UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA
FACULTADE DE XEOGRAFÍA E HISTORIA
DEPARTAMENTO DE HISTORIA I
HISTORIOGRAFÍA DEL PARENTESCO: DEL
EVOLUCIONISMO DECIMONÓNICO AL
PARTICULARISMO ANTIEVOLUCIONISTA
E a Penedo Vázquez
Memo ia pa a op a al g ado de doc o a
p esen ada po la licenciada E a Penedo Vázquez.
Di igida po Ma ía del Ma Llina es Ga cía
San iago de Compos ela. Ab il de 2014
Ma ía del Ma Llina es Ga cía, p o eso a i ula del
depa amen o de His o ia I de la Uni e sidad de San iago de
Compos ela
HACE CONSTAR
que el abajo “His o iog a ía del pa en esco: del e olucionismo
decimonónico al pa icula ismo an ie olucionis a”, que p esen a E a
Penedo Vázquez pa a op a al í ulo de doc o a ha sido ealizado bajo
su di ección.
Fi mado
Ma ía del Ma Llina es Ga cía
San iago de Compos ela
Ab il de 2014
E a Penedo Vázquez
A mi auna
Quie o exp esa en el ámbi o de lo académico mi más since o
ag adecimien o a mi u o a, Ma ía del Ma Llina es Ga cía, po su paciencia y
comp ensión a lo la go de es e úl imo lus o, y po habe me apoyado
incondicionalmen e en o os p oyec os al ma gen de mi esis doc o al.
También a los biblio eca ios y biblio eca ias de la Facul ad de Geog a ía e
His o ia, siemp e amables y compe en es, os os conocidos que, desde una
elación me amen e supe icial, me ayuda on, sin emba go, a sob elle a la ca ga
de an os y an os lib os.
A odos los miemb os del Beca ia o, po lo que ellos ya saben.
A mis pad es, que han es ado, es án y es a án siemp e a mi lado. A Ana,
he mana más allá de la consanguinidad. A mi compañe o, Emilio, que me apoyó en
los momen os de esis y me pe donó po los de no- esis que debie an habe lo sido.
Y a mi hijo Alejand o, que me ha enseñado lo que de e dad es impo an e en es a
ida.
Es a esis se lle ó a cabo con la ayuda de una beca del p og ama de
Fo mación de P o eso ado Uni e si a io o o gada po el Minis e io de Educación y
Ciencia dis u ada en e Mayo de 2007 y Agos o de 2011.
ÍNDICE
In oducción …………………………...................................................... 5
Capí ulo 1. Concep os básicos del pa en esco
1.1. Concep os eó icos de la an opología del pa en esco ………….. 11
1.2. B e e his o iog a ía del pa en esco …………………………...... 25
Capí ulo 2. En el o igen: el con ex o del siglo XIX
2.1. El con ex o decimonónico de las isiones an opológicas …....... 33
2.1.1. El siglo del p og eso humano …………………………..... 33
2.1.2. Economía y polí ica: del laissez- ai e
al impe ialismo colonialis a …………………………........ 36
2.1.3. La amilia monógama como modelo de pe ección …....... 39
2.1.4. La e olución cien í ica: el e olucionismo biológico …… 42
2.2. Del e olucionismo biológico al e olucionismo social ………..... 48
Capí ulo 3. El es udio del pa en esco en la an opología decimonónica
3.1. Los obje i os an opológicos y sus medios de consecución ….... 53
3.2. Los sis emas de pa en esco …………………............................... 57
3.3. De la amilia al indi iduo.
Teo ías ju ídicas del de echo y la eligión …................................ 69
3.4. La humanidad p omiscua ……………………………………...... 74
3.5. El sexo en el pode : pa ia cado o ma ia cado ……………......... 80
- 1 -
3.6. El ma imonio po cap u a y el o igen de la exogamia ………..... 88
3.7. El esquema de Mo gan y su
in luencia en la an opología ma xis a ………..……………........ 97
3.8. La an opología es adís ica como medio de
elabo ación de una secuencia c onológica …………………........ 111
Capí ulo 4. El di usionismo
4.1. La co ien e di usionis a y su me odología ………………........... 116
4.2. Los b i ánicos heliolí icos …………………………………......... 126
4.3 Los Kul u k eise ge manos ……………........................................ 130
Capí ulo 5. William Halse Ri e s Ri e s
5.1. El mé odo genealógico …………………………………….......... 137
5.2. Ri e s y Mo gan ………………………....................................... 143
5.3. La e apa di usionis a ………………………………………......... 148
5.4. Descendencia o iliación ……………………............................... 151
Capí ulo 6. El pa icula ismo his ó ico
6.1. F anz Boas y el pa icula ismo his ó ico ………………….......... 154
6.1.1. Los campos de es udio de Boas …………………….......... 154
6.1.2. Los años e olucionis as y el inicio
de la c í ica me odológica …………………………........... 159
6.1.3. La up u a con el e olucionismo
y las ma izaciones de la di usión ….................................... 161
6.1.4. El pa icula ismo his ó ico y el ge men
de “cul u a y pe sonalidad” …………………..................... 166
- 2 -
- 3 -
6.1.5. La iliación kwakiu l al se icio de la
c í ica al e olucionismo …………………………….......... 169
6.2. Boasianos meno es an e el pa en esco …………………….......... 175
6.3. “Cul u a y pe sonalidad” …………………………………...........187
Capí ulo 7. Robe Lowie: Mo gan e isionado
7.1. Lowie, boasiano ………………………………………................ 194
7.2. Sob e las eo ías de la di usión y de la e olución independien e .. 195
7.3. Mo gan y Lowie. P ime as e u aciones ………………...…........ 199
7.4. Sociedad an igua s. sociedad p imi i a ……………………....... 205
7.4.1. Los es adios “ma imoniales” ………………..................... 206
7.4.2. La sib ………………………………………………........... 207
7.4.3. His o ia de la sib ………………………............................. 210
7.5. Mo gan desde una pe spec i a his ó ica ……............................... 213
7.6. Las e minologías bi u cadas del pa en esco ..…………….......... 215
Conclusiones …………………………………………………………........ 218
Bibliog a ía …………………………………………………………........... 228
INTRODUCCIÓN
El nacimien o de la an opología del pa en esco en la segunda mi ad del
siglo XIX quedó inde ec iblemen e ligado a un con ex o muy especí ico que dic ó
los obje os de es udio an o como la e minología y los p ejuicios las an es que
ca ac e iza ían la ama más du a de la disciplina du an e décadas. El pa en esco,
que hoy po hoy ae a colación mul i ud de deba es no edosos y con o e idos
que an desde los es ic amen e cien í icos has a los eligiosos o los mo ales,
aba cando ámbi os sociales que quedan muy lejos del mundo académico, pa ecía
en la cen u ia decimonónica algo mucho más delimi ado, di ec o o e iden e, al
menos en su uso, al como se insc ibía en su ol de elemen o de e minan e de la
línea de la e olución humana.
Desde la ciencia biológica se cons uía la isión del paso de lo más simple
hacia lo más complejo, ampliando en miles de años el elón de ondo de ac uación
de los p o agonis as del p oceso. Mien as an o, la eloz y b u al indus ialización
espaldaba la pe cepción de la posibilidad del cambio y la asladaba de lleno al
ámbi o social, donde cada ciudadano podía pe cibi de o ma mani ies a el con ol
del homb e sob e el medio. El occiden al, más segu o de sí mismo que nunca,
con i ió al sal aje y a odas sus ins i uciones en la o a ca a de la moneda que él
mismo ocupaba, en el o o ex emo de su idónea, pe ec a y au ocomplacien e
sociedad, donde los log os de los más ue es ga an izaban de o ma indiscu ible el
p og eso de la aza en e a. Conside ado, asimismo, como pa adigma de la in ancia
de las sociedades supe io es, la suya p opia se descub ió a ojos de los
in es igado es como la opo unidad i epe ible de conoce , a a és de la
compa ación, un pasado inalcanzable po o os medios. Los es adios de los pueblos
in e io es, supues os más o menos a anzados, mos a on al pensamien o
an opológico el desa ollo empo al de la línea del p og eso.
En es e con ex o, las o mas de pa en esco y de eligión exis en es en e los
sal ajes apa ecían como los campos más do ados pa a el ace camien o, imposible a
a és de la a queología, a las ins i uciones y las c eencias p esumiblemen e
o igina ias del se humano en su conjun o, dada la p emisa de la unidad psíquica
compa ida po la especie. Las elaciones de pa en esco, es uc u ado as de la
sociedad en la mayo pa e de los casos, se con i ie on en la an í esis del Es ado,
en símbolo de la condición a asada del indi iduo ca en e del ci ilizado y sup emo
- 5 -
González, su ampli ud a a de da cabida al máximo núme o de posibilidades:
“g upo de pe sonas inculadas po ma imonio y descendencia con una esidencia
local común, adsc i o a la p oc eación y cuidado de los hijos”4. La misma au o a
ma iza o os é minos, ad i iendo sob e la necesidad de dis ingui unidad
domés ica5 y núcleo p oc ea i o6, de cuyas de iniciones se de i a ía que “los naya
ienen unidad domés ica de pa ien es, pe o no de amilia, que una comuna es un
ipo de unidad domés ica, que una amilia nuclea es un ipo de amilia y que la
amilia es la o ma más gene alizada de núcleo p oc ea i o y de unidad domés ica,
pe o en ningún caso la única”7. Lo común en e los an opólogos, po el con a io,
es no pe ila con an a p ecisión es os concep os, asimilando amilia a unidad
domés ica. Toda de inición del concep o, en cualquie caso, nos lle a a los c i e ios
in e elacionados sob e los que sus di e sos ipos se con igu an: no ma de
esidencia y o ma de ma imonio. De la p ime a bas e men a las amilias
dependien es8 y las independien es9. Respec o al ma imonio, cuyas o mas más
conocidas son la monogamia y la poligamia10, hay que hace cons a la misma
imposibilidad de una de inición única que encon amos pa a la amilia. Si espec o
a és a la p incipal discusión e saba en o no a su uni e salidad, pa a el ma imonio
únicamen e cie as ho as al día (es udio de 1956). V. GOUGH, Ka hleen; LÉVI-STRAUSS, Claude;
SPIRO, Mel o d E. Polémica sob e el o igen y la uni e salidad de la amilia. Anag ama.
Ba celona, 1995 (1973).
4 GONZÁLEZ ECHEVARRÍA, Au o a; GRAU REBOLLO, Jo ge; SAN ROMÁN ESPINOSA,
Te esa. Las elaciones de pa en esco. Uni e sidad Au ónoma de Ba celona. Ba celona, 2003, p. 62.
5 Unidad domés ica: “g upo de pe sonas que con i en en una esidencia común, o mando una
unidad de coope ación económica y en cuyo seno se educa y se c ía a los hijos que nacen de sus
miemb os. Puede se una asociación o no de pa ien es”. GONZÁLEZ ECHEVARRÍA e alii. Las
elaciones…Op. ci ., p. 62. También: “Hay algunas unidades domés icas donde aún siendo pa ien es
sus miemb os no cons i uyen una amilia, po no exis i ma imonio en e ellos”. GONZÁLEZ
ECHEVARRÍA, Au o a; SAN ROMÁN ESPINOSA, Te esa; VALDÉS, Ramón. T es es udios
in oduc o ios al es udio del pa en esco. Uni e sidad Au ónoma de Ba celona. Ba celona, 2000, p.
15.
6 Núcleo p oc ea i o: “g upo de pe sonas inculadas po ma imonio y descendencia. Pueden
compa i o no una esidencia común”. GONZÁLEZ ECHEVARRÍA e alii. Las elaciones…Op.
ci ., p. 62.
7 Ibid. p. 63.
8 Las amilias dependien es son las ex ensas (la unidad domés ica incluye a ias unidades ma i ales,
ya sean monógamas, ya polígamas), de inidas en es e caso po la egla de esidencia pos ma i al.
Las pa ilocales esiden con la amilia del ma ido, las ma ilocales con la de la muje , las
a unculocales con el ío ma e no del esposo, en las bilocales al nue o ma imonio se le deja lib e
elección pa a inco po a se a la amilia del ma ido o de la muje .
9 Sólo hay una unidad ma i al (monógama o polígama). Son neolocales si el es ablecimien o es en
una localidad di e en e a la de la esidencia de o igen; i ilocal si se es ablece el hoga en el g upo
local del ma ido; uxo ilocal en el g upo local de la muje y comúnlocal si los esposos pe enecen al
mismo g upo y es ablecen en él su unidad domés ica.
10 La poligamia puede se poliánd ica (una muje y a ios ma idos) o poligínica (un homb e y a ias
esposas).
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la p incipal discusión gi ó en o no a su de inición. Una o ien a i a en elación a
sus p incipales componen es pod ía se la siguien e: “unión sexual socialmen e
legi imada, que se inicia con una no i icación pública y que se emp ende con cie a
idea de pe manencia: se asume con un con a o de ma imonio más o menos
explíci o, que ija de echos y obligaciones ecíp ocos en e los esposos y los
u u os hijos”.11. Es in e esan e señala ambién, en elación a lo que la idelidad y
el sen imien o amo oso suponen pa a nues a men alidad, que en muchas
sociedades es as cues iones se dejan de lado, no po que no se alo en -que puede
hace se- sino po que la unión se con empla an es bien en e g upos que en e
indi iduos, de ahí la al a es ima en la que se la iene acompañada en muchas
ocasiones de una ac i ud despec i a hacia la sol e ía y el celiba o.
En elación con el ma imonio nos opamos en mul i ud de pueblos, an o
o ien ales como occiden ales, con el p ecio de la no ia, cuyas ca ac e ís icas
di ie en dependiendo del con ex o. Se a a, básicamen e, de la ci culación de los
bienes en el momen o del ma imonio desde el campo del ma ido al de la muje ,
esponsabilizándose del pago en la mayo pa e de los casos no el p opio homb e,
sino su g upo de pe enencia (linaje, clan, amilia…), que en ega el pago al de la
muje ep esen ado po el pad e de ella. Las in e p e aciones de su signi icación
son a ias: compensación al p ogeni o y pa ien es de la no ia po los gas os
ealizados du an e la es ancia de la hija en casa, pues de sus capacidades se
bene icia án los nue os amilia es; compensación al pad e po la pé dida de
de echos sob e la no ia; compensación al g upo po la pé dida de un miemb o que
podía p opo ciona más como p oc eado a; ga an ía en el in e cambio de muje es.
La impo ancia económica no es an a como en p incipio pueda pa ece ; en
ealidad es un «pago» más bien simbólico que asegu a la ci culación de bienes; los
ob enidos po un g upo suelen se empleados pa a consegui o a muje . Además, es
ecuen e que exis a un con apago del g upo de la esposa al del ma ido po un
alo económico semejan e.
Es a e ibución ma imonial exis e ambién en la condición in e sa: los
bienes an del campo de la muje al campo del ma ido. En es e caso se denomina
do e. Una de sus in e p e aciones la explica en un sen ido de es a i icación social,
conside ando que se ele a el es a us de la muje al uni la a un homb e de ni el más
11 STEPHENS, William. “La amilia en una pe spec i a anscul u al”, en: NIETO, José An onio
(ed.). An opología de la sexualidad y di e sidad cul u al. Talasa. Mad id, 2003, p. 96.
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ele ado, o que se aumen a el p es igio po alguna cues ión conc e a12. También
puede da se la si uación de que el homb e no posea más ecu sos que los de su
abajo, que apo a a la amilia de su esposa o dedica a las ie as de és a, pues a
a és del ma imonio pasan a se suyas. En ocasiones la muje man iene un
pequeño con ol sob e la do e, lo cual si e como disposi i o de segu idad en caso
de iudedad.
Al ma gen de las discusiones sob e la uni e salidad o no de la amilia o de
sus ipos, lo que nos in e esa p incipalmen e es el es ablecimien o de los lími es
en e amilia y pa en esco, pues no podemos pe de de is a que el uso co ien e
del p ime é mino ha lle ado a una concep ualización en el mundo occiden al
bas an e alejada de las pau as an opológicas cen adas en el es udio del pa en esco.
Así, en nues a sociedad se iende a aco a los pa ien es en es o cua o
gene aciones13. Ellos, unidos a la amilia polí ica con la que se en a en elación a
a és del ma imonio (un ma imonio monógamo, neo o común local, o igen de
una e ce a amilia po pa e de o as dos) o man básicamen e el g upo que in eg a
nues a isión de la amilia y nues o concep o de pa ien e. El pa en esco, sin
emba go, sis ema que supe pone la in e p e ación sociocul u al sob e el hecho
biológico14, a más allá de nues os lími es e nocén icos de la amilia,
cons i uyendo en muchas sociedades p imi i as la ins i ución cla e pa a la
es uc u ación del g upo, que es elemen o básico y cen al de los es udios de la
an opología del pa en esco. En las sociedades ci ilizadas, donde es e papel ha sido
sus i uido po o as ins i uciones, si bien con inúa desempeñando un ol
undamen al a la ho a de o ganiza las elaciones sociales de sob a expe imen ado
po odos noso os, lo hace a un ni el indi idual que, en odos los casos, se adap a
a la si uación de cada amilia.
12 Au o a González menciona el caso del campesinado g iego, que eúne do es pa a casa a sus hijas
con homb es que i en en la ciudad, hecho conside ado como p es igioso. GONZÁLEZ
ECHEVARRÍA e alii. Las elaciones de… Op. ci ., pp. 55-56.
13 El aco amien o del ámbi o de pa en esco iene dado bien po el econocimien o como pa ien es
de los descendien es de un mismo an epasado si uando a és e en una dis ancia gene acional
limi ada, bien p i ilegiando un sexo sob e el o o.
14 El sis ema de pa en esco es: “un sis ema de posiciones sociales ideológicamen e concebido que
si e de ma co donde se o dena la ep oducción y en ocasiones la p oducción y que iene su génesis
en la biología, pe o sólo en la medida en que cada pueblo in e p e a y concibe las elaciones
biológicas, los p ocesos gené icos, según pa ones dic ados po su p opia cul u a”. GONZÁLEZ
ECHEVARRÍA, Au o a. Teo ías del pa en esco. Eudema. Mad id, 1994, p. 47. Un ejemplo de la
supe posicón de la in e p e ación cul u al sob e el hecho biológico es el caso de las adopciones -
pa en esco ic icio o pseudopa en esco: aquél que ca ece de lazos consanguíneos o ma imoniales-.
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La cues ión de ondo es, en esumen, la necesidad p imo dial de se
conscien es del sen imien o subje i o occiden al sob e la amilia, he encia sin duda
de un siglo XIX que desechaba mo almen e las soluciones ajenas a la monogamia
como o mas amilia es álidas. Los sis emas de pa en esco, en cualquie caso,
si ie on en es a cen u ia pa a delinea la his o ia humana, ges ándose aho a odo el
g ueso de la eo ía.
Conside amos impo an e es ablece las cues iones básicas de es udio
e e idas a es a ama de la An opología15, menos conocidas sin duda pa a el lego
que las especí icamen e elacionadas con el ma imonio o con la ins i ución
amilia . De en ada, pa i emos de las eo ías básicas en o no a las que se a icula
el pa en esco: iliación y alianza.
La iliación supone la ansmisión au omá ica de la pe enencia a un g upo,
pa a lo cual no bas a la consanguinidad, pues mien as la descendencia16 es
siemp e bila e al, la iliación se es ablece de o ma unilineal o duolineal. Así, los
g upos de iliación es án o mados po pe sonas que en eo ía descienden
linealmen e de un mismo an epasado; sus miemb os pe enecen sólo a un g upo
social -pe enencia que de e mina po comple o odos los aspec os de la ida de una
pe sona-, pe o además poseen pa ien es con los que man ienen elaciones
ins i ucionalizadas, si bien pe enecen a o os g upos (es la denominada
descendencia complemen a ia, que iene dada po el p ogeni o que no ansmi e la
pe enencia al g upo). Cuando se puede es ablece sin ninguna duda la elación
has a llega al an epasado común hablamos de linaje; si dicha elación es imposible
de aza genealógicamen e de o ma exac a -pudiendo incluso si ua se el
an epasado en un ámbi o mí ico- es amos an e un clan.
El p incipio unilineal es el que po excelencia eclu a a los pa ien es de
o ma au omá ica. Po él, pe enecen al g upo sólo los que es án empa en ados po
15 Segui emos pa a es e es udio la ob a ya men ada de Au o a González Eche a ía, Las elaciones
de pa en esco. Pa a un es udio más desa ollado éase FOX, Robin. Sis emas de pa en esco y
ma imonio. Alianza. Mad id, 2004.
16 Descendendia y iliación son los dos modos que iene una pe sona de “ eclu a ” pa ien es.
A anzadi señaló la p oblemá ica de las aducciones del inglés al español, pues co espondiéndose
pe ec amen e descen con descendencia y ilia ion con iliación, muchos au o es peninsula es y
aduc o es in i ie on los é minos y llama on además g upos de iliación a los descen g oups. La
elación de descendencia se es ablece en e las pe sonas que descienden de un an epasado y és e,
mien as la si uación con a ia es de ascendencia. ARANZADI MARTÍNEZ, Juan. In oducción
his ó ica a la an opología del pa en esco. Edi o ial Uni e si a ia Ramón A eces. Mad id. 2008,
pp. 16-18.
- 15 -
ínculos de un único sexo, pa ilineal po ía masculina -pe enecen al g upo an o
homb es como muje es, pe o sólo los homb es ansmi en la pe enencia a los
hijos- y ma ilineal po ía emenina -son las muje es las que ansmi en la calidad
de miemb os-. Respec o a la doble iliación o iliación duolineal, en ella cada
indi iduo pe enece a un g upo pa ilineal y a o o ma ilineal, localizándose uno de
los g upos en un e i o io y dispe sándose el o o, cada cual con a ibuciones
dis in as.
Exis e o o p incipio pa a el eclu amien o de pa ien es di e en e a los
an e io es, el cogna icio o bila e al, iliación indi e enciada, en el cual la
adsc ipción se ealiza has a una gene ación de e minada sin que el sexo in e enga
en absolu o. En el caso español, po ejemplo, se suelen es ipula es gene aciones,
den o de las cuales conside amos po igual a odos los pa ien es sean homb es o
muje es. Es e ca ác e impide la o mación de g upos de iliación17. El único g upo
econocido, que sólo es común pa a los he manos po que se o ma desde la
pe spec i a de un Ego conc e o, es el de la pa en ela, que no cons i uye una sección
social. Aunque la mayo pa e de las eces no exis en es icciones en es e
eclu amien o cogna icio, sí pueden es ablece se lími es pa a la pe enencia al
g upo, que po lo gene al ienen de e minados po cues iones de la esidencia en
e i o io común.
La eo ía de la alianza p ima la impo ancia de las elaciones
ma imoniales, basadas en la exogamia y en la p ohibición del inces o.
Desa ollada po Lé i-S auss en elación a las nociones de in e cambio -de
muje es- y de ecip ocidad, a a de da una explicación global de los di e en es
sis emas ma imoniales, que se di iden en elemen ales o p esc ip i os;
semicomplejos; complejos.
Los sis emas elemen ales o p esc ip i os de inen los cónyuges p ohibidos
especi icando además con quién hay que casa se. La o ma más sencilla es la del
in e cambio di ec o, simé ico o es ingido en e dos g upos que se o ganizan
17 Robin Fox habla de iliación cogna icia, a i mando que: “a los g upos unilineales se los conside a
simplemen e como un ipo de iliación es ingido más que como un ipo o almen e dis in o del
cogna icio. Todos los g upos ienen en común que son g upos de iliación común, es deci , que
odos los miemb os descienden de un an epasado común”. FOX, Robin. Op. ci ., p. 149. Au o a
González a i ma, po su pa e: “en ningún caso suponen un p incipio de iliación po no da se en él
las condiciones de ansmisión au omá ica de pe enencia a un g upo de inido”. GONZÁLEZ
ECHEVARRÍA e alii. Es udios de… Op. ci ., p. 80.
- 16 -
como un modelo bina io con dos unidades de in e cambio18, p oduciendo una egla
de ma imonio en e p imos c uzados, pues cada gene ación ep oduce la misma
alianza simé ica y los p imos pa alelos pe enecen al g upo de Ego. Se puede
habla , así, de ma imonio p esc ip i o con la p ima c uzada bila e al, aunque casos
di e en es puedan mos a mayo o meno complejidad. Exis e ambién una o ma
de in e cambio asimé ico o gene alizado en el que cada g upo se elaciona con uno
que en ega muje es y con o o del que las ecibe. Ego debe casa con su p ima
c uzada ma ila e al, es ándole p ohibida la c uzada pa ila e al. Los g upos de
uni iliación se di iden en dado es y omado es de muje es, lo cual puede lle a a
una je a quización de los g upos en e sí.
Las es uc u as semicomplejas, es ablecidas po F açoise He i ie en los
años 80 del siglo XX, asumen elemen os de las simples y de las complejas.
Enuncian p ohibiciones y oman modelos de in e cambio es ingido y
gene alizado, pe o sin eglas posi i as. No obs an e la inexis encia de
p esc ipciones, exis en nume osos mecanismos que limi an la elección del
cónyuge. En muchos casos apa ece una p e e encia cla a po el ma imonio con los
consanguíneos pe mi idos más p óximos.
Las es uc u as complejas p oclaman de o ma nega i a eglas poco
nume osas, p ohibiendo el ma imonio sólo en e pa ien es p óximos. La elección
de cónyuge depende de cues iones di e en es a las del pa en esco.
Un ema que me ece especial conside ación es el de la p ohibición del
inces o; es deci , la p ohibición uni e sal de man ene elaciones sexuales en el
in e io del g upo de pa ien es19.
El abú del inces o, engámoslo p esen e, p ohíbe el sexo, que no
necesa iamen e el ma imonio (aunque puede hace lo). A pesa de que de una cosa
pa ezca de i a se la o a y, e ec i amen e, ayan casi siemp e de la mano, es
18 En el modelo de in e cambio di ec o pueden p oduci se subdi isiones en secciones. Véanse los
ejemplos de los ka ie a y los a anda en GONZÁLEZ ECHEVARRÍA e alii. Las elaciones de…
Op.ci ., pp. 105 y ss.
19 Hay que ene en cuen a, cla o es á, que cada sociedad conside a pa ien es a pe sonas con
dis in os g ados de consanguinidad. Es deci , que una elación conside ada inces uosa en Occiden e
puede esul a pe ec amen e álida, e incluso aconsejable, en o as sociedades. Exis e siemp e
alguna p ohibición, pe o ninguna se puede conside a aplicable a ni el “uni e sal”. Po o a pa e, la
excepción his ó ica a la p ohibición del inces o de los gobe nan es incas y egipcios se ía en ealidad
una a i icación, dado que la na u aleza di ina de es os pe sonajes los eximía de las no mas
humanas.
- 17 -
posible opa se con g ados de pa en esco que pueden man ene elaciones sexuales
sin que se pe mi a la unión ma imonial. Ello desecha ía la explicación del abú que
cen a la a ención en un di icul amien o de la ex ensión de elaciones sociales en
ealidad inexis en e.
Robin Fox ci a y discu e o as azones que a an de cla i ica la
p ohibición: con undi ía a los miemb os de las amilias -“la eo ía es ealmen e
demasiado on a como pa a que nos de engamos en ella”20-; as o na ía la
au o idad den o de la amilia debido a la incompa ibilidad de las unciones de és a
y la compe encia sexual -algo que la semejanza con el caso de las amilias
polígamas desmien e-; y, sob e odo, los esul ados gené icos se ían desas osos.
Aunque los biólogos lle an iempo discu iendo que los u os de las uniones
consanguíneas sean an a ales como comúnmen e se piensa21, lo cie o es que las
úl imas endencias en in es igación gené ica pa ecen apun a hacia es os
esul ados. Es a úl ima eo ía, en odo caso, implica inclui en la discusión la
selección na u al y a i ma que los g upos que p ac icaban la p ohibición
sob e i ie on y los que no se ex inguie on. Supond ía ambién acep a que los
humanos p imi i os e an conscien es de ello.
Desde el pun o de is a de la Psicología se elabo a on a inales del siglo
XIX y p incipios del XX las explicaciones al abú del inces o en o no a las cuales
gi a ía la discusión sob e los o ígenes de es e enómeno no sólo en la p opia época
de sus eo izado es, sino a lo la go de oda la pasada cen u ia. Adelan amos en es e
apa ado ambas hipó esis -uno de cuyos au o es se enma ca en la co ien e
e olucionis a a día y que abo da emos en elación a o os emas-, pues son
imp escindibles pa a una isión gené ica del inces o.
20 FOX, Robin. Sis emas… Op. ci ., p. 54. El papel que la sociedad asigna se con unde con la
biología y no se iene en cuen a que una pe sona no puede se más que una pe sona a la ez. El
au o a i ma que si en un ac o inces uoso una muje iene un hijo de su pad e, “se á su p ole y poco
impo a si el p ogeni o es su p opio pad e, el leche o o un donan e anónimo”. P. 55.
21 Véase LÉVI-STRAUSS, Claude. Las es uc u as elemen ales del pa en esco. Paidós. Ba celona,
1998.. pp. 47-49; GONZÁLEZ ECHEVARRÍA e alii. Relaciones de… Op.ci ., pp. 32-33.
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Po una pa e enemos a Edwa d Wes e ma ck22, quien a ó el ema en
elación a la exogamia (que conside aba una ex ensión na u al de al p ohibición).
Pa iendo del hecho de que las eglas exógamas di e ían an o empo almen e como
en e di e en es pueblos, es e au o a i maba que exis ía un echazo ins in i o que
se de i aba de una inhibición del deseo sexual an e los miemb os ce canos de la
amilia p o ocada po la con i encia: “las leyes con a el inces o no p oducen
sensación de eno sob e los sen imien os indi iduales co ien es, sencillamen e
po que en los casos no males no se sien e ansia de come e los ac os que aquéllas
p ohíben. Hablando en é minos gene ales, las pe sonas que desde la niñez i en
eunidas o con mucha in imidad no expe imen an sen imien os e ó icos las unas po
las o as. Más aún, en ales y en o os casos, la indi e encia sexual a unida a una
sensación de a e sión posi i a en el momen o en que se piensa en los ac os
dichos”23. La p incipal ap eciación que se hizo a es a a i mación ya en la p opia
época de Wes e ma ck y en años pos e io es ue que si es a a e sión e a inna a, no
se explica ía po qué se hacía necesa ia la p ohibición. A pesa de es a c í ica, la
acep ación de la eo ía en la época de edición de la ob a ue muy amplia y no se io
elegada ealmen e po o as opciones has a pasados unos años. En las úl imas es
décadas ha omado de nue o g an ele ancia, en conexión, especialmen e, como
mencionábamos hace unas líneas, con es udios de biólogos que la han asociado a
la idea de selección na u al. Así, se conside a que “los hijos de pa ien es ienen de
p omedio una iabilidad meno y, po ello, pa ece azonable espe a que la
selección na u al e ija algún ipo de ba e a en con a de los apa eamien os en e
consanguíneos. De hecho, se ha cons a ado que es as uniones son muy a as en los
p ima es no humanos24. Lumsden y Wilson25 de endie on que los se es humanos
poseemos mecanismos que condicionan el g ado en que nos a aen aquellas
pe sonas con las que hemos con i ido du an e la in ancia y, como consecuencia, la
22 Edwa d Wes e ma ck (1862-1939). An opólogo, sociólogo y ilóso o inlandés. P o eso de
Filoso ía en la Academia de Åbo, en Finlandia. Dio cu sos egula es en la London School o
Economics y ealizó es ancias de in es igación en Ma uecos. Se insc ibe a díamen e en la
co ien e e olucionis a, de cuya mayo ía di ie e en opiniones como las de la exis encia de una e apa
o iginal de p omiscuidad en el desa ollo humano o la de que los sis emas de pa en esco pa ilineal
hayan es ado p ecedidos siemp e po sis emas ma ilineales.
