Hijos distinguidos de la Provincia de Lugo
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HIJOS DISTINGUIDOS DE LA MANUEL CASTRO LÓPEZ LUGO Imprenta de E l R eg io n a l . 7 — SAN MARCOS — 7 1890
HIJOS DISTINGUIDOS BIBLIOTECA UNIVERSITARIA DE SANTIAGO DE LA 00377438 POR MANUEL CASTRO LÓPE^ LUGO Imprenta de E l R eg io n a l . 7 — SAN MARCOS — 7 1 S 90 u se IINaTRSlOADr Dh SANTIAGO
DEDICATORIA. TestimoiLÍo de consideración y afecto de Ct Si atoe . u
Las notas biográficas que forman este opúsculo, han sido escutas para algunos de los periódicos en que tengo la honra de colaborar, y se inser taron : en la revista Galicia, de la Corurta, las de Teixeiro; en el Album literario, de Orense, las de Ace vedo; en La República, de Madrid, las de Vila; en mi humilde semanario El Ciudadano, de Lugo, las de Casares; las de BolaOo y Canoura en El Resúmen, de Madrid; y las de Ojea en El Au tonomista, de Sans, Barcelona. Carecen en absoluto de todo mérito literario; excepto las dos primeras, todas ellas fueron trazadas al volar de la pluma y para satisfacer exigencias del momento. Las colecciono, sin embargo, no solo para honrar la memoria de los hijos notables de mi provincia á quie nes por impulsos del corazón las he consagrado, sino también en la creen cia de que así reunidas, ya que las hojas de la prensa, son en la acertada opinión de Castelar f.or de un dia, pudieran servir, al ménos algunas, para estimular á quien pueda y deba hacerlos, á escribir verdaderos estudios biográficos, y todas para el tantas veces proyectado Diccionario de galle gos ilustres. Explicado ya el móvil á que obedece este opúsculo, solo me resta en comendarme, como lo hago, á la benevolencia de los lectores. Si yo logra ra conseguirla, considcraríame obligado á aumentarlo con otros trabajos semejantes.
jJosé J e IXEIRO Y yAA/VÍONDE. I • A este buen gallego, pueden aplicarse las siguientes palabras que un ilustre amigo nuestro dijo de concienzudo publicista: «Es uno de esos soldados modestos, que sin ruido ni pompas contribuyen á ganar grandes batallas.» Sin duda )or esto, se halla completamente olvidado su nombre: la lermosa gloria, la gloria duradera, es para el general que guió as victoriosas huestes; más ¿triunfaría él, falto del heroísmo del soldado? El señor Teixeiro prestó á Galicia especiales servicios, y nosotros, humildes hijos de ella, queremos rendir le un tributo de gratitud, dando á conocer, siquiera sea á grandes rasgos, su laudable historia. II D. José Teixeiro y Vaamonde, vió la luz primera en 3 de Marzo de 1796 en la antigua calle de la Puerta Falsa, conocida actualmente por Ronda de la Cor uña, de la ciudad de Lugo. Sus honrados padres, un sastre y una costurera pobres, anhelaban que estudiase la carrera eclesiástica; pero en vano, pues carecían de recursos suficientes. Así es, que se limitaron á proporcionarle la primera enseñanza en varias escuelas. En ellas se distinguió entre todos sus compañeros, tanto, que en alguna llegó á sustituir dignamente al maestro en sus ausencias. Colocóse como amanuense de escribanos y abogados, y en sus ratos de ocio, consagrábase afanoso al cultivo de su inteligencia. Su instrucción conseguida á costa de muchas vigilias, y su laboriosidad y buen gusto, determinaron el mejoramiento de su humilde oficio, llegando á ser nombrado sucesivamente: secretario de la subcomisión de policía, procurador de los tri bunales, notario eclesiástico, vice-secretario de la Junta superior de sanidad, vice-secretario de Cámara y gobierno del señor obispo, procurador síndico general del Ayuntamiento, de todas las comisiones de cuya Corporación formó parte, pri
