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Recensión: La escuela no es un parque de atracciones

Dans Álvarez de Sotomayor, Isabel

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Volumen 73 Número, 1 2021 SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PEDAGOGÍA Recensiones Bordón 73 (1), 2021, ISSN: 0210-5934, e-ISSN: 2340-6577 • 181 Ahedo, J., Fuentes, J. L. y CAro, C. (coords.) (2020). Educar el carácter de nuestros estudiantes. Reflexiones y propuestas para la escuela actual. Madrid: Narcea, S. A. de Ediciones, 168 pp. La obra recientemente publicada nos hace plantearnos una serie de interrogantes a los que distintos miembros del grupo de investigación El Quehacer Educativo en Acción, de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), intentan dar respuesta a lo largo de sus once capítulos. ¿Es el ser humano un ser inacabado? ¿Qué es ser buena persona? ¿Cómo ayudar a los demás a serlo? ¿Qué educar en la virtud? Los textos pretenden ayudar a los docentes con estrategias que operativizan la formación del carácter de sus estudiantes, atendiendo a la persona en sí misma. Se incide en que la virtud es el valor hecho vida, no una mera rutina, sino un hábito operativo bueno, un modo de ser. Asimismo, es preciso comprender que la formación del carácter se basa en la condición humana natural con la que se ha nacido. A su vez, en la formación del carácter es crucial el actual contexto sociocultural marcado por el individualismo y por la trasformación de las relaciones interpersonales con la incorporación de las redes sociales. La educación es concebida como una ayuda del docente para que sus estudiantes aprendan valores, y conviene fomentar que puedan ser adquiridos, de modo que los valores aprendidos puedan ser una guía para mejorar su conducta. Se afirma la necesidad de que el docente adquiera las virtudes que enseña, ya que la experiencia de cómo adquirir la virtud es necesaria para educar en su aprendizaje. Se subraya que las metodologías activas sirven para transmitir valores, pero para enseñar a vivir virtudes se requiere el buen ejemplo. Por eso, es esencial que el maestro ayude a comprender a cada estudiante que merece la pena vivir según los valores aprendidos. Se especifican dos estrategias para educar en los valores más usados en la escuela: la clarificación de valores y los dilemas morales. Respecto a la adquisición de las virtudes, se enfatiza la conveniencia de acudir a la narrativa transmedia, con el fin de presentar modelos que muestren cómo se viven los valores. Otra idea que se destaca es que la virtud es una disposición estable que permite actuar conforme a la naturaleza, buscando el bien que la perfecciona mediante los hábitos adquiridos. Por eso, educar en la virtud no es tipificar una actuación como respuesta a situaciones concretas, ni una simple repetición de actos. La educación del carácter debe estar ligada a la educación de las emociones. De hecho, en uno de los capítulos se presenta una interesante experiencia formativa aplicada en un instituto italiano. Esta experiencia se basa en que los docentes pueden impulsar las “aperturas emocionales” de los estudiantes, generando espacios y momentos para las relaciones interpersonales que les ayude a dar un sentido y significado a sus acciones. Este capítulo se complementa con otro que expone materiales, actividades y ejercicios útiles para educar en la resiliencia con estrategias para convertir las escuelas en aulas resilientes. El libro recoge varios capítulos en los que se aportan estrategias para la formación del carácter. Por ejemplo, a través de estrategias didácticas, como la resolución de problemas en Recensiones 182 • Bordón 73 (1), 2021, ISSN: 0210-5934, e-ISSN: 2340-6577 iniciar este camino hacia la excelencia, dado que con la concreción didáctica de valores y principios se modula la vida moral, ética y cívica de las escuelas. La obra no olvida el ámbito universitario. La universidad es el momento de encontrar el horizonte que ha de marcar el sentido de la vida. El universitario es un buscador de conocimientos que le ayudan a ser mejor persona. Es una oportunidad para inculcar, a través del estudio, la pertinencia de que el estudiante adquiera el compromiso social de involucrarse en la sociedad en la que vive aportando en la construcción de un mundo mejor. En definitiva, se trata de una obra útil para docentes de cualquier nivel educativo y área de conocimiento