23 WESTERMARCK, Edwa d. His o ia del ma imonio. Lae es. Ba celona, 1984, p. 90.
24 V. DURHAM, W.; WOLF, P. (ed.). Inb eeding, Inces and he Inces Taboo. The S a e o
Knowledge al he Tu n o he Cen u y. S an o d Uni e si y P ess. S an o d, 2005.
25 Biólogos especializados en el es udio de la elación en e genes y cul u a. Exp esa on es a idea en
su ob a de 1981 Genes, Mind and Cul u e.
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p obabilidad de que se engan o no elaciones inces uosas con ellas26. La selección
na u al hab ía a o ecido, pues, a los genes esponsables de esas p edisposiciones
psicológicas que di icul an el inces o”27. O o pun o de is a ace ca de es a
cues ión lo apo a Robin Fox, que con empla el asun o desde la pe spec i a no del
desas e gené ico ísico, sino de las con eniencias sociales. Lo que deduce es que
“exis ió un sínd ome de conduc as gené icamen e de e minadas que hizo al se
humano pubescen e, en pa icula , suscep ible a la culpabilidad y a o os modos de
condiciona los impulsos ag esi os y sexuales. Aun cuando no esul a ía en un
ins in o especí ico an i-inces o, es, sin emba go, conjun o de eacciones ins in i as
que pudie on acili a el desa ollo de las inhibiciones con espec o a la sexualidad
amilia y, po consiguien e, lle a a la supe i encia de las poblaciones que lo
adop a on”28.
En el o o ex emo hallamos a Sigmund F eud, que publicó en 1913 Tó em y
Tabú, ob a en la que se incluye su isión sob e el inces o. Su pun o de pa ida es
o almen e con a io al de Wes e ma ck. No sólo no exis e una a e sión inna a a
man ene elaciones sexuales con las pe sonas con las que se man iene con ac o
desde la in ancia, sino que p ecisamen e el p ime deseo sexual se di ige hacia
ellas. Así, el hijo desea a la mad e y e en el pad e un compe ido di ec o del que
anhela deshace se pe o al que, al mismo iempo, eme (el an conocido complejo de
Edipo). El emo y el echazo se ans o man con el iempo en culpa y e güenza y,
con la madu ez, el deseo sexual se eo ien a hacia o as muje es.
El ela o eudiano del o igen del abú del inces o es, como mínimo,
cu ioso. El psicoanalis a concibe g upos humanos en los que un a ón domina al
es o e impide a sus hijos el acceso a las muje es. Los ás agos, que odian al
p ogeni o a la ez que lo en idian po ene lo que ellos desean, con abulan en su
26 Exis en es udios que in en a on demos a es a a e sión a man ene elaciones sexuales con
pe sonas con las que se ha enido es echo con ac o desde la in ancia. Yonina Talmon abajó con
los kibbu zim is aelíes, mos ando las ac i udes eacias en época adul a a con ae ma imonio den o
del kibu z. A hu Wol es udió los ma imonios sim-pua aiwaneses, en los que se casan un homb e
y su he mana adop i a, adop ada po la mad e ya desde niña de ca a a con e i la en esposa del hijo.
Wol demos ó que es os ma imonios e an más ágiles y enían menos descendencia. Véase
DURHAM; WOLF. Inb eeding… Op. Ci ., Cap. 4. KUPER, Adam. El p ima e elegido. C í ica.
Ba celona, 1996, pp. 160-161.
27 CASTRO, Lau eano; LÓPEZ-FANJUL, Ca los; TORO, Miguel Ángel. A la somb a de Da win.
Las ap oximaciones e olucionis as al compo amien o humano. Siglo Vein iuno. Mad id, 2003, p.
173. Los au o es del lib o encuen an es a conclusión azonable, pe o ambién admi en que la
cues ión del o igen de la p ohibición debe se abo dada eniendo en cuen a las di e sidades
cul u ales.
28 FOX, Robin. Sis emas… Op. ci ., p. 66.
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con a, lo ma an y lo de o an. An e su acción sien en an a culpa que deciden
enuncia a aquello po lo que la lle a on a cabo, es o es, el acceso sexual a las
hemb as. Algo po o a pa e necesa io pa a man ene el o den, pues en caso
con a io hab ían de lucha en e ellos pa a hace se con el dominio que an es poseía
el pad e. Cada pe sona exp esa ía en sí misma la e olución de la humanidad,
siendo el niño el homb e p imi i o, el adolescen e la lucha con a el complejo de
Edipo (que no deja de se el paso de la na u aleza a la cul u a, concebido como es
po di e en es au o es el abú del inces o como el elemen o indispensable pa a es a
ans o mación) y el adul o la ci ilización.
No emos, en cualquie caso, que la eo ía de F eud es á es echamen e
imb icada con el Psicoanálisis y que cen a su a ención en la elación inces uosa
mad e-hijo, p ecisamen e la más inusual de odas en e cualquie p ima e29
Es in e esan e señala una e ce a eo ía sob e el abú del inces o, la del
an opólogo es uc u alis a Lé i-S auss. En Las es uc u as elemen ales del
pa en esco (1949) pa ió de la hipó esis dualis a de E. B. Tylo , que e emos en su
debido momen o, cuyo núcleo es ipulaba el ma imonio c uzado en e ibus como
al e na i a al en en amien o bélico. De ello dedujo el an opólogo ancés que el
abú del inces o ue la base pa a un sis ema de in e cambio de muje es30
indispensable pa a el o alecimien o de la sociedad a a és de alianzas
ma imoniales, colocando en las dos ca as de la misma moneda dicho abú y la
exogamia y conside ándolo, al igual que F eud, como el paso decisi o del homb e
desde el es ado na u al al cul u al.
Pa amos de la eo ía de la que pa amos, lo que pa ece indiscu ible es que,
incluso a pesa de las di e en es in e p e aciones que se pueden da a una elación
como inces uosa dependiendo del g ado de pa en esco al que dis in as cul u as
p ohíban la unión sexual, lo cie o es que, de modo uni e sal, siemp e exis e una
p ohibición. Que los abúes del inces o no o men una clase bien de inida, como no
29 Wes e ma ck ambién abajó p e e en emen e sob e una elación, en su caso he mano-he mana,
pe o, como ya hemos is o, los apoyos a su eo ía son mucho más sólidos que los que iene la de
F eud.
30 Así, “a pa i del momen o en que me p ohíbo el uso de una muje , que así queda disponible pa a
o o homb e, hay, en alguna pa e, un homb e que enuncia a una muje que po es e hecho se hace
disponible pa a mí. El con enido de la p ohibición no se ago a en el hecho de la p ohibición, és a se
ins au a sólo pa a ga an iza y unda , en o ma di ec a o indi ec a, inmedia a o media a, un
in e cambio”. LÉVI-STRAUSS, Claude. Las es uc u as… Op.ci ., p. 90.
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aho a de es e nue o ipo de análisis, con la in ención de llega a de i a ca ego ías
sociales y sis emas de ca ego ías sociales. Se conside a un campo semán ico al
conjun o de designaciones de ipos de pa ien es, se analizan en cada comunidad los
usos lingüís icos que ag upan es os ipos de pa ien es en un pequeño núme o de
dichos ipos y se ex eman las p ecauciones a la ho a de aduci . El p oblema e a
la imposibilidad de lle a a cabo una aducción exac a. Más g a e oda ía e a la
ca ac e ización del campo semán ico de pa ida en é minos de pa en esco
gene acional pues, como ya eíamos, la uni e salidad del espacio genealógico se
había pues o en duda po conside a se de ca ác e eminen emen e e nocén ico. Se
p opuso la dis inción en e lo que es eal psicológicamen e pa a el na i o de lo que
es eal es uc u almen e pa a el an opólogo, así como la necesidad de c ea
écnicas que pe mi iesen a las de iniciones más p óximas llega a la alidez
psicológica.
Todos es os cambios y e isiones de modelos coincidie on con un p oceso
de eplan eamien o epis emológico que, a la la ga, pond ía en duda incluso la
p opia alidez de la an opología del pa en esco. El año de in lexión ue 1971; el
p o agonis a, Rodney Needham. En una b e e pe o con unden e in e ención ue
desmon ando de o ma concisa pe o b u al los con enidos de pa en esco,
ma imonio, iliación, e minologías e inces o. El más dolo oso pa a los
an opólogos ue, sin duda, el p ime o, si bien la c í ica de los demás siguió el
mismo modelo. Pa ía de la p emisa mínima de que el pa en esco iene que e con
la adjudicación de de echos y su ansmisión de una gene ación a o a. Los
de echos ales como la pe enencia al g upo, la sucesión a ca gos, la he encia de
p opiedades y o os, se asmi en po modos que no ienen que e con el sexo o el
es a us genealógico del ansmiso o del ecep o y sin conexión in ínseca ni con
los hechos ni con los idiomas cul u ales de la p oc eación. Las elaciones en
cues ión no ienen po qué se genealógicas ni se concebidas como al po los
ac o es. De odo ello deduce que cuando decimos que una ins i ución iene algo que
e con el pa en esco, en ealidad no damos in o mación alguna sob e hechos
sociales, de al modo que la palab a, aunque ú il pa a un uso con encional, no
deno a ninguna clase disc iminada de enómenos ni ningún ipo dis in o de eo ía.
Su conclusión es que ni hay pa en esco, ni puede habe eo ía del pa en esco. A la
palab a ma imonio le aplica un a o semejan e, pues compa a ins i uciones que se
engloban bajo el mismo é mino exigi ía pa a cada sociedad un análisis del
- 28 -
de echo, las ideas mo ales, las mís icas… que pueden a ia en cualquie momen o.
Emplea una de inición écnica puede deja ue a del in e o asgos conside ados
cen ales pa a o as sociedades. Cómoda pa a el uso de sen encias desc ip i as, es
e ónea en la compa ación e inú il en el análisis. Sob e la iliación, habla de la que
gobie na la ansmisión de clases de de echos; si las modalidades de ansmisión de
los dis in os de echos di ie en, no podemos habla de ipos homogéneos. Pa a e
cómo se ansmi e cada de echo en cada sociedad elabo a una ipología43 a aíz de
la cual concluye que sólo si la ansmisión ue a la misma pod ía habla se de
sociedades ma ilineales o pa ilineales. Respec o a las e minologías, p opone
sus i ui las adicionales po p incipios clasi ica o ios que pueden es a p esen es
en una medida u o a en cada una de ellas. Lo que le in e esa es a aca las clases o
ipos ca ac e izados po un solo asgo dis in i o. Sob e el inces o, insis e
nue amen e en la inexis encia de una clase de inida, y de ahí de i a la
imposibilidad de una eo ía gene al.
El siguien e g an golpe que ecibió la an opología del pa en esco lo dio D.
M. Schneide en 1984, con A C i ique o he S udy o Kinship. Su pa icipación en
las di e gencias eó icas de los di e en es aspec os que se discu ían en la disciplina
enía ya de la década de los 60, si bien ue con es a ob a con la que log ó su
imp on a de ini i a44. Schneide denuncia que es la cul u a occiden al la que
es ablece la p io idad de las elaciones genealógicas y las de iniciones p e ias de
los an opólogos las que con ie en en uni e sales a los sis emas de pa en esco.
És e se ía un pos ulado pe enecien e a la cul u a eu opea, de al modo que su
u ilidad más allá de ella es nula, po lo cual p opugna abandona el concep o y
es ablece las ca ego ías pa icula es de cada cul u a. A es o añadió Adam Kupe en
1988 con The In en ion o P imi i e Socie y. T ans o ma ions o an Illusion, la idea
de que el abajo an opológico a as a dis o siones de di e en es ipos, la más
g a e de las cuales es la de una sociedad p imi i a basada en el pa en esco c eada
en el siglo XIX po Maine y Mo gan: “la isión o odoxa mode na es que nunca
hubo una cosa al como la sociedad p imi i a. Cie amen e, algo así no se puede
econs ui aho a. Ni siquie a hay una mane a en la que uno pueda especi ica qué
43 NEEDHAM, Rodney. “Rema ks on he Analysis o Kinship and Ma iage”, en: NEEDHAM,
Rodney (Ed.). Re hinking Kinship and Ma iage. Ta is ock Publica ions. Lond es, 1971, pp. 10-11.
44 G au Rebollo opina que con la publicación de es a ob a debe ía si ua se el inicio de una e ce a
e apa en la his o iog a ía del pa en esco. Véanse sus pe iodizaciones en GRAU REBOLLO, Jo ge.
P oc eación, géne o e iden idad. Deba es ac uales sob e el pa en esco y la amilia en cla e
anscul u al. Bella e a. Ba celona, 2006, pp. 35 y ss.
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es una sociedad p imi i a. Una de las azones pa a esc ibi ese lib o es emo e la
cons i ución de la sociedad p imi i a de la agenda de la eo ía an opológica y
polí ica de una ez po odas”45. La alacia, a i maba el au o , se había cons uido
desde una pe spec i a ju ídico-legal que omaba como base común el de echo
omano. Ello pe mi ía la comp ensión de o mas sociales adicalmen e di e en es a
las coe áneas y descub i la génesis humana den o de una cadena e olu i a, pues
podía es udia se el pasado a a és de las sociedades que se encon aban en ese
momen o en la misma e apa que había ocupado la occiden al siglos a ás. Es e,
como e emos, es uno de los pos ulados básicos de la co ien e e olucionis a. Las
azones de la pe i encia de es a ilusión que Kupe p e endía elimina se hab ían
debido a elemen os polí icos e ideológicos, pues la eo ía de la sociedad p imi i a
había cuajado con los p opósi os impe ialis as del momen o en el que se ges ó y
había p opo cionado dos de las ideas básicas sob e las que a lo la go del siglo XX
cimen a on los países su sobe anía y de echo a de ende la: sang e y e i o io.
También a ec ó la in luencia de cues iones académicas, ya que en es e ámbi o se
con i ió ápidamen e en obje o de es udio p e e en e.
La he encia de los pos ulados de Schneide se cons a ó pos e io men e en
in inidad de cues iones, ales como la econcep ualización del papel de la biología
en la de inición de ca ego ías sociales, en la an opología de géne o y en
mo imien os eminis as, en el ela i ismo cul u al… Su ob a ue el de onan e de
nue as pe spec i as de es udio del pa en esco, como la de Yanagisako y Collie ,
quienes aspasa on el in en o c í ico de Schneide a las ca ego ías de géne o y
sexo. En los Es ados Unidos su peso ue mucho mayo que en G an B e aña. En
cualquie caso, pueden señala se las p incipales líneas de es udio desa olladas en
cada país desde mediados de la década de los 8046. En No eamé ica: simbología y
signi icados locales; géne o, ep oducción y sexualidad; p ác ica, agencia y
concepciones sob e la pe sona; pa en esco “en casa”; pode e his o ia. En
Ingla e a: secuencia de es udio de la amilia y el pa en esco en p oximidad;
conside ación p o unda sob e el es a u o on ológico y epis emológico del
pa en esco como mediado en e la na u aleza y la cul u a en las concepciones olk
occiden ales; c í ica al ca ác e p oyec i o de las eo ías gene adas desde las
45 KUPER, Adam. The In en ion o P imi i e Socie y. T ans o ma ions o an Illusion. Rou ledge.
London, 1991, pp. 7-8. Las aducciones en la p esen e esis son ob a de la au o a.
46 Me emi o pa a los lis ados a GRAU REBOLLO, Jo ge. P oc eación… Op. ci ., pp. 98, 100, 109,
110.
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- 31 -
escuelas b i ánicas, basado en la idiosinc asia cul u al de los p opios an opólogos;
c í ica a los lími es comp ensi os de la ieja an opología del pa en esco con
espec o a los ínculos elacionales en e indi iduos más allá de la malla
genealógica como elabo ación e nosemán ica especí ica de Occiden e. En F ancia,
donde la p esencia de Schneide no ue an impo an e, con inuó abajándose sob e
la eo ía de la alianza, abo dándose cues iones como la necesidad de la ci culación
de indi iduos adul os como p econdición pa a la ep oducción social; explo ación
de los sis emas semicomplejos; a iculación social en e p oduc o es y nu icias en
los sis emas ginecos á icos; explo ación de los sis emas campesinos eu opeos.
A la pa , se p odujo ambién una apo ación del pensamien o eminis a en el
que ya no nos in oduci emos, como ampoco en las líneas más ecien es de la
disciplina (que incluyen emas como el de las adopciones o la pe spec i a de los
es udios quee ), po si ua se ya demasiado lejos de los lími es de nues o b e e
eco ido his o iog á ico. Desde la au ocon ianza plena de los an opólogos del
pa en esco su gida en los es udios decimonónicos has a el pano ama ac ual, bas e
deci que las c í icas más des uc i as no han conseguido más que o alece la
disciplina al obliga a sus au o es a depu a se con inuamen e. Así, al como
a i maba Au o a González, “no me pa ece que es é en c isis la an opología del
pa en esco. Lo que es á en c isis, y yo di ía que de mane a de ini i a y saludable,
es el pa en esco como esquele o, como disciplina básica del ema”47.
47 GONZÁLEZ ECHEVARRÍA. Teo ías…Op. ci ., p. 12.
CAPÍTULO 2
EN EL ORIGEN:
EL CONTEXTO DEL SIGLO XIX
2.1. El con ex o decimonónico de las isiones an opológicas
2.1.1. El siglo del p og eso humano
La Exposición Uni e sal ideada po el conso e de la eina Vic o ia
ealizada en el Lond es de 1851 ma có un hi o no sólo en la his o ia de la e olución
indus ial y écnica del mundo occiden al, sino ambién en la isión eu opea sob e
el es o del o be, sob e el luga del iejo con inen e en él y sob e lo que se podía
espe a o no del u u o.
En es e con ex o, Ingla e a e a el o igen de odo, el país adul o que
con emplaba complacido la dis ancia de c ecimien o en e a los pequeñuelos
con inen ales y la posición adelan ada que le asegu aba un des ino p i ilegiado
dic aminado po la P o idencia. La Re olución Indus ial se había enca gado de
si ua lo en es e pues o de a anzada que le o o gó una con ianza en sí mismo
ans o mada p on o en cho inismo inusi ado. E a el país pací ico po an onomasia
que, sin habe des allecido an e la amenaza del Te o ancés, se había con e ido
en el alle del mundo, p ospe ando deso bi adamen e y demos ando con c eces las
posibilidades del p og eso ma e ial humano.
El e oca il simbolizó el espí i u de la e a, el nue o modo de ida eple o
de elocidad y ca en e de dis ancias. T ans o mó la sensación del iempo,
con ibuyó a la pe cepción de la apidez del cambio y la inmedia ez de los espacios,
uniendo un e i o io que, eco ido has a en onces en semanas, se aba caba aho a
en pocos días. Pa icipó en la expansión de la indus ia nacional a mayo glo ia de
Ingla e a, que acudió gene osa en ayuda de F ancia y Rusia, igno an es de la
maquina ia de la nue a in ención: “es el iun o de la écnica b i ánica, de los
ingenie os b i ánicos, de los diseñado es b i ánicos, de los capi ales b i ánicos, y de
los emp esa ios b i ánicos, empleando máquinas y, a eces, incluso ob e os
b i ánicos”48. La isla se llenó de es aciones e o ia ias que se conjugaban con los
nue os espec áculos u banís icos, ciudades en cons an e c ecimien o, con apues as
más que nunca al campo, eple as de áb icas y de humo que c eaban en minu os lo
que an es a daba ho as. El ciudadano medio podía pe cibi con cla idad los
a ances cien í icos inago ables que p opo cionaban al homb e el dominio sob e el
medio. El pasado quedaba a ás con una apidez has a en onces inimaginable,
48 BÉDARIDA, F ançois. La e a ic o iana. Oikos- au. Ba celona, 1988, p. 17.
- 33 -
p o ocando una sensación de u gencia y cele idad, de pe enencia al u u o
inmedia o.
La Exposición de 1851 se con i ió en el máximo exponen e del p og eso
ma e ial inglés, unido al con encimien o psicológico y mo al de habe demos ado
con su alen o el ca ác e de aza ocada po la G acia di ina. El o gullo nacional se
condensó en el e en o pa a ensancha se an e las demás naciones, e igiéndose en
ep esen an e de la cohesión del homb e. P oclamaba el p íncipe conso e: “nadie
que haya p es ado a ención a los asgos peculia es de la e a p esen e duda á ni
siquie a un ins an e que es amos i iendo un pe íodo de ans o maciones
ma a illosas que iende a ealiza ápidamen e aquella g an inalidad a la que
apun a oda la his o ia: la ealización de la unidad humana… Las dis ancias que
sepa aban a las di e en es naciones y pa es del mundo es án desapa eciendo
ápidamen e an e las ealizaciones de la in ención mode na y podemos a a esa las
con inc eíble sencillez; las lenguas de odas las naciones se conocen y su uso es á al
alcance de odos; el pensamien o se comunica con la apidez e incluso con el pode
de la luz. De o o lado, el g an p incipio de la di isión del abajo, que puede se
en endido como el mo o de la ci ilización, se es á ex endiendo a odas las amas
de la ciencia, la indus ia y el a e… Seño es, la Exposición de 1851 ha de se una
p ueba y una plasmación i ien e del pun o de desa ollo al que ha llegado la
o alidad de la humanidad en su g an a ea, así como un nue o pun o de pa ida
desde el que odas las naciones pod án di igi sus es ue zos u u os”49. El
op imismo se ex endía más allá del p og eso ma e ial, haciendo un llamamien o al
he manamien o del géne o humano.
Pe o e a una doc ina ligada ambién a las consecuencias sociales de la
indus ialización, al ascenso de la bu guesía y de sus alo es ocalizados en el
capi alismo y en el laissez- ai e y a la necesidad de excusa mo almen e las
eno mes con adicciones humanas del mundo indus ializado. Una pe sona
p og esaba y se en iquecía en la medida del alo de su abajo, su es ue zo y su
pe se e ancia. La pob eza, e e so de los log os bu gueses, se a ibuía
di ec amen e a la holgazane ía, la agancia e incluso el icio, nunca a las
ci cuns ancias pe sonales o a cualquie coyun u a nega i a. La ociosidad de la
a is oc acia y su indolencia e an desp eciables, pues “pa a es os bu gueses se enos
49 P íncipe conso e Albe o, ci ado en BURY, John. La idea del p og eso. Alianza. Mad id, 1971,
p. 295.
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y aus e os, no se ha enido a es a ie a pa a di e i se, sino pa a cumpli una a ea
a la cual son llamados. Los cimien os de la sociedad es án hechos de i udes y de
disciplina”50. Que Ingla e a hubiese sido elegida po la P o idencia no había sido
acciden al ni equi ocado. La je a quización social no desapa eció, pe o
cu iosamen e los nue os alo es en alza si ua on a la clase media po encima de la
al a: la bu guesía alcanzó una supe io idad mo al, pa eja al papel desempeñado en
el desa ollo de la nación, que dibuja ía el modelo a segui an o po la nobleza -
que se io obligada a ello po la p esión social- como po la clase abajado a -que,
dada la p emisa de que siguiendo es os alo es cualquie pe sona podía alcanza un
al o es a us y espe abilidad social al ma gen de su o igen, a aba de emula la-.
Es a di usión y acep ación de su modo de e el mundo le p opo cionó si cabe más
segu idad en sí misma, pues se a aba sin duda de su ic o ia psicológica
incondicional. La mo al po sí misma ambién ue abo dada desde el pun o de is a
del p og eso, conside ada como uno de los aspec os en los que más había
e olucionado la humanidad desde sus o ígenes. Ello implica ía una isión
o almen e an agónica en e ci ilización -occiden al, mejo aún b i ánica,
indus ializada y eple a de alo es- y sal ajismo -pueblos p imi i os con
ecnología limi ada, azas in e io es ca en es de concep os de mo alidad y mo idas
po pulsiones animales-.
Siguiendo es a línea, hab ía de se en alianza con el e olucionismo -en
especial aplicado a la sociedad- como log ase iun a de o ma de ini i a la
doc ina del P og eso, pues jus amen e “el e olucionismo es sencillamen e la
doc ina, o ideología, que iden i ica la his o ia cul u al humana con el p og eso”51.
Pod íamos plan ea nos incluso “has a qué pun o la idea de que los o ganismos
complejos se han desa ollado a pa i de o mas más simples no es una idea
suge ida a los biólogos y ilóso os e olucionis as clásicos po lo que eían que
ocu ía en elación con las expe iencias écnicas e indus iales”52.
La mayo pa e de los an opólogos e olucionis as i ie on, si no en
Ingla e a, al menos sí en países p óspe os in luenciados po la men alidad
ic o iana, a ec ados de un modo u o o po la Re olución Indus ial y las
consecuencias sociales de és a, abso bidos po una o ágine de indus ialización y
50 BEDÁRIDA. La e a… Op. ci ., p. 66.
51 ADAMS, William Y. Las aíces ilosó icas de la An opología. T o a. Mad id, 2003, p. 25.
52 CARO BAROJA, Julio. Los undamen os del pensamien o an opológico. CSIC. Mad id, 1991, p.
68.
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ecnología capi alis as cuyas consecuencias nega i as, siguiendo la co ien e de la
época, se ie on impelidos a excusa mo almen e, o excusa on sin más,
con encidos de halla se en la úl ima y sup ema e apa de la e olución humana. La
ex ensión del p incipio de la e olución a la sociología y a la é ica si ua ía en un
p ime plano la pe ec ibilidad del homb e; ello, combinado con la incon es able
isión del homb e en un es ado p imi i o desde el que ha e olucionado, con i ió
la idea del P og eso en una e dad p óxima, ob ia e i e u able.
2.1.2. Economía y polí ica. Del laissez- ai e al Impe ialismo colonialis a
El U ili a ismo que dominó el pano ama b i ánico du an e la segunda mi ad
del siglo XIX nos in e esa en la medida de su in luencia en la eo ía del da winismo
social y en las isiones cien í icas de Da win y Spence . Enlazado con la ideología
libe alis a y la doc ina del laissez- ai e, las consecuencias globales de su asunción
a ec a on sin duda a las isiones an opológicas den o de un con ex o en el que la
cons a ación del e olucionismo biológico y del p og eso en odos los ámbi os
simbolizado en la indus ialización inglesa, que con an o lujo se pa onea ía en la
G an Exposición de 1851, hacía sen i a los b i ánicos su sociedad como me a de
cualquie deseo humano de ealización. Si uados en su a alaya condescendien e,
in e io iza on la isión de los sal ajes como se es ep esen a i os de e apas
p imi i as y, po lo an o in e io es, del desa ollo de la ci ilización, asumiendo
sob e ellos ac i udes que iban desde el desp ecio más ob io has a el pa e nalismo
más maniqueís a.
El alo sup emo, en cualquie caso, e a la libe ad: libe ad de
pensamien o, de palab a, eligiosa, de p ensa, libe ad de emp esa, de compe encia,
de abajo y de come cio. Apoyada en la iloso ía u ili a ia de Je emy Ben ham, la
ideología libe al se implan ó con igual medida en e la Economía, la Filoso ía y la
sociedad, ap ehendiéndose en odos es os ámbi os las isiones hedonis as que
p opugnaban la mayo elicidad pa a el mayo núme o posible. La u ilidad gene al,
el bien común y el bienes a colec i o se con i ie on en la me a de la ac uación de
un gobie no cuyo p incipal debe e a el de p o ee las condiciones en las que el
homb e pudiese ob ene lo máximo de lo que desease, lo cual signi icaba,
asladado a la es e a económica ya desde Adam Smi h, que debía abs ene se de
in e eni jamás en el me cado ni en ninguna o a cues ión en la que su p esencia
a en ase con a la indi idualidad de las pe sonas. La p ospe idad de uno, acili ada
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po la lib e compe encia y po las p opias capacidades y e icacia, epe cu i ía de
po sí en el bien público. El laissez- ai e se con e ía así en la base del capi alismo
y e ciega del emp esa io indus ial, pues jus i icaba su compe i i idad, su
búsqueda de bene icios y la acumulación de capi al. De ahí que el espí i u
come cial, acompañado de la ambición social, se con emplasen desde una óp ica de
la espe abilidad ligada a la iqueza p opo cionada po el abajo. La mo al pu i ana
dominan e en Ingla e a ambién con ibuyó al p oceso, dado que ex endió la idea
de que el dine o e a una ecompensa di ina po el mé i o pe sonal. En es e
con ex o, “el libe alismo económico y polí ico, en sí mismo p oduc o del a ance
ecnológico y cien í ico, eje ció un e ec o inmensamen e es imulan e sob e odas
las o mas del es udio cien í ico. Los adelan os ecnológicos que esul aban de esos
es udios e an esenciales pa a el man enimien o del capi alismo”53.
Dado que el ni el ecnológico de una sociedad e a uno de los ase os
undamen ales con los que se medía el g ado de ci ilización que aquélla poseía, en
el conjun o de las excusas del colonizado las p o es as con a la pe eza del sal aje
que no que ía abaja se añadían a la bene olencia de la ac uación occiden al
dispues a a apo a a las sociedades a asadas odos los bene icios de la ci ilización
y del capi alismo que ella conlle aba. La a a icia colonialis a se disimulaba, así,
bajo el man o del al uismo, pues la opinión ex endida p edicaba que coloniza no
sólo e a un de echo del más e olucionado, sino an e odo un debe .
En es e con ex o debe si ua se el nacimien o de la disciplina an opológica,
que al uni e olucionismo biológico con e olucionismo social “ ajo consigo una
consecuencia sinies a: pe mi ió la p esen ación de la aza como una a iable
signi ica i a en el p oceso e olu i o”54, apo ando de es a mane a al impe ialismo
no sólo sus opiniones en elación al de e minismo acial, sino especialmen e el
peso de la c edibilidad cien í ica.
El de e minismo acial enía ya de lejos, de las discusiones en e
monogenis as y poligenis as que hablaban de la in luencia del medioambien e, de
la degene ación, de la in eligencia in e io de los neg os… Siemp e, desde ambos
bandos, apoyándose en el ex o bíblico, ya se c eyese en una sola aza o iginal, ya
en a ias. Lo in e esan e es que en la p ime a mi ad del siglo XIX se con i ió en
53 HARRIS. Ma in. El desa ollo de la eo ía an opológica. Una his o ia de las eo ías de la
cul u a. .Siglo XXI. Mad id, 2005, p. 93.
54 ADAMS, William Y. Las aíces… Op. ci ., p. 65.
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acep ada, desde en onces, casi como dogma de e. Desde el pun o de is a
geológico, la publicación de Hu on Theo y o he Ea h68 en 1788 supuso un pun o
de in lexión pa a eplan ea se se iamen e una da ación que, a pesa de odo,
con inuó igen e has a bien en ado el siglo XIX, sin ambalea se con pelig o eal
has a la apa ición en e 1830 y 1833 de la ob a de Cha les Lyell P inciples o
Geology. Po su pa e, el ema de la an igüedad de la ida o gánica incluía en su
cues ionamien o el p oblema de su o igen y desa ollo. La na u aleza de los ósiles
apa ecidos en di e sas pa es del con inen e y las islas ue discu ida du an e años,
de i ándose de ello explicaciones que iban desde las que los ligaban al Dilu io
e e o es amen a io has a la que los conside aban acciden es na u ales69. Acep a
su an igüedad -e idencia innegable con el anscu so de las in es igaciones- no
lle ó a un consenso sob e el desa ollo de las especies a lo la go de los años. De
hecho, p escindi de los dic ados bíblicos no esul a ía an ácil como los
descub imien os cien í icos pod ían habe pe mi ido a p ime a is a. La e olución
que se podía pe cibi a a és del es udio de los ósiles e a e u ada po la idea de la
inmu abilidad de las especies. Dejando a un lado la cues ión del p ime o igen -aún
no se discu ía a Dios, después de odo-, se es ableció una con o e sia en e los
ca as o is as y los ansmu acionis as o ans o macionis as, ep esen ados po
Cu ie s. Lama ck en F ancia, y Owen s. Robe G an en Ingla e a.
