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Carta pastoral que el Excmo. e Ilmo. Sr. Dr. D. José Martín de Herrera y de la Iglesia ... con motivo de su entrada solemne en la capital de la Archidiócesis / [José Martín de Herrera y de la Iglesia]

Martín de Herrera y de la Iglesia, José

Full text

“ VoV . SA ¡A. QUE EL EXCMO. É ILMO. SK. Di W íbííii(W anjWiIglÉ, ARZOBISPO DE SANTIAGO DE COMPOSTELA, DIRIGE AL CLERO Y PUEBLO CON MOTIVO DE SU ENTRADA SOLEMNE EN LA CAPITAL DE LA ARCHIDIÓCESIS. SANTIAGO: Imp. y Ene. del Semina io Concilia 1889 u CARTA PASTORAL NOS EL DR . D. JOSÉ MARTÍN DE HERRERA Y DE LA IGLESIA, POR LA GRACIA DE DlOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓLICA A zobispo de S a n ia go de C ompos el a , C a pel l á n M a  yo de S. M., J uez O dina io de su R ea l C a pil l a , C a sa y C o e , N o a io M a yo del R ein o de L eón , C a ba l l e o G a n C uz de l a R ea l y dis inguida O den de C a  l os III, S ena do del R eino , e c ., e c . -A-l "Ve^e alDle Eeány CaTollá-o <5.0 niaes a. San a, Apoa- óllco-j I^e Topoll axLa Xg lesla. <5.0 Seun iag o, al "Vezae aTolo A"ba5. 37- CaTaild-o <5.e la Coleg-lal ele la Co uña, á nuas oe A cipiee es -y ^á ocoo ^ domás Cle o, á los XSolledoooG y XSellg losaG, y á loa £.elea odos de nueo a -A- clxldlócesls: PAX VOBIS. C on humildes acciones de g acias hemos alabado á _ Dios nues o Seño , po que al hace nues a p i  me a en ada en la Capi al de es a A chidiócesis, hemos sido, sin me ece lo, obje o de una mani es ación gene al de la e del Cle o y pueblo Compos elano. Al Re^ inmo  al de los siglos sea el hono y la glo ia (1) po las pú- (i) I ad Timo h. 1-17. — 4 — blicas y epe idas demos aciones de espe o y ap ecio, que las Au o idades, Co po aciones, Asociaciones y pa icula es han hecho en nues o a o , saludando con júbilo y en usiasmo eligioso á su nue o Pas o y P e  lado. Sólo á Dios co esponde la glo ia de es e aus o suceso, po que á la i ud di ina del nomb e de Jesús es á la que se debe la i alidad y lozanía, que en es e a o unado suelo os en a hoy, después de diez y ocho siglos, el á bol san o de la C uz, que el g ande Após ol San iago plan ó con su p edicación, egó con sus sudo  es, sos u o con su celo y man iene con la p esencia de sus ene andas Reliquias. Es e hijo del ueno ué quien hizo esona en España la oz del Ve bo enca nado; es  e Após ol p edilec o de Jesús ué el que encendió en nues a Pa ia la he mosa an o cha de la e c is iana; y median e su in e cesión pode osa, b illa con esplendo la llama de esa misma e, que an o enal ece á los pue  blos que la p o esan. Bajo la égida glo iosa de es e Pa ono de nues a Na  ción y sus dominios a a esamos el ma A lán ico hace más de ece años, pa a egi y gobe na , po olun ad del inmo al Pon í ice PíoIX,el A zobispado de San iago de Cuba, de aquel país descubie o po C is óbal Colón pa a la Ca ólica España, de aquella ie a de ege ación ondosa y exube an e, en la que habi an nues os he  manos po la Religión, la lengua, la sang e, las leyes, las ins i uciones y las cos umb es. Allí, donde con la bande a de España se conse a el mo ado es anda e de Cas illa, se inde ambién cul o especial al mismo Após ol de Jesuc is o, que an p odigiosamen e ha pa  ocinado á los españoles en sus comba es con a los in  ieles; y á pesa de las desg acias y mise ias, que son comunes á odos los pueblos, el de nues a amada Cuba o ece nume osos y no ables ejemplos de e i a, piedad acend ada y ca idad gene osa. Nunca ol ida emos las demos aciones de espe o, conside ación y obediencia de nues o Cle o y pueblo, ni su docilidad á nues as exho aciones y enseñanzas. Si nues o minis e io ha sido uc uoso du an e nues a esidencia en el A zobis  pado de San iago de Cuba, más que á nues os es ue ; zos, se debe, después de la g acia de Dios, á las exce  len es disposiciones de nues os buenos diocesanos, al espe o que les inspi a la Dignidad Episcopal, y á la a idez con que siemp e escuchan la palab a de Dios. Pe o, llamado po el Vica io de Jesuc is o ¿í eje ce en e oso os, Vene ables He manos y amados hijos, el minis e io pas o al, enimos con el co azón lleno de espe anza, al mismo iempo que econocemos nues a p opia debilidad pa a sopo a an eno me peso, o mi  dable aun pa a los mismos Angeles (1). Venimos con la con ianza, que Nos inspi an ues a eligiosidad nunca desmen ida, ues a i meza en segui las c is ianas a  diciones de ues os glo iosos an epasados, y ues a idelidad en gua da el p eciosísimo eso o de las Reli  quias del San o Após ol. Nos aba e, sin emba go, la idea de nues a pequeñez, eco dando la la ga se ie de doc  ísimos y celosísimos P elados, que han ocupado y en  noblecido es a Sede Me opoli ana. Ellos o man nume  osa pléyade de sabios, que han b illado como es ellas en el i mamen o del mundo de la e; que con su ciencia p o unda han ob enido glo iosas ic o ias sob e las hues es del e o , y las han pues o en e gonzosa uga. Ellos se des acan en el campo de la his o ia como ale  osos a le as, que eco ie on á paso de gigan e el ca  mino de la e dad y de la jus icia, y descuellan como i- gilan ísimos Pas o es, que le an a on opo unamen e su oz pa a ahuyen a á los lobos apaces, que enían á de o a el ebaño de C is o. No Nos a e emos á com  pa a nos con ninguno de ellos, ni podemos menos de endi á odos el debido hono de nues a admi ación y de nues a alabanza, especialmen e al malog ado inme  dia o an eceso nues o el Excmo. é limo. S . D . D. Vic  o iano Guisasola y Rod íguez (q. s. g. h.), á quien u  imos el hono de conoce pe sonalmen e, me eciéndo  nos siemp e el concep o de P elado sabio, ec o, ené gi  co y labo ioso, á la pa que su ido, humilde, modes o y disc e o. Dolo osa ué la imp esión que causó en odos la no icia de su mue e, jus ísimo el ibu o desús hon  as úneb es y g ande el acío que dejó en el Episcopa- (i) Conc. T id. scs. 6.® cap. i.