y meuos le e u . D. Ag-usUu Maña Ace-cedo, autor de estos artículos que derraman la única luz científica que. hasta ahora tengamos sobre el magnetismo, será ó no será renologo; pero lo que sí es cierto, que él ha descrito mejor de lo que hasta ahora nadie ha concebido, el modo fisiológico de producirse las impresiones'en el sentido extra-craneal de la .kneratn idad al trasmitirle el alma su energía mental. Es de mfíihrr «2 1C CS i tP ® s I? aüo1 publique sus trabajos en un libro separado a hn de facilitar y generalizar su lectura; sino con el objeto de aumentar su gloria literaria, que acaso á Úp.n xr ... "i r . • el progreso cientínco \ realzar las glorias de su patria.» S PñnP a es °s trabajos de gran mérito, ha publicado el . mi r AcLAedq multitud de casos prácticos, de los cuales hace ■ En al y ™ enc ; ó S dicho señorEscolar, en suconocida Monografía de enfermedades de la piel. Escribió también varias Memorias, premiada una — sobre drkl' fL) 6818-POr Academia de Medicina y Cirujía deMa No obstante consagrarse con verdadero entusiasmo y ar dor al ejercicm de su profesión, el Sr. Acevedo, que era aman te de las bellas letras, se dedicaba también en ocasiones por vía de solaz y entretenimiento, á trabajos puramente litera rios, uno de los que publicó, merced á los reiterados rueo-os de un amigo suyo (D. Gumersindo Laverde Ruiz, eximio hteyt^ uo.y catedrático en la Universidad compostelaua) en la -usta de España (año 1870), bajo el anagrama de Tirso Aguimana de A eca. Es obra del genero novelesco y se titula ni "'«s helio de los planetas. Se recomienda 1 i. crm( . ,su . ra del estilo y de su dicción, el color y viveza c e las descripciones, el interés de las escenas ó cuadros y la naturalidad y animación del diálogo. J ♦ * * El señor Acevedo era extremadamente modesto y no gus taba de éxlnblcionep ni exterioridades. Por eso no fué tan 3 conqcKlo como merecía por su raro talento, vasto saber y cívicas irtticlGSe e
— 15 — III Al terminar este breve artículo, leo en un curioso Apéndi ce á los Apuntes de Rivadeo. Constriicción de la Iglesia de Santa María, que está publicando el ilustrado periódico Las Riberas del Eo, lo siguiente: »D. Pedro Rodríguez Campomanes es el que en 1774 era Fiscal del Consejo cuando se creó en esta villa la «Casa de enseñanza de cregüelas ó coletas, brabantes ó presillas y cin tería de hilo fina y ordinaria», conocida con el nombre de Fá brica de lienzo, y*ya que Rivadeo no tiene ningún hijo que se haya hecho célebre, podía dar el nombre de Campomanes á alguna de sus mal empedradas calles, si el alma del ilustre D. Pedro no lo tomaba á mal. Vivero tuvo hace poco á Pastor Díaz, Mondoñedo tuvo antes á Febrero y Rodil, Santiago de Foz vió nacer á Alvaro de Isorna, arzobispo de Santiago á mediados del siglo XV, gran Maestre de Alcántara, preceptor de Enrique III, que bautizó al IV de este nombre y asistió al concilio de Basilea, 17° de los ecuménicos. La inmediata villa de Návia es pátria de Campoamor; solo Rivadeo no puede enorgullecerse con ningún hijo célebre. Otra vez será.» Y ya lo es: «hay grados en todo.» A los pueblos en que nacen" honran, pero sobremanera, personalidades como la del eminente médico y sábio escritor Agustín María Acevedo. Junio, 1890. se UNlVtKSlUAUt Uh ÍANUAGO ük CUMIOSlbL' u
LADIO j 7 . yiLA A la edad de unos treinta v nueve años falleció el 5 de No viembre de 1888, en Lugo, de donde era natural, nuestro antiguo amigo D. Eladio F. Vila, Eladio F. Vila era uno de los más brillantes periodistas de la región gallega. En pró de los intereses de ella sostuvo con sus elevados conocimientos v su estilo culto y correctísimo, grandes batallas en el Diarwdz Lugo. Suspendida por el edi tor Sr. Villamarin la publicación de aquél periódico, Vila y .su querido compañero Aureliano J. Pereira fundaron El Reg-.onal. no solo para difundir los ideales modernos, si que tam bién para contrarrestar la influencia que en la ciudad del Sa cramento ejerce la negra reacción. Por cierto, que El Regio nal ha logrado colocarse á la altura de los principales diarios de provincias. Además de escritor original, concienzudo y perfecto, po seía Eladio F. Vila excepcionales dotes de poeta. Si yo tuvie se autoridad para dar consejos, rogaría al citado Sr. Pereira, mi buen amigo, procurase reunir y, ya que no en un libro, en un número extraordinario de El Regional, de que és director dignísimo, insertar las composiciones poéticas del que fué su inseparable compañero. Coleccionados sus intachables versos, aunque no son nu merosos, ni mucho menos, figuraría sin género alguno de duda Eladio F. Vila entre los pocos poetas buenos