scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Pensar en genocidio el golpe de 1936, la guerra civil, el franquismo y la transición

Míguez Macho, Antonio

Abstract

Este ensayo argumenta el potencial interpretativo que aporta pensar en genocidio el pasado español del golpe de Estado de julio de 1936 y los procesos de violencia masiva que generó. Partiendo de una reflexión en clave comparada sobre los efectos de la violencia genocida en la memoria y en el espacio, señala el elemento central que ocupa la movilización social en la denuncia del negacionismo y en la transformación de la semántica con que interpretamos el pasado. De esta forma, se presenta el concepto de genocidio más allá de los debates nominalistas y exclusivamente jurídicos al uso, poniendo el foco en su capacidad performativa sobre el discurso histórico y la memoria colectiva, lo que se expresa precisamente con la noción de “pensar en genocidio”. El pasado traumático se puede leer así en una continuidad en la que adquieren la misma importancia tanto los hechos mismos a los que se refiere ese pasado, como el modo en que posteriormente los recreamos. En el caso español, esta relectura del pasado asociado al golpe, guerra y postguerra se realiza desde el mismo contexto en que están teniendo lugar los hechos de violencia masiva. Se generó entonces un discurso de justificación de la violencia ejercida por los golpistas devenidos posteriormente en franquistas, ligado al propio desarrollo del exterminio. Con el tiempo, se promueve la transformación del contexto de justificación de la violencia en un contexto de negación, con el cual se modifica la funcionalidad de los espacios de violencia y el significado de los espacios de memoria convertidos en espacios de amnesia y negación. Se propone así una lectura alternativa a la interpretación del proceso asentada por el “paradigma de la represión”, tomando en consideración las aportaciones de la historiografía más reciente. Pensar en genocidio, por último, cuestiona también el paradigma de “la memoria y olvido de la guerra civil” y propone el empleo de las categorías de negación e impunidad para comprender el proceso transicional español.

Full text

  Revista Universitaria de Historia Militar Volumen 7, número 13 Año 2018, pp. 515-526 ISSN: 2254-6111 Pensar en genocidio el golpe de 1936, la guerra civil, el franquismo y la transición*1 Reshaping in Genocidal Terms the 1936’ Coup, Civil War, Francoism and Transition Antonio Miguez Macho HISTAGRA, Universidade de Santiago de Compostela [email protected] Resumen: Este ensayo argumenta el potencial interpretativo que aporta pensar en genocidio el pasado español del golpe de Estado de julio de 1936 y los procesos de violencia masiva que generó. Partiendo de una reflexión en clave comparada sobre los efectos de la violencia genocida en la memoria y en el espacio, señala el elemento central que ocupa la movilización social en la denuncia del negacionismo y en la transformación de la semántica con que interpretamos el pasado. De esta forma, se presenta el concepto de genocidio más allá de los debates nominalistas y exclusivamente jurídicos al uso, poniendo el foco en su capacidad performativa sobre el discurso histórico y la memoria colectiva, lo que se expresa precisamente con la noción de “pensar en genocidio”. El pasado traumático se puede leer así en una continuidad en la que adquieren la misma importancia tanto los hechos mismos a los que se refiere ese pasado, como el modo en que posteriormente los recreamos. En el caso español, esta relectura del pasado asociado al golpe, guerra y postguerra se realiza desde el mismo contexto en que están teniendo lugar los hechos de violencia masiva. Se generó entonces un discurso de justificación de la violencia ejercida por los golpistas devenidos posteriormente en franquistas, ligado al propio desarrollo del exterminio. Con el tiempo, se promueve la transformación del contexto de justificación de la violencia en un contexto de negación, con el cual se modifica la funcionalidad de los espacios de violencia y el significado de los espacios de memoria convertidos en espacios de amnesia y negación. Se propone así una lectura alternativa a la interpretación del proceso asentada por el “paradigma