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Cifras e imágenes: una aproximación cuantitativa a los petroglifos gallegos

Rodríguez Rellán, Carlos; Vázquez Martínez, Alia; Fábregas Valcarce, Ramón

Abstract

Con el objetivo de ofrecer una primera aproximación a cuestiones tan fundamentales como el número de estaciones que conforman el fenómeno rupestre gallego, su composición temática o su distribución geográfica, hemos llevado a cabo un vaciado del Preinventario del Servizo de Arqueoloxía de la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural de la Xunta de Galicia. La base de datos obtenida ha sido analizada posteriormente por medio de sistemas de información geográfica y software estadístico. En la actualidad, se conocen un total de 3.374 estaciones rupestres distribuidas de modo desigual a lo largo del territorio gallego. Su análisis evidencia el dominio absoluto de las figuras geométricas frente a las naturalistas, pero también la existencia de una considerable heterogeneidad que se manifiesta no sólo en la densidad de petroglifos, sino también en la frecuencia relativa de motivos, en su tendencia a comparecer o no de modo conjunto en los mismos paneles o en la propia implantación de las rocas grabadas en el paisaje.

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Copyright: © 2018 CSIC. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia de uso y distribución “Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional” (CC BY 4.0). Cifras e imágenes: una aproximación cuantitativa a los petroglifos gallegos Figures and images: a quantitative approach to the petroglyphs of Galicia Carlos Rodríguez Rellána, Alia Vázquez Martíneza y Ramón Fábregas Valcarcea TRABAJOS DE PREHISTORIA 75, N.º 1, enero-junio 2018, pp. 109-127, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2018.12206 RESUMEN Con el objetivo de ofrecer una primera aproximación a cuestiones tan fundamentales como el número de estaciones que conforman el fenómeno rupestre gallego, su composición temática o su distribución geográfica, hemos llevado a cabo un vaciado del Preinventario del Servizo de Arqueoloxía de la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural de la Xunta de Galicia. La base de datos obtenida ha sido analizada posteriormente por medio de sistemas de información geográfica y software estadístico. En la actualidad, se conocen un total de 3.374 estaciones rupestres distribuidas de modo desigual a lo largo del territorio gallego. Su análisis evidencia el dominio absoluto de las figuras geométricas frente a las naturalistas, pero también la existencia de una considerable heterogeneidad que se manifiesta no sólo en la densidad de petroglifos, sino también en la frecuencia relativa de motivos, en su tendencia a comparecer o no de modo conjunto en los mismos paneles o en la propia implantación de las rocas grabadas en el paisaje. ABSTRACT With the aim of offering a first approach to issues of such importance as the number of sites that make up the Galician rock art, their iconographic variability or geographical distribution, we have analysed the official archaeological inventory of the Galician autonomous government (Servizo de Arqueoloxía da la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural de la Xunta de Galicia). The database obtained was subsequently analyzed by using Geographic Information System and statistical software. The results show how, nowadays, there is a total of 3,374 known petroglyphs unevenly distributed across the Galician territory. Our analysis shows an absolute predominance of geometric motifs over the naturalists, but it also hints at the existence of a remarkable heterogeneity, which becomes patent not only in the density of petroglyphs, but also in the relative frequency of motifs and their tendency to appear or not together on the same panels or with respect to the location of rock art sites on the landscape. Palabras clave: Estadística espacial; SIG; Arte rupestre; Prehistoria reciente; Noroeste de la Península Ibérica. Key words: Spatial statistics; GIS; Rock art; Late Prehistory; Iberian Northwest. 1. INTRODUCCIÓN Hace ya más de cien años que vieron la luz las primeras aproximaciones, más o menos sistemáticas, al estudio de los grabados rupestres al aire libre de Galicia. Desde entonces, estas manifestaciones se han transformado en un elemento idiosincrático de la arqueología y la cultura gallega, dando lugar a una considerable cantidad de publicaciones producidas tanto por aficionados y arqueólogos locales como por señalados especialistas extranjeros, caso de H. Obermaier (1925), E. MacWhite (1951), E. Anati (1968) o R. Bradley, cuyo impacto se ha extendido —en ocasiones— más allá de las fronteras de esta comunidad (p. ej. Bradley 1997). En ese marco, resulta sorprendente que —con una tradición investigadora secular y bien asentada— el estado de la catalogación del fenómeno rupestre todavía presente claras deficiencias, que contrastan con los a Grupo de Estudos para a Prehistoria do Noroeste Ibérico-Arqueoloxía, Antigüidade e Territorio da USC (GEPN-AAT). Dpto. de Historia, Facultade de Xeografía e Historia. Universidade de Santiago de Compostela. Praza da Universidade 1. 15782 Santiago de Compostela. Correo e.: [email protected] https://orcid.org/0000-0001-5884-6592; alia.v[email protected] https://orcid.org/0000-0003-1571-2759; ramon. [email protected] https://orcid.org/0000-0002-7940-6884 Recibido: 4-XII-2016; aceptado: 20-V-2017. 110 Carlos Rodríguez Rellán, Alia Vázquez Martínez y Ramón Fábregas Valcarce Trab. Prehist., 75, N.