que cuenta Galicia. . . En política, sustentó siempre Vila, profundamente con vencido de la bondad de ollas, las doctrinas federalistas, que, en la época revolucionaria, propagó con valentía v entusias mo en el club, en la prensa y en la plaza publica. El ofrecerle como se le ofrecieron, triunfante la República, que defendía en el periódico lucense El Federal, empleos importantes, equivalía, sin embargo, á ofenderle. Tal era su modestia. Pro fundamente versado en las ciencias matemáticas, se consa graba entonces á enseñarlas á los alumnos de un colegio que estableciera y dirigiera con el aciertoque, transcurridos algu nos años, desempeñó los cargos de secretario del Ayunta
-18- miento de Fonsag-rada y de la Comisión de Evaluación de Lugo, del último de los cuales quedó cesante en el año próxi mo pasado. La pérdida de Eladio F. \'ila, debe, pues, ser llorada por las letras, que verdaderamente enaltecía y por nuestro parti do, al que ha prestado servicios importantes. Pudo, és cierto, hacer en favor de uno y otras, más, mu cho más; pero téngase en cuenta el medio ai)ü)iente que le cir cuía Lugo és un pueblo dominado por el ultramontanismo. ¡Ay del que, escribe un artículo inspirado por el amor á la libertad! Es un loco y un malvado. Además, ¿qué fruto reco ge en Lugo el publicista honrado? ¡La miseria! El ánimo decae naturalmente, ante contrariedad tanta. ¡Cuántas veces no decaería, en su lucha por la democracia, el de Eladio F. Vila! Teníamos, sin embargo, hasta que, me ses há, cayó herido por una enfermedad, la tisis, (pie la cien cia aún no tuvo la gloria de acertar á extinguir, la esperanza, de que nos daría nuevas pruebas de su talento. Que si dejaba enmohecer la pluma con frecuencia, era quizá, como un "des canso jiara continuar la batalla empeñada con el caciquismo y la teocracia. * . ^9^'» comunicar á los lectores de La Jíepitblica la noti cia tristísima de la muerte de tan ilustrado joven, interpreta mos los sentimientos del pueblo de Lugo, enviando á la fami lia del Sr. Vila y á la redacción de A7 Regional, la expresión de nuestro pésame más profundo. u
yíCTOR pARCÍA DE P a s a r e s Una revista de Madrid, nos dá la noticia de que en la Isla de Cuba, há fallecido el joven periodista y consecuente repu blicano, cuyo nombre ponemos al frente ele estas líneas. García de Casares, há sido víctima de sus ideales de avan ce y de progreso. Profundamente convencido, como están todas las inteligencias rectas, de que la monarquía constituye en estos tiempos un anacronismo irritante, peleó con entu siasmo por la causa de la República, en El Cabe y El Valle ele Lémus, que fundó y redactó en Monforte, su pueblo natal. Mucho patriotismo y una abnegación á toda prueba, se necesitan para contrarrestar en poblaciones pequeñas, cual la de los antiguos condes de Lémus, la influencia perniciosa de la superstición católica y las imposiciones del caciquismo, que emplean siempre, armas infames contra cuantos quieren llevar á las conciencias la luz de la verdad y librar al pueblo de los en tes que le explotan y aniquilan. Hace cinco ó seis años, decía El Mothi, contestando á un artículo que le consa gramos en el Boletín Federal, con motivo de una de las exco muniones eclesiásticas que por entonces se lanzaban al popu lar semanario: héroes son, los que luchan por el progreso en pueblos de escaso vecindario, no los que lo hacen en Madrid, donde se respira un ambiente de relativo respeto y de to lerancia. García de Casares, laborioso ó inteligente farmacéutico — carrera que estudió, á la vez que colaboraba en varias publi caciones, entre ellas La Citara, (1) en la Universidad compostelana, de la que era rector su pariente el sábio químico D. Antonio Casares — vióse aislado, sin clientela, llevado á los tribunales de justicia (ante los que, por cierto, le defendió con la brillantez y elocuencia que acostumbra, nuestro particular amigo Sr. Acevedo Rivero); perseguido, en fin, de cruel ma nera. Herida el alma por tantos sinsabores y contrariedades, (1) Por entonces dió á la luz pública un apreciable poema titulado «El Bosque de la muerte,» que se imprimió en Monforte.
— 20 — hubo de dar un sentido ¡adios! á la patria que respondía con la ingratitud á los servicios que la prestara. Hasta hace cosa de dos años, poco antes de embarcarse )ara la Habana, (1) no tuvimos el gusto de conocerle y tratar e personalmente. Nos pareció que minaba su existencia enermedad incurable. Con acento de amargura nos decía: — Aquí no se puede vivir. Y decía la verdad. Nuestro malogrado amigo no figuraba en nuestro partido: creía erróneamente que era prematuro el propagar la hermo sa federación. No importa: era un republicano fervoroso que, muerto el Diario de Lugo á causa de la cobardía y del terror nacidos de amenazas jesuíticas, contribuyó mucho á fundar El Regional; era un ilustrado escritor y, sobre todo, un amantísimo hijo de Galicia. Y esto, y la fraternal amistad que le consagrábamos, hace que lloremos su muerte, con la que pierde la cuna de Ruiz Pons, un adalid de sus intereses, va liente y esforzado. 31 Noviembre 1889. (1) Allí escribió algo en «Galicia Moderna.»
OSÉ BOLAÑO R i VADENEIRA A las cinco de la tarde del domingo último y á la edad de 78 años, há tallecido en esta capital el distinguido miembro del Colegio de Abogados de la misma Sr. 1). José Solano Rivadeneira, cuyo entierro, que estuvo muy concurrido, tuvo lugar en el dia de hoy. Una de las cláusulas del testamento cerrado que dicho se ñor otorgó el 29 de Junio de 1883 y que ayer se abrió y leyó en el juzgado de primera instancia, revela el inmenso amor que á las clases populares el Sr. Bolaño profesaba. Esta cir cunstancia me determina á comunicar á los lectores de El Resumen, algunas noticias biográficas de tan digno patricio. ¡Cuántos nombres, con muchísimo menos motivo que el del compatriota que pone la pluma en mis manos, brillan y son enaltecidos en España! . , D. José Bolaño Rivadeneira, nació en la parroquiade Santa Maria de Constantin, Ayuntamiento de Neira Jusá. Durante muchos años, y hasta pocas horas antes de su muerte, ejerció la profesión de abogado, y honradamente con quistó una fortuna considerable. , Ante los tribunales de justicia, hizo gran número de bue nas defensas, escritas y orales. Aquellas eran mejores que éstas, pues el señor Bolaño no tenia dotes de orador, y unas y otras, pecaban de incorrectas en la forma. Pero sus profundos conocimientos en el foro, los cuales se complacía en poner desinteresadamente al servicio de los pobres, abríanle y dejá banle expedito el camino del triunfo. . . Fué individuo de la corporación popular de la provincia, regidor y juez municipal. Los derechos que devengaba en el desempeño de este ultimo cargo, dedicábalos al establecimien to de Beneficencia. . , . . Hace pocos años, publicó un folleto, que constituye un concienzudo estudio sobre la cuestión, tan debatida, de los foros. , En política, sustentaba ideas liberales. Yo, que me honra ba con su amistad particular, le he oido varias veces encomiar la transformación que en el orden judicial operó, en el período revolucionario, la inteligencia del señor Montero R ío s .
— 22 — Vestía y vivía con modestia, y dado el medio ambiente en que lo verificaba, con cierta extravagancia. Cuantos le cono cían, considerábanle algo excéntrico al ver que á edad bastan te avanzada se empeñó en aprender á tocar el piano y á hablar la lengua que inmortalizó Snakspeare. Pues bien. El hombre de que me ocupo, ha hecho, entre otros beneficios de carácter particular, que constan en su mencionado testamento, uno tan notable al pueblo lucense que merece eternas alabanzas. Es el caso que el Sr. Bolaño, afanoso por la instrucción del obrero pobre, otorga á esta Di putación provincial el donativo de 6.000 pesetas anuales, «en renta (leí consolidado del 4 por 100 perpetuo interior», para contribuir á «crear» y sostener una «Escuela de Artes y Oficios anexa al instituto dé segunda enseñanza»; dice que «si la Di putación de Lugo no aceptase, se hará igual invitación á la de la Coruña, Orense, Pontevedra, Oviedo y León por el orden señalado; y á la que aceptase se le adjudicará la citada renta anual de 24.000 reales»; manda que «los profesores de la men cionada Escuela serán nombrados de igual modo que los de más del Instituto y sujetos á las mismas leyes y reglamentos», y nombra «por patrono de la referida escuela al señor ministro de Fomento.» Es decir, que la Escuela de Artes y Oficios de la ciudad del Miño, inaugurada en Marzo del año último merced á la iniciativa de D. Manuel Becerra, y que por falta casi absoluta de recursos arrastra lánguida vida, vá á crecer y desarrollarse con la importante donación del Sr. Bolaño Rivadeneira. Tan generoso é ilustre patriota, enemigo de toda vanidad, dispuso que su cadáver fuese sepultado «en la parte más hu- ,. J milde del cementerio con una losa encima y sin inscripciones de ninguna clase.» Pero á fin de que sirvan de ejemplo, las acciones virtuosas deben recordarse siempre. Bien estarían el retrato del Sr. Bolaño en el salón de actos del Centro Instructivo de las clases populares, y una lápida conmemorativa en la casa en que ha vivido el conocido juris consulto. Sírvanse tenerlo presente las corporaciones provin cial y municipal lucenses. Es muy hermoso el honrar la memoria de los hombres buenos é ilustres amantes del progreso, como D. José Bolaño Rivadeneira. 11 de Febrero de 1890.
MANUEL ANOURA A los lectores de El R'isúmea les he comunicado anteayer, con el laconismo del telégrafo, la desagradable noticia de la muerte, ocurrida á las doce de la mañana del dia 11, del señor Canoura. Este intencionado y discreto periodista, no era (porque te nía la costumbre, tan generalizada, de no firmar sus hermo sas producciones) de los más conocidos, pero sí de los mejores de la región gallega. He ahí por qué á su memoria quiero ren dir con estas líneas humilde tributo de gratitud. . Muy joven aún, Manuel P. Canoura, propagábalos ideales más avalizados en la Ilustración Republicana Federal en La Juventud Repuldicana , que dirigiau Rodríguez Solís y Angel Camayo; colaboraba en El Heraldo Gallego con estudios cientíñeos, y enviaba á los diarios coruñeses El Telegrama y El Comercio GaRego, interesantes correspondencias de Lugo,tan nteresantes como los artículos que acerca de varios asuntos publicó en Diario de Lugo, periódico fundado en 1876 y qué, á causa de demostrar en él Aureliano J. Pereira la inconve niencia de no abrir las tiendas en los dias festivos, murió á un golpe del jesuitismo en 1884. , Desde mucho antes de esta fecha, Canoura vivía en la Coruña, jmeblo en el que se respira un ambiente de progreso que le hace contrastar con Lugo, donde toda iniciativa útil se estrella en la oposición de espíritus raquíticos, donde consti tuye un crimen lo <pie no sea doblegarse á la voluntad de cualquier fraile, donde se señala con el dedo al republicano. Canoura redactó, con el ilustre Acevedo (D. Ricardo), en El Clamor de Galicia, y El Clamo)* del País,. Estos diarios eran eminentemente monárquicas, y el revolucionario de ayer contribuía mucho á darles vida. ¿Por qué un cambio de prin cipios políticos tan notable? ¿Lo operaron desengaños, ingra titudes y disgustos sufridos? ¡Quién sabe! Lo que no puede ponerseen duda, es que enCanoura, quien además fué corresponsal de La Colonia Española, de Monte video, publicación del doctor Matias Alonso Criado, y de El Regional, de Lugo, tuvieron siempre un de&usor entusiasta '.IXIVLRSIUAÜi: nr SANTIAGO DE COMPOSTE1 u
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INDICE Paginas. D edica t or ia ............................................................................... 3 A dver t encia ............................................................................. 5 J osé T eixeir o y V a a monde .......................................... A gust ín M. n A ceved o ........................................................... 11 E l a dio F. V il a ....................................... '17 V íct or G a r cía de C a sa r es ........................................... 19 J osé B ol a ño R iva deneir a ............................................. 21 M a nuel P. C a noer a ....................................................... 23 T el esf o r o O jea y S omoza ............................................ 2.)
Precio : UNA PESETA. I j OS pedidos al autor, Buanueva, 9, principal. LUGO. se UNIVERSIDAÍ t