° de Rc o . - 6 - do español. ¡Descanse en paz e e na con los Biena en  u ados de la Celes e Sión el P elado ilus e, que en an b e e iempo p epa ó y ealizó la g ande ob a de un Concilio P o incial! Mas, ya que ca ecemos de las eminen es do es, que an o han dis inguido á nues os an eceso es, Nos con  suela sob e mane a la idea de que ues a i a e os ha á apa a los ojos de la pequeñez de nues a humil  de pe sona, pa a ija los en la al ísima dignidad que, sin mé i o alguno de nues a pa e, se Nos ha con e ido. No enéis necesidad, VV. HH. y aa. hh., de que se os enca ezca la legí ima misión, que hemos ecibido de nues o San ísimo Pad e el Papa León XIII; po que sa  béis muy bien que el Romano Pon í ice, como legí imo suceso de San Ped o, ha ecibido el pode de apacen  a , egi y gobe na oda la Iglesia, y como conse  cuencia de es a po es ad, que emana del mismo Jesu  c is o, iene el de echo incon o e ible de en ia Pas  o es á odas las Diócesis de la c is iandad. ¡Desg acia  do aquel que se a e iese á a oga se la acul ad de gobe na un Obispado sin habe ecibido pa a ello mi  sión alguna del Romano Pon í ice! Es e es, quien ha p onunciado el ía de nues a p omoción; de su o den se han expedido á nues o a o las Bulas co espon  dien es, y en i ud de és as hemos ecibido el Palio A zobispal, y hemos omado quie a y pací ica posesión de es a enomb ada Sede Me opoli ana de San iago de Compos ela. Podemos, po an o, deci os, VV. HH. y aa. hh., con el Papa San Clemen e: No po mis mé i os me ha en  iado á noso os el Seño pa a hace me pa icipan e de 'mies as co onas. Non meis me i is ad , uos me missi Dominus Des is co onis pa icipem ic i. Somos ues  o P elado po la g acia de Dios y de la San a Sede Apos ólica; y á impulsos de la ca idad que os p o esa  mos en el Sag ado Co azón de Jesús, enimos á man  ene con oso os enhies a la bande a de la C uz; d anuncia os el es imonio de C is o, no con sublimidad de palab a, ni de sabidu ía. Po que yo no he c eído sabe algo en e Doso os, sino á Jesuc is o, y és e c uci i  cado ....... y mi con e sación y mi p edicación no consis í- u lo e an los que ado aban los gen iles; sino po que siendo de esencia de la e dad e elada, como lo es de oda e  dad conocida po la ec a azón, la unidad, y no pudien- do se e dade as al mismo iempo doc inas opues as en e sí, sin des ui se el p incipio de con adicción, de  dúcese con e idencia, que hay en el homb e es ic o de  be de segui la única Religión e dade a, una ez cono  cida, y obligación indispensable de no apa a se jamás de la comunión de la Iglesia Ca ólica, después de habe en ado en ella. Los que echazan la máxima c is iana de que ue a de la Iglesia no hay sal ación pa a los que culpable  men e i en y mue en ue a de ella, como si uese la ex  p esión de un exclusi ismo i i an e, y de una in ole an  cia aná ica, con unden las imosamen e el e o con el que ye a, el pecado con el pecado , y ab en la pue a al indi e en ismo con su absu da ole ancia eligiosa. Po que, siendo la e dad el obje o adecuado de la in eli  gencia humana, siemp e que apa ece al homb e con cla  idad y ce idumb e, iene és e la obligación ineludible de ecibi la y p oclama la, así como odo el que no cie  e olun a iamen e sus ojos sanos á la luz sola , iene que con esa la exis encia del Sol y la he mosu a de los ayos que di unde po odo el uni e so. La e dad e elada po Dios, con enida en las Sa  g adas Esc i u as y en la adición, de que es cus odio é in é p e e la Iglesia Ca ólica, es incompa ible con la he ejía, como lo es la a i mación con la negación; y sien  do obliga o io á odo homb e de ec a azón el sali de las inieblas de la igno ancia y del e o , y apa a se de las nebulosidades de la duda y del ío glacial de la indi  e encia, an p on o como b illa á sus ojos la luz de la e dad, si la desecha, una ez conocida, ob a con a esa ley de su p opia na u aleza in elec ual y acional, de ie  ne la e dad de Dios en injus icia (1), y ma cha al abis  mo de su e e na condenación. Es e pecado se ag a  a, y es a esponsabilidad es oda ía mucho mayo en aquellos que, habiendo nacido en el seno de la san a mad e Iglesia, y ecibido el don de la é desde los p i- (1) Ad Rom. -18. - 14 - me os días de su exi encia en es e mundo, han apos  a ado de la Religión Ca ólica, y se han con e ido en p opagandis as de la he ejía y de la impiedad. A es os y á odos los que i en ue a de la comunión de los san os, los compadece la Iglesia, p ac icando la máxima de San Agus ín: Ma ad los e o es, y amad á los homb es. In  e Jici e e o es, diligi e homines; los llama con el amo o  so silbido del buen pas o , y los encomienda á Dios en sus o aciones, especialmen e en el día del Vie nes San  o, ani e sa io de la edención de odos los homb es po Jesuc is o. En lo cual no hace o a cosa, que cumpli con el enca go del Após ol San Pablo de que se hagan pe iciones, o aciones, oga i as y hacimicn os de g acias po odos los homb es ..... Po que es o es bueno y acep o delan e de Dios nues o Sal ado , que quie e que odos los homb es sean sal os; y que engan al conocimien o de la e dad. Po que uno es Dios, y uno el mediane o en  e Dios y los homb es, el homb e C is o Jesús: que se dió á si mismo en edención po odos (1). Y no hay bajo del Ciclo o o nomb e dado á los homb es, en que poda  mos se sal os (2), sino el de Jesús, que de amó su p e  ciosísima sang e, pa a paga supe abundan emen e las deudas de los pecados de odos los homb es. P o esamos, pues, los ca ólicos un Seño , una e, un bau ismo (3); un solo edil, un solo pas o (4); un solo eino de Dios, y un solo in pa a odos los homb es. Una sola es la Iglesia e dade a de Jesuc is o, una la esposa del Co de o sin mancilla, y una la senda que conduce á la ida (5). El que c eye e se á sal o, el que no c eye  e se á condenado (6). II Resplandece es a unidad de la Iglesia de C is o en la O ganización, que Él mismo la ha dado. A San Ped o con i ió el pode de apacen a oda su g ey, y el cnca - (i) I Ad Tim. 2-i , 3, 4, 5 y 6. (2) Ac . 4-12. (3) Ad. Ephes. 4-5. (4) Joan. io-i6. (5) Ma . 