º 1, enero-junio 2018, pp. 109-127, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2018.12206 avances experimentados en el plano teórico-metodoló- gico a lo largo de los últimos 30 años. De este modo y hasta día de hoy, los investigadores no disponían de información sobre el total de petroglifos catalogados, desconocían su distribución geográfica concreta y el número que los distintos tipos de representaciones tenían en el conjunto del corpus rupestre galaico (Vázquez Martínez et al. 2016). Cabe señalar que, en clara contradicción con la visión generalista que se tiene desde la investigación con respecto al fenómeno rupestre al aire libre, nunca se ha abordado el inventario de estas manifestaciones de forma integral para todo el territorio gallego, a diferencia de lo que —por ejemplo— sí ha ocurrido con el megalitismo (Rodríguez Casal 2006). Destaca, por el contrario, la hegemonía que ha ejercido tradicionalmente el núcleo rupestre pontevedrés, protagonista casi exclusivo de exploraciones, artículos y monografías hasta bien entrado el siglo XX, hecho que explica —si bien sólo en parte— la densidad de estaciones documentadas en esa provincia. Pese a dichas limitaciones, el incremento del censo rupestre galaico a lo largo del último siglo ha sido prácticamente exponencial: del medio centenar de rocas identificadas hacia 1917, se pasó a las 250 recopiladas en la primera gran monografía sobre el arte rupestre de nuestra comunidad (Sobrino-Buhigas 1935) 1. Casi 50 años después, García Alén y Peña Santos (1980) mencionaban cerca de 400 rocas grabadas, tan sólo en la provincia de Pontevedra. Finalmente, Vázquez Rozas (2006) ofrecía un último recuento que abarcaba ya las cuatro provincias gallegas y situaba el número de petroglifos ligeramente por encima de los 1.000 efectivos, aún muy lejos —sin embargo— de las más de 3.400 rocas que se conocen en la actualidad. Aunque a cuentagotas, algunos investigadores han ido más allá del mero recuento de estaciones rupestres, incorporando también estadísticas a sus análisis. Ya a finales de los 1970, Cabaleiro Manzanedo et al. (1976) exploraron —por medio de regresión lineal— la relación entre cérvidos y combinaciones circulares a partir de una muestra de 41 paneles, dos tercios de los cuales se localizaban en el área de Campo Lameiro y Cotobade (Pontevedra). Poco después, en su catálogo de los petroglifos de Pontevedra, García Alén y Peña Santos (1980) proporcionan una estadística descriptiva básica y sobre este mismo inventario, Cancela Rey et al. (1984) emplearon análisis clúster para evaluar el grado de asociación existente entre distintos tipos de 1 En este trabajo se aventuraba que el número real de rocas grabadas en la provincia de Pontevedra podría llegar a ascender a unas 500 (Sobrino Buhigas 1935: 22), una estimación que, si en ese momento podía parecer hiperbólica, apenas supone un 30% del catálogo disponible en la actualidad para esta provincia. motivos del repertorio rupestre. Nuevamente, Vázquez Rozas (2006) protagoniza la última aproximación de este tipo, manejando por primera vez una base de datos de cierta amplitud (1.006 efectivos) con la que lleva a cabo estadísticas descriptivas como tablas de contingencia y porcentaje de coincidencia. Resulta curioso constatar que, a medida que se incrementa el tamaño muestral, los resultados alcanzados por este tipo de estudios se vuelven menos concluyentes, como puede deducirse —por ejemplo— del cotejo de las conclusiones obtenidas por Cabaleiro Manzanedo et al. (1976) y por Cancela Rey et al. (1984). Como veremos, esta circunstancia se repite en algunos de los cálculos ejecutados en este trabajo, lo que demuestra —a nuestro juicio— la enorme variabilidad y complejidad que se esconde tras el fenómeno rupestre galaico. 2. OBJETIVOS El objetivo fundamental de este trabajo es comenzar a suplir la ausencia de aproximaciones al arte rupestre gallego, que incluyan todo el territorio de nuestra comunidad a la hora de abordar cuestiones tan simples y al tiempo tan fundamentales como el número total de estaciones rupestres conocidas, su naturaleza o su distribución espacial. Con este fin, abordamos la revisión sistemática del Preinventario del Servizo de Arqueoloxía de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural (Consellería de Cultura e Turismo, Xunta de Galicia). El momento actual resulta propicio para llevar a cabo una aproximación de estas características. Por un lado, la generalización de herramientas informáticas de gran potencia y bajo coste permite una gestión eficiente de una elevada cantidad de datos, incluso cuando éstos se encuentran distribuidos por áreas muy extensas (en nuestro caso, circa 30.000 km2). Por otro lado, en los últimos años, hemos asistido a la afortunada superación de las actitudes restrictivas respecto al acceso y consulta del inventario de bienes arqueológicos de la Xunta de Galicia, que se habían producido durante la década de los 90 y el primer lustro de este siglo. El Preinventario presenta notables limitaciones y carece todavía de una versión digital, obligándonos a emprender una larga y tediosa labor de revisión manual de los archivos correspondientes a los 313 ayuntamientos gallegos. A pesar de ello, la información que contiene es un manantial sorprendentemente inexplotado por lo que al arte rupestre se refiere. Partiendo de la base de que trazar los perfiles de un fenómeno arqueológico requiere conocer (cuando menos de modo aproximado) los elementos que lo componen, la determinación del número de petroglifos catalogados en el territorio gallego se constituía Cifras e imágenes: una aproximación cuantitativa a los petroglifos gallegos 111 Trab. Prehist., 75, N.