Cu ie 70, que ue el p ime au o en habla de di e en es ex inciones de
animales, se negó du an e oda su ida a acep a la e olución o gánica. F en e a lo
que el es udio de las p uebas paleon ológicas iba cons a ando, él es ableció la eo ía
de la exis encia de e as geológicas ema adas siemp e con algún ipo de ca ás o e,
as las cuales se egis aba una « epoblación» lle ada a cabo, bien po la
mig ación de animales desde o as zonas no a ec adas po el desas e, bien -lo más
p obable- po que Dios hab ía p ocedido a una nue a c eación. La hipó esis de la
ansmu ación de Lama ck71 si uaba en la base del esquema de e olución los
o ganismos más simples, nacidos po gene ación espon ánea y p og esi a median e
la acción de una ue za o un luido i al sob e la ma e ia. La esponsabilidad de
68 O os au o es habían in en ado ya en épocas p e ias demos a que la edad de la Tie a e a mayo
de lo que se pensaba. Así, el conde de Bu on, quien llegó a ealiza algún que o o expe imen o del
que dedujo una edad de 75000 años, si bien no se a e ió a expone sus esul ados.
69 Véase WAAL MALEFIJT, A. de. Imágenes del homb e. Amo o u. Buenos Ai es, 1983, p. 107.
70 Sus ob as más impo an es son: Leçons d´ana omie compa ée (1800); Reche ches su les
ossemen s ossiles (1812) y Le ègene animal dis ibué d´ap ès son o ganisa ion (1817).
71 Su eo ía e olucionis a se plasmó de o ma elabo ada en 1809 en Philosophie Zoologique.
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es e luido ne ioso sob e la e olución de los o ganismos se p oducía de dos
mane as básicas. Po un lado, los es ímulos ex e nos de un medioambien e en
con inuo cambio y los equisi os in e nos o consciencia in e na del animal podían
hace que el luido se concen ase en una pa e conc e a del cue po, p o ocando la
apa ición de un ó gano nue o; po o a pa e, el luido se mo ía hacia los ó ganos
más u ilizados y huía de los que menos se empleaban, de al modo que unos se
o alecían y los o os se debili aban, a o iaban y llegaban a desapa ece . E a, en
cualquie caso, un p oceso adap a i o. A ello se sumaba, po necesidad, que los
cambios uesen he edi a ios.
Ambas eo ías u ie on sus ieles seguido es. Ca as o is as como Sedgwick
y Buckland ans o maban el supues o p og eso o gánico en un plan del C eado ,
quien hab ía diseñado cada especie pa a cada época y luga , mien as Richa d
Owen disculpaba las homologías de una misma es uc u a ú il pa a di e sas
unciones como o a idea más de Dios: uso del mismo a que ipo pa a moldea
múl iples especies. Desde el o o bando, aunque alejado de Lama ck en algunos
pos ulados, Robe Chambe s a i maba en 1844, en sus Ves iges o he Na u al
His o y o C ea ion, la exis encia de ocos dis in os de p oducción o gánica que
e olucionaban hacia la pe ección. Pese a a a se de un lib o con ca encias en el
ámbi o cien í ico, su di usión en e el público, a i ma Puig-Sampe , “ a o eció el
que la idea de e olución biológica empeza a a lo a en los densos ai es de la
sociedad ic o iana”72.
Mención apa e me ece el Uni o mismo de Cha les Lyell, con a io al
E olucionismo y, sin emba go, base undamen al pa a el desa ollo del
pensamien o de Da win. En P inciples o Geology, publicado en es omos en e
1830 y 1833, Lyell se deshacía de la idea de los g andes ca aclismos,
sus i uyéndola po la a i mación de una acción p olongada a a és de amplios
espacios de iempo de los mismos agen es na u ales que los p opios
con empo áneos del au o podían obse a -algo insos enible en la eo ía p e ia,
que concebía a los p o agonis as de las ca ás o es como elemen os mucho más
ue es-. Se si ió el geólogo, pa a elabo a su eo ía, del ulcanismo es aciona io
de Hu on: p oceso cíclico de ascenso de mon añas de oca ígnea desde el núcleo
undido de la ie a, e osión y nue a usión en el núcleo. A i maba, además, que la
72 PUIG-SAMPER, Miguel Ángel. Da winismo y An opología en el siglo XIX. Akal. Mad id, 1992,
p. 14.
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causa de la ex inción de unas especies e a la in oducción de o as nue as, que se
deshacían de las an e io es en un espacio de iempo insu icien e como pa a pe mi i
a las iejas desa olla modi icaciones adap a i as con las que log a sob e i i . La
negación de Lyell de la di eccionalidad geológica es ablecida po los ca as o is as,
así como su echazo de los elemen os eligiosos, le lle a on a algún que o o ag io
en en amien o con és os, pese a su c eencia de que, p ecisamen e una his o ia
geológica de es e ipo con enía al lama ckianismo que ambos echazaban.
Finalmen e, ya a anzada la segunda mi ad del siglo, acaba ía po acep a , en The
An iqui y o Man, publicado en 1863, las eo ías da winianas.
A Lyell, cu iosamen e, se debe la con e sión del au o de El o igen de las
especies de sus p ime as con icciones ca as o is as -in luido como es aba po
Sedgwick- al Uni o mismo geológico -cuyo lib o de nacimien o p opo cionó el
capi án del Beagle al jo en na u alis a-. La ob a de Lyell o o gó a és e algo de lo
que había ca ecido Lama ck: mayo ampli ud empo al. En los es a os del
a chipiélago de Cabo Ve de in e p e ó Da win la acción a a és del iempo de
ue zas geológicas no males, y no el p oduc o de ca aclismo alguno.
Pos e io men e, su isi a a las Galápagos p o ocó el i aje de sus c eencias hacia la
e olución o gánica y, po an o, el es ablecimien o de una pa e undamen al de la
base de oda su eo ía inal. La semejanza de las especies de las islas con las del
con inen e p óximo y, sin emba go, sus especi icidades y di e encias no sólo con
és as, sino incluso en e sí -dependiendo de la isla-, lle a on a Da win a pensa en
la exis encia de ances os comunes y una pos e io adap ación al nicho ecológico
co espondien e.
La lec u a del clásico Ensayo sob e el p incipio de la población (1798), de
Thomas Mal hus, ya en Ingla e a, lle ó a nues o au o a da un paso más en la
elabo ación de sus hipó esis. Lo que Mal hus le p opo cionó con la ley de la
población: la ep oducción del homb e, demasiado ápida y con asas muy al as,
pone en pelig o los ecu sos, insu icien es pa a an os indi iduos; ue la posibilidad
de ex apolación de al idea a odos los se es i os. De ello dedujo Da win la
exis encia de una lucha que ema a ía con la supe i encia de los más ue es y
mejo adap ados, quienes se ep oduci ían y ansmi i ían sus adap aciones a sus
descendien es. Es ablecía, así, la eo ía de la selección na u al.
En es e pun o del p og eso del pensamien o del na u alis a inglés se si úa
Al ed Russel Wallace, explo ado que, siguiendo su p opio camino y habiéndose
- 46 -
inspi ado ambién en Mal hus, llegó a unas conclusiones sob e la e olución
o gánica semejan es a las de Da win, a quien en ió en junio de 1858 el ex o donde
las había plasmado, On he Tendencies o Va ie ies o Depa Inde ini ely om he
O iginal Type. Su des ina a io, emiendo pe de la p imacía de la idea, p ocedió, al
in, a pone po esc i o las eo ías que lle aba años desa ollando en su cabeza. Un
año después apa ecía publicado El o igen de las especies.
Pa alela a la con o e sia sob e la an igüedad de los es os ósiles nos
opamos con la e e ida a la an igüedad del homb e, en la que desempeñó un papel
undamen al el es udio de los a e ac os lí icos y los esquele os humanos que la
A queología ponía al descubie o. Al igual que había sucedido con los es os
animales, los p ime os hallazgos ue on negados como an edilu ianos, so pena de
amones ación eclesiás ica. P e io al inicio de la ine i able acep ación de las
e idencias, la A queología había log ado ya, a a és de los abajos de Vedel-
Simonsen y C. J. Thomas, es ablece una pe iodización en es edades (Pied a,
Cob e o B once, Hie o), pe o hab ía que espe a a Jacques Bouche de Pe hes y
su An iqui és cel iques e An edilu iennes (1846) pa a que los p og esi os apoyos
de p es igiosos cien í icos anceses e ingleses a sus hallazgos a ianzasen la
acep ación de la an igüedad de los men ados a e ac os.
La pa icipación de Da win en la cues ión sob e el o igen del homb e no se
ci cunsc ibe an o a la edad -aunque e iden emen e oque el ema- como a su
p ocedencia, pues lo que in e esaba al na u alis a e a su e olución, a i maba, desde
algún ipo de p ima e. Es a Cha les Lyell a quien se debe el habe zanjado el ema
al que nos enimos e i iendo. Habiendo eunido en An iqui y o Man odas las
e idencias sob e la con empo aneidad de los ú iles lí icos con animales ex in os, y
pa iendo de que és os pe enecían a se ies e olu i as de animales mode nos, las
hipó esis ans o macionis as exigían el anscu so de docenas de miles de años en
dichas se ies, de lo que se de i aba la misma p og esión de años pa a los humanos
que habían ab icado los ú iles. Da win, en cualquie caso, deja de in e esa nos en
es e pun o en nues o ema73. El o igen del homb e se plan eaba, al in, una isión
73 Sí in e esa señala su aplicación de la eo ía de la supe i encia del más ap o al desa ollo
humano, pues c eía que la eliminación de los inep os p oduci ía no sólo el p og eso biológico, sino
ambién el cul u al. El au o e a un cla o adep o de la doc ina del laissez- ai e. También es
in e esan e señala su opinión ace ca de unos o ígenes en los que el se humano i ía en pequeñas
comunidades, poseyendo cada homb e una o a ias muje es que no compa i ía con los demás po
una cues ión de celos; Edwa d Wes e ma ck susc ibi á es a opinión a la ho a de de ende la
- 47 -
de la e olución humana desde el pun o de is a de las eo ías de su au o , pe o pa a
1871 Spence había aplicado ya la eo ía biológica a la e olución sociocul u al.
2.2 Del e olucionismo biológico al e olucionismo social
Que los p incipales an opólogos e olucionis as empleasen la palab a
p og eso con p e e encia a e olución esul a bas an e signi ica i o. Hemos is o ya,
en el con ex o ecnológico e indus ial del siglo XIX, el p oceso de cambio que
inculcaba en nues os au o es la sensación de una mejo a p og esi a, impa able e
imba ible. Hemos is o ambién, en el apa ado p e io, la ic o ia de la doc ina de
la e olución o gánica en e al inmu able c eacionismo. La his o ia de la idea del
p og eso con an e io idad al siglo XIX es algo que queda ue a del alcance de
nues o abajo. Bas e eco da que en la cen u ia decimonónica, a a és de la
ex apolación del e olucionismo o gánico a la ealidad sociocul u al humana,
consiguió plena alidez.
La igu a de He be Spence , ol idada du an e años en el ámbi o de la
an opología debido a su ma ginalidad de dicha es e a en la comunidad b i ánica
del siglo XIX74 y al uso descon ex ualizado de los da os e nog á icos que le
c i ica on ya au o es coe áneos como Tylo es, sin emba go, el eslabón cla e pa a
comp ende la conexión en e el e olucionismo na u al y el social75. De hecho, ue
Spence quien puso de moda la palab a e olución76, que in odujo en 1857 en “The
p e alencia del sis ema pa ia cal sob e el ma ia cal y la inexis encia de una e apa inicial
p omiscua.
74 He be Spence (1820-1903). Filóso o ingles. Recibió educación p i ada en un ambien e de
adicalismo ilosó ico y no acudió a la Uni e sidad de le as. Eje ció p o esionalmen e como
ingenie o de cons ucción e o ia ia y ue subdi ec o del pe iódico The Economis .
75 S ocking di ie e en la alo ación de Spence : “La cues ión no es nega las con ibuciones de
Spence a la eo ía de la e olución sociocul u al (especialmen e en el á ea de la suposición
psicológica); es sólo suge i que en la época en la que Spence o bi aba la sociología e olucionis a,
el e olucionismo sociocul u al en la an opología b i ánica ya había sido bien es ablecido po o os
esc i o es en con ex os di e en es”. STOCKING, G. W. Vic o ian… Op. ci ., pp. 136, 137. Ca nei o,
sin emba go: “La mayo con ibución de Spence a la an opología se cen a en su aplicación del
p incipio de e olución al enómeno de la sociedad humana”. CARNEIRO, Robe L. (edición e
in oducción). The E olu ion o Socie y. Selec ions om He be Spence ´s P inciples o Sociology.
The Uni e si y o Chicago P ess. Chicago. 1974, p. X.
76 Spence p ecisa e olución como: “un cambio de un es ado de homogeneidad ela i amen e
inde inida e incohe en e, a un es ado de he e ogeneidad ela i amen e de inida y cohe en e”.
Spence ci ado en CARNEIRO, The e olu ion… Op. ci ., p. XVII.
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Ul ima e Laws o Physiology” en sus i ución p ecisamen e de p og eso, ocablo
que a sus ojos poseía demasiadas conno aciones an opocén icas. El concep o en sí
lo había empleado ya en “P og ess: I s Law and Cause”, ambién de 1857, con su
signi icación de a ance de lo simple a lo complejo. Po o o lado, “supe i encia
del más ap o” ue una exp esión acuñada ambién po él en 186477. El p opio
Da win, en ediciones pos e io es de El o igen de las especies, en pa e po
suge encia de Wallace, pe o sob e odo po con icción pe sonal, adop ó la nue a
exp esión spence iana elegando con ella la de “selección na u al”.
Spence se con i mó en su e en el e olucionismo o gánico ía Lama ck.
Como ya le había sucedido a Da win, la lec u a de la e u ación que Lyell lle ó a
cabo en con a de las hipó esis lama ckianas si ió al au o pa a con ence se de la
uni e salidad de la eo ía e olu i a, en la que empezó a pensa en é minos de ley
uni e sal78. El lama ckianismo, además, conco daba bien con ideas ic o ianas
a aigadas en Spence , ales como la capacidad del indi iduo de mejo a y
desa olla se po sí solo o la esponsabilidad mo al pe sonal.
La comp ensión de la aplicación de la eo ía al con ex o social pasa po
en ende que, pa a el au o : “el e olucionismo y la noción de que las sociedades
son sis emas, o pa a usa sus p opios é minos, análogos a o ganismos, e an
insepa ables”79. Aunque su p ime a ob a impo an e, Social S a ics (1850), no
incluye más que el ge men de sus conside aciones sob e la sociedad o gánica, se
plan ea en ella la cues ión que le lle ó a con e i la eo ía e olucionis a en la
espues a a odas las p egun as: la sociedad pe ec a basada en la libe ad de cada
homb e. Así, las mismas leyes de la e olución que egían el uni e so en e o se
aplica ían al es udio de los enómenos sociales (que denomina supe o gánicos), de
ca a a a ala la doc ina de la pe ec ibilidad del homb e. In luenciado ambién po
la cues ión de la di isión isiológica de las labo es biológicas -cada ó gano cumple
con sus unciones- y po la ó mula de Von Bae pa a el desa ollo emb iológico –
cada o ganismo en el cu so de su desa ollo cambia desde la homogeneidad de la
77 La idea de la supe i encia de los más ue es enía ya de an es, en 1852 econocía en “A Theo y
o Popula ion deduced om he Gene al Law o Animal Fe ili y” que la lucha po la exis encia e a
un ac o impo an e de la e olución o gánica.
78 En 1858 concibió la idea de aplica el esquema del e olucionismo a la biología (P inciples o
Biology, 1864-1867), a la Psicología (P inciples o Psychology, 1870-1872), a la Sociología
(P inciples o Sociology, 1876, 1882, 1896) y a la Mo al.
79 BURROW, J. W. E olu ion and Socie y. Camb idge Uni e si y P ess. Camb idge, 1970, p. 193.
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es uc u a a la homogeneidad de la es uc u a80-, e i ió las obse aciones que le
lle aban a a i ma que una sociedad es un o ganismo en P inciples o Sociology:
“Expe imen a un c ecimien o con inuo. Como c ece, sus pa es se uel en
dis in as: exhibe un aumen o de la es uc u a. Las pa es di e en es asumen
simul áneamen e ac i idades de clases dis in as. Es as ac i idades son di e en es,
pe o sus di e encias es án elacionadas. La ayuda ecíp oca causa dependencia de
las pa es. Y la mu ua dependencia de las pa es o ma un ag egado cons u uido
sob e el mismo p incipio gene al que en un o ganismo indi idual. La analogía de
una sociedad y un o ganismo se uel e más cla a en el ap endizaje de que cada
o ganismo de dimensión conside able es una sociedad, y en el más lejano de que en
ambos, las idas de las unidades con inúan po algún iempo en la ida del
ag egado; si el ag egado no es des uido de o ma iolen a, su ida excede en
du ación a las de las unidades (…). No hay di e encia en las leyes de la
o ganización: las in luencias mu uas de las pa es, no ansmisibles de un modo
di ec o, se ansmi en, en una sociedad, de modo indi ec o”81.
Aho a bien, aplicada a la e olución social la eo ía admi ía la exis encia de
e apas uni o mes sólo al habla del paso de las sociedades mili an es (es o es, las
p imi i as, con coope ación o zosa) a las indus iales (ci ilizadas, coope ación
olun a ia), lo cual es ablece una di e encia muy impo an e en elación a los
demás au o es que en la época eo iza on sob e las ases del desa ollo humano.
Nos in e esa más cómo conside aba Spence que se p oduce el p og eso
sociocul u al. En su isión, una ez más como a Da win, in luyó de mane a
decisi a la ob a de Mal hus y sus ideas nega i as sob e la pe ec ibilidad humana,
con a las cuales eaccionó. “A Theo y o Popula ion” (1852) plan eaba el p incipio
de la supe i encia del más ap o en elación a una mayo in eligencia desa ollada
de ca a a supe a los obs áculos en un con ex o supe poblado. Si no aplicó el
mismo p incipio al o igen de las especies ue po la con icción de que la he encia
de las modi icaciones p oducidas uncionalmen e bas aba pa a explica odos los
cambios82. Ello, no obs an e, no incide en el hecho de que ue Spence quien
elabo ó las bases de lo que hoy día se conoce equí ocamen e como da winismo
80 STOCKING. Vic o ian… Op. ci ., p. 133.
81 SPENCER He be . P inciples o Sociology. Selecciones en: CARNEIRO, Robe L. (edición e
in oducción). The E olu ion o Socie y. Selec ions om He be Spence ´s P inciples o Sociology.
The Uni e si y o Chicago P ess. Chicago. 1974, p. 8.
82 Véase HARRIS. El desa ollo… Op. ci ., p. 110.
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social, que en líneas gene ales puede desc ibi se como p og eso a a és de la
lucha. Más conc e amen e, seguía al menos es líneas de inidas que ya hemos is o
en el con ex o polí ico-económico del siglo: la eliminación de los indi iduos
inú iles de la sociedad po medio de la selección na u al bene icia al conjun o; el
sis ema económico social unciona mejo si cada cual busca sus p opios in e eses,
po lo que se exige del Es ado la no in e ención (así sob e i en las emp esas más
ue es: laissez- ai e); exis encia de una lucha po la supe i encia a ni el de
sociedades en e as. En al isión incidió de o ma undamen al la de ensa del
libe alismo económico en el que Spence c eía ciegamen e, in e elacionada, eso sí,
con una isión posi i a sob e el u u o humano. Así, en aplicación de los p incipios
que acabamos de e , su nega i a a que el gobie no in e iniese a a o de los
pob es no debe conside a se como desp ecio hacia és os; en ealidad, Spence se
mo ía po la c eencia de que la na u aleza decidi ía po sí misma la supe i encia
de aquellos que bene iciasen biológicamen e a la especie. Lo aplica ambién desde
el pun o de is a del sis ema económico, uniendo la doc ina del laissez- ai e a la
de la selección na u al: cada indi iduo debe abaja po sus in e eses p i ados.
Siguiendo es as a gumen aciones a ibuyó un ol de e minan e a la gue a en el
desa ollo de la ci ilización. Las sociedades de ipo indus ial p og esa ían y
deja ían a ás la compe encia mili a .
Las eo ías spence ianas cuajaban pe ec amen e en la ideología impe ialis a
p opia de la época, que se a e aba, en e o os ópicos manidos, a las
ca ac e ís icas biocul u ales in e io es de los sal ajes como azón de la
bene olencia de la conquis a ci ilizado a. Sin emba go, pese a lo que pueda
pa ece dadas las opiniones que hemos is o has a aho a, Spence se encuen a
en e los au o es más c í icos de la a a icia colonialis a eu opea. Su de e minismo
acial se desa olló o almen e al ma gen no sólo de odo in en o de excusa el
dominio y explo ación de unas azas sob e o as, sino ambién de la p esunción de
que se podía aplica a las in e io es el mismo c i e io de juicio que a las supe io es,
pues de la exis encia de di e encias en la na u aleza humana pa a él se seguía que
cada g upo enía que se juzgado de la mane a adecuada a su p opio es ado de
desa ollo: “Lo que e a bueno pa a los homb es ci ilizados no enía po qué se
bueno pa a los na i os”83.
83 HARRIS. El desa ollo… Op. ci ., p. 115
CAPÍTULO 3
EL ESTUDIO DEL PARENTESCO EN
LA ANTROPOLOGÍA DECIMONÓNICA
3. 1 Los obje i os an opológicos y sus medios de consecución
Los an opólogos decimonónicos, basándose en la idea de que oda la
humanidad eco ía el mismo sende o en la misma di ección, die on po supues a la
exis encia de una se ie de e apas a a a esa 84, desde la más simple a la más
compleja, con una cla a di eccionalidad eleológica que espondía a su imagen del
p og eso y que ema a ía en la sociedad pe ec a, es o es, la ic o iana en la cual se
ges ó el g ueso de la eo ía85. Se a aba, pues, de llega a conoce las
ca ac e ís icas de cada ase y las leyes que egían el paso de una a o a, pa iendo
pa a ello de la p emisa de que los enómenos sociocul u ales, al igual que la
na u aleza, se egían po unas leyes de uncionamien o idén ico en el pasado y en el
p esen e que la ciencia podía explica : exis ía un o den de causalidad que
elacionaba odos los ámbi os de la ida social. Se si ie on pa a su in del mé odo
compa a i o y de la a i mación de la exis encia de una psique humana uni o me,
imp escindible pa a elabo a la eo ía de las secuencias.
Los hallazgos a queológicos ue on un elemen o básico en la búsqueda
an opológica, no sólo en lo que a ósiles humanos se e ie e, sino ambién o sob e
odo en elación a los obje os lí icos eu opeos semejan es a los de sociedades
p imi i as coe áneas. La Edad de Pied a, después de odo, había dejado cla o que
84 Así, po ejemplo, a i maba Mo gan: “La expe iencia del géne o humano ha sido casi uni o me;
las necesidades humanas bajo condiciones simila es han sido esencialmen e las mismas”.
MORGAN, Lewis Hen y. La sociedad… Op. ci ., p. 80. Spence , como eíamos, disc epa en es e
pun o del es o de nues os au o es ( ampoco c eía en la unidad psíquica humana). De odos modos,
en el a ance uni o me de la humanidad se econocían excepciones, pe o in e esaban más las
endencias gene ales mayo i a ias. Tampoco in e esaba desc ibi p ocesos his ó icos conc e os.
85 F en e a ellos se alzaba una eo ía que dis u ó de bas an e ama du an e la p ime a mi ad del siglo
XIX, la del degene acionismo, de endida po au o es como Louis de Bonald, Joseph de Meis e o
Richa d Wa hely, y que espondía al deseo de man ene in ac os los da os o ecidos po la Biblia.
A i maba que los pueblos p imi i os con empo áneos e an en ealidad descendien es de pueblos
ci ilizados caídos en la ba ba ie as el episodio de la To e de Babel. La ob a de Lyell ue
undamen al pa a la e u ación de es as ideas. Dos de los e olucionis as que se dedica on con más
de enimien o a a aca las ue on John Lubbock y Edwa d Tylo . El p ime o se si ió de su es udio
sob e la e minología del pa en esco, a i mando que és a se explicaba po la hipó esis del p og eso:
“si dos azas hubiesen llegado al mismo es ado social, una ele ándose desde la e apa in e io
conocida, y o a descendiendo de la supe io , end ían po ue za una nomencla u a o almen e
dis in a; y no hay ejemplo de un sis ema como el que pod ía esul a de la úl ima hipó esis”.
LUBBOCK, John. Los o ígenes de la ci ilización. Al a Fulla. Ba celona, 1987, p. 180. Tylo aducía
la al a de p uebas his ó icas: “la gue a y la con usión, el hamb e y la pes e han de as ado, una y
o a ez, países en e os, han educido sus poblaciones a esiduos mise ables, y han ebajado su ni el
de ci ilización, (…) la ida aislada de zonas abandonadas del país pa ece ende , a eces, hacia el
sal ajismo. Pe o, que noso os sepamos, ninguna de esas causas ha c eado nunca, en ealidad, una
comunidad sal aje”. TYLOR, Edwa d Bu ne . Cul u a P imi i a. Vol. I: Los o ígenes de la
cul u a. Ayuso. Mad id, 1977, p. 56.
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sis ema iza las elaciones en las cinco p ime as líneas cola e ales102 y dejando
a ás el incómodo sis ema p imi i o a io103. El único de ec o de un sis ema que
Mo gan conside aba incompa able po su simplicidad de mé odo y belleza de
nomencla u a e a que ca ecía de é minos pa a los/as íos/as polí icos/as.
Las pa es II y III se dedican al sis ema clasi ica o io, p opio de las amilias
ganowania, u ania y malaya104. Dado que es un sis ema o almen e di e en e al
conocido en el mundo ci ilizado, Mo gan c ee con enien e de ene se an es de
en a en los casos conc e os en una exposición especí ica de las ca ac e ís icas
gené icas p incipales. Así, las concepciones undamen ales se ían105:
1. Todos los descendien es de una pa eja o iginal caen den o de
elaciones de pa en esco econocidas
2. En las elaciones sanguíneas y ma imoniales se le a ibuye a cada
cual un é mino especial. Pe sonas que es án espec o a Ego en
g ados desiguales son colocadas en el mismo ango de las
elaciones de pa en esco.
3. Las di e en es líneas cola e ales en cada caso es án usionadas
con la lineal.
102 El sis ema omano se dis ibuye de la siguien e mane a: la p ime a línea, masculina, comienza
con el he mano - a e - y se compone de él y su descendencia; la segunda línea, masculina,
comienza con el he mano del pad e -pa uus- y se compone de él y de sus descendien es. La e ce a
línea, masculina, comienza con el ío-abuelo pa e no -pa uus magnus- y se compone de él y de sus
descendien es. Las líneas cua a y quin a, masculinas, comienzan con el ío-bisabuelo pa e no -
pa uus majo - y con el ío- a a abuelo pa e no -pa uus maximus-. La línea emenina segui ía el
mismo o den.
103 Aunque se in oduje on é minos especiales pa a exp esa las elaciones de pa en esco en algunas
amas de las g andes amilias, ue on su icien es sólo pa a un pequeño núme o del pa en esco
sanguíneo de cada pe sona. “al menos cua o-cinco den o de los lími es de las p im as cinco líneas
cola e ales, y den o de seis g ados desde el ances o común, podían se indicados sólo a a és de
ases desc ip i as”. MORGAN. Sys ems o … Op. ci ., p. 142.
104 La amilia ganowaniana es el nomb e que Mo gan dio a los ame indios. La amilia u ania
comp ende: pueblos asiá icos como China, g upos de habla d a idiana ipo Tamil, no e de la India
y Japón. La malaya: malayos, hawaianos. En las clasi icaciones ac uales el sis ema e minológico de
pa en esco u anio-ganowanio se co esponde con el i oqués y el malayo con el hawaiano. El au o
habla ambién b e emen e del sis ema esquimal, que conside a “un sis ema clasi ica o io
independien e, di e en e adicalmen e del ganowaniano, u anio y malayo”, conje u ándole un
o igen desde algún sis ema de las es epas asiá icas. Aco de con el sis ema ganowaniano en su
ca ác e clasi ica o io y en la in eg ación de las líneas cola e ales en la lineal, di ie e de él en la
clasi icación de los pa ien es, “en muchos aspec os se ace ca bas an e a los sis emas de las amilias
a ia y u aliana, de las cuales es án más ce ca que de la u ania o de la ganowaniana”. MORGAN.
Sys ems o … Op. ci ., p. 510.
105 Ibid., pp. 143-144. En las pp. 145 y ss. el au o p opone las ca ac e ís icas ma e iales del sis ema
de pa en esco clasi ica o io y las b e es excepciones egis adas.
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4. La elación de p imo es el g ado cola e al más emo o
econocido.
5. Los hijos de he manos son he manos/as en e sí. Los hijos de
he manas son he manos/as en e sí. Pe o los hijos de he mano y
he mana ienen una elación de pa en esco di e en e.
6. La elación de ío se es inge a los he manos de la mad e
7. La elación de ía se es inge a las he manas del pad e
8. Las elaciones de sob ino y sob ina se es ingen, cuando Ego es
a ón, a los hijos de los he manos; cuando Ego es muje , a los
hijos de las he manas.
9. Las elaciones co ela i as se aplican es ic amen e.
Los sis emas ganowanio y u anio se ían la o ma p incipal del
clasi ica o io, pues hacen una dis inción en e líneas pa alelas y c uzadas, mien as
el malayo la hace sob e la base de la gene ación y del sexo.
En sus e lexiones inales sob e su in es igación, Mo gan ol ía una ez
más a es ablece las di e encias en e los sis emas desc ip i o y clasi ica o io.
Ambos descansaban sob e un cue po de ideas undamen ales, más áciles de e en
el p ime o, pues exp esaban las líneas na u ales de la descendencia. Sob e es e
mismo sis ema, el desc ip i o, azonó que si se insis ía en su ca ác e na u al y
espon áneo hab ía que deja de lado el a gumen o a a o de la unidad de o igen,
pues end ía que habe lo sido de odas las naciones. Pe o que si, po o a pa e, se
hablaba de un sis ema p e io di e en e al ma imonio en e pa ejas simples, hab ía
que pensa que el sis ema desc ip i o e a esul ado de la in ención humana106. Los
sis emas clasi ica o ios, po el con a io, e idenciaban que el ma imonio
monógamo no exis ía en el o igen de la humanidad. Hubo de desa olla se a lo
la go de los años y la expe iencia g acias al disce nimien o de sus elemen os
posi i os, de al modo que: “no es del odo imp obable que el ma imonio en es e
al o sen ido uese la ins i ución culminan e po la cual es as amilias eme giesen de
la ba ba ie y comenzasen su ca e a ci ilizada”107. Los sis emas de pa en esco, po
an o, se ían pa a di idi en dos las amilias humanas, dis inguiendo las naciones
106 Mo gan descub e aquí, según Valdés Gázquez, que “son sis emas na u ales en la medida en que
su gen na u almen e po el eje cicio de la in eligencia común [suges ión na u al], pe o no en las
condiciones impues as po la na u aleza, sino en condiciones sociales de e minadas”. VALDÉS
GÁZQUEZ. El pensamien o an opológico de Lewis… Op. ci ., p. 144. Den o de es as úl imas,
Mo gan da á mucha impo ancia a los medios de subsis encia
107 MORGAN. Sys ems o … Op. ci ., p. 469.
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ci ilizadas de las no ci ilizadas. Mo gan concluía que: “aunque ambas o mas son
an an iguas cono la ci ilización, se iende a mos a que la amilia, al como es á
hoy día cons i uida, y cuyo c ecimien o se debió al desa ollo del conocimien o de
la p opiedad, o sus usos, y de su ansmisión po la he encia, yace en la undación
de la p ime a ci ilización de la humanidad”108.