7-14. (6) Ma c. 16-16. u — 15 — go de con i ma en la e á sus he manos, comunicándole la solidez y i meza de pied a, sob e la cual edi icó su Iglesia. Y con o me á la p omesa e minan e del mismo Jesuc is o de que las pue as del injie no jamás p e a  lece án con a la pied a undamen al de la Iglesia, ni con a és a, es ando con ella odos los días has a la cón  sul nación de los siglos, los legí imos suceso es del P ín  cipe de los Após oles, es o es, los Romanos Pon í ices, han cons i uido el cen o de la unidad; el anillo que en  laza odos los ó denes de Clé igos y legos ieles de C is  o; la cla e que a a odo el edi icio de la Iglesia; la Ca  beza y Sup emo Je e de oda la je a quía de de echo di ino y de de echo eclesiás ico. El Romano Pon í ice ha sido siemp e y con inúa siendo el Obispo de los Obis  pos, el Pas o de los Pas o es, el Doc o uni e sal, el Juez sup emo, el Dispensado de odos los eso os con  iados á la San a Iglesia, y la sup ema Au o idad de la misma en el eje cicio del pode bajo sus di e en es o  mas de Sace do al, doc inal, legisla i o, adminis a i o, gube na i o y judicial. El Romano Pon í ice es el que ins i uye los Obispos en odo el mundo ca ólico; el que en ía Misione os á odas pa es, pa a p osegui la g an  diosa ob a de la p opagación de la san a e; el que e ige nue as Sedes, unda nue as Diócesis, y o ganiza en o  dos sus g ados la je a quía ca ólica. El dicela úl ima palab a en odas las con o e sias doc inales; ap ueba ó desap ueba con sobe ano magis e io oda clase de en  señanzas; de ine como dogmas y a ículos de e las e  dades que han sido negadas, pues as en duda, ó de cual  quie modo comba idas. El Romano Pon í ice es el que a egla la sag ada Li u gia, y de e mina la o ma del cul o di ino; el que sanciona y ap ueba los dec e os Concilia es ó Sinodales; el que dic a disposiciones de ca ác e gene al, obliga o ias en odo el o be ca ólico; el que e o ma la Disciplina de la Iglesia, y la mode a y p opo ciona á los iempos, luga es y pe sonas. El Sumo Pon í ice de Roma es quien au o iza, ap ueba y con i  ma la ins i ución de las O denes Regula es y Cong ega  ciones Religiosas, ijando sus debe es y sus de echos en a monía con los que co esponden á los P elados de la ju isdicción o dina ia. Es quien da lecciones de sabidu- - 16 - ía y de p udencia á odas las clases de la sociedad, se  ñalando íí los Reyes y P íncipes de la ie a el camino segu o de la e dade a paz, según los dic ámenes de i  ados de las p esc ipciones de la ley e angélica; es quien man iene siemp e í ala an o cha de la doc ina e elada pa a alumb a á los homb es en los de o e os de la ida p esen e; y es quien p omue e sin cesa , y igo iza con su bené ica in luencia, la ob a de la san i i  cación de las almas. Po di ina i ud, y no po los cálculos de la huma  na p udencia, se conse a i me, es able é inconmo i  ble es a pied a undamen al de la Iglesia, y po di ina i ud iene és a, en odas sus pa es, en oda su o ga  nización, ida y mo imien o, al uni o midad, al unión y abazón an es echa, an bella a monía y an sabio y pe ec o o den, que cual majes uoso edi icio cons ui  do sob e oca de g ani o, con inúa ija en medio de un ma bo ascoso, y como na e bien cons uida y mane  jada po expe o pilo o, su ca elizmen e ese mismo ma con la i mísima espe anza de a iba á pue o segu o, mien as que odas las ins i uciones pu amen e huma  nas, odas las sociedades su en e ibles sacudidas, y con el ascu so de los siglos, después de habe gas ado sus ue zas en con inuas luchas y con adicciones, ce  den, zozob an y pe ecen. Fenómeno es és e e dade a  men e singula y que Nos obliga á exclama con Da id: Po el Seño ha sido hecho es o, y es cosa ma a illosa en nues os ojos. A Domino /ac um es is ud; e es mi abílein oculis nos is (1). Le án ase o gulloso el espí i u del e o con a la e, y el Papa le aplas a con la palab a de Dios; omi a sus blas emias el impío, y el Vica io de Jesuc is o con el soplo de sus labios disipa su háli o ponzoñoso; sacude el yugo de la obediencia el homb e libe ino, y la oz del sup emo Je a ca de la Iglesia exec a y condena su conduc a. Aspi an los pode es del mundo á ob ene la de ogación de una ley de de echo di ino, y el Papa no puede menos de mos a se in ansigen e en el e eno de los p incipios y de la ley na u al, de los p ecep os del (i) Psalm. 117-23. de echo di ino posi i o y de las máximas de la mo al c is iana; empe o es ole an e con las pe sonas, á las cuales hace e la imposibilidad de complace las y la obligación de educi las al debe . Su gen cues iones de o den social y de ca ác e polí ico en e di e en es Es  ados, y el Papa es el o áculo que p onuncia la palab a de una solución que a i ma la paz exis en e, ó es ablece la pe u bada. G an á bi o del de echo, de la equidad, de la jus icia y de la mo al, con una g ande ele ación de mi as, ec i ud de in ención, impa cialidad de juicio y ca idad gene osa, que le hacen supe io á odos los g andes del mundo, el Papa me ece el espe o, el aca  amien o y el amo de odos los homb es, las conside a  ciones y de e encias de odos los Es ados, y los pláce  mes de odos sus hijos. III A es e cen o de unidad, á es e ono de doble majes  ad, y á es e sup emo Je a ca de oda la Iglesia se ha  llan es echamen e unidos los Obispos, pues os po el Espí i u San o pa a egi la Iglesia de Dios(l). Aun los mismos Após oles, des inados po Jesús á p opaga el E angelio en odo el mundo, sin ene una Sede ija, ni e i o io dema cado, sal a la dis ibución que en e sí hicie on de los di e en es países en onces conocidos, es u ie on siemp e unidos á San Ped o, P íncipe de los Após oles, Pas o uni e sal y Cabeza isible de oda la Iglesia. En sus Concilios, en sus p edicaciones, en la o denación de Obispos y P esbí e os, en la undación de nue as c is iandades, en el o den de la Sag ada Li u  gia, y en odos los ac os de su minis e io es u ie on de acue do con la doc ina anunciada po San Ped o, es  pe a on la au o idad comunicada á San Ped o, y el o  den es ablecido po Jesús pa a el gobie no de la Iglesia po San Ped o. El mismo San Pablo, a o ecido con una misión ex ao dina ia, con un Apos olado singula , y con pode es dados en pe sona po el mismo Jesús, que le de ibó del caballo al ap oxima se á Damasco y le (i) Ac . 