
hubie an
desapa ecido
de
nues
a
conciencia
bajo
el
le al
in lujo
de
los
e o es,
pasiones
é
in e eses
que
pugnan
con inuamen e
po
hace los
desapa ece
de
ella.
Tan as
abe a
ciones
como
ha
padecido
la
humanidad;
an os
y
an
opues os
in e eses
y
pasiones
como
la
do
minan
¿no
hubie an
bo ado
de
la
conciencia
las
ideas
del
bien
y
del
mal,
de
lo
jus o
é
injus o
y
solocado
la
se e a
oz
del
emo dimien o
si
esas
ideas
luc an
hijas
de
nues a
ac i idad
in
e na,
esul ado
de
la
educación,
p oduc o
de
la
olun ad
del
géne o
humano
y
e ec o
de
las
ins
i uciones
sociales?
Exis iendo
na u almen e
en
u
se
UNIVERSIDAD
3
DE
SANTIAGO
DF
COMPOSTH
la
conciencia
de
odos
los
homb es
los
juicios
y
p ecep os
de
mo al
con
an e io idad
a
oda
ley
posi i a,
es
indudable
que
el
De echo
na u al
apa
ece
comp obado
po
el
es imonio
in alible
de
la
conciencia.
Más,
no
hubie a
podido
la
conciencia
o ma
esos
juicios
mo ales
y
eco da
esos
p ecep os,
sino
es u iese
iluminada
po
los
e e nos
p inci
pios
de
jus icia,
que
esplandecen
en
el
ele ado
mundo
de
la
azón.
Aunque
son
a ias
las
de
iniciones
que
suelen
da se
de
es a
palab a,
pues
que
unas
eces
signi ica
la
acul ad
de
conoce ,
juzga
y
aciocina ,
en
cuya
acepción
no
se
la
dis
ingue
de
la
in eligencia;
o as
la
me a
acul ad
de' aciocina
ó
sea
de
deduci
consecuencias
de
los
p ime os
p incipios
que
b illan
en
el
en en
dimien o;
y
o as
la
de
conoce
la
e dad
inma
e ial
ó
sup asensible,
noso os
la
omamos
aho a
en
es e
úl imo
sen ido
conside ando
á
la
azón
como
el
medio
po
el
cual
nues o
espí i u
é
y
pe cibe
las
ideas
uni e sales,
las
leyes
y
elacio
nes
necesa ias
de
los
sé es.
Cuando
abs ayéndonos
de
odo
lo
que
nos
odea
y
concen ándonos
en
noso os
mismos
exa
minamos
los
enómenos
que
pasan
en
nues a
se
UNIVERSIDADE
DE
SAN
TIAGO
u
—48
—
iiinia,
hallamos
que,
además
de
las
ideas
que
de
ben
su
o igen
á
los
sen idos
y
á
nues a
ac i i
dad
in e na,
exis en
o as
muchas
ideas
y
p in
cipios
llamados
comunmen e
de
azón,
que
cons-
ihiyen
la
base
de
odo
aciocinio,
po
las
cuales
el
homb e
es
e dade amen e
in eligen e
y,
que.
b illando
con
su
p opia
y
na u al
e idencia,
co-
mnnican
una
absolu a
es abilidad
á
odos
los
de
más
ó denes
de
conocimien os.
En
lo
mas
encum-
»
lado
de
nues o
espí i u
exis e
la
es e a
de
esas
meas
y
p incipios:
hay
un
mundo
in isible
en
el
que
esplandecen,
como
o os
an os
as os
en
el
i mamen o,
las
nociones
y
concep os
que
si
en
de
base
á
odas
las
ciencias,
iluminados
po
la
cla a
luz
de
la
e idencia
que
i adia
del
p in
cipio
de
con adicción,
sol
del
mundo
in elec ual,
cen o
en ededo
del
que
gi an
en
es e as
inmen
sas
odas
las
ideas
que
si en
de
base
á
los
di
e sos
amos
del
humano
sabe .