El au o p esupuso que el o igen de ninguno de los dos sis emas e a
explicable po las suges iones na u ales, pe o que sí podía explica se desde la
na u aleza de la descendencia si se pa ía de la c eencia de que exis ie on unas
condiciones sociales ex e nas que los hicie on eme ge . Así: “si pueden se así
explicados, los dos sis emas ascienden en una asomb osa p eeminencia como
ins i uciones domés icas, po lo que se án encon ados pa a ep esen a y
pe soni ica la as a y a iada expe iencia de la humanidad desde épocas
inmemo iables de la ba ba ie”109. En es e aspec o Mo gan in odujo un in e és
ca ac e ís ico de la an opología e olucionis a, pues con empla ía desde aho a la
posibilidad de emplea los sis emas de elaciones pa a el es udio de las condiciones
sociales de las épocas p e é i as de la humanidad en las que su gie on a a és de
una sucesión o denada de las ins i uciones que los hicie on apa ece 110.
Al p egun a se po el o igen del sis ema clasi ica o io el abogado desechó
an o el ecu so a los lazos de sang e pa a la p o ección mu ua y la o ganización
ibal, po que no podían explica odos sus asgos, como la in luencia de la
poliginia y la poliand ia, po se cos umb es no adop adas po odo el g upo social.
Si se buscaban las causas en condiciones an e io es de la sociedad en onces sí
pod ía es ablece se un o igen común. Pa a ello hizo uso de las ca ac e ís icas del
sis ema hawaiano, in eg ando en onces los sis emas de elaciones en una secuencia
diac ónica. Mo gan opinaba que el sis ema malayo, po se más simple, e a
an e io ; luego end ía el u anio-ganowaniano. Si pa a el malayo hacía uso de las
cos umb es hawaianas a la ho a de explica las condiciones sociales en las que
su gió111, pa a el u anio-ganowanio se cen ó en la exis encia de la o ganización
108 MORGAN. Sys ems o … Op. ci ., p. p. 470.
109 Ibid., p. 473
110 VALDÉS GÁZQUEZ. El pensamien o an opológico de Lewis… Op. ci ., p. 147. Su aplicación
la e emos al abo da Ancien Socie y.
111 En las islas Sándwich en el siglo XIX los misione os cons a a on la exis encia de una o ma
combinada de poliginia y poliand ia: en una de las amas a ios he manos i ían en poliginia y sus
muje es en poliand ia; en la o a a ias he manas i ían en poliand ia y sus ma idos en poliginia.
Mo gan opinaba que la exis encia de es a cos umb e indicaba la exis encia de una condición an e io
de in e cambio p omiscuo incluyendo la cohabi ación de he manos y he manas. El sis ema de
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ibal112. Tan o pa a el o igen de uno como pa a el ánsi o hacia el o o, el abogado
c eía necesa io habla , más que de una ins i ución, de di e en es ins i uciones y
cos umb es an e io es al ma imonio monógamo. Opinaba, desde una pe spec i a
muy e olucionis a, que la humanidad había hecho p og esos dispa ejos desde sus
inicios de al modo que algunos pueblos se man enían en es ados p imi i os, “y
aho a e elan muchos de los es adios que in e ienen en el p og eso”113. Él mismo
es ableció la se ie de cos umb es e ins i uciones que explicaban el o igen del
sis ema clasi ica o io y su exis encia has a su sus i ución po el desc ip i o114, que
hab ían b o ado g adualmen e, p e aleciendo más o menos de o ma simul ánea y
modi icándose en di e en es á eas bajo in luencias pa icula es:
1. In e cambio p omiscuo. Es adio de la humanidad más p óximo a la
condición animal. El homb e e a un sal aje de débil in elec o y sen ido
mo al.
2. Ma imonio o cohabi ación en e he manos y he manas. E a
imp escindible acep a es a cos umb e en e los ances os de las
naciones que en el momen o poseían el sis ema clasi ica o io si se
p e endía a i ma su o igen na u al.
3. La amilia comunal (p ime es adio de la amilia). El comunismo se
elacionaba con la unión del es ue zo pa a p ocu a se la subsis encia.
Mo gan con aba con ejemplos i os115.
4. La cos umb e hawaiana.
5. La o ma malaya del sis ema clasi ica o io de elaciones.
6. La o ganización ibal. Fue undamen al en el sen ido de que hizo que
las bandas ecinas dependiesen unas de o as pa a consegui muje es.
elaciones se explica ía desde la na u aleza de la descendencia si un g upo de he manos se casase
con un g upo de he manas y con i iesen jun os ( amilia comunal). Mo gan insis ía en la exis encia
de es a ase del desa ollo humano, a pesa de conside a epulsi a y desag adable la idea de una
condición an eceden e del homb e en la que no exis ía la p opensión a empa eja se y a i i en una
elación amilia (es o es, monógama). Véase MORGAN. Sys ems o … Op. ci ., pp. 480-481.
112 A las cos umb es del sis ema malayo se suma la o ganización ibal, que su ge de la up u a de la
cohabi ación de he manos y he manas y la obligación de casa se ue a de la ibu (es deci ,
p ohibición del inces o y exogamia de clan), algo que impulsa “la úl ima ealización del ma imonio
en e pa ejas simples, y el esdo de la amilia e dade a”. Ibid., p. 485.
113 Ibid., p. 479.
114 Ibid., p. 480.
115 Añadió en elación a es e pun o en una no a a pie de página el ema de la a qui ec u a domés ica
de los indios ame icanos, desa ollado an e io men e en un capí ulo que el edi o le obligó a
sup imi en la edición de ini i a de la ob a.
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7. El sis ema de elaciones u anio y ganowaniano.
8. Ma imonio en e pa ejas simples. Si exis ió en épocas p imi i as,
ue on excepciones. Al limi a se el acceso a las muje es de la p opia
ibu y ene que acudi a o a a a és de la negociación, el ueque o la
cap u a, el es ue zo de la ob ención implica ía el deseo de posesión
única.
9. La amilia bá ba a (segundo es adio de la amilia). E a un ag egado de
amilias que adop a on un modo de ida en común con au o idad ibal.
10. Poligamia. Suponía acumulación de iqueza, de ahí que dedujese el
au o que la cos umb e e a ela i amen e ecien e. Los he manos que
u iesen la iqueza su icien e como pa a ene a ias esposas las
ese a ían pa a sí. A ance, decía Mo gan, hacia la e dade a amilia.
11. La amilia pa ia cal ( e ce es adio). Un único a ón a la cabeza.
12. Poliand ia. E a una consecuencia de la poligamia a la que no p es ó
a ención.
13. El su gimien o de la p opiedad con la ijación de la sucesión lineal a las
posesiones. Mo gan conside aba undamen al la in luencia de la
p opiedad sob e la ci ilización, pues consis ía en el ge men del p og eso
desde la ba ba ie. Al acumula se posesiones su gió el deseo de
ansmi i las a los hijos p opios, momen o en el que se hizo necesa io
dis ingui las líneas cola e ales de la lineal. Además, sólo el ma imonio
en e pa ejas pe mi ía ce i ica con segu idad la pa e nidad. Los
gobie nos, las ins i uciones y las leyes son agen es de c eación y
p o ección de la p opiedad.
14. La amilia ci ilizada (cua o y úl imo es adio de la amilia). Un homb e,
una muje y sus hijos. La p opiedad acabó con cualesquie a o as
cos umb es inconsis en es con es a o ma ma imonial. La gens omana
e a una de las ilus aciones emp anas de la amilia ci ilizada.
15. El de ocamien o del sis ema clasi ica o io de elaciones y su
sus i ución po el desc ip i o.
Mo gan se plan eó ambién si podía in e i se de la posesión común del
mismo sis ema de elaciones la conexión genealógica de cie as naciones.
Con encido de que “las di e en es hipó esis de la in ención acciden al concu en e,
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del p és amo de unas a o as, y del c ecimien o espon áneo e a en e amen e
inadecuadas”116, de endió a capa y espada la eo ía del mismo o igen en una época
muy alejada en el iempo. Se p egun ó además si podía deduci se de la posesión
común del mismo sis ema de elaciones en á eas desconec adas la conexión
genealógica de las amilias que lo p esen aban. Es o iene que e con su obje i o
de demos a el o igen asiá ico de los indios ame icanos, pa a lo cual p esen ó
como ejemplo de apoyo las simili udes en e los sis emas séneca y amil (India).
Las azones de ales semejanzas las explicó a a és de cua o posibles espues as:
po p és amo de una a o a (di usión), lo que desca ó pues según sus ablas el
sis ema de elaciones se había ansmi ido jun o con la lengua y no de o ma
aislada, y además no había conexión e i o ial en e los pueblos; po in ención
acciden al en á eas desconec adas, lo que e a imposible dado lo complicado del
sis ema y el hecho de que exis ían sólo dos en el mundo; po c ecimien o
espon áneo en á eas desconec adas bajo la in luencia de suges iones su giendo de
simila es necesidades y simila es condiciones de sociedad, pe o e a al amen e
imp obable que una misma secuencia como la es ablecida pa a explica el
nacimien o del sis ema u anio y ganowanio pudiese p oduci se más de una ez117;
po ansmisión con la sang e desde una uen e o iginal común, que es la hipó esis
que él manejó median e lo que denominaba como co ien es de sang e, elemen o de
ca ác e lama ckiano que p imaba los ca ac e es adqui idos y ansmi idos a a és
de las gene aciones: “una ez es ablecido el sis ema encuen a en los di e en es
lujos de la sang e un ins umen o y un medio pa su ansmisión a a és de
pe íodos de du ación inde inida. Como las innume ables líneas ascienden a a és
de los años, con e gen con inuamen e has a que inalmen e se encuen an en un
pun o común, y cualquie a que uese la sang e o iginal, capaz de lui en su
co ien e, se asmi ió po sí misma. ¿Pod ía habe exis ido en el ce eb o humano
116 MORGAN. Sys ems o … Op. ci ., p. 495.
117 Valdés Gázquez señala que al in en a compa ibiliza es a secuencia con el o igen asiá ico de los
indios, Mo gan igno ó algo que enían muy p esen e sus con empo áneos: que lo único que podía
sus en a una secuencia e olu i a e a p esupone que g acias a la unidad psíquica del se humano
una única in eligencia, ac uando en las condiciones idén icas de cada es adio de e olución, p oducía
los mismos esul ados de o ma independien e. V. VALDÉS GÁZQUEZ. El pensamien o
an opológico de Lewis… Op. ci ., p. 169. La concepción hípe -mig acionis a que lle aba al au o a
sos ene el o igen asiá ico de los na i os ame icanos ue diluyéndose a aíz de una ca a del
sace do e McIl aine en la que le comen aba que la di usión del sis ema clasi icado podía demos a
que odos los g upos que lo u ilizaban es aban elacionados en e sí, de al modo que e a p obable
que el sis ema pudiese deno a una e apa más emp ana del desa ollo humano. Aquí se halla el
o igen de Ancien Socie y.
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p imi i o al cosa que se de i ase de los cauces de la exis encia, a a és de odas
las icisi udes, que es as simples ideas, en sus elaciones ijadas, po las cuales el
homb e debía dis ingui a sus di e en es pa ien es? Es as ideas ue on semillas
plan adas en el comienzo, y en ge minación pe pe ua”118. Mo gan de endía aquí,
pues, un o igen único pa a oda la humanidad, que eme ge ía de la ba ba ie a a és
del p og eso mo al.
La p ime a c í ica des acable que se le hizo a es a ob a ue la del abogado y
p ehis o iado inglés John Lubbock, más a de lo d A ebu y119, en su a ículo
“On he De elopmen o Rela ionships”, publicado en 1871 en el p ime olumen
del Jou nal o he An h opological Ins i u e, y que inclui ía en 1875 en la e ce a
edición de su ob a O igin o Ci iliza ion and he P imi i e Condi ion o Man.
Lubbock p e endió desmen i la idea de que pudo exis i una elación en e
los sis emas de pa en esco -cuya e olución conside aba exp esi a del cu so de la
his o ia y del p og eso- y las a inidades é nicas. En elación a ello echazó la eo ía
de Mo gan que pos ulaba idén ico o igen pa a los indios no eame icanos que pa a
pueblos asiá icos como el de los amiles, alegando que en al caso hab ía de
supone se lo mismo pa a los iyianos y ongueses, y: “bien sabido es, no obs an e,
que esas azas pe enecen a di isiones muy dis in as de la humanidad, y
cualesquie a hechos que e elen semejanza en e ellas, po in e esan es e
impo an es que puedan se como p uebas de la unidad del espí i u y de la his o ia
humana, e iden emen e no pueden ene ninguna conexión con a inidades
e nológicas especiales”120; a ó de p oba lo con la elabo ación e in e p e ación de
sus p opias ablas. Conside ó que los é minos de pa en esco los empleaban las
azas in e io es pa a designa los esul ados de las cos umb es del ma imonio, sin
implica la idea occiden al que se enía de ales elaciones: los lazos, de echos y
debe es de los indi iduos en e sí, así como la ansmisión de la p opiedad, se
egían po su elación con la ibu, no con la amilia.
118 MORGAN. Sys ems o … Op. ci ., p. 505.
119 John Lubbock (1834-1913). Aunque se dedicó especialmen e a la p ehis o ia, ambién lle ó a
cabo es udios de índole e nog á ica y na u alis a. Apa e de su ace a de abogado, pa icipó en
polí ica y en la Cáma a de Come cio de Lond es. Fue icep esiden e de la Royal Socie y y
p esiden e de la Sociological Socie y, además de co esponsal de la Academia de Ciencias de Pa ís.
Se a a sin duda de uno de los e olucionis as más las ados -desde luego explíci amen e- po el
peso del e nocen ismo eu opeo, mos ándose cons an emen e mo i icado po las ideas y hechos
abominables que debía cons a a an e sus lec o es.
120 LUBBOCK, John. Los o ígenes… Op. ci ., pp. 133-134.
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La c í ica de John Fe guson McLennan121 u o consecuencias más
amplias que las de Lubbock. Exp esada en S udies in Ancien His o y en 1876, a
Mo gan le dio iempo de con a es a la añadiendo la suya p opia al esquema de
McLennan en su ob a Ancien Socie y, que po en onces se hallaba en p ensa. Si la
polémica no se ex endió más allá en el iempo ue debido a la salud de ambos
an opólogos, que casualmen e allecie on en el mismo año, 1881, con pocos meses
de di e encia.
El escocés c i icó la a i mación de Mo gan de que dado el o igen na u al del
sis ema clasi ica o io e a imp escindible que hubiese habido un es adio de
ma imonio comunal -empleando el é mino de Lubbock- que comp ende ía
he manos y he manas i iendo jun os en p omiscuidad inces uosa. De la cos umb e
hawaiana ni siquie a había podido da el es adounidense p uebas más con unden es
que los es imonios del juez M . And ews y del Re e endo A emus Bishop, que
McLennan des i uaba diciendo que no e an en absolu o de ini i os. Po an o,
ninguna de las asunciones de i adas de la c eencia en es os es adios se ían álidas:
ni que el sis ema malayo de pa en esco e a un sis ema de elaciones consanguíneas,
ni que cada elación en su in e io podía explica se po la na u aleza de la
descendencia; llama pad e a odos los he manos del pad e o mad e a las he manas
de la mad e se ía en ealidad, a ojos de McLennan, una p ueba de pob eza de
lenguaje. Acusó ambién a Mo gan de no da una explicación al hecho de que se
pudiese llama hijo, en los pueblos que man enían en aquel momen o el sis ema
malayo, a un niño desde el pun o de is a de los p ogeni o es, de los he manos y
he manas indis in amen e an o del pad e como de la mad e, así como de los íos
polí icos, cuando las elaciones de es as pe sonas con el muchacho di e ían
dependiendo de si los/as íos/as lo e an po pa e ma e na o pa e na, po ía
consanguínea o a ín, dado que los esposos no e an he manos en e sí: “¿Cómo, de
acue do a la na u aleza de los descendien es, llegan las elaciones que pod ían
habe sido desa olladas en es e g upo amilia , de pe sonas odas de una misma
sang e, a se aplicables a elaciones en g upos amilia es del g upo exis en e en el
121 John Fe guson McLennan (1827-1881). Abogado escocés, miemb o del Colegio de abogados de
Escocia y miemb o undado del Edinbu gh E ening Club. Fue uno de los ju is as adsc i os a las
eo ías de la e olución más impo an es de su época, a la pa que el más c í ico de odos sus colegas,
has a el pun o que de él dice Lowie que “es aba demasiado enamo ado de sus p opios
azonamien os pa a oma en cuen a hipó esis opues as”. LOWIE, Robe . His o ia de la E nología.
Fondo de Cul u a Económica. México, 1974, p. 65. Su p incipal ob a, P imi i e Ma iage, se
publicó en 1865; Mo gan a eme e á con a sus eo ías.
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que los ma idos y las muje es no son he manos y he manas, y las sang es son
di e en es es? Es azonable c ee que el seño Mo gan nunca io es a di icul ad”122.
El o igen del sis ema, po lo an o, quedaba sin explica de o ma sa is ac o ia.
Negó ambién las implicaciones que Mo gan daba a la o ganización ibal,
conside ando que no podía ealmen e p e eni los ma imonios en e he manos y
he manas123 y que su peso en el paso del sis ema malayo al u anio y ganowanio no
e a el que p e endió dá sele. La exogamia no pudo ans o ma el sis ema malayo
po comple o.
Los e o es come idos po Mo gan, en cualquie caso, quedaban esumidos
en dos: “su p ime e o ue que no io con emplada de o ma egula la p incipal
peculia idad del sis ema –su clasi icación de pe sonas conec adas; que no buscó el
o igen del sis ema en el p obable o igen de la clasi icación (…). El segundo e o ,
o lo que yo c eo que es un e o , ue asumi a la lige a que el sis ema e a un sis ema
de lazos de sang e”124. El sis ema clasi ica o io, de endía McLennan, no e a un
sis ema de ínculos sanguíneos, los é minos no hacían e e encia eal a posiciones
de pa en esco eales ni se podía ene a la ez dos sis emas de elación sanguínea
(McLennan hablaba de la iliación ma ilineal). La conclusión e a ob ia: el sis ema
clasi ica o io e a me amen e un modo de salu ación. Así, aún es ando de acue do
con que ilus aba una condición social del homb e muy an igua, di e ía po
comple o en la na u aleza de su o igen, que pos uló ayudándose de los da os
ecogidos po Mo gan y en elazándolo con sus p opias ideas sob e la poliand ia de
ipo naya y ibe ana, llegando al esumen del sis ema malayo como “1. Una
necesidad o con eniencia de clasi ica a los pa ien es unidos en amilias mien as
ma idos y muje es no i ían jun os en la misma; y 2. La ampliación de las clases
de pa ien es a a és de la conexión de amilias po el ma imonio, con las muje es
pasando como no ma común a las amilias de los ma idos”125.
122 MCLENNAN. S udies in Ancien His o y. London. 1876, pp. 347-348.
123 “La o ganización ibal (...) es simple exogamia, la p ohibición del ma imonio en e pe sonas de
la misma ibu de descendencia, o de las que poseen el mismo nomb e amilia de ó em. Y la
exogamia p ohibe el ma imonio en e he manos y he manas sólo cuando son hijos de la misma
mad e, o de mad es que compa en la misma sang e. Se sigue de es o que el hijo de un homb e y la
hija de su he mana, mien as se conside en he mano y he mana, se ían lib es, cuando la
o ganización ibal lo hubiese es ablecido, pa a casa se, pues pe enecían a di e en es ibus de
descendencia”. MCLENNAN. S udies… Op. ci ., pp. 353-354.
124 Ibid., pp. 360-361.
125 Ibid., p. 391.
- 68 -
3.3. De la amilia al indi iduo.
Las eo ías ju ídicas del de echo y la eligión
El Ancien Law de Hen y James Sumne Maine126, publicado en 1861,
pa ecía no se en p incipio más que un a ado sob e de echo omano y sus
a ian es eu opeas. De hecho, pa ía de una di e enciación en e sociedades
p og esi as y es aciona ias que le lle aba a desca a el es udio de es as úl imas
como álido pa a cualquie cues ión sob e la his o ia humana, conside ando que
habían ca ecido desde la pues a po esc i o de un cue po de de echo del deseo de
mejo a sus ins i uciones ci iles. Ello lo lle ó a deja de lado cualquie g upo no
pe enecien e a la Eu opa occiden al, cuya ci ilización, ex endida a su o igen a io,
suponía a sus ojos la excepción en la his o ia del mundo. No obs an e es a ausencia,
su es udio de las sociedades eu opeas en sus e apas p imi i as, especialmen e la
omana, e is e un g an in e és desde el pun o de is a an opológico, ello incluso a
pesa de que su in ención p ime a con esa pudiese no habe sido la de ex apola
sus conclusiones más allá del con ex o indoeu opeo, pues sus p opios
con empo áneos conside a on su aplicabilidad de in encionalidad uni e sal y como
al la c i ica on y discu ie on; la exposición del ju is a, aunque simple, no dejaba de
esponde al obje i o de búsqueda de las ases del desa ollo humano.
La p incipal con ibución de Maine a la An opología, dice Ha is, es “su
suge encia de que el pa en esco ha p opo cionado el p incipio básico de
o ganización de la sociedad p imi i a”127, hipó esis que compa e en ealidad con
126 Hen y James Sumne Maine (1822-1888). P o eso de Leyes en Camb idge. Fue miemb o del
Consejo Sup emo del Gobe nado Gene al de la India y icecancille de la uni e sidad de Calcu a,
donde esidió a ios años. Reg esó a Ingla e a en 1869, ob u o la cá ed a Co pus de Ju isp udencia
en Ox o d y en 1877 la cá ed a de De echo In e nacional en Camb idge
127 HARRIS. El desa ollo… Op. ci ., p. 166. En Ancien Law Maine no ue más allá de las
sociedades a ias en la exposición de sus eo ías. En su ob a Ea ly His o y o Ins i u ions, de 1875,
amplió su concepción pa ia cal del pa en esco a los pueblos semi as y u álicos y admi ió la
exis encia de g upos en los que la cues ión de la consanguinidad e a inconciliable con la hipó esis
de un an epasado único, mencionando los es udios de Mo gan, sob e los que a i mó que: “po
in e esan es que sean semejan es in es igaciones, nada enemos que e con ellas mien as no se
es ablezca con ce idumb e que el pa en esco en las azas supe io es es el desa ollo na u al de esa
especie de pa en esco conocida solamen e en e las azas in e io es; y aún en onces, ales
in es igaciones no end ían pa a noso os más que un in e és muy emo o”. Incluso Mo gan,
señalaba Maine, a i maba que el sis ema que p e alecía en las azas a ia, semí ica y u álica se había
es ablecido después de la ins i ución del ma imonio en e pa ejas simples. Po o a pa e, la unción
de simpli icación que eje cía el sis ema de nomencla u a de esas ibus in e io es ambién podía
desempeña la en las azas supe io es el pode pa ia cal, “pues simpli ica las ideas de pa en esco y
de obligación, po de p on o en la amilia pa ia cal, y, en úl imo é mino, en el clan o en la ibu”.
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la caza, e as is as como una ca ga y, po lo an o, sac i icadas en su mayo ía. Es a
p ác ica in an icida, que exis ía oda ía en e algunos pueblos coe áneos al au o , se
explicaba, pues, acionalmen e. La escasez de muje es que llegaban a la edad de
p oc ea implica ía la exis encia de p omiscuidad sexual, dado que de no exis i
és a las luchas in e nas hab ían sido cons an es. Así, es os g upos compa i ían sus
muje es como si se a asen de o o bien cualquie a. Los niños pe enece ían
ambién a la ho da, “y es p obable que an es del ascenso del pa en esco, odos los
g upos humanos siguiesen es e modelo” 145.
Lubbock hablaba de la inexis encia del ma imonio al como lo en endía en
su con ex o occiden al, incluida la ausencia del sen imien o amo oso. Pa a
espalda su idea lle ó a cabo una enume ación de ejemplos de la supues a
ins i ución ma imonial y sus ce emonias omados descon ex ualizadamen e de
au o es di e sos que iban desde an opólogos has a me os iaje os, pasando po
uen es clásicas. A i mó que: “hay p uebas nume osas de que las azas in e io es
i en o han i ido en el es ado de lo que pod ía llama se «ma imonio
comunal»”146. A con inuación, p ocedió a la acumulación de ejemplos ípica de su
ob a. En e o os, habló de G ecia has a la época de Céc ope, de los masage as y de
la ibu e íope de los au es men ados en He odo o, que no conocían el ma imonio,
de los indígenas de la Isla Ca lo a -obse ados po un al M . Poole-, cuyas muje es
pa ecían conside a a casi odos los homb es de su p opia ibu como ma idos, de
las ibus aus alianas - omando como uen e las leyendas au óc onas- y de los
habi an es de las islas Sándwich, clasi icados po Mo gan en el sis ema hawaiano.
De la admisión de que “la comunidad de muje es, según indican las páginas
an e io es, exis e o ha exis ido en an as azas de un g ado in e io de ci ilización
[se deduce que] ep esen a la p imi i a y más emp ana condición social del
homb e”147. En ella, sin emba go, hab ían apa ecido ya las p ime as endencias
hacia la posesión indi idual de las muje es en e jó enes gue e os que hubiesen
hecho cau i as en la gue a sob e las que el es o del g upo no enía de echos. Los
hijos, de momen o, pe enecían a la ibu.
145 MCLENNAN, John Fe guson. P imi i e Ma iage. Uni e si y o Chicago P ess. Chicago, 1970,
p. 69.
146 LUBBOCK. Los o ígenes… Op. ci ., p. 84.
147 Ibid., p. 92.
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McLennan c i icó el concep o de Lubbock de ma imonio comunal,
incidiendo en la inconsis encia de su uso an o pa a indica la inexis encia de
ma imonio como el ma imonio de odos los homb es con odas las muje es. En el
segundo de los casos se habla ía de de echos comunales de los esposos sob e las
muje es, cuando en el es ado de he ai ismo -adop ando el ocablo bacho eniano-
no se admi ía ningún ipo de de echo en ma e ia de sexo. La con adicción
p incipal de Lubbock es a ía en a i ma que la ibu no enía de echos sob e la
cau i a de gue a, pe o que la ap opiación debía se expiada po que se es aba
in ingiendo el de echo del g upo o igina io de la muje . McLennan e u ó los
ejemplos aducidos po el p ehis o iado inglés an o de la exis encia del comunismo
con las muje es como de la necesidad de es a compensación a i mando que
ninguno de ellos e a una p ueba cla a de las eo ías de lo d A ebu y148. También
a acó la a i mación de que la posesión de una muje po un solo homb e se iniciase
con su cap u a indi idual, pues és a se lle aba a cabo usualmen e de o ma g upal.
El escocés, echando po ie a el esquema de Lubbock, p e endía en ealidad
hace cae odo aquello que a ec aba nega i amen e al suyo: “sus explicaciones del
o igen de la exogamia, la p ác ica de la cap u a, el in an icidio emenino, y odas
las cos umb es conec adas con es as”149.
De la le a de Spence ambién hubo una c í ica a la isión de Lubbock,
an o al concep o de ma imonio comunal, que conside aba inadecuado, como a la
ausencia o al del concep o de p opiedad en el sal aje. En el p ime caso, Spence
a i maba que el ma imonio comunal se hubiese insc i o como pa e de unas leyes
sociales inexis en es en el es ado social inicial de la humanidad. En el segundo, el
au o se basaba en cues iones como la posesión indi idual po pa e de los sal ajes
con empo áneos de a mas, ins umen os de abajo o es imen a, ex apolando es e
«impulso monopolizado » al homb e p imi i o. P ecisamen e en elación a la
p opiedad p i ada ejió la hipó esis que lo pa icula iza en es e apa ado espec o al
g ueso de las opiniones de sus coe áneos, pues Spence no conside aba que la
p omiscuidad hubiese sido algo gené ico en los albo es de la his o ia humana. De
hecho, de la posesión indi idual de la muje conside aba que debíamos “in e i
que, aún en los iempos p ehis ó icos, la p omiscuidad es u iese e enada po las
148 MCLENNAN. S udies… Op. ci ., pp. 430-443.
149 Ibid., p. 449.
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uniones indi iduales es ablecidas en el a ec o y man enidas con la ue za en e a
o os homb es”150. Exis ió, e ec i amen e, en algún momen o p e io al desa ollo
de la ma ilinealidad, que se de i ó de ella dada la imposibilidad de es ablece la
pa e nidad en el con ex o de es e ipo de elaciones sexuales.
También Mo gan c eía en una e apa p omiscua, que hemos is o ya en
elación al sis ema hawaiano. En Ancien Socie y, publicada en 1881, ol ió a
incidi en ella siguiendo sus a gumen aciones ca ac e ís icas sob e la e olución
desde las e apas in e io es a o as supe io es. Su amilia consanguínea, p ime a
o ma o ganizada de la sociedad, enía que se p ecedida, po lógica, po una
si uación an e io , siendo la más plausible -po no deci la única posible- la de la
p omiscuidad sexual.
La His o ia del ma imonio humano de Edwa d Wes e ma ck ue
publicada en 1891, lo cual le pe mi ió deja a ás las ob as del g ueso an opológico
decimonónico que de endían la exis encia de la e apa de p omiscuidad p imi i a
seguida de la ma ilineal, algo que él obje aba. Aunque log ó bas an e epe cusión
en su momen o, pues pa ecía e mina con el deba e sob e la incómoda cues ión de
la sexualidad p omiscua humana, an eñida con la isión idónea de la
monogamia151, ue c i icado pos e io men e po su uso descon ex ualizado y laxo
de las uen es an opológicas. No obs an e, de él dijo Lowie que su in e és p ima io
“no es la cul u a; se a a de un ilóso o que u iliza los enómenos cul u ales pa a
ilus a sus ideas (…). El lec o iene la imp esión desconce an e de que no hay
nada que le in e ese menos que comp ende las ibus p imi i as en la mane a como
lo ha ía un his o iado de la cul u a”152.
150 Spence , He be . Ins i uciones domés icas. Sopena, Ba celona. Sin año de edición, p. 57.
151 La incomodidad no escapaba ampoco a los ojos de los e olucionis as que habían de endido pese
a odo dicha e apa. Bacho en, po ejemplo, e lexionaba: “La exclusi idad de la elación
ma imonial pa ece an es echa y necesa iamen e empa en ada con la nobleza de la na u aleza
humana que es conside ada po la mayo ía como la si uación o igina ia, y la a i mación de una
elación en e los sexos más baja y deso denada es en iada al eino de los sueños, al conside a la un
ex a ío de inú iles especulaciones sob e los comienzos de la exis encia humana. ¿Quién no se
uni ía de buen g ado a es a exp esión y e i a ía a nues a aza el dolo oso ecue do de una in ancia
an indigna? Pe o el es imonio de la His o ia p ohíbe p es a oídos a las insinuaciones de la
sobe bia y el egoísmo, y pone en duda el ex ao dina iamen e len o p og eso de la Humanidad
hacia la ci ilización ma imonial”. BACHOFEN. El ma ia cado. Op. ci ., p. 49.
152 LOWIE, R. H. His o ia… Op. ci ., p. 122.
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Pa iendo de la inexis encia en su época de pueblos que mos asen un es ado
de p omiscuidad sexual y de la desac edi ación de di e sas uen es que hablaban de
él153, a acaba es a esis si iéndose del plan eamien o de que en los pueblos
coe áneos se cons a ase como esquicio de aquél la libe ad sexual p e ia al
ma imonio. El au o a i maba que: “en ningún caso puede es e hecho señala se
como esiduo de una p omiscuidad p imi i a, bien po que no ep esen a la
exis encia de ini i a de al hábi o o po se cos umb e de ecien e implan ación. La
libe ad p enupcial no implica el que la muje sol e a cambie de con inuo de
aman e ni que el homb e no casado haga obje o de sus a enciones a muje es
di e sas, ni ampoco el que puedan hace lo impunemen e”154. Podía a a se,
ambién, de un modo de ensayo p e io a la unión ma imonial, exigido en muchos
pueblos cuyos da os no especi icó, si bien gene alizó que en e los no ci ilizados el
hecho de que se obligase al homb e a casa se con la jo en emba azada o a paga
una mul a e a indica i o de que se conocía la iden idad pa e na y de que, po lo
an o, no se a aba de p omiscuidad. Wes e ma ck conside aba ambién que el
ni el de la cas idad p enupcial de una ibu no e a p opo cional al g ado de cul u a,
opándose con que en las más in e io es me ecía más espe o que en e o as más
ci ilizadas: “es o pa ece lógico siendo el ma imonio la elación no mal y na u al
en e los dos sexos de la g an amilia humana”155.