20-28. - 18 - con i ió de u ioso pe seguido de la nacien e Iglesia, cu - aso de elccióu, que con undiese á los judíos po su inc edulidad y lle ase el nomb e de C is o í ¡ los gen i  les, ué á comunica con San Ped o du an e sus aba  jos apos ólicos, pa a que és os no uesen inú iles. Y jun  o con San Ped o es u o en la cá cel Mame ina, y jun o con él salió pa a el ma i io, y ie namen e se des  pidió de él, cuando se sepa a on pa a el di e en e luga en que habían de da su ida po Jesús. No h¡i mucho que hemos is o en Roma la Capilla le an ada en con  memo ación de es a ie na despedida, y en su on is  picio se leen es as palab as, que una an igua adición a ibuye á San Pablo, como di igidas á San Ped o: La. )a3 sea con igo, Fundamen o de la Iglesia y Pas o de odos los co de os de C is o. A los suceso es de San Ped o, los Romanos Pon í i  ces, es u ie on igualmen e unidos los a ones apos ó  licos y los Obispos de oda la c is iandad. En las dudas, en las con o e sias, en las necesidades de las iglesias pa icula es, así del O ien e como del Occiden e, odos los que buscaban since amen e la e dad, ó p ocu aban la paz de los ánimos, ó deseaban ob ene emedio á sus males, acudían siemp e, desde los p ime os siglos, á la Sup ema au o idad doc inal del Romano Pon í ice, y á la ca idad gene osa del Vica io de Jesuc is o. La isi a ad sac a ALos olo um Limina, la elación del es ado de la Iglesia, la asis encia á los Concilios Ecuménicos, las Bulas, Cons i uciones, Dec e ales, Resc ip os Pon  i icios y o os muchos documen os del Cue po del De  echo Canónico nos demues an, que los Obispos han pues o odo su cuidado en halla se en con inua comu  nión con la San a Sede, mi ándola como el Cen o de la unidad. A la San a Iglesia Romana es p eciso que es é unida oda iglesia pa icula , po que el ínculo de odas, lo que las cons i uye un odo compac o, un cue po o ga  nizado, un edi icio sólido, una Iglesia Ca ólica, ó uni e  sal, es la unión ín ima con la Iglesia undada, egida y poseída has a la mue e po el P íncipe de los Após o  les San Ped o, de quien son legí imos suceso es los Ro  manos Pon í ices. Es ya, po consiguien e, una doc ina u - 19 - cie ísima, con enida en una ase axiomá ica, la de que donde es á Ped o, allí es á la Iglesia de Jesuc is o. Ubi Pc nis, ibi Ecclcsia (1). 121 que no es á con San Ped o en la na e que él di ige, como Vica io de Jesuc is o, pe ece á. Con encido plenamen e de es a e dad, de  cía San Ge ónimo al Papa San Dámaso: Yo me uno á u Bea i ud, es o .es, á la Cá ed a cíe Ped o, en la misma comunión; sob e aquella pied a sé que ha sido edi icada la Iglesia. Todo el que comie e el Co de o ue a de es a casa, es p o ano. Si alguno no se halla e en el a cado Noé,pe ece á du an e el diluDio (2). La ama del á bol, sepa ada del onco que le comunica la sá ia, se seca y pe ece; así ambién odo el que no es á en comunión de e y ca idad con el Romano Pon í ice, pie de la saludable in luencia de la g acia de C is o, y no puede da u o alguno pa a la ida e e na, según aquellas palab as que el mismo Jesuc is o dijo á sus Após oles en la no  che memo able de la Cena: Es ad en mí y yo en os  o os. Como el sa mien o no puede de sí mismo lle a u o, sino es u ie e en la id: así ni oso os, si no es u ié cis en mí. Yo soy la id, oso os los sa mien  os: el que es á en mí, y yo en él, és e lle a mucho u o: po que sin mí no podéis hace nada. El que no es u ie e en mí, se á echado ue a, así como el sa mien o , y se seca á, y lo coge án, y lo me e án en el uego, y a  de á (3). Y si es o se e i ica en los ieles, con mayo azón iene luga espec o de los Pas o es y Rec o es de las iglesias pa icula es, los cuales son y cons i uyen el ínculo de unión de los c is ianos de cada Diócesis con el Je e y Cen o de oda la C is iandad. P ecisamen e po es a unión an ín ima de los Obis  pos con el Papa; po es a comunión de e y. de mo al, de obediencia y sumisión, aun en los asun os me amen  e disciplina es, es po lo que odos los homb es pensa  do es, odos los que es udian la his o ia de las icisi u  des y con a iempos, á que es án suje as las sociedades humanas, se en obligados á econoce la ue za incon  as able, que sos iene unida y compac a la Iglesia un- (i ) Sanc us Amb osias, in Psalm. 40, n. 3o. (2) Epis . i5 alias Sy. (3) Joan. i 5.-4, 5, 6. u - 20 - dada po Jesuc is o. Compa ando la mu abilidad de los Es ados en sus o mas, en sus Cons i uciones, en sus p incipios de gobie no y en sus leyes, con la ijeza de los p incipios, la in a iabilidad de los dogmas, la pu e  za de la mo al, la in eg idad del cue po doc inal, la sa  bidu ía en la aplicación de la Disciplina á los di e en es países, iempos y pe sonas, y la p e isión pa a el po  eni , que an o esplandecen en la o ganización de la Iglesia Ca ólica, y en los ac os y disposiciones de la San a Sede, no pueden menos de exclama : Ob a del de  do de Dios es és a. Digi us Del es hic (1). Las socieda  des humanas, no sólo expe imen an los ai enes p odu  cidos po el choque de ue zas encon adas, po la lucha de ideas ó p incipios opues os, de aspi aciones di e en  es, y de in e eses incompa ibles, sino que su en ne  cesa iamen e las ases de inc emen o y decadencia, de p ospe idad y de in o unio; y con el ascu so de los siglos llegan á cambia po comple o, y aun á desapa  ece en e uinas y desolación. Empe o la sociedad de C is o, undada sob e Ped o, como pied a undamen al del edi icio, cuan o más débil apa ece en lo ex e io , más obus a se conse a en su in e io ; cuan o más pe seguida po las po es ades del in ie no, más i me y cons an e pe manece con a odos sus ad e sa ios; cuan o más op imida, más su ida; cuan o más despoja  da, más ica. En ella se cumple lo que de sí mismo y de los a ones apos ólicos decía San Pablo: Nos maldi- ccH, y bendecimos: nos pe siguen, y lo su imos; somos blas emados y ogamos -po los que nos blas eman (2). En odo padecemos ibulación, mas no nos acongoja  mos: es amos en apu os, mas no quedamos sin ecu so: padecemos pe secución, mas no somos desampa ados: somos aba idos, mas no pe ecemos (3). IV Si el Episcopado Ca ólico, i memen e adhe ido á la Cá ed a de San Ped o, po la comunión de una misma e y de una misma ca idad, o ma como el Es ado mayo ( ) Exod. 8. (2) I Ad. Co . 