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Revista del Centro Gallego, n. 121 (1927)

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rJMí GALICIA MODERNA TEATRO “ ROSALIA CASTRO ” DE VIGO J ®®®a®aisi 2 ®a@ffiaisBiss] sBBBBaaag] a® is®®a®B®aaaa GRAN HOTEL COLON | (PALACIO GANOOS) „ El más moderno de Monlevi- ® deo. Lujosas instalaciones, As censores eléctricos. Departa  mentos para novios. Situación inmejorable con todas las lí  neas de tranvías a su puerta. MONTEVIDEO se a ® ® a ® @ ® jfis s a a a a a a s a ® 30 ANOS DE EXITO aaaaaaaaa® Año vn Montevideo. Enero de 1927 N.o 121 Revista del Centro Gallego Redacciin | AÉiRistpaciin. San Jcsé 8ÍD 2.a EPOCA íelf. LaHrapaya 3S81- cenM EL VUELO DEL “ PLUS ULTRA ” (Recordando una gloriosa fecha para España — — t --------------------------------------------------------------- - Comandante Ramón Franco se despide de Montevideo El día 22 del mes de Enero actual se cumplió un año de la partida del Puerto de Palos, del avión Plus Ultra. Lejos de extinguirse en nosotros ei recuerdo de aquella magnífica hazaña que tan alto puso el nombre de la Pa' tria querida, diríase que el tiempo transcurrido desde entonces no ha he - clio sino reavivarlo y darle aún mn yor consistencia y arraigo en nuestra memoria, por lo mismo que contem  plada así, la larga distancia, aquella proeza, se nos aparece en todo su mag' niñeo esplendor, plena de altos valo  res espirituales y materiales. Fué la de Franco una de las más grandes proezas que han podido reali  zar hasta la fecha los más audaces aviadores de otros países. Otros avia' clores habrán realizado vuelos más largos, pero sobre tierra. Ninguno has  ta. albora ha atravesado el Atlántico con la seguridad y puntualidad que lo hizo el comandante Franco. Y es que el vuelo del Plus Ultra, no era sola - mente valor y audacia; fué también serenidad, técnica, largas vigilias de estudio y preparación. Por eso todo sa _ lió con exactitud matemática. Pasarán los años y otros esforzados pilotos lle  varan a cabo sorprendentes hazañas, pero el vuelo del Plus Ultra será recor dado siempre como una de las más grandes empresas de la aviación. Pero, no se trata de esto únicamente. El vue'n del Plus Ultra encierra también un hondo signifi" cado espiritual. Esa luminosa estela de diez mil kilómetros que el esfuerzo de nuestros aviadores tendió sobre el Atlántico, viene a ser un poderoso lazo más que une a la gran familia hispanoame  ricana. Es seguro que fué este poderoso anhelo es piritual, lo que más acicateó el ánimo de Franco cuando se decidió a realizar la gran empresa. ¿Y cómo no recordar aquellos días de júbilo sin  cero y entusiasta, aquellos días de intensísima emo ción, cuando ( ‘ odos, americanos y españoles nos sen  tíamos confundidos en un misino -sentimiento, en un mismo ideal? Días inolvidables aquellos para cuantos tuvimos la fortuna de presenciar la llega  da triunfal de la débil embarcación aérea. 'Cuando el Plus Ultra posó sus alas, serenamente, en la bahía de Montevideo, nosotros que lo contemplá  bamos con lágrimas en los ojos, no pudimos menos de pensar: ¡parece mentira cpie “ esto ” haya po  dido venir desde España !' Tan chiquito nos parecía el Plu* Ultra — bas  tante más pequeño que una canoa automóvil — - que costaba trabajo creer que hubiera podido Ve' REVISTA DEL CENTRO GALLEGO nir por sus propios medios desde la lejana Eu  ropa. Pero, si la armazón era débil, dentro de ella alen  taban .poderosos corazones que la hacían fuertes y le daban impulsos de vencedor. Tres hombres de temple eqipujaban la nave hacia la gloria, sortean  do con valor y pericia cuantos obstáculos pudo opo  nerle la naturaleza. Tres hombres de nuestra raza, de la misma raza que aquellos otros que descubrieron y conquistaron continentes ; de la misma raza de aquellos que fue  ron los primeros en dar la vuelta al mundo, no por asombrar a los demás pueblos, sino porque su an  sia de infinito, ahogábase en los estrechos lindes del solar de la patria. Recordamos, pues, con devoción patriótica esta fecha gloriosa, procurando que esta rememoración nos sirva de aliento y estímulo para otras empre  sas, y dediquemos ' (-i; esta hora un cariñoso recuer  do a aquel otro tripulante del Plus Ultra, el infe  liz Duran. a quien la fatalidad no le permitió re vivir en este primer aniversario del magnífico vue lo, aquellos días de gloria imperecederos. R. I* El fallecimiento del arzobispo de Santiago de Compostela El día 18 del corriente mes falleció el Arzobis  po de Compostela, doctor Don Julián de Diego y García. Alcolea. Había nacido en Sigueza (Guadalajara), y desde los albores de su juventud mostró un espíritu apa  cible y llena de virtudes. Fue así como, llevado precisamente de esa vocación que se le hizo' irresistible resolvió iniciarse en los estudios re  ligiosos. En esta forma fué como Monse ñor de Diego alcanzó, no solamen  te a destacarse por sus virtudes cristianas, sino hasta elevar su nom  bre como hombre de ciencia y, sobre todo, como rector espiritual de ju ‘ vntudes. Consagrado en Valladolid el 5 de Febrero de 1905, con motivo de ha  ber sido elegido para la silla epis  copal de Astoiga, fué trasladado a Dr. Don Julián de Diego y García Alcolea lieron para ser promovido a la dignidad de Pa  triarca de las Indias Occidentales, a la que van unidas la vicaría general del ejército y la capella  nía mayor de Palacio. Conocedor el Papa de las virtudes que adorna  ban a este religioso, lo llevó recien  temente a ocupar la silla .arzobispal de .Santiago de Com/postola, cargo desde el cual le cupo la misión de organizar la peregrinación de fieles de su pueblo, con motivo del Año Santo. i Las autoridades políticas, en reco nocimiento a los esfuerzos de Mon señor de Diego, le hicieron objeto repetidas veces, de , significativas distinciones, entro las que figuran la Gran Cruz del Mérito Naval, la del Mérito Militar, la de Beneficen  cia \ la gran placa de oro de la Cruz Roja. la silla episcopal de Salamanca en Julio de 1919. Lue  go el Sumo Pontífice lo designó Administrador Apos  tolice de Avila, cargo que desempeñó siempre eun singular acierto, poniendo de manifiesto condicio  nes que lo destacaron entre el elemento del clero español. Elegido, en otra oportunidad, consejero de Es  tado y senador por la provincia eclesiástica ds Valladolid, el doctor de Diego y García Alcolea, tuvo nuevamente ocasión de dar pruebas de la se  renidad de sus juicios y de la rectitud de su carác  ter, condiciones estimables, sin duda, que le va  Estas breves consideraciones respecto de la obra y la vida de Monseñor de Diego, inducen a afir  mar que su desaparición ha de ser profundamente deplorada, no solamente en la sociedad española, sino también en los círculos católicos, en los que su nombre fué siempre recordado con respeto y ad  miración por sus virtudes y talento. El entierro del Arzobispo de Santiago, se efec  tuó en aquella ciudad con gran solemnidad.' .rin  diéndosele los debidos honores. Las casas de copier cio, según informaciones telegráficas, •.cerraron ese día sus puertas en señal de duelo. REVISTA BEL CENTRO GALLEGO 5 Dos artículos pe hacen honor a nuestra asociación Con honda satisfacción publicamos estos dos sueltos que aparecieron en “ El Diario Español ” de esta ciudad. El Centro Gallego agradece este com  portamiento de justa solidaridad con nuestra obra. UN J a TA j QUJD INJUSTIFICADO AL CENTRO GALLEGO Lu Buenos Aires acaba de celebrarse la “ Se  mana gallega ’ con diversos acios culturales, so  ciales, etc. ;■ De la - realización de todo esto da cuenta “ El Despertar Gaiiego , periódico quincenal quie sís publica en la vecina capital. La curiosiuau propia ucx uiioio nos llevó a re  correr con la m.raaa -a crónica de estos festejos ^or cierto, que experimentamos no pequeña sorpresa al tropezar con es^e párrafo que “ El Despertar Gallego ’ le endilga al Centro Gallego Montevideo. { Señala este periódico la conveniencia de exi  gir ei concurso de ios intelectuales gallegos a to  no acto que ti entra a despertar interés en el ex tranjero hacia Galicia* y dice c„n este motivo : •■precisamente ei ejemplo ne todo lo contraríe — y nacemos esta cita por lo que pueda ense  nar ei contraste — nos lo ofrece e. Centro Ga llego ue Montevideo, s.mreuad plutocrática, de un galleguismo poco procable y que en todo mo  mento le discutiríamos, si valiera la pena el con tender con semejante leonera de ex mercaderes., patrioteros y uremicos, amigos del Rey y aman  tes por afinidad animal de las huestes dicta* loríales ” . ; i ¡Qué atrocidad! Es posible que los lectores de “ El Despertar Gallego ’ ’ que no tengan la meno: noticia de lo que es el Centro Gallego de Monte video, crean que, en efecto, es esta una sociedad plutocrática y una leonera de ex mercaderes y hasta de urémicos. Lo que ya no es probable, en cambio, es que “ El Despertar Gallego ’ ’ logre convencer con su palabra, a todas aquellas per  sonas que conocen el Centro Gallego y vienen si  guiendo con el interés que merece, la labor cul  tural y patriótica que esta institución realiza. No es a nosotros que . corresponde el replicar al colega.; esto lo hará, seguramente, el mismo Centro Gallego. Pero, hay tanta injusticia y li  gereza en ésos juicios que, francamente, no es posible reprimir el impulso que provoca la lec  tura de tal exabrupto. Llamar sociedad plutocrática y leonera de 'ex mercaderes a una institución formada por hom  bres de trabajo, como lo somos todos los espa  ñoles emigrados, es sencillamente desconocer el sentido de las palabras, o bien, incontenible de  seo de desahogarse. Sólo asi se puede explicar también eso del ga lleguismo poco probable del Centro Gallego que ha realizado el milagro de convertirse, de sim  ple sociedad recreativa que era hasta hace po  cos años, en una prestigiosa tribuna por la cual f han desfilado las figuras más sobresalientes de la Íí ,, intelectualidad üíoplatense* A no ser que