En elación a las a i maciones de Lubbock sob e el ma imonio comunal, el
au o a ó de desmon a la eo ía de la exis encia de cie as cos umb es que se
empleaban como p ueba de es adios p e ios, cen ándose en el caso del ius p imae
noc is. Donde lo d A ebu y decía que la posesión exclusi a de una muje sólo
podía adqui i se legalmen e po el econocimien o empo al de los de echos
comunales p eexis en es, Wes e ma ck hablaba del miedo supe s icioso a la sang e
po la pé dida de la i ginidad y la necesidad de que el ac o lo lle ase a cabo una
pe sona de au o idad p epa ada pa a ello. En el caso de la cos umb e de o ece la
muje p opia al huésped, la conside ó me a he encia de una ley de hospi alidad. En
cuan o a la elación en e p omiscuidad y sucesión ma ilineal, el au o negó que
exis iese una co espondencia exac a en e ese ipo de iliación y el
153 Wes e ma ck acusaba a di e en es au o es que a aban de la p omiscuidad sexual de con usión
de és a con o os enómenos como el elajamien o sexual o la ecuencia de la sepa ación;
asimismo, ambién a i maba que muchos de los in o mes que p esen aban al enómeno e an
ambiguos y que las uen es clásicas lo men aban sin undamen o.
154 WESTERMARCK. His o ia... Op. ci ., p. 15.
155 Ibid., p. 17.
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desconocimien o de la pa e nidad; exis ían sociedades de de echo ma e no en las
que se conocía pe ec amen e la pa e nidad del bebé, así como sociedades de
de echo pa e no en las que no se enía al segu idad o incluso en las que el pad e
legal no e a el biológico.
A odo es o se sumaban los celos, ca ac e ís ica p eponde an e en los
machos humanos en las épocas más emo as, in e p e ados po Wes e ma ck como
la i a p o ocada po la pé dida o el emo a pe de una posesión obje o del a án
sexual. Ello, sin duda, se ía un obs áculo e iden e a la exis encia de la
p omiscuidad.
La conclusión, en cualquie caso, e a que: “puede asegu a se sin emo a
e o es que no hay ni una sola cos umb e de las que se alegan como eliquia o
es igio de una cohabi ación p omiscua en e los dos sexos o del an edicho
ma imonio comunal que haga supone la exis encia de al es ado en o os iempos.
Los hechos que se aducen en apoyo de esa hipo é ica p omiscuidad no au o izan a
p esumi que al es ado uese la o ma p e alecien e de las elaciones sexuales en
pueblo alguno, y mucho menos que hayan cons i uido un es ado gene al den o del
desa ollo social del homb e ni que haya sido el pun o de pa ida de oda la his o ia
de la humanidad. En igo , la hipó esis de la p omiscuidad no sólo ca ece de base
en cuan o a hechos conc e os, sino que se opone a las suposiciones más p obables
que nos es dado colegi ace ca de las condiciones p imi i as en que se desa ollaba
la ida del homb e”156. Es deci , la del macho dominan e p o ec o de la muje y
los hijos.
3.5. El sexo en el pode : pa ia cado o ma ia cado
Lo con a io a la co ien e de opinión común espec o a los o ígenes de la
humanidad en e los an opólogos e olucionis as del siglo XIX e a, dado al
and ocen ismo des acado de la sociedad decimonónica, el pa ia cado. A él se
a e ó, sin emba go, Hen y Maine, que a i mó con unden emen e que: “el
esul ado de las p uebas que p esen a la ju isp udencia compa ada es que la
condición p imi i a de la especie humana ue lo que se llama el es ado
156 WESTERMARCK. His o ia... Op. ci ., p. 24.
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pa ia cal”157. El pun o de pa ida de es a a i mación no dejaba de se un an o
ingenuo, c eyendo como c eía que la his o ia bíblica de los pa ia cas heb eos podía
oma se como uen e his ó ica idedigna y que si ningún es udioso de los
enómenos sociales había llegado an es a las mismas conclusiones había sido po
halla se bajo los e ec os de p ejuicios eligiosos y an isemi as. Maine esal ó los
da os signi ica i os de es os ex os: “el pa ien e a ón de más edad, el ascendien e
de mayo edad, e a dueño absolu o en su casa; enía el pode de ida y mue e
sob e sus hijos y su amilia, al mismo iempo que sob e sus escla os, y en ealidad,
las elaciones de pad e e hijo y de seño y escla o, no di e ían apenas en o a cosa
que en la capacidad del hijo pa a llega a je e de la amilia”158. De ello se ex aen
los p ime os asgos de la pa ia po es as: pode absolu o del pad e sob e la ida y
bienes de su esposa, hijos y sie os159, que ambién encon ó en los e sos de
Home o, si bien en G ecia la au o idad del pad e quedaba limi ada, al con a io que
en Roma, a la mino ía de los hijos. P ecisamen e Maine se basó pa a sus esis en el
de echo omano, que había man enido es as ca ac e ís icas, como ipo de la
au o idad del pad e en los iempos p imi i os, conse ando la ins i ución desde las
épocas emo as160.
El abogado conside ó el pa en esco en el ámbi o de la ju isp udencia
omana como dependien e de la pa ia po es as y limi ado po ella, siendo
ep esen a i o de los iempos más an iguos el pa en esco po agnación -línea
exclusi a de a ones- en e al pa en esco de cognación y eniendo en cuen a que:
“la base de la agnación no es el ma imonio del pad e y la mad e; es el pode del
pad e. Son, pues, pa ien es po agnación odos los que es án bajo la misma pa ia
po es ad161, o que han es ado o que pod ían es a lo si su an epasado hubiese i ido
157 MAINE. El de echo… Op. ci ., p. 87.
158 Ibid., p. 88.
159 Los de echos del pad e e an de ida y mue e, de cas igos co po ales, de modi ica la condición
pe sonal, de casa o di o cia , de hace pasa a o a amilia a a és de la adopción. Pe o ambién
debe mo al -Maine p e e ía el ocablo men al, pues conside aba que mo al pe enecía a un
desa ollo men al más a anzado- de man ene a sus dependien es y de esponsabiliza se de sus
deli os.
160 La única excepción en la que el pad e podía pe de sus de echos sob e los hijos se hallaba en el
ámbi o del ius publicum en ci cuns ancias en las que el hijo podía se ap o echado pa a ca gos
públicos y mili a es, pues en al caso quedaba lib e del p ogeni o .
161 Teniendo p esen e que: “en an o que la amilia pe maneció (…) gobe nada po sus ins i uciones,
de las que e a o igen el pad e, la limi ación del pa en esco a los agnados ue necesa ia ga an ía
en e a los con lic os del de echo en el o o domés ico”, pues de habe se acep ado el pa en esco po
línea emenina hab ían en ado en con lic o dos pa ias po es ades. MAINE. El de echo… Op. ci .,
p. 105. Fus el de Coulanges coincidía en cie a medida con es as opiniones: conside aba pa ien es a
“aquellos que enían los mismos dioses, el mismo hoga y la misma comida úneb e”, o lo que es lo
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lo bas an e pa a eje ce su pode : de mane a que, desde el pun o de is a p imi i o,
el pa en esco es á limi ado po la pa ia po es ad. Donde és a comienza, comienza
el pa en esco; y po es o los hijos adop i os son pa ien es. Donde aquélla acaba, el
pa en esco acaba; y, po lo an o, un hijo emancipado po su pad e pie de los
de echos de agnación”162. Los descendien es de las muje es no e an pa ien es del
pad e ni de los he manos a ones de ellas, sino de los agnados de sus ma idos; ni
ampoco e an pa ien es en e sí los he manos u e inos de dis in o pad e, pe o sí los
de idén ico p ogeni o y di e en es mad es. Las muje es, que e an agnadas pe o no
ansmi ían la condición, se man enían ligadas a la amilia pa e na, ya uese a su
pad e, ya a o o pa ien e a ón, a a és de la u ela pe pe ua, que no e a más que
una p olongación a i icial de la pa ia po es as. Incluso a a és del ma imonio en
las épocas más a caicas el esposo adqui ía los de echos sob e la muje en calidad
de pad e y, en e apas más a anzadas, la unión pasó a se un depósi o empo al de la
esposa po pa e de su amilia.
La pa ia po es as, a ojos de Maine, e a la que había dado luga a odo el
de echo ela i o a las pe sonas. El pa en esco pa ilineal, como eíamos, con inuó
igen e como p incipio básico de o ganización social has a muy a anzada en la
legislación la p imacía del indi iduo sob e el g upo amilia .
El p incipal de ac o de Maine ue, cómo no, McLennan, quien ealizó su
p ime a c í ica a la idea cen al de Ancien Law ya en 1865. Desdeñaba aquí que el
ju is a inglés uese incapaz de concebi un p incipio más p imi i o que el del
pa ia cado y como lazos sanguíneos sólo los de la agnación de i ada de la pa ia
po es as. A ibuía al e o al hecho de que hubiese p es ado a ención
undamen almen e a sis emas legales de azas que es aban muy alejadas de sus
mismo, a los miemb os de una misma amilia. Pe o donde Maine p imó la pa ia po es as, Fus el
a i maba que “e a, desde luego, la eligión domés ica la que es ablecía el pa en esco (…). El
p incipio del pa en esco no adicaba en el ac o ma e ial del nacimien o sino en el cul o”. El de echo
de o ece los sac i icios se ansmi ía de a ón a a ón, “dos homb es no podían se agnados a
menos que u iesen an epasados comunes po línea masculina. La egla pa a la agnación e a la
misma que pa a el cul o; en e ambas exis ía mani ies a elación, la agnación no e a o a cosa que el
pa en esco al como la eligión lo había es ablecido en sus o ígenes”. FUSTEL DE COULANGES.
La ciudad… Op. ci ., Pp. 79-80.
162 MAINE. El de echo… Op. ci ., p. 104. En 1875 ol ió a insis i en los ca ac e es de la amilia
pa ia cal: “Es e g upo comp ende se es animados y se es inanimados: esposa, hijos, escla os,
ie as y bienes muebles, ligados conjun amen e a la au o idad despó ica del a ón de más edad
pe enecien e a la línea p imogéni a de los descendien es. La ue za que man u o la homogeneidad
del g upo es el pode . Un hijo adop ado po la amilia pa ia cal le pe enece lo mismo que un hijo
nacido en su seno; y un hijo que se sepa a de ella es igualmen e epudiado po ella. Todos los
g upos más conside ables de que se componen las sociedades p imi i as en que la amilia pa ia cal
en a como elemen o, no son más que sus múl iplos, y más o menos, es án calculados de hecho en
es e modelo”. MAINE. Las ins i uciones… Op. ci ., pp. 280-281.
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e apas de e olución más emp anas, cuando exis ían o as en las que cla amen e
podían obse a se como conec o es del pa en esco únicamen e los lazos ma e nos.
El p incipal emba e ino dado en The Pa ia chal Theo y, de publicación
pós uma -1885- y comple ado po su he mano Donald. McLennan pa ía de la
imposibilidad de la eo ía pa ia cal pa a explica los hechos conec ados con el
c ecimien o de las sociedades y de la insu iciencia de las icciones legales pa a
basa la p opia hipó esis, que Maine si uaba en el o igen de la humanidad ob iando
la exis encia de sociedades de pa en esco ma ilineal. Los concep os con cuya
c í ica más se de u o ue on los de agnación y pa ia po es as, empezando po la
negación de odos aquellos ejemplos que habían sido expues os como
ep esen a i os de la p esencia de la pa ia po es as: heb eos, hindúes, esla os e
i landeses; en odos ellos había sob adas p uebas de una impo ancia de las muje es
o de los de echos de los hijos que negaba el pode despó ico ca ac e ís ico del
pa ia cado. An e el hecho de que la agnación -que e a conside ada po el abogado
b i ánico como de ini o ia del pa en esco, con p esencia gene alizada en la
e olución humana y posibilidad de p esencia independien e de la pa ia po es as-
uese a i mada de i ada de és a163, McLennan disen ía: “La pa ia po es as no
pod ía habe o iginado la agnación, o habe sido su undación, a no se que la gen e
se hubiese casado sis emá icamen e ue a del cí culo de sus pa ien es econocidos –
po eso es e sis ema de ma imonio, que no es o o que el de la exogamia, apa eció,
en su p opio es ado, como el de e minan e eal de la agnación”164; es deci , la
agnación podía explica se ácilmen e a a és de la descendencia po línea pa e na
y po la exogamia. Además, la es uc u a de la descendencia ma ilineal e a la
misma que la de la descendencia pa ilineal, y ello no signi icaba que la p ime a
es u iese asociada con una po es as ma ia cal. Ambos enómenos, en cualquie
caso, se hallaban jun os únicamen e en el caso omano, lo cual les negaba el alo
uni e sal que p e endía da les Maine -sob e odo a la agnación, cons a ada en muy
pocos pueblos-.
En úl ima ins ancia, en la discusión en e ambos au o es la con o e sia no
adicaba de o ma especial en es a cues ión; de ondo se hallaba el ema de si el
163 En la pa ia po es as se exp esaba ambién el p incipio de iden idad del linaje, pues e a como un
molde que conse aba sus ma cas cuando és as dejaban de exis i : los an epasados i ían a a és
de sus descendien es.
164 MCLENNAN. The Pa ia chal… Op. ci ., p. 259.
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o igen de la sociedad se había p oducido con la amilia, al como de endía el
inglés, o bien con los g upos de es i pe o émicos, como a i maba McLennan.
La idea del pa ia cado como o ma de ag upamien o o iginal humana ue
de endida ambién po Wes e ma ck165. Su opinión e a la de que desde el inicio
de los iempos “e a cos umb e el que un homb e y una muje (o a ias muje es)
i ie an jun os, man u ie an elaciones sexuales y c ia an su p ole conjun amen e;
siendo el a ón p o ec o y man enedo de la amilia, y la muje compañe a de él y
gua dado a de los hijos”166. Su negación de la e apa p omiscua o iginal del
homb e, en consonancia con es as ideas, iba unida al echazo de la idea de que el
p incipio de la ascendencia pa ilineal hubiese sido p ecedido siemp e po sis emas
ma ilineales, llegando a pone en duda que en és os los íos ma e nos o los
pa ien es de la mad e eje ciesen sob e los hijos más au o idad que el pad e167 y
espaldando su opinión aduciendo lo que conside aba el hecho de que en odas
aquellas ibus de aza in e io que subsis ían po la caza y la ecolección la unidad
social indiscu ible e a la amilia encabezada po el pad e. La p oc eación de pocos
hijos, la p olongación de la in ancia y la necesidad de búsqueda de alimen os e an
los ac o es sob e los que se basaba pa a habla de es a o mación, pa iendo de que
el hallazgo de es as ca ac e ís icas en e los animales más semejan es al homb e
hacía lógico pensa que, como ellos, la pa eja an opoide hubiese poseído el mismo
ipo de unión, pe o insis iendo en que: “mi suposición ace ca de la exis encia de la
amilia cons i uida po los pad es y sus hijos en e los homb es p imi i os se basa
sob e hechos y ac o es de es a índole y no sob e me as obse aciones de los
hábi os y cos umb es del go ila y el chimpancé”168. No conside aba necesa io a a
de ins i uciones, pues bas aba con los hábi os: el ins in o del macho que le inducía a
pe manece jun o a la hemb a, basado quizás en una endencia a ec i a hacia la
pe sona que había sido causa de place , se con e ía en cos umb e. Igualmen e, los
cuidados de la p ole p ocedían del ins in o, algo indiscu ible, “pues el sen imien o
165 Wes e ma ck no concibe el pa ia cado en el mismo sen ido que Maine, es á menos in e esado
po la au o idad en la que conside a la p ime a e apa del desa ollo humano -se e o ae mucho más
allá en el iempo que Maine- que po el ipo de unión. El pad e, en cualquie caso, es la cabeza de
amilia y su p o ec o .
166 WESTERMARCK. His o ia… Op. ci ., p. 9.
167 Sob e la ma ilinealidad en los i oqueses, po ejemplo, menciona que: “un in es igado an e io
[a Mo gan] asegu a que la mad e di ige y gobie na odo aquello que se elaciona con los hijos, pe o
la au o idad del pad e en la casa es sup ema”. Ibid., p. 29.
168 WESTERMARCK. His o ia… Op. ci ., p. 35.
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pa e nal p e alece en e los sal ajes con la misma in ensidad que en e los homb e
ci ilizados”169.
A pesa del peso que llega on a ene las ideas de Wes e ma ck, no u o la
úl ima palab a en elación a es e ema. En 1896 Tylo ol ió una ez más a la
cues ión en su a ículo “The Ma ia chal Family Sys em”; aunque se a a
básicamen e de una compilación de las opiniones que ya había exp esado años
a ás espec o a la p imacía en el iempo del sis ema ma ia cal sob e el pa ia cal,
que e emos en su apa ado co espondien e, es in e esan e señala lo aquí po su
c onología a día. Si bien se cub ió las espaldas negando un posicionamien o
o undo: “No hay niguna p ueba de que en ningún pe íodo el sis ema ma e no
man u iese la posesión exclusi a de la aza humana”170, a i mó ambién: “pe o la
ue za con la que man iene su e eno puede se medida po habe aba cado el
globo en el espacio desde la emo a an igüedad”171.
La cues ión del ma ia cado es más compleja que la an e io , ya de en ada
po la posible con usión con la ma ilinealidad o incluso la ma ilocalidad, algo
de i ado de la endencia a equipa a el é mino con el de pa ia cado y
conside a los an i é icos. Que una sociedad eúna uno o ambos de los ca ac e es
an e io es no implica que sea ma ia cal en el sen ido de dominio del pode polí ico
po pa e de la muje . De hecho, con ca ac e ís icas de es e ipo no se conoce
ninguna sociedad ac ual ni emo a. Pese a conside a se po los e olucionis as
decimonónicos como la si uación uni e sal en los albo es de la humanidad as el
paso po una si uación p imigenia de p omiscuidad, se á necesa io ene muy
p esen e a la ho a de abo da la ob a de es os au o es los lími es en e ma ia cado y
ma ilinealidad, pues sólo Bacho en conside a á es a si uación en sus plenas
consecuencias como e apa de dominio emenino sob e el homb e en odas las
es e as.
El lib o clásico sob e el ma ia cado, ob a de Bacho en, se publicó,
cu iosamen e, el mismo año que Ancien Law. En su esquema de e apas e olu i as,
169 WESTERMARCK. His o ia… Op. ci ., p. 35.
170 TYLOR. “The Ma ia chal Family Sys em”. En The Collec ed Wo ks o Edwa d Bu ne Tylo .
Volume VI. Jou nal A icles. 1863-1900. Rou ledge. London, 1994, p. 94.
171 Ibid., p. 94.
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álido, llegando incluso cuando la pa e nidad no podía es ablece se a aba ca un
mayo núme o de pe sonas p obables. Po o a pa e, Mo gan a i mó la inexis encia
de p uebas ace ca de la p e alencia gene al de la poliand ia de los naya y de los
ibe anos: “si un p omedio de es homb es u iese una esposa en común (…) y
es o uese gene al en oda la ibu, las dos e ce as pa es de las muje es núbiles
ca ece ían de ma ido. Se puede a en u a sin iesgo que semejan e es ado de cosas
jamás pudo habe se gene alizado en las ibus de la humanidad”190. Ello no que ía
deci que la poliand ia no exis iese, pues an o ella como la poliginia apa ecían en
los sis emas malayo, u anio y ganowanio, si bien con ca ac e es di e en es a los
a ibuidos po McLennan y sin el peso que és e le daba a la p ime a den o de la
e olución humana.
El segundo pos ulado de Mo gan es el de que la hipó esis con la que
McLennan p e endía explica el o igen del sis ema clasi ica o io no lo log aba. La
a i mación de pa ida e a que los enómenos expues os en odas las o mas del
sis ema de clasi icación e an asignables al égimen ma imonial. El que empleaba
pa a explica el o igen del sis ema malayo e a el de la poliand ia naya , y el del
o igen del sis ema u anio y ganowanio e a el indicado pa a la poliand ia ibe ana.
Pe o ca ecía el au o de los sis emas de consanguinidad y a inidad de ambos
pueblos pa a e i ica sus hipó esis: “pa e, po an o, sin ningún ma e ial de
uen es naya o ibe anas y con o mas de égimen conyugal que jamás exis ie on
en e ibus y naciones que poseían el sis ema de clasi icación de pa en esco”191.
Po o a pa e, McLennan echazaba los cuad os de Mo gan acusándolos de me as
o mas de a amien o, conside ando que hab ía exis ido en algún momen o un
sis ema de consanguinidad comple amen e independien e y que ambos hab ían
c ecido a la pa . Y, sin emba go, u ilizaba dichos cuad os p ecisamen e como los
sis emas de consanguinidad y a inidad que negaba que e an pa a elabo a sus
p opias hipó esis.
El abogado no eame icano concluyó que odos los epa os de su colega
hacia Sys ems o Consanguini y and A ini y o he Human Family ca ecían de
alidez. En espues a a los dos e o es que, según es e úl imo, come ía el p ime o al
explica el o igen del sis ema de clasi icación ( eco démoslos: “Su p ime a
equi ocación es iba en no epa a su icien emen e en la peculia idad p incipal del
190 MORGAN. La sociedad... Op. ci ., p. 514.
191 Ibid., p. 515.
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sis ema; su clasi icación de pe sonas inculadas, pues no buscó el o igen del
sis ema en el o igen de la clasi icación. (…) La segunda equi ocación, o más bien
e o , ue el de habe sen ado con an a lige eza que el sis ema e a un sis ema de
lazos de sang e”192) Mo gan espondió, an e el p ime o, “¿cuál es en es e caso la
di e encia en e el sis ema y la clasi icación? Los dos signi ican la misma cosa, y
en mane a alguna pueden se cons eñidas a signi ica o a. Indaga el o igen de la
una es indaga el o igen del o o”193; y, an e el segundo: “no exis e al e o desde
que las pe sonas mencionadas en los cuad os descienden de un an epasado común,
o bien es án ligadas po el ma imonio con una o a ias de ellas”194.
An e la di e encia de opiniones, Mo gan, elegan emen e, se limi a a some e
la cues ión al juicio del lec o .
Spence ambién ealizó unas cuan as c í icas al esquema de McLennan.
Po una pa e, llamó la a ención sob e supues as con adicciones del au o , ales
como equipa a numé icamen e la can idad de ibus exógamas y endógamas pe o
a i ma la uni e salidad de la exogamia; habla de la exis encia de cie o
sen imien o con a io a la endogamia pe o a i ma que la asimilación de la
exogamia se hace po necesidad… Más in e esan es esul an ma izaciones de o o
ipo. Así, an e la ca es ía de muje es de i ada del in an icidio emenino, Spence
habla de una ca es ía masculina debida a la mue e en la gue a; si McLennan habla
de supli es a al a po medio del obo de muje es a o as ibus, Spence a i ma que
lo que adqui ían unas lo pe dían las o as, conduciendo es e sis ema a un cí culo
iciado en el que end ía cabida la inconsis encia de la idea de c ia niñas si,
supues amen e, dada la p esencia de la ley de la exogamia, no sólo no se i ían
pa a casa con ellas, sino que ac ua ían como oco de a acción pa a incu siones de
ibus ecinas. De ello, deduce el au o , “la exogamia en la o ma o iginal no pudo
nunca habe enido ca ác e absolu o en las ibus que componen un g upo, pe o
debió se ley sólo pa a algunas de ellas”195, en conc e o pa a las más enden es a
en en amien os bélicos (mien as el es o pe manecía endógamo), p oduciéndose
una cadena que lle a ía del p edominio en la gue a a la exogamia pasando po la
posesión de muje es cau i as po pa e de los homb es ic o iosos, el p es igio de
192 McLennan ci ado en MORGAN. La sociedad… Op. ci ., p. 318.
193 MORGAN. La sociedad… Op. ci ., p. 519.
194 Ibid., p. 519.
195 SPENCER. Las ins i uciones… Op. ci ., p. 39.
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dicha posesión ligada a la ic o ia y el cada ez mayo desp es igio de desposa a
muje es de la p opia ibu. Si es a misma deducción es la que lle ó a cabo
McLennan, Spence hace cons a : “Aún cuando puede ocu i que una cos umb e
se con ie a en ley, es a in e p e ación concue da con la de McLennan, no
admi iendo, sin emba go, como la suya, que es e uso pudiese habe enido o igen
en un ins in o p imo dial o que esul ase de la escasez de muje es ocasionada po el
in an icidio”196, del mismo modo que ampoco acep aba que el ma imonio po
ap o uese una demos ación de la exis encia de la exogamia, sino me amen e de
que en esa ibu se p ac icaba, e ec i amen e, el ap o de muje es. La endogamia,
en odo caso, e a el mejo de los sis emas a ojos de Spence , dada su cla a
inculación con los g upos más pací icos, ca ác e imp escindible en el a ance
hacia la ci ilización.
Lubbock dedicó la mayo pa e de su ob a más impo an e -The O igin o
Ci iliza ion and he P imi i e Condi ion o Man, 1870- a la cues ión de la eligión
en e los sal ajes, mas no llegó a coo dina la secuencia c eada en es e campo con
la que es ableció espec o a la de la e olución de la amilia y el Es ado. La p imacía
que dio al pa en esco en el es udio de es e ema es cla a: “nada hay quizá más
ins uc i o sob e la e dade a condición de los sal ajes que sus ideas a p opósi o
del pa en esco y el ma imonio; como no cabe p ueba más concluyen e de las
g andes en ajas de la ci ilización que el p og eso ealizado, g acias a ella, en las
elaciones de los sexos”197.
Lubbock conocía el esquema de Bacho en, pe o echazaba cualquie
posibilidad de e apa ma ia cal en la que las muje es hubiesen eje cido el pode
sup emo aduciendo la o al sumisión al homb e; en los de echos de és e, y no en los
de aquéllas, se basaba la idea del ma imonio. De hecho, la muje e a una posesión
más, lo cual a ojos del au o explica ía la cos umb e del le i a o -que se
elaciona ía, pues, con cues iones de p opiedad, y no con la poliand ia como
a i maba McLennan- .
Con el esquema de és e se de u o más que con el de Bacho en. Las c í icas
que le hizo ue on de di e so ipo. Así, po ejemplo, el in an icidio de niños hab ía
sido an habi ual como el de niñas, pues “la dis inción en e los sexos implica una
196 SPENCER. Las ins i uciones… Op. ci ., pp. 42-43.
197 LUBBOCK. Los o ígenes… Op. ci ., p. 69.
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suma de p e isión y de p udencia que en modo alguno hay que espe a de los
sal ajes”198, y cie amen e ni uno ni el o o hab ían sido an habi uales como hacía
pensa McLennan. Lubbock quiso in e i el o den del escocés. Conside ó que el
ma imonio comunal ue sus i uido di ec amen e po el indi idual, undado en el
ap o, y que és e condujo p ime o a la exogamia y luego al in an icidio emenino.
La endogamia y la poliand ia eguladas se ían excepcionales y no end ían cabida
en el p oceso e olu i o gene al; p obablemen e muchos de los ejemplos
poliánd icos enume ados po McLennan no se a asen más que de casos de
ma imonio comunal. La cap u a de muje es en la gue a sob e las que la ibu no
enía de echo hab ía dado luga al ma imonio indi idual, que poco a poco i ía
imponiéndose debido al desa ollo de los a ec os y a los deseos na u ales de la
muje . El ap o e a el único medio que poseía un homb e de monopoliza a una
hemb a en de imen o de los demás miemb os a ones de su ibu, de ahí que la
exogamia se de i ase de es a p ác ica y no al con a io. Po o a pa e, conside aba
que “el ma imonio e a un ac o po el cual se debía alguna compensación a
aquellos cuyos de echos se iolaba (…). Un ma imonio pa icula e a una
in acción de los de echos comunes, que exigía compensaciones”199 ( al como el
ius p imae noc is. La comp a de la no ia en e apas pos e io es e leja ía ambién
es a ci cuns ancia). La explicación de Mo gan sob e la exogamia, que se daba
como co ec i o pa a impedi el ma imonio en e consanguíneos, ampoco le
complacía, pues no conside aba a los sal ajes capaces de al g ado de pensamien o.
Su p opia in e p e ación ue la de la obse ación po pa e de los sal ajes de los
bene icios del c uzamien o con miemb os ex e io es al p opio g upo (pa a lo cual sí
end ían los implicados capacidad de aciocinio). En cualquie caso, es en es a
si uación de ma imonio exógamo con las muje es cap u adas -se poseyese una o
a ias- donde Lubbock si uaba la iliación ma ilineal, que a ibuía a cambios
ecuen es que conlle aban que el lazo muje -hijo uese mucho más ue e que el
de homb e-hijo y que explicaban los casos en los que la elación del niño con su ío
ma e no e a mucho más impo an e que la que pudiese ene con su supues o
p ogeni o . El paso siguien e se ía el que se diese hacia la iliación pa ilineal, que
ejempli icó, como Bacho en, con la O es íada, si bien di i ió po comple o en las
azones del po qué del cambio: “cuando ue más espe ado el ma imonio, y se
198 LUBBOCK. Los o ígenes… Op. ci ., p. 97.
199 Ibid., p. 116.
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o alecie on los sen imien os de la amilia, de suyo se comp ende que la cos umb e
de ansmi i los bienes a los hijos de la he mana susci a ía objeciones an o en el
espí i u de los pad es, que desea ían na u almen e deja po he ede os a sus p opios
hijos, como en el de es os úl imos”200. El hallazgo de pa en esco a a és sólo de
las hemb as debe ía e se como un es o de an igua ba ba ie. Po úl imo, el hijo se
conside a ía unido po lazos na u ales an o a la mad e como al pad e.
Vol amos al ema del o emismo y su elación con la exogamia. McLennan
ue el esponsable de la c eación an opológica del concep o del ó em, basándose
en la esis de Tylo sob e el e ichismo desa ollada en el olumen II de Cul u a
P imi i a, que no abo da emos aquí. Bas e men a la exis encia de e iches en e
los p imi i os que ellos c eían animados po espí i us an opomo os. McLennan
pe iló el o emismo añadiendo ma izaciones al e ichismo: la ibu se ap opia de
un e iche especial, po lo gene al un animal, que es he edi a io po ansmisión
ma ilineal201. Dada su concepción de los g upos p imi i os como ma ilineales y
exógamos, el o emismo se añadi ía a es os ca ac e es con i iéndose en un
elemen o iden i a io muy conc e o que implica ía, po una pa e, la idea de la
pe enencia de los indi iduos a la especie en conc e o y, po o a, la imposibilidad
de endogamia en e pe sonas que poseyesen un ó em común. A la pa , el animal
o émico es a ía odeado de abúes en e los que des acan el de su mue e y
consumo, que en ocasiones especiales se deja ían de lado pa a, p ecisamen e,
log a una mayo iden i icación con el ó em202.
A pa i de McLennan se endió a e el o emismo ligado a la exogamia,
obcecados los an opólogos en la búsqueda de las elaciones exis en es en e las
en idades na u ales o émicas y las unidades sociales que las adop aban. Se acep ó,
no obs an e, la p e alencia empo al del p ime o. Asimismo, se conside ó que la
exis encia de uno no e a condición sine qua pa a la del o o. Así, si omamos a
F aze 203, y su ob a To emism and Exogamy (1910), en la que se basa ía F eud a la
200 LUBBOCK. Los o ígenes… Op. ci ., p. 40.
201 Robe son Smi h coincidió con McLennan en su idea del o emismo aplicándola a los á abes en
Kinship and Ma iage in Ea ly A abia. Fue la base de su eo ía sob e el sac i icio, desa ollada en
Lec u es on he Religión o he Semi es (1889), ob a que queda ya ue a de nues o alcance.