º 1, enero-junio 2018, pp. 109-127, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2018.12206 como uno de los objetivos principales de este trabajo. Los resultados nos han permitido certificar que dicho número —3.374— es muy superior al que hasta ahora manejaban los investigadores, triplicando el del último recuento publicado (1.006 rocas: Vázquez Rozas 2006). El número de estaciones rupestres que manejamos en este artículo, a pesar de su notable incremento con respecto a trabajos anteriores, debe ser considerado bastante contingente y meramente aproximativo, toda vez que el incesante goteo de descubrimientos en las cuatro provincias continúa e incluso se ha visto incrementado en los últimos años, gracias a las aportaciones de investigadores tanto pertenecientes a la academia como ajenos a ella (Cernadas Sande 2007; Fábregas Valcarce y Rodríguez Rellán 2012). La intensidad de la investigación podría estar detrás de algunas de las concentraciones de petroglifos detectadas en nuestra comunidad, por lo que es muy posible que parte de los vacíos tengan también una causa similar. Además, tratamos de ofrecer una primera aproximación al estudio a escala autonómica del arte rupestre gallego, evaluando parámetros como la frecuencia relativa y la distribución geográfica de ciertos tipos de motivos (cazoletas, combinaciones circulares, zoomorfos…) o la variabilidad regional de este fenómeno. Finalmente, hemos analizado la asociación de los distintos tipos de figuras en un mismo panel, aprovechando que el Preinventario incluye una descripción, más o menos detallada, de los grabados identificados en cada petroglifo. En trabajos anteriores (Fábregas Valcarce et al. 2009; Fábregas Valcarce y Rodríguez Rellán 2012, 2015), mencionábamos el enorme riesgo que suponen las propuestas interpretativas sobre los petroglifos gallegos que aspiran a tener un alcance global sobre aproximaciones meramente impresionistas basadas en datos parciales de naturaleza local o, en el mejor de los casos, regional. Con el actual pretendemos ofrecer unas bases de conocimiento mínimamente representativas que permitan a los investigadores construir un armazón interpretativo más sólido acerca del arte rupestre del Noroeste de la Península Ibérica. 3. METODOLOGÍA 3.1. Inventario: características y limitaciones A lo largo del año 2013, uno de nosotros (AVM) llevó a cabo el vaciado de las entradas correspondientes a las estaciones con arte rupestre —de cronología prehistórica o no— incluidas en el Preinventario del Servizo de Arqueoloxía de la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural (DXPC, en adelante). Como paso previo a la recogida sistemática y ordenada de información, se diseñó una base de datos. Para la geolocalización de los petroglifos se incluyeron las coordenadas UTM en el sistema EPSG:23029, el ayuntamiento y la provincia, además de datos destinados a ofrecer una descripción mínima de la roca insculturada (material, dimensiones del soporte, grado de inclinación…) y de su entorno inmediato (tipo de sustrato, usos del suelo…). El núcleo central de la base de datos, sin embargo, tenía como objetivo la recogida de la mayor cantidad de información posible sobre los grabados, incluyendo una clasificación tipológica básica de los motivos que siguió la propuesta de Peña Santos y Vázquez Varela (1979: 8). Dicha clasificación se fundamentó en tres grandes categorías (Geométricos, Naturalistas e Históricos), cada una dividida —a su vez— en varios subgrupos (Fig. 1). En una cuarta categoría (“Varia Prehistóricos”) se incluyeron los motivos cuyas características o escaso peso porcentual (p. ej. espirales) no se acomodaban en las anteriores. La diferenciación entre motivos históricos y prehistóricos se basó en las características de los motivos representados (cruciformes, alfabetiformes, tableros de juego…), así como de los propios grabados (surcos con sección en “V” y menor grado de erosión) (Costas Goberna y Pereira García 1998). Esta fase de nuestra investigación se enfrentó a dos grandes obstáculos. El primero fue la ausencia en el Preinventario de una ficha específicamente diseñada para recoger las singularidades del arte rupestre. Esta circunstancia —lógica dado el carácter general de dicho inventario— ha imposibilitado contar con información relevante para el análisis del arte rupestre (como, por ejemplo, la descripción microtopográfica del afloramiento o el estudio más exhaustivo del área grabada); véanse las bases de datos propuestas, entre otros, por Carrera Ramírez (1996) o Seoane-Veiga (2009). Fig. 1. Tipos de motivos que conforman los grupos de análisis considerados en este artículo (a partir de calcos de A. de la Peña Santos (García Alén y Peña Santos 1980) y F. J. Costas Goberna (Costas Goberna y Peña Santos 2011). 112 Carlos Rodríguez Rellán, Alia Vázquez Martínez y Ramón Fábregas Valcarce Trab. Prehist., 75, N.º 1, enero-junio 2018, pp. 109-127, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2018.12206 La segunda dificultad tuvo que ver con la propia naturaleza del Preinventario del Servizo de Arqueoloxía de la DXPC: una obra colectiva, fruto del trabajo de decenas de arqueólogos a lo largo de más de tres décadas. Su carácter coral y diacrónico lleva implícita una obvia variabilidad que también se manifiesta en la calidad y exhaustividad de las informaciones recogidas. Dicha heterogeneidad obedece a la diversidad de criterios entre los arqueólogos, a su nivel de formación o a los medios técnicos disponibles en cada momento. Uno de los aspectos donde se hace patente dicha diversidad de criterios es en el uso del concepto de “estación rupestre”. Unos autores identifican cada roca grabada por separado, mientras otros han tendido a agrupar bajo dicho término conjuntos de dos o más piedras. En este artículo, hemos optado por denominar así a los paneles que formen parte del mismo afloramiento o que se dispongan a una distancia inferior a 2 m 2. La falta de formación específica en arte rupestre de muchos de los arqueólogos responsables de la catalogación, unida a la dificultad que supone la lectura de algunos paneles debido a su deficiente conservación, explican que la identificación y descripción de los grabados deba ser considerada, en muchos casos, como meramente orientativa. Prueba de ello es que el simple recurso a la iluminación artificial nos ha permitido descubrir motivos inéditos incluso en estaciones que han sido referentes para la investigación durante décadas (Fábregas Valcarce 1992, 2010; Fábregas Valcarce et al. 2009). Los notables resultados que empiezan a lograrse gracias a la generalización de nuevas tecnologías como la fotogrametría (Ortiz Sanz et al. 2010; Carrero Pazos et al. 2016; Vilas Estévez et al. 2017) suponen un claro estímulo para la mejora futura del registro del arte rupestre gallego. Y es que los medios