Allí
se
halla
la
idea
de
la
unidad
base
de
las
ma emá icas;
la
idea
de
la
eslension
base
de
la
geome ía;
la
idea
del
sé
base
de
la
me a ísica;
la
idea
de
la
unidad,
a iedad
y
a monía
base
de
la
es é ica;
la
idea
del
bien
base
de
la
mo al;
la
idea
del
In ini o
base
de
la
Religión
na u al
y
p epa ación
pa a
u
—49
—
la
e elada
y
las
ideas
del
o den,
el
bien,
la
ley,
el
debe ,
el
de echo
y
la
jus icia
que
dan
o igen
á
la
ju isp udencia
y
o as
ciencias
sociales.
No
p o iniendo
es as
nociones
de
la
sensibi"
lidad
ex e na,
ni
siendo
e ec o
de
nues a
ac i
idad
in e io ,
son
en
cie o
modo
inna as
y
ie
nen
su
ealidad
obje i a
en
los
a que ipos
de
o
das
las
cosas
que
exis en
en
la
men e
di ina.
Al
p oduci
el
Hacedo
Sup emo
la
admi able
ob a
de
la
c eación
y
al
da
exis encia
á
los
se es
del
Uni e so,
lo
hizo
según
los
ejempla es
ideados
e e namen e
po
su
sabidu ía
in ini a,
y
al
c ea
al
homb e
á'su
imagen
y
semejanza
le
ado nó
con
el
p ecioso
dón
de
la
in eligen-.
cia,
in undiendo
en
ella
algunos
des ellos
de
esas
azones,
leyes
y
p incipios
que
esiden
en
la
men e
del
Sé
inc eado;
pues,
como
dice
San o
Tomás,
■
la
misma
luz
in elec ual
que
hay
en
noso os
no
es
o a
cosa
que
cie a
pa icipada
semejanza
de
la
luz
inc eada
en
la
que
se
con ienen
las
azones
e e nas
de
los
sé es.
’
Aplicando
es a
doc
ina
de
la
mas
sana
me a ísica
á
la
demos a
ción
de
la
exis encia
del
De echo
na u al,
emos
que
en
la
azón,
según
ya
lle amos
indicado,
exis en
cie os
p incipios
de
jus icia
inmu able
y
13
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTFI
A
—
50
—
absolu a,
que
no
deben
su
o igen
á
las
leyes
humanas,
ni
á
las
opiniones
de
los
pueblos,
ni
dependen
de
la
lib e
olun ad
de
Dios;
sino
que
se
hallan
undados
en
la
esencia
misma
de
las
cosas,
y
po
an o
en
la
azón
y
men e
di ina,
en
la
que
esiden
los
ipos
de
odas
las
esen
cias,
el
ejempla
e e no
délas
leyes
y
o den
de
odos
los
se es
c eados.
Es os
p incipios
de
jus
icia
son
necesa ios,
e e nos,
in a iables
y
uni
e sales;
ienen
su
ealidad
obje i a
en
Dios,
bon
dad
y
jus icia
absolu a,
y
se
e lejan,
si
bien
de
un
modo
limi ado,
en
la
azón
humana,
c eada
á
imagen
y
semejanza
del
Sé
in ini o.
Ellos
son
el
p incipio
del
o den
mo al,
la
luz
que
ilumi
na
al
homb e
en
la
oscu a
egión
de
la
ida,
la
no ma
que
jamás
deben
pe de
de
is a
los
legisladoies.
undados
en
la
na u aleza
humana
y
en
la
men e
di ina,
no
es án
suje os
á
cam
bio
ni
mu ación:
obligan
en
odos
iempos
y
en
odas
las
ci cuns ancias;
lo
mismo
á
los
pueblos
sumidos
en
la
ba bá ie,
que
á
los
que
han
lle
gado
al
apogeo
de
la
ci ilización
y
cul u a.
A
la
luz
de
esas
nociones
de
jus icia
que
iluminan
nues a
azón,
juzgamos
de
la
bondad
ó
malicia
de
nues os
ac os
y
los
que
ejecu an
los
demás
se
UNIVLRSIDADL
DE
SANTIAGO
1
DE
COMPO<™.A
'
—
51—
homb es,
calilicándolos
de
jus os
ó
injus os,
se-
oiin
los
emos
con o mes
ú
opues os
á
la
idea
ípica
de
la
jus icia
que
exis e
en
nues a
men e,
á
la
mane a
que
juzgamos
bello
ó
de o me
un
obje o
según
ealiza
ó
no
el
ideal
de
la
belleza
que
eside
en
aquella.