a juicio del colega de la otra ori  lla, el galleguismo sea otra cosa muy distinta. Por ejemplo, dar fiestas y no perder el tiempo en esta labor cultural en que están empeñados ios plutócratas del Centro Gallego. En este caso, tendrán razón en sus ataques. UN HERMOSO ARTICULO DE LUIS DE ZULUETA — “ LOS CABALLOS DE AMERICA ” — LA OBRA DEL CENTRO GALLEGO DE MONTEVIDEO En “La Libertad ” , de Madrid, Luis de Zulueta, j escritor cuyo renombre nuce innecesario todo elogio y piesentación, ña publicado un ar  tículo encomiando la labor del ticulo encomiando la labor del Centro Gallego de Montevideo . Lo ireproducimos .gustosamente, ¡por él en sí y por venir en esta oportu  nidad a hacer el efecto de un des  agravio frente al reciente ataque, tan inmotivado como injustificable, que el periódico de B. Aires “ El Desper  tar Gallego ” ha dirigido a ese mismo Centro. El contraste no puede ser ma  yor, máxime teniendo en cuenta la posición ¡que ocupan en Madrid el diario “ La Libertad ” y el notable au  tor de ese bello artículo. Helo aquí: Hablamos todos los; (días de hispanoamerica  nismo ... Y cuando de hispanoamericanismo ha  blamos tenemos vagamente en el espíritu la idea de una influencia, de una, expansión de España en América. No solemos acariciar la idea corre  lativa de una influencia, de una expansión de América en España. Queremos que América, nos conozca. No nos esforzamos igualmente en co nocer nosotros la actual mentalidad americana. Bien está que tratemos de llevar al Nuevo Con tinente la obra de nuestros pensadores y nuestros artistas. Pero no estaría mal tampoco que nos enterásemos mejor de la obra, ya considerable, de los modernos pensadores y artistas america  nos. No estaría mal, entre otras razones, por-- que sin esto segundo nos será siempre difícil re  alizar discretamente lo primero. Ningún español culto debiera dejar de leer cada año algunos libros americanos, escritos en nuestro común idioma. Existen hoy en el Mundo Nuevo excelentes autores de lengua española. Escuchemos esas voces hermanas; intimemos con esas ideas; familiaricémonos con una literatu  ra que es casi nuestra. Todos saldremos gananlío. No pensemos sólo en una como nueva con  quista espiritual de las Indias. Pensemos tam  bién en un micro d«cubrimiento de América, 6 EEVISTA DEL CENTRO GALLEGO Fecunda idea ha sido la del Centro Gallego, de Montevideo, al organizar sobre los problemas iberoamericanos un ciclo de conferencias, encar  gadas no precisamente a personalidodes españo  las, sino a hombres eminentes del Uruguay y la Argentina. Los socios del Centro Gallego, que sienten, sin duda, hacia la España iejana ese L)-voroso patriotismo de <los emigrantes, depu  rado por la distancia ,y acendrado por el tiem  po, han querido, sin embargo, oir lo que sobre el iberoamericanismo opinan los propios sud  americanos . Sus esperanzas no habrán quedado defrauda  das. En las palabras de los profesores, políticos y escritores que dieron esas conferencias palpita  ba la afirmación sincera de una comunidad his pana, que reúne a veinte naciones de Iberia y de América. Como Lord Churchill proclamaba re  cientemente que existe un “ english spáak ” , un mundo, un pueblo de lengua inglesa, y que éste constituye una sola .unidad en todo el Orbe, po  demos afirmar nosotros la existencia de un pue  blo, un mundo de lengua española, extendido en unidad sobre la Tierra. Y en aquellos mismos discursos del Centro Gallego, los ilustres orado res americanos mostraron en más de una ocasiói/ el recelo de que una funesta política imperialis ta, por parte de los Estados Unidos, pudiera ten  der a desnaturalizar ese genuino caráctar hispá 1 nico, amenazando la independencia espiritual, el verbo español, en las Repúblicas de Ibero-América. “ Un español y un americano del Sur __ decía en su conferencia el doctor Dardo Regules, dis  tinguido profesor uruguayo, — aunque se enf cuentren en la India, se reconocerán de inmedia  to: los une el mismo sentido de la vida. Un ame-' ricano del Sur y un americano del Norte se sepa  rarán siempre, aunque se encuentren en América, los separa un distinto sentido de la vida ’ ’ . Sobre un mapa de América hizo algunos co  ra ent-ríos. en su interesante discurso, otro profe  sor, argentino éste, el doctor José León Suárez . Es un mapa publicado en el tomo 27 de la gran “ American National History ’ ’ , obra de extraor  dinaria importancia y autoridad, editada en los Estados Unidos. Ese mapa ilustrado para que sirva de ense  ñanza objetiva — decía el doctor Suárez — pin  ta con color verde los territorios de los Estados Unidos, y con color claro, bordeado de verde, los protectorados; y en ese mapa están -de verde Puerto Rico,' etc., etc., y con fondo blanco, bor  deado de verde,como protectorados, están Cuba. Haití, Nicaragua, Panamá, la República Domini  cana, y una cantidad de ' otros puntos verdes in  dican estaciones navales, tales como Guatanamo, Corn, la Bahía de Fonseca, etc., con la leyenda: “ Reservado para la estación naval de los Esta  dos Unidos ’ ’ . . , Una política imperialista, política de hegemo  nía. d* predominio,' de absorción...; he ahí el peligro. Sin esa amenaza, la influencia de los Estados Unidos en las naciones del Centro y el Sur de América no sería nociva, sino saludable y provechosa. Tendrían aquéllos un mercado es  plendido. Hallarían éstas en la democracia, nor  teamericana un ejemplo en muchos respectos, ad  mirable y alentador. El peligro es sólo una po  lítica imperialista que no respete la independen  cia jurídica y espiritual, el alma inviolable de los otros pueblos. Toda relación entre naciones de  be noy estar concebida — del mismo modo que la está el iberoamericanismo — como una socie  dad de soberanías iguales. ¡Los caballos de América!... En la cálida oratoria de Zorrilla de San Martín, el glorioso poeta del Uruguay, que también habló en el Gen'- tro Gallego, resonaba el galopar de los corceles americanos. “ ¡El caballo viene a ser el símbolo de la independencia y del esfuerzo de todas las Repúblicas americanas ’ ’ . .. ¿Verdad que hoy no podemos nosotros repre  sentarnos América sin la visión de una Pampa cruzada por millares de potros salvajes?... El gaucho es 1 egendariament^ un jinete. “ ¡Pobre mi caballo bayo! ” ,.. Las Repúblicas americanas, según el anciano poeta pruguayo, conquistaron su ¡independencia sobre los lomos de los caballos. Todas las bata  llas decisivas, la del Rincón, la de Sarandí, la to  ma del Fuerte de Santa Teresa, son, en realidad, cargas de caballería. .. Sí, el caballo es un sím  bolo. Pero no olvidemos que ese noble corcel simbólico, blasón de América, no fué en Amé  rica conocido hasta que nuestros compatriotas lo llevaron, ni hincó sus duros cascos en las prade  ras del Mundo Nuevo hasta que allá botó bajo las espuelas de los hidalgos españoles. Lo re  cuerda Zorrilla de San Martín. El indio primi  tivo andaba tristemente a pie. Esos caballos de América son los caballos de Hernán Cortés, como el dorado trigo que hoy nos traen desde allí los modernos transatlánticos, es el trigo de aquel primer grano que nuestro Juan de San abría lleva  ra hace siglos a las riberas del Plata . . . El caudillo de la independencio del Uruguay fué José Artigas, a quien el propio Zorrilla de San Martín ha. cantado en uno de sus poemas. Cuando, después de la batalla de Trafalgar, los ingleses se apoderaron de Buenos Aires, Artigas, en Montevideo, entre un escuadrón de jinetes orientales, corrió g la .ciudad hermana, recon  quistaron la fortaleza con los pechos de los ca  ballos y, arriando el pabellón británico, volvie  ron a izar la bandera española. La figura de Ar  tigas, elocuentemente evocada por Zorrilla de San Martín; de aquel Artigas que ante el Gobier  no de España se proclamaba independiente, y ante los cañones ingleses se habla sentido espa  ñol, surge para nosotros como una personifica  ción de las Repúblicas de América, que una wz consolidada su soberanía nacional, quieren man  tener también, frente al mundo de la lengua In glesa. el verbo y el genio de su alma hispánica, respondiendo en ambos casos a un mismo espí  ritu de libertad... liins DE ZÜLUETA REVISTA DEL CENTRO GALLEGO CARTAS QUE MUCHO AGRADECEMOS Alcaldía do La Coruña, 2 de Noviembre de 192'). Sr. Dr. D. Constantino Sánchez Mosquera — JVlon' te video. Mi querido amigo : Recibí la grata que firma V. y D. Antonio Chao, a la que acompañan un cibe' que por valor de 19S4 pesetas con 90 céntimos, producto de lo recaudado por las asociaciones Car sa de Galicia y Centro Gallego de ese país. Mucho estimo a Ud. el interés patriótico que se ha tomado en este asunto, el cual debe ser una cuestión de honor para los emigrados gallegos lie' vario a feliz término de la manera más espléndi' da posible. Yo espero que así será; para ello tra' bajo y molesto a los buenos amigos que como Ud. sienten debidamente estas cosas y a cuantos sean susceptibles de poder asociarse y prestar su con' curso al bello proyecto. Reitérole mi gratitud y sabe puede contar con la buena amistad de su siempre affmo. amr go — M. Casás. Montevideo, Diciembre 9 de 1906. — Sr. Dr. C. Sánchez Mosquera, Presidente del Centro Ga' llego. — De mi más alta consideración : Alejada de toda actividad social e inte'ectiui! por duelos sucesivos que han enlutado mi hogar durante estos tres últimos años, me he sentido sin' meramente agradecida al constante recuerdo con que me distingue la institución de su digna pre~ Jsidencia, ya obsequiándome con folletos publica  dos por ese Centro, ya invitándome deferentemen' te a sus veladas culturales, ya solicitando algún artículo de. mi modesta pluma, atenciones que ho:r ran mi persona y mi acendrado amor a España. Deseosa, pues, de manifestar de algún modo esa gratitud mía, me permito ofrecer a !a biblioteca del Centro Gallego una colección de revistas es - pañolas, encuadernadas, que comprenden: Tres volúmenes de "La Ilustración Ibérica ’ ,- años 1891-1892-1803. Tres, volúmenes de "La Ilustración Hispano Americana ", años 1885-1889-1891. Diez y siete volúmenes de "La Ilustración Ar  tística ’ 5 . años 1882, 1884, 1892, 1893, 1002, 190 j , 1904, 1905, 1909, 1910 en dos tomos, 1911 en do* tomos, 1912. 