Memoria acerca de el estado sanitario de esta población : redactada en virtud de la R.O. de 20 de marzo de 1894 / Junta de Sanidad Local
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18 AYUNTAMIENTO DE SANTIAGO Junta de Sanidad local ------- x>;»¡ct ------- ^OR\^ ACERCA DEL ESW WUM DE El POBLACIÓN «EDAOTADA en virtinl ile la R. 0. ile 20 de marzo de 1.894 SANTIAGO: Escuda Tipoyrájica municipal se UNJVtKSlüAUt Ut SANTIAGO
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AYUNTAMIENTO DE SANTIAGO Junta de Sanidad local ACERCA DE el estado sanitario de esta población en virtud de la R. 0, de 20 de marzo de LM SANTIAGO: Escuela Tipográfica municipal
Designados los que suscriben, por la Junta local de Sanidad, en sesión de l.° del comente, para redactar la Memoria que reclama la Real Orden de 20 de marzo úl timo, acerca del estado sanitario de esta población, em piezan por advertir que si les fuera posible, declinarían con gusto, en personas más competentes y conocedoras de las condiciones de esta localidad, la señalada honra que la Junta les ha dispensado; ya por no considerarse suficien temente aptos para el desempeño de esta comisión con el acierto que fuere de desear, ya también porque las múl tiples é ineludibles ocupaciones de cada uno de ellos en el ejercicio de sus respectivas profesiones no les dejan el tiempo que se precisaría para emprender un meditado es tudio, como el que se exije, superior á sus fuerzas y de tanta importancia y trascendencia. No habiendo podido excusarse, porque las obligaciones se imponen, someten á la deliberación de la Junta el si guiente proyecto de Memoria, en la cual se limitan á ha cer indicaciones precisas y prácticas acerca de los puntos que la citada Real Orden comprende. UXIVLRSIO.'U ■ nr sant wx
MEMORIA Dictada por el ministerio de la Gobernación la Real Or den de 20 de marzo último, con objeto de conocer el es tado sanitario de las principales poblaciones del Reino, y poder adoptar las medidas más urgentes, para prevenir la producción y desarrollo de las enfermedades en general, y muy especialmente las infecciosas y contagiosas, la Junta de Santiago tiene el honor de contestar á los diversos puntos que abraza la Regla 2. a , procurando hacerlo con la claridad y concisión que se recomienda en la misma, des pués de manifestar, en cuanto á método, que, relacionán dose directa ó indirectamente el estado higiénico de toda población con las causas que contribuyen á perjudicar la salud pública, y probables ó ciertas de iniciación y propa gación de las enfermedades epidémicas, principian por exa minar el de Santiago, siguiendo el orden establecido en los párrafos A á G de la mencionada Real Orden, para ocuparse después de lo referente al contenido en los puntos l.° y 2.° de la misma. Idea general del estado liigiénico de la población. — Hállase emplazada esta antigua ciudad á 250 metros sobre el nivel del mar, en una colina acciden tada, con vertiente al Mediodía, rodeada de montes situa dos á convenientes distancias y bañada al Este, Sur y Poniente por los pequeños rios Sar y Sarela. Cuenta Santiago más de doscientas vías públicas, dirijidas en su mayor parte de Norte á Sur, con lo que, la gran mayoría de sus seis mil edificaciones urbanas, resultan orientadas de Naciente á Poniente. Como ciudad antigua, adviértese en la zona central, de mayor circulación y vecindario, porción de calles tortuosas
— G — y estrechas con casas de tres y aún de cuatro pisos; lo que no sucede ya en las zonas extremas, en que gana considerablemente el ancho de la calle en relación con la altura de las construcciones limítrofes. A. Escuelas. — Pocas capitales pueden competir con esta ciudad en número, importancia y variedad de centros docentes, debidos, ya á la Administración pública en sus distintas esferas, ya á la poderosa iniciativa de Sociedades civiles y religiosas, y hasta á la particular. Así lo demues tran la existencia de las facultades de Derecho, Medicina, Farmacia y Teología; Escuela de Veterinaria; Instituto de 2. a enseñanza; Escuela Normal de Maestros; de Artes y Oficios; de Sordo-mudos y ciegos; las múltiples enseñanzas de la Sociedad Económica, Colegios particulares y gran número de escuelas de niños y niñas, sin faltar tampoco algunas de párvulos y adultos. Instalada la mayor parte de tales Centros en antiguos conventos, ó en casas no muy modernas, los locales des tinados á la enseñanza, en general, salvo