técnicos disponibles en el momento de la elaboración del trabajo de campo tienen una importancia obvia no sólo para el registro de los grabados, sino incluso para su correcta localización en el espacio. Dicha problemática se manifiesta con claridad al comparar las entradas más antiguas —realizadas a mediados de los años 1980— con otras recientes, en las cuales ya se había generalizado el uso del GPS. 2 Ésta podría ser considerada —en la práctica— la distancia mínima con relevancia cartográfica, dadas las resoluciones disponibles en la actualidad para el conjunto del área de estudio: nube de puntos LiDAR, con una densidad media de 0,5 puntos/m2, que permiten generar modelos digitales del terreno con una resolución real aproximada de entre 1 y 3 m, dependiendo de la zona. 3.2. Tratamiento de los datos En los análisis descritos en este trabajo se ha empleado el software SIG GRASS GIS en su versión 7.3. (GRASS Development Team 2015) y el entorno de programación estadística R en su versión 3.3.1 (R Core Team 2016). Ambas herramientas se han integrado gracias al paquete rgrass7 (Bivand 2016), usándose —además— paquetes específicamente centrados en la estadística espacial, como gstat (Pebesma 2004), spatstat (Baddeley et al. 2015) o raster (Hijmans 2016), entre otros. Como base para la cartografía incluida en el apartado gráfico de este artículo, se ha recurrido a los modelos digitales del terreno del ASTER Global Digital Elevation Model, con una resolución aproximada de 90 m (accesible de modo gratuito a través, entre otros, de LP DAAC o Reverb | ECHO de la NASA). Cuando ha sido necesaria la obtención de datos más precisos sobre aspectos tales como la altitud, se ha empleado el modelo digital del terreno con paso de malla de 5 m, generado a partir de los vuelos del Plan Nacional de Ortofotografía Aérea del Instituto Geográfico Nacional (obtenido en el Centro de Descargas del Centro Nacional de Información Geográfica del Ministerio de Fomento). Sobre dichas bases cartográficas, se ha plasmado el mapa vectorial conteniendo la ubicación de los petroglifos recogidos durante el vaciado del Preinventario del Servizo de Arqueoloxía de la DXPC. A partir del mismo, se realizaron mapas kernel (mapas raster mostrando la densidad de arte rupestre a lo largo del territorio gallego) de diversos tipos de grabados, calculados mediante la función de densidad gaussiana (Okabe et al. 2009) y empleando las herramientas disponibles a tal efecto en GRASS GIS (v. kernel). Por su parte, la predicción de la diversidad temática del arte rupestre a lo largo del territorio gallego se ejecutó por medio de kriging ordinario, recurriendo a varios de los paquetes de R anteriormente mencionados. El kriging es un método de interpolación que permite estimar —para la totalidad de la superficie del área de estudio— los valores de una determinada variable disponibles inicialmente sólo en puntos concretos de dicha área. En nuestro caso, son los lugares donde se han localizado estaciones rupestres (una descripción detallada de este método, por ejemplo, en Conolly y Lake 2006: 97 y ss.). Con el objetivo de facilitar la lectura de los mapas kernel y de diversidad temática, los resultados obtenidos fueron reclasificados a una escala categórica de tipo ordinal, estableciendo como umbral los diferentes cuartiles así como el 10% de los valores más altos. De este modo, se definieron un total de cinco categorías diferentes (Muy Baja, Baja, Media, Alta, Muy Alta). Cifras e imágenes: una aproximación cuantitativa a los petroglifos gallegos 113 Trab. Prehist., 75, N.º 1, enero-junio 2018, pp. 109-127, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2018.12206 En cuanto a los métodos estadísticos empleados, la identificación de posibles clústeres o agrupaciones se llevó a cabo por medio de dos de los algoritmos más frecuentemente empleados para este fin (Tan et al. 2005): DBSCAN (Density-Based Spatial Clustering of Application with Noise) (Ester et al. 1996) y OPTICS (Ordering Points to Identify the Clustering Structure) (Ankerst et al. 1999). Ambos métodos se basan en el análisis de la densidad de puntos como método de agrupamiento local, separando regiones de alta densidad de otras en las que ésta es más baja. La aplicación de ambos métodos debe tener en cuenta parámetros fundamentales como el radio o vecindario que servirá como límite a la hora de intentar identificar las agrupaciones (ε) y el número mínimo de puntos requeridos para poder conformar un clúster (MinPts). El umbral óptimo inicial tanto para ε como para MinPts se estableció a partir del cálculo previo de k-means, siguiendo el procedimiento habitual en estos casos (Tan et al. 2005: 487 y ss.). La asociación entre grabados como cazoletas, combinaciones circulares, zoomorfos o armas y entre los distintos clústeres o agrupaciones identificadas en el área de estudio ha sido evaluada mediante un simple análisis de correspondencias (Greenacre 2007). A su vez, la asociación entre distintos motivos dentro de un mismo panel ha sido calculada para cada pareja mediante el coeficiente o q de Yule (Agresti 2007). 4. LOS PETROGLIFOS GALAICOS, UNA REALIDAD ESTABLECIDA EN NÚMEROS El vaciado del Preinventario del Servicio de Arqueoloxía de la DXPC dio como resultado la obtención de una base de datos compuesta por un total de 3.374 estaciones rupestres 3, distribuidas de modo desigual entre las cuatro provincias gallegas (Fig. 2). Pontevedra concentra más de la mitad de los petroglifos de toda Galicia (1.998, el 59,22%). Le sigue, a mucha distancia, A Coruña (778, el 23,06%). Las dos provincias orientales disponen en su territorio de un censo más reducido: Ourense (400, el 11,85%) y Lugo (198, el 5,87%). El examen de las 3374 estaciones nos permite entrever el peso aproximado de los distintos grupos y tipos de motivos en los que se ha clasificado tradicionalmente al arte rupestre gallego (Fig. 3). El recuento confirma las impresiones de autores anteriores (Peña Santos y Vázquez Varela 1979; Costas Goberna y Novoa Álvarez 1993; Peña Santos