El
es imonio
del
géne o
humano
con i ma
de
una
mane a
i e agable
la
exis encia
del
De
echo
na u al,
pues o
que
la
idea
del
bien
y
del
mal
se
encuen a
en
odos
los
pueblos,
asi
en
los
bá ba os
y
sal ages
como
en
los
ci ilizados.
En
odas
las
épocas
y
en
odas
las
edades
los
indi iduos
de
la
especie
humana,
iluminados
po
la
azón
y
la
conciencia,
han
conocido
que
e
nían
la
obligación
de
hon a
a
la
Di inidad,
no
hace
daño
á
nadie,
espe a
la
p opiedad
agena,
obedece
á
sus
pad es,
se
ieles
á
las
p ome
sas
con aidas,
epu ando
injus os
los
ac os
opues
os
al
cumplimien o
de
sus
debe es.
La
his o ia
de
odos
los
pueblos
es
lapiue
ha
mas
con incen e
de
es a
e dad:
ella
nos
ma-
nilies a
que
los
p ime os
p incipios
de
la
ley
na
u al
han
sido
conocidos
po
los
homb es
de
o
das
las
edades
y
países,
po
mas
que
muchas
eces
e asen
en
su
aplicación
ó
los
in ingiesen
—
52
—
á
sabiendas,
como
los
in inge
el
que
i e
en
una
sociedad
ci ilizada.
El
sal age
que
ap esu a
la
mue e
de
su
pad e
anciano
ó
en e mo
de
seando
lib a le
de
los
su imien os
de
la
en e
medad
y
de
las
penalidades
inhe en es
á
la
e-
ji.z,
no
desconoce
la
obligación
de
ama
y
es
pe a
a
su
pad e,
po
el
con a io
c ee
e ónea
men e
que
la
cumple
libe ándole
de
una
ida
llena
de
angus ias
y
padecimien os.
Las
nacio
nes
idola as
no
igno an
el
p ecep o
na u al
de
<la
cul o
á
Dios;
pe o
ye an
en
la
in e p e a
ción
de
ese
p ecep o
suponiendo
la
exis encia
de
muchos
Dioses
y
dándoles
un
cul o
absu do
y
supe s icioso.
'
Es as
alsas
aplicaciones
de
los
p ime os
p in
cipios
del
De echo
na u al,
hijas
de
la
debilidad
inhe en e
á
la
na u aleza
humana,
pasiones
é
in e eses,
en
nada
des i úan
la
exis encia
de
ese
De echo,
á
la
mane a
que
los
e o es
en
que
puede
incu i
un
ma emá ico
en
nada
pe judi
can
a
la
e dad
de
los
axiomas
y
eo emas
de
las
ma emá icas
y
geome ía.
Además,
no
odas
las
abe aciones
en
que
han
incu ido
los
pue
blos
deben
su
o igen
á
la
mala
aplicación
de
los
p ecep os
na u ales;
muchas
eces
los
sal ages
se
UNlVTKSIDAD
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTF
’
.A
allan
á
ellos
á
sabiendas,
como
al an
los
ha
bi an es
de
una
nación
ci ilizada
y
en
los
que
eje ce
su
in lujo
la
bienhecho a
acción
del
Ca
olicismo.
Hay
pues
una
ley
p imi i a,
an e io
á
odas
las
humanas,
econocida
po
odos
los
pueblos
é
in ocada
aun
po
los
mas
igno an es
en
sus
escasas
elaciones
sociales.
Los
mas
insignes
ilóso os
con
que
sé
hon a
la
humanidad,
han
econocido
la
exis encia
de
esa
ley,
consag ando
á
su
exposición
y
de ensa
los
mas
p o undos
y
luminosos
esc i os.
