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A Terra: órgano del Centro Gallego, n. 11 (1921)

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«i V ^' 2^3 áii vi ^ ta M em ORGAnODELCmTROQALLK .vV' 1 '"z. , í'll,\' s w o Oxo s q W4 o m ígm tEí co •m mm W&ñ M I£. M MM W* wm we J MM n •i S • * • • * r . *11 e '^ a S o v IMPORTADORES : HERIBERTO MARTINEZvC 15 co»„o.» Banco Edificador de Córdoba SOCIEDAD ANÓNIMA COOP. LTDA. S^IsT OKEZRÓIfcTin^O, 1-^3 — CÓ^IDOE A. Préstamos Hipotecarios — Seguros contra Incendios Administración de Propiedades IDISECTOSIO: Dr Beniamín Otero Capdevila — Sr. José Minetti Sr. Emilio Segundo Dianda — Sr. Demetrio Brusco Sr Fernando L. Giménez — Sr. Manuel Posada Sr. Rafael Calvo — Sr. Guillermo O'Mullane Dr Carlos Castellano — Sr. Atlántico Dianda. SINDICOS: Sr. Juan Kegeler — Sr. Pedro Plccinim. 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AIRES Capital suscripto ............................................... $ 100.000.000. — rrt/n . Capital realizado .................................... ..... . ,, 98.875.380. — ,, Fondo de reserva ............................................... ,, 49.380.452. — ,, Sucursales en el Exterior: Barcelona, Bilbao, Coruña, Genova, Hamburgo, Londres, Madrid, Montevideo, París, Río de Janeiro, San Sebastián, Valencia, Sevilla y Vigo. Sucursales en el Interior; Adolfo Alsina, Azul, Bahía Blanca, Balcarce, Córdoba, Dolores, La Plata, Lincoln, Mar del Plata, Mendoza, Mercedes (Buenos Aires), Nueve de Julio, Pebuajó, Pergamino, Rafaela, Rivadavia, Rosario, Salta, San Juan, San Nicolás, San Pedro (Buenos Aires), Santa Fe, Santiago del Estero, Tres Arroyos y Tucumán. g;encias en la Capital: Núrn. 1, Pueyrreddn 185; núm. 2, Almirante Brown 1201; núm. 3, Vieytes 1902; núm,4, Cabildo 2027; ruim. 5, Santa Fe 2201; núm. 6, Corrientes y Anchorena; núm. 7, Entre Ríos 1145; núm 8, Rivadavia 6902; núm. 9, Bernardo de Irigoyen 364; núm. 10, Bernardo de Irigoyen 1600. CORRESPONSALES DIRECTOS EN TODOS LOS PAISES El Banco Español del Río de la Plata con su extensa red de sucursales en la República Argentina y en el extranjero, está en excelentes condiciones para atender a su clientela en toda clase de iniciativas que favo  rezcan el intercambio con el exterior y contribuyan al desarrollo de los negocios en el país. ABONA : CAJA DE AHORROS . . CUENTAS CORRIENTES SUCURSAL CÓRDOBA: mkMVlk esq. ROSARIO DG SANTA FÉ Aserradero y 6arpinfería existencia permanente T)epósito de JYÍadercrs del país francisco Al s,na y Gia. ])oulevard Quzmán 236-288 Casilla Correo *0 . . Q¿ rC j 0 b a _ teléfono 2011 de puertas y ventanas & Banco Alemán Transatlántico Sucursal en Córdoba: Calle SAN JtRONIMO, 132 al 138 EN BUENOS AIRES í Oficina principal: BARTOLOME MITRE y RECONQUISTA. : Sucursal Núm. 1 : CALLAO y CORRIENTES. L Sucursal Núm. 3: Calle LIMA, 1666 SUCURSALES EN : La Argentina : Buenos Aires, Bahía Blanca, Córdoba, Mendoza, Rosario de Santa Fé, — Uruguay: Montevideo. — Chile: Valparaíso, Santiago, Antofogasta, Iquique, Concepción, Valdivia, Temuco, — Perú: Lima, Callao, Arequipa. — Solivia: La Paz, Oruró — España Barcelona, Madrid. — Brasil: Rio de Janeiro, Sao Paulo. C/\ 3 /\ M /\T Hl Z Deutsche Ueberseeische Bank, Berlín El Banco se encarga de todas clases de operaciones bancarias. Emite giros sobre todas las plazas comerciales del mundo, descuenta pagarés v letras comerciales; abre cuentas comentes y recibe depósitos a plazo fijo y en caja de ahorros. El Banco BONIFICA en Cuentas Corrientes ..................................................... 1 o¡ 0 a plazo fijo ........................................................................ convencional en Caja de Ahorros sino se retira antes de dos meses desde S cjl. 10 ......................................................... 4 o 0 Jorge K.rug, gerente . 66 A T Director: jYiar¡ueI fernandej Ronzales Administrador: J. Sópej gallego Administración: ITUZAINGO, 169 Córdoba, Marzo de 1921 N. de R. — Esta Revista se distribuirá gratuitamente entre los señores socios del “ Centro Gallego 11 de Córdoba, y si quisiesen recibir más de un ejemplar de  berán abonar el precio de ^ o.oO 1 x 1 / 1 ., que ha sido fijado para cada uno. yi O tra — Toda colaboración espontánea sobre temas regionales, merecerá II nuestra especial acojida, pero la Dirección se reserva el derecho de publicarlas. No se devuelven los originales ni se mantendrá correspondencia con los interesados. jj w'"w ,= ^r Don EDUARDO DATO e IRADIER — Presidente del Consejo de Ministros^ Vilmente asesinado en Madrid, el día 8 de Marzo de 1921. 6 Jabón “ Campana 41 C^IUS^S y EFECTOS La vida tranquila de esta revista — a la cual, como entidad y al Centro de que es su órgano son ajenos los actos personales de su director o redactores — ha querido ser envuelta en pequeños incidentes que son del dominio público y que, por haberle dado una transcen  dencia de que carecían, nos obligan a satisfacer la curiosidad ambiente al res  pecto, no como una rectificación de actitudes, sino para dejar las cosas en su lugar, desde el momento que se han tomado por causas los que en realidad son efectos. Cuando nuestros afanes por servir la causa que, desde un principio, nos pro  pusimos y abrazamos, consiguieron in  fundirnos el valor que nuestra poca versación periodística podría restarnos ; cuando, ahechos a esa nueva situación, pusimos incondicionalmente en aras de la finalidad perseguida, cuanto éramos capaces de dar ; cuando, aun con men  gua de nuestros intereses, seguíamos entusiastamente la obra comenzada, esas personas que ni hacen ni dejan hacer se entregaron a la antipática tarea de convertirnos en blanco de sus gratuitas invectivas, colocando en el proceso de nuestra humilde pero sincera