y para toda aquella persona que tenga vocación de ayudar a otros a crecer. Pero no un crecimiento corpóreo, sino en todo aquello que hace a cada ser humano más y mejor persona. Paola Perochena González Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) la clase de Matemáticas, es posible formar al estudiante en la toma de decisiones, consolidando virtudes como la paciencia o la prudencia. Contribuye también a mejorar la capacidad de asombro, así como a la actitud de cuestionarse los porqués últimos de la realidad. Todo ello para promover una educación matemática humanizada que mejore el clima escolar. En la formación del carácter es vital también la educación de las virtudes intelectuales. Se destaca la importancia de educar en el compromiso con la investigación, educando el hábito de la ciencia que facilita preguntarse por las causas de los fenómenos. Junto con ello, se manifiesta la necesidad de formar en hábitos como la curiosidad en sentido positivo, la apertura de mente y el sentido crítico. Se incide especialmente en la prudencia, única virtud que regula plenamente la vida humana y que es el modo práctico para alcanzar la felicidad. El aprendizaje-servicio se presenta como una oportunidad para practicar el valor y reflexionar sobre él. El ideario del centro es un instrumento pedagógico adecuado para entrevistas a expertos, noticias y una abundante literatura cultural completada por las experiencias del propio aprendizaje reflexivo docente. La obra es contundente en su aproximación a los fenómenos actuales que ocurren en las escuelas porque sus argumentaciones se basan en evidencias científicas y reflexiones cargadas de vida real. El tono empleado discurre entre el análisis y la crítica, llegando a ser Con una expresión que nos transporta a las aulas de cualquier centro educativo, Gregorio Luri reivindica en esta obra la defensa del conocimiento poderoso, como indica su subtítulo y glosa en el prólogo. La obra contiene una revisión de las principales cuestiones pedagógicas que se presentan como un dogma educativo. Para ello se emplean fuentes diversas, tales como investigaciones, informes internacionales, Luri MedrAno, G. (2020). La escuela no es un parque de atracciones. Barcelona: Ariel, 410 pp. Recensiones Bordón 73 (1), 2021, ISSN: 0210-5934, e-ISSN: 2340-6577 • 183 es un tesoro que pone la lectura en el centro de interés fundamental, dado que permite recordar y situar en contextos más amplios cualquier conocimiento para aprenderlo. Para que esto sea posible la experiencia pasa a un segundo lugar, tras la selección y organización del contenido. La escuela es un lugar para pensar, por poco práctico que parezca a primera vista, y para ello nos muestra instituciones inspiradas en este principio reconocidas por sus resultados. El marco de convivencia de estos centros gira en torno a una disciplina transparente que favorece el aprendizaje. Se incluye también una reivindicación del currículo, de las didácticas específicas como núcleo del saber, frente a la concepción etérea de la interdisciplinariedad como punto de partida. Un lugar relevante se guarda para el análisis del error como fuente de mejora para el aprendiz. Se cierra esta reflexión con la inclusión de una educación moral que recupere la perseverancia y el esfuerzo que explican los triunfos de la educación oriental. La tercera parte desarrolla el poder de la instrucción explícita y la evaluación, la necesidad de elevar el nivel y la cantidad de lectura en docentes y alumnos. Cuestiona el pensamiento crítico tal como se formula hoy y remarca el valor preponderante del conocimiento curricular frente al conocimiento cotidiano para devolver a la escuela su sentido. Sitúa la escuela en el marco internacional dentro de la corriente del capitalismo cognitivo, que pone la inteligencia en el centro de su desarrollo, pero que debería estar acompañada de los valores para por momentos hilarante al descubrir las incongruencias del sistema educativo o determinadas posiciones que se dicen innovadoras sin fundamento empírico alguno. La lectura discurre en tres partes bien articuladas seguidas de un epílogo y una cronología de ideas pedagógicas, un capítulo conclusivo y una generosa bibliografía organizada por capítulos. La primera parte debate la existencia de la racionalidad pedagógica, que estaría anegada por las “ideologías innovacionistas”: el inexorable poder transformador de la digitalización, el