4-12, i3. (3) II Ad Co . 4-8,9. u UN1VLRSIDAD1 DE SANTIAGO DF COMPOSTF.I.A - 21 - de la milicia sag ada, que pone emo y espan o en las hues es del in ie no, debemos conside a qüe no se halla aislado; sino que cuen a bajo sus ó denes, en las di e en  es Diócesis, en que se halla di idido el o be ca ólico, un nume oso ejé ci o, o mado con indi iduos de los di e  en es g ados je á quicos; y no obs an e la g an a ie  dad de unciones encomendadas al Cle o Ca ed al y Pa  oquial, que es el que es á más ín imamen e unido á los Obispos, uno y o o se aúna é iden i ica en la de ensa de la doc ina e elada, en el espe o á la au o idad de la Iglesia, y en el celo po los de echos é in e eses de la misma. A la oz del Romano Pon í ice obedecen los Obispos, y á la oz de los Obispos obedecen los Clé i  gos, que mili an pa a Dios, y elan po el iel cumpli  mien o de sus debe es sag ados. An e es a o ganización an obus a, po se an bien o denada y an ín ima, des  allecen los enemigos del Ca olicismo, y en los accesos de su sa ánico u o con a la ob a de C is o, no ienen o o ecu so á que apela , sino á cie as a mas de mala ley, á la calumnia, á la pe idia y á la hipoc esía, pa a desac edi a el es ado eclesiás ico. Llamados los simples Clé igos á la sue e del Seño , y siendo Él, po la lib e elección de aquellos, la pa e de su he encia y de sn calis , se obligan desde el día de su alis amien o en la milicia de C is o, á segui de un modo especial la olun ad de sus espec i os P elados, que pueden dispone de ellos, ag egándolos á una Iglesia de e minada, y señalándoles el ca go pa icula que en ella han de eje ce . Cuando ascienden á los sag ados O denes del Subdiaconado y del Diaconado, c ece en ellos y se aumen a sob e mane a la obligación de some  e se con docilidad á odo aquello, que dispongan sus Supe io es eclesiás icos, eniendo g abada en su con  ciencia la causa que mo ió á es os á o dena les, que no ué o a que la de p opo ciona doc os y celosos ope a  ios, que se ocupasen en el cul i o de la iña del Seño , ó sea, en el se icio de la Iglesia. En el momen o solemne en que e mina la o denación del P esbí e o, hace és e, en manos del Obispo, pública p omesa de espe o y obe  diencia á su P elado ac ual, y á sus legí imos suceso es. Unidos po an es echo ínculo y con an g a e obliga- - 22 - ciónlos nue os P esbí e os, y p o esando la misma e y la misma mo al, acuden con diligencia ¿i donde quie a que sus P elados juzgan ú iles sus se icios; p edican la e  dad en oda su pu eza; esg imen la espada de la palab a de Dios con a los enemigos de la Iglesia; de ienden ale  osamen e los de echos de és a; abajan in a igables en la adminis ación de los San os Sac amen os y en p o  mo e , con ac os do acend ada piedad, la san i icación de las almas; inculcan la paz y la conco dia en e odos los ieles de C is o; y mos ándose pode osos en ob as y palab as, y abajando en odo de común acue do en e sí, ob ienen la ic o ia sob e las pasiones y los icios, que es el esul ado de la e dade a unión. Saben, ade  más, que la Iglesia es un cue po pe ec amen e o gani  zado, en el cual cada miemb o ocupa su luga , sin ene en idia el uno del o o, ni p e ende coloca se en un luga di e en e de aquel, que le ha señalado la ocación peculia del Espí i u San o. T anquilos en sus espec i  os pues os, elan los Sace do es po los in e eses de la Religión, secundan siemp e la acción de sus P elados, y. ecogen de su minis e io abundan es y sazonados u os. De aquí p o iene la inmensa in luencia del Cle o ca  ólico en la sociedad; y po es o el San o Concilio de T en o quie e que sea en odas pa es un cla o y limpio espejo de e, de pu eza y de san idad, pa a que mi án  dose en él el pueblo iel, encuen e un pode oso es ímulo pa a apa a se de odo icio y dedica se á la p ác ica de odo bien. Pe o, hay ambién en la Iglesia de Dios un elemen o pode oso de o den, concie o y a monía, que iene á e o za la acción bienhecho a del Cle o secula ; y es e elemen o le cons i uyen las O denes Regula es. Nacidas al calo del uego di ino de la ca idad; o madas á im  pulsos de la g acia de C is o; y o ganizadas con la luz celes ial que ecibie on sus San os Fundado es, han sido, son y se án siemp e una glo ia pu ísima del Ca o  licismo, una apología cons an e de los consejos e angé  licos, un ejemplo i o de la gene osidad y abnegación con que el c is iano, auxiliado po Dios, puede acome e emp esas al pa ece i ealizables de ca idad; y una p ueba pa en e de la san idad, que es no a ca ac e ís  - 29 - Ped o, pues o bajo el dominio ajeno y odeado de ene  migos que odian su doble ca ác e de Papa y de Rey; ese Anciano ene able, ine me y ence ado en el Va i  cano. Que iendo da á Dios humildes g acias po la p o  longación de su exis encia desde que comenzó á eje ce el Sace docio; y deseando que los ieles de odo el mun  do omasen pa e en el jus o egocijo, que había de causa la celeb ación de su Jubileo Sace do al , hizo opo unamen e un llamamien o gene al á la e de odos sus hijos; es imuló la piedad del cle o y pueblo ca ólico; de e minó hace una Exposición de los obje os, que en an solemne ocasión se le o eciesen, como es imo  nio de ene ación y de amo ; esol ió celeb a sob e el sepulc o de San Ped o su Misa Jubila , y hace más solemne el año de su Jubileo con la canonización y bea  i icación de algunos sie os de Dios. Cuál haya sido el éxi o de an céleb e y memo able acon ecimien o lo sabéis muy bien, Vene ables he ma  nos y amados hijos. Los Obispos y los sace do es; los Reyes y los p íncipes; los homb es de Es ado y los más epu ados sabios; los li e a os, los a is as, los ob e os, odas las clases de la sociedad, homb es de odos los países del mundo, aun de aquellos en que domina la he  ejía y la in idelidad, han acudido espon áneamen e al T ono pon i icio; han o ecido al Papa sus homenajes; le han mani es ado su aleg ía; han hecho demos acio  nes de su gene osidad, y han omado pa e en las un  ciones jubila es. ¿Qué signi ica odo es o? ¿A qué se debe es a unidad de acción, es a concu encia uni e sal, es a espon aneidad, es a gene osidad y es e en usiasmo? ¿Qué ue za ocul a ha mo ido an as olun ades? ¿Qué imán mis e ioso ha a aído an os co azones? ¿Qué hay en el Papa León XIII, que así ha impulsado hacia él á esas muchedumb es an e o osas, an piadosas y an humildes? ¿Es que la desg acia que su e, las mue e á compasión? ¿Es que las cualidades pe sonales que le ado nan, las seducen y las encan an? ¿Es que la sabidu  ía de León XIII les impone, pe suade y a as a? Hay algo más; exis en causas pode osas que explican es e admi able esul ado. Es que la si uación ac ual del Ro  mano Pon í ice no puede menos de a ligi á odos los UNIVLRSJDADE DE SANTIAGO - 30 - ca ólicos; es que su causa es la causa de oda la Iglesia; es que su libe ad es la ga an ía necesa ia de la libe  ad de odos los que le mi amos como nues o Pad e y Pas o . ¡Ah! Es o es innegable. Desde que po el bá  ba o de echo de la ue za ué p i ado el g an Pon í ice Pío IX del pode empo al, ga an ía del lib e eje cicio de su sobe anía espi i ual, la Iglesia Ca ólica i e en con inua ala ma po la sue e de su Cabeza isible. Y desde que su suceso nues o San ísimo Pad e León XIII ha dicho y epe ido, que el despojo y op esión que su  e el Romano Pon í ice, es ob a de las sec as masóni  cas, con azón compa amos los hijos ieles de la Iglesia la si uación del Papa á la de San Ped o en la cá cel de Jc usalén bajo el dominio de He odes, y en la Mame - ina de Romíi bajo el impe io de Ne ón. Empe o, si el Sqño pe mi e que se p olongue en nues os días es a si uación angus iosa y de e dade a se idumb e, es e ma i io á uego len o de una legali  dad cada día más op esi a, y es e despojo inicuo de una p opiedad y sobe anía comple amen e jus as, no es cie amen e po que haya abandonado su Iglesia al u o de las po es ades del in ie no, sino po que quie e es i  mula más y más nues o celo po la causa de la jus i  cia,- ep endiendo á la pa nues a poca e y ac i idad en es os iempos de inc edulidad, de indi e encia y de na u alismo. Lo que no pod á nega se jamás es, que la causa del Romano Pon í ice es una causa que a ec a á odo el mundo ca ólico; que in e esa á odas las nacio  nes, donde hay ieles hijos de la Iglesia de C is o; que no puede some e se á la esolución y a bi io de ningu  na po es ad ci il, y mucho menos, á los cálculos y p o  yec os de los enemigos decla ados de nues a Religión, y au o es sis emá icos de la e olución cosmopoli a. No es posible concilia á C is o con Belial, ni amalga  ma el Reino de C is o con el del An ic is o. Aquí no cabe ansacción, ni pac o, ni conco dia. San a in an  sigencia debemos llama la o aleza in ic a, con que, an o León XIII, como Pío IX, han de endido los de e  chos inalienables, imp esc ip ibles, sag ados é in iola  bles de la San a Sede. No es, po cie o, el deseo de dominación e ena, sino el debe de man ene ín eg a - 31 - é ilesa la po es ad ecibida de Jesuc is o, lo que mue e al Romano Pon í ice á p o es a de con inuo con a una usu pación, que ha aído po esul ado el iun o de la he ejía, de la impiedad y de la iniquidad; la disolución de las Cong egaciones eligiosas; la desamo ización y despojo de los bienes eclesiás icos; la enseñanza lib e del e o ; el menosp ecio de los Sag ados Cánones; la p omulgación de leyes inju iosas al Cle o; y la inge en  cia de un pode empo al en asun os de la compe encia exclusi a de la Iglesia. En al caso y si uación más ale mo i má i del debe , que comp a con una ley de alsas ga an ías una libe ad, que se ía más bien una humillan e escla i ud. ¡Glo ia á Dios, que nos ha conce  dido se ieles hijos de an g andes Pon í ices! VII Pe o no bas a, VV. HH. y aa. hh., que i amos i me  men e adhe idos á la au o idad, enseñanzas y disposi  ciones del Romano Pon í ice, ni hemos de con en a nos con hace pública p o esión de espe o, sumisión y obe  diencia al Vica io de Jesuc is o. Es p eciso pone po ob a los medios de san i icación, que Él nos indica en su piadosa Encíclica de 25 de diciemb e úl imo, con la cual puso in al año de su Jubileo Sace do al. ¡Oh! ¡Qué he  mosas lecciones con iene! ¡Qué sabios consejos ab aza! ¡Qué eglas de conduc a an p ác icas y opo unas nos o ece! Exponiendo con su acos umb ada cla idad y ele  gancia la signi icación de las demos aciones, que ha hecho el mundo ca ólico con ocasión de su Jubileo Sa  ce do al, dice: “ Pe o lo que en ello más es imamos es la exp esión de las olun ades y el es imonio libé imo que se ha dado de cons ancia en la e. Po que es o decía aquella oz aco de y unánime de los que Nos elici aban, que de odas pa es los en endimien os y las olun ades es aban uel os hacia el Vica io de Jesuc is o; que en medio de los males, que po odos lados Nos op imen, á la Sede Apos ólica, como á uen e pe enne é inco up a de salud, di igen con iadamen e los homb es sus mi a  das; y que donde quie a que esuena el nomb e ca ólico, con a do oso a ec o y conco dia suma se ene a y se u - 32 - espe a, como es jus o, la Iglesia Romana, Mad e y Maes a de odas las iglesias. 11 Explicando después la causa de es a unánime mani  es ación y el esul ado posi i o que de ella espe a un  dadamen e, añade: “ Po que en es a disposición de los ánimos, que se esme an en da al Pon í ice Romano con inusi ado a do mues as de su amo y e e encia, Nos pa ece e la acción di ina y olun ad de Aquel que acos umb a ecuen emen e, y es el único que puede, sa  ca de pequeños undamen os el p incipio de g andes bienes. Ve dade amen e pa ece que Dios, cuya p o i  dencia es in ini a, despie a la e, en medio de an as e adas opiniones, y o ece una ocasión de ol e á lla  ma la a ención del pueblo c is iano á los p opósi os de una ida mejo ..... po que en onces se á el hono ibu  ado á la Sede Apos ólica plena y colmadamen e pe  ec o, cuando jun ándosele el esplendo de las i udes c is ianas, haga adelan a las almas en el camino de la sal ación, que es el único u o que debemos desea , po que es ambién el único que pe pe uamen e ha de du a . u Decla a después el Sumo Pon í ice los icios domi  nan es en la sociedad, según la ase del Após ol San Juan: Todo lo que hay en el mundo es concupiscencia de ca ne, y concupiscencia de ojos, y sobe bia de la ida (1); y como sapien ísimo médico de las almas, p opone en seguida el emedio de an os males, diciendo: “ La suma y lo p incipal de la ida c is iana es, que no se ha de condescende con las cos umb es co ompidas del si  glo, sino cons an emen e echaza las y esis i las. Es o decla an los dichos y hechos odos del Au o de la e y Consumado Jesús; es o sus leyes y o denaciones; es o su ida y mue e. u Y en p ueba de que es necesa io su  i y pelea a onilmen e con a el pecado pa a conse  gui la co ona de la jus icia y log a la ida e e na, dice muy opo unamen e nues o San o Pad e: “ No pa  sa emos en silencio habe sido o denado po di ino consejo, que ningún bien pueda eni al homb e sino á ue za de comba e y de dolo . Y en e dad, si al linaje (i) I Joan. a-i6. - 33 - humano lo lib ó Dios de la culpa y le dió el pe dón de su pecado, lo hizo con es a condición, que su mismo Uni  géni o pagase la pena que jus amen e se le debía. Y pudiendo Jesuc is o sa is ace á la di ina jus icia de o as muchas mane as, p e i ió sin emba go haceilo, dando su ida en e los mayo es o men os. Y asimis  mo á sus alumnos y secuaces les dió es a ley ii mada con su p opia sang e, que uese la ida de ellos un pe  pe uo ba alla con los icios de los iempos y malas cos  umb es. ¿Y qué o a cosa ué, sino la ale osa obedien  cia de es a ley, la que hizo á los Após oles in encibles en el o icio de enseña al mundo la e dad, y lo que á innume ables má i es hizo ue es pa a da con su san  g e es imonio de la e c is iana? No ué o o el camino que siguie on cuan os u ie on cuidado de i i como c is ianos y a ende al eje cicio de la i ud; ni es o io el que debemos noso os segui , si que emos mi a po el bien, no sólo nues o p opio, sino de oda la sociedad. 11 Mas, pa a no a e gonza se de con esa á C is o de  lan e de los homb es, y pa a cumpli ielmen e con los debe es p opios de un c is iano, no bas an po sí solas las humanas ue zas; sino que necesi amos implo a de Dios los auxilios de su g acia po medio de la o ación. U Y po es o, dice Su San idad, aquella común ley y condición de la ida, que dijimos consis ía en cie o pe pe uo comba e, iene unida á sí la necesidad de hace o ación á Dios. Po que, como e dade a y he mosamen e dijo San Agus ín, aspasa la o ación piadosa los espa  cios de es e mundo y a ae del Cielo la di ina mise i  co dia. Con a los deso denados mo imien os de las pasiones, con a las asechanzas del enemigo malo, pa a que, pues de odos lados nos ce can, no seamos engaña  dos, mándanos el o áculo di ino que pidamos los auxi  lios ’ y soco os celes iales, o ad jDa a que no en éis en en ación (Ma h. 26-41) .... En e dad que se ia mu  cho menos de eme la agilidad de la na u aleza, ni con la molicie y desidia se des i ua ían las cos umb es, si la obse ancia de es e di ino p ecep o ue a menos in e umpida po incu ia y aun as idio .... Nada hay que la o ación bien hecha no pueda consegui , po que hay en ella cie os como alicien es que mue en á Dios 5 se I.NIVHlSnJADK 1)1. SANTIAGO DI.CnMPnSTHA u - 34 - á deja se ácilmen e aplaca y mo e con la o ación. Pues mien as o amos, abs aemos el ánimo de las co  sas pe ecede as, y abso os en el pensamien o de sólo Dios, op ímenos la conciencia de nues a debilidad de homb es, y po es o buscamos el descanso en la bondad y ab azo de nues o Pad e, y un e ugio en el pode del C iado . Hacemos es ue zo pa a pone nos delan e del Au o de odo bien, como que iendo que ponga Él sus ojos en las en e medades de nues a alma, en la poque  dad de nues as ue zas y en nues a pob eza; y llenos de espe anza implo amos p o ección y ayuda de Aquel, que es el único que puede da la medicina de las en e  medades y los ali ios de nues a laqueza, y mise ia. Dispues o así el ánimo y juzgándose á sí p opio con hu  mildad y sumisión, inclínase admi ablemen e Dios á la clemencia, po que como esis e á los sobe bios, así á los humildes da g acia (I Pe . 5-5). Sea, pues, sag ada pa a odos la cos umb e de o a ; o en el en endimien o, la olun ad y la lengua; y jun amen e concue de con la o ación la ida, pa a que és a sea, po la gua da de las di inas leyes, un pe enne subi hacia Dios. u Es a necesa ia y ú ilísima i ud de la o ación se engend a y sus en a, como nos enseña el Pad e San o, con la e di ina. “ Po que Dios es quien enseña cuáles son los e dade os bienes del homb e y que ienen en sí la azón de se ape ecidos; y po su mismo magis e  io conocemos la in ini a bondad de Dios y los mé i os de nues o Reden o Jesuc is o. Y á la in e sa, nada hay más á p opósi o que el hábi o de o a , pa a alimen  a la e y hace que c ezca. De cuya i ud en los más debili ada y en muchos apagada, bien se e cuán a es la necesidad que hay en es os iempos. Pues de ella p incipalmen e es de donde, no sólo se ha de saca la enmienda de la ida de los pa icula es, sino que se ha de espe a ambién el juicio de aquellas cosas, cuya in  decisa con ienda no pe mi e á los Es ados es a an  quilos y segu os. “ Al log o del bien pa icula y común, que esul a de la p ác ica de la e, de la o ación y demás i udes c is ianas, con ibuye en g an mane a la ida a eglada y cos umb es in achables del Cle o. “ Si se in es igan, — 35 — dice el Sumo Pon í ice, las causas del bien p i ado y público, no cabe duda que pa a ambos pueden mucho la ida y cos umb es de los clé igos. Acué dense, pues, que po Jesuc is o son llamados lus del mundo, y que como la lus que ilumina el o be odo, asi debe b illa el alma del Sace do e (San Juan C isós . De Sace do io, lib. 3?, cap. /.°JLuz de doc ina, y no ulga , se e  quie e en el Sace do e; pues o que su o icio es henchi á los demás de sabidu ía, a anca e o es y guia á la mul i ud po los caminos de la ida, en los cuales es á  cil ex a ia se y esbala . Y sob e odo exige es a doc  ina lle a po compañe a la inocencia de la ida, p in  cipalmen e po que en la enmienda de los homb es se adelan a más con el ejemplo que con la palab a. B ille ues a lus delan e de los homb es, pa a que ean ues  as biicnas ob as (San Ma . 5-16). Sen encia di ina, cuyo sen ido cie amen e es que en los Sace do es debe se an acabada y pe ec a la i ud, que se puedan o ece como espejo á los que los mi an. Nada hay que á los o os más asiduamen e Ja me á la piedad y se i  cio de Dios, que la ida y ejemplo de aquellos, que se han dedicado al minis e io di ino; po que como los en ele ados de las cosas de es e siglo á unluga más al o, á ellos como á un espejo di igen los demás la is a y de ellos oman el modelo que imi a (Cono. T id. Ses. 22 cap. 12 de ReJ.)* La igilancia sob e sí mismos, la mo i icación de las p opias pasiones, la ec i ud de in ención, el deseo pu o de la sal ación de las almas, el desp endimien o de las cosas caducas y pe ecede as de es e mundo, y la e  cuen e con emplación de los bienes celes iales, son las i udes que ma can el camino que deben segui los Minis os del San ua io, pa a p ocu a el bien común, al mismo iempo que la p opia san i icación, sin ame  d en a se po la g andeza de las di icul ades, ni deses  pe a del emedio po lo in e e ado de los males. Si los pueblos y naciones no co esponden, como deben, á los bene icios y g acias que el Seño les dispensa po medio de nues a san a Religión, no debemos ol ida que “ la jus icia de Dios, ec ísima é inmu able, iene e  se ados p emios pa a las ob as buenas, como cas igos se UMVHieilDADh DK $AN IIAGO di : CO mp <1$ i : i ? u - 36 - pa a los pecados; y que po inesc u able disposición de la di ina P o idencia, de al modo es egido y gobe  nado el cu so de las cosas mo ales, que cuan o sucede á los homb es, odo si e á la glo ia de Dios, y odo es igualmen e medio de lle a al in de su sal ación á los que de e as y con oda su alma siguen á Jesuc is o, 11 según nos enseña nues o San ísimo Pad e en la an as eces ci ada Encíclica. El mayo consuelo qué debemos ene los ca ólicos, cualquie a que sea el es ado á que pe enezcamos, y el minis e io, o icio ó p o esión que desempeñemos, es que á odos nos da ida y alimen o, nos guía y gua da la Iglesia; la cual, dice León XIII, “ como es á unida á su Esposo C is o con ca idad ín ima é inconmu able, así le acompaña en los comba es, y en a á la pa e con El en la ic o ia. Nada pues de ansiedad sen imos, ni pode  mos sen i po la sue e de la Iglesia; pe o ememos g andemen e po la sal ación de muchísimos, que po habe sobe biamen e pos e gado á la Iglesia, son a as  ados de mul i ud de e o es á su p opia uina; angús- ianos la sue e de esos Es ados, que no podemos menos de e alejados de Dios y do midos con necia con ianza cuando mayo pelig o co en. Nada hay que con la Igle  sia pueda medi se .... ¿Cuán os á la Iglesia a aca on, y pe ecie on? La Iglesia llega has a den o de los Ciclos, y es al su g andesa, que a acada en campo abie o ence; con asechanzas comba ida, iun a; lucha, y no es de ibada; comba e, y no es encida (San Juan C isos.) Y no sólo no es encida, sino que conse a ín eg a, y á pesa del cambio de los iempos, inmu able, aquella ue za suya que de Dios mismo en audal pe enne eci  be, y con la cual enmienda á la na u aleza y p oduce el bien. u Pe manezcamos odos, VV. HH. y aa. hh., i memen  e adhe idos al Romano Pon í ice, Vica io de Jesuc is  o y Cabeza isible de la San a Iglesia Ca ólica, Apos ó  lica, Romana. Gua demos en nues a memo ia y en nues o co azón, pa a lle a las á la p ác ica, odas sus enseñanzas, exho aciones, máximas y eglas de con  duc a; y ma chemos odos unidos po la senda que él nos aza pa a ob ene nues a e e na sal ación. Haga  u - 37 — mos nues a la de o ísima plega ia con que pone in á su piadosísima Encíclica, diciendo: u Nos, po nues a pa e, pues os en an con a io empo al al 1 en e de la mís ica na e de la Iglesia, ijamos el pensamien o y la olun ad en el Di ino Pilo o, que in isible a sen ado en la popíi y eniendo el gobe nalle. Tú, Seño , es cómo po odas pa es se han le an ado los ien os, cómo se enc espa el ma , alzándose con g an ue za las . olas. Manda, e ogamos, Tú, que sólo lo puedes, á los ien os y al ma . De uel e al humano linaje.la paz e  dade a, que el mundo no puede da , la anquilidad del o den. Es deci , que a o ecidos é impulsados po Tí, uel an los homb es al o den debido, es i uidas como deben se , la piedad pa a con Dios, la jus icia y la ca i  dad pa a con los p ójimos, y la emplanza pa a consigo mismos, domadas las pasiones po la azón. Venga á nos el u eino, y en iendan que ambién deben suje a se á se i e á Tí los que anamen e abajan en busca la e dad y la salud ue a de Tí. Hay en us leyes una equi  dad y sua idad pa e nal, y pa a gua da las, espon á  neamen e nos suminis as ue zas expedi as con u g a  cia. Milicia es la uida del homb e sob e la ie a, pe o Tú es ás siendo es igo de la ba alla, y ayudas al homb e pa  a que 'Densa , y si laquea , lo le an as , y cua ndo ence, lo co onas (San Agus. sob e el Salmo 32). a Dios Nues o Seño , que es ico en mise ico dia, nos asis a con los auxilios de su g acia, y dila e los se  nos de nues o co azón al sua ísimo impulso de su ca  idad, á in de que, co iendo po la senda de sus san os Mandamien os, y pe se e ando en su se icio con oda idelidad has a el in de es a ida, podamos en onces deci con San Pablo: Yo he peleado buena ba alla, he acabado mi ca e a, he gua dado la Je. Po lo demás, me es á ese ada la co ona de la jus icia, que el Seño , jus o Jues, me da á en aquel día; y no sólo á mí, sino ambién á aquellos que aman su enida (1). Como eliz augu io de an dichosa sue e, y como p enda segu a del amo , que en Jesús á odos p o esa  mos, ecibid, VV. HH. y aa. hh., nues a bendición: En (i) 2. a ad Timo h. c. 4. . 7 e 8. se UNI ; ERS1DADE DE SANTIAGO DE COMPOSTEÍ.A - 38 - el nomb e del ® Pad e, y del ©Hijo, y del Espí i u ® San o. Dada en nues o Palacio A zobispal de San iago de Compos ela, i mada po Nós, sellada con el de Nues a Dignidad, y e endada po Nues o in asc i o Sec e  a io de Cáma a, el día de la Dominica in Pahnis, á ca o ce de ab il de mil ochocien os ochen a y nue e. JOSÉ, ÁT&oV s'po (kSan iago ác Cowpos eXa. Po mandado de S. E. I. el A zobispo, mi Seño , Lie. E u g en io d el B l a n c o A l a ez , Sec e a lo. u