y Rey García 2001) de que esta arte es de naturaleza fundamentalmente geométrica, pues 3 Otras 28 estaciones carecían de información que permitiese su geolocalización por lo que fueron eliminadas de nuestro análisis. Si las consideráramos, el número total de petroglifos ascendería a 3.402. algún motivo encuadrable en dicho grupo está presente en 2.747 rocas (81,42% del catálogo). En cambio, los principales temas naturalistas comparecen tan solo en 381 estaciones (el 11,29% de los petroglifos conocidos), con un peso porcentual menor incluso que el de los grabados históricos (943 rocas, el 27,95%). Incrementando algo más nuestra escala de análisis, podemos comprobar como —dentro del grupo geométrico— hay un dominio claro de los grabados de mayor sencillez —las cazoletas—, presentes en 2.091 rocas (61,97% del total). Les siguen, ya de lejos, las Fig. 2. Distribución espacial del Preinventario de arte rupestre al aire libre del Servizo de Arqueoloxía de la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural de la Xunta de Galicia. Base Cartográfica: ASTER Global Digital Elevation Model, con una resolución aproximada de 90 m (en color en la edición electrónica). Fig. 3. Número de petroglifos en los que se documentan los tipos de motivos contemplados en este estudio. 114 Carlos Rodríguez Rellán, Alia Vázquez Martínez y Ramón Fábregas Valcarce Trab. Prehist., 75, N.º 1, enero-junio 2018, pp. 109-127, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2018.12206 combinaciones circulares (1.118 rocas, el 33,14%) y los círculos simples (819 rocas, 24,27%). Resaltamos, no obstante, que sumados estos dos últimos elementos (véanse Peña Santos y Vázquez Varela 1979; Costas Goberna y Novoa Álvarez 1993), las figuras circulares aparecerían en el 44,36 % de los petroglifos (1.497 rocas) 4, reduciendo así ligeramente su distancia con respecto a las cazoletas. El censo de figuras circulares podría incrementarse más incluso si sumásemos los laberintos (24 rocas, 0,71% del total) y espirales, estas últimas incluidas —dado su escasísimo número— en la categoría de “Varia Prehistóricos”. Por otro lado, considerando la larga vida que parecen haber tenido las cazoletas —sugiriendo que al menos una parte fueran de cronología plenamente histórica—, es factible que la temática circular hubiese sido la hegemónica en la categoría de grabados prehistóricos. El agregado de cruciformes y motivos diversos de época histórica (alfabetiformes, tableros de juego…) está presente —en su conjunto— en 943 casos (27,95% del total) (Fig. 3), dando testimonio de la importancia que el grabado en la roca habría tenido a lo largo de la historia de Galicia, bien como método de simple delimitación territorial, bien como expresión lúdica, artística o incluso religiosa. Las representaciones de cronología histórica comparecen en los mismos paneles que los grabados prehistóricos en un 57,48% de las ocasiones, frente al 42,52% en que lo hacen aisladamente. La importancia que alcanzan en solitario sugiere que su papel fue más allá del de mera herramienta de cristianización o de apropiación simbólica de los petroglifos prehistóricos, constituyéndose —por sí mismos— en un recurso reiteradamente utilizado por las sociedades campesinas gallegas. Es probable que el inventario que aquí se presenta permita tan solo esbozar el peso real que estos motivos habrían tenido dentro del corpus rupestre gallego, dada la tradicional resistencia de muchos arqueólogos a considerar las cruces y similares como un elemento con un interés o valor patrimonial lo suficientemente alto como para introducirlo en las catalogaciones. La sección denominada “Varia Prehistóricos” hace referencia a una serie de grabados cuyo escaso número, morfología o nivel de alteración no permiten asignarlos a ningún otro conjunto (caso de surcos o figuras incompletas de difícil interpretación), o bien poseen unas características definidas pero sin encaje claro en las categorías principales y cuyos pocos efectivos tampoco per- 4 Debe de tenerse en cuenta que el total de 1.497 no resulta simplemente de sumar las rocas con combinaciones circulares (1.118) y con círculos simples (819). De haberlo hecho así los paneles con una presencia conjunta de ambos tipos de motivos, habrían sido contabilizadas dos veces, sobrerrepresentando el agregado de círculos simples y combinaciones circulares. miten crear un grupo propio a efectos de análisis. Este último es el caso de espirales, antropomorfos, paletas o las figuras tradicionalmente interpretadas como idoliformes (en 660 rocas, el 19,59% del inventario, Fig. 3). El grupo naturalista comprende los tipos de motivos zoomorfos y de armas. El primero engloba sobre todo representaciones de cérvidos, pero también de équidos, ovicápridos, bóvidos o cánidos— se han documentado en 335 rocas (9,93% del corpus rupestre gallego, Fig. 3). El grupo de las armas está presente solamente en 58 rocas (1,72%). Los puñales, alabardas y lo que tradicionalmente se ha considerado como representaciones de escudos, han sido objeto de atención y debate entre los especialistas, al ser de los pocos grabados cuyo referente real podría permitir una datación aproximada. Sin embargo y como acabamos de ver, su escaso peso porcentual evidencia claramente el riesgo de extrapolar su cronología al resto de los motivos con los que comparecen. Debemos tener en cuenta, no obstante, que el número de efectivos del grupo figurativo puede estar relativamente infrarrepresentado en este trabajo debido a los referidos problemas de conservación y documentación del arte rupestre gallego. Estos afectan especialmente a motivos como los zoomorfos, haciendo que su detección pueda resultar difícil y que pasen desapercibidos en el curso de la catalogación del petroglifo. Tal vez no sea casual que aquellas zonas que han gozado de un esfuerzo más sistemático de documentación del arte rupestre sean también las que poseen un repertorio figurativo porcentualmente más robusto. 5. DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DE LOS PETROGLIFOS A LO LARGO DEL NOROESTE PENINSULAR Desde los primeros hallazgos de arte rupestre al aire libre hasta la actualidad, los límites de la distribución espacial de los petroglifos por el territorio gallego han ido ampliándose a medida que progresaba la investigación. La visión tradicional dictaba la existencia de un núcleo claro, localizado en el valle medio del río Lérez —en concreto en los ayuntamientos de Campo Lameiro y Cotobade (provincia de Pontevedra)—, que se extendía por los márgenes de las Rías de Arousa, Pontevedra y Vigo (Peña Santos y Vázquez Varela 1979: fig. 2). Las contadas estaciones localizadas en el resto del territorio gallego, especialmente las situadas fuera de Pontevedra, eran consideradas manifestaciones marginales a la sombra de ese gran foco suroccidental. La asunción de las competencias en materia de cultura por parte del gobierno autonómico gallego (1982) supuso un renovado impulso al inventario del patrimonio arqueológico, coadyuvando a una sensible Cifras e imágenes: una aproximación cuantitativa a los petroglifos gallegos 115 Trab. Prehist., 75, N.º 1, enero-junio 2018, pp. 109-127, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2018.12206 ampliación del territorio rupestre. A dicha expansión ha contribuido también la labor a cargo de investigadores y aficionados (Barandela Rivero y Lorenzo Rodríguez 2004; Cernadas Sande 2007; Fábregas Valcarce et al. 2009; González Aguiar 2011; Fábregas Valcarce y Rodríguez Rellán 2012) 5, que han acabado por empujar los límites del arte rupestre “galaico” incluso más allá de las fronteras del actual territorio gallego. En el marco de esta dinámica, algunas de las manifestaciones inicialmente consideradas como “periféricas” han ido transformándose —con el paso del tiempo y los nuevos hallazgos— en auténticos focos rupestres con una personalidad propia, incrementando con ello la riqueza y la complejidad de este fenómeno. Sin embargo, estas nuevas concentraciones situadas hacia el Norte e interior del territorio gallego están aún lejos de alcanzar la profusión cuantitativa y cualitativa del foco pontevedrés. La distribución de la densidad de estaciones derivada del inventario actual continúa mostrando una clara concentración de rocas en el SO de Galicia, seguida de una disminución —a veces bastante brusca— a medida que avanzamos hacia el Norte y el Este. Esa pauta distributiva es común a buena parte de los motivos considerados en este trabajo, pero caben matices en función de la clase de temas de que se trate. Por ejemplo, el comportamiento del grupo geométrico es bastante distinto del naturalista. El descenso de los zoomorfos es menos marcado hacia el interior que hacia el Norte, aunque el descubrimiento de este tipo de figuras en plena Costa da Morte, en el Noroeste de la provincia de A Coruña (Rodríguez Rellán et al. 2010), sugiere que esta dinámica pueda cambiar en los próximos años. De un modo similar, el comportamiento de las representaciones de armas es más complejo que el del resto de motivos considerados, con algunas de sus grandes concentraciones y estaciones más importantes situadas bastante al interior de la comunidad gallega (Fábregas Valcarce et al. 2009). La representación cartográfica de esas distintas densidades (Fig. 4) indica que la distribución espacial del grupo geométrico (cazoletas, combinaciones circulares, círculos simples y laberintos) es mucho más amplia que la del grupo naturalista (zoomorfos y armas), pues este último se ciñe en gran medida a las áreas costeras suroccidentales o a sus inmediaciones, con el límite oriental definido fundamentalmente por las estribaciones de la Dorsal Gallega. Esta cadena montañosa recorre de Sur a Norte la parte central de esta comunidad y parece haber jugado un papel importante como barrera natural durante la Prehistoria (Criado Boado et al. 1994; 5 Destacamos las aportaciones realizadas en los últimos años por agrupaciones culturales como —entre otros— el Grupo de Arqueoloxía da Terra de Trasancos (http://www.arqueoloxia.com/) o el Colectivo A Rula (https://colectivoarula.wordpress.com/). Carballo Arceo y Fábregas Valcarce 2006; Rodríguez Rellán et al. 2009). El análisis de la distribución que acabamos de presentar nos permite trazar unos límites geográficos relativamente claros para una dinámica espacial apuntada repetidas veces durante los últimos 30 años (Peña Santos y Vázquez Varela 1979; Peña Santos y Rey García 2001; Fábregas Valcarce 2010), si bien de una forma habitualmente impresionista. 6. EL ARTE RUPESTRE GALLEGO, ¿UN FENÓMENO REGIONALMENTE HETEROGÉNEO? Como mencionábamos en el apartado anterior, desde antiguo se han reconocido diferencias regionales en el seno del arte rupestre galaico en la bibliografía especializada. Sin embargo, el análisis de esta variabilidad regional rara vez ha ido más allá de la diferenciación entre las áreas con presencia de motivos naturalistas y aquellas otras con un catálogo conformado exclusivamente por figuras geométricas e históricas. Fig. 4. Mapas kernel mostrando la densidad de diferentes tipos de motivos a lo largo del territorio gallego (en color en la edición electrónica). 116 Carlos Rodríguez Rellán, Alia Vázquez Martínez y Ramón Fábregas Valcarce Trab. Prehist., 75, N.º 1, enero-junio 2018, pp. 109-127, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2018.12206 Con el objetivo de constatar si la diversidad territorial del arte rupestre gallego se reduce a las dos alternativas mencionadas o si, por el contrario, existe un mayor grado de variabilidad interna, hemos intentado identificar aquellas áreas que, por su mayor densidad de petroglifos, podrían haberse constituido como focos o núcleos de especial entidad dentro de este fenómeno. Posteriormente, hemos comparado algunas de las características de las estaciones rupestres de estos núcleos con el objetivo de identificar posibles diferencias entre ellas. 