acción, toda clase de obstáculos, no francamen  te, directamente, sino en forma velada y artera. Por fortuna, esas trabas y diatribas no podían afectarnos ; mas, molestados por ellas, hubimos de, saturado el vaso de la paciencia, asumir una conducta que, si desagradó a algunos, fué, preci  samente, porque algo les tocaba: se cumplió aquel aiorismo jurídico, según el cual «la escusa no pedida-es acusa  ción manifiesta ■>. Entonces, también, pudimos indivi  dualizar a los autores y cómplices de la ruin batalla que, en las sombras, se nos estaba dirigiendo, y comprendimos encontrarnos muy por encima de núes- ^ tros inofensivos contendientes, razón por la cual persistimos, despreocupados, en la brecha, dejando de lado las pequeñeces humanas, fruto obligado de cuantos queremos perpetuar el espíritu quijotesco, yendo en pos de ideales altos y nobles. Antes que nosotros — y hasta en la actualidad — recoge igual recom  pensa un compatriota cuyo único delito consiste en haber luchado desinteresa  damente por el buen nombre de la co  lectividad. Vino luego el nombramiento de un paisano para un alto puesto represen  tativo, e hizosenos víctimas de ataques incalificables, llegándose a complicar al Centro en asuntos que ni remota  mente le alcanzaban. No faltaron tampoco quienes apelaran a procedimientos reñidos con la cultura y la educación de que los aludidos se esforzarán en vano aparecer como po  seedores. Despreciamos esos desmanes y, poco después, asistíamos a la retrac  tación espontánea de los interesados. Por último se nos atraviesa en el ca  mino una pequeña aligacha con el pro  pósito de hacernos resbalar. Con cierta repugnancia debimos aplastarla y lo conseguimos, si bien, por causas explibles, tuvimos que descender a un nivel a que no estábamos acostumbrados. Unos y otros, pues ; quienesquiera que osaron minar nuestra obra, sembrando cizaña y tendiendo las redes del chisme y la maledicencia, nos encontraron con la frente descubierta, cara a la luz, sin rehuir responsabilidades, ni obstinarnos, eso sí, en sostener situaciones capri  chosamente y sin motivo. La racha pasó. A T erra dijo lo que tenía que decir. Eran necesarios unos fustazos y los hubo el que los buscó. La culpa no ha sido nuestra. El que es causa de la causa es causa de lo cau  sado. Y nada más. Yerba “ Ildefonso 4 * 7 Don Sduardo Dato e Iradier Q. E. P. D. Presidente del Consejo de Ministros de España Vilmente asesinado en Madrid, e5 día 8 de Marzo de 1921. “ LA TRAGEDIA AVANZA ” Piadosamente velaremos la estatua de la ley, echando sobre ella un pesado velo para no ver su contracción de impotencia. La patria gime conmovida de dolor y de indignación, al ver cobardemente tron  chada por mano alevosa y anónima, la vida austera de uno de sus más precla  ros hijos. Los desbordes de la turba de Caín, no contentos con la destrucción de sus pro  pios hermanos inconcordantes con sus ideas de hiena, pareciéndoles estrecho el campo de sus siniestras hazañas en Bar  celona, Valencia, Bilbao, Zaragoza, etc., extendió sus garras ponzoñosas sobre la misma capital del reino, afrentando a la propia justicia con la traición y cobardía en forma de vulgar asalto. Nuestra patria pasa momentos angus  tiosos viviendo en agitación permanente, en continua anormalidad, cuando la solu  ción de un grave conflicto nos trae una sensación de alivio a nuestras angustias patrióticas, surgen otros de mayores pro  porciones sin que se vislumbre la forma en que puedan encauzarse por las vias del resurgimiento patrio tal desenfreno de bajas pasiones. Diriase que existe una le  gión de alentadores de huelgas, fomenta  dores del desconocimiento del respeto social sostenido con el dinero extranjero a base de la ruina de nuestra hidalga y desdichada patria, que todo su delito ra  dica en haber sabido respetar las ideas sustentadas por los ambiosos en sus afa- ^ nes de expansiones territoriales. De este modo, por grande que sea la voluntad en hacer prosperar las industrias y fomentar el engrandecimiento de la agricultura in  tensificando las riquezas naturales como medio de dilatar los horizontes del tra  bajo, no es posible que nuestra patria viviendo en perenne anormalidad, en un estado que de hecho es revolucionario, no se debilite, pierda energías, se postre y caiga en la ruina. Las circunstancias exijen medidas de emerjencia que deben ser aplicadas con todo rigor; las debilidades y complacen  cias traen en pos de si los tristes resul  tados que lioj 7 lamentamos, achatando las múltiples energías que están en disposi  ción de elevar a la patria al más alto nivel de engrandecimiento, para lo cual, solo exigen que se cumplan las leyes, ga  rantizando los respetos que individual y colectivamente se deben entre sí los com  ponentes de la gran familia humana. Bien se nos alcanza que cuando se dicten disposiciones para conjurar el de  senfreno existente, no faltará quienes tra  ten a nuestros gobernantes de reacciona  rios y tiranos, pero ello no. será nada, comparado con los epítetos que hoy les dedican, siendo aun mayor honor el ser motejado de reaccionario, tirano y déspota a trueque de granjearse el título glorioso de salvadores de España. R. R ivkro . Córdoba, Marzo 9 de 1921. 