Pla ón
a i ma
que
" oda
ley
emana
de
la
in eligencia
di ina;
y
que
la
ley
sup ema
y
undamen al
de
odas
las
demás
es
la
azón
y
sabidu ía
de
Dios
Según
Cice ón
exis e
la
ley
na u al
que
es
”
la
ec a
azón,
p oceden e
de
la
Di inidad,
que
man
da
lo
que
es
mo almen e
bueno
y
p ohíbe
lo
malo
Los
San os
Pad es
y
eólogos
escolás icos,
es a
bleciendo
una
in ima
alianza
en e,
la
azón
y
la
^ é
y
desen ol iendo
los
in alibles
p ecep os
de
la
mo al
c is iana,
esc ibie on
mul i ud
de
ob as
y
a ados
sob e
la
exis encia
del
De echo
na
u al,
sus
a ibu os,
su
o igen,
su
sanción
y
o as
ma e ias
impo an ísimas
de
esa
ciencia,
p epa
ando
de
es e
modo
el
nacimien o
de
la
Filoso ía
14
—
54
—
del
de echo.
El
De echo
na u al,
según
la
de i
nición
del
insigné
San o
Tomás
de
Aquino,
“
es
la
misma
ley
e e na
in imada
po
D¿os
al
hom
b e
y
p omulgada
po
medio
de
la
azón.
Si
el
De echo
na u al
uese
an
solo
una
me a
icción
y
me á o a,
como
a i man
Ben ham
y
su
escuela,
se ian
inesplicables
los
es ue zos
de
los
eólogos,
ilóso os
y
mo alis as
pa a
in es iga
y
espone
las
cues iones
ela i as
al
De echo
na
u al
y
Filoso ía
dél
De echo:
los
de
Pla ón
y
A is ó eles,
los
de
San
Agus ín
y
San o
Tomás,
los
de
So o
y
Sua ez,
los
de
G ocio
y
Leibni z,
los
de
Kan ,
Fich e,
llegel
y
demás
acionalis
as.
que,
si
bien
desna u alizan
el
concep o
ilo
só ico
del
De echo,
econocen
no
obs an e
que
deben
exis i
leyes
undadas
en
la
azón
y
an
e io es
po
an o
¡i
las
ci iles.
A
la
demos ación
cien í ica
de
la
exis encia
de
aquellas
leyes
conduce
el
examen
de
la
na
u aleza
y
in
del
homb e.
El
Uni e so
ó
sea
el
conjun o
de
se es
exis en es,
ha
sido
c eado
po
Dios
pa a
un
in
de e minado,
que
es
la
mani
es ación
de
su
omnipo encia,
bondad
y
sabidu
ía;
la
mani es ación
de
sus
a ibu os
que
se
e
lejan
en
odos
los
se es;
la
glo ia
del
Se
in-
DE
COMPOSTELA
1111110,
en
una
palab a,
segun
el
lenguaje
del
c is
ianismo.
Todos
los
sé es
de
la
c eación
se
ha
llan
some idos
á
es e
Pin,
y
do ados
pa a
eali
za lo
de
ines
p opios
y
especiales
análogos
á
la
na u aleza
que
los
cons i uye.
El
homb e
iene
un
in
dis in o
del
que
iene
el
animal:
el
ani
mal
o o
di e so
del
que
debe
cumpli
el
e
ge al:
y
el
ege al
su
des ino
p opio
y
di e en e
del
que
dis ingue
á
los
mine ales.
Hay
en
la
c ea
ción
una
inmensa
a iedad
de
ines
de
los
que
depende
la
a monía
del
Uni e so;
hay
una
a
iedad
suje a
á
la
unidad
del
in
uni e sal,
al
que
deben
con e ge
odos
los
ines
pa ciales
de
los
sé es
c eados.
Exis iendo
di e sidad
de
na u alezas
en
el
Uni e so
y
di e sidad
de
ines
análogos
.-i
cada
una
de
esas
na u alezas,
debe
habe
ambién
a
iedad
de
medios
ó
leyes
pa a
cumpli
sus
ines.