1914, 1915. 1916. Este ofrecimiento lo hago bajo, la expresa con dición de que: si en el transcurso de los años s? llegase a disolver e ’ . Centro Gallego, esos libros pasarían a figurar en la biblioteca de la Sociedad más representativa de la colonia española en el Uruguay, y así sucesivamente en caso de otras disoluciones. Acepte, señor Presidente, con mis más fervien  tes votos por el acercamiento Ibero - Americano, las seguridades de mi personal aprecio. Saluda muy atentamente al Sr. Presidente y a sus distinguidos compañeros de Comisión — Te  resa Santos de Bosch. Legación de España en Asunción. — Señor Pre  sidente del Centro Gallego — Montevideo. Muy señor mío y distinguido compatriota: Con profunda emoción y gratitud recibo la amable nota de Ud., fecha 20 del actual, trasladándome el honi'oso acuerdo unánime de la Junta Directi  va de ese Centro Gallego de la muy digna presi  dencia de Ud., felicitándome por mi actitud ante los dos ataques aquí inferidos a nuestra idolatra  da España. No he hecho más que cumplir con mi elemental deber, seguir los impu ’ sos de mi sentimiento y re  alizar lo que cualquier buen español (como Uds. lo son) hubiera hecho; sin embargo, mucho me conmueve el sentir cómo laten al unísono los co  razones españoles, desde donde estén, al vibrar por el amor patrio, y muchísimo agradezco felici  taciones para mí tan valiosas como la de esa ins  titución que hace honor a España y a Galicia en Montevideo. Mientras pueda algún día reiterarles verbal  mente mis sinceros afectos de confraternidad, rue  go a Ud., señor Presidente, que acepte para sí y ofrezca a los demás miembros de la Directiva y a todos los consocios la sincera expresión de mi amistad y mi álta consideración. Dios guarde a Ud. muchos años. Asunción, 30 de Noviembre de 1926. — El Encargado de Ne  gocios de España: Felipe F. Ontiveros. Centro Español. — Asunción del Paraguay Asunción, Diciembre 4 de 1936. — Señor Pre  sidente del Centro Gallego. — Mi distinguido se  ñor y compatriota : Pláceme acusar á Ud. recibo de su muy atenta comunicación fecha 20 del ac  tual. por la que participa, que la 'Junta Directiva de su muy digna presidencia, resolvió unánime  mente solidarizarse con la conducta observada ñor las Sociedades Españolas del Paraguay, entre las cuales se halla en primera fila la de mi presiden  cia, frente a los conceptos vertidos por un diario local, en detrimento d.el concepto moral y mate  rial y espiritual de nuestra amada e inolvidable España . Créame, señor Presidente, que esas voces de. aliento tan leales como espontáneas que me l ’ ega'r, de tan buenos compatriotas del exterior, estimu  lan en cuanto valen, mi espíritu y nutren eficaz  mente la conducta de cuantos compatriotas del Pa 8 KEV1SÍA DEL CEETRO GALLEGO raguay.. que conmigo, han tenido el gesto, altho y patriota, para no dejarse llevar ni impresionar por la calumnia, que nunca falta, quienes se en - tretengan por razones fáciles de adivinar, en aus' piciar y por mayor desgracia de España y de los españo'es con ,el mismo idioma que le hemos dado. Ai agradecerle, señor, y por su intermedio a los señores miembros de la C. D. de su muy digna pre  sidencia tan laudable como patriótica actitud, díg" riese aceptar las expresiones de mi más distinguí" da consideración y viva simpatía personal. — Atto üí. S. y compatriota — Angel Vibas, Presidente; Vicente Tbáñez. por el Secretario. Sociedad Española de Socorros Mutuos — Asur." ción. Diciembre 11 de 1926. — Señor Presidente del Centro Gallego — Montevideo. Distinguido señor y compatriota: Grata impre  sión ha causado en al seno de la C. D. de esta So" ciedad; y en . ! de sut asociados, su cordial y en" tusiasta carta del 20 de Noviembre p.pdo., vien" do en su patriótica adhesión a lo obrado por las Sociedades españolas en ésta, con motivo del a suri to que Ud. bien conoce, la ratificación p ena, de todos los buenos españoles, que, lejos de nuestra amada patria, saben mantener en muy alto su nom bre, defendiéndola de infamantes calumnias, en cualquier momento, guiados siempre por la noble" aa jde nuestra causa, y bien entendido patriotismo. Muy gustosos quedamos a las gi ’ atas órdenes -de ese importante y digno Centro, pidiéndole trasmi " Sala de Un ofrecimiento del profesor Caballero Estimados consocios : A pesar de que nuestaa Sala de Armas lleva ya casi un año de vida, no be tenido el placer de ver mis clases concurridas por vosotros. Los alumnos que o tengo, asistentes a las clases generales y a las particular^, son, en su totalidad, personas que yo he asociado ai Centro con el ex  clusivo fin de asistir a las clases de esgrima. Vues  tra casa tiene lujo, confort, comodidades de toda clase, sala de esgrima amplia y buenos baños, a pesar de ello no jhabeis sacado ventajas de vuestro prqpio esfuerzo. No habéis concurrido a las clases de esgrima como fue mi pensamiento y mi deseo. Bien pues, yo estoy interesado en que vengan a las clases los socios del Centro Gallego y también sus hijos; al efecto — si la Junta Directiva no tiene reparos que oponer — yo me ofrezco gene  rosa- y desinteresadamente para abrir un curso de tres meses de clases gratis para los socios e hijos - de socios del Centro Gallego, el que durará del l.o de Febrero ai l.o de Mayo del corriente,, los días martes, jueves y sábados de 5 a 8 de la tarde. ta nuestro especial saludo, a todos sus caracteri  zados componentes, siendo nuestra particular esti" itiá, para la H. C. D. que tan acertadamente Ud. preside. — J. Sapastor, Presidente; P. Marín, Pro Secretario. Legación de México — Montevideo Montevideo, 29 de Enero de 192¡7. — Señor Dr. Constantino Sánchez Mosquera, Presidente de Cen" tro Gallego. — Ciudad. — Muy estimado y fino amigo : Con destino a la biblioteca de ese H. Centro, ba  jo la acertada presidencia de usted, tengo la honra de remitirle las obras que se mencionan en la lista anexa, todas relacionadas a mi país. Me lleva a obsequiar en esta forma al Centro Gallego, la íntima convicción de que el texto de esas obras no quedará relegado al olvido en los anaqueles de su biblioteca, sino que, aprovechado con él entusiasmo que caracteriza todas las ges  tiones do su Honorable Directiva y, especialmente, las que se refieren al acercamiento y entendi  miento hispano'americano, servirá en mucho para el mayor conocimiento de las cosas mexicanas, tan estrechamente ligadas por la tradición y el afecto con las de la muy noble y leal nación española. Al reiterar mis votos por la prosperidad de ese culto Centro Gallego, me es particularmente grato suscribirme ds usted muy atto. y S. iS. — Fortu  nato Vega, Ministro de México. E s g r i r-r-» a Espero pues que sabréis aceptar mi expontáneo ofrecimiento hecho con íntimo placer y que ven  dréis a ese curso. z Salúdalos atentamente. Prof: Caballero. sii rao ftiiüisTño m U ruguay gr mm El Gobierno uruguayo acaba de trasladar a Londres al ministro del Uruguay en Madrid, don Benjamín Fernández y Medina.' Trátase die un merecid'ísimo ascenso, aunque en Madrid ha de ser muy lamentado el aleja  miento de .este distinguido I diplomático urugua  yo, tan vinculado al ambiente español. En substitución del señor Fernández y Medi na, ha sido nombrado el doctor José Comas Nln, secretario de la Presidencia de la República. Es el doctor Comas Nin un funcionario correc  to y de positivo talento. Por sus méritos inte  lectuales y por sus altas cualidades morales, se ha hecho acreedor a este alto cargo que le aca  ba de conferir su Gobierno. Estamos seguros de que el nuevo ministro del Uruguay en Madrid, ha de representar allí dig  namente y con talento a su país. REVISTA DEL CENTRO GALLEGO D NOTICIAS DE GALICIA ¡Bendito sea el Señor!... Cuando gobernaban a España los defensores de la “ libertad y de la democracia ’ ’ las noticias crae nos trasmitía el cable se reducían a las impresiones politiqueras de Don Fulano, a la zancadilla política de Don Men  gano y a las declaraciones políticas de Don Perengano. Hoy que gobiernan los “ ti  ranos y los dictadores ” , el cable nos remite noticias sobre la creación do escuelas, construcción de carreteras, ferrocarriles y puertos. La diferencia es Kcn notoria. Al menos así pretenden advertírnoslo algunos españoles que España cría para la expor  tación, los cuales llamándose republicanos^ socialistas o comunistas despotrican contra los actuales gobernantes. Nosotros nos olvidamos de nuestras ideas políticas per en  tender que en el extranjero, antes que nada debemos ser españoles y como tales pre  ferimos las noticias actuales a las de antaño. GALICIA OCUPA EL PRIMER PUESTO EN RIQUEZA AGRICOLA. — EL VALOR DE LA PRODUCCION EN PONTEVEDRA, SUMA PESE  TAS 240.000 000. — i SANTANDER Y GUI  PUZCOA VIGO, 7. — Una estadística oficial que acaba de publicarse, dice que las provincias de máximo rendimiento agrícola son Pontevofdra, La Coru  lla, Lugo, Santander y Guipúzcoa. El valor de la producción en Pontevedra alcanza a pesetas 240.000.000, lo que representa 1750 pesetas por hectárea (cultivada. ( Puede decirse que en la agricultura de Espa  ña, va Galicia a la cabeza y que Pontevedra es la Provincia más productiva y agrícola de la Pennísula, lo cual demuestra que Galicia es una de las regiones más progresistas de España. ESCUELAS EN GALICIA VIGO, 27. — Según una estadística que acaba de darse a publicidad, desde 1923 se han creado en Galicia 852 escuelas nuevas, de instrucción primaria, distribuidas así: Lugo, 223; La Coruña, 213; Pontevedra, 213; Orense, 203; equiva  lentes al 28 por ciento de las creadas en toda España, que fueron 2.952. Algunas de las nue  vas escuelas son sostenidas por emigrados de la Argentina y Cuba. SEPELIO DEL