rarísimas excep ciones, son sumamente deficientes en luz, superficie, cubo de aire respirable, etcétera. El Estado amplia hoy el edificio de la Universidad con destino á las facultades de Derecho y curso preparatorio de Medicina y Farmacia, ejecutándose las obras con su jeción á un proyecto, en que se han tenido muy en cuenta las prescripciones higiénicas. Mercados. — A pequeña distancia del centro de po blación existe uno de gran capacidad, con espaciosos pa bellones, cubiertos de teja y cristal. Se imponen en él obras de saneamiento del suelo y de conservación del edi ficio. Unas y otras se están estudiando por la Adminis tración municipal, y es de esperar que en breve podrán distribuirse los pabellones, de modo que todos los abaste cedores se encuentren bajo techado. Mataderos. — A la asquerosa y sucia pocilga que prestaba el servicio de matadero de ganado vacuno, ha S' : UNIVERSJDADE OI SAN HAGO DI COMPOSTriA u
sustituido recientemente una amplia nave de degüello y oreo, con cobertizo para descanso y reconocimiento de re ses, y cuarto de matarifes. Se ha construido un depósito de agua que se distribuyó convenientemente, después de multiplicar de modo considerable su caudal y se ha elevado, á semejanza de los magníficos mataderos del Mediodía de Francia, una tripería, donde se verifica el vaciado y lavado de vientres, en condiciones de ser arrastrados los despojos por fuertes corrientes de agua. Tan importante mejora ha permitido cegar la inmunda fosa en que se almacenaban, hasta colmarla, los restos intestinales y otras sustancias orgánicas, desviando también el sucio desagüe de una al cantarilla que tantas veces prestó el sarcásticamente deno minado servicio de limpieza. Industriase — La industria de más importancia es la que ofrecen las fábricas de curtidos, emplazadas en barrios extremos y en bien dispuestos edificios. Cárceles. — La Cárcel de Partido y correccional de la provincia, ocupa parte del gran edificio elevado en el úl timo tercio del siglo pasado por el Arzobispo Rajoy con destino á Casas Consistoriales y Seminario de confesores. Hay amplitud en los servicios de la cárcel, pero dista mucho de reunir las condiciones que exijen los adelantos del moderno sistema penitenciario. En los departamentos destinados á correccional de la provincia, se precisan obras de reparación, que permitan efectuar con facilidad la lim pieza y aseo de los mismos. Cementerios. — Ordenada hace algunos años y verifi cada la clausura de los de Sar, Pastoriza y V. O. Tercera, prestan servicio en la actualidad el general, el de la Co fradía del Rosario y el Civil, pudiendo considerarse los dos últimos como patios del primero. Ofrecen en junto un área muy reducida, para satisfacer cumplidamente las necesidades de su triste destino, cir cunstancia, que unida á la de hallarse emplazados en una zona extrema, pero comprendida en el casco ifrbfl.no , no LMViKSJUADt ÜE SAN HAGO DE CÜMIVSL¿l
- I-i - F. Desecxicióii de pantanos y lagunas. — No existen lagunas de importancia en los alrededores de la población; y si bien se advierten algunos terrenos pan tanosos, que debieran sanearse para obtener de ellos ma yor rendimiento, beneficiando á la vez con el riego á otros de posición inferior, tan fácil mejora resulta de difícil rea lización, por lo subdividida que se encuentra la propiedad. (x. Servicio general y gratuito de vacu nación. — Además del Médico municipal, que vacuna á los pobres en los meses de mayo y junio, hay en esta ciudad dos institutos de vacunación perfectamente , mon tados, y que llenan desde luego todas las exigencias de la higiene profiláctica de la viruela. Laboratorios bacteriológicos. — De poco tiempo á esta parte se ha instalado en esta población un Labo ratorio Químico municipal, encargado del ensayo y análi sis de Lis sustancias alimenticias y de las aguas, y que está llamado á desempeñar un gran papel en la higiene bromatológica de la población. Asilos y casas de Beneíiceucia. — Hay en esta localidad un Hospicio municipal, que nada deja que desear en punto á aseo, limpieza y comodidad. Las camas son todas de hierro, con ropas de abrigo y blanca que se muda semanalmente; los acogidos tienen uniforme para casa y para calle; su alimentación es abundante y sana, comiendo carne los jueves y domingos. Los dormitorios, aunque de techo algo bajo, son bastante espaciosos y reciben abun dante luz y ventilación; hay lavabos bien surtidos de agua, y se observa todo lo que la buena higiene reclama para esta clase de Establecimientos. El número total de aco gidos es de unos trescientos, entre hombres y mujeres, que están cuidados por ocho Hermanas de la Caridad. Asilo de Carretas. — Es un establecimiento benéfico de patronato del Cabildo Catedral. Consta de tres espa- u