de la repre-  *Este artículo se enmarca en los proyectos: “Actitudes sociales en contextos de violencia estatal masiva: procesos de adaptación y resiliencia en la retaguardia de la Guerra Civil española (Galicia, 1936-1939)” (2016-2019) HAR2016-80359-P, IP: Antonio Miguez Macho, Proyectos de Excelencia, Ministerio de Economía y Competitividad y "Dos lugares da violencia aos lugares da memoria: actitudes sociais nos espazos de reclusión, execución e enterramento durante o Golpe, a Guerra Civil e o franquismo en perspectiva comparada" (2017-2020) 2017-PG128, IP: Antonio Miguez Macho, Proxectos de Excelencia (Modalidade D), Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria (Xunta de Galicia).   sión”, tomando en consideración las aportaciones de la historiografía más reciente. Pensar en genocidio, por último, cuestiona también el paradigma de “la memoria y olvido de la guerra civil” y propone el empleo de las categorías de negación e impunidad para comprender el proceso transicional español. Palabras clave: genocidio, franquismo, memoria, negación, impunidad. Abstract: This essay underlines the interpretative potential of reshaping in genocidal terms the 1936’ Spanish coup d’état and the subsequent violence. Bringing reflection in comparative perspective of the genocide in the memory and the space, highlights social mobilization as a key actor in denouncing denialism and in the development of a new semantic for understanding the past. By this way, the concept of genocide is considered here aside from the denominational o exclusively juridical debates, focusing instead on the performative capacity through the historical discourse and the collective memory, which expresses precisely the idea of “understand the past in genocidal terms”. The traumatic past can be read as a continuum in which it brings the same importance the actual facts to which that past it refers, as well as the way in what later we re-create them. In the Spanish case, this revision of the past related to the coup , the Civil War and the postwar period arose from the same context as the mass violence is happening. It was produced then a discourse of justification of the violence developed by the supporters of the coup become later in francoist, tied to the own development of the extermination. Over time, it was promoted the transformation of the context of justification of the violence into a context of denial, as the same time as the functionality of the spaces of violence and the meaning of the spaces of memory changed to spaces of amnesia and denial. This article offers an alternative reading of that process to the interpretation settled by the “repression paradigm”, taking into consideration the contributions of the most recent historiography. Finally, it proposes a new approach to the Spanish transitional process using genocidal terms as well as the use of the concepts of denial and impunity instead of the “memory and oblivion paradigm”. Keywords: genocide, francoism, memory, denial, impunity Para citar este artículo: Antonio MIGUEZ MACHO: “Pensar el genocidio el golpe de 1936, la guerra civil el franquismo y la transición”, Revista Universitaria de Historia Militar , Vol. 7, Nº 13 (2018), pp. 515-526.  Recibido: 17/03/2018 Aprobado: 07/04/2018 Antonio Miguez Pensar en genocidio  RUHM Vol. 7/13 2018, pp. 515 - 526© ISSN: 2254-6111 517  Pensar en genocidio el golpe de 1936, la guerra civil, el franquismo y la transición Antonio Miguez Macho HISTAGRA, Universidade de Santiago de Compostela xiste en nuestra época una demanda de pasado que no significa necesariamente una demanda de memoria o una demanda de todos los tipos de memoria.1 No toda la memoria es un plato de fácil digestión, como bien sabemos, pero siempre se puede cocinar al gusto de cada quien. Un fenómeno que ha convertido en habitual el toparse en los archivos históricos a los profesionales de las genealogías familiares antes incluso que a los profesionales de la historia.2 Hoy páginas web como familysearch.com (creada en 1999 por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) y myheritage.com (fundada en 2003 en un Moshav en Bnei Atarot, Israel), que reconstruyen las historias familiares en elaborados árboles genealógicos, presentan índices