14 Jabón “ Campana" OO0 ^é §00 ° o° 0 °oooooO O O cu 0 oooOOO O °o.s ^ O f gooo: e :00 ; apuntes pe tuy oo^ 00 °o é«. ° OOOO 00 0 °o 0 O OOOOoo 0 § ^ g.oocO OOog ££>oc Allí está, coronando la altura desde hace © ya ocho siglos, la vieja ciudad tíldense, después de haber ocupado en sus primeros tiempos las cumbres del Alhoya, y más tarde las extensas llanuras de los Pazos de Reys. Nace y guerrea; dá sus valientes hijos para las heroicas batallas que inician la Reconquista, cuyo primer caudillo, Don Pe/ayo, vé la luz quizás en su recinto; y cuando en los modernos tiempos las am  biciones de Napoleón provocan la guerra de la Independencia, contribuye grande  mente a arrojar de Galicia a los últimos franceses, derrotados, maltrechos.... Su infancia es de pelea, y en el momento en que un período de paz le brinda con reposo, Tuy se asienta en el cerro que hoy ocupa, como centinela avanzado de la frontera nacional. Y allí, en la cumbre del Casldlnin Tn.de, como templo en home  naje de Dios y de la Patria, reedifica su Iglesia, a un tiempo catedral y fortaleza. Y así sigue, quemando incienso a Dios en sus altares, recordando las históricas grandezas de la nación española y mos  trando también las bellezas de la Arqui  tectura en su famoso pórtico. ¡Da religión, la historia y el arte hermanadas en un solo monumento ! La mano del hombre no destruirá la piedad, ni ocultará la historia; pero qui  zás atente al arte e inutilice su pórtico joya ojival del siglo XV, que es sin duda alguna el más hermoso, el de más mérito de todas las catedrales de Galicia. Y hace anos en que parecía que de algo de eso se trataba se hizo preciso que aún de los pechos más humildes brotase un grito de protesta contra la profanación artística que se intentaba sin duda porque no había ojos para ver, alma para extasiarse ante la belleza incomparable de esa magnífica obra; grito ante el cual pudo contenerse el destructor proyecto concebido, que era algo así como una muestra de impotencia ó del saber del hombre para hermanar lo hermoso con lo útil ; lo antiguo con lo nuevo.... La vieja Tnde, la histórica ciudad, rodeada de los esplendores de una naturaleza siem  pre exhuberante, fresca, joven, no quiere envejecer, desencajar del cuadro del pro  greso, y como prueba de ello, no se queda atrás en los adelantos de la ciencia y del arte, y ahí está, contrastando con la anti  güedad de sus muros y sus calles tor  tuosas, estrechas, empinadas, una obra moderna en forma de un gran puente, que tiende sobre las aguas del anchuroso Mino es como el lazo de unión entre dos naciones hermanas. IÍ1 puente-internacio  nal, esa torre Eiffel acostada, parece que recuerda a la ciudad tíldense que aún debe vivir para los modernos tiempos.... Comprendiéndolo así Tuy, construye, reedifica, se ensancha y ávida de entrar en el molde de los pueblos nuevos lo hace a la moderna con exquisito gusto, y elige para ello como primeras autorida  des a jovenes de iniciativas y talento que al breve tiempo de su mando realizan grandes obras locales, y encaminan a la ciudad por la senda del progreso con su esfuerzo, al calor de los cuales Tuy toma alientos, se rejuvenece, revive.... ^ he ahí que la ciudad vetusta, no contenta con los recuerdos que para ha  cerla interesante le bastarían, aparece a la investigadora mirada de los hombres con aspecto a la moderna y ocultando allá en su centro los históricos edificios, severos, magestuosos; se rodea de ele  gantes hoteles, alegres y blanquísimos, que destacando sobre el fondo verdoso de la extensa vega, hacen creer al viajero que a sus espaldas se levanta una villa que aún ha nacido ayer a la vida de los tiempos.... Ls que los pueblos ansiosos de vivir nunca envejecen. G. A. Verba “ Ildelfonso ” i 5 José ^Martille.i 2>Vn'ciela Como los grandes artistas se revelan, inopinadamente, sorprendiendo a todos con .sus hasta entonces desceñidas disposicio  nes,- causando admiración con sus prime  ras obras y logrando éxitos indiscutibles, que iban en progresión creciente en las sucesivas, así se reveló Pepe Martínez Barciela, en Orense, cuando contaba veinti  cuatro años de edad. Desde entonces ha trabajado sin descan  so v ha tenido lo que muy pocos logran: suerte. Salió de la obcuridad desde el primer momento, y como recuerdo de su revelación quedan sus primeras obras: las figuras de los P. P. Mariano y P'eijóo, de Balines y Orfila, que adornan el Centro provincial de instrucción de la ciudad de las Burgas. Modeló después una notable cabeza de San Juan degollado y algunos vistos re  tratos, consagrando cuidado especialísimo al del Marqués del Paso de la Merced, que hizo sin más modelo que una defi  ciente fotografía, listo no obstante tal, es el mérito de la obra que le ha ha va  lido los medios de seguir sus estudios en inmejorables condiciones. Desde Orense, donde comenzó sus tra  bajos, fué Barciela a Vigo para entregar •al Ayuntamiento un medallón con el busto del Sr. Klduayen. Expúsolo cu el salón de sesiones de la Casa Consistioral y allí estaba cuando el eminente escritor Ouerol fué un día a visitar al Alcalde. Yió Oue  rol el busto y con verdadera sin. cridad hizo de él grandes elogios, preguntó quien lo había ejecutado y al saber que era un joven de alientos de artista, deseoso de emprender obra de más empeño, ofrecióse expontáneamente a tenerlo en su estudio y a guiarle con sus enseñanzas, afirmando que Barciela había de ser con el tiempo una gloria del pueblo de la Oliva, que le vio nacer. El municipio vigués concedió a las pa  labras y ofrecimientos de Ouerol todo el valor que tenían, y en sesión de 26 de Agosto del año 1896, acordó unánimemente concederle una pensión suficiente para que se trasladase a la Corte y al lado de aquel maestrosiguiese sus estudios. Ni tonto ni perezoso, Barciela empren  dió el viaje al mes siguiente, ingresando en la academia de San Fernando. Allí ha estudiado con una constancia ejemplar, ha trabajado sin descanso y ha sabido obtener en los exámenes de fin de curso las más brillantes notas y los más hon  rosos premios. En Marzo del año de 1897 bizo su pri  mer envío de pensionado: un artístico bus  to del inmortal Goya. Durante su estancia en Madrid ha tra  bajado mucho y con provecho. Su obra titulada ¡Mi único amigo! le fué inspirada