ARZOBISPO DE COMPOSTELA VIGO, 19. — En Santiago de Compostela se efectuó el sepelio de los restos del arzobispo, monseñor Julián de Diego y García Alcolea. Asis tieron al acto el capitán general interino de La Coruña, en representación del rey Alfonso; la mayoría del clero de la Arquidiócesis y los obis pos de Lugo, Orense, Tuy, y Astorga. El acto re  sultó muy solemne. Entre los telegramas de pésame recibidos en el Palacio Arzobispal, figuran uno del Sumo Pon  tífice y otro del archiduque Leopoldo de Aus  tria . HOY SE REALIZARA EL SEPELIO DEL ARZ  OBISPO DE COMPOSTELA VIGO. 18. — El arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Julián de Diego y García Alcolea, ha fallecido a causa de una embolia- El Cabildo de la Catedral ha nombrado go  bernador general de la arquidiócesis al provisor. D. Angel Amor Ruibal. El cadáver del arzobispo ha sido embalsama  do. y su sepelio sé verificará mañana. Entre los telegramas de pésame recibidos en el Palacio Arzobispal figuran los de la Mayordomía. del Palacio de Oriente, de los ministro-, de Hacienda y Gracia y Justicia y de los obispos de Orense, Tuy, Lugo, Oviedo, Mondoñedo. Placencia, Salamanca y Falencia, además de los de otras numerosas personalidades. El cadáver de monseñor Julián de Diego Y García Alcolea será inhumado en la cripta que mandó construir el cardenal Martín de Herrera, y ocupará un sepulcro al lado del arzobispo mon  señor Lago. ELECCION DE VICARIO DE COMPOSTELA VIGO, 24. — En Santiago de Compostela se eligió vicario capitular de la sede, vacante por la muerte del arzobispo, al canónigo doctora! Angel Amor Ruibal actualmente provisor ge  neral . LAS ACADEMIAS GALLEGA Y ESPAÑOLA Ayer fué cursado a Madrid,, dirigido al minis  tro de Instrucción Pública, el siguiente tele  grama: “ Real Academia Gallega felicita a V. E. por importante reforma Estatutos Real 'Academia Lengua española, dando representación dp ésta a idiomas regionales, entre los que figura el ga  llego. Salúdale atentamente, el presidente, Ela dio Rodríguez González ” . REAL ACADEMIA GALLEGA LA CORUÑA, 22. — Se ha celebrado una se  sión plenaria de la Real Academia Gallega. En este acto fué elegido Secretario de la cor  poración el señor Fernando Martínez Moras- Fué nombrado académico correspondiente el novelista señor José Costa Figueiras. Una gran mejora para La Coruña Soguidniuentc, se someten a la aprobación de la Permanente 'a Memoria, planos y bocetos de pro  yecto de la orolonaración de la nueva calle de Dir rán Loriga desde la calle de la Alameda bosta jfo do Santa Catalina. Se hacen grandes elogios del proyecto, admira' ble obra debida a los inteligentes arquitectos séñores Tenreiro, Estcl'és y Marino. Esta calle, que comprende una extensión d^ 150 metros por 15 de ancbo* será cubierta a la altura .4 REVISTA I»EL OLATKO (iALLEGO IG SEGUNDO ISO DE 1 F 1 B El NUESÍBI M El Dr. Gustavo Gallina), diserta sobre el tema: El sentimiento de hispano americanismo en la literatura uruguaya i Al pronunciar la palabra (hispa - no ‘americanismo, tema central de esta disertación, quiero precaver me contra torcidas interpretacio  nes; Incalculable es el poder de las fórmulas. Las palabras ejer" cen potentísimo, maravilloso, iir • flujo sobre los hombres. La ilir sión verbal, la seducción engaño  sa de un véilbo sonoro, con bar" ta frecuencia sirven para prego - uar falsos y nocivos conceptos, ideas que caen como simientes en las almas de los hombres y en las almas colectivas de los pueblos. Ellas difunden senti - mientos y pasiones que luego son causas secretas o manifies - tas de hechos de proyecciones incalculables; hacen un camino escondido y subterráneo y luego aparecen de pronto, surgen a la luz, estallan en las misteriosas acciones y reacciones de la histo - da. ‘‘ En el principio era el ver  bo •' ’ , dice el sagrado texto. En el principio era la fuerza, en el principió era la acción, traduce en las filosóficas meditaciones de su gabinete de alquimista, e! personaje eterno en cuyos labios puso Goethe numerosas senten  cias de hondo e imperecedero sentido. La palabra es fuerza y acción, está en el principio de toda humana obra. No son fór  mulas áridas y secas de notacn.. aes matemáticas esos signos con vencionales del lenguaje; no tic uen el valor inmutable de las ci  fras algebráicas. Palabras idénti  cas, despiertan resonancias múl  tiples, infinitas, ecos lejanos y diversos, al caer en las concien  cias de los hombres distintos, y. más aún, al derrumbarse en las simas insondables de la subcou* ciencia llenas de temerosos silen  cios y de profundos misterios. Palabras hay que al través de nuestra vida psíquica, hemos car  gado de recuerdos; al pronunciar  las, sentimos que suben en ban  dadas hasta la luz de nuestro es píritu memorias que parecían desvanecidas para siempre en los limbos del olvido donde más se espesa la penunbra. Otras hay que nos basta decir mentalmente para que llenen nuestro espíritu las hondas de una prolongada vibración musi  cal. como si dedos intangibles ta  ñeran las cuerdas del arpa ínti  ma. Las hay que hacen revivir en nosotros un mundo de sabidísi  mas correspondencias en el que los sones se trasmutan en recuer  dos, los perfumes se truecan en \ i sienes, las voces evocan paisajes o figuras. La palabra, condensa  ción del aliento del alma, surge tibia cuando es sincera, del ca  lor más hondo de nuestro ser. Es formidable instrumento de goce o de dolor que ¡misa sabiamente la mano del artista. Guarda en sí posibilidades inagotables. u e alianzas inconsútiles de palabras pueden nacer melodías jamás oí  das. trémolos suavísimos, auste  ras y prodigiosas sinfonías. En sus virtualidades pictóricas hay colores para emular las orgías ae los maestros venecianos, clarida  des y sombras como las que lucen trágicamente en las evocaciones visionarias de Rembraudt, mati  ces tenuísimos, brillos trhinfaLs, florecimientos esplendorosos, rom pientes de luces tales como ja  más extendió el pincel sobre ei lienzo. La palabra destella y fui gura como una gema o salpica y ensucia como el lodo; provoca exaltaciones de férvida espiritua  lidad, o prodiga caricias sensua  les y enervantes; es filtro que rinde voluntades, venda de pie  dad sobre la herida, hoja tajan  te que blande un brazo heroico... Pensamiento, sentimiento, músi  ca. idea, color, perfume, el verbo está en la raíz de todo humano impulso. Epocas hay del espíritu huma  no que abre una inesperada in  surrección verbal. Recordad los inanifiesto del romanticismo en su período de ataque. El arte clá  sico puro mataría la belleza por cristalización. El puro espíritu romántico lo disolvería. Chateau  briand descubre la palabra “ con gusto a carne' ’ según la frase do Maurras; Hugo desata sus torrencialés orquestaciones veibales; Gáutier enriquece su frase como el pintor carga de colores su pa  leta. El romanticismo es una grande renoveeión verbal. Es tam  bién todas las otras cosas que sa  béis y cuya importancia históri  ca no necesito explicar ahora. Ua • escritor de España, cuyo nombre poco se conoce y se pronuncia por nuestras tierras de América. Juan Maragall, patriacarca de las letras del renacimiento catalán, el que escribió el Cántico Espiri  tual. una de las rúspiraciohes per  durables de la moderna literatu  ra peninsular, ha escrito un de  licado elogio de la palabra, “ la maravilla mayor del mundo poi  que en ella se abrazan y confun  den toda la maravilla espirtual de nuestra naturaleza. Parece, concluye, que la tierra use de to  tas sus fuerzas en llegar a produ  cir al hombre como al más alto sentido de sí misma y que el hom  bre use toda la fuerza de su ser en producir la palabra ” . Aladas las llama Homero, con primoro  so epíteto. Y hoy leemos las su  yas, inmortales y pensamos que casi nada más que palabras, pa  labras aladas y mármoles rotos, que dan de una de las más ha  cendosas colmenas humanas que hayan fabricado su miel en las ramas del tiempo. Todo lo de  más se derritió como cera blan  da. .. Pesemos, pues, las palabras a las que hemos de atar nuestro pensamiento. Si amamos la ver  dad, hablemos con palabras vera  REVISTA DEE OENTRO GALLEGO 17 ces no man ©liad as de falsedad o de insinceridad. Entre las palabras, ias hay que son cordiales y simpáticas, y sue  nan como lemas de nobles cosas y de altos afectos, porque evo can férvidos ideales de la con  ciencia colectiva: patriotismo, na. cionalismo. A la par de ellasotras análogas: hispano - ameri  canismo. .. Ningunas precisan ser definidas con mayor claridad antes de servirse de ellas. Por eso dije al comenzar que quería precaverme desde luego contra interpretaciones equivocadas. Tie  nen esas palabras, una faz de simpatía; pero como medallas co mo ostentaron en una de sus ca  ras el laurel pacífico y en el re  verso la efigie agresiva- y bélica, sirven también de consignas de la discordia y el odio. Las buenas palabras generosas se trasmutan fácilmente en leyendas de la pa  sión agria, se cargan de sentido negativo, el espíritu del mal les infunde su aliento venenoso. Así suelen sonar a cosas inicuas las palabras patriotismo, nacionalis  mo, cuyo germen está en un san  to amor. Cuidemos, pues, el pre  cisar nuestras palabras. Crear la fórmula es forjar el grillete del pensamiento. Mal entendida, también, esta voz hispano - americanismo pue  de revestir sentido ideseaible. Eaee entonces la oposición con aquella otra que he pronunciado, pan-americanismo, se pronuncia la hostilidad de los diversos con ceptos de “ la patria magna ’ - Frente a la unidad labrada pol  la raza o el idioma, la vincula  ción de la unidad territorial o continental, lazo atado por la geografía frente al anudado pol  la historia o la estirpe o Ja po  lítica. Entonces la pal atora que significaba unidad buena de fa  milia dentro de la comunidad de los pueblos, se torna en verbo ne  gativo, erizado de incomprensio  nes, signo de pasión entrañada como activa levadura en un gru  po