papel docente como censor del desarrollo espontáneo del estudiante, las supuestas nuevas metodologías activas para el trabajo grupal, la aparición de la neurodidáctica y la emocionalización del espacio educativo como el descubrimiento de una nueva inteligencia, entre otras. El autor recorre la situación actual de la moda educativa acudiendo a los clásicos del pensamiento pedagógico para cuestionar la eficacia de sus aplicaciones. La parte central de la obra es la defensa del conocimiento, para lo que recurre a la psicología cognitiva como apoyo para la explicación de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Aquí nos encontramos con un desglose de diversos factores que configuran el éxito educativo. Comienza con un alegato a favor de la memoria, tan ridiculizada hoy en el debate educativo. Se muestran ejemplos prácticos del aprendizaje en la enseñanza obligatoria que se basan en la necesidad de repetir procedimientos y apelar a los distintos niveles de la estructura cognitiva. Así, la adquisición de una cultura común Recensiones 184 • Bordón 73 (1), 2021, ISSN: 0210-5934, e-ISSN: 2340-6577 El libro comienza con un capítulo dedicado al tutor, “El tutor como agente de cambio y las buenas prácticas”, destacando el perfil y papel del buen tutor, como es el conocimiento del currículo, del mercado laboral y de las oportunidades profesionales, los conocimientos psicopedagógicos y las capacidades de comunicación y gestión de recursos, sumado al concepto y aplicación de las buenas prácticas tutoriales en la universidad. Continuando la obra, le sigue el capítulo dos, “La universidad como espacio inclusivo”, donde los autores, especialistas en inclusión, comentan la normativa y los derechos del alumnado con discapacidad, el acceso e integración en el aula, dan una visión de los nuevos retos a los que se enfrenta el profesorado y establecen programas de apoyo y estrategias. En el capítulo tres, “El dominio de las técnicas tutoriales básicas”, se destacan la observación, la entrevista, el debate, el uso de cuestionarios, el portafolio, el árbol de problemas y las técnicas DAFO, instrumentos muy necesarios en tutoría. PAntoJA VALLeJo, A. (2020). Buenas prácticas en la tutoría universitaria. Madrid: Editorial Síntesis, 243 pp. Cuando todo parece en crisis en la escuela, Luri vuelve la mirada sobre ella como institución que no caduca, que puede cultivar el conocimiento como un tesoro cultural, donde la formación docente es vital y el “novicio” puede saborear el aprendizaje en un ambiente ordenado y exigente. Se trata de una obra valiente y necesaria, por remover con sentido común y datos los tópicos. Isabel Dans Álvarez de Sotomayor Universidad de Santiago de Compostela contribuir al pleno desarrollo humano. Para ello se perfila el panorama educativo con la necesidad de liderar cuestiones determinantes de nuestro futuro: el desafío de las STEM, la crisis de la didáctica de las matemáticas como respuesta al esfuerzo, la implementación de la inteligencia artificial a favor del ser humano y no en su contra, etc. Así, trabajar denodadamente para elevar los niveles de conocimiento de cada persona es el mejor modo de hacer frente a los retos que impone la justicia social y la sociedad en la que vivimos. El libro es el resultado del trabajo de investigación promovido por diferentes profesionales de pedagogía, de la orientación y de la tutoría universitaria, comprometidos con la enseñanza, los aspectos que rodean la vida universitaria y la preparación para la salida de la misma, invitando a una reflexión sobre la labor tutorial en el contexto universitario. En esta obra cobra un especial protagonismo el tutor, junto con la buena planificación, diseño e implementación del Plan de Acción Tutorial (PAT) y la utilización de los servicios especializados de tutoría en la universidad. El coordinador de este libro, Antonio Pantoja, junto con profesores referentes que imparten docencia y tutoría en diferentes universidades españolas e internacionales, realiza un recorrido con puntos de partida y propuestas a lo largo de once capítulos, cada uno de ellos enmarcado en un aspecto concreto dentro de la tutoría universitaria. Todos ellos incluyen aplicaciones prácticas, actividades y recursos comentados. Recensiones Bordón 73 (1), 2021, ISSN: 0210-5934, e-ISSN: 2340-6577 • 185 universitaria. Otro punto necesario para profundizar lo presenta el capítulo nueve, “Técnicas y estrategias para