del natural. Pasaba un día por la plaza de Madrid, en la Corte, y presenció la es  cena que luego reprodujo con tanto arte y tal verdad que no puede darse nada mejor sentido y ejecutado. Otro de sus buenos bocetos es una ale  goría del Génio perfectamente entendida. Un hombre joven y desnudo, colocado sobre un águila que extiende sus alas, lleva en la diestra la antorcha del naciente. Hermoso simbolismo que pone de relieve las dotes de imaginación de Barciela. ¡Ciuinlo tarda! es otro de los trabajos del artista vigués más celebrados. Aquella pes  cadora que en la orilla del mar mira a lo lejos buscando impaciente la embarcación que conduce al compañero de su vida, está modelada con arte admirable. La ex  presión del rostro, lo movido del ropaje, la actitud de la figura, el conjunto del boceto, todo, es digno de elogio. Artista de tantos méritos, no podia de  jar de tributar el homenaje de su inteli- I gencia al pueblo en que nació, y así lo hizo con una obra grande que perpetúan el más glorioso de los hechos de la his  toria de Vigo: su Reconquista en 1809. Representa dicho monumento, el mo  mento culminante de aquella memorable jornada: cuando el heroico Cachamuiña, después de destrozar a hachazos y despre  ciando el fuego del enemigo la puerta de la Gamboa, cae mortalmente herido de  jando el paso franco a los sitiadores. La actitud del héroe de la Independen  cia en aquel instante supremo, está ad  mirablemente interpretada, así como la co  locación de las demás figuras que com  pletan tan dramática escena. C ampomoreno I i6 Jabón “ Campana ” SECCION POETICA / Ji~o que pensa! J/ena de vi ni ’ anos Qu ’ ep iraxe de fesia, Q ’ os olios erguidos y~a mau n-a meixela, J>aresce que soñas jfínqu ’ estás despe ría: 2)1 me. miña rula. T)ime n~o que pensas ¿Ji-os bicos d ’ ánxos? ¿ y o trasno?? jV~as melgas- Qu ’ os sábados rubep pol-a chiminea? ¿y~a morte gadaña? ¿}f-o sol que máig quenta? ¿}t~as frotes que s abren? ¿ ft-o amor que escomenza? ¿jY-as follas que tremer}? ¿f(~as cordas que crebap? ¿Ji-up mundo sin termo? ¿jY~up mar sip órelas? ¿ Ji~anémeca lúa Qu ’ es maga de pena? ¿Ji-as pestanexantes Sexanas estrelas Qu ’ o ver os leus ot'os Se morren d ’ enve xa? ¿€p mip? ¡fiop el} ’ o creo! ¡Vaya.... miña nena: pol~a tua vida 2>irpe n~o que pensas! — pensó.... que 6 que xunta 7) e zoilo cade las, ¡fátaU ’up cap gordo par ’ un ha peseta! fragmento 0) ¡Que causan muchos menos malos ratos andar sin corazón, que sin zapatos, NAKCI.SO SERRA Ahora el arcano me explico de esta sociedad sin nombre, que anatemiza a un hombre si este no ha nacido rico. V si clama honestidad, reniega la excelsitud, comprado falsa virtud, a espaldas de la bondad. Engendro de mala raza todo vicio santifica, y ante el oro vil, claudica, y todo ideal, rechaza, En pugna con el decoro canoniza a la hechicera, que su virlnd .... de ramera cambia por monedas de oro, y desprecia a la mujer que libre del lodazal, alienta el ideal que la consagra al deber. Sociedad esta, es que humilla al propio cáncer que exhibe, ignorando como vive la virtud de la bohardilla; por creer que en el salón donde sus galas ostenta puede aminorar la afrenta que la cubre de baldón. Ríndele culto al metal, a él se prosterna de hinojos, y el brillo ciega sus ojos y es fantasma comercial; que erige en único clero para el culto de su vista, al infame prestamista, y al desalmado usurero. Niégale su fé al amor, la honra conduce al mercado; eleva un .templo al malvado gózase con el dolor, y al hombre que centuplica su afán por ella, y la alienta, le pone el inn\ le afrenta, ¡ lo azota y lo crucifica ! A belardo O urros v V ázquez . (1) Del drama inédito en tres actos y en verso Le Industria de la Pobreza: Jabón “ Reformar** ¿7 EL RÍO I No se que hay en el rio cuando en su lecho arrollador camina, arrancando con furia las adelfas que embellecen del cauce las orillas. Algo extraño hay en él algo que atrae como atrae el abismo á quien lo mira, algo que hace temblar y al mismo tiempo con magnético influjo nos fascina. No se que hay en el rio; sus cascadas con terrible fragor se precipitan, y al chocar con las peñas queda el agua en espuma convertida. Las ondas entre tanto se agrandan y se agitan, se extiende por las márgenes, inundan la campiña y arrancando las mieses, de los pobres aumentan la ruina. No sé, nadie lo sabe; es algo que cautiva, algo que hace soñar en paraísos de inefables delicias, llenándonos el alma de plácida alegría. No se que hay en el rio cuando manso entre juncias y adelfas se desli/.a, algo extraño hay en él, algo que atrae con poderosa fuerza sugestiva. Al verlo me parece el hombre justo que a su fin camina, levantada la frente, la bondad reflejada en las pupilas, dejando en pos de si, de su pasado la estela luminosa y brillantísima. J osk S antaló . I <Q>U El árbol al empuje del torrente se inclina sus crujidos son quejas del que lucha con denodado esfuerzo por la vida. No sé que hay en el rio, se parece al hombre que camina hacia su fin, dejando de su paso las señales marcadas con desdichas. II Ya no es aquel torrente que todo lo aniquila; ahora el agua del rio poco a poco en su lecho de piedras se desliza besando las adelfas y las olas y juneios de la orilla. ¿Qué sugestión extraña al verlo nos anima? ¿Qué nos dice en sus notas, de sublime y eterna melodía? ¿ Quién sabe las palabras de esa canción magnifica que el rio nos repite y el hombre no descifra? ¿Qué misterioso espíritu a las ondas hace mover con placidez tranquila? ¿íá ini alpijaód C&tcu'a (JE'cosa (Que se tifia cí alma inquiefa c ^2 r tq il i e f a ¿etifüo óc mi: senfía como el poefa : tíomo el poefa para ti. (ilía me óccía canfanóo $o que fu eras 6c bella: (Uuc lucías cual esfrelia SRapos 6c ím fifiíau6o. Que fus ojos son luceros qP 6os astros refulqeníes Oue tus labios becbiceros ^biaban besos mup ar6ienfcs Que fu miraba era fueqo (Son lia morabas be luí: C ’ ue bejabas a uno cieqo (Sn el más negro capup Que eras como la tñoíofa ^perfumaba entre las flores ue brilibabas al poeta (Sus caricias; fus amores. 