de crecimiento anual muy elevados y se multiplican bajo fórmulas diversas. También en series de televisión como Who Do You Think You Are? (BBC, 2004) se puede rastrear esta estela de “furor genealógico”.3 Se trata de un fenómeno que nos remite a una suerte de “privatización de la historia” en relación con otros procesos paralelos de crisis de las identidades históricas y políticas.4 Este modo de abordar el pasado también funciona como un mecanismo de expiación. El pasado visto con estos ojos de lo personal y privado elude una valoración ética y se refiere a un aspecto sentimental de búsqueda de una identidad: todo el mundo quiere tener la suya como una especie de paliativo para el mal de la multiphrenia , el yo saturado.5 No deja de ser este un proceso construido socialmente, tan construido por Stefan Zweig en El mundo de ayer al referirse a la generación europea anterior a la Primera Guerra Mundial, como por The Who en 1965 con “my generation” y que daba forma a esa juventud nacida tras la Segunda.6 La mirada generacional conecta directamente con el proceso de convertir la memoria individual en memoria colectiva, tal y como Halbwachs señalaba al indicar que la memoria que tenemos de una experiencia histórica vivida no es solamente la de nuestros recuerdos personales,  1 Sobre el concepto de “hambre de historia”, John LUKACS: El futuro de la Historia, Madrid, Turner, 2011. 2 David LOWENTHAL: The Past is a Foreign Country , Cambridge, Cambridge University Press, 1985, pp. 37 y ss.; Pierre NORA: “Between Memory and History: Les Lieux of de Memoire”, Representations , 26 (1989), p. 14. 3 Jerome de GROOT: “On Genealogy”, The Public Historian , 37:3 (2015), pp. 102-127. 4 Frank ANKERSMIT: Historical Representation , Stanford University Press, 2001, pp. 149-175. 5 Kenneth J. GERGEN: The Saturated Self: Dilemmas of Identity in Contemporary Life , Nueva York, Basic Books, 1991. Como forma de memoria individual, ver Ángel LOUREIRO: Huellas del otro. Ética de la autobiografía en la modernidad española , Madrid, Postmetropolis, 2016 6 Stefan ZWEIG: El mundo del ayer. Memorias de un europeo , Barcelona, Acantilado, 2015; Pete TOWNSHEND: “My Generation”, en THE WHO, The Who Sings My Generation¸ Brunswick Records, 1965. E Antonio Miguez Pensar en genocidio  RUHM Vol. 7/13 2018, pp. 515 - 526© ISSN: 2254-6111 518  sino también la que construye la reificación del pasado por los medios y la industria cultural, las políticas de la memoria, las conmemoraciones y museos y, también, la organización jurídica del pasado.7 Estamos rodeados de pasado y nuestra propia relación con el espacio que nos circunda está atravesada por ese pasado. Los aficionados a Stranger Things me entenderán bien al recordar que ese pasado, cuando se refiere a hechos de violencia masiva genealógica unidos con nosotros, funciona como un verdadero Upside Down de nuestro presente: nos rodea, nos observa, incluso interfiere con nosotros al modo de un fiel reflejo de donde habitamos pero frío, con niebla y partículas flotantes.8 Abrir una puerta para dialogar con ese pasado carece de ningún tipo de romanticismo y amabilidad, al tiempo que no hacerlo tampoco logra que desaparezca por sí mismo. Un hecho que pone en duda la virtualidad taumatúrgica del historiador, salvo que salga indemne de la prueba de exponerse a los leones o realice el milagro de curar con solo tocar a sus súbditos.9 Volver la mirada hacia ese pasado traumático no ayudará a sanarlo, cauterizarlo o, remotamente, clausurarlo. La relación íntima entre la memoria y la espacialidad fue señalada justo en un momento en el que los sitios de la violencia se estaban convirtiendo por virtud de decisiones políticas en sitios de la memoria. No en vano, en 1927 y de forma simultánea en sendos actos en Francia y lo que entonces era Alemania presididos respectivamente por Pétain y Hindenburg, tuvo lugar la inauguración de dos grandiosos monumentos (el osario de Douaumont y el de Hohenstein) para conmemorar Verdún y Tannenberg.10 La Gran Guerra dejaría un reguero de sitios de memoria construidos sobre la propia base espacial de la violencia que había tenido lugar, incluyendo también la materialidad de los cementerios con miles de tumbas de los caídos haciendo buena la idea de que los que