humano, fórmula de contra  dicción y de lucha. Insisto, pues, en afirmar como palabra inicial, que, fervoroso hispano - americanista, si ello dice amor al vínculo de la tradi  ción en la tarea de unión de nuestros pueblos fraternos, no profeso tal palabra como fórmu  la de doctrina, antes bien expre  samente quiero despojarla de sen. tido político. El hispano-ameri  canismo de que hablo es de cris  talina sencillez : tiene primordial, mente, valor sentimental. Por eso escribí el título publicado c*e esta disertación: el sentimiencu de hispano-americanismo en la li. terátura uruguaya. No por eso le atribuyo valor ínfimo . El sen. timiento de una fuerza invalora  ble. No sólo los artistas* los pb¿. tas, también los hombres de Es  tado, los que manejan humanos intereses, deben calcular el poner de irradiación y expansivo clei sentimiento. Sus proyectos serán errados, cuando en ellos no pese como algo real, eficiente, ese factor del sentimiento que puede llegar a ser todopoderoso, mag  nética corriente que galvaniza a un pueblo entero y lo alza pron  to para viriles empresas o que aún corre de uno en otro pue  blo, salvando las fronteras ma  teriales y revela profundas afini, dades y toca y exalta las almas para las gestas del heroísmo que tuercen el curso de la historia y hacen violencia al destino. His  pano-americanismo, en la inten  ción de esta conferencia, es vín  culo de simpatía y afinidad en  tre España y América. Lo estu  diaré reflejado en nuestra lite  ratura uruguaya. El tema, dema. siado vasto para una lectura, po  dría tener fases múltiples. Aún concretado a su mera expresión literaria desbordaría de los lími. tes fatales en los que debo en cerrarme. Podría comprender es. tudio, aún no realizado en ofrma aceptable, del influjo de la men  talidad española en las diversas épocas de la literatura patria. Se podría, por ejemplo, escribir un ensayo sobre el paralelismo de ambas literaturas, sus diferencias y simpatías. Cabría medir la in  fluencia de los escritores españo  les en nuestra producción. Algu. nos de ellos — Larra, Zorrilla, Récquer — darían materias para interesantes notas . Podríamos sentirnos tentados a trazar las semblanzas de los españoles de 0 ' rigen incorporados como nativos a nuestra historia literaria, sím  bolos vivos que revelan hondísi  ma afinidad y compenetración intelectual y sentimental. Cite  mos solo un nombre, y muy re  ciente: El Yiejo Pancho, el poe  ta criollo por excelencia de nues  tro tiempo, el más genuino de los modernos payadores, cantor del pago y del terruño, fue español de nacimiento. Si quisieráis saber cómo y porque el más epnetran te intérprete actual del alma de nuestros hombres de campo, el que infundió más emoción al ha  blo característica de nuestros “ gauchos ” de ahora, acerió ha  cerlo sin haber visto la luz en nuestros pagos, tendríais que des  cender a ese obscuro fondo étnico a ese secular depósito de senti  mientos que pasa de padres a hijos, donde yacen adormidas, pe  ro siempre vivas, las profundas simpatías, impulsos capaces de j&.l-fcgora.ira, ES INSUPERABLE RESQUER/V y Cía. 18 REVISTA DEL CENTRO GAJLLEGO abrirse en los corazones como florecimientos espontáneos de lo más íntimo de nuestro propio ser. Así se abrió un día de pronto en el eorazón de El Viejo Pancho, ama'sado con tierra asturiana, la flor de la nativa poesía que pen  samos que sólo podría germinar en barro de América. No es ese grupo de semblanzas el que voy h tratar ahora. He circunscrito más nú tema. Al comenzar na escrito, suspensa sobre el papel la pluma» pensé que el título pu  diera ser éste o parecido : De có mo se refleja el sentimiento de amor a España en algunos de los escritores uruguayos represen  tativos de nuestras diversas épo  cas literarias. Estamos en el pre  sente empeñados en una tarea de vinculación espiritual y material. Colaboran en ella instituciones tan beneméritas como este Cen  tro Gallego que hoy me honra con la hospitalidad dé su tribu na. La tarea es más fácil y fe  cunda hoy que ayer y también más necesaria. La renaciente cultura de España, en plena ex  pansión, en rico y copioso fruc  tificar, nos brinda cátedras, uni  versidades, centros de estudios y laobratorios. Rumores de taller en actividad llegan de institucio  nes como esa admirable Junta de Ampliación de Estudios que con grega en su seno a algunos de los hombres cumbres de la intelec  tualidad de España, irradia su pensamiento en el interior y en el exterior y ofrece un vasto cam po de estudio y de labor a los jóvenes estudiosos. Pero si la or  ganización universitaria cuenta hoy con eficaces instrumentos do trabajo intelectual, la propagan  da siempre ha tenido apóstoles fervorosos. Esto es lo que pondré de relieve. Diré como trabajaron, por esa vinculación algunos de los más prestigiosos escritoros uruguayos; cómo la sintieron ysirvieron. Presumo que no habrá más grata manera de hacer dis  currir con amenidad y deleite esta hora que la de ceder con frecuencia la palabra a esos es  critores compatriotas. Leeremos» pues, juntos y en alta voz algu  nas de las páginas más bellas que les inspiró el amor al genio materno de España, reanimando los acentos de algunas voces ami  gas y elocuentes que siempre nos es grato oír, a nosotros y a vos  otros. H Podríamos pasar por alto ios escritos de la.primera generación. Tiene ella nombre que llenamen  te la encarna. Francisco Acuña de Figueroa personifica el espí  ritu del Montevideo colonial y luego, durante largos años, ocu  pa la desierta escena literaria de nuestro país. Por un sino curioso, pero revelador de un estado so  cial. este hijo de Montevideo no se alistó en las filas revoluciona  rias al estallar el movimiento emancipador. Permaneció fiel al rey Fernando VII y a las bande  ras españolas. ¡ Traición !, grita  rán los eternos incomprensivos, o cuando menos lo señalarán como una excepción vituperable. Hay quienes creen que nuestra historia está partida netamente en dos por la revolución : del lado de allá el pasado en sombras; hacia acá el resplandor de la nueva era. Por fortuna ya hace muchos años que el progreso de los estu  dios históricos ha hecho saber que es preciso sepultar bajo siete lla  ves esos conceptdeclamatorios. La situación personal de Figu<-- roa, que coincide con la de mu  chos de sus contemporáneos na  cidos en nuestra tierra, está ex  plicada sin subterfugios en el prólogo de Diario histórico, libro apelmazado y soporífero para quien pretenda hallar en él mé  ritos literarios pero lleno de in  terés para quien aspire sólo a rastrear datos y pormenores cu  riosos de los últimos años de la dominación española en nues tro suelo. Estuvo el poeta, junto con sus hermanos, entre los mu  ros de la plaza durante los años do la encarnizada resistencia que opuso a las armas de la revolu  ción y quiso trazar la crónica del sitio ‘ ‘ Como muchos otros ame ricanos. escribe Figueroa, que después se han hecho recomenda  bles por las letras o por las aimas, en honor y defensa de la patria, él, en los primeros año? de la Revolución, y muy joven todavía, cedió a las simpatías de familia, a las preocupaciones de su educación y antecedentes y no comprendió a primera vista lo grande del movimiento, ni su im  pulso regenerador que debería frutificar en las generaciones del porvenir; asustado por el áspero sacudimiento y convulsión que aquel hacía experimentar a todo el antiguo orden social, se encon tró colocado entre aquellos que pretendieron poner un dique con sus pechos al torrente que se des  bordaba sin dejar por eso de amar mucho a su tierra natal... Fá  cil le hubiera sido borrar actual  mente hasta los vestigios de sus antiguas oponiones pero esto sería mentir a la patria y mentir sin s Depósito de lana lavada | — de — ; r j: _____ jcJosé OcAr-ejaCi onci«e \ Importación de Arpilleras, Lonas, Lienzos, Hilos, etc. 5 FABRICA DE BOLSAS PREPARACION DE TODA CLASE DE PIELES FINAS í ■ ¡ TELEFONOS: La Uruguaya, 530 — Central La Cooperativa, 64 — Central Calle : Galicia, 1105. - MONTEVIDEO jjj REVISTA DEL CENTRO GALLEGO 19 utilidad para ella. La guerra de la independencia es para Figueroa una guerra civil. El senti  miento patriótico no late en su espíritu en esta primera época dn su labor. España es la patria grande. Montevideo la aldea na  tiva querida con íntimo afecto. Nutre su pecho un vivo senti  miento localista. Mas tarde el na  rrador en verso del sitio de TNlh se trueca en el “ poeta civil'' , — si cabe prodigarle tan sonoro ví  tulo — de la república recién constituida. Con la tiesura reque  rida por empingorotado ofi  cio pulsa la lira de hierro. Mal  dice á España en versos que son eco de la poesía española del si  glo XVIII y principios del XIX. Prodiga sus versificados anate  mas, aunque no tanto como sus sahumerios a los proceres de i nuevo régimen. Así vive medio si  glo reflejando en su producción las variaciones políticas del me  dio en que vive. Excéptico y des" preocupado, se consuela de sus errores con la liviana sátira horaciana. Nacido para la vida plá  cida y cortesana tócale en suer  te capear las tormentas de ios años más turbulentos y borrasco  sos de nuestra historia. Abigd al gano de los tres gruesos volúme  nes q ’ en la famosa Biblioteca de Autores Españoles de Rivadaney ra conservan una nutrida compila eión de poesías del siglo diez y ocho español. Os llamará de in  mediato la atención la semejan  za espiritual de Figueroa con es tos escritores. Allí cabría un sitio para su pro  ducción. Fué siempre entre no  sotros el poeta del buen tiempo pasado. Fluctuó sin convicción arrastrado por las opuestas co rrientes políticas que atravesa  ron su época, desde los días de l¡i colonia hasta ios de la formación constitucional. Acompañó en sus cambios y mutaciones a nuestro Montevideo de-aie que la ciudad comenzó a r. moverse en la celda de la cri  sálida colonial. No cabe hablar do! sentimiento hispano america  nista en Figueroa. Figueroa es