'Bcnj. 'u(ití/¡nc\- V adilht Vinos Oporto y Jerez “ Copa" rS ®s. oO o @ OOOOOOOOOOOOOOOOOO ®@ OOO °O°°°o(§)) 0 oooooooooooooooooo( oo °°©| Ooc continuación : Por F^AMÓIN MANCOTE oooooooooooooooooora(g)ooooOoooo¡g)0oooooooooooooooooo(@j° 0 o o Mas sobre e! informe de la Real Academia üallega La rectitud del juicio histórico pide que a todos se oiga, aún a nuestros enemigos, y se pronuncie ia sentencia, no por nuestras incli  naciones, si según la cualidad de las pruebas. — Feijóo. La historia es una ciencia: la historia es un estudio, y del estudio surge la opinión. Vicetto. Hemos recibido, como de costumbre, el “ Boletín de la Real Academia Gallega ” , numero 124, por el cual nos enteramos de la muerte del Sr. Oviedo, profesor que fué del seminario compostelano, y autor del informe emitido por la referida Academia, referente al origen y patria de Cristóbal de Colón, vistos en los archivos de Pon  tevedra. El mencionado informe, como recordarán nuestros lectores, ya fué por nosotros co  mentado en parte. En el Boletín aludido, se reafirma que queda científicamente demostrado que Colón era genovés, y agrega: “ desear, pues, sería que en vista de lo expuesto cesace la propaganda que al  gunos de nuestros paisanos, impulsados por un noble y acendrado patriotismo, con la mayor buena fe, aun siguen haciendo la teoría sustentada en el libro “ Colón, Español Así lo requiere la seriedad y el buen nombre de Galicia Por lo transcripto, nos dan idea sufi  ciente de lo poco enterados que están los señores académicos con respecto a la rec  tificación histórica que en todos los países se está efectuando, refente a la patria del insigne Colón; no de otro modo nos ex  plicamos que digan que somos unos cuan  tos paisanos los que por sentimiento re  gional sostenemos que el gran Almirante era de Pontevedra, a no ser que Sr. Murguía haya descubierto, como historiador que el célebre historiador inglés, Martin Hume; el Rector de la Universidad de Santiago de Chile, Sr. Eetelier, y los expresidentes norteamericanos Mrs. Roosevelt y Taft, por no citar más, sean gallegos y defiendan por sentimiento regional la patria pontevedresa de Colón. No nos explicamos, en verdad, la con  ducta observada, en este asunto, por la mencionada Academia, al persistir tan obstinadamente, sin fundamento para ello, - en aconsejarnos que no sigamos propa  gando, como nuestra, una gloria que le gítimamente nos corresponde. ¿ Pierde algo España y en particular Galicia, en que sus hijos sigamos difun  diendo por los ámbitos del mundo que Colón era español ? ¿ De dónde han sa  cado los aludidos académicos que ello sea mengua de la seriedad y del buen nombre de Galicia ? No; mil veces no; en todo caso sería más reprobable la conducta seguida por algunos de sus hijos, que no saben repro  charla debidamente. ¿ Qué ciencia puede haber en un im  forme apasionado, con frases mortificantes y reticencias impropias de un informe académico ? Por otra parte, la misión de la Academia es puramente difundidora, propagar todo aquello que esté relacionado con nuestra historia, filosofía 3^ demás conocimientos afines. No estará demás que digamos aquí, a nuestros lectores, cómo funciona la Aca  demia Gallega. ' Esta institución la integran cuarenta académicos de número, residentes en Ga  licia, de ellos residen en la Corufia ocho, o sea la quinta parte de los cuarenta ya mencionaaos. Estos ocho y de ellos no todos, se reúnen en junta para determinar lo que ellos estiman pertinente, en nombre de los demás compañeros que no concurren por no residir en la localidad. Pero, en el asunto a que venimos refi  riéndonos, no han estado a la altura que el asunto en el, por su importancia, requería. Nosotros estimamos que los académicos coruñeses debieran remitir copias del in  forme emitido por el Sr. Oviedo, a sus compañeros no residentes en la Coruña, y éstos informaran sobre el particular antes que dicho informe fuera aprobado por la quinta parte de sus miembros. Con ello hubieran evitado que la ma  yoría de los mismos estén inconfarmes con el criterio sustentado en el citado in  forme. Por otra parte, las opiniones de las aca  demias están muy lejos de ser infalibles, y están un tanto desacreditadas, pues la historia nos demuestra con hechos irreba- Jabón “ Campana * 4 1.9 tibies que en la mayoría de los casos a ellas sometidos, fueron siempre contraria  dos, sus informes, a la verdadera ciencia demostrada con el tiempo. Para recordarle al culto lector algunos de esos hechos, citaremos a continuación varios ejemplos retrospectivos, En nombre de la ciencia fueron perse- o-uidos y sus obras consideradas herétidas, Copérnico y Galileo, por sostener que la tierra giraba al rededor del sol. “ El pursi motive Colón fué la irrisión de los sabios salamantinos al demostrar la esferidad de la tierra; Miguel Servet fué quemado, por Calvino, por decir que el alma estaba en la sangre. El gran Morse, inventor del te  légrafo, fué considerado loco en nombre de la ciencia por el Congreso Americano. Edison fué calificado como ventrílocuo e impostor por la Sorben a de París, cuan  do a ella presentó el fonógrafo. En nombre de la ciencia, los senadores de los Países Bajos, se negaron a conceder patente del telescopio porque no se veía por él más que con un ojo. Lord Palmerston fué calificado de ateo por el Parlamento inglés, por haber pro  puesto, para combatir el cólera, medidas sanitarias en vez de oraciones. En 