ciosos dormitorios con buenos ventiladores y con mucha luz, y se da albergue á unos sesenta ancianos de ambos sexos. Tiene camas de hierro, colchones metálicos y abun dante ropa de abrigo. La alimentación de los asilados es abundante y de primera calidad; toman carne diariamente y están encomendados á las Hermanitas de los Pobres. Asilo de San Ko<|ne. — Se acojen en este Asilo unos sesenta pobres de ambos sexos, en habitaciones ex tensas, con buena luz y ventilación. Los alimentos son los que permiten dar las cuestaciones de las Hermanitas de los Pobres. llospitalillo de las Huérfanas. — Es de patro nato particular. Tiene buenas habitaciones y en él se aco jen, por término medio, unas treinta mujeres ancianas ó imposibilitadas, que están muy bien atendidas. Hospitales oficiales y particulares. — Hay en esta población un Gran Hospital, fundación de los Reyes Católicos, hoy provincial de la Coruña, con capacidad bas tante para trescientos enfermos, á quienes se presta aten ción diaria. Es un edificio que aunque carece de algunas condiciones que actualmente se exigen para esa clase de establecimientos es muy espacioso, y recibe por el Poniente y Norte las emanaciones del campo. En este Hospital no se registran casos de fiebre nosocomial ni de gangrena hospitalaria. Hay también en las afueras de la ciudad otro hospital provincial, de nueva planta, destinado á acojer los enfer mos de «lepra», que tiene capacidad para unos sesenta en fermos de ambos sexos. Y por último, otro denominado de San Roque, de patronato del Cabildo Catedral, destinado al tratamiento de las enfermedades sifilíticas en los meses de abril y junio. Casas de socorro. — No hay ninguna en esta po blación, pero se suple su falta con el servicio permanente del Hospital provincial, en donde hay constantemente mé- u
- l(i - ¿licos y practicantes de guardia para subvenir á los nu merosos accidentes que se presentan. Asisteii^ia domicáliarsa. — Para las clases pobres, hay, además de la que presta el médico municipal, que es numerosa, la que facilitan cinco Sociedades de socorros nmtuos, que dan asistencia médica y medicamentos á unas mil quinientas familias próximamente. También hay mu chos y buenos médicos para las clases acomodadas. Basta tener presente que en esta ciudad existe una excelente escuela de medicina y un Hospital provincial, para con vencerse de que no ha de faltar muy buen personal facultativo. i. 0 y 2.° — Expuestos en los párrafos anteriores el estado y las condiciones en que se hallan el suelo, las vivien das, las alcantarillas, el servicio de aguas de la población, etcétera, se presenta ya la oportunidad de exponer y ana lizar las causas que directa ó indirectamente contribuyen á perjudicar la salud pública; indicando, ante todo, que no dependen seguramente de las condiciones climatológicas, si se exceptúan las enfermedades de índole catarral y reu mática, que es preciso atribuir á los bruscos cambios de temperatura y á la humedad atmosférica, grande en esta po blación, donde llueve casi durante las dos terceras par tes del año. Ocurren algunas fiebres tifoideas, tributo que pagan en Europa todos los centros de población algo conside rable, y que depende sin duda alguna de las malas con diciones del suelo. Las prácticas y positivas mejoras que se están verificando, según queda dicho, en la conducción y distribución de aguas de la ciudad, la apertura de un buen alcantarillado en las calles que aún no lo tienen, la impermeabilidad en los conductos de desagüe de los fregaderos que afluyen á aquel, mejorando el sistema de construcción de los pozos negros, y lo que sería mejor aún, sustituyendo estos por las letrinas que se dejan mencionadas de fosa movible con aparato divisor; la adop ción, en suma, de todas las precauciones encaminadas á procurar la desinfección del suelo, darán por resultado la u