espiritualmente todavía más es  pañol que americano. Es natural que fuera así. Los cambios inte  lectuales son .siempre más pausa  dos y lentos q* los políticos. Las fechas de la historia política no marean los jalones de la histo  ria literaria. Acuña de Figueroa “ sobrevive ” , medio siglo a su época y es la encarnación de la tradición española en los prime  ros tiempos de la patria nueva. Si fuera necesario demostrar es  to, que es la evidencia misma, bastaría su nombre para probar cuan falso y deleznable es el con  cepto que pretende hay un abis  mo cavado por la revolución emancipadora que separa al pre  sente del pasado. La historia es continuidad, sucesión de genera  ciones. tradición, es decir, tras  misión de unas en otras genera  ciones de la llama sagrada de la vida. Cada generación, antes de disiparse para siempre, deja lo mejor de si misma a la que viene tras ella. Cada generación es el eslabón de una cadena que sos  tienen las manos de Dios. III Acuña de Figueroa sumergido a medias todavía en el pasado colonial no goza aún de autono  mía mental; es una prolongación de la vieja y empobrecida cul  tura española del siglo XVIII. Pero he aquí que la alborada ro  mántica destella sobre los pue  blos del Plata. El romanticismo mira también por una de sus fa  ces al pasado. Pero es un movi  miento de libertad espiritual. Los corifeos del romanticismo ame  ricano aspiran con justicia a con  quistar la independencia intelec  tual que es para ellos comple  mento de la independencia polí  tica. Escritores de aquella gene  ración que removió tan hondos problemas literarios, políticos y sociológicos, sin acertar casi nun  ca con su solución, acuñan su pensamieuto en una frase lapida  ria : civilización y barbarie. Ci vilización, es decir, europeismo en el sentir de Sarmiento; barbarie, es decir, soledad de los desiertos, restos y resabios de la cultura colonial, todo lo que se opone al cambio necesario de los espíritus Buscad en Sarmiento, buscad en Alberdi, buscad en Andrés Lamas o Juan María Gutiérrez los tes  timonios de esa guerra sin cuar  tel: los hallaréis repetidos hasta la saciedad. Sarmiento, para ci  tar un solo nombre, pasa por Montevideo en tiempos de la Gue. rra Grande. La ciudad guarneci  da por numerosas legiones de ex tranjeros, mezclados con hijos del país, lucha contra el ejérci  to de Oribe. Nuestro viajero que. da deslumbrado. Su famosa fra  se paradógica, cuya paternidad alguien ha discutido, parécele justificada y concretada en un e* jemplo histórico: civilización con. tra barbarie. En la carta en la que describe, con su natural ver ba incontinente, improvisadora y pintoresca, el ambiente cosmopo lita del Montevideo de la Defen  sa. está estampada la jubilosa im  presión que le causa el cambio profundo que nota y que él in  terpreta como un rompimiento a muerte con el pasado histórico .español. “ Buenos Aires, ( el Bs. Aires de la tiranía) España ex _ VWVVWW b V-V b V b V wwww ^ v - v -- v - va wawwwvwwa Uosé Rossi y CVompaAía Empresa de Pompas Fúnebres CARRUAJES Y AUTOMOVILES DE REMISE Casa Matriz: MERCEDES 864 TELEFONOS: La Uruguaya 30b (Central y La Cooperativa 117 COCHERIA Y GARAGE LOCAL PROPIO CARMEN, 2181 AL 2187 MONTEVIDEO ^WWWVWVWW IVVWVVV'Jj V m VWVWWV^ ii VWV^ 20 REVISTA DEL CENTRO GALLEGO exclusiva; Montevideo^ Norte A- mérica cosmopolita, ¿Cómo lian de estar en paz el fuego y ol agua? ” Y luego formula contra los encastillados en el espíritu de España un anatema iracundo : “ Raza infeliz, mátate como el escorpión, con el veneno mismo que circula en tus venas l- ” “ Oh Montevideo, exclama dirigiéndose a la ciudad europeizada, yo saludo, reina regenerada del Pía. ta ! Tu porvenir está asegurado ; el incendio de los pajonales del desierto ha pasado ya sobre tu superficie, la yerba que nazca se  rá fresca y blanda para todos. Proscrito de mi raza, un día ven ' dré a buscar debajo de tus muros las condiciones completas de hbm. tíre que las tradiciones españolas me niegan en todas partes ” . Un tema muy sugestivo acude a los puntos de la pluma al co  mentar estas apasionadas frases de Sarmiento. Hay que vencer un impulso expontáneo para re' sistirse a insinuarlo siquiera. Poi  que creo que podría demostrarse cumplidamente que este batalla  dor y encrespado espíritu de Sar  miento, alzado en recio gesto de rebeldía contra la tradición es  pañola, es, sin embargopara quien sepa calar hasta lo íntimo de su espíritu ,el más genuinamente castizo de los escritores de América . Releed “ Recuerdos de Provin  cia ” y decidme luego si se ha escrito en América libro cpie con más frescura que éste conservo el aroma de los tiempos idos, en el que se evoque con mayor emo  ción el ambiente claustral de núes tras viejas ciudades señaladas to  davía por el austero sello de la España vieja. Dejemos de lado ese comentario tentador y vaya  mos a lo pertinente. Cuando ol romanticismo erigió su enseña li  bertadora pareció que bajo las c leadas de gloriosas novedades desaparecían sepultadas p a r a siempre las reliquias de la tradi  ción española. Concretémonos a los escritores uruguayos. Andrés Lamas prego  na un ideal combativo: “ Dos ca  denas nos ligaban a España: una material, visible, ominosa; otra no menos ominosa, no menos pe  sada. pero invisible, incorpórea, que como aquellos gases incom  prensibles que por su sutileza lo penetran todo está en nuestra le  gislación, en nuestras letras, en nuestras costumbres, en nuestros hábitos y todo lo ata, a todo le imprime el sello de la esclavitud y desúdente nuestra emancipa  ción absoluta. Aquella pudimos y supimos hacerla pedazos con el vigor de nuestros brazos y el hierro de nuestras lanzas; esta es preciso que desaparezca tam  bién si nuestra personalidad na  cional ha de ser una realidad; -i- quella fué la misión gloriosa de nuestros padres; esta es la nues  tra ’ '. Tal el confesado propósi  to de Andrés Lamas. La realiza  ción, ésto sería claro para quien analizara su obra historial, es menos absoluta de lo que dicen estas palabras. En su labor le historiógrafo, versado en la cien cia de explorar los arcanos del pasado, abundan las declaraciones respetuosas de la obra civilizado  ra de España en América. Suyas son estas otras palabras, sólo en la apariencia contradictoria de las anteriores. “ Es justo aban  donar las preocupaciones y el idioma de los campos de batalla. No hay nación alguna que haya puesto menos trabas al desarro  llo intelectual de sus colonias; sólo en las suyas se encuentran ras tres de la enseñanza superior. Si lo q«e entonces se enseñaba casi VWWWAWAWVWWWWVWVVWWWVW Santiago Tellechea . .................................................... . Fcrréría por mayor -------- (::) --------- URUGUAY 1015 MONTEVIDEO UNICO IMPORTADOR de das tije  ras DE ESQUILAR MARCA “ LA VIZCAINA ” , REINA DE LAS TIJERAS. — CASA IMPORTADORA de ARTICULOS ESPAÑOLES FRAN  CESES. INGLESES, ALEMANES, NORTEAMERICANOS E ITALIANOS LA VIZCAINA (Marca Registrada) w«w-w^v^ftwvvwvwwvwvvvwvyv REVISTA DEL CENTRO GALLEGO 21 no merece los honores de la cien  cia, es, al menos, cuanto ella po  seía ” . Andrés Lamas coincide en idea.-; como muchos escritores america  nos con los partidos avanzados de la España de su época. Su repu  dio de la tradición se refiere a la parte muerta, caduca, del pa  sado; no a lo afirmativo y pe  renne. La posición espiritual de los publicistas como él se acerca a la que ocupan los publicistas liberales de la España misma, tal como los revolucionarios de Amé  rica simpatizaban con los rebel  des constitucionales de la Espa  ña de Fernando Vil. Atacan al absolutismo, a las institucioños retrasadas, no al genio mismo df España . El sentimiento hispano ameri  canista tiene en las generaciones románticas un representante cali  ficado, un propagandista infati  gable cuya pluma jamás enmohecí da sirvió esta obra de vincula  ción. mental: es don Alejandro Magariños Cervantes. Muchos a" ños ejerció el patriarcado de las letras uruguayas. Se han borra  do mucho los perfiles de su si  lueta de escritor. El tiempo ha marchitado sus obras, roñándoles frescura y color. Pero en la cró  nica de nuestra cultura intelec  tual y de nuestra sociabilidad, aparecerá siempre como una fi  gura simpática. Fué don Alejan  dro un espíritu procer. Es todo un iniciador, aunque no siempre o nunca, afortunado en la realización. Quien hable de nuestra novela cometerá injust ’ - ?ia si olvida' a Caramurú, el en  sayo de romance de ambiente na. cional, en su tiempo prestigioso, que marcó rumbos a los rastrea  dores del terruño. Quien diga dei desarrollo histórico de nuestras letras no podrá pasar en silencio las leyendas en las que Magar.- ños tentó escribir poesía gemii ñámente americana y columbró ho. rizontes desconocidos. El echó a la circulación entre nosotros, si  guiendo la inspiración de los pri  meros románticos, los nombres, las cosas, los recuerdos patrios. Cierto qué, en definitiva, el hi-.- toriador literario mencionará es  tos libros en calidad de antece  dentes, no de monumentos incon  movibles. Pero en la historia hay también glorificador recuerdo pa. ra los iniciadores, los precurso  res. Magariños Cervantes lo fue ¡en campos varios de la actividad intelectual. Hay escritores secun. darios, para quien juzgue solo la calidad de la obra escrita, que fueron personalidades de primera fila en su tiempo, y cuyos nom  bres sobrevirán largo espacio al naufragio de su labor literaria. Así valió Magariños por su ac  ción, por su influjo, por la irra  diación de su personalidad. Cul  tor y pontífice en su tiempo del americanismo literario, es decir del propósito de infundir color y sabor locales a la literatura, com pletó su amor a las cosas a mejicanas con el amor que profesó a las cosas de Es  paña. Vivió, muy joven, en Es  paña. Granjeó allí fama, renom  bre considerable. Anudó amista  des con los más preclaros escri  tores y políticos. Poned ahora los nombres más insignes de Es  paña en la primera mitad del si  glo XIX; raro sería que alguno de ellos no haya estado vinculado a Magariños Cervantes. Fué és  te un hispanista ferviente. Su li  bro ‘ ‘ Estudios históricos sobre el río de la Plata ” , interesante bo. ceto de estudio sociológico, a pe  sar de ser obra improvisada de ^***^.