morían juntos, debían ser enterrados también juntos.11 Y simultáneamente, se institucionalizó el modo de conmemorar a los ausentes por medio de los sarcófagos vacíos (los cenotafios, como el inaugurado en Londres en 1920) y también los listados de los caídos en las plazas centrales de cada pueblo, de cada aldea. Son las mismas placas, no lo olvidemos, que hasta hace muy poco tiempo también estaban presentes por doquier en España referidas a los “caídos” y que, no todas, han ido desapareciendo.12  7 Maurice HALBWACHS: La mémorie collective , Paris, Albin Michel, 1997; Hugo VEZZETTI: Pasado y Presente. Guerra, dictadura y sociedad en la Argentina, Buenos Aires, Siglo XXI, 2002. 8 Matt DUFFER y Ross DUFFER: Stranger Things, Netflix, 2016. 9 Marc BLOCH: Los reyes taumaturgos , México, FCE, 1988 10 Anna VON DER GOLTZ y Robert GILDEA: “Flawed Saviours: the Myths of Hindenburg and Pétain”, European History Quarterly. 39:3 (2009), pp. 439–464. 11 Jay WINTER: Sites of Memory, Sites of Mourning: The Great War in European Cultural History , Cambridge, Cambridge University Press, 1998. 12 Thomas W. LAQUEUR: “Memory and Naming in the Great War”, en John R. GILLIS (ed.), Commemorations. The Politics of National Identity , Princeton, Princeton University Press, 1994, pp. 150-167; José Luis LEDESMA y Javier RODRIGO: “ Caídos por España, mártires de la libertad. Víctimas y conmemoración de la Guerra Civil en la España posbélica (1939-2006)”, Ayer , 63 (2006), pp. 233-255; Miguel Ángel del ARCO: “Las cruces de los caídos: instrumento nacionalizador en la ‘cultura de la victoria’”, en Íd., Carlos FUERTES, Claudio HERNÁNDEZ y Jorge MARCO, No solo miedo. Actitudes populares y dictadura franquista , Granada, Comares, 2013, pp. 65-82. Antonio Miguez Pensar en genocidio  RUHM Vol. 7/13 2018, pp. 515 - 526© ISSN: 2254-6111 519  Se conmemoraba aquello de lo que se sentía orgullo, o de lo que se pretendía hacer sentir orgullo, porque vencedores y vencidos en la Primera Guerra Mundial sentían que tenían motivos de orgullo nacional. Sin embargo, en el marco de la Gran Guerra también se experimentaron otras formas de violencia que marcaban un antes y un después en el significado mismo de lo que era la violencia.13 Otro tipo de violencia sistemática y masiva que se cobijaba en el ocultamiento más absoluto y, aún más, en la negación.14 Esto sucedería con las diversas expresiones de violencia acaecidas en los distintos frentes, especialmente en el oriental, pero sobre todo con el exterminio de la población armenia. No había nada glorioso que conmemorar ahí, ni por parte de la naciente República Turca que convertía en el negacionismo su forma de relación con ese pasado, ni tampoco servía el modelo de orgullo nacional de los vencidos como forma de resarcimiento de las víctimas.15 El contexto en el cual se conmemore a las víctimas del genocidio armenio, siempre fuera de Turquía, será bastante posterior no solo a 1918 sino también a 1945. El memorial y museo erigido en Yeraván (República de Armenia), el Tsitsernakaberd (la fortaleza de las golondrinas) fue inaugurado en 1967.16 Esta disociación efectiva entre las distintas violencias que acaecen en el marco de un mismo proceso violento y su reificación memorial, se puede apreciar también en diversos ejemplos del período de entreguerras que se enfrentan a las mismas dificultades de encaje en el modelo de las conmemoraciones gloriosas. Este puede ser el caso de la Guerra Civil finlandesa, en la que la gestión de la memoria realizada por los blancos vencedores se refiere exclusivamente a la victoria militar en la contienda y obvia la violencia sistemática contra los vencidos con ejecuciones sumarias y el internamiento en campos de detención.17 La práctica memorial refleja el mismo tipo de evolución. El memorial erigido en piedra de granito negro inaugurado en 1920 en Helsinki se refiere solo a las víctimas de la guerra (blancas) y contiene, además de los bajorrelieves de inspira-  13 Alan KRAMER: Dynamic of destruction: culture and mass killing in the First World War , Oxford, Oxford University, 2007 14 John HORNE y Alan KRAMER: German atrocities: a history of denial , New Haven, Yale, 2001 e Isabel V. HULL: Absolute destruction: military culture and the practices of war in imperial Germany , Ithaca, N.Y., Cornell University Press, 2004. 