la búsqueda de empleo”, unido al capítulo diez, “Transición al mundo del empleo”, donde los autores determinan los focos, proyectos de inserción y actitudes a considerar para el éxito en esta etapa tan crucial de determinación del futuro profesional y laboral, además de las relaciones entre universidad y mundo laboral y las competencias de empleabilidad necesarias. El libro termina con el capítulo once, “El papel de las tecnologías en el proceso tutorial”, donde se señala la importancia de las TIC como eje de innovación docente y tutorial en el plano académico, así como en el conocimiento personal y diagnóstico del alumnado, definiendo el papel de las TIC en la universidad y cómo repercuten en las diferentes áreas de la tutoría. La recomendada lectura de este libro, como se puede constatar, permite realizar una reflexión en el marco de una nueva universidad y de un nuevo modelo de docente y tutor, que resulta crucial para profundizar en las diferentes temáticas que definen las buenas prácticas de los tutores. Se trata de una obra bien fundamentada y contextualizada, que analiza distintas metodologías, técnicas y estrategias de actuación, ofreciendo un conocimiento especializado en la tutoría universitaria desde el ángulo de profesores experimentados y especializados en la temática. Cristina Arazola Ruano Universidad de Jaén La lectura continúa con otro aspecto clave, que aparece en el cuarto capítulo, “Entornos de aprendizaje para una acción tutorial enfocada en la docencia”, en el que las autoras enfatizan la importancia de crear, emprender y participar desde la universidad para transformar y mejorar el entorno, dando claves de evaluación para la acción tutorial dentro de entornos de aprendizaje. En esta misma línea, el capítulo cinco aborda la “Atención a las dificultades de aprendizaje”, dividido en dos secciones: en la primera se hace referencia a las dificultades de aprendizaje en el alumnado universitario sin diagnóstico previo y, en la segunda, se centra en el alumnado que presenta trastornos de aprendizaje antes del acceso a la universidad, enfatizando los principales problemas y estableciendo soluciones prácticas. Otro aspecto que considerar aparece en el capítulo seis, “Aprendizaje autorregulado”, donde se determina en qué consiste y cómo ha cambiado a lo largo de los años, incluyendo técnicas de intervención para su mejora. Continuando la obra, en el capítulo siete, “Educación emocional en la orientación y tutoría universitaria”, aparecen términos y competencias a tener en cuenta para una correcta educación emocional en tutoría. Un aspecto clave se suma al capítulo ocho, “Orientación para la construcción y gestión del proyecto profesional”, en el que destaca el modelo OCP-Construyendo mi Carrera Profesional, estableciendo aplicaciones prácticas para su utilidad y argumentos que explican en qué consiste el proyecto profesional y personal, tan esencial en esta etapa Recensiones 186 • Bordón 73 (1), 2021, ISSN: 0210-5934, e-ISSN: 2340-6577 Una de las principales obligaciones de la universidad es la creación de conocimiento o, lo que es lo mismo, se espera que la universidad lleve a cabo investigación relevante para la sociedad que la sostiene. Sin embargo, cuando, de forma inocente y superficial, tratamos de averiguar en qué consiste esta investigación y cuáles han sido los principales avances realizados en los últimos años en el campo de la educación, llegamos a la conclusión de que no hay una idea clara de qué es lo que se ha logrado, o lo que es peor, se percibe una sensación de inmovilismo ideológico. Parece que en las facultades de educación sigue primando un pensamiento hegemónico único en el que solo tienen lugar y se valoran las investigaciones rigurosas con datos, participantes, análisis, conclusiones y, por supuesto, basadas en evidencias de claro corte positivista. Este tipo de investigación educativa rara vez responde a las necesidades de los profesores y no parte de los problemas reales de los centros. No es de extrañar, por lo tanto, que la comunidad docente no recurra a dicha investigación para pensar o reconsiderar su praxis, menos aún cuando los profesores se ven obligados a participar en estos estudios, considerados como innovación, pero que lejos de ayudarles en su tarea diaria, les quita tiempo para lo que este colectivo considera importante. Es decir, y como el libro que reseñamos pone en evidencia, existe una clara —y añadamos