1760 el gobierno de España acordó la limpieza de las calles de Madrid. Al efecto, el gobierno consultó un Cuerpo mé  dico que tenía la alta dirección de la salud pública, y éste informó que dicha medida sería peligrosa, pues quitar las in  mundicias y removerlas sería intentar una experiencia de consecuencia incalculables. Cuando en 1885 el cólera hacía estragos en España, el doctor Ferrán descubrió una vacuna contra la terrible enfermedad, el pueblo la estimó buena y la Academia de Medicina, en nombre de la ciencia, obligó al gobierno a que la prohibiera, permaneciendo dicho doctor en la obscu  ridad, hasta que Francia le ha hecho jus  ticia adjudicándole el premio “ Breand ” . Reciente está aún lo ocurrido al insigne Isaac Peral, que habiendo resuelto la na  vegación submarina con las pruebas efi  caces hechas por él en Cádiz, fué dese  chado por los llamados técnicos de nuestra Armada, y hoy por vergüenza de los es  pañoles tenemos que encargar esas naves a pueblos extraños. Hoy Issac Peral, lo mismo que el Dr. Ferrán son considerados como glorias de nuestra patria. Después de lo que dejamos consignado, creemos que no hay derecho de hablar en nombre de la ciencia absoluta, en todo caso de la que ellos conocen. Y ahora hablemos del informe en cues  tión. Dice en la página 35 que Bar no puede - !• ser abreviatura de Bartolomé, mejor que de Barjona, Barcefas, Barsabas, Barjesu, etcétera Si todo eso puede ser, decimos nosotros, la abreviatura mencionada y el Sr. La Riega, optó por ser la de Bartolomé ¿a qué cri  ticárselo ? lín la página 3y / dice: “ puesto que la “ v ” es imposible confundirla con la “ o ” , Precisamente de todas las letras de nues  tro alfabeto las que más se confunden entre sí son la “ o ” y la “ v ” una “ v ” poco abierta es una “ o ” . Esto está al al  cance de inteligencias vulgarísimas. En la página 40, dice: “ La grafía “ ds ” no puede interpretarse Domingos ” . Poi  qué no, siendo las letras referidas prime  ra y última del nombre Domingos ? ¡ One lo diga el lector! En la página 44, dice: “ Cuanto a las grafías “ bn ” no hay tampoco manera de interpretarlas Benjamín ” . El mismo caso anterior. En la página 45, dice: “ ¿Por qué, “ Jb. ” ha de ser Jacobo y no Job o Joab ? ” Puede ser los tres nombres a la vez y entonces ¿ por qué criticáis al Sr. La Riega ? En la página 46, habla el informe de documentos falsificados por el Sr. La Riega. Para que el lector pueda por sí propio darse cuenta de ello, vamos a transcribir lo que a este respecto dice en “ Colón Es  pañol ” , D. Celso García de la Riega, pá  gina 158. “ Las palabras puestas en letra cursiva están entre líneas en este documento, ( se refiere al señalado con el número 6 ) es  critas, al parecer, por distinta mano, pol  lo cual no les concederíamos valor nin  guno; pero pueden admitirse de plano, porque constan algunas líneas después en el cuerpo de la escritura, aunque tachadas con una raya, por lo cual las incluyo entre paréntesis. “ La explicación del hecho es muy sen  cillo: redactada esta minuta, el notario ad  virtió que las palabras “ eterratorio ata a casa de ds. de Colón o vello ” estaban mal colocadas, las tachó y las trasladó a lugar adecuado, escribiéndolas entre líneas, y se ve que madeira, palabra anteriora aquellas, quedó sin la conjunción copulativa que co  rresponde en la redacción. “ Otras palabras tachadas también, y que pongo entre paréntisis, no tiene fácil inpretación ” . Pero esta explicación no ha satisfecho a nuestros suspicaces académicos y, en vista de ello, le atribuyen la alteración del ducumento aludido al Sr La Riega. ¿ Por qué no se lo dijeron cuando él vivía? ¡Ah, si él levantara la cabeza! Continuará áo “ Jabón Campana ’ * TAZOS Coruña — Ferrol Cascada de la Fervenza Después de recorrer un áspero y ac  cidentado trayecto, al través del maci  zo montañoso que se extiende de N. a S., al Oriente de la bahía de Ferrol, y a la distancia de unos 4 kilómetros de su desembocadura en el mismo puerto, por la villa de Neda, se despeña el Belelle desde una elevación de 45 metros, formando — en la línea divisoria de los partidos de Ferrol y Puentedeume, a 12 kilómetros de la ciudad de aquel nombre — la hermosa cascada de la Fer  venza, para seguir desde allí su preci  pitado curso hacia el mar, atravesando el risueño valle del Rojal, que fertiliza con sus aguas. La utilidad que, aparte de su belleza indescriptible, ofrece el pintoresco salto, bajo el punto de vista de su aplicación a la industria, estimuló hace años a la Sociedad Gallega de Electricidad a poner en práctica los medios de elevar la al  tura de aquél a 150 metros que alcanza en el día, con cuya caida se puede lle  gar a transmitir hasta Ferrol una ener  gía eléctrica de mil caballos, que se transmite hoy ya en gran parte, y se transforma alli en luz y fuerza motriz, para el uso común del alumbrado pú  blico y dar movimiento a las máquinas y aparatos de diferentes centros de pro  ducción de las industrias locales. Lugo Monforte de bemus Situada esta población en una her  mosa y fértil tierra, es de origen célti  co, a creer a los que estudiaron la eti  mología de su nombre. Hoy es una ciudad de gran importancia por su vida económica y produciones, como ya la tuvo en otro tiempo, si bién más en  tonces por su situación geográfica; pero desde la inauguración del Perrocarril del Noroeste, aquella población emi  nentemente rural, adquirió gran signi  ficación en el comercio, por ser linea de bifurcación su estación de los puer  tos marítimos más importantes de la región, Vigo y la Coruña. 