******;»*********'****# diarista y por muchos aspectos un panfleto político, contiene una interpretación no por comple to despreciable del Significado histórico de la tiranía resista . Obedece a una tendencia de acentuado hispanismo. Predica la unión espiritual de España con sus antiguas colonias. Pide que los gobernantes fomenten con predilección la imigración espa  ñola. a su juicio la más asimila  ble, la más benéfica para estos países, que deben afirmar su ci  vilización y su carácter propios de sello ibérico, frente al prepon  derante coloso yankee, cuya na  ción “ pasmosa por sus propios materiales, no ha cultivado los progresos morales.... ” (Asoma el cargo que tiene elocuente expíe' sión en el Ariel...) Rechaza in  dignado Magariños Cervantes la .pretensión de sueprioridad anglo  sajona. “ Nosotros, escribe en el citado libro, a mediados del si  glo, apreciaciones en mucho nues  tra. nacionalidad de raza; nosotros creemos que ese hidalgo pueblo español tan calumniado no cede a ninguno en virilidad, ni carece de aptitud para nada cuando sa  ben dirigirlo. ¿Por qué, pues, se le muestra tanto desvío? Las provincias vascongadas, Aragón. Cataluña, las dos Castillas pue  den enviarnos colonos tan buenos o mejores como los ingleses v franceses. Estos acudirán siem  pre en sobrado número para in  clinar la balanza a su favor, al paso que los primeros nos son indispensables para mantener el equilibrio y para que haya siem  pre entre nosotros un plantel de raza hispana, cuyos vigorosos re  toños salven la nacionalidad, el idioma, la religión y demás glo  riosas tradiciones españolas. Mez. ciemos nuestra sangre con la exvr-X-***#-**-* ^*************-* Empma de Autos de Remise DE NOVAS 0E3OE 30 ! 30 ! *** % !8$oi*vi<íio |os 1 mionV oí - í * Í Teléfonos: LA URUGUAYA 878 - Cordón COOPERATIVA, Garage Americano | 1 CALLE VAZQUEZ 1222 ENTRE SORIANO Y CANELONES 1 * Moxi.te'iricleo * ífc T í**4HHHHt************************#*********************** 4Wf ** t************ ít * ‘ 22 REVISTA DEL CENTRO GALLEGO tranjera, ya que esa es la ley constante de la humanidad, pero no reneguemos nuestro origen primitivo... ” Así, refutando jui  cios de Alberdi, escribía Magari' ños Cervantes en años en que el prestigio español en la intelectua  lidad de América padecía eclipse. No fué únicamente entonces, ni principalmente, cuando don Ale  jandro rompió lanzas en pro del hispano americanismo. Acometió y llevó a feliz térmi  no una empresa que. considerada la distancia en el tiempo y el es  tado de la cultura de entonces, puede ser alabada como meritísi' me ensayo de irradiación intelec  tual por hispano américa. Pub'.i có la “ Revista Española de Am  bos Mundos ” con amplio progra  ma hispano americanista. Salió a luz la Revista en 1853 y su colec ción tiene lugar en la historia de la cultura de América. “ Esta publicación, estampó Magariños Cervantes en el prospecto, está destinada a América y a España; pondremos particular esmero en estrechar relaciones. La Providen  cia no une a los pueblos con los lazos de nu mismo origen, reli  gión, costumbres e idioma para que se miren con desvío y se vuelvan las espaldas así en la próspera como en la adversa for  tuna. Felizmente, han desapare  cido las causas que nos llevaron a la arena del combate y hoy vi pueblo americano y el ibero no son ni pueden ser más que miem  bros de una misma familia, la gran familia española que Dios a rrojó del otro lado del océano pa. ra que con la sangre de sus ve  nas. con su valor e inteligencia conquistase a la civilización un nuevo mundo. Los nietos de ios conquistadores nacidos en Espa  ña pueden y deben ayudar a sus hermanos nacidos en América a llevar a cabo la grande obra que. iniciaron sus gloriosos ascendieir' tes al clavar la cruz y el victorio  so estanadrte de Castilla en las vírgenes playas del continente in. diano. La Revista consagrará ar. tículos especiales al examen y so  lución de varías cuestiones en que están empeñados el porvenir y los más caros intereses de Espa  ña y América. Así se establece  rá una noble emulación y alian' za entre los escritores españoles y americanos. Así se estredharán por vez primera la mano al tra  vés de los. mares y de la universi  dad. Los últimos tendrán además la ventaja de darse a -conocer en Europa y de que su nombre des  conocido aquí, y tal vez en el res. to de América pase las frontera s de su natal región. Nadie igno  ra que por motivos que sería muy extenso enumerar es más fácil la comunicación entre París y las nuevas repúblicas que la de fi  tas entre sí. La Revista, impre  sa a la vez en la capital de Fian, cia y en la de España podrá es parcirse fácilmente y con regula  ridad por todo el hemisferio amerieano. París y Madrid, serán el centro hacia el cual converge  rán para reflejarse enseguida en las dos Américas y en la penín  sula, como los rayos de un disco luminoso, las ideas confiadas a la Revista. “ Ambicioso fué ei programa; la ejecución lince ho  nor a Magariños Cervantes. La Revista Española de Ambos Mun. V í^^WAVaWWW ^José F'raga y Menmsino MUEBLERIA Y CARPINTERIA Muebles en todos estilos Modernos, antiguos — Marquetería, tapicería Escritorios y muebles Americanos — Instalaciones comercialo/ CARPINTERIA EN GENERAL Obra blanca, pisos — Parquets, escaleras — Revestimientos, — Decoracio  nes interiores. SOLICITE PROYECTOS Y PRESU PUESTOS La ^carpintería doln uevo edificio de. CENTRO GALLEGO, revestimentos, arañas y butacas del Salón de Fiestas, han sido ejecutadas en nuestro taller. 1926. BLANDENGUES, 1928, ENTRE INCA Y DEMOCRACIA REVISTA DEL CENTRO GALLEGO 23 dos albergó en sus números co  laboraciones de reputados escrito' res de España. Allí disertaron de historia, de sociología, de li  teratura, allí escribieron en pro' ¡ja y en verso José Joaquín de Mora, Amador de los Ríos. Haber /.embuclh, José Zorrilla, Bretón, .le les Herreros, Antonio Cánovas del Castillo, Castelar. Al pie de composiciones literarias o de es ’ ludios sobre el pasado o el pre  sente de nuestros países lucen allí las firmas de celebrados es" critores de América: Lamas, Alberdi, Frías, Abigail Lozano, \'r duardo Acevedo y muchos, otros. Publicó también en la Revista Magariños Cervantes varios ensa  yos históricos. No eran de primer orden, como no lo fué ninguna pai te de su producción, pero traían alguna estimable novedad que justifica un interés comparándo  los con Jos escritos de su época. Ensayos sobre la obra histórica de Torrente, el furibundo detrac  tor de la revolución emancipado  ra. sobre las glorias de España en América, sobre los primitivos bis. toriadores americanos... Defien  de el nombre americano contra las diatribas que fructifican co  piosamente e» apariencia justi  ficadas por la anarquía de estas jóvenes naciones. Defiende tam  bién la obra colonizadora de Es  paña en tierra americana, con un conocimiento no vulgar de los he. chos y un criterio que es una enérgica reacción contra la cons  tante diatriba que todavía predo  minaba entre nuestros publicis  tas. ya que aun no se habían apa  gado del todo las brasas del odio encendido por las luchas de la independencia. Claro es que, jun  te a la vasta obra de recons  trucción del pasado de España en América que se ha ido erigkn. do a lo largo del siglo XIX y del siglo XX, cimentada en los materiales exhumados dt tos ar  chivos y bibliotecas de Eúropa y de América española y en la que han colaborado intensamente tos obradores de ciencia de los Esta  dos Unidos, obra que realza la significación humana y el conte  nido heroico de aquella gesta pro  digiosa, en que la historia rivali  za en grandiosidad éipica con la leyenda, poco valen todavía, na  da cuentan los modestísimos en  sayos de nuestro Magariños Cer  vantes. No fué sin embargo inú  til en su hora esa tarea de divul  gación, ni cayó en el vacío. “ Un pueblo sin historia, escribió al i" •liciar el ensayo sobre los primi  tivos historiadores de América, carece de la primera condición de la nacionalidad, es un expósito entre los demás pueblos de la tierra . ¿ Ignoran ésto los que se empeñan en repudiar en todos Los terrenos la tradición ibérica, que eslabona su pasado a nuestro pro. senté su vida a nuestra vida? No podemos menos, agrega, que con. fesar con intima satisfacción, con ¡a noble arrogancia de un hijo que lleva un nombre ilustre y se ve en el caso de hacer valer los antecedentes de su padre qué, ¡t pesar de todo, sean cuales fueren nuestros mutuos errores y desa  ciertos, jamás como hombres de progreso y de corazón, como ame  ricanos hijos de Europa y no cíe los infelices indios, debemos re  negar nuestra nacionalidad de ra  za. ni olvidar nunca que es espa  ñola la sangre que corre por nue,- tras venas. La razón de ese sen  timiento (si es que los sentimien  tos se explican) ya la hemos da  do en otra parte. Aun cuando nuestros ascendientes no fuesen españoles, parécenos que siempre España tendría nuestras simpa  tías, porque España es el país clásico en grandes acontecimien  tos y el pueblo en cuyo suelo pri  vilegiado se han resuelto desde remotos tiempos todas las gran  des cuestiones políticas de Euro  pa, disputándose en su recinto el imperio del mundo Roma y Car" tago, Julio César y Pompeyo, la cruz y la media luna, la reina de los mares y el capitán del siglo... y el pueblo que con el descubri  miento y conquista de América abrió una nueva era a la humil  dad y legó otro mundo virgen al cristianismo, a la política, a la filosofía, a la historia, al comer  cio, a la industria, a todas las 'profesiones, ciencias y artes, el pueblo que elegido entre ciento por la mano invisible del Altísi  mo tuvo la indisputable impere  cedera gloria de iniciar ese gran movimiento socialista y humani  tario, para marchar a su frente y empujar al viejo y nuevo mun  do en una senda tan dilatada e inmensa, tan superior a todo cál  culo y previsión como la perfec  tibilidad y el progreso de que es susceptible la humanidad en el girar de los siglos, ese pueblo ha hecho más por la civilización y el porvenir de la Europa y del mundo que todos los que se han enriquecido con sus despojos, su oro, con su sangre y su inteli  gencia ” . Con ese espíritu, que contrasta crudamente con el vio  lento antiespañolismo de que 3 é hacía gala entonces en muchos círculos intelectuales de América, escribió Magariños Cervantes sus it*********-K-*********-x-******vi-:>***^***->í**********************-:;-x-***********-íHi ❖ * O EGA Ü H !