completa desaparición de los pocos casos que se registran ya de fiebre tifoidea, por más que todavía sea considerada como endémica en esta ciudad. En cuanto á las enfermedades epidémicas, como en este pueblo no se ha presentado con tal carácter, y du rante el último quinquenio, más que la «grippe», solo in dicaremos que su desarrollo es debido á influencias hoy por hoy no bien conocidas, pero al parecer atmosféricas, por más que no podamos menos de admitir la existencia de un miasma, á cuya nociva influencia se hallan expuestos de pronto y simultáneamente los habitantes de una región. Por lo general las enfermedades epidémicas tienen su ori gen en circunstancias que casi nunca están al alcance del hombre. En realidad solo conocemos de ellas sus desastro sos efectos, y las condiciones que favorecen su desarrollo. Las medidas de higiene pública y privada que deben adoptarse para evitar ó atenuar las enfermedades dominan tes en esta localidad, son las expuestas y encaminadas á mejorar las condiciones del suelo. Evitar, con el empleo de sifones provistos de agua, que los tubos de desagüe se conviertan en chimeneas de llamada del aire viciado de las alcantarillas y de los gases de los pozos fijos; blanqueo frecuente, con lechada de cal, en el interior de las casas; muchísima limpieza y aseo, y oportunas visitas domicilia rias, para remediar inmediatamente cualquier infracción de los preceptos higiénicos. Se deduce de lo expuesto, que para conseguir todos los fines deseados, es preciso que la Administración del Estado fomente los intereses de Santiago, dotándole de vías férreas indispensables en la vida moderna y que tanto contribuyen á la riqueza y prosperidad de los pueblos; y por lo que hace á los intereses de la higiene, bien pronto harían sentir aquellas sus efectos en mejores y más baratos alimentos de primera necesidad y rebajarían también el subidísimo precio actual de los materiales de construcción urbana; que la Ad ministración municipal continúe con la ejemplar perseve rancia de que viene dando en estos últimos años pruebas positivas é indiscutibles en todos los ramos de su vasta y honradísima gestión, y muy especialmente en todo lo que á higiéne de la población se refiere, como lo demuestra la se U.MVtKSIDAÓL - nr SANTIAGO DE C0MF0S7E1A u
— ¡R — construcción de alcantarillado en un recorrido de más de medio kilómetro; las de nuevos enlosados y pavimentos en varias calles, el ensanche en la sección más angosta del ca llejón de Jerusalen, la apertura de la calle de las Almenas, cerrando á la vez el inverosímil túnel del mismo nombre, verdadero foco de corrupción física y moral: las expropia ciones verificadas en la calle Norte de la Universidad, el aumento considerable de personal en el servicio de limpieza, la instalación de buenos kioskos urinarios; la difícil habili tación del nuevo salón del Hospicio; las importantísimas obras del Matadero, dotándole de servicios tan necesarios como poco frecuentes en España, en edificios de su género, y transformando en verdadera sala de oréo lo que antes no era más que un asqueroso pudridero, aparejado á la mefí tica fosa de depósito de restos orgánicos, padrón de igno minia al más vulgar instinto de cultura: las transcenden tales obras llevadas á efecto en los acueductos, cañerías y fuentes de la ciudad y la creación de un laboratorio químico. Pero no basta la acción administrativa para conseguir los grandes y elevados fines que la higiéne reclama, si no viene en su ayuda la iniciativa individual, procurando en el inte rior de las viviendas el mayor aseo, limpieza, luz, aire y ventilación. Santiago, que á la altura de las primeras ciudades en cierra tantos y tan notables centros de enseñanza destinados á la cultura del espíritu, no puede sustraerse á ninguna de las exigencias de la vida física, siquiera sea por la rela ción que guarda con la moral; Santiago no debe ni puede detenerse en el camino que acaba de marcar con blancos y altos jalones la Administración municipal; y cuando lo haya recorrido podrá inscribir en sus blasones: Mens sana in corpore sano. Santiago, 30 de abril de 1.894. N a r c is o A c o st a , D a n iel G. V a a mo n d e , Médico. Arquitecto. 'La ^Junta Local de Sanidad y d ^xano. tAvuntainiaito en la sesión celebrada el día 7 de mayo, después de haberse ai-
— 19 — ¿erado de la precedente ^Memoria, se han servido acordar l^abcr •oido con mucho (justo la lectura de dicho documento, v dar gracias á los ponentes del mismo. También acordó la "Gorporación que se imprima la referida TAtemoria en la Tipografía escuela municipal. E l S ecr et a r io , Jesús K. 3Lontero. se UMVLRSIU.'XDL nr SANTIAGO DE COMFOSTE1A u