202 F eud pensó que al ez es o uese señal de que en el o igen del o emismo sucediese lo
con a io; es deci , que el animal o émico uese comes ible.
203 James Geo ge F aze (1854-1941). An opólogo escocés. Es udió en Glasgow y Camb idge.
Ca ed á ico de An opología Social en Li e pool y miemb o de la Royal Socie y. Famoso
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ho a de desa olla su eo ía psicoanalí ica sob e el o emismo y el concep o del
abú, admi e el au o que si bien en la mayo pa e de las ibus los clanes o émicos
son exógamos, no necesa iamen e lo son odos, pues ambos enómenos son
di e en es y pueden exis i independien emen e el uno del o o. F aze desa olló
di e en es eo ías sob e es e enómeno, que ue desechando has a queda
con encido po la que denominó o emismo concepcional, la o ma más an igua
conocida p esen e en las ibus cen ales aus alianas. Los sal ajes, igno an es
sob e la concepción y la elación en e el sexo y el emba azo, c eían que el bebé
en aba en el ú e o de la mad e desde ue a y que el luga donde la muje se sen ía
encin a po p ime a ez e a el que de e minaba el ó em al que pe enecía el
niño204. La exogamia, opinaba F aze , no había o mado pa e nunca del e dade o
o emismo; de hecho, el ó em no se ol ió exógamo con la in oducción de la
egla, dado que el obje i o p incipal de és a e a e i a las uniones inces uosas205, y
en el caso del o emismo concepcional la pe enencia al ó em la dic aba algo
o almen e casual. No e a más que una e o ma social de echa a día que en
muchas comunidades hab ía modi icado acciden almen e el sis ema o émico y en
o as no hab ía a ec ado en absolu o.
3.7. El esquema de Mo gan y su
in luencia en la an opología ma xis a
El Ancien Socie y de Mo gan, publicado en 1877, es p obablemen e una de
las p incipales ob as de su iempo y la exposición más sis emá ica de la co ien e
an opológica e olucionis a. Lo que impo a no es an o su di isión ipa i a de la
p incipalmen e po su ob a La ama do ada, compendio sob e olklo e, magia y eligión, an
conocido en su época como c i icado en cuan o a su igo cien í ico.
204 Es e o emismo, con el iempo, se hab ía con e ido en he edi a io. F aze no admi e que la
descendencia ma e na p ecediese necesa iamen e a la pa e na, c ee que ambas líneas pudie on habe
p o enido independien emen e desde el o emismo concepcional.
205 Las di isiones de los clanes o émicos en clases exógamas obedecían al in e és en e i a el
inces o, que se eía como algo nega i o y dañino no po cues iones mo ales o po conside a lo
pe judicial pa a la descendencia, sino po algún ipo de supe s ición. Así, F aze se ace ca en su idea
del o igen de la exogamia a Mo gan, mien as se aleja de McLennan, negando que hubiese un
mayo in an icidio emenino que masculino, que las elaciones en e las ibus uesen siemp e
hos iles o que la solución a la escasez de muje es uese secues a las de las ibus ecinas.
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His o ia206, incluso a pesa de la no edad de sus subdi isiones, como el hecho de
que cada una uese ca ac e izada con asgos e in en os que se co elacionaban con
la economía, las cos umb es sociales y las ins i uciones polí icas. Po ello es
imposible abo da los di e en es aspec os de su in es igación de o ma aislada. No
sólo mos ó la unidad de la expe iencia humana, sino que especi icó odos los
log os que Mo gan acla a como las líneas independien es de in es igación que
cen aban su a ención: los in en os y descub imien os po un lado y las
ins i uciones p imi i as po el o o207. Además, “los hechos indican la o mación
g adual y el desa ollo subsiguien e de cie as ideas, pasiones y aspi aciones.
Aquellos que ocupan las posiciones más p ominen es caben gene aliza se como
c ecimien os de ideas pa icula es, con las que se unen ín imamen e”208. Ellos son
la subsis encia, el gobie no, el lenguaje, la amilia, la eligión, la ida de hoga y
a qui ec u a y, po úl imo, la p opiedad. A su al ededo es ableció el au o el
esquema comple o de la ob a209, excep uando el lenguaje, que “no cae den o de
los lími es de la p esen e in es igación”210; la eligión, pues “el desa ollo de la
idea eligiosa se halla odeado de ales di icul ades in ínsecas que no es posible
es ablece una explicación o almen e sa is ac o ia. (…) Se enlaza an o con la
na u aleza imagina i a y emo i a, y po consiguien e, con elemen os an insegu os
de conocimien o, que odas las eligiones p imi i as son g o escas y has a cie o
pun o inin eligibles. También es a ma e ia sale del plan de la p esen e ob a, sal o
en las suge encias inciden ales”211; se excep úa además la cues ión de la
a qui ec u a de la i ienda, capí ulo que el au o a a ía como ob a independien e
en años pos e io es.
206 La isión ipa i a de Mo gan no es en absolu o o iginal. Venía ya de Tu go , que en 1750
hablaba del paso del cazado al ag icul o con el pas o po medio de ambos y que in luyó en Adam
Fe guson en 1767, quien di idió la his o ia de la humanidad en es pe íodos: el de los sal ajes
desconocedo es de la p opiedad, el de los bá ba os que sí la conocían pe o no enían leyes y el de
los ci ilizados. O o au o con una isión semejan e a la de Mo gan pe o an e io a ella ue W.
Robe son (1777).
207 Valdés Gázquez señala la di icul ad de de e mina qué es lo que se puede conside a den o de un
g upo o de o o. La di isión, a i ma, “pa ece aludi más bien al ca ác e a i icial, aza oso y
con ingen e de los in en os, que apa ecie on en la his o ia humana cuando les ocó, no po
necesidad, sino po aza (…) y al ca ác e na u al, inde ec ible y necesa io de las ins i uciones que,
dadas unas de e minadas condiciones, su gen espon áneamen e”. VALDÉS GÁZQUEZ. El
pensamien o an opológico de Lewis… Op. ci ., p. 195.
208 MORGAN. La sociedad… Op. ci ., p. 78.
209 Adjun o al inal del p esen e apa ado el esquema ealizado po Lisón Tolosana pa a una isión
en conjun o del o al de las p emisas mo ganianas. LISÓN TOLOSANA, Ca melo. “P ólogo”, en:
MORGAN, Lewis Hen y. La sociedad p imi i a. Ayuso. Mad id, 1975, p. XXX
210 MORGAN. La sociedad… Op. ci ., p. 78.
211 Ibid., 79.
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El p opósi o de Mo gan, esume, es: “p esen a algunas p uebas del
p og eso humano a lo la go de es as líneas y a a és de pe íodos é nicos sucesi os,
según se halla e elado po in enciones y descub imien os y po el c ecimien o de
las ideas de gobie no, de amilia y de p opiedad”212.
Las a es de subsis encia, que pe enecen a la línea de p og eso de las
in enciones y descub imien os, cob a on una impo ancia undamen al en elación
a la pe iodización del p og eso humano, pues el no eame icano escogió algunos
de los in en os elacionados con ellas pa a ma ca el paso de un pe íodo a o o
con encido de que demos aban “el hecho impo an e de que el homb e comenzó al
pie de la escala, y se ele ó (…). El homb e es el único se de quien se puede deci
que ha log ado el dominio absolu o de la p oducción de alimen os que, en el pun o
de pa ida, no e a más suya que de o os animales. Al no habe ampliado las bases
de subsis encia, el homb e ni hubiese podido p opaga se has a o as zonas que no
poseye an las mismas clases de alimen os, y, luego, po oda la supe icie de la
ie a (…). Es, po an o, p obable, que las g andes épocas del p og eso humano se
han iden i icado, más o menos di ec amen e, con la ampliación de las uen es de
subsis encia”213.
En cuan o al esquema ipa i o del p og eso, las p ime as dos e apas se
subdi iden de modo simé ico, quedando la línea mo ganiana en sus asgos
gene ales a gumen ada del siguien e modo:
1. Sal ajismo. Du ación de unos sesen a mil años
A. Es adio in e io . In ancia del homb e. Subsis encia a base de u as y
nueces. Vi ienda en ca e nas y á boles. Comienzo de la palab a a iculada.
Te mina con la adquisición de una subsis encia a base de pescado y el
conocimien o del uso del uego. No se conocían ibus en la época de
Mo gan que hubiesen llegado en esa ase has a el pe íodo his ó ico.
B. Es adio medio. El homb e se diseminó desde su mo ada o igina ia po
la mayo pa e de la ie a. Mismos p oduc os de subsis encia. Te minó con
la in ención del a co y la lecha. Como ejemplos: aus alianos, polinesios
en su mayo ía.
212 MORGAN. La sociedad… Op. ci ., p. 79
213 Ibid., p. 90.
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C. Es adio supe io . Subsis encia a base de aíces a ináceas cocidas y de
la caza. Apa ece la esc i u a en imágenes. Finaliza con la in ención de la
al a e ía. Ejemplos: ibu a hapascan (bahía de Hudson), ibus del alle de
Colombia, cie as ibus de la cos a de Amé ica del No e y del Su .
2. Ba ba ie. Vein e mil años en el es adio in e io y quince mil los demás
A. Es adio in e io . Subsis encia a inácea median e cul i os. Mo gan
conside a undamen al el uso de la al a e ía, su p esencia de e mina
indiscu iblemen e si una cul u a debe se si uada en la ase del sal ajismo o
en la de la ba ba ie. Finaliza, en el hemis e io o ien al, con la domes icación
de animales y, en el occiden al, con el cul i o del maíz y plan as median e
el iego, jun o con el uso de adobe y pied a en la cons ucción de casas.
Como ejemplo: las ibus indias de Es ados Unidos y las eu opeas que
p ac icaban la al a e ía y que no poseían animales domés icos.
B. Es adio medio. Subsis encia a base de ca ne y leche en Eu asia y
a inácea median e cul i os (maíz, judías, calabaza, abaco) en Amé ica.
Te mina con la in ención del p ocedimien o de undi el hie o mine al, que
se usa á pa a c ea he amien as. Como ejemplo: az ecas e incas
C. Supe io . Subsis encia g acias a la lab anza de los campos. Como
ejemplos: las ibus g iegas de la edad de Home o, las i alianas p e ias a la
undación de Roma y las ge mánicas de época de Césa .
3. Ci ilización. Cinco mil años. Comienza con el uso del al abe o oné ico y
la p oducción de egis os li e a ios. Du a has a el momen o ac ual.
Es ablecido el esquema, Mo gan dio po sen ado que odas las cul u as
podían se clasi icadas en un momen o conc e o de su línea e olu i a y de i a i a,
pues de cada e apa suponía que podía in e i se la pos e io . La inmu abilidad del
esquema y su igidez lo lle a on en ocasiones a ob ia ca ac e ís icas de algunos
pueblos que hab ían esul ado incompa ibles con la si uación que, po o os asgos
que conside aba de mayo impo ancia, le había a ibuido el au o . Así, “no admi ía
ninguna no icia que apa ase a las sociedades que había omado como ejemplos del
luga que les había asignado en la clasi icación”214: los hawaianos, po ejemplo,
cuyo sis ema de pa en esco colocaba Mo gan como uno de los más emp anos,
214 VALDÉS GÁZQUEZ. El pensamien o an opológico de Lewis… Op. ci ., p. 192.
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p ac icaban en ealidad la ag icul u a, es aban es a i icados y enían una o ma de
gobie no compleja.
T as emplea los c i e ios de subsis encia y cul u a ma e ial pa a es ablece
sus pe íodos de e olución, Mo gan pasó a abo da la o ganización sociopolí ica, la
amilia , la e minología de pa en esco, las pau as de descendencia y las eglas pa a
la he encia de los bienes. Aunque no odas pudie on esponde a las sie e e apas
inales del esquema del au o , és e supo adap a las de ca a a la econs ucción de su
pe spec i a del p og eso humano.
En el apa ado e e ido al c ecimien o de la idea de gobie no encon amos el
núcleo de la ob a. En una di isión que nos ecue da a la del es a us y el con a o de
Maine, Mo gan es ableció las di e encias en e la socie as y la ci i as,
asimilándolas espec i amen e al mundo p imi i o y al ci ilizado. La
con aposición en e ambas se exp esa en di e en es ca ac e es:
Socie as Ci i as
O ganización social basada en la O ganización polí ica basada en
gens, la a ía y la ibu el e i o io y la p opiedad
Gobie no basado en la pe sona y Gobie no basado en la p opiedad y
sob e elaciones pu amen e pe sonales en el pueblo, el dis i o y el Es ado
El gobie no ac úa sob e las pe sonas El gobie no ac úa sob e las pe sonas
a a és de la gens a a és de elaciones e i o iales
Relaciones pu amen e pe sonales Relaciones pu amen e e i o iales
El Es ado no exis e Exis e el Es ado
La segu idad del indi iduo es a endida El Es ado p o ege a las pe sonas y a
po la gens la sociedad
Sal ajismo y ba ba ie Ci ilización
La gens (llamada en ocasiones clan), ue a o i a de Mo gan en su p oceso
de explica la e olución del se humano en sus ases p imi i as: “ella suminis ó el
plan casi uni e sal de gobie no de la an igua sociedad asiá ica, eu opea, a icana y
aus aliana. Fue el ins umen o po el cual la sociedad adqui ió o ganización y
cohesión. Nacida en el sal ajismo y pe pe uándose a a és de los es subpe íodos
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hacía boico a un au o que c i icaba “la ci ilización y la sociedad de la p oducción
me can il (…) hablando además de una ans o mación de es a sociedad en
é minos que hubie an podido sali de labios de Ma x”225; no sin azón, “el
descub imien o de la p imi i a gens de de echo ma e no como e apa an e io a la
gens de de echo pa e no de los pueblos ci ilizados, iene pa a la his o ia p imi i a
la misma impo ancia que la eo ía de la e olución de Da win pa a la biología y la
eo ía de la plus alía de Ma x pa a la Economía polí ica”226.
Lo más in e esan e de la ob a de Engels al ma gen de la adición de los
ejemplos cel a y ge mano al g iego y al omano es, sin duda, su adap ación de las
hipó esis de Ancien Socie y a los pos ulados de las eo ías ma xis as. En es e
sen ido, hallamos po una pa e su dise ación sob e la amilia, en especial sob e la
condición monógama, y la desapa ición de la gens a a o del Es ado. En elación
al p ime ema, Engels de inió la monogamia como “la p ime a o ma de amilia
que no se basaba en condiciones na u ales, sino económicas, y conc e amen e en el
iun o de la p opiedad p i ada sob e la p opiedad común p imi i a, o iginada
espon áneamen e”227. A di e encia del es o de los au o es de la época, no la
conside aba en absolu o como la o ma idónea o más ele ada de ma imonio, pues
suponía una o ma de escla izamien o de un sexo sob e el o o: “la p ime a
di isión del abajo es la que se hizo en e el homb e y la muje pa a la p oc eación
de hijos. El p ime an agonismo de clases que apa eció en la His o ia coincide con
el desa ollo del an agonismo en e el homb e y la muje en la monogamia y la
p ime a op esión de clases, con la del sexo emenino po el masculino. La
monogamia ue un g an p og eso his ó ico, pe o al mismo iempo inaugu a,
jun amen e con la escla i ud y con las iquezas p i adas, aquella época que du a
has a nues os días y en la cual cada p og eso es al mismo iempo un eg eso
ela i o y el desa ollo de unos e i ícase a expensas del dolo y de la ep esión de
o os. La monogamia es la o ma celula de la sociedad ci ilizada, en la cual
podemos es udia ya la na u aleza de las con adicciones y los an agonismos que
alcanzan su pleno desa ollo en es a sociedad”228. Jun o a ella, además, apa ecía el
he ai ismo, la p os i ución en ilecedo a de la muje he edada del ma imonio po
225 ENGELS, F ied ich. El o igen de la amilia, la p opiedad p i ada y el Es ado. En Ob as
escogidas. V. II. Akal. Mad id, 1975, p. 191.
226 ENGELS, F ied ich. El o igen… Op. ci ., p. 189.
227 Ibid., p. 235.
228 Ibid., pp. 235-236.
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g upos que se man enía en el siglo XIX y pe mi ía al homb e la posibilidad de una
in idelidad negada a la esposa, conlle ando la con adicción de que és a se buscase
un aman e y la pa e nidad de los hijos pudiese se pues a en duda: “es e es el
esul ado inal de es mil años de monogamia”229. En el caso de los ma imonios
bu gueses p o es an es, que no abundaban an o ni en he ai ismo ni en esposos
engañados, lo que exis ía e a un abu imien o mo al dis azado bajo la exp esión
de elicidad domés ica. La unión en el hoga p ole a io, po el con a io, eliminaba
la sup emacía del homb e y los in e eses económicos en la búsqueda de pa eja: “el
ma imonio p ole a io es monógamo en el sen ido e imológico de la palab a, pe o
de ningún modo lo es en su sen ido his ó ico”230. La e olución socialis a, al
sup imi la p oducción capi alis a y sus condiciones de p opiedad, implica ía la
desapa ición de la p os i ución, de la búsqueda de bene icios en la elección de
cónyuge y de la amilia indi idual como unidad económica de la sociedad,
con i iéndose el cuidado y educación de los hijos, uesen legí imos o no -libe ad
sexual de la muje -, en un asun o social.
Los cambios en la amilia end ían dados ambién po la ans o mación de
la p oducción en la P ehis o ia: “el sal aje, gue e o y cazado , se había
con o mado con ocupa en la casa el segundo luga , después de la muje ; el pas o ,
más dulce, eng eído de su iqueza, se puso en el p ime luga y elegó al segundo a
la muje (…). El abajo domés ico de la muje pe día aho a su impo ancia
compa ado con el abajo p oduc i o del homb e (…). Es o demues a ya que la
emancipación de la muje y su igualdad con el homb e son y segui án siendo
imposibles mien as pe manezca excluida del abajo p oduc i o social y con inada
den o del abajo domés ico, que es un abajo p i ado”231.
El ad enimien o del Es ado sus i uyó a la gens y di idió a la sociedad en
clases. Ca ac e izado, en e o as cosas, po ag upa a las pe sonas según di isiones
e i o iales y po c ea una ue za pública, con e ido en la ue za cohesi a de la
sociedad ci ilizada en la que impe aba una monogamia de muje es some idas y la
amilia indi idual como unidad económica, con e ido además en una máquina de
ep esión de la clase op imida y explo ada, el Es ado debía desapa ece .
229 ENGELS, F ied ich. El o igen… Op. ci ., p. 237.
230 Ibid., p. 242.
231 Ibid., pp. 328-329.
110 110
3.8. La an opología es adís ica como mé odo
de elabo ación de una secuencia c onológica
La p incipal ob a de Tylo ue P imi i e Cul u e, publicada en 1871 en dos
olúmenes. El sub í ulo es indica i o de sus in e eses: Resea ches in o he de elopmen
o My hology, Philosophy, Religion, A and Cus om232. El esquema de e olución que
elabo ó ese ó su pa e p incipal a la men e humana. El desa ollo social y el
pa en esco, así como el de echo y la o mación del gobie no, no le in e esa on del
mismo modo que al es o de sus colegas e olucionis as; al menos no lo su icien e como
pa a dedica les monog á icamen e pocas páginas más que las de un a ículo que, sin
emba go, es undamen al an o desde el pun o de is a me odológico -Tylo c eía en la
necesidad de una elabo ación es adís ica de la An opología pa a su consolidación como
ciencia- como del con enido, en an o en cuan o se exp esa en él la esidencia ma ilocal
y la pa ilocal como elemen os indica i os de e apas his ó icas. Se a a de “On a
Me hod o In es iga ing he De elopmen o Ins i u ions; Applied o he Laws o
Ma iage and Descen ”, publicado en 1888. El au o condensó aquí, en a as de su
es udio es adís ico, algunas de las cues iones p incipales que abo da on los au o es
decimonónicos en elación a las ins i uciones del pa en esco: cos umb e de e i ación del
cónyuge espec o a la amilia polí ica y su elación con los sis emas de esidencia
pos ma imonial; ecnominia, co ada y ma imonio po cap u a como demos ación del
papel del modo de esidencia en la secuencia c onológica de los es adios de e olución;
exogamia y sis emas de clasi icación de pa en esco.
Inició su análisis po la cos umb e de la elusión o e i ación233. Encon ó en e
los pueblos que le si ie on pa a su abajo cua en a y cinco casos en e el homb e y los
pa ien es de su muje , ocho casos de elusión mu ua y ece en e la esposa y los
pa ien es de su ma ido. De ello quiso deduci una elación con los di e en es modos de
esidencia. Tabuló: ma ilocalidad sesen a y cinco; ma ilocalidad empo al con
pa ilocalidad inal se en a y seis; pa ilocalidad cien o cua en a y uno. Llegó a la
conclusión de que las conco dancias e an demasiadas como pa a se casualidad y que no
232 Tengamos p esen e la de inición que el au o hace de cul u a: “Cul u a o Ci ilización, omada en su
amplio sen ido e nog á ico, es ese complejo que incluye el conocimien o, las c eencias, las a es, la mo al,
las leyes, las cos umb es y cualesquie a o as ap i udes y hábi os adqui idos po el homb e como miemb o
de la sociedad”. TYLOR. Cul u a… Op. ci ., p. 19.
233 “El pun o que elijo es una cos umb e cómica y pin o esca de la e ique a bá ba a en e los ma idos y los
pa ien es de las esposas, y ice e sa: no pueden mi a se, ni mucho menos habla se, y deben incluso e i a
menciona el nomb e del o o”. TYLOR. “On a Me hod o …” Op. ci ., p. 246.
- 111 -
podían se conside adas asociaciones independien es, sino adhesions (es o es,
co elaciones): “hay una ma cada p eponde ancia que indica que la e i ación
ce emonial po el ma ido de la amilia de la esposa es á de alguna mane a conec ada
con su ida con ellos; y ice e sa pa a la muje y la amilia del ma ido”234. También la
cos umb e de la ecnominia -pone al pad e el nomb e del hijo- la conside ó ligada al
ipo de esidencia, hallándola ecuen e en sociedades ma ilocales: “las dos coinciden
ein idós eces, donde el acciden e podía habe dado once. Ello p ueba oda ía más la
p ác ica de la e i ación ce emonial po el ma ido de los pa ien es de la esposa,
ocu iendo ca o ce eces donde el acciden e pod ía habe dado cua o”235. La exis encia
de ejemplos que con adecían su eo ía, como el hallazgo de pueblos (sob e odo en
Melanesia y Aus alia) en los que la e i ación po pa e del ma ido de los pa ien es de la
esposa coincidía con una esidencia de ipo pa ilocal, los excusaba el au o median e el
concep o de la supe i encia, en es e caso de una e apa de ma ilocalidad. De la
dis ibución de al cos umb e en di e en es pa es del mundo, en cualquie caso, se
deducía que los es di e en es modos de esidencia se habían sucedido el uno al o o,
ocupando el p ime luga la ma ilocalidad, seguida po la ma ilocalidad empo al que
da paso a la pa ilocalidad, y po úl imo la pa ilocalidad exclusi a.
En la cues ión sob e la di isión de las sociedades en e ma ia cales y
pa ia cales, el an opólogo a i mó lo poco ap opiado de es a e minología y su
p e e encia po ma e na y pa e na236. En e ambos es adios exis i ía un e ce o, de
iliación ma e na-pa e na (dual), que combina ía asgos de ambas237. De ca a a
234 TYLOR. “On a Me hod o …” Op. ci ., p. 247. Lo exp esó ambién en diag ama pa a demos a lo que
conside aba una endencia e olu i a.
235 Ibid., p. 248.
236 En un a ículo de años pos e io es ol ió a especi ica el po qué de su elección: “El é mino ma ia cal
es una mejo a de de iniciones emp anas, pe o da demasiado po sen ado que las muje es gobe naban la
amilia. Es cie o que en es as comunidades las muje es dis u aban de una conside ación mucho mayo
que en la p imi i a ida pa ia cal, pe o el pode ac ual no es aba an o en sus manos como en las de sus
he manos o íos ma e nos. Son p e e ibles los é minos ma e nal y pa e nal”. TYLOR. “The
Ma ia chal…”. Op. ci ., p. 90. Respec o a la de inición de ambos sis emas: “En el sis ema ma ia cal, la
descendencia se econoce po la mad e; la au o idad es á p incipalmen e en su lado, el he mano de la
mad e se con ie e en gua dián de los niños; la sucesión de ango y o icio, y la he encia de la p opiedad,
siguen la misma línea a a és del he mano de la mad e al hijo. En el sis ema pa ia cal la desdencencia es
desde el pad e; él iene el pode sob e la muje y los niños; la sucesión y la he encia son desde él a su
descendencia”. P. 252. Po o a pa e: “los sis emas ma e no y pa e no no son una ins i ución de inida,
sino combinaciones en las que más o menos es ic amen e la au o idad, descendencia, sucesión y he encia
se siguen de la línea eminina o masculina”. P. 258.
237 Tylo no a i ma inequí ocamen e que la e apa de iliación ma ilineal uese la ep esen an e de la ase
más p imi i a de la humanidad, sino que: “es un es adio que los habi an es ac uales de g an pa e del
mundo en el es adio pa e no pa ecen habe pasado (…). Pa ece posible que es e sis ema ma e na c eciese
desde una condición egulada de la ida humana emp ana y menos o ganizada”. TYLOR. “On a me hod
o …” Op. ci ., p. 257.
- 112 -
es ablece la di ección que omó la humanidad pa a pasa de un ipo a o o, analizó las
cos umb es del le i a o, de la co ada y del ma imonio po ap o. El le i a o, p esen e
en cien o ein e pueblos de los de la lis a del au o , se ía una cos umb e de sus i ución
pe enecien e al pe íodo en el que el ma imonio e a un pac o no en e dos indi iduos,
sino en e dos amilias. Su e olución a lo la go de las es e apas implica ía un cambio
en la cues ión de la he encia del esposo mue o a los hijos y no a los he manos. En
cuan o a la co ada, inexis en e en la e apa ma e na, coincidió con Bacho en en que
pe enecía al momen o decisi o de la e olución humana en el que el ínculo de
ascendencia se ex endió desde la iliación ma ilineal has a aba ca la pa e nidad,
ingiendo el pad e se mad e. Se ía no sólo un me o indicio del paso de una e apa a o a,
sino el signo mismo del cambio. El ma imonio po ap o, cons a ado en más de cien
pueblos de los ca alogados, hab ía enido a su ez un e ec o de desin eg ación del
sis ema ma e no y su sus i ución po el pa e no a medida que las muje es cap u adas
iban siendo acep adas como miemb os de las ibus en las que e an in eg adas,
quedando a ás las épocas del ap o hos il, en el que las cau i as no enían ningún ipo
de de echo y se di e enciaban del es o de las muje es lib es del g upo, y dejando paso
al ap o connubial, lle ado a cabo en e ibus amigas una ez acep ado el ma imonio
con las muje es ap adas, y al me amen e o mal, ambos pe enecien es a la e apa
pa ia cal.
La p ueba que conside aba i e u able de que la clasi icación ipológica e a
ambién un egis o de las e apas his ó icas e a la ausencia de supe i encias que se
ex endiesen a la e apa ma e na, cuando pa a la pa e na sí sucedía y con ecuencia.
Sis ema ma e no y esidencia ma ilocal, del mismo modo que sus con a ios, iban
ine i ablemen e unidos. La esidencia e a la causa p incipal, a ojos del au o , de las
di e en es cos umb es que se combinaban pa a o ma uno u o o de ellos.
Po úl imo, Tylo lle ó a cabo un análisis conjun o de la exogamia y el sis ema
clasi ica o io del pa en esco, que suponía dos ca as de la misma moneda238. La o ma
o iginal de exogamia, y la más simple, se ía la dual239, en la cual una sociedad se
238 An e la conjunción de ambos, exp esó: “Es os que ecue dan la discusión en e McLennan y Mo gan
hace años, y la isión de que las elaciones clasi ica o ias ue on un me o sis ema de di igi se, alcanza án
el camino en el que la con o e sia inalice, po mi pa e sé que si me sien o más is e po mi amigo
McLennan es po que debido a su mue e no supo que él y Mo gan, quienes se c eían ad e sa ios,
de endían en ealidad la misma doc ina desde di e en es lados TYLOR. “On a Me hod o …” Op. ci ., p.
265.
239 Es a o ganización dio sen ido a la es uc u ación social en mi ades y a la dis inción en e p imos
pa alelos y p imos c uzados. La p ohibición del inces o a ec aba a ambas mi ades y obligaba a la
exogamia. Es a eo ía ue la base sob e la que se ges ó la eo ía de la alianza.
- 113 -
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di idi ía en dos mi ades cuyos miemb os podían casa en e sí; el sis ema de
clasi icación de i a ía de es e ipo de exogamia: “los sis emas de exogamia son duales
en su na u aleza, es o es, consis en en dos clases o g upos de clases que pe manecen en
conexión di ec a con el ma imonio de p imos c uzados y la elación clasi ica o ia”240.
Las co elaciones o adhesiones del ca álogo de pueblos de Tylo en e sis ema de
clasi icación y exogamia e an muy al as, más ue es en el caso del ma imonio en e
p imos c uzados, que se a a ía de una elación de iden idad al se es a no ma de unión
una o ma pa cial o una exp esión impe ec a de la p opia ley de la exogamia, en
palab as del au o .
Respec o a la discusión sob e has a qué pun o la exogamia de clan pod ía habe
sido el o igen de los di e en es g ados de p ohibición ma imonial apa ecidos en las
leyes de di e en es naciones, o has a qué pun o la pe misi idad o p ohibición del
ma imonio pudo lle a a las naciones a de ini las elaciones de pa en esco y da les
nomb e, a i mó el au o que, en las sociedades en las que la exogamia se encon aba
codo con codo con el ma imonio po cap u a, és e no pudo se su o igen: el núme o de
ejemplos e a excesi amen e co o como pa a in e i una elación de causa y e ec o.
La exogamia, en cualquie caso, y con ella la p ohibición del inces o, hab ían
desempeñado un papel undamen al a la ho a de es ablece elaciones pací icas en e
ibus di e en es, po lo que en una época del desa ollo social debió a a se de una
cues ión de p imo dial impo ancia: “una y o a ez en la his o ia del mundo, las ibus
sal ajes debie on opa se an e la simple al e na i a p ác ica de casa se o ma a se en e
sí”241.
240 TYLOR. “On a Me hod o …” Op. ci ., p. 264.
241 Ibid., p. 267.
CAPÍTULO 4
DIFUSIONISMO
4.1. La co ien e di usionis a y su me odología
El di usionismo, que se desa olló sob e odo du an e las es p ime as décadas
del siglo XX, ino a se una eacción al e olucionismo, una c í ica a las que se
conside aban simpli icaciones subje i as del es udio de la his o ia humana. De en ada,
es a co ien e pa ió de la simili ud de obje os pe enecien es a di e en es cul u as, de lo
cual se p e endió de i a las conexiones cul u ales e his ó icas en e los dis in os
pueblos humanos. Aunque no e a ni mucho menos una idea de nue a c eación, ue en
es os años cuando se adop ó como p incipio undamen al eó ico y me odológico de una
línea ya plenamen e an opológica. De hecho, muchos de los au o es di usionis as
pe enecían a ámbi os labo ales que a o ecie on el desa ollo de es as ideas,
especialmen e museos e nog á icos cuyas colecciones acili a on la isión de las
semejanzas en e poblaciones ecinas.
Den o del ámbi o del pa en esco, sólo un au o de una de las es escuelas que
se adhi ie on a es a co ien e esul a no edoso y undamen al. Conside amos necesa io,
sin emba go, no sólo inclui las a odas ellas, sino abo da ambién la me odología
empleada en cada caso, en pa e po la necesidad his o iog á ica de cub i el nicho
espacio- empo al que ocupan en el desa ollo an opológico, sin ol ida nos de que, aún
sin se c ea i os en el ámbi o que nos ocupa, incluye on el pa en eso den o de sus
a gumen aciones y ec eaciones “his ó icas”; y en pa e po cons i ui el con ex o
ideológico-me odológico del au o que, en el p óximo capí ulo, expond emos con
de alle.