15 Taber AKÇAM: A Shameful Act: The Armenian Genocide and the Question of Turkish Responsability , New York, Metropolitan Books, 2006. 16 Rebecca JINKS: “Situating Tsitsernakaberd: the Armenian Genocide Museum in a global context”, International Journal of Armenian Genocide Studies , 1:1 (2014), pp. 39-52; Serafim SEPPÄLÄ: “The 'Temple of Non-Being' at Tsitsernakaberd and remembrance of the Armenian genocide: an interpretation”, Art Approaching Science and Religion , 6:2 (2016), pp. 26-39; Armen T. MARSOOBIAN: “Collective Memory, Memorialization and Bearing Witness in the Aftermath of the Armenian Genocide”, en Jutta LINDERT y Armen T. MARSOOBIAN (eds), Multidisciplinary Perspectives on Genocide and Memory , Cham, Springer, 2018, pp. 305-320. 17 Marko TIKKA: “Warfare and Terror in 1918”, en Tuomas TEPORA y Aapo ROSELIUS (eds.), The Finnish Civil War 1918 . History, Memory, Legacy , Leiden, Brill, 2014, pp. 90-118; Jukka KEKKONEN: “Judicial repression during and after the Finnish (1918) and Spanish (1936-1939) civil wars: A comparative analysis”, en Margo DE KOSTER, Hervé LEUWERS, Dirk LUYTEN y Xavier ROUSSEAUX (eds.), Justice in Wartime and Revolutions: Europe, 1795-1950 , Brussels, Algemeen Rijksarchief, 2012, pp. 57-72; Anne HEIMO y Ulla-Maija PELTONEN: “Memories and Histories, Public and Private. After the Finnish Civil War”, en Katharine HODGKIN y Susannah RADSTONE (eds.), Contested pasts: the politics of memory, Nueva York, Routledge, 2003, pp. 42-56. Antonio Miguez Pensar en genocidio  RUHM Vol. 7/13 2018, pp. 515 - 526© ISSN: 2254-6111 520  ción griega, un listado de nombres en uno de sus costados. Es un monumento conmemorativo que encaja en el modelo post-Primera Guerra Mundial. El memorial dedicado a las víctimas “rojas”, sin embargo, se inaugurará en 1970 y es la obra de Taisto Martiskainen tras ganar el concurso público convocado en 1968 (50 años después de los hechos). En su inscripción en bronce se puede leer que se alza en memoria de los “rojos”, hombres y mujeres que lucharon, cayeron y perecieron en los campos de prisioneros, y en el dorso: “cuando todos los caminos terminan es tiempo de pensar.18 Es un monumento al “genocidio” y, paradójicamente, es la monumentalización de la antípoda del orgullo: la vergüenza. Pensar en genocidio Entre las formas de violencia y su representación asistiremos no solo al paso del tiempo, sino también a la emergencia de un nuevo modo de pensar en la violencia y en el modo de transmitirla. Tras la Segunda Guerra Mundial se continuaba la estela de la práctica de memorialización de la Primera, pero convivía con la del ocultamiento y, en su caso, el recuerdo obligado por los vencedores a los vencidos de los sitios de violencia asociados a masacres o actos considerados ignominiosos, como campos de concentración y exterminio.19 Una nueva semántica para entender la violencia masiva se abría paso. Será en el contexto de la Segunda Guerra Mundial cuando Raphael Lemkin creará un neologismo de largo recorrido e inesperado éxito: genocidio. Publicado originalmente en su obra El dominio del eje en la Europa ocupada (1944), el concepto de Lemkin será la culminación de los esfuerzos encaminados a caracterizar toda una forma de violencia en la cual el objetivo trasciende la mera eliminación física de los enemigos, y aspira, por encima de ello, a borrar a grupos humanos enteros de la faz de la tierra. El “pensar en genocidio” de Lemkin ya empieza antes de que surja como tal el concepto de genocidio, como muestran sus propuestas para definir y perseguir internacionalmente un tipo de actos en donde “la voluntad del autor tiende no solamente a perjudicar al individuo, sino, en primer lugar, a perjudicar la colectividad a la cual pertenece este último”.20 A Lemkin le había impresionado singularmente la violencia ejercida contra los armenios, porque incluía además de la violencia física contra los individuos, el propósito de borrar cualquier vestigio de estos en la península de Anatolia, lo que incluía el derribo de aldeas enteras, iglesias, bibliotecas, cualquier expresión cultural. La asociación entre pensar en genocidio y negarlo es pues intrínseca al concepto: de ahí la idea de que una dimensión fundamen-  18 Piotr M. SZPUNAR: “Collective Memory and the Stranger: Remembering and Forgetting the 1918 Finnish Civil War”, International Journal of Communication , 6 (2012), pp. 1200-1221. 