6.1. Identificación de agrupaciones en el inventario de arte rupestre Para poder llevar a cabo una identificación de posibles focos regionales de arte rupestre en nuestra comunidad, hemos recurrido a la estadística espacial y —en concreto— a los análisis clúster por medio de los algoritmos DBSCAN y OPTICS (véase apartado Metodología). Además la aplicación de ambos métodos de agrupación ensayó diferentes umbrales de decisión, dando como resultado la definición de unas agrupaciones de petroglifos con un tamaño y extensión variables (Fig. 5). En el caso de DBSCAN, se estableció un umbral inicial de MinPts = 4 petroglifos y ε = 5.000 m, ambos determinados a partir de los valores alcanzados por el análisis de k-means realizado sobre la base de datos de manifestaciones rupestres del territorio gallego. Dichos parámetros dieron como resultado la identificación de 29 clústeres, que incluían a un total de 2.867 estaciones, dejando otras 507 sin agrupar. Sin embargo, de esos 29 clústeres identificados, sólo 4 poseían un tamaño suficiente (>50 petroglifos) como para obtener resultados representativos desde un punto de vista estadístico (Fig. 6). Además, el tamaño de las agrupaciones resultaba muy descompensado, con una de ellas superando las 2.000 rocas. De modo general, la agrupación resultante de aplicar los parámetros establecidos a partir del k-means parecía apoyar la zonación clásica del arte rupestre gallego, con un gran conjunto occidental, prácticamente coincidente en sus límites con los del grupo figurativo, y una serie de núcleos de menor entidad localizados en el centro, Este y Norte de Galicia (Fig. 5). Con el fin de profundizar un poco más en el análisis de la posible existencia de variaciones internas dentro del arte rupestre gallego, rebajamos el umbral del algoritmo DBSCAN a ε = 3500 m. Esta vez, aumentó a 51 el número de clústeres resultantes, incluyendo a 2.778 petroglifos y dejando sin clasificar a 596 de ellos. De las 51 agrupaciones, 8 presentaban un número significativo de estaciones (Fig. 6). Seguía existiendo una cierta descompensación en cuanto a su tamaño, con el conjunto principal conteniendo más de 800 petroglifos, pero su distribución geográfica resultaba bastante coherente, coincidiendo con regiones cuyos límites naturales y/o históricos están bien definidos, como las penínsulas de Barbanza y Morrazo, el Valle del río Lérez, el Baixo Miño o la comarca de Deza (Fig. 5). En lo que respecta al algoritmo OPTICS, se optó por experimentar con varios umbrales en cuanto al número mínimo de puntos necesario para poder definir un clúster (4, 8, 10 y 20). Como con DBSCAN, los resultados permitieron identificar agrupaciones con diferente extensión geográfica (Fig. 5) y tamaño (Fig. 6). A nuestro juicio el umbral MinPts = 8 aportó los resultados más interesantes, pues identificó unas agrupaciones similares a las anteriormente definidas por DBSCAN ε = 3500. Además, a diferencia de éste último método, los resultados presentaban un mayor equilibrio en cuanto a sus dimensiones. Sin embargo, OPTICS evidenció, como gran obstáculo para su uso, una tendencia a agrupar petroglifos muy dispersos desde un punto de vista geográfico, caso de las estaciones desperdigadas por el interior de las provincias de Lugo y Ourense (Fig. 5). Considerando las características de los grupos identificados a partir de los diferentes métodos y umbrales ensayados, y con el objetivo de contar con una división interna que resultase operativa para nuestros análisis, optamos finalmente por emplear los clústeres más significativos identificados a partir del algoritmo DBSCAN con un umbral de ε = 3500, soslayando las agrupaciones con un tamaño demasiado reducido para su análisis (<50) así como aquellos petroglifos que no habían sido asignados a ningún clúster concreto. Este modo de proceder nos permitió definir 8 grandes clústeres que incluían un total de 2306 estaciones rupestres. Cinco de estas agrupaciones ocupan la zona occidental y suroccidental de Galicia, mientras que las tres restantes se localizan en la parte central y septentrional de la comunidad (Fig. 7). Como método de nomenclatura para dichos clústeres, se respetó la numeración interna generada por el propio algoritmo (Clúster 01, 02…), si bien ésta se complementó —por razones prácticas— con el nombre de la comarca o comarcas en las que se concentraban la mayor parte de los petroglifos de cada grupo. Así el Clúster 01 se correspondería con la Península del Barbanza, el Clúster 02 con el área de Carnota-Muros (A Coruña), el Clúster 06 con las comarcas de Baixo Miño y de Vigo, el Clúster 08 con la comarca del Condado (Pontevedra), el Clúster 20 con la comarca de Carballiño (Ourense), el Clúster 31 con el núcleo Campo Lameiro-Morrazo, el 41 con la comarca de Deza (Pontevedra) y el Clúster 44 con la comarca de Betanzos (A Coruña). Cifras e imágenes: una aproximación cuantitativa a los petroglifos gallegos 117 Trab. Prehist., 75, N.º 1, enero-junio 2018, pp. 109-127, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2018.12206 Fig. 5. Diferentes análisis clúster aplicados con el objetivo de definir posibles agrupaciones de estaciones rupestres (en color en la versión electrónica). 124 Carlos Rodríguez Rellán, Alia Vázquez Martínez y Ramón Fábregas Valcarce Trab. Prehist., 75, N.º 1, enero-junio 2018, pp. 109-127, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2018.12206 el estado de la documentación rupestre en Galicia alcance unos mínimos aceptables de calidad. Será interesante explorar si, con el tiempo, se confirma la aversión que parece vislumbrarse entre los dos motivos más numerosos del catálogo rupestre, cazoletas y combinaciones circulares (con un coeficiente negativo en 6 de las 8 áreas estudiadas, si bien es cierto que en sólo una de ellas alcanza significación estadística). Así mismo, también resultará de interés comprobar si se mantiene la tendencia disociativa entre cruciformes, por un lado, y zoomorfos, Fig. 11. Asociación (q de Yule) entre distintos tipos de motivos dentro de los paneles rupestres de los primeros cuatro clústeres identificados en este artículo (C. Simples: Círculos Simples; C. Circulares: Combinaciones Circulares; Varia Preh.: Varia Prehistóricos; Varia Hist.: Varia Histórico). En color aquellas asociaciones significativas para un intervalo de confianza del 95%. Los asteriscos identifican aquellos valores que probablemente estén condicionados por el reducido tamaño de la muestra. Cifras e imágenes: una aproximación cuantitativa a los petroglifos gallegos 125 Trab. Prehist., 75, N.