'b Posée monforte importantes edificios, debido a la generosidad de ricos nobles' entre los que descuella por su signifi  cación el magnífico colegio de los ]esuitas, expulsados de él, dedicado des  pués a Seminario, luego a Instituto v hoy regentado por los P. P. Escolapios, que se dedican a la enseñanza. Orense — Mende La campiña orensana toda es hermo  sa y en ella se vé la mano activa del labriego y el constante trabajo del hombre. Por un lado las verdes' viñas, que cubren y ocultan el suelo con sus trepadores sarmientos; por otro el es  peso maizal con sus hinchadas mazor  cas, preñadas del amarillento grano, que es el principal sustento del "labra  dor gallego; pero aun en aquellos sitios en donde el cultivo es difícil por lo es téril e infecundo del suelo, se vé el añoso roble, cuyas ramas caprichosas se entrelazan con las de sus vecinos, que prestan sombras a terrenos cubier  tos de yerba verde esmeralda, fína y corta, que hacen admirable alfombra V fresca estancia en las tardes del Estió, para los paseantes que llegan hasta Mende. Pontevedra — Vigo La Ribera del Berbés Es de lo más típico, de lo más ge  nuino y de lo más hermoso la ribera del Berbés, pero hay que verla desde la luciente ria, fijarse en el barrio de la ciudad que desde allí se divisa y cuando las dornas, las traineras, los geitos y multitud de pequeños vaporcitos que a la pesca del litoral se dedican, pupulan por el mar en la lucha noble y generosa del tráfico mercantil y no en peleas de rivalidad, que tantas ve  ces ensangrentaron en época pasada aquella hermosa bahía, una de las más seguras del mundo y de intenso tráfico mercantil. El Berbés tiene vida animada y mo  vida por innúmeras embarcaciones de hetereogénea forma, que surcan cons  tantemente la ribera en la lucha del trabajo para vivir. 3 abón «Campana'* 2t Varietés Cultas Las señoras y señoritas aficionadas al o-énero de Varietés cultas están de enho  rabuena. No siempre el buen gusto campea en las canciones que cantan las artistas (no por culpa de ellas naturalmente) y ello ocasiona cierto retraimiento de las perso  nas que quieren arte, sentimiento y poe  sía en las frases que se cantan desde un escenario. Afortunadamente, algunos escritores no  tables hacen de vez en cuando alguna es  capada al género de Varietés, y uno de ellos, el popular escritor señor Pérez Capo, ha hecho recientemente una labor intere  santísima, que merece la gratitud del pú  blico y de las artistas. K 1 señor Pérez Capo ha escrito la letra de treinta canciones, admirablemente ver  sificadas, todas ellas llenas de interés y de sentimiento. Han puesto música a estas canciones varios inspirados compositores, y ya han empezado a cantarse por aplaudidas artis  tas ’ en diferentes locales de varias pobla  ciones. Por indicación de gran número de se  ñoras y señoritas, el señor Pérez Capo ha reunido en un elegante volumen las le  tras de esas treinta canciones, que con el título de Cancionero de Amores se publi  cará dentro de breves días. Lleva el libro un magnífico retrato de | la gentil artista Gloria del libro, y si el éxito de la edición iguala al délas cancio  nes que obtienen en los teatros y salones, puede asegurarse que no tardarán en ven  derse todos sus ejemplares. Canción de Cuna 01 I ¡Cuántas veces a mi amante, al hablar tras de la reja, _ le escuché que en un chiquillo la ventura se refleja. Y decía entusiasmado: Ya verás con que emoción, cuando duerma el angelito cantarás esta canción: Duerme tranquilo; mi niño duerme.... Mírame atento cuando despiertes, porque en tus ojos ve mi ilusión los ojos del hombre que es dueño absoluto de mi corazón. II Al llegar, por mi ventura, ese día ambicionado, contemplando al angelito él estaba emocionado. Yo a los dos los contemplaba con cabal satisfacción, y orgullosa me sentía al cantar esta canción: Duerme tranquilo; mi niño duerme.... Mírame atento cuando despiertes, porque en tus ojos ve mi ilusión los ojos del hombre que es dueño absoluto de mi corazón. III Fué la suerte veleidosa, y mi amante, perturbado, sin razón que lo motive a los dos ha abandonado. Yo, sentada ante la cuna y embargada de emoción, contemplando al angelito ahora canto esta canción: Duerme tranquilo, mi niño duerme.... Mírame atento cuando despiertes, porque en tus ojos ve mi ilusión los ojos del hombre que fué sólo un sueño de mi corazón. Yo miro tus ojos, y en ellos le miro, y pienso que sigue queriéndonos mucho... que no hubo traición.... F elipe , P érez C apo . (1) tsta canción, que figura en el libro «cancionero de amores», está alcanzando en España un éxito ex- 'Í' traordinario. CASA INTRODUCTORA -Tejidos - Mercería - Ropería - Sombreros — Ventas por mayor y menor JSoot i ncl i no K. Propietario de los afamados Trúes de un ancho y doble, Marca LA R0SAR1NA — A y A — A -------------------------------------------------- - -------------------- SIN COMPETENCIA ---------------------------- 219 - San Jerónimo - 231 — Córdoba «» 22 Jabón “ Campana ” BIBLIOGRAFIA ¿C... por onde?... Almanaque Gallego para 1921 Hemos recibido, agradeciéndolo en lo que vale, un ejemplar del renombrado almanaque que, para brillo de las letras hispano-argentina y vindicación de episo  dios históricos que la pasión había fal  seado, viene editando nuestro distinguido compatriota y galano escritor, Don Ma  nuel Castro Lope/,, personalidad que ha conseguido destacarse con relieve en la literatura hispano-argentina. El ejemplar que nos ocupa acusa, si cabe decirlo, un progreso, y además de las exquisitas producciones literarias que contiene, exornan las páginas del alma  naque notas gráficas de sumo interés y amenidad, evocadoras de personas y cosas de la bella y meiga tierruca galaica. One el almanaque gallego siga, por muchos años, aportando su valioso con  curso a los elevados ideales que su autor persigue. Señor Director de la Revista A T erra . Don Manuel Fernandez González. Pte. Distinguido Director y amigo: Tenia pensado contestar a las intempe  rancias del ex-escribiente Don Rogelio Cabezas, con un alegato sobre mi actua  ción en el seno de la colectividad, en parangón con la del ilustre ex-gerente y corresponsal, pero su réplica inserta en el número anterior, dice con claridad, quien es el contrincante. Solo dejaré aclarado los siguientes puntos : i°. Que de la Asociación Española, me retiré por mi voluntad, previa presentación de mi renuncia al puesto que desempe  ñaba. 2 o . Que nunca hice propaganda en con  tra de « El Diario Español » por que ni tuve ni tengo motivos para hacerlo, aun que figure como agente el célebre « apo  logista » de escritores contemporáneos. 