19 Dominick LACAPRA: History and Memory After Auschwitz , Ithaca, NY, Cornell University Press, 1998; James E. YOUNG: The texture of memory. Holocaust memorials and meaning , New Haven, Yale, 1993; Alessandro PORTELLI: “The Massacre at the Fosse Ardeatine”, en Katharine HODGKIN y Susannah RADSTONE (eds.), Contested Pasts: The Politics of Memory , New York, Routledge, 2003, pp. 29-41. 20 Daniel Marc SEGESSER y Myriam GESSLER: “Raphael Lemkin and the international debate on the punishment of war crimes (1919-1948)”, Journal of Genocide Research , 7:4 (2005), pp. 453-468. Raphael LEMKIN: “Los actos que constituyen un peligro general (interestatal) considerados como delitos contra el derecho de gentes”, Ponencia presentada en la V Conferencia Internacional para la Unificación del Derecho Internacional, Madrid, octubre de 1933. Antonio Miguez Pensar en genocidio  RUHM Vol. 7/13 2018, pp. 515 - 526© ISSN: 2254-6111 521  tal del genocidio es el memoricidio. “Para liquidar a las naciones -decía [Milan] Hübllo primero que se hace es quitarles la memoria. Se destruyen sus libros, su cultura, su historia. Y luego viene alguien y les escribe otros libros, les da otra cultura y les inventa otra historia. Entonces la nación comienza lentamente a olvidar lo que es y lo que ha sido”.21 Y como Ernst Renan señaló, las naciones son únicas “no solo en cuanto a lo que recuerdan, sino a lo que se ven obligadas a olvidar”.22 “Pensar en genocidio” difiere (incluso en lo temporal) de la conocida disputa nominalista sobre la aplicabilidad del concepto, disputa que nada tiene que ver con el planteamiento de estas páginas.23 Solo así se puede entender la capacidad performativa del concepto creado por Lemkin, que adquiere vida propia lejos de las manos de su creador. Al conceptualizar el acto de destruir colectividades como genocidio, pone el listón en un lugar nuevo: los genocidios o se reconocen o se niegan. No hay otras alternativas posibles. Es en este sentido donde debemos entender que los campos de exterminio se preserven para un fin aleccionador, como parte de la política de desnazificación emprendida por los aliados vencedores. En 1947 el Parlamento polaco creará el Museo estatal de Auschwitz-Birkenau, abriendo la primera exposición sobre el tema en varios barracones y conservando a los efectos de memoria la cámara de gas y el crematorio. En este acto de preservar un lugar de violencia masiva se anticipa un nuevo empleo memorial que difiere radicalmente de las formulaciones anteriores y de otras que están teniendo lugar simultáneamente. Sin embargo, conviene subrayar que la formulación inicial que se atribuye entonces al museo es un homenaje a los luchadores de distintas naciones que allí perecieron, sin ninguna mención explícita a los judíos. Ni siquiera cambiará esta perspectiva al crearse en 1952 el Comité Internacional de Auschwitz, aunque la mayor parte de sus integrantes fueran judíos. 24 La creación de Yad Vashem (1953) por más que anticipa una nueva expresión memorial, no cuenta tampoco con la semántica precisa en términos de “genocidio” y sí con una exaltación del “carácter resistente” de los judíos.25 El cambio de semántica que se consolidará en la década de 1960 ya sí está influido directamente por una parte por el conocimiento preciso que se pasa a tener del proceso de exterminio de los judíos, gracias a la tesis doctoral de Raul Hilberg.26 Hilberg no solo relativiza en su trabajo el papel resistente del pueblo judío, sino que pone el foco en el qué,  21 Milan KUNDERA: El libro de la risa y el olvido , Barcelona, Seix Barral, 1984, p. 227. 22 Ernst RENAN: “What Is a Nation?” (1882), en Homi K. BHABBA (ed.), Nation and Narration, London, Routledge & Kegan Paul, 1990, pp. 8-22. 23 Véase este aspecto en Antonio MIGUEZ MACHO: O que fixemos en Galicia. Ensaio sobre o concepto de práctica xenocida, Ourense, Difusora de Artes e Ideas, 2009 y, más recientemente, en Antonio MIGUEZ MACHO: La genealogía genocida del franquismo. Violencia, memoria e impunidad, Madrid, Abada, 2014. 