º 1, enero-junio 2018, pp. 109-127, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2018.12206 combinaciones circulares o cazoletas, por otro. Ello reforzaría la impresión derivada de otros análisis realizados en este artículo, a tenor de la cual los grabados de época histórica habrían tenido una entidad y significado propios e independientes de los grabados prehistóricos. 8. CONCLUSIONES La consulta y análisis sistemáticos del Preinventario de arte rupestre disponible en la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural de la Xunta de Galicia ha revelado un Fig. 12. Asociación (q de Yule) entre distintos tipos de motivos dentro de los paneles rupestres de los últimos cuatro clústeres identificados en este artículo (C. Simples: Círculos Simples; C. Circulares: Combinaciones Circulares; Varia Preh.: Varia Prehistóricos; Varia Hist.: Varia Histórico). En color aquellas asociaciones significativas para un intervalo de confianza del 95%. 126 Carlos Rodríguez Rellán, Alia Vázquez Martínez y Ramón Fábregas Valcarce Trab. Prehist., 75, N.º 1, enero-junio 2018, pp. 109-127, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2018.12206 censo de rocas grabadas que rebasa de largo los 3.000 efectivos, muy por encima de los números manejados en estudios previos. Este hecho subraya las limitaciones cuantitativas y cualitativas de las que adolece el conocimiento actual sobre los petroglifos galaicos, al tiempo que demuestra la pertinencia de contar con un primer análisis cuantitativo del fenómeno rupestre gallego como el que se ofrece en este trabajo. Hemos querido presentar, de un modo sintético, una perspectiva general sobre el conocimiento actual del arte rupestre al aire libre de todo el territorio gallego, respondiendo a cuestiones básicas pero de enorme importancia, como el número de estaciones conocidas, su composición o su distribución geográfica. Para ello hemos recurrido a herramientas como los Sistemas de Información Geográfica y software estadístico. Los resultados alcanzados, aunque condicionados por las limitaciones de un inventario plagado de serios problemas en cuanto a la representatividad y precisión de las informaciones recogidas, nos han permitido esbozar unas líneas maestras sobre el arte rupestre gallego en las que se observa un fenómeno caracterizado por poseer un estilo fundamentalmente geométrico, con cazoletas o combinaciones circulares como los motivos más repetidos. A su vez, el grupo naturalista, compuesto fundamentalmente por zoomorfos y armas, es comparativamente escaso y se encuentra geográficamente más concentrado. En este sentido, las representaciones naturalistas son superadas en número incluso por los grabados de época histórica (cruciformes, alfabetiformes o tableros de juego), cuyas características los convierten en un grupo con interés e importancia propios, no necesariamente ligados a eventos de cristianización de los petroglifos prehistóricos. El análisis de composición y distribución geográfica del arte rupestre confirma la visión tradicional por la cual el cuadrante suroccidental de Galicia se configuraría como un área con una entidad propia, con una riqueza de estaciones rupestres sensiblemente superior en términos cuantitativos y cualitativos a la de otras zonas. Los análisis efectuados evidencian, al mismo tiempo, una gran heterogeneidad y variabilidad regionales del fenómeno rupestre que van más allá de la tradicional dicotomía entre las áreas naturalista y geométrica. Dicha heterogeneidad se expresa tanto en la densidad de estaciones como en la frecuencia relativa de motivos, en la tendencia de éstos a comparecer o no de modo conjunto en los mismos paneles o incluso en la implantación de las rocas grabadas en el paisaje. El reconocimiento de dicha variabilidad enriquece sobremanera al arte rupestre del Noroeste Ibérico pero, de igual modo, debiera servir para introducir un punto de prudencia en las aproximaciones efectuadas hasta ahora respecto a la distribución y, sobre todo, a las pautas de asociación de los grandes grupos temáticos de este conjunto inscultórico. A tal fin, la intensiva —e imprescindible— continuación de las labores tanto de prospección de nuevos petroglifos como de documentación de los ya conocidos, deberá matizar y, esperemos, superar muchas de las conclusiones que aquí presentamos. AGRADECIMIENTOS Los autores expresan su gratitud al personal del Servizo de Arqueoloxía de la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural (Consellería de Cultura e Turismo, Xunta de Galicia) por las facilidades prestadas durante la consulta y vaciado del Preinventario utilizado para la realización de este artículo. Así mismo, los autores agradecen a los revisores su celo y profesionalidad a la hora de su evaluación. BIBLIOGRAFÍA Agresti, A. 2007: An Introduction to Categorical Data Analysis. Segunda Edición. Wiley Series in Probability and Statistics. Willey, Hoboken. Anati, E. 1968: Arte rupestre nelle regioni occidentali della Penisola Iberica. Centro Camuno de Studi Preistorici. Brescia. Ankerst, M.; Breunig, M. M.; Kriegel, H. y Sander, J. 1999: “OPTICS: Ordering points to identify the clustering structure”. ACM Sigmod Record 28 (2): 49-60. https://doi.org/10.1145/304182.304187 (consulta 25-11-2016). Baddeley, A. J.; Rubak, E. y Turner, R. 2015: Spatial point patterns: methodology and applications with R. Chapman and Hall/CRC Press. London. Barandela Rivero, I. y Lorenzo Rodríguez, J. M. 2004: Petroglifos de Ourense. Reflexións a un primeiro reconto da arte rupestre prehistórica na provincia. Deputación Provincial de Ourense. Ourense. Bivand, R. 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