Es en su elación an agónica con el e olucionismo como mejo puede
comp ende se el o igen del di usionismo. An e es o, debemos ene p esen e la alsedad
de las ideas sob e lo que los decimonónicos pensaban ace ca de la di usión, ex endidas
y man enidas an o po las escuelas eu opeas como po la no eame icana. Vimos ya en
capí ulos an e io es que los e olucionis as no nega on la exis encia de la di usión y la
mig ación242, ni la impo ancia de ambos ac o es. La con usión pa e de la base de la
asunción di usionis a de una dico omía en e p és amo e in ención, como si ambos
elemen os no pudiesen coexis i , y de la adjudicación al pensamien o e olucionis a
an o de una ex emísima capacidad in en i a del se humano como una pa adójica
acep ación de la posibilidad de la di usión coexis iendo con la uni e salidad de la
242 La di usión implica la adopción de asgos po imi ación. La mig ación se da cuando los po ado es de
la cul u a o iginal se asladan a o os luga es.
- 116 -
psique humana, cuando no ya di ec amen e la negación de la di usión. Pe o si,
cie amen e, la in ención independien e e a ú il a los decimonónicos pa a demos a la
unidad psíquica del se humano, pa a explica las leyes de secuencia uni e sales no
impo aba mucho que la uni o midad de un es adio se debiese a ese ipo de in ención o
bien a un p és amo cul u al. Los e olucionis as, en cualquie caso, pese a p ima uno de
los ac o es, concibie on la compa ibilidad de ambos, cosa que no sucedió en e los
di usionis as ex emos. És os, po o a pa e, lejos de sus acusaciones isce ales y
enceguecidas, emplea on en di e en es ocasiones me odología enemiga, dis inguiéndose
inalmen e po su negación de las egula idades y las leyes en la his o ia: la secuencia
esencial de los acon ecimien os no pudo epe i se.
Den o del di usionismo hemos de dis ingui es escuelas de di e en e alo . Las
del iejo con inen e, nos dice Ha is, “ i aliza on en un mismo es ue zo: el de con e i
la ciencia de la his o ia en un es udio de acciden es y ex a agancias”243. En su obsesión
po con a es a al e olucionismo ambas p e endie on demos a que odas las
in enciones impo an es de la his o ia se habían descubie o una ez (o a ias, pe o
escasas) y se habían di undido median e mig ación y di usión, según los ingleses, o
sob e odo po mig ación, en la isión ge mana. Los b i ánicos ue on sin duda mucho
más adicales que los alemanes, pe o an o en uno como en o o caso sus eo ías
ema a on en callejones sin salida ya a co o plazo. La escuela no eame icana, que
abajó más con la di usión que con la mig ación, u o una aplicación más ex ensa an o
desde el pun o de is a de la can idad de au o es que u iliza on su me odología como de
la du ación empo al de su uso. La di e encia p incipal en e los es adounidenses y los
eu opeos adicó en el á ea a la que los p ime os se ci cunsc ibie on, pues emplea on el
di usionismo pa a el es udio del con inen e ame icano, mien as ingleses y alemanes
p e endie on una aplicación uni e sal. A pesa de ello los no eame icanos ambién se
encon a on con p oblemas insal ables, y si el di usionismo pe i ió en los es udios
an opológicos de es e con inen e lo hizo al ma gen de la co ien e del á ea cul u al,
ligada a la idea o iginal, e insc i o en el pa icula ismo his ó ico de F anz Boas, quien le
da ía un uso muy conc e o y alejado del p o agonismo de me odología única.
243 Ha is. El desa ollo… Op. ci ., p. 328
- 117 -
un lado, a amino a ansiciones en di ecciones di e en es, po el o o lado a elaciones
apa en emen e i egula s y a bi a ias, en muchos casos, de hecho, exclusi amen e las
úl imas mencionadas”263.
El segundo ámbi o desde el que el eligioso alemán abo dó los cí culos
cul u ales ue el de su uso como he amien a me odológica de in es igación a la ez que
como p opia me a de la búsqueda del in es igado , pues como ya de endía G aebne , la
a ea de los his o iado es de la cul u a e a la econs ucción de los Kul u k eise y de las
elaciones es ablecidas en e ellos. Aquí en an en juego a ios c i e ios. El de o ma
(G aebne ) o cualidad (Schmid ) es el que a i ma que las ca ac e ís icas simila es
obse ables en e elemen os de di e en es cul u as que no son p oduc o de su p opia
na u aleza, ni del ma e ial del que es án hechos, ni de la unción que cumplen, debe
a ibui se a una conexión his ó ica de i ada de la di usión, incluso aunque esas cul u as
se dis ibuyan sob e supe icies discon inuas. El c i e io de can idad sos iene que cuan o
mayo es el núme o de elemen os adicionales en e los que pueden obse a se
semejanzas, mayo es la p obabilidad de una elación en e esas cul u as (como decía
Schmid , a ias simili udes p ueban más que una sola). Exis en además dos c i e ios
auxilia es. El de con inuidad si e pa a e o za a los an e io es en casos de g andes
dis ancias, unciona en p opo ción a los elemen os cul u ales y g upos de cul u as que
se encuen an a lo la go del espacio en el que se epi e el mismo c i e io de cualidad; es
deci , implica la posibilidad de demos a la conexión en e los elemen os semejan es de
esas dos cul u as en el e i o io en e ambas, uncionando esos hallazgos como pila es-
puen e en la asunción de conexiones his ó icas en e cul u as que se hallan sepa adas
po egiones muy ex ensas. Po úl imo, el c i e io de g ado de pa en esco: las
semejanzas se hacen más nume osas y más ue es cuan o uno más se ace ca a los dos
campos p incipales aho a sepa ados, dichas semejanzas deben su o igen y subsis encia a
la conexión his ó ica con los dos e i o ios p incipales.
Apa e de la econs ucción de los cí culos cul u ales, los di usionis as alemanes
quisie on lle a a cabo una econs ucción c onológica, de lo cual se de i ó el
es ablecimien o de cí culos p ima ios, secunda ios y e cia ios (más las
subdi isiones)264. Los p ima ios se ían los o iginales, las pequeñas bandas aisladas de
263 SCHMIDT. The Cul u e… Op. ci ., pp. 179-180.
264 “Cuando se ocan dos campos de cul u a de di e en e ca ác e puede sucede una de dos cosas: o se
compene an sus on e as, y así esul an o mas mix as, o solamen e se ocan en sus lími es, y así su gen
enómenos de con ac o. Es cla o que siemp e y en odas pa es las o mas mix as y las o mas de con ac o
son más ecien es que las o mas p imi i as (…). Aquellas o mas de mezcla de con ac o, en que oda ía
- 124 -
homb es p imi i os que desa olla on cada una su p opia cul u a dis in i a (los
alemanes no c eye on en la exis encia de un único cen o di uso o iginal al es ilo de los
panegipcios). La di usión de es as bandas desde Asia265 conlle ó la p og esi a
población de odos los con inen es. Con la ayuda de los c i e ios me odológicos
de endidos po la co ien e pod ía de e mina se la sucesión y an igüedad de los cí culos
de cul u a, deduciendo cuál de ellos es el más an iguo así como la p og esión lineal del
es o.
Los di usionis as ge manos c i ica on du amen e al e olucionismo, en especial
al desa ollo empo al po e apas de la humanidad. No conside aban que exis iese
ealmen e en odos los ámbi os cul u ales una p og esión desde lo más bajo a lo más
al o, una ascendencia lineal de las cul u as266. De hecho, c eían pe ec amen e posible
opa se con elemen os simpli icados en supues as cul u as complejas. Así, a i maban la
incapacidad de los decimonónicos pa a lle a a cabo la de e minación de la sucesión
c onológica de los p ime os pe íodos de la humanidad, que ellos sí podían es ablece a
a és de sus cí culos. El mé odo compa a i o, no obs an e, ue algo que usa on con
p o usión, a la pa que Schmid insis ió en que no e a lo mismo echaza el
e olucionismo que la e olución, pues “si una pe sona se opone y echaza acep a el
e olucionismo, no iene po qué echaza y opone se a la e olución-el desa ollo
in e io . Simplemen e no insis e en que el desa ollo in e io sea conside ado siemp e
como la p ime a elección ni que sea acep ado sin ninguna p ueba posi i a, el desa ollo
ex e io a a és de la in luencia his ó ica en a en cues ión sólo cuando la imposibilidad
del desa ollo in e io ha sido demos ada”267
son ácilmen e econocibles ambos componen es, e elan po eso mismo se más ecien es que aquellas
en que se han undido en una nue a unidad, cosa que exige, na u almen e, iempo más la go”. SCHMIDT,
W. Manual de His o ia compa ada de las eligiones. O igen y o mación de la eligión. Teo ías y
hechos. Espasa-Calpe. Mad id-Ba celona, 1932, p. 248.
265 “Aquellas pa es del mundo que encie an en sí los ac uales pueblos na u ales. Á ica, Oceanía,
Amé ica, no se hallan en con ac o con Asia median e una ancha masa de ie a, de sue e que las
emig aciones hubie an podido acia se en ellas en una anchu a incon olable, sino que es án unidas a
Asia median e an es echos ismos o se ies de islas, que la masa p incipal de las emig aciones sólo puede
habe seguido ese camino (…). De aquí esul a pa a es as es pa es del mundo la conclusión de que en
cada caso las emig aciones más an iguas de pueblos debie on co e se has a sus egiones más apa adas o
que, po lo menos, ue on empujadas has a allí po las sucesi as emig aciones y que, al con a io, en es as
pa es del mundo las capas más jó enes de pueblos end án su asien o ce ca de la pue a de en ada”.
Ibid., p. 250.
266 Schmid , sin emba go, no dudó a la ho a de a i ma la simpleza de los en e amien os pigmeos e a una
e idencia de su c onología emp ana. El au o , además, al igual que G aebne , encasilló en sus secuencias
es ablecidas di e en es cul u as, algo que c i icaban de los e olucionis as.
267 SCHMIDT. The Cul u e… Op. ci ., pp. 11, 12.
- 125 -
4.2. Los b i ánicos heliolí icos
Cuando hablamos de di usionismo b i ánico o hípe di usionismo hablamos de la
eo ía heliolí ica o panegipcia de Smi h y Pe y. Aunque W. H. Ri e s Ri e s se
enma ca ambién den o de es e g upo, sus ob as de co e di usionis a no se encuad an
den o del mundo egipcio y ienen una en idad p opia más independeien e, po lo que
con iene a a lo po sepa ado. Smi h y Pe y, po el con a io, pueden se is os de
o ma conjun a, pues no sólo no apo a on nada de ele ancia al es udio del pa en esco,
sino en gene al a cualquie aspec o de la eo ía an opológica. Con iene, no obs an e,
ene los bien p esen es, dado que suponen el con ex o del pensamien o di usionis a
inglés al que pos e io men e se con e i ía el c eado del mé odo genealógico.
Dadas las p emisas de la nula capacidad in en i a del homb e y de que la cul u a
había su gido una sola ez en un solo luga , se hacía necesa io escoge dicho pun o de
pa ida, que ambos au o es si ua on en Egip o268. P e iamen e al nacimien o de la
ci ilización el homb e na u al, con emplado en una pe spec i a gené ica que engloba al
o be en e o, ca ecía absolu amen e de odo. La desc ipción de Smi h lo dibuja ce cano
al buen sal aje: “c ia u a desnuda, ino ensi a y e az, buena, hones a y conside ada
(pe o) ímida y suspicaz (…). Aunque hábil y compe en e, el homb e p imi i o no sien e
el deseo inna o de cons ui i iendas, hace opas, abaja la ie a o domes ica
animales. No iene eligión ni o ganización social ni je es he edi a ios; ampoco iene
leyes o males ni ce emonias, sean nupciales o úneb es”269. En cuan o al ámbi o
amilia , señala la exis encia de g upos den o de los cuales el ínculo p incipal es el
a ec o po los niños y la p eocupación po su bienes a . Cada g upo end ía su p opio
e i o io, espe ado po el es o, y sus miemb os p ac ica ían una monogamia casi
siemp e es ic a p ecedida de un pe íodo de libe ad sexual du an e la adolescencia. A
pesa de la exis encia pun ual de poligamia, la ónica común se ía una idelidad absolu a
al compañe o que se man end ía du an e oda la ida, ca ac e ís ica sin duda aco de con
es a isión amable de la c ia u a buena y conside ada.
268 Lowie, sa cás ico, señala sob e Smi h: “Es e e o mado de la e nología, quien en un iempo se ins aló
en el Cai o, dec e ó que Egip o debe se la uen e de oda la cul u a a anzada. Si hubiese pe manecido
una empo ada en el Éu a es, pod íamos p obablemen e supone que hubiese adop ado una eo ía
panbabilónica”. LOWIE, R. H. His o ia… Op. ci ., p. 197.
269 SMITH, Geo ge Ellio . En el o igen de la ci ilización. Edi o ial No a. Buenos Ai es, 1945, pp. 39-40.
- 126 -
La ci ilización se hab ía iniciado con el in del nomadismo, algo que pe mi ió el
inicio de la ag icul u a hacia el año 4000 a.e.c. en Egip o, donde una cosecha
espon ánea de cebada enseñó al homb e cómo cul i a la ie a. Las amilias se
seden a iza on y jun a on, pasando a domina unas sob e o as y a o ma se clanes. A
pa i de ahí, el país del Nilo conjugó odas las ca ac e ís icas de la ci ilización a caica
señaladas po Pe y: un sis ema de i igación; uso de la pied a pulida y alla de
imágenes; ce ámica; abajo con me ales y pesca de pe las; una clase de sobe anos270;
cul o al Sol; p ác ica de la momi icación; g an Diosa Mad e; sac i icio humano; de echo
ma e no; clanes o émicos; o ganización dual; exogamia. Con el iempo, los egipcios
inicia on iajes en búsqueda de ma e ias p imas, lo cual o iginó la di usión g adual de
su cul u a de un ex emo a o o del mundo271.
En elación al de echo ma e no los panegipcios no ue on muy ocu en es ni
de ini o ios, limi ándose a adop a las eo ías p e ias que elacionaban a la Diosa Mad e
y las icisi udes de su cul o con la descendencia ma ilineal272. Así, es a di inidad
hab ía sido la p imigenia en la sociedad a caica en los iempos p e ios al
descub imien o de la i igación, de ahí que dedujesen que el de echo ma e no ue el
p ime o. Luego apa ece ía un hijo di ino, a la pa que aman e, pe soni icado en la ie a
po el ey, asociado con la e ilidad y la ege ación. El siguien e paso ue ápido: los
elemen os masculinos p ima on sob e los emeninos, se elegó a la Diosa Mad e al
papel de conso e y se p odujo poco después del inicio de las mig aciones la
ans o mación social que lle ó a la ic o ia del de echo pa e no.
La o ganización dual la elaciona on Pe y y Smi h con la exis encia de los dos
ipos de clase de di igen es. Pa a ex ende es e ca ác e al es o de elemen os cul u ales
lo u ie on an ácil con Egip o como el de p esen a la p opia di isión del país en dos
270 Pe y señala la exis encia de dos ipos de sobe anos que se sucedie on en el iempo. Los que él
denomina Hijos del Sol ue on los gobe nan es que, a pa i de la V Dinas ía, se asocia on a la di inidad
sola (p e iamen e los a aones se asimilaban a dioses elacionados con la ege ación y la e ilidad). Ya
en es a época no gobe naban solos, pues exis ían nobles que desempeñaban ambién unciones
impo an es. La amilia eal es aba conec ada con el mundo sola , los a aones e an dioses enca nados. El
es o de las pe sonas es aban conec ados con el in amundo, pues allí iban sus almas después de la
mue e: “Los eyes sola es ue on más allá de la mue e al cielo a i i en compañia de Ra; pe o el es o
de la gen e ue a la ie a de los mue os gobe nada po Osi is, el p ime ey que se con i ió en mo al.”
PERRY. The Child en… Op. ci ., p. 256. Más a de Osi is se ía ambién iden i icado con el ámbi o
celes e, mien as la Diosa Mad e se elacionó siemp e con el in amundo. Pos e io men e el ey-sol dio
paso a un dios gue e o, de i ado es o de ans o maciones en la sociedad que de inie on en un ca ác e
más bélico de los pueblos, en e al ca ác e pací ico ca ac e ís ico de la ci ilización a caica.
271 G an pa e de The Child en o he Sun de Pe y es á dedicado a demos a la exis encia de odos es os
elemen os en los di e en es con inen es.
272 Es o explica ía el ma imonio en e he manos: “Bajo ins i uciones ma ilineales la hija del ey es la
he ede a legal al ono. Po lo cual cualquie a que quisiese eina enía que casa se con ella y eina como
su sus i u o”. PERRY, The Child en… Op. ci ., p. 241.
- 127 -
pa es dis in as uni icadas en iempos dinás icos. País, po lo an o, dual desde su aíz,
con exp esión de es e enómeno al ededo del p opio mona ca: doble co ona, doble
ce emonia de co onación, dos palacios, dos emplos de es ado… Lo ema cable, en
cualquie caso, es que los au o es heliocén icos asumie on una idea de dualidad que
aplica on a los ámbi os de lo social, polí ico, económico y eligioso, buscándolo en cada
cul u a de las in es igadas po ellos como p ueba de la di usión de la ci ilización
a caica.
Qué campo más idóneo pa a su exp esión, qué duda cabe, que el de la exogamia.
Pe y negó que se debiese a un deseo de e i a el inces o, al como a i maba F aze . Al
con a io, aquél apa eció po medio de las eglas ma imoniales de la o ganización
dual273, en cuyo desa ollo dis inguió es es adios: ma imonio p ohibido en e
miemb os de la misma mi ad, ma imonios p ohibidos en e miemb os del mismo clan,
ma imonios p ohibidos en e pa ien es sanguíneos274. Lo que quedaba cla o e a que la
exogamia e a independien e del sis ema del clan o émico y que su o igen se ligaba a los
g upos duales. Smi h de endió que el obje o de es a exogamia e a el de es abiliza la
posición de sobe anía dual y elimina el iesgo de una deso ganización del es ado. Dado
que los g upos duales omaban sus ca ac e ís icas de la clase sobe ana de la ci ilización
a caica, e a e iden e pa a el au o que al ue su egla ma imonial y que en los
asen amien os gobe nados po los Hijos del Sol se p ac ica on sis emá icamen e
ma imonios en e la gen e del cielo y la gen e del in amundo; es o es, en e miemb os
de la casa eal y miemb os de la nobleza, especialmen e en e pe sonas de la amilia del
isi .
Los panegipcios ca ecie on o almen e de una me odología álida en sus
econs ucciones his ó icas, las cuales pecan, po no cali ica lo de o o modo, de una
imp esionan e ingenuidad. Smi h y Pe y no sólo p e endie on es ablece una c onología
273 Smi h a i maba que el inces o si ió pa a p ese a la di inidad de los Hijos del Sol. Es o en a en
con adicción con las ideas sob e el o igen de la exogamia (ma imonio en e amilia eal y amilia del
isi ) si enemos en cuen a la a i mación de Pe y de que la nobleza es aba conec ada con el in amundo,
no con el cielo. En ci ilizaciones ecep o as de la egipcia con p esencia de poliginia, los Hijos del Sol
hab ían desposado an o pa ien es ce canas como a miemb os de la amilia del je e gue e o (es a je a u a
hab ía de i ado del g upo sobe ano elacionado con el in amundo). De hecho, señala ambién la
poliginia como una exp esión de la ans o mación acaecida en las sociedades que adop a on un ca ác e
bélico: “cuando la gue a se con i ió en una ocupación p ominen e, la mani ies a incapacidad de las
muje es pa a los modos iolen os de compo amien o, y la a ención c ecien e de las clases einan es a la
lucha, endie on, en e o as cosas, a pone la en una si uación de in e io idad y con e i al homb e en
p edominan e”. PERRY. The Child en… Op. ci ., p. 493.
274 Es e es un buen ejemplo de uso semejan e de me odología e olucionis a, pues es os es adios no dejan
de se sucesiones en el iempo de eglas ma imoniales.
- 128 -
an co a pa a el desa ollo de la ci ilización humana como la de 4000 años, sino que
además u iliza on lo que denomina on p uebas a queológicas de un modo o almen e
descon ex ualizado e imagina io, compa ando, po pone un ejemplo, cualquie
monumen o pi amidal, uese cual uese su uso, con las pi ámides egipcias275, o
de i ando de algo an ci cuns ancial como el hallazgo del ému disecado de un je e
a icano una conexión con la momi icación de los a aones276.
Lowie c i icó y e u ó a ios de es os absu dos heliolí icos. En el campo de la
e nog a ía señalaba, además, con adicciones de los p opios au o es, como la hipó esis
de que hacía sesen a siglos los homb es i ian como an opoides, que se sal aba el
p opio Ellio Smi h en pa es di e en es de su ob a; o la negación de que los pueblos
indígeneas u iesen p ác icas e ideas mágicas y eligiosas, a i mando en o o lado que
algunos pudie on c ee en la magia imi a i a… Los panegipcios daban po sen ado que
si un pueblo había omado p es ado un asgo cul u al, oda su cul u a enía la misma
p ocedencia. Usa on pa a su a gumen ación no sólo elemen os como las pi ámides o los
en e amien os, sino ambién los cul i os mexicanos (eslabón del paso de la cul u a
en e Egip o y el Nue o Mundo) y la o ganización dual, como ya hemos is o, que
aplicaban sin ubo a odos los ámbi os de la cul u a humana, desde el u bano al de
pa en esco. Lowie los e u aba en es e úl imo sen ido con me os ejemplos: la ex inción
de uno de los es clanes exogámicos de los hopi se debió a un desa ollo independien e,
pe o e an es, no dos, o que los angami anda de Asam enían clanes locales que e an
mi ades exógamas, una de las cuales se di idió en seis clanes, quedando sie e en o al,
e idenciándose que la o ganización dual e a un enómeno luido. C i icaba ambién la
minimización heliolí ica de la capacidad in en i a p imi i a, aludiendo, en elación a
Smi h y Pe y, a su “igno ancia ilimi ada de los da os más elemen ales de la
e nog a ía”277. En esumidas cuen as, “la obsesión panegipcia de es os au o es a en
con a de los hechos obse ados”278
275 A i maba Pe y: “lo que sucede en el caso de la pi ámide de pied a es que es e monumen o no se
o iginó como una pi ámide de pied a, sino que es el esul ado del ag upamien o de a ias ideas que
pueden se analizadas den o de sus elemen os undamen ales. Po eso cuando las pi ámides se
encon a on ambién en México y en Amé ica, puede supone se sin ninguna duda que su o igen se halla
en Egip o”. PERRY, W. The Child en…Op. ci ., pp. 475-476.
276 Smi h llegó a hace la a i mación de que “el mo i o cen al de la his o ia de la ci ilización lo
cons i uye el conjun o de ideas elacionadas con la cos umb e egipcia de momi ica a los mue os”
SMITH, G. E. En el comienzo… Op. ci ., p. 81.
277 LOWIE. His o ia… Op. ci ., p. 205.
278 Ibid., p. 201.
- 129 -
4.3. Los Kul u k eise ge manos
Obcecado en la econs ucción de los cí culos cul u ales o igina ios de la
humanidad, G aebne es ableció un esquema que más adelan e e oca ía el Pad e
Schmid . Fue en Oceanía donde si uó seis desa ollos cul u ales que se inicia on con el
cí culo asmanio, seguido po la cul u a del boome ang aus aliana, un k eis de
cazado es o émicos, o o de ho icul o es de dos clases, una cul u a polinesia del a co y
o a polinesia pa ilineal. Lo que nos in e esa p incipalmen e son sus ideas sob e las
concepciones di e en es del mundo de las cul u as ma ia cales y pa ia cales, ambas
pe enecien es a cí culos p ima ios y, engámoslo p esen e, no sucesi as en la línea
c onológica e olucionis a de p omiscuidad-ma ia cado-pa ia cado, ampliamen e
c i icada po el au o : “el conocimien o más exac o de los pueblos sal ajes,
p ecisamen e de los más p imi i os, nos ha enseñado que ese es ado de p omiscuidad en
las comunidades humanas es una hipó esis sin undamen o o, mejo dicho, un pa o de
la an asía; que ni siquie a cie os es igios de ma imonio colec i o po g upos,
supues o es adio in e medio en e la p omiscuidad y el e dade o ma imonio-, pueden
conside a se como o mas p ima ias, sino secunda ias, que, jus amen e, los pueblos más
p imi i os i en en monogamia indudable, y que, en in, no puede a i ma se que en
oda ocasión el es ado na u al de los pueblos ma ia cales sea más p imi i o que el de
los pa ia cales. La e nología ha llegado a con ence se de que los sis emas ma ia cales
no han impe ado jamás en odos los es ados de la ie a, sino que ep esen an la
e olución de inida de cie os g upos, ca ac e izados sob e odo po sus pa icula idades
económicas”279.
G aebne pa ía ya de la idea de que las comunidades más p imi i as de
cazado es- ecolec o es aus alianos o maban g upos que uncionaban como pequeños
es ados que de endían sus lími es geog á icos y que se cons i uían de pequeñas amilias
de ma imonios monógamos. Pe o la di e enciación máxima que hace el au o es en e
los pueblos ag icul o es ma ia cales y los pas o iles pa ia cales.
279 GRAEBNER, F. El mundo del homb e p imi i o. Re is a de Occiden e. Mad id, 1925, pp. 11-12.
- 130 -
Las cul u as ma ia cales280 hab ían su gido del descub imien o po pa e de la
muje as la obse ación empí ica de que los alimen os caídos en e eno a o able
a aigaban y daban nue as plan as. Es o conlle ó que los homb es ca gasen sob e sus
compañe as el peso de la ida económica, y como ellas lle aban a cabo el abajo con
un conjun o de pa ien es emeninas, c eció en impo ancia el de e mina con qué g upo
se es ablecía el pa en esco. És e, po o a pa e, pasó a de e mina se po línea ma e na.
Y es o se ía lo que se denomina ma ia cado281.
Los pueblos ma ia cales se ca ac e izan po el seden a ismo p opo cionado po
la ag icul u a, exis e un cen o ijo en el e i o io y la comunidad de la aldea se
con ie e en una unidad polí ica p eponde an e, exis iendo an e odo una democ acia sin
clases. Hab ía un á ico on e izo que limi aba el come cio a cie os días y a
de e minados me cados y p ima ían las a es manuales emeninas (al a e ía y ejido). La
de ensa pe sonal se ía po ía ju ídica, quedando elegada la enganza po sang e. En el
ámbi o de las c eencias eligiosas end ían una g an impo ancia los mi os con la luna
como p o agonis a o pe sonaje y exis i ía una cla a c eencia en los posibles bene icios
que la ue za de los mue os pod ía p opo ciona a la comunidad.
Las cul u as pa ia cales, como ya mencionamos, no sucedie on en el iempo a
sus an agonis as. Como menciona G aebne , ya en el iempo que medió en e la
p opagación de la cul u a aus aliana y las iejas cul u as lab ado as del con inen e
me idional encon amos allí una o ma cul u al en la que apa ecen g upos de pa en esco
que ascienden la pequeña amilia en la que los hijos pe enecen a la línea del pad e.
Asimismo ambién hay inexis encia de ma ia cado en e los pas o es del an iguo
con inen e y los malayo-polinesios. Aunque no se puede es ablece con segu idad cuál
ue la o ma o iginal de su economía, sí se pueden mos a o as ca ac e ís icas. Así, los
cí culos o émicos más an iguos p esen aban huellas de nomadismo es acional y i ían
de la ganade ía y la pesca. El o emismo colec i o (exis e o emismo an o pa ia cal
como ma ia cal, en cualquie caso) empa en a a un g upo en e o con, po lo gene al, un
animal y a casi siemp e acompañado de exogamia. A pesa de nega la línea
c onológica, G aebne comen a sin emba go que las o mas pa ia cales ue on
p obablemen e las más an iguas, des acando en e ellas las del o emismo local: los
280 Ma del Su de Melanesia, SE de Asia, in e io de Á ica (sob e odo Congo), ie as bajas del
Amazonas y del O inoco, zonas empladas de No eamé ica: Mon añas Rocosas, pueblos ag icul o es del
A lán ico -i oqueses, maskoki-. O a zona de in luencia ma ia cal pe o sin cul i o de ie a se ex iende
po el Ma del Su .
281 Ni G aebne ni Schmid di ie en de Bacho en en el sen ido que le dan a la palab a.
- 131 -
g upos o émicos i en en localidades sepa adas, de sue e que el casamien o con un
miemb o de o o g upo signi ica ma imonio en o o g upo local. Po o a pa e, el
o emismo despie a an agonismo en e los sexos, pues los homb es son el elemen o
es able de la población mien as las muje es casadas pe enecen a o ems di e en es.
No poseían al a e ía ni indus ia del ejido, pe o sí conocían el abajo de la
made a. Exis i ía pa a ellos oda ía la enganza de sang e. El come cio se p oduci ía a
a és de las isi as de unos g upos a o os y, desde el pun o de is a de las c eencias,
des aca ía la igu a del sol en los mi os. Las cul u as pa ia cales, a ojos del au o , “se
mues an supe io es a las ma ia cales, en p ime luga , po su g andiosidad282. Es o les
pe mi e, además, admi i en su amplio espacio elemen os de las o as cul u as sin
cambia , po eso, esencialmen e, su ca ác e p opio”283.
De la usión de elemen os de los iejos pueblos ag icul o es y pas o iles su gió
la que el au o conside a única cul u a supe io que log ó da u os supe io es al
conjun o de las cul u as mad es, pues cuando con luyen dos cul u as in e io es casi
nunca su ge nada nue o supe io . Se ex ende ía desde el Á ica occiden al po odo el
e i o io del Sudán, No oes e de Á ica, Oes e, Su y Es e de Asia y domina ía
Amé ica, pe eneciendo a ella los pueblos de China, Egip o y Mesopo amia. Se hab ía
ca ac e izado po un come cio iaje o ampliado, la c eación de g andes coma cas
pací icas y mona quías, o ganizaciones eligiosas y sace do ales así como esc i u a. En
ellas no exis i ían p ác icamen e es igios de ma ia calidad, a excepción de algunas
o mas de sucesión en el ono.
Schmid elabo ó su p opio esquema, modi icando algunas cosas. De en ada,
in odujo como cí culo de cul u a más an iguo el pigmeo, que G aebne no había enido
en cuen a, y echazó el de la cul u a del boome ang como cí culo de cul u a o iginal
independien e, acep ándolo sólo como una mezcla emp ana de elemen os ma ia cales
con los de la cul u a p imi i a.
Exis en 3 e apas. A la p imi i a pe enecen las ibus en es ado de caza (homb e)
y ecolección (muje ). Sus cí culos, odos con dominio de pa ia cado, se án:
- Exógamo monogámico o cen al. Pigmeos de Á ica, de Asia del Su , al ez
los de Nue a Guinea y los de las Nue as Héb idas.
282 En con aposición a las cul u as ma ia cales que conside a como núcleos ce ados.
283 GRAEBNER. El mundo… Op. ci ., pp. 109-110.
- 132 -
- Exógamo o émico del Su . Aus alia Sudes e (y asmanios), gua da elación
con los ueguinos en el ex emo Su de Sudamé ica y con los bosquimanos
del Su de Á ica
- Cí culo á ico. Exógamo con igualdad sexual. Comp ende pueblos del No e
y del No des e de Asia y los p imi i os esquimales de No eamé ica, gua da
elación con los cali o nianos del cen o y con los p imi i os algonquinos.
G aebne añadi ía aquí la cul u a del boome ang. En Sudamé ica los cí culos
p imi i os se hab ían undido.
La e apa p ima ia cuen a, ambién, con di e en es cí culos:
- El de cul u a pa ia cal de las g andes amilias de los pueblos pas o es
nómadas ( u u os conquis ado es u alo-al aicos, indoeu opeos y semi as).
- El de cul u a exógama pa ia cal de los g andes cazado es o émicos,
undado es del a e, del abajo manual, del come cio y de la cul u a de las
ciudades. No aba ca una ex ensión ce ada, se halla ex endido en Au alia del
Su y del Cen o, en Nue a Guinea y en pa es de la Melanesia e Indoensia,
en la India y en g andes egiones de Á ica y de Amé ica del No e y del Su .
- Cí culo exógamo ma ia cal de los ag icul o es in e io es, cul u a de las
aldeas. Tampoco p esen a una ex ensión ce ada: Aus alia del Es e y del
Oes e, Melanesia Cen al, pa es de Indonesia, India, Oes e y cen o de
Á ica o ien al y en pa es de Amé ica del No e y del Su .
Los g ados secunda ios de la cul u a comp ende ían los cí culos de cul u a
pa ia cales lib es de, en e o as zonas, Polinesia, Sudán, India, Asia occiden al y Su
de Eu opa; y los ma ia cales lib es Su de la China, Indonesia, Melanesia, No oes e de
Sudamé ica, e c.
Po úl imo, como cul u as e cia ias señala ía las al as cul u as de Asia, Eu opa y
Amé ica.
Schmid incide en que las es cul u as p ima ias no su gie on esencialmen e una
después de o a, los pueblos no pasa on po ellas como e apas, sino que una pa e
e olucionó hacia el es ado o émico de cazado es, o a hacia la c ía de ganado y o a
hacia la ag icul u a. La e olución in e na de cada uno ue independien e. Au o es como
Ha is, no obs an e, acha on odo el esquema de e olucionis a, a i mando que “la
sucesión de los g ados no es ni más ni menos que la secuencia amilia de los es adios
que lle an desde los ipos de sis emas sociocul u ales de los cazado es ecolec o es,
pasando po los ipos de ho icul o es y pas o es has a las ci ilizaciones complejas
- 133 -
e minologías de pa en esco con empo áneas podían encon a se azos de los sis emas
sociales p imi i os, cuya p esencia en suelo anglosajón enía ya de a ás.
El sis ema de las islas occiden ales se ía clasi ica o io, aunque con di e encias
espec o a o os sis emas del es ilo: “usualmen e se hace una dis inción en los nomb es
aplicados de uno a o o po los hijos de un he mano y un he mano, y deuna he mana y
una he mana, po un lado, y po los hijos de he mano y he mana po o o. O o asgo en
el que el sis ema de Mabuiag di ie e de las o mas ame icana y asiá ica es en el ma cado
ca ác e ecíp oco de los é minos”292. Dicha di e encia pod ía debe se en pa e, señala
el au o , a una supe i encia del ma imonio de p imos c uzados. Menciona, ambién,
cie os abúes en el uso de las e minologías (especialmen e los elacionados con la
amilia polí ica), así como las unciones de algunos pa ien es, en e las que des aca la
e e ida a la es echa elación en e un homb e y su ío ma e no, que se ía ambién un
su i al, en es e caso de la descendencia ma e na. El sis ema de pa en esco, insis e el
au o , end ía una impo ancia undamen al en la comunidad y egula ía y de e mina ía
las elaciones en e los indi iduos, así como de los ma imonios. Respec o a es o úl imo,
Ri e s a i ma que las egulaciones ma imoniales dependen más de cues iones
elacionadas con el pa en esco que con el clan, aunque los dos ámbi os engan
impo ancia. Así, un homb e encuen a es icciones pa a casa se con una muje de su
clan, pe o ambién con muje es de o os clanes si exis e algún ipo de ligazón pa en al.
Exis en ma imonios en e pe sonas con el mismo ó em293, pe o en es os casos los
indi iduos pe enecen a di e en es clanes. En úl ima ins ancia es el g ado del pa en esco
el que de e mina la posibilidad de la unión. Un ipo de ma imonio ecuen e en el
Es echo de To es e a el del in e cambio de he manos y he manas, conec ado su o igen,
según los p opios na i os, con un p ecio de la no ia demasiado al o. Po o a pa e, el
au o cons a ó la exis encia de la poligamia (so o al o no) y del le i a o (no obliga o io
pa a la iuda).
Las islas o ien ales no di ie en en g an medida de las occiden ales. Como
peculia idades de su e minología señala la exis encia de una designación especial pa a
292 RIVERS. Repo s o he Camb idge an h opological Expedi ion o To es S ai s. Vol. V: Sociology,
Magic and Religion o he Wes e n Islande s. Camb idge Uni e si y P ess. Camb idge, 1904, pp. 139-
140.
293 Los miemb os de cada clan (en cada isla hay a ios clanes) ienen el mismo ó em o o ems. Si hay
a ios, uno de ellos es más impo an e que el es o. En algunos casos dos o más clanes pueden ene el
mismo ó em p incipal y di e en es o ems secunda ios. Los miemb os de un clan i en po lo gene al en
una localidad de la que oman el nomb e y, si se an a i i ue a, man ienen la pe enencia al clan. La
descendencia es pa ilineal. En un iempo los clanes de la isla de Mabuiag se di idie on en dos a ías,
pe o la di isión acabó pe diéndose.
- 140 -
la he mana del pad e (po la p obable exis encia en algún iempo de una dis inción con
la he mana de la mad e, en su día desapa ecida) y ambién pa a los hijos del he mano y
de la he mana (que, dice el au o , a pesa de no es a incluida po Mo gan, es un asgo
muy gene al del sis ema clasi ica o io). O as di e encias con las islas del Oes e es que
las del Es e ienen un mismo é mino pa a el abuelo y la abuela y las del Oes e pa a
sueg os y cuñados/as. En cualquie caso, ambos sis emas se asemejan al malayo de
Mo gan, quien lo asimilaba a la amilia consanguínea. Ri e s opina que la cul u a
Polinesia no posee una o ganización amilia de ipo p imi i o y que su sis ema
e minológico es el esul ado de la up u a de uno más complejo. Las islas o ien ales
ambién cuen an con abúes elacionados con los pa ien es polí icos, a los que no se
debe llama po su nomb e p opio, y con cie as unciones de pa en esco (el peso del ío
ma e no no se asemeja aquí al que enía en Mabuiag).
Respec o a las egulaciones ma imoniales en la zona o ien al del Es echo, la
unidad social empleada po los isleños es la de la illa294: “dicen que un homb e no
debe casa se en la illa de su pad e ni en la de su mad e ni en la de la mad e de su
pad e, y si uno de sus ances os ha sido adop ado ambién es á e ado que se case en la
illa a la que pe enece ía po ac ual descendencia”295. El mé odo genealógico,
obse ando a la gen e de una illa como un clan y usándolo como la base de un sis ema
de exogamia, con i ma la obse ancia de es as eglas. Una es icción cla amen e ligada
con el pa en esco es la p ohibición de casa se hijos de dos he manas. Exis en ambién
aquí las p ác icas de in e cambio de he manos y he manas, la poligamia (en e los más
pode osos de la comunidad) y el le i a o (no obliga o io).
Ri e s ol ió a pone en p ác ica su mé odo genealógico en el es udio de la
sociedad de los odas, al Su de la India, con los que pasó un iempo en e 1901 y 1902.
Es a expe iencia se plasmó en 1906 en The Todas, ob a en la que lle ó a cabo un
es udio exhaus i o de es e pueblo296.
En el ámbi o del pa en esco el au o expuso nue amen e a a és de su
me odología o o sis ema clasi ica o io, si bien concibió del p esen e un ca ác e
p óximo al sis ema desc ip i o, pues “los odas han alcanzado un es ado de desa ollo
294 Exis en o os ag upamien os de gen e con signi icación social, pe o sin ele ancia en lo que a
egulaciones ma imoniales se e ie e.
295 RIVERS. “The egula ion o ma iage”. En Repo s o he… Op. ci ., p. 121.
296 Aunque el obje i o o iginal de Ri e s ue es udia la poliand ia y la exogamia en los odas, se decan ó
después en mayo medida po la eligión y la sociología. En gene al quiso insc ibi lo en las líneas
e olucionis as.
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men al en que que pa ece que no es án sa is echos con una nomencla u a de un sis ema
pu amen e clasi ica o io, y han comenzado a hace dis inciones en su e minología en e
pa ien es ce canos y lejanos”297.
O as peculia idades del sis ema e minológico de los odas se ían el uso de los
mismos é minos pa a el he mano de la mad e y el sueg o y pa a la he mana del pad e y
la sueg a (de i ado del ma imonio de p imos c uzados, que se ía el p e e encial), la
dis inción en e los miemb os más jó enes y más iejos de la amilia y del clan (p opio
de los sis emas clasi ica o ios, ex emadamen e desa ollado en es e caso) y la
exis encia de dos g upos di e enciados de é minos que exp esan lazos de pa en esco: el
que se usa pa a habla de los pa ien es, y o o pa a habla a los pa ien es (no se
co esponden, el segundo g upo es mucho meno y se basa en edades y gene aciones).
En cuan o a los abúes del sis ema, podemos señala la imposibilidad pa a un homb e de
deci los nomb es de los he manos de su mad e, del homb e del que ha ecibido a su
esposa (sea o no el pad e de és a), de la mad e de su muje y de sus abuelos pa e nos y
ma e nos. Exis en nume osas obligaciones e e idas al pa en esco, en e las que
des acan aquellas elacionadas con ce emonias úneb es (que ienen de e minadas po
la iden idad del di un o) y las e e idas a los pa ien es polí icos.
En el ámbi o del ma imonio es impo an e, de en ada, la di isión de los odas
en dos g andes g upos, el de los Ta ha ol y el de los Tei aliol, componiéndose cada
uno de a ios clanes exógamos298. No puede exis i ma imonio en e es os dos
g upos299, a la pa que exis en ambién p ohibiciones de unión en e algunos clanes. De
odos modos, Ri e s señala que la úl ima palab a en lo que a p ohibiciones
ma imoniales se e ie e iene dada po lo que los indígenas denominan püliol, que se ía
el é mino gene al que engloba a las pe sonas con las que uno no puede casa se300 y que
se amplía incluso a los amilia es de es as pe sonas: “el é mino es aplicado po un
homb e no sólo a las muje es con las que no puede casa se, sino ambién a las amilias
en gene al en las que o puede casa se; po eso un homb e puede habla de o os homb es
como sus püliol, lo cual signi ica que no puede casa se con sus he manas”301. El au o
297 RIVERS. The Todas. McMilllan and Co. Lond es, 1906, p. 493.
298 Los clanes odianos se ían e i o iales, no o émicos. Cada clan end ían un núme o de illas y oma ía
el nomb e de la p incipal
299 Lo que sí se pe mi e es un ipo de unión denominado Mokh hodi i, en el cual una muje de uno de los
g upos es á ligada a un homb e del o o g upo, si bien los hijos de ambos pe enecen al ma ido o ma idos
legales de la muje , quienes dan pe miso pa a la unión a cambio de cie os p esen es.
300 Se ían püliol de un homb e: las hijas de los he manos del pad e; las hijas de las he manas de la mad e;
las hijas de su pad e; las hijas de sus he manas; las hijas de las he manas del pad e de su pad e.
301 RIVERS. The Todas. Op. ci ., p. 509.
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concluye que un odiano no iene dos ipos de a inidad p ohibidos, una dependien e de
las elaciones de clan y o a de las de pa en esco sanguíneo, sino una sola, la del püliol,
que incluye cie os pa ien es an o ma e nos como pa e nos. Los ínculos pa en ales, así
pues, es a ían en es e ámbi o de la ida social po encima de los ínculos clánicos. De
hecho, Ri e s conside aba que los odianos es aban en un es ado de e olución social en
el que los lazos cons i uidos po la pe enencia al clan es aban siendo eemplazados po
los amilia es, cons i uyéndose la amilia como unidad social sus i u i a del clan. Así,
mien as la ie a y algunos bú alos pe enecían al clan, la casa, algunas illas y la
mayo pa e de los bú alos e an pe enencias amilia es (algunas igu illas de
di inidades y o namen os se ían p opiedades indi iduales). La descendencia end ía po
línea pa e na302, si po pad e se oma al homb e que lle ó a cabo la en ega a la muje
del a co y las lechas en la ce emonia denominada pu sü pimi, pues la pa e nidad
biológica ca ece de impo ancia pa a es e pueblo. La poliand ia es algo común en e
ellos, casándose una muje con a ios homb es que pueden se o no he manos en e sí.
En caso de se lo, exis i ía con i encia en la misma casa y odos se ían los pad es de los
hijos. En caso de no se lo, los homb es pe enece ían al mismo clan y a la misma
gene ación, pod ían i i jun os o no, en si uación a i ma i a la muje pasa ía di e en es
empo adas con cada uno de ellos y la pa e nidad depende ía de quien lle ase a cabo la
ce emonia de en ega del a co y las lechas. Como elemen o in e esan e hay que
menciona que Ri e s insis ió en que la poliand ia odiana no se ía pa a el es udio de
las conexiones de es a ins i ución con el le i a o303 ni ampoco con el in an icidio
emenino (c eía que la poliand ia ue una impo ación de es a sociedad), aunque la
disminución de és e es aba de i ando en su momen o en un aumen o de la poliginia,
cuyo modelo p incipal e a el de dos he manos que end ían dos esposas en común.
5.2. Ri e s y Mo gan
El uso que Ri e s hizo del sis ema clasi ica o io de Mo gan lo lle ó
necesa iamen e a en en a opiniones con a ias al ame icano que se es aban alzando ya
302 Ri e s señala que algunos ac os de un oda hacia el hijo de su he mana pod ían se eminiscencias de
la exis encia en un iempo muy emo o de de echo ma e no.
303 El le i a o no e a obliga o io, una iuda podía casa se con o o homb e di e en e del he mano de su
esposo, en cuyo caso el nue o ma ido paga ía a los hijos del di un o, y no al he mano de la nue a esposa.
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desde el cambio de siglo. En 1907 pa icipó en una miscelánea des inada a homenajea a
Tylo po su 75 cumpleaños con un a ículo dedicado al análisis de los o ígenes de
dicho sis ema. La p incipal c í ica que se hacía al abogado en es os años, bas e eco da
a Wes e ma ck, a eme ía con a la a i mación de la exis encia de un es adio p imo dial
de humanidad p omiscua. El p oblema, señalaba nues o au o , e a que los oponen es de
Mo gan no eían más allá de es e es adio y ex endían su condena al esquema comple o.
Tomando la c í ica conc e a, el p opio Ri e s secundaba la nega i a a acep a es a época
de p omiscuidad, a gumen ando que el sis ema e minológico malayo304 en el que se
basaba la a i mación de su exis encia no e a an p imi i o como Mo gan pensaba; al
con a io, las sociedades polinesias305 a las que el abogado a ibuía la posesión de es e
sis ema de pa en esco, es aban al amen e desa olladas, a la pa que se cons a aba, en
sociedades como las del Es echo de To es, que exis ían cambios en las e minologías
di eccionados hacia una simpli icación de las mismas. No obs an e es e allo en las
eo ías de Mo gan, el médico b i ánico de endió su plena alidez a la pa que expuso sus
p opias ideas ace ca del o igen del sis ema clasi ica o io, que él si uó ligado al
ma imonio de g upo en endido no en el sen ido mo ganiano, sino como la unión en una
comunidad di idida en g upos de inidos (clanes, clases, a ías) en la cual odos los
homb es de un g upo e an los ma idos de odas las muje es del o o g upo, y odos los
homb es del segundo g upo e an los ma idos de las muje es del p ime o. El hecho de
que el sis ema clasi ica o io u iese su o igen en es e ipo de unión implicaba, po o a
pa e, que en su o igen ue más exp esi o de es a us que de consanguinidad y a inidad.
Sob e el ipo de sociedad en el que su gió, Ri e s asumió en p ime luga que debía se
exógama, p obablemen e con dos mi ades, ma imonio de g upo y ma ilinealidad. Se
dis ingui ían cua o g upos de pe sonas: los homb es ac i os, las muje es con niños, los
mayo es y los niños. És os econocían en su comunidad a la gen e que pe manecía
espec o a él en a ias elaciones di e en es. En su mi ad las muje es con bebés a las que
da ía el nomb e que se co esponde ía con lo que conocemos como mad e306, homb es
sexualmen e ac i os (he manos de la mad e), niños y niñas (he mano/as), mayo es
(abuelos/as). En la o a mi ad es a ían los pad es, las he manas del pad e, los hijos/as
304 El sis ema malayo, eco démoslo, se co esponde con la amilia consanguínea (cuya exis encia niega
Ri e s). Se econocen sólo los lazos de sang e p ima ios en núme o de cinco y sin dis inción de sexo: la
gene ación de Ego, las dos descenden es y las dos ascenden es. El ma imonio se da en e consanguíneos
que incluyen los he manos y he manas p opios y cola e ales.
305 Mo gan conside aba a los polinesios como una ama de la amilia malaya.
306 U ilizamos los é minos de pa en esco po comodidad. Ri e s especi ica que es una posición y que no
se ía has a más a de cuando el ocablo usado en esa supues a sociedad hiciese e e encia al pa en esco.
- 144 -
del he mano de la mad e y de la he mana del pad e y más abuelos y abuelas. Así, “una
sociedad es ablecida debe ía da nos los é minos cla e que encon amos en el sis ema
clasi ica o io, y debe ían desa olla se nue os é minos cuando la o ganización social se
uel e más compleja”307. El es a us del niño cambia ía al con e i se en adul o, y con él
hab ía un cambio en las elaciones con el es o del g upo. No obs an e, ad e ía el au o ,
cualquie a que hubiese sido el o igen del sis ema clasi ica o io, no exis ía ninguna duda
de que su uso en la época p esen e e a una exp esión de consanguinidad y a inidad.
La de ensa del b i ánico no quedó aquí, pues las c í icas al ame icano
pe sis ie on. Tal ez la más ejempli icado a de ellas en es e con ex o sea la de Al ed
K oebe 308, plasmada en 1909 en su a ículo “Classi ica o y sys ems o ela ionship”.
Po una pa e desechaba la dis inción en e los sis emas de pa en esco desc ip i o y
clasi ica o io, achándola de subje i a y a ibuyendo su o igen al en usiasmo de los
in es igado es eu opeos po plasma eo ías gene ales que, en es e caso, unido al
ap oximamien o a lenguas ex anje as, los hab ía lle ado a una alo ación e ónea de la
inexis encia de di e enciación en algunos pueblos p imi i os de cie as elaciones de
pa en esco que las lenguas de los p opios an opólogos sí poseían. És os, a i maba,
pa ecían habe ol idado que en su idioma sucedía algo pa ecido y que ninguna lengua
poseía di e en es é minos pa a odos los ipos de pa ien es exis en es. Así, un lenguaje
e a más clasi ica o io cuan o más pequeño e a el núme o de sus é minos de pa en esco,
pe o siguiendo es a línea de pensamien o, “el inglés, con sus ein e é minos de
pa en esco, no debe se menos clasi ica o io que o as lenguas de o os pueblos
p imi i os que poseen ein icinco, ein a o más é minos (…). El simple hecho de que
o os pueblos ag upen a ias elaciones que o as lenguas dis inguen no hace su sis ema
clasi ica o io”309.
Una segunda conclusión de K oebe ue que los sis emas de e minología de
pa en esco pueden se compa ados a a és de un examen de las ca ego ías de
307 RIVERS. “On he o igin o he Classi ica o y sys em o ela ionship”. En BALFOUR e . alii.
An h opological Essays P esen ed o Edwa d Bu ne Tylo in honou o his 75 h bi hday oc . 2., 1907.
Cla endon p ess. Ox o d, 1907, p. 320.
308 Al ed Louis K oebe . 1876, Hoboken, New Ye sey, 1960 Pa ís. An opólogo no eame icano
doc o ado en 1901 bajo la u ela de F anz Boas, aunque p oceden e de es udios de le as. P o eso du an e
45 años en el Depa amen o de An opología de la Uni e sidad de Be keley (Cali o nia), donde o mó a
mul i ud de an opólogos bajo las p emisas del pa icula ismo his ó ico. Se in e esó po el es udio de las
á eas cul u ales de los indios no eame icanos y po el de e minismo cul u al, ámbi o en el que la de ensa
del concep o de lo supe o gánico que le alió nume osas c í icas de sus p opios coe áneos.
309 KROEBER, Al ed. “Classi ica o y sys em o ela ionship”. Vol. 39. Jou nal o he Royal
An h opological Ins i u e o G ea B i ain and I eland. 1909, p. 78.
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pa en esco que implican y del g ado con el que dan exp esión a esas ca ego ías, ocho en
o al:
1. La di e encia en e pe sonas de la misma gene ación y de di e en es
gene aciones
2. La di e encia en e pa en esco lineal y cola e al
3. Di e encia de edad den o de una gene ación
4. El sexo del amilia
5. El sexo del que habla
6. El sexo de la pe sona con la que exis e la elación (es a ca ego ía no exis e en
inglés310, po ello es necesa io explica si un ío o un abuelo es pa e no o
ma e no).
7. Dis inción de pa ien es de sang e de conexiones po ma imonio
8. Condición de ida de la pe sona con la que exis e la elación (la elación
puede se de sang e o po ma imonio, la pe sona que si e de lazo puede
es a i a o mue a, casada o no…).
El inglés iene menos ca ego ías que las lenguas de los indios ame icanos y, sin
emba go, es más comple o, pues los sis emas indios, que empiezan desde una base más
elabo ada, exp esan la mayo ía de las ca ego ías en sólo pa e de los é minos de
pa en esco; es deci , que algunas de es as ca ego ías sólo ienen una exp esión pa cial y
menos egula . En de ini i a, las di e encias en e los lenguajes eu opeos y los de gen es
menos ci ilizadas en lo que a pa en esco se e ie e puede de e mina se sólo en base a
es as ca ego ías desc i as y exp esa se a a és de ellas.
En cualquie caso, el sis ema clasi ica o io de pa en esco no deno a en absolu o
ningún ipo de ins i ución social o ma i al, las causas de las que de i a son
p incipalmen e lingüís icas y en casi odos los casos la exp esión de la elación no
puede de e mina se desde el pun o de is a sociológico, sino me amen e psicológico.
Como ejemplo, K oebe señala que una muje y su he mana son más pa ecidas que una
muje y su he mano, siendo la di e encia concep ual o lingüís ica, no sociológica.
Ri e s c i icó es e a ículo311 señalando que, desde el pun o de is a de la
a i mación de la causalidad lingüís ica, dado que los é minos de pa en esco son en sí
elemen os de lenguaje, lo que K oebe enía a deci e a que los elemen os del
310 K oebe oma el inglés como modelo de las lenguas eu opeas
311 En 1913 se edi a on bajo el nomb e de Kinship and Social O ganiza ion es con e encias lle adas a
cabo po Ri e s en Mayo de ese año en la London School o Economics des inadas a la de ensa del
sis ema clasi ica o io de pa en esco.
- 146 -
pa en esco es án de e minados p imo dialmen e po el lenguaje, así que, izando el izo,
pa a es udia los hab ía que busca los an eceden es de los enómenos lingüís icos en
o os enómenos lingüís icos. En cuan o a que e lejan una cues ión psicológica, lo que
según el inglés p esupone K oebe es que si llamamos a dos pe sonas con el mismo
é mino es po que sen imos la elación con ambas como si uese pa ecida.
Lo p imo dial pa a Ri e s an e los a aques que había su ido Mo gan, incluidos
los de Wes e ma ck o el de McLennan que achaba al sis ema comple o de me amen e
apela i o, e a “demos a la es echa conexión que exis e en e los mé odos de deno a
pa en esco o consanguinidad y las o mas de o ganización social, incluidas aquellas que
se basan en las di e en es a iedades de la ins i ución del ma imonio (…), mos a que
la e minología del pa en esco ha es ado igu osamen e de e minada po las condiciones
sociales y que, si se es ablece y acep a es a posición, los sis emas e minológicos del
pa en esco nos o ecen uno de los ins umen os más ines imables pa a el es udio de la
his o ia de las ins i uciones sociales”312. Pa a ello, señaló po una pa e la exis encia de
debe es y de echos del he mano de la mad e en alguna de las islas que es udió, pe o
sob e odo se cen ó en el ma imonio de p imos c uzados313, en i ud del cual las
elaciones de pa en esco de he mano de la mad e, ma ido de la he mana del pad e,
esposa del he mano de la mad e y sueg a se combinan de igual modo. Así se plasma en
el sis ema e minológico de Fiji, en las islas su eñas de las Nue as Héb idas y en
Guadalcanal, “únicas pa es de Melanesia incluidas en la in es igación en las que
encon é la p ác ica del ma imonio en e p imos c uzados, y en las es egiones los
312 RIVERS RIVERS, William H. Kinship and Social O ganiza ion. Uni e si y o London. London,
1968, p. 39.
313 Obse ó ambién o os ipos de ma imonio, pe o se cen ó p incipalmen e en es e. T abajó además
con o as ins i uciones sociales pa a p oba lo mismo. En Oceanía, po ejemplo, se clasi ica a los cuñados
y cuñadas como he manos y he manas siemp e que sean de di e en es sexo a Ego (si uese un elemen o
psicológico, como de endía K oebe , se ha ía sin dis inción de sexo), de lo cual se de i a que hubo una
época en la que se pe mi ían las elaciones sexuales en e un homb e y las he manas de su esposa y las
esposas de sus he manos. Po o a pa e, un homb e llama a la he mana de su muje del mismo modo que
la llama és a, lo cual demues a el echazo a las elaciones sexuales en e ambos ( ac o psicológico, sí,
pe o sob e odo sociológico, pues mues a el cambio desde una condición de comunismo sexual a o a en
la que las elaciones sexuales se es ingen a pa ejas de un ma imonio). Ri e s opina ambién que la
simpli icación en el sis ema e minológico clasi ica o io i ida en Oceanía se debe al paso de la
egulación del ma imonio po algún ipo de exogamia de clan a o a egulación de e minada po el
pa en esco y azada a a és de las genealogías. En es a exogamia en comunidades duales es a ía el
o igen del sis ema, algo que pod ía obse a se oda ía en asgos como la dis inción en e el he mano del
pad e y el de la mad e, o en e la he mana del pad e y la de la mad e, o en que los hijos de los he manos
se clasi ican con los hijos de he manas: un homb e aplica el mismo é mino pa a los hijos de la he mana
de la mad e que pa a los hijos de los he manos del pad e (su uso aca ea p ohibición de ma imonio)
- 147 -
sis emas de pa en esco e an exac amen e aquellos que se de i a ían de esa o ma de
ma imonio”314.
En lo que espec a al sis ema desc ip i o, el au o señaló lo inco ec o de la
denominación, admi iendo que cualquie sis ema clasi ica o io esul aba más
desc ip i o que el inglés. Como ca ac e ís ica p incipal. Ri e s habló de su
independencia en elación a las ins i uciones sociales, a la pa que p opuso como nue a
denominación la de sis ema de amilia ( s. clan), pues de és a (ex ensa o no) depende
nues a o ma de nomb a a los pa ien es.
5.3. La e apa di usionis a
La e apa di usionis a de Ri e s le sob e ino en plena edacción de su His o ia de
la sociedad melanesia. La ans o mación undamen al a ec ó a la me odología y
consis ió en la in oducción de la dis ibución geog á ica de los é minos de pa en esco
como elemen o a ene en cuen a, si bien ello no supuso un abandono del e olucionismo
ni la caída en la ipología de los di usionis as b i ánicos. De hecho, a i maba que aunque
los cambios en la es uc u a social de Melanesia se p oduje on po la in luencia de
pequeños cue pos de inmig an es, ue algo g adual p oduc o de una e olución, “el
a amien o e oluciona io emp ano se man u o bien sólo po que es sólo po un p oceso
que es amos acos umb ados a conside a como e oluciona io que es posible que se
p oduzcan cambios en la es uc u a de la sociedad”315. En el p ime olumen el au o
lle ó a cabo un abajo eminen emen e enume a i o, ecogiendo la o ganización social
de las di e en es islas melanesias: la es uc u a de mi ades, de clanes, el sis ema de
pa en esco, las e minologías, los debe es y los p i ilegios de los pa ien es, el
ma imonio y sus egulaciones, la adopción, la p opiedad y la he encia. Es el segundo
olumen el que ealmen e nos in e esa, pues en él ealizó un abajo de sín esis de los
da os ecogidos pa a elabo a su eo ización gené ica, incluyendo la explicación de los
314 RIVERS. Kinship… Op. ci ., p. 52. Lowie opinaba que es e a gumen o e a ealmen e una p ueba
clásica de la ealidad de la causación sociológica, pe o ad e ía ambién de que de él no se seguía que
odos los asgos de la e minología de pa en esco es én condicionados de o ma simila exis iendo
muchos elemen os de sis emas p imi i os que sólo pueden e e i se a una acción cap ichosa de una
conciencia psico-lingüís ica. LOWIE. “Re iew Kinship and Social O ganiza ion”. Ame ican Jou nal o
Sociology. Vol. 20. 1914, pp. 120-121.
315 RIVERS. The His o y o Melanesian Socie y. Vol. II. An h opological Publica ions. Oos e hou N. B.
The Ne he lands, 1968, p. 5
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cua o ipos p incipales de ma imonio exis en es en las islas. De ellos des aca como
no edoso el de las uniones in e gene acionales, cuya exis encia dedujo de la
e minología de los sis emas de Pen ecos és, Fiji y Buin, que se asocia ían a una
o ganización social basada en el dominio de los a ones ancianos. Así, en Pen ecos és la
mad e de la mad e y la he mana mayo se nominaban con el mismo ocablo, de lo cual
ex ajo que los homb es se casaban con las hijas de las hijas de sus he manos316. Fiji y
Buin supond ían la e sión pa ilineal del sis ema, llamándose igual el pad e del pad e
que el he mano mayo . En es e caso los ma imonios hab ían sido con una esposa del
pad e del pad e o con una muje que ocupase el mismo es a us, algo que se debe ía a
que una ez exis ió una o ganización dual con descendencia ma ilineal en es os
luga es317. En la ac ualidad de Ri e s podían encon a se uniones con una esposa del
he mano de la mad e, algo que el au o suponía un e ue zo a su eo ía de los
ma imonios in e gene acionales, pues si exis ían con una gene ación de di e encia, ello
disminuía la imp obabilidad de suma le o a. Socialmen e es e ipo de ma imonios se ía
la exp esión de una ge on oc acia en la que los ancianos monopoliza ían a las muje es
jó enes, de al modo que el es o de los homb es no pod ían accede más que a las
esposas de sus mayo es, conc e amen e en los dos casos que hemos is o, la del pad e
del pad e y la del he mano de la mad e, pues o os g upos de muje es pe enece ían a su
mi ad318.
En las Islas Banks y en Pen ecos és se combina ían el ma imonio con la hija de
la hija con la unión con la esposa del he mano de la mad e, pa iendo del hecho de que
al ace ca se el hijo de la he mana a la edad de con ae ma imonio p obablemen e las
muje es iejas uesen mu iendo o es u iesen incapaci adas pa a ene hijos, po lo cual
la edad de la esposa i ía ace cándose en una gene ación a la del ma ido. En Buin la
combinación ue la del ma imonio con la esposa del pad e del pad e y el de los p imos
c uzados. Ello de i ó de una c ecien e impo ancia del hijo de la he mana que condujo a
que el ío le en egase no a una de sus esposas, sino a una de sus p opias hijas.
316 Exis e un pa alelismo en e los die i de Au alia, pe o Ri e s señala que es e sis ema es de clases
ma imoniales, los miemb os de gene aciones con iguas pe enencen a clases di e en es y se ía imposible
el ma imonio en e un homb e y una esposa del he mano de su mad e, combinación indisoluble en
Pen ecos és con la unión con la hija de la hija.
317 Es a o ganización limi a la elección ma imonial de es os homb es a dos g upos de pa ien es: las
muje es con el es a us de sus hijas y las del es a us de hijas de sus hijas, pues las hijas de las he manas y
de los he manos pe enece ían a su mi ad.
318 El ma imonio po cap u a, a i ma el inglés, no se ía un su i al del secues o de muje es de ibus
ecinas, sino la consecuencia del in en o de escapa a es a monopolización.
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