24 Amalia ROSENBLUM: “Time in the Museum, the Museum in Time: the History of the Auschwitz- Birkenau State Museum”, Anthropology of East Europe Review, 19:1 (2001), pp. 42-55. 25 Boaz COHEN: “Setting the Agenda of Holocaust Research: Discord at Yad Vashem in the 1950s”, en David BANKIER y Dan MICHMAN (eds.), Holocaust. Historiography in Context. Emergence, Challenges, Polemics & Achievements , Jerusalem, Yad Vashem, 2008, pp. 255-292. 26 Raul HILBERG: La destrucción de los judíos europeos , Madrid, Akal, 2005. Sobre el proceso de publicación de la obra en palabras del propio autor: Íd.: The Politics of Memory: The Journey of a Holocaust Historian , Chicago, Ivan R. Dee, 1996, pp. 156-157. Antonio Miguez Pensar en genocidio  RUHM Vol. 7/13 2018, pp. 515 - 526© ISSN: 2254-6111 522  en el cómo y en el quién de la práctica violenta. Y señala algo fundamental en el prólogo: “no es un libro sobre los judíos”, sino es un libro sobre el exterminio de los judíos. Es el momento también en que Arendt escribe sus crónicas para The New Yorker sobre el juicio de Eichmann en Jerusalén que darán forma a su famoso libro sobre la banalidad del mal y que tendrán en los experimentos de Stanley Milgram sobre la obediencia a la autoridad un correlato en forma de preguntas sin respuesta: qué hace verdugo al verdugo. La emergencia de las reflexiones sobre la racionalidad de la violencia y el descrédito de las visiones psicologicistas contribuyen también a dotar de músculo al pensar en genocidio.27 Una nueva manera de pensar que también se puede apreciar en la creación del Jardín de los Justos entre las Naciones (1962), en donde se hacía un reconocimiento a aquellos gentiles que pusieron en peligro su vida, su libertad o su estatus para salvar judíos durante el genocidio. Así mismo, en 1962 se acordará la creación del memorial de Dachau. Se produce tras una movilización que reclama una actuación al respecto al Estado de Baviera, a quien le fue entregada la tutela del espacio ocupado por el campo en 1948 por el ejército de Estados Unidos.28 Es fundamental en la época de crecimiento de la movilización social el papel que adopta esta en la reclamación de la transformación memorial: lo es desde Yeraván a Jerusalén, y lo es desde Dachau a Helsinki. En esa movilización se denuncia lo que con acierto señaló Gregory H. Stanton como la última fase de un genocidio, la negación, la que trasciende al propio exterminio de las víctimas y que, a diferencia de esta, no está necesariamente acotada en el tiempo. Cabe recordar que en 1960 se promulga en Alemania la primera ley que se aprueba en el mundo persiguiendo la negación del exterminio judío, como respuesta a una creciente ola de acciones antisemitas que tuvieron en las pintadas con esvásticas en las paredes de la reinaugurada sinagoga de Colonia en la nochebuena de 1959 su expresión más conocida.29 España: un pasado negado Mientras esta nueva forma de entender el fenómeno de la violencia colectiva emergía en el mundo, en España hacia finales de la década de 1950 el franquismo estaba concluyendo en las laderas de la sierra de Guadarrama, en el valle de Cuelgamuros a algo más de 50 kilómetros de Madrid, el gran memorial dedicado a las víctimas de la Guerra Civil. Era la culminación de la obra que se había proyectado en 1940 inmediatamente después de la victoria de los franquistas  27 Hemos analizado este proceso en Antonio MIGUEZ MACHO: “1961. Los términos del debate sobre la naturaleza de la violencia franquista”, en Íd. (ed.), Ni verdugos ni víctimas. Actitudes sociales ante la violencia, del Franquismo a la dictadura argentina , Granada, Comares, 2016, pp. 1-18. 28 Aline SIERP, “Memory, Identity and a Painful Past: Contesting the Former Dachau Concentration Camp”, en Maria STARZMANN y John ROBY (eds.), Excavating Memory: Sites of Remembering and Forgetting , Gainesville: University Press of Florida, 2016, pp. 316-335; Jenny WÜSTENBERG: Civil Society and Memory in Postwar Germany , Nueva York, Cambridge University Press, 2017. 