Como
quie a
que
lodos
los
su es
del
Uni e so,
ilosó icamen e
conside ados,
puedan
educi se
á
dos
clases,
acionales
é
i acionales,
comp en
diendo
en
es a
úl ima
los
es
einos
de
la
na
u aleza,
y
dejando
pa a
la
p ime a
al
homb e
que
o ma
eino
apa e,
asi
los
homb es
como
los
sé es
i acionales
deben
es a
some idos
á
le-
¡cle o
an agonismo,
po que
ambas
p o ienen
de
Dios:
son
dos
luces
que
i adian
de
un
mismo
loco;
dos
a oyos
que
deben
su
o igen
á
una
misma
uen e;
dos
medios
adop ados
po
el
Sé
in ini o
pa a
comunica
al
homb e
la
e dad
na
u al
y
la
que
supe a
á
los
lími es
de
su
na u
aleza.
Y
po
lo
que
hace
á
la
in luencia
del
ca olicismo
en
el
p og eso
de
odos
los
amos
del
sabe ;
¿qué
es imonio
puede
da se
mas
elo
cuen e
que
esas
icas
biblio ecas
en iquecidas
con
las
ob as
de
an os
esc i o es
ca ólicos,
y
es os
magní icos
ecin os
e igidos
pa a
el
cul i o
de
las
ciencias
po
la
acción
bienhecho a
y
la
in
ima
a monía
de
la
Iglesia
y
del
Es ado?
Es o -
záos
po
adqui i
un
c i e io
ec o,
sensa o
y
p uden e;
un
c i e io
que
sepa
dis ingui
las
e
dades
inmu ables
de
las
opiniones
que
Dios
ha
dejado
á
la
lib e
discusión
de
los
homb es;
un
c i e io
que,
si
se
me
pe mi e,
llama é
omano-
hispano,
po que
es
el
eco
iel
de
las
enseñanzas
de
la
San a
Sede
y
de
la
exac i ud
de
p inci
pios
y
ijeza
de
doc inas
que
ha
ca ac e izado
siemp e
á
los
sabios
españoles.
Pe mi idme
po
úl imo
que
os
dé
un
consejo,
que
comp ende
mucho
mas
de
lo
que
pudie a
deci os:
ap o e-
chaos
de
las
p o undas
y
luminosas
esplicacio-
nes
de
mis
dignísimos
compañe os,
escuchad
con
docilidad
sus
p uden es
ad e encias,
poned
en
p ác ica
sus
consejos,
hijos
de
la
expe iencia
y
del
.
celo
que
les
anima
po
ues o
bien;
y
de
es e
modo
cumpli éis
los
debe es
eligiosos,
so
ciales
y
cien í icos
que
os
impone
el
iple
con
cep o
de
que
os
halláis
ado nados
de
hijos
de
la
Iglesia
Ca ólica,
miemb os
del
Es ado
y
a
him
nos
de
es a
Uni e sidad
li e a ia.
HE
DICHO.
Lecciones
sob e
el
sis ema
de
la
Filoso ía.
Pan
eís ica
de
Alemán
K ausse
po
D.
Juan
Ma
nuel
O i
y
La íi.
Pág.
174.
Cons i ución
Dogmá ica
de
Fide.
Capí ulo
2.°
de
Re ela ione.
S o ia
de
la.
Filoso ía
del
Di i o
de
Fede ico
Ciulio
S ahl.
olúmen
secondo.
Pág.
652.
Puede
e se
la
his o ia
de
la
cues ión
ela i a
a
Ubags
y
o os
p o eso es
de
Lo aina
en
la
Ac a
ex
bis
dece p a
qum
apud
Sanc am
Sedem
ge un ñ
omo
3.°
págs.
261
si
guien es.
ÁO aTii ai
Kl
au o
de
é6 e
Discu so,
en
su
deseo
de
ado a
no as
so
c ee
en
el
debe
de
ad e i ,
que,
al
com
pone lo,
ha
p ocu ado
inspi a se
en
los
esc i os
de
los
eminen es
Tapa elli,
Libe a o e,
Tongio gi,
Cue
as,
O i
y
La a,
Se ano,
Belime,
S ahl
y
o ¿X
y
especialmen e
en
el
admi able
T a ado
de
la
ana-
logia
deja
azón
y
la
é
del
P.
Pe onne;
a a-
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTELA