scieee Open visual document viewer

Días de convalecencia : colección de poesías y novelas originales / de Manuela Cambronero

Cambronero de la Peña, Manuela María

Full text

GA. 45. 768 BIBLIOTECA UNIVERSITARIA DE SANTIAGO 01337503 u DIAS DE ODVAlECENCU. DIAS DE COmLECEHia Colección de poesías y no elas o iginales DE D/ MANEELA ■(■, CORT iÁ IMMD TA DE DON DOMINOO PÜGA, 1852. A Don Ixo enzo Caballe o en p ueba de su ca iíío, su esposa, a ^u o i. — 7 — CAPITULO I. E l eloj del cas illo de T emblay acababa de da las doce, la noche es aba se ena y Ja luna con su luz dulce y melan  cólica alumb aba las cues as y las llanu as en donde einaba el mas p o undo silencio. El cas illo de T emblay y el de U ol elé anse á media legua de dis ancia ambos en la cima de una mon aña, semejando á dos jigan es 'gua dado es de los pueblos inmedia os. Los habi an es de T emblay es aban en egados al sueño menos uno; elaba en un o eón E - minia que de pie y con los b azos c uzados enia la is a lija en U ol . Cualquie obse ado que di igiese los ojos hacia el mismo obje o hab ía is o una somb a á la libia luz de la luna; mo íase de ez en cuando apa eciendo de di e sa o ma, colosal algunas eces, pequeña é in o me o as, no podia adi ina se á pun o lijo si e a homb e ó muge ; inmó il á alos como la es a ua de un sepulc o, ápida como el elám  pago o as andaba sin di ección como una pe sona dis aída y ago iada de un pensamien o que abso e oda su a ención sin deja lib e paso á ninguna o a idea. E minia de T em  blay, la encan ado a E minia, obje o de admi ación po su belleza y i udes, obse aba con dolo aquella somb a ó ea- se UXJVERS1DADE DE SANTIAGO u — 8 — Jidad y sin sabe po que no podía apa a sus mi adas de U ol y eco daba su in ancia con lodos sus hechizos; la in  ancia que an g a os ecue dos nos deja y que se p esen a a nues a imaginación como un sueño delicioso. ¡Cuan as e  ces había eco ido aquellos desie os salones . Aquel cas illo, es igo de sus juegos in an iles, e a en onces obje o de mil conje u as á cual mas a as, y aun ella misma pensaba en el con cu iosidad; sí, pensaba, po que c eía que den o de sus mu os había algún sé que padecía ........ al ez su co azón es aba despedazado como el suyo ..... ¡pob e Jo^ en. apenas con aba diez y ocho años , en su pasado nada eco daba que pudie a halaga la, y en su po eni solo eía el sepu e o: íc ima de un amo que nunca había sido co espondido, ab asada po el uego de los celos, i ía sola como la lo que nace en e la a ena; indi e en e a odo pa ecía una hoja desp endida del á bol que se mue e a impulso del Men ó es  pe ando el momen o de se pisada y hecha pol o; pe o en medio de su ma i io nadie había conocido lo que pasaba en su co azón, el mismo obje o de su ca ino lo igno aba, espe  aban su melancolía y nadie p ocu aba sabci sus pesa es... La in eliz du an e el día enia que ahoga su Jolo y apa ecei i an- quila a que no podía se eliz, pe o po la noche ¡ah! cuan as eces en an o que lodos do mían ella sola con una lampa a en la mano c uzaba la gas gale ías sin di ección alguna, olías sen ada en una o e con emplaba el pu ísimo cielo y los pom  posos á boles del bosque que odeaba el cas illo..... alh sola daba cu so á sus lág imas y medi aba, si, medi aba sob e su unes ísimo po eni . ¡Ay ! cuando nos op ime una pena que po é güenza ó emo no podemos con ia , cuando nos emos odeados de pe sonas elices que no comp enden nues os pesa  es los su imos en silencio y los ocul amos en lo mas p o un  do de nues o co azón. E minia no enia mas amigas que su he mana ; siemp e jun as y de buen ca ác e las dos, se amaban con un es emo que ayaba en locu a ; pe o Isau a anquila, eliz, no no aba el aba imien o de E minia, y la in eliz jo en pasaba su exis encia en egada á la is eza mas p o unda. CAPZTUI.O 11. E n iq u e , conde de U ol , que apenas con aba ein e años, debia casa se con Isau a, hija del ba ón de T emblay y he e  de a de sus inmensas iquezas , cuando u ie a algunos años mas, pues en onces había cumplido los diez; debiendo po es a causa e asa se el casamien o algunos años y deseando el conde uni la glo ia al lus e de su nacimien o, dispuso i á Je usalen con a ios caballe os de las ce canías : ma chó después de habe ecibido la bendición de su u u o sueg o y dejó en su pode á su he mano A u o, de la misma edad que Isau a. En ano espe ó el ba ón los cua o años que ha  bía dado de é mino á En ique, en ano p egun ó á algunos de los que con él pa ie on , nadie sabia cual habia sido su sue e ; po úl imo , á los ocho años de su ma cha se p esen  ó el paje de un caballe o y ajo la no icia de su mue e. El ba ón llo ó mucho é Isau a ambién , pe o como odo en es e mundo es pe ecede o p on o seca on las lág imas ; y iendo que A u o amaba á Isau a con odo el a do que hay á los diez y nue e años y habia en ado en posesión de los bienes del condado de U ol , se dispuso su enlace pa a el año si  guien e , época que el enamo ado jo en espe aba con impa- 2 u — 10 — ciencia. Isau a no le amaba, pe o acos umb ada á e le desde su in ancia y admi ado a de sus i udes, eiaace ca se el día sin place es cie o, pe o ambién sin pesa . Po aquel iempo un suceso en es emo a o llamó la a en  ción de odos. Un caballe o de a en ajada es a u a es ido de neg o con las a mas del mismo colo y acompañado de un page llegó á U ol p egun ando po el conde; así que es  u o en su p esencia sin que e alza se la ise a en egó á A u o una ca a de su he mano esc i a es años an es y concebida en es os é minos: «He mano mió; cuando ecibas es os englones azados con mano émula, ya no exis i é; el dado es un caballe o desg aciado sin bienes de o una á quien le he debido la exis encia en mas de una ocasión ; le dejo en pago mi cas i  llo de U ol , el cual le en ega ás, debiendo aslada e al de nues os abuelos, media legua mas allá. Te se p esen a á cubie o el os o , pe o no le p egun es nada , espe a su si  lencio y su dolo ; en el ejé ci o le conocemos po el Caballe o neg o. Si Isau a es an bella como lo e a al iempo de mi pa ida, deseo que sea u esposa. Adios he mano que ido , no me ol ides en us o aciones.» En ique de U ol . La úl ima olun ad de En ique se cumplió con exac i ud, se asladó A u o á o o cas illo y U ol ué habi ado po el caballe o desconocido. Va ias hablillas co ie on po aque  llos con o nos ela i as al nue o pe sonage; decían unos que e a un jo en he moso y desg aciado que llo aba la mue e de su que ida ; asegu aban o os se un homb e mal  ado que i ía de aquel modo en espiacion de sus c ímenes; nadie iba á su cas illo , con nadie hablaba y solo le eian los pob es en cuyas mise ables chozas ecibían mil soco os que mandaba con el c iado ; si el caballe o se p esen aba e a pa a p epa a algunas d ogas siemp e saludables ó pa a de ama u — 11 — la paz en medio de las amilias que se hubie a in oducido la disco dia; pocas palab as empleaba, pe o e an an pe  suasi as , an dulcísimo su acen o , que los sencillos aldeanos no podían esis i á él. Al p incipio llamó mucho la a ención y esci ó la cu iosi  dad de los nobles; mas e an an os los bienes que hacia, an o el en usiasmo que inspi aba en e los necesi ados, que o en  de le en lo mas mínimo, hubie a sido causa de a ales con  secuencias; ademas, odo lo bo a el iempo, y al cabo de seis meses apenas se hablaba de él, y su exis encia pasaba desape  cibida á no se po los muchos que a o ecía y un co o nú  me o de pe sonas en usias as po lodo lo que lle a un iso mis e ioso y no elesco. , . En un p incipio se le había espiado en sus paseos soli a  ios; po odas pa les se eia seguido de mil cu iosos que deseaban en abla con e sación, pe o él sabia desen ende se pe ec amen e. En e los caballe os de aquellas ce canías Al  edo de Gis ie na e a el mas o gulloso y c uel pa a sus súbdi os ; sabiendo que algunos habían ecibido soco os del gene oso desconocido, se encole izó esl emadamen e y les ame  nazó de mil mane as , pe o no le hicie on el meno caso ; ué á U ol y le nega on la en ada; u ioso como un león an  du o e an e po las inmediaciones del cas illo has a que la sue e le depa ó la sa is acción de e sali á su enemigo; pa óse delan e de él y le impidió el paso ; o endido el caba  lle o le p egun ó: — ¿Pod é sabe po que mo i o no me dejais con inua mi camino? , — Po que me acomoda así, le espondió. _Hacéis mal , pues cuando me es o ba algún obje o lo des  ío con mi lanza. Y al mismo iempo la puso en acción de he i . — ;Me amenazáis? — Y os cas iga é si no me dais esplicacion de la causa que os hace ob a así. — Yo soy Al edo de Gis ie na. — 12 — — Me lo igu é po ues os modales nada co eses. 1 os p ohíbo la en ada en las casas de mis asallos, ellos no necesi an ecibi ues as limosnas, soy su amo y á nadie mas que á mí deben ecu i en odos sus apu os. — i o soco o á odo el que es á necesi ado ; si isi aseis sus casas y ie ais la mise ia en que se hallan me da ías g acias en ez de ep ende mis acciones; y si ue ais pa a ellos me  nos mezquino no end ían que ecibi algunos bocados de pan de manos de un desconocido como yo y ......... — ¡Callad! dijo Al edo ciego de cóle a; sois un insolen e y me dan impulsos de cas iga os cual me eceis. — ¿Y qué cas igo os pa ece que me ezco? — El de co a os la lengua , seño mió , pa a que no ol  áis á insul a á ningún caballe o. — C eo que quien ha insul ado el p ime o habéis sido os; y c eo ambién que si una lengua se co lase es a la de se ia la ues a , seño de Gis ie na. — Valien e es áis po demas; y ya que an o habíais de  endeos. — No puedo, hay una in eliz que padece ho iblemen e, en es e momen o me es á espe ando, si po casualidad me ma  abais ya no pod ía sal a la; con que así pe donad. y me iendo espuelas al caballo, pa ió con la elocidad del ayo. , Gis ie na a ibuyó la e i ada del caballe o al miedo que le había in undido su p esencia y así lo con aba en odas pa les. Muchas semanas pasa on cuando una noche en que ol ía del cas illo de T emblay , al sali del bosque encon ó al ca  balle o que lo espe aba; púsose delan e de él y en is ando su lanza le dijo: — Seño de Gis ie na , hoy no engo ninguna palab a que cumpli , hoy la ida ó la mue e me es igual ; con que así disponeos y nos da emos algunas es ocadas si os place. Gis ie na se so p endió un poco po que no con aba con aquel encuen o; mas eponiéndose al pun o espondió: i — 15 — — Yo siemp e es oy dispues o á cas iga osados ... cuan  do gus éis. A eme ie on los dos con igual u ia , pe o sea po la es- ao dina ia ue za del desconocido ó po que la sue e quiso a o ece le en aquel ins an e, lo cie o es que al empuje de su lanza lo le an ó de la silla y ué odando po el suelo. Su cabeza he ida con a una pied a p incipió á b o a sang e, el Caballe o neg o se apeó, y ace cándose le dijo: — Ya eis lo que puedo, seño de Gis ie na; ya eis qüe hoy no os engo miedo, me pa ece que pa a p ueba es bas  an e , es a a en u a queda á gua dada en e los dos , ningún es igo nos ha obse ado, soy caballe o y sab é cumpli mi palab a. Dijo; y subiendo lije o sob e su caballo pa ió á odo esca  pe pa a U ol . Al edo no ol idó nunca aquel lance y lomó un odio es emado á su encedo ; desde aquel ins an e dia y noche es aba medi ando el modo de enga se. u ijNi .KMunu OH SAN IIACC — 14 — CAPITULO ML G a n d e s ies as se p epa an en T emblay; los salones es  án pe ec amen e iluminados ; desde la mañana no dejan de llega caballe os en age de ies a ; c uje el puen e le adizo al sen i el paso de belicosos caballos y den o se oye g an mo imien o; al cae el sol se iluminan las o es con luces de mil colo es, y a ios o ado es al aidos po la ies a llegan al cas illo pulsando sus melodiosas a pas. El salón p incipal es aba lleno de he mosas y caballe os ; ób ense las pue as , y acompañadas de algunos pages apa ecie on las dos bijas del ba ón, Isau a y E minia. Lle aba la p ime a un es ido de gasa blanca bo dado de o o, los b azos descubie os y la o neada ga gan a; sus ca  bellos de un cas año oscu o es aban pe ec amen e izados y odeaba su cabeza una co ona de espigas de o o y de diaman  es; e a de es a u a ele ada, magesluosa p esencia y nobles mo imien os ; la ez blanca y aspa en e , y en las megillas enia el colo delicado de la osa ; sus ojos de un azul u quí e an esp esi os , sus labios de ca mín dejaban e al son ei - se unos dien es blancos y pe ec amen e iguales ; sus modales e an imponen es y algo se e os ; de modo , que al e la ade- u — la — lan a se po medio del salón , al e la a ención con que odos la saludaban, cualquie a la hab ía omado po una eina. E minia lle aba un es ido de seda mo ado semb ado de es ellas de pla a, y sus cabellos neg os como el ébano no enían mas ado no que una pequeña lo na u al de colo blanco que ella misma había cul i ado en una linda ma  ce a. Su es a u a e a colosal pe o bien p opo cionada aunque un poco inclinada hácia el suelo , sea po su ele ación ó e ec  o de su aba imien o con inuo; su os o de un blanco ma e, sus ojos neg os y dulces , las cejas del mismo colo y pe ec  amen e a queadas; en su semblan e habia an a dulzu a, an a bondad, e a su oz an ie na, an esp esi a, que ins  pi aba un in e és es emado; e a (le un alen o muy supe io al de su he mana, pe o ca ecía de aquella desen ol u a, aque  lla acilidad en p egun a y esponde al mismo iempo; aquella animación y g acia con que Isau a cau i aba en sus edes (pe mí asenos es a esp esion) á odo el que la eía. E  minia enia descon ianza en lodo lo que hacia, emblando á la meno palab a; eme osa de disgus a , no lucia el delica  do alen o con que la na u aleza la habia ado nado; disgus  ada has a el es emo de su exis encia huia de oda di e sión y a a ez se p esen aba en público. Asi que en a on en el salón, las músicas esona on es e  pi osamen e; a ios caballe os odea on á Isau a en an o que E minia ué á sen a se al lado de una gó ica en ana; la in  eliz no bailaba nunca , la e a e gonzoso e se siemp e an al a ó mas que su pa eja ; algunas eces habia oido en oz baja a ias palab as alusi as á su c ece desmesu ado, y la pob e jo en habia sen ido asga se su co azón. Desde su asien o habia is o á su he mana lanza se en medio del baile con A u o de U ol , el ba ón de T emblay habia anunciado que den o de es meses se e ec ua ía su boda : E minia oyó aquellas palab as con la son isa pálida que la e a habi ual, pe o su co azón habia la ido con iolencia; ella ado aba á U ol y su he mana se lo obaba, enia que se es igo de su elicidad y es a idea la asesinaba ........ ¡ay! si Isau a le bu- u — 1G — hie a amado como ella al ez no hab ía sido an c uel su ma i io , pe o no le que ía y sin amo no podía hace le e  liz. - Sen ada E minia en e los apices que medio ocul aban la en ana, mi aba is emen e an os obje os que eian y gozaban ; pensaba que solo ella su ia, mas no e a asi : al lado de o a en ana es aban con e sando Al edo de Gis ie na y Hugo de Aseli. J — Ya lo o ís , Al edo, decía Hugo, pasados es meses Isau a se casa á con A u o. lo Ae emos, espondió Al edo: es meses ienen mu  chos días y ¡se puede discu i an o! ......... e ju o que no se casa á; ¡oh, es oy loco de celos! Déja e de on e ías, ¿no halla ás en e an a he mosa o a que e ag ade mas? — No; y luego es pun o de hono ; se la he pedido es eces al ba ón y siemp e me la ha negado; una po que e a demasiado jo en , o a po que pensaba casa la con A u o y la úl ima diciendo que Isau a no me p o esaba el meno a ec  o. ¡Y he de su i que sea su dueño ese muñeco, que hace un ano jugaba oda ia con un caballi o de made a! — Si ella le p e ie e ......... — Isau a no es capaz de ama á nadie. — ¿Po qué no e di iges á E minia? 1 o no soy a icionado á gigan es. ¿Sabes pa a lo que me gus a ía esa muchacha? pa a coloca la en el pan eón de mi cas illo sob e la umba de mi mad e. * — Es he mosa. — Ya se que la amas un poco. — Con oda mi alma; ¡es an dulce, an bella! i ue haces que no se la pides á su pad e? no e es conde ni ba ón , pe o e es noble y ico. — Me desp ecia ía. — ¿Po qué? — Po que ha desai ado á o os de mas mé i o que yo. — ¿Y si e amase en sec e o? — No lo c eas, en ano he enido a ias eces á T emblay, u — 25 — po dis acción uya ó poco cuidado al oma la ; si se desho  jó la he mosa lo que co as e, al ez ha ía algunos dias que es aba abie a, y aunque conse ase el colo esco y he moso , sus hojas medio desp endidas caye on al meno mo imien o, es cosa na u al. — Tú lo c ees así , pe o yo .. ¿qué quie es? engo miedo y no se po qué . — Vamos , no seas niña , en con noso os. — Pe dona, Isau a, no i é. E minia e a an i me en odas sus esoluciones que su he  mana no quiso insis i ; sabia po espe iencia que no había de alcanza nada. Una y o a gua da on silencio , Isau a ha  bló la p ime a. — Y bien E minia, la dijo, hace pocas noches mi pad e anunció mi enlace con A u o de U ol y oda ía no me has dado la enho abuena: ¿acaso no e ag ada es a boda? E minia hizo un es ue zo pa a son ei se y se son ió lige  amen e, al cabo de un momen o espondió. — ¿Y qué he de deci e, he mana mia? hace an o iempo que es á dispues a esa unión y he oido habla de ella an as eces ...... — Con odo, quisie a sabe si e ag ada ó no. — ¿Po qué ha de desag ada me, que ida Isau a? A u o es un jo en amable, ico, bondadoso, de un alen o esqui- si o, que ido de sus asallos, en idiado de las he mosas... ¿Qué mas cualidades ap eciables ha de euni pa a hace eliz á la ica he ede a de T emblay? ademas, e ama con un deli io, dijo dejando escapa á pesa suyo un suspi o , que aya en locu a; y si ú le co espondes con igual pasión u ida se á muy eliz. — ¿Lo c ees asi? ■ — Lo c eo. — Yo ambién augu o bien de es e ma imonio , es oy an  quila espec o á mi po eni . El uido de la pue a que se ab ía co ó la con e sación; ol ie on la cabeza y ie on al ba ón y al conde de U ol . u — 24 — . — Vamos, hijas mías, dijo el p ime o; A u o nos ha he  cho espe a un alo, ap o échenlos las ho as de sol que nos quedan. . Isau a se le an ó con lige eza; E minia pe maneció sen ada. — ¿Qué haces? la dijo el seño de T emblay, ¿nonos acompañas ? — No, pad e mió. — ¿Po qué? . , — Es oy algo indispues a, sabéis ambién mi poca a ición á sali del cas illo ; mas si lo mandáis , que ido pad e , os da  é gus o sin i ubea . — ¿Os pa ece, seño de U ol , que se puede iolen a en lo mas mínimo á una c ia u a an bondadosa como mi E minia? Vamos , quéda e pues si asi lo quie es. Los es se despidie on de E minia y se di igie on á la sa lida del cas illo; el ba ón y el conde mon aban dos caballos neg os como el ébano , y en medio iba Isau a sob e o o an blanco como la nie e; dos c iados caminaban de ás de ellos. Después de c uza el puen e, el paso de los caballos ya no ué an igual como en un p incipio ; Isau a y el conde se sepa  a on un poco del ba ón; A u o bajando la oz dijo: — Me espe abais con impaciencia, Isau a? — Si, A u o. — Yo no podia es a sin e os , ¡ se me hacen an la gos los a os que paso lejos de os! ¡deseo an o que llegue el momen o en que nos unamos pa a no sepa a nos nunca!.... Decidme, que ida, ¿os animan los mismos deseos que á mi? ¡ah! eo que no, isau a; en ano ues a boca me ha ju a  do amo mil eces, ues o co azón no lo ha sen ido. — ¿Tenéis mal humo , que ido mió? — No , pe o es oy is e. — ¿Os he dado algún mo i o de enojo desde aye ? decidme. — Vos no me dais mo i o de enojo y es o es lo que me de  sespe a; siemp e os encuen o anquila, sosegada... en una palab a nunca habéis enido celos po que no me amais como jo os amo. S( UNIVTRSIT di ; san u u — 25 — — Vos, A u o, enéis celos de odo, po que sois algo cap i  choso y siemp e es áis descon en o; ¡comp endéis el amo de un modo an a o!... ¿No habéis dicho mil eces (pie no hay mayo elicidad que ama y se amado? pues yo no com  p endo po elicidad osla siemp e azo ado , en idioso de lo  do el que se ace ca al obje o que ido, descon iando de sus palab as, obse ando sus mo imien os y siemp e emblando po el emo de pe de le ..... Vos sois asi, A u o, pe o á mí, que la na u aleza me dio mas calma , mas aleg ía , dejadme goza y no me ma i icéis. ¿C eéis que si no os amase me casa ía con os? ¿c eéis que el espe o que engo á mi pad e me ha a ancado mi p omesa? pues os engañáis, aho a mis  mo, si po un acciden e cualquie a conociese yo que es e en  lace nos pe judicaba á uno de los dos, con la misma se eni  dad que os hablo en es e momen o di ia: seño A u o de L ol , nopuedo se ues a esposa; y no lo se ia, podéis c ee lo. — Callad, callad po el cielo, dijo A u o poniéndose pá  lido; os me ma a eis. — No lo c eáis. — ¡Oh, Isau a! su o mucho; cuan o mas sé ace ca el ins  an e de nues a unión mas iemblo ..... engo un p esen i  mien o ho ible, que me des oza el co azón; en ano p ocu o pensa en la elicidad que me agua da, sien o una oz in e  io que me epi e á odas ho as es a palab a : jamás. Tan is e ué el acen o con que la p onunció que Isau a se es emeció lige amen e, le ala gó la mano con ca iño y le dijo son iendo: — Callad, A u o, padezco cuando os eo asi, no que áis con ues a is eza p i a me del place que engo en es a con os. A u o la dió g acias po aquellas palab as con una mi a  da llena de e nu a y gua dó silencio algunos momen os; después dijo mas anquilo. — Pe donadme, que ida Isau a, pe donadme po lo mucho que os amo.... ¡ay! ojalá os quisie a un poco menos, al ez se ia mejo pa a ambos. . 4 se U'JIVhUSlDAl) di : samiiag c di : COMiX ’ iS'ii . • — 26 — Habían llegado al in del bosque cuando el ba ón les dijo. — ¿Vol emos, hijos mios? — Lo que gus éis , espondie on los dos. — Vol amos, la pob e E minia es á sola y deseo e la ya, su melancolia me desconsuela. Se di igie on hacia el cas illo, el ba ón iba diez ó doce pa  sos delan e pa a que los jó enes hablasen con libe ad y los c iados caminaban de ás á bas an e dis ancia. La noche se ace caba y apenas había cla idad en medio de aquella espe  su a ; pe o acos umb ados á c uza aquel si io casi odos los dias, caminaban anquilos y sin emo ..... mas ¿qué uido les so p ende y les hace es emece ? ¿po qué se de ienen de p on o? ocho gue e os salen po medio de las amas. A u  o sacó la espada y la di igió al pecho de uno que se le había pues o al en e, mas pa ó el golpe con el escudo y oló po los ai es hecha pedazos; ápido como el elámpago cogió la lanza, pe o al mismo iempo su caballo cayó al suelo, un aido le habia dado un hachazo en las pa as y el noble ani  mal ino á ie a op imiendo á su amo con su peso. Su de  sespe ación llegó á su é mino, Isau a desmayada habia sido colocada en un caballo y un gue e o de a en ajada es a u a la sos enía con un b azo mien as con el o o se de endía del ba ón que le a acaba con la abia del ig e he ido; aquella lucha e a desigual, A u o cogido del suelo habia sido a ado ue emen e, los c iados íos espec ado es de aquella escena es aban de acue do con los ap o es, de sue e que el desg a  ciado ba ón, ab umado de a iga y cubie o de he idas aun  que le es, u o que cede al núme o y ió aleja se á los in ames que le obaban su idola ada hija. Asi que pa ie on desa ó al pob e A u o que pálido /le abia, ené ico, desespe ado y sin escucha al ba ón, mon ó en el caballo de és e y pa ió á escape en busca de su que ida. Pocos minu os habia caminado cuando dis inguió en el suelo dos bul os á un lado del camino, es emecióse de espan o y echó pie á ie a, pe o ¡cuál ué el ho o que se apode ó de él! al econoce los cadá e es de los c iados que u — 27 — les habían sido aido es ! que en ez del o o que les o ecie  on solo ecibie on en pago de su maldad la mue e! Pa ió o a ez con la espe anza de alcanza p on o á Isau a y li  b a la ó mo i . Hi ió sus oidos el paso de un caballo que enia hacia él, ol ió la cabeza y no pudo dis ingui al gine e , pe o pasado un momen o se llenó de so p esa al econoce al Caballe o neg o. De epen e le ino el pensamien o de que quizá se ia cómplice del ap o al e le i en aquella di ección, pa óse delan e de él y le p egun ó colé ico. — ¿Dónde ais? — A busca os , con es ó co esmen e. — ¿A busca me? me aleg o mucho, asi como asi engo gana de e e sang e y p incipia é po e e la ues a. — No pe mi a Dios, noble A u o, que comelaisuna acción an illana ; pe o no gas emos el iempo en palab as inú iles, se donde ais , acabo en es e ins an e de habla con el ba ón y engo pa a ayuda os; ened con ianza en mí, A u o, no c eáis que soy un aido , pa amos y lib emos del pelig o «n que se halla ues a p ome ida esposa. — Pa amos, dijo medio ascinado po la oz mágica del Caballe o. La noche e a oscu a y ia, oian hacia a o el uido de sus -enemigos pe o no los dis inguían; A u o y su compañe o iban ápidos como dos me eo os, los caballos no podían mas. — Animo, ánimo, decia el Caballe o neg o, ya los alcan  zamos. El ai e lle ó has a sus oidos los g i os de Isau a que había ecob ado los sen idos ; el conde al oi la dió un dolo oso ge  mido. — ¡ La an á ma a ! esclamó con desespe ación ¡ la an á ma a y no puedo de ende la ! Los ap o es hicie on al o cuando ie on an ce ca de ellos sus pe seguido es. A u o se abalanzó al que lle aba su que ida, pe o ué de enido po o os dos que le es o ba on el paso. Resonaban los golpes en la oscu idad, el conde había se U'JIVhKSlDAI): DK SAN I b GO di : COMPOSTI u — 28 — he ido mo almen e á dos cuando acome ido po la espalda iba á ecibi un emendo golpe á no se po el Caballe o ne  g o que lige o como el ien o y semejan e al genio del bien llegó á su soco o ; del p ime ajo de ibó uno al suelo y dando un e és al segundo le co ló la dies a que cayó en ie a con la espada empuñada oda ía. Ho ible e a aquel comba e en medio de las inieblas, he ían algunas eces sin sabe á quien; (al esa la oscu idad de aquella unes a- noche. Seis homb es es aban ya ue a de comba e, g acias al alo he  oico del habi an e mis e ioso de U ol , solo quedaban dos comba ien es; a ojóse el Caballe o neg o sob e el que enia á Isau a, alien e e a po demás; con los dien es sos enía la b ida, con un b azo á la jo en y con el o o se de endía de  sespe adamen e. Al ace ca se á él el caballe o le i ó un ajo, pe o esbaló en la co aza y no ecibió el meno daño; mas dies o el desconocido le apun ó hacia el cos ado y encon an  do la jun u a de la a madu a le cla ó la espada. El in eliz ab ió los b azos y sol ó á su p isione a que cogió como po encan o el Caballe o neg o; al cae el he ido dió un g i o so  do y mu mu ó: — Maldi o seas, homb e ó demonio , el diablo me conse e la ida has a enga me de i. — Muy a a ia es la o una, Gis ie na, con es ó el descono  cido ; y al ez le se cumpli án us deseos. El con a io con quien se de endía A u o había huido co  ba demen e, el Caballe o neg o le en egó la desmayada seño  a diciendo: — Es a jo en os pe enece , lle adla os. A u o iba á coge la cuando ab ió ella los ojos, di igió en de edo suyo una mi aba aga y esclamó: — ¡Vi gen san a! ¿dónde es oy? — Al lado de ues o aman e, la espondió el Caballe o. ¡Ah ! os no sois mi A u o, dijo que iendo sepa a se de su libe ado . ¿Dónde es á A u o? A u o, lle adme al lado de mi pad e y de mi he mana. Su oz e a en es emo débil , el conde la puso en su caba- — SO  llo y ya iban á camina cuando ol iéndose Isau a hacia ei Caballe o dijo esl emadamen e agi ada. — ¿Quién es ese homb e? — El amigo de mi he mano En ique, el que os ha dado la libe ad y me ha sal ado la ida. , — ¡El!... ¡oh Dios mió!... g acias, g acias, con inuó mi  ándole , mi pad e os ecompensa á. — Mi ecompensa, seño a, con es ó is emen e, es á en*la buena acción que he hecho; nada mas quie o ni deseo. — ¿Nues a amis ad ampoco? Isau a no u o espues a y siguie on el camino. De epen  e el Caballe o se pa ó, A u o le llamó y pasados pocos mo  men os le ie on llega á pie. ¿Qué os ha sucedido? — He pe dido mi caballo, le es imposible da un paso mas y lo sien o... ¡pob e animal! he co ido con él muchas le  guas y muchos paises y al in le eo espi a ... disimulad mi sen imien o, pe o el (pie i e como yo la compañía de un animal an noble como mi Rayo es ap eciable po demas. Vol ió la cabeza pa a mi a le aun o a ez y dió un p olon  gado suspi o. A u o echó pie á ie a , se puso á su lado y los dos ca  minaban jun os escol ando á la ica he ede a de T emblay. Al llega al in del bosque que odeaba el cas illo halla on a ios c iados con luces que caminaban en odas di ecciones; en un g upo iba el ba ón pálido, desencajado, con la cabeza y un b azo endado. Imposible se ia que e da una idea del gozo an e dade o que sin ió aquel noble anciano al ab aza á su hija que ida que c eia pe dida pa a siemp e. Después que pasa on los p ime os aspo es se di igie on á T emblay; pocos pasos habían andado cuando Isau a mi  ando en de edo no ió al Caballe o neg o; ol ió la ca  beza y le ió á bas an e dis ancia apoyado en el. onco de un á bol : la hija del ba ón sepa ándose de la comi i a ué há- cia él p ecipi adamen e y le dijo conmo ida : — Noble caballe o, di éis y con azón que somos unos in- UMIVHHSIDADI di : sam i iag < > di : cOMPClSn u — 50 — g a os, pe o de buena é c eimos que nos seguíais ambién. ¿No que éis hon a nues o cas illo con ues a p esencia? ¿no que éis que mi he mana ea al noble jo en á quien le debo la libe ad y el hono ? Nada me debeis, seño a, no me deis g acias, yo me uel  o á U ol . ' — ¿Con que nos dejais? — Ya no es necesa ia mi p esencia... si algún dia es áis en pelig o con ad con mi b azo, Isau a, po os e e é la úl ima go a de mi sang e... Adios. Iba á pa i cuando ace cándose el ba ón le dijo: ¿Os ais asi sin da me ues a mano? — Tomadla. Y la ala gó con galan e ía. — ¿Y no sab emos siquie a ues o nomb e? — ¡ Mi nomb e!., seño ba ón, yo no engo nomb e, y ha  ce muchos años que solo me conocen po el Caballe o neg o. Hizo una espe uosa co esía y se ma chó; en ano le su  plica on que admi iese un caballo, no pudie on log a lo y p on o se pe dió en e los á boles del bosque. — 51 — CAPITULO V. Ya había desapa ecido el ba ón de T emblay con su hija, ya no se oia el mas lige o uido , odo pe manecía en absolu o silencio, silencio que solo e a in e umpido po el le e susu o de las hojas que se mecian á impulso de la blanda b isa de la noche. El Caballe o neg o seguia caminando ápidamen e pisando malezas y sal ando su cos, pe o nada sen ía al pa ece : pa  óse de epen e, se qui ó el pesado casco y espi ó con es- pansion, di igió después una mi ada hacia T emblay, dió un suspi o y se encaminó á U ol . La pue a p incipal es aba ce ada de con inuo, el Caballe o y su c iado en aban po o a cons uida en la mu alla é inmedia a á ella enian su modes a habi ación; el es o del edi icio pe manecía desie o. Cuando llegó á la pue a que hemos dicho an es, ocó una pequeña co ne a que siemp e lle aba consigo é inmedia a  men e se p esen ó en el umb al de ella el neg o Ali, el Ca  balle o le habló algunas palab as en un idioma desconocido y se e i ó el c iado ol iendo á los pocos ins an es con un co ecilo de me al que en egó á su amo; en seguida ce ó la pue a y los dos oma on dis in os caminos, el Caballe o u — 52 — en busca del he ido Gisüe na , Ali á a isa á sus c iados pa  a que ue an po él. Nues o hé oe echó á anda con elocidad, pe o al aba media legua pa a llega al si io del comba e; buscaba sin emba go las sendas que pudie an conduci le mas p on o al luga deseado sin hace caso del mal camino; po úl imo y después de co e bas an e a o, las muchas pisadas de los caballos, la ie a humedecida con la sang e le anunció que había llegado al é mino de su iaje. La luna saliendo en aquel momen o alumb ó con su luz pla eada es cue pos que yacían inanimados y en e ellos no la do en econoce al o  gulloso Gis ie na; inclinóse hacia el, le qui ó el casco y la co aza y sin ió su espi ación len a y congojosa; alzóle la cabeza , le colocó en una posición mas cómoda y le descub ió la he ida; ab ió en onces el co eci o y sacó de él a ios bál  samos desconocidos en aquellos países y blancas endas de inísimo lino. La ó la he ida con una agua que lle aba en un pomo de pla a, aplicó después el jugo de unas ye bas y co  locó el endaje con la mayo habilidad y sol u a cual si oda su ida hubie a p ac icado aquella ocupación. Al cabo de pocos momen os ab ió el he ido los ojos, mi ó en de edo con asomb o y dijo con una oz en es emo débil: — Tengo ió. Dejó cae la cabeza sob e el homb o del Caballe o y se apode ó de él un ue e desmayo; en onces su libe ado sa có una bo ellila de c is al aída de Si ia y la aplicó á la na  iz del en e mo que ab ió de nue o los ojos, se inco po ó con el mayo abajo y epi ió: — Tengo ió. Hizo una pausa y con inuó. — ¿Qué si io es es e? pa éceme que no es oy en mi do mi  o io. Gulna o, Gulna o, (es e e a el nomb e de su paje a  o i o) ¿dónde es á Isau a? ¿la has conducido á mi cas illo? Viendo que nadie le espondía ol ió el os o con aba  jo, pe o e a an a su debilidad que no conoció al homb e que enia á su lado. El Caballe o se apa ó pa a examina á — 59 — CAPITULO VI. Sen ado en un sillón con la en e apoyada en ambas ma  nos, hallábase el anciano ba ón de T emblay; Isau a delan e <le él le mi aba con e nu a, y la melancólica E minia á al  gunos pasos de dis ancia de amaba ama gas lág imas que o  daban silenciosas po sus pálidas megillas. Ya hacia a o que gua daban p o undo silencio, cuando el ba ón cla ando sus ojos en Isau a, la dijo en es emo conmo ido: — ¡ Pob e hija mia ! ¡ cuán o debes su i en es e ins an e! — Si, pad e mió, padezco mucho; pues aunque • no os ha  béis esplicado con demasiada cla idad , c eo que la he ida de A u o que an sencilla pa eció en un p incipio se p esen a pelig osa, al ez mo al: — Has ace ado, si no mue e pe de á el b azo de echo y es o es ho ible. — Mien as él se sal e, dijo E minia sollozando, ¿qué im  po a que enga un b azo de menos? el que le ame de e as lo mismo le que á aho a que después. Isau a no espondió , quizá no pensaba como su he mana. Después de un ins an e dijo: — ¡Pe o po qué no han de sal a le! — 40 — — No pod án , hija mia , homb es muy hábiles es án á su cabece a y con odo no pueden cu a le. — ¡Ah! dijo E minia, ¡si lo ie a el Caballe o neg o ! Isau a exhaló un gemido y esclamó: — Mi he mana iene azón, es p eciso i á busca le. — He es ado ya dos eces pe o en ano , nadie ha espon  dido á mis oces; y ademas, a ios caballe os délos que odean el lecho del mo ibundo no han ap obado mi acción. — ¿Y que nos impo a eso? esclamó E minia, ¿po da les gus o le deja emos mo i ? - — Tiene azón , dijo Isau a , es p eciso que ea al en e mo. — ¿Y si se obs ina en no esponde ? — No deja emos de llama . — Vol e é, hija mia, pe o se á inú il. — Yo os acompaña é y es oy segu a que á mi oz no se á insensible. — Bendi a seas , Dios se apiade de i. E minia ahogó algunos sollozos, ambién hubie a que ido acompaña los pa a uni sus uegos á los de su pad e y he  mana... mas ¡ay! no se a e ió á deci lo y les ió pa i con el alma despedazada po el dolo . Pocos minu os después de la con e sación que acabamos de ci a , el ba ón de T emblay, su hija y un c iado caminaban sob e es he mosos caballos con di ección á U ol . P on o se apa ecie on á los es ia- ge os sus gigan escas o es alumb adas po un sol cla o y b illan e , Isau a dió un suspi o y dijo enjugando una lág i  ma que humedecía sus pá pados: — Pad e mió, he aqui una ho a semejan e á aquella en que inimos á U ol pa a despedi á En ique. — Es e dad , es aba cla o y apacible como es e ; aquel dia imos po úl ima ez á su ilus e seño y al ez hoy sea ambién el úl imo del único ás ago que queda de an an i  gua amilia... me lo dice el co azón. — Pe mi id que os diga que en es e momen o no es án aco des nues os co azones, yo c eo que el ángel u ela de nues a casa le lib a á de la mue e. — 41 — — El cielo quie a que acie es. — Es oy segu a de ello, si, muy segu a, él le da á la sa  lud y ¡cuán o le debe emos! ¿qué ecompensa se á bas an e? ¡ah ninguna, ninguna! Dejo de habla ; pe o su agi ación e a lanía que u o que pone la mano sob e el pecho po qué la ahogaban los iolen  os lalidos.de su ag adecido co azón; su pad e se aleg aba in e io men e del uego con que había p onunciado aquellas palab as c eyendo descub i en ellas un iolen o amo hacia A u o. ¿Se engaña ía en aquel ins an e el hon ado ba ón? Es aban ya al pie del cas illo, baja on de los caballos y dándoselos al c iado se apoyó Isau a en el b azo de su pad e y se di igie on á la pue a, pe o es aba ce ada; el ba ón dió dos golpes y se ab ió epen inamen e apa eciendo as ella un neg o de acciones ho ibles ; Isau a dió un paso hacia él y p egun ó: — Tu amo, ¿es á en el cas illo? El neg o se encogió de homb os y la mi ó con a ención, después p onunció a ias palab as inin eligibles pa a el ba ón y su bija. — ¿Tu amo? ol ió á p egun a le an ando mas la oz. El c iado hizo un ges o de disgus o y se disponía á ce a la pue a ; ie o Isau a que conoció su acción pasó el umb al de un sallo y le dijo casi sin alien o: — Si es que comp endes nues as palab as di po Dios á u amo que dos desg aciados desean habla le y ( ue no se aleja  án de aqui sin e le. Ln uido de pasos se pe cibió en aquel momen o y el ha  bi an e de U ol se p esenló á su isla. — ¡Vos pó aqui! dijo conmo ido; he conocido ues a oz y salgo ia a que dic éis ó denes á ues o humilde c iado. Isau a iba á habla le, ie o enmudeció á su is a y solo pensaba en con empla su galla da igu a y oi aquella oz <¡ue conmo ía odo su sé . El ba ón omó la palab a y le dijo: — Noble caballe o , enimos á suplica os que ya que os de bemos el hono nos deis la anquilidad que hemos pe dido. G se UNIVCRSIDAT ¡ DI. SANTIAGO DJÍCOMPOS'I u — 42 — — ¿Y puedo acaso, seño ba ón? — ¡ Oh ! si podéis , si ; sal ad la ida al noble conde de U ol que se halla p óximo al sepulc o. — ¿Tan pelig osa es su he ida? — Mo al. — ¿Desea él que yo le ea? — No es el quien en ia á busca os ; hace dos dias que ie  ne un deli io espan oso, pe o mis hijas y yo que conocemos el mé i o de las d ogas que aplicáis en las he idas, os pedimos enca ecidamen e que engáis á U ol . — Se el pelig o de A u o, seño de T emblay; y se am  bién que odean su lecho a ios enemigos mios aunque en nada les he o endido ; hace dos dias ui al cas illo y me nega  on la en ada, insis í en e le y me a oja on de alli lla  mándome loco y cha la án y me dige on que gua dase mis b ebages pa a los pob es, pues el conde de U ol no los había menes e . — ¡Bá ba os ! dijo Isau a sin pode ocul a su cóle a. Igno aba esa a en u a, obse ó el de T emblay, pe o no engáis cuidado, yo ha é que enmudezcan los insolen es que os han a ado de un modo an desco és; enid y si le sai- ais dais la ida á un hijo mió, ya sabéis que es el esposo u u o de es a desconsolada doncella que os implo a. El Caballe o cla ó sus ojos en Isau a y es a bajó los su  yos a e gonzada de las palab as de su pad e , como si ue a un c imen ama al amigo de su in ancia. El desconocido en  ó en el cas illo , dió una oz y al momen o se p esen ó el neg o ayendo de la b ida al alien e Rayo, subió sob e él ápidamen e y dijo mi ando al anciano: — Vamos á e al conde. — No, le con es ó, p ime o deja emos á mi hija en T em  blay. Y siguie on la senda que conducía á su cas illo. Isau a y el Caballe o neg o iban delan e y gua daban si  lencio; su ía la jo en cie o emba azo y mal es a que no podía esplica se asi misma, que ía habla y no enia oz ni palab as ; po úl imo al llega al medio del bosque dijo: u - — 45 ¡Que ecue dos an dolo osos iene es e si io pa a mi! aquí ué donde me oba on. — i is es deben se con e ec o, dijo él en ono que pa i  cipaba de lúgub e y de i ónico; po que en aquella noche e  cibió A u o la he ida que an pos ado le iene. Isau a sin ió el calo que subía á su os o, después un io glacial se apode ó de odo su cue po y un emblo ne io  so agi ó sus miemb os un ins an e, el caballe o con inuó: — Mucho pasás eis aquella noche aunque ué compensado con la dicha de ol e al cas illo en compañía de ues o u u o esposo. — Y la ues a, con es ó con p es eza. — Poco os impo oba la mía y en p ueba de ello que me dejas eis solo y desampa ado. Cada palab a del desconocido e a un puñal que pene aba has a el co azón de Isau a , bajó la cabeza y á pesa suyo sin ió que caían dos lág imas de sus ojos. — leneis azón, dijo después de una pausa, pe o debeis eco da que os pedí pe dón de mi al a. Lo ecue do , seño a , y i i é e e namen e ag adecido. — ¡Ojalá pudie a hace os un se icio igual al queme ha  béis hecho os ! — ¿Quién sabe si end é que pedi os algo? — En onces e eis como no he ol idado cuan o os debo. — No me ol idéis, Isau a, no anhelo po hoy o a ecom  pensa , aco daos del pob e soli a io que pa a odo el mundo s indi e en e. — No lo c eáis, hay muchos que os es iman. — No, Isau a, nadie me ama, los mismos á quien soco  o me desp ecian y es oy condenado á pasa mi exis encia so  lo. aislado, sin mas compañía que la somb a del iempo que pasó cuyos ecue dos me siguen á odas ho as... ¡ah! po que he sido eliz en mi ju en ud. — Luego, ¿ya sois iejo? — Tengo pocos años, pe o puedo deci que he en ejecido y que se han ma chi ado pa a siemp e las lo es de mi p ima e a, u _ 44 — — Si supie a ues as penas al ez pod ía da os algún con  suelo; ¿po qué no me coní ais los acciden es desag adables que han ama gado ues a exis encia? , , — Temed el dia en que sepáis mi his o ia, po que se á inuy a al pa a los dos. — Me hacéis embla , yo quisie a e os eliz. — No se p esen a á odos an isueño el des ino como á os. — No soy an eliz como imagináis. — Aho a no, mas en pasando el pelig o de A u o... — Hab á o o mayo , caballe o, o o que me espan a mas que la mue e. — ¡In eliz! mu mu ó él po lo bajo. Dios lo ha dispues  o asi. ¿ Que eneis, con inuó mas al o, os que sois ado aba de odo ’ el que llega á e os, que se dispu an has aMues as mi adas y que no hay caballe o en las ce canías que no haya pedido ues a ihano á pesa del comp omiso que enéis con el conde de U ol ? — Pues á pesa de odo su o mucho... mi co azón p esien  e desg acias muy g andes y, no lo dudéis, llega án. Es aban p óximos á T emblay; E minia (|iie desde una o e los había is o eni es aba ya al o o lado del puen e > se ace có I su he mana pa a ayuda la á baja ; pe o se quedó admi ada de la palidez que enia en el os o y al o  ca su mano la halló a dien e como un olcan. — ¡Con que a! la dijo albo ozada; ¡ay! en onces se sal  a á. Isau a se ol ió hácia el caballe o, que ía habla le y no hallaba palab as pa a esp esa se, mi ó á su pad e y después de un momen o de silencio le dijo: — ¿Vohe eis p on o, que ido pad e? — Tan o como me sea posible. — Pues no os de engáis, esclamó E minia impacien e. — Vamos, dijo el ba ón al Caballe o. Ace cóse es e á Isau a y en oz baja de modo que ella sola pudiese oi le, — No ol idéis, la dijo, que oy á e al conde solo po que — 45 — os me lo mandáis, soy muy a a o y al ez p on o os pida la ecompensa de es e a o . Dijo, y sin da la iempo pa a esponde pa ió como un ayo con el anciano ba ón. Las dos jó enes en a on en el cas illo y se di igie on silenciosas á la sala de labo , las dos se sen  a on á un bas ido en el cual se eia una ica banda á me  dio bo da ; abajaban con indi e encia, pues ambas enían ocupada la imaginación po di e sos pensamien os que las ba- cian ol ida su labo ; po úl imo apoyando Isau a la en e en las manos esclamó con es emada agi ación: — ¡Dios mió, cuan o padezco! — ¡Que! ¿descon ías de la cu a? — ¿De la cu a? con es o dis aída , ¡ah! si, con inuó en  cendiéndose como una amapola , debía pensa en A u o pe o en es e momen o es aba muy lejos de mi memo ia. ' — ¿Es posible (pie e ol ides de él en un momen o en que es a á luchando en e la idayla mue e? ¿cuando puede se que no ol amos á e le nunca ce ca de es e bas ido en don  de an as eces nos ha en e enido con bellísimas his o ias? — llenes azón , quizá no le e emos mas. Y las dos he  manas echa on á llo a ama gamen e. Al cabo de un alo deja on los asien os, cogié onse de la mano y subie on á una o e pa a e el camino que debia ae su pad e ya que no podía e se el cas illo que habi aba A u o, la hacia un cua o de ho a que espe aban y nadie asomaba po el camino, el sol se ocul aba de as de los mon  es... el dia iba á conclui . Eyminia dió un suspi o. - — ¡Que la de es a! sí pad e no iene p on o nos se á im  posible dis ingui le; y con odo no puedo aleja me de aqui... ¡ah ! si es u ie a alli, dijo señalando á U ol , le e íamos des= de que salie a del cas illo y pod ía hace una seña que sig  ni ícase (*l es ado del pob e A u o. — ¡Oh! yo es oy anquila espec o á su es ablecimien o. — ¡Ay! si yo es u ie a segu a de que no mo i ía, dijo E - minia in é io men e, no de ama ía lág imas... ¿Se á posible que mi he mana le ame mas que yo?... ¡oh! no puede se . S( UNIVERSID? di : samia < o COMPOS u — 46 — Un caballe o apa eció en el camino. — ¡Mi pad e! g i ó E minia le an ándose, Isau a la siguió y pensaba al mismo iempo: — ¡Viene solo! Llega on al puen e como dos lechas y se a oja on en b a  zos de su pad e , él las cub ió de besos y las dijo con aleg ia: — ¡ Buena nue a ! — ¿Se ha sal ado? esclama on las dos. — No se da la ida an de epen e á un mo ibundo , pe o con ayuda de Dios le sal a á. — ¡Ah! dijo E minia le an ándolos ojos al cielo , g acias. Dios mió, g acias. Y su he mana inclinando la cabeza sob e el pecho mu  mu ó: — ¡Como no ha de es a en mi memo ia , si es el ángel sal  ado de mi amilia ! • Y los es en a on en el cas illo. ! - . S ' ■ <4 * M .a-..,: i" ' ‘ Y?» ' u — 47 — G an mo imien o hay en T emblay, álzase en la plaza de a mas una inmensa g ade ía cons uida de made a, solo al  aban quince dias pa a las bodas de Isau a y A u o y los a  lien es jó enes de las ce canías que ían luci su alo en un o neo; odos los asallos del ba ón es aban ocupados, el buen anciano de una pa e á o a los animaba con sus dulces palab as y algún lige o egali o que los ope a ios omaban con aspo e. Concluyé onse los abajos la íspe a del dia señalado pa a la ies a y odos se ue on á descansa pensan- <|o en el siguien e. Llegó po lin, ya es aban ocupadas las g adas cuando un ey de a mas leyó el siguien e p egón. En  a ían en el ci co odos los caballe os que quisie an, A u o de U ol de endía el campo; si de ibaba á es se ia p e  miado como encedo , mas si e a encido po o o caballe o en onces aquel end ía que de iba igual núme o si se p e  sen aba, y en caso de que no compa eciese se ia p emiado el úl imo que encie a. ■ Isau a , eina de la ies a , ibu a ia el p emio que consis ia en una banda de seda ca mesí p eciosa  men e bo dada po las dos he mosas hijas del ba ón. Llegó la ho a : en una g ada un poco sepa ada de las o as u — 48 — se p esen ó el ba ón de T emblay con sus dos hijas y a ias seño as de aquellas inmediaciones odas en uel as en e sedas y ped e ías. Isau a, elegan emen e es ida de gasa de pla a con un iquísimo elo, es aba algo pálida y no b illaban sus ojos como o as eces adian es de elicidad ; E minia,- es ida de gasa azul con una co ona en la cabeza de llo es blancas, es aba débil y aba ida: su son isa e a mas is e que de cos  umb e y su mi ada agaba po odas pa es sin lija se en ningún obje o, Se oyó una co ne a y en ó en la plaza el conde A u o con a mas do adas, una banda blanca bo dada de pla a se  mejan e al es ido de su que ida, plumas blancas y enca  nadas y un caballo neg o y b illan e como el azabache. Po di isa aia en el escudo un cupido á quien una bella iba á encadena con es e le e o: Me indo solo con e le. Dió una uel a al ci co con ai e ma cial en medio de las aclamaciones que ibu aban á su gen il p esencia, Isau a sin ió un mo i  mien o de o gullo al e el en usiasmo que escilaba y la po  b e E minia abogó en su pecho un p olongado suspi o. Ya hacia algunos minu os que paseaba y el público comenzaba á impacien a se cuando sonó de nue o el cla ín y en ó el jo en Hugo de Aseli pe ec amen e es ido. Sus a mas ambién do  adas bollaban como el o o, aía una banda de seda azul bo dada de blanco, un penacho de plumas blancas y azules y po di isa se eia en el escudo sob e ondo azul un amo de osas blancas y po debajo el siguien e mo e: Blanca ij pu a cual noso as. Mon aba un caballo cas año lige o como el ien o. Así que en ó esona on g i os de aleg ia, el jo en dió una uel a po la plaza, saludó con inu a á Isau a y E minia y ino á encon a al conde de U ol que ya lo espe aba. Des  pués de habe se pues o á una dis ancia egula baja on las lanzas y a eme ie on con u ia ; las dos ola on po los ai es hechas pedazos. A u o quedó inmó il sob e la silla, pe o Hugo mas débil que su con a io no pudo esis i an emen  do golpe y cayó en la a ena. Salió del ci co, die on á U ol DI - SAN HA< u — 55 — es año y oy á da al ins an e una cla a esplicacion. Hace mucho iempo que ino á habi a el cas illo de U ol un a en u e o á quien odos conocemos po el Caballe o neg o; nadie ijó en él su a ención po que c eimos que se ia un des  g aciado que buscaba la soledad , en su consecuencia no se le causo moles ia alguna; hace iempo que po mo i os que mi delicadeza no me pe mi e descub i p incipié á sospecha de él , a é de espia le y no a dé en descub i pa e de sus ho ibles amas; él se había g angeado la amis ad de nues  os asallos po medio de mil bajezas que es inú il deci y les in undía el .odio con a noso os po que asi con enia pe  ec amen e á sus pé idos planes ; pe o como yo no lo pe dia de is a y pasaba noches en e as al ededo de su cas illo, obse é que con a lo que dice el ulgo de que nadie ha pe  ne ado en el in e io de su i ienda , llegaban a ios hom  b es á pie y á caballo , es idos exac amen e como nues o hé oe y pe manecían con él has a que enia el dia; cuando pasaban ce ca de mí me escondía con cuidado , pe o anoche que á pesa del ió ambién ui , me habia ace cado an o que pude oi es as palab as , dichas po el Caballe o neg o, al iempo que despedia es ó cua o. «Con que, amigos, si  lencio y con ianza ; el mayo núme o de esos ús icos aldea  nos es nues o, p eciso es que demos una lección á los no  bles que se bu lan del Caballe o neg o ; has a pasados cua o dias á media noche.» A e ado quedé de espan o al oi lo, po un ins an e c eí que soñaba, pe o después i cla amen e una ho ible cons  pi ación que se amaba con a noso os y es p eciso e i a la á odo ance haciendo izas á ese homb e que nos abo ece sin sabe po qué. A óni os queda on los oyen es, pe o ninguno pa ecía ani  mado de los mismos deseos que Al edo , asi es que gua da  on un absolu o silencio; u ioso al e an a ialdad esclamó: — ¡ Nadie quie e segui me ! pues bien yo solo qui a é pie  d a á pied a has a que no quede del cas illo de U ol ni si  quie a los cimien os. se U'JIVKUSlDADh u — 56 — — No, dijo un pa ien e de Gis ie na (pie es aba u ioso desde (pie le había encido en el o neo , yo le segui é y aun  que mi b azo es débil siemp e e o ece un apoyo. — G acias, le con es ó, nunca había dudado de i. ¿No hay mas que nos acompañen? — ¿Yo, dijo un jo en que dependía absolu amen e del pa  ien e de Gis ie na; es oy p on o á segui os y ansiaba es a ocasión , de es o al Caballe o neg o po azones muy pode o  sas, pe o yo solo ¿qué podía hace ? nada, su i y calla . Aunque lodos igno aban las in amias que Al edo había es- pues o como segu as e a mo i o pa a que dudasen ; ademas, en es e mundo, mejo nos inclinamos á c ee el mal que el bien, y aunque ninguno de ellos había ecibido del Caballe o neg o la meno o ensa, decían es que e a un in ame y an  es de un cua o de ho a mas de la mi ad habian ju ado en  ga se ; pe o en e los que no se habian decidido es aba Hugo de Ascli. No dejó de choca su silencio á su amigo y le p e  gun ó: — ¿Que dices ú, mi buen amigo? — Que poco cu ado oda ía de la dislocación no me hallo á p opósi o pa a gue ea . La ialdad con que p onunció es as palab as le deja on helado, no obs an e epi ió: — ¿ Tú (pie siemp e me has acompañado me deja ás aho a? — Te he acompañado es e dad y al ez en emp esas an absu das como es a , pe o aun cuando no dejo de c ee lo que has dicho, ampoco quie o asegu a lo ciegamen e; y luego hubo un dia en que el Caballe o neg o me p es ó un a o y yo no lo ol ido nunca; ojalá que odos u ie an an a me  mo ia como yo. Al conclui es as palab as ijó sus ojos en Al edo que no pudo menos de baja los suyos algo con uso. El ono de Hugo dió algo que cabila á a ios de los p esen es y uno de ellos obse ó: — Ve dade amen e seño es nos amos á me e en una em  p esa de la cual no sabemos el esul ado; el Caballe o neg o u — 57 — decís, seño de Gis ie na, que es un conspi ado , y hay am  bién quien asegu a que es un san o; yo no quie o ni c ee lo uno ni lo o o, pe o como á mí di ec amen e nada me ha hecho ni en p ó ni en con a, no quisie a ampoco me e me con él. — ¿Le enéis miedo? p egun ó Al edo. — No, caballe o, yo no emo á nadie y he dado de ello ha as p uebas, eso es un insul o del cual no omo sa is ac  ción po que lo desp ecio. Va ios caballe os a a on de apacigua los y con e ec o lo log a on, pues Gis ie na no enia gana de desa íos en una ocasión en que eía ce cana su enganza: algunos de ellos se disculpa on y no en a on en aquel pac o, pe o la mayo pa e enojados con las palab as de Gis ie na ju a on loma enganza. Después de habla del asun o mas de una ho a , queda on con enidos que i ían á los dos días y al oque de o aciones y le in ima ían la ó - den de abandona el cas illo an es de media noche; y de no hace lo loma ian las medidas que pa ecie an mas con enien  es al seño de Gis ie na. Aco dado es o se e i a on odos y solo quedó en el salón Hugo de Aseli. Al edo le mi ó con ojo escud iñado , mas iendo que el os o de su amigo es  ada anquilo le dijo asi: — Y bien ¿pod é sabe el mo i o de habe e e elado con  a mí? — ¡Yo e ela me con a i! ¡que dispa a e! has hecho una p oposición que no me gus a , no he que ido admi i la y na  da mas. — Pe o ¿no e opond ás á'ella? — No-po cie o. — Quie o echa de aqui á ese homb e. — Haces mal. — ¿Po qué? — Po que es qui a un pad e á los pob es, mi encedo á los alien es. — Mucho en usiasmo ienes po él. 8 se U'JIVHUSlDADh di : ^ amiia GO u — 58 — — Le admi o y le espe o. , , — Ese es un insul o di igido á mí ; ¿lo oyes? á mí que e he p e e ido á odos mis amigos. — No, Gis ie na, si has enido conmigo alguna de e encia es po que e he se ido como un jugue e, po que siemp e he es ado sumiso al meno de us manda os ; pe o hoy que e conozco bien y que eo que u co azón no sabe ag adece los a o es que ecibe , he decidido deja del odo u amis ad: es a misma noche pa o de aqui , he de e minado hace un la go iage y es p obable que en mucho iempo no me uel  as á e . Adios, seño de Gis ie na; y sin hace caso de Al  edo que lo llamaba salió co iendo del salón. Echó á co e su amigo as él, pe o no pudo alcanza le, mandó ensilla su caballo y salió del cas illo, pe o la noche e a ho ible y no pudo halla en aquellas soledades la senda que seguía Hugo. se UNIVURSIDADI DI.SANTLAG u — 59 — CAPITULO IXe Asi que salió Hugo del cas illo, dejó á un lado el camino y después de anda algunos ins an es se pa ó al pié de un á bol ; senlia á co la dis ancia el paso de "Un caballo y no dudó uese su amigo que lo seguía abioso de e que no había que ido de ene se á pesa de sus uegos ; caia la nie e an espesa que e a imposible e ningún obje o á la dis ancia de dos pasos, de mane a que Al edo es u o muy ce ca de él sin imagina siquie a que se hallaba an p óximo al obje o de sus pesquisas: después de algunos minu os sin ió que ol  ía con di ección al cas illo, en onces ol ió á subi en su caballo y siguió andando sin sabe la di ección que lle aba. Mi aba á odos lados, pe o le e a imposible descub i nada; con inuamen e es aba cayendo en hondos ba ancos y emien  do espone su ida ol ió á apea se y andaba sumamen e despacio, lle ando al caballo de la b ida; hacia un ió in  enso, la nie e e a cada ez mas espesa y en ano Aseli al  zaba los ojos al cielo pues solo se p esen aban á su is a los blancos copos que caian sin in e upción. Al cabo de es cua os de ho a de camino la nie e p incipió á cae con me  nos abundancia, y pasados pocos momen os descub ió á un se ijWVKKSlDADK u — 60 — lado las alias o es de T emb ay; en onces ol ió á subi en el caballo y como podía ya dis ingui algo el camino an  daba con mas apidez. Con inuamen e ol ía la cabeza eme  oso de que le siguie an y desba a asen sus planes, pe o con una noche an c uel ¿quién había de a e e se á lanza se en medio de aquellos caminos soli a ios? el mismo Gis ie na á pesa de su alo había enido miedo y ya es aba agi ándose en su blando lecho y medi ando los planes de su enganza; Ilugo en medio de la nie e y la soledad no padecía an o co  mo él. . Después de un a o llegó al pié de los mu os de U ol , buscó la pequeña pue a po la cual se comunicaba el Caba  lle o neg o y su c iado y dió dos golpes con la lanza, pe o nadie le espondió ; ya espe aba es o Aseli y no se so p endió po aquel silencio, bajó del caballo y llamó mas ue e que la ez p ime a, mas ampoco ob u o espues a; espe ó un ins an e pe o aquel edi icio pa ecía desie o , en su in e io no se oia el mas le e uido. Cansábase de espe a y sen ía que sus miemb os se iban en umeciendo, se ace caba lo mas que podia á su caballo pa a ecibi el calo de su cue po, pe o á pesa de odo conocía que se hallaba en un pelig o inminen e.... y ¿qué habia de hace ? habe pasado aquella noche pa a ol e se sin cumpli el o o que se habia impue o e a imposible; Hugo mas que ia mo i que e ocede . Lla  mó o a ez con an ue es y epelidos golpes que e umba  ban con es uendo po el in e io y es e io del edi icio, el jo en c eyó oi una pue a que se ab ía y una oz que eco  noció al momen o le p egun ó: — ¿Quién iene á es as ho as á u ba me el sueño? — Un amigo, espondió Aseli. — ¿Su nomb e? p egun ó el de aden o. — Hugo de Aseli. — ¿Y que me quie e el caballe o Hugo? — Po de p on o un poco de lumb e pa a no espi a de ió, después da os un a iso. — ¿Venís solo? u — 61 — — Con mi leal caballo. — ¿Lo ju áis? — Po la c uz de mi espada. En onces sin ió habla en oz baja, y después de algunos segundos desco ie on los ce ojos y apa eció en el umb al de la pue a el Caballe o neg o a mado de pun a en blanco y su neg o pago ; se die on las manos con ca ino y iendo el es  ado en que se hallaba el jo en , lo condujo dé la mano has a una sala en an o que él c iado lle aba al caballo á hace compañía al alien e Rayo. La sala en que en o Hugo e a g ande y ia , no habia mas muebles que un lecho sencillo y algunos asien os oscos de made a; en un incón se eia o  da ía la lumb e á medio apaga , ace co á Hugo y después de habe le ayudado á sen a el mismo Caballe o echó en el hoga algunos ozos de made a que po lo seca p incipia on á a de con p on i ud; el desconocido cogió de un apa ado un aso de id io , lo llenó de un lico espi i uoso y se lo dió á Hugo que lo bebió sin descansa , lo ace có mas á la lumb e y el pob e jo en conoció que se eanimaban sus ue  zas y que debia o a ez la ida al Caballe o neg o; di igióle una mi ada llena de g a i ud y le dijo: — ¡Cuan o os debo! ¿cómo pod é paga os an o a o ? — Pa éceme, le dijo el Caballe o, que habéis dicho an es de en a que eníais que da me un a iso. — Es e dad. — ¿Y po eso solo os habéis pues o en camino con un iem  po an malo? — Si , amigo mió , po eso nada mas. — ¡ Y me dais g acias cuando soy yo quien debe i i e e  namen e ag adecido! — Sabed que Al edo de Gis ie na os iende un lazo, en el cual hubie ais caído si no hubie a es ado yo en el sec e o. — Y ¿po qué? Al edo me abo ece y en ano ca ilo po a e igua la causa que ha dado o igen á ese odio. — Pasado mañana al sona la o ación end á á ü ol con a ios caballe os que se han unido á él , os in ima án la ó - u — 62 — den de ma cha de aqui an es de media noche y si no lo eje  cu áis emo que os suceda alguna desg acia. — ¿Y os ha pa icipado sus planes? — Si , pe o no he que ido se de su pa ido y engo á p e  eni os de odo. — Pe o de cualquie modo que se mi e siemp e hacéis una aición á ues o amigo. — No es mi amigo quien os pe sigue. — G acias, jo en , es imo ues o a iso, no me encon a án, po que pasado mañana habia pensado no es a aqui... p on  o queda á anquilo. — ¿Qué, dejais á U ol ? — ¿Y qué he de hace en él? ese homb e hace iempo que me pe sigue y conclui ia po asesina me. — ¡Ah, si! enéis azón, os asesina ía si pudie a. Aqui no es áis bien , lo conozco ; enios á mi cas illo , él es ue e , ie  ne al ísimas mu allas y si nos a acan le de ende emos has a pe de la úl ima gola de sang e: sino os ag ada es e plan, mi ad , he de e minado hace un iage , enid y i i emos como dos he manos. — ¡Cuan bueno sois! esclamó el Caballe o neg o cogiéndo  le una mano ¡y que noble es ues o co azón! es imo mucho ese o ecimien o, no lo admi o po que he omado una eso  lución y no e ocedo nunca; me hon áis demasiado o ecién  dome una amis ad de he manos; yo, Aseli, es oy condenado á i i siemp e solo, á no ene un amigo en quien pode deposi a mis pesa es. Inclinó la cabeza y exhaló un suspi o, Hugo le mi aba en  e necido, después ace cándose mas á él le dijo ubo izándose: — ¿Habéis su ido mucho? ¡ay! yo ambién a as o una exis encia muy penosa, si, sabedlo, amo desespe adamen e y no soy co espondido. — ¿Vos, Hugo? ¿y qué co azón es an c uel que no palpi  a al con empla esa en e an pu a y an he mosa? — La hija del . ba ón de T emblay. — ¡Isau a! p egun ó p ecipi adamen e. — 65 — — No, E minia, que es mas bella que la espe anza y an ándida como una paloma. — ¿Y sabe ues o amo ? , , — Demasiado , caballe o , pe o la es de odo pun o indi e  en e. — ¡ Desg aciado ! — Quie o hui de ella, el iempo y la ausencia lo bo a odo. — Si, amigo mió, el iempo es un magní ico a is a que odo lo des igu a... pienso lo mismo que os. — Me aleg o que seáis de mi diclámen, pe o obse o que se ace ca el día, la nie e del odo ha cesado y os es oy p i  ando del sueño ..... Adios, con inuó le an ándose, os doy g acias po la dulce hospi alidad que me habéis dado. — El cielo os guie, dijo el Caballe o ap e ándole la mano, no os ol idéis de mí , Hugo , que yo ambién me aco da é de os, po que sois bueno, po que debiais se eliz y el des ino jío I o os ha legado sinsabo es. — Espe o, dijo Hugo, que cuando uel a de mi iage cul i  a é mas ues a amis ad. Si , le espondió con melancólico acen o ; siemp e el Caba  lle o neg o end á de os un dulcísimo ecue do. Hugo le con empló en silencio algunos ins an es, después subiendo con lige eza sob e su caballo pa ió como un ayo po aquellas sendas soli a ias. se UNIVERSIDADC o SAN HAGO u — 64 — CAPITULO E a una noche empes uosa , el ien o silbaba con es uen  do y los pomposos á boles de los bosques se desgajaban con inc eible u o . En un espacioso salón donde se eian inmensidad de e a  os, hallábase E minia de T emblay con emplando con embe  leso uno que ep esen aba á una seño a elegan emenle es ida; en sus acciones se no aba mucha semejanza con la he mosa jo en y como á su lado es u iese el ba ón, desde luego se adi inaba se la di un a condesa mue a en la lo de su edad. Ra o hacia que mi aba aquel os o pálido y melancólico , cuando ace cándose mas al lienzo dijo y al mismo iempo b illó en sus ojos una lág ima. — Mad e mia ; ú e es la única que escucha mis suspi os y mis quejas, yo he implo ado u a o con el in de que me die as ánimo pa a su i mi sue e ; conozco mad e que ida que mi alo se acaba y no pod é ocul a mi angus ia , en ano p o  cu o es a anquila y son eí ..... ¡a i! la son isa se hiela en mis labios y sien o en mi co azón un o cedo ho o oso ; yo amo mas que nunca , no es culpa mia , demasiadas eces lie que ido des e a de mi men e la memo ia de A u o, ¡ay S( UN1VERSII&DE DE 5 iQ»E O u — 71 — espondedme po piedad á las p egun as que oy á hace os. — ¿Sois lib e? — Tan o como el pája o que c uza el ien o. — ¿Noble? — Como os. — Pues en onces, qué mo i o nos impide ama nos? — Vos no me conocéis. — ¿Y qué impo a? si la na u aleza no os do ó de un os  o in e esan e en pago eneis muy bello el co azón y yo no busco mas ; si sois pob e quizá no hab á en el mundo o a he ede a mas ica que yo , y á menos que en ues a ida haya de ec os de aquellos que no se bo an nunca, os ama é como os amo en es e ins an e. — No ecue do habe come ido ninguna acción e gonzosa, he hecho odo el bien que he podido, hace algunos años que esa ha sido mi sola elicidad. — ¡Oh! cada ez es oy mas anquila espec o á os, mi pad e no desap oba á mi elección, se lo descub i é o  do y ...... — Gua daos de hace lo, Isau a, y ya que os empeñáis sea lo queque eis; pe o, amiga mia, con inuó hincando en ie a una odilla, no me maldigáis nunca y pensad en que os he amado mucho. Escuchad, dijo le an ándose, mañana á es a ho a enid á la capilla que yo os espe a é en ella, mañana conoce éis al Caballe o neg o y sab éis su his o ia, y después... — ¿Pod émos lib emen e ama nos? — Ño, después nos sepa a emos pa a no ol e á e nos jamás. — ¡ Me hacéis ol e loca ! . — Bas a ya, os es oy haciendo padece y yo ambién engo el alma pa ida de dolo ; nunca, nunca comp ende eis los ma i ios que he su ido desde que os amo , pe o lodos jun os no pueden iguala á lo que padezco en es e momen o. Adios, has a mañana. — Adios, ened espe anza, oda ía nos es án ese ados dias de paz y de en u a. — 72 — — Jamás, mu mu ó él; y cogiendo una mano á la jo en la op imió con a su pecho y se pe dió en e las columnas de la capilla. Isau a se e i ó á su cua o deseando y emien  do el ins an e de conoce al Caballe o neg o. u S( UNIVCRSID ' — 75 CAPITULO XL ¡Cuán ápidas pasan las ho as elices y cuán la gas y peno  sas son aquellas en que espe amos un suceso que ha de deci di del es o de nues a exis encia! Isau a, ab asada po una a dien e calen u a, se agi aba en su lecho sin pode halla un ins an e de eposo; con inuamen e enia en su memo ia al Caballe o neg o, algunas eces se llenaba de emo al e  co da sus palab as y o as las c eia alsas y p e eía un de  senlace eliz. Le an óse an es de ompe el dia, agó como una somb a po odo el cas illo y cuando se ace có al lecho de su pad e pa a da le los buenos días se admi ó el buen an  ciano de su es emada palidez. En ano la hicie on mil p e  gun as sob e su salud, á odos espondió que es aba buena y se es o zó du an e el dia po son ei y es a es i a, pe o de  masiado conocían lodos lo cambiado que es aba su os o y su ca ác e . Cuando llegó la noche una agi ación ho ible des ozaba su pecho, las ho as e an insopo ables, cada mi  nu o la pa ecía un siglo... pe o odo llega, ino el momen o de e i a se, en ó en su cua o, se acos ó y asi que se ma  chó la doncella is ióse p ecipi adamen e y con acilan e pa- * so se di igió á la capilla. AI en a un es emecimien o 10 — 74 ■ — ne ioso agi ó odos sus miemb os y po un mo imien o in  olun a io dió algunos pasos pa a e ocede , mas pasado aquel momen o de espan o siguió con paso i me has a el al  a : ya la espe aba el Caballe o neg o. — ¿Hace mucho que es áis aqui? p egun ó albo ozada. — Algunas ho as. — ¡Cómo an o iempo! — Me he is o p ecisado á hui de U ol , seño a, u e se  c e o a iso de que Gis ie ua y o os caballe os pensaban ha  ce me una isi a; si no hubie a dado palab a de eni es a noche le hab ía espe ado , pe o me ué imposible y el camino sub e áneo de que os he hablado me dió paso anco y es a capilla segu o asilo. , — ¡Ah! siemp e Gis ie na con a os; y ¿qué os que ían; — Sin duda ma a me. — ¡Que ho o ! — Solo han hallado el cas illo desie o. — ¿Y ues o c iado? — Mi c iado y mi caballo en el bosque me espe an. — ¿Y á donde habi a eis desde mañana? po que en U ol no es áis segu ó. — El mundo es muy g ande , seño a ; y dos homb es y un caballo ocupan poco luga . — ¿Os aco dáis, dijo Isau á deseando a ia de con e sa  ción , del obje o que nos ha aído á es e si io? — Si , p ome í con a os mi his o ia ; pe o conociendo que me al a ía el alo os aigo un pequeño esúmen de ella; y al mismo iempo la en egó un ollo de pe gamino. Los dos gua da on silencio algunos ins an es , Isau a pade  cía mucho. . — Y bien, le dijo, me p ome is eis que hoy os conoce ía El caballe o no dió espues a. — ¿Qué enéis? esclamó ella jun ando sus manos , es oy emblando. — Isau a , epuso él con is e acen o , yo os amo con locu  a y eo que oy á pe de os. — 75 — — Siemp e lo mismo; ¿no enéis con ianza en.mí? ¿á qué iene ese emo cuando yo os quie o an o ó mas que os me que éis á mí? — Es a posición es penosísima, espondió, no se puede i i asi, os es oy ma i izando... concluyamos de una ez. ¿ojió á la jo en po el b azo y la ace có á la lámpa a, Isau- a emblaba como la hoja en el á bol y es aba pálida como la ce a. — Ju adme, la dijo sollozando, ju adme, Isau a, que os aco  da eis de mí sin ho o ; no pido que me améis po que es o es imposible , pe o cuando alguna ez c uce po ues a ima  ginación la memo ia del Caballe o neg o , de amad alguna lág ima po él. Y ap oximándose mas á la luz con inuó: Pues o que así lo que éis, mi ad. Alzó la ise a que ol ió á baja inmedia amen e, Isau a dió un g i o espan oso y cayó des allecida en el suelo; el Ca  balle o dió un p o undo suspi o, enjugó una lág ima que b o a on sus ojos y después de coloca á su amada sob e una al omb a se alejó diciendo: — Adios ilusiones y espe anzas, adios pa a siemp e. Al llega á la pue a sec e a , ol ióse o a ez pa a da le un e e no adios , púsose de hinojos y dijo con desga ado acen o: — ¡Dios mió! hacedla an eliz como yo soy desg aciado. Y á paso len o se alejó. Cuando Isau a ol ió á la ida se halló en su lecho ; su pad e y su he mana es aban á la cabece a, el ba ón llo oso y E minia pálida como un cadá e . Isau a se inco po ó en el ¡echo y ala gó los b azos á su he mana; p ecipi óse en ellos y esclamó conmo ida: . ' — ¡ Cuán o has su ido, alma mia, y cuán o hemos penado iéndo e ! Aco dóse en onces de los papeles que la die a el Caballe o y en es emo asus ada p egun ó: ' — ¿Quién me ha encon ado? 1)1. ( OMPOMI u — 76 — — Yo, hija mía, espondió el ba ón, yo que impacien e po e e me le an é emp ano; oy á u cua o y no e encuen  o, p egun o y odos igno aban donde es abas!... ené ico e busqué po odas pa les y po úl imo e encon é en la capilla desmayada á los pies del al a . — ¿No había ninguna o a pe sona? — No, Isau a, solamen e hallé ce ca de i un pe gamino en ollado. — ¿Lo habéis leído? — Si, bija mía, si. — ¡Po Dios decidme lo que con iene! — ¿No los has leido ú? — No, pad e mió. — ¡O o o men o mas! ¿con que igno as quién es el Caba  lle o neg o? — Lo igno o absolu amen e. — ¿No ecue das habe le is o nunca? — Jamás , anoche po p ime a ez se alzó la ise a , su ho ible os o causó mi des anecimien o... me acue do como si ue a un sueño , en su os o no hay nada que se aseme  je al homb e , es una cosa in o me y asque osa que no se puede esplica . — En o o iempo, dijo E minia llo ando, le imos muy he moso. — ¡Quién es! p egun ó Isau a, dímelo, mi a que sino oy á mo i ... no me bagas padece es e suplicio. — Pues escucha su his o ia. Isau a gua dó silencio y E minia leyó asi: «Isau a, os p ome í un es ac o de mi ida y poco puedo añadi á lo que sabéis: soy el conde En ique de U ol . — ¡En ique de U ol ! esclamó Isau a, y un la go desma  yo se apode ó de ella. Vuel a en sí, suplicó á su he mana con inuase la lec u a y siguió de es a mane a. a Ya sabéis mi iage á Tie a San a, pe o igno áis po que — 77 — acciden e me he pues o de un modo an espan oso. No quie o cansa os con la elación de mis iages, solo os di é que en un encuen o que u imos con los sa acenos caí he ido, una po ción de caballos pasa on po encima y me mu ila on ho  o osamen e; ecogido po unos á abes luí aspo ado á su ienda y po medio de los mayo es cuidados me de ol ie on la salud. Ya me igu aba lo ho ible que es a ía mi semblan  e po lo que me habían dicho los que me cuidaban , mas nunca pude igu a me que llegase á an o es emo. El p i  me dia que dejé el lecho , débil y eslenuado me di igí á la o illa de una uen e, pe o al mi a me en su pu ísima onda, al con empla mi os o capaz de causa pa o , al homb e mas in épido, di con mi cue po en el suelo y allí me halla on al  gunas ho as después. Desde en onces la idea del suicidio me pe seguía á odas ho as , pe o habiéndolo conocido los á abes en cuya casa es aba no me pe dían de is a y á ue za de bue  nos consejos me hicie on desis i de al empeño: me dediqué á conoce las plan as medicinales y hacia una ida is e y soli a ia. Poco después, el deseo de e o a ez mi pa ia, de pisa el an iguo cas illo de U ol , en donde había is o la p ime a luz y descansaban las cenizas de mis pad es, me hizo aban  dona aquel clima y me p esen é en T emblay. ¡Cuán as eces pasé ce ca de mi he mano con el co azón desga  ado po la pena! ¡cuán as eces u e impulsos de a  oja me en sus b azos y deci le: soy u he mano, soy el que cuidó de u in ancia; pe o después de an os años ¿quién me hab ía econocido? ademas, al mismo A u o le hab ía causado ho o y epugnancia. Yo ape  nas conse aba idea de os, oas desde que os i po p ime a ez no pude aleja os de mi memo ia; la sue e me p opo  cionó se i os a ias eces el cielo os inspi ó hácia mi una pasión que solo os ha p opo cionado sinsabo es; si. Isau a, nues o amo nos ha hundido en un abismo sin ondo del cual yo no sald é jamás. Cuando leáis es os englones ya es a é lejos de os . no me — 78 — busquéis po que se á en ano; no a en a é con a mi exis en  cia, os lo ju o; y deseo que me ol idéis. Adios, Isau a, ues o has a la mue e. E n iq u e d e U o l . Al conclui la lec u aE minia llo aba, el ba ón es aba su  mamen e aba ido, solo Isau a conse aba su se enidad. — Pad e mió, dijo después de un ins an e de silencio; ya sabéis el es ado de mi co azón , yo amaba con locu a al Ca  balle o neg o, juzgad aho a como ama é al desg aciado En  ique. Mi unión con A u o es imposible pues no me casa é nunca. Su oz e a solemne y el ba ón conoció que no había éplica, inclinóse hacia ella y la dijo conmo ido: — Tu olun ad se cumpli á. ■ Salió del aposen o y mandó eni á A u o pa a no icia le odo lo ocu ido, el jo en llo ó con ama gu a po su pob e he mano y el ba ón iendo su dolo no se a e ió á deci le la nega i a de Isau a; mas él adi inándolo, dijo con se e  nidad: , — Vues a hija hace iempo que me mi aba con ialdad, sin duda desde que p incipió su pasión po En ique ; él es mas digno que yo de se amado y la pe dono si me e i a su palab a. — ¡Jo en gene oso! esclamó el ba ón; ¿cómo paga os an  a nobleza? — ¿No eneis o a hija? — Si , E minia que es un ángel. — Pues consul ad su co azón y si es á lib e yo ha é su e  licidad. Cua o meses después de la escena que acabamos de desc i  bi se celeb ó la boda de A u o y E minia; el lec o juzga á la aleg ía de la jo en que an is e po eni espe aba. A u  o y el ba ón hicie on las mayo es pesquisas pa a busca al Caballe o neg o, pe o odo ué inú il. Isau a pidió po g acia que la pe mi iesen i i en U ol , gua daba como una eli- Si UN1VERSI di : san n u — 79 — quia cuan os muebles halló que hablan pe enecido á su ido  la ado En ique y no pasaba un dia sin oga á Dios po él: mu ió á los dos años en b azos de A u o y E minia que se amaban con deli io. Hugo de Ascli ol ió de su iaje y cu ado ya de su pasión po E minia se casó con una seño i a de la amilia de T em- blay. Solo nos es a deci la sue e de Gis ie na que no ué nada dichosa, pues mu ió en un desa io poco an es de la mue e de Isau a. FIN. UNlVTRSlDADi: DI. SANTIAGO u se UNIVLRSII 'DC o o mMPí sníÁ u Jo en a e, he mano mió, con us plácidos can a es disipas e mis pesa es, y de espe anza son io. En usiasmada escuché los acen os de u li a, y á la musa que me inspi a con humildad in oqué. ¡Llo as como yo ambién! ¡ no halla u pena consuelo ! ¿c uzas es e is e suelo sin ampa o y sin sos én? ¿Hallas e en u camino alsedades po amo es, po place es sinsabo es, y en ez de osa un espino? ¿Tan desg aciada es u his o ia, an o men osa y somb ia, que no ecue das un dia de en u osa memo ia? E es in elice, si, siemp e su iendo , penando; pasas Ja ida llo ando ..... yo ambién llo o po i. Tu ie na amiga se é; y en la noche soli a ia mi eligiosa plega ia po u dicha ele a é. Sepa yo con aleg ía se UNIVCRS1DADL DL SANTIAGO u — 8 — que si es oy po i ogando, de mí e es ás aco dando con dulce melancolía. Si á goza de blanda b isa as á el p ado seduc o , co a siquie a una lo pa a la pob e poe isa. Sea mi sue e c uel, ó en place es consecuen e eje é pa a u en e mil co onas de lau el. — -<Xxí^$.^yTK»- — u — 9 — A mi amiga la seño i a ^oña ^n onu ^ í o í i Hoy hace cua o años que ué u pa ida, quedó sin consuelo mi alma op imida po is es ecue dos; huye on los dias de paz y en u a con igo, que ida; adios ca a An onia, adios ie na amiga. Si acaso paseo po la esca o illa del cla o a oyuelo, mi pecho se agi a; ¡ ay ! is e epaso en la men e mia ho as de con en o, de glo ia, de dicha, que dis u é al lado de mi dulce amiga. Si oy po el p ado 12 se UNIVCRS1DADC DL SANTIAGO u — 10 — con emplo aba ida la lo pe umada que mece la b isa, y el á bol ondoso dó el pája o anida: me cansan sus pios, su g a a a monía, pues no me acompaña mi que ida amiga, Si el cielo se cub e de nube somb ía, y el is e elámpago silencioso b illa; si el ien o u ioso con es uendo sil a, iendo á odos lados mi azo ada is a, e llamo , y no ienes ado ada amiga. Y en an o que llo o, ¿ ecue das, mi ida, las escas mañanas, las noches anquilas que unidas gozamos de an a delicia? no ol ides e uego la é p ome ida, y exhala un suspi o po u iel amiga. — — ------- S UNIXTRSB n SAx , u — 11 — Cae á o en es la llu ia, B ama el ien o con u o . Vagan pe didas las a es Llenas de miedo y e o : Co e jo en musulmán Sob e ogoso b idón, Y sos iene en e sus b azos. Con en usiasmo y amo , A una muge cas ellana Tan he mosa como el sol. La op ime con a su pecho, La cub e con su albo noz, Y maldice á la o men a Que en an mal iempo llegó. Le es suspi os exhala La c is iana, él los oyó, Y con oz dulce y sono a Es as palab as habló. — ¡Llo as, almamia, llo as! ¡ Te bu las de mi pasión ! No sabes con qué deli io se UNJVLRSIDADU di : sax hago u — 12 — Te ado a mi co azón. Ven á Có doba la bella, Enjuga el llan o po Dios, Que una ida de place es Sab é p epa a e yo: Tend ás escla as, he mosas, Que desean con a do , Ceñi u en e de nie e Con pe las de g an alo . . Ve ás bosques encan ados, Flo es de célico olo , A oyuelos c is alinos Que con idan á el amo . — Muy deliciosa es sin duda, La cau i a espondió, La sue e que me o ecéis Mas ¿puedo acep a la? no. Mi eligión me p ohíbe Que admi a ese loco amo . — Dame al menos espe anza. — No debo ama os seño . — Esa es mucha c ueldad. ¡Ah! sin i, ¿qué he de hace yo? — Ol ida me. — Ol ida e ! No ol ida quien bien amó: Naza ena, amada mia, Mí ame, en compasión. — ¿Compadece os?... ¡ah nunca! — Pe dóname. — Mi pe dón No ecae á sob e el mons uo Que causa mi pe dición. — E es in lexible. — Mucho. — Y o gullosa. — Mas que os. — Pues yo e e é humillada...., — P ime o mue a seño . El mo o gua dó silencio, S( UNMRSID DE SANTJA u — 15 — Mas de epen e ol ió Las iendas á su caballo Y o o camino omó. La go a o camina on, Ya la o men a cesó, Huyen las nubes somb ías Y asoma pálido el sol. El musulmán gene oso Con iolen a agi ación, Le dijo á su p isione a, A la que ama con a do . — Ya e es lib e naza ena, Te de uel o con dolo La libe ad que deseas: ¿Qué impo a.que mue a yo? Huyo al á ido desie o Allí ocul a é mi amo ; No quie o que me maldigas, P e ie o u compasión. Mi en u a, mi espe anza En un momen o acabó; F l u í ápida y pasage a Como el b illo de una lo . Calla y pa le : la c is iana Hácia él los b azos endió. De en e, espe a, le dijo, Escucha mi con esión; Yo e ado o, ¿á qué ocul a lo? Solo á i mi pecho amó: ¡Ay! y si ue as c is iano, Mi mano, mi co azón, Tuyo se ia al momen o. Idola ado Almanzo . — ¡Me amabas y lo ocul abas! Ya mi o men o cesó. — Sepa émonos, que ido, se UNIVERSIDADC o SAN HAGO u — 14 — Recibe mi úl imo adios. Almanzo la mi a abso o. Nó ase algo de e oz En su mi ada de uego En su ai e amenazado . Po in en llan o p o umpe , Loco á sus pies se a ojó. — T iun as muge ado ada, Enagenado esclamó. De qué si en los palacios, El b illo y el esplendo , Los pe umes de la A abia, Las al omb as del Mogol, Si sepa ado de i, Sepa ado de u amo , Riquezas, pode y glo ia Todo me causa á ho o ? Tú e es la hou í seduc o a Que á mi pecho ascinó, Se ás mía.... es aba esc i o. El des ino se cumplió: Una cabaña á u lado Se á mi dicha mayo , No mas música deseo Que u acen o encan ado , Ni mas glo ia que ado a e, Se u esposo y p o ec o . Pocas semanas después El bau ismo ecibió, Y un anciano sace do e, A su que ida le unió. — 45 — JIÍPROVISA ilON. Se ace ca á su in el dia, El sol ya se a ocul ando. Despa eció la aleg ía, ¥ las somb as an llegando. ¡Ay! cuando u luz se aleja íen e el pecho una a liccion... Falso amigo que nos deja Angus iado el co azón. B illa con us esplando es El a oyo su c is al, Que se esconde en e las lo es Cual aspa en e anal Con su can o Delicioso El g acioso Ruiseño ; C uza el campo Dila ado Pe umado. Po la lo , u — 16 — ‘ Sin i gime en la espesu a El pin ado colo in: Pa a él pie de la he mosu a El balscámico ja dín. Y al dis ingui los e lejos De u b illo esplendo oso, Te saluda desde lejos Con su ino melodioso. Deja el amage ondoso Que de lecho le si ió, Y en un dia empes uoso Del hu acán le lib ó. Vi e aleg e Y es dichoso, Delicioso Su exis i , Sin que ama gue Su con en o Ni un momen o El po eni . u — 25 — e llamaba , no me olas, dime: ¿ ú no padecías? — Mucho be su ido ambién. Dos años en el ho o de la gue a ¡ay Dios! sin e le, en ano llamé á la mue e, mas ¡ah! no oyó mi clamo . Pe o ya soy en u oso, ya no deseo mo i , po que espe o un po eni de place es y eposo. Espe emos: end á un dia que esa en e celes ial, ciña co ona ducal. ¿No espondes alma mia? — Tengo una pena, un pesa , ¡oh ! si ie as que aíliccion op ime á mi co azón, di, ¿me deja ás de ama ? — ¡Ol ida e yo! jamas: no puede se , Leono ; e lo ju o po mi hono , cada ins an e e amo mas. — Tu ca iño es an p ecioso, que sin él sucumbi ia; pe o an es me enga ía del modo mas ho o oso. — No que ida, no mi he mosa, desecha odo emo ; UNIVCRS1DADC DL SANTIAGO u se — 24 — ¡es an since o mi amo ! ¿ oda ía es ás dudosa? — ¡ Ay ! es p eciso c ee e pa a pode exis i , mas ya es ho a de pa i . — Mañana ol e é á e e. Y subiendo con p es eza sob e el ogoso b idón, lleno de dulce ilusión ju ó de nue o i meza. Y ápido de alli huyó en an o que su ado ada es u o inquie a, agi ada, mien as su ca e a oyó. 11. NUEVO AMOR. Po un salón elegan e Se pasea ap esu ado, En ique, el enamo ado De la bella Leono . Es á is e, pensa i o, Padece en aquel ins an e, Y es que es e a deli an e Nue as de su nue o amo . Se ab e la gó ica pue a Y en a un page espe uoso; Se ace ca En ique gozoso se UN1VERS) ' DC o S4NTI ".$8^ i> COM*" ' A — 25 — Son iendo de place . Po que una ca a di isa En manos de su c iado, La coje p ecipi ado Y se ap esu a á lee . — ¡Qué elice soy esclama: Ella me quie e, me ado a, P on o se á la seño a De mi mano y co azón. Yo la ama é e e namen e, ¡Ay Fe an! soy an dichoso! ¡Qué exis i an delicioso! Huyó de mí la aQiccion. — Seño ¿ya no os aco dáis? ¿Habéis al ez ol idado Un ju amen o sag ado Que os une á o a muge ? — ¿Leono quizá? ¡qué locu a! Hace un año no la eo. — Muchas desdichas p e eo. — Yo no la puedo que e . Hubo un iempo, lo con ieso, Me deslumb ó su belleza; Admi aba su e neza, Su cons ancia, su pasión, Pe o se su esposo , nunca: Si á una asalla se ama, Solo se iene po dama ...... • Aquello ué una ilusión. Quien son sus pad es , se igno a: Su nacimien o es oscu o; Y el mió Fe an an pu o Que nunca encon ó i al. 14 u — 26 — Yo un duque ¿y pudo c ee Que un dia su esposo ue a? Ha sido sueño, quime a, Un casamien o ideal. Que pongan en las almenas Mil bande as de colo es, Gui naldas de escas lo es, Luces en g an p o usión. Ado nad las gale ías, Gas a Fe an mucho o o; ¡ Oh El i a mia e ado o Con odo mi co azón ! Pa le el paje : queda En ique Esíasiado en su en u a, Todo es place y dulzu a Si piensa en el po eni . Goza si , pob e inocen e, De ese mágico beleño; Po que la dicha es un sueño, La ealidad es su i . Pa a encon a un ins an e De place y de eposo Que el pecho anhela angus ioso, ¡ Cuán o es p eciso pena ! ¡Ay! al mundo nos lanzamos Buscando esa dicha he mosa, Que solo es somb a engañosa...... Nacimos pa a llo a . III. BODA Y MUIRTE. El cielo es á encapo ado, — 27 — b ama el ien o con u o , un elámpago ha b illado del ueno iel p ecu so . Víc imas del hu acán las bande as de colo es, en uel as en pol o an con las gui naldas de lo es. Vuela el a e eme osa, huye de la empes ad, y al in mue e congojosa ...... ho ible noche en e dad. Del ueno el onco es ampido no se escucha en el salón, donde se halla eunido el lujo y la con usión. Y en noche an espan osa se con unde en el es ín, la son isa de la he mosa y la oz del paladín. En ique se ha desposado con su El i a encan ado a, á quien con empla es asiado epi iendo que la ado a. Huyendo de la o men a, lleno de miedo y e o , en el salón se p esen a un he moso o ado . Di ige en su de edo honda y u i a mi ada, se UNIVCRS1DADC DE SANTIAGO — 28 — y se e a a el dolo en su en e ma chi ada, Pe o ápida pasó como pasa una espe anza, y á sus lábios asomó una isa de enganza. — Can a jo en o ado , muchas oces le dije on. — Can a una canción de amo , o as an as epi ie on. Cojió la p eciosa li a, sono sus cue das eloz; mi ando á En ique y El i a, can o con célica oz. En ano de mí has huido, Femen ido, Yo u ca e a alcancé, Y en el colmo de u dicha La desdicha Con aleg ía lancé. Ya no hay piedad en mi alma, Dulce calma Nunca á goza ol e é, Y solo iendo sin ida A u que ida, Con deli io ei é. Yo aspasa é su pecho A despecho De u o gullo sin igual, Y en ez de a omas y lo es, se UN1VERSII i o saxi A ) DI 1 COMPÍ' 1IA u — 29 — De dolo es Se á su lecho nupcial. — Cesa, cesa, o ado , g i ó En ique en u ecido; cesa, ó eme mi u o , ese can o maldecido. Huye al momen o aido ; ó de la neg a melena, e he de colga de una almena, y allí can a u dolo . — ¡Ah! si no es ás sa is echo dijo el can o a lijido, cla a u ace o en mi pecho, que no exhala é un gemido. Un dia uis e mi aman e, me ju as e e e no amo . ¿No ecue das mí semblan e? mí ame, soy Leono . En ique compadecido á un lado la az ol ió, y el o ado a e ido á El i a un puñal hundió. Exhala un ¡ay! las ime o, la mi a el duque asus ado, y é el mo í e o ace o en su seno sepul ado. Leono ha huido al momen o; pe o en su busca se lanzan; odo es bulla , mo imien o, u se UNIVTRSIDADE DE SAN TIAGO — 50 — y al asesino no alcanzan. Las oces de uego , uego, se es ienden po el salón, y desapa ece luego an b illan e eunión. En ique no obse a nada; con mudo y a oz dolo , con empla la en e pálida del obje o de su amo . Pe o el humo le acongoja; le an ando á su que ida, desespe ado se a oja á busca una salida. Pálida y llena de espan o p esén ase Leono ; de aman sus ojos llan o, pe o llan o de dolo . — ¿Dónde as u ia in e nal? ¿ e has sa is echo c uel? — Causándo e an o mal á un ju amen o soy iel. Y el cielo compadecido de mi sue e desg aciada, con un ayo ha des uido u glo ia que e a en idiada. •' En ique, engo á sal a e esponiendo mi exis i . — Vienes si , pe o á sacia le SI UN1VERSII o SAXIl — 51 — ¡en mi ho o oso su i . — Ven conmigo , deja á El i a, mi a que as á mo i . — ¿Deja la?,noque espi a. . — Ven , aun podemos hui . — Ve e, e e, Leono . — Se ace ca el uego ¿lo es? — Maldi o sea u amo ! — Pues pe ezcamos los es. Un ins an e se mi a on, En ique después huyó, sus pisadas esona on ...... ningún uido mas se oyó. u — 52 — ¡La Tengo pe las y diaman es Relumb an es, Ciñe co ona mi sien; Tengo sedas y bo dados Delicados, Amba y co al ambién. Cien escla as me acompañan Y me bañan En esencia de cla él, Llamándome esca osa, P imo osa, Luz y encan o del e gel. La palme a me da somb a; Y en la al omb a Del espléndido ja dín, Me eclino en e las lo es De colo es, Y el blanquísimo jazmin. Aunque no soy a icana, Soy sul ana, Y me ado a mi seño , DI" SANTIÁC o coMPOsi íá u — 59 — De ye ba y lo es bo dado Que es iende po la p ade a? ¿No ienen los uiseño es A can a en el pensil Sus desg aciados amo es Y al compás de sus clamo es Se ab e la osa gen il? ¡Quién sabe! p on o al ez Vol e á u p ima e a Con su he mosa b illan ez: Renace á u al i ez Qu^há dos siglos pe ecie a. Pues ápida como el ien o Suele a ia la o una; Y al que llenó de con en o A eba a en un momen o Sus dichas una po una. Si no luces cual un dia Ni p es as ayos á el sol, Goza de paz y aleg ia. Son us hijos oda ia Glo ia del suelo español. ROJAM I EL RUISEÑOR. Esliendo Fe o sus ayos Esmal ados Po el ameno e gel, Luce con sus esplando es Los colo es El jaspeado cla el. Paseando es á Rdjana Mas galana Quela acacia y el jazmín Y deshoja desdeñosa Blanca osa, Que ué encan o del ja dín. Cub e su hechice a en e T aspa en e Lige o elo de ul , De pe las y o o cuajado ; Que bo dado En la opulen a Es ambul. Se inclina el á bol ondoso Olo oso An e an a a beldad , En an o que ella a ligida Y aba ida — 41 — Llo a su in elicidad. — ¿De que me si e la ida Si op imida Es á el alma de pesa ? Pa a mí no b illó un dia De aleg ía. Es mi des ino llo a . Tengo un pad e ca iñoso, Bondadoso, Me hizo dueña de es e eden; Soy eina del bosquecillo Y el. so illo De es e magní ico a en: Cien co onas de esme aldas Y gui naldas Vi ceñidas en mi sipn, Tengo escla as p imo osas Que a anosas Desean odas mi bien. Mas nada ali ia mi pena Ni se ena Mi angus iado co azón, En ano he pedido al cielo Algún consuelo, Un é mino á mi adicción. Di pin ada ma iposa, Siemp e he mosa, Dime dulce uiseño , ¿Qué le al a á mi en u a, A mi he mosu a? Y el a e esponde — Amo . 16 u — 42 — B isa que agas po el p ado he moso. Pája os que can áis en la en amada, Ma iposa eliz, lo pe umada, A oyo c is alino y bullicioso : Nin as del alle, sol esplendo oso, Nubes pu pú eas, luna pla eada, Huid, llegad en ma cha ap esu ada A la o illa del Be is delicioso. Y si halláis á el amigo que amo an o Decidle po piedad cuan o he su ido; - Que po él de amé copioso llan o C eyendo su ca iño des uido. Fué en o o iempo mi amis ad su encan o..,., Hoy yace sepul ada en el ol ido. u LA BELLA ZORA. i. Huyó la noche somb ía : después de la oscu idad el cla o y se eno dia , inspi a dulce aleg ía, consuelo, elicidad. Es á en la ama sal ando el aman e uiseño con sono a oz can ando, y al compás de su eco blando ab e su cáliz la lo . ¿Quién no con empla es asiado an deliciosa mañana? ¿quién no mi a en usiasmado el a oyo pla eado y la linda lo emp ana? Insensible á al belleza — 44 — jo en gue e o c uzó aquel edén con p es eza, y su b idón con ie eza el ie no li io onchó. En e sus b azos lle aba una hechice a beldad que ascinado mi aba, y ella, en e an o llo aba su pe dida libe ad. La he mosa y sensible Zo a ué po aición sepa ada del aman e á quien ado a: la in eliz suspi a y llo a, po su pa ia idola ada. No se le ocul a al c is iano, pues conoce po su mal; un amo ciego , i ano, que le pe sigue inhumano con la imágen de un i al. Dice — he mosa , enjuga el llan o, cese , cese , u a licción, ¡ ida mia! e amo an o, ¡ goza á u lado un encan o mi llagado co azón l Di ¿ suspi as po G anada ó po u jo en seño ? ¿po la campiña esmal ada que sin i es á ma chi ada? piensa solo en mi dolo . No e acue des del c uel u — 45 — que á mil bellas halagaba: yo se é u escla o iel, y e ama é mas que él, po que Zaide no e amaba. Tengo alcáza es he mosos que se ele an en León con mu allas y con osos: de soldados ale osos, engo un lucido escuad ón. Y e ás con que b a u a los galla dos caballe os, con que g acia y que sol u a cubie os de su a madu a, dan al ai e sus ace os. Y ú en un ono sen ada mas he mosa que el amo , de cien doncellas odeada, en ega ás son osada lindo p emio al encedo . Si yo alcanzá a ese hono , alma mia , blanca osa, ¡ y en p emio de mi alo ie a una isa de amo en u boca deliciosa ! — No puede inspi a me amo ni mi ca iño me ece, quien me sumió en el dolo : u is a me causa ho o , y mi des en u a c ece. ¿Qué me impo an us cas illos. — 46 — us alien es caballe os? son mejo mis bosquecillos poblados de paja illos, acacias y limone os. ¡Ah! mí ame con piedad, no me lle es á León; uél eme la libe ad; que ella es la elicidad de mi is e co azón. A G anada ol e é; " y en mi ja dín encan ado bellas lo es co a é, y mil amos o ma é pa a mi Zaide ado ado. — Ese Zaide an que ido no le ol e ás á e : es un necio, un a e ido, y á San iago he p ome ido que su sang e he de e e . Dejó el c is iano de habla , la go silencio gua da on: uel e la he mosa á llo a , el aman e á suspi a , y el camino con inua on. ,11. T is e y pálida la luna os en a su débil b illo: no se e nube ninguna; y ha sonado ya la una — 47 — en el eló de un cas illo. Y su lugúb e añido en los ai es se pe dió como se pie de el gemida, del in eliz aüigido . que al ien o sus ayes dió. ¿Quién es aquel embozada que c uza po el camino al pa ece agi ado? ¿es un mendigo, un soldado, ó quizas un pe eg ino? Le cub e la go opage, mas se é su noble en e po en e el e de amaje que abunda en aquel pa aje, y su al anje elucien e. A el cas illo se llegó; un pos igo se e abie o; , con un homb e alli se halló, que en silencio lo lle ó á un aposen o en eabie o, Una dama es á sen ada aspasada de dolo ; is ísima es su mi ada; es una lo ma chi ada po el ien o des uc o . Al es ange o ha mi ado con isible agi ación; y al e á su Zaide amado á sus pies a odillado, — 48 — le op ime en su co azón. , — ¡Bien mió! ¿cómo e a e es?.. K ¿cómo asi espones u ida? ¡ si e ie an los ale es ! ¿Tiemblas? ¡ay! la is a uel es? — T anquilíza e que ida. — Mas ¿cómo has a aquí llegas e? — Un c iado sobo né. — ¿Y nadie á u paso bailas e? ¿ eá engañado ó le engañas e? dímelo odo... híiblame. — Andu e e an e y pe dido po los bosques y oli a es; cuan o , ¡ mi ida ! be su ido pe o al in Alá me ha oído, y in pone á mis pesa es. Sígueme agan e osa; maldigamos al c is iano, azucena cando osa:- po que e es ú an p eciosa, como el ha sido i ano. En sus b azos la le an a y se dispone á sali : pocos pasos adelan a, cuando una oz que le espan a de p on o se deja oí . Un gue e o en a u ioso, desnuda su ino ace o; ella da un g i o ho o oso; el mo o es á silencioso se UNIVLRSin. DE DLSANIV O Dl.( OMPÍV U IA u — 5 — CAPÍTULO PRIMERO. E n una noche de Agos o de 1424, salían á la una de la mad ugada del palacio de D. Juan II dos homb es en uel os en la gas capas neg as. El cielo es aba cubie o de espesas nubes y una llu ia menuda humedecía las calles de alia- dolid, pe o los dos pe sonages de que hablamos , sin que el agua les a ed ase, caminaban de p isa y en silencio, bus  cando los si ios mas soli a ios de la ciudad. 1 a dis an e de palacio dijo el que enia de ás : — F esquila es á la noche. — Si, po Dios, con es ó su compañe o. _ ¡Qué lodos y qué oscu idad! á cada ins an e eme uno ompe se la cabeza con a una esquina. __ Mejo que ú pudie a ompé mela yo , pues oy delan e. — ¡ Locu a ha sido po cie o sali de casa con es e iempo. — Siemp e es bueno cuando hay necesidad. — ;Con que ya no e a posible espe a un dia mas. — Ño, ú sabes como yo el cuidado que end á Ines con mi la ga ausencia. — Quince dias ...... . , • — Pa a quien ama es un siglo. Apos a ía cualquie cosa UNIVCRSJDADC Q SANTIAGO u — 4 — á que e Labia dado ci a alguna he mosa dama : si es asi puedas ene paciencia po es a noche; día end á qué mien as yo epase los dulcísimos e sos del desg aciado Ma  clas , ú es a ás en amo osa plá ica sin que me o enda po ello. ' ‘ ¿Qué me impo a la ci a de una dama cuando se a a de os . Ca los , habéis juzgado muy mal ; si sien o el igo de es a noche, sabe el cielo que no es po mí. I anquilízale, gene oso amigo; den o de pocos momen  os e e b illa «in e mis ojos una au o a que me oscina y que me hace ol ida la incomodidad de es e camino. Si es asi, amos mas ap isa pa a halla cuan o an es esa cla idad deslumb ado a. - Al conclui es as palab as se de u ie on ; es aban en la calle de Ruiz He nández, en e á una casa de achada sen  cilla; adelan óse el que habló p ime o y llamó despaci o, gua dando en cada golpe cie o in e medio es udiado. Al pun o se ab ió la pue a con sigilo, y apa eció den o del zaguán una ma ona de os o mo eno y ojos neg os de es- ao dina io b illo. Buenas noches, dijo, y ol ió á ce a asi que es u ie  on den o los dos homb es. Cá los a ojó la capa al suelo, sacudió las plumas blancas de su somb e o y poniendo un pie en el p ime peldaño de la escale a, dijo á la dueña : — Limpiadme los zapa os, I ene; es oy pe dido de lodo. — -leneis azón, oy, oy al ins an e; y con su p opio " es ido in ó el calzado del caballe o. Paseábase su amigo en an o, di igiendo á hu adillas mi adas bu lonas al e al solici ud, y de ez en cuando cla aba su mi ada en su com  pañe o, que apenas ep esen aba ein e años. E a de ele a  da es a u a, os o pálido y ojos azules llenos de bondad, aunque en onces mani es aban un poco de impaciencia. — ¡Acaba ás con mil san os! dijo no pudiendo con ene se; c eo que lo que has hecho es ensucia me mucho mas. — ¡Pues ya! ¿Se os iigu a que no lo en iendo; ¡qué genio eneis!... Ya es án. u — 5 — Bueno > espondió con mal ono ; y como homb e acos  umb ado á eco e aquella casa , subió de dos sal os la es  cale a, aunque sin hace el meno uido. — ¡Válganme las once mil í genes! esclamó la dueña ace cándose con una luz: ¡qué p isa lle a! se a á ompe las na ices con a algún esquinazo. — Ya pa a á, con es ó el o o ecogiendo la capa de Cáelos. Después embozándose en la suya de modo que apenas se le eia el os o, en ó en una sala baja, sen óse en un iejo sillón , apoyó el codo en una mesa y ce ó los ojos apa en  ando do mi pa a e i a así las p egun as de su compa  ñe a. Dejémosle espe a y sigamos al jo en ubio. Después de subi la escale a y c uza un la go pasadizo, en ó en una sala alumb ada solamen e po la luz que salía de un pequeño gabine e cuya pue a es aba abie a dejando e su in e io . En el ondo habia una mesa con una bugía, y al lado ecos ada en un sillón una muge de 17 á 18 años. Lle aba un es ido mo ado con mangas co as, que dejaban descubie os los b azos de es ao dina ia blancu a pe o de  masiado lacos; su os o blanco ambién, e a pálido y me  lancólico , y sus neg os ojos enian una esp esion de p o unda is eza: en sus mejillas hundidas y los labios casi blancos, se conocía que una en e medad len a y ho o osa la consu  mía. Su he mosa ga gan a no enia ningún ado no, y su es  palda es aba medio cubie a po una po ción de izos cas a  ños que caian descuidados en odas di ecciones. Con un b azo apoyado en la mesa y la megilla en la mano , es aba con emplando un cuad o que ep esen aba á la Vi gen del Cá men. Desde luego se conocía que el os o de la jo en habia se ido de modelo: sin emba go, no ábase alguna di  e encia : el de la Vi gen es aba animado po un colo de osa algo débil, y en su boca apa ecía una son isa hechice a; colo y son isa habían desapa ecido del o iginal : e a una lo sin a oma, un dia sin sol... habia sido un ángel, pe o solo e a ya su somb a. 48 u — G — Cá los apa eció en el umb al de la pue a , la he mosa se le an ó, le ala gó su mano y ol ió á deja se cae en el sillón diciendo con oz débil: — Cá los, Cá los mío, ¡cuán o deseaba e e! El es echó en e las suyas la mano calen u ien a de su amada y se sen ó á su lado. — Inés, la dijo con ie no acen o; yo ambién deseaba es  a á u lado, po que aqui es á la elicidad. — ¡Quince dias sin e le, ing a o! cuando sabes que no puedo i i sin i. — ¿C ees que yo no he padecido en es e iempo? ¿Dudas de mi amo ? — No, pe o cuando eo que pasan semanas, meses, y nada dices á mi p imo de nues a elación , emo que algún mo i  o pode oso le lo impida... ¡ah! bien sabes cuán o me es- pongo ecibiendo us isi as: si él llegase á descub i lo, odo el ca iño que me p o esa no se ia bás anle pa a lib a me de su u o . — Toda ía es p eciso espe a algunos meses , bien mió. — ¿No sabe lu mad e que me amas? — Si. — ¿Y qué, quie es se mi esposo? — También. — Pues luego ¿qué e de iene? — Asun os de amilia... ya le lo he dicho en a ias ocasio  nes; pe o no emas, yo cumpli é mi palab a, lo ju o. — Si me ol idá as mo i ia de dolo ; y mo i an jo en y amando an o, Cá los, se ia ho o oso. — Aleja de i , he mosa mia , oda idea de ama gu a. ¡ Co  e el iempo an eloz! — A u lado si , pe o lejos es insopo able. — Cuando se iene espe anza ...... — Algunas eces llo o, pe o o as, si ecue do que llega á un dia en que á la az del mundo di ás: «es a es mi esposa, es la compañe a que he elegido pa a mi elicidad,» en onces mis penas se mi igan y eo b illa un ayo de consuelo. . u — 1 — — Pues bien, en siemp e ese pensamien o, no ol ides el po eni que e espe a. — ¡Si ie as (pie place end ia en conoce á u mad e!... ¿Lo desea ella ambién? ¿Dónde pod é halla la, amigo mió? ¡Con que deli io la es ecba ia en e mis b azos! ¡ay! yo no lie conocido á la mia, Ca los, el cielo me p i ó desde mi nacimien o de ecibi sus dulces ca icias... ¡oh! y que is e es pasa la in ancia sin una mad e que nos guie y nos con  suele... Do quie a que ol amos los ojos, encon amos un acío inmenso que ningún ca iño puede llena . Feliz ú (pie puedes e á la luya , con a la us amo es y do mi sob e su seno. ¿Es cie o? • Ca los dió un suspi o, y echó sob e Inés una mi ada ie  na y dolo osa. Cogió en e sus manos su he mosa cabeza, la mi ó ascinado un momen o, imp imió un beso en su en e, y quedó abismado en p o unda medi ación. Tenia la is a lija en el suelo, á sus labios asomaba una son isa ama ga y su espi ación e a congojosa. ¿Le op imen emo dimien os, ó iene deseos de enganza? La pasión que le domina es io  len a , ab asado a... ¡oh, cuán o debe padece ! y ¿quién es capaz de descub i lo que se encie a en aquel co azón de pocos años? Inés le mi aba ijamen e. — Qué ienes? le dijo, e eo dis aído, aci u no... ¿Des  con en o y á mi lado? ea, uel e hácia mí us ojos, ea yo en ellos pin ada una elicidad igual á la que dis u o. «Pien  sa en el po eni » me decías hace un ins an e, y yo e e  cue do us p opias palab as. — Es e dad, he mosa, ienes mucha azón... Mi a, p osi  guió con a do , yo mo i ía el (ha (pie me desp ecia as , po  que le ado o ; u amo es mi ida , es el ai e que espi o ; eo u amo en el celes e cielo, en las lo es que me dan sus pe  umes, en las aguas del c is alino a oyuelo, en el á bol (pie me cub e con sus amas... en lodo, en in, cuan o se p e  sen a á mi is a. — Cá los, yo c eo us palab as, y al oi le ol ido odas mis — 8 — ¡ enas, has a la mue e que pálida y desca nada eo cons  an emen e aga á mi al ededo . — ¡Tan o me amas! epí elo mil eces. — Tú lo sabes aunque no lo p onuncien mis labios; e quie o desde que e i po p ime a ez, cuando no sabia á que amilia pe enecías; solo p ocu é sabe si e as lib e, pa a en ega e mi co azón. • — Ese amo an desin e esado y pu o , es mi mayo eli  cidad, ida y alma mia. ¿Qué sac i icio me pedi ías que dejá a de hace po i? mi espe anza, mi glo ia, odo e es ú, Inés, y sin i abo ezco la exis encia. — Lo único que e pido , Cá los , es que no e a des nues  a unión; lo deseo po que no hab á en el mundo o o mas eliz que ú; se é an buena, e ama é an o, que nunca end ás que a epen i e de habe me escojido po esposa. Yo á u lado, eju enece é como las lo es con el ai e y el sol ; ma cha emos de aqui á o o clima mas dulce , ecob a  é mi salud , ol e á á mi semblan e la aleg ía ...... ¡oh qué dichosos se emos, que ido de mi co azón! ¿Ve dad que los ángeles en idia án nues a en u a? — C eo, espondió Cá los con ai e somb ío , que el cuad o que has azado es demasiado he moso pa a es e mundo donde caminamos sob e espinas y en uel os siemp e en un loco o bellino. ¿Y si us espe anzas se us asen? — Si no me ol idas odo se ealiza á. — ¡Ol ida e yo, Inés! ¿ol ida u amo an pu o como el pe ume de las lo es?... ¡ah! no, no puede se y aun  que el des ino alzase en e noso os una mu alla cuya al u  a nos uese imposible medi , siemp e u imágen i i ía en mi memo ia como el mas g a o ecue do de mi ju en  ud: sí, ú me segui ás cons an emen e has a la ho a de mi mue e , y pa a i se á mi pos e suspi o. Dejó de habla , inclinó su cabeza has a apoya la en el homb o de su que ida y gua da on silencio algunos ins an  es; después, le an ándose él p ecipi adamen e y pasando u — 9 — la mano po su en e como pa a apa a de sí ideas is  es, dijo con ono algo jo ial: — Y bien, que ida, ¿no me das nada es a noche? — ¡Oh, sí! ya no me aco daba. Y ab iendo una pequeña caja que habia sób ela mesa, sacó de ella un cla el enca nado. — Mi a, un cla el, dijo componiendo las hojas algo aja  das; me lo ajo I ene es a mañana, y po que no lo ie a mi p imo y se lo lle a a, le gua dé en es a caji a; y, el pob ecilo, iéndose en p isión an es echa, ha ecojido sus hojas : cuida de pone lo en agua esca y áemelo cuan  do es é ma chi o. . , Al acaba la úl ima palab a le dió un beso y lo deposi ó en manos de Ca los, que lo puso al lado de su co azón. Un eloj dió las dos en aquel momen o. — Las dos, dijo él le an ándose, es p eciso que nos se  pa emos. — ¡Tan p on o! — No hay o o emedio. — ¿Cuándo ol e emos á e nos? — En pasando ocho dias. Y dándola un beso en la en e, salió despaci o de la sala. Ya le espe aba su amigo al pié de la escale a , le puso la capa sob e los homb os , la dueña ab ió la pue a , y los dos se aleja on ápidamen e. Pocos minu os hacia que caminaban, cuando Cáelos ol  ió la cabeza y le pa eció que un homb e los seguía : no hizo caso , pe o como obse á a que iba cons an emen e de ás, se de u o, y io con so p esa que se pa aba ambién; ya no pudo calla y dijo á su compañe o: — Una pe sona nos sigue. — No puede se . — ¿No puede se , y camina cuando noso os y se ha de  enido asi que nos ha is o inmó iles? ¡Vi e Dios! que es oy po ace ca me á él y acuchilla le. — Cá los , cuidado , no hay que comp ome e se. , — Es e dad, con es ó con acen o is e, es p eciso su i y calla . Sígame quien le dé la gana. — 10 — — Tal ez sea algún i al. — ¿Ri al?... ¡ah! dices bien; Inés es demasiado he mo  sa pa a i i igno ada y end á mil ado ado es ...... — A los cuales desp ecia á. — También es cie o ; la desg aciada me ado a con deli  io y yo en pago ...... — ¡Qué! ¿no la co espondéis con igual pasión? — ¡Oh! sí, la amo, pe o lab a é su e e na des en u a y es a idea me asesina. — ¡A qué desconsola os asi po una cosa que p on o la ol ida eis ! Cá los no espondió , po que es aban á la pue a de pa  lacio , y en a on sin obse a que la pe sona que los habia seguido , es aba á pocos pasos medio ocul a en una esquina, y que sin duda supo busca un camino mas co o, pues llegó dos minu os an es. Los mi ó con a ención , y asi que los ió desapa ece , dando una pa ada en el suelo, dijo con oz medio ahogada po la abia: — ¡El es , no me habia engañado ! AI conclui es as palab as , echó á anda con apidez , y se di igió á casa de Inés; cuando llegó sacó una lla e, ab ió la pue a con cuidado, y después de ce a la po den o, subió la escale a con sigilo, en ó en la sala, se ace có a la pue a íel gabine e, mi ó po la ce adu a, y con empló un momen o á Inés do mida en el sillón : después exhalando un p olongado suspi o, buscó á ien as o a pue a y en ó á una habi ación, en medio de la cual habia una mesa con a ios lib os abie os y papeles en deso den : apagó una bu- gia que a dia sob e ella, se a ojó es ido en el lecho, y allí de amó lág imas como un niño. — 11 — CAPÍTULO SEGUNDO. Pálida y débil es aba Inés á la mañana siguien e, cuando se ab ió la pue a del gabine e y en ó un jo en de ele ada es a u a y ai e noble : su os o e a mo eno cla o , pe o bas an e pálido , y sus ojos neg os ascinado es , es aban o deados de una oje a colo de iole a que de amaba en odo su semblan e un in e de melancolia ; enia las cejas pe ec amen e a queadas y en su en e que se alzaba al  ane a, se eían algunas a ugas causadas al ez po pa decimien os mo ales: el conjun o de su igu a mas bien g acioso que lleno de pe ección , no podía menos de ag a  da ; y el que oía su oz an a moniosa como el can o de los uiseño es y o as eces lánguida como los suspi os de la b isa , no le ol idaba nunca. . Adelan óse con paso len o hácia la jo en que se son io con is eza al e le , la omó el pulso y después de obse  a la algunos ins an es dijo sen ándose á su lado: — Se ha aumen ado la lieb e. — ¡Sí! con es ó ella con un lige o es emecimien o, y- me sen ía an buena, que po eso me he es ido muy em  p ano. — 12 — — ¿De e as, Inés? y al mismo iempo la di igió una mi ada escud iñado a que hizo embla á la pob e niña. — ¿Lo dudas Felipe? — Si , po que cualquie a conoce ia que has pasado la no  che sin do mi . — Yo ...... — T anquilíza e, alma mía, no e al e es po Dios, pe o no quie as ocul a me lo que yo sé, lo que yo he is o. -¡Tú! — Sí, yo; anoche á la una en a on en casa dos hom  b es y salie on después de una ho a. ¿Te a a e ás á des  men i me? — ¡Pe dón! dijo cayendo de odillas á los pies de su p imo. — Alza del suelo , ángel de Dios ; no es á i á quien debo ep ende . ¿Ve dad que ú no que ías que inie a á casa ese homb e? ¿ e dad que uis e seducida po I ene? ¡ah! di- me que e es inocen e y odo e lo pe dono. — Felipe , dijo pasándole el b azo al ededo de su cuello, yo no sé men i : ¿po qué he de culpa á o o? yo sola soy la c iminal... ¡le amo! — Bien es á , con es ó él apa ando con desdén el b azo de Inés; bien es á, pe o déjame: ¡ah! ú no sabes el daño que me hacen us ca icias. — ¿Desp ecias mi ca iño? — Tú e es la que desp ecia el mió. — Yo e quie o mucho, Felipe, ú e es mi he mano, mi p o ec o , mi único amigo. — Si , pe o al amigo , al p o ec o y al he mano , hay que deja les pa a segui al esposo. — ¿Me c ees capaz de ene alo pa a sepa a me de i? no, amigo mió, ú es a ás siemp e á mi lado. — ¿Pa a se es igo de la elicidad de o o? ¿pa a mo i de celos: ¡ay! que p on o has ol idado us p omesas. — ¡ Po piedad !... — Te acue das, p osiguió él sin escucha la, de aquella no  u