triste— desconexión entre la investigación y la práctica educativa. Sin embargo, como a lo largo de los diecinueve variados capítulos de este libro se nos quiere mostrar, en sAnCho, J. M., hernández, F., Montero, L., de PAbLos, J., riVAs, i. y oCAñA, A. (coords.) (2020). Caminos y derivas para otra investigación educativa y social. Barcelona: Octaedro, 315 pp. los últimos años han surgido otras formas de “hacer” investigación al margen (o a pesar) del paradigma oficial imperante en las facultades de educación. Una de las propuestas es que haya una estrecha relación entre los docentes, los profesionales de los ámbitos sociales y los propios investigadores desde el inicio del proceso de investigación. Obviamente, Caminos y derivas para otra investigación educativa y social es un intento de romper con este pensamiento unívoco del enfoque hegemónico preponderante. Este libro nos invita a entregarnos a la deriva, o mejor, a varias derivas, y, como bien elocuentemente nos advierten los coordinadores en el prólogo, a “dejarse llevar por las solicitaciones del trayecto y por los encuentros que en él tienen lugar, considerando las corrientes constantes, los puntos fijos y los remolinos que hacen difícil el acceso o la salida de ciertas zonas” (p. 15). Los capítulos de los que consta el libro parten de un grupo de investigadores e investigadoras pertenecientes a la red de excelencia REUNI+D (Red Universitaria de Investigación e Innovación Educativa. Cambios Sociales y Retos para la Educación en la Era Digital. MINECO. EDU2015-68718REDT (http://reunid.eu), constituida por once grupos de investigación consolidados de once universidades. Como repiten los autores en varias ocasiones, el libro abarca cuestiones epistemológicas, ontológicas, metodológicas y éticas, evitando el estéril debate de la investigación cuantitativa frente a la cualitativa y mostrándonos alternativas para entender la investigación educativa. Recensiones Bordón 73 (1), 2021, ISSN: 0210-5934, e-ISSN: 2340-6577 • 187 La obra enfatiza la utilidad y repercusión sociales que cualquier investigación educativa ha de tener como foco, con el objetivo claro de transformar la sociedad. El libro está dividido en tres partes: la primera sienta las bases teóricas de la investigación con el título “Ontoepistemologías emergentes: de aquello que no se puede separar”; la segunda parte, la más voluminosa del libro, está dedicada a “Perspectivas metodológicas”; y la tercera parte, quizá la menos desarrollada, aborda la “Ética, evaluación, divulgación, impacto y responsabilidad de la investigación”. La primera parte del libro asienta las bases de la realidad de las problemáticas sociales y educativas, optando por una coherencia entre la ontología y la epistemología. En estos capítulos se apela y se detallan teorías filosóficas como el poshumanismo, los nuevos materialismos y empirismos, siempre en continuo diálogo con la investigación educativa. Asimismo, el giro poscualitativo, el giro decolonial, el giro feminista y el giro inclusivo aparecen explicados de forma clara y exhaustiva, sobre todo teniendo en cuenta a aquellos que se inician en la investigación educativa. El segundo bloque aborda aquellas metodologías coherentes con las ontoepistemologías que se acaban de relatar, como pueden ser la investigación participativa, la investigación basada en las artes, la investigación narrativa y biográfica, el enfoque sociocultural vigotskiano, la investigación basada en el diseño o las metodologías derivadas de la investigación etnográfica. Finalmente, en el tercer apartado los autores nos ofrecen una panorámica de los aspectos éticos de esta investigación, con temas de tanta actualidad y relevancia como la divulgación científica, la democratización del conocimiento y la formación de una ciudadanía informada. En definitiva, Caminos y derivas para otra investigación educativa y social supone una apuesta seria por otras formas de realizar investigación educativa y social ofreciendo de forma coherente, clara y exhaustiva un recorrido por los últimos movimientos y aportaciones de la universidad española. Solo queda preguntarnos, tal y como hubiera hecho Unamuno, hasta qué punto no seguimos colonizados en muchas de nuestras categorías de pensamiento por los centros académicos anglosajones de donde vienen la mayoría de los artículos y libros referidos en este volumen. Asunción Martínez Arbelaiz University Studies Abroad Consortium