29 Noah Benezra STROTE: Lions and Lambs: Conflict in Weimar and the Creation of Post-Nazi Germany, New Haven, Yale University Press, 2017, pp. 231 y ss. Al respecto de la persecución del negacionismo, ver Emanuela FRONZA: Memory and Punishment: Historical Denialism, Free Speech and the Limits of Criminal Law , The Hague, Asser Press, 2018. Antonio Miguez Pensar en genocidio  RUHM Vol. 7/13 2018, pp. 515 - 526© ISSN: 2254-6111 523  como una monumentalización de sus “caídos” con una clave arquitectónica netamente fascista: “es necesario que las piedras que se levanten tengan la grandeza de los monumentos antiguos, que desafíen al tiempo y al olvido y que constituyan lugar de meditación y de reposo en que las generaciones futuras rindan tributo de admiración a los que les legaron una España mejor”.30 El Duaomont o Hohenstein de Franco, un osario inmenso al que llegaban víctimas de los “dos bandos”, ya que, los que morían juntos debían yacer juntos.31 El contexto de justificación de la violencia ejecutada dejará paso paulatinamente a un contexto de negación, en el cual ya no se realiza un público alarde de la violencia ejercida como necesaria, sino que se transforma en una violencia diferente: una violencia fratricida, una guerra civil donde hubo víctimas por los dos bandos.32 En este contexto, los sitios de la violencia (aquellos que identifican las prácticas que ahora se quieren negar) son transformados, sea por destrucción o por cambios en su uso. Ese paso del contexto de justificación al de negación se puede observar precisamente en la reconversión simbólica del Valle de los Caídos, en primer lugar negando su pasado como campo de concentración.33 El conjunto de los sitios de violencia pasan a ser sitios de olvido, ya que se promueve activamente el ocultamiento de su funcionalidad en el desarrollo de la práctica genocida como espacios de reclusión, ejecución y enterramiento.34 Decimos “se promueve” porque el proceso de la transformación de los sitios de violencia en sitios de olvido se realiza por la agencia de los individuos, no es un proceso natural o espontáneo. Entre los sujetos sociales que participaron en la configuración de los sitios de violencia como tales, se hallan verdugos, víctimas y un amplio abanico de “espectadores” o bystanders .35 Los gestores de la transformación de los sitios de violencia en  30 “Decreto de 1 de Abril de 1940, disponiendo se alcen Basílica, Monasterio y Cuartel de Juventudes, en la finca situada en las vertientes de la Sierra de Guadarrama (El Escorial), conocida por Cuelgamuros, para perpetuar la memoria de los caídos de nuestra gloriosa Cruzada”, BOE, núm. 93, 2 de abril de 1940, p. 2240. 31 Francisco FERRÁNDIZ: El pasado bajo tierra. Exhumaciones contemporáneas de la Guerra Civil , Madrid, Anthropos Editorial, 2014. 32 Manuel PÉREZ LEDESMA: “La Guerra Civil y la historiografía: no fue posible el acuerdo” , en Santos JULIÁ (coord.), Memoria de la guerra y del franquismo , Madrid, Taurus, 2006, pp. 101-133. Una precisión sobre el balance de víctimas de la violencia en el período de la II República, en Eduardo GONZÁLEZ CALLEJA: Cifras cruentas. Las víctimas mortales de la violencia sociopolítica en la Segunda República (1931-1936) , Granada, Comares, 2015. 33 Belén MORENO GARRIDO y José Carlos RUEDA LAFFOND: “Televisión y memorias sobre la violencia”, Hispania Nova, 10 (2012). 34 La burocratización del proceso de exterminio fue detalladamente estudiada en Javier RODRIGO: Cautivos, campos de concentración en la España franquista, 1936–1947 , Barcelona, Crítica, 2005. Recientemente, el proceso de clasificación de los perseguidos en Erik ZUBIAGA: La huella del terror franquista en Bizkaia. Jurisdicción militar, políticas de captación y actitudes sociales (1937-1945) , Bilbao, Universidad del País Vasco, 2017; Peter ANDERSON: ¿Amigo o Enemigo? Ocupación, colaboración y violencia selectiva en la Guerra Civil Española , Granada, Comares, 2017. 35 La pluralidad de los sujetos involucrados en el desarrollo de la violencia desde distintas perspectivas en Óscar RODRÍGUEZ BARREIRA (ed.): El Franquismo desde los márgenes: campesinos, mujeres, delatores, menores... , Almería/Lleida, Universidad de Almería/Universitat de Lleida, 2013; Claudio HERNÁNDEZ BURGOS: Franquismo a ras de suelo: zonas grises, apoyos sociales y actitudes durante la dictadura (1936-1976) , Granada, Universidad de Granada, 2013; Fernando MIKELARENA: Sin Piedad. Limpieza política en Navarra, 1936. Responsables, colaboradores y ejecutores , Pamplona, Pamiela; Antonio MI-