3 o . Que nunca me permití faltarle al respecto al Señor ex-gerente, llamándole como asevera « inteligente » lo que debe ser una confusión de frases. Doy por terminado el asunto « cabezada » al que no volveré aun que el « escribidor » lo desee, pues bien se me alcanza que la forma de exhibirse es muy amplia y por salir fotografiado o en letras de molde, hasta hay quien se suicida. Disponga de su affmo. amigo y S. S. B enjamín M artínez C abilla Córdoba Marzo -1 de 1921. sjc Saavedra Norte, 133. Ó' OOUSTTO Xaciuto d ’ a Chontada era un vello picapreitos de mil demoros. Non había abogado, por listo que fora, que s ’ astrevese c-o él: nin aínda os máis vellos e práutecos. Atopáballe volta a todo. Tiña tanta habilidá como picardía é sempre buscaba unhasaida por enrevesada que fora a custión. Era un home bueno, (aunque de bo tiña pouco ), que n ’ había qu ’ o pagase en tocan  te ó inxenio. Todol os retorcidos ou falcatruas topaban n ’ el un defensor y hastra un amigo, tempo andando. A sua sona chegara hastr ’ a vila. Eran conecidas é comentadas suas orixinales saidas e voltas en custiós d' en  revesado amaño. — Señor Xaciuto, ¿ qué lie parez d ’ es  to? — Espricábanlle o caso, e un pouco que pasara buscáballe a volta ou saida. — Vosté e o mesmo demoro, — decía o consultado cheo d ’ alegría e gozando xa n-o daño que ’ iba á causarlle ó veciño es  treñíante. O vello cureal era alegre e falangiieiro : o mesmo tomaba dous ou tres pratos de callos ou unha empanada, verbi gracea, que bebía oito copas, s ’ atopaba quen 11 ’ as pagase. Sollo n-unha acasión o señor Xaciuto andaba pensativo e bastante preocupado. Era n-él ben estrano. Sollo e sin fami  lia, as suas contas tiñ ’ as todas arranxadas : non lie daban rompedeiros de cabeza nin o percuro nin a maneira de vivir. Sempr ’ había pipiólos que dempois de pagadle o sen traballo, con esprendidés, couvidávano logo d ’ a consulta; é sobre todo o ganar o xuiceo, non era pequeña a esmorga que celebraban, paga, natural  mente pol-o que saia c ’ a sua. Un d ’ os veciños dixolle n-o adro ó velo tan preocupado : — ¿ Qué ten ? ¿ qué lie pasa, señor Xacinto ?. .. — A mín o jue me amoca , e o saber ! — contestón pensátivo, si cabe, máis que di  ñantes. — ¡Cómo!.... dixeno á unha os qu ’ o ou virón. — Sí, meus amigos, sí : e non ten volta : en se/ qu o abogado vai amolarme.... pero non sci por onde. Po-la recóleución, F. PORTELA PEREZ Cigarrillos “ Hoyo de fnonterrey 1 * 23 Charadas en Gallego I ¡Segunda segunda, lodo: Como mi segunda lerda, Métoch'a 11190 plo-as gorxas Hastra sacarch ’ a pinncira! II Pol-a salvaceon d ’ a y — alma Ku xúroche miña rula, Ou ’ aude en dous tres teño un lodo, ¡Eu nunca emprima segunda.' Al socio que nos remita las verdade  ras soluciones de estas dos charadas an  tes del día 30 del mes actual, le regala  remos un ejemplar de la preciosa obra de Jaime Solá, titulada «Ramo Cativo». De ser varios los socios que mandaran soluciones exactas, se sorteará dicho libro entre las personas a que hallan acertado. Soluciones — A la charada relámpago: SOLTERÓN A las escritas en gallego : MARICA — TIRAPUXA Mandaron soluciones exactas a estas últimas los señores Salvador Caraza, José Díaz, Rodolfo Riquelme, Jacinto López, Serafín González, Camilo Cortizo, Jesús Rodríguez, Ernesto Samoeiro y Waldo Suarez. Sorteado entre los señores solucionis  tas el premio que era un ejemplar de «La Patria de Colón», le tocó en suerte al se  ñor Rodolfo Riquelme. Charada-fácil Por B. M. C. Para las bellas lectoras de la Revista A T erra . Tiene prima dos la señorita, que vive en frente de mi casita: como tiene /res en su huertita, que ya se sahe es la plan tita, de la cual vive la pobrecita. Todo , — animalito, molusco, chiquito. Charada Por I!. M. C. A su estimado pariente Manuel Martí  nez García. Parte del cuerpo Prima y segunda'. Lo que no es bueno Una /res, abunda. Tras hes y prima, El sol se oculta, Cuando se asoma Ya la penumbra. El Todo, nombre Muy masculino, A quien yo llamo Por su sobrino. :| í Viniéronse a las manos un perito y un dentista, y este último le pegó al primero tan soberbia bofetada que le hizo saltar dos muelas. Encolerizado el perito, dióle con el metro en las espaldas a su contri  cante, haciéndole caer de bruces. Aquel mismo día se encontró el perito sorprendido, con la siguiente cuenta que le envió su enemigo: “ Por la extracción de dos muelas, diez pesetas ” . Sin perder la calma, cogió pluma y papel y escribió esta otra cuenta que remitió se  guidamente al dentista: “ Para medir unas espaldas con el metro, honorarios: 50 pesetas. ” ❖ * * JEROGLÍFICO T la E Confesábase unha vella d ’ o viceo que tiña de xogar á brisca. O confesor botoulle unha boa reprimenda e dixolle que considerase en primeir lugar o tempo que perdía. — Ay, señor — repricou a vella — ten razón ! ¡ Pérdese tanto tempo en baraxar as cartas ! ❖ * * Le preguntaron a Miltón si hacía es  tudiar muchas lenguas a sus hijas, y él contestó : — Una mujer, tiene bastante con la suya. imp. y Litografía LA SLZBVIRIANA - Córdoba