¥ • iimiiiilllilllllllllllillimiiiniilillll DE iiimiiim»iwiiiiimuuiuuiiiiiiiiimiuiiiinmmiiiiiiiiiiniiiiiiiiMniiiiiiiii..iiiiiHi>tiHHMHiMiiimmiii«inu"iiiimiiiuiiiMiuii vJ OSE PRESyA Vinos Nacionales e importados. — Unico importador de los acreditados vinos y aceites marca PORRON. — Ventas por mayor y menor : — :: ~ ! 34113 : G&rx&r>etí 1í>r*im : 3415 J: Teléfonos: Uruguaya 2913 (Colonia) y Cooperativa 787 * • T- ***********»»*».» »**.** ***»**»-X"X"X X X- X - *»********^*»'*^» ***••***•**» l 24 REVISTA DEL CENTRO GALLEGO juveniles ensayos históricos, 7110 110 tuvieron continuación en su posterior labor, pero fueron un esfuerzo loable por la reivindica  ción de la grandeza histórica es  pañola. La obra de acercamiento hispano - americano a la que con. sagró su lalboriosa pluma no fué perdida. Tuvo en su época dila  tada resonancia. Saludemos, pues la memoria de aquel don Alejan  dro Magariños Cervantes de las largas barbas patriacales y reco  nozcámosle el mérito no despre  ciable de haber sido su pensa  miento una fuerza orientadora, una fuerza desinteresada y gene  rosa puesta al servicio de nobles causas. Aun disipada la aureola de escritor y de poeta que vieron brillar en torno de su frente los contemporáneos, basta ese mérito para que su nombre merezca du  rante largo tiempo el respeto acendrado y sincero de las gene  raciones uruguayas. IV En esta rápida sucesión cié nombres, saltando muchos dignos de recuerdo, llegamos a nuestra época y a los escritores contem  poráneos. No intento siquiera a* bordar el estudio de la iñflueneia española en la última eta  pa de nuestras letras. Quedan, pues, de lado numerosos escritu  res que no podrían ser omitidos en su estudio, a poco que ésta Líese serio, y que aun en una so  mera reseña sería justo mencio nar. Mi programa de esta lectu  ra, lo dije al comenzar, ine ex', me de compromisos. Para ser fiel a mi propósito me bastará ele  gir tres nombres de entre los pu  blicistas que entre nosotros han propagado con verdadero unción el sentimiento de hispano - ame  ricanismo. El primer maestro de la no  vela, fuerte, viril artista ereader, de vasta cultura y armónica per  sonalidad. Este excimio novelador fué en la aurora del siglo de los jóvenes artistas ávidos de cosas nuevas que abrieron una etapa fe  cunda para nuestras letras. Ene  migo jurado del hueco idealismo ha formulado su programa de ac  ción — programa irealizado — eu folletos y discursosj ha sido ini  ciador de una política rural posi  tiva; ha expresado sus filosofías de nietzeheano . valor en “ La Muerte del Cisne ” , y en los Diá  logos olímpicos ” , obras que, a pe  sar de hermosas páginas sueltas, son en mi entender mucho men s intensas y vivideras que sus nove  las. Es el novelista nuestro más due  ño de los secretos de su arte, más maduro y rico en savia cultural. ‘La Raza de Cain ’ , dice lo agr o de un alma torva y tiene capítu  los de penetrante y cruel análisis-, E! Terruño desenvuelve, no sin ai. gimas escenas demasiado lenta,-, ; algunos caracteres artificiosos un hermoso cuadro de la vida na  cional. Por un azar feliz, esta ar  tista de cultura cosmopolita, este viajero infatigable aP través del mundo y de los libros, fijó sus ojos en la tierra española ; de W, honda mirada de amor nació “ E ! Embrujo de Sevilla ” , magistral interpretación del carácter espa  ñol. El alma andaluza, late con la  tido ardiente y voluptuoso en ese libro. No comentaré ahora las teo  rías sociológicas, que no compar" Banco Español del Rio de la Plata (FUNDADO EN EL ANO 1886) Casa Matriz: BUEIiOS LIKES - Reconquista 200 Sucursales y agencias en toda la República Argentina. Sucursales, e n el exterior. — Barcelona, Bilbao, Genova. Guadalajara, Hamburgo, Londres, Madrid, París, Pontevedra, Santiago de Compostela, San Sebastián, Sevilla, Valencia, Vigo y Coruña. Corresponsales directos en todos los países. Expide Cartas de Crédito, letras de cambio y transferencia por cable, compra y vende títulos y valores en las plazas comerciales. Cobranzas, cupones y dividendos, se reciben valores y títulos en cus todia Descuentos y cobranzas de pagarés y letras. 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La evocación, vivida y luminosa, i*<- la ciudad andaluza, vale por lo menos tanto como la más elocuen  te profesión de hispanoamerica' uismo. ¿Que mejor homenaje puede ren  dir un artista a un pueblo que el de consagrarle la flor de su obra, la má? egregia de sus pro  diciones ? Sevilla se vislumbra cu el libro de Reyles con sus encajes de piedra dorados por el sol, sus jardines florentísimos y sus bri  llantes arabescos;, con sus re  cuerdos milenarios y el fastuoso enjoyamiento de sus riquezas de historia y de arte, cristiana y mo  risca, mística y sesual. uno de los sitios más propicios para em  bellecer la vida que el hombre ha. ya creado. “ En Sevilla, escribe el autor, donde la sangre corre por las venas rápida y sube al ce  rebro brincando, el poder de en  cantamiento es más general y vi  sible que en otras partes. Todos somos artistas, todos sabemos fa  bricar ilusiones, todos vivimos so  ñando. Quien lo posee en alto gra  do lleva dentro de sí el manan  tial de las supremas embriagueses ’ ? . Con que fuición, con que del l ite ha hundido el alma el ar  tista uruguayo en la fuente de encantamiento de Sevilla ! Ha quedado con el alma hechizada, embrujada, empapada de hermo  sura. Recordad sólo la página tinal en la que los protagonistas de la novela, desde lo alto de la Giralda, miran tenderse la ciudad la ciudad a sus pies. “ Guardaron silencio. Los dos contemplaron la ciudad ávidamente como si quisie  ran apresarla con los garfios del espíritu y chuparle los tuétanos. En lontananza, destacándose so  bre un fondo de oro, Coria, Golves, San Juan de Aznalfarache, Castilleja de la Cuesta... Cerca, el Alcázar, la Lonja, la Fábnea de Tabacos, el puente de Triana. . Las palabras de Rico, que tantas veces se había repetido, acudie  ron a la memoria de la Pura. Le salían del alma como una oración y removían el limo dulce y tam  bién el sedimiento amargo de sus amores, de aquellos amores que, él, habían de ser la cosa más sa  lada del mundo, porque olerían a Jerez amortillado, a claveles re  ventones y a sangre de toros ... Tierra alegre y triste, tierra de hechizos incomparables y de rea  lidades sórdidas. ¡Cuántas cosas, cuántas cosas ! Los sultanes, ios Reyes, los Conquistadores, la man zanilla, los soleares, dan Pedro, don Juan... Aquí oró, Colón, a di murió Hernán Cortés, allí está en  terrado Guzman el Bueno, en aquel sitio escribió Cervantes , el Quijote, en ese otro habitó Santa Teresa! ¡Vaya Canela y venga gloria ! En Sevilla todo es hechi zo, sortilegio, encantamiento. Muere un bandido y el escultor Gijón hace del criminal un Cristo maravilloso; las niñas ponen unas macetas y unas jaulas en los bal  cones y como por arde de magia truecan en alegría la miseria de la ciudad; los vinos de oro con vierten la pena en fiesta, el lloro en canto, el canto en lloro. Si ¡aquí todos son círculos mágicos: el sol, las calles embrujadas, los patios soñadores, las coplas que  jumbrosas, las procesiones trági* cas, los tablaos dislocadores, tie  rra gorda en la que florecen to  do el año los claveles rojos de la pasión y del salero. Y el más grande de todos la plaza de toros, el redondel divi  no. La arena amarilla parece un topacio luminoso y ese topacio os un duro crisol donde se funden y aparecen, limpias de escorias, las broncas virtudes de la raza; un misterioso espejo, un espejo bru  jo, en el cual los españoles nos vemos como quisiéramos ser ” ... Así aparece Sevilla, iluminada de sol, de hermosura y de ensueño en el libro apasionado de Carlos Roy les. V Después del novelista, el críti  co, el prosador cuyo nombre se di  funde en alas de la fama por to  dos los países de habla española. Escritor de América, no tan sólo del Uruguay, José Enrique Rodó unifica en su alma lossen" timientos del coro de naciones de origen ibérico de América. Para él la magna patria “ cuyas fron  teras circunscriben un continente entero fué una viva realidad mo  ral. Quiso imprimir en su oibra lo que llamó sello de “ internaciona  lidad americana ” . Su caracterís  tica es el sentido de los matices Su arte es todo mesura, equili  brio, ponderación. En los escritos de este apóstol del americanismo literario hallaremos la persistente afirmación de su ideal de raza. No acepta este ideal como una li  mitación de perspectivas, un es  trechamiento de horizontes. La as  piración de americanismo, surgí' 1 Reloj VVLCA 1 N fyijCÓn 555 Bgq. Itazaiugó ^ S W.»A«VWVW-VW IMPORTADORES eAMPOa Y Cía. POSTE PAGADO REVISTA DEL CENTRO OALLEGO M odelo ‘ Dalto z^f RUEGO LEA VD. LO QUE SIG Si usted tiene intención de comprar cama de bronce, no debe dejar de visitar la colosal EXPOS\C\ON de camas de BRONCE MACIZO DE LA Fábrica D'ALTO Usted encontrará en mi fábrica mode los, calidad y precios nunca vistos : Dirección: Arauclio casi esq. Rivera 1118 II ÍIEML, 3 /, 38 f La casa permanece abierta los domingos de 9 a 12 GARANTIDAS POR 100 AÑOS CAMA RECLAME Talleres Gráficos EDITORIAL APOLO — Maldon Vi*